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Argentina: El País de las

Oportunidades Perdidas
Basta de Historias

06/05/2013
Universidad Del Valle De México
Marifer Veloz
Argentina es un país latinoamericano que después de estar en los primeros
lugares en educación decayó considerablemente. Por ejemplo, en 2009 ninguna
universidad Argentina figuró en el ranking de las 200 mejores universidades del
mundo. Para esto, lo que normalmente se esperaba es que la sociedad estuviera
molesta y que el gobierno hiciera algo para cambiarlo, sin embargo la presidenta
Cristina Fernández dijo que era culpa de los rankings.

El problema educativo que se está presentando en Argentina es una


consecuencia del hecho de que no se acepte la realidad educativa pro la que el país
está atravesando. En lugar de que asumir la responsabilidad y mejorar sus sistemas
educativos deciden echarle la culpa a los rankings. La solución para mejorar es
empezar a asumir su problema educativo con humildad, como lo hicieron
anteriormente países como China y Estados Unidos, o así como lo hicieron España y
Francia, Argentina haría mucho mejor en utilizar estos rankings como factor de
movilización social para mejorar la calidad de sus universidades.

Actualmente la mayoría de las universidades estatales Argentinas están


produciendo principalmente psicólogos, sociólogos y graduados en humanidades.
Cuando lo que el país realmente necesita son ingenieros, agrónomos y geólogos para
desarrollar sus industrias. Según datos oficiales de la UBA se gradúan 1 500 psicólogos
y 500 ingenieros anualmente, lo que representan un verdadero disparate. Aunque es
más difícil encontrar trabajo como psicólogo o egresado del área de humanidades, los
argentinos prefieren estudiar eso a una ingeniería, quienes desde segundo año de
facultad ya trabajan.

Uno de los factores por los que los alumnos prefieren estudiar humanidades a
una ingeniería es debido a la pobre educación que reciben en la secundaria. El que
exista una educación deficiente se debe a los maestros, ya que reciben un sueldo bajo
y toman esto como pretexto para proporcionar una baja calidad educativa. Los
maestros prefieren mantenerse en su “status quo”, y es por eso por lo que muchos se
oponen a la introducción de las computadoras en sus escuelas, puesto que se
encuentran con que los chicos saben más que ellos en ese aspecto y ahí termina “su
poder”.

Los pocos avances educativos que se han tenido en el campo educativo,


científico y técnico están ocurriendo a nivel local. En Buenos Aires se implementó un
programa para la enseñanza del inglés desde primer grado de primaria, y se están
implementando planes de contratación de docentes para cubrir a todos los alumnos
de los primeros grados de primaria.

La provincia de San Luis lanzó seis programas escolares para incentivar el


interés por los niños por la tecnología, la computación y las ciencias, así como un
programa masivo de entrenamiento de docentes para que utilicen el internet como
una herramienta de apoyo en sus aulas. Esto no se trata de dar computadoras, lo que
sería más fácil, si no de enseñarlos a utilizarlas de una manera que puedan
representar un beneficio para la sociedad.

Es triste ver la realidad educativa por la que Argentina atraviesa, y más triste
aun saber que ni el gobierno ni la sociedad están haciendo nada por mejorarlo. Si bien
en algunas partes de Argentina se está trabajando por mejorar la educación, se
requiere de un poco más de entusiasmo. Como menciona el autor, los argentinos son
muy creativos, pero la creatividad sin ser explotada o sin trabajar en equipo no sirve
de nada. Podemos decir entonces que México está mejor que Argentina, pues hasta
cierto punto tratamos de trabajar en equipo y por mejorar la educación.