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APORTACIÓN PERSONAL ACERCA DE LA ACTUALIDAD DE LA

VIOLENCIA DE GÉNERO EN EL ECUADOR.

Han pasado muchos años y los datos asustan en todo el mundo, una de cada tres mujeres
experimentará violencia en el hogar, violencia sexual u otras formas de violencia a lo
largo de su vida. Por ser mujer estamos expuestas a la violencia sin importar la clase
social, aunque la pobreza nos hace más vulnerables ante los abusos sexuales, el
matrimonio infantil. Las causas son muchas y complejas, pero sabemos que están
radicadas en el trato desigual que hombres y mujeres recibimos.

En Ecuador el panorama no es distinto, a pesar de las múltiples reformas a los códigos y


estatutos, es común observar en las comunidades que dan por hecho que los hombres
tienen derecho a ejercer su poder sobre las mujeres y son considerados superiores
socialmente, las violencias contra mujeres y niñas aumentan, dando lugar a una realidad
en la que los hombres pueden maltratar físicamente a las mujeres o que el sexo sea un
derecho del hombre en el matrimonio.

Vivimos según unos códigos sociales y absorbemos mensajes sutiles desde nuestro
entorno familiar, de amigos y compañeros de trabajo; pero también desde los medios de
comunicación, la cultura, la religión e incluso las leyes sobre lo que es y lo que no es
apropiado hacer, decir o pensar. Y las mujeres siempre hemos estado atadas a estos
convencionalismos. En nuestro mundo las normas sociales otorgan autoridad a los
hombres sobre el comportamiento de las mujeres. Se fomenta la idea de que éstos tienen
derechos sobre nuestros cuerpos, se difunden ideas perjudiciales sobre la masculinidad y
se imponen rígidos roles que amplían la brecha de desigualdad de género.

Las principales causas en Ecuador por las cuales hombres dan muerte a mujeres son
problemas sentimentales y de pareja, situación que no se estipula en el texto legal como
motivos de femicidio. Es decir que es que el femicidio supone el hecho mediante el cual
un hombre quita la vida a una mujer. En muchos países es así de sencillo. En Ecuador es
más complicado, pues se requiere que la razón de la muerte sea el desprecio a la mujer
por su condición de ser mujer. Por ello, no sería suficiente considerar femicidio al delito
cometido con causa de celos o problemas de pareja.
Lo cierto es que la violencia de género sigue aumentando en Ecuador y es necesaria una
normativa clara y objetiva para proteger a las mujeres. Una reforma a la redacción del
femicidio resulta, a criterio personal, indispensable.

Por ejemplo, en Chile si la víctima es o ha sido la cónyuge o conviviente del autor, el


delito es considerado como femicidio. En Colombia se estima femicidio el asesinato de
una mujer cometido por quien haya tenido una relación íntima con la víctima, ejerza sobre
el cuerpo y la vida de la mujer actos de instrumentalización de género o sexual, o cometa
el delito aprovechando relaciones de poder ejercidas sobre la mujer para generar terror o
humillación. En estos países vemos que el femicidio es más amplio y expresa, de manera
clara, a los autores.

Lo cierto es que la violencia de género sigue aumentando en Ecuador y es necesaria una


normativa clara y objetiva para proteger a las mujeres. Una reforma a la redacción del
femicidio resulta, a criterio personal, indispensable.

El problema por el que atraviesa Ecuador y muchos países más de la región es la falta de
normativa eficaz para disminuir la violencia de género. La tipificación del femicidio es
una norma que sanciona el resultado mortal de la violencia contra la mujer. Es decir,
tenemos norma para condenar la muerte, pero faltan disposiciones para evitarla.

La violencia contra las mujeres germina de distintos factores sociales, políticos y


económicos. La desigual distribución del trabajo, la falta de ingresos propios y
suficientes, la sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, las
dificultades para decidir libremente sobre su vida sexual y reproductiva y la insuficiente
representación en la administración pública son algunos aspectos que la Cepal resalta
como causa de violencia contra la mujer.

En Ecuador se ha avanzado en algunos aspectos y en otros no. Es momento que el país


empiece a disminuir los niveles de violencia contra la mujer.