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EL HEROISMO

¿Cuántas veces abstraídos en la lectura de un relato épico, o con los ojos brillantes soñadores con
los odios del alma bien abiertos ante la presencia de alguien que nos narra una historia de un mítico
personaje hemos encontrado inspiración? Muchas talvez, pues los maestros que son sabios y
entienden de la naturaleza humana, de la necesidad de hacer mas concreta y digerible en este
mundo material la idea de un arquetipo. Nos entregan desde el espacio entre mundo divino y lo
humano, la figura mítica del héroe.

Pero primero analicemos que es lo que en pleno siglo XXI se entiende por una persona normal.
Según JAL “por normal se entiende la excesiva prudencia, el silencio cómplice y la mediocridad más
anodina y más anónima”. Hoy en día que se mide el progreso por el avance tecnológico y científico,
que supuestamente debería de mitigar en algo el excesivo trabajo de la humanidad, nos podemos
dar cuenta que no es así. Es todo lo contrario porque las personas cada vez están más ocupadas en
cosas poco profundas, centrando el eje de su vida en el trabajo y la persecución de cosas materiales.
Esta continua búsqueda de recompensas ajenas al deseo del espíritu, hace que el hombre se
amanse, sea tímido, y siempre ande en búsqueda de la zona de confort para quedarse allí y ya no
avanzar. Que no sea moralmente correcto, porque es tan culpable aquel que comete un acto que
injusto, como aquel que lo ve y no se inmuta.

Otras de las causas que masifican la mediocridad de las nuevas generaciones son el bombardeo
indiscriminado de los medios de comunicación enfocándose en vender, en brindarle placer sensitivo
a través de las imágenes y sonidos. Pues que se puede esperar si es común que en una fiesta infantil
los niños bailen canciones que hacen referencia a la decadencia moral y sexual de nuestros tiempos.
Los grandes señores dueños de los medios de comunicación se enriquecen a costa de la degradación
moral de las personas. Que se puede esperar si un padre de familia después de trabajar de sol a sol
llega a su casa y se sienta frente al televisor en vez de conversar con su familia.

En medio de todo este contexto es que se puede poner en duda de que, si hoy en día existen los
héroes, y aquellos que creen en su existencia lo ven como una condición lejana que algunos seres
humanos logran según su naturaleza y su karma, se podría pensar que es un sector muy pequeño,
casi profético.

Sin embargo, el heroísmo es una virtud, pues en cada uno de nosotros radica la semilla de un héroe,
mas o menos manifestado según las vivencias de cada persona y permitir que exprese en toda su
amplitud es la tarea que debemos cumplir.

El heroísmo es precisamente ese esfuerzo que pone en juego la voluntad, el amor y la inteligencia
para ponerse al servicio de la humanidad, en nombre de todo lo sagrado y en beneficio de todos los
que lo necesitan, desde las piedras hasta nuestro planeta, la tierra. Es la generosidad que se expresa
en actos extraordinarios. Es el valor de ser discípulo.

El héroe tiene un ideal justo y si debe pelear, lo hace en su nombre. El héroe sigue una idea noble
que vierte sus beneficios sobre todos los demás, y si tiene que pelear lo hace por todos. El héroe no
se enoja, se arma de valentía de templanza, y así amparado, preserva el bien y la verdad. El héroe
no protege su vida, si lo de sus camaradas. Y muchas veces admira a su enemigo como si se tratara
de un amigo, aunque por circunstancias de la vida tengan que verse en bandos enfrentados. El
justiciero reconoce los méritos allí donde están y sólo desprecia la injusticia, la falsedad el orgullo
pretencioso, la crueldad. Es saber reconocer amigos y enemigos, la justicia es siempre el mejor
amigo del héroe.

Volviendo a los relatos y mitos clásicos como el Bhagavad Gita, el Poema Gilgamesh ente otros, se
puede encontrar como recursos literarios, pero que a su vez encierran una gran enseñanza, la figura
de el héroe, los monstruos o el enemigo, los compañeros, las pruebas o la batalla.

EL HEROE

es un semidiós, es un ser de doble naturaleza, es decir que tiene una parte humana y una parte
divina claramente manifiestas. La primera, lo acerca a todos los humanos, para comprenderlos con
facilidad; también le lleva a cometer errores humanos en ocasiones y a sufrir como sufren los
hombres en general. Lo divino le impulsa a usar su fuerza para ayudar a todos en la medida de sus
posibilidades, y aún más.

Es una persona acreditada por sus muchas virtudes. No nos referimos solamente al valor en el
combate, sino al valor en el combate diario por la Vida, para el cual son necesarias armas muy
especiales: las virtudes, los poderes humanos que, por lo común, subyacen enterrados en las
profundidades del inconsciente, o ni siquiera han nacido todavía

LOS MONSTRUOS DEL MAL

Todos los seres humanos, héroes o no, llevan consigo una buena cantidad de dolores, temores,
situaciones conflictivas no resueltas, ansiedades, infracciones. Los que todavía no se atreven a
alcanzar esta condición de héroes, arrastran estos monstruos, intentando esconderlo relegados a la
indiferencia, dilatado el enfrentamiento con ellos, o simplemente sufriendo su existencia sin buscar
soluciones. La salida más fácil y la más utilizada es volcar la culpa de esas bestias sobre las demás, o
sobre la crueldad de la vida.

La batalla del héroe contra los monstruos es la batalla del héroe contra sus propias imperfecciones,
contra sus debilidades, contra sus aspectos demasiados prosaicos que le impiden conseguir un trozo
de divinidad.

LOS MONSTRUOS DEL BIEN

Hay otro tipo de monstruos que, por espantosos que parezcan, no son malos, tras su máscara
horrenda, se esconden tesoros preciosos de conocimiento que hay que conquistar a base de
esfuerzo y sometimiento del miedo.

Cada vez que el héroe se adentra en un laberinto, en una cueva en un reducto oscuro y solitario
para dar muerte a algún ser horripilante del que nada se sabe, en realidad enfrenta su propio miedo.
Cuando por fin se encuentra ante el monstruo temido, cuando por fin se ha quitado la venda de los
ojos, descubre que tendrás de la fealdad y la crueldad, estaba lo que siempre había anhelado: la
sabiduría y el poder sobre sí mismo

LOS COMPAÑEROS

El héroe vive sus grandes pruebas solo, pero sin embargo aso como las aves vuelan juntas por el
color de su plumaje, es natural y consecuente que se encuentre con otras personas que viven
pruebas similares. Los compañeros son un gran apoyo par el héroe. En ocasiones pueden ser varios
si el relato es el de una guerra, o puede ser solo uno, el amigo fiel y esperado. La figura del rey o del
dios que pone a prueba, también es considerado como un compañero, ya que representa la figura
del maestro que somete a situaciones extremas y logra sacar lo mejor del héroe para poder
superarlas.

LA GUERRA

La guerra es la gran prueba, es esa lucha interior y exterior, esa lucha dura por superarnos a nosotros
mismos. Muchas veces el héroe puede entrar en duda como lo hizo Arjuna, tirando su arco al ver
que sus oponentes eran su familia. De la misma manera nos pasa a nosotros cuando queremos
enfrentar un defecto que ha convivido mucho tiempo con nosotros, enfrentarlo puede generarnos
mucha duda porque creemos que es parece de nuestra forma de ser. Es tarea del héroe reponerse
y luchar.

En conclusiones heroísmo es una virtud arquetípica, que los sabios representaron muchas veces a
través de los mitos que debemos utilizar como inspiración, de la misma manera como Alejandro
Magno tenia la Ilíada y La Odisea debajo de su almohada, de la misma Manera como Aquiles
Admiraba a Hércules. Nosotros también podemos ser héroes todos los días, practicando la justicia,
en los actos más cotidianos hasta los más complejos. Siendo rebeldes ante la decadencia moral de
nuestro tiempo, enfrentando nuestras limitaciones, viviendo nuevas enseñanzas junto a nuestros
compañeros y sirviendo al que lo necesita o aun ideal.