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Universidad Pontificia de México

Moral de la Religión
Marcos Adrián Rosado Yah 3ro de Teología

FE CRISTIANA, ÉTICA CIVIL Y TOLERANCIA

El presente reporte pretende presentar de manera sintética los contenidos del capítulo cuarto
de la obra Hacia una nueva visión de la ética cristiana de Eduardo López Azpitarte.
Son tres los ejes que se presentan en este capítulo: fe cristiana, ética civil y tolerancia.
A la luz de la historia, estos tres conceptos han evolucionado en el pensamiento de la Iglesia,
llegando a relacionarse de manera tal que cada uno tiene implicaciones en la persona. En
efecto, no se puede hablar de ninguno de ellos si no se tiene como centro de la reflexión a la
persona que está inserta en una realidad concreta y que está en relación con estos tres.
López Azpitarte ofrece primero una realidad que muchos añoran, se trata del régimen
de cristiandad que ya no se encuentra vigente en ningún país. En otras épocas, lo que daba
cohesión a una nación era la religión. Sin embargo, hoy ya no es de esta manera. Por el
contrario, la religión se ha vuelto un factor más que contribuye a la desunión y división de
un país o región. Ante esta realidad surge la necesidad de encontrar un factor que una a todos
aquellos que profesan diferentes ideologías religiosas. Es aquí donde entra el papel de la ética
civil que se puede considerar como aquel conjunto de exigencias mínimas en que coinciden
los ciudadanos que tienen diferentes concepciones éticas y religiosas.
Esta ética civil se caracteriza por tener un punto de partida aconfesional, es decir,
neutro desde el punto de vista religioso, pero que no exige a nadie el abandono de su propia
identidad. En este sentido, admite una ética laica pero no laicista ya que la religión es un
derecho que el estado ha de defender para cada uno de los individuos que lo integran. Esta
perspectiva de la ética civil, conlleva una serie de riesgos en los que el individuo puede
perderse, ya que puede fomentar un cierto escepticismo frente a tantas opiniones diversas,
pueden perderse la identidad de los criterios propios, optar por las opciones más fáciles y que
requieran menos esfuerzo. Un peligro más acuciante es el no distinguir suficientemente lo
legal de lo ético.
Junto a la ética civil y para lograr sus objetivos, surge el segundo eje prioritario de
toda sociedad: la tolerancia. Indudablemente este es un valor que se ha retomado en la
actualidad pero que durante mucho tiempo se mantuvo velado. El autor presenta algunos
factores que han fomentado la intolerancia por parte de la Iglesia católica hacia otras
religiones. Así tenemos que la Iglesia se creía la poseedora absoluta de la verdad, condenando
a quienes no estuvieran de acuerdo con ella. Esto hizo que se incrementaran las posturas
fundamentalistas en su mismo seno. Otro factor se encuentra en la famosa expresión: extra
Ecclesia nulla salus. Esta afirmación que se encuentra en las reflexiones de los Santos Padres
de la Iglesia fue mal interpretada y mal aplicada. Con esa excusa se imponía la religión a

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todo aquel que no fuese católico. Otra cuestión que favoreció la intolerancia religiosa fue el
uso de las armas y el recurso de la guerra para propagar la fe.
Todos estos factores que contribuyeron a la intolerancia religiosa hoy se ven como
algo insostenible para lograr cualquier objetivo que la religión plantea.
En conclusión el camino hacia la tolerancia religiosa ha sido muy largo y con muchos
avatares. A lo largo de la historia se dieron pasos concretos que favorecieron la tolerancia
religiosa como el edicto de Milán, las condenas de obispos ante el uso de la violencia para la
conversión de los paganos y ante los métodos de evangelización utilizados en América.
Indudablemente, uno de los factores que ayudó sobremanera esta tolerancia es la separación
de Iglesia y Estado. Gracias a ella la Iglesia se pudo librar de compromisos que no le
competían y el Estado se libró de responsabilidades que no le competían. Sin embargo, este
último siempre quiso imponer sus competencias a la Iglesia. Al encontrarse en tensión Iglesia
y Estado se ha logrado avanzar en este camino de tolerancia.
Gracias al avance de las reflexiones filosóficas y teológicas, hoy día se puede afirmar
que todo lo que sea auténticamente religioso estará impregnado de humanismo verdadero y
que cualquier valor legítimo se descubre como una nueva epifanía de Dios. Toda religión o
persona que se hace intolerante pierde su autoridad para hablar de Dios. Lo verdaderamente
importante es el respeto a la libertad de conciencia y reconocer que la tolerancia no significa
caer en un indiferentismo religioso sino respetar la convicción de cada persona profesa.