You are on page 1of 15

Poder Judicial de la Nación

EXPTE. 18.999
SALA 3
FD. N*
CÁMARA FEDERAL DE APELACIONES BOL
DE LA PLATA. OF. DE JURISPRUDENCIA FD ____
PUBLICACIÓN EN SITIO WWW.PJN.GOV.AR B 300 ____
Carpeta CIVIL
DERECHO A LA SALUD.AMPARO. CAUTELAR.
ENFERMEDAD
NEURODEGENERATIVA.
ALZHEIMER.
MARCO
NORMATIVO:CONSTITUCIÓN
TRATADOS
NACIONAL,
INTERNACIONALES
CON
JERARQUÍA CONSTITUCIONAL Y LEY 24.901.
EN EL CASO:El tribunal confirma la medida cautelar que ordena a la demandada a
brindar a A.S.G. la cobertura de la internación especializada o de tercer nivel de
carácter parcial(de lunes a viernes) con las características necesarias para tratar la
discapacidad de A.S.G. (afección neurodegenerativa –Alzheimer-), otorgándose la
vacante correspondiente en alguno de los centros especializados prestadores de
aquélla.
“El derecho a la salud, al que antes de la reforma constitucional de 1994 se lo
consideraba un derecho implícito (art. 33, C.N.), está reconocido en los tratados
internacionales con rango constitucional (art. 75, inciso 22, C.N.), como lo ha
destacado la Suprema Corte de la Nación (conf., Fallos 323:1339). En el
contexto normativo aludido y en tanto lo consientan las constancias de la
causa, la protección cautelar del derecho a la salud debe otorgarse con
amplitud, precisamente para evitar los daños o su agravamiento (conf., Rev. El
Derecho, Tomo 201, p. 36; asimismo, CARRANZA TORRES, Luis R., Derecho a
la salud y medidas cautelares, en Rev. El Derecho, Suplemento de Derecho
Constitucional, ejemplar del 20/02/2004 [en especial, la remisión a lajurisprudencia
aludida en el punto 3]).A partir de lo dispuesto en los tratados
internacionales que tienen jerarquía constitucional, el Alto Tribunal ha
reafirmado en recientes pronunciamientos el derecho a la preservación de la
salud comprendido dentro del derecho a la vida y ha destacado la obligación
impostergable que tiene la autoridad pública de garantizar ese derecho con
acciones positivas, sin perjuicio de las obligaciones que deban asumir en su
cumplimiento las jurisdicciones locales, las obras sociales o las entidades de la
llamada medicina prepaga (Fallos: 321: 1684; 323: 1339; 324: 3569).Resulta del
caso destacar el reconocimiento en el Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales del derecho de todas las personas a
disfrutar del más alto nivel posible de salud física y mental (cfr. art.
12.1.).También debe puntualizarse que la ley 24.901 instituyó “un sistema de
prestaciones básicas de atención integral a favor de las personas con
discapacidad, contemplando acciones de prevención, asistencia, promoción y
protección, con el objeto de brindarles una cobertura integral a sus
necesidades y requerimientos” (art. 1). Dispone que en concordancia con lo
estipulado en el art. 11 “cuando una persona con discapacidad no pudiere
permanecer en su grupo familiar de origen, a su requerimiento o el de su
representante legal, podrá incorporarse a uno de los sistemas alternativos al
grupo familiar, entendiéndose por tales a: residencias, pequeños hogares y
hogares” (art. 29), entendiendo por hogar “al recurso institucional que tiene por
finalidad brindar cobertura integral a los requerimientos básicos esenciales
(vivienda, alimentación, atención especializada) a personas con discapacidad
sin grupo familiar propio o con grupo familiar no continente. El hogar estará
dirigido preferentemente a las personas cuya discapacidad y nivel de
autovalidamiento e independencia sea dificultosa a través de los otros sistemas
descriptos, y requieran un mayor grado de asistencia y protección” (art. 32).(...)
En este marco, en el que se destaca la afección neurodegenerativa –Alzheimer-
que padece A.S.G. con el consiguiente deterioro en la calidad de vida que
implica y la indicación por parte de dos especialistas en neurología de la
necesidad de su institucionalización, conforme el plexo normativo expuesto, la
crítica de la demandada no sirve para enervar el temperamento arribado en
origen. En definitiva, la solución decidida es la que mejor se corresponde con la
naturaleza del derecho cuya protección se pretende que compromete la salud e
integridad física de A.S.G. “(Jueces PACILIO y VALLEFIN).Poder Judicial de la
Nación
11/07/2013.SALA TERCERA.Expte n° ° 18.999/13.“B., R.P. c/ OSDE s/
Amparo” (Incidente de Apelación).Juzgado Federal de Primera
Instancia de Quilmes, Secretaría No 6.
PODER JUDICIAL DE LA NACIÓN
///Plata,
11
de julio
de 2.013.T.207.F.188-
190
VISTOS: Este expediente n° 18.999/13, Sala III
caratulado “B., R. P. c/ OSDE s/ Amparo” (Incidente de
Apelación), procedente del Juzgado Federal de Primera
Instancia de Quilmes, Secretaría No 6;
Y CONSIDERANDO QUE:
I. La decisión apelada y los agravios.
1. El señor juez de primera instancia hizo lugar
a la medida cautelar solicitada en el marco de la acción
de amparo promovida por R. P. B., S. P. G., C. G. G. y F.
A. G. en carácter de esposa e hijos, respectivamente, de
A. S. G.. Por ello, ordenó a la demandada OSDE brindar a
este último la cobertura de la internación especializada o
de
tercer
carácter
nivel
parcial
(art.
(de
32.
Ley
lunes
24.901
a
–Hogares-)
viernes)
con
de
las
características necesarias para tratar su discapacidad,
otorgándose la vacante correspondiente en alguno de los
centros especializados prestadores de aquélla.
2. Contra el anticipo jurisdiccional decretado,
el
representante
de
la
accionada
dedujo
recurso
de
apelación.
En
síntesis,
sus
agravios
se
encuentran
direccionados a cuestionar la procedencia de la cautelar
en tanto – a su decir – no se verifican en la especie los
requisitos previstos por la ley 24.901 en su art. 18 para
acceder
al
“Sistema
Alternativo
al
Grupo
Familiar”
básicamente porque –por las razones que expone- el señor
G. cuenta con un grupo familiar continente y la patologíade aquél no amerita la
necesidad de que se encuentre
institucionalizado. Acompaña, en abono de su postura, un
informe socio-ambiental del grupo familiar y un informe
médico
respecto
de
A.
S.
G.
llevados
a
cabo
por
su
mandante.
3.
Ante
la
necesidad
de
contar
con
las
actuaciones principales, las mismas fueron requeridas por
este Tribunal y lucen agregadas por cuerda al presente
(fs. 141/142).
II. Consideración de los agravios.
1. Los presupuestos para el dictado de la medida
cautelar.
1.1. El dictado de medidas precautorias no exige
un examen de certeza sobre la existencia del derecho
pretendido, sino sólo de su verosimilitud. Además, el
juicio de verdad en esta materia se encuentra en oposición
a la finalidad del instituto cautelar, que no es otra cosa
que atender a aquello que no excede del marco de lo
hipotético, dentro del cual agota su virtualidad (conf.,
Rev. La Ley 1996-C, p.434).
En
tal
sentido,
ha
sido
criterio
judicial
reiterado que la procedencia de las medidas cautelares -
justificadas, en principio, en la necesidad de mantener la
igualdad de las partes y evitar que se convierta en
ilusoria
la
sentencia
que
finalice
el
pleito-
queda
subordinada a la verificación de los siguientes extremos:
la
verosimilitud
del
derecho
invocado
y
el
peligro
irreparable en la demora, recaudos que aparecen exigidos
por
el
art.
230
del
CPCC,
a
los
que
se
une
la
contracautela, contemplada en el art. 199 del CPCC.
1.2. Dichos presupuestos aparecen estrechamente
vinculados,
de
modo
que,
a
mayor
verosimilitud
del
derecho, cabe no ser tan exigente en la apreciación del
peligro del daño y viceversa (conf., Rev. La Ley 1996-B,
p. 732); cuando existe el rigor de un daño extremo ePoder Judicial de la Nación
irreparable, el riesgo del fumus puede atemperarse (conf.,
La Ley 1999-A, p. 142).
2. Aplicación al caso de estos principios.
2.1. El derecho a la salud, al que antes de la
reforma
constitucional
de
1994
se
lo
consideraba
un
derecho implícito (art. 33, C.N.), está reconocido en los
tratados internacionales con rango constitucional (art.
75, inciso 22, C.N.), como lo ha destacado la Suprema
Corte
de
la
Nación
(conf.,
Fallos
323:1339).
En
el
contexto normativo aludido y en tanto lo consientan las
constancias de
derecho la
a
precisamente
(conf.,
Rev.
la
causa,
salud
la
debe
para evitar
El Derecho,
protección
otorgarse
los
daños
Tomo
201,
o
cautelar
con
su
p.
del
amplitud,
agravamiento
36;
asimismo,
CARRANZA TORRES, Luis R., Derecho a la salud y medidas
cautelares, en Rev. El Derecho, Suplemento de Derecho
Constitucional, ejemplar del 20/02/2004 [en especial, la
remisión a la jurisprudencia aludida en el punto 3]).
A
partir
de
lo
dispuesto
en
los
tratados
internacionales que tienen jerarquía constitucional, el
Alto Tribunal ha reafirmado en recientes pronunciamientos
el derecho a la preservación de la salud comprendido
dentro del derecho a la vida y ha destacado la obligación
impostergable que tiene la autoridad pública de garantizar
ese derecho con acciones positivas, sin perjuicio de las
obligaciones
que
deban
asumir
en
su
cumplimiento
las
jurisdicciones locales, las obras sociales o las entidades
de la llamada medicina prepaga (Fallos: 321: 1684; 323:
1339; 324: 3569).
Resulta del caso destacar el reconocimiento en el
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales del derecho de todas las personas a disfrutar
del más alto nivel posible de salud física y mental (cfr.
art. 12.1.).
También debe puntualizarse que la ley 24.901instituyó “un sistema de prestaciones
básicas de atención
integral
a
favor
de
las
personas
con
discapacidad,
contemplando acciones de prevención, asistencia, promoción
y protección, con el objeto de brindarles una cobertura
integral a sus necesidades y requerimientos” (art. 1).
Dispone que en concordancia con lo estipulado en el art.
11
“cuando
permanecer
una
en
persona
su
requerimiento
o
con
grupo
el
de
discapacidad
familiar
su
de
no
pudiere
origen,
representante
legal,
a
su
podrá
incorporarse a uno de los sistemas alternativos al grupo
familiar, entendiéndose por tales a: residencias, pequeños
hogares y hogares” (art. 29), entendiendo por hogar “al
recurso institucional que tiene por finalidad brindar
cobertura integral a los requerimientos básicos esenciales
(vivienda,
alimentación,
atención
especializada)
a
personas con discapacidad sin grupo familiar propio o con
grupo familiar no continente. El hogar estará dirigido
preferentemente a las personas cuya discapacidad y nivel
de autovalidamiento e independencia sea dificultosa a
través de los otros sistemas descriptos, y requieran un
mayor grado de asistencia y protección” (art. 32).
2.2.
Sentado
ello,
se
encuentra
prima
facie
acreditado: a) que el señor A. S. G. - de 65 años de edad
al
inicio
de
las
afiliado de OSDE
presentes
actuaciones
(fs.
21)-
es
bajo el n° ... (fs. 22/23); b) que padece
de la enfermedad de Alzheimer de inicio temprano (fs.
24/25), patología por la que el Ministerio de Salud de la
Provincia
de
Buenos
Aires
extendió
un
certificado
de
discapacidad en su favor con fecha 26/06/12(fs. 26); c)
que
dado
su
estado
“institucionalización
de
en
salud
unidad
se
solicitó
geriátrica
su
modalidad
hogar” (fs. 28, certificado médico suscripto por el doctor
J. A. M., neurólogo), en igual sentido otro especialista
en
la
materia
indicó
“internación
especializada
o
de
tercer nivel” (fs. 29, certificado médico suscripto por elPoder Judicial de la Nación
doctor A. L.); d) que pedida tal cobertura a la obra
social, ésta respondió con fecha 10/08/12 no poder dar
curso a la solicitud “(...) no siendo imprescindible la
indicación de internación permanente o sistema alternativo
familiar previsto en la legislación vigente, y atento a su
actual estado de salud y al núcleo familiar con que
actualmente cuenta...” (fs. 56/57), de igual tenor fue la
negativa ante la CD cursada con fecha 04/09/12 (fs. 58/59
y fs. 62); e) que el grupo familiar está compuesto por su
cónyuge, R. P. B., de 65 y sus tres hijos, S. P., C. G. y
F. A. (fs. 30/32). A su vez, la documental que obra fs.
33/34 da cuenta de la afección cardíaca que afecta a la
señora B., las ocupaciones de los respectivos hijos como
así también del padecimiento por parte de F. A. de un
trastorno
obsesivo-compulsivo
severo
altamente
incapacitante.
2.3. En este marco, en el que se destaca la
afección neurodegenerativa –Alzheimer- que padece A. S. G.
con el consiguiente deterioro en la calidad de vida que
implica y la indicación por parte de dos especialistas en
neurología de la necesidad de su institucionalización,
conforme el plexo normativo expuesto, la crítica de la
demandada no sirve para enervar el temperamento arribado
en origen.
3. En definitiva, la solución decidida es la que
mejor se corresponde con la naturaleza del derecho cuya
protección
se
pretende
que
compromete
la
salud
e
integridad física de A. S. G..
III. Por tanto, SE RESUELVE:
Confirmar la medida cautelar apelada, con
costas por su orden.
Regístrese, notifíquese y devuélvase.
Fdo. Antonio Pacilio. Carlos A. Vallefin Jueces de Cámara.
Nota: El juez de la Sala doctor Carlos A. Nogueira no
suscribe la presente por hallarse en uso de licencia (Art.109 R.J.N.). Conste. Fdo.
Concepción Di Piazza de Fortín.
Secretaria de Camara.