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El conocimiento como problema filosófico

El problema del origen. Algunas concepciones filosóficas.

El conocimiento es una problemática apasionante para los


filósofos. Preguntarse por ¿qué es? ¿cómo se produce? cuál es su
origen? puede ser el inicio de un sinfín de preguntas.

a.- En pequeños grupos, intenta


elaborar una definición sobre el
conocimiento.
b.- ¿Qué nuevos conceptos aparecen
en esta definición? Busca en el
diccionario todos los términos que
utilizaste para definir el concepto de
conocimiento. Puedes consultar,
además, un diccionario de filosofía.
c.- ¿Qué nuevas preguntas podrías
plantearte?
d.- Indaga en un libro sobre
Introducción a la filosofía, si las
preguntas que te formulaste, fueron
objeto de la reflexión filosófica.

Algunas de las preguntas que los filósofos de antaño se realizaron


fueron:

“¿Conocemos lo que vemos?”

“¿El conocimiento viene con nosotros?¿Está en nuestra razón?”

“¿Conocemos a partir de lo que percibimos?”

“¿Las percepciones que tenemos son reales?”

“¿Percibimos el mundo tal cual es? ¿O lo que conocemos acerca


del mundo es una versión bastante distorsionada del mismo?”
La gnoseología como disciplina filosófica, se ocupó de
sistematizar las reflexiones acerca de la problemática del
conocimiento. Se pregunta por el origen, posibilidades y fuentes
del conocimiento como así también de las relaciones entre dichos
procesos y la realidad.

El problema del origen del conocimiento se planteó


fundamentalmente asociado a cuestiones de justificación pues,
metodológicamente hablando, no es suficiente un saber adquirido
acerca de determinada realidad; es indispensable, además,
disponer de un criterio que permita reconocer si ese saber es
verdadero o falso.

1.- Indaga sobre las diferentes


concepciones o explicaciones filosóficas
sobre la verdad.
2.- Presenta en un texto breve, las
relaciones que crees que existen entre la
problemática filosófica del conocimiento y
las teorías de la verdad.

Otro aspecto analizado en el problema del conocimiento, son las


relaciones que se establecen entre el sujeto que conoce y el objeto
que es conocido.

Las diversas respuestas al problema del origen han sido en


principio agrupadas en las siguientes dos posiciones, que, aunque
no son las únicas, son las que marcaron, en la historia de la filosofía
líneas diferentes de pensamiento. En efecto, estas posiciones
inspiraron – como adhesiones o como reacciones – importantes
investigaciones gnoseológicas, algunas de las cuales han ejercido
considerable influencia en el pensamiento filosófico de distintas
épocas, latitudes y tendencias.

Las dos posiciones filosóficas, que abordan la problemática del


origen del conocimiento son:

a.- Empirismo gnoseológico.


b.- Racionalismo gnoseológico
Empirismo:

Para el empirismo gnoseológico “nada hay en el intelecto que


antes no haya estado en los sentidos”. El intelecto, razón, alma o
espíritu es como una “tabla rasa”, como un “papel en blanco”
donde la experiencia escribe sus primeros caracteres. No hay
pues, desde esta posición, ni ideas innatas, ni principios a priori.

Observemos las imágenes que presenta por Adriana Serulnikov y


Rodrigo Suarez (1999) en su libro Piaget para principiantes:

1.- Define con tus palabras el concepto de experiencia.


2.- ¿Cuál es la fuente de conocimiento?
3.- ¿Qué significado le otorgan los empiristas a la experiencia
sensible? Consulta en diferentes textos de filosofía.

La corriente empirista se inicia con F. Bacon (1561-1626), quien,


limitándose predominantemente al plano metodológico, establece
el principio según el cual toda ciencia ha de fundarse en la
experiencia, o, en otros términos, que el único método científico
consiste en la observación y la experimentación y construye en
consecuencia una teoría de la inducción.

J. Locke (1632-1704) fue el primero en desarrollar


sistemáticamente la teoría gnoseológica empirista, sosteniendo
que todo conocimiento en general deriva de la experiencia. Pero el
representante más ilustre de la escuela, y con quien el empirismo
llega a su culminación, fue el escocés David Hume (1711-1776),
porque llevó esta teoría casi hasta sus últimas consecuencias.

Hume enuncia su principio fundamental empirista en los


siguientes términos: “todos los materiales del pensar se derivan de
nuestras sensaciones externas o internas. Sólo la mezcla y
composición de éstas pertenecen al espíritu y a la voluntad. O, para
expresarme en un lenguaje filosófico: todas nuestras ideas, o
percepciones más débiles, son copia de nuestras impresiones o
percepciones más vivaces”

Racionalismo:

El racionalismo gnoseológico descansa sobre un racionalismo


metafísico que, como su nombre lo sugiere, postula una realidad
extra sensible y, por lo mismo, accesible sólo a la razón. En su
forma más pura puede derivarse de la teoría platónica del
conocimiento.

Analicemos las “Razones de los racionalistas” presentadas por


Adriana Serulnikov y Rodrigo Suarez (1999), (op. Cit.)en la que
presenta una versión de la Teoría de los dos mundos sostenida por
Platón:

1.- Describe los dos mundos que


presenta Platón en sus teorías.
Amplía la información consultando
diversos manuales o libros de
Introducción a la Filosofía.
2.- Según Platón, ¿Cuál es el mundo
de la verdad y cuál el de la
distorsión? ¿En qué mundo viven las
personas?
3.- Sistematiza la Teoría del
conocimiento que sostiene Platón.
4.- Indaga sobre el Mito de las
cavernas que éste clásico filósofo
elaboró. Qué ideas de la teoría del
conocimiento se observan en el mito
de las cavernas?

Esta corriente tiene como su principal exponente a Renato


Descartes (1596-1650). Acerca del conocimiento sensible,
descartes apunta dos argumentos para probar que debe ser puesto
en duda: el primero se funda en las ilusiones de los sentidos, el
segundo en los sueños.

“Debemos dudar del conocimiento sensible porque hemos


descubierto que los sentidos a veces yerran, y es propio de la
prudencia no confiar jamás demasiado en aquellos que nos
engañaron alguna vez”.

Uno de los principios del racionalismo es la pretensión de


conocer la realidad con la sola razón, ello se basa en el supuesto de
que la realidad misma tiene una estructura racional, que es afín a la
razón, transparente para la razón.

Se piensa entonces que la verdadera estructura de las cosas, más


allá de las apariencias o fenómenos que nos han dado los sentidos,
es racional, vale decir que tiene un fondo o trasfondo inteligible o
nouménico que constituye el verdadero ser de las cosas. Por lo
tanto, entre la estructura de esa realidad y la de nuestra razón hay
un riguroso paralelismo, correspondencia o afinidad. Por ello
Descartes afirma que la idea es la cosa misma en tanto pensada; y
Spinoza sostiene que el “orden y conexión de las ideas es el mismo
que el orden y conexión de las cosas”.

1.- ¿Por qué Platón es considerado un


antecesor del racionalismo?
2.- Cuál es el concepto de Idea sostenido
por Platón?
3.- ¿Qué relación tiene con el concepto de
conocimiento, de acuerdo al pensamiento
de los racionalistas?.

Estas dos corrientes gnoseológicas, fueron analizadas por Imanuel


Kant, quien formula una nueva teoría del conocimiento señalando
amplias diferencias con las anteriores, a partir de reconocer los
aspectos que tienen entre sí en común.

Apriorismo kantiano:

Empirismo y Racionalismo, entonces, resultan posiciones


contrapuestas, teorías enemigas. Pero para ser enemigo hace falta
siempre cierta coincidencia con el adversario, un suelo común
sobre el que se combate.

En efecto, racionalismo y empirismo coinciden en ser formas del


realismo. Este término, como muchos otros en filosofía, tienen
muchos sentidos: aquí se lo va a emplear para designar la teoría
que sostiene que en el acto de conocer lo determinante es el objeto;
que cuando se conoce, quien tiene la primera y última palabra no
es el sujeto sino la cosa misma. El sujeto cognoscente, entonces, es
comparable a un espejo donde las cosas simplemente se reflejan.
Tal “espejo” puede reflejar las cosas mediante la razón
(racionalismo) o mediante los sentidos (empirismo); pero en
cualquiera de los dos casos el esquema es exactamente el mismo:
conocer quiere decir reflejar, reproducir las cosas.

Según el realismo, pues, el conocer es una actitud puramente


contemplativa, teorética: el sujeto cognoscente no hace más que
contemplar el espectáculo que la realidad le ofrece. Por ello tanto
el racionalismo como el empirismo definen la noción de verdad
diciendo que un conocimiento es verdadero cuando coincide con
el objeto conocido, con la cosa a que se refiere.

Imanuel Kant plantea, a diferencia del realismo, que en el acto de


conocer, el sujeto no es pasivo, sino activo, existe una especie de
acción, de praxis. Este autor sostiene que conocer no es reflejar los
objetos sino una cierta operación transformadora que el sujeto
cumple: conocer quiere decir “elaborar” el objeto.

Pero ¿qué significa elaborar el objeto de conocimiento?

La tesis principal de esta posición, el apriorismo kantiano, señala,


entonces, que “todo conocimiento comienza (temporalmente) en la
experiencia, pero no todo conocimiento deriva (causal o
lógicamente) de ella”. De este modo plantea una nueva relación
entre la experiencia y la razón.

Así, pues, de acuerdo con Kant, “sin la sensibilidad no nos serían


dados los objetos, y sin el entendimiento ninguno de ellos sería
pensado. Pensamientos sin contenido son vacíos; intuiciones sin
conceptos son ciegas”.