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UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO

FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES


ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE ARQUEOLOGÍA

INTRODUCCIÓN

En el siguiente informe contiene el desarrollo de la temática de la


tercera unidad para el curso de Arqueología Peruana III, lo que refiere
a la Cultura Huarpa y Lima.

Las investigaciones arqueológicas realizadas en Ayacucho, han


permitido recuperar valiosa información por las investigaciones. Esto
permite entender la importancia de la evolución histórica social de
nuestro mundo andino. Huarpa es una cultura regional que va a
permitir el avance hacia sociedades más complejas.

Tras la moderna ciudad limeña se esconden los restos de una sociedad


que se desarrolló entre los años 200 y 700 d. C; denominada “cultura
Lima”. Esta sociedad construyó extensos centros urbanos con
monumentales edificios piramidales, como fue el caso de la ciudad de
Maranga, en donde se concentro numerosa población, dedicada a
diversas actividades económicas y ceremoniales.

ARQUEOLOGIA PERUANA III


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LA CULTURA HUARPA
I. TERRITORIO:

La Cultura Huarpa ó Warpa fue una civilización regional dentro de lo


que hoy es el departamento de Ayacucho, en las provincias de
Huamanga y Huanta, ubicados en la Cuenca del río Warpa, cuya
capital pudo ser Ñawinpuquio.

La cultura regional recibe el nombre de “Huarpa”, por el río que tiene la


misma denominación, un rio afluente del Mantaro, que recorre una
cuenca de más de 100 km. de largo y algo más de 50 km. de ancho; al
sur del Mantaro, en donde hay dos ciudades contemporáneas Huanta y
Ayacucho.

Por el momento el área de la cultura parece estar limitada a la cuenca


de Huarpa con sitios ubicados desde los 2600 a 3600 msnm. Hasta el
momento, los restos Huarpa en mayor proporción se concentran en el
territorio norteño de Ayacucho, aunque algunas evidencias vienen
indicando que posiblemente se extendió por el oriente hasta muy cerca
de la zona de selva por el rio Apurímac y hacia el sur se encuentran
evidencias en la cuenca del río Pampas.

II. INVESTIGADORES:

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La cultura Huarpa es la manifestación regional de la zona de Ayacucho;


en realidad de ella se sabe todavía bastante poco, dado que su estudio
se está recién realizando.

Los primeros rasgos de esta cultura fueron consignados por Julio C.


Tello en 1931, cuando al visitar la zona de Ayacucho, destaco la
existencia de unos gruesos “cucharones de arcilla” de aspecto
“arcaico”, de vasijas toscas con tres asas y base cónica
(Lumbreras, 1960), encontrados principalmente en unos sitios de la
parte media del valle de Ayacucho- Huanta, que se llaman Tanta
Orqo y Auki Willca.

En 1946, Jhon Rowe, Donald Collier y Gordon Willey hicieron una


pequeña recolección superficial del sitio de Wari, recogida años
atrás por Lila O’Neale y que se guarda en el Museo de la
Universidad de california (Kroeber, 1994:49) en Berkeley. Entre los
fragmentos de cerámica encontraron unos decorados Negro
sobre Blanco a los que agruparon bajo el nombre “Huarpa”
aunque no comprometieron a la identificación del estilo con
cronología alguna dentro de la seriación que establecieron para
Ayacucho.

Posteriormente Wendell C. Bennett (1953) hizo excavaciones en


Wari y otros sitios de Ayacucho y estableciendo una secuencia
en la que la “Serie Huarpa” de cerámica Bicroma y Tricolor
representaba el último periodo en Wari, posteriormente a los
estilos “Tiahuanacoides” de Wari, con esta secuencia , además, la
formulada por Rowe, Collier y Willey (1950)con sus Huamanguilla ,
Wari y Tanta Orqo , siendo esta ultima quizá contemporánea a los
Incas , quedo desechada.

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Trabajos mas recientes , realizados en la década del 60 por


Dorothy Menzel y Luis Guillermo Lumbreras , aisladamente ,
lograron demostrar que Huarpa era un estilo cuya ubicación
temporal era anterior a Wari , o sea contemporáneo con Nazca,
Moche ,Tiwanacu ,etc. Cuyos trabajos en el campo permitieron ,
finalmente , estudiar Huarpa ya no como estilo, sino como una
cultura regional de manifestaciones muy complejas .

En 1971, las arqueólogas asistentes de la Universidad de San


Marcos, Srtas. Rosa Mendoza F. y Marcela Ríos R., y un grupo de
estudiantes en conexión con el Proyecto Arqueológico Botánico
Ayacucho-Huanta dirigido por el doctor Richard Mac Neish, se
realizaron estudios de más aliento, que darán en un futuro muy
próximo, resultados de mucho valor.

En 1974, 1981, Lumbreras en su opinión considera a muchos


asentamientos con cerámica Huarpa, que guardan afinidad con
lagunillas. Además, de considerar a Ñawinpuquio como capital de
un estado regional Huarpa, cuyo poder residía en controlar el uso
del agua y la utilización de las tierras de cultivo.

William Isbell, Mario Benavides y Enrique Gonzales Carre también


en los últimos años han publicado artículos e informes que
contienen nuevos datos y evidencias acerca de Huarpa, la cultura
regional ayacuchana.

III. CRONOLOGIA

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Apareció entre los años 200a.C - 500d.C. Pertenece al Periodo


Intermedio temprano ayacuchano, ya que llegaría a ser un antecesor o
la base de la cultura huari.

PERIODO CULTURAL EDAD SECUENCIA CULTURAL AYACUCHO


1532 Inca
IMPERIO DEL TAHUANTISUYO 1430
1250
ESTADOS REGIONALES TARDÍOS Chanca
1100

IMPERIO WARI Wari


750

Huarpa
DESARROLLO REGIONALES 500

TEMPRANOS D. C.

A.C.

Rancha
FORMATIVO Superior 200 Chupas

Medio 500 Kichkapata


Inferior 1000 Wichqana

Cachi
ARCAICO 2000 Chihua

Piki
4000
Jaywa
6000
Superior Puente
8000
?
10 000

LÍTICO Inferior Ayacucho


14 000

20 000 Pacaycasa

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Según la cronología establecida por Lumbreras para Ayacucho, la


Cultura Huarpa se desarrollo en el periodo cultural del Desarrollo
Regional, con su antecedente de la cultura llamada rancha; que
abarca los primeros siglos de nuestra era hasta quizá el siglo V después
de Cristo.

IV. ANTECEDENTES DE LA CULTURA HUARPA

Existen varios sitios registrados en Ayacucho, de los cuales ninguno ha


sido excavado intensa y extensivamente. La mayoría de las
intervenciones a excepción de Wichqana, fueron hechas en pequeña
escala o motivadas por hallazgos circunstanciales que ponían en riesgo
su desaparición total.
Aun así se disponen de datos importantes aunque segmentados de los
sitios formativos los mismos que nos han permitido conocer algunas de
las características de los pobladores de esta época.
4.1. Wichqana
Este sitio arqueológico está situado en una colina de poca elevación,
que se encuentra ubicada en el valle de la Totora, al norte de la
quebrada de Wichqana y al oeste en la margen izquierda del río
huamanga, a unos 4 Km al noreste del centro de la ciudad Ayacucho.

Los primeros informes de su reconocimiento fueron proporcionados por


John H. Rowe y Dorothy Menzel en mayo de 1958.

Más tarde Isabel Flores (1960) realiza el primer trabajo de excavación,


logrando identificar cinco capas diferenciadas, en las que recupera
información que le permite afirmar que Wichqana es una ocupación
que corresponde a las tempranas manifestaciones culturales del área
andina. Así mismo establece relaciones y comparaciones a base de la
cerámica vinculándola con San Blas (Junín), Cheqo Orquna y Atalla
(Huancavelica), Kichka Pata y Rancha (Ayacucho), Chanapata
(Cusco), con Chavín, Kotosh, Pallka y Ancón.

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En 1970, Gary Vescelius realiza excavaciones en Wichqana,


encontrando importantes restos arquitectónicos correspondientes a un
centro ceremonial construido a base de cantos rodados.
Desafortunadamente los datos no han sido publicados.

En 1971, como parte del Proyecto Arqueológico Botánico Ayacucho-


Huanta, Lumbreras realiza excavaciones con fines de muestreo de
cerámica, llegando a trabajar 59 unidades, en las que se encuentran
restos de un conjunto de construcciones reconstruidas en diferentes
momentos de ocupación. Lumbreras describe un total de once estratos
asociados a los diferentes momentos de ocupación y construcción del
templo, donde los estratos inferiores se vinculan con la etapa más
temprana de ocupación. Que corresponde al periodo Wichqana,
mientras que en los posteriores se hallaron restos de estructuras que
pertenecen al viejo templo vinculados con los periodos de Kichka Pata,
de neto carácter chavinoide. Posteriormente define un edificio de
cantos rodados de corte semicircular, que estaría relacionado a los
periodos de Chupas y Rancha. Este templo fue construido en varias
oportunidades de las cuales las dos primeras siguen básicamente el
plano del viejo templo, mientras que la última adopta una tendencia
curvilínea.

El templo temprano Pese a que por estar muy deteriorado no es


posible saber con certeza la forma que tuvo, pudo haber tenido
la forma de "U" de lados y ángulos rectos, cuyo lado abierto se
orientaba hacia el este. Asimismo es posible que haya tenido un
patio hundido de forma cuadrangular conectado con
plataformas de un metro o más de altura. Tenía un vano de
acceso de más de dos metros de ancho que quizás daba acceso
a una escalinata. Su construcción se hizo con lajas de piedra que
fueron colocados a doble hilada en posición vertical de modo
que tenían las caras planas siendo unidos con mortero de barro.

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Posteriormente se clausura el vano de acceso y se construyen


otras estructuras con piedra; de canto rodado achatados a una
sola hilada, con las caras planas superpuestas y con lo: cantos
hacia el paramento formando paredes laterales de forma
irregular que fueron enlucidos con barro arcilloso previa la
utilización de una armazón de sogas o cañas que formaban una
especie de red interna de amarre. En las capas superiores se
encontraron restos de enlucido.
El templo tardío fue construido en varias épocas, de las cuales, las
dos primeras siguen básicamente el plano del viejo templo,
mientras que la ultima, adopta una tendencia curvilínea. En
asociación con estos edificios se encontraron evidencias del uso
de postes y, finalmente, restos de un rito.

Los trabajos realizados también sacaron a luz evidencias de


prácticas rituales de:

 Enterramiento de Cabezas Humanas: Lumbreras encontró 5


entierros rituales de cabezas humanas deformadas. Estas cabezas
estaban depositadas en unos pequeños hoyos de planta circular,
apenas suficientemente grandes como para contener los
cabezas, definitivamente contemporáneos con los edificios de
cantos rodados. Presentan la característica común de haber sido
colocados mirando al muro, aun cuando en algunos casos
estuvieron puestas “paradas” sobre el cuello y en otros (1, 2, 5)
“boca arriba”. Otra característica común es que todas presentan
una notable deformación “tabular erecta”, que de acuerdo a lo
que hasta hoy sabemos, constituye un rasgo asociado a cráneos
del formativo. El Dr. Weiss le llama estilo Chavín a este carácter
deformatorio, que aparece también en la cultura Cupisnique.
Las cabezas muestran algunos detalles que pueden servir mucho para
reconstruir determinadas costumbres de la época; por ejemplo no

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fueron colocadas como “cráneos” sino como cabezas cercenadas que


al momento de ser puestas en el hoyo conservaban aun todos sus
ligamentos y parte del cuello. Aun en los casos de las cabezas
dispuestas “boca arriba” como la Nº 5, estas conservan aun “in situ” las
vertebras (una o dos) que quedaron luego de la decapitación con el
cuello del personaje; igualmente las mandíbulas estaban en su posición
original, incluso, como en el caso de la cabeza Nº 3, aprisionando
fuertemente un terrón, como si el acto de la decapitación hubiera sido
hecho en el mismo lugar y la cabeza hubiera caído al hoyo aun con
movimiento de la boca y hubiera aprisionado, en un rictus final parte de
la tierra. En otros casos la cabeza fue colocada parada mirando al
muro. Este mismo entierro tenía un canto rodado a manera de
cobertura. Las cabezas no fueron colocadas todas a la vez, lo que se
advierte por su asociación estratigráfica, aunque por su disposición
alterna, pudiera parecer que sí. Obviamente se trata de un ritual ligado
a un culto quizá identificado con las “cabezas trofeo”.

Si nos atenemos a las asociaciones estratigráficas, los entierros de


cabeza de Wichqana deben corresponder al periodo Chupas, es decir
a la modalidad ayacuchana de la cultura Paracas-Ocucaje en sus fases
6-8.

Como producto de las excavaciones realizadas por Lumbreras,


Wichqana se define como un centro ceremonial, que originalmente
pudo tener la forma de U, asociado a un patio hundido, sobre el que se
hizo una reconstrucción y modificación adoptando una forma
curvilínea. Estos edificios fueron hechos con cantos rodados unidos con
mortero de barro, donde los paramentos tenían uniformidad y
alineación adecuadas, que permitió la concentración de un número
dado de gentes, siendo uno de los primeros esbozos de un núcleo
urbano de población.

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Si bien se cuenta con una información mínima acerca de Wichqana


con relación; a su arquitectura, su estratigráfica y en parte a su
cerámica, gracias a los trabajos de Lumbreras, hasta la fecha, no existe
la certeza de cómo pudo haber sido este templo, como eran sus
instrumentos líticos, que tipo de restos óseos de animales se encontraron
y cuáles fueron las áreas de actividad al interior de este complejo
ceremonial.

En este lugar no es que hagan falta más excavaciones sino que se


publiquen los resultados de los trabajo; intensivos realizados por Gary
Vescelius en 1970 como parte del Proyecto Arqueológico Botánico
Ayacucho-Huanta.

En la actualidad este sitio virtualmente ha desaparecido pese a que fue


cubierto después de las excavaciones, encima de ello se han construido
vivienda; modernas y en las inmediaciones un moderno grifo de
gasolina que ha destruido prácticamente una buena parte de las
estructuras arquitectónicas y evidencias que aún quedaban.

Cerámica tipo Wichqana: Con este nombre se identifico a un grupo de


cerámica reconocida principalmente por Isabel Flores (1960), al que
posteriormente Lumbreras (1974) define en función del nombre del sitio.
La cerámica de Wichqana presenta un carácter muy propio, en donde
predomina un tipo de tratamiento rustico, que muestra una superficie
irregular debido a las marcas del artefacto usado para alisar; hecha
con arcilla no seleccionada que contiene considerable cantidad de
inclusiones de mica y arena que permitieron coser los objetos a
temperaturas lo suficientemente altas como para lograr una dureza
mayor. Los hornos de cocción debieron ser más bien elementales, quizá
usando el guano de los auquénidos que como se sabe producen
bastante calor; al ser cubiertas las vasijas al momento de cocerla;
impidiendo su oxigenación regular, los colores del objeto tienden a ser
obscuros , con un alto índice de color marrón obscuro, se observa una

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cocción defectuosa. Las vasijas suelen tener una carácter domestico y


sus formas son por tanto ollas y cuencos fundamentalmente, no
conocemos piezas de otro carácter, las ollas tienen forma esferoidal con
cuello muy bajo apenas proyectado de la vasija o sin cuello, los
cuencos tienden a tener lados abiertos con base redondeada. En
algunos casos se uso asas, las cuales son muy características, pues están
constituidas por dos o tres cordones de arcilla unidos lateralmente.
Cuando se decoran las vasijas se recurre a la incisión y el engobe,
efectivamente varias piezas muestran una capa muy fina de arcilla
rojiza en la superficie, cubriéndola total o parcialmente; las incisiones y
puntuaciones nunca llegan a diseñar otros motivos que no sean
estrictamente geométricos, en donde la figura triangular es dominante.
Se usa el recurso del “applique” que consiste en agregar unos botones
de arcilla sobre la superficie o cordones alrededor del cuello de las ollas.

Anteriormente a la cerámica de Wichqana se evidenciaron tipos de


cerámica que fabricaron los que dejaron sus restos en los estratos más
bajos de Wichqana y Chupas y a no dudarlo su elaboración no requería
de especialización ninguna y podría haber sido lograda por cualquier
miembro de la comunidad entrenado en el arte de la alfarería, como
sucede aun en muchas sociedades tribales de similar nivel de desarrollo,
como es la denominada cerámica de Andamarka, de las cuales hay
pocos ejemplares; el tipo dominante es una cerámica anaranjada muy
bien lograda a través de hornos con oxigenación; la cerámica es
compacta y en algunos casos muestra pintura roja en bandas sobre una
superficie pulida.

4.2. Kichkapata
Kichka Pata es una de las tres colinas (junto con Usno Pampa y Usno Era)
que se ubica a 25 km. al sur de la ciudad de Ayacucho, en la Pampa de
Chupas.

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Este tipo de cerámica fue identificado a partir de los trabajos de José


Casafranca (1960), Augusto Cruzatt (1972) y Luis Lumbreras (1974), quien
lo define con este nombre relacionando con la presencia de la
influencia de chavín en la región. Se caracteriza por presentar una
superficie finamente bruñida que le da un brillo especial, teniendo una
decoración incisa y motivos de neto carácter chavinoide.

La técnica de manufactura es el modelado con empleo de


desgrasante como la mica, el cuarzo y partículas blanquecinas en
escasa proporción la superficie exterior es monocroma de color negro,
marrón, rojo o ante cuyo acabado lleva un lustre de brillo sin exhibir las
huellas del alisado. El negro y rojo fueron obtenidos a partir de pintura y
engobe, mientras que los restantes a través del bruñido en pasta
blanda. El lado opuesto presenta esta misma modalidad en el color,
variando solo en el acabado que tiene ocasionalmente la técnica del
alisado. Presenta una textura casi compacta, con cierta porosidad en la
pasta. Las formas encontradas corresponden a ollas sin cuello, de
cuello corto y cuencos. Los elementos decorativos son motivos
abstractos que denuncian la presencia de chavín en la zona. Existen
también las botellas de asa estribo en las que se empleo la técnica de
incisiones con motivos de círculo con punto al centro, hechos a mano
mientras que en otros hay círculos impresos, cuyas líneas adquieren
nitidez y el mismo brillo de la superficie y en otros casos son opacas y
apenas visibles. Otro motivo es el de los círculos concéntricos con líneas
paralelas incisas que sirven para delimitar la zona de decoración.
Adicionalmente se han encontrado fragmentos de cerámica con
decoración de puntuaciones ubicadas posiblemente dentro de un
círculo mayor.

La presencia de este tipo nos indica indudablemente la llegada de


chavín a Ayacucho. Estratigráficamente se asocia a los estratos
inferiores de Jargam Pata de huamanga, Chupas y Wichqana, mientras

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que en Ñawinpuquio y Waichaupampa se vincula a las capas


intermedias; vale decir, desde el momento que corresponde a la época
de máximo desarrollo y expansión de chavín o desde otro punto, es
decir una influencia indirecta a través de otro centro difusor. Es
indudable que a partir de este momento se producen importantes
cambios en la organización social económica e ideológica de los
habitantes de esta zona.

4.3. Chupas
Chupas está ubicado en una meseta a 25 Km al sur de la ciudad de
Ayacucho, siguiendo la carretera de Ayacucho al Cusco y en el punto
donde nacen los riachuelos que forman los ríos del valle, en la Pampa
de Chupas, donde existen también, vestigios de unos muy viejos
templos, en un lugar que la tradición ha conservado con el nombre de
Andamarka, a una altitud de 3,600 m.s.n.m.

El sitio arqueológico de Chupas está integrado por tres sectores


conocidos como Usno Pampa, Usno Era y Kichka Pata.

 Sobre este lugar las primeras noticias fueron publicadas por el


señor José Casafranca (1960), a base de una excavación muy
pequeña que hizo en el lado norte del montículo llamado Usno
Era y de la recolección de fragmentos de cerámica que hizo en el
sector denominado Kichka Pata. Estos trabajos preliminares le
permitieron estable la existencia de una ocupación “Chavín” en
el sitio gracias al hallazgo de cerámica evidentemente vinculada
a este estilo.
 Posteriormente Augusto Cruzatt (1971) hizo excavaciones más
intensivas en el mismo lugar, las que publico parcialmente. El
indica que excavo en “el centro ceremonial de Chupas” que se
halla ubicado en el lugar denominado “Solar Moqo” y que
consiste en una plataforma a la cual se accede por medio de
escaleras que según el representan “varios accesos en formas de

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escalinatas”, distribuidas en la parte interna y externa, como se


puede observar en la cara norte del templo.
 La plataforma de esta pirámide esta sostenido por un muro
externo que permite el afianzamiento de una de las
escalinatas, pero también está cortado por un vano de
acceso, que da cabida a otra gradería interna más pequeña,
ubicada en el costado derecho de la cara norte del templo.
En realidad, lo que Cruzatt encontró es una superposición de edificios
con cambios en la ubicación de las escaleras de acceso a la
plataforma.
Usno Era o Solar Moqo es una plataforma de unos 5 m. de alto, que ha
sido construida sobre una planicie de base rocosa, constituido por un
relleno de grandes piedras irregulares sostenidas por un muro de
contención, el relleno que forma el núcleo del edificio tiene la piedras
sueltas, sin tierra o argamasa de alguna clase, sugiriendo haber sido
colocadas en grupos quizás unidos mediante gigantescas “canastas”
de materia vegetal; el relleno esta sostenido por un muro que rodea,
adoptando una planta sub rectangular; es decir de lados rectos pero
con las esquinas redondeadas, la parte superior de plataforma ha sido
cubierta por una capa de tierra que ahora se usa como campo de
cultivo, mide 65 m. de largo y su ancho es 60 m. . Se puede advertir la
existencia de al menos tres plataformas superpuestas que pueden
significar un aspecto de pirámide escalonada o que pueden ser parte
de las varias reedificaciones a las que fue sometido el templo. Se
observa que el edificio fue replanteado en varias oportunidades, de
modo que hay al menos tres estructuras superpuestas: la más antigua
corresponde al núcleo central del montículo y tiene unas escalinatas
que penetran al edificio, el muro que delimita la plataforma está
construido con piedras irregulares de unos 40 cm de alto. Es además la
muralla más alta de la plataforma que da accesos a la terraza superior
sub rectangular.

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 La segunda estructura adosada a la anterior aunque más baja


está constituida por un muro hecho de grandes lajas de piedra
de unos 90 cm de alto. El muro está a unos 3 m. del anterior el
cual está separado por un relleno similar al que constituye el
núcleo del montículo; este relleno cubría además las escalinatas
de la estructura de piedras irregulares más pequeñas que
penetraban en el núcleo de la plataforma. Finalmente la
escalinata adosada al primer muro, más elaborada, fue al
aparecer construida en una época contemporánea al segundo
muro.
 La tercera restructuración corresponde a edificaciones de la
cultura Huarpa.
La estructura más antigua tiene paramento constituido por un lienzo de
piedras irregulares, buscando que la cara paramental sea plana para
lograr un aspecto uniforme. Las hiladas no son regulares sin embargo
tienden a buscar líneas, usando los planos para los niveles de sostén.
Algunas piedras fueron obtenidas del campo pero es evidente que otras
fueron extraídas de canteras.

La estructura de las escalinatas está hecha en cambio, con piedras


canteadas con las irregularidades suavizadas a golpes logrando una
forma paralelepípeda. Cada escalón tiene unos 30 cm de alto por unos
40 cm de ancho, con alabardas que pudieron ser del alto del muro
original. En todos los casos las piedras están unidas con barro.

El muro tardío varia en su planteamiento paramental, dado que está


hecho a base de piedras alargadas dispuestas “de cabeza”, entre las
cuales hay piedras más pequeñas.

 La excavación de Luis Lumbreras permitió apreciar una


superposición estratigráfica con 4 grandes estratos a los que
denomino A, B, C y D de los cuales los tres primeros eran rellenos

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o derrumbes del templo o restos del periodo Huarpa y en cambio


el D correspondía al formativo y a su vez mostro hasta 5 capas.
Chupas fue un sitio de ocupación intensiva durante el periodo formativo
y que estuvo estructurado a partir de un centro ceremonial con un
edificio central de aspecto piramidal, con construcciones en otros
lugares aledaños cuya función aun no conocemos.

Tiene pocos parecidos con Wichqana aunque es evidente que hubo


relaciones étnicas entre ambos centros, pues hubo comunidad de
rasgos en la artesanía y también hubo una semejanza en ciertos
elementos arquitectónicos.

Cerámica Tipo Chupas: Es un estilo muy distinto a Kichka Pata, a la que


se le denomino Chupas en homenaje al sitio y que representa, además,
no solo un cambio en el estilo cerámico, pero un evidente cambio en el
comportamiento total de la cultura en Ayacucho. La fase chupas tiene
mucho que ver con la cultura paracas de la región de Ica en la costa;
su existencia plantea la necesidad de estudiar Ayacucho
permanentemente en relación con Ica – Pisco. Hay varios tipos de la
cerámica Chupas pero los más definidos son:

• Chupas negro inciso

• Chupas inciso rojo sobre negro

• Chupas policromo inciso

• Chupas policromo sobre rojo

• Chupas rojo inciso

• Chupas inciso en el interior

• Chupas llano

Adicionalmente se le asocia con una cerámica llamada Lambraswayqo


que se caracteriza por sus formas y su decoración lograda a base de
puntuaciones.

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El chupas Negro Inciso tiene una superficie pulida, pasta fina con
mica y ortosa; las formas son predominantemente cuencos de
paredes bajas y muy abiertas. El Rojo sobre Negro, tiene pintura
fugitiva de color rojo aplicada directamente sobre la superficie
llana, con pasta y formas del mismo tipo que el Negro Inciso. Las
incisiones son cortantes y bastantes delgadas. El diseño más
socorrido es el de los escalones y de los círculos impresos, la
cerámica policroma está decorada con pintura post- cocción
usando colores rojo, blanco gris y anaranjado amarillento; nunca se
combina en una pieza más de tres colores, se han encontrado las
siguientes combinaciones: rojo- blanco- gris sobre negro, amarillo-
rojo sobre negro, rojo- blanco sobre negro, rojo-gris sobre negro y
también blanco-rojo sobre rojo.
El Chupas rojo- rojo Inciso y el Inciso interior corresponden en
realidad a una misma categoría; de todos ellos el más característico
es el Inciso en el interior, que muestra líneas incisas en platos abiertos,
en el fondo de los platos de base redondeada. Las incisiones son
finas y cortantes, paralelas cruzándose en distintas direcciones sin
superponerse u ofreciendo grupos de líneas ramificadas.

La cerámica del tipo Lambraswayqo, que parece de carácter local es


de color anaranjado, con la superficie mate aislada con la pasta con
mucha mica. La forma más común es la de unas ollas con un fuerte
reborde en el labio y los bordes en bisel. Es característica de la
decoración hecha principalmente a base de puntos muy profundos de
diámetro hasta de 0.5 cm. hechos con instrumento punzante romo en
pasta blanda. Son también frecuentes los bordes engrosados y
decorados con estas puntuaciones y la decoración obtenida por
presión digital. Algunas puntuaciones son de aspecto cuneiforme,
bastante profundas. Comparando la cerámica de esta época con Ica,
se advierte que los rasgos de Chupas corresponden a la fase que

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Wallace (1962) llamo Isla y que Menzel, Rowe y Dawson (1964) clasifican
entre sus fases 5-8.

Chupas por las informaciones obtenidas vendría a ser otro centro


ceremonial ocupado intensamente desde la llegada de la influencia de
Chavín en Ayacucho, pero aún sabemos muy poco de los diferentes
modos de vida, interrelaciones con otras regiones, el uso del espacio, la
arquitectura, su organización económica y otro tipo de actividades que
se desarrollaron en ella.

Las excavaciones se hicieron de modo limitado y durante temporadas


cortas razón por la que los materiales obtenidos no permiten
afirmaciones sustentables por el momento, si a esto le agregamos que
durante los años sesenta el objetivo fundamental era establecer
tipologías y seriaciones con fines cronológicos a partir de la cerámica, el
resto de los materiales obtenidos no han recibido el tratamiento
necesario. Un ejemplo claro de ello son los informes de Augusto Cruzatt
quién prioriza en su informador a la cerámica estableciendo
innecesariamente una infinidad de tipos de cerámica y descuidando el
análisis de la lítica, los restos óseos, malacológicos, el medio ambiente
entre otros.

En la actualidad este sitio arqueológico si bien no ha sufrido procesos de


destrucción violenta, una gran parte de su superficie es utilizada como
campo de cultivo y como zona de plantaciones de eucaliptos. Esto lo
ha convertido en un pequeño bosque cuyas raíces están debilitando y
deteriorando irremediablemente a las estructuras arquitectónicas de
este centro ceremonial.

4.4. El Periodo Rancha


Se defino a partir de las excavaciones de Lumbreras en el sitio de Aya
Orqo en 1958.

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Aya Orqo es un cerro que está a unos 3000 m.s.n.m, se divisa desde la
ciudad de Ayacucho como el punto más alto del SO. Durante una
época que aun no se puede precisar se construyeron andenerías que
posibilitaban más el cultivo, por la técnica de construcción podría
suponerse que muchas de estas estructuras datan desde el Periodo
Rancha, que debe remontarse hacia comienzos de nuestra era.

Se hizo pequeños pozos de prueba y en ellos encontramos que las


capas más bajas estaban ocupadas por cerámica de estilo Rancha,
que se caracteriza por una serie de tipos que siguen un patrón bastante
regularizado, tanto en el acabado como en la forma de las vasijas.

La cerámica es delgada y fina, con un control de hornos suficientes


como para permitir la decoración mediante áreas oxidadas y
reducidas. La pasta tiene pequeñas partículas de cuarzo y mucha mica
y en algunos tiestos aparece feldespato.

Las formas dominantes son platos abiertos y cuencos, que se


caracterizan por tener muy engrosado y generalmente plano; hay
también tacitas incurvadas con tales bordes característicos; botellas y
cantaros de cuellos o pico corto y asas cintadas de bordes rectos. Entre
todos estos rasgos, sin embargo el más notable es el espesor de las
vasijas, que en algunos casos alcanza a 2mm de espesor; a ello se
agrega la extrema dureza de la pasta.

La decoración más característica es la puntuación lograda mediante


un punzón romo logrado sobre pasta dura; cuando hay incisión, las
líneas son anchas y acanaladas, obtenidas con punzón romo sobre
pasta blanda, aunque también aparecen incisas líneas muy delgadas,
apenas hechas sobre superficie dura y con retoque romo delgado.

Un detalle decorativo muy notable es la combinación de un interior


negro y un exterior rojo o marrón. Esto se logra buscando que el exterior
del plato este sometido a oxigenación, mientras que el interior debe ser

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reducido o ahumado. Este sistema decorativo también se encuentra en


la cultura Paracas Necrópolis, cultura con la que Rancha comparte
otros rasgos en su cerámica, tales como la incisión delgada en pasta
dura y algunas de las formas de las vasijas.

Además de la decoración inciso, en Rancha existen objetos que fueron


decorados mediante la técnica conocida como “Negativo” o “Resist”.
Finalmente categorías menores de decoración son el Rancha pintado,
el Rancha engobado fino y el Rancha Padrón Bruñido, rasgo este
definitivamente emparentado a Paracas necrópolis.

Naturalmente la cerámica en si misma o las demás artesanías de las que


sabemos poco o nada, durante el periodo Huarpa, no significan nada
frente a la tarea agraria, cuya técnica llegó a límites insospechados.

V. SITIOS Y ASENTAMIENTOS HUARPA

De la cultura Huarpa se conoce un buen número de sitios, pero han sido


estudiados superficialmente. Están asociados bancales y a estructuras
simples de piedra de forma circular o planta rectangular. Son todas
poblaciones que se concentraron en los valles y no se preocuparon
mayormente por la producción de Puna.

Los sitios más importantes son Ñawinpuquio, Cumun Senca, Quica pata,
Lagunillas, Tantahuasi, Trigo pampa, Pacaycasa y Chupas. Con la
excepción de Ñawinpuquio que según Lumbreras es una ciudad
grande el resto serian pueblos rurales.

5.1. Lagunillas
Es un sitio muy extenso y si bien casi totalmente perteneciente a
Periodo Huarpa, en la parte sur, un pequeño sector fue ocupado
también durante la época Wari en sus épocas iniciales. Esta
cortada por 2 carreteras una que va de sur a norte, de Ayacucho

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a Huanta y otra de este a oeste en dirección a Cangari en el valle


de Huanta.

Los restos de andenería fueron cortados por las carreteras.

Los andenes siguen las curvas de nivel naturales , lo que hace que
la carretera, corte las terrazas en muchas partes transversalmente
y en otras longitudinalmente, Los aparejos de los muros de
contención de terrazas son variados : algunos están constituidos a
bases de piedras pequeñas de campos , generalmente
achatadas , dispuestas en hiladas irregulares , horizontalmente
(parece que no se hubiera usado argamasa) otros están
construidos con grandes piedras , formando murallas de aspecto
desordenado pero macizo ; algunas murallas muestran aparejo
irregular pero con paramento plano, como de estilo Wari;
finalmente, existe un aparejo muy vistoso en donde se alternan
piedras grandes con pequeñas , de modo que los grandes están
dispuestas en una hilera continua y los intersticios que separan
una piedra de otra rellenados con las pequeñas. Dispersos, en
lugares que una exploración mas prolija puede detectar como
estratégicos para el cuidado de campos de andenes, hay grupos
de viviendas; las casas tienden a ser circulares aunque las formas
son más bien irregulares, de planta adaptada a las sinuosidades
del terreno; fueron hechas generalmente aprovechando abrigos
naturales formados por los roquedales, agregando piedras
grandes en lo que parecen haber sido las cimentaciones , que es
lo único que queda ahora, En las excavaciones que hizo
Lumbreras solo dieron unos pocos centímetros de tierra (40 a 50)
de deposición, con poco contenido cultural. Sin embargo en un
lugar aparentemente privilegiado encontró, restos de edificios de
planta rectangular, asociados naturalmente, a cerámica de la
época.

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En los cortes practicados en las terrazas encontraron la siguiente


estratificación: Capa A, B, C, D, E, F, G, H.

El muro de la terraza se hizo sobre la capa G y sirvió para contener


la Tierra C; parece probable que las capas D, E y F fueron
dispuestos en el andén, artificialmente; B seria posterior al uso del
sitios y A de formación reciente.

Aunque en Lagunillas no se ha apreciado bien, otro aspecto


importante de la cultura Huarpa fue precisamente la construcción
de canales y represas, que se inicio desde el formativo superior.

5.2. Quicapata (Colina de Yeso)


Esta al sur de la ciudad de Ayacucho , justo en el límite entre la
parte alta y media de la cuenca , el mexicano Ángel García
Cook ha encontrado un sistema de canales y reservorios
excepcional, asociado a terrazas que cubren los cerros , para el
aprovechamiento de una fuente permanente de agua , que
ahora sirve para el abastecimiento de la ciudad. Se trata de una
cadena de reservorios ubicados a niveles distintos, desde donde
partían canales para la distribución del agua, de modo tal que el
área podía ser irrigada en forma uniforme. Este sitio fue habilitado
desde el Periodo Rancha.

Los canales excavados en varios eran construidos con mucho


cuidado, protegiendo el interior con estuco impermeable; hay
canales de 1.60 m. de ancho y hasta kilómetros de largo.

5.3. Raqay Pampa


Se encuentra en Chupas , se excavo una zona servida por un
canal longitudinal que proveía de agua a un poblado con
algunas casas ubicadas sobre campos de cultivo en terrazas ; el
canal-madre que cruzaba de sur a norte y se diversificaba en

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canales laterales que partían de algo así como alcantarillas que


servían a sementeras delimitadas con muros formando terrazas.

La población Huarpa estaba distribuida en función de este


sistema, dentro de un régimen habitacional de neto carácter
rural; aldeas dispersas o incluso simplemente estancias ligadas a
complejos agrarios como Lagunillas. La población era
considerablemente grande; en la cuenca, de cerca de 500 sitios
ubicados para todas las épocas, alrededor de 300 fueron
ocupados durante este periodo y todos excepto Ñawinpukyo al
parecer eran aldeas.

VI. LA CIUDAD ÑAWINPUKYO

El sitio de Ñawinpukyo se ubica sobre una colina, a unos 5 km al


sudeste del centro de la actual ciudad de Ayacucho. La colina
forma parte del flanco sur del valle y alcanza una altura máxima de
3.007 msnm. Si bien se encuentran restos arqueológicos en las laderas
y parte baja de la colina (Cabrera 1998; Machaca 1997), la
concentración más densa se ubica directamente sobre la cima.

La cima de la colina es una planicie suavemente ondulada de unos


500 m de largo por 200 m de ancho. En ella se encuentran amplias
áreas abiertas que se alternan con densas concentraciones de
arquitectura arqueológica en ruinas.

Las investigaciones realizadas en 2001 se concentraron en las partes


central y este de la cima, y a través de una combinación de limpieza
de vegetación y escombros, definición de cabeceras de muro y
excavación, se consiguió exponer un área estimada en 650 m2,
definiéndose 32 cuartos o estructuras (denominados “Espacios
Arquitectónicos”) de los cuales 26 fueron total o parcialmente
excavados. Las investigaciones revelaron una secuencia

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ocupacional que se extiende desde el período Intermedio Temprano


(ocupación Huarpa del sitio), hasta finales del Horizonte Medio
(ocupación Huari de la colina).

Ñawinpuquio en el Período Intermedio Temprano

Se cree que este período de la prehistoria de Ayacucho se


caracterizó por la presencia de unidades políticas de pequeña
escala, quizás señoríos, representadas por conjuntos de sitios
centrados en torno a uno o varios asentamientos principales
(Isbell2001; Lumbreras 2000; Schreiber 1992).

Ñawinpuquio habría formado, junto con Conchopata, Acuchimay y


sitios menores, uno de estos enclaves, controlando el sur del valle de
Ayacucho (Isbell 2001:114)

La ocupación de la cima de Ñawinpukyo en el período Intermedio


Temprano tenía un carácter complejo, presentando varios sectores
arquitectónicos netamente diferenciados. Parece claro que entre los
siglos IV y VI d.C. el núcleo de la ocupación estaba constituido por la
Plaza Este, un gran recinto de forma irregular que corona la cima de
la colina, y que habría tenido primordialmente propósitos
ceremoniales. La presencia de cerámica diagnóstica tanto en la
superficie como en las excavaciones desarrolladas, justo al norte y sur
de la plaza, indicaría que conjuntos de edificios Huarpa, quizás de
naturaleza residencial, podrían haber existido en estos sectores,
aunque las investigaciones no revelaron restos arquitectónicos o
evidencias primarias de ocupación. La construcción de edificios en
estas áreas durante el Horizonte Medio podría haber resultado en el
desmantelamiento de cualquier arquitectura más temprana.

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La presencia de cerámica Huarpa en superficie sobre un área rocosa


a corta distancia al sudoeste de la plaza, y en la parte oeste de la
cima de la colina (áreas no investigadas sistemáticamente) sugiere
que podrían haber existido otros núcleos de ocupación, aunque sus
características exactas permanecen desconocidos. Asimismo, y tal
como lo sugieren investigaciones anteriores (Cabrera 1998;
Lumbreras 1974; Machaca 1997), existían núcleos de ocupación
Huarpa en las partes bajas de la ladera oeste de la colina. Un grupo
importante de edificios, que posiblemente datan de finales del
período Intermedio Temprano, fue identificado a unos 100 m al oeste
de la plaza, en el sector que denominamos Grupo Arquitectónico
Central.

Las investigaciones en la parte noreste de este sector revelaron lo


que parece haber sido parte de un complejo de elite, compuesto de
galerías alargadas, cuartos y patios rectilíneos, con pisos y enlucidos
blancos manufacturados con diatomita (roca sedimentaria
abundante localmente) molida y compactada. Estas estructuras
seguramente formaban parte de un conjunto mayor que se
extendería hacia el oeste, pero que no pudo ser definido. No se
encontraron evidencias de actividades domésticas o ceremoniales
en ninguna de estas presuntas estructuras Huarpa.

En 1960 Lumbreras comienza la ejecución de trabajos de campo que


le permitieron reunir información y evidencias que incrementan los
conocimientos referente a los Huarpa.

Posteriormente el sitio es investigado por Benavides, Gonzales (1982)


y nuevamente Lumbreras (1974), quien en 1971 realiza excavaciones
sistemáticas en tres sectores. El primero un basural con abundante
cerámica que tenía una estratigrafía bastante definida, con
presencia de cerámica del tipo rancha, correspondiente al formativo
superior. El segundo, un canal de agua que había sido sometido a

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sucesivas restauraciones y, finalmente el tercero ubicado al interior


de un conjunto arquitectónico que al parecer estuvo vinculado al
culto o a algún sistema comunal urbano.

Producto de los trabajos ejecutados, Lumbreras llega a la conclusión


de que en la cultura Huarpa se define la ciudad y se incrementa la
capacidad productiva de la región. Es entonces cuando la labor
económica va girar básicamente en torno a la agricultura
sustentada en el dominio alcanzado en la tecnología agropecuaria
que permitió a los Huarpa tener una producción permanente e
intensiva, llegando a construir terrazas de cultivo, en la falda de los
cerros cercanos a sus poblados.

Sus antecedentes de acuerdo a las investigaciones realizadas hasta


ese momento los vinculaban al formativo superior, específicamente a
la fase rancha. Durante 1986, en compañía de Mario Benavides y un
grupo de estudiantes de la U N S CH, tuvieron la oportunidad de
realizar reconocimientos y excavaciones a pequeña escala. El
resultado preliminar de estas investigaciones proporciono
importantes evidencias que modifican los planteamientos acerca de
esto antecedentes.

Como consecuencia de ello se ha recuperado un conjunto de


evidencias materiales como la cerámica, que en el estrato
correspondiente a la época de su ocupación inicial está asociado a
la fase Kichka Pata, vale decir al formativo medio, dentro del
momento de la influencia de la cultura chavín en la región. Esto se
sustenta en el hallazgo de fragmentos que muestran motivos
decorativos: figuras de círculos con punto al centro, puntuaciones y
líneas horizontales incisas. En cuanto a la forma se cuenta con la
botella de asa estribo, de cuerpo globular y con otras botellas
representando un ave, todo esto asociado al tipo Wichqana y
Qarqanpata que caracterizan a la zona.

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Se recupero también una significativa cantidad de resto óseos


calcinados y sin calcinar, destacando uno que presentaba
decoraciones de puntuaciones y líneas incisas que al parecer fue
parte de un artefacto. En relación a los líticos existe una significativa
cantidad de desechos de talla, núcleos, cuchillos, puntas de
proyectil, e instrumentos destinados a labores agrícolas.

El vestigio más importante son las terrazas de cultivo que aun pueden
apreciarse. Hast6a el momento se han identificado una 15 terrazas
que van desde la orilla hasta la parte alta de una pequeña cumbre
(Se ubica a km. Al NO del sector que excavo lumbreras en la
margen derecha de un riachuelo, formado a partir de u manantial
permanente).

Fue en este sector donde se realizaron excavaciones al detectar la


presencia de cerámica del horizonte temprano en su superficie, lo
que confirmo la existencia de una ocupación vinculada con este
horizonte, concretamente a partir de la presencia de Chavín en esta
región, en la época de su máximo apogeo. Evidencias que llevan a
plantear, por el momento, que la ocupación del sitio de
Ñawinpuquio no data del formativo superior y tampoco vinculado a
la fase rancha; sino más bien al formativo medio, momento en que al
parecer comienza la construcción de tarrazas de cultivo, que van a
generalizarse durante el periodo de la cultura Huarpa cuando se
logra un gran desarrollo de la tecnología hidráulica.

Isbell pone en tela de juicio el argumento de Lumbreras, arguyendo


que sus interpretaciones se basan exclusivamente en
reconstrucciones hipotéticas de forma de edificio, ya que las pocas
excavaciones que este efectuara se hicieran fuera del área de
arquitectura significativa. Además, en términos generales la
arquitectura es poco conservada y no se ha hecho un examen
sistemático profundo del material arqueológico de superficie. Isbell

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recuerda que si bien es cierto que en área hay cerámica Huarpa en


los alrededores de los edificios de piedra Menzel recogió cerámica
correspondiente a los tiempos de Huari lo que pone en duda el
fechado de Lumbreras; a esto se suma que Isbell duda incluso que los
depósitos de Ñawinpuquio puedan ser considerados Huarpa como
sostiene Lumbreras.

VII. ECONOMÍA
Al igual que en el resto del territorio andino, encontramos el
desarrollo de la agricultura, la experimentación de tecnología
hidráulica para el uso racional del agua, mediante la construcción
de represas, canales y andenes para aumentar la frontera agrícola y
solucionar el problema de la falta de tierras y de agua en la zona.
71. Agricultura:

Los Huarpa cultivaron la tierra con un riguroso control en la


distribución del agua, por medio de canales y represas y luego
habitaron nuevas tierras construyendo terrazas agrícolas en la falda
cerros cercanos a sus poblados los que les facilito ampliar sus
campos y evitar la erosión. Esas terrazas se llaman “andenes”.

Sin lugar a dudas el más importante vestigio, lo que constituyen las


terrazas de cultivo que aun existen y son claramente perceptibles.

Se especializaron en cultivos de quebradas como el maíz el pacay


pallares y calabaza.

7.2. Comercio:

Esta cultura fue un activo miembro del comercio, esto se sabe


porque los huarpas (Ayacucho) comerciaron con la cultura Nazca
(Ica), intercambiando productos y materias primas y de igual
manera intercambiando sus artes y costumbre. Un poco después

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aparecen evidencias de contactos con Tiawanaco (Tiahuanaco),


que durante el siglo VI se convirtieron en un rasgo importante de
Ayacucho, dando origen a lo que estamos llamando Wari (Huari).

VIII. ESTILOS DE CERAMICA E ICONOGRAFIAS

 Para el arqueólogo Luis Lumbreras, Huarpa resultó culturalmente


más pobre que otras culturas más o menos contemporáneas,
como Moche y Nazca.
 La cerámica Huarpa representa una tradición en donde la
decoración pintada en rojo y negro sobre una superficie
engobada de blanco mantiene un aspecto de uniformidad
sorprendente. La decoración, en general, tiende a ser lineal,
geométrica, de modo que los cambios así son menos
perceptibles. Al lado de ella se desarrollan dos tipos bien
definidos, uno llamado “caja” y otro llamado “Kumun Senqa”. En
las fases tardías se hace presente, luego una cerámica policroma
llamada “Cruz Pata”.
 Por el momento, Huarpa es divida en cuatro etapas, llamadas A,
B, C y D; la primera aparece asociada incluso con cerámica del
tipo Rancha (Formativo Superior), Mientras que la ultima está muy
cerca de los comienzos de Wari.

1. En la fase A de Huarpa, los tipos dominantes son Huarpa Fino y el


Caja. El Huarpa A es una cerámica delgada en donde
predominan las tazas, los cuenco con perfil en forma de “S” muy
abierto con la base redondeada, en algunos casos son asas que
se proyectan del borde al cuerpo; los bordes de las vasijas son
afilados y muchas veces cortados a bisel hacia el exterior. La
decoración esta dada por bandas negras o rojas que se

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desarrollan horizontal o verticalmente sobre la superficie externa


de los objetos y acompañadas de bandas que cubren, a manera
de lenguas, una parte del borde interior. El diseño más
característico es el de tres bandas horizontales que se ubican en
la mitad superior de las vasijas, dos de los cuales son bandas
rectas colocadas en los extremos y que encierran una banda
ondulante del centro.
Uno de los pocos motivos figurativos es el de una cara humana
que a veces se proyecta de los cuencos y otras de grandes
cantaros de cuerpo oblongado con base cónica; en donde
destacan unos ojos rectangulares pintados y una boca apenas
diseñada que a veces es solo una línea y otras veces es otro
rectángulo. La nariz es frecuentemente modelada y la cara
muchas veces pintada con líneas en varias direcciones.
La cerámica Caja, deriva de Rancha, es de color anaranjado
claro, muy compacta y fina, con una pasta casi sin anti plásticos
visibles. Las formas se parecen a Huarpa, pero la decoración es
lineal y usa colar marrón sobre la base natural. La decoración más
característica consiste en una línea ondulante en el interior de
unos cuencos con bordes ligeramente biselados.

2. En la fase B: Los tipos cerámicos predominantes son el Huarpa D y


el Kumun Senqa. El Huarpa B es una cerámica menos fina que A,
pero con mayor variedad de formas, en las que destacan unas
tazas de lados ligeramente convexos y base curva, de paredes
altas. Uno de los rasgos distintivos más importantes es el cambio
en el tratamiento de la decoración; se da, por ejemplo, el diseño

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de tres bandas horizontales con la central ondulante, pero esta


vez las bandas rectas son de color rojo delineadas con negro y la
central roja, a diferencia de la primera fase que eran las tres de
un solo color, generalmente negro.
El tipo Kumun Senqa, que se inicia en la fase A, adquiere su
máxima popularidad en este tiempo, es una cerámica
monocroma engobada de rojo oscuro y al parecer ligada a
alguna función específica en tanto que está fuertemente limitada
a unas ollas o ánforas grandes con un cuello bajo, engrosado y
evertido.

3. En la fase C: Los tipos dominantes son el Huarpa Negro sobre


Blanco y el Cruz Pata. El Huarpa Negro sobre Blanco fue el primer
tipo Huarpa conocido y sirvió a Rowe, Collier y Willey (1950) para
definir el estilo; se prolonga hasta la fase D, aunque con algunas
variantes y más tarde se integra con estilos propios de las primeras
fases Wari. El negro sobre blanco está constituido por una
cerámica gruesa, engobada con un pigmento blanco mate
espeso; la forma más característica es de unas grandes urnas en
forma de “V”, con la base plana, los lados rectos y el borde
fuertemente engrosado y a veces biselado. La decoración es
geométrica con uso combinado de bandas gruesas y líneas
siendo característico el uso de una gran banda gruesa alrededor
del borde, cubriéndolo y prolongándose al interior de la vasija en
uno o dos centímetros; esta banda se combina con otras líneas y
bandas horizontales y verticales, a veces formando escaques
(damero) y otras simples superficiales “rayadas”; los diseños
curvilíneos aparecen en forma de espirales solo muy
excepcionalmente. Hay también formas parecidas a las de
Kumun Senqa; grandes ánforas de base cónica. En algunos casos,
especialmente en Huanta, hay una variedad “Tricolor” de este

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tipo, que agrega el rojo-violáceo para dibujos lineales o relleno de


áreas; es el mismo del engobe Kumun Senqa y de Cruz Pata.
Cruz Pata es una cerámica fina que se inserta en la tradición de
los tipos “A” y “B”; de modo que la formas y diseños se parecen a
los de aquellos tratados en combinaciones distintas; la forma con
perfil en “S” se continúa desarrollando, aunque aquí adopta una
base plana; aparecen, dentro de esa línea, especialmente mas
tarde, unos vasos altos con asa lateral cintada y otros pequeños
que mas tarde, en la fase R, producirán una forma que hemos
llamado “Lira”, que se hará muy popular dentro del periodo Wari,
como parte de casi todos los estilos de dicho periodo.
El estilo Cruz Pata se presenta de varias formas; engobado de
blanco y pintado con negro, rojo, anaranjado y gris; engobado
de rojo y pintado con negro, blanco, anaranjado y gris; y sin
engobe y pintado con los mismo colores.
La decoración es menos geométrica que en las fases
precedentes y hay una tendencia por los diseños curvilíneos, en
algunos de los cuales se combinan formando conjuntos en torno
a un circulo con rayos 0 “espirales”, que dan el aspecto de arañas
o pulpos. Algunos motivos “Figurativos” muestran personajes
extraños con ojos rectangulares o simplemente lineales, que no se
parecen a nada concreto. Se advierte algunos motivos
vinculados con el periodo tardío de Nazca, aunque tal
vinculación es mas propia de la fase D, donde aparecen
evidentes relaciones con diseños de las fases 7 y 8 Nazca.

4. La fase D: Esta dominada por estilos Okros A y Cruz pata, aun


cuando aparecen varios otros estilos vinculados con Nazca que
tendrán su mayor desarrollo en el periodo siguiente,
correspondiente a Wari. Se mantiene el Huarpa Negro sobre
Blanco con algunas modificaciones.

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El estilo Okros en su primera fase, esta muy vinculado a Cruz Pata


tanto en formas como en diseños; usa para el exterior engobe
blanco y grandes áreas pintadas de negro, pero introduce nuevos
motivos de diseño y sobre todo un peculiar engobe anaranjado
muy brillante que se usa, en este tiempo, principalmente para el
interior de cuencos y vasos. Mas tarde el engobe anaranjado será
aplicado a toda la vasija, como rasgo distintivo del estilo. La
decoración es más compleja que en Huarpa; aparecen muchos
motivos reales figurando animales-planta indeterminados. Uno de
los personajes más característicos es una especie de pulpo de dos
cuerpos, con siete u ocho apéndices volutiformes, a manera de
patas o tentáculos; en general las imágenes radiadas son
frecuentes. Hay cuencos de base plana y lados divergentes, tazas
esferoidales con boca sin cuello y unos cantaros o jarras de
cuerpo globular, base plana y un cuello ancho que a veces es
una cara humana que tiene una asa en la parte posterior. La cara
tiene ojos parecidos a los Huarpa, pero con gran insistencia en
aquellos simplemente incisos y con las pestañas muy destacadas.

IX. PRACTICAS MORTORIAS


Algunos entierros han sido excavados, y todos ellos, hasta el momento
han sido hechos directamente en el suelo, junto con ofrendas de
cerámica en algunos casos y otros sin ofrenda alguna, algunos entierros
parecen secundarios y hay noticias de entierros en ánforas de
cerámica. Y aunque ninguna ha sido sistemáticamente recuperada.

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Cuando aparecen ceramios asociados a los muertos ellos están cerca


de la cabeza y son generalmente dos.

Una tumba de la fase C de Huarpa con cerámica Cruz Pata como


ofrenda fue encontrada en un cementerio, hoy desaparecida bajo el
“Bulldozer” en la parte oriental en lo que es el inmenso yacimiento de
Conchopata que ha dado acceso aun moderno aeropuerto. La tumba
hallada por los obreros que trabajaron en la construcción del
aeropuerto tenia la forma de una bota con entrada tubular en un
extremo y excavada en la roca. En ella, el cadáver estaba extendido y
a su lado había ofrendas consistentes en alfileres de cobre con una
cabeza plana muy grande en forma de paleta o más bien de abanico
y dos vasos muy parecidos en su forma, a los vasos de Nazca 3 con la
diferencia que tiene la base plana y una asa vertical en forma de cinta
en medio del cuerpo.

Un entierro de época anterior, probablemente B, muestra un cuerpo


flexionado dispuesto de cubito dorsal.

De la fase D se conoce una tumba con cuerpo flexionado, pero lo mas


interesante es el hallazgo, similar al de Chavín y Nazca 3 de entierros de
ratones, solo que aquí fueron encontrados en el sito de Conchopata
como “tumbas” exclusivas de ratones y no como parte de tumbas
humanas.

En un lugar llamado Pachyaq, que es una pequeña colina, en su


cumbre se encuentra una moderna edificación que corresponde a la
escuela de Pampachacra, la cual está rodeada por extensos basurales
de cerámica de una ocupación bastante tardía, aun cuando aparecen
restos de entierros de la época Huarpa.

Si bien no se encontró cerámica del estilo “Paracas”, la que


posteriormente se ha denominado chupas, en cambio, se pudo
observar en el sitio un pozo en forma de botella, que se encuentra a

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unos pocos metros detrás del muro que cerca al edificio, hacia el
noreste de la escuela, en todo caso, muy cerca del lugar donde se
indica que fue encontrado el entierro “Paracas”. El pozo que está
totalmente bajo el nivel del piso, comprende dos secciones: la superior
es un “tubo” de acceso de pocos menos de 60 cm de diámetro y que
tiene una profundidad aproximada de 1 metro; la inferior es
propiamente el “cuerpo” de la cista y que tiene una forma cónica, con
una profundidad aproximada de 3 metros, y un diámetro de máximo
visible de 1.80 metros.

En general, se puede decir que la forma de las cista es similar a la de un


embudo. La razón por la que llama tanto la atención es por su similitud
con las llamadas “cavernas funerarias” de Paracas, aunque existen
algunas diferencias que es necesario señalar; las paracas son simple
“cavernas” labradas de roca, mientras que las cistas de Pachyaq,
además de haber sido excavadas en la tierra, se encuentran
paramentadas con piedras de campo dispuestas en forma concertada,
con las caras paramentales planas y unidas con barro. Las piedras están
“engastadas” en las paredes a manera de “empaste”.

Todo parece indicar que eran tumbas, aunque no se descartan la


posibilidad de otra función; en varias partes, pero especialmente en el
sitio “Quebrada de la Vaca”, al oeste de las lomas de Ático (Arequipa)
al norte de chala, en una ciudad de época Inca, se observa una gran
cantidad de graneros o depósitos de forma y estructura muy similar a la
cista de Pachyaq, de modo que pudo ser también un troje.

En el mismo sitio se ven dos cistas “huaqueadas”, y se puede observa


otra similar en otro sitio cerca de Huanta que se llama “QalaOrqo”.

X. IDEOLOGÍA
Parecen indicar que la veneración de montañas formaba parte
central de la religión de los pueblos Huarpa del valle de Ayacucho

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durante el período Intermedio Temprano. Es interesante que, al menos


formalmente, estas prácticas tendrían aspectos en común con
prácticas y creencias similares reportadas etnográficamente, aunque
resultaría prematuro todavía asegurar que esto se debe a la existencia
de una larga continuidad cultural que mantuvo más o menos
inalteradas un núcleo de creencias religiosas y cosmológicas. De
hecho, no es posible determinar con certeza qué significaban las
montañas para los antiguos ayacuchanos, más allá del obvio valor
sobrenatural que parece innegablemente representado por los
vestigios materiales.

Las ceremonias relacionadas con la veneración de montañas parecen


haber constituido eventos públicos de gran importancia social y
cultural para la comunidad local, y quizás haber ejercido también
cierta influencia que excedía el ámbito puramente local, vinculando a
diversas comunidades a base de un denominador ideológico común
en tiempos en que no había en la zona una estructura política
centralizada. Desgraciadamente, las evidencias arqueológicas no
permiten aún determinar si existía un marcado control sociopolítico de
estas ceremonias, tal vez a través del auspicio continuado de las
mismas por un mismo grupo de descendencia o sector de la
comunidad. Tampoco es posible determinar con certeza si las
prácticas y el saber religioso asociados con estas ceremonias eran
monopolizados por algún sector de especialistas. De haber sido así,
estas ceremonias podrían haber constituido un ámbito de negociación
de identidades sociales y políticas, y tal vez una arena en la cual se
desenvolvieron procesos de incremento de la desigualdad social que
llevaron a la marcada estratificación social y centralización política
asociados con el surgimiento de la sociedad Huari en el Horizonte
Medio.

XI.- FIN Y DESAPARICIÓN DE LA CULTURA HUARPA

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Se desconoce las causas que originaron la declinación de Huarpa, solo


se sabe que en un momento dado se abandonaron los antiguos
asentamientos, y las nuevas poblaciones se aproximaron a las zonas con
riego estable.

La cultura Huarpa llega a su fin alrededor del 500d.c se ha pensado que


cambios climáticos intensos llevan a deshabitar para siempre sus
asentamientos humanos y producir la total descomposición de la
sociedad.

Lumbreras insiste que el deterioro se produce en una etapa de notables


cambios de otros órdenes de actividad; el más importante representado
por la intensificación de las relaciones con la costa de Ica-Nazca, que
se expresa físicamente en el desarrollo intensivo de la cerámica
policroma. Estamos hablando aquí de los siglos IV-V, según la cronología
de la costa. A la par de estos motivos, el arqueólogo Guillermo
Lumbreras menciona otros tales como: el crecimiento de los poblados,
su disminución en número y su cambio de ubicación; el desarrollo de
una cerámica policroma... y el abandono de la dificultosa sobre
explotación de la tierra.

LA CULTURA LIMA
I. UBICACIÓN GEOGRAFICA:

La cultura Lima se desarrollo en los valles de Chancay, Ancón, Chillón,


Rímac y Lurín, o sea en la Comarca de Lima propiamente, y llega hasta

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Huacoy, Ñaña y Huaycán, ascendiendo por el cauce de los tres últimos


ríos.

Dichos tres valles (Chillón, Rímac y Lurín, incluido el valle seco de Ancón)
tienen caracteres comunes que les confieren unidad geográfica

Limita:

Al norte, llegó hasta el valle del río Chancay


Por el sur hasta el valle del río Mala
Por el oeste colindó con el Océano Pacífico
Por el este, hasta el comienzo de la cordillera de los Andes.

Es posible que el área de su difusión haya sido bastante mayor, pues se


ha encontrado cerámica Lima en sitios tan altos como Canta, en la
cuenca del Chillón, y San Pedro de Casta y Matucana en la del Rímac.

II. CRONOLOGÍA

La cultura Lima aparece entre los años 200 y 750 d.C. durante el
Intermedio Temprano, y es coetánea con Moche y Nazca.

Uno de los ordenamientos cronológicos ampliamente usado y debatido


ha sido el efectuado por el arqueólogo Thomas Patterson, a mediados
de la década de 1960. Siguiendo los aportes metodológicos de Jhon
Rowe. Patterson definió 13 agrupaciones de conjuntos que comparten
un número significativo de rasgos y corresponden, se supone a igual
número de faces, cuatro pre Lima y nueve Lima. Esta suposición seria
valida siempre y cuando no hubiese significativas diferencias entre la
producción de alfareros que habían vivido en diferentes lugares de la
costa central.

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Datación Willey Tabio Patterson Guerrero Goldlausen


Absoluta (1943) (1957) (1996) (1998)
Nievería Lima Terminal
650 d.C. Nievería
Early Lima Maranga 9 Lima 9 Lima Tardío
600 d.c. 8 Lima
7 Tardío
6 Lima Medio
5 Lima
500 d.c. Interlocking 4 Medio
3
2
1 Lima Lima
Inicial Temprano
200 d.C. Intermediate Three- Tricolor Lima Inicial?
Color

III. ORÍGENES Y TEORÍAS

 El Padre Villar Córdoba, uno de los más importantes estudios de la


arqueología del departamento de Lima, demuestra
filológicamente el origen aymara de la mayor parte de las viejas
poblaciones de la comarca limeña. Se postula que los Lima eran
de origen aymara, llegados a la costa central en una de las olas
invasoras con que ese pueblo asolaba los Andes Centrales desde

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sus remotos lugares de origen en Coquimbo, Chile y Tucumán en


la Argentina. La invasión aymara debió realizarse en forma muy
temprana, posiblemente durante las postrimerías de la era
Chavín, pues al principiar el período Floreciente (200 d.C.) los Lima
se encontraban firmemente instalados en la costa central y
ostentando una cultura que, si bien mostraba puntos de contacto
con la Chavín, tenía características propias que acusaban un
largo lapso de maduración.
 El análisis de la etimología de los nombres de los asentamientos de
la cultura Lima demuestra, según él, que se tratan de expresiones
aymara, tales como: Cera Hualla (Carabayllo), Copa Cabana,
Collique, Cajamarquilla, Lati, Huachipa, Maranga, Huatca Hualla,
Chucuito, etc. El arqueólogo Jijón y Caamaño (1949), basándose
en el resultado de sus investigaciones, sostuvo que los proto-
limeños, como el llama a los constructores de las pirámides
Maranga, constituían una aristocracia guerrera foránea que se
había impuesto por las armas a los pobladores originales del valle
y los tenia sujetos a un duro yugo. El hallazgo de un fémur
convertido en arma o instrumento, probablemente trofeo,
mediante el afilamiento de uno de sus extremos, y la existencia de
entierros cuyos restos humanos están incompletos o mutilados,
parecen indicar, efectivamente, que los lima eran un pueblo
belicoso que tenia costumbres sanguinarias y que practicaba
crueles rito.
 En 1999 se publico el primer número de los cuadernos de
investigación del archivo Tello dedicado al valle de lima, el cual
ofrece datos geográficos históricos y arqueológicos. Tello
menciona que según las fuentes orales fue Kitumbe, quien arribo
de Tumbes y llego hasta lima para edificar un suntuoso templo
llamado Pachacamac realizando sacrificios y fundando la nueva
población de lima, también menciona que existían dos naciones

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en el valle de lima: Los Karma (hablaron la lengua Chimú o la de


Tallan) y los de Limak (la muchik). De tal maneras que el autor
infiere que probablemente gente de procedencia del litoral o
Yunga de origen Uro-Puquina o Arawuak, habrían formado la
nación de Limak, mientras que la nación de Karma habría estado
formada por gente proveniente de origen tallan o Caribe, y que
por lo menos dos o más oleadas lingüísticas diferentes
convergieron alguna vez en el valle de Lima.

IV. INVESTIGADORES

 Louis Stumer, dice del valle del Rímac que muestra signos de
haber estado irrigados en tiempos anteriores a la conquista
(Chillón, Rímac y Lurín).

 Julio C. Tello, remite mayores datos acerca del medio ambiente,


pues para el las condiciones físicas del relieve limeño no
cambiaron drásticamente en el pasado histórico hasta la
actualidad.

 Ernest Middenford, en ese entonces este viajero ingles reporto en


su travesía por el valle de Lima los monumentos que observó en
1894, donde resalta la existencia de tres ciudades importantes:
Cajamarquilla en el valle medio, Armatambo ubicado al pie del
morro solar y Huatca, que lo sitúa entre Lima, Callao y Magdalena
donde menciona que se encontraban diseminadas una serie de
minas.

 Max Ulhe llega al Perú a principios de 1895 luego de haber


realizado trabajos en argentina y Bolivia, en ese año durante diez
meses realiza excavaciones en Pachamac. Los trabajos llevados a

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cabo debajo del edificio pintado, le permitió hallar contextos


funerarios correspondientes a la época del horizonte medio, en
esta excavación también logra recuperar fragmentaría de
cerámica correspondiente a Maranga.

 Entre los años 1952 y 1953, Louis Stumer, realizo reconocimientos y


excavaciones en varios sitios del periodo intermedio temprano de
la costa central, el objetivo de sus trabajos fue el ordenamiento
de ocupación de los sitios arqueológicos, tomando en cuenta la
presencia Tihuanacoide en costa central; en las excavaciones del
cerro culebras se recuperaron varios contextos funerarios, la
cerámica asociada a estas excavaciones correspondieron a
vasijas del estilo playa grande; en otros sectores se hallaron muros
elaborados en barro (tapia) los cuales presentaban paneles
decorativos, Stumer fue uno de los primeros en reportar las
características del patrón de asentamiento Lima.

 En 1925 Jijón y Caamaño excava cuatro montículos de la


ciudadela de Maranga cuya información se publica en 1949, en
base a las excavaciones realizadas y de acuerdo a los materiales
recuperados especialmente en la huaca tercera propone un
esquema cronológico: Época Maranga I, Época Maranga II,
época interlocking de Chancay y Pachacamac y época
Cajamarquilla.

 En ese mismo año de 1925 en una expedición auspiciada en el


Museo de historia de chicago, Alfred Kroeber realiza
excavaciones en el valle de lima y Chillón, hace también
prospecciones en Cañete, Nazca y el norte del Perú.
En Lima realiza reconocimientos en Armatambo y una pequeña
excavación en Huaca Juliana(Pucllana) donde encuentra cerca

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de 80 contextos funerarios; en las excavaciones de Aramburu


(Huaca San Marcos) Kroeber interviene el montículo 16 del plano
de Middendorf, en este describe estructuras de adobes,
asociadas con cerámica del tipo proto-lima. Al final concluye que
los montículos excavados corresponden a lo que Ulhe había
denomina cultura proto lima además resalta la presencia de
abundante cerámica dentro de los rellenos de los montículos a
modo de basura u ofrendas, seria una delas características de los
montículos del proto lima.

 Entre los años 1955 y 58 Ernesto Tabillo público sus trabajos


realizados años antes, las cuales fue el resultado de sus
excavaciones en playa grande, Ancón y otros sitios de la costa
central. Lo resultante de esta intervención es el reporte de la
cerámica decorada con el típico estilo playa grande además
menciona el hallazgo de algunos fragmentos de antaras
elaboradas en pasta fina y decoradas en tres colores rojo negro
blanco cremoso; y una vasija rota intencionalmente.

 En el año 1959 José Fernando Soto Mayor presenta un ensayo


preliminar a la “Semana de Arqueología Peruana”, en el
manifiesta no haber encontrado un desarrollo inicial del estilo
Maranga, sino por el contrario los fragmentos hallados en las
primeras fases de las edificaciones de Maranga de relacionan
estilísticamente a los componentes entre Playa grande y Baños de
Boza, además propone tres periodos estilísticos: Maranga A, B, C,
con respectiva referencia cronológica.

 En 1966 Paterson escribe en su libro “Patrón y proceso de la


cerámica en el Intermedio Temprano en la costa central del
Perú”. El propósito principal de esta publicación fue realizar una

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síntesis de esta época para la costa central mediante el


establecimiento de trece fases estilísticas, 9 de las cuales
correspondería al estilo lima. Otro componente más temprano
denominado Miramar fueron divididos en cuatro fases cada una
con diferencias temporales graduales. Según Paterson en los
inicios dl intermedio temprano las poblaciones de la costa
centraban distribuidas en los valles a modo de asentamientos
pequeños, asociados en varios casos a pirámides así como
algunos asentamientos del tipo rural.

 Si hablamos de nuevos aportes, Paterson fue tomado como


referente principal para poder ubicar cronológicamente a los
nuevos sitios lima, sin embargo no pasó mucho tiempo para que
ciertas fases de sus secuencias sean cuestionadas. Lavallée, en un
estudio de las excavaciones realizadas por Strong y Corbett en
Pachamac, comparo los resultados de su análisis con las de
Patterson y menciona que muchas de las vasijas asignadas a las
fases tardías de Patterson tranquilamente podrían también ser
asignadas a las fases 5,6 y 7.

 Posteriormente Lumbreras realiza la publicación de una síntesis de


desarrollo cultural en los andes. En ella caracteriza a la sociedad
Lima como una cultura que se desarrollo en la costa central cuya
zona medular estuvo entre los valles de Lurín, Rímac y Chillón con
un área geográfica privilegiada rica en recursos marinos. Además
menciona que la cultura lima se conformo de dos componentes:
el primero y más antiguos dado por la cerámica con el motivo
interlocking definido por Ulhe y años más tarde ratificada por los
trabajos de Kroeber, Strong y Corbett. En 1953, en una junta de
arqueólogos se le asigno a este primer componente el término
Playa Grande.

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En cuanto a las edificaciones lima el mismo investigador


menciona que existen tres asentamientos en el valle de lima,
Maranga, juliana y Trujillo; a modo de síntesis menciona que la
cultura lima correspondió a un especie de ente receptor de
manifestaciones culturales de varias culturas como moche, nazca
y también del área ayacuchana en sus fase tardías.

 En 1982 Rhut Sadhy menciona que desde la época siete desde


del periodo intermedio temprano (350-450 d.c.), Las sociedades
del valle del Rímac adquirieron poder y prestigio regional, aparte
de Maranga aparecieron asentamientos tales como Juliana, Vista
Alegre, Huaca Trujillo y Cajamarquilla que interactuaron de tal
manera que lograron un notable avances.

 Posteriormente Marcos Goldhausen, propone para lima tardío un


cambio notable en la ideología, la cual tendría que ver con las
alternancias de precipitaciones pluviales en la sierra creando
escases en los causes de los ríos de la costa y provocando malas
cosechas; y por lo tanto una desconfianza común en la labor de
los santuarios. Según este autor para subsanar esta problemática,
las sociedades debieron construir una red de canales para la
subsistencia de los pobladores del Rímac, momento en el cual la
intensificación de la agricultura hace que el valle bajo se
convierta en el foco demográfico.

 En 1997 se reportaron nuevas evidencias en las excavaciones de


Cajamarquilla en el sector denominado conjunto Tello, como
resultado se planteo una secuencia arquitectónica de las
estructuras.

V. FASES Y ESTILOS DE CERAMICA

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Una de las artes más practicadas de los Lima, fue la alfarería. La


producción cerámica alcanzó niveles altamente productivos, tanto en
cantidad como en calidad.

Aunque sus representaciones iconográficas no destacan como en el


caso de los Nazca o los Moche; éstas tuvieron un carácter simbólico y
en ellas figuran sus dioses, sobresaliendo la figura de una serpiente o pez
entrelazado, algunas veces representada con un cuerpo aserrado, otras
marcadamente estilizada. La vajilla podía ser de carácter ceremonial,
ornamental o doméstica, y la conformaban platos, ollas, cántaros de
distintos de tamaño, botellas, etc.

Entre las formas de cerámica más frecuentes se deben mencionar:

 Las jarras con asa-cinta lateral, los vasos de variada morfología,


los cuencos y las botellas asa-puente. Las ollas y los cantaros
solían hacerse de arcillas gruesas, con abundantes inclusiones
minerales y de totalidad marrón.

La alfarería Lima cumplió funciones tanto domésticas como rituales.

 La doméstica fue simple, de una pasta marrón oscura muy porosa


y sin mayor acabado de superficie. Destacan las ollas, cántaros y
cuencos, cubiertos con abundante hollín y los platos o grandes
tazones destinados al servicio de alimentos. Las vasijas más finas
fueron hechas con una pasta naranja bien cocida, como grandes
cántaros, fueron usados para almacenar agua, chicha u otros
productos Estos se encontraban pintados de colores negro, rojo y

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blanco. También se encuentran vasijas de pasta plomiza


monocromas.

5.1. LA SUBDIVISIÓN EN FASES POR T. PATTERSON

El estilo cerámico correspondiente a la cultura lima fue organizada


tipológicamente en los estudios de Thomas C. Patterson, quien en 1966
publica una propuesta clasificatoria de la alfarería Lima, que llama
“Estilo Lima” el mismo que estaría dividido en 9 faces consecutivas.
Donde la fase 9, es decir la última, fue segregada de materiales
correspondientes a recolección superficiales que Patterson realizo en la
Huaca Pucllana, ubicando cronológicamente al sitio en la época más
tardía de la cultura Lima o florecimiento regional temprana, así como
también menciona que podría estar muy relacionada con el Horizonte
Medio 1.

Este estudioso, siguiendo los aportes metodológicos de John Rowe,


definió 13 agrupaciones de conjuntos de cerámica que comparten un
número significativo de rasgos y corresponden a igual número de fases:

o Las cuatro primeras fases son el antecedente de la Cultura Lima,


por lo que se le denomina también como Pre lima, y se
caracteriza por el desarrollo del estilo Blanco sobre Rojo, cuyas
muestras de cerámica fueron halladas en Miramar, cerca de
Ancón, que han sido correlacionadas con otras muestras de estilo
similar halladas en Baños de Boza y Cerro Trinidad, en el valle de
Chancay.
o Las nueve siguientes fases o estilos corresponden propiamente a
la Cultura Lima; los siete primeros de ellos corresponden al estilo
conocido como interlocking y las dos últimas al de Maranga:

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La fase Lima 1 se caracterizó por producir cántaros


grandes y platos, con decoración en blanco y negro o
bruñida.
La fase Lima 2 se encuentran ollas con cuello recto y
platos, y a las primeras se les aplica un engobe blanco o
rojo sobre la superficie.
En la fase Lima 3 predominan los vasos de lados rectos,
cántaros grandes, platos, etc.
En la fase Lima 4 aparece un nuevo tipo de olla con borde
plano, con decoración pintada.
Para la fase Lima 5 se presentan principalmente los platos
de lados curvos, ollas con borde plano y cántaros
mamiformes y el motivo recurrente es la serpiente
entrelazada (Interlocking).
En la fase Lima 6 predominan cántaros grandes.
La fase Lima 7 tiene ollas con cuello curvo y cántaros con
cuello expandido, entre otros, con decoración de
triángulos y serpientes entrelazadas pintadas.
En la fase Lima 8 se repiten formas anteriores, con
decoración de triángulos, bandas anchas de colores y
líneas blancas delgadas pintadas.
En la fase Lima 9 repite formas anteriores y se encuentra la
culebra entrelazada en la decoración.

Si bien la propuesta clasificatoria por seriación estilística de Patterson

adolece de muchos problemas metodológicos, como por ejemplo la

génesis de las muestras, las asociaciones y sus métodos de obtención,

esta secuencia de 9 faces sigue siendo utilizada para la obtención de la

cronología relativa en los estudios sobre este periodo.

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5.2. ESTILOS DE CERÁMICA


Los estudiosos han realizado diversos intentos de ordenamiento
cronológico del desarrollo de esta cultura, siguiendo fundamentalmente
el estilo de los ceramios hallados que se diferencian principalmente por
el estilo de sus respectivas cerámicas y se denominan así:

o 1er Estilo: Baños de Boza o Miramar (Cultura pre Lima, siglo III a. C
al II d.C.) o Cerámica: Blanco sobre Rojo /Lima Temprano.
o 2do Estilo: Playa Grande (Cultura Lima, siglo II al VI d.C.) o
Cerámica tricolor: Blanco, rojo y negro o Estilo Interlocking /Lima
Medio.
o 3er Estilo: Maranga - Cajamarquilla - Nievería (Cultura Lima, siglo
VI al VII d.C.) o Cerámica tetra color: Blanco, rojo, negro y gris
/Lima Tardío.

ETAPAS DE DESARROLLO CULTURAL:

A. PRIMER ESTILO: Baños de Boza o Miramar/Blanco sobre rojo.

El estilo Blanco sobre Rojo se caracteriza por su decoración pintada


en blanco sobre el fondo rojo natural de la vasija (otra modalidad
era cubrir primero la superficie de la vasija con una pintura blanca
sobre la que se decoraba con trazos negros y rojos). Los ejemplares
cerámicos son de aspecto burdo, con decoración sencilla y

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geométrica. Las formas más comunes son las ollas casi globulares con
cuello corto, platos, cuencos, pequeños cántaros, etc.

Como ya quedó anotado, esta etapa cultural es el antecedente


inmediato de la Cultura Lima propiamente dicha, y se ubica en las
postrimerías de la influencia Chavín y los inicios del Intermedio
Temprano (siglo III a.C. al II d.C.) Aunque no es probable que haya
dado origen al posterior estilo cerámico Lima pues este más bien
parece ser de origen foráneo, e incluso, ambos estilos, en el momento
transicional, coexistieron por un buen tiempo.

El arqueólogo alemán Max Uhle, fue quien a principios del siglo XX


descubrió restos de cerámica del estilo Blanco sobre Rojo en Cerro
Trinidad, cerca del poblado de Chancay. Alfred Kroeber continuó los
estudios, y décadas después, William D. Strong y John M. Corbett
encontraron restos de cerámica del mismo estilo en Pachacámac,
más al sur. Simultáneamente, Gordon Willey excavó en Cerro Trinidad,
fijando cronológicamente este estilo como el más antiguo a otros
hallados en esta parte de la costa central; también excavó en Baños
de Boza, igualmente situado en el valle de Chancay, que resultó ser
un sitio aislado con ocupación casi exclusiva del estilo Blanco sobre
Rojo, razón por la cual se conoció luego como “estilo Baños de Boza”.
Willey publicó los resultados de sus estudios en 1945. Otras
excavaciones realizadas en Miramar (cerca de Ancón) sacaron a la
luz diversos ejemplares de cerámica de dicho estilo, que fueron
bautizados como de “estilo Miramar”. En 1964 el arqueólogo
norteamericano Thomas Patterson en su secuencia de fases del
desarrollo cerámico, ubicó al estilo Blanco sobre Rojo o Miramar en
cuatro fases, anteriores a las de la Cultura Lima propiamente dicha.

El estilo Blanco sobre Rojo, en sus modalidades Baños de Boza y


Miramar, se impuso en la cerámica de los alfareros de todas las
comunidades aldeanas de la costa central de Lima (valles de

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Chancay, Ancón [valle seco], Chillón, Rímac y Lurín), tras el cese de la


influencia de la cerámica de estilo Chavín. Las excavaciones han
sacado a la luz restos de ollas casi globulares, con cuello corto, de
abertura dilatada y casi convexa. También se encontraron platos,
vasos, cántaros pequeños, etc.

De esta etapa se conocen pequeñas aldeas de pescadores (Ancón)


y de agricultores. Estos últimos ocupaban laderas aterrazadas de
cerros al borde del valle. Las quebradas laterales tienen particular
importancia pues recogían agua durante la temporada de lluvias. Un
sistema de reservorios en Huachipa permitía almacenar agua. En
Tablada de Lurín se encontró extenso cementerios (20 a 50 hectáreas)
que albergaban miles de entierros de esa época. La importancia de
armas, porras y estólicas como ofrendas funerarias y la aparición de
refugios protegidos de murallas en las partes altas de los cerros
indican que las relaciones entre las etnias no eran del todo pacíficas.

B. SEGUNDO ESTILO: Playa Grande


El estilo interlocking o Playa Grande (entrelazado) se caracteriza por
tener como motivo principal de decoración una serie de figuras
estilizadas en forma de pez o serpiente entrelazadas entre sí, como
figuras geométricas de líneas y puntos. Usa los colores blanco, rojo y
negro (tricolor) sobre un fondo de engobe rojo. Las formas
representativas son tazas, ollas y vasos.

Esta etapa y su estilo cerámico corresponden ya a la Cultura Lima


(siglos II al V d.C.).

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Lo que le da su nombre es el asentamiento de Playa Grande ubicado


en el actual balneario de Santa Rosa, distrito de Santa Rosa, Lima
Metropolitana, 3 km al sur de Ancón, descubierto por Louis Stumer en
1952. Sin embargo el estilo ya había sido identificado anteriormente
por Max Uhle en Cerro Trinidad (Chancay), y estudiado por Kroeber
(1926), Strong y Corbett (1943) y Willey (1943), bajo el nombre de
interlocking o interlocked fish, en atención a que su característica
principal es un diseño estilizado de peces (o serpientes) entrelazados
que decoran las paredes de las cerámicas, combinando los colores
negro, blanco y rojo (tricolor). Al parecer, su origen estaría en la
influencia de la Cultura Recuay, más al norte.

Su posición estratigráfica como posterior a Baños de Boza y anterior a


Maranga y a Tiwanacu-Wari fue corroborado por estudios prolijos
realizados por Ernesto Tabío en 1957. Luego, Patterson lo incluyó en su
secuencia del desarrollo cerámico que englobó bajo el nombre de
Lima (1964).

Demostrando progreso tecnológico, los alfareros al servicio de los


centros ceremoniales de esta época fabricaron cerámica fina y de
formas agradables, aunque naturalmente se han hallado también
tiestos grandes, de pasta gruesa y de aspecto burdo.

El área de distribución de este estilo se sitúa entre el valle de Chancay


al norte, y el de Lurín al sur. Hacia el interior, quizá llegó hasta el
segmento cisandino. Eso posiblemente implica que los reyes o
grandes señores de la costa central habían ampliado sus dominios.

Las edificaciones hechas durante la fase Baños de Boza fueron


ampliadas, convirtiéndolas en grandes pirámides de plataformas
escalonadas. Estos palacios-templos tenían enormes patios para las
reuniones rituales y las actividades comerciales

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La nobleza o clase dirigente hizo construir complejos urbanísticos en


diversos lugares de los valles. Sus santuarios y casas estaban rodeados
de extensas plantaciones y corrales con abundante ganado.

La base cuadrangular de la arquitectura monumental estaba hecha


con muros de piedra. Luego aparecían las plataformas de varios
pisos, construidas con adobitos de diversa forma y tamaño. Las
paredes interiores eran tapiales enlucidos. Decoraban sus paredes
con matices rojos y blancos, que de lejos los hacían ver como
esplendentes edificaciones. Algunas paredes principales estaban
decoradas con el estilo interlocking, de forma multicolor, como se ha
descubierto en Cerro Culebras (valle del Chillón).

Para hacer las gigantescas pirámides, con miles de piedras y millones


de adobitos, debió ser necesaria la participación de arquitectos,
albañiles, ayudantes, portadores, pintores, decoradores, carpinteros,
técnicos y mano de obra abundante. Por ello, se deduce que la
población de los valles debió ser muy numerosa.

Una característica significativa de esta etapa fueron los cambios en


los comportamientos funerarios: la tradicional posición flexionada del
cuerpo con los miembros fuertemente encogidos, sentada o sobre un
lado, es reemplazado por el ritual Lima, con la posición extendida del
cuerpo. Escasas fechas obtenidas del carbono 14 situarían este
hecho entre el siglo IV y el siglo V d.C. En Playa Grande se ubicaron 12
entierros con 30 individuos; lo más notables llevaban ofrendas de
cuarzo, jadeíta, turquesa, lapislázuli, Spondylus y obsidianas. En una
de las tumbas se encontraron dos cabezas humanas trofeo puestas
como ofrenda, así como aves de bellísimo plumaje.

De todos los asentamientos de esta época, Playa Grande fue


probablemente el más importante, estando entonces muy por
encima del antiguo santuario de Pachacámac y otros asentamientos

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de la Cultura Lima. La ubicación de Playa Grande, frente al mar y a


un grupo de islas dicen de su importancia religiosa, lo mismo que su
riqueza de la cerámica e instrumental encontrada (v.g., el lanzón de
Playa Grande).

Parte de los secretos de Playa Grande fueron destruidos con la


construcción del balneario; en la actualidad y por falta de recursos e
interés de las autoridades, se pueden perder restos subyacentes en
más de 100 hectáreas de la zona no urbanizada del balneario; zona
sobre la cual han puesto su interés varias inmobiliarias con anuencia
de la entidad estatal que maneja los bienes nacionales.

Otros ejemplos clásicos del estilo Playa Grande fueron encontrados


en el valle del Chillón, en particular en Cerro Culebra y en
Copacabana, dos asentamientos con arquitectura monumental.
Asimismo, vasijas y textiles sumamente comparables, asociados con la
arquitectura con adobitos, fueron hallados también en las vecinas
cuencas del Rímac (huaca Trujillo, cerca de Cajamarquilla, en
Huachipa) y Lurín (Pachacámac y la Tablada de Lurín).

GRABADOS:

1. Un gran pedazo vasija mamiforme decorada ala estilo playa


grande.

2. Ceramio lenticular de dos picos divergentes y asa puente,


decorado en el estilo de playa grande.

3. Gran vasija de barro colectada en el pozo D. El pequeño ceramio


y los cestos estaban en su o interior.

4. Otra vista del ceramio que aparece en el grabado nº 2.

5. Fragmento del tipo “Equis”, del estilo playa grande 2.

6. Fragmento del tipo “Peces entrelazados, del estilo playa grande 2.

7. Fragmento del tipo “Peces entrelazados del estilo playa grande 2.

8. Fragmento del tipo blanco sobre rojo del estilo baños de Boza.

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9. Fragmento del tipo líneas entre en negro sobre blanco del estilo
Baños de Boza.

10. Fragmento del tipo “posiblemente peces entrelazados”, del estilo


playa grande.

C. TERCER ESTILO: Maranga - Cajamarquilla – Nievería


El estilo Maranga se caracteriza por presentar en su decoración de
grecas, peces entrelazados, líneas entrecruzadas, triángulos, círculos y
puntos blancos. Usa los colores rojo, blanco, negro y gris (tetra color)
sobre un fondo de engobe anaranjado, fino, lustroso y brillante. Las
formas de los ceramios son muy variadas, entre ellas la llamada forma
lenticular. Su fase final se conoce con el nombre de estilo Nievería.

El último período en la historia de la cultura Lima (siglos VI-VII d.C.) fue


reconstruida por los arqueólogos primordialmente a partir de las
excavaciones en los valles del Rímac y Lurín. Importancia crucial
tuvieron los trabajos en Cajamarquilla y Nievería (ambos en la margen
derecha del Rímac) así como en el monumental complejo de
pirámides de Maranga (más al sur), hoy parcialmente dentro de la
ciudad universitaria de la Universidad de San Marcos.

Max Uhle fue el primero en estudiar el estilo cerámico de Nievería, de


fino acabado y elegante decoración, que relacionó con otras
muestras que halló en Cerro Trinidad y al cual denominó “Proto Lima”,
creyéndola de origen Nazca. Raúl D. Harcourt, en 1922, prefirió llamar
Cajamarquilla a la cerámica de Nievería. Posteriormente, en 1949, el
arqueólogo ecuatoriano Jacinto Jijón y Caamaño empleó el término
de “Maranga” para la fase tardía del llamado “Proto Lima”, por el
nombre del complejo arquitectónico donde realizaba entonces
estudios.

Fue Stumer quien sugirió los nombres de “Playa Grande” para las
fases tempranas (llamada entonces interlocking) y “Maranga” para
las tardías. Y en 1964, T. Patterson unificó estos nombres bajo el

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vocablo Lima, dividido en 9 fases, situando el estilo Nievería en los


comienzos del Horizonte Medio (660 d.C.). Actualmente se define a
Nievería como una variedad local y contemporánea de la última fase
del estilo Lima o Maranga.

El estilo Maranga podría ser una derivación de Playa Grande; lo cierto


es que lo supera técnicamente. Los alfareros de este período
realizaron ceramios de diversas formas, decorados con grecas, peces
entrelazados, líneas entrecruzadas, triángulos, círculos y puntos
blancos. En cuanto a la coloración, fue tetracolor: además de los
colores ya utilizados en las fases posteriores de Playa Grande (rojo,
blanco y negro) se sumó un nuevo color, el gris. Este estilo de
cerámica perduró hasta la dominación de los waris, sin duda porque
era superior a la de los conquistadores, aunque sufrió inevitablemente
la influencia foránea.

Fue en el período final de esta etapa, luego de un fenómeno del Niño


que ocurrió entre los siglos VI y VII d.C. cuando se reanudó una
intensa actividad agrícola en la quebrada de Huachipa. Los
asentamientos se trasladaron de los lugares fáciles de defender
(elevaciones o cerros) a los espacios adyacentes a los campos de
cultivo. Todo ello motivó el auge de las grandes construcciones
piramidales y sus edificios y recintos aledaños, siendo el más
espectacular en cuanto a envergadura y extensión el sitio de
Cajamarquilla. El otro complejo notable es el de Maranga.

Dichas pirámides (que serían palacios-santuarios) en su estructura


siguieron las pautas de otros hechos en la etapa anterior, pero se
complementaron con algunos detalles. Son monumentales obras
arquitectónicas, llenas de plataformas y palacetes, todas pintadas de
amarillo y blanco (el rojo de la etapa anterior quedó descartado). En
una buena extensión de estos santuarios se pintó gigantescos

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murales, principalmente con figuras de peces. Esos muros


policromados se podían ver de lejos.

Además de los complejos de Maranga y Cajamarquilla-Nievería,


existen otros testimonios arquitectónicos pertenecientes a esta etapa.
De la zona del valle del Rímac, en la actual provincia de Lima,
mencionaremos a Armatambo, al pie del morro Solar, en Chorrillos; y
Mangomarca, entre el cerro San Cristóbal y Lurigancho, ambos
actualmente afectados por la expansión urbana. Otros testimonios
arquitectónicos relativamente coetáneos de Maranga son la huaca
Pucllana (o Juliana) en Miraflores y la huaca Huallamarca (o Pan de
Azúcar) en San Isidro. En el valle del Chillón destacan las estructuras
de Carabayllo y la huaca de Cerro Culebras; más al norte, cerca de
Ancón, el asentamiento de Playa Grande. En el valle de Chancay, el
templo-palacio de Cerro Trinidad, en donde se halló un mural
policromado, con diseño de peces entrelazados. En el valle de Lurín,
el viejo templo de adobitos de Pachacámac.

La capacidad de movilizar comunidades enteras para los trabajos


públicos y cierta uniformización en el estilo de la cerámica
ceremonial son los indicios de la existencia de un poder político
central.

FORMAS COMUNES A LA CERÁMICA DE OTRAS REGIONES

A. Influencia del Norte


• Chimú

Existe la evidencia de un tipo, que por su forma nos recuerda la


cerámica Chimú. El artista que ha tratado de copiar un cántaro del
norte del Perú en su forma más característica ha marcado ligeras
diferencias. El cuerpo del cántaro no es globular, sino esférico-
cónico, y en la base del tubo vertical ha aditado una figurilla
semejando un pájaro o un gusano. El cuerpo del cántaro cuya

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arcilla es de un amarillo rosa está encubierto con franjas grecales


geométricas.

• Lambayeque y Pacasmayo

Los ejemplares que señalan esta influencia son en todo semejantes


a los encontrados en el área arqueológica Lambayeque
Pacasmayo (6 ° a 8 ° de lat. N.) y muy pocas o casi ninguna
variante ha recibido del alfarero de Cajamarquilla. La factura de
las vasijas en esta región sólo se comprueba por el material
empleado (margosa rosada) y por la procedencia (Nievería-Valle
del Rímac).

Existe una vasija de cuerpo esferoidal; y un solo tubo cónico de


boca estrecha a derecha e izquierda de este tubo y separados de
él, dos pájaros. El cántaro tiene sobre su superficie adornos
grecales.

Hay una vasija que tiene identidad con las genuinas de


Lambayeque. Cuerpo globular descansando sobre una base
cónica; el tubo de salida es la cabeza de un sujeto adornado de
un largo gorro y con enormes orejeras. A la derecha e izquierda del
sujeto dos tigrillos de expresión felina; de la nuca de la figura parte
una asa plana que se une al cuello del cántaro. (Tipo32).

B. Influencia del Sur


• Nazca-Ica

Hay evidencia de un ejemplar nos recuerda una vasija de nazca.


Su forma básica: deposito globular con dos tubos de salida, y asa
plana entre ellos; representa las valvas de ostras unidas y tiene un
esmalte tan fino que parece mas bien ejemplar transportado de la
región del sur al valle de lima.

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Otro ejemplar es de un precioso vaso de arcilla roja; su forma la de


los típicos de Ica y su decorado grecal idéntico a los de la
cerámica de esta región; de Cajamarquilla no posee sino la
factura de sus asas características de la cerámica de esta región.

VI. ECONOMIA
La sociedad Lima hizo un aprovechamiento sustentable de los recursos
naturales del territorio que habitó, a través del uso de tecnologías
apropiadas y de una adecuada organización de su población.

Sus principales fuentes de recursos fueron:

6.1. La pesca
Gracias a la presencia de la corriente Peruana, las aguas del litoral
ofrecen una gran riqueza y diversidad de especies marinas, que fueron
aprovechadas a través del tiempo. Los pobladores extrajeron moluscos,
crustáceos y algas, recolectadas de las rocas y fondos arenosos;
pescaron con anzuelos y embarcaciones y cazaron lobos marinos para
utilizar su carne y cuero. Asimismo, recogieron el guano de las islas para
abonar las tierras de cultivo.

El valle del Rímac tenía dos asentamientos principales de pescadores y


puertos para el atraque de las embarcaciones, uno, denominado Pitipiti,
ubicado en el actual Chucuito, entre La Punta y el río Rímac en el
Callao; y el otro, próximo a la actual playa La Herradura, en donde se
encontraban las viviendas de pescadores, dependientes de la gran
ciudad de Armatambo, asentada en la falda Este del Morro Solar
(Rostworowski 1978).

Entre las principales especies marinas identificadas con las


excavaciones en la Huaca San Marcos se encuentran crustáceos como
el “cangrejo marino” (Plathysanntus orbini) y el “cangrejo araña”
(Hepathus chilensis), moluscos como la “concha de abanico”
(Argopectem purpuratus), “choro común” (Aulacomya ater),

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“chanque” (Concholepas concholepas), “macha” (Mesodesma


donacium), “choro azul” (Choromytilus chorus), “chorito” (Semymitilus
algosus), “chorito rayado” (Perumytilus purpuratus), “palabrita” (Donax
obelusus), “pico de loro” (Balanus sp.), “caracol gris” (Thais chocolata),
“almeja” (Mulinia edulis), “caracol porcelana” (Olivia peruviana),
“pique” (Crepipatela sp.), “caracol turbante” (Tegula atra) y “lapa”
(Fissurella máxima). En cuanto peces tenemos: “Anchoveta” (Engraulis
ringens), “sardina” (Sardinops sagax sagax), “machete” (Ethmidium
maculatum), “lorna” (Sciaena deliciosa), “trambollo” (Labrisomus
phillipii), “cabinza” (Isacia conceptionis), “lenguado” (Paralichthys
apspersus), “pampano” (Trachinotus paitensis) y “jurel” (Trachurus sp).

6.2. La agricultura
La agricultura se convirtió en un actividad intensa. Ganaron tierras de
cultivo mediante una red de canales o acueductos, algunos de los
cuales todavía están en uso.

La agricultura alcanzó un gran desarrollo se cultivó: “algodón”


(Grossypium barbadense), “maíz” (Zea mays), “mate” (Lagenaria
siceraria), “calabaza” (Cucurbita sp), “pacae” (Inga feuillei), “guayaba”
(Psidium guajava), “maní” (Arachis hypogaea), “poroto” (Eritrina sp.),
“fríjol” (Phaseolus sp), “achira” (Canna eudilis), “lúcuma” (Pouteria
lucuma), “ají” (Capsicum annum), “palta” (Persea americana), “pallar”
(Phaseolus lunatus) y “palillo” (Campomanesia lineatifolia).

Gracias a las obras hidráulicas que permitieron regar extensas áreas de


cultivo, situadas en la parte baja de los valles y apartadas del cauce de
los ríos. Los represamientos fluviales, la derivación del curso de las

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corrientes, la construcción de canales y acequias y la regulación de los


riegos, posibilitaron desarrollar una agricultura intensiva. Dicha práctica
produjo los excedentes alimentarios que eran necesarios para sostener
una población creciente, especializar en tareas no agrícolas a un
porcentaje de la población y dedicar temporalmente a la construcción
de grandes obras públicas a una importante fuerza de trabajo.

6.3. Tecnología Agrícola


El esfuerzo de estos antiguos "limeños" construyó los canales derivados
del Rímac que todavía riegan la parte baja y media del valle y que
antiguamente eran tan caudalosos que recibieron la denominación de
ríos. Las más importantes de dichas obras hidráulicas fueron:

1. El llamado río Magdalena, cuya toma se encontraba detrás de la


actual ubicación del Palacio de Gobierno, que regaba la zona
NO del valle comprendida entre el río Rímac y la Huaca Huantilla;
2. El llamado río Huatica, derivado del Rímac a la altura del espolón
NE del Cerro San Cristóbal, que regaba los terrenos comprendidos
entre la citada Huaca y el centro administrativo de Limatambo; y
3. El llamado río Surco, el más caudaloso de los tres canales, que se
originaba frente a la antigua población de Lati, el actual Vitarte, y
después de larguísimo recorrido por la parte SO. Del valle llegaba
a la parte baja del mismo para regar todo el antiguo Surco, desde
Limatambo hasta las estribaciones de los cerros de Lurín, o sea el
área correspondiente a los actuales distritos de Miraflores,
Barranco y Chorrillos. En la actualidad algunas acequias aún se
conservan, como la de Surco, que ahora sirven para regar
parques y jardines. Lo mismo sucede con los campos de cultivo,
ubicados en el valle medio, los cuales van desapareciendo
paulatinamente.

6.4. El comercio

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Durante la época de esplendor de la Cultura Lima, toda la zona que


ocupaba se había convertido indudablemente en un gran centro
comercial. Sus valles la conectaban a lugares estratégicos de la sierra,
con cuyos habitantes se intercambiaban sus productos. En los sitios
arqueológicos todavía se encuentran elementos de regiones y culturas
vecinas, las cuales naturalmente, ejercieron influencias en las
manifestaciones artísticas de los limas, como señala Luis Lumbreras: “La
cultura Lima no es una cultura impersonal; para explicarla tiene que
recurrirse a sus relaciones con muchas otras culturas de la costa y la
sierra, siendo su carácter de una fuerte receptividad.”

 Actividades Especializadas Complementarias:


Distribuidos en el valle había asentamientos de pescadores, marisqueros,
agricultores y lo meros además de otros especialistas dedicados a
actividades diferentes de subsistencia los cuales debieron organizarse
mercados en determinados días o épocas del año para el intercambio
de sus productos. A estos debemos agregar los provenientes de las rutas
comerciales ya que tanto por mar como por tierra, se establecieron
contactos, algunos con regiones distantes, mediante las cuales tuvieron
acceso a materiales exóticos. Encontramos en Lima objetos de oro,
plata y cobre, metales que provenían de la sierra, conchas de
spondylus de los mares ecuatorianos, obsidiana de la sierra sur y plumas
de aves selváticas.

VII. PRACTICAS FUNERARIAS


Se han encontrado dos formas de enterramientos:

* Común: El cadáver era cubierto con uno o dos mantos,


acompañado con pocos utensilios domésticos, colocado en posición
horizontal y enterrado a 1 m ó 1,5 m de profundidad.

* Especial: El cadáver era colocado sobre una parihuela (especie de


litera o cama portátil) fabricada de palos y cañas. La posición del

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difunto varía según la época: para la etapa anterior a Lima, es decir la


llamada Baños de Boza (“Blanco sobre Rojo”), la posición es lateral;
para la etapa siguiente o Playa Grande (“interlocking”), el cuerpo es
colocado de cúbito ventral (boca abajo) con la camilla sobre la
espalda; y para la etapa final o Maranga, se lo coloca de cúbito dorsal
(boca arriba), envuelto con varios mantos decorados, con diversos
utensilios domésticos y de guerra, y acompañado de otro difunto, un
posible sacrificado en su honor

Los Lima tuvieron la costumbre de enterrar a sus muertos en posición


extendida, con los brazos pegados a ambos lados del cuerpo,
recostados en una cama de cañas, envueltos en tejidos llanos. En los
lados de la cabeza colocaban como ofrendas vasijas y mates. (Kroeber
1954; Falcón y Amador 1997). Los entierros más ricos, como los
descubiertos en Playa Grande cerca de Ancón, contenían loros
selváticos, Spondylus de mares ecuatorianos, cuarzo rosado, jadeíta,
turquesa, lapislázuli y obsidiana (Stumer 1953, 1957).

VIII. PATRONES DE ASENTAMIENTO

Los restos culturales preincaicos desenterrados desde principios del siglo


XX en la costa central peruana (cerámica, textiles, mates pirograbados,
estructuras arquitectónicas y pinturas murales) pusieron a luz diversos
estilos que compartían muchos rasgos comunes, que en la década de
1960 fueron englobados bajo la denominación común de Cultura Lima.

Los patrones de asentamiento para la cultura Lima se caracterizan


por el diseño de complejos arquitectónicos monumentales,
estructurados en torno a plazas y a una zona habitacional adyacente.

 Asentamientos principales: Los principales sitios de la Cultura Lima


son:
• En el valle de Chancay: Cerro Trinidad.

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• En el valle seco de Ancón: Playa Grande.

• En el valle de Chillón: Cerro Culebra, La Uva, Copacabana.

• En el valle del Rímac: Maranga, que es un inmenso


complejo arquitectónico, el más importante de las últimas fases de
la Cultura Lima, actualmente en el distrito de San Miguel; el
complejo de Cajamarquilla y la pirámide de Nievería, ambos en el
actual distrito de Lurigancho-Chosica; Armatambo, en Chorrillos;
Mangomarca, en San Juan de Lurigancho; la Huaca Pucllana,
Pugliana o Juliana, en la zona costera del actual distrito de
Miraflores; y la Huaca Huallamarca, en el actual distrito de San
Isidro. También: la huaca Trujillo (Huachipa); Vista Alegre (cerca de
Puruchuco).

• En el valle del Lurín: el viejo templo de Pachacámac, es


decir la construcción primigenia de este santuario, que subsistió
hasta la época de la conquista española.

 Arquitectura monumental
Los complejos monumentales son típicos de la cultura Lima: altas
pirámides con plazas y zonas habitacionales adyacentes,
asequibles en sus cimas por medio de caminos bordeados por
muros y rampas.

La arquitectura monumental Lima tiene dos técnicas recurrentes:

• El uso del tapial, es decir aquella técnica de construcción


que consiste en vaciar la arcilla líquida dentro de un encofrado
o molde, de forma similar a como ahora se procede con el
concreto.

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• El uso de pequeños ladrillos de adobes con forma de


paralelepípedo, que reemplazó al adobe plano-convexo
(paniforme) hecho a mano. Muy a menudo estos adobitos están
dispuestos en el interior del muro de manera vertical, a la
manera de libros en un estante. Esta técnica no sobrevivió tras el
fin de la Cultura Lima.

 División de la Arquitectura
Se dividen en:

a. Arquitectura civil: Las ruinas de Cajarmaquilla y Huaicán.

b. Arquitectura militar: La Fortaleza de Collique al Norte y Atocongo


al Sur.

c. Arquitectura religiosa: Se encuentran a los alrededores de la


ciudad de Lima:
Maranga, Aramburu o San marcos, huaca Pucllana y Huaca
Nievería, y el santuario pre incaico de Pachacamac.

d. Arquitectura funeraria: Necrópolis de Ancón y Nievería.

CAJAMARQUILLA

1. Ubicación
Las ruinas de Cajamarquilla están ubicadas en el valle de Lima, margen
derecha del rio Rímac, en una planicie aluviónica que el padre Villar
Córdova llamó Puma Pampa. Ella forma parte de la quebrada de Jica
Marca. El nombre de esta quebrada, según Villar Córdova, equivale:
Jica: tierra agrietada y Marca: población.

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A pocas leguas del sitio arqueológico, en la sierra de Huarochirí, existe


una comunidad llamada también Jica Marca. Estos dos lugares,
Cajamarquilla y la comunidad andina compondrían en la antigüedad
la conocida dualidad: Hanan y Hurin. Así lo insinúa P. Villar Córdova al
escribir:
“En los títulos comunales de esta ciudad figura en el margesí de bienes
indígenas el pueblo viejo de Jicamarca Bajo o sea la población de la
costa que tenía este nombre.” (Arqueología del Departamento de Lima,
1935). El padre Villar C. no dice si vio estos títulos o se lo comunicaron.
Los títulos supletorios conseguidos por la comunidad no mencionan a
Jicamarca Baja. Sí mencionan varios sitios próximos a las ruinas de
Cajamarquilla en calidad de hitos: haciendas Chacra Sana,
Cajamarquilla, Huampaní, Ñaña y Concachuco. Los Linderos siguen
“por los altos”, de Santa María a las ruinas y cerros de Cajamarquilla. Los
Linderos van corriendo “por los altos”, es decir, por las crestas de de los
cerros y no comprometen ni bajan a las ruinas en sí.
Si las ruinas de Cajamarquilla (Jicamarca Baja del P. Villar C.) hubiesen
formado parte de los bienes de la comunidad de Jica Marca,
constataría ello en los títulos supletorios. La comunidad no podía
renunciar a tan extensa e importante cantidad de tierras en la costa.
Así es posible que el P. Villar C. fuera mal informado.
La quebrada de Jica Marca representa el vértice de un cono de
deyección que sirve de basamento al sitio arqueológico. Por allí, en
épocas de lluvias intensas en la sierra, han descendido torrentes de lodo
que unas veces han cubierto el sitio y otras causado profundas grietas,
como es posible verlo hoy. El cono de deyección sobrepasa el sitio
arqueológico en kilómetros hacia el mar. Sobre este suelo sedimentario
de arcilla de muy buena calidad se han instalado hoy numerosas
labranzas de ladrillos.
Al visitar el sitio se puede observar los cortes que han realizado los
adoberos y comprobar el espesor del manto arcilloso de hasta 8 metros.

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Una necesidad imperiosa es el estudio geológico de este manto


sedimentario para determinar su probable edad y el momento de las
sucesivas oleadas de lodo que han descendido de las montañas.
Cajamarquilla está construida sobre otro asentamiento más antiguo y
ahora invisible. Sólo se ve pocos testimonios que afloran por aquí y allá.
Los constructores de Cajamarquilla han allanado en unos casos los
viejos testimonios y en otros, cuando el volumen era muy grande y el
removerlos representaba labor penosa, han optado por construir sobre
ellos, ganando altura. No es posible decir cómo fue el asentamiento
subyacente ni su extensión, ni su planta.
Al parecer fue grande. En unos casos los muros descubiertos son de un
espesor pequeño, menor que los de Cajamarquilla actual y el
paramento es de ruin fábrica. En otros, su consistencia es considerable
y los enlucidos que los recubren son finos y bien acabados.
Las paredes están hechas las más de las veces de tapial y las menos
de adobitos. En realidad lo visto es muy poco para adelantar juicio. Así
pues son dos grandes asentamientos. Uno visible que todos conocemos
con el nombre de Cajamarquilla y otro subyacente e invisible que nadie
sabe cómo se llamó ni cómo fue.
El nombre actual de Cajamarquilla no es indígena ni parece ser muy
antiguo. En el libro El Viajero Universal de Mr. Laporte (Madrid 1799) se
dice de este lugar: “hacia la parte Nord Este de la ciudad hay un valle
que llaman de Guachipa le dan el nombre de Caxamarca la vieja”. La
terminación illa de hoy no es indígena. En español se dice: costilla,
casaquilla, mantequilla, etc.
Los cronistas españoles no dan noticias sobre Cajamarquilla. Hernando
Pizarro y Miguel de Estete, los primeros europeos en ver el valle de Lima
y más tarde el P.B. Cobo no informaron sobre tan importante lugar. Este
último menciona lugares más pequeños y menos notables pero calla
sobre éste, sin lugar a duda porque su voz como lugar habitado por el
hombre antiguo había dejado de oírse tiempo atrás.

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Es probable que los Incas, en el siglo XV, lo hallaran tal como hoy lo
vemos. El P. Cobo señala tres grandes concentraciones humanas en
aquel tiempo. Surco, Maranga y Carabayllo. Si Cajamarquilla hubiese
sido establecimiento pre inca o inca en actividad hubiese sido
mencionado, pues supera en grandeza a los tres.
La investigación arqueológica suministra importante fuente de
conocimiento sobre el área que nos ocupa.
Jonathan Palacios ha venido investigando en los últimos años la zona de
Huachipa y alrededores.
Lo reunido es muy importante pues muestra una cerámica que fuera
denominada: “Blanco sobre Rojo” y ahora último “Lima Cero”.
La cerámica hallada por Max Ulhe y René D’Harcourt en un cementerio
próximo a Cajamarquilla, irreconocible ahora por haber sido cubierto
por cultivos, y la exhumada por Claudio Sestieri en las Pirámide Mayor,
un edificio de traza y dimensiones ambiciosas, revela que Cajamarquilla
fue ocupada en forma continua desde finales del Intermedio Temprano
hasta ya bien instalado el horizonte Medio.
Salta a la vista que entre lo hallado por Palacios y lo exhumado por
Uhle, D’Harcourt y Sestieri existe un gran hiatius. Este vacío será llenado
algún día cuando se estudie el asentamiento invisible sobre cual se
levanta Cajamarquilla, que probablemente se inicia con el Intermedio
Temprano y fenece al llegar a la mitad de este momento.
Cuantos han escrito sobre Cajamarquilla la han llamado “ciudad”. El
termino ciudad desde el punto de vista físico equivale a un
asentamiento grande, denso, estable y heterogéneo. Mirando una
fotografía aérea de Cajamarquilla salta a la vista su tamaño y la
densidad de edificación. En cuanto si la población fue o no
permanente es más difícil aprehenderlo. En Cajamarquilla no hay
evidencias de techos, ventanas y basura. Muchos ambientes pequeños
pudieron ser techados con esteras sin dejar evidencia de coberturas.
Otros muy amplios quizá no fue posible cubrirlos con los recursos de

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entonces. La ausencia de ventanas quizá se explique por la falta de


techos, pues habiendo luz suficiente no hacían falta. No habiendo
presencia de basura, se puede inferir que la ocupación quizá no fue
permanente sino ocasional durante el tiempo que duraban las
festividades religiosas y mercantiles.
La arquitectura en Cajamarquilla es diversa aún cuando algunos
patrones se repiten mucho. Esta diversidad puede expresar
heterogeneidad. Edificación en altura y a nivel del suelo, espaciosa y
apretada; conservando distancias por medio de vallados y aglutinada.
Esta diversidad expresa quizá diferencias de situación en los habitantes.
Estatus elevado y gente llana; sociedades o clanes que se separaban
de los demás mediante clausuras y tugurios precarios. Así mirado muy
superficialmente, se puede decir que Cajamarquilla es extensa, densa y
heterogénea. La permanencia de la ocupación puede quedar
flotando. Por tanto se podía concluir precipitadamente que
Cajamarquilla fue una ciudad.
Desde el punto de vista urbano la impresión es de desorden y
abigarramiento, comparable a nuestros actuales pueblos jóvenes o
aldeas de la sierra. Las calles son pocas, cortas y se desnaturalizan por
pequeños edificios adosados a paredes de otros mayores. La
circulación se hacía por pasajes estrechos y tortuosos. Los espacios
abiertos son importantes. Los hay de varias clases. Todos aquellos
sugieren magnas concentraciones de gente: feriantes, peregrinos,
litigantes, artesanos. El aprovisionamiento de agua y comida no debió
ser fácil. Imaginando que el agua en ese momento estuviese cerca, se
debió necesitar, para asentamiento tan grande, una cantidad
considerable. Siendo calles, caminos y casas, todo de barro, el agua se
debió introducir en recipientes. La cantidad de comida necesaria debió
ser también considerable y los deshechos en igual medida. Todo esto
parece difícil si el asentamiento fuese permanente. Más si fuese

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ocasional, en ciertas fechas del año, el problema se aligera. Así pues el


término “ciudad” merece ser considerado.

2. Descripción del asentamiento:

La arquitectura es de poco aliento con paredes bajas. En medio de este


conjunto casi plano, aquí y allá, emergen a modo de colinas, algunos
edificios. Logran artificiosamente altura mediante terrazas superpuestas
que les da un aire digno. El edificio más notable esta al oriente, donde
termina la quebraba Jica Marca y se abre el cono de deyección. Se
trata de una pirámide trunca con un patio delante y un área de
depósitos atrás. El conjunto está rodeado por extensos espacios
amurallados componiendo un todo de forma trapezoidal. Este modelo
es precursor de otras muchas pirámides parecidas en Pachacámac,
Lima, Chancay más al norte hasta llegar a Pacatnamú. Este edificio está
en parte invadido por construcción de menor proporción y Aliento. Este
avasallamiento se produce sin dudad, cuando la pirámide vino a
menos, dejo de ser útil o perdió significado para la comunidad.
Algo más adelante, aparecen dos patios inmensos, separados el uno
del otro por una calle estrecha. Estos patios han podido ser de uso
público, para bailes, juegos, etc. No parecen destinados a animales.
Uno de los patios ha sido invadido por un edificio próximo.
En el centro del asentamiento se yerguen varios conjuntos aterrazados.
Es difícil describirlos dada su destrucción. De modo aproximado se
puede decir que están configurados en dos partes. Una a nivel del suelo
y la otra en elevación. La primera a modo de acceso, tiene un patio y al
fondo de él tiene un estrado. La parte en elevación está lograda por
varias terrazas, en el tope aparecen tres o cuatro patios cercados.
Cada uno tiene al fondo un estrado con tres o cuatro gradas que
acceden a él. Desde el tope se divisa el asentamiento todo, como un

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mar agitado de paredes, callejones, patios totalmente desorganizados;


quizá en su momento no fue como hoy lucen.
Así planteadas las cosas, queda exponer tentativamente como
funcionaria Cajamarquilla. La quebrada de Jica Marca es una suerte de
cordón umbilical a través del cual la costa se comunica con la matriz
serrana. Hasta hoy, en los alrededores de Cajamarquilla vive gente
procedente de la comunidad andina de Jica Marca. Esta debió
funcionar activamente en la antigüedad. En Calancancha, cerca de
Huanza, en Chaclla, en Collata, en San Pedro de Casta, se han
encontrado fragmentos y piezas enteras con el mismo barro, forma y
decoración de los hallados en Cajamarquilla, lo cual pone en evidencia
el origen andino de esta cerámica y las conexiones de Cajamarquilla
con la sierra. De la sierra bajarían a la costa todo cuanto las altas
montañas podían ofrecer: lana de vellones hilada, teñida y tejida,
papas, quinua, cueros, etc. La costa esperaría con lo suyo: pescado
seco y fresco, camarones, ají, algodón, fruta. En Cajamarquilla en los
grandes espacios abiertos, se encontraron estos dos frentes. Se
produciría quizá ferias con días de duración. La feria más tarde se
complementó con lo religioso. Aparecían cuartos para albergar
oráculos, adivinos, hechiceros, médicos, sortílegos, etc. Que servían
consultados por los feriantes. Desaparecida la feria, quedarían unas
pocas gentes manteniendo sitios y derechos como hoy los ambulantes
defienden sus derechos a una porción de vereda en las calles de Lima.
Cajamarquilla es tan grande que debió ser levantada por un ejército de
gente. El lugar estuvo ocupado desde el inicio de la era cristiana, de
otro modo no se hallaría cerámica de fines del Formativo en cortes
hechos por las ladrilleras. Durante el Intermedio Temprano floreció el
asentamiento, ahora invisible, cubierto por lodo endurecido, resultado
de alguna catástrofe;; debió ser muy prestigioso pues sobre él, más
tarde se levantó Cajamarquilla. Fue necesario algún poder central para

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edificar Cajamarquilla, sobre todo para aquellos edificios de mayor


alzada.

MARANGA

1. Ubicación Geográfica

El conjunto arqueológico de Maranga, perteneciente al valle del Rímac,


es uno de los sitios arqueológicos cualitativa y cuantitativamente más
importante de la costa Central del Perú.

El Complejo Arqueológico Maranga se ubica en la margen izquierda del


río Rímac, a pocos kilómetros del mar. Está formado por más de 40
montículos, de los cuales más de 20 son monumentales pirámides.
Algunas de ellas, como "Huaca San Marcos", están entre las más
grandes del mundo, con dimensiones de 300 por 120 metros de lado y
30 metros de altura. En total, el complejo ocupa un área de casi nueve
kilómetros cuadrados.

En 1992 debido a las invasiones que estaban afectando a diversos


edificios prehispánicos del conjunto arqueológico Maranga, ubicado en
el distrito de San Miguel, provincia de Lima, realizaron una serie de
trabajos de reconocimientos con el fin de evaluar los daños ocurridos.
Se sabe que, según la nomenclatura de Bonavia. Matos y Caycho
(1962_1963), se observó una notable depredación causada en las
estructuras.

La sociedad Lima se desenvolvió, entre los años 150 y 650 años d.C,
esta sociedad construyó extensos centros urbanos, concentró numerosa
población dedicada a diversas actividades económicas y
ceremoniales.

La cultura Lima atravesó por muchos cambios. Un indicador de este


proceso se puede apreciar en la cerámica. Patterson (1964) planteó 9

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fases de desarrollo. Esta secuencia, aunque ha sido observada en varias


oportunidades, aún sigue siendo utilizada, por lo menos para identificar:

 Un Lima Temprano (150-300 años d.C.)


 Un Lima Medio (300-500 años d.C.) y
 Un Lima Tardío, conocido también como Maranga (500-650 años
d.C.). (Joaquín Narváez).

Fue construida en un fértil y grande valle de la costa peruana, otrora


verde y que hoy en día está totalmente cubierto por la ciudad de Lima.
Maranga alberga a 14 pirámides grandes y al menos 50 edificios
pequeños, en un área de 4 millones de metros cuadrados, lo que la
hace uno de los sitios arqueológicos más grandes del Perú. Pero no
todas las pirámides y edificios fueron construidos al mismo tiempo. La
historia de Maranga es muy larga.

Los primeros en habitar Maranga fueron los Lima (200 d.C. al 650 d.C.)
grandes constructores de pirámides, quienes hicieron de este sitio su
principal asentamiento. La parte más antigua corresponde al período
histórico llamado Intermedio Temprano (200 a.C. al 650 d.C.), época en
la que la cultura Lima se desarrolló. Las pirámides de este período están
construidas enteramente en "adobito" (pequeños ladrillos de barro
crudo secados al sol), y están alineadas con un eje de 25 grados al
noroeste, alineamiento que es perpendicular a la línea del litoral. Son de
este período las pirámides Huaca San Marcos, Huaca Concha,
Middendorf y Potosí Alto, principalmente.

2. Urbanismo Lima en Maranga

En Maranga, durante el período Intermedio Temprano destacan por su


monumentalidad 3 grandes pirámides: Huaca Concha, Huaca San
Marcos y Huaca Middendorff. Ellas se encuentran alineadas una tras la
otra en el orden anterior mencionado siguiendo una orientación de 25º

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rumbo noreste. Hacia el oeste varias otras pequeñas pirámides se


agrupan alrededor de un amplio espacio vacío, pero guardando la
misma orientación de 25º rumbo noreste. Entre el grupo de pirámides
menores destaca la Huaca Potosí Alto. Al interior de las pirámides Lima
se ha observado que el patrón consiste en el asenso progresivo desde el
nivel del piso hacia la cúspide de la pirámide pasando por diferentes
patios conectados entre sí por estrechos pasadizos y cortas rampas. Una
variedad de recintos fueron usados como ambientes anexos asociados
a los eventos realizados en los patios. Aunque no se conoce con
exactitud que tipo de ceremonias se llevaron a cabo en estos
ambientes por los hallazgos reportados éstos debieron incluir la ingesta
de alimentos y bebidas (Flores 2005; Narváez 2006).

3. Los Adobitos y La Arquitectura Lima en Maranga

Los "adobitos" son pequeños ladrillos de barro secados al sol y usados


para la construcción de muros. Su forma es la de un rectángulo y sus
medidas promedio son: 17 centímetros de alto por 11 centímetros de
ancho por 7 centímetros de profundidad. Los colocaron "de pie", con la
cara mas angosta hacia el frente, unos junto a los otros como libros en
un librero, de allí que a esta técnica se le conoce como la "técnica del
librero". Usaron como argamasa el barro el que colocaron entre fila y fila
horizontal de adobitos, mas no entre ellos, creando un angosto espacio
vacío. Algunos investigadores creen que de este modo le dieron
flexibilidad a las estructuras para poder resistir los movimientos sísmicos,
muy comunes en la costa peruana.

Para construir los gruesos muros que forman parte de la arquitectura


monumental de los Lima usaron la técnica del librero acomodando
varias filas de adobitos para construir paredes de varios metros de alto y
entre uno y medio y dos metros de ancho. Para las grandes plataformas,
base de las pirámides escalonadas, construyeron recintos con sólidos

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muros de adobitos adosados unos a otros como formando un


cuadriculado. Los espacios vacíos eran rellenados con tierra y cantos
rodados. Finalmente una gruesa capa de barro era usada como sello.

Aunque los adobitos y la técnica del librero son reconocidos como


elemento distintivo de la cultura Lima, éstos corresponden sólo a la
época final (y de mayor desarrollo) de esta cultura en los valles bajos
del Rímac y Lurín principalmente. Algunos otros importantes sitios como
Huaca Culebra en el vecino valle del río Chillón o la propia
Cajamarquilla, contemporáneos con las principales pirámides de
Maranga y pertenecientes a la cultura Lima, no presentan adobitos,
pues prefirieron el "adobón" o "tapial" como técnica constructiva.

Estudiando los diferentes tipos de adobes usados en la construcción de


pirámides Lima algunos investigadores han propuesto de forma inicial
una cronología relativa para su uso (Narváez 2006; Flores 2005):

1. El uso de adobes "odontiformes" sería la etapa más antigua. Se ha


reportado su presencia en la huaca Middendorff en Maranga (Jijón y
Caamaño 1949) y estaría asociada a las primeras fases, probablemente
de la 1 a la 4 de la secuencia propuesta por Patterson, de la cerámica
Lima.

2. Adobitos cúbicos, también reportados en huaca Middendorff y


asociados a cerámica de las fases 4 y 5 de la cultura Lima (Jijón y
Caamaño 1949), también reportados para Huaca San Marcos (Narváez
2006) y Huaca 20 (Mac Kay y Santa Cruz 2000).

3. Adobitos paralelepípedos, los clásicos adobitos usados con la


"técnica del librero", corresponde a la etapa tardía de la cultura Lima,
fases 6 a 9 de secuencia cerámica y a las épocas 1A y 1B del período
Horizonte Medio. Se puede observar su uso en Huaca Concha y Huaca
San Marcos principalmente.

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4. Adobitos paralelepípedos, algunos reutilizados de la etapa


anterior pero colocados echados y no parados (como con la "técnica
del librero"), tal como se ha reportado su uso en la Huaca San Marcos
(Narvaez2006).

 HUACA SAN MARCOS:


Este edificio es la principal y la más grande pirámide construida por los
Lima se ubica actualmente dentro de los terrenos de la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos, de donde a tomado su nombre. Tiene
332 metros de largo, 137 metros de ancho en el extremo norte y 32
metros de altura. Está formada por la superposición de 5 plataformas y
construida enteramente usando "adobitos", técnica que distingue a las
construcciones de los Lima (Narváez 1999).

Gracias a sus grandes dimensiones y proximidad a la ciudad de Lima


(capital del Perú) ha recibido la visita y atención de numerosos
estudiosos, investigadores y arqueólogos como:

Thomas J. Hutchinson (1873)


W. Middendorff (1894)
Max Uhle (1903)
Jacinto Jijón y Caamaño (1925)
Alfred L. Kroeber (1925)
Villar Córdoba (1935)
Pedro Alarcón (1971)
Ruth Shady y Joaquín Narváez (1999).

Sobre las varias plataformas que forman esta pirámide se construyeron


diversos espacios donde se desarrollaron variadas actividades ligadas a
las funciones principales de este edificio y de quienes habitaron en él.

Por ejemplo, sobre la tercera plataforma se construyó un gran patio con


una banqueta en uno de sus extremos. Una pequeña rampa comunica
el piso del patio con la cima de la banqueta. Sobre el patio se
colocaron 64 troncos de Huarango (Acacia macracantha) alineados

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entre sí (Narváez 1999). Aunque no se ha definido completamente la


función de este espacio, patios similares (con troncos) han sido
reportados en otras pirámides Lima, como Pucllana (Flores 2005), y se les
considera como un ambiente ceremonial.

Asociado al patio de la tercera plataforma, sobre la cuarta plataforma


se construyeron al menos 6 recintos en algunos de los cuales se hallaron
grandes vasijas semienterradas en el piso. Es muy posible que sirvieran
para contener líquidos o granos. Estos ambientes estuvieron en uso entre
los años 500 y 550 d.C. aproximadamente (Narváez 1999).
Probablemente las actividades realizadas en el patio con troncos
estuvieron asociadas al consumo de bebidas o alimentos que eran
traídos desde los recintos en la cuarta plataforma.

La Huaca San Marcos fue, como ya se dijo, uno de los principales


edificios de los Lima, donde se llevaron a cabo ceremonias religiosas, se
fabricaron bienes suntuarios (usando Mullu - Spondylus princeps-) y en
general, todo lo necesario para administrar el gobierno de esta
importante nación: Los Lima.

 HUACA CONCHA:
Huaca Concha es la segunda pirámide más importante de la cultura
Lima en el sitio de Maranga y es una de las que más ha sufrido el
embate de los tiempos modernos en dos devastadoras arremetidas.

Las primeras referencias que se conocen acerca de este sitio son del
viajero inglés Thomas Joseph Hutchinson quien entre 1871 y 1872 recorrió
gran parte del Perú. En Lima visita el complejo arqueológico Maranga al
cual denomina "Huatica". También está mencionada en los textos de
Ernst W. Middendorf (1894), Max Uhle, Alfred Kroeber y Pedro Villar

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Córdova. Pero sobre todo Jacinto Jijón y Caamaño quien en los años
veintes realizó extensas excavaciones en esta pirámide, aunque no
publicó sus resultados si no hasta 1949.

Huaca Concha es una gran pirámide formada por al menos 3


plataformas superpuestas que tenía 284 metros de largo por 181 metros
en su parte sur y 102 metros de ancho en su parte norte con 26 metros
de alto.

En el año 1941 el gobierno del Perú, presidido en ese entonces por


Manuel Prado decide la construcción de un nuevo estadio nacional de
fútbol en reemplazo del antiguo ubicado en la calle José Díaz en la
urbanización Santa Beatriz. El lugar escogido para su construcción fue, ni
más ni menos que el sitio arqueológico de Maranga. Se pensó
aprovechar una de las pirámides como base para su construcción. La
elegida fue Huaca Concha y en ese mismo año (1941) empieza su
demolición. La plataforma superior de la pirámide fue completamente
arrasada y el desmonte fue colocado a un lado para servir de base a
las tribunas norte y sur de dicho estadio. Sin embargo la mala ubicación
(muy lejos de la ciudad, en ese entonces) y otros factores hicieron que
el proyecto se abandone. Finalmente el nuevo estadio nacional de
fútbol se construyó en el mismo lugar del antiguo (en Santa Beatriz) y los
terrenos de esa parte del complejo arqueológico de Maranga fueron
entregados para la construcción de una "ciudad universitaria" para la
universidad de San Marcos, quienes, finalmente terminaron, a medias, la
construcción de dicho estadio, convertido desde entonces en el Estadio
Universitario de San Marcos, el que nunca pudo ser usado a cabalidad
por las fallas estructurales producidas por estar reposando las estructuras
de concreto contra las estructuras de adobitos de este edificio de la
cultura Lima.

Tras varias décadas de abandono en 1992 se produce la segunda


arremetida contra esta huaca. El entonces presidente Alberto Fujimori, a

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través del Ministerio de la Presidencia firma un convenio con la


universidad de San Marcos, a la sazón intervenida por dicho gobierno y
ocupada por el ejército, para remodelar el estadio universitario. Tras
millonaria inversión que consistió en la construcción de algunos servicios
higiénicos y la colocación de postes de alumbrado la obra fue
nuevamente abandonada, pues las estructuras recientemente
construidas sufrieron irreparables fracturas y deslizamientos. Esta nueva
destrucción sirvió para mostrar, una vez más, como la Huaca Concha
no había sido completamente destruida como se le había hecho creer
al público, si no que sigue aún allí casi en un 60% de su dimensión
original cubierta por un pesado manto de concreto.

 HUACA MIDDENDORF
El sitio arqueológico se encuentra en las coordenadas UTM. 86.65.700 N
y 2.72.750 E, en el extremo Norte de los terrenos del Patpal. Los flancos
Este, Norte y Oeste del montículo se hallan delimitados por el cerco
perimétrico del Patpal. Montículo de grandes dimensiones conformado
por dos secciones: el montículo A, al Sur este de mayor altura y el
montículo B, al Noroeste de menor altura y planta rectangular.

El montículo A, es de forma irregular y está orientado de Suroeste a


Noreste. Es la sección de mayor altura y presenta en su parte superior
por lo menos cuatro plataformas escalonadas que ascienden de Norte
a Sur, siendo las tres primeras pequeñas y la última de mayor altura y de
mayor dimensión al Noroeste.

En el corte central de la plataforma de mayor altura se identifican


adobes cúbicos que conforman el núcleo de la pirámide, así como
adobes y pisos superpuestos pintados de amarillo.

En el lado Norte se ubica un gran corte donde se aprecian


adosamientos de muros de corte trapezoidal hechos con adobitos. Estos
muros forman el interior de la pirámide. El montículo B, de forma

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rectangular tiene al menos dos plataformas bien definidas al extremo


Norte, donde se ubica un cementerio Tardío, identificado como tal
según los materiales dispersos por el huaqueo.

HUACA PUCLLANA

1. Ubicación Geográfica:
El sitio arqueológico de la Huaca Pucllana se encuentra ubicado en la
parte baja del río Rímac, en el sector sudeste de su desembocadura, a
dos kilómetros de los alcantarillados del litoral Lima. La cuenca del río
Rímac limita al norte con la cuenca del rio Chillón, por el sur con la de
Lurín, por el este con la del Mantaro y por oeste con el Océano Pacífico.

2. Cronología:

La Huaca PUCLLANA fue un centro ceremonial de Lima que abarca


desde los 400 hasta los 700 años d. C.

3. Descripción de la pirámide mayor de la huaca Pucllana

Desde que este centro ceremonial estuvo vigente, en plena actividad y


funcionamiento, entre el quinto hasta el séptimo siglo después de Cristo,
se fue construyendo , remodelando, manteniendo y refaccionando,
produciendo sucesivas reconstrucciones y adiciones con lo cual, por
ejemplo, la pirámide principal ganó la altura y volumen que podemos
apreciar ahora. Así fue creciendo y extendiéndose a su vez todo el
centro ceremonial.

Al parecer la pirámide principal fue más grande. Ya que trabajos


arqueológicos que se están realizando en la parte superior evidencian

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que hubo un ultima plataforma, que fue casi destruida durante el


avance urbano de los años 50.

Esta pirámide es de forma trunca (sin vértice) y de apariencia


escalonada, construida con siete plataformas, cada una de las cuales
tuvo una época de funcionamiento y uso, lo que se evidencian en los
espacios y ambientes encontrados, definidos como plazas, patios y
recintos, alguno pintados de color amarillo, con banquetas, pasadizos,
rampas, etc. La primera es casi inexistente pues destruida por las obras
de urbanización y es en la actualidad la plaza B, es decir producto de
la destrucción ocasionada tanto por factores inotrópicos y por muros
con banquetas, lo les daba un apariencia de escenarios donde se
observa: los postes debieron ser muy importantes para que esta
arquitectura gire en torno a ellos y a las actividades de las que dichos
postes formaban parte. Así mismo cada plataforma se separaba de la
siguiente por medio de un pasadizo que a su vez servía para
comunicarlas entre ellas por medio de rampas y de accesos.
Aparentemente las partes mas altas de la pirámide fueron las más
importantes, allí las plazas son más pequeñas, lo cual evidencia el
carácter mas restringido de las actividades que se realizaban en ese
lugar.

La pirámide ha sufrido gran cantidad de remodelaciones entre plaza y


plaza, entre pasadizo y pasadizo, pues se ha encontrado voluminosos
rellenos de cantos rodados y arenan que sellan los momentos
constructivos anteriores, ganando altura para construir sobre estas
nuevas plazas y pasadizos. Este deseo de remodelar y ganar altura
parece ser la razón del monumento, como expresión de poder sobre la
mano de los pueblos tributarios y como una manera de satisfacer a las
divinidades. Sin lugar a dudas, la pirámide ha sido la parte principal y en
torno a la cual giraban todas las actividades en Pucllana desde las altas
formas de la pirámide no solo se podía visualizar las actividades que se

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llevaban a cabo en las partes bajas del complejo, sino que también se
podía controlar los accesos a esta porción del valle que era controlada
por este sitio; asimismo , se tenia una vista sin igual del mar y la actual
Isla san Lorenzo , sitio de connotaciones sagradas de acuerdo al
pensamiento del mundo andino. Desde esta posición es posible
controlar el trabajo en le valle y al acceso de la gente al centro
ceremonial.

De las excavaciones de la segunda y tercera plataforma de la


pirámide, nos vienen mostrando evidencias sobre las actividades que
probablemente se realizaban allí. Al parecer, cada plataforma esta
formada por una extensa plaza con postes. Estos postes no servían para
sostener un techo, sino que tenían una connotación ritual. Se
encuentran alineadas y poseen regularidad numérica: forman filas de
12 postes de este a oeste, y columnas de 6 de norte a sur, el número
total es 72. Estos postes pueden diferenciarse claramente de los que
sirven para sostener un techo, que existen en le lado sur de la plaza,
pues estos últimos se hallan asociados a la banqueta y definitivamente
se cree que sirvieron para sostener un techo que daba sombra a
quienes lo ocupaban. En remodelaciones posteriores, a veces disminuye
el numero de postes y otras aumenta; en el caso del aumento estos se
duplican, pero sin variar el área ocupada, pues en lugar d existir un
poste en cada lugar, se colocan dos, de manera que el numero se
incrementa a 144, pero siempre manteniendo 12 postes para el techo
que cubren la banqueta.

Estos postes tuvieron una particular importancia ya que, de no ser así, no


se habrían encontrado ofrenda asociadas a algunos de ellos
depositadas antes de ser enterrados; en algunos existen acumulaciones
de moluscos como el Stramonita chocolate o caracol plomo; también
existen restos de cántaros incompletos o huesos largos de camélido y en
otros casos se han hallado vertebras de cangrejo y tiburón o

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fragmentos de dumorterita o cuarzo. El comportamiento que los Lima


tienen respecto a los postes es curioso, pues es contradictorio.
Contrastando con lo anteriormente descrito, hay algunos postes no sólo
sin lo que pueda llamarse ofrendas, sino que aparecen quemados y
rotos intencionalmente y en esa condición fueron enterrados.

Las regularidades numéricas en los postes y su distribución pueden


hacer pensar en una función astronómica o de relojes solares; sin
embargo, las condiciones climáticas durante la mayor parte del año en
la costa central nos hacen descartar esta propuesta, además, no son un
rasgo excluyente de la pirámide; estas plazas con postes aparecen
también en la parte baja de Pucllana, donde el resto de construcciones
dificultarían incluso la llegada adecuada de los rayos del sol si en un
momento fueran idóneos para una aparente observación. Más bien, la
regularidad numérica y el comportamiento hacia los postes conllevan a
pensar en una representación simbólica de divinidades o ancestros.

Pero los postes no son el único elemento que se asocia a las plazas de
las pirámide, por lo menos en tres de los lados se tienen banquetas.
Estas han sido remodelaciones en varias ocasiones, per siempre
mantienen su ubicación y función aparente de servir de lugar desde
donde se observan las actividades que llevan a acabo en la plaza;
además, es la única parte de estas que ha estado techada. Resulta
tentador pensar que desde este lugar la élite sacerdotal dirigía los
rituales y actividades religiosas que se llevarían a cabo en las plazas.

Estas plazas están orientadas hacia el norte, pero no por ello se


descuidó el vínculo sagrado con el mar: la banqueta de la plaza de la
segunda plataforma que está hacia el oeste, donde s e observa al mar,
no posee un muro en su parte trasera, seguramente para que permita la
visualización del océano en su plenitud; además esta banqueta esta
techada. Estas banquetas y los muros que se encuentran detrás
estuvieron pintadas de amarillo. Al parecer, este color – hasta el

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momento el único con el que se ha decorado los muros de Pucllana- ha


tenido una fuerte connotación religiosa. Se puede plantear que se
contrapone al color rojo relacionado con el sol y por lo tanto se le
puede vincular con la luna y lo femenino; sin embargo, esto es
especulación.

Cuando su tiempo cumple, estas plazas son rellenadas y los postes


quedan como ofrendas o son destruidos. Sin embargo, hay algo que es
curioso observar en el relleno de cantos rodados y arena que se trae
para sepultar las plazas: entre el relleno se pueden encontrar numerosas
agujas de espinas de cactus y ovillos de hilo, así como restos de éste
último en trozos. Estos objetos forman pequeños lentes de tierra suelta y
trozos de adobe, en algunos casos se encuentra cuentas de concha
Spondylus, pero en menos cantidad. A partir de esto se plantea que
esto procedería de la limpieza realizada antes de efectuar el relleno de
las plazas en otra partes de la pirámide, y terminan siendo
transportadas de alguna manera hasta la plaza en el transito del relleno;
por lo tanto, se cree que es un argumento que permite pensar en áreas
de trabajo especializado, cuyo objetivo es la producción de textiles en
grandes cantidades.

En el extremo sur se logro ubicar una pequeña plataforma funeraria y


depositorio de ofrendas. Ha sido excavada, parcialmente y ha
permitido que sepamos que al menos esta etapa de la pirámide
funcionó como un cementerio de personajes de élite: un varón, dos
mujeres y cuatro niños han sido recuperados allí, acompañados de
numerosas ofrendas. Esto no indica que la pirámide haya sido un
cementerio, sino que esta parte funcionó como tal al final de una de
las fases constructivas, probablemente al final de la fase Lima Medio
(antes del 500 d. C) es probable que los miembros de la élite sacerdotal
tuvieran el privilegio de enterrarse en la pirámide y a la vez sirvieran
como una especie de ofrenda al sitio.

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4. Arquitectura
Pucllana lleva 1500 año resistiendo el fenómeno natural más destructor
de la costa peruana: los sismos. Fue construida usando pequeños
adobitos rectangulares modelados, su técnica constructiva es bastante
particular: consiste en colocar los adobitos en posición vertical, con la
argamasa solo en la parte superior, sin ponerla entre los adobes,
creándose espacios vacios entre ellos, su razón principal ha sido que
cuando hay sismos los espacios vacios absorben la energía evitando
que el muro ofrezca resistencia, de esta manera se evita la rajadura o
fractura del muro. Pedro Villar Córdova la llamó “la técnica del librero”
por la similitud que tienen los muros construidos con esta técnica con un
estante de libros.

Además, los muros son mas anchos en su base que en la cabecera de


manera que resultan teniendo mayor estabilidad, recordemos que no se
usan cimientos para construir estos muros, se levantan directamente
desde el piso donde se van a ubicar. Otro detalle importante es que los
muros se construyen por secciones casi independientes, es decir, por
paneles de forma trapezoidal, esto hace que la presión sea mejor
repartida en el muro evitando una sobrecarga excesiva en la base.

El comportamiento que los Lima tienen para su arquitectura es difícil de


comprender con nuestras costumbres y lógicas actuales. Los recintos,
patios y plazas son remodelados numerosas veces, remodelaciones que
implican casi siempre el relleno de la construcción anterior para volver a
construir sobre ella. Parece que después de un tiempo de uso y normal
funcionamiento de un ambiente se dan razones de mucha importancia
que obligan a clausurarlo. Esta clausura implica en algunos casos el
cuidadoso relleno o su casi total destrucción antes del rellenado, sin
embargo, lo común es que se dejen ofrendas antes de los rellenos (de
dos tipos: cantos rodados y arena de los acantilados, provenientes de la
Costa Verde o el desmonte de la destrucción de muros, pisos y otros

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elementos arquitectónicos). Las ofrendas pueden ser humanas, de


cerámica o de alimentos. En el caso de las ofrendas humanas son
exclusivamente mujeres jóvenes y niños de corta edad, las mujeres en
ocasiones aparecen decapitadas o con los pues mutilados. Las
ofrendas de cerámica consisten en grandes cantaros con
representaciones de seres marino u olas que se rompen desde su base.
El último tipo de ofrendas consiste en la acumulación de alimentos de
origen marino o del valle como peces o maíces al lado de otros
productos.

La superposición de recintos se presta para advertir una diferenciación


temporal esta diferenciación se propone básicamente a partir de las
evidencias encontradas en la pirámide. Por lo tanto sus fases
constructivas se sustentan en los elementos usados en la construcción
de las edificaciones y las etapas constructivas están relacionadas a los
cambios en el diseño y en el uso del espacio dentro de cada fase.

5. Alfarería: pragmatismo y belleza

En Pucllana se ha definido la presencia de los estilos Maranga y


Nievería, que pertenecen al final de la cultura Lima. De acuerdo a esto
Pucllana pertenecería solo a los momentos finales de esta cultura. A su
vez estudios detallados han permitido definir diversos tipos de cerámica
que han cumplido diversas funciones y que poseen diversas formas y
maneras de fabricarse. Se tiene:

 Los grandes cantaros que son los favoritos para ser ofrendados
antes de las remodelaciones arquitectónicas, están fabricados
con paredes gruesas y el color naranja es producto de haber sido
cocidos en un horno abierto donde el aire oxigena a la arcilla. En
su mayoría son cantaros pero también se hallan platos y ollas.

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 Las ollas y los demás enseres usados estrictamente para cocinar


alimentos se fabrican con una mezcla de arcillas y minerales
(calcita, cuarzo y otros) y adoptan un peculiar color marrón, estas
vasijas se hallan siempre en contextos domésticos y manchadas
de hollín, producto de su exposición al fuego.
 Los paltos en todas sus variedades de fabrican con una pasta
muy similar a la naranja de los grandes cantaros ceremoniales,
pero son mas finos y aparentemente la arcilla es cernida para
obtener un material mas adecuado para confeccionar utillaje
domestico de servicio. Entre estos destaca el plato cuchara o
plato en forma de lágrima. Se trata de un plato con un pequeño
mango en una sección del borde que le da la apariencia de una
gran cuchara; la función de la forma de lágrima parece haber
sido la de contener líquidos y servirlos directamente, aunque
también es probable que su función haya sido la de una cuchara
como las actuales.
 Hay vasijas que tiene un uso estrictamente ritual y ceremonial,
pertenecen al estilo Nievería definido en base a su parecido con
las vasijas procedentes del sitio del mismo nombre en el valle
medio del Rímac y el sitio de Cajamarquilla.

6. Textilería

En la textilería la fibra de camélido, si bien fue usada, no tuvo la misma


preferencia que se tuvo por el algodón. Los tejidos se caracterizaron
por su sencillez pero al parecer fue suficiente para cubrir sus
necesidades. La mayor parte de la textileria estuvo dedicada a enseres
utilitarios como redes, bolsas de marisqueo. Prendas de vestir y paños
funerarios, en algunos de los cuales se presenta de manera bastante
estilizada alas divinidades Lima.

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7. Ideología:

Existe una imagen recurrente en la cerámica de ofrendas hallada en


Pucllana: una especie de pez de características fabulosas que parece
representar un tiburón; a su vez existen algunas variable que han
permito plantear la hipótesis de la existencia de divinidades
relacionadas al mar. Los seres representados en cerámica y textiles son
tiburones, lobos marinos, serpientes y pulpos; mientras que en las
representaciones simbólicas se tienen volutas que son interpretadas
como olas del mar. Existe aparentemente una jerarquía en las
características de las vasijas, donde las pintadas ocupan una escala
inferior y las escultóricas se hallan en la superior. La recurrencia de
representaciones de tiburón en cerámica y textiles así como sus restos
relacionados a rituales previos ala remodelación de la arquitectura y
predominancia de iconos marinos y signos logográficos desarrollados a
partir de estos conllevan a plantear que tal vasija es el ídolo de un
tiburón bifronte que simboliza al mar en sus cualidades de otorgador de
vida y de muerte.

PACHACÁMAC

1. Ubicación Geográfica
En el valle de Lurín se hallan más de cien asentamientos a lo largo del
valle. En el centro arqueológico Pachacamac se registraron por lo
menos tres edificios de la cultura Lima, que luego fueron ocupados por
la cultura inca.

PACHACAMAC - TEMPLO VIEJO

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Es una de las pirámides más antiguas del sitio arqueológico de


Pachacamac y hogar del primer oráculo y por ello nombrado como el
Templo Viejo de Pachacamac. En su época (200 a 700 d.C.) fue cede
del gobierno que rigió en el valle medio y bajo de Lurín, zona próspera
de tierras fértiles ampliamente cultivada e irrigada por un sistema de
canales. Tuvieron al maíz como su principal fuente de alimentos,
además de mariscos como caracoles marinos y moluscos bivalvos como
el "choro" (Choromitylus). Los curacas del Templo Viejo de Pachacamac
realizaron intercambio con zonas muy lejanas de donde obtuvieron
mullu (Spondylus), plumas de aves amazónicas, conchas de abanico y
cobre (Franco y Paredes 2003).

En tiempos del Templo Viejo, Pachacamac era un centro ceremonial


perteneciente a la cultura Lima que estaba formado principalmente por
dos grandes pirámides: El Templo Viejo y Urpiwachac, quienes se
miraban frente a frente, dejando un amplio espacio entre ellos, además
de varias otras estructuras menores (como el Conjunto Adobitos), todas
construidas con "adobitos", pequeños ladrillos de barro crudo
modelados a mano y secados al sol, característicos de la arquitectura
de la mencionada cultura Lima. Las ceremonias religiosas llevadas a
cabo en éste sitio estuvieron asociadas al consumo de alimentos en
grandes espacios abiertos y a un proceso o camino ceremonial, pues los
diferentes ambientes de esta pirámide se enlazan por rampas y
pasadizos organizados en ascenso desde la parte baja hasta la cima,
yendo de grandes espacios abiertos a pequeños recintos privados.

2. Cronología
A lo largo de su vida (entre el 200 a 700 d.C. aproximadamente) el
Templo Viejo de Pachacamac gozó de muchas ampliaciones y
remodelaciones abarcando dos períodos históricos: el Intermedio
Temprano y el Horizonte Medio. La mayoría de los cambios consistió en

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repetir el mismo modelo anterior, otros en cambio significaron


remodelaciones más profundas.
La tabla que se lee a continuación esta hecha a base a las
publicaciones de los arqueólogos Régulo Franco y Ponciano Paredes
quienes excavaron en este sitio arqueológico entre los años 1986 y 1990.
Durante la fase "Templo Temprano" el uso de piedra en los cimientos de
muros y plataformas son indicios de un clima muy húmedo con largas
temporadas de lluvias según los investigadores Franco y Paredes. Se ha
reportado el hallazgo de una ofrenda depositada en el relleno de un
muro de piedra de conchas de mullu (Spondylus, molusco bivalvo que
vive sólo en aguas calientes del norte de Sudamérica) y plumas de aves
selváticas de la amazonía (Franco y Paredes 2005). Para esta época fue
común el uso de cerámica del estilo llamado Interlooking y
Pachacamac Negativo (Franco y Paredes 2005). El abandono de esta
etapa (Templo Temprano, fases A1 y A2) se produjo luego de un gran
incendio considerado por los arqueólogos como una "quema ritual"
(Franco y Paredes 2005).
La siguiente Etapa, llamada TEMPLO AMARILLO, corresponde a la parte
más estudiada por los investigadores de este monumento y lo
relacionan con las fases del 3 al 9 de la secuencia de estilos cerámicos
de Patterson que corresponde a la Cultura Lima. Durante ésta etapa la
principal deidad es la llamada "Cara Sonriente" o "Pulpo", una imagen
muy representada en esta cultura. A esta etapa también corresponde
unos muros pintados con diseños policromos en el patio principal, que se
tratarán mas adelante.
El Templo Negro sobre Blanco constituye una gran remodelación,
aunque mantiene en líneas generales el diseño anterior. Destaca la
construcción de una secuencia de pequeñas terrazas a modo de
grandes escaleras en los frentes norte y este y pintadas con los colores
representativos de esa fase. Estas pequeñas terrazas escalonadas son
consideradas como un antecedente a un diseño similar que se presenta

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en el Templo Pintado o Templo de Pachacamac que es una pirámide


construida inmediatamente luego del abandono del Templo Viejo y
ubicada exactamente al costado del mencionado Templo Viejo
(Franco y Paredes 2005). Según sus estudiosos, la pirámide de la fase
Templo Negro sobre Blanco del Templo Viejo de Pachacamac fue
abandonada luego de la ocurrencia de lluvias torrenciales
catastróficas, fenómeno meteorológico conocido hoy en día como
"mega niño".
3. Descripción
El Templo Viejo de Pachacamac es una pirámide construida con
adobitos sobre un pequeño promontorio natural ubicada en la zona
más restringida de todo este sitio arqueológico: dentro de la Primera
Muralla. Su forma es irregular, aunque en líneas generales, vista desde el
aire, tiene forma de trapecio. La mencionada forma recuerda a los
dibujos de cabezas de serpientes o a la representación estilizada del
tiburón, ambas muy comunes en la iconografía de la cultura Lima.

Se le define al Templo Viejo como una pirámide-escalonada-trunca


pues está formada por varias plataformas superpuestas cuya cima es
plana y no en punta, como es la figura geométrica de la pirámide. Las
bases de las dichas plataformas están construidas con bloques de
piedra que han sido labradas hasta darles la forma mas o menos de
cubo. Sobre estas bases se han levantado altos y gruesos muros usando
"adobitos" (ya antes mencionados), muros que forman grandes recintos
que son rellenados con tierra y piedra formando de este modo las
plataformas. Sobre las plataformas se han levantado grandes patios
amurallados (hechos con adobitos), pasadizos, rampas y pequeños
recintos (también de adobitos) cuyo uso y función se mencionaran mas
adelante. Los muros más grandes y altos tienen la base más ancha que
la cima, dándole de este modo solidez a la construcción.

4. Arquitectura y Función

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Como ya se mencionó y en líneas generales, el Templo Viejo de


Pachacamac tiene forma de trapecio, siendo sus dimensiones de 150
metros de largo por 123 metros de ancho y 20 metros de altura (Franco
y Paredes 2005). Sus principales componentes arquitectónicos son: El
ingreso principal, el pasaje de acceso a la cima, el patio principal, el
corredor de acceso a la plataforma con recintos, la plataforma superior
con recintos, los caminos exteriores en los frentes norte y sur y las terrazas
de ofrendas.

 EL PATIO PRINCIPAL: Es un amplio espacio abierto de 60 por 50 metros.


Presenta banquetas de 6 metros de ancho por uno de alto en sus
lados sur, oeste y noroeste las que posiblemente estuvieron techadas,
pues se han reportado la presencia de restos de troncos de
huarango, molle y otros árboles frutales nativos usados a modo de
columnas; el espacio restante estuvo al aire libre. El patio principal fue
el espacio dedicado a la realización de eventos religiosos con la
concurrencia de gran cantidad de participantes. A partir de la fase B
del Templo Viejo de Pachacamac (Templo Amarillo) los muros sobre
las banquetas ostentaron representaciones iconográficas policromas,
que según sus investigadores la evidencia encontrada es tan
fragmentada y pequeña en cantidad que les ha sido imposible
identificarlas. Sobre el piso de este patio se hallaron vértebras de
anchoveta, que para los arqueólogos Franco y Paredes se puede
comparar dicho hallazgo con la mención en las crónicas españolas
del siglo XVI de noticias que dicen que se alimentaban a los gallinazos
con sardinas para de ese modo mantenerlos cerca al Templo de
Pachacamac.
 LA PLATAFORMA SUPERIOR CON RECINTOS se ubica en la parte más
alta de la pirámide en cuya cima hay 17 recintos de dimensiones
variadas y comunicados por vanos angostos en las esquinas noreste
de cada uno de ellos. Uno de estos ha sido considerado como el

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recinto principal donde se alojó la imagen del dios supremo del


Templo Viejo de Pachacamac. Se le ha considerado como tal
(recinto principal) por ser el de mayor tamaño y complejidad pues
presenta dos banquetas adosadas a los muros norte y oeste,
hornacinas anchas en el muro sur y diseños policromos decorando los
muros.

HUACA HUALLAMARCA

Julio c. Tello consideró que antiguamente el valle de Lima estaba


dividido en 4 grandes territorios o "markas" que corresponderían a igual
número de curacazgos y moradas de dioses principales. Estos eran:
Huatica Marka, Walla Marka, Mango Marka y Xika Marka. Según Tello de
Walla Marka que sus límites estaban marcados por los canales de
Huatica y Surco, este último tan grande y caudaloso que ha sido
llamado río. En tiempos antiguos, como hoy día, eran las mejores y más
preciadas tierras del valle de Lima y sobre su horizontal paisaje se
erguían majestuosos edificios, a los que llamamos hoy en día como Pan
de Azúcar (Huallamarca), Lima Tambo, Santa Cruz, Huaca San Isidro,
Huacas del Country Club, Huaca Pucllana (antes llamada Juliana),
Barboncillo, entre otras.

La estructura de la huaca semeja una pequeña colina, es un artificio


conseguido por la superposición de hilados de adobito, de 20x20 cm.
aproximadamente, hechos a mano, y distintivos de la Cultura Lima. Los
restos encontrados en las excavaciones se relacionan con la labranza y
la textilería, pues se hallaron piezas de tejido de algodón, cestos de
costura, juguetes de niños, ceramios, utensilios de hueso así como un
manto muy teñido de influencias Tiahuanaco.

El nombre de Huallamarca deriva del vocablo quechua marca que


significa, comarca o pueblo y Hualla era el nombre de una tribu. El

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periodo de construcción de Huallamarca se remonta hasta hace más


de dos mil años (entre el 100 a.C. al 250 d.C.), cuando era el principal
centro político y religioso de esta zona del valle de Lima.
Cronológicamente pertenece a los inicios de la Cultura Lima.

1) Huallamarca o Pan de Azúcar: ubicación geográfica


Entre las avenidas Nicolás de Rivera y el Rosario en el distrito de San
Isidro (Lima - Perú) está el sitio arqueológico de Huallamarca, fue una
pirámide trunca y escalonada; impresiona al visitante desde la entrada
con su gran rampa y perfectas plataformas.

En 1942, Julio C. Tello, padre de la arqueología peruana, organiza


excavaciones en terrenos de la entonces hacienda Pan de Azúcar, en
un montículo que por extensión era llamado homónimamente y que
posteriormente fue rebautizado por el propio Tello como Huallamarca.

Gracias al interés y tesón de Arturo Jiménez Borja, principal promotor de


los sitios arqueológicos de Lima durante la segunda mitad del siglo XX, y
con el apoyo del alcalde del distrito de San Isidro de ese momento,
Huallamarca es salvada de la destrucción total, pues el proceso
urbanizador de esa parte del distrito la amenazaba y la consideraba un
estorbo. Es así que Jiménez Borja ejecuta una revolucionaria política
cultural en su momento: la “puesta en valor”. Ésta consiste en darle a un
monumento del pasado un lugar en nuestra sociedad contemporánea.

Promovió su estudio científico excavando en 1958 un cementerio


ubicado en la cima de la pirámide del que extrajo 48 fardos funerarios.
Dotó al sitio de un museo propio (“museo de sitio”) y lo reconstruyó.

En aquel entonces era común reconstruir sitios arqueológicos, tal como


se hacían en Europa y México, pues, se pensaba, que devolviéndole su
aspecto original se le apreciaría y entendería mejor. Los nuevos estudios
y convenciones de la UNESCO han superado esta etapa. La
impresionante rampa y perfectas plataformas que luce Huallamarca no

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representan al aspecto que tuvo originalmente, pero sí a un intento más


triunfador que fallido: poner en valor y salvar a un monumento de
nuestro pasado que nos habla y enorgullece hoy día.

2) Arquitectura
Los inicios de Huallamarca se remontan hasta hace mas de dos mil
años, entre el 100 a.C. al 250 d.C) cuando era el principal centro
político y religioso de esta zona del valle de Lima. Cronológicamente
pertenece a los inicios del Período Intermedio Temprano, dentro de la
llamada tradición de cerámica blanco sobre rojo, tradición alfarera que
en gran parte del Perú reemplazó a la tradición Chavín.

Como ya se mencionó líneas arriba, el aspecto que presenta en la


actualidad, tres plataformas de planta rectangular y rampa central de
la cima al piso, no es el que tuvo originalmente. La reconstrucción
moderna por parte de A. Jiménez Borja no ha respetado en nada la
forma de la estructura original de Huallamarca.

Sin embargo, A. Jiménez Borja no logró completar la reconstrucción de


este sitio arqueológico, dejando el Sector Este libre, lo que ha permitido,
en décadas recientes a realizar investigaciones arqueológicas en esa
parte y descubrir parte de la arquitectura original.

Huallamarca fue una pirámide escalonada con los muros de sus


plataformas, de marcada pendiente, construidos con pequeños
adobes modelados a mano con forma de grano de maíz. Sus muros
enlucidos con una gruesa capa de barro fueron pintados de amarillo.

3) Cronología
Luego de algo más de trescientos años, Huallamarca decae en
importancia, opacado por otra pirámide en naciente auge: Huaca
Pucllana. Finalmente es abandonada como edificio público para
convertirse en cementerio, desde fines de la cultura Lima (650 d.C.),

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pasando por el Horizonte Medio, el Intermedio Tardío hasta el Horizonte


Tardío (Época Inca).

Los Lima enterraban a sus difuntos en posición extendida (echados) con


los brazos a los costados amarrados a una camilla de cañas y envueltos
en telas de algodón con múltiples ofrendas a la altura de la cabeza
consistente, generalmente, en alimentos y ollas de cerámica de los
estilos Lima y Nievería.

Durante los años siguientes, siglo VIII, pasada la cultura Lima un gran
cambio se produce, Huallamarca sigue siendo usada como cementerio
pero ahora los entierros son fardos funerarios con falsa cabezas, algunas
de las cuales lucían pelucas. Los fardos funerarios son grandes bultos
formados por muchas piezas textiles que envuelven a una persona o en
algunos casos a dos, un adulto y un niño en posición sentados. Para
darle forma de bulto fue común usar algodón como relleno de los
fardos.

Acompañaban al entierro ofrendas consistentes de instrumentos


musicales, herramientas de labranza y útiles para hilar y tejer que nos
hablan de las profesiones de más valor en esa época.

Estos fardos funerarios fueron depositados, individualmente o en grupos


en tumbas de planta circular (tronco-cónica) con las paredes
reforzadas con paramentos de caña o madera y techos de caña y
barro.

Instrumentos musicales que acompañaron a los fardos funerarios como


ofrenda en exposición en el museo de sitio.

Los siglos posteriores, durante el Intermedio Tardío (900 a 1450 d.C.)


están marcados por entierros de fardos más pequeños y sin falsa
cabeza para finalmente dar paso a los Incas (siglo XV - Horizonte Tardío)
quienes construyeron al pie de esta Huaca una aldea.

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CERRO CULEBRA

1. Ubicación
Se localiza cerca a la desembocadura del río Chillón (margen
derecha), junto al cerro Chivateros, en el distrito de Ventanilla,
provincia del Callao, departamento de Lima, en el Perú. Sus
coordenadas geográficas son: 77º 7` latitud sur y 11º 56` 24"
longitud oeste. El sitio emerge en una llanura próxima a donde el
valle inicia su ensanchamiento. Esta ubicación es estratégica,
pues desde ella se puede acceder a, por lo menos, 5 recursos
naturales: Las lomas (oasis de neblina) recurso temporal, de
donde se puede obtener algunos vegetales de recolecta y
algunas piezas de caza, tierras de cultivo, ecosistema de la rivera
fluvial (totora y carrizo), el mar y el río.

2. Antecedentes
En 1953, el arqueólogo L. Stumer excavó en Playa Grande,
Ventanilla, al norte de Lima, excavó 6 unidades, 5 en el sector
oeste del sitio (fuera del edificio principal) y 1 en el mismo edificio.
Esta última unidad de excavación aportó el rasgo que más
caracteriza a este sitio, un mural polícromo con diseños
geométricos entrelazados, que lo llamo "Interlooking.

Culebra, que está compuesto por un edificio de forma


trapezoidal, y una zona doméstica en los alrededores, con
estructuras de quincha. Cerro Culebra destaca por sus pinturas
murales con figuras de peces.

Tomas Patterson también excavó en Cerro Culebras, encontrando


alfarería que asigno a la fase 5 (300 d.C.) de su secuencia
cerámica para Lima. Para este arqueólogo, el edificio principal se

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abría edificado a fines a fines de la fase 6 y abandonado durante


la fase 8 (de Lima).

3. Arquitectura
"Cerro Culebras" está formada por 3 áreas bien definidas:
Estructura principal, edificio o templo, Área de viviendas (Oeste) y
Área de vivienda (Este). En total la zona arqueológica abarca un
área de 35 hectáreas aproximadamente

El Edificio Principal: Es una pirámide con planta trapezoidal de 65


metros de largo en el eje este/oeste y de 40 metros de ancho en
el eje norte/sur. En el lado oeste y norte tiene una plataforma
adosada con recintos al interior, todo rodeado por muros de tapia
de 250 metros de largo en el eje este/oeste y 125 / 60 metros de
ancho en el eje norte/sur, formando así la forma trapezoidal.

En el lado sur se ubica una escalera construida en tapia por la


que se accede a la parte superior del edificio, y se asocia a un
corredor con forma de "S". Al noroeste de la escalera, en la parte
inferior de un muro de tapia se encontró un mural polícromo de 28
metros de largo formado por 6 paneles separados por temas. Esta
pintura correspondería a la segunda etapa constructiva de la
pirámide. Están representados un conjunto de peces y serpientes
entrelazados en estilo "Playa Grande". Los dibujos están
encerrados con gruesas líneas oscuras las áreas de color. Los más
usados fueron: ocre, sepia, naranja, rojo, blanco y negro.

Sector de Viviendas Oeste: Ubicado en 3 quebradas próxima al


edificio, donde se han encontrado basurales con material
vegetal, moluscos y fragmentos de cerámica, además de
construcciones tales como: terrazas con muros de contención de
piedra (sin cantear), plataformas y, según el arqueólogo Stumer

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muros de tapia y quincha con pinturas similares a las del templo


(edificio principal).

Sector de Viviendas Este: Está dividido en dos subsectores


llamados Q-IV (Quebrada IV) y Pampa de los Perros. Allí se
aprecia un montículo con planta en "L".

Considerando que las estructuras arquitectónicas son la expresión


física de como se organiza una sociedad, "Cerro Culebras" se han
identificado 3 tipos de estructuras diferentes:

• Templo o edificio de uso público

• Estructuras secundarias sin función clara, pero diferente al


de vivienda

• Sector de viviendas.

Por esto se le considera como un centro urbano.

Zona Residencial. Según lo refieren Stumer y Patterson el edificio


principal (pirámide) estuvo rodeado de construcciones menores
usadas como habitación . Estuvieron construidas con paredes de
cañas con cimientos en zanjas y reforzados por postes externos a
ambos lados de la pared. Al interior un piso simple apisonado
completa la habitación.

Fases Constructivas: Se han definido, por lo menos, tres:

• Estructura de Adobitos; es la más antigua. Enlucida con


barro fino.

• Remodelación; nuevas estructuras en tapia y pisos. Las


estructuras de adobitos fueron tapados con tierra arcillosa y
basura orgánica.

• Ultima remodelación. Se da la forma trapezoidal que


actualmente tiene.

COPACABANA

1. Ubicación

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Copacabana se encuentra ubicada en la parte inferior de la cuenca


del río Chillón, margen derecha y sobre el límite norte de los campos
actualmente bajo cultivo, más allá de los cuales se extienden las
denominadas "Lomas de Carabayllo", extendidas sobre las planicies
suavemente ascendentes de los últimos contrafuertes andinos. Sus
coordenadas son: Latitud 8690650 N, Longitud 273500 E y su altura unos
200 m.s.n.m. Por ello, se encuentra estratégicamente ubicada como
punto de enlace entre la amplia planicie irrigable del bajo Chillón y
Playa Grande (Distrito de Santa Rosa) y Ancón, así como, con el valle
del río Chancay más al norte; todas ellas localidades del litoral con
sendos sitios arqueológicos de la cultura Lima.

Políticamente se emplaza entre dos distritos de Lima Norte: Puente


Piedra y Carabayllo, departamento de Lima.

La configuración urbana del sitio se organiza en dos grandes sectores.

SECTOR A.

Concentra las edificaciones más imponentes con estructuras que


llegan a alcanzar los 35 metros de altura.

SECTOR B

Se extiende inmediatamente al este del sector A. sobre una terraza


natural que bordea los terrenos de cultivo del valle y en el que se
ubican estructuras menores que alcanzan los cinco metros de altura,
entre estos pequeños montículos se emplazaban estructuras al parecer
más precarias.

El sitio fue ocupado de manera continua desde por lo menos la fase


Lima 4 hasta el período Nievería del Horizonte Medio, sustentando su
desarrollo en el dominio de una amplia zona agrícola y el uso extensivo
de sistemas de riego.

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SECTOR A

Montículo 1 (M1)

Ubicado en el extremo oeste del asentamiento, se trata de un pequeño


montículo con una depresión central que se distingue sólo en la foto
aérea de 1945. Sus dimensiones aproximadas fueron 40 por 20 m y debió
tener unos cuantos metros de altura. Se decidió incluirlo por su cercanía
y por el alineamiento de su eje mayor con el resto del conjunto urbano.
Actualmente, el lugar en el que debió ubicarse se encuentra ocupado
por construcciones modernas por lo que no pudo distinguirse ni definirse
su filiación cultural.

Montículo 2 (M2)

Como ya se dijo, se denominó "montículo" a las prominencias más


notables formadas por las plataformas y recintos rectangulares que
coronan las estructuras que cubren toda el área y, al igual que los tres
montículos siguientes, se destacan como espolones que se proyectan
del volumen principal hacia el valle en dirección sureste, emplazándose
sobre los márgenes meridionales del mismo cerro sobre el cual se
ubicaba el cuadrángulo. Las estructuras que se aglutinan en esta zona
están edificadas en base a tapiales que constituyen recintos y
plataformas cuadrangulares a diferentes niveles. Sus muros principales
se orientan en sentido noroeste-sureste extendiéndose hacia el norte en
niveles sucesivamente más elevados -de acuerdo a la topografía del
terreno- alcanzando una altura aproximada de 25 m. sobre el piso del
valle.

Montículo 3 (M3)

Conjunto de recintos cuadrangulares y plataformas elevadas


elaborados en base a tapiales que conforman un cuerpo alargado de
eje noroeste-sureste. Cubre un área aproximada de 6,000 m2 y alcanza

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una altura de 15 metros sobre el nivel del campo de cultivo. Entre este
montículo y M4 se reconoció una zona de menor nivel, igualmente con
evidencias de contener restos arquitectónicos, que al parecer también
fue zona de entierros de la época por la abundancia de hoyos de
antiguos huaqueos y cerámica fragmentada.

Montículo 4 (M4)

Estructuras de las mismas características que el conjunto anterior. Esta


vez se detectó la presencia de los característicos adobitos Lima muy
cerca de la superficie en una zona huaqueada ubicada en el borde
noroeste. En el centro del montículo se ubica un pozo de cateo
cuadrangular que muestra un relleno de ripio en su interior, al parecer
parte del afloramiento rocoso natural. Altura aproximada 18 m.

Montículo 5 (M5)

Uno de los montículos más elevados y de mayor grado de


monumentalidad del asentamiento. Muestra una planta rectangular de
aproximadamente 170 m por 120 m con una orientación similar al resto
de las estructuras, la misma que se mantiene con el lineamiento que
forma con M7 y M8, vale decir proyectándose hacia el sureste. El
montículo alcanza una altura aproximada de 35 m y desde su cima se
puede divisar todo el asentamiento y los alrededores.

Hasta aquí la unidad arquitectónica y urbanística de los montículos 2 al


5 es clara, y conformaron un núcleo de edificios probablemente
interconectados, pues por sus materiales constructivos todos parecen
ser coetáneos. Además, al pie de los mismos (borde meridional) corre
una de las principales acequias de la zona, que los separa de los
campos bajo cultivo y que ha erosionado sus estructuras. En su cauce se
encuentra gran cantidad de tiestos de la cultura Lima.

Montículo 6 (M6)

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Debido a su singular perfil es conocido por los lugareños como "Cerro


Campana" elevándose aproximadamente 35 m y con una fuerte
pendiente en su borde noreste. Es de planta ovalada y sus longitudes
mayores son 150 m por 110 m con una orientación noroeste-sureste; la
misma que sigue un conjunto de tres plataformas cuadrangulares
sucesivas que se ubican en su cima y que descienden hacia el sureste.
Este rasgo arquitectónico parece ser recurrente en casi todos los
montículos del sector y se constituye en un indicio claro que podría
denunciar la fachada principal.

Montículo 7 (M7)

Se encuentra sobre la planicie del valle rodeado de campos de cultivo


e igualmente aprovecha un afloramiento recoso sobre el cual se
edificaron estructuras en base a tapiales y adobitos las cuales siguen la
orientación general del conjunto. Al igual que el cuerpo alargado del
montículo que alcanza una altura de aproximada 11m y una longitud
de 200 m por 120 m de ancho. Los rellenos estructurales utilizaron,
asimismo, el material rocoso sobre el cual se asentó el montículo. Una
ocupación precaria reciente socavó parte de su superficie en un sector
ubicado hacia el noroeste dejando amplios perfiles que delatan
sucesivas remodelaciones que alternan tapiales y muros de adobitos.

Montículo 8 (M8)

Es el montículo más meridional del conjunto. Alcanza una altura de


aproximadamente 15 m y 220 m de largo por 180 m de ancho. Al igual
que M7 se edificó sobre un afloramiento natural. Es de planta amorfa,
pero se pueden distinguir dos ejes sobre los cuales parecen haberse
dispuesto sus estructuras. El eje mayor sigue el alineamiento general del
asentamiento, es decir noroeste-sureste, con lo que parece ser una
gran rampa de acceso en su extremo meridional. Este eje es cruzado
perpendicularmente por otro noreste-suroeste que, de acuerdo a la foto

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aérea del 45 y a lo observado en el terreno está coronado por


plataformas cuadrangulares descendentes hacia el llano de cultivo. Se
detectó la presencia de tapiales y adobitos.

Y con ello invadieron los terrenos en los cuales se emplazaron todos los
montículos arqueológicos de este sector, destinándolos a campos de
algodón parte de los cuales están siendo urbanizados.

De cualquier modo, debido a las suaves ondulaciones que muestra el


terreno y a la abundancia de fragmentos de cerámica en los antiguos
surcos de los algodonales, pensamos que toda el área estuvo ocupada
con algún tipo de estructuras de la época Lima (esto se confirma con el
hallazgo de muros de adobitos en el silo de una casa del "Programa de
Vivienda Santa Rosa"). Los restos arqueológicos ahora presentes se
limitan a ocho montículos, pero de acuerdo a la foto aérea del 1945
llegaban hasta once.

SECTOR B

Se extiende hacia la mitad este del asentamiento sobre una gran


terraza natural de suave pendiente que constituyen los bordes
meridionales de las denominadas "Lomas de Carabayllo" y que en
tiempos del Periodo Intermedio Temprano no estuvo irrigada. Solamente
ahora los canales de riego han ganado altura y con ello invadieron los
terrenos en los cuales se emplazaron todos los montículos arqueológicos
de este sector, destinándolos a campos de algodón parte de los cuales
están siendo urbanizados.

Montículo 1 (M1)

Ubicado en el extremo noroeste del sector se encuentra arrasado por


maquinaria pesada en aproximadamente un 40% de su volumen,
dejando perfiles de decenas de metros de longitud y cuatro metros de

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alto, que muestran hasta cuatro etapas constructivas en base a rellenos,


tapiales y adobitos.

De acuerdo a la foto aérea referida en su interior se disponían recintos


cuadrangulares con la orientación general del asentamiento,
alcanzando una altura de 4m y 200 m de longitud por 110 m de ancho.
Se recolectaron abundantes tiestos de estilo Lima y algunos de estilo
Nievería provenientes del gran corte.

Montículo 2 (M2)

Se encuentra aproximadamente 150 m al sureste de M1, es uno de los


montículos más pequeños que aún quedan en Copacabana
alcanzando unos 3 m de altura y 25 m de longitud. Tiene planta amorfa
y sobre su superficie se observa la cabecera de un muro de piedras
angulosas de cerro. Este rasgo se detecta por primera vez en el lugar.
Cabe recordar que este tipo de materiales constructivos también se
registran en la arquitectura Lima en sitios como Media Luna, Cerro
Culebra y Pachacamac. Y, por supuesto, se recolectaron tiestos Lima
sobre su superficie. Fue rodeado de antiguos campos de cultivo y ahora
se encuentra en venta en el "Programa de vivienda Santa Rosa".

Montículo 3 (M3)

Ubicado a unos 130 m al sureste de M2, tiene 40 m de largo por 15 m de


ancho con una altura de 6 m aproximadamente. El montículo alargado
tiene una orientación norte-sur. Presenta el flanco este erosionado,
dejando ver perfiles que muestran tapiales y adobitos con abundante
fragmentería Lima. Es notorio el suave ascenso que muestra la superficie
en los alrededores de este montículo, el mismo que se encuentra ceñido
por un canal de riego. Lo más probable es que el montículo sólo exhiba
una parte de las estructuras arqueológicas, las mismas que se
encontrarían soterradas bajo los campos de cultivo circundantes.

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Montículo 4a (M4a)

Se ubica a unos 90 m al noreste de M3 y conjuntamente con M4b


formaban un solo cuerpo el cual fue dividido por el paso de una
acequia matriz que permitió la irrigación de todo el Sector B. Alcanza
una altura aproximada de 7 m y 100 m de largo por 50 m de ancho; el
cuerpo alargado del montículo tiene una orientación norte-sur. De
acuerdo a la fotografía aérea y lo observado en el terreno, su parte más
elevada es la mitad sur del montículo, el cual esta coronado por un
recinto cuadrangular con la misma orientación que el resto del
conjunto. Otras cabeceras de muros, con ligeras variaciones, ostentan
la misma orientación. Pero lo que es más significativo es que presentan
muros de doble cara que tienen como material de construcción
piedras angulosas, al igual que M2.

Montículo 4b (M4b)

Es un cuerpo plano y ubicado adyacente y al noreste de M4a. Es de


forma irregular y alcanza 1.5 m de altura y unos 50 m de longitud.
Presenta huellas de huaqueos, los cuales han dejado al descubierto un
muro de adobitos.

Montículo 5 (M5)

Estructuras de planta cuadrangular distinguibles en la foto aérea del 45.


Actualmente en su lugar se encuentran las ruinas de una antigua casa
de campo edificada sobre una ligera elevación del terreno. Sin
embargo, en una zona inmediatamente al este de estas ruinas se
percibe una estructura rectangular compuesta por gruesos muros de
piedra de campo, en cuyo interior se observan fragmentos de grandes
cántaros de engobe naranja y una piedra de moler (batán).

Montículo 6 (M6)

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En la foto del 45 se distingue como un montículo bajo y amorfo de


aproximadamente 100 m de longitud. A estas alturas ya no cabe
describir la forma que adoptan las plantas de los montículos debido a la
intensa deformación sufrida por la habilitación de los campos de cultivo
que los han socavado hasta casi su mínima expresión, en el mejor de los
casos, o simplemente los han desaparecido. En el caso de M6 sólo
queda un remanente en el extremo norte, sin ningún indicio de
arquitectura. El cuerpo principal del montículo se presenta como una
ligera colina cultivada. Se recolectó cerámica Lima de su superficie.

Montículo 7 (M7)

Uno de los montículos que delimita el asentamiento hacia el este. En la


foto del 45 se aprecia claramente una extensión mayor a la que
actualmente no esta bajo cultivo, pero que se deja notar por la
ostensible elevación de los terrenos circundantes. Se ubica unos 80 m al
este de M6 y su eje mayor se orienta de este a oeste con
aproximadamente 115 m de longitud y unos 4m de alto. Esta coronado
por un cuadrángulo definido por cabeceras de muros de piedras
angulosas de campo. Se recolectaron tiestos Lima y un solo tiesto de
estilo Chancay.

Montículo 8 (M8)

Ubicado una decena de metros al norte de M7 y, conjuntamente con


éste marcarían el límite del complejo urbano de Copacabana hacia el
este. Asimismo, se observó la presencia de cabeceras de muros
elaborados con piedras de campo. Altura aproximada 3.5 m y 40 m de
longitud. Afectado con ocupación moderna, pero deshabitada
actualmente.

Montículo 9 (M9)

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Es una estructura en forma de L que se ubica en la parte central del


sector B y se constituye en la de mayor extensión con aproximadamente
200 m de longitud en dirección este-oeste. Actualmente, se presenta
como una ligera plataforma elevada, sobre la cual se han construido
casas de material noble, una de las cuales es de la compañía CIPINSA,
inmobiliaria dueña del terreno del Programa de Vivienda Santa Rosa.
Presenta cabeceras de muros arqueológicos en su esquina suroeste.

Las viviendas que están siendo habilitadas por la urbanizadora arriba


mencionada ocupan el área que se encuentra entre este montículo o
estructura y el montículo 6 del sector A o Cerro Campana.

Montículo 10 (M10)

Montículo que estuvo ubicado muy cerca de Cerro Campana y que


actualmente se encuentra completamente desaparecido. De acuerdo
a la foto aérea del 45 alcanzaba unos 80 m de largo por 40 m de
ancho. Alineado al eje general del conjunto, con una altura poco
considerable tal vez 5 m. Sobre su cima se destacaban tres recintos o
plataformas cuadrangulares siguiendo el eje principal del conjunto
urbano.

Montículo 11 (M11)

Denominamos así a un promontorio que, de acuerdo a la foto aérea del


45, estaba ubicado al sureste de M10, con forma irregular y de similares
dimensiones que éste. Su cima estaba igualmente coronada por una
estructura cuadrangular con la misma orientación del conjunto.
Contaba, asimismo, con una especie de plataforma irregular en su
flanco oeste. Actualmente en su lugar se encuentra una casa de
campo, pudiéndose observar que se asienta sobre un pequeño
afloramiento rocoso.

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En el valle del Chillón existen una serie de sitios habitacionales y


de reducidas dimensiones que están distribuidos en todo el valle, y que
corresponden a este período, podemos mencionar el sitio de:

- AGAPITO, que está a poca distancia de la carretera que une El


Callao con Ventanilla, es un pequeño montículo que se ubica en medio
de los campos agrícolas.

- también se encuentra el sitio de Pan de Azúcar,

- Cerro La Regla y

- Cerro Volcán.

En el caso de los últimos se encuentran emplazados en las faldas de


unos cerros.

- También destacan el sitio de Huacoy.

En el valle de Chancay es importante la presencia del sitio de:

- HORCÓN: que se ubica en la quebrada del mismo nombre, en la


margen izquierda del valle, cerca del extenso sitio tardío de Pisquillo
Chico, lo interesante es que se encuentra emplazado al lado de una vía
natural de comunicación entre el valle de Chancay y el valle del Chillón
que va por la quebrada de Quilca y sale al Chillón por la zona de
Trapiche, es un sitio bastante extenso y quizás también sea un centro
urbano, destaca una pirámide adosada a la falda del cerro que parece
que fue la más importante ya que es la de mayor envergadura, hacia
las zonas cultivadas hay una serie de montículos que poco a poco están
siendo ganados por la ampliación de las tierras agrícolas, el sitio
también está siendo afectado por un sistemático saqueo, guarda por el
material de superficie bastantes semejanzas con Cerro Trinidad y
Chancayllo y creemos que tuvieron una homogeneidad cultural distinta
a la de los sitios del Chillón, al parecer el fenómeno Lima en Chancay

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tuvo componentes bastante locales y tuvo un desarrollo asombroso,


pero por las evidencias reunidas hasta la fecha al parecer hay un
colapso hacia el 500 d.C. y los tres sitios de mayor magnitud Cerro
Trinidad, Chancayllo y Horcón son abandonados, no sabemos bien a
qué se debe ese abandono pero lo más probable es que estuvo
relacionado con fenómenos climáticos ( quizás el Niño). La arquitectura
de estos centros urbanos es bastante peculiar y se diferencia de la
arquitectura Lima de más al sur, son montículos adosados a los cerros
mayormente ( repitiendo un patrón norteño quizás), por la magnitud de
los sitios debieron de demandar una gran planificación, con la
consiguiente producción de alimentos y el excedente de mano de obra
de los campos agrícolas para destinarlo a la construcción de los centros
urbanos, nosotros creemos que en estos momentos para el valle de
Chancay ya podemos hablar de ciudades y un fenómeno estatal.

IX. IDEOLOGÍA Y CREENCIAS (ICONOGRAFIA)

Uno de los diseños más comunes en la iconografía Lima es el


denominado entrelazado o interlocking, consistente en serpientes
entrelazadas fuertemente geometrizadas. Escobedo y Goldhausen,
(1998), han identificado recientemente los siguientes diseños:

El Pulpo: consiste en la figura de una cabeza o cara, en todos los casos


de color blanco, sin cuerpo. Tiene forma entre hexagonal y trapezoidal,
ojos redondos y seis apéndices en la cabeza, que en algunos casos
figuran serpientes. Se trataría de un ser fantástico.

La Cara Sonriente: Representada en cerámica, textilería y pintura mural,


como en Cerro Culebras. Es un rostro de forma hexagonal, compuesto
por dos ojos, una nariz y una boca cuadrangular con dientes ostensibles.
Como en el caso del pulpo, de la cara emergen apéndices
serpentiformes.

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El rombo: se trata de una figura geométrica en forma de rombo,


engastado en serpientes.

 En el Lima Tardío, dichos motivos iconográficos desaparecerán


predominando en la decoración de las vasijas las figuras de
espirales y triángulos concéntricos, ejecutados con líneas de
colores. Asimismo se haría la simbolización de serpientes a través
de los diseños en espirales.

X. COLAPSO
Todas las construcciones Lima excavadas indican que fueron
abandonadas durante el siglo VIII d.C. Se teorizó que las causas hayan
sido cataclismos naturales o invasiones destructivas foráneas, como la
de los waris. Sin embargo, los vestigios señalan que se trató de una
clausura organizada de los espacios públicos con pleno respeto de
reglas precisas. Los patios y otras construcciones en la cima de las
pirámides quedaron sepultados con rellenos intencionales. Los accesos
se sellaron con pircas de adobe, bloques de greda o piedra. No
sabemos si todos los casos de clausura y abandono se dieron en el
mismo tiempo y por las mismas razones. Es eventualmente posible que
se tratase de un ritual relacionado con la defunción de los últimos
residentes de cada palacio de la fase Maranga. En todo caso, los
entierros y otras evidencias de actividad humana demuestran que la
arquitectura pública de Lima fue abandonada cuando en la costa
central se difundieron vasijas y textiles adornados con diseños originarios
de Tiwanacu y de Nasca (estilos Viñaque, Pachacámac y Atarco). A
veces, los alfareros locales también adoptaron esas expresiones (estilo
Nievería).

Este panorama de colapso del poder central contrasta con la difusión


del estilo local, Nievería, hacia Lambayeque, junto con otros estilos

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sureños. Es probable que varios representantes de las elites Lima se


unieran a otros grupos Wari y participaran en la conquista del norte. Ya
por entonces el santuario de Pachacámac iba alcanzando importancia
como centro de atracción de miles de peregrinos, desde donde se
difundía en el mundo andino la adoración del dios del mismo nombre.
Tal vez fue en ese centro donde se selló la hipotética alianza entre los
señores Lima y los Wari.

El Horizonte Medio constituyó una etapa crucial en los Andes Centrales


que implicó cambios en el patrón funerario, el crecimiento de una serie
de asentamientos y el desarrollo de un sistema ideológico que unificó
gran parte de esta zona con sus respectivos aportes locales. El tránsito
de este complejo periodo y su transformación hacia un periodo donde
las sociedades adquieren una personalidad particular, de
carácter local, es un fenómeno poco conocido.

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