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DISPUTACION X

EL BIEN O LA BONDAD TRASCENDENTAL

RESUMEN

En esta Disputación se pueden distinguir tres partes fundamentales que co-


rresponden a las tres secciones de la misma:
l. Qué es el bien o la bondad (Sec. 1).
ll. De cuántas clases es (Sec. 11).
111. Cuál es el bien que se convierte con el ente como pasión suya (Se c. lll).

SECCIÓN I

Después de advertir que la investigación versa sobre la forma o razón por la


que una cosa se dice buena (1), expone y refuta cuatro opiniones erróneas sobre
el concepto de bien:
1) De Capréolo, que afirma que la bondad no es una razón r-eal, sino una
relación de razón de conveniencia a otro (2-4).
2) De Durando, para quien el bien es una relación real sobreañadida al
ente (5).
3) De Escoto, que mantiene que la bondad es una propiedad absoluta y real
sobreañadida al ente y distinta de él ex natura rei (6-8).
4) De Herveo, que afirma que la bondad absolutamente consiste en una per-
fección real del ente W:-10). A continuación expone su sentencia: La bondad
añade al ente una razón de conveniencia (12), la cual prueba con varios argumen-
tos, para responder a las objeciones más importantes (13-18). Cierra la sección
con una comparación del bien y lo apetecible (19) y la diferencia entre el bien y
lo verdadero.

SECCIÓN II

Trata esta sección de la división del bien. Tras una introducción, expone
brevemente la división del bien en verdadero y aparente (1). La segunda divi-
sión despliega el bien en bien en sí y bien para otro (2), y la tercera, y más im-
portante, lo divide en bien honesto, deleitable y útil (3), división que explica
y justifica seguidamente (4 y 5). Propone a continuación varias dificultades so..¡
bre la referida división: cómo se dice el bien honesto, cpnveniente per se (6),
cómo tiene el bien deleitable peculiar y propia razón de bien in se et per se ape-
tecible (7); en qué sentido se niega que el bien útil es bien en sí (8) y por qué
14
Disputaciones metafísicas
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el bien útil no se divide en dos: finalmente, se objeta que la precedente división
es insuficiente por no abarcar todas las clases del bien ( 10).
A continuación rebate ampliamente la primera dificultad (11-15) y la segun-
da (16-22) y trata conjuntamente de la tercera y la cuarta (23-25), con lo que
deja también resuelta la quinta dificultad. De aquí pasa a examinar si las tres
clases de bien se hallan en todos los seres (27), y si dicha división es análoga y
con qué analogía (28-29). Finalmente se detiene en explicar cómo se reducen a
la propuesta las otras divisiones del bien que suelen darse (30-35).
DISPUTACION X
SECCIÓN III EL BIEN O LA BONDAD TRASCENDENTAL
En esta sección se propone exponer cuál de esos bienes anteriormente reco-
rridos es el que conviene al ente como pasión suya. Planteadas brevemente las
dificultades del problema (1) y expuestas algunas opiniones sobre el mismo (2), nem~ssta e~ ~r!~m~ propiedadlsimple que s~ atribuye al ente, sobre la cual supo-
d ' r ugar, que a bondad existe, ya que esto es tan cierto ·
pasa a la resolución de la cuestión, que basa en cuatro afirmaciones:
l.", el bien propiamente dicho siempre supone o incluye al ente (3);
1
Jaen~~nZt~edneo nlecesít~ comprobació~,pues no sólo dice la Escritura que vil~:~
n as cnaturas producidas por El G' o • 1 ·
2.a, el bien absolutamente hablando se convierte con el ente (4-5); tamblién Aristótele~ que el bien es lo que todo~p:r~~~~' _c~Etica' fi~o I que ldice
3.a, todo ente es, asimismo, bueno para alguien (6), afirmación que confirma 1 P or o cual, del mismo modo qu"' · ' · ' c. -.
existe en las cosas una inclinació~ e~a~~::~ooyac~:proba~o experin;entalmente que
recorriendo todas las clases de entes (7-9);
4.a, el bien trascendental parece que está constituído, sobre todo, por el bien nocida la existencia del bien o bondad 1p to hacia algo, a~I t~mbién es co-
esto ha ue ex r , en as cosas. Por constgmente, sentado
honesto. 1
atributo yd¿l entep ~~ó~~e s:s r~a~~nndaadcoy del cuántas. clases; y cuál de ellas es
A continuación recoge las dudas que expuso en el n. 1 sobre si la relación dice n e ente mismo.
perfección, y responde a la primera dificultad afirmando que la relación verdadera
y real como tal incluye bondad y perfección (15), lo que amplía al plano de las
relaciones divinas (16-17). La segunda dificultad versaba sobre los entes mate- SECCION PRIMERA
máticos, que son verdaderas cosas y no son buenos; advierte, con Santo Tomás,
que son buenos en sí, pero no son considerados como tales por la ciencia mate- NATURALEZA DEL BIEN O BONDAD
mática (19), sobre la cual solución propone algunas objeciones (20) que seguida-
l. Como el nombre de bie · . .
mente soluciona (21-23). La tercera dificultad negaba que la materia prima fuese aquí qué es aquello que se d n ~s co~motatlvo o denommatlvo, no preguntamos
un bien, y la resuelve fijando en qué sentido se le llama no buena (24). La cuarta que es el ente, el cual tienee~~Fo:fJa~I~;t po~que, hablando¡ en general~ es cierto
trataba de las esencias de las criaturas, las cuales son buenas en cuanto existen- ha sido dicho 1 ura 0 conceptua sobre el b1en, como
tes (25); en cuanto no son aún existentes, del mismo modo que son entes aún sirto que lo ya en o que prece,de, y s~ verá mejor por lo que después sigue;
en potencia, así son también buenas (26). Por último, la quinta dificultad afirma· una cosa due se. pregunta aqm es que es aquella forma o razón por la que
ba que el bien consiste en el modo, especie y orden debido a la naturaleza, del la misma ~:ri:::~a b~el?-a. y para la explicación de ésta nos encontramos con
cual muchas cosas carecen; se resuelve afirmando que no hay cosa que no posea e opmwnes que en los restantes atributos del ente.
en un grado mínimo estas tres condiciones, lo cual es ya de suyo suficiente para
que tenga bondad trascendental (27). DISPUTATIO X quidr:am boni!as sit et quotuplex, et quae-
~am tllarum stt passio entis et quomodo ad
DE BONO SEU BONITATE tpsum ens comparetur.
TRANSCENDENTAL!
SECTIO PRIMA
I;Iaec ~st . ultima proprietas simplex quae
QUID BONUM SEU BONITAS SIT
entt attr~brutur, de qua imprimis supponi-
mus bomtatem es se; id enim tam certum et l. Cum bonum nomen sit connotati-
¡;;er se notum est. ut non incligeat proba- v.um seu denominativum, hic non inqui-
twn~; nam. et Scnptura dicit vidisse Deum nmus quid illud sit quod bonum denomi-
bor:ttaten:; m creaturis a se productis, Ge- natur; nam certum est illud in éomrnuni
nests pnmo; et Aristoteles dixit bonum loquendo esse ens quod natura seu ratione
esse quod omnia appetunt, I Ethic., c. l. bonum antececlit, ut in superioribus dictum
Und~, quam est certum et experimento ~st ~t. ex sequentibus magis constabit; sed
c?gmtum esse in rebus naturalem inclina- mqummus quaenam sit illa forma seu ratio
w;mem seu appetitum ad aliquid, tam est a .qua res bona denorninatur. In qua ex•
etmm notum esse bonum seu bonitatem in plicanda ~adem est varietas op)nionum quae
rebus. Hoc ergo posito, explicandum est m caetens passionibus entis.
Disputación X.-Sección 1
212 Disputaciones metafísicas 213

2. La primera opm10n afirma que la bondad no dice una razón real, sino la misma voz ~anifiesta; y esto puede explicarse por la razón de que una mis-
sólo una relación conceptual de conveniencia de uno para con otro. Indica esta ma cosa, con~tderada . en todos sus elementos absolutos, puede ser conveniente
opinión Capréolo, In ll, dist. 34, q. 1, y se explica de este modo: La bondad, par~ uno Y dtsconvemente para otro; como, por ejemplo, el calor, que es con-
como consta por el modo común de pensar y por la misma palabra, no añade al v~mente para el fuego y disconveniente para el agua· luego la conveniencia con-
siste en la re1acto~~
·' ahora b'ten, no en una relación
' real, como mostraremos;
ente razón alguna privativa, ya que la privación dice más bien carencia de bon-
luego en una relac10n de razón.
dad o perfección; por tanto, dice una razón positiva. Por otra parte, formalmente
tampoco dice la razón misma de la entidad, pues estas dos cosas las concebimos
y explicamos con diversos conceptos y definiciones y, además, porque de lo con- La bondad no es una relación de razón
trario la bondad no sería propiedad del ente, sino que más bien las dos palabras
serían sinónimas. Ni tampoco puede la bondad incluir en su concepto a la entidad "d 3. Sin embargo, esta opinión ha quedado en dos puntos virtualmente reb·l-
tl a con
. lo q ue an t es d"1Jffi10S.
· ·
Pnmero, o
porque niega que estas pasiones del
y añadirle algo, pues la propiedad no incluye intrínsecamente en su concepto
a la naturaleza o esencia de su objeto. Por consiguiente, es menester que la bon- ente mcluyan en su concepto formal e intrínseco la entidad cosa que tanto en
general como en cada uno de los casos tratados antes, mostra~os ya qu: era falso
dad diga algo sobreañadido al ente, pero esto no puede ser algo real, ya que, como
antes se mostró extensamente al tratar de las pasiones del ente en común, al r que.Jn el presente aparece a~n más manifiestamente, ya que lo que no incluy~
a entt ad. no es .nada; Y ¿.qmén piensa que la bondad no es nada, siendo así
ente real como tal no puede añadirsele una razón real distinta no ya realmente,
q?-e atrae al apetito, y se dtce que tiene razón de causa final, y es total 0 par-
pero ni siquiera conceptualmente, que sea pasión suya. Igualmente porque ni tal
Cialmente 1~ perfección misma d~ la cosa, c?mo lueg? explicar~mos? Por ello,
razón puede ser algo absoluto, ni una relación real, como después probaremos;
s.anto Tomas, en I, ~· 48, a. S, dtce que el bten, esenctal y principalmente con-
luego la bondad sólo puede añadir al ente algo conceptual, lo cual no puede ser stst~ en una perfecc10n; y la perfección sin entidad apenas puede siquier; con-
otra cosa que la mencionada relación de conveniencia. Este razonamiento parece cebirse. Por lo cual, San Agustín, en el lib. I De Doctr. Christiana, c. 32, dice
ser de Santo Tomás en la q. 1 De Veritate, a. 1, y q. 21, a. l. Y puede recibir q~e, en cuanto so~os, somos buenos. Lo segundo es que dice que la relación de
una confirmación porque lo bueno y lo apetecible en la realidad son una misma r"z?n es una pas10n d~l ente, y ya al hablar con propiedad de la relación de
cosa, aunque con estos nombres no se signifique la misma relación, pues lo ape- razon en cuanto que d1ce algo como fingido por la mente y añadido a las cosas
tecible dice denominación formal del apetito, o relación a él; en cambio, lo bue- mostramos q~e esto era falso, y consta también evidentemente en el caso pre~
no formalmente no dice esto, sino aquello que de parte del objeto es fundamen- sente., ~n pn~er lugar, porque, como enseña Aristóteles en el libro VI de la
to de tal denominación o relación, por lo cual es verdadera esta proposición cau- Metafz~zca, hacta el fin, la bondad está en las cosas, y en esto la distingue de la
sal: porque es bueno, es apetecible. Ahora bien, todas las cosas se apetecen por verdad, por tanto, formalmente no es sólo una relación de razo'n Ad ,
1' S . emas, por-
la conveniencia que dicen con el que apetece, ya que cada uno ama lo que le ~ue~ c~moS exp tea ~nto To~ás en ~' q. S, a. S, refiriéndose al libro De Natura
conviene; por consiguiente, la razón de bien consiste en esta razón de con- ont,_, e an Agustm, el bzen conszste en el rnodo, especie y orden, cosa que
veniencia, y esta razón de conveniencia no es otra cosa que la relación, como tambte~ expond:emos desp:-rés; ahora biet;, esto no son cosas fingidas or el
ent:ndlmen~o, smo q?e eXIsten en la realidad misma; luego tampoco lop es la
razon de b1en. Tamb1én, porque ésta es precisamente la diferencia entre el bien
2. Prima opm10 ait bonitatem non di- ut sic non potest addi aliqua ratio realis,
cere aliquam rationem realero, sed solum non solum ex natura rei, verum nec ratione
relationem rationis convenientiae unius ad al- distincta, quae sit passio eius. Item, quía latio, ut ipsa vox prae se fert; et explicari
potest, qum res eadem quoad omnia absolu- n;us? Unde D. Thom., I, q. 48, a. S, di-
terum. Quae opinio indicatur a Capreolo, nec talis ratio potest esse absoluta, nec rela- ~lt bonun; per se et principaliter consistere
In II, dist. 34, q. 1, et in hunc modum ex- tio realis, ut infra probabimus; ergo solum ta huic est conveniens, illi disconveniens ut
calor est conveniens igni et disconvenlens m perf~ctw~e_; perfectio autem sine entitate,
plicatur. Nam bonitas, ut ex ipsa voce et addere potest bonum supra ens aliquid ra- neque mtelhg¡ potest. Unde August. lib 1
ex communi modo concipiendi constat, non tionis, quod non potest esse nisi praedicta a.quae; ergo consistlt convenientia in rela-
tw~e ;, et non reali, ut ostendemus, ergo
De Doct. Christiana, c. 32, ait q~!Od ·in
addit enti aliquam rationem privativam, quia relatio convenientiae. Qui discursus videtur quantum. sumus, boni sumus. Secundurn
privatio potius dicit carentiam perfectionis esse D. Thomae, q. 1 De Verit., a. 1, et ratwrus.
e~t, relatlonem rationis esse passionem en-
seu bonitatis; dicit ergo positivam rationem. q. 21, a. l. Et confirmad potest quía bo- t;s; . nam loquendo proprie de relatione ra-
Rursus, non dicit formaliter ipsam rationem num et appetibile in re ídem sunt, quam- Bonltas non est relatío rationis t1oms I?rout . dicit aliquid mente confictum
entitatis, tum quia haec duo diversis con- vis his nominibus non ídem respectus sig- et quas1 a~d¡tum rebus, ostendimus id esse
ceptibus ac definitionibus a nobis .concipiun- nificetur; nam appetibile dicit formalem de- . 3. Sed nihilominus haec opinio virtute
l~probata est in superioribus quoad duo.
falsum ~t m praesenti evidenter etiam con-
tur et explicantur; tum etiam quia alias nominationem ab appetitu, vel respectum stat. Pn~o, quia, ut Aristoteles docet, VI
bonitas non esset proprietas entis, sed po- ad illum; bonum autem non id dicit forma- ~nmum, ~uod neget has passiones entis
mcluder~ m conceptu suo formali et intrin-
Metaph., m fine, bonum est in rebus e' in
tius voces illae essent synonymae. Neque liter, sed id quod ex parte obiecti est funda- hoc d~stinguit illud. a v~ro} non es~ ;rgo
etiam bonitas potest in suo conceptu inclu- mentum talis denominationis seu habitudi- ~eco. ent!t~tem, quod tam in communi quam
m smguhs supra tractatis ostendimus esse formaliter sola relatw rat1oms. Deinde quia
dere entitatem et aliquid illi addere, quía nis, propter quod haec causalis vera est: ut ex Augustino, lib. De natura boni e 3'
proprietas non includit intrinsece in con- Quia bonum est, est appetibile. Sed omnis fa!sum et in praesenti videtur manifestius
mn!l quod entitatem non includit, nihil est ;, tract~t. D: Thomas, I, q. S, a. S, bon·ut~
ceptu suo naturam seu essentiam sui subiecti. res appetitur propter convenientiam quam co.nststt! m modo, specie et ordíne, quod
Necesse est ergo ut bonitas dicat aliquid su- habet cum appetente; amat enim unusquis- qms autem concipiat bonitatem esse nihil
cum illa trahat appetitum et rationem cau~ etmm mf~a exponemus; haec autem non
peradditum enti; sed hoc non potest esse aH- que quod conveniens est; ergo ratio boni ~u~t co?ficta pe~ intellectum, sed in rebus
quid reale, quía, ut supra late ostensum est in hac ratione convenientiae consistit; haec sa~ finali~ habere dicatur et sit ipsa perfectio
IPS_Is ex1stunt; .ergo neque ratio boni. Item,
de passionibus entis in communi, enti reali autem ratio convenientiae non est · nisi re- 1
l
re1, vel mtegra vel ex parte, ut explicabi-
qma haec est differentla ínter vei:um bonum
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214 Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección 1 215
verdadero y el aparente, que el aparente es fingido y aprehendido con el solo ramente absoluto, como prueba suficientemente el argumento aducido, de que
entendimiento, mientras que el verdadero bien subsiste en la realidad misma la misma cosa sea buena respecto de uno y mala respecto de otro; por tanto, será
y se presupone ante cualquier ficción del entendimento; por lo cual, se dü;e una relación real. Esta opinión se atribuye a Durando en In ll, dist. 34, q. l.
de Dios: Vio todas las cosas que había hecho y eran muy buenas; pero no v1o Sin embargo, como Durando niega también en otras cosas las propias relaciones
en ellas una relación de razón; por tanto, no consiste la bondad en una rela- reales, su opinión ha de ser otra en el caso presente, como veremos después. Pero
ción fingida, ni -se requiere ésta para aquélla. de quienquiera que sea tal sentencia, es manifiestamente falsa. Esto puede mos-
4. Sin embargo, hay quienes dicen que aunque algunas relaciones de razón trarse con los mismos argumentos con que lo probamos al tratar de la verdad,
son tales que dependen de la ficción y el pensamiento del entendimiento, como aplicados guardando la proporción debida. En primer lugar, porque Dios es
las relaciones de género y especie, otras, en cambio, existen en las cosas mis- bueno desde toda la eternidad, con una bondad trascendental común a las tres
mas, sin pensamiento alguno del entendimento, como la relación de creador o Personas; y sin embargo, en El no hay ninguna relación real común a las tres
de señor en Dios. Sin embargo, los que dicen esto, o bien hablan de las rela-
Personas. En segundo lugar, porque el calor, en cualquier parte en que exista,
ciones en sentido equívoco, o envuelven en sus mismas palabras una contradic-
ción. En efecto, ¿cómo van a existir en las cosas mismas antes de la operación tiene toda su bondad aunque no exista el fuego ni cualquier otro sujeto al que
de la razón si se dice que son relaciones de razón? O ¿en qué difieren de las sea conveniente el calor; luego entonces tampoco tiene una relación real de con-
relaciones reales si están subjetivamente en las cosas y no sólo objetivamente en veniencia; luego la bondad no consiste en dicha relación. En tercer lugar, in-
el entendimento? Ni aquellas denominaciones de creador o de señor en cuanto cluso cuando el calor existe en el fuego o la justicia en el hombre, no es un bien
concebidas como antecedentes al pensamiento del entendimento se toman de re- para él a causa de la relación real, pues por el hecho mismo de que tal forma
laciones de razón, como trataremos en otra ocasión. Añádase a esto que cual- informe a tal sujeto mediante su entidad absoluta, es un bien y perfección suya
quiera que se finja que es dicha relación, la razón de bondad no puede consistir prescindiendo de toda relación que pueda surgir, ya sea según la duración real,
en ella, como se verá mejor por lo que diremos de la relación real. Pero el fun- si en la realidad no existe ninguna relación tal, ya sea según el entendimiento
rlamento de esta opinión prueba, a lo sumo, que la bondad, además de conno- y orden natural; en efecto, tales extremos existen con sus entidades y perfec-
tar toda la realidad intrínseca de la cosa, connota también al~o extrínseco, es de- ciones absolutas, con prioridad natural a que entre ellas surja la relación. En
cir, la denominación tomada de la reunión de muchos, principalmente cuando cuarto lugar, porque o bien aquella relación real dice perfección y entidad 'real
una cosa se dice buena para otro, como más abajo declararemos. o no. Si no dice -como muchos piensan- una perfección real, ¿cómo puede
ser bondad de una cosa, siendo así que la bondad dice perfección? Y si dice
La bondad no es una relación real perfección, por consiguiente, dice también bondad; por tanto, dice una relación
real de conveniencia y tal relación será su bondad; y así se seguirá hasta el
5. La segunda opinión supone que la razón de bondad consiste en alguna infinito, argumento que es ya vulgar en las relaciones. O bien si aquella rela-
relación real sobreañadida al ente. Esta opinión se ha de fundar y explicar ha- ción es conveniente y buena sin tal relación de conveniencia, lo mismo podria
ciendo uso del principio que ya se probó en contra de la precedente, que la concebirse facilísimamente en cualquier forma o cosa absoluta.
bondad debe consistir en alguna razón real; pues aquello no puede ser algo me-

et apparens, quod apparens solo intellectu prout intelliguntur antecedere cogitationem tum, ut. probat satis argumentum facturo, relationem realero, nam hoc ipso quod ta-
fingitur et apprehenditur, verurn autem bo- intellectus, sumuntur a relationibus rationis, quod eadem res respectu unius sit bona et lis forma per suam entitatem absolutam in-
num in re ipsa subsistir et ante omnem de qua alias. Adde, qualiscumque haec re- respectu alterius mala; erit ergo relatio formar tale subiectum est bonum et perfec-
fictionem intellectus supponitur; unde de latio fingatur, non posse in ea rationem bo- realis. Quae sententia attribuitur Durando, tio eius, praecisa omni insurgente relatione
Deo dicitur: Vidit omnia quae fecerat et nitatis consistere, quod magis constabit ex In II, dist. 34, q. l. Sed curo Durandus in vel secundum realero durationem, si revera
erant valde bona; at non vidit in eis rela- his quae de relatione reali dicemus. Funda- aliis etiam rebus neget proprias relationes nulla est talis relatio, ve! secundum intel-
tionem rationis; non ergo consistir bonitas mentum autem huius sententiae ad summum reales, alia est in praesenti mens eius ut lectum et naturae ordinem; prius enim na-
in ficta relatione neque haec ad illam re- probat bonum praeter totam intrinsecam réi infra videbimus. Cuiuscumque autem sit illa tura sunt talia extrema secundum suas en-
quiritur. entitatem connotare aliquid aliud extrin- sententia, manifeste falsa est. Quod eisdem titares et perfectiones absolutas quam inter
4. Sunt vero qui dicant, quamvis aliquae secum seu denominationem sumptam ex argumentis quibus de veritate id probavi- ea insurgat relatio. Quarto, quia vel relatio
relationes rationis tales sint quae a fictione consortio plurium, praesertim quando una mus, cum proportione applicatis hic ostendi illa realis dicit perfectionem et entitatem
et cogitatione intellectus pendeant, ut rela- res dicitur bona alteri, ut infra declara- potest. Primo, quia Deus ab aeterno bo- realero, vel non. Si non dicit (ut multi exis-
tiones generis vel speciei, alias vera esse bimus. nus est bonitate transcendentali communi timant) aliquam perfectionem realero, qua-
quae sunt in rebus ipsis absque cogitatione tribus personis et -tamen in eo nulla est modo potest esse bonitas alicuius rei curo
intellectus, ut relatio creatoris vel domini in relatio realis communis tribus personis. Se- bonitas perfectionem dicat? Si autem dicit
Bonitas non est relatio realis cundo, quia calor, ubicumque existat habet perfectionem, ergo et bonitatem; dicit ergo
Deo. Sed hi vel aequivoce loquuntur de
relationibus vel in verbis involvunt repu- 5. Secunda sententia ponit rationem bo- totam suam bonitatem, etiamsi ignis non realero relationem convenientiae et illa rela-
gnantiam. Quomodo enim in rebus ipsis sunt nitatis in aliqua relatione reali superaddita existat neque aliquod aliud subiectum cui tio erit eius bonitas ; et sic procedetur in
ante opus rationis, si relationes rationis esse enti consistere. Quae opinio fundanda ac conveniens sit calor: ergo et tune non habet infinitum, quod argumentum vulgare est in
dicuntur? Aut in qua differunt a relationi- declaranda est, sumpto principio contra relationem realero convenientiae; ergo non relationibus. Vel si illa relatio est conve-
bus realibus, si sunt subiective in rebus et praecedentem sententiam probato, bonita- consistit bonitas in hac relatione. Tertio, niens et bona absque tali relatione conve-
non tantum obiective in intellectu? Nec tero consistere debere in ratione aliqua rea- etiam quando calor existir in igne ve! iusti- nientiae, idem facillime intelligi poterit in
illae denominationes creatoris aut domini li; nam illud non potest esse roer(! absolu- tia in homine, non est bonum eius propter quacumque forma vel re absoluta.
216 Disp¡ttaciones metafísicas Disputación X.-Sección I 217;
materia, y así en las demás cosas. Puede añadirse que también aquí tiene apli-·
La bondad no dice nada absoluto realmente distinto de la entidad cación aquel mismo argumento, ya que también de aquel modo sobreañadido,
pu~de preguntarse si es conveniente para otro o no; pues si no es conveniente
6. La tercera opinión es que la bondad dice una cierta propiedad absoluta ¿co,mo la fort;'la que _ha sid?, afectada por tal modo puede ser conveniente po;
y real sobreañadida al ente y distinta de él ex natura rei o formalmente, opinión razon d~ aquel? Y s1 tamb1en aquel modo es conveniente por sí mismo (para
que se atribuye a Escoto en In I, dist. 3, q. 3, y en otros lugares que han sido no se_gmr ~ás a~ y así hasta el infinito), también la forma por virtud de su
tratados anteriormente; puede verse también en Capréolo, In 11, dist. 34, q. l. esencia o d1ferenc1a última podrá ser conveniente por sí misma.
Y puede probarse con lo ya dicho como por una enumer:ación suficiente, por- , 7. Y con esto se entiende fácilmente que en la cosa que se dice buena en
que la bondad es menester que sea algo real, y no puede ser una relación; luego s1 Y .absolutamente, también dicho modo ha sido fingido. Porque la cosa o bien
ha de ser algo absoluto. Y para que sea propiedad es menester que de algún se dtce buena es~ncialmente o accidentalmente, a la manera como se dice bueno
modo se distinga realmente. Pero contra esta opinión está todo cuanto se dijo el. ~ombre estudwso .. En este segundo sentido ciertamente la bondad es algo
en común acerca de las pasiones del ente, y en particular acerca de la unidad dtstmto de la cosa nusma que se llama buena, como la salud es distinta del sano
y la verdad. Y además, para que ahora se entienda más claramente que es falsa, Y la hermosura del hermoso; por lo cual, a veces es un modo de la cosa asi'
podemos distinguir que un ente puede ser llamado bueno de dos maneras : de afectada, como la figura; a veces, en cambio es una entidad añadida a otro ente·
una, absolutamente y en sí mismo, a saber, porque en si es bueno, al modo que para perfeccionarle, como la ciencia se añade al entendimiento. Pero no es ésta
se dice bueno Dios o el hombre bueno. En otro sentido, se dice bueno porque la honda? que ahora consi~~ra~os, porque tal bondad respecto al ente a quien
es bueno para otro, de la manera que se dice que la virtud es buena porque le sobreviene no es una paswn mtrinseca del ente, sino un cierto accidente suyo;
hace bueno al que la tiene, y así dice Santo Tomás en la q. 21 De Veritate, por lo cual no es bondad trascendental, sino que puede llamarse bondad formal
a. 1, que la bondad dice razón de perfectivo de otro. Acerca de esta distinción o. ma~erial u objetiva, u otra semejante, según las varias relaciones de conve-
trataremos más ampliamente en seguida. Por consiguiente, la cosa que se dice men~m que una cosa puede tener con respecto a otra. A no ser, quizá, que se
buena para otro no puede denominarse buena por algún modo real y absoluto constdere aquella bondad con relación a la misma cosa o forma que se dice bue-
distinto ,ex natura rei de su propia entidad, ya que tal realidad, concebida pre- na para otro, sobre lo cual se trató ya; o respecto del todo constituido por aqué-
cisivamente en su entidad, es conveniente por razón de ella para aquel para quien ~la, y de este modo es una parte intrínseca de su entidad, como la forma es parte
se dice buena, a la manera como la salud es conveniente por sí misma al animal tntrínseca del compuesto y puede decirse un cierto bien o bondad suya, y así
y no por razón de algún modo sobreañadido; y la virtud o la ciencia, precisa- pertenece ya a la bondad esencial de aquello constituído, en cuanto tal. Por con-
mente porque es virtud y ciencia, es conveniente para el hombre; por consi- siguiente, de ésta es también evidente que no puede añadir un modo intrínseco
guiente, es algo enteramente ficticio poner en tales formas unos modos sobre-
añadidos por los que sean buenas, pues si prescindimos con el entendimiento
y absoluto distinto ex natura rei de la entidad de la cosa, porque la bondad
del todo no es otra que la que surge de la bondad de las partes; pero se
de tales modos y consideramos en la ciencia su sola esencia, la encontraremos
conveniente y muy proporcionada al entendimiento humano. Y de modo seme- ha mostrado que la bondad de la forma no añade nada intrínseco además de la
jante, la forma, precisamente porque es forma, es buena y conveniente para la forma, y, consecuentemente, tampoco la bondad de la materia sobre la materia,.

Bonitas nihil absolutum dicit in re bonum quia alteri bonum est, quomodo vir- habere locum argumentum illud quod de spectu illius entis cui accidit, non est in-
distinctum ab entitate tus dicitur esse bona quia bonum facit ha- illo modo superaddito interrogad poterit an trínseca passio entis sed est quoddam ac-
bentem, et sic ait D. Thom., q. 21 De Ve· sit conveniens alteri necne; nam si conve- cidens eius; unde non est bonitas tran-
6. Tertia sententia est bonitatem dicere rit., a. l, bonum dicere rationem perfectivi niens non est, quomodo forma illo modo scendentalis, sed potest dici bonitas forma-
quamdam proprietatem absolutam ac realem alterius. De qua distinctione statim plura affecta ratione illius potest es se conveniens? lis vel materialis, vel obiectiva, vel alía si-
superadditam enti et ex natura rei seu for- dicemus. Res ergo quae dicitur bona alteri Si autem etiam ille modus conveniens est milis, iuxta varios respectus convenientiae
maliter distinctam ab illo, quae sententia non potest denominad bona ab aliquo modo per seipsum (ne ulterius · et in infinitum quos una res potest ad alteram habere. Nisi
tribuitur Scoto, In I, dist. 3, q. 3 et aliis reali et absoluto ex natura rei distincto ab progrediamur), etiam forma ex vi suae forte consideretur illa bonitas respectu
locis, qua e supra tractata sunt; et vide re entitate eius, quia huiusmodi res praecise essentiae seu differentiae ultimae per seip- ipsiusmet rei vel formae quae bona alterí
licet in Capreolo, In II, dist. 34, q. l. Et concepta in sua entitate ratione illius est sam poterit esse conveniens. dicitur, de qua iam dictum est; vel re-
potest probari ex dictis sufficienti enume- conveniens ei cui bona dicitur, ut sanitas 7. Et hinc facile intelligitur in re qua e spectu totius constituti per illam, quomodo
ratione, quia bonitas oportet ut sit aliquid per seipsam et non ratione alicuius modi bona dicitur in se et absolute, etiam esse est intrinseca pars entitatis eius sicut forma
reale; et non potest esse relatio; ergo debet superadditi est conveniens animali; et virtus confictum modum illum. Aut enim res dici- ' .
est mtrmseca pars compositi et' dici potest
esse absolutum. Et ut sit proprietas, opor- aut scientia ex eo praecise quod virtus et tur bona essentialiter aut accidentaliter, qua- quoddam bonum, vel bonitas eius, et sic iam
tet ut in re aliquo modo distinguatur. Sed scientia est, est conveniens homini; omnino modo dicitur bonus horno studiosus. Hoc pertinet ad bonitatem essentialem illius con-
contra hanc sententiam procedunt omnia ergo fictum est ponere in huiusmodi formis- posteriori modo est quidem bonitas aliquid stituti ut sic. De hac ergo etiam est evidens
quae in communi de passionibus entis et modos superadditos quibus bonae sínt; distincturri ab ipsa re quae denominatur non posse addere modum intrinsecum et
in particulari de unitate et veritate dicta praescindamus enim per intellectum talem bona, ut sanitas est distincta a sano et absolutum ex natura rei distinctum ab ·en-
sunt. Et praeterea, ut clarius in praesenti modum et consideremus in scientia solam pulchritudo a pulchro; unde interdum est tita te rei, quía bonitas totius non est nisi
falsa esse intelligatur, distinguere possumus essentiam eius, et inveniemus illam conve- modus rei sic affectae, ut figura, interdum quae consurgit ex bonita te partium; sed
dupliciter ens aliquod dici bonum: uno nientem valdeque proportionatam humano vero est entitas addita alteri enti ad per- ostensum est bonitatem formae non addere
modo absolute et in se, scilicet, quia in se intellectui. Et similiter forma ex eo prae- ficiendum illud, ut scientia additur intel- aliquid intrinsecum ultra formam et conse-
bonum est, quomodo dicitur Deus bonus cise quod forma est, est bona et conveniens lectui. Non tamen est haec bonitas quam quenter nec bonitatem materiae supra ma-
aut horno bonus. Alio modo dicitur aliquid materiae et sic de alüs. Adde, hic etiam nunc consideramus, quía talis bonitas re- teriam, nec bonitarem unionis supra unio-
218 Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección 1 219

ni la bondad de la unión sobre la unwn; por consiguiente, tampoco la bondad perfección. Esta opinión se atribuye a Herveo, Quodl. III, q. 2; allí, sm em-
del compuesto añadirá alguna propiedad distinta sobre toda la entidad del com- bargo) afirma que la bondad dice entidad en cuanto que es perfectiva de otro
puesto en cuanto tal. Y se declara aplicando el argumento establecido, pues om~­ o en cuanto que se ordena a la perfección de otro más bien que el que en si
tida dicha propiedad, permanecen en tal compuesto toda la bondad de la maten~ tenga alguna perfección, sentido del que trataré después. Por consiguiente, esta
y de la forma unidas entre sí; luego también la bond~d del compuesto. Y si. U1 opinión puede explicarse de otra forma: que la bondad de cada cosa es aquella
en el ente compuesto añade la bondad aquel modo, m tampoco en el ente sim- perfección por la que cada cosa es perfecta en su entidad; por lo cual, si es un
ple que se ordena a la composición de aquél, se infiere, evidentemente, que tam~ ente absoluto, lo será teniendo en sí un grado tal de perfección, por razón del
poco en las sustancias simples la bondad sustancial o esencial o trascendental <:ual será también en sí un cierto bien; en cambio, si es un ente relativo, o un
añade nada intrínseco a la entidad de las mismas; pues existe la misma o ma- ente de ente, como la parte del todo o el accidente del sujeto, de la misma ma-
yor razón, ya que tales entes son más simples y más perfectos. nera será un bien de aquel de quien es ente; y por razón de la perfección enti-
8. Y de aquí que a fortiori se impugne la opinión que refiere Soncinas en tativa que tiene, se dirá un cierto bien en sí mismo; en cambio, por virtud de
IV Metaph., q. 19, que afirmaba que esta bondad trascendental es un accidente aquella razón por la que tal perfección o ha sido hecha o adaptada para perfec-
que pertenece verdadera y propiamente al predicamento de la cualidad. Esto
cionar a otro, se dirá bien para otro. Por lo cual, como el accidente es por una
es evidentemente falso, sea porque un predicado trascendental no puede quedar
limitado a un solo género, sea también porque cada cosa es buena por sí misma, misma entidad ente en si y ente de otro, así por la misma perfección es en sí
lo cual es certísimo no sólo en Dios, sino también en los demás entes, según el mismo, es decir, intrínsecamente, un cierto bien y un bien de otro. Así, por
razonamiento expuesto. Pues el alma, por ejemplo, precisamente por razón de consiguiente, rectamente se entiende y se explica que la bondad en cada cosa no
su sustancia, tiene alguna perfección, y es buena y conveniente para el hombre es nada más que la perfección propia de cada una.
y apetecible por éli y lo mismo en la cantidad y en las mismas cualidades; 10. La demostración de esta sentencia así expuesta puede tomarse, en pri-
pues en cada una de las especies hay una bondad y perfección propia; por lo mer lugar, de lo ya referido por enumeración suficiente; porque la bondad
cual, la bondad no constituye un género propio de cualidad) o una especie, pues no es una relación de razón ni real, ni algo absoluto sobreañadido al ente; por
de lo contrario una cualidad sería buena por otra, cosa que es ridícula; mayor- <:onsiguiente, no queda otra cosa que pueda ser sino la perfección de la cosa.
mente siendo así que una misma cualidad puede ser buena para uno y mala En segundo lugar, porque lo bueno y lo perfecto son lo mismo, como enseña
·para otro. Santo Tomás en I, q. S, a. 1, 3 y S, y lo explicaremos después; luego también
son lo mismo la bondad y la perfección, pues lo bueno y lo perfecto no sólo
La bondad absolutamente no consiste en una perfección real del ente materialmente son lo mismo, sino también formalmente, ya que cada cosa en
tanto es buena en cuanto es perfecta. Finalmente, de este modo puede fácil-
9. La cuarta opinión, por tanto, afirma que la bondad no dice otra cosa mente concebirse y explicarse la razón de bondad, y no hay ningún motivo que
que la perfección intrínseca del ser, la cual es absoluta en los absolutos y rela-
fuerce a añadir alguna otra cosa, ni es siquiera fácil entender o explicar qué
tiva en los relativos. De lo cual parece que se deduce consecuentemente que la
bondad no es otra cosa que el mismo ente en cuanto que tiene en si algo de pudiera ser ello; luego es señal de que la razón de bondad consiste en esto.

nem; ergo nec bonitas compositi addet ali- unaquaeque res per seipsam bona est, quod
quam proprietatem distinctam supra totam non solum in Deo est certissimum, sed nis habet. Haec oprmo tribuitur Hervaeo, ~ic erg~ recte intelligitur et explicatur bo-
entitatem compositi ut sic. Et declaratur etiam in aliis entibus, ex discursu facto. Quodl. III, q. 2; ibi tamen magis sentlt mtatem m unaquaque re nihil esse praeter
applicando argumentum factum; nam, prae- Nam anima, verbi gratia, praecise ratione bonitatem dicere entitatem quatenus est uniuscuiusque perfectionem.
cisa illa proprietate, manent in illo campo- suae substantiae aliquid perfectionis habet ·perfectiva alterius, seu quatenus ad alterius 10. Probatio autem huius sententiae sic
sito tota bonitas materiae et formae ínter et bona est ac conveniens homini et appe- perfectionem ordinatur, quam ut in se habet expositae imprimís sumi potest ex dictis a
se unitae; ergo et bonitas compositi. Quod tibilis ab ipso; et idem est in quantitate et perfectionem aliquam, de quo sensu infra sufficienti enumeratione; quía bonitas don
si neque in ente composito bonitas addit in qualitatibus ipsis; nam in singulis spe- dicam. Aliter ergo potest explicari haec est relatio rationis nec realis, neque abso-
illum modum neque etiam in ente simplici ciebus est propria bonitas ac perfectio; unde vpinio, quod bonitas uniuscuiusque rei sit lutum quid additum enti; nihil ergo aliud
quod ordinatur ad aliud componendum, bonitas non constituir proprium qualitatis illa perfectio qua unaquaeque res in sua
su~erest q~od esse possit nisi rei perfectio.
evidenter infertur etiam in substantiis sim- genus, ve! speciem, alioqui una qualitas per en tita te perfecta est; unde si sit ens sim-
Demde qma bonum et perfectum ídem sunt,
plicibus bonitatem substantialem, seu es- aliam bona esset, quod est ridiculum; ma- pliciter, erit in se habens tantam perfectio-
nem ratione cuius in se etiam erit quoddam ut docet D. Thomas, I, q. 5, a. 1, 3 et 5,
sentialem, vel transcendentalem nihil intrin- xime cum eadem qualitas possit esse bona et infra declarabimus; ergo et bonitas ct
secum addere entitati earum; est enim uni et mala alteri. bonum; si vero sit ens secundum quid
seu entis ens, ut pars totius ve! accidens perfectio sunt ídem; nam bonum et perfec-
eadem ve! maior ratio, quia haec entia sunt tum non materialiter tantum, sed formaliter
et simp!iciora et perfectiora. subiecti, sic erit bonum illius cuius est
Bonitas absolute non consistit in perfectione ens; et ratione perfectionis entitativae quam ídem sunt, quia unumquodque in tantum
8. Et hinc a fortiori impugnatur opinio reali entis bonum est in quantum est perfectum. De-
quam refert Soncin., IV Metaph., q. 19, habet, dicetur in se quoddam bonum; ea
9. Est ergo quarta sententia bonitatem vero ratione qua illa perfectio ve! instituta nique hoc modo facile concipi et declarati
quae asserebat bonitatem hanc transcenden-
nihil aliud dicere quam intrinsecam rei est ve! apta ad perficiendum aliud, dicetur potest ratio bonitatis et nulla ratio est quae
talem esse accidens quoddam vere ac pro-
prie pertinens ad praedicamentum qualita- perfectionem quae absoluta est in absolutis bonum alterius. Unde, sicut accidens eadem cogat ad aliquid a!iud addendum, neque
tis. Quod est evidenter falsum, tum quia et relativa in relativis. Unde fieri videtur entitate est in se ens et ens alterius, ita quid illud sit facile potest explicari ve! in-
praedicatum transcendens non potest ad consequens, bonum nihil aliud esse quam eadem perfectione est in se, id est, intrin- telligi; ergo signum est in hoc consistere
-unum genus limitari; tum etiam quia ipsum ens quatenus in se aliqujd Ilerfectio- sece quoddam bonum et bonum alterius. rationem bonitatis.
Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección 1 221
220
11. Pero, aunque esta opinión parezca por sí fácil y evidente y explique .la <Dpinión queda favorablemente resuelto, establecida la citada connotación, ya que
cosa en gran parte, con todo no la explica enteramente, y por e~l~ , es prec1so basta ésta para que entre el bien y el ente haya una cierta distinción de razón
añadir algo más por dos motivos. Primero, porque según esta exposicwn, la bon- fundada en la realidad, de tal modo que pueda así atribuirse el bien al ente como
dad no es una pasión del ente, sino su esencia; por lo cual, la bondad y el en~e propiedad y no ser sinónimo suyo, puesto que formalmente una cosa es ser o
se convertirian más como sinónimos que como sujeto y pasión. La consecuencia ·t~ner entidad y otra tener siempre, por razón de la entidad, alguna convenien-
es clara, porque nada es más esencial al ente real que tener algo. ?e perfección, Cia, que es lo que declara la razón de bien. Además, basta esto para que una
y hasta que se conciba algo como ente dotad~ de ?lguna perfecc1?n no .se con- misma cosa, reteniendo la misma perfección, sea buena para uno y mala para
cibe como ente real; por lo cual, en este sentido, s1 hay alguna d1ferencia entre otro, ya que cuando se dice buena para uno, además de la perfección de aque-
estos dos nombres será más en la etimología que en la cosa significada, porque lla cosa que se dice buena, se connota en la otra, para quien se dice buena, la
el ente está tomado del acto de ser, y el bien, de la perfección, a la que formal inclinació~ o capacidad natural de la otra cosa; y en cambio, en la otra, para la
y necesariamente incluye el acto de ser. Lo segundo es el argumento que antes
que se d1ce mala, se connota la carencia de tal capacidad o inclinación, o más
;e propuso, a saber, que una misma cosa se dice buena para uno y mala para bien la inclinación contraria; luego de este modo quedan salvadas todas las co-
sas que se encuentran en la bondad, sin añadir ninguna otra relación, como se
otro, a pesar de que incluye la misma perfección. afirmó también en el caso semejante de la verdad. Finalmente, puede esto tam-
bién explicarse haciendo la inducción en todos los bienes, ya que el bien hones-
to, según el parecer de todos, dice un bien que por sí es conveniente a la natu-
La bondad añade al ente la razón de conveniencia raleza racional como tal; igualmente, el bien deleitable no es otra cosa que el
bien que tiene conveniencia con la naturaleza sensible, como trata extensamente
12. Hay que decir, por consiguiente, que el bien sólo puede añadir al ente Cayetano en 1-II, q. 32, a. 1, explicando cómo ello no es una relación sino la
la razón de conveniencia, la cual no es propiamente una relación, sino que sólo . '
cosa misma en cuanto acomodada a tal naturaleza, lo cual no puede significar
connota en el .otro una naturaleza tal que tiene inclinación natural, capacidad o m~s que la mutua conexión de las cosas y su fundamental proporción; y lo
conexión con tal perfección; por lo cual, la bondad dice la perfección misma mismo se encuentra a su manera en el bien útil, que sólo dice un bien apto
de la cosa, connotando la referida conveniencia o denotación que surge de la y acomodado para el fin pretendido. Por consiguiente, de este modo se explica
coexistencia de varios. Esta conclusión la defiende Durando. en el lugar citado, rectamente la conveniencia que dice el bien.
y puede probarse primeramente por enumeración suficiente por todo lo dicho 13 Objeción.- Solamente queda una dificultad, y es que de este modo no
en contra de las demás opiniones, y porque ninguna otra cosa puede pensarse se explic~ total~ente, sino sólo parcialmente, la razón del bien; porque, como
una vez excluídas aquéllas. En segundo lugar, porque lo que se adujo en favor antes decm, ;I b~en suele decirse de las cosas doblemente, a saber : o porque la
de la última sentencia prueba, sin duda, que la perfección se incluye en el con- cosa es en si misma buena, o porque es buena para otro, división que está to-
cepto de la bondad; y lo mismo confirma también cuanto se dijo en contra de mada de San Agustín, en el libro VIII De Trinitate, c. 3, y de Santo Tomás
la primera opinión, ya que la bondad no puede no incluir la entidad y, por con- In 11, dist. ~7, ~ J., a. 2, ad 1, q. 1 De Virtut., a. 2, ad 1, y 1-II, q. 26, a. 4:
siguiente, la perfección. Por otra parte, cuanto se objetó en contra de la última donde tamb1en anade que lo que es bueno en sí e~ absoluta y simplemente bue-

timam septentiam optime salvantur posita est conveniens naturae rationali ut sic; bo-
11. Sed, licet haec sententia videatur per Bonitas addit enti 1'ationem convenientiae praedicta connotatione; nam illa sufficit ut num ítem delectabile nihil aliud est quam
se facilis ac perspicua et magna ex parte sit nonnulla distinctio rationis fundata in bonuro habens convenientiam curo natura
12. Dicendum ergo est bonum supra rebus inter bonum et ens, ut sic possit bo-
rem declaret, non tamen omnino et ideo ens solum posse addere rationem convenien- sensibili, ut Caiet. late tractat, I-II, q. 32,
aHquid aliud addere oportet propter duo. num attribui enti tamquam proprietas et a. 1, explicans quomodo id non sit relatio,
tiae quae non est proprie relatio, sed so- non esse synonymum curo illo, quía forma-
Primo, quía iuxta hanc expositionem, bo- Juro connotat in alío talero naturam haben- sed ipsa res ut accommodata tali naturae
num non est passio entis realis, sed essen- tem naturalem inclinationem, capacitatem,
liter aliud est esse seu habere entitatem, quod nihil a!iud dicere potest quam mu~
tia eius. Unde bonum et ens potius tam- al!ud vero ratione entitatis habere semper tuam rerum connexionem et fundamentalem
ve! coniunctionem curo tali perfectione; un- altquam convenientiam quam ratio boni de-
quam synonyma convertentur, quam subiec- de bonitas dicit ipsam pedectionem reí, con- proportionem; idemque reperitur suo modo
tum et passio. Sequela patet, quia nihil est clarat. Deinde, hoc satis est ut eadem res in bono utili quod soluro dicit bonum ap-
notando praedictam convenientiam seu de- retinens eamdem perfectionem, sit bona unl
magis essentiale enti reali quam habere aH- notationem consurgentem ex coexistentia tum et accommodaturo ad finem intenturo.
et mala alteri; nam, curo dicitur bona uni, Recte igitur convenientia quam dicit bo-
quid perfectionis, et donec concipiatur aH- plurium. Hanc conclusionem intendit Du- praeter perfectionem eius quae bona dici-
quid ut ens alicuius perfectionis non conci- rand., citato loco, et probari potest primo a nuro praedicto modo declaratur.
tur, connotatur in altera cui bona dicitur 13. Obiectio.-Una tantum superest dif-
pitur ut ens reale; unde in hoc sensu si ali- sufficienti enumeratione ex omnibus dictis inclinatio seu capacitas connaturalis alterius;
qua est differentia ínter haec duo nomina, contra alias sententias et quia nihil aliud ex- ficultas, quia hoc modo non adaequate sed
in alía vero, cuí mala dicitur, connotatur tantum ex parte ratio boni explicatur: nam,
magis erit in etymologia quam in re sig- cogitari potest, illis exclusis. Secundo, quia carentia talis capacitatis seu inclinationis,
quae adducta sunt in favorem ultimae sen- ut supra dicebam, bonum dupliciter de re-
nificata, quía ens sumptum est ab actu vel potius contraria inclinatio ; ergo hoc bus dici solet, scilicet, vel quía res in se
essendi, bonum autem a perfectione quam tentiae probant sine dubio perfectionem in-· modo salvantur omnia quae in bonitate in-
cludi in conceptu bonitatis; et idem etiam bona est, ve! quía est bona alteri, quae di-
formaliter et ex necessitate includit actus veniuntur absque a!ia relatione adiuncta, ut visio sumpta est ex Aug., VIII de Trinit.,
essendi. Secundum est argumentum supra confirmant quae dicta sunt contra primam in simili dictum etiam est de veritate. Tan-
sententiam, quía non potest bonitas non in- c. 3, et ex D. Thoma, In II, dist. 27, q. 1,
proposituro, quod eadem res dicitur bona dem hoc potest declarari inductione in om- a. 2, ad 1, q. 1 De Virtut., a. 2, ad 1, et
uní et mala alteri, curo tamen eamdem per- cludere entitatem et consequenter perfectio- nibus bonis; nam bonum honestum ex om- I-II, q. 26, a. 4, ubi etiam addit. id quod
fectionem includat. nem. Rursus, quae obiecta sunt .contra ul- nium sententia dicit bonum quod per se in se bonum est esse absolute et simpliciter
Disputacwnes metafísicas Disputación X.-Sección 1 223
222
no; y lo que es bueno para otro sólo es bueno relativamente. En este mismo· puede concebirse al ente con la entidad sin que se le conciba con la perfección
sentido suele decir Santo Tomás que el accidente n.o es un bien en cuanto que esencial, no sólo porque el mismo ser es perfección, sino también porque la
tiene bondad, sino porque redunda en la bondad del sujeto, como puede verse perfección esencial conviene al ente esencial y primariamente, y en esto difiere
en III, q. 11, a. 5, ad 3; y en I-II, q. 55, a. 4, ad 1, dice que las virtudes no de la perfección accidental, ya sea extrínseca, ya intrínseca a la manera de una
son tanto unos ciertos bienes cuanto cíertas bondades, cosa que se dice no por- pasión propia. Por lo cual, cada cosa queda colocada en un determinado grado
que en sí no tengan perfección, sino porque la tienen acomodada para perfec- del ser mediante esta perfección esencial, y por ella se distinguen y ordenan en-
cionar a otro; del mismo modo que los accidentes se dice que son entes del ente tre sí los entes; pues así -como antes decíamos- se divide primeramente el
más bien que entes, porque tanto tiene de bondad cada cosa cuanto tiene de ente en finito e infinito de acuerdo con su perfección esencial; por consiguien-
ser, como dice el mismo Santo Tomás en I-II, q. 18, a. l. La misma distinción te, semejante perfección esencial no añade nada al ente y a la esencia; por tan-
del bien en sí o respecto de otro tiene Escoto en el Quodl., 18. Pero la referida to, el bien bajo este aspecto no parece propiamente ser pasión del ente, sino el
razón de bien, tal como ha sido explicada por nosotros, sólo conviene a la cosa mismo ente. Y de este modo dijo Escoto en Quodl., 6, que la magnitud de la
en cuanto que se dice bien de otro, pues bajo esta razón se explica perfecta- perfección esencial no es algo diferente de la esencia ni siquiera en las criaturas.
mente el hecho de que «ser buena la cosa» diga la perfección de tal cosa, con.:.. Y esto lo enseñan también todos los demás. Y puede ello explicarse como por
notando en otra la capacidad, inclinación u otra conexión semejante; y esto no una semejanza con lo que decíamos antes acerca de la verdad, a saber, que en
puede convenir a aquella bondad por la que la cosa se dice buena en sí, porque cuanto dice razón absoluta de verdadera entidad, es decir, no fingida sino rati-
tal bondad se dice de, forma enteramente absoluta y sin ninguna relación a otro, ficada, en cuanto tal no dice pasión del ente sino que declara sólo la misma ra-
incluso fundamental o según la predicación; por consiguiente, de aquel modo zón del ente real, y por tanto sólo es pasión en cuanto que connota de algún
no se explica la razón adecuada y principal del bien. modo la conveniencia con el entendimiento; por consiguiente, lo mismo parece
14. Respuesta.- A esta dificultad puede responderse en primer lugar que que se ha de decir del bien guardando la debida proporción.
nosotros aquí explicamos la bondad que es pasión del ente, y que el bien sólo 15. Cómo se comparan lo bueno y lo perfecto.- Esta respuesta se hará más
es pasión del ente en cuanto dice conveniencia para otro o en cuanto que es verosímil si se entiende exactamente cómo se comportan entre sí la razón de
bien para otro, ya que de este modo se distingue de alguna forma el bien del bien y la de perfecto; pues dice Aristóteles en el libro V de la Metafísica, c. 16,
ente y conviene a todo ente, aun al más perfecto, pues Dios, que es sumo bien, que se dice perfecto aquello fuera de lo cual no puede tomarse ninguna parte,
es también bien de otros, porque Dios claramente percibido es el sumo bien ob- o sea aquello a lo que nada falta. En este sentido, no todo bien es perfecto, como
jetivo de la criatura racional, y el Verbo divino es el máximo bien de la huma- es evidente por sí mismo, ni tampoco todo ente es perfecto, aunque sea bueno;
nidad de Cristo. En cambio, el bien tomado absolutamente, a saber, en cuanto pues el niño es ente y hombre, y con todo no es aún perfecto; y el hombre
que es un bien en sí, no parece que pertenezca a las pasiones del ente, sino más que tiene perfecta cantidad, pero no las cualidades o hábitos conformes a su na-
bien a la esencia o entidad del mismo, como antes argumentaba, porque de este turaleza, aunque sea de algún modo bueno, con todo no es perfecto. En este sen-
modo el bien es lo mismo que lo perfecto, como dice con frecuencia Santo Tomás tido, por tanto, se dice perfecto no cualquier bien, sino aquel que está termi~
en I, q. 5; y lo perfecto se incluye en el concepto esencial del ente real, porque no nado en todas sus partes, el cual es absolutamente bueno. Sin embargo, en otro

bonum; quod autem est bonum alteri, tan- na, quía haec bonitas omnino absolute did-
tur et absque ullo respectu ad aliud, etiam lis, quía non potest concipi ens cum entita- fictae sed ratae, ut sic non dicit passionem
tum est bonum secundum quid. Quo sensu te quin concipiatur cum perfectione essen- entis, sed declarat solum ipsam realis entís
dicere solet ídem D. Thomas accidens non fundamentali seu secundum dici; ergo illo
modo non explicatur adaequata nec praeci- tiali, tum quía ipsum esse est perfectio, rationem, ideoque solum est passio, ut con-
esse bonum ut habens bonitatem, sed quía tum etiam quía perfectio essentialis conve- notat aliquo modo convenientíam ad íntel-
cedit in bonitatem subiecti, ut videre licet in pua ratio boni.
14. Responsio.- Ad hanc difficultatem nir enti per se primo et in hoc differt a lectum; sic ergo videtur dicendum de bono
III, q. 11, a. 5, ad 3; et I-II, q. 55, a. 4, perfectione accidentali, sive sit extrínseca si- servata proportione.
ad 1, dícit virtutes non tam esse bona quae- responded potest, primo, nos hic describe-
re bonitatem qua e est passio entis; bonum ve intrínseca ad modum propriae passionis. 15. Quomodo bonum et perfectum com-
dam quam bonitates quasdam, quod dic- Unde per hanc perfectionem essentialem parentur.- Quae responsio fiet verisimilior
tum est non quia in se non habeant perfec- autem solum esse passionem entis prout di-
cit convenientiam ad alterum seu prout est unaquaeque res constituitur in certo gradu si exacte intelligatur quomodo se habeant
tionem, sed quía eam habent accommoda- entis et per eamdem inter se distinguuntur ratio boni et ratio perfecti; dicit enim
tam ad perficiendum aliud. Sicut accidentia bonum alteri; hoc enim modo distingui-
tur bonum aliquo modo ab ente et conve- et ordinantur entia. Sic enim (ut supra di- Arist., V Metaph., c. 16, perfectum dici ex-
dicuntur esse entis entia potíus quam entía, cebamus) primo distinguitur ens in infinitum tra quod non est ullam partem accipere, seu
quía tantum habet unaquaeque res de bo- nit omni enti, etiam perfectissimo; Deus
enim, qui. summe bonus est etiam est bo- et finitum secundum perfectionem essentia- cuí nihil deest. Quo sensu non omne bonum
nitate quantum habet de esse, ut ídem D. lem; ergo huiusmodi perfectio essentialis perfectum est, ut per se constat, neque etiam
Thomas aít, I-II, q. 18, a. l. Eamdem dí- num aliorum, nam Deus clare visus est
summum bonum obiectivum creaturae ra- non addit aliquid supra ens et essentiam; omne ens est perfectum, licet sit bonum;
stínctionem boni secundum se seu respectu ergo bonum sub hac ratione non videtur puer enim ens est et horno, nondum tamen
alterius habet Scotus, Quodl., XVIII. At vero tionalis et Verbum divinum est maximum
.humanitatis Christi. Bonum autem absolu- proprie esse passio entis sed ipsum ens. Et perfectus; et horno habens perfectam quan-
praedicta ratio boni, ut a nobis explicata hoc modo dixit Scotus, Quodl., 6, magni- titatem, non vero qualitates vel habitus suae
est, solum convenit rei ut dicitur bonum te sumptum, scilicet prout est bonum in se,
non videtur pertinere ad passionem entis tudinem perfectionis essentialis non esse naturae consentaneos, licet bonus aliquo
alterius; sub hac enim ratione optime ex- aliud ab essentia etiam in creaturis. Quod modo sit, non tamen perfectus. Hoc ergo
plicatur quod rem esse bonam dicat perfec- sed potius ad essentiam seu entitatem eius,
ut supra argumentabar, quía bonum hoc caeteri omnes docent. Et potest hoc a si- sensu perfectum dicitur non quodcumque
tionem talis rei. connotando in altera capa- mili explicad ex his quae supra dicebamus bonum, sed illud quod omni ex parte con-
citatem, inclinationem, vel aliam similem modo ídem est quod perfectum, ut D. Tho-
mas saepe dicit, I, q. 5; perfectum autem de veritate, scilicet, quod quatenus dicit ab- summatum est, quod est simplicit!!r bonum.
connexíonem; hoc autem non potest con- solutam rationem verae entitatis, id est, non Alío tamen modo potest perfectum dicí
venire illi bonitatí qua res dicitur in se bo- includitur in essentiali conceptu entis rea-
224 Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección I 225
sentido, puede llamarse perfecto aquello que bajo alguna razón tiene la perfección ha~a ninguna diferencia, porque también la bondad o perfección que confiere el
.absolutamente necesaria y esencial, a la manera como el niño puede llamarse acc1dent~, si s~ compara precisivamente con la bondad que confiere la sustancia,
hombre perfecto en cuanto a su esencia, y del mismo modo dicen los teólogos es relattva. As1, pues, es verdadero, en general, lo que adujimos, tomándolo de
.que la caridad remisa, aunque pueda llamarse imperfecta respecto de la intensa, Sant~, Tomás, que cada cosa tiene de bien cuanto tiene de ser; y lo que citamos
sin embargo, absolutamente y en cuanto a su esencia, es perfecta, como dice tamb1en de San Agustín, que somos buenos en cuanto somos.
San Juan, I Canon., c. 2: Quien guarda su palabra, verdaderamente en él es per- 17. Y así sucede finalmente que el bien tomado absolutamente no es otra
-fecta la caridad de Dios. Y de este modo, lo bueno y lo perfecto se convierten; cosa que el mismo ente, a la manera como se dicen las cosas naturalmente bue-
más aún, son enteramente lo mismo en cuanto que lo bueno dice aquello que nas Y perfectas si están consumadas en su misma entidad, y el hombre se dice
.en si es bueno o tiene la bondad, es decir, la perfección debida a si, y esto no n:oralmente bueno si tiene las virtudes morales o perfecciones, que no son sino
.es otra cosa que tener la esencia o entidad debida a sí; por tanto, el bien bajo ctertas formas reales y entidades; así, también, Dios se dice sumamente bueno
este aspecto esencial y formalmente no dice otra cosa que el ente; por ello, ser
Y perfecto por razón de su entidad, aun cuando no se compare con ninguna otra
caridad perfecta en dicho sentido no es otra cosa en realidad que ser caridad,
cosa, Y así en lo demás .. Por consiguiente, esta doctrina y respuesta explicada
y asi en lo demás. Más aún, ser perfecto del primer modo, o absolutamente
bueno, no es más que ser un ente que tiene toda la entidad requerida para su d.e este modo es probable y ofrece cierta facilidad y claridad, y la indicó ya En-
rtque en el lugar arriba citado.
compleción.
16. Y de este modo hay que entender a Santo Tomás cuando suele decir 18. Sin embargo, por el empleo habitual de los términos puede también dar-
(como puede verse en I, q. 5, a. 1, ad 1) que, en las criaturas, el ente absoluto y se otra respuesta. En efecto, aunque la anterior es verdadera en cuanto afirma que
el relativo se comparan entre sí diferentemente de como lo hacen el bien absoluto el bien bajo aquella .ra~ón ~o difiere en la realidad del ente, sin embargo, concep-
y el relativo; pues una cosa tiene el ser absolutamente por el ser sustancial, y tualmente pueden dtstmgmrse, lo cual basta para que la bondad pueda ser asig-
el ser relativo por el ser accidental; y en cambio tiene el ser buena relativa- nada como propiedad del ente a la manera de los otros trascendentales. Por con-
mente por el ser sustancial, y absolutamente por el ser accidental. Con todo, esto siguiente, hay que advertir, en cuanto a la imposición o significación del nombre
último se ha de entender no acerca del ser accidental por separado, sino en cuan- que el ente sólo se di.ce por el ser o por la entidad, como expusimos arriba; y qu~
to unido al ser sustancial, porque el hombre no seria bueno por virtudes acci- lo perfecto, en cambto, expresa más claramente la perfección del ente, en lo cual
dentales si no se le supusiese ya hombre, y por tanto sustancial y naturalmente incluye una cierta negación, o por lo menos no podemos nosotros sin ella ex-
bueno. Por lo cual, en esas palabras relativamente y absolutamente parece que plicar su significado, a saber: que no le falte nada en aquella razón según la cual
hay una equivocidad, pues cuando se dicen del ente parece que se dicen de la se dice perfecto. Y que, en cambio, la bondad dice una cierta conveniencia por
sustancia y el accidente comparados precisivamente; y cuando se dicen del bien se razón de la cual tiene la cosa el ser apetecible; pues lo bueno se dice por un
dicen de la sustancia creada o bien tomada sola o en cuanto afectada por las dis- cierto orden al apetito, como enseñó Santo Tomás en I, q. 5, a. 1, según Aris-
posiciones y facultades que le son connaturales. Por lo cual sucede que aunque en tóteles en el libro I de la Etica: Es bueno lo que todos apetecen, e inmediata-
la manera de hablar haya diversidad, con todo en la realidad no parece que mente quedará más explicado. Por lo cual, es necesario que también aquellas

quidquid sub a!iqua ratione entis habet per- Thomas cum di,cere solet (ut videre !icet,
.fectionem simpliciter necessariam et essen- I, q. 5, a. 1, ad 1) ali.ter ínter se comparari etiam bonitas ve! perfectio quam confert 18. Verumtamen propter usum vocum
tialem, quomodo puer potest did perfectus in creaturis ens simp!iciter et secundum accié:iens, si praeclse comparetur ad eam bo- potest adhiberi alia responsio. Nam, licet
horno quoad essentiam et similiter dicunt quid, quam bonum simpliciter et secundum nitatem quam confert substantia, est secun- prior in hoc habeat verum quod bonum sub
.theologi charitatem remissam, licet dicatur quid; nam res habet quod sit ens simpli- dum quid. Sic enim in universum verum ea ratione in re non differt ab ente, nihi-
imperfecta respectu intensae, tamen simpli- citer per esse substantiale, secundum quid est quod ex D. Thoma supra retu!imus, l?minus possunt ratione distinguí, quod sa-
_citer et quoad essentiam esse perfectam, vero per es se accidentale; habet autem unumquodque quantum habet de esse, tan- tls est ut bonum assignetur ut proprietas entis
quomodo ait loan., I Canon., c. 2: Qui ser- quod sit bona secundum quid per esse tum habere de bonitate, et quod etiam re- ad modum aliorum transcendentium. Est ita-
.vat verbum eius, vere in hoc charitas Dei substantiale, simpliciter autem per esse tulimus ex Augustino, quod in quantum que quoad impositionem ve! significationem
perfecta est. Atque hoc modo bonum et accidentale. Hoc tamen ultimum intelli- sumus, boni sumus. nominis advertendum ens solum dici ab esse
perfectum convertuntur, immo sunt omni- gendum est non praecise de esse acci- 17. Atque ita tandem fit quod bonum aut entitate, ut . supra exposuimus; perfec-
no ídem prout bonum dicit id quod in se dentali, sed ut coniuncto esse substan- ~bsolute dictum nihil aliud sit quam ens tum autem clanus exprimere entis perfec-
·bonum est seu quod habet bonitatem, id est, tiali; non esset enim bonus horno per ac- 1psum, quomodo dicuntur res naturaliter tionem, in quo negationem quamdam inclu-
perfectionem sibi debitam; hoc autem nihil cidentales virtutes, nisi supponeretur horno bonae vel perfectae, si in sua entitate sint dit, ve! saltem sine illa non potest a nobls
.aliud est quam habere essentiam ve! enti- et consequenter substantialiter et naturali- consummatae, et horno dicitur moraliter bo-
ter bonus. Unde in illis vocibus secundum eius significatum explicari, scilicet, quod
tatem sibi debitam; igitur bonum sub hac nus, si habeat morales virtutes seu perfec- nihil ei desit secundum eam rationem se-
ratione nihil aliud essentialiter ac formali- quid et simpliciter videtur esse aequivoca- tiones, quae non sunt nisi reales quaedam cundum quam perfectum dicitur. Bonum
ter dicit quam ens; esse enim charitatem · tio; nam cum dicuntur de ente videntur formae et en titates; sic etiam Deus dicitur vero dicere convenientiam aliquam · ratione
perfectam dicto modo nihil aliud revera est dici de substantia et accidente praecise com-
summe bonus et perfectus ratione suae en- cuius habet res quod appetibilis sit; nam
quam esse charitatem et sic de a!iis. Immo paratis; cum autem dicuntur de bono, di- titatis, etiamsi ad nihil aliud comparetur Pt
cuntur de substantia creata aut solitarie bonum per ordinem aliquem ad appetitum
etiam esse perfectum priori modo seu bo- sic de aliis. Haec igitur doctrina et respon-
num simp!iciter nihil aliud est quam esse sumpta, aut ut affecta dispositionibus et dictum est, ut D. Thomas docuit, I, q. 5,
facultatibus sibi connaturalibus. Quo fit ut sio hoc modo exposita probabilis est et cla- a. 1, ex illo Arist., I Ethic.: Bonum est quod
ens habens totam entitatem quae ad com- rltatem ac facilitatem quamdam prae se fert
plementum eius requiritur. licet in modo loquendi sit diversitas, in re omnia appetu'nt, et statim magis explicabi-
eamque indicavit Henr., in loe. supra citato. tur. U nde necesse est res etiam illas qua e
16. Et hoc modo intelligendus est D. tamen nulla videatur esse differentia, quía
15
Wl

226 Disputaciones metafísicas


Disputación X.-Sección 1
cosas que se dicen absolutas, buenas en absoluto y en sí mismas reciban esta deno-
minación, porque tienen una perfección conveniente y apetecible para sí, y por do que el bien es lo que todos apetecen y 227
ello sucede también que la bondad de este modo significa formalmente la perfec- g~mento proporcional de cuanto se ha : puede confirmarse tomando un ar~
ción existente en tal cosa, connotando en la misma la capacidad, inclinación o co- 1 mtsma manera se refiere lo bueno 1 d~cho acerca de lo verdadero; pues de la
nexión natural con tal perfección. Y esto aparece más claramente cuando tal per- pero lo verdadero no añade al ent: ~~etlto cfmo lo ver?adero al entendimiento;
fección es distinta de la cosa misma que es denominada buena por ella; pues cuan- l to; luego el bien no añade m, as que a. co~formidad con el entendimien-
entre lo bueno y lo apetecible asc:e 1~ convemencia al apetito. Otros distinguen
do el hombre se llama bueno por razón de la virtud, formalmente se significa la 1
virtud no de cualquier manera, sino en cuanto es una cierta bondad, en lo cual se
¡ lo apetecible se toma en dos ;ent'd o ayet~no en I, q. 5, a. 5, donde dice que
te. Del primer modo dice q I los, a. sa er: fundamentalmente y formalmen-
incluye no sólo la perfección de virtud, sino también la conveniencia que tiene
con la naturaleza humana, connotando de parte de la misma naturaleza la capa-
cidad o propensión para tal perfección. Pero en cambio, en las cosas en que no stbihdad de mover el apetito e
f:
P.o~~ allí a Santo Tomás, pu~~ r~z:Ism? ~o bueno y lo apetecible, y así ex-
b d pJoxima ~or la que la cosa tiene la po-
hay distinción entre la perfección y la cosa que se dice perfecta, parece más di- en la que se incluye no sólo la se~~da~n a ' ·fue. ~lene por respecto del apetente,
fícil explicar esta conveniencia o connotación; con todo, hay que decir que aun- e~ cuanto que tiene alguna convenienJa pet ecciOn de la cosa en si .tpisma, sino
que en la realidad no haya distinción, nosotros la concebimos y significamos a dice que se distingue lo bue d 1 co~ el apetente. y del último modo
la manera de las cosas distintas; es decir, al modo de forma denominante y cosa minativamente, porque lo ap~toe 'bel o apetecible, al menos conceptual o deno-
denominada, y que por ello se significa aquella forma como perfección acomo- CI e en cuanto tal im o t 1 .,
y una denominación extrínseca que . d p r a re aciOn al apetito,
dada a aquel en quien existe, en lo cual se computa su natural conexión con ven.Iencta
. y proporción entre lo b proviene
1 . e él o qu e surge de la con-
aquella forma, y que así se distingue tal bien del ente, al menos conceptual- ble explica formalmente algo que ~~n~. y ~ 6etito; por consiguiente, lo apeteCí-
mente. cual :s verdadera esta proposición ca~cel . o ueno en cuanto tal, por razón de lo
ble; Igual que es también verdadera :~~ ~~~que la :osa es buena, es apeteci-
Cómo se comparan lo bueno y lo apetecible nosa y coloreada, es por ello visible p d 1 c~usal' porque la cosa es lumi-
tecible a lo bueno que lo visible a' lue~l e . mismo modo se compara lo ape-
19. Por cuanto se ha dicho acerca de la razón del bien, se puede entender e I Eth. . o I ummado. Por lo 1 S
cómo se comportan lo bueno y lo apetecible. Pues algunos, ciertamente, piensan n zc., c. 1, explicando aquella descri ció d . , cua anto Tomás,
que formal y sinonímicamente se quiere decir lo mismo con estas dos palabras, todos apetecen, dice que ha sido t d p n ~ ~nstoteles: Es bueno lo que
'bl . oma a a posterwn porq 1 ,
y consecuentemente afirman que lo bueno añade al ente la relación a lo apeteci- CI e es postenor a la razón de bi' y . . ue a razon de apete-
. h , · en. esta opmión es d d 1 ·
ble, a lo cual parece inclinarse Santo Tomás en la referida q. 5 de I, a. 1, normente abta enseñado Capréolo In 1 dist 2 ver a :ra, a cual .ante-
cuando dice: La razón de bien consiste en esto, en que algo sea apetecible; y 1 cont. Gent., c. 3. ' · ' q. 3, Y despues el Ferranense,
en el a. 3, ad 1, dice expresamente: Lo bueno no añade al ente nada más que 20. Diferencia entre lo bueno y lo verdadero -
la razón de apetecible; y en el a. 4, ad 1, dice: Lo bueno se refiere al apetito. bueno se refiere al apetito de ma d'f . Por lo cual se ve que lo
. . nera 1 erente a como s fi 1
Y afirmaciones parecidas tiene en I, q. 16, a. 1 y 3, y en el lib. I cont. Gent., a1 entendimiento; en efecto la verdad t d 1 e re ere o verdadero
1 '
e uye en su razón y denominación algu rascen f enta 'd (pues de é s a ablamos) ln-
t h .
c. 4, raz. 3; y a ellas se inclina Aristóteles en el libro I de la Etica, c. 1, definien-
. na con ormt ad con el entendimiento; en
absolutae et secundum se dicuntur bonae, ac significad ad modum distinctorum, id Ethi~., c. 1, definiens bonum esse quod
sic denominad quia habent perfectionem est, per modum formae denominantis et rei omnra appetunt. Et potest confirmari sum tem ex conven.ientia et proportione inter bo-
sibi convenientem et appetibilem et ita denominatae, et ideo significad illam for- to propol;'tionali argumento, ex his qu~~ num_ et appet!tum; aliquid ergo formaliter
etiam fit ut bonum hoc modo de fotmali mam ut perfectionem accommodatam ei in de vero d!cta ~unt; nam ita comparatur bo- exphcat appetibile quod non di . b
t · · ·. c1t onum
significet perfectionem existentem in tali re quo existit, in quo computatur naturalis con- num ad appet!tum sicut verum ad intellec u . Slc, ratlone cmus haec causalis vera est..
connotando in eadem re capacitatem, in- nexio eius curo tali forma et ita distinguí tum; s~d verum no~ addit supra ens nisl ~ma re~ est bona, ideo est appetibilis . sicu~
clinationem, seu naturalem connexionem tale bonum ab ente, saltero ratione. conform1tatem ad intellectum. erg b ae.c et:J.am causalis est vera: quía ~es est
non .. a.dd':t ms¡
· · convenientiam ' ad appetitum
o onum lucida et colorata ideo est . 'b'l' .
curo tali perfectione. Quod clarius patet · ' VIS! 1 !S ' Ita
quando talis perfectio est distincta ab ipsa Bonum et appetibile qwomodo comparentur Alu ~lstmguunt i.nter bonum et appetibile. emm . ~OJ?paratur appetibile ad bonu~ si-
re quae ab illa bona denominatur; nam, 19. Ex hÍs quae de ratione boni dicta sunt, u t. Cmet~~., I, q .. ~,a. 5, ubi. ait appetibile su~ cut Vlslbile ad lucidum Unde D Th
quando horno dicitur bonus ratione virtu- intelligere licet quomodo se habeant bonum ID!l?uphqt~r, .sc!licet, fundamentaliter et for- I Eth' 1 ·. ·
Ar' le.,. c. ' declarans 1llam descriptionem
omas,
tis, de formali significatur virtus non ut- et appetibile. Aliqui enim existimant idem ma !ter. Pr10n modo ait esse 1'dem b Istotel!s: Bonum est quod .
cumque, sed ut bonitas quaedam, in quo formaliter et synonyme his vocibus signifi- .et . appeu'b'l .
I e, et Ita exponit D Th onum t · omma appe-
!'lnt, a¡t .s~~ptam esse a posteriori, quia ra-
lb1· n · . · omam
importatur non tantum perfectio virtutis, cad et consequenter aiunt bonum supra ens ' am ~roxJma ratio ob quam res ha- ~o appeub!l¡s posterior est quam ratio boni
sed etiam convenientia quam habet cum addere respectum ad appetibile, quibus fa- b.et ut poss¡t movere appetitum est bonitas t haec sententia vera est, quam p~ms do~
humana natura, connotando ex parte ipsius vere videtur D. Thom., dict. q. 5, I, a. 1, ems . quam_ habet respectu appetentis, in cuerat Capreol., In I, dist. 2, q. 3, et post-
naturae capacitatem vel propensionem ad dicens: Ratio boni in hoc consistit, quod ql!a ¡ncludJtur non sola entitas et perfectiv ea Ferrar., I cont. Gent., c. 3.
talero perfectionem. In his vero rebus in
quibus non est distinctio inter perfectionem
aliquid sit appetibile; et a. 3, ad 1, · dicit
expresse: Bonum non addit aliquid supra
1 re¡ secundum . . se, sed prout habet a¡·Iquam
convementian; .curo_ appetente. Posteriori au-
20. D.iscrin:z~n inter bonum et vemm.-~
Ex quo ~ntelhg¡tur aliter comparari bonum
t~~. modo d!clt ~Jstmgui bonum ab appe-
et rem quae perfecta dicitur, difficilius vi-
detur explicad haec convenientia vel con-
ens, sed rationem tantum appetibilis; et a.
4, ad 1 : Bonum (inquit) respicit appetitum. 1 1:1 ~
1 salte~. ratJone seu denominatione, ad appetitum quam verum ad intellectum .
naJ? ver~m tra.ns:endens (de hoc enim lo~
notado; c:licendum est tamen, quamvis in
re non sit distinctio, a nobis tamen concipi
Similia habet I, q. 16, a. 1 et 3, et lib. I
cont. Gent., c. 4, rat. 3;. favet Arist., I
1i q~Ia app.etlb!le ut sic importat respectum
a appetltUJ? et denominationem extrinse-
cam provementem ab illo, seu consurgen-
qui~ur) l~cl)ldit m sua ratione et denomi-
nat!One aliquam conformitatem ad intellec-
tum; bonum autem formallter in ratione et

1
Disputaciones metafísicas Disputación X. Sección II 229
228
. n su razón y denominación la con-
cambio, lo bueno formalmen~e no m.cluy~e ela razón de bien. Por lo cual, la ra-
formidad al apetito, aunque esta se slga ropiamente en el objeto de tal ma- SECCION SEGUNDA
"'o'n de verdad trascendental no se supone p d' . to sino que es una deno-
"' d f 1 ente por el enten 1m1en , . CLASES DE BIEN
nera que sea capta a orma m . , midad entre el mismo objeto y su
minación tomada de la proporclOn o conf~r ele llamarse condición consecuen-
potencia o su acto, y po~ ello aquella ~~r~a t su más bien que constitutivo formal l. Primera división.- Antes de tratar sobre el modo cómo el bien es una
te o concomitante al ?bJeto del enten lmlen ~ en el objeto del apetito, y es la pasión del ente, hay que explicar algunas divisiones del bien para que así se vea
del mismo; en camblO, la bon?~d s~ s~p~~bilidad dice la denomin~ción tom.a- mejor cuál es la razón de bien que se atribuye al ente. Y en primer lugar suele
razón formal de alcanzar a aquel' y a p . . or lo cual no dlce la razon dividirse el bien en bien verdadero y solamente aparente. Se llama bien verda-
da de la proporción de tal objet? .~on tal pot~ncl~; p ' dero aquel que es tal como se juzga y conoce; aparente en cambio es el que se
formal del objeto, sino la condt~ton co~comtt~n de
fin- Por lo dicho consta juzga como tal, pero con todo no existe en la realidad. Pero esta división con-
21. Qué relación tiene el b~_en con ae~':~~ bien. En efecto, dice Santo To- viene al bien del mismo modo que puede atribuirse a cualquier ente o razón
también cómo se compara la raz~~·de fin tener razón de apetecible importa una de ente, pues se da oro verdadero y aparente, y así en otras cosas. Pero en el
más en I, q. 5, a. 2, ad 1, que e .ten p~~ntido dice en I con t. Gent., c. 38,. ra- caso del bien suele explicarse esta división con una razón particular, porque sien-
relación de cau~ a fll:al. Y e~ e~ m~od 1 mismo modo, evidentemente, qu~ tl~~e do la causalidad propia del bien mover y atraer al apetito, este oficio lo llevan
zón 3, que el bt.en uene razon. e '¡ :nte se toma la relación y denommaclOn a cabo casi enteramente igual el bien supuesto y el verdadero, ya que al ser
razón de apetecible. Porque s~ forma ~ uede seguir a ella, pues el fin aplicado a mover el apetito por medio del conocimiento, en tanto mueve en cuan-
de fin no pertenece a la razon de bten, :yero p dios o a alguna acción que sea to es apreciado o juzgado, aunque en la realidad no sea tal. Por consiguiente,
como tal dice razón de causa e.n orden al ~ie~eno dice sino sólo la razón de acerca del bien sólo aparente o supuesto no tenemos nada que decir, ya que su
hecha por causa del fin; relactón qdue e 1 ente del ~ismo modo se atribuye razón consiste sólo en ser juzgado tal como suele ser el bien verdadero, aunque
. y . 1 fin e toma fun amenta m , fi 1 en la realidad no sea tal. Por lo cual, cuantos son los verdaderos bienes, tantos
convemente. sl e ,s d d tiene el fin la virtud de causar na me?te.
al bien, por la cual razon de b~?- na absoluto como es el bien per se; pues sl. se
pueden ser fingidos por la aprehensión, puesto que en toda clase de bienes pue-
de encontrarse el error y la falsa estimación.
y esto se ha de entender del. le b '1 el fin sino también los medtos,
ien en toda su amphtud no a arca so o 2. Segunda división.- En segundo lugar puede dividirse el bien en aquel
toma e1 b ., · · t que es bien en sí y el que es bien para algún otro. Acerca de esta división se han
.como se vera, por la secclOn stgUlen e.
dicho ya muchas cosas en la sección precedente, donde insinuamos que aunque
enim D Thomas, I, q. 5, a. 2, ~d. ,1, ?o- la razón de bien que es pasión del ente pueda acomodarse a cada uno de los
d inatione sua non includit confor~i­ . h beat rationem appetlb!hs, ¡rn-
~a~~:U ad appetitum, quamvis haec a? ratloi num cum a
ort~re habitudinem causae fina lS.
· 1' E · entes en cuanto que tiene una perfección conveniente a sí, sin embargo se halla
em boni consequatur. Unde rauo. ve.r
n nscendentis non supponitur propne m
~odem sensu ait, I cont. G~n~., c. 38, r1J;·
bonum habere rationem f¡ms, ~'.. scllC '
:r'
t m
de modo más claro en cualquier ente en cuanto que es conveniente y conforme
con algún otro. Se agrega también a esto el que dicha razón de bien de otro
tr~·ecto ut formaliter attingatur ab mtellec- d O habet rationem appeub!l!s. Ete- supone o incluye la razón de bien en sí, pues nada es bueno para otro de modo
o 1 d est denominatio sumpta ex prol<or- rno
. osi quformaliter sumatur h ab'ltU.do ac de-.
~¿n!e ve1 conformitate inter ip~um o~~c- mm. t' fin¡'s illa non est de ratwne bom,
et otentiam seu actum ems et 1 eo nomma 10 ' . finis ut SECTIO II
sed ad illam conseqm P<;>test, ~am d edia tale non sit. De bono igitur tantum appa-
~:f so1ei illa veritas conditio consequ~ns sic dicit rationem causae m ordme a ~ QUOTUPLEX SIT BONUM renti seu existimato nihil est quod dicamus,
01nitans obiectum intellectus po~ms vel ad aliquam actionem quae Pd~optebr n~
ve1 co~~rmaliter illud constituens; bomtas
quia eius ratio solum in hoc consistit, quod
l. Prima divisio.~ Antequam tractemus
fiat, quam habitudinem non !Clt onu '
. . s· autem quomodo bonum sit passio entis, declarare tale existimetur quale solet esse verum bo-
quam onitur in obiecto appetitus et est sed so1am rationem conve~uenus: 1 . ·- num, quamvis revera tale non sit. Unde
oportet nonnullas divisiones boni, ut sic
aut.emfsupp1'
ratlo orma 1s atu'ngendÍ. illud; appetibilitas sumatur finis fundamentah~er,, SIC ~ttn:~s melius constet quaenam ratio boni enti attri- quot sunt vera bona, tot esse possunt exis-
. d' 't denominationem sumptam . ex tur b ono qua ratione bomtatls ha e~ . timatione ficta, guia in omni bonorum ge-
a~~e~rtio~~ talis obiecti cum tali poter~.tla? '
vim causandi .
fina1!ter. . H o~ .autem mte 1 111-t
buatur. Et primo quidem dividi solet bo-
num in bonum verum et bonum tantum nere, error et falsa existimatio reperiri po-
p p non d'1c¡'t forma1em. rationem oblectl,
unde gendum est de bono s¡mpliclter, bqua e e.s test.
er se bonum; nam si sumatur onum m apparens. Verum bonum dicitur quod tale
ed conditionem concormtantem.
s 21 Quomodo se habeat bonum ad ra- fota sua 1atitudine, non tantum finem se~ est quale existimatur et cognoscitur; appa- 2. Secunda divisio.- Secundo dividi pot-
etiam media comp1ectitur, ut ex sequentl rens vero quod existimatur, non tamen est est bonum in illud quod in se bonum est
. · f'mts.-
twnem · Ex his etiam constat quo-Ait in re. Sed haec divisio eodem modo bono et quod est alicui alteri bonum. De qua
modo ratio finis ad bonum comparetur. sectione constabit. . convenit quo potest cuilibet enti seu ratio- divisione satis multa dicta sunt sectione
ni entis attribui; datur enim aurum ve- praecedenti, ubi insinuavimus, quamquam
rum et apparens et sic de aliis rebus. Peculia- ratio boni guae est passio entis possit accóm-
ri autem ratione solet haec partitio in bono modari unicuique enti quatenus perfectio-
declarari, quia cum propria causalitas boni nem habet sibi convenientem, clarius ta-
sit appetitum movere et allicere, aeque fere men reperiri in quolibet ente quatenus ali-
id praestat bonum existimatum ac verum, cui alteri conveniens ac consentaneum est.
quia cum ad movendum appetitum per co- Accedit etiam quod haec ratio boni alterius
gnitionem applicetur, tantum movet quantum supponit se u includit rationem boni in se;
iudicatur seu existimatur, quamvis reipsa nihil enim est alteri bonum propri!i! et in
Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección ll 231
propio y riguroso más que aquello que es bueno en sí y tiene una perfección a~ hombre de dos maneras; una, por sí misma, porque aquella perfección que
conveniente para otro. Dije de modo propio y riguroso porque a veces la caren- tlene en sí es por sí misma conforme y conveniente para el hombre. Y esto puede
cia de alguna forma se juzga buena para alguien, aunque formalmente no le con- a~? suceder d~ dos maneras : primero, que sea conveniente en orden a la delecta-
fiera ninguna perfección ni la tenga en sí; sin embargo, la privación no es bue- Clon que tal bien trae consigo, y éste es el bien deleitable. Segundo, sin relación a
na propiamente, sino que a veces se la denomina así porque priva de una forma la delectación, sino sólo porque de suyo es digno o conveniente para el hombre
disconveniente, y bajo tal aspecto es apetecible. Por consiguiente, el bien para como tal, Y éste es el bien honesto. De otro modo puede algo ser conveniente no
otro supone el bien en sí, y por ello las otras divisiones del bien parece que se por sí mismo, sin? sólo por razón de otro bien que por él o mediante él puede
refieren principalmente al bien para otro, y cuando tratemos de él las explica- o~tenerse; es decir, porque evidentemente, aunque considerado en sí no propor-
remos nosotros; con todo, declararemos al mismo tiempo las que pertenecen al cwne dele~tación, ni sea digno o conveniente para el hombre, con todo se le juz-
ente en cuanto que es bien en sí. ~a convemeJ?-te ~~ cuanto que puede contribuir a la obtención de otro bien, y
este es el bien utll. Y de este modo consta no sólo que aquellos tres miembros
Se explica la división del bien en honesto, útil y deleitable están contenidos bajo la razón de bien, sino que son de algún modo distintos
3. En tercer lugar, y principalmente, suele dividirse el bien en honesto, de- e.ntre sí, al menos por la razón formal o relación concebida, pues según la rea-
leitable y útil. Esta división la propone Santo Tomás en I, q. 5, a. 6, y en II-II, lidad o por. el sujeto no siempre es menester que se distingan, ya que consta
q~e una. misma cosa, por ejemplo, el amor o la devoción para con Dios, es al
q. 145, a. 3, y la toma de Ambrosio, libro I Offic., c. 9 y 10, donde la in-
mismo tiempo honesta, deleitable y útil.
sinúa bastante oscuramente; más claramente la profesa Aristóteles en el libro II
de la Etica, c. 3, y en el libro VIII, c. 2, donde al bien honesto le llama bien 5. Finalmente, se entiende fácilmente por la referida explicación que aque-
en absoluto, distinguiéndolo del útil y deleitable. Y advierte allí Santo Tomás llos miembros agotan el todo dividirlo, puesto que ni entre el bien por sí o en or-
que esta división ha sido hecha principalmente acerca del bien humano, pero den a otro puede hallarse un medio por oponerse inmediatamente o casi por
que, sin embargo, puede acomodarse al bien común o en sí mismo. Por tanto, contradicción; ni además del bien conveniente por causa del deleite o sin él
la declararemos primero en el bien humano, en el cual se encuentran tales ra- sino por causa de sí mismo solo, puede pensarse otro miembro, ya que tambié~
zones de bien de modo propio y sin metáfora; después veremos cómo puede estos miembros vienen a distinguirse como por contradicción o inmediata nega-
aplicarse al bien en cuanto tal. Y hay que suponer que se está hablando del ción, porque todo bien que es conveniente por sí prescindiendo de la razón de
l;wmbre en cuanto es hombre, es decir, en cuanto usa de la razón, ya porque la deleite es juzgado honesto. Y digo prescindiendo del deleite porque estos miem-
razón es la regla suprema de todo bien conveniente al hombre, razón -digo- bros se han de distinguir por abstracción precisiva más que negativa, si se com-
que es natural si al hombre se le considera sólo filosóficamente, o bien ilustrada paran con la cosa que se denomina buena, pues para que la cosa sea honesta
por la luz divina si se .le considera teológicamente; ya también porque las razo- no ~s p~eciso que sea útil o deleitable, sino sólo que tenga alguna razón de con-
nes propias y formales de estos bienes, principalmente del honesto y útil, no vemencia por causa de la cual sea amable, aun cuando no sea ni deleitable ni
pueden distinguirse más que con la razón. útil, y así en las restantes. Por lo cual, formalmente y como condicionalmente
· 4. De cuántos modos puede algo ser conveniente para otro.- Por tanto, al
ser lo bueno una misma cosa con lo conveniente, una cosa puede ser conveniente
homini conveniens : uno modo per seipsum amorem aut devotionem erga Deum esse et
rigore nisi quod in se est bonum et perfectio- tot., II Ethic., c. 3, et lib. VIII, c. 2, ubi quía nimirum illa perfectio quam in se ha~ honestam et iucundam et utilem.
nem habet alteri convenientem. Dixi pro- honestum appellat absolute bonum, a iucun- bet, ex se ipsa consentanea est et conve- S. Denique facile ex dicta declaratione
prie et in rigore, quia interdum carentia do et utili illud distinguens. Advertit autem niens homini. Quod adhuc potest duobus intelligitur membra illa exhaurire divisum
aJicuius formae censetur bona alicui, quam- D. Thomas íbi divísíonem hanc potissimum modis accidere, primo quod sit conveniens quía neque inter bonum per se aut in or~
vis formaUter nullam perfectionem ei confe- tradítam esse de bono humano, accommo- in ordine ad delectationem quam tale bo- dine ad aliud reperiri potest medium, cum
rat aut in se habeat; verumtamen privatio dari tamen posse ad bonum in communi num secum affert, et hoc est bonum delec- haec immediate et quasi per contradictio-
non est proprie bona, sed ita interdum deno- seu secundum se. Prius igítur declarabitur tabile, Secundo absque ordine ad delecta- nem opponantur; neque praeter bonum
minatur, quía privat forma disconvenienti et a nobis in bono humano, in· quo proprie et tionem, sed solum quía per se decet conveniens ob delectationem vel absque illa,
sub ea ratione appetibilis est. Igitur bo- absque metaphora illae rationes boni repe- vel conveniens est homini ut sic, et hoc sed solum propter seipsum, potest aliud
num alteri supponit bonum in se et ideo riuntur; deinde videbimus quomodo ad bo- est bonum honestum. Alío vero modo est membrum excogitari, cum haec etiam
aliae divisiones boni potissime videntur de num ut sic applicari possit. Est autem sup- aliquid conveniens non per seipsum, sed membra quasi per contradictionem seu im-
eo quod est alteri bonum, et in eo a nobis ponendum sermonem esse de homine qua- ~olum ratione alterius boni quod per mediatam negationem distinguantur, quia
explicabuntur; simul tamen declarabir.nus tenus horno est, id est quatenus ratione uti- 11lud seu mediante illo obtineri pot- omne bonum quod per se est conveniens
illas quae ad ens pertinuerint quatenus in tur, tum quia ratio est suprema regula om- est, quia nimirum licet ex se spectatum praecisa ratione delectationis, honestum re-
se bonum est. nis boni convenientis homini, ratio (inquam) delectationem non afferat neque ex se de- putatur. Dico autem praecisa delectatione,
vel naturalis, si philosophice tantum hamo ceat aut conveniens sit homini, tamen, ut quia haec membra per abstractionem prae-
Bxponitur divisio in bonum honestum, utile consideretur, vel divino lumine i!lustrata, si conferre potest ad aliud bonum obtinen- cisivam potius quam negativam distinguen-
et iucundum consideretur theologice; tum etiam quía dum, conveniens censetur, et hoc est bonum da sunt, si ad rem quae bona denominatur
3. Tertio ac praecipue dividí solet bo- propriae ac formales rationes horum bono- utile. Atque ita constat et illa tria membra comparentur, quía ut res sit honesta non
num in honestum, delectabile et utile. Quam rum, praesertim honesti et utilis, non pos- sub ratione boni contineri et esse aliquo est necesse ut sit iucunda vel utilis, sed
divisionem tradit D. Thomas, I, q. S, a. 6, sunt nisi per rationem discerní. modo ínter se distincta, saltem ratione for- solum ut habeat aliquam rationem conve-
et II-II, q. 14S, a. 3, eamque affert ex Am- 4. Quot modis qUJidpiam alteri conve- mali concepta seu habitudine; nam re seu nientiae ·propter quam sit amabilis, etiamsi
bros., lib. I Offic., c. 9 et 10, ubi obscure niens.- Cum igitur bonum ídem sit quod subiecto n~n semper necesse est distinguí; nec iucunda neque utilis sit, et sic de re-
satis eam insinuat; clarius eam docuit Aris- conveniens, dupliciter potest aliquid esse constat en¡m eamdem rem, verbi gratia, tiquis. Unde formaliter et quasi conditiona-
232 Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección ll 233

pueden distinguirse estos miembros también por abstracción negativa; pues per- y a Dios mismo. Pero tampoco de este modo se soslayan todas las dificultades
tenece a la razón de honesto en cuanto tal no requerir la delectación o utilidad apuntadas, ya que se sigue que las potencias del alma han de ser contadas entre
para su razón y suficiente conveniencia en orden a mover el apetito recto, ya los bienes honestos; más aún, incluso la salud y los demás bienes del cuerpo)
sea que tenga aquellas cosas unidas en la realidad o que no las tenga; pues aun que por sí son amables. Y además surge otra dificultad, porque esta razón, a
cuando no las tuviera, sería suficientemente bueno y conveniente en su orden; saber, que algún objeto pueda ser por sí amable sin orden a la delectación, no
y lo mismo se ha de decir proporcionalmente de los restantes. Y de este modo puede ser la primera razón de bien que se encuentra en tal objeto, porque su-
parece que queda suficientemente expuesta la referida división. pone la razón de bien por la que tal objeto es amable por sí. Como decíamos
Varias dificultades acerca de la anterior división en la sección anterior, la razón de apetecible supone la de bueno y conveniente;
pues precisamente es una cosa apetecible porque es buena y conveniente, y es
6. Primera dificultad sobre el bien honesto.- Pero para explicar esto más
exactamente hay que tratar brevemente de algunas dificultades que salen al paso. lo mismo que el bien sea por sí amable que el que sea apetecible; por tanto, no
La primera es cómo se puede decir conveniente por sí el bien honesto. Porque puede ésta ser la primera razón en que consiste el bien honesto.
o bien se dice conveniente por sí en cuanto forma casi coincidente con la natu- 7. Segunda dificultad acerca del bien deleitable.- La segunda dificultad
raleza del hombre en cuanto que es racional, del mismo modo que el calor es se refiere al bien deleitable: de qué modo tiene la propia y peculiar razón
por sí conveniente al fuego, y de esto se sigue que las mismas potencias del en- del bien en sí y por sí apetecible; pues por bien deleitable, o se ha de entender
tendimiento y voluntad son bienes honestos, cosa que está en contra de lo que el objeto sobre el que versa la delectación, o la delectación que nace de tal ob-
afirma S. Agustín en el libro II Del Libre Arbitrio, c. 19, donde al dividir todos jeto. Si se dice lo primero se sigue que este bien no es más bien en sí y por sí
los bienes del hombre en máximos, medios e ínfimos coloca a las potencias del que el bien útil. Y se prueba porque no es bueno porque tenga en sí delecta-
alma en el término medio, ya que de ellas podemos usar mal, a pesar de que ción, que es una cosa distinta de él, sino porque es apto para engendrar la de-
parece que son los bienes máximos aquellos que son honestos. Además, se sigue lectación, la cual parece que es una clase de utilidad consistente en la relación a
que Dios no es bien honesto del hombre porque no es conveniente a éste por la delectación misma, por razón de la cual tal objeto es amable. Como la comi-
sí a modo de forma. Se sigue también que la acción de dar limosna ~o es bien da, por ejemplo, si se ama porque da la salud, se dice que es amada como un
honesto, porque no es una forma por sí conveniente para el hombre. O que el bien útil para la salud; luego si es amada en cuanto proporciona deleite, será
bien honesto no se dice conveniente por sí en cuanto forma sino en cuanto ope- amada como útil para la delectación; por consiguiente, el bien deleitable tomado
ración conforme al hombre, y de este modo se sigue en primer lugar el mismo bajo este concepto no es bueno en sí y por sí, ni difiere formalmente del bien útil,
inconveniente acerca de Dios. Y además resulta que las virtudes, principalmente sino sólo materialmente o como lo particular de lo común. Pero si la misma de-
las infusas, no son bienes honestos porque no son operaciones del hombre, cosa lectación se dice que es bien deleitable, como indica el mismo Santo Tomás en
que es enteramente falsa y contraria a lo que afirma San Agustín en el mencio- el citado lugar de la 1 parte, es ciertamente verdad que la delectación es un
nado pasaje. O se dice el bien honesto conveniente por sí objetivamente, a sa- cierto acto por sí conveniente y conforme con la naturaleza o con el apetito que
ber, porque es un bien amable por sí, la cual es una razón más universal, pues-
to que puede convenir a la operación, sea externa o interna, y a cualquier forma
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tatis es se bona honesta, quod- est" éontra Deum ipsum convenire potest. Sed neque tabile intelligendum est obiectum circa
liter possunt haec membra distinguí, etiam hoc modo evitantur omnes difficultates tac- quod delectatio versatur, aut delectatio quae
per abstractionem negativam; nam de ra- August., lib. II De Lib. Arb., c. 19, ubi,
distinguens omnia bona hominis in maxi- tae, quia· sequitur potentias animae compu- ex tali obiecto nascitur. Si primum dica-
tione honesti ut honesti est ut ad suam ra- tandas esse ínter bona honesta; immo et tur, sequitur hoc bonum non magis esse per
tionem et convenientiam sufficientem ad ma, media et ínfima, potentias animae in
medio ordine collocat, quía eis possumus sanitatem et alia bona corporis, quae per se et in se bonum quam bonum utile. Pro-
movendum appetitum rectum delectationem se amabilia sunt. Et praeterea insur- batur quía non est bonum eo quod in se
aut utilitatem non requirat, sive in re illas male uti, cum tamen maxima bona illa esse
videantur quae honesta sunt. Deinde sequi- git alia difficultas, quia haec ratio, nem- habeat delectationem, quae est res ab illo·
habeat coniunctas sive non; nam etiamsi pe quod obiectum aliquod sit per se distincta, sed quia aptum est ad delectatio-
illas non haberet, esset sufficienter bonum tur Deum non esse bonum honestum ho-
minis, quia non est ei per se conveniens amabile sine ordine ad delectationem nem generandam, quae videtur esse utilitas-
et conveniens et in suo ordine; et idem est non potest esse prima ratio boni quae in quaedam consistens in habitudine ad delec-
proportionaliter de reliquis. Atque in hunc per modum formae. Sequitur etiam actio-
nem dandi eleemosynam non esse bonunt tali obiecto reperitur, quia supponit ratio- tationem ipsam, ratione cuius tale obiectum
modum videtur satis exposita praedicta di- nem boni propter quam tale obiectum per amabile est. Sicut cibus, verbi gratia, Ri
visio. honestum, quia non est a!jqua forma per
se conveniens homini. Vel bonum hones- se amabile est. Sicut in sectione praeceden- ametur quia sanitatem confert, dicitur ama-
V ariae difficultates circa praedictam tum dicitur per se conveniens non ut for- ti dicebamus rationem appetibilis -suppone- ri ut bonum utile ad sanitatem; ergo, si
divisionem ma, sed ut operatio decens hominem, et sic re rationem boni et convenientis ; propterea ametur quatenus delectationem affert, ama-
sequitur imprimís idem inconveniens de enim res appetibilis est, quia bona est et bitur ut utile ad delectationem; ergo bo-
6. Prima difficultas circa bonum hones- conveniens; idem autem est esse bonum num delectabile hac ratione sumptum, non
tum.- Sed ut exactius declaretur, nonnul- Deo. -Et ulterius sequitur virtutes, praeser-
tim infusas, non esse bona honesta quia non per se amabile quod esse per se appetibile; est per se et in se bonum, nec formaHter
lae difficultates insurgentes breviter trac- non potest ergo haec esse prima ratio in differt a bono utili, sed tantum materialiter,-
tandae sunt. Prima est quomodo bonum sunt operationes hominis, quod est plane
falsum et contra August., cit. loco. Vel di- qua bonum honestum consistit. seu tamquam particulare a communi. Si
honestum dicatur per se conveniens. Aut 7. Secunda difficultas circa bonum de- vero delectatio ipsa dicatur esse bonum de-
enim dicitur per se conveniens tamquam citur bonum honestum per se conveniens
obiective, quia, scilicet, est bonum per se .Zectabile.- Secunda difficultas est circa bo- lectabile, ut D. Thomas in citato loco I
forma paene consentiens cum natura homi- num delectabi!e, quomodo habeat peculia- p. indicat, verum quidem est delectatio-
nis ut rationalis est, ad eum modum quo amabile, qua e ratio universalior est; nam et
in operationem, tam internam, quam exter- rem ac propriam rationem boni in se ac per nem esse quemdam actum per se convenien-
calor -est per se conveniens igní, et sic ~e­ se appetibilis; aut enim per bonum delec- tem et consentaneum naturae vel appetituí-
quitur ipsas potentias intellectus et volun- nam, et in quamcumque formam et in
234 Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección ll 235

se deleita; pero con todo, no aparece ninguna razón por la que esta peculiar con- está en contra de esto el que a pesar de que la conveniencia del bien útil suponga
veniencia de tal acto se distinga de las otras y constituya su peculiar razón de la conveniencia de aquella cosa para la que es útil y tal vez se derive de ella, sin
bien más que la conveniencia que tiene cualquier otro acto con la facultad de embargo, supuesta ésta, el mismo bien útil verdaderamente en cuanto que tiene
obrar, como la intelección de la verdad con el entendimiento y la visión de relación a una cosa tal tiene en sí una propia conveniencia por razón de la cual
objeto hermoso con la vista. Y además no parece que la razón de bien deleitable es bueno y amable; luego en esto no hay diferencia formal entre el bien útil y
pueda consistir primariamente en la misma delectación, ya que ésta versa sobre otros bienes, ya que también el bien honesto o deleitable puede, a veces, tomar
nlgún bien en cuanto bien, puesto que es un descanso del apetito, el cual no su propia razón de la relación que dice a algo extrínseco. Más aún, el bien ho-
descansa sino una vez que ha alcanzado el bien; luego la delectación supone nesto a veces es tal por su conformidad con una ley extrínseca, o al menos por
en el objeto una razón de bien anterior a la delectación y que sea tal en sí y la conveniencia que resulta en él supuesta tal ley. Por lo cual también resulta
no en orden a la delectación; en efecto, el bien con que nos deleitamos no es que algún bien útil no tenga otra conveniencia o bondad sino la de honestidad,
bien porque deleita, sino más bien deleita porque es bien; supone, por tanto, la como el caso, por ejemplo, de la aflicción del cuerpo, en cuanto que es útil para
delectación una conveniencia en el objeto y una bondad distinta de la delecta- satisfacer a Dios, no tiene más bondad que la honesta; y por la misma razón,
ción misma. Por consiguiente, acerca de ella pregunto si constituye al bien de- el medio que sólo es útil para gozar de un placer no tiene ninguna conveniencia
leitable o no; pues si lo constituye, resulta, por consiguiente, que no es la de- '0 bondad más que alguna participación de dicha delectación; por consiguiente,

lectación misma el primer bien deleitable; más aún, ni siquiera parece tener el bien útil no queda acertadamente distinguido de los otros.
semejante conveniencia o razón de bien, porque cuando nos deleitamos, por 9. Cuarta dificultad acerca de lo mismo.- Y de aquí surge la cuarta difi-
ejemplo, con la visión de una cosa hermosa, la conveniencia de la visión es de cultad: por qué el bien útil no se divide en dos; pues el bien útil es tal como es
tipo muy diferente de la conveniencia de la delectación, a pesar de que la visión aquello a lo que se ordena; por consiguiente, como el bien amable por sí, uno
es el objeto de tal delectación. Y si aquella bondad o conveniencia que se en- es honesto y otro deleitable, así lo que es bueno por la utilidad para otro será
cuentra en el objeto de la delectación no constituye el bien deleitable, entonces uno honesto y otro deleitable.
·será ya un bien distinto de los tres enumerados. 10. Ultima dificultad acerca de la suficiencia de la división.- La última
dificultad es que la referida división parece insuficiente; pues además de las
8. Tercera dificultad acerca del bien útil.- La tercera dificultad puede ser
citadas razones de bien parece que existe otra que puede separarse o distin-
acerca del bien útil: cómo se niega que es un bien en sí y en esto se distingue
guirse de aquéllas; en efecto, hay ciertos bienes amables por sí, no porque de-
·de los restantes; pues el bien útil, aunque sea útil para algo distinto de si, con
leitan o son honestos, sino precisamente porque perfeccionan a la naturaleza,
todo tiene en sí su utilidad, que consiste en una virtud o eficacia para realizar como la salud, la ciencia, la integridad del cuerpo y el mismo ser y vivir; ya que,
aquella cosa para la que es útil. Se dirá, quizá, que la bondad de la cosa útil no incluso si prescindimos con la mente de todo deleite, estas cosas siguen siendo
consiste en la utilidad misma, sino en la conveniencia y apetibilidad que tiene buenas y amables, como es evidente; y de modo semejante, aunque prescinda-
tal utilidad respecto del hombre, y se dirá, consiguientemente, que el bien útil mos de todas las razones de virtud, estas cosas son amables como bienes con-
no tiene esta conveniencia de suyo, sino por el fin para el que es útil. Sin embargo, naturales, y por causa de ellas pueden otras cosas ser amadas como útiles, pres-

qui delectatur; tamen nulla apparet ratio habere similem convenientiam seu rationem tra hoc tamen est, quia licet convenientia quamdam illius delectationis; ergo bonum
.ob quam haec peculiaris convenientia talis boni, quia cum de!ectamur, verbi gratia, in boni utilis' supponat convenientiam illius rei utile non recte ab aliis distinguitur.
actus ab aliis distinguatur et constituat suam visione reí pulchrae longe alterius rationis est ad quam est utile et ab illa fortasse deri- 9. Quarta circa ídem.- Atque hinc ori-
peculiarem rationem boni magis quam con- convenientia visionis a convenientia delecta- vetur, tamen, illa supposita, revera ipsum tur quarta difficultas, cur bonum utile non
venientia quam habet quilibet alius actus cum tionis, cum tamen visio sit illius delectationis bonum utile quatenus habet habitudinem distinguatur ~n duo; nam tale est utile bo-
facultate operandi, ut intellectio veritatis obiectum. Si autem bonitas illa seu conve- ad talem rem, habet in se . propriam con- num, qua le est illud ad quod ordinatur;
cum intellectu et visio obiecti pulchri cum nientia quae est in obiecto delectationis, venientiam ratione cuius bonum est et ama- ergo, sicut bonum per se amabile aliud esl
visu. Et praeterea non videtur ratio boni non constituit bonum delectabile, erit iam hile; ergo in hoc non est differentia for- honestum et aliud delectabile, ita bonum ex
delectabilis primario posse consistere in de- aliud bonum distinctum a tribus enumera- malis in ter bonum utile et alia bona; nam utilitate ad aliud, quoddam honestum, aliud
lectatione ipsa; nam delectatio circa ali- tis. etiam bonum honestum ve! delectabile pot- vera delectabile.
quod bonum ut bonum versatur, cum sit 8. Tertia d.ifficultas circa bonum utile.- est interdum accipere rationem suam ex ha- 10. Ultima difficultas circa sufficientiam
quies appetitus, qui non quiescit nisi in bono Tertia difficultas esse potest de bono utili, bitudine ad aliquod extrinsecum. Immo bo- divisionis.- Ultima difficultas est quia prae-
adepto; ergo supponit delectatio in obiecto quemado negetur esse in se bonum et in num honestum interdum est tale ex confor- dicta divisio videtur insufficiens; nam prae-

in se talis*
rationem boni priorem delectatione et quae
et non per ordinem ad delec-
tationem; bonum enim circa quod delec-
hoc a reliquis distinguatur; nam bonum
utile, licet ad aliud a se distinctum uti!e sit,
tamen in se habet utilitatem suam quae
mitate ad legem extrinsecam, ve! saltem ex
convenientia quae in eo resultat supposira
tali lege. Unde etiam fit ut aliquod bonum
ter dictas rationes boni videtur esse alta
quae ab illis distinguí se u praescindi potest;
sunt enim quaedam bona per se amabilh,
tamur non ideo bonum est quia delectat, consistit in a!iqua virtute ve! efficacia prae- utile non habeat a!iam convenientiam ve! non quia delectant, nec quia honesta sunt
sed potius ideo delectat quia bonum est; standi rem illam ad quam est utile. Dice- bonitatem nisi honestaüs; ut, verbi gratia, sed praecise quia naturam perficiunt, ut sa-
supponit ergo delectatio in obiecto conve- tur fortasse bonitatem rei utilis non consis- corporis afflictio quatenus utilis est ad sa- nitas, scientia, corporis integritas et ipsum
nientiam et bonitatem distinctam a delec- tere in uti!itate ipsa, sed in convenientia et tisfaciendum Deo, non habet bonitatem esse ac vivere; nam etiam si mente prae-
tatione ipsa. De illa ergo inquiro an consti- appetibilitate quam habet talis utilitas re- aliam nisi honestam; et eadem ratione scindamus omnem delectationem, haec sunt
tuat bonum delectabile, necne; nam, ,¡ medium quod tantum est utile ad de!ecta- bona et amabilia, '\}t per se constat; et si-
constituit, ergo non est delectatio ipsa pn-
spectu hominis, et consequenter dicetur bo-
num utile non habere hanc convenientiam 1 tionem capiendam, non habet convenientiam militer, licet praescindamus omnes rationes
mum delectabile bonum; immo nec videtur ex se, sed ex fine ad quem est utile. Con- aliquam ve! bonitatem nisi participationem virtutis, haec sunt amabilia ut co'nnaturalia

1
236 Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección ll 237
cindiendo de la honestidad. Y es señal de esto el que a veces se persiguen por hacer, amar, etc. Con todo, si esta afirmación se entiende referida a la recta
medios honestos, a veces por medios vergonzosos, no por el deleite sino por la razón en cuanto dice el juicio o conocimiento de aquello que conviene hacer,
sola natural conveniencia; por consiguiente, se da alguna r~zón de bien distinta en este sentido no consiste la honestidad en la conformidad con el dictamen de
de aquellas tres. la razón, ni es aquélla la primera regla o la primera razón de tal honestidad.
Pues no es honesto el bien porque juzga la recta razón que es tal, sino al con-
Solución de la primera dificultad trario, porque el mismo bien en verdad y en la realidad es tal; por ello, la ver-
dadera y recta razón juzga que es tal. Y por este motivo, el recto juicio es para
11. Para satisfacer a la primera dificultad y explicar qué es propiamente el nosotros la regla del bien honesto, ya que nos lo manifiesta; con todo, en sí
bien honesto, hay que advertir que de dos maneras puede tomarse o decirse el supone ya este juicio la propia conveniencia, de la que le viene al bien honesto el
bien honesto. Una, en orden a las acciones humanas y morales en cuanto pue- ser tal; y esta conveniencia decimos que es con referencia a la naturaleza ra-
den regularse con la razón recta y prudente, y en este sentido se llama bien ho- cional en cuanto que es tal y tiene tales atributos o propiedades. Pero en cam-
nesto el que por sí y de suyo es digno del hombre o de persona dotada de razón,
tal como se lee en Santo Tomás, II-11, q. 145, a. 1 y ss. En la cual conveniencia bio, si se toma el dictamen de la recta razón no formalmente sino como radi-
no se considera ventaja alguna que por medio de este bien enriquezca a la per- calmente, en este sentido se dice con razón y a priori que el bien honesto es aque-
sona con respecto a la que se dice que es tal bien; pues esa ventaja, aunque llo que es conforme a la razón; es decir, que es conforme a la naturaleza racional,
frecuentemente intervenga, con todo formalmente y por sí, no es necesaria para la cual, por lo mismo, es apta por naturaleza para juzgar que esto ha de ser
la honestidad, sino que basta con aquella decencia y proporción que se encuentra hecho o apetecido por ella. ·
entre tal bien y la naturaleza que dirige sus operaciones con la recta razón. 13. Pero el bien honesto tomado de este modo puede aún distinguirse en
Igual que dar limosna es honesto porque es de suyo conveniente a la naturaleza acto, hábito y objeto honesto; pues hay actos formalmente buenos y honestos,
racional, aun cuando por un imposible el hombre que obrase así no gozase por como son los actos de las virtudes, principalmente de la voluntad, y a éstos co-
ello de ninguna utilidad o provecho fuera del mismo obrar bien. Del mismo rresponden los hábitos de las virtudes, que con razón se cuentan entre las má~
modo que también respecto de Dios se dice que es conveniente y honesto co- ximas cosas buenas y honestas, porque son dignas en sumo grado del hombre
municarse, beneficiar y compadecerse, no porque sea provechoso para El, sino dotado de razón; y en estos actos o hábitos se suponen los objetos honestos,
porque es algo por sí digno y proporcionado a su bondad. Por consiguiente, el pues de ellos toman los actos y hábitos su honestidad, como indica Santo To-
bien honesto explicado de esta forma dice una peculiar razón de conveniencia, más en I-II, q. 19, a. 1, ad 3, donde disputa ampliamente sobre este punto;
y por parte de la cosa que se dice honesta incluye su perfección con todas las y en la q. 20, a. 1, ad 2, y en la q. 2 De Malo, a. 3, in corp. y ad 8. Pues el
condiciones físicas o morales necesarias para la referida conveniencia con la na- acto honesto como tal no se ocupa sino del bien honesto; por lo cual es preciso
turaleza racional. que suponga tal bondad en él, pues el acto de la voluntad no confiere a su
12. Y suele este bien explicarse por la conveniencia con el dictamen de la objeto la bondad, sino más bien se funda en ella, y por esto, más arriba, Santo
recta razón; pues es honesto aquel bien que la recta razón dicta que se ha de Tomás llama a esta honestidad bondad primordial.

bona et propter illa possunt amari alia ut maliter non est ad honestatem necessaria,
utilia, praecisa honestate. Cuius signum est sed su(ficit illa decentia et proportio quae recta ratio dictat esse faciendum vel aman- terea nata est iudicare hoc sibi esse fackn-
quia interdum per honesta media, interdum reperitur inter tale bonum et natu- dum, etc. Tamen, si hoc dictum intelligatur dum ve! appetendum.
per turpia inquiruntur, non ob delectatio- ram quae operationes suas recta ra- de recta ratione prout dicit iudicium seu 13. Bonum autem honestum hoc modo
nem sed ob solam naturalem convenientiam; tione dirigit. Sicut dare eleemosynam est cognitionem eius quod expedit facere, sic sumptum distinguí potest in actum, habitum
datur ergo aliqua ratio boni ab illis tribus honestum, quia est per se consentaneum non consistir honestas in conformitate ad et obiectum honestum; sunt enim actus for-
distincta. naturae rationali, etiamsi per impossibile ho- dictamen rationis neque est illa prima re- maliter boni et honesti, ut sunt actus virtu-
rno sic operans nullam inde utilitatem ve! gula seu prima ratio talis honestatis. Non tum, praesertim voluntatis, et his correspon-
Expeditur prima difficultas commoditatem caperet praeter ipsum recte enim ideo bonum est honestum quia recta dent habitus virtutum, qui inter maxima bona
11. Ad satisfaciendum primae difficulta- operari. Quomodo etiam respectu Dei dici- ratio iudicat ,esse tale, sed e converso, quía et honesta merito computantur, quia maxime
ti et declarandum quid proprie sit hones- tur esse conveniens et honestum sese com- ipsum bonum vere et in re tale est, ideo decent hominem ratione utentem; et hlS ac-
tum bonum, advertendum est duobus mo- municare, benefacere ac misereri, non quía recta et vera ratione iudicatur esse tale. Et tibus ve! habitibus supponuntur obiecta ho-
dis dici vel sumi posse bonum honestum. illi sit commodum, sed quia est per se de- ideo quoad rtos rectum iudicium est regula nesta; nam ab his sumunt actus et habi-
Uno modo, in ordine ad actiones humanas cens ac proportionatum illius bonitati. Bo- boni honesti, quía nobis manifestat i!lud; ta- tus suam honestatem, ut significar D. Tho-
et morales prout recta et prudenti ratione num ergo honestum hac ratione explicatum men secundum se supponit illud iudicium mas, I-II, q. 19, a. 1, ad 3, ubi de hac re
regulari possunt, et hoc modo bonum ho- dicit peculiarem rationem convenientiae et propriam convenientiam ex qua habet bonum latius disputatur, et q. 20, a. 1, ad 2, et
nestum dicitur quod per se et ex se decet ex parte rei quae honesta dicitur includit honestum quod tale sit; hanc autem di- q. 2 de Malo, a. 3, in corp., et ad 8. A¡;tus
hominem vel personam ratione utentem, ut perfectionem eius, cum omnibus conditioni- cimus esse ad naturam rationalem quatenus enim honestus ut sic non versatur nisi cir-
sumitur ex D. Thoma, II-II, q. 145, a. 1, bus ve! physicis, ve! moralibus, ad praedic- talis est et tales habet proprietates seu attri- ca bonum honestum; un de necesse est ut
et sequent. In qua convenientia non consi- tam convenientiam cum natura rationali ne- buta. Si vera dictamen rationis non formali- in i!lo talem bonitatem supponat, nam ac-
deratur aliqua commoditas quae per tale bo- cessariis. ter sed quasi radica!iter sumatur, sic bene tus voluntatis non confert obiecto suo boni-
num accrescat illi personae respectu cuius 12. Solet autem hoc bonum per conve- et a priori dicitur bonum honestum esse tatem, sed potius in illa fundatur, et ideo
dicitur es se huiusmodi bonum; haec enim, nientiarh ad dictamen rectae rationis decla- i!lud quod est conforme rationi, id est, quod D. Thom. supra,' hanc honestatem bonita-
licet saepe intercedat, per se tamen ac for- rari; nam i!lud bonum est honestum quod est conforme naturae rationali, quae prop- ·tem primordialem vocat. ·
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238 Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección ll 239'

. 14. Y con lo que llevamos dicho se ha respondido a toda aquella primera usar mal, como ocurre con las potencias mismas, por lo cual San Agustín llamó
dificultad en cuanto se refiere al .bien hone~to. tomado con este rigor y propie- a aquéllas bienes máximos, y a éstas, bienes medios; sino del mismo modo que
~ad. Pues co~cedemos que este bien no se ltmlta a la operación, hábito 0 forma, los bienes que pertenecen a la integridad y complemento de la naturaleza son de
smo que conviene a toda cosa que es apetecible por el hombre de modo honesto· suyo convenientes y, en cuanto de ellos depende, capaces de ser amados con recti-
y. conforme con la recta razón. Concedemos, además, que este bien no es tal pre- tud. Y de este modo son honestos el mismo ser, vivir y saber. Ni solamente los
~tsamente porque es por sí conveniente a la voluntad o al apetito del hombre bienes inherentes, sino también las cosas extrínsecas que en ocasiones son con-
en la razón de objeto apetecible, pues como rectamente prueba el argumento allí venientes por sí, al menos como objeto de los actos vitales, pueden contarse en-
exp~est?, esta razón de apetecible por sí, formalmente tomada, supone una con- tre estos bienes honestos, y así queda también resuelta la primera dificultad en
vemen.cta con la, naturaleza racional, por razón de la cual tal bien es para ella cuanto puede afectar a este bien, sobre lo cual volveremos a insistir en la sol u-·
apetectble por st. ción de la última dificultad.
15. Puede tomarse también en otro sentido el bien honesto no en orden
a. las costumbres sino en orden a la naturaleza, y es aquello que' por sí perfec- Se trata la segunda dificultad
cton~ a la naturaleza y es para ella ventajoso incluso prescindiendo de la razón 16. Acerca de la segunda dificultad hay que distinguir dos cosas que en'
de vtrtud, como es la salud, la integridad y la vida misma, la cual, en ocasiones, ella se tocan, a saber: la delectación y el objeto de la delectación, y de ambos
es deshonroso amar y defender, aun cuando de suyo parezca lo más conveniente hay que decir que son, de suyo, un bien conveniente de algún modo y por
para la naturaleza. Y a este bien parece que los antiguos filósofos llamaron ·bien - sí apetecible. Y ciertamente, tratándose de la delectación misma, la cosa es por
de la natura!eza, y 1~ di~tinguían d~l bien honesto, al que llamaban por sí digno~ sí evidente, pues es un acto que _de suyo invita y arrastra mucho al apetito, lo
como se cohg: de Ciceron, en sus hbros III y IV De Finibus. Sin embargo, pues- cual es señal de que tiene con él por sí misma una gran proporción. Y tra-
to que este bien. de la naturaleza es por sí conveniente y amable, se juzga por tándose del objeto de la delectación se prueba porque el objeto de la delectación·
esto . que e! apettto nat~al se relaciona con este bien del mismo modo que el es un bien; luego la delectación supone en aquel objeto una bondad, ya que los
apetito rac10nal se relaciona con el bien por sí digno, y de esta manera, en or- actos del alma no constituyen a sus objetos, sino que los suponen; por consi-
den a la naturaleza, queda este bien comprendido bajo el bien honesto. Se añade guiente, el objeto de la delectación no es bueno y conveniente porque es objeto
también el que esta raz?n d~ bien es suficiente para que aquel mismo pueda de delectación, sino al contrario; puede ser objeto de delectación porque es bue-
ser honestamente apetecido si por otra parte no se opone algún impedimento no y conveniente. Por tanto, es de suyo bueno y apetecible, y no por la sola deno-
porque como la recta razón es aquella por lo que el hombre debe regirse o go~ minación o relación a la delectación, aunque tal vez la etimología del nombre
bernarse, a ella. le toca proponer las cosas que son ventajosas y convenientes para o su imposición haya sido tomada de allL Con esto consta, por tanto, que ya
la naturaleza, si no se opone, por otra parte, algo o se sigue algún inconveniente se toi:ne el bien deleitable por la misma delectación, ya se tome por el objeto o·
mayor. Por consiguiente, de acuerdo con esta manera de hablar sobre el bien bien que deleita, ya -lo que es más probable- por ambas cosas en unidad, a
honesto, hay que conceder que las potencias del alma son ciertos bienes hones- saber, por el descanso que se halla en tal cosa, del mismo modo que la felicidad
a veces se toma por la objetiva, a veces por la formal, a veces por toda la feli-
tos, ciertamente no del mismo modo que las virtudes, de las cuales no podemos
sumus sicut potentiis ipsís, propter quod ab per se manifestum; nam est actus qui ex
14. Atque ex his responsum est ad to- conveniens naturae videatur. Et hoc bonum Augustino haec maxima, illa vera media bo- se valde invitat et trahit appetitum, quod est
tam illam primam difficultatem, quatenus videntur antiqui philosophi appellasse bonum na esse dicuntur, sed ea ratione qua bona signum ex sese habere cum illo magnam
spectat ad bonum honestum in hoc rigore naturae, quod distinguebant a bono honesto pertinentia ad integritatem et complementum proportionem. De obiecto autem delectatio-
et proprietate sumptum. Concedimus enirn quod per se decens appellabant, ut colligi- naturae per se convenientia sunt et quan- nis probatur, quia obiectum delectatíonis est"
hoc bonum non limitari ad operationem, vel tur ex Cicer., lib. III et IV de Finib. Ta- tum ex ipsis est, recte amabilia. Atque hoc bonum; ergo delectatio supponit in obiecto
habitum, vel formam, sed convenire omni men, quía hoc bonum naturae per se con- modo ipsum esse, vívere et sapere honesta illo bonitatem, quia actus animae non con--
rei quae honeste et secundum rectam ratio- veniens est et amabile, ideo ita censetur sunt. Neque solum inhaerentia bona, sed stituunt obiecta sua sed supponunt; obiec-
nem est appetibil(s ab homine. Concedimus comparari appetitus naturae ad hoc bonum etiam res extrinsecae quae interdum sunt tum ergo delectationis non est bonum et
deinde hoc bonum non ideo tale esse quia sicut appetitus rationalis ad .bonum per se per se convenientes, saltem ut obiecta vi- conveniens quia est delectationis obiectum,
est per se conveniens voluntati seu appeti- decens, atque hac ratione in ordine ad natu- talium actuum imer haec bona honesta com- sed e contra quia bonum est et conveniens,
tui hominis in ratione obiecti appetibilis; ram hoc bonum comprehenditur sub bono putantur, et sic etiam expedita est prima ideo delectationis obiectum esse poc- :i:. Est
nam, ut recte argumentum ibi factum pro- honesto. Accedit etiam quod haec ratio boní difficultas quantum ad hoc bonum pertine- igitur ex se bonuín et appetibile et non per
bat, haec ratio per se appetibilis formaliter sufficiens est ut ipsum honeste appetatur, re potest, de quo in solutione ultimae dif- solam denominationem vel habitudinem ad ·
sumpta supponit convenientiam cum natu- si aliunde ímpedimentum aliquod non in- ficultatis plura dicemus. delectationem, quamvis fortasse nominis ety-
ra rationali, ratione cuius tale bonum illi est tercedat, quía cum recta ratio sit qua horno mologia vel impositio inde sumpta sit. Hiric
per se appetibile. regí debet aut gubernari, ad illam pertinent Tractatur secunda difficultas ígitur constat, _sive delectabile bonum su-
15. Alío vera modo sumi potest bonum matur pro delectatione ipsa, sive pro obiec-
et quae sunt naturae commoda et conseh- to seu bono illo quod delectar, sive (quod·
honestum, non in ordine ad mores sed in tanea proponere, njsi aliunde aliquid ob. 16. Circa secundam difficultatem duo
ordine ad naturam, et est illud quod per se sunt distinguenda quae ibi attinguntur, sci- probabile est) pro utroque per modum unius,
stet vel maius aliquod incommodum subse- scilicet, pro quiete in tali re, sicut beatitudo
perficit naturam et est commodum illi etiam quatur. Hoc igitur modo loquendi de bono Jicet delectatio et delectationis obiectum, et
seclusa ratione virtutis, ut est sanitas, inte- de utroque dicendum est esse bonum ex se interdum sumitur pro obiectiva, interdum
honesto, concedendum est potentias animae pro formali, intetdum pro tata beatitudine
gritas et vita ipsa quam interdum amare esse quaedam honesta bona, non quidem eo conveniens aliquo modo et per se appetibi-
vel tuerj turpe est, etiamsi ex se maxime le. Et quidem de delectatione ipsa, id est quae per modum unius utramque. complecti--
modo quo virtutes, quibus mal e uti non pos-

j
240 Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección 11 241
6!Ídad que comprende a una y otra abrazadas en unidad, de cualquier manera como lo visible se toma de la V!Slon; sino que supone sólo el bien conveniente
de éstas, digo, que se tome el bien deleitable, con razón se dice bien por sí y no al apetente, con cuya consecución se deleita. Y esto se corrobora con ejemplos,
sólo por una relación extrínseca o denominación, en lo cual se distingue acerta- pues cuando el enfermo se deleita con la salud que ha recuperado, no conside-
damente del bien útil. ra ninguna otra razón de bien para deleitarse más que el provecho aquel que
17. Por su parte, fácilmente se distingue la bondad o conveniencia de la la salud proporciona a su naturaleza; luego en la salud, en cuanto que es objeto
misma delectación, de la bondad o conveniencia de la honestidad, sea moral o de delectación, no hay otra bondad más que la natural conveniencia de la salud
natural; pues la conveniencia de la delectación sólo consiste en la suavidad y con la naturaleza humana. De igual manera la visión beatífica, o Dios claramente
descanso vital -por llamarlo así- que logra el apetito en el bien alcanzado, visto y poseído, es objeto de gozo perfecto, no por otro motivo sino porq·.._- es
sea que tenga otra clase de conformidad con la razón o naturaleza racional o que el bien proporcionado y conveniente en grado máximo a la naturaleza del hombre;
no la tenga, pues estas cosas son accidentales para el concepto de la delectación luego, en general, el bien deleitable, fundamentalmente (por decirlo así), y en
en cuanto tal. Y por esta causa se distingue acertadamente, al menos por razón cuanto que intrínsecamente se supone por parte del objeto para la misma delec-
de la delectación, el bien deleitable del bien honesto, tanto moral como natural, tación no es otra cosa que el bien que conviene por sí a la naturaleza humana
ya porque tiene una conveniencia peculiar, como dije; ya también porque tiene y, por tanto, honesto, sea moral o natural.
una fuerza peculiar para mover el apetito, de la cual nace el que a veces no sólo 19. A esto puede responderse de dos maneras. Primero, concediendo todo
mueva en contra de la razón, sino también en contra del provecho de la natu- el raciocinio hecho y diciendo ·consecuentemente que el bien deleitable no se
raleza. distingue del bien que por sí conviene a la naturaleza humana más que en cuan-
18. Pero sobre la bondad del objeto deleitable, que en él se supone para to incluye la delectación que en tal bien se considera como la razón propia
que cause delectación, no es fácil juzgar cuál sea ésta ni cómo se distinga de la que mueve a su apetición. Esta parece que es la opinión de Santo Tomás, en
honestidad moral o natural. Y la razón de la dificultad está en que la delectación I, q. 5, a. 6, y en I-U, q. 32, a. 1, ad 3, donde dice que las operaciones son
versa sobre un bien conveniente y conseguido o presente, como se toma de Aris- deleitables en cuanto son connaturales y proporcionadas al que opera; y en toda
tóteles en el libro I de la Retórica, c. 10; y Santo Tomás, extensamente en 1-II, aquella cuestión insinúa lo mismo; y lo mismo señala Cayetano en lo que anota
q. 31, a. 1 y ss. Pero el bien conveniente, cuya consecución se supone para la acerca de aquel artículo primero. Por lo cual se ha de decir además, consecuen-
delectación, no es otra cosa que el bien conveniente a la naturaleza, sea a la na- temente, que el bien deleitable, en cuanto que se dice bueno y amable por sí,
turaleza' espiritual si se trata de una delectación espiritual, sea corporal, si es incluye intrínsecamente la delectación misma, ya se aprehenda sola la delecta-
sensible; y el bien conveniente a la naturaleza no es otro que el bien honesto, ción misma como tal bien de suyo conveniente por ser aquello que es, es de-
ya sea moral, si es de tal forma conveniente a la naturaleza. racional en cuanto tal cir, por aquel agrado que formalmente confiere, ya sea que se aprehenda todo
que por sí mismo convenga, ya sea natural si solamente es ventajoso por sí mis- esto, es decir, este objeto, en cuanto que lleva consigo unida la delectación,
mo para la naturaleza en cuanto referido a la perfección de ésta; por consiguien- a manera de un solo objeto que se dice bien deleitable, para el cual la delecta-
te, la delectación no supone el bien deleitable en cuanto tal; más aún, ésta parece ción misma viene a ser como la forma. Por ello, Aristóteles, en el libro X de la
mejor una denominación extrínseca tomada de la misma delectación en potencia, Etica, c. 2, dice que el placer es por sí apetecible y que hace más deseable a

ne, sed supponit tantum bonum conveniens venience naturae nisi prout delectationem in-
tur, quocumque (inquam) ex his modis bo- 18. At vero de bonitate obiecti delecta- ~ppetenti · de cuius consecutione de!ectatur. cludit, quae in tali bono consideratur ut
num delectabile sumatur, merito per se bo- bilis quae in eo supponitur ut delectationem Et confirmatur hoc exemplis; nam, cum propria ratio movens ad appetitionem eius.
num dici et non tantum extrínseca habitu- causet, non est facile ad iudicandum quae- infirmus delectatur de consecuta sanitate, nul- Quae videtur esse sententia D. Thomae, I,
dine ve! denominatione, in quo recte a bono nam sit et quomodo ab honestate ve! morali Iam aliam rationem boni considerat ut de- q. 5, a. 6, et I-II, q. 32, a. 1, ad 3, ubi
utili distinguitur. ve! naturali distinguatur. Et ratio difficul- !ectetur nisi commoditatem jllam quam natu- ait operationes esse de!ectabiles in quantum
17. Rursus facile distinguitur bonitas ve1 tatis est quia delectatio est de bono conve- rae suae affert sanitas; ergo in sanitate ut est sunt connaturales et proportionatae operanti;
convenientia ipsius delectationis a bonitate nienti et consecuto seu praesenti, ut sumi- obiectum delectationis, non est alía bonitas et in tota illa quaestione idem insinuar; et
ve! convenientia honestatis, sive moralis, sive tur ex Aristotele, I Rhetor., c. 10; et D. praeter naturalem convenientiam sanitatis idem significar Caietanus in his quae notat
naturalis; nam convenientia delectationis so- Thoma late, I-II, q. 31, a. 1 et sequentibus. cum natura hominis. Simili modo visio bea- circa illum articulum primum. Ex quo ul-
lum en~ 'listit in suavitate illa et vitali quie- Bonum autem conveniens, cuius consecutio ta seu Deus ciare visus et possessus, cst terius dicendum est consequenter bonum de-
te (4¡ sic dicam), quam appetitus habet in delectationi supponitur, non est aliud nisi obiectum perfecti gaudii non alia ratione !ectabile quatenus dicitur per se bonum et
bono adepto, sive habeat conformitatem bonum naturae conveniens ve! spirituali na- nisi quía est bonum maxime proportiona- amabile, intrinsece includere de!ectationem
aliam cum ratione seu rationali natura, sive turae, si de!ectatio spiritualis sit, ve! corpo- tum et conveniens naturae hominis; ergo in ipsam, sive sola ipsa de!ectatio apprehen-
non; haec enim ad rationem delectationis rali, si sit sensibilis; bonum autem con- universum, bonum delectabile fundamentali- datur ut tale bonum per se conveniens prop-
ut sic accidental:::¡ sunt. Atque oh hanc cau- veniens naturae non est aliud nisi bonum ter (ut sic dicam) et quatenus intrinsece ter id quod est, id est, propter suavitatem
•:m merito delectabile bonum, saltem ratio- honestum, ve! morale, si sit ita conveniens supponitur ipsi de!ectationi ex parte obiecti, illam quam formaliter confert, sive hoc to-
ne delectationis, a bono honesto tam mora!i naturae rationali ut sic ut per se deceat, ve! nullum a!iud est nisi bonum per se conve- tum, scilicet tale obiectum ut secum habet
quam naturali distinguitur, tum quia habet naturale, si solum sit per se commodum na- niens naturae atque adeo honestum, vel mo- delectationem adiunctam, apprehendatur per
peculiarem convenientiam,· ut dixi; tum turae, ut ad perfectionem eius spectans; et- rale, ve! naturale. modum unius obiecti quod bonum de!ecta-
etiam quia habet peculiarem vim movendi go delectatio non supponit bonum delecta- 19. Ad hoc duobus modis responderi bile dicitur, cuius veluti forma est de!ectatio
appetitum, ex qua fit ut interdum moveat bile ut de!ectabile est; immo haec potius potest. Primo, concedendo totum discursum ipsa. Unde Aristot., X Ethic., c. 2, ait vo-
non solum contra rationem, sed etiam con- videtur denominado extrínseca ab ipsa de- factum et consequenter dicendo bonum de- luptatem esse per ·se expetibilem, facereque
tra commodum naturae. lectatione in potentia, sicut visibile a visio- lectabile non distinguí a bono per se con- quodvis bonum magis expetibile, ·si illi Jld-
16
242 Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección 11
243
· bze
cua lquzer · n al que se. aiiada. En las cuales- palabras
. indica
'1 1 que
h la delectación
· ·
ciertamente supone el bten, pero que ella, anadtda a aque e .ace mas apetect· que con ambos queda constituído un solo bien deleitable, apetecible por sí e
intrínsecamente.
ble porque, evidentemente' lo constituye· como agradable
. ,
y dele1table; luego tal
d 1 ·· y 1
b. da completado y cuasi formalmente constltmdo por 1a e ectacwn. o 21. El segundo modo de responder puede ser que en el objeto de la delec-
mismo señaló Santo Tomás en I, q. 5, a. 6, cuando ensena que e 1en d e1elta
ten que - 1 b' · ble tación se encuentra siempre una cierta conveniencia especial por razón de la cual
termina al apetito por razón de la delectación, que es el descanoo en la cosa puede ser objeto de delectación, y por la que es propia e intrínsecamente deno-
deseada. . . minado bien deleitable, y que dicha conveniencia es distinta y capaz de ser se-
20. Y añade allí, en la solución ad 2, que se llaman propzamente bzenes de- parada o prescindida de la propia conveniencia de la honestidad, tanto moral
leitables los que no tienen ninguna otra razón de apetibilidad cu~ndo, p~r. ~o de~ corno natural. En efecto, corno bien explica Cayetano, I-II, q. 32, a. 1, el objeto
más son nocivos e inhonestos. Las cuales palabras favorecen dtcha opm10n en de la delectación es una cosa u operación aprehendida corno conveniente; pero
cua~to que en ellas se dice que la delectación es toda la razón de apetecer el no es necesario que esta conveniencia sea de algún modo honesta o provechosa
bien deleitable en cuanto tal; pero, en cambio, lo que se dice en e!l~s. de que para la naturaleza, sino que basta con que sea proporcionada al gusto, por
puede darse una cosa en la que no haya. ninguna otra razón d~ apet1b1l:dad ex- ejemplo, o a otro sentido o potencia. Parece, por consiguiente, que existe en
cepto la delectación, parece que contrad1ce a lo afirmado anteno~~ente, por lo tales objetos deleitables un cierto modo especial de conveniencia suficiente para
cual parece que son falsas por la razón antes dada: que la delectacwn ;esulta ~na constituir una especial razón de bien que parece quedar comprendido bajo la
vez conseguido el bien, y por ello es necesario que suponga otra razon antenor delectación, siempre que la delectación se dice que es toda la razón de apetibili-
de bien en virtud de la cual sea apetecible; por consiguiente, no puede darse dad en el bien deleitable en cuanto tal. Y se inclina a esta manera de expresión
tma cos~ que produzca delectación y que, sin embargo, ~o tenga razón algu~a
Santo Tomás en las palabras arriba citadas de I, q. 3, a. 6, ad 2.
de apetecible fuera de la delectación. Con todo, puede de~1rs~ que S~nto Tornas 22. Pero (para confesar la verdad) este último modo de hablar ni puede
no pretendió excluir de tal cosa toda razón de convemencm prev1a a la de- fundarse suficientemente ni explic:::rse, ya que no se puede entender qué es aque-
lectación en la que ésta se funde, sino que quiso indicar que a veces sucede que lla especial conveniencia si no es la que consiste en la buena constitución de la
esta conveniencia es tal que, apartada la delectación, no haga ~ 1~ cosa absoluta- naturaleza, o en el ser u obrar proporcionado a la naturaleza. Esto se toma de
Aristóteles, libro VII de la Etica, c. 12 y 13, y libro X, c. 4 y 5, y libro I de la
mente apetecible, ya que es perjudicial o inhonesta. Por constgmen~e, de acuer-
do con este modo de hablar, hay que concederle a la segunda d1ficultad que Retórica, c. 10, al fin, donde dice en este sentido que el placer es una afección
que toda al mismo tiempo y sensiblemente va hacia la naturaleza, como expone y·
aquella cosa u operación que es objeto ~e delec~ación, a~nque te.n~a otra razón
trata Santo Tomás en I-II, q. 31, a. 1, y q. 32, a. 1, y en el mismo lugar Ca-
anterior de bien, sin embargo, no es bten delettable mas que umcamente por
yetano. Asimismo, porque la delectación tiende hacia el mismo bien y objeto
aquella razón por la que lleva unida la delectació?. Ni resul~a de e~to que , se conveniente al que tiende el amor y el deseo, y sólo difiere de ellos en que tien-
confunda este bien con el bien útil, o que tenga solo una razon de bten extrm- de hacia dicho bien en cuanto presente y conseguido; pero con respecto al amor
seca al modo corno la tiene el bien útil, porque la cosa se relaciona con la ~elec­ o al deseo, prescindiendo de la delectación, no se entiende otra razón de convenien-
tación que de ella se sigue corno con su objeto, y por esto es por lo que se ¡uzga cia fuera de la que pertenece a la honestidad moral o natural, o al menos es cer-

datur. In quibus verbis indicat delectatio- rem rationem boni supponat, ratione cuius utraque unum bonum delectabile intrinsece do dicendi D. Thomas, in verbis supra ci-
nem quidem supponere bonum? ipsam .v~ro sit appetibilis; non ergo potest dari res qua e et per 'se appetibile constituí censetur. tatis ex I, q. 3, a. 6, ad 2.
illi additam facere illud mag1s appetlbJ!e, delectationem afferat et tamen nul!am habeat 21. Alter modus respondendi esse potest 22. Sed (ut verum fatear) hic posterior
ouia nimirum constituit illud iucundum et aliam rationem appetibilis praeter delectatio- in obiecto delectationis reperiri semper spe-
dicendi modus nec sufficienter fundari pot-
delectabile; ergo tale bonum delectatioue ip- nem. Dici vera potest D. Thomam non in- cialem quamdam convenientiam ratione cuius est nec declarari, quia intelligi non potest
sa completur et quasi formaliter constituitur. tendisse excludere ab huiusmodi re omnem esse potest delectationis obiectum et ab illa
proprie et intrinsece denominad bouum de- quaenam sit illa specia!is convenientia prae-
Et hoc ipsum significavit D. Thomas, I, rationem convenientiae delectatione prio- ter eam quae est in bona constitutione na-
q. 5, a. 6, cum docet. bonum dele~ta~ile ter- rem in qua delectatio fundetur, sed indi~are lectabile, eamque convenientiam distinctam
esse ac separad posse seu praescindi a pro- turae seu in esse ve! operari naturae pro-
minare appetitum ratione delectat1oms quae voluisse interdum contingere hanc convemen- portionato. Quod sumitur ex Aristot., VII
est quies in re desiderata. tiam talem esse ut, seclusa delectatione, non pria convenientia honestatis tam moralis,
Ethic., c. 12 et 13, et lib. X, c. 4 et 5, et I
20. Additque ibi, in soltlt. ad 2, illa ~ro­ faciat rem simpliciter appetibilem, quia est quam naturalis. Nam, ut bene Caiet. tractat,
I-II, q. 32, a. 1, obiectum delectationis est Rhetor., c. 10, in fine, ubi hoc sensu ait
prie dici bona delectabilia quae nullam al!am noxia vel inhonesta. Iuxta hunc ergo dicen- voluptatem esse affectionem totam simul et
habent rationem appetibilitatis, cum alioqui di modum, ad secundam difficultatem con- res ve! operatio apprehensa ut conveniens;
sensibiliter in naturam proficiscentem> ut ex-
sint et noxia et inhonesta. Quae verba fa- cedeudum est rem illam vel operationem non est autem necesse ut haec convenien- ponit et tractat D. Thomas, I-II, q. 31, a. 1,
vent dictae sententiae, quatenus in eis dici- quae est obiectum delectationis, licet aliam tia sit aliquo modo honesta ve! commoda
et q. 32, a. l, et ibi Caiet. Item, quia delec-
tur delectationem esse totam rationem ap- priorem rationem boni habeat, tamen non naturae, sed satis est ut sit proportionata tatio in idem bonum et conveniens tendit
petendi bonum delectabile ut si~; in ;o ve- esse bonum delectabile nisi ea tantum ratio- gustui, verbi gratia, vel alteri sensui aut po- in quod amor vel desiderium; solum enim
ro quod in eis dicitur posse dan rem m qua ne qua habet delectationem adiunctam. Ne- tentiae. Videtur ergo esse in his obiectis de- differt ab eis, quia tendit in illum bo-
nulla prorsus sit alia ratio appetibilis praeter oue inde fit confundí hoc bonum cum bono lectabilibus quidam specialis modus conve- num ut praesens et consecutum; sed respec-
delectationem, videntur contradicere superius litili aut habere tantum extrinsecam ratio- nientiae sufficiens ad constituendam specia- tu amoris ve! desiderii, seclusa delectatione,
dictis · unde falsa videntur ob rationem su- nem boni eo modo qua bonum utile, quia lem rationem boni, quae sub delectatione non intelligitur alia ratio convenientiae prae-
pra f~ctam, quod delectatio resultat ex bono res comparatur ad delectationem quae ex comprehendi videtur, quotiescumque delec- ter eam quae ad· honestatem moralem ve!
consecuto et ideo necesse est ut aliam prio- illa sequitur ut obiectum eius, et ideo ex tado dicitur esse tata ratio appetibi!is in naturalem pertinet> ve! saltem certissimu'!l
bono delectabili ut sic. Et ita favet huic mo- est amorem et desiderium directe ferri posse
244 Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección 11 245

tísimo que el amor y el deseo pueden directamente dirigirse hacia tal convenien- perfecto; ahora bien, ninguna cosa se perfecciona por la sola denominación ex-
cia o hacia el bien bajo tal razón; por consiguiente, es igualmente cierto que trínseca tomada de una perfección ajena; mas el bien útil es verdaderamente
la delectación en su objeto no requiere otra razón de conveniencia; por tanto, un bien; luego no es bien por la sola denominación tomada de la bondad del
idear o fingir ésta como algo anterior a la delectación misma ni tiene funda- fin, sin~ que tiene en sí su propia bondad. Sin embargo, esta opinión es falsa,
mento ni puede explicarse suficientemente. Porque el que algunas delectaciones como dtremos con más extensión después, al tratar acerca de la causa final. Estú,
surjan de la peculiar conveniencia del objeto con una facultad, como con el gusto además, en contra de Santo Tomás, I, q. 5, a. 6, principalmente en la solución
o el tacto, no sucede más que o bien porque aquella cualidad que se percibe que da ad 2, donde se expresa de este modo: Se llaman útiles las cosas que no
por el sentido y engendra la delectación es objeto por sí connatural y conve- tienen en sí motivos para ser deseadas, sino que son deseadas únicamente en cuan-
niente a tal facultad, o bien porque la operación a la que tal delectación sigue to son conducentes a otra cosa, como ingerir una medicina amarga.
es de modo semejante una perfección natural proporcionada a la potencia. Y así 24. Por consiguiente, al proponer la tercera dificultad se ha respondido rec-
siempre esta razón de bien que por parte del objeto se supone para la delecta- tamente que una cosa es hablar de la utilidad en cuanto significa la virtud que
ción, se reduce al bien por sí conveniente para la naturaleza. Por consiguiente, hay en el bien útil para el efecto respecto del cual se dice útil, y otra hablar,
la primera respuesta es más sólida y mediante ella se satisface a la segunda di- de la utilidad en orden al que apetece, para el que tal bien es útil. En el primer
sentido, es verdad que la utilidad puede ser una cierta virtud y perfección in-
ficultad anteriormente propuesta.
trínseca para el mismo bien útil, la cual perfección ciertamente comparada con
el mismo bien JUe se denomina útil es conveniente para él, no como bien útil
Se soluciona la tercera dificultad juntamente con la cuarta sino como un bien por si mismo proporcionado y connatural a él; como, por
ejemplo, en la medicina que es útil para la salud porque tiene la virtud de expul·
23. Sobre la tercera dificultad, que trata del bien y de lo útil, conceden sar algún humor, es claro que tal virtud es una propiedad intrínseca a la tal me-
algunos que el bien útil tiene su propia e intrínseca bondad por razón de la dicina, que con respecto a ella no es útil sino conveniente y apetecible por ella
cual es en sí apetecible, aunque no por causa de sí. Estas dos cosas, en efecto, misma; en cambio, con respecto al hombre, puede llamarse utilidad aquella vir-
son diversas, porque el medio verdaderamente es amado en sí mismo; es decir, tud que está en tal cosa en orden a tal fin. Pero toda esta utilidad referida al
termina en sí el movimiento del amor; por ello, es menester que en sí tenga la hombre y considerada sólo en sí misma no será hallada buena, conveniente o
bondad útil, distinta de la bondad del fin, por razón de la cual pueda ser tér- apetecible para él, sino que en tanto se tendrá por conveniente en cuanto lo
mino del afecto de amor o de elección; pero con todo, no es amado por causa sea la misma salud, o la expulsión o disminución de tal humor. Por lo cual,
de sí, ya que aquella bondad no es absoluta sino relativa al fin o por causa del si el hombre en este momento no necesita tal medicación para su salud, esa
fin, y porque el fin es la primera causa de amar al medio o al bien útil. Por lo virtud de la medicina no es conveniente para el hombre; en cambio, si la ne-
cual sucede que de acuerdo con esta opinión el bien útil no se distingue de los cesita, es juzgada conveniente sólo en función de la salud. Por tanto, toda la
demás porque sólo es bueno con la bondad extrínseca del fin, sino porque tiene virtud, aunque sea intrínseca a la medicina, no es de suyo conveniente para el
toda su bondad en orden al fin. Y puede confirmarse esta opinión porque es hombre, ni apetecible para él, sino solamente en cuanto en cierto modo queda
contradictorio ser bueno y serlo con bondad ajena, pues bueno es lo mismo que
ni tate bonum esse; nam bonum ídem est num quod utile denominatur est illi con-
quod perfectum; nulla autem res perficitur veniens, non tamquam bonum utile, sed tam-
in huiusmodi convenientiam seu in bonum Tertia difficultas simul .cum quarta sola extrinseca denominatione ab aliena per- quam bonum per se illi proportionatum et
sub tali ratione; ergo aeque certum est de- expeditur fectione; sed bonum utile est vere bonum: connaturale; ut in medicina, verbi gratia,
lectationem in obiecto suo non requirere 23. Ad tertiam difficultatem de bono er. ergo non est bonum per solam denomina~ quae est utilis ad sanitatem quia habet vim
aliam convenientiae rationem; ergo illam ex- utili, nonnulli concedunt habere bonum uti- tionem a bonitate finis, sed in se habet suam expellendi aliquem humorem, clarum est
cogitare vel fingere ut priorem de!ectatione le suam propriam et intrinsecam bonitatem propriam bonitatem. Sed · haec sententia illam vim esse proprietatem aliquam intrin-
ipsa, nec fundamentum habet, nec satis ex- ratione cuius est in se appetibile, licet non falsa est, ut latius dicemus inferius de causa secam tali medicinae, quae respectu illius non
plicari potest. Nam, quod aliquae delectatio- propter se. Haec enim duo diversa sunt; finali disputantes. Estque contra D. Tho- est utilis sed per se conveniens et appetihi-
nes oriantur ex peculiari convenientia obiec- nam medium revera in se amatur, id est, in mam, I, q. 5, a. 6, praesertim in solut. ad lis ipsi; respectu vero hominis illa vis dici
se terminat amoris motum; unde necesse 2, ubi sic ait: U tilia dicuntur quae habent potest utilitas quae est in tali re in ordine
ti cum aliqua facultate, ut cum gustu vel
est ut in se habeat bonitatem utilem, di- in se unde desiderentur, sed desiderantur ad talem finem. At vero tota haec utilitas
tactu, id non est nisi vel quia qualitas illa solum ut sunt ducentia in alterum, sicut comparata ad hominem et per se tantum
quae sensu percipitur et delectationem pa- stinctam a bonitate finis, ratione cuius possit
terminare dilectionis se u electionis affectum; sumptio medicinae amarae. considerata, non invenietur illi bona, conve-
rit, est obiectum connaturale et per se con- 24. Recte igitur ínter proponendam ter- niens, aut appetibilis, sed tantum censetur
non tamen diligitur propter se, quía illa bo-
veniens tali facultati, vel quía operatio ad nitas non est absoluta, sed respectiva ad fi- tiam difficultatem responsum est aliud esse conveniens in quantum sanitas ipsa, dimi-
quam talis delectatio consequitur, est simi- nem seu propter finem et quía finis est pri- loqui de utilitate prout significat vim quae nutio, aut expulsio talis humoris conveniens
liter naturalis perfectio proportionata poten- ma causa diligendi medium seu bonum uti- est in bono utili ad effectum ad quem utile est. Unde, si horno nunc non indiget ad
tiae. Atque ita semper huiusmodi ratio boni le. Quo fit ut iuxta hanc sententiam bonum dicitur, aliud vero esse loqui de illa milita- sanitatem tali purgatione, illa virtus me-
quae ex parte obiecti ad delectationem sup- utile non distinguatur a reliquis eo quod so- te in ordine ad appetentem cui tale bonum dicinae non est conveniens homini; si vero
ponitur, ad bonum per se naturae conve- lum sit bonum bonitate extrínseca finis, sed utile est. Priori modo verum est utilitatem indiget, censetur conveniens solum ob sani-
niens revocatur. Prior ergo responsio soli- quía totam bonitatem suam habet in ordíne esse posse virtutem aliquam et perfectio- tatem. Igitur tota virtus, quamvis intrínseca
dior est et per eam fit satis secundae dif- ad finem. Et potest haec sententia confirma- nem intrinsecam ipsi bono utili, quae qui- medicinae, ex se rion est convenjens homini
ficultati superius positae. ri quía repugnat esse bonum et aliena bo- dem perfectio comparata ad ipsummet bo- neque appetibilis ipsi, sed solum quatenus a
246 Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección ll 247

informada y denominada por la bondad del fin; por consiguiente, la bondad y honestidad o para cualquier otro provecho de la naturaleza, y por ello no era pre-
conveniencia que se halla en el bien útil formalmente tomado en cuanto útil, no ciso dividir el bien útil en varios miembros.
se encuentra intrínsecamente en él de un modo completo y formal; sino que
está en él, como materialmente, la utilidad misma o virtud activa de otra cosa; Se resuelve la quinta dificultad
formalmente, en cambio, la conveniencia y la razón entera de la apetibilidad ..:s
la bondad del fin. Y prueba de esto es también que el bien útil en cuanto útil 26. Con lo dicho queda también resuelta la quinta dificultad. Efectivamen-
no excita ni arrastra o mueve hacia sí al apetito; de lo contrario, el medio en te hemos distinguido el bien honesto en orden a la virtud o norma de la recta
cuanto medio tendría la causalidad del fin, lo cual es falso; pero es el fin el que '
razón, que es lo mismo que digno por sí y conveniente con la rec~a razon, ' Y e1
mueve la voluntad para apetecer el medio o bien útil; por lo cual, aunque la bien en orden a la naturaleza, que es por sí conveniente y ventaJoso para ella.
voluntad tienda hacia lo útil como hacia el objeto material, y de este modo se Por tanto, si se toma el bien honesto del primer modo, confesamos que no es
diga que el bien útil termina en sí el movimento de la voluntad, con todo, for- miembro adecuado de esta división, no sólo con respecto a las cosas inferiores que
malmente, también ·aquel movimiento se termina en su fin, porque es toda la no están dotadas de razón, sino ni siquiera con respecto al mismo hombre, el
razón de tender al medio, y por ello en el bien útil no se requiere la bondad cual (como prueba el argumento) puede amar algú~ bien en cuanto de suy~, le
intrínseca y formal para determinar tal acto. resulta conveniente, no a causa de su honestidad, m por causa ?e la delectac10n,
25. Por consiguiente, a la cuarta dificultad se responde negando que el bien sino sólo por causa de la conservación o provecho de su propta naturaleza. En
útil, en cuanto tal, tenga de suyo una conveniencia propria respecto del apetente, cambio tomado el bien honesto en el último sentido, es así miembro adecuado
por razón de la cual sea para él bueno y apetecible, sino que la tiene del fin, no de aqu~lla división, la cual declaró Santo Tomás anteriormente de esta forma,
sólo como de causa radical y remota, sino como de formal y próxima, porque no cuando dice que se llama bien honesto todo aquello que se apetece como cap~z
sólo tiene su conveniencia y bondad por la relación al fin, sino que la tiene del de terminar últimamente el movimiento del apetito, a la manera de algo hacza
mismo fin como de una forma y razón extrínseca, por causa de la cual es objeto lo que el apetito tiende por sí mismo. . . , .
de amor. Y en esto difiere propiamente el bien útil del honesto y deleitable. Por 27. El bien honesto natural está difundtdo por todos los entes.-El bzen uttl
lo cual, si a veces hay algún bien útil que tenga de suyo propia conveniencia con se encuentra en todas las cosas.-Sólo los seres dotados de conocimiento son pro-
la naturaleza o recta razón, bajo aquel aspecto no es útil sino honesto y amable piamente capaces de bien deleitable.- Y con esto se entiende en primer ~~~ar
por sí mismo. Por ello, el que entre los bienes útiles unos puedan ser honestos cómo tiene aplicación esta división al bien en común, en cuanto que prescmde
y otros, en cambio, deleitables, sucede sólo materialmente, en cuanto dichas ra- dd bien humano, de la misma manera también que sus miembros se encuentran
zones de bien pueden reunirse en la misma cosa, e incluso denominarse mutua- en otras cosas diferentes del hombre. Pues el bien honesto natural propiamente
mente, pues tanto la honestidad como la delectación pueden ser útiles para la se encuentra en las cosas inferiores, no sólo en las dotadas de sensibilidad sino
salud, sea del alma o del cuerpo, y la utilidad misma puede ser honesta. Con también en las inanimadas, pues en todas se encuentra alguna perfección que es
todo, formalmente, dichas razones son diversas y la razón de bien útil se encuen- por sí término del apetito animal o natural, como es el mismo ser o conservarse
tra en la misma proporción, sea que se trate de utilidad para delectación, o para que toda cosa apetece. De lo cual resulta que también en cualquier cosa puede
hallarse propiamente el bien útil por referencia a este bien de la naturaleza; pues

bonitate finis quodammodo informatur et habere propriam convenientiam respectu ap- utilitas sit ad delectationem sive ad honesta- membrum illius divisionis quam hoc modo
denominatur; ergo bonitas et convenientia, petentis, ratione cuius i!li sit bonum et tem sivé ad aliud naturae commodum, et declaravit D. Thomas supra, ubi honestum
quae est in bono utili formaliter sumpto, appetibile, sed eam habet ex fine non solum ideo non oportuit bonum utile in varia mem- bonum appellari dicit omne illud quod ap-
ut utile est, non est intrinsece in illo com- ut ex radicali et remota causa, sed ut forma- bra distinguere. petitur ut ultimo te1·minans motum appeti-
plete a e formaliter; sed est in illo quasi ma- li et proxima, quía non solum habet con- tus, sicut quaedam res in quam per se appe-
terialiter utilitas ipsa seu vis activa alterius venientiam suam et bonitatem per habitu- Expeditur quinta difficultas titus tendit.
reí; formaliter vera convenientia et tota dinem ad finem, sed habet illam ab ipso fine 26. Quinta difficultas ex dictis expedita 27. Bonum honestum natum1e per omnia
ratio appetibilitatis est bonitas finis. Cuius tamquam ab extrinseca forma et ratione ob est. Distinximus enim bonum honestum in entia diffusum.- Bonum utile in omnibus
etiam argumentum est quod bonum uti!e, quam est diligibile. Et in hoc differt proprie ordine ad virtutem seu regulam rectae ra- rebus invenitur.- Delectabilis boni sola
ut utile, non excitat neque trahit aut movet bonum utile ab honesto et delectabili. Quo- tionis, quod ídem est ac per se decens et cognos.centia proprie capacia.- Atque hinc
appetitum ad se; alioqui medium ut me- circa, si interdum est aliquod bonum utile consentaneum rectae rationi, et bonum in intelligitur primo quo modo haec divisio
dium haberet causalitatem finis, quod fal- quod ex se habeat propriam convenientiam ordine ad naturam, quod per se illi conve- locum habeat in bono in communi prout
sum est; sed finis est qui voluntatem mo- cum natura aut recta ratione, sub ea ratio- niens est et commodum. Si ergo priori modo abstrahit a bono humano, quo modo ítem
vet ad appetendum medium seu bonum ne non est utile sed honestum et per se sumatur bonum honestum, fatemur non esse membra eius in aliis rebus ab homine re-
utile; unde, licet voluntas tendat in rem amabile. Unde, quod inter bona utilia quae- adaequatum membrum huius divisionis, non periantur. Nam bonum honestum naturale
utílem tamquam in materiale obiectum et dam esse possint honesta, alía vero delec- solum respectu inferiorum rerum quae ra- proprie reperitur in inferioribus rebus, non
hoc modo dicatur bonum utile terminare in tabilia, solum materialiter contingit in quan- tione non utuntur, sed neque respectu ip- solum sentientibus sed etiam inanimatis;
se motum voluntatis, tamen formaliter etiam tum hae rationes boni in eadem re coniungi siusmet hominis, qui (ut argumentum con- nam in omnibus reperitur perfectio aliqua
ille motus terminatur ad finem, quía est to- possunt, immo et se invicem denominare; vincit) potest diligere aliquod bonum ut quae per se terminat appetitum animalem
ta ratio tendendi in medium, et ideo in bono nam et honestas et delectatio uti!is esse pot- per se conveniens sibi non propter honesta- ve! natura!em, ut est ipsum esse vel con-
utili non requiritur intrínseca et formalis est ad salutem ve! animae, ve! corporis, et tem nec propter delectationem, sed solum servad qÚod quaelibet res appetit. Quo fit
bonitas ad determinandum talem actum. utilitas ipsa honesta esse potest. Formaliter propter conservationem ve! commodum suae ut in qua!ibet etiam re proprie inveniri pos-
25. Ad quartam ergo difficultatem re- tamen hae rationes sunt diversae et ratio naturae. At vero sumptum honestum bo- sit bonum utile · per habitudinem ad hoc
spondetur negando bonum utile ut sic ex se boni utilis eadem proportione reperitur, sive num posteriori modo, sic est adaequatum bonum naturae; sic enim hirundo congregat
248 Disputaciones metafísicas Disputación X.--Sección 11 249
de este modo congrega la golondrina las pajas para hacer el nido, la cual acción es buena por denominación extrínseca, pues ello es verdadero del bien absoluto,
no es buena por otro motivo sino porque es útil; y el movimiento descendente pero no del bien relativo y tomado analógicamente, ya que nada impide que tal
respecto de la piedra se compara a un bien útil porque de suyo no pertenece a su bien esté constituido por una denominación tomada de la bondad extrínseca. Y
perfección, sino que se realiza sólo para que quede colocada en su propio lugar. de este modo no parece que haya propia analogía entre el bien deleitable y el
El bien deleitable, en cambio, se encuentra propiamente en los seres dotados de honesto, porque el bien deleitable, por sí y de suyo, es absolutamente bien, no. por
conocimiento y más perfectamente en los dotados de razón que en los que se va- una denominación tomada del bien honesto, sino por su extrínseca conformidad
len únicamente de la sensibilidad, pero verdadera y propiamente en los dos; en y bondad, de la cual es señal; en efecto, separada toda honestidad real o pen-
cambio, a las cosas que carecen de conocimiento sólo puede atribuírseles por sada, si permanece alguna delectación, ella será por sí buena y amable; luego
cierta metáfora y analogía, en cuanto que cada cosa halla descanso en la conse-
no se denomina buena por analogía con el bien honesto.
cución de su propio bien; pero porque aquel descanso no existe por un acto
29. Por lo cual, puede decirse en primer lugar que esta analogía no es igual
propio, sino sólo por la carencia de movimiento, por esto no puede tener la pro-
en uno y otro bien, sino que en el bien útil es propia, y en el deleitable, en cam-
pia y especial razón de bien. Por lo cual, cuando esta división se da acerca del bio, se toma con una mayor amplitud para indicar que se trata de un bien im-
bien en común, el sentido no es que todos estos tres bienes se encuentren en todas
perfecto en comparación con el bien honesto, pero no que en absoluto y sim-
las cosas, sino simplemente que se dan en las cosas o entes tales razones de bien;
plemente no sea bien, ya que por sí mismo y sin relación a otro tiene por qué
y por el contrario, todas las razones de bien halladas en cualesquiera entes pue-
ser apetecido; como, por el contrario, el dolor que se opone a la delectación es
den quedar suficientemente comprendidas bajo las tres referidas. No pertenece
absolutamente malo, aunque no sea el máximo mal, y así, en la Escritura, al mal
a este lugar tratar de si las tres razones de bien sólo pueden ser aprehendidas de pena se le llama absolutamente mal. O en otro sentido, puede decirse que
y distinguidas por medio del entendimento o si pueden también conocerse me- en uno y otro bien, en el útil y en el deleitable, existe analogía, pero no de la
diante el sentido y cómo puedan serlo, sino que más bien se explicará en la misma clase; porque en el bien útil existe analogía d~ atribución . t?mada d~
ciencia del alma. Puede leerse a Santo Tomás en I, q. 78, a. 4, q. 81, a. 2; y a una forma extrínseca como es la de sano en cuanto refendo a la med1cma; y as1
Cayetano en el mismo sitio y en I-II, q. 40, a. 3. se dice la medicina buena o útil como se dice sana. En cambio, en el bien de-
28. Sobre si es análoga la división del bien en los referidos miembros y con leitable puede salvarse la analogía no ciertamente por una denominación extrín-
qué analogía.- En segundo lugar se infiere de lo dicho de qué clase es la refe- seca, como prueba la razón arriba aducida, sino por la relación intrínseca de
rida división; pues Santo Tomás, en el lugar citado, ad 3, dice absolutamente uno a otro, como se encuentra en el accidente con respecto a la sustancia. En
que el bien no se divide en estos tres miembros como unívoco, sino como aná- efecto, de este modo el bien deleitable supone intrínsecamente otro bien por si
logo, porque se dice primeramente del bien honesto, luego del deleitable y en conveniente en el que descansa el apetito por la delectación; y la delectación,
último lugar del útil. Pero si hablamos de la analogía propia y rigurosa en la por su naturaleza, sólo ha sido puesta para esto, a saber, para que venga a ser
que uno se dice tal por la denominación tomada de otro, entonces es verdadera como un cierto adorno y condimento de un bien superior. Y por ello es un orden
la analogía entre el bien útil y los restantes, porque el bien útil no es bien_ más imperfecto apetecer la operación por causa de la delectación deteniéndose en
que por la denominación tomada de otro, el cual es por sí bueno y convemente. ella, siendo así que más bien la delectación ha de ser amada por causa de la
Y esto lo prueba el argumento que anteriormente dimos de que ninguna cosa operación, tal como ha sido instituída. Pero~ sobre todo, respecto del hombre,
paleas ad nidificandum, quae actio non alia comprehendi. An vera hae tres rationes boni bono simpliciter, non tamen de bono se- sit maximum malum, atque ita in Scriptura
ratione bona est, nisi quía est utilis; et solum possint per intellectum apprehendi et cundum quid et analogice; nihil enim vetat malum poenae simpliciter malum dicitur.
motus deorsum respectu lapidis comparatur discerní vel etiam possint per sensum co- huiusmodi bonum constituí per denomína- Vel aliter dici potest in utroque bono, utili
ut bonum utile, quía per se non pertinet gnosci et quomodo, non spectat ad hunc tionem ab extrínseca bonitate. Hoc autem et delectabili, esse analogianl, non tamen
ad perfectionem eius, sed solum ut in pro- locum, sed in scientia de anima tractandum modo non videtur esse propria analogía in- eiusdem madi; nam in bono utili est ana-
prio loco constituatur. Bonum autem delec- est. Legatur D. Thomas, I, q. 78, a. 4, q. ter bonum delectabile et honestum; nam logia attributionis, sumpta ab extrínseca
tabile proprie reperitur( in rebus cogno~ 81, a. 2; et Caietan., ibi, et I-II, q. 40, a. 3. bonum delectabile ex se et ·per se est sim- forma, qualis est in sano prout de medicina
scentibus, magis quidem perfecte in ratione 28. Divisio boni in praedicta membra an pliciter bonum, non per denominationem a dicitur; sic enim dicitur medicina bona aut
utentibus quam i,n sentientibus tantum; vere analogica et qua analogia.:_ Secundo colli- bono honesto, sed ex sua extrínseca confor- utilis sícut dicitur sana. In bono autem de-
tamen ac proprie in u trisque; re bus autem gitur ex dictis qualis sit praedicta divisio; mitate ac bonitate, cuius signum est; nam lectabili salvari potest analogja, non quidem
cognitione carentibus solum per metaphoram nam D. Thomas, citato loco, ad tertium, ablata omni honestate vera aut existimata, per extrinsecam denominationem, ut ratio
et analogiam quamdam attribui potest, in absolute dicit bonum non dividí in haec si manet alíqua delectatio, illa est per se supra facta probat, sed per intrinsecam ha-
quantum quietem habet unaquaeque res in tria ut tmivocum sed ut analogum, quod bona et amabilis; ergo non denominatur bitudinem unius ad aliud, qualis reperitur in
proprio bono consecuto; quía tamen illa quies prius dicitur de bono honesto, deinde de bona per analogiam ad honestum. accidente respectu substantiae. Sic ením de-
non est per proprium actum sed per solam delectabili, postremo de utili. Sed si loqua- 29. Quapropter dici potest primo hanc Iectabile bonum intrinsece supponit aliud
carentiam motus, ideo propriam et specia- mur de propria et rigorosa analogía qua analogiam non esse aequalem in utroque bonum per se conveniens, in qua appetitus
lem rationem boni habere non potest. Qua- unum dicitur tale per denominationem ab bono, sed in bono utili esse propriam, in quiescat per delectationem; et ex natura
propter, quando haec divisio datur de bono alio, sic vera est analogía ínter bonum utile delectabili vero latius sumí ad indicandum sua ad hoc tantum i.nstituta est delectatio,
in communi, non est sensus omnia haec et reliqua, quía bonum utile non est bonum esse bonum imperfectum comparatione boni ut sit veluti quidam decor et quasi condi-
tria bona in singulis rebus reperiri, sed sim- nisi per denominationem ab alío, quod per honesti, non vera quod absolute et simpli- mentum quoddam alterius superioris boni.
pliciter dari in rebus seu entibus huiusmo- se bonum est et conveniens. Et hoc probat citer bonum non sit, cum ex se et sine ha- Et ideo imperfectus ardo est appetere ope-
di rationes bonorum; et e converso omnes quoddam argumentum in superioribus fac- bitudine ad aliud habeat unde appetatur; rationem propter delectationem in ea sis-
rationes bonorum in quibuscumque entibus tum, quod nulla res est bona per extrinse- sicut e contrario, dolor qui delectationi oppo- tendo, ctim potius de!ectatio sit propter ope-
inventas sub tribus praedictis sufficienter cam denominationem; est enim id verum de nitur, símpliciter malum est, quamvis non rationem amanda, sicut est instituta. Praeser-
250 Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección ll 251
el bien deleitable que no lleva unida honestidad no puede ser llamado bien ab- bien natural el que es conforme con cualquier naturaleza, de acuerdo con aquello
'Solutamente, no sólo porque priva de un bien mayor, sino porque no conduce que naturalmente es, o que naturalmente puede operar; y es bien moral el que
al bien absoluto del hombre, que es vivir de acuerdo con la razón, como dijo es conforme con la cosa en cuanto opera libremente; pues la costumbre (mas), de
Santo Tomás en un caso parecido. Y en este sentido dicen algunas veces los donde se ha tomado el término moral, consiste en una operación libre, como es
Padres que nada es bueno sino la virtud, como puede verse en San Jerónimo, evidente.
11 de lsaías; y en Ambrosio, I Officior., c. 9. 31. Por consiguiente, aunque el bien natural y moral convengan en que son
30. Qué es bien natural y qué es bien moral.- En tercer lugar se entiende ambos por sí convenientes a alguna cosa o naturaleza (pues esta razón no puede
por lo dicho la otra división del bien en bien natural y bien moral, la cual, aun- excluirse de aquel bien que es por sí y absolutamente tal), difieren, sin embargo,
que pueda entenderse también del bien en común, ya que también el bien de- e"\ que el bien natural se refiere precisivamente a la naturaleza como tal, o sea en
leitable y útil puede ser natural o moral, propiamente, sin embargo, suele darse cu, nto opera naturalmente; en cambio, el bien moral se refiere a ella en cuanto
acerca del bien honesto tomado en general, el cual puede ser término último del elevada al modo de obrar libre, el cual le conviene propiísimamente en cuanto que-
apetito como conveniente por si. Por consiguiente, bien moral es lo mismo que es racional, y por ello el bien moral se dice conforme con la naturaleza racional
bien honesto, tomado más estrictamente como aquello que es por sí digno y con- en cuanto tal, tanto en el grado como en el modo de obrar. De lo cual resulta
veniente a la naturaleza racional en cuanto tal; en cambio, el bien natural es que el bien moral consiste principalmente en la operación libre, y conviene tam-
aquel que es por sí conveniente a cualquier naturaleza. Podrá decirse que según bién, a su manera, a su objeto propio en cuanto que es honesto, y a la virtud,
esta explicación también el bien moral es bien natural, ya que la naturaleza racional que es su principio. Y en este sentido, dijo Aristóteles en el II de la Etica, c. 6,
es también una clase de naturaleza, y para ella es conveniente el bien moral por que la virtud es lo que hace bueno al que la tiene y convierte en buena su obra.
modo de forma o de operación. Se responde, en primer lugar, que la naturaleza Pero qué es en todas estas cosas la bondad moral en cuanto que es moral o qué
puede tomarse en cuanto que sólo significa la esencia de la cosa, y en este sen- añade esta denominación a la misma bondad, no pertenece a este lugar, sino a
tido es verdadero que todo bien puede decirse natural en cuanto que es conve- la filosofía moral, y de ello se ocupan los teólogos en I-II, q. 18.
niente a alguna naturaleza, o en cuanto tiene la perfección que pide su natura- 32. En cuarto lugar, pueden fácilmente explicarse con lo dicho las demás
leza, y en este sentido apunta la objeción propuesta. Pero la naturaleza se toma divisiones del bien, que más bien son materiales por parte de las cosas que se
también de otro modo, en cuanto que dice no sólo la esencia de la cosa, sino denominan buenas, que formales por parte de la misma bondad o conveniencia.
también el modo de obrar o de apetecer por el solo impulso de la naturaleza y Asi se divide el bien en trascendental y bien del género de la cualidad, de acuer-
por una cierta necesidad; y en orden a la naturaleza tomada en este sentido, do con Santo Tomás en la q. 9 De Potentia, a. 7, ad 5. Esta división, en efecto,
suele la operación natural distinguirse de la libre o moral, y en el mismo sentido no atiende a las diversas razones formales de bien, sino a la misma más o menos
se da la división del bien en moral y natural, pues la bondad y perfección de contraída. En efecto, el bien trascendental dice en general perfección conveniente
una cosa se conoce principalmente por la operación, y a veces incluso por ella a la cosa por su propia entidad, como se declarará en la sección siguiente; en
se consuma, y por este motivo, de acuerdo con los diversos modos de operar, cambio, el bien del género de la cualidad dice la perfección que la cosa tiene
se ha tomado la división del bien en natural y moral. Se llama, por consiguiente, por una cierta cualidad conveniente a su naturaleza, del mismo modo que podría

tim vera respectu hominis bonum delecta- est conveniens cuicumque naturae. Dices, naturale quod est consentaneum cuicumque esse quae bonum facit habentem, et opus
bile, quod non habet honestatem adiunctam, iuxta hanc descriptionem etiam bonum mo- naturae, .secundum id quod naturaliter est ve! eius bonum ¡•eddit. Quid autem in his omni-
non potest simpliciter bonum existimari, quia rale esse bonum naturale, quía natura ratio- naturaliter operari potest; bonum autem mo- bus sit bonitas mora!is quatenus moralis, ve!
et maiori privat bono et non conducit ad nabilis quaedam natura est, et illi consen- rale est quod est consentaneum reí ut libere quid addat haec denominatio ipsi bonitati,
bonum simpliciter hominis, quod est vivere taneum bonum morale per modum formae operatur; mos enim, unde morale dictum non ad hunc locum, sed ad philosophiam
secundum rationem, ut in simili dixit D. ve! operationis. Respondetur, primo, naturam est, in libera operatione consistit, ut constat. moralem spectat, et tractatur a theologis
Thomas. Et hoc sensu dicunt aliquando Pa- sumi posse ut solum significar essentiam rei 31. Quamvis ergo bonum naturale et mo- in I-II, q. 18.
tres nihil esse bonum nisi virtutem, ut patet et hoc sensu est verum omne bonum dici rale conveniant in hoc, quod utrumque est 32. Quarto, possunt faci!e ex dictis decla-
ex Hieronymo, Isaiae, 11; et Ambros., I posse naturale in quantum est conveniens per se conveniens alicui rei seu naturae (haec rad aliae divisiones boni, quae materiales
Officior., c. 9. alicui naturae, vel in quantum habet per- enim ratio excludi non potest ab eo bono potius sunt ex parte rerum quae bonae
30. Quid bonum naturale et quid mo- fectionem quam natura sua postular, et hoc quod per se et simpliciter tale est), differunt denominantur, quam formales ex parte ip-
¡·ale.- Tertio, intelligitur ex dictis alia di- modo procedit obiectio facta. Aliter vero su- tamen quia bonum naturale praecise respicit sius bonitatis seu convenientiae. Sic dividi-
visio boni in bonum naturale et bonum mitur natura ut dicit non solum essentiam naturam ut sic, seu ut naturaliter operan- tur bonum in bonum transcendens et bonum
morale, quae, licet de bono in communi rei, sed etiam modum operandi ve! appetendi tero; bonum autem morale respicit illam ut de genere qualitatis, a D. Thom., q. 9 De
intelligi possit, quia bonum delectabile et ex solo ímpetu naturae et necessitate qua- elevatur ad modum operandi libere, quod Potentia, a. 7, ad 5. Haec enim divisio non
utile etiam potest aut naturale esse aut mo- dam; et in ordine ad naturam hoc modo propriissime illi competit ut rationalis est, datur secundum diversas rationes formales
rale, proprie tamen dari solet de bono ho- acceptam solet naturalis operario a libera et ideo dicitur bonum morale consentaneum boni, sed secundum eamdem magis ve! rninus
nesto, generatim sumpto, quod esse potest se u morali distinguí; et in eodem sen su naturae rationali ut talis est, tam in gradu contractam. Nam bonum transcendens dicit
terminus ultimus appetitus tamquam per se datur divisio boni in morale et natura le; quam in modo operandi. Unde fit ut bonum in communi perfectionem rei convenientem,
conveniens. Bonum ergo morale idem est nam bonitas et perfectio rei ex operatione morale praecipue consistat in operatione li- praesertim illam quam unaquaeque res habet
quod bonum honestum magis stricte sump- potissimum dignoscitur ve! interdum etiam bera; convenir autem suo modo etiam pro- per entitatem suam, ut sequenti sectíone
tum pro illo quod per se decet et est con- per illam consummatur, et ideo iuxta diver- prio obiecto eius quatenus honestum est, et declarabitur. Bonum autem de genere quali-
sentaneum naturae rationali ut talis est; bo- sos modos operandi sumpta est divisio boni virtuti quae est principium eius. Quomodo tatis dicit perfectionem quam res habet per
num autem naturale est illud quod per se in naturale et morale. Dicitur ergo, bonum dixit Aristoteles, II Ethic., c. 6, virtutem qualitatem a!iquam suae naturae. conveníen-
252 Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección ll
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también distinguirse un bien del género de la cantidad, pero suele atribuirse más criatura es un bien relativo. De este modo se ha de entender aquello de San Mar-
a la cualidad debido a que la perfección máxima de la criatura suele consumarse cos, c. 10: Nadie es bueno más que Dios, y a El solo también en este sentido
por las cualidades. se le llama sumo bien. Y según esta interpretación, coincide esta división con la
33. Cuáles son los bienes del cuerpo, del alma y de la fortuna.-Cuál es el que los teólogos usan tomándola de Dionisio, De Divin. Nomin., c. 1 y 4, y
bien laudable y honorable.- Además, suele dividirse el bien en bien del cuerpo S. Agustín, lib. VIII De Trinitate, c. 3, y Boecio, I De Hebdom., c. 2, que divi-
y del alma, y bien extrínseco, que suele llamarse también bien de fortun~, ~omo den el bien en bien por esencia y por participación. En efecto, el bien por esen-
es evidente por Aristóteles en el I de la Etica, c. 8, el cual en el c. 12 dtstmgue cia es bien absoluto, pues es la misma esencia de la bondad que emite hacia to-
nuevamente el bien en laudable y honorable. La cual división parece tomada dos los demás los rayos de la bondad según la capacidad de cada uno, como dice
a posteriori del efecto y cuasi premio de la bondad, y no parece agotar todos Dionisio; por lo cual, incluye esencialmente en sí cuanto puede pertenecer a la
los bienes; pues el bien deleitable de suyo no es honorable ni laudable más que razón de bien y de perfecto, lo cual es propio de Dios y por ello El solo no
en cuanto es útil o está unido a la honestidad, o la acompaña y la favorece. Por solamente es bien por esencia sino absoluto y sumo; los demás, en cambio, son
lo tanto, el bien honesto propiamente es honorable en cuanto c¡ue es apetecible bienes relativos y por participación.
por causa de sí mismo; y el laudable, en cambio, se llama b1en -como pre-
35. El otro sentido de esta división es que los miembros no se refieran a
tende más arriba Aristóteles- en cuanto que se refiere a otro. Por lo cual suele todo el ámbito del ente, sino a un determinado género o especie, y de este modo
decirse comúnmente que los bienes útiles son laudables, cosa que parece que puede aplicarse la división a todos los géneros o especies de entes, y se llamará
ha de ser entendida con cierta precisión, pues aquéllos, en cuanto tales, son bien absoluto a aquel ente que tiene toda la perfección que se le debe en su or-
sólo laudables, y los otros, en cambio, son también honorabl~s, porq~~ el bien den, y será bien relativo el que tiene algo de la perfección a sí debida, pero le
honesto es también digno de alabanza, pero no sólo de ella, smo tamb1en de ho- falta también algo. Y de este modo la sustancia creada no es buena absoluta-
nor; por tanto, uno y otro bien es laudable, y uno de ellos también honorable, mente si no está afectada por los accidentes debidos; ni el accidente es bien
v así ha de ser entendida la división. absoluto si no tiene la debida intensidad u otra perfección semejante. Y de este
. 34. Cuál es el bien absoluto y cuál el bien relativo.- Además, suele di~i~ modo dijo Dionisio arriba: Es bueno por la causa íntegra y malo por cualquier
dirse el bien en absoluto y relativo. Esta división puede entenderse de vanos defecto.
modos, pues, en primer lugar, puede aplicarse a los tres miembros puestos an- 36 Cuál es la Perfección absolutamente simple 'V cuál relatiz1arnente.- En
tes, de los cuales -como dijimos- el bien honesto es bien absoluto, y los de- tercer lugar, puede entenderse que en esa división ~e divide el bien en cuanto
más sólo relativos. En segundo lugar, puede atribuirse al bien trascendental en que es conveniente para otro, y puede también referirse o al ente en cuanto tal
cuanto absolutamente se dice del ente como bueno en si. Y ello, de dos mane- o a un determinado ente. En el primer sentido coincide casi aquella división con
ras: una, que aquellos miembros se refieran a toda la amplitud del ente y. del otra que dan los teólogos al dividir la perfección en perfección absolutamente
bien como tal, en el cual sentido se llamará bien absoluto aquel que contiene simple y perfección relativa con San Anselmo en el Monologio, c. 14. Por con-
en si toda la bondad y perfección del ente; en cambio, será bien relativo aquel siguiente, se llama bien o perfección absoluta aquella que en el ente individual
que sólo en parte es bien. Y de este modo, sólo Dios es bien absoluto, y toda

bonum simpliciter; omnis vera creatura est cíes entium potest divisio applícari, et bo-
tem, quomodo etiam posset distinguí bonum quadam; nam illa ut sic sunt laudabilia tan- bonum tantum secundum quid. Quomodo num simpliciter dicetur illud ens quod ha-
de genere quantitatis; magis autem solet tum; a!ia vera sunt etiam honorabilia; nam intelligi potest illud marci, 10: Nema bonus bet omnem perfectionem sibi debitam in suo
attribui qualitati, quía perfectio creaturae ma- honestum bonum etiam dignum est laude, nisi solus Deus, qui etiam solus hac ratione ordine; bonum autem secundum quid erit
xima solet qualitatibus consummari. non tamen sola, verum etiam honore; utrum- dicitur esse summum bonum. Atque in hoc quod aliquid perfectionis debitae habet et
33. Bona corporis, ammae et fortunae, que igitur bonum laudabile es!, alterum vero sensu coincidit haec divisio cum alía qua alíquid ei deest. Et hoc modo substantia
quae.- Bonum laudabile et honorabile, etiam honorabile, atque ita est intelligenda utuntur theologi ex Dionysio, De Divin. creata non est bona simpliciter, nisi s,it
quod.- Rursus dividi solet bonum in bo- divisio. nomin., c. 1 et 4, et August., VIII de Tri- debitis accidentibus affecta; neque accidens
num c01·poris et animae et extrinsecum, 34. Bonum quod simpliciter, quod vera nit., c. 3, et Boetio, I de Hebdom., c. 2, est bonum simpliciter nisi habeat intensionem
quod fortunae bonum appellari solet, ut pa- secundum quid.- Praeterea dividí solet bo- dividentes bonum in bonum per essentiam debitam, vel aliam similem perfectionem.
tet ex Aristot., I Ethic., c. 8, qui rursus, c. num in bonum simpliciter et bonum secun- et per participationem. Nam bonum per es- Atque hoc modo dixit Dionys. supra:
12, bonum distinguit in laudabile et hono- dum quid. Quae divisio variis modis intelligi sentiam est bonum simpliciter; est enim Bonum est ex integra causa, malum autem
rabile. Quae divisio a posteriori sumpta vi- potest; nam primo potest ad tria membra su- ipsa essentia bonitatis, quae in caetera omnia ex quocumque defectu.
detur ex effectu et quasi praemio bonitatis et perius posita applicari; ex quibus bonum ho- pro uniuscuiusque captu radios bonitatis
36. Quae perfectio simpliciter simplex,
non videtur exhaurire omnia bona; nam nestum, ut diximus, est bonum simplíciter; emittit, ut ait Dionysius; unde in se essen~ quae secundum quid.- Tertio potest intelli-
bonum delectabUe ex se neque honorabile alía vero tantum secundum quid. Secundo tialiter includit quidquid ad rationem boni
est neque laudabile, nisi in quantum vel uti- potest attribui bono transcendenti, quatenus gi in ea partitione dividí bonum prout est
et perfecti pertinere potest, quod est Dei alteri conveniens, et potest etiam referri
le est, vel cum honestate est coniunctum aut absolute divitur de ente ut in se bonum est. proprium, et ideo solus ipse et est bonum
illam comitatur et ad illam iuvat. Bonum Idque duobus modis; unus est, ut illa mem- vel ad ens ut sic vel ad determinatum éns.
per essentiam et bonum simpliciter ac sum- In priori sensu coincidit fere illa divisio cum
igitur honestum proprie honorabile est qua- bra referantur ad totam latitudinem entis et mum, alía vera sunt bona secundum quid
boni ut sic, quo sensu bonum simplíciter di- et per participationem. alía quam tradunt theologi, dividentes perfec-
tenus propter se est expetibile; laudabile tionem in perfectionem simpliciter simplícem
autem, ut Aristoteles superius vult, dicitur cetur illud quod totam entis bonitatem et 35. Alter sensus illius divisionis est ut
perfectionem in se continet; bonum vera se- et perfectionem secundum quid, cum Ansel-
bonum ut ad aliud refertur. Unde commu- membra non referantur ad totam latitudinem mo, in Monolog.¡ c. 14. Bonum ergo seu
niter dici solet utilia bona esse laudabilia, cundum quid est il!ud quod ex parte tantum entis, sed ad determinatum genus vel spe-
bonum est. Atque hoc modo solus Dt;us est perfectio simpliciter dicitur illa quae in in-
quod intelligendum videtur cum praecisione ciem, et hoc modo ad omnia genera vel spe- dividuo entis melior est ipsa quam non ipsa,
?54 Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección 111 25
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mo modo que no tiene actualidad, tampoco tiene perfección. En cuarto lugar
es mejor ella misma que otra distinta; es decir, que en el género del ente dice las esencias de las .cosas creadas son de alguna manera entes reales, ya que n~
una perfección tal que no excluye ninguna mayor o igual. Y se llama perfección s?n pura nad~,, y sm embargo no son buenas, porque, separada la existencia, no
relativa o en un cierto género aquella que aunque aporta alguna bondad, con t~enen _Perfeccwn, por lo cual tampoco son apetecibles más que en orden al ser.
todo está en pugna con otra igual o mayor, o lleva mezclada alguna imperfec- En qumto l':gar, podemos añadir que hay muchas cosas que carecen del modo
ción, como son todas las perfecciones de las criaturas tal como se encuentran en Y orden deb1do. a su n~turaleza, que por consiguiente no podrán llamarse bue-
ellas. Y en el último sentido, casi en la misma proporción puede aplicarse la nas po~que el b1en cons1ste en el modo, especie y orden, como dice San Agustín
división a cualquier género de ente, pues para cada cosa es bien absolutamente en el.hbro pe Nat. Boni, c. 3 y 4. La segunda parte de la menor se prueba, en
aquello que le proporciona alguna bondad y no excluye otra mayor o igual; así
cambiO, ~nmer~mente por .t?das las razones que han sido aducidas, porque lo
es bueno para el fuego ser caliente, y para el hombre, ser templado; mas si
que en s1 no tl~t;e p~rfecc1~n tampoco podrá ser bueno para otro, como, por
aporta alguna bondad, pero excluye otra mayor que la cosa sería capaz de poseer, e¡emplo, la relacwn s1 no d1ce perfección en sí tampoco podrá aportar nada a
no será bien absolutamente sino relativamente; así, ser negro, aunque en si sea
1~ _bondad de aq~ello en que está ..En segun~o lugar, por el contrario, podemos
un bien para el hombre que lo posee, no es, con todo, un bien absoluto, porque
oo¡et~r que el b1en :n cuant~, se d1ce convemente de este modo puede aplicarse
excluye ser blanco, que es mejor para el hombre. Y en este sentido, absoluta-
no solo a los entes smo tamb1en a los no entes, a la manera como dice S. Mateo
mente y relativamente sólo se distinguen como más y menos perfecto, y en dicho
en ~1 e, 27 acer~a ~e Judas: !Iubiera sido bueno para aquel hombre no haber
sentido también los bienes sensibles se llaman relativos respecto de los espiritua~
nac~do; por COJ?-Slgm~nte, el m1smo no ser o no nacer en cuanto puede ser con-
les y los temporales respecto de los eternos. veme?te para 1mpedrr mayores males es llamado un bien por Cristo. Y en las
cuest10nes morales no sólo cumplir el precepto sino también no hacer lo pro-
hibido se juzga como bueno y conveniente para el hombre; luego el bien bajo
SECCION I I I este aspecto no puede ser un atributo del ente, ya que tiene mayor amplitud
que el ente. Y se confirma finalmente, pues la bondad que es pasión del ente
CUÁL ES EL BIEN QUE SE CONVIERTE CON EL ENTE COMO ATRIBUTO DEL MISMO sólo es una en un ente; en cambio, la conveniencia de un ente con otro no es un;
sino múltiple y de diversos géneros; por consiguiente, esta bondad no se con~
l. Motivos de duda.- La razón de la dificultad está en que o se toma el vierte con el ente corno pasión suya.
bien como aquello que tiene en sí bondad o perfección, o como aquello que es 2. Opinión de algunos.- Se ha de suponer la distinción dada anteriormen-
conveniente para otro; ahora bien, de ninguna de estas maneras parece que el te acerca del bien en cuanto que absolutamente se dice de la cosa como buena
bien se convierta con el ente como atributo suyo; por consiguiente. Se prueba en sí. o e~ cuanto se dice. buena para otro o con respecto a otro. Algunos cier-
la menor en su primera parte sobre el bien tomado absolutamente, primero, por- tamente p1ensan que el b1en trascendental en cuanto que es pasión del ente se
que las relaciones reales son entes, y sin embargo, según la opinión de muchos, toma en el último sentido bajo la razón de conveniente para otro, lo cual opinan
no son bienes, ya que no tienen ninguna perfección. En segundo lugar, porque Herveo, Capréolo y Durando más arriba, pero no explican sin embargo cómo
los entes matemáticos son verdaderas cosas; y con todo, según el testimonio de .
se conv1erte con e1 ente el bien como tal. Y por ello otros rechazan
) esta 'opinión
Aristóteles, III de la Metafísica, no son buenos. En tercer lugar, porque la ma-
teria prima es de algún modo ente y, sin embargo, no es buena, porque del mis-
sicut actualitatem non habet, ita nec per- mala impedienda, bonum a Christo appella-
fectionem. Quarto, essentiae rerum creata- tur. Et in moralibus non solum implere prae-
id est, quae in genere entis talem perfectio- et minus perfectum, quo sensu etíam sensi- rum sunt aliquo modo entia realia cum non ceptum, sed etiam non agere prohibitum,
nem dicit ut nullam maiorem ve! aequalei:n bilia bona dicuntur secundum quid respectu sint nihil, et tamen bonae non sunt quia, se- bonum censetur et _conveniens homini; ergo
excludat. Perfectio autem secundum quid seu spiritualium et temporalia respectu aeter- · clusa existentia, perfectionem non habent, un- ~onum. sub hac ra~wne non potest esse pas-
in certo genere est quae, licet bonitatem ali- norum. de nec sunt appetibiles nisi in ordine ad esse. slo entls, cum latms pateat quam ens. Et
quam afferat, tamen cum alia maiori ve! Quinto, addere possumus i:nultas esse res confirmatur tandem, nam bonitas quae est
aequali repugnat ve! imperfectionem aliquam SECTIO III quae carent modo et ordine debito naturae passio entis solum est una in uno ente;-
habet admixtam, ut sunt perfectiones omnes QUODNAM BONUM SIT QUOD CUM ENTE suae, quae proinde bonae dici non poterunt at vero convenientia unius entis ad aliud
creaturarum prout in eis sunt. In posteriori CONVERTITUR TAMQUAM PASSIO EIUS cum bonum consistat in modo, specie et non est una sed multipfex et diversarum
autem sensu eadem fere proportione appli- ordine, ut ait August., lib. De Nat. boni, rationum; ergo non convertitur haec boni-
cari poterit divisio ad quodlibet genus en- l. Dubitandi rationes.- Ratio difficulta- c. 3 et 4. Altera vera pars minoris probatur tas cum ente tamquam passio eius.
tis; nam unicuique rei illud est bonum tis est, quia aut bonum sumitur pro eo quod primo ex omnibus adductis, quia quod in se 2. Aliquorum sententia.- Supponenda
simpliciter quod bonitatem aliquam illi affert in se bonitatem seu perfectionem habet aut perfectionem non habet, neque alteri poterit est distinctio superius tradita de bono, prout
et maiorem ve! aequalem non secludit; sic pro eo quod est conveniens alteri; neutro esse bonum, ut relatio, verbi gratia, si in absolute dicitur de re quatenus in se bona
est bonum igni esse calidum ct homini esse autem modo videtur bonum cum ente con- se non dicit perfectionem, nihil conferre est ve! quatenus dicitur bona alteri seu re--
temperatum; si vera afferat aliquam bonita- vertí ut passio eius; ergo. Minor probatur poterit ad bonitatem eius cui inest. Secun- spectu alterius. De his enim variae sunt
tero, excludat tamen maiorem cuius illa res quoad priorem partem de bono absolute do e contrario obiicere possumus quia bo- opiniones. Quidam enim existimant bonÚm
esset capax, non erit. bonum simpliciter sed sumpto, primo, quia relationes reales sunt num prout dicitur hoc modo conveniens, transcendens prout est passio entis sumi pos-
secundum quid; sic esse nigrum, quamvis in entia et tamen ex sententia multorum bonae non tantum de entibus seá etiam de non enti- teriori modo sub ratione convenientis alteri,
se aliquod bonum sit homini habenti illud, non sunt, quia nullam perfectionem habent. bus dici potest, quomodo Matth., 27, dicitur quod sentiunt Hervaeus, Capreol. et Du-
non est tamen simpliciter bonum, quía ex- Secundo, quia res mathematicae verae res de luda: Bonum erat ei, si natus non fuisset rand. supra, non tamen declarant quomo--
eludir esse album, quod est homini me!ius. sunt et tamen, teste Aristot., III Metaph., non hamo ille; ipsum ergo non esse ve! non nasci, do bonuin ut sic t:um ente convertatur. Et
Hoc autem sensu, simpliciter et secundum sunt bonae. Tertio, quia materia prima est quatenus conveniens esse potest ad maiora ideo alii hanc sententiam reiiciunt propter·
quid solum distinguuntur tamquam magis aliquo modo ens et tamen bona non est, quia
Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección lll 257
256
a causa de los argumentos anteriormente insinuados, los cuales piensan conse- sar de no ser entes, sino más bien privaciones o negaciones de ente, en realidad
cuentemente q-ue el bien en el último sentido es más que trascendental, ya que no son buenas, y del mismo modo que a veces se llaman bue•1.as en cuanto que
no trasciende sólo a los entes sino también a los n? entes. Por lo cual s~cede son apetecibles, también se dicen de algún modo entes; po. consiguiente, es
que, de acuerdo con este parecer, hay un dob~e b1en: uno que es prop1edad la misma la razón de una y otra cosa. La menor, en su primera parte, se declara
del ente en el cuarto modo, y otro, que es propiedad en el segundo modo, por- porque aquello que se dice conveniente como privación, en realidad no es un
que conviene a todo ente pero no sólo a él. bien, sino la carencia de un mal, si se refiere uno precisamente a la privación;
y la carencia de un mal como tal no es bondad si no se le añade otra cosa. Del
Resolución de la cuestión mismo modo que también en las. cuestiones morales una cosa es apartarse del
3. El bien siempre se funda en el ente.- Pienso, s~n embargo, que hay que mal y otra hacer el bien, y no obrar el mal no es una virtud ni un bien si no
decir que el bien propiamente dicho sien:;pre s~pone o 1~cluye al ente o. se fun- se incluye la positiva voluntad de no obí'ar el mal. Así es, por consiguiente, en
da en el ente, y por ello no puede el b1en, ba¡o cua~~mera ,de las refendas. r~­ las cosas naturales, pues carecer de calor no es un bien para el agua, sino que
zones, tener más amplitud que el ente. Esta concl~s1?n esta tomada de Ans,to- es una carencia de mal o de desventaja y una cierta condición necesaria para
teles, I de la Etica, c. 6, que dice que el bien se dtvzde en .todas las categ?rws, .que pueda tener su bondad y perfección. Por lo cual, si se toma la convenien-
igual que el ente; y de Santo Tomás, I, q .. 5, a. 5, don~e dtce 9ue ~a ~azon de cia con esta amplitud, no es lo mismo la bondad y la conveniencia ni siquiera
ente goza de prioridad sobre la razón .4e bwn. Y ~sto m1smo qmso stgmficar en en cuanto se dice la bondad de aquello que es bueno para otro; pero la bondad
la q. 21 De Veritate, a. 2, cuando diJO que el bten trascendental se funda e~ dice la entidad o perfección como conveniente para otro, y por ello lo que es
el ser. Y la razón está en que el bien, ya signifique aquello que es bueno en st conveniente sólo por modo de privación, en realidad no es bueno, o (para que
mismo 0 lo que es bueno para otro, incluye intrípsecamente en su concepto al- probemos también la segunda parte de la menor) si semejantes privaciones con-
guna perfección, pues bueno y perfecto son lo mismo; pero ~o pued~ entender- venientes a las cosas pueden denominarse buenas, del mismo modo pueden lla-
se una perfección verdadera sin entidad, porqu~ lo 9-ue !lo tiene ~?tldad no ,es marse entes. Pues como notamos en lo que antecede, de acuerdo con la doctrina
nada. y lo que no es nada, ¿cómo puede dectr o mclmr perfeccw~? Aden:;asJ de Aristóteles y Santo Tomás, se llama a veces ente lo que en realidad tiene
acerca de aquello que es bueno en sí nadie duda a. causa de la. ;azon aducida, ser, pero a veces también aquello que puede predicarse verdaderamente por
de que debe ser ente; y de aquí rectamente se cohg<? q:Ue tamb1e~ aque~o que modo de ente, de la misma manera que se dice que el hombre es ciego o que
es verdadero bien para otro debe ser ente; por constgm:nte, el bien, ba¡o una la ceguera está en el hombre. Por consiguiente, a causa de esta sombra de ente
y otra razón, incluye la razón de ente y no puede convemrle a. nada qu~ no sea sucede que si tal ente es conveniente para alguien, se le llama bien; por consi-
ente. La menor se declara en primer lugar porque lo que no tiene en s1 perfec- guiente, siempre el bien guarda proporción con el ente y no tiene una extensión
ción no puede ser perfección de nadie .. En ~egundo lugar, po;que lo buen? en más universal que él.
cuanto conveniente dice orden a la ex1stencm, pues nada s~ ¡uzga convem:n~e 4. El bien y el ente se interfieren mutuamente.- Digo en segundo lugar
sino en cuanto existente o en orden a existir; y lo que ex1ste o puede ex1st1r que todo ente verdadero es en sí bueno o tiene alguna bondad conveniente para
es ente; por consiguiente, el bien como . conveniente i!lcluye o supon: el ente. sí; y así sucede que el bien absolutamente dicho se convierte con el ente. En
En tercer lugar, porque las cosas que se ¡uzgan convementes para algmen, a pe- relación con esta conclusión, puede citarse el error de los Maniqueos y Prisci-
argumenta superius insinuata, qui . c?nse- sive significet id quod in se bonum est sive
quenter sentiunt bonum sub postenon ac- quod est bonum alteri, includit intrinsece in potius privationes aut negationes entium, re- tem seu perfectionem ut convenientem ali-
ceptione esse plus quam transcendens, eo conceptu suo perfec!ionem, nam bonum . et vera non sunt bona et eo modo qua inter- cui et ideo, quod est conveniens solum per
.quod non solum entia, sed etiam non entia, perfectum idem sunt; sed non potest m- dum bona appellantur, quatenus appetibilia modum privationis, revera non est bonum,
transcendat. Qua fit ut iuxta hanc senten- telligi perfectio vera sine entitate, nam quod sunt, etiam dicuntur quodammodo en tia; vel (ut probemus alteram partem minoris),
tiam duplex sit bonum; aliud quod sit pro- entitatem non habet, nihil est. Quod autem ergo aequa est utriusque ratio. Declaratur si huiusmodi privationes convenientes rebus
prietas entis quarto modo; aliud. vera qua? est nihil, quomodo dicere potest vel include~e minar quoad priorem partem, quia id quod denominad possunt bonae, eodem modo vo-
·sil' proprietas secundo modo, qma convemt perfectionem? Praeterea, de eo quod est m dicitur conveniens tamquam privatio, revera cari possunt entia. Nam, ut in superioribus
omni enti, sed non soli. se bonum nullus dubitat propter rationem non est bouum sed carentia alicuius mali, ex doctrina Arist. et D. Thomae notavi-
factam, quin dcbeat esse ens; hinc autem si praecise in privatione sistatur; carentia au- mus, ens interdum dicitur quod revera ha-
Ouaestionis resolutio recte colligitur etiam illud quod est verum tem mali ut sic non est bonitas nisi aliud bet esse, interdum vera quod per modum
3. Bonu;;¡ semper in ente fundatur.-:- bonum alteri debere esse ens; ergo bonum addatur. Sicut etiam in moralibus aliud est entis vere praedicari potest, quomodo dici-
Dicendum tamen censeo bonum propne sub utraque ratione includit rationem entis, declinare a malo, aliud facere bonum, et non tur horno esse caecus vel caecitas esse in
dictum semper supponere vel includere ens et non potest alicui convenire quod non sit agere malum non est virtus aut bonum nisi homine. Propter hanc ergo umbram entis
seu ftmdari in ente, ideoque non posse bo- ens. Minar dec!aratur primo, quia quod in includat positivam voluntatem non agendi fit ut tale ens, si sit conveniens alicui, bo-
num sub quacumque praedictarum rat!onum se perfectioriem non habet, non potest esse malum. Sic ergo est in naturalibus; carere num ei appelletur; semper ergo bonum
1atius patere quam ens. H~ec conclust? su- alicuius perfectio. Secundo, quia bonum ut enim calare proprie non est bonum aquae, proportionem servat ad ens, neque univer-
mitur ex Aristotele, I Ethtc., c. 6.' dtc~nte conveniens dicit ordinem ad existentiam; sed est carentia mali seu disconvenientis, et salius quam illud extenditur.
bonum dividí per omnes categonas, stcut nihil enim censetur conveniens nisi ut exis- conditio quaedam necessaria Ut suam bonita- 4. Bonum et ens mutuo se inferunt.-
ens· et ex D. Thoma, I, q. 5, a. 5, ubi ait tens vel in ordine ad existendum; quod au- tem ac perfectionem habere possit. Quocir- Dico secundo: omne verum ens in se bonum
radonem entis esse priorem ratione boni. Et tem existit ve! existere potest, est ens; ergo ca, si convenientia in hac amplitudine su- est seu bonitatem aliquam habet sibi con-
hoc ipsum significare voluit q. 21 De Ve- bonum ut conveniens includit ve! supponit matur, non est idem bonitas et convenien- venientein; atque 'ita fit ut bonum absolute
rit., a. 2, cum dixit ?onum tr~ns~endens ens. Tertio, quia ea quae reputantur conve- tia, etiam prout bonitas dicitur de eo quod dictum cum ente convertatur. Circa hanc
f.undari in esse. Et ratto est qwa bonum, nientia alicui, cum tamen non sint entia sed est bonum alteri; sed bonitas dicit en tita- conclusionem referri potest Manichaeorum et
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lianistas, pues dijeron que había algunas criaturas de suyo malas y creadas por un vierte con el ente, pues hemos mostrado que todo ente es bueno y que nada hay
principio sumamente malo, tal como extensamente lo refiere Nicéforo en el li- v~rdaderamente bueno sino lo que verdaderamente es. Se sigue, además, que el
bro VI Histor., c. 31; y Eusebio, libro VII, c. 28; y más extensamente San b1en tomado bajo el mismo concepto es de algún modo ]Jasión o propiedad del
Agustín, tomo VI, libro De Haeres., herejía 46, y en innumerables opúsculos ente, I?o~que no sólo se convierte con él sino que le supone conceptualmente
en contra de los Maniqueos; y Santo Tomás, en I, q. 48 y 49, y en el III cont. y se d1stmgue de él en cierto modo, según la razón formal concebida y signifi-
Gent., c. 7 y 8; y León Papa en la Epístola 93 ad Thuribium, lo define espe- cad~. por nosotros. Y por ello dije que es de algún modo pasión, porque no es
cialmente en contra de los Priscilianistas. Lo mismo el I Concilio de Braga, c. 7 pas10~ con .aquel rigor en el que la pasión requiere alguna distinción real de
y 8; y puede fácilmente llegarse al convencimiento por la Sagrada Escritura, su su¡eto, smo sólo a la manera que se dice de cualquier atributo distinto con-
pues en el Génesis, 1, acerca de cada una de las obras divinas, dice: Y vio Dios cep!ualmente de aquello a que se atribuye, como antes se declaró al tratar de las
que era bueno; y de todas tomadas juntamente añade: Vio Dios todas las cosas paswnes.
que había hecho y eran muy buenas. Y el Ecclesiast., 3: Hizo todas las cosas 6. Todo e.nte es conveniente para otro.-Inducción en todos los grados de
buenas en su tiempo. Y en la I ad Timoth., 4: Toda criatura de Dios es buena. los t;ntes.- D~go en tercer lugar que todo ente es también bueno respecto de
La razón de la conclusión es que todo ente real tiene necesariamente alguna per- algwen, ~s decrr, es conveniente para alguien; por lo cual, también el bien to-
fección por la que queda constituído en su ser, la cual, en la realidad, no es otra ma~? ba¡o la razór: de conveniente se convierte con el ente y es un atributo o
cosa que la misma entidad por la que se perfecciona; pues la misma entidad de pa~wn suya. La prtmera part~ se prueba en primer lugar por inducción; pues
la cosa, o la forma, materia o naturaleza por las que la cosa queda constituída prtmeramente, todo ente accidental es bueno para alguna sustancia. Porque
en su ser, se llaman perfecciones de la cosa, porque por ellas queda perfeccio- aunque a veces no sea conveniente para algún sujeto, como el calor para el agua,
nada en su ser. Por consiguiente, igual que no puede entenderse un ente real con todo nut;ca pue~e el accidente. no decir rela~ión y aptitud para algún sujeto
que no conste de su entidad o quede constituído por ella, así tampoco puede al q~e modlfiqu~ b1en y convementemente ba¡o algún aspecto, sea propio o
entenderse sin la perfección real por la que se perfecciona; y la perfección y comun; pues as1 el calor, aunque no sea bueno para el agua, es con todo
la bondad por la que la cosa se dice buena en sí son lo mismo. bueno para el fuego, y aunque no sea bueno para el agua en cuanto tal, es,
5. Y esta perfección en las criaturas puede ser ya esencial o intrínseca con todo bueno para el agua en cuanto que es un ente natural o material. Y el
(bajo la cual dejo comprendido al mismo ser) ya accidental. La primera es in- ju~cio erróneo del entendimiento, aunque no sea conveniente para el entendi-
separable de cada ente si se conserva en su ser actual. La segunda, en cambio, n;lento en cuanto. ,que es errón~o, con todo, en cuanto que es un juicio o una
puede con frecuencia separarse. Por consiguiente, la denominación de bueno, que cierta representacwn de tal ob¡eto, es conveniente para el entendimiento en
conviene necesariamente a todo ente, es aquella que se toma de la perfección cuanto que está en potencia para el acto segundo y para la representación in-
intrínseca y esencial; pero en cuanto que puede tomarse de una perfección ac- telectual, y lo mismo ocurre acerca de los actos de la voluntad, por más que
cidental (incluyendo bajo este concepto a cuanto se distingue realmente de la muc~os de ellos parezcan ser intrín~ecamente malos. Por otra parte, las sus-
esencia de la cosa y de su entidad actual), en este sentido no es necesario que tanelas creadas compuestas de materta y forma se comportan de tal manera
todo ente creado sea bueno; es decir, afectado por toda la perfección que le sea qu~ no. sólo la materi~. es conveniente para la forma y la forma para la ma-
posible o debida. Y así sucede que el bien tomado en el primer sentido se con- terta, smo que la unwn de ambas es de modo semejante conveniente para
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" Priscillianistarum error; illi enim dixerunt in suo esse constituitur, dicuntur perfec- num, nij:lilque esse vere bonum nisi quod tale est bonum alicui substantiae. Quia, li~~~t
esse quasdam creaturas ex se malas et a tiones reí, quía illis perficitur in suo esse. vere est. Sequitur deinde bonum sub eadem interdum alicui subiecto non sit conveniens,
quodam principio .summe malo procreatas, ut Sicut ergo intelligi non potest ens reale quod ratione sumptum esse aliquo modo passio- ut calor aquae, nunquam tamen potest acci-
late referunt Nicephorus, lib. VI Histor., sua entitate non constet seu constituatur, ita nem seu proprietatem entis, quia et cum illo dens non dicere habitudinem et aptitudio.em
c. 31; et Euseb., lib. VII, c. 28; et fusius intelligi non potest sine perfectione reali convertitur et secundum rationem illud sup- ad aliquod subiectum quod bene et conve-
Augustinus, tom. VI, lib. de Haeres., haere- qua perficitur; perfectio autem et bonitas ponit, et ab eo aliquo modo distinguitur se- nienter af~iciat secundum aliquam rationem,
si 46, et innumeris opusculis contra Mani- qua res in se bona dicitur, ídem sunt. cundum formalem rationem a nobis concep- ve! propnam vel communem; sic enim ca-
chaeos; et D. Thom., I, q. 48 et 49, et III 5. Potest autem haec perfectio in crea- tam et significatam. Et ideo dixi esse aliquo lor, quamvis non ~it bonus aquae, est ta-
con t. Gent., c. 7 et 8; et Leo Papa, epist. turis esse vel essentialis seu intrínseca (sub modo passionem quía non est passio in eo ri- men bonus igni et quamvis non sit bonus
93, ad Thuribium, specialiter contra Pris- qua ipsum esse comprehendo), ve! acciden- gore in quo passio requirit distinctionem ali- aquae, ut aqua est, est tamen bonus aquae ut
cillianistas definit. Idem Concil. Brachar. I, talis. Prior est inseparabilis ab unoquoque quam ex natura reí a suo subiecto, sed so- ens naturale ve! materiale est. Et iudicium
c. 7 et 8; et ex divina Scriptura facile con- ente, si in suo actuali es se conservetur. Pos- lum ut dicitur de quolibet attributo secun- erroneum intellectus, quamvis, ut erroneum
vinci potest; nam, Genes. 1, de singulis terior vero saepe potest separari. Denomi- dum rationem distincto ab eo cui attribuitur est, non sit conveniens intellectui, tamen ut
divinis operibus dicitur : Bt vidit Deus quod nado igitur boni quae omni enti necessario ut superius declaratum est tractando d~ est iudicium seu repraesentatio quaedam ta-
esset bonum; de omnibus vero simul sub- convenit, illa est quae a perfectione intrín- passionibus. lis obiecti, est conveniens intellectui ut est
iungitur: Vidit cuneta quae fecerat et erant seca et essentiali desumitur; prout vera su-
mi ·potest a perfeccione accidentali (sub hac 6. Omne ens alteri conveniens.- Induc- in potentia ad actuin secundum et ad intel-
valde bona. Ecclesiast., 3 : Cuneta fecit bona tio in omnibus gradibus entium.- Dico ter-
in tempore suo. I Timoth. 4: Omnis crea- ratione includendo quidquid ex natura rei lectualem repraesentationem, et ídem est de
tura Dei bona est. Ratio conclusionis est distingúitur ab essentia reí et entitate actua- tío: omne ens etiam est bonum respectu actibus voluntatis, quantumvis quidam eorum
quía omne ens reale necessario habet aliquam li), sic non est necesse omne ens creatum a1icuius, id est, alicui conveniens; quocirca intrinsece mali esse videantur. Rursus sub-
perfectionem, qua in suo esse constituitur, esse bonum, id est affectum omni perfec- etiam bonum sub ratione convenientis sump- stantiae creatae compositae ex materia et for-
quae in re nihil aliud est quam ipsamet en- twne sibi possibili aut debita. Atque ita fit turn cum ente convertitur et est attributum ma ita se habent ut et materia sit conveniens
titas qua perficitur; ipsa enim en titas reí bonum priori ratione sumptum convertí cum .seu p~ssio eius. _Prio: I?ars probatur primo formae et forma materiae, et unio earum si-
ve! forma, materia, aut natura quibus res ente; ostendimus enim omne ens es se bo- mducttone; nam 1mpnm1s omne ens acciden- militer sit utrique conveniens, et consequen-
260 Disputaciones metafísicas Disputación X;-Sección lll 261
una y otra y, por consiguiente, el todo mismo no es conveniente únicamente tituirlas como formalmente buenas. Ni tampoco las criaturas pueden ser o ?e~
para sí .sino también para cada una de las partes. Por lo cual, sucede que cual- cirse buenas por la sola denominación extrínseca tomada de la bond~d de D10s,
quier parte naturalmente apetece la conservación del todo más que la conserva- porque igual que tienen en sí su propio ser distinto del ser ?e D10s, aunque
ción de sí misma, como notó Santo Tomás en II-II, q. 26, a. l. Y este modo participado del mismo, igualmente tienen en sí mismas su prOJ:?l~ bondad y per-
de conveniencia puede extenderse a toda sustancia creada en cuanto que es de fección distinta de la bondad divina, pero que emana ~ part1c1pa de ;na. Por
alcrún modo compuesta, sea de naturaleza y algún modo o término sustancial, consiguiente, Dios es un bien conveniente a todas las cnaturas en el genero de
se~ de sí misma y sus accidentes, para los cuales ella es buena y conveniente. eficiente y de fin; pues de aquel bien depende y fluye toda la bo?dad de. la
7. Y en la sustancia simplicísima, que es Dios, no se encuentra propiamente criatura, y en la consecución o mayor o menor imitación de aquel b1en .consiste
dentro de ella este modo de conveniencia, que se concibe que es de una cosa la perfección de la criatura. Y de este modo dijo San Agustín en el hb: VIII
para con otra distinta realmente de algún modo, sino que por su misma identi- De Trinitate, c. 3, que Dios es el bien de todo bien. Y, por el contrano, las
dad y simplicidad suma es Dios conveniente para sí mismo y su naturaleza es criaturas no pueden decirse convenientes para con Dios del mismo modo como
conveniente a su persona y la personalidad a la misma naturaleza; pero esta El es conveniente para ellas, a saber, como un bien provechoso para ellas y que
conveniencia es más bien según aquella razón por la que en sí misma se hace !es comunica su bondad; pero, sin embargo, pueden decirse convenientes para
buena y perfecta que según aquella por la que se dice que es conveniente para Dios como obras dignas del mismo y conformes con su bondad y sabiduría;
alguien. Aunque podría dudar el teólogo de si supuesta en Dios la Trinidad de y de este modo decimos que los cielos son una obra digna ~e Dios y conve-
Personas con unidad en la esencia, podría, en verdad, una persona decirse que niente a El igual que decimos que una imagen pintada con acierto es una obra
es bien de la otra, o conveniente para otra, no tanto por razón de la esencia en digna de t~l artista. En este sentido puede explicarse aquello del Génesis: Vió
la que son simplicísimamente uno, sino también por razón de las propiedades Dios que era bueno, es decir, convenientemente dispuesto y fabricado, tal como
en que se distinguen. En efecto, no parece que haya obstáculo para conceder pedía la dignidad de tal artífice. . .
que una persona es una cosa conveniente para otra, no como perfección formal 9. Y de este modo puede fácilmente entenderse que una cosa o sustanc1a,
de la misma, sino como el principio puede decirse conveniente para lo princi- incluso distinta por el supuesto, sea un bien conveniente para otro, cosa que
piado, o el término para la relación, o la existencia de un ser relativo puede de- también puede verse en las criaturas; pues una criatura es conveniente para
cirse conveniente para otro correlativo, y la sociedad de muchas personas puede otra o bien porque de alguna forma contribuye al ser o a la perfección o her-
juzgarse conveniente para cada una de ellas; en todas las cuales cosas no se mosura de ella, o bien para comunicar su bondad que tiene participada de Dios,
advierte ninguna imperfección ni dependencia, sino sólo la necesaria coexistencia o para ejercer sus acciones. No puede, por consiguiente, pensarse un ente ver-
de las tres personas en una esencia. Pero esto dejémoslo a los teólogos. dadero y real que no sea de alguna manera conveniente para alguien. Por lo cual
8. En cambio, respecto de las criaturas, Dios es el sumo bien conveniente puede darse una razón general, que todo ser es de alguna manera bueno y per-
para ellas en grado máximo, no como su bondad formal. De este modo erraron fecto en sí; y todo lo bueno es conveniente no sólo para sí mismo sino también
algunos pensando que todas las cosas creadas son buenas con la bondad divina, para alguien, ya sea para comunicarse con él de alguna manera, ya al menos
lo cual es manifiestamente falso porque la divina bondad no puede ser una for- para ser· hecho por él y ordenarse al provecho de los demás o por lo menos
ma inherente en las criaturas, ni puede venir en composición con ellas para cons- a la hermosura y a una especie de complemento del universo. Y en este sentido no
cum eis in compositionem venire ut eas for- ginem recte depictam esse opus conveniens
ter totum ipsum non solum sibi ipsi conve- narum cum unitate in essentia possit vere maliter banas constituat. Neque etiam crea- tali artifici. Quo sensu posset exponi illud
niens sit, sed etiam singulis partibus. Unde una persona dici bonum alterius seu con- turae esse aut dici possunt bonae per solam Genes.: Vidit Deus quod esset bonum, id
fit ut quaelibet pars naturaliter appetat to- veniens alteri, non tantum ·ratione essentiae denominationem extrinsecam a bonitate Dei, est, convenienter dispositum et fabricatum
tius conservationem plus quam conservatio- in qua sunt simplicissime unum, sed etiam auia sicut in se habent proprium esse di~ prout talero opificem decebat.
nem suiipsius, ut notavit D. Thomas, II-II, ratione proprietatum in quibus distinguun- stincturi1 ab esse Dei, licet ab illo participa- 9. Atque ad hunc modum intelligi facile .
q. 26, a. 1.. Atque hic modus convenientiae tur. Non enim videtur inconveniens conce- tum, ita in se habent propriam bonitatem potest quod una res vel substantia, etiam
extendí potest ad omnem substantiam crea. dere unam personam esse rem convenientem et perfectionem distinctam a bonitate divina, supposito distincta, sit bonum alteri conve-
taro, quatenus est aliquo modo composita, alteri, non ut formalem perfectionem eius, ab illa vero manantem et participatam. Est niens, quod in creaturis etiam intueri licet;
vel ex natura et aliquo modo seu termino sed ut principium principiato vel ut termi- ergo Deus bonum convenierts omnibus crea- est enim una creatura conveniens alteri ve!
stibstantiali, vel ex ipsamet et suis acci- nus dici potest conveniens relationi vel exis- turis in genere efficientis et finis; nam ab quía aliquo modo confert ad esse vel ad
dentibus, quibus ipsa bona est et conveniens. tentia unius relativi potest dici conveniens illo bono omnis creaturae bonitas profluit perfectionem aut pulchritudinem eius, vel ad
7. In substantia autem simplicissima, alteri correlativo et societas plurium perso- ac pendet et in illius boni consecutione, vel communicandum bonitatem suam quam a
quae est Deus, non reperitur proprie intra narum potest existimari singulis conveniens, aliquali imitatione, summa perfectio creatu- Deo habet participatam, suasve actiones
ipsam hic modus convenientiae qui intelligi- in quibus omnibus nulla irnperfectio deno- rae consistit. Et hoc modo dixit Augustinus, exercendas. Non potest ergo excogitari ens
tur esse unius rei ad aliam aliquo modo in re tatur nec dependentia, sed solum necessaria VIII De Trinit., c. 3, Deum esse bonum aliquod verum et reale quod non sit aliquo
distinctam, sed per summam identitatem et coexistentia trium personarum in una essen- omnis boni. At vero e contrario, creaturae modo conveniens alicui. Unde ratio generalis
simplicitatem est Deus conveniens sibi ipsi tia. Sed hoc theologis relinquamus. non possunt dici convenientes Deo eo modo reddi potest, quía omne ens est in se alié¡uo
et natura eius est conveniens suae personae 8. Respectu vero creaturarum Deus est quo ipse est conveniens illis, scilicet tam- modo bonum et perfectum; omne autem bo-
et personalitas ipsi naturae; sed haec con- summum bonum maxime conveniens illis, quam bonum eis commodum et bonitatem num non solum sibi ipsi conveniens est, sed
venientia potius est secundum eam ratio- non ut bonitas formalis earum. Quomodo eis communicans; sed tamen dici possunt etiam est alicui conveniens vel ut sese illi
nem qua redditur in se bona et perfecta, quidam errarunt existimantes orones res convenientes Deo tamquam opera decentia communicet aliquo modo, vel saltero ut ab
quam secundum eam qua dicitur esse alicui crearas esse bonas bonitate divina, quod est ipsum et consentanea bonitati et sapientiae illo fiat et ad aliorum commodum vel saltem
conveniens. Quamquam dubitare posset theo- manifeste falsum, quía divina bonitas non eius; sic enim caelos dicimus esse opus Deo ad universi pulchritudinem et aliquale com-
logus, an supposita in Deo Trinitate perso- potest esse forma creaturis inhaerens, aut dignum eique conveniens, sicut dicimus ima- plementum ordinetur. Atque hac ratione
Disputación X.-Sección lll 263
262 Disputaciones metafísicas
que ha sido tomada de esta bondad, pues es en grado máximo intrínseca y uni-
hay ningún ente que no pueda entrar en el campo de la voluntad como conveniente versal; en cambio, la bondad útil propiamente dicha es más extrínseca y sola-
para alguien o para algún fin. Así, por consiguiente, consta que el bien incluso mente relativa; y la bondad deleitable no es tan común a todo ente, sino que pa-
cuando dice razón de conveniente, se convierte con el ente, porque most:amos ya rece ser particular si se habla de la delectación propiamente dicha y no metafó-
que todo aquello que es verdadera y positivamente conveniente es ente y por rica. Por consiguiente, de todo esto consta ya suficientemente la primera parte
e1 contrano,. que to do ente verdadero es de alguna manera conveniente. ' Y) de
de la conclusión. Y la segunda es facilísima, porque si se toma el bien en abs-
aquí finalmet?-te se concluye que el bien, incluso bajo esta razón, puede contarse tracto, cuando se dice de todo ente, no quiere decirse que toda la razón de bien,
entre las pasiones del ente en cuanto que es un cierto atributo general del ente a saber : el honesto, el útil y el deleitable se encuentre en cualquier ente. sino
que n? es enteramente sinónimo con él sino qué connota o incluye algo más que simplemente la razón de bien, lo cual será verdad si se encuentra en cada uno
la entidad de la cosa, como se declaró en la sección l. de los entes al menos una razón de bien. Por consiguiente, el bien trascenden-
10. La . bondad honesta natural constituye principalmente el bien trascen- tal tomado con esa abstracción puede asignarse como propiedad del ente, aunque
~ental.- D1go en cuarto lugar que el bien trascendental parece tomado prin- en particular haya de ser atribuída a cada ente según un modo propio y una
Clpalmente de la bondad honesta, no en el género de las costumbres sino de la determinada razón de bondad y conveniencia.
naturaleza, aunque pueda también decirse en abstracto y en general de la bon·-
dad .en cuanto que prescinde de todas estas cosas. Se explica porque si el ente
s~, d1ce bueno en. sí, tal denominación se toma de que tiene en sí una perfec- ¿Dice perfección la relación?
cwn que le conviene; y esta conveniencia pertenece a la honestidad natural en
11. Opinión de algunos.-Parecer de otros.- A la razón de duda propuesta
cu~nto que. todo bien de esta clase es apetecible por sí, al menos por aquél para
al principio se responde negando que el bien no se convierta con el ente. Pero
qmen es bien y perfección. De ello ha nacido aquel axioma: El bien es ama- a la primera parte de la prueba que trata del bien tomado absolutamente hay
ble, pero el propio para cada uno. Y es bastante verosímil que el bien trascen- que responder con pormenor. En la primera objeción se toca aquella dificul-
dental haya sido. tomado primariamente de la relación o denominación por la tad vulgar de la relación real, sobre si dice perfección, de lo cual suelen tratar
que cada ente tiene en sí alguna perfección conveniente para sí. Por consi- los teólogos con ocasión del misterio de la Trinidad, ya que si la relación como
guiente, de este modo la bondad de alguna manera honesta en el orden natural tal dice perfeéción, también la dirán las relaciones divinas; y por ello, sucederá
es una propiedad universal del ente de la que le nace al bie~ el ser llamado tras- que en una persona se encuentre una perfección que no se encuentra en otra, y
cendental. Pero si el ente se dice bueno en cuanto que es conveniente para otro, habrá más perfecciones en muchas personas que en una sola, y más en la Tri-
de este modo todo ente parece que es por sí conveniente para alguien con el nidad que en la esencia, todas las cuales cosas repugnan a la igualdad de las di-
cual tiene una proporción natural, sea como causa con el efecto, sea como efecto vinas personas. Por consiguiente, por este motivo niegan muchos que la relación,
con la causa o como la parte con el todo o el todo con la parte o de otro modo en cuanto que es relación, diga perfección o imperfección, y afirman que no dice
semejante; y así en todo ente puede encontrarse alguna conveniencia por causa ni una ni otra cosa. Así lo mantiene Cayetano, In de Ente et Essentia, c. 2, hacia
de. la cual sea por sí mismo apetecible con relación a alguien, conveniencia que la mitad, donde supone esto como comúnmente admitido en la escuela de Santo
ba¡o. aq~:l aspecto se reduce a _la honestidad de la naturaleza. Y por esto, la de-
nommacwn de bueno y convemente en cuanto que es común a todo ente parece
revocatur. Et ideo ab hac bonitate denomi- Relatio an dicat perfectionem
natio boni et convenientis, quatenus commu- 11. Quorumdam opmw.- Aliquorum
nullum est ens quod non possit sub obiectum sibi convenientem; haec autem convenientia nis est omni enti, sumpta videtur, nam est placitum.- Ad rationem dubitandi in prin-
voluntatis cadere tamquam conveniens alicui pertinet ad honestatem naturalem, quatenus maxime intrínseca et universalis; bonitas cipio posltam respondetur negando bonum
seu ad aliquem finem. Sic igitur constat omne huiusmodi bonum, est per se appetibi- autem utilis proprie sumpta est magis ex- non convertí cum ente. Ad probationem au-
bonum etiam ut dicit rationem convenientis le saltero ab eo cuius est bonum et perfectio. tem circa priorem partero de bono absolute
convertí cum ente, quía ostendimus omne Unde ortum est illud axioma: Amabile bo- trínseca et secundum quid tantum; bonitas
vero delectabilis non est ita communis omni dicto sigillatim dicendum est. In prima tan-
id quod vere ac positive conveniens est, esse num, unicuique autem proprium. Est autem gitur vulgaris difficultas de relatione reali,
ens et e contrario omne verum ens esse ali- satis verisimile bonum transcendens primario enti, sed particularis esse videtur, si proprie
et non metaphorice de delectatione sit sermo. an dicat perfectionem, quam solent dispu-
quo modo conveniens. Atque bine tandem sumptum esse ex habitudine seu denomina- tare theologi occasione mysterii Trinitatis,
concluditur bonum etiam sub hac ratione done qua unumquodque ens habet in se Ex his ergo satis constat prior pars conclu-
quoniam si relatio ut sic dicit perfectionem,
ínter passiones entis posse numerari quate- aliquam perfectionem sibi convenientem. sionis. Posterior vero facillima est, quia si etiam relationes divinae dicent illam;
nus est quoddam generale attributum entis, Sic igitur bonitas aliquo modo honesta in bonum abstracte sumatur, cum de omni ente quo fiet ut aliqua perfectio sit in una per-
quod non est omnino synonymum illi,. sed o_rdine naturae est universalis proprietas en- dicitur, non est sensus omnem rationem boni, sona quae non est in alía et piures perfec-
aliquid ultra reí entitatem connotans seu tls a qua bonum transcendens denominatum scilicet honesti, utilis et delectabilis in quo- tiones in multis personis quam in una, et
includens, ut sect. 1 declaratum est. est. Si vero ens dicatur bonum quatenus libet ente reperiri, sed simpliciter rationem in Trinitate quam in essentia, quae omnia
10. Bonitas honesta naturalis bonum est conveniens alteri, sic omne ens videtur boni; quod verum erit si aliqua saltero ra- repugnant aequalitati divinarum persona-
transcendens praecipue constituit.- Dico esse per se conveniens alicui cum quo habet tio boni in unoquoque ente inveniatur. Pot- rum. Propter hanc ergo causam multi · ne-
quarto : bonum transcendens potissime naturalem aliquam proportionem, vel ut est ergo bonum transcendens in ea abstrae- gant relationem, ut relatio est, dicere perfec-
sumptum videtur a bonitate honesta non causa cum effectu, vel ut effectus cum cau- done sumptum ut proprietas entis assignari, tionem vel imperfectionem, sed aiunt neutro
in genere morís sed naturae. Quamvis etiam sa, vel ut pars cum toto, aut totum cum quamvis in particulari unicuique enti secun- modo se habere. Ita tenet Caietan., In de
possit abstracte et generatim dici a bonitate, parte, aut alio simili modo, et ita in omni Ente et essent., c. 2, circa medium, ubi id
ente reperiri potest aliqua convenientia ob dum proprium modum et determinatam ra-
ut ab omnibus abstrahit. Declaratur, nam si supponit tamquam communiter receptum in
ens dicatur bonum in se, ea denominado quam sit per se appetibile respectu alicuius, tionem bonitatis et convenientiae tribuen-
da sit. schola D. Thomae et Scoti. Et favet qui-
ex eo sumitur quod in se habet perfectionem quae sub ea ratione ad honestatem naturae
264 Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección lll 265
Tomás y de Escoto. Y se inclina a ello Santo Tomás en I, q. 42, a. 4, ad 2, donde se divide en diez predicamentos; y éste es el sentido de todos los que mantie-
piensa que la perfección en cuanto tal dice algo absoluto. Sobre Escoto trataré des- nen que el bien trascendental es una pasión del ente, y que se convierte con
pués; lo mismo mantiene Cayetano en I, q. 28, a. 2, alrededor de ad 3; Capréolo, él; por consiguiente, aquello no es una limitación, sino la destrucción de la·
In I, dist. 1, q. 7, ad 3; Auréolo, cont. 1 conclus.; Durando, In III, dist. 1, q. 3, opinión admitida.
n. 12; y Marsilio, In 1, q. 32, a. 3. Y omitida la razón teológica, puede esta sen-
13. Además, el que el ente real diga alguna perfección no sólo le conviene
tencia fundarse en que del solo hecho de que alguien se haga blanco o negro o se
cambie de lugar parece increíble que yo adquiera o pierda alguna perfección a él porque es un ente absoluto, sino simplemente porque tiene verdadera en-
porque pierdo o adquiero una relación de semejanza, proximidad o parecidas. tidad que constituye al ente tal cual debe ser, y en esto consiste el que sea perfec-
Otros, en cambio, se valen de una distinción, porque la relación puede conside- ción suya; y por ello dijo San Agustín en el lib. LXXXIII Quaestionum, q. 24:
rarse en cuanto al ser que tiene en el sujeto, y como tal dicen que la relación Todo lo que es, en cuanto es, es bueno; y en el libro III Del Libre Arbitrio,
dice perfección, o en cuanto al ser que tiene para con el término, y en este c. 15, dijo: Cuanto es como debe ser, es bueno; y en el libro I De la Doctrina
sentido niegan que diga perfección, ya que el ser para -en cuanto que es para- Cristiana, c. 32, cuando dice que Dios es el que es sumamente, afirma: Y las
no pone nada en el sujeto; por lo cual de suyo es común con las relaciones de ra- demás cosas que son no pueden ser más que por El, y en tanto son buenas en
zón, y esto indicó Capréolo al decir que la relación en cuanto tal no dice per- cuanto recibieron el ser, y Boecio, en el libro De Hebdom., c. 2: Cuanto es
fección, porque como tal no pone nada en aquel a quien se atribuye. -dice- en aquello que es, es bueno; por consiguiente, la bondad no sigue a
12, Pero ya que se ha de tratar de la naturaleza de la relación más abajo, este o a aquel modo de entidad, sino a la entidad debida a la cosa; y se supone
en su propio lugar, ahora brevemente hay que suponer que esta cuestión se re- que la relación tiene su propia entidad, mediante la cual tiene el ser que debe
fiere a las relaciones verdaderas y reales, que sean verdaderas cosas o modos tener; luego también la bondad.
reales de los entes, no discutiendo por ahora qué relaciones sean éstas y cómo 14. Además, ¿cómo puede concebirse el ente real sin alguna perfección
lo sean, cosa que se hará en el referido lugar. Por consiguiente, supuesto esto, real?, pues cualquiera que fuese el motivo por el que alguien imaginase que ello·
no veo cómo puede responderse a la dificultad propuesta, siguiendo las opinio- puede concebirse en la entidad relativa, aunque no se encuentre en la absoluta,
nes precedentes, sino limitando la conclusión establecida anteriormente, a saber : podría alguno igualmente imaginar lo mismo en cualquier entidad accidental e
que el bien se convierte con el ente absoluto y no con el ente en cuanto es co- incluso en cualquier modo real que por supuesto no diga ninguna perfección
mún al absoluto y relativo; o ciertamente, que aunque todo ente en cuanto se aunque sea algo real; conceder lo cual, sin embargo, en general, de todos los
distingue del modo de la cosa diga perfección, con todo el modo de la cosa no accidentes o modos reales, es enteramente falso. Ni puede señalarse una razón
añade una especial bondad o perfección. Pero estas limitaciones ni pueden tener suficiente de la diferencia entre la relación y los otros modos si suponemos que
fundamento ni verdad. Y la primera, ciertamente, está en contradicción con lo la relación es una verdadera cosa o modo real; pues aunque la relación diga
que afirma Aristóteles en el libro I de la Etica, c. 6, donde dice que el bien orden al término, sin embargo, según todo lo que es, afecta al sujeto y se halla
se divide lo mismo que el ente y se difunde por todos los predicamentos; y ex- en él. Por lo cual, no ayuda nada aquella distinción de la relación según su ser
presamente dice : El bien se dice en la sustancia, y en la cualidad, y en la rela- en o según su ser para; pues si el ser para es verdadero y real, es necesario que
ción, etc., donde Santo Tomás afirma que el bien se convierte con el ente que afecte al sujeto al que refiere al término; por lo cual, como la relación, incluso

dem D. Thomas, I, q. 42, a. 4, ad 2, ubi 12. Sed quía de natura relationis infe- Thomas ait bonum converti cum ente quod nitur autem relatio habere propriam entita-
sentit perfectionem ut sic dicere aliquid rius in proprio loco disputandum est, nunc in decem praedicamenta dividitur; et hic tem, per quam tale esse habet quale habere
absolutum. De Scoto dicam inferius; idem breviter supponendum est quaestionem hanc est sensus omnium qui bonum transcendens debet; ergo et bonitatem.
tenet Caiet., I, q. 28, a. 2, circa ad 3; procedere de relationibus veris .ac rea!ibus, dicunt esse passionem entis et cum i!lo 14. Praeterea, quomodo intelligi potest
Capreolus, In I, dist. 1, q. 7, ad 3; Aureol. quae verae sint res aut modi reales entium, convertí; illa ergo non est limitado sed ens real e sine aliqua reali perfectione? nam,.
cont. 1 conclus.; Durandus, In III, dist. 1, non disputando modo quaenam relationes destructio receptae sententiae. · qua ratione aliquis finxerit posse hoc intelli-
q. 3, n. 12; et Marsil., In I, q. 32, a. 3. Et huiusmodi sint ve! quomodo sint, quod prae- 13. Praeterea, quod reale ens dicat ali- gi in entitate relativa, quamvis non invenia-
omissa theologica ratione, potest fundari haec dicto loco fiet. Hoc ergo supposito, non quam perfectionem, non tantum ei convenit . tur in absoluta, poterit aliquis idem fingere
sententia, quia incredibile videtur ex eo so- video quomodo possit iuxta superiores sen- quia absolutum ens est, sed simpliciter quia in qualibet entitate accidentali vel etiam in
lum quod alter fiat albus aut niger aut loco tentias difficultati propositae satisfieri, nisi veram entitatem habet, quae tale constituit quolibet modo reali, quod nimirum nullam
mutetur, me acquirere vel amittere perfec- limitando conclusionem superius positam, ens quale esse debet, et in hoc consistit quod dicat perfectionem, etiamsi aliquid reale sit,
tionem aliquam quia perdo vel acquiro re- quod, nimirum, bonum convertatur cum ente sit perfectio eius; et ideo dixit Aug., lib. quod tamen in universum concedere de om-
lationem similitudinis, propinquitatis et si- absoluto, non vero cum ente ut commune LXXXIII Quaestionum, q. 24: Omne quod nibus accidentibus aut modis realibus om-
miles: Alii vero distinctione utuntur, quia est absoluto et respectivo; vel certe, quod cst, in quantum est, bonum est; et lib. III De nino falsum est. Nec potest sufficiens ratio
relatio considerad potest quoad esse in sub- licet omne ens ut distinguitur a modo rei di- Lib. arb., c. 15, dixit: Quidquid est sicut esse differentiae assignari inter relationem et alias
iecto et ut sic aiunt relationem dicere per- cat perfectionem, tamen modus rei non addat debet, bonum est; et lib. I de Doct. Chris., modos, si supponamus relationem esse veram
fectionem, ve! secundum esse ad termi- specialem bonitatem seu perfectionem. At 1 c. 32, cum dixisset Deum esse qui summe rem seu realem modum; nam, !icet relatio
num, et quoad hoc negant dicere perfectio- vero hae hmitationes nec fundamentum ha- est, a\t: At caetera quae sunt, nisi ab illo, dicat ordinem ad terminum, tamen secun-
nem, quia esse ad, ut ad, nihil _ponit in sub- bere possunt nec veritatem. Et prior quidem esse non possunt et in tantum bona sunt, in dum totum id quod est, afficit subiectum et
iecto; un de ex se relationibus . rationis repugnat Aristoteli, I Ethic., c. 6, dicenti quantum acceperunt ut sint;. et Boetius, lib. inest illi. Unde nihil iuvat illa distinctio de
commune est, et hoc significavit Capreolus bonum aeque dividi ac ens, et per omnia De Hebdom., c. 2; Quid quid est (inquit) relatione secundum esse in, vel secundum
dicens relationem in quantum huiusmodi non praedicamenta vagari; et expresse dicit: in eo qund est, bonum est; ergo bonitas non esse ad; nam, si esse ad sit verum ac reale,
dicere perfectionem, quia ut sic nihil ponit Bonum el in substantia dicitur et in quali consequitur ad hunc vel illum entitatis mo- necesse est ut affiCiat subiectum quod refert
in eo cui attribuitur. et in eo quod est ad aliquid, etc., ubi D. dum sed ad entitatem rei debitam; suppo- ad terminum; unde, sicut relatio; etiam se-·
266 Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección Ill 267
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según su ser para, pone algo real en el sujeto, así también pone algo de bondad 16. Si las relaciones divinas dicen perfección por su propio concepto.-Se
o de perfección. Ni es verdad que la relación según su ser para prescinda del rechaza la opinión de algunos.- Y a la dificultad teológica responden algunos
ser en, igual que no prescinde del ser de ente o de accidente, porque aquel ser que aunque la relación creada diga perfección por su propio concepto y razón,
en trasciende a todos los accidentes, y el modo de ellos -como el mismo ser- sin embargo, la relación divina por su propio concepto no dice ninguna perfec-
a todos los entes y modos de entes. Ni tampoco es verdad que el ser para pres- ción. Esto lo dicen principalmente para evitar el inconveniente de que alguna
·cinda del ser real o de razón más que sólo de palabra, pues la relación de perfección esté en alguna persona sin estar en otra. Y dan la razón de la di-
razón, del mismo modo que no es verdadera relación, así tampoco tiene ser para, ferencia, porque la relación creada dice una perfección finita; y la relación in-
sino que se finge que lo tiene o se concibe como si lo tuviera. creada no puede decir perfección finita porque esto repugna a la perfección di~
15. La relación verdadera y real, en cuanto tal, incluye bondad y perfec- vina, ni tampoco por su propia razón puede decir una perfección infinita, porque
ción.- Hay que decir, por tanto, que la relación en cuanto relación, de la misma esta infinitud sólo puede convenir por razón de la esencia. Pero es extraño que
manera que dice propia entidad, así dice también propia bondad o perfección, juzguen que es una dificultad el que alguna cosa divina diga de suyo perfección
como bien enseñaron Ockam y Gabriel, In I, dist. 19, q. 1; y Gregorio, q. 1, a. :1; finita y no piensen que lo es el que la misma cosa divina no diga de suyo ninguna
y lo indica Durando, In ll, dist. 34, q. 1, ad 3; ni disiente Escoto en el referido perfección, ya que por su propio género es mejor· decir alguna perfección que
Quodl., 5, ya que en sus últimas palabras deja la cosa dudosa e indecisa, e In l, no ninguna. Añado que fácilmente puede entenderse que la relación por su pro-
dist. 1, q. 2, argum. 1, prueba, con el testimonio de Aristóteles del libro I de pio concepto es infinita en el género de la paternidad o de la filiación, etc., pero
la Etica aducido antes, que la relación tiene una bondad propia, y en la solución que no es infinita en el género de ente si no es por razón de la esencia que in-
concede que tiene bondad hablando en general, pero no la bondad perfecta que cluye.
·constituya una especial razón de objeto fruible, de lo cual trataremos en otra 17. Se rechaza la opinión de otros.- Otros dan razón de la diferencia por-
ocasión. Y ciertamente, si alguno considera los testimonios de la Escritura y de que la relación creada se distingue realmente de toda cosa y perfección absoluta,
los Santos con que hemos probado que todo ente creado es bueno, y la razón y por ello es preciso que lleve consigo su perfección. Y la relación divina no se
y modo con que declaramos que la bondad conviene adecuadamente al ente, distingue realmente de la perfección absoluta de la naturaleza divina, sino que
entenderá claramente que valen lo mismo de cualquier ente que tenga en sí al- la incluye en sí con perfecta identidad y simplicidad, y por ello no es menester
guna entidad, de tal modo que es preciso que tenga en sí otro tanto de per- que lleve consigo perfección; y esta respuesta indica Gregorio más arriba. Sin
fección y que sea en sí algún bien, prescindiendo de si es conveniente para al- embargo, tampoco me satisface aquella razón, pues aunque concluya rectamen-
gún otro además de para sí mismo o para lo que es constituído por él mismo te que la relación divina no puede decir perfección distinta realmente de la esen-
en cuanto es tal. Y se confirma y declara, pues a causa de las mismas locuciones cia, no con todo que no diga una perfección conceptualmente distinta, del mismo
generales y razones no puede exceptuarse la entidad del acto del pecado, ni al- modo evidentemente que dice entidad. Y en cuanto a esto no puede señalarse
gún modo real o diferencia suya de que, en cuanto es tal, no sólo sea hecha por ninguna razón suficiente de diferencia por la que pertenezca a la razón de la
Dios sino que sea buena; por consiguiente, lo mismo vale de cualqnier razón entidad creada decir alguna perfección según toda su razón positiva, y no con-
positiva de ente, por muy relativa que sea. venga esto mismo con mayor motivo a la entidad increada, ya que es por su

cundum esse ad, ponit in subiecto aliquid 1, q. 2, argum. 1, probat ex testimonio 16. Divinae telationes an ex proprio con- paternitatis aut filiationis, etc., non esse ta-
reale, ita etiam ponit aliquid bonitatis vel Arist., ex lib. I Ethic., supra adducto, rela- ceptu perfectionem dicant.- Quorumdam men infinitam in genere entis nisi ratione
perfectionis. Neque est verum relationem se- tionem habere propriam bonitatem, et in sententia reiicitur.- Ad difficultatem autem essentiae quam includit.
cundum esse ad praescindere ab esse in sicut solutione concedit habere bonitatem in com- theologicam respondent aliqui, quamvis re- 17. Aliorum placitum confutatur.- Alii
non praescindit ab esse entis vel accidentis, muni loquendo, non tamen bonitatem per- latio creara dicat perfectionem ex proprio reddunt rationem differentiae, quía relatio
quia illud esse in est transcendens ad omnia fectam quae constituat specialem rationem conceptu et ratione, nihilominus relationem creata distinguitur ex natura rei ab omni
accidentia et modos eorum, sicut jpsum esse obiecti fruibilis, de quo alias. Et sane, si divinam ex proprio conceptu nullam dicere re et perfectione absoluta, et ideo oportet
ad omnia entia et modos entium. Neque quis consideret testimonia Scripturae et perfectionem. Quod praecii;me dicunt ut evi- ut secum afferat suam perfectionem. Rela-
Sanctorum quibus probavimus omne ens tent illud inconveniens, quod aliqua perfectio tio autem divina non distinguitur ex na-
etiam est verum esse ad abstrahere a reali creatum esse bonum, et rationem ac modum
et rationis nisi voce tantum, nam relatio ra- sit in una persona quae non est in alia. Ra- tura rei a perfectione absoluta divi-
quo declaravimus bonitatem adaequate con- tionem vera differentiae reddunt, quia relatio nae naturae, sed cum perfecta identitate
tionis sicut vera relatio non est, ita nec ha- venire enti, plane intelliget aeque procedere
·bet esse ad, sed habere fingitur seu ita con- creata dicit perfectionem finitam; relatio a u·· et simplicitate illam in se inclu'dit, et ideo
de quolibet ente quod in se aliquam enti- tem increata non potest dicere finitam perfec- necesse non est ut secum afferat perfectio-
cipitur ac si haberet. tatem habeat, ita ut necesse sit tantumdem
15. Relatio vera et realis, ut sic, bonita- tionem, quia hoc repugnat divinae perfectioni, nem; et hanc responsionem indicat Grego-
perfectionis in se habere esseque in se ali- neque etiam ex propria ratione dicere potest rius supra. Verumtamen neque illa ratio mihi
tem includit ac perfectionem.- Dicendum quod · bonum, quidquid sit an alicui alteri infinitam per(ectionem, quía haec infinitas
ergo est relationem ut relatio est, sicut pro- satisfacit; quamvis enim recte concludat re-
sit conveniens, praeterquam sibi ipsi ve! solum potest convenire ratione essentiae. Sed lationem divinam non posse dicere perfec-
priam dicit entitatem seu entitatis modum, constituto per ipsum quatenus tale est. Con- mirum est quod inconveniens censeant rem tionem ex natura reí distinctam ab essentia,
ita etiam propriam dicere bonitatem seu per- firmatur ac declaratur, nam propter easdem aliquam divinam dicere ex se finitam per- non tamen qÚod non dicat perfectionem ra-
fectionem, ut bene docuerunt Ocham et generales locutiones et rationes excipi non fectionem et non reputent incommodum tione distinctam, eo, scilicet, modo quo
Gabriel, In I, dist. 19, q. 1; et Gregor., q. potest entitas actus peccati, neque aliquis eamdem rem divinam nullam ex se dicere dicit entitatem. Et quoad hoc nulla potest
1, a. 1; et significat Durandus, In II, dist. realis modus aut differentia eius quominus, perfectionem, cum tamen ex suo genere assignari sufficiens ratio differentiae, cur
34, q. 1, ad 3 ; n~c dissentit Scotus, dict. quatenus talis est, et a Deo fiat et bona sit; melius sit aliquam perfectionem dicere quam de ratione entitatis creatae sit ut secundum
Quodl. V, nam in ultimis eius verbis rem ergo idem est de quacumque alia ratione nullam. Addo intelligi facile posse relationem omneni suam 'rationem positivam dicat
.dubiam et indecisam relinquit, et In I, dist. positiva entis, quantumvis respectiva sit . ex proprio conceptu esse infinitam in genere aliquam perfectionem et non maiori ratione
268 Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección IIl 269
género mejor, más aún, necesario por virtud del concepto común de ente real connotan la coexistencia del otro extremo con éstas o aquellas condiciones abso-
en cuanto tal. Por lo cual, la razón aducida de la convertibilidad entre el lutas, el que así -digo- opinase, dirá acertada y consecuentemente que tales
ente y el bien, urge igualmente en las relaciones divinas que en las creada~. relaciones no dicen ninguna perfección fuera de las absolutas con alguna deno-
Pues, como dijo Aristóteles, si el bien se divide igualmente que el ente, de la minación mutua. Pero nosotros no hablamos de estas relaciones o denominacio-
misma manera que existen en Dios el ente absoluto y el relativo, no realmente nes, sino de las verdaderas entidades o modos respectivos que verdadera e in-
sino conceptualmente distintos, así existirá la bondad y perfección absoluta y la trínsecamente están en algún sujeto o supuesto, diciendo relación a otro térmi-
relativa no real sino conceptualmente distintas; luego también la relación divina no; y esto por lo que toca a la primera dificultad.
por su propio concepto dirá perfección. Y se declara de este modo, pues si decir
relación al hijo por la relación creada es formalmente alguna perfección, ¿cómo
puede concebirse que en el Padre Eterno no sea ninguna perfección decir rela- Si los entes matemáticos como tales son perfectos
ción al Hijo? Y si formalmente es perfección, es necesario que sea relativa por- 19. La segunda dificultad, más breve, era acerca de los entes matemáticos,
que consiste en la relación a un término; luego aquélla, en cuanto tal, proviene que Aristóteles niega que sean buenos. Esta la soluciona Santo Tomás en I,
formalmente de la relación y no de la esencia en cuanto tal, aunque estas cosas q. ), a. 3, ad 4, y en la q. 21 De Veritate, a. 2, ad 4, donde afirma que los en-
no se distingan en la realidad. tes matemáticos tienen bondad en sí, pero que la ciencia matemática no los
18. Cómo son igualmente perfectas las divinas personas, siendo así que la considera en cuanto son buenos o convenientes, sino de modo precisivo y abs-
relación increada dice perfección.- Por consiguiente, juzgo que se ha de conce- tracto en cuanto tienen magnitud y gozan de determinadas propiedades de acuer-
der que toda relación real dice propia bondad o perfección. Ni resulta de aquí do con ella. Por consiguiente, Aristóteles, que afirma de los entes matemáticos
que las personas divinas sean desiguales en perfección, ni, hablando absoluta- que no tienen bondad, habla de ellos de modo formal y precisivo en cuanto caen
mente, que se encuentre en una de ellas una perfección que no esté en las otras1 bajo la abstracción y precisión matemática. Por lo cual, esto viene a ser como
porque en cada una de las personas existe la misma perfección infinita en el si dijera que el matemático no considera en la cantidad la razón de bueno o
género de ente que incluye formal o eminentemente toda la perfección de todos conveniente, pues la cantidad no tiene razón de bueno o conveniente más que
los entes, tanto absoluta como relativa, y tanto personal como esencial. Pero en cuanto existe o puede existir en las cosas reales o en la materia· sensible; y
de esto se trata más ampliamente en I, q. 28 y 42. Con relación a la otra razón, por ello prescinde también de la razón de bien y de la razón de fin y de apete-
que parece increíble que un hombre se haga más perfecto porque otro se haga cible, que es lo que allí quiere decir Aristóteles. Y aunque Aristóteles no diga
blanco, respondo que en tanto es esto increíble en cuanto es increíble que el que los entes matemáticos no sean buenos, sino que en las cosas inmóviles no se
hombre adquiera en sí algo de entidad o algún modo real distinto realmente de halla la naturaleza del bien, y de allí concluya que en las matemáticas no se
todos los que antes tenía, por el solo hecho de que alguien se haga blanco. Por demuestra nada por la causa final, con todo, por seres inmóviles entiende cua-
consiguiente, el que creyese esto acerca de la entidad, ¿por qué dice que es in- lesquiera cosas que queden separadas de todo movimiento y acción, como son
creíble acerca de la bondad o perfección? Y el que dijese que existen algunas los entes matemáticos.
denominaciones relativas, que fuera de todas las cosas absolutas que están en 20. Se proponen algunas objeciones.- Podrá objetarse que las magnitudes,
un único término o sujeto no le añaden nada intrínsecn y real, sino que sólo incluso en cuanto están bajo la abstracción matemática, son entes; pues no pres-

hoc ipsum conveniat entitati increatae, cum fectae.- Concedendum ergo censeo omnem connotant coexistentiam alterius extremi cum dum illam aliquas proprietates sortiuntur"
hoc ex suo genere me!ius sit, immo neces- relationem realem dicere propriam bonita- his vel Íllis conditionibus absolutis, qui sic Aristoteles ergo, qui de mathematicis ait non
sarium ex vi communis conceptus entis realis tem .seu perfectionem. Neque hinc fit per- (inquam) opina tus fuerit, recte et con se-· esse in eis bonitatem, formaliter ac praecise
ut sic. Unde ratio facta de convertibilitate sonas divinas esse inaequales in perfectione quenter dicet huiusmodi relationes nullam loquitur de illis ut sunt sub mathematica
ínter ens et bonum aeque urget in relationi- neque, absolute Joquendo, a!iquam perfec- dicere perfertionem praeter absolutas cum praecisione seu abstractione. Unde perinde
bus divinis ac in creatis. Nam, si, ut Arista- tionem esse in una quae non sit in aliis, quía mutua aliqua denominatione; Nos autem non est ac si diceret mathematicum non conside-
teJes dixit, bonum aeque dividitur ac ens, in singulis personis est eadem perfectio infi- de his relationibus seu denominationibus Jo- rare in quantitate rationem boni aut conve-
sicut in Deo sunt ens absolutum et respec- nita in genere entis formaliter vel eminenter quimur sed de veris entitatibus seu modis nientis, nam quantitas non habet rationem
tivum, quamvis non re sed ratione distincta, includens omnem perfectionem omnium, tam boni vel convenientis nisi prout existit
ita erit bonitas et perfectio absoluta et re- absolutam quam respectivam, tam personalem respectivis, qui vere et intrinsece sunt in
aliquo subiecto vel supposito respiciendo vel existere potest in rerum natura
spectíva, no'n re sed ratione distinctae; ergo quam essentialem. Sed de hoc latius, I, q. vel in materia sensibili; et ideo etiam
etiam relatio divina ex proprio conceptu 28 et 42. Ad aliam rationem, quod incredi- alium terminum; et haec de prima dif-
ficultate. praescindit a ratione boni et a ratione fi-
dicet perfectionem. Et declaratur in hunc bile videtur hominem reddi perfectiorem nis et appetibilis, quod ibi Aristoteles inten-
modum, nam, si respicere filium relatione quía alter fíat albus, respondeo in tantum dit. Et, quamvis Aristoteles non dicat ma-
creata est formaliter aliqua per~ectio, quo- hoc incredibile esse in quantum incredibile Mathematicae res ut sic an perfectae
thematicas res non esse banas, sed in immo-
modo intelligi potest in aeterno Patre nullam est hominem in se acquirere aliquid entitatis 19. Secunda et brevior difficultas erat de bilibus non reperiri boni naturam, et inde
esse perfectionem respicere Filium? Quod si vel aliquem realem modum ex natura rei rebus mathematicis, quas Aristoteles negat concludat in mathematicis nihil per causám
formaliter est perfectio, necesse est ut sit distinctum ab omnibus quae antea habebat, esse banas. Quam dissolvit D. Thomas, I, finalem demonstrari, tamen per immobilia
relativa, quia consistit in habitmfine ad ter- ex eo solum quod alter fíat albus. Qui ergo q, 5, a, 3, ad 4, et q, 21 de Veritate, a. 2, ad intelligit quaecumque abstrahuntur ab omni
minum; ergo illa ut sic provenit formaliter hoc crediderit de entitate, cur dicet esse 4, asserens res quidem mathematicas in se motu et actione, qualia sunt entia mathe-
a relatione et non ab essentia ut essentia, incredibile de bonitate vel perfectione? Qui bonitatem habere, per scientiam autem ma- matica.
quamvis haec in re non distinguantur. autem dixerit esse nonnullas denominatio- thematicam non considerad quatenus bonae 20. Obiectiones· aliquot proponuntur.-
18. Cum increata relatio perfectionem nes relativas quae praeter omnia absoluta vel convenientes sunt, sed praecise et abstrae- Sed obiicies : nam magnitudines , etiam, ut
dicat, qualiter divinae personae aeque per- quae sunt in uno termino vel subiecto, nihil te quatenus magnitudinem habent et secun- sunt sub abstractione mathematica, sunt en-
270 Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección lll 271
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cinden del ser, ya que de lo contrario tratarían los matemáticos de entes de ra- 22. A lo segundo se responde que no existe la misma ni parecida razón
zón; luego también, en cuanto tales, es preciso que tengan bondad. Igualmente,. acerca de la abstracción de los universales : pues las matemáticas no se dice pre-
si la sola abstracción de la materia sensible fuese suficiente para que las cosas cisamente que prescindan de la bondad porque prescinden de los inferiores, ni
abstraídas de este modo no se dijesen buenas, tampoco, por consiguiente, serían porque abstraídos de este modo no puedan existir, sino porque quedan abstraídos
buenas las cosas universales que han sido abstraídas de las singulares. La con- de todo orden al movimiento o a la acción y, por consiguiente, de toda razón de
secuencia es clara, porque igual que los objetos matemáticos no subsisten abs- conveniencia o apetibilidad; y en cambio, las otras naturalezas universales, aunque
traídos de este modo, así tampoco las restantes cosas universales, y de este modo se las considere separadas de los singulares, sin embargo, se las considera con
sucedería que las cosas, en cuanto caen bajo el ámbito de la ciencia, no son el orden al movimiento o acción, que toma su primer origen del fin, como ates-
buenas. Igualmente si los entes matemáticos no son buenos, porque prescinden tigua Aristóteles. Por lo cual sucede que las cosas consideradas en las otras cien-
del movimiento, tampoco las cosas inmateriales y todas las que considera la me- cias tienen en los singulares todas las condiciones que pertenecen a la razón de
tafísica serían buenas en cuanto tales, puesto que prescinden mucho más del bien o a la razón de fin, las cuales, ciertamente, son consideradas por tales cien-
movimiento. cias, aunque no en singular sino en universal. En cambio, las matemáticas, ni
21. Se responde a las objeciones propuestas.- A lo primero responden al- en singular ni en universal consideran en las cosas que se les ofrecen esas con-
gunos que los entes matemáticos en cuanto tales, es decir, tal como son consi- diciones o relaciones que pertenecen a la razón de bien o de conveniente.
derados y abstraídos en dicha ciencia, no son verdaderos entes, porque en cuan- 23. A lo tercero se responde, en primer lugar, que aunque en otras cosas
to tales no pueden existir. Pero esto no es verdad, porque cuanto el matemático no se infiera rectamente de la abstracción del movimento físico la abstracción
considera es un ente verdadero y absoluto, y como tal es considerado. Ni es de la bondad, con todo en los entes matemáticos lo infirió así Aristóteles, porque
menester que pueda existir del mismo modo que es considerado, pues de lo con- al no ser estas cosas capaces de otro movimiento o acción, cuando quedan abs-
trario tampoco los universales serían verdaderos entes. Es suficiente, pues, que traídas de este movimiento quedan también abstraídas de toda acción y causa-
las cosas que son consideradas en abstracto puedan existir verdaderamente. Prin- lidad final y, por lo mismo, de la razón de bien. O puede decirse que las inte-
cipalmente, porque aunque naturalmente no pueda existir la cantidad más que ligencias y demás cosas que se consideran en metafísica, aun cuando prescindan
en la materia sensible, en absoluto no envuelve contradicción el que esté se- del movimiento físico y material, con todo no prescinden del movimento meta-
parada; por consiguiente, con aquella abstracción no se excluye la verdadera ra- fórico con que el fin mueve. Por lo cual más abajo, en el libro XII, c. 7, dijo
zón de ente ni de la cosa considerada en sí misma, ni en cuanto entra bajo tal Aristóteles que el primer motor mueve a las demás inteligencias como amado
consideración. En cambio, ocurre lo contrario con la razón de bien, pues aun- y deseado, cosa que pertenece a la razón de fin y de bien.
que ésta no quede excluída de las cosas mismas, con todo queda apartada de tal
ciencia o tal consideración bajo esta determinada abstracción. Por tanto, recta- Sobre si es buena la materia prima
mente responde Santo Tomás en forma negando la consecuencia, porque la
razón de ente es la primera de todas, y en cambio la razón de bien, del mismo 24. En qué sentido se dice que la materia prima no es absolutamente buena.-
modo que es distinta; es posterior, y por ello pueden las ciencias matemáticas, La tercera dificultad era acerca de la materia prima, sobre la cual los que pien-
aun cuando no abstraigan de la entidad, prescindir de la bondad. san que no tiene propio ser ni propia entidad actual, dirán, quiz?, que no tiene

tia; non enim abstrahunur ab esse, alias ma- consideratur, est verum et absolutum ens ct 22. Acl secundum respondetur non esse 23. Ad tertium respondetur primo, Iicet
tbematici agerent de entibus rationis; ergo ut tale consideratur. Neque oportet ut ea parem ve! similem rationem de abstractio- in rebus aliis ex abstractione a motu physico
etiam ut sic oportet ut habeant bonitatem. modo esse possit qua consideratur; alioqui ne universalium; mathematica enim non ideo non recte inferatur abstractio a bonitate, ta-
Item, si sola abstractio a materia sensibili neque universalia essent vera entia. Satis dicuntur abstrahere a bonitate quía abstra- men in rebus mathematicis id intulisse Aris-
satis esset ut res sic abstractae non diceren- ergo est ut res quae abstracte considerantur, huntur ab inferioribus, neque, quía sic abs- totelem, quía cum istae res non sint capaces
tur bonae, ergo e~iam res universales abs- vere esse possint. Praesertim quía, licet na- tracta esse non possunt, sed quia praescin- alterius motus vel actionis, dum ab hoc
tractae a singularibus non essent bonae. Pa- turaliter esse non possit quantitas nisi in duntur ab omni ordine ad motum ve! ac- motu abstrahuutur ab omni etiam actione
tet consequentia, quía sicut res mathematicae materia sensibili, absolute tamen non involvit tionem, et consequenter ab omni ratione et a causalitate finis atque adeo a ratione
non subsistunt sic. abstractae, ita nec caete- contradictionem quod separata sit; per illam convenientis ve! appetibilis; aliae vera uni- boni abstrahuntur. Ve! dici potest intelligen-
rae res universales, atque ita fiet ut omnes ergo abstractionem non excluditur vera ratio versales naturae, quamvis considerentur tias et res alias quae in metaphysica con-
res, quatenus sub scientiam cadunt, non sint entis neque a re considerata secundum se, abstractae a singularibus, nihilominus con- siderantur, licet abstrahantur a motu materia-
bonae. Item, si res mathematicae non sunt neque ut sub talem considerationem cadit. siderantur cum ordine ad motum ve! actio- ¡¡ et physico, non tamen a motione meta-
bonae quia abstrahuntur a motu, etiam res Secus vera est de ratioue boni, nam licet nem, quae primam originem sumit a fine, phorica, qua movet finis. Unde inferius, lib.
immateriales et omnes quae in metaphysica haec non excludatur ab ipsis rebus, praescin- teste Aristotele. Unde fit ut res consideratae XII, c. 7, dixit Aristoteles primum movens
considerantur, ut sic non essent bonae quía ditur tamen a tali scientia vel tali conside- in aliis scientiis, in singularibus habeant movere caeteras intelligentias, ut amatum et
multo magis abstrahuntur a motu. ratione sub tali abstractione. Recte igitur D. omnes conditiones quae ad rationem boni desideratum, quod pertinet ad rationem finis
21'. Obiectionibus propositis satisfit.- Thomas supra in forma respondet negando pertinent ve! ad rationem finis, quae qui- et boni.
Ad primum aliqui respondent res mathema- !iem a talibus scientiis considerantur, licet
consequentiam, quía ratio entis est prima non in singulari sed in universali. At vera Materia prima an bona
ticas ut sic, id est ut in ea scientia conside- omnium; ratio vero boni, eo modo quo est
rantur et abstrahuntur, non esse vera entia mathematicae, neque in universali, neque in 24. Materia qua sensu dicatur non bona
distincta, est posterior et ideo possunt scien- singulari cousiderant in rebus sibi obiectis simpliciter.- Tertia difficultas erat de ma-
quía ut sic esse non possunt. Sed hoc non tiae mathematicae, quamvis non abstrahant ab eas conditiones seu habitudines quae ad ra-
recte dicitur, quía, quidquid a mathematico teria prima, de qua qui sentiunt illam non
entitate, praescindere a bonitate. tionem boni seu convenientis spectant. habere proprium esse nec propriam entitatem,
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Disputaciones metafísicas Disputación X.-Sección lll 273


.272
·propia bondad, o al menos que no, la tiene ~~r sí sin~ por la forma, pu~s como to están en potencia antes de eXIstrr. En el primer sentido, es cierto que tales
el bien sigue al ser y se funda en el, como d1¡1mos arnba con San Agustm, San- esencias son buenas por su intrínseca y esencial bondad, lo cual es claro prin-
to Tomás y Boecio, si la materia no tiene el ser más que por la forma, tampoco cipalmente si por su entidad formal son entes actuales. Y los que distinguen
podrá tener la bondad, al menos en acto, sino a lo sumo en pot_encia; y así ha- en la realidad misma la entidad de la esencia también actual de la entidad de la
bla Santo Tomás en 1, q. 5, a. 3, ad 3, y en la q. 21 De Ventate, a. 2, ad 3. existencia, deben consecuentemente decir que también en la entidad de la esen-
Pero hay que decir que la materia de suyo y por su intrínseca razón tiene una cia se encuentra una propia bondad trascendental y perfección distinta del mismo
bondad y perfección propia, como también notó Santo Tomás en el libro III ser ?e la existe~cia y separable de ella, como opinan muchos acerca de la Hu-
cont. Gent., c. 20, porque tiene su propia entidad y naturaleza distinta de la mamdad de Cnsto, cosa de que trataremos más abajo. En el segundo sentido,
entidad de la forma. Asimismo, porque entre las materias primas una es más hablando de las esencias de las cosas aún no existentes, dicen algunos que aun-
perfecta que otra, pues la materia de las cosas celestes es más perfecta que la que sean entes, con todo no son buenos porque el bien se convierte con el ente
-de estas cosas inferiores; por consiguiente, existe alguna perfección en la ma- a:t~ml, no con el ente potencial. Esto lo expuso Santo Tomás en 1, q. 5, a. IJ
teria. Igualmente, porque la materia, naturalmente, apetece la forma como un dtctendo que bueno es lo mismo que perfecto; y es perfecta cada cosa en cuanto
complemento de su perfección, y la forma apetece también la materia; pero no está en acto porque el ser es la actualidad de toda cosa. Lo mismo tiene en el
se apetece sino el bien ni apetece el bien sino aquello que de algún modo es I cont. Gent., c. 38, donde el Ferrariense añade o declara que no sólo el ente
bueno. Finalmente, aunque la materia no tenga la existencia sino dependiente actualmente existente, sino también el que dice orden a la existencia es bueno,
de la forma, con todo tiene existencia propia e inseparable con orden intrínseco lo mismo que es apetecible.
y dependencia de la forma; por consiguiente, tiene también así su bondad, como 26. ~~s esencias creadas no existentes, como son entes sólo en potencia, así
enseñó Dionisio en el c. 4 De Divinis Nominibus. Pero porque la materia de sí son tambten buenas.- Hay que decir, por tanto, que en esto se equiparan y se
es absolutamente imperfecta en el género de ente y tiene el ser solamente por comportan con reciprocidad el ente y el bien, pues las esencias de las cosa~ no
modo_ de potencia receptiva de la forma, por esto, en comparación con los en- existentes, igual que no son entes en acto, así tampoco son actualmente buenas ·
tes absolutos, se dice que no es absolutamente buena sino en potencia, lo cual y lo mismo que están en potencia en cuanto que pueden recibir el ser así tam:
se ha de entender no como en potencia para cualquier bondad, incluso incom- bién son buenas en potencia en cuanto que pueden recibir la actual ~erfección
pleta y potencial (por así decirlo), sino acerca de la potencia para !a bondad y bondad. Pero en cuanto al uso de las palabras, suele llamarse ente también a
actual o completa que se da por medio de la forma; y esta potencialidad para lo que no existe, a causa de la capacidad objetiva de ser; y no suele llamarse ab-
la forma es en el ámbito del ente una actualidad, y así es también una bondad, solutamente bueno más que lo que existe en acto, y así también nada es ane-
aunque imperfecta. tecido más que en orden a la existencia actual, es decir, en cuanto que la ti~ne
o al menos en cuanto que espera que la tendrá, o se aprehende de algún modo
con ella, como se. toma de Santo Tomás, 1, q. 82, a. 3; y lo advirtió Cayetano
Si las esencias creadas son perfectas en 1, q. S, a. 3, al fin. Por lo cual también se dice que la divina voluntad ama
25. Las esencias creadas existentes son buenas.- La cuarta dificultad tra- propia~ente aquellas cr~atmas que quiere que existan alguna vez; · y a las criatu-
taba de las esencias de las criaturas, sobre las cuales podemos hablar de dos ma- ras postbles que decreto no producir nunca, no las ama propiamente porque no
neras. Primero, en cuanto existen actualmente en la realidad. Segundo, en cuan-
Secundo, prout sunt in potentia antequam habens ordinem ad existentiam, esse bonum
actualem, fortasse dicerent non habere pro- non habeat existentiam nisi dependentem a existant. Priori modo certum est huiusmodi sicut etiam est appetibile.
priam bonitatem vel saltero non habere illam forma, habet tamen propriam et inseparabi- essentias 'esse bonas sua intrínseca et essen- 26. Essentiae creatae non existentes ut
ex se, sed a forma; nam, cum bonum se- lem existentiam cum intrínseco ordine et de- tiali bonitate, quod praecipue clarum est si in potentia tantum entia sunt, ita et bo,;a.-
quatur esse et in eo fundetur, ut ex Augus- pendentia a forma; sic ergo suam etiam per suam formalem entitatem sunt actualia Dicendum ergo est in hoc etiam aequiparari
-tino, D. Thoma et Boetio supra diximus, si habet bonitatem, ut etiam Dionysius doctiit, entia. Qui vero distinguunt in re iosa enti- et reciprocari ens et bonum, nam essentiae
materia non habet esse nisi a forma, nec c. 4 De Divin. Nomin. Quia vero materia tatem essentiae etiam actualem ab- entitate rerum non existentium, sicut non sunt actu
-bonitatem habere poterit saltero in actu, sed ex se in genere entis simpliciter imperfecta existentiae, dicere consequenter debent etiam entia, ita neque sunt actu bona; et sicut sunt
ad summum in poten tia; et ita loquitur D. est et esse tantum habet per modum poten- in entitate essentlae reperiri propriam trans- in potentia quatenus possunt recipere esse
Thomas, I, q. 5, a. 3, ad 3, et q. 21 De Ve- tiae receptivae formae, ideo comparata ad en- cendentalem bonitatem et perfectionem di- ita etiam sunt bona in potentia quatenu~
-rit., a. 2, ad 3. Dicendum vero est matedam tia simpliciter, dicitur non esse simpliciter stinctam ab ipso esse existentiae et separabi- possunt recipere actualem perfectionem ac
ex se et intrínseca ratione sua habere pro- bona sed in potentia, quod intelligendum est lem ab illa, ut de Christi humanitate multi bonitatem. Quoad usuro autem vocum solet
non de potentia ad quamcumoue bonitatem vo~ari. ens etiam . quod non existit, propter
priam bonitatem et perfectionem, ut etiam opinantur, de qua re inferius dicturi sumus.
D. Thomas notavit, III cont. Gent., c. etiam incompletam et potentialem (ut sic di- Posteriori autem modo loquendo de essentiis ob1ecuvam capacltatem essendi • non solet
-20, quia suam habet propriam entitatem et caro), sed de potentia ad bonitatem actua- autem vocari simpliciter bonu~ nisi quod
rerum nondum existentibus, quidam dicunt actu existit, et ita etiam nihil appetitur nisi
naturam distinctam ab entitate formae. Itero lem seu completam, quae est per formam; quamvis sint entia, non tamen esse bona,
quia ínter materias primas una est perfectior haec vero potentialitas ad formam est in la- in ordine ad actualem existentiam, id est,
quía bonum convertitur cum ente in actu, quatenus illam habet vel saltero quatenus
alia; materia enim caelestium perfectior est titudine entis aliqua actualitas, et ita etiam non cum ente in potentia. Quod significavit
quam horum inferiorum; est ergo in materia aliqua bonitas, licet imperfecta. habiturum speratur vel aliquo modo cum
D. Thomas, I, q. 5, a. 1, dicens bonum illa apprehenditur, ut sumitur ex D. Thoma,
aliqua perfectio. Itero quia materia natura- ídem esse quod perfectum; perfectum autem
-Hter appetit formam tamquam complemen- Creatae essentiae num perfectae I, q. 82, a. 3; et notavit Caiet., I, q. 5, a.
esse unumquodque in quantum est actu, 3, in fine. Unde etiam divina voluntas eas
tum perfectionis suae, et forma etiam appetit 25. Essentiae creatae existentes, bonae.- quía esse est actualitas omnis reí. Idem habet
materiam; sed neque appetitur nisi bonum, Quarta difficultas erat de essentiis creatura- creaturas proprie dicitur amare quas vult ali-
I cont. Gent., c. 38, ubi Ferr. addit seu de- quando esse; creaturas autem possibiles
neque appetit bonum nisi id quod ex aliqua rum, de quibus dupliciter loqui possumus. clarar non solum ens actu existens, sed etiam
Primo, prout sunt actu in rerum hatura. quas decrevit nunquam producere, non pro-
·parte bonum est. Tandem, quamvis materia
18
274 Disputaciones metafísicas

les comunica ningún bien actual; pues aquel ~er en pot~ncia no es ahora en ellas
una bondad actual. y si de algún modo se dtce que D10s se complace en ellas,
esto sucede 0 bien según el ser que tiene~ en el. mismo .Dios o por el, hec?o de
que son denominadas posibles yor la o~mp_otencm de D10s,. lo c~al mas bten es
complacerse en su omnipotencia de qmen uenen el ser postbles mcluso aquellas
cosas que no existen.
Si son necesarios el modo, especie y orden en cada una de las clases de bien
27. La quinta dificultad ha sido solucionada con lo ~nterior, pues ~,emos
dicho que el bien en cuanto que se toma de la propta enudad y perfecc10n se DISPUTACION XI
convierte con el ente, y de este modo todo ente es bueno, pero con todo no en
cuanto que el bien se toma en las criaturas de una perfección accidental lObre-
añadida a la esencia. Así, por consiguiente, cuando se dice que el bien consiste EL MAL
en un modo, especie y orden, si se entiende esto acerca del modo, hermosu~a y
composición u orden accidental, entonces es verdad que no todo ente creado ttene
el debido modo, especie y orden; de lo cual sólo se sigue que no todo ente creado
es un bien absoluto, pero no que no sea bien de algún modo. Pero si aquellas
tres cosas se toman más intrínseca y esencialmente, no hay cosa que no tenga un. RESUMEN
modo connatural a sí, como, por ejemplo, ser sustancia o accidente, ni una es- En la presente disputación se pueden advertir cuatro partes, que correspon-
pecie, es decir, la forma o especie que le es debida, y o~denada al propio fin. den a sus cuatro secciones:
Y así también el bien que incluye estas tres cosas se convterte con el ente. Por
lo cual, a fin de que no se dé equivocidad en la palabra con que algo se designa l. Qué es el mal y de cuántas clases es (Sec. 1).
como bien absolutamente, es preciso advertir que aquel «absolutamente» puede to- ll. Divisiones del mal (Sec ll).
marse o como añadiendo algo al mismo bien trascendental, de tal manera que lll. Causas del mal (Sec. lll).
se llame bien absolutamente a aquél al que nada falta para la perfección total IV. Por qué no es atributo del ente (Sec. IV).
que le es debidl!, y en este sentido no es preciso que todo ente creado sea bien
absolutamente; o bien puede tomarse de otro modo aquella voz «absolutamente»
SECCIÓN I
para significar aquello que en absoluto y sin añadidura puede llamarse bien, y
en este sentido decimos que cada cosa es absolutamente buena del mismo modo Trata de investigar toda esta sección si el mal es algo real y cuántas son sus
que es absolutamente ente; y en la misma proporción tiene el modo, especie clases. Comienza primeramente con la afirmación de que es algo existente en las
y orden debido a su naturaleza, como extensamente declara Santo Tomás en la cosas; pero se busca precisamente qué es aquello por lo que las cosas se dicen
referida q. 5, a. 5. malas (1). Después de rechazar la opinión de los maniqueos (2), pasa a definir
prie amat, quía nullum bonum in actu eis simpliciter, non vero quod non sit aliquo el mal, confirmándolo con abundantes testimonios (3). A la anterior definición se
communicat; illud autem esse in potentia modo bonum. Si vero illa tria sumantur
non est nunc in eis aliqua actualis bonitas. magis intrinsece et essentialiter, nulla est res
pueden oponer algunas dificultades, como si el mal de culpa y de pena son algo
Quod si aliquo modo dicitur Deus in eis quae non habeat modum sibi connaturalem, positivo, y si el mal consiste formalmente en sola privación (4-5). La solución
complacere, id est, vel secundum esse quod ut verbi grat\a, quod sit substantia vel acci- que proponen algunos Santos de distinguir entre mal natural y mal moral, in-
habent in ipso Deo vel secundum quod ab · dens; et speciem, id est, formam vel spe- sistiendo en que este último es algo positivo, así como la distinción de Cayetano.
omnipotentia Dei denominantur possibiles, ciem sibi debitam, et ordinatam ad proprium del mal, en absoluto y moral, no le parece admisible a Suárez (6-7), v aduce otra
quod potius est complacere in sua omnipo- finem. Atque ita bonum etiam quod haec
tentia a qua habent ut sint possibilia etiam tria includit, cum ente convertitur. Quocir- división: mal en sí, que consiste en una privación, y mal para otro,· que es algo
ea quae non sunt. ca, ne sit aequivocatio in voce qua aliquid positivo que se opone al bien de modo no privativo sino contrario (8), pero éste
Modus, species et ordo an necessaria in appellatur bonum simpliciter, oportet ad- es un mal relativo y como "per accidens" (9); por tanto, después de hacer dis-
unaquaque ratione boni vertere illud simpliciter sumi posse vel tam- tingo~ a esta división afirma que ninguna sustancia completa o incompleta es
27. Quinta difficultas ex superioribus. ex- quam addens aliquid ipsi bono transcendenti propza y formalmente mala en sentido positivo (10), y que todo accidente es un
pedita est; diximus enim bonum quatenus ita ut bonum simpliciter dicatur illud cuí
nihil deest ad consummatam perfectionem bien en sí y lo es para algún sujeto (11); por tanto, no hay nada que sea malo
a propria entitate et perfectione sumitur,
convertí cum ente et hoc modo omne ens sibi debitam et hoc sensu non est necesse para ningún sujeto por algo positivo (12), aserción que confirma con ejem-
esse bonum, non tamen prout bonum su- omne ens creatum esse bonum simpliciter; plos (13). La cosa que es mala para otro lo es por alguna privación (15), tanto
mitur in creaturis a perfectione accidentali vel aliter sumí potest illa vox simpliciter ad en los seres naturales como morales (16), afirmación que explica pormenorizada~
superaddita essentiae. Sic igitur, cum bonum significandum id quod absolute et sine addito
potest vocari bonum, et hoc sensu dicimus
mente en su aplicación tanto al mal en sí como para otro. Para cerrar esta sec-
dicitur consistere in modo, specie et ordine,
si intelligatur de modo, pulchritudine et com- unumquodque ita esse simpliciter bonum ción recoge ahora las dificultades que planteó en el n. 4, y así mantiene que el
positione seu ordine accidentali, sic verum sicut est simpliciter ens ; et eadem propor- mal de culpa lo es por la privación de la rectitud debida en los actos (17), y
est non omne ens creatum habere debitum tione habere modum, speciem et ordinem e! mal de pena -el dolor- lo es por la privación de alg14na perfección necesa-
modum, speciem et ordinem; ex quo solum suae naturae debítum, ut latius declarat D. rza (18); por tanto, una misma cosa puede ser buena en cuanto positiva y mald.
sequitur non omne ens creatum esse bonum Thom., d. q. S, a. S.
en cuanto incluye una negación (19). Termina afirmando que el bien y el mal
DISPUTACION XII

LAS CAUSAS DEL ENTE EN GENERAL

RESUMEN
En esta Disputación podemos distinguir una introducción y tres secciones. La
introducción tiene por objeto justificar que sea el metafísico el que se ocupe del
tratado de las causas, a pesar de que también los físicos tratan de ellas; prueba
con tres razones que esta materia pertenece al metafísico, y divide la disputación
en tres secciones:
l. Se ocupa de varias cuestiones sobre la causación, que se centran en el
punto de la identidad entre principio y causa.
1I. Sobre si existe .una razón común de causa; cuál es y qué naturaleza
tiene.
1I1. La división de la causa.
SECCIÓN 1
Que la causa existe en la realidad es cosa manifiesta; pero se trata de conocer
su naturaleza, y para ello hay que conocer los conceptos limítrofes, el principal
de los cuales es el de principio. ¿Se identifican principio y causa? La duda se
plantea por el uso que hace de esos términos el mismo Aristóteles (1-2); y como
el mismo término "principio" es análogo, hay que recorrer sus significados (3),
clasificados de momento en principios de la cosa y principios del conocimiento (4),
los primeros de los cuales pueden todavía dividirse en principios de mero orden
o conexión extrínseca, o bien principios con conexión estricta, cuando entre la
cosa y su principio se da una relación esencial de procedencia (5); de aquí pasa
Suárez a recorrer en qué sentido se puede llamar principio a la privación (6), y
cómo a la materia y a la forma (7), deduciendo, por último, que la nota común
a todo principio es la prioridad (8). Se pueden presentar dos objeciones a la ge-
neralidad de dicha afirmación: una es el caso de la forma y otra el de las Di-
vinas Personas, en las que no se da prioridad y sí razón de principio; ambas
dificultades quedan solucionadas a continuación (9-10). Pone término a la des-
cripción del principio en común declarando qué conexión se requiere entre el
principio y lo principiado (11), para pasar a la definición que da Santo Tomás:
principio es aquello de donde algo es, o se hace o se conoce, definición que lleva
ya en sí una división de los principios, ya que todos los principios serán o bien
del hacerse, o del ser o del conocer (12). Por ello se ve también que en toda ra-
zón de principio hay un elemento común; es, pues, una razón análoga (13), con
21

I
"'-
322 Disputaciones metafísicas

analogía múltiple, puesto que a partir del significado originario la voz se aplicó
IJ muchos otros (14); y en cuanto a la cosa significada, la voz alude antes a los
principios esenciales que a los accidentales (15). Se plantea aquí el problema de
si el término principio es en Dios unívoco o análogo respecto de todas sus ope-
raciones; responden algunos que es análogo, con prioridad para las operaciones
ad extra (16), o para las ad intra según otros (17), mientras que hay un ter-
cer grupo que opina que es unívoco (18); para dar la solución distingue Suá-
rez primeramente la relación de principio, y en ella afirma que hay analogía (19);
la razón próxima de tal relación, que es análoga y se dice con prioridad de las DISPUTACION XII
operaciones ad intra (20-21); y finalmente, aquello que se denomina principio, y
que no puede ser análogo (22-23); en Dios, el principio es unívoco, considerado
LAS CAUSAS DEL ENTE EN GENERAL
como generan te y espiran te, y análogo, considerado como creador y operante (24).
Finalmente, en cuanto a la primera cuestión, resuelve que el principio tiene
más extensión que la causa (25), y seguidamente pasa a solucionar las dificultades Después que se ha tratado de la razón esencial y de las propiedades del ent~
que planteó sobre los textos de Aristóteles y los Padres (26-33). en cuanto es ente, antes de pasar a sus divisiones es preciso estudiar cuidadosa-
mente sus causas. Porque aunque el físico trate de las causas, con todo 10 hace
SECCIÓN 11 de modo excesivamente concreto e imperfecto, en cuanto la razón de causa Sé
Se pregunta en ella si existe una razón común de causa, entendida ésta for- ejerce en la materia física o con algún movimiento o mutación física; mas la
malmente (1), y para responder, después de rechazar dos definiciones por insu- razón de causa es más universal y abstracta, pues en sí misma prescinde de la
ficientes o tautológicas (2-3), pasa a exponet' la definición cot't'ecta de causa como materia, tanto sensible como inteligible, y por ello su consideración propia per~
principio que infunde esencialmente el ser en otro (4), definición que aparece tenece al metafísico. Primero, ciertamente en cuanto que la misma razón de causa
como suficiente en las causas naturales, pero no en el plano teológico, por lo cual o de causalidad -como la llaman- participa de algún grado de ente; y acerca
propone las cJificultades que surgen a propósito del misterio de la Trinidad (6), de éste es preciso explicar qué es y de qué modo. En segundo lugar, porque la
la noción propia de dependencia (7-8), su aplicabilidad al ser relativo (9) y la ne- misma causalidad es como una cierta propiedad del ente en cuanto tal, pues no
cesidad de dos seres esencialmente diversos para que se dé causa (10); e igual hay ente alguno que no participe de alguna razón de causa. En tercer lugar, por-
hace con las dificultades que origina el misterio de la Encarnación (11-12). Enun- que pertenece a la ciencia considerar las causas de su objeto. Y aunque no todo
cia finalmente la definición de causalidad como aquel influjo con que la causa ente comprendido bajo el objeto de esta ciencia tenga verdadera y propia causa,
infunde el ser en el efecto (13), al cual nombre de causa corresponde un concepto ya que Dios no tiene causa, sin embargo, todas las demás cosas fuera de Dios
objetivo único. tienen causa; y en ellas no sólo las razones de ente determinadas o particulares,
sino también la misma razón de ente es causada por sí y propiamente, de tal
SECCIÓN 111 modo que puede decirse con verdad que el ente en cuanto ente, especificativa-
Trata de la división de la causa y propone primeramente la división en los mente aunque no reduplicativamente, tiene causa. Y esto tanto más es así cuanto
cuatro géneros de causas tradicionalmente admitidos; a propósito de ella, plan- que pertenece a la misma ciencia tratar de la razón de causa y de la de efecto, y
tea seis cuestiones (1) que resuelve seguidamente: la primera, si todos los miem- no hay ente alguno que no sea· efecto o causa. Se agrega a esto el que aunque
bros quedan contenidos dentro de lo dividido: responde afirmativamente (2), re- Dios no tenga causa verdadera y real,· a pesar de todo algunas de sus razones
corriendo las causas en particular (3) y proponiendo y solucionando dos dificul-
tades históricas en contra de dicha división (4-5), la cual corrobora con los tes- DISPUTATIO XII ipsa cuasalitas est veluti proprietas quae-
timonios de Platón y los antiguos filósofos (6), pormenorizando ,la diferencia en- DE CAUSIS ENTIS IN GENERE
dam entis ut sic; nullum est enim ens quod
aliquam rationem causae non participet. Ter-
tre causa y condición (7) y la primacía de la causa final en los actos morales (8). Postquarn dictum est de essentiali ratione tio, quia ad scientiam pertinet considerare
Segunda: si estas cuatro causas se distinguen y oponen entre sí: se da la distin- et proprietatibus entis in quantum ens est, causas sui obiecti. Quamvis autem non omne
ción precisa y formal, aunque no siempre es menester que se dé la material o priusquarn ad divisiones eius descendamus, ens comprehensum sub obiecto huius scien-
real (9-11), sino en determinados efectos y condiciones que va recorriendo Suá- oporte! de causis eius exacte disputare. Nam tiae habeat veram ac propriam causa m, nam
liee! physicus de causis disputet, id tamen Deus causam non habet, tamen omnia alia
rez con pormenor (12-15). Tercera: si esta división abarca suficientemente al est nimis contracte et irnperfecte, quatenus praeter ipsum causam babent; et in eis non
todo dividido, y responde afirmativamente, fijándose sobre todo en las causas ins- ratio causae in physica materia vel cum ali- solum determinatae seu particulares rationes
trumentales, dispositivas y objetivas, así como en la causalidad del objeto res- quo motu aut physica mutatione exercetur; entis, sed etiam ipsa entis ratio per se ae
pecto de la potencia y el acto (16-18). Cuarta: si la citada división de las causas ratio autem causae universalior est et abs- proprie causatur, ita ut verum sit dicere ens
traetior; nam secundurn se abstrahit a ma- in quantum ens specificative, etsi non redu-
es inmediata, y a esto responde negativamente, ya que hay otra división que las teria tarri sensibili quam intelligibili; et ideo plicative, habere causam. Eo vel maxime
divide en internas y externas 'V es más inmediata (19). Quinta: esta división no pronr;a eius consideratio ad rnetaphysicum quod eiusdem doctrinae est rationem cau-
es ínfima o átoma, tal como se preguntaba, sino que tiene un valor intermedio pertinet. Primo quidem quatenus ipsamet ra- sae et effectus contemplari; nullum autem
tio causae seu causalitas Cut aiunt) aliquem est ens quod non sit ve! effectus ve! causa.
o doctrinal (20-21). Finalmente, la sexta responde afirmativamente a la duda de gradum entis participat; de quo oportet de- Accedit. quod, licet Deus non habeat veram
si tal división es análoga (22). clarare quid et quo modo sito Secundo quia et realem causam, quaedam tamen rationes.
Disputación XII.-Sección 1 325
324 Disputaciones metafísicas
cipio dice relación a lo principiado como la causa al efecto; y lo principiado pa-
son concebidas por parte nuestra como si fuesen causas de otras, para declarar rece que es lo mismo que el efecto.
mejor las cuales es útil también conocer de antemano las verdaderas razones de 2: Pero algunas veces parece indicar Aristóteles que la causa tiene mayor
la causación. Por tanto, por estos motivos pertenece al metafísico la considera- amplItud que el principio. Pues dice en el libro V De Generat. Animal.) c. 7,
ción de las causas. Sobre las cuales diremos primero, en general, unas cuantas que pertenece a la razón de principio ser él mismo causa de muchos, pero que
cosas acerca de la razón de causa y sus miembros; después, más extensamente, no haya una causa superior a él; sin embargo, a la razón de causa no pertenece
de cada una de ellas; por último, las compararemos de varios modos entre sí y el .qll:e .no tenga una causa superior; luego, según la opinión de Aristóteles, el
con sus efectos. prm~llil1O es algo. más restringido que la causa. Por lo cual, también en el 1 de
SECCION PRIMERA 1~ F;szca, C. 5, ~lce que pertenece a la razón de los principios el no proceder de
51 nt de otros, smo que otros procedan de ellos; sin embargo, a la razón de causa
¿SE DA ABSOLUTA IDENTIDAD ENTRE CAUSA Y PRINCIPIO?
~o I:crtenece el no proceder de principios y causas; por consiguiente, tiene mayor
1. La existencia de la causa es cosa muy conocida.- No preguntamos si se amblto la causa q1!e .el. principio. Finalmente, por otra parte, aparece manifies-
da la causa porque no hay nada más evidente por sí mismo; y para investigar tame~te .q~e el prInCIplO es algo más general que la causa, ya que toda causa
qué es, comenzamos cómodamente desde la razón de principio, ya que toda cau- es prmclplO, como referíamos tomándolo de Aristóteles; pero no todo principio
sa es principio y por él, como por su género o por lo que hace las veces de puede llamar~e causa, pues la privación, como atestigua Aristóteles, es principio
género, puede y debe definirse. Por consiguiente, la razón de dudar en la cues- de la gener~clón pero no causa, y la aurora es el principio del día y no su causa.
tión propuesta se toma de varias expresiones de Aristóteles, pues a veces indica y es doctrma sana y aceptada entre los teólogos que en las Divinas Personas
que la causa y el principio son enteramente 10 mismo y se dicen recíprocamente. una es principio de otra, pero no es su causa, como es evidente por Santo To-
Así, en el IV de la Metafíszca, c. 2, dice que la causa y el principio se comparan más, IJ q. 33, a. 1, ad 1.
entre sí del mismo modo que el ente y lo uno; ahora bien, el ente y lo uno se
convierten entre si, como arriba se dijo. Igualmente, en el V de la Metafísica, Varios modos de principios y su orden
c. 1, al enumerar varios modos de principio, al fin concluye así: Y de otros tan-
tos modos se dicen las causas, pues todas las causas son principios. Por otra parte, 3. Qué es principio complejo o de conocimiento.- Para explicar esta cues-
habiendo enumerado en el I de la Física la privación entre los principios del ente ti?n hay que comenzar p~r el nombre y razón de principio; pero porque, como
uatural, en el libro XII de la Metafísica, c. 2, le llama causa; piensa, por tanto, dice Damasceno en el Dzal. contra Manich., al comienzo, la palabra principio
que causa y principio son lo mismo; y favorece esta opinión la manera de hablar es equívoca, es decir, análoga, será mejor enumerar sus varias significaciones, las
de algunos Padres Griegos, que incluso tratándose de las Personas Divinas lla- c~Iales recoge allí Da.masceno,. y antes que él Aristóteles en el V de la Metafí-
man al Padre causa del Hijo por ser su principio; e igualmente al Padre y al st~a~c. ~. Pero para IrI.as .e~phcando con un plan determinado, primero podemos
Hijo causa del Espíritu Santo, lo cual indica que entre los griegos causa y prin- dlstmgmr un doble pnnclplO, uno de la cosa y otro del conocimiento o de la
cipio son una misma cosa. Y esto mismo hizo notar el Concilio Florentino en la ~iencia, y esto se suele' distinguir también de otro modo llamándolos principios
sesión última al exponer a dichos Padres. Y la razón puede estar en que el prin- mcomplejos y complejos, ya que el principio de la cosa es incomplejo y el del
conocimiento, complejo. Pues aunque los principios del conocimiento se tomen
eius concipiuntur a nobis ac si essent cau- dictis Aristotelis sumitur, nam intf'idum sig-
~ae aliarum, ad quas melius dec1arandas utile nificat causam et principium idem omnillO
etiam erit veras rationes causandi praeno- esse et reciproce dici. Nam in IV Metaph., Ratio vero esse potest quia principium re- tele, est principium generationis, non ta-
scere. Ob has ergo rationes ad metaphysicum c. 2, ait ita comparari ·inter se causam et prin- lationem dicit ad principiatum sieut causa men causa, et aurora est principium diei et
pertinet causarum consideratio. De quibus cipium, sicut ens et unum; ens autem et ad effectum; pdneipiatum autem idem esse non causa. Et apud theologos sana et re-
pauca prius in communi dicemus de ratione unum convertuntur inter se, ut supra dictum videtur quod effectum. cepta doctrina est in divinis personis unum
causae et membris eius; deinde fusius de esto Item V Metaph., C. 1, ubi varios mo- 2. Aliquando vero significare videtur esse principium alterius, non tamen causatn,
singulis; postremo eas inter se et cum effec- dos principii enumerat, in fine ita conc1udit: Aristoteles causam latius pátere quam prin- ut patet ex D. Thom., 1, q. 33, a. 1, ad. 1.
tibus varEs modis conferemus. Totidem autem modis et causae dicuntur, cipium; ait enim libro V de Gener. animaL,
omnes enim causae principia sunt. Rursus, C. 7, de ratione principii esse ut ipsum qui- Varii principiorum madi etillorum ordo.
SECTIO PRIMA cum 1 Phys. privationem inter principia rei dem causa sit multorum, sed ípsius nulla 3. Principium complexum seu cognitionis
naturalis numerasset, in XII Metaph., C. 2, sit superior causa; non est autem de ratione 9ui~.-:- Ad explicandam hanc quaestionem,
UTRUM CAUSA ET PRINCIPIUM IDEM
eam causam vocat; sentit ergo causam et causae ut non habeat superiorem eausam; l~c~prendum. est a nomine et ratione prin-
OMNINO SINT
principium es se idem; et huic sententiae fa- ergo, iuxta Aristotelis sententiam, principium ClpU; quon,am ve ro, ut Damasc. ait, Dial.
1. Causam esse est longe notissimum.- vet modus loquendi aliquorum Patrum Grae- quid contractius est quam causa. Unde etiam contra Manich., in initio, principii vacabu-
Non inquirimus an causa sit, quia nihil est corum, qui etiam in divinis personis Pa- 1 Phys., C. 5, de ratione principiorum ait lum aequivocum, id est, analogum est, me-
per se notius; ad investigandum autem quid trem vocant causa m Filii eo quod sit prin- es se ut non sint ex sese, nec ex aliís, sed lius el'it varias eius significationes enumera-
sit, commode a rarione principii inirium su- cipium eius; et similiter Patrem et Filium alia ex ipsis; de ratione autem causae non re qua s ibi recenset Damasc., et prius Aris-
mimus, quoniam omnis causa principium est causam Spiritus Sancti, quod est indicium est ut non sit ex principiis et causis; latius toteJes, V Metaph., C. 1. Ut ver o aliqua cer-
et per iUud tamquam per genus vel loco ge- apud Graecos idem esse causam quod prin- ergo patet causa quam principium. Denique ta methodo a nobis tradantur, primo distinT
neris definiri potest et debet. Ratio igitur cipíum l. Quod significavit illos Patres ex- aliunde apparet manifestum principium ge- guere possumus duplex principium, aliud rei
dubitandi in proposita quaestione ex variis ponen s Concilium Florentinum, sess. ult. neralius quid esse quam causam; nam am- aliud cognitionis seu scientiae; quod ali~
nis causa principium est, ut ex Aristotele modo solet distingui in principia incomple-
1 Ex modo loquendi Patrum Graecorum; Damasc., lib. I de Fide, C. 8 et 9, ac 11; retulimus; non tamen omne principium pot- xa et complexa; 1'lam principium rel incom-
Athanas., in Actis Nicenae Synodi; Nazian., Orat. 29, de dogmate et Constitutione Epis- est dici causa; privatio enim, teste Aristo- plexum est, congnitionis autem complexutn.
cop., et Orat. 35, quae est I de Filio et III de Theologia. .
326 Disputaciones metafísicas Disputación XIl.-Sección 1 327.

con frecuencia de los principios de la cosa, con todo próximamente. n~ ~on prin- -dice- es principio de aquellos a quienes manda, aunque esto pueda pertenecer
cipios de ciencia más que en cuanto que de eH.os se hacen los pnncIpIos com- a la causalidad, como indica Aristóteles. Finalmente, lo que se presupone para
plejos. Y en este sentido dice Aristóteles antenormente: Los s!'lpuestos de las otro puede decirse su principio, como el cimiento se dice principio de la casa
demostraciones se llaman principios; y en el II Elench:, c: ~lt, dIce que hay.que y la unidad principio del número. Y en toda cosa que tiene extensión o latitud,
insistir principalmente en el conocimiento de los prmClpl?S,. l:?0rque con.ocldos la primera parte o el primer extremo que se supone para los otros puede decirse
ellos es fácil conocer las cosas que siguen. Y de estos prmclplOs cOl;nplelos .no principio del todo o de las restantes partes. Por lo cual, esta acepción o deno-
tenemos nada más que decir, pues cuanto es necesario para e~ta doctrma ha sldo minación de principio es amplísima y puede multiplicarse de varios· modos, de
expuesto s:uficient~mente en la dis~,:tación 1 y nI; en camblO; la~, demás ~os~s tal forma que no puede reducirse a una razón científica y cierta porque es una
'Se refieren a los hbros de los Analztlcos Segundos. Y la .denommaclOn de pn11:~l­ denominación casi equívoca.
Dio que se les atribuye pertenece a un género de causahdad. o. a alguna relaClOn 5. Qué significa principio en su acepción más estricta.- En otro sentido,
de las que en seguida enumeraremos; pues porque ~l conocImlento es l~na cosa, por consiguiente, y más filosóficamente, se llama principio por razón de una re-
el principio de conocimiento se dice según una relaclón, en la que con\'lene con l:lción esencial entre él mismo y aquello de que es principio, de forma que de
:tos otros principios de las cosas. . , ' algún modo proceda de aquél esencialmente. Esto puede suceder de dos mane-
4. Por tanto, el principio de una cosa puede deCIrse o ~?lo. po~ razon del ras: primero, por el positivo influjo y comunicación de su ser; este modo, res-
Di'den o de cualquier conexión, o por razón de algun~ relaclOn mtrlI:seca. Del pecto de las cosas creadas, es siempre con dependencia y causalidad, como ex-
primer modo parece que lo ~ij~ !U'istóteles en la Poétl~a, poco ,despues del c~­ plicaremos; por lo cual, tal principio, hablando filosóficamente, siempre va re-
mienzo: Decimos que es prInCIpIO aquello que no esta necesarIamente despues vestido de la razón de causa. Solamente en las Divinas Personas se encuentra
de otro, y después de él mismo hay o es posible que algo se haga. ~ero esta un principio con verdadero influjo y comunicación del propio ser sin causalidad;
apelación bajo ese aspecto es múltiple. Pues primeramente en toda aCClOn o ne- por qué sucede esto así lo intentaremos explicar en la sección siguiente. Por lo
gocio aquello de donde se comi~nza se llan:a principio, el cual algunas v~ces es cual esta clase de principio, en cuanto que incluye la razón de causa, puede di-
arbitrario o casual; otras, es debIdo a la mlsma cosa o al meno~ es lo mas con- vidirse en tantos miembros como la causa. Pues hay algunos principios que cons-
forme para que sea hecha de un modo conveniente, ya sea temendo en cuenta tituyen intrínsecamente la cosa; otros, en cambio, son extrínsecos, que infunden
la natnraleza de la cosa que se hace, ya, a veces, con~ider.ada .la co~dición. d;l el ser en la cosa y permanecen fuera de ella, como el principio final y el eficiente,
operante. Y de este modo, en el orden de exponer la CienCIa dlCe arnba :I\n~t?­ de que trataremos después.
teles que aquello que es más conocido para ,nosotros I?ue~e llamars~ prmClplo 6. En qué sentido se llama a la privación principio de la cosa natural.- En
de doctrina, porque de allí puede tomar comIenzo la cler:CIa convemente:ne?t~. ~egundo lugar) puede una cosa surgir de otra esencialmente, como de su prin-
En segundo lugar, en la sucesión u orden temporal, se dlce la aurora prmclplo cipio) no por un influjo positivo, sino sólo por la necesaria y esencial relación a
del día, porque de allí co~ienza. el. d.ía. En tercer l:rgar en el .~rden local, el que otro. En este sentido, enumera Aristóteles entre los principios del ser natural a
se sienta el primero se dIce pnnClpIo de los demas, y tamblen aquel lugar de la privación, que parece tener un carácter intermedio entre los dos modos de
donde nace la fuente se suele llamar su principio. En cuarto lugar, Damasceno principios declarados. Pues aquel primero es amplísimo y sólo se funda en un
añade que también suele llamarse por el orden de dignidad, como: El rey cierto orden de prioridad, ni requiere una relación esencial, sino que puede ha-

Quamquam enim principi~ C?g.:lOsc~ndi fr~­ tudinis. Priori modo dixisse videtur Aristot. eorum quibus praeest; quamvis hoe possit quare huiusmodi principium, philosophice 10-
quenter desumantur ex pnnclplls, rel,' pro~l~ in Poetica, aliquantulum a principio: Prin- ad causálitatem pertinére, ut Aristoteles sig- quendo, semper induit· rationem causae. So-
me tamen non sunt principia sClentlae, mSl cipium illud esse dicimus c;Luod nO~l t;eces- nificat. Denique quid quid alteri praesuppo- lum in divinis personis invenitur principium
prout ex eis fiunt principia comple~~. Et hoc sario post aZiud est, et post tpsum altqurd e~" nitur potest dici principium eius, ut funda- cum vero influxu et communicatione proprii
modo ait Aristoteles supra: SUPpOS¡tlOnes de- se veZ fieri natum esto Haee autem appellatlc mentum dicitur principium domus et unitas es se sine causalitate; cur aUtem hoc ita Rit,
raonstrationum vocantu?' principia; et E, sub hac ratione multiplex esto Primo enim principium numeri. Et in omni re quae ex- sectione sequenti explicare tentabimus. Unde
Elench., c. ult., in principiis cognoscendis in omni actione aut negotio, illud unde in- tensionem habet vellatitudinem, prima pars hoc genus principii quatenus rationem cau-
ait praecipue insistendum esse, quía illis cog- ehoatur principium dicitur, quod aliquando aut primum extremum quod aliis supponi- sae includit in tot membra dividi potest quot
nitis faeile est eognoscere ea quae sequun- est arbitratium seu casuale, aliquando est de- tur, dici potest principium lotius vd reli- causa. Sunt enim quaedam principia intrin-
tur. De his autem principiis complexis ni- bitum ipsi rei vel saItem magis consenta- quarum partium. Unde haec acceptio ve! de- sece constituentia remó alia vero sunt extrin-
hil amplius nobis dicenduI? est, na!ll quae neum ut convenienter fiat, ve! spectata na- nominatio principii latissima est et variis mo- seca, qua e esse influunt in rem et extra illam
ad hane doctrinam neeessana sunt, dlsp. 1 et tura rei quae fit, vel interdum considerata dis potest multiplicad, ita ut non possit ad manent, ut finis et efficiens, de quibus post-
III sufficienter sunt tradita; reliqua vero conditione operantis. Atque hoc modo in or- eertam et scientificam rationem revocari, quia ea dicendum esto
ad libros Poster. spectant. Denominati? au- di.ne traditae scientiae ait supra Aristote!es, est fere aequivoca denominatio. 6. Prívatío qualiter dicatur principium rei
tem priricipii, quae his tribuitur, ad a~lquod id ouod est notius nobis appellari posse prin- 5. Strictius acceptum principium quid naturalis.- Secundo, potest aliquid ex alio
genus eausalitatis pertinet ve! ad ahquaI? ciDillm doctrinae, quia inde eonveniPTIter in- signíficet,- Alío igitur modo et magis phi- per se oriri, ut ex principio, non per positi-
habitudinem ex his quae statlm numerabl- chmtur scientia. Secundo in suecessione seu losophieo, dicitur principium ratione alicuius vum influxum, sed solum propter necessa-
mus; nam, quia cognitio res quaedaI? est, ordine temporis aurora dicitur principium habitudinis per se inter ipsum et id cuius riam et per se habitudinem ad aHud. Quo
principium cognitionis secundum a.hquam diei, quia in de inciDit dies. Tertio in ordine est principium, ita ut ex illo aliquo modo modo privatio inter pl,'incipia rei naturalis
habitudinem dicitur, in qua convemt cum lod, qui primus sedet dicitur principium cae- per se oriatur. Quod duobus modis accidere numeratur ab Aristote!e, quae mediam quam-
terorum, et Iocus etiam Ule ex quo fons ori- potest. Primo, per positivum influxum et dam rationem habere videtur inter duo s
aliis principiis rerum. modos principiorum declaratos. Nam ille
4. Principium igitur rei dici potest aut tur dici solet principium eius. Quarto addit communicationem sui es se ; qui modus re-
solum ratione ordinis et euiuscumque eonne- Damascen. etiam solere dici propter ordi- spectu rerum creatarum semper est cum de- prior latissimus est et solum fundatur in
Kionis, aut ratione alicuius intrinsecae habi- nem dignitatis, ut: Rex (ait) est principium pendentia et eausalitate, ut explieabimus; quolibet ordine prioritatis, nec requirit ha-
Disputación XIl.-Sección 1 329
328 Disputaciones metafísicas
en esta cosa natural influye la materia constituyendo a aquélla intrínsecamente
llarse en cualquier género de composlclOn o de sucesión; pero la privación se por sí misma; en cambio, en la generación no es así, sino sólo sustentando y
dice principio de la generación natural de un modo más perfecto e intrínseco. recibiendo la forma. Y todo esto queda dicho como aprovechando la ocasión acer-
En cambio, el otro modo de principio por influjo es demasiado perfecto para ca de esos principios, porque a ellos suele acomodarse como por ~ntonomasi~ el
que pueda convenir a la privación, porque la privación, al no ser una verdadera nombre de principios de la cosa natural. Finalmente, a esta última denom!na-
realidad, no puede tener un propio influjo en la cosa que se hace en su gene- ° ción de principio pueden reducirse algunos ejemplos puestos en la denomllla-
ración; y mucho menos puede componer intrínsecamente a la cosa engendrada. ción primera y general en cuanto que en ellos puede encontrase el orden nece-
Por consiguiente, se llama principio por causa de la intrínseca relación de la sario esencial e intrínsecamente; pues así el punto puede llamarse principio per se
generación a la misma, pues como la generación es esencialmente el tránsito del de la línea; y el primer grado, de toda la cualidad; y el cimiento, de la casa;
no ser al ser, por ello supone por sí la privación y se hace per se desde ella como aunque en éstos, tal modo de principio per se siempre queda reducido a algún
desde un término necesario; por tanto, por este motivo se dice que la privación
género de influjo o causalidad.
es principio de la cosa natural, no ciertamente de su constitución en su ser ya
hecho, sino de su generación.
7. La forma es, en un sentido, princtpw de la generacwn, y en otro, de la Cómo es común a todo principio tener prioridad
cosa engendrada.- De qué modo es la materia principio de la generación.- To- 8. De esta enumeración de los principios puede inferir se en primer lugar
davía más -para tratar esto solamente de paso-, también la forma, en cuanto que es común a todo principio ser de algún modo anterior al principiado; pues
que es principio de la generación, es principio en un sentido muy diferente que esto significa, ante todo, el mismo nombre de principio. Más aún, Aristóteles, en
cuando lo es de la cosa engendrada y de su constitución; pues de la cosa misma el citado libro V de la Metafísica, colige que es común a todo principio el ser
es principio por influjo y causalidad formal, como después explicaremos; y de primero, que es algo más que ser anterior, pues esto dice sólo anterioridad con
la generación no puede ser principio de este modo, porque la forma misma no pue- respecto al principiado, y aquello, en cambio, dice negación de anterior. Pero
de ser causa propia de aquella generación por la que ella se hace, de tal modo que hay que notar que se llama absolutamente principio en un género o bajo un as-
influya verdaderamente en ella, a no ser que se la reduzca a una causa final, pues pecto a aquello que de tal modo es principio que no es principiado bajo aquel
el fin de la generación es la introducción de la forma; o también a una causa for- aspecto; pues si ha sido principiado por otro en aquella serie no será principio
mal extrínseca, en cuanto que la generación toma la especie de la forma a la absolutamente en aquel orden sino sólo relativamente con respecto a alguien; por
que tiende; las cuales causalidades físicas son muy impropias respecto de tal ejemplo, el punto es propiamente principio de la línea cuando antes de él no hay
forma, como se verá claramente después. Y por ello, esta razón de principio por ningún punto, y consiguientemente tampoco precede otra parte de línea; pero. el
la que la forma se dice principio de la generación, propiamente pertenece a este punto que continúa las partes de la línea, sólo relativamente puede llamarse prin-
último modo; pues la generación por sí e intrínsecamente busca la forma, como cipio de las partes subsiguientes, ya que es término de las precedentes. Esto rue-
término formal al que tiende, lo cual basta para que sea llamada principio de de verse más claramente en el tiempo, porque absolutamente sólo es principio
la generación. En cambio, ocurre 10 contrario con la materia, porque ésta tiene del tiempo aquel instante antes del cual no ha precedido ningún tiempo, sino
también respecto de la generación algún influjo y causalidad, aunque diverso de que le sigue inmediatamente; y el instante intermedio no se llamaría absoluta-
aquella causalidad que tiene acerca de la constitución de la cosa natural; pues mente principio del tiempo, sino sólo relativamente o bajo alguna razón deter-

naturalem influit materia intrinseee eonsti- ut sit primum, quod aliquid maius est quam
bitudinem per se, sed in quolibet genere ut est principium rei genitae et constitutio- esse prius; nam hoe solum dicit antecessio-
compositionis aut successionis inveniri pot- nis eius; ipsius enim tei est principium per tuendo illam per seipsam; in generationem
vero non ita, sed solum sustentando et reci- nem ad principiatum, l11ud vero dici! nega-
est; privatio autem perfectiori modo et influxum et eausalitatem formalem, ut infra tionem prioris. Sed eonsiderandum es! prin-
magis intrinseco dicitur principium gene- deelarabimus; generationis autem non pot- piendo illam. Et haee sint per oecasionem
dicta de his principiis, quia illis solet per cipium simpliciter in aliquo genere vel sub
rationis naturalis. Alter vera modus prin- est esse principium hoe modo, quia ipsa aliqua ratione dici quod ita est principium
cipii per infiuxum perfectior est quam ut non potest esse causa propria eius genera- antonomasiam nomen principii rei naturalis
aeeommodari. Denique ad hanc ultimam ut non sit principiatum sub illa ratione;
possit privationi convenire, quia privatio, tionis per quam tit, ita ut ineam vere in- nam si sit principiatum ab alío in ea serie,
cum non sit vera res, non potest habere pro- fiuat, ni si forte reducatur ad causam tinalem, principii denominationem possunt reduci ali-
qua exempla posita in prima et generali de- non erit principium simpliciter in illo ordine,
prium influxum in rem quae fit seu in eius nam tinis generationis est forma e introduc- sed tantum secundum quid respectu alicuius;
generationem; et multo minus potest intrin- tio; vel etiam ad formalem extrinseeam in nominatione, quatenus in eis reperiri potest
ordo per se et ab intrínseco necessarius; sic verbi gratia, punctus tunc est proprie prin-
se ce eomponere rem genitam. Dicitur ergo quantum generatio speciem sumit a forma
principium propter intrinsecam habitudinem enim punctus dici potest per se principium cipium linea e quando ante illum nullus
ad quam tendit; quae causalitates physicae punctus et consequenter nec pars lineae an.
generationis ad ipsam; nam, quia generatio sunt valde impropriae respectu taTís formae, lineae; et primus gradus, totius qualitatis;
essentialiter est transitus de non esse ad es se, et fundamentl1m, domus; quamquam in his tecessit; punctus autem continuans partes
ut postea patebit. Et ideo haec ratio princi- linea e, tantum respective potest dici prin-
ideo per se supponit privationem et ex illa pii qua forma dicitur principium generatio- talis modus principii per se semper reducitur
ad aliquod genus infiuxus seu causalitatis. cipium subsequentium partium, cum sit ter-
tamQP3m ex necessario termino per se fit; nis, proprie pertinet ad hunc postremum mo-
minus praecedentium. Quod clarius in tem-
hae ergo ratione dicitur privatio es se princi- dum; nam generatio per se et intrinsece in- Esse prius, omni principio qualiter commune pore considerare !icet; absolute enim illud
pium rei naturalis, non quidem eonstitutio- tendit formam ut formalem terminum ad
;, 8. Ex hae principiorum enumeratione solum instans est principium temporis, ante
nis eius in facto esse, sed generationis. quem tendit, quod satis est ut dicatur gene- quod lostans nuJJl1m tempus praeeessit, sed
1 7. Forma aliter generationis, aliter rei rationis principium. Secus vero est de mate- colligi potest, primo, commune esse omni
1 principio ut sit aliquo modo prius princi- immediate subsequitur; instans autem in-
genitae principium.- Materia qualiter prin- ria, quia haee etiam respeetu generationis termedium non dicetur simpliciter princi-
·1; cipium generationis.- Immo (ut hoc ¿biter habet aliquem infiuxum et causalitatem !i- piato; hoc enim prae se fert ipsum principii
iI nomen. Immo Aristoteles, cit. loco V Me- pium temporis, ~ed tantum respective vel
ruca m ) ethm forma. ut est principium gene- cet diversum ab ea quam habet cirea c~ns­ sub aliqua determinata ratione, seilicet, prin-
i¡ rationis, longe aliter est principium qua m titutionem reí naturalis; in hane enim rem taph., eolligit commun.¿ omni principio esse
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330 Disputaciones metafísicas Disputación XIl.-Sección 1 331
minada, a saber, principio del día o del año. Y a esta propiedad de las palabras forma para que ésta sea su principio, sea lo que fuere de la propia causalidad
parece que. aluden los Sa~tos cuando dicen que el Padre Eterno es principlO, acerca de ella. Podrá objetarse que, por consiguiente, el acto puede llamarse prin-
fuente y ongen de toda deIdad. Pues no hablan así porque el Padre sea el prin- cipio de la potencia, porque aun cuando sea posterior a la potencia en la gene-
cipio de toda la naturaleza divina, porque según la fe católica la naturaleza di- ración o en el tiempo, con todo es el término al que esencialmente tiende la po-
vma no tiene principio, ya que no procede de nadie, pues de 10 contrario se
tencia y del que toma su especie; por lo cual, la naturaleza es anterior en el
distinguiría de él; por 10 cual, como está condenada esta expresión: la esencia
orden de la intención. Se responde en primer lugar concediendo la consecuencia
engendra, así también ésta: la esencia es engendrada o procede. Por consiO"uiente
llaman al ~adre princi~i~ de la divinidad pOl'que en aquel grado u orde~ -po; en dicho género de principio especificativo; pues ¿qué inconveniente hay? Ade-
llamarlo aSI- de la~ d1Vmas pel'son~s. ~e tal manera es El solo principio de las más, existe una razón mucho mayor acerca de la forma respecto de la generación,
otras personas subs~ste~t~s en la ?I.vl~ldad, que no tiene ningún principio; y porque la forma es de tal modo extrínseca a la generación que inseparablemente
P?l'. e.llo se llama pr!nClplO ~~ la dlvlmdad, es decir, de toda comunicación de la e íntima y esencialmente la tiene unida, de tal manera que no puede concebirse
dlvlmdad: ~n. cambIO, e! .~lJO, por .tener principio, no puede absolutamente lla- la generación actual sin que allí intervenga la forma informando actualmente; en
marse P;I?CIPIO de la dIvmldad; mIentras que se le llama con verdad principio cambio, el acto es más extrínseco a la potencia.
d.e} Espmtu Sar;to, o de la comunicación de la divinidad por modo de espira- 10. La segunda parte de la dificultad pertenece más bien a los teólogos. En-
Clon, po;que bajo tal. ra~ó~ no tiene 'principio. Así, por consiguiente, pertenece tre ellos, la diversidad es más bien tal vez en el modo de hablar que en la rea-
a la razono de todo prmcIp~o ~e~ antenor a aquello de que es principio; y si ab- lidad. Así, pues, Santo Tomás, en I, q. 42, a. 3, in corp., aunque conceda que
soluta y SImplemente es pnnclplo en algún orden, será también primero en aquel en las divinas Personas hay orden de origen, niega con todo que absolutamente
orden. sea una anterior a la otra, porque en la Trinidad -dice- hay un orden de na-
9.. 1E.s la forma ante~ior a la generación?- Se podrá decir que la forma es turaleza sin prioridad. Y en la solución ad 2 explica que allí no hay ni prioridad
el prmcIplO de la generacIón del ser natural, y con todo de ningún modo es an- de naturaleza ni de entendimiento, porque aquellas personas no sólo son rela-
terIor a la g~~eración por ser su término formal. Igualmente objetará el teólogo tivas sino que subsisten en una misma naturaleza; por lo cual, ni de parte de
que en las dlvmas person~s no se. en~u.entra ninguna pr~oridad propia, a· pesar de la naturaleza pueden tener prioridad, ya que ésta es la misma, ni de parte de las
que en ellas se da la razon de prmcIpIo con toda propIedad. A la primera parte relaciones, puesto que los correlativos son simultáneos en la naturaleza y en el
hay que re~ponder que la forma es anterior a la generación en la razón de tér- entendimiento. Por ello, el mismo Santo Doctor, en la referida q. 33, a. 1, ad J
mmo esencial ?l qu~, se ordena la ge~eración, la cual se reduce a prioridad en responde de tal modo a la. dificultad de que ahora nos ocupamos que parece
e~ ,orden d.e la mtenClOn. Pero no faltara tampoco quien diga que la forma es tam- negar nuestra aserción. Dice, en efecto, que aunque el nombre del principio haya
bl~n anterIor a la naturaleza. ~n la ejecución y en el género de causa formal; pero sido tomado de la prioridad, con todo no significa prioridad, pues es frecuente
esto,. tratando de la gen.eraclOn, no es acertado, porque, como dije, no es la causa que en un nombre sea distinto aquello que significa y aquello de que se parte
propIa de ella; es suficIente, por tanto, la relación anterior de la generación a la para imponerle significación. Ni se contradice Santo Tomás cuando en I, q. 40,
a. 4, dice que la persona que produce es, según nuestro modo de concebir, an-
cipium diei vel anni. Et ad hane verborum rationis, quia sub ea ratione non habet prin- terior a la persona producida. Pues allí habla de nuestro modo de concebir im-
proprietatem videntur alludere Sancti 1 cirium. Sic. igit~r de ratione omnis princi-
e~m dicunt Patrem aeternum esse princi~ pll est .ut Slt pnus eo cuius est principium;
plUm, fontem et originem totius deitatis. Non quod SI absolute et simpliciter in aliquo or-
e~im !ta. loquuntur quia Pater sit princi- dine principium sit, erit etiam primum in habitudo. generationis ad formam ut haec
sit principium iIIius, quidquid sit de pro-
divinas personas esse ordinem ongmls, ne-
gat tamen simpliciter unam esse priorem
plUm lpSIUS naturae divina e, quia iuxta fi- ilIo ordine.
dem c8tholicam divina natura non habet pria causa lita te respectu iIIius. Dices: ergo alia, quia in Trinitate (inquit) est ordo na-
9. Forma an prior generatione.- Dices: turae sine priori tate. Et in solurione ad 2
principium, quia a nullo procedit, alias ab forma est principium generationis rei na- actus vocarÍ poterit principium potentiae,
eo distingueretur; unde sieur damnatur haec quia, !icet sit posterior generatione vel tem- declarat ibi nec prioritatem naturae esse nec
tura!is et tamen nullo modo est prior ge- intellectus, quia illae personae et relativae
locutio, essentia generat, ita et haec essentia pore quam potentia, tamen est terminus
neratione, cum sit formalis terminus eius. quem per se respicit potentia et a quo spe- sunt et in unamet natura subsistunt; unde
generatur, vel procedit. Vocant ergo Pa- Item obiiciet theologus in divinís personis
trem principium divinitatis, quia in illo ciem sumit; un de natura est prior ordine nec ex parte na turae habere poss Llnt prio-
nullam propriam prioritatem inveniri, cum intentionis. Respondetur primo concedendo ritatem cum iIIa eadem sit, nec ex parte
gradu seu ordine (ut ita die-am) divina- tamen in eis sit propriissima ratio principii
r~~ pers~narum solus ipse ita est prin- sequelam in eo genere principii specifican- relationum cum correlativa sint simul na-
Ad priorem partem respondetur formam ess~ tura et intellectu. Quapropter idem Doctor
CIplllm a]¡arum personarum in divinitate priorem generatione in ratione termini per tis; quod enim est inconveniens? Deinde
subsistentium ut nulium principium habeat· multo maior est ratio de forma respectu ge- sanctus, dicta q. 33, a. 1, ad 3, ita respon-
se, ad quem ordinatur generado, quae re-
et i~eo dicitur principium divinitatis, id es; vocatur ad prioritatem in ordine intentionis. nerationis, quia forma est ita extrínseca ge- det difficultati quam nunc tractamus ut ne-
omms communicationis divinitatis. Filius au~ Non deerit tamen qui dicat formam etiam nerationi, ut inseparabiliter et intime ac es- gare nostram assertionem videatur. Dicit
tem, quia principium habet, non potest ab- sentialiter habeat iIlam coniunctam, ita ut enim quamvis nomen principii sumptum sit
es se priorem natura in exsecutione et in ge- a prioritate, non tamen significare priorita-
solute vocari principium divínitatis; dicitur nere causae formalis; sed id non recte didtur non possit intelligi actualis generatio quin
aurem vere prindpíum Spiritus Sancti, seu ibi interveniat forma actu informans; actus temo Nam frequens est ut in nomine aliud
respectu generationis, quia, ut dixi non est sit quod significet, a!iud vera iIlud a quo
communicationis divinitatis per modum spi- vero est magis extrinsecus potentiae.
propria causa ilIius; satis ergo ~st prior ad significandum imponitur. Nec sibi est
10. Altera pars obiectionis ad theolo-
gos magis pertinet. Inter quos diversitas contrarius D. Thomas, cum I, q. 40, a. 4,
~ . Concil. Tolet. VI et XI, in princ.; pionys., .c. 1 de Caelest. Hierarch., et II de Divin. quaedam est fortasse potius in modo 10- inquit personam producentem esse nostro
nomu;lb.,. c. D~mnamus, de Summa TrmIt. et FIde cathol.; Nazianz., orat. 29; Athanas quendi quam in re. D. Thomas itaque, 1, q. modo intelligendi .priorem persona producta.
oral. !TI 1l1ud dlctum, Deus de Deo; Aug., IV de Trinit., e. 20. ., 42, a. 3, in corpore, !icet concedat inter Nam ibi loquitur de modo intelligendi nos·
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332 Disputaciones metafísicas


Disputación XIl.-Sección 1 333
perfecto y confuso; en cambio, en el otro lugar trata de la inteligencia perfecta
que se debe a las cosas mismas tales como son en sí. Y así lo entienden Caye- halla dicha locución, sea también porque la prioridad de origen no es de prio-
tano y los tomistas, y con ellos concuerda sustancialmente Durando, In 1, disto 9, ridad absoluta tal como se encuentra en las divinas personas, ya que la prioridad
q. 2, Y disto 20, q. 2. Y es ésta una sentencia bastante probable y aquel modo afirmada absolutamente y sin condiciones parece indicar una cierta imperfección
de hablar muy prudente y seguro; de acuerdo con esta opinión, puede limitarse en aquella cosa que se dice posterior. Igualmente, porque se llama absolutamen~e
nuestra aserción de modo que se entienda metafísicamente, no teológicamente; primero a aquello que puede existir o al menos ser entendido exacta?Iente 3m
es decir, acerca del principio que conoce la luz natural, no del que revela la fe ningún otro; pero una persona divina no se compara con otra de nmguno de
sola. A pesar de todo, Escoto, In 1, disto 12, q. 2, Y disto 28, q. uIt., a quien estos modos. Y lo que algunos añaden, que una persona divina es anterior a otra
sigue Gabriel, In 1, disto 9, q. 3, concede que, como en las divinas personas una en el orden de enumeración natural, a la manera como nombramos a una per-
es principio de la otra, así también es anterior no en duración, perfección o na- sona como primera, segunda, tercera, esto, digo, no es algo distinto de 10 prece-
turaleza. sino solamente en el origen. Pues esta prioridad no induye imperfec- dente, ya que este modo de enumerar no se funda sino en la prioridad de ori-
ción y queda necesariamente incluida en la misma razón de principio produ- gen, por 10 cual en realidad no indica otro género de prioridad; y este modo
cente. Una y otra cosa es dara porque sólo importa en la persona producente de enumeración explica muy bien que este modo de prioridad de origen, si se
que tenga el ser independientemente de tal origen, según el cual una persona explica con palabras apropiadas y sentido recto, no es enteramente ajeno al modo
procede de otra; como el Padre que tiene el ser sin generación y el Hijo sola- de hablar de la Iglesia y de los Doctores. Por lo cual, añadiéndole esto puede
mente por la generación; y uno y otro lo tienen sin espiración, y en cambio el :lceptarse y es suficiente para que, en general, sea verdad que todo principio es
Espíritu Santo lo tiene solamente por espiración. Este género de prioridad entre de alguna manera anterior a aquello de que es principio; aun cuando esto per-
cosas corr'elativas no puede ser hallado en los seres creados porque una cosa manezca siempre de un modo singular en la Trinidad, porque mientras la razón
relativa en cuanto tal no procede de otra; en cambio, en las personas divinas se de principio le conviene absoluta y simplemente a una persona respecto de otra,
encuentra la procesión de un correlativo respecto de otro, en cuanto son tales. por su parte la razón de anterior se le atribuye sólo con aditamentos y limita-
y según esta opinión, nuestra aserción es verdadera universalmente; pues si se ciones, ya que aquello, tomado absolutamente, no parece incluir ninguna im-
encuentra verdadera en las personas divinas, mucho más en las creadas. Y no es perfección en un extremo, y esto último, en cambio, incluye alguna. Por con-
de maravillar, porque como la razón de principio es singular en aquellas personas, ~iguiente, la prioridad de origen explicada al modo dicho es suficiente para que
así también el modo de prioridad ha de ser peculiar y de clase muy diferente de la verdadera razón de principio se encuentre en las cosas divinas; por lo cual,
todos los que se encuentran en las criaturas. Y este modo de hablar es también lo que dice Santo Tomás, que el nombre de principio ha sido tomado de la prio-
probable, y en la realidad (así me parece a mí) no contradice a Santo Tomás ridad pero que no significa ésta, si se entiende por prioridad la absoluta y po-
porque él no negó nunca expresamente este género de prioridad en las personas sitiva prioridad que designe una imperfección en el principiado, es verdadero;
divinas, sino otros que se encuentran en las criaturas. Sin embargo, se calló y con todo, si se habla de una anterioridad puramente cuasi negativa bajo aquella
no usó nunca aquella locución, sino que la llamó orden de origen y no de prio- misma razón en la que se dice principio, en este sentido no sólo se ha tomado
ridad. Y ciertamente no le faltó motivo para esto, sea porque en las cosas divi- el nombre de principio de la prioridad, sino que también la designa y requiere
nas se ha de imitar el modo de hablar de los Padres, entre los cuales nunca se con la debida proporción, como se declaró y consta por la definición de Aristó-
tro imperfecto et confuso. In altero autem t!onem; et uterque habet esse absque spira- teles y por todas las cosas aducidas.
loco agit de intelligentia perfecta quae re- !lOne, Sanctus vera Spiritus non nisi per
bus ipsis prout in se sunt, debetur. Et ita Illam. Quod genus prioritatis inter corre-
inteIligunt Caietanus et thomistae, et cum lativa non potest in creatis rebus inveniri, tum etiam quia pnontas originis non est es se aliquo modo prius eo cuius est prin-
eis in re concordat Durandus, In 1, disto 9, quia unum relativum ut tale est, non pro- absolutae prioritatis, prout in divinis personís cipium; quamvis hoc se.mper maneat singu-
q. 2, et disto 20, q. 2. Estque haee senten- cedit ab alio; in divinis autem reperitur reperitur, quia prioritas simpliciter et sine lare in Trinitate, quod cum ratio principii
tia satis proba bilis, modusque ille Joquendi processio unius correlativi ab alio, quatenus addito asserta imperfectionem alíquam in re absoJute et simplíciter conveniat uni perso-
cautus est et seeurus; iuxta quam opinio- talía sunt. Et iuxta hanc sententiam, asser- nae respectu alterius, ratio autem prioris so-
quae posterior dicitur indicare videtur. Item
nem assertio nostra limitari poterit ut me- tio nostra universaliter verum habet; nam quia illud dicitur absolute prius quod pot- lum cum addito et Iimitatione tribuatur;
taphysice intelligatur, non theoJogice, id est, si in divinis personis vera invenitur, multo nam ilIud absoJute dictum nullam imperfec-
de principio quod Jumen naturae cognoscit, est aut esse aut saltem exacte íntelligi sine
magis in creatis. Non est autem mirum quod alio; una vera persona divina neutro modo tionem in altero extremo, hoc vera aliquam
non quod sola fides revelat. Nihilominus sicut ratio princi,¡;ii in illis personis singu- indicare videtur. Prioritas ergo originis dicto
Scotus, In 1, disto 12, q. 2, et disto 28, q. ad aliam comparatur. Quod vera addunt
Jaris est, ita etiam modus prioritatis sit pe- aliqui, unam personam divinam es se prio- modo explicata, satis est ut vera ratio prin-
ultima, quem sequitur Gabriel, In 1, disto 9, culiaris et longe aIterius rationis ab omni- cipii in divinís inveniatur; unde quod D.
q. 3, concedit sicut in divinis personis una rem alia in ordine naturalís enumerationis,
bus qui in creaturis inveniantur. Estque hic quomodo primam, secundam et tertiam per- Thomas ait, nomen principii sumptum es se
est principium alterius, ita esse priorem non modus Joqueildi etiam probabilis et in re a prioritate, non vera significare illam, si
duratione, perfectione aut natura, sed origi- sonam numeramus, hoc (inquam) non est
~ut opinor) non contradicit D. Thomas, quia diversum a praecedenti, nam hic modus enu- per prioritatem intelligat absolutam et posi-
ne tantum. Nam haec prioritas imperfectio- Ipse nunquam expresse negavit hoc priori- tivam prioritatem quae imperfectionem con-
nem non ineludit, et in ipsa ratione princi- merandi non fundatur nisi in priori tate ori-
~atis genus ,in ~ivini~ personis, sed alía quae ginis, unde in re ipsa non indicat aliud notet in principiato, verum est; si tamen sit
pii producentis necessario ineluditur. Utrum- In creatul'lS Invemuntur. Tacuit tamen, sermo de pura antecessione quasi negativa,
que patet, quía soJum importat in persona prioritatis genus; declarat autem optime ille
nunquamque usus est ilIa locutione sed enumerandi modus hunc modum prioritatis sub ea ratione sub qua principium dicitur,
¡)
producenti quod habeat esse absque tali ordinem originis appeIlavit, non prioritatem. sic non solum nomen principii sumptum
origine, secundum quam alía persona ab ilIa originis, si congruis verbis et sano sensu de-
Et sane non sine causa, tum quia in rebus claretur, non esse omnino alienum a modo est a priori tate, sed etiam illam significat
11 procedit; ut Pater habet esse absque ge- divinis modus Joquendi Patrum imitandus et requirit cum proportione debita, ut de-
loquendi Ecelesiae et Doctorum. Unde cum
H
'1)
neratione, Filius vera non nisi per genera- est, apud quos illa ¡ocutio non re,¡;eritur; illo addito acceptari potest, sufficiensque est claratum est et constat ex definitione Aris-
ut in universum verum sit omne principium totelis et ex omnibus adductis.
334 Disputaciones metafísica!! Disputación XIl.-Sección 1 335
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lugar de Aristóteles, que dice que el princIpio es aquello de donde algo es. En
Se termina la descripción del principio en común efecto, parece que intencionadamente ha evitado usar ningún verbo que signi-
fique origen u otro modo de emanación, de tal manera que por medio de esa
11. Conexión requerida entre principio y principiado.- En segundo lugar, partícula de donde abraza todo modo de conjunción o consecución. Sin embar-
se infiere de lo dicho que para la razón de principio no basta con que sea ante- go, añade, para una explicación mayor, que el principio es aquello de donde algo
rior a otro, sino que es menester que entre aquellas cosas haya una cierta cone- es, o se hace o se conoce; de tal modo que juntamente con la descripción expli-
xión o resultancia de uno respecto del otro que se denomina principio. Esto se case una· cierta división de los principios, ya que a estos tres miembros ahora
ve claro por el modo común de pensar de los hombres y fácilmente se declara referidos pueden quedar reducidos todos los principios, sobre todo los que son
por la inducción. Pues el hombre que nació ayer no es principio del que nace esenciales, pues los que son accidentales difícilmente pueden ser reducidos a un
hoy, aunque sea anterior a él; Y en las personas divinas, si el Espíritu Santo cierto plan sino en la medida en que sean reductibles a los esenciales. Así, por
no procediera del Hijo, el Hijo no podría llamarse su principio, aun cuando de tanto, todos los principios, o bien son principios de la cosa en su hacerse, o son
alguna manera pudiera pensarse como anterior según la razón, a saber, a la ma- principios de la cosa en su ser, y a estos dos miembros se reducen todos los prin-
nera como el acto del entendimiento se dice anterior al de la voluntad. Es por cipios de las cosas, ya que en ellas no puede concebirse otro estado intermedio
tanto necesaria alguna conexión o consecución; y por ello, de acuerdo con los entre el hacerse y el ser, y no siempre el principio de la efección es el principio
diversos modos de tal consecución, es también diversa la denominación de prin- de la constitución de la cosa, como se ve claramente en la privación. Y bajo el
cipio; efectivamente, a veces surge del sitio, a veces de la sucesión intrínseca, principio de aquello que se hace queda comprendido todo principio de movi-
a veces de la dimanación, y así de otras cosas enumeradas anteriormente. Y todo miento o de operación en cuanto tal, o de cualquier ente sucesivo, pues todas
esto 10 indicó Aristóteles en el referido lugar del libro V de la Metafísica cuando estas cosas tienen su ser en proceso; y en cambio, bajo el principio de aquello
dijo que el principio es lo primero de donde algo es, etc., pues aquella palabra de que es quedan incluídos todos los principios de las cosas que de alguna forma
donde indica la referida conexión o consecución. Pero esto se ha de entender con tienen su ser -como suele decÍrse- ya realizado. Pero, porque también las
la debida proporción, pues puede ser principio en acto y en potencia, y de una cosas sucesivas y las mismas acciones de alguna manera son, por ello tomando
y otra forma requiere la relación a otro que le sigue a él, sea en acto o en po- con más generalidad el verbo es, suelen decir los teólogos que principio es aque-
tencia. llo de donde algo es. Y del mismo modo podría quedar comprendido en esas pa-
12. Una división del principio general.-Qué es principio intrínseco y qué labras el principio del conocimiento y queda realmente comprendido si se con-
extrínseco.- Y así se termina la descripción del principio tomado en común y sidera el conocimiento en cuanto que es una cierta realidad que se hace o
de modo confusÍsimo que trae Santo Tomás con estos términos en 1, q. 33, a. 1: es; sin embargo, con toda razón añadió Aristóteles un tercer miembro acer-
Principio es aquello de lo que algo procede de cualquie1' modo; en donde aque- ca de los principios del conocimiento para significar que no siempre el prin-
lla palabra procede no ha de ser tomada estrictamente como verdadero origen, cipio de conocimiento es principio de la cosa conocida, sino que con frecuencia
sino como cualquier clase de consecución o conexión, como hasta aquí hemos son diferentes los principios de la cosa en su ser conocido de los principios de
dicho; y para significar esto añade tal vez Santo Tomás aquella partícula de la cosa misma en su ser o en su hacerse. Y no añadió especialmente un princi-
cualquier modo. Y en este sentido ha sido tomada aquella definición del referido pio de amar, porque éste no es otro más que el principio del ser o del conocer.
y con esto consta suficientemnte no sólo la explicación sino también la división
Descl'iptio principii in cOlnmuni ratis. Atque hoc totum significsvil Aristo- sumpta est illa definitio ex praedicto loco principio autern eius quod fit, comprehen-
consummatur teles, dicto loco V Metaph., cum dixit prin- Aristotelis, dicentis principium esse id unde ditur omne principium rnotus vel operario-
cipium esse primum unde aliquid est, etc.; aliquid esto Consulto enim videtur abstinuis- nis ut sic, vel cuiuslibet rei successivae, nam
11. Inter prinelPlum et principiatum nam illa dictio unde praedictam connexio- se a peculiari verbo significanti originem
connexio requisita.- Secundo infertur ex ista onmia habent suum esse in fierí; sub
nem vel consecutionem indicat. Est autem ve! alipm modum emanationis, ut per illam principio yero eius quod es!, inc1uduntur
dictis ad rationem principii non satis esse ut hoc cum proportione intelligendum; nam particulam un de omnem modum coniunc- omnia principia rerum quae aliquo modo
sit prius alio, sed necessarium esse ut inter tionis seu consecutionis complecteretur. Ad- habent esse (ut aiunt) in facto esse. Quia
illa sit aliqua connexio vel consecutio unius esse potest principium in actu et in poten tia,
et utroque modo requirit habitudinem ad al- dit vero ad maiorem explicationem princi- vero etiam res successivae et actiones ipsae
ab alio quod principium denominatur. Roe pium esse id unde aliquid est, aut lit, aut
patet ex communi modo concipiendi ho- terum, quod ad illud consequitur vel actu aliquo modo SUDt, ideo generalius sumendo
vel potentia. cognoscitur, ut simul cum descríptione ge- verbum est dici solet at theologis principium
minum, et inductione facHe declaratur. Nam neralem quarndam divisionern principiorum
horno heri natus non est principium eius 12. Principii generalis quaedam divi- esse id unde aliquid esto Atque eodem modo
sio.- Intrinsecum p¡<incipium quod, quod explicaret; ad illa enim tria membra modo posset sub his verbis comprehendi princi-
qui hodie nascitur, !icet sit prior illo; et cornrnernorata possunt omnia principia revo-
in divinis, si Spiritus Sanctus non procede- vero extrinsecum.- Atque ita concluditur pium cognitionis, et revera comprehenditur,
descriptio principii in communi et confusis- cari, praesertim ea quae sunt per se; nam si cognitio consideretur quatenus quaedam
ret a Filio, Filius non posset dici principium quae sunt per accidens, vix possunt ad cer-
eius; etiamsi cogitari aliquo modo posset sime sumpti, quam sub his terminis D. res est quae fit vel est; merito tamen Aristo-
Thomas tradit, 1, q. 33, a. l: Principium tarn methodurn revocari, nisi quatenus re- teles tertiurn membrum adiunxit de princi-
ratione prior, eo, scilicet, modo quo actus ducuntur ed ea quae sunt per se. Sic igitur
intellectus dicitur prior actu voluntatis. Est est id a quo aUquid procedit quocumque piis cognitionis, ut significaret non semper
modo; ubi verbum illud procedit non est principia omnia aut sunt principia rei in principium cognitionis esse principium rei
ergo necessarÍa aliqua connexio vel conse- fierí, aut principia rei in es se, et ad haec
eutio; et ideo iuxta varios modos talis con- sumendum stricte pro vera origine, sed pro cognitae, sed saepe alia esse principia rei
duo membra reducuntur omnia principia in esse cognito a principiis eiusdem rei in
secutionis, varia etiam est denominatio prin- . quacumque consecutione vel connexione, ut rerurP, quia non po test intelligi in rebus
cipii; interdum enim oritur ex situ, inter- hactenus locuti sumus; et ad hoc significan- esse aut fieri. Non addidit autem in speciali
alius status ni si in fieri, vel in esse; et non principium aman di; quia hoc nullum est
dum ex successione intrinseca, aliquando ex dum addidh fortasse D. Thomas illam par- semper principium effectionis est principium
dimanatione, et sic de aliis superius enume- ticulam quocumque modo. Atque hoc ·sensu nisi vel principium essendi vel cognoscendi.
constitutionis reí, ut patet in privatione. Sub Atque ex his satis constat tum descriptio,
336 Disputaciones metafísicas Disputación XII.-Sección 1 337
dada por Aristóteles, división. ~digo- que es trimem?re: ~e~pu~s de ella añade sof~a. Igualn;ente a las relaciones reales y de razón. Y con lo dicho puede con-
Aristóteles otra bimembre, dIciendo que uno es el prznczpw zntnnseco y otro el clU1rs~ lo mIsmo acerca del tercer punto: en primer lugar, porque es tan grande
extrínseco que es la subdivisión de los primeros miembros, como él mismo in- la. vanedad en aquell~s razones o conexiones de los principiados con los princi-
dica bast:nte claramente. Y a aquella división trimembre reduce todas las acep- pIO.S que apenas conVIenen entre sí más que en el nombre y en alguna proporcio-
ciones de principio que había enumerado arriba y todas las otras que pueden nalIdad, En segundo lugar, porque cuando aquello que se denomina principio es
pensarse. Ni se preocupó de enumerar todas las significaciones de la misma pa- un ente solamente de ra~ón, el motivo de fundar la relación de principio no
labra, cosa que sería laboriosa e inútil, sino solamente aquellas que o bien eran puede ser real; en cambIO, en las otras cosas existe con frecuencia una verda-
las más usadas o por las cuales podían conocerse fácilmente las demás. Y por ello dera .dimanación ~ procesión real. Por otra parte, ésta, a veces, es creada; a ve-
juzgo inútil buscar escrupulosamente otro motivo de suficiencia de aquella enu- ces, mcreada; eXiste, por tanto, también en estas cosas la misma razón de ana-
meración. Y si alguien desea una disputación pormenorizada de este punto, lea logía. Finaln;~nte, porque los principios que se denominan así únicamente por
a Fonseca en el libro V Metaph., c. 1, a lo largo de siete cuestiones, y princi- a~guna suceSIOn tempo~al .u. orden 1.0cal y otra conexión accidental semejante,
palmente en la cuarta. dIstan n;uch? de los pr;ncIpIOs esenCIales y muchísimo más de los que son tales
por un. lll~~Jo y causalIdad verdadera. Ni se opone a esta analogía la unidad de
Se explica la analogía del principio la exphcacIOn dada, pues los términos de que ésta consta son de tal modo tras-
c~ndentales q7Ie enc~er~a~ en sí la analogía. Ni se opone tampoco el que casi
13. En tercer lugar, se infiere de lo dicho que el principio no se dice en SIempre .se . dIga prtnc.tpzo absolutamente y sin adiciones, acerca de cualquiera
sentido meramente equívoco de todos los miembros que están contenidos bajo de los sIgmfica~os ~rnba expuesto~; pues esto puede suceder o bien por causa
él y que han sido enumerados arriba, puesto que no solamente les es común de una proporcIonalIdad clara y eV1dente, o porque consta por la materia de que
el nombre sino también alguna razón expresada por el nombre. Pero suele du- se tr.ata e~ q,ué significad? ~e. toma la palabra, o ciertamente por alguna razón
darse de si ésta es unívoca o análoga. A esto hay que responder brevemente que propIa e llltrmseca de prlllCIplO, según lo que diremos después al tratar de la
no puede ser unívoca. Porque en un principio pueden considerarse tres cosas: analogía del ser.
una es la cosa misma que se denomina principio; otra, la relación propia según 14.. U!'l, mismo nombre. res~ecto de diversas cosas es análogo con analogía
el ser que se concibe entre el principio y h principiado; y la tercera es aquello de at1't~uc~o,! y de proporcwn~lzdad.-Orden de imposición de la voz principio
que se concibe como la razón próxima e}:; fundar tal relación, que es la conse- a sus ,Stg!1tf~cados.- Pr~gunta~a t~l vez alguien de qué clase es esta analogía y
cución o dimanación del principiado res,pecto del principio. Ahora bien, en nin- de que sIgmficados se dIce pnmanamente el principio. De este punto tratan ex-
guna de estas tres cosas convienen unívocamente todas aquellas cosas que se de- t~nsamente los comentarista~ en el referido libro V de la Metafísica, c. 1. Yo,
nominan principios. Lo primero es claro, porque se llama principio no sólo al sm embargo, b.revemen~e, pIenso que esta analogía no es una sino múltiple res-
ente increado sino al creado, ni sólo al ente real sino al de razón; pero estas co- pecto de los dIversos slgmficados: pues no hay contradicción en que el mismo
sas no convienen unívocamente en alguna razón propia e intrínseca; luego. Y la nombre que significa primariamente una cosa se transfiera a las demás' a unas
misma razón puedt! darse de lo segundo, pues también la relación de principio P?r atri~ució~, y a otras, e? cambio, por. proporcionalidad. Como sano: que Sl~~
es común a la creada y a la increada, aunque esta última la desconozca la fllo- mfica pnmanamente un ammal y por atnbución significa la medicina y por pro-

tum etiam divisio ab Aristotele tradita, divi- bris quae sub illo continentur superiusque Item ad relationes reales et rationis. Et ex que significato supra posito; nam hoc acci-
sio (inquam) dicta quae est trimembris. Post numerata sunt, quandoquidem non tantum his idem concludi po test de tertio: primo dere potest ve! propter proportionalitatem
illam vera subjungit Aristote!es aliam bi- nomen sed etiam aliqua ratio nominis est quidem, quia tanta est varietas in illis ratio- claram et notam, vel quia ex subiecta materia
membrem dicens aliud ""e principium in- illis communis. Dubitari vero solet an sit nibus seu connexionibus principiatorum cum constat in qua significatione sumatur vox
trinsecum, aliud extrinsecum, quae est sub- univoca vel analoga. Ad quod breviter di- principiis ut vix inter se conveniant nisi in vel certe propter aliquam propriam et intrin~
divisio priorum membrorum, ut ipsemet sa- cendum est non posse esse univocam. Tria nomine et proportionalitate aliqua. Secundo,
tis ciare indicat. Atque ad illam trimembrem quia quando id quod denominatur princi- secam rationem principii, iuxta ea qua e infe-
enim possunt in principio considerad: unum rius dicemus de ana logia entis.
divisionem revocat omnes acceptiones prin- est res ipsa quae denominatur principium' pium est ens rationis tantum, ratio fundandi
14. Idem respectu diversorum et attribu-
cipii, quas supra numeraverat, et omnes alias aliud propria relatio secundum esse, qua~ relationem principii non po test esse realis;
tionis et pl'oportionalitatis analogum.- Ordo
quae excogitari possunt. Non enim sollicitus I?rincipii ad principiatum concipitur; ter- in aliis vera rebus saepe est vera dimana-
fuit in enumerandís omnibus significationi- tio et processio realis. Rursus haec interdum impositionis vocis pril1cipium ad sua signifi-
tmm est id quod intelligitur tamquam pro- cc;ta.- Quaeret autem fortasse aliquis qualis
bus ipsius vocis, quod prolixum esset et mi- xima ratio ~un~andi illam relationem, quae est creata, interdum increata; est ergo in his
nime necessarium, sed eas quae vel erant eadem ratio analogiae. Tandem, quia princi- SIt haec analogia et de quibus significatis prin-
est ~on~e~utIO lIla seu dimanatio principiad cipium primario dicatur. De qua re multa
magis usitatae ve! ex quibus aliae facile a prInCIpIO. In nuIlo autem ex his con ve.. pia quae solum ob successionem temporis
poterant cognosci. Et ideo supervacaneum niunt univoce ea omnia quae principia di- aut ordinem situs, vel aliam similem acci- dicunt interpretes, dicto lib. V Metaph., C.
cens~o scrupulose inquirere aliam sufficien- dentalem connexionem sic denominantur, 1. Ego tamen' breviter censeo hanc analo-
cuntur. Primum patet, quia principium de-
tiam illius enumerationis. Ouod si quis co- longe distant a principiis per se et maxime giam non esse unam, sed multiplicem' re-
n<?minatur non tantum ens increatum, sed
piosam de illa re disputationem requirat, le~ etIam creatum, nec solum ens reale sed ab illis quae per verum influxum et causali. spectu diversorum significatorum: non enim
gat Fonsecam, lib. V Metaph., c. 1, per etiam rationis; sed haec non conveniunf uni- tatem taHa sunt. Neque huic analogiae ob- repugnat idem nomen primario significans
quaestiones septem, praesertim in quarta. voce in aliqua ratione propria et intrinseca; stat unitas descriptionis datae; nam termini rem aliquam, ad quasdam alias transferri per
ergo. Atque eadem ratio fieri potest de quibus illa constat adeo sunt transcenden- attributionem, ad alias vera per proportio-
Analogia principii declaratur secundo; nam etiam relatio principii com- tales ut analogiam in se involvant. Neque nalitatem. Ut sanum primario significans
13. Tertio ex dictis infertur principium munis est ad creatam et increatam ,quamvis etiam obstat quod fere semper absolute et animal, per attributionem signifieat medici-
non dici mere aequivoce de omnibus mem- hanc posteriorem philosophia non' agnoscat. sine addito pril1cipium dicatur de quocum- nam, per proportionalitatem vera pomum in-
22
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338 Disputaciones metafísicas


Disputación XIl.-Sección 1 339
porcionalidad una manzana entera y sin pudrir. Esto, por consiguiente, es lo que de principio positivo y esencial con verdadero influjo y producción sin causali-
pienso que se ha de decir acerca del nombre de principio respecto de sus signi- dad, que es una clase de principio más elevada y admirable.
ficados. Pero hay que considerar que una cosa es hablar de la primera imposi-
16. Có.mo se dice el principio de Dios en cuanto que es principio de Dios
ción de esta voz, tal como ha sido hecha por los hombres, y otra de la cosa sig-
Y. de la~ c~z~turas.- Por 10 cual suelen investigar con todo derecho los teólogos
nificada por ella, como en un caso parecido distingue Santo Tomás, 1, q. 13, a. 6.
s~ ~l pnnclplO .en común, incluso dicho del mismo Dios en cuanto que es prin-
Del primer modo, pienso que esta voz ha sido impuesta para significar el prin-
cipio del movimiento o del tiempo, pues dado que los primeros filósofos no co- CIpIO ,de las cn~turas, o en cuar;to que una persona divina es principio de otra,
nocían más que las cosas corpóreas, en ellas distinguieron primeramente el prin- es .UD:1VOCO o analogo. A~gunos pIensan que es análogo y que se dice de Dios con
cipio, el medio y el fin; y esto parece que fue conocido primeramente partiendo pnondad er; las emanaClOnes ad extra que en las ad intra, porque la criatura pro-
del movimiento o de alguna acción; y por esto es verosímil que el nombre de cede .de DlOS no sólo según la persona, sino también según su naturaleza y
principio fuese impuesto primeramente para significar el principio del movi- esenCIa; '! por ello parece que hay mayor razón de principio en Dios respecto
miento o de la acción o la parte aquella de la magnitud por la que el movimiento de las cnaturas que en el Padre Eterno respecto del Hijo, cuya persona produce
empieza. Y quizá quería decir esto Aristóteles en primer término al enumerar pero ~o su naturaleza. Y se cor;firma porque la razón de principio respecto de
esta acepción. Partiendo de esto se derivó la voz por proporción o proporciona- las cnat.uras es absoluta y esencIal, y la otra, en cambio, es relativa y nocional;
~hora bIen, las cosas que son esenciales, por sus propios conceptos parecen más
lidad a los otros significados. lmportan~es y anteriores ~ las n~cionales. Se co~firma en segundo lugar porque
15. Qué significa principio primariamente y secundariamente.- Pero en
l~ potencIa absolut~ en DlOS se dIce de .la potencIa productiva ad extra con prio-
cambio, en cuanto a la cosa significada, esta voz significa preferentemente los
rIdad ~obre la ~d mtraj por 10 cual DlOS es absolutamente omnipotente por su
principios esenciales antes que los accidentales; y principalmente aquellos que
potenCia ope~at1va a.d extra, pero no ad intra, pues de 10 contrario el Espíritu
son principios por un influjo verdadero y real, porque en éstos es mucho más
Sant~ no sen~ ommpotent~ p.o~ no poder producir ad intra. Ahora bien, existe
verdadera y propia la dimanación de uno respecto del otro y el origen que el
la t;Ilsma razon pa~a el pnncIpIo que para la potencia, ya que es principio por
nombre de principio lleva en si. Y esta razón de principio está unida con la razon de la potenCIa. Y a~í piensa Durando, In 1, disto 29, q. 1.
causalidad respecto de las criaturas y conviene tanto a Dios como a las criaturas; 17. A otros, en camblO, les agrada más que sea análo!TQ pero con una .
y de este modo puede decirse de Dios y de las criaturas según la analogía de .d d d I ' .. d' <> , PrIO-
rI a ~ prmClplO a tn!ra sobre el ad extra, sea porque la relación de principio
atribución; por ejemplo, el ser principio eficiente se dice analógicamente de
a las cna~ur~s. es de razon y entre las personas divinas es real, sea también por-
Dios y de las criaturas, pero no sólo según una proporcionalidad sino por causa
que el pnnclplo es aque~~ de donde algo es; pero la criatura es analógicamente
de una verdadera y real conveniencia, que es, sin embargo, análoga y que incluye
respec~o de la persona dlvma procedente, porque ésta procede en su ser rncreado
la atribución, como explicaremos más abajo en general tratando de la analogía
y aquella en el creado; luego aquella procesión es mucho más noble in 1
del ente para Dios y las criaturas. y 10 mismo pnede decirse del principio final
V ejemplar. En cambio, cómo la razón de principio sea común al principio efi-
.según la anal ' ., po~ ~onslgU1ente,
. ogla .. tamb"len la razón de principio que 'responde
c uso
ciente, final y ejemplar, pertenece a la división de la causa en estos miembro:,: a ~11.~ se dIce con pnondad de la. emanación ad intra que ad extra. Y de esta
y en otros, acerca de 10 cual trataremos más abajo. Y en Dios solo, en las ope-
opmlon parece que es Santo Tomás en 1 q. 33 a. 1 ad 4 y a 3 P
h' d I " ' " . ero en ~-
A;
e os p asa1es no trata e nombre de principio sino del nombre de padre, acerca
raciones ad intra (de 10 cual no se ocupa la filosofía) se halla la verdadera razón
rem significatam principalius significat haec a.gt;0vit) . reperitur vera ratio principii posi- tia ~impliciter in Deo· prius dicitur de po-
tegrum et incorruptum. Sic igitur dicendum tlVI ac per se cum vera influxu seu pro-
censeo de principii nomine respectu suorum vox principia per :;e, quam per accidens; et tentm producendi ad extra quam ad intra'
significatorum. Est autem considerandum ea praesertim quae sunt principia per verum ductione absque causaJitate, quae est altior unde peus simpli~iter est omnipotens pe~
et realem influxum, quia in his est multo et mirabilior ratio principii. potentlan: operandl ad extra, non vero ad
aliud esse loqui de prima impositione huius • 1.6. De Deo, u,t Dei et creaturarum prin-
vocis prout ab hominibus facta est, aliud verior et proprior dimanatio unius ab alio I~tra; altas Spiritus Sanctus non esset om-
et origo quam nomen principii prae se fert. ClplUm est? qualzter dicatur principium.- mpo~ens, eo quod ad intra producere non
de re significata per illam, ut in simili di- U?d~ ?lent? solet a theologis inquiri an
stinguit D. Thomas, r, q. 13, a. 6. Priori Haec autem ratio principii cum causalitate pOSSIt. At vero. eadem est ratio de principio
coniuncta est respectu creaturarum, et con- prInClpmm In communi, etiam dictum de quae ~e potentta, ~um principium sit ratione
modo existimo hanc vocem impositam es se lpSO Deo ut est principium creaturarum, vel
ad significandum principium motus vel tem- venit tum Deo, tum etiam creaturis. Et P?tent¡ae. Atque Ita sentit Durandus In I
hac ratione potest de Deo et creaturis dici u~ una. persona divina est principium alterius, dlst. 29, q. 1. ' ,
poris, nam quia priores philosophi non co- Slt umvocum vel analogum. Quidam putant
gnoscebant nisi res corporales, in eis pri- secundum analogiam attributionis; verbi .17. ~¡¡is vera placet es se analogurn pe)'
gratia, esse principium efficiens analogice esse analogum et per prius dici de Deo se- prms dlctum ?e principio ad intra quam ad
mum distinxerant principium, medium et cundun; emanationes ad extra quam ad in-
finem; haec autem videntur primum cognita dicitur de Deo et creaturis, non secundum extra, t,ur:r: q~la relatio principii ad creaturas
proportionalitatem tantum, sed propter ve- tra, qUla creatura procedit a Deo non tan- est .ratlOms, It;ter personas vero divinas estr
ex motu seu actione aliqua; et ideo verisi- tum secundum personam, sed etiam secun-
mile est nomen principii primum fuisse im- ram et realem convenientiam, analogam ta- r~al!~, tum etmm quia principium est unde
men et includentem attributionem, ut in- dum naturam et essentiam' et ideo maior al 'Gl11.d ~~.t; sed creatura analogice est re-
positum ad significandum principium mo- ratio principii videtur esse 'in Deo respectu
tus vel actionis, vel partem illam magnitudi- ferius generaliter explicabimus in analogia spectu ?Iv~nae perso~ae procedentis, quia haec
entis ad Deum et creaturas. Et idem dici creaturarum quam s it in Patre apterno re- proce~lt In ess~ mcreato, ilIa in creato;
nis a qua incipit motus. Et fortasse hoc sig- spectu Filii, cuius personam producit, n,m
nificavit Aristoteles primo loco hanc accep- potest de principio finali vel exemplari. ergo 11Ia procesSlO est longe nobilior etiam
tionem enumerans. Hinc vera derivata est Quomodo vero ratio principii communis sit n.at~ram. Et confirmatur, quia ratio prin- s~c!-!ndum at;a!ogiam; ergo etiam rati~ prin-
principio efficienti, finali et exemplari, per- Clpll respectu creaturarum est absoluta et Clpll, qua e dI! respondet, per prius dicitur
haec vox per proportionem vel proportiona- essentialis, alia vero relativa et notionalis'
tinet ad divisionem de causa in haec et secundum emanationem ad intra quam ad'
litatem ad alia significata.
alia membra, de qua infra dicemus. In solo ea ver~ quae. sunt essentialia, ex proprii~ extra. Atque huius sententiae videtur esse
15. Quid primario, secundario quid sig- c.once!Jt1bus vldentur potiora et priora no-
l'Iifícet principium.- At vero quantum ad autem Deo ad intra (quod philoso¡;ihia non D. ~h.omas,. 1, q. 33, a. 1, ad 4, et a. 3.
tlOnahbus. Confirmatur secundo, quia poten- Sed 11IIs 10cIs non agit de nomine principii,
Disputación XII.-Secc~i~ón~1_ _ ._ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 341
340 Disputaciones metafísicas
primero, no hay duda de que aquí hay analogía, porque la .r~lación de principio
del cual la cosa es muy diferente. Pero el nombre de princIplo lo afirma expre- de Dios para las criaturas es de razón, y la de la persona dIVIna pr~ducente a la
samente In 1, disto 29, q. 1, a. 2, donde Capréolo, Alberto y Ricardo piensan producida es real. Y este sentido lo declara expresamente Escoto, dlSt. 29, a. L
Más todavía, esta analogía o no es de atribución sino de propo~ción solamente ~
lo mismo.
< 18. La tercera opinión puede ser que este nombre principio es unívoco para o al menos, si es de atribución, no es según un concepto c.omun, ya que aqUl
aquellas dos razones, pues no hay contradicción en que el mismo nombre que es no hay ninguno para el ente de razón y el real.
análogo respecto de varios sea únívoco respecto de algunos, como es claro por 20. En cuanto a lo segundo, pienso también que es más probable que la
sí mismo, y diremos después más extensamente al tratar de la comunidad del razón de principio actual se diga analógicamente y más principalmente de Dios
ente y del accidente. Y que en el caso presente sea así en cuanto a la parte de según las procesiones ad intra que ad extra, a causa de las razones aducidas. Y
que ahora tratamos se prueba porque aquí no interviene la analogía de propor- ésta es una analogía de atribución y no sólo de proporción, igual que es la ana-
cionalidad ni de atribución. Se prueba la primera parte ya porque de 10 contra- logía del ente y de los otros atributos que se dicen propiamente de Dios y de
rio sólo se llamaría Dios principio de las criaturas metafóricamente y no propia- las criaturas, Pues esta analogía de principio se funda en la analogía que e:nste
mente; ya también porque Santo Tomás, más arriba, confiesa expresamente que entre la creación y las procesiones de las divinas personas en la razón de ongen
se da una razón común de origen de la procesión de las criaturas desde Dios, o o de diman tción. Porque si las producciones no convienen unívocamente en la
de una persona divina desde otra, la cual es ser algo desde algo, y que así se ~omún razón de producción, tampoco la razón de principio pue~e ser unívoca}
da también una razón común de principio; en cambio, en la analogía de propor- principalmente porque ser de este modo principio actual de las cnaturas no con-
cionalidad no hay ninguna razón común. Se prueba la segunda parte porque viene a Dios sino por denominación extrínseca tomada de la emanación de la
Dios, en cuanto que se dice primer principio de las criaturas, no queda referido criatura desde El mismo. En cuanto a que la razón de procesión sea análoga
a sí en cuanto principio de las personas; luego no debe haber allí ninguna ana- respecto de la creada y de la increada, y que se diga con prioridad de la J?roce-
logía de atribución. Igualmente porque de lo contrario el Espíritu Santo se diría sión increada, se prueba en primer lugar por la regla general de los atnbutos
principio de las criaturas por atribución al Padre o al Hijo, 10 cual parece bas- divinos, que propiamente y siempre se dicen con prioridad de D~os, c~mo más
tante absurdo. Igualmente porque aquí cesa la razón de analogía de atribución abajo probaremos. Y esto es verdadero no sólo en las cosas esencIales SInO tam-
que suele darse entre Dios y las criaturas, a saber: que todo el ser o toda per- bién en las personales; pues la persona se dice analógicamente de la cre~d.a y
fección de la criatura está primariamente en Dios y depende de El; Y en cam- de la increada; y Padre o Hijo se dicen analógicamente de las personas dlV1l1aS
\1io, aquí una razón de principio no es causada por otra, ni depende de ella; V de las humanas.
más aún, tampoco la emanación de las criaturas depende por sí de las dimana- . 21. En segundo lugar, porque también en esta razón es de algún modo ne-
ciones de las divinas personas, porque la multitud de las personas no era nece- cesaria la dependencia y la antecesión natural entre l~s orígene~ ad extra y a~
saria por sí para la producción ad extra; por consiguiente, en el caso presente cesa intra. Pues aunque la creación, por su parte, no reqUler~ esencIal;nente la Trl-
toda la razón de analogía de atribución.
nidad de personas, y consecuentemente tampoco las proceslOnes ad mtra, con todo
19. En este punto parece que hay que distinguir aquellas tres cosas que por parte de Dios las requiere esencial y necesariamente y depende de ellas a
distinguimos antes en todo principio, a saber: la relación de principio, la ra-
zón próxima de tal relación y aquello que se denomina principio. En cuanto a lo
tio talis reIationis et id quod principium muni ratione productionis, nec ratio prin-
nominatur. Quoad primum, non est dubium cipii potest esse univoca, praesertim cum
sed de nomine patl'is, de quo est longe analogia autern proportionalitatis non est una quin hié: sit analogia, quia re!atio principii esse hoc modo actuale principium creatum-
diversa ratio. Sed sub nomine principii id communis ratio. Secunda autem pars pro- Dei ad creaturas est rationis, personae au- rum non conveniat Deo nisi per denomina-
expresse affirmat In 1, disto 29, q. 1, a. 2, batur quia Deus, ut dicitur primum prin- tem divin'ae producentis ad productam est tionem extrinsecam ab emanatione crea tu-
ubi Capreo!., Alber., Richar. et alii idem cipiurn creaturarum, non refertur ad se ut realis. Et hunc sensum declarat expresse rae ab ipso. Quod autem ratio processionis
sentiunt. est principium personarum; ergo nuIla pot- Scotus, disto 29, q. 1. Immo haec analogia analoga sit respectu creatae et increatae,
18. Tertia vero sententia esse potest hoc est ibi es se analogia attributionis. Item, quia vel non est attributionis, sed proportionis quodque per prius dicatur de processione
nomen principium es se univocum ad illas alias S¡:;iritus Sanctus diceretur principium tantum, ve! saItem, si est attributionís, non increata probatur primo ex generali regula
duas rationes; non enim repugnat idem no- creaturarum per attributionem ad Patrem est secundum communem conceptum, quia
men quod est analogum respectu plurium divinorum attributorum, quae proprie sem-
vel ad Filium, quod videtur satis absurdum. hic nullus est ad ens rationis et reale. perque per prius de Deo dicuntur, ut infra
es se univocum respectu aliquorum, ut per Item quia hic cessat ratio analogiae attribu- 20. Quoad secundum etiam existimo pro-
Íle constat, et infra tractando de communi- probaturi sumus. Habet autem verum non
tionis qua.; esse solet inter Deum et creatu- babilius rationem principii actualis dici ana- tantum in essentialibus, sed etiam in perso-
tate entis et accidentis latius dicemus. Quod ras, nimirum quod omne esse seu omnis logice et principalius de De\.> secundum
autem ita sir in praesenti quoad hanc par- nalibus; nam persona analogice dicitur de
perfecio creaturae primario est in Deo et ab processiones ad intra quam ad extra, propter creata et increata; et Pater aut Filius di-
tem de qua agimus, probatur quia hic non illo pendet; hic autem una ratio principü rationes adductas. Est autem haee analogia cuntur analogice de divinis personis et hu-
intervenir ana logia proportionalitatis, nec non causatur ah alía neque ab iIla pendet; attributionis, et non solum ¡::roportionis, si- manis.
attributionis. Prior pars probatur, tum quia immo nec emana tia creaturarum per se cut est analogia entis et aliorum attributo-
alias solum per translationem diceretur Deus 21. Secundo, quia etiam in hae ratione
pendet ex dimanationibus divinarum persa- rum quae de Deo et creaturis proprie di- est aliguo modo necessaria dependentia et'
principium creaturarum, Don per proprieta- narum; quia multitudo personarum non erat cuntur. Nam haec analogia principii fun- antecessio natura lis inter origines ad extfl\
tem; tum etiam quia D. Thomas supra ex- per se necessaria ad productionem ad extra; datur in analogia quae est inter creationem
presse fatetur dari unam rationem cornrnu- et ad intra. Nam, licet creatio ex parte sua
cessat ergo in praesenti omnis ratio analogiae et processiones divinarum personarum in per se non requirat Trinitatem personarum
nern originis processionis creaturarurn a Deo, attributionis. ratione originis seu emanationis. Quia si et consequenter qee processiones ad intra, ex
vel unius personae divinae ab alia, qua e est 19. In hac re distinguen da videntur illa productiones non convenhmt univoce in com-
áliquid ab aliquo esse, et sic etiarn dari parte tamen Dei per se ac necessario illas
tria guae supra in omni principio. distin-
unam communern rationern principii; in ximus, scilicet, relatio principii, proxima 1'a-
342 Disputaciones metafísicas 343
Disputación XII. Sección 1
su manera. Además, porque toda eficiencia depende esencialmente de la persona omnipotencia; y la potencia de Dios en la razón. de I?otencia .act.iva¡ o ~rodtt~:~~o
agente; y en Dios no puede haber persona sin producción o procesión ad intra. es potencia analógicamente sino de modo pnmano y pnnclpa. or o d '
Además, también, porque la producción de las criaturas depende por sí de la la razón de principio en c~anto se toma precisamente de aquella no pue e ser
inteligencia y del amor; y no puede haber en Dios inteligencia sin el Verbo, ni
amor sin el Espíritu Santo. Y de acuerdo con esta consideración dijo Santo To- análoga. b' . , Se puede decir que por consiguiente, la
más, 1, q. 45, a. 6, que las procesiones de las personas son las razones de la pro- 23. Se responde a una o ¡ecwn.- . d ' de en endrar o
ducción de las criaturas; y en la respuesta ad primum añade que las procesiones potencia no se dice analógicamente de la potencla e crelar y . g tal cual
de las divinas personas son la causa de la creación. Y así queda solucionado el de esp irar' ahora bien el consiguiente parece falso, pues a potenclla es b' ,
es la acción" o la producción; es así que la pro ducclOn . , es ana'loga'; uego1 tamllen
'
fundamento que refiriendo la tercera opinión adujimos en contra de esta parte. . ¡ugar conc~ dI' endo que no eXIste ta ana
y el fundamento de Durando no es obstáculo; más aún, declara que las proce- la potencia. Respondo en pnmer d" ogla1
que se diga con posterioridad de la potencIa creadora; porque como lle,. a
siones de las divinas personas, al no tener ninguna dependencia ni imperfección,
Potencia eficiente de Dios no puede ser potencia analógicamente, ya ~ue por m~­
son de un grado tan elevado que no pueden convenir unívocamente con las pro- . , o atnbuclOn
. " se denomma .
cesiones creadas. Por consiguiente, el hecho de que en la persona producida la guna proporclOn aSl,' y porque es la pnmera, y .mas d d
perfecta potencia. Por 10 cual añado que o bien en cuanto ~ esto :ay .unlvoc~.a
esencia no sea producida sino sólo comunicada, no disminuye la verdad de la
() si existe alguna analogía, como tal vez la hay, la potencia pro uctlva se l~e
producción, sino que más bien es algo que pertenece a su infinita perfección. Del
con prioridad de la potencia creadora, etc., que de la ?e~eradora, etc: La razon
mismo modo que el hecho de que el Padre Eterno produzca al Hijo no sólo se-
de ello está en que la razón formal de potencia,. 9ue slgmfi~a acto pnmer~ p~ra
mejante en naturaleza específica, sino también de la misma naturaleza numérica, la roducción se halla en Dios con toda perfeccl,on y propIedad resp:cto e as
no disminuye la verdad de la generación, sino que pertenece a su infinita per- .p , cambio respecto de los orígenes mternos o de las dlvmas perso-
fección, como anotó muy bien Santo Tomás, 1, q. 41, a. 5, ad 1. cnaturas; y end ', 'gún nuestro modo de concebir que según la realidad.
22. Por 10 que toca a la tercera razón, es decir, a aquello que se denomina nas que proce en, es mas se '1 . t d la~
1 l 'dad no tanto' es acto primero cuanto u' timo
1 respec o ie'
Porque en a rea 1
t d e

principio, si se toma de modo -por decirlo asÍ- enteramente material, es evi- "
procesiones internas, como más ampliamente se vera despues tratar. e d a ~~n-
dente que no puede mediar analogía ni puede haber algo anterior a aquello que da voluntad y potencia de Dios. Y la razón está en que a potencIa . e. lOS
se denomina primer principio de las criaturas. Ni puede haber tampoco algo más re: ecto de las criaturas es para una emanac~ón transeúnte real~ente dlstmta y
perfecto que aquello que por parte del tal principio es la raíz y el origen de seme- no Pfluyente de modo necesario de tal potencIa; y por el~~, aquella es .con toda
jante denominación; pues es su infinita perfección. Más aún, incluso si no habla- ro iedad potencia y acto primero respecto de tal emanac~?n;. en camblO, la po-
mos de modo tan material acerca de aquel principio, sino formalmente, en cuanto p t: atriz o de espiración se da según una proceslOn mmane~te, que en
que es -por decirlo así- principio en potencia, en este sentido pienso también tenCla gener . ., to . m puede ser
que la razón de principio no puede decirse con menos propiedad o con posteriori- la realidad no puede existir sólo en poten~la smo slempre en ac , .
dad de Dios en cuanto que es principio de las criaturas; y esto lo persuaden algu- realmente distinta de aquello que concebImos nosotros por l~odo de potencIa:
nos argumentos expuestos en la primera y tercera opinión. Y principalmente porque m cuanto a su absoluta perfección, como se ve por Sant~ Tomas, 1, ~. 41, a. 5,'
esta denominación es absoluta, eterna y esencial; pues se toma del atributo de la ~ por ello, de acuerdo con la realidad y la verdad, se dIce la potencla con mas
requirit et ab eis suo modo pendet. Tum propiedad de la creadora que de la generadora, etc.
Filium non tantum similem in natura spe-
quia omnis effectio per se pendet a persona cifica, sed etiam eiusdem numero naturae,
agente; in Deo autem non potest esse per- non minuit veritatem generationis, sed per- ten tia autem Dei in ratione potenti~e acti- et perfectione reperitur in I?eo respectu cr.e~­
sona sine productione ve! processione ad in- tinet ad infinitam perfectionem eius, ut op- vae ve!· productiva e non e~t .ana~oglce p<;>- turarum; respectu autem lllternarum ong¡-
tra. Tum etiam quia creaturarum productio time annotavit D. Thomas, I, q. 41, a. 5, tentia, sed primario ac pnnclpa.liter. R,atlO num, ve! divinarum personarum procede~­
ex se pendet ex intelligentia et amore; non ad 1. ergo principii prout ab illa praecIse sumltur tium, magis est secundum modum conc;-
potest autem esse in Deo intelligentla sine 22. Quod vera ad tertiam attinet, id est, non potest es se analoga: . piendi nostrum quam secundum remo QUla
Verbo nec amor sine Spiritu Sancto. Et ad id quod principium denominatur, si omni- 23. Satisfit obiectiom.- ,DIces: ergo p<;>- in re non tam est actus primus quam ulti-
iuxta hanc considerationem dixit D. Tbo- no materialiter (ut ita dicam) sumatur, clarum tentia non dicitur ana!og¡c~ de. potentla mus respectu internarum processionu~, ~t
mas, I, q. 45, a. 6, processiones personarum est non posse intercedere ana!ogiam neque creandi et generandi ve! splrandl; ,:onse- !atius infra constabit tractando de SClentIa,
esse rationes productionis creaturarumj et es se ali.quid prius quam id quod primum quens autem videtur fa!sum, nam t.al!s est voluntate et potentia Dei. Ratio autem est,
in responsione ad primum addit quod pro- principium creaturarum denominatur. Neque potentia qualis est actio ve! productl?; sed quia potentia Dei respeetu crea.tuI:1ru~. est
ces5Íones divinarum personarum sunt causa etiam es se potest aliquid perfectius quam id productio est analoga; ergo et potentla. Re- ad emanationem transeuntem relpsa dl~tlllC­
creationis. Atque ita solutum manet funda- quod ex parte talis principii est radix et spondeo primum concedendo non es se talem tam et non necessario fluentem a tal! po-
mentum quod referendo tertiam sententiam origo talis denominationis; est enim infinita analogiam quae posterius dicatur. de pot~n­ tentia' et ideo illa est propriissime poten-
attulimus contra hanc partem. Fundamentum perfectio eius. Immo etiam si non adeo ma- tia creandi; quia, ut dixi, potentla ~ffectl\:a tia et' actus primus respectu t~lis ema;,-atio:
autem Durandi nil obstat, irnmo declarat terialiter de illo principio !oquamur, sed Dei non potest esse ana!ogice pote;1t1a~ qUla nis' at vera potentia generandl vel splrandl
processsiones divinarum personarum cum formaliter, quatenus est (ut sic dicam) prin- per nullam proportio;,-em auto attrlbutlOnem est' secundum processionem immanentem,
sint sine u11a dependentia ve! imperfectione cipium in potentia, sic etiam existimo ra- ita nominatur; et qUla est pnma ac perfec- quae in re non potest esse tantum in potel?'-
esse adeo eminentis rationis ut non possint tionem principii non posse did minus pro- tissima potentia. Unde ad~o ve! quoad hoc tia sed semper in actu, nec p<;>test es.se. III
cum creatis productionibus univoce conve- prie aut per posterius de Deo ut est prin- esse univocationem, ve! SI es~ al!qua apa- re distineta ab eo quod a nobls conclpltur
nire. Quod ergo in persona producta es sen- cipium creaturarum; et hoe persuadent logia ut fortasse est, per ,!JI1US pot~ntIam per modum potentiae, quantum ad absolutam
tia non producatur sed communicetur tan- nonnulla argumenta facta in prima et tertia productivam dici de potentla creandl, etc:, perfeetionem eius, ut constat ex D. Tboma,
tum, non minuit veritatem productionis sed opinione. Et maxime quod haec denomina- quam generandi, etc. Ratio esto qUla formal!s 1, q. 41, a. 5; et .i~eo secun~um rem. et
potius pertinet ad infinitam perfectionem tio est absoluta, aeterna et essentialis; su- ratio potentiae, quae actum prlll:;um ad. pro- veritatem propriu& dlcltur potentIa de creatIva
eius. Sicut quod Pater aeternus producat mitur enim ex attributo ononipotentiae; po- ducendum significat, cum omm propnetate quam de generativa, etc.
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344 Disputación XIl.-Sección 1


Disputaciones metafísicas 345
2~. Si e~ p.ri~cipio generativo y espirativo se dicen unívocamente.-Cómo cual hemos dicho tantas cosas sobre el princlplO, a saber: que el principio y la
se. dtce ~l prmct?to acerca de Dio~ creador y operante a partir de un sujeto.- causa no son enteramente lo mismo, ni se dicen recíprocamente, sino que el prin-
NI ha~ mconv:lllente en que el ongen o la producción sea análoga, ya porque la cipio es más general que la causa. Así piensa expresamente Santo Tomás en I,
poten.cla de DIOS ,n.o toma su .razón de una referencia a 10 exterior, sino de su q. 33, a. 1, ad 1, tomando de allí la razón de por qué una persona se dice prin-
esencIal y a~sol~t~sIma perfeccIón; ya también porque pertenece a la excelencia cipio de la otra y no causa. Lo mismo tiene In 1, disto 29, a. 1, in corp., y ad 2,
~e la po~encIa dlvma tomada absolutamente no estar unida a su acción Dor nece- y en el De Potentia, q. 10, a. 1, ad 9, y es el parecer general. Lo prueban acer-
sI~ad, III poder ten.er tampo~? una acción adecuada a sí o del mismo ~rden; y tadamente las razones de duda propuestas al principio en tercer lugar, y consta
aSI sucede. que la lmperfeccIon a la que incluye esencialmente la producción o manifiestamente por todo lo dicho acerca del principio. En efecto, principio se
dependen~Ia de l~ cnatura, no sólo no disminuye la perfección y propiedad de dice también de aquello que propiamente no influye en otro, y la causa, en cam-
l~ potencIa de PIO~ para obrar fuera de sí, sino que también es un indicio ma- bio, de ningún modo se dice así. Igualmente ocurre por esto que el principio
lll?esto ~e su mfi~l1t~ perfección .. Po~ el contrario, empero, la excelencia de los les conviene no sólo a los entes reales sino también a los entes de razón o a la
ongenes mtern~s IndIca suma e mfilllta perfección y propiedad de los actos in- privación; y la causa, en cambio, no así. Por consiguiente, esta conclusión es
manentes. de DIOS, y c.onsecuentemente disminuye de algún modo la propiedad de manifiesta comparando la causa con el principio en toda su generalidad; en cam-
la potenCIa en acto pnmero, tal como dijimos. Estas cosas queden dichas de paso bio, si se compara con un principio que verdadera y esencialmente infunde algo
pa;-a dec!a:ar exactamente la analogía del principio. En cambio, hay otra cosa de ser en aquello de que es principio, la conclusión es también verdadera, pero
mas teologIca, que suele pre~untarse, si la, acepción de principio aplicada en Dios con todo es tan difícil que no puede conocerse con la luz natural, pues en solo
como generante y como espIran te, es Ulllvoca o análoO"a' en lo cual pienso yo el misterio de la Trinidad se encuentra tal modo de principio, y por ello es di-
con Escot~ en e! lugar arriba citado, que es unívoca, °c~mo es la relación o la fícil asignar la diferencia y la razón, acerca de lo cual trataremos en la sección
p~rsona, 111 en 111n~una de. las cosas que se dicen con toda propiedad de las di- siguiente.
vmas personas entiendo 111nguna analogía o atribución ya que allí no hay nin-
guna depend~ncia o. i~p~rfección o prioridad de natur;leza. Por otra parte, suele Solución de las difi~ultades
preguntarse .SI el prmcIpIo tomado ad extra en Dios como creador y como ope-
rante a partIr ~e matena pres?puesta, es análogo; esto es lo que parecen pensar 26. ¿Tuvo Aristóteles por una misma cosa al prindpio y a la causa?- Examen
alg;llloS; yo, sm embarg~, pIenso que es unívoco, porque la efección se dice de varios pasajes de Aristóteles con este objeto.- Al primer testimonio de Aris-
u111voc~mente de I~ creaCIón y de la educción, principalmente la que es hecha tóteles puesto al comienzo responden muchos con aquella regla dialéctica de que
por DIOS como p:lmer agente; pero acerca de todo esto, es suficiente ya con en los ejemplos no se pide verdad, y en tal pasaje puso Aristóteles el principio
lo que llevamos dICho. y la causa como de paso y a modo de ejemplos. Pero esta es una interpreta-
ción ,forzada o mejor una modesta concesión de la equivocación de Aristóteles.
Resolución de la cuestión principal
Otros interpretan que el nombre de causa allí no se toma de modo propio sino
25. El principio !iene más extensión que la causa.- Por último, se infiere vulgar en cuanto que se aplica a cualquier ocasión o condición necesaria. Pero
de lo que llevamos dIcho la respuesta a la cuestión propuesta, por causa de la también esta explicación tiene una dificultad que abordaremos después, ya que
el nombre de causa, incluso tomado vulgarmente, no tiene nunca tanta ampli-
24. Principium generativum et spirati- di~ta . ~~opter deelarandam exacte anaJogiam I
vum an dicantur univoce.- Principium de prmcIpll. Illud vera magis theologicum est
Deo aeante et operante ex subiecto qualiter 9uod quaeri solet, an principium clictu~ multa de prinCIpIO diximus, scilicet, prin- difficilis ut non possit cognosci lumine na-
cipium 'et causam non esse omnino idem turae, quia in solo Trinitatis mysterio re-
dicatur.- Neque obstat quod origo vel pro- mtra Deum de generante et spirante sit uni- nec reciproce dici, sed principium commu-
ductio sit analoga, tum quia potentia Dei peritur talis principii modus et ideo difficile
Vocum vel analogum; in quo ego censeo nius esse quam causam. Ita docet expresse D. est discrimen et rationem assignare, de quo
non sumit rationem suam ex habitudine ad cum ~coto, Joco s.upra citato, esse univo-
extrinsecum sed ex sua essentiali et abolutis- Thomas, 1, q. 33, a. 1, ad 1, inde rationem dicemus sectione sequenti.
c';1m SICut est relatlo vel persona. neque in sumens cur in Deo una, persona dicatur
sima perfectione; tum etiam quia ad excel- Solvuntur argumenta
lentiam clivinae potentiae absolute sumptae h:s. q.uae cum. omni proprietate cÍicuntur de principium alterius et non causa. Idem ha-
pertinet ut neque ex necessitate sit con- dIV~DlS perSODlS intelljgo analogiam vel attri- bet In 1, disto 29, a. 1, in corp., et ad 2, 26. An principium et causam idem Aris-
iuncta suae actioni, nec etiam possit habere ?utIonem~ cum ibi nulla sit dependen tia, aut et de Potent., q. 10, a. 1, ad 9, et est toteles reputaverit.- Varii Aristotelis loei ad
Impe~fectIo, vel prioritas naturae. Rursus communis sen ten tia. Quam recte probant id expenduntur.- Ad prjmum testimonium
actionem sibi' adaequatam seu eiusdem or- quaen solet utrum principium ad extra clic-
dinis; atque ita fit ut imperfectio quam rationes dubitandi. positae in principio in Aristotelis initio positum multi respondent
essentialiter ineludit productio seu depen- tum de Deo Ut creante vel operante ex tertio loco et ex omnibus dictis de principio per illam regulam dialecticam, exemplorum
p~aes.upposi.ta m~teria sit analogum; quod manifeste constato Nam principium dicitur non requiri veritatem; in eo enim loco obi-
den tia creatUIde, non solum non diminuat ahquI sentIre vIdentur; ego vero censeo
perfectionem et proprietatem potentiae Dei es se univocum, quia effectio univoce' dicitur etiam de eo qui proprie non influit in alium, ter et gratia exempli posllÍt Aristoteles prin-
ad agendum extra se, sed etiam sit mani- causa ver o minime. Item hinc fit ut prin- cipium et causam. Sed haec dura interpre-
de creatione et eductione, praesertim quae cipium non tantum entibus realibus, sed tatio est vel modesta potius concessio Aris-
festum indicium infinitae perfectionis eius. a Deo fi~ ut a primo agente; sed de his haec
E contrario vero excellentia internarum ori- etiam entibus rationis seu privationi con- totelici lapsus. AHi exponunt nomen causae
sunt satIS. veniat; causa vero non item. Est ergo haec ibi non accipi proprie, sed vulgari modo,
ginum indicat summam et infinitam perfec-
tionem et proprietatem actuum immanen- conc1usio manifesta comparando causam ad prout de quacumque occasione ve) con di-
Principalis quaestionis resolutio principium in tota sua generaHtate; si vero tione necessaria dicitur. Sed haec etiam ex-
tium Dei et con sequen ter aliquo modo mi-
nuit proprietatem potentiae in actu primo,
25. P~incipium latius patet quam cau- comparetur ad principium vere ac per se po sitio habet difficultatem infra attingendam,
sa.- yltImo ex dictis colligitur responsio ad influens aliquod esse in eo cuius est prin- nam nomen causae etiam vulgariter sump-
ut deelaratum esto Atque haec sint obíter quaestIonem propositam, propter quam tam
cipium, est etiam vera conelusio, tamen ita tum nunquam tam late patet ,sicut prin-
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q .......__"'"'"- - - - - -

346
Disputaciones metafísicas
Disputación Xll.-Sección 1 347
tnd como el de principio. Puede, por tanto, decirse que Aristóteles allí afirma dos
cosas sobre el ente y ~a unidad. La primera es que son la misma cosa. La se- dió Aristóteles como regla general, que el principio se dice también de todos los
gtmda es q,ue, s~ conVIerten entre sí; por consiguiente, cuando Aristóteles dice modos en que se dice la causa, aunque no solamente en aquéllos. Y de acuerdo
como el prznctpw y la causa, no las compara. en lo segundo sino en lo primero, con este sentido encaja perfectamente la razón de Aristóteles; sin embargo, pue-
ya que pretende exponer que el ente y la umdad son una misma cosa realmente de difícilmente acomodarse a las primeras palabras. Otra exposición indica Santo
pero no en el con~ep.to.; y para esto introduce un ejemplo diciendo que se com~ Tomás, a saber, que a las acepciones de principio allí enumeradas convienen
portan. como el pnnCIP!O y la causa, no como la túnica y el vestido; por lo cual, otras tantas causas, aunque no bajo el mismo concepto; pues de la causa co-
InmedIatamente despues. de aquellas 'p~labras principio y causa añade pero no mienza el movimiento, y así en otras cosas. Según esta exposición, la prueba
como las cosas que se dtcen ca,,! un umco concepto. Y si la comparación se hace de Aristóteles ha de ser inducida de otro modo, a saber: para confirmar desde
en una y ot.ra cos~ no es preCISO entenderla del principio y la causa universal- allí que dichas acepciones tienen lugar en el principio, porque tienen también
mente SI?O mdefimdamente, .en cuanto que a veces el principio y la causa, aun- lugar en la causa, ya que toda causa es principio; pero con todo, no se sigue de
que se SIga ,tInO del otro, dIfieren conceptualmente, por ejemplo el principio y allí que la causa y el principio se digan recíprocamente, ya que aunque las acep-
la causa efiCIente. ' ciones allí enumeradas puedan acomodarse a la causa según otras razones, sin
27. Al segu~~o te~timonio tomado del V libro de la Metafísica responden embargo, el principio tiene mayor amplitud, puesto que se dice de todos aquellos
algunos que tam?Ien alh se toma el nombre de causa en sentido amplio V vulgar, modos en que se dice la causa y según la razón propia de causa, y además se
~ero esto va abl~rta.m.ente en contra de la mente de Aristóteles, que ú:ata dis- dice también de otros modos, según la razón general de principio.
tlntam;nte del prmcIpIo. y la caus~, y expone el significado de uno y otro propia 29. Al tercer testimonio, tomado del libro XII de la Metafísica, donde Aris-
V filosoficamente. Ot:a mterpretacIón es la que dice que cuando Aristóteles afir- tóteles llama causa a ·la privación, la exposición común de todos y la necesaria,
ma que la ca~s.a se ~Ice de ta?tos modos como el principio, no hay que entenderlo es que allí usó el nombre de causa en sentido vulgar, en cuanto que se dice causa
de modo pOSItIVO, sm~ negatIv~; ~s. decir, que la causa no se dice de otros mo- todo 10 que se requiere de cualquier modo para otra cosa.
dos que los que se dIce el. pnncIpIo, aunque no sea necesario que se diga de 30. Pero podrá decir alguno que consiguientemente, si hablamos con ver-
todos aquellos modos. Y cIerta~ente, aunq~e la propiedad de aquella palabra, dad y guardando la proporción debida, hay que confesar que el principio y la
en tant?s, modos,_ parece que dIficulta esta mterpretación, sin embargo la razón causa se dicen recíprocamente, pues si uno y otro se toman en toda su amplitud
fue Artstoteles a~ad: parece que obliga a admitirla, pues agrega: Ya que todas y analogía y uso vulgar, se convierten; y si la causa se toma estrictamente y con
..as causas. son prtnctpws. De la cual razón absurdísimamente se infiere que la toda propiedad, también se convierte con el principio tomado del mismo modo .
causa se dIce de todos lo~ modos ~n q~e se dice el principio, pues esto sería ar- Pero si la causa se toma propiamente y el principio ampliamente y por eso se
gumel!tar d~sde 10 ~upenor a lo mfenor afirmativamente, de la misma manera . dice que el principio es más general que la causa, se hace una comparación im-
que SI algmen deduJese:. Toda sustancia es ente; luego la sustancia se dice de propia; y con la misma razón podría decirse que la causa tiene más amplitud
tantos modos como se dtce el ente. que el principio, ya que si la causa se toma ampliamente y el principio en sen-
28. .Otra exp.osi.ci?n indica Alejandro de Hales, a saber: que en tantos mo- tido propio, tendrá más amplitud. Se responde negando una y otra parte del aser-
dos se dIce el pnncIpIo en cU,antos se dice la causa, porque toda causa es prin- to, pues comparando el principio propio y esencial con la causa propia y esen-
cipio. De tal modo que despues de enumerar las significaciones de principio· aña- cial es más general el principio, como se ve teológicamente en el caso de las pro-

ci.pium, Dici ergo potest Aristotelem duo ibi


dícere de ente et uno. Primum est esse idem. proprie ~xponat. Alia expositio est cum Aris- quasi generalem regulam, quod principium 29. Ad tertium testimonium ex XII Me-
Secundum est convertí inter se; cum ergo t?t~les alt tot mod!s di~i causam quod prin- etiam didtur omnibus modis quibus dicitur taph., ubi Aristoteles privationem vocat cau-
ClPlUI?, n?n esse mtelhgendum positive sed causa, quamvis non illis solís. Et iuxta hunc sam, communis omnium et necessaria ex-
Aristoteles ait sicut principium et causa non po sitio est ibi fuisse usum nomine causae
n~gat¡ve, Id est, causam non dici aliis mo- sensum optime quadrat ratio Arist.; tamen
coml?arat, ea in secundo, sed in primo~ in-
tendIt emm docere ens et unum es se idem ~IS quam his quibus dieitur principium vix potest accommodari ad priora yerba. Alia vulgari modo, prout causa dicitur quid quid
re, non tamen ratione; et ad hoc inducit h~et non necesse sit díci omnibus illis mo~ expositio indicatur a D. Thoma, scilicet, prin- ad aliud quovis modo requiritur.
e~e!'Ilplum dicen s quod se habent sicut prin- dlS. Et ,quidem l~cet ,Proprietas illius vocis cipii acceptiones ibi numeratas tot conve- 30. Sed dicet alíquis: ergo si vere et
tot modts refragaIl hUIC expositioni videatur cum proportione loquamur, fatendum est
ClplUm et causa, non sicut tuniea et vestis' nire causae, quamvis non sub eadem ratio- principium et causam reciproce dici, nam
unde, immedi~te post Ula yerba principiu~ tamen ratio quam Aristoteles subiungit vi~ ne; nam ex causa incipit motus et sic de
de~ur cogere ~d illam admittendam; subdit si utrumque in tota sua amplitudine et ana-
el causa, subdlt sed non ut quae una ratione aliis. Iuxta quam expositionem probatio logia et vulgari usu sumatur, convertuntur;
dicuntur. Vel si in utroque fiat comparatio emm : Quontam omnes causae principia Aristotelis aliter est inducenda, scilicet, ut
sunt. Ex qua ratione ineptissime inferretur si autem striete et cum omni proprietate
n?n oportet universaHter intelligi de princi~ inde confirmet illas acceptiones habere 10- causa sumatur, etiam convertitur cum prin-
plO et causa, sed indefinite, quod aliquando ca~sa~, dici omnibus modís quibus dicitur cum in principio, quia etiam habent locum
I::rn::cI'plU,m; ~sset enim argumentari a supe- cipio eodem modo sumpto. Si yero causa
principi?m et ~ausa, licet mutuo consequan- in causa, quia omnis causa principium est; sumatur proprie et principium late et ideo
tur, ratlone dlfferant, verbi gratia, princi- ~Ion Id mfenu,s affirmative; ut si quis col- inde tamen non sequitur causam t"t prin-
hgeret: Omms substantia est ens' ergo dieatur principium generalius esse quam
pium et causa efficiens. cipium reciproce diei, quía, licet acC'~ptiones causa, impropria fit comparatio; et eadem
27, Ad secundum testimonium ex V
quot m,odis dicitur ens, totidem) dicitur
substantla. ibi numeratae secundum alias rationes pos- ratiGne dici posset causa latius patere quám
Metaph. respondent aliqui etiam ibi sumí sint causa e accommodari, tamen principium principium quia si causa large sumatur et
nomen causae lato et vulgari modo, Sed 28. Aliam ve~~ expositionem indicat Ale-
x,a~d. Alens., ,s~lhcet, tot modis diel prln- latius patet, quia dicitur omnibus illis modís principium proprie, latius patebit. Respon-
hoc aperte est contra mentem Aristote- quibus dicitur causa et secundum propriam deo negando utramque partem assumptionis;
lis, cum distincte tractet de principio et Clp1U~ q~~t dlcltur causa, quia omnis causa
e~t, pr~nclp!Um: I~a .. ut post enumeratas sig- rationem causae; et praeterea dicitur aliis nam comparando principium proprium ac per
causa et utriusque significata philosophiee et modis secundum generalem principii ratio- se ad propriam et per se causam, commu-
mÍlcatlOnes pnnClp!1 subiunxerit Aristoteles
nem. nius est principium, ut patet theologice in

,~
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348
Disputaciones metafísicas Disputación Xll.-Sección II 349
cesiones divinas y fisicament l" ,
significación má~ amplia tam~i ~n ~ pnvacIOn. IY t?m~~do a uno y otro en su sino o bien del origen o de cualquier otro modo. Y en este sentido hay que
Pues aunque la causa así tomad en pIenso que e. pnnclpIO es algo más general. explicar a los griegos, que, como dice Santo Tomás, admiten que el Hijo sea
dadera y esencialmente causas ~o~o~~renda vanas cosas que no son propia, ver'" principiado por el Padre.
tenido bajo la general significa~ión de ~i:c~ ~~~prende na~a que n.o 9u.ede con- 33. Solución de las dificultades que prueban que la causa tiene más ampli-
algunas cosas que de ningún modo seP dicep ,y en c~m~)1o: el prInCIp10 abarca tud que el principio.- A las dificultades aducidas en segundo lugar, que prueban
ción vulgar, pues el primogénito se lla n. c~u~as'd mI slq~~era en la conversa- que la causa tiene mayor amplitud que el principio, hay que responder que Aris-
modo causa. ma prInCIpIO e os hIJOS, pero de ningún tóteles, en el primer testimonio, no habla en general del principio sino del primer
principio en un orden, que tenga influencia y causalidad. Y acerca de este prin-
31. Los Padres Griegos usaron el nombre d . "
En cuanto al modo de hablar de los Padre G' e ca~sa en lugar de prznczpw.- cipio había dicho en el mismo sitio que aunque sea pequeño por su magnitud eS
ron el nombre de causa con más amplitud sd flegos, ay que responder que usa- grande por su facultad. Y sobre este primer principio, niega que tenga una cau-
lín; pero que realmente no atrib J e ~ que se puede o debe usar en la- sa superior, a saber, en aquel orden. Pues únicamente el primer principio de
en sus operaciones ad' intra uyeron e nom re, de causa a las personas divinas modo absoluto y en toda la amplitud del ente no tiene causa alguna. Y en el
e indica con ello al . J e~ c~~nto ~ue p~opIamente dice relación al efecto mismo sentido, en el libro 1 de la Física, pone en la definición de los principios
uno respecto de otr;.una Imper ecclOn; S1110 solo en cuanto que dice origen de del ente natural que no sean de otros, a saber, del mismo modo que el ente na-
tural proviene de aquellos mismos, porque aquéllos son los primeros principios
32. Si algo es principiado 1 d' , en aquel orden. Sobre los cuales principios, en cuanto principios, y sobre su
principio.- A la razón d d . en a~ cosa: zvznas y qué es lo correlativo del definición propia se
ha de tratar en la Filosofía; pero en cuanto que algunos de
tivo del principio en las ~o:a n~?~n oSpteologos. q~e lo principiado sea correla- ellos son causas, se ha de tratar de ellos en 10 que sigue.
el Padre es principio d 1 H" s ~v111as. . or conSIgUIente, aun cuando digan que
por el Padre. Así Sant~ T~:::á:I;!a~, S111 embargo, que el Hijo sea pr~ncipiado
Según este modo de hablar será correlad~03Jet ~, ~d. 2, Y 0lltros comunmente.
otro. Este parecer ha sido a rob ' pr111cIplO aque o que procede de SECCION II
rencia al misterio de la Trfnida~do con raz0!1 por lo~, teólogos latinos por reve-
piado parece significar algo hecho !or!'~r:rge:~aer t?bCaSIOn de error; pu~~ I:rin~i­ SI EXISTE UNA RAZÓN COMÚN DE CAUSA; CUÁL ES Y QUÉ NATURALEZA TIENE
lo' . ..' , n a amos antes, o tambIen 111dlca
om~~~~ [:ere~~~e~~~; ~ ~~:~g%~~~:ente i~dica el comienzo. en el ser. Pero 1. Aristóteles no nos dejó ninguna definición de la causa en común; en cam-
si con el nombre de principiado . l
qu:~ando lo peyoratIvo del término,
principio, en este sentido se nie se slgm .ca. S? o aquello que es correlativo de
bio, los filósofos posteriores se esforzaron en formularla de la manera que mejor
se proceda para explicar las razones propias de cada una de las causas individua-
que efectuado, sino que significag~nl~:m~:~clplado sea lo mismo que causado o les a partir de la noción común, y que al mismo tiempo se declare cuál sea la
conveniencia de las causas entre sí. Pero hay que suponer que se trata de la
tiene principio no de duración (pues esta e;ui~~~~~;d 1~y p~~~e~~it~;lao~~~~i~)~ causa formalmente en acto en cuanto que es causa; pues como antes decíamos
acerca del principio, también en la causa pueden considerarse tres cosas, a saber:
pri~cipiis. di~inarum processionum et physi- la cosa que causa, la misma causación, por llamarla. así, y la relación que se sigue
ce In l?r1yatlOn:. ~~ sumendo utrumque in 32. p'rin,cifiatum an aliquid in divinis et
su~ ~a~IssIma sIgrufIcatione, etiam existimo quod p,rmczpn correlativum._ Ad rationem (haec enim aequivocatio etiam toIlenda est), sunt prima principia in illo ordine. De qui-
prInCIpIUm :sse quid cornmunius. Nam, !i- t.heolog1 negant principiatum es se correla~ sed veI originis veI cuiusvis alterius modi. bus principiis ut principia sunt et eorum
cet causa SIC sumpta plura comprehendat tlvum principii in divinis. Licet igitur dicant Atque in hoc sensu sunt explicandi Graeci, propria definitione in Philosopma disputan-
quae non sunt. I?roprie, vere ac per se cau-, P~~rem esse principium Filii, negant tamen qui, ut D. Thomas supra refert, admittunt dum est; ut vero aliqua eorum sune causae,
sae, ta~e~ ~:h¡J. comprehendit quod sub Flhum esse principiatum a Patre. Ita D. Filium principiari a Patre. de illis dicetur inferius.
genera~ s:gn:fI~atlOne principii non con ti- ~homas, I, q. 33, a. 1, ad 2, et alii commu- 33. Solvuntur quae probant causam prin-
neatur, prInCIplUm vera aliqua complectitur mt.er. Iuxta quem loquendi modum corre- ,cipio latiorem.- Ad argumenta secundo loco SECTIO II
qua e pullo modo dicuntur causae etiam IatIvum principii erit id quod est ~b alio facta, quibus probatur causam !atius patere
vulgar: s:r:none;,. primogenitus enidt Voca- Qu~e sell:te;:ltia merito approbata est a theo~ quam principium, respondetur Aristote!em UTRUM SIT ALIQUA COMMUNIS RATIa
tur pnnCIplum flhorum, non tamen causa IO~IS LatInlS ob reverentiam mysterii Trini. in primo testimonio non loqui generatim CAUSAE, ET QUAENAM ET QUALIS
ullo modo.
tatls et. a~ . tollendam occasionem erroris; de principio, sed de primo principio in ali- 1. Ex Aristotele nullam causae in com-
~1.. ~rae~i Patres causae nomine pro nam prInClpratum videtur significare aliquid quo ordine, quod habeat influentiam et cau- muni definitionem habemus; posteriores vera
prmclplo USI.~ Ad modum loquendi Patrum .fac~um, .ut supra argumentabamur, vel etlam salitatem. De quo principio ibidem dixerat philosophi in ea assignanda laborarunt, ut
Graecorur;t respon~etur usurpasse nomen mdl~at .lde~ .q,uod initiatum, et consequen_ ¡icet magnitudine parvum sit, facultate esse a cornmuni ad proprias rationes singularum
~ausae latlUS qua m In Latina proprietate pos- ter In~cat InltlUm essendi. Omisso vero illo magnum. Et de hoc primo principio negat causarum explicandas melius procedatursi-
Slt ~ut. debeat usurpari; re tamen ipsa non m~st:n? .et ablata vocis invidia, si nomine habere causam superiorem, scilicet in illo mulque declal'etur qualis sit convenientia
~ttflbUlsse nomen causa e . personis divinis ad prmclpl.atI solum significetur id quod est ordine. Nam solum primum principium ab- causarum inter se. Supponendum autem est
mtra, quaten,us pr?pri.e dicit relationem ad solute et in tota Iatitudine entis nullam ha- sermonem esse de causa in actu formaliter
~ffectum, et In eo Indlcat a!iquam imperfec- co~re~a~lvum principii, sic negatur idem es se
prmc~pIa.tum quod causatum vel effectum;
bet causam. Et eodem sensu in I Phys. ut causa est; sicut enim supra de principio
tlone~; sed soIum ut dicit originem unius ponit in definitione principiorum entis na- dicebamus, ita etiam in causa tria considerari
ad aha. sed slgnrficare tantum id quod ad alío est possunt, scilicet, res quae causat, causado
turalis quod non sint ex aliis, eo, sci:licet,
ve! quod habet principium, non durationis modo quo ens naturale est el' ipsis, quia illR ipsa (ut sic dicam), et reIatío quae ve! con-
350 Disputaciones metafísicas
Disputación XII. Sección 11 351
o que se concibe. De este tercer miembro no se ha de tratar nada en toda la
materia, pues tiene después su lugar propio en la materia de la relación. Pero mente, 10 que dijo Aristóteles en una disyunción, es, o. se ~ac~e~ ~o:o:s~~e, J~~~:
acerca de los otros dos tenemos que tratar; en primer lugar, sobre la causación abarcado bastante confusamente con ~?a pala?r;, S~cf~gu;~ ~ue de lo cont;ario la
misma por la que formalmente se constituye en acto la causa y por la que se nos no puede significarse la sola conseCUClOn por m ere 'infieren las causas' por
manifiesta la causa misma o la virtud causativa. definición convendría también a los efectos d~ que se l ' . , n ~ con-
2. Se rechaza una primera descripción de la causa.- Así, pues, la prime- n general se slgmfique cua qUler coneX1O
consiguiente, es menester que, e .. " . l' almente el argumento en
Iil definición de causa que se suele dar es ésta: Causa es aquello por lo que ., y d t isma exposlclon se toma prmc P
se satisface a la interrogación con que se pregunta por qué algo es o se hace. secuclodn. 1 ~ es ader:nición' pues dicha definición no es tanto de la causa cuan-
contra e a mIsma , ., 1 . . , ya que de ella se
Esto puede tomarse de Aristóteles, II de la Física, C. 7, donde prueba la suficien- to del principio por 10 cual conviene tamblen a a prlVaClOn, . h d
cia de las causas por aquello de que con ellas se satisface a todos los modos con . 1 mutaciÓn a no ser tal vez que se diga que ~l verbo, se. stgue a e, ~n-
que puede preguntarse por qué es una cosa; indica, por consiguiente, que la cau- s:~~er:e por infl~jo y dependencia; y en este senudo, sera CIertamente váhda
sa es aquello con que se satisface a la cuestión por qué. Por lo cual se ve que la definición, pero será muy oscura.
la locución por qué no se toma de aquel modo especial con que suele decirse
en la causa final, sino de un modo más general que comprende a todas. Pero esta Resolución de la cuestión
definición apenas declara en nada la cosa, pues es igualmente oscuro lo que sig-
nifica aquella palabra por qué; en efecto, si se toma rectamente sólo significa la Legítima y adecuada descripción de la causa. -La tercera definición 1e~
relación de la causa final, y aun a ésta no la explica suficientemente, como vere-
mos después. Y si se toma con más amplitud, comprende los varios modos que
la q~e princip~lmentetraen ,alg~mos
modernos \ Ca~~a s~s r:~~:~l:l d:o~~ed~~, r!~
a
depende esenczalmente. A mI, clert~men~e, ~C:pr~s~la así' Causa es un principio
con aquellas voces se significan, de qué, por medio de qué, por qué cosa es algo; parece bien' con todo, me parecerla mejor ' , . o ue
por lo cual sólo se impone un nombre común, pero no se explica la razón común. que infund; esencialmente el ser en otro. Pu~s en lluga~ ~~~vr:::r~ f~e~:finfdo

~~~ ::~:n::~!;;::m~!:~a¿:f::~~~:~~q: ~2~:a~~~:~~:,";~ !:


Añado que aquella voz, con tal generalidad, puede, quizá, comprender también
los principios que no son causas, como dijo Cristo, loan., 6: Yo vivo por causa
del Padre; donde no se señala una relación de causa sino sólo de principio.
3. Se rechaza la segunda definición de causa.- La segunda definición, muy cau~a; pues el ente y,a9 y por aq¿ella partícula'quef
u
eqUlvalente- es remOUSlmo.
infunde esencialmente,
i . f d
corriente, es: Causa es aquello a lo que algo sigue, la cual suele citarse tomán-
dola del lib. De Causis, en el que no se halla; y más bien parece tomada de la queda excluída la privación yp
toda
esencialmente el ser en otro. ero e
tav~r~oa~~f~:~~l, n~u:e n~a ~:
fi .
t~~a; :~r~~ta~
. ,
definición de principio explicada anteriormente partiendo de Aristóteles, V de la le atribuirse de un modo especial a la causa e clente, smo mas
Metafísica. En efecto, lo que Aristóteles puso como primero en lugar del género, mente, como sue to ue ~ uivale al verbo dar o comunicar el ser a otro.
en aquella definición de causa se pone mediante un término más trascendental,
a saber: aquello; en cambio, las restantes partículas, a saber: a lo que algo, equi-
;!:t ::be::~~ e~bj~~:~ alg~nos e~
. '
contra de esta pa:te que la cadusa lmatertal
1 d la formal' y entre las extrmsecas, no a e ser a
Fo~m~
valen manifiestamente a aquellas palabras de Aristóteles, de donde algo. Final- e~ ser! s~~i~~~. ~er~ aunque de un modo especial se atribu.ya a aque!las dos
~:U~asa dar el ser, a la forma en cuanto que completa el proplO y especIfico ser
sequitur vel cogitatur. De hoc tertio mem- cat habitudinem causae finalis et iIIam ip-
bro nihil in tota materia tractandum est; sam non satis declarat, ut postea videbimus.
habet enim inferius suum proprium locum Denique 'quod Aristoteles su!' disiu~ctione ad rem spectat, mihiprobatur; libent~us
Si yero sumatur fusius, comprehendit va- dixit, est, aul fit, aut c()gno~C!tur, satis co~­ tamen eam sic describerem: C:ausa. est przn-
in materia de relatione. De aliis vera duo- rios modos qui iIIis vocibus significantur, ex
bus dicturi sumus; primo autem de causa- fuse comprehenditur sub umco verb.o ~e9u¡-. c;t>ium per se influens esse In alzud .. ~am
quo, per quid, a quo aliquid est; unde so- tur' in hoc enim verbo non pote;;t sl~niflcarJ loco generis existimo convenie~tius. pom il.lud
tione ipsa per quam formaliter constituitur
causa in actu et ex qua nobis innotescit
lum imponitur nomen commune, non tamen sol~ consecutio per ilIation~Ill, ahoqul. con,:,e- nomen commune quod propmqmus et lm-
causa ipsa seu virtus causandi. explicatur communis ratio. Addo iIlam vocem niret definitio etiam eff"cubus ex qUlbus ~n­ mediatius convenit definito; hoc autem mo-
2. Prima causae descriptio reprobatur.- in ea generalitate etiam posse comprehen- feruntur causae; oportet ergo ut gen~raum do comparatur principium ad causam; nam
Prima igitur definitio haec tradi solet: Causa dere principia quae non sunt causae, sicut quamcumque connex¡one~ vel cons~c~t!Onem ens et ilIud relativum id, quod absolute po-
est id per quod satisfit interrogationi qua in- Christus dixit, loan., 6: Ego vivo propter significet. Atque ex hac Ipsa exposlttone ~u­ situm ¡¡li aequivalet, remotissimum esto Per
Patrem, ubi non habitudo causae sed prin-
quiritur propter quid aliquid sit seu fiat. Quae cipii mitur potissimum ar~me.ntum co?,~ra Ip- ilIam autem particulam, per se influens, e~­
tantum significatur. sam definitionem; qUla. ü!a .. defimt10 ?,on
sumi potest ex Aristot., Ir Phys., c. 7, ubi cluditur privatio, et omnis causa per. aCCl-
sufficientiam causarum probat ex eo quod 3. Secunda causae definitio refutatur.- tam est causae quam pnnc~pu; un~e ettam dens, quae per se non conferunt aut mflu-
Secunda definitío et valde communis est: convenit privationi, nam ex lila seC'Ult~r ~u­
per ilIas satisfit omnibus modis quibus quae- unt esse in aliud. Sumendum est au~en; ver-
Causa est id ad quod aliud sequitur, quae tatio nisi forte dicatur verbum s~"
ri soJet propter quid res sit; significat ergo 1ll- bum ilIud influit non stricte, ut attrtbUl spe-
causam esse id :per quod satisfit quaestioni
referri solet ex libro de Causis, ubi non re- telli~endum esse per influxum et depel'-:_:_ cialiter solet causae efficienti, s~d genera-
propter quid. Unde constat dictionem prop- peritur; et potius videtur sumpta ex defini- tiam; quo sensu constabit quidem defiruuo,
tione principii supra declarata ex Aristote- lius prout aequivalet. verb.? .dandI vel con;-
ter quid non sumi iIIo speciali modo quo erit tamen valde obscura. municandi es se alten. Obllcmnt autem qUl-
solet dici de causa finali, sed generalius ut le, V Metaph. Nam quod Aristoteles posuit
primum loco generis, in ilIa definitione cau- Quaestionis resolutio dam contra hanc partem, quo~ ca~sa m~­
comorehendat omnes. Haec vera definitio terialis non dat esse, sed formahs; mter ex-
nihU fere rem declarat; nam aeque obscu- sae ponitur per terminum magis transcen-
dentalem, sci!icet, id; reliquae vero particu- 4. Causae germana adaequataqu~ ~escrip­ trinsecas vero finalis non dat esse, sc;d effi-
rum est quid significet ilIud verbum propter tio.- Tertia definitio est quam pott;;slme af- ciens. Sed, licet speciali modo attnbuatur
quid; nam si recte sumatur, solum signifi- !ae, scilicet, ad quod aliud, manifieste aequi-
valent illis verbis Aristotelis, unde aliquid. ferunt aliqui moderni: Causa es.t ¡d a quo iIIis duabus causis dare esse, formae ut c?m-
a1iquid per se pendet. Quae qUldem, quod plenti proprium et specificum esse, efficlen-
-----....-_-----;---------~

352
Disputaciones metafísicas Disputación Xll. Sección 1I 353
y a la eficiente en cuanto influye realmente, con todo, en absoluto y bajo una numéricamente' pues las personas divinas son correlativas, a pesar de ser de la
razón común, también la materia en su género da el ser, porque de ella depende misma esencia.' Y si se dice que son de la misma esencia absoluta, p~ro que se
el ser del efecto y ella misma da su entidad, con la que se constituye el ser del distinguen en sus razones respectivas, y ello basta par.a la depende~cIa correla-
efecto; también la causa final en el mismo grado en que mueve influye también tiva, ¿por qué no bastará también para la dependencIa del .producIdo respecto
en el ser, como se declarará después. del producente? Pues no se produce en cuanto que es lo .mIsmo que ~l produ-
5. Pero para explicar más esta parte de la definición hay que advertir que cente sino en cuanto se distingue de él; Y en cuanto tal tiene una entIdad rela-
si tratásemos filosóficamente de solas las causas y principios naturales, o sea que tíva distinta recibida del otro; luego según aquélla depende verdaderamente
pueden conocerse con la luz natural, la causa aparecería suficientemente definida de él. Hay ~ue añadir que según la propia razón relativa tiene la persona pro-
con aquellas palabras y distinguida de todos los principios que no son verdade- ducida un ser personal y respectivo distinto del de la persona producen~e,. y no
ras causas; pero como nuestra física y metafísica debe servir a la teología, es puede tenerlo más que en cuanto que le ha sido dado p~r otro; por conslgmente,
preciso dar tal definición de causa que no convenga al Padre Eterno en cuanto en aquello depende verdaderamente del otro. ¿Pues que. es depender de otro .en
que es principio del Hijo, ni al Padre y al Hijo en cuanto que son único principio algún ser más que no tenerlo por sí sino dado y c?mu11lcado por otro, de qmen
del Espíritu Santo, y esto es lo que nos plantea el problema, ya que la persona siempre tiene que ser dado para que pueda ser te11ldo? .
que produce parece que es un principio que infunde el ser esencialmente en otra 7. Oué es propiamente depender de otro.- Las divinas person~s produc¡~?s
persona, y en este sentido parece que le conviene toda la definición de causa, a por qué -no dependen del producente.- Por consiguiente, para explIcar esto. dlJ.e
pesar de no ser causa, como consta por el parecer admitido de los teólogos. que la causa es la que infunde el ser en otro; pues con estas palabras se Slg11l-
Dificultad tomada del misterio de la Trinidad fica la misma realidad que se supone en el verb? depender; ya que con ella q~e­
da significado que para la causalidad es necesano que aquel ser qu~ la causa In-
6. Por tanto, para excluir tal principio que por sí comunica su ser sin cau- funde esencial y primariamente en el efecto, sea ~ausado por .la mlsm~ causa y,
salidad, se han valido los autores modernos de la palabra depender, porque una por consiguiente, que sea un ser distinto del pro~lO ser que tIene en SI la causa.
persona divina de tal modo recibe el ser de la otra que no depende de eI1a, ya Por 10 cual, depender en su ser de otro es propIamente esto, a saber: tener t;n
que aqUello que depende de otro es preciso que tenga la esencia, al menos numé- ser distinto de aquél y participado o que de algún modo fluye del ser de aquel.
ricamente diversa de aquello de quien depende. Pero, en primer lugar, es pre- y que este modo de dependencia se encuentra en todas las causas que nosotros
ciso explicar qué es propiamente depender uno de otro, o por qué para la de- experimentamos puede mostrarse brevemente en todo .género de caus.as. Pues la
pendencia se requiere la diversidad de esencias y no basta la distinción real que materia y la forma infunden el ser en el compuesto CIertamente medIante la co-
media necesariamente entre el ser producente y el ser producido; porque no municación de sí mismas y de sus entidades; sin emba:-go, el ser del compuesto
aparece la razón de por qué requiere una mayor distinción la palabra depender que surge de allí es distinto, tanto del. ser de la matena com~ ~el de la forma,
que la de producir. Igualmente, un ser relativo se dice propiamente que depende y por ello depende propiamente de aquéllas, porque para co~st1tmr1o aporta ca~a
de otro, porque puesto aquél se pone éste, y quitado desparece, y sin embargo una su propio ser, y de allí surge un ser distinto de cualqUIera de ~l~as, que sm
no es necesario para los seres relativos en cuanto tales tener la esencia distinta ellas no puede existir. Lo mismo consta en la causa efiCIente (omItIda de mo-
ti yero ut realitel' influen ti, tamen absolute
et sub communi Tatione, etiam materia in finitio causae, cum tamen causa non sit, ut
suo genere dat esse, quia ab illa dependet ex recepta sententia theologorum constato
nam personae divinae sun! correlativ~e, .cum dixi causam esse quae influir es se in aliud;
esse effectus, et ipsa dat suam entitatem Difficultas ex mysterio Trinitatis SU11lpta tamen sint eiusdem essentJae. Quod SI d.lc~n­ his enim verbis eadem res decIaratur quae
qua constituatur es se effectus; causa etiam tur esse eiusdem essentiae absolu~a~, d.lstm- importatur in verbo dependendij significa-
finalis, eo modo quo movet, influit etiam in 6. .Ad excIudendum ergo huiusmodi prin- gui tamen in rati0l?-ibus reSpeCtlVI~, ldque
cipium per sese dans esse sine causalitate, tur autem per ilIa ad causaIitatem necessu-
esse, ut postea decIarabitur. satis esse ad correlatlvam dependentJam, cur rium es se ut illud esse quod causa per se
5. Ad decIarandum yero amplius hanc usi sunt auctores moderni verbo dependendi, non idem sufficiet ad dependentiam produc-
quia una persona divina ita recipit esse ab primo influit in effectum sit causatum ab ip-
partem definitionis, advertendum est, si phi- tí a producente? Non enim producitur qua- sa causa et consequenter quod sit es se distin-
alia ut ab ilIa non pendeat, quia id quod
losophice ageremus de solis causis et prin-
ab aIio pendet, Oportet ut habeat essentiam
tenus est idem cum producente, sed quate- ctum a ~roprio esse quod causa in se habet.
cipiis naturalibus seu quae naturali Iumine nus ab eo distinguitur; ut sic autem habet Unde hoc est proprie pendere in SUD esse
cognosci possunt, sufficienter videri causam saItem numero diversam ab eo a quo pen- distinctam entitatem respectivam receptam
det. Sed imprimis explicare oportet quid sit ab aIio, habere, sdIicet, esse distinctum ab
definitam illis verbis et distinctam ab omni- ab aIio; ergo secundum illam vere. pendet illo et participatum seu aIiquo modo f1uens
bus principiis quae verae causae non sunt; proprie unum pendere ab alio, aut cur ad
ab aIio. Adde quod secundum propnam ra- ab es se illius. Hunc autem modum depen-
quia tamen nostra physica et metaphysica de- dependendum requiratur diversitas essentiae
et non sufficiat distinctio rerum quae neces- tionem respectivam habet persona p!oducta dentiae inveniri in omnibus causis quas nos
servire debet theologiae, talem oportet ca u- distinctum esse personale ac respectlvum a experimur, ostendi breviter J?otest in on:mi
sae definitionem tradere quae Patri aeterno, sario intercedit ínter rem producentem et
productam; quia non apparet ratio cur ma- persona producente; et illud hab~re ~on pot- causarum genere. Nam matena et forma lll-
ut est principium FiIii, ve! Patri et Filio, ut est nisi ab aIio datum; ergo m 1110 vere f1uunt esse composito, communicando q1,1i-
sunt unum principium Spiritus Sancti, non iorem distinctionem requirat verbum depen-
dendi quam producendi l. Item unum rela- pendet ab aIio. Quid est enim pend~re ab dem seipsas et suas entitates ¡ es~e. tamen
conveniat, et hoc est quod facessit nobis ne- aIio in aIiquo esse, nisi non habere IlIud a compositi, quod inde consurglt, dlstlllc~um
gotium, nam persona producens videtur prin- tivum proprie dicitur pendere ab alio, quia
ilIo po sito ponitur, et ablato auferllur; et se, sed datum et communicatum ab alio, ~ est ab es se tum materiae tum formae, et Ideo
cipium per se influens esse in aliam perso- quo semper dari debeat ut semper haben ab illis proprie pendet, quia ad illud consti-
nam, atque ita videtur illi convenire tota de- tamen non est de necessitate relativorum lit
possit? . tuendum unaquaeque confert suum esse, et
sic habere distinctam numero essentiam;
7. Quid sit proprie ab alío pendere.-DI- inde consurgit esse a qualibet earum dis-
1 Puede admitirse en absoluto la sustitución de la palabra producendi por pl'ocedendi vinae personae productae quare a pr~ducente tinctum quod sine mis es se non potest. Idem
tal como aparece en algunas ediciones (N. de los EE.). non pendeant.- Ad hoc ergo exphcandum constat 'in causa efficiente (omissa pro nUDe
23
354 Disputaciones metafísicas Disputación Xll.-Sección II
mento la final, que tiene un influjo más oscuro, del que trataremos después); ni dependiente ni causado, sino sólo comunicado por la persona producente, por
pues toda causa que infunde el ser en otro por modo de principio esencial y lo mismo dicha generación no es una efección ni una causación -por llamarla
extrínseco, exceptuando el misterio de la Trinidad, lo da por la efección del mis- así-, sino una producción de tipo muy superior. Se añade que el mismo ser
mo ser que comunica; y por ello siempre da un ser distinto del propio ser que relativo de aquellas personas es tal que esencialmente incluye todo el ser divino,
tiene él; y esto es propiamente causar y hacer. Y, por el contrario, entonces pro- el cual es esencialmente independiente y por ello tampoco el mismo ser relativo
piamente depende la cosa producida en dicho género de causa eficiente, cuando puede llamarse dependiente.
el mismo ser que tiene esencial y primariamente recibido de otro, emana del Ser 9. Un ser relativo, incluso creado, no depende propiamente de otro.- Pero
de otro y no puede existir sin tal influjo. Y en las procesiones de las divinas en las relaciones creadas se dice a veces que una relación depende de otra en
personas no sucede así, porque aquel ser que se comunica esencial y primaria- cuanto que sin ella no puede existir. Pero esta es una manera de hablar impro-
mente por aquellas producciones no es algo diferente del ser mismo de la per- pia y general, porque donde hay dependencia, tal como ahora hablamos propia-
sona producente, sino que es aquel mismo numéricamente que está en la persona mente, hay prioridad de naturaleza; y las relaciones mutuas son enteramente
producente, y esto es lo singular y admirable en aquellas procesiones divinas; semejantes, y se dirá menos impropiamente que la relación creada depende de
y por ello de tal modo procede una persona de otra, que a pesar de todo recibe su término si se supone que es algo absoluto, porque puesto el fundamento y
de ella un ser enteramente independiente, porque recibe el mismo ser numérico el término resulta la relación. Por lo cual sucede que en las cosas creadas mucho
gue existe en la persona producente. menos puede decirse que una relación influya en otra, ya que una no es causa,
8. Se sale al paso de una objeción.- Ni es obstáculo que las mismas rela- más aún, ni principio siquiera de la otra, sino que sólo tienen la necesaria simul-
ciones sean distintas y. tengan su propio ser relativo distinto, porque no es el ser taneidad o concomitancia. En cambio, en los seres divinos, aunque un ser rela-
relativo en cuanto tal, sino el ser absoluto y esencial el que se comunica esencial y tivo proceda de otro, sin embargo, no es por dependencia ni por influjo de un
primariamente mediante aquellas procesiones. Pues procede Dios de Dios, y el ser esencial diverso que se comunique esencial y primariamente por tal pro-
Padre al engendrar al Hijo le comunica primariamente su propia naturaleza' en ducción.
cambio, la relación se requiere como una propiedad necesaria para constituir la 10. Por consiguiente, para declarar esta propiedad de la causa dijimos que
persona distinta; lo cual viene a ser como el elemento material -por llamarlo es un principio que infunde el ser, porque es preciso que el mismo ser sea cau-
así-;- en toda producción. Como en la generación humana, 10 que esencial y pri- sado, y consecuentemente distinto esencialmente del ser de la misma causa. Para
manamente se pretende formalmente es la comunicación de la naturaleza hu- indicar 10 cual expresamente añadí la partícula en otro y no en alguno o en el
mana y del ser humano; y en cambio, como consecuencia, es requerida la per- otro, ya que otro absoluta y propiamente no se dice sino de lo que es esencial-
sonalidad. Por consiguiente, la razón de producción ha de ser valorada princi- mente diverso. Y en cuanto a que la causa incluya esta propiedad y requiera tal
palmente del ser formal comunicado esencial y primariamente. Por 10 cilal la modo de influjo, no puede probarse de otra manera que por la común noción
generación de Cristo en cuanto hombre fué verdaderamente humana a causa' del y uso de esta voz, principalmente entre los latinos. Igualmente por su correlativo,
verdadero ser de la naturaleza humana, aun cuando la personalidad fuese de otra que comúnmente se piensa que es el efecto, palabra que abiertamente indica im-
razón. Así, por consiguiente, porque la generación divina es tal que el ser que por perfección y dependencia tomada con el rigor que explicamos; por 10 cual, es
ella se comunica esencial y primariamente no es emanado de otro ser, y por ello, cierto que la persona divina producida no puede decirse efecto, pues de 10 con-

finali, quae obscuriorem habet influxum, de 8. Occurritur obiectioni.- Neque obstat et ideo nec pendens nec causatum, sed como cipium alterius, sed solum habent neceSS8-
quo infra videbimus); omnis enim res quae quod re1ationes ipsae distinctae sunt et ha- munícatum tantum a persona producente, riam simultatem seu concomitantiam. In di-
influit esse in aliud per modum principii per bent proprium esse relatívum distínctum ideo generatío illa non est effectio neque vinis yero licet unum relativum procedat ab
se et extrinseci, extra mysterium Trinitatis, quia non esse relativum ut sic, sed esse ab~ causatio (ut sic dicam), sed productio longe alio, non tamen per dependentiam nec per
dat illud efficiendo ipsummet esse quod com- solutum et essentiale per se primo commu- superioris rationis. Accedit quod ipsummet influxum diversi esse essentialis, quod per se
municat; et ideo semper dat esse dístinctum nicatur per ilIas processiones. Procedít enim lesse relativum illarum personarum tale est. ut primo per talem productionem communi-
ab es se proprio quod in se habet; et hoc Deus de Deo, et Pater generando Filium pri- essentialiter indudat totum esse divinum, cetur.
est proprie causare et efficere. Et e conver- mario communicat ipsi suam naturam; re1a- quod essentialiter est independens, et ideo 10. Ad declarandam ergo hanc proprieta-
so tune proprie res producta pendet in eo tio yero requiritur tamquam proprietas ne- neque ipsum esse relativum potest dici de- tem causae dLximus esse principium quod i¡¡-
genere efficientis causae, quando ipsum esse cessaria ad constituendam distinctam perso- pendens. fluit esse, quia oportet ut ipsummet esse sit
quod ab alio habet per se primo receptum, nam; quod est quasi materiale (ut sic di- 9. Unum relativum etiam creatum pro- causatum et consequenter essentialiter di-
manat ab esse alterius et sine tali influxu cam) in omni productione. Sicut in gene- pl'ie ab alío non pendet.- In relationibus stinctum ab es se ipsius causae. Ad quod etiam
esse non potest. In processíonibus autem ratione humana quod per se primo ac for- yero creatis dicitur interdum una relatio pen- indicandum, consulto addidi pardculam in
dívinarum personarum non ita contingit, maliter intenditur est communicatio huma- dere ab alia, quatenus sine illa esse non pot- aliud et non in aliquem vel in alium, nam
quia illud esse quod per se primo per illas nae naturae et humani es se ; consequenter esto Sed est impropria et lata locutio, quia aliud absolme et proprie non dicitur nisi de
productiones communicatur non est aliud yero est requisita personalitas. Ratio ergo ubi est dependentia prout nunc proprie 10- eo quod est in essentia diversum. Quod au-
ab ipso es se personae producentis, sed est productionis principaliter pensanda est ex quimur, est primitas naturae; relationes au- tem causa indudat hanc proprietatem etrc-
ipsummet numero quod est in persona pro- f~rmali esse per se primo communicato. tem mutuae sunt omnino similes, minusque quirat talem modum influxus, non aliter pro-
ducente; et hoc est singulare et admirabile Unde generado Christi ut hominis fuit verc improprie dicetur relatio creata pendere a suo bari potest quam ex communi notione et
in illis divinis processionibus; et ideo ita humana propter verum esse humanae na- termino, si supponatur esse aliquid absolu- usu huius vocis, maxime apud Latinos. Item
una persona procedit ab alia, ut tamen ab turae, etiamsi personalitas fuerit alterius ra- tum, quia, posito fundamento et termino, re- ex correlativo, quod communiter censetur esse
ilIa recipiat esse omnino independens, quia tionis. Sic igitur, quía generatio divina talis sultat relatio. Ex quo fit ut in creads multo effectus,quae vox. aperte indicat imperfec-
recipit ipsummet esse numero quod est in est ut es se quod per se primo per iIlam minus dici possit una relatio influere in aliam, tionem et dependentiam in eo rigore quem
persona producente. communicatur non sit manan s ab alio esse quoniam una non est causa, immo nec prin- declaravimus; quare certum est personam
356
Disputaciones metafísicas
Disputación XIl.-Sección II 357
trado se diría también hecha cosa que va en contra de 1 f
1 e d F' l ' a e, como consta por
{l re o. llla mente, P?rqu~ por la cosa misma tal como ha sido ex licada den. En cambio, aquello primero convence enteramente de que la definición de
~011sta que tal modo de lllfiuJo o de emanación que conviene a los efecto; crea- . causa se explica mejor mediante un principio que infunde esencialmente el ser
.~s con respecto a tod~~ sus causas, es de una clase muy distinta de la emana- en otro, que mediante la dependencia, si esta partícula no se explica por la an-
Clon de una persona. d1Vllla desde ot~a,. y que tiene aquel modo de dependencia terior. Por consiguiente, el Verbo, en cuanto término de la Humanidad, no es
que hemos declarado, luego puede slgmficarse con una palabra común que com- principio que infunda esencialmente el ser en ella, ni depende de este modo la
prenda las causas de las cosas creadas y no los principl'oS de 1as d"lV1nas personas' humanidad del Verbo como de principio que infunda el ser en ella, sino sólo en
y ta 1 es esta pa1abra causa y el concepto que a ella responde 1" la razón de término, que es Ulla cierta propiedad necesaria, sin la que la huma-
1 f 'd d fi ' " . , que exp lcamos
por a re1en a ' d e mClOn de causa. Así' por consiguiente, es ver dadero que per- nidad no puede existir.
tenece a a ra~on e causa ser esencialmente diversa de su efecto, y que el efecto
12. Cómo concurre el Verbo Divino con la humanidad para constituir a Cris-
dep~nde propIamente ~e la ca~sa; y una y otra cosa queda indicada en a uelh to.- Qué causalidad ejercen los modos terminantes respecto de los terminados.-
partícula tal como ha SIdo explIcada por nosotros y mediante ella qu d ql 'd·
de 1a razon ' de causa elprlllclplo
' ,. en las cosas divinas.
, e a exc U1 o Esta respuesta satisface plenamente en cuanto a la dependencia de la humanidad
respecto del Verbo; pero queda todavía la dificultad de la dependencia de Cristo
en cuanto que es una persona compuesta. Pues supongo, según la verdadera doc-
Dificultad procedente del misterio de la Encarnación trina de los teólogos, e incluso de los Concilios y los Padres, que del Verbo en
cuanto término de la humanidad y de la humanidad misma surge la persona una
11. Una nue~~ dificultad surge pro~e~ente de otro misterio de la fe, a saber:
per se y admirablemente compuesta de Cristo como Dios hombre. Por consiguien-
el de la EncarnaclOn;
d 'pues al Verbo DIVlllO, en cuanto que es t'ermlllO
de 1a h umam'ad,
.
persona1 te, aquel compuesto depende verdaderamente del Verbo como de un cierto prin-
conVIene toda aquella definición
. de causa'" y sl'n b
em argo, en
cuanto ta,1 de acuer do con la sana doctrllla no es causa ya . d cipio intrínseco de que consta; por lo cual, es necesario que infunda el ser en
causa f 1 . f ' , q u e m pue e ser El comunicándole su ser personal, del cual resulta con la humanidad esta persona
orma, pue,sto .que es lmper ecta, ni eficiente, pues de 10 contrario tendría
el ye.r~o una efiCIencIa ad extra no común al Padre y al Espíritu Santo. La 1'0- compuesta, que en cuanto tal se distingue de alguna manera del Verbo tomado
posIclOn .m.ayor se prueba porque, según el modo de hablar de los te '1 p 1 estrictamente. Pero a esto se ha de aplicar la misma respuesta, pues el Verbo no
Verbo D1VlllO constituye el término de la dependencia de la h 'd °dog~s, e concurre de otro modo para la constitución de aquel compuesto que terminando
el Verbo es aqu.ello de que depende aquella humanidad y si uma~~ a; uedgo la humanidad; por 10 cual, si en esto no ejerce algún género de causalidad, tam-
pende ciertamente de él como de término pero no co~o d . se Ice que. e- poco al constituir a aquella persona compuesta tiene razón alguna de causa res-
l 1 d'fi 1 d d ' e causa, en pnmer pecto de ella. Y el argumento propuesto no sólo vale en dicho misterio, sino que
ugar a 1 cu ta no que a resuelta; más aún, de allí más bien se conclu e ue
no todo aquello de que depende otro es causa, y además es muy oscuro y, q puede acomodarse a todos los extremos que integran cualquier compuesto, como
es depender de algo como de término Pero esto último no e d d ' que cosa es el punto respecto de la línea, y la subsistencia creada respecto del supuesto, etc.
. s e a mIrar, por-
que se trata de un punto muy sobrenatural que explican los teo'1ogos como pue- Acerca de todas las cuales cosas hay que decir que prueban rectamente que se
reduce ciertamente a algún género de causa intrínseca, es decir, formal o mate-
divinam productam non posse dici effectum
Difficultas ex mysterio Incarnationis
alioqui diceretur etiam facta, quod est con~
tra, fidem, ~t constat ex Symbolo. Tandem, ,11. Alia, ver o difficultas nobis oritur ex prius convincit plane definitionem causae unam ac mirabiliter compositam. IIlud ergo
qUla ex re lpsa, prout declarata est constat airo mysteno, tIdei, scilicet Incarnationis; melius explicari per principium influens compositum vere pendet a Verbo tamquam
nam V,erbo dlVlUO ut personaliter terminanti
ilIum modum infiuxus vel emanati~nis qui humamtatem convenit tota ilIa definitio cau-
per se esse in aliud quam per dependentiam, a quodam principio intrinseco ex quo con-
nisi haec particula per priorem dec1aretur. stat; unde necesse est ut in iIIud influat esse,
convenit effectibus creatis respectu omnium sae; et taI?en ut sic non est causa iuxta sa- Igitur Verbum, ut terminans humanitatem, communicando ilIi suum esse personaJe; ex
suarum causarum, esse longe diversae ratio- nam d?ctnn.a~, cum neque possit es se causa non est principium per se infiuens esse in quo cum humanitate resultat haee persona
nis ab emanatione unius persona e divinae for.malr~, qUla Imperfecta est, neque efficiens, ilIam, neque humanitas hoc modo pendet a composita, quae ut sic ¡¡liquo modo distingui-
ab alía et habere iIIum modum dependentiae qUla airas haberet Verbum efficientiam ad Verbo ut a principio infiuente esse in ilIam, tur a Verbo nude sumpto. Sed ad hoc ea-
quem nos declaravimus; ergo potest una extra n~n communem Patri et Spiritui Sanc- sed solum in ratione termini, qui est proprie- dem responsio applicanda est, nam Verbum
communi voce significari, quae comprehen- to. MalOr propositio probatur, quia iuxta tas quaedam necessaria, sine qua humanitas non aliter concurrit ad constituendum iIIud
d~t. causas rerum creatarum et non principia commune~ . modum l,oquendi theologorum, ilIa non potest existere. . compositum, quam terminando humanita-
dlvmarum personarum; huiusmodi autem Ver~u~ dlvmum termmat dependentiam hu- 12, Divinum Verbum cum humanitate tem ; unde si in hoc non exercet aliquod
est haec vox causa et conceptus qui ilIi re- mam~atls; ergo. Verbum est id a quo pen- qualiter ad Christi constitutionem concur- causalitatis genus, neque etiam constituendo
spondet, quem per dictam causae definitio- de~ lila hUI?amtas. Quod si dicas pendere rat,- Modi terminantes, quam respectu ter- ilIam personam compositam habet aliquam
nem explicamus. Sic igitur verum est de qUldeI? ab 1110 ut a termino, non ut a cau- minatorum causalitatem exerceant,- Quae rationem causa e respectu iIIius. Argumen-
ratione causae esse ut sit essentialiter diver- s.a, p:lmo non solvitur difficultas, immo po- responsio recte satisfacit quantum ad depen- tum autem factum non tantum proceditin
sa a suo effectu, et quod effectus proprie tl1;S mde concluditur non omn~ id a quo dentiam humanitatis a Verbo 1; adhuc ta- dicto rnysterio, sed accommodari potest ad
pendeat a causa; utrumque autem in iIIa alIUd pendet, esse causam, et deinde valde men manet difficultas de dependentia Chris- omnia extrema. componentia aliquod compo-
particula, prout a nobis declarata est, indi- ob.scurum est quid sit dependere ut a ter- ti, ut est persona composita. Suppono enim situm, ut est punctum respectu lineae, et
ml~o. Sed hoc posterius mirum non est, ex vera theologorum doctrina, immo et Con- subsistentia creata respectu suppositi, etc. De
~atu~ .e~ per i~lam excluditur principium
In dlVlUlS a ratIone causae.
ql;la res est v~lde supernaturalis, quam ex- ciliorum et Patrum, ex Verbo ut terminante quibus omnibus dicendum est recte probare'
phcant theologl prout POSSUnt l. IIIud vera humanitatem et humanitate ipsa consurgere reduci quidem ad aliquod genus causae ln-
1 Vide dicta in I tom., III part., disp. VIII, sect. 3. Christi ut Dei hominis personam per se trinsecae, id est, fermalis vel materialis; quo-

1 Lege quae diximus 1 tom., disp. VIII, sect. 1.


359
Disputación XlI.-Sección~l~ll~_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
358 Disputaciones metafísicas

dal; pero cómo o en qué se apartan algunas veces de la propiedad de tales cau- Concepto objetivo único de causa
sas, y principalmente en dicho misterio, depende de lo que se diga en particular
de tales causas. 14 En segundo lugar puede inferir se de 10 dicho que el nombre ?e causa
. , , 1 te el nombre smo tam-
no es meramente equívoco, ya que no es comun so amen . . a
bién alguna razón del nombre. Sin embargo, está puesto en contro,v~rsla taS1nto
Qué es causalidad , d'ICh a d efin'1Ci'on, un concepto unlCO
este nombre le corresponde, segun .
. . al e algunos pIensan que no co-
formal como obJetIVO de causa en gener , ya qu d d los efectos
13. De cuanto dijimos de la razón de causa en común se colige en primer rresponde tal concepto único, porque los modos en que. epe.n e~nte diversos
lugar qué es aquello por 10 que la causa en acto, actual y formalmente queda de las causas en los diversos géneros de causas son tan pl'lmord~alm. P to
constituida en su ser de causa, lo cual suele llamarse causación o causalidad en ue de ellos no puede abstraerse una razón común de depen enCla. ero. es.
q . ' "1 es de toda convemenCla
general; y esto no es otra cosa que el influjo aquel o el concurso con que una
causa en su género infunde actualmente el ser en el efecto; pero este concurso
ni lo prueban ellos nI me parece a mI muy verOSlml pu 1 '1 hay una
real puede abstraerse un concepto común; Y entre . as causas. t;0 so o _
necesariamente se requiere que sea algo distinto realmente o ex natura rei de la cierta proporcionalidad metafórica, pues de lo contrarlO no se dma la caus~ ac~:
relación de la misma causa, ya que aquella cosa que se denomina causa puede ca de todos aquellos con propiedad, sino que hay verdadera y rea l co~vemenc ,
permanecer en la realidad sin este influjo actual; y esto es una señal cierta de como uede también confirmarse por la definición dada y por su rmsma expo-
distinción ex natura rei, como se vió en 10 que antecede. Pero este influjo no .. .,.p muchas de las cosas que dijimos acerca del concepto de ente pueden
puede ser la única razón predicamental de la causa al efecto; pues ésta, cual- ~~~~~6nYaplicarse aquí. No hay, por consiguiente, ;-azón para ~egar un concehto
quiera que sea, resulta del mismo influjo de la causa en cuanto terminado en el , , . de causa En cambio el punto de SI en este mIsmo concepto ay
comun umco . ' , d 1 d'" , d
efecto, del mismo modo, evidentemente, en que suele decirse que puesto el fun- . 'd d o una cierta analogía constará mejor despues de al' a IVISlon e
damento y el término surge la relación; por consiguiente, aquel influjo es algo UnIVOCl a . d d
'car cada uno de los mIembros y mo os e causaClOn, ., . y por elloJ
causa y d e expll . '
anterior a la relación, y según él, también la causa será algo anterior por natura- .. hast"" que comparemos las causas mIsmas entre 81.
leza a su efecto, a pesar de que según la relación sean simultáneos por naturaleza. 1o omItiremOS
Por consiguiente, aquel influjo es algo intermedio entre la entidad y la relación
de causa; no podemos explicar aquí más claramente, hasta que lleguemos a la ex-
plicación de cada uno de los géneros de causas, qué es dicho influjo y si es algo SECCION nI
que está en la causa misma o en el efecto o si es algo distinto de aquéllos o DIVISIÓN DE LA CAUSA
únicamente una denominación tomada de ambos. Y lo. mismo sucede acerca de
algunas propiedades o condiciones que parecen acompañar a la razón común de 1 Es célebre la división de la causa en los cuatro géner?s deVcadusa'l a ~a~erf':
causa, y que se encuentran de modo diverso en las distintas causas, como ser . fi . fi 1 que da Aristóteles en el hbro e a e a t-
anterior en naturaleza, distinguirse realmente o esencialmente del efecto, etc. ~aterial, formal, ~ t~ent~lde ~~ 'Física, C. 3 y siguientes; la explicación de esta
stca, C. 2, y en e 1 ro . r . t d cada uno de los
d' . ., depende enteramente de la mte 1gencla exac a e 11
~r~~~~os, la cual procuraremos extensamente en todo este tratado; y por e 0,
modo autem et in quo aliquando deficiant a ratio praedicamentalis causae ad effectum;
propietate talium causarum et praesertim in nam haec, qualiscumque illa sir, resultat ex
dicto mysterio, pendet ex his qua e de his ipso influxu. causae ut terminata ad effec- data et expositione eius confirmari 7tia I?
Causae unicus obiectivus conceptus potest. et ex his quae de conceptu entls dl-
causis in particulari dicenda sunt. tum, ea, sicilicet, modo quo dici salet posi- ximus' multa hic applicari possunt. Non est
to fundamento et termino consurgere rela- 14. Secundo colligi potest e.x dictis no-
tionem; est ergo ille influxus aliquid prius men causae non es se mere aeqUlvo~um, cuJ? ergo ~ur negetur unus COmI!lUnis ~onceI?tus
C ausalitas quid non tantum nomen,. sed etiam ahq.ua ratI? causae. An vero secundum lllu.m sIt. UlllVO-
relatione; et secundum illum etiam causa
13. Ex his quae de ratione causa e in est prior natura suo effectu, cum tamen se- nominis communis sito An yero hUlC noml- catio ve! aliqua analogia constablt m~l1Us P?st
communi diximus, colligitur primo quid sit cundum relationem sint simul natura. Est ni secundum ilIam defin¡tione~ correspon- traditam divisionem causa e et eXI?hcata .SID-
id quo causa in actu formaliter et proxime· igitur iUe influxus aliquid medium inter en- deat unus conceptus tam f~rn:ahs quam ~?­ gula membra ac modos caUSa?dl; .et IdeO
constituitur in es se causae, quod solet vo- iectivus causae in comJ?um, In controver.lla illud omittemus donec causas lpsas mter se
titatem et relationem causa e ; quid autem
cari causatlo vel causalitas in communi; hoc illud sit et an sit aliquid in ípsa causa vel in est; nam quidam existlmant non cor!espon~ conferamus.
autem ni! aliud est quam ínfluxus me seu effectu et an sit aliquis modus distinctus ab dere huiusmodi conceptum UnUl?, .qUla. mO~1
concursus quo unaquaeque causa in suo ge- illis vel tantum denominatio ex utroque quibus effectus pendent a caUSlS m dlyersl~ SECTIO III
nere actu influit esse in effectum; hic vera desumpta, non potest hic distinctius expli- generibus causarum, ita sunt primo dlve~sl QUOTUPLEX SIT CAUSA
concursus necessario oportet ut sit aliquíd cari donec ad singula causarum genera de- ut ab eis una communis ratio depende~tla.e
abstrahi non possit. Sed hoc neque ab IpSIS 1. Celebris est illa divisio causae in 9,u~­
distinctum in re seu ex natura rei a relatione claranda veniamus. Et idem est de quibus- tuor causarum genera, scilicet, materralr~,
ipsius causae, cum possit res illa quae causa dam proprietatibus vel conditionibus quae probatur, neque mihi videtur ad~odu.m ve-
formaJis efficientis, et finalis, quam tradlt
denominatur in re manere sine hoc actuali communem rationem causae comitari viden- risimile, nam ex omni reali con,:,em~ntra pot-
Arist., V Metaph., C. 2, .et. }ib .. II Phy~.,
influxu; quod est certum signum dístinc- tur et in diversis causis diversimode repe- est abstrahi conceptus commums; m~er c~u- c 3 et sequent., cuius dlv~s!Oms expoSltlo
tionis ex natura rei, ut in superíoribus visum riuntur, ut esse prius natura, distinguí reali- as autem non solum est proportlona!ltas o~nino pendet ex singulorum membrorum
esto Non potest autem hic influxus esse sola ter, vel essentialiter ab effectu, etc. !liqua metaphorica, alioqui non de ommbus exacta íntelligentiá, quam .m toto ho,: tracta-
illis causa cum proprietate diceretur, se~. est tu late prosequemur; et Ideo nunc m com-
vera et realis convenientia, ut ex defimtlOne
360
Disputaciones metafísicas Disputación Xl1.-Sección~l...l1=--_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _361
_
ahora en general sólo propondremos las cosas que pueden ofrecer dudas acerca Pero es preciso que la causa eficiente de tal sujeto introdu~c~ a~guna cosa, ya
de esta división, y las resolveremos brevemente. Lo primero es si todos aquellos que de lo contrario no haría nada nuevo, en contra de la hlpoteslS asentada. A
miembros quedan contenidos verdadera y propiamente dentro de lo dividido. Se- esto por lo tanto le llamamos forma, sea la que sea, de lo cual trataremos des-
gundo, si se distinguen y oponen entre sí. Tercero, si abarcan suficientemente pué~. Finalmente: como las causas que obran ese.ncialmente. no. obran de ~odo
el todo dividi~o. Cuarto, si la causa queda dividida próxima o inmediatamente fortuito ni por casualidad, como consta por la mIsma expenencIa de la reahdad
en aquell?~ .I?Iemb~os o pU,ede concebirse otra división intermedia. Quinto, si V principalmente en las acciones humanas, para que la cosa quede f,uera d:, toda
aquella dlVlSlon es mfima o atoma, o puede aún dividirse cada uno de los miem- ~ontroversia, es perciso que además de. aquellos tres ~le~entos se de tambIer: Ull
bros en otros. Sexto, si es unívoca o análoga.
fin por causa del cual obra la causa efic1ente. Por conslgmente, estos cuatro mIem-
bros se encuentran en las cosas, ya sea que todos e~losse hallet; en cada uno de
los efectos o que no, pues esto se habrá de aveng.tlUr postenormente, ya que
Cuatro géneros propios de causas para el caso presente nos basta con que en la generahdad de las cosas se encuen-
2. Se p~ueba la aserción con una experiencia.- Respecto a la primera duda tren estos elementos. .
3. La materia es verdaderamente causa.-La forma es proptamente causa.-
hay q?e decIr que todas aquellas cosas participan verdadera y propiamente de
La eficiente es causa verdadera.- Sobre si el fin es verdad~ra causa.- En lo que
la razon ~e causa, y que por ello con razón queda dividida la causa en aquellos
se refiere a que cualquiera de éstas se~ verdadera caus~, C1ertamente pue~e pro-
cuatro mIembros. Esta aserción, además· de contar con el asentimiento común de
barse con facilidad acerca de la materIal, formal y efiCIente, p~es cualqUIera .de
todos a partir de Aristóteles, se prueba así. Efectivamente, que aquellas cuatro ellas manifiestamente infunde algún ser. En efecto, la matena queda defimda
c~~sas se encuen~ren en las cosas o efectos que experimentamos puede declararse por Aristóteles como aquello de lo cual, intrínsecam:nte incorp?r~do, se hace
factlm~nte supomendo que sucede algo nuevo en la naturaleza real' 10 cual es algo' en 10 cual por la partícula de tomada con propIedad, se dIstmgue la ma~
tan eVlden.te por las continuas variaciones de las cosas, alteraciones, ~eneraciones ted; de las otr;s causas; y por la expresión intrínsecamente incorporado que~a
y co.rrupclOnes? que parece totalmente superfluo probarlo con argumentos. Por separada de la privación y queda declarado el influjo propio c~n que la matena
conslgmente, SI algo se hace de nuevo, es necesaria alguna otra cosa por la que y, en general, el sujeto se manifiesta, de tal modo que de el surja el ser del todo.
sea hecho, ya que ~na cosa no puede hacerse a sí misma; y a ésta es a la que De modo semejante se manifiesta la forma de manera que con ella venga a. quedar
llamamos causa eficIente. La cual, o bien produce su efecto de la nada o de al- como actualmente constituido el compuesto; más todavía, con frecuencIa suele
guna otra cosa que presuponga para su acción; 10 primero no puede decirse en definirse la forma como la causa intrínseca que da el ser. a la cosa; pues la ma-
general, pues consta experimentalmente que ni el artífice hace la estatua si no teria es como un cierto comienzo o fundamento del m1smo ser y la forma lo
es de la ma~era o el bro?ce, ni el fuego calienta si no se le pone previamente consuma y completa; por causa de ello es llamada por ~ristóteles, en los .'u~a:es
algo 5lue recIb;t el calo;, nt se hace el fuego sino de la madera, estopa u otra cosa citados) razón de la quididad. Igualmente se cuentan estos entre. l~s . prmclpl~s
semejante. Mas todavIa, este modo de obrar es tan propio de las causas natu- intrínsecos del ser natural, o más bien son sólo ellos dos los prmClplOS constI-
ra~es que los filósofos que atendieron sólo a ellas sacaron de allí aquel conocido tutivos del ser natural; y son principios per se porqu~ son er: sumo grado n~­
aXIoma: De la n~1a nada se hace. Por consiguiente, aquel sujeto que se presu- cesados y esenciales, y dan el ser del modo que ~a SIdo exph~~do; por conSl-
pone para la aCClon de la causa eficiente, es al que llamamos causa material. guiente, son causas propias. Acerca de la causa efiCIente es tamblen claro, porque

muni solum proponemus ea quae circa hanc


divisionem dubitari possunt et ea breviter ex-
do aliquid novum in rerum natura fieri' autem ~t causa efficiens tale subiectum ali- esse; materia enim ab Aristotele definitur
quod est tam evidens elj: perpetua rerum vi~ quam rem introducat; alias nihil novum esse id ex quo insito fit aliquid. Ubi per
pediemus. Primum est an omnia illa membra cissitudine, alteratione, generatione ac cor-
vere ac proprie sub diviso contineantur. Se- efficeret contra positam hypothesim. Illud particu!am ex cum proprietate sumptam di-
ruptione, ut illud argumentis :probare su- ergo vocamus formam, qualiscumque iIIa sit, stinguitur materia ab aliis causis; per parti-
cundum an inter se distinguantur et oppo- pervacaneum sit. Si ergo fit aliguid de novo,
nantur. Tertium an suffieienter comprehen- de quo postea videbimus. Tandem, cum cu!am autem insito separatur a privatlone et
necessaria est aliqua alía res a qua fiat, quía causa e per se agentes non temere et casu dec1aratur proprius influxus, quo materia et
dant totum divisum. Quartum an proxime
et immediate causa in illa membra divida- non potest idem facere seipsum, et han e vo- agant, ut ipso rerum experiment? constat, in universum sllbiectum exhibet se, ut ex
tur, vel possit aliqua divlsio media excogi- camus efficientem causam. Quae ve! produ- et praecipue in act.ionibus humams, ut res eo consurgat esse totius. Similiter forma seip-
tari. Quintum an ilIa divisio sit infima seu cit suum effectum ex nihilo, vel ex aligua sit extra controvcrslam, necesse est ut prae- sam exhibet ut illa tamquam actu composi-
atoma, an possint sin gula membra in alia re. quam ad suam actionem praesupponat; ter illa tria detur etiam finis propter quem tum constituatur; immo frequenter definiri
dividí. Sextum, an sit univoca vel analoga. pnmum non potest in universum dici nam causa efficiens operatur. Reperitintur ergo solet forma, quod sit causa intrinseca quae
experimento constat neque artificem 'facere haec quatuor membra in rebus, sive omnia dat esse rei; materia enim est quasi inchoatio
Quatuor propria causarum genera statuam nisi ex ligno aut aere, neque ignem iIla in singulis effectibus inveniantur, sive quaedam ve! fundamentum ipsius esse, for-
2. Ab experimento pl'Obatur assertio.- calefacere nisi aliquid ei supponatur quod ca- non, hoc enim postea erit i.nquirendum pam ma yero iIIud consummat et complet; prop-
Ad prima m dubitationem dlcendum est om- lorem suscipiat, neque efficere ignem nisi ex ad praesens sat est quod In rerum umver- ter quod ratio quidditatis appellatur ab Aris-
nia ilIa vere ac proprie rationem causae par- Iigno, stupa aut alía re simili. Immo hic mo- sitate haec inveniantur. totele citatis loeis. Item haec numerantur in-
ticipare; et ideo merito causam in ilIa qua- dus agendi tam est proprius naturalium cau- 3. Materia vere causa.-Forma est pro- ter principia intrinseca rei naturalis, ve! po-
tuor membra dividí. Haec assertio, praeter sarum, ur philosophi gui ad iIIas tantum at- prie causa.-Efficiens vere causa.-Finis an tius iIla duo tantum Sllnt principia consti-
communem omnium consensum po~t Aris- tenderunt inde sumpserint axioma iIlud: Ex vera causa.- Quod autem quaelibet ex his tuentia rem naturalem; sunt aurem principia
totelem, sic probatur. Nam quod iIIa qua- nihilo nihil fit. IlIud ergo subiectum quod per se,. cum sint ¡naxime necessaria et. essen-
vera sit causa, de materiali quidem, forma-
~uor ~n rebus s~u effectibus quos experimur ad a~tionem effieientis causae supponitur, li et efficiente, facile probari potest, nam tialia, et dant esse eo modo quo explIcatum
Illvemantur, facI!e declarari potest supponen- matenalem causa m vocamus. Necesse est qllaelibet ex his manifeste influit aliquod est; sunt ergo propriae causae. De efficien-
362 Disputaciones metafísicas Disputación XII-Sección III 363

con s?- acci~n


hace que la cosa tenga el ser que no tenía antes; y a esto tiende miento, etc., sin los cuales no se hace ningún efecto; por consiguiente, hay que
e~e~cIal y ~lrectamente su acción; luego la eficiente es como la fuente y el prin- detenerse .en la sola causa eficiente, mientras que las demás cosas son como ayudas
ClplO que mfunde esencialmente el ser en el efecto; el cual ser del efecto es o condiciones necesarias de esta causa. De otra forma, puede objetarse en sentido
distinto del ser del eficiente; por consiguiente, toda la definición de causa le con- totalmente opuesto que Sócrates, según Platón en el Fedón, mantiene que sólo
viene con toda propiedad a la eficiente. Acerca del fin, en cambio, puede haber el fin merece el nombre de causa, pues toda la causa de una cosa es aquello
alguna razón para dudar, porque no se presupone en él ningún ser real con el por lo que se hace; y todas las demás cosas no son sino condiciones requeridas
que pueda causar; pero porque de esto se ha de tratar más extensamente en para que la cosa se haga; por 10 cual, a la pregunta de por qué se hace o es una
un~ ~isputación 'prop~~, ahora se explica brevemente, ya que aunque el fin sea
cosa, sólo se responde satisfactoriamente con la causa final.
l? ultImo en la eJec~clOn, cor: t~d? es lo primero e~ la intención, y en ese aspecto
5. Se resuelve la primera objeción juntamente con un pasaje difícil de San
tIene verdadera razon de pl'1nClplO, pues es 10 pl'1mero que excita o mueve al
Agustín.- Respecto de la primera objeción, el pasaje de San Agustín es difícil,
agente a obrar; .Y es un principio no fingido sino verdadero y real, porque ver-
dader~m~nte eXCIta y mueve. Por lo cual, como tiene suficiente ser con que po-
pues niega allí que haya que investigar por qué ha querido Dios crear el
der ejerCItar tal razón de principio, igualmente lo tiene para la razón de causa' mundo, ya que esto es buscar la causa de la voluntad de Dios; y toda causa es
y aquel ser, aunque e~té. en la mente, no ,queda fuera del ámbito del ser real, y eficiente, la cual no puede tener cabida en la voluntad de Dios; en 10 que se
advierte claramente que San Agustín confunde la causa final con la eficiente;
po.r ~ll? puede ser .sunC1ente para tal razon de causa. Por otra parte, semejante
pnnCIpIo no es aCCIdental, sino esencial; más aún, de él toma la causalidad del pues quien busca por qué quiso Dios crear el mundo, no indaga la causa eficiente
sino la final. Sin embargo, hay que decir que el sentido de San Agustín es que
agent~ el tender esencial y ordenadamente al efecto; y por este motivo infunde
no hay que buscar la causa por la que quiso crear el mundo, de tal manera
esenCIalmente el ser en aquél; por consiguiente, también al fin le conviene ver-
que se juzgue que existe alguna causa propia de la misma voluntad de Dios,
dadera y propiamente la definición de causa. ya que si la divina voluntad tuviese alguna causa semejante, tendría causa efi-
4. .P~imera objeción.-Los estoicos sólo reconocieron como verdadera causa ciente; no porque el fin y la eficiente sean formalmente 10 mismo, sino por-
? la efzczen~e.-Segunda objeción.- Pero en contra de esta opinión puede ob- que nada puede tener causa propia extrínseca final sin que tenga eficiente,
Jetar cualqUlera lo que San Agustín afirma en el libro de las LXXXIII Cuestiones o porque el mismo fin no causa sin eficiencia, como muchos pretenden; o por-
en la. ~8: Toda causa es eficiente. Esta sentencia parece que la tomó de Platón: que el fin mueve próximamente al eficiente a obrar. Por consiguiente, cuando dice
del .dtalogo de la Belleza, que se titula Hippias Mayor, donde indica que causa y San Agustín que toda causa es eficiente, habla de causalidad extrínseca, la cual
efiCIente es lo mismo, y que el fin no puede llamarse causa; y 10 confirma, ya nunca se da sin la intervención de la causa eficiente; pero con todo no pretende
porq~e es efecto, 'ya porque no puede ser causa de la misma causa eficiente. Y
San Agustín excluir el que con aquella causa pueda unirse otro género de cau-
que. esta fue tambIén la opinión común de los estoicos, a saber, que sólo la causa ilación. Otros más brevemente responden que San Agustín habló estrictamente
efiCIente es causa verdadera, lo refiere Séneca en el libro VIII Epíst 66 en de la causa en cuanto dice relación al efecto tomado también estrictamente e
donde también é! ~ismo lo admite: 'porque si todas las cosas ~dice~ si; las infiriendo su denominación del verbo hacer. Pero esto apenas puede acomo-
que no puede eXtstzr el efecto, se hubzesen de contar en el número de las causas darse al razonamiento de San Agustín, pues quien busca por qué quiso Dios, etc.,
habría que enumerar muchas más; por ejemplo, el tiempo, el lugar, el movi:
no busca una cau.sa tomada tan estrictamente.
ti etiam patet, quia sua actione efficit ut res ~er se; immo ab illo habet causalitas agen-
habeat esse quod antea non habebat; et ad tls quod per se et ordinate tendat in effec- sam cur voluerit creare mundum, ita ut ip-
etc., sine quibus nullus fit effectus; in una
ho~ 'per se ac directe tendit actio eius; ergo tum; atque hac ratione per se infiuit esse sius voluntatis Dei propria aliqua causa esse
ergo causa efficienti ststendum est, reliqua
~fflclens est q~asi fons et principium per se in illum; ergo etiam fini vere ac proprie putetur, quia si divina voluntas aliquam cau-
vera sunt veluti adiumenta huius causae, aut
mfiuens esse m effectum; quod esse effec- convenit definitio causae. conditiones necessariae. Aliter obiici posset sam huiusmodi haberet, haberet causam ef-
tus distin~t~m est ab es se efficientis; ergo in alio extremo ex Socrate apud Platonem, ficientem; non quía finis et efficiens for-
tota defimtlO causae propriissime convenit 4. Prima obiectio.-Stoici solum efficiens
veram causam agnovere.-Secunda obiec- in Phaed., quod solus finis nomen causae maliter sint idem, sed quia nihil potest ha-
efficienti. De fine yero potest esse nonulla mereatur, nam tota causa reí est id propter bere propriam causam extrinsecam finalem
dubitandi ratio, quia nullum esse reale in tio.- Contra hanc yero sententiam obiicere
quis pot~st Aug~stin., lib. LXXXIII Quaes- quod fit; reliqua yero omnia solum sunt quin habeat efficientem, vel quia finis ipse
eo praesupponitur, quo causare possit· sed conditiones requisitae ut res fiat; unde in- non causatsine efficientia, ut multi volunt;
quia de hoc latius in propria dispu[ation~ tl.onum, m 28 dlcentem: Omnis causa effi-
terrogationi propter quid res est aut fit, sola ve! quia finis proxime movet efficiens ad
~icendu!ll e.st, nunc breviter decIaratur, quia czens esto Qua~ se~tentiam videtur sumpsis-
~e ex. r:latone, m. dIalogo de PuIchro, seu qui responsio per finalem causam satisfacit. efficiendum. Cum ergo dicit Augustinus
hcet fims Slt postremum in exsecutione, ta- 5. Prima obiectio cum Augustini loco dif-
men est primum in intentione et sub ea ra- mscrrbltur Hypplas maior, ubi significat cau- omnem causam esse efficientem, loquitur de
sam et efficientem idem esse et finem non ficili enodatur.- Ad priorem obiectionem 10- causalitate extrinseca, quae nunquam est
tione veram habet rationem principii' nam cus Augustini difficilis est; negat enim ibi
est primum quod excitat seu movet' agens posse dici causam; quod confil'mat tum quia sine interventu efficientis causae; non tamen
est effectus, tum quia ipsius caus~e efficien- quaerendum esse quare Deus voluerit crea- intendit Augustinus excludere quin cum illa
ad agendum; est autem principium non fic- re mundum, quia hoc est quaerere causam
tum, sed verum et reale, quia vere excitat et tis non potest esse causa. Eamdem fuisse causa possit coniungi aliud causan di genus.
voluntatis Dei; omnis autem causa efficiens Alii brevius respondent Augustinum 10cutulIÍ
mov~t. Unde sicut habet sufficiens esse quo communem sententiam Stoicorum scilicet est, quae in divina voluntate locum habere
P?SSlt tal~m rationem principii exercere, ita quod sola causa efficiens sit vera ca~sa refer~ non potest; ubi videtur plane Augustinus
esse stricte de causa, prout dicit relationem
etlam ratlonem causae; illud autem es se Seneca, lib. VIII, epist. 66, ubi etia:n ipse ad effectum stricte etiam sumptUm et deno-
quamvis in mente sit, non est extra latitudi~
nem entis realis, et ideo sufficiens es se pot-
eam probat: Quoniam si omnia (inquit) sine
quibu.s effectus fieri non potest, ponenda
I confundere causam finalem cum efficienti;
nam qui quaerit quare Deus voluerit creare minatum a verbo efficiendi. Sed hoc vix pot-
est accommodari discursui Augustim, nam
mundum non quaerit causam eÍÍicientem,
est ad talem rationem causae. Rursus huius-
modi principium non est per accidens sed
sunt m causarum numero, pIures essent nu-
merandae, nimirum tempus, locus, mQtus, l' sed finalem. Dicendum yero est sensum
Augustini esse, non esse quaerendam cau-
qui quaerit quare Deus voluit, etc., non
quaerit causam ita stricte sumptam:

I
364 Disputación XII. -Sección III 365
Disputaciones metafísicas
6. Platón admitió las mismas clases de causas que Aristóteles.-Sentido de o si se habla del donde intrínseco, éste no se presupone, sino que. se sigue en
los antiguos filósofos en esto.-Por qué la causa eficiente ostenta el nombre de el efecto como un cierto accidente suyo. Y 10 mismo ocurre co~ el t1empo; pues
causa por antonomasia.- Por 10 que se refiere a Platón, es cierto que admitió é'n cuanto que es una medida común es extrínseco; en cambIO, en cuanto que
todos los géneros de causas que puso Aristóteles, y quizá algunos más, como ve- Puede ser intrínseco sólo es la duración del mismo movimiento con que .se hace
. . ~ no es causa'. SInO que
, sucesivamente; y aque1 mOVlilllenLO
la cosa cuando se hace
remos después. Y en el pasaje citado no dice que causa y eficiente sean la mis-
ma cosa, como se le atribuye, sino que dice, por el contrario: La eficiente no es más bien el mismo influjo actual de la causa eficiente de modo suceslV.o, como
es otra cosa que causa. Esta proposición, como se ve, no puede convertirse después se explicará. En cambio, la materia, aunque sea algo. prerrequendo para
simplemente. Pero de alli no infiere que el fin no sea causa, sino que infiere la acción del agente sin embargo en el mismo instante o tIempo en que ?bra
que 10 que es hecho por la causa eficiente es distinto de ella, porque la causa el agente, también i~fluye per se la materia en el efecto; más aú~, en la mls~a
no puede hacerse a si misma. En cambio, sobre los otros filósofos pienso que acción del agente, si opera a partir de ella, como veremos ~espues. En cambIO~
se apartan. de Aristóteles más con las palabras que con los hechos; efectivamente, la forma, aunque sea efecto del agente o incluso de la materIa, con todo es caus
ellos no megan la necesidad y el concurso de la materia o de la forma o el fin de todo el compuesto al completar su esencia. Y a.unque s.ea parte del c?mpuesto~
sino 9ue difieren. en los nombres, pues llaman materia a algo prerrequerido; el~ sin embargo en su género es causa total del .ill1smo, 111 ~ay po: que llamar! e
cambIO, forma p1ensan que se ha de llamar más bien al efecto que a la causa, parte de la causa, ya que ni es parte del agente 111 ?e la materIa; Y SI se llama part
porque en ella queda terminada toda la causalidad, o a lo sumo la llaman parte de la causa respecto de toda la causalidad. necesa1'1a en todo genero para el efecto~
de la causa, como dice Séneca más arriba; y al fin le llaman causa de algún modo de este modo también la materia y la efiCIente pueden llamarse parte de la causa,
o más bien concausa junto con la eficiente, o sea que es algo que sobreviene al efi- pero la expresión es impropia porque todas aquéllas n.o componen. una causa,
ciente mediante el propósito o la intención del fin, para que pueda causar. Ade- sino el número de causas que se ha agregado o requendo. Y lo mIsmo sucede
más, la causa eficiente tiene una influencia más real, y en cierto modo más inme- proporcionalmente con el fin, pues aunque .esté requeri~~ por parte del. agente
diata al efecto mismo que el fin; y más conocida y en cierto modo más propia que para que su acción no se realice al a~ar, ~InO de proposIto" con ,todo t1~n~ un
la materia y la forma, y anterior también a ellas; y por ello el nombre de causa influjo propio y esencial y diverso del mfluJo del agente; cual es este y SI SIem-
suele tomarse a veces por el de causa eficiente, sea por antonomasia, sea tam- pre es necesario lo diremos después.
bién por razón de la primera imposición. Sin embargo, considerando la cosa mis- 8. El fin en los actos morales es. la. ,causa más ir:zporta~te.- Con lo cual se
ma físicamente, no hay duda de que cada una de las referidas causas tenga ver- responde a la segunda parte de la obJecIOll, que Platon y Socrates en aquel lugar
dadera y propia razón de causa, y total y enteramente diversa en su género, como más bien hablaron en sentido moral que físico. Pues en los actos morales el fin
diremos en el segundo punto, y por ello Aristóteles enumeró mucho mejor estas es en cierto modo toda la causa de las acciones o efectos, no porque se excluyan
cosas distintamente bajo la noción común de causa. . otras causas en cuanto que son físicamente necesarias, sino porque todas las otras
7. Por qué no son causas el lugar, el tiempo y semejantes.- Ni la razón .causas tom;n del fin como la primera razón de la causación. Por 10 cual el fin
tomada de Séneca se opone en nada, pues entre las causas no se enumeran todas suele llamarse en cierto modo causa sola, porque de tal manera es causa que no
las cosas sin las que no se hace el efecto, sino sólo aquellas que influyen esen- tiene una causa o razón anterior; y todas las otras son caU\sas de tal wanera que
cialmente en el efecto. Y esto no 10 tiene el lugar porque es algo extrínseco; tienen alguna causa anterior, o al menos alguna razón de causación anterior; y

6. Quot Aristoteles, tot causarum genera secum' vel si sit sermo de Ubi intrinseco, dici potest pars causae; est tamen impro-
admisit Plato.-Veterum philosophorum in causam seu potius concausam cum efficienti illud ~on praesupponitur sed consequitur in pria locutio, quia omnes illae non compo-
hoc sensus.-Causae nomen CUY efticiens per seu esse quid superveniens efficienti medio effectu· ut quoddam accidens eius. Et idem nunt unam causa m, sed aggregatum vel re-
antonomasiam usurpet.-· Ad Platonem, cer- prop.osito, seu intentioni finis, ut causare est de tempore; nam prout est commu- quisitum numerum causarum. Atque idem
tum est illum posuisse omnia genera causa- posslt. Praeterea causa efficiens habet influen- nis mensura, extrinsecum est; prout ve:o est proportionaHter de fine, nam, lieet requi-
rum quae Aristoteles posuit et fortasse plu- tiam et magis realem et quodammodo im- esse potest intrinsecum, solum est dur~tlo
z:¡ediatiorem ipsi effectui quam finis; et no- ratur ex parte agentis ut actio eius non te-
ra, ut postea videbimus. Et in citato loco ipsius motus quo fit res, quando succeSSlve mere fiat sed ex instituto, habet tamen in-
non dicit causam et efficiens idem esse, ut tIorem et 9uodammodo magis propriam fit· ille autem motus non est causa, sed est fluxum proprium ac per se et diversum ab
ei tribuitur, sed e contrario ait: Efficiens 9t;am ma.tena et forma et priorem etiam po~ius ipse aetualis i~fluxus causae. efficien-
nihil aliud est quam causa. Quae propositio 1111s; et I?eo causa~ nomen interdum per tis suceessive, ut mfra dec1arabltur. At influxu agentjs; qualis vera ille sit et an
ant<?~oTI?asIam vel etlam ratione primae im- vera materia, quamvis sit quid praerequisi- semper sit necessarius, infra dicemus.
non po test simpliciter converti, ut per se 8. Finis in moralibus causa praestan-
constato Inde autem non infert finem non pOSltlOllIS pro causa efficienti sumi solet tum ad actionem agentis, tamen in ipso
esse causam, sed ínfert id quod fit ab effi- ~ihilominus tamen rem ipsam physice con~ instan ti vel tempore quo agens agit, etiam tior.- Unde ad alteram partem obiectionis
cienti causa es se distinctum ab ipsa, quia s~de:ando J?-0n est dubium quin singulae ex materia per se influit in effectum, im- respondetur Platonem et Socratem illo loco
dlctlS caUS1S veram et propriam rationem mo et in ipsam actionem agentis, si ex illa moraliter potius quam physice loquí. In mo-
non potest causa effieere seipsam. De aliis
vera philosophis existimo verbis potius quam causae habeant, et in suo genere totalem ac operetur, ut postea vi?ebimus .. Forma v~ro, ralibus enim finís est quodammodo tota cau-
re ab Aristotele dissentire. Nam ipsi non ne- plane dh:ersam ut in secundo puncto dice- Hcet sit effectus agent1s vel etIam matenae, sa actionum seu effectuum, non quod aliac
gant necessitatem et eoncursum materiae, aut n:u~, et ¡deo muI!o melius AristoteJes haec est tamen causa totius compositi, complens causae exc1udantur quatenus physice neces~
formae, ve! finis; sed in nominibus diffe- dlstmcte numeravlt sub communi notione
eausae.
I essentiam eius. Et quamvis sit pars compo- sa~íae sunt, sed quod omnes aliae ex fin~
runt, nam materiam vocant quid praerequi- siti est tamen in SUD genere totalis causa sumant quasi primam rationerri causandl.
eiu~ nee est cur pars causa e appelletur, quia
situm; formam vero potius appellandam cen-
sent effectum quam causam, quia ad ipsam
tota causalitas terminatur, vel ad summum
7. Locus, tempus el similia, cur non
causae.- Nec ratio ex Seneea adducta quid.
qua m obstat, non enim in causis numeran_
I
. ¡.,
neq~e est pars agentis neque materia~. Quod
si appeIletur pars causae respectu totlUS cau-
Dnde finis potest quodammodo dici sola
causa, quía ita est causa ut non habeat pdo-
rem causam vel rationem; omnes autem
vocant partem causae, ut loquitur Seneea tur omnia sine quibus effectus non fit, sed salitatis necessariae in omni genere ad effec- aliae ita sunt causae ut habeant aliquam
supra; finem vero appellant aliquo modo ea tantum quae per se influunt in eff<:ctum. tum, hoc modo etiam materia et efficiens priorem causam ve! saltem priorem ratio-
Quod non habet locus, quia est quid extrin-
II
i
I
- - - - - - - - - - _ ".......
.. f'C.~-~~-~--------- -
I

366 Disputaciones metafísicas 367


Disputación Xll.-Sección III
esto 10 digo por la primera causa eficiente que es Dios, de 10 cual trataremos 10. Una misma cosa puede ejercer oficios de diversas causas respecto de efec-
despué~. Y si se h~ce hincapié en la expresión por qué, hay que decir que toma- tos diversos.- Y acerca de la distinción real o material de estas causas puede
da estrIctamente sol?, se acomoda al fin, pero que tomada con más amplitud se dudar se de si se da siempre o bien si puede suceder que una cosa enteramente
suele extender tamb1en a todas las causas. Más todavía, Aristóteles prueba ante- la misma tenga varias razones causativas de las enumerada.s. Y puede ~reguntarse
riormente, partiendo. de allí, los menci~l1aclos géneros de causas, porque mediante esto ya sea en orden a diversos efectos, ya en orden al mISm? Del p1'1l;ner modo
todos ellos suele sat1sfacers~ a la cues~lón «por qué»; pues decimos que el hom- hay que decir que no es necesaria la distinción real o matena! entre dIchas cau-
bre es mortal por la materIa, y que VIve por el alma, etc. sas, porque no repugna que una cosa enteramente la misma tenga ~n orden a
diversos efectos varias causalidades de diversas clases. En efecto, la mIsma forma
Distinción mutua de las cuatro causas es fin respecto, de .la generación o alteración por la que es hecha, y es forma ~~s­
9. Con esto es fácil solucionar el segundo punto acerca de la distinción de pecto de la materia y el compuesto, y es principio eficiente respecto de la aCClOn
estas causas. Pues puede tratarse de la distinción formal y predsivamente en la que termina en otro, y puede ser causa material de sus propiedades, como lo
razón de causa, o de la distinción cuasi material o real en el ser del ente. La ~s el alma racional en cuanto sujeto del entendimiento o de la voluntad. Pues
primera distinción es .la que ~e refiere a .nuestro propósito, la cual es cierto que e.stos influjos o causalidades, por más que sean de diversa clase respecto de !os
se encuentra entre dIchos mIembros. Pl'lmeramente, por el testimonio de Aris- diversos efectos, no tienen entre sí repugnancia, ni tampoco repugna que surjan
tóteles; porque de lo contrario la división sería defectuosa. En segundo lugar, por de una misma cosa; porque del mismo modo que una misma. cosa es capaz de
la razon, vorq~e la causa c~mo causa en a~to queda formalmente constituída por diversas relaciones en orden a diversas cosas, ya que es semejante a una y de-
~1 a~tual mfl~Jo sobre el erecto; ahora bIen, en aquellos cuatro miembros hay semejante a otra, principio de una y fin de otra, así puede~ en or?en a los
mfluJos de d1versas clases; luego. Se prueba la menor porque el influjo de la diversos efectos, participar de los diversos. respectos de causaCIÓn ..EXIS!e, final-
causa materi.al y formal es intrínseco por interna composición; y el influjo de mente, una razón a priori, porque una mIsma cosa creada puede mclurr en su
la causa eficlent~ y final es extrínseco. A su vez, el influjo de la materia es por entidad un acto mezclado de potencia, y por ello puede comportarse con una
modo de potencIa, y el de la forma, por modo de acto. Además, el influjo de la cosa a manera de acto formal y con otra a manera de sujeto; y el acto formal,
eficiente es por acción o mutación real; y el influjo del fin es por mutación in- por dar el ser a la cosa, suele ser al mismo tiempo el principio de hacer .otra
tencional o· metafórica; por consiguiente, todas estas causalidades son formal- cosa, porque la operación sigue al ser; y finalmente porque tal acto es ~n :lerto
mente distintas; por tanto, constituyen causas formalmente distintas en acto. bien, puede ser también principio de moción metafóri~a. Así, por co~slgU1ente,
Por lo cual también las razones o virtudes causativas de estas causas son dis- 110 repugna que todos estos géneros de causas se reunan en una mIsma cosa

tintas, pues la materia causa en cuanto que es potencia pasiva; la eficiente, respecto de seres diversos.
en cambio, en cuanto que tiene potencia activa sobre otro, y la formal, en 11. y si algunas veces no se reúnen en una misma cosa no. es por una re-
cuanto que tiene virtud para actuar por sí misma; en cambio, el fin, en pugnancia formal de tales causalid~des en orden a ~~versas cosas, sino por su
cuanto que. es bueno y por la bondad tiene virtud para atraer el efecto todas condición peculiar. Y a veces prOVIene de la. perfecclOn; otras, de la Imperfec-
las cuales .1cosas se expondrán más ampliamente en 10 que sigue, ni se' ofrece ción; por ejemplo, Dios puede ser causa efiCiente y final, pero 110 matena! res-
aquí tampoco una dificultad especial acerca de este punto.
10. Eadem res diversarum munera cau- prodeant; quia, sicut eadem res est capax
nem causandi; quod dico propter primam effectuffi; sed in quatuor HEs membris sunt sarum potest exercere respectu ettectuum di- diversorum respectuum in ordine ad diversa,
efficientem causam quae est Deus, quod influxus diversarum rationum; ergo. Probatur versorum.- Circa distinctionem autem rea- est enim uni similis et alteri dissimilis, prin-
f',
infenus declarabimus. Si autem vis fiat in minor, quia influxus causae materialis et for_ lem seu materialem narum causarum dubi·· cipium unius et finis aIterius, ita potest in
voce propter quid, dicendum est stricte malis est intrinsecus per internam composi- tari potest an semper intercedat, vel fieri pos- ordíne ad diversos effectus participare di-
sumptam solum accommodari fini, latius tionem, influxus autem causae efficientis et sit ut eadem omnino res habeat pIures ra- versos respectus causandi. Ratio denique a
vera solere etiam ad omnes causas extendi. finalis est extrinsecus. Rursus infiuxus ma- tiones causandi ex numeratís. Potest autem priori est, quia eadem res creata potest in
Immo Aristoteles supra inde probat prae- teriae est per modum poten tia e, formae hoc quaeri, vel in ordine ad diversos effec- sua entitate incIudere actum potentiae ud·
dicta causarum genera, quia per omnia illa autem per modum actus. Influxus item tus, vel ad eumdem. Priori modo dicendum mixtum, et ideo potest ad unam rem como
satisfieri solet quaestioni propter quid; dici- efficientis est per actionem seu muta- est non esse necessariam distinctionem rea- parari per modum actus formalis, ad aliam
mus enim hominem esse mortalem propter . tionem realem; influxus autem finis est lem seu materiaIem inter dictas causas, quía vera per modum subiecti; actus autem for-
materiam, et vivere propter animam, etc. per mutationem intentionalem aut meta- non repugnat eamdem omnino rem in ordí- malis cum det esse rei, símul es se solet prin-
phoricam; sunt ergo omnes hae causa- ne ad diversos effectus habere pIures cau- cipium agendi aliud, quia operado consequi-
Quatuor causarum mutua distinctio Iitates formaliter distinctae; constituunt tur esse; ac denique quia talis actus ali-
salitates diversarum rationum. Eadem enim
9. Ex his facile est expedire punctum se- igitur causas in actu formaliter distinctas. forma est finis respectu generationis seu al- quod bonum est, etiam potest esse princi-
cundum de distinctione harum causarum. Unde etiam rationes seu virtutes causan di terationis per quam fit, et est forma respec- pium metaphoricae motionis. Sic igitur non
Potest autem esse sermo de distinctione for- harum causarum distinctae sunt, nam mate- tu materiae et compositi, et est principium repugnat omnifl haec genera causarum in
maliter ac praecise in ratione causae vel de ria causat quatenus est passiva potentia; ef- efficiens respectu actionis in aliud, et POE- eamdem rem convenire respectu diversorum.
distinctione qua si materiali seu reali in esse ficiens vera quatenus habet potentiam acti- est esse materialis causa suarum pl'oprieta- 11. Quod si interdum in aliqua re non
entis. Prior distinctio est quae ad praesens vam in aIiud; forma vera quatenus vim ha- tum, ut est anima rationalis quatenus est coniunguntur, non est ex formali repugnan-
spectat, quam certum est inter haec mem- bet actuandi per seipsam; finis tamen, qUfl- subiectum inteIlectus vel voluntatis. Hi nam- tia talium causalitatum in ordine ad diver-
bra reperiri. Primo ex Aristotelis testimonio, tenus bonus est et per bonitatem habet vim que influxus seu causalitates, quantumvis di- sa sed ex peculiari conditione. Et interdum
quia alias esset vitiosa divisio. Secundo ra- alliciendi effectum, quae omnia in sequenti- versa e rationis sint respectu diversorum ef- p;ovenit . ex perfectione, interdum vera ex
tione, quia causa, ut causa in actu, formali- bus exponentur latius, neque hic occurrit spe- fectuum non habent inter se repugnantiam, imperfectione; verDi gratia, Deus potest esse
ter constituitur per actualem influxum in cialis difficultas circa hanc partem. . neque etiam repugnat quod ab eadem re causa efficiens et finalis, non tamen mate-
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568 Disputaciones metafísicas


Disputación XII.-Sección III 369
pecto de algo, porque es acto puro y no tiene ninguna potencia pasiva; ni tam-
poco puede ejercer causalidad formal, porque ésta requiere la entidad incompleta de su causa material, y lo mismo ocurre en la form~ accidental que tenga enti-
e imperfecta. y por la misma razón, las sustancias angélicas no pueden ejercer dad propia. Perq porque existen algunas formas acc~deD:tales que son solamente
una causalidad formal; pero como no son actos puros, pueden de algún modo modos de la sustancia, como la presencia local o SI eXiste algun~ otra cosa d~
ejercer la material, al menos respecto de algunos accidentes; y porque no son esta clase, en ellas del mismo modo que la razón de forma es Imperfecta, as!
pura potencia pueden tener alguna razón de eficiencia y mucho más de fin. Por también basta la distinción modal. Con todo, siempre es necesario que la causa
el contrario, en cambio, la materia prima, aunque puede ejercer la causalidad formal y la material respecto del mismo compuesto se distingan realmente o
material, con todo por ser pura potencia no participa de la causalidad formal ni ex natura rei. Además, consta también que la causa formal y la eficiente no
propiamente de la eficiente; sin embargo, porque no es de tal modo pura po- pueden reunirse en una misma cosa respecto del mismo efecto; porque la forma
tencia que no tenga alguna entidad y actualidad, puede tener alguna causalidad ejerce causalidad formal en aquello en que está, y eficiente respecto de otra
final, por razón de la cual el alma apetece su cuerpo, y cualquier forma, la ma- forma o compuesto, y por ello la forma como informante o bien se supone para
teria. Sin embargo, la forma sustancial, aunque puede ejercer la causalidad formal, la acción como principio activo, o bien se sigue como efecto o término fo;mal
eficiente y final, no puede, sin embargo, ejercer la causalidad material sustancial de la acción; y por ello no puede suceder que la causalidad formal y la efiCIente
-por llamarla aSÍ- por no ser potencia pasiva en el género de la sustancia. En convengan a la misma forma respecto de una misma cosa, pues incluyen rela-
cambio, respecto de los accidentes, puede a veces ejercer esta causalidad, cosa ciones que están en repugnancia.
que propiamente conviene a la forma subsistente, pues aquella forma que no pue- 13. Si la forma puede coincidir con el fin en la misma entidad.- Por otra
de subsistir por sí a causa de su imperfección, tampoco puede por sí misma sus- parte, es también claro que la causalidad final y formal pueden convenir en cierto
tentar los accidentes. Y de este modo puede fácilmente discurrirse por las enti- modo en la misma forma respecto de una misma cosa~ y en cierto modo no pue-
dades accidentales, en cuanto que pueden participar de las referidas razones de den. Pues si se refieren al mismo sujeto o supuesto, pueden perfectamente reu-
causación.
nirse en una misma cosa; pues la misma forma no sólo es fin de la materia, sino
12. Una misma cosa no puede ejercer los oficios de materia y forma respecto que la informa, y la misma visión bienaventurada es la forma del en.tendimento y
de lo mismo.- La causa formal y la eficiente respecto de lo mismo no pueden m fin y felicidad. Y la razón está en que la misma forma, en cuanto mforma, y su
coincidir en una misma cosa.- Pero si estas causas se comparan con un mis- información, es el bien y la perfección del sujeto que informa; y por ello puede ~e­
mo efecto, se presenta alguna mayor dificultad. Y ciertamente en unos hay una lacionarse con él simultáneamente bajo la razón de forma y de fin. Pero en camblO,
clara repugnacia; en otros, en cambio, hay, por el contrario, posibilidad mani- si la comparación se hace con el mismo compuesto que es constituido por la for-
fiesta, y en algunos queda la cosa controvertida y dudosa. Así, pues, que la mis- ma, así no puede la misma ser forma y fin respecto de 10 mismo, porque la for-
ma cosa en orden a lo mismo sea al mismo tiempo causa material y formal, re- ma no es el fin del compuesto, sino que más bien la forma es por causa del com-
pugna abiertamente; porque estas causalidades requieren condiciones formal-
puesto como pOl: causa de su fin .. Y si se comparan con la acción o gen~ración,
mente opuestas, como son estar en potencia y en acto formal; por lo cual, si se
también respecto de ella es la mIsma la forma y el fin. En el cual sentido pa-
habla de la propia forma sustancial, siempre requiere una distinción real respecto
rece que dijo Aristóteles, como se citará después, que el fin y la forma coinciden
rialis respectu alicuius, quia est purus actus re substantiae. Respectu vero accidentium
en la misma realidad numérica; con todo, bajo aquel respecto, aunque la forma
et nullam habet potentiam passivam; ne- po test interdum exercere hanc causalitatem,
que etiam exercere po test causalitatem for- quod proprie convenit formae subsistenti,
malem, quia haec requirit entitatem incom- realem a sua causa materiali, et idem est in c1arum finalem et formalem causalitatem
nam illa forma quae ob imperfeetionem forma aecidentali quae suam propriam ha- quodammodo convenire posse in eamdem
pletam et imperfectam. Et ob eamden ra- suam ex se subsistere non potest, neque beat entitatem. Quia vero sunt aliquae ac- forma m respectu eiusdem, quodammodo au-
tionem angelicae substantiae non possunt etiam est potens per seipsam ad sustentan- tem non posse. Si enim comparentur ad
exercere causalitatem formalem; quia vero cidentales quae tantum sunt modi substan-
da accidentia. Et ad hune modum facile dis- tiae, ut praesentia !ocalis, ve! si quid aliud idem subiectum ve! suppositum, optime pos-
non sunt puri actus, possunt aliqua ex par- currí potest per entitates accidentales, qua- est huiusmodi, in illis, sicut ratio formae est sunt in eamdem rem convenire; eadem enim
te exercere materialem, saltem respectu ali- tenus praedictas causandi rationes participare imperfecta, ita sufficit dis,tinctio modalis. forma et est finis materiae et eam informat,
quorum accidentium; et quia non sunt pura possunt.
Semper tamen necesse es~ ut formalis .e! eademque visio beata est forma intellectus
porentia, possunt habere rationem aliquam 12. Respectu eiusdem eadem res formae materialis causa respectu elUsdem composl!! et finis ac heatitudo eius. Et ratio est quia
rfficiendi et multo magis finalizan di. E con- et materiae munera subire nequit.-Forma distinguantur realiter ve! ex natura rei. Deio- ipsamet forma, ut informan s, et informatio
trario vero materia prima, cum causalitatem et efficiens respectu eiusdem in idem coin- de etiam constat formalem et efficientem eius est bonum ac perfectio subiecti quod
materialem exercere possit, tamen, quia est cidere non possunt.- At ver o, si hae causa e causa m non posse in eadem re coniungi re- informat; et ideo potest ad illud comparari
pura potentia, nec causalitatem forma- comparentur ad unum et eumdem effectum, spectu eiusdem effectus; ~uia f?rma exer- simu! in ratione formae et finis. At vero, si
!em nec propríe effectivam participat; ta- nonnulla maior difficultas esto Et quidem cet causalitatem forma!em ID eo ID quo est, comparatio fiat ad ipsum compositum quod
men, quia non est ita pura potentia quin in quibusdam est clara repugnantia, in aIüs efficientem vero respectu alterius formae, per formam constituitur, sic non potest
aliquam entitatem et actualitatem habeat, vera e contrario est manifesta possibilitas, in ve! compositi, et ideo forma ut informans, ve! eadem es se . forma et finis respectu eiusdem,
aliguam causalitatem fina!em habere potest, quibusdam autem res est eontroversa et quia non est forma finis compositi, sed po-
dubia. ltaque eamdem rem in ordine ad supponitur ad actionem ut principium agen-
ratione cuius anima appetit corpus suum di ve! consequitur ut effectus seu terminus tius forma est propter compositum ut prop-
idem simul esse causam materialem et for-
et quaelibet forma materiam. At vera for-
malem plane repugnat, quia hae causali- fo~malis actionis' et ideo fierí non potest ter finem suum. Quod si comparentur ad
ma substantialis, cum causalitatem formalem, ut causalitas fo;malis et effectiva eidem actionem seu generationem, etiam respectu
tates requirunt conditiones formaliter oppo- illius eadem est forma et finis. Quo sensu
efficientem et finalem exercere possit, non sitas, qua!es sunt esse in potentia et in actu formae conveniant respectu eiusdem, nam
tamen materialem substantialem (Ut sic di- inc1udunt habitudines repugnantes. videtur dixisse Aristote!es, infra citandus,
formali; unde si sit sermo de propria forma finem et formam éoincidere in eamdem rem
cam), quia non est potentia passiva in gene- substantiali, semper requirit distinctionem 13. Forma cum fine an possit it; eam-
dem entitatem confluere.- Rurslus eham est numero; sub eo tamen respectu, licet forma
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370 Disputaciones metafísicas Disputación Xll,-Sección JI] 371
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propiamente sea el fin de la generaclOn, sin embargo no es propiamente su causa 15. Si la causa eficiente puede ser una misma cosa con la materia.- Sólo
formal, sino sólo su principio, como dije en la sección anterior. quedaba comparar la causa eficiente con la material, a ver si una y otra razón
14. Si se reúnen en una misma cosa la causa eficiente y el fin.- Si la ma- pueden unirse en la misma cosa respecto del mismo efecto. Y ciertamente, ha-
teria tolera en su entidad alguna razón de fin.- Además, casi en la misma pro- blando de la causa material de las sustancias naturales, es cierto que no pueden
porción hay que hablar del fin y de la causa eficiente; pues según una cierta la causa material y la eficiente reunirse en una misma cosa en orden a tal efecto,
razón de fin pueden convenir a la misma cosa, pero no según otra. Pues suele porque la materia no puede ser principio eficiente de la forma que se ha de
distinguirse, como veremos después, un doble fin, a saber: el fin por cuya caus~ educir de ella y, por consiguiente, tampoco de todo el compuesto. Pero, en cam-
se hace la acción o aquél para quien o en cuyo beneficio y provecho se hace; bío, hablando de la causa material de los accidentes, existe una duda mayor
como en el caso de la curación, el fin por cuya causa se hace es la salud; en sobre si la misma causa material puede ser eficiente de los mismos. Y puede
cambio, el fin para quien se hace es el mismo hombre cuya salud se procura. esta eficiencia entenderse doblemente: una, por el resultado natural, y hablando
Por consiguiente, el primer fin no puede ser una misma cosa con la causa efi- de ésta no hay duda de que tales causalidades pueden unirse, y así se suele de-
ciente, porque es su efecto; en cambio el fin posterior puede muy bien ser una mis- cir a veces que el alma, por ejemplo, tiene .una triple causalidad sobre sus po-
ma cosa con la causa eficiente, pues con frecuencia la causa eficiente opera por cau- tencias naturales, a saber, final, material y eficiente; y muchos piensan que este
sa de sí misma; y de este modo Dios es al mismo tiempo el primer eficiente y el género de actividad no le repugna a la materia prima para su propia pasión, que
último fin de sus obras. Y de acuerdo con esto se entiende fácilmente el dicho vul- es la cantidad. La otra eficiencia es per se y por la propia acción, y acerca de ésta
gar de Aristóteles, en el II de la Física, c. 7: El fin y la forma coinciden en la mis- existe una mayor dificultad; coincide, sin embargo, con aquella cuestión de si
ma cosa numérica; en cambio, el fin y la causa eficiente no coinciden en la misma todo cuanto se mueve es movido por otro, o -10 qUt': es 10 mismo- si el agente
cosa numérica, sino específica; pues habla del fin por cuya causa, o sea el que for- y el paciente se distinguen siempre, al menos según los principios próximos de
malmente mediante la acción se intenta y se hace; acerca del cual dijimos ya que acción y de recepción, cuestión de que nos ocuparemos después al tratar de la
se distingue del agente como efecto suyo, y que por ello no puede ser una mis- causa eficiente.
ma cosa numéricamente con él. En cambio, que sea una misma cosa en especie
sucede en los agentes unívocos, no en todos, como el mismo Aristóteles indicó. ¿Es adecuada la división de la causa en cuatro géneros?
Cómo pueden unirse en una misma cosa numérica la causa formal y la final se
ha declarado ya. Pero añado que también puede alguna razón de fin unirse con 16. Los instrumentos han de ser colocados bajo la causa eficiente, no bajo la
la causa material en la misma cosa numérica; pues el sujeto de los accidentes materia l.- Acerca del tercer punto, si estos cuatro géneros dividen suficientemente
no sólo es la causa material de los mismos, sino su fin; ya que, como decía, el a la causa, suelen proponerse varias dificultades sobre las causas instrumentales,
fin próximo de procurar la salud es el hombre, y entre otros fines, la forma es dispositivas y objetivas. Pero éstas y las semejantes no tienen dificultad, pues
inducida en la materia para conservar a la misma materia; pues, porque la ra- la causa instrumental es una cierta especie de causa eficiente, como después
zón de fin se funda en la bondad, que es trascendental y se halla parcialmente veremos. Ni puede reducirse a la causa material con algún fundamento, como
en toda entidad, por ello puede unirse alguna razón de fin con cualquier otra falsamente pensó Filógono, II Phys., texto 27, a no ser tal vez que estemos ha-
causa. blando de las disposiciones de la materia, que suelen también llamarse lnstru-

proprie sit finis generationis, non tamen Ir Phys., C. 7: Finis et forma coincidunt 15. Efficiens an idem esse possit cum est per se et per propriam actionem, et
proprie est causa formalis eius, sed tantum in idem numero; finis autem et efficiens in matel'ia.- Solum supererat comparanda cau- de hac est maíor difficultas; coincidit ta-
principium, ut sectione praecedenti dice- ídem non numero, sed specie; loquitur enim sa efficlens cum materiali, an possit utraque men cum íIla quaestione, an omne quod
ham. de fine cuíus gratía, seu qui per actíonem ratio coniungi in eadem re respectu eiusdem movetur. ab alio moveatur, seu (quod idem
14. An coniungantur in eodem efficiens formaliter intenditur et fit; de qua íam effectus. Et quidem loquendo de causa ma- est) an agens et patiens semper distinguan-
el finis.- An materia rationem aliquam fi- dixímus dístingui ab agente tamquam effec- teriali substantiarum naturalium, certum est tur, saltem secundum proxíma principia
nis in sua entitate patiatur.- Praeterea tum eius, et ideo non pos se esse ídem nu- non posse materialem et efficientem causam agendí et recipíendi, quam postea tractabi-
eadem fere proportione loquendum est de mero cum illo. Quod vero sit idem specíe, coniungi in eadem re in ordine ad talem mus disputando de causa efficienti.
fine et efficiente; nam secundum quamdam contingit in agentibus univocis, non in om- effectum, quia materia non po test esse prin-
rationem finis convenire possunt eidem rei, nibus, ut ipsemet Aristoteles indícavit. Quo- cipium efficiens formae ex illa educendae, Causa e in quatuor genera divisio an
non yero secundum aliam. Duplex ením modo autem causa formalis et finalis in et con sequen ter nec totius compositi. At vera adaequata
finis, ut infra videbimus, distingui solet, sci- eamdem rem numero coniungí possint, íam loquendo de causa materiali accidentium, 16. Instrumenta sub efficienti, non sub
!icet, finis cuius gratia actío fit, vel cui seu declaratum esto Addo vero etíam posse ali- maius dubium est an eadem causa materialis materiali causa collocanda.- Circa tertium
in cuíus gratiam et commodum fít; ut in quam rationem finís in eamdem numero possit es se efficiens eorumdem. Po test autem punctum, an haec quatuor genera suffícien-
cumtíone, finis cuíus gratia est sanitas; cuí rem cum causa materiali coniungi; nam sub- haec efficientia intelligi duplex: una, per ter dividant causam, solent variae difficul-
yero, est ipse horno cuí sanitas procuratur. iectum accidentium et est causa materialis naturalem resuItantiam, et de hac loquendo tates proponi de causís instrumentariis, dis-
Prior ergo flnís non potest esse eadem res eorum et finis; ut ením dícebam, finís pro- non est dubium quin possint illae causali· positivis et obiectivis. Sed haec et simílía
cum causa efficientí quía est effectus eius; ximus sanitatis procurandae est horno, et ¡.n- tates coniungi, et ita dici solet passim, difficultatem non habent, nam causa ins-
posterior autem finís optime potest esse ter alios fínes forma índucítur ín materíam animam, verbi gratia, habere triplícem cau- trumentalis quaedam specie,s est causae effi-
eadem res cum causa efficientí: nam saepe propter ípsam materiam conservandam; na m, salitatem in suas naturales potentias, nempe cientis, ut postea vídebimus. Nec potest
efficiens operatur propter seipsum; et hoc quia ratio finis fundatur in bonita te, quae finalem, materialem et efficjentem; et multí cum aliquo fundamento reduci ad materia-
modo Deus est simul prí~um efficiens. et transcendentalis est et in omni entitate ex censent hoc genus activitatis nec materiae lem causam, ut falso excogitavít Philogonm,
ultimus finis suorum operum. Et iuxta haec parte reperitur, ideo coniungi potest aliqua primae repugnare ín suam propriam passio- JI Phys., texto 27, nisi fortasse loquamur de
intelligitur facUe vulgare dictum Arístote!is, ratio finís cum qualibet alia causa. . nem, quae est quantitas. Altera efficientia dispositioníbus materíae, quae solent etiam
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Disputación XIl.-Sección III 373


372 Disputaciones metafísicas
flujo que le constituya como causa, sino por la sola relación del otro a sí mismo.
mentos; pero éstas, si no tienen eficiencia, en realidad no son instrumentos; 'Y Ni Aristóteles se acordó nunca de tal causa formal extrínseca, ni al término del
en cambio, si tienen eficiencia, en cuanto tales no son disposiciones, ni pertene~ movimiento le llamó causa del movimiento, aunque dijese que tomaba la especie
cen de ningún modo a la causa material, sino a la eficiente, a la cual o ayudan de él; y 10 mismo ocurre con un término relativo respecto del otro o del término
o sustituyen. En cambio, la causa dispositiva se reduce comúnmente a la ma- de la relación en cuanto tal. Ni habla de otra forma Santo Tomás, como puede
terial, porque prepara la materia para la forma. Pero esta denominación sólo verse en I-II, q. 1, a. 3. Pero éstas son cosas fáciles y casi nada más que modos
parece que se. da ~~r, una cierta. atribución; pues si hablamos con propiedad, de expresión.
la verdadera dlSposlclOn es una cIerta causa formal, ya que no dispone sino in- 18. Si la causa ejemplar es un género de causa distinto de los enumerados.~
formando al sujeto; pues el calor que está en el leño no dispone para la forma La principal dificultad en este punto está en la causa ejemplar, que añade Pla-
del fuego más que calentando formalmente al leño; y hablo de la verdadera y tón a las cuatro enumeradas por Aristóteles, como consta por el Timeo y el Fe-
propia disposición física y positiva, pues en sentido vulgar suele llamarse dis- dón, y lo refiere Séneca en la citada Epístola 66. Pero de este punto, dada su
posición cualquier remoción de impedimentos o cualquier condición necesaria, gravedad, nos ocuparemos en una disputación propia. Ahora, brevemente, conce-
como la aplicación a la acción o algo semejante; y en éstos no se da ninguna demos a Platón que el ejemplar ejerce una verdadera causalidad, cosa que no
verdadera causalidad sino sólo accidental. ignoró Aristóteles, pues aquí, al enumerar la forma, añade también el ejemplar,
y por ello quizá no es preciso aumentar por dicha causa el número, cosa que
17. Qué clase de causalidad ejerce el objeto sobre la potencia y el acto.-
examinaremos en el citado lugar.
Causa objetiva llamo al objeto respecto de la potencia y el acto. En el cual ob-
je~o puede c?nsiderase una doble relación: una, la de motor, y otra, la de tér- ¿Es inmediata la citada división d~ las causas?
mmo. La pnmera, respecto de la potencia cognoscitiva, es la causalidad eficien- 19. La división de la causa en interna y externa es más elevada que la pre-
te, ya se considere al objeto en cuanto mueve imprimiendo la especie, ya en cedente.- La división más inmediata de la causa es en estrictamente real e in ten-
cuanto que concurre al acto mediante la especie; en cambio, respecto de la po- cional.- Acerca de lo cuarto puede parecer aquella división inmediata por el he-
tencia apetitiva es la causalidad final, sea la propia y formal, como en el apetito cho de que Aristóteles dividiese la causa próximamente en aquellos cuatro miem-
racional, sea material e imperfecta, como en el sensitivo, 10 cual veremos des- bros. Pero a pesar de todo hay que decir que aquella división no es inmediata,
pués. Pero en el último sentido reducen algunos el objeto a causa final, porque pues pueden encontrarse fácilmente conveniencias entre algunos de dichos miem-
la potencia y el acto tienden a él como a su fin. Ni se opone el que esta rela- bros, por razón de las cuales se establezcan algunas divisiones de la causa an-
ción sea esencial, porque no hay repugnacia en que una cosa esté esencialmente teriores y en menor número de miembros. Así, por consiguiente, puede dividirse
ordenada a su fin. Otros la reducen a la causa formal, en cuanto que el objeto en primer lugar la causa en interna y externa; la interna, a su vez, en materia
da la especificación al acto; pues cuanto da especie, tiene razón de forma; 'Y y en· forma; acerca de las cuales no puede dudarse que convengan de modo pe-
dicen que no es una forma intrínseca sino extrínseca. Yo, con todo, negaría gus- culiar en el modo de causación; pues dan el ser al efecto confiriéndole su misma
tosamente que el objeto bajo esta razón ejerza algún verdadero género de cau~ entidad numérica y componiéndole internamente; en cambio, la causa eficiente
Ilalidad, sino de puro término especificativo, no mediante algún verdadero in- y la final causan de modo muy diferente, y convienen en esto, en que no com-
ponen intrínsecamente el efecto, y por ello se denominan comúnmente causas ex-
instrumenta appellari; sed illae nisi efficien- spectu potentiae vel actus. In quo obiecto du- constituat, sed per solam habitudinem alte. Divisio causa e praedicta sitne immediata
tiam babeant, revera non sunt instrumenta; plex potest babitudo considerari: una est rius ad. ipsum. Neque Aristoteles unquam 19. Causae in internam et externam di-
si vero efficientiam habent, ut sic non sunt moventis, altera terminantis. Prior respectu illius causae formalis extrinsecae meminit, visio altior quam praedicta.- Causae in
dispositiones neque ad causam materialem potentiae cognoscitivae est causalitas efficiens, nec terminum motus appellavit causa m mo- l'ealem rigide et intentionalem immediatis-
ullo modo pertinent, sed ad efficientem, sive consideretur obiectum quatenus movet tus, quamvis dixerit ab illo sumere speciem; sima divisio.- Circa quartum videri potest
quam ve! adiuvant ve! eius vicem gerunt. imprimendo speciem sive quatenus per spe- et idem est de uno relativo respectu alte- divisio illa immediata, eo quod Aristoteles
Dispositiva autem causa communiter redu- ciem concurrit ad actum; respectu vero po- rius seu de termino relationis ut sic. Nec proxime diviserit causam in quatuor illa
citur ad materialem, quia praeparat mate- tentiae appetitivae est causalitas finalis vel D. Thomas aliter loquitur, ut videre !icet membra. Sed nihiJominus dicendum est,
riam ad formam. Sed baec denominatio so- propria et formalis, ut in appetitu rationali, I-II, q. 1, a. 3. Sed haec facilia sUTIt, ac illam divisionem non es se immediatam;
lum esse videtur per quamdam attributio- ve! materialis et imperfecta, ut in sensitivo, fere de modo loquendi. possunt enim faeile convenientiae inter quae-
nem'; nam si loquamur cum proprietate, quod postea videbimus. Sub posteriori au- 18. Exemplar an distinctum causae ge- dam ex his membris excogitari, ratione qua-
vera dispositio quaedam causa formalis est, tem respectu, aliqui reducunt obiectum ad nus a numeratis.- Potissima difficultas est fum aliae priores divisiones callsae et in pau-
non enim disponit nisi informando subiec- causam finalem, quia potentia et actus in in hoc puncto de causa exemplari, quam. ciora membra constituantur. Sic ergo potest
tum; calor enim qui est in ligno non illud ut in finem tendunt. Neque obstat Plato addit quatuor ab Aristote!e numeratis, primo causa dividi in interna m et externam;
disponit ad formam ignis nisi formaliter ca- quod haec habitudo sit essentialis, quia non u~ constat ex Timaeo et Phaedone, et refert
interna rursus in materiam et formam; de
lefaciendo lignum: ¡oquor autem de vera repl'gnat quod aliqua res essentialiter sit Seneca, citata epistoI. 66. Sed de hac mate- quibus dubitari non potest quin pecu1iariter
ac propria dispositione physica et positiva; ordinata ad suum finem. AIíi ad forma!em ria propter gravitatem eius propriam dispu-
IJBm vulgarí modo solet dispositio vocarí tationem instituemus. Nunc breviter conce- conveniant in modo causandi; dant enim
causam revocant, quatenus obiectum dat spe- es se effectui conferendo illi suammet nume-
quaecumque remotio impedimenti, ve! quae- ciem actui; quid quid enim dat speciem, ha- dimus Platoni exemplar veram causalitatem
vis conditio necessaria, ut applicatio ad bet rationem formae; dicunt autem es se non el<ercere, quod Aristoteles non ignorav.it, ro entitatem et interne componendo illum;
agendum ve! quid simile; et in his nulla intrinsecam, sed extrinsecam formam. Ego I1am hic numerando formam addit et exem- efficiens autem et finis longe aliter causant,
est vera causalitas, sed tantum per accidens. pIar, et ideo fortasse non est necesse propter el in hoc conveniunt, quod non componunt
vera libentius negarem obiectum sub hac
17.· Obiectum cuius generis cí¡'ca poten- ratione exercere aliquod verum genus cau- eam causam augere numerum, quod dicto intrinsece effectum, et ideo causae extrinse-
tiám et actum eius exerceat causalitatem.- salitatis, sed puri termini specificantis, non loco examinabimus. cae communiter appellantur. Igitur in ra-
Oausam obiectivam appello obiectum re- per verum aliquem influxum qui caUsam
374 Disputaciones metafísicas Disputación XIl.-Sección III 375

trí?secas. Por. consiguiente, en la razón de causa puede abstraerse una razón co- primera puede llamarse causa material absolutamente, y la última, relativamente,
mun de matena y de f?r~a que no sea común a otras causas, y al contrario; por tomando dichas voces no de las entidades de tales causas, sino de la relación a
tanto, r~ctame~te se dIv1de. la causa inmediatamente en intrínseca y extrínseca, los efectos; pues en cuanto a la entidad, la causa material d: los accidentes p~e­
y despues aquella, en matenal y formal, y ésta, en eficiente y fill.al. También de . de ser el ente simplemente o sustancia íntegra; y en camblO, la causa matenal
otro modo podría encontrarse otra diyisi.ón más inmediata de la causa; pues la'3 de la sustancia sólo puede ser el ente relativo; con todo, en cuanto a la causa-
otras tres caus~s, except? la. final, cOlllclden en esto, en que contribuyen al ser ción o relación de la causa, ésta causa al ente simplemente; aquélla, relativa-
del efecto. mediante un 111fluJo real, y por ello requieren la existencia real para mente. Por su parte, la causa material de la sustancia se divide en materia ?e
sus .causalIdades, como veremos después; en cambio, la causa final influye in- las sustancias corruptibles o de las incorruptibles; en cambio, la causa matenal
tenclOnalmente y por ello puede causar antes de existir realmente en sí. Por de los accidentes puede dividirse o en corporal y espiritual, o ~n próxima. y re-
tanto, puede iecta~f1ente dividirse la causa inmediatamente en real e intencional mota, o en aquella que sea en sí accidente o que sea sustanCia, ya parcial, ya
tomando en el pnmer. miembro el término real en sentido estricto; pues si s~ íntegra, de todas las cuales cosas trataré en las próximas disputaciones. y de
toma en toda su amphtud y trascendencia también conviene a la causa final. Y modo proporcional puede dividirse la forma en sustancial y accidental, y ~o
por su, parte, la causa real ~e divide en intrínseca, que es la materia y la forma, y otro miembro se subdivide de varias formas, según la variedad de sustancIas
y e~trms.eca, que es. la efic~ente, y que puede llamarse de un modo peculiar y compuestas y de accidentes. Igualmente existen muchas divisiones de la ca,:sa
cuaSI por antonomaSIa, extnnseca; pues aunque la causa final comparada con la diciente y final que no pueden enumerase aquí brevemente, sino en sus propias
f?rmal y con 1~ material sea también extrínseca, con todo, comparada con la efi- disputaciones.
CIente es en Clerto modo intrínseca, ya que la relación al fin es más intrínseca 21. Por qué ni en los miembros superiores ni en los ínfimos se ha divi-
para cada cosa, y en algunas es incluso esencial. dido la causa con una división principal.- Podrá decirse: si la causa puede in-
mediatamente dividirse en menos miembros y remotamente en más, ¿por qué
Si los cuatro miembros de la causa son indivisibles propuso Aristóteles aquella división cuatrimembre con preferencia a otras? Se
20. Acerca del quinto punto pueden decirse en este lugar pocas cosas hasta responde que por lo mismo que aquella división es com? !r:~ermedia. entre a51u:-
';lue tratemos de c~~a. ?na de las ~a:lSas, y por ello hay que decir brevemente que !los extremos era la más apta para proponerse como dIVlslOn doctrlllal. Prlllcl-
esta no es un~ dlvlslOn en las ultimas razones de causa; pues bajo cualquiera palmente porque aquellos miembros tienen razones y modos de causación más
de . aquellos mIembros pueden darse varias divisiones. En efecto, la causa ma- distintos y conocidos. Agréguese a esto que Aristóteles no omitió por completo,
tenal, una es pura potencia, y otra, en cambio, potencia sólo relativamente Y esta sino que insinuó bastante tanto la conveniencia de estas causas entre sí cuanto
no es una divi.sión mer.~mente material -por llamarla asÍ- según la ·entidad la división de las mismas, como consta por los pasajes citados.
que es causa, SlllO tamblen formal en la razón de causa material. Pues pertenece
a la razón formal de la misma el ser potencia, y por ello, según la diversa razón De qué clase es la división dada
de potencia receptiva, será también diversa la razón de causa material· la cual
divers!dad puede tamb~én dedu~ir~e de los efectos, pues aquella primera' es causa 22. En el sexto punto todos los autores, suponiendo más que probando o
materIal de la sustancIa, y la ulttma, en cambio, de los accidentes. Por ello, la disputando, enseñan que aquella división de la causa es análoga, y por dicho
tione causae abstrahi po test ratio communis trinseca etiam sit, comparata tamen ad effi- efficientis et finalis quamplures sunt divisio-
materia e et formae qua e non sit communis cientem, est quodammodo intrinseca· nam terior yero aceidentium. Unde prior dici pot-
est causa. materialis simpliciter, posterior nes, quae non possunt hic breviter reeenseri,
aliis causis, et e converso; ergo recte divi- habitudo ad finem est magis intrinse~a uni- sed in propriis disputationibus.
ditur causa immediate in intrínsecam et ex- cuique rei et in quibusdam est etiam essen- vero seeundum quid, sumendo has voces
non ex entitatibus talium eausarum, sed ex 21. Cur nec in summa membra, nec in
trinsecam, et deinde illa in materialem et tialis. infima, sit causa principali divisione parti-
formaJem, haee vero in effieientem et fína- habitudine ad effectus; nam quoad entitatem
materialis causa aecidentium esse potest ens ta.- Dices: si causa potest immediate divi-
lem. Alio item modo posset alia divisio eau- Quatuor causae membra, an aloma di in paueiora membra et remote in plura,
sae immediatior exeogitari; nam. tres aliae simpliciter seu substantia integra; materialis
. ~O. De quinto puneto pauea hoe loco autem causa substantiae tantum esse potest eur Aristoteles potius quadrimembrem illam
eausae praeter finalem eonveniunt in hoe divisionem quam alias tradidit? Respondetur
quod conferunt ad esse effecrus per realem dlel possunt donee de singulis eausis traete- ens secundum quid; tamen quoad causatio-
mus, et ideo breviter dicendum est hane non nem seu habitudinem causae, haee causat hoc ipso quod illa divisio est media inter
influxum, ideoque requirunt existentiam rea- ílla extrema, fuisse aptiorem ad doctrina-
lem ad suas causalitates, ut postea videbi- esse divisionem in ultimas rationes eausae· ens simpliciter, illa secundum quid. Rursus
nam sub quoeumque illorum membroru~ materialis eausa substantiae dividitur in ma- ¡em divisionem tradendam. Maxime quia
mus; causa autem finalis influit intentiona- membra illa habent rationes et modos cau-
liter, ideo que causare potest antequam in dari possunt varia e divisiones. Causa enim teríam corruptibilium vel incorruptibilium
materialis quaedam est pura potentia, alia substantiarum; causa yero materialis acci- sandi magis distinctos et notiores. Adde
se realiter existat. Recte igitur dividi potest Aristotelem non omnino omisisse, sed insi-
causa immediate in realem et intentionalem, vero est tantum potentia seeundum quid. dentium dividi potest vel in corporalem et
nuasse satis, tam eonvenientias harum cau-
stricte sumendo in priori membro illum ter- 9 uae . non est divisio tantum materia lis (ut spiritualem, vel in proximam aut remotam,
vel in eam qua e in se sit aecidens, vel quae sarum inter se, quam divisiones earum, ut
minum realem; nam si sumatur in tota sua Ita dleam) seeundum entitatem quae est
latitudine et transcendentia, etiam causae causa, sed etiam est formalis in ratione eau- sit substantia, aut partialis aut integra, de ex citatis loeis constato
finali convenit. Et rursus causa realis divi- sae materialis. Nam de ratione formali ilJius quibus omnibus in proximis disputationibus Qualis sit data divisio
ditur in intrinsecam, quae in materiam et est ut sit potentia, et ideo secundum di ver- dicam. Atque proportionali modo dividi pot-
est forma in substantialem et aecidentalem 22. In sexto puncto auctores omnes,
formam, et extrinsecam, quae est efficiens, et sam rationem potentiae reeeptivae erit di- supponendo potius quam probando vel dis-
peeuliari ratione et quasi per antonomasiam versa ratio causae materialis· quae diversi- et utrumque membrum subdividitur in va-
putando, doeent illa¡n divisionem eausae esse
dici potest extrínseca; nam, licet finalis cau- tas attendi etiam potest ex ~ffeetibus· nam rias formas, iuxta varietatem substantiarum
analogam et propter eam causam dicunt non
sa comparata ad formalem et materialem ex- ilIa prior es! causa materialis substantia~,. pos- compositarum et aeeidentium. Causae item
376 Disputaciones metafísicas
motivo dicen que. no fue definida por Aristóteles la causa en común. Con todo,
no declaran sufiCIentemente el modo o la razón de dicha analogía, ni tampoco
la podemos declarar nosotros hasta que queden tratadas exactamente las razones
de cada una de las ca?sas. y por ello, ~upongamos ahora que aquel parecer es
verdadero por la autorIdad de la sentencIa común, y por esta razón general, que
aquello~ modos de causas son comunes a las causas de los accidentes y de las
sustancIas, las cuales no pueden ser causas unívocamente, porque no dan unívoca-
me~te el ser, por 10 cual. tampoco la razón· de efecto puede ser unívoca en el
aCCIdente y en la sustancIa; remito al referido lugar para una declaración más
exacta de esta analogía. DISPUTACION XIII

fuisse causam in communi ab Aristotele de- communes sunt causis accidentium et sub- LA CAUSA MATERIAL DE LA SUSTANCIA
finitam. Non tamen declarant satis modum stantiarum, quae non possunt es se univoce
aut rationem huius analogiae, neque a nobis causae, quia non dant univoce esse unde
declarari potest donec rationes singularum nec, ratio effectus un!voca esse po~est in
causarum exacte tractentur. Et ideo nunc aCCidente et substantla; exactiorem vero
supponamus sententiam ilIam veram esse ex huius analogiae declarationem in praedictUffi
communis sententiae auctoritate et ex hac Iocum remitto.
generali ratione, quod iUi modi causarum RESUMEN

Precede a esta Disputación una introducción en la que explica por qué al tra~
tar de la causa material toma la materia prima y no la causa material en común.
Su contenido se puede dividir en las siguientes partes:

l. Si existe la materia prima: Seco l.


11. Cuál es su entidad y su esencia: Seco 11, 111, IV.
111. Cuáles son sus propiedades: Seco V, VI.
IV. Cuál es su causalidad: Seco VII-XIV.

SECCIÓN 1

La pregunta con que se inicia esta sección es la siguiente: ¿Es evidente por
razón natural que se da en los entes una causa material de las sustancias a la
que llamamos· materia prima? Después de exponer varias divisiones de la ma-
teria (1-2) y de aclarar por qué se la llama prima (3), resueh'e la cuestión y de-
duce la existencia de la materia prima (prescindiendo de qué clase de sujeto es)
partiendo de las mutaciones que se dan en las cosas (4), del continuo cambio
de las cosas (5-7), e igualmente de algunas mutaciones especiales (8-9), por la
resolución hasta un primer sujeto (10). La consecuencia de las pruebas aduci-
das es que se da un primer sujeto; pero se desconoce que éste sea materia prima
hasta que se pruebe que dichas mutaciones son sustanciales (11-12).

SECCIÓN II

Probada la existencia de un primer sujeto o materia, se pregunta ahora si


éste es uno o múltiple para las sustancias generables y corruptibles. Las opiniones
falsas sable el primer principio material se comprenden en dos grupos: 1) .105
que ponen varios principios materiales; 2) los que ponen uno, pero yerran al asig-
narlo. Ponen varios principios en número infinito los atomistas en general, Leu-
cipo y Demócrito; sigue una refutación basada en los absurdos que resultan (2-5).
Establece varios principios en número finito Empédocles (6-7); sigue su refuta-
ción. Se deduce, por tanto, que el primer principio material es uno solo (8-9).
- - - - - - - - - ----------·- ----·~--

DISPUTACION XV

LA CAUSA FORMAL SUSTANCIAL

RESUMEN
A seis puntos podemos reducir este tratado sobre la causa forma! sustancia!:
l. Existencia de Zas formas (Sec. 1).
II. Su producción (Sec. 2-4).
Ill. Naturaleza y causalidad de la forma (Sec. S-6).
IV. Efectos de la forma (Sec. 7-9).
V. Unidad de forma sustancial (Sec. 10).
VI. La forma metafísica (Sec. 11).

SECCIÓN I
Después de un preámbulo en que precisa el tema, se plantea, mediante ex-
posición de dificultades, e! problema de la existencia de la forma (1-4), probán-
dola luego con argumentos de raigambre aristotélica (S): por semeianza con el
alma racional (6-7), por los indicios que de ella se descubren en las cosas (8-15)
y por el análisis de sus causas (16-19). Termina con la solución de los arguc
mentos (20).

SECCIÓN Ii
Expuesta la dificultad de la producción de la forma a partir de la materia (1)
y refutada la posición de los primeros filósofos (2), entra en la exposición de
las sentencias. La primera es la de quienes afirman la preexistencia en la mate-
ria de una entidad de la que se produce la forma (3-8); la segunda, la de los
que afirman la creación de todas las formas (9). La solución es que algunas
wn creadas (10-12) y otras educidas de la potencia de la materia (13-17).

SECCIÓN III
Discute la cuestión de la preexistencia temporal de la materia. Planteada en
su doble dimensión de la materia celeste y elemental (1-5), concluye Suárez
que mds que de distinguir momentos, se trata de distinguir acciones: la que
crea la materia y la que educe la forma (6-8). Precisa su actitud con la solución
de algunas obieciones y aclaración de otros detalles (9-11).
- ---~-- ......

630 Disputaciones metafísicaJ


Disputación XV.-Resumen 631
SECCIÓN IV formas acorde con los grados de realidad (16-27), y con los que defienden di-
versidad de formas sustanciales en las partes heterogéneas (28-40). Discute a
¿Se produce realmente la forma cuando se educe de la materia? Expuesto continuación la permanencia de las formas de los elementos en el mixto (41-52),
e! problema y las dos opiniones sobre él (1-2), las l'efuta (3), dando como so- para admitir con Aristóteles sólo la permanencia virtual (53-58). Pon fin, admitida
lución la existencia de una sola acción coproductiva y unitiva de los elementos la posibilidad sobrenatural de una doble información sustancial (59-60), con-
del compuesto (4-6). .cluye probando directamente la unidad de forma sustancial (61-69).

SECCIÓN V SECCIÓN XI

De la naturaleza de la forma como sustancia incompleta y acto (1-2), se de- Cierra esta larga disputación con un certero análisis de la forma metafísica,
ducirá todo lo referente a su causalidad (3). aplicando las nociones de materia y forma a cualquier composición (1-2). Ex-
.plicada la esencia de la forma metafísica (3-6), analiza su causalidad y uni-
SECCIÓN VI dad (7-11). Hace algo similar con la forma lógica (12-18), para concluir con el
problema del proceso al infinito en los predicados esenciales, cosa que niega, al
Respecto de la causalidad, ésta es la doctrina: igual que Aristóteles (19-28).
1) El principio de causación es la entidad misma de la forma (2).
2) Las condiciones para que se cause son: existencia actual (3), inmedia-
ción (4), acomodación de la materia (5).
3) En cuanto a la causación misma, ésta consiste en la unión de la forma
con la materia (6-11).

SECCIÓN VII

. Determina el efecto primario de la forma, que no es la umon misma ( 1 ),


szno e_l compuesto (2), al que produce con la misma acción con que se actúa la
materta (3-5). Lo que resta de la sección lo dedica a discutir la prioridad entr!
la forma y el compuesto, otorgándosela al compuesto, de acuerdo con Aristó-
teles (6-10).

SECCIÓN VIII

Sobre si la forma es causa de la materia, expuestas las posiciones antitéti-


cas (1-6), adopta una actitud negativa, probándola ampliamente y aclarando otra,
cuestiones conexas (7-16). Los números restantes (17-21) los dedica a estudiar la
doble dependencia que la materia tiene de la forma como de condición y como
de causa.

SECCIÓN IX

Profundiza en el estudio de la dependencia que tiene la materia respecto de


la forma. Después de determinar qué dependencia tiene la forma respecto de
l(l materia (1), analiza la que ésta tiene respecto de aquélla. Para unos, ni Dios
la puede conservar sin forma (2), mientras que para otros es esto factible (3-4),
opinión por la que se inclina el Eximio (5-16).

SECCIÓN X

Unidad de forma. Admitida la pluralidad de formas parciales (1) y bien de-


limitado el problema (2-3), refuta la pluralidad de formas sustanciales (4-6),
deteniéndose especialmente en rebatir la posición de Escoto sobre la forma de
corporeidad (7-15), haciendo lo mismo con los defensores de una pluralidad de
DISPUTACION XV
LA CAUSA FORMAL SUSTANCIAL

Dado que las causas material y formal guardan entre sí relación mutua, por·
eso, con el mismo método con que nos hemos ocupado de la materia, vamos-
a tratar primero de la forma sustancial y luego de la accidental, porque los
puntos que podrían hacerse necesarios sobre la forma en común, o han sido-
apuntados en la disputación sobre las causas en general, o se explicarán con
más claridad en cada uno de .los miembros, cuya conveniencia en dicha razón
común es sólo analógica. Sin embargo, tratando de la forma sustancial, com-
pletaremos los puntos que hemos dejado para este momento sobre la materia
prima, debido a la unión intrínseca que hay entre ella y la forma. Mas hay
que suponer que aquí no se habla de la forma extrinseca, a la que llaman ejem-
plar, de la que trataremos luego, porque en cuanto tal. más tiene razón de cau-
sa eficiente que de forma. Ni tampoco de la forma separada, como suele lla-
marse la naturaleza angélica o inmaterial, no por su causalidad, sino por su
actualidad o hermosura; sino que tratamos únicamente de la forma informante 0'
recibida en la materia, por ser ella la que posee propia y especial razón de
causa. Suele, además, dividirse la forma en física y metafísica; la primera es la
que ejerce la verdadera y real causalidad de la forma, teniendo, en consecuencia,.._
que hablar principalmente de ella. Pues aunque se la llame forma flsica, bien
por ser el principal constitutivo de la naturaleza de la cosa, bien por conocér-
sela preferentemente mediante el movimento físico y por ser sobre todo objeto
de consideración en la ciencia física, no cae, sin embargo, fuera de la conside-
ración metafísica, ya porque la razón de forma es común y abstracta, ya taro-

DISPUTATIO XV quam exemplarem vocant, de qua infra di-


cemus, quia ut sic magis habet rationem.
DE CAUSA FORMAL! SUBSTANTIALI efficientis quam formae. Neque etiam de
forma separata, ut solet natura angelica aut
Quoniam causa materlalis et formalis mu- immaterialis nominari, non propter causali-
tuam habitudinem inter se dlcunt, ideo ea~ tatem, sed propter actua1itatem seu pulchri-.
dem methodo qua de materia disseruimus, tudinem; sed agimus de sola forma infor-
dlcemus prius de forma substantiali, et pos- mante seu recepta in materia, quía illa est
tea de accidentali, nam quae de forma in quae propr.iam et specialem habet rationem
communi desiderari poterant, vel tacta sunt causae. Rursus vero dividí solet forma in
in dlsputatione de causis in communi, vel physicam et metaphysicam: prior est quae
explicabuntur distinctius jn singulis mem- veram et realem causalitatem formae exer-
bris, quae in illa racione communi solum cet, et ideo de illa principalius dicendum
analogice conveniunt. Tractando autem de est. Quamvis enim physica forma dicatur,
substantiali forma, complebimus ea quae de vel quía naturam rei principaliter constituit,
materia prima in hunc locum remisimus, vel quia per motum physicum principalius
\.) propter intrinsecam connexionem ínter ip- investigatur priusque in scientia physica con-
sam et formam. Supponendum est autem sideratur, non tamen est extra metaphysi--
hic non esse sermonem de forma extrínseca, cam considerationem, tum quía ratio forrnae·
63,4______________________:D=isputaciones metafísicas Disputación XV.-Sección ~-----------------~---'6":3'."5
bién porque la forma constituye la esencia, ya -finalmente- porque es una ge?eración la forma sustancial, 'o algo de ella, o nada. N o puede afirmarse lo
de las causas principales. Qué es lo que se significa por forma metafísica y cómo pnmer_o, por9ue de lo .contrario preexist~ían en la materia infinitas formas y
participa de la naturaleza de causa, lo examinaremos al fin de esta disputación. no se produciría en: reahdad nada nuevo, smo que aparecería. Ni puede tampoco
afirmarse lo segundo, ya porque en la misma parte de la materia no puede ha-
ber a!go de forma sin que est~ la forma completa, puesto que es indivisible; ya
SECCION PRIMERA tamb1én porque, aunque preexiSta una parte de la forma y haya de introducirse
otra part~, esta p~rte se producirá de la nada, puesto que no puede producirse
¿SE DAN FORMAS SUSTANCIALES EN LAS COSAS MATERIALES?
de la prrmera; solo queda) pues, afirmar lo tercero, lo cual sin embargo es
l. Motivos de duda.- La razón de dudar está primeramente en que las contradictorio y supera las fuerzas de los agentes naturales. ' '
formas sustanciales no se conocen por experiencia alguna, ni son necesarias para 4: Los antiguos filósofos desconocieron las formas sustanciales.- En esta
todas las acciones y diferencias de las cosas que experimentamos; luego no han ~uest16n casi todos los filósofos antiguos desconocieron las formas sustanciales
·de admitirse sin causa. El antecedente es manifiesto, porque al fuego, por ejem- según se despren~e d~ lo que he~os dicho antes acerca de sus opiniones res~
plo, se le comprende perfectamente constituído en su ser con tal que conciba- pecto de la matena pnma o del prtmer sujeto de las transmutaciones naturales·
mos una sustancia que posea un calor perfecto y sumo unido con sequedad, pues. ~abiendo juzgado qt;e ese sujeto era un ser completo en acto, no pudiera~
por más que la sustancia sujeta a estos accidentes sea simple; y esto basta tam- admittr la form~ sustancial? puesto _que forma. sustancial y materia prima que
bién para todas las acciones del fuego que experimentamos y para la distin- ·sea pura potencia son cuasi correlativas. Tamb1én algunos de los filósofos pos-
ción entre el fuego y el agua y para el cambio del uno al otro, que parece con· teriores negaron las formas sustanciales, al menos en los elementos. Asf lo da
sistir en que la sustancia pasa del sumo frío al sumo calor y viceversa. Esto, ,a entender Alejandro de Afrodisia, lib. XII Metaph., com. 12, aunque allí pa-
pues! es bastante para la constitución, distinción y acción de los elementos; por rezca hablar sólo por vía de ejemplo y según proporción; y Filopón, II De
tanto, proporcionalmente bastará lo mismo para la composición de los mixtos, Gener., com. 7; y antes defendió la misma sentencia Galeno, lib. I De Iilement. ·
ya que éstos se forman de la mezcla de los ·elementos. Y ~on ant~rioridad opinó lo mismo Empédocles, quien no negó las formas de lo~
2. En segundo lugar, parece incurrirse en contradicción al decir forma in· ffilXtos, smo de los elementos, como lo hace constar Aristóteles, lib. I de la
formante y sustancial, porque o es una cosa subsistente y no necesita de sujeto Física, texto 51, y en el lib. II de la Física, texto 22.
alguno que la sustente, o necesita de él: si está en el primer caso, no puede ser
una forma informante, porque repugna que lo que es subsistente sea recibido Solución del problema
en otro. Si está en el segundo, es una forma inherente; luego es accidental;
por consiguiente, no hay forma sustancial. 5. Mas hay que afirmar que todas las cosas naturales o corpóreas, además
3. En tercer lugar, porque, admitidas las formas sustanciales, no puede de materia, constan de forma sustancial, como de principio intrínseco y causa
comprenderse cómo se realizan las transmutaciones y gener-aciones de las CO· formal. Esta es 1~ opinión de Aristóteles en innumerables pasajes, el cual cen-
sas, a no ser que algo se produzca de la nada, cosa que no es posible según los sura con frecuencia a los antiguos filósofos porque, prescindiendo prácticamente
principios naturales. La consecuencia es clara, porque o preexiste antes de la ·de la forma sustancial, dedicaban toda su investigación a la materia, según se
ve por todo el lib. I de la Física y por el libro segundo, c. 1, donde dice que
communis est et abstracta, tum etiam quía ad distinctionem inter ígnem et aquam et
forma constituit essentiam, tum denique ad transmutationem unius in aliud, quae in aut aliquid eius, vel nihil. Primum dici non correlativa sunt. Nonnulli etiam e posterio-
quia est una ex praecipuis causis. Quid au- hoc videtur consistere quod illa substancia potest, alias in:finítae formae praeexisterent ribus philosophis, saltem in elementis, nega-
tem per metaphysicam formam significetur a summo frigore transít in summum calo- in materia, et reipsa nihil de novo fieret, sed runt substantiales formas. Ita significat Ale-
et quomodo hanc rationem causae partid- rem, et e converso. Hoc ergo satis est ad Bpparerct. Neque etiam potest dici secun- xander Aphrodisaeus, XII Metaph., com. 12,
pet, in fine huius disputationis subücíemus. constitutionem, dil'itinctionem et actionem dum, tum quía in eadem parte materiae non quamquam ibi solum exempli causa et se-
elementorum; ídem ergo proportionaliter potest esse aliquid formae quin sit tota for- cundum prooortionem loqui videatur; et
SECTIO PRIMA sufficiet ad mixtorum compositionem, haec ma, cum indivisibilis sit; tum etiam quia, Philoponus, 11 de Gener ., com. 7; et prius
enim ex elementorum mixtione procreantur. etiamsi pars formae praesit et pars inducen- tenuit eamdem sententiam Galenus, lib. 1
AN DENTUR IN REBUS MATERIALIBUS da sit, haec pars fiet ex nihilo; non enim de Element.; et antea ídem sensit Empe-
SUBSTANTIALES FORMAE
2. Secundo involvi videtur repugnantia
cum dicitur forma informaos et substantia- potest ex priori p-arte fieri; restat ergo nt docles, qui mixtor-um formas non negavit,
l. Dubii rationes.- Ratio dubitandi est lis; nam vel est res subsistens et nullo in- dicatur :tertiom, quod tamen repugnat et ~ed elementorum, ut significat Aristoteles,
primo quía formae substantiales nullo ex- digens subíecto sustentante vel illo indiget: excedit vim natvralium agentium. I Phys., text. 51, et II Phys., text. 22.
perimento cognosci possunt, nec sunt ne- si primum habeat, non potest esse forma in- 4. Veteres philosophi formas substantia-
cessariae ad omnes acciones et dífferentias formans, quía repugnat id quod subsistem Jes nescivere.- In hac quaestione antiqni Quaestionis resolutio
rerum quas experimur; ergo non sunt sine est in alío recipi. Si secundum habeat, est philosophi fere omnes ignorarunt formas 5. Dicendum ve ro est omnes res natu-
causa introducendae. Antecedens patet, quia forma inhaerens; ergo accidentalis; non da- substantiales, ut constat ex his quae supra rales seu corporeas constare forma substan-
ignis, verbi gratia, sufficienter intelligitur in tur ergo substantialis forma. retulimus de eorum opinionibus circa ma- ~iali. (praeter materiam) tamquam principio
suo esse constitutus, si concipiamus quam- 3. Tertio, quia positis substantialibus teriam primam vel primum subiectum trans- mtrmseco et causa formali. Haec est senten-
dam substantiam habentem perfectum et formis, non potest intelligi quo modo fiant mutationum naturalium; cum enim existi. tia Aristo~elis innumeris in locis, qui saepe
summum calorem cum siccitate coniunctum, rerum transmutationes et generationes nisi maverint illud subiectum esse completum reprehend1t veteres philosophos quod, fere
etiam si substantia his accidentibus subiec- aliquid ex nihilo fiat, quod esse non potest ens actu, non potuerunt substantíalem for- praetermíssa substantiali forma, omnem m-
ta sit simplex; et hoc etiam satis est ad iuxta naturalia principia. Sequela patet, quia rnam agnoscere; nam forma substantialis et quísitionem circa materiam adhibuerint ut
.omnem actionem ignis quam experimur et vel forma substantialís praeexistit generationi, materia prima quae sit pura potentia quasi constat ex toto lib. 1 Phys., et lib. 11, ~- 1,
636 Disputaciones metafísica$
Disputación XV.-Sección 1 637
la forma es una naturaleza más perfecta que la materia. Tiene esto mismo en --~--------~--------~--~
el lib. I De partibus animal., c. 1, y en lib. VII de la Metafísica, c. 4, y en el prueba el antecedente, porque el alma racional es una sustancia y no un acci-
libro XII, c. 2, donde llama a la forma algo concreto, porque completa la sus- dente, como es manifiesto, puesto que permanece por si separada del cuerpo
tancia, la cual es algo concreto; y allí mismo, principalmente en el lib. VII de por ser inmortal; es, pues, subsistente de por sí e independiente del sujeto;
la Metafísica, llama a la forma lo que algo es; y da por razón que ella misma luego no es un accidente, sino una sustancia. Además el alma es verdaderamente
constituye y distingue las esencias de las cosas. Además, en el lib. II De Ani- forma del cuerpo, según enseña la fe y es evidente también por la luz natural;
ma, c. 1, divide la sustancia en materia, forma y compuesto, llamando a la no puede, pues, ser una sustancia asistente, o que mueva extrínsecamente al
forma EneAé.xetav, nombre del que Fonseca escribe muchas -Cosas eruditamente cuerpo; de lo contrario no lo vivificaría, ni las operaciones vitales dependerían
en el lib. I Metaph., al fin; sin embargo, los escritores enseñan comúnmente e-sencialmente de su presencia y unión; ni sería, finalmente, el hombre mismo
que la palabra «entelequia» es más general y que comprende más cosas que la el que entendiese, sino una sustancia distinta que le asiste. Así, pues, el hom-
forma sustancial; pues propiamente significa perfección o el acto perfectivo de bre consta del cuerpo como materia y del alma racional como forma; luego
una cosa. Mas suele atribuirse por antonomasia a la forma sustancial por ser esta alma es la forma sustancial; porque, según explicaremos luego, por el nom-
el acto principal y la perfección máxima de una cosa sustancial. Suele también bre de forma sustancial no se expresa más que una sustancia parcial que se
Aristóteles llamar a la forma sustancial con otros nombres, de que daremos cons- puede unir de tal manera con la materia, que componga con ella una sustancia
tancia más abajo al explicar su causalidad. Mas no fue Aristóteles quien des- íntegra y esencialmente una, cual es el hombre.
cubrió esta verdad, pues antes que él admitió la forma sustancial Platón, según 7. Se prueba, a su vez, la primera consecuencia suponiendo que se trata de
se desprende del Timeo, donde llama a las formas verdaderas imágenes de las cosas naturales generables y corruptibles, ya que éstas, por lo que a tal aspecto
cosas existentes, es decir, participaciones de las ideas, siendo así que él no ad- se refiere, son de la misma clase que el hombre, y entre ellas puede haber trans-
mite ideas más que de las sustancias. Y se cree que antes de Platón algunos mutación y cambio; a fortiori se concluye de aquí fácilmente que lo mismo se
de los filósofos llegaron a conocer las formas sustanciales, como se ve por Aris- ha de afirmar de los cuerpos incorruptibles, supuesta la sentencia antes expli-
tóteles, lib. I De partibus animal., c. 1, y en otros pasajes antes citados. Ahora cada sobre su materia. Así, pues, la composición de materia y forma sustancial
bien, hasta tal punto está aceptado este dogma en filosofía, que no es posi~le en el hombre demuestra que existe en las cosas naturales un sujeto sustancial,
negarlo sin gran ignorancia; y está tan acorde con la verdad de la fe crisü !na apto por su naturaleza para ser informado por un acto sustancial; luego dicho
que su certeza recibe de esto no poco incremento; por eso me es grato comen- sujeto es imperfecto e incompleto en el género de sustancia; luego exige siem-
zar la demostración de esta verdad por un principio cierto por fe y evidente por pre estar bajo algún acto sustancial. Y este sujeto no es exclusivo del hombre,
luz natural. sino que se encuentra también en las otras cosas naturales, como es de por sí
evidente; por eso se le presupone antes de la generación del hombre y para su
De la racional se llega a las otras formas sustanciales nutrición y permanece después de su corrupción; por consiguiente, todas las
cosas naturales que constan de dicho sujeto o materia constan también de una
6. Sea, pues, la primera razón, porque el hombre consta de una forma sus- forma sustancial actualizadora y perfectiva de ese sujeto. Además, de la misma
tancial como de causa intrínseca; luego también las otras cosas naturales. Se composición del hombre se deduce que la agregación de muchas facultades o
_, ~

ubi formam perfectiorem naturam dicit esse fuit Aristoteles huius veritatis inventor, riarn probatur, nam anima rationalis substantia ralibus generabilíbus et corruptibilibus, nam
quam materiam. Idem habet lib. I de Par- ame eurn substantialem formam agnovit hae sunt quoad hanc partero eiusdem ordi-
tibus animalium, c. 1, et VII Metaph., c. 4, est et non accidens, ut patet, quia per se
Plato, ut constat ex Timaeo, ubi formas.
et lib. XII, c. 2, ubi vocat formam hoc appellat vere existentium simulachra, id est, ' manet separata a corpore, cum sit immor- nis cum homine, et inter eas potest esse
transmutatio e:t vicissitudo; inde tamen fa-
aliquid, quia complet substantiam, quae est idearum participationes, cum tamen ipse talis ; est ergo per se subsistens et inde-
pendens a subiecto; non est ergo accidens, cile concludetur a fortiori ídem esse dicen-
hoc aliquid; et ibídem, praesertim lib. VII non ponat ideas nisi substantiarum. Et ante duro de incorrruptibilibus corporibus, sup-
Metaph., vocat formam quod quid est; et Platanero nonnulli e philosophis creduntur sed substancia. Rursus illa anima est vera
posita sententia quam supra tractavimus de
rationem reddit quia ipsa est quae constituit substantiales formas attigisse, ut constat ex forma corporis, ut docet fides et est etiam
materia eorum. Hominis ergo compositio ex
et distinguit rerum essentías. Praeterea, lib. Aristotele, I de Partibus animal., c. 1, eL evidens lumine naturali; non enim potest
materia et forma substantíali ostendit esse
II de Anima, c. 1, distinguit substantiam aliis lods supra citatis. lam vera est hoc esse substancia assistens aut extrinsece mo- in rebus naturalibus quoddam subiectum
in materiam, formam et compositum, et dogma ita receptum in philosophia ut sine vens corpus, alias non vivificaret illud, ne- substantiale natura sua aptum ut informetur
formam vocat ~ . .n:eH:z.etav, de quo nomine magna ignorancia id negari non po::.sit; est- que ex praesentia et coniunctíone eius es- actu aliquo substantiali; ergo tale subiectum
multa erudite scribit Fonseca, lib. 1 Me- que ita consentaneum veritati fi.dei christia- sentialiter penderent opera vitae; nec deni- imperfectum et incompletum est in genere
taph., in fine; communiter tamen docent nae ut eius certitudo non parum inde au- que esset ipse horno qui intelligeret, sed substantiae; petit ergo semper esse sub ali-
scriptores vocem entelechiae generaliorem geatur; quare placet huius veritatis proba- quaedam alia substantia illi assistens. Con- quo actu substantiali. Hoc autem subiectum
esse et plura comprehendere quam substan- tionem a quodam principio fide certo et stat ergo horno corpore ut materia et anima non est proprium hominis, sed in aliis etiam
tialem formam; significat enim ·proprie per- lumine naturali evidente inchoare; rationali ut forma; est ergo haec anima rebus naturalibus reperitur, ut per se no-
fectionem seu actum perficientem rem. Per substantialis forma; nam, ut infra decla- tum est; un de et ad generationem hominis
antonomasiam vero attribui solet formae rabimus, nomine substantialis formae nihil supponitur, et ad nutritionem, et post eius
substantiali quod sit praecipuus actus et ma- Ex rationali caeterae substantiales formac
colliguntur aliud significa.tur quam substantia quaedam corruptionem manet; ergo res orones natu-
xima perfectio reí substantialis. Aliis etiam partialis quae ita potest uniri materiae ut rales quae illo subiecto seu materia constant,
nominibus solet ab Aristotele forma sub- 6. Prima igitur ratio sit, nam horno con- cum illa componat substantiam integram ac constant etiam substantiali forma actuante et
stantialis nominari, quae inferius, explicando stat forma substantiali ut intrínseca causa; per se unam, qualis est horno. perficiente subiectum illud. Praeterea, ex ea-
eius causalitatem, adnotabimus. Non tamen ergo et res omnes naturales. Anteceden& 7. Prima vero consequentia probatur, dem hominis compositione colligitur aggre-
supponendo sermonem esse de rebus natu- gationem plurium facultatum vel formarum
638 Disputaciones metafisicas· Disputación XV.-Sección_:l'_____: _ _ _.____~--------~6::3-:.~
ddentes y operaciones de los entes natur~les, los ~uales indicios den~cian que
formas accidentales en un sujeto sustancial simple no basta para la constitución bajo ellos está latente una forma sustancial. El pruner? se descubre mcluso .en
de una cosa natural; puesto que en el hombre esas facultades Y formas acci- los elementos· porque si por ejemplo, el agua se cahenta y luego se le retrra
dentales son acaso más numerosas y más perfectas que en las otras cosas na- la causa agen~e, vuelve ; su primitiva fr~idez debido a una fuerza in;rínse~a,
turales, y no bastan, sin embargo, para la constitución de un ente natural com- según consta por experiencia; luego es sena! ~e qu~ hay en el, agua algun prm-
pleto, sino que además se requiere una forma que sea como la que preside a cipio más íntimo del que emana de nuevo la n;tensid_ad del ~no; ?na yez remo-
todas aquellas facultades y accidentes, y la fuente de todas las acciones y mo- vidos los imoedimentos extrínsecos; ahora bien, dicho prmciplO solo puede
vimientos naturales de dicho ente, y en la que tenga su razón y cierta unidad ser la forma .._sustancial· luego. Se prueba la primera consecuencia, porque no
toda esa variedad de accidentes y potencias; luego en los restantes seres natu- puede haber agente ex~rinseco alguno , de tal reducción, bi7n porque s~ dicha
rales es necesaria, por la misma razón, una forma sustancial distinta de los ac- reducción procediese de un agent; ex~rmseco, no seria esencia~ y necesa.rm} sino
cidentes, y más íntima y perfecta que ellos. En tercer lugar, se desprende del accidental, según se presentase rortmtamente el agente extrmseco; bien, asi-
mismo ejemplo que la generación y corrupción sustancial del hombre no con- mismo, porque, analizando los .-principios extrín~ecos que . ~e presentan. com~n­
siste en la adquisición o pérdida de algunos accidentes, sino en la unión o se- mente no hay ninguno de qmen pueda provemr esa accwn, ya que, mmedia-
paración del alma racional que informa sustancialmente el cuerpo humano, pan>: tamen'te sólo suele aparecer como tal el aire ambiente, el cual o no está natu~
la cual sirven de preparación ciertos accidentes, desaparecidos los cuales, el alma nilmente tan frío como el agua, o suele quedar accidentalmente tan cálido como
se separa y el hombre se corrompe; del mismo modo, por tanto, se ha de en- el agua misma; por eso también él, en cuan~o puede, se reduce a su prin:tivo
tender que se produce Ja corrupción y generación de los otros entes naturales. estado; y, a su vez, remotamente _sólo intervien.en las c~?sas celestes y ~ruver­
Porque, en cuanto puede inferirse de la experiencia, el modo de generación y sales, qne no están de suyo determmadas a semeJante acc~~n, como es mamfiesto.
corrupción en las otras cosas es el mismo que en el hombre, exceptuando la 9. Refutación de las diversas causas de tal reduccton.- ~e prueba, a su
diferencia en perfección y subsistencia de la forma humana, que no deduciría- vez, el segundo antecedente, a saber, que no puede pensarse mnguna otra ca~-
mos del modo de ·generación y corrupción si no nos fuese conocida por otro sa intrínseca de dicha acción fuera de la forma misma del agua, porque, ¿cua 1
capítulo. Por eso se dice en el Eclesiast., 3 : U na misma es la muerte del hom- va a ser? Afirman algunos que en ciertas partes del agua permanece siempre
bre y de las bestias e igual la condición de ambos; como muere el hombre, así frío intenso, y que, debido a la influencia de esas partes, se e:p.frfan las otras
mueren también ellas; etc. Finalmente, todos los indicios y signos de compo- que se han calentado, cosa que juzga probable Cayetano, I, q. 54, a. 3; Y se
sición sustancial que pueden pensarse en el hombre se dan en los otros seres le atribuye a Averroes, 11 De Anima, com. l. Pero esto carece. de fundamento
natUrales y principalmente en los animados, según se echará de ver por el ar... y está en contra de la experiencia; pues percibimos con el sentido que toda el
gumento siguiente. agua derramada en un vaso está muy caliente, sea cual sea la parte en que se
la toque· y si algunas partes estuvieran tan frias, o se las percibiría por el sen-
Diversos indicios de la forma sustancial tido, o ~or lo menos en alguna parte del agua t;mplarfa~ la sensación d,e ca-
lor- mas no sucede ninguna de ambas cosas. Esta, ademas, contra la razon fí-
8. Reducción del sujeto pasivo alterado a su estado primitivo."- Así, pues, si~, porque toda el agua en todas sus partes está uniformemente de doble roa-
la segunda razón principal se toma de los diversos indicios derivados de los ac-
et operationibus entium naturalium, qu~e in- reducit ad pristinum statum, quantum pot-
accidentaliurn in simplici subiecto substan- rumpitur; ergo eodem modo intelligendum dicant latere sub illis formam substanttalem. est; remate vero .solum interveniunt cau-
tiali non satis esse ad constitutionem rei est fieri corruptionem et generationem alio- Primum cernitur etiam in elementis; nam si sae caelestes et uruversales, quae ex se non
naturalis; nam in homine sunt illae facul- rum entium naturalium. Nam, quantum ex- aqua verbí gracia, calefiat, et postea remo- sunt determinatae ad huiusmodi actionem,
ta tes et formae accidentales piures fortasse periencia colligi potest, idem modus est ge- veat~ agens, ab intrinseco reducitur ad ut notum est.
ac perfectiores quam in aliis naturalibus nerationis et corruptionis in aliis rebus qui pristinam frigiditatem, ut experimento con- 9. Variae talis reductionis causae refel-
rebus, et tamen ·non sufficiunt ad constitu- est in homine, excepta differentia in per- stat; ergo signum est esse in aqua aliquod luntur.-,- Secnndum vero antecedens, scili-
tionem alicuius naturalis entis completij sed feccione et subsistencia formae humanae, intimius principium a quo iterum manat cet, nullam aliam causam intrinsecam illius
praeterea requiritur forma quae veluti prae- quarn ex modo generationis et corruptionis intensio frigoris, sublatis extrinsecis impe- actionis excogitari posse praeter ipsam aquae
sit omnibus illis facultatibus et accidentibus non colligeremus nisi aliunde nobis nota dimentis; illud autem principíum non pot- formam, probatur, nam quaenam erit illa?
et sit fans omnium actionum et naturaliurn esset. Et propterea dicitur Ecdesiat., 3 : est esse nisí forma substantialis; ergo. Pri- Dicunt aliqui in quibusdam partibus aquae
motuum talis entis, et in qua tata illa va- Unus interitus est hominis et iumentorum, ma consequentia probatur, qnia nullnm pot- semper manere intensum frigus, et ab illis
rieras accidentium et potentiarum radicern et aequa utriusque conditio, sicut moritur est esse extrínsecum principíum illius re- partibus alias quae calefactae fuerunt frige-
et quamdam unitatem habeat; ergo eadem hamo, ita et illa moriuntur, etc. Denique ductionis, tum quía, si illa reductio esset fieri, quod probabile censet Caietan., 1,
racione in reliquis entibus naturalibus ne- omnia indicia et signa substantialis compo- ab extrinseco, non esset per se ac necessa~ q. 54, a. 3; et tribuitur Averroi, II de
cessaria est aliqua forma substantialis di- sitionis quae in homíne cogitari possunt ria sed ex accidente, prout extrinsecum Anima, com. l. Sed hoc frívolum est et
stincta ah accidentibus et intimior ac per- sunt in aliis entibus naturalibus, et prae- ag~ns ca su occurreret; tum etiam quía, dis- contra experientiam; sensu enim percipí-
fectior illis. Tertio, eodem exemplo constat sertím in anímantibus, ut ex sequenti ra- currendo per omnía principia extrínseca mus totam aquam infusam vasi alicui, esse
generationcm et corruptionem hominis sub- tione constabit. quae communiter occurrunt, nullum est a valde calidam, quacumque ex parte attin-
stantialem non consistere in acquisitione vel quo possit illa actio provenire, quía proxime gatur; si autem essent alíquae partes adeo
amissione aliouorum accidcntium, sed in Substantialis formae indicia varia solum occurrere solet aer circumstans, qui frigidae, vel perciperentur sensu vel saltero
unione vel disiunctione animae rationalis vel naturaliter non est tam frígidus sicut te:mperarent in aliqua parte aquae caloris
substantiaiiter informantis corpus humanum, 8. Reductio alterati passi in pristinum aqua, vel ex accidente relinqui solet aeque sensum; neutrum autem fit. Est etiam con-
ad quam praeparant accidentia quaedam, statum.- Secunda ergo ratio principalis su- calidus ac ipsa aqua; unde ipse etiam se tra rationem physicam, nam tota aqua se-
quibus sublatis, anima recedit et horno cor- mítur ex variís indiciis ortis ex accidentibus
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Disputación XV.-Sección 1 641


,640 Disputaciones metafísicas
interno anterior a la frialdad, el cual permanezca Integro, aunque la frialdad
nera aplicada al fuego que obra naturalmente; luego en todas sus partes recibe ,disminuya, y del cual se derive aquella reducción; sin embargo, niegan que tal
la influencia uniformemente del mismo modo; pues, ¿qué hay que pudiera im: principio sea la forma sustancial, puesto que de ella no podría provenir inme-
pedir esa acción o interrumpirla de tal manera que se realizase en unas partes diatamente la alteración, sino que afirman que es una cualidad de naturaleza
y en otras no? Además, o esas partes de que se afirma que retienen el frío pue~ superior, que contiene virtualmente las primeras cualidades sensibles. Cabe, no
den calentarse, o no; si no pueden, tampoco podrán -en consecuencia- co- obstante, entender esta sentencia de dos maneras : primero, sin negar la forma
rromperse; mas si pueden calentarse, consecuentemente, dado que toda el agua ·sustancial, sino poniendo esa cualidad virtual como intermedia entre la forma
·está suficientemente aplicada al fuego, también ellas se calentarán, o puede con sustancial y las primeras cualidades sensibles, y en este sentido no se opone a
certeza darse un estado en el que tal potencia se reduzca al acto, y una vez la verdad que intentamos probar; empero debilita el argumento que desarrolla-
puesto éste, todavía -removido el agente contrario- esa agua se volverá a su mos, debiendo rechazarse además como inútil e inventada gratuitamente, pues
frialdad primitiva, mientras no se llegue a la corrupción del agua. multiplica las cualidades sin fundamento o al margen de toda experiencia, pues-
10. Responden otros que esa acción no procede de principio alguno dis- to que la emanación de un accidente de la forma intrínseca no necesita de otro
tinto de la frialdad; porque siempre permanece la frialdad en algún grado, y accidente como intermediario, de lo contrario incurriríamos en un proceso al
ella misma, tan pronto como no es impedida, retorna a su primitivo estado. En infinito. Además, por ser contradictorio que se den en los elementos algunas
efecto, en la frialdad misma pueden distinguirse dos cosas, a saber: la esencia .cualidades anteriores a las primeras; ahora bien, según el testimonio de Aris-
y el modo de intensidad; y la esencia permanece siempre íntegra, poi más que tóteles, las primeras cualidades de los elementos son el calor formal, la frial-
la intensidad se disminuya; por eso el modo de intensidad puede dimanar de dad, etc. De donde, aunque acaso en los mixtos se dé a veces una cualidad
la esencia misma. Mas esta respuesta también es falsa. En primer lugar, porque que contenga virtualmente el calor o el frío, sin embargo, es posterior a la
de una cualidad remisa no puede proceder un grado más intenso; de lo con- mezcla proporcionada de cualidades primarias connatural en el mixto y no está
trario, también el aire se convertiría en sumamente cálido, y así pasaría con to- destinada a la emanación intrínseca de las cualidades primarias en el mismo
das las otras cosas. Segundo, porque acontece muchas veces que en el agua hay sujeto, sino a obrar con su acción propia en los sujetos externos. Puede enten-
más grados de calor que de frío; por consiguiente, incluso separado el agente derse de otro modo la respuesta, de suerte que su fin sea quitar de en medio
extrínseco~ la frialdad no podría vencer el calor intenso, porque no sería ayu- la forma sustancial y poner en su lugar la cualidad. Mas entendida en este sen-
dada por el sujeto de modo alguno, por ser la materia sola indiferente de suyo tido es fácilmente refutable, ya que esa cualidad no es percibida por los sen-
para ambos accidentes. Tercero, porque, en otro caso, el frío y el calor en gra.. tidos inmediatamente y por sí, sino que es conocida debido a· este efecto de
dos bajos no podrían permanecer nunca invariables- en el mismo sujeto, sino la emanación natural; ¿con qué fundamento, pues, se afirma que ese principio
que una de las cualidades expulsaría siempre a la otra, perfeccionándose hasta interno es una cualidad accidental y no la forma sustancial? Además, ese prin-
la última intensidad, porque por parte del sujeto -si se tratase sólo de la ma- cipio es el acto primero de la materia, que juntamente con ella completa este
teria prima- no habría impedimento alguno, y damos por supuesto que se han ser natural concreto al que llamamos agua; luego es un acto sustancial y no
suprimido todos los otros impedimentos extrínsecos. accidental. Además, la forma no es sólo raíz del frío, sino también de la hu-
11. En los elementos ninguna cualidad contiene virtualmente a las prime-
ras.- Finalmente, responden otros que sin duda es necesario otro principio spondent 1 necessarium quidem esse aliud primis; sunt autem, teste Aristotele, primae
principium internum prius frigiditate, quod qualitates elementorum formalis calor, fri-
cundum omnes suas partes est uniformiter sionis; et essentia semper roanet integra, integrum maneat, etiamsi frigiditas remitta- giditas, etc. U nde, licet fortasse in mixtis
difformiter applicata igni naturaliter agenti; etlamsi intensio minuatur, ideoque potest ab tur, a quo illa reductio derivetur; negant interdum detur qualitas virtute continens
ergo secundum omnes partes eodem modo eadem essentia modus intensionis manare. tamen illud principium esse forroaro sub- calorem aut frigus, illa tamen et est poste-
patitur uniformiter; quid enim est quod Sed haec responsio etiam est falsa. Primo; stantialem, nam ab illa non posset imme- rior temperamento primarum qualitatum
posset vel actionem illam impedire, vel ita quia non potest a qualitate remissa intensior diate provenire alterarlo, sed dicunt esse connaturali mixto et non est ad intrinse-
interrumpere ut in quibusdam partibus fieret gradus procedere, alioqui etiam aer sese effl- qualitatero quamdam superioris rationis, vir- cam dimanationem primarum qualitatum m
et non in aliis? ltem, vel illae partes quae tute continentem primas qualitates sensibi- eodem subiecto, sed ad efficiendum pro-
ceret summe calidum, et sic de omnibus allis pria accione in extrínseca subiecta. Aliter
frigus retinere dicuntur possunt calefieri, rebus. Secundo, quia saepe contingit plures les. Verumtamen haec sententia duobus mo-
vel non; si non, ergo neque corrumpi pot- dis intelligi potest: primo, non negando for- potest intelligi illa responsio, ita ut intendat
gradus caloris esse in aqua quam frigoris; e medio auferre formam substantialem et
erunt; si vero possunt calefieri, ergo si ergo, etiam remoto extrínseco agente, non mam substantialero, sed ponendo illam qua-
tota aqua est sufficienter applicata igni, litatero virtualem mediam ínter formam loco illius ponere qualitatem. In hoc autem
posset frigiditas vincere calorem intensum, substantialem et primas qualitates sensibi- sensu intellecta, facile refutatur, qtúa illa
etiam illae calefient, vel certe dari potest quia mUlo modo a subiecto iuvaretur, cum
status in quo illa po!entia reducatur in ac- les, et in hoc sensu non repugnat veritati qualitas immediate et per se non sentitur,
sola materia de se indifferens sit ad utrum- sed ex hoc effectu naturalis dimanationis
tum, et illo posito, adhuc illa aqua redu- quam probare intendimus; enervat tamen
que accidens. Tertio, quia alias nunquam rationem quam prosequimur, et praeterea dignoscitur; quo ergo fundamento dicitur
cetur ad pristinam frigiditatem remoto agen- frigus et calor in gradibus remissis possent reiicienda est tamquaro supervacanea et gra- illud internum principium esse qualitatem
te contrario, dummodo ad corruptionem quieta manere in eodem subiecto, sed sem- accidentalem et non formam substantialem?
tis conficta, multiplicat enim qualitates sine
aquae perventum non sit. per altera qualitas alteram expelleret, se Item illud principium est primus actus ma-
fundamento vel experientia ulla, naro ema-
10. Alii respondent illam actionem non perficiendo usque ad ultimam intensionem, natio accidentis ab intrinseca forma non in- teriae, complens cum illa hoc ens naturale
provenire ab aliquo principio distincto a fri- quía ex parte subiecti (si solum esset ma- diget alío accidente intermedio, alias proce- quod aquam appellamus; ergo est a~
giditate; semper enim manet .frigiditas in teria prima) nullum esset impedimentum, et deretur in infinituin. Itero, quía repugna! substantialis et non accidentalis. Itero, illa
aliquo gradu, et ipsamet statirrÍ ac non im- supponimus omnia alia extrínseca esse sub- dari in elementis aliquas qualitates priores forma non solum est radix frigoris, sed
peditur se revocat in pristinum statum. lata.
Possunt enim in ipsamet frigiditate duo 11. In elementis nullae qualitates virtua- J Iavel.., VIII Metaph., q.. 9.
distingui, scilicet, essentia et modus inten- liter primas continent.- AJ_ü tandem re- 41
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642 Disputaciones metafísiéas


Disputación XV.-S:cc_i_ó_n_I_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ ___:6~4':'3
medad, de la densidad y de otras propiedades que exige el elemento agua; ya
q?e a propósito de todas ellas cabe hace~ el mismo argumento, de que si cam- en cambio, a veces lleva consigo una mutación mayor de la realidad. Y ésta sólo
btan del estado natural que el .agua reqmere debido a una acción contraria, tan puede consistir en que el mismo compuesto sustancial se destruye al separarse
pronto como e1 agente contrano
. se separa, tornan a su estado natural·, tienen , la forma sustancial; luego existen las formas sustanciales. Se prueba la última
por tanto, otra f orma antenor de la que se derivan, la cual permanece sin cam- proposición subsumida, porque si la sustancia total de la cosa permanece siem~
biar; por consiguiente, o a cada una de ellas responden sendas formas radi- pre igualmente íntegra, por más que avanzase la alteración, ella conservaría siem-
cales -por asi decirlo- o virtuales, cosa que está en contra de la naturaleza pre de por sí la misma relación con los accidentes; por consiguiente, o, en
y es cozr:pletamente, super~ na; o bien hay una forma única, en la que todas cuanto de ella depende, removido el agente contrario, permanecería siempre in-
e-sas propiedades estan radicadas y como reunidas, lo cual es rigurosamente ver- variable después de cualquier alteración bajo cualesquiera accidentes, o torna-
dadero; luego es.a forma no es accidenta~, sino de un orden superior. Es, pues, ría, sin duda, siempre a los mismos accidentes una vez apartados esos mismos
la f~rma sust~cml ct:
la que t~l reducctón proviene, según sostiene la opinión agentes.
13. Y se corrobora esta razón, puesto que vemos que algunos accidentes
comun de Avtcena, hb. I Suff•c., c. 5; de Soncinas, IX Metaph.; de Soto,
II Phys,, q. 1, y de otros. son hasta tal punto inseparables de algunos sujetos, que si se les priva de ellos
12. Y de aquí puede tomarse otro indicio que es una confirmación del pre- o son disminuídos en exceso, se produce una transformación completa en los
~ede-?te; pues consta por experiencia casi evidente que, incluso en estas cosas sujetos, de suerte que son incapaces de volver por impulso intrínseco a su pri-
mammadas y en los elementos, la corrupción sustancial es distinta de la alte- mitivo estado; luego esta inseparabilidad proviene de la unión de tales acci-
ració?-; me refi~ro_ en esl?ecial a las cosas inanimadas para que la inducción se dentes con algún principio interno de dichas cosas. El cual no puede ser la
convierta a fortwn en umversal; porque en los seres animados es cosa más evi- materia prima, o sea el sujeto primero que permanece bajo todo cambio, ya
dente, como se verá. Así, pues, conocemos por experiencia que la alteración, que respecto de él no hay accidente alguno inseparable, de los que pueden ad-
como por ejemplo, el calentamiento del agua o del· hierro es a veces tan vio- quirirse o perderse por alteración. Ni puede ser tampoco ese principio algún
lenta que se siente en ellos un calor intensísimo y, sin e~bargo, si cesa la ac- accidente, si nos referimos al principio primero y radical; porque, aunque un
ción del agente contrario, esas realidades permanecen o íntegras o casi íntecrras accidente sea inseparable respecto de otro, como el enrarecimiento respecto del
en su sustancia e incluso retornan con facilidad a su estado accidental· en c~m­ calor, y la blancura respecto de esta mezcla concreta de cualidades primarias,
bio, a veces avanza hasta tal punto la alteración que se produce un ca~bio com- sin embargo esa mezcla es inseparable de esa otra forma anterior de su natu-
pleto de l~s cosas, de suerte que, aunque sea removido el agente, el paciente raleza que ha permanecido; hay, pues, que detenerse necesariameqte en tma for-
no puede Jamás volver al estado primitivo, ni recobrar las acciones anteriores ma que sea la primera respecto de los accidentes inseparables; por tanto, es
u otros accidentes semejantes; a veces incluso se cambia en una sustancia sen- una forma sustancial y no accidental, puesto que constituye la esencia propia,
sible más vil, c~mo c~niza, escoria, etc.; y alguna vez se consume completa- en la que están las propiedades accidentales connatural e inseparablemente.
mente de modo msens1ble porque se transforma en otro cuerpo más sutil e im« 14. La subardinación de las propiedades entre sí es un indicio de la farma
perceptible por los sentidos; luego es- señal evidente de que la alteración a ve- sustancial.- Finalmente, arrancando de este indicio se puede elaborar otro ar-
ces es pura y permanece dentro del ámbito de la mutación accidental, y que" gumento, porque en un ente natural se unen muchas propiedades, las cuales
están a veces de tal manera subordinadas entre sí, que la una se origina de la
etiam humiditatis, densitatis et aliarum pro~ ruptionem substantialem esse distinctam ah et manere intra latitudinem mutationis ac- aliquo principio interno talium rerum. Quod
prietatum quas elementum aquae requirit; alteratione; loquor in specie de inanimatis, cidentalis, interdum vero habere coniunctam non potest esse materia prima seu illud
nam de illis potest fieri idem argumentum, ut a fortiori sit inductio universalis ; quo- maiorem rei mutationem. Hace autem non primum subiectum quod manet sub om.ni
quod si per actionem contrariam ab illo niam in rebus animatis est res evidentior, potest es se alia. nisi quia ipsum substantiale transmutatione, quia respectu illius nullum
naturali statu ·quem aqua postulat immu- ut patebit. Experimur itaque alterationem, compositum dissolvitur, recedente forma est accidens inseparabile ex bis quae pos-
tentur, statim ac contrarium recedit, ad na- ut, verbi gratia, calefactionem aquae aut substantiali; dantur ergo substantiales for~ sunt per alterationem acq uiri vel amitti.
turalem statum revertuntur; ergo habent ferri, interdum esse adeo vehementem ut m~ mae. Probatur ultima subsumptio, quia si N':'que etiam illud prlncipium potest esse
aliam priorem form~m a qua derivantur, tensissimus calor in eis sentiatur, et nihilo- tota substantia rei semper maneret aeque aliquod accidens, si sit sermo de primo et
qua e immutata maneat; ergo vel singulis nünus si actio contrarii agentis cesset, res integra, quantumcumque procederet altera- radicali princioio; nam, licet unum acci-
respondent singulae formae radicales (ut ita illae manent vel integrae vel fere integrae tic, ipsa de se semper haberet eamdem ha- dens sit inse:Parabile respectu alterius, ut
dicam) aut virtuales_, quod natura abhorret in substantia sua, et facile etiam ad acci- bitudinem ad accldentia; ergo vel semper raritas respectu caloris, vel albedo rcspec-
et est omnino superfluum, vel est una forma dentalem statum revertuntur; interdum ve- tu talis temperamenti primarum qualitatum,
post quamcumque alteracionem maneret
in qua omnes illae proprietates radicantur illud tamen temperamentum est inseparabile
et qua~i colligantur, quod est verissimum; ro adeo orocedit alteratio ut omnimoda quieta sub quibuscumque accidentibus,
transmutado rei fiat, ita ut quamvis remo- quantum esset ex se et remoto contrario ab alía priori forma naturae suae relicta;
ergo illa forma non est acci:dentalis, sed sistendum ergo necessario est in aliqua for-
superioris ordinis. Est ergo forma substan- veatur agens, nunquam possit passum illud agente, vel certe remotis eisdem agentibus
ad pristinum statum redire, neque priores semper rediret ad eadem accidentia. ma quae sit prima respectu accidentium
tialis, a qua talis reductio provenit, ut com- inseparabilium; illa ergo est forma substan-
munis habet sentencia Avicen., lib. 1 Suf- actiones aut similia accldentia recuperare; 13. Et confirmatur haec ratio, nam vi- t~alis et non accidentalis, cum constituat
fic., c. 5; Sondo., IX Metaph., q. 8; Soto, interdum etiam in viliorem substantiam sen- demus quaedam accidentia esse ita insepa- propriam essentiam cui proprietates acciden-
II Phys., q. 1, et aliorum. sibilem, ut cineres, scoriam, etc., mutatur; rabilia ab aliquibus subiectis ut si illa au- tales connaturaliter et inseparabiliter insunt.
12. Atque bine sumí potest aliud indi- nonnunquam vero omnino consumitur in- ferantur vel nimium diminuantur, omnimo- 14. Subordinatio proprietatum inter se
cium, quod est confirmatio praecedentis, sensibilíter, quia in aliud corous subtilius et da transmutarlo fiat in subiectis, ita ut non indicium fonnae substantialis.- Tandem
nam fere evidenti experimento constat etiam insensibile transformatur; ergo signum evi- possint per intrinsecam vim ad uristinum formad potest ex hoc indicio alía ratio, quia
in bis rebus inanimatis aut elementis cor~ dens est alterationem interdum esse puram statum redire; ergo illa inseparabilitas pro- in uno ente naturali multae proprietates
venit ex connexione talium accidentium cum coniunguntur, qua e interdum ita sunt intei~
644 Disputaciones metafisica• Disputación XV.-Sección 1 645
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otra, como la voluntad del entendimiento; a veces, en cambio, no guardan su- resultante de cualidades contrarias precisivamente collsideradas no se deduce
bordinación entre sí, como el calor y la humedad en el aire, la blancura y la la forma sustancial. Mas se deduce muy bien por el hecho de que en semejante
dulzura en la leche o los diversos seritidos en el animal; por consiguiente, esta equilibrio las cualidades no sólo se consienten -valga la expresión- perma-
multitud y variedad de propiedades, sobre todo cuando se encuentran de la se- necer en tal grado, sino también porque están unidas en él de tal manera y lo
gunda manera, exige una forma en la que se unan todas; de lo contrario es- exigen hasta tal punto, que si una de ellas aumenta o disminuye por causa ex-
tarán reunidas en el mismo sujeto de modo meramente accidental, y en abso- trínseca, una vez removido el agente externo, vuelve inmediatamente al equi-
luto, suprimida una, no por eso desaparecería otra; mas es lo opuesto lo que librio acorde con la proporción anterior') cosa que se hace patente sobre todo
consta por experiencia; por tanto, es señal de que esos accidentes exigidos en en los animales; luego esto es señal evidente de que tal equilibrio es propio de
un determinado número, grado y medida en un sujeto y ente concreto, no tie- alguna forma, en la que se unen dichas cualidades. A su vez, esta señal coin-:-
nen esa unión sólo respecto del primer sujeto o materia prima, sino respecto cide con la de la reducción de una cosa a su estado natural.
de un compuesto que exige aquel determinado orden de los accidentes entre 15. El que una cosa, desarrollando una activz·dad determz·nada con intensi-
sí por razón de la forma. Suele confirmarse especialmente este argumento en dad disminuya en otras acciones es señal de la forma sustancial.- Se confir-
los cuerpos mixtos, en los que vemos conservarse en el mismo mixto a acci- ma, finalmente, este argumento con otro indicio, tomado de la acción de algu-
dentes contrarios reducidos a unos grados determinados; y esto no puede de- nas cosas naturales; en efecto, conocemos por experiencia que una cosa dotada
berse a las cualidades mismas, como es harto evidente de por sí, ya que más de muchas facultades de operar, mientras obra intensamente con una~ se ve
bien están en oposición por su naturaleza. Ni es tampoco resultado de una cau- impedida de poder obrar con otra, o de hacerlo con tanto esfuerzo; por tan~
sa extrínseca') ni de la materia') como se echa de ver fácilmente; luego es ne- to, es señal de que esas facultades están subordinadas a la misma forma') la cual
cesario que proceda de la forma. Esta confirmación, no obstante, o no tiene opera principalmente mediante ellas; porque si no guardasen subordinación
fuerza alguna, o no es un argumento distinto de los precedentes') porque las ninguna entre sí, ni respecto de algún principio común. cualquiera de ellas po-
cuatro cualidades primarias reducidas a ese equilibrio, en el que pueden existir seería su operación independientemente de la otra, y no habría razón alguna
simultáneamente en el mismo sujeto, no necesitan, para conservarse perpetua-· para que el esfuerzo de una impidiese el esfuerzo de otra con más derecho que
mente en él en el mismo estado, de otra causa interna o principio, sino única- si estuviesen en sujetos distintos; en cambio, desde el punto de vista de la
mente de la remoción del agente extrínseco destructor, ya que dichas cualida- subordinación a la misma forma, se da una magnífica razón') ya que, al tener
des constituidas en ese grado no son propiamente contrarias, ni pueden tener ella una capacidad finita, mientras se aplica intensamente a un~ operación, se
acción entre sí; más aún, si pudieran tenerla, la forma sustancial no podría im- retrae de otra, y cabe la posibilidad de que se entregue a una con tanto esfuer-
pedirla o reducirlas a armonía. Acontece por eso que en los vivientes, incluso zo que en ella quede agotada su capacidad. Algunos, para explicar el antece-
en el hombre, en que la forma posee la máxima unidad, no puede ímpedir la dente, se fijan en las cosas o agentes naturales') que mientras obran intensamen-
acción entre las partes heterogéneas, porque aunque en cada una de las partes te para vencer el contrario, no pueden defenderse a sí mismos en absoluto sin
tengan las cualidades tal tempero que coexistan armónicamente respecto del que por alguna parte sean vencidos o reciban detrimento de su contrario. Sin
propio sujeto, no disfrutan, sin embargo, de igual equilibrio respecto de las embargo, este hecho de experiencia de la repercusión pasiva de los agentes na-
cualidades de otra parte distinta. De la conservación, pues, de este equilibrio turales no nace de la subordinación de muchas facultades a una forma única,

se subordinatae ut una ab altera oriatur, ut natura sua pugnent. Neque etiam provenit Ex hac ergo conservatione temperamenti, ne cum tanto conatu; ergo est signum illas
voluntas ab intellectu; interdum vero inter a causa extrínseca neque a materia, ut fa- ex contrarus qualitatibus constante, prae- facultates esse subordinatas eidem formae,
se non habent subordinationem, ut calor et cile patet; ergo oportet ut proveniat a for- cise sumpta, non infertur forma substantia- quae per eas principaliter operatur; nam
humiditas in aere, albedo et dulcedo in lac- ma. Verumtamen haec confirmarlo vel nul- lis. lnfertur tamen optime ex eo quod in si nullam subordinationem inter se habe~
te, vel plures sensus in animali; ergo haec lam omnino habet vim, vel non est distincta. huiusmodi temperamento non solum per- rent neque cum aliquo communi principio,·
multitudo et varietas proprietatum, praeser- ratio a praecedentibus, nam quatuor quali- mittuntur (ut ita dicam) qualitates manere quaelibet earum haberet suam operationem
tim quando posteriori modo se habent, re- tates primae ad eam temperiem redactae, in in eo gradu, sed etiam in eo ita connectun- independenter ab alia, neque esset ulla ratio
quirit unam formam in qua omnes unian- qua possint simul esse in eodem subiecto, tur et ita illum requirunt ut si altera earum cur conatus unius impediret conatum alte-
tur; alioqui essent mere accidentaliter con- ut in eo perpetuo conserventur in eodem extrinsecus vel augeatur vel minuatur, re- rius magis quam si essent in diversis sub-
gregatae in eodem subiecto, et, una omnino statu, non indigent alia interna causa vel moto extrinseco agente, statim ad priorem iectis; at vero ex subordinatione ad eam~
sub lata, non propterea recederet alía; at op- principio, sed sola remotione extrinseci proportionem temperamentum redeat, quod dem formam redditur optima ratio, quía
positum constat experientia; ergo signum agentis corrumpentis, quia illae qualitates maxime cernitur in animalibus; hoc ergo est cum illa sit finitae virtutis, dum intense ap-
est taHa accidentia in tali numero, pondere in eo gradu constitutae nec sunt proprie signurn evidens esse tale temperamentum plicatur ad unam operationem, distrahitur
et mensma in tali subiecto et ente requisita, contrariae neque possunt ínter se habere alicuius formae in qua illae qualitates con- ab altera, et tanto conatu potest uní in-
non habere illam connexionem respectu so- actionem; immo, si eam habere possent, non nectuntur. Hoc autem signum coincidit cum cumbere ut ibi exhauriatur eius virtus. An-
lil.Ts nrimi subiecti seu materiae primae, sed posset forma :mbstantialis eam impedire illo de reductione rei ad naturalem statum. tecedens declaratur ab aliquibus in rebus
respectu alicuius compositi quod ratione aut conciliare. Quo fit ut in viventibus, 15. Quod res unum intense agens in seu agentibus naturalibus, quae dum inten...
forrnae illum accidentium ínter se ordinem etiam in homine, ubi forma est maxime aliorum actione remittatur, signum substan- se agunt ad vincendum contrarium sese non
requirit. Soletque haec ratio specialiter con- una, non possit impedire actionem inter tialis formae.- Ultimo confirmatur haec ra- possunt omnino tueri quin aliqua ex parte
firmad in corporibus miXtis, in quibus vi- partes heterogeneas, quía, licet in singulis tio alio indicio sumpto ex actione quarum- vincantur vel patiantur a contrario. Verum-
demus accidentia contraria ad certos gradus partibus qualitates sint ita temperatae ut dam rerum naturalium; experimur enim tamen haec experiencia de repassione agen-·
redacta in eodem mixto conservari; id au- ínter se consentiant respectu sui proprii rem aliquam habentem piures operandi fa- tium naturallum non provenit ex subordi-
tem non potest provenire ex ipsis qualita- subiecti, non vero sunt ita temperatae re-- cultates, dum intense per unam operatur, natione plurhim facultatum ad unam for-
tlbus, ut per se satis constat, cum potius spectu qualitatum alterius partis dissimilit. impedid ne per aliam operari possit, aut mam, sed ex eo quod res non est semper
646 Disputaciones metafísicas Disputación XV.---Sección 1 64i
sino de que las cosas no siempre son . tan poderosas para resistir como para
obrar. Por eso también un hierro al rojo vivo, mientras calienta el .agua, sufre Las causas de la forma sustancial la demuestran claramente
influencia de ella, por más que la forma de hierro en nada absolutamente con-
16. No es contradictoria la existencia de la forma sustancial.- Puede apor-
tribuya a dicha acción; más aún, en este caso no intervienen acciones de dis-
tarse una tercera razón principal a priori, por las causas propias de la forma
tintas facultades, sino la acción de una sola cualidad, concretamente del calor, sustancial, que son la final, eficiente y material, ya que no tiene causa formal
y una pasión que le eS contraria hasta cierto punto, y que proviene del hecho por ser ella misma forma, siendo por eso imposible tomar de ella razón posi-
de que el calor no es tan potente para resistir como para obrar. Por eso en las tiva alguna. No obstante, podemos suponer que por su parte no existe repug-
cos&s inanimadas me resulta dificil creer que pueda registrarse experiencia al nancia alguna en que tal género de ente o de sustancia incompleta se dé en la
guna por la que se pruebe dicho antecedente, porque en las acciones acciden- realidad; en efecto, ¿qué contradicción se puede fingir o imaginar en esto?
tales que no se deben a la vida no parece intervenir inmediatamente concurso Además, porque no repugna que se den en la naturaleza actos sustanciales de
alguno de la forma sustancial por razón del cual la acción de una facultad un orden supremo, que sean subsistentes y no informantes, como los ángeles,
disminuya en virtud del esfuerzo de otra. Empero en los vivientes, y princi- y un acto sustancial de orden intermedio, que sea al mismo tiempo subsistente
palmente en nosotros mismos, experimentamos manifiestamente semejante efec- y actualizante o informante, según se dijo del alma racional; no será, por tan-
to; a veces, efectivamente, el pensamiento interno atento impide que ni siquie- to, contradictorio que se den actos sustanciales de un orden ínfimo, es decir,
ra veamos las cosas presentes; es más, la reflexión prolongada suele incluso que sean actos actualizantes y no. completamente subsistentes, y a éstos llama-
impedir la acción de la parte nutritiva. Ni tiene nada que ver el que a alguno mos formas sustanciales. Por lo demás, dicho acto o repugnaría por ser acto o
se le ocurra decir que esto proviene del concurso de los espíritus vitales, los por ser sustancial, o por ser contradictorio que se junten ambas cosas en la
cuales son necesarios para las operaciones de estas facultades, y que, al con- misma realidad; mas ninguna de estas cosas puede afirmarse con probabilidad;
centrarse en una, abandonan otra; bien porque este mismo concurso de los Juego, cuanto está de su parte, tampoco hay contradicción en que exista la
espíritus vitales más en provecho de una facultad que de otra es señal de que forma sustancial. Pues si no hay contradicción por parte de ella, se probará
bay una sola forma que se sirve de los mismos espíritus y facultades para dos en seguida fácilmente por otras causas que o no hay contradicción, o incluso que
acciones, de lo contrario no habría razón ninguna de que los espíritus se con- .es necesaria. Las dos primeras partes del primer antecedente parecen de por si evi-
centrasen más en una facultad que en otra; bien, igualmente, porque la opera- dentes. La primera, por ser de suyo evidente que hay entidade~ en las cosas
que son actos y perfeciones de otras; efectivamente, de esta suerte la bJancura
ción intelectual no se hace mediante los espíritus y, sin embargo, el esfuerzo y
es acto de lo blanco, y la intelección lo es del inteligente. La segunda, a su
atención dedicado a ella impide las acciones inferiores. Ni cabe atribuir esto
vez, porque también es de suyo evidente que existen e~ las cosas entidades
a la cooperación de la fantasía, la cual exige el concurso de los espíritus, ya que sustanciales, ya que éstas son el fundamento de las ciernas. Queda, pues, por
la atención intelectual, sobre todo si es intensa y acerca de temas de orden su- probar la tercera parte, a. saber: que no. hay cot;Itradicción en que. estas dos
perior, atenúa mucho incluso la actividad misma de la fantasía; por consi- propiedades o razones se Junten en la llliSma entidad; y esto es evidente, no
r;uiente, no se debe a los espíritus, sino a la ocupación de la misma alma en sólo porque no puede señalarse nada en una de dichas razones que esté en con-
alguna operación. tradicción intrínseca con la otra, sino también porque la razón de acto de suyo

Formae substantialís causae ipsam clare vel repugnaret talis actus quia actus est, vel
aeque potens ad resistendum ac est ad agen- dire solet diuturna meditado. Neque refert ostendunt quia substantialis est, vel quia haec duo in-
dum. Unde etiam ferrum calidissimum, dum si quis dicat hoc provenire ex concursu spi- eadem re coniungi repugnat; nihil horum
calefacit aquam, ab ea repadtur, quamvis rituum vitalium, qui necessarii sunt ad ope- 16. Substantialem formam esse non re- potest cum probabilitate dici : ergo nec re-
forma ferri nihil prorsus ad illam actioncm raciones harum facultatum, et dum ad unam pu.gnat.- Tertia ratio principalis reddi pot- pugnat dari substantialem formam quantum
cOnferat; immo ibi non intercedunt opera~ confluunt, aliam destituunt; tum quía ip- est a priori ex propriis causis forrnae sub- est ex parte eius. Quod si ex parte eius non
tienes diversarum facultatum, sed acdo semet concursus spirituum vitalium ad unam stantialis, quae sunt finalis, efficiens et m~­ repugnat, statim facile probabitur ex aliis
unius qualitatis, scilicet caloris, et passio facultatem podus quam ad aliam est signum terialis; nam formalem non habet, cum s1t causis vel non repugnare, vel etiam esse ne-
eidem aliqua ex parte contraria, quae ex co tmius formae utentis iosis spiridbus et fa- ipsamet forma, unde ex ipsa nulla potest cessariam. Duae primae partes primi antece-
provenit quod calor non est tam potens ad cultadbus ad duas actiones, -alias nulla es- sumi positiva ratio. Possumus tamen suppo- dentis per se notae videntur. Prima quidem,
¡·esistendum sicut ad agendum. Quocirca in set ratio cur spiritus magis ad unam facul- nere ex parte eius nullam esse repugnan- quia per se notum est dari in rebus entitates
rebm inanimatis vix credo posse inveniri tatem confluerent quarn ad aliam; tum tiam quod tale genus entis vel substandae
quae sunt actus et perfectiones aliarum; sic
experimentum aliquod quo illud antecedens edam qnia intellectualis operado non fit me- incompletae detur in rerum natura; quae enim: candor est actus albi et intellectio intel-
probetur, quia in actionibus accidentalibus diis spirüibus, et tamen conatus et attentio enirn repugnantia in hoc fingí aut excogitari
potest? 1te m, quia non repugnat dari in re- 1igentis. Secunda vera, quía etiam est per se
quae a vita non procedunt non videtur pro- ad illam imoedit inferiores actiones. Nec notum dari in rebus entitates substanciales.
xime intercedere aliquis concursus formae potest hoc iribui cooperationi phantasiae, rum natura actus substanciales supremi or-
<linis qui sint subsistentes et non informan- cum hae sint aliarum omnium fundamen-
substantialis radone cuius remittatur actio quae requirit spirituum concursum; nam tum. Probanda ergo superest tercia pars,
unius facultatis ex conatu alterius. In vi- intellectualis attentio, praesertim si sit ve- tes ut angeli, et actum substantialem me-
dii' ordinis qui simul sit subsistens et ac- quod nimirum has duas proprietates seu ra-
ventibus autem, et praesertirn in nobis, ex- hemens et circa res superioris ordinis, etiam ciones in eadem entitate coniungi non repug-
tuans seu informans, ut de anima rationali
perimur manifeste huiusmodl effectum; in- ipsam phantasiae actionem valde minuit; net; hoc autem patet, tum quia nihil in
dictum est; ergo non repugnabit dari actus
terdum enim interior cogitatio attenta im- ergo non provenit ex spiritibus, sed ex oc- substanciales infimi ordinis, jd est, qui sint altera illarum rationum assignari potest quod
pedit ne res etiam praesentes videamus; cupatione eiusdem animae circa aliquam actus actuantes et non mtegre subsistentes, cum altera intrinsece repugnet, tum etiam
immo et actionem nutritivae partís impe~ operationem. .et hos vocavimus formas substantiales. Item, quia ratio actus ex se perfectionem dicit;

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648 Disputaciones metafísicas. Disputación XV.-Sección 1 649


dice perfección; luego, si no está en contradicción con él unirse con un ser ac- lidad de la causa primera corresponde suplir también la función de las causas
cidental, ¿por qué va a ser contradictorio que se una con una entidad sustan- segondas, cosa que -hablando en rigor- sólo realiza en el alma racional res--
cial? También, finalmente, porque siendo en absoluto la perfección el fin de pecto de su producción; ya que en otras formas no repugoa, dado el modo·
toda entidad sustancial, parece implicar mayor repugnancia respecto de la razón como son producidas, que sean causadas por agentes naturales, puesto que son.
de potencialidad que respecto de la razón de actualidad; mas Jo primero no es hechas con el concurso de la materia, como explicaremos en seguida. Y si hay,_
contradictorio, según se echa de ver en la materia prima; luego tampoco lo será a su vez, en tales agentes capacidad suficiente, lo explicaremos al hablar de la.
lo segundo. Y de aqul brota un nuevo argumento; en efecto, la potencia y el causa eficiente.
acto están en relación de proporcionalidad dentro de cualquier género; ahora_ 18. El principal indicio de la forma es el fin propio de la misma.- Asi,.
oien, no hay repugnancia en que exista en las cosas naturales una potencia sus- pues, el argumento principal se ha de tomar del fin de la forma sustancial, que
tancial que sea en el género de la sustancia ente incompleto e imperfecto, se- es constituir y completar la esencia del ser natural, fin o efecto que es absolu-
gún se demostró antes y se manifiesta en la composición del hombre; luego no- tamente necesario en la naturaleza; de lo contrario, en las cosas naturales no·
habrá repugnancia en que se dé un acto proporcionado a esta potencia, por el habría nada completo y perfecto en su naturaleza sustancial; ni existiría la·
que pueda ser actualizada en cualquier cosa natural, y existir y conservarse multitud y variedad de especies sustanciales, en las que preferentemente con-
de un modo que le sea connatural. siste la admirable disposición y hermosura de este universo corpóreo. Para este
17. Demostración por la causa material y eficiente.- Y de aqul brota fá- fin, pues, es completamente necesaria la forma sustancial, puesto que, siendo la·
cilmente como conclusión un argumento tomado de la causa material; en efec- materia un ser muy imperfecto, no puede consistir en ella la esencia completa
to, por ser la materia potencia sustancial, contiene en su género y como en po- de cada cosa. Además, porque la materia, en cuanto es el primer sujeto, es una·
tencia receptiva todo acto que le sea proporcionado; luego tiene poder para: e idéntica en todas las cosas naturales; por consiguiente, la esencia de éstas no
causarlo en su género, si no hay repugnancia por otro concepto; luego la forma puede consistir en ella sola; de lo contrario, todas las cosas poseerían la misma
sustancial material tiene por esta parte causa suficiente para poder existir. A su esencia y sólo se diferenciarían accidentalmente, cosa que está en contradicción
vez, surge también como conclusión el argumento derivado de la causa eficien- con la magnificencia y belleza de todo el universo, la cual resulta sobre todo de
te; puesto que, si se trata de la causa primera, no puede faltarte poder median- la variedad de las especies. Esto es lo que parece significar el Génesis, 1, con
te el que pueda producir en el universo formas sustanciales actualizadoras de aquellas palabras: produciendo semilla de acuerdo con su género, o según su es-
la materia, ya dependiente, ya independientemente de ella, según los diversos·. pecie. Y muchas veces se repite aquello según sus especies y en su género, y
grados y perfecciones de dichas formas, supuesta la no repugnancia de ellas. se llega, por fin, a la conclusión: vio Dios todas las cosas que había hecho y
Luego, al ser necesarias en la realidad tales formas, por esta causa han sido estaban muy bien) porque concretamente toda la bondad del universo entero re-
producidas. Mas si se trata de la causa próxima, se verá luego cuál es la que sulta de esa variedad. Y la pregonan también abundantemente las diversas po-
puede intervenir respecto de cada forma. Baste decir por ahora que no puede tencialidades y operaciones de las cosas, y las mutuas generaciones y corrup-
faltar dicha causa, siendo tal efecto necesario para la constitución de las cosas ciones, según se explicó. Así, pues, además de la materia, algo hay que añadirle
a la esencia de cada cosa para que esté completa, y, siendo la materia potencia,~
naturales; por eso, si a veces en las causas creadas falta este poder, a la causa-

virtus deficiat, ad causalitatem primae cau- perfectum ens, no~ pot~st in illa sola con-
ergo si illi non repugnat coniungi cum esse c:um ~teria sit substantialis potentia, con- sae spectat ut munus etiam causae proxi- sistere jntegra umuscumsque rei essentia.
accidentali, cur repugna_t cum substantiali tmet m suo genere et in potencia recepti'fa mae supleat, quod, per se loquendo, solum Deinde, quia materia, quatenus est primum ·
copulari? Tum denique quia, cum ratio omnem actum sibi proportionatum; ergo facit in anima rationali quantum ad effec- subiectum, est una et eadem in omnibus
substantialis entitatis ad perfectionem sim- est potens ad causandum illum in Suo ge- tionem eius; aliis enim formis, ex modo rebus naturalibus ; ergo non potest in sola
pliciter spectet, magis videtur repugnare nere, si aliunde non repugnat; ergo ex hae quo fiunt, non repugnat fieri ab agentibus illa consistere earum essentia, alioqui omnia
cum ratione potentialitatis quam cum ra- parte habet substantialis forma materialis creatis, cum fiant cum concursu materiae esscnt unius essentiae solumque accidenta-
cione actualitatis; sed primum non repugnat, sufficientem causam ut esse posit. Rursus- ut statim explicabimus. An vero in talibu~ liter differrent, quod repugnat amplitudini et
ut in materia prima constat; ergo nec se- conduditur ratio ex causa efficienti; nam si agentibus sit sufficiens virtus, dicemus trae- pulchritudini totius universi, quae ex spe-
cundum repugnabit. Atque hinc nova ratio sit sermo de prima causa, non potest illi tanda de causa efficienti. cierum varietate maxime consurgit. Quod'
consurgit; nam potentia et actus in omni deesse virtus qua efficere potuerit in uni- significari videtur Genes., 1, in illis verbis:
genere sibi cum proporcione respondent; verso formas substantiales actuantes mate- 18. Praecipuus index for-mae finis ipsius Facientem semen iuxta genus suum, vel, se-·
sed non repugnat dari in rebus naturalibus riam, vel dependenter vel independenter ab est.- lgitur praecipua ratio sumenda est ex cundum speciem suam. Et saepe fit illa re-
substantialem potentiam quae in genere sub- il!a, iuxta varios grados et perfectiones ta- fine formae substantialis, qui est constituere petirlo, iuxta species suas et in genere suo,
stantiae sit incompletum et imperfectum ens, lium formarum, supposita non repugnanti~ et . complere essentiam entis naturalis, qui et tandem concluditur: Vidit Deus cuneta··
ut supra est ostensum et ex hominis com- earum; ergo cum tales forma e sint neces- fims seu effectus est absolute necessarius quae fecerat, et erant valde bona, quia ni-
positione est manifestum; ergo non repug- sariae in rerum natura, effectae sunt ab in rerum natura; alioqui nihil esset in re- mirum totius universi completa bonitas ex.
nabit dari actum proportionatum huic po- huiusmodi causa. Si autem sit sermo de bus corporeis in sua substantiali natura com- illa varietate consurgit. Quam etiam variae
tentiae quo possit in qualibet re naturali causa. proxima, pos tea videndum est quae- pletum et perfectum; neque esset multitudo rerum virtutes et operationes et mutuae ge-
actuari et modo sibi connaturali existere et nam mtercedere possit respecto uniuscuius- et varietas specierurn substantialium, in qua nerationes et corrupciones satis ostendunt,
conservad. que formae. Nunc sufficiat dicere non pos- maxime consistit huius universi corporei ut declaratum est. Aliquid ergo praeter ma-
17. Ex materiali causa et efficienti de- se talem causam deesse, si talis effectus ad mirabilis dispositio et pulchritudo. Ad hunc teriam est ipsi addendum quo essentia unius-
monstratur.- Atque hinc concluditur fa- rerum naturalium constitutionem est neces- ergo finem est omnino necessaria substan- cuiusque rei compleatur; cum autem ma-·
cile ra:tlo ex materiali causa desump~a; nam, sarius; unde si causis creaús in~erdum haec: tialis forma, quia cum materia sit valde im- teria sit potencia, id quod ej. additur a&
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650 Disputaciones metafísicas Disputacíón XV.-Sección II 651
Jo que se le añada para completar la esencia será acto, puesto que la potencia sien® la forma la que confiere a la esencia el último grado y complemento.
implica ordenación esencial al acto. Por lo cual dijo con razón Aristóteles, lib. 1 de la Física, c. 6, que la sustancia
19. Mas el acto que se une a la materia para completar la esencia de una
cosa no puede ser un acto accidental. En primer lugar, porque de un acto y una
1 no se compone de no sustanciasj y consta, por otra parte, que las cosas natu-
rales y sus esencias son sustanciales y unas per se; luego es una afirmaCión fi-
potencia de diversos órdenes no se completa una esencia que sea verdadera y losófica certísima la referente a las formas sustanciales.
esencialmente una; y la esencia de una cosa natural debe ser verdadera y esen-
cialmente una; de lo contrario, no sería una sustancia; segundo, porque, por Solución de los argumentos
·ser la materia una potencia sustancial, no se completa mediante un acto ac-
cidental; luego no puede formar juntamente con él la esencia completa de una 20. De las razones de duda expuestas al principio, las dos primeras que-
cosa natural. Tercero, porque si ese acto es accidental, pregunto a quién le ad- dan resueltas con lo dicho. En efecto, por lo que se refiere a la primera, se nie-
viene. Porque o le adviene al compuesto de dicho acto y potencia en cuanto ga que falten en las cosas naturales indicios suficientes y efectos por los que
tal, y esto es contradictorio, porque no puede advenirle por constar intrínseca- se pueda llegar suficientemente al conocimiento de las formas sustanciales, y
mente dicho compuesto de esa forma; del mismo modo que la blancura no es se niega por ello que puedan quedar a salvo todas las acciones o trasmutacio-
accidente de lo blanco en cuanto es blanco, sino de un sujeto blanco. O le so- nes sin las formas sustanciales. En cuanto a la segunda, se niega que sea con-
breviene a la materia o sujeto sustancial, y en este caso pregunto de nuevo tradictorio el que una forma sea subsistente e informante, bien en diversos es-
por qué se dice que le sobreviene. Pues o es porque la materia puede existir tados, bien en el mismo, según explicaremos más ampliamente luego al tratar
con dicho acto, o también sin él; y esto no basta, ya que en otra hipótesis el de la subsistencia. Se niega también que haya contradicción en que una forma
alma racional sería también un accidente del cuerpo; por tanto, esto puede ser sea dependiente del sujeto y sea sustancial, según se dijo poco ha; en qué se
común ·tanto al acto sustancial como al accidental. O porque dicha forma de~ diferencia, por otra parte, esta dependencia de la inhesión del accidente, lo ex-
pende de la materia en su ser, y tampoco esto basta, porque también las par- plicaremos en la disputación siguiente. En cambio, en el tercer argumento se
tes de la sustancia pueden depender de las otras partes, y la materia misma de- pone sobre el tapete una dificultad especial, que es necesario tratar en la sec-
pende, a su modo, de la forma; pues hay diversos modos de dependencia, y no ción siguiente.
está en contradicción con una sustancia incompleta el que dependa de un su-
j;:to del mismo orden. O, finalmente, se le llama accidente, porque en su ser SECC!ON II
posee una entidad tan imperfecta y diminuta, que es de orden inferior a· todo
l CóMO PUEDE LA FORMA SUSTANCIAL HACERSE EN LA MATERIA Y DE LA MATERIA?
el ámbito de la sustancia. Mas esto se afirma gratuitamente y sin fundamento;
pues ¿por dónde consta que el acto de la materia al que ella misma se ordena l. Razón de la dificultad.- El motivo de duda se tocó en la sección pre-
esencial y primariamente, y que con ella completa la esencia de una cosa natu- cedente; en efecto, la forma sustancial es una realidad distinta de la materia;
ral, sea una entidad tan diminuta e incompleta? Contradice, finalmente, al fin luego, o esa realidad es algo antes de la generación o no es nada; si es algo,
de dicha forma, porque, según dije, de un sujeto sustancial y con forma acci- entonces es forma sustancial antes de ser producida, puesto que dicha realidad
dental no puede resultar compuesta una única esencia sustancial, sobre todo es indivisible y es esencialmente forma sustancial; por consiguiente, esa reali~
dad no puede ser nada antes de la generación, sin que sea forma sustancial;
complendam essentiam erit actus, quia po- materia esse cum tali actu, et etiam sine illo.
tentia dicit essentialem ordinem ad actum. Et hoc non est satis, alias etiam anima ra- maxime cum forma sit quae dat ultimum nare esse formam dependentem a subiecto
19. Non potet autem ille actus qui ad tlonalis esset accidens corporis ; hoc ergo gradum et complementum essentiae. Prop- et esse substantialem, ut paulo ante dictum
complendam rei essentiam adiungitur ma- commune esse potest tam substantiali actui tcr quod merito dixit Aristot., 1 Phys., c. 6, est; quomodo autem differat haec depen-
ter.iae esse actus accidentalis. Primo quidem quam accidentali. Vel est quia talis forma substantiam non componi ex non substan- dentia ab inhaerentia accidentis, dicemus
· quia ex actu et potentia diversorum ordinum pendet a materia in suo esse, et hoc etiam tiis,· constat autem res naturales earumque disputatione sequenti. In tertio vera argu-
non completur essentia vere ac per se una; non est satis, quia etiam partes substantiae essentias substantiales esse ac per se unas ; mento petitur specialis difficultas, quam
essentia autem rei naturalis et substantialis possunt pendere ah aliis partibus, et ma- est ergo certissimum dogma philosophicum oportet sequenti sectione tractare.
esse debet vere ac per se una; alias non teria ipsa pendet -suo modo a forma; sunt de substantialibus formis.
esset una substantia. Secundo, quia cum ma- itaque varii madi dependentiae, et non re- SECTIO Il
pugnat incompletae alicui substantiae quod Solvuntur argumenta
teria sit substantialis potencia, non expletur QuoMODO POSSIT FORMA SUBSTANTIALIS
per actum accidentalem; ergo cum illo non pendeat a subiecto eiusdem ordinis. Vel de- 20. Ex rationibus dubitandi in principio
nique dicitur accidens quia in suo esse ha- positis, duae primae ex dictis solutae relin- FIERI IN MATERIA ET EX MATERIA
potest complere veram essentiam rei natu- quuntur. Ad primam enim negatur deesse
ralis. Tertio, quia si talis actus est acciden- bet entitatem ita imperfectam et diminutam l. Difficultatis ratio.- Ratio dubitandi
ut sit inferioris ordinis quam tata latitudo in rebus naturalibus sufficientia indicia et
talis, interrogo cuinam accidat. Aut enim tacta est in praecedenti sectione; nam for-
substantiae. Et hoc imprimís est gratis et effectus, per quae sufficienter deveniri pos-
accidit composito ex illo actu et potencia, sit in cognitionem formarum substantialium, ma substantialis est res distincta a materia;
sine fundamento dictum; un de enim con- vel ergo illa res est aliquid ante genera-
ut tale est, et hoc repugnat, quia cum com- ~tat illum actum materiae, ad quem ipsa per negaturque subinde aut actiones omnes aut
positum illud intrinsece constet ex tali for- transmutatiohes salvari nosse sine formis tionem, vel nihil; si est aliquid, ergo est
se primo ?rdinat~ quiq~e cum ipsa com-
ma, non potest ei accidere; quofnodo etiam plet essenttam ret naturahs, esse tam dimi- substantialibus. Ad secuñdam, negatur re- forma substantialis antequam :fiat; nam illa
albedo non est accidens albi, ut album est, nutam et incompletam entitatem? Deinde pugnare quod aliqua forma sit subsistens et res est indivisibilis et essentialiter est forma
sed subiecti albi. Aut accidit materiae seu repugnat fini ~alis formae, quia, ut dixi, non informaos, vel in diversis statibus vel etiam substantialis ; non ergo potest illa res esse
subiecto substantiali, et sic interrogo rursus potest ex subtecto substantiali et forma ac- in eodem, ut latius declarabimus infra trae- aliquid ante generationem quin sit substan-
·.cur dicatur ei accidere. Vel enim quia potest cidentali componi una essentia substantialis, tanda de subsistencia. Negatur etiam repug- tialis forma; hoc autem est impossibile, tum
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Disputación XV.-Sección li 653


652 Disputaciones metafísicas.
Tesultan compuestas todas las cosas; mas esta opinión quedó suficientemente
mas esto es imposible, no sólo porque, de lo contrario, no existiría generación refutada en las páginas anteriores.
sustancial alguna, sino también porque, en otro caso, existirían simultáneamente
en la materia formas contradictorias. Si, por el contrario, se elige la otra parte, Se propone !a primera opinión y se explica de diversas maneras
a saber, que la forma no es nada con anterioridad a la generación, se deduce
que la forma se hace de la nada, cosa que está en contradicción con el axioma 3. Se excluye a Alberto Magno de esta sentencia.- Dejando, pues, a un
de los filósofos: de !a nada nada se hace. Ni respondería satisfactoriamente lado a los filósofos antiguos; acerca de este punto hay diversas opiniones entre
quien dijese que no se hace la forma sino el compuesto; mas que el compuesto los posteriores. La primera es que todas las formas están actualmente en la ma-
se hace de la materia y que -consecuentemente- no existe nada que sea he- teria ciertamente no íntegras y perfectas, porque se dan cuenta de que esto
cho de la nada; esto -repito- no es satisfactorio, porque consiste más en elimina la verdadera generación y corrupción de las cosas e implica manifiesta
palabras y modo de expresarse que en la realidad; en efecto, la forma antes repugnancia, puesto que las formas mismas son. opuestas entre sí, y por ser
no existía realmente y luego existe, por consiguiente fue hecha. Además, por- aplicable también el argumento a las formas accidentales, que a veces son es-
que no se produce el compuesto, a no ser en cuanto se compone de materia y trictamente contrarias, por más que dicen que las formas están actualmente en
forma; y no hay composición si no es de entes ya hechos. Asimismo, porque, al Ja materia según ciertas incoaciones de las mismas. Soto, lib. I Phys., q. 7, atri-
corromperse el todo la forma cesa verdaderamente de existir y pasa a la nada; buye esta' opinión a San Alberto en el mi_smo pasaje, tratado III, c. 3; en ca~­
puesto que la que antes era algo, después no es nada; por consiguiente, cuando bio, Soncinas, lib. VII Metaph., q. 28, mega que San Alberto sea de esta opi-
el todo comienza a existir, también es hecha la forma. nión. En realidad, San Alberto dice sólo que en la materia, que es el sujeto de
2. Se refuta la opinión de unos filósofos antiguos.- A causa de esta difi- las formas, hay un hábito confuso de las mismas formas, y explica que este
cultad unos filósofos antiguos negaron las formas sustanciales y creyeron que hábito no es más que la potencia habitual, en virtud de la cual la materia en-
todas las cosas se realizaban debido sólo al cambio de accidentes. La sentencia cierra en sí las formas, y deja entender que este hábito confuso es algo distinto
de éstos está ya refutada con la demostración de la forma sustancial y de la de la naturaleza de la materia, por razón del cual se afirma que la forma pre-
generación y corrupción; por otra parte, ahora añadimos que, al negar las for- existe en la materia: No pretendo afirmar -dice- que una parte de la forma
mas sustanciales, no resuelven la dificultad, si no niegan también las acciden- proceda de dentro y una parte de fuera, sino que toda procede de dentro y toda
tales --que real y verdaderamente se producen de nuevo- y -en consecuen- procede de fuera. Y al explicar esto manifiesta que la forma procede de dent:o,
cia- afirman que no existe en las cosas cambio alguno a no ser acaso el local~ es decir, que preexiste en la materia según e.l ser de la esen~ia, y po~ ello .dice
pero que da la impresión de que las cosas cambian, porque las que estaban ma- que el agente no obra para producir la esencta de la forma, smo la exz.stencta de
nifiestas se ocultan y las que estaban ocultas se manifiestan; hasta qué ptmto la forma; y en este sentido había dicho q.ue toda !a forma procede de ~uera,
es esto absurdo, es evidente. La afirmación propuesta es clara, puesto que res- esto es, que es producida por la causa eficiente en cuanto al ser de la eXIsten-
pecto de la forma accidental puede oponerse la misma objeción, ya que tam- cia. Por más que todas estas cosas están dichas de un modo muy oscuro, pue-
bién esta forma, mientras existe, tiene su realidad y entidad. Pues bien, o an- den, sin embargo, interpretarse en un sentido legítimo, si por el ser de la esen-
tes de ser hecha era algo, o nada. Si algo, no es hecha; si nada, es hecha cia entendemos sólo el ser en potencia, el cual no se produce por el agente
de la nada. Por eso admitía Anaxágoras, según vimos antes, que todas las for- natural, sino que se lo supone en la materia. Por eso el mismo Alberto, V Me-
mas de las cosas estaban actualmente en los átomos, de cuya variada mezcla

quía alias nulla esset substantialis generatio; tiqui philosophi negarunt formas substancia~ vario omnia componebat; sed illud placitum quae est subiectum formarum, esse habitum
tum etiam quia alias essent simul in materia les, et omnia fieri per solam accidentium .satis est in superioribus refutatum. confusum earumdem formarum, hunc autem
formae repugnantes. Si vero eligatur altera mutationem existimarunt. Quorum sentencia habitum declarat nil esse aliud quam po-
pars, nimirum formam ante generationem irnprobata iam est ex demonstratione sub- Prima opinio proponitur et variis modis tentiam habitualem qua materia claudit in
nihil esse, sequitur formam ex nihilo fieri, stantialis formae et generationis ac corrup- explicatur se formas; significat autem illum habitum
quod repugnat philosophorum axiomati : tionis; nunc vero addimus eos non solvisse 3. .A.lbertus Magnus ab hac sententia confusum esse aliquid distinctum a natura
Ex nihilo nihil fit. Nec satisfacit qui respon- difficultatem negando substantiales formas .eruitur.- Omissis ergo antiquis philosophis, materiae, racione cuius forma dicitur praeexis-
derit formam non fieri~ sed compositum; nisi etiam accidentales negent, quae vere et inter posteriores sunt de hac re variae sen- tere in materia: Nec intendo (inquit) dicere
compositum autem fieri ex materia, et ideo tentiae. Prima est omnes formas actu esse quod formae pars sit ab intus et pars ab
realiter de novo fiant, et consequenter dicant
nihil esse quod ex nihilo fiat; hoc (inquam) in materiaj non quidem integras et perfectas, extra, sed tota est ab intus et tola est ab
nullam esse in rebus mutationem nisi for- extra. Quod declarans, significat formam esse
non satisfacit, quia magis consistit in verbis tasse localem, sed videri res transmutad quia vident hoc e medio tollere veram rerum
et modo loquendi quam in re : nam forma generationem et corruptionem et involvere ab intus, id est, praeexistere in materia se-
quia quae apparebant occultantur, et quae cundum esse essentiae, et ideo ait agens non
revera antea non erat et postea est; ergo manifestam repugnantiam, cum formae ip-
occultae erant apparent, quod quam sit ab- agere ad producendam essentiam formae,
facta est. Item, quia compositum non fit sae inter se pugnantes sint, et cum eadem
nisi quatenus ex materia et forma compo- surdum, perspicuum est. Assumptum patet, sed ad esse formae; et hoc sensu dixerat
quia de forma accidentali potest eadem dif- ·ratio sit de accidentalibus, quae interdum
nitur; non autem componitur nisi ex enti- sunt proprie contrariae. Sed dicunt esse for- formam totam esse ab extra, _id es.t fieri ab
bus factis. ltem, quia, cum totum corrum- ficultas obiici; nam etiam illa forma, cum efficienti quantum ad esse extstenttae. Quae
mas actu jn materia sccundum quasdam in-
pitur, forma vere desinit esse transitque in est, habet suam realitatem et entitatem. Aut choationes earum. Hanc opinionem Soto, omnia licet obscurissime dicta sint, possunt
nihilum; nam quae antea erat a1iquid, post- ergo illa, antequam fiat, erat aliquid, vel I Phy!., q. 7, tribuit Alberto, ibid., tract. ad rectum sensum trahi, si per esse essentiae
ea est nihil; ergo cum totum incipit esse, nihil. Si aliquid, ergo non fit; si nihil, ergo III, c. 3; Soncinas vero VII Metaph., solum intelligamus esse in potentia, quod
forma etiam flt. fit ex nihilo. Unde Anaxagoras, ut supra q. 28 negat Albertum esse huius sententiae. non fit ab agente naturali, sed supponitur
2. Reiicitur placitum antiquorum philo- vidirnus, omnes formas rerum concedebat Et r:vera Albertus solmn ait in materia, in materia. Unde ídem Albertus, V Metaph.,.
!ophorum.- Propter hanc difficultatem an- actu esse in atomis, ex quarum concursu
654 Disputaciones metafísicas Disputación XV.-Sección 11 655

taph., tratado II, c. 12, afirma que toda la forma procede de dentro, según el porque un accidente no es una incoación intrínseca de la forma sustancial, sino
ser potencial, y de fuera, según el ser actual; también en el lib. VIII Phys., c. 4, que a lo sumo puede ser una disposición, ya ta~bién porque por la preexis-
a la potencia para la forma la llama incoación de la forma. Con toda razón, tencia del accidente no se evita el que toda la reahdad de la forma se produzca
pues, entendemos por hábito confuso la potencialidad misma de la. materia, a de su propia nada, ya que el accidente no es_ algo de la forma :nisma. Si, P?r
la que el mismo Alberto llama potencia habitual. Unicamente parece establecer el contrario, se afirma lo segundo, hay que mdagar de nuevo si esa sustancia
distinción entre la potencia de la materia y la materia, cuestión que se refiere es materia, forma o el compuesto; no puede ser el compuesto, como es de t:or
a un problema antes tratado, y admitiría una explicación bastante probable sí evidente·' no es la materia, porque se, da por .supuesto que
. . es una cosa dis-
.,
entendiéndola de la distinción de razón y no de la real, ya que allí mismo dis- tinta de ella· ni es la forma, ya que esta corruenza a ex1st1r por generac10n.
tingue de igual modo en el género la naturaleza del género y la potencia que Se podrá de~ir acaso que es la forma con ser imperfecto. Mas se insiste toda-
contiene las diferencias. vía contra esto dando por supuesto que se trata del ser actual, por el que una
4.. D;rrando, /~ _IJ, dist. 18, q. 2, cita otra sentencia que afirmaba en la cosa es una v:rdadera entidad actual fuera de las causas; porque tendría muy
matena ciertas po~1bi11dades de las formas, las cuales, al producirse las formas, poco sentido hablar únicamente del ser posible, p'!e~to que según ese ser . no
no se conservan, smo que se transforman en ellas; y de esta suerte deja a salvo se afirma en la materia realidad alguna verdadera dtstmta de ella, la cual ex1sta
el que las formas no se producen de la nada, sino de esas posibilidades. Mas tuera de la nada y sea un forma con ser imperfecto.
Durando no cita ningún autor de esta sentencia, y por eso no podemos delimi.:.. 6. Refiriéndonos, pues, a este tipo de realidad que posee un verdadero ser
tar con certe~a su sentido; sin embargo, apenas resulta creíble que dichos au- actual atmque -imperfecto, pregunto cómo partiendo de esa realidad se produce
tores hayan mterpretado esa posibilidad como una verdadera realidad distinta la for~a en su ser perfecto, si por intensificación o por cambio de un ser e~
de la materia y la forma, sino únicamente como la esencia posible de la forma, otro. Ningún modo distinto puede pensarse fuera de ~stos; en efe~to~ e,n el pn-
que e~ lo que otros dicen «en potencia objetiva», aunque sí esto es lo único mer modo se conserva la entidad anterior, que era Imperfecta, ehmmandose la
que pretendió esta opinión, no añadió nada especial con que explicar que la imperfección mediante algo que se añade; en cambio, en el ~egundo modo se
forma n~ ~e. crea; p~esto que también las cosas que se crean se originan desde suprime aquella entidad imperfecta y le suc~de una perfecta, bten sea por tr~ns­
esta posibliidad. Propone, finalmente, Soto otra opinión de Auréolo In Il formación de una en otra, bien por cualqmer otro método; mas estos dos mo-
dist. 18, de que la forma preexiste en la materia según una parte, a ~artir d~ dos implican inmediata contradicción; por tanto, no puede excogitarse nin-
la cual es perfeccionada por la acción del agente, y por eso no es hecha de la gún otro que no se reduzca a alguno de ellos. El primer modo ~arece en abso-
nada; mas esta opinión ni Capréolo la aduce como de Auréolo, ni pude encon- luto de verosimilitud. Primero, porque, según demostraré luego, la forma sus-
trarla en otro autor. tancial no es capaz de intensión o remisión. Segundo, porque en otro caso pre-
5. Así, pues, sea cual sea eL sentido con que se afirma que en la ma- existirían actualmente en la materia todas las formas sustanciales que pueden
teria precede una realidad distinta de la materia misma, de suerte que de ella educirse de ella, en grado remiso ciertamente, pero según una verdad:ra .Y a~­
se produzc~ la forma, es improbable y no aporta utilidad alguna para desen- tual entidad existiendo de esta suerte simultáneamente en la materia mfinl..
tranar la dificultad en que nos encontramos. Lo primero está claro, porque no tas entidade~ actuales, dado que las formas pueden multiplicarse hast.a el. in-
puede comprenderse cuál o qué clase de entidad sea ésa; porque o es sustancia finito. Esto, empero, es completamente absurdo, ya a causa de la mfimdad
o accidente; esto segundo ni lo afirman dichos ·autores, ni puede afirmarse, ya
citur ab illis auctoribus, nec dici potest, tum inquiro quomodo ex illa re fiat forma in
tract. II, c. 12, ait totam formam esse ab quia accidens non est intrinseca inchoatio csse perfecto, an per intensionem, an per
tamen credi potest illos auctores per eam transmutacionem urtius in aliud. Nec praeter
intra secundum esse potentiale et ab extra possibilitatem intellexisse rem aliquam veram formae substantialis, sed ad summum esse
secundum esse actuale; in VIII etiam Phys., potest dispositio, tum etiam quia propter ac- hos modos pntest alius excogitari; nam in
distinctam a materia et a forma sed solam priori modo manet prior entitas, quae erat
c. 4, potentiam ad formam vocat inchoatio- essentiam formae possibilem, qu'am alü vo- cidens praeexistens non vitatur quin tata rea-
nem formae. Recte igitur oer illum habitum litas formae fiat ex nihilo ipsius, quía acci- imperfecta, remota imperfectione per aliquid
cant in potencia obiectiva; quamquam si
confusum intelligimus ips.lm potentialitatem dens non est aliquid ipsius formae. Si vera quod ei superadditur; in posteriori autem
hoc tantum voluit haec opinio, nihil pecu- modo tollitur illa imperfecta entitas et ei
materíae, quam ipsemet Albertus vocat ha- liare attulit quo explicaret formam non crea- dicatur secundum, inquiretur rursus an illa
bitualem potestatem. Solum videtur distin- substantia sit materia, vel forma, vel com- succedit perfecta, sive per conversionem
ri; na m etiam res qua e creantur fiunt ex unius in aliam, sive quacumque alia racione;
guere potentiam materiae a materia, quod huiusmodi possibilitate. Refert tandem Soto positum; non potest esse compositum, ut
ad alirun quaestionem supra tractatam spec- aliam opinionem_ Aureoli, In II, dist. 18, per se notum est; non materia, quia suppo- includunt ergo illi duo madi immediatam
tat, et posset satis probabiliter exponi de quod forma praeest in materia secundum nitur esse res distincta ab illa; nec forma, contradictionem; unde non potest excogitari
distinctione rationis et non rei; nam ibídem partem, ex qua perficitur per actionem agen- quia hace incipit esse per generationem. a lins qui ad alterum eorum non reducatur.
eodem modo distinguit in genere naturam tis, et ideo non fit ex nihilo; eam vera opi- Dicetur fortasse esse forma in esse imper- Primus autem modus nullam habet verisi:..
generis a potestate qua differentias continet. nionem nec Caprcolus refert ex Aureolo ne- fecto. Sed contra hoc urgetur ulterius, Sup- militudinem. Primo, quia forma substantialis
4. Alia sentencia refertur a Durando In que apud alium auctorem invenire potui. ponendo esse sermonem de esse actuali, quo non est intensibilis et remissibUis, ut infra
II, dist. 18, q. 2, quae ponebat in ma;eria res est vera entitas actualis extra causas suas ; ostendam. Secundo, quía alias praeexisterent
5. Quocumque igitur sensu asseratur
quasdam possibilitates formarum, quae non praecedere in materia rem aEquam distinc- nam esset valde frivolum loqui de esse pos- actu in materia omnes formae substantiales
manent quando producuntur formae, sed in sibili tantum, quía secundum illud esse non qua~ eX illa edüci possunt, in gradu quidem
tam ab ipsa materia ut ex illa prodticatur
eas convertnntur ~ atque ita salvabat non ponitur in materia aliqua vera res distincta remisso, tamen secundum aliquam veram et
forma, est imorobabilis nihilque deservit ad actualem entitatem, et ita essent simul in
fie:i formas ex nihilo, sed ex illis possibili- enodandam difficultatem in qua versamur. ab illa quae sit extra nihil et sit forma in
tattbus. Non refert autem Durandus aliquem Primum patet, quia intelligi non potest quae esse imperfecto. materia infinitae entitates actuales, nam for-
auctorem huius scntentiae, et ideo non pos- sit vel qualis illa entitas, quía vel 6st sub- 6. Loquendo igitur de huiusmodi re ha- mae in infinitum mulciplicari possunt. Hoc
sumus sensum illius certo affirmare; vlx stancia vel accidens; hoc posterius non di- bente verum esse actuale, licet imperfectum, autem est plane absurdum, tum propter
-.
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656 Disputaciones metafísicas Disputación XV.-Sección Il 657


de entidades, ya también porque la materia de suyo no tiene este tipo de una parte o un grado de la forma que se produce. Y si es necesario o si basta
formas congénitas, las cuales vienen a ser como si emanasen de su propia la relación a un término positivo a quo para que una cosa no se haga de la
entidad; ni existe agente alguno por el que hayan sido producidas, ni se de- nada, tampoco para esto es necesaria tal incoación, puesto que basta una forma
ben a la materia misma, de suerte que pensemos que Dios las infundió o creó contraría u opuesta, que es expulsada siempre que otra se introduce, ya que la
juntamente con ella. Tercero, porque, aun admitidas estas imperfectas entida- generación de una es la corrupción de otra. Puede inquirirse, en tercer lugar,
,,des, persiste la misma dificultad : cómo se produce ese grado o parte de entidad si la entidad imperfecta que se elimina y la forma perfecta que se introduce
que se añade a lo que le precedió: porque comienza en absoluto a existir, sien- son de la misma especie esencial, o de distinta. Porque, si son distintas, cada
do así que antes no era nada, puesto que en las formas que son objeto de in- una es -en consecuencia- perfecta en su especie; y si una elimina a la otra,
tensificación, el segundo grado no se hace propiamente del primero, si no es por serán opuestas entre sí; luego el admitir tales incoaciones no conduce más
ventura como de término a quo; y de este modo el segundo grado se hace más que a multiplicar las formas en la materia sin utilidad; porque para que del
·bien de la remisión o limitación del primero -que consiste en la privación de término opuesto se produzca una forma, basta una forma contraria o incom-
un grado ulterior- que de la misma entidad positiva del primer grado; por patible, la cual se da siempre por supuesta. Mas si esas entidades son de la mis-
.consiguiente, el que suponga un grado no evita que el segundo con anteriori- ma especie, ninguna razón puede darse de por qué una elimina a otra, o de
dad sea nada, hasta que reciba el ser mediante la acción del agente; por con- por qué se produce una en el sujeto en que preexistía actualmente otra.
siguiente, respecto de ese grado persiste la misma dificultad: cómo no es pr<>- 8. Qué diferencia estableció Aristóteles entre las materias de los diversos ob-
ducido de la nada. Finalmente, según esta sentencia, se suprime la verdadera jetos artificiales.- Se podrá poner como objeción al mismo Aristóteles, que
generación y corrupción sustancial, pues se reducirá únicamente a una inten- dice en el lib. VII de la Metafísica, texto 29, que en la materia existe una parte
.sificación o remisión de formas. de la cosa que se va a hacer, y hace consistir la diferencia entre los objetos ar-
7. Tampoco faltan razones de igual eficacia contra el segundo modo; en tificiales y naturales en esto, en que en los artificiales sólo se supone una ma-
. efecto, como consecuencia de él se sigue primeramente que hay que suponer teria apta para obedecer al artífice, mientras que en los naturales existe en la
en la materia infinitas entidades; pues no puede pensarse que una sola e idéntica materia algo de la forma que se va a introducir. Y se confirma porque, en otro
.entidad sea incoación de todas las formas; porque si, al producirse una forma, caso, no sería tanto generación natural de una sustancia completa_ cuanto pro-
se elimina y destruye su incoación, conservándose las otras, y el mismo proceso ducción de una cosa artificial en su materia. Se responde que Aristóteles a la
puede tener lugar a su vez y respectivamente en todas, es forzoso que todas aptitud misma de la materia para la forma la llama parte de la cosa que ha de
_esas entidades sean distintas entre sí. Segundo, porque si la forma perfecta ser hecha. Así lo explican Santo Tomás y Alejandro de Hales, y podría inter-
se produce de la incoada por cambio o transformación, se hace sólo -conse- pretarse de una parte que no fuera de la forma misma, sino de todo el com-
cuentemente- una de otra como de término a quo; luego se produce la entidad puesto. Empero, el sentido propio es que Aristóteles no llama parte a la mate-
, completa de la forma, la cual antes era actualmente nada; pues no puede de- ria misma, sino a cierta virtud activa que a veces está unida a la materia y
. cirse, a causa de la incoación preexistente, que haya existido previamente en coopera a la generación o producción de la cosa. En efecto, plantea allí Aristó-
acto, puesto que son realidades distintas, de las cuales perece la una cuando teles la duda de por qué las cosas que se hacen por procedimiento artificial, a
. comienza la otra; por tanto, esa entidad imperfecta es inútil para que la forma
no sea producida de la nada; porque tampoco esa incoación es algo, es decir,
aliqua pars vel aliquis gradus eius formae obiicies Aristotelem, VII Metaph., text. 29,
quae fit. Quod si habitudo ad terminum a dicentem in materia esse aliquam partero rei
infinitatem entitatum, tum etiam quía ma- litur vera generarlo et corruptio substantia- quo positivum est necessaria vel sufficit ut faciendae, et constituentem in hoc differen-
. teria ex se non habet congenitas huiusmodi lis, quia solum erit quaedam intensio vel re- res non fiat ex nihilo, etiam ad hoc non est tiam ínter artificialia et naturalia, quod in
formas quasi dimanantes a propria entitate; missio formarum. necessaria illa inchoatio, quía sufficit forma artificialibus solum supponitur materia apta
neque est aliquod agens a quo factae sint; 7. Nec desunt raciones aeque effícaces contraria seu repugnans, quae semper ex- obedire artifici, in naturalibus vero est in
neque sunt ipsi materiae debitae, ut finga- contra posteriorem modum; primo enim ex pellitur quando alia introducitur, quia ge- materia aliquid formae introducendae. Et
. mus Deum illas infudisse aut concreavisse. illo sequitur supponi in materia infinitas en- nerarlo unius est corruotio alterius. Tertio confirmatur, quía alias non magis esset na-
·Tertio, quia etiam positis illis imperfectis titates; nec ením potest fingi una et eadem inquirí potest an illa entitas imperfecta quae turalis generado substantiae completae quam
entitatibus, restat eadem difficultas, quemo- quae sít inchoatio omnium formarum; nam abiicitur, et forma perfecta quae introduci- effectio reí artificialis in sua materia. Re-
do fiat ille gradus vel pars entitatis quae ad- si quando fit una forma tollitur et destrui- tur, sint eiusdem speciei essentialis, vel di- spondetur Aristotelem ipsam aptitudinem
ditur praecedenti: quia omnino incipit esse, tur inchoatio eius, manentibus aliis, et ita stinctae. Nam si sunt distinctae, ergci una- materiae ad formam vacare partem rei effi-
._cum antea nihil esset; nam in formis quae in omnibus vicissim et mutuo fieri potest, quaeque est perfecta in sua specie; et · si cicndae. Ita exponunt D. Thomas et Alexan-
necesse est omnes illas entitates esse ínter una abiicit aliam, erunt ínter se repugnan- der Alensis, et posset intelligi de parte non
-intenduntur secundus gradus non fit proprie se distinctas. Secundo, quia si forma per- tes; ergo ponere illas inchoationes nihil
. ex primo, nisi fortasse ut ex termino a quo; ipsius formae, sed totius compositi. P.roprius
fecta fit ex inchoata per transmutationem vel aliud est quam multiplicare formas in ma- vero sensus est Aristotelem non vacare par-
quo modo potius fit posterior gradus ex re- conversionem, ergo tantum fit una ex alia teria sine utilitate; n3.m ut tma forma fiat
missione vel limitatione prioris, quae est tamquam ex termino a quo; ergo fit tota ex termino repugnante, sufficit una forma tero ipsam materiam, sed virtutem aliquam
-privarlo ulterioris gradus, quam ex ipsamet en titas formae, qua e antea nihil erat actu; contraria vel incompossibilis, quae semper activam, quae interdum est coniuncta mate-
. entitate positiva prioris grados; ergo quod nam propter praeexistentem inchoationem 'Supponitur. Si ve ro illae entitates sunt eius- riae, et cooperatur ad rei generationem vel
unus grados supponatur non tollit quin se- non potest dici actu praefuisse, cum sint dem speciei, milla potest ~eddi ratio cur effectionem. Dubitat enim ibi Aristoteles cur
.-cundus antea sit nihil donec per actionem res distinctae, quarum una perit quando alia una abiiciat aliam aut cur una fiat in sub- ea quae ah arte fiunt interdum fiant etiam
.-agentis recipiat esse; ergo de illo gradu re- incipít; ergo impertinens est illa entitas im- iecto in quo actu praeexistebat alia. casu et absque arte, ut sanitas, interdum
-Stat eadem difficultas, quomodo non fiat ex perfecta ut forma non fiat ex nihilo · nam 8. Quam differentiam inter artefactorum vero non contingat fieri sine arte, Ut do-
-~hilo. Tandem iuxta illam sententiam tol- etiam illa inchoatio ;non es~ aliquid, 'id est diversorum materias posuerit Aristot.- Sed mus; et respondet rationem esse quía in-
42
!

658 Disputaciones metafísicas: Disputación XV .-Sección 11 659


veces se producen también casualmente y sin intervención de medio artificial, formas ~ustanciales se produdaD: por creación. Cita esta opinión San Alberto,
¡_
como la salud, y, en cambio, sucede a veces que no se hacen sin que intervenga l'! 11, dtst. 18, a. 12, y se _la at~tbuyen algunos a Platón en el Fedón por haber
un medio artificial, una casa, por ejemplo; y responde que la razón está en que
a veces en la materia, a partir de la cual o sobre la cual opera el arte, precede
una parte que puede ser el principio del movimiento u operación sobre dicha
l
'1
d1c~10 que las ~armas son mducid.as en la materia por las ideas separadas, y a
Avtcena~ I Suffzc., c. 10, y ~n el hb. IX de su Metafísica, c. 4, quien afirmó que
estas mtsmas formas eran mducidas por una inteligencia separada de la que
materia, tal como precede en la salud el calor animal, que acontece que es ex- afirmaba que era la décima después de las nueve que rigen a los n~eve cuerpos
citado y ayudado por otros medios al margen de los artificiales y aun sin ellos, celestes~ Y q':e gobernaba al mundo sublunar. Mas ambos filósofos, aunque acaso
y en virtud de cierto proceso casual produce la salud. A veces, en cambio, en h~yan mcurndo en error respecto del principio efectivo de las formas sustan-
la materia propia del arte no existe parte alguna activa, como, por ejemplo, en ctales -del que, nos ocuparemos luego a propósito de la causa eficiente-.-, sin
las piedras y en la madera, y por eso con ellas no puede hacerse una casa sin
intervención del arte. No habla, pues, Aristóteles de la incoación de formas,
embargo, :10 e~ta, claro que, hayan errado respecto del modo de producir estas
~armas;. m. Ansto~eles at~co a Platón por este capitulo, sino por haber hecho
como hicieron notar muy bien Santo Tomás y Escoto, sino de la capacidad que rntervemr sm ffi"Jttvo J.as Ideas separadas, siendo así que estas "realidades pueden
hay a veces en· la materia para incoar la acción. Y esta misma es la explicación ser engen~radas por o:ras que les sean semejantes. Y este argumento cobra ma-
que dieron el Comentador y Alejandro de Afrodisia. Por eso es falso y está en yor e:fi.ca~1~ contra Avi~ena; porque Platón acaso no puso las ideas fuera de la
absoluto fuera de la letra de Aristóteles el que ah! se establezca diferencia en- mente dtvma, y ~fir~? qu: las formas eran introducidas por ellas, entendién~
tre las cosas artificiales y las naturales; pues se establece únicamente la de las dol~s como un pri?ctp.lO un~~ers.al, con lo que no excluYe los agentes próximos;
artificiales entre si, y alli, en el texto 31, más bien da a entender Aristóteles, Avice_na, en cambio, mcurno sm duda en error al atribuir a las inteligencias
como hizo notar Santo Tomás, que lo mismo acontece en las cosas naturales; s?periores la creación de las inferiores, y a la inteligencia más baja la introduc-
porque a veces el sujeto paciente del que se genera una cosa natural está sólo
CIÓn de las formas su~tanc~ales; no está claro, sin embargo, que haya afirmado
en potencia pasiva, y entonces no puede generarse de él nada a no ser por un
q.ue to~as las formas mfenores se producen por creación. Por eso piensa Son-
agente natural extrínseco; a Veces, empero, tiene unida una virtud activa se-
minal, que es como una parte de él, como se echa de ver en el semen o en el cmas, hb. VII Metaph., q. 29, que probablemente puede defenderse su opinión;
grano de trigo, y en estos casos acontece que el efecto se produce sin otro y de este asunto trataremos luego en el lugar aludido, sobre la causa eficiente, y
agente extrínseco. A la confirmación se responde que la generación es natural otra vez de~pués al oc~:t:arnos de las inteligencias creadas. Mas de quienquiera
por parte de la potencia pasiva natural y, consecuentemente, también por parte que haya sido esa . opmión, tomada universalmente, es improbable; pues res-
de la potencia activa natural, correlativa de la pasiva; mas para las cosas arti- pecto del alma racional es la verdadera y católica; mas respecto de las otras
ficiales en cuanto tales más que potencia pasiva natural hay potencia obedien- es falsa, porque, de lo contrario, todas las formas sustanciales serian subsis-
cid, a la cual no responde potencia activa natural, sino racional o ideal, punta- tentes e independientes de la materia en su producción y -consecuentemente-
que explicaremos un poco después. también en su ser, lo cual es completamente absurdo, ya que, en otro caso,
todas las ain:~s de lo~ brutos serían inmortales. La consecuencia está clara, por~
No se crean todas las formas sustanciales que 1~ creac1~n no solo ~s de cosas subsistentes, sino que no depende de causa
materxal, segun luego dtremos. En segundo lugar, contra .esta opinión cobra
9. Se disculpa de error a Platón y Avicena.- La segunda sentencia fue la
de aquellos que, abrumados por la dificultad expuesta, afirmaron que todas las
formas substanciales fieri per creationem. sali princtpto, quod agencia proxima non
terdum in materia ex qua vel circa quam ars nam interdum passum ex qua generatur res Quam opinionem refert Albertus, In II exdudit; Avicenna vera erravit quidem tri-
operatur, praecedit aliqua pars qua e potest naturalis est in sola potentia passiva, et tune dist. 18, a. 12, et aliqui eam tribuunt Pla~ buens intelligentüs superloribus creationem
esse principium movendi seu operandi circa non potest ex íllo generari aliquid nisi ab toni in Phaedone, ea quod dixerit formas inferiorum, et infimae introductionem for-
illam materiam, ut in sanitate praecedit ca- extrínseco agente naturali; interdum vero induci in materiam ab ideis separatis et marum substantialium: non tamen constat
lor anirnalis, quem contingit aliunde ex- habet adiunctam virtutem seminalem acti- Avicennae, I Sufficient., c. 10, et IX ;uae ipsum dixisse omnes inferiores formas fieri
citari aut iuvari praeter artero, atque ita sine vam, quae est quasi pars eius, ut patet in Metaph., c. 4, qui dixit easdem formas in- per creationem. Unde Soncin., VII Metaph.,
illa et casu quodam efficere sanitatem. Ali- semíne aut in grano tritici, et tune contingit duci ab intelligentia separata, quam deci~ q. 29, arbítratur eius opinionem probabiliter
quando vera in materia artis nulla est pars fieri effectum absque alio extrínseco agente. mam post novem quae praesunt novem cor- posse defendi; de qua dícemus loco cítato de
activa, ut in lapidibus et lignis, et ideo non Ad confumationem respondetur generatio- poribus caelestibus esse dicebat, et praeesse causa efficienti, et iterum inferius tractando
potest ex eis effici domus sine arte. Non nem esse naturalem ex parte potentiac passi- mundo sublunari. Sed hi duo philosophi, li~ de intelligentiis creatis. Cuiuscumque vero-
loquitur ergo Aristoteles de inchoatione for- vae naturalis, et consequenter etiam ex par- cet fortasse erraverint circa pdncipium ef-
te potentiae activae naturalis, quae passivae fuerit illa opinio, universaliter intellecta im-
marum, ut recte notarunt D. Thom. et Seo- fectivum substantialium formarum (de quo probabilis est; de anima namque rationali
tus, sed de virtute quae interdum est in respondet; ad artificialia vera ut sic non postea circa efficientem causam dicturi su~
tam esse potentiam passivam naturalem vera est et catholica, de aliis vero est falsa,
materia ad inchoandum actionem. Et hanc mus), tamen quod erraverint circa modum quia alías omnes formae substanciales essent
etiam expositionem tradiderunt Commen- quam obedientialem, cui non respondet po- eff~ciendi has for?las non constat; neque
tator et Alexander Aphrod. Unde falsum tentia activa naturalis, sed rationalis seu subsistentes et independentes a materia in
Anstoteles hoc utulo Platanero impugnat, fieri, et consequenter etiarn in esse, quod
est et omnino praeter litteram Aristotelis idealis, quod paulo inferius declarabimus. ~ed quod separatas ideas sine causa intro~
quod ibi constituatur differentia ínter arti- est absurdíssimum, alias omnes animae bru-
Non omnes formae substantiales creantur duxerit, cum huiusmodi res possint a sibi
:ficialia et naturalia; tantum enim constitui- similibus generari. Quae ratio magis urget torum essent immortales. Sequela patet, quia
tur inter artificialia inter se, et potius ibi, 9. Plato et Avicenna ab errore vendican- contra Avicennam; nam 'Plato fortasse non crearlo et est rerurn subsistentium et non
text. 31, significat Aristoteles idem contin- tur.- Secunda sententia fuit aliorum qui, posuit ideas extra mentem divinam, et ab pendet a materiali causa, ut infra dicemus.
gere in naturalibus, ut D. Thomas notavit; superati difficultate tacta, dixerunt orones. illi~ dixít introduci formas, ut ah univer- Secundo urget contra hanc opinionem ratiC>

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660 Disputaciones metafisicas Disputación XV.-Sección Il 661


fuerza la razón que se insinuó antes, porque si las formas sustanciales se crean curso del sujeto o causa material. Digo, empero, que , es más claro hasta cierto
por la razón expuesta, es necesario que se creen ~ambién las accide!ltales, punto, porque ahora, mientras se espera la disposición del cuerpo para que sea
porque también la forma accidental se hace de su prop1a nada y no preeXIstente producida el alma, puede parecer que no se trata de creación con tanta pro-
actualmente en el sujeto ni según toda su entidad ni según parte. Y si esto se piedad, puesto que se produce con cierto concurso de la materia. No obstante,
concede, se deduce ulteriormente que del mismo modo que la inducción de las es verdadera creación, porque por parte del cuerpo no es un concurso esencial
formas sustanciales no se debe a agentes naturales, por ese motivo, igualmente y en el género de la causa material para el ser mismo o producción del alma
tampoco se deberá la producción de las accidentales. Y de esta suerte se sigue racional, sino que es a manera de una ocasión que exige la creación de aquel
finalmente que los agentes naturales no obran nada en absoluto, cosa que de- alma, sin la cual ocasión ni al alma se le debería el que fuese hecha, rii su
mostraremos luego que es completamente absurda. causa se determinaría a la producción de la misma. Y el hecho de que el cuer-
po o materia no influya esencialmente en la producción o en el ser del alma
Solución de la cuestión se desprende de que el alma racional, separada del cuerpo, conserva su ser;
no depende, por tanto, de un sujeto que le sustente en el ser; tampoco, con-
10. Afirmación primera relativa al alma racional.- Así, pues, la sentencia siguientemente, en el producirse; porque la producción de una cosa es tal cual
verdadera, que es la de la escuela peripatética, es que entre las formas sustan- es su ser; luego, en sentido contrario, el sujeto mismo o materia no posee esen-
ciales algunas bOU espirituales y sustanciales e independientes de la materia, por cialmente influjo en el ser o producción de dicha alma.; puesto que ambas co-
más que la informen verdaderamente; y que otras, en cambio, son materiales sas -la dependencia del efecto y el influjo de la causa- son correlativas, o me-
y que tienen su inhesión en la materia de tal suerte que dependen de ella en su jor, son lo mismo.
ser y en su producción. A la primera clase pertenecen sólo las almas humanas 11. Hay que delimitar el axioma «de la nada nada se produce».- Por lo
-pues únicamente tratamos de las formas informantes-, y respecto de ellas cual, aquel principio de que de la nada nada se hace, entendido universalmente
hay que admitir el consecuente a que se llegó por deducción en la dificultad de toda causa y de todo efecto, es falso y contra la razón natural, según se pa-
expuesta, es decir, que se hacen de la nada por verdadera creación, punt.o que tentiza en este mismo ejemplo del alma racional y también con el ejemplo de
se demostrará con más amplitud en su lugar propio. Por ahora baste decrr que la materia prima, según se insinuó antes, y aún aduciremos más ejemplos en
esto es consecuencia necesaria del principio sentado, dando por supuesto que las páginas siguientes. Mas entendido de la capacidad de un agente finito y na-
las almas no preexisten antes de su unión con el cuerpo, lo cual es cierto por fe tural, es verdad. Por eso, por lo que a esta forma se refiere, hay que conceder
y por el principio de que son verdaderas formas del cuerpo. Más aún, aunque que en los agentes próximos naturales no hay poder para producirla, sino que
preexistiesen, no podrían existir a no ser por creación, puesto que no son entes el agente próximo dispone la materia, y que la inteligencia separada produce
necesarios de suyo y que tengan ser en virtud de su propia quididad, según de- la forma, mas no ciertamente una inteligencia creada, según pensó Avicena, ni
mostraremos luego con sentido universal, parte en la disputación sobre la cau~a una idea separada y existente fuera de Dios, sino Dios mismo, del que demos-
eficiente) parte al demostrar que sólo existe un ente increado. Mas si el ~ma traremos luego que es el único hacedor de todas las cosas que se producen
racional no posee existencia si no es por la causación eficiente de otro y se ple~­ por creación.
sa que existe con anterioridad al cuerpo, es hasta cierto punto más claro y evi- 12. La materia prima es potencia natural. para el alma racional.- Se ob-
dente que posee el ser por creación, puesto que fue hecha de la nada y sin con- jetará que de esto resulta que la materia prima no está en potencia natural para
causae materialis. Dico autem esse quodam- 1 l. Ex nihilo nihil fitJ axioma limitan-
supra insinuata, quia si formae substantiales deant. Prioris ordinis sunt solae animae hu- modo clarius, quia nunc, durn expectatur dum.- Quocirca principium illud, ex nihila
creantur propter dictam causam, etiam ac- manae (agimus enim tantum de formis in- dispositio corporis ut anima fiat, videri pot- nihil fitJ universe intellectum de omni causa
cidentales creari necesse est, quia etiam for- formantibus), et de illis concedendum est est non esse taro propria creatio, quia fit et de omni effectu, falsum est et contra ra-
ma accidentalis fit ex nihilo sui et non prae- consequens illatum in difficultate tacta, ni- cum aliquali concursu materiae. Nihilomi-
mirum :fieri ex nihilo per veram creationem, tionem naturalem, ut hoc ipso exemplo ani-
existit actu in subiecto, neque secundum se nus tamen est vera creatio, quia ex parte mae rationalis ostenditur, et exemplo etiam
totam neque secundum partero. Quod si hoc quod in proprio loco latius est ostenden- corpods non est concursus per se et in ge-
dum; nunc satis sit dicere id necessario materiae primae, ut supra tactum est, et
concedatur, sequitur ulterlus quod, sicut in- nere causae materialis in ipsum esse vel
consequi ex principio posito, supposito quod fieri animae rationalis, sed est veluti quae- plura in sequentibus afferemus. lntellectum
troductio formarum substantialium ob eam autem de virtute agentis finiti et naturalis,
causam non est ab agentibus naturalibus, hae animae non praeexistunt antequam cor~ dam occasio exigens creationem illius ani-
poribus uniantur, quod certum est ex fide mae, sine qua occasione nec ipsi animae verum est. Unde quoad hanc formam, con-
ita neque effectio accidentalium. Atque ita
et ex illo principio quod sunt verae formae debetur ut fiat, nec causa eius ad illim cedendum est non esse in proximis agenti-
tandem sequitur agentia naturalia nihil om- corporis. Immo, licet praeexisterent, non pos- effectionem deterrninaretur. Quod autem cor- bus naturalibus virtutem ad efficiendam il-
nino agere, quod absurdissimum esse infra sent nisi per creationem existere, quia non pus seu materia non influat oer se in :fieri lam, sed proxlmum agens disponere matc-
ostendemus. sunt entia necessaria ex se et ex sua quld- vel esse animae, constat ex eO quod anima riam, intelligentiam vero separatam efficere
ditate habentia esse, ut universe demonstra- rationalis, separata a corpore, retinet suum formam, non quidem intelligentiam creatam,
Resolutio quaestionis bimus infra, partim in disputatione de cau- esse; ergo non pendet a subiecto sustentante ut putavit Avicenna, nec ideam separatam
10. Prior assertio de anima rationali.-- sa efficienti, partim demonstrando unum in suo es se; ergo neque in :fieri, quia tale
tantum esse ens increatum. Si autem ratio- et extra Deum existentem, sed Deum ipsum,
Vera igitur et peripatetica sententia est in- est fieri reí quale est esse; ergo et e con-
ter formas substantiales quasdam esse spi- nalis anima non habet esse nis:i. per effi- verso subiectum ipsum seu materia non hB.- quem solum esse effectorem rerum omnium
rituales, et substantiales, et independentes cientiam alterius, et fingitur esse ante cor- bet per se in:fluxl11-n in esse aut fieri talis quae p:;r creationem fiunt, infra ostendemus.
a materia, quamvis eam vere informent; pus, quodammodo clarius et evidentius est animae; nam haec duo correlativa sunt, vel 12. MateJ"ia prima naturalis potentia est
:alias vero esse materiales itaque materiae habere esse per creationem, quia facta est potius idem, dependentia effectus et influ- ad rationalem animam.- Dices hinc fieri ma-
inhaerentes ut ab ea in esse et fieri pen- ex nihllo et absqU:e concursu subiecti vel xus causae. teriam primam non esse in potentia natlll'ali
'·6~:"6':'2_ _c-_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ ___::Di~p_u_tacirmes metafísicas Disputación XV.~Sección II____________________ 663
.el alma raCional, lo cual parece un inconveniente. La consecuencia ~s mar;ifiesta, dbir la forma. Así, pues, la materia está en potencia natural para recibir el
puesto que a toda potencia pasiva natural. corresponde una potencia ac~va na- alma racional; sin embargo, no la contiene en potencia, puesto que no puede
tural; mas no existe potencia alguna activa natural que pu~da prod';lclr e~ta -causarla; y por eso el alma racional no se educe de la potencia de la materia;
forma en la materia; luego tampoco hay para ella en la matena potencia pas1va porque nada se educe a no ser de donde se contiene, y porque la educción
natural. Algunos conceden la consecuencia, ya por la razón expuesta, ya tam- denota causalidad de la materia en la forma, según diremos luego.
bién porque si la materia estuviese en poten~ia para el al~a racional, al hacer~e 13. Todas las formas sustanciales, excepto la racional, se hacen de un su-
esta alma, se diría que se educe de la potencta de la matena. Mas esta sentenc.ta jeto previamente supuesto.- Segundo, respecto de todas las otras formas sus-
no es de mi agrado; porque si la materia no estuviese en potencia natural para tanciales hay que afirmar que propiamente no se hacen de la nada, sino que se
el alma racional, la generación del hombre no seria natural, porque ni seria na- educen de la potencia de una materia previamente supuesta; por tanto, en la
tural por parte del principio activo ni por parte del pasivo. Además, porque producción de estas formas nada se realiza contra aquel axioma: de la nada
la materia está naturalmente en el último grado de disposición para recibir la nada se hace, con tal que se lo entienda rectamente. Esta afirmación se toma
forma racional, y, una vez así dispuesta, según el orden de la naturaleza se le de Aristóteles, lib. I de la Física, en todo él, y del lib. VII de la Metafísica, y
debe dicha forma; por consiguiente, está en potencia- natural para ella. Por asimismo de otros autores, a los que citaré en seguida. Y se explica brevemen-
tanto, a la dificultad se responde negando la consecuencia. Y por lo que se re- te, puesto que ser hecho de la nada expresa dos cosas: la una es ser hecho ab-
fiere a la primera razón, se responde que la potencia natural ha de ser consi- soluta y simplemente; otra es que esa producción sea de la nada. Lo primero
derada primaria y esencialmente en orden al acto connatural y proporcionado; se dice propiamente de una cosa subsistente, porque la producción pertenece
ahora bien, el alma racional es acto natural y proporcionado de la materia ~, a aquello mismo a que pertenece la existencia; y esto tiene lugar propiamente
por tanto, la materia es también potencia natural para dicho acto; por consi- en lo que es subsistente y posee la existencia; porque lo que inhiere en otro,
guiente, resulta de ambas un ser natural esencialmente uno, y la misma mate- más bien existe en cuanto existe el otro. Por esta parte, pues, las formas sus-
ria se conserva naturalmente bajo tal acto. Empero, por lo que se refiere a la tanciales materiales no se hacen de la nada, puesto que propiamente no se hacen.
potencia activa, puede, en pri?Ier lugar, existir una potencia activa nat~ral p:;ra Y ésta es la razón que da Santo Tomás, I, q. 45, a. 8, y q. 90, a. 2, y quedará
unir tal acto con tal potencia, y de esta suerte ya hay una potencia activa más explicada con lo que se va a decir. Entendiendo, pues, el hr:cerse con esta
natural que corresponde a la potencia natural pasiva. Además, aunque la f?r- propiedad y rigor, en este caso ser hecho de la nada es ser hecho según su to-
ma sólo pueda ser producida por Dios, en esta acción, sin embargo, D10s talidad; es decir, sin que se presuponga ninguna parte de que se haga. Por
opera de acuerdo con el modo y orden debido a las naturalezas de las co- este motivo, al ser hechas de nuevo las cosas naturales, no son hechas de la
-5as, y esto basta para que se diga que opera a modo de causa natural, y nadaj porque se hacen de una materia que se presupone y de la que se com-
para que a la potencia pasiva corresponda una virtud activa suficiente. A la ponen, y de esta suerte no son hechas según su totalidad, sino según una parte
segunda razón se responde que una cosa es que la materia contenga la for-
de ellas. En cambio, las formas de estas cosas, aunque reciban realmente toda
·ma en potencia, y otra distinta que esté en potencia para la forma; po~que

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su entidad de nuevo, la cual no poseían antes, sin embargo, puesto que ellas
lo primero indica capacidad de causar la forma, ya que la causa contiene mismas no son hechas, según se dijo, por eso mismo tampoco son hechas de
al efecto ei.J. su género; lo segqndo, en cambio, indica sólo capacidad de re... la nada. No obstante, debido a que si se toma la palabra ser hecho en un sen-
¡

ad animam rationalem, quod videtur incon- connaturalem et proportionatum; anima au- ria ergo est in potentia naturali ad ratio- p.ropric dicitur de re subsistenti, quia eius
veniens. Sequela patet, quia omni potentiae tem rationalis est actus naturalis et propor- nalem animam recipiendam, non tamen il~ est fieri cuius est csse; .id autem proprie
passivae naturali correspondet potentia ac- tionatus materiae, et ideo etiam materia est
potentia naturalis ad illum actum; un de ex lam in potcntia sua continet, cum non pos- cst quod subsistit et habet esse; nam quod
tiva naturalis ; sed nulla est potentia activa
naturalis quae possit formam hanc in ma- utraque fit quoddam ens naturale per se sit causare illam; ideoque anima rationalis alteri adiacet, potius est qua aliud est. Ex
teria efficere; ergo ncque in materia est unum, et materia ipsa connaturaliter conser~ non educitur ex potentia materiae, quia nihil hac ergo parte, formae substanciales mate-
potentia passiva naturalis ad illam. Aliqui vatur sub tali actu. Quod vera attinet ad educitur ni si un de continetur, et quia educ- riales non fiunt ex nihilo, quia proprie non
concedunt sequelam, tum propter rationem potcntiam activam, imprimís dari potest po~ tio indicat causalitatem materiae in forma, fiunt. Atque hanc rationem reddit D. Tho-
factam, tum etiam quia, si materia esset in tentia B.ctiva naturalis ad uniendum talem ut iam dicemus. mas, 1, q. 45, a. 8, et q. 90, a. 2, et ex
potentia ad animam rationalem, cum fit haec actum tali potentiae, et hoc modo iam re- 13. Formae substantíales omnes, ratíonali dicendis magis explicabitur. Sumendo ergo
-anima, diceretur educi de potentia materiae. spondet potentia activa naturalis potentiae excepta, ex subiecto praeiacentc fiunt.- Se- ipsum fieri in hac proprietate et rigore, sic
Sed non placet haec sententia; nam si ma- naturali passivae. Deinde, quamvis h?.ec for- cundo, de omnibus aliis formis substantia- fieri ex nihilo est fieri secundum se totum,
teria non esset in potencia naturali ad ani- ma a solo Deo fieri possit, tamen Deus in libm dicendum est non fieri proprie ex ni- id est nulla sui parte praesupposita ex qua
mam rationalem, generatio hominis non es- ea actione operatur iuxta modum et ordinem hilo, sed ex potentia praeiacentis materiae fiat. Et hac racione res naturales dum de
set naturalis, quia neque ex principio activo naturis rerum debitum, et hoc satis est ut educi; ideoque in effectione harum forma-
dicatur operari per modum causae naturalis novo fiunt, non fiunt ex nihilo, quia fiunt
neque ex passivo esset naturalis. Item, quia rum nihil fieri contra illud axioma: ex ni-
materia naturaliter disponitur ultimate ad et ut potentiae passivae sufficiens virtus acti- ex praesupposita materia ex qua componun-
:recipiendam formam rationalem, et illi sic va respondeat. Ad alteram rationem respon- hilo nihil fit, si recte intelligatur. Haec as~ nrr, et ita non fiunt secundum se totae, sed
-dispositae iuxta naturae ordinem debetur ta- detur aliud esse materiam continere formam sertio sumitur ex Aristot., 1 Phys., per to- secundum aliquid sui. Formae autem harum
1is forma; est ergo in potentia naturali ad in potentia, et aliud esse in potentia ad for- tum, et lib. VII Metaph., et ex aliis aucto- rerum, quamvis revera totam suam entita-
illam. Ad difficultatem ergo respondetur ne- mam; nam primum indicat vim causandi ribus, quos statim referam. Et declaratur tem de novo accipiant, quam antea non ha-
·gando sequelam. Ad primam vera rationem formam, nam causa continet effectum in breviter; nam fieri ex nihilo duo dicit : bebant, quia vero ipsae non fiunt, ut dic-
respondetur naturalem potentiam primo et suo genere; secundum vera indicat solum unum est fieri absolute et simpliciter; aliud tum est, ideo neque ex nihllo fiunt Atta-
,per se esse attendendam in ordine ad actum capacitatem ad recipiendam formam. Mate- est quod talis effectio sit ex nihilo. Primum roen, quia latiori modo sumendo verbum
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664 Disputaciones metafísicas Disputación XV.-Sección Il 665
tido más amplio, no puede negarse que la forma haya sido hecha en el mismo en la potencia de la materia y siendo como sacadas fuera de dicha potencia me-
grado en que ahora existe y antes no existía, según prueba también el motivn diante la acción del agente, no porque tengan existencia fuera de la materia y
de duda planteado al principio de la sección, por ello hay que añadir que, no actúen su potencia o no estén adherentes en ella, sino porque estando antes·.
tomado ser hecho con esta amplitud, el ser hecho de la nada no sólo niega la contenidas en ella únicamente como en su potencia y causa, después existen en
relación a una causa material que entre en la composición intrínseca de aquello acto y fuera de la causa, y de esta suerte por virtud del agente que concurre
que se hace, sino también la relación de una causa material que sea esencial- con la materia son educidas desde el ser potencial de la materia al acto. Cabe
mente causa y sustente la forma que se hace, o que se hace conjuntamente. En objetar: luego con la misma razón habrá que decir que las cosas se educen de
efecto, hemos dicho antes que la materia no sólo es causa del compuesto, sino la potencia del ·agente, porque también en ella estaban contenidas virtual y po-
también de la forma que depende de ella; luego para afirmar que una cosa tencialmente, y de este ser en potencia son educidas al acto por la acción del mis-
es hecha de la nada, hay que negar ambos modos de causalidad, y en este mismo mo agente. Se responde negando en absoluto la consecuencia, puesto que esas
sentido hay que tomar dicho axioma para que sea verdadero: de la nada nada palabras en toda su propiedad significan la relación de causa material, y no la
se hace, a saber, por la potencia de un agente natural finito nada se hace, a no- de eficiente. Por eso puede decirse que tanto la causa eficiente como la materia
ser que se presuponga previamente un sujeto que concurra esencialmente tanto contienen el efecto, pero de manera distinta; porque el agente lo contiene emi~
al compuesto como a la forma, si es que ambas cosas son hechas a su modo nente o virtualmente; en cambio, la materia sólo en potencia receptiva o pa-
por el mismo agente. De esto, pues, se concluye legítimamente que las formas siva; así, pues, cuando se dice que la forma se educe de la potencia de la ma-
sustanciales materiales no se hacen de la nada, porque se hacen de la materia, teria, se señala especialmente esta relación de causa material; del agente, a su
la cual concurre esencialmente en su género e influye en el ser y en la produc- vez, se dice con propiedad que mediante su poder educe el efecto de la po-
ción de dichas formas, porque del mismo modo que no pueden existir si no tencia al acto.
están inherentes en la materia por la que son sustentadas en su ser, igualmente 15. Segundo.- Suele explicarse de otra manera en qué consiste que la for-
no pueden ser hechas si la misma materia no sirve de soporte a la producción ma sea educida de la potencia de la materia, a saber, es ser hecha en la ma-
y penetración de las mismas. Y ésta es la diferencia propia y esencial entre la teria con dependencia de ella en el ser y en el producirse, cosa que conviene
producción de la nada y la produccióu de algo, debido a la cual, como luego a todas las formas sustanciales, excepto la racional. Esta explicación se diferen-
diremos, el primer modo de causar supera la potencia finita de los agentes na- cia de la anterior sólo en las palabras, porque -según decía antes- el que la
turales, mas no el segundo. materia contenga algo en su potencia implica causalidad o fuerza de causar por
14. Se explica de varios modos en qué consiste la educción de la potencia de parte de la materia en su género; por tanto, el que la forma sea sacada o pues t.:!
la materia.- Primero. -De lo dicho se desprende también que de estas formas fuera de la potencia de la materia en que está contenida no es más que ser he-
se afirma con propiedad que no son creadas, sino educidas de la potencia de la cha actualmente en la materia, con el concurso de la materia misma en su gé-
materia, y queda claro en qué consiste ser educida de la potencia de la materia; nero por su potencia Ordenada a la producción y al ser de dicha forma; mas
muchos se esfuerzan en explicar esto, tanto en el lib. 1 de la Física como en el VII 1 esto es lo mismo que el que la forma se haga con dependencia de la materia
de la Metafísica. Mas Santo Tomás explica brevemente ambas cosas en I, q. 90, 1 en su producción y en su ser; únicamente es distinto el modo de explicarlo por
a. 2, ad 2; porque al no ser dichas formas hechas de la nada, no se crean, puesto ¡ la relación del efecto a la causa, o, al revés, por la relación de la causa al efecto.
¡
¡
que ser creado es ser hecho de la nada. Mas estando dichas formas contenidas

illud fieri negari non potest quin forma fac-


ta sit eo modo quo nunc est et antea .non
ria, quae in suo genere per se concurrit et
influit ad esse et fieri talium formarum, quia,
li rlae contineantur, et per actionem agentis
quasi extra illam potentiam fiant, non quod
extra materiam existant eiusque potentiam