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¿A las puertas del fin de la “Guerra Fría” norcoreana?

Se ha presenciado ante las cámaras de las principales cadenas internacionales de noticias


del mundo, una gran cantidad de guiños políticos se han gestado entre los líderes de ambos
países, en la cumbre realizada en la denominada “Casa de la Paz”, donde se han realizado
una serie de propuestas ambiciosas después de más de seis décadas de enfrentamientos
armados y diplomáticos entre ambas naciones, en un conflicto que además ha contado con
una carrera armamentista, incluyendo armas nucleares, lo que en reiteradas oportunidades,
ha tenido las miradas del mundo encima ante la posibilidad de una guerra total comenzando
en el pleno corazón geo estratégico del mundo.

Ya en meses anteriores, en los juegos de invierno de Pieonchang (Corea del Sur), ambos
países habían dado la sorpresa participando en varias disciplinas bajo una misma bandera,
lo que generó sorpresas “esperanzadoras” en todos los niveles de la política internacional.

La firma de los acuerdos entre Corea del Norte y Corea del Sur para poner fin a décadas de
conflicto en la Península, está claro que no toma por sorpresa a los gobiernos de Pekín,
Washington y Moscú, como sí lo hace ante la opinión pública; y ha dejado atónitos aún a
muchos expertos en la materia, contemplando que hace un año aproximadamente, los
tambores de guerra sonaban con mucha fuerza en esa región.

A pesar de lo anterior, es un hecho que el éxito y alcances reales de las conversaciones en


los próximos meses dependerán de la participación y agenda que incluya a las potencias
citadas, y además, todo apunta a que esto se puede convertir en una oportunidad dorada
para que China amplíe su influencia sobre esta zona asiática que le resulta natural muy por
encima de lo que puedan hacer USA, y la propia Rusia, por lo que es probable que en los
próximos meses de conversaciones entre Seúl y Pyongyang esté de por medio la billetera
cargada de yuanes ofreciendo cooperación para desarrollar zonas que estén hoy en crisis
económica; principalmente en las regiones norcoreanas, y ganar impulso a través de
relaciones bilaterales más fuertes con los surcoreanos en materia de innovación. Ambas
movidas podrían estar enfocadas en lograr ganar más prestigio y poder político en estos
territorios a través del poder suave.
Mientras tanto, a nivel general, los gobiernos de las tres principales potencias globales,
aplaudieron el encuentro entre el líder supremo de Corea del Norte, Kim Jong-Un y el
presidente de Corea del Sur, Moon Jae-In. Por ejemplo, desde el gobierno de Vladimir
Putin, se felicitó a las partes por sus acciones favorables a la paz.

Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump se vio complacido por las
acciones de ambos gobernantes y al mismo tiempo destacó la participación crucial del
presidente chino Xi Jinping para que esta cumbre se pudiera efectuar. Además, agregó el
presidente norteamericano las intenciones de que su gobierno pueda colaborar de una
manera más efectiva en el proceso de pacificación de la región, principalmente en materia
de desnuclearización donde insistió no aceptará chantajes y serán exigente para evitar
errores cometidos por administraciones anteriores.

Es evidente la cantidad de retos que debe afrontar esta zona antes de llegar a una plenitud
de relaciones, pero una duda que debe saltar de inmediato a pesar del éxtasis y emociones
que genera este hecho es obligatorio plantearse la pregunta de qué va a pasar con respecto a
la violación a los derechos humanos que se dan diariamente en el régimen de Pyongyang y
cómo podría este cambio en las relaciones entre países beneficiar a los ciudadanos o por el
contrario, será que para lograr el proceso de “pacificación” se opte por volver a ver hacia
otro lado ante este hecho lamentable. Será que el gobierno de Kim Jong Un optará por
convertirse en un régimen más pluralista y menos represivo, o por el contrario, esta movida
terminará por obligar a las partes y las potencias impulsoras volver a ver hacia otro lado,
mientras en Corea del Norte se aprueba una leve modificación que permita un puñado de
acciones comerciales y económicas que hagan callar el trasfondo de lo que internamente la
población pueda estar padeciendo.