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Rev Psiquiatr Urug 2006;70(2):118-121

Cómo se construye el objeto “la histeria” para un psiquiatra


y para un psicoanalista*
Conferencia
Apuntes para una discusión

Autor Quiero agradecer la invitación de la Socie- una recepción cálida y humana eran parte
dad de Psiquiatría. Esta es la segunda vez de una medicina integral, donde experiencia
–la primera fue en 1997, en un aporte al Cine psiquiátrica y analítica se unen en armoniosa
Marcelo Viñar Debate con “Trainspotting y la (Fármaco) complementariedad. Por supuesto que no re-
dependencia”. Además, la posibilidad de un niego de este principio, que es necesario, pero
Médico Psiquiatra.
Psicoanalista. diálogo y controversia con mi viejo amigo, no suficiente, para esclarecer la complejidad
Humberto Casarotti (ambos somos del mismo de la interfase, la frontera entre Psicoanálisis
pueblo, de la misma promoción e hicimos el y Psiquiatría.
internado juntos). Pero estas son historias Frontera a construir no sólo con comple-
del siglo pasado… mentariedades, sino con diferencias y especi-
Correspondencia: Más allá de este hecho, de implicancia ficidades, con oposiciones y contradicciones. Y
afectiva y personal, creo que es saludable hacerlo con dignidad académica. No conviene
Joaquín Núñez 2946.
Montevideo - Uruguay desalambrar. Guardando la especificidad ni un ecumenismo desdiferenciante (somos
maren@chasque.apc.org de la tribu, profundizando lo propio, pero todos buenos e iguales), ni la guerra política
Telefax: (5982) 711-7426 abriendo las fronteras, los potreros cerrados. (lo nuestro es lo bueno y lo otro es una por-
Así lo argumenta Lévi-Strauss en muchos quería) o de hinchas de fútbol; mi cuadro es
textos de su obra; los encuentros exogámicos el mejor (por supuesto, por eso lo elegimos),
suelen enriquecer y ventilar los conflictos y pero los otros también juegan y a veces nos
las rivalidades endogámicas. Las historias de ganan.
Yugoslavia y de Palestina e Israel lo ilustran Aquí el adversario es el mismo, es la locura,
de modo cruel y sangriento, como antes el la miseria y el padecimiento psíquico que,
descubrimiento y evangelización de América lamentablemente, muchas veces nos derrotan
(aunque hubo también la contraparte de en- a ambos, a los psiquiatras y a los psicoana-
riquecimiento por la diversificación). listas. Pero es bueno marcar y preservar con
Y por último, un tercer argumento para rigor y lucidez los límites de nuestros campos
celebrar este encuentro sería que entre Psiquia- disciplinarios.
tría y Psicoanálisis tenemos inevitablemente
la comunidad del objeto, el mismo universo
humano, es decir, nos ocupamos de la misma
gente, a veces de los mismos temas. Somos Entonces el tema es hablar de histeria…
esos hermanos –como le interpeló la Esfinge desde el Psicoanálisis, junto a colegas psiquia-
a Edipo– que siempre se tocan y nunca se tras. ¿Cómo hacerlo? No tuve ni el tiempo,
juntan. El otro enigma de Edipo (y la Esfinge), ni ganas, ni paciencia para un recorrido
el de las edades del hombre, suele opacar y metódico de la cronología bibliográfica, que
olvidar a este, el de los hermanos (que son el es rica y extensa1.
día y la noche). Así concibo al psicoanálisis y La histeria es el buque insignia del Psicoa-
a la psiquiatría, hermanos en la vecindad y nálisis, es como decir Ronaldo o Ronaldinho
en la diferencia oposicional, como la noche y en el fútbol brasileño. Un tema ineludible.
el día. Entendamos que esto no es una dife- ¿Cómo situarlo?
rencia guerrera, sino de complementación. En mi lectura de uruguayo con 14 años de
* Esta presentación se realizó Yo fui, como muchos, en este país y en el exilio en Francia, hay dos fechas claves a retener
en la sesión científica de la SPU, mundo, soldado del ejército de la psiquiatría en la historia de la Psiquiatría Moderna:
el 30 de junio de 2006. dinámica, donde dar buenos remedios y tener

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1) La del 11 de setiembre de 1793 (fines del Interno, el interrogatorio, la anamnesis
siglo XVIII) –otro 11 de setiembre– en que Pinel de finos semiólogos como Daniel Murguía, Conferencia
desencadenó a los alienados y estos superaron Tomás Bedó, Juan Carlos Plá, Juan Carlos
su estatuto de poseídos del demonio, para Rey, los profesores Ramírez y Agorio. Yo
integrar el universo semiótico más humano tuve la fortuna de iniciar el camino con Plá,
de enfermos, lo que abrió el enfoque de la como Asistente (hoy se dice grado 2) y Jorge
ilustración y todo el brillo de la psiquiatría Galeano como Adjunto (hoy se dice grado 3),
alienista del siglo XIX. en mi internado en Vilardebó.
2) La otra fecha, a fines del siglo XIX o en Disculpen la digresión. Entonces, la Psiquia-
los albores del XX, que es el descubrimiento o tría se construye y organiza con sus raíces en
invención (esto es a discutir), en todo caso, el la clínica médica, cuya brújula es discernir lo
nacimiento del Psicoanálisis, logrado a través normal de lo patológico, lo enfermo de lo sano.
del estudio de la histeria. Sin el recurso a la autopsia, como revelador
del daño orgánico que avale el trastorno, la
clínica de la histeria fascinaba y desconcertaba
Digamos –esquemáticamente– que con la
a nuestros tatarabuelos con sus máscaras múl-
histeria lo que nos une es el objeto y lo que
tiples, su aptitud a la hipnosis y a la sugestión
nos separa es el método con que organizamos
que fueron inmortalizados en las clases de
su abordaje.
Juan Martín Charcot en la Salpetrière. Fuente
Claro que no hablo de personas sino de dis- donde abrevó Freud, entre tantos otros, al
cursos, no hablo de lo que hacemos Humberto comienzo de su largo itinerario.
o yo, sino de los ejes que vertebran y que orga-
nizan lo que podemos designar como discurso
–discurso psiquiátrico y/o psicoanalítico–. Cada
quehacer –con su método– construye su objeto.
Es una utopía o una falacia pretender que
El nacimiento del Psicoanálisis
hay una observación absolutamente neutra
o neutral. Claro que también existe el riesgo
opuesto, de que la mirada rigurosa, meticu- De un modo breve, telegráfico y tal vez ca-
losa, sagaz, del semiólogo, se confunda con la ricatural, les cuento mi versión de lo que ha
mirada prejuiciosa o delirante de cualquiera, pasado a la historia como el acta de fundación
la mirada del vale todo. Dejemos de lado estos de la disciplina psicoanalítica, desgajándose,
extremos de mala fe, para afirmar simplemente, desprendiéndose de la clínica psiquiátrica
algo que hoy puede ser un tema de debate –de entonces vigente.
ética profesional–, esto es, que en Psiquiatría Es el caso de Anna O que dio lugar a la
y Psicoanálisis la mirada construye lo mirado. comunicación del Studen Uber Histerie de
Esto va como provocación para la discusión a Josef Breuer y Sigmund Freud, creo que en
ustedes y a mí mismo, provocación respetuosa, 18952.
breve, compacta. ¿En qué consiste esta acta de fundación?
La versión que voy a dar de este momento
fundacional está muy teñida por la lectura de
Octave Mannoni3, de Daniel Gil, de Roudi-
nesco y de varios autores y amigos que me
El enfoque psiquiátrico
ayudaron a organizar este breviario que trato
de transmitirles esta noche.
Desde sus raíces hipocráticas, la clínica Ya no recuerdo cuáles eran los síntomas
médica (y luego la psiquiátrica), mediante que aquejaban a Berta que era atendida por
la observación metódica, organiza sus ha- el Dr. Breuer. De lo que sí me acuerdo, es del
llazgos en regularidades observables cuya énfasis del instante inaugural, subrayado
acumulación define los síndromes y las enti- por O. Mannoni, sobre el Descubrimiento del
dades nosográficas. Me resultan imborrables, Inconsciente. Cuando el Dr. Breuer buscaba
inolvidables, mis comienzos de Practicante hipnotizarla, ella le dijo prestamente: “Déjeme

M. Viñar|Revista de Psiquiatría del Uruguay|Volumen 70 Nº 2 Diciembre 2006|página 119


hablar”, y, como aquí todos sabemos, cuando Y no uso la palabra saber en el sentido in-
Conferencia las mujeres mandan hay que obedecer. formacional o escolar del término, como uno
Esta anécdota, que parece casi pueril, ha se sabe las reglas de gramática o las tablas
funcionado en la historia del Psicoanálisis como de multiplicar, sino en un sentido del que el
la manzana de Newton en el descubrimiento idioma español no tiene una palabra de uso
de la ley de la gravedad, que dicen (yo lo repito corriente en la lengua ordinaria, (en inglés se
como un loro) que ha sido una piedra angular dice insight, en alemán insichgehen), es decir,
en el desarrollo de la física moderna. Claro, una mirada interior, una aprehensión del sí
por supuesto, no hay que echarle la culpa a mismo, que, leyendo a Jean Pierre Vernant,
la manzana, sino al talento de la mente de indica que en occidente esto se inaugura con
Newton. No es sólo el cállese y déjeme hablar, las Confesiones de San Agustín –como un
que pronunció Berta P. inventando el chimney movimiento hacia un espacio interior, hacia
sweeping (la limpieza de chimenea), sino el un fuero interior, que en verdad se funda, se
talento de Freud organizando los hechos, construye, se configura, en el mismo acto en
quien, con su empeño y paciencia, fue dando que se explora.
la escucha psicoanalítica. Por eso el equívoco Movimiento introspectivo por excelencia,
entre descubrimiento e invención. instituyente entonces, de eso que desde
En su modo de escuchar (el de Freud), fue Descartes se llama espesor o fuero interior.
la histérica, que para la grey médica era poco No es una experiencia continua. Se produce
menos que un payaso de opereta, promovien- por intermitencias, son momentos efímeros,
do hasta hoy –y no me considero exento– un a veces exaltados, otros angustiados. Para
cierto desdén, un cierto menosprecio por esa captar ese momento de la relación del sujeto
manera de sufrir, a la vez tan espectacular consigo mismo, es más fácil apelar con ustedes
y tan inconsistente, tan cerca del ridículo y a la experiencia vivencial, a la experiencia
del absurdo, como de la veracidad y la gra- propia, al erleibnis, que intentar una semiosis
vedad. Simulación histérica, indignación del rigurosa, científica o poética.
mundo (salvo que se llegue a presidente de Dice Vernant que San Agustín habla de los
los EE. UU., donde se valida la histerización palacios de la memoria. Claro que los palacios
mediática, racional, calculada, eficaz). tienen sus lujosas salas de recepción, pero
En verdad el protón pseudos es un órgano también sus cocinas y sus retretes, sus sótanos
fantástico, pero muy concreto y vigente en la con sus laberintos más o menos recónditos y
condición humana, en múltiples manifesta- sórdidos. Bueno, si ustedes nunca anduvieron
ciones, no sólo en el consultorio. Ese punto por allí, en esta experiencia de búsqueda in-
bisagra entre la verdad y el simulacro, entre el terior, no saben lo que pierden. Esto es puro
saber y la impostura, entre el ser y el parecer, marketing, les estoy vendiendo el boleto y yo
el teatro y la tragedia, va mucho más allá de soy el guarda del tranvía, conductor y cobrador
nuestros consultorios. del tranvía del psicoanálisis.
Lo que a mí se me hace relevante de este Entre sin querer y queriendo estoy promo-
momento inaugural, del descubrimiento psi- viendo esta errancia, este juego seductor (o
coanalítico –momento histórico o momento tal vez pueril), aunque a mi edad tengo menos
mítico, no me importa–, lo que le da su carácter vergüenza para jugarlo, y lo hago con la in-
fundacional, es el hecho de bascular el lugar tención de contrastarlo con la posición severa,
del centro gravitacional de saber. Lo central racional, adusta que es propia de la semiología
deja de ser el saber, o el poder de una autori- médica tradicional. Y ya que de histeria se
dad –académica o profesional–, sino el saber trata y he querido teatralizar este contraste.
que el paciente o la paciente asumen sobre Todo el progreso del saber del psicoanálisis
sí mismos: su disposición autocuestionadora, sobre la neurosis, consiste en la dura artesanía
autocrítica, autoteorizante. Esta es la piedra que debe aprender el psicoanalista para ser
angular de mi desarrollo. partero del saber y no su garante. No somos
ni médicos ni pastores, le explicaba Freud a
su seudo alumno el pastor Pfister.

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Porque lo que les narro, me parece parte del ciente dinámico, de la importancia de los
genio freudiano, nacido de su relación con las primeros años de vida en la formación de la Conferencia
histéricas, el hecho de que de las minucias, personalidad, de la importancia “etiológica”
de las migajas, de los desechos de la vida psí- de la así llamada “sexualidad infantil”. Pero
quica, se llegue al cogollo del alma humana. profundizar en todo esto toma una extensión
A lo más nuclear, problemático y creativo de de la que hoy no disponemos.
la existencia y experiencia psíquica. Siempre Podemos defender uno u otro punto de
provoca estupor, o reticencia, o desconfianza, vista, como hinchas, pero decir que uno es
o desdén cuando los psicoanalistas decimos, mejor que otro es problema corporativo, de
sin empacho, que por la vía de un lapsus, de mercado. Como decir que Devoto es mejor que
un acto sintomático y absurdo, de una supers- Manzanares o viceversa. Mejor es pensar que
tición, de un relato onírico, podemos llegar a zapatero a tus zapatos, o el antón pirulero que
itinerarios inéditos, a tierras incógnitas y a cada cual atienda a su juego seriamente, y
núcleos esenciales de nuestra vida interior. discutir con dignidad académica la pertinencia
Como ven, en la semiología psicoanalítica de cada indicación.
la dicotomía salud y enfermedad, mórbido y Se me acaba el tiempo y estoy en el comienzo,
saludable, que son claves en la comprensión en las premisas, pero esa fue mi intención,
racional de un discurso psiquiátrico, no tienen ver las coincidencias y las discrepancias en el
cabida. En la divagación y la errancia que pide punto de partida. Luego, en el camino, como el
la regla de oro del psicoanálisis: Asociación Don Quijote y el Sancho que cada uno somos,
libre: Diga todo sin trabas, ni morales ni ya cada uno tendrá sus propias aventuras.
estéticas… cosa de locos, propuesta absurda,
pero que algunos pensamos muy fecunda, para
recorrer itinerarios inéditos e inesperados
del sí mismo.

No quiero decir que un psiquiatra no use Referencias bibliográficas


recursos del psicoanálisis y viceversa, mientras
se sea consciente y responsable de lo que se
1. Viñar M. Psicoanalizar hoy. Cap. III.
está haciendo, de que sepamos en qué terre-
Repetición, Rememoración, Reelaboración
no estamos transitando y lo hagamos con la
y Transferencia. Montevideo: Trilce; 2002;
probidad y la ética que desde Hipócrates se
pp. 60-72.
nos exige. Lo que quiero decir es que ambas
posturas transitan territorios diferentes, son 2. Freud S. Estudios sobre la histeria. Tomo
agua y aceite, se ocupan de cosas distintas, II (1893-1899). Buenos Aires: Amorrortu;
heterogéneas. El psicoanálisis y la psiquia- 1980.
tría tratan el trastorno desde perspectivas 3. Mannoni O. Clefs pour l’Imaginaire ou
diferentes. Para el psiquiatra el síntoma es l’Autre Scéne. Paris: Seuil; 1969.
algo a abolir, a suprimir. El ideal es la salud
y la normalidad.
Desde Freud, el Psicoanálisis concibe al
síntoma desde otra óptica; su meta no es
sólo suprimirlo, aunque a veces lo consiga
por añadidura, dice Freud. Su meta es usar-
lo como instrumento, como brújula que nos
hace viajar por zonas recónditas del existir
humano.
Por allí, con estas claves y códigos obser-
vacionales se llega a la hipótesis del incons-

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