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TEMAS DE ESTUDIO Y REFLEXIÓN

BIBLIA Y SECTAS

1 VISIÓN HISTÓRICA
1 Divisiones entre los apóstoles: La división existe desde siempre en la Iglesia:
ambiciones de poder en los apóstoles (Mc 10, 35s), fanatismo de grupo (Mc 9, 38-
41), Judas traidor, abandono en la pasión (Mc 14, 50), tensiones entre Pedro y
Pablo (Gál 2, 11s), entre Pablo y Bernabé (He 15, 39s), concilio de Jerusalén (He
15, 1-35). Como exigencia de la necesidad de unión aparece en el contexto de la
última cena la oración de Jesús por la unidad (Jn 17).
2 Divisiones en los primeros siglos: Los primeros siglos (s. I-V) estuvieron
marcados por las herejías sobre la manera de entender a Cristo como Dios y
como hombre: unas niegan la divinidad de Cristo (arrianismo), otras su verdadera
humanidad (monofisismo: una sola naturaleza); sobre el Espíritu Santo; sobre la
Virgen María a la que se le reconoció el título de "Madre de Dios" (Concilio de
Efeso, 431).

3 El cisma de oriente: En la Edad Media se produce el primer gran cisma


(=separación) dentro de la Iglesia: el cisma de Oriente (a. 1054). Diferencias
culturales, doctrinales, litúrgicas y rivalidades políticas hacen que se separen las
iglesias griegas y de oriente. Son las actuales iglesias ortodoxas. La principal
diferencia con la Iglesia católica es la manera distinta de concebir el Papado que
ellos consideran sólo como un primado de honor.

4 El cisma de occidente: El segundo gran cisma fue el de Lutero, que dio origen a
las iglesias protestantes, de las que derivan casi todas las sectas actuales (menos
las de origen oriental). La Iglesia adolecía de grandes fallas (sobre todo en la
jerarquía) y surgían por todas partes deseos de reforma. Lutero supo canalizar
esas inquietudes, pedía la celebración de un Concilio y propuso públicamente 95
tesis (reclamos a la iglesia) para que se discutieran (1517). Tuvo mucho éxito. Se
sumó a esto una fuerte corriente nacionalista y toda Europa se dividió en dos. Se
les llamó Protestantes (por su actitud de protesta). A los protestantes alemanes se
les llama luteranos. En Inglaterra Enrique VIII (que no pudo obtener del Papa la
anulación de su primer matrimonio) y luego Isabel I persiguieron a la Iglesia y se
separaron proclamándose jefes espirituales de su iglesia (son los actuales
anglicanos). Surgieron otros reformadores como Zwinglio y Calvino (Los
calvinistas en Suiza). Hoy a todos se les llama Evangélicos. Los principales
puntos de partida de Lutero y los protestantes son los siguientes:
- Nos salva la fe en Jesucristo, que es don de Dios, y no nuestras
obras. Por eso rechazan toda mediación como el culto a los santos, las
indulgencias, los votos religiosos y la mayoría de los Sacramentos.
- La Biblia es la única regla de fe (no la tradición o vida de la Iglesia).
- La Biblia la interpreta cada uno bajo la inspiración directa del
Espíritu Santo. No reconoce Magisterio de la Iglesia para interpretarla.
- Rechazan también la autoridad del Papa y la jerarquía como se
ejerce en la Iglesia católica.

5 La reforma católica: La iglesia católica hizo también su propia reforma en el


Concilio de Trento (1545 y siguientes, pues duró cerca de 20 años) y ordenó la
vida de la Iglesia. La salvación es don de Dios en Jesucristo, pero tiene en cuenta
las obras de cada uno. La Biblia es regla de fe pero junto con la tradición viva de
la Iglesia. El Magisterio de la Iglesia tiene la responsabilidad de interpretar
autorizadamente la Biblia y no cada uno por su lado. Definió el papel del Papa, y
de los obispos; reguló la vida de los sacerdotes y su formación (seminarios), los
sacramentos y otros puntos negados por los protestantes. Pero el Concilio se
celebró a la defensiva, puso en marcha la persecución de los herejes (Inquisición)
y selló la división existente y que perdura hasta nuestros días.

6 Situación actual: El Concilio Vaticano II (1962-1965) ofreció un nuevo clima de


diálogo y nuevos criterios en la búsqueda de la unidad. Tiene un documento
expreso sobre este tema (UR). La división que existe es un escándalo y ha habido
culpas en los dos lados, pero en todas partes hay un profundo anhelo por la
unidad. Insiste en que es más lo que nos une (la fe en Jesucristo, la Escritura, una
historia común, algunos sacramentos) que lo que nos separa. La búsqueda de la
unidad es tarea de todos (pastores y fieles) y debemos sumarnos al movimiento
ecuménico con comprensión hacia los demás. Hemos de reconocer los fallos de la
propia iglesia que necesita continua reforma (N. 6) y la necesidad de conversión
interior, pidiendo perdón por nuestras ofensas a los hermanos separados (N. 7).
Debemos orar por la unidad (N.8) y conocernos mutuamente (N. 9). Pero buscar
la unidad no quiere decir claudicar de la propia fe y la verdad (N. 11). Se fija luego
en la común historia y la gran afinidad que tenemos con las iglesias orientales y
en lo que nos une a las iglesias evangélicas. La Iglesia católica no quiere imponer
sino ofrecer su doctrina respetando la libertad de los demás. Anima a iniciativas
comunes y condena el "celo imprudente" (N. 24) de algunos católicos que siguen
viendo a los hermanos separados como enemigos y cayendo en el mismo estilo
fanático de muchos de ellos.
- Hay un nuevo clima: deseos de unidad en todos.
- Hay un nuevo fin: no imponer mi verdad sino buscar la unidad que
Cristo quiso.
- Hay nuevos métodos: reuniones, asambleas, estudios y
celebraciones conjuntas; conocimiento, colaboración y respeto mutuo;
amor a todos y evitar cualquier actitud fanática. Por su fanatismo es
conveniente evitar a las sectas que sólo buscan imponer lo suyo.
- Hay nuevas necesidades: conocimiento más profundo de la
Palabra de Dios y de la vida de la Iglesia para poder "dar razón de nuestra
esperanza". Vivencia auténtica de la propia fe. Muchos católicos que se
pasan a las sectas lo hacen o por deficiencias de la iglesia católica o por
falta de conocimiento y vivencia de su fe.

7 Religiones y Sectas: Los evangélicos se han dividido en multitud de grupos que


nacieron de las primeras iglesias separadas (Luteranos, anglicanos, calvinistas).
Estos subgrupos han surgido sobre todo en EE. UU en los últimos 150 años. Y
han dado lugar a los presbiterianos, bautistas, metodistas, adventistas,
episcopalianos, cuáqueros, testigos de Jehová, mormones y muchos otros.
La palabra "secta" (del latín secare = cortar) se aplica hoy a todos estos grupos
nacidos en EE. UU. y a los grupos de proveniencia oriental (mahikari, niños de
Dios, Hare Krishna y otros). No son los mismo que las grandes religiones
evangélicas que provienen de la reforma (luteranos, anglicanos, calvinistas) y las
iglesias ortodoxas. Las principales diferencias son las siguientes:
- Las religiones protestantes y ortodoxas no son fanáticas ni proselitistas.
Tienen muy buena relación con la Iglesia católica y trabajan por la unidad de todos
los cristianos. Las sectas en cambio no son ecuménicas, son fanáticas y atacan
a todos los demás como enemigos (sobre todo a los católicos).
- Las iglesias protestantes y ortodoxas tienen una adecuada interpretación
de la Biblia, de acuerdo a métodos científicos modernos. Reconocen en ella una
mentalidad y lenguaje muy alejado de los nuestros y la necesidad de descubrir los
diversos géneros literarios usados en la Biblia para entender el mensaje que en
cada caso nos quiere transmitir. Por el contrario, las sectas lo toman todo al pie
de la letra, acomodan pasajes para probar sus doctrinas y usan versí culos
aislados sin tomar en cuenta el contexto y el sentido que tienen en él. A esto se le
llama fundamentalismo bíblico.
- Las grandes iglesias cristianas tienen sus diferencias, pero coinciden en la
fe en la Trinidad, en Jesucristo como Salvador, en el Credo, algunos sacramentos,
devoción o veneración a la Virgen, guardan el domingo y toman en cuenta la
tradición viva de la Iglesia y esperan la venida del Señor (fecha que sólo Dios
conoce). Entretanto se comprometen por mejorar la realidad de este mundo. Las
sectas han hecho tabla rasa de la tradición de la Iglesia como si ellos fueran los
primeros cristianos. Rechazan todos los sacramentos y la liturgia (algunas
guardan el sábado), algunas rechazan la Trinidad y a Cristo como Hijo igual al
Padre (Testigos de Jehová), rechazan a la Virgen y a los santos y proclaman la
pronta venida de Cristo (a veces hasta con fechas). Son pesimistas ante el mundo
y poco interesados en las realidades humanas (cultura, política, justicia, derechos
humanos). Recurren a la milagrería espectacular (Asambleas de Dios, Iglesia Dios
es amor, etc.)

2 RESPUESTAS CATÓLICAS A LOS INTERROGANTES DE LAS SECTAS

No podemos tratar aquí todos los errores de cada una de las sectas. Nos
limitaremos a responder a las dificultades que se plantean comúnmente.

1. La Biblia:

Todas las iglesias cristianas y las sectas admiten la Biblia como Palabra de Dios.
(Algunas sectas tienen además otros libros que creen inspirados, como el "Libro de
mormón"). La existencia de tantas iglesias cristianas se basa en las diferentes
interpretaciones de la Biblia. Los rasgos principales de la interpretación católica son los
siguientes:

- La Biblia es igual para todos. Pero los protestantes no admiten 7 libros


del AT (Tobias, Judit, Baruc, Eclesiástico, Sabiduría, 1 y 2 Macabeos y partes de
Ester y Daniel), a lo sumo los ponen como apéndices. Nosotros los llamamos
deuterocanónicos porque entraron en el canon o lista en un segundo momento.
En Alejandría se tradujo la Biblia al griego (s. III a. C.) y se agregaron esos libros
al canon hebreo que ya existía. Los cristianos los recibieron como inspirados y de
hecho hay frecuentes citas de esos libros en el NT. Y así los ha considerado toda
la tradición de la Iglesia.
- La fuente de la revelación no sólo es la Biblia (como afirmó Lutero y los
protestantes) sino la Biblia unida a la tradición viva de la Iglesia, sobre todo la
de los primeros siglos. Ambas "están estrechamente unidas y
compenetradas""(DV 9). Y ambas son norma de fe y vida cristiana.
- La interpretación autorizada de la Biblia debe hacerse de acuerdo a la
tradición y a la guía del Magisterio de la Iglesia. La Biblia "no está sujeta a
interpretación privada" (2 Pe 1,20) (como decían los protestantes), porque
"muchos tuercen su interpretación para su propio daño" (2 Pe 3,16). Debemos leer
la Biblia en privado y el Espíritu nos ilumina, pero debemos contrastar nuestra
interpretación con la de la Iglesia.
- Muchas sectas centran su atención en pasajes apocalípticos (Daniel,
Apocalipsis). Todo el AT es preparación para el NT y Cristo es la cumbre de la
revelación y desde El hay que releer toda la Escritura. Cristo cambió y relativizó
muchas leyes del AT (ver Mt 5-7: revisión del sentido de algunos mandamientos).
La salvación nos viene de la fe en Jesucristo y no del cumplimiento de la Ley de
Moisés (Rom 3, 21s). Por eso muchas leyes, costumbres y ritos del AT no tienen
vigencia para los cristianos. Los libros apocalípticos forman un grupo muy especial
que no se debe tomar al pie de la letra.
- La Biblia es un todo y hay que conocerla en su conjunto. Unos pasajes
se aclaran con otros. Por eso no es lícito entresacar versículos para defender
posiciones ya tomadas de antemano. Cada versículo hay que leerlo en su
contexto (lo que viene antes y lo que va después, el sentido del libro y dentro del
conjunto de la Biblia).
- La Biblia es Palabra de Dios, o sea inspirada por Dios, pero esto no hay
que entenderlo como un dictado al oído, sino como asistencia del Espíritu para
transmitir la verdad. Se centra en la verdad religiosa. La Biblia no es un libro de
ciencias y de hecho tiene algunos errores científicos.
- La Biblia es a la vez también Palabra humana, está escrita por hombres
de acuerdo a su cultura, mentalidad y lenguaje y Dios respeta todo esto. "Dios
habla en la Escritura por medio de hombres y en lenguaje humano, por lo tanto el
intérprete de la Escritura, para conocer lo que Dios quiso comunicarnos, debe
estudiar con atención lo que los autores querían decir" (DV. 12).
- Como los autores sagrados son de épocas muy remotas, entonces no
tenían el sentido de la historia que tenemos hoy y mezclaban leyendas, mitos,
hechos de épocas distintas y relatos edificantes. Es muy importante conocer su
lenguaje para descubrir el mensaje que nos quieren transmitir. El mensaje es
como el regalo y el lenguaje como su envoltura. Para esto muy necesario conocer
los géneros literarios que utilizaron. "Para descubrir la intención del autor, hay
que tener en cuenta, entre otras cosas, los géneros literarios. Pues la verdad se
presenta y se anuncia de modo diferente en obras de diversa índole histórica en
los libros proféticos o poéticos o en otros géneros literarios... Para comprender
exactamente lo que el autor propone en sus escritos hay que tener muy en cuenta
los modos de pensar, de expresarse, de narrar que usaban en tiempo del escritor"
(DV 12).
- Todo esto exige de nosotros un estudio serio de la Biblia y no
conformarnos con lo que nos dicen o leemos a primera vista. Ante cualquier texto
debemos comenzar por conocer a qué clase de libro pertenece, qué lenguaje o
forma literaria usa y qué importancia tiene en el contexto (hay textos que son
claves y otros que son anecdóticos).

2. La Trinidad Jesucristo:

Las grandes iglesias protestantes mantienen la verdadera fe en la Trinidad y en


Jesucristo, según la Tradición de la Iglesia. Pero algunas sectas (Testigos de Jehová y
Mormones) se apartan de esa tradición. Niegan la Trinidad (dicen que el Espíritu es la
fuerza de Dios pero no una persona) y a Jesucristo lo ven como un dios menor, creado
por el Padre.
En muchos textos del NT se habla del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo en
igualdad perfecta (Mc 1, 9-11; Mt 28, 19; 2Cor 13,14 etc.). Ya en los primeros siglos la
Iglesia aclaró que son tres personas de la misma naturaleza. No es fácil entender el
misterio, pero no se puede negar. Cuando Jesús dice: "El Padre es mayor que yo" (Jn
14,28) se refiere a su humanidad como han entendido todos los Santos Padres. En el
mismo capítulo 14 de Juan, Jesús está hablando del Padre y el Espíritu como diferentes
y en otros muchos textos afirma que "el Padre y yo somos uno" (=iguales) (Jn 10,30).
Otro problema que plantean es el del nombre de Dios que según ellos es
JEHOVA. A Dios se le dan diversos nombres en la Biblia Elohim (Dios), El-Saday
(Todopoderoso), Adonay (Señor). Pero el que reviste más importancia es el de JAHVE
(Ex 3, 13-15). Los hebreos escribían sólo las consonantes y el nombre de Dios aparecía
con el sagrado tetragrama J-H-V-H. En el s. VI d. C. unos sabios judíos (masoretas)
inventaron un sistema de vocales. Y a esas consonantes le pusieron las vocales de
"Adonay" que correspondían a "e, o, a" y de ahí salió "Jehovah". Pero es un nombre
artificial; según los especialistas hebreos debería ser "Jahveh" que significa "Yo soy" (= el
ser absoluto). Pero lo importante no es la materialidad del nombre, sino el sentido de
adoración y fe que debemos a Dios.

3. La Iglesia:

Todas las Iglesias y sectas pretenden ser las verdaderas, pero las Sectas lo hacen
atacando a los otros. Hay que descubrir criterios objetivos para buscar la verdad. Los
católicos lo hacemos con respeto a todas las demás iglesias.
- El Credo apostólico (mitad del s. II) dice de la Iglesia que es una pues tiene
un único Pastor o cabeza. Toda división va contra Cristo mismo. Es santa porque
vive y ofrece los dones santos de la Palabra de Dios, su gracia y salvación. Pero a
la vez es humana y cuenta con gente pecadora. Es católica (=universal) porque
está llamada a ser la Iglesia de todos los pueblos y razas (Mt 28, 19-20). Y es
apostólica porque está fundada sobre los apóstoles (Ef 2,20) y conecta con ellos
desde los orígenes. Desconocer ese origen es no ser verdadera iglesia de Cristo.
No vale argumentar con los pecados de la Iglesia para separarse de ella y de su
tradición apostólica.
- Todas las Iglesias y sectas coinciden en rechazar la Jerarquía (Papa,
Obispos) de la Iglesia católica. Ellas tienen sus propias jerarquías. Jesús fundó su
Iglesia sobre Pedro (piedra) y le dio autoridad en la Iglesia (llaves) y poder de
decisión (atar y desatar) (Mt 16, 18-19). Después de la resurrección Jesús da a
Pedro el encargo de "apacentar el rebaño" (Jn 21, 16-17). Pedro tiene relevancia
en el NT, muere mártir en Roma, y sus sucesores están al frente de la Iglesia
hasta el Papa actual. Esta es la tradición viva de la Iglesia. Los Obispos son
sucesores de los apóstoles. Ya en el NT aparecen como responsables de
comunidades y el rito por el que se comunica el poder sagrado es la "imposición
de manos"(He 20, 28; 1Tim 4, 14; 5, 22; 2Tim 1,6; Tit 1, 5). Los sacerdotes son
colaboradores de los obispos (LG c. III). Esta Jerarquía la tiene la Iglesia católica
desde los tiempos apostólicos.

4. Sacramentos:

Todas las Iglesias evangélicas y sectas niegan algunos Sacramentos. Lutero


admitió sólo el Bautismo y la Eucaristía. Calvino negó la presencia real de Cristo en la
Eucaristía y esta es la corriente que han seguido las sectas. Estas sólo admiten el
bautismo de adultos y por inmersión, basándose en que Jesús se bautizó a los 30 años.
Pero el bautismo de Jesús es diferente al nuestro. La iglesia ha bautizado niños desde
los orígenes, con tal que los padres o algún adulto se comprometa a educarlos en la fe.
Pablo ya bautizaba familias enteras (1Cor 1,16; He 16,15.33; 18,8). Los pentecostales y
los carismáticos hablan de dos bautismos, el del agua y el del Espíritu Santo y fuego. Se
basan en Mt 3,11. Pero ahí el Bautista quiere decir que Jesús dará el don del Espíritu que
purificará las conciencias (el fuego es signo de purificación). El cristianismo desde
siempre sólo ha admitido el bautismo de agua y lo ha hecho de tres maneras: por
inmersión, por infusión y por aspersión.
Los 7 sacramentos se basan en la Biblia y se practican desde los orígenes
(aunque no todos en la forma actual). El Concilio de Trento fue el que definió estos 7 y
ninguno más.
5. La Virgen María y los Santos:

Todas las Iglesias evangélicas y sectas rechazan el culto a la Virgen y a los


santos por salvaguardar el puesto de único Mediador de Jesucristo (1Tim 2,5). Suponen
que los católicos adoramos a otros hombres o ponemos otros mediadores de salvación.
Pero no es así.
La Iglesia ha venerado siempre a la Virgen de manera especial por la misión que,
por voluntad de Dios, ha cumplido no sólo en la vida de Jesús (ser su Madre) sino en la
vida de la Iglesia (la primera discípula, comparte la gloria de su Hijo y es Madre de la
Iglesia; es ejemplo y modelo de todo cristiano; es intercesora ante su Hijo). Ya en el
concilio de Efeso (431) la proclamó "Madre de Dios". Pero no la adoramos como si
fuera una diosa.
A los Santos los veneramos como "amigos de Dios", ejemplo para nosotros e
intercesores ante el Señor. Si los santos en la tierra pueden interceder por nosotros (Col
4,3; 1Tes 5,25; Sant 5,16), mucho más los santos del cielo. Esta ha sido la práctica de la
Iglesia que ya en los primeros siglos edificaba altares sobre las tumbas de los mártires y
hacía memoria de ellos. Pero tanto la Virgen como los Santos son abogados ante Cristo
que es nuestro único Salvador.
Claro que hay católicos que, a veces, ponen a la Virgen o a los Santos en lugar
de Dios como si ellos los salvaran. Otros atribuyen eficacia milagrosa a una imagen
material y esto es superstición. Les falta formación, pero esta no es la postura de la
Iglesia católica.

6. Las imágenes:

Las sectas no se cansan de llamarnos idólatras porque (dicen) adoramos


imágenes, lo cual está prohibido en la Biblia (Ex 20, 3-5). Es otro caso de interpretación
equivocada de la Biblia, sin tener en cuenta ni la historia ni la mentalidad de entonces. En
aquél tiempo cada pueblo tenía sus imágenes a las que adoraban como sus dioses.
Contra esto va el monoteísmo de la Biblia que proclama a un solo Dios (Primer
Mandamiento) y prohibe cualquier otro Dios. Hoy no existe entre nosotros ese peligro (de
hacernos una imagen y adorarla como dios). La misma Biblia manda hacer imágenes de
querubines (Ex 25, 18-20; 1Sam 4,4), de una serpiente de bronce (Núm 21, 7-8) y hasta
de Jahvé (Jue 17, 18 24-31). En el NT no hay ninguna prohibición porque el peligro había
pasado. En los primeros siglos se hacen imágenes del "Buen Pastor", de Cristo, alegorías
del cordero...
Las imágenes religiosas (de Cristo, la Virgen, los santos) son como la fotografía
de un ser querido. En la foto no está la persona, pero la besamos y a través de ella
expresamos nuestro afecto hacia el ser querido. Así es con las imágenes. Algo parecido
ocurre con las reliquias de los santos que despiertan respeto y veneración como las
cosas que pertenecieron a un ser querido. Pero puede haber católicos que atribuyen
poderes milagrosos a la imagen material (a veces despreciando otras imágenes) y esto
es magia y afán de afianzar al propio grupo. Esta no es la postura de la Iglesia católica.
Las procesiones son expresiones públicas y populares de la fe y dramatizaciones
de la verdad religiosa. En la Biblia hay también procesiones con el arca de la alianza
(2Sam 6, 1-22; 1Re 8, 1-11). Puede haber excesos que es necesario corregir, pero son
una expresión muy válida y rica de la fe.
¿Qué decir de las oraciones milagrosas? (San Judas Tadeo). Que son abusos,
es meter miedo a la gente y presentan rasgos supersticiosos. La verdadera fe no
necesita de esas prácticas.

7. ¿Sábado o domingo?
Muchas sectas celebran el sábado como el día sagrado. Los ortodoxos, protestantes y
católicos celebran el domingo. En el AT se celebra el sábado. Cristo lo relativiza, cura a
los enfermos en sábado y afirma que toda ley, por divina que sea, debe estar al servicio
del hombre "El sábado ha sido hecho para el hombre y no el hombre para el sábado" (Mc
2,27). Los cristianos celebran "el primer día de la semana" (el que sigue al sábado)
porque en ese día resucitó Cristo y lo llamaron "día del Señor" (en latín dies dominica).
Pablo preside una celebración eucarística en Tróade el domingo (He 20, 7-12). Y la
colecta que hace para Jerusalén se hace en las comunidades cristianas el domingo (1Cor
16, 1-4). La Didajé (un documento de fines del s. I) atestigua que el día de guardar para
los cristianos es el domingo. Y es fácil entenderlo. Los cristianos tenemos una nueva fe
(en Jesucristo), nuevo lugar de culto (la casa y luego la iglesia), unos nuevos signos
(los sacramentos) y nuevo día sagrado (el domingo). Volver al sábado significa
quedarse encerrados en el A.T. sin pasar al N.T.

8. Los hermanos de Jesús:

Algunas sectas, llevadas de la interpretación literal de la Biblia, afirman que María tuvo
otros hijos, pues se habla de los "hermanos de Jesús" (Mc 3, 31; 6,3 y paral.) y a
Santiago se le llama "hermano del Señor" (Gál 1, 19). Pero nunca se dice que sean hijos
de María. En el mundo semítico se llama "hermanos" a los parientes o miembros de
una misma familia (Gén 13,8; Lev 10,4), de una misma tribu (2Sam 19,13) o de un
mismo pueblo (Deut 25,3; Jue 1,3). En hebreo no hay un término propio para "primo" y se
usa "hermano" (Ver Gén 14, 14-16; 29, 10 y 12). Lot es sobrino de Abraham pero se le
llama "hermano".
El texto de Mc 6,3 que cita 4 "hermanos de Jesús", atribuye a otra madre distinta a
dos de ellos, Santiago y José (Mc 15,40: la María que se cita no es la Madre de Jesús
pues de ella no habla Marcos). Es otra María que aparece en Juan como "hermana de su
madre y mujer de Cleofás" (Jn 19, 25). Ahí mismo Jesús encomienda a su madre a Juan,
lo que no haría si tuviera otros hijos. Y la tradición desde los primeros siglos afirma que
María no tuvo otros hijos sino que fue siempre Virgen.

9. Alimentos prohibidos:

Otro caso en que las sectas no leen toda la Biblia, sino que se quedan en el AT. El AT
prohibe algunos alimentos (Lev 11, 1-23; Deut 14, 3-21). Y prohibe comer carne con
sangre, porque se creía que la sangre era el alma (Lev 19, 26; Deut 12,23). Por eso es
impuro todo animal que no se ha desangrado bien. Aquí se basan los Testigos de Jehová
para negarse a las transfusiones de sangre. Es otro caso en que la mentalidad judía
estaba equivocada, saber humano. La Palabra de Dios nos exige respetar la vida, sobre
todo la vida humana. Pero no es mensaje revelado que no podamos comer sangre de
animales.
Sobre los alimentos habló claramente Jesús al afirmar que no mancha al hombre
lo que él come sino las malas intenciones que nacen en su corazón. Y Marcos agrega:
"Así Jesús declaraba que todos los alimentos son puros" (Mc 7, 20). Pablo luchará por
desterrar esa costumbre de los alimentos prohibidos y resume: "El reino de Dios no es
cuestión de comida o bebida, sino de justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo" (Rom 14,
17). La prohibición de alimentos no tiene valor alguno (Col 2, 16-17. 20-23) y todo
alimento es bueno (1Tim 4, 3-6).
Lo mismo hay que decir de las bebidas y otras cosas (licor, vino, cocacola, café,
té, tabaco...) que prohiben los Testigos de Jehová y los Mormones en nombre de la Biblia.
Jesús bebía vino (Mt 11, 19), Pablo aconseja a Timoteo que tome un poco de vino para
sus molestias de estómago (1Tim 5, 23). La cocacola ni existía en tiempos de la Biblia. La
Biblia no prohibe esas cosas sino el abuso (borracheras, vicios).
10. Los diezmos:

Varias sectas obligan a su gente a pagar el 10% de sus ingresos en nombre de la Biblia.
Este es otro tema propio del AT. En el NT ya no existe, pero sí la colaboración o colecta
de acuerdo a las posibilidades y generosidad de cada uno. Pablo mismo manda hacer
colecta para la comunidad madre de Jerusalén que es pobre y se entrega (He 11, 29-30;
24,17; Rom 15, 26-28; 1Cor 16, 1-3; 2Cor 8-9).

11. El fin del mundo:

Muchas sectas están obsesionadas con el fin del mundo y su fecha. Cualquier catástrofe
les sirve de ocasión para indicar su cercanía. Y más ahora con el fin del milenio. Lo
mismo sucedió al fin del año 1.000. Es otro caso en que toman versículos sueltos de la
Biblia sin tener en cuenta su conjunto. En tiempos de Jesús y después de su resurrección
se esperaba un pronto fin del mundo y así lo atestigua Pablo en 1Tes. 4, 13-18 (su
primera carta). Pero con el pasar del tiempo fueron comprendiendo que el final no estaba
tan cerca. Los textos que hablan en los evangelios sobre el final del mundo son del
género apocalíptico: quieren expresar que la última palabra sobre el mundo la tiene el
juicio de Dios y que no hay que tomar esos textos al pie de la letra. Tratan de invitar a
vivir siempre preparados. Además en ellos está mezclado lo que Jesús dijo sobre la
destrucción de Jerusalén ("no pasará esta generación ante de que esto suceda") y lo que
se refiere al fin del mundo. Y sobre éste se afirma claramente que "nadie sabe ni el día
ni la hora" (Mc 13, 32 y paral.). Los múltiples fracasos que las sectas han tenido
anunciando fechas del fin deberían hacerles en esto más prudentes para no caer en el
ridículo. Más seriedad y mejor estudio de la Biblia es lo que se necesita

12. Muerte y resurrección

Otra diferencia con las sectas es el sentido de la muerte. Para ellas el difunto
permanece como dormido en espera de la venida de Cristo. Para los católicos con la
muerte la persona humana recibe retribución o castigo. Cristo le dijo al buen ladrón: "En
verdad te digo: Hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lc 23, 43), que los evangélicos
acomodan cambiando la puntuación: "En verdad te digo hoy: estarás conmigo en el
paraíso", lo cual es absurdo. Otros textos hablan del destino del alma después de la
muerte (2Cor 5,8; Fil 1, 23; Hebr 9, 27; 12, 23). Y Pablo siente el dilema: seguir viviendo o
estar con Cristo. La Biblia admite una purificación después de la muerte para los no
perfectos (2Mac 12, 46; 1Cor 3, 15; 1Pe 1, 7). Es el estado que la Iglesia llama
Purgatorio.
Los Testigos de Jehová y Mormones admiten dos muertes y dos Resurrecciones.
Los muertos esperan en la tumba en estado como de sueño. Con la venida de Cristo
resucitarán. Luego se establece un reino de mil años (milenarismo) y al final habrá una
segunda resurrección sólo para los salvados definitivos (144.000, los testigos) y los malos
serán aniquilados. Otro caso típico de interpretación literal de la Biblia sin tener en cuenta
el género literario. Vamos por partes.
El Apocalipsis (en el que se basan) es un libro totalmente simbólico. No habla
tanto del fin sino de la tensión que sufre la Iglesia a fines del s. I contra el Imperio romano
y el triunfo final de Cristo y los suyos. Y lo hace en clave. La gran prostituta, la Babilonia
criminal, la Bestia de siete cabezas y diez cuernos (Apoc 13, 1) es la Roma del s. I y no la
de hoy (Roma tiene siete colinas). Es infantil aplicar al Papa el número 666 se la bestia
(Apoc 13, 18). Es otro número simbólico que indica maldad (la perfección es 7 y 6 es 7
menos 1 o sea la maldad por triplicado, la máxima maldad). Los 144.000 salvados son
también un número simbólico (al que eran muy aficionados los judíos) y resulta de
multiplicar 12 (las tribus de Israel) por 12.000 y quiere expresar que la salvación llega a
toda la humanidad como se dice a continuación en el mismo capítulo (pero que no lo
leen: Apoc 7).
El Apocalipsis habla de una "segunda muerte" (2, 11; 20, 14; 21, 8), pero no es
una muerte física sino lo que podríamos llamar una muerte moral, la condenación
definitiva. Y que la muerte fí sica sucede una sola vez se afirma claramente en la Biblia:
"Los hombres mueren una sola vez y después viene para ellos el juicio" (Hebr 9,27). Y
hay una sola resurrección: "Los que hicieron el bien saldrán y resucitarán para la vida,
pero los que obraron el mal para una resurrección de condena" (Jn 5, 29)
Los Testigos vuelven loco a cualquiera con la batalla de Harmaguedón (Apoc 16,
16) y dicen que es la batalla de Cristo contra los malos en el fin del mundo. Harmaguedón
significa "monte de Meguidó" y es el lugar de la derrota del rey Josías (2Re 23, 29s); para
la Biblia es símbolo del desastre (cfr. Zac 12, 11-12). No es un lugar real donde va a
acontecer la lucha de Cristo contra los malos. Es un símbolo. No habrá tal batalla, sino
que el mal será juzgado y condenado.
El reino de mil años (Apoc 20) es otro símbolo. Es suposición vieja
(milenarismo) que muchos han querido identificar como una especie de paraíso terrenal
de mil años antes del cielo. Este reino representa la fase terrestre del Reino de Dios
desde la resurrección de Cristo (para otros desde la caída de Roma) hasta la segunda
venida de Cristo. La primera resurrección se refiere al bautismo (ver Rom 6, 1-11; Jn 5,
25-28). Esos mil años no se pueden tomar al pie de la letra, designan un largo período de
tiempo.

13. Reencarnación:

Algunas sectas y doctrinas orientales defienden la idea de la "reencarnación" de las


almas; cada uno tendría diversas existencias. Y así lo creen hasta muchos católicos. Esta
doctrina no es cristiana y obedece al sincretismo (amalgama de creencias) venidas de
diversas religiones. Otro caso es el de los que dicen que todas las religiones son iguales
(Nueva Era) y meten en el mismo saco a Cristo, Buda, Mahoma... Los Cristianos
profesamos que nuestro único salvador es Jesucristo con su muerte y resurrección. Estas
concepciones son totalmente extrañas a la Biblia.

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