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Qué es la ligirofobia?

La ligirofobia es el miedo irracional, intenso y persistente ante la presencia o anticipación de


ruidos fuertes y de carácter inesperado, como por ejemplo las explosiones (petardos, globos,
pinchazos, etc).
La ligirofobia forma parte de las llamadas fobias específicas, son miedos irracionales e
intensos hacia algo que o bien no es peligroso, o en el caso de serlo, no lo es tanto como la
persona que padece la fobia lo percibe. Es decir, la persona tiende a catastrofizar las
consecuencias de permanecer en contacto con aquello que le produce miedo.

Tipos de ligirofobia
Las personas que sufren miedo a los ruidos fuertes, es decir, que padecen ligirofobia, pueden
presentar miedos ante:

1. Globos hinchados:en este caso, se tiene miedo a que exploten, incluso en muchas ocasiones
son incapaces de estar en lugares con globos.
2. Petardos: sienten ansiedad en situaciones en las que otras personas tiran petardos, escuchar
de lejos un petardo, o el simple hecho de pensarlo.
3. Fuegos artificiales:evitan totalmente ir a lugares dónde se va a producir un castillo,
mascletás, etc. por miedo a este tipo de objetos explosivos.
Causas
Aunque solemos considerar que el miedo es una emoción negativa, no lo es puesto que nos
permite ponernos a salvo en situaciones peligrosas y, por lo tanto, favorecer nuestra
supervivencia.

Sin embargo, la parte negativa del miedo es cuando nos obstaculiza e impide hacer vida
normal o ciertos aspectos de ella, con normalidad. Por ejemplo, acudir a alguna fiesta o
cumpleaños.

 Evento traumático. Haber sufrido algún acontecimiento traumático o negativo


relacionado con ruidos o golpes fuertes, sobre todo en edades tempranas, puede crear
sentimientos de ansiedad cuando se oyen ruidos fuertes.
 Predisposición genética. No siempre es necesario haber experimentado un evento
traumático para sufrir ligirofobia, sino que puede provenir de la familia.
Tras vivir una experiencia desagradable con un ruido fuerte y desarrollar ligirofobia, la
persona tiende a evitar o escapar de cualquier situación en la que se encuentren los objetos
mencionados anteriormente para aliviar su malestar.

Pero con ello consiguen que la conexión entre el estímulo y el miedo que produce se
fortalezca, ya que la secuencia se automatiza y se impiden el proceso de habituación.
Tratamiento
El tratamiento de elección para abordar la ligirofobia es la exposición. Esta técnica
psicológica consiste en presentar el estímulo temido sin permitir que la persona evite o escape
de la situación.

Seguro que pensaras: ¿Y esto no hará que aumente mi miedo?

Cuando nos exponemos a la situación u objeto temido, el mecanismo de defensa que tenemos
hará que la ansiedad aumente (para que huyas ya que consideras que es peligroso). Pero
debemos hacer justo lo contrario, permanecer en el lugar hasta que nuestra ansiedad
disminuya.

Cuando estamos ante la presencia de algo que en principio consideramos peligroso y no pasa
nada, el mecanismo de defensa deja de emitir esa ansiedad porque no es útil ya que se está
comprobando que no hay peligro real. Esto se conoce como la campana gaussiana.
Si se realiza esto, durante varias ocasiones, se creará una habituación y se romperá la
asociación de peligro con el objeto o situación y el estimulo temido ya no producirá respuesta
de ansiedad.

Para llevar a cabo el procedimiento de exposición, lo primero es jerarquizar las situaciones.


Un ejemplo de jerarquización sería:

 1º situación: escuchar ruido de petardos.


 2º situación: sostener petardos en la mano.
 3º situación: explotar globos cerca (hay similitud en el ruido).
 4º situación: ver cómo desde lejos tiran petardos.
 5º situación: ver cómo tiran de cerca petardos.
 6 situación: empezar tirando bombetas.
 7º situación: Tirar petardos por si mismo/a.
 8º situación: Ir a ver un castillo o mascletà.
IMPORTANTE: Cada persona debe crear su propia jerarquía según su ansiedad/miedo.
Cuando tengamos nuestra jerarquía, toca empezar a exponerse. La persona debe permanecer
en esa situación hasta que su ansiedad sea 0.

No se puede realizar ninguna de las conductas de seguridad (evitar o alejarse). Si esto sucede
se debe empezar la exposición.
Cuando la persona consiga que su ansiedad ante esta situación sea 0 completamente y desde
el inicio de cada de exposición, se pasará a la segunda situación.

Conclusión
Muchas personas dejan de acudir a eventos o lugares con ruidos fuertes por este tipo de fobia.
En muchas ocasiones, por vergüenza, tienen que inventarse excusas para no ir.

Quiero resaltar que para realizar un correcto tratamiento para esta fobia, es necesario acudir
a un especialista que nos guíe y nos dé pautas para exponernos. De no ser así, podemos
empeorarlo y fortalecer más ese miedo.

Puedes hacer dos cosas, seguir huyendo de tu miedo o


enfrentarte a él. Tú decides.CLIC PARA TUITEAR
Si te has sentido identificado con este artículo y deseas superar tu fobia, puedes ponerte
en contacto con nosotros para iniciar el tratamiento guiado y personalizado.
También puedes contarnos tu experiencia en los comentarios.
DESMENTIMOS 8 MITOS SOBRE LOS PSICÓLOGOS
17 NOVIEMBRE, 2017

En la sociedad, existen muchos mitos sobre los psicólogos debido a ideas


erróneas que han surgido a lo largo del tiempo promovidas por prejuicios,
malentendidos y falta de información.

Estos mitos han repercutido de forma negativa a la profesión ya que


puede hacer que muchas personas que realmente necesitan ayuda
profesional, no la pidan o la aplacen hasta llegar a situaciones extremas
que dificultan notablemente su vida cotidiana.
En este artículo, voy a tratar de desmitificar 8 frases que seguramente todo
psicólogo ha escuchado en diversas ocasiones y no son ciertas.
1. Al psicólogo sólo van los locos.
Al psicólogo se puede acudir por diversos motivos y ello no implica que
se esté loco o se sea débila la hora de solucionar los problemas propios.
Creer que los que van al psicólogo están locos es un error. El hecho de
pedir ayuda profesional es algo valiente y acertado. En nuestra vida
cotidiana confiamos en diversos profesionales para ayudarnos en temas
que no controlamos y en los que ellos son expertos.

Como por ejemplo, llevar al mecánico nuestro vehículo, al fontanero para


que arregle alguna avería o a algún enfermero para que nos vacune. ¿Por
qué no lo vamos a hacer en problemas emocionales?

Cuando se pretende hacer las cosas bien, lo ideal es delegar en


profesionales.

2. Los psicólogos leen la mente.


Ni los psicólogos ni nadie tienen la capacidad de leer la mente de las
personas. Si esto fuera cierto, no se necesitarían tests, técnicas ni hablar
con el paciente, bastaría una “lectura mental” para conocer los problemas
de la persona y se ahorraría bastante tiempo.

Por otro lado, como cualquier profesional, los psicólogos en su tiempo


libre tratan de disfrutarlosin pensar sobre los conflictos de aquellos que
le rodean.
Si existiese este poder y lo dieran cuando te gradúas en psicología, sería
agotador, puesto que tratar de leer la mente de toda persona con la que te
cruzas no te dejaría tiempo para los problemas y disfrutes propios.

3. Los psicólogos “psicoanalizan” a las personas.


Obviamente, el psicoanálisis fue la primera corriente en surgir. Pero hay
que tener en cuenta que existen otras corrientes / orientaciones
psicológicas a parte del psicoanálisis por lo que no todos los psicólogos
son psicoanalistas.
Cada una de esas orientaciones tiene unas técnicas concretas de trabajo,
unos objetivos diferentes y, por tanto, un resultado.

Según la problemática o el resultado que queramos obtener, deberemos


acudir a un psicólogo con una orientación determinada u otra.

4. El tiempo lo cura todo, no hace falta ir al psicólogo.


Es cierto que el tiempo ayuda a que la herida se cure y es importante en
muchos casos ya que con el paso de éste podemos ver las cosas desde otra
perspectiva. Pero también es necesario en la mayoría de ocasiones que se
invierta en escuchar a nuestras emociones y es algo que no nos enseñan
ni en la escuela ni fuera, por lo que acudir a un profesional que no enseñe
es primordial.
Solemos cometer el error de dejar nuestras emociones de lado para que no
duelan y esto provoca que, si no se han resuelto adecuadamente, se
estanquen y se lleve una carga innecesaria durante más tiempo del
correspondiente.
Acudir a un profesional que sea experto en las emociones, nos puede
guiar y enseñar a convivir con ellas, y sobre todo, aprender a escucharlas
y no retenerlas.

5. El psicólogo me va a cambiar tanto que ya no seré el


mismo.
La personalidad depende de muchos factores y es algo que se va forjando
y desarrollando durante toda nuestra vida, la cual empieza desde nuestra
infancia.
El psicólogo no tiene poderes y no puede cambiarte de la noche a la
mañana, sobre todo si tu no lo deseas. Durante la terapia, cambiarás sólo
los aspectos que desees mejorar.

De hecho, si hay algo en tu vida que deseas cambiar y sigues haciendo


lo mismo, obtendrás los mismos resultados. La clave está en conocerse
desde aspectos que desconocemos de nosotros mismos y convertirnos en
una versión mejorada de nosotros mismos.

6. Los psicólogos están locos, por eso estudiaron


psicología.
Los psicólogos podemos recibir asesoramiento psicológico como
cualquier otra persona, eso no significa que se esté loco, como ya hemos
comentado más arriba.

Sin embargo, no es necesario que el psicólogo padezca todos los


trastornos que existen para empatizar o entender a los pacientes y así
poder ayudarlos. De la misma manera que un médico puede hacer un
diagnóstico sin presentar la sintomatología de quien atiende.
Los motivos que llevan a una persona a estudiar la carrera de psicología
pueden ser muy diversos.Desde una experiencia personal , ayudar a las
personas o entender la psique, entre otros.
Por lo otro lado, la psicología tiene más de una salida laboral y no sólo se
centra en la clínica, no todos los que estudian psicología terminan
ejerciendo en clínica.
7. Un buen amigo es el mejor psicólogo.
Es cierto que los amigos y el apoyo social son un factor importante en
nuestra vida y pueden ser un gran apoyo en los momentos más difíciles.
Pero es importante remarcar la diferencia entre un amigo y un
psicólogo. Ambos juegan un rol o papel importante, pero ninguno
sustituye al otro.
El primero puede escuchar nuestros problemas y darnos consejos en
función de su experiencia, pudiendo algunas de sus recomendaciones ser
acertadas o bien ser contraproducentes para nosotros a largo plazo. Sin
embargo, un terapeuta, es un especialista del comportamiento humano, y
como tal, establece el tratamiento empíricamente comprobado más
adecuado para cada caso.

8. Los psicólogos no se pueden enfadar.


Siguiendo esta misma lógica, un médico no se puede resfriar, un mecánico
no puede tener una avería en su coche o un dentista no puede tener dolor
en una muela.

Hay que tener en cuenta que los psicólogos nos enfrentamos diariamente
a la carga emocional que supone escuchar los problemas de los pacientes.
A pesar de que nuestra formación y profesión nos doten de habilidades en
el control de las emociones y la gestión del estrés y los conflictos, no
somos inmunes a tener malos momentos, cometer errores, enfadarnos, etc.
Fuera de la consulta, los psicólogos, como personas de carne y
hueso nos emocionamos, gritamos, reímos, lloramos, y… tenemos
defectos, pensamientos y emociones. Por que las emociones están para
vivirlas y sentirlas, el problema es cuando se rechazan y alargan sin sentido
ya que se enquistan y provocan daño.
Ante todo, hay que aprender a separar la vida personal y la profesional
porque todos en nuestro trabajo somos y nos comportamos de una forma
distinta a la personal.
Conclusión
Los psicólogos estamos acostumbrados a escuchar éstos y otros mitos
sobre nuestra profesión, lo cual no quiere decir que escuchar , alguna de
estas frases o incluso todas, sea agradable para nosotros. Primero porque
no son ciertas y segundo porque perjudican a la profesión y a los pacientes
que se puedan sentir estigmatizados y por ello rechacen la ayuda de un
profesional.

Para evitar cometer este tipo de errores o prejuzgar, es importante que


investiguemos antes y no nos dejemos llevar sólo por lo que
escuchemos. La información es poder, si se usa correctamente.
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12 HÁBITOS IMPRESCINDIBLES PARA SER RESILIENTE
27 OCTUBRE, 2017

Cuando hablamos de resiliencia solemos pensar en hechos traumáticos que


nos cambian la vida o crean un punto de inflexión. Como por ejemplo
perder a un ser querido o haber sufrido un accidente o agresión. Sin
embargo, no podemos olvidar que todos nos enfrentamos a situaciones
negativas o adversas en nuestro día a día.
¿Qué es ser resiliente?
Se suele creer que la resiliencia es una capacidad innata, que surge en el
momento adecuado y de forma espontánea cuando se pasa por una
situación adversa.
Siento decirte que esto no es así. La resiliencia no es un rasgo de
personalidad ni se nace con ella. Más bien, es una habilidad que se puede
desarrollar y como cualquier habilidad, para desarrollarla es necesario
tener un buen aprendizaje y mucha práctica. Es decir, coger el hábito de
ser resiliente y mantenerlo.
La buena noticia es que no empezamos de cero en esta habilidad, sino que
tenemos una base de esa resiliencia. El hecho de que tengamos una
tendencia a ser resilientes, no significa que lo seremos sino lo trabajamos.

De hecho, a lo largo de la vida podemos aprender determinados patrones


de pensamiento y comportamientos que son contrarios a esta capacidad.
Como pueden ser los pensamientos negativos y la mala gestión de nuestras
emociones. Éstos, pueden acumularse y derivar en un trastorno de
ansiedad o en una depresión.
En resumen, la capacidad de ser resiliente implica reestructurar nuestros
recursos psicológicos en función de las nuevas circunstancias y de nuestras
necesidades. Para ello, vamos a ver algunos hábitos que ayudarán a
adoptar una aptitud resiliente ante los acontecimientos negativos que te
sucedan:

1. Conocer nuestras limitaciones y apoyarnos en nuestras fortalezas


La clave para afrontar las dificultades que nos ocurren, es tener un
conocimiento adecuado de ti mismo/a. Saber cuáles son nuestros puntos
fuertes y nuestros puntos débiles para potenciar los primeros y mejorar los
segundos.
Es imprescindible saber que nuestro bienestar depende de nuestra
capacidad de cuidar de nosotros mismos.

2. Aprender a vivir en el “aquí y ahora”


Una clave para ser resiliente es aprender a aplicar en el día a día una
conciencia plena y abierta.
 Vivir en el presente para disfrutar de lo que tenemos ahora, sin prestar
atención al dolor del pasado o la incertidumbre del futuro.
 Lo que sientes, ves y te envuelve ahora es lo que cuenta y por lo que te
tienes que guiar.

3. Saber gestionar nuestras emociones


Normalmente, diferenciamos entre emociones positivas y negativas, pero
en realidad, las emociones no son negativas ni positivas. Todas son
necesarias en su justa medida. Cuando alargamos una emoción (sea
positiva o negativa), se acaba acumulando y nos hace daño. Es
fundamental para ser resiliente, aprender a gestionar las emociones ya que
son un pilar fundamental para una vida plena.
4. Ser perseverantes en nuestros propósitos
Saber enfocarnos en nuestros objetivos, sueños o metas nos ayuda a ser
más resiliente. La calve está en confiar en nosotros mismos, tener
perseverancia, paciencia y realizar las acciones necesarias para lograr lo
que nos propongamos.

5. No intentar controlar las situaciones


Normalmente, nos gusta controlar todos los aspectos que tienen que
ver con nuestra vida porque así nos sentimos más seguros. Por ello,
cuando algo se nos escapa de las manos nos invaden las emociones como
el miedo, la inseguridad y el sentimiento de culpa.

Para ser resiliente, hay que comprender que no es posible controlarlo todo
siempre y que hay momentos en los que se debe aceptar la situación tal y
como es.

6. Asumir los cambios como parte de la vida


La transformación, el cambio, forma parte de nuestra vida. Hasta que no
aceptemos esto, no podremos avanzar. Desde que nacemos,
evolucionamos y cambiamos y eso forma parte de nuestra experiencia y
vida.

7. Ser más creativos


Cuando usamos nuestra creatividad, podemos ampliar nuestro campo de
visión y ser más optimistas, disfrutando de lo que tenemos. Ser creativo
forma parte de la persona resiliente.
8. Trabajar y mejorar la autoestima
Nuestro nivel de autoestima determina nuestra actitud, cómo nos sentimos,
cómo afrontamos nuestros proyectos y/o problemas .

La autoestima hay que fortalecerla día a día, confiar en uno mismo y cuidar
nuestro diálogo interno.

9. Aprender a aceptar
Cuando una situación que nos ha hecho daño no es procesada
adecuadamente a nivel emocional, nos continuará haciendo daño. Por eso,
las personas resilientes notan el dolor pero no lo niegan ni intentan
reprimirlo, sino que lo aceptan. Se debe reflexionar sobre las experiencias
negativas para aceptarlas y poder pasar página más rápidamente.

10. Ser flexibles


Para ser una persona resiliente hay que ser muy flexibles ante los cambios.
Saber adaptar nuestros planes a las nuevas circunstancias y no aferrarnos
al pasado o al rumbo que teníamos establecido.,

11. Sacar lo positivo de cada situación


Hay que tener en cuenta que las situaciones no son completamente
positivas o negativas, por lo que hay que esforzarse por encontrar los
aspectos positivos, incluso en medio de la adversidad. Siempre que
podamos, debemos encontrar el aprendizaje aún cuando la situación no es
la que esperábamos.
12. Usar el humor para empoderarse
Usar el humor de forma natural nos ayuda a librarnos del peso del estrés.
Sin embargo, no se busca con esta actitud burlarse de los demás. Es un
sentido del humor inteligente y crítico, no pretende restarle importancia a
la situación, sino tan solo desdramatizar y liberar las emociones negativas.

Para finalizar, me gustaría decirte que, puedes lograr todo lo que te


propongas si luchas y trabajas por alcanzarlo. Conseguir ser una persona
resiliente está al alcance de todos, tú decides si desarrollas esta habilidad
o no.

Para cualquier duda o consulta, puedes ponerte en contacto con nosotras


o puedes seguirnos en Facebook o Twitter para mantenerte informad@
de todas las novedades.
¿TUS PENSAMIENTOS TE CONTROLAN? USA ESTA
TÉCNICA
4 NOVIEMBRE, 2016

¿Has sentido alguna vez que tus propios pensamientos te desbordan, te


controlan o incluso te bloquean? ¿Esto te hace sentir una pérdida de
control al no poder pararlos? Decir que cuando ocurra esto es mejor poner
la mente en blanco es muy fácil, lo difícil es conseguirlo. En este artículo
te doy pautas para detener esos pensamientos molestos o que nos bloquean
mediante esta efectiva técnica.
¿Qué es la parada de pensamiento?
La detención del pensamiento o parada de pensamiento (inventada por
Bain en la década de 1920 y adaptada por Wolpe a finales de la década de
1950) es una técnica de autocontrol efectiva para evitar los pensamientos
negativos automáticos, esto es, aquellos pensamientos no deseados que
se repiten continuamente en ciertas ocasiones y que llevan a sensaciones
desagradables, llegando a afectar a nuestro estado de ánimo. Son negativos
puesto que nos producen malestar y automáticos porque nos invaden
repentinamente y de forma repetida.
Dos características importantes de este tipo de pensamientos:

1. Son improductivos (es decir, no llevan a tomar acciones para resolver


lo que preocupa) y
2. No se adaptan a la realidad (no son objetivos ni realistas).
Pongamos un ejemplo:

“No pienses en un elefante rosa…”


¿Qué te ha pasado ahora mismo por la cabeza? Casi con toda seguridad
habrás imaginado a un elefante rosa aún cuando no existen y te he dicho
que no lo hicieras ¿Cierto?

Este fenómeno se conoce en psicología como la Teoría de los procesos


irónicos (Wegner, 1994). Esta la teoría sostiene que es imposible que
alguien no piense en el elefante rosa (por poner un ejemplo) si lo que le
pedimos es, precisamente, que no lo haga.
Si le dices a un niño: no cojas eso, no comas aquello, no te subas ahí…
¿Qué hace el niño? Pues exactamente eso, pero quitándole el NO.

Alguna vez te ha pasado que estabas hablando con otra persona y te ha


dicho: “No te gires pero detrás de ti está…” y automáticamente te giras,
que es justo lo que te había dicho que no hicieras. ¿A que es debido?

Esto ocurre porque nuestro cerebro es muy hábil optimizando recursos y


elimina la palabra No del mensaje. Entonces nos encontramos haciendo
justo lo que queremos evitar. La mente, de forma automática, primero
debe considerar el pensamiento sin la negación, para después poderlo
negar. Es por ello que las frases como “No estés triste”, ” No pienses en
eso”, ” No te preocupes”, consiguen en nosotros o en las personas a las
que se las dirigimos, el efecto contrario.
Por eso no tiene sentido que pienses en lo que no quieres. No sólo no te
lleva a ningún lado, sino que te frena en el logro de tus objetivos y en el
avance de tu vida en general.

Por ello, es mejor que ocupes ese tiempo que se pierde en rumiar, en hacer
algo constructivo o al menos que no nos ocasiones malestar como lo hacen
los pensamientos negativos.

Cuando empezamos a sentirnos nerviosos, con ansiedad, con estrés,


previamente se ha producido un pensamiento que interpreta la situación,
como algo que nos supera, como algo que no podemos manejar, que nos
demanda más de lo que podríamos hacer frente. La mayor parte de los
problemas asociados al estrés tienen un componente cognitivo
importante, pero no decisivo.
Los pensamientos negativos preceden a las emociones del mismo tipo,
es decir, la persona se siente tal y como piensa. Un ejemplo de ello es si
yo pienso “seguro que me sale mal, no voy a poder dar el discurso, me van
a mirar todos”, etc. Lo que voy a generar son emociones de miedo y
ansiedad. Por el contrario, si mis pensamientos van enfocados a ” voy a
dar todo, me lo he preparado muy bien y voy a controlar mis nervios, etc.
generaré emociones menos paralizantes. Por lo tanto, si se pueden
controlar los pensamientos, se genera una emoción adecuada y a su vez,
los niveles de estrés pueden reducirse de forma significativa.

La pregunta ahora es, ¿y cómo controlo mis


pensamientos?
Hay muchas formas de conseguir esto. Yo te propongo usar esta técnica
llamada parada de pensamientos, que precisamente trata de cortar la
cadena de pensamientos negativos que tenemos. La lógica de la técnica
se basa en el hecho de que un una tarea distractora y que implique
concentración (esto último es de suma importancia para que sea efectiva)
atraerá tu atención, haciendo que se deje de prestar atención a los
pensamientos que en ese momento se están desarrollando.
Un ejemplo de esto es:

Imagina que estas dándole vueltas a algo te preocupa, de repente oyes un


ruido en la cocina y recuerdas que habías dejado la olla en el fuego. Vas
corriendo para apagarlo y recoger el estropicio que se ha formado en la
cocina.
Me imagino que has dejado de darle vueltas a lo que estabas pensando
¿No?

Esta es la clave para parar esos pensamientos: tener una tarea distractora
que implique toda tu atención y concentración.

Desarrollo de la Técnica
A continuación, te indico los pasos a seguir para realizar correctamente la
técnica:

1. Saber qué pensamientos o sensaciones negativas se quieren cortar.


Los pensamientos negativos pueden pasar bastante desapercibidos al estar
muy acostumbrado a ellos. Se trata de observar qué es lo que pasa por mi
cabeza que me genera malestar. Para ello, haz una lista de los
pensamientos negativos que sueles tener.

2. Establecer cuál será el estímulo de corte que se va a utilizar para detener el


pensamiento. Esto será la alarma que te indicará que tienes que parar.
Tiene dos componentes, por un lado, una palabra o frase muy personal que
me digo: por ejemplo, ¡Vale ya! o ¡Stop! o ¡Basta ya! Simultáneamente
utilizo un estímulo aversivo como puede ser un pellizco, tensar una gomita
que tenga en la muñeca…

Te preguntarás qué funcionabilidad tiene esto. Es simple, el cerebro tiene


que elegir entre seguir rumiando pensamientos o activar el mecanismo
correspondiente al dolor (al darte un pellizco) y valorar qué tiene
prioridad. Suele anteponerse el dolor a cualquier otro estímulo.

3. Centrar tu atención en otra cosa distinta que implique concentración.


Después de haber cortado la secuencia de pensamientos estresantes,
tenemos que dirigir nuestra atención a algún estímulo que realmente nos
distraiga, sino volveremos al pensamiento perturbador.

¿Cómo? A continuación te presento dos posibles tareas distractoras que


puedes usar.
Dos tareas distractoras que podrías utilizar
Primero tenemos que tener en cuenta nuestras características para elegir
una técnica distractora u otra. Para ello responde a esta pregunta: ¿Como
piensas, en imágenes o palabras/números?

Una vez lo tengas claro, es momento de elegir y precisamente deberás


elegir la contraria de la que sueles utilizar. ¿Por qué? porque de esta forma
te resultará más complicado y la concentración será mayor. Si piensas en
imágenes, elige la numérica y a la inversa si piensas en palabras o
números.

NUMÉRICA
Debes escoger una cifra significativa, como puede ser la del número 333
y empezar a contar hacia atrás.

A dicha cifra se le va restando 3, hasta llegar a cero: (333 – 330 – 327,


etc.).

Una vez terminada la secuencia se puede repetir, o comenzar desde un


número más alto, también se puede variar la cantidad a descontar: (666-
6= 660).

Cada persona puede decidir la cantidad desde la que empieza, la cantidad


que se resta, si hacerlo sumando en lugar de restando, o incluso ir variando
en mitad del ejercicio. Una posible variación puede ser multiplicando o
dividiendo el número elegido por otros.

Ha de continuarse con las secuencias unos minutos para eliminar la


posibilidad de volver a los pensamientos molestos. Según la intensidad de
estos pensamientos habremos de estar más tiempo realizando estas
secuencias mentales.
La base de esta técnica es conseguir distraer nuestra atención con las
operaciones mentales de manera que se rompa la cadena de pensamientos
negativos que provocan nervios excesivos.

En este vídeo te dejo un ejemplo de distracción numérica:

VISUALIZACIÓN
Sitúate mentalmente en la puerta de tu casa, y con la imaginación ves
viendo el recorrido que haces desde que sales hasta que llegas por ejemplo
al trabajo o a un lugar que frecuentes a menudo.

Importante para esta técnica escoger un recorrido que se haga bastante.

Tienes que imaginarte cada imagen del recorrido con el máximo detalle
posible, es como si fueses haciendo fotografías con la mente de todas las
imágenes que encuentras en el camino. Ej.:

 Imagen de la puerta antes de abrirla para salir.


 Imagen de lo primero que se ve tras abrir la puerta.
 Imagen de las escaleras.
 Imagen del final de las escaleras.
 Primera imagen de la calle tras abrir la puerta.
 Imagen de lo que se ve cuando se gira a derecha o izquierda según se haga,
etc.
Cada persona puede elegir su guión o itinerario, pero es importante
visualizar bien las imágenes que se ven en cada parte del recorrido y
detallar cuantas más imágenes mejor. Al terminar el paseo se puede hacer
a la inversa, es decir, de regreso a casa.

En este vídeo te dejo un ejemplo de distracción:

Un punto importante en este ejercicio es la Constancia. Con el fin de


entrenar adecuadamente esta técnica y hacerla un hábito, hay que
practicarla a diario durante algunas semanas. Los pensamientos no
deseados es probable que se repitan durante los primeros días de este
ejercicio pero irán disminuyendo a medida que se coja práctica.

Vamos a resumir los pasos para realizar la parada de pensamiento:


 Hacer un listado con pensamientos perturbadores.
 Establecer el estímulo de corte adecuado.
 Escoger una tarea distractora.
 Redactar una lista de pensamientos o imágenes agradables alternativas a
los anteriores.
 Iniciar la técnica.
 Ser constantes en la práctica de la técnica para ver resultados.

Conclusión
Aprender a detener los pensamientos lleva tiempo, puesto que
normalmente los llevamos teniendo desde hace mucho tiempo y estamos
totalmente acostumbrados a ellos. Conforme vayamos avanzando en la
práctica de la parada del pensamiento, éstos deberían ir apareciendo cada
vez menos y con menor intensidad hasta dejar de constituir un problema.

Para lograr una mayor eficacia de esta técnica se recomienda


compaginarla con técnicas de relajación y respiración.

Espero que te sea de utilidad la técnica de parada de pensamiento y logres


detener esos pensamientos molestos.
Y recuerda…
Cuida tus pensamientos porque se convertirán en tus palabras.
Cuida tus palabras porque se convertirán en tus actos.
Cuida tus datos porque se convertirán en tus hábitos.
Cuida tus hábitos porque se convertirán en tu DESTINO.
Mahatma Gandhi.

¿TIENES ALGUNA FILIA? ¿Y…PARAFILIAS?


15 JUNIO, 2016

En el artículo “23 Fobias Raras: ¿Las conoces?” hablamos sobre fobias en


general y sobre fobias muy extrañas. Ahora que ya conocemos un poco
más las fobias, vamos a indagar más sobre el otro término muy interesante:
las filias. Probablemente al oír el término filia lo asocies a algo negativo
puesto que social y culturalmente siempre se ha asociado a prácticas
sexuales poco convencionales o mal vistas. En esta ocasión, quiero que
dejes esos prejuicios de lado y te centres en conocer más sobre esta parte
del ser humano.

Filia es un término proveniente del griego, “philos” que


significa “amor” y del sufijo, “ia” que quiere decir “cualidad”. Una filia
es lo contrario a una fobia. La filia es la atracción, afición o amor a algo.
Tanto una filia como una fobia se pueden considerar dentro de una línea
de intensidad que marcaría la diferencia entre lo normal y lo patológico.
Anteriormente, el término filia era considerado como sinónimo
de desviaciones, perversiones, anormalidades, aberraciones o
enfermedades. De esta manera, cualquier manifestación de la sexualidad
que no correspondía al promedio, era señalado y perseguido.
Las hay para todos los
gustos, más divertidas, más escandalosas, más desagradables o más r
aras pero hay tantas filias como personas y no siempre hay que dotarlas
de una connotación negativa.
Una filia se manifiesta en dos niveles: erótico y afectivo. Así es posible
tener una filia tanto en un aspecto afectivo como en uno erótico.
Cabe diferenciar los conceptos filia y parafilia. El término filia fue
acuñado por John Money, quien lo consideraba un “gusto por”, no
enfocándose exclusivamente a la sexualidad o la genitalidad.
¿Filia o Parafilia?
Filia
Las filias se pueden definir como las atracciones a determinadas realidades
o situaciones. Nos referimos a las filias para hacer referencia a las
aficiones o diversiones de las personas, especialmente aquellas que están
relacionadas con coleccionar objetos y que generalmente se practican de
forma individual.

Parafilia
La palabra parafilia proviene del griego y se encuentra formada por la
unión de para, que significa “junto a”, y filein, que podría traducirse como
sinónimo del verbo “amar”.
Las parafilias son un tipo de filias centradas en el ámbito sexual, son un
tipo de comportamiento sexual donde la fuente de placer se encuentra en
elementos o situaciones que acompaña al acto sexual. Generalmente, no
están aceptadas culturalmente y generan a la persona un sentimiento de
temor, ansiedad, excitación o culpa. De acuerdo a la definición del
diccionario de la Real Academia Española (RAE), una parafilia es
un desvío de índole sexual. Se trata de una conducta íntima donde el placer
se obtiene mediante una actividad diferente a la relación sexual en sí
misma.
Las parafilias son consideradas inofensivas normalmente, aunque hay
excepciones. La excepción siempre será aquella parafilia que pueda
generar daños físicos y/o psíquicos en alguno de los participantes del acto
sexual o que no tengan la capacidad de elección ni la madurez suficiente,
y que por lo tanto, pueden sufrir un grave daño, como ocurre con
la pedofilia.
La mayoría de parafilias son consideradas
inofensivas.CLIC PARA TUITEAR
Se considera que una persona disfruta de una parafilia en concreto, por al
menos uno de estos dos elementos:
 El hecho en sí mismo de saber que se está practicando una parafilia, lleva
a muchas personas a experimentar una mayor excitación.
 Voluntad de poder. El llevar a cabo una situación de dominación sobre
otra persona, provoca una sensación de poder, y con ello, un mayor
disfrute.
Características de las Parafilias
Todas las parafilias poseen unas características comunes que las
identifican:

 Son de carácter sexual.


 Son inusuales (no están contempladas en una cultura).
 Se realizan de forma impulsiva.
 Poseen un componente ansioso.
 Son repetitivas, la persona busca poder volver a realizarlas siempre que
tenga ocasión de forma casi exagerada o compulsiva en algunos casos.
 Son estereotipadas, se realizan de una cierta manera y con un orden casi
ritualizado con cierto temor ansioso por que salga tal como está previsto.
 Puede tratarse de una parafilia exclusiva o combinada con otras parafilias.

Las 9 Parafilias Más Comunes


Según el manual diagnóstico DSM-IV TR de la Asociación Psiquiátrica
Americana obtenemos la clasificación más actualizada de las parafilias:

 Exhibicionismo: La persona obtiene placer y excitación sexual


mediante la exposición de los propios genitales a un extraño que no lo
espera.
 Fetichismo: La persona obtiene placer y excitación sexual mediante el
uso de objetos no animados (p. ej., ropa interior femenina).
 Frotteurismo: La persona obtiene placer y excitación sexual mediante
comportamientos ligados al hecho de tocar o rozar a otra persona en contra
de su voluntad.
 Pedofilia: La persona obtiene placer y excitación sexual mediante
comportamientos que implican la actividad sexual con niños prepúberes o
niños algo mayores (generalmente de 13 años o menos).
 Masoquismo sexual:La persona obtiene placer y excitación sexual
mediante comportamientos que implican el hecho (real, no simulado) de
ser humillado, pegado, atado o cualquier otra forma de sufrimiento.
 Sadismo sexual: La persona obtiene placer y excitación sexual mediante
actos (reales, no simulados) en los que el sufrimiento psicológico o físico
(incluyendo la humillación) de la víctima es sexualmente excitante para el
individuo.
 Fetichismo transvestista: La persona obtiene placer y excitación
sexual mediante comportamientos que implican el acto de transvestirse en
un hombre heterosexual.
 Voyeurismo: La persona obtiene placer y excitación sexual mediante el
hecho de observar ocultamente a personas desnudas, desnudándose o que
se encuentran en plena actividad sexual.
 Parafilia no especificada: En esta categoría se incluyen todas las
parafilias restantes que no se pueden incluir dentro de las categorías
anteriores.
Algunas Filias y Parafilias Extrañas…
A continuación, añadiré algunas filias/parafilias extrañas que existen y son
poco conocidas, aunque su prácticas es más común de lo que se piensa:

Altocalcifilia: atracción por los tacones altos como fetiche.

Esta filia se basa en el placer que proporciona contemplar los zapatos de


tacón que otra lleva. Esta parafilia se presenta en mayor medida en
hombres, quienes disfrutan observando a mujeres con zapatos de tacón
muy altos. En el caso de las mujeres, son ellas las que se excitan al ponerse
los tacones. Esto lleva a estas personas a mantener relaciones sexuales con
este calzado con el fin de lograr mayor placer.
Neofilia: atracción ante lo nuevo, ante la novedad
Consiste en la constante búsqueda y satisfacción por cosas nuevas. El
deseo constante de encontrar algo nuevo y revolucionario, nunca antes
visto o escuchado, Es una característica de los early adopters, los
consumidores tempranos que adquieren los productos antes de que se
consuman masivamente, aquellos que tienen que acceder los primeros a
los último de lo último. Nuestro cerebro está diseñado para que seamos
curiosos por naturaleza y cualquier elemento novedoso en nuestro entorno
nos llamará siempre la atención. Cuando hay mucho para elegir, la mayor
parte de la gente elegirá siempre lo más nuevo.

Autonepiofilia: atracción por utilizar pañales y ser tratado como un bebé


Es una parafilia que se caracteriza porque el individuo que la padece tiene
la necesidad de vestirse y actuar con ropa de bebé e incluso llevar pañales,
con la intención de ser tratado como un niño pequeño. En ningún caso las
personas que sufren esta parafilia sienten inclinación sexual hacia los
niños, solo disfrutan vistiéndose y comportándose como uno.

Dacryfilia o dacrilagnia: atracción por ver lágrimas en los ojos de la pareja


Se trata de que una persona disfruta sexualmente viendo a otra persona con
un estrés emocional, muestra a una persona dominante que tiene el poder
de controlar la respuesta psicológica de la persona sumisa. Este juego de
poder trae consigo placer, y para algunos, excitación sexual.
Dendrofilia: atracción a frotarse contra los árboles
Su amor por los árboles sobrepasa el simple interés ecológico. El
dendrofílico suele sentirse atraído sexualmente por los árboles, vegetales
y las plantas, llegando usarse los mismos como objeto sexuales para
obtener placer. Cualquier detalle del árbol le recuerda a ciertos atributos
sexuales.

Hifefilia: excitación por la posesión de algún objeto ajeno, ropa, cabellos, piel,
etc.
Se define como el placer sexual y la excitación obtenida (y necesaria) a
través de tocar o sentir el roce de objetos ajenos contra nuestro cuerpo,
especialmente si son usados en la proximidad de las principales partes
eróticas del cuerpo.

Psicrofilia: atracción por pasar frío o ver personas pasando frío


Esta parafilia consiste en que las personas sienten una terrible excitación
al ver a otros pasar frío o pasar ellos mismos frío En algunos casos, la
estimulación sexual y la consecución del orgasmo son dependientes del
frío. Estas personas en verano es cuando más apagadas se sienten debido
al calor. Suelen elegir lugares extremadamente fríos para pasar sus
vacaciones ya sea en pareja o en solitario.
Consuerofilia: atracción a coserse zonas de la piel con aguja e hilo
Normalmente una persona consuerofilica empieza por coserse zonas del
cuerpo que no duelen o no provocan gran riesgo a su cuerpo, como coserse
las palmas de las manos. En algunos caso se puede llegar al extremo de
cortarse el propio cuerpo para poder coser o suturar el cuerpo aumentando
el grado de dolor y cicatrización.

Cosquillofilia: atracción al hacer o recibir cosquillas (no necesariamente


sexual)
Si tiene una connotación sexual se llamaría knismolagnia, que es la
práctica de dar o recibir cosquillas por placer sexual. Puede consistir en
cosquillas ligeras en cualquier zona del cuerpo que relajan, aunque las hay
más intensas, en zonas sensibles como las axilas, las costillas o los pie. A
la persona que da las cosquillas se le llama tickler y a la persona a la que
le gusta recibir, ticklee.

Hipnofilia: atracción por contemplar personas dormidas.


El término hipnofilia es aplicable para referirse a la parafilia que involucra
la excitación sexual y/o el orgasmo obtenidos al interactuar sexualmente
con un individuo en estado de sueño, pero el término también es aplicable
al gusto por dormir. A esta parafilia se le llama también el Síndrome de
“La Bella Durmiente” por su relación con el cuento de Charles Perrault.
Clastomanía: obsesión por romperle a la pareja la ropa que lleve puesta
Esta parafilia consiste en obtiene placer por la acción de romper o
desgarrar la ropa de la pareja. Quienes tienen esta patología no están
interesados en la suciedad, sino en desnudar a su pareja por medio del
desprendimiento de sus vestimentas.

Hirsutofilia: atracción por el vello


Se trata de una filia que se enfoca en la atracción por el vello corporal. Es
frecuente tanto en mujeres como en hombres. De aquí, la atracción en
hombres con barba o mujeres con vello en alguna parte del cuerpo como
en las axilas.

Agalmatofilia: atracción por estatuas o maniquíes desnudos


La agalmatofilia es una característica que presentan personas que sienten
un amor exacerbado o incluso una atracción sexual por sujetos inanimados
que pueden ir desde maniquíes hasta estatuas. El deseo sexual se siente
con solo observar al sujeto inanimado desnudo pero la fantasía puede
navegar mucho más allá, hasta desear relaciones sexuales con su apreciado
sujeto.

Según una investigación publicada en la popular revista The Scientist, la


agalmatofilia es una clase de parafilia extremadamente habitual en los
países del norte de Europa, donde miles de personas satisfacen sus deseos
sexuales con efigies en plazas, estaciones de tren, y otros lugares públicos.

Agonofilia: Excitación surgida en la pareja después de tener una pelea física


es un tipo de parafilia o comportamiento que consiste en la excitarse
después de una discusión con su pareja, ambas partes sostienen relaciones
sexuales que generalmente son muy intensas, estas personas mantienen un
consentimiento mutuo. Esto puede condicionar que se busquen las
discusiones en la pareja para luego obtener esa satisfacción sexual.

Barosmia: Excitación a través del olfato o mediante ciertos olores


los olores tienen mucho que ver en la comunicación sexual. En este
sentido, juegan un papel muy importante las feromonas. Aunque no
podemos percibir su olor, nuestro cuerpo reacciona ante su presencia e
incluso influyen en la elección de la pareja

Podofilia: atracción por los pies


Consiste en el placer por besar, tocar, acariciar, lamer, oler y chupar los
pies. Quien la siente recibe el nombre de podólatra porque es un individuo
que idolatra, que adora los pies.

La obsesión de los chinos por los pies pequeños se exportó a Europa con
éxito gracias a un cuento tradicional del siglo XI reescrito por Charles
Perrault: ‘Cenicienta’, con un príncipe podófilo loco por desposar a la
chica con los pies más pequeños del reino.
Odaxelgania: atracción al morder a sus parejas en distintas partes del cuerpo
La odaxelgania radica en complacer a la pareja o a uno mismo a través de
ejercer presión con todos los dientes posibles en la piel. A estas personas
les atrae sexualmente las mordidas, ya sea que ellos muerdan a sus parejas
o que disfruten de ser mordidos. Es considerada un tipo de sadismo ya que
encuentran placer en el dolor. Según un estudio llevado a cabo en Estados
Unidos por Alfred Charles Kinsey, aproximadamente la mitad de todas las
personas encuestadas, han experimentado excitación sexual al morder a su
compañero o compañera.

Hibristofilia: atracción por mantener relaciones sexuales con personas


peligrosas
Consiste en sentir atracción por mantener relaciones sexuales con personas
peligrosas, como asesinos seriales, secuestradores, violadores y otro tipo
de criminales menores como ladrones y estafadores. Se ven atraídos
también por personas que engañan, que son infieles o que son grandes
mentirosos. El caso más llamativo que saltó a los medios de comunicación
fue el del violador y asesino en serie Ted Bundy. El número de víctimas
podría rondar las cien mujeres y, cuando su detención se hizo pública
atrajo a docenas de mujeres tanto a las sesiones de juicio como
transformadas en cartas de amor cuando entró en prisión.
Harpaxofilia: experimentar placer al ser robado
Esta parafilia deriva de la reacción atada a la pérdida de un bien precioso.
A nadie le gusta que le quiten lo que es suyo, sin embargo hay gente que se
excita cuando esto le pasa. Estas personas suelen organizar simulaciones
de atracos que consisten a menudo en ser sorprendido por un intruso
mientras se duerme durante la noche. Recientemente, se ha estrenado una
película dónde se refleja ésta y otras parafilias. La película se titula “Kiki:
el amor se hace” de Paco León.
Balloning : atracción sexual por ver personas interactuando con globos
consiste en la excitación sexual derivada del contacto con globos. cada
persona puede preferir una marca, un color o un estilo particular. Tiene
tres variantes diferentes:

Hay personas que experimentan placer simplemente inflando los globos


hasta el límite de lo posible y entonces se deleitan con su forma y textura
mientras que otros optan por un papel más pasivo y su excitación proviene
de ver a otras personas inflando los globos. También encontramos a
aquellos que se deleitan explotándolos, tocándolos u oliéndolos. Los
amantes del ballooning suelen incrementar el placer sexual a medida que
los globos se inflan cada vez más, y logran el orgasmo al explotar ese
globo completamente inflado.

Filia y Parafilia: más comunes de lo que pensamos


Como conclusión me gustaría añadir que, tener una filia o una
parafilia es mucho más habitual de lo que pensamos y la mayoría son
inofensivas, si exceptuamos a las que se realizan contra la voluntad de
alguien o implicando a terceras personas sin capacidad de elección.
Hay que tener en cuenta que, aunque depende cómo la vive cada individuo,
una conducta sexual se puede clasificar como patológica cuando es
rígida, limitada y excesivamente centrada en un objeto y produce un
malestar significativo o un deterioro en la vida de la persona.
Además, los criterios para considerar si una conducta sexual es parafílica
han variado a lo largo de la historia y en las distintas sociedades. Hasta
mediados del siglo XX, por ejemplo la masturbación y el sexo oral se
consideraban parafilias. Hoy en día, ese concepto ha cambiado y ya nos
están dentro de este rango. En la actualidad, hablar de parafilias es hablar
de hábitos sexuales diferentes a lo normal de dicha sociedad.

Quiero hacer hincapié en que aunque se tenga una parafilia, no es algo negativo
si con ello se disfruta sin hacer daño a otros. Tal vez tengas algún tipo de gusto
sexual y no supieras que está clasificado como parafilia. ¿Te sientes
identificado/a con alguna de las nombradas?
¿Te ha llamado la atención alguna parafilia? Espero que te haya gustado
el artículo y que hayas descubierto conceptos que desconocieras,
especialmente el de filia. Existen muchas más filias de las que hemos
comentado, ¡te animo a que si conoces alguna filia interesante la
compartas con nosotros en los comentarios! Y, para estar al tanto de todos
nuestros artículos, no olvides seguirnos en Facebook y Twitter.
23 FOBIAS RARAS: ¿LAS CONOCES?
10 JUNIO, 2016

En los artículos de hoy, me gustaría hablar sobre dos términos antagónicos


como son “fobia” y “filia”. ¿Sabes qué son y en qué se diferencia?
Probablemente conocerás algunas fobias y filias, las más comunes. Como
pueden ser: la claustrofobia, la agorafobia o la zoofilia.
Pero quiero profundizar más sobre estos dos fenómenos y que conozcas
algunas fobias raras y filias extrañas o poco conocidas, que tal vez te
llamen la atención como me ha sucedido a mí. En este artículo hablaremos
sobre fobias en general, y especialmente sobre fobias raras. En el
artículo “¿Tienes alguna filia? Y… ¿Parafilias?” lo haremos sobre
filias.
¿Conoces algunas fobias raras? ¿Tienes amigos con fobias raras? O
incluso tú, ¿tienes fobias raras?

El término fobia suele ser bastante conocido. Todos en algún momento


hemos oído hablar de él, ya sea porque conocemos a alguien que padezca
alguna fobia o nosotros mismos la hemos padecido en algún momento y/o
la padecemos. Pero vamos a investigar más sobre esta palabra y lo que
implica.

¿Qué es una fobia?


Fobia es un término que proviene del griego (phobos) y su aplicación está
vinculada al miedo. Las fobias son un trastorno psicológico que tiene una
amplia incidencia en la población mundial. Una de cada veinte personas,
aproximadamente, padece una fobia de uno u otro tipo, incluídas las fobias
raras que posteriormente explicaremos.
Un miedo y una fobia difieren en que las fobias son irracionales. En la
fobia se observa que el miedo es desproporcionado con respecto al peligro
al que la persona se expone y lleva a evitar la situación temida, provocando
que el temor aumente y coja fuerza. En cambio, en el miedo la persona
asume una actitud atenta y de cautela frente a los peligros; el miedo ayuda
a estar atentos y en alerta cuando hay un peligro real, en vez de interferir
en ella de manera negativa.

¿En qué consisten las fobias?


El manual de diagnostico de los trastornos mentales (DSM-IV) las define
como “un temor acusado y persistente que es excesivo o irracional,
desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación
específicos”. En la mayoría de los casos, la persona que sufre algún tipo
de fobia presenta cuadros de ansiedad y estrés ya que, a pesar de ser
consciente de que el temor que experimenta ante determinadas cosas o
circunstancias es desmedido o irreal, no consigue dejar de sentirlo.
En ocasiones esto puede llegar a provocarle malestar físico: temblores
incontrolables, mareos, sudoración excesiva, palpitaciones, etc. En los
casos más extremos, pueden llegar a producirse ataques de pánico.

La persona que sufre una fobia hace todo lo posible por evitar ese estimulo
que le provoca malestar, y esta conducta evitativa puede llegar a interferir
en el funcionamiento normal de su vida diaria.

Mucha gente puede llevar una vida normal a pesar de tener una
fobia. No obstante, otros restringen sus actividades diarias debido al
temor a que les suceda algo. Una fobia se inicia cuando una persona
comienza a organizar su vida procurando evitar el objeto de su miedo. Una
fobia es mucho más grave que un simple miedo. Quienes la padecen tienen
una necesidad irresistible de abstenerse de todo aquello que puede
desencadenar su ansiedad .
La fobia empieza cuando la persona cambia
su vida en función de su miedoCLIC PARA TUITEAR

¿Cómo son de comunes las fobias?


En las naciones industrializadas, las fobias son el tipo más común de
trastorno de ansiedad. Más de 50 millones de personas de USA y 10
millones en el Reino Unido se cree que viven con una fobia. Pueden afectar
a individuos de cualquier edad, sexo y nivel socioeconómico.
El Instituto Nacional de Salud Mental estima que en 2011, entre el 8,7%
y el 18,1% de estadounidenses de todas las edades sufrían algún tipo de
fobia. Incluso las fobias raras son más comunes de lo que nos pensamos.

¿Por qué algunas personas padecen fobias y otras no?


Hay muchas variables que pueden interferir sobre las causas de la
aparición de una fobia, por eso no siempre están claras. La mayoría de
ellas tiene su origen en la infancia, aunque no deben confundirse las fobias
con los temores infantiles ya que éstos, normalmente, van superándose
conforme madura el niño. En cambio, las fobias suelen persistir en la edad
adulta e incluso se pueden incrementar, aún cuando la persona es
consciente de que sus temores son irracionales y sin fundamento.

Muchos piensan que en las fobias existe cierto componente genético (si un
progenitor la padece, puede llegar a transmitírsela a sus hijos), pero los
expertos no se ponen de acuerdo sobre qué papel juega realmente la
biología y cuánto corresponde al entorno/aprendizaje: Una posible opción
al ejemplo anterior, podría ser que la transmisión del miedo se debiera a
que el niño teme aquello que ve que tanto afecta a sus padres.
Probablemente, el niño piense que es peligroso puesto que es temido por
quiénes se supone que le protegen.

En general, puede decirse que las fobias surgen a partir de una experiencia
traumática. En este sentido, puede ocurrir que una persona que en su niñez
haya sido mordido por un perro desarrolle fobia a este tipo de animal.

Son muchas las fobias raras que padecen algunas personas. Existe una
amplia lista de fobias raras, muchas muy conocidas y otras no tanto que
resultan sorprendentes.
¿Cómo se clasifican las fobias?
Hay dos categorías de fobias: las simples o específicas y las complejas. La
fobias simples son miedos de objetos, de animales, de situaciones o de
actividades específicas. Suelen empezar muy pronto en la vida, durante la
infancia, y suelen desaparecer al alcanzar los veinte años.

Las fobias complejas generalmente comienzan más tarde, en la edad


adulta. Éstas son más difíciles de hacer frente a porque se asocian a
menudo a un miedo o a una ansiedad profundamente arraigado.

 Fobias Simples o Específicas


Una fobia específica es un miedo intenso de algo que supone poco o
ningún peligro. Son fobias a situaciones o animales o cosas concretas.
Tales fobias son un miedo irracional de una cosa en particular.

Según el DSM-IV-TR es “el miedo persistente que es excesivo, irracional,


desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación
específica, por ejemplo: el vuelo, a espacios, alturas, tormentas, a los
animales (por ejemplo, serpientes o arañas), recibir una inyección, a
la sangre, etc. Incluye: el reconocimiento de que el miedo es excesivo
o irrazonable, la evitación, la ansiedad anticipatoria, o la angustia”.
Las fobias específicas afectan aproximadamente a 6.3 millones de adultos
estadounidenses, y son el doble de comunes en las mujeres que en los
hombres. Las causas de las fobias específicas no se sabe con claridad,
aunque hay alguna evidencia de que se desarrollan en el entorno familiar.
En concreto, suelen aparecer primero durante la infancia o adolescencia y
tienden a continuar en la madurez.

Las fobias específicas afectan aprox .a 6,3


millones de adultos estadounidensesCLIC PARA
TUITEAR

Si el objeto o situación que produce miedo es fácil de evitar, las personas


con este tipo de fobia no ven la necesidad de llevar ningún tratamiento.
Aunque, en ocasiones, esta evitación puede implicar decisiones
importantes personales o profesionales, y llevada al extremo, puede llegar
a incapacitarnos para hacer según qué cosas.

 Fobias Complejas
Las dos fobias complejas más comunes son la agorafobia y la fobia social.

Fobia Social (Trastorno de Ansiedad Social)


La fobia social consiste en el miedo a lo que los demás piensan de
nosotros, miedo al ridículo. Suelen ser personas que les cuesta mucho
relacionarse con otros.

Según la DSM-IV-TR la fobia social es “el miedo persistente a una o más


situaciones sociales o actuaciones en que la persona está preocupada
acerca de la evaluación negativa o escrutinio por otros, por ejemplo:
hablar en Público, Escribir, comer o beber en público, iniciar o mantener
conversaciones”.

La fobia social puede limitarse sólo a un tipo de situación –como el miedo


a hablar en contextos formales o informales, o comer, beber o escribir ante
los demás, o, en su forma más grave, donde la persona experimente
síntomas casi todo el tiempo que tiene gente a su alrededor. La fobia social
puede ser muy debilitante, haciendo incluso que la gente deje hacer su vida
cotidiana. Además, quienes padecen esta fobia, les cuesta hacer o
mantener amistades.

Agorafobia
El término “agorafobia” ahora tiene un significado mucho más amplio que
el que tenía antes, donde implicaba sólo el miedo a los espacios abiertos.
En la actualidad, abarca desde el miedo a dichos espacios como el miedo
a las multitudes y a la dificultad de escapar rápidamente hacia un lugar
seguro.

La palabra por lo tanto, se refiere a un grupo de fobias que giran en torno


a salir de la seguridad del hogar, de la zona de confort de la persona. Este
es probablemente el trastorno fóbico que más incapacita. Aquellos que
sufren agorafobia pueden llegar a no salir de casa completamente,
afectando de esta forma su vida.
Según el DSM-IV-TR, la agorafobia es “el miedo a lugares o situaciones
donde escapar puede resultar difícil, embarazoso, o en que la ayudan
pueden no estar disponibles en caso de un ataque de pánico”.

La agorafobia puede manifestarse de varias maneras:

 Como el miedo a salir de casa.


 Como el miedo a estar entre una multitud de gente.
 Como el miedo a los grandes espacios abiertos.
 Como el miedo a estar lejos de casa.
 Como una combinación de los anteriores.
Si se diagnostica y se trata rápido la agorafobia se puede curar; si no se
trata durante mucho tiempo puede convertirse en una afección debilitante,
aterradora y destructiva.

23 Fobias Raras
Ya sabemos un poco más acerca de las fobias. Hoy en día, se ha puesto
nombre a todas o casi todas las posibles fobias que existan, incluso siendo
fobias raras. A continuación, te muestro 20 tipos de fobias raras que espero
que llamen tu atención, ¿conoces alguna?

1. Basofobia: miedo a caerse


Se define como la emoción persistente, anormal e injustificada de miedo
a no poder mantenerse de pie, a caerse en el momento en el que esta
andando. Este temor o miedo comienza a ser perjudicial para nuestra vida
cuando nos limita para hacer aquello que deseamos.
2. Bromidrosifobia: miedo a los olores
Una de las fobias raras es la denominada Bromidrosifobia. Botano es un
término que se refiere al olor, aroma o fragancia corporal. se define como
la emoción persistente, anormal e injustificada de miedo a los olores,
aromas o fragancias corporales de los otros y de sí mismo.

3. Somnifobia: temor a dormir


Puede producirse cuando el sujeto cree que puede no despertar nunca, o
tener sueños que no desea (onirofobia). Es un fobia que puede conducir a
problemas serios por los trastornos alimenticios que provoca y, en casos
severos, a problemas mentales.

4. Hexakosioihexekontahexafobia: miedo al número 666


De todas las fobias raras, ésta es de las más curiosas. Los que padecen
hexakosioihexekontahexafobia sienten un miedo irracional hacia el
número 666 y evitan las cosas relacionadas con este número, tales como
un edificio en el cual el número se exhiba claramente, una matrícula de un
vehículo o un transporte público con esa numeración. El origen de esta
fobia está ligado a Satanás o al Anticristo, por tanto es más frecuente que
la padezcan personas que se han criado en familias cristianas.

5. Ombrofobia: miedo a la lluvia


Las personas que sufren ombrofobia sienten un miedo incontrolable y
desmesurable al hecho de mojarse con el agua de lluvia. Esta fobia se
relaciona con la hidrofobia pero la causa es distinta ya que no es miedo a
morir ahogado sino al asco a ser mojados por el agua de lluvia. En casos
extremos, esta obsesión puede llevar a estas personas a idolatrar los
objetos que se usan para protegerse del agua como paraguas,
impermeables o toldos.

6. Triscaidecafobia: miedo al número 13


La triscaidecafobia es el miedo irracional al número 13. Los que sufren
este miedo evitan cualquier objeto o cosa que contenga dicho número. Esta
creencia supersticiosa está tan arraigada que en muchos rascacielos del
mundo, el ascensor salta de la planta 12 a la 14, y en numerosos hoteles y
hospitales no hay habitaciones con el número 13.

7. Xantofobia: miedo al color amarillo


La xantofobia es miedo irracional al color amarillo. Cualquier cosa que
contenga este color produce gran ansiedad a las personas que sufren este
tipo de fobia. Ejemplos serían: el sol, la pintura amarilla o inclusive la
palabra ‘amarillo’.

8. Tripofobia: miedo a los agujeros


Es el miedo o repulsión causado por figuras geométricas muy juntas,
especialmente hoyos y rectángulos muy pequeños. Algunos de los objetos
que pueden causar esta sensación son corales, paneles de abejas, burbujas
de jabón, etc.

9. Emetofobia: miedo al vómito o a vomitar


El miedo irracional relacionado con el vómito incluye el terror extremo no
solo a vomitar uno mismo, sino también a ver a otra persona vomitando,
el temor de sentir náuseas o el miedo irracional a ver el vómito. Estas
personas sienten más que una simple aversión hacia el acto de vomitar e
incluso cambian sus hábitos alimenticios y sociales en consecuencia de
este miedo.

10. Carcinofobia: miedo a contraer cáncer


Aunque todos en un momento dado podemos tener este miedo, quienes
sufren fobia al cáncer temen la posibilidad de sufrirlo ante cualquier dolor,
malestar u otro tipo de síntoma físico que puedan percibirse. Estas
personas llevan a cabo unas medidas extremas que les impide llevar una
vida normal.

11. Algofobia, agliofobia:miedo a experimentar dolor


Es cierto que a nadie le gusta sentir dolor, pero las personas que padecen
esta fobia, tienen un miedo incontrolado a sentir o experimentar
situaciones que pudieran provocar dolor. La mayoría de la veces proviene
de una experiencia traumática donde la persona fue sometida a un dolor
persistente y severo, aunque en muchos otros casos el temor se debe a la
imagen o idea que la persona tiene sobre el dolor en sí mismo.
12. Ablutofobia: miedo a lavarse o bañarse
Este miedo está asociado a traumas pasados y que pudieron darse en
situaciones donde el agua u otro factor del entorno a la acción de lavarse
o bañarse estuviesen presente. La consecuencia más inmediata y visible de
esta fobia es la higiene personal, que además de ser incómoda, produce
rechazo por las personas que rodean a quien la padece.

13. Anuptafobia: miedo a la soltería


De las fobias raras, la anuptafobia es muy interesante. La anuptafobia es
un temor exagerado a no tener pareja, que hace que los afectados se aferren
a una relación insatisfactoria o elijan a cualquiera como compañero y, si
están solos, no encuentren sentido a su vida. Éste miedo persistente e
injustificado a quedarse solteros está basado en la herencia cultural, el
entorno social, la educación y el nivel de desarrollo de la persona afectada.

14. Helmintofobia:miedo a ser infectado por gusanos


Las personas que padecen de esta fobia temen al ver gusanos cerca, ya
sean lombrices, orugas, etc. El miedo que sienten es injustificable, aunque
sepan que no les va a dañar.
15. Filofobia:miedo a enamorarse o al compromiso
Una de las fobias raras más comunes en nuestra sociedad. Las personas
que sufren esta enfermedad temen el amor romántico o formar lazos
emocionales de cualquier tipo. Este miedo al compromiso puede ser
debido a posibles dificultades emocionales en anteriores relaciones. En
casos graves, la persona puede dejar de relacionarse con compañeros de
trabajo, vecinos, amigos y familiares.

16. Tocofobia: miedo al parto


La tocofobia es un profundo, persistente, anormal e injustificado miedo,
que tiene algunas mujeres embarazadas, de gestar o dar a luz a un bebé.
Para algunas mujeres este miedo o terror surge como consecuencia de una
experiencia traumática frente a un parto o a una maternidad anterior. Pero
también se puede presentar en mujeres que nunca han estado embarazadas
o no han tenido experiencias negativas frente a ello.

17. Filemafobia: miedo a besar o ser besado


Una persona que tiene esta fobia teme besar, ser besado o, incluso, ver a
otras personas haciéndolo. Como no pueden controlar esta sensación y
para evitan llegar a enfrentarse a su miedo, estas personas
evitan desarrollar vínculos amorosos.
18: Nosocomefobia: miedo a los hospitales
Es la sensación de miedo o temor a los hospitales, clínicas y centros de
salud, también a todo lo que tenga que ver con ellos. Estas personas evitan
cualquier contacto con centros médicos u hospitales.

19. Pselismofobia:miedo al tartamudeo


Es la sensación de miedo a tartamudear, a repetir sílabas dentro de una
misma palabra. Está incluida dentro de las fobias sociales y puede llevar a
la persona a aislarse por vergüenza o temor a no comunicarse
adecuadamente.

20. Pediofobia: miedo a las muñecas


La pediofobia es el miedo intenso e irracional a las muñecas. Las personas
pediofóbicas temen las muñecas con rasgos exagerados o reales como
pueden ser los maniquíes y marionetas o las muñecas de porcelana. Las
posibles causas de esta fobia podrían ser por traumas infantiles o debido a
la visualización de películas de terror.

21. Tacofobia:miedo a la velocidad


Es el miedo a la velocidad, a desplazarse velozmente sobre cualquier
medio. las personas que tienen esta fobia evitan estar en lugares u objetos
de velocidad, prefieren conducir ellos con una máxima precaución o
caminar, ir despacio, entre otras alternativas.

Este miedo se puede crear por diferentes motivos pero los más comunes
son: después de sufrir algún accidente automovilístico o haber subido en
una atracción de velocidad en el que se ha percibido peligro.

22. Tafiofobia: miedo a ser enterrado vivo


Se refiere al miedo a ser enterrado prematuramente. Quienes padecen esta
fobia temen ser colocados en la tumba mientras aún estén con vida, como
resultado de haber sido declarados muertos por error. En muchas ocasiones
este miedo puede causar que un individuo sienta horror o pavor por los
funerales, entierros, lapidas, tumbas y todo aquello que se relaciona con
un entierro sin haber fallecido. Este miedo proviene de historias o
leyendas urbanas sobre casos de personas que han sido enterradas vivas
por error. A raíz de esto, se han construido féretros especiales con
campanillas dentro de los ataúdes (de ahí proviene el dicho “salvado por
la campana”) o con paneles de cristal.

23. Batmofobia: miedo a las escaleras


Para acabar con las fobias raras, la última que quiero presentarte es la
batmofobia. Es un temor poco común a subir pendientes empinadas o
peldaños y/o a caerse de las escaleras. Quienes sufren de esta fobia tienen
a los ascensores como únicos aliados para subir y bajar de lugares altos.
Esta fobia suele aparecer cuando alguien ha tenido una mala situación o
un evento traumático que involucre escaleras.
Además de estas fobias raras, existen muchas más. Tantas que existen diferentes
glosarios para englobar todas las fobias raras. ¿Te sientes identificado con
alguna de estas fobias raras? ¿Alguna te ha llamado la atención?

Tratamiento para las Fobias


Seguramente, ahora te preguntarás ¿Cuáles son las opciones de
tratamiento para las fobias?

Hay diferentes formas de hacer frente a las fobias. A continuación, te


muestro las más comunes. Probablemente, ninguna sea lo suficiente por sí
sola, pero la combinación entre ellas es la clave para el tratamiento de este
trastorno de ansiedad.

Medicaciones

Los siguientes medicamentos han demostrado ser eficaces para el


tratamiento de fobias:

» Beta bloqueadores: Los betabloqueantes pueden ayudar a reducir los


síntomas de palpitaciones, así los temblores. Muchos pacientes comentan
que también les ayuda a reducir su voz trémula. Se utilizan principalmente
para la presión arterial alta en algunas enfermedades cardiovasculares.
Entre sus efectos secundarios pueden observarse dolores de vientre, fatiga,
problemas para dormir y dedos fríos.

» Antidepresivos – SSRI (inhibidores selectivos de la recaptación de


serotonina): son comúnmente prescritos para individuos con fobias. Su
impacto sobre los niveles de serotonina en el cerebro da como resultado
mejores estados de ánimo.
Inicialmente, los SSRI pueden causar náuseas, problemas para dormir y
dolores de cabeza.

» Tranquilizantes (sedantes): las benzodiazepinas pueden ayudar a


reducir los síntomas de ansiedad. Los pacientes han de ser controlados
cuidadosamente debido a estos sedantes pueden llegar a ser adictivos. En
pacientes con antecedentes de alcoholismo no se deben administrarse
sedantes.
Terapias psicológicas

Las siguientes tipos de terapia han demostrado ser eficaces para el


tratamiento de fobias:

» Terapia conductual: la desensibilización sistemática (terapia de


exposición), si se hace correctamente, puede ayudar a los pacientes a
alterar su respuesta a la fuente de su miedo. Los pacientes son expuestos a
la causa de su fobia en progresivos pasos graduales.
» Terapia cognitivo-conductual: El terapeuta ayuda a la persona a
aprender diferentes maneras de percibir el origen de su fobia, de tal manera
que le resulte más fácil sobrellevar la situación. Lo más importante, las
personas con fobias aprenden a ser dueños de sus propios sentimientos y
pensamientos.
En conclusión…
En conclusión, me gustaría añadir que no todos asumimos o vivimos las
fobias que nos implican de la misma manera. La clave está en saber o
identificar, si ese miedo o temor, es tan extremo y fuerte como para
interferir en tu vida cotidiana. Si no es así, puede que no necesites ningún
tipo de ayuda. Pero si verdaderamente te hacer dejar de hacer cosas o
trastoca tu vida, lo más recomendable es ir a un profesional de la psicología
para que te guíe en el camino y, sobretodo, hacerlo antes de que la “bola
sea más gruesa”. Piensa que cuando nos duele algo o nos sentimos mal
acudimos al médico ¿verdad?. En el caso de las fobias deberíamos aplicar
el mismo sentido común, puesto que está en juego nuestro bienestar.

¿TIENES MIEDO A CONDUCIR? 6 PASOS PARA SUPERARLO


30 NOVIEMBRE, 2015
¿Hace años que no conduces aun teniendo el permiso de conducir?, ¿Te
da miedo ponerte al volante de un vehículo? ¿Tienes sudores,
palpitaciones o nerviosismo antes de conducir? Si es así, tal vez sufras de
Amaxofobia o miedo a conducir.

Ponerse al volante de un vehículo es para muchos un placer, para otros una


necesidad, pero para una parte de los conductores supone un momento
aterrador. Decir que se tiene miedo a las serpientes, a volar o a los espacios
cerrados puede sonar normal, pero ¿qué ocurre si es conducir lo que
provoca miedo?

Según el estudio del Instituto MAPFRE de Seguridad Vial, en España


más de 8,5 millones de personas reconocen tener miedo a conducir en
circunstancias como el mal tiempo, atascos o de noche. Esto supone que
el 33% de las personas que tienen carné de conducir se siente
angustiada al ponerse al volante.
El miedo también tiene grados, y mientras a unos no les deja disfrutar de
la conducción a otros directamente les impide ponerse al volante. Más de
un millón y medio de personas padecen Amaxofobia, es decir, tienen un
miedo irracional a conducir.
¿Qué es la Amaxofobia o Miedo a Conducir?
La Amaxofobia o fobia a conducir se refiere a un miedo intenso o
irracional ante la situación de conducir un vehículo o ante la
anticipación de esta situación temida. La palabra Amaxofobia deriva de
las palabras griegas amaxo (carruaje) y fobia (miedo).
Esta fobia hace que el conductor sufra una inquietud permanente y
desproporcionada, desde antes de ponerse al volante, y puede
permanecer durante toda la acción de conducir.
Tener un poco de miedo a la conducción puede ser normal e incluso
beneficioso para el conductor, ya que, teniendo algo de miedo a la carretera
puede evitar llevar a cabo acciones temerarias y estar atento a situaciones
adversas.

El problema radica en el nivel del miedo, y es que, las personas que sufren
Amaxofobia, sufren un exceso de ansiedad que no pueden controlar y
que sólo logran evitar prescindiendo del coche.
Existen tres componentes que ayudan a definir la fobia a
conducir:
Nivel Cognitivo
La persona tiene pensamientos catastrofistas relacionados con sufrir un
accidente, experimentar ansiedad, o perder el control. En definitiva,
miedo a morir y/o provocar la muerte o daño a otros.
Nivel Emocional o Fisiológico
La persona experimenta ansiedad, inseguridad, tensión muscular, rigidez,
aumento del ritmo cardíaco, sudoración, náuseas, diarrea, mareo,
sensación de flojedad en brazos y/o piernas, visión borrosa, etc.

Nivel Conductual
La persona evita conducir o conduce sólo si se dan algunas
circunstancias específicas: conducir acompañada, conducir sólo por
algunas vías, llevar medicación, conducir a baja velocidad, hablar por
teléfono para distraerse de los pensamientos negativos y tranquilizarse,
etc.

¿Cómo funciona el Miedo a Conducir?


En el miedo se pueden distinguir tres elementos:

 Pensamiento → Percepción de peligro (real o imaginario).


 Sentimiento → Ansiedad (síntomas físicos y psíquicos).
 Comportamiento → Huir/Evitar.
La Amaxofobia puede derivar de haber vivido un accidente de tráfico,
malas experiencias de aprendizaje o la falta de experiencia en la
conducción. La edad media de aparición del problema se da en torno a los
30-40 años y, dentro de este colectivo, un 75% son mujeres.
Según el II Informe sobre Amaxofobia elaborado por la Fundación
Mapfre, la mayoría de afectados por Amaxofobia, tiene el carné de
conducir desde hace más de 15 años, no conduce con frecuencia, y
reconoce que comenzó a tener miedo a ponerse al volante a los pocos años
de obtener el permiso.
Según un estudio de ACTITUDES realizado en 2010, en España el 54%
de conductores sufren diferentes niveles de ansiedad cuando
conducen, el 22% de conductores presentan niveles elevados de
ansiedad y el 4% muestran síntomas de Amaxofobia.
También es importante resaltar que el miedo afecta de forma diferencial a
conductores expertos y noveles. El miedo podría ser beneficioso para el
conductor novel porque le hace más precavido y presta más atención a la
conducción. Sin embargo, tiene el efecto contrario cuando afecta a los
conductores expertos.

Ciertas condiciones pueden agravar este miedo como: conducción bajo


factores climatológicos adversos, condiciones de tráfico denso,
circulación nocturna, la responsabilidad de llevar ocupantes en el coche,
etc.

¿Cuál es nuestro Comportamiento ante el Miedo a


Conducir?
La situación que más se suele dar es evitar la situación temida. Esta
conducta de evitación (no conducir), es reforzada por el alivio o sensación
placentera que la persona siente cuando se aleja de los estímulos temidos
(vehículos, vías, lugares, etc.), siendo éste, uno de los motivos principales
por el que las fobias se mantienen en el tiempo y se intensifican.
La persona con fobia a conducir tiende a subestimar su capacidad de
enfrentamiento a las situaciones temidas, y a pensar catastróficamente
acerca de las posibles consecuencias negativas que pueden ocurrir.
La gravedad de la fobia a conducir varía en función de la incapacitación o
dificultades que ocasiona en la persona y del grado de malestar
experimentado por ésta. Hay personas que evitan la mayoría de las
situaciones relacionadas con la conducción, y hay otras que sólo
muestran dificultad en determinadas situaciones (conducir por
autopista, pasar por un túnel, conducir solo/a, salir de su zona conocida o
de seguridad).
El miedo a conducir puede interferir significativamente en la vida de
la persona afectada, causando consecuencias negativas como: rechazar
trabajos en los que se requiere conducir, depender de otra persona para
desplazarse, no sacarse el carné de conducir o no hacerlo servir.
Este problema, en ocasiones, provoca en la persona que lo padece un
deterioro de su autoestima, llegándose a sentirse frustrado, incompetente
e inferior.

Las causas de la Amaxofobia


Existen muchas causas que pueden desencadenar en que un conductor sea
amaxofóbico, pero las más comunes son:

 El estrés postraumático a consecuencia de haber sufrido o presenciado


un accidente de tráfico grave. También que un familiar o allegado lo haya
sufrido o incluso fallecido en dichas circunstancias.
 Tener una formación al volante deficiente o conducir sin
continuidad, por lo que no tiene suficiente confianza para coger el coche
y sufre sensación de falta de control e inseguridad.
 Problemas de estrés, ansiedad o autoestima que se manifiestan a la
hora de ponerse al volante del vehículo.
 Aprendizaje vicario: miedos inculcados por otras personas como los
familiares, amigos, reportajes o noticias sobre los accidentes de tráfico.
 Crisis de ansiedad en el coche: experimentar ansiedad en el coche
debido a algún factor que, originariamente, no tenía ninguna relación con
la conducción (problemas laborales, familiares, económicos) pueden
propiciar el desarrollo de una fobia a conducir y asociar la conducción
con ansiedad.
 La inseguridad y el miedo a encontrarse con una situación
peligrosa al volante, unido a la posibilidad real de tener un accidente,
hacen que el miedo se convierta en una fobia.
 Podemos destacar vías en las que no se pueda ejecutar una respuesta
de huída en caso de sentir angustia (como las autovías o grandes
avenidas), ir a una velocidad por encima de los 100km/h o el circular por
carreteras sin arcén, con poca visibilidad o desconocidas para la persona.
 Por último, no hay que olvidarse de los viaductos o puentes, los
túneles y las pendientes pronunciadas, donde puede existir
combinación de la fobia a conducir con otras fobias.

Los síntomas de la Amaxofobia


Se suelen distinguir 2 niveles de Amaxofobia según el nivel de miedo del
conductor.

 Amaxofobia paralizante: que impide a la persona ponerse al volante


del vehículo pese a tener permiso de conducir.
 Amaxofobia no paralizante: aquella que no llega a paralizar al
conductor pero que le produce sensación de tensión en casos concretos
como pueden ser los atascos, las autopistas o la niebla, por ejemplo.

Los síntomas más comunes en el miedo a conducir son:

 Ansiedad anticipada, días y horas antes de conducir.


 Palpitaciones
 Sudoración en manos.
 Taquicardias
 Respiración agitada.
 Temblor de extremidades.
 Malestar de estómago.
 Dolores musculares o cervicales.
 Vértigos.
 Tensión y agarrotamiento muscular.
Algunas características personales que influyen en la aparición de esta
fobia son:

 Antecedentes de trastorno de ansiedad y/o depresión.


 Alto nivel de estrés.
 Mediana edad (30-40 años).
 Baja autoestima.
 Bajo nivel de tolerancia a la frustración.
 Gran nivel de auto-exigencia.
 Alta susceptibilidad al miedo.

6 Pasos para Superar el Miedo a Conducir


Como en otras fobias, la respuesta de huida-evitación produce que la
persona sienta una sensación de alivio inmediato de la ansiedad, que se
mantiene por este refuerzo negativo. Esta respuesta es muy potente y se
vive cómo la única posibilidad para hacer frente al problema. Por este
motivo esta fobia requiere un análisis de diversos enfoques:
 Modificar las ideas sobre la amenaza del tráfico y los demás conductores.
 Cambiar la auto-percepción de competencia por parte de la persona.
 Suprimir y evitar la respuesta de huida en el tráfico.
Vamos a desarrollar más en profundidad en qué consistiría el tratamiento
desde una perspectiva cognitivo-conductual:

1. Comprender
Dar información sobre los síntomas de la ansiedad, los factores implicados
en el origen, desarrollo y mantenimiento del problema.

2. Aprender Técnicas de Desactivación Fisiológica


Para reducir el malestar fisiológico del miedo:
 Respiración abdominal: consiste en concentrar la respiración, que ha
de ser lo más lenta y suave que podamos, en la zona abdominal, hinchando
esa parte al inspirar y hundiéndola al espirar. Para afianzarla, resulta útil
poner una mano encima del vientre, justo debajo del ombligo, porque
sabremos que lo estamos haciendo bien si la mano sube y baja con la
respiración. A continuación te muestro un vídeo explicativo de esta
técnica:
 Relajación muscular progresiva: el objetivo es ser consciente de
cuánta tensión se ha generado en los músculos para eliminarla
gradualmente. Observar dónde se está ejerciendo la tensión muscular e
intentar relajarse al espirar. Ir aumentando la contracción para luego
relajarla. En este vídeo puedes ver cómo se realiza:
3. Aplicar Técnicas Cognitivas
Regulación de pensamientos anticipatorios, identificación y cambio de
pensamientos negativos automáticos, parada del pensamiento.

4. Identificar y eliminar las conductas contraproducentes


Dejar de realizar ciertas conductas que provocan alivio inmediato del
malestar, pero que realmente, fomentan el mantenimiento del problema.
Por ejemplo, conducir acompañado habitualmente, evitar pasar por cierto
lugares que se consideran peligrosos (autovías, túneles, etc.), tomar
alcohol u otros productos.

5. Exposición progresiva a las situaciones temidas


Consiste en que la persona entre en contacto con la situación temida, de
manera progresiva y guiada, para propiciar la extinción del miedo. Si fuese
necesario, se haría primero en imaginación y posteriormente, en vivo.

6. Mejorar las habilidades de conducción, en caso necesario.


Me gustaría indicarte estos consejos a tener en cuenta a la hora de afrontar
una situación de pánico mientras se conduce:

1. Recuerda que las sensaciones de pánico son una forma de reacción


exagerada que tiene el organismo frente al estrés.
2. Estas sensaciones no son perjudiciales ni peligrosas, aunque sí
desagradables.
3. Deja de aumentar el pánico con pensamientos automáticos
negativos sobre lo que está sucediendo y sobre lo que podría ocurrir,
ya que esto sólo alimenta más el miedo.
4. Fíjate en las reacciones corporales que está sucediendo realmente a tu
cuerpo en ese momento y no en lo que te podría pasar.
5. Espera y deja tiempo para que el miedo se pase, no luches contra él ni
huyas, simplemente acéptalo y siente cómo va desapareciendo a
medida que vas teniendo control de la situación.
6. Observa como el miedo empieza a desaparecer por sí mismo, cuando
dejas de tener pensamientos automáticos negativos.
7. Piensa en el avance que has conseguido hasta ahora, a pesar de todas
las dificultades, y en la satisfacción que sentirás cuando lo consigas
superar completamente.
8. Cuando comiences a sentirte mejor, mira a tu alrededor y empieza a
planear viajes o trayectosque podrías hacer, sin tener que depender
de nadie.
El riesgo al que se vincula la Amaxofobia es real, y es que cuando una
persona se pone al volante de un coche se expone a sufrir un accidente de
tráfico. Sin embargo, esta fobia se puede superar.
Puede requerir un tiempo y la recuperación puede que no sea rápida
(dependen de muchas variables), pero este miedo a conducir se supera
reconociéndolo y trabajándolo.

Para finalizar, es necesario recordar que un aprendizaje se compone de


éxitos y fracasos. El camino puede ser largo, pero cada vez que alguien
supera un obstáculo, aumenta la probabilidad de superar el siguiente.

De la misma forma, cuanto mayor control experimenta una persona a la


hora de ponerse frente al volante, más fácil será su integración en la
conducción.

Y tú, ¿alguna vez has sentido miedo al volante? ¿Lo


superaste? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios.
LGTB FOBIA
28 JUNIO, 2015

El día del orgullo gay celebra de diversidad sexual y el respeto hacia todas
las orientaciones sexuales. No se trata de estar orgulloso de ser gay, sino
de que cada persona pueda ser libre y respetada, sea cual sea su identidad
de género y orientación sexual. Las personas heterosexuales también
pueden unirse a celebrar este día para luchar por la igualdad y el respeto.
¿Por qué hay un día del “orgullo gay” y no del “orgullo
hetero”?
A lo largo de la historia, la homosexualidad ha sido considerada
desviación, pecado, delito y, hasta hace poco, enfermedad. La APA dejó
de considerarla como trastorno en el año 1973, pero no es hasta el 17 de
mayo de 1990 cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS)
excluye la homosexualidad de la Clasificación Estadística de
Enfermedades y otros problemas de Salud.

La transexualidad, está todavía aún considerada una patología mental y


consta como tal en el DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los
trastornos mentales) con el nombre de “disforia de género”. En los últimos
años, gran parte del movimiento LGTB (de Lesbianas, Gays, Transexuales
y Bisexuales) está luchando para que la transexualidad deje de
considerarse un trastorno psiquiátrico.

Una de las definiciones más aceptadas para definir la orientación sexual


es la propuesta por la Asociación Americana de Psicología (APA), que la
considera como la atracción continuada hacia otras personas en el plano
emotivo, sexual, romántico y/o afectivo. De esta manera, la orientación
sexual puede ser hacia personas del mismo género (homosexualidad),
hacia personas del género opuesto (heterosexualidad) y hacia personas de
ambos géneros (bisexualidad).

¿Por qué se celebra el 28 de junio?


En la madrugada del 28 de junio de 1969, se produjeron disturbios en el
pub Stonewall en Nueva York, lugar de encuentro de personas LGTB. Este
acontecimiento marcó el principio de una rebelión de activistas del
colectivo que comenzaron a manifestarse para poder expresar sin miedo
su orientación sexual.

Desde entonces, se reivindica el 28 de junio como día internacional del


Orgullo en todo el mundo. En España, la primera manifestación del
Orgullo Gay se produjo en Barcelona el 28 de junio de 1977 dónde cerca
de 5000 manifestantes fueron duramente reprimidos con detenciones y
hubieron varias personas heridas.

Conclusiones sobre la orientación sexual e identidad de


género
Un estudio realizado en 2013 sobre Discriminación por orientación
sexual e identidad de género en España, enuncia que:
– El 45% de la población participante se ha sentido discriminada en un
establecimiento o espacio público. El 65,8 % no adoptó ninguna medida
por miedo a revelar su orientación sexual.
– El 31% ha sufrido discriminación en su trabajo (el 72 % bromas, el 20
% le han imposibilitado ascenso, 24 % acoso, 47,50 % trato
discriminatorio). El 67 % se quejó ante la empresa o sindicato, pero sólo
dio un resultado positivo al 15 %.
– El 76% ha sufrido discriminación en su centro de estudios; ejercida por
sus compañeros/as (92,8 %). El 26,9 % menciona también como agresor
al profesorado.
– Más del 55% de las personas transexuales tratadas en centros de salud
pública consideran que el trato no ha sido correcto.
Hablamos de LGTB fobia cuando nos referimos a:
 Homofobia cognitiva: considerar la orientación sexual de las personas
LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) como antinatural y
enfermiza.
 Homofobia afectiva: rechazar a las personas LGTB por cómo algunas
personas se sienten cuando están a su lado.
 Homofobia conductual: adoptar determinados comportamientos ante
las personas LGTB: desde chistes homófobos hasta la agresión física. Aquí
también se incluiría la violación de los derechos humanos que se produce
en muchos países dónde personas LGTB son condenadas a penas de
cárcel, incluso a la muerte. También, la inexistencia de una legislación
que contemple la igualdad de todas las personas, independientemente de
su orientación sexual.
Desde otra perspectiva, podemos hablar de una LGTB fobia:

 Interiorizada, consistente en interiorizar que la conducta homosexual es


negativa e inferior frente a la heterosexual. Mensaje que proviene desde la
familia, la escuela y en todos los ámbitos de socialización, que afecta tanto
a las personas heterosexuales como a las personas homosexuales.
 Exteriorizada, a través de conductas físicas, verbales o emocionales.

La LGTB fobia entraña una realidad compleja que debemos tener en


cuenta, Existen también problemas concretos tales como:

 Lesbofobia, hacia las mujeres lesbianas que muchas veces sufren un


mayor rechazo que los hombres homosexuales,
 Transfobia, hacia las personas transexuales o transgénero debido a su
propia transgresión a la identidad de género.
 Bifobia o rechazo a las personas bisexuales incomprendidas tanto por
heterosexuales como por homosexuales.
 Plumofobia como rechazo hacia el amaneramiento que manifiestan tanto
gays como lesbianas (adoptando lo que la sociedad entiende como roles
feminizados o masculinizados, respectivamente).
La LGTB fobia puede estar presente en todos los ámbitos de la sociedad y
puede tener diversas manifestaciones: desde los chistes, la burla y el
insulto a la agresión.

Es fundamental que, desde todas las instituciones, exista un compromiso


de erradicar cualquier tipo de discriminación hacia las personas por razón
de su orientación o identidad sexual. Para ello, es importante tener en
cuenta dos contextos fundamentales: el educativo y el laboral.

¿Cómo incide la LGTB fobia de las personas


homosexuales y transexuales en la salud?
 Provoca sentimientos de tristeza y rabia que dañan la autoestima y
retrasa la construcción de una identidad saludable.
 La experiencia de ser víctima de ataques, agresiones o
acoso homófobo está asociada con síntomas como insatisfacción,
ansiedad, absentismo, depresión, ideas de suicidio. Para
solucionar el problema de la fobia a la homosexualidad y a la
transexualidad no se puede centrar en las personas LGTB sino en la
intolerancia de la sociedad heterosexista. Por ello, orientar las
intervenciones a mitigar los efectos y no centrarse en las causas no
provocará ningún cambio social. La homofobia tiene una larga tradición
en la historia de la humanidad, está enraizada en diferentes culturas,
épocas, clases sociales e instituciones. ¿Cómo combatirla? He aquí
algunos frentes:
 Desde la infancia: En un hogar donde los padres son homófobos y
se escuchan comentarios o insultos contra los homosexuales, se está
fomentando a la futura homofobia de los niños. Esto provoca dos
consecuencias graves: por un lado, si el niño/a tiene deseos homosexuales,
se verá traumatizado por ese ambiente hostil y será incapaz de asumir su
naturaleza; Por otro lado, estarían criando a un futuro homófobo dañino
para la sociedad.
 Desde la escuela: la escuela es un lugar fundamental de socialización y
adquisición de valores y dónde los niños pasen la mayor parte de tiempo;
es fundamental introducir programas educativos tolerantes con las
diferentes opciones sexuales y que erradiquen la homofobia; además, de
la involucración de los docentes.
 Desde el lenguaje: el lenguaje cotidiano está lleno de expresiones
homófobas, como por ejemplo: maricón, dar por el culo, bollera, tortillera,
bujarrón, sarasa, etc. Hay que denunciar ese lenguaje y eliminarlo de
nuestro vocabulario puesto que además se utiliza de forma ofensiva.
 Desde las instituciones: el Estado, el Ejército y la Iglesia son tres
instituciones tradicionalmente homófobas. Recientemente, por ejemplo, el
Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha dictado una sentencia en la
que avala la prohibición del estado francés a las personas homosexuales
de donar sangre. ¿Por qué se supone que las personas LGTB tienen más
riesgo de infección, hábitos menos saludables o salud más dudosa? ¿Qué
estudios científicos avalan esta discriminación? ¿Qué estadísticas
demuestran y avalan esta estigmatización? simplemente es una actitud
política que muestra fobia contra el colectivo. Por tanto, hay que exigir a
estas instituciones que abandonen sus posiciones homófobas y que
colaboren a erradicar la persecución contra gays y lesbianas.
 Desde el mundo académico-científico: el discurso médico tomó el relevo
a la religión en la tarea de estigmatizar y reprimir ciertas opciones
sexuales: a finales del XIX nace la categoría de homosexualidad como
enfermedad, una de las raíces de la homofobia del siglo XX. Los discursos
médicos, psiquiátricos, sociológicos, y de la ciencia en general deben
abandonar esta discriminación y dejar de señalar la homosexualidad
como algo específico, desviado, anormal o enfermizo.

 Desde los medios de comunicación: Los profesionales de estos medios


deben fomentar la extinción de conductas y prácticas
homófobas ya que son un referente de miles de personas que los siguen
día a día. En los últimos años la aceptación pública de personas que se
autoproclaman homosexuales, en series de TV o programas, podrían
estar colaborando con la difusión de cualidades como la tolerancia y la
aceptación del otro sin importar su condición sexual. En este punto cabe
mencionar la labor de la norteamericana Ellen Degeneres, que posee uno
de los programas más vistos de la televisión y que trabaja incansablemente
por cambiar rotundamente esta realidad.
 Desde los deportes: Desde sus comienzos la actividad deportiva se ha
constituido como un potente dispositivo normalizador de la masculinidad
y, como consecuencia, en una forma de exclusión de todo aquello que
queda fuera de “lo masculino”. Por lo tanto, el deporte ha sido un agente
potenciador de desigualdades de género y generador de valores
homófobos. De esta manera, la actividad deportiva ha sido y sigue
siendo un instrumento del poder para producir y reproducir
valores sociales de opresión y exclusión. Por ello, desde este ámbito
también hay que fomentar el cambio y la normalización para todas las
personas, independientemente de su orientación o identidad sexual.

En la actualidad sigue siendo necesario reivindicar el orgullo de la


igualdad y visibilizar mediante todos los medios posibles que todas las
personas, independientemente de su orientación o identidad sexual, somos
iguales.
Pese a que actualmente no existe represión legal gracias a los últimos
proyectos legislativos aprobados que conceden la igualdad, la LGTBfobia
sigue estando presente en todos los ámbitos de la sociedad y es necesario
realizar un cambio en todos y cada uno de estos contextos sociales.
Desde Serendipia Psicología, queremos apoyar a este colectivo en su
reivindicación por la igualdad de identidad y orientación sexual y nos
unimos a ellos para erradicar esta absurda fobia de la sociedad.

Y tú, ¿te sumas a esta lucha?

¿TIENES MIEDO A VOLAR? ENFRÉNTATE A LA AEROFOBIA


3 JUNIO, 2015

¿Tienes miedo a volar? ¿El miedo que sientes a subirte a un avión te


impide utilizar este medio de transporte y disfrutar de unas buenas
vacaciones o incluso acudir a reuniones profesionales?
A pesar de que este miedo parezca poco limitante debido a la baja
frecuencia con la que muchas personas cogen aviones, es más habitual de
lo que pensamos.

Esta fobia afecta a un número importante de personas en nuestra


sociedad, alrededor de un 10% de la población adulta suelen evitar volar
en un avión. En muchos casos este miedo puede incapacitar e imposibilitar
su utilización en caso de necesidad por motivos laborales, familiares, de
ocio o de cualquier otra índole.

¿Qué es la Aerofobia o Miedo a Volar?


La aerofobia o miedo a volar, se define como un miedo persistente,
anormal e injustificado a volaren aviones por temor a que estos tengan
un accidente o no puedan salir en caso de necesitarlo. Esta fobia afecta
muchísimo en la vida de aquellos que dependen de volar ya sea por trabajo
o por cuestiones familiares.
La edad media en la que surge esta fobia suele estar en torno a los 27
años. A medida que maduramos nos damos cuenta de lo vulnerables que
somos y pensamos más a menudo en qué podría ir mal. Buscamos modos
de mantener el control y evitamos situaciones que no podemos controlar.
Según estadísticas del Departamento de Transporte de Documentos de
Estados Unidos (“National Transportation Statistics”) de Junio de 1985,
el transporte aéreo es veintinueve veces más seguro que la conducción
automovilística.
Ante estas estadísticas y sabiendo que el avión es el trasporte más seguro,
¿por qué la fobia a volar en avión es superior a la que presentan otros
medios de transporte mucho menos seguros que los aviones? Se puede
pensar que el miedo a volar es lógico puesto que el ser humano no
vuela, por lo que es considerada una situación antinatural.
Sin embargo, tampoco podemos correr a 120, 200 ó 300 km/hora como lo
hace un coche o moto y aún así usamos estos transportes diariamente. Es
evidente, que la fobia a viajar en carretera es mucho menor que la de viajar
en avión. Pero, ¿por qué?

Esto se debe principalmente a que cuando conducimos, a menudo, nuestra


atención está repartida en diversos puntos (pensamos en otras cosas o
mantenemos una conversación con otra persona). Además, tenemos muy
automatizada la conducción y esto es gracias a una parte de nuestro cerebro
llamada amígdala, que vigila lo que está ocurriendo.

Si sucede algo inesperado, ésta libera hormonas de estrés que llaman


nuestra atención y nos obligan a concentrarnos en lo que está pasando. En
cambio, durante el vuelo toda nuestra atención está focalizada en los
síntomas de nuestra ansiedad y en pensamientos negativos. Sin olvidar
que no somos los pilotos del avión, por lo que no tenemos el control del la
situación y esto agrava nuestra inseguridad.
A pesar de que sabemos que el avión es el medio de transporte más seguro,
el cielo no es un medio natural para nosotros, lo que conlleva a que nos
sintamos inseguros e intranquilos. Además, las noticias de accidentes en
aviones suelen ser impactantes porque implica la muerte de la
totalidad de pasajeros y tripulantes.
En consecuencia, incluso para aquellos que no padecen un miedo o una
fobia a este medio de transporte, les genera cierta inseguridad o molestia.
Causas del Miedo a Volar o Aerofobia
El miedo a volar es una variante de la ansiedad que causa un gran
sufrimiento a quién tiene que coger un avión. Puede estar causada por
varias otras fobias y miedos:
 Miedo de espacios cerrados (claustrofobia), como la cabina de un
avión.
 Miedo de alturas (acrofobia).
 Sensación de no tener el control (ya que no se maneja el avión como
ocurre con los automóviles).
 Miedo de tener ataques de pánico en ciertos lugares, donde el
escape sería difícil o embarazoso (agorafobia).
 Miedo a las turbulencias. Los aviones están preparados para resistir
mucho más. Es como quedarse atrapado en un atasco: molesto pero no
peligroso.
 Miedo de volar encima de agua o volar durante la noche.
 Miedo a morir en un accidente.
 Ver películas en las que hay accidentes aéreos puede ser un
desencadenante en una persona muy empática.
 Desconocimiento sobre la aeronáutica. La mayoría de las personas,
piensan que un avión se sustenta gracias a sus motores y que si falla un
motor, el avión puede caer en picado. Esto es falso, un avión puede volar
e incluso llegar a aterrizar sin motores gracias a su morfología y la pericia
de los pilotos.
 Las noticias sobre accidentes aéreos también ponen su granito de
arena en el miedo a volar.
Síntomas de la Aerofobia o Miedo a Volar
Los elevados síntomas que la persona puede llegar a experimentar se
pueden plasmar en diferentes áreas:

A nivel del sistema fisiológico


Se da un aumento importante de las reacciones del cuerpo y tienen que ver
con: taquicardias, sudoración, enrojecimiento, palidez, malestar
estomacal, sequedad de la boca, diarreas, vómitos, dificultad para
respirar, temblores, etc.
A nivel del sistema motor
Se producen conductas de evitación o escape. Cuando la persona se ve
en la situación temida se produce una intención de evadir el sufrimiento
generado por la misma como modo de huida.
A nivel cognitivo
Se produce una evaluación catastrofista de la situación a la que la
persona se va a enfrentar así como de las propias capacidades y
habilidades. Puede tener fallos de memoria, distorsión de la percepción,
irritabilidad, dificultad para pensar, concentrarse o tomar decisiones,
negatividad y pesimismo.
Además, a nivel observable, las personas que sufren de aerofobia pueden
llegar a llorar, realizar movimientos que
manifiestan intranquilidad (rascarse, tocarse una misma zona del
cuerpo, etc.) o incluso quedarse paralizados.
El Tratamiento del Miedo a Volar
El miedo a volar en avión es un miedo aprendido por diversas causas, es
decir un aprendizaje inadecuado que debe ser desaprendido mediante una
eficiente intervención terapéutica para, paralelamente, aprender una nueva
forma de reaccionar y sentir ante la situación de volar. De tal forma que,
ésta se convierta en una actividad normal, incluso divertida y placentera.
Respecto al tratamiento a llevar a cabo en el caso de padecer miedo a
volar, es importante destacar la necesidad de iniciar un proceso
terapéutico que dote a la persona de las herramientas adecuadaspara
enfrentarse a la situación de volar de la manera más adaptativa
posible. Entre las técnicas a aplicar destacan las siguientes:
 Relajación muscular progresiva: el objetivo es ser consciente de
cuánta tensión se ha generado en los músculos para eliminarla
gradualmente. Observar dónde se está ejerciendo la tensión muscular e
intentar relajarse al espirar. Ir aumentando la contracción para luego
relajarla. En este vídeo puedes ver cómo se realiza:
 Exposición: la exposición al elemento temido resulta vital para poder
asumir volar sin la sensación de pánico, siempre de forma gradual y
progresiva.
 Pensamientos negativos Vs positivos: debemos tratar de evitar los
pensamientos negativos reforzando aquellas instrucciones positivas que
nos hagan centrarnos en la realidad del momento y rebajar así la inquietud
que podamos estar sintiendo.
 Ejercicios de control de la respiración, tales como:
La técnica de respiración abdominal que consiste en concentrar la
respiración, que ha de ser lo más lenta y suave que podamos, en la zona
abdominal, hinchando esa parte al inspirar y hundiéndola al espirar.
Para afianzarla, resulta útil poner una mano encima del vientre, justo
debajo del ombligo, porque sabremos que lo estamos haciendo bien si la
mano sube y baja con la respiración. A continuación te muestro un vídeo
explicativo de esta técnica:

La técnica de la respiración completa que consiste en realizar una


inspiración más profunda de lo habitual pasando por todos los niveles el
aire (clavicular, costal y abdominal), reteniendo el aire entre 5 y 10
segundos y luego espirarlo lentamente. Esta técnica se recomienda para
afrontar situaciones de gran ansiedad. En este vídeo puedes aprender a
realizarla:
 Parada del pensamiento: se trata de captar uno a uno los pensamientos
negativos que llegan a la mente y detenerse a analizarnos para así poder
acabar sustituyéndolos por otros más positivos.
 Educación e información: informarse sobre el funcionamiento de los
aviones así como de estadísticas respecto a vuelos, accidentes, etc. puede
ayudar a la gente a superar la naturaleza irracional del miedo a volar y a
sentirse más seguros.
 Entrenamiento en imaginación: la visualización positiva de los pasos
a dar para volar (desde la salida de casa hasta el aterrizaje) nos ayudará a
sentirnos más seguros.
 Distracción: consiste en buscarse un entretenimiento para cuando llegue
el momento de la ansiedad. Leer, escuchar música, escribir, etc. son
buenos entretenimientos durante un vuelo.
 Reírse: es sencillo y está al alcance de todos. Es tan fácil como tratar de
sustituir un pensamiento negativo por algo que nos resulte gracioso o nos
saque una sonrisa. La risa y la ansiedad son antagónicas, es decir, no se
pueden dar al mismo tiempo, por lo que se puede utilizar una para combatir
a la otra. En este caso, la risa para paliar la ansiedad.

Consejos para Tener un Vuelo más Agradable


1. Viaja acompañado: siempre ten a tu lado alguien de confianza para
apretarle la mano en los momentos de más tensión (despegue,
aterrizaje, turbulencias). No olvides que la tripulación está para
ayudarte.
2. Comparte tus miedos: si llegaras a sentir miedo dentro del avión,
puedes compartir lo que sientes con una azafata o acompañante.
3. Evita el estrés: es recomendable dejar todo preparado para tu vuelo
(equipaje, documentación, etc.) algunos días antes y llegar con
suficiente antelación al aeropuerto. Así no tendrás que correr a último
momento. Trata de dormir bien la noche anterior, así estarás bien
descansado.
4. Cuida tu alimentación: no tomes bebidas que contengan cafeína (café,
bebidas cola). Toma mucha agua durante el vuelo, ya que ésta
disminuye ligeramente la adrenalina. También es recomendable
consumir previamente alimentos con hidratos de carbono, que
ayudan a estimular el sueño.
5. Siéntete cómodo: vístete con ropas cómodas y en caso de usar colonia
que sea muy suave.
6. Saber que el famoso Síndrome de la Clase Turista (trombosis en los
miembros inferiores) sólo puede aparecer en vuelos de larga
duración y que evitarlo es muy sencillo: camina y levántate cada cierto
tiempo.
7. Con turbulencias, coloca la almohada, la manta o un abrigo doblado
sobre el abdomen y ajusta fuertemente el cinturón de seguridad. Con
esto, disminuirá la sensación desagradable de los movimientos
gravitatorios y antigravitatorios. Recuerda que la turbulencia no
reviste ningún peligro.
8. Saber que la fila de emergencia es la más cómoda. Conviene sentarse
en la parte delantera, zona en la que los movimientos son menos
bruscos y el nivel de ruido disminuye.
9. Evitar los asientos de la ventanilla: de esta manera se evitan estímulos
que pueden provocarnos ansiedad (valorar la altura a la que estamos,
comprobar que los motores funcionan, etc.)
Conclusiones sobre el Miedo a Volar
Cabe destacar que hoy en día las probabilidades de que ocurra un
accidente aéreo son mínimas si se comparan con los miles de vuelos que
cruzan continuamente el espacio aéreo. De esta manera, viajar en avión se
convierte, sin duda, en el medio de transporte más seguro (muy por
encima del coche, moto, tren, etc.).
Aún así, en todos aquellos casos en los que el miedo incontrolado implique
no poder usar este medio para desplazarse, es recomendable poner los
medios terapéuticos adecuados cuanto antes para no sentirse limitado al
respecto.