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PROPIEDADES FÍSICAS Y QUIMICAS DEL AGUA

1. INTRODUCCIÓN

Nombre común que se aplica al estado líquido del compuesto


de hidrógeno y oxígeno H2O. Los antiguos filósofos consideraban el agua como un
elemento básico que representaba a todas las sustancias líquidas. Los científicos no
descartaron esta idea hasta la última mitad del siglo XVIII. En 1781 el químico
británico Henry Cavendish sintetizó agua detonando una mezcla de hidrógeno y aire.
Sin embargo, los resultados de este experimento no fueron interpretados claramente
hasta dos años más tarde, cuando el químico francés Antoine Laurent de Lavoisier
propuso que el agua no era un elemento sino un compuesto de oxígeno e hidrógeno.
En un documento científico presentado en 1804, el químico francés Joseph Louis
Gay-Lussac y el naturalista alemán Alexander von Humboldt demostraron
conjuntamente que el agua consistía en dos volúmenes de hidrógeno y uno de
oxígeno, tal como se expresa en la fórmula actual H2O.

1.2. PROPIEDADES FÍSICAS DEL AGUA

1) Estado físico: sólida, liquida y gaseosa


2) Color: incolora
3) Sabor: insípida
4) Olor: inodoro
5) Densidad: 1 g./c.c. a 4°C
6) Punto de congelación: 0°C
7) Punto de ebullición: 100°C
8) Presión critica: 217,5 atm.
9) Temperatura critica: 374°C

El agua químicamente pura es un liquido inodoro e insípido; incoloro y transparente


en capas de poco espesor, toma color azul cuando se mira a través de espesores de
seis y ocho metros, porque absorbe las radiaciones rojas. Sus constantes físicas
sirvieron para marcar los puntos de referencia de la escala termométrica Centígrada.
A la presión atmosférica de 760 milímetros el agua hierve a temperatura de 100°C y
el punto de ebullición se eleva a 374°, que es la temperatura critica a que corresponde
la presión de 217,5 atmósferas; en todo caso el calor de vaporización del agua
asciende a 539 calorías/gramo a 100°.
Mientras que el hielo funde en cuanto se calienta por encima de su punto de fusión,
el agua liquida se mantiene sin solidificarse algunos grados por debajo de la
temperatura de cristalización (agua subenfriada) y puede conservarse liquida a –20°
en tubos capilares o en condiciones extraordinarias de reposo. La solidificación del
agua va acompañada de desprendimiento de 79,4 calorías por cada gramo de agua
que se solidifica. Cristaliza en el sistema hexagonal y adopta formas diferentes, según
las condiciones de cristalización.
A consecuencia de su elevado calor especifico y de la gran cantidad de calor que
pone en juego cuando cambia su estado, el agua obra de excelente regulador de
temperatura en la superficie de la Tierra y más en las regiones marinas.
El agua se comporta anormalmente; su presión de vapor crece con rapidez a medida
que la temperatura se eleva y su volumen ofrece la particularidad de ser mínimo a la
de 4°. A dicha temperatura la densidad del agua es máxima, y se ha tomado por
unidad. A partir de 4° no sólo se dilata cuando la temperatura se eleva,. sino también
cuando se enfría hasta 0°: a esta temperatura su densidad es 0,99980 y al congelarse
desciende bruscamente hacia 0,9168, que es la densidad del hielo a 0°, lo que
significa que en la cristalización su volumen aumenta en un 9 por 100.
Las propiedades físicas del agua se atribuyen principalmente a los enlaces por puente
de hidrógeno, los cuales se presentan en mayor número en el agua sólida, en
la red cristalina cada átomo de la molécula de agua está rodeado tetraédricamente
por cuatro átomos de hidrógeno de otras tantas moléculas de agua y así
sucesivamente es como se conforma su estructura. Cuando el agua sólida (hielo) se
funde la estructura tetraédrica se destruye y la densidad del agua líquida es mayor
que la del agua sólida debido a que sus moléculas quedan más cerca entre sí, pero
sigue habiendo enlaces por puente de hidrógeno entre las moléculas del agua líquida.
Cuando se calienta agua sólida, que se encuentra por debajo de la temperatura de
fusión, a medida que se incrementa la temperatura por encima de la temperatura de
fusión se debilita el enlace por puente de hidrógeno y la densidad aumenta más hasta
llegar a un valor máximo a la temperatura de 3.98ºC y una presión de una atmósfera.
A temperaturas mayores de 3.98 ºC la densidad del agua líquida disminuye con el
aumento de la temperatura de la misma manera que ocurre con los otros líquidos.

1.3. PROPIEDADES QUÍMICAS DEL AGUA

1) Reacciona con los óxidos ácidos


2) Reacciona con los óxidos básicos
3) Reacciona con los metales
4) Reacciona con los no metales
5) Se une en las sales formando hidratos

1) Los anhídridos u óxidos ácidos reaccionan con el agua y forman ácidos oxácidos.
2) Los óxidos de los metales u óxidos básicos reaccionan con el agua para formar
hidróxidos. Muchos óxidos no se disuelven en el agua, pero los óxidos de los
metales activos se combinan con gran facilidad.
3) Algunos metales descomponen el agua en frío y otros lo hacían a temperatura
elevada.
4)El agua reacciona con los no metales, sobre todo con los halógenos, por ej:
Haciendo pasar carbón al rojo sobre el agua se descompone y se forma una mezcla
de monóxido de carbono e hidrógeno (gas de agua).
5)El agua forma combinaciones complejas con algunas sales, denominándose
hidratos.
En algunos casos los hidratos pierden agua de cristalización cambiando de aspecto,
y se dice que son eflorescentes, como le sucede al sulfato cúprico, que cuando está
hidratado es de color azul, pero por pérdida de agua se transforma en sulfato cúprico
anhidro de color blanco.
Por otra parte, hay sustancias que tienden a tomar el vapor de agua de la atmósfera
y se llaman hidrófilas y también higroscópicas; la sal se dice entonces que delicuesce,
tal es el caso del cloruro cálcico.

El agua como compuesto quimico:

Habitualmente se piensa que el agua natural que conocemos es un compuesto


químico de fórmula H2O, pero no es así, debido a su gran capacidad disolvente toda
el agua que se encuentra en la naturaleza contiene diferentes cantidades de
diversas sustancias en solución y hasta en suspensión, lo que corresponde a una
mezcla.
El agua químicamente pura es un compuesto de fórmula molecular H2O. Como el
átomo de oxígeno tiene sólo 2 electrones no apareados, para explicar la formación de
la molécula H2O se considera que de la hibridación de los orbitales atómicos 2s y 2p
resulta la formación de 2 orbitales híbridos sp3. El traslape de cada uno de los 2
orbitales atómicos híbridos con el orbital 1s1 de un átomo de hidrógeno se forman
dos enlaces covalentes que generan la formación de la molécula H2O, y se orientan
los 2 orbitales sp3 hacia los vértices de un tetraedro triangular regular y los otros
vértices son ocupados por los pares de electrones no compartidos del oxígeno. Esto
cumple con el principio de exclusión de Pauli y con la tendencia de los electrones no
apareados a separarse lo más posible.

Experimentalmente se encontró que el ángulo que forman los 2 enlaces covalentes


oxígeno-hidrógeno es de 105º y la longitud de enlace oxígeno-hidrógeno es de 0.96
angstroms y se requiere de 118 kcal/mol para romper uno de éstos enlaces
covalentes de la molécula H2O. Además, el que el ángulo experimental de enlace sea
menor que el esperado teóricamente (109º) se explica como resultado del efecto de
los 2 pares de electrones no compartidos del oxígeno que son muy voluminosos y
comprimen el ángulo de enlace hasta los 105º.
Las fuerzas de repulsión se deben a que los electrones tienden a mantenerse
separados al máximo (porque tienen la misma carga) y cuando no están apareados
también se repelen (principio de exclusión de Pauli). Además núcleos atómicos de
igual carga se repelen mutuamente.
Las fuerzas de atracción se deben a que los electrones y los núcleos se atraen
mutuamente porque tienen carga opuesta, el espín opuesto permite que 2 electrones
ocupen la misma región pero manteniéndose alejados lo más posible del resto de los
electrones.

La estructura de una molécula es el resultado neto de la interacción de las fuerzas de


atracción y de repulsión (fuerzas intermoleculares), las que se relacionan con las
cargas eléctricas y con el espín de los electrones.
De acuerdo con la definición de ácido y álcali de Brönsted-Lowry, los 2 pares de
electrones no compartidos del oxígeno en la molécula H2O le proporciona
características alcalinas. Los 2 enlaces covalentes de la molécula H2O son polares
porque el átomo de oxígeno es más electronegativo que el de hidrógeno, por lo que
esta molécula tiene un momento dipolar electrostático igual a 6.13x10-30
(coulombs)(angstrom), lo que también indica que la molécula H2O no es lineal, H-O-
H.
El agua es un compuesto tan versátil principalmente debido a que el tamaño de su
molécula es muy pequeño, a que su molécula es buena donadora de pares de
electrones, a que forma puentes de hidrógeno entre sí y con otros compuestos que
tengan enlaces como: N-H, O-H y F-H, a que tiene una constante dieléctrica muy
grande y a su capacidad para reaccionar con compuestos que forman otros
compuestos solubles.
El agua es, quizá el compuesto químico más importante en las actividades
del hombre y también más versátil, ya que como reactivo químico funciona como
ácido, álcali, ligando, agente oxidante y agente reductor.
Difusión
Proceso mediante el cual ocurre un flujo de partículas (átomos, iones o moléculas) de
una región de mayor concentración a una de menor concentración, provocado por un
gradiente de concentración. Si se coloca un terrón de azúcar en el fondo de un vaso
de agua, el azúcar se disolverá y se difundirá lentamente a través del agua, pero si
no se remueve el líquido pueden pasar semanas antes de que la solución se aproxime
a la homogeneidad.
Ósmosis
Fenómeno que consiste en el paso del solvente de una solución de menor
concentración a otra de mayor concentración que las separe una membrana
semipermeable, a temperatura constante. En la ósmosis clásica, se introduce en un
recipiente con agua un tubo vertical con el fondo cerrado con una membrana
semipermeable y que contiene una disolución de azúcar. A medida que el agua pasa
a través de la membrana hacia el tubo, el nivel de la disolución de azúcar sube
visiblemente. Una membrana semipermeable idónea para este experimento es la que
existe en el interior de los huevos, entre la clara y la cáscara. En este experimento, el
agua pasa en ambos sentidos a través de la membrana. Pasa más cantidad de agua
hacia donde se encuentra la disolución concentrada de azúcar, pues la concentración
de agua es mayor en el recipiente con agua pura; o lo que es lo mismo, hay en ésta
menos sustancias diluidas que en la disolución de azúcar. El nivel del líquido en el
tubo de la disolución de azúcar se elevará hasta que la presión hidrostática iguale el
flujo de moléculas de disolvente a través de la membrana en ambos sentidos. Esta
presión hidrostática recibe el nombre de presión osmótica. Numerosos principios de
la física y la química intervienen en el fenómeno de la ósmosis en animales y plantas.
Capilaridad
Es el ascenso o descenso de un líquido en un tubo de pequeño diámetro (tubo
capilar), o en un medio poroso (por ej. un suelo), debido a la acción de la tensión
superficial del líquido sobre la superficie del sólido. Este fenómeno es una excepción
a la ley hidrostática de los vasos comunicantes, según la cual una masa de líquido
tiene el mismo nivel en todos los puntos; el efecto se produce de forma más marcada
en tubos capilares, es decir, tubos de diámetro muy pequeño. La capilaridad, o acción
capilar, depende de las fuerzas creadas por la tensión superficial y por el mojado de
las paredes del tubo. Si las fuerzas de adhesión del líquido al sólido (mojado) superan
a las fuerzas de cohesión dentro del líquido (tensión superficial), la superficie del
líquido será cóncava y el líquido subirá por el tubo, es decir, ascenderá por encima
del nivel hidrostático. Este efecto ocurre por ejemplo con agua en tubos
de vidrio limpios. Si las fuerzas de cohesión superan a las fuerzas de adhesión, la
superficie del líquido será convexa y el líquido caerá por debajo del nivel hidrostático.
Así sucede por ejemplo con agua en tubos de vidrio grasientos (donde la adhesión es
pequeña) o con mercurio en tubos de vidrio limpios (donde la cohesión es grande).
La absorción de agua por una esponja y la ascensión de la cera fundida por el pabilo
de una vela son ejemplos familiares de ascensión capilar. El agua sube por
la tierra debido en parte a la capilaridad, y algunos instrumentos de escritura como la
pluma estilográfica (fuente) o el rotulador (plumón) se basan en este principio.

PROPIEDADES FICICOS – QUIMICOS DEL AGUA

El agua presenta las siguientes propiedades físico-químicas:

a) Acción disolvente.

El agua es el líquido que más sustancias disuelve (disolvente universal), esta


propiedad se debe a su capacidad para formar puentes de hidrógeno con otras
sustancias, ya que estas se disuelven cuando interaccionan con las moléculas
polares del agua.

La capacidad disolvente es la responsable de dos funciones importantes para los


seres vivos: es el medio en que transcurren las mayorías
de las reacciones del metabolismo, y el aporte de nutrientes y la eliminación de
desechos se realizan a través de sistemas de transporte acuosos.
b)Fuerza de cohesión entre sus moléculas.
Los puentes de hidrógeno mantienen a las moléculas fuertemente unidas, formando
una estructura compacta que la convierte en un liquido casi incompresible.

c) Elevada fuerza de adhesión.

De nuevo los puentes de hidrógeno del agua son los responsables, al establecerse
entre estos y otras moléculas polares, y es responsable, junto con la cohesión de la
capilaridad, al cual se debe, en parte, la ascensión de la sabia bruta desde las
raíces hasta las hojas.

d) Gran calor específico. El agua absorbe grandes cantidades de calor que utiliza en
romper los puentes de hidrógeno. Su temperatura desciente más lentamente que la
de otros líquidos a medida que va liberando energía al enfriarse. Esta propiedad
permite al citoplasma acuoso servir de proteccción para las moléculas orgánicas en
los cambios bruscos de temperatura.
e) Elevado calor de vaporización.
A 20ºC se precisan 540 calorías para evaporar un gramo de agua, lo que da idea de
la energía necesaria para romper los puentes de hidrógeno establecidos entre las
moléculas del agua líquida y, posteriormente, para dotar a estas moléculas de la
energía cinética suficiente para abandonar la fase líquida y pasar al estado de
vapor.

f) Elevada constante dieléctrica.

Por tener moléculas dipolares, el agua es un gran medio disolvente de compuestos


iónicos, como las sales minerales, y de compuestos covalentes polares como los
glúcidos.

Las moléculas de agua, al ser polares, se disponen alrededor de los grupos polares
del soluto, llegando a desdoblar los compuestos iónicos en aniones y cationes, que
quedan así rodeados por moléculas de agua. Este fenómeno se llama solvatación
iónica.
g) Bajo grado de ionización: De cada 107 de moléculas de agua, sólo una se
encuentra ionizada.

H2O H3O+ + OH-

Esto explica que la concentración de iones hidronio (H3O+) y de los iones hidroxilo
(OH-) sea muy baja. Dado los bajos niveles de H3O+ y de OH-, si al agua se le añade
un ácido o una base, aunque sea en poca cantidad, estos niveles varían bruscamente.

Ciclo del nitrógeno

Este es quizá uno de los ciclos más complicados, ya que el nitrógeno se encuentra
en varias formas, y se llevan a cabo en él, una serie de procesos químicos en los que
el nitrógeno es tomado del aire y es modificado para finalmente ser devuelto a la
atmósfera. El nitrógeno (N2) es el elemento que se encuentra en forma libre (estado
gaseoso) y en mayor abundancia en la atmósfera (78 %.). Se coloca entre los
principales elementos biogeoquímicos; sin embargo, es tan estable, que apenas se
combina con otros elementos y, por tanto, es difícil que los organismos lo asimilen, ya
que primero necesitan desdoblarlo y emplearlo en la síntesis de aminoácidos,
proteínas, ácidos nucleicos (ADN y ARN) y otras moléculas fundamentales para su
metabolismo. Por lo tanto, teniendo esto en cuenta, es fácil notar su importancia en
la vida de cientos de organismos.

En este sentido, se necesita de una gran cantidad de energía para desdoblarlo y


combinarlo con otros elementos como el carbono y el oxígeno. Esta ruptura puede
hacerse por dos mecanismos: descargas eléctricas y fijación fotoquímica, que
proveen suficiente energía como para formar nitratos (NO3 -). Este último
procedimiento es reproducido en las plantas productoras de fertilizantes.
Sin embargo, existe una tercera forma de fijación del nitrógeno que es llevada a cabo
por bacterias que usan enzimas en lugar de la luz solar o descargas eléctricas. Estas
bacterias pueden ser las que viven libres en el suelo o aquellas que en simbiosis,
forman nódulos con las raíces de ciertas plantas (Leguminosas) para fijar el nitrógeno,
destacando los géneros Rhizobium o Azotbacter, las cuales también actúan
libremente. Otro grupo son las cianobacterias acuáticas (algas verdeazuladas) y las
bacterias quimiosintéticas, tales como el género Nitrosomas y Nitrosococcus, que
juegan un papel muy importante en el ciclo de este elemento, al transformar el amonio
en nitrito, mientras que el género Nitrobacter continúa con la oxidación del nitrito (NO2
-) a nitrato (NO3 -), el cual queda disponible para ser absorbido o disuelto en el agua,
pasando así a otros ecosistemas. Todas las bacterias pertenecientes a estos géneros
fijan nitrógeno, tanto como nitratos (NO3 -) o como amonio (NH3).

Así mismo, los animales herbívoros sintetizan sus proteínas a partir de los vegetales,
mientras que los carnívoros la obtienen a partir de los herbívoros. Por último, cabe
mencionar que todos los seres vivos almacenan grandes cantidades de nitrógeno
orgánico en forma de proteínas, y que vuelve nuevamente al suelo con los
excrementos o al descomponerse los cadáveres.

A pesar de que la mayor parte del nitrógeno se encuentra en la atmósfera, la reserva


realmente activa de este elemento se encuentra en el suelo, ya que aquí van a parar
los desechos orgánicos de los organismos vivos y los restos de éstos. Y es así, como
las bacterias fijadoras de nitrógeno concluyen el proceso de descomposición de estos
materiales, convirtiendo el nitrógeno orgánico en inorgánico (nitratos). Los nitratos
son la única forma en la cual las plantas pueden absorber este elemento para poder
sintetizar sus propias proteínas, por medio de la fotosíntesis.

La fijación del nitrógeno cumple un papel muy importante en la producción de cultivos,


ya que los agricultores dejan “descansar” sus tierras después de cierto número de
cultivos. Esta vieja práctica da oportunidad a que las bacterias nitrificantes
transformen el nitrógeno atmosférico en compuestos nitrogenados aprovechables
para las plantas.

Fases del ciclo

El ciclo del nitrógeno tiene cinco etapas, de las cuales sólo la asimilación no es
realizada por bacterias:
1. Fijación. La fijación biológica del nitrógeno consiste en la incorporación del
nitrógeno atmosférico, a las plantas, gracias a algunos microorganismos,
principalmente bacterias y cianobacterias que se encuentran presentes en el
suelo y en ambientes acuáticos. Esta fijación se da por medio de la conversión
de nitrógeno gaseoso (N2) en amoniaco (NH3) o nitratos (NO3-). Estos
organismos usan la enzima nitrogenasa para su descomposición. Sin
embargo, como la nitrogenasa sólo funciona en ausencia de oxígeno, las
bacterias deben de alguna forma aislar la enzima de su contacto. Algunas
estrategias utilizadas por las bacterias para aislarse del oxígeno son: vivir
debajo de las capas de moco que cubren a las raíces de ciertas plantas, o bien,
vivir dentro de engrosamientos especiales de las raíces, llamados nódulos, en
leguminosas como los porotos (parecidas a las alubias), las arvejas y árboles
como el tamarugo (Rhizobium).

La relación entre Rhizobium y sus plantas huéspedes es mutualista: las


bacterias reciben carbohidratos elaborados por la planta, y la planta recibe
nitrógeno en una forma asimilable. En el medio acuático la fijación de nitrógeno
es realizada por cianobacterias. Algunas especies de helechos de agua, como
la Azorella, tienen cavidades en las cuales viven cianobacterias en una manera
comparable a la asociación de Rhizobium con las leguminosas. La cantidad de
nitrógeno fijado por estas bacterias es impresionante: 200 millones de
toneladas anuales.
2. Nitrificación o mineralización. Solamente existen dos formas de nitrógeno
que son asimilables por las plantas, el nitrato (NO3-) y el amonio (NH4+). Las
raíces pueden absorber ambas formas, aunque pocas especies prefieren
absorber nitratos que amoniaco. El amonio es convertido a nitrato gracias a los
microorganismos por medio de la nitrificación. La modificación de NH4+ a NO3-
depende de la temperatura del suelo. La transformación, es decir, la conversión
se da más rápida cuando la temperatura esta arriba de los 10° C y el pH está
entre los 5.5-6.5; asimismo, este proceso se ve completado entre dos a cuatro
semanas.
Esta fase es realizada en dos pasos por diferentes bacterias: primero, las
bacterias del suelo Nitrosomonas y Nitrococcus convierten el amonio en nitrito
(NO2-), luego otra bacteria del suelo, Nitrobacter, oxida el nitrito en nitrato. La
nitrificación les entrega energía a las bacterias.
3. Asimilación. La asimilación ocurre cuando las plantas absorben a través de
sus raíces, nitrato (NO3-) o amoniaco (NH3), elementos formados por la
fijación de nitrógeno o por la nitrificación. Luego, estas moléculas son
incorporadas tanto a las proteínas, como a los ácidos nucleicos de las plantas.
Cuando los animales consumen los tejidos de las plantas, también asimilan
nitrógeno y lo convierten en compuestos animales.
4. Amonificación. Los compuestos proteicos y otros similares, que son los
constitutivos en mayor medida de la materia nitrogenada aportada al suelo, son
de poco valor para las plantas cuando se añaden de manera directa. Así,
cuando los organismos producen desechos que contienen nitrógeno como la
orina (urea), los desechos de las aves (ácido úrico), así como de los
organismos muertos, éstos son descompuestos por bacterias presentes en el
suelo y en el agua, liberando el nitrógeno al medio, bajo la forma de amonio
(NH3). En este nuevo proceso de integración de nitrógeno al ciclo, las bacterias
fijadoras llevan a cabo la digestión enzimática, por lo que el amonio se degrada
a compuestos aminados, como proteosas, peptonas y al final, en aminoácidos.
Es por esta razón que el proceso se llama aminificación o aminización.

5. Inmovilización. Es el proceso contrario a la mineralización, por medio del cual


las formas inorgánicas (NH4+ y NO3-) son convertidas a nitrógeno orgánico y,
por tanto, no asimilables.

6. Desnitrificación. La reducción de los nitratos (NO3-) a nitrógeno gaseoso


(N2), y amonio (NH4+) a amoniaco (NH3), se llama desnitrificación, y es
llevado a cabo por las bacterias desnitrificadoras que revierten la acción de las
fijadoras de nitrógeno, regresando el nitrógeno a la atmósfera en forma
gaseosa. Este proceso ocasiona una perdida de nitrógeno para el ecosistema;
ocurre donde existe un exceso de materia orgánica y las condiciones son
anaerobias, además de que hay poca disponibilidad de agua y un alto pH,
aunado a los escurrimientos de los fertilizantes al suelo. El fenómeno de la
desnitrificación se debe, a que en condiciones de mucha humedad en el suelo,
la falta de oxígeno obliga a ciertos microorganismos a emplear nitrato en vez
de oxígeno en su respiración.

Figura 1. Relaciones entre el ciclo del nitrógeno y los compartimentos orgánicos y minerales. Los cuadros negros son las entradas al sistema, los
grises las fracciones disponibles; sin recuadro procesos y factores que tienen influencia en la disponibilidad de nitrógeno (MO: Materia orgánica).

CICLO DEL FÓSFORO

Se conocen dos tipos principales de ciclos biogeoquímicos, porque implica la circulación de


un compuesto de dos elementos, hidrógeno y oxígeno. En el tipo gaseoso, la principal área
de almacenamiento de un elemento es la atmósfera terrestre, donde existe en forma de gas.
El carbono y el nitrógeno tienen un ciclo gaseoso. En tales ciclos, la abundancia o la
distribución de sus elementos presentan pocos cambios o ninguno.

La corteza terrestre es la principal área de almacenamiento de los elementos del segundo


tipo de ciclo, el ciclo sedimentario. El fósforo y el azufre tienen ciclos sedimentarios. En estos
ciclos puede variar la abundancia y la distribución de un elemento, por ejemplo, cuando
grandes cantidades de fósforo se depositan en el fondo del océano y permanecen allí durante
millones de años.

El ciclo del fósforo es un ejemplo de un ciclo sedimentario cuya principal área de


almacenamiento del elemento se encuentra en la corteza terrestre. Otros elementos que
presentan ciclos muy similares son el calcio, el hierro, el potasio, el manganeso, el sodio y el
azufre. Algunos de estos elementos sólo existen en cantidades microscópicas dentro de los
organismos vivientes, pero sin embargo son vitales para el crecimiento y el desarrollo
normales. Por ejemplo no se pueden elaborar proteínas sin fósforo ni azufre.

Desde el punto de vista ecológico, el fósforo es uno de los minerales más importantes, pero
es también uno de los que tienen mayores probabilidades de escasear En los buenos suelos
agrícolas el fósforo está disponible en forma de iones de fosfato (P2O5). La falta de fósforo
produce una disminución de la productividad de los vegetales y esto afecta, a su vez, a la
vida animal. El fósforo proviene de las rocas fosfatadas que se desintegran y desgastan
lentamente por la acción de las gotas de agua, los cristales de hielo, el viento, los rayos
solares y las raíces de las plantas dejando en libertad el mineral que se convierte en una sal
en solución, sea en el agua del suelo, sea en las extensiones de agua. Las plantas absorben
el fósforo y otras sales minerales a través de sus raíces. De las plantas el fósforo pasa por
varias cadenas alimentarias y vuelve generalmente al suelo o al agua a través de la acción
de los desintegradores.

Los animales obtienen fósforo al alimentarse de las plantas o de otros animales que hayan
ingerido. En la descomposición bacteriana de los cadáveres, el fósforo se libera en forma de
ortofosfatos (H3PO4) que pueden ser utilizados directamente por los vegetales verdes,
formando fosfato orgánico (biomasa vegetal), la lluvia puede transportar este fosfato a los
mantos acuíferos o a los océanos.
El ciclo del fósforo difiere con respecto al del carbono, nitrógeno y azufre en un aspecto
principal. El fósforo no forma compuestos volátiles que le permitan pasar de los océanos a la
atmósfera y desde allí retornar a tierra firme.

1. Fósforo en suelo.

El estudio del comportamiento del fósforo en el suelo es de gran significación, ya que es un


macroelemento esencial generalmente escaso en muchos suelos del trópico, además de
estar sujeto al fenómeno de fijación que significa la pérdida de solubilidad que sufren los
fosfatos aprovechables al reaccionar con los componentes del suelo.
La disponibilidad de fósforo en el sistema suelo-planta-animal juega un papel fundamental en
su productividad, dado que la deficiencia de este elemento en el suelo provoca una marcada
reducción en el crecimiento y la calidad del forraje lo que repercute en la fisiología anima

1.1. Formas y Procesos de Fósforo en el Suelo:


Desde el punto de vista del material que aporta el nutriente, separaremos al fósforo del suelo
en dos grandes formas: fósforo orgánico y fósforo inorgánico.

1.1.1. Fósforo Orgánico


La principal fuente está constituida por los residuos vegetales y animales que se adicionan al
suelo. Los compuestos fosfatados más importantes de la materia orgánica son
núcleoproteínas, fosfolípidos y fosfoazúcares.

La mineralización de la materia orgánica es lenta y por vía microbiana, requiriendo


temperaturas de aproximadamente 25 a 30 ºC, pH neutro y humedad cercana a capacidad
de campo. El proceso de mineralización está regido por la relación C/P de la materia orgánica,
cuyo valor crítico es aproximadamente 200. Por encima de este valor se produce depresión
del fosfato inorgánico (fenómeno similar al de la depresión de los nitratos).

1.1.2. Fósforo Inorgánico


Desde el punto de vista edafológico interesa clasificarlo de acuerdo a su disponibilidad
mediata o inmediata para las plantas en: fósforo soluble, intercambiable e insoluble.

1.1.2.1. Fósforo soluble:


Son las formas aprovechables para las plantas en forma inmediata, es decir son fosfatos en
la solución del suelo. Su concentración es muy débil y fluctúa entre 0,2 y 0,5 mg/lt, o sea 200
a 400 gr/ha en 30 centímetros de espesor. En suelos muy ricos la concentración puede llegar
hasta 1 mg/lt (1 ppm) y en suelos pobres a 0,1 mg/lt. Generalmente es una concentración
constante y permanece así aunque varíe la relación suelo-agua.

Para que los cultivos se abastezcan convenientemente es necesario que ocurra una
renovación del fósforo en solución. El equilibrio entre las distintas formas fosfatadas es lo que
asegura la nutrición de los vegetales. Las formas solubles de fósforo en el suelo son los
fosfatos diácidos (H2PO4-) y monoácidos (HPO4=). La concentración de los iones fosfatos en
solución está relacionada con el pH de la misma. El ion H2PO4 es favorecido por los pH bajos,
mientras que el ion HPO4= por los pH más altos.

1.1.2.2. Fósforo intercambiable:


También llamado fósforo lábil o adsorbido, y su disponibilidad es más lenta que el anterior.
La adsorción de fosfatos, como en general toda adsorción aniónica en el suelo, es un
fenómeno que depende del pH. A pH ácidos aumentan las cargas positivas de los coloides y
por ende, aumenta la adsorción. Estos iones forman parte del enjambre de iones que rodean
a las partículas coloidales y están en constante movimiento. Representan del 15 al 30% del
fósforo inorgánico, lo que significa 800 a 2500 kg de P2O5/ha.
Este fósforo lábil puede estar adsorbido directamente por los bordes de las arcillas (cuando
están tienen cargas positivas como la caolinita a bajos valores de pH), o por uniones que
usan al calcio como puente (en las arcillas de tipo 2:1). También puede estar adsorbido por
los óxidos e hidróxidos de hierro y aluminio, que tienen un poder de fijación mucho mayor que
el de las arcillas.

1.1.2.3. Fósforo insoluble:


Es el que está formando parte de los minerales primarios y secundarios, y constituye la gran
reserva de fósforo inorgánico en el suelo. La insolubilización se puede deber a la precipitación
como fosfatos cálcicos en medio alcalino, o como fosfatos de hierro y aluminio en medio
ácido. Tanto en suelos ácidos como alcalinos, el fósforo tiende a sufrir una cadena de
reacciones que producen compuestos fosforados de baja solubilidad. Por lo tanto, durante el
largo tiempo que el fósforo permanece en el suelo, las formas menos solubles, y por ende las
menos disponibles para la planta, tienden a aumentar. Cuando se agrega fósforo soluble al
suelo, usualmente ocurre una rápida reacción (de unas pocas horas) que remueve el fósforo
de la solución (fija el fósforo). Lentas reacciones posteriores continúan gradualmente
reduciendo la solubilidad durante meses o años, según la edad de los compuestos fosfatados.
El fósforo recientemente fijado puede ser débilmente soluble y de algún valor para las plantas.
Con el tiempo, la solubilidad del fósforo fijado tiende a decrecer a niveles extremadamente
bajos. Este fenómeno se conoce como envejecimiento del fósforo.

http://www.ipni.net/ppiweb/mexnca.nsf/$webindex/0D2745E9793640FD06256AAE00136ECB?opendocument&navigator=home+page

2. Fósforo en el mar

El fósforo se encuentra en el mar como ión fosfato, concretamente bajo la forma de ortofosfato
cálcico y, según Thoulet, en concentraciones en torno a 0.0156 g/l en aguas de salinidad
normal (35/1000). Su presencia es importante porque es un elemento imprescindible en la
síntesis de materia orgánica en el mar y es muy utilizado por el fitoplancton (plancton vegetal).
Así, la escasez de fosfatos en zonas de actividad fotosintética limitaría la productividad
primaria, sobre todo en el verano, incidiendo directamente en toda la vida marina.

Este mismo hecho de la utilización de los fosfatos por el fitoplancton durante los procesos de
fotosíntesis, hace que su concentración en el mar sea muy variable y dependa de las
fluctuaciones de población fitoplantónica y, por lo tanto, de la profundidad.

En el mar se van a producir dos afloraciones anuales que coinciden con primavera y otoño.
Este "bloom" o período de explosión fitoplanctónica trae como consecuencia una disminución
del fósforo existente en el mar, ya que el intenso consumo no puede ser compesado por
nuevos aportes a la misma velocidad. En estos momentos, esas zonas del mar quedan con
unas concentraciones mínimas de fosfato que, desde ese mismo momento, empiezan a
regenerarse, básicamente por dos caminos:

❖ A nivel costero, por los aportes terrígenos


❖ A nivel oceánico, por los aportes procedentes de los restos de los seres muertos que
se depositan en el fondo y sobre cuyas restos actúan las bacterias, transformándolos
en elementos inorgánicos.

En la descomposición bacteriana de los cadáveres, el fósforo se libera en forma de


ortofosfatos (H2PO4) que pueden ser utilizados directamente por los vegetales verdes,
formando fosfato orgánico (biomasa vegetal). A su vez, los vegetales son consumidos en los
diversos niveles tróficos animales herbívoros, formando biomasa animal que a su vez es
utilizada por los animales carnívoros. Cuando los seres vivos mueren, o a partir de sus
excretas, los restos son mineralizados por las bacterias dando lugar a ortofosfato y a fosfato
orgánico, soluble o disuelto, que puede ser reutilizado por los vegetales cerrando la cadena.

En los procesos de Up-Welling (afloramiento) y debido a las corrientes de fondo ascendentes,


estos elementos se ponen en circulación hacia las capas superiores provocando la
renovación de los fosfatos. Es en estas zonas donde se forman ricas pesquerías.
http://danival.org/100%20biolomar/1300mar/mar_ciclos_n.html
3. Importancia del fósforo
3.1. Importancia en las células
El fósforo en las células es de una gran importancia debido a que es un nutriente primario, se
encuentra presente en ADN, ARN, fosfolipidos de membrana y en al ATP. En las bacterias y
hongos lo almacenan como polifosfatos y en especies vegetales, como inositol-P o llamado
fitina. El nivel de fósforo en tejidos vegetales es de 0.3 – 0.5%: en microorganismos, es de
3% pero esto varía con las especies.

3.2. Importancia en el cuerpo humano


El fósforo es un mineral natural esencial para la preservación de la vida sobre la Tierra
(animal, vegetal y humana). El fósforo es el segundo nutriente mineral más abundante en el
cuerpo humano después del calcio. Representa más del 20% de los minerales de nuestro
organismo, aproximadamente el 1% del peso total del cuerpo. Cerca del 80% del fósforo en
los humanos se encuentra en los dientes y en los huesos. El resto está ampliamente
distribuido en todo el organismo en combinación con las proteínas, las grasas y otras sales
en toda célula viva.

3.3. Importancia en los animales


El fósforo tiene varias funciones vitales en el cuerpo de los animales y se relaciona con la
secreción de la leche, el metabolismo de la energía y el transporte de aminoácidos de los
ácidos grasos, la síntesis de fosfolípidos y proteínas. Como resultado, el fósforo está
implicado en el metabolismo celular, el sistema enzimático y el sistema de amortiguación
(componente de la saliva). En el cuerpo del animal un 80 a 86% del fósforo se encuentra en
los huesos y los dientes, el resto se distribuye en los tejidos blandos. El fósforo, como el
fosfato, se absorbe en el intestino delgado, y el proceso de absorción es mediada por la
vitamina D.

Una deficiencia de fósforo disminuye el consumo de la pastura y así la tasa de crecimiento


de animales, la eficiencia reproductiva y la producción de leche. La suplementación mineral
surge como alternativa factible para mantener niveles adecuados de fósforo en los animales
deficientes, garantizando de este modo un aporte adecuado de este mineral que permita
cubrir sus requerimientos.

Es imposible de exagerar la importancia de fósforo en la nutrición de rumiantes,


especialmente el ganado bovino. Según Underwood (1981), no hay ninguna duda que la falta
de fósforo es la más vasta y económicamente importante deficiencia mineral en los animales
en pastoreo. El fósforo juega un papel sumamente importante en la conversión de la energía
contenida en el pasto a energía utilizable por el animal. La escasez del fósforo se evidenciará
si su contenido en la pastura cae por debajo de 0.12 a 0.15%. Una deficiencia de fósforo
disminuye el consumo de la pastura y así la tasa de crecimiento de animales, la eficiencia
reproductiva y la producción de leche. Además, las vacas gestantes deben proporcionar
fósforo al feto en desarrollo y, después de parir, estas vacas requieran fósforo adicional para
la producción de leche (1 g/l).

El síndrome de deficiencia fosfórica puede ir acompañado por el cuadro clásico de


hipofosfatemia, caracterizado por paresia postparto, hemoglobinuria puerperal y anemia en
vacas adultas, raquitismo y osteomalacia en animales en desarrollo y adultos
respectivamente. En la presentación de estos síntomas, también están involucrados la
deficiencia de Vitamina D y de Calcio. Se ha sido descrita una enfermedad conocida como
“Sindrome parapléjico bovino”, el cual ha sido atribuido entre otros factores a la deficiencia
de fósforo.

Dinámica del fósforo

Este elemento proviene de las apatitas y depósitos de fosfato natural de donde es


liberado a través de procesos de meteorización, lixiviación, erosión y extracción
industrial como fertilizante. El fosfato liberado paulatinamente de las apatitas lo
absorben las plantas y la biomasa microbiana, luego se incorpora en la materia
orgánica de los suelos y sedimentos, y nuevamente se deposita en formas minerales
poco solubles. El fósforo inorgánico (Pi) se presenta generalmente fuertemente fijado
en forma de fosfatos de Ca2+, Fe2+, Mg2+ y Al3+, especialmente en arcillas del grupo
de las caolinitas y ocluido en los óxidos de hierro y aluminio. Incluso el P, aplicado
como fertilizante en forma de superfosfato, puede fácilmente constituir compuestos
inorgánicos inutilizables, debido a su inmovilización sobre la materia orgánica y
arcillas.
La mayoría del fósforo de los ecosistemas terrestres se encuentra localizado en el
suelo, generalmente su contenido varia entre 100 a 3000 mg de P/kg; entre un 15 y
un 80% de dicho contenido está en formas orgánicas (Po), dependiendo de la
naturaleza del material parental, el grado de precipitación, las pérdidas del mismo,
entre otros. La principal fuente de compuestos orgánicos de fósforo (Po) la
constituyen residuos de plantas, animales y microorganismos, que liberan
compuestos como ácidos nucleicos, fosfolípidos y ésteres, lo que representa entre un
30 y un 60% del P total. La mineralización de éstos, retornándolos a fosfatos HP04 2-
y de H2PO4 - inorgánicos (Pi), permite el reciclaje del elemento para que regrese a la
biota. Los fosfatos (Pi) son utilizados por autótrofos y heterótrofos, incluidos los
descomponedores, en la cadena trófica, para ser devueltos por estos últimos. La
disponibilidad de estos iones está fuertemente influenciada por el pH del suelo y por
la adición de fertilizantes (BaranČíková et al., 2007). La disponibilidad del P también
está dada por el uso del suelo; cambios en la vegetación de pastizales a bosques de
coníferas aumentan la mineralización del P (Chen et al., 2008), sin embargo, dichos
cambios se asociaron a la disminución de la fertilidad en términos de disminución de
actividad fosfatasa, biomasa microbiana y aumento en la tasa metabólica.

Figura 2. Relaciones entre el ciclo del fósforo y los compartimentos orgánicos y minerales. Los cuadros negros son las entradas al sistema, los
grises las fracciones disponibles, sin color las fracciones minerales; sin recuadro procesos y factores que tienen influencia en la disponibilidad de
fósforo (MO: Materia orgánica).

Las fuentes de fósforo y su distribución son críticas para la sostenibilidad de las


prácticas agrícolas (Chen et al., 2008), ya que dicho elemento se requiere para
favorecer la formación de semillas, el desarrollo radicular, la fuerza de las pajas en
los cereales y la maduración de los cultivos. Las plantas han desarrollado varias
estrategias para la adquisición de fósforo bajo limitación de este nutriente (Bûnemann,
2008; Turner et al., 2003), que incluyen modificaciones morfológicas de la raíz,
adaptaciones fisiológicas, alteraciones bioquímicas que promueven asociación con
microorganismos micorrízicos y no simbiontes. El ciclo del P (figura 2), a diferencia
del ciclo del nitrógeno, no incluye cambios en la valencia. Los principales procesos en
el suelo involucran, toma por las plantas y su retorno a través de los residuos
vegetales y animales, reacciones de fijación a las superficies de arcillas y óxidos y el
recambio biológico dado por procesos de mineralización-inmovilización y
solubilización dependientes de la actividad microbiana (Stevenson y Cole, 1999).

La principal contribución a la dinámica del fósforo en los suelos está dada por el
recambio de los procesos de mineralización-inmovilización microbianos (Richardson
y Simpson, 2011), que poseen un papel esencial especialmente en la rizósfera. Estos
procesos están influenciados por una combinación de factores como las especies
vegetales, el tipo de suelos y los factores ambientales. Los microorganismos que
colonizan la rizósfera pueden excretar ácidos orgánicos que incrementan la
solubilidad del P y enzimas con actividad fosfatasa que hidrolizan mono, di y tri ésteres
de fosfato, junto con las asociaciones micorrízicas que son críticas en la disponibilidad
para muchas plantas (Graham y Miller, 2005), estas últimas utilizan una combinación
eficiente de translocación del P acompa- ñada de actividades fosfatasa y fitasa.

La fracción orgánica (Po) está conformada por diversas moléculas, lo que hace que
su velocidad de mineralización sea diferente. Los ácidos nucléicos y fosfolípidos se
mineralizan rápidamente (Lim et al., 2007), ya que los diésteres de fosfato se
adsorben débilmente en los materiales del suelo, siendo más vulnerables a la
degradación microbiana, mientras que los monoésteres, como los fosfatos de inositol,
no son fácilmente mineralizables y llegan a acumularse en grandes cantidades. Los
fosfatos de inositol (IPx, donde x=1,2,...6) se encuentran en diversos ambientes
naturales, son sintetizados por las plantas (Turner et al., 2002) y son la forma
dominante de la fracción orgánica (Po). El más importante es el fitato (myo-inositol
hexakisfosfato) que puede llegar a ser el 80% del Po. Por otra parte, el ácido fítico
está fuertemente adsorbido a las superficies de los óxidos férricos y también tiene
fuertes interacciones con los ácidos húmicos y fúlvicos; se han encontrado
correlaciones entre las fracciones de nonoésteres de fosfatos y el grado de
humificación (BaranČíková et al., 2007). Para liberar los grupos fosfatos del inositol
se requiere de fosfatasas especificas llamadas fitasas, que se han detectado en
aguas marinas, de lagos y en sedimentos y suelos (Lim et al., 2007); el fitato en los
ambientes acuáticos es rápidamente mineralizado mientras que en los ecosistemas
terrestres se acumula. Se conocen (Idriss et al., 2002) microorganismos (Bacillus,
Enterobacter ssp., hongos como Aspergillus, Emmericella, Penicillium y hogos
micorrizicos) que producen actividad fitasa extracelular y estimulan el crecimiento
vegetal por aumento en la disponibilidad de fosfatos. La desfosforilación del myo- IP6
es catalizada por la actividad 3-fitasa de origen bacteriano y la 6-fitasa de origen
vegetal, sin embargo la actividad puede ser inhibida por la presencia de
montmorillonita (Turner et al., 2002); el tipo de arcillas y el número de grupos fosfato
presentes tiene influencia en la adsorción. Las poblaciones microbianas rizosféricas
poseen actividad para degradar el fitato y se cree (Lim et al., 2007) que las fitasas tipo
β-helice (BBP: β-propeller phytase) tienen el principal papel en la hidrólisis de dicho
sustrato, tanto en comunidades acuáticas como en comunidades de suelo. Sin
embargo, en las bases de datos ambientales para suelo y sedimentos (AAFX, AAGA)
existe un cubrimiento muy bajo de secuencias para estos genes. Recientemente
(Damon et al., 2012) se han detectado transcriptos de fitasas en estudios de
metatranscriptómica en mantillo de bosques y se ha sugerido (Vincent et al, 2010)
que la mineralización del Po en dichos ecosistemas contribuye a la disponibilidad del
elemento, más que las fracciones inorgánicas. Sin embargo, se desconocen aún los
mecanismos que le dan estabilidad a las fracciones de Po, lo que permitiría el
entendimiento de la dinámica de este elemento.

Las fosfatasas extracelulares que se requieren para la mineralización/hidrólisis de los


ésteres orgánicos de P, las producen microorganismos (Bacillus subtilis, Nostoc sp.,
Caulobacter crescentus, Pseudomonas aeruginosa, Sinorhizobium meliloti,
Mesorhizobium loti, Corynebacterium glutamicum) y plantas. La determinación de su
actividad en el suelo se utiliza como indicador del potencial de mineralización de
fósforo orgánico y de actividad biológica (Acosta y Tabatabai, 2000). La aplicación de
materia orgánica incrementa tanto la actividad fosfatasa como el contenido de fósforo
miBIOTECNOLOGIA XIV-1 JUL 2012.indd 292 04/09/2012 23:04:25 Dinámica del
ciclo del nitrógeno y fósforo en suelos 293 crobiano (Pmic), que a su vez contribuye
al incremento de P disponible. Se encontró (Sakurai et al., 2008) una mayor actividad
de fosfatasa alcalina y diversidad de genes que codifican esta actividad, en
comunidades bacterianas de suelos agrícolas, utilizando técnicas PCR cuantitativa y
DGGE, así como un mayor contenido de fósforo microbiano (Pmic) y de P disponible,
en respuesta a la adición de enmiendas orgánicas frente a una fertilización química;
resultados que indican que la actividad y biomasa microbiana poseen un papel
fundamental en la mineralización de este elemento, especialmente en la rizosfera. Se
puede decir que bajo un esquema que favorezca las asociaciones microbianas para
incrementar la eficiencia en la disponibilidad del P para las plantas, éstas son
beneficiosas desde el punto de vista económico y ambiental para el desarrollo de
sistemas agrícolas.

Conclusiones

Aunque desde hace varias décadas se conoce que la transformación de nitrógeno y


la mineralización de fósforo son procesos inherentes al suelo, así como la pérdida de
N y la inmovilización del P, la implementación de técnicas independientes del cultivo
en los ecosistemas terrestres han permitido ampliar la visión acerca de los procesos
edáficos, en términos del conocimiento de la estructura de las comunidades
microbianas y su respuesta a los cambios ambientales, visión que incluso ha
reevaluando paradigmas acerca de los organismos responsables de dichos procesos;
aún más el uso técnicas de alto rendimiento para el análisis de ácidos nucleicos y
proteínas de comunidades microbianas, ha cambiado el marco de referencia que se
tenía acerca de los responsables y de procesos que se dan en los suelos. Aunque la
mayoría de las investigaciones se han abordado desde la información genómica de
la comunidad, a través de la cual se puede establecer un potencial, más no atribuir a
un proceso activo, la estructura de las comunidades responde de manera positiva a
los contenidos de materia orgánica; las respuestas del potencial funcional microbiano
a los cambios en las fracciones orgánicas y minerales de los suelos, han tenido
correlación con una mayor actividad en los suelos, con la disponibilidad de los
elementos e incluso, en algunos casos, con la productividad de los cultivos.

naturales y los mecanismos bióticos y abióticos involucrados con las pérdidas y


disponibilidad del N y P, para el desarrollo de prácticas de manejo tendientes a su uso
eficiente en la nutrición vegetal, como también para reducir los efectos adversos de
algunas prácticas agrícolas sobre la calidad del suelo y el agua. La dilucidación de los
mecanismos que median la interacción de comunidades microbianas edáficas y los
procesos del ecosistema, debe ser abordada desde las redes o vínculos que existen
entre la disponibilidad de recursos, estructura y función de la comunidad microbiana,
y la búsqueda de información de procesos metabólicos microbianos activos.

IV) CICLO DEL POTASIO

El potasio es un elemento que se encuentra ligado, dominantemente, a la fracción


mineral. Su origen se debe a la descomposición de minerales primarios (minerales
heredados de las rocas madres) ricos en potasio. El potasio se halla relativamente en
cantidades suficientes, en la mayoría de los suelos.

La liberación de potasio, por la descomposición de los minerales primarios, permite


su presencia en la solución suelo (como ión soluble K+), cuya concentración se
mantiene en equilibrio con el ión K+ adsorbido sobre los minerales de arcilla y con el
potasio atrapado por los coloides del suelo (arcillas y humus). Si el potasio llega a
moverse, lo hace por difusión, en un movimiento lento y a corta distancia, en las
películas de agua que rodean las partículas del suelo. Las condiciones de sequía
hacen a este movimiento aún más lento. Altos niveles de potasio en el suelo lo
aceleran.

La descomposición de la materia orgánica muerta restituye parte del potasio extraído


por las plantas. En este caso, las pérdidas de potasio se deben a la extracción por los
cultivos y al escurrimiento superficial; las pérdidas, por lixiviación en profundidad, son
poco relevantes.
4.1) FORMAS DEL POTASIO EN EL SUELO

La calidad y cantidad de arcillas de un suelo son los principales parámetros que


definen el contenido total de K de un suelo. En general los suelos con dominancia de
arcillas del tipo 2:1 (vermiculita y esmectita) contienen mucho más potasio que los
suelos con predominio de caolinita.

En el suelo el K se puede encontrar en las siguientes cuatro formas:

a) K en las estructuras cristalinas de minerales primarios.

b) K no intercambiable en minerales secundarios.

c) K intercambiable en la superficie de los coloides.

d) K en la solución del suelo.

El K estructural

De minerales primarios, constituye la principal forma en que se encuentra el K en el


suelo y generalmente varía entre el 90 % y 99 % del K total (en su mayoría son
feldespatos y micas).

El K no intercambiable

constituye alrededor del 1-10 % del K total y corresponde al potasio fijado entre las
capas de los cristales de arcillas principalmente 2:1, llegando a formar parte integral
de la estructura cristalina. Este K no puede ser reemplazado en los procesos normales
de intercambio de intercambio catiónico y, consecuentemente, no es fácilmente
disponible para la mayoría de las plantas. Sin embargo, constituye un reservorio de K
muy importante, pues está en equilibrio con las formas más disponibles de K.

El K intercambiable corresponde al K absorbido sobre las superficies coloidales del


suelo y está sujeto a las leyes que rigen los procesos de intercambio de cationes.

El K de la solución del suelo es el que se encuentra solamente como catión


(cargado positivamente). Este K es el que las plantas absorben más rápidamente
pero, también, es el K que más fácilmente puede perderse por lixiviación.

La suma del K intercambiable y de solución de suelo son los que dan lugar a la
fracción disponible del K en el suelo y únicamente constituyen alrededor del 0.2 – 5
% del K total. En la Figura se representa como las diferentes formas de K en el suelo
se encuentran en equilibrio, en ella se indican la velocidad relativa y la reversibilidad
de las reacciones.

4.2) Niveles de potasio en el suelo

4.3) Su importancia en la nutrición vegetal

Aunque el potasio desempeña diversas funciones en la nutrición de las plantas, no se incorpora en las
estructuras de los compuestos orgánicos. Por el contrario, permanece en forma iónica en la solución
de las células o actúa como un activador de las enzimas celulares. Se han considerado alrededor de 80
enzimas dependientes del potasio, todas ellas responsables de procesos como metabolismo
energético, síntesis de almidón, reducción de nitrato, fotosíntesis y degradación de azúcares.

El K juega un rol crítico en disminuir el potencial osmótico del agua celular, reduciendo así la pérdida
de agua por las hojas y aumentando la habilidad de las células radicales para absorber el agua del
suelo. Es también importante en la adaptación de las plantas a una variedad de efectos ambientales
adversos (estrés hídrico, heladas, enfermedades, etc.). Además el K es responsable de brindar mayor
calidad a frutos, hortalizas y flores permitiendo acentuar las características organolépticas.

4.4) Fertilizantes Potásicos

Cloruro de potasio (KCl) Sulfato de potasio K2SO4 Sulpomag K2SO4,MgSO4


Bibliografía utilizada

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