Вы находитесь на странице: 1из 3

DIOS NOS HABLA A TRAVÉS DE INTUICIÓN Y LAS

CASUALIDADES
James Redfield es un terapeuta, licenciado en Psicología. Desde joven ha estudiado las
filosofías orientales, como el taoísmo y el zen. Pasó más de 15 años como terapeuta de
adolescentes maltratados. Durante este tiempo, se vio envuelta en el movimiento del
potencial humano y se volvió a ella para las teorías sobre las intuiciones y los
fenómenos psíquicos que ayudarían a sus clientes.

En 1989, renunció a su trabajo como terapeuta de escribir a tiempo completo, la


síntesis de su interés por la psicología interactiva, filosofías orientales y occidentales, la
ciencia, el futurismo, la ecología, la historia y la mística.

Esta es una entrevista que el diario español La Vanguardia le realizó el año 2011.

¿Qué aprendió como terapeuta de niños maltratados?


Estuve 15 años en un centro de Auburn y después en Birmingham. Pero no sólo trataba
a los niños, también trataba a sus padres. Fue un laboratorio donde pude comprobar
una y otra vez mi idea fundamental.

¿Cuál es esa idea?


La mejor terapia para sanar a una persona herida es ayudarle a descubrir su dimensión
espiritual.

¿Cómo eran esos niños?


Eran ya adolescentes que habían sufrido abusos en el pasado y que para aliviar su
dolor se drogaban y delinquían...

¿Pudo revertir esas actitudes?


Había que hacerles conscientes de sus traumas y que conocieran sus propias fortalezas
para afrontarlos. Pero cuando a esos jóvenes les enseñaba el camino espiritual
comenzaban a tener revelaciones.

¿Revelaciones?
Sí, que les ayudaban a abrirse por completo y encontrar seguridad en su interior.

Lo dice como si tener revelaciones fuera algo habitual…


Es que lo son, es el lenguaje a través del que nos habla Dios: intuiciones,
casualidades...

¿Dios?
Ese conocimiento superior que está contenido dentro de nuestra propia mente.

¿Y se comunica con nosotros a través de la intuición?


Esas coincidencias misteriosas nos aportan información, esas casualidades nos abren
una puerta. Mensajes que nos asisten a lo largo de una vida, que nos guían, pequeñas
revelaciones que las personas tienen que aprender a identificar.
No todos somos creyentes.
Todas las tradiciones religiosas nos dicen que debemos llamar a la puerta y pedir
ayuda, en nuestra cultura materialista a veces es difícil aceptar lo intangible, pero uno
mismo lo puede comprobar.

Dígame cómo.
Pidiendo soluciones de forma genuina y escuchando atentamente las respuestas,
observando lo que ocurre y siendo sensible a ello, desvelando el mensaje. Si nos
dejamos llevar por la intuición, esta nos conducirá a misteriosas coincidencias.

¿Algún aprendizaje más pragmático?


Sí, algo muy útil que afecta a nuestra propia vida y también a la de los que nos rodean:
cada uno de nosotros ha aprendido de forma inconsciente a conseguir la atención y la
energía de los otros, se trata de la teoría de los dramas de control de Carl Jung.

¿En qué consiste?


Todos seguimos un patrón, una pauta mediante la cual nuestro ego intenta controlar la
situación en la que nos encontramos, aliviar nuestra ansiedad. Nuestro ego tiene
miedo y quiere protegernos, queremos sentirnos seguros, tener éxito, y para ello
utilizamos al otro.

¿Cómo?
Yo esbozo cuatro pautas de comportamiento. Algunas personas obtienen comprensión
y atención haciéndose las víctimas. Nos hacen sentir culpables y responsables por
ellos, Otros obtienen la atención siendo distantes, reservados, esa forma de coqueteo
hace que los otros se interesen por ellos.

O no.
Aunque no te acerques a esa persona, te fijarás en ella y ella captará tu energía. Los
interrogadores roban la energía juzgando y criticando a los demás, cuestionándolos.

¿Qué consiguen con ello?


Que la gente de su alrededor vaya con pies de plomo y que les dediquen atención por
temor a ser objeto de críticas. El intimidador roba energía del resto con amenazas.

¿Y todo eso para que el ego se sienta mejor?


Una competencia inconsciente por la energía es la base de todos los conflictos.
Dominar o manipular a otros nos da una energía extra que creemos necesitar.
Debemos ser conscientes de la dinámica familiar que crea nuestro drama de control y
superarlo.

¿Cómo evitar que alguien ejerza sobre nosotros ese drama de control?Hablándole a
su alma en lugar de a su ego, si hace eso, verá cómo la conversación cambia casi de
manera milagrosa.
¿...?
Es el poder de la honestidad. Lo importante es que nos mantengamos por encima del
juego del otro, porque la lucha por la energía es contagiosa.
Entonces es difícil dejar de ser un vampiro.
Hay que dedicar el tiempo suficiente a plantearse preguntas y escuchar las
corazonadas. Esa guía interna es clara y práctica.

...
El mundo espiritual funciona por el poder de la fe. El agradecimiento por adelantado
abre una puerta a un futuro mejor. Si estamos constantemente en un estado de
gratitud por lo que tenemos y lo que podemos recibir, se produce una reacción
kármica que acaba trayendo lo que queremos.

Eso es mucho suponer.


Ser espiritual es mucho más que creer en un dios abstracto. Es abrazar el
descubrimiento de otra dimensión de la vida que opera sólo de manera espiritual.
Cuando lo descubres te das cuenta de que el universo está repleto de esas misteriosas
coincidencias, encuentros fortuitos, intuiciones, y que todas apuntan a un propósito
más alto de la vida humana.