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Fuentes para el trabajo final de Comunicación Académica

FUENTE 1: Algunos factores que posibilitan la desnutrición

Los principales factores que se asocian a la aparición de la desnutrición como problema de salud
pública se pueden agrupar en medioambientales (por causas de la naturaleza o humanas), socio-
culturales-económicos (asociados a los problemas de pobreza e inequidad) y político-
institucionales.

Adicionalmente, cabe señalar que el alza de precios en los alimentos que tanto el mundo como la
región latinoamericana han estado experimentando recientemente genera un escenario complejo,
en el que la vulnerabilidad de la población más pobre aumenta. Se calcula que un incremento del
15% en el precio de los alimentos eleva la incidencia de la indigencia en casi tres puntos, de
12,7% a 15,6%, por lo que la alteración de los precios provocaría una adición de 15,7 millones
de latinoamericanos a la indigencia. En el caso de la pobreza, los aumentos son parecidos, ya que
la misma cantidad de personas pasaría a ser pobre. Así, considerando que, según datos de los
países de la región, la extrema pobreza explicaría la mitad de la prevalencia de subnutrición y
desnutrición, ciertamente la vulnerabilidad alimentaria en la región también se incrementaría.

Adaptado de

FERNÁNDEZ, Andrés y Rodrigo MARTÍNEZ

2009 El costo del hambre: impacto social y económico de la desnutrición infantil en el Estado Plurinacional de Bolivia,
Ecuador, Paraguay y Perú. Santiago de Chile: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). pp.
13-17. Consulta: 03 de mayo de 2018.

https://inversionenlainfancia.net/application/views/materiales/UPLOAD/ARCHIVOS_DOCUMENTO/documento_doc
umento_file/38_1CostohambreBoliviaEcuadorParaguayyPeruCEPAL2009.pdf

FUENTE 2: Factores determinantes inmediatos, subyacentes y básicos de la desnutrición

El estatus nutricional de un niño es producto de una serie de factores, como el tipo de


alimentación que recibe diariamente, el contexto cultural, la situación política del lugar en que
vive, entre varios otros. En el caso peruano, los determinantes más importantes de la desnutrición
infantil son la edad del niño, la educación de la madre, la altitud geográfica en la que se ubica el
hogar y el acceso a un sistema de desagüe.
Los factores causantes de la desnutrición se pueden agrupar en los siguientes: los inmediatos
(consumo de alimentos y estatus de salud), los subyacentes (seguridad alimentaria, cuidado de
las madres y niños, y calidad del ambiente sanitario) y los determinantes básicos (disponibilidad
de recursos económicos y contexto sociopolítico). Si bien los determinantes básicos son
considerados los factores con mayor prevalencia para el origen de la desnutrición, los
subyacentes son los más flexibles a modificación, por lo que se suele estudiarlos para entender
mejor las causas de este fenómeno.

Dentro de los factores subyacentes, la educación de la madre tiene el impacto más fuerte en la
desnutrición infantil. Respecto a los factores determinantes básicos, la Organización Mundial de
la Salud publicó en el 2007 un estudio en el que se compara la desnutrición y la desigualdad
entre 47 países en desarrollo usando un índice de concentración para medir la desigualdad por
quintil de ingreso. El estudio muestra notorias desigualdades socioeconómicas entre niños bien
nutridos y malnutridos. Los 8 países de América Latina y El Caribe presentan los niveles de
desigualdad más altos; entre estos, el Perú es el segundo país más desigual, solo después de
Guatemala.

BELTRÁN, Arlette y Janice SEINFELD

2009 Desnutrición crónica infantil en el Perú: un problema persistente. Lima: Centro de Investigación de la Universidad
del Pacífico. pp. 5-17. Consulta: 03 de mayo de 2018.

http://repositorio.minedu.gob.pe/bitstream/handle/123456789/1514/Desnutrición%20Crónica%20Infantil%20en%20e
l%20Perú.pdf?sequence=1&isAllowed=y

FUENTE 3: ¿Qué factores causan la desnutrición infantil?

El nivel educativo de la madre está negativamente correlacionado con la desnutrición: cuanto


mayor sea el nivel de educación, menos desnutrido será el niño. La educación de las madres
ejerce el impacto más fuerte en la desnutrición infantil, impacto que es seguido por la
disponibilidad per cápita de alimentos y el estatus de las mujeres en relación con el de los
varones. La desnutrición puede ser reducida en las próximas décadas si se toman acciones
aceleradas para incrementar la educación de las mujeres, elevar la oferta alimentaria (o reducir el
crecimiento poblacional), garantizar un adecuado nivel de salubridad en la comunidad y mejorar
la capacidad de las mujeres para tomar decisiones en el hogar. Estas medidas son
complementarias a las intervenciones nutricionales directas, que incluyen programas de reparto
de alimentos, y la promoción de buenas prácticas de cuidado y alimentación en el hogar.

Existen factores de riesgo que enfrentan los niños desde su nacimiento hasta los cinco años y los
constituyen como más vulnerables a la desnutrición. Se identifican algunos riesgos específicos:
limitado crecimiento intrauterino (reflejado en un bajo peso al nacer), retraso del crecimiento,
deficiencia de yodo y hierro, y otros factores nutricionales, tales como características de la
lactancia e ingesta de zinc. El retraso en el crecimiento resultó ser el factor más riesgoso,
principalmente por su alta prevalencia en los países en desarrollo y por sus costosas
consecuencias.

También se observan importantes desigualdades en relación con el área de residencia: en la zona


rural, prácticamente uno de cada dos niños es desnutrido, mientras en el área urbana uno de cada
siete niños sufre de dicha condición. Este fenómeno puede explicarse por la diferencia en la
calidad y el acceso a servicios básicos y de salud en ambos ámbitos, así como por las
características socioeconómicas de sus pobladores —niveles de educación, ingresos o hábitos de
cuidado de la salud—. Las diferencias entre quintiles de ingresos también son significativas,
puesto que uno de cada dos niños del primer quintil (ingresos bajos) sufre de desnutrición,
mientras solo el 5,5% de los niños del quinto quintil están crónicamente desnutridos.

En atención de la salud, se consideran variables como edad y sexo del niño, afiliación a un
seguro de salud, parto institucional, lactancia y peso al nacer, entre otras. Todas estas variables
se relacionan con la manera en que el niño es cuidado desde el parto hasta sus primeros años de
vida. En la categoría preparación del cuidador/a, se incluyen variables como educación y número
de hijos de la madre o el padre (dependiendo de quién cuide al niño), así como la frecuencia con
la que escucha radio, ve televisión, o lee diarios o revistas. Se considera que mientras más
informada y preparada sea la persona encargada del cuidado, mejor será la atención que se brinde
al niño.

Dentro de la categoría seguridad del hogar, se incluyen los materiales del piso, paredes y techo;
los servicios de agua potable, alcantarillado y electricidad de la vivienda; y la altitud y el área de
residencia de la familia. Todo ello tiene un impacto en las condiciones de vida de los niños e,
indirectamente, afecta su estatus de salud. Finalmente, la salubridad de la comunidad incluye
variables relacionadas con los servicios sociales y la infraestructura de salud disponibles en el
distrito donde vive el niño.

BELTRÁN, Arlette y Janice SEINFELD

2011 "Identificando estrategias efectivas para combatir la desnutrición infantil en el Perú". Apuntes. Lima, volumen
XXXVIII, número 69, pp. 7-54. Consulta: 03 de mayo de 2018.

https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3834800

FUENTE 4: Consecuencias de la desnutrición en el desarrollo fisiológico, intelectual y


psicológico del niño
Las consecuencias de la desnutrición en el desarrollo del niño se pueden observar en distintos
aspectos. En el ámbito fisiológico, una desnutrición grave durante la primera infancia puede
producir deficiencias cerebrales irreversibles. Numerosas investigaciones han comprobado que la
región del cerebro que necesita mayor cantidad de nutrientes es la que se desarrolla con más
rapidez durante este periodo y es, por tanto, la más afectada cuando se produce una carencia
nutricional. Los efectos de la desnutrición en un periodo temprano de la vida también se traducen
en la disminución de la talla corporal y en la reducción de las defensas del organismo. Tanto el
crecimiento corporal como el sistema inmunológico contra las infecciones dependen del estado
nutritivo del niño.

Por otro lado, la malnutrición produce alteraciones funcionales permanentes en el desarrollo


intelectual. Los niños gravemente desnutridos tienen lapsos de atención más breves y
comúnmente muestran un rendimiento deficiente en las pruebas de capacidad de concentración.
Asimismo, tienden a desarrollar deficiencias motoras. Muchos muestran dificultades anormales
en la manipulación de objetos, debido a la falta de un control perfecto de la actividad motora. No
es raro, por lo tanto, que estos niños padezcan de algún retraso en la integración sensorial. De
este modo, cuando aprenden a leer, pueden presentar problemas en asociar la imagen visual de
una palabra con su sonido. Es obvio que el aprendizaje se retrasa de manera considerable cuando
la integración sensorial es deficiente. En este sentido, es comprensible que no se desempeñen
bien en la escuela. Los niños con desnutrición presentan incapacidad para razonar, sintetizar
información y emitir juicios. Una investigación sobre rendimiento escolar reportó que 13 de 15
niños que habían sufrido desnutrición severa en los primeros años de vida repitieron grados en la
escuela o no fueron aceptados.

Por último, la desnutrición también acarrea efectos en la constitución de la personalidad. El niño


desnutrido tiende a ser apático, pasivo e irritable. A causa de ello, sus relaciones con otras
personas le generan una baja valoración de sí mismo, según lo cual se considera menos hábil.
Esto lo lleva a sentirse perdido en un mundo que no comprende y le produce una sensación de
fatalismo acerca del futuro. También, esta infravaloración puede resultar en una falta de deseo
por emprender tareas difíciles porque supone que no será capaz de realizarlas.

Ahora bien, las evaluaciones del efecto de la desnutrición en el desarrollo del niño deben tomar
en consideración distintas circunstancias sociales, económicas y ambientales adversas asociadas
con las poblaciones económicamente desfavorecidas. La desnutrición debe estudiarse, por tanto,
en el contexto del medio social del infante.

Adaptado de

CONCHA, Fabiola

1989 “Desarrollo y desnutrición”. La desnutrición y sus efectos en el desarrollo del niño. Lima: San Marcos, pp. 15-74.

Fuente 5: Efectos de la desnutrición en el desarrollo intelectual y el rendimiento escolar

La desnutrición energético proteica (DEP) severa durante el periodo de crecimiento acelerado del
cerebro es un factor de riesgo, pues aumenta las probabilidades de que el desarrollo mental del
niño no siga la trayectoria promedio de la especie. Sin embargo, la DEP severa no es un factor
suficiente para que se desvíe la trayectoria: existen factores sociales y ambientales que
contribuyen a cambiar esta dirección, aumentando o disminuyendo las probabilidades del desvío.
Más aun, estos cambios pueden existir aun cuando la DEP haya dejado algunas lesiones
permanentes en la anatomía o en la bioquímica cerebral. Desde la perspectiva de la salud
pública, es importante anotar que esos cambios pueden ser programados mediante intervenciones
educativas dirigidas tanto al niño como a la madre o a otras personas cuidadoras.

Existe una correlación positiva entre el grado de retardo en el crecimiento durante los dos
primeros años de vida, y el déficit cognoscitivo a corto y largo plazo. Este déficit disminuye, sin
embargo, en aquellos niños que entran en la escuela y son promovidos en la escuela primaria.
Así también es de esperarse que, si los niños afectados continúan expuestos a condiciones
ambientales que no satisfacen sus necesidades básicas, el rezago continuará durante la época
escolar. Sin embargo, si estos niños desnutridos durante los dos o tres primeros años de vida son
transferidos a un hogar que sí satisface las necesidades básicas, su desarrollo mental puede
rehabilitarse significativamente.

Por lo menos en los varones, el retardo en el crecimiento físico durante la infancia en las
poblaciones donde la DEP es endémica es un buen indicador del nivel de funcionamiento
cognoscitivo y del rendimiento del escolar en el aula. Finalmente, es importante destacar que el
efecto de la falta de educación formal puede producir un déficit cognoscitivo más profundo que
el retardo de crecimiento severo.

Adaptado de

POLLITT, Ernesto

2002 “Desnutrición energético proteica II: observaciones sobre sus efectos en el desarrollo intelectual y el rendimiento
escolar”. Consecuencias de la desnutrición en el escolar peruano. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú,
Fondo Editorial, pp. 173-197.

FUENTE 6: VIDEO

WORLD VISION PERÚ


2013 Efectos de la desnutrición [videograbación]. Consulta: 3 de mayo de 2018.
https://www.youtube.com/watch?v=718D26zyrCQ

FUENTE 7: La nutrición materna para contrarrestar la desnutrición infantil

El estado nutricional de la mujer antes y durante el embarazo afecta el estado de salud materna e
infantil. Para que el niño o la niña tenga un desarrollo óptimo, son necesarios una ingesta de
nutrientes adecuada, el suministro de suplementos cuando sean necesarios y la prevención de las
enfermedades. También, es necesario evitar los factores de estrés como el humo del tabaco, las
sustancias narcóticas, los contaminantes ambientales, y las tensiones y presiones psicológicas.

Entre las intervenciones orientadas a mejorar la ingesta de nutrientes materna, figuran el


suministro de suplementos de hierro, ácido fólico y micronutrientes múltiples, así como la
provisión de alimentos y otros suplementos en caso necesario. Al comparar el suministro de
hierro y ácido fólico como suplementos exclusivos a mujeres embarazadas de países de bajos
ingresos con el suministro de suplementos de micronutrientes múltiples durante el embarazo, se
pudo establecer que estos últimos reducen en un 10% las tasas de bajo peso al nacer. Una ingesta
adecuada de ácido fólico y yodo durante el periodo de la concepción, y de hierro y yodo durante
el embarazo genera efectos beneficiosos, en especial, en el desarrollo del sistema nervioso del
niño.

Comienzo temprano de la lactancia materna

Varios estudios han demostrado que la iniciación temprana de la lactancia materna reduce las
probabilidades de mortalidad neonatal. El calostro, que es la leche altamente nutritiva que
produce la madre en los días inmediatamente posteriores al alumbramiento, suministra al bebé
nutrientes esenciales y anticuerpos que fortalecen su sistema inmunológico. De esa manera, se
reduce el riesgo de muerte en el periodo neonatal. Además de salvar vidas, el comienzo
temprano del amamantamiento conlleva un aumento de la intensidad de las contracciones del
útero, lo que disminuye el peligro de hemorragia uterina. Asimismo, reduce los riesgos de
hipotermia, mejora el vínculo entre la madre y el hijo, y alienta la producción inmediata de leche.
A nivel mundial, menos de la mitad de los recién nacidos son amamantados en su primera hora
de vida, pero, en los países menos adelantados, se registran las tasas más altas de comienzo
temprano de la lactancia materna (52% en 2011). Asia meridional es la región del mundo con el
menor porcentaje de amamantamiento de recién nacidos en su primera hora de vida (39% en
2011). Por otro lado, África subsahariana tiene la mayor cobertura de iniciación temprana de la
lactancia materna, ya que el 48% de los bebés es amamantado en la primera hora de vida.

Lactancia materna exclusiva

La lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses permite salvar vidas. Durante ese
período, los lactantes que no son amamantados tienen 14 veces más probabilidades de morir de
cualquier causa que los lactantes que reciben leche materna exclusiva. Los lactantes que reciben
leche materna exclusiva corren menos peligro de morir de enfermedades diarreicas o neumonía,
que son las enfermedades que causan el mayor número de muertes de menores de 5 años.
Además, la lactancia materna exclusiva ofrece muchos otros beneficios tanto a la madre como al
lactante, entre ellos, la prevención de las deficiencias de crecimiento. En 2011, la proporción de
lactantes menores de seis meses que recibieron amamantamiento exclusivo fue del 39%. El 76%
de esos lactantes continuó siendo amamantado hasta cumplir un año de edad, mientras que solo
el 58% siguió recibiendo los beneficios de la lactancia materna hasta los dos años, que es la edad
recomendada. Las regiones con las tasas más elevadas de amamantamiento exclusivo de los
lactantes menores de seis meses fueron África oriental y meridional (52%) y Asia meridional
(47%), con tasas similares en los países menos adelantados en general. Sin embargo, la cobertura
más baja se registra África subsahariana, donde el amamantamiento exclusivo solo alcanzó en
2011 al 37% de los lactantes menores de seis meses de edad. Eso se debió en gran medida a la
baja tasa (25%) registrada en África occidental y central, notablemente inferior a la de África
oriental y meridional (52%).

Adaptado de

FONDO DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA INFANCIA (UNICEF)

2013 Mejorar la nutrición infantil. El imperativo para el progreso mundial que es posible lograr. s/l: Fondo de las Naciones
Unidas para la Infancia. Consulta: 4 de mayo de 2018.

https://www.unicef.org/Spanish_UNICEF-NutritionReport_low_res_10May2013.pdf

FUENTE 8: Plan Nacional para la Reducción y Control de Anemia Materno Infantil y la


Desnutrición Crónica Infantil en el Perú: 2017-2021 (MINSA 2017)

Desde el sector salud, existen diversas actividades que el Plan Nacional para la Reducción y
Control de Anemia Materno Infantil y la Desnutrición Crónica Infantil en el Perú: 2017-2021
propone para conseguir los objetivos trazados en cuanto a solucionar el problema de la
desnutrición infantil. A continuación, se plantean algunos de ellos.

En primer lugar, la visita domiciliaria se constituye en un espacio fundamental para fortalecer la


adopción de prácticas como parte del circuito entre la consejería en el servicio de salud (atención
infantil o prenatal) y la sesión demostrativa de preparación de alimentos. Estas oportunidades son
claves para reforzar la adopción de prácticas en las madres o cuidadoras de niños pequeños. Una
de estas prácticas son aquellas referidas a las acordadas entre el personal de salud y las madres o
cuidadores durante la consejería del control de crecimiento y desarrollo utilizando la herramienta
el “Camino del Buen Crecimiento”. Esta herramienta resalta el concepto del buen crecimiento
infantil en vez del diagnóstico del estado nutricional del niño o niña; asimismo, busca optimizar
la oportunidad de comunicación entre el personal de salud y las madres en la consejería. Otra
práctica consiste en la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad y continuar hasta
los 2 años de edad. Una tercera práctica se relaciona con la inclusión de alimentos ricos en
hierro, la preparación adecuada de alimentos y los hábitos de higiene aprendidos en sesiones
demostrativas. Por último, las visitas domiciliarias se encargan de fomentar las prácticas del
consumo de suplemento de hierro en gotas o jarabe en niños y tabletas en la gestante, y la
fortificación casera con micronutrientes en niños.

En segundo lugar, se proponen las inmunizaciones a enfermedades prevalentes de la infancia. El


proceso de inmunización implica un conjunto de actividades periódicas y sistemáticas
desarrolladas por el personal de salud con el objetivo de asegurar de manera adecuada y oportuna
la vacunación de la niña y el niño, según el esquema establecido mediante Resolución
Ministerial 651-2016/Minsa. Todas las vacunas consideradas en el esquema de vacunación
aprobado por el Minsa son importantes. Con relación a nutrición, se identifican dos vacunas
asociadas a la reducción de la desnutrición infantil mediante el control de enfermedades
prevalentes de la infancia: la vacuna contra el rotavirus, que previene la presentación de diarreas
severas y la vacuna contra el neumococo, que previene las enfermedades respiratorias severas
bacterianas como las neumonías. El Plan Nacional busca la concurrencia de las intervenciones
para lograr que los niños reciban todas las prestaciones: vacunación, control de crecimiento y
desarrollo, consejería, administración de suplementos de hierro y micronutrientes, sesiones
demostrativas de preparación de alimentos, entre otras prestaciones que se ofrecen desde el
sector salud.

En tercer lugar, la desparasitación a escolares y familias es una estrategia preventiva importante


para combatir el problema. A nivel del hogar, el inadecuado saneamiento y limitada
disponibilidad de agua potable eleva el riesgo de parasitosis, lo cual influye sobre la situación
nutricional y la utilización de los nutrientes por el organismo, entre ellos el hierro y
micronutrientes en los niños y en los miembros del hogar en general. El Plan Nacional propone
la administración preventiva de antiparasitarios para todos los niños a partir de los dos años de
edad y los demás miembros de la familia, según la normatividad vigente. Para ello, se
propiciarán campañas de desparasitación masiva a través de la escuela y comunidad. En el caso
de niños de uno a dos años con diagnóstico clínico de parasitosis, se prescribirá el tratamiento
antiparasitario de acuerdo a la normatividad vigente. Estas actividades se ejecutan en el marco
Resolución Ministerial 291-2006/Minsa. La parasitosis intestinal en niñas y niños se relaciona
con enfermedades diarreicas agudas, anemia por deficiencia de hierro y desnutrición crónica
infantil. Es necesaria una mayor revisión de estudios que respalden la relación causal con la
desnutrición; sin embargo, se sabe que las tasas son más elevadas entre niños de 5 a 15 años de
edad. Asimismo, se reconoce que cuando varios miembros de una familia están afectados por
parasitosis intestinal, ellos constituyen focos de propagación de helmintos. De esta manera,
contaminan los diferentes ambientes del hogar, por lo que se expone a los niños pequeños al
riesgo de parasitosis. Por ese motivo, se requiere de desparasitación a todos los miembros de la
familia y medidas preventivas de provisión de agua segura, saneamiento básico, promoción del
lavado de manos, uso de letrinas, etc.

Adaptado de

MINISTERIO DE SALUD

2017 Plan Nacional para la Reducción y Control de Anemia Materno Infantil y la Desnutrición Crónica Infantil en el Perú:
2017-2021. Consulta: 1 de mayo de 2018.

http://bvs.minsa.gob.pe/local/MINSA/4189.pdf

FUENTE 9: Desnutrición y educación

La educación y cultura son factores claves para combatir la desnutrición infantil. Se observa una
relación directa entre el menor nivel de educación de la madre y el mayor porcentaje de
desnutrición crónica infantil (DCI) en niños y niñas menores de 5 años, dato constante en todos
los años (2007, 2010 y 2012). En tal sentido, desde el Minsa, se busca promover la adopción de
prácticas saludables orientadas al cuidado de la gestante, el recién nacido, las niñas y niños
menores de 3 años para contribuir con la reducción de la DCI, y la prevención y control de la
anemia. El desarrollo de acciones se llevará a cabo a través de estrategias comunicacionales
diferenciadas para las zonas rurales y urbanas. Algunas de estas acciones que se llevarán a cabo
son movilizaciones sociales como ferias, activaciones, marchas de sensibilización, sociodramas,
entre otros, que serán utilizados para desarrollar las estrategias “cara a cara”, lúdicas, creativas y
de integración, para la difusión de los mensajes claves. Además, por un lado, la difusión en
medios de comunicación masiva será importante. A través de cuñas radiales (para zonas rurales)
y publicidad en televisión (para zonas urbanas y urbano marginales), se difundirán
microprogramas y documentales en medios de alcance nacional y regional. Por otro lado, se
recurrirá a la difusión en medios de comunicación alternativa: mediante publicidad en vallas,
buses, mototaxis, murales y otros lugares de exposición de mensajes que se encuentran en la vía
pública, ya sea al interior de las ciudades como en las carreteras de acceso, tanto en Lima como
en regiones del país. Asimismo, se brindarán talleres de sensibilización con autoridades locales,
regionales y nacionales, así como con comunicadores, para lograr su compromiso en la difusión
de la información relevante a través de sus espacios de intervención y participación. A su vez, se
tomarán acciones con los representantes de los medios de comunicación a fin de que se difunda
información sobre las actividades programadas y se promuevan espacios en los medios para la
difusión de los mensajes importantes. La utilización de páginas web y redes sociales jugará un
rol fundamental para diseminar o vitalizar los mensajes claves en espacios web y redes sociales
para conocimiento de la población que utiliza estos mecanismos.

Adaptado de

MINISTERIO DE SALUD

2014 Plan Nacional para la Reducción de la Desnutrición Crónica Infantil y la Prevención de la Anemia en el País,
Periodo 2014 – 2016. Consulta: 5 de mayo del 2018.

http://www.minsa.gob.pe/portada/especiales/2015/nutriwawa/directivas/005_plan_reduccion.pdf

FUENTE 10: Proyecto Ally Micuy

Las campañas y programas educativos son claves para combatir la desnutrición infantil,
particularmente en las zonas rurales. En tal sentido, las compañías o empresas mineras que
trabajan en las diversas regiones pueden contribuir en las prevenciones y lucha contra la
desnutrición infantil. Un ejemplo es el Fondo Minero Antamina que diseñó el proyecto Ally
Micuy (frase en quechua que significa “buen alimento”), que busca reducir la desnutrición
crónica y la anemia infantil. Hasta hace tres años, la mayoría de madres de la comunidad de
Ancoracá en Caraz, Áncash, no conocía la importancia de acudir a sus controles prenatales
e incorporar alimentos sólidos con alto contenido de hierro cuando sus hijos dejaban la lactancia
exclusiva. En otras palabras, la falta de educación en temas de nutrición, salud e higiene causaba
que muchos padres mantuvieran prácticas que generaban desnutrición crónica en sus niños o que
presentaran enfermedades diarreicas y respiratorias. “No es fácil lograr este objetivo, pero poco a
poco las madres gestantes o que tienen hijos menores de tres meses aprenden por imitación”,
asegura Esther Chávez Ramírez, educadora comunal en nutrición de Ancoracá. Ella es una
madre que ha sido capacitada por Cáritas para enseñar al resto de sus compañeras todo lo que
sabe. Así como sucede con otras educadoras comunales, Chávez se encarga de impartir talleres
de 15 días de duración a un grupo de 20 madres beneficiarias del proyecto a su cargo sobre
cómo mejorar la alimentación de sus pequeños y la higiene en casa. En estos, Chávez también
realiza controles periódicos del peso y talla de los niños para comprobar si sus alumnas aplican
lo que aprenden en clase.

Adaptado de

MÁLAGA, Iana

2010 "Educación de madres permite reducir desnutrición infantil". El Comercio. Lima, 2 de julio. Consulta: 5 de mayo de
2018.

https://archivo.elcomercio.pe/economia/peru/educacion-madres-permite-reducir-desnutricion-infantil_1-noticia-504239