You are on page 1of 4

Andrés Roa

201126024

HEIDEGGER Y LA DIFERENCIA ENTRE SER Y EL ENTE

La influencia del pensamiento de Heidegger se puede observar tanto en las distintas


corrientes filosóficas como en las diversas ramas del saber. Una de sus obras más
importantes, Ser y tiempo, desarrolla un problema que para el autor ha sido dejado de lado
por la tradición filosófica. La pregunta por el Ser será desarrollada por Heidegger a lo largo
de su escrito, el cual empieza por explicar la necesidad de la misma. En estos primeros
parágrafos el autor desarrolla una diferenciación clave para entender su pensamiento, aquella
entre el Ser y el ente. En el presente escrito se buscará una primera aproximación a dicha
diferenciación utilizando el primer capítulo de la Introducción de Ser y tiempo. Además, se
usará bibliografía secundaria que puede complementar formulaciones que, aunque vitales
para el planteamiento de Heidegger, pueden ser leídas muchas veces sin la cautela y cuidado
que ameritan.

La pregunta por el Ser surge porque para Heidegger nunca se ha dado una respuesta
satisfactoria a la misma. Si bien desde la Antigüedad se encontraba en las consideraciones
filosóficas, hoy en día afirmamos que algo es, más no sabemos a qué nos referimos. Esto por
sí solo permitiría justificar la pregunta por el Ser. Analicemos cómo llega Heidegger a esta
consideración. En primer lugar, para el autor “(…) lo que como algo oculto sumió y mantuvo
en la inquietud el filosofar de la Antigüedad, se convirtió en una cosa comprensible de suyo
y tan clara como el sol, hasta el punto de que a quien sigue haciendo aún la pregunta se le
tacha a de error metódico.”1 Es así como en la historia de la filosofía nos encontramos con
una serie de prejuicios acerca del Ser que han mantenido la cuestión planteada en la
oscuridad. Entre estos nos encontramos en primer lugar con la universalidad de éste. Para
Heidegger, en diversas formulaciones del Ser se le ha tomado como algo que se encuentra
por encima de los entes. Sin embargo, como lo entendió Aristóteles, esta relación entre el Ser

1
P. 11
y el ente no corresponde a género y especie. Es de este modo como se nos señala: “La
‘universalidad’ del ‘ser’ no es la del género.”2 Aunque Aristóteles reconociera que esta
universalidad es superior a la del género, no llegó a formular una solución misma al
problema, lo cual se mantendrá en la filosofía medieval y en el desarrollo de la misma anterior
a Heidegger.

Otro de los prejuicios con el que nos encontramos es que el Ser es indefinible. Esto en tanto
no podemos explicarlo utilizando conceptos, ya que estaríamos confundiéndolo con un ente.
El ser no puede ser lo mismo que un ente, lo cual justifica el análisis propuesto por Heidegger
para comprender esta problemática. Aunque no se pueda definir al Ser con estas
determinaciones, esto hace incluso más patente la necesidad por un análisis de lo que
entendemos por el mismo. El último prejuicio identificado por Heidegger es que el Ser es el
concepto más comprensible de todos. Esto lo explica el autor en tanto siempre decimos que
algo es de cierta forma, donde se puede elucidar que ya pareciera que entendemos lo que
significa decir que algo es. Lo anterior es lo que Heidegger llama la comprensibilidad de
término medio, puesto que siempre estamos afirmando esta formulación en los predicados
que realizamos, dando por sentado el significado de ser. Más adelante, al explicar la
estructura de la pregunta por el Ser, Heidegger nos dirá que “La exégesis de la comprensión
‘de término medio’ del ser únicamente adquiere el hilo conductor que necesita después de
desarrollado del concepto del ser.”3 Nos encontramos entonces con un enigma, el cual, para
Heidegger, no podemos comprender de suyo, aludiendo por ejemplo a lo que para él llama
Kant “los secretos juicios de la razón común”.4

Si el Ser ha sido dejado de lado por los anteriores prejuicios tenemos razón en preguntarnos:
¿qué es el Ser? Para aproximarnos a lo que se está refiriendo, Heidegger nos adelanta en el
segundo parágrafo que por lo que se pregunta es “(…) aquello que determina a los entes en
cuanto entes, aquello ‘sobre lo cual’ los entes, como quiera que se los dilucide, son en cada
caso ya comprendidos”5. Se recalca acá que no se puede entender el Ser como un ente más,
la determinación del ente presupone ya una cierta pre comprensión del Ser. El Ser entonces

2
P. 12
3
P. 15
4
P. 15
5
P. 15
se da de cierta forma en los entes, pero no se puede equiparar y definir del mismo modo a
como intentaríamos definir un ente, haciendo alusión a sus propiedades y determinaciones.
Lo que parece estar diciendo Heidegger es que el Ser de un ente está en la forma como ya
está siendo comprendido este. Por lo tanto, a lo que le realizamos la pregunta acerca del Ser
será al ente mismo, en tanto el Ser es Ser de un ente.

Ahora bien, el ente en un entendimiento común parece referirse a las cosas del mundo con
las cuales nos relacionamos. Para Escudero, “Por ‘ente’ se entiende todo aquello que es. En
este sentido, la piedra, la planta, el animal y el hombre son entes. Al definir el ente como
aquello que es, lo hacemos desde la comprensión previa de la cosa.”6 Este ente, en términos
de Heidegger, “Es todo aquello de que hablamos, que mentamos, relativamente a lo que nos
conducimos de tal o cual manera; ente es, también, aquello que somos nosotros mismos y la
manera de serlo.”7 Se puede decir entonces que utilizamos la palabra ente para referirnos a
un sin número de cosas, de objetos con los cuales nos relacionamos, los cuales ya
comprendemos de una cierta forma.

Ahora bien, nos encontramos así con que la diferencia entre el ente y Ser justifica una
elucidación de lo que diferencia lo óntico de lo ontológico. Esto en tanto se puede apreciar
que en el olvido del Ser por la filosofía nos hemos mantenido en el terreno de lo óntico para
explicar lo que es el Ser. Pero como ya hemos observado, la respuesta a la pregunta sobre el
sentido del Ser solo se puede entender al dejar de entenderlo como un ente. En este sentido,
lo óntico hace alusión a los entes, a sus propiedades tal y como las expresamos a partir de las
proposiciones que hacemos sobre ellos. En cambio, lo segundo se refiere a aquello que es el
Ser de los entes, esa precomprensión de los mismos que la tradición filosófica ha relegado al
horizonte del quehacer filosófico y que Heidegger quiere retomar. Como lo han interpretado
Dreyfus y Wrathall, “Cuando se trata de pensar acerca de la ontología, Heidegger argumenta
que los tratos tradicionales de ser han fallado en distinguir dos tipos distintos de preguntas
que podemos hacer: la pregunta óntica que interroga por las propiedades de los entes, y la

6
Escudero p 24
7
P. 16
pregunta ontológica que interroga sobre las formas o modos de ser.”8 Cuando hablamos del
Ser en el proyecto heideggeriano nos encontramos entonces en este terreno de lo ontológico.

Bibliografía

Escudero

Dryfus

Ser y tiempo

8
P. 4 blackwell