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sino eE- ~~ l a ~ ! . Q . ~ l~~! ? : ía, _ ~ phacer. , como decía Wright M i l l s .

No pueden ser produci d os en serie , según la vieja orto d o x i a fo r dista ; es necesario tom a rl o s, uno a uno , en s u idio s incr a si a, en su integridad. No d i go esto de modo nostálgi c o , como si los tiempos pasados hubie s en s ido mej o res que los actuales. No to- do lo industrial es malo , y l o in v erso t am bién es verdadero . Ti e - ne p oco sentid o busc ar un a edad de o r o que nunca existi ó y

c o nt ra p onerla ide a lm e nte a una d o min a ción de l a técnica, y a

sea mec á n i ca, su r gida con la revoluci ó n industri a l, ya sea infor - mática, como e n l os días de h oy. So y de los que t i ene n nos t al -

es por- l

gia d e l futuro, no del pasado . Pero si hablo de artesanía

que el objeto socioló g ico es un artefacto hecho pieza por pieza, I de allí su dimensión de t otalidad . Al form u larlo , est oy obliga - l do a redondearlo, pulirlo, a tomar el detalle que c ont r ibu y e a \

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Renato Ortiz

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J la explicitaci ó n d e l t o do . C a da i nves tigac i ón pl a nt ea cuestione s diferentes d e l a s o tras, in c lu so c u a ndo trata la mi s m a proble-

1 mática, el mism o t e ma . Est o n os o bliga siempr e a " comenzar
¡ de cero", esto e s, a rehacer los p aso s iniciales d e t o d a práctica s ociológi c a: inv e st i ga c ión e mpír ica y bibliogr áf i ca, empleo de l as fuentes prim a rias, lectur a s, n otas, s e l e cci ó n d el m a t e rial qu e I s e r á utilizado , e l a boración d e l o s co n ce ptos y , por fi n, la escri -

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i tu r a. Por e so , < : . l ~ ~ fuer ~ . <m: l~(). dológi c o es cont i nuo, c o nstan - te. Por c iert o, e l c o nocimi e nto ant e rior, de l a tradición inte-

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1e c!! : ! !~ Lg ~ L F - ~ P - ;I . ~ Q ~ ~ · Q . J f { ; ~.f.i u. ~;ng· ::·ª~~m~Ijja1, pe ;~ - c l plan tea de los términos d e l problema es al ~ g o particular, es~fico . Los procedimient o s metodo l ógicos pu e den variar: testimonios, do- cumentos, te x tos periodístic o s , entrevistas, otros libros, foto - gr afías, imágenes , datos estadísti c os, e tcétera. N o h ay que pen- s ar que los núm e r o s son ne ces ari a m e nte "fríos " , "mecánicos ", " industriales" , en contraposición a l detalle del trabajo intelec- tu a l . Apli c ada s a los soportes t éc nicos o a los pro ce dimientos analíticos, las di c otomías frío / caliente, racional ! e mocional, particularm e nt e ex ploradas por McLuhan (él afirmaba que la radio era "cali e nte" respecto de la "frialdad" de la televisión), sólo llevan a confundir las cosas . Es co mo si l a cantidad fuese e structuralm e nt e antagónica a la c alidad (Hegel decía que la calidad sólo puede manifestars e c o mo cantidad). Las té c nicas e stadísticas no tienen un valor en sí , no constituyen una teo -, ría independiente de l a mirada a nalítica que las e mplea; sólo tienen sentido c omo procedimientos metodológicos . Al igual que otros proc e dimientos, a pesar de su complejidad matemá- tica, ta l es técnicas se materializan e n un elemento particular:

e sta investigación y no aquella , est a r e fle x ión y no cualquier otra. Los núm ero s son técnicas e n la construcción del objeto socio l ógico .

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\ El oficio intelectual puede se r comparado c o n un tipo es-

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,pecífico de quehacer domésti c o: la c ostura. Coser requiere h a bilidad y cierto conocimiento. Y es sólo con la práctica , acu -

! muladaa lo l argo de los años , co m o se llega a co nfeccionar,

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satisfactori a m e nte, una prenda , una toall a, un ad o rno. Pon er

e l hilo en l a a guja, combin a r l a s t e las y efec t uar e l c ort e son ope -

raciones d e licadas que ex i ge n paciencia y c o n ce ntración . En 1

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este sentid o , la expres i ón " l Elvana ~ _ ~s_ ~ . ~~~ ~~:''y~ la algo inh

. al t L ab~ o intelectu~l . S e di ce que un te xt o e stá "deshilv a - ]

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nado " de l a misma manera qu e s e sugier e qu e una pr e nda e st á

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~ ma l ajust a d a , inacabada . W e b er , e n su crítica al desencanta -

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miento de l mundo, decía qu e inc l uso los grandes institutos científicos t e ndían a funcion a r como empresas capitalistas, ali e - nando al tr a b a jador de los medios de producción. Pa ra él, l o s libros poc o a poco dejaban de s er propiedad e s individuales pa- ra acumularse en depósitos colectivos, las grand e s bibliotecas. El trabajo individual cedería así lugar él' la racionalidad genera- lizada en la sociedad. Creo que su pesimismo era en parte in- fundado . Es cierto que autores como Lazarsfeld soñaban con institutos de investigación en los cuales existiría una gran divi- sión del tr a bajo , una organiz ac i ó n jerárqui c a, r a cional y eficaz, una estandari z ación de los conceptos y de las técnicas. En su au- tobiografía , é l confiesa ser un político frustrado, ya que, al no tener la posibilidad de dirigir un aparato partidario, tuvo que c o ntentarse con la dirección de institutos de i nvestigación en los Estados Unidos. Sin embargo, la presen c ia de l a técnica y de l

la organiz~ció n burocrátic a ti e n e l í ~i t e~: La c o mputa~ora es / un buen ejemplo de esto . Cuando utilizo c o rtar y pegar ' , sepa- ¡ rando un pedazo de mi texto para insertarlo en otra posición, \ retorno las operacio n es de corte y costura. Con una ventaja: ¡ a hora puedo deshacer la tela innumerables vec e s y rearrnarla :

de acuerdo con mis inclinaci o n e s, teóricas o e stéticas. El hacer !, a rtesana1 ve así sus fronteras ampliadas . A cada momento, ree- i dito en la pantalla la página escrita , la corto infinitamente, la muti l o, corrigiendo e hilvanando las ideas. Los científicos socia- l~s insisten en decir que la construcción del objeto socio1ógi~?

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Renato Ortiz

 

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recorte conceptual . Las misma s informaciones, los mismos da-

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to s, pueden ser co s id o s de manera diferente. No hay o bjeto f e~ -

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ra del texto y su contenido, para existir, debe formalizarse. Bue-

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na parte de la exposición argumentativa es una cuestión de

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c omposición . L a s informaciones prima r ias son previ a mente es-

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t i madas.filtradas , antes de f i gurar en la p á gina en bl a nco o en

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:i¡ la pantalla de la computadora . C o mposi c ión, elemento defini-

to r io de la artesanía intelectual. I ncluso en l a s re a lizaciones más simples, est a nd a ri z adas - c omo ocurr e generalmente en los in - formes de investigaciones. U n texto se elabora con una mara- I ña de hilos. Es fruto de lecturas anterioresy ' de la investigación. Puedo tejer con pocos hilos: mi t e la quedar á entonces algo em- \ pobrecida, monocromática . Cu a ndo junto colores y e spesores Idiferentes, a ltero su granujada, su m a tiz. Una tela rica posee

tonalidades y sombras , sU superficie es irregular y rugo s a. Los hilos , o mejor , su ent r elazamiento, hac e n el resultado final . Cuando escribim o s, trabajamo s con un conjunto de ovillas a nuestra disposici ó n . Está claro que si e mpre existe el riesgo de perderse en la búsqueda de esas r e fer e ncias textiles . Por e so se impone una selec c ión j uiciosa, se trabaj a con un número limi- tado de ovillas. La escri t ur a es el resultado de una costura, de la conjunción entre la aguja y los hilos, la problemática te ó rica y los :da t Todo pensamien t o opera con conceptos ; incluso el lengua- je más simple del día a día. Lo que dife r encia a las ciencias so - ciales es ' que ellas deben liberarse de ; las , nociones deben tido c omún , deben depur a rlas para transformarIas en abstracc i o- nes más complejas, capaces de funcionar como categorías ana- líticas del pensamient o . La . ruptura . c o n . el . sentido comúnes fundamental para el razonamiento científico. Es un paso difí- cil, pues el lengua j e, a l operar con conceptos abstractos , tien - de a confundirlos, a pesar de sus orígenes e ' intenciones dife- ren t es~ Con anter i oridad al acto de pensar, es necesaria : una operación abstrac t a preliminar: la definición y el . esclarecí- , miento de las categorías por medio de las cuales se piensa. Es

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p r ec i so dif e r e ncia rl as , sep a ra rl a s del se n ti do usu a l en el que se las emple a comúnm en te . L a ~ n o t iene , y nunca tu v o , e~monopolio de la interpretaci ó n cid mundo. Por el contrario , \ ella nace co mo un es f u e r z o constant e de di fe r e ncia c ión re s pec- \ to de ot ro s di s cu rs os. A l institu ir s e c omo es pa c i o a utón o m o d e ¡ conocimi e nto, l a soci o log ía se s epara del p e r i o dismo, de la fi- losofía, de l a políti c a, de la re ligi ó n, e n fin , d e o t r os t e xtos y del s entido c o mún , pero sin an ul a rlo s . E s tos d is curs o s pe r manecen

int a ct o s c o mo formas d e conocimiento ,vá lidas y d istintas y , m u -

ch a s v e ce s, en oposic i ón al r azonamiento sociológi c o , Tódo el

problema cons i ste en s a b e r qu é constitu y e e l c ar á ct er diferen- c i a l de las ci e nc ias so c iales , cómo se defin e . · El sen tid o c o mún ~resenta e l c o n t r a p u nt o n eces a r i o e n re l ac i ó n con e l cu a l se elabor a e l . Q e nsamiento . soc io ló gk Q. Él es s u . polo n eg at ivo , el des a fío gue perm a n e ntem e nte se guiere super ar . P o r . un mo-

ment o , e n tre el f i n a l d el si g lo X IX y c o m ie nz os

antrop ó l o gos pudieron im a gina r que su disciplin a , de c i e rt a for- ma, escapar ía a es te dil e m a que e c ha s omb r as s obre l a sociol o - gí a. Al fin d e cuent a s , la ll a m a da a ntropol o gía c l ás ic a se inici ó

con el estudi o de l o s pu e blos ind í genas . El antr o pólogo debía ,

del xx , los

~ a l desplazarse hacia un territorio distante, comprender una rea - lidad extraña a los ojos del mundo industri a l . Los mitos, l o s ri- tu a les y las r e laciones de par e nt e sco pudier o n e nton c e s s er e x- plicados an a líticamente s in la competen c ia incóm o da de nin g ún

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otro tipo de interpretación.

apenas como informantes, esto e s , relataban alg o que debía ser

Los indígenas e ran considerados

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decodifica d o por el espe c i a li s t a , pero , como pertenecí a n a una cultura iletrada, dificilment e podrían ser considerados interlo- cutores serios y legítim o s . C o rrespond ía a la comunidad a n tro-

pológica, y s ólo a ella, con su s acuerdos y disput a s , d a r la últi-

ma palabra acerca de esas sociedades distantes . El panorama I

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. cambió . con las gu e rras de descolonización , la alfabetización

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1 interior aparece la figura del intelectua l indígena, v inculado

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de los I í deres indíge n as, la conq u ista de la esc r itura y , final-

mente, el surgimiento de los movimientos políticos, en cuyo

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orgánicamente a la lucha de su comunidad. En este contexto, la palabra oficial de la disciplina, la antropología, es contra - puesta a otros discursos, incluido un sentido común indígena, ahora orgánicamente articulado en textos escritos, conferen-

f cias, encuentros internacionales . Antropólogos y sociólogos se hallan así ante un problema análogo : cómo distanciarse de lo inmediatamente dado, de la experiencia comprendida y perci- bida por las personas. Por eso, las, ciencias sociales son una ten - tativa permanente de distanciamiento de la realidad inmedia- ta. Para utilizar una expresión cara a los frankfurtianos, son una "alienación" necesaria al pensamiento . Es esta capacidad alíe - nadora, similar a l . ~fu!: . te, la que le permite separarse del

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mundo y aprehenderlo con otros ojos. La mejor metáfora

ra expresar tal condi~ióI}

en el que efectivamente se produce un desplazamiento espa- cial de un lugar a otro. Se trata más bien de un desplazarse ima- ginario, en el cual el científico social, sin salir del lugar, cons- truye otra espacialidad, aparte de su situación presente . Él viaja en esta territorialidad imaginada a través de los conceptos, las abstracciones que lo hacen trascender su condición específica. Para "comprender la realidad", o mejor, para captar las articu- laciones ' de elementos de la realidad, es necesario alejarse de ella. Sólo así es posible revelar lo que se encuentra "oculto", "in- consciente", en fin, lo que permanece más acá y más allá de las conciencias individuales. Éste es el sustrato al que Durkheim llamaba hecho social, es decir, algo que envuelve a la conduc- ta individual pero que se le escapa en cuanto significado. Si los hombres hacen la historia pero no tienen conciencia de ello, como decía Marx, es porque las explicaciones dadas por los ac - tores sociales son insuficientes para comprender los aconteci- rnientos. Esto es lo que diferencia a las cien c ias sociales del dis - curso político, religioso o mediático. Ellas consideran a lo inmediatamente dado como algo sospechoso y no cómo la prueba de lo que "realmente pasó", para usar un térrriino del

realismo televisivo. --. -

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Taquigrafiando

lo social

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Las ciencias sociales no viven sólo de abstracciones. Cuan-

, do asistía a las clases de Roger Bastide, recuerdo que él decía ,

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con cierta ironía, que hasta los mismos dioses necesitan la ma-

teria para vivir . Su ejemplo preferido era e~ Los ne- gros que llegaban al Brasil traían consigo los trazos de una me- moria colectiva africana. En ella residía la fuerza de su cultura . Pero ninguna memoria es capaz de resistir al tiempo, y en par- ticular a las transformaciones impuestas pop una sociedad es - clavista, como pura abstracción. Para realizarse, en su lucha constante contra el olvido, tuvo que encarnarse en un espacio específico, , en "nichos" ' de celebraciones, los candomblés. Allí , a través de los rituales; los hombres pudieronrevivir los gestos, la danza y las costumbres de sus antepasados. Algo semejante sucede con las disciplinas científicas. ' Los conceptos y las teo-

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rías, por más abstractos que sean, deben encarnarse en institu- ciones, universidades, centros de investigación, departamentos, pues sin todo ello dificilmente llegarían a realizarse. Dicho de otro modo, la autonomía del pensamiento presupone la auto- nomía de las instituciones que le brindan soporte. Bou: r dieu tiene razón cuando dice que la historia de las ideas no se limi- ta sólo a las ideas; es necesario, además, comprender cómo son trabajadas por la comunidad académica , por el "campo" cien- tífico. Éste es el nicho en el que se -actualizan las abstracciones . Durante el siglo XX, las ciencias sociales se desarrollaron y se expandieron de forma excepcional. Su movimiento de autono- mización, antes restringido a algunos lugares de Francia, Ale - mania, Inglaterra y los Estados Unidos, se fue generalizando y

abarcó

los continentes y países más diversos. Pero ¿qué se en-

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tiende por "autonomización"? Ya dije que, para existir como pensamiento original, las ciencias sociales necesitan separarse !f del sentido común y de los otros saberes; deben, por lo tanto, trazar los límites de su competencia. Lo que llamamos institu- cionalización no es otra cosa qu ' e . la delimitación de una terri- torialidad en cuyo interior son válidas las "reglas del método so- t---- ciológico", Como los artistas, los científicos sociales, al escribir -

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para sus p a res, se encierran dentro de las fronteras de su disci- plina. E s t~ sólo es posible cuando l?s conceptos, los prc f l edi- mi e nt o s tecnicos, el objeto const r uido , forman parte de una 0 institu c ión, de una materialidad. Las ciencias sociales han sido capaces de progresar no apenas a causa de las buenas ideas, si- no también debido al desarr oll o de c entros de in v estigación , la c r eac i ón de bib li otecas, l a edi c ión de re vi stas académicas, los , ¡ . , congresos de e sp e c i alistas, en fin.va un conjunto de prácticas .

I que les . d.an soport e. "Autonomía" , si g , nifiI~a,, pues, ~ a c_a~acidad D de decidir de acuerdo con las reglas del Jueg o sociológico , co- mo c aminar en esta o aquella dirección , La universidad y los institutos de investiga c ión tal v ez sean alg u nos de los pocos l u ~ gares de la sociedad actu a l donde este grado relativo de liber- ; I ? tad puede e x presarse . La empresa, el sindicat o , el partido, los

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órganos de gobierno, la prens a exigen de sus miembros una ac-
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1 1 titud pr á ctica dirigida a objetivos precisos. No . se puede "per - d er tiempo" en o tra s c osa s . La universid a d, ~ ~ ~ular como su f u nd am ento el saber c ientífi co , libera a sus Ea t ticipant e s de la

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Taqu ig rafi a nd o lo so ci a l

19

una mera descripción a dm i nis tr ativa. P ierd e así e n co mpren- sión, en densidad analítica. _ Las ciencias sociales . han p r ogresado ; in v estigaciones, rno- nografias, análisis estadísticos y -reflexiones teóricas han torna-

do más denso el horizonte de s u conocimiento

Pero su insti-

tucional i zación trajo también problemas. Hubo, pr i mero, un intenso proc e so de fragmentación . L as e sp ec ial i dades -soci o - logía, antropología, ciencias pol ít ica s -, que e n cie rt o m o men- t o , pare c ían impulsar una m e jo r comprensión .d. e . l ó s fenórne- n o s - sociales, . s e han multiplica do . e n pedazos d e sc o n ec tados .

Ca - da subtem a se torn ó un a m i p i d is cipli n a; sindi ca lis m o, p a rt í -

d os ; gobie rno,

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cu l t u r a . pop u la r, : ar : t e ~ i rura l ; ur bano ; e : t ni a,g é -

ne r o , et céte r a. D e al g u n a ma ne ra , e l - c a mp o aut ónom o da , l a

idea de Un conjun t o het e r ód i tode p r á c ti c a s. N O J Creo q u e - el a v ance del conocimi e nto sea n ecesa ri amen t e la c a usa de to do esto; e s te argum e nto r evel a, en e l f o n do , un a tentativa d e au - tojustificación interesada . L a r a zón del estado actual resid e más en las reglas y en los procedimientos institucionales que aca-

ban privilegiando el corpo r ativismo

de pequeños grupos. Se es-

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Sin emb a rgo , incluso allí se ha c en sentir ten- I \

 

siones contradic t orias, debidas principalmente a la pres e nc i a de una lógica mercantil ajena al trabajo académico y a l a s exi- :1 genci a s del mundo med i ático. En este caso tenemos un conflic- to abierto, que pone en cuestión la propia independenc i a no '1, sólo de las institucion e s ; sino t ambi é n del acto de pensar libre- mente. En realidad , en est e c omienzo del siglo XXI, las ciencias 'lO[ sociales se encu e ntra n en un a posi ci ón bastante difer e nte de la .•,. • qu e ocupaban con an terior i dad, e n el momento en que con- "

timulan las redes de invest i gación, los intercambios académi - cos, y se olvida a menudo el contenido que debería ser tratado. La forma predomina sobre lo esencial. Un ejemplo: la relación, cada vez más dependiente, de la reflexión sociológica co n l as fuentes definanciamiento . El problema no reside tanto en los recursos que se movilizan ; reside en que el tema de la . investi- gación no nace de la maduración de una problemátíca an t e-

rior, sino qu e es propuesto desde afuera, esto es, desde el ám - bito de las instituciones financiadoras . La construcción del \

 

.

quistaron su autonomía. Ya no se trata de separarse de otros sa- beres, de delimitar un territorio, sino que es la misma lógica de algunos saberes, hegemónicos en la sociedad, la que penetra y reestructura el campo académico, alejándolode sus raíces. La relación sociología/periodismo, cien c ias sociales/empresa, no

constituye simplemente una contraposición de prácticas distin-

objeto debe por ello ajustarse a las demandas externas y a la ló- I gica del campo intelectual. Se llega 4 SÍ a una paradoja. Cuan- 1 do se crearon las ciencias sociales, la in t ención primera era comprender la sociedad en su totalidad. De allí l a necesidad de , autonomizarse. Sin embargo , la hiperespecialización ac~ba por I

. a una parcela de aquello ~dt ; bería

ser aprehendido. Sucede

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s ontradecir los propósitos anteriores, ya que sólo se aproxima f

 

tas; el texto sociológico se torna muchas veces period í stico, o

20

Renato Ortiz

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c omo si la parte sustituyese al todo. Si los acontecimientos son

f e nómenos s o cial e s t o tales , como d ec ía Mauss, que articulan

di ve rsos r iiveles -el político , el económico, el social, e l cultu-

r al-, e l enf o que p a rcial, parcelado, tiende

a empobr e cer su

c o mprensi ó n. Bu e n a parte d e l debate actu a l sobre el e nfoque multi o tran s discipli n ario ti e n e que v e r c on una pro f und a insa - l ti sfac ci ó n ante est e c u a dr o . El fordismo int e l e ctual nos hace

p er der la p e r s p ec ti va de un a compr e nsión más abar c adora de

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s cosas. Existen a d e más problemas de otra naturaleza. L as

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e ncias so c iales han constituido un a tradición. Las referen c ias

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e ra luchar contra lo pesado. En el mundo en el qu e impera l a fuerza de gravedad, el lenguaje utilizado para nom b rar los ob- Jetos está siempre en.vuelto por el peso de las COsas.Su ganga, residuo mineral, aumenta su densidad material. Es c ribir sería

una man e ra de depurarlos

cir lo mismo de las ciencias sociales . No sólo pesa l a realid a d,

sino tambi é n los c onceptos , que a medida cue ~~~9 ' ~ li~ ~ _ se

de su condición natural. Puedo de-

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tornan cada ~

de un mob i liario consensuado, de un sentido comú n a c a d é mi-

c o , cuya f unción principal e s la ritualizació n de la s re glas i n sti -

tucionales.

más ~ . ! E~! gados, inm§viJ~. § Ellos fo r man parte

.

Las ciencias soci a les son históric a s. La a firmación , ' en sí, ' e s banal, pero es preciso extraer de ella s u s consecuen ci as. ~ toricidad , en un prim~ m0I!lent~c ~~ str i céió ~ a

cualquier pretensión de unive ! .~-ª l ida!f ~tal de la _ < ;x plicac !~ n ~ientífic ª -(no tengo dudas de que ellas poseen una universali- dad parci a l). Como el objeto sociológico se encuentr a históri- camente delimitado, las categorías de interpretación de lo real no pueden constituirse en leyes genéricas cuya validez ser í a atempor a l. La interpretación se encuentra así sujeta a las reali- dades concretas. Por ejemplo, el concepto de trabajo dificil-

mente se aplique a la comprensión de las sociedades indígena s, en las cuales la propia noción, tal como la entendemos, no exis- te. Si Weber fue capaz de interpretar la sociedad occidental en

té r minos

de racionalización se debe a que ese trazo específico, él se articu(a conceptualmente, le permite distinguir

tales sociedades de las otras, en las cuales su existencia es pre-

caria. Esto no sucede sólo con relación al pasado; el presente también v iene cargado de historia. De cierta manera, las cien- cias sociales, ~a u t ilizar una imagen de Octávio Ianni, son una ~specie de taquigrafia ~o social. Elleng,uaje taquigráfico es e or cierto menos extenso, más ' ab ' stracto que el lenguaje co-

rrie~ñ~igo

!! lás ~~uc~ ~ ~. En este sentido, se ~EEe

simplificado con un n~~e

palabras

l ~~ eal, busdmdo . ci-

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existentes ya no se r e montan apena s a los fundadores, Weber

o Durkheim. Ellas se multiplican: Parsons, Merton, Mauss, Ma-

l i nowsky, Radcliff e -B ro wn, Mills,Pritchard, Turner, Geertz, Ha-

" bermas, Bou r dieu, etc é ter a . En cada lugar e n que se d e sarro-

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llan , la bibli o gr a f i a aum e nt a : Gilberto Fre y re , Florestan F er nandes , Costa Pinto, Mari a Isaura Pereira de Queiroz, Oct á - v io Ianni. Junto a es t e mo v imi e nto d e regionalización -socio-

logía brasil e ña, japonesa , ar g entin a , norteamericana; antropo-

logí a británica, francesa, alemana, m e xicana-e-, las gener a ciones suman nombres, inv e stigaciones , inclinaciones teóricas . Pero to- da tradición es ambigua. Por un lado , es fuente de identidad ,

el suelo al cual pert e n e cemos; por otro, las raíces, que son de-

masiado profundas, impiden que surjan otros movimientos. El ca ~ p'~ _ ~ientífic~, _ , ~~E~ P! ?~ : ': : l _ C X t : J<!:~ ! , ~ zonesde su existencia , , . C _ ? E: ~ ' : l~ det ~ :r: : rE l~ _ ~~ < : ~~ ~!!~ . ~~ _ s !~ _ Y.~Ede .pr~ederY . gue 1 al

~ . ~ g !~ ! ~ ~ ! s .~"JflJ.: ! l5 ;: !< 2n '1.I1: , C?~().()?S. ! . ~ . <::lJl . ()~ _ P.~ nL fl l i!.l.q.ui.e.r-ª.p-er- que para

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I ~ . 1 ! .~~!~~~ }? . l1:~~ : ' En: 0. este sentido , hay mucho cons e rvadu- rismo. La dificultad para innovar es resultado de una estruc- , tura que pri v ilegia l a fijeza e n detrimento del riesgo. Simmel \ asociaba la práctica sociológica con la aventura , con e l ejerci- cio constante de la duda. Los nichos del "candomblé académi- co" actúan en la dirección opuesta: como en los rituales reli-

de . lo que se conoce

desde

giosos, se celebra la memoria

tiempo atrás. Italo Calvino , en un capítulo de Seis propu e stas pa - ¡ ' i .

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ra e l próximo milenio, "Leved a d", decía que la tarea del escritor

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medi~ _ de sus notacion~~ m~s g: !~ as. Pero su uni-

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22

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ve r sa lidad , .e~~~_~~E_~_':.:~~!~~l o

9 . ~~.~_ pa sa,remi t e a la s

qu e intenta Qe scribir. La taquigr a fía es si e mpre la tr a ducción , de alguna c o s a determinad a : "esta frase", "aquella sentencia " . ; ~ ' El c o nte x to del e nunciado nunca desapar e ce, es una referen- . I I c i a ob ligat o ria , sin la cual la pr o pia ide a de lengu a je taquigrá-

1 f ic o no pre vale cer í a. P or eso la historia d e la s ideas es s imult á- ¡ n ea m e nte h isto r i a c o n ce p t u a l y d e l os con t e x tos en l os cu a les

j se p r odu ce n

l a s ca t e go r ías a n a l ít i cas . Una n oción como l a de ~

n ac i ó n no ti ene nad a d e uni ve rs a l , se a plica apenas a un d e ter-

min a do tip o d e fo r m ac i ó n

industrial y l o s c ambi o s p o líticos d e lo s si g los XVIII y XIX. El objeto sociol ó gico , al se r hist ó rico, si g nifica además que se ;B, tr a nsforma e n el curso de los p ro cesos soci a les. El pensamien- . , to d e be por t a nto estar ate nt o a los c a mbio s. Primero , de las si- ' tuaciones, d e los c ontextos; segundo , de las categoría s que los a prehenden . El tema d e la gl o b a li z aci ón e s un bu e n e jemplo . N o se trata d e un nue v o p a radi g m a, de una nu ev a teoría, sino de una situaci ó n qu e r e de f ine los m a rc os en los cu a l e s se ma-

nifiestan los f enómenos s o c iales. En es t e sentido , para com-

l'

prenderla, es necesario inventar o re definir los elementos teó- !:

ricos tradicionalmente disponibles. ~ imaginación sociológica 1 cons~ste enE ~ ~ibi E los cambios Xforjar instrumentos concep- tuales caE,aces de ana )l za r los. El presente , en cuanto historia, ;¡ti desafía al pensamiento. Había dicho que la reflexión sociológica , para comprender la realidad, debería alejarse de ella. Puedo ahora corregir mi afirmaci ó n , pero digo corregir en el sentido de orientarla me-' jor, no de anularla. Las c iencias sociales se alimentan del mun- do, ése es el material de su existencia. El observador, aquel que lo analiza, está inmerso en los problemas de ese mundo. Su sen- sibilidad histórica funciona por tanto como un estímulo · inte- lectual. La creatividad sociológica supone, a l mismo tiempo, un corte con el sentido común y una elabora c ión permanente y audaz de nuevas hipótesis . Como observa Pierre Ansart,las creaciones de los grandes sociólogos no s e reducen "ni al grito

soc ial qu e sur ge con la revolución

.

.

Taquigra fi a n do l o so c ia l

23

de la rebe li ó n" (l a s impl e id e ol ogía), " ni al r i go r d e las c o n s - truccion e s c i e ntífic a s". Ev identem en t e, en el interi o r de la obr a de un aut o r existe, p a ra usar una e xpresión de G urvitch, un g r ado di v er s íf i cado de co eficiente id e ol ó gic o . El M a nifi es to co - mun is ta n o p os ee la misma c ompl e jidad que El c apital. De la misma m an e r a, lo s escr it o s d e Du rk h e im sob re el di v orcio n o r e tor n a n, co n la mi sma p rofu ndid a d , l os t e m as a n a lizados e n

E

l s ui cidio. L o s

e l e men to s id e ol ó gi co s se insi n ú a n a todo m o -

mento y deb e n s er c ontro l ados medi a nte un a v igilancia e pist e - moló g i ca pe r manent e. P er o es imp o sible no r e co n ocer que es justam e nt e e s e asp e cto e l que permit e e l a v a nc e d e las cienci a s sociales . ¿ Cómo p e n s ar l a s obras d e W e b e r sin s u p e si m ismo en re l a ci ó n co n la r aci onalida d c apit a li sta, o l a s d e Ma r x sin su fe rev ol uc i o n a r ia ? E l t ra b a j o intel ec tu a l se n ut r e d e una s itu a ci ón a mbi v al e n te ( y r e cue rdo , am bi va l enc i a no es s in ónimo de am - bigü e d a d ) : e l r igor y el co ntr o l c ie n t í f i c o y u na vi n cu l a ci ón v i s -

ce r a l co n l as co s as de l mundo. No creo q ue la ca~l Q : ~ s- < :La nad e l int e lectu a l o r gá nic o s ea a . ~ec u a da . e. ara descri _ b ~ l ar tesan a d o ac ad é~~o . La políti ca qui e bra el a i s l a miento int e - lectual , pero su ejercicio p r olong a do nos empuj a h a cia las r a - zones pragm á ticas que le son inher e ntes. De los Cuad e rnos d e l a

c árcel pr e fi e ro el pasaje ~~~ l que Gr ~~L r !2 . §

0

" h (l~~Uk la . 2 - . 0; i- L ~ onía m e dis-

vidad i n tele c t l lal <;QI!! .1l!.!,;\ g :ol l~~ da.

t a ncia de l a re a lidad inme ~ iata , y me permite tr as c e nder1 .~; l a

¡ gsió n p~ re s<?! 2ca e n el mundo.

***

Los te x tos reunido s e n e ste libr o f u e ron es c rit os e n momen- tos distintos y publicados en revistas y obras. Todos tienen en c omún una misma dimensión: la re f lexión sociológi c a. Fueron revisados y rescritos en su totalidad. La v ersión actu a l es sus tan- t i v amente diferente de las a nteriore s , pero sin modificarlas en su argument a ción ni en su lógica expositiva . Esta introducción fue escrit a específicament e para e l pr e sente libro.

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