Вы находитесь на странице: 1из 4

RECORDANDO UN POCO DE HISTORIA

LOS CONCILIOS ECUMENICOS


por
Presbítero
Carlos Mario Marín.
Decano sede Medellín
SEMINARIO TEOLOGICO SAN AGUSTÍN
Del La Iglesia Presbiteriana Ortodoxa en Colombia
misionpresbiteriana@yahoo.com

Sede: Medellín
Tel: 466 42 23
Cel: 316258 98 61

La Iglesia de Jesucristo está edificada sobre el fundamento de los Apóstoles y


Profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo (Efesios 2:20).
Purificada de las corrupciones y los errores papistas y restablecida al fundamento
de la Sagrada Escritura. Su carácter es realmente ecuménico, pues su doctrina no
son opiniones ni aserciones peculiares, diferentes de las de la iglesia Apostólica,
sino las mismas doctrinas que se confiesan en los antiguos Credos ecuménicos de la
cristiandad. Su teología es la de la Santa Biblia, y únicamente la de la Biblia; su
doctrina es la verdad divina de la palabra de Dios. Esto es tanto su divisa como su
gloria.

Pero cuando hablamos de Ecuménicos, nos referimos solamente a los seis primeros
concilios ecuménicos que fueron aquellas reuniones en que los sucesores (por
decirlo así) de los Apóstoles, u obispos, defendieron la integridad de la Iglesia con
la guía y ayuda de Dios, insistiendo en que los fundamentos debían mantenerse
frente a quienes deseaban alterarlos, especialmente en lo concerniente al misterio
de Dios (La Trinidad) y la Persona y Obra de Jesucristo.

Como fe y orden van juntos. En adición a los serios retos para la Ortodoxia
Cristiana que aquellos contradictores representaron, los Concilios primitivos
afirmaron aspectos fundamentales del orden de la Iglesia, la preservación del
ministerio Apostólico, la administración de los Sacramentos, la organización y
gobierno de la iglesia, y otros aspectos prácticos necesarios para la autentica
proclamación del Evangelio y de la vida y testimonio de la iglesia.

Estos seis Concilios son llamados Ecuménicos, lo cual significa de todo el mundo o
toda la tierra habitada, porque todos los obispos u ancianos del mundo estuvieron
presentes o representados y porque sus determinaciones fueron aceptadas por toda
la Iglesia a través del mundo, cuando aun no se había fraccionado ni dividido la
Iglesia de Cristo, como ahora.
Los seis Concilios Ecuménicos se realizaron todos en el Oriente cristiano, y las
principales herejías y desviaciones de la fe cristiana que en estos Concilios fueros
tratadas para dar la respuesta de la Ortodoxia de la fe, ellos son:

1. Primer Concilio Ecuménico de Nicea – Año 325 DC

Convocado por el Emperador Constantino, y trato las herejías y desviaciones de el


Triteísmo, el Sabelianismo y el Arrianismo. El Triteísmo sostenía que el Padre, El
Hijo y El Espíritu Santo son tres Dioses separados. En reacción a esta desviación,
Sabelio, Presbítero de roma, y sus colegas dijeron que: “Padre, “Hijo” y “Espíritu
Santo” eran meramente tres “modos” temporales de ser del único Dios, por lo cual
se conoce también esta doctrina como Modalismo. Reaccionando contra el
Sabelianismo, un sacerdote de Alejandría, Arrios, propagó su visión de que
Jesucristo no es el eterno hijo de Dios sino un ser creado por el Padre de la nada,
cuya identidad como “Hijo de Dios”, le fue conferida por el Padre como un
reconocimiento por su extraordinaria virtud. El Arrianismo se propagó como un
incendio contaminando a casi toda la iglesia.

El principal defensor de la Ortodoxia en Nicea fue San Atanasio, mas tarde obispo
de Alejandría. De este Concilio de Nicea, hemos recibido la principal declaración
de la Fe Cristiana, conocida como el “Credo Niceno” utilizado por muchos de los
nuestros antes de la Santa Cena cada domingo.

Una forma moderna del Sabelianismo, se encuentra en el Modalismo Feminista de


nuestros días que identifica a las personas de la Santísima Trinidad, como
“Creador”, “Redentor” y “Santificador” refiriéndose a sus acciones mas que a sus
personas. El Sabelianismo o Modalismo, tiene hoy día su máximo exponente en la
Iglesia Unitaria.

El Arrianismo en su forma moderna esta presente en las doctrinas de los mal


llamados “Testigos de Jehová”.

2. Segundo Concilio Ecuménico – Primero de Constantinopla – Año 381 DC

Convocado por el Emperador Teodosio, trato sobre el Apolinarismo, una herejía


surgida de las enseñanzas de Apolinar, Obispo de la Odisea, apoyador de San
Atanasio en el enfrentamiento con el Arrianismo. Desafortunadamente Apolinar se
fue al otro extremo, enseñando que, en tanto Jesucristo era verdaderamente Dios,
no era verdaderamente humano, en particular que no tenía espíritu humano pues
el lugar de este había sido tomado por su divinidad. El problema con esta postura
es que si Cristo no tuvo espíritu humano, el no puede ser completamente humano,
así entonces, no pudo haber redimido al hombre completo.

De este Concilio fueron añadidas algunas partes y frases al “Credo Niceno


Constantinopolitano”.
3. Concilio Ecuménico de Efeso – Año 431 DC

Convocado por los Emperadores Teodosio II de Oriente y Valentino III de


Occidente, para tratar sobre la herejía del Nestorianismo, que fue una reacción
contra el Apolinarismo, que sostenía que Cristo es “dos personas”, humana y
divina, y no una sola persona con dos naturalezas humana y divina, unidas
indisolublemente tal como el Concilio lo declaro, afirmando por esto que la Virgen
Maria es adecuadamente entendida como Theotokos (La que da a luz a Dios).
Nestorio, Obispo de Constantinopla, fue depuesto por el Concilio y cinco años más
tarde fue desterrado por el Emperador Teodosio II.

También condeno este Concilio el Pelagianismo, cuya doctrina distintiva es que el


hombre puede salvarse por sus propios esfuerzos, negando así la necesidad de la
gracia especial de Dios para la redención. Esta es una doctrina que nunca ha sido
erradicada de la iglesia papista y algunas iglesias pentecostales o carismáticas.

4. Concilio Ecuménico de Calcedonia – Año 451 DC

Convocado por el Emperador de Oriente, Marciano, para tratar sobre el


Eutiquianismo. Un celoso oponente del Nestorianismo, Eutiques se fue al otro
extremo al negar que la humanidad de Cristo fuese consustancial con la nuestra,
una posición que de ser cierta haría imposible la redención de la humanidad por
Cristo. Sus enseñanzas devinieron en el Monofisismo, doctrina con la noción de
que el niño nacido de Maria era de una sola naturaleza (Divina) en oposición a la
doctrina Ortodoxa de que Cristo tiene tanto la naturaleza humana así como la
naturaleza Divina, doctrina Ortodoxa que fue brillantemente en el “Tomo” de San
León, Obispo de Roma.

El Concilio de Calcedonia depuso a Eutiques del Ministerio, y la “Definición


Dogmática de Calcedonia” declaró que en Cristo hay una sola Persona con dos
naturalezas, Divina y Humana, las cuales están unidas “inmezclables,
incambiables, indivisibles e inseparables”.

5. Concilio Ecuménico – Segundo Concilio de Constantinopla – Año 553 DC

Convocado por el Emperador de Oriente, Justiniano, para tratar sobre los


derivados del Nestorianismo, particularmente los escritos favorables a este,
contenidos en los llamados “Tres capítulos” (Obras de Mopsuestia, Teodoreto de
Ciro e Ibas de Edesa). Este Concilio también condenó los errores de Orígenes,
teólogo Alejandrino del Siglo III.

6. Concilio Ecuménico – Tercero de Constantinopla – Año 787 DC


Convocado por el Emperador de Oriente, Constantino IV, para tratar sobre el
Monotelismo, una doctrina similar al monofisismo, que atribuía una sola voluntad
a Cristo.

El Concilio reconoció dos voluntades, Divina y Humana en Cristo, estando la


voluntad humana supeditada a la Divina, reafirmando y fortaleciendo la fórmula
Cristológica de los Concilios anteriores.

Hubo un séptimo Concilio llamado Segundo de Nicea del año 787 que fue
convocado por Constantino VI Emperador de Oriente, que trato sobre la violencia
de los destructores de Iconos o imágenes. Este Concilio afirmo la licitud de la
veneración o adoración de los Iconos.

En conclusión, los Concilios se dedicaron a los asuntos principales de los estados


espirituales y terrenales y no se metieron en asuntos triviales. Debe entenderse que
la decisión de un Concilio es la decisión de la Iglesia, no la del papa, el papa quiere
ser más importante que el Concilio; los Evangélicos históricos desean un Concilio
libre, común y cristiano, el papa huye de él y los Evangélicos no lo exigen. En un
Concilio debemos enfrentarnos al papa y al diablo mismo.

Presbítero
Carlos Mario Marín.
Decano sede Medellín