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DIDÁCTICA MAGNA. COMENIO

CAPÍTULO V

LA NATURALEZA HA PUESTO EN NOSOTROS LA SEMILLA DE LOS


ELEMENTOS ANTEDICHOS (ERUDICIÓN, VIRTUD Y RELIGIÓN)
Todo cuanto tiene existencia, existe para algo y está dotado de los órganos y
elementos necesarios para obtener su determinado fin. El Hombre tiene las aptitudes, para
la inteligencia. Comenio dice que todos fuimos creados para un fin, y que todos
guardamos en nuestro interior las aptitudes para lograr la grandeza.

Es un principio admitido por todos, que el hombre nace con aptitud para adquirir el
conocimiento de las cosas. Nuestro entendimiento no solamente es ocupado por las cosas
próximas, sino también se deja impresionar por las remotas.
El entendimiento del hombre al venir a este mundo, ha sido comparado con una
semilla o germen; en el cual, aunque en el momento no exista la figura de la hierba o
árbol, en realidad de verdad hay en él un árbol o hierba.
Los ejemplos de quienes se instruyen por sí mismos demuestran con toda evidencia
que el hombre puede llegar a investigarlo todo con el solo auxilio de la Naturaleza.

CAPITULO VI
CONVIENE FORMAR AL HOMBRE SI DEBE SER TAL
El hombre en un principio nace sólo con una simple aptitud, y poco a poco ha de
ser enseñado a sentarse, tenerse en pie, andar y mover las manos para servirse de ellas, es
decir, todos los que nacieron hombres necesitan la enseñanza, porque de esa forma serán
hombres, no bestias feroces.
Sobre el año 1540 en una aldea de Asia, por un descuido de los padres se perdió
un niño de tres años. Algunos años después observaron los campesinos que andaba con
los lobos un cierto animal diferente por su forma y que tenía cara humana, aunque era
cuadrúpedo; este fue capturado vivo y al ser introducido en la estancia del Príncipe, se
soltó, huyó y se metió debajo de un asiento mirando torvamente y lanzando tétricos
aullidos. El Príncipe ordenó que se le diera de comer entre los hombres; poco a poco fue
amansándose la fiera, comenzó a sostenerse sobre las extremidades posteriores, y a
andar en posición bípeda, y, por último, a hablar conscientemente y a hacerse hombre.
Y entonces él recapacitó, en cuanto podía acordarse, que había sido robado y alimentado
por los lobos y se había acostumbrado a ir con ellos en busca de presa.
Con esto se deduce que hay que dar una buena enseñanza desde que se nace, ósea
desde el útero materno, para que todas esas aptitudes que se tienen sean empleadas en
cosas útiles y no se desvíen por las cosas vanas, curiosas, y nocivas. Así pues, cuanto más
instruido se este, más se sobresaldrá y más hombre se será.
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CAPITULO VII

LA FORMACIÓN DEL HOMBRE SE HACE MUY FÁCILMENTE EN LA


PRIMERA EDAD, Y NO PUEDE HACERSE SINO EN ÉSTA
El motivo por el que se elige una edad tan temprana es porque todo lo nacido,
mientras está tierno fácilmente se dobla y conforma; si se endurece resiste el intento. La
cera blanda consiente ser formada y modelada; endurecida la quebrarás fácilmente. Es
decir, durante la juventud es más fácil adquirir conocimientos que en edades adultas,
cuando no poseemos una capacidad intelectual como la del principio.
Únicamente es sólido y estable lo que la primera edad asimila; lo que se demuestra
con ejemplos. El árbol conserva por muchísimos años, hasta que las cortan, las ramas
que siendo tierno extendió hacia arriba, hacia abajo y por los lados. De igual modo en
el hombre, las primeras impresiones se fijan de tal manera, que es casi un milagro que
puedan modificarse, y es conveniente dirigirlas desde la primera edad hacia las verdaderas
normas de la sabiduría.
Es muy peligroso no inculcar en el hombre las sanas normas de la vida desde la
misma cuna, porque el alma del hombre, en cuanto los sentidos exteriores empiezan a
ejercer su función, no puede permanecer quieta, no podrá contenerse; de forma, que si no
se emplease en cosas útiles se entregaría a otras vanas y nocivas cosas, y como ya hemos
observado, perder estas costumbres sería, o imposible o, por lo menos, dificilísimo.

CAPITULO VIII
ES PRECISO FORMAR A LA JUVENTUD CONJUNTAMENTE EN ESCUELAS
Los hombres necesitan formación, que deben impartir sus padres, pero como el ser
humano es una especie rara, es preciso que aquellos hombres que sepan, puedan, o estén
sin ocupaciones para entregarse a la enseñanza de los suyos y sean personas escogidas,
notables por el conocimiento de las cosas y por la ponderación de costumbres, se
encarguen de educar al mismo tiempo a los hijos de otras personas. Y estos formadores
de la juventud se llamaron Preceptores, Maestros, Profesores; y los lugares destinados
a estas comunes enseñanzas: Escuelas, Estudios literarios, Auditorios, Colegios,
Gimnasios, Academias, etc.
Carlo Magno, ordenaba a los Obispos y Doctores la creación de templos y escuelas
y siguieron este ejemplo otros gobernadores cristianos se aumentaron el número de
escuelas. Es de gran interés conservar esta costumbre y ampliarla, de forma que en toda
ciudad, pueblo o lugar, se abra una escuela como lugar de educación común de la
juventud. Y esto es necesario por:

 El admirable orden de las cosas: Del mismo modo que cada uno de los
campesinos no lleva a pacer sus vacas y puercos, sino que los encomiendan a los

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vaqueros que presten el servicio a todos a un tiempo, mientras ellos se entregan


a sus ocupaciones sin distraerse en ello. Esto es, que es muy útil la reducción del
trabajo cuando cada uno hace una sola cosa sin distraerse en otras; y de este modo
cada cual puede servir a muchos y de una mejor manera.
 La necesidad: puesto que muy raramente los mismos padres tienen condiciones
o tiempo para educar a los hijos, debe haber quienes hagan esto exclusivamente y
por lo mismo sirvan a toda la comunidad. Además, es preferible educar a la
juventud reunida porque el fruto y la satisfacción del trabajo es mayor cuando se
toma el ejemplo y el impulso de los demás. El fuerte caballo corre bien una vez
abierta su cuadra cuando tiene a quienes seguir o a quienes adelantarse.
 La naturaleza: Si un bosque produce abetos, cedros o encinas, lo produce en
abundancia, sin que puedan con igual facilidad desarrollarse allí otras clases de
árboles.

CAPITULO IX

SE DEBE REUNIR EN LAS ESCUELAS A TODA LA JUVENTUD DE UNO Y


OTRO SEXO
Debe formarse a niños y niñas todos por igual. En primer lugar, porque todos los
que han nacido hombres lo fueron con el mismo fin principal, para ser criaturas
racionales. Todos, por lo tanto, han de ser preparados en las letras, la virtud y la religión.
No hay ninguna razón para que el sexo femenino deba ser excluido de los estudios
científicos, ya que está igualmente dotado de entendimiento ágil y capaz de la ciencia y
también destinado a elevadas misiones, puesto que muchas veces han sido las mujeres
elegidas para el gobierno de los pueblos, para dar consejos a los Reyes y los Príncipes,
para la ciencia de la Medicina y otras cosas saludables para el humano linaje.
Formando de un modo legítimo a príncipes, religiosos, campesinos y mujeres, es
decir a toda la población, a nadie le faltarán ideas para pensar, desear, conseguir y obrar
el bien; todos sabrán en qué hay que fijar todas las acciones y deseos de la vida, por qué
caminos hay que andar y cómo proteger la posición de cada uno.

CAPITULO X
LA ENSEÑANZA EN LAS ESCUELAS DEBE SER UNIVERSAL
En las escuelas hay que enseñar todo a todos, pero esto no quiere decir que sea
necesario que todos posean conocimientos acabados y laboriosos sobre todas las ciencias
y artes, quiere decir, que es preciso que en las escuelas se instruyan conceptos básicos,

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por llamarlos de alguna manera, en ciencias y artes, se cultiven los idiomas, se formen las
costumbres con suma honestidad y se adore a dios.

Puesto que toda la vida depende de la primera edad y de su educación, es


imprescindible que los sujetos sean preparados durante esta etapa para todas las cosas de
la vida. Aunque todos no han de ser artesanos, corredores, escribientes u oradores, así en
la escuela deberán enseñarse a todos cuantas cosas hacen referencia al hombre completo,
aunque unas hayan de ser después de mayor uso para unos que para otros.

CAPITULO XI

HASTA AHORA HEMOS CARECIDO DE ESCUELAS QUE RESPONDAN


PERFECTAMENTE A SU FIN
Comenio habla de la escuela refiriéndose a la que es un verdadero taller de hombres,
en las que se enseñe todo a todos y totalmente. Pero esta escuela nunca ha visto la luz,
porque hasta el momento, los modelos de escuela que se realizaban no tenían nada que
ver con la que Comenio propone.
Para educar a la juventud se ha seguido, generalmente, un método tan duro que las
escuelas han sido vulgarmente tenidas por terror de los muchachos y destrozo de los
ingenios, y la mayor parte de los discípulos se ha apresurado a acudir a los talleres de los
artesanos o a tomar otro cualquier género de vida. Por ello, Comenio cree necesario que
las escuelas empleen las metodologías adecuadas y estimulantes, además de haber
escuelas en cada ciudad, pueblo o localidad, para así poder cumplir con su fin
encomendado, la educación de los sujetos, y que no sean un simple tránsito de la vida
que no aporta nada al crecimiento como ser humano.

CAPITULO XII

LAS ESCUELAS PUEDEN REFORMARSE PARA MEJORARLAS


Para poder cumplir con el fin de estas escuelas, es preciso reformar su organización
de forma que:

 Pueda instruirse a toda la juventud.


 Se instruya en todo aquello que puede hacer al hombre sabio.
 Esta preparación de la vida debe terminar antes de la edad adulta.
 Con un procedimiento en el que no tenga lugar la coacción, que sea de un modo
natural.
 Que se prepare para adquirir un conocimiento verdadero y sólido.

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 Que esta enseñanza sea fácil y nada fatigosa; bastando cuatro horas diarias de
ejercicios públicos y que un solo Preceptor sea bastante para instruir a cien
alumnos con diez veces menos trabajo que el que actualmente emplean con un
solo.

Lo que Comenio pretende, es que con un solo y mismo método se pueda instruir y
formar una juventud de índole tan diversa como queda enunciado. Para ello:

 Primeramente: Todos los hombres han de ser encaminados a los mismos fines
de Ciencia, Costumbres y Santidad.
 En segundo lugar: Todos los hombres tienen una única e igual naturaleza
humana dotada de los mismos órganos.
 Tercero: un método en el que los excesos y defectos del espíritu se compensen y
se ordenen todas las cosas a la consecución de la mayor armonía y concierto.
 Por último, es más fácil atender a los aludidos excesos y defectos del espíritu
cuando son recientes.

También es que el maestro encargue al que vea más despierto, el cuidado de instruir
a dos o tres más tardos; a aquél en el que observe un buen natural, el de vigilar y regir a
otros de peor índole. Así se proveerá a unos y otros, atendiendo, desde luego, el Profesor
para que todo se haga conforme a los dictados de la razón

CAPITULO XIII
EL FUNDAMENTO DE LA REFORMA DE LAS ESCUELAS ES PROCURAR
EL ORDEN EN TODO
No requiere otra cosa el arte de enseñar, que una ingeniosa disposición del tiempo,
los objetos y el método. Si podemos conseguirla, no será difícil enseñar todo a la juventud
escolar, cualquiera que sea su número. Intentemos, pues, dar a las escuelas una
organización que responda al modelo del reloj, ingeniosamente construido y
elegantemente decorado.

CAPITULO XIV
EL ORDEN QUE ESTABLEZCAMOS PARA LAS ESCUELAS DEBEMOS
TOMARLO DE LA NATURALEZA; Y HA DE SER TAL, QUE NINGUNA
CLASE DE OBSTÁCULOS PUEDA ALTERARLE.
Para buscar un método con el que se lleve a cabo una enseñanza y aprendizaje
adecuados, como se menciona en esta obra, es preciso buscarlo en la Naturaleza, porque

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el proceso de enseñanza-aprendizaje es un acto natural, al igual que nadar es un acto


natural en los peces.

CAPITULO XVI

REQUISITOS GENERALES PARA APRENDER Y ENSEÑAR. ESTO ES: DE


QUÉ MODO DEBEMOS ENSEÑAR Y APRENDER CON TAL SEGURIDAD
QUE NECESARIAMENTE HAYAN DE EXPERIMENTARSE LOS EFECTOS
Comenio dice que el método de enseñanza fue, hasta el momento, muy
indeterminado, por lo que propone los siguientes fundamentos para solucionarlo:
 FUNDAMENTO I

La naturaleza aprovecha el tiempo favorable. El ave, al intentar la multiplicación,


no comienza en el invierno, cuando todo está frío y helado; ni en el calor, cuando el calor
pone ardientes y marchitas todas las cosas; ni en el otoño; sino en la primavera, durante
la cual presta el sol vigor y vida a todo. Y se efectúa de un modo gradual. Helado aún el
ambiente, concibe y desarrolla los huevos dentro de su cuerpo, donde están resguardados
del frío; más templado el tiempo, los coloca en el nido, y, por último, los incuba en la
estación más cálida del año para que el tierno ser se acostumbre a la luz y el calor.
Podemos, por lo tanto, dar las siguientes conclusiones:

 La formación del hombre debe empezarse en la primavera de la vida; esto es, en


la niñez.
 Las horas de la mañana son las más adecuadas para los estudios.
 Todo cuanto se ha de aprender debe escalonarse conforme a los grados de la edad,
de tal manera que no se proponga nada que no esté en condiciones de recibir.

 FUNDAMENTO II

La Naturaleza prepara la materia antes de empezar a adaptarle la forma. El ave, al


producir un nuevo ser, primeramente concibe el germen de una gota de su sangre;
después hace el nido en que ha de poner los huevos, y por último, incubándolos, los
empolla y saca.
De aquí se deduce que para corregir el método conforme al fundamento que
acabamos de exponer, se requiere:

 Que estén de antemano dispuestos los libros y demás instrumentos.


 Que se forme el entendimiento antes que la lengua.
 Que ninguna lengua se aprenda por la gramática, sino, mediante el uso de autores
adecuados.
 Que las enseñanzas reales vayan antes que las orgánicas.

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 Que los ejemplos precedan a las reglas.

 FUNDAMENTO III

La Naturaleza toma para sus operaciones los sujetos a propósito, o también para
hacerlos aptos los prepara antes adecuadamente. El ave no deposita cualquier cosa en el
nido en que está echada, sino un objeto del que pueda salir un pollo; esto es, un huevo.
Después de lo cual:

 Todo el que en la escuela ingrese, tenga perseverancia.


 Para cualquier estudio que haya de emprenderse hay que preparar el espíritu de
los discípulos.
 Hay que despojar de impedimentos a los discípulos.

 FUNDAMENTO IV

La Naturaleza no se confunde en sus obras, procede claramente en cada una de ellas.


Mientras se verifica la formación de la avecilla, se forman en un tiempo los huesos,
venas, nervios; en otro, se consolida la carne; en otro, se recubre de piel; en otro, se
cubre de plumas; en otro, se enseña a volar, etc.
Es preciso que los discípulos se ocupen en cada momento de una sola cosa.

 FUNDAMENTO V

La Naturaleza empieza todas sus operaciones por lo más interno. No forma al


pajarillo lo primero las uñas, o las plumas o la piel, sino las vísceras y todo lo externo
después a su tiempo.
De lo que se deduce:

 Debe formarse primero el entendimiento de las cosas; después la memoria, y,


por último, la lengua y las manos.
 Debe tener en cuenta el Preceptor todos los medios de abrir el entendimiento y
utilizarlos congruentemente.

 FUNDAMENTO VI

La naturaleza parte en la formación de todas sus cosas de lo más general y termina


por lo más particular. Al producir el ave del huevo no figura o forma primero la cabeza,
los ojos, las plumas o las uñas, sino que caldea toda la masa del huevo, y con el
movimiento excitado por el calor extiende las venas por ella de manera que se
determinen ya los rasgos de todo el pajarillo (lo que deba ser cabeza, lo que deban ser
las alas o las patas, etc.), y por último, se forma poco a poco cada una de ellas hasta su
perfección.
El remedio de este mal será que:

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 Una disposición tal de las cosas, de forma que los estudios sea un desarrollo de
lo primero aprendido.
 Cualquier idioma, ciencia o arte se enseñe primero por los más sencillos
rudimentos para que tenga de ella total idea.

 FUNDAMENTO VII

La Naturaleza no da saltos, sino que procede gradualmente. Así la formación del


ave tiene sus grados, que no pueden suprimirse ni anteponerse hasta que el pollo salga
del roto cascarón. Cuando esto se ha efectuado no le ordena inmediatamente la madre
volar ni buscar la comida (aún no puede), sino ella misma le alimenta, y prestándole
todavía su propio calor, favorece la formación de la pluma. Cuando está cubierto de
ella, no salta en seguida del nido para volar, sino que se ejercita poco a poco; primero,
en el mismo nido extiende las alas; después, las agita subiéndose a lo alto del nido;
luego, intentando volar fuera del nido a sitio cercano; más tarde, de rama en rama;
luego, de árbol en árbol; después, atraviesa volando de monte a monte, y así llega, por
fin, a confiarse con seguridad en el espacio libre.
Así, pues:

 El núcleo de los estudios debe distribuirse cuidadosamente en clases, a fin de


que los primeros abran el camino a los posteriores y les den sus luces.
 Hay que hacer una escrupulosa distribución del tiempo para que cada año, mes,
día y hora tenga su particular ocupación.
 Debe observarse estrictamente la extensión del tiempo y el trabajo para que nada
se omita ni se trastorne nada.

 FUNDAMENTO VIII

La Naturaleza así que comienza no cesa hasta terminar. Cuando el ave empieza a
incubar el huevo por instinto de la Naturaleza, no cesa hasta que le saca. Si cesase no
más que durante algunas horas, al enfriarse el feto moriría. Sacados ya los pollos
tampoco deja de resguardarlos hasta que, consolidados en la vida y bien vestidos de
plumas, pueden lanzarse al aire.
Por lo tanto:

 Se debe retener en la escuela a los sujetos hasta que sean eruditos y de buenas
costumbres.
 La escuela debe estar en lugar tranquilo, separado de las turbas y barullos.
 Lo que, según esté establecido, haya que hacer, hágase sin interrupción alguna.
 No deben otorgarse a nadie salidas ni vagancias.

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 FUNDAMENTO IX

La Naturaleza evita diligentemente lo contrario y nocivo. El ave que calienta los


huevos al incubarlos no tolera viento fuerte, ni lluvia o granizo. Ahuyenta también a las
serpientes, aves de rapiña y otros daños.
Será, pues, conveniente:

 Que los discípulos no tengan abundancia de libros, a no ser los de su clase.


 Que los libros referidos estén de tal modo preparados que no pueda aprenderse
en ellos sino sabiduría, piedad y buenas costumbres.
 No deben tolerarse compañías disolutas ni en las escuelas ni cerca de ellas.
Si todo esto se observa con cuidado seguramente las escuelas llenarán su fin.

CAPITULO XIX
FUNDAMENTOS DE LA ABREVIADA RAPIDEZ EN LA ENSEÑANZA
Las labores escolares se retardaban y se desaprovechaban de tal modo que después
de terminar la juventud, apenas se poseían los conocimientos deseados. Para solucionar
este problema, Comenio propone lo siguiente:

 Un solo Preceptor rige una sola escuela o, mejor, una sola clase.
 Hay un solo autor en cada materia.
 Se encomienda el mismo y único trabajo a todos los oyentes, con lo cual
todos serán educados al mismo tiempo sin dificultad y conducidos a la meta.
 Se enseñan todos los conocimientos y lenguas con el mismo y único método.
 Todo se enseña, breve y enérgicamente, desde sus principios, como si el
entendimiento se cerrase con llave y se le hiciesen llegar las cosas
directamente, es decir, que presenten a los estudiosos las cosas
fundamentales como son en sí, con pocos teoremas y reglas, pero exquisitos
y facilísimos de entender, mediante los cuales llegue al entendimiento
rectamente todo lo demás.
 Todas las cosas que estén unidas se tratan conjuntamente.
 Y todo por sus indisolubles grados, de modo que lo de hoy sirva para
afianzar lo de ayer y abrir el camino a lo de mañana.
 Y finalmente, si se aparta todo lo inútil.

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CAPITULO XXVI

DE LA DISCIPLINA ESCOLAR
Será conveniente que todo formador de la juventud conozca bien el fin, la materia
y la forma de la disciplina, para que no ignore por qué, cuándo y de qué manera debe
emplear una beneficiosa severidad. En primer lugar, debe hacerse constar que la
disciplina sólo ha de aplicarse a los que se apartan del recto camino. Hay que aplicarla
sin pasión, ira u odio, para la corrección de costumbres.
No debe emplearse la violencia, sino que puede usarse unas veces palabras y
públicas amonestaciones; otras, alabando y ensalzando a otros.
Es preciso hacer sentir la disciplina, más severa y rigurosa a los que cometan faltas
contra las costumbres. A saber:

• Por alguna manifestación de impiedad, como blasfemia, obscenidad o


cualquiera otra cosa que se estime contra la ley de Dios.
• Por terquedad y malicia deliberada, si alguno desprecia los mandatos del
Preceptor o cualquier otro superior, y conocedor de lo que debe hacer no
quiere de propósito cumplirlo.
• Por soberbia y altanería o envidia y pereza, en virtud de la cual alguno
rogado por su condiscípulo rehúsa ayudarle en su estudio.
El director de una escuela procurará contener a la juventud en sus deberes:

• Con ejemplos continuos, mostrándose él mismo vivo modelo de todo


aquello en que pretende educarla
• Con palabras educadoras, de estímulo o de reprimenda.
• No obstante, si estos procedimientos suaves no son suficientes para
algunos de entendimiento tan desgraciado, habrá necesidad de recurrir a
remedios más violentos, debiendo intentarse todo antes de abandonar a
alguno por inepto para la educación y como caso desesperado.

CAPITULO XXVII
DE LA DIVISIÓN DE LAS ESCUELAS EN CUATRO ESPECIES CONFORME
A LA EDAD Y APROVECHAMIENTO
Conviene establecer unos periodos escolares a fin de que, en el transcurso de un
cierto número de años, se lleve a cabo la formación de hombres verdaderamente eruditos.
Para llegar a conseguir esto, emplearemos todo el tiempo de la juventud para la educación
completa. Esto es, desde la infancia hasta la edad viril, 24 años, distribuidos en períodos
determinados.

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Dividimos estos años de crecimiento en cuatro distintos períodos: Infancia,


Puericia, Adolescencia y Juventud, fijando en seis años la duración de cada período, y
asignándole una escuela:

La infancia El regazo materno, Escuela maternal (Gremium maternum).

La puericia La escuela de letras o Escuela común pública.

La adolescencia La escuela de latina o Gimnasio.

La juventud La academia y viajes o excursiones.

Así habrá una escuela materna en cada casa; una escuela pública en cada población,
plaza o aldea; un Gimnasio en cada ciudad y una Academia en cada Reino o provincia
mayor. En estas escuelas diferentes que indicamos, no se enseñaran materias también
diferentes, sino las mismas, pero de distinto modo; pero según los grados de edad y
anterior preparación, profundizando cada vez más. Las enseñanzas no deben tampoco
disgregarse, sino que, conforme a las leyes de este método natural, al mismo tiempo deben
darse todas.
La diferencia será de tres modos. Primero, que en las escuelas primeras ha de
enseñarse todo de un modo general y rudimentario y en las siguientes también se enseñará
todo; pero más particular y minuciosamente.
Segundo, que en la primera escuela materna se atenderá principalmente al ejercicio
de los sentidos externos, para que se habitúen a aplicarlos con exactitud a sus propios
objetos y distinguir unos de otros. En la escuela común se ejercitarán los sentidos
interiores, la imaginación y la memoria, con sus órganos ejecutivos, la mano y la lengua
leyendo, escribiendo, pintando, cantando, numerando, midiendo, pesando y aprendiendo
de memoria cosas diversas, etc. En el Gimnasio se procurará formar el sentido de la
reunión de todas las cosas, el entendimiento y el juicio, por medio de la Dialéctica,
Gramática, Retórica y las demás ciencias y artes reales enseñadas por el qué y el cómo.
Las Academias atenderán principalmente a la formación de cuanto procede de la
Voluntad; esto es, enseñando a conservar las facultades en perfecta armonía, el alma
mediante la Teología, la inteligencia por la filosofía, las funciones vitales del cuerpo por
la medicina y los bienes externos por la jurisprudencia.
La tercera diferencia está en que las escuelas inferiores, la maternal y la común,
educarán a la juventud de uno y otro sexo: la latina, principalmente, a aquellos
adolescentes que aspiran a algo más que a los oficios; y las Academias formarán a los
Doctores y futuros formadores y guías de otros, para que no falten nunca rectores aptos
en las Iglesias, Escuelas y Negocios públicos.

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