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MERCOSUR

INTRODUCCIÓN

El comercio exterior MERCOSUR-PERU

1. Las exportaciones del Perú al MERCOSUR (Argentina, Brasil, Paraguay,


Uruguay, Bolivia y Venezuela) fueron de 1.100 millones de dólares.
2. Brasil y Argentina son los principales mercados de destino que concentraron el
97% del total exportado por Perú al Mercado Común del Sur.
3. Los principales productos exportados por Perú al Mercado Común del Sur son
los minerales y los productos de cobre, las aceitunas, las lacas colorantes, las
camisas de algodón, los minerales de cinc, la plata, los fosfatos de calcio, las
materias colorantes.
4. Desde enero de 2012, todos los productos de exportación peruanos destinados
a la Argentina y Brasil tienen una preferencia arancelaria del 100%, es decir
estos productos ingresan con arancel cero en estos mercados.

Fuente: MERCOSUR
ORGANISMOS DE SOLUCIÓN DE CONTROVERSIA

Contiene cinco anexos que regulan un "Programa de Liberación Comercial" (Anexo I);
un "Régimen General de Origen" (Anexo II); la "Solución de Controversias" (Anexo
III); "Cláusula de Salvaguardia" (Anexo IV) y que establecen "Subgrupos de Trabajo
del Grupo Mercado Común" (Anexo V).

Materia de los laudos arbitrales

La materia de los laudos es mayoritariamente sobre conflictos comerciales, a saber,


medidas de efecto equivalente, salvaguardas, antidumping, etc. Sin embargo, uno de
los laudos va más allá de estos temas y entra a examinar las facultades de los órganos
de MERCOSUR, así en el Laudo 01/2012 Paraguay se refiere a la suspensión de su
participación en los Órganos del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y la
incorporación de Venezuela como Miembro Pleno.

Actualmente, el Sistema de Solución de Controversias del MERCOSUR se encuentra


regulado en el Protocolo de Olivos (PO), firmado el 18 de febrero de 2002 y vigente
desde el 1 de enero de 2004.

Antes de dicho instrumento, se aplicaba el Anexo III del Tratado de Asunción y, hasta
la entrada en vigor del PO, el Protocolo de Brasilia.

En el marco de este último, y de su Reglamento (aprobado por Decisión CMC Nº


17/98), se dictaron diez laudos arbitrales.

Por otro lado, existen etapas anteriores y paralelas al sistema: los procedimientos de
Consultas y de Reclamaciones, regulados por la Directiva CCM Nº 17/99, y por el
Anexo del Protocolo de Ouro Preto y la Decisión CMC Nº 18/02, respectivamente.
Tales mecanismos son gestionados por la Comisión de Comercio del MERCOSUR
(CCM) y el Grupo Mercado Común (GMC).

Una de las principales innovaciones del PO fue la creación del Tribunal Permanente
de Revisión (TPR), órgano principal del sistema, en virtud de su competencia para
conocer y resolver los recursos de revisión contra los laudos de los Tribunales
Arbitrales Ad Hoc.
El TPR se puso en funcionamiento el 13 de agosto de 2004 y tiene su sede en la
ciudad de Asunción. Está formado por cinco Árbitros, que permanecen en el cargo,
según el caso, dos o tres años. Cuenta con una Secretaría.

El TAHM se forma a partir de las Listas de Árbitros depositadas por cada Estado Parte
en la Secretaría del MERCOSUR.

El ámbito de aplicación del Sistema de Solución de Controversias se fracciona en dos:


conflictos entre Estados Partes y reclamos efectuados por particulares. En el primer
supuesto, la competencia del Tribunal arbitral Ad Hoc (TAH) o del Tribunal
Permanente de Revisión (TPR) recae sobre asuntos que versen sobre la
interpretación, aplicación o incumplimiento del Tratado de Asunción (TA), el Protocolo
de Ouro Preto (POP), los Acuerdos que se celebran en su marco, así como de las
Decisiones del Consejo Mercado Común (CMC), las Resoluciones del Grupo Mercado
Común (GMC) y las Directivas de la Comisión de Comercio del MERCOSUR (CCM)
(art. 1 PO).

Los reclamos de particulares pueden ser con motivo de la sanción o aplicación, por
cualquiera de los Estados Partes, de medidas legales o administrativas de efecto
restrictivo, discriminatorias o de competencia desleal, en violación del TA, de los
acuerdos celebrados en el marco del mismo, de las decisiones del CMC o de las
resoluciones del GMC (art. 39 PO).

SUJETOS ACTIVOS EN EL SISTEMA DE SOLUCIÓN DE CONTROVERSIAS


Quienes pueden intervenir en un procedimiento de solución de controversias son
únicamente los Estados Partes (arts. 1 PO y 43 POP).
Los particulares —personas físicas o jurídicas— pueden intervenir o iniciar una
reclamación conforme al Sistema de Solución de Controversias instituido por el PO,
únicamente cuando sus intereses se vean afectados como consecuencia de
decisiones adoptadas por los Estados Partes, contrarias a normativa emanada de los
órganos MERCOSUR (art. 39 PO) y por medio de la respectiva sección nacional GMC.

PROCEDIMIENTO GENERAL DEL SISTEMA DE SOLUCIÓN DE CONTROVERSIAS

El procedimiento previsto por el Protocolo de Olivos (PO) es contradictorio y público.


El sistema se divide en dos fases. Una precontenciosa, conformada por las
negociaciones directas y la mediación del Grupo Mercado Común (GMC), y
otra jurisdiccional, representada por el proceso arbitral o intervención directa del
Tribunal Permanente de Revisión (TPR).
En la fase precontenciosa, los conflictos procuran resolverse mediante negociaciones
directas (arts. 4 y 5 PO). Vencidos los plazos para ello sin que la controversia obtenga
solución, cualquiera de los Estados Partes podrá iniciar directamente el procedimiento
arbitral previsto, o de común acuerdo entre ambos, someter la controversia a
consideración del GMC (art.6 P.O).
Instada la apertura de esta nueva etapa, el GMC evaluará la situación denunciada,
dará oportunidad a las partes para que expongan sus posiciones, y requerirá el
asesoramiento de expertos cuando lo estime necesario. Al término de esta fase el
GMC formulará las recomendaciones que estime oportunas a los Estados Partes en la
controversia tendientes a la resolución del conflicto (arts. 6, 7 y 8 PO). Concluida esa
etapa sin que la controversia haya encontrado solución, comienza la fase
jurisdiccional.
Cualquiera de los Estados Partes podrá comunicar a la Secretaría del MERCOSUR
(SM) su intención de recurrir al procedimiento arbitral con intervención de un Tribunal
Arbitral Ad Hoc (TAH) —o podrán también acordar expresamente someterse
directamente y en única instancia al TPR (arts. 9 y 23 PO)—. La jurisdicción de ambos
Tribunales es obligatoria ipso facto y sin necesidad de acuerdo especial (art. 26 PO).
Comunicada la voluntad de recurrir a la instancia arbitral y conformado el TAH (o el
TPR), los Estados Partes en la controversia informarán a éste acerca de las instancias
cumplidas con anterioridad y harán una breve exposición de los fundamentos de
hecho o de derecho de sus respectivas posiciones. El Tribunal deberá expedirse
mediante un laudo obligatorio —e irrecurrible en caso de que emane del TPR— para
los Estados Partes involucrados (art.14, 17, 26 P.O).

TRP COMO TRIBUNAL DE ALZADA


En el caso de que una controversia se haya planteado inicialmente ante un TAH,
existe la posibilidad de interponer recurso de revisión contra su Laudo. De esa forma
se da intervención al TPR como tribunal de alzada el cual podrá confirmar, modificar, o
revocar los fundamentos jurídicos y las decisiones del TAH. Su pronunciamiento será
—en última instancia— inapelable prevaleciendo sobre el Laudo del TAH (arts. 17, 22
y 26, inciso 2º PO).
RECLAMOS EFECTUADOS POR PARTICULARES

Para el supuesto de reclamos efectuados por particulares, el PO prevé que su reclamo


debe hacerse ante la Sección Nacional del GMC, debiendo aportar elementos que le
permitan determinar la verosimilitud de la violación y la existencia o amenaza del
perjuicio (art. 40 PO).
Presentado el reclamo, la Sección Nacional GMC que lo haya admitido deberá
entablar contactos directos con la Sección Nacional del Estado Parte reclamado a fin
de buscar una solución inmediata. Si la cuestión es resuelta, se elevan las actuaciones
al GMC dándose por finalizada esta etapa (art. 41 PO). Evaluados los hechos y el
derecho del caso —de corresponder dar curso al reclamo—, el GMC convocará a un
grupo de expertos para que luego de escuchar al particular y al Estado dictamine si
procede o no el reclamo (arts. 42 a 44 PO).
Luego de ello comienza la etapa jurisdiccional, dándose intervención al Tribunales
Arbitrales Ad Hoc (TAH) o —en su caso— en instancia única al Tribunal Permanente
de Revisión (TPR).
NOMENCLATURA ARANCELARIA (ARANCEL EXTERNO COMUN – MERCOSUR)

La partida arancelaria es un código numérico que clasifica a las mercancías en el


comercio internacional. La mala clasificación de una partida arancelaria implica una
penalidad (multa o recargo) por la SUNAT.

Internacionalmente las partidas están armonizadas en 6 dígitos (universales). En el


contexto peruano y países de la región su estructura constituye 10 dígitos.

El MERCOSUR cuenta desde el año 1995 con un Arancel Externo Común (AEC), de
conformidad a lo establecido en el Tratado de Asunción y como condición
indispensable en la profundización del proceso de integración.

El Arancel Externo Común (AEC), está basado en la Nomenclatura Común del


MERCOSUR y definido mediante una alícuota aplicable a cada ítem arancelario (8
dígitos). Actualmente la NCM se encuentra integrada por aproximadamente 9 mil ítems
arancelarios, la cual incluye aranceles ad valorem que varían, en general, de 0% a
20%*, de acuerdo con la categoría de productos y la existencia o no de producción
regional.

Fuente: Dirección Nacional de Aduanas

BÚSQUEDA DE LAS PREFERENCIAS ARANCELARIAS EN LA BASE DE DATOS


DEL MERCOSUR
Fuente: MERCOSUR
CONFLICTOS ENTRE SOCIOS DEL MERCOSUR

CASO DE PLANTAS DE PASTA DE CELULOSA


SOBRE EL RÍO URUGUAY

La controversia entre la Argentina y el Uruguay con


motivo de la instalación de plantas de fabricación de
pasta de celulosa – pasteras– en la orilla uruguaya del
Río Uruguay, ha tenido repercusión sobre el
funcionamiento y la imagen del Mercosur.

CONSIDERACIONES

Cabe situar la actual controversia entre la Argentina y el Uruguay, con motivo de la


decisión de este último país de autorizar la construcción de dos plantas productoras
108 de pasta celulósica para la elaboración del papel. La controversia surge del hecho
que ambas plantas estarán instaladas a orilla del Río Uruguay y que pueden,
eventualmente, afectar el medio ambiente. Una de ellas, en construcción, está
localizada frente a la ciudad de Gualeguaychú en la Provincia de Entre Ríos.

Lo que se pretende con este caso es colocar la controversia en su relación con el


ordenamiento jurídico del Mercosur, entendido éste como un proceso de integración
con objetivos estratégicos y con contenido económico concreto, en torno al
instrumento de la construcción, en primer lugar de una unión aduanera y luego, de un
mercado común.

Desde un punto de vista jurídico, cabe distinguir cuatro dimensiones de la


controversia. Ellas están estrechamente vinculadas, especialmente en el plano político
y de su repercusión en las respectivas opiniones públicas – así como en la imagen del
Mercosur en el mundo, como se pudo observar incluso simbólicamente, en ocasión de
la reciente Cumbre euro-latinoamericana, realizada los días 12 y 13 de mayo en Viena.

La primera dimensión se refiere a la aplicación al caso del Estatuto del Río Uruguay,
firmado en 1975, en sus artículos 7 al 12. Ella tiene un carácter bilateral. Lo mismo
ocurriría con controversias que pudieran plantearse en las relaciones entre Brasil y el
Paraguay en relación a la represa binacional de Itaipú, o entre la Argentina y el
Paraguay por la de Yaciretá, o entre la Argentina y el Uruguay por la de Salto Grande.

Lo que está en cuestión en el caso de las pasteras, es la interpretación sobre la


conformidad de tales proyectos industriales desde el punto de vista de su impacto
ambiental, con los compromisos asumidos por ambos países en el marco de un
instrumento jurídico internacional bilateral. No son normas del Tratado de Asunción o
de él derivadas las que se invocan, ni podrían haber sido invocadas, pues no existen.
La cuestión ha sido remitida por iniciativa argentina a una instancia jurisdiccional
específicamente prevista por el antes citado Estatuto en sus artículos 58 a 60. Salvo
que la controversia pueda ser resuelta antes por canales políticos o diplomáticos, es a
la Corte Internacional de Justicia de La Haya que le corresponderá ahora
pronunciarse.
La segunda dimensión se refiere a la protección ambiental en el caso de
emprendimientos industriales en el ámbito de países del Mercosur. En el caso de la
Unión Europea existe un número importante de normas al respecto (http://europa.eu/).
En el caso del Mercosur sólo hay un cuadro normativo muy general y programático –
Decisión CM-01/02 aprobando un acuerdo marco sobre medio ambiente -. La cuestión
de las pasteras, en su dimensión ambiental, ha puesto de manifiesto un vacío
legislativo que requeriría, a la luz de esta experiencia, ser abordado por los socios.

La tercera dimensión se refiere a los mecanismos y normas del Mercosur orientadas


a estimular la integración productiva entre los socios, uno de los objetivos del proceso
de integración contemplado en el Tratado de Asunción. La controversia ha puesto de
manifiesto, en tal sentido, el valor económico que tiene el fuerte potencial de desarrollo
de la cadena de valor de la madera –incluyendo la producción de pasta de celulosa y
de papel– que existe en los países socios del Mercosur. Es un plano de acción
conjunta que resulta evidente a la luz de las inversiones encaradas en el Uruguay –así
como también en el Brasil– y de las anunciadas más recientemente como eventuales
inversiones en la Argentina.

Y la cuarta dimensión, es la referida a la libre circulación de bienes entre los socios


del Mercosur. Fue una cuestión activada como consecuencia del bloqueo que vecinos
de la región, del lado argentino, efectuaron de puentes que unen los territorios de la
Argentina y del Uruguay. A pesar de la suspensión de tal bloqueo, la cuestión ha dado
lugar a una controversia planteada por el Uruguay en el marco del Protocolo de Olivos.
La reclamación está centrada en la reparación sobre los daños ocasionados por un
bloque que el Uruguay considera violatorio de principios y compromisos jurídicos que
surgen del Tratado de Asunción.

CONCLUSIÓN

La cuestión de las pasteras entre la Argentina y el Uruguay es, en su núcleo duro,


esencialmente bilateral. Involucra la aplicación e interpretación de un instrumento
jurídico internacional firmado por los dos países –el Estatuto del Río Uruguay– que es,
incluso, preexistente a la creación del Mercosur. Ha sido sometida a una instancia
jurisdiccional internacional prevista por dicho Estatuto, que es la Corte Internacional de
Justicia de La Haya.

Un aspecto de la cuestión que, sin embargo está planteada en el ámbito jurídico del
Mercosur es el de la legalidad de los bloqueos al tránsito de mercaderías desde y
hacia el Uruguay, a través de los puentes sobre el Río Uruguay. Tiene directa relación
con uno de los compromisos jurídicos explícitamente adoptados por los socios del
Mercosur en el Tratado de Asunción, que es el de la libre circulación de bienes en las
condiciones prevista por el programa de liberación comercial establecida por el artículo
5 y por el Anexo I del mencionado Tratado. Es una cuestión que ha sido sometida al
mecanismo de solución de controversias previsto en el Protocolo de Olivos del
Mercosur.

Otros dos aspectos de la cuestión, han puesto de manifiesto o vacíos legislativos o de


política comunes en el plano de la protección ambiental y de la transformación
productiva en el ámbito del Mercosur. Se supone que ellos deben ser encarados a la
luz de las enseñanzas que pueden extraerse del caso de las pasteras.
Si bien la controversia de las pasteras no es estrictamente una cuestión que pueda ser
encarada dentro de la normativa actualmente vigente en el Mercosur –salvo en lo que
pueda involucrar el compromiso de acceso irrestricto a los respectivos mercados para
los bienes–, debe reconocerse que plantea un tipo de conflicto que puede afectar
seriamente el ambiente de amistad y trabajo conjunto, que supone el desarrollo de un
proceso de integración consensual entre naciones contiguas y soberanas.

Es un conflicto con efectos potenciales mayores, si se toman en cuenta otros factores


que han erosionado a través del tiempo el proyecto de integración en el Mercosur,
especialmente por el grado de insatisfacción creciente sobre sus resultados que se
observa en varios de los socios y, eventualmente, en todos. En cada caso, por
distintos motivos.

En tal sentido, es una cuestión que requiere ser abordada políticamente a través de la
consideración del conjunto de factores que tornan viable el predominio de la lógica de
integración en la subregión, idea estratégica central del Mercosur.
ANEXOS

Funciones de los Tribunales Arbitrales Ad Hoc (TAH)

1. Conocer y resolver en materia de controversias que se susciten entre los Estados


Partes, a instancia de éstos o de los particulares

2. Dictar medidas provisionales

3. Emitir Recursos de Aclaratoria

4. Resolver divergencias sobre el cumplimiento del laudo

5. Pronunciarse sobre las medidas compensatorias adoptadas por el Estado Parte en


la controversia beneficiado por el laudo

Funciones del Tribunal Permanente de Revisión (TPR)

Es el órgano constituido como instancia jurisdiccional para conocer y resolver en


materia de:

 Opiniones consultivas: podrán ser solicitadas por todos los Estados Partes
actuando conjuntamente, los órganos con capacidad decisoria del
MERCOSUR, los Tribunales Superiores de Justicia de los Estados Partes y el
Parlamento del MERCOSUR.
 Revisión contra el laudo del TAH planteado por cualquiera de las partes;
 Actuación en única instancia en caso de controversias;
 Casos en que los Estados Partes activen el procedimiento establecido para las
medidas excepcionales de urgencia.

Los laudos que emitan los TAH y el TPR serán obligatorios para los Estados Partes en
la controversia una vez que hayan quedado firmes y tendrán carácter de cosa juzgada.

Las opiniones consultivas no serán obligatorias ni vinculantes.

Según el Art. 53 del PO “Antes de finalizar el proceso de convergencia del arancel


externo común, los Estados Partes efectuarán una revisión del actual sistema de
solución de controversias, a fin de adoptar el Sistema Permanente de Solución de
Controversias para el Mercado Común a que se refiere el numeral 3 del Anexo III del
Tratado de Asunción”.