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Nelson J.

Rodríguez Cazarez FFYL-UANL Colegio de Historia

Universidad Autónoma de Nuevo León


Facultad de Filosofìa y Letras

Colegio de Historia y Estudios de Humanidades

“Prehispánico Inexplorado: Las Batallas Rituales y su Legado”

Nelson Jofrak Rodríguez Cazarez

Septimo Semestre
jofrak_rdz@hotmail.com

Material: computadora power point y proyector


Nelson J. Rodríguez Cazarez FFYL-UANL Colegio de Historia

Abstrac
La investigación esta basada en las batallas rituales, las cuales fueron combates a
muerte que se implementaron en toda Mesoamérica. Desde grabados en pinturas hasta
esculturas, la representación es notoria en la mayoría de sus culturas. Tomando ejemplos
como Dainzu donde se muestran esculturas de los primeros gladiadores hasta en esculturas
de mayas u olmecas.

La segunda parte de la investigación va basada en los rituales actuales que conservan esas
prácticas del prehispánico. Las peleas de los tigres en Guerrero son famosas por sus peleas
en honor de la lluvia por tener buenas cosechas en la cual la sangre es necesaria. Cual es la
a semejanza de rendirle culto a Tláloc o Cociyo por lluvias a cambio de la sangre del
vencido en la batalla.

Deportes nacionales que pretenden llegar al gusto del público en general para
guardar la cultura prehispánica, se practican en la actualidad. Un arte marcial derivada del
prehispánico en la década de los 80’s fue el Xhupa Porrazo, cual hasta el momento no tiene
un reconocimiento pues el deporte solo duro algunos años en el D.F. para desaparecer.

Introducción
A través de los años y de la iconografía milenaria, hemos logrado interactuar con
nuestros antepasados, aunque aun no logramos conectarnos con su mundo místico y la
relación de este con sus técnicas de adiestramiento, combate y su mezcla entre estas con la
religión, la guerra y sus deidades.

Debemos reconocer que conocemos superficialmente nuestra historia, antes de la


llegada española y algunos conocimientos que aun circulan en nuestras culturas que no se
han interpretado como lo son las artes de defensa y ataque. Dichas artes se encuentran
interconectadas con varios factores culturales, tales como lo militar, la paz interior, la
espiritualidad y los rituales de ofrenda.
Tenemos información, evidencias entre nosotros, contamos con descendientes que
generación tras generación han cuidado celosamente sus tradiciones. Ejemplos como, las
peleas de tigres de Acatlán y la pelea de tigres de Zitiltala, ambas en Guerrero. Existen tipos
de lucha en donde las manos no se usan, sólo la fuerza y el equilibrio para derrumbar a tu

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oponente. Mientras en otro sólo se usan golpes directos al rostro o se usan cuerdas para
pelear.
¿Entonces se puede tener una forma de adiestramiento físico pura en donde no tenga
contacto alguno la influencia del extranjero? La relación entre la religión y la guerra es la
sangre. La sangre era lo que representaba a los pueblos mesoamericanos. El sacrificio era
necesario si se quería tener un balance en el mundo.
De esta misma manera para ser un guerrero se necesitaba un entrenamiento, aquí es
donde nace la interrogante. ¿Dònde quedaron esas formas de pelea, esas técnicas o
adiestramientos? Y si no llegaron a existir ¿còmo se desarrollaron las peleas de los tigres
famosas en Guerrero? Èstas muestran desde un boxeo primitivo hasta técnicas de judo y
lucha grecorromana. Las batallas rituales son la explicación más sensata hasta este
momento a las interrogantes planteadas.

Las Batallas Rituales


En los antecedentes contamos con objetos, historias, grabados en basamentos de
grandes ciudades, códices y el arte prehispánico. Pensar que el mismo hombre prehispánico
no desarrolló una forma de defensa y ataque por sí mismo es inconcebible.
Es una necesidad, como lo fue la agricultura para toda civilización, pasando de uso
religioso a un enfoque meramente militar. Para terminar en una mezcla perfectamente unida
e imposible de separar, donde la sangre es fertilización en la guerra.
Las batallas rituales nacen como el tercer tipo de confrontación colectiva. Las
primeras ya conocidas en su mayoría son las guerras y los juegos de pelota. El fin de ambas
es el sacrificio. Es aquí que los tres tipos de enfrentamientos servirían para la ofrenda de
victimas sacrificiales.
En Dainzu, sitio arqueológico del valle de Tlacolula, Oaxaca, que está a 25km de
Monte Albán, podemos encontrar pictografías de las batallas rituales. Es interesante ver que
dentro del sitio arqueológico, se conservan 20 lajas esculpidas en donde se representa las
primeras batallas rituales. Heather Orr las estima del clásico tardío (200a.C. – 200d.C.)
mientras que Javier Urcid en la fase Tani (250-350 d.C.).
Heather Orr en su informe sobre “Los Danzantes del Edificio L de Monte Albán”
(1994) hace referencia de las esculturas de los jugadores de pelota del Montículo A, de

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Dainzu. En donde se refiere a ellos como “jugadores de pelota… en este caso, un juego de
pelota fijado con un sacrificio humano como resultado final” (Orr, 1994, p. 19). Como
consecuencia a su informe (1994) y en sus siguientes publicaciones como The Ballplayer
Carvings at Dainzu y Ballgame as Combat Ritual se refiere a los combatientes como
jugadores, cuando en realidad se representa una batalla a muerte o con el fin a sacrificio.
Basta con ver los títulos de sus publicaciones y artículos.
En una totalidad, los enfrentamientos de Dainzu son prácticas donde se implementa
la violencia y exponen a los vencidos con una postura hacia atrás, en donde el vencedor lo
amenaza en ocasiones con un cuchillo o una concha en la mano izquierda y en la derecha
un objeto redondo dando similitud a una roca (Hardinger, 1992).
En las lajas, se puede notar también que los guerreros o gladiadores, usan una
armadura que los hace ver toscos y con volumen mientras en el casco es visible la presencia
de rejillas. Las representaciones de cuerpos tirados sobre el suelo da la similitud de
cadáveres o gladiadores heridos de gravedad. Lo que sorprende son 45 cabezas decapitadas
que portando el casco con rejillas, se pueden apreciar en los peñascos del cerro de Dainzu.
Las lajas se representan en dibujos de Javier Urcid (Baudez, Las Batallas Rituales en
Mesoamerica : Parte I, 2012, pág. 23).
Baudez introduce tres modos de batallas rituales, el combate a muerte, el combate
amañado y el combate fingido. De los cuales el primer modo de combate a muerte es el que
se representa en Dainzu. Las lajas hablan por si solas, no dan una perspectiva diferente,
tomando en cuenta que en muchos casos como Orr puede representar un juego de pelota o
en otros como Baudez representa una batalla ritual. Ambas teorías, nutren las
investigaciones hasta la fecha dentro al tema de Dainzu y sus lajas. “El objetivo del
combate a muerte era matar y a los heridos se les sacrificaba posteriormente” (Baudez, Las
Batallas Rituales en Mesoamerica : Parte I, 2012, pág. 21).
La vestimenta o armadura que se usa en las batallas rituales, tanto de los vencedores
como de los vencidos, suele portar el mismo equipo. El casco cubre completamente la
cabeza contando con una rejilla en frente para tener una visión estable pero con protección.
En algunos casos se puede apreciar protección en los antebrazos por largos mitones, los
cuales van sujetados abajo del codo. Ocasionalmente llevan un calzón, que llega hasta por
debajo de las rodillas. Asimismo, cuentan con una protección para todas las partes vitales,

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pero incluso con tal armadura se visualiza a gladiadores agonizando, con hemorragias o
dislocados.
En la mayoría de las representaciones es común ver a los gladiadores con un objeto
redondo en la mano derecha, la cual sirviera en confrontaciones cuerpo a cuerpo para atacar
al oponente. Lo curioso es que nunca se representan las armas que se usaban en la guerra,
las lanzas o dardos arrojados con propulsor, sino piedras. Estas piedras tendrían una
moldura exacta para poder ser sujetadas y empleadas en los ataques, sin dejar a un lado que
en el otro brazo se sujetaba un arma totalmente diferente.
En varios casos se logran divisar conchas, cuchillos u objetos, como una mancuerna
con tres picos por cada lado. Los cascos “van adornados de una manera singular, llevan la
bucal de Cociyo, orejas de felinos, dos puntas en forma de gancho y plumas” (Baudez, Las
Batallas Rituales en Mesoamerica : Parte I, 2012, pág. 26); Cociyo es la representación en
el mundo zapoteco de Tlaloc. La sangre es representada con listones en las lajas, a
referencia de ofrenda. En la actualidad existen rituales similares a los descritos en las zonas
de Guerrero, en donde tienen combates con el fin que la sangre corra y tener fructíferas
cosechas. Son las llamadas peleas de tigres que tiene un modo complejo de realizarse.
En el Cerro de la Campana, Oaxaca se manifiesta el antiguo culto a Xipe Totec. Por
lo que la batalla ritual obtiene un significado religioso por decirlo perfecto, vinculando el
sacrificio con la batalla ritual.
El segundo modo de combate el amañado, cual en realidad le llamaremos el de
adiestramiento o “sacrificio gladiatorio” (Moctezuma, 2012, p. 29) y tenia una función en
especial. Era de uso militar y religioso. Aquí se ve la relación con Xipe Totec y cumpliendo
la función de entrenamiento de los cuerpos elites o de la nobleza.
Uno de los relatos donde se cuenta con estos primeros combates tipo gladiador, esto
no los hace saber Diego Muñoz Camargo en su libro de 1585 la Historia de Tlaxcala, donde
nos relata sobres estos primeros combates. Entonces según Muñoz, cuando se tenía a un
prisionero:

“lo llevaban en medio de una plaza, donde tenían una rueda de mas de treinta palmos de
ancho de cada parte, y en medio de esta gran rueda otra menor redonda como un codo que
servía de altar del suelo, de la cual se ataba una muy grande soga y larga que no pasaba de
los limites de la rueda mayor” (Camargo, 1892, p. 124).

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Este primer contacto con la plataforma y el prisionero, era el inicio de la ofrenda de


Tlacaxipeualiztli (desolladura de hombres), para el dios Xipe Totec. Entonces “el miserable
prisionero le ataban con esta soga…y allí le ponían todos los géneros de armas con que se
podía defender” (Camargo, 1892, p. 125) desde escudos en mal estado y algunos
macuahuitl con pocas navajas.

Matos Moctezuma nos comenta que la batalla se llevaba a cabo sobre una

“Piedra Gladiatoria o temalcatl, es decir, de la brevísima palestra cilíndrica sobre la cual


luchaba el cautivo mal armado contra los guerreros sacrificadores mexicas durante el ritual de
rayamiento o sacrificio gladiatorio dedicado a Xipe Totec” (Moctezuma, 2012, p. 29)

Así se da el comienzo, en donde guerreros jaguar o águila eran los oponentes; en


muchos casos eran tres contra uno. Si el prisionero lograba sobrevivir se le brindaban dos
opciones: servir en la milicia o ser sacrificado en el nombre de Xipe Totec. El ritual de
tlacaxipehualiztli tenía por objeto

“crear o mantener la asimilación del nosotros con los otros. Xipe Totec era patrón de la
guerra y del sacrificio, en los cuales la metamorfosis del ser en otro, y viceversa, se podía
completar” (Baudez, Las Batallas Rituales en Mesoamerica: Parte 2, 2012, p. 22).

En muchos casos hijos de nobles eran enviados a tales rituales pues les servía de
entrenamiento para perder el miedo. Estos combates gladiatorios se dan incluso al final de
prehispánico, pero tomando en cuenta que se manifiestan a principio del siglo III en el
Cerro de la Campana.

Xhupa Porrazo
El Xhupa Porrazo que en zapoteco significa dos golpes o dos caídas. Tomando la
variante del zapoteco del istmo, donde “chupa” (Pickett, 2007, p. 10) es dos, dando así el
parecido en la pronunciación de xhupa. Lo de porrazo se entiende como una caída o un
golpe sin embargo no es palabra zapoteca, pues golpe es “rigapa” (Pickett, 2007, p. 73) y
caída “riaba” (Pickett, 2007, p. 57). Es una palabra que se adopto del español con el tiempo.
Lo que si tiene traducción es “porra” (Pickett, 2007, p. 25) que significa nudo, pudiendo
dar una semejanza a las llaves o candados que se usan en la pelea.

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La practica del Xhupa Porrazo, es de descendencia zapoteca. Situada en la zona del


Istmo de Tehuantepec en Oaxaca, en donde son cuatro barrios los que la practican. Los
barrios son Juchitán, Ixtepec, Tehuantepec e Ixtantepec. Es una herencia que de generación
a generación se transmite.

Celebrándose torneos dentro de las comunidades en donde jóvenes como adultos


muestran el resultado de sus entrenamientos. Se toma en cuenta que el Xhupa Porrazo puro,
es una forma de pelear para fracturar, herir de gravedad o dejar fuera de combate al
oponente. En los años 80 se da a conocer, pues

“Adrián Romero Díaz, instructor de la escuela localizada en avenida Álvaro Obregón 213,
comenta que Ramón Yee es el descubridor de este arte marcial que, contrario a lo que muchos
pueden pensar, no es inventado ya que existen documentos y testimonios que lo acreditan como
netamente mexicano” (Farfan, 1988).

Se comenta que el máximo exponente de la técnica zapoteca es Gaudencio


González, conocido como Papa Gude, por obtener 7 veces el titulo de vencedor y quien
fuera en los 80’s la única cabeza del arte.

Los orígenes del Xhupa Porrazo datan “según comenta Adrián Romero Díaz, este
arte de pelea zapoteco y ahora única técnica marcial mexicana, tiene sus orígenes 300 años
AC” (Farfan, 1988) fecha cercana, cuando la cultura zapoteca comienza su esplendor.
Incluso se tiene evidencia visual que se localizan en “grabados que se encuentran en las
ruinas de Monte Albán” (Farfan, 1988) cuales son posiciones utilizadas en el Xhupa
Porrazo.

El Xhupa Porrazo se basa en la imitación de movimientos de siete animales de los


cuales se tiene una conexión física y espiritual. Los animales son “la serpiente (venda),
águila (biphia), ocelote (peye), mono (migu), venado (biguina), iguana (buxhashi) y
armadillo (gupi)” (Farfan, 1988). Tiene que tomarse en cuenta la escritura del zapoteco al
latín varía un poco en la traducción, un ejemplo es la palabra serpiente cual se escribe
“beenda” (Pickett, 2007, p. 100).

Tomando de la serpiente la velocidad, del águila la elasticidad en los brazos, del


ocelote la destreza de usar las manos, del mono la agilidad, del venado el pataleo, de la

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iguana las proyecciones y del armadillo la forma correcta para caer. Así cumple la función
cada animal, en donde el hombre asimila esos movimientos y crea una conexión con lo
espiritual.

También se asimilan armas, las cuales con el tiempo fueron modificadas o


sustituidas. Tenemos la nayula que es como un machete, la ichi-corta que es una lanza con
punta, la agucha-larga una lanza normal, el guiche una honda, la dova una cuerda, el gulliu
un cuchillo, la llaga ille un palo con punta de piedra y el do ille las boleadoras.

Para ser capaz de dominar este arte, se recomienda comenzar desde la infancia. Así
el mismo cuerpo con el tiempo asimilara mejor las técnicas, pues la clave es la flexibilidad.
El Xhupa Porrazo practicado por los niños se le llama Chechite Nu. La diferencia es que
mientras en uno se maneja el entrenamiento y la técnica con suavidad, en el otro se lesiona
al oponente en su totalidad.

Alberto Beltran quien fuera dibujante y miembro de la grafica popular, menciona


que “otro tipo de lucha ritual se realiza durante la semana santa entre los tarahumaras,
aunque no se trata ni mucho menos de una técnica propia” (Romero, 2008) se tiene que
recordar que Beltrán fue un experto en las culturas prehispánicas.

El Xhupa Porrazo puro, se diferencia de las demás artes marciales por

“la imitación de sus movimientos con los animales, la forma de emplear las manos
(manotazos), la facilidad de desarticular y fracturar al contrincante, el uso de puños, patadas y
cabezazos, todo en forma de danza con posiciones bajas (muy pegadas al suelo)” (Farfan, 1988).

Ramón Yee, fue el primer en recibir un entrenamiento directo por Papa Gude en los
80’s. Quien después llevo este arte marcial a la capital del país. En poco tiempo se dio a
conocer al obtener el record Ginness, al romper con la barbilla una tonelada de losetas de
hielo. Ahora el Xhupa Porrazo se manifiesta en el Xilam. Es un arte marcial en donde se
toma al Xhupa Porrazo como base, pues son siete niveles, representando a los siete
animales (la serpiente, el águila, el ocelote, el mono, el venado, la iguana, y el armadillo).
Continuando con la herencia prehispánica.

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El Porrazo del Tigre, Las Peleas de los Tecuanes y Atzatzilistli


Algo peculiar es que en Guerrero se manejan un aproximado de “76 danzas de los
tigres o tecuanes” (Palmas, 2010) en la mayoría de sus municipios. Estas danzas van
ligadas a la veneración de lluvia para tener una buena cosecha las siguientes temporadas. El
principal factor es la sangre, pues es la ofrenda dada. Después de las danzas, suelen tener
combates cuerpo a cuerpo, a golpes o con cuerdas. Dejando en claro que el Porrazo del
Tigre no se vincula a la sangre o no tiene como finalidad hacer sangrar al oponente.

En las peleas de tigres de Acatlán, se tiene como uso exclusivo las manos y los
golpes son directos al rostro o la cabeza. Los oponentes cuentan con una mascara
representando a un jaguar, que tiene una doble función, proteger al luchador y representar a
un ser divino. Se usan guantes de mecate, aunque en muchos casos se pueden visualizar
guantes de boxeo de 12 onzas en las peleas actuales. Se usa una vestimenta que asemeja un
jaguar, es

“un traje de manta color amarillo, pintado con pequeños círculos negros, hechos con la base
de un carrizo delgado, en la cintura se amarran una reata que se eslabona y que en nahua, es
conocida como meyacotl o cordel de vida” (Vázquez, 2010).

El jaguar es el animal que mas se venera en la zona centro y sur de México. Esto
viene desde tiempos antiguos en donde

“El carácter prehispánico de la Pelea de tigres es claro. Daniele Dehuve menciona que la
figura del tigre en la cultura olmeca — presente en Guerrero hasta el año 400 dC — tuvo una
estrecha relación con la lluvia” (Vázquez, 2010).

Así puede crearse un puente de enseñanza, en donde queda claro que la cultura olmeca es la
madre de las civilizaciones en Mesoamérica.

Un dato importante, es que aquí participan desde niños hasta mayores. Hombres y
mujeres. La única diferencia es que los hombres mayores si se llegan a lastimar para la
ofrenda de la sangre. No se limita a un género ni a una edad. Mientras que en el Porrazo del
Tigre y el Atzatzilistli solo pelean representantes de las comunidades o barrios.

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En la pelea de tigres o atzatzilistli de Zitlala, no diferencia del mismo proceso, solo


se dividen en comunidades. Las comunidades son San Mateo y Cabecera, en las cuales cada
comunidad tendrá peleadores, aquí no se usan golpes directos, aquí es a través de “una
gruesa reata trenzada y mojada con mezcal” (Ocamppo, 2007) para que después al
endurecerse el golpe cause mas daño y corra la sangre para atraer las lluvias.

El armamento es sencillo, una cuerda que se amarra a la “cintura, que es para


protegerse los riñones de los golpes del contrario” (Ocamppo, 2007). Esa misma cuerda es
usada para atacar o en otros casos se usa una cuerda separada. Una mascara de jaguar para
la protección del rostro. Cada oponente toma al contrario del brazo, dando paso a la
agresión dada por las cuerdas e incluso las mascaras que son la protección son penetradas
por la fuerza de los azotes. El peso del equipo es aproximadamente entre 3 y 4 kilos.

En el Porrazo del Tigre en Chilpancingo, se usa la misma dinámica, después de las


danzas de los tlacololeros, se selecciona un representante por cada barrio. Son cinco los
barrios: San Mateo, San Antonio, San Francisco, Santa Cruz y Tequicorral. Aquí se hace
una competencia en la plaza de toros. En donde toda la multitud proveniente de los barrios
o fuera de la ciudad, es testigo de las habilidades de los luchadores.

La vestimenta de los tigres es espectacular, sus cascos en forma de cabeza de tigres


es lo que mas llama la atención del espectador. Pues solo se refleja una mirada de seriedad
a través de sus ojos, la única parte del rostro visible en toda la pelea. Se deja al azar las
peleas, mientras cuatro estarán en pelea, uno ira a las finales automáticamente.
Dependiendo de quien sea el vencedor de las primeras peleas se definirá la última pelea.

La regla es simple, tumbar a tu oponente de espalda para obtener la victoria. Se


prohíben los golpes, patadas o candados. Se usa la fuerza, el centro de gravedad y el peso
del oponente. Lo que usan son lances y técnicas parecidas a las del judo y la lucha
grecorromana. “El movimiento del cuerpo y las manos se coordina con la música de los
tlacololeros” (Portal de la ciudad de Chilpancingo Guerrero, 2011).

Esto es lo que hace al Porrazo del Tigre, tan interesante, ver a comunidades que sin
contacto alguno con alguna disciplina de artes marciales (extranjeras), desarrollen sus
propias técnicas. Y eso lo reflejan en sus costumbres que cuidan celosamente, pues no

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cualquier persona puede ser tigre. Se necesita ser originario de unos de los 5 barrios para
tener el honor de representar a sus ancestros.

Algo similar sucede en Ahuacuotzingo, pero a menor escala. Donde se prepara una
pequeño circulo lleno de tierra y los tigres pelean rodeados de multitudes. Es al son de los
tlacololeros que se lleva la pelea.

Lucha Tarahumara (Najarapuami o Narajapuame)


Tenemos la lucha tarahumara, en donde es una similitud muy grande al porrazo del
tigre. Estas “luchas son practicadas por los raramuri en las fechas de semana santa”
(Arareko, 2010) en la sierra Tarahumara en el estado de Chihuahua.

Aquí compiten desde jóvenes hasta adultos no importando el sexo. Los luchadores
suelen estar rodeados por círculos de espectadores o en otros casos están dentro de un
círculo formado de tierra. Se amarran a la cintura cuerdas, las cuales serán de donde se
tomaran los contrarios. De esta manera comienza la pelea, tomándose de las cuerdas del
oponente, tomando una postura firme y creando un balance perfecto. Estos son necesarios
incluso en la lucha actual.

El vencedor es aquel que logra derribar a su oponente. Lo puede lograr tumbándolo


de costado, en otros casos los que cuentan con mejor técnica usan los derribes. Estos
derribes se logran quitando el equilibrio. Se levanta al oponente para dar un giro a la
izquierda en el aire usando su propio peso y el de uno mismo logrando dar mas fuerza al
impacto en el suelo.

La finalidad en la lucha tarahumara es derribar al oponente, a diferencia del porrazo


del tigre en el cual solo se tiene que poner de espalda. Se tiene que tomar en cuenta que el
porrazo del tigre se fue modificando a las necesidades de los eventos del Pendón.

Al igual que el porrazo del tigre, comparten algo en común todas las formas de
luchas es la mezcla que se tiene con el cristianismo.

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Conclusión
Podemos ver el legado que dejaron las batallas rituales en la actualidad. Desde los
comienzos en Dainzu hasta su evolución en la etapa Xoo en el Cerro de la Campana.
Cuando se hace una mezcla con la religión a un grado riguroso venerando a Xipe Totec.
Notoriamente se logran percibir toda relación inconscientemente en la actualidad por
algunos de los grupos que aun cuidan sus tradiciones celosamente.

Estudiando el Xhupa Porrazo y contactando a los creadores o persecutores de dicho


arte. No queda duda que aun no existe trabajo arqueológico o antropológico que respalden
al Xhupa Porrazo, de la versión de Ramón Yee, quien tiene descendencia zapoteca alegando
en los 80’s que era un arte puro y prehispánico. Lamentablemente el Xhupa Porrazo no fue
aceptado en su totalidad y se tiene poco material lo cual nos lleva a que su discípulo Adrián
Romero Díaz en una entrevista en el mes de mayo pusiera en duda la procedencia del arte
prehispánico. Comentando que nunca viajaron a Oaxaca o tuvieron contacto directo con
algunos de los pueblos donde se practico el Chupa Porrazo, retractándose de la entrevista
que dio en los 80’s para el periódico Metrópoli del D.F. por su corta edad. Lo que si nos
comento es que el Xhupa Porrazo es una técnica de combate donde tienes que derribar a tu
oponente similar a la del Porrazo del Tigre. Lo que motivo que fuera incluido en la
investigación presente fue su relato que fue creado en Oaxaca y sus descripciones dadas
que estaban plasmadas en Monte Albán.

En cambio las peleas de Guerrero son una historia totalmente diferente. En ellas
vemos todo lo relacionado con la importancia de la sangre como fertilidad de la tierra. El
vinculo que se tiene para pedir por lluvias y lograr tener una cosecha fructífera. Ahora ya
no se menciona a Cociyo o a Tláloc, pero quedo el ritual en el subconsciente de sus
descendientes, aun con el cristianismo, la práctica no pudo ser erradicada, sin embargo se
logro modificar en muchos de los aspectos.

Las modificaciones como el vínculo con el cristianismo, desde la semana santa con
los tarahumaras hasta la costumbre de ir a rezar a la iglesia, antes de tener sus combates con
cuerdas, golpes o derribos. Mientras las mascaras continúan mostrando rasgos de felinos,
sus cascos siguen teniendo las mismas características. Siguen usando sogas, guantes

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modificados y ya no las manoplas de piedra. Ahora ya no es a muerte el combate, basta con


que corra la sangre.

En el caso del Porrazo del Tigre, la forma de lucha se fue modificando con el
tiempo, añadiendo reglas y prohibiendo movimientos en donde el exceso de fuerza pudiera
herir de gravedad al oponente o provocarle la muerte. Porque la iglesia adopto esta
tradición después de las misas que se ofrecen en el Pendón en diciembre y en fechas
festivas de las entidades de la región.

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