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UNA MIRADA A LA BIOGRAFÍA DEL APÓSTOL PABLO

EN LA EPÍSTOLA A LOS GÁLATAS

–Epístolas Paulinas–

Estudiante: Claudio Montano M.

Docente: Pr. Juan Carlos Gajardo Vilugrón

Concepción, mayo de 2018


UNA MIRADA A LA BIOGRAFÍA DEL APÓSTOL PABLO

EN LA EPÍSTOLA A LOS GÁLATAS

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INTRODUCCIÓN

El libro de los Hechos es, quizá, el mayor registro biográfico del Apóstol encomendado

a los gentiles. Por un lado, debido a que el propio autor, Lucas, posee capacidades de

historiador importantes; pero también porque fue compañero de Pablo en sus viajes (Fil.

1:23-24). No obstante esto, los datos biográficos de converso Saulo no se remiten

exclusivamente a este libro, antes bien, se entrelazan con datos de sus cartas a las

iglesias y a sus colaboradores que complementan y confirman los relatos del historiador

y médico.

¿No es, entonces, un buen ejercicio; compilar los datos y vivencias de sus epístolas?

Seguramente, pues constituyen una prueba más de la exactitud de la Palabra de Dios en

la cual no existe contradicción.

Ejercitémonos en esta disciplina a través de la carta a los gálatas, realizando un breve

compilado de estos aspectos biográficos que, aunque no abundan, arrojan luz sobre los

acontecimientos.

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DATOS BIOGRÁFICOS EN LA EPÍSTOLA A LOS GÁLATAS

Pablo es Apóstol llamado al ministerio por el mismo Señor Jesucristo, quien se lo

reveló (Gal. 1:1 y 1:12) y de quien es siervo por propia voluntad (Gal. 1:10). Esta

misma versión es confirmada en el libro de Hechos capítulo 9 donde se narra la

conversión completa de Saulo. Otras epístolas confirman el mismo apostolado otorgado

por el Señor Jesucristo, tal es el caso de 1ra y 2da de Corintios 1:1; Efesios 1:1 y 4:11;

Colosenses 1:1; 1ra y 2da de Timoteo 1:1; Tito 1:1.

Fue él quien anunció el evangelio a los gálatas y a causa de una enfermedad durante la

cual fue acogido por ellos (Gal. 1:11, Gal 4:13). Por su misma pluma sabemos, en el

libro de Gálatas que fue perseguidor de la iglesia, profesando el judaísmo de una

manera ferviente y celosa por la tradición que había heredado (Gal. 1:13-14 cf. Hch.

8:1, Hch. 9:1-2, Flp 3:3-6). Tras su conversión no asistió directamente a los que eran

apóstoles antes que él sino que permaneció esperando instrucciones del Espíritu, tras lo

cual fue a Jerusalén y se entrevistó con Pedro, quedándose 15 días con él.

Es claro que la iglesia de la época no podía sino glorificar a Dios por semejante

conversión (Gal. 1 15-24 cf. Hch. 9:20-21).

Tuvieron que pasar 15 años antes que volviera a subir a Jerusalén, esta vez con Bernabé

y Tito, tras lo cual se entrevistó con líderes de la iglesia acerca de las ideas judaizantes

(de las que escribe w los gálatas) y, aun cuando estaba Tito entre ellos, griego de

nacionalidad, no fue obligado a circuncidarse (Gal. 2:1-3). Es claro que Pablo retoma

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este acontecimiento para ilustrar a los hermanos de Galacia acerca del error de volver a

las costumbres de la ley, afirmando esta enseñanza en la propia guía de los líderes en

contraposición a ideas que podrían ser meramente personales.

Es a raíz de este evento que Pablo es encomendado por los principales de la iglesia

(Pedro, Jacobo y Juan) a la predicación de los gentiles, sellando tal pacto con la diestra

(Gal. 2:9). Ahora bien, este mismo acuerdo es el que, posteriormente, genera un

desacuerdo de Pablo hacia Pedro quien se cuidaba de los judaizantes por temor. Pablo lo

reprende delante de todos defendiendo la gracia ya que, incluso Bernabé fue tentado a

fingir (Gal. 2:11-21).

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CONCLUSIÓN

Decir que la Palabra de Dios es infalible es una cosa. Que la misma Palabra lo confirme

es sólo por obra divina: no es infalible porque lo digamos nosotros, lo es porque Dios lo

hizo.

La exactitud de los hechos contrastados entre los diferentes autores de la Biblia, en

diferentes momentos, escenarios y versiones; no puede ser desmentida. Ocurre este

fenómeno con la confirmación del llamado apostólico a Pablo, el problema de los

judaizantes y la conversión de Saulo.

Por otro lado, este mismo hecho nos otorga la tranquilidad para asumir que, aquellos

hechos que no se repiten en otros escritos son igualmente confiables, toda vez que, lejos

de contradecir, complementan el discurso. Ta es el caso de la confrontación de Pablo al

Apóstol Pedro.