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Los Cuatro Acuerdos – Miguel Ruiz

Según la sabiduría tolteca, estos 4 principios son los necesarios para tener amor y
felicidad. Ellos los transmitieron de generación en generación para conservar sus
conocimientos espirituales.

“Todo está hecho de Luz”.


La materia es un espejo que refleja luz, y el mundo de la ilusión, el Sueño, es el humo
que nos impide ver lo que realmente somos. Lo que somos realmente es puro amor,
pura luz.
Lo que vemos y escuchamos no es más que un sueño, soñamos 24 horas al día. La
función
principal de nuestra mente es soñar.

De niños creemos todo lo que dicen los adultos, aprendemos a juzgar a otros y a
nosotros mismos.

Nuestras creencias son una Ley que gobierna nuestra mente y basamos nuestros
juicios en esa ley. Esa ley dirige nuestro sueño.
Nuestro juez interior juzga todo en base a esa ley. Si hacemos algo en contra de la ley
nos produce miedo y nos sentimos inseguros.
Muchas de nuestras creencias son mentira y eso nos hace sufrir.

Establecemos acuerdos con nosotros mismos (son los más importantes) y con otras
personas. A veces éstos nos hacen sufrir y fracasar porque se basan en el miedo y nos
quitan energía, mientras los acuerdos que surgen del amor conservan nuestra energía.

1 Sé impecable con tus palabras

Tus palabras son el poder que tienes para crear los acontecimientos de tu vida, son una
fuerza.

Tu intención se pone de manifiesto con las palabras. Una sola palabra es suficiente para
cambiar una vida, o para arruinarla.

Ser impecable con las palabras implica no utilizarlas en contra de uno mismo, es
utilizar nuestra energía para la verdad y el amor por uno mismo.
Al ser impecables con nuestras palabras podremos ser libres y felices.

La mente humana es un campo fértil en el que constantemente se están plantando


semillas, que son palabras, ideas, creencias, conceptos, opiniones. En ese terreno esas
semillas crecen y producen consecuencias propias a su naturaleza. El miedo es también
una semilla que abunda en ese terreno. Debemos preparar bien el terreno para que
crezcan las semillas que nos hacen bien.

2 No te tomes nada personalmente


La importancia personal, tomarse todo personalmente, es egoísmo pues implica la
creencia de que todo gira a nuestro alrededor.
Todos vivimos en nuestro propio sueño, en nuestra propia mente.
Lo que cada persona hace y dice responde a los acuerdos que ha establecido en su
propia
Mente.
Tomarnos personalmente algo que otros nos dice implica tomarnos su veneno, somos
presos de esa opinión, sentimos que nos agreden y reaccionamos generando
conflictos, nos enfadamos porque tenemos miedo. Sentimos la necesidad de tener
razón.
Al no tomar nada personalmente podemos empezar a romper muchos pequeños
acuerdos internos que nos hacen sufrir.

3 No hagas suposiciones

Tendemos a hacer suposiciones sobre todo y creemos que esas suposiciones son
ciertas.
Toda la tristeza que has experimentado tenía sus raíces en las suposiciones que hiciste
y en lo que te tomaste personalmente.
Producimos mucho veneno emocional haciendo suposiciones y chismorreando, nos
mandamos veneno de unos a otros.
Como tenemos miedo de pedir una aclaración, hacemos suposiciones, creemos que
son ciertas e intentamos que sea otro el que no tenga razón.
Suponemos que los demás saben lo que pensamos y por lo cual no es necesario que
expresemos lo que queremos.
Hacemos suposiciones sobre nosotros mismos y esto crea muchos conflictos internos.
No es necesario que justifiquemos el amor; está presente o no lo está. El amor
verdadero es aceptar a los demás tal como son sin tratar de cambiarlos. Si intentamos
cambiarlos significa que, en realidad, no nos gustan.
La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Una vez escuches la respuesta
sabrás la verdad. Utiliza las palabras para crear, dar, compartir y amar. Si haces un
hábito de este acuerdo, transformaras completamente tu vida.

4 Haz siempre lo máximo que puedas

Este acuerdo permite que los otros tres se conviertan en hábito.


En tus estados de ánimo diarios, lo máximo que podrás hacer cambiará de un
momento a otro, cambiará con el tiempo. Independientemente del resultado, sigue
haciendo siempre lo máximo que puedas y vivirás con gran intensidad. Serás
productivo, serás bueno contigo mismo porque te entregarás a tu familia. Pero la
acción es lo que te hará sentir inmensamente feliz. Siempre que haces lo máximo que
puedes, actúas. Hacer lo máximo que puedas significa actuar porque amas hacerlo, no
porque esperas una recompensa.
Si emprendes la acción por el puro placer de hacerlo, sin esperar una recompensa,
descubrirás que disfrutas de cada cosa que llevas a cabo.
La inacción es nuestra forma de negar la vida, y consiste en sentarse delante del
televisor cada día durante años porque te da miedo estar vivo y arriesgarte a expresar
lo que eres. Expresa lo que eres es emprender la acción.
Si vives en un sueño del pasado, no disfrutas de lo que sucede en el presente, porque
siempre deseas que sea distinto. No disfrutar de lo que sucede ahora mismo es vivir en
el pasado, es vivir solo a medias.
Estás vivo, así que toma tu vida y disfrútala.

 Camino hacia la libertad: romper viejo acuerdos.

La verdadera libertad está relacionada con el espíritu humano: es la libertad de ser


quienes realmente somos.
¿Quién nos impide ser libres? Nosotros mismos.
Un niño libre hace lo que quiere hacer, no tiene miedo a expresar lo que siente.
Tu verdadero yo es todavía un niño. Pero las responsabilidades cambian todo esto.
La libertad que buscamos es la de ser nosotros mismo, la de expresarnos tal como
somos. Sin embargo, hacemos cosas para complacer a los demás, para que nos
acepten.
Para muchos, el problema reside en que viven sin llegar a descubrir que el Juez y la
Víctima dirigen su vida.
El primer paso es la conciencia, ser consciente de que tu mente está llena de heridas y
de veneno emocional. No hay ninguna razón para sufrir. Si eres consciente, puedes
rebelarte y decir: “ya basta”.
- Conciencia de quienes somos, con todas nuestras posibilidades
- Transformación, como cambiar, como liberarnos de las creencias.
- Intento, es esa parte la vida que hace que la transformación de la energía sea posible,
es el ser viviente que envuelve toda energía, o lo que llamamos Dio, es el amor.

Nuestro cerebro es una fábrica de emociones. La libertad consiste en utilizar nuestra


mente y cuerpo en vivir nuestra propia vida en lugar de la vida de nuestro sistema de
creencias.
Podemos:
- Actuar como cuando éramos niños y nuestros padres intentaban
domesticarnos
- Controlar nuestras emociones, abstenernos de alimentar las emociones que
surgen del miedo
- Iniciación a la muerte, muerte simbólica que mata al parásito sin dañar nuestro
cuerpo.

 El nuevo sueño: el cielo en la tierra.

El sueño que vives lo has creado tú. Es tu percepción de la realidad que puedes
cambiar en cualquier momento. Tienes el poder de crear el infierno y el de crear el
cielo.
Imagínate que:
-tienes permiso para ser feliz y para disfrutar de verdad de tu vida.
-vives libre de conflictos contigo mismo y con los demás.
-no tienes miedo de expresar tus sueños, sabes que quieres, a cuando lo quieres y que
no quieres. Tienes libertad para cambiar tu vida y hacer que sea como tú quieras.
-vives sin miedo a ser juzgado por los demás
-vives sin juzgar a los demás
-vives sin miedo de amar y no ser correspondido.
-vives sin miedo a arriesgarte y a explorar la vida
-te amas a ti mismo tal como eres

Todas estas cosas son todas totalmente posibles.

La vida resulta muy fácil cuando haces del amor tu forma de vida. En realidad no hay
razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque eliges hacerlo.

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