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Metacognición: catacterísticas y

componentes
El término metacognición es complejo. Se puede resumir como el conocimiento sobre el
propio conocimiento, es decir, la habilidad de conocer y regular cómo pensamos y que
engloba el control a nivel consciente de procesos cognitivos como la memoria, la atención
y la comprensión.

El estudio de la metacognición comenzó con el epistemólogo y psicólogo cognitivo J.


Flavell y con el antropólogo y psicólogo inglés Gregory Bateson. Este último enfocó los
estudios sobre metacognición en animales.

La metacognición nos aporta esa flexibilidad extra que caracteriza a la mente humana. Así,
hay que entender la metacognición como un conocimiento de segundo orden, en cuanto se
tiene a sí mismo como objeto. De ahí el prefijo “meta”. Esto nos permite evaluar los
procesos ejecutivos y actuar en consecuencia para mejorar nuestras actuaciones.

Un ejemplo metacognición puede ser el hecho de estar leyendo un texto y al supervisar si lo


hemos comprendido, nos demos cuenta de que no y volvemos a leerlo. O por ejemplo
cuando al solucionar un problema percibimos que la estrategia mental que estábamos
aplicando no funciona y cambiamos a otra.

Las dos caras de la metacognición


Un aspecto clave para entender en profundidad la metacognición es tener claro que es un
concepto multifacético. Podemos hablar de este desde dos perspectivas distintas, aunque en
gran medida relacionadas. Una es desde el contenido de la misma y otra, teniendo en cuenta
el proceso que conlleva.

De esta manera, diferenciamos la metacognición como conocimiento metacognitivo y como


control metacognitivo. A continuación explicaremos cada una de estas perspectivas y qué
implican. Profundicemos.

Conocimiento metacognitivo
Este término hacer referencia a aquello que las personas saben sobre sus procesos
cognitivos y los de los demás en general. Así, esta cara de la metacognición se refiere a los
aspectos del contenido o del conocimiento propiamente dicho. Es un conocimiento
declarativo que por ejemplo practicamos cuando pensamos sobre nuestras capacidades
intelectuales, aprendizajes o capacidad de memoria.

Este tipo de conocimiento tiene las siguientes características:

 Es relativamente estable, como un modelo intuitivo acerca del conocimiento y de


cómo funciona el mismo.
 Constatable y comunicable, en cuanto que se puede acceder al mismo para
reflexionar y hablar sobre él.
 Falible, puesto que pueden darse razonamientos erroneos y tener idea equivocadas.
 De desarrollo tardío, dado que aparece en las últimas etapas del desarrollo, ya que
requiere de gran capacidad de abstracción.

Además, el conocimiento metacognitivo está compuesto por 3 componentes principales:

 Variables personales: se trata del conocimiento referido a nosotros mismos como


pensadores y aprendices. Es decir, sobre nuestras capacidades y experiencias en la
realización de diversas tareas. Por ejemplo, pensar que se nos dan mejor las
matemáticas que los idiomas o que somos mejores recordando nombres que un
amigo.
 Variables de la tarea: estas comprenden el conocimiento que tenemos sobre los
objetivos, así como todas aquellas características que influyen en su dificultad. Por
ejemplo, conocer que estudiar requiere mucho más esfuerzo que leer una novela.
 Variables estratégicas: es el conocimiento sobre los medios que pueden ayudar a la
ejecución de la tarea. Conlleva la comprensión de los aspectos declarativos,
procedimentales y condicionales de las estrategias aplicables.

Control metacognitivo
El control metacognitivo hace referencia a la supervisión activa, y su consecuente
regulación y organización, a tenor de los procesos que actúan en un momento dado. Es
decir, se refiere a la habilidad para estar atentos a los posibles fallos y actuar en
consecuencia para reducirlos. Es importante matizar, que el proceso metacognitivo está
presente antes, durante y después de la tarea objetivo.

El control metacognitivo cuenta con las siguientes características:

 No se considera estable, ya que está asociado a la actividad cognitiva, y por tanto,


depende de la situación y la tarea concreta.
 Es relativamente independiente de la edad, parece que una vez desarrollado los
procesos metacognitivos, la edad no es una variable influyente.
 Es un proceso, en gran medida, procedimentalizado y subconsciente, por
consiguiente muchos de sus aspectos son inaccesibles e incomunicables.

Los componentes principales del control metacognitivo son los siguientes:

 Planificación. Se refiere a la elaboración de un plan estratégico antes de comenzar la


tarea. Lo que implica organizar los recursos y estrategias a utilizar, teniendo en
cuenta los objetivos finales perseguidos.
 Supervisión. Consiste en la revisión y ajuste de las acciones durante el desempeño
de la tarea, para así lograr un progresivo acercamiento hacia las metas. Esto supone
un doble proceso interactivo: un razonamiento “abajo-arriba”, detección de los
errores; y un razonamiento “arriba-abajo”, corregir los errores.
 Evaluación. Es la valoración de los resultados finales después de la realización de la
tarea en relación a los objetivos previos. A fin de considerar correcciones y cambios
de estrategia en futuras tareas.

Conclusión
La metacognición es un aspecto clave en el procesamiento de la información. De hecho, en
la gran mayoría de tareas observamos que los aspectos metacognitivos se encuentran
presentes y con un gran peso; tanto el conocimiento metacognitivo como el control
metacognitivo. Y hay que entender que la diferencia entre cognición y metacognición es
una linea muy delgada, lo cual nos lleva a pensar en un aspecto dimensional más que en
categorías estancas.

Investigar sobre la metacognición nos ayuda a entender el pensamiento y el razonamiento


humano. Lo que es altamente importante en multitud de otros campos, como la clínica o la
educación. Ya que comprender el funcionamiento de la mente humana nos ayuda a mejorar
todos los procesos que tengan que ver con ella.