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CUENTOS

Uga la tortuga. Cuento infantil sobre la perseverancia

- ¡Caramba, todo me sale mal!, se lamenta constantemente Uga, la tortuga.


Y es que no es para menos: siempre llega tarde, es la última en acabar sus tareas, casi nunca consigue premios a
la rapidez y, para colmo es una dormilona.
- ¡Esto tiene que cambiar!, se propuso un buen día, harta de que sus compañeros del bosque le recriminaran por
su poco esfuerzo al realizar sus tareas.
Y es que había optado por no intentar siquiera realizar actividades tan sencillas como amontonar hojitas secas
caídas de los árboles en otoño, o quitar piedrecitas de camino hacia la charca donde chapoteaban los calurosos
días de verano.
- ¿Para qué preocuparme en hacer un trabajo que luego acaban haciendo mis compañeros? Mejor es dedicarme
a jugar y a descansar.
- No es una gran idea, dijo una hormiguita. Lo que verdaderamente cuenta no es hacer el trabajo en un tiempo
récord; lo importante es acabarlo realizándolo lo mejor que sabes, pues siempre te quedará la recompensa de
haberlo conseguido.
No todos los trabajos necesitan de obreros rápidos. Hay labores que requieren tiempo y esfuerzo. Si no lo
intentas nunca sabrás lo que eres capaz de hacer, y siempre te quedarás con la duda de si lo hubieras logrados
alguna vez.
Por ello, es mejor intentarlo y no conseguirlo que no probar y vivir con la duda. La constancia y
la perseverancia son buenas aliadas para conseguir lo que nos proponemos; por ello yo te aconsejo que lo
intentes. Hasta te puede sorprender de lo que eres capaz.
- ¡Caramba, hormiguita, me has tocado las fibras! Esto es lo que yo necesitaba: alguien que me ayudara a
comprender el valor del esfuerzo; te prometo que lo intentaré.
Pasaron unos días y Uga, la tortuga, se esforzaba en sus quehaceres.
Se sentía feliz consigo misma pues cada día conseguía lo poquito que se proponía porque era consciente de que
había hecho todo lo posible por lograrlo.
- He encontrado mi felicidad: lo que importa no es marcarse grandes e imposibles metas, sino acabar todas las
pequeñas tareas que contribuyen a lograr grandes fines.
FIN
El niños y los clavos, un cuento sobre los berrinches de los niños
Había un niño que tenía muy, pero que muy mal carácter. Un día, su padre le dio una bolsa con clavos y le dijo
que cada vez que perdiera la calma, que él clavase un clavo en la cerca de detrás de la casa.
El primer día, el niño clavó 37 clavos en la cerca. Al día siguiente, menos, y así con los días posteriores. Él niño se
iba dando cuenta que era más fácil controlar su genio y su mal carácter, que clavar los clavos en la cerca.
Finalmente llegó el día en que el niño no perdió la calma ni una sola vez y se lo dijo a su padre que no tenía que
clavar ni un clavo en la cerca. Él había conseguido, por fin, controlar su mal temperamento.
Su padre, muy contento y satisfecho, sugirió entonces a su hijo que por cada día que controlase su
carácter, sacase un clavo de la cerca.
Los días se pasaron y el niño pudo finalmente decir a su padre que ya había sacado todos los clavos de la cerca.
Entonces el padre llevó a su hijo, de la mano, hasta la cerca de detrás de la casa y le dijo:
- Mira, hijo, has trabajo duro para clavar y quitar los clavos de esta cerca, pero fíjate en todos los agujeros que
quedaron en la cerca. Jamás será la misma.
Lo que quiero decir es que cuando dices o haces cosas con mal genio, enfado y mal carácter, dejas una
cicatriz, como estos agujeros en la cerca. Ya no importa tanto que pidas perdón. La herida estará siempre allí. Y
una herida física es igual que una herida verbal.
Los amigos, así como los padres y toda la familia, son verdaderas joyas a quienes hay que valorar. Ellos te sonríen
y te animan a mejorar. Te escuchan, comparten una palabra de aliento y siempre tienen su corazón abierto para
recibirte.
Las palabras de su padre, así como la experiencia vivida con los clavos, hicieron que el niño reflexionase sobre las
consecuencias de su carácter. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
FIN
Daniel y las palabras mágicas, un cuento infantil sobre la amabilidad
Te presento a Daniel, el gran mago de las palabras. El abuelo de Daniel es muy aventurero y este año le ha
enviado desde un país sin nombre, por su cumpleaños, un regalo muy extraño: una caja llena de letras brillantes.
En una carta, su abuelo le dice que esas letras forman palabras amables que, si las regalas a los demás, pueden
conseguir que las personas hagan muchas cosas: hacer reír al que está triste, llorar de alegría, entender cuando
no entendemos, abrir el corazón a los demás, enseñarnos a escuchar sin hablar.
Daniel juega muy contento en su habitación, monta y desmonta palabras sin cesar. Hay veces que las letras se
unen solas para formar palabras fantásticas, imaginarias, y es que Daniel es mágico, es un mago de las palabras.
Lleva unos días preparando un regalo muy especial para aquellos que más quiere. Es muy divertido ver la cara de
mamá cuando descubre por la mañana un buenos días, preciosadebajo de la almohada; o cuando papá encuentra
en su coche un te quiero de color azul.
Sus palabras son amables y bonitas, cortas, largas, que suenan bien y hacen sentir bien: gracias, te quiero, buenos
días, por favor, lo siento, me gustas.
Daniel sabe que las palabras son poderosas y a él le gusta jugar con ellas y ver la cara de felicidad de la gente
cuando las oye. Sabe bien que las palabras amables son mágicas, son como llaves que te abren la puerta de los
demás.
Porque si tú eres amable, todo es amable contigo. Y Daniel te pregunta: ¿quieres intentarlo tú y ser un mago de
las palabras amables?
FIN
Carrera de zapatillas: cuento infantil sobre la amistad

Había llegado por fin el gran día. Todos los animales del bosque se levantaron temprano porque ¡era el día de la
gran carrera de zapatillas! A las nueve ya estaban todos reunidos junto al lago.
También estaba la jirafa, la más alta y hermosa del bosque. Pero era tan presumida que no quería ser amiga de
los demás animales.
La jiraba comenzó a burlarse de sus amigos:
- Ja, ja, ja, ja, se reía de la tortuga que era tan bajita y tan lenta.
- Jo, jo, jo, jo, se reía del rinoceronte que era tan gordo.
- Je, je, je, je, se reía del elefante por su trompa tan larga.
Y entonces, llegó la hora de la largada.
El zorro llevaba unas zapatillas a rayas amarillas y rojas. La cebra, unas rosadas con moños muy grandes. El mono
llevaba unas zapatillas verdes con lunares anaranjados.
La tortuga se puso unas zapatillas blancas como las nubes. Y cuando estaban a punto de comenzar la carrera, la
jirafa se puso a llorar desesperada.
Es que era tan alta, que ¡no podía atarse los cordones de sus zapatillas!
- Ahhh, ahhhh, ¡qué alguien me ayude! - gritó la jirafa.
Y todos los animales se quedaron mirándola. Pero el zorro fue a hablar con ella y le dijo:
- Tú te reías de los demás animales porque eran diferentes. Es cierto, todos somos diferentes, pero todos
tenemos algo bueno y todos podemos ser amigos y ayudarnos cuando lo necesitamos.
Entonces la jirafa pidió perdón a todos por haberse reído de ellos. Y vinieron las hormigas, que rápidamente
treparon por sus zapatillas para atarle los cordones.
Y por fin se pusieron todos los animales en la línea de partida. En sus marcas, preparados, listos, ¡YA!
Cuando terminó la carrera, todos festejaron porque habían ganado una nueva amiga que además había
aprendido lo que significaba la amistad.
Colorín, colorón, si quieres tener muchos amigos, acéptalos como son.
FIN
Santilín. Cuentos infantiles con valores

Santilin es un osito muy inteligente, bueno y respetuoso. Todos lo quieren mucho, y sus amiguitos disfrutan
jugando con él porque es muy divertido.
Le gusta dar largos paseos con su compañero, el elefantito. Después de la merienda se reúnen y emprenden una
larga caminata charlando y saludando a las mariposas que revolotean coquetas, desplegando sus coloridas alitas.
Siempre está atento a los juegos de los otros animalitos. Con mucha paciencia trata de enseñarles que pueden
entretenerse sin dañar las plantas, sin pisotear el césped, sin destruir lo hermoso que la naturaleza nos regala.
Un domingo llegaron vecinos nuevos. Santilin se apresuró a darles la bienvenida y enseguida invitó a jugar al
puercoespín más pequeño.
Lo aceptaron contentos hasta que la ardillita, llorando, advierte:
- Ay, cuidado, no se acerquen, esas púas lastiman.
El puercoespín pidió disculpas y triste regresó a su casa. Los demás se quedaron afligidos, menos Santilin, que
estaba seguro de encontrar una solución.
Pensó y pensó, hasta que, risueño, dijo:
- Esperen, ya vuelvo.
Santilin regresó con la gorra de su papá y llamó al puercoespín.
Le colocaron la gorra sobre el lomo y, de esta forma tan sencilla, taparon las púas para que no los pinchara y así
pudieran compartir los juegos.
Tan contentos estaban que, tomados de las manos, formaron una gran ronda y cantaronfelices.
FIN
LEYENDAS
el patetarro
EL PATETARRO
Hombre de descomunal tamaño, terriblemente feo, sucio y desgreñado. Vive en los montes. Le falta una pierna
de la rodilla para abajo y él la ha reemplazado con un tarro de guadua, tarro que a la vez le sirve de letrina.
Cuando está lleno de inmundicias lo derrama en algún sembrado y allí nace la gusanera y las plagas todas; las
cosechas se malogran y los daños son incontables.
Su presencia por los campos es pestilente y se considera como el anuncio de la calamidad, muerte e
inundaciones. Según las regiones aparece como deidad masculina o femenina. Sus gritos macabros o sus
carcajadas histéricas son
escuchados en los socavones de las minas y en las hondonadas de los riachuelos, sobre todo en las noches
lluviosas oscuras y tenebrosas. Su presencia es anunciada con el aullido de los perros, el movimiento de los
árboles huracanados y el rozar intenso de la hojarasca. El Patetarro predice inundaciones, crecidas de los
ríos, devastación de las cosechas y es el anuncio de malos presagios.

el mohan
EL MOHAN
El Mohán a veces aparece como un hombre gigantesco con barba y cabellera abundantes, ojos rojizos de intenso
brillo como brazas encendidas, boca grande, dientes de oro, tez quemada de indio viejo, y en general un aspecto
muy demoníaco.
Aparece bastante juguetón, enamorado, muy obsequioso y serenatero. Persigue a las muchachas lavanderas; por
el río Magdalena, dicen los campesinos que lo han visto bajar en balsa, tocando guitarra o flauta, con gran susto.
Se le juzga el creador de la música de torbellino, bambuco, pasillo, múcura, etc., y se le ve y se le oye tocar el
tiple, el requinto, las maracas, al estilo antiguo. Su canto no es conocido, no se le atribuyen ‘coplas’, ni se le
reconoce un lenguaje poético.

Los campesinos creen que el Mohán es antropófago, pues le gusta la sangre de los niños de pecho, a quienes
después de sacársela, se los come asados en hogueras de hojarasca. Le gustan las mujeres bellas y jóvenes,
principalmente las muchachas casaderas, a quienes persigue para llevarlas a los ríos.
Alrededor de los charcos y en los peñascos donde vive, gusta custodiar sus tesoros en oro, piedras preciosas,
alhajas, brazaletes, narigueras y numerosas joyas. Algunos dicen que tiene un palacio subterráneo con muchos
tesoros, oro y piedras preciosas. El Mohán es travieso, andariego, embaucador, brujo y libertino.

la llorona
LA LLORONA

Era una mulatita muy despabilada que habiendo tenido un hijo por artes conocidas de todo aquel que las supiere
y no sabiendo qué camino tomar para no desmerecer ante los ojos de los suyos, decidió ahogar a la criatura una
noche de luna. Llegó a la orilla del río y, en un remanso, dejó caer al inocente hijo.
Victima de su remordimiento regresó al poco rato a buscar el hijo de sus entrañas, Y como loca recorría las orillas
del río tratando de encontrarlo.
Desde entonces, en las noches de luna, se oye la voz de la Llorona que grita y se lamenta buscando afanosamente
a su hijo mientras dice “¡Aquí lo eche… aquí lo eche: ¿En dónde lo encontraré?!”. Según los campesinos y
aldeanos, la Llorona aparece como una mujer con rostro huesudo de calavera, ojos rojizos, cabellos desgreñados,
con largas vestiduras, sucias y deshilachadas, llevando en sus brazos a un niño muerto. Se distingue por
sus lloriqueos angustiantes y profundos y sus gritos macabros y plañideros. Sale por todas partes profiriendo
llantos desgarradores.

Fabula
El adivino
Instalado en la plaza pública, un adivino se entregaba a su oficio. De repente se le acercó un
vecino, anunciándole que las puertas de su casa estaban abiertas y que habían robado todo lo que
había en su interior.
El adivino levantose de un salto y salió corriendo hacia su casa, desencajado y suspirando, para ver
lo que había sucedido.
Uno de los que allí se encontraban, viéndole correr le dijo:
-Oye, amigo, tú que te vanaglorias de prever lo que ocurrirá a los otros, ¿por qué no has previsto
lo que te sucedería a ti?
El adivino no supo qué responder.
Moraleja: no hay que fiarse de aquellos que dicen que pueden adivinar el futuro de los demás. Tan
sólo pretenden estafarnos y quitarnos nuestro dinero.

El congreso de los ratones

Había una vez una familia de ratones que vivía en la despensa de una casa, pero temiendo siempre
los ataques de un enorme gato, los ratones no querían salir. Ya fuera de día o de noche este
terrible enemigo los tenía vigilados.
Un buen día decidieron poner fin al problema, por lo que celebraron una asamblea a petición del
jefe de los ratones, que era el más viejo de todos.
El jefe de los ratones dijo a los presentes:
- Os he mandado reunir para que entre todos encontremos una solución. ¡No podemos vivir así!
- ¡Pido la palabra! - Dijo un ratoncillo muy atento-Atemos un cascabel al gato, y así sabremos en
todo momento por dónde anda. El sonido nos pondrá en alerta y podremos escapar a tiempo.
Tan interesante propuesta fue aceptada por todos los roedores entre grandes aplausos y
felicidad. Con el cascabel estarían salvados, porque su campanilleo avisaría de la llegada del
enemigo con el tiempo para ponerse a salvo.
- ¡Silencio! – Gritó el ratón jefe, para luego decir: Queda pendiente una cuestión
importante: ¿Quien de todos le pondrá el cascabel al gato?
Al oír esto, los ratoncitos se quedaron repentinamente callados, muy callados, porque no podían
contestar a aquella pregunta. De pronto todos comenzaron a sentir miedo. Y todos,
absolutamente todos, corrieron de nuevo a sus cuevas, hambrientos y tristes.

Moraleja: es más fácil proponer ideas que llevarlas a cabo


La bruja

Érase una vez una bruja que se ganaba la vida vendiendo encantamientos y fórmulas para calmar
la cólera de los dioses.
Con esta promesa a la bruja no le faltaban clientes y conseguía grandes cantidades de dinero de
este modo de vida.
Pero un día fue acusada de ir contra las leyes y la llevaron ante los jueces supremos del país.
Así, tras un juicio muy corto, la culparon y la hicieron condenar a muerte.
Viéndola salir de la sala del juicio, una de las personas presentes le dijo:
- Bruja, tú que decías poder desviar la cólera de los dioses, ¿Cómo no has podido persuadir a los
hombres?
Moraleja: hay que ser precavido con quienes prometen solucionar todo problema que tengas a
cambio de dinero pero son incapaces de arreglar los suyos.

Mitos
El Origen del Nacimiento de Jesús

En fechas navideñas en todo el mundo, grandes y chicos se preparan para recibir al Niño Jesús.
Este suceso, se convirtió en una tradición muy bien recibida, bonita y festiva que empieza siempre
en el mes de diciembre de cada año, sin embargo, algunos de ustedes se han preguntado, ¿cual es
el verdadero origen del nacimiento?. Sigamos leyendo. Aunque ya conocemos la versión más
exacta sobre el origen del nacimiento del niño Jesús, San Francisco de Asís fue quien inició esta
tradición en la cual, quiso representar el Nacimiento de Jesucristo y lo hizo con personas reales.
Con el pasar del tiempo, se extendió por muchos lugares tanto en plazas y templos. Hoy en día los
personajes del Nacimiento son representados por figuras de barro, papel o cerámica. El
Nacimiento recuerda a quienes lo viven, el humilde nacimiento del Niño Jesús y en su sencillez,
brinda paz a sus creyentes. En todo nacimiento debe de estar la Virgen María y San José, padres de
Jesús y él, es colocado en su pesebre a las 00 horas del 25 de Diciembre. Otros personajes que
acompañan en el nacimiento son los pastores, ángeles, animales como el Asno o Buey, las Ovejas
que indican el lugar donde nació el día de Dios, y también la presencia de los Reyes Magos.

El Conejo de la Luna

Hace mucho, el buen Dios Quetzalcóatl fue de viaje por el mundo en forma de un Hombre. Tras
haber caminado todo el día, él estaba cansado y con mucha hambre pero continuó su caminata
por mucho tiempo hasta ver las estrellas y la Luna brillar en el cielo. Decidió sentarse y mientras
descansaba, vio a un pequeño Conejo que estaba comiendo. El Dios le pregunto que estaba
comiendo, el Conejo le respondió "Zacate" (varias especies de hierba que sirven de pasto y forraje)
y si quería un poco. El Dios le dijo que no le gustaba pero le agradecía su bondad. Nuevamente el
Conejo le preguntó que hará, y el Dios le dijo que quizás morir de hambre. El Conejo en su máxima
bondad le dijo: "No soy más que un pequeño conejo, pero si tienes mucha hambre, cómeme y
aliméntate". El Dios, conmovido por su gran gesto, le dijo que sería recordado por todos. Luego lo
tomó y elevándolo hacia la luna su figura quedó estampada en ella. Luego de esto, el Conejo bajó
nuevamente a la tierra y el Dios le dijo: "Ahí está tu retrato para que todos te recuerden por
mucho tiempo".
El Mito de Quetzalcóatl

Según cuentan, Quetzalcóatl (que quiere decir "serpiente emplumada" o "serpiente de plumaje
hermoso") era un Dios muy bondadoso y puro que regia por sobre los demás dioses de la
mitología mesoamericana antigua. Un día el hermano de Quetzalcóatl (quien gustaba de la guerra
y la violencia) decidió engañarlo ya que no toleraba su manera de ser pacífica. Para eso tramó un
cuento que humilló en gran manera al Quetzalcóatl. Muy "indignado", éste decidió dejar de vivir
quemándose entero. Tras esto, solo quedó cenizas de Quetzalcóatl, pero luego se descubrió la
verdad, y era, que Quetzalcóatl estaba tramando un plan para poder ir hasta los infiernos donde
una vez allí, robó una astilla de hueso de los primeros Humanos y luego al cuarto día cuando
resucitó, creó a los humanos a partir del hueso regado con su propia sangre.
Anécdota: Estaba escuchando tranquilamente a la guía como nos describía la Casa Natal de Mozar,
de repente, me da por coger la mano de mi novio que en “teoría” estaba detrás de mí y oigo una
vocecilla como salida de ultratumba diciendo: “perdona, pero creo que mi mano no es la que
quieres coger” me giro y TIERRA, TRÁGAME!!!! Allá estaba una adorable viejecilla plantada y mi
mano estaba enlazada a la suya así que podéis imaginar: yo roja como un tomate y salí de allí lo
más rápido que pude!!!!

Anécdota: Para volver del Silk Market y cómo íbamos un grupillo de 6 decidimos coger un taxi de
estos piratillas que te llevan en una furgoneta con los cristales tintados al estilo Jack Bauer de 24.
El caso es que durante el camino la mujer del conductor nos empieza a sacar calcetines y
gallumbos de una bolsa de basura diciendo que los vendía muy baratos así que ni cortos ni
perezosos y como somos muy consumistas allá que cargamos con un arsenal de ropa interior. Acto
seguido nos fuimos a cenar al Hard Rock Pekín. Cuando llega la cuenta, pagamos y nos marchamos
y detrás nuestro, una de las camareras persiguiéndonos, gritando en chino cosas que no
lográbamos descifrar, parecía la niña del exorcista. El caso es que la furgoneta pirata nos había
endiñado billetes falsos y nosotros, pardillos todavía en la moneda del país no nos habíamos dado
cuenta y se lo dimos a la camarera para pagar la cena. Consecuencia: Nos tuvimos que tragar una
moneda que para mí la usaban para jugar al monopoli en algún país extraño porque fuimos a
cambiarla y no quisieron….
Anécdota: En uno de mis múltiples puntazos que me dan decidí apuntarme a una excursión en
bicicleta por las Salinas de Maras en el Valle Sagrado (Perú). Para poneros en antecedentes: el
deporte y yo no nos llevamos bien, digamos que mi actividad deportiva se limita a ir al gimnasio
como máximo un mes y medio al año y a jugar al Wii Sports en casa, así que imaginaros!!!!
En la primera cuesta ya estaba que no podía con mi alma y para postre el camino estaba todo
empedrado y peligroso así que ni corta ni perezosa agarré la bicicleta a cuestas y en la primera
carretera que vi paré a una furgonetilla que iba atestada de gente y animalitos, endiñé la bici en la
baca y me quedé esperando en el pueblo tumbada a la bartola hasta que el resto de la expedición
aparecieron hechos polvo, eso sí, no me libré de las agujetas ya que al día siguiente tenía los
brazos que no los podía ni mover!!!!

Anécdota: Mientras estábamos en la estación de tren de Osaka me entraron ganas de ir al baño a


mear, cuando fui a tirar de la cadena: HORROR!!!! Aquello parecía un panel de la nasa y todo
estaba escrito en japonés. Solución: Puse en marcha mis dotes de deducción, pensé para mí,
vamos a ver, aquí hay mogollón de botoncitos escritos en un idioma que no entiendo y como yo
fijo que hay un montón de gente que tampoco los entiende y hay un botón gordo resaltado de
color rojo y que pone en inglés PUSH así que esto debe ser para algo importante. Ni corta ni
perezosa y pensando que había escogido bien le doy al botoncillo rojo, de repente empieza una
sirena: ninoninonino….madreeeee!!!! ya la he liado!!!! Como ya no tenía mucho que perder
empecé a tocar todos los botones escritos en japo y allí empezó a saltar agua, a sonar pajarillos,
etc, etc… así que salí para fuera y todas las japonesas que estaban espolvoreándose la cara con
maquillaje se me quedaron mirando, yo me dije: piernas para qué os quiero así que salí
escopetada para fuera y le dije a mi marido: corre!!! Él me pregunta: ¿has sido tú la de la alarma?
No necesitó una respuesta…lo peor: policías salían como champiñones de todos los lados !!! Más
tarde hablando con un chico japonés me dijo que seguramente habría apretado la alarma
antivioladores…
Anécdota: Visitando uno de los havelis de la ciudad me puse a sacar una foto a la fachada, de
repente oigo un ruidito misterioso de agua y empiezo a notar cómo me salpicaba algo en las
piernas. Para más detalles: estábamos a más de 40 grados y hacía mucho bochorno. Pensé: qué
guay, un poco de agua fresquita. Total, me giro y me encuentro face to face con el culo de una
vaca gigante que se estaba quedando bien a gusto echando una meadilla y claro está, el agua no
era agua sino pis….

Adrián Recinos
Adrián Recinos fue un historiador, ensayista y traductor guatemalteco nacido en la ciudad de
Antigua en el año de 1886 y fallecido en 1962. Fue un gran estudioso de la historia nacional,
principalmente de la civilización maya y de los antiguos manuscritos maya Quichés y Cakchiqueles.
Fue él quien realizó la primera edición al español del Popol Vuh, a partir del manuscrito que halló
en la Biblioteca de Newberry, Chicago, Estados Unidos. Además, tradujo al español el Memorial de
Sololá (también conocido como los Anales de los Cakchiqueles).
Fue docente, diputado y embajador de Guatemala en los Estados unidos y España, y candidato a la
Presidencia de la República en las elecciones de 1944.
BIOGRAFIA
Adrián Recinos, hijo de Teodoro M. Recinos y Rafaela Ávila de Recinos, nació el 5 de julio de 1886
en Antigua Guatemala.1 Se casó con María Palomo y tuvo cinco hijos: Beatrice, Isabel, Mary,
Adrián Jr., y Laura.1
Recinos obtuvo su bachillerato en Ciencias y Letras en 1902, y se graduó como abogado y notario
en la Escuela de Derecho de Guatemala en 1907. Entró al servicio diplomático en 1908 como
Secretario de Legado en El Salvador, Secretario adjunto del Estado (1910-1920), Ministro de
Asuntos Exteriores (1922-1923), Embajador en España (1923-1925), Presidente de la Asamblea
Legislativa (1926), Embajador en los Estados Unidos (1928-1943). En 1944 fue candidato a la
Presidencia de la República en elecciones ganadas por Juan José Arévalo.1
Junto a Virgilio Rodríguez Beteta, fundó la revista jurídica El Derecho, y fue uno de los fundadores
de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala, ahora conocido como Academia de
Geografía e Historia de Guatemala. También era miembro de la Sociedad Mexicana de Geografía
y Estadística(México), Sociedad Histórica Americana (Buenos Aires), Instituto Ibérico-Americano
de Derecho Comparado (Madrid), entre otros.1
Como historiador, Recinos obtuvo reconocimiento nacional e internacional por su "Monografía del
Departamento de Huehuetenango" y sus traducciones al español de antiguos manuscritos mayas.
OBRAS
Monografía del Departamento de Huehuetenango. Guatemala: Tipografía Sánchez & de Guise.
1913.
Lecciones de filosofía. Guatemala. 1914.
La ciudad de Guatemala, crónica histórica desde su fundación hasta los terremotos de 1917-1918.
Guatemala. 1922.
Poesías de José Batres Montúfar (natural de Guatemala). Madrid: Imprenta Helénica. 1924.
Popol Vuh: las antiguas historias del quiché. México: Fondo de Cultura Económica. 1947.
Título de los señores de Totonicapán traducción y notas. 1949.
Memorial de Sololá, Anales de los cakchiqueles; / traducción directa del original, introducción y
notas de Adrián Recinos. Título de los señores de Totonicapán; traducción del original quiché por
Dionisio José Chonay, introducción y notas de Adrián Recinos. México: Fondo de Cultura
Económica. 1950.
Pedro de Alvarado: conquistador de México y Guatemala.
México: Fondo de Cultura Económica. 1952.
Crónicas indígenas de Guatemala. Guatemala: Universidad de
San Carlos. 1957.
Doña Leonor de Alvarado y otros estudios. Guatemala:
Editorial Universitaria. 1958.