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Análisis de Atrapado sin salida

Atrapado sin salida


1. Signos y síntomas identificados en la película.
R.P. McMurphy, es un hombre, adulto, de apariencia normal, con vestuario
informal y adecuado para la época en la que se desarrolla la película (1963), y
que a pesar de estar en un hospital psiquiátrico, utiliza la mayor parte del
tiempo su ropa; tiene una buena apariencia personal y se observa aseado, a
diferencia de los demás pacientes, que se tornan descuidados y enfermos. En
el trascurso de la película, su aspecto personal se va deteriorando,
descuidando su apariencia general y observándose cada vez más cansado y
enfermo.
Se encuentra alerta y es capaz de responder adecuadamente a los estímulos del
ambiente (inclusive después de los electrochoques) pudiendo crear sus
planes de fuga con todos los recursos que capta de su medio. No obstante y
por obvias razones, su alerta se pierde luego de la lobotomía, ya que no
responde al llamado ni a los movimientos, y queda en duda si respondería a
estímulos dolorosos.
Establece un adecuado contacto visual con las demás personas, pero tiende a
perderlo en las entrevistas, quizá por desinterés; luego de la lobotomía,
pierde dicho contacto, al perder la conexión con el medio externo.
La actitud de McMurphy frente a sus compañeros es de amistad, aunque a
veces tiende al egoísmo; con respecto a la enfermera, la actitud es
básicamente de odio y agresividad.
En cuanto a su conducta motora, se puede decir que es adecuada y no presenta
movimientos involuntarios; coordina adecuadamente sus movimientos y tiene
una actitud postural normal. Luego de la lobotomía, debido a la pérdida de la
función ejecutiva, no realiza movimientos voluntarios, aunque su aparato
motor esté conservado ya que camina con los enfermeros.
R.P. al llegar al hospital se encuentra ubicado en persona, tiempo y espacio; y
en cuanto a su afecto, se observa eutímico, aunque su estado en muchas
ocasiones es eufórico, expresando éste afecto a través de su gestos y
movimientos corporales más enérgicos y por medio de expresiones verbales;
en dichos momentos pareciera vivir una fiesta interior, queriendo celebrarlo
todo e intentando contagiar a los demás con su alegría, aunque ésta empieza a
declinar con el paso de los días, al darse cuenta de que la situación en la que
se encuentra no es un juego, sino una realidad, que además busca aplacar su
euforia; por tal motivo, al final de la película se observa con hipotimia,
desesperanza y preocupación.
Además, suele tornarse irritable, especialmente cuando los demás no hacen las
cosas como él desea y tiende también a involucrarse en peleas. Vale resaltar,
que dentro de los motivos que lo hicieron encarcelar y posteriormente
hospitalizar, está su historia repetitiva de agresividad, que se precipita de
manera exagerada frente a ciertos actos de la enfermera.
Su atención es adecuada (euprosexia), de modo tal que es capaz de establecer
una apropiada conexión con el medio ambiente y puede elegir del mismo los
estímulos relevantes, de hecho, tiene una gran capacidad para seleccionar los
elementos que más le interesan, como ocurre cuando desea escapar.
Cabe resaltar que durante las entrevistas con el señor que lleva su caso y
durante las terapias, se muestra algo desconcentrado, cambiando el tema de
conversación y evitando el contacto visual con los interlocutores, pero más
que tratarse de disprosexia considero que es desinterés en los temas
desarrollados, a lo que se le suma su tendencia a aburrirse con facilidad. Con
respecto a éste último punto, McMurphy busca constantemente algo en que
distraerse, se aburre en la monotonía y necesita actividades enérgicas para
sentirse bien (ver fútbol, ir a pescar, hacer fiestas, etc.) y en ocasiones no le
importan las consecuencias, sólo complacer sus deseos.
R.P. tiene un pensamiento con contenido adecuado y en cuanto a su curso, se
puede decir que maneja un lenguaje fluido, claro y coherente, aunque en
ocasiones tiende a la irrelevancia (especialmente al dialogar con las figuras de
autoridad), pero se debe más a su egocentrismo, su desinterés y deseos de
“disgustar” a ciertas personas que a un trastorno verdadero del lenguaje, ya
que si se le presiona, puede comunicarse adecuadamente, tal como lo hace con
sus compañeros.
En cuanto a la sensopercepción, R.P. no presenta ninguna alteración evidente
y con respecto a su memoria, tanto anterógrada como retrógrada están
conservadas.
Por otro lado, se puede decir que es una persona inteligente, lo cual se deduce
de su comportamiento e ideas, ya que planeaba sus huidas de manera
adecuada, emplea de manera estratégica su lenguaje para obtener lo que desea
y es capaz de interpretar refranes, entre otros.
Su introspección parece ser poca, pues si bien reconoce lo que ha hecho
(pelear, violar, etc.) no lo asume como un problema y justifica sus actos con
bromas; así mismo, aunque no hace mención explícita de ello, su prospección
se encuentra afectada, pues planea su futuro basado en sus pensamientos
actuales de libertad y poco cumplimiento de las normas, y pareciera que al
salir del hospital llevará el mismo estilo de vida que hasta ahora ha llevado.
Es importante mencionar que R.P. es un personaje que le gusta llamar la
atención, ser quien dirige las actividades que realiza con sus compañero y
manipular a los demás para obtener beneficios, además pareciera que no le
importara los asuntos de los otros; sin embargo, ésta actitud va cambiando a
medida que crea un lazo afectivo con ellos, tornándose más comprensivo,
tolerante y preocupándose por el bienestar de sus ahora amigos (a pesar de
querer lograrlo de manera irresponsable).
Igualmente, se le hace difícil cumplir reglas, seguir las normas y respetar la
moral, y aunque conoce las consecuencias de sus actos pareciera que no le
importaran y que prevaleciera ante todo su libertad y felicidad. Además,
tiende al engaño para conseguir algunos de sus objetivos (conseguir un yate,
no tomar la medicina, etc.). Así pues, en ocasiones puede actuar siguiendo las
normas, como ocurrió cuando quiso ver el partido en la televisión y pudo
solicitarlo de manera adecuada; sin embargo, la tendencia es a que éstas
situaciones se le salgan de las manos y termine infringiendo alguna norma,
que para la época y en el contexto en el cual se desarrolla, tienden a ser
exageradas.
1. Síndromes clínicos identificados a partir de los signos y síntomas.
Teniendo en cuenta los signos y síntomas de McMurphy, se puede concluir
que él presenta un trastorno antisocial de la personalidad, ya que entre otras
cosas, se le hace difícil adaptarse a las normas sociales, evidenciado en
continuos arrestos por agresividad y por una violación; recurre
frecuentemente al engaño; no cumple con su trabajo en la cárcel; es
impulsivo y en la mayoría de ocasiones es incapaz de medir las
consecuencias de sus actos y asumirlas; además de otros aspectos
anteriormente expuestos. No obstante, es necesario verificar la historia de
trastorno disocial de la personalidad, condición necesaria para diagnosticar
este trastorno.
Así pues, R.P cumple con criterios para el diagnóstico de trastorno antisocial
de la personalidad, pero vale la pena resaltar que éste se caracteriza también
por falta de remordimiento y sobre todo de empatía, que si bien es algo que
McMurphy presenta al inicio de la película, tiende a cambiar durante el
desarrollo de la misma, ya que siente afecto por sus compañeros y se ve
afectado por sus problemas, se preocupa por ellos y cuando Billy va a ser
juzgado expresa remordimiento por lo hecho y manifiesta tristeza y rabia
luego de que aquel muere.
1. Diagnóstico diferencial.
El diagnóstico diferencial del trastorno antisocial se debe realizar básicamente
con los otros trastornos de la personalidad del grupo B. Así pues, en el
trastorno narcisista de la personalidad encontramos también poca empatía,
poca sinceridad y manipulación, aunque éste trastorno no incluye la
agresividad, la impulsividad y las conductas delictivas del trastorno
antisocial.
Con el trastorno histriónico de la personalidad comparten la impulsividad, la
imprudencia, la necesidad de buscar sensaciones nuevas y la manipulación,
aunque las personas que presentan éste trastorno no tiene conductas
antisociales y son manipuladores para llamar la atención, mientras que el
antisocial lo hace para obtener beneficios materiales, lograr poder, etc;
además, estos últimos no muestra autodramatización, teatralidad, exagerada
expresión emocional ni son tan sugestionables como los primeros.
Y con respecto al trastorno límite de la personalidad, comparte la
impulsividad potencialmente dañina, la ira inapropiada y la manipulación,
pero las personas con trastorno antisocial no son tan lábiles emocionalemente,
no presentan intentos frenéticos para evitar el abandono y tienen una
autoimagen menos inestable.
1. Elabore un texto corto que recoja sus reflexiones acerca de la
película y su relación con los hallazgos psicopatológicos antes
descritos.
Analizar el caso de McMurphy me ha parecido algo emocionante pero a la vez
complicado, ya que ha sido difícil encasillarlo en un síndrome específico, pues
si olvidamos sus antecedentes personales (que son claves) y empezamos a
observarlo desde su ingreso al hospital, me atrevería a pensar que es un
hombre dentro de los límites de lo normal, que no es conformista y que lucha
contra un sistema que dirige la vida de los pacientes de manera injusticia y
arbitraria; pues me pregunto ¿una persona normal, viviendo en tales
condiciones y asumiendo con impotencia y sumisión lo que aquel sistema le
dicta, pudiera conservarse cuerdo, pacífico y no terminaría reaccionando
como él lo hizo ante la violación de su dignidad y la de sus amigos?;
considero entonces, que si bien tiene trastornos de base, las condiciones del
hospital precipitan conductas que distan de lo humanamente aceptable.
Por otro lado, considero que la película es un llamado a la reflexión, ya que
nos muestra ese lado humano del “paciente psiquiátrico” que si bien tiene
problemas, sigue siendo una persona, sigue soñando, sigue viviendo; pues
muchas veces en el ejercicio de la medicina olvidamos esto y nos limitamos a
tratar enfermedades sin importar el bienestar de las personas y lo que para
ellos es la felicidad. Además, nos invita a recordar que más allá del desarrollo
de la ciencia, es importante considerar la ética y el respeto por la dignidad
humana, y a reconocer el punto a partir del cual dejamos de servir a las
personas para servir a la ciencia, como ha ocurrido en la historia de la
Medicina, especialmente cuando se habla de procedimientos como la
lobotomía.