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República Bolivariana de Venezuela

El Ministerio del Poder Popular para Educación Universitaria Ciencia y


Tecnología

Instituto Universitario de Tecnología de los Llanos

FORMACIÓN CRÍTICA

Profesor: Participantes:

Carlos Freites
El Positivismo

Los orígenes del Positivismo surgen en Francia en la segunda mitad del siglo XIX, su nombre
proviene del objetivo de utilizar los métodos y resultados para investigación filosófica de la
ciencia positiva, al nacer en Francia se propaga por toda Europa convirtiéndose en la forma
de pensar de los filósofos, historiadores, científicos, literarios, etc.

El fundador del Positivismo fue David Hume, siendo su principal representante Augusto
Comte (1789-1857). La filosofía positivista de este último abandonó la especulación de lo
sobrenatural en favor de la investigación científica. Según él, el conocimiento de todos los
temas debería venir de la correlación de la evidencia empírica. El estudio sistemático de
Comte de la estática y dinámica de la sociedad sentó las bases de la sociología moderna, que
al principio llamó física social.

Consiste en no admitir como validos científicamente otros conocimientos, sino los que
proceden de la experiencia, rechazando, por tanto, toda noción a priori y todo concepto
universal y absoluto. El hecho es la única realidad científica, y la experiencia y la inducción,
los métodos exclusivos de la ciencia. Por su lado negativo, el positivismo es negación de todo
ideal, de los principios absolutos y necesarios de la razón, es decir, de la metafísica. El
positivismo es una mutilación de la inteligencia humana, que hace posible, no sólo, la
metafísica, sino la ciencia misma. Esta, sin los principios ideales, queda reducida a una
nomenclatura de hechos, y la ciencia es una colección de experiencias, sino la idea general,
la ley que interpreta la experiencia y la traspasa. Considerado como sistema religioso, el
positivismo es el culto de la humanidad como ser total y simple o singular.

· Evolución.

El término positivismo fue utilizado por primera vez por el filósofo y matemático francés del
siglo XIX Auguste Comte, pero algunos de los conceptos positivistas se remontan al filósofo
británico David Hume, al filósofo francés Saint-Simon, y al filósofo alemán Immanuel Kant.
Comte eligió la palabra positivismo sobre la base de que señalaba la realidad y tendencia
constructiva que él reclamó para el aspecto teórico de la doctrina. En general, se interesó por
la reorganización de la vida social para el bien de la humanidad a través del conocimiento
científico, y por esta vía, del control de las fuerzas naturales. Los dos componentes
principales del positivismo, la filosofía y el Gobierno (o programa de conducta individual y
social), fueron más tarde unificados por Comte en un todo bajo la concepción de una religión,
en la cual la humanidad era el objeto de culto. Numerosos discípulos de Comte rechazaron,
no obstante, aceptar este desarrollo religioso de su pensamiento, porque parecía contradecir
la filosofía positivista original. Muchas de las doctrinas de Comte fueron más tarde adaptadas
y desarrolladas por los filósofos sociales británicos John Stuart Mill y Herbert Spencer así
como por el filósofo y físico austriaco Ernst Mach.

La Ley de los tres Estados.

Según Comte, los conocimientos pasan por tres estados teóricos distintos, tanto en el
individuo como en la especie humana. La ley de los tres estados, fundamento de la filosofía
positiva, es, a la vez, una teoría del conocimiento y una filosofía de la historia. Estos tres
estados se llaman:

· Teológico.

 Metafísico.
 Positivo.
 Estado Teológico:
Es ficticio, provisional y preparatorio. En él, la mente busca las causas y los principios de las
cosas, lo más profundo, lejano e inasequible. Hay en él tres fases distintas:

· Fetichismo: en que se personifican las cosas y se les atribuye un poder mágico o


divino.

 Politeísmo: en que la animación es retirada de las cosas materiales para trasladarla a


una serie de divinidades, cada una de las cuales presenta un grupo de poderes: las
aguas, los ríos, los bosques, etc.
 Monoteísmo: la fase superior, en que todos esos poderes divinos quedan reunidos y
concentrados en uno llamado Dios.
En este estado, predomina la imaginación, y corresponde a la infancia de la humanidad. Es
también, la disposición primaria de la mente, en la que se vuelve a caer en todas las épocas,
y solo una lenta evolución puede hacer que el espíritu humano de aparte de esta concepción
para pasar a otra. El papel histórico del estado teológico es irremplazable.

· Estado Metafísico:

O estado abstracto, es esencialmente crítico, y de transición, Es una etapa intermedia entre el


estado teológico y el positivo. En el se siguen buscando los conocimientos absolutos. La
metafísica intenta explicar la naturaleza de los seres, su esencia, sus causas. Pero para ello
no recurren a agentes sobrenaturales, sino a entidades abstractas que le confieren su nombre
de ontología. Las ideas de principio, causa, sustancia, esencia, designan algo distinto de las
cosas, si bien inherente a ellas, más próximo a ellas; la mente que se lanzaba tras lo lejano,
se va acercando paso a paso a las cosas, y así como en el estado anterior que los poderes se
resumían en el concepto de Dios, aquí es la naturaleza, la gran entidad general que lo
sustituye; pero esta unidad es más débil, tanto mental como socialmente, y el carácter del
estado metafísico, es sobre todo crítico y negativo, de preparación del paso al estado positivo;
una especie de crisis de pubertad en el espíritu humano, antes de llegar a la adultes.

· Estado Positivo:

Es real, es definitivo. En él la imaginación queda subordinada a la observación. La mente


humana se atiene a las cosas. El positivismo busca sólo hechos y sus leyes. No causas ni
principios de las esencias o sustancias. Todo esto es inaccesible. El positivismo se atiene a
lo positivo, a lo que está puesto o dado: es la filosofía del dato. La mente, en un largo
retroceso, se detiene a al fin ante las cosas. Renuncia a lo que es vano intentar conocer, y
busca sólo las leyes de los fenómenos.
· EL CARACTER SOCIAL DEL ESPIRITU POSITIVO.

El espíritu positivo tiene que fundar un orden social. La constitución de un saber positivo es
la condición de que haya un autoridad social suficiente, y esto refuerza el carácter histórico
del positivismo.
Comte, fundador de la Sociología, intenta llevar al estado positivo el estudio de la
Humanidad colectiva, es decir, convertirlo en ciencia positiva. En la sociedad rige también,
y principalmente, la ley de los tres estados, y hay otras tantas etapas, de las cuales, en una
domina lo militar.
Comte valora altamente el papel de organización que corresponde a la iglesia católica; en la
época metafísica, corresponde la influencia social a los legistas; es la época de la irrupción
de las clases medias, el paso de la sociedad militar a la sociedad económica; es un período
de transición, crítico y disolvente; el protestantismo contribuye a esta disolución. Por último,
al estado positivo corresponde la época industrial, regida por los intereses económicos, y en
ella se ha de restablecer el orden social, y este ha de fundarse en un poder mental y social.

· EL POSITIVISMO Y LA FILOSOFIA.

Es aparentemente, una reflexión sobre la ciencia. Después de agotadas éstas, no queda un


objeto independiente para la filosofía, sino ellas mismas; la filosofía se convierte en teoría de
la ciencia. Así, la ciencia positiva adquiere unidad y conciencia de sí propia. Pero la filosofía,
claro es, desaparece; y esto es lo que ocurre con el movimiento positivo del siglo XIX, que
tiene muy poco que ver con la filosofía.
Pero en Comte mismo no es así. Aparte de lo que cree hacer hay lo que efectivamente hace.
Y hemos visto que:

1. Es una filosofía de la historia (la ley de los tres estados).

2. Una teoría metafísica de la realidad, entendida con caracteres tan originales y tan
nuevos como el ser social, histórica y relativa.
3. Una disciplina filosófica entera, la ciencia de la sociedad; hasta el punto de que la
sociología, en manos de los sociólogos posteriores, no ha llegado nunca a la
profundidad de visión que alcanzó en su fundador.
Este es, en definitiva, el aspecto más verdadero e interesante del positivismo, el que hace que
sea realmente, a despecho de todas las apariencias y aun de todos los positivistas, filosofía.

EL SENTIDO DEL POSITIVISMO.


Esta ciencia positiva es una disciplina de modestia; y esta es su virtud. El saber positivo se
atiene humildemente a las cosas; se queda ante ellas, sin intervenir, sin saltar por encima para
lanzarse a falaces juegos de ideas; ya no pide causas, sino sólo leyes. Y gracias a esta
austeridad logra esas leyes; y las posee con precisión y con certeza.
Una y otra vez vuelve Comte, del modo más explícito, al problema de la historia, y la reclama
como dominio propio de la filosofía positiva. En esta relación se da el carácter histórico de
esta filosofía, que puede explicar el pasado entero

LA TEORÍA CRÍTICA
La Teoría Crítica se opone radicalmente a la idea de teoría pura que supone una separación
entre el sujeto que contempla y la verdad contemplada, e insiste en un conocimiento que está
mediado por la experiencia, por las praxis concretas de una época, como por los intereses
teóricos y extra-teóricos que se mueven al interior de las mismas. Lo cual significa que las
organizaciones conceptuales, o sistematizaciones del conocimiento, en otras palabras, las
ciencias, se han constituido y se constituyen en relación al proceso cambiante de la vida
social.

De este modo, las praxis y los intereses teóricos y extra teóricos que se dan en determinado
momento histórico, revisten un valor teórico-cognitivo. Son el punto de vista a partir del cual
se organiza el conocimiento científico y los objetos de dicho conocimiento. Surge así una
aversión a los sistemas teóricos cerrados, y un gran interés por el contexto social, sobre el
cual se buscaba influir directamente a través de la filosofía. Se preocuparon por el método
dialéctico instrumentado por Hegel y trataron, como sus predecesores, de orientarlo en una
dirección materialista. Estaban particularmente interesados en explorar las posibilidades de
transformar el orden social por medio de una praxis humana tradicional.
Desde esta perspectiva la Teoría Crítica se opone a la Teoría Tradicional como a la teoría
que surge en el círculo de Viena llamado Positivismo Lógico y esto en dos niveles:
• En el plano Social, ya que la ciencia depende, -en cuanto ordenación sistemática- de la
orientación fundamental que damos a la investigación (intereses intrateóricos), como de la
orientación que viene dada dentro de la dinámica de la estructura social (intereses extra
teóricos).
• En el plano Teórico-cognitivo, denuncia la separación absoluta que presenta el positivismo
entre el sujeto que conoce y el objeto conocido. las ciencias pierden su carácter
transformador, su función social. En este sentido, los resultados positivos del trabajo
científico son un factor de auto conservación y reproducción permanente del orden
establecido.

Finalmente ésta teoría crítica transformadora del orden social que busca de un mayor grado
de humanización -"antropogénesis"- se fundamenta en el concepto hegeliano de razón. Es
decir, la Teoría Crítica asume como propia la distinción entre razón y entendimiento, y
entiende que la razón lleva las determinaciones conceptuales finitas del entendimiento hacia
su auténtica verdad en una unidad superior, que para la Teoría Crítica es la reflexión
filosófica o racional. Con la razón pensamos, con el entendimiento conocemos.

El Positivismo en Venezuela
Surgió como materia en la Universidad Central de Venezuela. Sus propulsores fueron: Rafael
Villavicencio, quien dirige su teoría al positivismo espiritual, dejando abierta una posibilidad
a la especulación metafísica. Adolfo Ernest, simpatizante de las ideas de Heackel y Darwin,
advierte que los principios de Lyell eran el fundamento de la geología y defiende el
positivismo moral o ético por considerar que la moralidad del individuo es sólo un hecho
normativo, cuyas causas hay que buscarlas en el terreno empírico de la antropología, la
sociología o de la psicología. José Gil Fortoul, quien funda la Ciencia Histórica del País y
Lisandro Alvarado.
Con los años, Laureano Vallenilla Lanz utilizaría el estilo histórico para describir los hechos
acontecidos en la época gomecista, tal como sucedieron, partiendo del principio de que todo
pueblo tiene "el sistema de gobierno que él mismo produce de acuerdo con su idiosincrasia
y con su grado de cultura".

En la segunda mitad del Siglo XIX y bajo la influencia del pensamiento positivista
la educación superior se interesó por mantenerse al ritmo del progreso de la ciencia y de la
técnica. Las corrientes de pensamiento positivista que estaban penetrando en Venezuela
permitían y facilitaban el desarrollo de un nivel de conciencia orientado a alcanzar altos
niveles de progreso. De allí que en las memorias presentadas al Congreso en 1849 por el
Secretario de Interior y Justicia, Antonio Leocadio Guzmán, se considerara la necesidad de
impulsar el desarrollo de la educación científica:
Una de las más imperiosas necesidades que en el ramo de la instrucción pública experimenta
Venezuela, es la de clases de enseñanza análogas a su clima, a sus industrias y producciones,
y al desarrollo de los elementos que la naturaleza ha prodigado. Es inexplicable, señor, cómo
en medio de estas selvas y en el centro de la Zona Tórrida, con la agricultura y la cría por
bases de riqueza no haya una clase de botánica en todo el país, ni
de física y química aplicadas a la agricultura, ni de agricultura misma, ni de aquella parte de
la historia natural relacionada con nuestro territorio y con nuestros intereses… (Presidencia
de la República, 1961, s/f)

Los planteamientos anteriores fueron considerados e incorporados en las tres últimas décadas
del siglo XIX en todas las reformas que se hicieron en los estudios universitarios. Fue una
época donde el orden intelectual se vio afectado por el interés desarrollado hacia las Ciencias
Experimentales. Un nuevo paradigma educativo penetra en el sistema y se traslada a las aulas
universitarias. El positivismo, como doctrina europea fue adoptado y adaptado en Venezuela
como una nueva forma de hacer ciencia, su penetración no se hace de una manera automática,
sino que es el producto de las discusiones que se sostuvieron alrededor de los aspectos
centrales del campo científico donde éste se manifestaba.

Estilo: Científico Social


El positivismo bajo este estilo, expone de manera directa la verdad científica, enseña la
verdad histórica como fruto de la verdad científica, analizada y revisada por los juicios de su
razón filosófica, sin dejarse influenciar por cronistas superficiales, ni por el odio de los
enemigos políticos, ni por la superstición religiosa del "populacho" -ignorante de las leyes-.
Libre de prejuicios, con imparcialidad, se utiliza el determinismo sociológico y las
pasiones políticas para narrar los hechos.

En el Cesarismo Democrático de Laureano Vallenilla Lanz se expone el siguiente ejemplo:


"...tras las derrotas que comenzaron en La Puerta, ve sucumbir la Patria bajo los cascos de
los caballos llaneros, decepcionado y violento, Bolívar exclama: "si el destino inconstante
hizo alternar la victoria entre los enemigos y nosotros, fue sólo en favor de pueblos
americanos que una inconcebible demencia hizo tomar las armas para destruir a sus
libertadores y restituir el cetro a sus tiranos...".

Tema: Político-Militar

Los temas de las obras de los autores de esta época, como es el caso de Laureano Vallenilla
Lanz en el Cesarismo Democrático, narran la cruda realidad de la Patria en tiempos
de Independencia. Época en que los conceptos políticos estaban acomodados a conveniencia
de los "pudientes", latifundistas y militares poderosos.
Sólo tenían acceso a cargos políticos las personas "racialmente correctas" y todas las
influencias militares de turno, en torno a quienes giraban las clases sociales dominantes.
Laureano Vallenilla Lanz en el Cesarismo democrático plantea un claro ejemplo de ello:
"Las disposiciones de esa real cédula de "Gracias al Sacar" que en 1796 y en 1801
constituían en el concepto de los nobles de Venezuela un peligro para la sociedad, y que tan
profundamente conmueven al Ayuntamiento de Caracas, serán pálidas ante la amplia
declaración de derechos expedidas por el mismo Ayuntamiento... La amenaza de que los
"pardos, quinterones, mestizos, blancos de orilla, curanderos, comerciantes, etc.
Dispensados de su baxa calidad " pudieran quedar habilitados para los oficios y dignidades
exclusivas de personas blancas..."
Los escritores de la época trataron de transmitir un concepto objetivo de los hechos.
Descripción y Narración

Laureano Vallenilla Lanz en el Cesarismo Democrático utiliza los recursos narrativos y


descriptivos en estilo poético de forma casi única e irónica.
Narra los sucesos de manera práctica y breve; simplemente los expone, analiza y critica
espontáneamente, avanzando hacia el siguiente hecho histórico de una manera clara y
precisa.
En la obra de Laureano Vallenilla Lanz da un ejemplo y expone en él por qué el Negro
Primero sirvió al ejército enemigo. El Negro Primero es interrogado por Bolívar:
"- Dicen -le interrumpió Bolívar- que allí mataba usted las vacas que no le pertenecían.
- Por supuesto -replicó- y si no ¿qué comía? En fin, vino el Mayordomo (así llamaban los
llaneros a Páez) y nos enseñó lo que era la Patria y que la diablocracia no era ninguna cosa
mala, y desde entonces estoy sirviendo a los patriotas".
Orden y Progreso como categorías

Después de la escolástica, ninguna otra corriente filosófica ha llegado a tener en


Hispanoamérica la importancia que tuvo el Positivismo. Por lo que ase refiere la escolástica,
su arraigo y vigencia dependieron de la concepción que sobre el mundo y la vida tuvieron
los pueblos que conquistaron y colonizaron esta parte de América: la Península
Ibérica, España y Portugal.
A esta parte de América llegaron también otras corrientes filosóficas, las mismas que
en Europa habían ido minando la autoridad de la filosofía católica. El Cartesianismo, el
Sensualismo, la Ilustración, el eclecticismo, la Ideología y el Utilitarismo fueron estas
corrientes. Sirviéndose de ellas, los Iberoamericanos se fueron enfrentando a la filosofía
impuesta por la Colonia. Sin embargo, ninguna de estas filosofías llegó a tener la importancia
del positivismo.
Mientras las demás doctrinas filosóficas citadas anteriormente no jugaron otro papel que el
de instrumentos destructivos, útiles para desembarazar paulatinamente a los Iberoamericanos
de la serie de ideas que les habían impuesto, rompiendo el cerco mental dentro del cual se
había pretendido encerrarlos, el positivismo pretendió ser algo más: La doctrina filosófica
que reemplazaría a la escolástica. Mientras las otras doctrinas fueron vistas como
instrumentos destructivos o de combate, el positivismo fue visto como un instrumento de
orden constructivo, de progreso.
Determinismo Geográfico y Racial

Basándonos en la obra de Laureano Vallenilla Lanz, el Cesarismo Democrático, el


determinismo geográfico en la Guerra de Independencia queda evidenciado por la actitud de
los combatientes realistas frente al comportamiento de los soldados patriotas: mientras los
españoles sufrían los rigores insalubres de un país inhóspito para ellos, los combatientes
venezolanos lo soportaban valientemente, pensando en su único objetivo: Ganar la
Independencia.

El ambiente geográfico condenó al fracaso a todas las filas realista; por el contrario,
adaptados al medio, herederos del etnicismo patrio, los patriotas nacieron para marchar por
el camino del triunfo y vivir o morir abrazados en el seno de la Colonia.
En el orden racial, el determinismo estaba caracterizado por los conflictos, diferencias y
luchas raciales entre blancos y pardos. Las circunstancias obligaron a los criollos a luchar
por la igualdad en oposición a los privilegios usurpados por la oligarquía, quienes ejercían el
poder y disfrutaban los beneficios de la sociedad venezolana.

Cuenta Vallenilla Lanz que "Los ejércitos de Morillo no podían de ningún modo enfrentarse,
en un territorio y un clima como los nuestros, a aquellas montoneras heroicas, a aquellos
formidables llaneros que atravesaban a nado ríos caudalosos cuando los europeos hacían
menester de puentes. Éstos pedían los alimentos a que estaban habituados y las asistencias
todas de los ejércitos regulares, cuando los venezolanos comían carne sin sal, andaban
desnudos y se curaban las heridas con cocuiza".

Incipiente Análisis

La obra El Cesarismo Democrático de Vallenilla Lanz, plasmo muy acertadamente un


carácter incipiente del análisis histórico que vive Venezuela. Este análisis está determinado
por la preferencia del autor en sólo historiar y analizar algunos aspectos que conforman la
cronología de Venezuela, de sus luchas por lograr la Independencia, de sus sistemas sociales,
políticos, económicos, sociológicos e históricos de una manera breve, sin extenderse en
amplias consideraciones sobre la idiosincrasia y la sociología del pueblo venezolano antes,
durante y después de la Guerra de Independencia.

El autor sólo hace un diagnóstico de la situación, sin extenderse en amplias consideraciones


históricas y sociológicas de la Patria de Bolívar.
"En nuestra Guerra de Independencia la faz más trascendental, la más digna de estudio es
aquella en que la anarquía de todas las clases sociales dio empuje al movimiento igualitario
que la llenado la historia de todo este siglo de vida independiente" (Laureano Vallenilla
Lanz).

CONCLUSIONES

 El Positivismo, fundado por Augusto Comte, plantea una reforma de la sociedad, aceptando
sólo hechos palpables.
 Se caracteriza por una hostilidad a la deducción y a la sistematización.
 Todo debe ser comprobado científicamente, reduciendo la filosofía a los resultados de la
ciencia.
 Se desarrolla la doctrina de la verificación.
 El Positivismo cree en los hechos y no en las deducciones o proposiciones. Importa el qué y
no el por qué o para qué.
 Venezuela ve nacer este movimiento como cátedra en la insigne Universidad Central.
 Abarca los temas político-militares por cuanto Venezuela atravesaba cambios a nivel
políticos fuertes. La historia es plasmada a través de la visión de los autores de la época.
 Utiliza la Narración y Descripción como estilo para dar a conocer los sucesos por los que
atravesaba el país.
 Trae cambios ideológicos fuertes en un país que se adentra a un nuevo siglo de cambios
y libertad democrática.