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Salus online Volumen 13 – Sup. 1 Año 2009-2010 Un cuerpo mutilado a la orden de otro…p.

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ARTICULO

Un cuerpo mutilado a la orden de otro…


Daisi Camacaro Gómez y Marbella Camacaro Cuevas
_______________________________________________________________________

Unidad de Investigación y Estudios de Género


“Bellacarla Jirón Camacaro”. Facultad de
Ciencias de la Salud. Sede Aragua.
Universidad de Carabobo.

Correspondencia: Marbella Camacaro


E-Mail: bellacarla1802@hotmail.com

RESUMEN
Un cuerpo mutilado a la orden de otro…

En la ginecología actual, la histerectomía constituye un evento de apropiación del cuerpo femenino


que se sustenta en raíces patriarcales; es una práctica de la rutina médica que encarna una
mutilación del cuerpo de la mujer. Sobre esta problemática existen estudios desde el ámbito de la
etiología y la prevalencia en mujeres, pero son exiguos desde las voces de las propias mujeres y a
partir de una teoría feminista, lo que nos condujo a rastrear las representaciones sociales construidas
por las mujeres histerectomizadas con respecto a su cuerpo, sexualidad y derechos reproductivos.
Para ello nos apropiamos del enfoque de género como metodología analítica, el grupo humano
sujeto de este estudio estuvo constituido por veintidós mujeres histerectomizadas. La
representatividad de esta investigación estuvo garantizada por la calidad de la información; el punto
límite de esa representatividad estuvo indicado por el punto de saturación del conocimiento, y la
técnica participativa que seleccionamos fue la entrevista enfocada. La construcción del análisis fue
enriquecido por las voces de las entrevistadas, quienes, desde “lo vivido” y durante todo el proceso
hermenéutico, nos evidenciaron el escaso conocimiento, aceptación y cuidado de su cuerpo que
explican sus ideas y conductas en relación a su salud, especialmente su salud sexual y reproductiva.
En ninguno de los testimonios hablaron del placer porque, en definitiva, las mujeres evidenciaron que
en su cotidianidad están negado el derecho a ejercer el control sobre la propia sexualidad y a decidir
libremente todo lo relacionado con ella. La institución médica no se pasea por la subjetividad de la
mujer, no respeta sus derechos sexuales y reproductivos y, lejos de esto, propone sin vacilaciones
la práctica de la histerectomía como medida profiláctica.

Palabras clave: violencia médica, histerectomía, violación, derechos reproductivos.

ABSTRACT

A mutilated body subdued by someone else

In current gynaecology, a hysterectomy constitutes an event of appropriation of a woman’s body which


is embedded in patriarchal roots; it is a routine medical practice, which embodies the mutilation of a
woman’s body. There are studies on the aetiology and prevalence of this issue, but nonetheless those
coming from the voices of women are exiguous and from a feminist perspective. This motivated us to
trace the social representations constructed by hysterectorized women in relation to their bodies,
sexuality and reproductive rights. In this study we have used a gender approach as the methodology
for analysis, with a study group made up of twenty-two hysterectorized women. The representation of
the study was guaranteed by the quality of the information, which was indicated by the saturation point
of knowledge. Participation involved focus interviews. The construction of the analysis was enriched
by the voices of the women interviewed who, from their “life experience”, and during the whole
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hermeneutic process, made clear their lack of knowledge, acceptance and care of their own bodies,
which explains their ideas and behaviors regarding their sexual and reproductive health. They did not
mention the word pleasure in any of the testimonies because, definitely, these women evidenced that
in their daily lives they deny themselves the right to exercise control over their own sexuality and to
make free decisions in relation to it. The medical establishment does not consider women’s
subjectivity, nor respects their sexual and reproductive rights and, far from it, without hesitation
suggests hysterectomy as a prophylactic measure.

Key words: medical violence, hysterectomy, violation of reproductive right.

A MANERA DE INTRODUCCIÓN.

“…Anda acércate a mí y huele mis vestidos; ¡acércate! A ver donde encuentras un olor que no sea el
tuyo, que no sea tu cuerpo. Me pones desnuda en mitad de la plaza y me escupes. Haz conmigo lo
que quieras, que soy tu mujer, pero guárdate de poner nombre de varón sobre mis pechos.”
Federico Gracia Lorca, Yerma

El entram ado social que la cienci a m édica constru yó, h izo d el útero e l todo
que re presentab a al ser h um ano m uj er; éste p asó a s er un órgano reve stido
de s ignos y sím bolos determ inados p or la constru cción arbitrar ia de la
ide ntid ad sexua l y reproduct ora de l a m ujer, la cual j ugaría el rol
protagónic o en la p rocreac ión y en la m aternidad. Las pr escripcione s de
género im puestas por l a socieda d patriarca l han dejado m uy c laro la
asoc iación de la m uj er con la natur aleza y de la f em inidad con la
m aternidad. Esas c onstrucc ione s genér ic as han propiciado que las m ujeres
desapare zc an y se oculten detrás d e su única f unción social: ser m adre.

Desd e la antigüedad el útero pasó a ser el centro d e atención d e los


hom bres que hablaban sobre las m ujeres; la ausencia de este órgan o en sus
cuerpos les provoc ó extrañeza y el útero se co nv irtió en “un órgano
impres ionable”, f ue represent ado com o pieza exclusiva y a dem ás preciada
por su pa pe l en la reproduc ci ón y al constitu irse en un órgano im perioso,
pasó a s er aprehend ido y c ontrolado por el saber-pod er m asculino (1).

En el contexto de la g in ecologí a actu al, la histerect om ía es una de las


intervenc ion es de cirugía m ayor m ás frecuent e y constitu ye un evento de
apropiación del cuerpo fem enino que se sustenta en raíces patriarc ales, es
dec ir, que está perm eado por lo h istór ico, l o cu ltural y lo polít ico. Adem ás,
es una práct ica de la rutina m édica, y com o rutina se ha convertido en una
praxis i nd iscr im inad a la cua l encarn a un a m utilac ión de l cu erpo de la m uj er,
sin q ue para ello h aya m ediad o su parecer o su sent ir. A partir de una
pretendida salud reproduct iva la c ienc ia m édica desp ojó a la m ujer de su
autonom ía y del sa ber sobr e su pr opio cuerpo, se ap oder ó de su útero ,
adj ud icándole a éste un lugar tras cendental debido a qu e la orden s oc ia l es
la reproducción, por tanto, l a m uj er por sobre todas l as cosas ha sido
valorada c om o m ujer/m adre/ reproductora.

Cons ideram os que enfrentar el abuso del u so de la h isterectom ía es una


cuestión polít ica, pues, entra ña u na v iolación a l cuerpo de l a m uj er a través
de la i nstit ución m édica, por ell o estim am os obligant e com prender la
racionali dad c ientíf ico-técnica y entend er la re lac ió n m édico poder/m uj er
subord inada para así develar com o la ausenc ia del útero, órgano otrora
inv is ib le, pasa a ser un problem a visib le al quebrant ar su desti no: la
reproduc ción. Tom ando estas ideas co m o guía, nuestro obj etivo central es
rastrear la s representac iones soc ia les constru id as por las m ujeres
histerectom izadas con respecto a su se xualidad.
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Lo te órico / metodológico. En esta in vestigac ión la abordam os desde la


teoría f em inista po r cons ider ar, si n lu gar a dudas, que ésta se pronu nc ia
ple nam ente en def ensa de una acci ón trasf orm adora, por co nceb ir la
inv estigac ión com o una a cción polít ica, histór ica y d inám ica, m antenien do
una op os ición a l p arad igm a científ ico dom inante. Com o reseña Cam acaro,
M. (2), nos proponem os deconstruir una cons ci encia social para irrum pir en
el or den sim bólico, hacer v is ible e l se ntido de las des ign aciones, de l os
valores que h an ope rado des de la lógica del poder dom inant e de la c iencia y
de la soci edad patriarca l, com o única s y “naturales” le git im aciones de la
opresión e specíf ica que suf ren las m uj eres.

Abordar este trabajo desd e esa m irada, nos exigió inelu diblem ente,
apropiarn os de la m etodología de gén ero, por s er la ún ic a qu e nos dará
cuenta críticam ente de la realid ad, per m itiéndon os ra strear el origen de las
ine qu ida des de salu d sobrellev adas por las m ujeres histere ctom izadas, n os
a yudar á a deve lar en el cam ino he rm enéutico los ses gos sex istas y
androc éntricos y, poder context u ali zar par a la construcc ió n de
conocim ientos. El grupo hum ano sujeto de este estu di o es tuvo c onst itui do
por ve intidós m uj eres histerectom izadas, trabajadora s de la Corpor ación de
Salud del Esta do Ar agua, Instituto Aut ónom o de la Gober nación del m ism o
estado. La representativ idad de esta inv estigación estu vo garantizada por la
calid ad de la inf orm ación y el pu nto lím ite d e esa represent ativ idad, estuvo
ind ic ado por e l p unto d e satur ación del co nocim iento y la téc nica
partic ip ativ a que se leccionam os f ue la entrevista enf ocada. La construc ción
del análisis nos perm itió ac ercarnos a las re presentac iones social es
construidas por l as m ujeres a través de su exper ie ncia con la histerectom ía.

Sin úte ro, no soy mujer. Es i ncontestab le que la sociedad p atriarcal le ha


perm itido a la m ujer entrar al or den s exual sólo c om o obj eto, por tanto, es e l
hom bre quien posee el dom inio d el p lacer, históricam ente a la m ujer se le
venera com o m adre y est e culto que se hace de la m aternidad , com o una
bendición de Dios, c om o un destino de s er m uj er, com o el lu nar que la
ide ntif ica, direm os que no es otra cosa que la al aba nza a su subordinac ión.
Pero tam bién, en funció n o def ensa de los interes es del var ón, la m ujer es
def inid a com o explícitam ente lo hace Torres AT. (3), a la hora de las
def inic io nes la m uj er, en el ord en sex ua l, aparece baj o c inco títulos b ásicos:
la m adre, la prostitut a, la señora, la dam a y la am ante. Es innega ble que e l
térm ino sexual idad, está perm eado por lo sociocultura l y ha estado s uj eto a
las sacud idas de la histor ia y a los dictá m enes del discurs o m asculin o.

La hum anidad ha s ido testigo d el inm enso aba nico d e interp retacio nes que
las d if erentes socie dades han f orjado de la s exual ida d: com o producto del
quehacer disc ursivo, lig ada al pod er, al lenguaje, a los procesos socios
histór ico s, culturale s y ec onóm icos.

La s exua lidad, e s un constructo hum ano colm ado d e sim bolism os,
expres iones, conduc tas, sign if icados; incertidum bres, y subj etiv ida des, que
está urg ida de la re construcc ión de código s cu lturales que transversa lizan
cogn itiva y af ectiva m ente la ex per ienc ia de la s exualid ad y las relac iones de
género.

Estam os conc ientes de lo com plej o que se torna la deconstrucc ió n de


estructuras de pens am iento y de com portam ientos tan arra igados en tod os
los seres hum anos/as, f orm ados/as y construidos/ as en e l m arco de una
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relac ió n de ex pl otac ión, de coerc ión polít ica y de hegem onía ideol óg ica. Por
tanto, prese ntim os lo es pinos o del cam ino escogido a l plantearnos c om o
reto develar lo co nst ruid o-viv ido por las m ujeres histerectom iza das y qu izás,
nos c ondu zca a una aproxim ación de sus f ormas de p erci bir , sentir, viv ir y
concebir su sexualidad, que en def init iv a, es cultura l, soc ia l y produ cto de
una historia indiv id ual, co lect iva y a prend ida y por tanto, im buida de
tem ores, incom odidades, perturb ac ion es e ilim itadas inqu ietudes, en el
m arco de esas e structuras de po der. Nuestro interés en esta categoría
respon de al prop ósito de aprox im arnos a l sent ir de la m uj er
histerectom izada y cóm o ella l e da senti do y s ig nificac ión a su cuerpo y su
sexual ida d, de qué manera internal iza dej ar de cum plir con los c ánones
para los cuales f ue social y c ultur alm ente concebi da. En otras palabra s, su
percepción com o mujer, después de u na histerectom ía.

El úter o es un ór gano que social y culturalm ente está rodeado de un


signif icado sim bólicam ente vincu lado a la ident idad de la m uj er, l igado a su
ciclo m enstrual y a la m aternidad; por tanto la h ister ectomía es viv ida por las
entrevistada s com o un proc edim iento q ue im plic a un im pacto im portante,
sobre todo en s u se xualidad, estos pla nteam ientos se encu entran reflej ados
en las narrac iones hechas por las m ujeres entrevi stada s:

“…n o sabía q ue iba dejar de ser nor mal, … a mi jamás me hablaron de la


parte sex ual, de có mo me iba a afect ar eso a mí, me siento sin mi mitad, me
falta algo, y a no soy comp leta, me s ient o mutila da.. ” ( Entrev ista Nº 1).

“Con la hist erecto mí a no sentí ni va poro nes, ni ca lor ones, ni nada; lo que si
me pasó es que no volví a tener un orgasmo más nunca y ade más que
tampo co me provoc a, ni nad a de eso. Yo no vo lví a tener relacion es más
nunca…” (Entrevista Nº 7).

“Cuando me hice la histere ctomí a él s e molestó, porque e l decía que eso de


que y o no quisiera estar con él era porque yo me había q uitado to do, no sé
hasta qué pu nto inf luyó, pero no sentía nin gunas g anas de tener relación c on
él… é l es un machist a,…” (Entre vist a Nº 9).

“…me dejaron hue ca hasta par a las relac io nes sex ua les, a mí eso se me
olv id ó, el mismo ti empo que tengo de opera da lo tengo de no tener
relac io nes sexuales …s iento mie do de t ener relac ion es, me da mied o y eso
no me prov oca, n o está en mi mente, ni en mi c abe za… y el espos o mío
tiene p ermiso para que lo co mplazcan afuera…no lo puedo ayudar de otra
forma…” (Entrevista Nº 10).

“…d espu és de eso y o no tenia n ingún interés …, yo antes no era así, a mi me


provocaba, a v eces era yo qu ie n proponía, ah ora no, ahora me quedo
calla dita, s i no se a cuerda mejor, pero eso nunca se le olvida, nunc a se le
olv id a, es un des ast re…” (Entrevi sta Nº 12).

“…incor porarme a u na a ctividad s exu al placentera me costó y entonces a él


no le gust aba porque yo no estab a prep arada, no me sentía sufic ient ement e
cómoda, …yo creo que las relaciones nunca fuer on d el todo iguales a como
eran ante s de l a histerectomí a,.. ” (Entrevista Nº 1 5).

“Después qu e me op eré estaba pre ocup ada, porque como n o íbamos a tener
más re lac iones a causa de es a d iet a, yo decía: él v a a te ner su n eces id ad
de sex o y yo no puedo, porq ue tenía que cuidarme. Entonc es él me dijo que
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si tenía esa neces idad, iba a te ner que ir a otro lado,…él pag aría p or un
servic io d e esos, p ero que estu viera segura que él no me iba de jar... ”
(Entrevista Nº 17).

“Yo me operé sólo despué s qu e mi mari do murió, porque bueno, podía no


sentir igual, podía b uscarse otra, pens aba yo e n mis adentros y despué s que
me operé no tuve más sexo…buen o tú sabes, uno se adapta a lo que venga,
pero yo no me se ntí más nunca excita da, sino tranqu ila, tranqu ila gracias a
Dios…” ( Entrev ista Nº 2 1).

“Lo que más sentí despué s q ue me oper é fue in apetenc ia s exua l, pero para
mí eso no es lo cent ral, lo fundamental e s el a mor …” (Entrevista Nº 22).

En estos testim onios observam os que e l único cam ino de s exua lidad es el
coito, las m uj eres sienten incom pleta su f em inidad, de sc ubren un cuerpo
pas ivo a la ord en d el otro o de l a m isión de l otro com o evoca Butler J.
(4)…c uerpos ente ndidos com o recipientes pasivos de una le y cu ltural
ine xorable. In dudab lem ente que l a sexualidad de la m ujer queda detrás de
su ú nic a m isión:“ser m adre-no sex ual”; su sexualidad es representa da com o
una f uerza dev oradora, com o una am enaza, com o un continuo peligro para
el otro. Com o expresa Tubert S. (5), l a im agen de la m aternidad perm ite
dej ar en la s om bra la cue stión de la s ex ualidad de las m uj eres; Ev a q ueda
borrada detrás de María; l a m uj er-m adre-no sex ual perm ite evit ar tanto el
pel igr o de la conf usión de los sex os com o la angu stia a una dif erencia
irreducible. Tal vez por esto es que el p atriarcado co loca un ace nto
exacerbado e n la m aternidad, par a m itigar lo s tem ores s obre el
sostenim iento del poder m asculin o; quizá s por esto, su ide ología construye
la m aternidad com o el único do n, com o el im perio y la ún ica pot estad que
tiene la m ujer en el m undo.

Desc ubrim os que en los arg um entos de las entrevi stadas sobresa le u na
connot ación inst int iv a, que reduce la s ex ualid ad a l e ncue ntro entre m acho y
hembra, no obsta nte, pensam os que sexu alidad y genitali dad no son
equ iparables. Co inc idim os con las críticas que hac e Esteban ML (6), con
respecto a las conceptual izac iones b iologicista de la s exuali dad; def endem os
que la sex ua lidad h um ana no se reduce al aspect o biológico–genital com o
en los anim ales, si no que es una f orm a unif ica da de pe nsar, sent ir y actu ar;
de ser y estar en e l m undo. La sexual idad de los/ las h um anos/as, a unque
deriv e de lo biológ ico, es aprendida y respon de a f actores socioc ult ural es.
En c ada cultura se han im puesto dif erentes norm as, y c ada individuo las ha
aprendido desd e la inf anci a, la s exualid ad posee u na s erie de signif icados
que la tra nsf orm an en una dim ensión d e la conduct a y de la subj et iv idad
hum ana, la cu al es tará perm eada por el que hacer cu ltura l. Por ende la
sexual ida d hum ana va m ás allá de la función reproduct ora para asum ir
f unciones de cará cter relac ional y hedonist a. A f in de dev el ar esa
construcción so ci al, personal y de gé ner o que se va tej ien do alreded or de la
sexual ida d, querem os apo yarnos nu evam ente con los aportes de Torres
(3),…e l c uerpo com o tal no es m ás que un peda zo d e carn e y hueso; es la
cultura, la red s im bólica, lo que inscr ib e ese cuerp o en un sentido que lo
puede hacer des eable, torturable, pr oh ibido o ilícito, abiert o al placer o al
suf rim iento. Por otra parte, s er hom bre o m ujer no es sola m ente un hec ho
bio lógico, es un he cho de lenguaj e, u n cierto m odo de insertarse en la
cultura. Por eso, m ás que hablar de la m uj er en relaci ón con la s exua lidad,
parece m ás exacto def inir el tem a como inserción de la m uj er dentro del
orden sexua l.
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Nos l lam a la atenc ión c om o en pleno s ig lo XXI, aún las m ujeres s ientan el
tem or de em barazarse com o un obstác ulo para la obten ci ón de su plac er
sexual; y otras se niegan e l d isf rute por perc ib irse eunuc as o c astradas
f ísica y em ociona lm ente post histerectom ía. Habl ar d e s ex ualid ad es hablar
de relac iones soc iales, de género y poder, qui zás por ello en los relat os de
las m ujeres, podem os extraer representacion es sociales del sexo com o
obl igac ión y centrad a en la preoc upació n por el otro. En palabras de Torres
(7),…El hom bre se dec lara hom bre para ha cer s ign o a la m uj er que se
dec lara m ujer para hacer signo al h om bre que des ea.

En este context o, es im portante connotar la im portancia de la co ntribución


que la cat egoría d e género ha rea lizado en torno a los estudios de la
sexual ida d, así como e l ám bito ocupad o por am bas categorías y su relación
dia léctic a; que nos hace diferenciar en u na, el gé nero d el se xo biológ ico co n
el cua l na cen los seres hum anos y en la otra, el sexo d el p lacer que generan
las aprox im aciones y c ontacto s corpora les. No obstante, af irmar que am bas
son producto de la construcc ió n soc ial y cu ltural, determ ina que ningu na de
las d os es natural, por lo ta nto es la cultura la que le otorga al sexo
m asculin o m ás valor, m ás im portancia y priv ilegio c on respec to al f em enino.
Al res pecto, Bo urdie u (8) destaca la ef icaci a de natural izar l a sexualida d y
leg it im ar la het erosexual idad com o única a lternativ a a part ir de la
com plem entaried ad de los sexos para la reproducción; af irm a que la
construcción social circunscribe el ám bito de la sexual ida d hum ana en e l
orden de lo n atura l y ca lif ica com o ‘ant in atural’ t odo l o que no se v incu le con
la vida reprodu ctiva . Igualm ente, respecto a la s exua lid ad cam uf lada de
natura l y bioló gica, Tuñón y Erosa (9), aportan que esto e xplica la f áci l y
f alaz s ustituc ión de género por sexo, de sexual ida d por reproducc ió n y de
salud sex ua l y reproductiv a por planif icació n f am iliar.

Ref lex ionando sobr e los ap ortes de estos a utores/as podem os tal vez,
explicar ta nto la d esvalori zación gen eral de las m ujeres entrevista das, com o
la a usencia e n sus relatos de práct icas sexuale s no vi ncul adas a l a lógica
reproduct iva. Cont in uand o con este or de n de ideas, Tubert S. (5) acota que
la petr if icaci ón del deseo d e ser m adre obtura el cuest io na miento sobre e l
deseo de las m ujeres, e im pide que se r eplantee una y otra vez, no só lo la
cuestión de la dif erencia de los s exos, sino tam bién l a de las diferencias
entre las m ujeres deseantes.

La negac ión de la s exua lidad está tan a rraiga da e n la cu ltur a que p arece la
úni ca opción de v ida, la negac ión del placer, la cu lpa asociada a la
sexual ida d, han s ign ado las conciencias y las vidas d e m illones de m uj eres.
La psicóloga Torres AT. (3), nutrirá est as ref lex iones sobre la sex ualidad
f em enina ac otando que la sexua lidad p arece s iem pre asentarse sobre un
m alestar en l a cu ltura, aunq ue ese m alestar cam bie d e nom bre y de
pos ición. En lo que podría llam arse la histeria post-m oderna, la s m ujeres no
hal lan tam poco cóm odam ente su lugar. De ser un objeto sexual, cuerpo
deseado y des prec iado, de no haber podido durante s ig los hab lar sobre su
sexual ida d, las m ujeres han enc ontrado en esta vuelta de s iglo, dentro de la
vertigin osidad y ba nalid ad que inund a a esta cultura, donde todo p asa y
nada queda, qu e la m áxim a conquista d e la m ujer en lo que a su sexualidad
se ref iere, com o es poder decirs e a e lla m ism a suj eto de su deseo, corre el
riesgo de desvan ecerse. No se trata, por supuesto, de volver atrás, sino de
af irm ar que la sex ualidad s igu e en conf licto, y que con res pecto al est atus
de los sexos y sus relaciones c on la hist oria no ha term inado .
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Los test im onios de las m ujeres hister ectom izadas nos hablan del poco
reconocim iento de sus subjet ividades y de sus niv eles de autoest im a.
Durante todo el proceso herm enéutico pudim os percibir el esc aso
conocim iento y po ca aceptación de l propio cuerpo, que exp lican sus
represent acione s sociales en torno a su se xua lidad. En nin guno d e los
testim onio e llas h ablaron de goce, porque en def initiva, las m ujeres
evidenc iaron que si n úte ro no hay placer. Para ello rec or dem os algunos
f ragm entos de los relatos d e las entrevist adas:
“…n o sabía qu e iba dejar de ser norma l, … me siento sin mi mitad, me falta
alg o, ya no soy completa, me s ien to muti lad a... ”. “… eso hizo que
práctic amente yo no tuviera rela ciones sexuales, por ese pro ble ma lle ga mos
hasta s eparar nos …” “… no vo lví a tener un org as mo más nunca … n o sentía
nin gunas ga nas de t ener re lac ió n con él…, no me llamaba la atenc ió n tener
relac io nes… y o me fui a lejando d e la act ividad sexual …“…me dejaron hueca
hasta p ara las relac iones s exuales, a mí eso s e me olvidó, el mismo tiempo
que te ngo de ope rada lo te ngo de no ten er relac io nes sexua les … ”
“…d espu és d e es o y o no tenia ningún in terés… a v eces no me pr ovoca ” “ …
ya todo cambia, es cuand o tratas de comp lacerte a t i y a t u esp oso o a tu
pareja y no pued es porque te d uele, porque no lubr ic as …” “ … las re lacion es
nunca f ueron del todo iguales a como eran antes de la h isterectomía,. ” “…. Lo
que más sentí después que me operé fue inap etenc ia s exu al…”

Si buscam os en los a na les d e la historia p odem os identif icar es os


referentes constructivos en la Modern idad, con la cual l a ló gica de la f am ilia
pasa d e productora a ser reproductor a y se tie nen m enos hij os/as y d ev iene
una pre ocupac ión p or su cu idado y m antenim iento. Im pronta que determ inó
que a trav és de la m aternidad la m ujer adquiere un status social que antes
no poseía. Con e l avance del d esarrollo capitalist a se i ntroduce el af ecto en
las r elaci ones f am iliares y c on esto el modelo d e dom inación pasa de s er
f rontal y directo a un m odelo m itif icado donde el am or rom ántico y la
m aternidad c onst ituyen sus eje s c entra les. Martínez E. (10) hace un f irm e
pla nteam iento de cóm o el discurs o m édico, psiquiátric o y pedagógico
perm eó las f am ilias e im pregnó todos los inter stic ios so ciales, sin dej ar
nin gún espac io libre , trazando e l cam ino de la s ubjet ivi dad f em enina y el
destino d e su sexu al ida d, com enta: si bie n e l nuevo concepto d e am or
intent a resolver una vieja ant inom ia en tre procreac ió n, lig ada a la parej a
conyugal y placer, l igado a la s re laciones ilegitim as y transitorias, el
m atrim onio va a pr escri bir com o única f orm a legitim a de ejercicio de la
sexual ida d para la s m uj eres, la que se ejerc e dentro del contrato de
conyugali dad m onogám ica con f ines proc reativo s, dando luga r al surgim iento
de una nuev a m orali dad f em enina que va a orientar ‘correctam ente’ la
subjetividad hac ia la m aternidad contr olada por la i nstit ución m édica y
psiqu iátrica y l as teo rías psic ológicas que glor if icab an el rol materno.

Cont inuando con las r epresentacion es so ci ales de las m ujeres


histerectom izadas, es im portante reseñar que las e ntrev istadas, con sus
relatos denotan poco conocim iento sobre su propio c uerp o y m anif iestan u na
sexual ida d a la ord en de l otro, pero sus respue stas no han sido edif icada s
en el a ire, res pond en c om o ya hem os m encion ado a las constru cci ones
soci ales que ha rea lizado y ha d if undido el pro pio dis curso m édico; veam os
alg unas citas textua les d e tratados de gi neco logí a q ue nos of recen Mor ales y
Rincón (11), e n cu yos textos se adm ite c om o habitual qu e la m ujer practique
el sexo para com placer a l hom bre y m antenga una act itud de sum isión y
subord inac ión f rente a su parej a:
Salus online Volumen 13 – Sup. 1 Año 2009-2010 Un cuerpo mutilado a la orden de otro…p. 64

“El coito ind ifere nt e o pas ivo repre senta p ara la mujer un acto de
complacencia, a veces de sacr ific o y otras de pura conveni encia. Aunque
más frecue nte d e lo que par ece, como agente etiológico que obra
perturbando e l org anismo de la mu jer, tie ne poc a importa nc ia. ”

“El hombre va al matrimonio en con dic io nes totalmente opuestas: por


temperamento y p or la intensidad de sus apet itos, la nat uraleza le hizo
agresivo y ex igente; por educación, se l e enseña en todos s us actos a llevar
la ini ci ativ a y a des arrollar la aco met iv idad; por costumbre y por tolera nc ia,
se le con siente o se le tolera un apr endizaje o disfrute de los goces se xuales
que, c uando no degenera en vicios o desvi ac iones d el ap etito genésico, le
hace más ex ig ente y refinado en la e jec ución de c iertos act os . ”

“El pudor y l a honest ida d exigen por part e de la mujer ciertas reservas en el
cumpli miento de la f unc ión se xual, que la obl igan a esperar a que sea
solic itada.”

Indisc utibl em ente que e n el contenido de estas c itas s e ev idenci a un


prof undo sexism o, en el las se m odela a la m ujer com o sum isa y obedient e a
la orden y al deseo del hom bre, en estos tratados de ginec ología, los cuales
consol ida n el pensam iento y el ejercici o de qui enes aprenden de ellos, la
m ujer es concebid a ide ológicam ente para serv ir de des ahog o al sexo
m asculin o, se deja e stablec ido allí, q ue hay un sexo que f ue dispue sto e n el
m undo para servir al otro; cum plen con un com etido ideológic o de hacer
resaltar la superior idad del sexo m asculino y de m antener sus priv ilegios.
Com o dice Torr es (3), la historia d e la m uj er es la historia de las
dis ociac ion es, y…la huella de la s ex ualidad sea s iem pre de m antener
div id ido al sujeto. L a ideologí a patriarcal h a s ignado el cu erpo de la m uj er
com o objeto a la d is pos ici ón del hom bre.

En e sta líne a de pe nsam iento, sostene mos que en la const rucción s ocial de
la s exualidad, el d iscurso m édico es u n vehículo i deoló gic o m u y poderoso
para apre nder normas, valores y re laci ones sociales que subyacen y se
transm iten a través de la cot id ian id ad, tam bién en las rutinas diar ias de la
vida, en los centros de atenci ón y textos de f orm ación-com o hem os podido
evidenc iar- no só lo se aprenden cond uctas y con oc im iento s, sino t odo un
conjunto de act itude s y de práct icas soc iales que sirv en para la construcc ión
de la s exualid ad tant o de hom bres com o de m uj eres.

La sexua lidad es c oncept ualizada a través del m odelo reproduct ivo, cu ya


f inalidad e s la co nservac ión de la es pecie. Com o dice el invest igador
Rigob erto Lanz (1 2), el discurso de la ci encia no es un m odo de producc ión
de con oc im ientos, s ino un cr iterio de autorid ad p ara conva lidar todas las
f ormas de jerarquías. La lectur a que podem os hacer de los textos
disc ursivos es que la sex uali dad d e la m uj er siem pre está en m anos de
otros, ellas están c entradas en com placer las necesidades o canalizar los
requer im ientos sexuales de s us parejas; lo q ue no s habla de su cegu era con
respecto a s us dere chos sex ua les y repro ductivos.

A mane ra de co nclusión. Los est ud ios s obre la sexu al idad,


f undam entalm ente conduc id os desde las teorías fem inistas, se han o cupa do
en resa ltar la dim ensió n ocu lta o encubi erta en relación con la construcc ión
de diversas id enti da des, entre e llas las de gén ero y las de s exualidad. Sin
Salus online Volumen 13 – Sup. 1 Año 2009-2010 Un cuerpo mutilado a la orden de otro…p. 65

em bargo, en el c ont exto cultura l de nues tros países los hallazgos de estos
estud ios s igu en silenciados. Así pues, a la luz de toda esta disc us ión
entend em os el por q ué de la care nc ia co gnit iva d e las entrevistadas sobre su
cuerpo y s u sexual idad, así com o las dis crim inaciones y l os prob lem as que
suf re su género. Pensam os que existe una deud a histórico-social qu e tie ne
la inst ituc ión m édica y la soc iedad en ge neral con respecto a la m ujer, que
no se ha co ns iderado, ni se cons ider a su sexual idad para su vid a.

Com o lo hem os venido af irm ando, hist óricam ente la sex ua lid ad de la m uj er
ha sido construida socialm ente para la reproducción, por tanto, la
edif icación de su identida d se ha conf orm ado sobre la base excl us iva de su
ser para la procrea ción y la m aternida d. Conce bim os que la h isterectom ía
se conv ierte en u n asalto a l cuerpo de la m uj er, pues conllev a la ext irpac ión
de un órgano e nv uelto de un a grandiosa carg a sim bólic a, es una rutina
m édica que se pra ctica a espalda d el sentir/saber de la m ujer, sin ninguna
duda los represent antes y expertos de esta d isc ipl ina no tien en porque
pregunt arse: ¿Qué signif icado ti ene para la m ujer su útero?, ¿Cóm o suele
vivir la pérd ida de s u útero dentro de la cultura dom inante?, ¿Cuál ha sid o la
resona ncia subj et iva en su ser m ujer?, ¿Cóm o vive su s ex ualidad des pués
de la histerectom ía?.

A f in de ir construyendo una salud s exual y reproduct iva que pos ib ilit e que
las m ujeres ejer zan la libre opci ón y el plen o control s obre s us cu erpos y su
sexual ida d, es im portante desentrañar la s s ituac io nes v iv idas por l as
m ujeres, escuchar s us voces y desc ubrir sus realidades.

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