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Conflicto armado interno en la historia reciente de guatemala

La guerra civil de Guatemala (también llamado conflicto armado interno en Guatemala


tras los acuerdos de paz de 1996) fue un largo conflicto bélico librado en ese país
centroamericano entre 1960 y 1996 dentro del marco de la Guerra Fría entre el bloque
capitalista de los Estados Unidos y el bloque comunista de la Unión Soviética, que causó
un gran impacto en este país centroamericano en términos económicos y políticos y que
agudizó la polarización de la sociedad guatemalteca. El conflicto se inició a principios de la
década de los sesenta, cuando el 13 de noviembre de 1960 se realizó un fallido golpe de
Estado con el fin de derrocar a Miguel Ydígoras Fuentes; este, sin embargo, fue solo el
último de una serie de sucesos que provocaron la polarización de la sociedad
guatemalteca desde la Independencia en 1821 hasta la caída del régimen del coronel
Jacobo Árbenz Guzmán en 1954. En 1962 se crea el primer grupo guerrillero del país, el
Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre (MR13), el cual se organizó y estuvo activo
en el oriente del país hasta su disolución en 1971.

El gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro fue el único gobierno civil desde 1960 hasta 1986, aunque
estuvo fuertemente influenciado por los miembros de la cúpula del ejército. El gobierno de Méndez Montenegro dio
paso al trío de gobiernos militares de la década de los setenta y luego a la década de los golpes de Estado y de fuga de
capitales.b

La guerra civil finalizó el 29 de diciembre de 1996, durante la presidencia de Álvaro Arzú con la firma del Acuerdo de Paz
Firme y Duradera entre el Gobierno de Guatemala y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, poniendo fin a
una guerra que duró más de 36 años.

La Comisión para el Esclarecimiento Histórico ―nombrada por las Naciones Unidas para recopilar información histórica
de la Guerra Civil―32 mediante un complejo análisis estadístico estimó que el saldo al final de la guerra fue de
doscientos mil muertos, cuarenta y cinco mil desaparecidos, y cerca de cien mil desplazados.;29

La mayoría de las víctimas fue producto de políticas de tierra arrasada y combates en la región occidental de la Franja
Transversal del Norte, particularmente el triángulo ixil,29 que fue poblado en la década de 1960 cuando se inició el
proyecto de la Franja pensando que sería el granero nacional; a mediados de la década de 1970 se encontró petróleo en
la región, lo que provocó intensos combates en el área.33

Según la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, las fuerzas gubernamentales son responsables de 93 % de la
violencia del conflicto y los grupos guerrilleros de 3 % (4 % no están
identificados).

Antecedentes[editar]
Con la salida de la grana de los mercados internacionales, el gobierno de
Justo Rufino Barrios se vio obligado a producir café, el cual requería de
grandes extensiones de tierra y de una gran cantidad de mano de obra a bajo
costo. A fin de satisfacer esta necesidad, en 1873 Barrios expropió las
«tierras de indios» que se habían mantenido desde la Colonia Española y las
convirtió en fincas cafetaleras para sus correligionarios liberales, y luego
emitió el «Reglamento de Jornaleros» el cual prácticamente convertía a la
población indígena en colonos mal pagados en dichas fincas.2

Gobierno de Manuel Estrada Cabrera[editar]


Artículo principal: Manuel Estrada Cabrera

Licenciado Manuel Estrada Cabrera.


Primer presidente civil de Guatemala
Gobernó entre 1898 y 1920
«Museo Nacional de Historia de Guatemala».

Mapa de rutas de la «Flota Blanca» de la United Fruit Company, la cual tenía el monopolio de transporte de carga y
personas desde y hacia Puerto Barrios, tras las generosas concesiones otorgadas por Estrada Cabrera.
Durante el gobierno del primer presidente civil de Guatemala, licenciado Manuel Estrada Cabrera (1898-1920), se
mantuvo el sistema del reglamento de jornaleros de Barrios, y además la United Fruit Company (UFCO) se convirtió en la
principal fuerza económica de Guatemala, gracias a grandes concesiones otorgadas por el gobierno ya que Estrada
Cabrera tenía acciones en la compañía; a Estrada Cabrera, además, le interesaba obtener el apoyo norteamericano para
evitar un posible ataque de la flota británica;c y en cuanto a la política exterior de los Estados Unidos para Centro
América, esta consistía en mantener gobiernos afines y los más pacíficos posible para facilitar la construcción del canal
interoceánico que primero estuvo planificado para Nicaragua, luego en Colombia y por último en Panamá, tras la
Separación de Panamá de Colombia.
Siguiendo el estilo de la época no toleró oposición a su gobierno, persiguió a sus enemigos políticos y restringió la
libertad de prensa, pero a pesar de esto, es considerado como un
administrador eficiente, ya que logró mantener la economía del país
pese a que esta se vio afectada por la deuda con los bancos británicos
heredada del gobierno de José María Reyna Barrios, la construcción del
Canal de Panamá, la variabilidad en el precio del café, principal
producto de exportación de Guatemala durante los regímenes liberales,
y por las imposiciones políticas, económicas y militares de los Estados
Unidos, Inglaterra y Alemania durante la Primera Guerra Mundial.

La UFCO controló más del 40% de la tierra del país, las instalaciones del
único puerto en el Atlántico (Puerto Barrios) y el transporte en
ferrocarril con apoyo incondicional del gobierno guatemalteco. Esta
situación se mantendría hasta 1944.

Guatemala, una «República Bananera»[editar]


El término despectivo República bananera (del inglés Banana Republic) frecuentemente se utiliza para describir a
pequeños países que son pobres y subdesarrollados y que tienen un gobierno inestable, con corrupción galopante y una
relación sumisa con los Estados Unidos. El término fue acuñado por el escritor norteamericano O. Henry, quien lo utilizó
para describir al imaginario país «Anchuria» en su novela Cabbages and Kings. Henry se inspiró en lo que vio durante un
viaje a Honduras, que había sido invadida en 1910 por la corporación frutera Cuyamel Fruit, y que estuvo a punto de irse
a la guerra por rivalidades corporativas con su vecina, la Guatemala del licenciado Manuel Estrada Cabrera, la cual a su
vez estaba controlada por la United Fruit Company.

Otros escritores siguieron utilizando el término para describir a los corruptos países de América Central y el poder casi
absoluto que en los mismos tenían las fruteras norteamericanas.d

Estructura social de Guatemala[editar]


En 1920, el príncipe Guillermo de Suecia visitó Guatemala e hizo una descripción muy objetiva tanto de la sociedad
guatemalteca de la época como del gobierno de Estrada Cabrera en su libro Between two continents, notes from a
journey in Central America, 1920e El príncipe explicó la dinámica de la sociedad guatemalteca que observó indicando
que aunque Guatemala se hacía llamar República, contaba en realidad con tres clases sociales claramente definidas:35

Criollos: una minoría formado por familias descendientes de los españoles que conquistaron Centroamérica y que para
1920 estaban a cargo de ambos partidos políticos en el país. Para ese año, se habían relacionado con extranjeros,
principalmente europeos y la gran mayoría de ellos tenía sangre indígenas en su venas.36
Ladinos: la clase media, constituida por personas que nacieron del cruce entre nativos, negros y criollos. En 1920 no
tenían poder alguno, aunque conformaban el grueso de los grupos de artesanos, dueños de tiendas, comerciantes y
oficiales de bajo rango en el ejército.37
Indígenas: las vasta mayoría de la población. Analfabetos y renuentes a cualquier forma de cambio, han sido utilizados
en el ejército por sus cualidades, llegando a posiciones de mandos medios, por su cualidades de ser renuentes a
participar en actividades políticas y su respeto innato hacia el gobierno y los oficiales.38 En 1920, constituían la principal
fuente de mano de obra agrícola y estaban en tres grandes categorías: mozos colonos, que vivían en plantaciones y se
les daba un pequeño terreno para que lo cultivaran por su cuenta, a cambio de que trabajaran en las plantaciones por
ciertos períodos de tiempo;38 mozos jornaleros: trabajadores por día, que eran contratados para trabajar en las fincas
por un determinado tiempo y se les pagaba un salario diario;38 y artesanos independientes: aquellos indígenas que
vivían en las provincias más remotas y sobrevivían cultivando maíz, frijol o arroz. Su excedente lo vendían en los
mercados de la comunidad y frecuentemente transportaban sus productos a sus espaldas.39
Después de Estrada Cabrera[editar]
El presidente interino Carlos Herrera y Luna heredó un desorden fiscal, monetario y bancario, con inflación galopante; se
opuso a ratificar varios contratos con compañías norteamericanas que había firmado Estrada Cabrera y que Herrera
consideraba lesivos para el país.f Entre estos se encontraban:

Venta de la Empresa Eléctrica, que había sido expropiada a los accionistas alemanes después de la Primera Guerra
Mundial
Contrato con la International Railways of Central America (IRCA),g para poner en vigor el Contrato Ferrocarrilero
Méndez-Williamson de 1908 firmado en el período del presidente Manuel Estrada Cabrerah
Contrato sobre servicio de luz, calor y fuerza eléctrica con Central America Power Company
contrato con Washington Serruys, para la instalación de un tranvía eléctrico
contrato entre el Ministerio de Fomento y la Compañía All America Cables Incorporated, para el establecimiento en la
capital de una oficina pública de cablegramas.40
Herrera fue derrocado en un violento golpe de estado en diciembre de 1921. El golpe estuvo dirigido por el general José
María Orellana, quien había sido Jefe del Estado mayor de Estrada Cabrera y quien ratificó todos los contratos con
compañías internacionales.
Conflicto Armado Interno
La construcción del enemigo interno fue una justificación para llevar a cabo las acciones represivas que se desarrollaron
después de la invasión liberacionista de 1954 en Guatemala. La idea de no tolerar ninguna oposición llevó a construir un
enemigo imaginario que terminó en la sospecha de todas las personas como posibles amenazas o enemigos. De esta
manera, para el Estado guatemalteco el enemigo fue toda la sociedad y se persiguió no sólo a los que estaban
involucrados en los hechos armados sino a todo tipo de opositores o descontentos, incluso a aquellos que no favorecían
las acciones armadas.
En esa manera de ver a la sociedad se cometieron muchas violaciones a los derechos humanos y se exterminaron a
muchos inocentes. El movimiento social fue el actor principal, ya que muchas organizaciones sociales participaban en
demandar mejores condiciones de vida, respeto de los derechos laborales, libertad de acción y rechazo a la represión.
Este fue un actor muy perseguido y diezmado a través de asesinatos y desapariciones forzadas.
La participación política de la población indígena se manifestó en los muchos sectores indígenas que mantenían una
resistencia a las condiciones que se les había impuesto desde la Colonia y habían sido agudizadas en la época liberal. Los
indígenas resistían de muchas maneras, especialmente fortaleciendo demandas comunitarias y planteando la necesidad
de que respetaran sus derechos. Fueron las guerrillas las que asumieron la lucha armada como principal vía para tomar
el poder. Éstas se formaron de la convergencia de diversos sectores: militares, políticos de izquierda, juventud rebelde y
población indígena. Las guerrillas las formaban varias agrupaciones con diferentes formas de organizarse y de pensar
sobre cómo alcanzar el poder. Éstas planteaban una revolución que cambiaría radicalmente la situación socioeconómica
y política del país.
La represión desde el Estado fue la respuesta más generalizada de las fuerzas gubernamentales, las cuales aplicaron
todo tipo de acciones para callar a los opositores. Con la acción represiva se rompieron las bases legales del “Estado de
derecho” y las fuerzas gubernamentales actuaron siempre fuera de la ley, pues en Guatemala no funcionó la
persecución legal de los opositores. La represión se manifestó desde formas de vigilancia a la población y control hasta
políticas de exterminio de los opositores.
(Tomado de: IIARS, “El Conflicto Armado Interno y la transformación de conflictos en Guatemala. Una caja de
herramientas para su abordaje en el aula” F&G Editores, Guatemala, 2015. Págs.: 40, 41.)

Iniciemos diciendo que el conflicto armado interno fue una guerra civil entre el Ejército de Guatemala y el Estado
enfrentados contra organizaciones civiles de distintos estratos sociales –entre ellos estudiantes universitarios y de
institutos públicos, sindicatos, población indígena, campesinos, trabajadores, entre otros muchos-. Por puro formalismo
se dice que fue un período de 36 años transcurridos entre 1960 y 1996.

Las causas de esta lucha son la cruda pobreza, la injusticia social, la carencia de educación y los sueños frustrados de una
generación que vivió ante la intromisión de Estados Unidos en la primavera democrática de este país; aunque está claro
que las causas no se limitaron a éstas. Internacionalmente podemos ubicar este conflicto en la Guerra Fría, proceso en el
cual se enfrenta EUA y la URSS dividiéndo el mundo en dos bloques: países capitalistas y países comunistas y/o
socialistas.

El número de muertos ascendió la cifra de 200,000, innumerables poblaciones indígenas arrasadas, y otro tanto de
exiliados que huyeron de la represión del país. La violencia y crueldad sufrida por la población es inimaginable. Si
buscamos una causa inmediata, directa y cercana de la violencia que hoy vivimos los guatemaltecos, allí la encontramos.

Ahora bien: si lo pasado es pasado, ¿por qué debemos seguir hablando de esto? ¿En qué nos interesa? ¿En qué nos
ayuda? Ésta es la pregunta esencial.

La construcción del futuro es la realización diaria y cotidiana del hoy. El futuro del ayer es nuestro presente. Si no nos
gusta nuestro hoy, hagamos algo distinto hoy.

Considero que el conocimiento de nuestra realidad y pasado no debe detenerse jamás, aunque pasen siglos debemos
seguir hablándolo. El primer hecho lamentable es que NO todos conocemos nuestra historia, por la tanto no demos por
sentado que todos la conocemos. Hablar sobre el conflicto armado interno nos propicia una ventana de discusión y
diálogo sobre un hecho determinante para todos los guatemaltecos y guatemaltecas. Hoy se nos permite hablar lo que
hace décadas fue silenciado, lo que fue prohibido; hoy hablamos libremente lo que a muchos les costó la vida.

Conozcamos, informémonos y hablémoslo sin cesar. Hablar sobre nuestro pasado fortalece la democracia y el futuro del
país.

Ahora bien, ¿Qué nos corresponde hacer con el conflicto armado interno como nueva generación? Considero que las
causas del enfrentamiento continúan vigentes hoy, no estamos lejos de esas mismas condiciones, las vivimos
cotidianamente.

Como jóvenes debemos hacer algo por cambiar estas condiciones en que nos heredan a Guatemala. No somos culpables
de lo que ocurrió, pero somos responsables de lo que ocurrirá. ¿Nos conocerán como aquellos que iniciaron una
transformación, o como indiferentes que no hicieron nada para heredar una mejor Guatemala?
causas del conflicto armado interno en guatemala
Causas y consecuencias del conflicto armado interno en Guatemala Conflicto armado interno fue el nombre designado
por los políticos de país a la guerra civil que sucedió en Guatemala. La misma, data desde el año 1954 y tuvo una
duración de 36 años. Por lo tanto, se generaron grandes pérdidas humanas, estructurales y políticas. En este sentido,
conoceremos las principales causas y consecuencias del conflicto armado interno en Guatemala. Causas principales Todo
comenzó en el año 1954 durante el cual tuvo lugar un asalto al gobierno de Jacobo Arbenz. El cual, se caracterizo por ser
modelo de democracia. Además, este ataque fue orquestado por el gobierno de los Estados Unidos mediante la CIA. A
su vez, fue dirigido por el coronel Carlos Castillo Armas. Como resultado, los militares de la época tomaron las riendas
del país. Seguidamente, luego de seis años de constante destrucción de instituciones, universidades y toda oposición al
gobierno militar se desestructuro al país. Entonces, el 13 de noviembre de 1960 tuvo lugar un ataque fallido al gobierno
militar del general Miguel Ydigoras Fuentes. Como consecuencia, se creó un grupo paramilitar conocido como
Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre principal enemigo del cambio en el país. De este modo, dicho movimiento
se encargo de reprimir toda idea de oposición y restructuración de la justicia social. Por esta razón, fue conocido como
un movimiento contrainsurgente, hasta el año 1971 en que fue disuelto. Es un hecho, que a raíz de estas diferencias se
dio una gran fuga de capital en el país y pérdidas importantes de recursos. Terribles consecuencias del conflicto La
devastación del país fue inevitable durante los 36 años de este conflicto. Según datos, se registraron más de 200 mil
muertes violentas siendo 93% responsabilidad del gobierno. En otro ámbito, el país tuvo excesivas pérdidas en cuanto a
infraestructuras e instituciones que operaban antes del conflicto. Del mismo modo, un gran extravió de capital que se
destino a armamento e instrumentos de represión. Simultáneamente, tuvo lugar una mayor estratificación de la
sociedad en Guatemala. Motivo por el cual, hoy en día existe una diferencia económica y social abrumadora entre las
distintas clases sociales. Aunado a esto, este mismo conflicto origino la inconsciencia social de los derechos humanos.
Por ende, existen aun tantas violaciones de estos en el país y la justicia social está ausente en muchos casos. Finalmente,
dicho conflicto finalizo el 29 de diciembre de 1996 año en el cual Álvaro Arzú tenía el poder presidencial. Para lograrlo,
se firmo un acuerdo de paz teniendo como partes el gobierno de Guatemala y la Unidad Revolucionaria Nacional
Guatemalteca. Sin embargo, aun las secuelas de la terrible e histórica guerra persiguen al país y son imposibles de
olvidar u ocultar a la posteridad.

Causas del Conflicto Armado interno


El enfrentamiento armado se desencadenó en Guatemala debido a una suma de fenómenos internos como la caída del
arbencismo, el feroz anticomunismo de importantes sectores de la población y de la Iglesia Católica, y la alianza
defensiva de militares, empresarios y otros segmentos de la población temerosos del cambio social.
También, intervinieron factores externos como la guerra fría y la influencia de la triunfante revolución cubana al alentar
en toda Latinoamérica en naciente movimiento guerrillero.
Causas
1. . Descontento dentro del Ejército
En 1960 muchos militares estaban descontentos con el Ejército por los actos de corrupción del gobierno y porque
permitía que soldados cubanos apoyados por Estados Unidos, se entrenaran en Retalhuleu para atacar al gobierno de
Fidel Castro.

Causas y Consecuencias del Conflicto Armado interno en Guatemala


Grupo No. 5
-Jose Baudilio Carrera
-Ana Gabriela Carrera
-Ana Lucia Orozco
Estos militares, por tales motivos, se sublevaron el 13 de noviembre y ocuparon la base militar de Puerto Barrios.

El 17 de noviembre las fuerzas oficiales al mando del Coronel Enrique Peralta Azurdia ocuparon la base de Puerto Barrios
y pusieron fin a este intento de rebelión. En menos de una semana quedó aplastada la organización, algunos se
entregaron, otros se escondieron y varios se fueron a Honduras, El Salvador y México.

A los que participaron en este movimiento se les llamó trecistas. Entre ellos estaba el Teniente Coronel Augusto Loarca,
el Teniente Marco Antonio Yon Sosa, los Subtenientes Luis Augusto Turcios Lima y Luis Trejo Esquivel. Este grupo fundó,
en 1962, el Frente Revolucionario Alejandro de León Aragón-13 de Noviembre, y se fue al nororiente del país con el
propósito de tomar la base militar de Zacapa.

El 3 de diciembre de 1961, se convoco a reaizar elecciones para escojer los diputados del congreso. Los resultados de las
elecciones fueron dudosos, lo que provoco protestas. El gobierno creó un ambiente de violencia e inseguridad. En marzo
de 1962, el movimiento estudiantil organizó y llevó a cabo manifestaciones callejeras. La respuesta violenta del gobierno
hizo que la AEU (Asociacion de Estudiantes Universitarios) promoviera una huelga general para exigir la renuncia de
Ydígoras.
El 12 de abril, fue asesinado un estudiante de derecho, desde un vehículo militar. Por lo que aumentaron las protestas.
La huelga duró hasta el 24 de abril. A estas acciones se les conoce como “las jornadas de marzo y abril
2. El golpe de Estado de 1963
El 31 de marzo de 1963 el Coronel Enrique Peralta Azurdia derrocó a Ydígoras y asumió el control del gobierno con un
golpe de Estado.
Con este golpe de Estado se suspendieron las garantías constitucionales y el gobierno militar disolvió el Congreso
Memoria histórica y significados de la memoria en Guatemala
La memoria de los pueblos y de las personas se construye a partir del recuerdo de sucesos, esencialmente de aquellos
que marcan etapas de sus historias. Sin embargo, el significado de la memoria no siempre refleja los registros históricos
de lo que sucedió, ni necesariamente corresponden a la verdad de los hechos. La memoria colectiva puede reflejar
interpretaciones, parcializaciones, olvidos o incluso la historización de cosas (hacerlas pasar como Historia) que no
ocurrieron provocando significaciones diferentes entre las personas y colectivos. El peso de la significación que se da a la
historia determina la forma en que las personas entienden el presente y dan sentido a su visión y entendimiento del
mundo. Es por ello que en sociedades marcadas por el conflicto, la forma en que se construye la memoria es
fundamental.

Al plantearse en el año de 1994 el desarrollo del Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica – REMHI - por parte
de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala y la publicación de sus resultados en el Informe
Nunca Más (1998), se abrió la discusión sobre el significado de la memoria en el país y las razones para reconstruirla. En
concreto, el proyecto se planteaba que para posibilitar el perdón y la reconciliación en un país que en aquel momento,
aún se hallaba sufriendo el conflicto armado interno, era necesario hacerlo sobre la base de la verdad y justicia,
sabiendo que ocurrió en el pasado.

La memoria histórica se convierte entonces, en un registro sistemático de historias personales y colectivas que podría
permitir reconstruir el pasado y posibilitar el futuro. Sin embargo, ese registro adquiere significaciones distintas en las
memorias colectivas que existen en el país y que actúan sobre el comportamiento y pensamiento de los grupos e
individuos, tal como afirma Halbwhachs (1968). Las interpretaciones que se dan a los hechos, por tanto, son mediadas
por las cargas culturales, ideológicas de los individuos y de los grupos. Y es allí donde descansa la discusión sobre el
papel que juega la memoria histórica en una sociedad silenciada por la violencia.

Para las víctimas fue la posibilidad de contar sus historias frente a las historias oficiales de los victimarios. Quienes
controlan el poder, seleccionan sucesos e interpretan la historia de tal forma que concuerden con su ejercicio del poder
y lo legitimen, silenciado las voces de víctimas y de excluidos, relegando al olvido oficial la otra visión. Al plantearse esta
iniciativa, así como ocurrió con la Comisión de Esclarecimiento Histórico – CEH -, se escuchó la otra historia, la que
cuentan las víctimas y por tanto la recuperación de la memoria no se convierte solo en una experiencia de catarsis sino
en un ejercicio de dar significado a los sucesos vividos individualmente o de forma colectiva, comprenderlo, explicar y
dar sentido a su mundo.

Durante la etapa de recolección de testimonios para el REMHI, los entrevistadores se hallaron ante diferentes
significaciones de lo ocurrido durante el conflicto: Por ejemplo, para muchos ancianos de Huehuetenango que se
refugiaron en México, era una repetición de sucesos pues a principios del siglo XX, durante los decretos de ladinización
emitidos por los gobiernos liberales, se refugiaron en México y retornaron hasta la década de los años 1920. Para otros,
en Rabinal por ejemplo, ya los ancestros habían anticipado que sucedería. En ambos casos, la experiencia reflejaba una
historia recurrente de opresión de los pueblos indígenas por parte de los ladinos. En Quiché al conflicto se le llama “la
gran enfermedad” lo cual le da matices diferentes a las interpretaciones sobre qué sucedió durante esos años, las causas
y el rol de los actores que intervinieron.

Para la otra parte, el rescatar la memoria y buscar la verdad significa un peligro porque se deslegitima su versión de la
historia, y permite que se conocieran los horrores que se cometieron durante el conflicto. El uso de la memoria, como
ha ocurrido en Guatemala, ha parcializado la historia para oprimir, provocar temor e inhibir a personas y colectivos en
sus acciones y en muchas ocasiones para culpabilizar a las víctimas por lo que sufrieron. Los testimonios recogidos por el
REMHI, mostraban cómo a muchas de las comunidades se les dijo que ellas eran las responsables de lo que les había
pasado por el hecho de haberse organizado. En varios de los casos, las comunidades habían asumido que eso era cierto.
La culpabilización de las víctimas se dio en el conflicto y se traslada al imaginario cotidiano: los que sufren violencia,
desde una agresión a una mujer hasta el asesinato, son el resultado de “estar metidos en algo” o cuando menos, se lo
buscaron. Estas acusaciones buscan revictimizar y evitar la adecuada investigación.

La memoria histórica posibilita entonces tener registros confiables que permiten recorrer caminos de justicia y
comprender de forma más objetiva el pasado. Sin embargo, la memoria histórica no se reduce a los meros registros
históricos sino que se convierte en un proceso social, que en el caso del REMHI es evidente: la etapa de recuperación a
partir de entrevistadores comunitarios, la mayoría sin educación formal representó una experiencia única que vinculó a
las comunidades con el proyecto. Allí entronca con la memoria colectiva de las comunidades. Un elemento fundamental
dentro de esa memoria colectiva es el martirio de Monseñor Juan José Gerardi, dos días después de la presentación del
informe el 24 de abril de 1998, como un referente del compromiso con los derechos humanos.

Memoria histórica y memoria social

La memoria es esencial en la vida de las personas y de las colectividades, pues sobre ella construimos nuestra identidad
como persona y como comunidad; nos permite periodizar y organizar el tiempo. Se convierte en el motor que acciona la
dinámica social o la inhibe. Sobre la base de las experiencias y sus recuerdos se construyen los paradigmas sobre los que
se interpreta la realidad y las relaciones al interior de la comunidad y al exterior. Ahora bien, como hemos señalado
antes, hay diferencias entre la memoria histórica y la memoria social o colectiva, pues la segunda refiere a los recuerdos
e interpretaciones que poseen las comunidades y no necesariamente los datos o hechos se construyen con la
sistematicidad de la primera; refiere más a las experiencias vitales y como estas se insertan en las vidas presentes y
futuras de las comunidades, en las huellas dejadas en la historia de los pueblos como plantea Ricouer (citado por Jaelin,
s.f) y sobre las que se forma la identidad del colectivo.

El pasado a través de la memoria colectiva, se hace presente de distintas maneras: conmemoraciones, rituales,
monumentos, en la sabiduría popular, en la cotidianidad de las relaciones, etc., permitiendo establecer continuidades en
el tiempo para la persona y el grupo. Sin embargo, la presencia de ese pasado en la vidas de las personas será
determinado por los significados que se les de a ese pasado. Una revolución victoriosa, un logro social o una experiencia
dolorosa reciben significación desde la cual se crean proyectos, esperanzas o temores. En el caso de Guatemala el uso
del miedo, del terror, por ejemplo, ha sido un mecanismo para desmovilizar procesos sociales o esfuerzos y luchas en las
comunidades. Los recuerdos de incontables experiencias de terror han forjado una memoria del mismo que ha sido
empleada como instrumento de control social.

De igual forma, la memoria se convierte en el espacio que puede desarrollar la resistencia y la esperanza para los
pueblos, y es que en ella, como dirá Vinyes, se encuentra la otra versión de la historia, la de las clases subalternas que no
es escuchada por la historia oficial o la tradición hegemónica que selecciona hechos, les da su interpretación y busca que
otros se olviden porque se hace incómoda, por ejemplo el recuerdo de las violaciones a derechos humanos. En ese
sentido, la memoria colectiva es un refugio contra la amnesia de los pueblos, contra el olvido que quienes han
violentado la historia pretenden, y permite crear una visión de futuro, dar sentido a lo cotidiano, a la vez que se
convierte en la conciencia de una comunidad.

La memoria histórica se construye como un registro sistemático de lo que sucedió y esto posibilita la comprensión de los
procesos vividos. Permite situar los procesos históricos más allá de sucesos concretos y ayuda a convertir la memoria en
discurso, estableciendo coherencias que permitan trascender del grupo hacia los demás colectividades y establecer
diálogos entre las diferentes memorias. La búsqueda de rigurosidad de cómo sucedieron las cosas puede evitar las
manipulaciones de la memoria, de las cuales han ocurrido muchísimas a lo largo de la historia de la humanidad, y con
ello la conciencia puede convertirse en justicia. Ya no sólo es recordar que sucedieron hechos, sino cómo sucedieron,
cómo intervinieron los que se vieron implicados. Es allí donde el pasado cobra sentido y la experiencia se activa en el
presente y puede construir un compromiso nuevo con el presente (amnésis).

Los retos de la memoria histórica en Guatemala

La memoria histórica debe ser vista no sólo como un ejercicio de documentar datos sino que ese proceso tiene una
función de cara a las comunidades. El recuerdo de la violencia, de los modos en que esta se produjo puede ser
documentado para recordar cómo pasó y que esto no se vuelva a repetir.

Las dimensiones que adquirió el terror durante el conflicto armado interno, las víctimas de las masacres, de las
desapariciones forzadas, de las torturas, de la violencia que se generó solamente pueden ser comprendidas a partir de
una reconstrucción que incorpore una visión integral de una sociedad construida a partir de las exclusiones y de la
violencia ejercida por el poder, ya sea por parte del Estado o por grupos que han hecho uso del poder. Esto significa
contar lo que pasó a pesar de los esfuerzos que se han hecho para que el silencio se mantenga. Es decir que la violencia
que se manifestó en el enfrentamiento armado, y que se sigue dando en el país, no es algo que se da porque así es el
mundo. Galtung (2003) cuando se refiere a las formas de violencias que existen, habla de una violencia simbólica, es
decir que se ha hecho parte de la vida diaria y por tanto las personas, en especial las víctimas, la asumen como algo
natural y de lo que no pueden escapar. La memoria histórica puede ayudar a liberar de esa percepción y lograr una
comprensión más exacta del origen de esas violencias.

Muchos guatemaltecos y guatemaltecas poseen un recuerdo doloroso acerca de la historia reciente porque perdieron
un familiar, porque fueron víctimas directas; muchas personas siguen teniendo miedo a contar sus historias, entender
por qué sucedió y saber quiénes fueron los responsables de la violencia se convierte en el camino para sanar sus heridas
y un paso para dignificar su historia y allí se encuentra el primer reto que encuentra este proceso de memoria en
Guatemala: que las personas hablen y superen el miedo que les ha obligado a hacer del silencio su refugio. Las
experiencias traumáticas son difíciles de asimilar y de incorporar, provocan crisis en la persona y en la colectividad lo
que lleva a olvidos o ausencias que les permitan sobrevivir y funcionar; esto sucede tanto en el sujeto o en la
colectividad y sanar esas experiencias y asimilarlas es solamente posible a través de la memoria.

El terror contrainsurgente provocó miles de víctimas e intentó, para legitimarse, construir una visión de la historia donde
se criminalizaba a esas personas: ‘si eso les pasó es porque andaban metidos en algo y por tanto, se merecían lo que les
sucedió’. Tanto el REMHI como la CEH encontraron muchos testimonios donde se les había dicho esto. La experiencia de
las aldeas modelo en los años ochenta, fue precisamente ese intento por responsabilizar a las víctimas y decirle a los
sobrevivientes que debían ver a sus victimarios como los salvadores del país. La memoria se convierte en la posibilidad
de decir quiénes son los responsables y por qué lo son. La dignificación de las víctimas se convierte, entonces, en un reto
para reconstruir los tejidos de las familias y de las comunidades, superando aquellas significaciones que los que
cometieron esas violaciones contra los derechos humanos, han intentado que prevalezcan.
Los acuerdos de paz firmados en 1996 se vieron como el inicio del proceso de reconciliación de país luego de 36 años de
guerra. Sin embargo, la reconciliación no puede ser comprendida como el resultado de la firma de un acuerdo, sino
como el resultado de un proceso social y político, basado en profundas transformaciones de la relaciones entre los
grupos y de las causas que provocaron el conflicto. En ese sentido, no puede reconciliarse si no conoce qué sucedió y la
memoria histórica es un referente indispensable para esas transformaciones. Nadie puede reconciliarse si no sabe qué
fue realmente lo que pasó, un aspecto sobre el que insisten víctimas y familiares de víctimas, cuando se habla del tema.

Pero la reconciliación no implica necesariamente perdón y olvido, y por tanto borrón y cuenta nueva. En cambio sí
implica procesos de memoria que articulen diálogos que lleven a establecer consensos políticos entre las partes para la
convivencia futura, sobre la base de la justicia y la palabra de las víctimas. El acuerdo de esclarecimiento histórico no
buscó que se responsabilizaran personas individuales de los horrores cometidos, sino indicó que se debía hacer
señalamientos institucionales. Evidentemente, es una debilidad que marcó el gran esfuerzo que hizo la Comisión, así
como para las iniciativas de procesos judiciales lo que no significa que los imposibilite. De igual forma, las amnistías
decretadas o las iniciativas de construir versiones donde se busca absolver a los victimarios, son rechazadas por las
víctimas. La reconciliación no se impone. Acá se encuentra el otro gran reto de la memoria histórica: abrir el camino de
la justicia, en el que se debe reparar a las víctimas, sancionar a responsables, debatir sobre el tema del perdón y
provocar transformaciones profundas como sociedad (justicia transicional). Solamente así es posible pensar en la
reconciliación en una sociedad tan profundamente dividida como la guatemalteca.

Debe tenerse en cuenta que muchas de las causas que provocaron el conflicto armado permanecen y las posibilidades
que se abrían con los Acuerdos de Paz, no fueron asumidas. Estructuras violentas que fueron creadas durante la guerra,
mantuvieron cuotas de poder a nivel local y nacional tras la firma de3 los Acuerdos (en algunos casos se vincularon al
crimen organizado). Este es uno de los factores, no el único, que explica el crecimiento de las violencias en el país en la
última década. Al mantenerse intacta esas estructuras, con un peso importante al interior del Estado y de las
comunidades, la memoria del terror se convierte en un obstáculo en los procesos de construcción de la memoria
histórica. Es allí donde ese proceso de construcción se convierte en uno de los mecanismos que puede ayudar a
desmontar esas estructuras violentas y romper los miedos que permanecen en la población y posibilitar la justicia.

Reflexiones finales

Los esfuerzos de reconstruir la memoria histórica en Guatemala no se reducen solamente al REMHI o al informe de la
CEH; estos dieron pie a todo un movimiento social desde organizaciones de sociedad civil y comunidades, asumiendo
diversas perspectivas sobre la dinámica que debe tener la memoria e función de procesos judiciales a nivel nacional o en
instancias internacionales, el resarcimiento, monumentos a las víctimas, salud mental, etc. Esto plantea la necesidad de
establecer un diálogo sobre el tema que permita fortalecer las diferentes acciones que se realizan, asumiendo las
percepciones que tiene la población. Algunos esfuerzos ya se han concretado, pero aún falta un largo recorrido en un
contexto donde el miedo persiste, donde se ha intentado desvirtuar la memoria y donde el Estado ha tratado de
manipular la memoria para descargar sus responsabilidades frente al conflicto, las víctimas y sobre todo en su tarea de
acabar con las estructuras violentas que aún permanecen.

La memoria histórica se convierte en un compromiso de desterrar el olvido, de transmitir a los jóvenes y a futuras
generaciones lo que sucedió, para evitar que se vuelva a repetir convirtiéndose en la conciencia de nuestra sociedad. La
memoria permite contar lo que ocurrió, posibilitar sanar las heridas de un pasado violento, construye nuestra identidad
pero sobre todo, puede marcar el rumbo de nuestro futuro. Depende de nosotros como país, asumir la memoria como
eso, un proceso de liberación y construcción de un futuro común o bien, que la memoria sea el recuerdo de los violentos
que nos mantienen en el temor.

“Cuando el león encuentre quien escuche su historia, entonces la historia dejará de ser escrita por el cazador”
(proverbio de Kenia, citado por Vinyes).
mecanismos para generar cambios
En la Caja de Herramientas Comunitarias, nuestros autores hablan siempre sobre los diferentes caminos para mejorar
nuestras comunidades y sobre cómo realizar todas las tareas, grandes y pequeñas, que hacen que una organización
funcione y lo haga bien. Sin embargo, hablando en términos generales, ¿cómo funciona todo esto?, ¿cuáles son las
estrategias determinantes que funcionan para mejorar nuestras comunidades?, ¿por qué algunas organizaciones a nivel
comunitario decaen, mientras que otras llegan lejos y florecen?

A lo largo de toda la Caja de Herramientas ofrecemos sugerencias de lo que consideramos son métodos “apropiados”
para enfocar el trabajo comunitario. Algunas de estas sugerencias son explícitas, Otras ideas—nuestra convicción acerca
de la igualdad de todos los seres humanos, por ejemplo, o de la importancia del esfuerzo de la gente para mejorar sus
comunidades – no son temas de secciones especificas, sino el fundamento de lo que hacemos. Estos valores e ideas son
la base de todo nuestro trabajo en la Caja de Herramientas Comunitarias.

Una de estas ideas es la organización comunitaria – la noción de que la gente puede y debe reunirse para hablar sobre lo
que es importante, y después trabajar juntos para obtener el cambio en sus comunidades. Como esta idea es un hilo
conductor presente en el tejido de nuestro trabajo, nos gustaría usar este capítulo para hacerlo explícito y explorarlo
con mayor profundidad.

Así, en las próximas páginas (y en las próximas secciones) haremos justamente esto. En el resto de esta sección,
daremos una visión general de la organización comunitaria – qué es y cómo se hace. También daremos explicaciones
breves de las diferentes maneras de apreciar la organización comunitaria. A pesar de que las estrategias que
discutiremos tienen mucho en común, tal vez ayude separar y comparar los diferentes enfoques para poder analizar
nuestro trabajo más claramente.

¿QUÉ SIGNIFICA ORGANIZARSE PARA LOGRAR EL CAMBIO COMUNITARIO?


La organización comunitaria es el proceso por el cual la gente se agrupa para identificar problemas o metas comunes,
para movilizar recursos y, de otras formas, desarrollar e implementar estrategias para alcanzar los objetivos que quiere
lograr.

Como se puede ver, es una gran idea – es una manera de ver el trabajo que hacemos. Es por ello que incluye muchas de
las otras ideas mencionadas en la Caja de Herramientas. Por ejemplo, una organización comunitaria efectiva
generalmente incluirá:

Obtener un conocimiento de la comunidad. El primer paso clave es identificar la comunidad y qué es lo más importante
para sus residentes.
Generar y usar el poder. Hay varios tipos de poder y, dependiendo de la naturaleza de la organización y sus metas a
largo plazo, la organización tendrá (o necesitará) diferentes tipos de poder. Los diferentes tipos de poder incluyen:
Poder político o legislativo – por ejemplo, la organización podría trabajar para aprobar leyes que dificulten que los
jóvenes puedan adquirir alcohol o tabaco.
Poder del consumidor – la iniciativa podría organizar un boicoteo contra una organización cuyas políticas sean
cuestionables para la salud ambiental.
Poder normativo jurídico -- la iniciativa puede llevar a los tribunales a un propietario que no acate la ley.
Poder disociador – los empleados de una organización podrían hacer una huelga para demandar mejores condiciones de
trabajo.
Describir el asunto. Un aspecto crucial para organizar efectivamente es ser claro en lo que la gente considera importante
y lo que se piensa que debe hacerse al respecto.
Planificar acciones con un propósito. Planificar acciones es fundamental para la organización comunitaria.
Hacer que otros participen activamente. La organización comunitaria da resultados en parte porque la fortaleza que
existe está en la mayoría. La idea de que “no podemos hacerlo solos, juntos podemos lograr todo” es el pilar de una
organización comunitaria.
Generar y utilizar otros recursos. Siendo que la participación de muchos es el cimiento del esfuerzo de la organización
comunitaria, es necesario también que un grupo obtenga otros recursos. Estos recursos pueden incluir dinero en
efectivo, donaciones y otras formas de apoyo.
Comunicarse con la comunidad. Hay muchas maneras de transmitir un mensaje efectivamente y hacerle saber a toda la
comunidad lo que se está haciendo, por qué se está haciendo y por qué todos deberían participar.
Un punto importante que debemos recordar es que la organización comunitaria es fundamentalmente un proceso de
base. No se trata de un “experto” externo que diga a la comunidad en qué aspectos debe trabajar. Más bien, se trata de
que los miembros de la comunidad participen en algo y utilicen esa energía para crear el cambio. En suma, se trata de
empoderar a la gente para que mejore su vida, de la manera más efectiva, cualquiera que ésta sea.

Una lección fundamental para el organizador comunitario es que no se organiza a la gente para que haga algo que uno
cree necesario; por el contrario, se trata de descubrir qué es importante para ellos y de ayudarles a alcanzar esos
objetivos.
La organización comunitaria, bien hecha, provoca un cambio en la distribución del poder: se crea una base de poder
entre un amplio grupo de gente. Muchas veces, la organización comunitaria se lleva a cabo con aquellos a los que
tradicionalmente se les ha negado una voz o cuyas necesidades han sido ignoradas - los pobres, los sin techo, ciertas
minorías, etc.

¿POR QUÉ PARTICIPAR EN LA ORGANIZACIÓN COMUNITARIA?


Organizar a los miembros de una comunidad – cualquiera que sea la meta – tiene beneficios generales que ocurrirán si
el trabajo está bien hecho. Éstos incluyen:

Un mayor potencial para que ocurran los cambios que se quieren ver. La voz colectiva de mucha gente que trabaja en
conjunto en un problema es mucho más fuerte que una voz individual.
Empoderamiento. Hacer que la gente participe (especialmente aquellos que tradicionalmente no han tenido mucho
poder) en mejorar las condiciones que definen sus vidas puede incrementar el sentido de autoestima de la gente y de
sus capacidades, ayudándoles a llevar vidas más satisfactorias.
Mayor independencia entre los miembros de la comunidad. Organizar a la gente para originar un cambio ayuda a
mantener un nivel alto de control sobre su propio destino. En última instancia, esto reduce la cantidad de ayuda externa
que se necesitará.
Apoyo social cada vez mayor. Al integrar diversos grupos de gente que trabajan por un bien común, se tiene la
oportunidad de conversar y aprender con otros, a quienes de otro modo no se hubiera conocido. Tanto en lo profesional
como en lo social, la organización comunitaria ofrece a la gente una gran oportunidad de crecimiento y esparcimiento.
Mayor igualdad en la sociedad. Cuando la gente gana cierto control sobre las fuerzas que definen sus vidas, el equilibrio
de fuerzas en la comunidad cambia, extendiéndose de forma más amplia y distribuyéndose de forma más equitativa.
Esto, a su vez, cambia positivamente la situación de las personas con menor poder, contribuyendo así a una sociedad
más justa.
¿CUÁLES SON ALGUNAS ESTRATEGIAS EFECTIVAS PARA LA ORGANIZACIÓN COMUNITARIA?
Hay muchas y distintas maneras para que una comunidad dé lugar a los cambios que desea lograr. En la Caja de
Herramientas Comunitarias, las que más nos interesan son aquéllas en las que la gente se reúne para mejorar la vida en
sus comunidades. Esto ocurre de diferentes formas y por distintos motivos. Así, puede haber maneras ligeramente
diferentes de ver el proceso de organización. Las cuatro maneras que siguen se analizarán con más detalle en las
secciones subsiguientes de este capítulo.

Organización para el desarrollo local. Conocida también como desarrollo comunitario, el desarrollo local se centra en la
creación de lazos comunitarios por medio de mejorar el proceso mediante el cual se obtienen las cosas. Por ejemplo, se
enfatiza la idea de la capacidad comunitaria – la habilidad de la comunidad para resolver sus propios problemas al
aprender técnicas tales como la facilitación de grupo y el razonamiento crítico, los cuales son cruciales para el trabajo
comunitario – y de trabajar para lograr relaciones armoniosas entre la gente de diferentes razas, etnias y clases sociales.
Se centra en lo que opina y siente la gente. La idea de “ayudar a la gente a ayudarse a sí misma” es clave para este
concepto. Algunas organizaciones como el Cuerpo de Paz y Vista son buenos ejemplos de lo que queremos decir con el
desarrollo de una localidad.

Planificación social o cambio de políticas. Mientras que el desarrollo de una localidad se enfoca principalmente en el
proceso de trabajar en conjunto, la planificación social se enfoca en obtener resultados. Es decir, en resolver problemas
sociales específicos, como la falta de viviendas adecuadas o un índice de criminalidad muy alto. Ofrecer bienes y
servicios y evitar la duplicación de dichos servicios son objetivos importantes para este tipo de organización.A menudo
es creada por funcionarios comunitarios o planificadores, o surge como resultado de programas estatales o federales.

Debido a que es generada principalmente por estadísticas y otro tipo de datos, la planificación social puede ser
considerada más “científica” que el desarrollo local. Por ejemplo, un organizador puede indicar que “Los registros del
departamento de salud muestran que solamente 65% de los niños que entran al jardín de niños tienen todas las
vacunas; necesitamos un proyecto que asegure que nuestros niños reciban las vacunas que protegerán su salud”.

El uso de “expertos” podría considerarse una parte necesaria de este enfoque por la importancia que se les da a las
estadísticas y a otros tipos de información. Esto aplica más en este tipo de organización que en cualquier otra que
analizaremos más adelante.

Cuando la gente piensa en organización comunitaria, la idea que emerge es a menudo la del tercer tipo de organización,
Organizar para la acción social o apoyo de sistemas. Cuando pensamos en las manifestaciones en el Sur de los Estados
Unidos en los años 60 o en los activistas del SIDA mostrando simulacros de “muertes” en frente de la Casa Blanca en los
años 80; esto es a lo que nos referimos. La organización de acción social es muy contenciosa y el concepto de justicia
social es el ideal dominante.

En la organización de acción social, los miembros de un cierto grupo—a menudo los discriminados o que pertenecen a
un nivel económico bajo y por lo tanto tienen poca voz como individuos – se agrupan para demandar a la comunidad en
general mayores recursos o un trato equitativo.

Finalmente, el uso de coaliciones es muy popular y puede ser un método efectivo de organizar una comunidad para
ocasionar un cambio. Las coaliciones son grupos amplios que reúnen gente y organizaciones de entre toda la
comunidad, incluyendo muchos grupos que normalmente no trabajan en conjunto. Por ejemplo, una coalición para
incrementar la concienciación del SIDA en la comunidad, podría reunir a funcionarios del departamento de salud,
representantes de comunidades religiosas, gente joven, líderes de negocios y miembros de la comunidad GLBT (gay,
lesbianas, bisexuales y transexuales) -- grupos que en ciertas ocasiones no coinciden en ninguna parte.

El poder de una coalición deriva de la idea del poder de la mayoría – reunir gente heterogénea otorga el poder necesario
para efectuar los cambios que se desean.

Cuando se observan estas cuatro estrategias para la organización comunitaria, queda muy en claro que estos enfoques
no son completamente distintos entre sí. Un grupo que está más interesado en el proceso de desarrollo local obtendrá
en todo caso los resultados que desea y podría utilizar tácticas de acción social más enérgicas para lograr esos
resultados. Y desde luego, una coalición puede decidir utilizar cualquiera (o muy probablemente todas) de las otras tres
tácticas en algún momento de su vida como coalición.

Sin embargo, nuestra esperanza es que al separar estas ideas – aunque esta separación sea algo teórica—podamos
ayudar a los organizadores a pensar sistemáticamente en los fines deseados y los métodos que los llevarán a obtenerlos,
así como a organizar el trabajo de acuerdo a sus valores.

¿CÓMO PROVOCAR UN CAMBIO A TRAVÉS DE LA ORGANIZACIÓN COMUNITARIA?


La organización comunitaria puede hacerse de diferentes maneras; cómo lo haga una iniciativa particular dependerá de
dónde esté trabajando y cuáles sean sus objetivos específicos. Se pueden encontrar más consejos prácticos de “cómo
hacerlo” en cada una de las secciones de estrategia específica que siguen a ésta.

No obstante, algunas de las ideas básicas son prácticamente las mismas, sin importar cuáles sean los objetivos finales.
Lo que sigue entonces, es simplemente una visión general para que se pueda comenzar a considerar lo básico.

Ante todo, y obviamente, se necesita que la gente quiera participar en los esfuerzos de la comunidad. Esta es la parte
más importante de la organización comunitaria. Se puede lograr de diferentes maneras – desde conversaciones
informales e ir de puerta en puerta hasta usar métodos más formales de reclutamiento.
Llamar a la puerta es una táctica clásica de organización comunitaria que los activistas comunitarios utilizan
habitualmente. Ir de puerta en puerta en el área de interés con una presentación breve como la siguiente, puede lograr
despertar el interés inicial.

"Hola, soy ____ y trabajo con ___. Estamos preguntando a la gente del vecindario cómo podemos mejorar la comunidad.
¿Estaría dispuesto a darme unos minutos para conversar sobre lo que podría cambiarse o revisarse?"
Es necesario ser cuidadoso con esto. Puede que algunos miembros del grupo no les guste ir de puerta en puerta para
difundir información. Puede que no estén convencidos de la seguridad del vecindario que estén visitando. También
podría ser ilegal que la organización se comunique con miembros de la comunidad con visitas de este tipo. Por lo tanto,
¡antes de comenzar su campaña, verifique si sus miembros se sienten cómodos con esta idea y examine las leyes locales
para asegurarse que una campaña de puerta en puerta es segura y legal!

Luego, de los comentarios y sugerencias que usted escuche de los miembros de la comunidad, se necesita identificar los
temas que parecen ser de mayor preocupación. Tres preguntas son especialmente importantes de considerar cuando se
decide tratar un problema.
¿Es lo suficientemente importante como para que la gente quiera tomar acción al respecto?
¿Es específico? Por ejemplo, la violencia puede ser un problema – ¿pero qué clase de violencia es la que le preocupa a la
gente?, ¿la violencia doméstica?, ¿la violencia en escuelas? ¿los atracos cuando oscurece?
¿Puede hacerse algo para incidir sobre el problema en un periodo de tiempo razonable? Tal vez no se pueda hacer
mucho localmente para cambiar el efecto invernadero global, pero se puede hacer mucho para fomentar la
conservación de energía y el uso de técnicas de construcción y fuentes de energía respetuosos del medio ambiente.
Entonces, las personas que deseen hacer algo sobre el problema deben redefinirlo como una meta. Esto le da a la gente
algo positivo para esforzarse por conseguir y los anima a crear una comunidad en vez de simplemente eliminar algo
molesto o peligroso. No solamente hace que trabajar en el tema sea más atractivo, sino que también prepara a la gente
para continuar el proceso de creación de una comunidad en el futuro.
ACUERDOS DE PAZ
QUE SON ACUERDOS DE PAZ
Los Acuerdos de Paz son una docena de acuerdos que fueron suscritos por el Gobierno de la República de Guatemala y
la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca -URNG-, entre 1991 y 1996, para alcanzar soluciones pacíficas a los
principales problemas que generó el Conflicto Armado Interno (García, s.f., p. 1).
En palabras más simples, son los acuerdos que pusieron fin a la guerra y decretaron la paz entre el Ejército de
Guatemala y la denominada Guerrilla, un conflicto que azotó al país durante más de tres décadas. La firma del acuerdo
final y definitivo se llevó a cabo el 29 de diciembre de 1996 en el Palacio Nacional de la Cultura. El enfrentamiento
empezó en 1960 y dejó un saldo de 250 000 entre muertos y desaparecidos (Comisión para el Esclarecimiento Histórico,
s.f., p. 17). Un informe divulgado en 1998 por el sacerdote Juan José Gerardi Conedera determinó que más del 90 por
ciento de las masacres que se registraron en la guerra y que dejaron miles de muertos fueron cometidas por el Ejército
de Guatemala (El informe REHMI, s.f.) .
QUE ACUERDOS DE PAZ EXISTEN

No.
Nombre del acuerdo
Lugar y fecha de suscripción
1.
Acuerdo marco sobre democratización para la búsqueda de la paz por
medios políticos (Acuerdo de Querétaro)
Querétaro (México), 25 de julio de 1991
2.
Acuerdo global sobre derechos humanos
México, D.F. (México), 29 de marzo de 1994
3.
Acuerdo para el reasentamiento de las poblaciones desarraigadas por el
enfrentamiento armado
Oslo (Noruega), 17 de junio de 1994
4.
Acuerdo sobre el establecimiento de la Comisión para el esclarecimiento histórico de las violaciones a los derechos
humanos y los hechos de violencia que han causado sufrimientos a la población guatemalteca
Oslo (Noruega), 23 de junio de 1994
5.
Acuerdo sobre identidad y derechos de los pueblos indígenas
México, D.F. (México), 31 de marzo de 1995
6.
Acuerdo sobre aspectos socioeconómicos y situación agraria
México, D.F. (México), 6 de mayo de 1996
7.
Acuerdo sobre fortalecimiento del poder civil y función del Ejército en una sociedad democrática
México, D.F. (México), 19 de septiembre de 1996
8.
Acuerdo sobre el definitivo cese al fuego
Oslo (Noruega), 4 de diciembre de 1996
9.
Acuerdo sobre reformas constitucionales y régimen electoral
Estocolmo (Suecia), 7 de diciembre de 1996
10.
Acuerdo sobre bases para la incorporación de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca a la legalidad
Madrid (España), 12 de diciembre de 1996
11
Acuerdo sobre el cronograma para la implementación, cumplimiento y verificaciónde los acuerdos de paz
Guatemala (Guatemala), 29 de diciembre de 1996
12
Acuerdo de paz firme y duradera
Guatemala(Guatemala), 29 de diciembre de 1996

OBJETO DE CADA ACUERDO DE PAZ

1. Acuerdo marco sobre democratización para la búsqueda de la paz por medios políticos (Querétaro, México. 25 de
julio de 1991).
El Acuerdo marco sobre democratización para la búsqueda de la
paz por medios políticos o Acuerdo de Querétaro fue el primero
de los doce Acuerdos de Paz suscritos por el Gobierno de la
República de Guatemala y la Unidad Revolucionaria Nacional
Guatemalteca (URNG), para alcanzar soluciones pacíficas a los
principales problemas que generaron el Conflicto Armado
Interno (García, s.f., p. 1). Este enfrentamiento duró más de
treinta años y dejó un saldo en muertos y desaparecidos que
supera las 200 000 personas (Comisión para el Esclarecimiento
Histórico, s.f., p. 17).
La importancia del Acuerdo de Querétaro radica en que
contiene una declaración de principios democráticos que
expresan un tipo de democracia aceptable para el Gobierno y la
URNG (Aguilera, 2005, p. 12). Según el Perfil de Gobernabilidad
de Guatemala (2005, p. 132), este documento sirvió de marco general o de base para la negociación de los demás
Acuerdos de Paz.

2. Acuerdo global sobre derechos humanos (México, D.F., 29 de marzo de 1994).

El Acuerdo global sobre derechos humanos (AGDH) fue el segundo de los doce Acuerdos de Paz suscritos por el
Gobierno de la República de Guatemala y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), para alcanzar
soluciones pacíficas a los principales problemas que generaron el Conflicto Armado Interno (García, s.f., p. 1). Este
enfrentamiento duró más de treinta años y dejó un saldo en muertos y desaparecidos que supera las 200 000 personas
(Comisión para el Esclarecimiento Histórico, s.f., p. 17).

El Acuerdo global sobre derechos humanos se firmó el 29 de marzo de 1994, en México, D.F., y forma parte del Acuerdo
de paz firme y duradera (APFD), el cual concluyó el proceso de negociaciones de paz que duró alrededor de una década
y fue suscrito el 29 de diciembre de 1996 (García, s.f., p. 1).

En el Acuerdo global sobre derechos humanos, el Gobierno y la URNG reconocen la importancia de las instituciones y
entidades nacionales dedicadas a la protección y promoción de los derechos humanos, así como la conveniencia de
fortalecer y consolidarlas. En consecuencia, acuerdan que el Gobierno debe (“Acuerdo global”, 1997, p. 222-232):

3. Acuerdo para el reasentamiento de las poblaciones desarraigadas por el enfrentamiento armado (Oslo, Noruega, 17
de junio de 1994).

El Acuerdo para el reasentamiento de las poblaciones desarraigadas por el enfrentamiento armado -también conocido
como ARPD- fue el tercero de los doce Acuerdos de Paz suscritos por elGobierno de la República de Guatemala y la
Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca -URNG-, para alcanzar
soluciones pacíficas a los principales problemas que generaron el Conflicto
Armado Interno(García, s.f., p. 1). Este enfrentamiento duró más de treinta
años y dejó un saldo en muertos y desaparecidos que supera las 200 000
personas (Comisión para el Esclarecimiento Histórico, s.f., p. 17). El Acuerdo
para el reasentamiento de las poblaciones desarraigadas por el
enfrentamiento armado se firmó el 17 de junio de 1994, en Oslo, la capital
de Noruega, y forma parte del Acuerdo de Paz Firme y Duradera -APFD-, el
cual concluyó el proceso de negociaciones de paz que duró alrededor de
una década y fue suscrito el 29 de diciembre de 1996 (García, s.f., p. 1).

4. Acuerdo sobre el Establecimiento de la Comisión Para el


Esclarecimiento Histórico de las violaciones de los derechos humanos y los
hechos de violencia que han causado sufrimientos a la población
guatemalteca (Oslo, Noruega 23, de junio de 1994).

Es obligación del gobierno y un derecho de todos velar por nuestra seguridad y tener en cuenta las victimas que
desgraciadamente tiene que ser un medio para fomentar una cultura y respeto.

5. Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas - México, D.F. (México), 31 de marzo de 1995

El Acuerdo Sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas -AIDPI- fue el quinto de los doce Acuerdos de Paz
suscritos por el Gobierno de la República de Guatemala y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), para
alcanzar soluciones pacíficas alConflicto Armado Interno (García, s.f., p. 1). Este enfrentamiento duró más de treinta
años y dejó un saldo en muertos y desaparecidos que supera las 250 000 personas (Comisión para el Esclarecimiento
Histórico, s.f., p. 17).
El Acuerdo sobre identidad y derechos de los pueblos indígenas fue firmado el 31 de marzo de 1995, en México, D. F., y
forma parte delAcuerdo de Paz Firme y Duradera (APFD), el cual concluyó el proceso de negociaciones de paz que duró
alrededor de una década y fue suscrito el 29 de diciembre de 1996 (Procuraduría de los Derechos Humanos, 2001).
De acuerdo con Condore (2007, p. 48), el Acuerdo sobre identidad y derechos de los pueblos indígenas es el acuerdo
que ha motivado mas reacciones de rechazo –tanto en la sociedad civil y política, como en las esferas de gobierno–, tal
como lo evidencia la negativa de población guatemalteca a aprobar las propuestas de reformas a la Constitución Política
de la República de Guatemala durante la Consulta Popular de 1999.

6. Acuerdo sobre Aspectos Socioeconómicos y Situaciones Agrarias (México, D.F. 6 de mayo de 1996). La disponibilidad y
la solidaridad de los guatemaltecos son basadas en el desarrollo para un bien común que busca la unidad y justicia para
demandas de la población y para lograrlo se necesita el dialogo para llegar a un acuerdo de paz social para una solución
de necesidades. Y más que todo dar a conocer los privilegios y beneficios para el desarrollo del país.

7. Acuerdo sobre Fortalecimiento del poder Civil y Función del Ejercito en una Sociedad Democrática (México, D.F. 19 de
septiembre de 1996). Es esencial que los ciudadanos del país se sometan a la participación que hace posible el
crecimiento económico de todos los sectores y dirigirse a una fuente de inversiones y proveedores públicos con servicios
para un bien común para la unidad revolucionaria del país, con sistemas de justicia la cual la conforma el organismo
legislativo, ejecutivo y judicial.

8. Acuerdo sobre el Definitivo Case al Fuego (Oslo, Noruega 4 de diciembre de 1996).


Con la participación de todos los guatemaltecos y un sistema democrático que asegure la conciliación y la equidad
socioeconómica de una nación pluricultural, multiétnica y multilingüe. El desplazamiento y la concentración del ejército
de Guatemala ubicando en ciertas posiciones estratégicas fortaleciendo la seguridad.

9. Acuerdo sobre Reformas Constitucionales y régimen Electoral (Estocolmo, Suecia 7 de diciembre de 1996).
Es todo aquello que nos ayuda a estar dentro de las reglas de plena convivencia democrática de estricto respeto a los
derechos del pueblo. Respetar y promover idiomas de lenguas mayas, y el fortalecimiento la seguridad.

10. Acuerdo sobre bases para la Incorporación de la unidad Revolucionaria Nacional Guatemala a la Legalidad (Madrid,
España 12 de diciembre de 1996).
Este es un acuerdo que se basa en la seguridad y el factor de interés cuando el pueblo tiene un objetivo de compromiso
de un sistema democrático sin exclusiones, también se cuentan con servicios a largo plazo y asegurar la igualdad de
condiciones culturales, sociales y económicas.

11. Acuerdo sobre el Cronograma para la Implementación, cumplimiento y verificación de los Acuerdos de Paz
(Guatemala 29 de diciembre de 1996). Se implementa una agenda de los acuerdos de paz la supervisión de los mismos.
Como consiguiente se busca soluciones y desarrollo de los guatemaltecos y un sistema de justicia que resuelva
educación, salud y seguridad ciudadana.

12. Acuerdo de Paz Firme y Duradera (Guatemala 29 de diciembre de 1996).Como resultado se logre una política en la
cual los problemas se resuelvan con dialogo y no con enfrentamiento y un poco de tolerancia ente los guatemaltecos
valorar el esfuerzo se hace a un cese de violencia. El Acuerdo de Paz Firme y Duradera fue el último de los Acuerdos de
Paz suscritos por el Gobierno de la República de Guatemala y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca -URNG- el
29 de diciembre de 1996 (García, s.f., p. 1), dando fin oficialmente al Conflicto Armado Interno. Este documento integra
todos los acuerdos suscritos a partir del Acuerdo marco sobre democratización para la búsqueda de la paz por medios
políticos, para alcanzar soluciones pacíficas a los principales problemas que generó la guerra civil en el país
centroamericano (Condore, 2007, p. 40). El enfrentamiento duró 36 años y dejó un saldo en muertos y desaparecidos
que supera las 250 000 personas (Comisión para el Esclarecimiento Histórico, s.f., p. 17).

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