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Reflexión inicial

El Viacrucis, Es el camino de la cruz que hizo Jesús


desde el Palacio de Pilatos, donde fue condenado,
hasta dar su vida x ti, por mí y por toda la
humanidad en el calvario. Son las diferentes etapas
o momentos vividos por Jesús desde su aprehensión
hasta su crucifixión y sepultura. Se trata de un
acto de piedad, un camino de oración que busca la
meditación de la pasión y muerte de Jesucristo en
su camino al Calvario.
Fue acompañado por su madre, que estuvo al pie
de la cruz, donde le vio morir, para que nosotros
pudiéramos estar con él en el cielo.
Que estos días de la semana mayor sirvan para
detenernos en nuestros afanes y hacer una mirada
hacia adentro. Que la meditación de este vía crucis
que vamos a vivir hoy propicie esa reflexión y sirva
para cambiar de actitud y amar más a nuestro
prójimo. Con mucho recogimiento, silencio,
disciplina y meditación caminemos junto a Jesús el
vía crucis.
Reflexión final
La cruz nuestra de cada día se hace más gloriosa
con la cruz de Cristo cuando la tomamos y la
seguimos. No nos quedemos clavados en ella
conformándonos con la muerte. Demos testimonio
de nuestra resurrección en Cristo porque solo los
vivos somos capaces de tomar nuestra cruz a
cuestas y echarse a andar en pos de su salvador.
No hay dolor sufrimiento o enfermedad que
hayamos pasado que Cristo no padezca con
nosotros, nuestros lamentos son sus lamentos
porque él nos ama.
Vivamos esta semana mayor y sobre todo este
viernes santo meditando paso a paso cada etapa
vivida por Jesús desde su aprehensión, muerte,
sepultura y resurrección.
DÉCIMOQUINTA ESTACIÓN: RESURRECCIÓN DE JESÚS
Evangelio de Marcos 16, 1 – 7

“Pasado el sábado María Magdalena, María la de Santiago y Salomé,


compraron perfumes para ir a embalsamar a Jesús. Muy de madrugada fueron
al sepulcro. Iban comentando ¿quién nos correrá la piedra de la entrada del
sepulcro? Pero vieron que la piedra había sido ya corrida y eso que era muy
grande. Al entrar vieron un joven sentado vestido con una túnica blanca. Se
asustaron pero él les dijo: No os asustéis. Buscáis a Jesús, el crucificado. Ha
resucitado, no está aquí. Mirad el lugar donde lo pusieron. Id a decir a sus
discípulos: Él va delante de vosotros a Galilea, allí lo veréis tal como os dijo.”

Reflexión

Hace tan solo unas horas la tristeza llenaba nuestra alma, todo se había
convertido en oscuridad. Pero la luz brilla de nuevo, y la muerte se ha hecho
vida. Cristo vive. Cristo ha resucitado.

No habíamos perdido la esperanza porque resonaban sus palabras: Yo soy la


resurrección y la vida, y éstas se han convertido en una gloriosa realidad.
Jesús está vivo. Está vivo el Hijo del Padre. Está vivo quién cayó víctima de
nuestra crueldad. Está vivo para hacer viva nuestra fe, para hacer efectivas
nuestras tímidas esperanzas, está vivo para hacer realidad el más grande
testimonio de amor que vieron los siglos. Está vivo para decirnos que nuestra
resurrección será un hecho tan verídico como la suya propia.

Gracias Señor, por estar vivo, porque también seremos resucitados nosotros
para vivir a tu lado, y será cumplido así el mayor anhelo de nuestro corazón.
Tu resurrección es la gran invitación a la alegría. El Señor resucitó ¡aleluya!