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deseo y obsesion

Cuando el deseo se convierte en obsesión, se transforma en una necesidad


totalmente incontrolada y destructiva. Enajena, ciega, arrasa, asola todo a su
paso, dejamos de ser para convertirnos en algo que desconocemos. No
pensamos, no vivimos, nos convierte en muñecos en manos del objeto deseado,
tanto sea un objeto “comprable”, como una persona (amante, padres, hijos,
amigos, etc). En esos momentos se pierde la capacidad humana del raciocinio,
pudiendo hacer las mayores estupideces, incluso llegar a matarnos al no obtener
lo que se desea.

Esas manifestaciones extremas del deseo, las relaciono con carencias personales.
La búsqueda en el exterior de nuestras carencias, tanto sea el amor, el sexo, el
ego, la libertad, nos hace vulnerables, ya que nuestro interior carece de valores
sólidos, y la falta de valoración hacia uno mismo nos hace buscar en los demás lo
que nosotros mismos no nos creemos que tenemos.

Tanto si deseamos ser famosos por encima de todo, el reconocimiento social,


como el deseo de ser amado, sexual, el éxito laboral, belleza, bondad, y ese
deseo se exterioriza en la búsqueda convulsiva para satisfacer nuestra necesidad
indica claramente una falta de reconocimiento propio, y amor hacia nosotros
mismos.
El deseo como ente hambriento no tiene límites. Se autoalimenta buscando más y
más aquello que le sacie, y despertando la sensación de vacío al no obtenerlo.

Quien es capaz de controlar el deseo tiene el Poder.

Canalizar ese deseo para tu placer es la base de lo que entiendo por Dominación.
Y en esa línea y siguiendo los razonamientos anteriores, cuando dominas hasta el
extremo que el sumiso deja de tener voluntad para ser lo que tu deseas de él, se
queda indefenso, y por tanto es un alma al que cuidar y proteger, como un
cachorrillo al que alimentas cada día. El mundo del BDSM, está lleno de
PseudoAmos, e incautos que se dejan llevar por esos Amos/Amas, que lo único
que desean es satisfacer su propio ego, que son tan vulnerables como los propios
sumisos que someten, y acaban dañándose mutuamente, dejando de disfrutar de
una relación BDSM, para convertirse en una tortura emocional.

Del enamoramiento a la obsesión

Los psicólogos aseguran que la fuerte necesidad de no estar solos crea tal
dependencia que hace que se pueda empezar a hablar de adicción al amor o,
más bien, de obsesión, puesto que son equivalentes. "La cada vez mayor
dependencia de los individuos genera estilos de vida dependientes", explica María
de la Villa Moral. Por su parte, el psiquiatra e investigador clínico de la Fundación
Instituto Spiral, Carlos Sirvent, asegura que la obsesión, la adicción al amor "no
existe", puesto que -apunta- "cuantitativamente es imposible que haya una
patología de adicción al amor porque querer mucho no es una adicción, puede ser
un acto heroico o lo más maravilloso que puede ocurrirle al ser humano, pero
querer mucho, querer demasiado, no existe, querer demasiado es malquerer". El
experto considera que ser adicto al amor o tener desamor significa más que un
comportamiento adictivo hacia otra persona, una malvivencia del amor. "Cuando
una persona se obsesiona, se instala en una relación depresiva o vive el amor
tormentosamente, no es debido al amor ni a la otra persona. La causa se
encuentra en una serie de elementos subyacentes que tiene el paciente", insiste.

"Podemos llegar a comprender lo que es una experiencia de obsesión o adicción


al amor recordando en nuestras relaciones de pareja la etapa pasional de igual
forma que la experiencia de una borrachera. Es una vivencia que ha tenido mucha
gente pero sólo una minoría padece etilismo -prosigue Sirvent-. El adicto al amor
se instala en la etapa pasional, perpetuándola indefinidamente de manera ansiosa
e inmadura,
El adicto al amor se instala en la etapa pasional, perpetuándola
indefinidamente de manera ansiosa e inmadura

comportándose dentro de la relación como un drogodependiente lo haría con la


droga".

Todas estas conclusiones quedaron expuestas el pasado enero en Madrid


durante la celebración del I Encuentro Profesional sobre Dependencias
Sentimentales: Dependencia afectiva o emocional, Adicción al amor,
Codependencia y Bidependencia, organizado por la Fundación Instituto Spiral. En
el simposio participaron diversos expertos que pusieron de manifiesto cómo el
dependiente afectivo no suele ser consciente de su problema, ya que además de
negarlo y autoengañarse, no tiene canales informativos que expliquen lo que le
ocurre. "No hay un conocimiento popular de este problema. La gente desconoce
qué es lo que le está pasando y también el profesional, que es el peor
desconocimiento. Lo peor es el autoengaño, que el sujeto no reconozca su propio
problema e ignore lo que le dicen", precisa Sirvent.

"El amor se convierte en obsesión cuando la otra persona ocupa el lugar


más importante y casi el único en la escala de prioridades del sujeto",
reconoce Jorge Castelló, psicólogo y autor del libro 'Dependencia emocional'.
"Algo muy llamativo de estas personas, que puede ser también indicativo de este
componente adictivo en la relación, es la necesidad de acceso constante del
dependiente emocional hacia su pareja, intentando hacer todo tipo de actividades
con la otra persona, llamando continuamente y controlándola a través de los
mensajes de móvil, los que se interpreta como un acto de comprobación de que la
pareja 'sigue ahí', como unida con un cordón umbilical imaginario", matiza.

Se puede decir que las personas dependientes se anulan y subordinan tanto a su


pareja que sólo tienen ojos para la otra persona, "intentando agradarla
continuamente por la gran sobrevaloración de ella que llevan a cabo", describe
Castelló. Esto significa una equiparación de la adicción al amor con la
dependencia emocional, una de las nuevas adicciones sin sustancias, según el
psicólogo, que lleva a quien la padece a sentir, incluso, "síndrome de abstinencia
ante la ausencia de la pareja y una necesidad imperiosa del otro a toda costa",
afirma Sirvent.
Más dependientes

Las mujeres son más dependientes de los hombres, reconoce María de la Villa
Moral, profesora de psicología social de la Universidad de Oviedo, quien asegura
que en ocasiones el amor deriva en dependencia emocional o sentimental, y que
esa patología la padece una media del 10% de la población, en su mayoría
mujeres. "Concretamente, el 10,8% de las féminas y el 8,7% de los varones son
dependientes emocionales", recalca. Choca, sin embargo, que sean ellos (64%)
quienes más recurren a la Red para buscar pareja, en un porcentaje que casi
duplica al de las mujeres (34%), según refleja el estudio elaborado por la
compañía Nielsen//NetRatings. Además, el 78% de los amantes internautas son
mayores de 21 años y un 66% tiene entre 21 y 49 años. "Curiosamente, el estudio
muestra que el 35% de estos visitantes cuenta con hijos de entre 2 y 17 años y un
57% vive en hogares de tres o cuatro miembros", explican los artífices de la
investigación.