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T.

Subba Row Garu

JOSEPHINE RANSOM

Reimpreso de The Theosophist, Julio 1956.

Una de las figuras más brillantes que pasó por las primeras etapas de
la Sociedad Teosófica fue T. Subba Row Garu, Licenciado en Letras y en
Derecho. Nació el 6 de julio de 1856, y murió el 24 de junio de 1890.
Perteneció a la disciplinada casta Smârta Brahman. Durante los primeros
años de vida no demostró ninguna capacidad excepcional, pero en 1872
comenzó una carrera universitaria brillante. Un poco más adelante
aprobó sus exámenes de leyes con facilidad, y alrededor de 1880 tenía
una práctica legal fructífera. Se casó pero no tuvo hijos. Luego, sufrió de
alguna ‘enfermedad cutánea misteriosa’, dijo el Cnel. Olcott, quien
procuró ayudarlo por medio de sus propios poderes de curación y
mesmerismo, pero sin resultado. Temprano, el día de su muerte, Subba
Row dijo que su Gurú lo había llamado y no quería ser molestado; sin
ninguna otra palabra o señal a los que estaban cerca de él, murió. “Una
gran estrella cayó del firmamento del pensamiento contemporáneo.”

La conexión de Subba Row con los Fundadores de la Sociedad


Teosófica comenzó con una correspondencia entre él, HPB y Damodar.
Luego en 1882, ellos tres, con el Cnel. Olcott, formaron una estrecha
amistad personal. No se pensaba que poseyera ningún conocimiento
oculto especial, pero después de conocer a HPB su depósito oculto de tal
conocimiento surgió rápidamente. Reconoció a su Gurú y de allí en
adelante se mantuvo conectado con él y otros Mahatmas; con algunos
personalmente en nuestra Sede Internacional, con otros en algún otro
lado y por correspondencia. Fue muy reticente sobre el lado oculto de su
naturaleza. Cuando le solicitaban instrucción oculta, contestaba que “no
se atrevería a revelar ninguno de los secretos confiados a él por su
Gurú”. Pero, de modo similar, con quienes él ‘sabía’, se brindaba y se
mostraba no sólo como un expositor brillante de temas metafísicos, sino
también como un instructor de Ocultismo muy competente, como se vio
con C. W. Leadbeater, cuyos poderes ocultos ayudó a entrenar.

La filosofía inda era el principal interés de Subba Row, y en esto era


sumamente versado, especialmente en sus implicancias ocultas. Estudió
filosofía occidental también. “Era un fenómeno intelectual,” escribió el
Cnel. Olcott de él, y otros lo consideraban como “uno de los Ocultistas
más elevados del Sur de India”. HPB lo consideraba su igual en
Ocultismo.

Debido a que él creía que el mundo, y especialmente el mundo


Occidental, no estaba preparado en modo alguno para la aceptación
abierta de las doctrinas ocultas se opuso a HPB, cuya franqueza para dar
todo lo que podía de su conocimiento oculto, lo hizo sentir incómodo. A
ella se le encomendó hacerle conocer al mundo en general la idea y los
ideales guardados durante edades por los esoteristas. El conocimiento
de las leyes y poderes de la Naturaleza siempre se consideró como
peligroso si era adquirido por alguien que no estuviera adecuadamente
preparado para usarlo en beneficio de otros y no para engrandecimiento
del individuo. Por lo tanto Subba Row era reticente donde HPB era
abierta. Es bien conocido que él rehusó tener algo que ver con La
Doctrina Secreta en la que HPB se propuso instruir al mundo en
Ocultismo, y no sólo a unos pocos selectos.

Parte del trabajo de HPB era explicar plenamente la parte


complementaria de los ‘principios’, que hacen de la constitución humana
completa, un tema sobre el cual el mundo occidental era totalmente
ignorante. Ella argumentó contundentemente sobre el conjunto
septenario de los principios, y Subba Row por una clasificación
cuaternaria. Desde diferentes ángulos, ambos por supuesto, estaban en
lo cierto. Lo que más nos interesa actualmente es que su controversia
nos dejó un raro y rico legado de información oculta sobre la constitución
del hombre. Recordemos que las opiniones de Subba Row se publicaron
en The Theosophist y por lo tanto se difundieron y estudiaron
ampliamente, y ayudaron a moldear el pensamiento en esos primeros
días. Es importante notar lo que los Maestros parecieron querer impartir
(cautelosamente) sobre la constitución completa del hombre y la exacta
relación de las partes de su pequeño cosmos humano con el gran
cosmos. Porque el Ocultismo es ese conocimiento. Las ‘fuerzas’
inherentes en el gran cosmos son una y todo, con máxima precisión
repetidas en el hombre, y ellas actúan y reaccionan mutuamente con
exactitud.
Comprender todo esto y estar sumamente bien versado en las antiguas
escrituras, tanto de las que son ‘Arias’ en origen y desarrollo, desde los
Veda-s y Upanishad-s en adelante, como de las que vinieron de la
Atlántida, y son llamadas Tantra-s y Âgama-s, Subba Row dijo que sólo
el ‘Iniciado’ puede comprender el significado interno de toda la
información oculta que se obtiene de ambas fuentes. Parte del verdadero
Ocultismo es un conocimiento íntimo de la constitución humana, su
origen y su uso. Es útil, al considerar las opiniones de Subba Row, tener
ante nosotros el diagrama dado más adelante y así tener claro lo que él y
HPB pensaba, y por qué ellos diferían.[1]

La primera columna, Buddhismo esotérico, muestra cómo el Sr. Sinnett


comprendió de las cartas de los Maestros, cuál es la disposición de los
principios del hombre. Subba Row comentó al respecto que: “la forma
Tibetana de Buddhismo Esotérico está más en estrecha conexión
actualmente con la Doctrina Esotérica que ninguna otra religión
popular, por la presencia de la gran Fraternidad de Himalaya en Tibet y
Su constante guía, cuidado y supervisión”.

LA DIVISIÓN SEPTENARIA EN DIFERENTES SISTEMAS INDOS

BUDDHISMO ESOTÉRICO VEDANTA TÂRAKA RÂJA YOGA


1. Sthûla Sharira Annamayakosha
2. Prâna
3. El Vehículo de Prâna 1, 2 y 3: Sthûlopâdhi
2. y 3: Prânamayakosha
4. Kâma Rûpa____________

(a) Voliciones y Mânomayakosha

5. Mente sentimientos, etc.


5. Mente (b) Vijnânam Vijnânamayakosha
Sûkshmopâdhi
6. Alma espiritual Ânandamayakosha Kâranopâdhi
7. Âtmâ Âtmâ Âtmâ

HPB defendió la clasificación septenaria, que es la base de la


enseñanza Vedânta y de nuestro uso actual en la Sociedad. Pero la
clasificación cuaternaria de la tercera columna, que Subba Row
contrapuso, era de una antigüedad mayor. Porque, él dijo, “aunque hay
siete Principios en el hombre, existen sólo tres Upâdhi-s diferentes en
cada uno, de los cuales su Âtmâ puede funcionar independientemente
del resto”. La palabra Upâdhi significa ‘cubierta o asiento de los
diferentes estados de existencia’. Gran parte de esta controversia pasó a
nuestro pensamiento teosófico, porque a HPB le hicieron preguntas al
respecto, y sus respuestas aparecieron en La Doctrina Secreta,
especialmente en el quinto volumen.[2]

Subba Row, a pedido de muchos miembros, dio en la Convención de


1886, una serie de ‘Conferencias sobre el Estudio del Bhagavadgitâ’. En
estas conferencias él usa el término Daiviprakrti, la ‘Luz del Logos’, que
es conocida por los estudiantes de La Doctrina Secreta como ‘Fohat’, y
como Kundalini cuando opera en el cuerpo humano. Él basó sus charlas
en una clasificación cuaternaria de los principios del hombre, el sistema
solar, el cosmos solar, y ‘todo el cosmos’. Al enumerar estos principios
básicos, los explicó ‘en el orden de la evolución’.

Él postula que Parabrahman existe antes que todas las cosas y es la


esencia una de la que llega a la existencia un centro de energía
consciente, el Logos (del que puede haber un número infinito), el primer
‘Ego’ que aparece en un cosmos, la fuente una de toda la energía, el
Logos abstracto, ‘el comienzo de toda la creación y el fin de toda la
evolución’. Este primer Logos, nonato y eterno, existe en una condición
latente en el seno de Parabrahman, y comienza como un centro de
energía consciente en el momento de la actividad cósmica, y cuando
esto ocurre, desde su ‘punto de vista objetivo’, Parabrahman aparece
como un ‘velo’, como Mulaprakrti (la raíz de la materia). Incluso por este
primer Logos (o Isvara) Parabrahman no puede verse como Él es, sino
solamente ‘con un velo arrojado sobre Él, y ese velo es la poderosa
expansión de la materia cósmica’. Este Isvara emana una energía
consciente que es su poder y su luz.

De modo que tenemos cuatro características que son la base de todas


las cosas en nuestro universo. Ellas son: 1. Parabrahman; 2. Mulaprakrti,
no Parabrahman mismo, sino su apariencia; 3. Isvara o Logos, el ‘Ego
uno’; 4. La Luz de este Logos, Daiviprakrti, o Fohat. Esta Luz es la
energía ‘intelectual’ de Isvara, el ‘Uno en existencia, representativo del
Poder y la Sabiduría de Parabrahman. La materia adquiere todos sus
atributos y todos sus poderes por la acción de esta Luz que emana del
Logos sobre Mulaprakrti’. Es el lazo entre la materia objetiva y el
pensamiento subjetivo de Isvara, el instrumento uno con el que Isvara
trabaja.[3] Estos eternos cuatro principios son considerados con cuidado y
expresados en un lenguaje noble en el Proemio, en el primer volumen
de La Doctrina Secreta.

Luego Subba Row pide que concibamos otra vez el universo


manifestado de modo cuaternario, esta vez como correspondiente a las
cuatro formas humanas básicas o Sarira-s.

1. Todo el sistema solar manifestado con todos sus principios, es


el Sthula Sarira, el cuerpo físico del cosmos;

2. La Luz que emana del Logos es el Linga Sarira (el cuerpo sutil) del
cosmos;

3. Este Logos es el germen uno del que surge todo el cosmos, que
contiene la ‘imagen’ del universo, el Kârana Sarira (cuerpo causal)
existiendo como lo hace antes que el cosmos venga a la existencia;

4. Parabrahman, que tiene la misma relación con el Logos que nuestro


Âtmâ con el Kârana Sarira humano.

Esta naturaleza cuádruple del ‘universo infinito’ se repite en la


naturaleza del sistema solar. Para una descripción mayor de este
sistema solar, se usa la palabra Vâch (Sonido, Voz, Palabra). Esta
Palabra Sagrada, o Verbo, o Pranava, tiene cuatro estados que
corresponden a los cuatro principios del cosmos solar. Estos cuatro
principios son:

1. Vaikhari Vâch, sonido audible; éste representa a todo el cosmos en


su forma objetiva;

2. Madhyamâ Vâch, sonido medio, inaudible: la ‘Luz del Logos’;

3. Pasyanti Vâch, el sonido del Logos mismo;

4. Parâ Vâch, Sonido Supremo o Palabra, que es Parabrahman.

La Doctrina Secreta explica cómo estas cuatro operaciones del Sonido


cósmico se repiten en el cuerpo humano al pasar por ciertos chakra-s.
Concentrándose en el sonido pronunciado podemos movernos, como si
fuera hacia atrás, de Vaikhari Vâch a Parâ donde el sonido único total de
‘la Voz del Silencio’, la consciencia cósmica, se experimenta.
Otra correspondencia de gran interés es la que muestra cómo el
conjunto cuádruple de principios cósmicos, es la base de los cuatro
principios en el hombre:

1. Visvânara (entero, universal), la base física una de la cual todo el


mundo objetivo vino a la existencia;

2. Hiranyagarbha (matriz dorada), o envoltura cósmica áurica;

3. Isvara, el ‘Majestuoso Uno’, el Logos; el hilo cósmico sobre el que se


ensartan los universos;

4. Parabrahman, el Ser Supremo; el Uno del que todo es parte.

Debemos permitirle a los estudiantes interesados que trabajen en estas


correspondencias por ellos mismos, porque hacerlo aquí, haría que este
artículo fuese demasiado largo.

Subba Row consideró a Sri Krshna como una encarnación del Logos
mismo descendiendo ‘al plano de la humanidad para hacer algo de suma
importancia en el mundo’, de modo que cada vez que se pronuncia a Sri
Krshna es trascendental. Subba Row expuso sus enseñanzas, como se
muestran en el Bhagavadgitâ, con una extraordinaria comprensión, y
sus ideas sobre ellas parecen tener cierta cualidad de ‘revelación’.
Estudiar estas ideas iluminadoras (al igual que otros de sus escritos) nos
permite comprender por qué HPB deseó tenerlo colaborando con ella en
la composición de su maravilloso libro, La Doctrina Secreta.

La admiración del Cnel. Olcott por Subba Row fue tan grande, que en
1883 él instituyó en su honor la Medalla Subba Row. La que sería
otorgada al mejor ensayo en ciencia y filosofía esotérica, Arya, Budista,
Caldea, Zoroastriana, Hebrea y Cristiana. En 1888 se prescribieron
temas especiales; pero desde 1891, se entregó la Medalla al autor de
alguna valiosa contribución a la Teosofía. Se le otorgó a HPB misma en
1888.

Referencia:
[1]
Este diagrama está impreso en la página 191 de La Doctrina Secreta, Vol. I, Editorial Kier.

HPB escribió que ‘entre los tres Upâdhis del Râja Yoga y su Âtmâ, y nuestros tres Upâdhis Âtmâ, y las tres divisiones
[2]

adicionales, no existe en realidad más que una pequeñísima diferencia… un Râja Yogui debe… aceptar la clasificación
Târaka Râja en principio y en teoría, cualquiera que sea aquella a que recurra para propósitos prácticos y ocultos. Ver La
Doctrina Secreta, Vol. I, p. 191-2.
La Doctrina Secreta describe esta acción de Fohat como el ‘puente’ por medio del cual las Ideas existentes en el
[3]

Pensamiento Divino se imprimen en la Sustancia Cósmica como las ‘Leyes de la Naturaleza’; Fohat es la energía dinámica
de Ideación Cósmica.

La reticencia de T. Subba Row

SEYMOUR D. BALLARD

Reimpreso de The Theosophist, Julio 1956.

Él vivió su vida oculta, solo.

(H. S. Olcott)

A principios de junio de 1890, el Cnel H. S. Olcott, en respuesta al


pedido del Swami T. Subba Row, quien en ese momento estaba muy
enfermo, fue desde la Sede Internacional de la Sociedad, a la ciudad de
Madras a verlo. En esa ocasión y en otras dos, el Cnel. ejerció sus
poderes curativos al punto que pareció que Subba Row se recuperaría.
Sin embargo, tuvo una recaída y el 24 de junio, el destacado joven
abogado, cuyo conocimiento oculto la Sra. Blavatsky consideró como
igual al de ella, murió a los treinta y cuatro años de edad.

Las pocas fotos existentes de él, lo muestran como un hombre joven


robusto, usando turbante. Sus rasgos son agradables y sus ojos tienen
una mirada firme y penetrante. Nació el 6 de julio de 1856, en el Distrito
Godavari en la Costa Coromandel. Era un Brahman. Durante su niñez no
mostró ninguna capacidad mental grande. Pero desde el momento que
ingresó a la Universidad Presidency Madras en 1872, era visible que era
un estudiante excepcional destinado a un futuro brillante. Fue el primero
de su clase cuando hizo su Licenciatura en Letras en 1876, y el cuarto
cuando obtuvo su título en Derecho, dos o tres años más tarde. Y en
cierta ocasión, debido a que le interesó la geología, aprobó un examen
sobre el tema de servicio civil, sólo después de una semana de estudio.
En 1880, comenzó a practicar la abogacía en Madras; y por los relatos de
quienes lo conocieron, Subba Row pareció estar destinado a una carrera
destacada en la práctica de su profesión legal. Todavía no exhibía interés
alguno por asuntos ocultos.

El ocultismo llegó a él de pronto como resultado de conocer al Cnel. y a


la Sra. Blavatsky. Fue el año 1882, y él tenía entonces veintiséis años. Su
carrera en la Sociedad iba a ser corta, pero mientras duró fue importante.
El Cnel. Olcott le atribuye a él ser el principal responsable de que los
Fundadores eligieran Madras como el lugar para establecer la Sede
Internacional de la Sociedad. El Cnel. escribió que el contacto con HPB
fue el hecho que produjo el flujo de un inmenso almacén de conocimiento
oculto acumulado en otras vidas, en la mente de Subba Row. Él recordó
su vida anterior y se vio a sí mismo como un chela de uno de los
Mahatmas. Hay muchas referencias a él en sus cartas; y el Cnel. también
escribió de su asociación y contactos con los Adeptos. Teniendo unos
veinticinco años, el ocupado joven abogado contribuyó con artículos,
profundos y originales a The Theosophist. Su erudición y autoridad fue tal
que la Sra. Blavatsky buscó su colaboración, como lo sabemos, en la
preparación de La Doctrina Secreta, y quería su nombre con el de ella en
la portada.

Como muestra reveladora del impacto que él tuvo en la Sociedad, sólo


tenemos que recordar que su único galardón literario, lleva su nombre, la
Medalla T. Subba Row. Lo que puede estar en el olvido, es que se
estableció mientra Subba Row todavía vivía, en 1883, cuando tenía
veintisiete años.

Tal vez la marca más alta de su vida teosófica apareció cuando tenía
treinta años y dio las conferencias de la Convención, consideradas
entonces, como ahora, como un clásico teosófico: La filosofía del
Bhagavadgitâ. Quienes las escucharon, recuerdan su impresionante
comprensión del tema, y que cada conferencia fue dada con la ayuda de
apenas unas pocas notas sobre un pequeño trozo de papel. Sin embargo,
en ellas presentó un punto de vista que llevó a su alejamiento de la
Sociedad. Esta ruptura, el Cnel. lamenta señalar, no afectó los estrechos
lazos existentes entre los Co-Fundadores y T. Subba Row.

Todo el asunto de la diferencia de opinión entre Subba Row y HPB se


puede estudiar y con provecho, en la colección póstuma de sus escritos
en el libro titulado Escritos Esotéricos.

Leemos las palabras del maestro KH en Las Cartas de los


Mahatmas (p.376-429):

Subba Row le ayudará a comprender esto…


Usted está equivocada en desconfiar de los escritos de Subba Row. Él no
escribe por voluntad propia, con seguridad, pero nunca hará una afirmación falsa.[1]

A la luz de estas referencias y otras similares, notamos con tristeza que


la temprana muerte de Subba Row fue la visible reducción de lo que
podría haber sido una carrera prodigiosa en el crecimiento de la Sociedad.

Todos los recuerdos concuerdan en señalar que él tenía una


personalidad atractiva. Y su palabra, cuando se lo persuadía para hablar,
era como sus escritos, profunda y muy solicitada. Subba Row hablaba
sobre temas ocultos sólo a unos pocos, los Fundadores, el Sr. y la Sra.
Cooper-Oakley, C. W. Leadbeater y unos pocos más. El tenis le gustaba
muchísimo, e iba al Club Cosmopolitan a jugar unos pocos sets casi todos
los días una vez que la Corte de Justicia cerraba. Después de jugar al
tenis, se nos dice, que iba a la casa de un amigo y hablaba de temas
ocultos a sus amigos, incluyendo al Sr. y la Sra. Cooper-Oakley. Los
domingos y los feriados visitaba a C. W. Leadbeater y a otros, en la Sede
Internacional de la Sociedad.

Otros miembros se acercaban a Subba Row, sintiendo que había en él


conocimiento y sabiduría, pero no obtenían respuesta. Sir S. Subramania
Aiyer (Vicepresidente de la Sociedad Teosófica, 1907-1911),
contribuyendo con un aprecio agradable e informativo de Subba Row, en
una edición posterior de La filosofía del Bhagavadgitâ, observa que a su
pedido de ayuda e información no obtuvo demasiado, ni en los seis años
que lo conoció jamás habló sobre los Mahatmas. En el anuncio obituario
de Subba Row, el Cnel Olcott registra que la madre de Subba Row a
menudo le preguntaba sobre temas espirituales, pero que él no los trataba
con ella.

De modo que respecto a Swami T. Subba Row había una reticencia


notable que confundía a sus contemporáneos, y también a nosotros.
¿Cuál podría haber sido la causa de su reticencia, que al parecer fue
llevada a un extremo? ‘Extremo’ no parece una palabra demasiado fuerte,
cuando consideramos su falta de interés en ayudar a la Sra. Blavatsky
con La Doctrina Secreta. Ella le escribió al Cnel. Olcott el 24 de febrero de
1888, que había oído de Tookaram Tatya, un amigo de Subba Row, que
él ayudaría ‘¡siempre que yo sacara de esa obra, toda referencia a los
Maestros’![2]

El materialismo de la época trajo a la existencia a la Sociedad


Teosófica, cuya misión incluía hacer conocer al occidente ciertos
contenidos de la doctrina oculta. Iba a ser una época de difusión.
Entonces el discernimiento se tenía que practicar como siempre, pero ¿al
grado que T. Subba Row lo presentaba? La fuente real de su reticencia,
considero, era una renuencia general por parte de los hombres del Este,
que él compartía, de poner a disposición demasiado fácilmente algo tan
profundo como su comprensión de la antigua sabiduría, a los hombres
materialistas del occidente. Oriente estaba bien familiarizado con la falta
de respeto que los occidentales podían mostrar hacia las cosas sagradas.

El grado de riesgo que se tenía que tomar al lanzar la Sociedad, fue


intuido y evaluado por los Fundadores, y sugeriría, que no fue percibido
por él. Podemos lamentar esta reticencia de Subba Row, porque su
asociación con la Sociedad Teosófica y su contribución a ella, breve y
notable, parece que podría haber prometido mucho más.

Referencias:

[1] Ver también Las Cartas de los Mahatmas, p. 457,458.

[2] La Doctrina Secreta, Adyar, edn., I.29.