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Focalización Narrativa

Publicado el 03/01/2016 a 20:18 por Escuela de Escritura / TEORÍA LITERARIA / 1


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A la hora de estudiar el narrador de un texto literario, con frecuencia se hace referencia


a la focalización narrativa. La focalización es el punto de vista que adopta el
narrador, el punto de vista desde la que va a contar su historia.
En todo relato o novela, el narrador se coloca en una posición o perspectiva para
contar los hechos. Esta perspectiva lleva implícita una limitación en la información que
maneja el narrador acerca de lo que está contando, es decir, el narrador puede tener
un conocimiento total o limitado de lo sucedido y eso dependerá de la perspectiva
escogida. Básicamente existen tres tipos de focalización narrativa: focalización cero,
focalización interna y focalización externa.

Focalización Cero

Es la ausencia de focalización. En este caso no hay restricciones para el narrador,


quien posee toda la información. Conoce los pensamientos de los personajes (puede
introducirse en sus mentes) y todos los acontecimientos de la historia. Este tipo de
focalización es la que corresponde al narrador conocido como narrador omnisciente.
Un ejemplo es el narrador de “El cuento de la isla desconocida”, de José Saramago,
puedes leer aquí un fragmento:

Un hombre llamó a la puerta del rey y le dijo, Dame un barco. La casa del rey tenía
muchas más puertas, pero aquélla era la de las peticiones. Como el rey se pasaba
todo el tiempo sentado ante la puerta de los obsequios (entiéndase, los obsequios que
le entregaban a él), cada vez que oía que alguien llamaba a la puerta de las peticiones
se hacía el desentendido, y sólo cuando el continuo repiquetear de la aldaba de
bronce subía a un tono, más que notorio, escandaloso, impidiendo el sosiego de los
vecinos (las personas comenzaban a murmurar, Qué rey tenemos, que no atiende),
daba orden al primer secretario para que fuera a ver lo que quería el impetrante, que
no había manera de que se callara. Entonces, el primer secretario llamaba al segundo
secretario, éste llamaba al tercero, que mandaba al primer ayudante, que a su vez
mandaba al segundo, y así hasta llegar a la mujer de la limpieza que, no teniendo en
quién mandar, entreabría la puerta de las peticiones y preguntaba por el resquicio, Y tú
qué quieres. El suplicante decía a lo que venía, o sea, pedía lo que tenía que pedir,
después se instalaba en un canto de la puerta, a la espera de que el requerimiento
hiciese, de uno en uno, el camino contrario, hasta llegar al rey.

Focalización Interna

La historia se cuenta desde el punto de vista de un personaje. La perspectiva está


pues dentro de un personaje, de ahí lo de focalización interna. El conocimiento de los
narradores con este tipo de focalización es parcial, subjetivo, no es completo. No
conoce toda la información de la historia y lo que sabe, lo sabe influenciado,
evidentemente por su propia visión, por su propia experiencia de lo sucedido. Este tipo
de focalización al narrador protagonista y al narrador testigo.

Un ejemplo de focalización interna puedes verlos en el comienzo de Los


enamoramientos, la novela de Javier Marías.

La última vez que vi a Miguel Desvern o Deverne fue también la última que lo vio su
mujer, Luisa, lo cual no dejó de ser extraño y quizá injusto, ya que ella era eso, su
mujer, y yo era en cambio una desconocida y jamás había cruzado con él una palabra.
Ni siquiera sabía su nombre, lo supe sólo cuando ya era tarde, cuando apareció su
foto en el periódico, apuñalado y medio descamisado y a punto de convertirse en un
muerto, si es que no lo era ya para su propia conciencia ausente que nunca volvió a
presentarse: lo último de lo que se debió de dar cuenta fue de que lo acuchillaban por
confusión y sin causa, es decir, imbécilmente, y además una y otra vez, sin salvación,
no una sola, con voluntad de suprimirlo del mundo y echarlo sin dilación de la tierra,
allí y entonces.

Focalización Externa

El narrador cuenta la historia desde fuera de ella, es decir, desde una perspectiva
exterior. Este narrador no conoce todos los hechos, no puede acceder a la conciencia
de los personajes, (es el caso del narrador cámara) o en todo caso puede acceder a
los pensamientos de solo uno de ellos, habitualmente el protagonista (es el caso del
narrador equisciente). También puede considerarse focalización externa al narrador
editor (aquel que publica la historia o encuentra un manuscrito). El grado de
información que maneja es inferior al del narrador omnisciente. En líneas generales es
un narrador objetivo, pues relata solo lo que ve sin comprometerse, si bien el grado de
objetividad puede variar en el caso de tratarse de un narrador equisciente. Este último
narrador puedes leerlo en el comienzo de El proceso, la novela de Franz Kafka.

Alguien tenía que haber calumniado a Josef K, pues fue detenido una mañana sin
haber hecho nada malo. La cocinera de la señora Grubach, su casera, que le llevaba
todos los días a eso de las ocho de la mañana el desayuno a su habitación, no había
aparecido. Era la primera vez que ocurría algo semejante. K esperó un rato más.
Apoyado en la almohada, se quedó mirando a la anciana que vivía frente a su casa y
que le observaba con una curiosidad inusitada. Poco después, extrañado y
hambriento, tocó el timbre. Nada más hacerlo, se oyó cómo llamaban a la puerta y un
hombre al que no había visto nunca entró en su habitación. Era delgado, aunque
fuerte de constitución, llevaba un traje negro ajustado, que, como cierta indumentaria
de viaje, disponía de varios pliegues, bolsillos, hebillas, botones, y de un cinturón; todo
parecía muy práctico, aunque no se supiese muy bien para qué podía servir.

—¿Quién es usted? —preguntó Josef K, y se sentó de inmediato en la cama.

El hombre, sin embargo, ignoró la pregunta, como si se tuviera que aceptar


tácitamente su presencia, y se limitó a decir:

—¿Ha llamado?

—Anna me tiene que traer el desayuno —dijo K, e intentó averiguar en silencio,


concentrándose y reflexionando, quién podría ser realmente aquel hombre. Pero éste
no se expuso por mucho tiempo a sus miradas, sino que se dirigió a la puerta, la abrió
un poco y le dijo a alguien que presumiblemente se hallaba detrás:

—Quiere que Anna le traiga el desayuno.

Se escuchó una risa en la habitación contigua, aunque por el tono no se podía decir
si la risa provenía de una o de varias personas. Aunque el desconocido no podía
haberse enterado de nada que no supiera con anterioridad, le dijo a K con una
entonación oficial:

—Es imposible.
Focalización en la narración

TIPO DE
DEFINICIÓN
FOCALIZACIÓN
Cuando el narrador no se sitúa desde el punto de vista de los
personajes, ya que es omnisciente: posee más información que
Focalización
todos los personajes y conoce hasta sus más íntimos
cero
pensamientos, el narrador característico es el omnisciente, en
donde: [ Narrador > Personaje].
Esto ocurre en el caso
Focalización del narrador-
Cuando el narrador fija protagonista que relata
asume el punto de vista en primera persona
de los personajes, los Esto ocurre en el caso
narradores en que varios
Focalización
Focalización característicos son el personajes van dando
variable
interna protagonista, el testigo y sucesivamente
el personaje, en donde: diferentes perspectivas
[Narrador = Personaje]. Esto ocurre en el caso
Esta focalización interna en que ocurre un
se clasifica a su vez en: Focalización mismo acontecimiento
múltiple
que es descrito por
diversos personajes
Cuando el narrador no está inmerso en los hechos narrados, ni
asume la perspectiva de los personajes, sino que se limita a relatar
Focalización lo que ve o escucha a estos personajes. El narrador característico
externa es el de conocimiento relativo u objetivo, en donde: [Narrador <
Personaje]. El narrador posee menos información que los
personajes. Esta focalización se emplea en la narrativa objetivista.