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RESUMEN

EL OFICIO DEL SOCIÓLOGO


Pierre Bordieu, Jean-Claude Chamboredon, Jean-Claude Passeron

 Epistemología y metodología

La obra de Bordieu et al escrita hace 43 años, nos plantea, en su introducción los


aspectos fundamentales de una buena práctica de la investigación sociológica. Parafraseando
a Auguste Comte, plantea que el método no es susceptible de ser estudiado separadamente de
las investigaciones en que se lo emplea. Cuando a cada estudio se le enfrenta de forma
abstracta no podría, según sus palabras, tener influencia alguna sobre el régimen intelectual.
El hecho de entender el acceso al conocimiento, este debe fundarse en las observaciones pero
sólo en ellas, se transforma en una ciencia positiva sin ninguna pretensión filosófica. No
pueden los procedimientos lógicos (filosóficos) ser explicados ajenos a sus aplicaciones.

La práctica profesional del sociólogo e investigador al hacer ciencia sociológica muy a


menudo tiene en común la disociación del método respecto de las operaciones de
investigación. Es por ello que se plantea la necesidad de entregar lo que llaman un “sistema de
costumbres intelectuales” orientado a quienes desarrollan la práctica de la sociología
empírica.

La metodología hipotética no podrá reemplazar una reflexión respecto de las técnicas,


además de intentar transmitir principios no concebidos sólo como simples verdades a priori;
por ello es necesario un acuerdo sobre principios elementales para superar lo que denomina
anarquía conceptual por la indiferencia ante la reflexión epistemológica por parte de los
investigadores, fenómeno aún más necesario en la sociología que lo justifica en tanto el
estereotipo humanista de la irreductibilidad de las ciencias humanas. Es necesario, en suma,
dotar al investigador de los medios para que él mismo supervise su trabajo científico.

 Pedagogía de la investigación

Los autores aquí plantean la presentación de la obra que versará sobre una enseñanza de
la investigación cuyo proyecto será exponer los principios de una práctica profesional y su
relación a instrumentos indispensables para el tratamiento sociológico del objeto. Asimismo,
si bien históricamente la mayoría de los autores han confundido su teoría particular del
sistema social con la teoría del conocimiento de lo social, esto debería ser un problema
secundario respecto de la pertenencia de esta teoría particular respecto de la ciencia
sociológica, permitiendo así vincular autores cuyas oposiciones doctrinarias ocultan este
acuerdo epistemológico, salvando el peligro de una unión de teorías diferentes, mediante el
ejercicio auténtico del sociólogo, lo que significa el ejercicio constante de la vigilancia
epistemológica que evite la aplicación automática de procedimientos asociada a un
repensamiento constante de sí misma y en función de cada caso en particular.

 Epistemología de las ciencias del hombre y epistemología de las ciencias de la


naturaleza

La práctica sociológica ha convivido históricamente con la falsa relación entre la


epistemología de las ciencias de la naturaleza y la epistemología de las ciencias del hombre.
Tan diferentes enfoques permitió establecer forzadas diferenciaciones entre ambas.

Se ha planteado enfoques epistemológicos que contrarían la objetividad de la realidad


de la ciencia sociológica y su objeto al asociarlo a lo que se creía por parte de los positivistas
eran el método de las ciencias de la naturaleza y, por su parte, el humanismo que a su vez
contrasta y critica la imagen reduccionista de la experiencia como mera copia de lo real, por
parte del positivismo.

 La metodología y el desplazamiento de la vigilancia

Los autores manifiestan que, en el proceso de la investigación y basada en el marco


teórico particular, las discusiones académicas se deben superar sometiendo la práctica
científica a una reflexión que, contrario al ejercicio tradicional, no se realice en la ciencia
hecha (verdadera), sino en la ciencia que se está haciendo, para así pasar desde un
conocimiento menos verdadero a uno más verdadero o rectificado.

La obediencia incondicional a un sistema establecido y rígido de reglas lógicas tenderá


a producir la desaparición de las “elasticidad” de los conceptos y que constituyen una de las
condiciones del descubrimiento. Ello no significa el deponer la utilización de la formalización
lógica como medio de poner a prueba esta misma lógica del acto de la investigación y su
coherencia, sólo que esta implementación legítima y necesaria, es en justa medida, no la única
manera de estos actos lógicos de los instrumentos como garantía exclusiva de control
epistemológico. Es, en palabras de los autores, inútil pretender plantear a priori las
condiciones de un pensamiento auténticamente científico.

La insistencia de una perfección metodológica promoverá un desplazamiento de la


vigilancia epistemológica, cuya vinculación con la idea de la restitución de la fuerza
heurística de los conceptos y su coherencia teórica de parte del investigador con su propia
línea de pensamiento, plataforma desde la cual debe identificar el error y, dentro de este
marco teórico, buscar cuáles son los mecanismos adecuados para aplicarlos con el objeto de
superar los obstáculos encontrados en el proceso investigativo.

El ejercicio de la vigilancia epistemológica debe ser permanente y tender a la


subordinación del uso de técnicas y conceptos a un examen continuo sobre su propia validez,
en el entendido que este desplazamiento de la vigilancia epistemológica, en base a Bachelard,
se le entiende como una búsqueda transmutable de rigores relativos y específicos al caso del
investigador: una “Teoría del Error Rectificado”.

 El orden epistemológico de razones

El peligro de llamar la atención solamente en los controles formales de los


procedimientos experimentales y los conceptos operacionales conlleva a que la ciencia de las
condiciones formales pretenda automáticamente asegurar la aplicación de los principios y
preceptos que definen a la vigilancia epistemológica haciendo necesario acrecentarla para
evitar este efecto de desplazamiento.

El quehacer de la ciencia no sólo se relaciona con el rigor formal de las teorías y los
métodos, sino examinarlos para saber cómo actúan sobre el objeto.

Y, finalmente, citando a Bachelard, el hecho científico se conquista, construye,


comprueba conceptualmente; rechaza el empirismo que reduce el acto científico a una mera
comprobación en los “hechos” y, por otra parte, el convencionalismo de los conceptos de su
construcción en tanto teoría. Así es que “la simple remisión a la prueba experimental no es
sino tautológica en tanto no se acompañe de una explicación de los supuestos teóricos que
fundamentan una verdadera experimentación, y esta explicitación no adquiere poder
heurístico en tanto no se le adhiera la explicitación de los obstáculos epistemológicos que se
presentan bajo una forma específica en cada práctica científica” (25)