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"El Pop Wuj de Adrián Inés Chávez:

Autencidad, poesía y simbolismo de la


cosmogonía maya-quiché"
César Valencia Solanilla

Aunque se refieran al mismo libro sagrado de la cultura maya quiché, el Popol Vuh de
Adrián Recinos (1947) y el Pop Wuj de Adrián Inés Chávez (1981) ofrecen
traducciones muy distintas, con valores literarios y cosmogónicos disímiles, que es
preciso destacar y estudiar. En este artículo se hace un reconocimiento al
extraordinario trabajo de Chávez, que es prácticamente desconocido por el gran
público y la crítica especializada, aunque representa, a nuestro juicio, la más lograda y
auténtica de las versiones al español de la que es considerada la obra literaria más
extensa y compleja de las letras prehispánicas.

Breve historia del libro sagrado

Al confrontar varios de los estudios que se han publicado sobre la génesis,


traducciones y primeras publicaciones del libro sagrado de los maya-quiché y el más
importante antecedente de las literaturas precolombinas, denominado Popol Vuh, Popol
Buj, Popol Wuj o Pop Wuj(1), se puede colegir que el texto fue escrito hacia mediados
del siglo XVI por un autor o autores anónimos en lengua maya-quiché, utilizando la
escritura fonética del español y que el original fue guardado celosamente por la
comunidad en el pueblo de Santo Tomás de Chuilá -actual Chichicastenango- en
Guatemala. A este poblado llegó el sacerdote español fray Francisco Jiménez a finales
del siglo XVII y entre 1701 y 1703, gracias a la confianza que se ganó de sus
habitantes, le fue entregado el manuscrito, que Jiménez copió y castellanizó, haciendo
además algunas alteraciones. El texto fue ordenado en dos columnas, una con la
transcripción en maya-quiché y la otra con su traducción en castellano.

Esta primera traducción fue insertada en el primer volumen de su Historia de la


Provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala, pero a la muerte de Jiménez los
archivos pasaron al convento de Santo Domingo en la antigua ciudad de Guatemala.
Después de los terremotos de 1773, que destruyeron esta ciudad, los archivos fueron
llevados a la Nueva Guatemala de la Asunción, en las postrimerías del siglo XVIII.
Entre 1853 y 1954, estos archivos serían encontrados en la Universidad de San Carlos,
por el austríaco Carl Scherzer, quien los ordenó copiar y editar en Viena en 1857.

El manuscrito de Jiménez finalmente fue recuperado y llevado para Francia en 1855


por el abate Charles Etienne Brasseur de Bourbourg, quien publicó una traducción en
París en 1861, con el título de Popol Vuh, Le Livre Sacré et les mythes de l'antiquité
américaine, y de donde procede su actual división en cuatro partes, cada una
compuesta a su vez por varios capítulos. Esta traducción, acomodada a las exigencias
estructurales y estilísticas de la época, es importante históricamente porque llamó la
atención del público europeo sobre la cultura maya en general y del pueblo quiché en
particular, ya que el abate francés fue además el descubridor y traductor de una de las
obras de teatro más auténticas del mundo precolombino, el Rabinal Achí o El varón de
Rabinal(2).

La versión en francés de Brasseur de Bourbourg fue traducida también al español en


dos ocasiones: por J. Antonio Villacorta y Flavio Rodas en 1927 con el título
de Manuscrito de Chichicastenango o Popol Buj. Estudio sobre la antiguas tradiciones
del pueblo quiché. Texto indígena fonetizado y
traducido al castellano; y por Jorge Luis Arriola en 1972. También existe otra
traducción al francés de Paul Raynaud en 1925 con el nombre de Les dieux, les héros
et les hommes de l'ancien Guatemala d'aprés le Livre du Conseil, que fuera la base
para la traducción al español de Miguel Angel Asturias y J.M. González de Mendoza, en
1927.

Sin embargo, la traducción al español más difundida es la Adrián Recinos, hecha para
el Fondo de Cultura Económica en 1947 y que adopta la división en partes y capítulos
propuesta por Brasseur de Bourbourg. Recinos encontró por azar en la Biblioteca
Newberry de Chicago, un manuscrito denominado Arte de las tres lenguas, Cacchiquel,
Quiché y Tzutuhil,compuesto a principios del siglo XVIII por fray Francisco Jiménez. En
este documento, en 112 folios escritos a dos columnas, estaba el conocido por Popol
Vuh bajo el título de Empiezan las historias del origen de los Indios de esta provincia
de Guatemala, traduzido de la lengua quiché a la castellana para más comodidad de
los Ministros del Sto. Evangelio, por el R.P. F. Franzisco Ximénez, Cura doctrinero por
el Real Patronato del Pueblo de Sto. Thomas Chuilá. Esta es la copia única del libro,
que fuera llevada -parece que abusivamente- a Francia por Brasseur de Bourbourg y
que a la muerte de éste se dispersara. La parte en que estaba el manuscrito fue
adquirida por Alphonse Pinart, quien la vendió a Eduard E. Aller, de cuyas manos pasó
a la Biblioteca de Newberry. Esta es la copia que utilizó Recinos y la misma que le sirve
de base a Adrián Inés Chávez para su original traducción al español.

El Pop Wuj de Adrián Inés Chávez

Como todo casi todo manuscrito precolombino el libro sagrado de los maya-quiché ha
tenido sus avatares y reformas, sus "acondicionamientos" o interpolaciones, producto
del excesivo celo dogmático de quienes realizaron la encomiable labor de su rescate en
las lenguas originales pero con escritura latina. Si a esto se agrega que existe una
casi imposibilidad de que la fonética castellana pudiera expresar a plenitud los
diferentes matices, correspondencias semánticas y singularidades morfológicas y
sintácticas de la lengua maya-quiché y que las traducciones fueron más o menos
acomodadas a unas visiones del mundo occidentales -todas las traducciones que
conocen son de extranjeros, a excepción del guatemalteco Miguel Angel Asturias, quien
la hizo del francés- se puede concluir que era indispensable una versión al español lo
más auténtica posible, de alguien que no sólo tuviera el maya-quiché como su lengua
materna, sino que su extracción cultural de indígena le permitiera una visión del
mundo acorde con el sentido original del texto sagrado. Este es el caso de la versión
de Adrián I. Chávez, que es preciso reivindicar, divulgar y estudiar.

El libro del tiempo

Respecto del contenido en sí, lo primero que se aprecia es la diferencia en el


título: Pop Wuj, Libro del tiempo o Libro de acontecimientos, que es como si se dijera
"Historia del Universo"(3). Corresponde, según el traductor, a una mejor
correspondencia morfológica del título original, ya que los vocablos Popo Vuh o Popol
Vuh no significan nada en quiché(4).
Aspectos formales

El libro publicado por Chávez tiene características notables y muy interesantes en su


aspecto formal para el investigador literario y de las culturas precolombinas.

En primer lugar, está distribuido en cuatro columnas: la primera con la transcripción


exacta que hiciera Jiménez del manuscrito original _inclusive con los tachones mismos
del cura español-(5); la segunda con lo que podemos llamar la auténtica transcripción
fonética al quiché que hace Chávez, utilizando unos tipos especiales que dan cabida a
las siete vocales y las tildes propias de esta lengua (6); la tercera con la traducción
literal al español del original quiché, que en muchos apartes parece ininteligible
porque
obedece al ritmo de la lengua quiché, que procede -como el náhuatl o el quechua- con
rasgos estilísticos propios como el difrasismo y el paralelismo; y la cuarta, la
traducción de Chávez al español moderno, que es una compleja adecuación de la
segunda y tercera columna a una visión del mundo no occidentalizada, es decir, que
corresponde efectivamente a la cosmogonía quiché.

En segundo lugar, ofrece la versión continua o sin divisiones ni esquemas formales,


como en la actual versión de Recinos, que como se dijo, proviene de la primera versión
francesa de Brasseur de Bourbourg en 1861. Chávez se permitió la libertad de iniciar
algunos párrafos con mayúscula continua, para enfatizar en ciertas historias, que es
una licencia legítima y facilita al lector moderno ciertas pausas y mejor asimilación del
texto.

En tercer lugar, está acompañada de unas breves y fundamentales notas de pie de


página, que amplían algunos enunciados hechos en su introducción, llamada
"Explicación necesaria" y que constituye sobre la historia del libro y sobre aspectos
también esenciales de la fonética y morfología de la lengua quiché o kiché, como él la
llama.

Análisis comparativo

Este esfuerzo de relacionar la traducción literal con la naturaleza misma del idioma
maya-quiché, que procede mediante el recurso estilístico de los paralelismos y
difrasismos, hacen que la versión de Chávez adquiera una belleza singular, pues la
construcción sintáctica se hace por concurrencia y acumulación metafórica, de tal
forma que el ritmo de la frase sea, en muchos casos, radicalmente distinto a la versión
más difundida de Adrián Recinos.

...el texto transforma la complejidad expresiva de la lengua aborigen en posibilidad múltiple


de nuevos ritmos, musicalidades, capacidades expresivas, de tal forma que la versión se
torna poética, algunas veces condensada, logrando expresar líricamente la cosmogonía
inicial en lengua quiché:

Para el lector no habituado a estos marcadores estilísticos propios de la literatura


precolombina de Mesoamérica, la traducción de Chávez puede parecer confusa, en
algunos casos ininteligible, pero no por eso sorprendente en la belleza de sus
metáforas y en su construcción simbólica. Se puede identificar en ella una especie de
inconsistencia gramatical desde el punto de vista formal, ya que los esfuerzos del
traductor para adecuar el texto maya quiché a la estructura sintáctica del español
moderno parecen no ser suficientes, en la medida en la que acumulación metafórica
debe incorporar conectores de sentido para su mejor comprensión en el idioma al que
se traduce.

En este sentido, el texto transforma la complejidad expresiva de la lengua aborigen en


posibilidad múltiple de nuevos ritmos, musicalidades, capacidades expresivas, de tal
forma que la versión se torna poética, algunas veces condensada, logrando expresar
líricamente la cosmogonía inicial en lengua quiché: esto puede apreciarse al comparar
ciertas analogías entre la traducción literal y la versión de Chávez, en donde
igualmente se notan las radicales diferencias con la traducción del padre Jiménez, que
es del siglo XVII y la de Recinos, de mediados del siglo XX.

La traducción de Chávez tiene el mérito de transmitir desde una sintaxis


aparentemente enrevesada, la manera de pensar, sentir y actuar de la tradición maya
quiché, es decir, construye una visión del mundo -en español moderno- en la que se
introducen, a veces de manera imperceptible, ciertos cánones y particularidades
estilísticas de los creadores originales del libro sagrado. Pareciera como si con este
ejercicio erudito, el traductor dejara planteado que ciertas frases, ciertas categorías
gramaticales no pudieran decirse de otra forma.

Con el objeto de ilustrar con ejemplos concretos las diferencias en la construcción


formales y en la naturaleza del contenido, se tomarán citas de las dos versiones para
cotejarlas y destacar nuestros enunciados en el sentido de la mayor belleza expresiva
y la mejor aproximación a la cosmogonía maya-quiché de la versión de Chávez.

Dualidad vs. Dualismo

Un aspecto fundamental desde el comienzo del libro es la concurrencia en un solo ser


de los dos jóvenes dioses que en la versión de Recinos constituyen Hunahpú e
Ixbalanqué, circunstancia ésta que altera de manera radical el dualismo de una para
presentar la dualidad en la otra. Veamos un primer ejemplo:

Este es el principio de la derrota y de la ruina de la gloria de Vucub Caquix por los dos
muchachos. El primero de los cuales se llamaba Hunahpú y el segundo
Ixbalanqué. (Recinos, Cap. 5., p. 34)

... este es el antecedente de la derrota, mejor dicho, cuando le llegó su día al Nuestras
Siete Vergüenzas por un hijo llamado Un Cerbatanero, Shbalanqué era Dios. (Chávez,
Cap. 5. p. 11)

En la nota de pie de página correspondiente, así como en lo que él llama "Explicación


necesaria" que representa una muy ilustrativa introducción a su traducción, Chávez
aclara que, Jun Aj Pu, Shbalanké son dos nombres de un mismo ser: el primero alude
a un oficio de ser cazador, y el segundo es nombre propio. Es como si dijésemos: El
Divino Maestro, Jesucristo; El Manco de Lepanto, Miguel de Cervantes Saavedra; El
Libertador, Simón Bolívar…(7).

A juicio de Chávez, es lamentable la equivocación en que se ha incurrido desde un


comienzo al separar estos dos seres, al igual que Cada Cerbatenero, Siete Un
Cerbatanero y Jun Batz, Jun Chowén (HunHunahpú, VucubHunahpú y Hunbatz,
Hunchouén, en la versión conocida de Recinos), para quienes debe aplicarse la misma
regla anterior, es decir, la de considerarlos como dos nombres de un mismo ser: el
primero, Cada Cerbatanero, Siete Un Cerbatanero, el dios que fue vencido en el
inframundo y cuya cabeza fue colgada en un árbol y habría de fecundar a Izhkik -
Ixquic-, la madre de Jun Aj Pú, Shbalanké; el segundo, que significa mono en kiché
(Juan Batz) y mono en maya (Jun Chowuén). Estas explicaciones eruditas de un
profundo conocedor de la lengua y la cosmogonía maya-quiché alteran radicalmente la
percepción del texto sagrado, aunque no así su contenido o su historia: por el
contrario, reafirman el carácter complejo de su religión y la noción de la dualidad como
núcleo estructurante de su visión del mundo, aspecto éste que ya se había señalado en
otro estudio, cuando aún no tenía la fortuna de conocer la traducción materia de estas
reflexiones(8).

De modo que existe una relación esencial entre la manera como se percibe el mundo y
la forma como se nombra: en este caso, como en otros similares de las expresiones
literarias precolombinas, es indispensable una clara ubicación en el contexto histórico y
cultural para poder percibir con una mayor amplitud y en un sentido bien objetivo lo
que la palabra poética dice y cómo la dice. El paralelismo y el difrasismo, que como se
anotó son marcadores estilísticos propios de la lengua maya-quiché, hacen que la
enunciación se haga mediante repetición de términos -en este caso sinonímicos-, para
enfatizar en la expresión; por eso la idea de la dualidad no sólo es concurrencia de
diversas entidades en una sola, sino la reiteración de varias características que
confluyen en un solo ser, en este caso de una deidad.

La versión de Chávez, al aproximarse de manera más objetiva y contextualizada al


manuscrito original, tanto en sus aspectos morfológicos, sintácticos, semánticos,
gramaticales, ofrece entonces una riqueza singular, desde la perspectiva cultural y
específicamente literaria: en muchos apartes es más breve, condensada, rítmica,
poética, de tal forma que se presenta un despliegue metafórico variado en matices
expresivos. Como no obedece a los cánones de la escritura ni de la enunciación
occidental, da la impresión de ser arbitraria, en especial por la ausencia de conectores
de sentido, de las preposiciones propias del español, que el traductor ha sabido
eliminar sutilmente, sin que por esto cambie el sentido del relato.

Nominalismo

Respecto de los nombres, no se explica en cada caso su significación, sino en los que
son más relevantes para el texto. El sentido de lo nominal cambia en Chávez la
percepción de los dioses y del entorno, en la medida en que se produce una identidad
entre el nombre de la deidad y la naturaleza, pues están profundamente arraigados
con la tierra, el cielo y en cierta medida de la cotidianidad de los quichés. Los nombres
de los dioses son traducidos de tal forma que representen esa voluntad de preservar la
memoria colectiva, de nombrar el mundo en su elementalidad, confiriéndole al mismo
tiempo un sentido de sacralidad.

La versión de Chávez, al aproximarse de manera más objetiva y contextualizada al


manuscrito original, tanto en sus aspectos morfológicos, sintácticos, semánticos,
gramaticales, ofrece entonces una riqueza singular, desde la perspectiva cultural y
específicamente literaria:

Una breve relación de estos nombres puede ilustrarnos de una manera sorprendente:

Cuando se nombra la deidad, cualquiera que ella sea, el enunciado aparece cargado de
respeto y admiración, pues nombrar es llamar, hacer presente el dios invocado

En el preámbulo, Chávez traduce:


De manera que aquí tomaremos a enseñarlo, a revelarlo, es decir a relatarlo, lo dejado
e iluminado por el Arquitecto, Formador…

Esta forma de nombrar los dioses, de manera sutil, cambia el significado de su propia
naturaleza, si se compara con la de Recinos:

Y aquí traeremos la manifestación, la publicación y la narración de lo que estaba


oculto, la revelación por Tzacol, Bitol..

De manera sutil, pero con un cuidado especial por la expresividad poética y la mayor
aproximación a la cosmogonía de su pueblo, la traducción de Chávez enfatiza en el
sentido pedagógico de texto sagrado (enseñarlo, revelarlo, relatarlo), así como del
carácter maravillo de sus dioses, que iluminan en lugar de revelar simplemente lo que
estaba oculto; porque iluminar es dar a luz, es una actividad sagrada fundacional,
genésica, como la vida, la aurora sagrada que da comienzo a todo lo existente.

De la metáfora y el símbolo

La utilización de un lenguaje significativo y unos procedimientos estilísticos propios,


posibilitan imágenes espléndidas mediante las cuales se construyen metáforas inéditas
para la sintaxis del español, con una extraordinaria carga de simbolismo, que hacen
del Pop Wuj una obra literaria singular y única, es decir, un verdadero mito poético,
como reza el título. Esto que pudiéramos llamar voluntad estilística primordial de una
lengua que procede mediante la acumulación metafórica, puede constatarse en
numerosos ejemplos, en los que se destaca la versión de Chávez por su rutilante
simpleza y misterio:

El primer subtítulo en mayúscula continua enuncia que éste es el,

Relato de lo que todavía era silencio, vibración, fermentación. Vibraba, espasmaba,


palpitaba, es decir, cuando el cielo estaba vacío. (Chávez, p. 2)

El valor primordial está en la concentración lingüística, en la expresión sonora y


significativa de los verbos vibrar, fermentar, espasmar, palpitar, que remiten al
movimiento genésico de la vida, a la obra maravillosa que encaran los dioses para
beneficio del hombre, cuando el cielo estaba vacío; que se diferencia substancialmente
del comienzo del libro en la versión de Recinos, sin que por ello ésta carezca de valores
estéticos:

Esta es la relación de cómo todo estaba en calma, en suspenso, todo en calma, en


silencio, todo inmóvil, callado, y vacía la extensión de cielo. (Recinos, p. 5)

Para poder realizar la obra extraordinaria de la creación, los dioses se juntan, meditan,
se quieren, se aman, en la versión de Chávez; es decir, aunque proceden como dioses
se comportan como seres humanos para generar la vida, de modo tal que no exista un
distanciamiento tan radical entre la deidad y el hombre, en la medida en que los dioses
pertenecen no sólo al mundo de lo sagrado, sino también a lo profano:

… se hablaron, pensaron y meditaron; se juntaron y se pusieron de acuerdo en


pensamientos y palabras; se quisieron y se amaron bajo esta claridad.. (Chávez)

Recinos, interpretando el mismo hecho sobrenatural, tal vez influido por su concepción
de mundo occidental (que es la misma del padre Jiménez siglos antes), elimina la
participación consubstancial del amor humano en la acción divina:
… y hablaron entre sí Tepeu y Gucumatz. Hablaron, pues, consultando entre sí y
meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su
pensamiento… (Recinos)

En lo que puede llamarse la "condensación verbal" que es tan notoria en la traducción


de Chávez, a veces parece incurrirse en el misterio o la confusión por el tipo de
lenguaje críptico que se utiliza. Es el caso del relato de una parte del juego de la pelota
en el inframundo, llamado por Chávez "infierno" y por Recinos" Xibalbá":

En eso tiró infierno y derecho fue a dar al bastón del cerbatanero, Shbalanqué. Se
sorprendieron los del infierno cuando vieron que salió dentro de la pelota un cuarzo
blanco y se fue brincando sobre el patio del juego. (Chávez, p. 49)

Entonces los de Xibalbá arrojaron la pelota, la lanzaron directamente al anillo de


Hunahpú. Enseguida, mientras los de Xibalbá echaban mano del cuchillo de pedernal,
la pelota rebotó y se fue saltando por todo el suelo del juego de pelota… (Recinos, p.
98)

El carácter misterioso puede aludir a la diferencia entre las expresiones "cuarzo


blanco" y "cuchillo de pedernal", en la medida en que se relacionan con contextos
diferentes, y a la condensación expresiva respecto del juego de la pelota en el texto de
Chávez, que se aleja del procedimiento descriptivo de Recinos. En Chávez, el "cuarzo
blanco" es consubstancial a la pelota, como artefacto sagrado que tenía la función
simbólica de representar el sol, ya que sale de allí, de la pelota, como si el arma del
sacrificio fuera una emanación del mismo sol, al que se brindaban los sacrificios
humanos, en una sugestiva circularidad de lo sagrado. En Recinos, los dioses de
Xibalbá no participan de ese simbolismo circular, de tal forma que la posesión del
instrumento para el sacrificio es adjetivo, no consustancial al hecho mismo.

Este carácter descriptivo del traductor occidental puede explicarse por la necesidad
explicativa o didáctica, que casi siempre -y desafortunadamente- hace perder el
encanto y valor literario a las producciones originales, como puede comprobarse en la
monumental obra de fray Bernardino de Sahagún con relación a la cultura náhuatl, si
se comparan, por ejemplo, las versiones que a su vez ofrece Angel María Garibay o
Miguel León Portilla, respecto de la poesía(9).

Algo similar puede anotarse en el análisis comparativo entre las dos versiones del libro
sagrado de los maya-quiché que se ha venido utilizando en este trabajo. En Chávez,
con la voluntad expresa de aproximar al lector a una noción auténtica de la
cosmogonía y la identidad cultural de su pueblo, se aprecia un lenguaje condensado,
poético, un tanto misterioso, en ocasiones esotérico, para guardar fidelidad al original,
sin que por ello sea ininteligible. Por eso se explican las supresiones, alteraciones y
modificaciones tan significativas en gran parte del texto y que se han ilustrado apenas
con unos breves ejemplos, pues cotejarlos detalladamente será una labor paleográfica
muy extensa y compleja.

Por ahora, nos basta remarcar, con las citas que hemos utilizado en estas reflexiones,
ese carácter altamente expresivo, concentrado, plurisignificativo, en muchos apartes
poderosamente sugestivo y misterioso, del lenguaje en la versión de Chávez que,
gracias a la mejor comprensión de la cosmogonía de su pueblo, puede trasmitir de
manera más plena esa compleja amalgama de visiones de mundo de sus antepasados.
La traducción de Chávez merecería, en ese sentido, una bien documentada edición
crítica en beneficio de la investigación literaria prehispánica que ha estado tan
supeditada siempre a la tradición occidental que, en definitiva, no ha bebido en la
misma fuente materna en que lo hizo este extraordinario hombre que dedicara su vida
a una labor encomiable que es preciso reconocer, estudiar y difundir.

En Chávez, con la voluntad expresa de aproximar al lector a una noción auténtica de la


cosmogonía y la identidad cultural de su pueblo, se aprecia un lenguaje condensado,
poético...

NOTAS
(1) Ver: DE LA GARZA, Mercedes. Literatura maya. (compilación y prólogo). Cronología de Miguel León Portilla.
Biblioteca Ayacucho, Caracas, 1992; Popol Vuh. traducción de Adrián Recinos, Fondo de Cultura Económica,
México, 1965; Popol Wuj, antiguas historias de los indios quichés de Guatemala. Advertencia, versión y
vocabulario de Albertina Saravia E., Editorial Porrúa, S.A., México, 1992; Pop Wuj. Poema mito-histórico
kiché. Traducción directa del Manuscrito por Adrián I. Chávez,, Centro Editorial "Vile", Quetzaltenango, 1981.

(2) Sobre esta pieza clave del teatro precolombino, ver nuestro artículo El Rabinal Achí: las raíces del teatro
precolombino. Revista de Ciencias Humanas, Universidad Tecnológica de Pereira, Año 3, No. 10, Noviembre de
1996; p. 25-31.

(3) Carlos Guzmán Böckler, Prólogo a la versión de Adrián I. Chávez, Op. Cit., p. IV.

(4) CHÁVEZ I., Adrián. Op. Cit., p.

(5) Este es un mérito importante en la versión de Chávez, en la medida en que el lector puede constatar las
supresiones y los vacíos de Jiménez, que son ignoradas en la versión de Recinos.

(6) Gracias a la gestión del Instituto Centroamericano de Extensión de la Cultura, dirigida por el doctor Roderich
Thun con sede en la Universidad Rodrigo Facio de Costa Rica, la Dirección de las Universida
des Populares de Alemania Occidental fabricaron los tipos de imprenta y la máquina de escribir con las letras
indígenas inventadas que correspondieran efectivamente a la fonética maya quiché. Este fue un significativo aporte
a la investigación sobre la lengua y sobre el libro sagrado.

(7) CHAVEZ, Adrián Inés. Op. Cit. Todas las citas relacionadas con este libro remitirán al número de página
correspondiente.

(8) VALENCIA SOLANILLA, César. Dualidad y transgresión en el Popol Vuh. Revista de Ciencias Humanas,
Universidad Tecnológica de Pereira, No. 7, feb. 1996, p. 15-23.

(9) GARIBAY, Angel María. Panorama literario de los pueblos nahuas, trae un ejemplo muy ilustrativo sobre las
radicales diferencias que se presentan entre las versiones "occidentalizadas", es decir, explicativas, didácticas, y las
que corresponden al ritmo, la musicalidad y el procedimiento estilístico de la acumulación metafórica, en el caso de
la poesía náhuatl.

Para ampliar estos aspectos, también puede consultarse nuestro trabajo Literatura y educación entre los nahuas:
aproximaciones al Libro VI de fray Bernardino de Sahagún, Revista Historia de la educación Colombiana, No, 3
y 4, Doctorado en Ciencias de la Educación, Rudecolombia, Pereira, 2001, p. 203-214