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FACTORES QUE DETERMINAN LA PRODUCTIVIDAD GANADERA

I. INTRODUCCION

Las gramíneas y leguminosas son las plantas que constituyen la mayor parte de las praderas
del mundo.

Los rendimientos potenciales de las praderas son muy superiores a los actuales, pues sus
posibilidades de mejoramiento no han sido estudiados en forma tan intensa como en el caso
de los cultivos tradicionales, a pesar de constituir uno de los mayores recursos alimenticios
para la supervivencia de la humanidad.

Las praderas son, en general, la fuente más económica de nutrientes para el ganado;
además, las gramíneas poseen una extraordinaria capacidad para cubrir rápidamente los
suelos desnudos, protegerlos contra la erosión, retener la humedad y restaurar la fertilidad.

Las variaciones entre los diferentes tipos de praderas en el mundo, se deben principalmente
a diferencias de humedad y temperatura.

II. COMPONENTES DE LAS PRADERAS

Además de verdaderas gramíneas, en las praderas se encuentran muchas otras clases de


plantas herbáceas, como juncos y ciperáceas, leguminosas, plantas de hoja ancha como
muchas malezas, y criptógamas como líquenes; en praderas que no se aran frecuentemente,
aparecen árboles, arbustos y malezas leñosas.

GRAMINEAS

Las gramíneas son el componente más valioso de casi todas las praderas. A lo largo de la
historia, la mayor parte de las referencias a la alimentación de animales y a la protección y
rejuvenecimiento de los suelos atestigua el valor de las gramíneas y de la vegetación
predominante herbácea. Además, cuando se estudian y evalúan las gramíneas, es necesario

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recordar que la mayoría de los cereales (arroz, maíz, trigo, avena, cebada, centeno, sorgo)
así como la caña de azúcar y el bambú, pertenecen a la familia de las gramíneas.

Existen 28 tribus de gramíneas, de estas, las Agrosteae constituyen el 8.2% del total de
gramíneas del mundo, las Andropogoneae el 11.9%, las Aveneae el 6.3%, las Eragrosteae
el 8.1%, las Festuceae el 16.5%, las Paniceae el 24.7% y las 22 tribus menores restantes
representan el 24.3%. Estos porcentajes se calcularon tomando como base el análisis de las
gramíneas halladas en 64 lugares típicos pertenecientes a las principales praderas del
mundo.

El número de especies de gramíneas cultivadas por sus granos es sensiblemente menor que
el número de las que se encuentran en parcelas cultivadas o domesticadas.

1. COMPOSICIÓN BOTÁNICA DE LA PRADERA NATURAL EN LA ZONA.


Bernier (1985), define la composición botánica como un parámetro dinámico por su
sensibilidad de cambio por manejo, fertilización, etc., como por las diferentes estaciones
del año.
Los cambios en la composición botánica que ocurren después de la dominación del
territorio por las especies perennes están regulados por factores autogénicos de la
comunidad tales como: arquitectura, longevidad y otros atributos de las poblaciones
presentes, y por factores alogénicos, como limitantes del manejo y factores ambientales
(Gana, 1988). La fertilidad del suelo es una variable que puede afectar la condición de
la pradera, a través de cambios de la composición botánica (Gastó et al., 1993).
Pinochet (1990) señala que al mejorarse las condiciones de manejo de la pradera, entre
ellas la fertilización, aparece un dominio de Lolium perenne, Trifolium repens y Dactylis
glomerata y asociadas en un menor grado, las especies de valor forrajero medio. Lo
anterior concuerda con los resultados obtenidos por Teuber (1988), en donde al comparar
la composición botánica de una pradera sin fertilización y después fertilizada, arroja que
especies como Holcus lanatus, Agrostis capillaris, Anthoxanthum odoratum y Lotus
uliginosus disminuyen sus aportes al recibir fertilización, en cambio, especies como
Trifolium repens, Dactylis glomerata y Lolium perenne los aumentan.

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2. TIPOS DE PRADERA O PASTIZAL
En las zonas de alta montaña encontramos los siguientes tipos de pastizales:
Pajonales.- es el tipo de vegetación que ocupa mayor extensión en la zona de alta montaña,
donde predominan las gramíneas altas, comúnmente conocidas como“ichu”. Así tenemos la
chilligua, el iro ichu, ichu, hatun porke y el huaylla ichu.
Césped de puna.- conformado por plantas pequeñas de porte almohadillado y arrosetado, entre ellas destacan
el pacu pacu, mula pilli, pilli rosado, pasto estrella, y thurpa
Bofedales.- en este tipo de pradera se encuentran especies vegetales propias de ambientes
húmedos, de carácter permanente o temporal, y constituyen fuentes de forraje durante los
periodos de sequía. Predominan las seudogramíneas, como la kunkuna, hierbas como el libro libro,
sillu sillu, pilli, y puna.
Tolares.- son praderas donde predominan especies arbustivas leñosas, propias de ambientes secos
como la tola, que en estado tierno puede ser consumida por el ganado. Asociadas a ellas podemos
encontrar especies como chillca tola, pasto estrella, pesq`e, y también gramíneas como chilligua e
iro ichu.
Canllares.- están dominados por especies semiarbustivas de bajo valor forrajero como el china
kanlli y orqo kanlli.
Totorales y juncales.- son comunidades vegetales que se desarrollan a la orilla de lagos
y predominan las totorillas.

III. PRINCIPALES ESPECIES FORRAJERAS NATIVAS


La pradera de alta montaña está conformada por numerosas plantas nativas, que han sido
identificadas y clasificadas de acuerdo a su valor forrajero, tales como:

Chilligua (Festuca dolichophylla).- planta perenne, crece en densos manojos, en suelos


profundos, algo húmedos, tiene una altura de 30 a 100 cm, hojas de 10 a 35 cm de largo;
inflorescencia en panícula angosta de 10 a 16 cm de largo, espiguilla de muchas flores de 9 a
10 cm de largo, con plumas agudas. Se desarrolla desde los 3800 hasta los 4500 msnm,
resistente a sequias, heladas y granizadas. Es deseable para llamas y vacunos, y poco deseable
para ovinos y alpacas.

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Layo (Gomphrena meyeniana).- planta perenne, tallo poco elevado. Se desarrolla desde los
3800 hasta los 4300 msnm, en suelos de textura media, con buena humedad. Se asocia muy
bien con tisña. Muy palatable para alpacas y ovinos y poco deseables para llamas.
Cora cora (Carex ecuadorica).- planta perenne, de 5 a 15 cm de alto. Se desarrolla desde los
3500 hasta los 4300 msnm, en suelos algo húmedos, pajonales y césped de puna. Es deseable
para ovinos y alpacas y poco deseable para vacunos y llamas.
Totorilla (Scirpus rigidus).- planta perenne, de 20 a 30 cm de alto. Se desarrolla desde los
3500 hasta los 4300 msnm. Se encuentra en lugares húmedos, permaneciendo verde hasta
junio. Es deseable para ovinos y alpacas y poco deseable para vacunos y llamas.

Sillu sillu (Alchemilla pinnata).- planta perenne, rastrera, enraizada en los nudos del
tallo, hojas comúnmente algo plateadas con vellos de 3 a 6 cm de largo, en forma de peine,
con flores solitarias, pequeñas y amarillentas. Se propaga fácilmente por estolones. Su
crecimiento es rastrero, pero puede alcanzar una altura de 10 cm. Se desarrolla
comúnmente desde los 3800 hasta los 4300 msnm. Crece en suelos húmedos y de
vegetación tipo césped de puna. Es altamente deseable para alpacas y ovinos, y poco
deseable para llamas.
Kunkuna (Distichia muscoides).- especie perenne, es de crecimiento erecto, alcanza
una altura de 10 cm, que forma grandes almohadillas planas, muy duras, de tallos
ramificados, cuyas numerosas hojas se presentan superpuestas, de 4 a 7 ml de largo con el ápice
obtuso calloso; de flores solitarias situadas en el ápice de las ramas; fruto algo globoso,
alargado que sobresale de la masa compacta que forma la planta. Habita en suelos
anegados o bordes de manantiales. Crece
desde los 3800 hasta los 4800 msnm. Es una especie típica de bofedales. Es deseable
para alpacas y ovinos, poco deseable para llamas y vacunos.
IV. FACTORES QUE AFECTAN LA PRODUCTIVIDAD

Las praderas son la base de la alimentación de los rumiantes en las áreas tropicales. Debe
por lo tanto, conocerse como los factores de manejo de ellas afectan la producción de
forraje, tanto en cantidad como en calidad. El Dr. Gustavo Cubillos, agrostòlogo del
Departamento de Ganadería Tropical, ha venido trabajando en la evaluación de la forma en
que diferentes factores de manejo afectan la productividad de praderas constituidas por
gramíneas solas.

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1. FACTORES DE MANEJO

Los factores de manejo de una pradera pueden ser de diversa índole, pero su efecto se mide
en términos de su acción sobre la producción del forraje que el animal tiene disponible para
el consumo. Muchos de los factores han sido estudiados en forma aislada en diversas
regiones tropicales, pero son pocos los trabajos que han evaluado la acción conjunta sobre
la producción de forraje.

La importancia de conocer el efecto de los factores de manejo estriba en que estos


conducen al establecimiento de patrones que permiten desarrollar sistemas de producción
animal basados en el uso eficiente de los recursos forrajeros disponibles. Esto es de especial
importancia en las zonas tropicales sin limitación de lluvias, donde la producción de forraje
verde ocurre a través de todo el año.

Entre los factores de manejo que más influencia tiene sobre la productividad y el largo de
vida de una pradera, se encuentran la presión del pastoreo, el largo del periodo de pastoreo,
así como el uso de fertilizantes en la producción del pasto.

A continuación se muestran algunos datos obtenidos en condiciones de Turrialba que


permiten cuantificar el efecto de algunos factores de manejo sobre la producción del pasto
Estrella africana (cynodon nlemfuensis. Vanderyst var nlemfuensis).

2. EFECTO DE LA PRESION DE PASTOREO

La presión de pastoreo es el término que de utiliza para hacer referencia a la cantidad de


animales por hectárea en relación con el forraje disponible. Este último aspecto hace que
difiera del concepto corrientemente utilizado de carga animal y permita comparar
condiciones ecológicas y productivas diferentes.

La figura 1 presenta la influencia de la presión de pastoreo, expresada en kilogramos de


materia seca (M.S.) de forraje que se ofrece por animal por día, sobre la tasa de crecimiento
del pasto bajo diferentes sistemas de manejo. Las cifras estimadas para la tasa de
crecimiento están basadas en el promedio de todo un año. La figura 1 muestra que sistemas
de manejo de pasto de siete días de pastoreo seguidos por siete días de descanso resultan en
una tasa de crecimiento muy baja cuando la presión de pastoreo es alta (baja disponibilidad
de forraje por animal por día). Bajo ese sistema de uso, la acción del animal sobre la
pradera es muy notable, o sea, que los animales defolian muy intensamente las plantas. Ello
resulta en una escasa

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Posibilidad de almacenaje de reservas para una recuperación rápida y abundante de las
plantas. Sin embargo, a medida que los animales disponen de mayor cantidad de forraje, la
influencia que ellos ejercen sobre las plantas en la pradera es cada vez menos evidente y
significa un crecimiento más rápido. Por el contrario, cuando el sistema es de siete días de
pastoreo y treinta y cinco días de descanso permite una tasa de recuperación alta, cuando la
presión de pastoreo es alta, debido a que la defoliación es completa durante el pastoreo,
pero el periodo de
recuperación es lo
suficientemente
largo para la acumulación de
reservas, que permiten la
recuperación del
pasto. A medida que la
presión de pastoreo
disminuye la tasa de
crecimiento,
también disminuye, debido
a la defoliación cada
vez menos intensa, el periodo de descanso es cada vez de menor importancia sobre la recup

eración, las plantas se envejecen y su crecimiento es más lento.

Figura N°1. Efecto de la presión de pastoreo sobre la tasa de crecimiento de la


pradera

En un sistema de uso de siete días de pastoreo y veintiún días de descanso, la tasa de


crecimiento es mucho menos afectada por cambios en la presión de pastoreo. A presiones
elevadas, el periodo de descanso permite acumulación de reservas para la recuperación y a
presiones bajas el periodo de descanso no es demasiado largo para permitir un
envejecimiento del material y causar una disminución en la tasa de crecimiento.

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3. EFECTO DE LA FERTILIZACION NITROGENADA

La fertilización nitrogenada es otro factor de manejo que afecta el crecimiento del pasto. En
la
figura 2
se
aprecia
que en
un
sistema
de uso
de siete
días de
pastore
o y
siete
días de
descans
o,
cuando no se aplica fertilizante nitrogenado resulta en una baja tasa de crecimiento del
pasto y que ésta aumenta cuando se incrementa la dosis de nitrógeno. Este sistema de uso
es muy intensivo, ya que ejerce gran demanda sobre la planta, la que a su vez requiere un
nivel adecuado de fertilidad en el suelo. El nivel de fertilidad adecuado se logra a medida
que aumenta el nitrógeno aplicado hasta niveles de más de 250 kg N/Ha. Lo anterior
implica que cuando el manejo de la pradera resulta en una defoliación muy frecuente, el
nivel de fertilidad del suelo juega un papel importante en el crecimiento del pasto de la
pradera.

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Figura N°2.

Cuando el sistema de uso es de siete días de pastoreo y treinta y cinco días de descanso, la
situación es diferente. Bajos niveles de nitrógeno aplicado resultan en tasas de crecimiento
del pasto mayores que en el caso anterior. Además, en la dosis de nitrógeno pueden incluso
causar disminución en la tasa de crecimiento, después de un crecimiento inicial. Esto se
explica por la respuesta fisiológica de la planta a la defoliación y al uso de nitrógeno. Como
el ciclo de uso es lo suficientemente largo (35 días de descanso), un bajo nivel de nitrógeno
permite el ciclo de nutrimentos en el suelo y un crecimiento aceptable. El uso de un nivel
alto de nitrógeno con treinta y cinco días de descanso estimula el crecimiento de las plantas
en un periodo corto y resulta un envejecimiento de los componentes de la pradera y menor
crecimiento total. La figura 2 muestra que el sistema de uso de siete días de pastoreo y
veintiún días de descanso, resultan en los mayores niveles de producción cuando se utiliza
más de 250 Kg de N/Ha/año. Es interesante notar que con este ciclo de uso, aumentos en la
dosis de nitrógeno hasta los 500 Kg de N/Ha/año resultan en disminuciones menores que en
el caso anterior.

Los resultados anteriores demuestran que los factores de manejo actúan sobre la pradera en
forma conjunta. Por esto, cuando no se aplica nitrógeno, deben emplearse ciclos de uso más
largos, que permitan a las plantas usar los nutrimentos del suelo con efectividad. Por el
contrario, la aplicación de niveles altos de nitrógeno debe conducir al uso de sistemas que
signifiquen una utilización más intensiva de la pradera.

4. EFECTO DEL PERIODO DE PASTOREO

La figura 3 presenta la influencia de la duración de permanencia de los animales en la


pradera, sobre la tasa de crecimiento del forraje. Se aprecia que las tendencias son
similares, cualquiera que sea la presión de pastoreo que se utilice. Mientras más larga que
sea la permanencia de los animales en un potrero, menos fuerte es el efecto de la presión de
pastoreo sobre las plantas. Con presiones de pastoreo muy altas (5 kg/MS/animal/día), las
defoliaciones en forma rápida y la recuperación de la pradera dependerán del periodo de
descanso a que se la someta. Cuando la presión de pastoreo es baja, el efecto del animal es
poco marcado sobre las plantas y la magnitud del crecimiento puede ser baja, debido al
exceso de forraje sobre maduro y a la presencia de hojas basales que no usan
adecuadamente la luz, volviéndose menos eficientes.

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Figura
N°3.

Factores que
afectan sobre la
producción de pastos

La calidad y el estado
del suelo: en ocasiones
hay suelos de buena
calidad que se
encuentran
compactados y disminuyen su capacidad productiva. Como norma hay que monitorear
periódicamente las condiciones del suelo respecto a sus características físicas, químicas y
biológicas a fin de realizar las practicas que se requieran para mantener su productividad.

 El tipo de pasto o material forrajero utilizado: hay que seleccionar materiales


adaptados a las condiciones de la zona y al tipo de suelo. Se recomiendan las
mezclas de gramíneas con leguminosas, porque estas últimas fijan nitrógeno del aire
y disminuir el uso de fertilizantes.
 Los animales que pastorean en él: dependiendo del tipo de manejo, el pisoteo de
ganado genera mayor o menor grado de compactación; adicionalmente, la boñiga y

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la orina de los animales retornan al suelo cantidades importantes de materia
orgánica y minerales que vuelven a quedar disponibles para que el pasto lo utilice.
 El clima: Entendido como la precipitación (periodos de invierno y verano), la
temperatura, la humedad del aire y la radiación solar. El efecto de la lluvia se refleja
en que durante el invierno se produce el doble de pasto que en verano; en las zonas
con mayor radiación solar la producción de forraje es mayor; en potreros con poca
sombra, hacia el mediodía, cuando la temperatura o la humedad relativa son muy
altas, el pasto puede detener su crecimiento.
 El manejo: el hombre es quien determina el momento en que ingresan los animales
al potrero, el tiempo que los deja allí, el tipo de rotación que se realiza, las prácticas
de renovación de praderas y otras decisiones de manejo que pueden favorecer o
afectar el estado de las mismas y en consecuencia la cantidad y calidad del forraje
producido.

V. BIBLIOGRAFIA

BERNIER, R. 1985. Fertilización de praderas. III Tipos de praderas de la Décima


Región. Estación Experimental Remehue. Boletín Técnico 90. p.13.
GANA, C. 1988. Comportamiento del germoplasma y condición de la pradera en un

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sitio plano trumao en Chiloé. Tesis Lic. Agr. Santiago. Pontificia Universidad Católica de
Chile. Facultad de Ciencias Agrarias. p. 81.
GASTÓ, J.; COSIO, F.; PANARIO, D. 1993. Clasificación de ecorregiones y
determinación de sitio y condición. Red de Pastizales Andinos. Santiago, Chile. p. 254.
PINOCHET, D. 1990. Fertilización de praderas permanentes en la zona centro sur. In:
Latrille, L. (ed). Avances en Producción Animal Valdivia, Universidad Austral de Chile,
Facultad de Ciencias Agrarias, Instituto de Producción Animal. Serie B-14. pp. 181-209.
TEUBER, N. 1988. La pradera en el Llano Central de la Décima Región (Valdivia-
Chiloé). In: I.Ruiz (ed). Praderas para Chile. Ministerio de Agricultura. Santiago, Chile.
pp. 479-491.
Orton.catie.ac.cr por G.Cubillos.1976

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