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Espacio de mujeres en salud sexual y reproductiva en villa hidalgo

1. Objetivo general:

Conformar un grupo de mujeres del barrio de Villa Hidalgo que organicen y lleven adelante
la tarea de promoción de derechos sexuales y reproductivos dentro del territorio en el que
viven con el propósito de concientizar sobre la importancia del cuidado del cuerpo y el
goce de la sexualidad de forma segura con una perspectiva de género y de derechos
humanos en mujeres adultas residentes de la localidad de Villa Hidalgo.

1.2.Objetivos específicos

CONCIENTIZAR sobre derechos sexuales y reproductivos.

Promover el autoconocimiento del cuerpo y autoanálisis de las prácticas sexuales

Formar en formas de prevención de enfermedades de transmisión sexual y diferentes


métodos anticonceptivos desde una perspectiva de derechos culturales y de género.

Articular con el sistema de salud público para mejorar el acceso a la salud de mujeres
adultas. Commented [1]:
Faltaría algún objetivo especifico que de cuenta de procesos
colectivos generados desde las mujeres. Tambien alguno que
1.3 Estrategias: haga referencia a la identificación y evlauación del espacio
físico por ejemplo.

Dar a conocer el proyecto en la Localidad de Villa Hidalgo para poder invitar a todas las
mujeres de la comunidad interesadas en participar.

Organizar encuentros semanales a modo de talleres de formación para las mujeres


interesadas en la tarea. A través de esta modalidad de encuentros fomentaremos la
comunicación, confianza y aprendizaje colectivo del grupo de mujeres que luego
promocionará los derechos sexuales y reproductivos en el barrio. Estos talleres serán
pensados desde las didácticas que proponen la educación popular.

Cada uno de los talleres será organizado por un voluntario que ocupe la función de
“tallerista” diagramando actividades y coordinando y un docente o profesional
especializado que cumpla con la función de dictar los contenidos.
2. Justificación

Nuestro proyecto intentará responder a una serie de problemáticas que hemos identificado
en este contexto:

- Histórica desigualdad de las mujeres dentro de una sociedad patriarcal que en su


gran mayoría ubica a la sexualidad femenina como instrumento de satisfacción
sexual de los hombres. Esto ha expropiado a las mujeres del conocimiento de su
propio cuerpo y por ende el cuidado del mismo.

- Marginalidad derivada de la falta de recursos socioeconómicos que caracteriza al


asentamiento en el que trabajaremos respecto a otras zonas del mismo partido. Esto
ha provocado que sus habitantes queden excluidos en gran parte de las políticas
nacionales, provinciales o municipales que no llegan a estas poblaciones.

- Marginalidad específica de las mujeres adultas que en su mayoría carecen o han


abandonado vínculos institucionales de todo tipo, educativos por su edad y sociales
o laborales por estar relegadas a las tareas de cuidado.

3. Inscripción dentro de las normativas nacionales e internacionales

El proyecto aquí presentado tiene que ver con un posicionamiento ideológico y político que
entiende la salud desde una perspectiva integral y central en la humanidad. Lejos de
considerar la salud sexual y reproductiva como un punto más dentro de la salud general
consideramos que al hablar de sexualidad humana salen a la luz diversas problemáticas
históricamente silenciadas en nuestra sociedad como: la inequidad de género y la de clase,
el poder patriarcal, el poder médico, la sexualidad como fuente de placer independiente de
sus consecuencias procreativas, los derechos de las minorías sexuales, la maternidad
libremente elegida o el derecho al aborto.

Este proyecto surge de un relativamente reciente cambio de paradigma que deviene en una
apertura legal del marco regulatorio internacional, regional y nacional donde se visibiliza
la necesidad de intervención sobre las poblaciones más vulnerables para informar sobre
adelantos científicos y tecnológicos que nos lleven a experimentar la mejor calidad en la
salud sexual y reproductiva.
A partir de este cambio de paradigma, la Salud Sexual y Reproductiva adquiere gran
importancia y se conceptualiza como un derecho humano donde los estados deben asegurar
a hombres y mujeres una vida reproductiva sana y libre de riesgos, así como una sexualidad
placentera y responsable. Sin embargo en el caso de estas últimas, es decisivo debido a la
incidencia que sus funciones y su potencial reproductivos tienen en sus proyectos de vida y
en las enfermedades que padecen.

Desde este ángulo, nuestro proyecto debe contemplar y combinar estrategias en pos de los
objetivos planteados siempre teniendo como guía la convergencia de derechos humanos, de
género y políticas inclusivas del acceso a la salud.

De acuerdo con la definición adoptada en la década pasada, la salud sexual y reproductiva


es “un estado general de bienestar fisco, mental y social y no la mera ausencia de
enfermedades o dolencias en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo,
sus funciones y procesos. En consecuencia, la salud reproductiva entraña la capacidad de
disfrutar de una vida sexual sin riesgos, y de procrear y la libertad para decidir hacerlo o no
hacerlo, cuando y con qué frecuencia”. En forma complementaria, la salud sexual incluye la
posibilidad de disfrutar de relaciones sexuales mutuamente satisfactorias, libre de abuso,
coerción o acoso sexual y en condiciones de seguridad frente a enfermedades de
transmisión sexual.

Desde fines de la década del ‘80 y durante los ‘90 diversas conferencias mundiales
organizadas por las Naciones Unidas han desarrollado programas de acción que incluyen
entre sus recomendaciones la necesidad de los gobiernos de salvaguardar la salud y los
derechos reproductivos de mujeres y hombres. Entre ellas podemos destacar: La
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación de la Mujer del
año 1979 y que en el país tiene rango constitucional desde la reforma de 1994. En su
artículo 12, regula el derecho de acceder a los servicios de salud, “Inclusive a los que se
refieren a la planificación familiar” y los de la atención del embarazo, parto y posparto.

En rigor, desde la reforma constitucional de 1994 – que otorgó jerarquía constitucional a


diversos instrumentos internacionales, por ejemplo, la CEDAW- no existía impedimento
legal alguno de la República Argentina para ejercer los derechos sexuales y reproductivos
reconocidos internacionalmente. Sin embargo, hasta el 2003 la falta de políticas públicas
que garantizaran el acceso de los ciudadanos a los programas de Salud Reproductiva en el
orden nacional constituyó el principal obstáculo para el ejercicio de los derechos vigentes.

En el marco regional se destaca la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y


erradicar la Violencia contra la Mujer, aprobada por la Asamblea General de la
Organización de Estados Americanos en 1994 (Belem Do Pará)

Desde el punto de vista nacional se destaca la sanción de la ley 25.673 de creación del
programa nacional de salud sexual y procreación responsable en donde resaltamos los
principales objetivos en los cuales se apoya nuestro proyecto:

-Alcanzar para la población el nivel más elevado de salud sexual y procreación responsable
con el fin de que pueda adoptar decisiones libres de discriminación, coacciones o violencia.
-Prevenir embarazos no deseados.
-Contribuir a la prevención de enfermedades de transmisión sexual y de vih/sida.
-Garantizar a toda la población el acceso a la información de servicios referidos a la salud
sexual y procreación responsable.
-Potenciar la participación femenina en la toma de decisiones relativas a su salud sexual y
procreación responsable.

Además de la a Ley 26.485 (2009) de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y


Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones
interpersonales, que cumple con los estándares internacionales de la CEDAW y de la
Convención de Belem do Pará, 1994.

A partir de la mencionada legislación vigente en nuestro país a partir de leyes nacionales y


tratados internacionales surge el interés por la intervención concreta en el territorio
acercando a las mujeres los derechos que la normativa propone para promover la decisión
autónoma de las mujeres.

2.1 Situacional

Todo lo antes dicho decanta en ubicar a los Estados como garantes por excelencia y
jurídicamente responsables de la salud sexual y reproductiva de las personas.
Esto contrasta con una situación regional que históricamente ha fundamentado todas sus
políticas respecto a la salud desde una ideología neoliberal de reducir el rol del estado en el
financiamiento y la provisión de la atención de la salud.

A pesar de la perspectiva innovadora e inclusiva de los tratados internacionales y nuevas


leyes al respecto sabemos en la práctica hay claras evidencias que existe una importante
brecha entre la retórica y la realidad de la prestación de servicios en lo que respecta a la
salud sexual y reproductiva.

Es cierto también que la Ley Nacional Nº 25.673 significó un adelanto efectivo en la


consecución del respeto a los derechos humanos de las personas en materia de salud sexual
y reproductiva sin embargo se siguen rastreando inequidades y problemáticas concretas
para su aplicación. Por ejemplo, si bien fue sancionada como ley nacional recientemente, la
cuestión sobre educación sexual ha sido motivo de fuertes debates y hasta el momento son
muy pocas las provincias que cuentan con una ley que promueva la educación sexual en
todos los niveles de la enseñanza. Otro de los temas conflictivos es el de la distribución de
anticonceptivos, que aunque la ley de salud sexual y procreación responsable asegura su
provisión y gratuidad, existen serias dificultades para su provisión en los distintos efectores
públicos.

Pero creemos que, dejando de lado las falencias de las cuales debe encargarse el Estado que
exceden las posibilidades de nuestro proyecto, existe toda una gran problemática tan
importante como la anterior que deriva del desconocimiento y falta de información sobre
derechos sexuales y reproductivos de las mujeres que dificultan el acceso de las mismas al
sistema de salud y por ende al ejercicio de sus plenos derechos.

Por otra parte, creemos que el sistema de salud público es sólo una de las patas que
garantiza el ejercicio de los derechos, la otra tiene que ver con los actores. Desde esta
perspectiva entendemos a las mujeres como sujetos de derecho que cotidianamente toman
sus propias decisiones respecto sus prácticas y sus cuerpos.

Es así, que descartamos la noción de mujeres como simples “agentes” reducidos a


movimientos mecánicos y predecibles depositarios de políticas sociales. Todo lo contrario,
aquí creemos que los actores sociales son los principales motores del cambio y por ende
capaces de construir sus propios saberes y hacer valer sus derechos.
Es por esto que reconocemos que en gran parte son los actores locales los que influyen de
manera decisiva en la promoción e información sobre la salud sexual y el acceso de la
comunidad al sistema de salud.

Sin embargo, sabemos también que las mujeres y en particular las provenientes de los
sectores más empobrecidos de nuestro país han sido históricamente excluidas de los
derechos y expropiadas de sus saberes.

A lo largo de la historia se ha discriminado a las mujeres simbólicamente a través de


estereotipos altamente ligados a su sexualidad y potencial reproductivos. En gran parte, esto
ha sido producto de la consolidación a nivel global del modelo médico-científico
hegemónico. Este ha impuesto un modelo en el cual, estas mujeres sujetas de derecho de las
que hablamos, han sido entendidas en términos de “pacientes” asignando un lugar de
pasividad y subordinadas a la autoridad médica. A su vez, este modelo hegemónico (y
patriarcal) ha pisoteado los saberes de las mujeres y les ha negado el acceso real a los
derechos mencionados en el apartado anterior basándose en estereotipos construidos a
través de la mirada biologisista y la pretensión científica y a histórica de la medicina.

Entendiendo esta dimensión simbólica de la discriminación y el poder real estratégico de


los actores sociales en el territorio es que planteamos la necesidad ineludible de intervenir
con este proyecto para que, a través de la información y promoción de los derechos
sexuales y reproductivos, podamos mejorar el ejercicio de los derechos de las mujeres a la
salud sexual y reproductiva.

4. Análisis micro

Nuestro proyecto se sitúa en la localidad de Villa Hidalgo, uno de los asentamientos


ubicados en el área reconquista perteneciente al partido de San Martín.

Los talleres que se inscriben dentro de nuestro proyecto se realizarán dentro de un centro
comunitario que está ubicado en el barrio de Villa Hidalgo llamado “Villa Hidalgo se
levanta”, que prestará el espacio físico necesario para los encuentros semanales. Este centro
comunitario se encuentra en funcionamiento desde la década del 2000. Militantes del FOL-
Frente de organizaciones en lucha conjuntamente con residentes del barrio, llevan adelante
las tareas cotidianas que permiten el funcionamiento diario del lugar.
Las personan que allí se desempeñan tienen el objetivo de realizar diversas actividades
comunitarias en el territorio entre las principales se encuentran: el comedor infantil y la
organización de cooperativas de trabajo.

A través de los años, se ha establecido un grupo estable de participantes del centro


comunitario, en su amplia mayoría mujeres adultas.

El objetivo principal de esta organización es promover el empoderamiento de los residentes


del barrio que viven en situación de suma precariedad promoviendo derechos a una vida
digna de todo ser humano, los derechos del trabajador/a y del niño/a.

A partir del movimiento social de mujeres y de las problemáticas de violencia de género y


acceso a la salud de las mismas mujeres participantes del centro comunitario se ha puesto
en la agenda del centro la capacitación en cuestiones de género y derechos sexuales y
reproductivos abierta a todas las mujeres de la comunidad, como una de las principales
prioridades a desarrollarse en los próximos años.

Durante los años 2012 y 2013 se había conformado un espacio de mujeres en el cual se
discutían nociones básicas de las teorías de género y se organizaban colectivamente para ir
a los encuentros de mujeres. Se organizaban a modo de reuniones semanales lideradas por
una psicóloga que en ese entonces era voluntaria del centro. A fines del 2013 este espacio
se disuelve y a partir de entonces los intentos por generar nuevos espacios o replicar los
anteriores fueron truncos. Sin embargo, las mujeres del barrio se siguen organizando año a
año para ir a los encuentros nacionales de mujeres.

A pesar del interés generado desde las propias participantes de la organización en


cuestiones de género, no pudimos relevar ningún proyecto o antecedente específico en
temas de salud sexual y reproductiva.

De aquí que surge la posibilidad de situar nuestro proyecto dentro de este establecimiento
que se presenta con una clara intención de trabajar la temática en el barrio.

5. Análisis de viabilidad del proyecto. Commented [2]:


Te pediría que arriesgues un análisis de este FODA.
Falta cronograma y estamos
(Utilización del análisis FODA)
En base a este cuadro, hemos detectado ciertas amenazas y debilidades a las que nos
podemos adelantar y proponer diversas estrategias en caso de que sobre la ejecución se nos
planteen esos escenarios.

Con respecto a la debilidad N1: “No remuneración de los voluntarios”

Articular con la Secretaría de Extensión universitaria de la UNSAM para que el proyecto


sea reconocido por la institución y por ende el trabajo en el mismo otorgue alguna
recompensa simbólica como puede ser que el trabajo realizado sea acreditado como horas
de investigación con lo cual los estudiantes puedan capitalizar el trabajo realizado como
créditos y experiencia en sus carreras.

Con respecto a la debilidad N2: “No remuneración de las mujeres que llevarán adelante el
trabajo de promoción posteriormente”
De la misma manera que el punto anterior, una vez finalizado nuestro proyecto se puede
articular con diversas instituciones como pueden ser también la UNSAM y las salitas
barriales para que este proyecto funcione como antecedente de capacitación en la temática
y pueda significarles a estas mujeres a las cuales está dirigido nuestro proyecto, un
antecedentes con el cual puedan presentarse a puestos laborales ya sí con recursos rentados.

Con respecto a las amenazas:

Amenaza N1: “Rechazo de la población a trabajar la temática”

La estrategia propuesta a subsanar este posible escenario puede ser una fuerte campaña
inicial donde se haga hincapié en visibilizar la problemática y presentar la propuesta la cual
está dirigida a crear la demanda en la población.

Amenaza N2: “Retraimiento del Estado que pueda significar la pérdida de recursos” y N4:
“Competencia con otros proyectos por los recursos financieros”

En este caso, creemos que a pesar del desfinanciamiento es viable la consecución de los
objetivos principales de nuestro proyecto ya que no necesita de gran financiamiento. Este
posible escenario se puede subsanar presentando nuestro proyecto en diversas instituciones,
organizaciones y actores sociales de la zona con recursos para minimizar las posibilidades
de desfinanciación.

Amenaza N3: “Precariedad del territorio”

El centro comunitario en el cual proponemos llevar adelante nuestro proyecto se encuentra


en la parte más “baja” del asentamiento (geográficamente hablando) con lo cual son
frecuentes las inundaciones. Sin embargo, no todo el asentamiento está en iguales
condiciones. Con lo cual este tipo de imprevistos puede subsanarse con una buena
organización de los espacios. En este sentido, se puede pedir colaboración a otras
organizaciones sociales de la zona que estén en zonas más “altas” que nos puedan prestar el
espacio en caso de lluvias fuertes o inundaciones.

6. Cronograma
El proyecto fue pensado para ejecutarse en el transcurso de 2 cuatrimestres (8 meses) para
adaptarse al ciclo lectivo universitario ya que muchos recursos son obtenidos de la
UNSAM.

Será llevado adelante a través de encuentros semanales los días sábados por la tarde en base
a experiencias anteriores de trabajo en las cuales hemos visto mayor disponibilidad tanto de
voluntarios estudiantes como voluntarios del territorio para la participación.

Este proyecto constara de cuatro fases de ejecución cada una de dos meses de duración.

Fase 1: Articulación con instituciones. (Marzo/Abril)

-Presentar proyecto en el centro comunitario.

-Presentación de proyecto en diversas instituciones y concursos por el financiamiento.

-Articulación con la salitas barriales N10 y N17 (cercanas a Villa Hidalgo) y Hospitales
cercanos como pueden ser el Htal Belgrano, el Htal. Thompson y el Htal Ciudad de
Boulogne para conocer las modalidades de trabajo y los servicios de trabajo social si es que
lo tienen y tener esa información a la hora de pensar los talleres y la intervención en casos
concretos.

-Decisión de contenidos a dictar.

-Lectura de material específico para los voluntarios encargados de organizar los talleres.

-Contactarnos con docentes y funcionarios de la salud para que puedan dictar los talleres.

Fase 2: Organización (Junio/Julio)

-Continuar con la organización de los docentes, voluntarios y contenidos de los talleres.

-Diagramar un calendario y cronograma de encuentros, contenidos y voluntarios


disponibles con la consecuente disponibilidad de cada uno.

-Preparación del espacio físico en el cual se llevará adelante el proyecto

-Compra de materiales necesarios.

Fase 3: Presentación y promoción del proyecto en Villa Hidalgo (Agosto/Septiembre)

-Elaboración de volantes y panfletos para pegar y repartir en el barrio.

-Identificar posibles participantes.


-Promoción de los talleres con el cronograma e invitación a participar del espacio.

Fase 4: Dictado de Talleres (Octubre/Noviembre)

-Las siguientes 5 encuentros estarán dedicadas al dictado concreto de los talleres

- Las 3 últimas semanas serán dedicadas a la evaluación de la experiencia, balance final y


asentar la evaluación por escrito tanto por parte de los/las voluntarios/as como también de
la población a la que fue dirigida.