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Victoria Mastache Peláez

Universidad La Salle de Cuernavaca


Maestría en Psicoterapia Dinámica
Trastornos del Carácter y Psicosomáticos
Profesor: Mtro. Carlos F. Soto Chico

ANÁLISIS DE LA PELÍCULA “RAW”


El canibalismo podría llamarse fácilmente “pecado capital”, pues es uno de los temas que
mayor impacto y quizá menos aceptación tenga en lo considerado “normal” pues pone
de manifiesto que el “hambre” va más allá de una necesidad fisiológica, sino que aparece
como una ruta de descarga, por lo que requiere de una explicación psicológica, o más
aún, psicodinámica, que tendrá cabida respecto del caso Justine, estelar de la película
RAW.
Tomando para el presente trabajo una guía para una clave psicodinámica, encontramos
que, como punto número uno debemos explicar el conflicto; pero ¿es válido hablar de
conflicto psicológico en este caso?; la película da cuenta de que Justine creció en un
ambiente restrictivo, prohibitivo y lleno de tabúes, lo que sin duda tuvo que haber dejado
conflictos respecto del placer y la culpa, poniendo de manifiesto un conflicto superyoíco;
pero, pese a que la joven presenta cierta lucha contra sus impulsos, no aparecen actos
de flagelación o castigo; por lo tanto, me parece que es posible retomar aquí el hecho de
que Fonagy (1993) establece una diferencia entre las patologías que tienen como base
el conflicto psíquico, de las que presentan un déficit en la mentalización, a este último
grupo pertenece el caso que nos ocupa.
La mentalización puede entenderse como la capacidad de entender los estados mentales
que subyacen al comportamiento propio y ajeno; cuando la mentalización falla, el único
escenario posible es el cuerpo; de esta manera podemos entender como frente al hecho
prohibido de comer carne, y no sólo eso, sino comer carne cruda, el cuerpo de Justine,
responde con un eccema crónico. Recordemos que para desarrollar la mentalización se
requiere de crecer en un contexto de relaciones interpersonales que respondan de
manera benigna a las necesidades del niño; Justine en cambio, parece haber vivido en
un ambiente en donde la prohibición, la mentira y las pautas rígidas de comportamiento
estaban por encima de la libertad, individuación y hasta de los propios deseos por
mínimos que estos fueran, dando pie a que la joven no aprendiera a reconocerlos y a
reconocerse, de ahí, que frente al despertar sexual se traspusiera la voracidad.
Hablamos pues de un problema evolutivo, rememorando una frase en las obras
completas de Freud (1938), “donde ello era, yo debo devenir”, podemos advertir que en
esta lógica de pensamiento se transforma en, “donde impulso es, mentalización requiere
devenir”; si sostenemos la hipótesis de que Justine no logra mentalizar, debemos
atrevernos a pensar que, en su historia de vida hubo emociones intensas y conflictivas
que no fueron correctamente sostenidas; se aprecia que su hermana y madre son
caníbales, por lo que es posible pensar que, de inicio Justine fue criada bajo el temor de
la madre respecto de sí misma, llevándola a generar un apego inseguro, que no le
permitió separa del todo las vivencias internas de las externas. Ahora se pone sobre la
mesa el carácter genealógico del canibalismo en la familia de Justine, lo que puede estar
relacionado con la experiencia de comer en sí, misma que ha sido experimentada con
angustia y temor al abandono, soledad, sensación de muerte, de forma que el acto en sí,
quedo investido por significados emocionales y relacionales, comer al otro para tener al
otro; la voracidad de Justine se vuelven una representación de sus traumas internos, los
que le propiciaron una estructura específica, la estructura psicosomática, caracterizada
por un nivel de mentalización, tipos de fijaciones y predominio de angustias anobjetales
(Zonis 2016).
Si entendemos la estructura psicosomática como la decactización del cuerpo y asumimos
que existe una denegación de los representantes psíquicos, entendemos porqué para
Justine, el vínculo con los otros se encuentra carente de afectos; ella no parece vincularse
con nadie, ni sufrir por nadie; no habla de su problema con angustia ni parece generar
una red de apoyo que le permita siquiera pensar en buscar ayuda; ella es impulso, es
acto que hasta el momento había estado sobre-adaptada y sostenida por una aparente
inteligencia que la separaba de su realidad psíquica, de forma que cuando el bocado de
carne la puso en contacto con las sensaciones y los deseos, no encontró freno o
raciocinio que le permitieran parar, pues se encontró en un ambiente caótico, sin figuras
de autoridad, sin una realidad externa a la que debiera sobre-adaptarse.

REFERENCIAS:

1. Coderch, J. (1980) Psiquiatría dinámica. Argentina: Herder.

4. Freud, S. (1915) Pulsión y destinos de pulsión. Argentina: Amorrortu.

5. Zonis Zukerfeld, Psicosomática Hoy. Asociación Internacional Para el Estudio y


Desarrollo de la Mentalización [en linea] 2016, 1 [Fecha de consulta: 18 de abril de 2018]
Disponible en:
https://revistamentalizacion.com/ultimonumero/abril2016/zonis_zukerfeld.pdf