You are on page 1of 2

UNIVERSIDAD DEL VALLE

ANA LUCIA MORALES AMORTEGUI


HISTORIA VISUAL

“Pérez Viejo, Tomas. “ ¿Se puede escribir historia a partir de imágenes? El


historiador y las fuentes icónicas” Memoria y sociedad 16, No 32 (2012): 17-
30”

Desde siempre hemos vinculado la historia con el uso de fuentes escritas, no hay
cabida dentro del estudio historiográfico para el uso de fuentes alternativas como
son las imágenes sino que estas ocupan una utilidad secundaria para ser de
referencia del texto, posición que se ha mantenido hasta nuestros días, teniendo
como consecuencia inmediata que las investigaciones históricas basadas en
imágenes ocupan un lugar marginal

Para tratar la anterior problemática el autor abre un reportorio de obstáculos, una


primera parte se remonta a los inicios de la cultura occidental y su uso constante al
texto sustentado en: “Si el mismo Dios prefiere el texto escrito al pintado, ¿por qué
los hombres habrían de hacer algo diferente?”. Con esta pesada herencia la imagen
se ve imperfecta, con falta de comunicación y una comprensión que se debe estar
ligada al texto. Por otra parte la imagen a partir de Renacimiento cumple una función
estética desplazando sus otros usos como el ser un documento histórico, la imagen
como obra de arte está en una especie de vacío semiótico cuyo único sentido y
significado tenía que ver con el propio concepto de arte.

El resultado ha sido que a lo largo de los dos últimos siglos, los historiadores del
arte no han hecho historia a partir de las imágenes, ni siquiera de las imágenes,
sino historia de un concepto filosófico. Como tal su objeto de estudio no han sido
las imágenes sino algo como la historia del espíritu humano en el arte, esto ha
desviado que la única disciplina académica que más podría haber impulsado el uso
de las imágenes como fuente histórica no solo no lo ha hecho sino que incluso lo ha
vuelto imposible

Para reivindicar la imagen como documento histórico hay que analizar algunas de
las bondades que ofrece, en primera está el propio concepto de fuente. Para los
historiadores el documento no se nos presenta “como una fuente” sino que es “una
fuente”, pero esta fuente no asegura una verdad absoluta, como tal es un vestigio
de un pasado que queremos reconstruir e imaginar. El segundo aspecto es el
carácter comunicativo de las imágenes, puede decirse de las imágenes, no son
solo comunicación, hay componentes estéticos, técnicos, etc, pero lo que les da
sentido es el hecho de que toda imagen cuenta, unas veces de manera voluntaria y
otras involuntaria, una historia. Esta historia como tal no se ve sujeta a un código
general de interpretación, todos creemos conocer el código con el que las imágenes
están escritas, entre otras cosas, porque se presentan a sí mismas, no como una
convención sino como un reflejo de la realidad. Sin embargo, ver esta realidad no
asegura que esta sea verdadera, sino una idealización de como una sociedad se
veía así misma,

Finalmente, es necesario reconocer la imagen como vestigio, no solo para revisar


el pasado, sino también saber leer la forma en que las sociedades se fueron
construyendo a sí mismas y se imaginaron. Siendo este el mayor reto que podemos
presenciar como historiadores de nuestro momento, no contar cómo fueron las
sociedades del pasado, sino cómo se imaginaron que eran. Claro está que el poder
cometer este objetivo es necesario tener las herramientas necesarias, siendo las
fuentes icónicas de suma importancia