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BANCALARI

CASO - Recurso de hecho por apelación denegada, interpuesto por Abel


Gutierrez contra una resolución de la 1° sala de la cámara de apelación de Rosario,
provincia de Santa Fe, en autos con Juan C. Bancalari sobre reivindicación.
1°. Que para fundar el recurso extraordinario del art. 14, inc. 3°, de la ley
48, se alega que la resolución apelada en la que ordenó que en lo sucesivo se
presentara con firma de letrado, era violatoria o chocaba con la garantía
constitucional del art. 18, sobre la libertad de la defensa en juicio.
2°. Que la inviolabilidad de la defensa, que consagra el art. 18 de la
constitución, importa que el litigante debe ser oído y encontrarse en condiciones de
ejercitar sus derechos en las formas y en las solemnidades establecidas por las
leyes comunes de procedimiento (t. 36, p.102; t. 100, p. 408).
3°. Que ni se ha alegado que la omisión de audiencia, ni la intervención
obligatoria de letrado es en sí misma susceptible de imposibilitar o dificultar el goce
de los derechos aludidos, sino al contrario, de tal suerte que aquella, salvo caso
extraordinario, no da lugar al recurso del art. 14 de la ley 48 (t.94, p. 328; t. 113,
p. 229).
Por ello se declara no haber lugar al presente recurso. Bermejo.

Sup. Corte Bs. As 23/02/1999 – Blanco Alfonso v Aeropak S.A


Tema: fundamentación de la sentencia
Hechos: La Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial del Departamento Judicial
de General San Martín resuelve la cuestión del daño resarcible y su medida,
estableciendo que la demanda debia prosperar para todos y cada uno de los actores
por cuanto todos sufirieron en parecidas medidas las molestias y daños.
Proponiendo se le de a cada uno de ellos cinco mil pesos en carácter de
indemnización, reformándose así en más lo asignado al coactor Alfonso Blanco.
Como consecuencia la demandada interpone recursos extraordinarios de nulidad e
inaplicabilidad de ley.
El problema en cuestión surge a raiz de que la mencionada camara no realiza una
fundamentación exhaustiva que abarque, además de las citas legales, una completa
meritacion de los hechos y una racional comprobación de su existencia. Esto en
virtud de que la sola mención de la norma legal no agota el cumplimiento de la
obligación de motivar la decisión.
Corte: Se plantean 2 cuestiones, si es fundado el recurso de nulidad o el de
inaplicabilidad de la ley.
VOTO DE DE LAZZARI Y LABORDE (COPION): Sobre la primer cuestión dicen que
se violan los arts. 168 y 171 de la constitución provincial, en virtud de que la sola
cita del precepto legal no agota el cumplimiento de la obligación de motivar la
decisión, dicha obligatoriedad es un requisito ineludible de validez constitucional.
Argumentan que el vicio en el que incurre el fallo consiste en la ausencia de
motivación en materia de determinación de la existencia del daño y fijación de su
quantum.
Sobre el recurso de inaplicabilidad de la ley afirman que prospera parcialmente ya
que la apreciación hecha por la camara sobre las molestias padecidas por los
actores y si las mismas han excedido la normal tolerancia que establece el art 2618
del CC. se limita a disentir con el criterio expuesto por la primera instancia sin
demostrar el por qué de ello. Con ese alcance establece que la sentencia debe
anularse y retornar al tribunal original para que se determine en relación a cada
legitimado activo los perjuicios padecidos, fijando su monto.
VOTO DE HITTERS Y RESTANES: primera cuestion: Entiende que la erronea
fundamentación normativa (por equivocada aplicación de un precepto juridico) se
debe canalizar a traves del recurso de inaplicabilidad de la ley y no del
extraordinario de nulidad. La ausencia de motivación es siempre un error in
indicando, que deberia resolverse por medio del recurso de inaplicabilidad sin
remision al organo inferior, ya que en estas situaciones se debe enmendar y no
nulificar. Dice que el asunto aquí juzgado no da para una nulificacion del fallo,
porque estando fundado (no importa si bien o mal) ante la eventual duda siempre
es preferible estar por la validez del acto procesal cuestionado.
Segunda cuestion: nuevamente discrepa con de lazzari ya que entiende que el
recurso no puede prosperaren virtud de que para que el escrito con el que se
interpone y funda este recurso cumpla la mision que le asigna el art 279 del
CPCC, es decir demostrar la
existencia de violación o error en la aplicación de la ley, sus argumentos deben
referirse directa y concretamente a los conceptos sobre los que se asienta la
sentencia y la misma no es cumplida con la sola invocación de la norma legal.

FALLO FISCO NACIONAL C/MEDINA CSJN 23/9/1936

Tema: INDEPENDENCIA DEL PODER JUDICIAL E INTANGIBILIDAD DE LA


REMUNERACIONES.
La corte en este caso actúa integrada por conjueces (abogados de la matricula que
deben reunir las condiciones de los magistrados) por discutirse sobre la viabilidad
de un impuesto sobre remuneraciones de los integrantes del poder judicial de la
Nación y mantener los magistrados un interés en el resultado del litigio.
CONTEXTO SOCIAL: Década del 30’, en plena crisis económica financiera, el
impuesto era sostenido como un medio para dominar dicha crisis.

HECHOS:
 La ley 11.682 imponía a los magistrados que integran el Poder Judicial de la
Nación la contribución del 5% de su salario y una tasa adicional progresiva
sobre la totalidad de las rentas de que disfruten por todo concepto.
 El Estado demanda a el Juez Federal MEDINA por cobro de pesos
fundándose en las disposiciones de la ley 11.682
SENTENCIA PRIMERA INSTANCIA:
 Rechaza la demanda, sosteniendo que el sueldo que devenga el demandado
como Juez Federal es rédito No imponible a los efectos de la ley 11.682 por
estar en pugna con lo establecido por el ex art.96 de la CN
 El Estado apela y los jueces de cámara llamados a decidir se excusaron
 Llegado el caso a la Corte suprema POR RECURSO EXTRAORDINARIO
,también se excusan los jueces por lo que el cuerpo quedo integrado por
CONJUECES
SENTENCIA CSJN:
 Se confirma la sentencia recurrida por los siguientes fundamentos:
 Por afectarse el principio constitucional de la “intangibilidad de la
remuneración “ya que el ex art. 96 de la CN establecía QUE LOS JUECES DE
LA Corte Suprema y de los tribunales inferiores de la Nación, conservaran
sus empleos mientras dure su buena conducta y recibirán por sus servicios
una compensación que determinara la ley y que no podrá ser disminuida “en
manera alguna” mientras permanecieren en sus funciones.
 El propósito fundamental de la prohibición de disminuir los sueldos, no es de
beneficiar a los jueces, no es un privilegio personal, sino una limitación
impuesta en interés publico
 Esa exoneración de impuesto no viola el principio de igualdad (art 16 CN)ya
que es un privilegio constitucional y no exime a los magistrados de
contribuir a los impuestos con sus otros bienes.
 La cláusula que prevé el ex art 96 fue tomada de la constitución americana,
nuestro articulo es más amplio ya que agrega la frase “en manera alguna” lo
que significa la prohibición absoluta de disminuir los sueldos de los
magistrados, cualquiera sea la forma, directa o indirecta, por rebajas o por
impuestos.
 Se da una oposición evidente entre la lay 11.682 y la CN
 La voluntad del pueblo consignada x sus representantes en el art ex 96 de la
CN debe primar sobre la voluntad del legislador.
 Las funciones judiciales son las más débiles, las más delicadas, ya que
penetra en el hogar de cada hombre, juzga su propiedad, su vida, etc. Por lo
que es indispensable asegurarle su más completa independencia.

FALLO “COLALILLO” (Corte Suprema de Justicia de la Nación,


año 1957)

Tema: El excesivo apego al formalismo NO debe ser obstáculo para el


esclarecimiento de la verdad jurídica objetiva, la cual es el Norte del Proceso Civil.
HECHOS:
 Colalillo inicia un juicio a una compañía de seguros con motivo de un
accidente de tránsito;
 La Demandada ofreció como prueba las constancias del acta policial labrada
en ocasión del accidente, de las que surgía que al momento del hecho el
conductor carecía de registro;
 El Actor solicitó que se librara oficio al Intendente de la Ciudad de Buenos
Aires a fin de que informara si en los registros de la Dirección General de
Tránsito de la misma figura extendida habilitación para la conducción de
vehículos automotores a nombre de la persona que realmente conducía su
vehículo en el momento del accidente;
 El Actor reitera el oficio por falta de contestación;
 La Dirección General de Tránsito manifiesta que había demorado 37 días con
motivo de la búsqueda realizada en los registros y que no le era posible
informar porque los libros, padrones y ficheros de conductores habilitados se
llevan por el número de la licencia y no por el nombre y apellido de sus
titulares;
 Colalillo solicita se libre nuevo oficio en razón de que había podido averiguar
el número de registro;
 La Dirección General de Tránsito respondió que la licencia de conductor con
el número indicado no pertenecía a esa Comuna.
SENTENCIA PRIMERA INSTANCIA:
 Desestima la Demanda, haciendo mérito fundamental de que el Actor no
había probado que el conductor tenía registro habilitante en el momento del
accidente;
 Después de dictada esta sentencia, y antes de notificada, el Actor presentó
un nuevo escrito manifestando que el conductor había pedido un nuevo
registro por haber extraviado el original, el que acompañaba a los autos y
hacía notar que en la constancia figura como concedida la licencia original
con fecha más de dos meses antes del accidente;
 El juez de la causa decidió que se hiciera saber la sentencia dictada, sobre la
que no podía introducir variación alguna;
 Ambas partes deducen recurso de apelación contra esa sentencia, por el
fondo del asunto.
SENTENCIA CÁMARA DE APELACIÓN:

Confirmó la sentencia de primera instancia con el fundamento de que la sóla


agregación de ese nuevo documento por parte del Actor, acompañado
extemporáneamente a los autos, con posterioridad a la sentencia dictada, era
insuficiente para modificar lo decidido por el inferior;
 El Actor interpone recurso extraordinario federal.
SENTENCIA CSJN:
 La condición necesaria de que las circunstancias de hecho sean
objeto de comprobación ante los jueces, NO excusa la indiferencia
de éstos respecto de su objetiva verdad;
 El Proceso Civil NO puede ser conducido en términos estrictamente
formales; NO se trata ciertamente del cumplimiento ritos
caprichosos, sino del desarrollo de procedimientos destinados al
establecimiento de la verdad jurídica objetiva, que es su Norte;
 Concordantemente, la ley procesal dispone que los jueces tendrán,
en cualquier estado del juicio, la facultad de disponer las medidas
necesarias para esclarecer los hechos debatidos. Y tal facultad NO
puede ser renunciada;
 La renuncia consciente a la verdad es incompatible con el servicio de
justicia;
 Se declara procedente el recurso extraordinario y se deja sin efecto la
sentencia recurrida.

Fallo “Baca Castex, Raúl Alejo c/ CPACF s/ proceso de


conocimiento”

Tema: el abogado: misiones. Deberes, normas de Ética profesional, los colegios


Profesionales: constitucionalidad.

Hechos:
El Doctor Raúl Alejo Baca Castex pretendía que por sentencia judicial se
determinara su derecho a ejercer la profesión de abogado con una única inscripción
en la matricula correspondiente a su domicilio real, que se declara la no
subsistencia de la obligación de mantener una matriculación en el Colegio publico
de Abogados de Capital federal para poder ejercer la profesión ante dichos
tribunales, solicitando también que no se le exigiera el pago de la cuota anual.

Sentencia Primera instancia

Da lugar a la acción declarativa intentada por el letrado, dando como fundamento o


establecido en el art. 1º del decreto 2293/92, frente a la disposición –incompatible
con la anterior- de la ley 23.187 y Adujo lesión actual por cuanto el Colegio Público
le había aplicado una sanción por falta de pago del canon y había iniciado
actuaciones judiciales de cobro.

Sentencia Cámara de Apelación

Sostuvo que debe confirmarse la sentencia de primera instancia que hizo lugar a la
demanda deducida por el actor, y en consecuencia declaro la validez del decreto
2293/92, frente a la ley 23187, haciendo la salvedad de que el mencionado decreto
otorgaba una 2franquicia” a los matriculados provinciales 8con domicilio en la sede
de matriculación) a fin de ejercer su profesión en la capital federa. Aclaro que esa
franquicia era de ejercicio opcional por el interesado, quien hasta que formulara
dicha opción y mientras mantuviera su matriculación ante el colegio publico, se
mantenía vinculado a el con los deberes derechos que de ello devenían, estando
sometido a su poder disciplinario.
La cámara admitió la viabilidad de la acción ya que la ley subordina la admisibilidad
de las acciones meramente declarativas a la aparición de un estado de
incertidumbre sobre la existencia, alcances o modalidad de una relación jurídica, y
ese estado puede darse, objetivamente, aun cuando el demandante
subjetivamente, este convencido de que le asiste el derecho que innova.
El CPACF interpone un recurso extraordinario federal.
Sentencia de la corte

La Corte Suprema ratificó que cada Colegio de Abogados debe regular en su


jurisdicción el ejercicio de la profesión.
Confirmo que, mediante la ley 23.187, "el Congreso de la Nación sancionó el
régimen general del ejercicio de la profesión de abogado y dispuso la creación del
CPACF", cuya función es matricular a los letrados y controlar el ejercicio de la
profesión.
También es sostuvo que misión del Colegio "promover y organizar la defensa
jurídica de las personas que carezcan de recursos económicos, contribuir al
mejoramiento de la Justicia, dictar las normas de ética que deben regir la actividad
y aplicar sanciones".
Las autoridades locales pueden dictar leyes en ejercicio del poder de policía", y
explica que por eso "el estatuto organizativo de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires atribuyó a la Legislatura la facultad de legislar en materia del ejercicio
profesional", quien ratificó al CPACF.
El Colegio no es una asociación que se integra con la adhesión libre y espontánea
de cada componente, sino una entidad destinada a cumplir fines públicos que
originariamente pertenecen al Estado y éste, por delegación, transfiere a la
institución que crea para el gobierno de la matrícula y el régimen disciplinario de
todos los abogados de la Capital Federal, como auxiliares de la administración de
justicia".

FALLO Provincia de Santa Cruz v Estado Nacional.CSJN


8/4/1997(Saravia)
Tema: Condenaciones accesorias: honorarios
HECHOS:
 Los profesionales intervinientes entre ellos SARAVIA(abogado de la parte
actora)en la causa “provincia de santa cruz v Estado Nacional”, solicitaron
que se les regulen los honorarios en la medida en que la transacción a la
cual han arribado las partes ha extinguido el proceso y ha determinado el
valor patrimonial comprometido en el asunto que servirá como bases
regulatoria
COMPETENCIA ORIGINARIA DE LA CSJN:
 Resuelve regular los honorarios del Dr. SARAVIA en la suma de $12174000
por la tarea cumplida en el principal y en la suma de $10000 por el
incidente promovido
 También se regulan los honorarios del perito contador, Vocos $3050000,los
del perito ingeniero Vicen $3050000 y de los consultores técnicos de la
parte actora Cullen y González en la suma de n$1500000 y 240000 por los
siguientes fundamentos:
 Que en este caso en donde se exhiben sumas patrimoniales genuinamente
de execepcion,no se puede aplicar una mera formula aritmética prevista en
la ley arancelaria
 Los importes que se determinan tienen su razón de ser, su causa fundante,
en la remuneración por trabajos profesionales, de modo que debe haber
compatibilidad entre los montos de las retribuciones y el merito, novedad,
eficacia e inclusive implicancia constitucional del aporte realizado por los
distintos profesionales intervinientes.(en este caso la actividad profesional
de los intervinientes fue escueta, con respecto a los peritos, los dictámenes
no resultaron un elemento de convicción tomado por las partes al momento
de realizar la transacción. Como así también la actividad de SARAVIA que
fue escasa y aplicando los porcentuales mínimos arancelarios ,se arrodajaría
una suma de $67000000)
 El apego a las escalas de los aranceles respectivos llevaría a violara la
garantía que asiste a los deudores de no ser privados de su propiedad, ya
que en este caso se verán obligados afrontar con su patrimonio honorarios
exorbitantes.
 Solo aplicar la tasas porcentuales sobre el enorme valor de los montos
involucrados para determinar los honorarios, arrojaría valores exagerados, si
se considera también que las tareas por los profesionales fueron llevadas
entre 1 a 3 años
 Hay que tener en cuenta que los intereses en juego tienen incuestionable
trascendencia institucional, en correspondencia con la estructura federal de
la republica
Fallo “Bulacio Malmierca, Juan Carlos y otros c/ Banco de la
Nación Argentina"

Tema: La medida cautelar genérica. Límites de la pretensión cautelar y su


vinculación con la pretensión sustancial. La medida cautelar autosatisfactiva

Hechos: debido a la crisis económica del país el banco decide reducir la


contribución al régimen complementario de jubilaciones; un grupo de jubilados
interponen una demanda contra dicha institución pidiendo una medida cautela
innovativa.
La medida fue concedida en primera instancia así como también por la cámara
federal de apelaciones, por lo que el banco interpone recurso extraordinario de
hecho.

Sentencia de la corte

Si bien las resoluciones que decretan medidas cautelares no constituyen en


principio, una sentencia definitiva, cuando dicha medida puede causar un agravio
que luego sea de difícil recuperación, eso hace a una cuestión federal por lo cual
este caso en particular es de consideración de la corte.
Para que se otorgue una medida cautelar se debe demostrar la verosimilitud en el
derecho y el peligro en la demora, a su vez las medidas innovativas son de carácter
excepcional porque las mismas modifican situaciones de hecho o de derecho
existentes anticipando de esa manera una sentencia.
En cuanto a la verisimilitud del derecho (del grupo d jubilados) hay q entender q en
este caso el banco dada la situación de crisis económica tiene legitimidad para
dictar medidas a ese respecto. El banco al ser un sector financiero puede reducir los
costos y adaptar su sistema a las circunstancias económicas del país.
Esta entintad había expresad la transitoriedad de la medida adoptada y la falta de
alternativas entre la reducción del aporte y su mantenimiento afectando a fin de
cuentas el servicio y el sistema complementario d jubilaciones. Por lo q se entiende
que no existe verosimilitud en el derecho de los demandantes.
En cuanto al peligro en la demora no se aprecia que aparezca configurado con
claridad. La mera alegación del carácter contractual del régimen complementario de
jubilaciones no basta para sustentar la medida cautelar.
Se declara procedente el recurso extraordinario y se revocan las sentencias
anteriores.

Salta, Provincia de c/ Estado Nacional.Corte Suprema de


Justicia de la Nación, 2002
Tema: finalidad de las medidas cautelares innovativas y requisitos para su
configuración.

Hechos: entre marzo y julio del 2002 el Estado Nacional no cumplió regularmente
con la obligación de remitir los fondos previstos en la ley 24.049, los que resultan
necesarios para que la provincia de Salta mantenga los comedores escolares e
infantiles que funcionan en su territorio.
En el mes de agosto el incumplimiento fue absoluto.
Ante este panorama, el gobernador de la Provincia de Salta inicia acción de amparo
contra el Estado Nacional a fin de hacer cesar la arbitraria e ilegítima omisión en
que habría incurrido la nación; y pide el dictado de una medida cautelar, hasta
tanto el Tribunal se pronuncie sobre el fondo del asunto sometido a decisión
judicial, por medio de la cual se ordene a la Subsecretaría de Relación con las
Provincias de la Secretaría de Hacienda del Ministerio de Economía de la Nación que
cumpla con la remisión de los fondos ya aludidos a fin de evitar la lesión real y
actual que dicho incumplimiento genera.
Por las circunstancias del caso, corresponde la jurisdicción originaria de la corte.(Art
117 C.N)

Corte: la finalidad del proceso cautelar consiste


en asegurar la eficacia práctica de la sentencia y la fundabilidad de la
pretensión que constituye su objeto no depende de un conocimiento
exhaustivo y profundo de la materia controvertida,
sino de un análisis de mera probabilidad acerca de la existencia del
derecho discutido.
Ello es lo que permite que el juzgador se expida sin necesidad de efectuar un
estudio acabado de las distintas circunstancias que rodean toda relación jurídica.
De lo contrario, si estuviese obligado a extenderse en consideraciones al respecto,
peligraría la carga que pesa sobre él de no prejuzgar, es decir, de no emitir una
opinión o decisión anticipada -a favor de cualquiera de las Partes- sobre la cuestión
sometida a su jurisdicción.
En ese marco en el caso se presenta el fumus boni iuris -comprobación de
apariencia o verosimilitud del derecho invocado por la actora- exigible a una
decisión precautoria.
Que lo mismo debe concluirse con relación al peligro en la demora, que se
considera configurado. El requisito en estudio debe juzgarse de acuerdo con un
juicio objetivo, y es preciso señalar que la situación existente de público y notorio
conocimiento exige que se dé estricto cumplimiento a los programas asistenciales
que motivan la acción.
Los argumentos expuestos invocados por el Estado provincial requieren el dictado
de medidas que resguarden los derechos invocados hasta tanto exista la posibilidad
de dirimir el punto debatido y de esclarecer los derechos de cada una de las partes.
Si bien este Tribunal ha considerado a ese tipo de medidas como una decisión
excepcional, por configurar un anticipo de jurisdicción favorable respecto del fallo
final de la causa; la ha admitido cuando existen fundamentos de hecho y de
derecho que exigen una evaluación del peligro de permanencia en la situación
actual a fin de habilitar una resolución que concilie -según el grado de verosimilitud
- los intereses en juego.
Es de la esencia de estos institutos procesales de orden excepcional
enfocar sus proyecciones –en tanto dure el litigio- sobre el fondo mismo de
la controversia, ya sea para impedir un acto o para llevarlo a cabo, porque
dichas medidas precautorias se encuentran enderezadas a evitar la
producción de situaciones que podrían tornarse de muy dificultosa o
imposible reparación en la oportunidad del dictado de la sentencia
definitiva.
Por ellos se resuelve: Hacer lugar a la medida cautelar pedida hasta tanto
se dicte una sentencia en este proceso de amparo.
Caserta de Nievas. Suprema corte de Buenos Aires ,1997
Tema: requisitos de la demanda y contestación, conformación del thema
decidendum. Principios dispositivo y de congruencia; rol del juez.
Hechos: en una demanda de daños y perjuicios, Se queja la accionada (provincia
de buenos aires) porque el juez indemnizó a los damnificados (Caserta de Nievas
margarita) con una suma equivalente al valor íntegro de los bienes, pero no
dispuso la transferencia de la propiedad del inmueble al Fisco de la Provincia de
Buenos Aires.
Con fundamento en las normas constitucionales y legales, la demandada se ve
perjudicada en cuanto se la obliga a indemnizar a los actores por los daños sufridos
en un bien de la propiedad de éstos, con una suma que estima equivalente a su
valor total, sin disponer, correlativamente, la pérdida de la propiedad del mismo a
su favor. Entiende abusiva una decisión así y la estima consagrando un
enriquecimiento indebido.
Primera instancia: el fallo del juez de primera instancia hizo lugar a la demanda.
( Es todo lo que dice jaja)

Segunda instancia: La Sala III de la Cámara Segunda de Apelación en lo Civil y


Comercial del Departamento Judicial de La Plata confirmó en lo principal el fallo de
primera instancia que había hecho lugar a la demanda instaurada.
La cámara entendió que La cuestión vinculada a la transferencia de la propiedad no
conformó el thema decidendum del juez de primera instancia ni, por ende, pudo
expedirse en torno a ello sin violar el principio procesal de congruencia , por lo cual
no tratándose de un capítulo litigioso propuesto al Juez de primera instancia, este
Tribunal carece de atribuciones para emitir pronunciamiento al respecto.

Corte: Se interpuso, por la accionada, recurso extraordinario de inaplicabilidad de


ley.
La corte entendió que el recurso no podía prosperar.
No se discute en autos que la demandada no peticionó expresa ni tácitamente en
su contestación el eventual traspaso del dominio del inmueble a su nombre, por lo
que la Cámara con razón, terminó por repelerlo.
En lo que tiene que ver con el contenido de la pretensión, y en lo que al
aspecto fáctico se refiere, importa destacar que en el proceso dispositivo,
como el presente, son las partes las que tienen que describir los hechos y
demarcar los ítems motivo de la acción… porque si bien el juez ha dejado
de ser -obviamente- un convidado de piedra, o un mero árbitro y goza por
ende de amplias potestades, todo ello así menos la de alterar el "petitum",
incorporando rubros no pedidos por las partes.
El eventual traspaso del dominio a favor de la provincia no fue expresamente
impetrado por la demandada por lo que el recurso debe ser desestimado.
Para finalizar, Negri en su voto agrega que no salva esta insuficiencia su afirmación
de que la cuestión se originó recién con la sentencia. El acogimiento de las
pretensiones formuladas por el actor al demandar, constituía una eventualidad
previsible, que debió ser oportunamente asumida.

Fallo Kiper, Claudio Marcelo y otros c/ Estado Nacional.


Corte Suprema de Justicia 28/12/2001

Resumen con doctrina de la Corte


El Banco de la ciudad de Buenos Aires invocando la norma del art 195 bis del
Código Procesal Civil de la Nación(tipo de recurso per saltum), pide la intervención
urgente de la Corte a raíz de la medida cautelar dictada por el Juzgado Nacional de
Primera Instancia
Dicha medida consistió en la suspensión de lo dispuesto por el decreto 1570/01 en
cuanto establece restricciones a la extracción de dinero en efectivo de cuentas y
depósitos bancarios de las cajas de ahorro.
Posteriormente los actores denuncian que esa entidad bancaria, mantenía
restricciones para la extracción en efectivo por lo que solicitan que se libre
mandamiento de secuestro, a lo que el juez hizo lugar.
Kiper se constituye en la casa central del Banco, de la Ciudad de Buenos Aires, y
allí se le hizo entrega de la suma de 200.000 dólares, de su cuenta de ahorro para
no caer en delito de desobediencia.
En la presentación ante la Corte el Banco solicita, que el tribunal declare la validez
constitucional del decreto que dispuso en primer término restricciones a la
extracción de fondos de las entidades bancarias y la vigencia del estado de
emergencia económica, y deduce que medidas cautelares como las presentes
pueden hacer colapsar los bancos con daño al patrimonio público y manifiesta que
el juez carece de competencia para adoptar la medida cuestionada y que en una
situación de emergencia no pueden imponerse cargas a unos y liberaciones a otros
que transgredan el principio de la igualdad.
La Corte dice que no va a emitir discurso sobre el fono de la cuestión, y luego que
la medida cautelar le causa un perjuicio directo al recurrente, lo que le da
legitimidad para impugnarla, que en este caso existe un claro exceso de jurisdicción
que importa un menoscabo del derecho de defensa en juicio del estado nacional,
que la cautela debe ser ponderada con especial dedicación ya que se habla de un
anticipo de jurisdicción sin que la causa haya sido promovida, por lo tanto la Corte
resuelve que los actores restituyan la cantidad de 200.000 dólares en efectivo a la
cada del Banco Ciudad.

José Cartellone Construcciones Civiles S.A. c/ Hidroeléctrica


Norpatagónica S.A o Hidronor S.A

Corte Suprema de Justicia de la Nación 18/8/2004


Hechos
 Jose Cartellone S.A celebra con Hidronor S.A un contrato de obra pública en
que se prevee por amabas partes la sumisión a juicio arbitral de cualquier
divergencia o controversia entre el comitente y el contratista, pero
previamente debía existir un reclamo en sede administrativa, establecen en
el mismo contrato que la sentencia arbitral seria definitiva e inapelable.
 En primera Instancia (LAUDO ARBITRAL)
Debido a los reclamos que no encontraron solución en sede administrativa, en
virtud del contrato, sometieron a arbitraje varias cuestiones, la parte actora
interpone demanda arbitral para que se le abonaran los costos devengados por
cambios en el sistema de reajuste de precios, y solicita que a las sumas se le
abonaran intereses a la tasas fijada por el Banco Nación.
Mediante el laudo arbitral correspondiente con el voto decisivo de un tercer arbitro
se deicidio hacer lugar a la demanda respecto de las pretensiones propuestas, y se
calcularon los montos de condena según peritos a enero de 1985.

 En segunda instancia
El demandado interpone recurso de nulidad, y es rechazado por la sala 3º de la
Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal, fundándose en que
no existían causales que le permitan expresarse ya que la mayoría de los agravios
conducían a que el tribunal examinara la justicia del pronunciamiento arbitral, lo
que era imposible en virtud del contrato antes mencionado y firmado por las partes.
La Cámara solo se pronuncia respecto de la queja de la demandado según la cual
los árbitros habían fallado ultrapetita al actualizar los montos a enero de 1985 en
contra de los dispuesto en el compromiso arbitral, y lo descarta estableciendo que
los aspectos dependientes y accesorios de las cuestiones sometidas a arbitraje
podían ser alterados, por lo tanto la actora estaba habilitada para plantear de este
modo el ajuste y el arbitro de hacer lugar sin que ello importara laudar mas allá de
lo comprometido.

 En tercera Instancia (CSJN –doctrina-)


La demandada interpone recurso de Apelación ante la Corte, justificando su
agravio en la interpretación arbitraria de la Cámara respecto de la clausula
compromisoria, y no considero varios aspectos de los expuestos en la
demanda, como por ejemplo la diferencia entre la fecha en que la actora
solicito la actualización de los reclamo(febrero de 1985)
La Corte establece que los árbitros no debieron actualizar la deuda
reclamada por la actora desde enero de 1985 sino desde febrero del mismo
año como se previo en el compromiso arbitral.
Que el compromiso arbitral delimita en forma definitiva el THEMA DECIDENDUM,
del proceso arbitral, y el laudo debe adecuarse a las cuestiones incluidas en el
compromiso, es nulo el laudo que transforma las pretensión de una de las partes
variando así el compromiso.
Con respecto a la renuncia de las partes a apelar la decisión arbitral, la corte dice
que el art 872 del C.C prohíbe que sean objeto de renuncia los derechos concedidos
en mira del interés público, aplicado a esta institución jurídica, si bien la apreciación
de los hechos y la aplicación regular del derecho son funciones de los árbitros y el
laudo que dicten será inapelable en esas condiciones, no lo será cuando sea
inconstitucional, ilegal o irrazonable. Con respecto a los intereses establece que
nunca pueden alterar la relación entre el monto originario reclamado y la cuantía de
la condena establecida en el laudo, resultando en un despojo del deudor y
trascendiendo los límites de la moral y las buenas costumbres.
La Corte establece que debe practicarse nueva liquidación de los montos
adeudados, declara parcialmente procedente el recurso ordinario y la nulidad del
laudo arbitral.
Fallo Lezana

Buenos Aires, 20 de diciembre de 2005.

Tema: Retardo de Justicia.


Hechos: El actor denuncia ante la Corte que la Sala II de la Cámara Nacional de
Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal estaría incurriendo en retardo de justicia
al no haber resuelto aún el recurso de apelación deducido en la causa "R., M. A. c/
OSECAC s/ responsabilidad médica".

Considerando:
1º) Que el presentante denuncia ante esta Corte que la Sala II de la Cámara
Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal estaría incurriendo en
retardo de justicia al no haber resuelto aún el recurso de apelación deducido en la
causa "R., M. A. c/ OSECAC s/ responsabilidad médica".
2º) Agregados los memoriales y sus contestaciones, el 5 de agosto del 2005, el
actor solicitó el pase a sentencia.
Tal petición solo fue atendida mediante la providencia del 30 de noviembre de 2005
mediante la cual se enmendó el error incurrido en despachos anteriores y se hizo
saber a los litigantes que las actuaciones habían pasado a estudio de la vocalía del
doctor Mario Hugo Lezana desde el 25 de Noviembre de 2005.
3º) Como reiteradamente lo ha sostenido esta Corte, la garantía
constitucional de la defensa en juicio incluye el derecho a obtener un
pronunciamiento rápido dentro de un plazo razonable.
Dicho plazo está reglado expresamente por el art. 34, inc. 3º, ap. c, del Código
Procesal Civil y Comercial de la Nación y, como quedó antes expresado, no ha sido
debidamente observado toda vez que el llamamiento de autos para sentencia
estuvo en condiciones de decretarse con mucha anterioridad a la fecha en que
efectivamente se lo dispuso (art. 268).

Decisión de la Corte:
4°) Frente al fundado reclamo del interesado y la desaprensiva actuación del
tribunal a quo demostrada en la injustificada dilación en dar, en forma oportuna, el
adecuado cauce legal a las actuaciones a pesar de tratarse de un asunto de la
mayor gravedad, se configura aquí un verdadero supuesto de retardo de justicia.
5º) La demora incurrida afecta la garantía de raigambre constitucional de obtener
un pronunciamiento rápido, corresponde emplazar a los magistrados para que
dicten sentencia en el plazo de cuarenta y ocho horas de recibida esta
incidencia.

Asimismo, cabe poner en conocimiento del Consejo de la Magistratura la


actuación del doctor Mario Hugo Lezana a los fines que se estimen pertinentes.

Se admite la denuncia por retardo de justicia y se ordena la remisión del


expediente a la Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial
Federal para que, en el término de cuarenta y ocho horas de recibido, se dicte
sentencia la que deberá ser inmediatamente comunicada a esta Corte.

ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI - ELENA I. HIGHTON de NOLASCO - CARLOS S.


FAYT - JUAN CARLOS MAQUEDA - E. RAUL ZAFFARONI - RICARDO LUIS
LORENZETTI - CARMEN M. ARGIBAY.

Fallo “Baterías Sil-Dar S.R.L c/ Barbeito, Walter s/


sumario".
Buenos Aires, 27 de septiembre de 2001.

Tema: Modos alternativos de solución de conflictos: Mediación. Ley


24.573.
Hechos: El Actor promovió acción judicial prescindiendo del procedimiento de
mediación obligatorio, impuesto por la Ley 24.573. Denuncia la inconstitucionalidad
de dicha ley.

Decisión de la Cámara Nacional en lo Comercial, Sala B:


Revoca la sentencia de la instancia anterior, declarando la inconstitucionalidad de la
ley 24.573, invocada por el actor.
Estimó que si bien el establecimiento de un régimen de mediación previa no es de
por sí inconstitucional, el sistema implementado por la ley 24.573 es pasible de ese
vicio , por pertenecer el órgano mediador a la órbita del Poder Ejecutivo e incurrir
por tanto en una trasgresión a la prohibición contenida en los arts. 109 y 116 de la
Constitución Nacional y, además por su carácter obligatorio que dilata
indebidamente el acceso a la justicia.

Contra ese pronunciamiento, el fiscal de cámara interpuso el recurso


extraordinario.

Decisión de la Corte:
El recurso extraordinario es admisible con el alcance con que fue concedido, por
cuanto se encuentra en tela de juicio la constitucionalidad de una ley de la Nación y
la decisión impugnada ha sido contraria a su validez.

Que la ley 24.573 instituye con carácter obligatorio un procedimiento que precede a
la actividad jurisdiccional y que tiene por finalidad promover "la comunicación
directa entre las partes para la solución extrajudicial de la controversia".
La función del mediador no es la de dictar una decisión que dirima la contienda sino
la de facilitar y promover el acercamiento de las partes a fin de que ellas procedan
a la composición de sus propios intereses, sin necesidad de la instancia
jurisdiccional, la cual, por otra parte, permanece abierta para el justiciable.
El mediador no ejerce función de naturaleza jurisdiccional, ni aun de tipo
administrativo.

Que lo expuesto pone en evidencia que, contrariamente a lo expresado en el


principal argumento del tribunal a quo, el sistema de mediación instituido por la ley
24.573 no lesiona lo dispuesto en los arts. 109 y 116 de la Ley Fundamental, toda
vez que el mediador no ejerce función jurisdiccional sino una actividad de
aproximación de las partes mediante técnicas conciliatorias. Actividad que está
fuertemente reglada y cuyo desempeño está condicionado a su habilitación bajo
condiciones que la ley y su reglamentación han establecido, como la inscripción de
quienes la ejercen en el Registro de Mediadores. La organización y administración
es responsabilidad del Ministerio de Justicia de la Nación.
Por lo expuesto se declara procedente el recurso extraordinario y se
revoca la sentencia apelada en los términos expuestos. Notifíquese y,
oportunamente, remítase.
JULIO S. NAZARENO (según su voto)-EDUARDO MOLINE O'CONNOR (según su
voto)- AUGUSTO CESAR BE-LLUSCIO - ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI - ANTONIO
BOGGIANO –GUILLERMO A. F. LOPEZ (según su voto)- GUSTAVO A. BOSSERT –
ADOLFO ROBERTO VAZQUEZ (en disidencia).

JULIO S. NAZARENO, EDUARDO MOLINE O'CONNOR,


GUILLERMO A. F. LOPEZ:

Considerando:
1°) Que por la ley 24.573 se estableció como un medio alternativo para la
resolución de disputas el régimen de la mediación previa y obligatoria para todos
los pleitos. Como expresó el Poder Ejecutivo "se intenta reducir el alto nivel de
litigiosidad que nuestros tribunales padecen actualmente. Al mismo tiempo, se
intenta provocar una mayor celeridad en la solución de las cuestiones que deban
ser resueltas judicialmente, ya que parte de la gran masa de juicios que abarrotan
los juzgados, será desviada por medio de estos métodos alternativos no
extrajudiciales".

2°) La actividad del mediador no conlleva el ejercicio de la potestad jurisdiccional,


que es propia de los jueces (arts. 109 y 116 de la Constitución Nacional), sino que
se limita a colaborar con las partes para que aquéllas puedan arribar a la solución
de su diferendo (art. 1 de la ley 24.573). De ahí que su función difiere
sustancialmente de la del juez en tanto aquél no juzga, ni resuelve contiendas sino
que, mediante su actuación neutral, ayuda a las partes en conflicto a lograr la
autocomposición del litigio que las enfrenta.

3°) El mediador carece de uno de los poderes propios de la jurisdicción como es el


de decisión.
Tampoco cuenta con las potestades de ejecución, coerción e instrumentación,
necesarias para el ejercicio de la función jurisdiccional. Ello es así, pues el mediador
no tiene imperium para ordenar la realización práctica de lo acordado, razón por la
cual en caso de incumplimiento del acuerdo la parte interesada deberá promover el
procedimiento de ejecución de sentencia regulado en el Código Procesal Civil y
Comercial.
Además, si la mediación oficial fracasare por incomparecencia injustificada de
cualquiera de las partes, que hubieran sido fehacientemente notificadas, la única
consecuencia que ello acarrea es el pago de una multa.

4°) La obligatoriedad no justifica la inconstitucionalidad porque la imposición legal


de someterse a este trámite previo extrajudicial sólo genera el deber de
comparecer a la audiencia fijada por el mediador, pero no el de permanecer en
dicho procedimiento, pues basta con que una o ambas partes exprese su voluntad
de darlo por finalizado para que este concluya, y quede expedita la instancia
judicial.

5°) Tampoco es susceptible de producir reparos constitucionales la dilación que


produce el tránsito previo por esta etapa para acceder a la vía judicial en el
supuesto en que las partes no arribaren a un acuerdo, porque, además de
desarrollarse en una dimensión temporal breve, existe la posibilidad que asiste a
las partes de dar por terminado este procedimiento al comparecer a la audiencia y
aquellos procesos que requieren una tutela judicial de urgencia fueron
expresamente excluidos del régimen de la mediación.

DISIDENCIA DE ADOLFO ROBERTO VAZQUEZ:

Considerando:
1°) Según lo ha resuelto reiteradamente esta Corte, es principio fundado en
la garantía de defensa en juicio que, para la solución de las controversias
individuales, no debe excluirse compulsivamente la intervención de un tribunal de
justicia.
Sólo por excepción y voluntariamente, las partes pueden sustraerse a la
intervención de los órganos jurisdiccionales del Estado, para someter sus
controversias a juicio de árbitros, arbitradores o amigables componedores.
El derecho de ocurrir en procura de justicia no debe ser frustrado por
consideraciones de orden procesal o de hecho, constituye un agravio constitucional,
el que se configura toda vez que un particular queda sin juez a quien reclamar
inmediatamente la tutela de su derecho.
La legislación que se dicte para reglamentar, no puede estar en contradicción con
los principios constitucionales y, tampoco, del propósito de "afianzar la justicia" que
se encuentra incorporado en el Preámbulo de la Ley Fundamental.

2°) Por lo expresado se afirma que el derecho de acceso a los órganos


jurisdiccionales del Estado no puede ser restringido, postergado, ni menos aún
excluido por vía legal y en forma compulsiva, y que sólo por excepción y
voluntariamente pueden las partes decidir no acudir a los tribunales judiciales para,
en su lugar, resolver sus conflictos con intervención de personas u órganos
distintos de los jueces. Por lo que lleva a concluir que en el sub lite ha sido
correctamente declarada la inconstitucionalidad de la ley 24.573.

3°) La obligatoriedad y el carácter prejudicial impuestos es un obstáculo insalvable


al ejercicio del derecho de acceso a un tribunal independiente e imparcial. Se viola
la tutela rápida y efectiva que la parte busca en los jueces. Mejor sería contar con
un sistema optativo.
Paralelamente, lo buscado es también descongestionar la tarea de los tribunales,
en vez de dotarlos de más recursos técnicos y humanos para absorber la creciente
demanda del servicio de justicia.
Dicha mediación merece fundados reparos si, además, debe cumplirse en un
ámbito ajeno a los tribunales judiciales, en vez de implementar la adecuación de las
estructuras judiciales para tornar eficiente el servicio de justicia.
La exigencia de una mediación obligatoria priva a las partes de toda cuota de
libertad decisoria, con el costo adicional que implica, en tiempo y gastos
económicos, someterse a un procedimiento no adversarial que de antemano se
sabe fracasará.

4°) Que la inconstitucionalidad de la ley 24.573 también se verifica porque al


adscribir la organización del régimen de mediación a la órbita del Poder Ejecutivo,
se avasalla la zona de reserva del Poder Judicial, claramente delimitada por los
arts. 109 y 116 de la Constitución
Nacional.
En ese sentido, carece de importancia definir si, en los términos de la ley 24.573,
los mediadores guardan o no alguna vinculación jerárquica con la administración, si
son o no remunerados por ella o, desde otra perspectiva, si ejercen o no función
jurisdiccional, ya que las respuestas a todo ello son tan obvias que no merecen ni
enunciarse.
En cambio, lo que sí importa precisar es que el mediador constituye, sin dudas, un
auxiliar de la justicia al igual que los peritos, y al ser ello así la organización del
servicio estatal de mediación, su reglamentación y control, compete al Poder
Judicial con exclusividad, y no al Ministerio Publico.

Por lo expuesto se declara procedente el recurso extraordinario y se


confirma la sentencia apelada.

Fallo: Ferrari v/ Estado Nacional. Corte Suprema de Justicia de


la Nación (1986)

Hechos: Ferrari pide la declaración de inconstitucionalidad de la ley 23.187


(REQUISITOS PARA EL EJERCICIO DE LA PROFESION DE ABOGADO EN
LA CAPITAL FEDERAL JERARQUIA, DEBERES Y DERECHOS
MATRICULA, COLEGIACION), ya que esta exige la afiliación imperativa al CPACF
(Colegio Público de Abogados de la Capital Federal) como requisito indispensable
para ejercer la profesión de abogado. Ferrari sostiene que la ley es inconstitucional,
ya que ésta obliga a todos quienes quieran ejercer la profesión de abogado a
afiliarse y ser representados, se quiera o no se quiera. Para él, la ley en cuestión
viola los arts. 14 y 14bis de la Constitución Nacional. (libertad de asociación)

Tribunal a quo: El tribunal a quo rechaza su demanda de amparo, tendiente a


lograr la inconstitucionalidad de la mentada ley. Ferrari, entonces, interpone
recurso extraordinario contra esa decisión, argumentando que el tribunal de
primera instancia, no se pronuncia en forma clara respecto de su pretensión, y
confunde los términos “colegiación”, “afiliación” y “matricularización”, siendo este
último concepto el cuestionado por el actor. Este tribunal sostiene, que la libertad
de asociarse consagrada en la CN, se refiere sólo a sociedades emergentes de la
exclusiva voluntad individual, cuya existencia, no es requerida por razones de
Derecho Público, ni en virtud del poder policial del Estado, como sí es el caso del
Colegio Público.

Corte: Se rechaza el recurso y se confirma la sentencia apelada por los siguientes


fundamentos:
1)El CPACF es creado como persona de Derecho Público, no es una asociación del
derecho común, a la cual se es libre o no de asociarse, sino que es el encargado de
controlar el ejercicio de la profesión con arreglo a las pautas preestablecidas en
resguardo de los intereses de la sociedad, que necesita de este para el
afianzamiento de la justicia, de la que los abogados son auxiliares.
Que no está en rigor en juego aquí la afectación del derecho de no asociarse (art.
14 - CN.

2)Que, en cambio, se trata del ejercicio del poder de policía y del Derecho Público
de reglamentar la profesión de la abogacía que la matriculación obligatoria en el
Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, sólo comporta la imposición de
las razonables cargas públicas y servicios personales que cabe imponer con
fundamento en los arts. 16 - y 17 – CN y no es violatorio de los arts. 14 y 14bis

3)El abogado no es simplemente un profesional habilitado por su diploma


universitario para exponer el derecho, enseñarlo y hacerlo valer en patrocinio de las
causas en justicia; es decir, un juris peritus y un juris consultus según la expresión
y el concepto romano; es, además, un auxiliar de la justicia, un colaborador de la
misma y un integrante potencial de sus tribunales en los casos de impedimento,
recusación o excusación de sus miembros; y en su consecuencia lógica, las leyes
que organizan la justicia -en la Nación y en las provincias- conforme al enunciado
del Preámbulo y el art. 5 - CN., pueden exigir a los abogados cierta organización y
disciplina dentro de poder reglamentario previsto en el art. 14 - de dicha Carta
Fundamental

4)El régimen de colegiación que se está considerando no vulnera el derecho de


asociarse y la correlativa libertad de no hacerlo porque se trata, precisamente, del
estatuto legal de una estructura social preconstituida por la naturaleza de las cosas

5)Que, con arreglo al citado precedente, el Colegio Público de Abogados organizado


por la ley 23187 - no una asociación. Por el contrario, su naturaleza jurídica y su
objeto esencial están definidos por el art. 17 - de la ley, que le asigna el carácter
de persona jurídica de Derecho Público, de manera que la posición del abogado
frente al colegio es la de sujeción ope legis a la autoridad pública que éste ejerce, y
a las obligaciones que directamente la ley le impone a aquél, sin relación a vínculo
societario alguno.
Fallo Provincia de Córdoba c/ Estado Nacional s/ acción
declarativa.
Corte Suprema de Justicia de la Nación, 21/11/00

Tema: La medida cautelar genérica. Límites de la pretensión cautelar y su


vinculación con la pretensión sustancial. La medida cautelar autosatisfactiva.

Hechos:
Buenos Aires, 21 de noviembre de 2000. La provincia de Córdoba se presenta y
pide la declaración de inconstitucionalidad del decreto de necesidad y urgencia del
Poder Ejecutivo Nacional 285/1999, por medio del cual se creó la Zona Franca de
La Pampa (General Pico), concediéndosele beneficios impositivos, prebendas y
exenciones no contempladas en los regímenes de las demás zonas francas del país,
entre las que se encuentra la Zona Franca Córdoba (Zofracor), correspondiente a
su jurisdicción y afectando la igualdad entre las provincias, más aún cuando en el
año 1994 la Provincia de Córdoba suscribió el convenio de adhesión a la ley
nacional de zonas francas, que exige un comportamiento igualitario entre todas las
provincias.
Además, impugna el decreto ya que el art. 99 inc. 3 C.N. veda al Poder Ejecutivo
la facultad de dictar decretos de necesidad y urgencia en materia impositiva.
La actora solicita que el tribunal dicte una medida cautelar disponiendo que se
suspendan los efectos del decreto impugnado hasta que recaiga sentencia definitiva
en la causa.
La demandante extendió la pretensión declarativa de inconstitucionalidad contra
el art. 86 de la ley 25237, la cual había ratificado el decreto impugnado.

OPINIÓN DE LA PROCURADORA FISCAL: María G. Reiriz


Corresponde a la competencia originaria de la Corte ratione personae, ya que la
demanda es interpuesta por la Provincia de Córdoba y se demanda al Estado
Nacional.

CORTE: resuelve:
I. Suspender los efectos del decreto 285/1999, ratificado por el art. 86 de la ley
25237, hasta tanto se dicte sentencia en la presente causa. Esta Corte ha
establecido que, si bien por vía de principio medidas como la requerida no proceden
respecto de actos administrativos o legislativos, debido a la presunción de validez
que ostentan, tal doctrina debe ceder cuando se los impugna sobre bases prima
facie verosímiles. Las medidas cautelares no exigen de los magistrados el examen
de la certeza sobre lo pretendido, sino sólo de su verosimilitud; es más, el juicio de
verdad en esta materia se encuentra en oposición a la finalidad del instituto
cautelar. Las razones aducidas por la actora son suficientes para dar sustento a la
verosimilitud del derecho.
También resultan atendibles los motivos expuestos por la actora respecto del
peligro en la demora, ya que la relativa proximidad que existe entre ambas zonas
francas permite inferir que la que cuenta con condiciones menos ventajosas podría
tener inferiores posibilidades de desarrollar los propósitos perseguidos con su
creación, generándose una situación de hecho difícilmente revertible en el eventual
supuesto de que la sentencia final admitiese la pretensión del demandante.
Por último, no se advierte que la cautela pretendida pudiera obtenerse por otro
medio, por lo cual se dan los presupuestos exigidos por el art. 230 C.P.C.C.
(prohibición de innovar).
II. Correr traslado de la demanda interpuesta al Poder Ejecutivo Nacional, la que
tramitará por las normas del proceso ordinario por 60 días.
Eduardo Moliné O´Connor- Augusto Belluscio- Enrique Petracchi- Antonio Boggiano-
Guatavo Bossert. En disidencia parcial: Carlos Fayt.

DISIDENCIA PARCIAL DEL DR. FAYT:


Su disidencia tiene que ver con la medida cautelar: si bien el dictado de medidas
como la requerida no exige el examen de certeza sobre la existencia del derecho
pretendido, pesa sobre quien la solicita la carga de acreditar prima facie, entre
otras cosas, la existencia de verosimilitud en el derecho invocado. En el sub lite no
se configura dicho presupuesto para acceder a la medida solicitada.
Por otra parte, no es aconsejable el dictado de la medida si se considera que de
ella se desprenderían los mismos efectos que produciría el pronunciamiento
definitivo, es decir, un adelanto temporal que resulta inaceptable.

Caso Fayt c/ Estado Nacional

I – Primera Instancia
Ministro de la Corte Suprema de Justicia, Carlos Fayt, plantea una acción
declarativa de inconstitucionalidad respecto a dos disposiciones incorporadas en la
reforma constitucional de 1994 (art. 99 inc 4 y disposición transitoria undécima).
Dicho artículo estableció que para los magistrados de la Justicia Federal era
necesario un nuevo nombramiento para mantener el cargo cuando cumplieran
setenta y cinco años de edad y que dicha designación se haría por cinco años,
pudiendo repetirse indefinidamente. La disposición transitoria prescribió que la
caducidad de los nombramientos y la duración limitada indicada por ese artículo
entrarían en vigencia a los cinco años de la sanción de la reforma.
La pretensión fue acogida por el juez federal de primera instancia.

II – Segunda Instancia
La Sala III de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo
federal revoca la sentencia de primera instancia alegando que no altera la garantía
de inamovilidad. Se interpone recurso extraordinario federal que es concedido.

III – Dictamen del Procurador General de la Nación


La cuestión llega a la CSJN y el Procurador General, atento a la extrema gravedad
institucional que reviste la cuestión discutida, donde los integrantes del tribunal
aparecerían juzgando un tema que puede alcanzarlos en forma personal a la
mayoría y, al restante, colocarlo en la situación de resolver acerca de un colega,
pretende la recusación o instar a la excusación de los miembros del
tribunal.
Funda esto en:
a) El art 30 del Código de rito que impone a los jueces la obligación de
abstenerse de conocer en el juicio cuando existan motivos graves de decoro
o delicadeza que impidan ejercer el ejercicio de la función jurisdiccional con
la tranquilidad de espíritu necesaria.
b) Que los miembros del tribunal se excusaron cuando varios jueces de
distintas instancias promovieron acciones en reclamo del derecho de
intangibilidad de sus remuneraciones, cuestión similar a la tratada relativa a
la inamovilidad del cargo que pone en juego intereses institucionales que
afectan, directa y especialmente, a los magistrados federales, incluidos los
integrantes de la Corte. Utilización de precedente.
c) Su aptitud para deducir la recusación que intenta por tener como obligación
ineludible, en virtud de la ley 24.946, “velar por el efectivo cumplimiento del
debido proceso legal” y “expedirse en todo lo concerniente a los intereses
que el Ministerio Público Tutela”. Acorde a esto último, la constitución
impone al Ministerio Público “promover la actuación de la justicia en defensa
de la legalidad, de los intereses generales de la sociedad, en coordinación
con las demás autoridades de la República”. Las cuestiones de recusación
tienen por objeto preservar la mejor administración de justicia a través de la
imparcialidad.

IV – Resolución de la Corte Suprema de la Nación


1) En lo relativo a la recusación y el pedido de excusación la Corte lo
desestima con los siguientes fundamentos:
a) En cuanto al pedido de excusación considera que no se encuentran
comprendidos en ninguna de las causales previstas en el Código
Procesal Civil y Comercial de la Nación por carecer de interés
personal, económico o pecuniario en el resultado del pleito.
b) Cuestiona el pedido de recusación, por entender que es inadmisible
por parte del titular del Ministerio Público Fiscal que carece de aptitud
para deducirlo.
c) Remarca también el hecho de que ninguno de los integrantes de la
Corte había promovido acción análoga a la planteada por Fayt, más
allá de que las disposiciones cuestionadas por éste los afectaran.
Solamente, por las razones invocadas por el Procurador, se excusa el Juez
Petracchi.
2) Respecto a la cuestión de fondo planteada, la Corte Suprema de
Justicia de la Nación resuelve revocar la sentencia apelada, hacer
lugar a la demanda, y declarar la nulidad de la reforma introducida
por la convención reformadora de 1994 en el art. 99 inc. 4, párrafo
tercero y en la disposición transitoria undécima. Funda su fallo en lo
siguiente:

a) Considerando que el Estado Nacional expone fundamentalmente que el


nuevo texto constitucional no modifica la garantía de inamovilidad de los
jueces por tratarse de una exigencia de carácter objetivo e impersonal; y
que la reforma constitucional en el punto que se halla en discusión es válida
y responde a los términos de la norma que la convocó y que le atribuyó
competencia a la Convención reformadora; ello es así por el art. 2 de la ley
24.309, como por el “Núcleo de Coincidencias Básicas”, que contemplaron
como materia de revisión lo relativo a la “designación de los jueces
federales”
b) La Corte expone que la doctrina de control judicial sobre el proceso de
reforma de la Constitución ya había sido elaborado, y surge de la
interpretación de la sentencia dictada en “Soria de Guerrero, Juana c.
Bodegas y Viñedos Pulenta Hnos S.A”.
Del precedente del caso mentado, surge que las facultades jurisdiccionales sobre
una convención reformadora (que fue provincial en el caso), están limitadas
respecto del procedimiento de “forma y sanción” de las leyes. Sin embargo se
afirmó que esa regla general cedería si se demostrase la falta de concurrencia de
los “requisitos mínimos e indispensables” que condicionan la sanción de la norma
constitucional reformada.
c) Al respecto, ha sido determinante el Congreso que, aun cuando no era
necesario, estableció en el Art. 6 de la ley de reforma 24.309 el carácter
justiciable de los límites del poder reformador. Ya que en dicho artículo
se previó la sanción de nulidad de las “modificaciones, derogaciones y
agregados que realice la Convención Constituyente apartándose de la
competencia establecida”. Esto implica reconocer el control sobre las
disposiciones y derogaciones adoptadas por la convención, y dicho control
no podría corresponderle a otro organismo que no fuese el Judicial, que
tiene como atribución esencial preservar la supremacía constitucional.
d) La facultad de reformar la Constitución no puede exceder el marco de la
regulación en que descansa. El Art. 30 de la Constitución declara que la
posibilidad de reformarla debe recaer sobre una Convención convocada por
el Congreso, que a la vez deberá declarar cuáles serán las cláusulas
constitucionales sensibles de modificación. La Convención debe contar con
poderes limitados.
e) La Corte también considera la “teoría de los poderes implícitos” expuesta por
el Procurador General, que argumenta que la Convención ostentaba estos
poderes a la hora de la reforma otorgándole validez a las modificaciones
efectuadas.
El Alto Tribunal reconoce la existencia de dichos poderes pero expone que sólo
podrán ejercerse para cumplir con las atribuciones concedidas expresamente. Los
poderes implícitos están subordinados y dependen de las facultades expresas.
Acorde a ello la Corte agrega que el diseño institucional de la república implica que
ningún poder puede arrogarse mayores facultades que las que le hayan sido
expresamente conferidas, si se vulnerase ese principio se destruiría todo el
equilibrio de la Constitución.
Siguiendo este argumento, las facultades expresas son las del Art. 2 de la ley
24.309, agrupadas en lo denominado Núcleo de Coincidencias Básicas”, que nada
menciona explícita ni implícitamente respecto a la garantía de inamovilidad.

V – Jurisprudencia trascendente
Al declarar la nulidad de la reforma introducida por la Convención
constituyente de 1994, el poder judicial asumió la potestad de revisar
judicialmente las facultades del poder constituyente derivado, cambiando
la jurisprudencia que implicaba no decidir sobre cuestiones políticas no
justiciables. Precisamente, siendo el poder constituyente derivado una de
éstas.

Fallo Cantos vs. Argentina

Tema: Resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de 2005,


relativa al cumplimiento de la Sentencia de Fondo dictada en 2002.

Con respecto a los hechos, no están en el fallo que subió Oteiza a su página. Si
les interesa leerlos acá les dejo un link donde están en el punto (II) de la sentencia.
http://es.scribd.com/doc/30813095/Caso-Cantos-vs-Argentina

I - Sentencia de fondo dictada por la Corte Interamericana en 2002:


El Estado argentino violó el derecho de acceso a la justicia consagrado en la
Convención Americana de Derechos Humanos en perjuicio del señor José María
Cantos.
Es por ello que la Corte decidió:
1) Que el Estado debe abstenerse de cobrarle al Sr. Cantos la tasa de justicia y
la multa por falta de pago oportuno de la misma.
2) El Estado debe fijar en un monto razonable los honorarios y asumir su pago,
junto con las costas correspondientes a todos los peritos y abogados del
Estado mismo y de la provincia de Santiago del Estero.
3) El Estado debe levantar los embargos, la inhibición general y demás medidas
que hayan sido decretadas sobre los bienes y las actividades comerciales del
Sr. Cantos.
4) El Estado debe pagar a los representantes de la víctima la cantidad de
15.000 dólares por los gastos causados en el proceso internacional.
5) El Estado debe rendir a la Corte Interamericana un informe cada seis meses
sobre las medidas tomadas para dar cumplimiento a la sentencia.

II – El Estado presenta 2 comunicaciones en 2003, 1 en 2004 y 2 más en


2005 informando:
1) Que había dado cumplimiento al punto 4 mencionado en el subtítulo
anterior.
2) Que se habían elaborado un proyecto de decreto y otro de ley los cuales
establecían “cursos de acción para dar cumplimiento a la Sentencia”, y que
estaban siendo estudiados y analizados.
3) Que el Estado se encontraba también considerando la posibilidad de
coordinar administrativamente la ejecución de los puntos de la sentencia.

III – Los representantes de la víctima, por su parte, presentaron 4


comunicaciones en 2003, 3 en 2004 y 1 en 2005 informando:
1) Su disconformidad con la injustificada falta de cumplimiento de la
sentencia por parte del Estado.
2) Que no se puede desatender el objeto y el fin de la Sentencia alegando
que “no existe en el ámbito interno un proceso que establezca el
mecanismo apto para la ejecución de sentencias emitidas por un tribunal
internacional”.
IV – En 2005 la Corte emite resolución relativa a la ejecución de la
Sentencia:
1) Considerando: que es facultad inherente a las funciones jurisdiccionales de
la Corte la supervisión del cumplimiento de sus sentencias, que Argentina ha
conformado la Convención Americana de Derechos Humanos y que ha
reconocido la competencia obligatoria de la Corte en todo caso en que sea
parte, debiendo asegurar en su derecho interno, tanto en las normas
materiales como procesales, las medidas necesarias para el cumplimiento de
las sentencias de la Corte acorde a la responsabilidad internacional que pesa
sobre sí.
Y que el Estado sólo ha cumplido el punto relativo al pago de los 15.000 dólares por
los gastos causados en el proceso internacional, manteniendo pendiente la
concreción de los demás puntos de la sentencia de fondo, dependiendo de
proyectos que parecieran estar solamente en etapa de consideración. La Corte
manifiesta su preocupación por la situación de “impasse” en la cual se encuentra el
cumplimiento de la Sentencia.
2) Resuelve: mantener abierto el procedimiento de supervisión de
cumplimiento de los puntos pendientes, requerir al Estado que adopte las
medidas necesarias para su pronto cumplimiento, solicitando que presente
ante la Corte un informe sobre las mismas a más tardar en marzo de 2006 y
solicitar a los representantes de la víctima y a la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos que presenten observaciones al informe mentado
entre 4 y 6 semanas luego de recibido.

Meller SA – Unión Transitoria de Empresas - c/ ENTEL –


Empresa Nacional de Telecomunicaciones - (Corte Suprema de
Justicia de la Nación, Noviembre del 2002)

Tema: Revisión judicial de los procesos administrativos.


Consideraciones especiales de éste caso:
 El voto de la mayoría no vio el interés público comprometido en el mismo;
 Éste fue uno de los principales desencadenantes del sometimiento a juicio
político de algunos ministros de la Corte, a los que finalmente le costó el
puesto (BOGGIANO, por ejemplo)
HECHOS:
 Por la resolución n. 146 de Noviembre de 1996, la entonces representante
del Estado Nacional y liquidadora de ENTEL, María J. Alsogaray, dispuso
reconocer la procedencia del reclamo de rendición de cuentas y cobro de
pesos formulado por MELLER SA y poner a disposición de la reclamante la
liquidación final de las cuentas del contrato, que ascendía a $ 28942839,81,
suma que debía pagarse de inmediato en bonos de consolidación de la
deuda pública. Tras la intervención de la Sindicatura General de la Nación,
dictaminó la Dirección General de Asuntos Jurídicos del Ministerio de
Economía, Obras y Servicios Públicos de la Nación y las actuaciones fueron
remitidas a la Proc. Tesoro Nac., organismo que se expidió en Febrero de
1998; este dictamen consideró que la resolución n. 146/96 era nula de
nulidad absoluta e insanable y que debía ser inmediatamente
revocada en sede administrativa, por tratarse de un acto irregular. El
fundamento esencial de tal conclusión se centró en que las únicas
"liquidaciones" que ENTEL tenía a su cargo según la relación contractual se
referían a sumas percibidas por esa empresa, que había cumplido con sus
obligaciones respecto del año 1990, en tanto la UTE había renunciado a sus
reclamos por los años 1988 y 1989. Ello determinaba que la resolución
controvertida estuviese viciada en su causa y en su motivación.
 La objeción de la Proc. Tesoro Nac. determinó que la Sra. liquidadora de
ENTEL recabase la opinión del Dr. Barra y dictase la resolución n. 18/98 de
Marzo de 1998, por la cual suspendió los efectos de la resolución n. 146/96
en atención a que "resulta conveniente agotar el análisis de la decisión
adoptada", emitiendo así un dictamen en sentido contrario a las
conclusiones de la Proc. Tesoro Nac. En estas circunstancias, MELLER SA
interpuso recurso de apelación contra la resolución 18/98 por ante el
Tribunal Arbitral de Obras Públicas, organismo al que le compete ejercer la
"función jurisdiccional" que le encomiendan diversas leyes y decretos de
obras públicas, oportunidad en la que acompañó el dictamen del Dr.
Cassagne, quien se opuso a las objeciones de la Proc. Tesoro Nac.

 En Julio de 1999, el Tribunal Arbitral hizo lugar a la apelación y estimó que


la suspensión ordenada por la resolución ENTEL 18/98 se hallaba extinguida
por haberse satisfecho la condición a la que se había subordinado su
cumplimiento, esto es, a la opinión favorable de destacados juristas (laudo
2813). Las empresas recurrentes presentaron aclaratoria pues entendieron
que el Tribunal había resuelto lo sometido a su consideración de forma solo
implícita. Ello motivó el laudo 2814 dictado en Agosto de 1999, en el cual el
Tribunal Arbitral de Obras Públicas afirmó que "resulta obvio que la
resolución n. 146/96 ha recobrado su fuerza ejecutoria por lo que en las
actuales circunstancias debe ser cumplida". El laudo 2814, entonces,
aclaratorio del anterior 2813 y emanado del Tribunal Arbitral de Obras
Públicas de la Nación, declaró que la resolución n. 146 dictada en 1996 por
la liquidadora de ENTEL, debía ser cumplida en razón de su carácter de acto
administrativo regular que recobraba plenamente sus efectos.

 Contra éste laudo 2814, ENTEL interpone recurso extraordinario federal


sobre la base de los siguientes argumentos: a) que se halla abierta la vía
recursiva del art. 14 de la ley 48 para ENTEL, parte que se vio forzada a
la vía jurisdiccional administrativa puesta en marcha por el contratista; el
laudo emanado de la instancia administrativa debe tener control judicial
suficiente, máxime en el supuesto de grosera arbitrariedad; b) que el fallo
carece de fundamento pues resuelve -por vía de una llamada "aclaratoria"-
que la resolución 146/96 debe ser cumplida, con total omisión de los
motivos determinantes de la nulidad que fueron destacados en el dictamen
14/98 de la Proc. Tesoro Nac.; c) que el laudo incurre en el absurdo de
ordenar el cumplimiento de un acto administrativo nulo sin expedirse sobre
el fondo de la discusión, esto es, sobre las razones fácticas y jurídicas que
justifican semejante sanción.
DOCTRINA MAYORITARIA DE LA CORTE, VOTO DE LOS MINISTROS
NAZARENO Y BOGGIANO:
A partir del precedente de distintos fallos, esta Corte ha establecido que no
cabe recurso judicial alguno respecto de las decisiones del Tribunal Arbitral de
Obras Públicas. Y tratándose de un régimen optativo, la elección del
procedimiento administrativo importa la renuncia del judicial, incluso del
recurso extraordinario.
Un rápido repaso de la jurisprudencia de la Corte, pone de manifiesto que el
tribunal ha procedido a la revisión de laudos arbitrales. Empero lo hizo por la vía del
recurso extraordinario deducido contra pronunciamientos de las instancias
ordinarias que decidieron las apelaciones que contra aquéllos autoriza el
ordenamiento procesal. La jurisdicción arbitral consentida excluye la que
normalmente corresponde a los jueces sin que resulten admisibles en
aquella hipótesis, otros recursos que los que consagran las leyes
procesales, por cuyo medio ha de buscarse reparar los agravios
ocasionados por el laudo respectivo. Claro está, con la salvedad de aquellos
casos en que el tribunal arbitral se constituyó en instancia originaria de la Corte y
esta efectuó la revisión por vía de acción de nulidad.
En distintos precedentes, la Corte sentó principios sobre el control judicial de los
laudos arbitrales. Ello obedece a una exigencia que surge de objetivos
constitucionalmente asumidos, como el de "promover la justicia" y también de las
garantías de la defensa en juicio y de la propiedad y de la ejecutoriedad equivalente
a la de una sentencia judicial que el Estado dispensa -cumplidos ciertos recaudos- a
los laudos arbitrales. La mayor o menor amplitud de aquel control depende de la
misma voluntad que dio origen al arbitraje: de máxima extensión, si las partes
cuentan con el recurso de apelación por no haber renunciado a él en oportunidad
de pactar el arbitraje, en cuyo caso el tribunal interviniente tendrá jurisdicción para
volver sobre el fondo de la cuestión; o limitado a ciertos ámbitos eminentemente
formales, en el supuesto de que, con el objeto de optimizar la rapidez y eficacia en
la solución de sus conflictos, los contratantes hayan renunciado aquella apelación y
sólo dispongan del recurso de nulidad del laudo arbitral, el cual suele circunscribirse
a errores de procedimiento. En ese marco, al juez le corresponde respetar esas
renuncias - a la jurisdicción natural, en general, y a la posterior revisión
por los jueces del Estado, en particular - sin atender a las posteriores
retractaciones que solapadamente puedan intentar las partes como
consecuencia de una resolución adversa, so pena de desnaturalizar el
instituto del arbitraje privándolo de sus más preciosos beneficios. En
consecuencia, el laudo es revisable cuando las objeciones propuestas ponen
de manifiesto una seria lesión a los derechos de defensa y propiedad.
Cabe concluir que si el laudo arbitral no es revisable directamente por la vía del
recurso extraordinario, sin que medie previa declaración judicial de nulidad, el
laudo apelado es insusceptible de revisión por la vía intentada.
Nada obsta a que tratándose de asuntos disponibles para las partes, éstas
puedan excluir la revisión judicial. Las partes pueden siempre, en asuntos
disponibles para ellas, llegar hasta la renuncia de un derecho si esta
alternativa conviene a sus intereses. Y si pueden abdicar de un derecho de
modo directo, nada impide que lo sometan al azar acudiendo al vestido
arbitral, que puede ser de un juego, apuesta o un echar suertes de modo
que las partes disponen también renunciar a los recursos judiciales; y no
es dable afirmar con arrogancia que un proceso judicial pueda hacer más
equidad que aquellos métodos, pues la crisis actual de la seguridad jurídica
conduce a las partes a elegir alternativas de solución de controversias
prescindentes de la jurisdicción estatal cuando el ordenamiento les
permite hacer tal elección. Si el laudo al fin afectase el orden público
estatal sus jueces no podrían reconocerlo pero EN ESTE CASO NADIE HA
INVOCADO LA GRAVEDAD DEL ORDEN PÚBLICO NI APARECE MANIFIESTA
A LOS OJOS DE ESTA CORTE  (¡Clave! Denota el error en que incurren éstos
Ministros al no ver el interés público comprometido). Si las partes quisieron
excluir apelaciones judiciales y tal exclusión es válida no han de llamar a
las puertas de los tribunales estatales;
 Por ello, se desestima la queja.

DISIDENCIA DE LOS MINISTROS FAYT Y PETRACCHI:


En 1986, MELLER SA y ENTEL celebraron un contrato para la confección y
distribución de seis ediciones de las guías telefónicas. De acuerdo con dicho
contrato ENTEL concedió a MELLER SA el derecho exclusivo de publicación de las
guías telefónicas de la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, a cambio de un
precio fijo y un porcentaje variable (entre el 8% y el 25%, según la edición) de las
ganancias que MELLER SA obtuviera de la publicidad vendida a interesados en
publicar avisos en las guías telefónicas. La trama del negocio era la siguiente:
MELLER SA contrataba directamente con los avisadores los precios, cuotas, y
demás condiciones de la publicidad. Comunicaba a ENTEL los importes convenidos
con los avisadores, y ésta incluía los importes así comunicados por MELLER SA a
las facturas emitidas periódicamente a sus abonados, a fin de percibirlos
conjuntamente con el abono telefónico, "en nombre y representación de MELLER
SA". ENTEL no tenía la obligación de mantener en sus archivos la información
relativa a los registros sobrantes. Por su parte MELLER SA, en base a la
información suministrada por ENTEL sobre los importes facturados a sus abonados,
emitía un estado o resumen de cuenta, que la empresa estatal debía pagar dentro
de los diez días de revisada y aprobada la liquidación respectiva. De acuerdo con lo
dispuesto en la cláusula 37 b del contrato respectivo, las facturas "registradas" que
hubieran permanecido impagas por los abonados durante dos ciclos de facturación
eran devueltas a la contratista, para que esta se hiciera cargo de la cobranza
directamente. En caso de mora en el pago de cuentas, ENTEL debía abonar a
MELLER SA un interés equivalente al aplicado por el Banco de la Nación Argentina
en las operaciones de descuento de documentos. Publicada la guía telefónica,
ENTEL podía descontar de los pagos al contratista los montos correspondientes a
su porcentaje sobre las facturas incobrables. Dentro de los 120 días de finalizada la
facturación correspondiente a cada edición, las partes debían formular la rendición
final de cuentas respectiva, para lo cual disponían de 30 días adicionales a fin de
hacer las aclaraciones necesarias y concluir la liquidación final de las cuentas de la
edición de que se tratase. De acuerdo con la cláusula 40 del contrato, MELLER
tenía derecho a percibir de ENTEL la totalidad del porcentual correspondiente a su
parte, sobre el importe de las facturas en mora que resultaran incobrables o
impagas por razones imputables a la empresa estatal.

En Junio de 1995 MELLER SA solicitó a ENTEL que le entregara toda la


información relativa a los deudores por avisos publicados en las guías editadas en
1988, 1989 y 1990; y le solicitó la rendición final de cuentas del contrato. ENTEL
informó que en sus archivos no tenía la "documentación respaldatoria" relativa a
quienes adeudaban a MELLER SA la publicidad incluida en las guías editadas en
1988, 1989 y 1990. Sobre la base de su propia contabilidad, MELLER SA formuló
entonces su propia liquidación final de cuentas, por $ 43.664.235,01, a valores de
Agosto de 1994. Además, solicitó que las actuaciones administrativas se abrieran a
prueba y se designara como perito al contador público Dante Fiorini, para
corroborar el contenido y resultado de esa liquidación.
Previo dictado del dictamen legal de rigor, la funcionaria liquidadora de
ENTEL ordenó la apertura a prueba de las actuaciones por el término de 40 días.
En primer término, se agregó la copia certificada del dictamen elaborado, a pedido
de MELLER SA, por Miguel Marienhoff, quien señaló que ENTEL percibía los
importes de la publicidad vendida por MELLER SA en "nombre y representación" de
la contratista. En consecuencia, sostuvo que el saldo de la liquidación final debía
considerarse excluido del régimen de consolidación de la deuda pública.
En segundo término, se agregó el informe pericial elaborado por el contador
público Dante Fiorini. El perito informó que, durante la ejecución del contrato,
ENTEL había deducido ciertos importes de los estados de cuenta remitidos por
MELLER SA (en concepto de deudores morosos, incobrables, o dados de baja).
Señaló que dichos importes, a valores históricos, representaban $ 1621312,47;
pero ajustados por la tasa de descuento prevista en el contrato para el caso de
mora en el pago hasta Septiembre de 1996, equivalían a $ 57650463,07.
En tercer lugar, se agregó el informe solicitado por MELLER SA a una firma
de auditores contables. Estos especialistas informaron que la liquidación final
de las cuentas del contrato favorecía a MELLER SA por un saldo de $
1290749,39, que ajustado por la tasa activa para operaciones de descuento de
documentos prevista en el contrato, hasta Julio de 1996, representaba $
40051188,17.
Finalmente ENTEL formuló su propia liquidación final de las cuentas del
contrato; que resultó favorable a MELLER SA por $ 28942839.
En Noviembre de 1996 la representante del Estado Nacional y Liquidadora
de ENTEL, Sra. María J. Alsogaray, dictó la resolución 146. Mediante la misma
dispuso reconocer la procedencia del reclamo formulado por MELLER SA, poner a
disposición de la reclamante la liquidación final de las cuentas del contrato y, previa
conformidad de la interesada, ordenar el pago inmediato de $ 28942839,81 en
bonos de consolidación de la deuda pública. Inmediatamente después de obtenida
esa conformidad, el Sr. Gerardo San Pedro, en representación de MELLER SA, y la
Sra. María J. Alsogaray, en representación del Estado Nacional, en presencia del
Jefe del Departamento de Consolidación de Deuda, suscribieron de inmediato los
respectivos formularios de requerimiento de pago de deuda consolidada.

Al intervenir en las actuaciones, la Sindicatura General de la Nación puso en


duda la razonabilidad del mecanismo de ajuste aplicado para calcular el importe de
la liquidación final. En consecuencia, el expte. administrativo fue remitido
nuevamente al ente en liquidación, cuyo gerente de asuntos legales estimó
prudente remitirlas al Ministerio de Economía de la Nación a fin de que este
verificara la corrección de los "topes de actualización".

En ocasión de dictaminar en el expte. indicado, la Directora de Asuntos Jurídicos


del Ministerio de Economía de la Nación advirtió que MELLER SA ya había percibido
el saldo de liquidación final del contrato y renunciado a todo reclamo relacionado
con la publicidad de las guías telefónicas editadas en 1988, 1989, y 1990, en
ocasión de ser notificada de la resolución Entel 60/95 dictada por la Liquidadora.
Ésta resolución Entel 60/95 había reconocido la procedencia del reclamo por la
liquidación final por la publicidad correspondiente a la edición de la guía telefónica
del año 1990, y ordenado el pago de $ 2.962.275,95 a cambio de que la contratista
renunciara a los reclamos "que pudieren corresponder por las ediciones 1988 y
1989". En consecuencia, MELLER SA renunció a reclamar las diferencias de
liquidación correspondientes a las ediciones de las guías telefónicas de los años
1988,1989 y 1990.
MELLER SA manifestó su "absoluta discrepancia" con el alcance asignado
por la Dirección de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía a la renuncia de
derechos formulada por su parte. Expresó que había renunciado a reclamar las
diferencias de liquidación relacionadas con los avisos publicados en las guías
telefónicas de los años 1988, 1989, y 1990, pero no al derecho de formular la
liquidación final del contrato y reclamar todas las diferencias dejadas de percibir por
razones imputables a ENTEL.
Remitidas las actuaciones a la Proc. Tesoro Nac., su titular se expidió en
Febrero de 1998. En su dictamen sostuvo que la resolución 146/1996 (mediante la
cual la señora Liquidadora de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones había
declarado procedente el reclamo de MELLER SA, y ordenado el pago de $
28942839 en bonos de consolidación de la deuda pública) era nula de nulidad
absoluta e insanable y que, por tratarse de un acto irregular, debía ser
inmediatamente revocada en sede administrativa. En tal sentido, agregó que si bien
la resolución 146/96 había sido notificada a la contratista, aún no había "generado
ningún derecho subjetivo que se estuviera cumpliendo". Y en síntesis, puso de
manifiesto que lo reclamado por MELLER SA en concepto de importes dejados de
percibir por razones imputables a ENTEL coincidía exactamente con lo ya
reclamado, percibido, y renunciado por MELLER SA en concepto de publicidad
dejada de percibir por razones imputables a ENTEL, correspondiente a las
ediciones 1988, 1989 y 1990.
Ante semejante objeción, la señora Liquidadora de la Empresa Nacional de
Telecomunicaciones dictó la resolución 18/98 Entel. Por medio de ella, en lugar de
declarar a la resolución 146/96 lesiva del interés público y revocarla en sede
administrativa, u ordenar que se promoviera la respectiva acción judicial de
lesividad, decidió "suspender" los efectos de la resolución 146/96 a resultas de lo
que en definitiva opinaran "reconocidos juristas" sobre la "regularidad"
(legitimidad) de la resolución "suspendida".
Recabó, entonces, la opinión del ex juez de esta Corte Sup. Rodolfo C.
Barra. Éste sostuvo que no era cierto lo afirmado por el procurador de la Proc.
Tesoro Nac., en el sentido de que ENTEL nada le debía a MELLER SA. Además,
destacó que la resolución 146/96 no podía ser revocada en sede administrativa,
pues el crédito reconocido en ella ya había sido cedido en garantía por MELLER SA
al Banco de Galicia y Buenos Aires.
Decisión del tribunal arbitral (apelada en la causa):
MELLER SA interpuso ante el Tribunal Arbitral de Obras Públicas recurso de
apelación. En Julio de 1998 el Tribunal Arbitral de Obras Públicas emitió el fallo
2813. . En ese fallo, declararon que la suspensión de los efectos de la resolución
146/96 dispuesta por la resolución 18/98 Entel ya se había extinguido por haberse
cumplido la "condición resolutoria" a que esta última resolución había subordinado
la vigencia de la suspensión de los efectos de la primera. El Tribunal sostuvo que la
resolución Entel 18/98 había ordenado "suspender" los efectos de la resolución
146/96 hasta tanto los juristas, cuyas opiniones la Sra. Liquidadora había mandado
recabar, se hubieran expedido acerca de la "regularidad" de esta, y que cumplida
esa condición (es decir, agregadas las opiniones de esos juristas) la resolución
146/96 Entel debía recobrar plenamente sus efectos. A raíz del pedido de
aclaratoria presentado por MELLER SA, el Tribunal Arbitral de Obras Públicas
emitió el fallo 2814, complementario del 2813, mediante el que dispuso: "Aclárase
que la resolución Entel 146/96 ha recobrado su fuerza ejecutoria, por lo que en las
actuales circunstancias, consecuencia del Fallo 2813 , ella debe ser cumplida".
MELLER SA solicita el cumplimiento inmediato del laudo arbitral, bajo
apercibimiento de promover acciones judiciales, afirmando que lo resuelto por el
Tribunal Arbitral tenía autoridad de cosa juzgada y no era susceptible de revisión
judicial.
Contra el fallo 2814, ENTEL interpuso el recurso extraordinario cuya
denegación, fundada en que la impugnación había sido extemporáneamente
deducida contra el fallo 2814, aclaratorio del fallo 2813, dio lugar a la presente
queja.
Cabe indagar si verdaderamente, conforme a la doctrina de esta Corte y sus
precedentes, la decisión del Tribunal Arbitral de Obras Públicas cuestionada en el
caso mediante el recurso extraordinario es inmune a o está exenta de la revisión
judicial.
En tal orden de ideas cabe señalar que la apelante no plantea ni pretende
que se declare en el presente la inconstitucionalidad de las normas reglamentarias,
dictadas por el mismo Estado Nacional, en virtud de las cuales la "opción" por la
jurisdicción arbitral conlleva la "renuncia" a interponer recursos judiciales. Vale
decir, la interesada no pone en tela de juicio la constitucionalidad de ese régimen
legal; solo cuestiona la manera en la que ese régimen fue interpretado en el caso
pues, a su entender, la "opción" por la jurisdicción arbitral solo puede ser ejercida
por la contratista; de manera que la consiguiente "renuncia" a interponer recursos
judiciales (derivada del ejercicio de esa "opción") solo debiera valer para ella, pero
en ningún caso para la administración que, al haber quedado sometida a la
jurisdicción arbitral forzosa por la exclusiva voluntad de la parte contraria, de
ninguna manera ha renunciado a su derecho de impugnar judicialmente el laudo.
Las previsiones reglamentarias de los decretos que reglamentan el
funcionamiento del Tribunal Arbitral de Obras Públicas y del proceso arbitral llevado
al mismo -en tanto expresan que el carácter optativo de la vía arbitral conlleva la
renuncia a todo recurso judicial posterior- no autorizan una interpretación
puramente literal, es decir, que una vez elegida la jurisdicción administrativa
arbitral, ya no cabe ninguna posibilidad de obtener la revisión judicial del fallo
administrativo atacado. Ello es necesariamente de este modo puesto que, en primer
lugar, la "renuncia" establecida por el régimen examinado no puede tener un
alcance mayor que la renuncia a interponer recursos judiciales, prevista en el art.
760 del CPCCN, para los supuestos de arbitraje propiamente dicho,
voluntariamente estipulada por las partes al celebrar el respectivo compromiso
arbitral. Tal renuncia nunca implica la imposibilidad absoluta de impugnar
judicialmente la sentencia arbitral, especialmente cuando los árbitros fallan sobre
puntos no sometidos a su jurisdicción, u omitan hacerlo sobre los puntos sobre los
que constituía su deber expedirse.
Si bien es cierto que, como regla, quien ha optado por la jurisdicción
arbitral, al haber elegido a sus propios jueces, debe estar a lo que ellos decidan
sobre la materia en disputa, esta es simplemente una regla general. No obstante,
los árbitros, sean privados o integren un tribunal administrativo, deben resolver la
controversia según lo alegado y probado y conforme a la ley, declarando el derecho
de los litigantes y condenándolos o absolviéndolos; así, esta Corte admitió la
invalidación de los laudos dictados por los jueces arbitrales en exceso o defecto de
su jurisdicción.
Es inherente al arbitraje la libre elección de los árbitros y su imparcialidad,
para que no exista un privilegio a favor de alguna de las partes. En tal sentido se
ha dicho que "la contrapartida a la admisión de la renuncia de las partes al derecho
constitucional a obtener la tutela jurisdiccional pública es la más amplia garantía de
que aquéllas se encuentran en una situación de absoluta igualdad respecto de la
designación de los árbitros". Tomando en cuenta estas características esenciales,
habrá de determinarse si el Tribunal Arbitral de Obras Públicas es verdaderamente
un tribunal arbitral. Al respecto, es digno de resaltar que la Comisión Arbitral es
designada por el Poder Ejecutivo de la Nación y que de sus tres miembros dos,
necesariamente, son funcionarios del Estado. Esta última circunstancia hace que
puedan ser recusados en el concepto técnico del arbitraje, por tener interés en el
pleito. De tal manera, no se cumplen a su respecto con las dos premisas
antes referidas que hacen a la esencia del arbitraje -libre elección de los
árbitros e imparcialidad- y, por lo tanto, no puede considerarse a la
comisión aludida como un verdadero tribunal arbitral.
En tales condiciones, dicha comisión se trataría de un verdadero arbitraje
obligatorio o forzoso, toda vez que una de las partes -en este caso el Estado
Nacional- no puede eludirlo y quedaría excluido de la intervención de la justicia
ordinaria o pública. Y dicho arbitraje forzoso sería, entonces, un procedimiento
judicial – jurisdicción- de excepción.

El Tribunal Arbitral de Obras Públicas no es otra cosa que un tribunal


administrativo dotado de funciones jurisdiccionales, condición no menguada por la
circunstancia de que está integrado por dos representantes del Estado Nacional y
uno de las empresas constructoras. Se trata de un "organismo en quien el Poder
Ejecutivo ha delegado facultades para resolver las discrepancias producidas
respecto del régimen de variaciones de costos en los contratos de obras públicas".
Resulta, así, una verdadera jurisdicción administrativa predispuesta, a la cual
optativamente pueden recurrir solamente los contratistas con el propósito de
resolver las controversias suscitadas por la liquidación de los mayores costos
derivados de los riesgos imprevisibles experimentados durante la ejecución de las
obras públicas. De tal manera, sus decisiones son judicialmente revisables en las
mismas condiciones que lo son las emanadas de cualquier otro tribunal
administrativo; y el carácter revisable de las decisiones de los tribunales
administrativos está al margen de toda discusión, según se desprende de los
antecedentes de esta Corte.
El sometimiento voluntario o forzoso a la instancia administrativa
arbitral no importa la sujeción absoluta e indiscriminada a cualquier cosa
que en dicha instancia se decida, ni la renuncia tácita a cuestionar la
autoridad de lo resuelto por los jueces administrativos, cuando tal
resolución violente las más elementales reglas de justicia.
Las conclusiones precedentes son, todas ellas, inexcusables porque el
derecho a la revisión judicial constituye un imperativo de orden
constitucional del que en definitiva depende la supervivencia misma del
Estado de Derecho. Es por eso que se ha interpretado que el silencio
legislativo es insuficiente para concluir que el Congreso ha querido excluir
el caso de la revisión judicial; y que aún si la ley misma dijera que la decisión
administrativa es final, conclusiva y no está sujeta a revisión, el control judicial
estaría igualmente disponible para establecer si ha mediado un apartamiento
sustancial de derechos fundamentales, una desnaturalización del derecho que rige
el caso, o cualquier error esencial que afecte el corazón de la decisión
administrativa. Es que, cuando las decisiones de las agencias afectan
desfavorablemente los derechos de propiedad u otros derechos constitucionales,
siempre existe un derecho constitucional a la revisión judicial, porque la supremacía
de la ley exige que siempre exista una oportunidad de que una Corte decida si una
regla de derecho fue aplicada erróneamente, y si el procedimiento mediante el cual
fueron determinados los hechos fue conducido regularmente.
En consecuencia, el recurso extraordinario es formalmente admisible toda
vez que se dirige contra una sentencia definitiva -como lo es la decisión 2184 del
Tribunal Arbitral de Obras Públicas porque ella manda "cumplir" la resolución
146/96 y, en consecuencia, ocasiona directamente el gravamen contra el cual se
alza el recurrente- y en el caso se ha puesto en tela de juicio el alcance de sendos
actos de la autoridad nacional (las resoluciones 146/1996 y 18/1998 de la
Liquidadora de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones), así como la
inteligencia de los preceptos de derecho federal invocados para dictarlas y la
decisión final del conflicto ha sido adversa a los derechos que el apelante funda en
tales preceptos.
Es de toda evidencia que, al dictar las decisiones 2813 y 2814, los
integrantes del Tribunal Arbitral de Obras Públicas faltaron palmariamente a los
deberes que les incumbía cumplir en su carácter de jueces de la controversia, pues
lisa y llanamente omitieron pronunciarse sobre el punto central sometido a su
jurisdicción: la procedencia del reclamo de MELLER SA y la consecuente
regularidad o irregularidad de la resolución 146/1996. Cabe advertir que lo
expresado en la sentencia arbitral en el sentido de que "la condición resolutoria a la
cual la resolución 18/1998 había subordinado la suspensión de los efectos de la
resolución 146/1996 ya se había cumplido", constituye un claro abuso del sentido
del lenguaje jurídico. Porque la resolución 146/1996 debía ser cumplida si y
sólo si constituía un acto regular y legítimo. De lo contrario, debía ser
declarada lesiva del interés público y dejada sin efecto en la sede
correspondiente.
Los fallos 2813 y 2814 constituyen la antítesis de lo que debieron
ser verdaderas decisiones jurisdiccionales, que examinaran el fondo el asunto
materia de la controversia y se expidieran, con los mínimos fundamentos exigibles
a cualquier sentencia, sobre la procedencia del reclamo de MELLER SA y la
legitimidad de la resolución 146/96, que lo había declarado procedente.
La administración tenía sobrados motivos para declarar lesiva la resolución
146/96, máxime dadas las numerosas irregularidades verificadas en el
procedimiento administrativo que precedió al dictado de ella, al que no fueron
acompañados los estados de cuenta y recibos emitidos por MELLER SA; ni fueron
calculados los pagos parciales percibidos por la contratista; ni explicada la razón
por la cual el saldo de $ 1621312,47, a valores de 1989 y 1990, pudo
transformarse en $ 57650463,07, a Septiembre de 1996; ni las similares
desproporciones resultantes de los restantes informes de los auditores contables y
de la liquidación formulada por los funcionarios de la propia empresa estatal en
liquidación.
Por todo ello, corresponde dejar sin efecto las decisiones 2813 y 2814
y devolver las actuaciones al Tribunal Arbitral de Obras Públicas, a fin de que dicho
organismo, debidamente integrado y teniendo a la vista todos las actuaciones
administrativas y elementos relacionados con el asunto, se pronuncie nuevamente
sobre la procedencia o no del reclamo planteado por MELLER SA.
DISIDENCIA DEL MINISTRO BELLUSCIO:
Al dictar los laudos 2813 y 2814, los integrantes del Tribunal Arbitral de Obras
Públicas de la Nación omitieron pronunciarse sobre el punto central sometido a su
jurisdicción: la procedencia sustancial del reclamo de MELLER SA y la regularidad
o irregularidad de la resolución 146/96, que se ordenó cumplir sobre la base de
afirmaciones dogmáticas y formales, que dan por satisfechos aquellos extremos
que debieron ser, precisamente, objeto de investigación y pronunciamiento. Este
examen resultaba imprescindible con el propósito de poner fin a un litigio en el
que están gravemente comprometidos los intereses públicos.
En tales condiciones, la decisión recurrida no constituye una derivación
razonada del derecho vigente con arreglo a las constancias comprobadas
de la causa, por lo que se impone su descalificación como acto
jurisdiccional.
Se hace lugar a la queja, se declara procedente el recurso extraordinario y
se dejan sin efecto las decisiones 2813 y 2814.
BLANCO C/BANCO LA PAMPA.
RECURSO EXTRAORDINARIO DE INAPLICABILIDAD DE LEY. SUPREMA
CORTE DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES. 2005

Hechos:
Blanco desempeñó como abogado sus tareas contratado por el banco.
Firmaron un acuerdo, en el cual el banco le pagaría una suma determinada fija por
mes y Blanco no tendría derecho a cobrar honorarios en los juicios en los cuales
represente a su mandante.
De acuerdo al decreto 8904, el contrato entre el abogado y la empresa que lo
contrata debe ser inscripto en el Colegio de Abogados, siendo este ultimo el
encargado de evaluar si cumple con los requisitos fundamentales para su
registración.
Entre tales requisitos se encuentra la necesidad de que el monto por el cual el
abogado llevará a cabo sus funciones deba estar determinado específicamente en el
acuerdo, a fin de que el Colegio evalúe si no se estaban restringiendo o limitando
los derechos del abogado en relación al cobro por sus tareas desempeñadas.
También el decreto mencionado impone al abogado la tarea de ser él quien se
encargue de su registración en el Colegio.
Pero este contrato firmado, no establecía espeficicamente el monto a cobrar por
mes del abogado, y Blanco sabiendo eso no lo inscribe inmediatamente, sino que
intenta registrarlo una vez finalizada la relación contractual y transcurridos varios
años.
Esto es debido a que, el decreto también establece que ante la negativa del Colegio
a inscribir un contrato por no contar con alguno de los requisitos, el abogado
cobrará lo que le corresponda a través de regulación judicial.
(Blanco sabiendo que su contrato iba a ser rechazado no lo inscribe
inmediatamente, si no que se una vez que no trabaja mas para el banco va a
inscribirlo justamente para que se lo rechacen, y así estar legitimado para cobrar
sus honorarios por regulación judicial).

1ra INSTANCIA:
Rechaza las excepciones opuestas por el Banco y manda llevar adelante la
ejecución promovida por Luis Alberto Blanco.

APELACION:
El banco apela la decisión del juez de primera instancia, pero la Cámara Primera de
Apelación en lo Civil y Comercial confirma la sentencia de primera instancia.

RECURSO EXTRAORDINARIO ANTE LA SUPREMA CORTE


Por inaplicabilidad de ley

Fundamentos del Banco:


a) La ley 24432 modificó el Art. 1627 del código civil, contemplando dos
situaciones: la primera es en el caso de existencia de convenio, ámbito en el cual
rige la libertad de contratación y el principio de autonomía de las partes. En
segundo lugar, a falta de pacto, existe la fijación judicial de honorarios. El decreto
8904 en cambio establece que si o si el contrato tiene que ser registrado así el
Colegio evalúa si hay relación entre las tareas llevadas a cabo y la remuneración
recibida.
(Colisión de normas: la ley 24432 modifica un Art. del código de fondo, y el decreto
8904 es provincial, entonces nunca podría este ultimo tener prevalencia por sobre
una norma sustancial).
b) Tanto el juez de primer instancia como la Cámara estarían dándole prevalencia
al decreto antes que al articulo 1627 del C.C, ya que ordenan la ejecución debido a
que el contrato no cumplió con los requisitos que el Colegio establece permitiéndole
al letrado cobrar por medio de regulación judicial.
c) Además, si se llevase a cabo la ejecución el Banco estaría pagando dos veces por
la misma cosa, por un lado con el sueldo fijo y por otro lado con la ejecución
judicial.

FALLO DE LA CORTE:
Da lugar al recurso interpuesto por el Banco, revocando la sentencia y declarando
procedente la excepción de inhabilidad de titulo opuesta por el recurrente.

DOCTRINA DEL FALLO:


El tema de fondo del fallo es la colisión entre dos normas, una de jerarquía nacional
como es la 24432 y otra es el decreto 8904 con jerarquía provincial.
La primera deja abierta a la voluntad de las partes las cláusulas del contrato, y a
falta de contrato ordena que se resuelva mediante regulación judicial, mientras que
la segunda impone al abogado la registración del contrato en el Colegio para
determinar si hay correlación entre la suma pactada y la tarea a realizar.
Pero además, si bien la norma nacional prevalece sobre la provincial, aparece un
tema que va a ser de importancia al momento de resolver, que es la mala fe del
abogado, que sabiendo que su contrato no establecía específicamente el monto a
cobrar, no lo inscribe y luego de finalizada su relación laboral si intenta hacerlo,
buscando que se lo rechacen y así estar legitimado para ir a los estrados judiciales.

CAMACHO ACOSTA. CORTE SUPREMA 1997


.
Hechos:
El actor en un proceso de indemnización de daños y perjuicios reclamó que se
dictara una medida cautelar innovativa que impusiera a los demandados el pago de
una prótesis en reemplazo de su antebrazo izquierdo que había sido amputado por
una maquina de propiedad de aquellos.

1ra. Instancia:
El juez de grado desestimó la medida entendiendo que el actor no había dado
cumplimiento al recaudo de la verosimilitud del derecho, y que además adentrarse
en el examen de la cuestión debatida implicaría emitir opinión sobre el Thema
dedidendum.

Cámara de Apelaciones:
Confirma la sentencia del juez de grado.
Sostiene al igual que el juez de grado, que de fallar a favor del actor estaría
otorgándole un adelanto de jurisdicción positiva.

Corte Suprema:
El actor dedujo recurso extraordinario contra dicho pronunciamiento afirmando que
la resolución apelada no había respondido a los argumentos planteados en su
defensa, ni las pruebas que demostraban la verosimilitud del derecho invocado y el
peligro en la demora por la falta de colocación de la mencionada prótesis.

La corte admite el recurso, y se basa en que si bien las resoluciones adoptadas en


materia de cautelares no son susceptibles de revisión por la vía del recurso, tal
principio cede cuando la decisión produce un agravio de dificultosa o imposible
reparación ulterior.
Rebate la resolución del juez de grado quien sostuvo que no se había acreditado la
verosimilitud del derecho por cuanto éste ultimo SI tuvo por acreditado tal recaudo
al ordenar la traba de embargo sobre bienes muebles e inmuebles del patrimonio
de los demandados a fin de resguardar el eventual pronunciamiento a favor del
actor.
Que además tampoco tuvo en cuenta la prueba que realizó el demandante relativa
al peligro en la demora, prueba basada en la fehaciente comprobación de intentos
del sujeto pasivo de reducir su patrimonio a fin de exceptuarse de una posible
sentencia desfavorable.
Por ultimo, la Corte sostiene que si el juez de grado estuviese en lo cierto
afirmando que otorgarle la medida al actor desembocaría en un adelanto de
jurisdicción, el instituto de la medida cautelar innovativa seria inocuo, ya que nunca
podría alcanzar los fines que busca.

Doctrina del fallo:


Se discute la finalidad de la medida cautelar innovativa, la cual podría colisionar
con el derecho de debido proceso e igualdad entre las partes, otorgándole un
adelanto de jurisdicción positiva a quien la interpone.
Este fallo lo leímos cuando estudiamos los requisitos de la cautelar. Si bien la
verosimilitud del derecho, el peligro en la demora y la caución por parte de quien la
interpone deben estar presentes, cuando queda demostrada fehacientemente la
verosimilitud, el peligro en la demora puede tener menos fuerza, y viceversa. En
este caso hay peligro en la demora comprobado, pero también hay verosimilitud en
el derecho, no tan fuerte como el peligro pero también existe.

CAYARGA, JOSE E. C/ CLINICA PRIVADA DRES. MARCELO T.


TACHELLA Y OTROS S/ DAÑOS Y PERJUICIOS. SUPREMA
CORTE DE JUSTICIA DE BS.AS 1995.

TEMA: Mala praxis médica. Carga interactiva de la prueba. Deber de colaboración.


HECHOS: el día 5 de julio la señora de Cayarga es atendida en su domicilio por una
emergencia médica que derivo en una internación debido a que presentaba agudos
dolores abdominales. Cerca de las 23 hs. Hay una comunicación con el ginecólogo
de guardia el que da indicaciones para su tratamiento y que concurrirá a ver a la
paciente, cosa que ocurrió el día después (6/7), allí se le realizaron distintos
estudios los que determinaron que la Sra. fuera operada provocándose por la
misma la muerte de la joven.
Por esta razón el Sr. Cayarga inicio acciones contra los doctores de la clínica por
haber actuado negligentemente dada la tardanza en la atención, habida cuenta de
la urgencia que representaba, sumado a la cantidad de irregularidades que
surgieron con posterioridad las cuales pueden advertirse en la historia clínica, la
que fue adulterada, los informes periciales, etc.
CORTE: en primera instancia se hace lugar a la demanda. Con posterioridad la
cámara revoca el fallo dado que no se acredita una relación causal, aunque se dio
por acreditada la culpa de los demandados diciendo que es “probatio probatisima
de la negligencia de los médicos… corroborada por el informe de la UBA”. Los
demandados plantean recurso extraordinario de inaplicabilidad de la ley por
arbitrariedad y absurdo ya que se tuvo por acreditada la culpabilidad pero se
rechazo la demanda por n haber ralacion causal.
A la cuestión planteada el juez Hitters dijo que la cámara hace una absurda
apreciación de la prueba con especial acento en la prueba pericial, con lo cual se
desprende la culpa por omisión de la conducta medica regida. También
responsabiliza a la clínica y al Dr. Lorenzi dado que han tenido una participación
activa en el resultado dañoso .tambin no hay que dejar de lado el extravio de la
historia clínica por parte de la codemandada, lo que puede ser tomado como una
presunción en su contra dada la importancia probatoria ya que allí se vuelcan las
distintas secuencias medicas del paciente, documentando cada una de las practicas
que se le realizan, siendo, además, el establecimiento responsable de su confeccion
y custodia.
Los demandados deben demostrar su falta de culpa o culpa ajena, entrando en
juego lo que se denomina carga interactiva de la prueba, porque en el caso
particular en análisis, eran los demandados quienes estaban en mejores
condiciones de acreditar que la enferma hubiera fallecido. Opera también el
deber de colaboración del profesional de la salud ya que tiene que ayudar en
el esclarecimiento de la verdad.
En reiteradas oportunidades la corte dijo que … para establecer la causa de un daño
es necesario hacer un juicio de probabilidad determinando que aquel se halla en
conexión causal adecuada con el acto ilícito, o sea, que el efecto dañoso es el que
debía resultar normalmente de la acción u omisión antijurídica, según el orden
natural ordinario de las cosas. El vinculo de causalidad exige una relación efectiva y
adecuada entre una acción u omisión y el daño: este debe haber sido causado u
ocasionado por aquella…
Finaliza el fallo manteniendo la sentencia dictada en primera instancia y
acreditando la culpa del medico, la responsabilidad del establecimiento y la relación
causal.-

FALLO: PINHEIRO, ANA MARIA Y OTRO C/ INSTITUTO DE


SERVIVIOS SOCIAES PARA EL PERSONAL
FERROVIARIO.CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACION
10/12/1997.-

HECHOS: la actora demanda por mala praxis médica al instituto y a su personal


por la negligencia incurrida en las medidas de prevención y tratamiento necesarias
para superar las dificultades en un parto, las cuales llevaron a la muerte al feto por
asfixia.
Tanto en primera instancia como en la cámara coinciden en que el demandado no
incurre en negligencia dado que no se podía diagnosticar el sufrimiento fetal con
mayor anticipación.es por eso que se plantea un recurso extraordinario, el que es
rechazado, y posteriormente recurso de queja y plantean la cuestión federal.
La corte tuvo en cuenta el peritaje medico el cual estaba basado en una historia
clínica adulterada y que carecía de elementos esenciales como el parte quirúrgico,
las hojas de enfermería, etc. que pudieron haber sido de relevancia para superar el
trance padecido por la codemandante. Tampoco se tuvieron en cuenta los dichos de
una obstetra que había sido TESTIGO PRESENCIAL de las etapas relevantes del
proceso de preparto y que había dado una versión de los hechos que agregaba
datos que habían sido OMITIDOS en las conclusiones del dictamen médico. A su vez
la alzada tampoco pondero la responsabilidad de la clínica que era la encargada de
la confección y guarda de la historia clínica y que por tal motivo se invierte la carga
de la prueba ya que la custodia del documento le corresponde al nosocomio y que
la paciente se encuentra, así, en una situación de inferioridad al momento de
probar los hecho que alega.
Respecto de este tema el tribunal concluye diciendo respecto de la carga dinámica
de la prueba “en el tema de la mala praxis médica, como en la mayoría de los casos
se trata de situaciones extremas de muy difícil comprobación, cobra fundamental
importancia el concepto de la carga dinámica de la prueba que hace recaer en
quien se halla en mejor situación de aportar los elementos tendientes a obtener la
verdad objetiva, el deber de hacerlo (médicos, entidades hospitalarias…). Ambas
partes tienen la obligación de aportar sus pruebas a aquel juzgador que pueda
desentrañar mejor la verdad objetiva.
Finaliza el fallo declarando procedente el recurso y se deja sin efecto el
pronunciamiento apelado.-