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COLEGIO DE CIENCIAS Y HUMANIDADES

Antología de
N I V E L DE B A C H I L L E R A T O
estudios de etnolingiiística
{jj.'ü-if y sociolingüística

• / Pau! L . Garvín y Yolanda Lastra de Suárez

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HUMANIDADES Y EDOCRCiDN ,

FAIULTAD DEeF$l&§liy Y HÜMANI0ÁO£S


BIBLIOTECA EUGENIO PEREífoíljiUs

UÜIVEBSIIDAD D E C H I U s
FACULTAD BE FILOSOFIA. HOfS. V EOUí- ~e
IMUBTECA MOF. EUGENIO PEÍEIRA : n
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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO LO

20 INSTITUTO DE INVESTIGACIONES ANTROPOLÓGICAS


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L E C T U RAS U N I V E R S I T A R I A S 1974
17
í-ifd <í Tú*
deben ser aprobadas para publicaciones ándales u obras lite- LA CONCEPCIÓN ESTRUCTURAL
rarias patrocinadas por el gobierno en instituciones educativas DE L A S O C I O L I N G Ü Í S T I C A *
de varios niveles y en los tribunales?; ¿cuál debe ser la actitud
oficial hacia las variedades no aprobadas para cualquiera de José Pedro R o ñ a
estas situaciones?; ¿en q u é medida corresponden las subdivisio-
nes políticas de una nación con las subdivisiones lingüísticas?;
¿cómo podrían desarrollarse o igualarse los sistemas de escri-
I ura? 1. Objetivos de la Sociolingüística
Quizá los problemas más complejos de planificación idiomá-
tica son los encargados por las naciones recién independizadas En. ninguna ciencia es posible realizar trabajos de investigación
tic Asta y Africa, y las diversas políticas que se siguen en esas adecuados si no se delimita previamente el objeto, la teoría y la
naciones proporcionan ejemplos actuales de la clase de difi- metodología de la ciencia misma. Elasta donde sabemos, esto
cultades que se presentan.' 1
nunca fue hecho en el campo de la sociolingüística. En general,
se ha entendido g e n é r i c a m e n t e que la sociolingüística debería
Traducción de José Joaquín Montes
estudiar los aspectos llamados "sociales" del lenguaje. Podemos
dar por sentado que u n estudio de este tipo caería dentro de lo
que Saussure denominaba linguistique externe, y p o d r í a enfo-
carse como. 1. estudios de los efectos de la sociedad sobre la
lengua o 2. estudio de los efectos de la lengua sobre la sociedad.
De hecho, los trabajos de investigación sociolingüística se han
estado llevando a cabo sobre una base general de criterios "socia-
les", o sea no-lingüísticos.
Hemos tenido algunas dudas acerca de si convenía hablar en
esta conexión sobre nuestros propios trabajos de investigación
y sus resultados, o bien tratar de presentar una discusión gene-
ral de la sociolingüística. Finalmente, nos hemos decidido por
la discusión general del tema, puesto que tenemos la i m p r e s i ó n
de que no existe hasta ahora ninguna teoría general y consisten-
te de esta temática. Hemos estado explorando durante muchos
años las posibilidades teóricas y metodológicas de la. sociolingüís-
tica, y creemos que podemos contribuir con algunos enfoques
que pudieran al menos merecer alguna reflexión.
Numerosos estudiosos de las escuelas estructuralistas europeas
se han dado cuenta desde el principio, de que el concepto saus-
sureano de la langue es demasiado vago y difuso. Nosotros con-
sideramos que lo es a tal punto que se hace necesario discrimi-
nar varios conceptos diferentes, que suelen llamarse lengua, y la
confusión de los cuales suele provocar grandes dificultades meto-
dológicas. Así,-si bien es cierto que existe u n concepto de lengua
(Li) que se opone a habla {parole), no menos cierto es que cuan-

•i- [Hemos s u p r i m i d o un p á r r a f o del a r t í c u l o o r i g i n a l que se refiere * L a v e r s i ó n o r i g i n a l inglesa, en t i t u l a d a " A S t r u c t u r a l V i e w of Socio-


cipalmente a Sociolinguistics, v o l u m e n editado por B r i g h t y p u b l i c a d linguistics" se ha publicado en Method and Theory in Lingüistica, editado
, 1966, Este a r t í c u l o a p a r e c i ó corno i n t r o d u c c i ó n a dicha obra.] por Paul L . G a r v í n , M o n t ó n y Cía., La Haya, H o l a n d a , 1970, p. 199-207.

202 203
do hablamos de una lengua francesa en cuanto opuesta a los el Sistema del metalenguaje. Preferimos entonces hablar de "dia-
dialectos y palois franceses, esta lengua ( L ) incluye en sí el
2
sistema", que es al mismo tiempo un concepto obviamente simi-
"habla francesa", puesto que a esta L corresponde u n habla y
2
lar al L-complex de Plockett también. Nuestra representación de
a cada dialecto y patois u n habla diferente. A u n podemos hablar- u n diasistema ideal sería u n cubo, dentro del cual, al menos teó-
de "lengua francesa" en cuanto opuesta a la alemana, española, ricamente, cada punto representa u n idiolecto, o sea u n L , . Los
inglesa, etcétera, y esta lengua ( L ) incluye aun los dialectos y
3
tres ejes de este cubo pueden designarse, utilizando la termino-
palois franceses (con las hablas que les corresponden). Esta dife-
rencia entre L j , L y L —mejor dicho, la falta de percepción
2 3

de esta diferencia— ha sido siempre la principal dificultad para


la aplicación del m é t o d o estructural a la dialectología. Mientras
el m é t o d o estructural meramente descriptivo se refiere a L , los x

dialectólogos tienen que vérselas con L o, m á s bien, con la


3

extratificación interna dentro de L , que es, por supuesto, un


3

problema externo a L i . L a "arquitectura (charpente) de la len-


gua" de Hjelmslev, el concepto de "archisistema" de Coseriu,
el "diasistema" de Weinreich, el "sistema de sistemas" de que
hablan los lingüistas checos, y aun nuestras propias observa-
ciones de 1958 sobre la estratificación socio-cultural de la len-
gua, constituyen otras tantas tentativas de resolver este problema
y de poder aplicar métodos estructurales no solamente a L , t

sino t a m b i é n a L . Esto significaría, por supuesto, que una dia-


3 eje dlatópico
lectología estructural q u e d a r í a al menos parcialmente compren-
dida en la lingiiistique interne, como lo señalara muy clara y logia de Flydal (1951), como eje diatópico, eje diastrático y eje
convincente Hutterer (1963). diacrónico. Utilizamos, en efecto, esta t e r m i n o l o g í a desde 1958.
Exactamente l o mismo puede decirse ciedla sociolingüística. Nos permitimos, en cambio, discrepar con la c u á d r u p l e organi-
Ésta estará dentro de la ó r b i t a de la lingüística externa sola- zación que introduce Coseriu al adoptar esta terminología en
mente cuando se enfoca la mera descripción estructural de L , . (1964), ya que la diajasia se refiere a relaciones entre varios es-
En cambio, p e r t e n e c í a al menos parcialmente a la lingüística tilos de lengua dentro del mismo idiolecto ( L ) , mientras que
3

interna si L es el objetivo de nuestra descripción. Por consi-


3
diatopía, diastratía y d i a c r o n í a son relaciones entre idiolectos
guiente, p o d r í a m o s y deberíamos distinguir entre una sociolin- distintos; se trata, pues, de relaciones de diferente orden.
güística "lingüística" y una sociolingüística "extralingüística". En la realidad, sólo hay diferencias insignificantes entre dos
La primera estudiará la estratificación interna de L , mientras 3 idiolectos vecinos. N o p o d r í a m o s hablar de u n "inglés de la ca-
que la segunda t e n d r á que enfrentarse con las influencias de la lle 42" como diferente del "inglés de la calle 43"; tampoco de
sociedad sobre L y con las de L sobre la sociedad.
3 3 un "inglés del 30 de j u l i o de 1966" como distinto del "inglés
del 31 de j u l i o de 1966"; n i , desde un punto de vista cliastrático,
2. El diasistema de un "inglés de los conductores de a u t o b ú s de Los Ángeles"
como diferenciado del "inglés de los inspectores de a u t o b ú s de
Aceptamos este t é r m i n o , a c u ñ a d o por el lamentado Weinreich, Los Ángeles". En cambio, ciertamente es lícito y necesario dis-
como s i n ó n i m o de L , aun cuando Weinreich lo emplea sola-
3
tinguir entre algo m á s extensas áreas geográficas, periodos cro-
mente con referencia a la estratificación horizontal (dialectal) . nológicos y estratos socio-culturales. Se puede suponer que los
Creemos que "metasistema" (en el sentido russelliano) sería el idiolectos son aproximadamente idénticos dentro de la misma
t é r m i n o obvio para describir o denotar u n sistema de sistemas; área, el mismo periodo y el mismo estrato. Por consiguiente, el
pero este t é r m i n o sería entonces h o m o n í m i c o con el que designa conjunto de estos idiolectos puede ser t a m b i é n considerado como

205
sistemas en contacto o "contactología" y estudiada con los mis-
Lj y como objeto de una descripción estructural, que será por lo
mos m é t o d o s que ha propuesto Weinreich (1953) para el bi-
tanto sin tópica, sincrónica y sinstrática (o sea, no meramente
lingüismo.
sincrónica como postulaba Saussure). T o d o tipo de estudio que
vaya más allá de los límites de un grupo semejante de idiolectos,
b) Efectos de la sociedad sobre el diasistema:
será un estudio extremo a L j , pero interno a L . Sólo podremos
3

considerar como externo a L el estudio de hechos extradiasis-


3
b . l . Puesto que el significado lingüístico es una asociación
temáticos, de u n significante y de un significado, resulta claro que los elec-
Desde hace años han sido iniciados estudios estructurales de tos de la sociedad sobre el signo lingüístico pueden afectar, por
tipo comparativo a lo largo de estos tres ejes del diasistema. En un laclo, el significante. Éste es el caso ele los muchos tipos de
el eje diacrónico, se trata de la llamada fonología diacrónica tabú y de eufemismos.
(escuela de Praga) y ú l t i m a m e n t e la morfología diacrónica. En
b.2.- T a m b i é n pueden afectar el significado. T a l es el caso do
el eje diatópico, la dialectología estructural ha sido ú l t i m a m e n -
las muchas divergencias semánticas debidas a la estructura de la
te objeto de algunos trabajos de investigación tanto teórica como
sociedad. Sin á n i m o de entrar en consideraciones políticas en un
descriptiva. A q u í discutiremos la investigación estructural en la
trabajo lingüístico, deseamos señalar el ejemplo de las dos Ale-
sociolingüística, que correspondería al eje diastrático.
manias, cada una de las cuales se llama " d e m o c r á t i c a " a sí mis-
El autor de estas líneas ha intentado mostrar en uno de sus
ma, y "no democrática" a la otra.
artículos (1962) que los fenómenos estructurales correspondien-
tes al eje diastrático presentan una semejanza sorprendente y b.3. Los fenómenos hasta ahora mencionados se relacionan
evidente con los que ocurren en el eje diatópico. Esto se debe con el valor simbólico del signo lingüístico. Sin embargo, el sig-
al hecho de que la diferenciación diastrática es muy similar a la nificado lingüístico tiene t a m b i é n otro valor, el valor sintomá-
diatópica (dialectal). Por consiguiente, su- estudio puede ser es- tico. Este factor sintomático se vuelve m á s evidente cuando es
tructural en tres sentidos, que son los mismos tres que han sido inesperado, pero en realidad está presente siempre, en todo acto
explicitados para la diferenciación dialectal por Ivic (1962). de hablar. Así, por ejemplo, si estamos cruzando una selva y en
un momento determinado oímos "hay una trampa doscientos
3. Los temas de la sociolingüistica ,i metros más adelante", entonces estamos recibiendo dos informa-
ciones diferentes: el contenido simbólico de esta oración nos
Podemos d i v i d i r la temática propia a la sociolingüística, sobre informa acerca de la existencia de una trampa; su contenido sin-
la base de lo que acaba de decirse y a los efectos de una más tomático suministra información sobre el hecho de que hay al-
precisa delimitación, en las siguientes clases: guien detrás de u n arbusto. Esta información sintomática es cía-
lamente percibida, puesto que habitualmente no esperamos
a) Estratificación interna del diasistema: encontrar a nadie escondido detrás de u n arbusto cuando estamos
cruzando selvas. Sin embargo, resulta evidente que el contenido
a.l. La descripción de todo grupo de idiolectos, si éstos son sintomático existe, aunque usualmente pase desapercibido, tam-
suficientemente uniformes, debe hacerse de un modo sintópico, bién cuando u n profesor está hablando de lingüística a sus alum-
sincrónico y sinstrático. Por lo tanto, una descripción de esta nos o a sus colegas. E l contenido sintomático nos dice no sola-
clase será la descripción de cierto estrato socio-cultural, diferente mente el mero hecho de que alguien está realmente hablando,
de los otros estratos existentes en la misma área y el mismo pe- sino t a m b i é n que el hablante es masculino o femenino, joven o
riodo. viejo, colombiano o uruguayo —de ahí su importancia para la
sociolingüística—; que pertenece a determinado estrato socio-
a.2- La comparación de estratos diferentes existentes en la mis-
cultural dentro del diasistema. . . E l estudio de este ú l t i m o tipo
ma área suministrará un concimiento que puede ser comparado
ele información debe considerarse una parte primordial de la
a la dialectología.
sociolingüística, y sus unidades no serán signos lingüísticos, sino
a.3. La influencia de un estrato sobre cualquier otro estrato actitudes lingüísticas, que pueden expresarse en. términos del
existente en la misma área, puede ser enfocada como análisis de

207
206
status socio-cultural de determinado signo dentro del sistema, o
mático de la lengua como unidad, o de cualquiera de sus partes.
de determinado sistema dentro de de diasistema, o a un status
Tue por esta vía como las lenguas r o m á n i c a s o germánicas se
socio-cultural de un diasistema entero (por ejemplo, el del gua-
han transformado en lenguas nacionales o literarias o normali-
raní y el del español en Paraguay) dentro de una comunidad.
zadas (standard), y lo mismo está ocurriendo actualmente en
En un trabajo de G a r v í n y Mathiot, de 1956, encontramos una
muchos países.
e n u m e r a c i ó n de las funciones de una lengua normalizada (stan-
dard language) . Estas funciones son:
c) Efectos del diasistema sobre la sociedad:

la función unificadora Este tema cabe sólo indirectamente dentro del objeto de la
la función diferenciadora (separalist function) lingüística o de la sociolingüística, puesto que a q u í se trataría
la función de prestigio, y de cambios que ocurren en la sociedad, no en la lengua. Por
consiguiente, estos cambios deberían ser estudiados por el soció-
la [unción de marco de referencia.
logo, no por el lingüista. Sin embargo, es posible o importante
en la sociolingüística examinar cuáles son los aspectos de la len-
Y bien, aunque a q u í no nos sea posible entrar en una mayor
gua que •producen, cambios en la sociedad, y en q u é forma, los
y más detallada discusión de estas funciones, creemos que resulta
producen. Tradicionalmente esto ocurre a través de la gramá-
bastante evidente que todas estas funciones de la lengua norma- -
tica preceptiva, la alfabetización, etcétera, que tienden a pro-
lizada son funciones sintomáticas, en el sentido que acabamos
vocar ciertos desplazamientos en el equilibrio entre los diversos
de señalar.
estratos de la sociedad. Debe notarse, sin embargo, que todos
El valor sintomático está t a m b i é n en la base de la norma,
estos procesos involucran solamente el valor sintomático de la
una noción lingüística que fue bien delimitada por Coseriu en
lengua, puesto que, desde el punto de vista lingüístico, una per-
1952. En la lengua, una norma es un aspecto que, sin ser perti-
sona culta es simplemente una persona que utiliza sólo aquellos
nente desde el punto de vista del sistema, es regularmente o b - * .
signos lingüísticos que son empleados usualmente por las per-
servado por la comunidad lingüística. Como ejemplo, menciona-
sonas ctdtas, y que no usa los signos lingüísticos habitualmente
remos el hecho de que en el español del Uruguay existe el fo-
empleados por la gente vulgar. N o hay por lo tanto mayor di-
nema /?-/ que tiene dos alófonos, uno sonoro [z] y otro sordo
ferencia entre este tema y el mencionado en b.3. Sin embargo,
[§]. T e ó r i c a m e n t e , cualquiera de estos alófonos puede ser usado
desde un punto de vista práctico, hay que tener siempre pre-
en cualquier contexto, puesto que no son distintivos. Sin em-
sente que una sociedad no es meramente una sociedad, esto es,
bargo, en la norma el alófono sordo ocurre solamente en nexos
una entidad de orden superior, sino que es, al mismo tiempo,
ante otra consonante sorda, mientras que en cualquier otro con-
un conjunto de personas, o sea la suma de entidades de orden
texto fónico se emplea sólo el alófono sonoro. La "estandari-
inferior, cada una ele las cuales es afectada individualmente por
zación" (o " n o r m a l i z a c i ó n " ) de la lengua se basa t a m b i é n en
las diferencias sintomáticas sobre el eje diastrático del diasiste-
la norma, o sea en una selección entre posibilidades isofuncio-
ma. En este sentido, el lingüista puede hacer valiosos aportes a
nales, y, después de ocurrida la "estandarización", las dos posi-
la labor del sociólogo, del trabajador social y del educador. Por
bilidades isofuncionales, aunque sigan siendo idénticas désele el
consiguiente, si bien la investigación de los efectos ele las- dife-
punto de vista del sistema, tienen valores sintomáticos muy di-
rencias diastráticas sobre la sociedad e incluso sobre los i n d i v i
feren tes.
dúos que componen la sociedad, no suele ser una tarea nni)
Ocurren también desplazamientos en la norma, y Coseriu atractiva para el lingüista, con todo no deja de ser una tarea que
muestra que los cambios lingüísticos son justamente consecuen- debe ser cumplida, y en muchos casos debe ser cumplida muy
cias de estos desplazamientos en la norma. urgentemente. T a n t o el autor de estas líneas, en una comuni-
L o mismo puede decirse de lo que M a l k i e l (1960) l l a m ó la cación presentada en el I Simposio Interamericano de Lingüís-
"historia externa" de una lengua. La^is¿oria.dj_una__le.ngua.no tica y Enseñanza de Idiomas realizado en Cartagena en 196;!,
es m á s que_una secuencia de desplazamientos en. el__v_ak_r sinto- como Hymes, en una disertación leída en 1964 en el Congreso

208
20!)
de Sociolingüística organizado por la Universidad de California
Lo* que nosotros postulamos es que siempre debe haber dos
en Los Ángeles, hemos subrayado la circunstancia de que los
tipos completamente diferentes de teoría: una teoría del objeto
lingüistas, aun los sociolingüistas, suelen tener la tendencia de
de estudio, y una teoría del m é t o d o . La primera sería un meta-
pasar por alto el nivel concreto en que las diferencias de len-
lenguaje, puesto que nos estamos ocupando del lenguaje, osla-
guaje sirven de ayuda o bien de obstáculo al individuo en el
mos hablando del lenguaje. L a segunda teoría sería un meta-
desenvolvimiento de su vida cotidiana.-
metalenguaje, puesto que ahora estamos hablando de la lingüís-
tica, que es en sí un metalenguaje. Como lo señalara Russell,
d) Podemos también sobrepasar los límites de una lengua,
si no tomamos en cuenta estas diferencias de j e r a r q u í a , lo unís
esto es, de un diasistema determinado, ya sea en vista de una
probable es que arribemos a meras paradojas. Tenemos la im-
mera comparación, o bien para estudiar la mutua interacción presión de que gran parte de lo dicho en la lingüística estado-
de dos o más lenguas. Este tema, sin embargo, constituiría un unidense se basa en. esta clase de paradojas, resultante de la no
aspecto interlingüístico (cross-linguistic) o intercultural (cross- distinción entre teoría del objeto y teoría del m é t o d o .
cultural), y nosotros creemos, como lo ha explicitado fiym.es en
1964, que a pesar de las apariencias la relatividad lingüística es Para resumir, diremos que una buena teoría es siempre una
teoría orientada por el m é t o d o ; pero creemos que debería siem-
de u n aspecto predominantemente intracultural. La inclusión de
pre haber otra teoría más, que tendría que preceder al m é t o d o ,
la interacción intercultural no es imposible, pero nos introdu-
ser una verdadera teoría del m é t o d o . Esta teoría del m é t o d o es
ciría en una temática demasiado alejada de la nuestra.
diferente de la teoría del objeto de la ciencia, que no puede
El t é r m i n o de "sociolingüística" se aplica más bien a los es-
alcanzarse sino después de haberse reunido los datos pertinen-
tudios de la variación lingüística dentro de una misma sociedad,
tes. Entendemos que la teoría del m é t o d o es esencialmente lo
y nosotros entendemos que debe continuar aplicándose así. Las
mismo que un modelo. Por consiguiente, lo que a q u í postulamos
diferencias sociológicas entre dos lenguas cabrían más bien en el
no contradice el principio ele la. anterioridad de la m e t o d o l o g í a
tema denominado "lengua y cultura" (Fischer, 1964).
con respecto a la teoría. Por supuesto, p o d r í a m o s llevar esta
cadena m á s adelante, y h a b r í a también una m e t o d o l o g í a de la
4. Los métodos de investigación
teoría de la. metodología; pero ésta ya no formaría parte de
la ciencia en cuestión. Sería c o m ú n a todas las ciencias, y perte-
Es evidente que Ja precedente exposición acerca del objeto y la
necería por lo tanto a la epistemología.
temática ele lo sociolingüística, nuestra tentativa de hallar una
división estructurada de los ternas de esta ciencia ( 3 ) , tenían Resulta claro que cada uno de los temas enumerados en el
como finalidad-poder mostrar los diversos métodos de investiga- c a p í t u l o 3 requiere una metología de investigación propia. Nues-
ción que deberían ser utilizados en la sociolingüística. Tenemos tra representación del diasistema y de las relaciones internas so-
la impresión de que la mayor parte del trabajo realizado hasta bre su eje diastrático, tenía la finalidad de constituir un modelo,:
ahora en este campo se vio afectada por la falta de una visión esto es, un medio para llegar a métodos de investigación apro-
adecuada de su teoría y de su metodología. Para comprender- piados.
la influencia de esta carencia, debemos decir algunas palabras L a descripción de u n grupo suficientemente uniforme de idio-
acerca de la teoría, y de la metodología. lectos (a.l) significa en realidad la descripción de un sistema
Algunos autores lian manifestado que la metodología debe (L_) . Puede lograrse mediante la utilización, de los métodos de
siempre proceder a la teoría, que, por consiguiente, debe ser investigación de la lingüística descriptiva c o m ú n , y por lo tanto
una teoría orientada por la metodología. Otros han sostenido no es propiamente u n objeto de la sociolingüística, como no lo
que la teoría debe venir primero, el m é t o d o y la aplicación des- es de. la dialectología n i tampoco de la lingüística histórica. N o
pués. Unos terceros han señalado que entre la teoría y la meto- concordamos con Hutterer sobre la posibilidad, de este tipo de
dología hay una relación bilateral, del tipo de corrección mutua dialectología. U n sistema lingüístico, o partes de un sistema lin-
(fecdback). Nosotros creemos que todos estos autores tienen ab- güístico, representan teóricamente sólo un punto de un diasiste-
solutamente razón. ma. Pueden ser descritos, estructuralmente o no, con la ayuda
de cualquier modelo de procedimientos lingüísticos, pero no
210
21 I.
pueden ser situados dentro del diasistema, o sea que su situación En otras palabras, podemos decir que los modos lingüísticos
en el diasistema no puede ser determinada sino por c o m p a r a c i ó n pueden dividirse en tres grupos: 1) aquellos que aparecen en
con otros sistemas lingüísticos pertenecientes al mismo diasiste- todos los estratos; 2) los usados solamente en el estrato más bajo;
ma. Por lo tanto, la comparación de diferentes estratos (a.2) y 3) los empleados solamente en el estrato más alio. Kn la ma-
será la finalidad de la lingüística diastrática, o sea de la sociolin- yoría de las comunidades, un porcentaje sumamente alio perte-
güística, del mismo modo que la c o m p a r a c i ó n de lugares geo- nece al grupo 1. En cambio, las palabras y expresiones de los
gráficos diferentes será la finalidad de la lingüística diatópica, o grupos 2 y 3 son sintomáticas de los estratos respectivos.
sea de la dialectología. Esta c o m p a r a c i ó n podrá ser meramente Creemos que el terreno más fértil para la investigación socio-
diastrática (a.2) o bien diastrático-diacrónica (a.3), de la misma lingüística se encuentra justamente en estos morios lingüísticos
manera que la dialectología puede ser también meramente dia- "rotulados" o sintomáticos, o sea en la investigación de las acti-
tópica o bien diatópico-diacrónica. tudes sociales hacia el lenguaje o hacia el signo lingüístico, que
La falta de compresión de estas circunstancias ha impedido podemos llamar actitudes lingüísticas.
hasta hace poco que la sociolingüística y la dialectología se des- Una actitud lingüística es una entidad m á s compleja qtie un
arrollaran sobre una base estructural. signo lingüístico, pero posee una estructura muy similar. P o d r í a
L a gran diferencia metodológica entre la sociolingüística y la describirse como una asociación de u n hecho de lenguaje y una
dialectología así concebidas, consiste en la circunstancia de que creencia acerca del lenguaje, o sea una asociación entre los valo-
los hablantes de los varios sistemas lingüísticos que constitu- res simbólico y sintomático de una lengua o de una parte de
yen los estratos, viven en la misma comunidad. La selección de una lengua, o bien de u n dado signo lingüístico. Se trata del
informantes, que ya era extremadamente difícil en la investiga- mismo tipo de asociación que Saussure postulara entre el sigru-
ción dialectológica, hace que muchos signos lingüísticos del es- fiant y el signifié para definir el signo lingüístico.
trato superior aparezcan entre las respuestas de los informantes El autor de estas líneas ha llevado a cabo, en los ú l t i m o s años,
pertenecientes a u n estrato inferior. Como resultado de todo esto algunos trabajos de investigación referentes a las actitudes l i n -
pocas veces es posible llevar a cabo u n análisis comparativo ade- güísticas en el Uruguay, Paraguay y Argentina, con resultados
cuado de dos o más sistemas lingüísticos pertenecientes a dos o muy interesantes. Nuestro interés era metodológico, no termino-
más estratos del mismo lugar. A veces da el resultado apetecido lógico. N o estábamos especialmente interesados en crear una nue-
(por ejemplo, en algunas p e q u e ñ a s ciudades del sur de M é x i c o ) , va terminología para este tipo de investigación y, por esta razón
pero en general es imposible. Es mucho más c o m ú n encontrar nos hemos conformado con denominar el valor s i n t o m á t i c o
comunidades que muestran un escalonamiento continuo de idio- creencia. Una actitud puede entonces definirse corno una asocia-
lectos desde el estrato más bajo hasta el más alto, y donde la ción de una creencia con u n hecho. Naturalmente, una entidad
mayor parte de los signos lingüísticos tienen una distribución de tal clase no se l i m i t a a hechos de lenguaje y a creencias rela-
diastrática irregular, es decir que ocurre al azar en idiolectos tivas a hechos de lenguaje, sino que puede aplicarse a cualquier
pertenecientes a distintos estratos, y las diferencias sociolingüís- otro tipo de hechos y creencias. Es una entidad de validez ge-
ticas son representadas por ciertos rasgos, palabras o estructuras neral, aplicable t a m b i é n al lenguaje. E n cualquier terreno, hay
de los que se sabe que n o se emplean en el ''otro" extremo de la una diferencia muy clara entre una creencia- y una actitud. L a
escala. T a l es el caso de las palabras cortas y de las palabras primera puede ser definida y delimitada en sí misma, mientras
largas en el inglés americano, el de los lunfardismos en el español que la segunda sólo tiene sentido si contiene una asociación o
rioplaten.se, etcétera. En el Uruguay, dos personas pueden estar c o m p a r a c i ó n con hechos reales. Nuestra concepción de la actitud
hablando por un periodo prolongado y usar exactamente las mis- es pues semejante a la concepción saussureana del signo lingüís-
mas palabras, pero, si uno de ellos emplea aunque sea una sola tico, como puede verse a q u í :
vez la forma haiga o eslea, se le considerará inmediatamente co-
mo hablante "vulgar". Esto significa, por supuesto, que cual- creencia significante
quiera de estas formas verbales está cargada de u n alto valor = actitud = s jg o
n

sintomático, algo así como "rotulada". hecho significado

213
La misma creencia puede formar parce de más de una actitud, tico. Esto quiere decir lisa y llanamente que en sociolingüística
si se le asocia a hechos diferentes, o no formar parte de ninguna muy raras veces podemos creerles a nuestros informantes. Como
actitud, si no se le asocia a n i n g ú n hecho. Si alguien dice: " M i ejemplo, imaginemos que le preguntamos a nuestro informante:
país es muy grande", esto es meramente una creencia, toda vez "¿Cómo dice usted cuando un l í q u i d o es fácil de encender?" y
que no sepamos cuál es su país. Ahora bien, si un norteameri- (suponiendo que el informante es norteamericano) recogemos
cano y u n uruguayo dicen: " M i país es muy grande", esta afir- la respuesta flammable. En este caso podemos creerle y adquirir la
mación revela dos actitudes muy diferentes, ya que, por supues- seguridad de que, por lo menos en su idiolecto, ésta es la pa-
to, Estados Unidos es u n país muy grande, mientras que Uru- labra para tal concepto. Esto es hacer lingüística. En cambio, si
guay no lo es. Podemos por lo tanto deducir una actitud para le preguntamos si la palabra flammable es correcta, o ejemplar
el norteamericano y otra muy diferente en lo que respecta al (standard), o elegante, o hermosa, o culta, o agradable, entonces
uruguayo. Es muy fácil de notar el paralelismo de este caso con no podremos aceptar su respuesta con la misma facilidad, n i aun
la secuencia [sal] que forma parte de signos lingüísticos muy di- sobre una base estadística. A u n si. la m a y o r í a afirma que flamma-
ferentes en español ("sal"), en francés ("sucio") y en h ú n g a r o ble es standard English, ello no p r o b a r á que lo sea. Sin embargo,
( " t a l l o " ) , y que no forma parte ele n i n g ú n signo lingüístico en nos mostrará que la m a y o r í a de esa comunidad no conoce bien el
absoluto para el hablante inglés o italiano, en cuyas lenguas standard English, y éste es u n "dato de actitud" y una conclusión
no se le asocia n i n g ú n significado. sumamente valiosa en la investigación sociolingüística. Esto, pues,
.De este modo, tendremos tres juegos de ciatos. Dos de ellos es hacer sociolingüística.
son primarios y-por consiguiente pueden obtenerse a través de la Yendo un poco m á s lejos, nos atrevemos a afirmar que las
investigación directa, aun cuando debemos señalar que'debe em- actitudes lingüísticas forman u n sistema y una estructura (en el
plearse una m e t o d o l o g í a de investigación diferente para cada sentido saussureano), del mismo modo que la forman, los signos
uno. E l tercero, el juego de "datos de actitudes", no es primario,
lingüísticos. Dentro de una comunidad dada, o dentro de una
sino que debe ser deducido de los primarios.
parte de una comunidad, toda actitud hacia determinada parte
El segundo juego de datos (los "datos factuales") pueden co-
o determinado aspecto de la lengua, depende de las actitudes
rresponder a hechos pertenecientes a cualquier campo de activi-
hacia todas las otras partes o todos los demás aspectos de la len-
dad humana o aun estar fuera de las actividades humanas. Si,
gua. Si se modifica, agrega o suprime una actitud, todas las ele-
y solamente si, los "datos factuales "se refieren al lenguaje o al
más actitudes sufrirán un cambio de valor, por lo menos teóri-
uso del lenguaje, entonces los "datos de actitud" se referirán a
actitudes lingüísticas y estarán dentro del objetivo de la lingüís- camente. Esto resulta particularmente evidente en las casos que
tica (o de la sociolingüística). En cambio, los "datos de creen- hemos mencionado en b . l . y en b.2. en el c a p í t u l o 3. Creemos
cia" no p o d r í a n de ninguna manera enseñarnos nada acerca del que debería intentarse la descripción, "de la estructura de las ac-
lenguaje o con respecto al uso del lenguaje. titudes lingüísticas en alguna comunidad, y hemos comenzado a
Creemos que una de las fallas más importantes de las inves- hacerlo con respecto al g u a r a n í paraguayo.
tigaciones sociolingüísticas realizadas hasta ahora radica justa- De acuerdó con lo ya dicho, en este terreno hay dos m é t o d o s
mente en la circunstancia de no haberse tomado debidamente posibles de investigación, equivalentes o casi equivalentes entre
en cuenta la estructura de las "actitudes lingüísticas", o sea la sí. Podemos hacerles a nuestros informantes preguntas para las
naturaleza esencialmente sintomática de los hechos sociolingüís- cuales ya conocernos la respuesta correcta de antemano, y en-
ticos. Muchos estudiosos muy excelentes han sido sencillamente tonces confrontamos la respuesta recibida con la realidad que
inducidos a error por sus informantes, por no darse cuenta del conocemos. Por otra parte,, podemos simplemente hacer pregun-
hecho de que el llamado "hablante i n t u i t i v o " , que necesaria- tas, y tratar luego de confirmar la veracidad de las respuestas
mente posee un buen conocimiento de la lengua en sí (al menos mediante una c o m p r o b a c i ó n independiente del informante.
el tipo de conocimiento que Coseriu llama " p r á c t i c o " o "empí- Los resultados pueden ser sumamente sorprendentes. Así, por
rico") , en cambio no tiene necesariamente un buen conocimien- ejemplo, nuestros informantes paraguayos nos han dicho casi sin
to (ni siquiera un conocimiento "práctico") del factor sintomá- excepción, que el 100% de los paraguayos habla g u a r a n í . Esta

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afirmación es por supuesto falsa en cuanto hecho referente a la LENGUA, ESTRATIFICACIÓN SOCIAL
lengua, pero en cambio es muy interesante como actitud referente Y COGNOSCITIVA *
a la lengua: se toma el saber g u a r a n í como síntoma del ser para-
guayo. Estamos t a m b i é n aplicando el mismo m é t o d o al dialecto William Bright **
"fronterizo" del norte de Uruguay, que es u n dialecto de base
portuguesa con una fuerte influencia española. Como ejemplo,
mencionaremos el hecho de que cuatro de nuestros informantes
han dicho, en un Huido "fronterizo", que ellos no sabían "fron-
terizo" sino solamente castellano. Esto indica un importante des-
plazamiento en la actitud, lingüística, y nos hace pensar que el La sociolingüística es u n n i ñ o en pleno desarrollo, pero (pie
"fronterizo" está empezando ahora a evolucionar hacia el caste- no deja de ser u n n i ñ o . Por tanto, en el campo que trata de
llano. los correlatos lingüísticos de la estratificación social, la litera-
tura es magra todavía. Hace diez a ñ o s se n o t ó que de dos ar-
No creemos posible enumerar a q u í todas las posibilidades de
tículos p a n o r á m i c o s sobre la estratificación social " n i uno ni
una investigación dirigida hacia le exploración de los aspectos
otro registraba a l g ú n estudio sobre la lengua como un factor
sintomáticos del lenguaje. Sólo deseábamos mostrar algunos ejem-
plos de estas posibilidades, y señalar la importancia de enfocar- relacionado con el status", y el mismo comentario se puede
1

una estructura sintomática, puesto que estamos convencidos de hacer sobre un artículo similar, publicado apenas el a ñ o pasado. 2

que esta línea de investigación sería sumamente fértil en la De hecho, sólo recientemente se ha hecho p ú b l i c o , en este campo,
sociolingüística. a l g ú n estudio en que se combina la sofisticación sociológica y
lingüística. Por este motivo, al nivel de la estructura lingüística
o laJigue, todavía no tenemos ninguna c o m p a r a c i ó n completa,
fonológica, gramatical y semántica, n i siquiera de un par de
dialectos de clase social; y al nivel del comportamiento lingüísti-
co o parole, todavía no existe una "etnografía del habla" (para
usar la t e r m i n o l o g í a de H y m e s ) , n i siquiera para la comunidad
más sencilla. Con la falta de tal cantidad, de datos, la discu-
3

sión en sociolingüística con frecuencia debe sugerir m á s que


afirmar.

« P u b l i c a d o o r i g i n a l m e n t e con el t í t u l o : "Language, Social S t r a t i f i c a t i o n ,


and C o g n i t i v e O r i e n t a t i o n " en Explorations in Sociolinguistics, editado por
Stanley L i e b e r s o n Sociological
j Inquiry 36 (2) , 1966. T r a d u c c i ó n p u b l i -
cada con permiso de los editores y del autor.
* * Parte de este trabajo se p r e s e n t ó en la Conferencia Sobre E s t r u c t u r a
.Social y C a m b i o Social en l a I n d i a , llevada a cabo en la U n i v e r s i d a d de
Chicago en 1965. L e debo valiosos comentarios a P u n y a Sloka Ray.
1 George N . P u m a r a y E d n a M . O ' H e r n , " T h e Status Significance o£ an
Isolated U r b a n Dialect", Language Dissertations, n ú m e r o 53, suplemento de
Language, v o l u m e n 31, n ú m e r o 4, B a l t h n o r e ; L i n g u i s t i c Society of A m e -
rica, 1956.
2 R a y m o n d J. M u r p h y "Some Recent T r e n d s i n S t r a t i f i c a t i o n T h e o r y
and Research", Ánnals of ¡he American Ácadeiny of Political Science, 356
(1964), 142-167.
3 D e l l Hymes, " T h e E t h n o g r a p h y o í Speaking", T h o m a s G l a d w i n y
W i l l i a m Sturtevant, editores, Anlhropology and Human Behavior, Washing-
ton; A n t h r o p o l o g i c a l Society o£ W a s h i n g t o n , 1962.

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