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Licenciatura en Letras y Literatura

Literatura Guatemalteca
PhD. Francisco Alejandro Méndez Castañeda
Ensayo final: Lectura y análisis de un autor guatemalteco
por Camila Fernández

Los perros del Olimpo: Francisco A. Méndez y su obra

Francisco Alejandro Méndez Castañeda es guatemalteco y también universal. Lo llaman crítico,


catedrático universitario, periodista, ensayista y narrador. Recibe el Premio Nacional de Literatura
de Guatemala en el 2017. Quienes han tenido el placer de conversar con él, saben muy bien que
también es criador y entrenador de “Perros del Olimpo”, como él nombra a sus veinticinco perros,
entre ellos Hendrix y Mata Hari. De la tierra al Olimpo, de lo mundano al paraíso, Francisco nos
transporta a través de sus palabras, tanto a través de la conversación como de la lectura.
No solo ha viajado y vivido en varios países al rededor del mundo sino que sus escritos han sido
traducido a otras lenguas, como el francés, lo que lo hace accesible a las múltiples culturas y
rincones al rededor del planeta. La literatura de Francisco, que ocupa el motivo central de este
ensayo, pude leerse tanto en voz baja como alta, solo a acompañado, con prisa o con tiempo, y no
son tantos los autores que ofrecen esta flexibilidad y accesibilidad en sus escritos.
Las palabras de Francisco producen en quien lo escucha y lo lee la difícil diferenciación entre
realidad de la ficción, acto filosófico. Pues si bien, a Francisco suele definírsele con ciertos
adjetivos, su hacer literario se extiende por todas las disciplinas, por todas las culturas y los
lenguajes, ofreciéndole a su lector (o bien escuchador) series de universos, de reflexiones y
experimentaciones en una sola conversación, en un solo libro.

Nace en la Ciudad de Guatemala el 27 de noviembre del 1964. Escribe novela y cuento, además de
estudios fundamentales, a modo de ensayo, para la crítica literaria tanto nacional como
internacional. Las palabras de Francisco se trasforman y pasan de boca en boca como de mano en
mano, conociendo las fronteras y traspasándolas. Su entusiasmo por conocer y bordear las historias
de la cotidianidad se refleja en una de sus profesiones, el periodismo. Se gradúa de periodista en la
Universidad de San Carlos de Guatemala. Realizó una maestría en Estudios de Cultura
Centroamericana con énfasis en Literatura en la Universidad Nacional, UNA, de Costa Rica. Acto
seguido, se recibe de doctor en Estudios de Cultura Centroamericana con énfasis en Literatura en la
misma universidad de Costa Rica, con una investigación sobre la literatura de Miguel Ángel
Asturias, nombre que lleva su reciente premio nacional.
Además de su talento para escribir cuentos y narrativa, el presente año, Francisco publica su primer
libro de poesía con la Editorial Poe en Comalapa, Guatemala, por el cual se emociona como un
niño.
Su trabajo periodístico se extiende por más de diez años y recorre los países de Estados Unidos,
México y Centroamérica por los medios escritos, televisivos y radiales, por lo que recibe los
siguientes premios, entre otros, Segundo Lugar en el II Premio Tierra, excelencia periodística,
categoría Escrita (1999), Mención Honorífica del Premio Anual de Periodismo Cultural `Carlos
Benjamín Paiz Ayala, género Entrevista (1997), Periodista del año de suplementos, Prensa Libre,
Guatemala (1997).
Su obra literaria, como sus cuentos, se ha publicado en varias antologías internacionales como
Cuentos Centroamericanos, Editorial Andrés Bello, España (2000), Literatura de fin de siglo,
Antología de escritores hispanoamericanos, Editorial Líneas Aéreas, Madrid, España (1999). Su
libro Manual para desaparecer se publica en San Salvador en 1997. También Sobrevivir para
contarlo se publica en México en 1998.

La lectura de la obra literaria de Francisco Alejandro Méndez es imprescindible. Sin embargo, hay
en su labor, una característica que lo hace especialmente universal. Francisco se preocupa y también
se ocupa de dar a conocer la literatura no solamente de Guatemala sino de todos los países de
Centroamérica. Se trata de una literatura muchas veces despreciada, o bien solamente desconocida,
que Francisco insiste en recobrar, en poner sobre los escritorios de nuestra contemporaneidad. Ha
realizado entrevistas con figuras literarias de alto impacto tanto nacional como internacionales.
Entre los nacionales cabe mencionar que entrevistó a Augusto Monterroso así como a Luis Cardoza
y Aragón, entre otros.

El libro del que se ocupa este ensayo se titula Ellas mueren (y matan), publicado en 2018 por Pato/
Lógica Editores en la Ciudad de Guatemala. El libro se compone de una serie de narraciones cortas
o cuentos que tienen como protagonistas a mujeres. Las mujeres de los relatos son todas
centroamericanas, mujeres de todo tipo que conviven o tienen experiencias con hombres de todo
tipo. Algunas mujeres son de clase alta, otras de media, otras media baja y así sucesivamente hasta
lo más bajo, hasta las profundidades de lo femenino. No hay división real entre lo mundano y lo
poético. Se manifiestan acciones humanas, muchas de ellas reconocibles, imperdibles para cualquier
sujeto centroamericano, muchas veces específicamente guatemalteco. Los detalles revelan el
contexto de las historias, sin embargo algo en cada una de ellas la hace universal, capaz de atravesar
la conciencia de cualquiera, americano, europeo, asiático, etc. Se trata de las relaciones entre
hombres y mujeres, heridas que son constantemente penetradas. Del mismo modo que el sexo de
cada una de las mujeres relatadas, hay heridas intangibles que se abren y se extienden por el cuerpo
de una cultura, y aún más extensamente, de una humanidad. Antonieta, mi amor es uno de los
relatos presentados en el libro. Se trata de un hombre que “Durante los últimos quince años de su
vida ha rechazado la idea de no ser más un poeta, sino un padre de familia que pasea a su mujer y a
sus hijos los domingos.” (Méndez Castañeda, 2018: pág. 104) Se trata de un hombre insatisfecho, al
cual le estremecen hasta el asco las palabras de su esposa, con la que lleva quince años de casado.
Además, tiene dos hijos. Jamás imagino ser padre, ni esposo; solo se imaginaba poeta. Como todo
hombre insatisfecho, Lorenzo, como es su nombre, se queda dormido en el sofá viendo pornografía
de lesbianas mientras la madre de sus hijos de descose a ronquidos en la habitación. “Vuelve a
escuchar el concierto de ronquidos de Antonieta. Sin embargo, sueña que está nadando en medio del
océano y que dos orcas se lo disputan. Una de ellas está casi acabando con la otra y se prepara para
darle la primera dentellada a su presa. Lorenzo intenta salir del agua con terror. Uno de sus brazos ,
el derecho, golpea la nariz fría del cetáceo. En cada uno de los huesos de su mano siente la piel del
gigantesco animal que se aleja de inmediato al sentir el impacto del golpe de su cabeza. Antes de la
segunda embestida, Lorenzo vuelve a atacar hasta que a sangre de la orca corre entre sus
dedos.” (Méndez Castañeda, 2018: pág. 104) De esta forma mara Lorenzo a su esposa, la madre de
sus hijos a los que aún les daba biberón en la madrugada, claro, hasta que la asesina. La historia
termina con la anotación, “Cerrito del Carmen, Guatemala 1997”. Lorenzo mata a su mujer como
un poeta, a través de una imagen que produce su imaginación y no a través de la realidad del
mundo. Los hijos, que son lo que le conecta a la realidad, son mandados en taxi a la excursión con
un poco de dinero y después de amenazas. Entonces Lorenzo puede continuar con su locura y darle
rienda suelta a su imaginación, es así como eyacula, a través de la imagen. Muere la madre y
sobreviven las lesbianas desnudas, se van los hijos a la excursión del colegio y queda la colegiala
con una blusa que transparenta sus pezones.

Después de la lectura de los relatos Ellas mueren (y matan) de Francisco Alejandro Méndez, postule
algunas preguntas que le hice a modo de entrevista. Le pido a Francisco que responda a cada una de
mis preguntas con unas cuantas frases, son lo primero que venga a su mente.
Las preguntas y respuestas se realizan a través de mensajes de voz por el celular. Es Camila
Fernández Juárez, la misma que escribe este ensayo, quien hace las preguntas y las plantea de un
modo muy similar al presentado en este texto. Las respuestas de Francisco, por el otro lado, se
transcriben al pie de la letra sin edición u omisión de ninguna palabra.
La primera pregunta es acerca de la importancia que Francisco otorga a la lengua materna.
“Para mí la lengua materna es fundamental en cualquier desarrollo de la personalidad, y sobre todo
la escritura. Yo aunque puedo hablar en francés y un poco en inglés, creo que no cambiaría por nada
mi escritura en castellano o en guatemalteco, porque creo que guatemalteco es mi lenguaje. Siento
que es un idioma demasiado sabroso, con muchas palabras, y si existen se inventan.” (Méndez
Castañeda, 2018: entrevista con C.F.)
La segunda pregunta sale del tema del lenguaje, y se transporta hasta las diferencias que Francisco
encuentra entra “la mujer” y “la madre” y en qué puntos cree que se entrelazan ambas figuras.
“Es difícil esta segunda pregunta porque en mi caso, yo a mi mamá la veo también como mujer, es
decir, hay un entrelazado entre las dos. Sin embargo, la madre tradicionalmente es a quien uno le
debe la vida y la respeta, y ella le pasa a uno todo el conocimiento natural y biológico. Creo que la
mujer en algún momento, quitando “la mujer como madre”, es, a veces, lo contrario. Puede ser para
uno algo muy importante como una amante, pero puede ser también una rival feroz, y me ha tocado
a mí, y creo que de alguna forma esa rivalidad tiene que ver con haber convivido y enfrentarse a
diversos momentos en la vida. Mi respuesta sería que con las dos, uno crece.” (Méndez Castañeda,
2018: entrevista con C.F.)
La tercera pregunta contiene varias preguntas. Son tres preguntas en una. Se pide a Francisco que
diferencie lo“lo erótico” de “lo pornográfico”. Luego Francisco explica cómo cree que se manifiesta
lo erótico tanto como lo pornográfico en la escritura y en la cultura guatemalteca.
“En nuestra cultura se tolera o tradicionalmente se respeta lo erótico, aunque va a depender. Por
ejemplo, en las manifestaciones plásticas a veces lo erótico se ataca o se censura. Creo que lo
erótico, quizá lo pueda decir de esta manera tambien; lo erótico tiene que ver un poco con la poesía.
Alguien como Huidobro o como Konstantinos Petrou Kavafis o algunos otros autores pueden
construir a partir de la metáfora la idea erótica del amor o de la relación sexual. Creo que lo erótico
está también en la cuestión de la seducción, de la idea de ejercer poder sobre otra persona a través
de la caricia, y sobre todo en cuestiones erógenas, mientras que lo pornográfico ya linda un poco
con lo público. Lo erótico no es necesariamente un espectáculo mientras que lo pornográfico sí,
porque es quizá lo obsceno, lo que raya más allá de una relación sexual como puede ser la
pornografía esta que hay en muchos lados en la que uno ve mujeres y hombres teniendo relaciones
sexuales durante horas, gritando y gimiendo, y que tiene que ver con la libido sumamente
exacerbado. En la literatura, la combinación de ambas me interesa mucho porque creo que en mi
literatura la frontera entre erotismo y pornografía no se puede ver muchas veces porque están juntas
o caminan juntas muchas veces. He tratado de hacerlo porque es una forma de provocar al lector.
Por ejemplo, tengo un cuento que se llama Un cuento para noches frías en el cual hay una pareja
que tiene una relación sexual y él queda muerto a partir de que ella le agarra la mano con el pene,
mejor dicho ella es la que queda muerta. Ese y otro cuento mio que se llama Antonieta, mi amor en
el cual este tipo vive con su esposa que está demasiado gorda y decide descuartizarla, y después se
masturba. Ese juego entre el erotismo y la pornografía, como escritor me ha dejado satisfecho. Más
allá de la pornografía también he trabajado necrofilia, zoofilia y algunas de estas filias que están
muy relacionadas con cuestiones pornográficas o estos videos que van más allá de la sexualidad.
Tengo una novela que se llama Completamente Inmaculada que es una novela entre lo erótico y lo
pornográfico, casi todo el tiempo hay manifestaciones sexuales. Como es lo que olvido, lo que
tradicionalmente no se lee, lo que no se ve, en cuestiones literarias sí funciona porque no solamente
se trata de que haya erotismo o pornografía sino que esté bien contado, que sea una narración que le
gane a los lectores. Más que la estrategia pornográfica o erótica está el hecho de cómo contar esa
historia. Aunque esta sociedad como es timorata y doble moralista creo que todavía no está
preparada para este tipo de relatos o manifestaciones plásticas o fílmicas, como sí pasa en Europa,
en países como Holanda y Suecia; uno puede ver en Suecia un anuncio de una adolescente
poniéndose un tampax por su menstruación, aquí ese sería un escándalo. No es que sea erotismo
pero está relacionado con la cuestión de la sexualidad, y podría ser erótico. Pero toda esta cuestión
que hay en Holanda sobre prostitución y relaciones sexuales en las calles, pues aquí no; ni siquiera
está en las calles sino que en los libros se censura y se ataca. Incluso acusan a los autores de
pervertidos, eso es lo que pasa cuando alguien escribe un texto de ese tipo, lo primero que dicen
“ah, es que esto salió de una mente enferma” y no es así, lo que está haciendo el artista es trasladar
al lector ciertos tipos de discursos que en muchos lados son prohibidos, como pasa aquí en
Guatemala.” (Méndez Castañeda, 2018: entrevista con C.F.)
La última pregunta es a través de un fragmento que se lee a Francisco sobre uno de sus relatos, Still
Got the Blues o Gary Moore en La Habana. Se pide a Francisco que después de la lectura conteste
automáticamente, en pocas frases, lo que primero venga a su mente. El fragmento dice “Tampoco
recuerdo los nombres de ellas, pero sí sus sonrisas, el olor de su cabello y los dedos de sus pies.
Adivino su signo zodiacal, el sabor de sus labios, sin besarlos, y la temperatura de su
sexo.” (Méndez Castañeda, 2018: pág. 51)
“Me quedé un poco pensando en este párrafo, aunque tendría que haber sido esporádico. Creo que
es algo relacionado con la pasión, la pasión del amor y la pasión de la escritura van muy de la mano,
la pasión de amar incluso a aquellas con las que uno no ha interactuado, es genial. Porque con las
que ya, pues la pasión ahí está, pero con las que no… Me acabo de acordar de un verso de
Whitman, voy a cambiar los nombres porque no me recuerdo exactamente pero decía, “A Marcela
la besé en mayo, a Sofia la besé en abril, a Luisa la besé en octubre pero a Lucia nunca la besé y
esos son los besos que más recuerdo.” También en este sentido la pasión de la imaginación, por
ejemplo como ocurre con la masturbación; es una irrealidad y esa irrealidad provoca mucho deseo y
mucha manifestación. Creo que eso pasa también en la escritura porque en la escritura estás
recreando algo que fue o que no fue, pero al final lo estás recreando. Como ocurre también con la
masturbación, lo que estás haciendo es inventando una historia para poder concluir. Ahorita que me
mencionaste esa frase, es una frase que además leída por ti me causó una linda impresión aunque
quiero decir que sí la tuve que repensar para poderla contestar. Pero tiene que ver mucho con eso,
con la pasión.” (Méndez Castañeda, 2018: entrevista con C.F.)

Francisco publica algunos de sus primeros escritos a través de Editorial X, fundada por Estuardo
Prado. La Generación X cuenta con autores como Javier Payeras, el mismo Estuardo Prado,
Wyngston González, Vania Vargas y Francisco A. Méndez Castañeda. Cada uno de estos autores,
con su estilo propio, pertenece a la posmodernidad. La posmodernidad manifiesta la ruptura con lo
moderno. No se trata de alcanzar lo celestial sino más bien de revolverse con el lodo, en las
profundidades de lo mundano. La literatura de Francisco es una muestra de que en lo pornográfico
está lo erótico del mismo modo que en lo erótico está lo pornográfico. La línea que divide a los
contrarios es fina, a veces imperceptible. El posmodernismo y sus autores responden a un nuevo
estado del mundo; cambia el orden de las cosas, el orden de las cosas es regenerado en cada
oportunidad y cada individuo con su imaginación es capaz de plantear una posibilidad de mundo, de
visión. Esta actitud crea la sensación de fragmentación propia del posestructuralismo. La forma se
deforma, de forma en forma se forma. Francisco refleja la convicción de que el lenguaje puede
representar la realidad. Francisco dice que su lenguaje es guatemalteco. Se trata de un lenguaje que
expresa más de lo que puede decirse, un lenguaje, como lo dice Francisco, demasiado sabroso.

Las palabras de Francisco Méndez fluyen paralelamente sobre el papel como sobre el rostro de
quien le escucha. Trae los componentes más diversos, como lo son los eróticos y los pornográficos
a encontrarse en un mismo escrito. Con la crudeza de sus palabras consigue exponer lo natural, o
bien el conocimiento materno expresado en lo mundano, en lo cotidiano en lo más próximo. Para
Francisco no hay una diferencia entre la mujer y la madre, pues ambos “lo hacen crecer a uno”. Para
Francisco se trata del crecimiento que trae consigo, necesariamente, tanta vida como muerte, tanto
exhibición como intimidad, tantas palabras como silencios. El deseo es sin duda uno de los
componentes de su escritura, el mismo deseo que fluye sobre la piel es el que fluye en el
pensamiento y entre las páginas. Su literatura no se dirige a un público en específico sino más bien
se presta a quien desee leerla, y se presta con accesibilidad y claridad.

Bibliografía
Méndez Castañeda, A. (2018) Ellas mueren (y matan). Guatemala, Pato / Lógica Editores.