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EL ESPEJO DE LA IGUALDAD Y DESIGUALDAD SOCIAL

EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE


OPORTUNIDADES, RETOS Y DISIDENCIAS PARA LA REGIÓN

Hablar de desigualdad en América Latina y el Caribe en la segunda década del


siglo XXI, inicia por comprender la historia de los desheredados de la globalización.
En la actualidad, la arquitectura del Sistema Económico Internacional está
configurada de tal forma que los beneficios que obtienen un limitado grupo de
personas van en detrimento de las condiciones materiales y morales de las
mayorías. El presente ensayo tiene como objetivo plantear escenarios sobre el
futuro de la igualdad social en américa latina y el caribe a partir de la identificación
de oportunidades en el Sistema Económico Internacional, retos a superar a nivel
regional y disidencias a nivel nacional e internacional.

La primera brecha entre países desarrollados y en vías de desarrollo surge a partir


del desarrollo desigual del capitalismo a nivel mundial, no fue hasta a mediados del
siglo pasado y luego de dos guerras mundiales que se comenzó a discutir al interior
de los organismos internacionales, la importancia de exportar el desarrollo a los
países que aún no habían logrado alcanzar los niveles de vida de países
industrializados. Este momento histórico fue donde se fraguaron los paradigmas
sobre el desarrollo, los principales mecanismos de medición de la pobreza y la
desigualdad. A nivel regional surgiría en 1948 La Comisión Económica para
América Latina y el Caribe (CEPAL) como parte del Sistema de Naciones Unidas y
a nivel internacional nacieron agencias de cooperación internacional como la
Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus
siglas en inglés) que surge al mismo tiempo que la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en 1961.

Fue en esta época de hitos a nivel internacional donde se configuró el Sistema


Económico Internacional, pero no sería hasta 30 años después, tras la caída del
muro de Berlín, donde cobraría fuerza la lucha contra las desigualdades, y en los
últimos 10 años del siglo XX serían fundamentales para definir la doble agenda de
la cooperación internacional: la primera vía, el consenso de Washington y la
segunda, la vía normativa del Desarrollo Sostenible y los Objetivos del Milenio1.

El consenso de Washington consolida el Sistema de Bretton Woods2, el cual busca


que las economías se configuren bajo el paradigma del neoliberalismo, el cual se
define como:

1
Bárcena, A. (2015) La descolonización de la agenda para el desarrollo después del 2015. Buenos
Aires, Argentina: José Antonio Ocampo, (pp.120).
2
La Conferencia de Bretton Woods se realizó en 1944 y participaron 43 países, fue el producto de
intensas negociaciones que tuvo como resultado la creación del Fondo Monetario Internacional y el
Banco Mundial. También marca el inicio de la hegemonía del dólar como moneda de reserva a nivel
internacional, en sustitución del patrón oro.

“Teoría de prácticas políticas-económicas que afirma que la mejor manera de
promover el bienestar del ser humano, consiste en no restringir el libre desarrollo
de las capacidades y de las libertades empresariales del individuo, dentro de un
marco institucional caracterizado por derechos de propiedad privada, fuertes
mercados libres y libertad de comercio”3.

La oleada neoliberal de los noventa en América Latina, es el resultado de una


configuración de fuerzas externas, que se conjugaron para liberalizar las
economías nacionales, debilitando así los sistemas sociales a través de la
privatización y preponderancia del capital extranjero para el desarrollo de las
fuerzas productivas en los países latinoamericanos y caribeños.

El Sistema de Bretton Woods termina por consolidarse en 1995 con la creación de


la Organización Mundial del Comercio (OMC), fruto de las rondas de negociación
que venían desde la creación del GATT4, primera institución que sentó las bases
de la OMC y que recogía principios básicos del comercio internacional.

La segunda vía se desarrolla en la década de los noventa, donde existía un


positivismo exacerbado por teóricos y confianza desmedida en la nueva
institucionalidad global. En 1991 se publica el primer Índice de Desarrollo Humano
(IDH) por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el cual
tiene por objetivo configurar las áreas y principios que regirían la cooperación
internacional, esto sumado a otras iniciativas como la Cumbre de la Tierra de Río
de Janeiro en 1992. Estos serían los espacios donde se darían cita los Estados,
quienes una década después darán inicio a la Cumbre del Milenio, realizada del 6
al 8 de septiembre del año 2000, donde 189 Estados, miembros de Naciones
Unidas, aprobarían la Declaración del Milenio que contenía los Objetivos del
Desarrollo del Milenio, ocho objetivos que se buscarían alcanzar hasta 2015.

En 2015 los Estados suscribieron la nueva Agenda del Desarrollo Sostenible, 17


objetivos jurídicamente no vinculantes, que una vez más representan un reto para
los Estados y que se espera sean alcanzados en 2030.

Estas dos agendas internacionales son el marco donde se suscribe el análisis de


la pobreza y la desigualad social a nivel mundial. Ahora bien, a este análisis puede
agregarse una tercera vía, que desde el 2008 se ha formulado paralelamente a la
hegemonía del Sistema de Bretton Woods, dicho bloque se perfila como una
alternativa al capitalismo global, conformado a partir de países como la República
Popular de China, Federación de Rusia, Brasil, India y Sudáfrica (BRICS)

3
Harvey, D. (2008) Breve historia del Neoliberalismo. Recuperado de:
https://teoriaeconomicatercersemestreri.files.wordpress.com/2012/09/breve-historia-del-
neoliberalismo-de-david-harvey1.pdf (pp.8)
4
El GATT o General Agreement on Tariffs and Trade (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros
y Comercio)

acompañados por los países miembros de la Organización de Países Exportadores
de Petróleo (OPEP), Grupo de Países de los No Alineados, entre otros5. Dichas
iniciativas buscan estructurar un sistema financiero que sea medida de contrapeso
con la hegemonía de países como Estados Unidos, miembros de la Unión Europea,
Reino Unido, Japón, entre otros.

El Grupo BRICS ha realizado avances en la lucha de la desigualdad a través de la


creación del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD). El NBD nace en 2014 bajo la
filosofía de financiar a los países para alcanzar el desarrollo económico, dicha idea
se distancia considerablemente de la tesis que sostienen instituciones económicas
tradicionales, las cuales buscan el crecimiento económico y consolidar sus
intereses políticos y económicos a nivel mundial.

Los BRICS representan en conjunto el 43% de la población del planeta. Su banco


actualmente se encuentra en proceso de desarrollo institucional, a través de la
ampliación de sus miembros de forma gradual para 2021 y con miras a la
aprobación de proyectos de desarrollo con un capital que ronda los 2.5 millones de
dólares.

El liderazgo de los BRICS a nivel mundial plantea un escenario positivo para


América Latina y el Caribe, acceder a nuevas líneas de financiamiento, puede
ayudar a la región a salir de la trampa de la deuda y sobre todo lograr una mejora
considerable en la calidad de vida de hombres, mujeres y niños de la región. El
principal reto de cara a 2030 es alinear estas iniciativas de financiamiento global
con la Agenda del Desarrollo Sostenible, suscrita por los Estados al interior de las
Naciones Unidas. Este esfuerzo por buscar el financiamiento de los Objetivos del
Desarrollo Sostenible (ODS) implica un esfuerzo de dos direcciones: la primera
implica luchar por la descolonización de la Agenda del Desarrollo Sostenible desde
los países del norte y la segunda luchar por la igualdad desde los países del sur y
en especial la región de América Latina y el Caribe, a través del fortalecimiento de
la democracia, creación de sistemas nacionales e internacionales de monitoreo y
evaluación de políticas públicas con énfasis en derechos medioambientales,
sociales, laborales y de género.

Otra oportunidad importante para la región es la presencia de la República Popular


de China, su liderazgo a nivel mundial y la importancia de sus inversiones en la
región, deben ser una oportunidad para replantear relaciones estratégicas y de
beneficio mutuo. La cooperación y la integración de mercados debe ser el objetivo
que guie las futuras relaciones con China. Pese a los desafíos que ha presentado
China por la desaceleración de su economía desde 2014, se mantiene firme el
proyecto de la doble ruta de la seda, el cual busca consolidar los intereses
geopolíticos y geoestratégicos de China a nivel global, esta iniciativa debe ser
aprovechada por los países de Latinoamérica y el Caribe para atraer mayores

5
Arias, S. (2007) Regreso del colon a El Salvador y el derrumbe del imperialismo del dólar (primera
edición). Colonia Utila, Santa tecla, San Salvador. (pp. 59).

inversiones y buscar nuevos motores de desarrollo para así diversificar la matriz
productiva de los diferentes países de la región.

Este escenario, aunque alentador, tiene como obstáculo principal la trampa de la


crisis, la cual frena todo esfuerzo en la lucha contra las desigualdades tanto a nivel
internacional como al interior de los países de Latinoamérica y el Caribe. La crisis
económica representa el primer obstáculo en la lucha contra las desigualdades,
puesto que atenta con la capacidad de los gobiernos para cubrir las necesidades
básicas de la población y en la mayoría de casos las medidas para frenar los efectos
de las crisis, benefician a unos pocos en detrimento de las capas más frágiles de la
sociedad; cabe destacar que algunas medidas de austeridad o “paquetes de
reformas” son parte de la ayuda condicionada de los organismos internacionales y
son impulsadas a nivel interno por élites económicas.

La región de América Latina y el Caribe se enfrenta hoy a uno de los retos más
grandes de la historia: ¿cómo sacar a millones de personas que viven en situación
de pobreza y pobreza extrema en la región?, líderes y lideresas de la región deben
buscar alternativas ante estos escenarios negativos, que ponen en peligro la
democracia y las conquistas sociales que han logrado gobiernos progresistas de
América Latina y el Caribe. Los datos de la CEPAL que respalda esta visión
negativa sobre el futuro de la igualdad, se encuentran en el Informe Social de
América Latina, los cuales indican que en la región “186 millones de personas viven
en situación de pobreza, las cuales representan el 30,7% de la población, mientras
que la pobreza extrema afectó al 10% de la población, cifra que equivale a 61 millón
de personas”6.

Se debe reconocer los avances de América Latina y el Caribe en la reducción de


las desigualdades económicas, de acuerdo a datos de la CEPAL entre los años de
2002 a 2012 se registró una disminución considerable de las personas en pobreza
y la pobreza extrema, pasando de 233 millones a 169 millones y de 63 millones a
49 millones respectivamente. Estos avances se explican en gran medida por el
Boom de las materias primas a nivel mundial a principios del siglo XXI, dicho
periodo de bonanza económica en conjunto con un modelo de desarrollo neo
extractivitas permitió cambios a nivel político, logrando así la instauración de
gobiernos de izquierda que en mayor o menor medida lograron la conquista de
espacios a nivel democrático por la defensa de los Derechos Humanos de sectores
desprotegidos y olvidados por la globalización.

Una década de crecimiento para la región basado en los precios altos de las
materias primas en el mercado mundial, era insostenible en el tiempo, esto confirma
la vigencia del pensamiento de Raúl Prebisch sobre los ciclos económicos y la caída
de los precios de intercambio, prueba de esto, es la depreciación de las materias

6
CEPAL, (2017) Panorama Social de América Latina. Recuperado:
https://www.cepal.org/es/publicaciones/42716-panorama-social-america-latina-2017-documento-
informativo (pp.88)

primas en el año de 2014, lo cual implicó la contracción de las economías regionales
y la caída del Producto Interno Bruto (PIB), lo cual según la CEPAL produjo el
aumento de 168 millones a 187 millones de personas viviendo en situación de
pobreza y pasar de 48 millones a 62 millones de personas en situación de pobreza
extrema, en tan solo cinco años.

El estancamiento de América Latina y el Caribe ha tenido implicaciones políticas


que han provocado un giro a gobiernos conservadores, que poco a poco amenazan
con el desmantelamiento de los logros en áreas como: salud, educación, genero,
medioambiente entre otros. Con el objetivo de promover reformas que restablezcan
el poder de élites económicas, similar a los sucesos acontecidos en la década de
los ochenta y el estancamiento de las economías latinoamericanas. Pronósticos de
la CEPAL confirman el lento crecimiento de las economías de América Latina y el
Caribe para el 2018 con una estimación de 2,2% con respecto al 20177.

Otro escenario difícil para América Latina y el Caribe, tiene que ver con la
inestabilidad de los sistemas democráticos, que está estrechamente relacionado
con las desigualdades, puesto que la profunda brecha entre ricos y pobres pone en
duda el papel del Estado como ente garante de derecho, abonado a
condicionamientos de entidades financieras internacionales, erosiona la soberanía
de los pueblos y da poco margen de maniobra para contrarrestar las desigualdades.
Este círculo vicioso ha dejado como resultado que América Latina y el Caribe sean
la región más violenta del mundo, según datos del Banco Interamericano de
Desarrollo (BID) el mantenimiento de cárcel entre 2010 y 2014 representó más de
6.500 millones de dólares que dejaron de percibir los países de la región8.

Pese al escenario poco alentador, actualmente, el mundo atraviesa un momento


histórico de disidencias. La lucha contra las políticas que solo benefician a unos
pocos y margina a las mayorías se ha internacionalizado. Jóvenes salen a marchar
en Europa, Asia, América Latina y el Caribe, exigiendo a sus gobernantes mayor
austeridad de la administración pública, justicia social y regímenes fiscales que
distribuyan equitativamente las riquezas, entre otras muchas exigencias. La
construcción de una sociedad más justa para todos y todas, parte del imaginario
político de cuales serían las pautas y patrones de esta sociedad deseada.

Se toma como premisa básica, que la lucha por las desigualdades no debe
reducirse a un tema de ingreso, más bien el debate debe enfocarse a estudiar la
sociedad en conjunto para descubrir cuáles son los factores que hace reproducir
un sistema injusto que coarta las libertades de la persona, excluye a la mayoría de
la población del desarrollo e impide el ejercicio efectivo de Derechos Humanos.

7
El Mundo, (2017). “CEPAL: América Latina crecerá 2.2% el próximo año”. Recuperado de:
http://elmundo.sv/cepal-america-latina-crecera-2-2-el-proximo-ano/
8
Solorza, M (2017). “América Latina sigue siendo la región más violenta” Recuperado de:
https://canal1.com.co/noticias/internacional/america-latina-sigue-siendo-la-region-mas-violenta-de-
todo-el-planeta-bid/

En esta época de poscapitalismo y posverdad, Las organizaciones de la sociedad
civil, organizaciones no gubernamentales, movimientos estudiantiles, partidos
políticos, entre otros, deben hacer frente a los aparatos de desinformación y a
instituciones que legitiman la situación de desigualdad a nivel mundial. El manejo
de las tecnologías de la información y comunicación será decisivo en el futuro
próximo, para generar denuncia y plataformas de inclusión que visibilicen la
situación de desigualdad que viven múltiples grupos, atendiendo a las
particularidades y normas establecidas por las sociedades. Lo anteriormente
expuesto, refuerza la idea que la lucha por la igualdad parte de la aceptación de las
desigualdades, es decir que se debe velar por el derecho de la “no igualdad” como
concepto homogeneizador y paradójicamente discriminante. En resumen, la
igualdad no debe ser entendida como un estadío ideal e inevitable, más bien la
igualdad debe ser hilo conductor de todo proceso o mecanismo, atendiendo una
vez más a las características que definen a los grupos que buscan la legitimación
de sus derechos, sin que estos coarten o limiten el acceso de otros.

La de región América Latina y el Caribe, debe iniciar la construcción de una


epistemología del sur global, como necesidad histórica ante el dominio occidental
de las teorías sobre el desarrollo; a través de la cual se coloque en relieve las
necesidades de los países del sur y por tanto la noción de desarrollo sea acorde a
las necesidades de los países en vías de desarrollo. La descolonización del
conocimiento permitirá tener una mejor perspectiva sobre la situación de
desigualdad y abrirá los espacios para sumar esfuerzo en la construcción de
propuestas para la región.

La lucha por la igualdad en la región debe iniciar por disminuir las asimetrías
sociales a nivel interno. La dinámica sociocultural determina como las sociedades
visualizan la igualdad; como ejemplo, tenemos que en Latinoamérica y el Caribe,
los grupos étnicos y mujeres son los más afectados por la pobreza y exclusión, por
tanto, los Estados deben crear sistemas de protección y mecanismo que permitan
la movilidad social. Lo anteriormente expuesto puede evidenciarse en las dinámicas
de desigualdad social en la configuración de los espacios públicos, esto da como
resultado que la mayoría de ciudades de América Latina y el Caribe sean centro de
desarrollo rodeados de anillos urbanos, donde habitan la mayoría personas que
son excluidos por la configuración de los centros urbanísticos y que viven en
situación de vulnerabilidad ante desastres naturales.

Finalmente, se debe entender que el futuro de la igualdad en América Latina y el


Caribe, dependerá de las reglas del Sistema Económico Internacional y del rol que
tenga el mercado como agente regulador de las rentas y capitales. El papel del
Estado será determinante en el futuro como institución que pueda servir como
contrapeso en la disminución de las desigualdades y garante de los derechos de la
ciudadanía. A través del análisis contexto internacional y las dinámicas de poder,
se puede identificar futuras oportunidades para la región y, sobre todo, las
dificultades que aún falta superar. Es importante mantener el debate y repensar una
sociedad que vele por los derechos fundamentales y que logre que todos los
habitantes de la región, que fueron olvidados por la globalización, puedan insertarse
en un futuro de igualad e inclusión.

Referencias

Ø Arias, S. (2007) Regreso del colon a El Salvador y el derrumbe del


imperialismo del dólar (primera edición). Colonia Utila, Santa tecla, San
Salvador. (pp. 59).
Ø Bárcena, A. (2015) La descolonización de la agenda para el desarrollo
después del 2015. Buenos Aires, Argentina: José Antonio Ocampo, (pp.120).
Ø CEPAL, (2017) Panorama Social de América Latina. Recuperado:
https://www.cepal.org/es/publicaciones/42716-panorama-social-america-
latina-2017-documento-informativo
Ø El Mundo, (2017). “CEPAL: América Latina crecerá 2.2% el próximo año”.
Recuperado de: http://elmundo.sv/cepal-america-latina-crecera-2-2-el-
proximo-ano/
Ø Harvey, D. (2008) Breve historia del Neoliberalismo. Recuperado de:
https://teoriaeconomicatercersemestreri.files.wordpress.com/2012/09/breve
-historia-del-neoliberalismo-de-david-harvey1.pdf
Ø Solorza, M (2017). “América Latina sigue siendo la región más violenta”
Recuperado de: https://canal1.com.co/noticias/internacional/america-latina-
sigue-siendo-la-region-mas-violenta-de-todo-el-planeta-bid/
Ø TELESUR, (2017). “BRICS definirán las estrategia del Nuevo Banco de
Desarrollo”. Recuperado de: https://www.telesurtv.net/news/BRICS-
definiran-las-estrategia-del-Nuevo-Banco-de-Desarrollo-20170330-
0072.html