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“Caldas, entre arte y ciencia” Ponente: Adrián E.

Gómez1

Resumen:

Este texto articula nociones comunes al arte y a la ciencia, así como a la investigación y a la creación, a través
de la figura del Sabio Caldas, en un diálogo entre sus experiencias, vivencias, vestigios, misterios, como
cuerpo y como pensador. Alternando sus huellas, cartas, y experiencias, con pensamientos de algunos
investigadores y teóricos que dan cuenta de estos puentes entre pensamiento artístico y científico.

Introducción:

La figura de Caldas está marcada para nosotros por situaciones características de su época que etiquetan su
identidad como un clásico criollo, parte de un naciente americanismo o nacionalismo todavía en formación.
Pero hay una historia oculta de Caldas que quizás sea más interesante que la conocida, una historia
relacionada con sus pulsiones como cuerpo deseante, sus sensibilidades como cuerpo frágil, sus misterios
como ser místico. Enigmas sugeridos en cartas pasionales que develan una posible sexualidad llena de
misterio, en posibles creencias masónicas y alquímicas que tienden puentes entre ciencias y espiritualidad,
por tanto entre ciencias y arte.
En esta relación ciencia – arte, se posiciona el cuerpo como pregunta desde lo sensible, en esa relación
contradictoria entre el cuerpo heroico, ideal triunfante, y el cuerpo efímero, frágil que se oculta en su interior.
Se cuestiona la historia, la memoria, el monumento, y se relaciona el cuerpo caldas con el cuerpo herido de
nuestra Facultad, de nuestra ciudad.
En primera instancia quiero decir que no asimilo a Caldas como el héroe (en tanto figura histórica ideal) que la
historia filtrada ha querido construir. Pero también debo decir que esto no es para mí un demérito hacia la
memoria de tan importante personaje, por el contrario, la figura heroica inmaculada y semidivina nos obliga a
una adoración que deshumaniza a la persona, sin embargo desvestir el cuerpo de las telas “preciosas”, en
extremo suntuosas que lo adornan de utópica perfección, nos permite acercarnos a lo humano, lo sensible,
incluso lo frágil, por tanto tejer lazos de identificación entre la figura histórica y nuestra propia humanidad. Este
ha sido el intento constante de mi programa en la Cátedra Francisco José de Caldas, en la Facultad de Artes
ASAB. Penetrar la coraza ideal de un héroe monumento y acercarnos a su cuerpo carne, a su mente humana
y compleja, esto desde nuestras propias carnes y mentes, intuyendo, imaginando y dejándonos afectar por las
huellas dejadas por este cuerpo mientras vivía, sus historias, sus rastros, textos, mapeos. Y fue precisamente
este modo de acercamiento lo que permitió una identificación de los estudiantes con la figura de Caldas, pues,

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Adrián E. Gómez González. Cuba, 25 de agosto del 1973. Bachillerato artístico en la Escuela Especial de Artes Plásticas “20 de
Octubre” C. Habana.1984-1987. Academia de Artes “San Alejandro” C. Habana 1991. Docente del Proyecto Curricular de Artes
Plásticas y Visuales en la Facultad de Artes ASAB. Investigador principal del proyecto “Lo interdisciplinario en virtud al ritual”.
Director del grupo de investigación “Okan”. Autor de varios ensayos y publicaciones. Ponente en Congreso “Arte y Entorno”,
Maestría Arte y Diseño, UNAM México. Dos veces ganador del Primer Premio Proyecto de Creación, concurso convocado por el
comité de Creación de la Facultad de Artes ASAB, 2008. Ganador de la Convocatoria Laboratorio del Parqueadero del Banco de la
República y la Fundación Gilberto Alzáte Avendaño 2011-2012. Fundador y Coordinador del Encuentro Internacional de Artes
Relacionales. Fundador, coordinador y curador de la residencia “Habitacción” Galería Santa Fé, IDARTES, Bogotá, 2013.
Participación en diversos proyectos, encuentros y eventos de performances como: VII Encuentro Instituto Hemisférico Performance y
Políticas Ciudadanías en Escena, Bogotá 2009. Dos veces participante en Perfoartnet, 2011-2012. Dos veces participante en “Caída y
Recuperación” MAMBO Bogotá 2011-2012. Participación en Tecnomagias, 2012, Brasil. Participante en AVD (Acción en vivo y
diferido) Bogotá 2013. Extra Festival de Performance, México DF 2013. Duodécima Bienal de La Habana, 2015. Participante en X
Encuentro de Performance y Política, ExCéntrico, 2016, Santiago de Chile
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contrario a lo que se ha querido históricamente, imponer un héroe como modelo ideal a seguir es la mejor
manera de alejarnos de él. La empatía muere si no percibimos fisuras de vida y muerte, de fragilidad y fuerza,
de certeza y duda, de valor pero también de temor, sin estas marcas humanas quedamos solo frente a un
nombre vacío, una consigna a repetir, un artificio institucional.

Por otro lado, nuestra propuesta en la cátedra, ha sido pensar otros lugares desde los nuestros. En este caso
hay lugares generales (el cuerpo, el espacio, la contemporaneidad) y hay un lugar específico: EL ARTE.
Aclarando que no partimos del arte en tanto producción (objeto, estética, ideales de belleza, especialidades
técnicas) sino entendiendo el arte como un modo de pensar y de relacionarse con el mundo, a través de la
intuición, la percepción, la observación. El arte como sensibilidad, como experiencia. Y es aquí que tendemos
puentes con la ciencia y con Caldas, sobre todo desde ese territorio común (y no privativo de las artes) que es
la creación, fundamentalmente la creatividad.

Me propongo validar la creatividad como resistencia, desde la misma necesidad creativa que hizo al sabio
Caldas sostenerse en una resistencia por la vida científica y política, hasta enfrentar la definitiva destrucción
de su cuerpo en ruinas. Me parece importante plantear relaciones de sentido entre Caldas y nuestro contexto,
entre su existencia humana y la existencia de nuestra institución (como proyecto educativo y como edificación)
relaciones de Cuerpo martirizado, cuerpo de carne y de cemento, el humano y el edificado, el específico y el
colectivo, el carnal y el social. Caldas prócer y Caldas institución, cuerpos en resistencia y tensión política
interna, ambos frente a un paredón que siempre amenaza con descargar su ira en forma de fuego y metralla
fulminante.

Hay un enlace fundamental entre lo artístico y lo científico, se refiere a un modo de relacionarse con el mundo
desde la observación, la mirada curiosa, atenta, esa misma observación que al mismo tiempo redescubre
aquello que habita oculto en lo cotidiano, que devela los sentidos subyacentes bajo la superficie, aquella vida
que late bajo la apariencia. En este sentido la observación será un elemento transversal para los distintos
referentes de este texto, como mismo lo ha sido en la metodología de la Cátedra que propuse y en el proceso
de los proyectos realizados por los estudiantes durante la misma.

Dado que una bibliografía base de nuestra cátedra fue el libro “Soy Caldas” de Stefan Pohl Valero, será dicho
libro un referente constante del presente texto.

Finalmente es necesario apuntar que la metodología de la Cátedra se ha sustentado en una perspectiva


investigativa desde la cual el análisis de lo puntual permite derivar en preguntas hacia lo amplio, de manera
que, lo específico deviene síntoma de lo general. En este sentido Caldas no es solo una figura individual, es,
además, devenir de una época, de un contexto, de un territorio. Cuando nos referimos al cuerpo de Caldas es
para preguntarnos por el cuerpo como un campo que implica una época y una cultura, es para cuestionar la
corporeidad en nuestra sociedad a través de la historia y la contemporaneidad, esquemas corporales,
modelos e ideales del cuerpo neogranadino. Para esto la Cátedra propone, metodológicamente, unos ejes
temáticos que los estudiantes abordarán a través de proyectos grupales, estos ejes son: -Caldas entre la
historia y la contemporaneidad. -Caldas, mística y ciencia. -Arte y ciencia (El hipsómetro) -Arte y Ciencia
(Clasificación botánica) -Caldas, la historia de un cuerpo -ASAB y Universidad, orígenes y tensiones. -
Universidad, origen.

Para la estructuración de este texto tomaré algunos de estos ejes.

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Análisis 1.

Caldas y mística (Primer momento)


Un enlace importante para plantear la relación entre Arte y ciencia es la mística.

Considero el campo de lo místico como un territorio que siempre ha relacionado Arte y Ciencias, esto desde
raíces como la alquimia. Entendiendo lo místico no solamente como la adhesión a una religión específica,
tampoco desde la validación de ciertos milagros y hechos sobrenaturales alejados de nuestra naturaleza
humana, sino asumiendo un campo de misterios y sucesos (a veces aparentemente coincidenciales) que
llevan nuestra vida por ciertos rumbos más allá de las lógicas racionales, concretas y definibles, implico
entonces los misterios que parecen demostrar una posible confabulación de energías y sucesos. En este
sentido la concordancia de Caldas con la mística no la planteo solamente desde ciertas acciones, tendencias,
aficiones, o sospechas de relación a determinadas creencias (la masonería entre ellas) tampoco solamente
desde la lógica histórica que ubica a Caldas en un contexto temporal marcado por pasiones hacia prácticas
como el espiritismo (pues la negación de una creencia religiosa como poderío sobre la realidad, negación
propia de la ilustración, contexto contemporáneo a Caldas, se da frente a la Iglesia como autoridad absoluta,
no ante la diversidad de espiritualidades, enigmas o misterios del ser) sino que, en principio, lo analizo
partiendo del mismo devenir místico que parece identificar la vida de Caldas desde su nacimiento, incluyendo
la influencia que parece haber ejercido en su transitar la sombra de San Francisco de Asís.
Caldas nace en 1768, el 4 de octubre, día de San Francisco de Asís, de ahí su nombre Francisco ¿qué
influencia habrá tenido esto en su peregrinar, en su tendencia inevitable a la humildad? De manera curiosa
(¿o de manera mística?) encontramos semejanzas entre la vida de Caldas y la de Francisco de Asís. El padre
de Francisco de Asís era un próspero comerciante de telas que formaba parte de la burguesía de Asís y que
viajaba constantemente a Francia a las ferias locales, así su hijo se vinculó a este ir y venir del comerciante,
muy en coherencia con los viajes de Caldas relacionados con el comercio. Además, coherentemente con
Caldas, Asís aprovechó estos viajes comerciales para llevar a cabo sus intereses particulares en cuanto a la
búsqueda de otros saberes y la observación curiosa del mundo.
También a semejanza de varios sucesos personales y políticos de Caldas (experiencias de soledad, de
martirio, de encerramiento) en noviembre de 1202, a raíz de la batalla de Ponte San Giovanni, Francisco de
Asís estuvo en prisión aproximadamente un año. Para más coincidencias Francisco de Asís formó parte del
ejército, en su caso un ejército papal, bajo las órdenes de Gualterio de Brienne contra los germanos.
Pero más allá de lo anecdótico, la comunión más importante entre Caldas y Asís se evidencia en la
observación de la naturaleza, la necesidad de peregrinar, la relación con las plantas, la búsqueda de una
experiencia directa, empírica y sensible con la vida natural. El rebelarse ante paradigmas que intentan
instaurar un poder del conocimiento en cerrados templos del saber, y, a partir de esta rebelión, salir al mundo,
a recorrerlo y aprender directamente de él.

Otra conformación mística de Caldas, su signo (Momento 2)

Complementando (desde un pensamiento divergente) la investigación histórica basada en datos


documentados con aportes derivados de campos enigmáticos y sentenciados por el pensamiento científico
concreto, podemos reconocer una relación (¿Mística?) entre las anécdotas en la vida de Caldas y las
características de su signo zodiacal. Esto teniendo en cuenta que Francisco José de Caldas era Libra.
Veamos entonces algunas características de una persona Libra.

Características de Libra:
Fortalezas: Cooperativo (Si bien Caldas se caracterizó por una vida científica en solitario, esto no se debió a
su voluntad, siempre intentó, con éxito o no, ser parte de una comunidad y trabajar colaborativa y
cooperativamente) Diplomático (más que ser un individuo de extremos Caldas parecía buscar mediaciones

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entre posiciones, ideologías y bandos. Por supuesto que en medio de conflictos y choques, pero siempre
tratando de interceder diplomáticamente incluso ante su propia muerte) Debilidades: Indeciso (Esta
característica se hace evidente en los ires y venires que identifican la vida de Caldas) Evita las
confrontaciones, siente pena por sí mismo (Esta pena se muestra claramente en las cartas de Caldas, desde
aquellas en la que, según ciertos sucesos, lamenta su suerte, hasta la misma carta en la que pide piedad por
su vida)

Otras características de Libra, coherentes con los sucesos en la vida de Caldas: Las personas nacidas bajo el
signo de Libra son pacíficas y justas, odian estar solas (Según sus propias cartas, los peores momentos de
Caldas, en cuanto a salud y ánimo, se dieron en los momentos de mayor soledad, por ejemplo durante su
estancia en el observatorio. También según sus escritos se demuestra la necesidad de estar acompañado,
véase la amargura con la que reclama compañía y respuestas a ciertos amigos cuando estos comienzan a
distanciarse) El compañerismo es muy importante para Libra y con su victoriosa mentalidad y actitud de
cooperación, no soportan estar solos. Libra es un signo de Aire, intelectuales y de mente astuta. Los inspiran
los buenos libros, las discusiones interminables y las personas interesantes. Suelen estar rodeados de arte,
música y espacios bellos (Lo cual es también evidente en la vida del sabio, en sus intereses, sus
motivaciones, sus amistades, y proyectos como el Semanario)

A Libra le fascina la simetría y el balance. Los nacidos Libra prefieren la justicia y la igualdad y no son
capaces de tolerar las injusticias. Evitan meterse en cualquier tipo de conflicto y prefieren mantenerse en paz,
mientras eso sea posible.

Característica determinante en la vida política de Caldas: El mayor problema de las personas nacidas bajo el
signo de Libra es decidirse cuando se les obliga a tomar un bando.

Si interpretamos humanamente la historia de Caldas, relacionando hechos y memorias escritas, veremos


claramente a un ser humano tremendamente emocional. Las relaciones humanas causan gran afectación en
él, la extraña relación sentimental con su prometida da cuenta de una extraña tensión entre frialdad y
necesidad de compromiso, una necesidad que responde a las características emocionales de libra
determinadas por la prioridad de encontrar la compañía ideal, en debate con las costumbres y obligaciones
sociales de la época.

Análisis 2. Caldas Creador.

Parto de la idea de un Caldas curioso, observador, intuitivo, sensible y frágil, autodidacta, empírico,
apasionado por la vida (tanto que se resistió al máximo ante la muerte) formado en la experiencia, inventivo,
creativo ante las necesidades y la precariedad de medios y retroalimentaciones de sus propios instrumentos,
de sus herramientas, dibujante, paisajista. En una palabra: Creador

Desde este carácter creativo Caldas fabricó, en el patio de su casa paterna en Popayán, una pequeña
plataforma que le permitiese observar fenómenos celestes, también fabricó algunos instrumentos, como un
gnomon (para medir el movimiento del sol) un cuadrante (para realizar distintas observaciones astronómicas)
y un cronómetro rudimentario. Luego un pequeño telescopio que creó a partir de una par de lentes que había
encontrado en Popayán, con el que pudo observar el anillo de Saturno, los satélites de Júpiter y las zonas
oscuras de ese planeta.

La creatividad se pone a prueba cuando la precariedad de los elementos de hace presente y es necesario
hacer más con menos. Crear contando con una variada y rica diversidad de elementos es más bien adicionar
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factores, pero, siguiendo a Gilles Deleuze, el creador se revela en grilletes de estrangulamiento. Y, en este
sentido asumo a Caldas como un creador. Más allá de la innovación en tanto mejoramiento de un sistema,
Caldas creaba sistemas, y su creatividad era fruto de la intuición, la necesidad transformadora y el impulso de
resignificar su vida desde nuevos sentidos, siendo semejante a un artista en cuanto a lo que el filósofo Henry
Bergson caracterizaba como un Ser de salud pequeña, no en el sentido físico, sino en relación a esa
capacidad de dejarse afectar por cosas aparentemente insignificantes.

Arte y ciencia enlazados en la búsqueda de conocimiento. Analogía Caldas – Sidharta.


Sabemos de lo multifacético de Caldas, reconocido como: científico, militar, geógrafo,
botánico, astrónomo, naturalista, ingeniero y periodista. Pero todos estos roles se unificaban en algo
específico: La sed de conocimiento. Y fue en el camino por saciar esta sed que transitó placeres, decepciones
y sobre todo un ir y venir de varias frustraciones; así estuvo marcada su vida. Y es desde ahí que propongo
otra analogía, esta vez entre Caldas y Sidharta (el personaje que da título al libro de Hermann Hesse) tejiendo
puentes entre historias que son semejantes y nos ayudan a analizar nociones que son fundamentales para
este texto. Enlacemos entonces estas historias.

La familia:
Siendo aún muy joven, Caldas se interesó por las ciencias, principalmente por la astronomía, pero a la edad
de 20 años, y por decisión de sus padres, fue trasladado al Virreinato (Santa Fe de Bogotá) para comenzar
sus estudios de Derecho. Situación que le generó una gran descontento evidenciado en su cartas, en las que
se refiere a dichos estudios como un encierro en un colegio donde no se veía más que desatinos de materia
prima, asimismo escribe convencido que él no había nacido para jurisconsulto.

Los que disponían de mis estudios y mi persona me remitieron

a esa capital, me encerraron en uno de esos colegios en los que no

se veía otra cosa que desatinos de materia prima, me pusieron a

Vinio en las manos; pero yo no había nacido para jurisconsulto. (Valero. 2009. Pág. 16)

De la misma manera Siddharta siente la necesidad de recorrer un camino distinto al que su familia le había
trazado, tentado por la necesidad de indagar abandona su hogar y parte a una búsqueda personal, se
enfrenta a la autoridad de su padre y pasa unos años aprendiendo de los ascetas, samanas del bosque.

“Había empezado a presentir que su venerable padre y los otros profesores, junto con los sabios brahmanes,
ya le habían comunicado la parte más importante de su sabiduría. Adivinaba que ya habían henchido hasta la
plétora del recipiente y, sin embargo, el recipiente no se encontraba lleno.” (Hesse Hermann. Editorial unión
Ltda. 2002 Bogotá d.c. Colombia pág. 10)

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El recipiente posiblemente no se llene nunca, y la sed de conocimiento aun sin saciar obliga al curioso a iniciar
un recorrido que quizás no tenga meta final definida. A la manera de Asís, y de Sidharta, Caldas comienza
una peregrinación, y sospecho que no era solo huyéndole a un campo determinado del conocimiento, sino a
ese modelo de conocimiento que se sustenta solo en la teoría y olvida la experiencia y la vivencia, Caldas
estaba interesado en la vida, y quería aprender sumergiéndose en el caudal de la realidad, recorrer, viajar,
observar directamente.

Enfrentado a su condición de salud, Caldas decidió dedicarse al comercio entre ciudades y poblaciones del
virreinato. Su labor la desempeñaba viajando por diversos pueblos de la Nueva Granada como Neiva, Timaná,
Gigante o Pital, o atravesando las cordilleras y páramos de los Andes. Pero este pretexto comercial le sirvió
para estudiar la naturaleza, de manera integral, involucrando también la experiencia de personas comunes,
busca aprender directamente del mundo, a través de sus vivencias empíricas, habitando lugares concretos,
por fuera del seminario y de la teoría. Caldas quería andar, experimentar, crear, descubrir, abrirse a un saber
que no restringía solo a un libro o a un claustro, le cautivaba la experiencia, buscaba un saber que estaba en
todas partes, las más sublimes y las más mundanas.

Siddharta tiene una conversación con su amigo de peregrinaciones Govinda “Lo que hasta hoy he aprendido
de los samanas, Govinda, lo hubiera podido aprender más rápidamente y con mayor sencillez en otro lugar.
Se puede aprender en cualquier taberna de un barrio de prostitutas, amigo mío, entre arrieros y jugadores”
(Hesse Hermann. Editorial unión Ltda. 2002 Bogotá d.c. Colombia Pág. 20)

Siddharta decide alimentarse de otros saberes, penetra en la llamada escuela de la vida, se sumerge en lo
mundano, en el conocimiento empírico de lo cotidiano, del sobrevivir, trabajar, malgastar.

Continuando la analogía, Caldas, en 1795, debió dedicarse al comercio de ropas (Recordemos la relación con
Francisco de Asís) en Quito, La Plata y Timaná, oportunidad que aprovechó para determinar la posición
geográfica de los lugares que visitaba y para realizar observaciones de la naturaleza y de los usos y
costumbres de los distintos pueblos. Su equipo de trabajo básico se componía de un barómetro, una brújula y
un termómetro. Cuando no conseguía los instrumentos que necesitaba los construía él mismo, así,
creativamente, fabricó un gnomon, un cuadrante solar y otros instrumentos de medición. Todas estas
creaciones nacidas de la necesidad y la precariedad, grilletes de estrangulamiento ante los que Caldas
respondía como corresponde a un creador.

Pero Caldas no contaba con una comunidad científica que lo legitimara, y quería posicionarse, ser validado
por los sabios de su época. Así como Sidharta buscó al gran sabio de su época Gotama, interesado por
indagar la doctrina ya reconocida, Caldas también buscó aceptación y retroalimentación, llegando a Humbolt
aunque finalmente sus utopías con el reconocido Alemán no fueron satisfechas y Caldas debe continuar su

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propio camino, convencido de que solo con su propia experiencia, y no con la ajena, podría acceder a un
conocimiento profundo.

Sidharta se dirige con su amigo Govinda a conocer a Gotama, reconocido sabio, poseedor de la verdad más
convincente según todos, habiendo escuchado a Gotama, Siddharta entiende que la doctrina no transmite la
vivencia, por lo que sigue su camino a través de la experiencia personal.

Los discursos no se viven como la experiencia misma, y la palabra sola puede ser insuficiente sin la vivencia
real de un proceso de crecimiento. Esto es lo que siente quien desea incorporar los saberes del otro, del
programa, del texto. Es eso lo que sintió Siddharta y lo que le llevó dirigirse a Gotama y expresarle su
reflexión en cuanto a la doctrina del sabio, sobre la misma, le dice:

“La has hallado con tu propia búsqueda, con tu propio camino, a través de pensamientos, ensimismaciones,
ciencia, reflexión, inspiración. ¡Pero no la has encontrado a través de una doctrina! Yo pienso, majestuoso,
¡que nadie encuentra la redención a través de una doctrina! ¡A nadie, venerable, le podrás comunicar con
palabras y a través de la doctrina lo que te ha sucedido a ti en el momento de tu inspiración!...esta doctrina tan
clara y tan venerable no contiene un elemento; el secreto de lo que el majestuoso mismo ha vivido…Esto es lo
que he pensado y comprendido cuando escuchaba tu doctrina y, por ello, continúo mi peregrinación. No para
buscar otra doctrina mejor, pues sé que no la hay, sino para dejar todas las doctrinas y a todos los profesores,
y para llegar solo a mi meta o morirme.” (Hesse hermann. Editorial unión Ltda. 2002 Bogotá d.c. Colombia
Pág. 34)

En los últimos años del siglo XVIII, el joven Caldas había logrado adquirir a través de su innegable esfuerzo
autodidacta, los
conocimientos necesarios para convertirse en un astrónomo y geógrafo competente. Pero este esfuerzo
autodidacta era martirizante por la limitación de posibilidades y medios, Caldas estaba marcado por la
soledad, no pertenecía a ninguna comunidad científica que le retroalimentara sus análisis, no contaba con
medios ni equipamiento adecuado
“¿Por qué me ha dado la naturaleza este amor a la sabiduría, si me había de privar de los medios para
CONSEGUIRLA?” “¿Por qué me ha dado la naturaleza este amor a la sabiduría, si me había de privar de los
medios para conseguirla?” (Valero. 2009. Pág. 25)

Pero ¿no son precisamente estas limitaciones las que impulsan el talento y la inventiva? ¿No es por la
ausencia de medios que nos vemos en la necesidad de usar aquello que nos pertenece, nuestra cabeza? Esa
limitación podría ser la opción a la autenticidad, de hecho, por más que lo pidiera, por una causa o por otra,
Caldas no perduraba mucho tiempo siendo parte de un mismo equipo de trabajo, ni tampoco permanecía
mucho con algún gran maestro que le motivara y retroalimentara, incluso en ocasiones él mismo buscaba la
manera de volver a su propia experiencia pues parecía estar seguro de que ningún conocimiento le sería
transmitido a través de experiencias ajenas.

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Motivado por su propia rebelión Siddharta da comienzo entonces a una indagación, poniendo en duda todos
los discursos en tanto mediadores de un saber, pero no pone en duda al saber en sí. Seguro de su
desconfianza comienza en una reflexión y se la comunica a su amigo Govinda2:

“Creo que realmente no existe eso que nosotros llamamos “aprender”. Solo existe, amigo mío, un saber que
está en todas partes…”

Y este saber que está en todas partes mantenía a Caldas en constante tránsito, quería ser expedicionario,
transitar, y transitó entre la admiración y la decepción ante Humbolt, la complicidad y la diferencia con Nariño,
complicidad en la utopía de independencia, y diferencia total ante la postura centralizada de Nariño y su
aversión a los federales, diferencia que hizo a Caldas irse a Antioquia y allí desarrollar sus labores como
ingeniero militar, el odio y la dependencia a la corona española, pienso entonces que su interés no era asumir
determinaciones políticas partidistas, no buscaba permanecer, y no puede hacerlo, pues la duda no le
abandona, ni siquiere la que a veces siente por sus propios campos.
En otro diálogo Siddharta le expone a Govinda su preocupación preguntado “¿Vamos por buen camino? ¿Nos
acercamos a la ciencia? O, ¿acaso andamos en círculo, nosotros los que pretendemos evadirnos del ciclo?”
(Hesse Hermann. Editorial unión Ltda. 2002 Bogotá d.c. Colombia Pág. 21) Ante estas preguntas Govinda
insiste en que, aunque les queda mucho por aprender, han avanzado bastante fundamentando que las
vueltas son en espiral, y que de esta espiral ellos ya han ascendido varios peldaños. Pero Siddharta no
abandona la duda aplicándola incluso al mayor de los profesores. Aunque es claro que la insatisfacción no se
debe al maestro, el problema reside en que no es posible expandir la mirada desde un ángulo del
conocimiento, se deben indagar todos los ángulos posibles, concatenar una pregunta a varias preguntas y a
varias respuestas, aceptar que el saber está en todas partes, que se requiere indagarlo pero que es un error
el querer poseerlo en su totalidad. Es aquí que Siddharta (Como Caldas) llega a la idea del conocimiento por
la experiencia, experiencia de recorrido.

Conocimiento y experiencia
La búsqueda de conocimiento de Caldas estuvo siempre enlazada a la experiencia, pues entendía el
conocimiento desde la aplicación y no elevado en la abstracción total de la teoría. Si Caldas estudiaba el cielo,
era para aplicarlo a la tierra, pues sus observaciones astronómicas iban dirigidas a un mapeo terrestre. Esta
manera de entender el conocimiento tuvo, entre otras motivaciones, un detonante fundamental en las
lecciones de Física Experimental impartidas por Félix Restrepo en el Seminario de Popayán, basadas en una
visión utilitaria de la ciencia, una ciencia práctica que daría las primeras bases a una búsqueda en el hacer, en
la experimentación, en la creación de instrumentos aplicables, pensamiento que se pondría de manifiesto
incluso en las labores de ingeniería que más tarde llevaría a cabo el Sabio en Antioquia. Estas lecciones que
en su adolescencia recibiría Caldas mientras estudiaba en el Seminario Mayor de Popayán, y que hacían

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En 1898 nació en Alemania Lama Anagarika Govinda (Ernst Hoffman) de ancestros bolivianos. Pasó gran parte de su
vida ya como adulto en Sri Lanka, la India y el Tíbet. Estudió y practicó el budismo perteneciente a distintas tradiciones.
Inicialmente formó parte de una orden theravada y posteriormente se convirtió en lama. No es seguro que el Govinda de
Hesse esté inspirado en este lama, no obstante es de resaltar la semejanza entre ambos. Lama Govinda vivió hasta el
año 1985.
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parte del curso de filosofía, despertaron también en él nuevos modos de pensar y de plantear discursos,
inspirados por su maestro Restrepo (a quien Caldas recordaría como un iluminado) dado del desdén que este
guía sentía hacia las palabras vacías de la escolástica, escuela referente de aquella época.

En la relación conocimiento-experiencia, encuentro otro paralelo entre arte y ciencia, paralelo mediado por la
creación (Entendida no solo como creación de objetos, sino también de sentidos, miradas, perspectivas,
modos de pensar) y por el equilibrio subjetividad-objetividad, paralelo sustentado en una visión común a
ambos campos: La visión simpatética

Estamos acostumbrados a dividir nuestra vida en las dos esferas de la actividad práctica y la teórica y al hacer
esta división fácilmente olvidamos que existe, junto a las dos, otra capa más baja. El hombre primitivo no es
víctima de tal olvido; sus pensamientos y sus sentimientos continúan encauzados en este estrato original. Su
visión de la naturaleza no es puramente teórica ni meramente práctica, es simpatética (CASSIRER, 2003,
p.127)

El conocimiento es experiencia y en la experiencia se demuestra, experiencia vivencial. El conocimiento es


antídoto, y se destila de la realidad. La teoría y la práctica no están separadas, conviven en un armónico
equilibrio en el que la existencia de una garantiza que exista la otra. Analizando las experiencias de Caldas
puedo afirmar que su visión del mundo era simpatética.

Arte y Ciencia. El hipsómetro

En la Cátedra que dicto, la relación entre Arte y Ciencia a través del Hipsómetro se plantea desde
diferentes perspectivas, desde lo objetual (en tanto cualidades estéticas del objeto, y la producción
misma de un objeto de manera creativa) hasta los modos de hacer, de pensar y, en últimas, de
relacionarse con el mundo y responder ante las disyuntivas que este nos plantea. Ratificando que el
arte no es un asunto solo de producción de objetos, lo cual lo limitaría a un oficio determinado, sino
también un tipo de sensibilidad. Lo que implica que ciertas personas, aunque no produzcan objetos
artísticos, tienen sensibilidades compatibles con la sensibilidad artística, actuando como personas en
cuyo interior late el arte, aunque no produzcan “obras de arte”. De modo que encontramos
compatibilidades entre arte y ciencia en cuanto al suceso que más tarde derivaría en el Hipsómetro, no
por el objeto, sino por la manera de llegara a él. Basado en esto, paradójicamente, considero el
hipsómetro (esa invención que, según la historia, consagró a caldas como científico) la prueba de que
Caldas no actuaba como el científico tradicional. Encuentro en el suceso que dio lugar al Hipsómetro
un ejemplo de intuición, una demostración de que el azar y el accidente son situaciones propicias para
descubrir y crear.

En 1793, en un viaje al volcán de Puracé, midiendo la temperatura de la nieve, Caldas rompió


accidentalmente su termómetro. Volviendo a Popayán lo reparó y para esto tuvo en cuenta el punto de
ebullición del agua como referencia. Al calibrar la graduación, encontró que los nuevos grados de la escala
eran más pequeños que los que tenían el termómetro original. Realizando diferentes experimentos y
recurriendo a varios textos, Caldas concluyó que el punto de ebullición del agua variaba con la altura. Caldas
pensó que lo único que había que hacer era construir una escala especial que permitiera convertir la lectura
del termómetro en una medida de altitud. Con esto había encontrado un método original para medir la altura
sin necesidad de recurrir al barómetro, era ya entonces posible calcular la altitud utilizando únicamente un
termómetro, es decir Caldas estableció que la temperatura de ebullición del agua es igualmente proporcional a
la presión atmosférica y que por tanto era posible calcular la altitud (1801)

Pero lo interesante es que el azar haya estado presente para que fuera posible este descubrimiento, el azar y
la intuición, nociones que ponen en relación la investigación y la creación, el arte y la ciencia.

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Con el hipsómetro de nuevo se hace presente esa humanidad imperfecta, y se demuestra que Caldas estaba
aún en un proceso de aprendizaje, pues sus datos no fueron organizados en secuencia ordenada, sino según
los acontecimientos (distinto a como lo haría un científico tradicional, y más como lo haría un explorador
sumergido en la experiencia) de este modo el descubrimiento no ofrecía gran utilidad, fue Humbolt quien
organizó los datos tomados por Caldas de modo creciente.

Caldas había aprovechado los viajes con Humbolt para compartir sus ideas, pero sobre todo para alimentarse
de más información, también bibliográfica, gran parte copiada a mano de los libros de Humbolt que,
discretamente y a escondidas del alemán, le pasara el asistente de este y compañero de cuarto de Caldas. De
estas transcripciones derivan muchos de los manuscritos de Caldas. Fue en uno de estos viajes que Caldas
compartió su descubrimiento con Humbolt, y fue aquí que el científico Alemán le señaló ciertas falencias y le
sugirió posibles soluciones.

Como explica el doctor Jorge Arias de Greiff, en el Encuentro de la jornada para conmemorar el bicentenario
de la muerte de Francisco José de Caldas, organizada por la Academia Colombiana de Ciencias Exactas,
Físicas y Naturales y el Parque Explora, realizado en 20163, a partir de su descubrimiento Caldas proponía
una supuesta proporcionalidad entre temperatura de ebullición y presión atmosférica, pero su exponente no es
un coeficiente constante. La ley de las densidades es logarítmica. Cuando Caldas intenta rehacer su
termómetro debe calibrarlo y por tanto graduar los niveles de temperatura; puede determinar el grado Cero
gracias a la nieve en el volcán de Puracé, el problema lo tiene para graduar la temperatura máxima (80
grados) pues no estaba al nivel del mar, pero conocía bien los datos de presión atmosférica de Popayán y
desde ahí dedujo lo correspondiente al nivel del mar para sacar un coeficiente, pero solo sacó un primer
decimal, y se aferró a usar un coeficiente para una altura media entre Popayán y los cerros más altos. Estos
valores respondían a un margen pequeño de elevación, niveles casi iguales. La prueba demostraba que no se
había equivocado en las operaciones, pero no daba por cierto el método. Humbolt le recuerda que la ley de
las densidades de la atmósfera es logarítmica exponencial, su fórmula necesitaba un término tomando los
logaritmos de las presiones, pasar en su tabla los valores de las presiones al logaritmo, repetir la operación y
sacar un coeficiente constante entre la temperatura de ebullición y el logaritmo de las presiones. Caldas
defiende su método como un modo de medir la altura de las montañas, pero no puso en una columna la
temperatura de ebullición con la altura de las montañas, sino que ponía en relación temperatura de ebullición
con presión atmosférica, y luego, aparte, presión atmosférica y elevación. No obstante tuvo dos opciones de
establecer un coeficiente verdadero, uno relacionando temperatura de ebullición y altura, otro relacionando
temperatura de ebullición y logaritmo de la presión, pero es aquí que Caldas no actúa como científico estricto,
según el doctor Arias caldas se aferra como seminarista y no como científico (ARIAS. 2016) Caldas actuaba
como pensador, pesaba en él lo ideológico, se aferraba más a las ideas que a la verdad científica, lo cual,
para mí, no es un desmérito simplemente es una señal del pensamiento de Caldas, más determinado por la
intuición y la curiosidad que por la comprobación y la búsqueda de verdades.

La historia relacionada con el Hipsómetro, así como muchas otras que experimentara Caldas a través de
vivencias, recorridos, ponen de manifiesto tanto la presencia de la intuición como la necesidad de enlazar
conocimiento y experiencia, aspectos que son comunes a la ciencia y al arte.

Intuición:
Impulsada por el sentimiento, la intuición es el puente entre lo real y lo posible, y en este puente entre lo que
es y lo que puede ser se ubica el pensamiento humano, diferenciándose así, por un lado, de otras formas de
vida elementales que están sumergidas en lo real estando ausente lo posible, y, por otro lado, de la divinidad
que hace real lo posible desde el momento en que lo sueña. La intuición plantea entonces una conexión que
intenta despojarse de prejuicios, concepciones instauradas, discursos ajenos, no calca modelos. El acto
intuitivo es una forma de conocimiento que contiene todo lo necesario para recorrer un infinito camino
analítico, intuir es escucharnos y escuchar la enunciación sin voz de aquello que nos proponemos descubrir.

3
https://www.youtube.com/watch?v=ff56zTkOFbk
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Podríamos decir que no hay conocimiento desprovisto de intuición. Claro que el proceso de profundización
reclama trascender lo intuitivo en construcción conceptual pues, como diría Cassirer en su libro “Antropología
filosófica”: “Conceptos sin intuiciones son vacíos; intuiciones sin conceptos son ciegas” (CASSIRER. 2003, p.
91).

Esta relación intuición-conceptualización está presente en todo proceso de pensamiento humano, incluso en
aquellos procesos determinados por lo científico, (aquí retomamos la relación dialéctica entre teoría y
práctica), “Los hechos de la ciencia implican siempre un elemento teórico, lo que quiere decir un elemento
simbólico. Muchos, sino la mayoría de los hechos científicos que han cambiado todo el curso de la historia de
las ciencias fueron hipotéticos antes de llegar a ser observables” (CASSIRER. 2003, p. 94). Y en lo hipotético
hay implícito un mayor o menor grado de intuición según sea el caso. Una nueva ciencia de la dinámica
fundada por Galileo se basó, en un principio, en priorizar lo posible, (incluso lo imposible) sobre lo real. Ahora
bien, la diferencia del pensamiento mítico, ritual y artístico en relación al científico, (respecto a lo intuitivo),
reside en que la intuición en las ciencias solo podría ser aceptada como un impulso inicial, desplazado
posteriormente por un proceso de verificación y determinación objetivas. Que (volviendo al inicio) terminan por
enlazar lo objetivo y lo subjetivo creando una idea del objeto, y finalmente estableciendo necesariamente
análisis relacionales entre elementos, creando dinámicas y sentidos entre ellos, afectando la lógica de lo real.

Muchas veces Caldas no actuaba como científico, sino como pensador y hombre curioso. Y fue a raíz de esta
curiosidad que encontró empatía con muchos apasionados criollos y que se impulsó a ambiciosas empresas
de recorrido y reconocimiento, ambiciosas pero necesarias para la apropiación del territorio. Y he aquí que
surge en Caldas una impresión revolucionaria para la época, resumida en la idea de que el conocimiento del
territorio propio era un modo de hacer resistencia ante el control extranjero, reconocer una identidad propia.
Conocer el uso de nuestras plantas y suelos era un modo de independencia, el conocimiento es arma de
emancipación, el territorio es político, planteamiento arriesgado y vanguardista para su época, además de
pertinente, latente y necesario para la nuestra. Era indudablemente novedoso presentar la geografía no solo
como una ciencia para determinar las características físicas de un territorio, sino, como la base de la reflexión
política.

Siguiendo esta necesidad Caldas se lanzó a un plan ambicioso, la realización de un proyecto geográfico a
través del cual, no solo se daría cuenta de la distribución de plantas según alturas, sino que además se
relazaría un glosario zoológico y geológico, incluyendo lo cultural, lo comercial, la ciencia, la forma de
organización política, modos de vivir, y demás relaciones características de los lugares recorridos y de sus
habitantes.

Caldas y otros criollos ilustrados como Jorge Tadeo Lozano, señalaban la importancia de la geografía en la
práctica política, y la necesidad de aliviar el desconocimiento que, sobre esta, existía.

“Que llevamos nuestras miradas al norte, que las llevemos al medio día, que registremos lo más poblado o los
desiertos de esta colonia, en todas parte no hallamos sino el sello de la desidia y de la ignorancia. Nuestros
ríos, nuestras montañas nos son desconocidos; no sabemos la extensión del país en que hemos nacido, y
nuestra geografía está en la cuna. […] con preferencia a todas mis obritas, voy a remitir a usted [Santiago
Arroyo] una sobre el estado de nuestra geografía, lo poco que tenemos y lo mucho que nos falta, con un
proyecto de una carta soberbia y muestra de una pequeña parte de los alrededores de Popayán. Aquí hago
ver la importancia de este proyecto; su influjo sobre el comercio, caminos, gobierno, agricultura, y en una
palabra, su importancia en la política.” (VALERO. 2009. Pág. 51)

Caldas entre la historia y la contemporaneidad

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Todas las tensiones que habitaron en Caldas, como ser que se debatía entre vanguardismo y tradicionalismo,
entre pulsiones de novedad y cadenas retrógradas, entre un espíritu revolucionario y un alma colonizada,
entre impulsos independentistas y concepciones dependentistas, son en últimas lógicas consecuencias del
contexto y la época que le tocó vivir, era un hijo de su tiempo, de modo que, como síntoma de un momento en
el que confluyeron tantos sucesos, su ser es en sí un puente entre historia y contemporaneidad. De manera
que todas las nociones planteadas en este texto, latentes en Caldas, nociones que enlazan diversos campos,
ciencia, mística, política, arte, cultura, son un devenir de su contexto.

Recordemos entonces el contexto al que nos remitimos, euforia de una generación ilustrada que, a través de
la ciencia, buscaba un empoderamiento político, en la convicción de que sin conocimiento no hay posibilidad
de libertad, esta euforia se hacía evidente en EUA y Francia, desde un espíritu independentista liderado por
sabios, fue inevitable que esta contagiosa euforia llegara a América, y a los ilustrados de la Nueva Granada.

A la vez que los ideales de la Ilustración impulsaron grandes proyectos científicos como la Expedición
Botánica o los viajes de Humboldt, que, además, tenían como propósito el reconocimiento por parte de la
corona de sus metrópolis, satisfaciendo la necesidad de informarse sobre las riquezas de sus poderíos
colonizados, de manera paradójica estos mismos ideales cuestionaban ciertos aspectos del sistema colonial,
pues, desde los principios de la razón, la igualdad y la libertad, los philosophes del siglo XVIII
(filósofos, politólogos, científicos, economistas, y a partir de 1751 los enciclopedistas) aportaron su saber para
cuestionar y poner en crisis el derecho divino de los reyes. Los principios de la ilustración, entonces, si bien
justificaban el control de la corona sobre sus colonias a través del dominio de la ciencia que clasificaba el
territorio, inspiraban a los criollos a formar un sentido de pertenencia sobre sus regiones natales, y a
posicionar a las ciencias (fundamentalmente las ciencias naturales) como medio de emancipación y arma
política para desencadenarse del modelo marcado por la metrópoli. Comenzaron de esta manera a darse
cambios en los modos de pensar de los criollos, detonados por la nueva mentalidad propia de la ilustración del
siglo XVIII (siglo de las luces) despertaba un nuevo pensamiento que ponía a la Razón por encima de la
creencia, pero además exigía que los conceptos se verificaran en el mundo, con observaciones que se
pudieran medir, priorizando la experiencia antes que la fe. Se ponía en duda así la legitimidad de la Iglesia
como verdad y autoridad absoluta, bajo el modelo de pensamiento sintetizado en Newton, consistente en
cuantificar la naturaleza desde determinaciones concretas. Era la inteligencia humana la única capaz de
asimilar la naturaleza, así como el modo de funcionamiento de la sociedad, movidos como intelectuales por la
necesidad de dar conocer a todas las personas la importancia del pensar por sí mismo, y pensar, no solo para
entender el mundo, sino para cambiarlo, cambiando además los males sociales, las injusticias, en pro de una
sociedad más digna y humana. Es evidente que estos principios hicieron eco en el contexto de Caldas, en sus
propias experiencias y vivencias.

Publicar periódicos culturales donde se abordaban temas políticos, religiosos, científicos, y se hacía presente
un carácter cultural, era una manifestación característica de la Ilustración europea del siglo XVIII. Estos
procesos propios de una venidera revolución cultural, científica y política, fueron también llevados a cabo por
los ilustrados americanos, quienes concretaron proyectos como, el Papel Periódico de Santafé, o el Redactor
Americano, apareciendo en 1801 el Correo Curioso que se proponía dar a conocer la industria
agrícola, las artes y las ciencias. Y sería justamente un pequeño artículo aparecido en esta revista, el que le
permitiría a Caldas dar
a conocer públicamente sus investigaciones. Estas publicaciones, paradójicamente, eran patrocinadas por la
corona española.

Son estos tiempos convulsos los que sacuden a Caldas y a su entorno. Convulsiones que podrían respaldar
los planteamientos que hago en este texto, pues la manera en que se entendían la ciencia, el conocimiento, la
patria, distaba de cómo se entienden ahora, y es necesario resistirnos a esa tendencia de juzgar el pasado
desde preceptos del presente. Los contagios entre cultura, ciencia y religión, eran naturales en aquella época,
lo místico era también raíz de lo científico, las tendencias espiritualistas y mediunímicas estaban en boga.

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Establecer enlaces necesarios entre la historia y nuestra contemporaneidad, acudiendo a lo ya sucedido para
aplicar aprendizajes a nuestra experiencia actual, cuestionándonos desde nuestra propia vida, no es lo mismo
que establecer juicios desconociendo la complejidad de una época determinada, y la época de la ilustración
estuvo atravesada por contradicciones de principio, pues las mismas bases del pensamiento ilustrado podían
detonar discursos libertarios y emancipadores o reforzar el poder de monarcas, el control de reinos a través
de centralizaciones validadas por el “despotismo ilustrado”, despotismo materializado en familias imperiales
como Los Borbones. Y así de dual podía ser también la conciencia política de los criollos inspirados por la
Ilustración que, como Caldas, intuían necesidades de justicia y equidad social y territorial, pero al mismo
tiempo contrastaban su impulso independentista con una dependencia a la corona y su conciencia humana
con una discriminación de inteligencias según razas y climas, muy acorde a los preceptos de la época.
Preceptos expresados en sus cartas con juicios como decir que el ángulo facial reunía casi todas las
cualidades morales e intelectuales del individuo, y desde la medida de este ángulo establece una jerarquía de
intelectualidad según razas, poniendo al europeo por encima del africano. Sus palabras lo reflejan claramente.

“El ángulo facial, el ángulo de Camper, tan célebre entre los naturalistas, reúne casi todas las cualidades
morales e intelectuales del individuo […]. Cuando este ángulo crece, crecen todos los órganos destinados a
poner en ejercicio la inteligencia y la razón; cuando disminuye, disminuyen también estas facultades. El
europeo tiene 85 grados y el africano 70 grados. ¡Qué diferencia entre estas dos razas del género humano!
Las artes, las ciencias, la humanidad, el imperio de la tierra es el patrimonio de la primera; la estolidez, la
barbarie, y la ignorancia son las dotes de la segunda. El clima que ha formado este ángulo importante, el
clima que ha dilatado o comprimido el cráneo, ha también dilatado y comprimido las facultades del alma y la
moral. Véase a Cuvier y no se dudará del imperio del clima sobre la armazón huesosa de nuestro cuerpo, y de
los asombrosos efectos de sus dimensiones sobre la constitución física del hombre, sobre sus virtudes y sus
vicios.” (VALERO. 2009. Pág. 70)

No se puede acusar a Caldas de racista, Caldas fue un hijo de su tiempo, un síntoma de la época, y así
debemos verlo, pero sin obviar la importancia de su lugar en el despertar político territorial de la nación.

CALDAS POLÍTICO

A pesar de la naturaleza contradictoria que caracterizaba al pensamiento de Caldas (así como al de sus
contemporáneos y en últimas a su misma época) y que implicaba situaciones, como que la comunidad de
criollos (de la que nacieron importantes iniciativas independentistas) fue la misma considerada por la corona
su aliada como comunidad científica en el reconocimiento de las riquezas explotables del virreinato. Es
innegable que hay que hablar de un Caldas político, en tanto cuerpo que encarnó en sí mismo conflictos y
tensiones políticas, siempre atravesadas por esa emocionalidad característica en él. Pero fue esta misma
emocionalidad, esta pasión y permanente curiosidad transformadora, la que lo llevó a reunir figuras como
Miguel Pombo, Jorge Tadeo Lozano, Joaquín Camacho, José Félix Restrepo, Francisco Antonio Zea, Pedro
Fermín Vargas. Todos ellos seguros de representar el ideario científico y social de la ilustración. Aferrados a la
ciencia moderna como un arma para hacer propio su territorio americano, evidenciándose la contradicción de
la que hablamos en la misma plataforma que sustentó la lucha, y que fue precisamente la corona española,
que no previó el doble filo que tendría su reforma.

“Las mismas reformas que la corona española había impulsado fueron las que permitieron que los criollos
fueran asumiendo las ideas de la Ilustración, que a la postre sirvieron de argumentos para su emancipación
de la metrópoli” (Valero. Pág. 42)

Pero esta misma vocería de las ideas de la ilustración, sirvieron también para que dichos criollos justificaran
una supuesta supremacía que les daría el derecho de ser parte de las altas esferas gubernamentales una vez
se lograra la independencia.

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Esta emancipación era política, científica y cultural (también en cuanto a circulación) apoyada por materiales
como el ideario ilustrado, la publicación de almanaques populares donde se difundían datos como el sistema
planetario, el calendario lunar, los días festivos, las fechas de los eclipses, las fechas fundamentales de la
historia de las ciencias, entre otras informaciones que hacían parte de un proyecto inicial para la nueva
nación.

A pesar de lo difícil que resultó para Caldas aceptar el observatorio como lugar de práctica (a finales de 1806)
dadas todas las situaciones que conllevaron a su nombramiento, fracaso de proyectos, salida de la expedición
botánica por un adonis seleccionado por Humbolt que los sustituyó, sumado a la ya sabida aversión a la
soledad muy coherente con su signo Libra, este espacio le permitió abrir nuevos ciclos y proyectos en su vida,
sobre todo en su vida política. Todo esto se evidencia en su memoria escrita.

“Yo me hallo con mediana salud, sepultado en el observatorio y entregado a la contemplación de los cielos, de
esta bóveda que
publica a todos los momentos la gloria de su autor. Yo soy feliz en esta soledad; nada turba un reposo
fundado en unos conocimientos
sublimes y virtuosos. Trabajo sin testigos y esta ventaja me proporciona la inestimable de la humildad
(VALERO. 2009. Pág. 56).

Caldas consolidó el proyecto aprovechando la coyuntura se ser director del Observatorio (oportunidad que en
un principio surgió como una pérdida más que una ganancia, como la única opción posible después de haber
sido rechazado por Humbolt en la expedición botánica y de la muerte de Mutis, pero Caldas intentó
sobreponerse a la depresión y convertir el revés en oportunidad) desde este lugar, Caldas no solo observaba
los astros, sino también el contexto político. El observatorio fue además lugar de encuentro con personajes
como Antonio Nariño, Camilo Torres, Joaquín Ricaurte, entre otros. Allí discutían sobre ciencia y política, pero
sobre todo se daba un proceso de intelectualidad y cultura que provocaría sucesos como el del 20 de julio de
1810, inicio del verdadero proyecto independentista, y que llevó a Caldas a desarrollar reflexiones como la
publicada en el primer Diario Oficial del nuevo gobierno, diario que él mismo dirigía:

Nosotros podemos hablar de la libertad y de la independencia. Ayer todavía estas palabras eran frutos
prohibidos, hoy son consuelo y felicidad. ¿Pero qué es la libertad? ¡Somos esclavos de las leyes para ser
libres! Nuestro pueblo, amenazado hasta hace poco por las bayonetas y los cañones, respira ahora bajo un
gobierno justo, impuesto por él mismo para que el comercio, la agricultura, y el arte prosperen, para que el
bienestar y la paz sean las bases de nuestra vida nueva y para que Fernando VII, si alguna vez pisa nuestro
suelo, nos encuentre como un pueblo feliz y capaz, formado por hombres dignos. (VALERO. 2009. Pág. 64)

Más tarde, y en medio de tensas situaciones con un primer gobernante de origen granadino (José Miguel Pey)
pasando por el arresto del virrey Amar y Borbón y de su esposa por el nuevo gobierno, Caldas continua su
proyecto de levantamiento geográfico del país, como una muestra de la independiencia política ante España,
pero también intelectual y espiritual ante Europa:
“para salvar nuestra geografía de la oscuridad en la que la tienen sumergida […] y no […] esperar a que
Europa efectúe el levantamiento cartográfico de nuestro país y así nos descubra por segunda vez […] si
hemos acabado con la tutela política de Europa; ahora se trata de acabar también con la espiritual.”

ARREPENTIMIENTO

Atrapado en un confuso contexto golpeado por las luchas intestinas de una patria boba que se dividía entre
quienes defendían una centralización y quienes abogaban por una autonomía de regiones, división que
fragmentó y debilitó la unidad e independencia que con tanto esfuerzo se venía forjando, las emociones de

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Caldas vuelven a revolverse. Comienza una etapa conflictuada por ires y venires, decepciones políticas,
estados de tensión que lo llevan a verse inmerso en labores de ingeniería militar en Antioquia (labores que
equilibran su estado trágico pues su espíritu creador encuentra aquí un nuevo aliciente) vacíos extraños de
una relación romántica a distancia con su irreal compañera sentimental. Ya no habría reversa, y este viaje sin
retorno lo llevaría a verse acorralado por la muerte, y ante ella, se rebela el instinto de vida y supervivencia, la
necesidad de seguir descubriendo nuevos conocimientos, que era finalmente lo que motivaba a Caldas,
inevitablemente surge el arrepentimiento. A la manera de Galileo (y quizás influido por él) Caldas se retracta, y
responsabiliza de sus actos al delirio de una detestable revolución. Se dirige a Fernando VII, sometiendo su
conocimiento a la autoridad del gobernante, y asegurando que nunca había tomado las armas

“ofrecemos hacer en lo que nos reste de vida obras capaces de lavar nuestras culpas, y de satisfacer al Rey
reparando así nuestras faltas con utilidad de todos. […] Nos consuela señor el que ninguno de nosotros ha
tomado jamás las armas, ni ha sido cabeza de revolución […]. (VALERO. 2009. Pág. 75)

En sus últimas dos cartas, escritas en septiembre y octubre de 1816, hizo énfasis en que sus conocimientos
sobre astronomía y
geografía “podían ser útiles a la nación”, y los ponía al servicio del Rey y de de sus ejércitos: “compadezca
vuestra excelencia la
suerte desgraciada de un Astrónomo y Geógrafo […] que puede ser útil al Rey y contribuir con mis trabajos
científicos a hacer más
glorioso el nombre ya tan amado de vuestra excelencia” (VALERO. 2009. Pág. 75)

Pero ya habían sido claras las hipótesis de los mismos independentistas (Caldas incluido) de asumir la ciencia
como arma libertadora, a todas voces habían anunciado el peligro que significaban sus conocimientos
geográficos y astronómicos (más peligrosos incluso que la posibilidad de tomar las armas) para los planes
colonialistas de la corona, y finalmente, Caldas es juzgado por traición al Rey y condenado a muerte el 22 de
Octubre de 1816, aprisionado en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, para ser fusilado a los
siete días. Fue así que, en una noche de luna creciente, el 29 de octubre, bajo la sentencia de que “España
no necesita sabios”, su cuerpo fue acribillado por la espalda con siete disparos (más uno de gracia) que
mancharon de sangre la Plaza de San Francisco. Como una ruina fue arrojado su cuerpo a una fosa común.

Caldas, mística y ciencia. Arte y mística.


Como huella de esta naturaleza enigmática, cuando bajaba las escalinatas de la Universidad del Rosario, en
camino hacia el patíbulo, Caldas dibujó en una pared la letra griega θ, la cual se ha interpretado como Oh,
larga y negra partida. Además de la opción gráfico-textual, que en una literalidad de la imagen en tanto signo y
significado, traduce la conocida frase “Oh, larga y negra partida” (siendo precisamente el dibujo una O, larga y
negra, partida a la mitad) este símbolo se ha relacionado con la letra griega ¨TH¨ “thanatos”, pero también se
sospecha que no sea un símbolo de muerte sino de vida. Hay posibles relaciones de este símbolo con la
alquimia, representando el espíritu que trasciende la materia.
"sácale el alma y vuélvesela de nuevo, pues la ruina y la destrucción de una cosa es el engendramiento de la
otra"

Hay un parecido innegable entre el símbolo que marca la despedida de Caldas y la representación alquímica
de la sal, y más relación encontramos si reconocemos que la sal es la sustancia de todas las cosas, el
principio fijo de todo lo existente. La sal disuelve nuestros metales, nuestros cuerpos lunares envueltos en el
ego para elaborar con ellos nuestro sol interno en forma de un niño de oro.
A veces se requieren las tensiones de la convivencia entre el amor y la disputa, la disolución y la coagulación,
la dispersión y la fijación, la destilación y la condensación, el mercurio y el azufre, el sol y la luna. Encuentros

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y desencuentros necesarios para un coito cósmico, el abrazo del tercer principo (la sal, el cuerpo), la
conjunción que da lugar al "hijo rojo del sol".
Este texto no pretende afirmar que Caldas hubiese sido alquimista. Acudo a la alquimia, no como una práctica
sino como un pensamiento que relaciona prácticas, la esencia de la alquimia es la transmutación de la
materia, la transformación que nos lleva de un estado al otro ¿no son entonces el arte y la ciencia
esencialmente alquímicos? Es la alquimia lo que nos permite enlazar práctica y pensamiento, en ese espacio
nacido en el medioevo que llamamos “laboratorio”, o sea el lugar donde se labora y se ora. De hecho este
texto no pretende afirmar nada, porque, igual que Caldas, se basa en la intuición, en la sospecha y la duda
constante, en la necesidad de abrirnos a más preguntas y no de cerrarnos a una única respuesta absoluta,
siguiendo el espíritu del arte y de las ciencias de la naturaleza, en últimas, el espíritu de la vida.

Puede haber dudas, sospechas, en cuanto a si el mismo Caldas dibujó o no su símbolo de despedida, puede
que el vestigio de su vida estuviera influenciado por diversos mitos, pero no olvidemos a Mircea Eliade cuando
afirma que el miro es historia verdadera en tanto hay una evidencia que lo confirma, el mito del nacimiento del
mar es verdadero en tanto no intenta describir un suceso anecdótico específico y comprobable, sino de que
cuenta de un conocimiento real demostrado por la existencia tangible del mar frente a nosotros. Y eso
tenemos de Caldas evidencias, el símbolo está ahí, y, más allá de posibles anécdotas, es el vestigio de la
partida de nuestro sabio, y quién, sino un creador, un pensador , un intelectual, deja como última huella de
vida una imagen enigmática, un símbolo, un dibujo, sin más mensaje que el misterio ¿Quién si no un
alquimista? ¿Quién si no un artista?

"Cuando hablábamos abiertamente, no decíamos (en realidad) nada. Pero cuando escribíamos en lenguaje
cifrado y en imágenes, ocultábamos la verdad"
(Rosarium philosophorum, ed. Weinheim, 1990)

VALERO, Stefan Pohl. Soy Caldas. Biografía de Francisco José de Caldas. Libro al viento. 2009.

CASSIRER, Ernst. Antropología Filosófica. México, DF: Fondo de Cultura Económica, 1967.

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MAFFESOLI, Michel. El Instante eterno (El Retorno de lo Trágico en las sociedades posmodernas). Buenos
Aires-Barcelona-México: Editorial Paidós, 200.1

SAGAN, Carl. Los dragones del edén. Especulaciones sobre la evolución de la inteligencia humana.
Barcelona: Editorial Crítica, 1993.

ELIADE, Mircea"Lo sagrado y lo profano" Edición LABOR, colección "punto omega".1985

DELEUZE, Gilles. GUATTARI Félix. Mil Mesetas. Capitalismo y Esquizorenia Ed. De Minuit. Col. “Critique”.
París 1980. Pre-textos 2008

POSADA, Eduardo. Cartas de Caldas. Bogota. Impresa nacional. 1917.

BATEMAN, Alfredo. Francisco José de Caldas. El hombre y el sabio. Ensayo biográfico y crítico de la
personalidad del ilustre payanés. Manizales: Imprenta Oficial del Departamento de Caldas, 1954.

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