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Resumen “Psicología de la conducta” de José Bleger Capítulos I al IV:

Cap. I “La psicología y el ser humano”.

En este capítulo, Bleger nos describe los inicios históricos, los prejuicios que
enfrento esta ciencia emergente y, alguno que otros mitos y antinomias propias de
la ciencia. Cada uno describiendo desde diferentes cualidades que tiene la
psicología, las controversias que tuvo que atravesar y los descubrimientos que hizo
gradualmente del ser humano. Nos habla también de las variantes que pueden
formar la conducta de los individuos que pueden ser culturales, o también
genéticas, aunque no le da mucho énfasis a esta última.

Enfoque de la Psicología.

En este capítulo Bleger nos expone una breve historia de cómo surgió la
Psicología y nos cuenta sobre el proceso formativo que tiene en vigencia, como el
resto de las demás ciencias del hombre. Las resistencias y desconfianzas hacia la
psicología fueron una de las principales trabas que no posibilitó su ejercicio con
pleno desarrollo durante los primeros años. Esto básicamente fue causado por el
impacto que genero el pensamiento científico, dejando de lado la omnipotencia
mágica que existía previo a este pensamiento. También menciona lo que Freud
denomino que fueron los tres descubrimientos de manera cronológica que dañaron
el narcicismo a la especie humana: I. El descubrimiento de que la tierra no es el
centro del universo (heliocentrismo), II. De que no somos reyes de la creación sino
que somos productos de la evolución animal (Darwin), y III. Que no somos seres
plenamente conscientes de lo que hacemos (Inconsciente).

La psicología y su objeto de estudio.

¿Qué es lo que estudia la psicología? Históricamente se vio en un contexto de


poca determinación en su área de investigación, ya que no es la única ciencia que
estudiaba al hombre, pero si tenía un particular enfoque de estudio. Así como
muchas tenían su área de estudio definida, la psicología huérfana de esta, se vio
obligada de encontrar la suya para poder entrar en un campo científico más
elaborado y que se le tuviera más confianza. Bleger dentro de un párrafo dedica
explicar varias ciencias y su campo de estudio definido para poder comprender
ágilmente como la psicología debe tener su campo de estudio. Más tarde describe
como la psicología encontró su objeto propio de estudio, aunque este se haya
entendido desde un plano más metafísico ya que trataba sobre temas abstractos al
hablar de la mente, el pensamiento, el psiquismo, etc. Aún así se tenía más que
claro que existían los fenómenos psicológicos, y por lo tanto, debe estudiar seres
humanos reales y concretos. Actualmente la psicología está buscando deshacerse
de su pasado que había sido formado por mitos y falacias que intentaban explicar
hechos concretos, así entrando la psicología a un plano más científico.
1. El mito del hombre natural.

Como vemos comienza desmintiendo este concepto de hombre natural, que se


entiende como la “esencia originaria” del ser humano que es corrompido por la
civilización. Si no se entiende se puede explicar de mejor manera diciendo que
naturalmente el hombre es bueno, y que es la civilización la que se encarga de
atrofiar a este ser humano virtuoso y bondadoso. Es así como podemos
encontrarnos con una tradición religiosa que en su doctrina entrega este llamado a
volver a la naturaleza, diciendo que toda esta organización social moderna que
existe es la que quita naturaleza al hombre, y que una organización primitiva es
capaz de devolvernos esa naturaleza. Antiguos autores como Hobbes, Locke y
Spinoza habían hablado sobre el “Estado natural” que mas o menos hablan de las
voluntades que predominan en el hombre, aunque cada uno con diferentes puntos
de vista. La cultura desde el punto de vista de este mito del hombre natural, es la
causante de muchas culpas del hombre. Klages nos hablaba de que el alma
estaba en directo contacto con la naturaleza, y que por otro lado, el espíritu se
conectaba con una esfera más racional del hombre y que esta se encargaba de
destruir la naturaleza humana, por otro lado vemos como Lessing nos habla del
Naturalismo como fuente autentica de la vida, la cual recibe malas influencias del
hombre. Bidney establece dos puntos acerca un “hombre natural”: I. Estado
Natural Pre-Histórico Originario del cual proviene el actual hombre y, II. Un Estado
Universal Presente, que trata de que el hombre es el mismo independiente del
tiempo y el lugar en el que viva, y de esta se deduce que existe una condición
universal del ser humano. No bastó más que años de estudio y reflexión para
terminar diciendo que esto era un mito, ya que se identifico una fuerte fantasía de
carácter religioso al decir que Dios entrega un hombre totalmente puro exento de
pecados, y que este decae al encontrarse con la civilización, por lo cual se
concluye que el hombre tiene un desarrollo histórico, haciendo de el hombre un
individuo sujeto a la historia.

2. El hombre aislado.

Según esta concepción del hombre, el ser humano es un ser aislado y no social,
que gradualmente encuentra la necesidad de entrar a relacionarse con otros
individuos. Cómo se relacionan estos individuos entre sí fue una de las premisas
que motivo a la psicología a ver como estos sujetos se relacionaban los unos con
los otros, encontrándose así con la respuesta a esta causante, que es la energía
que tenemos todos los humanos: la libido. Hasta en el caso del sujeto más aislado,
no se puede abstraer de lo que el busca aislarse, siendo así quiera o no, un ser
social el cual es intervenido por esta esfera en la que nos englobamos todos.

3. El hombre Abstracto.

Fue o es uno de los errores más comunes y ordinarios en los que pudo haber
caído la psicología tradicional, queriendo estudiar al ser humano abstrayéndolo de
todo su contexto que existe como variante en el individuo. Ya que se determina
que el hombre trabaja psicológicamente con la variante de tiempo y lugar, ambos
influyendo en la formación mental de cada individuo. En el caso de que llegara
abstraerse el hombre de estas variantes, se podrán identificar de todas maneras.
4. Individuo-Sociedad.

Esto supone que el individuo está limitado, distorsionado o coaccionado por la


organización social. Tal como lo describió Freud en “el malestar en la cultura”, el
hombre se ve reprimido libidinosamente por la sociedad, sacrificando así muchas
satisfacciones que puede que a su vez estén en constante prohibición o
condenación social, ya que estas pueden responder a impulsos instintivos o
primitivos/animales. También supone que el hombre sufre un control y represión
social que no permite, como diría Freud, liberar la libido. Y últimamente, que el ser
humano depende de tres variantes para satisfacer sus necesidades: la naturaleza,
nuestros semejantes y de una organización social.

5. Innato-Adquirido.

Es una de las tantas antinomias que se pueden nombrar dentro del área real de
investigación de la psicología que se envuelve en controversias sobre lo que
realmente está investigando la psicología y las formas que tiene de explicar ciertos
acaecimientos que suele tener. Esta idea de innato-adquirido se denota sobre el
ideal del fijismo; la lucha que existe por querer tener una naturaleza y una sociedad
fija e inmutable, mientras que otras corrientes daban un énfasis más a los procesos
de aprendizaje y lo que fluye.

6. El ser humano.

A diferencia de los dualismos metafísicos que puedan existir aun en la psicología


vista de diferentes planos, esta se puede defender con un proceso dialectico
complejo, el cual abarca los distintos fenómenos psicológicos que esta estudia. De
esta manera se puede continuar estudiando autónomamente al ser humano, el
cual Bleger dice que se puede caracterizar por lo siguiente:
a) Por pertenecer a una naturaleza propia: la humana.
b) Su condición de ser concreto, es decir, que este siempre va a pertenecer a alguna
determinada clase social, grupo étnico, religión, y que esta pertenencia no es
azarosa, sino que logran integrar un ser y su propia personalidad. Y que a raíz de
esto, no se puede estudiar al sujeto in abstracto de todo lo anteriormente
nombrado, ya que siempre se podrá identificar en este los diferentes componentes.
c) Su condición de ser social, al tener experiencias con los demás individuos que
participan de un mismo proceso psicológico (teniendo más que claro que en cada
uno de ellos, la perceptibilidad es diferente), y siendo el conjunto de las relaciones
sociales lo que define el ser humano en su personalidad.
d) Su condición de ser histórico, en el sentido individual ya sea como en el social, y
que este desarrollo que se logra no se da de una vez para siempre fija e
inmutablemente, sino que al contrario, está sujeto a cambios y desarrollos de
amplitud de un mismo conocimiento y evolución.
e) El ambiente humano es un ambiente social, el cual entrega diferentes estímulos
psicológicos que organizan nuestras cualidades psicológicas.
f) No se puede conocer la condición de un ser humano por mera reflexión, ya que
esta está condicionada socialmente.
g) Al ser seres racionales capaces de pensarnos como objeto, utilizar el pensamiento
así mismo pudiendo crear o modificar varias cosas de nuestro ambiente que nos
posibilite una mejor condición de vida y subsistencia.
h) Y que la producción de los medios anteriormente nombrados, crea una matriz
fundamental de nuestras relaciones humanas.

Cap. II “Conducta”.

En este capítulo J. Bleger se concentra fundamentalmente en enumerar como es


vista la conducta en la ciencia psicológica, como también se pudo desarrollar en
otras. El énfasis que se le da en esta disciplina, las divisiones que existe entre
ellas, las contradicciones y como funciona esta en el aparato psíquico del hombre.
Como fueron estudiadas por diferentes autores, todos ellos con diferentes
concepciones y perspectivas de este complejo fenómeno humano.

La conducta en psicología.

Este término es bien manoseado por la psicología durante sus primeros años, pero
previamente había sido utilizado por otras ciencias como la química y la biología
para describir ciertos procesos de cada una en donde se identificaban distintos
comportamientos de su objeto de estudio, luego incorporándose en la psicología
animal por Jennings.
La conducta se puede denominar como lo que se puede someter a observación y
puedan ser factibles de ser detectadas, para poder conseguir un mayor rigor
científico, concentrándose así en las reacciones o manifestaciones exteriores de
un determinado individuo, para conseguir una tarea más objetiva. Aunque viéndolo
desde esta perspectiva, dejamos de lado a lo más importante que se dedica
estudiar la psicología: el proceso psíquico o mental. La conducta comenzó a verse
como una acción guiada o conducida por la mente, generando una dicotomía entre
cuerpo-mente, dejando al cuerpo como solo un vehículo de las manifestaciones
mentales.
Históricamente comenzó firmemente el estudio de la conducta con Watson en
1913 exponente y fundador de la escuela de la psicología conductista. Previo a
Watson hubieron diferentes autores que años atrás habían comenzado a investigar
sobre la conducta y su raíz psicológica (P. Janet y H. Pieron). En la psicología
norteamericana, fue más el énfasis que se le dio a los estudios de Watson al
entregar una verdadera proclama, consecuente y abierta de una posición
materialista en psicología, dando severas limitaciones mecanicistas sobre el
psiquismo del ser humano. Indiferente a lo anteriormente mencionado, el
conductismo – o behaviorismo – de Watson, aportó conceptos claves a la
psicología clásica, poniendo en duda a esta última, oponiéndose a dos postulados
fundamentales de esta: la introspección como método científico y, a la consciencia
como objeto de la psicología, concentrándose solamente
en los fenómenos visibles comprobables que puedan ser capaces de ser
sometidos a registro riguroso y verificación.
Otro de los autores que se enfocó en la conducta fue Kurt Koffka (psicología
Gestalt), quien hace una división de la conducta semejante a la de William
McDougall1. Presenta una tripartición entre conducta, comportamiento y vivencias.
Por otro lado tenemos a Karl Jaspers2 quien intentó unificar los fenómenos que
estudia la psicología, ordenándolos en cuatro grupos:
1. Fenómenos vivenciados.
2. Funciones o rendimientos objetivos.
3. Manifestaciones corporales concomitantes3.
4. Objetividades significativas (expresiones, acciones, obras)

Daniel Lagache4 define a la conducta como la totalidad de las reacciones del


organismo en la situación total. Reconociendo en ella:
1. Conducta exterior manifiesta.
2. Experiencia consciente (modificaciones somáticas5 subjetivas).
3. Modificaciones somáticas objetivas.
4. Productos de la conducta.

Así vemos como la conducta no solo se remite al conductismo de Watson, sino que
paso a ser objeto de interés para muchas áreas psicológicas, y también utilizadas
por otras ciencias como la sociología y la antropología, pasando a ser un concepto
neutral y objeto de interés para muchas ramas de la psicología. Es así como
podemos definir a la conducta como todas las manifestaciones del ser humano
sean fisiológicas, artísticas, simbólicas, etc.

La conducta como fenómeno central en la psicología:

La conducta nunca ha sido ajena a cualquier objeto de estudio de la psicología,


sea cual sea su área de investigación. Apegándose a una personalidad y a un
contexto social determinado, del cual el ser humano en todo momento es
integrante. La conducta se estudia en calidad de proceso, y no de cosa, siendo un
estudio más dinámico.
Orval H. Mowrer6 y Clyde Kluckhonn7 fundan la teoría dinámica de la personalidad
la que enumeran 4 proposiciones “mínimas esenciales”:
1. Conducta es funcional, toda conducta tiene una finalidad: liberar tensiones.
2. La conducta implica siempre conflicto.
3. La conducta solo puede comprenderse en función del contexto en el que ella
ocurre.
4. Todo organismo vivo tiende a preservar un estado de máxima integración o
consistencia interna.
Esta teoría de la conducta, coincide y es condescendiente con muchas otras áreas
de estudio, teniendo buena aceptación de su concepción acerca la conducta.
Especialmente en la psicología, es como se establece que todas sus áreas de
estudio, sus diferentes escuelas, consciente o inconscientemente estudian la
conducta de los individuos. Existiendo de antemano una dialéctica de la conducta,
que puede llegar a ser muy compleja para las distintas áreas que puedan existir.

Unidad y pluralidad fenoménica de la conducta.

En la conducta podemos reconocer dos tipos de conducta que engloban todas las
manifestaciones del ser humano: están las de tipo concreto que son aquellas
expresadas corporalmente y todas las que salgan a través del cuerpo humano
hacia el mundo exterior, y también las de tipo simbólica, estas manifestaciones no
son tangibles sino que simbólicos, en donde se pueden reconocer principalmente
los fenómenos mentales. Estos fenómenos de conducta confluyen en un dualismo 8
sustancial que se traspone al idealismo religioso del origen de la conducta, dejando
como objeto de estudio determinado a todos los fenómenos reales excluyendo los
conceptos de espiritismo y alma dentro de la ciencia psicológica.
Enrique Pichon Rivière9 representa los tres tipos de conducta en un esquema
(p.29) en donde la mente es el centro, la conducta corporal posterior a esta y por
último, la conducta o actuación en el mundo externo. Estos tipos de conducta
pasaron a llamarse áreas de la conducta ya que todas se unen en un mismo
fenómeno, todas ellas trabajando en conjunto por llevar a cabo una determinada
tarea o función.
Mowrer y Kluckhonn refieren que los psicólogos se encuentran enfocados en dos
grupos: los mecanicistas y los finalistas. El primer grupo los estímulos producen
movimientos y centran el estudio en esta relación, mientras que los finalistas se
interesan por el estudio de la relación entre los movimientos del cuerpo y los
efectos resultantes. Estos autores representan esta
divergencia en un esquema (p.30) que muestra la relación existente entre la
estimulación, movimiento y efectos. Entre la estimulación y el movimiento
intercalan la existencia de los procesos simbólicos. Agregando que los efectos
también pueden ser divididos, según recaigan sobre el sujeto mismo, sobre otros o
sobre el medio impersonal.

Coexistencia y preponderancia de las áreas de la conducta.

Las tres áreas de la conducta son siempre coexistentes, ya que existe una
interdependencia entre ellas al permanecer en constante funcionalidad. En el
esquema de la pagina 31, se puede ver la preponderancia y coexistencia de las
áreas de la conducta. Básicamente se habla respecto de la relación que tienen las
áreas de la conducta.

Ciencias de la conducta.

Se habla de ciencias de la conducta ya que en el ser humano no hay sucesos que


deben ser estudiados exclusivamente por una ciencia, es decir, es una dialéctica
científica de estudio de la conducta. La conducta es objeto de estudio de todas las
ciencias, y ninguna se queda atrás cuando a esta se refiere. La psicología no se
priva solamente a estudiar los fenómenos mentales, es más, está el nivel de
psicología de integración que engloba todas estas manifestaciones del ser
humano, y por lo tanto no excluye ninguna ciencia, sino que las implica. Sin la
psicología no tendríamos un conocimiento total del humano, tampoco lo habrá
solamente con la psicología.

Áreas de la conducta y “las partes del alma”.

Antiguos filósofos habían hecho una división del alma atribuyéndole a cada una de
ellas un carácter en cierta parte del cuerpo con alguna función determinada en
distintos niveles del humano. Nos remitiremos en simplificarlo como lo hace Bleger
al hablar de Platón y Aristóteles, que cada una de estas partes del alma
funcionaría como áreas psíquicas de cada individuo, como anteriormente lo hacían
las áreas de la conducta. Kant, al igual que los antiguos filósofos, había hecho una
división, pero de las actividades psíquicas que predominan actualmente: intelecto,
afecto y voluntad. Claro que todas estas premisas surgen de entes abstractos que
buscan instaurar en el materialismo alguna zona determinada para cada una, ya
que el idealismo no era bien aceptado por su tendencia metafísica. Por lo que se
produce una antinomia entre el idealismo y el materialismo.

predominio sucesivo o alternante de las áreas de la conducta.

Se entiende la conducta como una entidad que tiene una triple manifestación
fenoménica (mental, corporal y el mundo exterior), y que estas tres áreas coexisten
en función de las unas con las otras. En cambio, en una conducta puede
predominar una de estas tres áreas, lo que permite que se pueda calificar una
conducta con una de estas tres áreas. Aunque este predominio puede estar en
constante alternancia en una situación determinada, en donde pueden modificarse
un área con otra, y así sucesivamente.
Predominio estable de una conducta.

El predominio de una de estas áreas puede ser permanente, teniendo en


consecuencia escasa o nula manifestación en el resto de las áreas. Por lo que
existen tipologías o clasificaciones de la personalidad establecidas por distintos
autores. Se puede encontrar:

Predominio en el área mental Esquizoides o seres introvertidos.


Predominio en el área del mundo externo Todo transcurre en esta área.
Predominio en el área corporal Personalidades infantiles,
sensaciones corporales
a distintas emociones.

Coincidencia y contradicción de las áreas de la conducta.

Este predominio que es alternante o sucesivo puede coincidir en un mismo


significado por las diferentes reacciones en sus respectivas áreas. Coinciden
también en el hecho de que estos fenómenos son coexistentes los unos con los
otros. La contradicción sucesiva se puede identificar en conductas polares (por
ejemplo: aceptación y rechazo), en donde se puede sentir una cosa y hacer otra.
Por otro lado la contradicción coexistente es un poco más compleja, puede ser y
no ser al mismo tiempo, ya que entran en conflicto dos áreas, por ejemplo: cuando
se desea ser cordial y al mismo tiempo se está tenso (área 1 vs 2).
Sigmund Freud10 se concentró en este fenómeno con la teoría del aparato
psíquico donde vemos que se ve obligado en idealizar el concepto de
inconsciencia que sería el que está en constante conflicto con la consciencia, que
remitido al ejemplo anterior es lo que explica que uno piense en una cosa y haga o
se interprete otra.

Capítulo IV Ámbito de la conducta

Campo y ámbito

Hemos desarrollado el concepto de que toda conducta se da siempre en un campo


y hemos distinguido en estas últimas subestructuras, alguna de cuyas relaciones
hemos estudiado. El campo es siempre una delimitación en el espacio y en el
tiempo del fenómeno que se estudia. Otra delimitación, metodológicamente
necesaria, es la que se hace en función de la amplitud con que se considera el
suceso humano que se analiza. Con gran frecuencia se mezclan conclusiones
derivadas de ámbitos como totalmente excluyentes. Otro hecho frecuente es el no
reconocer las diferencias entre campo y ámbito. El primero se refiere a la totalidad
de los elementos que interaccionan en un tiempo dado, pero es la amplitud de esta
totalidad la que permite reconocer los diferentes ámbitos.
Todos los fenómenos y objetos existentes en la naturaleza están siempre en
relación, como totalidad única, y un conjunto de elementos puede ser tomado para
su estudio con una amplitud variable. Esta es una de las características
fundamentales del ámbito, el cual tiene aún otra particularidad: la de que no se
refiere ni abarca todos los elementos y fenó-menos, sino que se refiere a la
amplitud de los sucesos y vínculos humanos. Un individuo puede ser estudiado en
forma aislada, pero el estudio puede igualmente recaer sobre conjuntos de
individuos o bien sobre fenómenos aun más amplios como las conductas, normas
y pautas, consideradas como instituciones sociales.
2. División del ámbito
Según la extensión o amplitud con la cual se estudia un fenómeno, se pueden
reconocer tres tipos de ámbitos:
1. Ámbito psicosocial: es aquel que incluye un solo individuo, que es estudiado
en sí mismo, autónomamente; es el encuadre adoptado por todo el
conjunto de la psicología tradicional. El estudio de un individuo, a través de
todos sus vínculos o relaciones interpersonales, pertenece también al
ámbito psicosocial, pero el análisis se centra siempre en el individuo.
2. Ámbito socio dinámico: aquí el estudio está centrado sobre el grupo, tomado
como unidad, y no sobre cada uno de los individuos que lo integran, como
era el caso anterior.
3. Ámbito institucional: la relación de los grupos entre sí y las instituciones que
los rigen constituyen en este caso el eje de la indagación.

Fig. 8. División del ámbito

Los tres ámbitos no son excluyentes, sino que, a la inversa, todo estudio completo
debe abarcarlos a todos, en su unidad y su interjuego, o —por lo menos- no tomar
a uno de ellos como la totalidad o confundir y súper-poner indiscriminadamente los
fenómenos que tienen lugar en uno y en otro. Se trata, en rigor, de un solo y único
ámbito, en el cual el estudio se pierde centrar sobre el individuo, el grupo o las
instituciones. (Fig. 8.)

Psicología individual y social


Esto nos permite aclarar y reiterar, que no existen dos psicologías —individual y
social, porque todos los fenómenos humanos son, indefectible
En un libro posterior distingo y agrego un cuarto ámbito, el de la comunidad.
Psicohigiene y psicología institucional, Bs. As., Paidós, 1966.
Herventé, también sociales y porque el ser humano es un ser social. Más aun, la
psicología es siempre social, y con ella se puede estudiar también a un individuo
tomado como unidad, porque el estudiar individuos no es lo característico de la
psicología individual; lo característico de esta última es enfocar los fenómenos
individuales como abstractos y referidos totalmente al sujeto mismo.
Con la psicología individual es posible también estudiar grupos sociales tanto como
con la psicología social se pueden estudiar individuos.

Lo que queremos subrayar es que el ámbito psicosocial no pertenece


indefectiblemente a la psicología individual, así como el ámbito socio dinámico no
corresponde siempre a la psicología porque una y otra no se definen por la
cantidad de individuos que estudian, sino por la forma de estudiarlos.
Si, por ejemplo, se estudian los grupos y las normas sociales como provenientes
del destino de la libido individual, se están estudiando fenómenos sociales con la
metodología de la psicología individual, mientras que si se estudia un solo
individuo pero en función de sus vínculos, experiencias sociales, de la asimilación
y organización de las mismas, como pautas de conductas de su propia
personalidad, estamos utilizando la psicología social.
Cuando decimos que no hay dos psicologías, queremos significar que la psicología
es siempre social, se estudien individuos, grupos o normas sociales. La psicología
individual (como método, no como estudio de individuos) es una abstracción que
debe ser totalmente eliminada del campo científico.
De esta manera, para nosotros, cuando se habla de psicología individual y social,
se habla en realidad de ámbitos: psicosocial para la primera y socio dinámico e
institucional para la segunda, la cual puede ser, a su vez, subdividida en micro y
macro sociología.

Teoría del campo de Kung Lewin


En toda la exposición sobre campos y ámbitos de la conducta que hemos realizado
hasta aquí, y que utilizaremos en el libro, se han utilizado portaciones básicas de
K. Lewin, pero sin atenernos estrictamente a sus teorías y conceptos. Por su
gravitación sobre la psicología contemporánea, creemos necesario reseñar
brevemente cuáles son estos aportes, en la forma en que han surgido en su
creador. Para K. Lewin, la persona es inseparable del ambiente, y llama Ambiente
psicológico a todo lo que rodea al individuo; el conjunto del individuo con su
ambiente constituye el Espacio vital, que contiene así la totalidad de hechos que
pueden promover y condicionar la conducta; estos hechos son sólo los existentes
en un espacio y en un momento dado Entre todos los hechos existentes en un
momento dado, el espacio vital es una parte del mismo, constituida por la persona
y su medio psicológico, tal como existe para ella; pero, además, existe una multitud
de procesos en el mundo físico o social, que no afecta el espacio vital del individuo
en ese momento, y al que se denomina Espacio no psicológico. Entre ambos
existe una tercera zona de hechos o sucesos, llamada Zona limítrofe, constituida
por ciertas partes del mundo físico o social que afectan el espacio vital. El espacio
vital de Lewin es el que nosotros hemos comprendido como campo psicológico,
incluyendo el campo de conciencia.

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