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TALLER DE FOMENTO A LA LECTURA

TALLER I. Comprensión de Textos


COLEGIO DE ESTUDIOS CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS DEL ESTADO DE HIDALGO
1
UNO
Taller I

2
Docentes que elaboraron contenido

Mtra. Norma Icela Mendoza Ríos


L.E.L.I. Omar González Varela
Mtra. Ma. Elizabeth Valencia Reyes
L.E.L.I. Juan Jesús Marines Hernández
Lic. Tania Hernández Pérez
Lic. Ma. De la Luz Nájera García
Lic. Yatziri Cortés Andrade
Mtra. María del Pilar Espinoza Téllez

Diseño Gráfico y Editorial


Arq. Renán Tlacaélel Mejía Soto

3
: Indice

5 Introducción
6 Mensaje para el alumno
7 Objetivo general
7 Cronográma
8 Competencias genéricas y disciplinares
10 Diagnosticando…me
12 Conjuro de amor
15 Tengo dos orejas
16 Para ver – t mejor
20 ¿cuánto vales?
23 Fiesta en la biblioteca
24 La señorita nicotina
27 El tendedero literario
37 Lectura regalada
41 Buscando amigos
44 Ladronzuelo de palabras
46 ¿de qué tratará?
49 Soy un artista
50 Dilo de otro modo
52 Genios creando
54 Adivina mi personaje
56 Me hace ruido
58 Déjame que te cuente
71 Imitando poetas
80 ¿sabías qué?
87 Reconstruyendo la historia
91 Asi somos mi libro y yo
102 Bibliografía

4
: Introducción

La formación de lectores activos es una aportación más que se


desarrolla en el ámbito escolar; con mayor razón si la implementación
de la Reforma Integral de la Educación Media Superior lo contempla en
el Marco Curricular Común; los alumnos deben leer, pero ¿Cómo hacer
para iniciarlos en éste hábito que los lleve a la construcción de su
conocimiento?

El presente trabajo aporta una alternativa de solución que


ayude a entender la problemática que se presenta en éste ámbito
educativo, a través de un taller de comunicación.

La lectura como actividad, es un ejercicio intelectual tan


autónomo, como necesario que puede realizarse dentro o fuera de la
escuela; es una oportunidad para atender nuestras necesidades de
autoaprendizaje, a partir del encuentro con los textos, oportunidad que
resulta excelente si se convierte en un ejercicio habitual y se tiene un
comportamiento que medie entre las ideas del autor y los conocimientos
del lector.

En este documento se encuentran algunas técnicas para


favorecer la comprensión lectora en el aula, los facilitadores
encontrarán propuestas de actividades prácticas y flexibles que
apoyarán la labor cotidiana con sus alumnos en el desarrollo de
competencias genéricas y disciplinares básicas, que les permitan
incrementar su capacidad de comprensión.

La labor de animación a la lectura por parte de los facilitadores


a los alumnos, consistirá en un conjunto de acciones, tendentes a
favorecer el acercamiento del alumnado a los libros y asegurar su
crecimiento lector. Animar es algo más que desarrollar simples
estrategias con los libros y en absoluto se puede limitar a un conjunto
de acciones aisladas. Se trata de descubrir junto con los alumnos la
sensibilidad literaria de cultivar el gusto y el placer de leer.

Los instrumentos de evaluación sugeridos en este trabajo,


pueden o no ser modificados en base al criterio de cada facilitador,
tomando en cuenta el tipo de actividad o dinámica que se realice.

5
: Mensaje
para el Alumno

Este manual esta dedicado a ti educando desde este mensaje quisiera


hacerte consciente de que el potencial formativo de la lectura va más allá
del éxito en los estudios, la lectura proporciona cultura, desarrolla el
sentido estético, actúa sobre la formación de la personalidad, es fuente
de creación y de gozo.

La lectura no solo proporciona información sino que forma, es


decir educa creando hábitos de reflexión, análisis, esfuerzo,
concentración y recrea, hace gozar, entretiene y distrae. Además ayuda
al desarrollo y perfeccionamiento del lenguaje. Mejora la expresión oral y
escrita y hace el lenguaje más fluido. Aumenta el vocabulario y mejora la
ortografía. También da facilidad para exponer el propio pensamiento y
posibilita la capacidad de pensar. Tengamos presente que es una
herramienta extraordinaria de trabajo intelectual, ya que pone en acción
las funciones mentales agilizando la inteligencia. Por eso tiene relación
con el rendimiento escolar. Amplía los horizontes del individuo
permitiéndole ponerse en contacto con lugares, gentes y costumbres
lejanas a él en el tiempo o en el espacio.

La lectura es una afición que puede practicarse en cualquier


tiempo, lugar, edad y situación. Por lo tanto, es esencial saber leer
conforme a los propios intereses, leer comprendiendo el texto,
consciente la mente de cada palabra escrita de su significado contextual,
de su significado entre líneas, encontrándole un sentido al texto que nos
llene de conocimientos, imágenes, ideas o de recuerdos. Con el presente
manual pretendemos incursiones en el mundo mágico de la lectura.

Saber leer no solamente implica seguir con los ojos las letras, las
palabras, sino también comprender llegar hasta el contenido de las ideas
que el autor nos ofrece. Aceptar su pensamiento y si es necesario o
imprescindible compartir experiencias para crear un nuevo concepto.

6
: Objetivo General Expresar de manera adecuada mensajes en diferentes contextos en el
idioma Español, así como comprender textos científicos, informativos y
literarios para mejorar la escritura, ampliar la gramática y el vocabulario en el
discente y crear de forma efectiva el hábito por la lectura.

: Cronograma

7
: Competencias
Genéricas y
Disciplinares

Competencia genérica a ejercer:


Se conoce y valora a sí mismo y aborda problemas y retos teniendo en cuenta los objetivos que persigue.

Atributo: Analiza críticamente los factores que influyen en su toma de decisiones.

Competencia disciplinar: Argumenta un punto de vista en público de manera precisa, coherente y creativa.

Elementos: Argumentar, Expresión Oral, Coherencia, Creatividad.

Competencia genérica a ejercer:


Es sensible al arte y participa en la apreciación e interpretación de sus expresiones en distintos géneros.

Atributo: Experimenta el arte como un hecho histórico compartido que permite la comunicación entre individuos y culturas en
el tiempo y el espacio, a la vez que desarrolla un sentido de identidad. Participa en prácticas relacionadas con el arte.

Competencia disciplinar: Valora y describe el papel del arte, la literatura y los medios de comunicación en la recreación o la
transformación de una cultura teniendo en cuenta los propósitos comunicativos de distintos géneros. Valora el arte como
manifestación de la belleza y expresión de ideas, sensaciones y emociones.

Elementos: Describir, Expresar, Recrea, Crear, Comunicar

Competencia genérica a ejercer:


Elige y practica estilos de vida saludables.

Atributo: Enfrenta las dificultades que se le presentan y es consciente de sus


valores, fortalezas y debilidades.

Competencia disciplinar: Identifica, ordena e interpreta las ideas, datos y conceptos explícitos e implícitos en un texto,
considerando el contexto en el que se generó y en el que se recibe.

Elementos: Identifica, Argumentar, Ordena

8
Competencia genérica a ejercer:
Escucha, interpreta y emite mensajes pertinentes en distintos contextos mediante la utilización de medios, códigos y
herramientas apropiadas.

Atributo: Aplica distintas estrategias comunicativas según quienes sean sus interlocutores, el contexto en el que se encuentra y
los objetivos que persigue. Identifica las ideas claves en un texto o discurso oral e infiere conclusiones a partir de ellas expresa
ideas y conceptos mediante representaciones lingüísticas matemáticas o gráficas.

Competencia disciplinar: Argumenta un punto de vista en público de manera precisa, coherente y creativa. Expresa ideas y
conceptos en composiciones coherentes y creativas, con introducción, desarrollo y conclusiones.Identifica, ordena e interpreta
las ideas, datos y conceptos explícitos e implícitos en un texto, considerando el contexto en el que se generó y en el que se
recibe. Identifica e interpreta la idea general y posible desarrollo de un mensaje oral o escrito en una segunda lengua

Elementos: Argumentar, Expresión Oral, Coherencia, Creatividad

Competencia genérica a ejercer:


Desarrolla innovaciones y propone soluciones a problemas a partir de métodos establecidos.

Atributo: Sintetiza evidencias obtenidas mediante la experimentación para producir conclusiones y formular nuevas preguntas.

Competencia disciplinar: Produce textos con base en el uso normativo de la lengua, considerando la intención y situación
comunicativa.

Elementos: Identificar, Ordena, Redactar.

Competencia genérica a ejercer:


Participa y colabora de manera efectiva en equipos diversos.

Atributo: Propone maneras de solucionar un problema o desarrollar un proyecto en equipo, definiendo un curso de acción con
pasos específicos.

Competencia disciplinar: Valora el pensamiento lógico en el proceso comunicativo en su vida cotidiana y académica.

Elementos: Ordenar, Comunicar

9
: Diagnosticando Me

PROPÓSITO:
Realizar un autodiagnóstico a partir de los conocimientos previos acerca de la lectura para conocer la frecuencia con que lees.
LUGAR: Salón de clase / extra clase.
TIEMPO: 50 minutos en salón de clase / 40 minutos extra clase.
MODALIDAD: Individual y colectiva.
MATERIAL: Hojas de papel, lápiz, papel bond, colores, plumones.

Competencia genérica a ejercer:


Escucha, interpreta y emite mensajes pertinentes en distintos contextos mediante la utilización de medios, códigos y
herramientas apropiadas.

Atributo: Aplica distintas estrategias comunicativas según quienes sean sus interlocutores, el contexto en el que se encuentra y
los objetivos que persigue. Identifica las ideas claves en un texto o discurso oral e infiere conclusiones a partir de ellas expresa
ideas y conceptos mediante representaciones lingüísticas matemáticas o gráficas.

Competencia disciplinar: Argumenta un punto de vista en público de manera precisa, coherente y creativa. Expresa ideas y
conceptos en composiciones coherentes y creativas, con introducción, desarrollo y conclusiones.Identifica, ordena e interpreta
las ideas, datos y conceptos explícitos e implícitos en un texto, considerando el contexto en el que se generó y en el que se
recibe. Identifica e interpreta la idea general y posible desarrollo de un mensaje oral o escrito en una segunda lengua

Elementos: Argumentar, Expresión Oral, Coherencia, Creatividad

INSTRUCCIONES:
1. Responde de manera individual y por escrito las siguientes preguntas:

¿Qué debo leer? ¿Qué leo?

¿Cómo debo leer? ¿Cómo leo?

¿Dónde debo leer? ¿Dónde leo?

¿Cuánto debo leer? ¿Cuánto leo?

¿Cuándo debo leer? ¿Cuándo leo?

¿Por qué leo? ¿Para qué leo?

10
2. Socializa las respuestas en plenaria y reflexiona al respecto.
3. Organízate en equipos de 4 personas y entrevista a cada uno de tus compañeros de equipo con las siguientes
preguntas:
Si tienes Internet en casa, ¿Cuántas horas al día pasas usándolo?
Si no tienes Internet en casa ¿dónde tienes acceso a él?
¿Para qué utilizas principalmente el Internet?
¿Cuántas horas por día inviertes viendo programas en el televisor?
¿Cuántas horas al día utilizas para hacer tarea de la escuela?
¿Utilizas el Internet para realizar dichas tareas?

Actividad extra clase (tarea)


Evidencia a evaluar

4. Después de haber realizado la entrevista, recopilen los datos por equipo y realicen una tabla en un papel bond
demostrando cuantas horas pasan los integrantes de tu equipo a la semana frente al Internet y/o frente al televisor.

5. Analicen por equipo cuantas horas se pierden o se aprovechan usando el Internet y propongan al menos cuatro ideas
(una por cada integrante de equipo) para sustituir las horas perdidas y mejor aprovecharlas en una lectura.

Lista de Cotejo para la exposición oral

Nombre del alumno:____________________________________________

Nombre del evaluador:_________________________________________

11
“Conjuro de Amor”

PROPÓSITO: Adquirir la habilidad para contextualizar e interpretar la lectura, a través de una escenificación.

LUGAR: Salón de clase.


TIEMPO: 50 minutos.
MODALIDAD: Equipos.
MATERIAL: Texto “Leyenda del águila y el halcón”, cuerdas, bolsas o redes, paliacates, pintura para el rostro.

Competencia genérica a ejercer:


Es sensible al arte y participa en la apreciación e interpretación de sus expresiones en distintos géneros.

Atributo: Experimenta el arte como un hecho histórico compartido que permite la comunicación entre individuos y culturas en el tiempo y
el espacio, a la vez que desarrolla un sentido de identidad. Participa en prácticas relacionadas con el arte.

Competencia disciplinar: Valora y describe el papel del arte, la literatura y los medios de comunicación en la recreación o la
transformación de una cultura teniendo en cuenta los propósitos comunicativos de distintos géneros. Valora el arte como manifestación
de la belleza y expresión de ideas, sensaciones y emociones.

Elementos: Describir, Expresar, Recrea, Crear, Comunicar

PROCEDIMIENTO:
1. Lee cuidadosamente el texto “Leyenda del águila y el halcón”
2. Reflexiona sobre la enseñanza que transmite el texto.

“Amor Indio El Águila Y El Halcón”


Traducción: Fedro Guillén.

Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de
la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul la hija del cacique y una de las
más hermosas mujeres de la tribu.

- Nos amamos – empezó el joven


- Y nos vamos a casar – dijo ella
- Y nos queremos tanto que tenemos miedo. Queremos un hechizo, un conjuro, un talismán. Algo que nos garantice
que podremos estar siempre juntos. Que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar a Manitú el
día de la muerte.

- Por favor – repitieron – ¿hay algo que podamos hacer?

El viejo los miró y se emocionó de verlos tan jóvenes, tan enamorados, tan anhelantes esperando su palabra.

- Hay algo…- dijo el viejo después de una larga pausa – Pero no sé…es una tarea muy difícil y sacrificada.
- No importa – dijeron los dos – Lo que sea – ratificó Toro Bravo
- Bien – dijo el brujo – Nube Alta, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que
una red y tus manos, y deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí
con vida el tercer día después de la luna llena. ¿Comprendiste?

12
La joven asintió en silencio.

- Y tú, Toro Bravo – siguió el brujo – deberás escalar la montaña del trueno; cuando llegues a la cima, encontrarás la
más brava de todas las águilas y, solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí,
viva, el mismo día en que vendrá Nube Alta…salgan ahora!.

Los jóvenes se miraron con ternura y después de una fugaz sonrisa salieron a cumplir la misión encomendada, ella
hacia el norte, él hacia el sur…

El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las
aves solicitadas.

El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas. Los jóvenes lo hicieron y expusieron ante la
aprobación del viejo las aves cazadas.

Eran verdaderamente hermosos ejemplares, sin duda lo mejor de su estirpe.

- ¿Volaban alto?- preguntó el brujo


- Si, sin dudas. Como lo pediste… ¿y ahora? -preguntó el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?
- No – dijo el viejo
- Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne – propuso la joven.
- No – repitió el viejo. Harán lo que les digo: Tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de
cuero…Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.

El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar vuelo
pero solo consiguieron revolcarse en el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves
arremetieron a picotazos entre si hasta lastimarse.

3. Formen equipos para que juntos lean el texto y preparen su escenificación.


4. Presenten su escenificación ante el grupo.

Actividad extra clase (tarea)

5.- Analiza de forma individual la lectura y realiza un ensayo (una cuartilla, arial 11, interlineado doble) exponiendo ¿por
qué crees que el brujo les pidió a Toro Bravo y Nube Azul que hicieran dicha tarea?

13
Instrumento de evaluación: Conjuro de amor

Nombre del Estudiante: ___________________________________


Nombre del Evaluador:____________________________________

Categoría Excelente Bueno Suficiente No suficiente


Desempeñ El estudiante aplica El estudiante aplica El estudiante trata de El estudiante no
o en la principios de principios de desempeño aplicar principios de parece poder aplicar la
escenifica desempeño (como (como unidad, contraste, desempeño (como unidad, mayoría de los
ción unidad, contraste, balance, movimiento contraste, balance, principios de
balance, movimiento, dirección) con una movimiento, dirección), desempeño a su
dirección) con gran destreza adecuada. pero en general el propio trabajo.
destreza. resultado no es muy
placentero.
La aplicación de los La aplicación de los La aplicación de los La aplicación de los
escenifica materiales en la materiales en la materiales en la materiales en la
ción escenificación fue escenificación fue escenificación no fue lo escenificación no fue
ordenada y práctica ordenada, pero no fue lo suficientemente ordenada ordenada ni práctica
para el desempeño suficientemente práctica o práctica para el para el desempeño de
de la obra para el desempeño de la desempeño de la obra la obra
obra
Tiempo El tiempo de la clase El tiempo de la clase fue El tiempo de la clase no El tiempo de la clase
utilizado fue usado usado de forma correcta fue suficiente para la no fue suficiente para
eficazmente para la para la organización en organización en equipo y la organización en
organización en equipo para la la representación de la equipo y la
equipo para la representación de la obra obra no fue concluida al representación de la
representación de la cien por ciento obra no se llevo a cabo
obra
Creativida La interpretación de La interpretación de la La interpretación de la La interpretación de la
d la lectura fue lectura fue plasmada de lectura fue plasmada de lectura no fue
plasmada de forma forma objetiva y también forma objetiva pero carece plasmada de forma
objetiva y también creativa en el ensayo de creativ idad en el objetiva y carece de
creativa en el ensayo aunque tiene errores ensayo y tiene errores creatividad en el
ortográficos y de redacción ortográficos y de redacción ensayo además de
tener bastantes errores
ortográficos y de
redacción

14
“Tengo Dos Orejas”

PROPÓSITO: Argumentar puntos de vista en público de manera clara y coherente.


LUGAR: Audiovisual.
TIEMPO: 100 minutos.
MODALIDAD: Individual.
MATERIAL: Película “El rey león”, “Hamlet”. Sala audiovisual y recursos. Computadora personal.

Competencia genérica a ejercer:


Sustenta una postura personal sobre temas de interés y relevancia general, considerando otros puntos de vista de manera
crítica y reflexiva.

Atributo: Estructura ideas y argumentos de manera clara, coherente y sintética.

Competencia disciplinar: Argumenta un punto de vista en público de manera precisa, coherente y creativa. Expresa ideas y
conceptos en composiciones coherentes y creativas, con introducciones, desarrollo y conclusiones claras.

Elementos: Participar, Interpretar, Expresar, Valorar, Describir

PROCEDIMIENTO:
1. Tu catedrático Proyectará la película “El Rey León”.

2. Expresa tus puntos de vista y qué valores rescatas de la


trama.
Actividad extra clase (tarea)
Evidencia a evaluar
3. En casa ve la película “Hamlet”, adaptada del libro de
William Shakespeare.
4. Analiza la trama de ambas películas y en un ensayo
escrito (una cuartilla, arial 11, interlineado doble), las
similitudes entre ambos filmes y sus valores que
rescatas de ellos.

Ficha técnica del film:

Título del film: Hamlet - El honor de la Venganza


Título original: Hamlet
Reparto: Mel Gibson, Glenn Close, Alan Bates, Paul Scofield
País: Francia, Reino Unido, Estados Unidos
Año: 1990
Duración: 130 minutos
Género: Drama, Romance

15
Rubrica para evaluar: Tengo dos orejas
Nombre del Estudiante: ___________________________________
Nombre del Evaluador:____________________________________

Categoría 10-9 8-7 6 5


Ortografía y No tiene ningún Tiene de 3 a 5 errores Tiene de 5 a 10 errores Tiene más de 10
redacción de error ortográfico y ortográficos y la redacción ortográficos y le falta errores ortográficos y
ensayo la redacción del del documento es coherencia en la redacción no existe coherencia
documento es coherente del ensayo en la redacción del
coherente ensayo
Creatividad La interpretación La interpretación de las La interpretación de las La interpretación de las
de las películas películas fue plasmada de películas fue plasmada de películas fue plasmada
fue plasmada de forma poco objetiva pero si forma poco coherente pero de forma incoherente y
forma objetiva y creativa si creativa no es creativa
también creativa
en el ensayo

__________________________ __________________________

Firma del alumno Firma del evaluador

“Para Ver - T Mejor”

OBJETIVO: Que el alumno pueda conocer, entender e interpretar las diferentes obras de pintores mexicanos o extranjeros por
medio de imágenes, además podrá valorar la función de las expresiones artísticas.
LUGAR: Salón de clases.
TIEMPO: 50 minutos.
MODALIDAD: Individual o equipos.
MATERIAL: Imágenes de obras de distintos pintores mexicanos o extranjeros.

Competencia genérica a ejercer:


Es sensible al arte y participa en la apreciación e interpretación de sus expresiones en distintos géneros.

Atributo: Experimenta el arte como un hecho histórico compartido que permite la comunicación entre individuos y culturas
en el tiempo y el espacio, a la vez que desarrolla un sentido de identidad. Participa en prácticas relacionadas con el arte.

Competencia disciplinar: Valora y describe el papel del arte, la literatura y los medios de comunicación en la recreación o la
transformación de una cultura teniendo en cuenta los propósitos comunicativos de distintos géneros. Valora el arte como
manifestación de la belleza y expresión de ideas, sensaciones y emociones.

Elementos: Describir, Expresar, Recrea, Crear, Comunicar

16
PROCEDIMIENTO:

1.- Proyectar algunas imágenes de obras de pintores mexicanos o extranjeros.


2.- Los estudiantes eligen una de las imágenes, enseguida hacen un escrito acerca de lo que la imagen les representa es decir,
plasman una interpretación personal de la pintura que ellos seleccionaron.
3.- Como una dinámica extra el facilitador pide a todos aquellos alumnos que seleccionaron la misma pintura, reunirse en
equipos y de esta forma compartir sus ideas e interpretaciones de dicha pintura.
4.- Posteriormente se da lectura a algunos escritos en plenaria.
5.- Por último el facilitador comparte la explicación de lo que representa dicha obra, para que los alumnos comparen su
percepción con la realidad.

17
18
Instrumento de evaluación
Nombre del Estudiante: ___________________________________
Nombre del Evaluador:___________________________________

Nombre del Habilidad Habilidad Habilidad Habilidad Actitudes y Total


alumno para para para leer para hablar valores
interpretar escribir
1.-
2.-
3.-
4.-
10 Excelente
9 Muy bien
8 Bien
7 Regular
6 Suficiente

Habilidad para interpretar: El alumno interpreta, valora e identifica correctamente.


Habilidad para escribir: Su redacción es clara e interesante, expone ideas propias.
Habilidad para leer: Tiene una adecuada entonación y fluidez. Su pronunciación es entendible para el oyente.
Habilidad para hablar: Transmite ideas claras e interesantes, expresa ideas lógicas.
Actitudes y valores: Es respetuoso con sus compañeros, es tolerante ante las diferencias, colabora y ayuda a otros.

19
¿Cuánto Vales?
PROPÓSITO: Reflexiona y pon en práctica los valores morales en nuestra sociedad que nos llevan a adquirir una identidad
correcta, para poder interactuar con nuestros semejantes sin ningún tipo de complejidad.
Lugar: Salón de clase.
Tiempo: 50 minutos.
Modalidad: Grupal o individual
Material: Papel y lápiz
Preguntas:
1) ¿Cuál es el nombre del personaje principal en esta historia?
2) ¿Cuál era su profesión?
3) Describe el comportamiento de la esposa de Juanito antes y después de casarse.
4) ¿Qué hizo que cambiara la identidad de la esposa de Juanito?
5) ¿Para ti qué es “identidad”?
6) ¿Cuál es el valor que le das a tu persona?

Competencia genérica a ejercer:


Se conoce y valora a sí mismo y aborda problemas y retos teniendo en cuenta los objetivos que persigue.

Atributo: Analiza críticamente los factores que influyen en su toma de decisiones.

Competencia disciplinar: Argumenta un punto de vista en público de manera precisa, coherente y creativa.

Elementos: Argumentar, Expresión Oral, Coherencia, Creatividad.

Procedimiento.
1.- El facilitador pide a los alumnos leer el texto de manera alternada, haciendo de esta forma la clase más participativa.
2.- El facilitador pide a los alumnos escribir algunas preguntas específicas acerca del texto.
3.- El facilitador solicita algunos comentarios personales acerca del texto.
4.- El facilitador solicita a los alumnos realizar una reflexión sobre las decisiones que se tomaron en el cuento. (10 líneas)
5.- El facilitador invita a los alumnos a compartir sus conclusiones finales del texto leído.

“La historia de Juanito Lingo”

Hace muchos años hubo un señor que tenía un yate en el Pacífico sur, quien llegó a ciertas Islas Salomonas a un
pequeño pueblo, y pensó pasar unas semanas en estas Islas comprando artesanías, perlas y también pescar un
poco.

Un día caminando por las calles de la Isla, halló a un nativo y le comentó que quería comprar perlas;”necesito un
guía mientras esté en la isla” - le dijo- ¿tienes alguien a quien me puedas recomendar?”

Conozco uno que se llama Juanito Lingo –contestó el nativo- es tremendo, es uno de los mejores regateadores
que te puedas imaginar, él siempre sabe dónde los pescadores están mordiendo, dónde están las perlas y
como las puedes comprar. Y después el nativo se empezó a reír, se le hizo un poco extraño que no lo conociera y
después volvió a reír, ahora a carcajadas.

El visitante siguió caminando y encontró a otra persona de la isla y le preguntó lo mismo, y él también le contestó
de la misma manera, habló lo mismo de Juanito y al final también soltó la carcajada.

20
Siguió caminando y llegó a una tienda cuyo dueño era un ex patriota de los Estados Unidos de América y le dijo:
Mira, estoy buscando ayuda y varias personas me han recomendado a Juanito Lingo pero al final todos sueltan
la carcajada ¿por qué? Y el ex patriota le dijo: Te contaré la historia de Juanito Lingo.

Es uno de los mejores compradores de perlas y uno de los mejores guías que tenemos aquí en la isla. Es un
señor tremendo que se ha hecho rico en la compra y en la venta, realmente es un buen guía.
Y le pregunta:
Entonces, ¿por qué se ríen de él?
No hace mucho, Juanito se casó, y aquí en la isla tienen la costumbre de la dote, donde compras la esposa, tú
sabes, y Juanito pago 8 vacas por la suya...

El turista le preguntó:
¿Ocho vacas? 8 vacas es mucho dinero en cualquier cultura.
Y él dijo; - ¡Nadie ha pagado nunca ocho vacas por una mujer! Pagar cinco ya es demasiado, 3 vacas era lo
máximo que cualquier hombre había pagado por una mujer en esta isla, y éste pagó ocho por la suya. ¿No te
parece tonto?.

El turista dijo; ¿Pues como es esa mujer?


- Esa es la cosa, el pagó por una mujer que realmente no es la gran cosa.
Y le pregunta:
- ¿Cómo es ella?

Es muy tímida nunca levanta la cara, entras a la casa y siempre va a otro cuarto, su apariencia no es buena, no
camina recto y siempre está con la mirada al suelo.

Y le dijo:
- ¡Entonces el dicho de que el amor es ciego debe ser cierto!
Y le contestó:
- Pues supongo que sí.

Entendiendo el turista que se reían porque era cosa de amor y no de negocios, decidió hacer el trato de todos
modos. Tomo una lancha a la siguiente isla, y llegó a la rivera, y una muchacha en la playa lo ayudó a estacionar
la lancha. Le preguntó por Juanito Lingo y ella le dijo que lo llevaría hasta su casa. Llegó a su casa, tocó y salió
Juanito Lingo y le dijo:

- ¡Hola! ¿En qué te puedo servir?


El turista se presento y le dijo:
- Quisiera contratarlo como guía, ¿Podemos platicar?
Juanito lo paso a su casa y comenzaron a platicar. Juanito le pregunto:
- ¿Dónde oíste de mí?
En la otra isla – le respondió –
El dijo:
Mi esposa es de esa isla.
- Sí ya se, - contestó el turista –

Y Juanito entendió que ya había iodo algo. Y le preguntó:


- ¿Oíste de mi esposa?
- Pues sí, le dijo el turista.
- ¿Y qué oíste? Pregunto Juanito.
El turista no sabía que decir, y le contestó:
- ¡Oí que pagaste 8 vacas por ella?

21
- ¿Ah sí? Mencionó Juanito, y hubo un minuto de silencio.

Y entonces Juanito le preguntó:


-¿Quieres conocer a mi esposa?
- Sí, contestó.

Entonces en ese momento ella salió de la cocina, y era una mujer que caminaba muy recta, y se veía que era
toda una dama, con gran personalidad, su cara estaba confiada, se veía una chispa en sus ojos, muy bien
arreglada, excelente presentación. El turista se quedó sorprendido porque era una mujer hermosísima,
caminaba con mucha confianza, con mucha seguridad.

Entonces se acerca Juanito y le dice:


- ¿Cómo estas mi amor?
Después saluda al turista, Y Juanito le pide que les sirva unos refrescos. Ella volvió a la cocina y el turista estaba
perplejo, atónito, pensó que quizá había entendido otra cosa de ella, entonces Juanito le preguntó:
-¿Qué piensas? El turista se quedó sin palabras. Juanito le empezó a explicar:

Aquí en la isla hay una costumbre, todos los sábados las mujeres van al mercado y empiezan a platicar. Mientras
están platicando, siempre hay alguien que pregunta ¿Cuánto pago tu esposo por ti? Y cada quien dice cuanto se
pagó por ellas.

¿Te puedes imaginar, - continuó Juanito – a mi esposa en la subasta?

Y no te había dicho que el papa de ella dijo que no iba a pedir 3 vacas por ella, sólo una, para que no se quedara
en casa, y todo el pueblo estaba enterado de eso.

- ¡Imagínate a mi esposa entre tanta subasta, escuchando que pagaron tanto por ellas, y decir ¿sólo
pagaron una vaca por mi? ¡claro que no aguantaría eso!

¡Yo decidí en ese momento que iba a pagar más por mi esposa de lo que nadie había pagado, por eso pagué
ocho vacas!

Cuando ella entendió el valor que yo le había dado al pagar más que cualquiera, se llenó de confianza, se
incremento su autoestima y su carácter y apariencia cambiaron totalmente.

Instrumento de evaluación:

Nombre del Habilidad Habilidad Habilidad Habilidad Habilidad Total


alumno para para para leer para de resumir
interpretar escribir expresarse
1.
2.
3.
4.
10 Excelente
9 Muy bien
8 Bien
7 Regular
6 Suficiente

22
Habilidad para interpretar: El alumno interpreta, valora e identifica correctamente los aspectos importantes a considerar
dentro de la lectura.
Habilidad para escribir: Su redacción es clara e interesante, expone ideas y experiencias propias.
Habilidad para leer: Tiene una adecuada entonación y fluidez. Su pronunciación es entendible para el oyente.
Habilidad para hablar: Transmite ideas claras e interesantes, expresa ideas lógicas.
Habilidad para expresarse: Tiene fluidez al hablar, se entiende la idea que quiere transmitir.
Habilidad para resumir: Es capaz de plasmar por escrito una idea sintetizando todo un texto en unas líneas.

“Fiesta En La Biblioteca”
PROPÓSITO: Hacer partícipe a la comunidad educativa del plantel de los logros obtenidos en la asignatura de fomento a la
lectura, así como propiciar la convivencia mediante el compartimiento de experiencias lectoras entre los diversos grupos.
Lugar: Biblioteca del plantel o algún espacio asignado para dicho evento.
Tiempo: Durante un día. (La actividad está sujeta a horarios disponibles para su ejecución).
Modalidad: Individual-Equipo.
Material: mesas, libros de texto, manteles, papel de colores, confeti globos, cartulina.

Procedimiento:
1.- Invitar a todos aquellos alumnos que se destacan como lectores activos del plantel, a participar en el evento.
2.- Para darle mayor importancia al evento, los alumnos que quieran participar tendrán que registrarse ya sea individual o
grupalmente con anticipación (un día mínimo). Durante esta etapa los alumnos invitados tendrán que contestar un pequeño
cuestionario acerca de los libros que han leído. Por ejemplo:

Título del libro


Nombre del autor
Clasificación
Opinión personal
Recomendaciones

3.- La participación de dichos alumnos será tomada en cuenta en la materia de fomento a la lectura.
4.- Aquellos alumnos registrados participarán por turnos en distintos horarios. Así se harán presentes al evento y podrán disfrutar
de la fiesta compartiendo opiniones, críticas, charlas y preguntas referentes a los libros leídos.
5.- Los anfitriones deberán atender a los invitados y podrán dar una introducción breve en base a la información obtenida en la
encuesta. Los invitados por su parte, podrán recomendar libros, sugerir autores y compartir sus experiencias como lectores y en
que le ha beneficiado la lectura.
6.- Los materiales podrán ocuparse en el adorno del lugar y también se podrán adicionar dulces o botanas para amenizar el
evento.

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“La Señorita Nicotina”
PROPÓSITO: Identificar, interpretar las ideas, datos y conceptos explícitos e implícitos en un texto para que el alumno pueda
emitir sus propias conclusiones.
LUGAR: Salón de clase.
TIEMPO: 100 minutos.
MODALIDAD: Individual.
MATERIAL: Textos, marcadores, diccionario, cartulinas, revistas.

Competencia genérica a ejercer:


Elige y practica estilos de vida saludables.
Atributo: Enfrenta las dificultades que se le presentan y es consciente de sus valores, fortalezas y debilidades.
Competencia disciplinar: Identifica, ordena e interpreta las ideas, datos y conceptos explícitos e implícitos en un texto,
considerando el contexto en el que se generó y en el que se recibe.
Elementos: Identifica, Argumentar, Ordena
PROCEDIMIENTO:
1. Lee el texto: La señorita Nicotina
2. Elabora un listado de las palabras que no entiendas y búscalas en el diccionario.
3. El facilitador divide al grupo en el número de equipos que considera pertinentes.
4. Ahora realiza una investigación sobre los estragos que produce el cigarro, el alcohol y las drogas en el cuerpo humano,
para que expongan al interior del grupo.

La Señorita Nicotina
Enrique Jardiel Poncela

Se fueron a almorzar a un restaurante donde les dieron huevos a “la Malmaison”, pollo con gelatina, crema de
guindas, helado y un disgusto espantoso, porque la cuenta subió más que Napoleón después de la campaña de
Italia.

Acabado el almuerzo, ella se dio a conocer.


─Me llamo Nicotina, -dijo.
─¿Cómo? ¿Eres tú Nicotina, la famosa Nicotina: la que envenena, la que se infiltra en el organismo, la que destroza
la garganta y los bronquios, la que llena de extraños tatuajes los pulmones, la que hace perder la memoria, la que
ensucia el estómago y arruina la salud y el bolsillo?

─Yo soy -murmuró muy bajito ─. Pero, ¡bah!

Han exagerado mucho. Se hacen furibundas campañas contra mí…y créeme: no soy tan mala como parezco. Amo
hasta la vejez a miles de hombres sin que les ocurra nada malo. Esos mismos médicos que despotrican contra mí,
me adoran. Porque soy la mujer más deseada del globo…Millones y millones de hombres me rinden culto.

─Pero tú les intoxicas.

La Nicotina sonrió y repuso dulcemente: ─¿Y qué amor no intoxica, amigo mío? Y él sintió la comezón de probar un
amor que de tal manera fascinaba los humanos.

─Nicotina, Nicotina…

Diez minutos después tuvo el primer vómito. Pasaron los años y la señorita Nicotina, seguía siendo el amor más
firme de aquel hombre: ese amor del que no se puede desistir.

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Su cariño le agotaba, y al mismo tiempo le daba energías. Sus caricias le envenenaban lentamente; pero nunca
habría podido prescindir de ellas. Al despertarse por las mañanas, se apoderaba de Nicotina, que había velado su
sueño desde la plataforma de la mesita de noche. Mientras se afeitaba, Nicotina estaba a su lado; al salir a la calle
salía acompañado de Nicotina; durante su trabajo, Nicotina, le acompañaba, y cuando una idea se resistía a surgir, o
él luchaba por darle forma, allí estaba Nicotina para inspirarle con un beso largo y absorbente; y cuando el dolor o la
preocupación le asaltaban era también Nicotina la que le distraía, arrojando lejos las ideas negras.

Otras veces, en el teatro, por ejemplo, donde las autoridades no dejaban entrar a Nicotina, él se agitaba molesto
desasosegado e inquieto, y no bien llegaba el entreacto, corría al vestíbulo y allí volvía a encontrar a Nicotina y
cruzaba largos párrafos con ella.

Había amigos que al presentarles a Nicotina le decían displicentemente:

─Gracias. No me gusta.

Y él los miraba con un poco de envidia y otro poco de admiración. Cuando alguna pasión desgraciada le rasgaba el
alma, la llamaba a voces:

─¡Nicotina!

Y ella aparecía entre nubes azules para decirle; ─¿Qué?

─Acabo de tener un disgusto terrible con Natalia.


─Yo lo sé. ¿No recuerdas que Natalia es también amiga mía?
Efectivamente, Natalia era íntima amiga de Nicotina, razón por la cual mucha gente decía de ella:
─Fuma como un carretero. (Aunque hay miles de carreteros que no fuman.)
─Pues bien: soy muy desgraciado, Nicotina…
─No sufras pobrecito mío. Aquí me tienes a mí. Ámame.

En cuanto a Natalia, yo la daré un buen cáncer de laringe en castigo a su estupidez. Es verdad que su amor le hacía
cisco por meses y le producía una tos que le facilitaba pintorescamente la expulsión de los bronquios, pero él le
perdonaba eso con gusto.

Hasta que un día… ¡Oh! ¡Él no lo habría creído jamás!

Un día la llamó y Nicotina no acudió, porque él no tenía dinero. Hasta entonces siempre habría creído que la señorita
Nicotina era un veneno. Pero aquel día empezó a sospechar si la señorita Nicotina no sería una interesada.

Fuente: Lozano, Lucero. Lecturas para adolescentes, tomo 2. México, Libris editores, 1999.

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Lista de Cotejo para la exposición oral
Nombre y firma del alumno:_________________________________________________
Nombre y firma del evaluador:_______________________________________________

Indicador Cumplimiento Ejecución Observaciones

Sí No Ponderación Calificación

1. Investiga adecuadamente el tema sorteado. 1.0

2. Cumple con sus responsabilidades en tiempo y forma. 1.0

3. Consulta diferentes fuentes de información. 1.0

4. Presenta el tema con la estructura: introducción, 1.0


desarrollo y conclusión.

5. Apoya la exposición con recursos didácticos. 1.0

6. Tiene dominio del auditorio. 1.0

7. Contextualiza el tema para su comprensión. 1.0

8. Al exponer logra las cualidades de la expresión oral: 1.0


fluidez, claridad, volumen adecuado, movimientos
corporales, proyección emocional, dicción, etc.

9. Se observa que su exposición no es una improvisación. 1.0

10. Explica cada punto del tema, a fin de evitar confusiones. 1.0

Calificación 10.0

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“El Tendedero Literario”

PROPÓSITO: Identificar conceptos e ideas explícitas e implícitas en un texto para desarrollar sus habilidades plásticas.
LUGAR: Salón de clase.
TIEMPO: 100 minutos.
MODALIDAD: Individual.
MATERIAL: Textos, hule cristalino, pinceles gruesos, pintura vinílica de distintos colores, pinzas para la ropa, marcadores,
cuerda para tendedero.

Competencia genérica a ejercer:


Es sensible al arte y participa en la apreciación e interpretación de sus expresiones en distintos géneros.

Atributo: Experimenta el arte como un hecho histórico compartido que permite la comunicación entre individuos y culturas
en el tiempo y el espacio, a la vez que desarrolla un sentido de identidad. Participa en prácticas relacionadas con el arte.

Competencia disciplinar: Valora y describe el papel del arte, la literatura y los medios de comunicación en la recreación o la
transformación de una cultura teniendo en cuenta los propósitos comunicativos de distintos géneros. Valora el arte como
manifestación de la belleza y expresión de ideas, sensaciones y emociones.

Elementos: Describir, Expresar, Recrea, Crear, Comunicar

PROCEDIMIENTO:
1. Intégrate en equipos.

2. El facilitador te proporcionara una lectura, cada equipo tendrá una distinta para que la lean y a partir del contenido,
representen la historia con dibujos plasmados en hojas. (A continuación sugerimos algunos textos, podrían parecerte
extensos, pero puedes leerlos en tu casa y solo llegar a comentar su contenido).

3. Coloca la cuerda para tendedero y en ella se prenden con las pinzas los dibujos elaborados.

4. Un integrante de cada equipo, interpreta de manera oral los dibujos, al resto del grupo.

5. Intercambien los trabajos y evalúen con la rúbrica que aparece abajo

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“La Zarpa”
José Emilio Pacheco
A Fernando Burgos

Padre, las cosas que habrá oído en el confesionario y aquí en la sacristía… Usted es joven, es hombre. Le será difícil
entenderme. No sabe cuánto me apena quitarle tiempo con mis problemas, pero ¿a quién si no a usted puedo confiarme? De
verdad no sé cómo empezar. Es pecado alegrarse del mal ajeno. Todos lo cometemos ¿no es cierto? Fíjese usted cuando hay
un accidente, un crimen, un incendio. Qué alegría sienten los demás porque no fue para ellos al menos una entre tantas
desgracias de este mundo.
Usted no es de aquí, padre, no conoció México cuando era una ciudad pequeña, preciosa, muy cómoda, no la
monstruosidad que padecemos ahora en 1971. Entonces nacíamos y moríamos en el mismo sitio sin cambiarnos nunca de
barrio. Éramos de San Rafael, de Santa María, de la colonia Roma. Nada volverá a ser igual… Perdone, estoy divagando. No
tengo a nadie con quién hablar y cuando me suelto… Ay, padre, qué vergüenza, si supera, jamás me había atrevido a contarle
esto a nadie, ni a usted. Pero ya estoy aquí. Después me sentiré más tranquila.
Mire, Rosalba y yo nacimos en edificios de la misma calle, con apenas tres meses de diferencia. Nuestras madres eran
muy amigas. Nos llevaban juntas a la Alameda y a Chapultepec. Juntas nos enseñaron a hablar y a caminar. Desde que
entramos en la escuela de párvulos Rosalba fue la más linda, la más graciosa, la más inteligente. Le caía bien a todos, era
amable con todos. En primaria y secundaria lo mismo: la mejor alumna, la que portaba la bandera en las ceremonias, bailaba,
actuaba o recitaba en los festivales. “No me cuesta trabajo estudiar”, decía. “Me basta oír algo para aprendérmelo de memoria.”
Ay, padre, ¿por qué las cosas están mal repartidas? ¿Por qué a Rosalba le tocó lo bueno y a mí lo malo? Fea, gorda,
bruta, antipática, grosera, díscola, malgeniosa. En fin… Ya se imaginará lo que nos pasó al llegar a la preparatoria cuando pocas
mujeres alcanzaban esos niveles. Todos querían ser novios de Rosalba. A mí que me comieran los perros: nadie se iba a fijar en
la amiga fea de la muchacha guapa.
En un periodiquito estudiantil publicaron: “dicen las malas lenguas que Rosalba anda por todas partes con Zenobia
para que el contraste haga resplandecer aún más su belleza única, extraordinaria, incomparable”. Desde luego la nota no
estaba firmada. Pero sé quién la escribió. No lo perdono aunque haya pasado más de medio siglo y hoy sea muy importante.
Qué injusticia ¿no cree? Nadie escoge su cara. Si alguien nace fea por fuera la gente se las arregla para que también se
vaya haciendo horrible por dentro. A los quince años, padre, ya estaba amargada. Odiaba a mi mejor amiga y no podía
demostrarlo porque ella era siempre buena, amable, cariñosa conmigo. Cuando me quejaba de mi aspecto me decía: “Qué tonta
eres. Cómo puedes creerte fea con esos ojos y esa sonrisa tan bonita que tienes”. Era sólo la juventud, sin duda. A esa edad no
hay quien no tenga su gracia.
Mi madre se había dado cuenta del problema. Para consolarme hablaba de cuánto sufren las mujeres hermosas y qué
fácilmente se pierden. Yo quería estudiar Derecho, ser abogada, aunque entonces daba risa que una mujer anduviera en
trabajos de hombre. Habíamos pasado juntas toda la vida y no me animé a entrar en la universidad sin Rosalba.
Aún no terminábamos la preparatoria cuando ella se casó con un muchacho bien que la había conocido en una kermés.
Se la llevó a vivir al Paseo de la Reforma en una casa elegantísima que demolieron hace mucho tiempo. Desde luego me invitó a
la boda pero no fui. “Rosalba, ¿qué me pongo? Los invitados de tu esposo van a pensar que llevaste a tu criada.”
Tanta ilusión que tuve y desde los dieciocho años me vi obligada a trabajar, primero en El Palacio de Hierro y luego de
secretaria en Hacienda y Crédito Público. Me quedé arrumbada en el departamento donde nací, en las calles de Pino. Santa
María perdió su esplendor de comienzos de siglo y se vino abajo. Para entonces mi madre ya había muerto en medio de
sufrimientos terribles, mi padre estaba ciego por sus vicios de juventud, mi hermano era un borracho que tocaba la guitarra,
hacía canciones y ambicionaba la gloria y la fortuna de Agustín Lara. Pobre de mi hermano: toda la vida quiso hacerse digno de
Rosalba y murió asesinado en un tugurio de Nonoalco.
Pasamos mucho tiempo sin vernos. Un día Rosalba llegó a la sección de ropa íntima, me saludó como si nada y me
presentó a su nuevo esposo, un extranjero que apenas entendía el español. Ay, padre, aunque no lo crea, Rosalba estaba más
linda y elegante que nunca, en plenitud, como suele decirse. Me sentí tan mal que me hubiera gustado verla caer muerta a mis
pies. Y lo peor, lo más doloroso, era que ella, con toda su fortuna y su hermosura, seguía tan amable, tan sencilla de trato como
siempre.
Prometí visitarla en su nueva casa de Las Lomas. No lo hice jamás. Por las noches rogaba a Dios no volver a
encontrármela. Me decía a mí misma: Rosalba nunca viene a El Palacio de Hierro, compra su ropa en Estados Unidos, no tengo
teléfono, no hay ninguna posibilidad de que nos veamos de nuevo.
A esas alturas casi todas nuestras amigas se habían alejado de Santa María. Las que seguían allí estaban gordas,
llenas de hijos, con maridos que les gritaban y les pegaban y se iban de juerga con mujeres de ésas. Para vivir en esa forma
mejor no casarse. No me casé aunque oportunidades no me faltaron. Por más amolados que estemos siempre viene alguien a
nuestra espalda recogiendo lo que tiramos a la basura.
Se fueron los años. Sería época de Ávila Camacho o Alemán cuando una tarde en que esperaba el tranvía bajo la lluvia
la descubrí en su gran Cadillac, con chofer de uniforme y toda la cosa. El automóvil se detuvo ante un semáforo. Rosalba me
identificó entre la gente y se ofreció a llevarme. Se había casado por cuarta o quinta vez, aunque parezca increíble. A pesar de

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tanto tiempo, gracias a sus esmeros, seguía siendo la misma: su cara fresca de muchacha, su cuerpo esbelto, sus ojos verdes,
su pelo castaño, sus dientes perfectos…
Me reclamó que no la buscara, aunque ella me mandaba cada año tarjetas de Navidad. Me dijo que el próximo domingo
el chofer iría a recogerme para que cenáramos en su casa. Cuando llegamos, por cortesía la invité a pasar. Y aceptó, padre,
imagínese: aceptó. Ya se figurará la pena que me dio mostrarle el departamento a ella que vivía entre tantos lujos y
comodidades. Aunque limpio y arreglado, aquello era el mismo cuchitril que conoció Rosalba cuando andaba también de
pobretona. Todo tan viejo y miserable que por poco me suelto a llorar de rabia y de vergüenza.
Rosalba se entristeció. Nunca antes había regresado a sus orígenes. Hicimos recuerdos de aquellas épocas. De
repente se puso a contarme qué infeliz se sentía. Por eso, padre, y fíjese en quién se lo dice, no debemos sentir envidia: nadie se
escapa, la vida es igual de terrible con todos. La tragedia de Rosalba era no tener hijos. Los hombres la ilusionaban un momento.
En seguida, decepcionada, aceptaba a algún otro de los muchos que la pretendían. Pobre Rosalba, nunca la dejaron en paz, lo
mismo en Santa María que en la preparatoria o en esos lugares tan ricos y elegantes que conoció más tarde.
Se quedó poco tiempo. Iba a una fiesta y tenía que arreglarse. El domingo se presentó el chofer. Estuvo toca y toca el
timbre. Lo espié por la ventana y no le abrí. Qué iba a hacer yo, la fea, la gorda, la quedada, la solterona, la empleadilla, en ese
ambiente de riqueza. Para qué exponerme a ser comparada de nuevo con Rosalba. No seré nadie pero tengo mi orgullo.
Ese encuentro se me grabó en el alma. Si iba al cine o me sentaba a ver la televisión o a hojear revistas siempre
encontraba mujeres hermosas parecidas a Rosalba. Cuando en el trabajo me tocaba atender a una muchacha que tuviera algún
rasgo de ella, la trataba mal, le inventaba dificultades, buscaba formas de humillarla delante de los otros empleados para sentir:
Me estoy vengando de Rosalba.
Usted me preguntará, padre, qué me hizo Rosalba. Nada, lo que se llama nada. Eso era lo peor y lo que más furia me
daba. Insisto, padre: siempre fue buena y cariñosa conmigo. Pero me hundió, me arruinó la vida, sólo por existir, por ser tan
bella, tan inteligente, tan rica, tan todo.
Yo sé lo que es estar en el infierno, padre. Sin embargo, no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague.
Aquella reunión en Santa María debe de haber sido en 1946. De modo que esperé un cuarto de siglo. Y al fin hoy, padre, esta
mañana la vi en la esquina de Madero y Palma. Primero de lejos, después muy de cerca. No puede imaginarse, padre: ese
cuerpo maravilloso, esa cara, esas piernas, esos ojos, ese cabello, ser perdieron para siempre en un tonel de manteca, bolsas,
manchas, arrugas, papadas, várices, canas, maquillaje, colorete, rímel, dientes falsos, pestañas postizas, lentes de fondo de
botella.
Me apresuré a besarla y abrazarla. Había acabado lo que nos separó. No importaba lo de antes. Ya nunca más
seríamos una la fea y otra la bonita. Ahora Rosalba y yo somos iguales. Ahora la vejez nos ha hecho iguales.

“Conducta en los Velorios”


Julio Cortázar

No vamos por el anís, ni porque hay que ir. Ya se habrá sospechado: vamos porque no podemos soportar las formas
más solapadas de la hipocresía. Mi prima segunda, la mayor, se encarga de cerciorarse de la índole del duelo, y si es de verdad,
si se llora porque llorar es lo único que les queda a esos hombres y a esas mujeres entre el olor a nardos y a café, entonces nos
quedamos en casa y los acompañamos desde lejos. A lo sumo mi madre va un rato y saluda en nombre de la familia; no nos
gusta interponer insolentemente nuestra vida ajena a ese diálogo con la sombra. Pero si de la pausada investigación de mi prima
surge la sospecha de que en un patio cubierto o en la sala se han armado los trípodes del camelo, entonces la familia se pone
sus mejores trajes, espera a que el velorio esté a punto, y se va presentando de a poco pero implacablemente.
En Pacífico las cosas ocurren casi siempre en un patio con macetas y música de radio. Para estas ocasiones los
vecinos condescienden a apagar las radios, y quedan solamente los jazmines y los parientes, alternándose contra las paredes.
Llegamos de a uno o de a dos, saludamos a los deudos, a quienes se reconoce fácilmente porque lloran apenas ven entrar a
alguien, y vamos a inclinarnos ante el difunto, escoltados por algún pariente cercano. Una o dos horas después toda la familia
está en la casa mortuoria, pero aunque los vecinos nos conocen bien, procedemos como si cada uno hubiera venido por su
cuenta y apenas hablamos entre nosotros. Un método preciso ordena nuestros actos, escoge los interlocutores con quienes se
departe en la cocina, bajo el naranjo, en los dormitorios, en el zaguán, y de cuando en cuando se sale a fumar al patio o a la calle,
o se da una vuelta a la manzana para ventilar opiniones políticas y deportivas. No nos lleva demasiado tiempo sondear los
sentimientos de los deudos más inmediatos, los vasitos de caña, el mate dulce y los Particulares livianos son el puente
confidencial; antes de media noche estamos seguros, podemos actuar sin remordimientos. Por lo común mi hermana la menor
se encarga de la primera escaramuza; diestramente ubicada a los pies del ataúd, se tapa los ojos con un pañuelo violeta y
empieza a llorar, primero en silencio, empapando el pañuelo a un punto increíble, después con hipos y jadeos, y finalmente le
acomete un ataque terrible de llanto que obliga a las vecinas a llevarla a la cama preparada para esas emergencias, darle a oler
agua de azahar y consolarla, mientras otras vecinas se ocupan de los parientes cercanos bruscamente contagiados por la crisis.
Durante un rato hay un amontonamiento de gente en la puerta de la capilla ardiente, preguntas y noticias en voz baja,
encogimientos de hombros por parte de los vecinos. Agotados por un esfuerzo en que han debido emplearse a fondo, los
deudos amenguan en sus manifestaciones, y en ese mismo momento mis tres primas segundas se largan a llorar sin afectación,
sin gritos, pero tan conmovedoramente que los parientes y vecinos sienten la emulación, comprenden que no es posible

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quedarse así descansando mientras extraños de la otra cuadra se afligen de tal manera, y otra vez se suman a la deploración
general, otra vez hay que hacer sitio en las camas, apantallar a señoras ancianas, aflojar el cinturón a viejitos convulsionados.
Mis hermanos y yo esperamos por lo regular este momento para entrar en la sala mortuoria y ubicarnos junto al ataúd.
Por extraño que parezca estamos realmente afligidos, jamás podemos oír llorar a nuestras hermanas sin que una
congoja infinita nos llene el pecho y nos recuerde cosas de la infancia, unos campos cerca de Villa Albertina, un tranvía que
chirriaba al tomar la curva en la calle General Rodríguez, en Bánfield, cosas así, siempre tan tristes. Nos basta ver las manos
cruzadas del difunto para que el llanto nos arrase de golpe, nos obligue a taparnos la cara avergonzados, y somos cinco hombres
que lloran de verdad en el velorio, mientras los deudos juntan desesperadamente el aliento para igualarnos, sintiendo que cueste
lo que cueste deben demostrar que el velorio es el de ellos, que solamente ellos tienen derecho a llorar así en esa casa. Pero son
pocos, y mienten (eso lo sabemos por mi prima segunda la mayor, y nos da fuerzas). En vano acumulan los hipos y los desmayos,
inútilmente los vecinos más solidarios los apoyan con sus consuelos y sus reflexiones, llevándolos y trayéndolos para que
descansen y se reincorporen a la lucha. Mis padres y mi tío el mayor nos reemplazan ahora, hay algo que impone respeto en el
dolor de estos ancianos que han venido desde la calle Humboldt, cinco cuadras contando desde la esquina, para velar al finado.
Los vecinos más coherentes empiezan a perder pie, dejan caer a los deudos, se van a la cocina a beber grapa y a comentar;
algunos parientes, extenuados por una hora y media de llanto sostenido, duermen estertorosamente. Nosotros nos relevamos
en orden, aunque sin dar la impresión de nada preparado; antes de las seis de la mañana somos los dueños indiscutidos del
velorio, la mayoría de los vecinos se han ido a dormir a sus casas, los parientes yacen en diferentes posturas y grados de
abotagamiento, el alba nace en el patio.
A esa hora mis tías organizan enérgicos refrigerios en la cocina, bebemos café hirviendo, nos miramos brillantemente al
cruzarnos en el zaguán o los dormitorios; tenemos algo de hormigas yendo y viniendo, frotándose las antenas al pasar. Cuando
llega el coche fúnebre las disposiciones están tomadas, mis hermanas llevan a los parientes a despedirse del finado antes del
cierre del ataúd, los sostienen y confortan mientras mis primas y mis hermanos se van adelantando hasta desalojarlos, abreviar
el ultimo adiós y quedarse solos junto al muerto. Rendidos, extraviados, comprendiendo vagamente pero incapaces de
reaccionar, los deudos se dejan llevar y traer, beben cualquier cosa que se les acerca a los labios, y responden con vagas
protestas inconsistentes a las cariñosas solicitudes de mis primas y mis hermanas.
Cuando es hora de partir y la casa está llena de parientes y amigos, una organización invisible pero sin brechas decide
cada movimiento, el director de la funeraria acata las órdenes de mi padre, la remoción del ataúd se hace de acuerdo con las
indicaciones de mi tío el mayor. Alguna que otra vez los parientes llegados a último momento adelantan una reivindicación
destemplada; los vecinos, convencidos ya de que todo es como debe ser, los miran escandalizados y los obligan a callarse.
En el coche de duelo se instalan mis padres y mis tíos, mis hermanos suben al segundo, y mis primas condescienden a
aceptar a alguno de los deudos en el tercero, donde se ubican envueltas en grandes pañoletas negras y moradas. El resto sube
donde puede, y hay parientes que se ven precisados a llamar un taxi. Y si algunos, refrescados por el aire matinal y el largo
trayecto, traman una reconquista en la necrópolis, amargo es su desengaño. Apenas llega el cajón al peristilo, mis hermanos
rodean al orador designado por la familia o los amigos del difunto, y fácilmente reconocible por su cara de circunstancias y el
rollito que le abulta el bolsillo del saco. Estrechándole las manos, le empapan las solapas con sus lágrimas, lo palmean con un
blando sonido de tapioca, y el orador no puede impedir que mi tío el menor suba a la tribuna y abra los discursos con una oración
que es siempre un modelo de verdad y discreción. Dura tres minutos, se refiere exclusivamente al difunto, acota sus virtudes y da
cuenta de sus defectos, sin quitar humanidad a nada de lo que dice; está profundamente emocionado, y a veces le cuesta
terminar.
Apenas ha bajado, mi hermano el mayor ocupa la tribuna y se encarga del panegírico en nombre del vecindario,
mientras el vecino designado a tal efecto trata de abrirse paso entre mis primas y hermanas que lloran colgadas de su chaleco.
Un gesto afable pero imperioso de mi padre moviliza al personal de la funeraria; dulcemente empieza a rodar el catafalco, y los
oradores oficiales se quedan al pie de la tribuna, mirándose y estrujando los discursos en sus manos húmedas. Por lo regular no
nos molestamos en acompañar al difunto hasta la bóveda o sepultura, sino que damos media vuelta y salimos todos juntos,
comentando las incidencias del velorio. Desde lejos vemos cómo los parientes corren desesperadamente para agarrar alguno
de los cordones del ataúd y se pelean con los vecinos que entre tanto se han posesionado de los cordones y prefieren llevarlos
ellos a que los lleven los parientes.
“Los sueños de Gloria”
Rafael R. Valcárcel
Es raro que una persona que haya vivido en el barrio madrileño de Lavapiés, en los años 50, no recuerde a Gloria
Domínguez Carpio. Era una mujer muy poco agraciada, solterona y sin ningún pretendiente, se ganaba la vida fregando suelos,
no tenía familiares cercanos ni amigos, su casa era una habitación sin ventanas y, en resumen, su existencia se limitaba a
trabajar y a dormir, pero todos la envidiaban. Se la veía feliz.
Algunos de los que rozaron por instantes la vida de Gloria no perdieron la oportunidad de preguntarle -con más
indiscreción que sutileza- cuál era la razón de su desconcertante estado anímico. Y, palabras textuales de la señora Domínguez:
“La gente me tomaba por una jovencita loca, por una loca clínica, mas no desgraciada. No lo decían, pero sus miradas bastaban.
Además, se despedían de inmediato y no volvían a tocar el tema. Explicarles que mi alegría se debía a la ilusión de llegar a casa
para dormir cuanto antes y así soñar el mayor tiempo posible les parecía demencial”.
Ella no recuerda desde cuando empezó a vivir en sus sueños. También asegura no conservar imágenes de sus
primeros años en casa de sus padres. Le gusta creer que llegó a ese mundo perfecto por casualidad, gracias a su curiosidad
infantil. Sin embargo, Andrés Blanco, ex empleado del clausurado orfelinato Santa María, donde ella se crió, plantea que fue el

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dolor profundo y constante lo que la llevó a refugiarse en la fantasía. En todo caso, más allá del origen, lo relevante en su
juventud era su presente. Y el presente no es algo que se ve o se toca o que está en el entorno, sino aquello que se siente y se
percibe. Por eso mismo su felicidad era tan real.
En los años 50, al salir del trabajo, Gloria evitaba cualquier tipo de contratiempo para llegar a su casa. Una vez ahí, se
quitaba los zapatos en la entrada, abría el baúl que contenía las conservas, sacaba una, cogía la barra de pan, cortaba un trozo,
ponía una fruta junto a su plato y comía lo necesario. Tras terminar, colocaba los utensilios sucios en un barreño que poseía una
tapa hermética para contener los olores. Después, salía al pasillo y entraba al baño comunitario. Ya bañada y en pijama, se iba
directa a la cama. Esa rutina la seguía de lunes a viernes. El sábado, se despertaba a las 10 de la mañana, tomaba desayuno,
realizaba las compras de la semana, lavaba todos los utensilios y la ropa, limpiaba su casa, comía algo más contundente que los
otros días, salía al pasillo, entraba al baño y, finalmente, se iba a dormir, hasta el lunes, día en que se levantaba un poco antes de
lo habitual para recoger la ropa del tendedero.
Su casa era una habitación de 12 metros cuadrados, donde al apagar la luz era imposible distinguir si era de día o de
noche. Tenía un colchón muy cómodo -colocado directamente sobre el suelo-, un armario salido, el baúl de las conservas, una
caja con los utensilios, el barreño y una pequeña mesa personal de 20 centímetros de altura, sobre la que estaba el frutero y la
panera. Nada más, ni siquiera polvo.
Apenas se acostaba entre las delicadas sábanas, Gloria despertaba junto a su marido y hacía el amor, sintiendo las
caricias de los primeros rayos del sol. Después alistaba a sus dos hijos para ir al colegio mientras él les preparaba la merienda. El
resto del día lo iba construyendo a su antojo. Pero no siempre fue de ese modo. Al comienzo dedicaba mucho tiempo a
concentrarse en algo específico para soñar con ello, y a menudo no resultaba. Cuando eso le fue fácil, empezó a manipularlos
desde dentro, en sus duermevelas, cosa que le cansaba muchísimo. Con los años, aprendió a vivir dormida. Aquel proceso fue
de la mano del tipo de sueños que creaba, pasando de princesas y hadas a una vida real perfecta.
El lunes 9 de marzo de 1959, dentro de su rutina, Gloria conoció a un asturiano que la comenzó a querer, aunque para
ella sólo era un contratiempo. Él no desistió, cada día se enamoraba más de la felicidad que transmitía y se lo hizo saber con
cientos de detalles y algunas palabras. “Sólo por escucharlo, llegué hasta sentirme infiel con el hombre que me había dado dos
hijos en mis sueños. Sé que puede parecer ridículo… ¡teníamos una relación de casi 7 años! Una relación preciosa, ideal”.
Un día, de repente, Gloria aceptó salir con el pretendiente. También aceptó casarse con él y emprendieron una nueva
vida en Asturias. “Qué se va a hacer, me enamoré. Yo quería al padre de mis hijos, lo quería mucho, pero no era la clase de amor
por la que eres capaz de dejarlo todo, tu armonía, incluso tu felicidad”.
Actualmente Gloria Domínguez sigue casada en Asturias y tiene tres hijos y cinco nietos inscritos en el registro civil
español. Asegura que todas las noches continúa viendo a sus otros dos descendientes, que aún no le han dado nietos.

“No se culpe a nadie”


Julio Cortázar - Cuento Corto

El frío complica siempre las cosas, en verano se está tan cerca el mundo, tan piel contra piel, pero ahora a las seis y
media su mujer lo espera en una tienda para elegir un regalo de casamiento, ya es tarde y se da cuenta de que hace fresco, hay
que ponerse el pulover azul, cualquier cosa que vaya bien con el traje gris, el otoño es un ponerse y sacarse pulóveres, irse
encerrando, alejando. Sin ganas silba un tango mientras se aparta de la ventana abierta, busca el pulover en el armario y
empieza a ponérselo delante del espejo. No es fácil, a lo mejor por culpa de la camisa que se adhiere a la lana del pulover, pero le
cuesta hacer pasar el brazo, poco a poco va avanzando la mano hasta que al fin asoma un dedo fuera del puño de lana azul, pero
a la luz del atardecer el dedo tiene un aire como de arrugado y metido para adentro, con una uña negra terminada en punta.
De un tirón se arranca la manga del pulover y se mira la mano como si no fuese suya, pero ahora que está fuera
del pulover se ve que es su mano de siempre y él la deja caer al extremo del brazo flojo y se le ocurre que lo mejor será meter el
otro brazo en la otra manga a ver si así resulta más sencillo. Parecería que no lo es porque apenas la lana del pulover se ha
pegado otra vez a la tela de la camisa, la falta de costumbre de empezar por la otra manga dificulta todavía más la operación, y
aunque se ha puesto a silbar de nuevo para distraerse siente que la mano avanza apenas y que sin alguna maniobra
complementaria no conseguirá hacerla llegar nunca a la salida.
Mejor todo al mismo tiempo, agachar la cabeza para calzarla a la altura del cuello del pulover a la vez que mete el
brazo libre en la otra manga enderezándola y tirando simultáneamente con los dos brazos y el cuello.
En la repentina penumbra azul que lo envuelve parece absurdo seguir silbando, empieza a sentir como un calor
en la cara aunque parte de la cabeza ya debería estar afuera, pero la frente y toda la cara siguen cubiertas y las manos andan
apenas por la mitad de las mangas. por más que tira nada sale afuera y ahora se le ocurre pensar que a lo mejor se ha
equivocado en esa especie de cólera irónica con que reanudó la tarea, y que ha hecho la tontería de meter la cabeza en una de
las mangas y una mano en el cuello del pulover Si fuese así su mano tendría que salir fácilmente pero aunque tira con todas sus
fuerzas no logra hacer avanzar ninguna de las dos manos aunque en cambio parecería que la cabeza está a punto de abrirse
paso porque la lana azul le aprieta ahora con una fuerza casi irritante la nariz y la boca, lo sofoca más de lo que hubiera podido
imaginarse, obligándolo a respirar profundamente mientras la lana se va humedeciendo contra la boca, probablemente
desteñirá y le manchará la cara de azul.

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Por suerte en ese mismo momento su mano derecha asoma al aire al frío de afuera, por lo menos ya hay una
afuera aunque la otra siga apresada en la manga, quizá era cierto que su mano derecha estaba metida en el cuello del pulover
por eso lo que él creía el cuello le está apretando de esa manera la cara sofocándolo cada vez más, y en cambio la mano ha
podido salir fácilmente. De todos modos y para estar seguro lo único que puede hacer es seguir abriéndose paso respirando a
fondo y dejando escapar el aire poco a poco, aunque sea absurdo porque nada le impide respirar perfectamente salvo que el aire
que traga está mezclado con pelusas de lana del cuello o de la manga del pulover, y además hay el gusto del pulover, ese gusto
azul de la lana que le debe estar manchando la cara ahora que la humedad del aliento se mezcla cada vez más con la lana, y
aunque no puede verlo porque si abre los ojos las pestañas tropiezan dolorosamente con la lana, está seguro de que el azul le va
envolviendo la boca mojada, los agujeros de la nariz, le gana las mejillas, y todo eso lo va llenando de ansiedad y quisiera
terminar de ponerse de una vez el pulover sin contar que debe ser tarde y su mujer estará impacientándose en la puerta de la
tienda.
Se dice que lo más sensato es concentrar la atención en su mano derecha, porque esa mano por fuera del
pulover está en contacto con el aire frío de la habitación es como un anuncio de que ya falta poco y además puede ayudarlo, ir
subiendo por la espalda hasta aferrar el borde inferior del pulover con ese movimiento clásico que ayuda a ponerse cualquier
pulover tirando enérgicamente hacia abajo.
Lo malo es que aunque la mano palpa la espalda buscando el borde de lana, parecería que el pulover ha quedado
completamente arrollado cerca del cuello y lo único que encuentra la mano es la camisa cada vez más arrugada y hasta salida en
parte del pantalón, y de poco sirve traer la mano y querer tirar de la delantera del pulover porque sobre el pecho no se siente más
que la camisa, el pulover debe haber pasado apenas por los hombros y estará ahí arrollado y tenso como si él tuviera los
hombros demasiado anchos para ese pulover lo que en definitiva prueba que realmente se ha equivocado y ha metido una mano
en el cuello y la otra en una manga, con lo cual la distancia que va del cuello a una de las mangas es exactamente la mitad de la
que va de una manga a otra, y eso explica que él tenga la cabeza un poco ladeada a la izquierda, del lado donde la mano sigue
prisionera en la manga, si es la manga, y que en cambio su mano derecha que ya está afuera se mueva con toda libertad en el
aire aunque no consiga hacer bajar el pulover que sigue como arrollado en lo alto de su cuerpo. Irónicamente se le ocurre que si
hubiera una silla cerca podría descansar y respirar mejor hasta ponerse del todo el pulover, pero ha perdido la orientación
después de haber girado tantas veces con esa especie de gimnasia eufórica que inicia siempre la colocación de una prenda de
ropa y que tiene algo de paso de baile disimulado, que nadie puede reprochar porque responde a una finalidad utilitaria y no a
culpables tendencias coreográficas.
En el fondo la verdadera solución sería sacarse el pulover puesto que no ha podido ponérselo, y comprobar la
entrada correcta de cada mano en las mangas y de la cabeza en el cuello, pero la mano derecha desordenadamente sigue
yendo y viniendo como si ya fuera ridículo renunciar a esa altura de las cosas, y en algún momento hasta obedece y sube a la
altura de la cabeza y tira hacia arriba sin que él comprenda a tiempo que el pulover se le ha pegado en la cara con esa gomosidad
húmeda del aliento mezclado con el azul de la lana, y cuando la mano tira hacia arriba es un dolor como si le desgarraran las
orejas y quisieran arrancarle las pestañas.
Entonces más despacio, entonces hay que utilizar la mano metida en la manga izquierda, si es la manga y no el
cuello, y para eso con la mano derecha ayudar a la mano izquierda para que pueda avanzar por la manga o retroceder y zafarse,
aunque es casi imposible coordinar los movimientos de las dos manos, como si la mano izquierda fuese una rata metida en una
jaula y desde afuera otra rata quisiera ayudarla a escaparse, a menos que en vez de ayudarla la esté mordiendo, porque de
golpe le duele la mano prisionera y a la vez la otra mano se hinca con todas sus fuerzas en eso que debe ser su mano y que le
duele, le duele a tal punto que renuncia a quitarse el pulover, prefiere intentar un último esfuerzo para sacar la cabeza fuera del
cuello y la rata izquierda fuera de la jaula y lo intenta luchando con todo el cuerpo, echándose hacia adelante y hacia atrás,
girando en medio de la habitación, si es que está en el medio porque ahora alcanza a pensar que la ventana ha quedado abierta y
que es peligroso seguir girando a ciegas, prefiere detenerse aunque su mano derecha siga yendo y viniendo sin ocuparse del
pulover, aunque su mano izquierda le duela cada vez más como si tuviera los dedos mordidos o quemados, y sin embargo esa
mano le obedece, contrayendo poco a poco los dedos lacerados alcanza a aferrar a través de la manga el borde del pulover
arrollado en el hombro, tira hacia abajo casi sin fuerza, le duele demasiado y haría falta que la mano derecha ayudara en vez de
trepar o bajar inútilmente por las piernas en vez de pellizcarle el muslo como lo está haciendo, arañándolo y pellizcándolo a
través de la ropa sin que pueda impedírselo porque toda su voluntad acaba en la mano izquierda, quizá ha caído de rodillas y se
siente como colgado de la mano izquierda que tira una vez más del pulover y de golpe es el frío en las cejas y en la frente, en los
ojos, absurdamente no quiere abrir los ojos pero sabe que ha salido.
Esa materia fría, esa delicia es el aire libre, y no quiere abrir los ojos y espera un segundo, dos segundos, se deja
vivir en un tiempo frío y diferente, el tiempo de fuera del pulover, está de rodillas y es hermoso estar así hasta que poco a poco
agradecidamente entreabre los ojos libres de la baba azul de la lana de adentro, entreabre los ojos y ve las cinco uñas negras
suspendidas apuntando a sus ojos, vibrando en el aire antes de saltar contra sus ojos, y tiene el tiempo de bajar los párpados y
echarse atrás cubriéndose con la mano izquierda que es su mano, que es todo lo que le queda para que lo defienda desde dentro
de la manga, para que tire hacia arriba el cuello del pulover y la baba azul le envuelva otra vez la cara mientras se endereza para
huir a otra parte, para llegar por fin a alguna parte sin mano y sin pulover, donde solamente haya un aire fragoroso que lo
envuelva y lo acompañe y lo acaricie y doce pisos.

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“La Reina”
José Emilio Pacheco
Adelina apartó el rizador de pestañas y comenzó a aplicarse el rimel. Una línea de sudor manchó su frente. La enjugó
con un clínex y volvió a extender el maquillaje. Eran las diez de la mañana. Todo lo impregnaba el calor. Un organillero tocaba el
vals Sobre las olas. Lo silenció el estruendo de un carro de sonido en que vibraban voces incomprensibles. Adelina se levantó
del tocador, abrió el ropero y escogió un vestido floreado. La crinolina ya no se usaba pero, según la modista, no había mejor
recurso para ocultar un cuerpo como el suyo.
Se contempló indulgente en el espejo. Atravesó el patio interior entre las macetas y los bates de beisbol, las manoplas y
gorras que Óscar dejó como para estorbarle el camino, entró en el baño y subió a la balanza. Se descalzó. Pisó de nuevo la
cubierta de hule junto a los números. Se quitó el vestido y probó por tercera vez. La balanza marcaba 80 kilos. Debía estar
descompuesta: era el mismo peso registrado una semana atrás al iniciar los ejercicios y la dieta.
Caminó otra vez por el patio que era más bien un pozo de luz con vidrios traslúcidos. Un día, como predijo Óscar, el
patio iba a desplomarse si Adelina no adelgazaba. Se imaginó cayendo en la tienda de ropa. Los turcos, inquilinos de su padre, la
detestaban. Cómo iban a reírse Aziyadé y Nadir al verla sepultada bajo metros y metros de popelina.
Al llegar al comedor vio como por vez primera los lánguidos retratos familiares: ella a los seis meses, triunfadora en el
concurso El bebé más robusto de Veracruz. A los nueve años, en el teatro Clavijero, declamando Madre o mamá de Juan de Dios
Peza. Óscar, recién nacido, flotante en un moisés enorme, herencia de su hermana. Óscar, el año pasado, pítcher en la Liga
Infantil de Golfo. Sus padres el día de la boda, él aún con uniforme de cadete. Guillermo en la proa de Durango, ya con gorra e
insignias de capitán. Guillermo en el acto de estrechar la mano al señor presidente en ocasión de unas maniobras navales.
Hortensia al fondo, con sombrilla, tan ufana de su marido y tan cohibida por hallarse entre la esposa del gobernador y la diputada
Goicochea. Adelina, quince años, bailando con su padre el vals Fascinación. Qué día. Mejor ni acordarse. Quién la mandó invitar
a las Osorio. Y el chambelán que no llegó al Casino: prefirió arriesgar su carrera y exponerse a la hostilidad de Guillermo-su
implacable y marcialmente sádico profesor en la Heroica Escuela Naval-antes que hacer el ridículo valsando con Adelina.
-Qué triste es todo-se oyó decirse-. Ya estoy hablando sola. Es por no desayunarme-. Fue a la cocina. Se preparó en la
licuadora un batido de plátanos y leche condensada. Mientras lo saboreaba hojeó “Huracán de amor”. No había visto ese
número de la novela semanal, olvidado por su madre junto a la estufa. Hortensia es tan envidiosa ¿Por qué me seguirá
escondiendo sus historietas y sus revistas como si yo todavía fuera una niña?
No hay más ley que nuestro deseo, afirmaba un personaje en “Huracán de amor”. Adelina de inquietó ante el torso
desnudo del hombre que aparecía en el dibujo. Pero nada comparable a cuando encontró en el portafolios de su padre
Corrupción en el internado para señoritas y La seducción de Lisette. Si Hortensia-o peor: Guillermo-la hubieran sorprendido
Regresó al baño. En vez de cepillarse los dientes se enjuagó con Listerine y se froto los incisivos con la toalla. Cuando iba hacia
su cuarto sonó el teléfono.
-Gorda -¿Qué quieres, pinche enano maldito?
-Cálmate, gorda, es un recado de mi padre. ¿Por qué amaneciste tan furiosa, Adelina? Debes de haber subido otros
cien kilos.
-Qué te importa, idiota, imbécil. Ya dime lo que vas a decirme. Tengo prisa.
-Prisa? Ah sí, seguramente vas a desfilar como reina del carnaval en vez de Leticia no?
-Mira, estúpido, esa negra, débil mental, no es reina ni es nada. Lo que pasa es que su familia compró todos los votos y
ella se acostó hasta con el barrendero de la Comisión Organizadora. Así quién no.
-La verdad, gorda, es que te mueres de envidia. Qué darías por estar ahora arreglándote para el desfile como Leticia.
---El desfile? Ja, ja, no me importa el desfile. Tú, Leticia y todo el carnaval me valen una pura chingada.
-Qué lindo vocabulario. Dime dónde lo aprendiste. No te lo conocía. Ojalá te oigan mis papás.
-Vete al carajo.
-Ya cálmate, gorda. Qué te pasa? De cuál se fumaste? Ni me dejas hablar. Mira, dice mi papá que vamos a comer aquí
en Boca del Río con el vicealmirante; que de una vez va ir a buscarte la camioneta porque luego, con el desfile, no va a haber
paso.
-No, gracias. Dile que tengo mucho que estudiar. Además ese viejo idiota del vicealmirante me choca. Siempre con sus
bromitas y chistecitos imbéciles. Pobre de mi papá: tiene que celebrárselos.
-Haz lo que te dé la gana, pero no tragues tanto ahora que nadie te vigila.
-Cierra el hocico y ya no estés chingando.
-¿A que no le contestas así a mi mamá? A que no, verdad? Voy a desquitarme, gorda maldita. Te vas a acordar de mí,
bola de manteca.
Adelina colgó furiosa el teléfono. Sintió ganas de llorar. El calor la rodeaba por todas partes. Abrió el ropero infantil
adornado con calcomanías de Walt Disney. Sacó un bolígrafo y un cuaderno rayado. Fue a la mesa del comedor y escribió:

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Queridísimo Alberto:

Por milésima vez hago en este cuaderno una carta que no te mandaré nunca y siempre te dirá las mismas cosas.
Mi hermano acaba de insultarme por teléfono y mis papás no me quisieron llevar a Boca del Río. Bueno, Guillermo
seguramente quiso: pero Hortensia lo domina. Ella me odia, por celos, porque ve cómo me adora mi papá y cuánto se preocupa
por mí. Aunque si me quisiera tanto como yo creo ya me hubiera mandado a España, a Canadá, a no sé dónde, lejos de este
infierno que mi alma, sin ti, ya no soporta.

Se detuvo. Tachó que mi alma, sin ti, ya no soporta.


Alberto mío, dentro de un rato voy a salir. Te veré de nuevo, por más que no me mires, cuando pases en el carro
alegórico de Leticia. Te lo digo de verdad: Ella no te merece. No sé cómo decirlo, con tu uniforme de cadete. No ha habido en toda
la historia un cadete como tú. Y Leticia no es tan guapa como supones. Sí, de acuerdo, tal vez sea atractiva,
no lo niego: por algo llegó a ser reina del carnaval. Pero su tipo resulta, cómo te diré, muy vulgar, muy corriente. No te parece?
Y es tan coqueta. Se cree muchísimo. La conozco desde que estábamos en kinder. Ahora es íntima de las Osorio y
antes hablaba muy mal de ellas. Se juntan para burlarse de mí porque soy más inteligente y saco mejores calificaciones. Claro,
es natural: no ando en fiestas ni cosas de éstas, los domingos no voy a dar vueltas al zócalo, ni salgo todo el
tiempo con muchachos. Yo sólo pienso en ti, amor mío, en el instante en que tus ojos se volverán al fin para mirarme.
Pero tú, Alberto, me recuerdas? Seguramente ya has olvidado de que nos conocimos hace dos años cuando
acompañe a mi papá a ver a Antón Lizardo. Lo esperé en la camioneta. Tú estabas arreglando un jeep y te acercaste. No me
acuerdo de ningún otro día tan hermoso como aquel en que nuestras vidas se encontraron para ya no separarse jamás.
Tachó para ya no separarse jamás.
Conversamos muy lindo durante mucho tiempo. Quise dejarte como Recuerdo mi radio de transistores. No aceptaste.
Quedamos en vernos el domingo para ir al zócalo y a tomar un helado en el Yucatán. Te esperé todo el día ansiosamente. Lloré
tanto esa noche &
Pero luego comprendí: no llegaste para que nadie dijera que tu interés en cortejarme era por ser hija de alguien tan
importante en la Armada como mi padre. En cambio, te lo digo sinceramente, nunca podré entender por qué la noche del fin de
año en el Casino Español bailaste todo el tiempo con Leticia y cuando me acerqué y ella nos presentó dijiste: mucho gusto.
Alberto: se hace tarde. Salgo a tu encuentro. Sólo unas palabras antes de despedirme. Te prometo que esta vez sí adelgazaré y
en el próximo carnaval, como lo oyes, yo voy a Ser La Reina! (Mi cara es fea, todos lo dicen.) me llevarás a nadar a Mocambo,
donde una vez te encontré con Leticia? (Por fortuna ustedes no me vieron: estaba en traje de baño y
corrí a esconderme entre los pinos.) Ah, pero al año próximo, te juro, tendré un cuerpo más
hermoso y más esbelto que el suyo. Todos los que nos miren te envidiarán por llevarme del brazo.
Chao, amor mío. Ya falta poco para verte. Hoy como siempre es toda tuya.
Adelina
Volvió a su cuarto. Al ver la hora en el despertador de Bugs Bunny dejó sobre la cama el cuaderno en que acaba de
escribir, retocó el maquillaje ante el espejo, se persignó y bajó a toda prisa las escaleras de mosaico. Antes de abrir la puerta del
zaguán respiró el olor a óxido y humedad. Pasó frente a la sedería de los turcos: Aziyadé y Nadir no estaban: sus padres se
disponían a cerrar. En la esquina se encontró a dos compañeros de equipo de su hermano. (No habían ido a Boca del Río?) Al
verla maquillada le preguntaron si iba a participar en el concurso de disfraces o había lanzado su candidatura para Rey Feo.
Respondió con una mirada de furia. Se alejó taconeando bajo el olor a pólvora de busca pies, palomas, y brujas. No había
tránsito: la gente caminaba por la calle tapizada de serpentinas, latas, y cascos de cerveza. Encapuchados, mosqueteros,
payasos, legionarios romanos, bailarinas, circasianas, amazonas, damas de la corte, piratas, napoleones, astronautas,
guerreros aztecas y grupos y familias con mascaras, gorritos de cartón, sombreros o sin disfraz avanzaban hacia la calle
principal.
Adelina apretó el paso. Cuatro muchachas se volvieron a verla y le dejaron atrás. Escuchó su risa unánime y pensó que
se estarían burlando de ella como los amigos de Óscar. Luego caminó entre las mesas y los puestos de los portales, atestados
de marimbas, conjuntos jarochos, vendedores de jaibas rellenas, billeteros de la Lotería Nacional.
No descubrió a ningún conocido pero advirtió que varias mujeres la miraban con sorna. Pensó en sacar el espejito de
su bolsa para ver si, inexperta, se había maquillado en exceso. Por vez primera empleaba los cosméticos de su madre. Pero,
dónde se ocultaría para mirarse?
Con grandes dificultades llegó a la esquina elegida. El calor y el estruendo informe, la promiscua contigüidad de tantos
extraños le provocaban un malestar confuso. Entre aplausos apareció la descubierta de charros y chinas poblanas. Bajo gritos y
música desfiló la comparsa inicial: lo jotos vestidos de pavos reales. Siguieron mulatos disfrazados de vikingos, guerreros
aztecas y penachos de rumbera. Desfilaron cavernarios, kukluzklanes, la corte de Luis XV con sus blancas pelucas, Blanca
Nieves y los Siete Enanos (Adelina sentía que la empujaban y las manoseaban), Barba Azul en plena tortura y asesinato de sus
mujeres, Maximiliano y Carlota en Chapultepec, pieles rojas, caníbales teñidos de betún y adornados con huesos humanos (la
transpiración humedecía su espalda), Romeo y Julieta en el balcón de Verona, Hitler y sus mariscales llenos de monóculos,
gigantes y cabezudos, James Dean al frente de sus rebeldes sin causa, Pierrot, Arlequín y Colombina, doce Elvis Presleys que

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trataban de cantar en inglés y moverse como él. (Adelina cerró los ojos ante el brillo del col y el caos de épocas, personajes,
historias.)
Empezaron los carros alegóricos, otros improvisados sobre camiones de redilas: el de la Cervecería Moctezuma, Miss
México, Miss California, notablemente aterrada por lo que veía como un desfile salvaje, las Orquídeas del Cine Nacional, el
Campamento Gitano-niñas que lloriqueaban por el calor, el miedo de caerse y la forzada inmovilidad-, el Idilio de los Volcanes
según el calendario de Helguera, la Conquista de México, las Mil y una Noches, lentejuelas y trapos.
La sobresaltaron un aliento húmedo de tequila y una caricia envolvente:-Véngase, “mamasota”, que aquí está su rey-.
Adelina, enfurecida, volví la cabeza. Pero hacia quién, cómo descubrir al culpable entre la multitud burlona o entusiasmada? Los
carros alegóricos seguían desfilando: los Piratas en las isla del Tesoro, Sangre Jarocha, Guadalupe la Chinaca, Cielito Lindo, la
Adelita, la Valentina y Pancho Villa, los Buzos en el país de las sirenas, los astronautas y los extraterrestres.
Desde un inesperado balcón las Osorio, muertas de risa, se hicieron escuchar entre las músicas y gritos del carnaval:-
Gorda, gorda: sube, Que andas haciendo allí abajo, revuelta con la plebe y los chilangos? La gente decente de Veracruz no se
mezcla con los fuereños, mucho menos en carnaval.
Todo el mundo pareció descubrirla, observarla, repudiarla. Adelina tragó saliva, apretó los labios: Primero muerta que
dirigirles la palabra a las Osorio. Por fin, el carro de la reina y sus princesas, Leticia Primera en su trono bajo las espadas
cruzadas de los cadetes. Alberto junto a ella muy próximo. Leticia toda rubores, toda sonrisitas, entre los bucles artificiales que
sostenían la corona de hojalata. Leticia saludando en todas direcciones, enviando besos al aire.
-Cómo puede cambiar la gente cuando está bien maquillada.- se dijo Adelina. El sol arrancaba destellos a la bisutería del cetro,
la corona, el vestido. Atronaban aplausos y gritos de admiración. Leticia Primera recibía feliz la gloria que iba a tener unas
cuantas horas, en un trono destinado a amanecer en un basurero. Sin embargo Leticia era la reina y estaba cinco metros por
encima de quien la observaba con odio.
-Ojalá se caiga, ojalá haga el ridículo delante de todos, ojalá de tan apretado le estalle el disfraz y vean el relleno de hule espuma
en sus tetas- murmuró entre dientes Adelina, ya sin temor de ser escuchada.
-Ya verá el año que entra: los lugares van a cambiarse. Leticia estará aquí abajo muerta de envida y...-Una bolsa de papel
arrojada desde quién sabe dónde interrumpió el monólogo sombrío: se estrello en su cabeza y la baño de anilina roja en el
preciso instante en que pasaba frente a ella la reina. La misma Leticia no pudo menos que descubrirla entre la multitud y reírse.
Alberto quebrantó su pose de estatua y soltó una risilla.
Fue un instante. El carro se alejaba. Adelina se limpio la cara con las mangas del vestido. Alzo los ojos hacia el balcón
en que las Osorio manifestaban su pesar ante el incidente y la invitaban a subir. Entonces la Baño una nube de confeti que se
adhirió a la piel humedecía. Se abrió paso, intentó correr, huir, hacerse invisible.
Pero el desfile había terminado. Las calles estaban repletas de chilangos, de jotos, de mariguanos, de hostiles
enmascarados y encapuchados que seguían arrojando confeti a la boca de Adelina entreabierta por el jadeo, bailoteaban para
cerrarle el paso, aplastaban las manos en sus senos, desplegaban espanta-suegras en su cara la picaban con varitas labradas
de Apizaco.
Y Alberto se alejaba cada vez más. No descendía del carro para defenderla, para vengarla, para abrirle camino con su
espada. Y Guillermo, en Boca del Río, ya aturdido por la octava cerveza, festejaba por anticipado los viejos chistes eróticos del
vicealmirante. Y bajo unas máscaras de Drácula y de Frannkenstein surgían Aziyadé y Nadir, la acosaban en su huida, le
cantaban, humillante y angustiosamente cantaban, un estribillo improvisado e interminable:-A Adelina/le echaron anilina/por no
tomar Delgadina. / Poor noo toomaar Deelgaadiinaa.
Y los abofeteó y pateó y los niños intentaron pegarle y un Satanás y una Doña Inés los separaron. Aziyadé y Nadir se
fueron canturreando el estribillo. Adelina pudo continuar la fuga hasta que al fin abrió la puerta de su casa, subió las escaleras y
halló su cuarto en desorden: Óscar estuvo allí con sus amigos de la novena de beisbol, óscar no se quedó en Boca del Río.
Óscar volvió con su pandilla. óscar también anduvo en el desfile.
Vio cuaderno en el suelo, abierto y profanado por los dedos de óscar, las manos de los otros. En las páginas de su
última carta estaban las huellas digitales, la tinta corrida, las grandes manchas de anilina roja. Cómo se habrán burlado, cómo se
estarán riendo ahora mismo, arronjando bolsas de anilina a las caras, puñados de confeti a las bocas, rompiendo conferida por
sus máscaras y disfraces.
-Maldito, puto, enano cabrón, hijo de la chingada. Ojalá te peguen. Ojalá te den en toda la madre y regreses chillando como un
perro. Ojalá se mueran tú y la puta de Leticia y las pendejas de las Osorio y el cretino cadetito de mierda y el pinche carnaval y el
mundo entero.
Y mientras hablaba, gritaba, gesticulaba con doliente furia, rompía su cuaderno de cartas, pateaba los pedazos
arronjaba contra la pared el frasco de maquillaje, el pomo de rímel, la botella de Colonia Sanborns.
Se detuvo. En el espejo enmarcado por figuras de Walt Disney miró su pelo rubio, sus ojos verdes, su cara lívida
cubierta de anilina, grasa, confeti, sudor y maquillaje. Y se arrojó a la cama llorando, demoliéndose, diciéndose: -Ya verán, ya
verán el año que entra.

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Instrumento de evaluación de Tendedero Literario
Nombre y firma del Estudiante: _____________________________
Nombre y firma del Evaluador:______________________________

Categoría 10 8 6 5

Diseño/Compo- El estudiante aplica principios El estudiante aplica El estudiante trata de aplicar El estudiante no parece
sición de diseño (como unidad, principios de diseño principios de diseño (como poder aplicar la mayoría
contraste, balance, (como unidad, contraste, unidad, contraste, balance, de los principios de
movimiento, dirección, énfasis balance, movimiento movimiento, dirección, diseño a su propio
y centro de interés) con gran dirección, énfasis y centro énfasis y centro de interés), trabajo.
destreza. de interés) con una pero en general el resultado
destreza adecuada. no es muy placentero.

Colores La aplicación de colores La aplicación de los La aplicación de colores El estudiante necesita


muestra una relación entre colores demuestra demuestra conocimiento de esforzarse por aprender
éstos. Los colores realza la conocimiento de las la relación entre éstos. la relación entre los
idea que se está expresando. relaciones entre éstos. Aunque, los colores NO son colores y usar ese
Los colores son apropiados para la idea que conocimiento en su
apropiados para la idea se está expresando. trabajo.
que se está expresando.

Tiempo/Esfuerzo El tiempo de la clase fue El tiempo de la clase fue El tiempo de la clase no El tiempo de la clase no
usado eficazmente. Mucho usado eficazmente. El siempre fue usado fue usado eficazmente
tiempo y esfuerzo se fue en el estudiante pudo haber eficazmente, pero el y el estudiante no puso
planeamiento y diseño de la puesto más tiempo y estudiante hizo algo de esfuerzo adicional.
máscara. Es claro que el esfuerzo en la casa. trabajo adicional en la casa.
estudiante trabajó en casa así
como en la escuela.

Creatividad La personalidad del La personalidad del El estudiante ha copiado El estudiante no ha


estudiante ha salido a relucir estudiante sale a relucir algunas imágenes de otras hecho mucho esfuerzo
plasmando en el tendedero en partes de la pintura, fuentes. Hay muy poca por cumplir con los
imágenes originales por lo tanto sus imágenes evidencia de creatividad, requerimientos de la
no son muy originales pero el estudiante ha hecho actividad.
la actividad.

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“Lectura Regalada”

PROPÓSITO: Aplicar las habilidad de escuchar para redactar mis propios textos.
LUGAR: Salón de clase.
TIEMPO: 50 minutos.
MODALIDAD: Individual.
MATERIAL: Texto “Parábola del joven tuerto”.

Competencia genérica a ejercer:


Escucha, interpreta y emite mensajes pertinentes en distintos contextos mediante la utilización de medios, códigos y
herramientas apropiadas.

Atributo: Aplica distintas estrategias comunicativas según quienes sean sus interlocutores, el contexto en el que se encuentra y
los objetivos que persigue. Identifica las ideas claves en un texto o discurso oral e infiere conclusiones a partir de ellas expresa
ideas y conceptos mediante representaciones lingüísticas matemáticas o gráficas.

Competencia disciplinar: Argumenta un punto de vista en público de manera precisa, coherente y creativa. Expresa ideas y
conceptos en composiciones coherentes y creativas, con introducción, desarrollo y conclusiones.Identifica, ordena e interpreta
las ideas, datos y conceptos explícitos e implícitos en un texto, considerando el contexto en el que se generó y en el que se
recibe. Identifica e interpreta la idea general y posible desarrollo de un mensaje oral o escrito en una segunda lengua

Elementos: Argumentar, Expresión Oral, Coherencia, Creatividad

PROCEDIMIENTO:
1. Solicita a tu facilitador lea en voz alta el texto.
2. El facilitador propiciará comentarios acerca del contenido del texto.
3. Escribe un relato a partir del modelo anterior.
4. Ahora algunos de ustedes de manera aleatoria leerán algunas narraciones.
5. Intercambia los textos para ser evaluados con la rúbrica correspondiente.

“La Parábola Del Joven Tuerto”


Francisco Rojas González

"Y vivió feliz largos años." Tantos, como aquéllos en que la gente no puso reparos en su falla. Él mismo no había concedido
mayor importancia a la oscuridad que le arrebataba media visión. Desde pequeñuelo se advirtió el defecto; pero con filosófica
resignación habíase dicho: "Teniendo uno bueno, el otro resultaba un lujo." Y fue así como se impuso el deber de no molestarse a
sí mismo, al grado de que llegó a suponer que todos veían con la propia misericordia su tacha; porque "teniendo uno bueno..."
Mas llegó un día infausto; fue aquél cuando se le ocurrió pasar frente a la escuela, en el preciso momento en que los
muchachos salían. Llevaba él su cara alta y el paso garboso, en una mano la cesta desbordante de frutas, verduras y legumbres
destinadas a la vieja clientela.
"Ahí va el tuerto", dijo a sus espaldas una vocecita tipluda.
La frase rodó en medio del silencio. No hubo comentarios, ni risas, ni algarada... Era que acababa de hacerse un
descubrimiento.
Sí, un descubrimiento que a él mismo le había sorprendido.
"Ahí va el tuerto"... "el tuerto"... "tuerto", masculló durante todo el tiempo que tardó su recorrido de puerta en puerta
dejando sus "entregos".
Tuerto, sí señor, él acabó por aceptarlo: en el fondo del espejo, trémulo entre sus manos, la impar pupila se clavaba
sobre un cúmulo que se interponía entre él y el sol...
Sin embargo, bien podría ser que nadie diera valor al hallazgo del indiscreto escolar... ¡Andaban tantos tuertos por el
mundo! Ocurriósele entonces – imprudente– poner a prueba tan optimista suposición. Así lo hizo.
Pero cuando pasó frente a la escuela, un peso terrible lo hizo bajar la cara y abatir el garbo del paso. Evitó un encuentro
entre su ojo huérfano y los múltiples y burlones que lo siguieron tras de la cuchufleta: "Adiós, media luz."

37
Detuvo la marcha y por primera vez miró como ven los tuertos; era la multitud infantil una mácula brillante en medio de la
calle, algo sin perfiles, ni relieves, ni volumen. Entonces las risas y las burlas llegaron a sus oídos con acentos nuevos:
empezaba a oír como oyen los tuertos.
Desde entonces la vida se le hizo ingrata.
Los escolares dejaron el aula porque habían llegado las vacaciones: la muchachada se dispersó por el pueblo.
Para él la zona peligrosa se había diluido: ahora era como un manchón de aceite que se extendía por todas las calles,
por todas las plazas... Ya el expediente de rehuir su paso por el portón del colegio no tenía valimiento: la desazón le salía al paso,
desenfrenada, agresiva. Era la parvada de rapaces que a coro le gritaban:

Uno, dos tres, tuerto es...

O era el mocoso que tras del parapeto de una esquina lo increpaba:


"Eh, tú, prende el otro farol..."
Sus reacciones fueron evolucionando: el estupor se hizo pesar, el pesar vergüenza y la vergüenza rabia, porque la
broma, la sentía como injuria y la gresca como provocación.
Con su estado de ánimo mudaron también sus actitudes, pero sin perder aquel aspecto ridículo, aquel aire cínico que
tanto gustaba a los muchachos:

Uno, dos tres, Tuerto es...

Y él ya no lloraba; se mordía los labios, berreaba, maldecía y amenazaba con los puños apretados. Mas la cantaleta era
tozuda y la voluntad caía en resultados funestos.
Un día echó mano de piedras y las lanzó una a una con endemoniada puntería contra la valla de muchachos que le
cerraban el paso; la pandilla se dispersó entre carcajadas. Un nuevo mote salió en esta ocasión:
"Ojo de tirador."
Desde entonces no hubo distracción mejor para la caterva que provocar al tuerto.
Claro que había que buscar remedio a los males. La madre amante recurrió a la terapéutica de todas las comadres:
cocimientos de renuevos de mezquite, lavatorios con agua de malva, cataplasmas de vinagre aromático...
Pero la porfía no encontraba dique:

Uno, dos tres,


Tuerto es...

Pescó por una oreja al mentecato y, trémulo de sañas, le apretó el cogote, hasta hacerlo escupir la lengua. Estaban en
las orillas del pueblo, sin testigos; ahí pudo erigirse la venganza, que ya surgía en espumarajos y quejidos... Pero la inopinada
presencia de dos hombres vino a evitar aquello que ya palpitaba en el pecho del tuerto como un goce sublime.
Fue a parar a la cárcel.
Se olvidaron los remedios de la comadrería para ir en busca de las recetas del médico. Vinieron entonces pomadas,
colirios y emplastos, a cambio de transformar el cúmulo en espeso nimbo.
El manchón de la inquina había invadido sitios imprevistos: un día, al pasar por el billar de los portales, un vago probó la
eficacia de la chirigota:
"Adiós, ojo de tirador..."
Y el resultado no se hizo esperar; una bofetada del ofendido determinó que el grandulón le hiciera pagar muy caros los
arrestos... Y el tuerto volvió aquel día a casa sangrante y maltrecho.
Buscó en el calor materno un poquito de paz y en el árnica alivio a los incontables chichones... La vieja acarició entre
sus dedos la cabellera revuelta del hijo que sollozaba sobre sus piernas.
Entonces se pensó en buscar por otro camino ya no remedio a los males, sino tan sólo disimulo de la gente para aquella
tara que les resultaba tan fastidiosa.
En falla los medios humanos, ocurrieron al conjuro de la divinidad: la madre prometió a la Virgen de San Juan de los
Lagos llevar a su santuario al muchacho, quien sería portador de un ojo de plata, exvoto que dedicaban a cambio de templar la
inclemencia del muchacherío.
Se acordó que él no volviese a salir a la calle; la madre lo sustituiría en el deber diario de surtir las frutas, las verduras y
las legumbres a los vecinos, actividad de la que dependía el sustento de ambos.

38
Cuando todo estuvo listo para el viaje, confiaron las llaves de la puerta de su chiribitil a una vecina y, con el corazón
lleno y el bolso vano, emprendieron la caminata, con el designio de llegar frente a los altares de la milagrería, precisamente por
los días de la feria.

Ya en el santuario, fueron una molécula de la muchedumbre. Él se sorprendió de que nadie señalara su tacha; gozaba de ver a la
gente cara a cara, de transitar entre ella con desparpajo, confianzudo, amparado en su insignificancia. La madre lo animaba: "Es
que el milagro ya empieza a obrar... ¡Alabada sea la Virgen de San Juan!"

Sin embargo, él no llegó a estar muy seguro del prodigio y se conformaba tan sólo con disfrutar aquellos momentos de ventura,
empañados de cuando en cuando por lo que, como un eco remotísimo, solía llegar a sus oídos:

Uno, dos tres, Tuerto es...

Entonces había en su rostro pliegues de pesar, sombras de ira y resabios de suplicio.

Fue la víspera del regreso; caía la tarde cuando las cofradías y las peregrinaciones asistían a las ceremonias de "despedida".
Los danzantes desempedraban el atrio con su zapateo contundente; la musiquilla y los sonajeros hermanaban ruido y melodía
para elevarlos como el espíritu de una plegaria. El cielo era un incendio; millares de cohetes reventaban en escándalo de luz, al
estallido de su vientre ahíto de salitre y de pólvora.

En aquel instante, él seguía embobado la trayectoria de un cohetón que arrastraba como cauda una gruesa varilla...
Simultáneamente al trueno, un florón de luces brotó en otro lugar del firmamento; la única pupila buscó recreo en las policromías
efímeras... De pronto él sintió un golpe tremendo en su ojo sano... Siguieron la oscuridad, el dolor, los lamentos.

La multitud lo rodeó.

–La varilla de un cohetón ha dejado ciego a mi muchachito –gritó la madre, quien imploró después–: Busquen un doctor, en
caridad de Dios.

Retornaban. La madre hacía de lazarillo. Iban los dos trepando trabajosamente la pina falda de un cerro. Hubo de hacerse un
descanso. Él gimió y maldijo su suerte... Mas ella, acariciándole la cara con sus dos manos le dijo:

–Ya sabía yo, hijito, que la Virgen de San Juan no nos iba a negar un milagro... ¡Porque lo que ha hecho contigo es un milagro
patente!

Él puso una cara de estupefacción al escuchar aquellas palabras.

–Milagro, madre? Pues no se lo agradezco, he perdido mi ojo bueno en las puertas de su templo.

–Ése es el prodigio por el que debemos bendecirla: cuando te vean en el pueblo, todos quedarán chasqueados y no van a tener
más remedio que buscarse otro tuerto de quien burlarse... Pero tú, hijo mío, ya no eres tuerto.

39
Rúbrica para evaluar la narración
Nombre del alumno:________________________________________________
Nombre del evaluador:______________________________________________

10-9| 8-7 5
Ideas y La narración es clara, tienen como eje La narración es clara, sin La narración carece de una idea
contenido una idea central, mantiene la atención embargo no capta la central. El lector se ve forzado a hacer
del lector atención del lector inferencias basándose en detalles muy
incompletos
Organización La organización resalta y focaliza la idea La organización del escrito La organización es casual y
central. El orden, la estructura o la puede ser en algunos casos desarticulada, carece de estructura,
presentación compromete y mueve al poco emotiva con ideas o eventos poco relevantes.
lector a lo largo de la narración
Voz El alumno se dirige al lector en forma El escritor está El alumno parece completamente
directa, expresiva. completamente involucrado indiferente al trabajo desarrollado y no
en la narración, pero no es hay pasión en la lectura.
amena.
Fluidez en las La escritura fluye fácilmente y tiene Las oraciones tiende a ser La narración es difícil de seguir o leer
oraciones buen ritmo cuando se lee en voz alta y mecánicas, pero carece de en voz alta, las oraciones tienden a
la estructura variada hace que al leerlas intensidad en el clímax. estar cortadas, incompletas, inconexas
sean expresivas y agradable y sin emotividad.

40
“Buscando Nuevos Amigos”
PROPÓSITO: Ampliar los esquemas de interpretación del lector mediante el análisis y comprensión del texto para su recreación.
LUGAR: Salón de clase.
TIEMPO: 100 minutos.
MODALIDAD: En binas.
MATERIAL: Texto breve, hojas de papel y lápiz.

Competencia genérica a ejercer:


Desarrolla innovaciones y propone soluciones a problemas a partir de métodos establecidos.

Atributo: Sintetiza evidencias obtenidas mediante la experimentación para producir conclusiones y formular nuevas preguntas.

Competencia disciplinar: Produce textos con base en el uso normativo de la lengua, considerando la intención y situación
comunicativa.

Elementos: Identificar, Ordena, Redactar.

PROCEDIMIENTO:
1. Se inicia con la lectura del texto previamente establecido por el facilitador.
2. Al término de la lectura del texto, escribe acerca del contenido, tomando en cuenta una o más de las siguientes sugerencias u
otras que se te ocurran.

Cosas que cambiarían de la historia.


Ÿ Un final diferente.
Ÿ Una historia paralela.
Ÿ Un nuevo personaje que aparece en la misma trama.
Ÿ Cambiar el tono en que está escrito (Ejemplo: de serio a cómico).
Ÿ Cambiar el perfil de los personajes.
Ÿ Cambiar el contexto donde se desarrolla la historia.

41
“A Veces La Apariencia No Lo Es Todo...”
John Blanchard se levantó de la banca, alisó su uniforme de marino y estudió a la muchedumbre que hormigueaba en la Grand
Central Station. Buscaba a la chica cuyo corazón conocía, pero cuya cara no había visto jamás, la chica con una rosa en su
solapa.
Su interés en ella había empezado trece meses antes en una biblioteca de Florida. Al tomar un libro de un estante, se
sintió intrigado, no por las palabras del libro, sino por las notas escritas a lápiz en el margen. La suave letra reflejaba un alma
pensativa y una mente lúcida.
En la primera página del libro, descubrió el nombre de la antigua propietaria del libro, Miss Hollis Maynell. Invirtiendo
tiempo y esfuerzo, consiguió su dirección. Ella vivía en la ciudad de Nueva York. Le escribió una carta presentándose e
invitándola a cartearse. Al día siguiente, sin embargo, fue embarcado a altamar para servir en la Segunda Guerra Mundial.
Durante el año y el mes que siguieron, ambos llegaron a conocerse a través de su correspondencia. Cada carta era una
semilla que caía en un corazón fértil; un romance comenzaba a nacer.
Blanchard le pidió una fotografía, pero ella se rehusó. Ella pensaba que si él realmente estaba interesado en ella, su
apariencia no debía importar. Cuando finalmente llegó el día en que él debía regresar de Europa, ambos fijaron su primera cita a
las siete de la noche, en la Grand Central Station de Nueva York.
Ella escribió: "Me reconocerás por la rosa roja que llevaré puesta en la solapa. Así que a las siete en punto él estaba en
la estación, buscando a la chica cuyo corazón amaba, pero cuya cara desconocía. Dejaré que Mr. Blanchard relate lo que
sucedió después:
"Una joven venía hacia mi, y su figura era larga y delgada. Su cabello rubio caía hacia atrás en rizos sobre sus delicadas
orejas; sus ojos eran tan azules como flores. Sus labios y su barbilla tenían una firmeza amable y, enfundada en su traje verde
claro, era como la primavera encarnada.
Comencé a caminar hacia ella, olvidando por completo que debía buscar una rosa roja en su solapa. Al acercarme, una
pequeña y provocativa sonrisa curvó sus labios. -"¿Vas en esa dirección, marinero?", murmuró. Casi incontrolablemente, di un
paso para seguirla y en ese momento vi a Hollis Maynell. Estaba parada casi detrás de la chica.
Era una mujer de más de cuarenta años, con cabello entrecano que asomaba bajo un sombrero gastado. Era bastante
llenita y sus pies, anchos como sus tobillos, lucían unos zapatos de tacón bajo.
La chica del traje verde se alejaba rápidamente. Me sentí como partido en dos, tan vivo era mi deseo de seguirla y, sin
embargo, tan profundo era mi anhelo por conocer a la mujer cuyo espíritu me había acompañado tan sinceramente y que se
confundía con el mío.
Y ahí estaba ella. Su faz pálida y regordeta era dulce e inteligente, y sus ojos grises tenían un destello cálido y amable.
No dudé más. Mis dedos afianzaron la gastada cubierta de piel azul del pequeño volumen que haría que ella me identificara.
Esto no sería amor, pero sería algo precioso, algo quizá aún mejor que el amor: una amistad por la cual yo estaba y debía estar
siempre agradecido.
Me cuadré, saludé y le extendí el libro a la mujer, a pesar de que sentía que al hablar, me ahogaba la amargura de mi
desencanto: - "Soy el teniente John Blanchard, y usted debe ser Miss Maynell. Estoy muy contento de que pudiera usted acudir a
nuestra cita. ¿Puedo invitarla a cenar?
La cara de la mujer se ensanchó con una sonrisa tolerante. "No sé de qué se trata todo esto, muchacho", respondió,
"pero la señorita del traje verde que acaba de pasar me suplicó que pusiera esta rosa en la solapa de mi abrigo, y me pidió que, si
usted me invitaba a cenar, por favor le dijera que ella lo está esperando en el restaurante que está cruzando la calle. ¡Dijo que era
algo así como una prueba!"
No es difícil entender y admirar la sabiduría de Miss Maynell. La verdadera naturaleza del corazón se descubre en su
respuesta a lo que no es atractivo. "Dime a quién amas," escribió Houssaye, "y te diré quién eres."

42
Rúbrica: “Buscando nuevos amigos”

CATEGORÌA 10 8 7 6
Cambio de la Demuestra un completo cambio Demuestra un buen cambio Demuestra un buen cambio No parece hacer un
historia del tema de la historia y entendimiento del tema y entendimiento de algunos buen cambio del
de la historia párrafos del tema de la tema de la historia.
historia
Un final diferente El equipo redacta un final El equipo redacta un final El equipo redacta un final El equipo redacta
diferente manteniendo una diferente manteniendo diferente con varias un final diferente
secuencia correcta sin dejar Vuelve a relatar el cuento omisiones, pero mantiene la pero fuera de
fuera partes importantes. en secuencia con 2-3 secuencia de las partes secuencia.
omisiones. relatadas.
Un nuevo Un nuevo personaje es Un nuevo personaje es Un nuevo personaje es Es difícil decir quién
personaje nombrado y claramente descrito nombrado y descrito (a nombrado, pero la audiencia es el nuevo
(a través de palabras y/o través de palabras y/o sabe muy poco sobre él. personaje.
acciones). La audiencia sabe y acciones). La audiencia
puede describir cómo se ve el tiene una buena idea de
personaje y cómo se comporta. quién es.
ambiar el tono El tono usado expresa las El tono usado algunas El tono usado expresa El tono no fue
en que está emociones apropiadas. veces no expresa las emociones que no son usado para
escrito (de serio emociones apropiadas para apropiadas para el expresar las
a cómico) el contenido. contenido. emociones.

Cambiar el perfil Es muy fácil para los lectores Es fácil para los lectores Es relativamente fácil para No está claro para
de los entender el perfil de los entender el perfil de los los lectores el perfil de los los lectores el perfil
personajes personajes y las características personajes y las personajes pero no está de los personajes.
físicas y morales de cada uno de características de cada uno claro las características
ellos. de ellos. físicas y morales de cada
uno de ellos.
Cambiar el Muchas palabras descriptivas Algunas palabras El lector puede comprender Los lectores tienen
contexto donde son usadas para decirles a los descriptivas son usadas el contexto donde se problemas para
se desarrolla la lectores el contexto donde se para decirles a los lectores desarrolla la historia pero sin identificar el
historia desarrolla la historia. el contexto donde se mucho detalle. contexto donde se
desarrolla la historia. desarrolla la
historia.

43
“Ladronzuelo De Palabras”
PROPÓSITO: Aprovechar la experiencia conjunta, compartiendo su propia experiencia para enriquecer las ideas propias
con las colectivas.
LUGAR: Salón de clase.
TIEMPO: 50 minutos
MODALIDAD: Individual/grupal
MATERIAL: Texto breve.

Competencia genérica a ejercer:


Escucha, interpreta y emite mensajes pertinentes en distintos contextos mediante la utilización de medios, códigos y
herramientas apropiadas.

Atributo: Aplica distintas estrategias comunicativas según quienes sean sus interlocutores, el contexto en el que se encuentra y
los objetivos que persigue. Identifica las ideas claves en un texto o discurso oral e infiere conclusiones a partir de ellas expresa
ideas y conceptos mediante representaciones lingüísticas matemáticas o gráficas.

Competencia disciplinar: Argumenta un punto de vista en público de manera precisa, coherente y creativa. Expresa ideas y
conceptos en composiciones coherentes y creativas, con introducción, desarrollo y conclusiones.Identifica, ordena e interpreta
las ideas, datos y conceptos explícitos e implícitos en un texto, considerando el contexto en el que se generó y en el que se
recibe. Identifica e interpreta la idea general y posible desarrollo de un mensaje oral o escrito en una segunda lengua

Elementos: Argumentar, Expresión Oral, Coherencia, Creatividad

PROCEDIMIENTO:
1. Leer el texto proporcionado por el facilitador de manera individual.
2. El facilitador solicita a alguien que empiece a narrar lo acontecido en el texto.
3. Ahora ustedes “roben” la palabra para proseguir el relato.
4. Finalmente tu facilitador propicia comentarios sobre los aspectos que pasaron desapercibidos en la lectura.

“Un Hombre Se Quejaba Así:”


"Dios mío, ten compasión de mí; mira cómo trabajo tanto. En cambio mi mujer tan tranquila en la casa. Yo daría cualquier cosa
para que hicieras un milagro y me convirtieras en mi mujer y viceversa, para que la muy floja aprenda lo que es la vida de un
hombre".
Dios, en su infinita misericordia, ¡zaz! Que le concede el milagro...
El primer día en la mañana. El milagro andante corre a levantar a los muchachos para que se alisten, prepara
desayunos, loncheras, pone la lavadora, saca del congelador la carne para el mediodía y sale disparado a la escuela con los
hijos.
De vuelta pasa a la gasolinera, cambia un cheque, paga el teléfono y la luz, recoge los trajes de la tintorería, hace el
súper rapidísimo ¡y ya estaba al filo de la una de la tarde!
Medio tendió camas, sacó la ropa húmeda y puso otra vez la lavadora aspiró por donde ve la suegra, preparó un arroz
sancochado, salió disparado a la escuela, se peleó con los chicos, les dio de comer, lavó los platos, tendió la ropa húmeda en
sillas porque estaba lloviendo a cántaros, vio que los niños comenzaran a hacer la tarea, planchó una ropita pendiente mientras
veía algo de tele... y salió disparado a la cocina para preparar la cena, mientras volvía a pelear con los hijos para que se bañaran
a tiempo .
A las 9 de la noche estaba agotado y deseando dormir a pierna suelta, pero en la cama le esperaban más deberes... Y
los cumplió como pudo.
Al día siguiente volvió a clamar a Dios:
"¡Señor!, en qué estaba pensando cuando tanto te supliqué que me cambiaras el rol. Te ruego me devuelvas a mi
condición normal, ¡por favor!"
Entonces oyó la amorosa respuesta de Dios: "Claro que sí, hijo mío, nada más que deberás esperarte nueve meses
porque anoche quedaste embarazado”.

44
Rúbrica: “Ladronzuelo de palabras”

CATEGORÍA 10 8 7 6
Leer el texto Lee atentamente. No hace Lee atentamente pero tiene Algunas veces aparenta no Algunas veces no aparenta
movimientos o ruidos que un movimiento o ruido que estar leyendo, pero no es leer y tiene movimientos y
son molestos. es molesto. molesto. ruidos que son molestos.
Cuenta lo Cuenta lo acontecido del Cuenta lo acontecido del Cuenta lo acontecido del Cuenta lo acontecido del
acontecido texto con expresiones texto con expresiones texto con expresiones texto con muy poco uso de
del texto fáciles y lenguaje corporal faciales y lenguaje corporal faciales y lenguaje corporal expresiones faciales o
genera un fuerte interés y algunas veces genera un son usados para tratar de lenguaje corporal. No genera
entusiasmo sobre el tema. fuerte interés y entusiasmo generar entusiasmo, pero mucho interés en la forma de
sobre el tema. parecen ser fingidos. presentar el tema.
Roban la Leen claramente y Leen claramente y Leen claramente y A menudo leen entre dientes
palabra distintivamente todo (100- distintivamente todo (100- distintivamente la mayor o no se le puede entender o
95%) el tiempo y no tiene 95%) el tiempo, pero con parte (94-85%) del tiempo. tiene mala pronunciación.
mala pronunciación. una mala pronunciación. No tiene mala
pronunciación.
Voz Siempre leen alto, lento y Leen alto, lento y claro. Es Leen alto y claro. Leen tan Leen demasiado suave o
claro. Es fácilmente fácilmente entendido por rápido, algunas veces, que leen entre dientes. La
entendido por todos los todos los miembros de la la audiencia tiene problemas audiencia, a menudo, tiene
miembros de la audiencia. audiencia casi todo el en entender. problemas en entender.
tiempo.
Entendiendo El grupo claramente El grupo claramente El grupo parecía entender El grupo no demostró un
el Tema entendió el tema a entendió el tema a los puntos principales del adecuado entendimiento del
profundidad y presentó profundidad y presentó sus tema y los presentó con tema.
sus comentarios comentarios con facilidad. facilidad.

45
“¿De Qué Tratará…?”

PROPÓSITO: Predecir el contenido de un texto a partir del título o de una frase con la intención de analizar y comprender con la
lectura de algunos párrafos.

LUGAR: Salón de clase


TIEMPO: 75 minutos
MODALIDAD: Equipo/grupal
MATERIAL: Texto breve, hojas y lápiz

Competencia genérica a ejercer:


Participa y colabora de manera efectiva en equipos diversos.

Atributo: Propone maneras de solucionar un problema o desarrollar un proyecto en equipo, definiendo un curso de acción con
pasos específicos.

Competencia disciplinar: Valora el pensamiento lógico en el proceso comunicativo en su vida cotidiana y académica.

Elementos: Ordenar, Comunicar

PROCEDIMIENTO:
1. Organízate en equipos.
2. Solicita a tu facilitador lea el título o una frase del texto.
3. Por medio de una lluvia de ideas hagan sus predicciones acerca del contenido del texto, y escríbanlas en una hoja.
4. Posteriormente tu facilitador entregará a cada equipo el texto para que lo lean, comparen sus predicciones y su relación con el
contenido de la lectura.
5. Comenten en plenaria las conclusiones.
“Mi Mamá No Tiene Novio”
De visita en casa de mis abuelos, me divierte ver a mi tía, la menor, prepararse cuando espera a su novio. Toda contenta se peina,
perfuma y pinta los labios; se viste muy guapa y corre de un lado a otro arreglando todo con detalle, para que su amor, no
encuentre defecto alguno en el entorno. Entonces, llega el novio oliendo a mucha loción, y cuando se miran... ¡ufff!, parece que
flotan en el aire. Se abrazan con ternura y ella le ofrece algo de tomar, junto con las galletas que le preparó durante la tarde.
Además, él celebra todo lo que con esmero, ella prepara para cenar. Luego se sientan a platicar tontería y media por
horas, después de lograr que los niños desaparezcamos de la sala; se escuchan el uno al otro sin perder detalle ni soltarse las
manos, hasta que al susodicho no le queda más remedio que despedirse cuando mi abuelo empieza a rondar con la almohada
bajo el brazo. Al día siguiente, le pregunté a mi mamá: "mami, quién es tu novio?", y me dice sonriente, que es mi papá ...
"No, mamá, en serio... '', 'pero ella insiste y no lo creo. ¿Cómo mi papá va a ser su novio? ¡En primera, él nunca llega con
un ramo de flores, ni chocolates; sí le da regalos en su cumpleaños y Navidad, pero nunca he visto que el novio de mi tía se
presente con una licuadora, o dinero para que se compre algo. Además, mi mamá no pone cara de "Blanca Nieves" cuando papá
llega del trabajo, ni él sonríe como príncipe azul cuando la mira. Mamá no corre a arreglarse el peinado, ni a pintarse los labios
cuando suena el timbre de la puerta, y apenas voltea a verlo para decir: “hola", porque está revisando las tareas de nosotros.
El saludo de mi papá, en vez de: "hola, mi vida" es: "hola... ¡qué día!", y de inmediato se pone en Ias peores fachas para
estar cómodo. En lugar de preguntar: "qué se te antoja de cenar?", mi mamá le pregunta temerosa: qué ... quieres cenar?"; y
cuando creo que le va a decir: "qué bonita te ves hoy", le pregunta: "sabes dónde quedó el control de la televisión? "
Los novios se dicen cosas románticas como: "¡cuánto te amo!", en vez de: "fuiste al banco?" Mi tía y su novio no pueden
dejar de mirarse. Cuando mamá pasa delante de papá, él mueve la cabeza hacia los lados para no perder detalle de lo que está
viendo en la tele. A veces, le da un abrazo sorpresa, pero ella tiene que zafarse porque siempre está a las carreras, y a veces la
oigo susurrar: "¡no, ahí andan los niños!"
Ha de ser malo abrazarse. Además, mis papás sólo se dan la mano cuando en misa el padre dice: "dense
fraternalmente la paz". Creo que ella me dice que son novios, para que no me entere de que cortaron cuando se casaron. La
verdad, veo que mi mamá no tiene novio y mi papá no tiene novia. Qué aburrido casarse... ¡SÓLO SON ESPOSOS!

46
Contesta las siguientes preguntas:

¿En qué número y persona está narrada la lectura?


¿Quién es el personaje principal de la lectura?
Realiza una paráfrasis constructiva del párrafo 3
¿Cuántos párrafos y nexos tiene la lectura?
¿Cómo relacionas la lectura con tu vida familiar?

Rúbrica: ¿De qué tratará…?

CATEGORÍA 10 8 7 6
Comprensión El estudiante puede con El estudiante puede con El estudiante puede con El estudiante no puede
precisión contestar casi precisión contestar la precisión contestar unas contestar las preguntas
todas las preguntas mayoría de las preguntas pocas preguntas planteadas planteadas sobre la
planteadas sobre la lectura. planteadas sobre la lectura- sobre la lectura. lectura.

Contenido Demuestra un completo Demuestra un buen Demuestra un buen No parece entender muy
entendimiento de la lectura. entendimiento de la lectura. entendimiento de partes de bien la lectura.
la lectura.

Entendiendo El alumno claramente El alumno claramente El alumno parecía entender El alumno no demostró
la lectura entendió la lectura a entendió la lectura a los puntos principales de la un adecuado
profundidad y contestó su profundidad y contesto su lectura y contestó el entendimiento de la
cuestionario. cuestionario con facilidad. cuestionario con facilidad. lectura
Participación El estudiante mostró gran El estudiante mostró algo de El estudiante sí trabajó, pero El estudiante con
entusiasmo y se centró en entusiasmo y se centró en la perdió la concentración o se frecuencia perdió la
la lectura y de dar su punto lectura y dio su punto de vista frustró. concentración o se
de vista. cuando se le pidió. frustró y distrajo a otros.

47
“Cachorros Para La Venta”

El dueño de una tienda estaba clavando un letrero sobre la puerta que decía "Cachorros para la venta”. Letrero como ese atraen
a los niños” tan es así, que un niño apareció bajo el letrero.
-Cuánto cuestan los cachorros?
-Entre 30 y 50 dólares-replicó el dueño
El niño buscó en sus bolsillos y sacó unas monedas
-Tengo $ 2,37-dijo-puedo verlos, por favor?
El dueño sonrió y dio un silbido, y de la perrera salió Lady, quien corrió por los pasillos de la tienda seguida de circo
diminutas bolas plateadas de pelaje. Uno de los cachorros se retrasaba considerablemente detrás de los demás
-Qué pasa con ese perrito?-dijo el niño señalando al cachorro que cojeaba rezagado.
El dueño de la tienda le explicó que el veterinario lo había examinado, y había descubierto que no tenía la cavidad del
hueso de la cadera. Siempre sería cojo. El niño se emocionó.
- Ese es el cachorro que quiero comprar
-No tienes que comprar ese perrito-le dijo el dueño de la tienda-Si realmente lo quieres, te lo daré.
El niño se molestó un poco. Miró directamente a los ojos del dueño de la tienda y señalando lo con el dedo dijo:
-No quiero que me lo regale ese perrito vale tanto como los demás, y pagaré todo su valor. En efecto, le daré $2,37 ahora, y
cincuenta centavos mensuales hasta que lo haya pagado completamente.
-No creo que quieras comprar ese perrito-replicó el dueño-Nunca va a poder correr ni jugar ni saltar contigo como los demás
cachorros.
En ese momento, el pequeño se agachó y arremangó su pantalón para mostrar una pierna malamente lisiada,
retorcida y sujeta por una gran abrazadera de metal.
-Bien replicó suavemente el niño mirando al señor-yo tampoco corro muy bien y el cachorrito necesitará a alguien que lo
entienda

48
“Soy Un Artista”

PROPÓSITO: Desarrolla la expresión plástica en maquetas, pintura, escultura, títeres u otras formas artísticas.
LUGAR: Salón de clase.
TIEMPO: 150 minutos
MODALIDAD: Equipos
MATERIAL: Títulos de cuentos, fábulas, leyendas, mitos, etc., pedazos de tela, bolas de unicel de distintos tamaños,
pegamento, agujas, hilo, papel de distintos colores, tijeras, botones, yeso, plastilina, barro, trozos de madera, etc.

Competencia genérica a ejercer:


Es sensible al arte y participa en la apreciación e interpretación de sus expresiones en distintos géneros.

Atributo: Experimenta el arte como un hecho histórico compartido que permite la comunicación entre individuos y culturas en
el tiempo y el espacio, a la vez que desarrolla un sentido de identidad. Participa en prácticas relacionadas con el arte.

Competencia disciplinar: Valora y describe el papel del arte, la literatura y los medios de comunicación en la recreación o la
transformación de una cultura teniendo en cuenta los propósitos comunicativos de distintos géneros. Valora el arte como
manifestación de la belleza y expresión de ideas, sensaciones y emociones.

Elementos: Describir, Expresar, Recrea, Crear, Comunicar

PROCEDIMIENTO:
1. En equipos.
2. El facilitador les sortea distintos títulos de cuentos, leyendas, fábulas, mitos, etc. y también les sortea la forma de
representarlos (maquetas, pintura, escultura, títeres u otras formas artísticas).
3. Explica la relación que existe entre su obra y el texto.

RUBRICA DE EVALUACIÓN PARA UNA “MAQUETA” , “ESCULTURA”


Niveles de
Dominio
Competente Básico avanzado No competente
Aspectos a
evaluar

Presentación Cumple con las características Cumple con algunas de las Carece de las características
adecuadas, así como una características adecuadas, así como adecuadas, así como una imagen
imagen agradable, organizada y una imagen poco agradable, no bien no agradable, no bien organizada y
con higiene. organizada y con poca higiene. falta de higiene.

Material El material utilizado es perfecto, El material utilizado es poco apropiados El material utilizado no es
no es nocivo para la salud. para la maqueta, no es nocivo para la apropiado para la maqueta, es
salud. nocivo para la salud.

Creatividad Cuenta con diseño bien Cuenta con diseño estructurado, poco Carece de un diseño estructurado,
estructurado, organizado, organizado, no tan llamativo, poco no organizado, no llamativo, no
llamativo, interesante y creativo. interesante y no muy creativo. interesante y tampoco creativo.

Puntualidad El alumno entrega en tiempo y El alumno entrega después del tiempo El alumno no entrega en tiempo y
forma acordado por el docente. acordado por su docente. forma lo acordado con el docente.

Trabajo en El alumno trabajo de forma El alumno trabajo de forma El alumno no trabajo en equipo ni
equipo colaborativa, así mismo se colaborativa, pero le falto socializarse de forma colaborativa, tampoco, se
socializa con sus compañeros. con sus compañeros. socializo con sus compañeros.

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“Dilo De Otro Modo”
PROPÓSITO: Transformo un texto a otro código de expresión, a través de símbolos para desarrollar habilidades de
pensamiento y creatividad en tus redacciones.
LUGAR: Salón de clase
TIEMPO: 50 minutos
MODALIDAD: Equipos
MATERIAL: Textos breves.

Competencia genérica a ejercer:


Escucha, interpreta y emite mensajes pertinentes en distintos contextos mediante la utilización de medios, códigos y
herramientas apropiadas.

Atributo: Aplica distintas estrategias comunicativas según quienes sean sus interlocutores, el contexto en el que se encuentra y
los objetivos que persigue. Identifica las ideas claves en un texto o discurso oral e infiere conclusiones a partir de ellas expresa
ideas y conceptos mediante representaciones lingüísticas matemáticas o gráficas.

Competencia disciplinar: Argumenta un punto de vista en público de manera precisa, coherente y creativa. Expresa ideas y
conceptos en composiciones coherentes y creativas, con introducción, desarrollo y conclusiones.Identifica, ordena e interpreta
las ideas, datos y conceptos explícitos e implícitos en un texto, considerando el contexto en el que se generó y en el que se
recibe. Identifica e interpreta la idea general y posible desarrollo de un mensaje oral o escrito en una segunda lengua

Elementos: Argumentar, Expresión Oral, Coherencia, Creatividad

PROCEDIMIENTO:

1. Organízate en equipos.
2. El facilitador proporciona un texto diferente a cada equipo, léelo.
3. Transforma lo leído a otro código de expresión y expónganlo en equipos para que lo descifren.
4. Propicia comentarios generales acerca de la actividad.

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RUBRICA DE EVALUACIÓN PARA “EXPOSICIÓN ORAL” ACTIVIDAD: “DILO DE OTRO MODO”

NIVEL DE
DOMINIO
COMPETENTE INDEPENDIENTE BÁSICO NO COMPETENTE
ASPECTOS A
EVALUAR

Toda la información La mayor parte de la La mayor parte de la Hay errores de


presentada en la información en la información en la información y ésta no
exposición es clara, exposición está exposición está es clara, es muy
INFORMACIÓN precisa, correcta y presentada de manera presentada de forma difícil comprender lo
relevante. clara, precisa y correcta. clara y precisa, pero no que quiere decir o
es siempre correcta o expresar.
relevante

Cuenta con diseño bien Utiliza un código Utiliza un código Carece de un diseño
estructurado, utiliza un organizado, llamativo, organizado, no tan estructurado, no
CREATIVIDAD código organizado, interesante pero no muy llamativo, interesante organizado, no
llamativo, interesante y creativo. pero no muy creativo llamativo, no
creativo. interesante y tampoco
creativo.

Escucha con atención y Escucha con atención Es tolerante con las No acepta críticas u
respeto las ideas de los respetando las opiniones ideas de los demás, observaciones a su
ACTITUD DE demás, discrimina las de los demás pero no pero no toma en exposición.
RESPETO Y ideas que no centra la atención en el consideración las
TOLERANCIA corresponden al tema y tema cuando es observaciones
centra nuevamente la pertinente realizadas a su
atención en el tema presentación

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“Genios Creando”

PROPÓSITO: Desarrollo la capacidad de expresión por medio de un collage para interpretar la lectura escuchada.
LUGAR: Salón de clase
TIEMPO: 50 minutos
MODALIDAD: Individual/binas/grupal
MATERIAL: Texto breve, hojas de papel, lápiz, recortes de revistas, pegamento, etc.

Competencia genérica a ejercer:


Escucha, interpreta y emite mensajes pertinentes en distintos contextos mediante la utilización de medios, códigos y
herramientas apropiadas.

Atributo: Aplica distintas estrategias comunicativas según quienes sean sus interlocutores, el contexto en el que se encuentra y
los objetivos que persigue. Identifica las ideas claves en un texto o discurso oral e infiere conclusiones a partir de ellas expresa
ideas y conceptos mediante representaciones lingüísticas matemáticas o gráficas.

Competencia disciplinar: Argumenta un punto de vista en público de manera precisa, coherente y creativa. Expresa ideas y
conceptos en composiciones coherentes y creativas, con introducción, desarrollo y conclusiones.Identifica, ordena e interpreta
las ideas, datos y conceptos explícitos e implícitos en un texto, considerando el contexto en el que se generó y en el que se
recibe. Identifica e interpreta la idea general y posible desarrollo de un mensaje oral o escrito en una segunda lengua

Elementos: Argumentar, Expresión Oral, Coherencia, Creatividad

PROCEDIMIENTO:

1. El docente te facilitará un texto a su elección y le pedirá a alguno de tus compañeros que lo lea en voz alta.
2. Ahora ustedes expresen en una hoja de papel su interpretación de lo escuchado.
3. La ilustración se realizará simultáneamente a la lectura en voz alta.
4. Al finalizar organícense en binas e intercambiaran los trabajos razones que lo motivaron a realizar dicha ilustración.
5. Para concluir esta técnica el docente da oportunidad para que algunos alumnos comuniquen sus hallazgos al grupo.

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53
“Adivina Mi Personaje”

PROPÓSITO: Rescata las principales acciones de los personajes de algún texto, para la mejorar la comprensión y así favorecer
la expresión oral y escrita.
LUGAR: Salón de clase.
TIEMPO: 50 minutos.
MODALIDAD: Individual y colectiva.
MATERIAL: Texto: El queso, la vieja y el viejo.

Competencia genérica a ejercer:


Es sensible al arte y participa en la apreciación e interpretación de sus expresiones en distintos géneros.

Atributo: Experimenta el arte como un hecho histórico compartido que permite la comunicación entre individuos y culturas
en el tiempo y el espacio, a la vez que desarrolla un sentido de identidad. Participa en prácticas relacionadas con el arte.

Competencia disciplinar: Valora y describe el papel del arte, la literatura y los medios de comunicación en la recreación o la
transformación de una cultura teniendo en cuenta los propósitos comunicativos de distintos géneros. Valora el arte como
manifestación de la belleza y expresión de ideas, sensaciones y emociones.

Elementos: Describir, Expresar, Recrea, Crear, Comunicar

PROCEDIMIENTO:
1.- A partir del texto llena el cuadro que se sugiere.
2.-En la primera columna escribe el nombre de los personajes que intervienen en el texto.
3.- En la segunda columna, escribe brevemente la participación que tienen los personajes en el texto.
4.-En la prueba de comprensión rodea con un círculo una de las letras: a, b, c.

PERSONAJE ACCIÓN

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El Queso, La Vieja Y El Viejo

Una vieja y un viejo tenían un queso.


Vino un ratón y se comió el queso, que tenía la vieja y el viejo.
Vino un gato y se comió al ratón, que se comió el queso, que tenían la vieja y el viejo.
Vino un perro y mató al gato, que se comió al ratón, que se comió el queso, que tenían la vieja y el viejo.
Vino un palo y le pegó al perro, que mató al gato, que se comió al ratón, que se comió el queso, que tenían la vieja y el viejo.
Vino el fuego y quemó al palo, que pegó al perro, que mató al gato, que se comió al ratón, que se comió el queso, que tenían la
vieja y el viejo.
Vino el agua y apagó el fuego, que quemó el palo, que pegó al perro, que mató al gato, que se comió al ratón, que se comió el
queso, que tenían la vieja y el viejo.
Vino el buey y se bebió el agua, que apagó el fuego, que quemó el palo, que pegó al perro, que mató al gato, que se comió al
ratón, que se comió el queso, que tenían la vieja y el viejo.
El buey se acostó y el cuento se acabó.
J.A. Sánchez Pérez

PRUEBA DE COMPRENSIÓN

1) ¿Qué tenían el viejo y la vieja?


a) Un queso
b) Un buey
c) Un ratón

2) ¿Quién se comió el queso?:


a) La abuela
b) El abuelo
c) El ratón

3) ¿Quién se comió el ratón?:


a) El buey
b) El gato
c) El viejo

4) ¿Quién mató al gato?:


a) El perro
b) El viejo
c) La vieja

5) ¿Qué ocurrió al final?:


a) El gato se fue con el ratón
b) El agua apagó el fuego
c) El buey se acostó y el cuento se acabó

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INTRUMENTO DE EVALUACIÓN
NOMBRE DEL ALUMNO:__________________________________________

COMPRENSIÓN LECTORA Describe breve y claro la acción del


personaje

Contesta correctamente a todos los


cuestionamientos
ORTOGRAFÍA Su redacción es clara y sin faltas de
ortografía
VALORES Y ACTITUDES Valora el arte y la literatura

Colabora y ayuda a otros

Es t olerante ante las diferencias de


opiniones

TOTAL:__________

“Me Hace Ruido”


PROPÓSITO: Incorpora nuevas palabras que posteriormente puedas utilizar en la producción de textos propios.
LUGAR: Salón de clase o biblioteca.
TIEMPO: 50 minutos
MODALIDAD: Individual.
MATERIAL: Texto de reflexión ¿Qué significa ser pobre?, cuadro, libreta y lápiz.

Competencia genérica a ejercer:


Aprende por iniciativa e interés propio a lo largo de la vida.

Atributo: Articula saberes de diversos campos y establece relaciones entre ellos y su vida cotidiana.

Competencia disciplinar: Produce textos con base en el uso normativo de la lengua, considerando la intención y situación
comunicativa.

Elementos: Redactar, Producir, Comunicar

PROCEDIMIENTO:

1.- A partir de la lectura, selecciona las palabras claves, significativas o “ruidosas”, indispensables para reconstruir la
historia.
2.- Realiza una lista de palabras “ruidosas” e investiga el significado de aquellas que desconozcas.
3.- En tu libreta redacta un escrito libre que incluya las palabras de tu listado.
4.- Utiliza el siguiente cuadro como apoyo:

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PALABRAS “RUIDOSAS” SIGNIFICADO

¿Qué Significa Ser Pobre?


Un Padre económicamente acomodado, queriendo que su hijo supiera lo que es ser pobre, lo llevó para que pasara un par de
días en el monte con una familia campesina.

Pasaron tres días y dos noches en su vivienda del campo. En el carro, retornando a la ciudad, el padre preguntó a su
hijo

—¿Qué te pareció la experiencia?...


Buena, contestó el hijo con la mirada puesta a la distancia.
—Y... ¿qué aprendiste?, insistió el padre...

El hijo contestó:
Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad
del jardín... y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos, berro y otras bellezas. Que nosotros importamos
linternas del Oriente para alumbrar nuestro jardín...mientras que ellos se alumbran con las estrellas y la luna.
Nuestro patio llega hasta la cerca...y el de ellos llega al horizonte. Que nosotros compramos nuestra comida;...ellos,
siembran y cosechan la de ellos. Nosotros oímos CD's... Ellos escuchan una perpetua sinfonía de bombines, pericos, ranas,
sapos cocorrones y otros animalitos....todo esto a veces dominado por la sonora saloma de un vecino que trabaja su monte.
Nosotros cocinamos en estufa eléctrica...Ellos, todo lo que comen tiene ese glorioso sabor del fogón de leña.
Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas.... Ellos viven con sus puertas abiertas,
protegidos por la amistad de sus vecinos.
Nosotros vivimos 'conectados' al celular, a la computadora, al televisor...
Ellos, en cambio, están 'conectados' a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, a su
familia.
El padre quedó impactado por la profundidad de su hijo...y entonces el hijo terminó:
Gracias papá, por haberme enseñado los pobres que somos!
Cada día estamos más pobres de espíritu y de apreciación por la naturaleza que son las grandes obras de nuestro creador. Nos
preocupamos por TENER, TENER, TENER Y MAS TENER en vez de preocuparnos por SER.

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INSTRUMENTO DE EVALUACIÓN

NOMBRE DEL ALUMNO:__________________________________________


NOMBRE DE LA ACTIVIDAD:_______________________________________
HABILIDAD PARA HABILIDAD PARA HABI LIDAD PARA HABILIDAD PARA ACTITUDES Y TOTAL
HABLAR ESCUCHAR ESCRIBIR LEER VALORES

EXCELENTE 10
MUY BIEN 9
BIEN 8
REGULAR 7
SUFICIENTE 6

“Déjame Que Te Cuente”

PROPOSITO: Expresa oralmente hechos o acontecimientos del texto que estás leyendo.
LUGAR: Salón de clase.
TIEMPO: Tres módulos de 50 minutos cada uno.
MODALIDAD: En equipo.
MATERIALES: Fotocopias de 5 cuentos diferentes, una para cada equipo, papel bond, crayolas, plumones, pegamento,
recortes de revistas.

Competencia genérica a ejercer:


Es sensible al arte y participa en la apreciación e interpretación de sus expresiones en distintos géneros.

Atributo: Experimenta el arte como un hecho histórico compartido que permite la comunicación entre individuos y culturas
en el tiempo y el espacio, a la vez que desarrolla un sentido de identidad. Participa en prácticas relacionadas con el arte.

Competencia disciplinar: Valora y describe el papel del arte, la literatura y los medios de comunicación en la recreación o la
transformación de una cultura teniendo en cuenta los propósitos comunicativos de distintos géneros. Valora el arte como
manifestación de la belleza y expresión de ideas, sensaciones y emociones.

Elementos: Describir, Expresar, Recrea, Crear, Comunicar

PROCEDIMIENTO:
1.- Organízate en equipos y lean el texto el texto que tu docente les indique.
2.- Lee el texto y diseña material para hacer una exposición.
3.- A través de una exposición breve, compartan las historias a sus demás compañeros.
4.-Comenten en plenaria una conclusión de cada texto.

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INSTRUMENTO DE EVALUACION
Déjame que te cuente
NOMBRE DEL ALUMNO:________________________________________

CRITERIOS Nivel de desempeño es Nivel de desempeño es Nivel de desempeño Nivel de desempeño


excelente muy bueno. es bueno. es regular.

(10) (9) (8) (7-6)

Calidad de la Presenta al menos tres Elige un tema y argumenta Elige un tema y no Muestra confusión al
exposición y opciones, selecciona y su elección. argumenta su elección. exponer el tema y
argumenta su elección. necesita ayuda.
creatividad

Se expresa de Identifica al menos tres Expresa con precisión una Expresa ideas Ignora la idea principal
manera clara puntos clave del tema a idea sobre lo que interesa generales y necesita del tema.
desarrollar. conocer del tema. definir una idea.

_____________________________ _____________________________

Firma del alumno Firma del evaluador

“Juego De Sombras”

La amplia fachada principal del castillo era de piedra clara y sus grandes ventanales miraban al Rin y a los cañaverales, y más
allá a un paisaje luminoso y abierto de agua, juncos y pasto donde, más lejos aún, las montañas arqueadas de bosques azulados
formaban una suave curva que seguía el desplazamiento de las nubes; sólo cuando soplaba el Foehn, el viento del Sur, se veía
brillar los castillos y los caseríos, diminutas y blancas edificaciones en la lontananza. La fachada del castillo se reflejaba en la
corriente tranquila, alegre y frívola como una muchacha; los arbustos del parque dejaban que su verde ramaje colgara hasta el
agua, y a lo largo de los muros unas góndolas suntuosas pintadas de blanco se mecían en la corriente. Esta parte risueña y
soleada del castillo estaba deshabitada. Desde que la baronesa había desaparecido, todas las habitaciones permanecían
vacías, salvo la más pequeña, en la que como antaño seguía viviendo el poeta Floriberto.

La dueña de la casa era la culpable de la deshonra que había recaído sobre su esposo y sus dominios, y de la antigua
corte y de los numerosos y vistosos cortesanos de antaño ya nada quedaba excepto las blancas y suntuosas góndolas y el
versificador silencioso.

El señor del castillo vivía, desde que la desgracia se había abatido sobre él, en la parte trasera del edificio, donde una
enorme torre aislada de la época de los romanos oscurecía el patio angosto, donde los muros eran siniestros y húmedos, y las
ventanas estrechas y bajas, pegadas al parque sombrío de árboles centenarios, grupos de grandes arces, de álamos, de hayas.

El poeta vivía en total soledad en su ala soleada. Comía en la cocina y a menudo transcurrían muchos días sin que viera
al barón.

-Vivimos en este castillo como sombras -le dijo un día a uno de sus amigos de la infancia que había acudido a visitarlo y que no
resistió más de un día en las inhóspitas habitaciones del castillo muerto. Antaño, Floriberto se había dedicado a componer

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fábulas y rimas galantes para los invitados de la baronesa y, tras las disolución de la alegre compañía, había permanecido en el
castillo sin que nadie le preguntara nada, sencillamente porque su ingenuo y modesto talante temía mucho más los vericuetos
de la vida y la lucha por el sustento que la soledad del triste castillo. Hacía mucho tiempo que no componía ya poemas. Cuando,
con viento de poniente, contemplaba más allá del río y de la mancha amarillenta de los cañaverales el círculo lejano de las
montañas azuladas y el paso de las nubes, y cuando, en la oscuridad de la noche, oía el balanceo de los árboles inmensos en el
viejo parque, componía extensos poemas, pero que carecían de palabras y que nunca podían ser escritos. Unos de estos
poemas se titulaba «El aliento de Dios» y trataba del cálido viento del sur, y otro se llamaba «Consuelo del alma» y era una
contemplación del esplendor de los prados primaverales. Floriberto era incapaz de recitar o de cantar estos poemas, porque no
tenían palabras, pero los soñaba y también los sentía, en particular por las noches. Por lo demás solía pasar la mayor parte de su
tiempo en el pueblo, jugando con los niños rubios y haciendo reír a las muchachas y a las mujeres jóvenes con las que se
cruzaba, quitándose el sombrero a su paso como si fueran damas de la nobleza. Sus días de mayor felicidad eran aquellos en los
que se topaba con doña Inés, la hermosa doña Inés, la famosa doña Inés de finos rasgos virginales. La saludaba con gesto
amplio y profunda inclinación, y la hermosa mujer se inclinaba y reía a su vez y, clavando su mirada clara en los ojos turbados de
Floriberto, proseguía sonriente su camino resplandeciente como un rayo de sol.

Doña Inés vivía en la única casa que había junto al parque asilvestrado del castillo y que antaño había sido un pabellón
anexo de la baronesa. El padre de doña Inés, un antiguo guarda forestal, había recibido la casa en compensación por algún favor
excepcional que le había hecho al padre del actual dueño del castillo. Doña Inés se había casado muy joven regresando al
pueblo poco después convertida en una joven viuda, y vivía ahora, tras la muerte de su padre, en la casa solitaria, sola con una
sirvienta, y una tía ciega.

Doña Inés siempre llevaba unos vestidos sencillos pero bonitos, y siempre nuevos y de suaves colores; seguía teniendo
el rostro juvenil y fino, y su abundante y morena cabellera recogida en gruesas trenzas ceñía su hermosa cabeza. El barón había
estado enamorado de ella, antes incluso de haber repudiado a su mujer de costumbres disolutas, y ahora volvía a estarlo. Se
encontraba por las mañanas en el bosque con ella, y por las noches la llevaba en barca por el río a una cabaña de juncos en los
cañaverales; allí, su sonriente rostro virginal descansaba contra la barba prematuramente encanecida del barón, y los dedos
finos de ella jugaban con la dura y cruel mano de cazador de él.

Doña Inés iba todas las fiestas de guardar a la iglesia, rezaba y daba limosna para los pobres. Visitaba a las ancianas
menesterosas del pueblo, les regalaba zapatos, peinaba a sus nietos, las ayudaba en las labores de costura y, al marchar,
dejaba en sus humildes cabañas el suave resplandor de una joven santa. Todos los hombres la deseaban, y al que fuera de su
agrado y llegara en buen momento le concedía, además del beso en la mano, un beso en los labios, y el que fuera afortunado y
bien parecido podía atreverse, cuando llegara la noche, a escalar su ventana.

Todo el mundo lo sabía, incluso el barón, pese a lo cual la hermosa mujer proseguía en total inocencia y con mirada
sonriente su camino, como una muchachita ajena a cualquier deseo de un hombre. De tanto en tanto, aparecía un amante
nuevo, que la cortejaba discretamente como a una belleza inaccesible, henchido de orgullo y de felicidad por la valiosa
conquista, asombrado de que los demás hombres no se la disputaran y le sonrieran. La casa de doña Inés se levantaba apacible
junto al lindero del parque siniestro, rodeada de rosales trepadores y aislada como en un cuento de hadas, y allí vivía ella,
entraba y salía, fresca y tierna como una rosa una mañana de verano, con un resplandor puro en su rostro de niña y las pesadas
trenzas aureolando su cabeza de finas facciones.

Las ancianas pobres del pueblo la bendecían y le besaban las manos, los hombres la saludaban con profunda
inclinación y sonreían a su paso, y los niños corrían hacia ella tendiéndole las manitas y dejándose acariciar en las mejillas.

-¿Por qué eres así? -le preguntaba a veces el barón amenazándola con mirada severa.
-¿Acaso tienes algún derecho sobre mí? -respondía doña Inés con ojos asombrados y jugando con sus trenzas morenas.

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Quien más enamorado estaba era Floriberto, el poeta. A él el corazón le daba brincos cuando la veía. Cuando oía algún
comentario malévolo sobre ella, sufría, sacudía la cabeza y no le daba crédito. Si los niños se ponían a hablar de ella, se le
iluminaba el rostro y prestaba el oído como si escuchara una canción. Y de todos sus sueños, el más hermoso consistía en soñar
despierto con doña Inés. Entonces lo adornaba con todo, con lo que amaba y con lo que le parecía hermoso, con el viento de
poniente y con el horizonte azulado, y con todos los luminosos prados primaverales, que disponía a su alrededor; y en ese
cuadro introducía toda la nostalgia y el cariño inútil de su existencia de niño inútil. Una noche, a principios de verano, tras un largo
período de silencio, un soplo de vida nueva sacudió la torpeza del castillo. El estruendo de un cuerno atronó en el patio donde
penetró un coche que se detuvo entre chirridos. Se trataba del hermano del barón que venía de visita, un hombre alto y bien
parecido, que lucía una perilla puntiaguda y una mirada enojada de soldado, acompañado por un único sirviente. Se entretenía
bañándose en las aguas del Rin y disparando a las gaviotas plateadas para pasar el rato. Iba con frecuencia a caballo a la ciudad
cercana de donde regresaba por las noches, borracho, y también hostigaba ocasionalmente al pobre poeta y se peleaba cada
dos por tres con su hermano. No paraba de darle consejos, de proponerle arreglos y nuevas dependencias, de recomendarle
transformaciones y mejoras, que nada representaban en su caso, ya que él nadaba en la abundancia gracias a su matrimonio,
mientras que el barón era pobre y no había conocido más que desdichas y sinsabores durante la mayor parte de su vida.

Su visita al castillo se debía a un capricho que ya le empezó a pesar al cabo de la primera semana. No obstante se
quedó y no dijo ni palabra de marcharse, pese a que a su hermano la idea no le habría disgustado en absoluto. Y es que había
visto a doña Inés y había empezado a cortejarla.

No pasó mucho tiempo y, un día, la sirvienta de la hermosa mujer lució un vestido nuevo, regalo del barón forastero. Y al
cabo de otro poco, ya recogía junto a muro del parque los mensajes y las flores que le entregaba el sirviente del mismo barón
forastero. Y tras unos pocos días más, el barón forastero y doña Inés se encontraron un hermoso día de verano en una cabaña
en medio del bosque y él le besó la mano, y la boquita menuda y el cuello tan blanco. Pero cuando doña Inés iba al pueblo y él se
cruzaba con ella, entonces el barón forastero la saludaba con una profunda reverencia y ella le agradecía el saludo como una
muchacha de diecisiete años

Volvieron a transcurrir unos días, y una noche que se había quedado solo, el barón forastero vio una nave con un
remero y una mujer deslumbrante a bordo que descendía la corriente. Y lo que su curiosidad en la oscuridad no pudo saciar le
quedó confirmado con creces al cabo de unos días: aquella a la que había estrechado contra su corazón a mediodía en la
cabaña del bosque y a1 que había encandilado con sus besos surcaba las oscuras aguas del Rin por las noches en compañía de
su hermano y desaparecía con él en los cañaverales.

El forastero se volvió taciturno y tuvo pesadillas. Su amor por doña Inés no era como el que se siente por un trofeo de
caza apetecible sino como el que se siente por un valioso tesoro. Cada uno de sus besos lo colmaba de dicha y de asombro,
asustado de que tanta pureza y tanta dulzura hubieran sucumbido a su reclamo. Con lo que a ella la había amado más que a
otras mujeres, y junto a ella había recordado su juventud, y así la había abrazado con ternura, agradecimiento, y consideración a
la vez. A ella que, cuando llegaba la noche, se perdía en la oscuridad con su hermano. Entonces se mordió los labios y sus ojos
lanzaron destellos de ira.

Indiferente a todo lo que estaba sucediendo e insensible a la atmósfera de velada pesadumbre que se cernía sobre el
castillo, el poeta Floriberto seguía llevando su apacible existencia. Le disgustaban las vejaciones y tormentos ocasionales del
huésped del castillo, pero de antaño estaba acostumbrado a soportar escarnios de este tipo. Evitaba al forastero, se pasaba el
día entero en el pueblo o con los pescadores a orillas del Rin, y se dedicaba a fantasear vaporosas ensoñaciones en el calor de la
noche. Y una mañana tomó conciencia de que las primeras rosas de té junto al muro del patio del castillo empezaban a florecer.
Hacía ya tres veranos que solía depositar las primicias de estas insólitas rosas en el umbral de la puerta de doña Inés y se
alegraba de poder ofrecerle por cuarta vez consecutiva este modesto y anónimo regalo.

Aquel mismo día, a mediodía, el forastero se encontró con la hermosa doña Inés en el bosque de hayas. No le preguntó
dónde había ido la víspera y la antevíspera a la caída de la noche. Clavó su mirada casi horrorizada en los ojos inocentes y

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apacibles y, antes de irse, le dijo:

-Vendré esta noche a tu casa cuando anochezca. ¡Deja la ventana abierta!


-Hoy no - respondió suavemente ella -, hoy no.
-Pues vendré.
-Mejor otro día. ¿Te parece? Hoy no, hoy no puedo.
-Vendré esta noche. Esta noche o nunca. Haz lo que quieras.

Ella se separó de su abrazo y se alejó.

Al anochecer, el forastero estuvo al acecho del río hasta que cayó la noche. Pero la barca no se presentó Entonces se
encaminó hacia la casa de su amada y se ocultó detrás de un matorral con el fusil entre las piernas.

El aire era cálido y apacible. Los jazmines perfumaban la atmósfera y tras una hilera de nubecitas blancas el cielo se fue
llenando de pequeñas estrellitas apagadas El canto profundo de un pájaro solitario se elevó en e parque.

Cuando ya casi era noche cerrada, giró con paso taimado un hombre junto a la casa, casi furtivo. Llevaba el sombrero
profundamente hundido sobre los ojos, pero estaba todo tan oscuro que se trataba de una precaución inútil. En la mano derecha
llevaba un ramo de rosas blancas que proyectaban una claridad apagada en la noche El que estaba al acecho agudizó la mirada
y armó el fusil

El recién llegado alzó la mirada hacia las ventanas de las que no brillaba luz alguna. Entonces se acercó a 1a puerta, se
agachó y estampó un beso en el picaporte metálico de la puerta.

En ese instante surgió la llama, se oyó un estampido seco que el eco repitió suavemente en las profundidades del
parque. El portador de las rosas dobló las rodillas, después cayó hacia atrás y tras unos breves espasmos silenciosos quedó
tumbado de espaldas en la gravilla.

El que estaba al acecho permaneció todavía un buen rato oculto, pero nadie apareció y tampoco nada se movió en la
casa silenciosa. Entonces salió con prudencia de su escondite y se agachó sobre la víctima de su disparo, que yacía con la
cabeza descubierta pues había perdido el sombrero en su caída. Compungido, reconoció con asombro al poeta Floriberto.

-¡Así que él también! -se lamentó alejándose

Las rosas quedaron esparcidas por el suelo, una de ellas en medio del charco de sangre del poeta. En el campanario del
pueblo sonó la hora. El cielo se cubrió de nubes blancuzcas, hacia las que la inmensa torre del castillo se alzaba como un gigante
que se hubiese dormido erguido. La corriente perezosa del Rin cantaba su dulce melodía y, en el interior del parque sombrío el
pájaro solitario siguió cantando hasta pasada la medianoche.

“El Cuento Del Sillón De Mimbre”

Un joven estaba sentado en su solitaria buhardilla. Le hubiese gustado llegar a ser pintor; pero para ello debía superar
algunas cosas bastante difíciles, y para empezar vivía tranquilamente en su buhardilla, se iba haciendo -algo mayor y había
adquirido la costumbre de pasarse horas ante un pequeño espejo y dibujar bocetos de autorretratos. Estos dibujos llenaban ya
todo un cuaderno, y algunos le habían complacido mucho.

-Considerando que aún no poseo ninguna preparación en absoluto -decía para sus adentros-, esta hoja me ha salido
francamente bien. Y qué arruga más interesante allí, junto a la nariz. Se nota que tengo algo de pensador o cosa por el estilo.
únicamente me falta bajar un poquito más las comisuras de la boca, eso crea una impresión singular, claramente melancólica.

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Sólo que al volver a contemplar los dibujos al cabo de cierto tiempo, en general ya no le gustaban nada. Eso le incomodaba, pero
dedujo que se debía a que estaba progresando y cada vez se exigía más.

La relación del joven con su buhardilla y con las cosas que allí tenía no era de las más deseables e íntimas, pero no
obstante tampoco era mala. No les hacía más ni menos injusticia de lo habitual entre la mayoría de la gente, a duras penas las
veía y las conocía poco.

En ocasiones, cuando no acababa, una vez más, de lograr un autorretrato, leía libros en los que trababa conocimiento
con las experiencias de otros hombres que, al igual que él, habían comenzado siendo jóvenes modestos y totalmente
desconocidos, y después habían llegado a ser muy famosos. Le gustaba leer esos libros, y en ellos leía su futuro.

Un día estaba sentado en casa, malhumorado otra vez y deprimido, leyendo el relato de la vida de un pintor holandés
muy famoso. Leyó que ese pintor sufría una verdadera pasión, incluso un delirio, que estaba absolutamente dominado por una
urgencia de llegar a ser un buen pintor. El joven pensó que ese pintor holandés se le parecía bastante. Al proseguir la lectura fue
descubriendo muchos detalles que muy poco tenían en común con su propia experiencia. Entre otras cosas leyó que cuando
hacía mal tiempo y no era posible pintar al aire libre, ese holandés pintaba, con tenacidad y lleno de pasión, todos los objetos
sobre los que se posaba su mirada, incluso los más insignificantes. Así, una vez había pintado un viejo taburete desvencijado, un
vasto, burdo taburete de cocina campesina hecho de madera ordinaria, con un asiento de paja trenzada bastante gastado. Con
tanto amor y tanta fe, con tanta pasión y tanta entrega había pintado el artista ese taburete, el cual con toda certeza nunca
hubiese merecido la atención de nadie de no mediar esa circunstancia que había llegado a constituir uno de sus cuadros más
bellos. El escritor empleaba muchas palabras hermosas, incluso conmovedoras, para describir ese taburete pintado.

Llegado a ese punto, el lector se detuvo y reflexionó. Había descubierto algo nuevo y debía intentarlo. Inmediatamente -
pues era un joven de determinaciones extraordinariamente rápidas- decidió imitar el ejemplo de ese gran maestro y probar
también ese camino hacia la fama.

Echó un vistazo a su buhardilla y advirtió que, de hecho, hasta entonces se había fijado realmente muy poco en las
cosas entre las cuales vivía. No logró encontrar ningún taburete desvencijado con un asiento de paja trenzada, tampoco había
ningún par de zuecos; ello le afligió y le desanimo un instante y estuvo a punto de sucederle lo de tantas otras veces, cuando la
lectura del Mato de la vida de los grandes hombres le había hecho desfallecer: entonces comprendió que le faltaban y buscaba en
vano precisamente todas esas menudencias e inspiraciones y maravillosas providencias que de modo tan agradable intervenían
en la vida de aquellos otros. Pero pronto se recompuso y se hizo cargo de que en ese momento era totalmente cosa suya
emprender con tesón el duro camino hacia la fama. Examinó todos los objetos de su cuartito y descubrió un sillón de mimbre, que
muy bien podría servirle de modelo.

Acercó un poco el sillón con el pie, afiló su lápiz de dibujante, apoyó el cuaderno de bocetos sobre la rodilla y comenzó a
dibujar. Consideró que la forma ya quedaba bastante bien indicada con un par de ligeros trazos iniciales y, con rapidez y energía,
pasó a delinear el contorno con un par de trazos gruesos. Le cautivó una profunda sombra triangular en un rincón, vigorosamente
la reprodujo, y así fue tirando adelante hasta que algo comenzó a estorbarle.

Continuó aún un rato más, luego levantó el cuaderno a cierta distancia y contempló su dibujo con ojo crítico. Entonces
advirtió que el sillón de mimbre quedaba muy desfigurado.

Encolerizado, añadió una línea, y después fijó una mirada furibunda sobre el sillón. Algo fallaba. Eso le enfadó:

-¡Maldito sillón de mimbre! -gritó con vehemencia 1 ¡en mi vida había visto un bicho tan caprichoso!
El sillón crujió un poco y replicó serenamente:
-¡Vamos, mírame! Soy como soy y ya no cambiaré.
El pintor le dio un puntapié. Entonces el sillón retrocedió y volvió a adquirir un aspecto totalmente distinto.

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-¡Estúpido sillón -gritó el jovenzuelo-, todo lo tienes torcido e inclinado!
El sillón sonrió un poco y dijo con dulzura:
-Eso es la perspectiva, jovencito.
Al oírlo, el joven gritó:
-¡Perspectiva! -gritó airado-. ¡Ahora este zafio sillón quiere dárselas de maestro! ¡La perspectiva es asunto mío, no tuyo, no lo
olvides!
Con eso, el sillón no volvió a hablar. El pintor se puso a recorrer enérgicamente el cuarto, hasta que abajo alguien golpeó
enfurecido. el techo con un palo. Ahí abajo vivía un anciano, un estudioso, que no soportaba ningún ruido.

El joven se sentó y volvió a ocuparse de su último autorretrato. Pero no le gustó. Pensó que en realidad su aspecto era
más atractivo e interesante, y era cierto.

Entonces quiso proseguir la lectura de su libro. Pero seguía hablando de ese taburete de paja holandés y eso le
molestó. Le parecía que verdaderamente armaban demasiado alboroto por ese taburete y que en realidad...

El joven sacó su sombrero de artista y decidió ir a dar una vuelta. Recordó que en otra ocasión, mucho tiempo atrás, ya
le había llamado la atención cuán insatisfactoria resultaba la pintura. Sólo deparaba molestias y desengaños y, por último,
incluso el mejor pintor del mundo sólo podía representar la simple superficie de las cosas. A fin de cuentas ésa no era profesión
adecuada para una persona amante de lo profundo. Y, de nuevo, como ya tantas otras veces, consideró seriamente la idea de
seguir una vocación aún más temprana: mejor ser escritor. El sillón de mimbre quedó olvidado en la buhardilla. Le dolió que su
joven amo se hubiese marchado ya. Había abrigado la esperanza de que por fin llegaría a entablarse entre ellos la debida
relación. Le hubiese gustado muchísimo decir una palabra de vez en cuando, y sabía que podía enseñar bastantes cosas útiles a
un joven. Pero, desgraciadamente, todo se malogró.

“Sueño De Flautas”
«Toma esto», dijo mi padre, y me alcanzó una pequeña flauta de hueso, «tómala y no olvides a tu anciano padre cuando alegres
a la gente con tu música en países lejanos. Es tiempo de que veas el mundo y aprendas algo. He mandado hacer esta flauta,
porque no te gusta ninguna otra tarea, excepto cantar. Piensa también que debes tocar siempre canciones bonitas y amables, de
lo contrario sería malgastar el don que Dios te ha concedido. »

Mi querido padre entendía poco de música, era un erudito. Él pensaba que yo no tenía más que soplar en la linda flauta
para que todo anduviera bien. Como no lo quería despojar de su creencia, le agradecí, guardé la flauta y procedí a despedirme.

Nuestro valle me era conocido hasta el gran molino del caserío; detrás comenzaba el mundo, y debo admitir que me
gustó mucho. Una abeja fatigada de volar se había posado sobre mi manga, y la llevé conmigo para tener, en mi primer
descanso, un mensajero que llevara enseguida mis saludos a la patria que dejaba atrás.

Bosques y praderas acompañaban mi camino, y muy lozano también el río me acompañaba. Descubrí que el mundo se
diferenciaba poco de mi patria. Los árboles y flores, las espigas de trigo y los avellanos me hablaban; yo cantaba sus canciones
con ellos, y ellos me comprendían, como en casa. De pronto mi abeja despertó, se arrastró despaciosamente hasta mi hombro,
levantó el vuelo y giró dos veces en torno a mí con su zumbido dulce y profundo; luego se orientó rectamente hacia atrás, hacia el
hogar.

En eso surgió del bosque una muchacha joven, que llevaba un cesto en el brazo y un sombrero de paja de ala ancha
que dejaba en sombras la rubia cabeza.

«Dios te guarde», le dije, «¿adónde vas?»


«Debo llevar la comida a los segadores», dijo. Y se puso a caminar a mi lado. «¿Y tú, dónde quieres ir?»
«Voy a conocer el mundo, mi padre me ha enviado. Él cree que yo debo tocar mi flauta en público, ante la gente, pero yo no sé
hacerlo bien todavía, antes debo aprender mucho.»

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«Bueno, bueno. ¿Y qué sabes hacer en realidad? Porque algo debes saber.»
«Nada en especial. Puedo cantar canciones.»
«¿Qué clase de canciones?»
«De todo tipo ¿sabes? A la mañana y a la noche, ¿a los árboles, a las bestias, a las flores. Ahora, por ejemplo, podría cantar una
canción bonita acerca de una muchacha joven que sale del bosque para llevar la comida a los segadores.»
«¿Puedes hacerlo? ¡Cántala entonces!»
«Lo haré, pero, ¿cómo te llamas?»
«Brigitte.»

Entonces entoné la canción de la linda Brigitte con el sombrero de paja, y lo que llevaba en el cesto, y de cómo las flores
la miraban cuando pasaba y los vientos azules la seguían a lo largo del cerco del jardín, y todo lo relacionado con ello. Atendió
seriamente a la canción, y me dijo que era buena. Y cuando le comenté que estaba hambriento, levantó la tapa del cesto y extrajo
un pedazo de pan. Mientras yo le echaba el diente con ahinco, al tiempo que continuaba ágilmente la marcha, ella me dijo: «No
se debe comer a la carrera. Una cosa después de la otra». Entonces nos sentamos sobre la hierba, yo comí mi pan y ella se
abrazó las rodillas con sus manos bronceadas y me miró.

«¿Quieres volver a cantarme alguna otra cosa?». preguntó cuando dejé de comer.
«Con gusto. ¿Qué quieres que cante?»
«Algo acerca de una chica que está triste porque ha sido abandonada por su novio.»
«No, no puedo. No conozco eso, y tampoco debe uno estar triste. Mi padre dijo que debo cantar siempre canciones graciosas y
amables. Te cantaré algo acerca del cuclillo o de la mariposa.»
«Y de amor, ¿no sabes ninguna?» preguntó luego.
«¿De amor? Oh sí, eso es lo más lindo de todo.»

Enseguida empecé una canción acerca de cómo el rayo de sol está enamorado de las rojas amapolas y juega con ellas
lleno de alegría. Y de la hembra del pinzón, cuando aguarda al pinzón y al llegar éste vuela como si estuviera asustada. Y seguí
cantando acerca de la muchacha de ojos pardos y del joven que llega y canta y recibe un pan de regalo; pero ahora no quiere
más pan, quiere un beso de la doncella y quiere ver dentro de sus ojos pardos, y canta y canta hasta que ella empieza a sonreír y
le cierra la boca con sus labios.

Entonces Brigitte se inclinó y cerró mi boca con sus labios; luego cerró los ojos y los volvió a abrir. Y yo miré las estrellas
cercanas de un dorado oscuro y en ellas estábamos reflejados yo mismo y un par de blancas flores del prado.

«El mundo es muy hermoso», dije, «mi padre tenía razón. Pero ahora te ayudaré a llevar estas cosas hasta dónde está esa
gente.»

Tomé su cesto y proseguimos el camino. Su paso sonaba con el mío y su alegría coincidía con la mía, y el bosque
hablaba delicado y fresco desde la montaña. Yo nunca había caminado tan contento. Durante un largo rato canté con fuerza,
hasta que tuve que cesar de puro exceso; era demasiado todo lo que susurraba y hablaba desde el valle y la montaña, desde la
hierba y el follaje, desde el río y los matorrales.

Entonces pensé: si pudiera comprender y cantar al mismo tiempo las mil canciones del universo, del pasto y las flores,
de los hombres y las nubes, de la floresta y el bosque de pinares, y también de los animales. Y asimismo todas las canciones de
los mares lejanos y las montañas, de las estrellas y la luna; y si todo eso pudiera simultáneamente resonar en mi interior y ser
cantado, entonces yo sería como el buen Dios y cada canción debería ser como una estrella en el cielo.

Pero mientras yo pensaba de este modo, lo cual me había dejado silencioso y maravillado, pues antes jamás se me
habían ocurrido cosas así, Brigitte se detuvo y sujetó firmemente el asa del cesto.

«Ahora debo subir», dijo. «Allá arriba está nuestra gente. ¿Y tú, a dónde vas? ¿Por qué no vienes conmigo?»
«No, no puedo ir contigo. Tengo que ver el mundo. Muchas gracias por el pan, Brigitte, y por el beso. Pensaré en ti.»

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Ella tomó su cesto con la comida; y otra vez sus ojos de sombras pardas se inclinaron sobre mí, y sus labios se
adhirieron a los míos. Su beso fue tan bueno y dulce, que casi me puse triste de pura felicidad. Entonces le dije adiós y marché
presuroso carretera abajo.

La muchacha subió lentamente por la montaña; se detuvo bajo el follaje que caía al borde del bosque, y miró hacia
abajo donde yo estaba. Y cuando le hice señas y, agité el sombrero sobre mi cabeza, inclinó ella la suya .una vez más y
desapareció en silencio, como una imagen, entre la sombra de las hayas.

Yo, por mi parte, continué tranquilo el camino sumido en mis pensamientos, hasta que el sendero dio la vuelta en un
recodo.
Allí había un molino, y junto al molino se hallaba una barca en el agua. Un hombre sentado en la barca parecía estar
esperándome; en efecto, cuando me saqué el sombrero y subí a bordo, la barca comenzó a navegar enseguida río abajo. Me
senté en la mitad de la embarcación, y el hombre atrás, al timón. Y cuando le pregunté a dónde íbamos, levantó la vista y me miró
con ojos grises y velados.

«Donde quieras», dijo con voz apagada. «Río abajo hacia el mar o a las grandes ciudades, la elección es tuya. Todo me
pertenece. »
«¿Todo te pertenece? ¿Entonces eres el rey?»
Quizá dijo él. «Y tú eres un poeta, según creo. ¡Cántame entonces una canción de viaje!»

Me infundía temor ese hombre serio y sombrío, y además nuestra barca navegaba tan rápido y sin ruido río abajo, que
saqué fuerzas de flaqueza y canté acerca del río que lleva las naves y en el que se refleja el sol; el río, que es más ruidoso en
contacto con las orillas rocosas y termina alegremente su peregrinaje.

El semblante de aquel hombre permanecía impasible; cuando finalicé, asintió silenciosamente, como uno que sueña. Y
enseguida, ante mi asombro, él mismo comenzó a cantar. Y también cantó acerca del río y del viaje del río por los valles, y su
canción era más bella y vigorosa que la mía, pero todo sonaba muy distinto.

El río, tal como él lo cantaba, bajaba como un ser destructor dando tumbos desde las montañas, hosco y salvaje,
rechinando los dientes al sentirse refrenado por los molinos y presionando por los puentes; odiaba a todos los barcos que debía
sostener; y bajo sus olas, y entre largas y verdes plantas acuáticas, mecía sonriente los blancos cuerpos de los ahogados.

Nada de esto me gustaba; pero su tono era tan hermoso y enigmático que quedé completamente confundido, y
angustiado callé. Si lo que aquel cantor viejo, sutil e inteligente cantaba con su voz sofocada era cierto, entonces todas mis
canciones habían sido nada más que tontería, torpes juegos infantiles. Entonces el mundo no era básicamente bueno y lleno de
luz, como el corazón de Dios, sino opaco y sufriente, malo y sombrío; los bosques no susurraban de placer, susurraban de dolor.

Seguimos navegando. Las sombras se hicieron más largas, y cada vez que yo comenzaba a cantar mi voz sonaba
menos clara, e iba apagándose. Y cada vez el extrafío cantor respondía con una canción que hacía al mundo más y más
incomprensible y doloroso, y a mí me dejaba más y más desconcertado y triste.

Me dolía el alma, y sentía no haberme quedado en tierra junto a las flores o al lado de la bella Brigitte; para consolarme,
empecé a cantar en la oscuridad creciente, con voz fuerte a través del rojo resplandor del anochecer, la canción de Brigitte y de
sus besos.

Se inició el ocaso y enmudecí. El hombre al timón cantó, y también él cantó del amor y del placer del amor, de ojos
oscuros y ojos azules, de labios rojos y húmedos, y era hermoso y conmovedor lo que cantaba Reno de pena a medida que
oscurecía sobre el río. Pero en su canción el amor era también lúgubre y temible, y se había convertido en un secreto mortal,
dentro del cual los hombres, extraviados y dolidos, tanteaban entre penurias y anhelos, y se torturaban y mataban los unos a los
otros.

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Yo escuchaba y quedé muy fatigado y entristecido, como si hubiera estado viajando durante años a través de la mayor
miseria y aflicción. Sentía que del desconocido emanaba y se deslizaba en mi corazón una permanente, silenciosa, fría corriente
de pena y mortal angustia.

«Así que la vida no es lo más elevado y hermoso», dije finalmente con amargura, «sino la muerte. Entonces te ruego, olí triste
monarca, que cantes una canción a la muerte.»

El hombre al timón cantó de la muerte, y cantó más bellamente que antes. Pero tampoco era la muerte lo más hermoso y alto,
tampoco en ella había consuelo. La muerte era vida, y la vida muerte, y estaban enzarzadas entre sí en un furioso combate de
amor, y esto era lo último y el sentido del mundo, y de allí se desprendía un resplandor que podía, a pesar de todo, alabar toda
miseria, pero también una sombra que enturbiaba todo placer y belleza rodeándolos de tiniebla. Pero desde esa tiniebla ardía el
placer más bella e íntimamente, y el amor ardía más profundo en medio de esa noche.

Yo escuchaba y me había quedado totalmente en silencio; no existía en mí otra voluntad que la del extranjero. Su
mirada descansó sobre mí, callada y con una cierta bondad melancólica, y sus ojos grises estaban cargados del dolor y la
belleza del mundo. Me sonrió, y entonces cobré ánimos y le rogué en mi necesidad: «¡Ah, retorna, por favor! Tengo miedo aquí
en la noche, quisiera volver a la casa de mi padre, o volver para encontrar a Brigitte.»

El hombre se levantó y señaló la noche; el farol resplandeció claramente sobre su rostro enjuto e imperturbable. «Ningún camino
va hacia atrás», dijo seria y amablemente, «hay que proseguir siempre hacia delante, si se quiere conocer el mundo. Y de la
muchacha de los ojos oscuros ya has tenido lo mejor y más hermoso, y cuanto más te alejes de ella, tanto más hermoso y mejor
será. Pero marcha hacia donde quieras; te daré mi lugar al timón.»

Yo me hallaba tremendamente entristecido, pero sabía que él tenía razón. Lleno de nostalgia pensé en Brigitte y en mi país y en
todo lo que había sido hasta entonces cercano, luminoso y mío, y en todo lo que había perdido. Pero en ese momento iba a tomar
el sitio del extraño y conducir el timón. Así debía ser.

Me levanté en silencio y me dirigí a través de la barca al asiento del timonel; el hombre se acercó a mí también en silencio, y
cuando estuvimos el uno frente al otro me miró fijamente a la cara y me dio su farol.

Pero cuando me senté al timón y hube afianzado el farol junto a mí, me encontré solo en la barca; advertí con un profundo
estremecimiento que el hombre había desaparecido. Sin embargo, no me sentía asustado, lo había presentido. Me parecía que
el hermoso día de viaje, Brigitte, mi padre y la patria habían sido sólo un sueño, y que yo era un viejo apenado y que siempre
había viajado a través de aquel río nocturno.

Comprendí que no debía llamar a ese hombre, y el reconocimiento de la verdad se desplomó sobre mí como una
helada.
Para saber lo que ya presentía, me incliné sobre el agua y alcé el farol, y desde la negra superficie me miró un rostro
penetrante y serio con ojos grises, un rostro viejo y sabio. Era el mío.

Y como ningún camino lleva hacia atrás, continué el viaje por las aguas oscuras a través de la noche.

“El Rey Yu”


Un relato de la antigua China

La historia de la antigua China ofrece escasos ejemplos de monarcas y estadistas que fuesen derrocados a causa de
haber caído bajo la influencia de una mujer y de un enamoramiento. Uno de estos raros ejemplos-y uno muy notable- es el del
rey Yu de Tchou y su mujer Bau Si.

El país de Tchou lindaba por el oeste con los territorios de los bárbaros mongoles, y la sede de su Corte, Fong, se
encontraba en medio de una región poco segura, que de vez en cuando se veía expuesta a los asaltos y saqueos de aquellas

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tribus bárbaras. Por ello fue preciso ocuparse de reforzar al máximo las fortificaciones fronterizas y, sobre todo, de proteger
mejor la Corte.

Los libros de historia nos dicen que el rey Yu, el cual no era un mal estadista y sabía prestar atención a los buenos
consejos, supo compensar las desventajas de su frontera adoptando inteligentes medidas, pero que todas estas inteligentes y
meritorias obras quedaron destruidas por los caprichos de una bonita mujer.

En efecto, con ayuda de todos sus príncipes vasallos, el rey estableció en la frontera occidental una línea de defensa,
línea de defensa que, como todas las creaciones políticas, presentaba un doble carácter, a saber: moral, por una parte, y
mecánico, por otra. El fundamento moral del tratado era el juramento y la fidelidad de los príncipes y sus oficiales, cada uno de
los cuales se comprometía a acudir con sus soldados a la Corte a socorrer al rey a la primera señal de alarma. A su vez, el
principio mecánico, del cual se ocupaba el rey, consistía en un bien pensado sistema de torres, que hizo construir en su frontera
occidental. En cada una de estas torres debía montarse guardia día y noche; las torres estaban provistas de tambores muy
potentes. En caso de una invasión enemiga por cualquier punto de la frontera, la torre más próxima redoblaría su tambor; de
torre en torre esta señal recorrería todo el país en un tiempo mínimo.

Este inteligente y loable dispositivo ocupó largo tiempo al rey Yu, quien tuvo que celebrar conferencias con sus
príncipes, considerar los informes de los arquitectos, organizar la instrucción del servicio de guardia. Ahora bien, el rey tenía una
favorita llamada Bau Si, una mujer hermosa que supo hacerse con una influencia sobre el corazón y los sentidos del rey, mayor
de lo que puede convenir a un monarca y a su reino. Al igual que su señor, Bau Si seguía con curiosidad e interés los trabajos que
se realizaban en la frontera, del mismo modo que una niña vivaracha e inteligente contempla, de vez en cuando, con admiración
y envidia los juegos de los muchachos. Para que lo comprendiese todo perfectamente, uno de los arquitectos le había
construido un delicado modelo -de arcilla pintada y cocida-de la línea de defensa; este modelo representaba la frontera y el
sistema de torres, y en cada una de las graciosas torrecillas había un guardia de arcilla infinitamente pequeño y que en vez de
tambor llevaba colgada una diminuta campanilla. Este bonito juguete constituía el pasatiempo favorito de la mujer del rey, y
cuando alguna vez estaba de malhumor, sus doncellas solían proponerle jugar al «ataque bárbaro».

Entonces colocaban todas las torrecillas, hacían tañer las campanillas enanas, y así disfrutaban y se entretenían
mucho.

El día astrológicamente favorable en que, concluidas al fin las obras, instalados los tambores y preparado el servicio de
guardia, se puso a prueba, previo acuerdo, la nueva línea de defensa, fue una ocasión gloriosa para el rey. Orgulloso de su
realización, se mostraba muy impaciente; los cortesanos esperaban para darle sus parabienes, pero la más ansiosa y excitada
era la hermosa mujer Bau Si, la cual casi no podía esperar que concluyesen todas las ceremonias y rogaciones previas.

Por fin llegó la hora señalada, y por primera vez comenzó a desarrollarse en gran escala y de verdad el juego de las
torres y los tambores que tan a menudo había hecho pasar un buen rato a la mujer del rey. Ésta apenas podía contener sus
ansias de comenzar a intervenir en el juego y a dar órdenes, tan grande era su alegre excitación. El rey le lanzó una grave
mirada, y con esto se controló. Había llegado el momento; ahora jugarían al «ataque bárbaro» en grande y con torres de verdad,
con hombres y tambores de verdad, para ver cómo resultaba todo. El rey dio la señal, el mayordomo mayor transmitió la orden al
capitán de la caballería, éste trotó hasta la primera torre y dio orden de redoblar el tambor. El redoble retumbó potente y
profundo, su sonido alcanzó todos los oídos, festivo y profundamente conmovedor. Bau Si se había puesto pálida de emoción y
comenzó a temblar. El gran tambor de batalla redoblaba con fuerza su vasto ritmo estremecedor, un canto lleno de presagios y
amenazas, lleno de lo venidero, de guerra y miseria, de miedo y derrota. Todos lo escuchaban con profundo respeto. Cuando el
sonido comenzaba a extinguirse, de la torre siguiente salió la réplica, lejana y débil, la cual se fue perdiendo rápidamente, y
después no se oyó nada más, y al cabo de unos instantes se rompió el festivo silencio, la gente volvió a alzar la voz, se pusieron
en pie y comenzaron a charlar.

Entretanto, el profundo y atronador redoble fue pasando de la segunda a la tercera y a la décima y a la trigésima torre, y
cuando se dejaba oír, todos los soldados de esa zona tenían estrictas órdenes de presentarse de inmediato en el lugar
convenido, armados y con la bolsa de provisiones llena; todos los capitanes y coroneles debían prepararse para la marcha sin

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pérdida de tiempo y apresurarse al máximo; también debían enviar ciertas órdenes preestablecidas al interior del país.
Dondequiera que se oía el redoble del tambor se interrumpían el trabajo y las comidas, los juegos y el sueño, se empaquetaba,
se ensillaba, se recogía, se emprendía la marcha a pie y a caballo. En breve espacio de tiempo, de todos los distritos de los
alrededores salían tropas presurosas con destino a la Corte de Fong.

En Fong, en el patio de palacio, se había relajado pronto la profunda emoción e interés que se habían apoderado de
todos los ánimos al redoblar el terrible tambor. La gente paseaba por el jardín de la Corte charlando animadamente, toda la
ciudad estaba de fiesta, y cuando, transcurridas menos de tres horas, comenzaron a aproximarse ya cabalgatas pequeñas y
más grandes, procedentes de dos direcciones, y luego, de hora en hora, fueron llegando más y más -lo cual duró todo ese día y
los dos siguientes-, el rey, sus cortesanos y sus oficiales fueron presa de un creciente entusiasmo.

El rey se vio colmado de agasajos y congratulaciones, los arquitectos fueron invitados a un banquete y el tambor de la
primera torre, el que había dado el primer redoble, fue coronado por el pueblo, paseado en andas por las calles y obsequiado por
todos.

La mujer del rey, Bau Si, estaba absolutamente entusiasmada y como embriagada. Su juego de torrecitas y
campanillas se había hecho realidad de forma mucho más espléndida de lo que nunca hubiese podido imaginar. Por arte de
magia, la orden había desaparecido en el solitario país, envuelta en la amplia onda sonora del redoble del tambor; y su resultado
llegaba ahora, vivo, real, como un eco de lontananza, el emocionante bramido de ese tambor había producido un ejército, un
ejército de cientos y miles de hombres bien armados que iban llegando por el horizonte, a pie y a caballo, en continuó flujo, en
continuo y rápido avance: arqueros, caballería ligera y pesada, lanceros, iban llenando gradualmente, con creciente barullo,
todo el espacio disponible alrededor de la ciudad, donde eran acogidos y se les indicaban sus posiciones, donde eran
aclamados y obsequiados, donde acampaban, levantaban tiendas y encendían fogatas. Esto continuó día y noche; como
duendes de fábula surgían de la tierra gris, lejanos, diminutos, envueltos en nubes de polvo, para finalmente formar filas, hechos
sobrecogedora realidad, bajo las miradas de la Corte y de la embelesada Bau Si.

El rey Yu estaba muy satisfecho, y en particular le complacía el arrobamiento de su favorita; llena de felicidad,
resplandecía como una flor y el rey nunca la había visto tan bella. Pero las festividades duran poco. También esta gran fiesta se
extinguió y dio paso a la vida de todos los días: dejaron de ocurrir maravillas, no se hicieron realidad nuevos sueños de fábula.
Esto resulta insoportable a las personas desocupadas y veleidosas. Pasadas unas semanas de la fiesta, Bau Si volvió a perder
todo su buen humor. El pequeño juego con las torrecillas de arcilla y las campanillas colgadas de un hilo resultaba tan insulso
ahora, después de haber probado el gran juego. ¡Oh, cuán embriagador había resultado éste! Y todo estaba allí dispuesto, listo
para repetir el sublime juego: allí estaban las torres y colgaban los tambores, allí montaban guardia los soldados y permanecían
alerta los tambores en sus uniformes, todo estaba a la expectativa, pendiente de la gran orden, ¡y todo permanecía muerto e
inservible en tanto no llegase esa orden!

Bau Si perdió la sonrisa, desapareció su aspecto resplandeciente; el rey contemplaba preocupado a su compañera
preferida, privado de su consuelo nocturno. Tuvo que incrementar al máximo sus presentes, con tal de poder sacarle una
sonrisa. Había llegado el momento de comprender la situación y sacrificar al deber la pequeña y dulce preciosidad. Pero Yu era
débil. Que Bau Si recuperase la alegría, le parecía lo principal.

Así, sucumbió a la tentación que le preparaba la mujer, poco a poco y ofreciendo resistencia, pero sucumbió. Bau Si le
arrastró tan lejos, que llegó a olvidar sus deberes. Cediendo a las súplicas mil veces repetidas, satisfizo el único gran deseo de
su corazón: accedió a dar la señal a la guardia fronteriza, como si se avecinase el enemigo. En el acto resonó el profundo,
conmovedor redoble del tambor de guerra. Esta vez, al rey le pareció un sonido terrible, y también Bau Si se asustó al oírlo. Mas
luego se fue repitiendo todo el delicioso juego: en el horizonte se alzaron las pequeñas nubes de polvo, las tropas fueron
llegando, a pie y a caballo, durante tres días seguidos, los generales hicieron reverencias, los soldados montaron sus tiendas.
Bau Si estaba encantada, su rostro resplandecía. Pero el rey Yu pasó momentos difíciles. Se veía obligado a reconocer que no le
había atacado ningún enemigo, que todo estaba en calma. Conque intentó justificar la falsa alarma diciendo que se trataba de un
provechoso ejercicio. Nadie se lo discutió, todos se inclinaron y lo aceptaron. Pero los oficiales comenzaron a rumorear que
habían sido víctimas de una desleal travesura del rey; éste había alarmado a toda la frontera y los habla movilizado a todos,

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miles de hombres, con el mero objeto de complacer a su favorita. Y la mayor parte de los oficiales estuvieron de acuerdo en no
volver a responder en el futuro a una orden de este tipo. Entretanto, el rey se esforzaba por levantar los ánimos de las
disgustadas tropas con espléndidos obsequios. Bau Si había conseguido lo que quería.

Pero cuando comenzaba a retornar su malhumor y empezaba a sentirse nuevamente deseosa de repetir el insensato
juego, ambos recibieron su castigo. Tal vez por casualidad, tal vez porque les habían llegado noticias de esos acontecimientos,
un buen día los bárbaros cruzaron inesperadamente la frontera en grandes bandadas de jinetes. Las torres dieron su señal sin
tardanza, el redoble lanzó su imperiosa exhortación y se fue difundiendo hasta el último recodo. Pero el exquisito juguete, con
su mecánica tan admirable, parecía haberse roto: los tambores ya podían sonar, pero nada tañía en los corazones de los
soldados y oficiales del país. Éstos no respondieron al tambor. Y el rey y Bau Si otearon en vano en todas direcciones; por
ningún lado se levantaba la polvareda, en ninguna dirección se veían acercar caracoleantes las pequeñas cabalgatas grises,
nadie acudió en su ayuda.

El rey salió presuroso al encuentro de los bárbaros con las escasas tropas que tenía a mano. Pero el enemigo era -
numeroso; derrotó a las tropas, tomó la Corte de Fong, destruyó el palacio, derribó las torres. El rey Yu perdió el reino y la vida, y
otro tanto le ocurrió a su favorita Bau Si, de cuya perniciosa sonrisa aún siguen hablando los libros de historia.

Fong fue destruida, la cosa iba en serio. Éste fue el fin del juego de los tambores y del rey Yu y la sonriente Bau Si. El
sucesor de Yu, el rey Ping, no tuvo más remedio que abandonar Fong y trasladar la Corte más hacia Oriente; Se vio obligado a
comprar la futura seguridad de sus dominios por medio de pactos con monarcas vecinos y la cesión a éstos de grandes
extensiones de territorio.

“Los Dos Hermanos”


(Para Marula)

Érase una vez un padre que tenía dos hijos. El uno era hermoso y fuerte, el otro pequeño y contrahecho; por ello despreciaba el
grande al pequeño. Esto no le gustaba nada al menor y decidió emigrar lejos e ir por el mundo. Cuando hubo caminado un trecho,
se cruzó con un carretero, y al preguntarle dónde iba con su carro, le contestó el carretero que tenía que llevar a los enanos sus
tesoros a una montaña de cristal. El pequeño le preguntó cuál era la recompensa. La contestación fue que en pago recibía
algunos diamantes. Entonces el pequeño tuvo ganas de ir también a donde estaban los enanos. Por eso preguntó al carretero si
creía que los enanos le admitirían. El carretero dijo que no lo sabía, pero llevó al pequeño consigo. Por fin llegaron al monte de
cristal, y el guardián de los enanos recompensó ricamente al carretero por su molestia y le despidió. Entonces se lo dijo todo. El
enano dijo que le siguiera. Los enanitos le admitieron de buena gana y llevó desde entonces una vida espléndida.

Ahora veamos lo que pasó con el otro hermano. Éste, durante mucho tiempo, lo pasó muy bien en casa. Pero cuando se hizo
mayor, tuvo que ser soldado e irse a la guerra. Fue herido en el brazo derecho y tuvo que pedir limosna. Así llegó el pobre también
una vez a la montaña de cristal y vio allí a un hombre contrahecho, pero no sospechaba que fuera su hermano. Mas éste le
reconoció en seguida y le preguntó qué era lo que deseaba.

-¡Oh!, señor, estaré agradecido si me dais una corteza de pan, que tengo mucha hambre.

-Ven conmigo -dijo el pequeño.

Y entró en la cueva cuyas paredes refulgían de diamantes puros.

-Puedes tomar un puñado de ellos si eres capaz de desprender las piedras sin ayuda --dijo el contrahecho.

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El mendigo intentó con su mano sana desprender algo de la roca de diamantes, pero naturalmente no le fue posible.
Entonces dijo el pequeño:

-Tal vez tengas un hermano, te permito que él te ayude.


El mendigo rompió en llanto y dijo:
-Ciertamente, tenía antaño un hermano, pequeño y contrahecho como usted, y tan bueno y amable, él seguramente me habría
ayudado, pero yo le eché inhumanamente de mi lado, y hace ya mucho tiempo que no sé nada de él.
Entonces dijo el pequeño:
-Pues yo soy tu pequeño. No sufrirás más privaciones, quédate conmigo.

Que entre mi cuento y el de mi nieto y colega existe un parecido o parentesco no es seguramente ningún error de
apreciación del abuelo. Un psicólogo vulgar acaso interpretaría los dos ensayos infantiles de este modo: cada uno de los dos
narradores habrá de ser identificado con el héroe de su cuento, y tanto el piadoso muchacho Pablo como el pequeño
contrahecho se inventan un doble cumplimiento de su deseo, o sea, en primer lugar, recibir una cantidad masiva de regalos,
sean juguetes y libros o toda una montaña de piedras preciosas y una vida regalada con los enanitos, o sea, con sus semejantes,
lejos de los mayores, adultos, normales. Más allá de ello, empero, se atribuye cada uno de los narradores de cuentos
poéticamente una gloria moral, una corona de virtudes, pues compasivamente da su tesoro al pobre (lo que en realidad no
habrían hecho ni el «viejo» de diez años ni el mozuelo de diez años). Será cierto así, no quiero hacer objeciones. Pero también
me parece que el cumplimiento del deseo se realiza en la región de lo imaginario y del juego, por lo menos de mí mismo puedo
decir que a la edad de diez años no era ni capitalista ni comerciante de joyas, y que con seguridad aún no había visto nunca a
sabiendas un diamante. En cambio, ya conocía algunos cuentos de Grimm, y tal vez también a Aladino y su lámpara maravillosa,
y la montaña de piedras preciosas era para el niño menos la representación de riquezas que un sueño de inaudita belleza y
poder mágico. Y singular me pareció también que en mi cuento no aparezca ningún «buen Dios», a pesar de que en mí hubiera
sido probablemente más natural y más real la alusión que en mi nieto, que sólo «en el colegio» había llegado a tener curiosidad
por Él.
Lástima que la vida sea tan corta y esté tan sobrecargada de obligaciones y tareas de actualidad, aparentemente
importantes e indispensables; a veces por la mañana, no se atreve uno a levantarse de la cama porque sabe que la gran mesa de
despacho está todavía colmada de asuntos sin despachar y que durante el día, el correo los duplicará encima.

Si no, aún se podría hacer algún que otro juego divertido de meditación con los dos manuscritos infantiles. A mí, por
ejemplo, nada me parecería más Interesante que una investigación comparativa del estilo y de la sintaxis en los dos ensayos.
Pero para juegos tan atractivos no es nuestra vida lo bastante larga. Al fin y al cabo no estaría tampoco indicado perturbar tal vez
el desarrollo del sesenta y tres años menor de los dos autores por medio del análisis y la crítica. Pues es, el menor según las
circunstancias, puede llegar todavía a se alguien, pero no así el viejo.

Cuentos maravillosos
Herman Hesse

71
“Imitando Poetas”

PROPÓSITO: Ponte en contacto con obras de diferentes poetas; para practicar la lectura en voz alta, escúchense así mismos e
interpreten diversos textos líricos.
LUGAR: Salón de clase y extra clase.
TIEMPO: Dos módulos de 50 minutos cada uno.
MODALIDAD: Equipos.
MATERIAL: Fotocopias de los poemas, tarjetas de cartulina, papel bond, plumones, pegamento, recortes de papel, tijeras y
crayolas.

Competencia genérica a ejercer:


Es sensible al arte y participa en la apreciación e interpretación de sus expresiones en distintos géneros.

Atributo: Experimenta el arte como un hecho histórico compartido que permite la comunicación entre individuos y culturas
en el tiempo y el espacio, a la vez que desarrolla un sentido de identidad. Participa en prácticas relacionadas con el arte.

Competencia disciplinar: Valora y describe el papel del arte, la literatura y los medios de comunicación en la recreación o la
transformación de una cultura teniendo en cuenta los propósitos comunicativos de distintos géneros. Valora el arte como
manifestación de la belleza y expresión de ideas, sensaciones y emociones.

Elementos: Describir, Expresar, Recrea, Crear, Comunicar

PROCEDIMIENTO:

1. Tu facilitador te entregará una tarjeta con el nombre de un poeta para que te integres por equipo con otros
compañeros que tengan la misma tarjeta que tú. Por ejemplo:
Nota: reproducir las tarjetas de acuerdo al número de alumnos por grupo.

Equipo: Salvador Novo 2. El facilitador les entregará dos poemas a cada equipo: “Él
ama” y “Bodas negras” para que realicen la lectura y
Equipo: Amado Nervo
paráfrasis de cada poema; te sugerimos otros poemas
Equipo: Gabriela Mistral (“Hagamos un trato”, “Breve romance de la ausencia”.
“Queda prohibido”).
Equipo: Pablo Neruda
Equipo: Mario Benedetti 3. Distingan la diferencia temática de los poemas, así como
su estructura, realícenlo con base a la siguiente tabla.

72
POEMA TEMA VERSOS RIMA (Sí MÉTRICA POETA
(Núm) – No) (Sí – No) (Nombre)
“El Ama”
“Bodas Negras”
“Hagamos un trato”
“Breve romance de la
ausencia”
“Queda prohibido”

5. Escriban dos estrofas de cuatro versos, una sobre el amor o la felicidad, y otra sobre el dolor y la muerte. Deben tomar en
cuenta la rima para cada verso.

6. Preparen una breve exposición de sus poemas y de la paráfrasis de los poemas que leyeron. Leerán en voz alta los poemas
que escribieron, con entonación, ritmo, volumen y emotividad. Utilicen carteles con recortes de revistas para su exposición.

NOTA: Se proponen dos poemas, pero pueden ser tantos como el número de equipos que participen para que la exposición
resulte más dinámica.

También pueden encontrar el poema en la siguiente página:


http://www.youtube.com/watch?v=hAJc32ygNS4&NR=1

Pueden leer en voz alta sus creaciones literarias y grabarlas para escuchar errores y aciertos de las cualidades de la expresión oral.

73
“Él Ama”
Yo aprendí en el hogar en que se funda
la dicha más perfecta,
y para hacerla mía
quise yo ser como mi padre era
y busqué una mujer como mi madre
entre las hijas de mi hidalga tierra.
y fui como mi padre, y fue mi esposa
viviente imagen de la madre muerta.
¡Un milagro de Dios, que ver me hizo
otra mujer como la santa aquella!
Compartían mis únicos amores
la amante compañera,
la patria idolatrada,
la casa solariega,
con la heredada historia,
con heredada hacienda.
¡Qué buena era la esposa
y qué feraz la tierra!
¿Qué alegre era mi casa
y qué sana mi hacienda,
y con qué solidez estaba unida
la tradición de la honradez a ellas!
Una sencilla labradora, humilde,
hija de oscura castellana aldea;
una mujer trabajadora, honrada,
cristiana, amable, cariñosa y seria,
trocó mi casa en adorable idilio
cual no pudo soñar ningún poeta.
¿Oh, cómo se suaviza
el penoso trajín de las faenas
cuando hay amor en casa
y con él mucho pan se amasa en ella
para los pobres que a su sombra viven,
para los pobres que por ella bregan!
¿Y cuánto lo agradezco, sin decirlo,
y cuánto por la casa se interesan,
y cómo ellos la cuidan,
y cómo Dios la aumenta!
a su sombra viven

GABRIEL Y GALÁN, José María. “Él ama”


En Antología poética
Ediciones 29, España, 1997.

74
“Bodas Negras”

Oye la historia que contóme un día


El viejo enterrador de la comarca:
-Era un amante a quien por suerte impía
su dulce bien le arrebató la Parca.
Todas las noches iba al cementerio
a visitar la tumba de la hermosa;
la gente murmuraba con misterio:
es un muerto escapado de la fosa”
En una noche horrenda hizo pedazos
y allá en su triste habitación sobria,
de un cirio fúnebre a la llama incierta
sentó a su lado la osamenta fría,
y celebró sus bodas con la muerta.
La horrible boca la cubrió de besos,
el yerto cráneo coronó de flores,
ató con cintas sus desnudos huesos,
y le contó sonriendo sus amores.
Llevó la novia al tálamo mullido,
se acostó junto con ella enamorado,
y para siempre se quedó dormido
al esqueleto rígido abrazado.
En una noche horrenda hizo pedazos
El mármol de la tumba abandonada,
Cavó la tierra y se llevó en sus brazos
El rígido esqueleto de su amada.

BORGES, Carlos. “Bodas negras”


en Declamador sin maestro.
Libro-Mex editores.
México, 1999.

75
“Hagamos Un Trato”
Cuando sientas tu herida sangrar,
cuando sientas tu voz sollozar,
cuenta conmigo.
Mario Benedetti
Compañera
usted sabe
que puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo
Si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles,
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.
Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo.
Pero hagamos un trato,
yo quisiera contar
con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco,
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

76
“Breve Romance De La Ausencia”
Salvador Novo
Único amor, ya tan mío
que va sazonando el Tiempo:
¡qué bien nos sabe la ausencia
cuando nos estorba el cuerpo!
Mis manos te han olvidado
pero mis ojos te vieron
y cuando es amargo el mundo
para mirarte los cierro.
No quiero encontrarte nunca,
que estás conmigo y no quiero
que despedace tu vida
lo que fabrica mi sueño.
Como un día me la diste
viva tu imagen poseo,
que a diario lavan mis ojos
con lágrimas tu recuerdo.
Otro se fue, que no tú,
amor que clama el silencio
si mis brazos y tu boca
con las palabras partieron.
Otro es éste, que no yo,
mudo, conforme y eterno
como este amor, ya tan mío
que irá conmigo muriendo.

http://spanishpoems.blogspot.com/2005/01/salvador-novo-breve-romance-de-ausencia.html

77
“Queda Prohibido”
Pablo Neruda

Queda prohibido llorar sin aprender,


levantarte un día sin saber qué hacer,
tener miedo a tus recuerdos.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,


no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.

Queda prohibido dejar a tus amigos,


no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles sólo cuando los necesitas.

Queda prohibido no ser tú ante la gente,


fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,


no creer en Dios y hacer tu destino,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echar a alguien de menos sin


alegrarte, olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,


pensar que sus vidas valen más que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.

Queda prohibido no crear tu historia, no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.

http://www.google.com.mx/search?hl=es&tbo=p&tbm=bks&q=queda+prohibido+pablo+neruda

78
INSTRUMENTO DE EVALUACIÓN
Lista De Cotejo: Imitando Poetas

Nombre del alumno: ________________________________________________


Grupo: ________________

CUMPLIMIENTO EJECUCIÓN
INDICADOR OBSERVACIONES
SI NO PONDERACIÓN CALIFICACIÓN
1. Habilidad para captar al
lector. 2.0

2. Emoción y fantasía.
1.0

3. Uso del lenguaje.


1.0

4. Utiliza la expresividad,
empleando la fuerza y 1.0
entonación adecuada.
5. Articula adecuadamente
las palabras. 1.0

6. Realiza la paráfrasis.
1.0

7. El escrito contiene rima en


los versos. 1.0

8. Los materiales son


atractivos para los 2.0
oyentes.
TOTAL 10

________________________ ________________________

Firma del alumno Firma del evaluador

79
“¿Sabías Que…?”

PROPÓSITO: Desarrollo mi expresión oral a partir de información sencilla y profunda, con el objetivo de contribuir a incrementar
el interés por la lectura.

LUGAR: Salón de clases.


TIEMPO: Dos módulos de 50 minutos cada uno.
MODALIDAD: Grupal.
MATERIAL: Copias de los cuentos, 5 tarjetas de cartulina a un alumno por equipo y plumones.

Competencia genérica a ejercer:


Escucha, interpreta y emite mensajes pertinentes en distintos contextos mediante la utilización de medios, códigos y
herramientas apropiadas.

Atributo: Aplica distintas estrategias comunicativas según quienes sean sus interlocutores, el contexto en el que se encuentra y
los objetivos que persigue. Identifica las ideas claves en un texto o discurso oral e infiere conclusiones a partir de ellas expresa
ideas y conceptos mediante representaciones lingüísticas matemáticas o gráficas.

Competencia disciplinar: Argumenta un punto de vista en público de manera precisa, coherente y creativa. Expresa ideas y
conceptos en composiciones coherentes y creativas, con introducción, desarrollo y conclusiones.Identifica, ordena e interpreta
las ideas, datos y conceptos explícitos e implícitos en un texto, considerando el contexto en el que se generó y en el que se
recibe. Identifica e interpreta la idea general y posible desarrollo de un mensaje oral o escrito en una segunda lengua

Elementos: Argumentar, Expresión Oral, Coherencia, Creatividad

PROCEDIMIENTO:

1. Para realizar esta actividad, Intégrate en equipos.


2. El facilitador les proporcionará previamente (en una sesión anterior) un cuento diferente a cada equipo, todos lean el
cuento que les dio el facilitador.
3. El docente les entregará 5 tarjetas de cartulina a un integrante de cada equipo. Las tarjetas tienen escrito en un lado,
dice ¿Sabías qué?
4. Anoten en la parte vacía de cada tarjeta un aspecto que consideren único e interesante de su cuento leído.
5. Colóquense en el salón formando un círculo. El docente dará inicio con la explicación de la actividad: tienen que decir
¿Sabías qué? Y se señala a alguien, para que explique lo que haya anotado.
6. Si el resto del equipo considera que el representante del equipo ha pasado por alto algo importante de la historia,
pueden pedir la palabra y hacer los comentarios pertinentes. Se les dará a todos el mismo tiempo, para que cuenten su historia, y
se pueda informar de todos los cuentos leídos.
7. También deberán agregar en su comentario, cómo relacionan lo que anotaron en la ficha, con situaciones de la vida
cotidiana.
8. Investiguen la biografía de los autores de los cuentos, puedes anotarla al reverso de la tarjeta y coméntenla al grupo
introduciendo con la pregunta ¿Sabías qué?

Nota: se sugieren los siguientes cuentos.

80
CUENTO 1
“Más Allá Del Amor Y De La Muerte”

En un pequeño pueblito español, rodeado de hermosa campiña y famoso por los vinos exquisitos que en él se elaboraban, vivía una dulce y
preciosa chiquilla a quien le llamaban Carmen la del Mesón. Su padre era el dueño del mesón del pueblo, en el cual, cada noche, Carmen
lucía su arte para cantar y bailar pues su hermosa voz de contralto acompañaba a su exquisita y grácil figura trigueña donde sobresalían un
par de preciosos y rasgados, ojos gitanos orlados de misteriosas pestañas negras que ensombrecían su mirar y que aunadas a una
larguísima y ensortijada cabellera como el azabache hacían que fuera una gloria fijar la mirada en ella; y cuando bailaba…Ah, cuando
bailaba… sus pies se movían ágilmente sobre el entarimado, permitiendo entrever un par de hermosísimas piernas largas y esbeltas que
completaban el maravilloso físico de la niña más hermosa del lugar.

Ante tanta perfección, fácil es imaginar cuantos jóvenes habían caído rendidos ante sus encantos pero ella a todos los desanimaba,
brindándoles una cordial y sincera amistad.

Una noche, el mejor partido de la región, dueño de muchísimos viñedos y hatos ganaderos, ve a Carmen y se enamora de ella; durante
algunos meses la corteja con la aprobación de sus padres y de Don José, el mesonero; pero es en vano, a pesar de haberle cobrado especial
cariño a Juan Ramón Pedraza, que así se llamaba el galán, Carmen comprende que no es el AMOR, así con mayúsculas que ella esperaba
en su vida, el sentimiento que la une a él y así se lo hace saber y aunque él sigue amándola, quedan como buenos amigos.

¡Festival del vino! ¡Fiesta Patronal del pueblo! Entre las muchas actividades hay anunciada una corrida de toros para lo cual han acudido un
grupo de jóvenes diestros que buscan la experiencia que los llevará a la gloria en estos cotos pueblerinos; y la cantidad de turistas es también
respetable; por la noche, el punto de reunión es el mesón, al no haber en el remilgado pueblecito, discotecas y otros centros nocturnos de
diversión; allí se dan cita los jóvenes del pueblo formando abigarrada concurrencia con los fuereños y entre tanta flor linda, destaca Carmen,
quien rodeada de amigos ríe feliz, esperando el momento de su actuación, hasta que el corazón le da un vuelco y pierde la sonrisa,
asaeteada por la mirada de un par de ojos verdes que se rinden de admiración ante su belleza. Poco después, amigos comunes los
presentan y ella se entera que es uno de los toreros que actuara en unos días más, de nombre Gerardo Mayorga “El Niño de la Capea” y él se
anoticia de que ella es la hija del dueño del mesón.

A una hora respetable, Carmen presenta su actuación, arrancando cálidos aplausos de la concurrencia que no duda en premiar su arte y
apoderándose para siempre del corazón de Gerardo.

Entre ambos jóvenes nace una cálida amistad que rápidamente se convierte en amor sin que ambos se den cuenta hasta que una noche que
impensadamente sus labios se unen, ambos expresan su cariño a borbotones: “Te amo, Carmen. Nunca me separaré de ti”. Ella responde,
conmovida y gozosa: “Amado mío, siempre estaremos juntos”. Y así entre abrazos, besos y juramentos, se separan jurándose amor eterno.

Esa noche, ninguno de los dos pudo dormir, ante el hecho, inminente de haber encontrado el amor; los 18 años de Carmen brillan felices por
haberlo hallado y los 22 de Gerardo sienten colmada su virilidad al haber encontrado a la dueña de su corazón, tanto tiempo ansiado.

Tarde calurosa, el sol brilla en todo su esplendor y el coto taurino, lleno a reventar, vibra con cada faena de los toreros…y llega el turno del “Niño de la Capea”
que sale al ruedo garboso y valiente y cuyo actuar arranca fervorosos olés del respetable. En un mágico momento, unos ojos negros se enredan en una
mirada verde y Gerardo brinda el toro a quien ya considera la dueña de su corazón.

El mesonero y todos los que estaban al tanto de este tierno romance sonríen cómplices al constatar esta pasión…pero ¡Oh, infortunio! ; el toro coge al
infortunado y desprevenido torero y lo ensarta con las astas a la altura del bajo vientre. Dos compañeros logran soltarlo, se oye un horrísono grito y Carmen
corre hacia él. Se arrodilla junto a Gerardo y le pide: “No te vayas, no me dejes” pero solo logra ver sus ojos vidriados por la muerte y escuchar sus últimas
palabras: “Siempre te amaré”. Carmen recoge su postrer quejido y exhalando su último suspiro, Gerardo cae exánime en los brazos de ella.

Carmen se desmaya fulminada por la pena y es inmediatamente auxiliada por su padre que ayudado por un médico, la hacen recobrar el conocimiento. Seis
días permaneció Carmen en su cama abatida por el inmenso dolor que sentía, sin querer comer ni dormir, en una clara resistencia a vivir, a seguir existiendo
sin él. Un día, los que la acompañaban, la vieron incorporarse y la escucharon susurrar: “Gerardo, querido mío, ayúdame a ir hacia ti y contigo, al cielo” y
sonriéndole a alguien que solo ella veía, murió.

Las almas de los dos jóvenes enamorados se fueron para siempre y juntos al cielo.

81
CUENTO 2
Axolotl
[Cuento. Texto completo]
Julio Cortázar
Hubo un tiempo en que yo pensaba mucho en los axolotles. Iba a verlos al acuario del Jardín des Plantes y me quedaba horas
mirándolos, observando su inmovilidad, sus oscuros movimientos. Ahora soy un axolotl.
El azar me llevó hasta ellos una mañana de primavera en que París abría su cola de pavo real después de la lenta invernada.
Bajé por el bulevar de Port Royal, tomé St. Marcel y L'Hôpital, vi los verdes entre tanto gris y me acordé de los leones. Era amigo
de los leones y las panteras, pero nunca había entrado en el húmedo y oscuro edificio de los acuarios. Dejé mi bicicleta contra las
rejas y fui a ver los tulipanes. Los leones estaban feos y tristes y mi pantera dormía. Opté por los acuarios, soslayé peces
vulgares hasta dar inesperadamente con los axolotles. Me quedé una hora mirándolos, y salí incapaz de otra cosa.
En la biblioteca Saint-Geneviève consulté un diccionario y supe que los axolotles son formas larvales, provistas de branquias, de
una especie de batracios del género amblístoma. Que eran mexicanos lo sabía ya por ellos mismos, por sus pequeños rostros
rosados aztecas y el cartel en lo alto del acuario. Leí que se han encontrado ejemplares en África capaces de vivir en tierra
durante los períodos de sequía, y que continúan su vida en el agua al llegar la estación de las lluvias. Encontré su nombre
español, ajolote, la mención de que son comestibles y que su aceite se usaba (se diría que no se usa más) como el de hígado de
bacalao.No quise consultar obras especializadas, pero volví al día siguiente al Jardín desplantes.
Empecé a ir todas las mañanas, a veces de mañana y de tarde. El guardián de los acuarios sonreía perplejo al recibir el billete.
Me apoyaba en la barra de hierro que bordea los acuarios y me ponía a mirarlos. No hay nada de extraño en esto porque desde
un primer momento comprendí que estábamos vinculados, que algo infinitamente perdido y distante seguía sin embargo
uniéndonos. Me había bastado detenerme aquella primera mañana ante el cristal donde unas burbujas corrían en el agua. Los
axolotles se amontonaban en el mezquino y angosto (sólo yo puedo saber cuán angosto y mezquino) piso de piedra y musgo del
acuario. Había nueve ejemplares y la mayoría apoyaba la cabeza contra el cristal, mirando con sus ojos de oro a los que se
acercaban. Turbado, casi avergonzado, sentí como una impudicia asomarme a esas figuras silenciosas e inmóviles
aglomeradas en el fondo del acuario. Aislé mentalmente una situada a la derecha y algo separada de las otras para estudiarla
mejor. Vi un cuerpecito rosado y como translúcido (pensé en las estatuillas chinas de cristal lechoso), semejante a un pequeño
lagarto de quince centímetros, terminado en una cola de pez de una delicadeza extraordinaria, la parte más sensible de nuestro
cuerpo. Por el lomo le corría una aleta transparente que se fusionaba con la cola, pero lo que me obsesionó fueron las patas, de
una finura sutilísima, acabadas en menudos dedos, en uñas minuciosamente humanas. Y entonces descubrí sus ojos, su cara,
dos orificios como cabezas de alfiler, enteramente de un oro transparente carentes de toda vida pero mirando, dejándose
penetrar por mi mirada que parecía pasar a través del punto áureo y perderse en un diáfano misterio interior. Un delgadísimo
halo negro rodeaba el ojo y los inscribía en la carne rosa, en la piedra rosa de la cabeza vagamente triangular pero con lados
curvos e irregulares, que le daban una total semejanza con una estatuilla corroída por el tiempo. La boca estaba disimulada por
el plano triangular de la cara, sólo de perfil se adivinaba su tamaño considerable; de frente una fina hendedura rasgaba apenas la
piedra sin vida. A ambos lados de la cabeza, donde hubieran debido estar las orejas, le crecían tres ramitas rojas como de coral,
una excrecencia vegetal, las branquias supongo. Y era lo único vivo en él, cada diez o quince segundos las ramitas se
enderezaban rígidamente y volvían a bajarse. A veces una pata se movía apenas, yo veía los diminutos dedos posándose con
suavidad en el musgo. Es que no nos gusta movernos mucho, y el acuario es tan mezquino; apenas avanzamos un poco nos
damos con la cola o la cabeza de otro de nosotros; surgen dificultades, peleas, fatiga. El tiempo se siente menos si nos estamos
quietos.
Fue su quietud la que me hizo inclinarme fascinado la primera vez que vi a los axolotles. Oscuramente me pareció comprender
su voluntad secreta, abolir el espacio y el tiempo con una inmovilidad indiferente. Después supe mejor, la contracción de las
branquias, el tanteo de las finas patas en las piedras, la repentina natación (algunos de ellos nadan con la simple ondulación del

82
cuerpo) me probó que eran capaz de evadirse de ese sopor mineral en el que pasaban horas enteras. Sus ojos sobre todo me
obsesionaban. Al lado de ellos en los restantes acuarios, diversos peces me mostraban la simple estupidez de sus hermosos
ojos semejantes a los nuestros. Los ojos de los axolotles me decían de la presencia de una vida diferente, de otra manera de
mirar. Pegando mi cara al vidrio (a veces el guardián tosía inquieto) buscaba ver mejor los diminutos puntos áureos, esa entrada
al mundo infinitamente lento y remoto de las criaturas rosadas. Era inútil golpear con el dedo en el cristal, delante de sus caras no
se advertía la menor reacción. Los ojos de oro seguían ardiendo con su dulce, terrible luz; seguían mirándome desde una
profundidad insondable que me daba vértigo.
Y sin embargo estaban cerca. Lo supe antes de esto, antes de ser un axolotl. Lo supe el día en que me acerqué a ellos por
primera vez. Los rasgos antropomórficos de un mono revelan, al revés de lo que cree la mayoría, la distancia que va de ellos a
nosotros. La absoluta falta de semejanza de los axolotles con el ser humano me probó que mi reconocimiento era válido, que no
me apoyaba en analogías fáciles. Sólo las manecitas... Pero una lagartija tiene también manos así, y en nada se nos parece. Yo
creo que era la cabeza de los axolotles, esa forma triangular rosada con los ojitos de oro. Eso miraba y sabía. Eso reclamaba. No
eran animales.
Parecía fácil, casi obvio, caer en la mitología. Empecé viendo en los axolotles una metamorfosis que no conseguía anular una
misteriosa humanidad. Los imaginé conscientes, esclavos de su cuerpo, infinitamente condenados a un silencio abisal, a una
reflexión desesperada. Su mirada ciega, el diminuto disco de oro inexpresivo y sin embargo terriblemente lúcido, me penetraba
como un mensaje: «Sálvanos, sálvanos». Me sorprendía musitando palabras de consuelo, transmitiendo pueriles esperanzas.
Ellos seguían mirándome inmóviles; de pronto las ramillas rosadas de las branquias se enderezaban. En ese instante yo sentía
como un dolor sordo; tal vez me veían, captaban mi esfuerzo por penetrar en lo impenetrable de sus vidas. No eran seres
humanos, pero en ningún animal había encontrado una relación tan profunda conmigo. Los axolotl eran como testigos de algo, y
a veces como horribles jueces. Me sentía innoble frente a ellos, había una pureza tan espantosa en esos ojos transparentes.
Eran larvas, pero larva quiere decir máscara y también fantasma. Detrás de esas caras aztecas inexpresivas y sin embargo de
una crueldad implacable, ¿qué imagen esperaba su hora?
Les temía. Creo que de no haber sentido la proximidad de otros visitantes y del guardián, no me hubiese atrevido a quedarme
solo con ellos. «Usted se los come con los ojos», me decía riendo el guardián, que debía suponerme un poco desequilibrado. No
se daba cuenta de que eran ellos los que me devoraban lentamente por los ojos en un canibalismo de oro. Lejos del acuario no
hacía más que pensar en ellos, era como si me influyeran a distancia. Llegué a ir todos los días, y de noche los imaginaba
inmóviles en la oscuridad, adelantando lentamente una mano que de pronto encontraba la de otro. Acaso sus ojos veían en
plena noche, y el día continuaba para ellos indefinidamente. Los ojos de los axolotles no tienen párpados.
Ahora sé que no hubo nada de extraño, que eso tenía que ocurrir. Cada mañana al inclinarme sobre el acuario el reconocimiento
era mayor. Sufrían, cada fibra de mi cuerpo alcanzaba ese sufrimiento amordazado, esa tortura rígida en el fondo del agua.
Espiaban algo, un remoto señorío aniquilado, un tiempo de libertad en que el mundo había sido de los axolotles. No era posible
que una expresión tan terrible que alcanzaba a vencer la inexpresividad forzada de sus rostros de piedra, no portara un mensaje
de dolor, la prueba de esa condena eterna, de ese infierno líquido que padecían. Inútilmente quería probarme que mi propia
sensibilidad proyectaba en los axolotles una conciencia inexistente. Ellos y yo sabíamos. Por eso no hubo nada de extraño en lo
que ocurrió. Mi cara estaba pegada al vidrio del acuario, mis ojos trataban una vez más de penetrar el misterio de esos ojos de
oro sin iris y sin pupila. Veía de muy cerca la cara de un axolotl inmóvil junto al vidrio. Sin transición, sin sorpresa, vi mi cara contra
el vidrio, en vez del axolotl vi mi cara contra el vidrio, la vi fuera del acuario, la vi del otro lado del vidrio. Entonces mi cara se apartó
y yo comprendí.
Sólo una cosa era extraña: seguir pensando como antes, saber. Darme cuenta de eso fue en el primer momento como el horror
del enterrado vivo que despierta a su destino. Afuera mi cara volvía a acercarse al vidrio, veía mi boca de labios apretados por el
esfuerzo de comprender a los axolotles. Yo era un axolotl y sabía ahora instantáneamente que ninguna comprensión era posible.
Él estaba fuera del acuario, su pensamiento era un pensamiento fuera del acuario. Conociéndolo, siendo él mismo, yo era un
axolotl y estaba en mi mundo. El horror venía -lo supe en el mismo momento- de creerme prisionero en un cuerpo de axolotl,
transmigrado a él con mi pensamiento de hombre, enterrado vivo en un axolotl, condenado a moverme lúcidamente entre
criaturas insensibles. Pero aquello cesó cuando una pata vino a rozarme la cara, cuando moviéndome apenas a un lado vi a un
axolotl junto a mí que me miraba, y supe que también él sabía, sin comunicación posible pero tan claramente. O yo estaba
también en él, o todos nosotros pensábamos como un hombre, incapaces de expresión, limitados al resplandor dorado de
nuestros ojos que miraban la cara del hombre pegada al acuario.
Él volvió muchas veces, pero viene menos ahora. Pasa semanas sin asomarse. Ayer lo vi, me miró largo rato y se fue
bruscamente. Me pareció que no se interesaba tanto por nosotros, que obedecía a una costumbre. Como lo único que hago es
pensar, pude pensar mucho en él. Se me ocurre que al principio continuamos comunicados, que él se sentía más que nunca
unido al misterio que lo obsesionaba. Pero los puentes están cortados entre él y yo porque lo que era su obsesión es ahora un
axolotl, ajeno a su vida de hombre. Creo que al principio yo era capaz de volver en cierto modo a él -ah, sólo en cierto modo-, y
mantener alerta su deseo de conocernos mejor. Ahora soy definitivamente un axolotl, y si pienso como un hombre es sólo porque
todo axolotl piensa como un hombre dentro de su imagen de piedra rosa. Me parece que de todo esto alcancé a comunicarle algo
en los primeros días, cuando yo era todavía él. Y en esta soledad final, a la que él ya no vuelve, me consuela pensar que acaso va
a escribir sobre nosotros, creyendo imaginar un cuento va a escribir todo esto sobre los axolotles.

83
CUENTO 3
“La Parábola Del Hijo”
Autor Desconocido
Hay una diferencia entre la educación y la experiencia. La educación es lo que Usted obtiene de la lectura del pequeño texto
impreso. La experiencia es lo que obtiene de no leerlo! Pero ¿no es verdad que el gran aprendizaje viene de tanto la educación
como de la experiencia? Permítame que le cuente una parábola:
Un joven maestro de escuela tuvo un sueño en el que se le apareció un ángel y le dijo, "Tendrá un niño que crecerá para llegar a
ser un líder mundial ¿Cómo la preparará a ella para que se dé cuenta de su inteligencia, crezca con seguridad en sí misma,
desarrolle tanto lo afirmativo de ella como su sensibilidad, sea de mente abierta, sin embargo fuerte de carácter? En breve, ¿qué
clase de educación le proveerá para que ella llegue a ser uno de los verdaderos GRANDES líderes mundiales?"
El joven maestro se despertó con un sudor frío. Nunca se le ocurrió a él antes —que CUALQUIERA de sus actuales o futuros
estudiantes pudiera ser la persona descrita en su sueño. ¿Estaba él preparándolos para elevarse a CUALQUIER POSICIÓN en
la que pudieran aspirar? Pensó, ¿Cómo podrían mis enseñanzas cambiar si YO SUPIERA que uno de mis estudiantes fuera
esta persona?' Gradualmente empezó a formular un plan en su mente:

· Esta estudiante necesitaría experiencia también como instrucción.


· Necesitaría saber cómo resolver problemas de varias clases.
· Necesitaría crecer en carácter también como en conocimiento.
· Necesitaría seguridad propia también como la habilidad para escuchar bien y trabajar con otros.
· Necesitaría entender y apreciar el pasado, sin embargo ser optimista acerca del futuro.
· Necesitaría conocer el valor del aprendizaje durante toda la vida para mantener una mente curiosa y activa.
· Necesitaría crecer en el entendimiento de otros y llegar a ser un estudiante del espíritu.
· Necesitaría fijar altos estándares para ella y aprender auto disciplina, sin embargo también necesitaría amor y
alentamiento, para que pudiera ser llenada con amor y bondad.

Sus enseñanzas cambiaron. Cada joven persona que caminaba por su aula de clase se convertía, para él, en un futuro líder del
mundo. Vio en cada uno, no como eran, sino como podían ser. Esperaba lo mejor de sus estudiantes, sin embargo lo
temperaba con compasión. Le enseñaba a cada uno como si el futuro del mundo dependiera de su instrucción. Después de
muchos años, una mujer que él conocía se elevó a una posición de prominencia mundial. Se dio cuenta que ella con seguridad
debe haber sido la niña descrita en su sueño. Solamente que ella no era uno de sus estudiantes, sino en lugar de esto su hija. De
todos los varios maestros en su vida, su padre era el mejor. He escuchado decir que "Los niños son los mensajes vivientes que
enviamos a un tiempo y lugar que nosotros nunca veremos."

84
CUENTO 4
“Riqueza, Éxito Y Amor”
Autor Desconocido

Una mujer salió de su casa y vio a tres viejos de largas barbas sentados frente a su jardín. Ella no los conocía y les dijo:
—No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor entren a mi casa para que coman algo.
Ellos preguntaron:
— ¿Está el hombre de la casa?
—No, respondió ella, no está.
—Entonces no podemos entrar, dijeron ellos.
Al atardecer, cuando el marido llegó, ella le contó lo sucedido.
— ¡Entonces diles que ya llegué, invítalos a pasar!
La mujer salió a invitar a los hombres a pasar a su casa.
—No podemos entrar a una casa los tres juntos, explicaron los viejitos.
— ¿Por qué?, quiso saber ella.
Uno de los hombres apuntó hacia otro de sus amigos y explicó:
—Su nombre es Riqueza. Luego indicó hacia el otro:
—Su nombre es Éxito y yo me llamo Amor. Ahora ve adentro y decidan con tu marido a cuál de nosotros tres desean invitar a
vuestra casa.
La mujer entró a su casa y le contó a su marido lo que ellos le dijeron. El hombre se puso feliz:
— ¡Qué bueno! Y ya que así es el asunto entonces invitemos a Riqueza, que entre y llene nuestra casa.
Su esposa no estuvo de acuerdo:
— Querido, ¿por qué no invitamos a Éxito?
La hija del matrimonio estaba escuchando desde la otra esquina de la casa y vino corriendo:
— ¿No sería mejor invitar a Amor? Nuestro hogar estaría entonces lleno de amor.
— Hagamos caso del consejo de nuestra hija, dijo el esposo a su mujer. Ve afuera e invita a Amor a que sea nuestro huésped.
La esposa salió y les preguntó:
— ¿Cuál de ustedes es Amor? Por favor que venga y que sea nuestro invitado.
Amor se puso de pie y comenzó a caminar hacia la casa. Los otros dos también se levantaron y le siguieron. Sorprendida, la
dama les preguntó a Riqueza y a Éxito:

— Yo invité sólo a Amor, ¿por qué Uds. también vienen?

Los viejos respondieron juntos: —Si hubieras invitado a Riqueza o a Éxito los otros dos habrían permanecido afuera, pero ya que
invitaste a Amor, donde vaya él, nosotros vamos con él. Donde quiera que hay amor, hay también riqueza y éxito.

85
CUENTO 5
“El Secreto De La Felicidad”
Paulo Coelho
Cierto mercader envió a su hijo con el más sabio de todos los hombres para que aprendiera el Secreto de la Felicidad. El joven
anduvo durante cuarenta días por el desierto, hasta que llegó a un hermoso castillo, en lo alto de la montaña. Allí vivía el sabio
que buscaba.
Sin embargo, en vez de encontrar a un hombre santo, nuestro héroe entró en una sala y vio una actividad inmensa; mercaderes
que entraban y salían, personas conversando en los rincones, una pequeña orquesta que tocaba melodías suaves y una mesa
repleta de los más deliciosos manjares de aquella región del mundo. El sabio conversaba con todos, y el joven tuvo que esperar
dos horas para que lo atendiera. El sabio escuchó atentamente el motivo de su visita, pero le dijo que en aquel momento no tenía
tiempo de explicarle el Secreto de la Felicidad. Le sugirió que diese un paseo por su palacio y volviese dos horas más tarde.
—Pero quiero pedirte un favor —añadió el sabio entregándole una cucharita de té en la que dejó caer dos gotas de aceite—.
Mientras caminas, lleva esta cucharita y cuida que el aceite no se derrame.
El joven comenzó a subir y bajar las escalinatas del palacio manteniendo siempre los ojos fijos en la cuchara. Pasadas las dos
horas, retornó a la presencia del sabio.
—¿Qué tal? —Preguntó el sabio— ¿Viste los tapices de Persia que hay en mi comedor? ¿Viste el jardín que el Maestro de los
Jardineros tardó diez años en crear? ¿Reparaste en los bellos pergaminos de mi biblioteca?
El joven avergonzado, confesó que no había visto nada. Su única preocupación había sido no derramar las gotas de aceite que
el Sabio le había confiado.
—Pues entonces vuelve y conoce las maravillas de mi mundo, dijo el Sabio. No puedes confiar en un hombre si no conoces su
casa.
Ya más tranquilo, el joven tomó nuevamente la cuchara y volvió a pasear por el palacio, esta vez mirando con atención todas las
obras de arte que adornaban el techo y las paredes.
Vio los jardines, las montañas a su alrededor, la delicadeza de las flores, el esmero con que cada obra de arte estaba colocada
en su lugar. De regreso a la presencia del Sabio, le relató detalladamente todo lo que había visto. — ¿Pero dónde están las dos
gotas de aceite que te confié?, preguntó el Sabio. El joven miró la cuchara y se dio cuenta de que las había derramado.
—Pues éste es el único consejo que puedo darte —le dijo el más Sabio de todos los Sabios—. El Secreto de la Felicidad está en
mirar todas las maravillas del mundo, pero sin olvidarse nunca de las dos gotas de aceite en la cuchara.

86
INTRUMENTO DE EVALUACIÓN
LISTA DE COTEJO: ¿SABÍAS QUÉ?

Nombre del alumno: ________________________________________________


Grupo: ________________

CUMPLIMIENTO EJECUCIÓN
INDICADOR OBSERVACIONES
SI NO PONDERACIÓN CALIFICACIÓN
1. Lee previamente el
cuento. 1.0

2. Realiza anotaciones en
la tarjeta referente al 2.0
cuento.
3. Explica en forma oral la
interpretación del 2.0
cuento.
4. Participa activ amente y
se dirige con respeto. 1.0

5. Relaciona lo anotado en
la ficha con situaciones 2.0
de la vida cotidiana.
6. Investiga la biografía del
autor del cuento. 1.0

7. Comenta la biografía del


autor del cuento. 1.0

TOTAL 10

_____________________________ _______________________________

Firma del alumno Firma del evaluador

87
“Reconstruyendo La Historia”

PROPÓSITO: Favorece la comprensión de la lectura de un texto mediante la reconstrucción, para desarrollar la imaginación
(Cartel elaborado con recortes o con dibujos).
LUGAR: Salón de clase.
TIEMPO: 50 minutos.
MODALIDAD: Individual.
MATERIALES: Copia de la parábola, pegamento, cartulina, tijeras, revistas o recortes.

Competencia genérica a ejercer:


Es sensible al arte y participa en la apreciación e interpretación de sus expresiones en distintos géneros.

Atributo: Experimenta el arte como un hecho histórico compartido que permite la comunicación entre individuos y culturas en el
tiempo y el espacio, a la vez que desarrolla un sentido de identidad. Participa en prácticas relacionadas con el arte.

Competencia disciplinar: Valora y describe el papel del arte, la literatura y los medios de comunicación en la recreación o la
transformación de una cultura teniendo en cuenta los propósitos comunicativos de distintos géneros. Valora el arte como
manifestación de la belleza y expresión de ideas, sensaciones y emociones.

Elementos: Describir, Expresar, Recrea, Crear, Comunicar

COMPETENCIA DISCIPLINAR BÁSICA:


PROCEDIMIENTO:

1. Lee la la parábola “Mañana se lo diré”.


2. Realiza un teatro guiñol y representen la parábola. (te sugerimos hacer un sorteo y sólo elegir a dos equipos).
3. Dado que el tema deja un sabor de tristeza o de impotencia, reconstruyan la historia, sin dejar de considerar los valores
implícitos de la parábola, de manera que el final de la historia sea diferente. (los equipos que no realizaron guiñol participan en la
lectura de su final).
4. Integren equipos para compartir las experiencias que la lectura les dejó.

88
“Mañana se lo diré”

Había una vez una hormiguita. Esta hormiguita era como toda buena hormiga, trabajadora y servicial. Se la pasaba
acarreando hojitas de día y de noche: casi no tenía tiempo para descansar.
Y así transcurría su vida, trabajando y trabajando. Un día fue a buscar comida a un estanque que estaba un poco lejos de
su casa, y para su sorpresa al llegar al estanque vio como un botón de lirio se abría y de el surgía una hermosa y delicada
florecilla. Se acercó:
- ¿Hola, sabes? ¿Eres muy bonito....quién eres?
Y la florecita contestó: - Soy un lirio. Gracias, sabes eres muy simpático, quién eres?
- Soy una hormiga, gracias también.
Y así la hormiguita y el lirio siguieron conversando todo el día, haciendo grandes amigos.
Cuando iba anochecer la hormiga regresó a su casa, no sin antes prometer al lirio que volvería al día siguiente mientras
iba caminando a su casa, la hormiga descubrió que admiraba a su amigo, que lo quería muchísimo y se dijo:
"Mañana le diré que me encanta su forma de ser"
Y el lirio al quedarse solo se dijo: " Me gusta la amistad de la hormiga, mañana cuando venga se lo diré"
Pero al día siguiente la hormiguita se dio cuenta de que no había trabajado nada el día anterior. Así que decidió quedarse
a trabajar y se dijo: "Mañana iré con el lirio; hoy no puedo, estoy demasiado ocupada, mañana le diré además, que lo extraño”.
Al día siguiente amaneció lloviendo y la hormiga no pudo salir de su casa y se dijo:
- Qué mala suerte, hoy tampoco veré al lirio. Bueno no importa mañana le diré todo lo especial que es para mí".
Y al tercer día la hormiguita se despertó muy temprano y se fue al estanque, pero al llegar encontró al lirio en el suelo, ya
sin vida. La lluvia y el viento habían destrozado su tallo. Entonces la hormiga pensó, que tonta fui, desperdicie demasiado tiempo,
mi amigo se fue sin saber cuánto lo quería, en verdad me arrepiento.
Y así fue como ambos nunca supieron lo importantes que eran. No esperes el mañana para soñar, y por ningún motivo
dejes de decirle a una persona que la amas.

89
INSTRUMENTO DE EVALUACIÓN
Parábola Mañana se lo diré

Nombre del alumno: ____________________________________________________


Grado y grupo: __________________________

Núm. Aspecto SI NO Ponderaciones Observaciones

1 Participa en la lectura de la 1.0


parábola

2 Realiza su títere utilizando 2.0


materiales apropiados al
personaje que le toca
representar.

3 Hace uso de la expresión oral 1.0


utilizando volumen, dicción,
fluidez, emotividad.

4 Realizan una escenografía para 2.0


interpretar la obra.

5 Se interesa en participar 2.0


activamente en las actividades
asignadas.

6 Cambia el final de la historia 2.0


dejando un mensaje positivo.

Calificación

_____________________ _____________________
Firma del estudiante Firma del Docente

90
“Así Somos Mi Libro Y Yo”
PROPÓSITO:
Motívate a leer un libro, compartiendo el primer capítulo de manera grupal y así elaborar un análisis literario de la obra.

LUGAR: En salón de clase.


TIEMPO: 100 minutos
MODALIDAD: Grupal e Individual.
MATERIAL: Libro literario, hojas de papel y lápiz.

Competencia genérica a ejercer:


Escucha, interpreta y emite mensajes pertinentes en distintos contextos mediante la utilización de medios, códigos y
herramientas apropiadas.

Atributo: Aplica distintas estrategias comunicativas según quienes sean sus interlocutores, el contexto en el que se encuentra y
los objetivos que persigue. Identifica las ideas claves en un texto o discurso oral e infiere conclusiones a partir de ellas expresa
ideas y conceptos mediante representaciones lingüísticas matemáticas o gráficas.

Competencia disciplinar: Argumenta un punto de vista en público de manera precisa, coherente y creativa. Expresa ideas y
conceptos en composiciones coherentes y creativas, con introducción, desarrollo y conclusiones.Identifica, ordena e interpreta
las ideas, datos y conceptos explícitos e implícitos en un texto, considerando el contexto en el que se generó y en el que se
recibe. Identifica e interpreta la idea general y posible desarrollo de un mensaje oral o escrito en una segunda lengua

Elementos: Argumentar, Expresión Oral, Coherencia, Creatividad

PROCEDIMIENTO:

1. Solicita a tu facilitador que lea el primer capítulo del libro Familias Familiares de Vivian Mansour Mansur. A partir de la
emotividad que tu docente tenga para leer este capítulo te sugerimos leer los cinco capítulos restantes.
2. Comenten en plenaria ¿Qué valores pueden rescatar?
3. De manera individual realiza tu análisis literario (externo, interno y comentario personal).
4. Realiza un sorteo para que lean algunos de los análisis literarios en el salón de clases.
5. Te sugerimos realizar un organizador gráfico entre todo el grupo, expónganlo en un lugar visible.

91
FAMILIAS FAMILIARES
(Vivian Mansour Manzur)
Fondo de cultura económica
Capítulo I

YO NO puedo afirmar que somos una familia de tantas familias. De que somos raros, lo somos. Claro que de lejitos y sin
platicar mucho parecemos una familia normal.
Les voy a contar para que vean que no es un exagero.
Empecemos por mi papá. Mi papá tiene que tener todo bajo control. Es previsor hasta el límite de lo posible: paga sus
impuestos el primer día que abren las oficinas. Compran artículos repetidos por si se rompen o extravían. Por eso tenemos un
cuanto lleno de cajas de clips, de decenas de cámaras fotográficas, varios medidores de pulso y unos doce tinacos nuevecitos,
sin desempacar.
Por supuesto, ya tiene pagado el funeral de toda la familia, hasta de mi sobrinito que acaba de nacer. Y cuando tenemos
que ir a un lugar nuevo, como por ejemplo una boda, hacemos simulacros, compramos el regalo y buscamos la dirección.
Practicamos lo que vamos a decir y en donde vamos a estar en el coche.
Bueno pues un día mi papa decidió que para hacer el acto de mayor previsión, iba a operarse. “¿A oponerse qué?”,
todos preguntamos, pues mi papá tenía una salud de hierro.
- Lo que haga falta - afirmó categórico.
- ¿Como qué?
- Pues de de una vez que me arranquen el apéndice, que me operen el corazón y me quiten las anguinas. Así yo
me organizo para faltar algunos días a la oficina y no pierdo el control de la situación con molestos contratiempos.
- Oye ¿pero tienes algunas molestias?
- Ninguna -respondió campante.

¿Y qué creen? ¡Se operó!

Ahora vamos con mi mamá. Mi mamá es un poco despistada: te puedo ofrecer jugo de naranja y huevos revueltos por la
noche, un bistec con un martini a las siete de la mañana. Es tan distraída que se pierde de su propia casa. Hay que hacerle para
que vaya de una recamara a otra. Llama a sus amigas… ¡para preguntarles sus números telefónicos!

Toca el turno de presentarle a mi hermana. Mi hermana, aun que esa muy guapa, siempre está de mal humor. Ustedes
me dirán: bueno, todos tenemos malos ratos. Eso yo lo entiendo, pero imagínense eso a alguien que siempre, a toda hora, todos
los días, esta de malas. Cuando mis amigos hablan por teléfono ella les gruñe y, claro, ellos cuelgan.

92
Por último, esta mi abuela. Mi abuela es la ancianita más tierna y dulce… siempre y cuando al platicar con ella no uses
palabras que tengan la vocal “e”. Como supondrán, es muy difícil evitar decir palabras sin “e”, y si uno se equivoca ella se tira al
piso y hace una pataleta tremenda, rompe cosas y echa baba por la boca. Después, se cubre con un sudario - es como una
sábana con la que cubren a los muertos, que tiene siempre guardada y planchada en un cajón – y se hace la muerta durante dos
días.

Imagínense si yo, con esa familia me iba a atrever a llevar amigos a la casa, organizar fiestas o asistir a lugares
públicos en su compañía.

Pero sucedió algo que me obligaría a cambiar esta situación.

Capítulo 2

LA MAESTRA de civismo abrió la boca y pronunció las palabras fatídicas:

-Para la fiesta de fin de semestre les preparé una gran sorpresa. A fin de que todos ustedes comprendan la importancia
de la familia y de la integración entre sus miembros, organizaremos una bonita convivencia la próxima semana. Haremos
concursos aquí en el jardín, por grupos. Y los grupos van a estar formados por cada uno de ustedes y su familia.

-¿¿¿Qué??? –grité a media clase.

El salón entero volteó a verme.


La maestra me dedicó una gran sonrisa:

-¿No les parece una idea genial?


Yo estaba pasmado. ¿Una convivencia? ¿Mi familia ante toda la escuela? ¿Qué clase de concursos habría? Tal vez si
los conocía con anticipación, podría preparar a mi familia.

¿Qué clase de concursos va a haber, maestra?


-Eso es un secreto- me dijo con una encantadora sonrisa que anticipaba el desastre.
-¿Ya vieron a esa señora que ha pasado varias veces? Parece que está buscando algo- dijo un compañero de clase afuera de la
escuela.
La señora era mi mamá, que no se acordaba dónde quedaba el colegio.
Me escabullí para que no me vieran mis amigos, y le hice señas. Aliviada, detuvo el coche y me subí.
-Mamá… tengo noticias – le dije tragando saliva.
-¿Qué sucede?
-¿Te acuerdas de la maestra de civismo?
-No
-¿Cómo no te vas a acordar si la vimos hace unos días?
-Bueno, ¿qué pasa con la maestra de civismo?
- Pues que se le ocurrió la fantástica idea de… la insólita idea de…
-De que toda la familia vaya a una convivencia la semana próxima?
-La semana que sigue después de ésta.
¿Y dónde queda la escuela?
-¡Pero mamá, me acabas de recoger ahí! – gemí horrorizado.

Mi familia estaba emocionadísima con la idea. Ni qué decir que habíamos hecho ya varios simulacros. Mi hermana
puso su tradicional cara de fuchi, lo que significa un rotundo “sí voy”. Me preocupé aún más cuando mi abuela insistió en llevar
su sudario.

El viaje a la escuela me pareció eterno. Bajamos varias maletas porque mi papá llevó varias algunas cosas por si
hacían falta: unos gallitos de bádminton, un poco de ropa, una tienda de campaña, vacunas, una calculadora, todos sus ahorros
y un cuadro de la sala.

93
Eso sí, se colocaron obedientes en el lugar que les correspondía. Yo miraba a mí alrededor bastante sorprendido:
cuántos adultos había en el patio de mi escuela. Algunos papás eran igualitos a sus hijos, a mis compañeros. Los podía
reconocer sólo con verlos: el señor pecoso y pelirrojo era idéntico a Samuel, a quien apodábamos “El Dálmata”. Esa señora
rechoncha, con su cara redonda y nariz respingona, hacía los mismos gestos de gula que hace mi compañera Camila cuando ve
un pastel. Otros, en cambio, no se parecían en absoluto.

La maestra de civismo interrumpió mis observaciones con el silbatazo que daba inicio al primer concurso: El Laberinto.

Al oír el nombre del juego, se me erizó la piel.


Con gran preocupación observé que mi madre se dirigía muy segura a la entrada. La prueba consistía en caminar por
los pasillos de hierba hasta encontrar un trofeo al final del laberinto.
Mi madre dio unos pasos y se internó en las bardas de la hierba.
Logró salir triunfal del laberinto… cuatro horas después.
La siguiente prueba era el juego llamado Adivina la Palabra. La abuela fue seleccionada. Habían colocado un tablero
con la clásica figura de un monito colgado de una cuerda. ¿De qué se trataba este juego? Había que adivinar letra por letra hasta
completar la palabra. Si se acaban las oportunidades y uno se equivoca, sacrifican a tu monito.
La abuela y yo íbamos asombrosamente bien. Ella conocía muchas palabras. Yo sabía que estaba evitando
cuidadosamente la vocal fatal, la “e”. Como ya está un poco sorda, yo le iba diciendo lo que había que hacer, sin incluir en mi
conversación ninguna palabra con la vocal “e”.
Bien, volvamos al juego. La palabra que estábamos adivinando era “santiamén” y ya teníamos resueltas todas las
letras, claro, excepto la “e”. Ni la abuela ni yo estábamos dispuestos a mencionarla hasta que a algún chistosito, de esos muy
participativos, se le ocurrió gritar:

-¡Eeeeeeeh! ¡No sean zonzos! ¿Qué no ven que les falta la “e”?

La abuela, de ser una simpática ancianita adivinando palabras, se transformó en una especie de dragón. Y lo que
temía: fue por su bolso de charol, de él extrajo su sudario y, muy decidida, se envolvió con él.
Todos la miraban asombrados. Mi hermana y yo, acostumbrados al numerito la sacamos arrastrando y la metimos en
nuestra camioneta.
Las cosas iban de mal en peor. A mi hermana le tocó el Juego de la Mímica. Por su rostro enojado y ceñudo, la gente
sólo adivinaba títulos de películas como La ira de Dios o Apocalipsis, que trata sobre el fin del mundo.
Perdió, y sólo entonces esbozó una gran sonrisa.
Faltaba mi padre: estaba discutiendo sobre el desorden del evento, sobre la falta de organización, la falta de previsión:
"A ver... ¿y si de repente un grupo de serpientes invaden el patio escolar? No hay ni vacunas ni machetes ni nada... Además hay
mucha improvisación en todos los juegos".

-¡Ése es el chiste! -le respondió asombrada la organizadora.


-Entonces yo no hago nada -respondió mientras acariciaba un gran oso de peluche que cargaba por si hacía falta.

Capítulo 3

-¡BASTA! Ya no aguanto más, quiero cambiar de familia


-le confesé a mi mejor amigo, Lorenzo.
-¿Pero por qué? -me preguntó, intrigado.
-¿No viste el ridículo que hizo el día de la convivencia?
-Bueno, no tuvieron mucha suerte... pero ¡nadie la tuvo! ¡Mi familia tampoco obtuvo un solo punto en toda la competencia!
-No me importan las estadísticas. Estoy harto de mi familia.
Voy a buscar otra que realmente me convenga.
¿Cómo encontrar a la familia perfecta?
Necesitaría tiempo. Dinero. Y libertad de movimientos.
Se me ocurrió un plan: les pedí a mis papas que durante las vacaciones de dos meses me dejaran ir a un campamento.
Empaqué mis cosas, me despedí, pero nunca fui al campamento. En lugar de ello, me mudé a la casa de mi amigo
Lorenzo. Tenía sesenta largos días para llevar a cabo mi búsqueda.

94
Lorenzo vivía en una casa muy lujosa, con un enorme jardín y siete perros. Ésas eran las buenas noticias. Las malas
eran que todo lo que había en el interior de la casa era o muy costoso o muy frágil o no debía ser tocado por los niños.

A la mamá de Lorenzo, aunque era muy amable, le encantaba hablar por teléfono. A tal grado que sólo podías
comunicarte con ella por medio de aparatos que había repartidos por toda la casa. Si querías saludarla, darle los buenos días o
pedirle un permiso, tenía que ser telefónicamente.
Por la noche, cuando el papá de Lorenzo quería decirle algo, tomaba el teléfono junto al buró, marcaba y hablaba con
ella.
El papá de Lorenzo también tenía sus cosas. Si no encontraba el periódico, se ponía furioso; si alguien movía alguna de
sus cosas, se ponía furioso; y si yo me le quedaba mirando, se ponía furioso.
Pero cuando no estaba enojado... ¡estaba llorando!

Sí, la verdad es que el papá de Lorenzo era bastante llorón.

Cuando se enteró de que Lorenzo había perdido su suéter, se le llenaron los ojos de lágrimas.
Cuando uno de los perros se hizo pipí en su zapato recién boleado, sollozó.
Cuando fue el cumpleaños de Lorenzo, por turnos lloró su mamá, le siguió su hermanita, después su papá y por ultimo
yo no pude resistirlo: también acabé haciendo pucheros.

-Somos muy sentimentales -se excusó mi amigo.


Lo dramático fue cuando entró un ladrón a la casa.
Era un sábado por la noche. Lorenzo y yo jugábamos Turista abajo de la cama, bajo la luz de la linterna. Oímos ruidos,
pero creímos que eran los perros.

Sin embargo, al ver una sombra que se reflejaba en la rendija de la puerta, Lorenzo y yo nos dimos cuenta de que algo extraño
estaba sucediendo.

Se me puso la piel chinita.


-¿Ya viste? -susurré.
-Sí -me respondió Lorenzo-. ¿Qué hacemos?
-Hay que decirle a tu mamá que entró un ladrón en la casa.
-Sí -murmuró Lorenzo-. Pero acuérdate que tiene que ser telefónicamente. Yo le llamo.

Vi cómo Lorenzo hablaba en voz muy bajita y cómo colgó silenciosamente la bocina.

-¿Qué te dijo? ¿Se puso muy nerviosa?


-No tanto -me dijo mi amigo-. Propuso llamar inmediatamente a la policía.
Lorenzo y yo coincidimos en que su papá por ningún motivo debía llorar. Necesitábamos ponerlo de malas.

Yo fui el comisionado. Sigilosamente entré al cuarto, lo desperté y lo miré fijamente por un minuto. El señor me miró
primero somnoliento y después furioso. Yo, muy quitado de la pena, empecé a revolverle las cosas. Se enojó todavía más.
Por último, agarré sus pantuflas, las escupí y con un dedo les embarré la saliva, logrando un bonito efecto.
Se paró de la cama fuera de sí. Entonces rápidamente abrí la puerta del cuarto y entró el ladrón. Por fortuna el señor
estaba tan enojado que con un par de golpes lo dejó fuera de combate.
Después, cuando se percató de lo que había sucedido, el papá de Lorenzo se soltó a llorar; a mí me contagió y lo mismo
hicieron los doce policías que llegaron minutos después.
A mí no me importaba que el papá de Lorenzo fuera al mismo tiempo llorón y enojón. Ni que su mamá sólo pudiera
comunicarse vía telefónica. Lo que no me gustaba nada era que todo el tiempo discutieran sobre el dinero.
Por ejemplo: en los restaurantes no se fijaban en los platillos sino en el precio.

-¡Esto cuesta carísimo!


En una ocasión les pregunté qué tan divertidas habían sido sus vacaciones en Baja California.
-El viaje nos costó un dineral -me respondieron.
-Pero, ¿qué tal estuvieron?

95
-Carísimas -contestaron sin titubear.
Todos los objetos de la casa tenían pegadas las etiquetas con sus precios. Parecería que el papá y la mamá de Lorenzo llevarán
la cuenta de lo que yo gastaba en la casa.

A la gente la apreciaban por su dinero, por sus coches, por sus casas, por sus tarjetas de crédito y nunca por sus
mascotas, sus aficiones o sus amigos.
Así que nuevamente decidí irme. ¡Todavía me quedaban cuarenta días para encontrar a mi familia perfecta!

Esperé a la noche para despedirme de Lorenzo.


Afortunadamente, como no estaba presente su papá, en esa ocasión nadie lloró.

Capítulo 4

Me fuíI bajo la luz de la luna, casi en la madrugada.


Yo creí que la ciudad estaría desierta a esas horas, pero no.

Camiones de carga pasaban sin cesar. En todas las esquinas donde se acumulaba basura, había una o varias personas
hurgando entre las bolsas.

Vi a un hombre que me llamó la atención: era una especie de vagabundo, con una cacerola en vez de sombrero y un
mecate en vez de cinturón. De cada bolsa de su enorme gabardina sobresalía la cabecita de un perro.

-¡Buenas noches! ¿Qué hace? -le pregunté muy correcto.


-Busco en la basura. Y tú ¿qué haces?
-Nada. Aquí... -le contesté vagamente.
-¿Cómo nada? Nadie, y menos un niño, anda caminando como si nada a las cinco de la mañana para preguntarle a un
pepenador lo que está haciendo. Así que dime de una vez qué haces.

Quedé desarmado, y como la verdad el hombre me había resultado simpático le conté todo. Para mi asombro, me
escuchó atentamente y dijo:

-¿Con que andas buscando una familia a tu gusto? Pues bien, yo te la mostraré. Ven conmigo.

Lo seguí. Abordamos el metro y transbordamos una y otra vez. Después nos subimos a diferentes camiones y
caminamos un montón. Por fin, llegamos a una montaña rarísima: y es que no era una montaña, sino un tiradero de basura.
Al principio olía muy mal, pero después como que uno se acostumbra y ya no siente el hedor. Había cerros y cerros de
basura... Imagínense: latas de refresco, llantas, sobras de comida, plástico, aparatos viejos, toooodo estaba allí.
El hombre, cuyo apodo era "El Cascajo", me hizo una seña para que lo siguiera.

-Te voy a presentar al Rey de la Basura para que él decida si te quedas o no con nosotros.
-¿A quién?
-Al dueño de todo esto: lo desechable, lo apestoso, lo inservible, lo inútil, lo olvidado...
-Aaah, ¿el propietario de lo descompuesto, lo oxidado y lo maloliente? -le pregunté muy serio.
"El Cascajo" se rió.
-Eres bastante listo, muchacho. Le vas a caer bien al Rey de la Basura.
Seguimos escalando el montón de desperdicios hasta la parte más alta. Allí estaba el amo y señor de los basureros.
Su trono era un excusado viejo.
En vez de capa, vestía una cobija remendada.

En vez de anillos, sus dedos lucían argollas de refrescos.

Un séquito de moscas lo seguían a todas partes como símbolo de poder y realeza.


Era el Rey de la Basura.
"El Cascajo" cruzó con él algunas palabras en secreto. El Rey me miró varias veces.

96
Cuando terminó de recibir toda la información, se dirigió a mí:
-¿Así que estás buscando una familia?

-Aja.
-¿Y quiéres formar parte de la nuestra?
-Sí.
-Mira, yo no tengo inconveniente, sólo que antes tienes que pasar unas pruebas.
-Muy bien, señor -me burlé un poco.
-Tienes que buscar en estas montañas y traerme tres cosas:

La basura más apestosa, la basura más valiosa y la basura más triste. Te doy tres horas.
Sonaba divertido: hundirse por horas en inacabables bultos de basura y seleccionar lo más interesante.
¿Qué resultaba más apestoso: una lata de sardinas mosqueada o un calcetín que lleva años de uso? ¿Qué huele peor:
la popó de perro o un pañal calentado por el sol?
Después de estas profundas reflexiones me decidí por el calcetín, ya que me recordaba mis aromáticas hazañas.
Listo. La primera prueba había sido muy sencilla. Ahora tenía que buscar la basura más valiosa. Eso no sería tan fácil...
Había encontrado una cadenita de oro... ¿Sería ésa la basura más valiosa? ¿O ese jarrón chino medio roto? No estaba
seguro.
Después, me acordé de los padres de Lorenzo, que todo lo medían según el dinero que costaba. Saqué unas monedas
de mi propio bolsillo, las miré durante largo rato. Concluí que ésa era la basura más valiosa. Valiosa, pero basura al fin.
Por último, faltaba la basura más triste. Miré a mí alrededor.
Esa tele descompuesta se veía muy vacía sin las imágenes que la hacían cobrar vida. También se acumulaban en los
desperdicios muchas muñecas sin manos, robots inválidos y pelotas desinfladas. Pero eso no era tan triste... De repente,
enterrado en la basura vi un álbum con las fotos de una boda.
¿Por qué algo tan importante como esas fotos habría terminado en la basura?
Las miré un buen rato. Todos se veían felices gozando el momento de partir el pastel, bailar y posar para las fotos. Los
novios de ese álbum habían muerto o se habían separado.
Ahora, esa colección de fotos era ridícula para otros ojos que no fueran los de los novios.
Le mostré mis hallazgos al Rey de la Basura.

Me preguntó:
-¿Por qué este calcetín es lo más apestoso?
Me reí:
-Nada más huélalo.
Me interrogó:
-¿Por qué estas monedas son la basura más valiosa?
Le contesté:
-Porque en momentos realmente importantes no sirven para nada.
E hizo la tercera pregunta:
-¿Por qué este álbum es la cosa más triste?
Le respondí:
-Porque ya no hay nadie que lo vea.

Al Rey le gustó lo que le mostré, así que me permitió quedarme a vivir con los pepenadores.

No crean que fue tan fácil. Había que levantarse todos los días a las cinco de la mañana, fisgonear en las bolsas y
clasificar la basura. Mi cama era el cascarón de un auto herrumbroso. La comida consistía en sobras y migajas que obteníamos
directamente de la basura. Eso sí: ahí el valor del dinero era diferente: las botellas y las latas eran apretadísimas.

¿Qué hacía mientras tanto el Rey de la Basura?


Disfrutar de sus privilegios.
-¡No me baño, no me baño y no me baño! -gritaba cuando "El Cascajo" se acercó con una tina llena de agua.

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-Pero, ejem, jefe, ya lleva dos meses sin bañarse -le explicó "El Cascajo".
-¿Cómo creen que el Rey de la Basura va a oler bien?
¿Están locos?
A su modo, tenía razón.
-Le pido perdón, señor, pero es absolutamente necesario.
Ya nadie quiere hacer negocios con usted debido a su olor. Así que a la una... a las dos... y a las ¡tres!
"El Cascajo" lo arrojó a la tina y entre los dos lo bañamos.
-¿Qué hay para cenar? -preguntó, muy ofendido y todo enjabonado.
-Pollo, señor.
-No. Quiero papas fritas y chocolates. Si soy el Rey de la Basura debo comer alimentos chatarra, ¿o no?
“El Cascajo", imperturbable, lo obligó a comer pollo.

Eso me reveló que el Rey y "El Cascajo" eran como padre e hijo porque uno de los dos se preocupaba
desinteresadamente por el otro, lo regañaba y lo obligaba a dormir.
Entendí que había muchos tipos de familia. Desde luego no tienen que ser papá, mamá e hijos.
Eso sucedía entre ellos dos, pero lo que nos unía a todos los demás era algo diferente y Nuevo para mí: nos unía la
sobre vivencia.

Todos buscábamos sobrevivir costara lo que costara: mintiendo, engañando o robando. Dominaba, como dicen, la Ley de la
Selva... o mejor dicho, la Ley de la Basura.
Así estaba la cosa.
Por esa razón, llegó el día en que ya no quise seguir en el basurero.
Empaqué mi saco de ropavejero y huí una tarde soleada.
Faltaban quince días para el regreso a la escuela.

Capítulo 5

CAMINÉ muchísimo, compré un hot-dog y un refresco en una esquina y me los comí con mucho gusto. La botella de refresco la
puse junto al bote de basura para que algún amigo pepenador pudiera clasificarla rápidamente.

En el estacionamiento de una tienda vi una multitud, me acerqué a investigar y descubrí que había un circo. ¡Con lo que me
gustan los circos!

Presencié todas las funciones y me encantaron. Cuando se acabó la última y el público ya se iba, me acerqué al enano
y le pedí que me permitiera quedarme a vivir con ellos.
El enano -quizás acostumbrado a esas peticiones- buscó con los ojos a mi familia. Cuando se cercioró de que venía
solo, aceptó.
El enano, que se llamaba Miquismiquis, me presentó a todos los del circo.
El trato era el siguiente: yo tenía que pasar a cada camerino y ofrecer mis servicios. Tenía que demostrar que era útil.
¡Y vaya que lo fui!
A la mujer barbuda, tuve que afeitarla. Como su barba era muy cerrada, conseguí una cubeta llena de espuma y un
cuchillo de cocina. Para después, con todo cuidado, rasurarla.
Cuando terminaba, ella se pintaba los labios de rojo y me estampaba un beso húmedo.
Me daba mucho asco pero lo recibía con una sonrisa.
Al hombre fuerte, le serví de pesa. Me sostenía en sus manos, me levantaba y me bajaba quinientas veces. Yo tenía
que ir en ayunas porque con tanto sube y baja me mareaba.
Pero mi favorito era el elefante, tan áspero y rugoso que debía untarle tarros completos de crema. Esto no le causaba
mucha gracia que digamos, así que me empujaba utilizando su poderosa trompa. Al final yo siempre acababa más embarrado
de crema que el propio elefante.
En el circo conocí a Franz, hijo de una familia de payasos.
A mí no me gustaban los payasos. Me daban miedo su maquillaje y sus extrañas pelucas. Cuando se quitaban la
pintura de la cara, no los reconocía de tan cambiados que se veían.
En cambio, Franz era muy simpático. Se veía que se divertía horrores en el circo y que, además, le encantaba ser

98
payaso. Él inventaba sus rutinas y trucos. Me explicó todos los tipos de payasos y maquillajes que existen.
Una noche, me acercaba a su carpa cuando escuché una discusión y gritos. Era el papá de Franz, que lo zarandeaba.
Yo sabía que ese payaso tenía muy mal carácter, pero Franz nunca perdió la calma.Cuando salió de la carpa me
acerqué a él.
-Franz, ¿qué sucedió?
El payasito estaba muy tranquilo. Me miró y dijo:
-Mi papá me estaba regañando.
-¿Pero por qué?
-Por una tontería, la verdad.
Entonces yo no me aguanté y le dije lo que pensaba:
-Tu papá es muy mal geniudo. Se preocupa por hacer reír a los niños pero fuera de la función todo el tiempo está de malas.
Franz me miró y me explicó con el tono de alguien que ya ha repetido lo mismo muchas veces.
-Lo que pasa es que mi papá dice que no puedes ser un payaso todo el tiempo... Digamos que hay momentos para hacer
payasadas.
-Pero tú no piensas igual, ¿o sí?
-¡A ti no te voy a mentir! -se rió-. Al contrario de mi papá yo creo que lo importante es que cuando las cosas se ponen serias, te
puedas reír y encontrarles el lado chistoso.
-¿A poco te reirías en un funeral?
-No, claro que no. Me refiero a las cosas que tienes que vivir todos los días.
-¿Y cómo le encuentras el lado chistoso a Ia discusión con
-Esto es un secreto. ¡No se lo vayas a decir a nadie!
-Te lo prometo.
-Cuando me regaña me digo a mí mismo: "¡qué payaso'" y entonces me río por dentro.
Me puse a pensar que si mi amigo, teniendo por padre a un payaso malgeniudo, no se tomaba las cosas tan en serio, entonces yo
no debería avergonzarme por las excentricidades de mi papá, mamá, hermana y abuela.
Fue entonces cuando me entró lo que llaman "el gusanito de la nostalgia".
La nostalgia es cuando uno se acuerda a cada rato de alguien y lo extraña y desea estar con esa persona. ¿Quieren ejemplos?
Si veía a alguien haciendo un coraje, yo decía para mis adentros: "¡Aaay, qué no daría por ver la cara de fuchi de mi hermana!
Tiene una manera de arrugar la nariz, hacer gestos con la boca y echar miradas asesinas que no he visto en nadie más".
Si veía una sábana secándose al sol, suspiraba y me venía a la mente el sudario de la abuela, tan limpiecito, tan a la mano.
Cuando vi la foto de un apéndice en un libro me acordé del de mi papá, que flotaba, completamente sano, en un frasco de formol
Cuando alguien me preguntaba por una calle recordaba inmediatamente a mi mamá que, aunque despistada, no se olvidaba
nunca de mi cumpleaños.
Me dieron ganas de regresar a casa. Además, ya se habían acabado los dos meses del supuesto campamento.
Entonces agarré mi mochila, me despedí de Franz, de Miquismiquis y del elefante y me fui pensativo bajo la lluvia.

Capítulo 6

¡TOC, TOC!
-¿Quién? -se oyó la voz de mi papá.
-Soy yo, pa.
Abrió la puerta, me vio y sonrió. Pero enseguida me dijo:
-¿Qué tal estuvo el campamento? Debiste haber empacado más cosas. Acuérdate que hay que ser previsor. Pero ahora ya no
importa, mira quién viene a saludarte.
Era la abuela. Yo, como estaba muy emocionado, me desconcentré y la saludé usando palabras con "e":
-¡Abuela! ¡Ya regreséeee!
La abuela me gritó:
-¡Qué bueno, hijo!
Apenas acabó de decirlo se fue volando por su sábana.
Fue entonces cuando, milagrosamente, ya no me dio vergüenza... ¡Me dio risa!

FIN

99
INSTRUMENTO DE EVALUACION
MI LIBRO Y YO
Nombre del alumno: _______________________________________________
Grado y grupo: __________________________

Núm. Aspecto Si No Ponderación Observaciones

1.- La información es completa 3.0


(análisis externo, interno,
comentario personal)

2.- La ortografía es correcta en todo 2.0


el escrito.

3.- La limpieza y buena presentación 1.0


son visibles en todo el trabajo.

4.- La redacción es clara. 1.0

5.- Consideró algunos valores en su 1.0


comentario.

6.- El organizador gráfico impacta 2.0


visualmente.

Calificación

_________________________ ______________________________

Firma del Alumno Firma del Profesor

100
Ahora que has terminado con el primer curso del taller de Taller de Fomento a la Lectura I, te sugerimos contestar la siguiente
tabla de autoevaluación.

INSTRUMENTO DE EVALUACIÓN

¿Qué sabía? ¿Qué aprendí? ¿Qué me faltó ¿Cómo lograré


aprender? aprenderlo?

Calificación: __________________

101
4.19 Imitando poetas
Gabriel y Galán, José María. El ama. En Antología poética, (1997). Ediciones 29. España.

: Bibliografía Borges, Carlos. Bodas negras, en Declamador sin Maestro (1999).


Formato APA Libro – Mex editores. México DF.

Obtenido desde:
http://www.youtube.com/watch?v=hAJc32ygNS4&NR=1
Benedetti, Mario. Hagamos un trato.

Obtenido desde:
http://www.poemas-del-alma.com/hagamos-un-trato.html
Salvador Novo. Breve Romance de la Ausencia.

Obtenido desde:
http://spanishpoems.blogspot.com/2005/01/salvador-novo-breve-romance-de-ausencia.html
Pablo Neruda. Queda Prohibido.

Obtenido desde:
http://www.google.com.mx/search?hl=es&tbo=p&tbm=bks&q=queda+prohibido+pablo+ner

4.20 ¿SABIAS QUE?


Sin autor. Más allá del amor y de la muerte.

Obtenido desde:
http://www.losmejorescuentos.com/cuentos/romanticos214.php
Cortázar, Julio. Axolotl.

Obtenido desde:
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/cortazar/axolotl.htm
Desconocido. Parábola del hijo.

Obtenido desde:
http://www.thewavesight.net/shareinfo.htm

Desconocido. Riqueza, Éxito y amor.


Paulo Coelho. El secreto de la felicidad.

4.22 Mi libro y yo
Manzur Mansour, Vivian. Familias familiares (2007).
Fondo de Cultura Económica. Mexico DF.

Mañana te lo diré

Obtenido desde:
http://www.vocacionpasionista.com/Parabolas.htm
norma

Poncela Jardiel, Enrique.


Lecturas para adolescentes. La señorita Nicotina (1999). Libris Editores. México DF

Pacheco, José Emilio. La Zarpa (2010).

Obtenido desde:
http://lastresyuncuarto.wordpress.com/2010/04/24jose-emilio-pachecola-zarpa/

Cortázar, Julio. Conducta en los velorios.

Obtenido desde:
http://www.literatura.org/cortazar/conducta.html

Valcárcel, Rafael R. Los sueños de gloria.

Obtenido desde:
http://www.nocuentos.com/rafael_valcarcel/suenos_de_gloria.html

Cortázar, Julio. No se culpe a nadie. Cuento corto.


Rojas González, Francisco. La Parábola del joven tuerto.

Obtenido desde:
http://homepage.ruhr-uni-bochum.d-udo.Figge/texte/rojas.html

102
: Arte Alusivo al
Manual 1 & 2, Diseñado
por Alumno del CECyTEH
(Modificado digitalmente ligeramente para mayor impacto visual)

103
Lic. Rolando Durán Rocha
Subsecretario de Educación Superior,
Media Superior y Capacitación para el Trabajo