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CAPITULO 3: ESTILO DE GOBIERNO Y TECNICA DE DOMINACIÓN.

No puede hablarse de proyecto político y de objetivos políticos perseguidos en forma sistemática por Perón, por
un lado porque Perón nunca los tomo en serio; y por otro porque no vacilo en rever su situación política original
cuando tropezó con dificultades y peligró sus ambiciones de poder. El rasgo permanente del régimen fue más
bien un determinado estilo de gobierno caracterizado por una mezcla de prácticas políticas autoritarias e
ilimitado oportunismo, todos los demás procesos y fenómenos políticos son características de dominación y
técnicas de conducción de la pareja gobernante.

Rasgos característicos de las prácticas de gobierno de Perón y su esposa:

1. Burocratismo: el núcleo del programa de Perón era la sistemática ampliación de las competencias y
actividades estatales. la burocracia peronista no estuvo a la altura de lo propuesto. Su fracaso se debió en parte
a la complejidad de la situación social que debía manejar y a su deficiente organización. Otra razón por la cual
la burocracia estatal no pudo asumir el papel de fuerza dinámica encargada de impulsar el desarrollo nacional
que se le había adjudicado, también se debió a la inexperiencia y a la dificultad de las nuevas tareas. Pero todos
los motivo de ineficiencia administrativa se resumen en el hecho de que Perón descuido el control de la
administración; no creo un órgano político de control que le pusiera límites a su influencia y cuestionara su
deficiente rendimiento; solo Perón podía ejercer una presión disciplinaria para el funcionamiento dinámico de la
administración pública, pero hacia un uso somero de la misma ya que no se trataba solo de un instrumento de
trabajo necesario para cumplir sus planes intervencionistas sino que era una prebenda para sus partidarios
políticos, lo que fue dando lugar a una creciente corrupción de la misma. Sin embargo el enriquecimiento de
estos por el apoyo político brindado tenía un carácter público, ya que era parte de un amplio proceso de
redistribución e integración social, lo que le añadía una nota casi legal. Este tipo de maniobras muestran las
ambiciones de poder de Perón.

2. Estilo de conducción autoritario-plebiscitario: este fue utilizado para ganarse el apoyo de las clases bajas.
Esto se exhibía en las manifestaciones organizadas por el régimen, (ejemplo el 17 de octubre), apelando al
pueblo, a la simplificación de su discurso. Esto era posible gracias a la figura de Evita, que actuaba como
intermediaria, brindándole una apariencia de neutralidad, asegurándole el apoyo de los estratos bajos, y la
exhibida por Perón, con su intención de asumir el papel de arbitro nacional, situado por encima de las clases y
conflictos sociales. Esto finalizó con la muerte de Evita, obligándolo a cambiar su posición de árbitro
sobrepartidario, por la de agitador político, esto contribuyo a la peronización intensificada del sistema político
después de 1950, acentuando otra estrategia de dominio: culto al líder.

3. Técnica de la inconsecuencia: Las técnicas de conducción estaban en franca contradicción; por un lado
favorecía la corrupción y nepotismo en la administración pública y por otro buscaba aumentar su eficiencia.
Trataba a los estratos bajos como una masa inmadura y manipulable, cuando su objetivo era organizarla y
educarla.
Pero todas estas contradicciones era parte de una calculada estrategia autoritaria, basada en dos procedimientos
complementarios; por un lado apaciguar a las corrientes y fuerzas políticas opositoras, estableciendo un orden
político autoritario y centralista; por otro, estimulaba tensiones sociales, ideológicas e institucionales, todo para
afirmar su liderazgo. Justificaba ante el pueblo las medidas impopulares de su gobierno atribuyéndolas a las
arbitrariedades de la administración, y presentaba esas mismas medidas a la administración como si fueran
reclamadas por determinados sectores de la población. Se las ingeniaba para presentarse como el benefactor y
el conductor de los más diversos factores políticos de poder, sin atarse, sin embargo, a ninguno de ellos.
4. Culto a la personalidad y crisis de poder: con todas estas técnicas de conducción Perón tenia la finalidad
de ligar a su persona la mayor cantidad posible de individuos y grupos; y contar con las facultades mas
absolutas sobre las instituciones políticas y factores de poder.
Éste consistía en proporcionar a todas las creaciones y éxitos nacionales el sello de la autoría peronista, y de esa
manera otorgar un matiz peronista a todo el acontecer económico, político y cultural.
El culto a la personalidad solo fue tomado hasta cierto punto en serio por los sectores sociales más bajos a los
cuales estaban destinados. Con los estratos superiores y medios su éxito fue escaso, ya que lo veían como un
intento más de manipular a la clase baja y utilizarla a favor del régimen.