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3. El desarrollo de la personalidad.

3.1. Concepto y características básicas de la personalidad.


Entre múltiples definiciones que consideran la personalidad como el conjunto de rasgos psicológicos de
una persona, elijo la de Allport, que la define como “La organización dinámica en el interior del
individuo, de aquellos sistemas psicofísicos que determinan sus ajustes únicos a su ambiente”.
Las características generales del desarrollo de la personalidad, por tanto, serían las siguientes:
- Continuidad: el desarrollo de la personalidad no se detiene, aunque la etapa que más influye en ella es
la infantil.
- Integración: al ser acumulativo e integrador.
- Finalidad: dirigiéndose siempre hacia unas metas más complejas.
- Diferenciación, puesto que aunque existen pautas de desarrollo comunes, cada persona experimenta un
desarrollo de la personalidad con ritmo y características propias.
- Estructuración: al ser organizado.
- Y globalización: el desarrollo de la personalidad se produce de manera interrelacionada con todas las
dimensiones del desarrollo: física, psicológica y afectivosocial.

3.2. El núcleo central de la persona: el Proprium.


Allport llama al sí mismo “Proprium”, y establece que los aspectos que lo constituyen son:
- De 0 a 3 años: . Sentido de sí mismo corporal: reconocer el propio cuerpo.
. Sentido de una continua identidad: saber que nuestro cuerpo, sentimientos y pensamientos son nuestros
de manera continua.
. La autoestima: valor positivo o negativo que el niño/a atribuye a su autoconcepto. Los factores que la
determinan son, por un lado, el trato que recibe de los “otros significativos” (familiares, profesores y
amigos), y por otros, la historia personal de éxitos y fracasos.
- De 3 a 6 años:

. La extensión de sí mismo: valoración de los demás, que motiva a la socialización y culturización.


. Imagen de sí mismo: ideal a alcanzar para conseguir nuestra realización personal.
. El sí mismo como solucionador racional: consiste en darse cuenta de que poseemos la capacidad de
pensar y en utilizarla.
3.3. Influencia de los “otros significativos”.
3.3.1. Influencia de los adultos.
Los adultos más importantes para el niño/a son en primer lugar su madre y su padre, seguido de los
maestros/as.
- Relaciones entre padres/madres y maestros/as:

. Buena, democrática: crea un clima agradable en el que el niño/a aprende a ser empático,
comunicativo...
. Deteriorada, conflictiva: crea un clima emocional desagradable, en el que el niño/a aprende modelos de
interacción interpersonal basados en la ambivalencia amor-odio, a ser poco comunicativo y empático,
etc.
- Relaciones entre padres/madres-hijo/a y maestro/a-alumno/a: según el grado de control, exigencias de
madurez, comunicación y afecto, serán:

. Autoritarios: manifiestan elevados niveles de control, y exigencias de madurez y bajos nieles de


comunicación y afecto. Suelen originar el los niño/as desconfianza, inhibición, y baja competencia
social.
. Permisivos: con bajos niveles de control y exigencias de madurez, pero altos de comunicación y
afecto. Los niños/as suelen ser inmaduros, con poca autoestima y responsabilidad.
. Democráticos: presentan altos niveles de control, exigencias de madurez, comunicación y afecto. Los
hijos/as manifiestan seguridad, altas capacidades cognitivas, competencia social, autoestima y
responsabilidad.
3.3.2. Influencia de los hermanos
- Las parejas de hermanos del mismo sexo tienden a implicarse más en interacciones cálidas y en la
imitación mutua de comportamientos.
- Los hermanos mayores suelen asumir el papel de cuidadores.
- Los hermanos menores de familias numerosas, suelen estar más mimados que los de familias
reducidas.

3.3.3. Influencia de los iguales.


Los iguales tienen una importancia que crece con el tiempo, influyendo en cuanto a transmisión de
información, adquisición de autoconcepto y autoestima, del rol sexual y aprendizaje de conductas
sociales. 4

4. El desarrollo afectivo en niños y niñas de 0 a 6 años.

4.1. Concepto y características básicas de afectividad.


La afectividad es el conjunto de emociones y sentimientos, que influye en el resto de capacidades del ser
humano. De 0 a 6 años se caracteriza por ser dominante, intensa y bipolar, estando regida por:
- Ley del investimiento: proyección emocional permanente que el niño/a siente con el mundo que le
rodea.
- Ley del distanciamiento: por la que se confunde con los objetos y personas, que en un principio son “si
mismo”, a continuación “para sí” y finalmente son objetos y personas “en sí”.
- Ley de la necesidad-satisfacción: el desarrollo de la afectividad tiene su origen en una necesidad que el
niño/a quiere satisfacer, que puede ser física, cognitiva o afectivo-social.