Вы находитесь на странице: 1из 1070

ΩΜΗΡΟΥ ΙΛΙΑΣ

HOMERO

ILÍADA
Introducción, versión rítmica y notas de

RUBÉN BONIFAZ ÑUÑO

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO


2005
O BRAS DE H OM ERO
ILÍADA
BIBLIOTHECA SCRIPTORVM GRAECORVM
ET ROMANORVM MEXICANA

COORDINACIÓN DE HUMANIDADES
PROGRAMA EDITORIAL
El texto griego se lomó de: Thesaurus Linguae G raecae PILOT CD ROM #C,
University of California, Irvine, 1987, y los versos 548, 550-552 (VIII), 458-461
(IX), 543 (XI), 269 (XIV) y 6θ4 (XVIII), de: H o m e r j Opera, ed. David B. Monro et
Thomas W. Allen, ed. tertia, Oxonii, E Typographeo Clarendoniano, 1920 (repr.
1978).

LIBRO PROPIEDAD EXCLUSIVA DEL GOBIERNO FEDERAL CON


FINES DIDÁCTICOS Y CULTURALES, PROHIBIDA SU VENTA O
REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL CON FINES DE LUCRO, AL QUE
INFRINJA ESTA DISPOSICIÓN SE LE APLICARÁN WS SANCIONES
PREVISTAS EN LOS ARTÍCULOS 367, 368 BIS, 368 TER V DEMÁS
APLICABLES DEL CÓDIGO PENAL PARA EL DISTRITO FEDERAL EN
MATERIA COMÚN; Y PARA TODA LA REPÚBLICA EN MATERIA
FEDERAL.

Primera edición: 1996 y 1997


Segunda edición: 2005
DR © 1996, Universidad Nacional Autónoma de México
Ciudad Universitaria, 04510 México, D. F.

COORDINACIÓN DE HUMANIDADES
P r o g r a m a e d it o r ia l

Impreso y hecho en México

ISBN 970-32-0674-3
INTRODUCCIÓN
I
EL HÉROE

El poema y la erudición

Todo, en torno a la indudable realidad de los poemas homé­


ricos, se vuelve en incertidumbres y conjeturas. Surgen éstas
como intentos de solución a problemas en ellos mismos plan­
teados; y es en ellos mismos donde se encuentra la única autori­
dad que sustenta tales intentos.
De los propios poemas, pues, se originan las conjeturas; la
única fuente de elementos capaces de probar su veracidad, son
los propios poemas.
La Ilíada y la Odisea narran acontecimientos relacionados
con la guerra de Troya. A partir de su narración, se supone que
esa guerra es un hecho históricamente real; pero los datos origi­
nales acerca de ella, se encuentran todos en lo que narran la
Odisea y la Ilíada.
Poemas de perfecta opulencia, en los cuales se señorean los
universales recursos de la poesía; escritos en versos hexámetros
que no vacilan en su estructurada construcción, obligan a conje­
turar que dan cima a una copiosa tradición que les otorga su
vigor y sustentamiento.
Se supone, así, que esa tradición, constitutiva de la épica
griega, consiste en la exposición oral de episodios bélicos canta­
dos o recitados con acompañamiento musical, por poetas cuyo
nombre se ha perdido.
Prueba la existencia de la sobredicha manera de expresión,
lo que en la Ilíada (IX, 186-189) se dice acerca de que Aquileo,
acompañándose de la lira, cantaba glorias de hombres, y lo que

vil
INTRODUCCIÓN

en la Odisea se lee acerca de los cantos de Femio y Demódoco


(I, 338 ss., VIII, 577 ss.).
Los poemas homéricos, de esta suerte, son la sola prueba de
la existencia de la hipótesis así planteada.
Y lo mismo ocurre en todo cuanto con ellos se relaciona. Por
ser las primeras grandes obras escritas de la cultura europea,
por su grandeza innegable, por su condición de fuentes cultura­
les, han sido durante los siglos, asediados por la erudición; ésta,
maridada con la fantasía, ha asaltado cada episodio, cada verso,
podría decirse que cada palabra suya.
Filólogos, geógrafos, arqueólogos, historiadores, han ensaya­
do en ellos su imaginación y su sapiencia, llegando en ocasio­
nes a increíbles o iluminantes extremos.
En cuanto a la cronología que con los poemas se relaciona, se
admite, por lo general, que los hechos a que se refieren, la guerra
de Troya y los que inmediatamente la siguieron, ocurrieron alre­
dedor del 1250 a.C., antes de la invasión dórica de la Grecia conti­
nental. Tal admisión se funda, por decir algo, en que los dorios
combatían a pie y con armas de hierro, en tanto que los per­
sonajes de los poemas lo hacían en carro y con armas de bronce,
o en que la Grecia cuya índole se percibe en el Catálogo de las
Naves de la Ilíada (II, 494 ss.), es evidentemente previa a aquella
que correspondería a la existente durante la presencia dórica, en
los llamados Siglos Oscuros.
Los poemas están escritos en una lengua que, se dice, nadie
habló nunca. Básicamente jónica, contiene elementos eólicos,
arcadio-chipriotas, beocios, que en ella se combinan y se fun­
den; por otra parte, en esa lengua aparecen formas pertenecien­
tes, además de a regiones, a épocas distintas; se trata, pues, de
una lengua que se juzgaría literaria. Nadie la habló nunca, se
dice, en lugar alguno de la Grecia continental ni de la insular, ni
en el continente ni en las islas del Asia Menor. Pero podría de­

VIII
INTRODUCCIÓN

cirse también que, si nadie la hablaba, era, en cambio, entendi­


da por todos. De allí la persistencia y la duración de los poemas
con ella logrados.
La naturaleza de esta lengua, sumada a hechos tales como el
de que en los poemas abunda la continua repetición de fórmu­
las y modos cuya insistencia fomenta la credibilidad de que fue­
ron aprendidos de memoria en obras anteriores; el de que en
ellos se advierte a menudo la interpolación de asuntos y epi­
sodios no directamente relacionados con aquellos que constitu­
yen su argumento principal; el de la abundancia de contradic­
ciones o anacronismos o incongruencias que en los poemas
mismos ocurren, ha llevado a la erudición a proponer el proble­
ma relativo a si son obra de uno o de varios autores.
Hay quienes afirman que la variedad de dialectos y tiempos y
la presencia de los hechos antes aducidos, indican que los ho­
méricos consisten en una suma de poemas anónimos, los cuales
durante siglos, se fueron sumando y aglutinando hasta generar
la unidad que ahora conocemos. El genio unificador que los
rige habría nacido, así, por una suerte de generación espontá­
nea, en el caos primordial de esa suma de mezclas sucesivas.
Otros, fundándose precisamente en la presencia de genio tal,
aseveran que los poemas tienen un autor único o a lo menos
principal; aquel que, siguiendo la antigua tradición admitida por
los griegos mismos, recibe el nombre de Homero.
A propósito del tiempo donde ese autor pudo haber vivido y
creado su obra, se conjetura que fue posterior al de la coloniza­
ción jónica del Asia Menor, la cual llevó a esas zonas la civiliza­
ción griega.
Concretamente, y con base en la afirmación de Herodoto, se
admite com o posible que Homero nació alrededor del 850 a.C.;
se piensa, por diferentes razones, que fue jonio de alguna isla
de Asia Menor. De allí la primacía jónica de su lengua.

IX
INTRODUCCIÓN

Sea como fuere, en el siglo v a.C. existían ya ejemplares es­


critos de la Ilíacia y la Odisea, y su texto, casi como nos ha lle­
gado, fue establecido primeramente por los alejandrinos, parti­
cularmente por Aristarco, en el n a.C.
Los poemas homéricos, según dije ya que se supone, vienen
a llevar a su culminación una tradición. Ésta se constituyó me­
diante la obra de anónimos poetas que, ante determinados audi­
torios, cantaban o decían acerca de asuntos, personajes, hechos
tenidos por verdaderos, y cuyo conocimiento era compartido
por quienes los oían. Así, todos sabían acerca de la guerra de
Troya y de los héroes tales como Aquileo, Agamenón, Héctor
y Odiseo, y de las hazañas por ellos consumadas. Inventores
o simples repetidores; improvisadores o memoriosos, los poe­
tas exponían ante ellos lo que, por conocido, era capaz de agra­
darles.
El oyente de tales poemas, de acuerdo con lo afirmado por
los estudiosos, encontraba su placer en escuchar historias que
sabía bien, y que se le contaban de manera nueva o usual,
según las capacidades y el ingenio del poeta que lo hacía.
Empero, la situación ha variado. Ahora a cualquier lector, in­
cluso infantil o por entero ignorante de los asuntos allí ostensi­
bles, los poemas homéricos, en su indudable realidad, se le
ofrecen siempre novedosos e iluminantes, susceptibles siempre
de una nueva comprensión.
Pese a la erudición, que ante ellos y en este aspecto parece
salir sobrando, la virtud de esos poemas los hace, aun para el
no avezado, causa permanente de reflexión y aprendizaje; ade­
más de perpetuo venero de enseñanzas en las artes literarias,
fuente profunda de lecciones morales para los individuos y los
pueblos de todos los tiempos.
Como continuo lector de ellos, aquí expondré algo de lo que
la Ilíada me ha sugerido y enseñado.

X
INTRODUCCIÓN

El asunto

La historia narrada en la litada es, en esencia, muy simple.


Aquileo, el óptimo de los guerreros aqueos, alterca con Aga­
menón, el rey más poderoso. Abusando de tal poder, Agame­
nón lo humilla quitándole una esclava que Aquileo había con­
quistado en combate.
A fin de vengarse de la humillación, Aquileo decide abstener­
se de guerra y entregar a los aqueos a la fuerza del troyano; de
esa suerte, Agamenón y los aqueos que no se opusieron a la
humillación, al ser derrotados, habrán de comprender el error
que cometieron.
Para llevar a efecto su designio, pide a Tetis su madre obten­
ga de Zeus que dé asistencia a los troyanos. Ella lo hace.
Luego de una serie de combates de éxito variable, Héctor
acorrala a los aqueos en sus naves, y comienza a incendiarlas.
A ruegos de Patroclo, el amigo más amado de Aquileo, éste
le permite que armado con sus armas, rechace a Héctor y a los
troyanos.
Va Patroclo al combate, cumple su propósito acometiendo
grandes hazañas, hasta que, con el auxilio de Apolo, es muerto
por Héctor, quien le expolia las armas y se las viste él mismo.
Vuelven los troyanos a asaltar las naves. Aquileo, desarmado,
se muestra ante ellos con tan terrible apariencia que los fuerza a
detenerse.
Tetis le consigue inmortales armas forjadas por el mismo
Hefesto.
Aquileo se reconcilia con Agamenón; olvida su cólera contra
él, asunto del poema, y la sustituye con otra dirigida principal­
mente contra Héctor, y extendida a los troyanos todos. Retorna
Aquileo al combate; cumple ingentes hechos de armas.

XI
INTRODUCCIÓN

Se enfrenta, al fin, con Héctor. Con la ayuda de Atenea, quien


con engaños logra que éste detenga la huida que había
emprendido al ver acercarse al otro, le da muerte. Los aqueos
maltratan su cadáver, que es llevado a las naves.
Aquileo hace crueles funerales a Patroclo, y luego organiza
juegos fúnebres en su honor.
Príamo, auxiliado por los dioses, va ante Aquileo para resca­
tar el cadáver de Héctor. Aquileo, que de colérico se ha vuelto
por un instante en sentimental, acaso porque sabe que su muer­
te seguirá en breve a la de Héctor, se lo entrega. En la ciudad se
le rinden a éste los honores debidos.

El ju icio de París

El mito sitúa la raíz de la guerra de Troya, uno de cuyos episo­


dios se relata en la Ilíada, en el litigio por precedencia de her­
mosura causado por Eris, la Discordia.
Ésta, envidiosa por no haber sido, como lo fueron los demás
inmortales, invitada a la celebración de las bodas de Tetis y Pe­
leo, se presentó allí, empero, y arrojó entre las diosas una man­
zana de oro con la inscripción “A la más bella”.
Hera, Atenea y Afrodita pretendieron al punto apropiársela,
seguras, cada una, de merecerla por pleno derecho. Tan bien
comprendían el esplendor de su forma. Pero sólo a una podía
serle otorgada.
Para dar término a su disputa, Zeus dispuso que la resolución
se encomendara al juicio de un mortal; para la cuestión se esco­
gió a un hijo del rey de Troya Príamo: a Paris, el cual debe de
haber sido considerado perito en esa suerte de asuntos.
Él, pastor a la sazón, apacentaba en los vértices del Ida los
rebaños de su padre. Hermes le llevó h las diosas y le trasmitió
la encomienda de Zeus.

XII
INTRODUCCIÓN

Paris, quien al principio se resistía, desganado, a aceptarla,


acabó por someterse a la voluntad del máximo dios. Entonces,
frente a él, las tres depusieron la túnica.
Imposible tarea, para el que se hundía absorto por el deslum­
bramiento, la de discernir cuál de ellas habría de alzarse con la
victoria, merecida en verdad por la perfecta belleza de cada una.
A fin de persuadirlo a la decisión última, Hera le ofreció allí
que, de ser ella la elegida, le concedería el señorío sobre Asia
entera; Atenea, para el mismo caso, la victoria en los combates
que emprendiera; a su vez Afrodita, quien acaso por conocer su
propia naturaleza entendía cuál era la índole de aquel juez, le
prometió la unión con la más hermosa de las mujeres. Paris le
entregó la manzana de oro.
No fue, pues, como comúnmente se piensa, la superioridad
de la belleza de esta diosa lo que ocasionó tal entrega; no exis­
ten grados o matices en la absoluta perfección. Las tres diosas,
sin duda, eran por igual dignas del premio. En realidad, lo que
determinó la decisión de Paris fue la diferente condición de las
recompensas propuestas.
A Paris, hombre inclinado al ocio, al placer otorgado por los
sentidos, al goce brindado por la comodidad individual, no lo
tentaba el señorío sobre los pueblos; hombre valiente y osado,
pero no sabedor de la alegría del combate, el cual evitaba en
cuanto le era posible, carecía de interés por el vencimiento de
otros; en cambio, para su índole delicada, concupiscente, egoís­
ta y sensual, Afrodita le ofreció la que le era más codiciable: el
óptimo de los placeres elevado a su cima.
Y se lo cumplió. La recompensa prometida fue Helena, hija
de Zeus y de Leda, esposa legítima de Menelao rey de Esparta.
De allí la raptó Paris y la condujo a su patria.
De ese rapto de Helena creció, según el mito, la guerra de
Troya.

XIII
INTRODUCCIÓN

Paris

Ese mítico juicio, como bien se sabe, sólo en una ocasión es


aludido en la Ilíada (XXIV, 28-30). Allí se dice acerca de la causa
del odio concebido por Atenea y Hera contra Príamo y su pue­
blo. Ellas se conocen ultrajadas por la enajenación de Paris,
quien, cuando las diosas llegaron al sitio donde pastoreaba, pre­
firió, a su deber de premiar a la de mayor belleza, otorgar su
alabanza a aquella que le ofrecía la recompensa más de su gus­
to: a Helena, esa “lujuria luctuosa” que habría de acarrear el
acabamiento de su magna ciudad.
Empero, fuera de esa alusión directa, a lo largo de todo el
poema se dejan apreciar permanentes evidencias de que el tal
juicio es el origen de aquella guerra de la cual, como ya se dijo,
se relata en él un breve episodio.
Así, el ya mencionado inexorable odio de las diosas despre­
ciadas; odio manifiesto en primer lugar hacia Afrodita, esa “mos­
ca perruna” (XXI, 421) contra quien Atenea incita a Diomedes
(V, 131-132) y a quien más tarde ella misma, feliz, ataca y lasti­
ma (XXI, 423-425), y ejercido luego hacia Troya y los troyanos,
cuya ruina final ambas habrán de causar.
En el mismo sentido, se sabe que Hera sudó y fatigó sus ca­
ballos reuniendo el ejército de los aqueos para el sitio y el asalto
de esa ciudad (IV, 25 ss.), y, el propio Zeus lo dice, su rencor
contra ella sólo se satisfaría si se le diera devorar crudos a todos
sus habitantes (IV, 31-36).
Por otra parte, en el poema se tiene por indudable origen de
la guerra troyana el hecho de que Paris, recibido amistosamente
por Menelao en Esparta, traicionó y violó su hospitalidad; sedu­
jo y raptó a Helena su esposa legítima, y además se llevó mu­
chos de sus bienes.

XIV
INTRODUCCIÓN

A fin de prevenir el conflicto engendrado por hecho tal, los


aqueos, tratando de evitar la guerra, enviaron a Troya una em­
bajada, comandada por Odiseo y el propio Menelao, con el pro­
pósito de obtener la devolución de Helena; al no conseguirla,
decidida la guerra que no pudieron impedir, reunieron la ingen­
te fuerza que acaudilló Agamenón, rey de Micenas y hermano
mayor de Menelao.
En esa fuerza tomó parte gran número de caudillos, de los
cuales fueron los óptimos Aquileo, Ayante Telamonio, Idome­
neo, Néstor, Odiseo, el otro Ayante, Diomedes y algunos más;
bajo su mando se armaban huestes prácticamente innumerables.
Ése fue el pueblo congregado, con el apoyo de los sudores de
Hera, para la destrucción de Troya, destrucción que la diosa es­
taba dispuesta a cambiar por la de Argos, Esparta y Micenas, sus
ciudades preferidas. Hasta ese extremo la empujaba su odio (IV,
50-54).
Así pues, presentes en la litada como efecto del juicio de
Paris, están el odio de las diosas por él defraudadas; el designio
de éstas dirigido a acabar con Troya, y, en especial, la unión del
mismo Paris con Helena, quien fue la recompensa ofrecida por
Afrodita, a cambio de ser declarada la de mayor belleza.
El carácter revelado por Paris al preferir esta recompensa a la
propuesta por las otras diosas, se pormenoriza en el poema,
acaso como un recurso útil para hacer resaltar, por contraste, el
de Héctor su hermano.
Recuérdese que Hera le había ofrecido el dominio de Asia, y
Atenea, la victoria en cuantos combates empeñara.
La Ilíada muestra a Paris como al hombre del todo despreo­
cupado por el comportamiento, la opinión y el destino de los
demás. Únicamente su propio bien es la causa de su preocupa­
ción. Rey él mismo, así lo llama Atenea (IV, 96), no siente inte­
rés alguno por su pueblo, al cual, por cierto, no gobierna. En

XV
INTRODUCCIÓN

momento alguno padece remordimiento o congoja, como lo ha­


cen Helena y Menelao, por los dolorosos trabajos que su acción
culpable ocasiona.
Ahora bien: si el gobierno y la suerte de su propio pueblo no
le son motivo de interés, menos podría engendrarle alguna am ­
bición el dominio de pueblos desconocidos. Por eso, la recom­
pensa propuesta por Hera le habría sido del todo indigna de
atención.
En cuanto a la victoria en combate, recompensa ofrecida por
Atenea, él expresa su desinterés al sugerir, una vez, luego de
haber sido derrotado, que la victoria no depende de los hom­
bres sino de los dioses. Y dice: “Ahora con Atenea me venció
Menelao; mas yo a él, otro día; pues también junto a nosotros
hay dioses” (III, 339-340). Superflua y no de tomarse en cuenta
le era, pues, la propuesta de Atenea.
Paris, en la Ilíada, aparece de continuo como alguien que se
complace en refinamientos.
De esta suerte, son bellísimas, son variadas, multicolores, sus
armas (VI, 321;504); su casa es bellísima (III, 421); él mismo se
la edificó empleando a los óptimos carpinteros de Troya (VI,
314-315); en ella, la cámara es “bien oliente, fragante” (III, 382),
y en la cámara, los lechos son torneados (ib., 391) y calados (ib.,
448).
Cuando se trata de encontrar el más hermoso peplo existente
en el palacio, ése, puede suponerse, estará hecho de acuerdo
con el gusto de París; en efecto, es obra de las bordadoras
sidonias llevadas por él a Troya (VI, 289-292). Es claro que un
hombre así, tuvo que preferir la lujuria, así fuera luctuosa, al
dominio de los pueblos y a la victoria sobre los hombres.
Su presencia inicial en la litada revela ampliamente el carác­
ter del personaje. Ufano de los dones de Afrodita (III, 64-65),
seguro de su apariencia, aparece armado con armas que se su-

XVI
INTRODUCCIÓN

gieren como de fantasía: la piel de un leopardo, el arco, la espa­


da tachonada de plata (III, 17-18; 334). Confiando en que su
belleza lo hará ser estimado como eficiente capitán por los ene­
migos (III, 43-45), se jacta caminando a grandes pasos, y desafía
a combate singular a los óptimos aqueos (ib., 19-25).
Pero cuando Menelao acepta el desafío, él se refugia entre
sus compañeros, evitando, pensando que puede hacerlo, la lu­
cha por él mismo propuesta (ib., 30-32).
Obligado por Héctor, quien entre otras cosas lo llama muje­
riego (ib., 39), termina por aceptarla. Combatirá con Menelao
por Helena y las riquezas que rapiñó en Esparta. El vencedor se
quedará con mujer y riquezas, y así se pondrá fin a la guerra
(ib., 67-75).
Se arma luego para el combate; al hacerlo, pone en evidencia
un hecho nuevamente explicador de su carácter: él, poseedor
de toda suerte de opulencias gratas a los sentidos, carece de
coraza propia: ha de usar la de su hermano Licaón, que conve­
nientemente se adapta a su pecho (ib., 332-333).
Ocurre el combate, y París recibe vergonzosa golpiza. Al cho­
car contra su yelmo, se quiebra la espada de Menelao (ib., 362-
363). Éste, entonces, se arroja contra él; lo agarra por el
empenachado yelmo, lo derriba y lo arrastra hacia los suyos;
casi lo asfixia con la correa que le sujeta el yelmo bajo la barba.
En ese punto interviene la protectora Afrodita: rompe, primero,
la ahogadora correa, y luego lo transporta a aquella cámara
suya, bienoliente y fragante, y lo reúne con Helena (ib., 374-
382; 423-426).
Helena le echa en cara su cobardía y sus jactancias. Él ni si­
quiera se inmuta. La victoria no le significa nada; hoy la obtuvo
Menelao, será de él otro día (ib., 428-440).
Y aquí se revela en plenitud lo que para él es realmente va­
lioso; tan golpeado como está, tan humillado como debería sen­

XVII
INTRODUCCIÓN

tirse, disfruta el inaplacable deseo de copularse con la mujer, y


la conduce a la cama (ib., 437-446). Ella, naturalmente, ésa fue
la recompensa de Afrodita, lo sigue.
Es de observarse que Paris, en caso de ser muerto por Mene­
lao, podía renunciar a Helena, esa cumbre de todos los placeres
concebibles; pero estando en vida se rehúsa, aun coléricamente,
a tal solicitada renuncia. Él consiente, incluso, en devolver las
riquezas robadas; incluso en renunciar a bienes suyos que de
seguro le son preciados. Pero nunca podrá dejar que se vaya de
él esa mujer donde su sensualidad descubre a cada momento el
acto de todas sus potencias (VII, 361-364).
Con todo eso, Paris es valiente. Así lo declara Héctor mismo,
buen juzgador en esa materia (VI, 521-525). No fue poco, en
verdad, el valor requerido para llevarse, de su mismo palacio, a
la esposa legítima del rey de Esparta. Se da a entender, así,
cómo es que alguna vez, a pesar de no desearlo, se precipita al
combate con ímpetu similar al del caballo entero corriendo al
pasto de las yeguas (ib., 506-511).
Tal es el hombre sin voluntad de honra, sensual y egoísta, en
la enajenación del cual tuvo raíz la guerra cuyo término habría
de ser el acabamiento de Troya; esa guerra que otro, su herma­
no Héctor, sin haber en nada tenido parte en la acción que la
motivó, deberá tomar libremente sobre sí como una carga pro­
pia e irrenunciable, hasta alcanzar finalmente, él sabe que así
habrá de ocurrir, el término de su propia vida.

Paris y Héctor

Bien se conocen uno al otro los dos hermanos; así, Héctor pue­
de calificar a Paris: “Eres valiente, pero de grado flaqueas y no
quieres” (VI, 522-523), y éste, a su vez, a Héctor: “Siempre, para
ti, el corazón es como un hacha infrangibie que va a través del

XVIII
INTRODUCCIÓN

leño [...1 y aumenta la fortaleza del hombre; así, para ti, en el


pecho el pensar es intrépido” (III, 61-63).
De esta manera se advierte que Héctor conoce que su herma­
no es débil por falta de voluntad, en tanto que éste sabe bien
que la voluntad, esto es la acción del corazón y el pensar, es el
perpetuo motor de la acción de Héctor.
Héctor, como es notorio, ninguna responsabilidad tenía en
cuanto a la guerra que asolaría a su ciudad; pero en esa guerra,
por voluntaria decisión personal, a él le correspondía la parte
mayor. Su hermano Paris le ocasionaba esa situación, que él
asumía como destino.
Él, al combatir, no pretendía más ganancia propia que la de
mantener su prestigio de valiente; ésa era la gloria de su padre y
la suya. Fundamentalmente, buscaba la de otros; guerreaba de­
fendiendo a sus conciudadanos más débiles que él, a sus espo­
sas, a sus hijos; a su patria, pues, en el más certero significado
de esta palabra.
Conducía, además, una guerra que no deseaba. París la había
causado; por tal razón él no dudaba en reprobarlo e incluso en
querer que hubiera muerto.
Pero Héctor pretendía, sobre todo, la paz para Troya. Su pri­
mera aparición en el poema así lo demuestra. Sus palabras ini­
ciales son para reprochar a Paris su índole de seductor de muje­
res y su cobardía en la pelea (III, 39-58); pero luego grandemen­
te se alegra, cuando piensa que la paz puede lograrse mediante
el combate singular con Menelao que el mismo Paris propone
(III, 67-76). En ese combate está, para él, la última esperanza de
la paz, esa que significaría la salvación para su ciudad y, por
tanto, para él. Fallida tal esperanza por la índole de su hermano
y por la intervención de los dioses, a él no le queda más que
persistir en la lucha cuya inutilidad conoce (VI, 448-450), hasta
intentar conseguir con ella el lustre de una muerte honrosa.

XIX
INTRODUCCIÓN

La aristía

En tres diversos libros de la Ilíada se expone la superioridad


que alguno de los héroes revela por sobre los demás; esos libros
han sido tradicionalmente llamados Aristía de Diomedes (V),
Aristía de Agamenón (XI), Aristía de Menelao (XVII).
La palabra aristía, tomada de la griega aristeia, del verbo
aristeuo, “señalarse como el óptimo”, suele traducirse a nuestra
lengua como principalia; a nuestra lengua actual, yo prefiero
traducirla como optimación.
Mediante esta palabra se expresaría cómo, en determinada
ocasión, un héroe se señala como el óptimo entre todos.
De las tres optimaciones sobredichas, la de Diomedes se me
aparece ejemplar, dado que descubre la naturaleza de los he­
chos mediante los cuales un héroe llegaba a ostentarse como el
óptimo. Todos esos hechos son bélicos, productores de matanza
y sangrientos despojos y persecuciones; de vertimientos de san­
gre humana y divina.
Así, en ese libro V, se observa cómo Diomedes hace sucum­
bir a muchedumbre de guerreros menores, y, entre los mayores
defensores de Troya, da a la muerte a Pándaro (V, 290-296) y
con un golpe de risco obliga a Eneas a salir del combate (ib.,
301-310).
Y no queda allí sólo: autorizado por Atenea, ataca y lastima e
insulta a una deidad, Afrodita (ib., 330-351); por su propia cuen­
ta, hace crecer su osadía hasta el extremo de intentar combatir
con Apolo (ib., 432-438), y finalmente, luego de herir a Ares,
auxiliado por la misma Atenea, lo fuerza a refugiarse, entre que­
jas, en las moradas olímpicas (ib., 855-871).
Ésa es la naturaleza de los hechos que, entre los aqueos, ha­
cían el óptimo de alguno de los héroes. Bien se comprende que

XX
INTRODUCCIÓN

así haya sido. En efecto, los aqueos llegaron a Troya con el pro­
pósito de asaltarla y destruirla; por eso, mientras a más enemi­
gos mataran, más próximos se ponían a la consecución de su
presa. El héroe óptimo, así, era aquel que por su valor y su
fuerza y con el apoyo divino, consumaba la mayor mortandad;
por medio de ésta auguraba el cumplimiento de sus fines.

La aristía de Héctor

Si la tradición designa como optimaciones de Diomedes,


Agamenón y Menelao los libros V, XI y XVII de la Ilíada, a mi
entender, en su libro VI se expone la actitud interior mediante la
cual Héctor se revela como el óptimo de los héroes; yo llamaría,
por tanto, a ese libro, la optimación de Héctor. Éste, en él, se
revela como el héroe mayor del poema; aquel junto al cual in­
cluso el gran Ayante aparece oscuro y mezquino.
Su heroísmo, más que en la fulgurante acción, se descubre en
la voluntad moral que la funda.
Aconsejado por su hermano Heleno, va Héctor a la ciudad,
con el fin de disponer que las mujeres hagan ofrendas y votos a
Atenea, con el ruego de que dé la victoria a los troyanos consin­
tiendo en que Diomedes sea vencido (VI, 85-101).
Allí se encuentra con su madre, quien le ofrece vino para
que, después de efectuar las libaciones rituales, lo beba y res­
taure sus fuerzas, menguadas en defensa de lo suyo; esto es, se
comprende, su ciudad, sus parientes, sus conciudadanos muje­
res, hombres y niños (ib., 251-262).
No lo acepta Héctor: sucio de matanza, no debe hacer esas
libaciones; y en cuanto a él, no ha de beberlo, por temor de
disminuir el ánimo y el valor que le son necesarios para su asu­
mida tarea (ib., 264-268).

XXI
INTRODUCCIÓN

Mas adelante (ib., 360-362), se rehusará a aceptar el descanso


ofrecido por Helena; no puede él concederse reposo alguno,
porque fuera de la ciudad hay combate, y los troyanos lo re­
quieren para su defensa.
Así pues, no ha de restaurarse con el vino ni de darse respiro;
su ánimo y su valor, aun menguada su fuerza, han de estar ínte­
gros a fin de que, al momento, esté él en condiciones de cum­
plir el deber que, para el beneficio de otros, le imponen su cora­
zón y su pensar, suma de su propia voluntad.
Él mismo ha de exteriorizar ante Andrómaca los motivos por
los cuales se consagra al cumplimiento de tal deber.
La esposa se lamenta del descuido en que, a causa del ánimo
guerrero del héroe, están ella y su hijo, y le ruega que, dado que
él es todo cuanto tiene, abandone la lucha; Andrómaca presien­
te que ese ánimo esforzado que Héctor se empeña en mantener
entero, finalmente habrá de perderlo (ib., 407-438).
Y él explica, con la desesperanzada lucidez que su concien­
cia le infunde.
En primer lugar, pero ha de suponerse que no por cierto princi­
palmente, él hace la guerra para proteger el honor de su nombre
frente a las mujeres y los hombres de Troya. Ellos lo despreciarían
si él, como un cobarde, se alejara del combate. Y además, y esto
ha de juzgarse lo principal, él no puede hacer tal cosa porque su
alma se lo prohíbe; porque él aprendió a ser valiente siempre y,
por conquistar su propio honor y el de su padre, a combatir conti­
nuamente entre los delanteros (ib., 441-445).
Mucho se ha comentado el primero de los motivos por los
cuales, según él mismo explica, Héctor guerrea. Teme la conde­
nación del juicio de los demás por mostrar cobardía, como
cuando reacciona ante los reproches de Sarpedón, Glauco o
Apolo (V, 472-477; XVII, 142-155, 586-590), o por ceder a la im­
prudencia, como cuando, en un modo de suicidio, permanece

XXII
INTRODUCCIÓN

fuera de los muros de Troya a fin de que no lo culpen por no


haber atendido el dicho de Polidamante, quien, ante la presen­
cia de Aquileo, aconsejó que todos se refugiaran en la ciudad
(XXII, 99-130).
Pero el motivo expuesto en segundo lugar es el que me pare­
ce de mayor significación. El alma de Héctor le manda no
mostrar cobardía, porque él aprendió a ser valiente. Y si se inda­
gara de quién lo aprendió, la respuesta no podría ser más que
una: de sí mismo, de su propia libre voluntad que así lo decidió.
Por su propio designio, pues, adquirió el valor que acaso no era
suyo por naturaleza. Y ese valor, lo sabe él bien, porque de
continuo lo afirma, será la causa de su muerte.
De esta suerte, desde atroces y dolidas profundidades, des­
nuda ante la esposa su mayor secreto: el desesperado conoci­
miento de lo inútil de su lucha. Porque, al igual que Agamenón,
a quien el supremo dios se lo prometió asintiendo con el ceño,
ese signo irrevocable y forzosamente cumplible (II, 112-113; I,
524-527; IV, 163-165), Héctor, en su mente y en su alma, sabe
bien que inevitablemente Troya habrá de ser destruida por los
aqueos, y que así también desaparecerán Príamo y su pueblo.
Y el dolor más grande no lo aflige por la suerte de su madre,
su padre, sus hermanos, los troyanos todos, sino por la de
Andrómaca, quien padecerá siendo esclava en la casa de algún
enemigo; entristecida, escuchará las palabras de alguno memo­
rioso de que ella fue la esposa del óptimo de los defensores de
Troya (VI, 450-461).
Así, al mismo tiempo que Héctor demuestra que es simplemen­
te un hombre común, amante sobre todo de su familia, revela
cómo, sólo por su voluntad de ser valiente, de asumir por esto
mismo el deber de guardar a los otros batiéndose en una guerra
que sabe injusta y perdida, y en cuya causa no tuvo parte alguna,
se acrece hasta lo sublime, se optima a sí mismo entre todos.

XXIII
INTRODUCCIÓN

Estas declaraciones de Héctor publican la índole humana­


mente superior del sentido que él mismo ha determinado para
su vida, y si se relacionan con la que contienen sus palabras
previas a la lucha final (XXII, 397-405), harán ostensible su ente­
ra perfección.
En tanto que los aqueos pelean por ganancias materiales, así
lo comprueba la conducta de Aquileo quien se abstiene de gue­
rra cuando Atenea le asegura que a cambio de la que
Agamenón le arrebata, recibirá una presa grandemente mayor
(I, 213-214), la cual efectivamente recibe (XIX, 242-248; 278-
279), y no entrega a Príamo el cadáver de Héctor sino a cambio
de infinitos rescates (XXIV, 579), Héctor combate por la gloria
de su padre y por la suya, y éstas, según puede juzgarse, radican
en llevar, hasta el propio final y en defensa de otros, una guerra
de antemano perdida, con tal de dejar como herencia una lec­
ción de valentía y honor.
Acaso la naturaleza no lo hizo valiente; pero, él mismo lo
dice, aprendió a serlo; contrariando quizás aquella suavidad de
carácter por la cual Helena se sintió protegida (XXIV, 768-772),
como hombre que es acepta tenazmente el combate en su san­
griento transcurso y sus funestas consecuencias, a fin de mos­
trarse a sí mismo que tal aprendizaje fue eficiente.
Así como sabe que fatalmente Troya será destruida y que
morirá él mismo, tiene, quizá, la conciencia de otra verdad: que
él es únicamente el instrumento empleado por Zeus para com­
placer la soberbia de Aquileo. Con todo eso, a su hora se en­
frentará a éste, a sabiendas de que la muerte le llegará de sus
manos. Y es aquí donde dirá, como para sí mismo, aquellas pa­
labras extremas: su esperanza es cumplir antes del final una ha­
zaña que le gane el respeto de los presentes, que lo observan
desde los muros de la ciudad, y de los futuros, que hallarán en
su lucha una causa de aprendizaje.

XXIV
INTRODUCCIÓN

Lo aquí dicho acerca de su última decisión individual, es apli­


cable a sus acciones en común, a su función como conductor de
las fuerzas troyanas.
Resistiendo a plena conciencia a fuerzas superiores, su cono­
cimiento pleno del desenlace fatal de la guerra, su decisión de
ejecutar previamente una acción ejemplar, explican enteramente
sus palabras y sus hechos al capitanear a los suyos.
Su gallardía, su furia, su ejemplo, sus exhortaciones, son sólo
un medio que inyecta en quienes lo siguen el valor preciso para
buscar una victoria irrealizable. Empero, antes de ser vencidos, es
lo que él afanosamente pretende, deberán elevarse a sí mismos a
las cumbres de la acción hazañosa, y mantener así para siempre
su propio prestigio y el de él, por patente consecuencia.
De esta suerte es como los impulsa a traerle fuego con que
incendiar las naves aqueas, prometiéndoles el triunfo definitivo
(XV, 718-725), aunque en su interior presentía quizá que el arder
de la primera de ellas sería el signo de la definitiva perdición. Pero
ese incendio previo a tal perdición, sería la ansiada acción digna
de gloriosa memoria. Una demostración más de que, por propio
designio, aprendió a ser valiente, y de que lo hizo bien.
El proceder de Héctor, dirigido por su convicción de la inevi­
table derrota y por su necesidad de alentar a su gente para el
combate, como si la victoria fuera posible; encaminado a incitar­
los a luchar junto a él, igual que él, a fin de mantener con he­
chos el honor de su nombre, se alumbra abiertamente en dos
ocasiones (VII, 538-541; XIII, 825-828). En ambas pone al parejo
una irrealidad y una aparente certeza: la de ser él un dios y la
que tiene de vencer a los aqueos.
Esto, que superficialmente juzgado se ha entendido como un
exceso en la jactancia, en su hondura encierra algo mucho más
complejo, y que involucra, tomando en cuenta si habla él para sí
mismo o para los demás, significados manifiestamente opuestos.

XXV
INTRODUCCIÓN

Dicho a los guerreros troyanos, consiste en una decisiva exhor­


tación al combate; éstos, fiados en la seguridad de triunfo que
Héctor les infunde, habrán de luchar con magnificadas fuerzas.
Dicho para Héctor mismo, expresa la certidumbre de la in­
eludible derrota; él, en realidad, declara que tan imposible le es
alcanzar la condición divina, como lograr el vencimiento de
aquellos enemigos.
Así, lo que procura con su discurso es que tanto él como los
suyos pongan por obra, antes de ser acabados, una acción me­
morable y merecedora de duradera admiración.
Ése es Héctor; ésos, su voluntad y sus motivos de combatir. Por
eso, aun cuando la cima de sus poderes guerreros es alcanzada
cuando él quebranta con un peñasco la puerta guardiana del
muro de los aqueos, o cuando inicia el incendio de una de sus
naves, para mí su real y verdadera optimación se expresa en el
libro VI, donde se pone a la luz la voluntad moral que lo dirige.

Dimensiones guerreras de Héctor

Aun cuando en el poema aparece como el más fuerte de los de­


fensores de Troya; aun cuando Aquileo, al decidirse a cesar de la
guerra vengándose así de la afrenta de Agamenón, sabe que los
aqueos lo echarán de menos al ser derrotados por Héctor, y ésta
es, por cierto, la primera vez que su nombre aparece en el poema
(I, 242-244), tal como si él fuera, por más fuerte, capaz de vencer­
los, Héctor se deja ver a menudo como siendo, en realidad,
guerrero físicamente inferior a los óptimos de los aqueos. Esto se
hace patente cuando él mismo admite tal inferioridad.
Así lo hace en el punto donde elude el combate con Ayante,
porque recuerda que Zeus se desplace contra él cuando se en­
frenta a alguien que le es superior (IX, 542-543); así también,
cuando reconoce ser muy inferior a Aquileo (XX, 434).

XXVT
INTRODUCCIÓN

No obstante esa inferioridad reconocida, él les hace frente, y


no obstante su propia superioridad sobre él, ellos lo temen.
En la ocasión en que lanza a los óptimos de sus enemigos un
desafío a singular combate (VII, 73-75), éstos, temerosos, vaci­
lan en aceptarlo (ib., 92-93); allí, Agamenón le dice a su herma­
no que Aquileo mismo se helaba de pensar en trabar combate
con Héctor (ib., 113-114).
En ocasión diferente, Ayante confiesa a Menelao el miedo
que siente de lo que a manos de Héctor pudiera ocurrirles
(XVII, 240-244).
La aparente falta de fundamento de esos temores, se ostenta,
en el caso de Ayante, en los momentos donde lucha con Héctor;
en el combate singular, él muestra que en todas las armas es el
mejor (ib., 244-272); cuando pelean entre muchos, Héctor no
logra dañarlo con la lanza; él, por lo contrario, lo deja moribun­
do al golpearlo con un pedrusco (XIV, 402-413).
En cuanto a Aquileo, sus fuerzas son tan superiores que
Héctor no cuenta, ante él, con la mínima oportunidad de salvar­
se (XXII, 312-330).
Pero si Aquileo y Ayante, sin duda los mejores, lo temen, no
es extraño que lo teman los demás aqueos, juzgándolo capaz de
vencerlos.
Héctor es inferior guerrero, pues; pero al parecer infundada­
mente, es temido como terrible y real amenaza.

La condición humana del héroe

Héctor funda su grandeza en su propia original pequeñez; él es


únicamente un hombre; es el hombre en su terrible soledad de
ser; endeble y limitado, se afianza en su voluntad y resiste; se
opone, cuidando la dignidad de su condición, a las incontrasta­
bles fuerzas traídas en su contra.

XXVII
INTRODUCCIÓN

Cuando ha muerto ya, y los dioses disputan acerca de la suer­


te de su cadáver, Hera, cuyo odio no ha llegado a saciarse, de­
clara con desprecio la simplemente humana índole de Héctor,
contraponiéndola a la semidivina condición de Aquileo: éste es
el brote de una diosa, en tanto que aquél, luego de haber naci­
do, chupó el pecho a una mujer (XXIV, 58-59); de allí, para ella,
su definitiva inferioridad.
Movido en su interior por análogo desprecio, el pasajeramen­
te derrotado Agamenón había dicho con exasperada amargura
su admiración porque Héctor, hombre sólo, no nacido de dios
ni de diosa, ejecutara tan poderosas acciones (X, 47-50).
Despreciada por la diosa, inconcebible en sus efectos para el
semidiós, la vileza de la condición humana es vencida por
Héctor, y ésta es levantada a niveles de exaltación.
Glorificándola con su clarividente conciencia, con la voluntad
de heroísmo que dirige sus actos a la incesante ofrenda de sí
mismo, Héctor se desprende del poema como la indisputable
representación del héroe verdadero.
El único augurio a que se atiene, es aquel que lo dispone a
exponerse por la salvación de su patria (XII, 243).
Él, conocedor quizá de que Zeus, a fin de cumplir su desig­
nio de otorgar a otro la gloria última y permanente, a él puede
concedérsela sólo pasajera, y de que, por tanto, el favor que le
presta no es auténtico, expresa rigurosamente tal conocimiento,
al decir que expulsará a los aqueos si es que en verdad el
Cronida lo impulsa contra ellos (XIII, 148-149).
Tal impulso, bien a su pesar lo conoce, no es en modo algu­
no verdadero. Él no habrá de expulsar a los aqueos. Perdida
con los resultados del duelo entre Paris y Menelao, su última
esperanza de paz, ha de admitir, pues está convencido de tal
cosa en su mente y en su alma, que los aqueos finalmente con­
sumarán la destrucción de la ciudad.

XXVIII
INTRODUCCIÓN

Ahora ha matado a Patroclo, Aquileo volverá al combate. El


final, pues, está próximo. Acaso fatigado ya de servir como ins­
trumento a las caprichosas voluntades de los dioses, decide em­
plear la suya precipitando sobre sí mismo ese final que se acer­
ca. Aquileo va a regresar. Polidamante aconseja a los troyanos
que se recojan en la ciudad, a fin de resistir tras sus muros la
furia vengativa del Pelida (XVIII, 254-282).
Héctor, aun cuando comprende la justa prudencia del conse­
jo, se rehúsa a atenderlo. Los troyanos permanecen en el cam­
po. La negativa de Héctor producirá la muerte de muchedumbre
de los suyos, y esto, por fin, le será el pretexto bajo el cual, en
el último instante, se determinará a quedarse solo fuera de los
muros de Troya (XXII, 99-130).
Allí, domado por la lanza de Aquileo, incluso sin poder llevar
a efecto la última deseada hazaña, perderá esa vida cuya carga,
quizá, se siente ya incapaz de seguir soportando (ib., 355-363).
De esta suelte, incitado por su voluntad de honor y su espe­
ranza de gloria, sucumbe Héctor el hombre.
Con sólo mirarlo conoce al inconmovible enemigo. Conoce
su propia inferioridad en fuerza física, su humana debilidad. To­
dos las conocen. Empero, asumiéndolas, las ha llevado a tal
punto, que las ha convertido en causa de temor para quienes en
física fuerza lo superan.
Su condición de hombre, que lo hace endeble ante enemigos
partícipes de la condición de los dioses, lo hace a la vez más
fuerte que aquéllos.
Únicamente hombre, consciente de sus límites, se esfuerza en
llevarse sin tregua hasta lo último de éstos, venciéndose de con­
tinuo a sí mismo. Y los semidioses, testigos de ese vencimiento
permanente, sin llegar a caer en la cuenta de por qué, sienten
que podrían ser a su vez superados por aquel a quien pueden
vencer fácilmente. Y lo temen.

XXIX
INTRODUCCIÓN

Vacilan y sienten miedo a la posibilidad de combatir contra


alguien que, sin más dictado que el de su propia libre voluntad,
toma sobre sí la parte mayor de una guerra en cuyas causas no
ha participado, en defensa de hombres y mujeres más frágiles
que él mismo.
Lo advierten así, no lo comprenden, y, como ante todo lo
desconocido, tiemblan y se ofuscan. Allí está, en su integridad,
alguien capaz de sustentar algo que ellos desconocen casi por
entero. Está allí, ante ellos, el hombre con su esencia de susten­
tador de valores morales.
En resolución, al decidir su propia conducta, Héctor no de­
pende de los dioses; actúa en su propia contra, pues tal decisión
lo llevará necesariamente a la muerte, y no lo hace por enajena­
ción o porque los dioses lo hayan privado del juicio, sino por su
libre y consciente elección de hombre.
Sabedor de su propio futuro, no lo elude, como acaso podría
hacerlo si atendiera las solicitudes de Andrómaca, sino que lo
asume sin consideración a su propio daño. Él es el único entre
los personajes del poema, que se muestra capaz de libre volun­
tad, obediente sólo a los dictados de su alma, de su corazón, de
su mente.
Paris, Agamenón, Glauco, al actuar en su propio perjuicio, lo
hacen por factores externos a ellos mismos; por enajenación
{até), porque, temporalmente, algún dios les ha quitado la capa­
cidad de juicio.
Héctor, por razones superiores, emplea contra su propio inte­
rés dicha capacidad.
Conoce sin dudas las consecuencias de su voluntario desig­
nio y, plenamente responsable de lo que hace, las asume, com­
probándose a sí mismo la libertad moral que lo hace superior,
porque lo autoriza a cumplirse como hombre.

XXX
INTRODUCCIÓN

La resistencia

Héctor es, en la cultura europea, el primero de los héroes de la


resistencia. Los mexicanos, hechos durante los siglos a resistir la
ofensa de externos agentes bélicos superiores en fuerza a noso­
tros, y que en ocasiones pretendieron atribuirse el carácter divi­
no; los mexicanos, pues, hemos de reclamar como nuestro a ese
héroe, víctima de una situación análoga a la que nosotros he­
mos sido obligados a soportar.
Cuauhtémoc, en el tiempo el primero de nuestros héroes, se
emparienta con Héctor en diversos aspectos principales: tomó
sobre sí la parte principal de una guerra en cuya causa no tuvo
intervención alguna, y en la cual, por destino, desaparecidos
Moctezuma y Cuitláhuac, tuvo que acaudillar a los suyos; pre­
viamente a su caída, cumplió una hazaña de gloriosa memoria,
defendiendo a su ciudad metódicamente sitiada. Ya indefenso,
recibió la muerte por manos de uno en cuya voracidad había un
alma de hierro.
Quizás haya pueblos que por su naturaleza y por su historia
lleguen a considerar que en la Ilíada el modelo heroico, en lo
sumo de sus lumbres, reside en Aquileo.
Para pueblos como el mexicano, ese modelo se alumbra in­
comparablemente en el Priámida. Para nosotros, en la condición
de ese hombre, en su voluntad de resistir con honor, se enraiza
la lección moral manifiesta en el poema.

La versión

Siempre he juzgado que, en la versión de los clásicos griegos y


romanos, se ha de tener como propósito la más apegada litera­
lidad, palabra a palabra.

XXXI
INTRODUCCIÓN

Empero, tal propósito resulta patentemente ilusorio cuando


se intenta cumplirlo en una versión de la Ilíada a la lengua que
hoy hablamos en México.
Ésta, con todos sus posibles méritos, se revela incapaz de su­
ministrar ya no se diga equivalencias, pero ni siquiera aproxi­
maciones a la opulencia de vocabulario, a la flexibilidad en la
versificación, la variedad de recursos, la capacidad sintáctica del
griego homérico.
La exasperante apariencia de sencillez con la cual en él se
exponen lo mismo el relato de una batalla que la imagen de un
objeto o la descripción de un estado de conciencia, apariencia
que lleva aparejado un conjunto innumerable de sugerencias de
orden intelectivo, emocional o sensorial, obliga a menudo a
quien se aplica a traducirlo, en su intención de convocar alguna
de dichas sugerencias, al empleo de elementos ornamentales o
explicativos inexistentes en el original. Así, desfigurada o supri­
mida su aparente sencillez, se pierde en la versión uno de los
rasgos esenciales del texto vertido; la versión se vuelve en
parafrástica y se convierte en mera manifestación del gusto y los
alcances de comprensión de quien vierte.
Se muestra imposible, en nuestra lengua, reproducir la exacti­
tud, la precisión expresiva de la homérica; ejemplo claro de ello
lo ofrece la multiplicidad que en este último poseen los matices
personales y temporales del verbo.
Imposible se muestra así mismo, por lo demás, intentar una
versión palabra a palabra del texto homérico. Existe en él, por
ejemplo, gran número de partículas que en él refuerzan sonidos
o significados, y que en nuestra lengua, en muchas ocasiones,
tendrían, de traducirse, un efecto distinto y aun contrario de
aquel que en el original las hace indispensables.
Habida cuenta de tales dificultades y de otras muchas que
podrían aducirse, se advierte la vanidad implícita en el esfuerzo

XXXII
INTRODUCCIÓN

de ponerse a la tarea de dar en nuestra lengua una nueva ver­


sión de la litada.
Con todo eso, puede haber razones que lo justifiquen.
Por una parte, la lengua griega clásica, por desgracia, es estu­
diada y conocida cada día por menos gente, a causa del menos­
precio que actualmente padece ese tipo de estudios. Dada,
pues, esa circunstancia, y a fin de poner al alcance de quien, de
nosotros, está incapacitado de llegarse directamente al original
homérico, alguna vía que lo acerque a sus permanentes valores,
otra versión de la Ilíada encontraría en eso cierta justificación.
Por otra, pudiera presentarse una razón de menores preten­
siones que la anterior. Quien intente la versión, puede supo­
nerse, ha encontrado en sus aproximaciones a la Ilíada, quizá
durante largo tiempo, una serie de enseñanzas de índole diver­
sas y, sobre todo, un placer de tal manera definitivo, que le in­
funde una suerte de necesidad de trasmitirlo.
Acaso sea esta segunda razón la que me ha impulsado a em­
prender la versión que ahora ofrezco.
Se acostumbra, en música, hacer, para el piano, transcripcio­
nes de partituras orquestales. Se consigue, así, un modo de es­
quema fiel correspondiente a un múltiple universo sonoro. Los
violines, las violas, los violoncelos, los contrabajos, las maderas,
los metales, las percusiones, reducen allí sus voces a las que
producen los macillos al golpear el cordaje del piano. Empobre­
cidas de tal manera, proporcionan, no obstante, una idea capaz
de sugerir la idea vertebral del universo que esquematizan.
Algo análogo es lo que he pretendido hacer en esta versión
del poema.
En cuanto me ha sido posible, he buscado dar una noción de
la sencillez y la precisión expresiva del original; he evitado, por
eso, ceder a cualquier tentación de introducir ornamentos o
aclaraciones. En lo posible también, para conservar en algo el

XXXIII
INTRODUCCIÓN

sistema formular del poema y las maneras de su origen oral, he


mantenido las repeticiones de expresiones en él persistentes; en
cuanto a las palabras que estimo de especial carácter he procu­
rado traducirlas siempre por una sola nuestra; en lo que respec­
ta a otras he usado en su versión los sinónimos que me han
parecido más oportunos.
En lo que concierne al ritmo, empleo en mi versión la trans­
cripción “bárbara” del hexámetro por un verso de número de
sílabas variables entre las 13 y las 17, con acentos fijos en la
primera y la cuarta de las últimas cinco. En ocasiones, con el fin
de no alterar el significado y la unidad del verso, me he tomado
la licencia de añadir una sílaba, haciendo así versos de 18 de
ellas. He procurado, según el caso, mantener la unidad concep­
tual o los encabalgamientos de los versos originales, y hacer fá­
cil y comprensible sin esfuerzo la lectura de la versión entera.
Durante muchos años, el acercamiento a la Ilíada me ha sido
fuente de conocimientos y de placer. Consideraría que mi traba­
jo de verterla a- nuestra lengua no ha sido vano, si algo de ese
placer se trasmitiera a mis posibles lectores.

Agradecimiento

Las últimas palabras de esta parte de la introducción, son para


dejar constancia de mi gratitud al admirable maestro y excep­
cional amigo Roberto Moreno de los Arcos. Nunca, sin su interés
y eficacísimo auxilio, hubiera yo podido dar término a la versión
de la Ilíada.

XXXIV
II

ARGUMENTO DEL POEMA

Cólera

Se pide a la diosa que cante la cólera de Aquileo, originada en


el altercado de éste con Agamenón, y, por designio de Zeus,
causa de males para los aqueos (1-7): Apolo provocó ese alter­
cado. Crises, sacerdote suyo, fue a los aqueos a redimir a su
hija, cautiva de Agamenón, a cambio de grandes rescates y para
honra del dios a quien servía (8-21). Agamenón lo expulsó con
ignominia, y Apolo esparció terrible peste en el real aqueo (22-
52). Para aplacar al dios, Aquileo convoca al ágora, y en ésta el
adivino Calcante declara que la peste acabaría sólo si Criseida
fuera devuelta. Aquileo ofrece protegerlo (53-129). Irritado
Agamenón contra éste, acepta devolver a Criseida; pero, contra
la opinión de Néstor, decide tomar, en lugar de la presa que se
le quita, a Briseida, cautiva de Aquileo (130-311; 318-347). Enco­
lerizado por tal injuria, Aquileo resuelve que él y los mirmi­
dones se abstendrán de la guerra, a fin de que, debilitados por
su ausencia, los aqueos sean derrotados por Héctor y los troya-
nos. Su madre Tetis lo confirma en propósito tal, y le promete
conseguir que Zeus lo favorezca excitando la fuerza de los
troyanos (348-427). Entre tanto, el ejército se purifica y se ofre­
cen sacrificios a Apolo (312-317); Criseida es devuelta a su casa,
y con ella se llevan hecatombes para ofrecerlas al dios. Inmola­
das éstas y, aceptada la devolución de la cautiva, la culpa queda

XXXV
INTRODUCCIÓN

expiada (428-487). En el Olimpo, Tetis, hablando secretamente


con Zeus, obtiene de éste la seguridad de que, mientras Aquileo
se abstenga de combatir y no sea satisfecho por los aqueos, dará
la victoria a los troyanos (488-533). Hera, que odia a éstos, se
siente ofendida por esos designios clandestinos; disputa con
Zeus acerca del caso, y él la hace callar amenazándola con vio­
lencia (534-567). Se contristan por esa causa los dioses, a quien
la conducta de Hefesto devuelve la alegría y la risa (568-600).
Luego de una fiesta que duró todo el día, cada uno de los dioses
se retira a su morada. También Zeus va a su lecho, y lo sigue
Hera su esposa ( 6OI-6 I I).

II

Sueño. Catálogo de las naves

Zeus, con el fin de cumplir la promesa hecha a Tetis y dar satisfac­


ción a Aquileo, envía a Agamenón una visión nocturna que, en
nombre suyo, lo incite a emprender el combate en la esperanza
de vencer a Troya ese mismo día (1-40). Llegado el día,
Agamenón, habiéndole dado entera fe, revela su sueño y su áni­
mo a los príncipes de los aqueos; convoca luego al ágora a todos
los demás (41-100). Desconfiando del pueblo, intenta probar su
disposición a guerrear, y simula ante él que piensa ha llegado la
hora de regresar a la patria. En oyéndolo el pueblo, ya fatigado
por la larga guerra, se precipita en tumulto a las naves y se pre­
para a navegar, pensando en ese regreso (101-154). Atenea, efec­
tuando de grado el encargo de Hera, se llega a Odiseo y le manda
que con preces, oprobios, amenazas, detenga a cada uno, a fin de
llamar a todos nuevamente al ágora (155-210). Restaurada ésta, allí
Odiseo castiga públicamente a Tersites, hombre feo y maledi-

XXXVI
INTRODUCCIÓN

cíente, quien no cesaba de urgir a todos al regreso (211-277). Co­


hibido, el pueblo se doblega finalmente, y atiende a los discursos
de Odiseo y de Néstor, quienes, recordando antiguas promesas y
profecías, las emplean para suscitar la esperanza de expugnar a
Troya en poco tiempo (278-368). Entonces Agamenón se dispone
al combate, y colma de deseos de combatir el ánimo de todos
(369-393). Se arma el ejército; con los primeros de los aqueos,
banquetea Agamenón; los demás, en donde les corresponde, to­
man también la comida y ofrecen sacrificios; después, ordenada
cada nación bajo las órdenes de su propio caudillo, adelantan
formados en línea de batalla. Agamenón, por gracia de Zeus, so­
bresale entre todos (394-484). Aquí viene la minuciosa enumera­
ción de las naves, los pueblos, los caudillos que siguieron a
Agamenón a la guerra troyana. Por fin, formadas sus falanges,
avanzan por el campo (485-785). Por su parte, los troyanos, te­
niendo a Héctor como caudillo, salen de la ciudad dispuestos al
combate; ellos y sus aliados son aquí enumerados también, aun­
que más brevemente que sus enemigos (786-877).

III

Juramentos. Observación desde el muro.


Combate singular de Alejandro y Menelao

En el primer encuentro, Paris se adelanta y provoca a combatir


con él a los óptimos de los aqueos (1-20); pero cuando Menelao
se le aparece bajando de su carro, él huye hacia los suyos, perdido
el ánimo (21-37). Poco después él mismo, reprendido por Héctor,
ofrece enfrentarse en combate singular con Menelao, para dar fin
a la guerra mediante la renuncia del vencido a Helena y sus rique­

XXXVII
INTRODUCCIÓN

zas. Aceptada esa condición, Menelao demanda que se ratifique


con juramentos en presencia de Príamo (38-110).
Ambos ejércitos deponen las armas; se preparan sacrificios a
los dioses; entre tanto, desde la torre troyana, Helena señala a
Príamo y a los ancianos de Troya los caudillos de los aqueos en
el campo que desde allí se domina (111-244). Llamado, llega al
campo Príamo acompañado de Antenor. Se sanciona el pacto de
acuerdo con los antiguos ritos y leyes, a fin de que aquel que
venciera se quedara con Helena y sus riquezas; además, si Paris
fuera derrotado, los troyanos deberían pagar grande multa a los
aqueos (245-301). Después que Príamo se parte, Paris y Mene­
lao visten sus armas y, medido el espacio del combate, adelan­
tan. Ya indudablemente vencido Paris, Afrodita lo hurta del
campo y lo conduce a su cámara (302-383). Lleva luego a He­
lena a ese mismo lugar; ella, primero, despreciando al nuevo
marido, reprueba su cobardía y su pereza, pero poco después lo
recibe de nuevo en su gracia (383-447). Mientras así Paris disfru­
ta las dádivas de Afrodita, Menelao lo busca en vano en el cam­
po de batalla; finalmente, Agamenón reclama públicamente el
cumplimiento del pacto, dado que la victoria ha correspondido
cabalmente a su hermano (448-461).

IV

Violación de los juramentos.


Agamenón revista las tropas

Vencido Paris, según el pacto Helena debía ser devuelta a los


aqueos. Los dioses deliberan acerca de si, cumplida la condi­
ción, había de cesar la guerra, o si, incumplida, ésta debía con­
tinuar. Hera se indigna ante la primera posibilidad, con la cual

XXXVIII
INTRODUCCIÓN

su odio hacia Troya quedaría insatisfecho; hace, por fin, que


Zeus le conceda la destrucción de esa ciudad (1-49). Atenea,
odiadora de Troya ella misma, desciende a la tierra por exhorta­
ción de Hera. Allí persuade a Pándaro de enviar una flecha contra
Menelao, violando así el pacto y dando nueva causa a la continua­
ción de la guerra (50-104). La herida que la flecha inflige a
Menelao no es mortal; el médico Macaón lo cura (105-219). Los
aqueos se arman nuevamente para la expugnación de Troya,
mientras Agamenón pasa revista a las tropas. Varios de los caudi­
llos, como Idomeneo, los Ayantes, Néstor, que ya están dispues­
tos, le provocan alegría y son por él alabados. A otros, como
Menesteo, Odiseo, Diomedes, que al parecer no sienten el nece­
sario ímpetu de combatir, los reprende duramente, y recibe de
ellos diversas reacciones (220-421). Una vez revistado el ejército,
el combate se instaura. Auxilian a los troyanos Ares y Apolo; entre
otras deidades, Atenea incrementa el ánimo a los aqueos. Aqueos
y troyanos se causan entre sí sangrientas matanzas (422-544).

Optimación de Diomedes

Atenea infunde ánimo en Diomedes, a fin de que se distinga


entre todos los aqueos. En tanto que continúa la matanza de
troyanos, Atenea persuade a Ares de que se retire del combate,
dando así espacio a las hazañas del Tidida (1-94). Herido éste
por Pándaro, se encruelece aún más contra los enemigos (95-
166). Da muerte al mismo Pándaro que lo hiriera, y que, des­
pués que luchaba a pie, lo atacó combatiendo en el carro de
Eneas (167-206). Golpea luego con una piedra a Eneas, mientras
éste defiende el cuerpo de Pándaro su amigo (297-310). Mien­

XXXIX
INTRODUCCIÓN

tras Afrodita intenta llevarse de la pugna a su hijo Eneas, le infli­


ge una herida en la muñeca (311-351). Afrodita, conducida por
Iris, regresa al Olimpo en el carro de Ares, que éste le ha presta­
do; allí, en el Olimpo, la toma en su regazo Dione su madre; los
otros dioses se ríen blandamente de ella (352-431). Apolo de­
fiende de Diomedes a Eneas, a quien su madre había dejado
caer, y lo deposita en la ciudadela de Troya, donde es curado y
fortalecido. Entonces el mismo dios hace que Ares regrese al
combate (432-460). Ares exhorta a los troyanos a combatir fuer­
temente de nuevo; Eneas, otra vez indemne, se integra a los
suyos (461-518). Los aqueos pelean con valentía, y caen muchos
guerreros de ambos ejércitos, entre ellos Tlepólemo; finalmente,
los aqueos son paulatinamente rechazados (519-710). Cuando
ellos así son abrumados, desde el Olimpo llegan en su auxilio
Atenea y Hera (711-777), y por la voz de Hera se excita otra vez
en la tropa el deseo de combatir; guiado y exhortado por Ate­
nea, Diomedes hiere en batalla a Ares mismo, quien huye mu­
giendo grandemente al Olimpo (778-867). En el Olimpo es cu­
rado por Peón el médico de los dioses, y atendido por Hebe;
sanado ya, se sienta junto a Zeus su padre (864-906). Después
de haber hecho que él saliera del combate, regresan Atenea y
Hera a la morada de los dioses (907-909).

VI

Coloquio de Héctor y Andrómaca.


Optimación de Héctor

Cuando el ejército de los troyanos se entrega a la fuga, el adivi­


no Heleno exhorta a Héctor su hermano y a Eneas a que res­
tauren el valor de los suyos, y luego le indica a Héctor que vaya

XL
INTRODUCCIÓN

a la ciudad y ordene que las mujeres hagan ofrendas y ofrezcan


sacrificios a Atenea, si ésta se conmueve y, favoreciendo a
Troya, permite que Diomedes sea vencido (1-101). Una vez res­
taurado el valor de los troyanos, se renueva el combate; Héctor
se apresura hacia la ciudad (102-118). En el combate se encuen­
tran Diomedes y Glauco, jefe de los licios; antes de llegar a las
manos, y expuesto por éste su linaje, recordando la antigua hos­
pitalidad existente entre sus familias, ambos deciden no com­
batir; cambian entre sí sus armas y se estrechan las diestras. Las
armas de Glauco son de oro; de bronce, las de Diomedes; éste
sale ganando en el cambio (119-236). En la ciudad se encuentra
Héctor con Hecabe su madre; obediente a la solicitud de su hijo,
ella reúne a las mujeres y hace llevar como ofrenda a Atenea el
mejor peplo que hay allí, y ofrecer a la diosa que, si protege a
Troya, se le harán sacrificios. La diosa no accede a tales ruegos
(237-311). Entre tanto, Héctor va a la casa de Paris, a donde éste
ha sido llevado por Afrodita; lo reprende y lo anima a regresar a
la batalla (312-368). Habiendo en vano buscado a su esposa
Andrómaca en su propia morada, finalmente, cuando va a salir
de la ciudad, la halla cabe las puertas Esceas. Junto con ella está
su hijo Astianacte. Allí mantiene con ellos el último intercambio
de palabras y afectós. Ella muestra su pena. Él sabe que su lucha
es inútil, y manifiesta cuál es su deber y cuán grande su dolor y
su deseperanza. Se despiden ambos, y cada uno va a atender
sus propios inmediatos deberes (369-502). Después, Héctor es
alcanzado por su hermano Paris, cuyo valor elogia, y juntos van
los dos de nuevo a la lucha (503-529).

XLI
INTRODUCCIÓN

VII

Combate singular de Héctor y Ayante.


Levantamiento de los muertos

Héctor y Paris, regresando a la lucha, frenan a los aqueos, que


hasta allí tenían en ella la mejor parte (1-16). Apolo, para disua­
dir a Atenea que iba a proteger a los aqueos, le sugiere que ese
día cese el combate de los ejércitos, y que sólo se enfrenten
Héctor y aquel de los aqueos que acepte su desafío a combate
singular. Atenea da su asentimiento (17-43). Heleno, que los ha
oído, va hacia Héctor y lo exhorta a que desafíe a combate al
óptimo de los aqueos que quiera enfrentársele. Héctor lo hace,
provocando el temor de sus enemigos (44-93). Menelao, al perci­
birlo, se ofrece a aceptar él mismo aquel reto; Agamenón lo detie­
ne (92-122). Luego, instigados por Néstor, se levantan nueve
héroes dispuestos a ese combate; entre ellos, Ayante es designado
por la suerte para efectuar tal empresa (123-205). Se enfrentan
Héctor y Ayante; luchan con lanzas y con piedras; Ayante aventaja
claramente al otro. Cuando van a asaltarse con las espadas, llega la
noche, y los heraldos suspenden el combate, declarando que am­
bos son pares. Se separan los dos, luego de intercambiar regalos
(206-312). En el banquete de celebración que hacen después los
caudillos aqueos, Néstor sugiere una tregua para levantar y que­
mar los cadáveres, y exhorta a que el real sea fortificado con to­
rres, un muro y un foso (313-344). En la reunión que a su vez
tienen los troyanos, Antenor dice que Helena y sus riquezas de­
ben ser devueltas; Paris le responde que sólo está dispuesto a de­
volver las riquezas, añadiendo a ellas otras suyas (345-364). Pria­
mo pide que al día siguiente se haga tal propuesta a los aqueos, y

XLII
INTRODUCCIÓN

que se les proponga también una tregua para levantar y quemar


los cadáveres (365-420). Llevadas las dos propuestas, los aqueos
aceptan la segunda. Una vez quemados los cadáveres de ambas
partes, los aqueos protegen su campamento con torres, un muro y
un foso, obra que reprueba Poseidon y cuya futura destrucción le
ofrece Zeus (421-464). La siguiente cena es turbada por truenos de
mal agüero (465-482).

VIII

Combate interrumpido

Zeus convoca el ágora de los dioses y, seguro de su propio po­


der, les prohíbe a todos asistir a los troyanos y a los aqueos; a
continuación, guiando su carro, llega al Ida (1-52). Desde allí,
mira en la mañana los ejércitos que luchan, aspirando cada uno
a la victoria; él, pesando en su balanza la suerte de ambos, deci­
de otorgarla al de los troyanos, y lanza el rayo hacia los aqueos,
anunciándoles la ruina (53-77). Hera pide en vano a Poseidón
que los ayude, cuando son repelidos hacia sus fortificaciones
(78-211); luego, gritándoles, Agamenón vuelve a excitar el áni­
mo de los suyos, y Zeus, propicio, le significa su favor (212-
250). Con nuevo ímpetu, los aqueos rechazan a los troyanos;
Teucro, flechándolos, saca del combate a varios de ellos, y es a
su vez sacado de él por Héctor, que lo hieren con un pedrusco
(251-334). Los aqueos son nuevamente puestos en fuga; Atenea
y Hera, aun contra los mandatos de Zeus, se preparan a partir
rumbo a Troya, para llevarles auxilio. Zeus las advierte al punto,
y envía a Iris a detenerlas, añadiendo fuertes amenazas (335-
437). Regresa él mismo al Olimpo, y reprende agriamente a las
contumaces diosas, y amenaza con que al día siguiente los

XLIII
INTRODUCCIÓN

aqueos padecerán males aun mayores (438-484). Interrumpida


la contienda por el llegar de la noche, los troyanos efectúan una
reunión; victoriosos, deciden tenerla en el mismo lugar del com­
bate, poniendo sitio a las fortificaciones aqueas, y, con el fin de
impedir sus insidias y evitar que sin dificultad se partan en sus
naves, si intentan hacerlo, encienden, entre las naves y el río
Janto, fuegos en inmenso número, aguardando, con la venida
de la aurora, el principio de la victoria definitiva (485-565).

IX

Embajada a Aquileo

Mientras los troyanos montan la guardia, se afligen los aqueos


por la reciente derrota. Agamenón convoca a reunión a los ópti­
mos, y les expone su designio: ya que Zeus les retira su protec­
ción, es preciso darse a la fuga y emprender por la noche la
navegación hacia la patria (1-28). A tal torpe intento se oponen
Diomedes y Néstor (29-78). Se disponen cuerpos de vigilancia
entre el muro y el foso que lo rodea; en la tienda de Agamenón
se sirve la cena a los proceres. Después de la cena, se decide
procurar, por medio de palabras y dones, aplacar la cólera de
Aquileo y conseguir que éste regrese al combate contra los
troyanos (79-113). Allí el mismo Agamenón promete, con ese
fin, devolver intacta a Briseida, y añade a tal promesa la de gran
suma de dones eximios, presentes y futuros, para el Pelida (114-
l6 l) . Con estas condiciones, se envían como embajadores los
hombres escogidos por Néstor: Fénix, a quien Peleo había en­
cargado el cuidado de Aquileo en su primera juventud; Ayante
el mayor y Odiseo, los amigos más queridos del Pelida, y dos
heraldos (162-184). Aquileo recibe amistosamente a los embaja­

XLIV
INTRODUCCIÓN

dores y les brinda su hospitalidad; cenan de nuevo con él; a una


seña de Ayante, se dispone Odiseo a principiar su discurso (185-
224). Odiseo expone el motivo de su embajada, y pide a Aqui­
leo que socorra a los argivos; le recuerda las recomendaciones
de Peleo y le enumera los dones prometidos por Agamenón;
por último, le declara que si Agamenón le es odioso, debe pen­
sar en la amistad de los demás aqueos (225-306). Aquileo le res­
ponde: desprecia los dones prometidos por el Atrida, se niega a
socorrer a los aqueos y amenaza con partirse la mañana siguien­
te hacia su patria, a fin de gozar allí de larga y opulenta vida;
ordena que Fénix permanezca con él (307-429). Fénix acepta,
pero trata de convencerlo de que deponga su cólera. Alegoría
de la Enajenación y las Plegarias. Ejemplo de Meleagro. Aquileo
mantiene su decisión y reprende a Fénix (430-622). A su vez,
Ayante habla a Odiseo, poniendo de relieve la implacabilidad
de Aquileo y la inutilidad de su embajada (430-642). Aquileo
mantiene su decisión (622-655). En tanto se acuestan Aquileo,
Patroclo y Fénix, regresan a las naves Odiseo y Ayante, y dan
cuenta a los aqueos de que fue vana su embajada. Ante la
aflicción de los proceres, Diomedes vuelve a intervenir y los ex­
horta a combatir valientemente; después, todos van a dormir
(655-713).

Dolonía

Agamenón y Menelao, que no pueden conciliar el sueño, se re­


únen y levantan de sus lechos a Néstor y a otros caudillos; con
ellos se dirigen al foso, donde están instaladas las guardias (1-
193). Después de decidirlo allí, y habida cuenta del riesgo en
que se encuentran su real y sus naves, envían a Diomedes y

XLV
INTRODUCCIÓN

Odiseo como espías al campamento troyano, a fin de que inda­


guen cuáles son las intenciones de sus enemigos (194-271). Cuan­
do ellos van de camino a su misión, Atenea les envía un augurio
favorable que ellos acogen gustosos (272-298). Por su parte, y al
mismo tiempo, con la intención de averiguar los designios de
los aqueos, ha salido del campamento troyano un cierto Dolón,
instigado por lo que Héctor le prometiera: los caballos y el carro
de Aquileo. Cuando se encamina Dolón a las naves aqueas,
Diomedes y Odiseo lo capturan (299-381). Él, tras rogar que lo
mantengan en vida, y para conseguirlo, les describe con
minucia la situación de los troyanos y sus aliados; les indica
dónde, recién llegado, está Reso el rey de los tracios, y dónde,
sus caballos y sus armas. Finalmente, y a pesar de sus súplicas,
Diomedes lo mata cortándole la cabeza (382-464). Llegados a las
tiendas de Reso, quien, como sabían, había llegado hacía poco
con insignes caballos y armas, Diomedes les da muerte a él y a
doce de sus compañeros, mientras duermen; en tanto, Odiseo
se apodera de sus caballos (465-503)· Por consejo de Atenea, los
héroes aqueos no se demoran en adueñarse de otras presas, y
montados en los caballos se dirigen a sus naves y tiendas;
mientras, Apolo despierta a los troyanos y sus aliados, que se
percatan de la matanza y el robo efectuados (504-525).
Diomedes y Odiseo regresan indemnes y son recibidos por sus
gozosos compañeros, a quienes narran sus hechos. Tras fran­
quear de regreso el foso, se bañan ellos en el mar, se enjuagan
en bañeras y se ungen; luego de libar en honor de Atenea, se
disponen a cenar (526-579).

XLVI
INTRODUCCIÓN

XI

Optimación de Agamenón

Con el nacer de la aurora, Zeus envía a Eris a las naves de los


aqueos para que excite a éstos al combate (1-14). Agamenón se
viste espléndidas armas y, honrado por Atenea y Hera, va a com­
batir (15-46). Ordena sus fuerzas al mismo tiempo que Héctor
las suyas (47-66). Los troyanos se perturban ante la insólita vir­
tud de Agamenón, que inflama el ánimo de los suyos e inicia
grande matanza (67-162). El mismo Héctor, repelido hacia los
muros de la ciudad, evita, por mandato de Zeus, el furioso ím­
petu del Atrida, en tanto que éste, herido, no se vea forzado a
dejar la lucha (163-283); cuando esto ocurre, él regresa al com­
bate, e infunde nuevo ardor en los troyanos (284-309). Cuando
la batalla parece perdida para los aqueos, Diomedes, Odiseo y
Ayante la restauran en su favor; pero Diomedes, flechado por
Paris, se ve forzado a volver a las naves (310-400). Odiseo, a su
vez, es alanceado por Soco, y así herido, se ve cercado por los
troyanos. Con el auxilio de Menelao y Ayante se salva de ser
muerto (401-488). Enseguida, París hiere con sus flechas a Maca­
ón y Eurípilo (489-596). Macaón, que ha subido al carro de
Néstor y es llevado por él al real de los aqueos, es visto por
Aquileo, quien cree haberlo reconocido, y envía a Patroclo a
que confirme o destruya su creencia (597-617). Llega Patroclo a
la tienda de Néstor y reconoce allí al herido Macaón. Néstor lo
cerciora de la misérrima fortuna que en la lucha ha tocado a los
aqueos, y le ruega que persuada a Aquileo a que regrese a soco­
rrerlos, o a que, de negarse a hacerlo, a lo menos envíe al
mismo Patroclo vestido con sus armas, a fin de que, al frente de
los mirmidones, ponga espanto en los troyanos, que al mirarlo

XLVII
INTRODUCCIÓN

así puedan confundido con el propio Aquileo (618-803)· En su


regreso a la nave de Aquileo, Patroclo se encuentra con Eurí-
pilo, quien, afligido por la herida que recibió, le pide que lo
auxilie; Patroclo conduce a Eurípilo a su tienda, y allí lo cura
(804-848).

XII

Batalla del muro

Mientras Patroclo cura a Eurípilo, combaten troyanos y aqueos,


y éstos son forzados a pelear tras el muro que habían construido
como defensa de sus naves; el muro, esa obra odiosa a los dio­
ses, quienes habrían de destruirla cuando Troya fuera conquis­
tada. Ya los troyanos amenazan las naves, ya juzgan que van a
franquear el foso (1-59). Atónitos por la dificultad de lograrlo, se
detienen los troyanos mandados por Héctor. Polidamante les
aconseja bajar de sus carros y combatir a pie; aceptado el con­
sejo, forman ellos cinco falanges para efectuar el ataque (60-
107). Asió, que morirá por los golpes de Idomeneo, ataca las
puertas sin dejar su carro. Es rechazado por dos lapitas que les
hacen gran matanza de los suyos (108-194). La infausta interpre­
tación que de un augurio hace Polidamante, no detiene a Héc­
tor; éste no cesa de perseguir a los enemigos (195-250). Ellos,
aunque impedidos por tempestuosa polvareda, se sostienen con
firmeza y abruman con dardos a los troyanos; se distinguen por
sus hechos los dos Ayantes (251-289)· En otra parte, asaltan el
muro Sarpedón y Glauco a la cabeza de los licios. Menesteo
intenta detenerlos; son, por fin, rechazados por Ayante el mayor
y Teucro su hermano (290-377). Ayante golpea con un pedrusco
a Epicleo, compañero de Sarpedón; a su vez, Teucro hiere con
una flecha a Glauco, quien deja el combate. Por fin Sarpedón,

XLVIII
INTRODUCCIÓN

ya solo, se embravece y con sus manos arranca del muro un


parapeto, abriendo así camino a los licios (378-399). Se precipi­
tan éstos por ese camino, pero los rechaza el valor de los
aqueos. Zeus vuelve a proteger a los troyanos, y Héctor, final­
mente, desgaja las puertas con el impacto de una ingente piedra
puntiaguda. Se abre así, a los troyanos, el camino hacia las na­
ves (400-471).

XIII

Combate junto a las naves

Por todas partes los troyanos, habiendo vencido el muro, ma­


tan a los aqueos. Movido por la conmiseración, Poseidón acu­
de a socorrer a éstos, sin que Zeus se percate, y los auxilia en
la defensa de las naves (1-42). Revestido de humana aparien­
cia, se acerca primero a los dos Ayantes, después a otros caudi­
llos, y los exhorta a resistir con pertinacia (43-124). Entonces
los Ayantes y los otros caudillos, combatiendo, obligan a Héc­
tor a desistir de la destrucción de las naves (125-205). Luego
Idomeneo, instigado por Poseidón al empleo de las armas, en
reuniéndose con Meriones va en ayuda de los aqueos que, en
la parte izquierda de la lucha, se encuentran abrumados (206-
329). Crece atroz la intensidad del enfrentamiento, en el cual
asiste Zeus a los troyanos, y Poseidón anima a los aqueos. En­
tre éstos sobresale la fuerza de Idomeneo (330-352). Éste da la
muerte a Otrioneo, Asió y Alcátoo, y, lado a lado con Merio­
nes, Antíloco y Menelao, hace frente a Eneas, Deífobo, Heleno
y Paris, y pelea eficazmente con ellos (363-672). En la sección
central de la contienda, los aqueos contienen también a Héc­
tor, a quien, junto con los troyanos, los Ayantes y otros caudi­
llos obligan a detenerse y a retroceder. Atendiendo al consejo

XLIX
INTRODUCCIÓN

de Polidamante, Héctor reúne a los suyos y los conduce contra


el enemigo (673-808). Ayante el mayor inicia una nueva lucha,
y aqueos y troyanos batallan en medio de ingentes clamores
(809-837).

XIV

Engaño de Zeus

El fragor de la pugna incita a Néstor a salir de la tienda en don­


de todavía Macaón restaura sus fuerzas, y decide averiguar el
modo como esa pugna se halla y la manera de la situación (1-
26). En saliendo de allí, se encuentra con Agamenón, Odiseo y
Diomedes, quienes, heridos los tres e impedidos por sus heri­
das, han salido también, impulsados por propósito semejante al
de él mismo. Agamenón, preocupado por el estado de las cosas,
piensa de nuevo en abandonar la contienda y emprender la
fuga, llevando las naves al mar (27-81). Odiseo lo reprende por
dar cabida a tal intención, y Diomedes propone que regresen
todos al campo de batalla, a pesar de estar heridos, y, aun sin
tomar parte directa en la lucha, animen a los demás con su mera
presencia y con sus exhortaciones a mantener el valor. Poseidón
hace que Agamenón se tranquilice, y da firmeza al ejército (62-
152). Entre tanto Hera, a quien sublevan las fatigas de los
aqueos, se adorna y acicala', a fin de que Zeus, en el Ida, anhele
confundirse con ella en el amor, y dé, mientras, a Poseidón,
mayor libertad en su acción de ayuda a sus protegidos. Para
asegurar el cumplimiento de su propósito, obtiene de Afrodita la
prenda que la hará irresistiblemente deseable, y del Sueño, la
seguridad de que hará dormir al sumo dios cuanto éste yazga
con ella (153-351). En tanto que Zeus es así adormecido, Po­
seidón, auxiliando a los aqueos, prontamente restituye su fortu-

L
INTRODUCCIÓN

na (352-401). Héctor, gravemente golpeado con un pedrusco


por Ayante Telamonio, pierde ánimo y fuerzas, y es retirado del
combate por sus compañeros, que procuran sanarlo (402-439).
Con ímpetu ya renovado, los aqueos contraatacan y apartan de
las naves a los troyanos; entre los primeros, los persigue el veloz
Ayante de Oileo (440-522).

XV

Contraataque desde las naves

Al despertar, ve Zeus a los troyanos perseguidos por los aqueos,


merced al auxilio que a éstos les presta Poseidón (1-11). Áspera­
mente le reprocha a Hera sus insidias, y le manda que vaya al
Olimpo y le envíe desde allí a Iris y Apolo, a quienes empleará
para restituir las fuerzas troyanas. Expone enseguida por entero
el destino de la guerra, a partir de entonces y hasta la destrucción
de Troya (12-77). Por medio de Hera, Ares tiene conocimiento
de la muerte de su hijo Ascálafo, y de inmediato se enardece al
extremo de disponerse a ir a mezclarse en el combate, a fin de
vengarlo. Atenea lo reprende y lo detiene (78-142). Iris y Apolo
se presentan ante Zeus. Aquélla, por su mandato, hace que
Poseidón, aunque a disgusto, ceda a las amenazas del sumo
dios y desista de la guerra (143-219). Apolo, también por orden
de Zeus, acude a cuidar de Héctor; éste, sanado ya, regresa a la
lucha y restaura la suerte de los troyanos (200-280). Héctor,
dado que los más fuertes aqueos están impedidos de combatir,
va contra los que quedan; avanzando hacia las naves, y con la
asistencia de Apolo, destroza a unos y pone en fuga a los otros.
Apolo, agitando la égida, infunde el terror en los aqueos; venci­
do el muro que los protegía, asegura para los troyanos el cami­
no rumbo a las naves (281-389). Habiéndose percatado de tal

Ll
INTRODUCCIÓN

situación, Patroclo deja a Eurípilo y se dirige hacia Aquileo; le


ruega a éste, como último recurso, que lo envíe como auxiliar a
los suyos (390-404). Entre tanto, aqueos y troyanos contienden
acérrimamente, y caen muchos de uno y otro bando (405-590).
Por último, aquéllos, sin dispersarse, son forzados a retroceder
hasta las naves. El Telamonio Ayante, armado con una pértiga,
evita que llegue a las naves el fuego, que ya Héctor amenaza
arrojar sobre la nave de Protesilao. Sólo Ayante parece mante­
nerse en su defensa (591-746).

XVI

Patroclea

A Patroclo que se lo suplica, Aquileo le concede ir a la pugna,


armado con sus armas y al frente de los mirmidones; le ordena,
además, que, una vez rechazados los troyanos, no se exponga a
peligro mayor, y regrese (1-100). Agotado ya, el mismo gran
Ayante no vale a sostenerse, y no puede impedir que se prenda
fuego a la nave de Protesilao (101-123). Advertido esto, Aquileo
llama de grado a Patroclo a las armas; forma sus huestes, les
habla, y, hechas las plegarias y libaciones del caso, los despide
(124-256). Cuando miran a Patroclo revestido de las armas de
Aquileo, los troyanos lo confunden con éste, y se consternan; el
asedio de la nave se suspende y es extinguido su incendio (257-
305). Patroclo emprende el combate junto a las naves; luego
hace huir a los troyanos, ciegos de pavor, más allá del muro y el
foso, hasta el campo abierto (316-418). Después, enfrentándose
con él, da muerte al hijo de Zeus Sarpedón, quien pide a Glauco
que proteja su cadáver (419-507). Glauco, al lado de Héctor y
otros troyanos, trata de evitar que le expolien las armas; no lo
consigue. El cuerpo de Sarpedón es arrebatado por mandato de

LII
INTRODUCCIÓN

Zeus; Apolo, habiéndolo lavado y ungido, lo entrega al Sueño y


la Muerte, quienes lo transportan a Licia (508-683). Entre tanto,
Patroclo persigue ferozmente a los vencidos troyanos, echándo­
los hasta el muro de la ciudad. Apolo le impide opugnarlo (684-
711). Patroclo combate con Héctor, mata al auriga Cebriones y
hace que lo despojen (712-782). Prosigue efectuando gran
matanza de troyanos, hasta que, por último, Apolo lo golpea y
lo priva de sus armas; ya sin ellas, Euforbo lo alancea por la
espalda. Entonces Héctor le da el golpe definitivo, e intenta lue­
go abatir a Automedonte; pero éste es salvado y llevado rumbo
a las naves por los caballos de Aquileo (782-867).

XVII

Optimación de Menelao

Matado Patroclo, Menelao hace sucumbir a Euforbo, quien pre­


tendía quedarse con las armas de aquél (1-60). Héctor, a su vez,
movido por la admonición de Apolo, desiste de perseguir a
Automedonte, regresa y se adueña de tales despojos. Entre tan­
to, Menelao llama en su auxilio a Ayante Telamonio, a fin de
ponerse a la defensa del cuerpo del Menetíada. La presencia de
Ayante evita que lo arrastren a Troya y lo mutilen y deshonren
(61-139). Retrocede Héctor ante el Telamonio, pero, increpado
por Glauco, vuelve a la lucha, vistiendo ya las armas de Aquileo,
y, tras arengar a los suyos, se aplica a la faena de llevarse el
cadáver de Patroclo; al mismo tiempo, convocados por Mene­
lao, acuden a defenderlo los más fuertes de los aqueos (140-
2 6 l). Entonces, en un solo lugar, se traba asperísima pelea;
Menelao y Héctor, al frente de sus respectivas huestes, empeñan
el combate impulsados por opuesta intención; uno, por la de
proteger ese cadáver; el otro, por la de arrastrarlo a Troya y

LUI
INTRODUCCIÓN

vejarlo (262-425). Zeus devuelve el vigor a los caballos de


Aquileo, dolidos por el caso del Menetíada. Retornan, así, al
combate, guiados por Automedonte que ha tomado a Alcime­
donte por compañero (426-483). Al punto se dirigen contra ellos
Héctor, Eneas y otros guerreros, con el propósito de capturar
tales nobles caballos; los aqueos resisten valientemente su ata­
que, y defienden el cadáver del compañero de Aquileo. Atenea
colma de nuevas fuerzas a Menelao; Apolo, con el asentimiento
de Zeus, exhorta a Héctor (484-595). Cede el valor de los
aqueos, y tiembla aun el mismo grande Ayante; por su mandato,
Menelao envía a Antíloco a anunciar a Aquileo la muerte de
Patroclo y la ruina de los aqueos (596-701). Finalmente, el mis­
mo Menelao, con Meriones, se atreve a llevarse el cuerpo del
Menetíada. Ambos Ayantes lo favorecen. Eneas y Héctor persi­
guen sin tregua a los huyentes aqueos (702-761).

XVIII

Hechura de las armas

Luego de recibir la noticia de la muerte de Patroclo, Aquileo se


entrega a la lamentación y las lágrimas (1-34). En oyendo sus
quejas, Tetis, acompañada de las Nereidas, sale del mar y se
llega a consolar a su hijo; cuando lo ve ansiosísimo de matar a
Héctor, aun cuando sabe que esa muerte acarreará de inmediato
la suya propia, le pide que difiera tal ansia hasta el siguiente día,
en el cual ella le traerá nuevas armas fabricadas por Hefesto (35-
137). Tras enviar a las demás Nereidas a su morada, Tetis se
dirige de prisa al Olimpo; entre tanto, el combate se renueva en
torno al cadáver del Menetíada, del cual Héctor se apoderara, si
no Aquileo, por consejo de Hera, se hubiera mostrado a los tro-

LIV
INTRODUCCIÓN

yanos. Por sobre el foso, con terrible apariencia e ingente grito,


y, aterrados, los hubiera puesto en fuga (138-231). Entre tanto,
los aqueos llevan a la tienda de Aquileo el rescatado cuerpo de
Patroclo. Cae la noche (232-242). Los troyanos se reúnen en tu­
multo; Polidamante los exhorta a que busquen su salvación
dentro de las murallas de Troya, y no se ofrezcan a ser, en el
campo abierto, destrozados por Aquileo; pero su prudente ex­
hortación desplace a Héctor y al pueblo (243-314). Durante la
noche, los troyanos velan en armas; los aqueos, siguiendo a
Aquileo, lloran la muerte de Patroclo, cuidan de su cadáver,
componen su lecho (315-355). Al Olimpo, mientras Zeus y Hera
disputan porque ésta puso en acción a Aquileo, llega Tetis esa
misma noche, y es recibida amistosamente en la morada de
Hefesto (356-427). A solicitud de la Nereida, ese dios fabrica al
punto, para Aquileo, un escudo trabajado con arte eximia, y
también las restantes armas (428-617).

XIX

Renunciación de la cólera

Al nacer la luz, Tetis le lleva a su hijo las armas hechas por


Hefesto, y lo exhorta a renunciar a su cólera y a combatir otra
vez; enseguida, protege de la descomposición el cuerpo de
Patroclo, vertiendo en él ambrosía y néctar (1-39). Aquileo
convoca al ágora, y allí, tras deponer públicamente su cólera
contra Agamenón, excita a trabar de nuevo la lucha (40-73). A
su vez, Agamenón confiesa su error, y, ya reconciliado, ofrece
entregar los dones que antes había prometido; pero aquél,
anheloso de venganza, no se cuida de ellos, e insta a reiniciar el
combate (74-153). Empero, cede finalmente a las admoniciones

LV
INTRODUCCIÓN

de Odiseo, y, en tanto que el pueblo toma el sustento, recibe


ante todos aquellos dones y a la devuelta Briseida, causa del
altercado, la cual, así lo jura Agamenón, ha permanecido
intocada (154-275). Los dones, desde ese lugar se llevan a la
tienda de Aquileo, donde las mujeres lloran a Patroclo; Aquileo
prosigue en su duelo, y pertinazmente se abstiene de comer y
beber, en tanto que el ejército lo hace (276-339). Atenea,
enviada del cielo, le infunde grandes fuerzas; luego, él se viste
sus nuevas armas, asciende a su carro llevando como auriga a
Automedonte, y, habiendo escuchado de uno de los caballos su
suerte futura, le responde que él conoce cuál es ésta. Aguija
después hacia el frente (340-424).

XX

Combate de los dioses

Mientras aqueos y troyanos disponen sus tropas para el comba­


te, Zeus convoca al ágora a los dioses, y allí les permite que
cada uno se aplique a socorrer a aquel de los bandos que pre­
fiera, a fin de evitar que la crueldad de Aquileo se ensañe con
los troyanos y precipite la ruina de su ciudad (1-30). Así se par­
ten a la guerra Hera, Atenea, Poseidón, Hermes, Hefesto, para
dar ayuda a los aqueos; para llevarla a los troyanos, Ares, Apolo,
Artemisa, Leto, el Janto, Afrodita. Con su arribo y su enfrenta­
miento, movidos por Zeus y Poseidón, retumbaron con terrible
fragor el cielo y la tierra, y se espantó el mismo Hades (31-74).
Apolo concita a Eneas contra Aquileo, que amenaza a Héctor;
en tanto, persuadidos por Poseidón, los dioses se sientan, apar­
tados de la lucha (75-155). Luego de mutuas provocaciones, se
empeña el combate entre Aquileo y Eneas, al cual, por estar

LVI
INTRODUCCIÓN

destinado a reinar en lo futuro sobre los troyanos, Poseidón sal­


va de la muerte, arrebatándolo en una nube (156-352). Héctor
se dirige a agredir a Aquileo; Apolo lo hace regresar; entonces
Aquileo ataca a otros de los troyanos; hace sucumbir a Polidoro,
hijo de Príamo (353-418). Héctor, por vengar la muerte de su
hermano, acomete a Aquileo; el mismo Apolo se lo lleva
envuelto entre niebla (419-454). Aquileo infunde el terror en los
troyanos. El campo se colma del estrago de los hombres mata­
dos y de sus armas (455-503).

XXI

Combate junto al río

Aquileo pone en fuga a los troyanos; parte de éstos huye hacia


la ciudad; otros escapan hacia el Janto. Él destroza a muchos en
la corriente de éste, y guarda atados a doce jóvenes, para
inmolarlos en los funerales de Patroclo (1-33). Allí mismo mata a
Licaón, otro hijo de Príamo, a pesar de sus súplicas (34-135).
Priva luego de la vida a Asteropeo, jefe de los peones, y a otros
de su gente, y se jacta mostrando desprecio por el río (136-210).
Y continuara la matanza si no el Janto, doliéndose porque los
cadáveres obstruían su curso, lo echara fuera de sí con la fuerza
de sus aguas. Ya así afuera, lo sigue enfuriado, con la intención
de sumergirlo (211-271). Mientras Aquileo lucha contra las olas
del río, Poseidón y Atenea le añaden nuevo vigor. Empero, al
Janto, que ha llamado en su auxilio al Simois, reprime con sus
llamas Hefesto, persuadido por Hera. El campo y el río se incen­
dian y hierven, y éste finalmente se rinde (272-384). Los dioses
se enfrentan y empeñan combate o lo rehúyen: Ares y Atenea y
Afrodita; Apolo y Poseidón; Hera y Artemisa; Hermes y Leto
(385-513). Después regresan al Olimpo todos esos dioses con

LVII
INTRODUCCIÓN

excepción de Apolo, quien va a Troya para evitar su anticipada


destrucción. Crece en el campo la furia de Aquileo, el cual obli­
ga a los troyanos a refugiarse dentro de las murallas de Troya.
Príamo les manda que, una vez que hayan entrado, cierren las
puertas (514-543). A fin de conseguir que los troyanos no se
atropellen unos a otros en su fuga, y evitar que allí la ciudad sea
tomada, Apolo, primero, presta ánimos a Agenor y lo excita a
enfrentarse con Aquileo; después él mismo, tomada la aparien­
cia de Agenor, engaña a Aquileo, haciendo que emprenda tras
él una inútil persecución, y lo aleja así de la urbe (514-611).

XXII

Asesinato de Héctor

Desde el campo, uno y otro ejército se recogen en seguro. En­


tonces, a Aquileo, que regresa de perseguir vanamente a Apolo,
Héctor aguarda; él solo. Mientras, desde la muralla, sus padres,
llorosos, lo llaman (1-89). Lo hacen inútilmente, pues a él el
pudor; a él, otros sentimientos, le prohíben abandonar el lugar
donde espera. Con todo eso, huye aterrado cuando advierte cer­
cana la presencia de su enemigo. Aquileo lo persigue tres veces
en torno a los muros de Troya (90-166). En tanto Zeus,
compadecido de la suerte de Héctor, suspende en la balanza del
destino los hados de Héctor y Aquileo, y el de aquél desciende
hasta el Hades. En ese mismo instante, Apolo lo desampara.
Atenea, tomada la apariencia del Priámida Deífobo, lo hace ce­
sar de la fuga, y lo exhorta a combatir (167-217). Así se enfren­
tan ambos héroes en combate singular, en el cual, presente,
Atenea presta su ayuda a Aquileo, y burla a Héctor con atroz
engaño (248-305). Finalmente a éste, dando fin a la lucha supre-

LVIII
INTRODUCCIÓN

ma, Aquileo lo traspasa con su lanza; le expolia luego las armas


y lo ofrece a los suyos para ser envilecido y vejado. Después,
atado con correas a su carro, lo arrastra al recinto de las naves
(306-404). Toda la ciudad llora la muerte de Héctor. Se lamen­
tan, desde la muralla, sus padres y Andrómaca, quien, salida de
su morada, ha llegado hasta allí (405-515).

XXIII

Juegos en honor de Patroclo

Sin dejar las armas ni desenganchar los caballos de los carros,


los mirmidones lloran en torno al lecho de Patroclo; luego,
Aquileo les ofrece un banquete fúnebre, y él mismo cena en la
tienda de Agamenón. Dispone para el día siguiente las exequias
de su amigo (1-58). Por la noche se le presenta la sombra de
Patroclo, quien le ruega que le haga los justos funerales (59-107).
A la siguiente mañana, por mandato de Agamenón, se junta leña
y se lleva el cuerpo de Patroclo a la pira que se ha construido, y
se sacrifican allí muchas víctimas y los doce jóvenes cuya vida
conservó Aquileo durante la batalla en el Janto. El soplo del
Bóreas y el Céfiro hace arder esa pira, mientras que el cuerpo
de Héctor es cuidado por Apolo y Afrodita (108-225). Al otro día
se recogen y se guardan en una urna los huesos de Patroclo, los
cuales habrían de asociarse, a su tiempo, con los restos de
Aquileo. Se le erige también un túmulo (226-256). En honor del
difunto, añade Aquileo competencias de géneros varios, en las
cuales obtienen premios los óptimos aqueos: en los caballos,
Diomedes, Antíloco, Menelao, Meriones, Eumelo, Néstor (257-
650); en el pugilato, Epeo y Euríalo (651-699); en la lucha,
Ayante Telamonio y Odiseo (700-739); en la carrera, Odiseo,

LEX
INTRODUCCIÓN

Ayante de Oileo, Antiloco (740-797); en la lucha armada,


Diomedes y Ayante Telamonio (798-825); en el disco, Polipetes
(826-849); en la arquería, Meriones y Teucro (850-883); en la
jabalina, Agamenón y Meriones (884-897).

XXIV

Rescate de Héctor

Terminados los juegos fúnebres, los aqueos toman la cena y se


dan al sueño; Aquileo pasa insomne la noche, y al alba ata a
Héctor a su carro, y lo arrastra en torno del túmulo de Patroclo
(1-18). Esa injuria es reiterada durante muchos días; parte de los
dioses se duele por causa de ella; parte, se alegra. Se compade­
ce Apolo, quien conserva íntegro el cuerpo de Héctor, y se que­
ja gravemente (19-54). Zeus, por intermedio de Tetis que va a él
llamada por Iris, le ordena a Aquileo que desista de su crueldad,
y no se niegue a entregar el cadáver a cambio de magnos resca­
tes; mientras tanto, por mandato del mismo dios, Iris exhorta a
Príamo a que, reunido el precio correspondiente, vaya a rescatar
a su hijo (55-186). Se lleva el rescate el duodécimo día después
de la muerte de Héctor; Príamo, habiendo apartado a Hecabe y
los otros que demoraban su partida, luego de reunir preciosos
dones y cargar con ellos una carreta llevada por el heraldo Ideo,
ordena disponer un carro para sí mismo (187-282). Entonces,
después de hacer una libación y de recibir un augurio propicio,
emprende la marcha (283-330). Enviado por Zeus, Hermes se le
hace encontradizo, a fin de conducirlo a través de los guardia­
nes, a quienes hace dormir, y conducirlo a la tienda de Aquileo
(331-467). Éste, ablandado por la orden de Zeus y por las súpli­
cas de Príamo, recibe los rescates y entrega el cadáver de

LX
INTRODUCCIÓN

Héctor, tras ser éste lavado y cubierto, a fin de que en Troya se


le hagan exequias; cenan Aquileo y Príamo, y aquél manda que
éste vaya a dormir (468-676). A la primera luz, guiado por
Hermes, Príamo llega a la ciudad, llevando el cuerpo de Héctor.
Al recibirlo, se lamenta la multitud de los troyanos que ha salido
a su encuentro. Es puesto luego en el patio; son llevados canto­
res luctuosos, luego, Andrómaca, Hecabe y Helena lo lloran re­
cordando sus virtudes (677-776). Se enciende la pira donde
Héctor es quemado; se apaga a su tiempo, y enseguida, reuni­
dos y cuidados sus huesos, se ordena la tumba del héroe. Se
celebra luego el banquete funeral (777-804).

LXI
IL ÍA D A

TEXTOS GRIEGO Y ESPAÑOL


Ίλιάδοο A

Μ ή ν ιν ά ε ιδ ε θεά Π ηληϊά δ εω Ά χ ιλ ή ο ο
ούλομ ένη ν, ή μ υ ρ ί’ Ά χ α ιό ΐο ά λ γ ε ’ έθηκε,
π ο λλά c δ ’ ίφ θ ίμ ο υ ς ψυχάο ’Ά ϊ δ ι π ρο ΐα ψ εν
ήρώων, α ύτού ο δε έλώ ρια τ ε υ χ ε KÓyeccLV
5 ο’ι ω νόιο ί τ ε π α οι, Δ ιό ο δ ’ έ τ ε λ ε ίε τ ο βουλή,
ζξ ου δή τα π ρώ τα δ ια ο τ ή τ η ν έ ρ ίο α ντε
Ά τ ρ ε ΐδ η ο τε ά να ξ άνδρών καί δΐοο Ά χ ιλ λ ε ύ ο .
T ic τά ρ οφωε θεών; ερ ιδ ι ξυι/έηκε μ ά χ εο θ α ι;
ΛητοΟο και Δ ιό ο υ'ιόο- δ γ ά ρ β α οιλήι χολω θείο
ίο voOcov ά νά ο τ ρ α τό ν öpce κακήν, ό λ έκ ο ντο δε λαοί,
οϋνεκα τ ο ν Χρύοην ή τ ίμ α ο ε ν ά ρητήρα
Ά τ ρ ε ΐδ η ο · δ γά ρ ήλθε θοάο ε π ί νήαο ’Α χ α ιώ ν
λυοόμ ενόο τ ε θύγατρα φέρων τ ’ ά π ε ρ ε ίο ι’ ά π οινα ,
ς τ ε μ μ α τ ’ ε χ ω ν έν χ ερ ο ίν έκηβόλου ’Α πόλλω νοο
15 χρυοέω dvà οκ ήπ τρω , καί λ ίο ο ε το π ά ν τα ο Ά χ α ιο ύ ο ,
’Α τρ ε ίδ α δε μ ά λιο τα δύω, κοομήτορε λ α ώ ν
Ά τ ρ ε ΐδ α ι τε καί ά λλο ι έ ϋ κ ν ή μ ιδ ε ο ’Α χ α ιο ί,
ύ μ ιν μ ε ν θεοί δ ο ΐε ν ’Ο λύ μ π ια δ ώ μ α τ ’ ε χ ο ν τ ε ο
έ κ π έρ ο α ι Π ρ ιά μ ο ιο π ό λιν, ευ δ ’ ο ϊκ α δ ’ ίκ έ ο θ α ι-
20 π α ΐδ α δ ’ έ μ ο ί λύ ο α ιτε φ ίλην, τ α δ ’ ά π ο ιν α δ έχ εο θ α ι,
ά ζ ό μ ε ν ο ι Δ ιό ο υΙόν έκηβόλου ’Α πόλλω να .
Έ ν θ ’ άλλοι μέν πάντεο έπευφήμηοαν ’Αχαιοί
α’ι δειοθαί θ ’ Ιερήα καί άγλαά δέχθαι άποινα-
άλλ’ ούκ Ά τρ εΐδ η ’Αγαμέμνονι ήνδανε θυμώ,
25 ά λλα κακώο ά φ ίε ι, κρα τερόν δ ’ ε π ί μύθον ε τ ε λ λ ε ·
μ ή οε γ έρ ο ν κ ο ίλ η α ν έ γώ παρά νηυοί κ ιχ ε ίω
ή νυν δ η θ ύ ν ο ν τ’ ή ϋοτερον α υ τιο ιό ν τα ,
μή νύ τ ο ι ού χρα ίομ η οκήπ τρον καί ο τ έ μ μ α θεόΐο·
τ η ν δ ’ έ γ ώ ού λύοω - π ρίν μ ιν καί γήραο ε π ε ιο ιν

1
Libro I

La cólera, canta, diosa, del Pelida Aquileo,


funesta, que miríadas de d olores causó a los aqueos
y al H ades e ch ó antes de tiem po m uchas almas valientes
de héroes, y a ellos mismos presas los volvió para perros
y aves rapaces todas. El designio de Zeus se cum plía
desde que prim ero se apartaron, habiendo altercado,
el Atrida señ or de hom bres y el divino Aquileo.
¿Quién de los dioses puso a am bos a com batir altercando?
El hijo de Leto y de Zeus, pues airado en contra del rey,
mala peste por entre el real excitó , y los p u eblos m orían
p orque al Crises aquél, al orante, n o honrara
el Atrida; él, pues, de los aqueos vino a las rápidas naves
a redim ir a su hija, trayendo infinitos rescates
y en las m anos teniendo las ínfulas del hierelejos Apolo
sobre el áureo cetro, y a los aqueos todos rogaba
y más a los dos Atridas, ordenadores de pueblos:
“Atridas, y tam bién los otros biengrebad os aqueos:
os d en los dioses que m oradas olím picas tienen,
destruir la ciudad de Príamo y arribar b ien a casa;
pero soltadm e a mi hija y aceptad los rescates,
reverenciando al hijo de Zeus, al hierelejos A polo.”
Allí murm urando aprobaban todos los otros aqueos:
que se oiga al sacerdote y los esplend entes rescates se acep ten
pero al Atrida A gam enón no le plugo en el alma,
pero mal lo despidió, y añadió encim a fuerte discurso:
“Q ue yo no te encuentre, viejo, cerca de las cón cavas naves
sea ahora, tardándote; sea después de nuevo viniendo;
no te aprovecharían el cetro del dios y su ínfula;
yo no la soltaré antes que la vejez le llegare
' /

HOMERO

30 ήμετέρω έιΛ οΐκω έν ’Άργεϊ τηλόθι πάτρης


ίςτόν εποιχομένην καί έμόν λέχος άντιόωςαν
άλλ’ ’ίθι μή μ ’ ερέθιζε ςαώτερος ως κε νέηαι.
"Qc εφ α τ’, ëôeicev δ’ δ γέρων καί έπείθετο μύθω-
βή 8 ’ άκέων παρά θΐνα πολυφλοίςβοιο θαλάςςης-
35 πολλά δ ’ ε π ε ιτ ’ άπάνευθε κιών ήράθ’ ö γεραιός
Άπόλλωνι άνακτι, τον ήύκομος τέκε Λητώ-
κλυθί μευ άργυρότοξ’, ôc Χρύςην άμφιβέβηκας
Κίλλάν τε ζαθέην Τενέδοιό τε Ιφ ι àmcceLO,
Ομίνθευ εί ποτέ τοι χαρίεντ’ έπί νηόν ερεφα,
40 ή εί δή ποτέ τοι κατά πιονα μηρί’ £κηα
ταύρων ήδ’ αιγών, το δε μοι κρήηνον έελδωρ-
τίςεια ν Δαναοί εμά δάκρυα coici βέλεςςιν.
'Oc εφ α τ’ ευχόμενος, του δ ’ εκλυε Φοίβος ’Απόλλων,
βή δε κατ’ Ούλύμποιο καρήνων χωόμενος κήρ,
45 τ ό ξ ’ ώμοιςιν εχων άμφηρεφέα τ ε φαρετρην
εκλαγξαν δ ’ άρ’ όιοτοί έπ ’ ώμων χωομένοιο,
αύτου κινηθέντος· δ δ ’ ήϊε νυκτί έοικώς.
'έζβτ' ε π ε ιτ ’ άπάνευθε νεών, μετά δ’ ιόν £ηκε·
δεινή δε κλαγγή γ έν ετ’ άργυρέοιο βιοΐο-
50 ούρήαο μέν πρώτον έπωχετο καί KÚvac άργούς,
αύτάρ ε π ε ι τ ’ αύτοιςι βέλος έχεπευκεο έφ ιείς
βάλλ’- αίεί δε πυραί νεκύων καίοντο θαμειαί..
Εννήμαρ μεν άνά οτρατόν ωχετο κήλα θεοίο,
τή δέκατη δ’ άγορήν δε καλέςςατο λαόν ΆχιλΧεύς-
55 τω γάρ επί φρεςί θήκε θεά λευκώλενος Ήρη·
κήδετο γάρ Δαναών, δτι ρα θνήςκοντας όρατο.
οΐ δ’ έπ εί ούν ήγερθεν όμηγερέες τε γενοντο,
Toîci δ ’ άνιςτάμενος μετέφη πόδας ώκύς Άχιλλεύο-
Άτρεΐδη νυν άμμε παλιμπλαγχθέντας όΐω
6ο άφ άπονοςτήςειν, εϊ κεν θάνατόν γε φύγοιμ^ν,
εί δή δμου πόλεμός τε δαμα καί λοιμός ’Αχαιούς·
άλλ’ άγε δή τινα μάντιν έρείομεν ή ίερήα
ή καί όνειροπόλον, καί γάρ τ ’ δναρ εκ Διός ¿ c t l v ,
öc κ’ ε’ίποι δ τι τόςςον έχώςατο Φοίβος ’Απόλλων,

2
ILÍADA I

en nuestra casa, en Argos, lejana a su patria, 30


al telar arrimándose y mi lecho compartiendo;
pero véte, no me irrites, para que a salvo puedas volverte.”
Así habló; y el viejo temió, y obedeció su discurso;
y se fue tácito del multiestruendoso mar por la orilla;
y mucho entonces, yéndose lejos, el anciano le oró 35
a Apolo el señor, a quien parió Leto de hermosos cabellos:
“Escucha de mí, oh El del Arco de Plata, el que a Crisa has cuidado
y a Cila divina, y fuertemente señoreas a Ténedos.
Esminteo: si alguna vez te erigí un templo agraciado,
o si alguna vez he quemado para ti pingües muslos 40
de toros o de cabras, cúmpleme este deseo:
puedan los dáñaos por mis lágrimas pagar con tus dardos.”
Así habló suplicando, y escuchó de él Febo Apolo,
e indignado· el corazón, de las cimas bajó del Olimpo,
los arcos en sus homaros teniendo y bien cubierta la aljaba; 45
y a hombros del indignado allí estridor hicieron las flechas
al moverse él mismo, y él iba similar a la noche;
se sentó entonces lejos de las naves, y un dardo lanzó,
y horrible fue el estridor de la argéntea cuerda del arco.
Fue sobre las muías primero y los perros veloces; 50
pero entonces, la amarga saeta hacia ellos mismos enviando,
los golpeó; y siempre piras de cadáveres ardían frecuentes.
Nueve días los dardos del dios fueron a través del real,
y el décimo, al ágora convocó al pueblo Aquileo;
lo puso en sus mentes la diosa de brazos cándidos Hera, 55
pues cuidaba de los dáñaos porque así los veía muriendo;
y cuando así ellos fueron reunidos y juntos formados,
entre ellos, alzándose, habló el raudo de pies Aquileo:
“Atrida: ahora pienso que, yendo atrás errantes, nosotros
habremos de regresar, si por fin a la muerte escapáramos, 60
si no doman a los aqueos juntas la guerra y la peste.
Pero, ea; a algún adivino consultemos, o algún sacerdote
o aun intérprete de sueños, pues también de Zeus viene el sueño,
que dirá por qué tanto se airó Febo Apolo;

2
HOMERO

65 εΐ τα ρ δ γ ’ εύ χω λή ο έπ ιμ έ μ φ ε τ α ι ή δ ’ έκ α τό μ β η ο ,

αϊ κέν πωο άρνών k v í c t )c α ιγ ώ ν τβ τε λ β ίω ν

β ο ύ λετα ι á v T iá c a c ή μ ΐν άπό λ ο ιγ ό ν ά μ υ ν α ι.

’Ή τοι δ γ ’ ώο είπώ ν κ α τ’ αρ’ ε£ετο · τ ο ΐα δ ’ άνέοτη


Κάλχαο Θεοτορίδηο οίωνοπο'λων ο χ ’ dpiCTOc,
70 öc ήδη τά τ ’ έόντα τά τ ’ εοοόμενα πρό τ ’ έόντα,
καί ν ήεα :’ ήγήοατ’ ’Αχαιών ’Ίλιον ε’ίοω
ήν ôlcl μαντοούνην, την οΐ πόρε Φοΐβοο ’Απόλλων
δ οφιν έύ φρονέων άγορήοατο κα'ι μ ε τ έε ιπ εν
ώ Ά χίλεΰ κέλεαί με Διΐ φίλε μυθήοαοθαι
75 μήνιν Άπόλλωνοο έκατηβελέταο άνακτοο·
Toi γάρ έγών έρέω· ου δε ούνθεο καί μοι ομοοοον
ή μεν μοι πρόφρων £πεοιν καί χεροίν άρήξειν
ή γάρ όΐομαι άνδρα χολωοεμεν, öc μ έγα πάντων
Άργείων κρατέει καί οΐ πείθονται ’Αχαιοί·
so κρείοοων γάρ βαοιλεύο δτε χώοεται άνδρί χερηί-
ε’ί περ γάρ τε χόλον γε καί αύτήμαρ καταπέψη,
αλλά τε καί μετόπιοθεν έχ ει κότον, δφρα τελέοοη,
εν οτήθεοοιν êoîci· cù δέ φράοαι εΐ με οαώοειο.
Τον δ’ άπαμειβόμενοο προοέφη πόδαο ώκύο Ά χιλλεύο-
85 9 a p c f | c a c μάλα είπε θεοπρόπιον δ τι οΐοθα·
ού μά γάρ ’Απόλλωνα Διΐ φίλον, ω τ ε cu Κάλχαν
εύχόμενοο Δαναοια θεοπροπίαο άναφαίνειο,
ού t i c έμεϋ £ώντοο καί έπί χθονί δερκομένοιο
co l κοίληο παρά νηυοί βαρείαο χείραο έποίοει
90 ουμπάντων Δαναών, ούδ’ ήν Άγαμέμνονα εΐπηο,
öc νυν πολλόν Ä p i c T o c ’Αχαιών εύχετα ι είναι.
Καί τό τε δή θάρσηοε καί ηύδα μάντιο άμυμων
ού ταρ δ γ ’ εύχωλήο έπιμέμφεται ούδ’ έκατόμβηο,
άλλ’ £νεκ’ άρητηροο δν ήτίμηο’ ’Αγαμέμνων,
95 ούδ’ άπέλυοε θύγατρα καί ούκ ά π εδέξα τ’ άποινα,
τοϋνεκ’ ά ρ ’ άλγε’ Ιδωκεν έκηβόλοο ήδ’ ε τ ι δώοει-
ούδ’ δ γε πριν Δαναοιοιν άεικέα λοιγόν άπώοει
πριν γ ’ άπό πατρί φίλω δόμεναι έλικώπιδα κούρην

3
ILÍADA I

si en verdad él de un voto se queja, si de una h ecatom be;


si acaso, el olor de cam ero s y cabras perfectas
habiend o hallado, la ruina quisiera apartar de no sotros.”
En d iciendo él así en verdad, se sentó; y se alzó frente a ellos
Calcas Testórida, co n m ucho de los augures el óptim o,
quien co n o ciera lo que es y lo que va a ser, y fue antes,
y, contra Ilion, a las naves de los aqueos dio el rum bo
m ediante su arte de adivinación que le dio F eb o Apolo;
él, pensand o bien, los arengó y dijo entre ellos:
“O h Aquileo, me mandas, caro a Zeus, que d eclare
la cólera de Apolo, el señor H ierelejos;
por tanto, yo hablaré; pero tú b ien escúcham e, y jura
que, en verdad, de grado m e asistirás co n palabras y m anos;
pues pienso, en verdad, que ha de airarse un hombre que mucho entre todos
los argivos es fuerte, y a quien dan su fe los aqueos;
pues m ás potente es un rey al airarse contra un hom bre bajo;
pues aunque su ira incluso el m ism o día digiriera,
em p ero aun después tiene el rencor, hasta haberlo cum plido,
en su p ech o . Pero medita si habrás de salvarm e.”
R espond iend o, le dijo el raudo de pies A quileo:
“Confiado, di el designio del dios, cualquier cosa que sepas;
pues por A polo caro a Zeus, orando al cual, Calcas,
tú revelas los designios del dios a los dáñaos,
viviendo yo y abriendo sobre la tierra los ojos,
las pesadas m anos, cerca de las hu ecas naves, ninguno
de todos los dáñaos pondrá en ti, ni aun si a A gam enón m encionaras,
el que hoy m ucho se jacta de ser de los aqueos el óp tim o.”
Y allí tom ó confianza y habló el adivino intachable:
“No, en verdad, él de un v oto se queja ni de una hecatom be,
sino a causa del sacerdote, a qu ien no honró A gam enón,
no soltó a su hija y no recib ió los rescates;
por tal, dolores dio el H ierelejos, y aun ha de darlos,
y él no retirará a los dáñaos la peste deform e,
antes que d en al caro padre la jo v en ojiluciente
HOMERO

άπριάτην άνάποινον, άγειν θ’ Ιερήν εκατόμβην


îoo èc Χρύσην τότε κέν μιν 'ιλαοοάμενοι πεπίθοιμεν.
’Ήτοι δ γ ’ ûc είπών κατ’ αρ’ ε ζ ε τ ο - τό ία δ ’ άνέοτη
ήρωο Άτρεΐδηο εύρύ κρείων ’Αγαμέμνων
άχνύμενοο- μένεοο δε μέγα φρένεο άμφιμέλαιναι
πίμπλαντ’, öcce δέ οΐ πυρί λαμπετόωντι έΐκ τη ν
ios Κάλχαντα πρω τάτα κάκ’ όοοόμενοο προοέειπε-
μάντι κακών ού πώ ποτέ μοι τό κρήγυον el πας ·
α ίεί τοι τα κάκ’ έοτί φίλα φρεοί μαντεύεοθαί,
έοθλόν δ’ ουτέ τί πω ειπαο εποο ουτ’ έτέλεοοαο·
καί νυν έν Δαναόιοι θεοπροπέων άγορεύειο
no ώο δή τουδ’ ένεκά cφιν έκηβόλοο άλγεα τεύχει,
οϋνεκ’ έγώ κούρηο Χρυοηΐδοο άγλά’ αποινα
ούκ £θελον δέξαοθαι, επ εί πολύ βούλομαι αυτήν
ο’ίκοι ε χ ε ι ν καί γάρ ρα Κλυταιμνήοτρηο προβέβουλα
κουριδίηο άλόχου, έπ εί ου έθέν έοτι χερείων,
ns οΰ δέμας ούδε φυήν, οΰτ’ αρ φρέναο ούτε τι εργα.
άλλα καί ώο έθέλω δόμεναι πάλιν εί τό γ ’ αμεινον
βούλομ’ έγώ λαόν οών £μμεναι ή άπολέοθαι·
αύτάρ έμοί γέραο α ύτίχ’ έτοιμάοατ’ οφρα μή oloc
Άργείων άγέραοτοο ëto, έπεί ούδε έοικε-
120 λεύοοετε γάρ τό γε πάντεο δ μοι γέραο ερχεται άλλη.
Τον δ ’ ή μ είβ ετ’ επειτα ποδάρκηο δΐοο Ά χιλλεύο-
Άτρεΐδη κύδιοτε φιλοκτεανώτατε πάντων,
πώο γάρ τοι δώοουοι γέραο μεγάθυμοι ’Αχαιοί;
ούδέ τί που ϊδμεν ξυνήία κείμενα πολλά-
125 άλλά τά μεν πολίων έξεπράθομεν, τά δέδαοται,
λαούο δ ’ ούκ έπέοικε παλίλλογα τα υ τ’ έπαγείρειν.
άλλα ού μέν νυν τήνδε θεώ πρόεο- αύτάρ ’Αχαιοί
τριπλή τετραπλή τ ’ άποτείοομεν, αΐ κέ ποθι Ζεύο
δωοι πόλιν Τροίην εύτείχεον έξαλαπάξαι.
130 Τον δ ’ άπαμειβόμενος προοέφη κρείων ’Αγαμέμνων
μή δ ’ ουτωο άγαθόο περ έών θεοείκελ’ Άχιλλεΰ
κλέπτε νόω, έπεί ού παρελεύοεαι ούδέ με πείοειο.
ή έθέλειο δφρ’ αύτός £χηο γέραο, αύτάρ ε μ ’ αυτωο

4
ILÍADA I

sin precio, sin rescate, y lleven una sagrada h ecatom be


a Crisa; habiénd olo así aplacado, podrán persuadirlo.”
En d iciendo él así en verdad, se sentó, y se alzó frente a ellos
el h éroe Atrida, A gam enón sob eran o ancham ente,
contrito; y m ucho, de cólera, sus m entes negreantes
se colm ó, y le eran com o fuego relam pagueante los ojos.
Antes que nada, ojeand o m alam ente a Calcas, le dijo:
“Adivino de m ales, ninguna vez lo grato me has dicho;
siem pre adivinar los m ales te es caro a las m entes,
pero nunca dijiste ni cum pliste una buena palabra;
y ahora, profetizando entre los dáñaos, arengas,
en cuanto al H ierelejos, que les arma dolores
p orque yo, por la joven Criseida, esp lend entes rescates
n o quise aceptar, pues prefiero, con m ucho, a ella misma
tenerla en mi casa, ya que a Clitem nestra, en fin, la prefiero,
mi legítim a esp osa; pues inferior no es a ella
ni en cu erp o ni en form a ni en m entes ni, nada, en trabajos.
Pero, aun así, quiero darla de nuevo, si esto es lo m ejor;
prefiero yo que el pu eblo esté salvo, a que muera;
em pero, al punto un prem io preparadm e, no sea yo el solo
de los argivos, sin prem io; ya que no es justo;
veis pues, sin duda, esto todos: se m e va este prem io a otra parte.”
Y allí le respondió el por sus pies guardado divino Aquileo:
“Atrida, el más glorioso, el más ávido de ganancias de todos:
¿pues có m o podrán darte un prem io los aqueos m agnánim os?
¿Dónde sab em o s nunca de m u cho com ún en reserva?
Pero lo que de las ciudades tom am os, e so partimos,
y no es justo que el pu eblo reúna eso, por juntarlo de nuevo.
Pero tú c ed e ahora a ésta al dios; después, los aqueos
co n el triple y cuádruple te pagarem os, si, un día, Zeus
saquear la b ien murada ciudad de Troya nos d iera.”
R espondiendo, le dijo A gam enón soberano:
“No así, en verdad, aun siend o bravo, igual a un dios A quileo,
m e ocultas tu pensar, pues n o has de vencerm e ni persuadirm e.
¿Quizá qu ieres ten er tú mism o tu prem io, m ientras yo e n vano
HOMERO

ήοθαι δευόμενον, κέλεαι δέ με τήνδ’ άποδουναΐ;


135 άλλ’ el μεν δώοουοι γέραο μεγάθυμοι ’Αχαιοί
άροαντεο κατά θυμόν δπωο αντάξιον εοτα ι-
εί δέ κε μή δώωαν έγώ δέ κεν αύτόο ελωμαι
ή τεόν ή A’íavToc ιών γέραο, ή Όδυοήοο
'άξω ελώ ν ο δέ κεν κεχολώοεται δν κεν 'ίκωμαι.
140 άλλ’ ήτοι μεν ταΟτα μεταφραοόμεοθα καί αυτιο,
νυν δ ’ αγε νήα μέλαιναν έρύοοομεν είο άλα δίαν,
έν δ’ έρέταο έπιτηδεο άγείρομεν, έο δ ’ εκατόμβην
θείομεν, αν δ ’ αυτήν Χρυοηΐδα καλλιπάρηον
βήοομεν είο δέ t i c άρχόο άνήρ βουληφόροο £οτω,
145 ή A’íac ή Ίδομενεύο ή διοο Όδυοοεύο
ήέ cù ΓΤηλεΐδη πάντων έκπαγλότατ’ άνδρών,
οφρ’ ήμιν έκάεργον ίλάοοεαι Ιερά ρέξαο.
Τον δ ’ άρ’ ΰπόδρα ίδών προοέφη πόδαο ώκύο Άχιλλεύο·
ώ μοι άναιδείην έπιειμένε κερδαλεόφρον
150 πώο τίο τοι πρόφρων επεοιν πείθηται ’Αχαιών
ή οδόν έλθέμεναι ή άνδράοιν Ιφ ι μάχεοθαι;
ού γάρ έγώ Τρώων £νεκ’ ήλυθον αίχμητάων
δεύρο μαχηοόμενοο, έπ εί ού τί μοι αίτιοί είο ιν
ού γάρ πώποτ’ έμάο ßouc ήλαοαν ούδε μέν 'ίππουο,
155 ούδέ π ο τ’ έν Φθίη έριβώλακι βωτιανείρη
καρπόν έδηλήοαντ’, έπεί ή μάλα πολλά μεταξύ
οϋρεά τε οκιόεντα θάλαοοά τε ήχήεοοα·
άλλά οοί ώ μ έγ ’ άναιδεο αμ’ έοπόμεθ’ οφρα ού χαίρηο,
τιμήν άρνύμενοι Μενελάω coi τε κυνώπα
ΐ 6ο πρόο Τρώων των ού τι μετατρέπη ούδ’ άλεγί£ειο-
καί δή μοι γέραο αύτόο άφαιρήοεοθαι άπειλεΐο,
ώ έπι πολλά μόγηοα, δόοαν δέ μοι υίεο ’Αχαιών,
ού μεν οοί ποτε Icov εχω γέραο όππότ’ ’Αχαιοί
Τρώων έκπέροωο’ ευ ναιόμενον πτολίεθρον
165 άλλα τό μεν πλειον πολυάίκοο πολέμοιο
χεΐρεο έμαί διέπουο’· άτάρ ήν ποτε δαομόο ϊκηται,
οοί τό γέραο πολύ μεΐζον, έγώ δ’ όλίγον τε φίλον τε
ερχομ’ £χων έπί νηαο, έπ εί κε κάμω πολεμικών.

5
ILÍADA I

me siento esperando, y me m andas que a ésta renuncie?


Pero si m e dieren un prem io los aqueos m agnánim os,
adaptándolo a mi alma, tal que será equivalente.!.
Pero si no m e lo dieran, habiend o ido yo mismo,
el tuyo, o el prem io de Ayante o el de O d iseo tom ando,
m e lo llevaré; y se irritará aquel a quien vaya.
Pero en verdad, tam bién pensarem os esto de nuevo;
y ahora, ea, una negra nave al mar divino arrastrem os,
y juntem os cuantos rem eros sean propios, y una h ecato m be
em barquem os, y a la misma Criseida de bellas m ejillas
subam os; y haya un jefe, hom bre de los que hacen designios,
o Ayante o Id o m en eo o el divino O diseo,
o tú, Pelida, el más trem endo de todos los hom bres,
porque, cum plido el rito, al H ierelejos nos calm es.”
Y torvo viendo, le dijo el raudo de pies Aquileo:
“Tú, ay de mí, oh vestido de impudicia, de ganancias ansioso,
¿cóm o alguno de los aqueos se te persuadirá co n palabras
a em prender pronto un cam ino o com batir, bravo, a los hom bres?
Pues yo no he venido por causa de los troyanos lanceros
aquí a com batir, pues que en nada para mí son culpables,
pues en ningún tigm po mi buey ni mis caballos robaron,
ni nunca en Ftía, y de glebas fecundas,
la co sech a injuriaron, pues que se interponen muy m uchos
m ontes colm ados de som bra, y el m ar que resuena;
pero, oh gran im pudente, te seguim os porqu e tú te placieras,
buscand o para M enelao y para ti, h o cico de perro, la honra
de los troyanos; de lo cual no te preocupas ni cuidas.
Y aun am enazas tú m ism o q u e vas a quitarm e mi prem io
que m u cho trabajé y los hijos d e los aq u eos m e dieron.
Nunca igual a ti teng o yo un prem io, cuand oquier los aqueos
saquearon, de los troyanos, una ciudad b ien poblada;
pero e n verdad, la parte m ayor de la guerra im petuosa
mis m anos la cum plen; mas siem pre que llega el reparto,
a ti, el prem io m u cho mayor; y yo, p eq u eñ o y querido
teniénd olo, v engo a las naves tras cansarm e guerreando.
HOMERO

νυν δ’ είμι Φθίην δ ’, έπεί η πολύ φέρτερόν έστιν


no ο’ίκαδ’ ϊμεν ci>v νηυά. κορωνίαν, ούδέ c ’ όΐω
ένθάδ’ απμοο έών έίφενoc κα'ι πλούτον άφύξειν.
Τον δ ’ ή μ είβ ετ’ επειτα άναξ άνδρών ’Αγαμέμνων
φεύγε μάλ’ ε’ί t o l θυμόο έπεοουται, ούδέ c ’ εγωγε
λίοοομαι ε'ίνεκ’ έμεΐο μ έν ειν πάρ’ εμοιγε καί άλλοι
175 οΐ κέ με τιμήοουα, μάλιοτα δε μητίετα Ζεύο.
εχθιοτοο δε μοί ècci διοτρεφεων βαοιλήων
αίεί γάρ τοι εριο τε φίλη πόλεμοί τε μάχαι τε·
εί μάλα καρτερόο ècci, θεόο που col τό γ ’ εδωκεν
ο’ίκαδ’ ιών ούν νηυοί τε cfic και cóic έτάροιοι
iso Mυpμιδóvεccιv αναοοε, οέθεν δ ’ έγώ ούκ άλεγίζω,
ούδ’ οθομαί κοτέοντοο- άπειλήοω δέ τοι ώδε-
(Le £μ ’ άφαιρεΐται Χρυοηίδα Φοιβοο ’Απόλλων,
την μεν έγώ cùv νηΐ τ ’ έμη και έμοίο έτάροια
πέμψω, έγώ δέ κ’ άγω Βριοηΐδα καλλιπάρηον
185 αύτόο Ιών κλιάην δε τό cov yépac οφρ’ έύ είδτ^
öccov φ έρτεpóc είμι οέθεν, cτυγέη δε καί αλλοο
Icov έμοί φάϋθαι καί όμοιωθήμεναι άντην.
"Qc φάτο· ΙΙηλεΐωνι δ ’ άχοο γ έν ετ ’, έν δέ οί ήτορ
^ ή θ ε ΰ α ν λαοίοιοι διάνδιχα μερμήριξεν,
190 ή ö γε φάογανον όξύ έρυ^άμενοο παρά μηροΰ
toùc μεν άvacτήcεLεv 1 δ δ ’ Άτρεΐδην έναρίζοι,
ήε χόλον παύοειεν έρητύΰειέ τε θυμόν,
ήοο ο ταυθ’ ώρμαινε κατά φρένα καί κατά θυμόν,
£λκετο δ ’ έκ κολεοΐο μέγα ξίφοο, ήλθε δ ’ ’Αθήνη
195 ούρανόθεν πρό γάρ ήκε θεά λευκώλενοο "Ηρη
αμφω όμώο θυμω φιλέουοά τε κηδομένη τ ε 1
cτή δ’ οπιθεν, ξανθήο δε κόμηο ë\e Πηλεΐωνα
ο’ίω φαινομένη· των δ ’ άλλων ου t i c όράτο·
θάμβηοεν δ ’ Άχιλεύο, μετά δ ’ έτρά π ετ’, αύτίκα δ ’ ëyvui
200 Παλλάδ’ ’Αθηναίην δεινώ δέ οι öccε φάανθεν
καί μιν φωνήΰαο έπεα πτερόεντα προσηύδα·
τ ί π τ ’ α ύτ’ αίγιόχοιο Διόο τέκοο είλήλουθαο;
ή ϊνα ϋβριν ΐδη Άγαμέμνονοα Άτρεΐδαο;

6
ILÍADA I

Ahora me voy a Ftía, pues m ucho m ejor es, por cierto,


irme co n mis corvas naves a casa, ya que no pienso,
siendo aquí deshonrado, acum ularte tributo y riqueza.”
Y en ton ces le respondió A gam enón señor de hom bres:
“Huye pues, si el alma te es incitada; yo, por mi parte,
no te instaré a quedarte por mí; tam bién otros conm igo
asisten, que me honrarán; en esp ecial el próvido Zeus.
Mas de los reyes crios de Zeus, m e eres tú el más odioso;
si muy fuerte eres, acaso un dios eso te ha dado;
pues siem pre discordia y guerras queridas te son, y com bates;
con tus naves y tus com pañeros habiend o ido a tu casa,
a tus m irm idones manda; que yo de ti no me cuido
ni me im portas airándote; pero voy, así, a am enazarte:
com o a Criseida se lleva de mí Febo Apolo,
yo, co n mi nave y mis com pañeros, sin duda,
la enviaré; mas yo tom aré a Briseida de bellas mejillas,
yo m ism o yendo a tu tienda, ese tu prem io, porque bien sepas
cuánto más fuerte soy que tú, y tam bién otro tema
decirse igual a mí y com pararse abiertam ente co n m ig o .”
Así habló; y tom ó el pesar al Pelida, y el corazón
en su p e ch o velludo ond eó para él en dos rumbos:
o si él, la espada aguda habiend o retirado del muslo,
los haría a un lado y mataría él al Atrida,
o su ira tem plaría y reprimiría su alma.
M ientras él deliberaba estas cosas en su m ente y en su alma,
y sacaba de la vaina la gran hoja, vino Atenea
del cielo, pues la envió la diosa de brazos cándidos Hera,
a am bos por igual en su alma am ando y cuidando;
y se paró atrás, y asió de la rubia m elena al Pelida,
a él solo m ostrándose; y, de los otros, ninguno la vio;
y se pasm ó A quileo y se volvió y reco n o ció de inm ediato
a Palas A tenea; y los ojos le lucían terribles;
y hablánd ole, palabras aladas le dijo:
“¿Por qué otra vez, hija de Zeus que lleva la égida, vienes?
¿Acaso por ver la soberbia de A gam enón el Atrida?
HOMERO

άλλ’ εκ τοι έρέω, τό δέ καί τελέεοθαι όΐω·


205 f|C ύπεροπλίηοι τ ά χ ’ αν ποτε θυμόν ύλέοοη.
Τον δ ’ αύτε προοέειπε θεά γλαυκώπιο ’Αθήνη·
ήλθον έγώ παύοουοα τό οόν μένοο, α’ί κε πίθηαι,
ούρανόθεν προ δέ μ ’ ήκε θεά λευκώλενοο 'Ήρη
άμφω όμώο θυμω φιλέουοά τε κηδομένη τ ε -
210 άλλ’ άγε λήγ’ έριδοο, μηδέ ξίφοο 2 λκεο χ ειρ ί-
άλλ’ ήτοι έπεοιν μεν όνείδιοον ώο έοεταί περ-
ώδε γάρ έξερέω, τό δε καί τετελεομένον έοτα ι-
καί ποτέ τοι τρίο τόοοα παρέοοεται άγλαά δώρα
ϋβριοο εΐνεκα τήοδε- ού δ’ ΐοχεο, πείθεο δ ’ ήμίν.
215 Τήν δ ’ άπαμειβόμενοο προοέφη πόδαο ώκύο Ά χιλλεύο-
χρή μέν οφωίτερόν γε θεά £ποο είρύοοαοθαι
καί μάλα περ θυμω κεχολωμέ νον ώο γάρ άμεινον
δο κε θεόίο έπιπείθηται μάλα τ ’ εκλυον αύτοϋ.
ΤΗ καί έ π ’ άργυρέη κώπη οχέθε χειρα βαρεΐαν,
220 αψ δ’ έο κουλεόν ώοε μέγα ξίφοο, ούδ’ άπίθηοε
μύθω Άθηναίηο- ή δ ’ Ούλυμπον δε βεβήκει
δώματ’ έο αίγιόχοιο Διοο μετά δαίμοναο άλλουο.
Πηλείδηο δ ’ έξαΰτιο άταρτηροίο έπέεοοιν
Άτρεΐδην προοέειπε, καί ου πω λήγε χόλοιο-
225 οίνοβαρέο, κυνόο δμματ’ έχων, κραδίην δ ’ έλάφοιο,
ουτέ π ο τ’ έο πόλεμον άμα λαώ θωρηχθήναι
ούτε λόχον δ ’ ίέναι ούν άριοτήεοοιν ’Αχαιών
τέτληκαο θυμω- τό δέ τοι κήρ εΐδεται είναι,
ή πολύ λώίόν έοτι κατά οτρατόν εύρύν ’Αχαιών
230 δώρ’ άποαιρεΐοθαι δο τιο οέθεν άντίον εΐπ η -
δημοβόροο βαοιλεύο έπ εί ούτιδανοίοιν άνάοοειο-
ή γάρ άν Άτρεΐδη νυν ϋοτατα λωβήοαιο.
άλλ’ εκ τοι έρέω καί έπί μεγαν δρκον όμούμαι-
ναι μά τόδε οκήπτρον, τό μέν ου ποτε φύλλα καί δζουο
235 φύοει, έπ εί δή πρώτα τομήν έν δρεοοι λέλοιπεν,
ούδ’ άναθηλήοετ περί γάρ βά έ χαλκόο έλεφε
φύλλά τε καί φλοιόν νυν αύτέ μιν υΐεο ’Αχαιών
έν παλάμηο φορέουοι δικαοπόλοι, οι τε θέμιοταο

7
ILÍADA I

Pero te declaro, y pienso que ha de ser esto cum plido:


por sus altiveces, pronto ha de perder el alma algún d ía.”
Y a su vez le dijo la diosa ojiglauca Atenea:
“Por tem plar tu cólera, si tú o bed ecieras, yo vine
del cielo; pues me envía la diosa de brazos cándidos Hera,
a am bos por igual en su alma am ando y cuidando;
pero, ea; cesa de altercar, y la hoja co n tu m ano no saques;
pero en verdad, con palabras, injúrialo tú com o sea;
pues así lo declaro, y ha de ser esto cumplido:
te ofrecerán un día aun tres v eces tantos espléndidos d ones
por esta soberbia; pero refrénate tú y o b e d é ce n o s.”
Respondiendo, le dijo el raudo de pies Aquileo:
“Ju sto es de vosotras al m enos, diosa, acatar la palabra,
aunque muy airado en el alma; pues será así m ejor;
quien o b e d e ce a los dioses, tam bién m ucho él m ism o fue oído
D ijo, y en el pom o argénteo la pesada m ano detuvo,
y rem etió e n su vaina la gran hoja, y no fue inobediente
al discurso de A tenea, y ella volvióse al Olim po,
aula de Zeus que la égida lleva, entre las otras deidades.
Mas el Pelida otra vez co n oprobiosas palabras
al Atrida le habló, aún no de su ira cesando:
“G ordo de vino, que o jo s de perro y corazón tienes de ciervo
ni una vez, en guerra, junto co n el pu eblo usar armas,
ni en em boscad a ir co n los óptim os de los aqueos
osaste en tu alma; pues te p arece que eso es la m uerte;
cierto, es m u cho mejor, de los aqueos en el ancho real,
los d ones arrebatar a quienquier que diga en tu contra;
rey devorador del pueblo, porque señ oreas a viles;
pues si no, Atrida, ahora habrías por última vez injuriado.
Pero te declaro, y encim a un gran juram ento te juro;
sí; sobre este cetro, el cual, en verdad, nunca hojas y ramas
criará, pues que antes su tronco dejó en las m ontañas,
ni verdecerá, pues lo desnudó el bronce e n torno, sin duda,
de hojas y corteza; ahora los hijos de los aqueos, de nuevo,
en las palm as lo llevan, quienes d icen justicia, y las leyes
HOMERO

πρόο Διόο είρύα ται- ο δέ t o l μέγαο έοοεται δρκοο-


2Ί0 η π ο τ’ Άχιλλήοο ποθή ιξεται ulac ’Αχαιών
ούμπανταο· τότε δ ’ ου t l δυνήοεαι άχνύμενόο περ
χραιομεΐν, ε υ τ ’ άν πολλοί ύφ’ Έκτοροο άνδροφόνοιο
θνήοκοντεο π ίπ τ ω α - cu δ ’ ένδοθι θυμόν άμύξειο
χωόμενοο Ö τ ’ άριοτον ’Αχαιών ούδεν ^Ticac.
245 "üc φάτο Πηλεΐδηο, ποτί δε οκήπτρον βάλε γαίη
χρυοείοιο ήλοιοι πεπαρμένον, 2 £ετο δ ’ a Ú T Ó c ·
Άτρεΐδηο δ ’ έτέρωθεν έμήνιε· το ΐα δέ Νέοτωρ
ήδυεπήο άνόρουοε λιγύο Πυλίων άγορητήο,
του και άπό γλώοοηο μέλιτοο γλυκίων foéev αύδή·
250 τώ δ’ ήδη δύο μεν γενεαί μερόπων άνθρώπων
έφθίαθ’, οΐ οί πρόοθεν άμα τράφεν ήδ’ έγένοντο
έν Πυλω ήγαθέη, μετά δέ τριτάτοιοιν άναοοεν
δ οφιν έύ φρονέων άγορήοατο καί μ ε τ έε ιπ εν
ώ πόποι ή μέγα πένθοο Άχαιΐδα γαΐαν ίκάνει-
255 ή κεν γηθήοαι ΓΤρίαμοο Πριάμοιό τε πάίδεο
άλλοι τε Τρώεο μέγα κεν κεχαροίατο θυμώ
εί οφώ'ίν τάδε πάντα πυθοίατο μαρναμένοιϊν,
οί περί μεν βουλήν Δαναών, περί δ ’ έοτέ μάχεοθαι.
άλλά πίθεοθ’· άμφω δε νεωτέρω έστόν έμ εΐο -
26ο ήδη γάρ π ο τ’ έγώ καί άρείοαν ήέ περ ύμΐν
àvÔpàdv ώμίληοα, καί ου ποτέ μ ’ οΐ γ ’ άθέριζον.
ού γάρ πω τοίουο ϊδον àvépac ούδέ ΐδωμαι,
οΐον Πειρίθοόν τε Δρύαντά τε ποιμένα λαών
Καινέα τ ’ Έξάδιόν τε καί άντίθεον Πολύφημον
265 Θηοέα τ ’ Αίγείδην, έπιείκελον άθανάτοιοιν
KápTicTOL δή κείνοι έπιχθονίων τράφεν άνδρών
KápTLCTOi μεν έοαν καί KapTicToic έμάχοντο
φηροίν όρεοκωοια καί έκπάγλωο άπόλεοοαν.
. καί μέν t o Î c i v έγώ μεθομίλεον έκ Πύλου έλθών
270 τηλόθεν έξ άπίηο γαίηο- καλέοαντο γάρ αυτοί.·
καί μαχόμην κατ’ έ μ ’ αύτόν έγώ - κείνοια δ ’ αν ού t i c
τών οΐ νυν βροτοί εία ν έπιχθόνιοί μαχέοιτο·
καί μέν μευ βουλέων ξύνιεν πείθοντό τε μύθω-
ILÍADA I

guardan por Zeus; pero éste te será el gran juram ento:


cierto, un ansia de A quileo vendrá un día a los hijos de los aqueos
todos juntos; y en nada podrás, aun estando afligido,
socorrerlos, cuando m uchos, bajo el m atador de hom bres Héctor,
m uriendo caigan; mas tú desgarrarás tu alma por dentro,
dolido porque al óptim o de los aqueos no honraste.”
Así habló el Pelida, y arrojó sobre la tierra su cetro
de áureos clavos horadado, y él mismo sentóse.
Y el Atrida, enfrente, se encolerizó; mas Néstor entre ellos
se levantó, de dulce habla, claro arengador de los pilios,
y, de su lengua, más dulce que miel fluía el discurso;
junto a él, ya dos gen eraciones de hom bres parlantes
habían pasado, que antes le habían crecid o junto y nacido
en Pilos muy sagrada, y sobre la tercer señ oreaba;
él, pensand o bien, los arengó y dijo entre ellos:
“O h dioses, en verdad, gran pesar a la aquea tierra ha venido;
en verdad, se alegrarían Príam o y de Príamo los niños,
y los otros troyanos se deleitarían grandem ente en su alma,
si supieran de am bos altercando por todo esto, vosotros
que vencéis en con sejo , que en com batir vencéis a los dáñaos.
Pero atended, pues que am bos sois más nuevos que yo,
pues ya una vez yo con hom bres aun más que vosotros
belicosos, me asocié, y nunca fui desdeñado por ellos;
pues aún n o he visto ni habré de ver tales hom bres
com o Piritoo y com o Driante, de pueblos, pastor,
y C en eo y Exadio y, sem ejante a un dios, Polifem o,
y, símil a los inmortales, T eseo el Egida;
los más fuertes de los hom bres terrestres, ellos se criaron;
los más fuertes fueron, y a los más fuertes, así, com batieron:
a las Fieras m ontaraces, y las destruyeron terribles.
Y co n ellos yo me asocié, de Pilos habiendo venido,
de lejos, de rem ota tierra, que ellos a mí m e llam aron;
y yo com batí según mis fuerzas; mas ninguno de aquellos
que ahora son hum anos terrestres, com batirlos podría;
y aun oían de mis con sejos, y a mi dicho atendían;
HOMERO

άλλα πίθεοθε κα! ϋμμεο, έπ εί πείθεοθαι άμεινον


275 μήτε cù το'νδ’ άγαθόο περ έών άποαίρεο κούρην,
άλλ’ έα ώο οι πρώτα δόοαν γέραο υΐεο Α χαιώ ν
μήτε ού Πηλείδη ’θελ’ έριζέμεναι βαοιλήι
άντιβίην, έπεί οϋ ποθ’ όμοίηο έμμορε τιμήο
οκηπτουχοο βαοιλεύο, ω τε Ζεύο κΰδοο έδωκεν.
280 εί δέ ού καρτερόο έοοι θεά δέ οε γείνατο μήτηρ,
άλλ’ ö γε φέρτερόο έοτιν έπ εί πλεόνεοοιν άνάοοει.
Άτρεΐδη où δέ παύε τεόν μένοο- αύτάρ έγωγε
λίοοομ’ Άχιλλήι μεθέμεν χόλον, οο μέγα πάοιν
ερκοο Άχαιοιοιν πέλεται πολέμοιο κακοιο.
285 Τον δ ’ άπαμειβόμενοο προοέφη κρείων ’Αγαμέμνων
ναι δή ταυτά γε πάντα γέρον κατά μοίραν έειπ εο -
άλλ’ δδ’ άνήρ έθέλει περί πάντων έμμεναι άλλων,
πάντων μέν κρατέειν έθέλει, πάντεοοι δ ’ άνάοοειν,
πάοι δέ οημαίνειν, ά τ ιν ’ ού πείοεοθαι όίω-
290 εί δέ μιν αίχμητήν εθεοαν θεοί αίέν έόντεο
τουνεκά οί προθέουοιν όνείδεα μυθήοαοθαι;
Τον δ’ άρ’ ϋποβλήδην ήμείβετο διοο ’Αχιλλεύο-
ή γάρ κεν δειλόο τε καί ούτιδανόο καλεοίμην
εί δή οοί παν έργον ύπείξομαι δττί κεν εΐπηο-
295 άλλοιοιν δή τα ϋ τ’ έπιτέλλεο, μή γάρ έμοιγε
οήμαιν’- ού γάρ έγω γ’ ετι οοί πείοεοθαι οίω.
άλλο δέ τοι έρέω, ού δ’ ένί φρεοί βάλλεο οήοι-
χεροί μέν ού τοι έγωγε μαχήοομαι εΐνεκα κούρηο
ούτε οοί ούτε τω άλλω, έπεί μ ’ άφέλεοθέ γε δόντεο-
300 τών δ ’ άλλων ä μοί έοτι θοή παρά νηί μελαίνη
τών ούκ άν τι φέροιο άνελών άέκοντοο έμ εΐο -
εί δ ’ άγε μήν πείρηοαι ϊνα γνώωοι καί οίδε-
αίψά τοι αίμα κελαινόν έρωήοει περί δουρί..
"Ωο τώ γ ’ άντιβίοιοι μαχεοοαμένω έπέεοοιν
305 άνοτήτην, λΰοαν δ’ άγορήν παρά νηυοίν ’Αχαιών
Ιϊηλεΐδηο μέν έπί κλιοίαο καί νήαο έΐοαο
ήιε cúv τε Μενοιτιάδη καί olo έτάροιοιν
Άτρείδηο δ’ άρα νήα θοήν άλα δε προέρυοοεν,

9
ILÍADA I

pero atended tam bién vosotros, pues que atender es m ejor;


ni tú, aun siendo bravo, a la jov en le quites, más súfrela
com o el prem io que antes los hijos de los aqueos le dieron,
ni tú, Pelida, quieras altercar con el rey
fuerza a fuerza, pues que nunca ha recibido honor com o el suyo
un rey llevador de cetro, a quien Zeus tam bién dio esa gloria.
Y si tú, fuerte; si te parió una diosa, tu madre,
em pero, éste es superior, pues que a más señorea.
Atrida, y tú calm a tu cólera, pues que yo te suplico
d ep o ner tu ira contra Aquileo, quien es grande baluarte
para todos los aqueos en la guerra perversa.”
Pero el sob eran o A gam enón le habló, respondiéndole:
“Sí, en verdad todo esto, anciano, según se d eb e dijiste;
pero este hom bre pretende estar sobre todos los otros;
poder sobre todos pretende, y señorearlos a todos
y a todos dar leyes, lo cual p ienso que no d ebe acatarse;
y si a él lo form aron lancero los dioses siem pre existentes,
¿por e so le perm iten que injurias pronuncie?”
E interrum piéndolo allí le respondió el divino Aquileo:
“Pues en verdad cobarde e indigno podría llam ársem e
si te o b ed eciera en cada trabajo, cualquier que dijeras;
a estos otros manda, en verdad; pero no a mí, por lo m enos,
m e des leyes; pues yo, por mí, no pienso ya o bed ecerte.
Y otra cosa te digo, y en tus m entes tú métela:
con mis m anos, yo en m odo alguno com batiré por la joven,
ni a ti ni a cualquier otro, pues m e quitáis lo que antes m e disteis;
pero de esto otro que tengo junto a mi veloz nave negra,
de esto nada quitarás, si, op oniénd om e yo, lo tomaras;
y si no, ea, inténtalo, porque tam bién éstos lo sepan;
pronto la sangre negra te fluirá en torno a mi lanza.”
H abiendo así estos dos com batid o con adversas palabras,
se alzaron, y cab e las naves aqueas disolvieron el ágora;
el Pelida hacia sus tiendas y sus naves estables
se fue, co n el M enetíada y co n sus com pañeros;
y el Atrida una nave veloz al m ar lanzó entonces
HOMERO

έν δ’ έρέταο εκρινεν έείκοοιν, έο δ ’ έκατόμβην


310 βήοε θεώ, άνά δε Χρυοηΐδα καλλιπάρηον
είοεν άγων έν 8 ’ άρχόο εβη πολύμητιο Όδυοοεύο.
Οι μεν έ π ε ιτ ’ άναβάντεο έπέπλεον υγρά κέλευθα,
λαούο δ’ Άτρεΐδηο άπολυμαίνεοθαι άνωγεν
οι δ ’ άπελυμαίνοντο και είο άλα λύματα βάλλον,
315 ερδον δ ’ Άπόλλωνι τεληέοοαο έκατόμβαο
ταύρων ήδ’ αιγών παρά ΘΙν’ άλόο άτρυγέτοιο-
κνίοη δ ’ ούρανόν Ικεν έλιοοομένη περί καπνω.
'Ώο ο'ί μεν τά πενοντο κατά οτρατόν ούδ’ ’Αγαμέμνων
λήγ’ εριδοο την πρώτον έπηπείληο’ Άχιλήί,
320 άλλ’ δ γε Ταλθύβιόν τε καί Εύρυβάτην προοέειπε,
τώ οί έοαν κήρυκε καί ότρηρώ θεράποντε·
ερχεοθον κλιοίην Πηληϊάδεω ’Αχιλήοο·
χειρόο έλόντ’ άγέμεν Βριοηΐδα καλλιπάρηον
εί δε κε μή δώηαν έγώ δέ κεν αύτόο £λωμαι
325 έλθών ούν πλεόνεοοι- τό οί καί ρίγιον εοται.
'Ώο είπών προΐει, κρατερόν δ ’ έπί μύθον ετελλε·
τώ δ’ άέκοντε βάτην παρά θίν’ άλόο άτρυγέτοιο,
Μυρμιδόνων δ ’ έπί τε κλιοίαο καί νήαο ίκέοθην,
τον δ ’ ευρον παρά τε κλιοίη καί νηι μελαίνη
330 ήμενον ούδ’ apa τώ γε ίδών γηθηοεν ’Αχιλλεύο.
τώ μεν ταρβήοαντε καί αίδομένω βαοιλήα
οτήτην, ούδέ τί μιν προοεφώνεον ούδ’ έρέοντο-
αύτάρ ο έγνω ήοιν ένί φρεοί φώνηοέν τε·
χαίρετε κήρυκεο Διόο άγγελοι ήδε καί άνδρών,
335 accov ϊ τ ’· ού τί μοι ϋμμεο έπαίτιοι άλλ’ ’Αγαμέμνων,
δ οφώϊ προΐει Βριοηΐδοο εϊνεκα κούρηο.
άλλ’ άγε διογενέο ΤΤατρόκλεεο εξαγε κούρην
καί οφωϊν δόο ά γειν τώ δ’ αύτώ μάρτυροι εοτων
πρόο τε θεών μακάρων πρόο τε θνητών άνθρώπων
3KJ καί πρόο τού βαοιλήοο άπηνέοο εΐ ποτέ δ’ αύτε
χρειώ έμεΐο γένηται άεικέα λοιγόν άμύναι
τοΐο άλλοιο- ή γάρ δ γ ’ όλοιήοι φρεοί θύει,

10
ILÍADA I

y le esco g ió veinte rem eros y cargó una hecatom be


para el dios, y llevando a Criseida de bellas mejillas,
la em barcó, y fue com o jefe allí el muy prudente O diseo.
Ellos entonces, tras subir, surcaron las húm edas vías,
y a su pu eblo le m andó purificarse, el Atrida,
y ellos se purificaron y ech aron al mar los d esech os,
e inm olaron a A polo h ecatom bes perfectas
de toros y cabras, junto a la orilla del mar infecundo;
y el arom a iba al cielo, enroscán dose en torno del hum o.
Así ellos se ocu paban de esto en el cam po, y no A gam enón
olvidó el altercado en que antes am enazara a A quileo,
sino que él les dijo a Taltibio y Euríbates,
los cuales, para él, eran heraldos y activos sirvientes:
“Idos a la tienda del Pelida Aquileo,
de la m ano tom ándola, a traer a Briseida de bellas mejillas;
mas si no os la diera, yo m ism o habré de tomarla
yendo co n más; y esto aún más duro ha de serle.”
En habland o así, los envió, y añadió encim a fuerte discurso;
no de grado, éstos fueron por la orilla del mar infecundo
y de los m irm idones a las tiendas y las naves llegaron,
y cerca de su tienda y su negra nave lo hallaron
sentado, y viéndolos no se alegró, en verdad, A quileo;
estos dos, habiend o tem ido y reverenciando a aquel rey,
se detuvieron, y nada le dijeron ni preguntaron;
em pero, él lo com prend e e n su m ente, y les dice:
“Salve heraldos, m ensajeros de Zeus y tam bién de los hom bres;
acercao s, en nada me sois culpables, sino A gam enón,
qu ien os envía a los dos por causa de la joven Briseida.
Pero, ea, brote de Zeus, Patroclo: saca a la joven
y dala a llevar a estos dos; y estos m ism os sean testigos
ante los felices dioses y ante los m ortales hum anos
y ante este rey cruel, si nuevam ente algún día
hubiera necesidad de mí para alejar la ím proba ruina
de eso s otros, pues él en su perniciosa m ente se enfuria
HOMERO

ούδέ τι οίδε νοήοαι άμα πρόοοω καί όπίοοω,


δππωο οΐ παρά νηυοί c ó o l μαχέοιντο ’Αχαιοί.
345 "Ωο φάτο, ΤΤάτροκλοο δε φίλω έπ επ είθεθ’ έταίρω,
έκ δ’ άγαγε κλιοίηο Βριοηΐδα καλλιπάρηον,
δώκε δ ’ ά γ ε ιν τώ δ ’ αύτιο ΐτην παρά νήαο ’Αχαιών
ή δ ’ άέκουο’ άμα t o î c l γυνή κ ίεν αύτάρ Άχιλλεύο
δακρύοαο έτάρων άφαρ 'έζετο νόοφι λιαοθείο,
350 θιν’ έφ ’ άλόο πολιήο, όρόων έ π ’ άπείρονα πόντον
πολλά δε μητρ'ι φίλη ήρήοατο χειραο όρεγνύο-
μήτερ έπεί μ ’ έτεκέο γε μινυνθάδιόν περ έόντα,
τιμήν περ μοι οφελλεν ’Ολύμπιος έγγυαλίξαι
Ζεύο ύφιβρεμέτηο- νυν δ ’ ούδε με τυτθόν ετιο εν
355 ή γάρ μ ’ Άτρεΐδηο εύρύ κρείων ’Αγαμέμνων
ήτίμηοεν έλών γάρ έχει γέραο αύτόο άπούραο.
'Ώο φάτο δάκρυ χέων, τού δ ’ ?κλυε πότνια μήτηρ
ήμένη έν βένθεοοιν άλόο παρά πατρί γέροντι-
καρπαλίμωο δ ’ άνέδυ πολιήο άλόο ή ΰ τ’ όμίχλη,
360 καί jba πάροιθ’ αύτόΐο καθέ£ετο δάκρυ χέοντοο,
χειρί τε μιν κατέρεξεν 2 ποο τ ’ £φατ’ έκ τ ’ όνόμα£ε-
τέκνον τί κ λ α ίε ι; τί δέ οε φρέναο ΐκετο πένθοο;
έξαύδα, μή κεΰθε νόω, ϊνα εΐδομεν άμφω.
Τήν δε βαρύ οτενάχων προοέφη πόδαο ώκύο ’Αχίλλεύο·
365 οιοθα- τί ή τοι ταϋτα ιδυίη πάντ’ άγορεύω;
ώχόμεθ’ έο Θήβην ιερήν πόλίν Ήετίωνοο,
τήν δε διεπράθομέν τ ε καί ήγομεν ένθάδε πάντα-
καί τά μεν εύ δάοοαντο μετά οφίοιν υίεο ’Αχαιών,
έκ δ’ £λον Άτρεΐδη Χρυοηίδα καλλιπάρηον.
370 Χρύοηο δ’ αύθ’ Ιερεύο έκατηβόλου Άπόλλωνοο
ήλθε θοάο έπί νήαο ’Αχαιών χαλκοχιτώνων
λυοόμενόο τ ε θύγατρα φέρων τ ’ άπερείοι’ άποινα,
οτέμ μ α τ’ εχων έν χεροίν έκηβόλου Άπόλλωνοο
χρυοέω άνά οκήπτρψ, καί λίοοετο πάνταο Άχαιούο,
375 ’Ατρείδα δέ μάλιοτα δύω κοομήτορε λαών.
ένθ’ άλλοι μέν πάντεο έπευφήμηοαν Αχαιοί
αΐδείοθαί θ’ Ιερήα κα'ι άγλαά δέχθαι άποινα-

11
ILÍADA I

y ver a la vez hacia adelante y hacia atrás no ha sabido,


p orque, cabe las naves, salvos com batan para él los aq u e o s.”
Así habló, y Patroclo o b e d e ció al com pañero querido,
y sacó de la tienda a Briseida de bellas mejillas
y la dio a llevar; y a las naves de los aqueos volvieron,
y fue con éstos la mujer, no de grado; en tanto A quileo
muy aparte de sus com pañeros, tras llorar, se sentaba
a la orilla del mar cano, al vinoso ponto mirando;
y m u cho a su madre querida oró tendiendo las m anos:
“Madre, pues que me has parido para ser de vida muy corta,
honra, al m enos, debía haberm e acordado el O lím pico
Zeus altitonante; mas ahora ni un poquito me ha honrado;
pues el Atrida A gam enón, sob eran o ancham ente,
no m e honró; pues, tom ado, el prem io tiene, en quitándolo él m ismo
Así habló lagrim ando, y de él oyó, veneranda, la madre
que estaba en las honduras del mar, junto al anciano su padre,
y de inm ediato, del cano m ar em ergió com o niebla
y en to n ce s se sen tó delante de él lagrimante,
y lo alisó co n la m ano, y su palabra habló, y lo nom braba:
“Hijo, ¿qué lloras? ¿Y qué pesar te ha llegado a las mentes?
Dílo, no lo ocultes en tu pensar, para que am bos sep am os.”
Suspirando hondam ente, le hab ló el raudo de pies Aquileo:
“Lo sabes; ¿por qué arengarte esto, a ti que todo esto conoces?
Fuim os a Tebas, la sagrada ciudad de Eetión,
y la saqueam os y todo aquí lo trajimos,
y eso los hijos de los aqu eos b ien dividieron entre ellos,
y al Atrida escogiéronle a Criseida de bellas mejillas.
Mas Crises luego, sacerdote del hierelejos Apolo,
fue a las rápidas naves de los aqu eos de veste b roncínea
a redim ir a su hija, trayendo infinitos rescates
y en las m anos teniend o las ínfulas del hierelejos A polo
sobre el áureo cetro, y a todos los aqueos rogaba
y m ás a los dos Atridas, ord enad ores de pueblos.
Allí m urm urando aprobaban todos los otros aqueos:
que se oiga al sacerd ote y los esp lend entes rescates se acep ten ;
HOMERO

άλλ’ ούκ Άτρείδη Άγαμέμνονι ήνδανε θυμώ,


άλλα κακώο άφίει, κρατερόν δ ’ έπί μύθον έτελ λ ε-
380 χωόμενοο δ ’ ό γέρων πάλιν ωχετο- τοιο δ’ ’Απόλλων
εύξαμένου ήκουοεν, έπεί μάλα οί φίλοο ήεν,
ήκε δ ’ έ π ’ Ά ργείοια κακόν βέλοο- ο'ί δέ νυ λαοί
OvfjcKov έπαοούτεροι, τά δ’ έπω χετο κήλα θεοιο
πάντη άνά ςτρατόν εύρύν ’Αχαιών άμμι δέ μάντιο
385 ευ είδώο άγόρευε θεοπροπίαο έκάτοιο.
αύτίκ’ έγώ πρώτος κελόμην θεόν ίλάοκεοθαι-
Άτρεΐωνα δ ’ έπ ειτα χόλοο λάβεν, αΐφα δ ’ άναστάο
ήπείληοεν μΰθον ό δή τετελεομένοο έοτί·
την μέν γάρ cuv νηι θοή έλικωπες ’Αχαιοί
390 éc Χρύοην πέμπουαν, άγουα δέ δώρα άνακτι·
την δέ νέον κλιοίηθεν έβαν κήρυκεο άγοντεο
κούρην Bpicfjoc την μοι δόοαν υιεο ’Αχαιών,
άλλά cu εί δύναοαί γε περίοχεο παιδόο έήοο-
έλθουο’ Οϋλυμπον δέ Δία λίοαι, ε’ί ποτέ δή τι»
395 ή έπει ώνηοαο κραδίην A lóc ήέ καί εργω.
πολλάκι γάρ οεο πατρόο ένί μεγάροιοιν ακουοα
εΰχομένηο δ τ ’ έφηοθα κελαινεφέϊ Κρονίωνι
οϊη έν άθανάτοιαν άεικέα λοιγόν άμυναι,
όππότε μιν ξυνδήοαι ’Ολύμπιοι ήθελον άλλοι
400 "Ηρη τ ’ ήδέ Ποοειδάων καί Παλλάο Άθήνη·
άλλά cu τόν γ ’ έλθουοα θεά ύπελύοαο δεομών,
ω χ’ έκατόγχειρον καλέοαο’ èc μακρόν Όλυμπον,
ον Βριάρεων καλέουοι θεοί, άνδρεο δέ τε πάντεο
Αιγαίων’, ο γάρ αυτε βίην οδ πατρόο άμείνων
405 öc ρα παρά Κρονίωνι καθέζετο κύδει γαίων
τόν καί ΰπέδειοαν μάκαρεο θεοί ούδ’ ε τ ’ έδηοανι
τών νυν μιν μνήοαοα παρέζεο καί λαβέ γούνων '*
αϊ κέν πωο έθέληαν έπί Τρώεοοιν άρήξαι,
τούο δέ κατά πρύμναο τε καί άμφ’ άλα έλοαι ,,Άχαιούο
410 κτεινομένουο, ΐνα πάντες έπαύρωνται βααλήοο,
γνώ δέ καί Άτρεΐδηο εύρυ κρείων ’Αγαμέμνων
ήν άτην δ τ ’ άρκτον ’Αχαιών ούδέν έτιοεν.

12
ILÍADA I

pero al Atrida A gam enón no le plugo en el alma,


pero mal lo despidió, y añadió encim a fuerte discurso;
indignado, volvió atrás el viejo, mas oyó de él Apolo
cuand o le rogaba, pues muy querido le era,
y envió el mal dardo sobre los argivos, y en to n ces el pu eblo
m oría am ontonado, y caían esas flechas del dios
por doquier al ancho real de los aqueos; mas un adivino
bien sapiente, del H ierelejos nos arengó los presagios.
Al punto, yo el prim ero exh orté a que al dios se aplacara;
mas al Atrida asió en to n ces la ira, y rápido alzándose,
am enazó un discurso que en verdad se ha cum plido;
pues a ella co n nave veloz los ojilucientes aqueos
a Crisa la acom pañan, y al señ o r llevan dones;
y ha p o co , de mi tienda se fueron los heraldos, llevándosela;
a la jov en Briseida, ;que me dieron a mí los aqueos.
Pero tú, si algo puedes, protege a tu im pávido niño,
y yendo al O lim po ruega a Zeus, si en algo algún día
al corazón de Zeus agradaste co n palabra o trabajo.
Pues en el p alacio de mi padre te oí m uchas v eces
gloriándote, cuand o decías que del Cronida negro de nubes,
sola entre los inm ortales, alejaste la ím proba ruina,
cuando a él otros olím picos amarrarlo quisieron,
tanto Hera com o Poseidón, y Palas, tam bién, Atenea;
pero tú lo libraste de cadenas, diosa, viniendo
de prisa hacia el gran Olim po, habiend o llam ado al cen tim ano
a quien Briareo llam an los d ioses, y todos los hom bres,
E geón -p u e s él, en fuerza, aun m ejor que su pad re-,
y él junto al Cronida Zeus se sentó, gozante en su gloria;
y lo tem ieron los felices dioses, y ya no lo amarraron.
R ecordándolo hoy, siéntate ju nto y sus rodillas abraza,
si en algo quisiera a los troyanos dar asistencia
y ech ar hacia las popas y hasta el mar a aquellos aqueos
dados a morir, para que todos a su rey saboreen
y aun co n o zca el Atrida A gam enón sob eran o ancham ente,
su ajenación , porqu e al óptim o de los aqueos no h onrara.”
HOMERO

Τον δ ’ ή μ ε ίβ ε τ ’ επ ειτα Θ έτιο κατά δάκρυ χέουοα-


ώ μοι τέκνον έμόν, τ ί νύ c ’ έτρεφον αίνά τεκούοα;
415 α ΐθ ’ δφελεο παρά νηυοίν άδάκρυτοο καί άπήμών
ήοθαι, έ π ε ί νύ το ι a lc a μίνυνθά περ οϋ τι μάλα δ ή ν
νύν δ ’ άμα τ ’ ώκύμοροο καί ό'ίζυρόο περί πάντων
ε π λ εο - τώ οε κακή αΐοη τεκον έν μεγάροιοι.
τούτο δέ τοι έρέουοα έποο Δ ιί τερπικεραύνω
420 ε ΐ μ ’ αύτή πρόο Ό λυμπον άγάννιφον αϊ κε π ίθηται.
άλλα ού μεν νύν νηυοί παρήμενοο ώκυπόροιοι
μ ή νι’ Ά χαιοΐοιν, πολέμου δ ’ άποπαύεο π ά μ π α ν
Ζεύο γάρ έο ’Ωκεανόν μ ε τ ’ άμύμοναο ΑΙΘιοπήαο
χθι£όο £βη κατά δάίτα, θεοί δ ’ αμα πάντεο ^ποντο-
425 δωδεκάτη δέ το ι αύτιο έλεύ οετα ι Οϋλυμπον δέ,
καί τ ό τ ’ έ π ε ιτ ά το ι είμ ί Διοο π οτί χαλκοβατεο δώ,
καί μιν γουνάοομαι καί μιν πείοεοθαι όΐω.
"Ωο άρα φωνήοαο’ άπεβήοετο, τον δε λ ίπ ’ αύτου
χωόμενον κατά θυμόν έϋζώνοιο γυναικόο
430 τήν ρα βίη άέκοντοο άπηύρων αύτάρ Όδυοοεύο
έο Χρύοην ϊκανεν άγων ιερήν εκατόμβην,
οί δ ’ δ τε δή λιμένοο πολυβενθέοο έντόο ΐκοντο
ίο τία μεν οτείλαντο, θέοαν δ ’ έν νηΐ μελαίνη,
Ιοτόν δ ’ ίοτοδόκη πέλαοαν προτόνοιοιν ύφέντεο
435 καρπαλιμωο, τήν δ ’ εΐο δρμον προέρεοοαν έρετμοΧο.
έκ δ ’ εύνάο εβαλον, κατά δε πρυμνήοι’ εδηοαν
έκ δέ καί αύτοί βάίνον έπ ί ρηγμίνι θαλάοοηο,
έκ δ ’ εκατόμβην βήοαν έκηβόλω ’Απόλλωνι·
έκ δε Χρυοη'ιο νηόο βή ποντοπόροιο.
440 τήν μέν ε π ε ι τ ’ έπ ί βωμόν άγων πολύμητιο Όδυοοεύο
πατρί φίλω έν χεροί τ ίθ ει και μιν π ρ ο ο έειπ εν
ώ Χρύοη, πρό μ ’ «τπεμψεν άναξ άνδρών ’Αγαμέμνων
παίδά τ ε οοί ά γέμεν, Φοίβω θ ’ Ιερήν εκατόμβην
ρέξαί ύπέρ Δαναών δφρ’ ίλαοόμεοθα άνακτα,
445 όο νύν Ά ργείοιοι πολύοτονα κή δε’ έφήκεν.
"Ωο είπώ ν έν χεροί τ ίθ ει, ö δέ δέξα το χαίρων
παΐδα φ ίλ η ν τοί δ ’ ώκα θεω Ιερήν εκατόμβην

13
ILÍADA I

Y en ton ces le respondió Tetis, derram ando una lágrima:


“Ay de mí, hijito mío; ¿por qué te crié, tras parirte sin dicha?
Ah, si pudieras junto a las naves, sin llanto y sin daño, 415
sentarte, pues el hado te es breve tiem po, no uno muy largo;
y ahora, a la vez, de corta vida e infeliz más que todos
eres; así por hado m alo te parí en mis palacios.
Y a d ecir p o r ti esta palabra a Zeus gozante en el rayo,
yo misma iré al nevado Olim po, por si inducirse él pudiera; 420
pero hoy tú, estándote cab e las naves que rápidas bogan,
en colerízate co n los aqueos y abstente de guerra;
pues Zeus hacia el O céan o, entre los intachables etíopes,
ayer se fue a un banquete, y lo siguieron todos los dioses;
mas en verdad en d oce días volverá de nuevo al O lim po, 425
e iré allí d espu és a la casa de Zeus en b ron ce fundada,
y abrazaré sus rodillas y pienso pod er persuadirlo.”
H abiendo hablado así en ton ces, se fue, y a él lo dejó
indignado en el alma por la m ujer bien ceñida
que a fuerza, opo n ién d ose él, le quitaron. En tanto, O d iseo 430
a Crisa llegaba llevando la-sagrada hecatom be.
Y ellos, cuand o adentro del muy profundo puerto llegaron,
las velas plegaron y en la negra nave, allí, las pusieron,
y, bajad o c o n jarcias, en su sostén acostaron el mástil
al instante, y hacia el fondeadero la impulsaron con remos, 435
y ech aro n las pótalas y abajo los cables ligaron,
y ellos m ism os tam bién salieron sobre la playa del mar
y sacaron la hecatom b e para el hierelejos Apolo,
y Criseida salió de la nave que va por el ponto.
Llevándola en to n ces al altar, el muy prudente O d iseo 440
al padre querid o en las m anos se la puso, y le dijo:
“O h Crises: m e envió ante ti A gam enón señ or de hom bres,
a traerte a la niña, y, para Feb o, una sagrada hecatom b e
a inm olar e n pro de los dáñaos, porque al señ or aplaquem os
que hoy, sobre los argivos, muy gim ientes daños ha enviado.” 445
H ablando así, en sus m anos la puso, y recibió él, alegránd ose,
la niña cara, y al punto, para el dios, la sacra h ecatom be;

13
HOMERO

έξείηο έοτηοαν έΰδμητον περί βωμόν,


χερνίψαντο δ’ έπ ειτα και ούλοχύταο άνέλοντο.
450 τοΐα ν δέ Χρύσηο μεγάλ’ εϋχετο χείραο άναοχών
κλύθί μευ άργυρότοξ’, öc Χρύοην άμφιβεβηκαο
Κίλλάν τε £αθέην Τενέδοιό τε Ιφι άνάοοειο·
ή μεν δή π ο τ’ έμεύ πάροο έκλυεο εύξαμένοιο,
τίμηοαο μεν έμέ, μέγα δ’ ΐψαο λαόν ’Αχαιών
455 ήδ’ ετι καί νυν μοι τόδ’ έπικρήηνον έέλδωρ·
ήδη νυν ΔαναοΊχιν άεικεα λοιγόν αμυνον.
"Üc έφ α τ’ εύχόμενοο, του δ ’ έκλυε Φοίβοο ’Απόλλων,
αύτάρ έπ εί ρ’ εϋξαντο και ούλοχύταΰ προβάλοντο,
αύέρυοαν μέν πρώτα και έοφαξαν κα'ι έδειραν,
460 μηρούο τ ’ έξέταμον κατά τε κνιση έκάλυψαν
δίπτυχα ποιήοαντεο, ε π ’ αυτών δ ’ ώμοθέτηοαν
καΐε δ ’ έπί οχίζηο ό γέρων, έπί δ ’ α’ίθοπα οίνον
λεΐβε· νέοι δέ παρ’ αύτόν έχον πεμπώβολα χεράν.
αύταρ έπ εί κατά μήρε κάη καί οπλάγχνα πάοαντο,
465 μίοτυλλόν τ ’ άρα τάλλα καί άμφ’ όβελόιοιν έπεψαν,
ώπτηοάν τε περιφραδέωο, έρύοαντό τε πάντα,
αύτάρ έπ εί παύοαντο πόνου τετύκοντό τε δαίτα
δαίνυντ’, ουδέ τι θυμόο έδεύετο δαιτόο έΐοηο.
αύταρ έπ εί πόοιοο καί έδητύοο εξ έρον έντο,
470 κούροι μεν κρητήραο έπεστέψαντο ποτοίο,
νώμηοαν δ’ άρα παοιν έπαρξάμενοι δ επ ά εοα ν
ο'ί δέ πανημέριοι μολπή θεόν Ιλάοκοντο
καλόν άείδοντεο παιήονα κούροι ’Αχαιών
μέλποντεο έκάεργον δ δέ φρένα τέρ π ετ ’ άκούων.
475 Ήμοο δ ’ ήέλιοο κατέδυ καί έπί κνέφαο ήλθε,
δή τότε κοιμήοαντο παρά πρυμνήαα νηόο·
ήμοο δ ’ ήριγένεια φάνη ροδοδάκτυλοο ’Hu>c,
καί τ ό τ ’ έ π ε ιτ ’ άνάγοντο μετά ΰτρατόν εύρύν ’Αχαιών
T O Îc iv δ ’ ’ίκμενον ουρον ΐει έκάεργοο ’Απόλλων
480 ο'ί δ ’ Ic tô v οτήοαντ’ άνά θ ’ Ic T Ía λευκά πέταα:αν,
έν δ’ άνεμοο πρήοεν μέα>ν Ic tío v , άμφί δέ κύμα

14
ILÍADA I

ellos en torno al bien constando altar se pusieron en orden,


y entonces se lavaron las manos y la mola tomaron,
y, para ellos, Crises grandemente oró, las manos alzando: 450
“Escucha de mí, oh El del Arco de Plata, el que a Crisa has cuidado
y a Cila divina, y fuertemente señoreas a Ténedos:
ya una vez antes, a mí que te rogaba, me oíste,
me honraste, y al pueblo de los aqueos grandemente injuriaste;
así también ahora cúmpleme este deseo: 455
así ahora aleja de los dáñaos la ímproba ruina.”
Así habló suplicando, y escuchó de él Febo Apolo.
Mas cuando hubieron rogado y esparcido la mola,
echaron atrás primero, y degollaron, y desollaron,
y los muslos cortaron y los cubrieron de grasa, 460
haciéndolo en dos capas, y en ellos trozos crudos pusieron;
y los quemó en leños el viejo, y les roció fúlgido vino;
junto había mozos, asadores de cinco puntas en mano.
Mas cuando, quemados los muslos, ellos probaron las visceras,
cortaron en trizas y en asadores el resto ensartaron 465
y lo asaron debidamente y retiráronlo todo;
mas cuando cesaron de la labor y el banquete aprestaron,
banquetearon, y ni un alma careció de justo banquete.
Mas cuando el deseo de beber y comer se quitaron,
los mancebos coronaron de bebida las cráteras 470
y a todos lo repartieron, tras haber libado con copas,
y ellos, todo el día, con el canto al dios aplacaron,
cantando un bello pean los mancebos aqueos
celebrando al Hierelejos, y, oyendo, él gozaba en su mente.
Y cuando el sol se fue abajo y sobrevino la sombra, 475
entonces junto a las amarras de la nave durmieron;
y cuando surgió la mañanera Eos de dedos de rosa,
aun después, hacia el ancho real de los aqueos zarparon,
y les envió próspera brisa el hierelejos Apolo,
y ellos el mástil alzaron y las blancas velas tendieron, 480
y el viento sopló a media vela, y en torno a la quilla

14
HOMERO

οτείρη πορφυρέ ον μ εγ ά λ ’ ΐα χ ε νηόο ίούοηο·


ή δ ’ έθ εεν κατά κΟμα διαπρήοοουοα κέλευθον.
αύτάρ έ π ε ί jb’ ϊκοντο κατά οτρατόν εΰρύν ’Αχαιών,
485 νήα μεν οϊ γ ε μέλαιναν έ π ’ ήπείροιο έρυοοαν
ΰφου έπ ί ψαμάθοιο, υπό δ ’ άρματα μακρά τάνυοοαν
αυτοί δ ’ έοκίδναντο κατά κλιοίαο τ ε νέαο τ ε.
Αύτάρ ö μήνιε νηυοί παρήμενοο ώκυπόροιοι
διογενήο Πηλήοο υΐόο πόδαο ώκύο Ά χιλλεύο·
ί 9ο οΰτέ π ο τ ’ είο άγορήν πω λέοκετο κυδιάνειραν
ουτε π ο τ ’ ê c πόλεμον, άλλα φθινύθεοκε φίλον κήρ
a î ) 0L μενών, ποθέεοκε δ ’ άϋτήν τ ε πτόλεμόν τ ε.

Ά λλ’ δτε δή ρ’ έκ τοΐο δυωδεκάτη γ ε ν ε τ ’ ήώο,


και τ ό τ ε δή πρόο Ό λυμπον ΐοαν θεοί αίεν έόντεο
495 πάντεο άμα, Ζεύο δ ’ ήρχε· Θ έτιο δ ’ ού λ ή θ ετ’ έφ ετμ έω ν
παιδόο έου, άλλ’ ή γ ’ άνεδύοετο κύμα θαλάοοηο.
ήερίη δ ’ άνέβη μέγαν ούρανόν Ούλυμπόν τ ε .
ευρεν δ ’ εύρύοπα Κρονίδην ά τερ ήμενον άλλων
άκροτάτη κορυφή πολυδειράδοο Ούλύμποιο·
500 καί ρα πάροιθ’ αύτόϊο κα θέζετο, καί λάβε γουνών
οκαιή, δ ε ύ τ ε ρ η δ ’ άρ’ ΰ π ’ άνθερεώνοο έλοϋοα
λιοοομένη προοέειπ ε Δία Κρονίωνα άνακτα-
Ζευ π άτερ εϊ π ο τε δή οε μ ε τ ’ άθανάτοιοιν δνηοα
ή επ ει ή εργω, τόδε μοι κρήηνον έέλδωρ-
505 τίμηοόν μοι υιόν ôc ώκυμορώτατοο άλλων
ε π λ ε τ ’· άτάρ μιν νυν γε άναξ άνδρών Αγαμέμνων
ή τίμ η ο ε ν ελών γάρ ε χ ε ι γέραο αύτόο άπούραο.
άλλά ού πέρ μιν t î c o v ’Ολύμπιε μ η τίετα ΖεΟ-
τόφρα δ ’ έπ ί Τρώεοοι τ ίθ ει κράτοο οφρ’ αν Ά χα ιοι
sio υιόν έμόν τίοωοιν όφέλλωοίν τ έ έ τιμ ή .
"Ωο φάτο· τήν δ ’ οϋ τ ι προοέφη νεφ ελη γερ έτα Ζεύο,
άλλ’ άκέων δήν ήοτο· Θ έτιο δ ’ ώο ήφατο γουνών
ώο ε χ ε τ ’ έμπεφυυΐα, και ε’ί ρετο δεύτερον α ύ τιο -
νημερτεο μεν δή μοι ϋπόοχεο καί κατάνευοον
515 ή ά π ό ειπ ’, έ π ε ί οϋ τοι επι δέοο, οφρ’ έύ είδέω
öccov έγώ μ ετά πάοιν ά τιμ ο τά τη θεόο είμ ι.

15
ILÍADA I

la ola purpúrea son ó grandem ente, bogando la nave,


y ella corría a través de la ola, hacien do su rumbo.
Mas cuand o cerca del ancho real de los aqueos llegaron,
ellos la negra nave sobre tierra firme arrastraron,
en alto sobre las arenas, y abajo grandes escoras
le pusieron, y ellos mism os se esp arcieron por tiendas y naves.
Mas se encolerizaba, cabe las rápidas naves sentándose,
brote de Zeus, hijo de Peleo, el raudo de pies A quileo;
ni frecuentaba ya el ágora que da gloria a los hom bres
ni, ya, la guerra; pero su corazón consum ía
allí estándose, y ansiaba el grito de batalla y la guerra.
Pero cuando, tras tiem po tal, vino la duodécim a Eos,
tam bién allí al O lim po iban los dioses siem pre existentes
todos juntos, y Zeus guiaba. Y Tetis no olvidó los m andatos
de su niño, pero ella em ergió de la ola del mar
y, matutina, al grande cielo ascend ió y al Olim po;
y halló al Cronida de ancha voz, aparte los otros, sentado
en la más alta cum bre del O lim po de múltiples cim as,
y ante él m ism o se sienta entonces, y sus rodillas abraza
co n la izquierda, y tras tom arlo del m entón con la diestra,
suplicándole, le habló a Zeus Cronida, el señor:
“Zeus, padre, si entre los inm ortales te he agradado algún día
co n palabra o trabajo, cúm plem e este deseo:
hónram e al hijo que de m ucho más breve hado que otros
era; pero, por cierto, ahora A gam enón señor de hom bres
no lo honró, pues, tom ado, el prem io tiene, en quitándolo él mismo.
Pero tú al m enos hónralo, O lím pico Zeus providente,
y fuerza en tanto da a los troyanos, porque al fin los aqueos
honren al hijo mío, y lo acrecienten en honra.”
Así habló, y nada le dijo Zeus que agolpa las nubes,
mas qu ed ó en silencio un tiem po; y Tetis, com o asió sus rodillas,
así lo tenía apretado, y pidió, por vez segunda, de nuevo:
“Claram ente prom étem e, y asiente, en verdad, co n el ceñ o,
o rehúsa, pues para ti no hay temor, porqu e b ien sepa
cuánto yo, entre todas, soy la diosa más d espreciada.”
HOMERO

Τήν δέ μ έ γ ’ όχθήοαο προοέφη νεφ ελη γερ έτα Ζεύο-


ή δή λοίγια έ ρ γ ’ ö τέ μ ’ έχθοδοπήοαι έφήοειο
"Ηρη δ τ ’ αν μ ’ έρέθηοιν όνειδείοιο έ π έ εο ο ιν
520 ή δέ και αυτωο μ ’ α ίεί έν άθανάτοιοι θεοΐοι
ν εικεΐ, καί τ έ μέ φηοι μάχη Τρώεοοιν άρήγειν.
άλλα ου μέν νυν αύτιο άπ όοτιχε μή τ ι νοήοη
Ήρη· έμο'ι δέ κε ταΰτα μελήοεται δφρα τελέο ο ω -
ei δ ’ aye τοι κεφαλή κατανεύοομαι δφρα πεποίθηο·
525 τούτο γάρ έ ξ έμ έθ εν γε μ ε τ ’ άθανάτοιοι μέγιοτον
τέκμωρ· ού γάρ έμόν παλινάγρετον ούδ’ άπατηλόν
ούδ’ ά τελ εύ τη το ν δ τ ί κεν κεφαλή κατανεύοω.
Ί Ι καί κυανέηοιν έ π ’ όφρύοι νεΰοε Κρονίων
άμβρόοιαι δ ’ apa χα ΐτα ι, έπερρώοαντο άνακτοο
'530 κρατόο ά π ’ άθανάτοιο- μέγαν δ’ έλ έλ ιξεν Ό λυμπον.
Τώ γ ’ ώο βουλεύοαντε δ ιε τ μ α γ ε ν ή μεν έπ ειτα
είο αλα άλτο βαθειαν ά π ’ αίγλήεντοο Όλυμπου,
Ζεύο δε έόν πρόο δώμα- θεοί δ ’ αμα πάντεο άνέοταν
έξ έδέων οφοΰ πατρόο έν α ν τίο ν ούδέ τιο έτλη
535 μειναι έπερχόμενον, άλλ’ άντίοι έοταν άπαντεο.
ώο δ μέν ένθα κ α θ έ ζ ετ ’ έπ ί θρόνου- ούδέ μιν "Ηρη
ήγνοίηοεν ίδουο’ δτι οί ουμφράοοατο βουλάο
άργυρόπε£α Θ έτιο θυγάτηρ άλίοιο γέροντοο.
αύτικα κερτομίοιοι Δία Κρονίωνα προοηύδα1
540 τίο δ ’ αύ τοι δολομήτα θεών ουμφράοοατο βουλάο;
α ίεί το ι φίλον έοτίν έμ εΰ άπό νόοφιν έόντα
κρυπτάδια φρονέοντα δ ικ α £ έμ εν ούδέ τ ί πώ μοι
πρόφρων τέτλη κα ο είπ εΐν έποο δ τ τ ι νοήοηο.
Τήν δ ’ ή μ ε ίβ ε τ ’ έπ ειτα π ατή ρ άνδρών τ ε θεών τ ε·
545 "Ηρη μή δή πάνταο έμούο έπ ιέλπ εο μύθουο
ε ίδ ή ο ε ιν χαλεποί το ι έοο ν τ’ άλόχω περ έούοη·
άλλ’ ον μέν κ ’ έπ ιεικ έο άκουέμεν ού τιο έ π ε ιτα
ούτε θεών πρότεροο τον ε’ί οετα ι ο ΰ τ’ άνθρώπων
ον δέ κ ’ έγώ ν άπάνευθε θεών έθέλωμι νοήοαι
550 μή τ ι ού ταΰτα εκαοτα διείρ εο μηδέ μετάλλα.
Τον δ ’ ή μ ε ίβ ε τ ’ έ π ε ιτα βοώπιο πότνια "Ηρη·

16
ILÍADA I

Y grandem ente airado, le dijo Zeus que agolpa las nubes:


“Por cierto, ím probos trabajos, pues a enem istarm e m e em pujas
con Hera, cuand o me irrite co n oprobiosas palabras;
que ante los inm ortales dioses, aun sin causa, ella siem pre
me increpa, y aun dice que en com bate a los troyanos yo asisto.
Pero tú ahora regrésate, para que no te perciba
Hera, y esto, porque se cum pla, ha de serm e cuidado;
pero, ea, con la cabeza asentiré, porque tú te persuadas;
pues éste, de mí, entre los inm ortales es el más grande
signo; pues, de mí, revocable no es, ni engañoso
ni no cum plible, aquello a que con la cabeza yo asien to.”
Dijo, y con las oscuras cejas hizo el signo el Cronida,
y en to n ces los divinos cabellos del señ or se agitaron
en su testa inmortal, e hizo temblar, grande, al Olim po.
Tras acon sejarse así, se apartaron los dos; ella, entonces,
saltó hasta el mar profundo desde el espléndido Olim po,
y Zeus fue a su casa; y los dioses juntos todos se alzaron
de sus sed es en presencia de su padre, y no osó ninguno
esperar al viniente, pero ante él llegáronse todos.
Así, en ton ces, se sentó él en el trono; y no ignoraba Hera,
por haberlo visto, que con él tram aba designios
la de argénteos pies, Tetis, hija del viejo del mar;
al punto co n ultrajantes voces a Zeus Cronida le dijo:
“¿Quién de los dioses contigo, doloso, ha tram ado designios
de nuevo? Siem pre te es querido, de mí estando apartado,
m editando, resolver tus secretos; y nunca, del todo,
palabra de lo que piensas sufriste decirm e de grado.”
Y le respond ió en ton ces el padre de hom bres y dioses:
“Hera: en verdad, todos mis discursos no esperes
con o cer; difícil te será, aun siend o mi esposa;
pero el que convenga que oigas, en ton ces ninguno
ni de los dioses ni de los hom bres, antes habrá de saberlo;
pero lo que yo, aparte de los dioses, quiera pensar,
de ningún m odo tú e so en esp ecial m e preguntes ni ind agues.”
Y le respond ió entonces la veneranda Hera de o jos bovinos:
HOMERO

αίνότατε Κρονίδη ποιον τόν μύθον εειπεο;


καί λίην ce πάροο γ ’ ούτ’ ε’ίρομαι ουτε μεταλλώ,
άλλα μάλ’ εϋκηλοο τά φράζεαι ä c c ’ έθεληοθα.
555 νυν δ ’ αίνώο δείδοικα κατά φρένα μή ce παρείπη
άργυρόπε£α Θέτιο θυγάτηρ άλίοιο γεροντοο-
ήερίη γάρ coi γε παρέζετο καί Χάβε γούνων
τη c ’ όίω κατανεΰοαι έτήτυμον ώο Άχιλήα
τιμήοηο, όλέοηο δε πολέαο έπί νηυάν ’Αχαιών.
560 Την δ’ άπαμείβόμενοο προοεφη νεφεληγερετα Ζεύο-
δαιμονίη αίεί μεν όΐεαι ουδέ ce λήθω-
πρήξαι δ’ εμπηο ου t l δυνήοεαι, άλλ’ άπό θυμού
μάλλον εμοί εοεαι- τό δε τοι καί ρίγιον £οται.
εί δ’ οϋτω του τ’ εςτίν εμοί μέλλει φίλον είναι-
565 άλλ’ άκεουοα κάθηοο, έμώ δ ’ έπιπείθεο μύθω,
μή νυ τοι ού χραίομωαν öcoi θεοί είο ’ εν Όλύμπω
àccov ίόνθ’, οτε κεν τοι άάπτουο χεΐραο έφείω.
"Qc εφ α τ’ εδειοεν δε βοώπιο πότνια Ήρη,
καί ρ’ άκεουοα καθήοτο έπιγνάμψαοα φίλον κήρ·
570 δχθηοαν δ’ άνά δώμα Διόο θεοί Ούρανίωνεο·
TOLCIV δ ’ "Ηφαιοτοο κλυτοτεχνηο ήρχ’ άγορεύειν
μητρί φίλη επίηρα φερων λευκωλενω Ήρη·
ή δή λοίγια εργα τάδ’ εοοεται ούδ’ ε τ ’ ανεκτά,
εί δή οφώ ενεκα θνητών έριδαίνετον ώδε,
575 έν δε θεόΐοι κολωόν έλαύνετον ούδε τι δαιτόο
έοθλήο εοοεται ήδοο, έπεί τά χερείονα νικά.
μητρί δ’ εγώ παράφημι καί αύτή περ νοεούοη
πατρί φίλω επίηρα φέρειν Διί, δφρα μή αύτε
ν εικείηα πατήρ, ούν δ’ ήμίν δάίτα ταράξη.
580 ε’ί περ γάρ κ’ έθέληαν Όλυμπωο άοτεροπητήο
έξ έδεων οτυφελίξαι- δ γάρ πολύ φερτατόο έοτιν.
άλλά cu τόν έπέεοοι καθάπτεοθαι μαλακοΐαν
αύτίκ’ επ ειθ ’ ΐλαοο ’Ολύμπιος εοοεται ήμΐν.
"Qc άρ’ εφη καί άναΐξαο δεπαο άμφικύπελλον
585 μητρί φίλη έν χειρί τίθει καί μιν προοέειπε·
τέτλαθι μήτερ έμή, καί άνάοχεο κηδομένη περ,

17
ILÍADA I

“Cronida, el más terrible, ¿qué discurso, éste, dijiste?


Incluso antes, ni te pregunté ni indagué dem asiado;
pero muy tranquilo tramas cualquier cosa que quieras.
Pero ahora terriblem ente tem o en mi m ente que te persuada
la de argénteos pies, Tetis, hija del viejo del mar,
pues, matutina, se sentó ante ti y abrazó tus rodillas;
pienso que en verdad tú le has asentido, porque a Aquileo
honraras, y a m uchos mataras cab e las naves aq u eas.”
Y respondiendo, le dijo Zeus que agolpa las nubes:
“D em onio, siem pre sospechas y no te me escap o;
mas, con todo, nada podrás hacer; pero, del alma,
más lejos me estarás, y esto aún más duro ha de serte.
Y si esto es así, para mí d eb e ser lo querido;
p ero callando siéntate, y con mi discurso persuádete,
no sea que no, cuantos dioses hay en el Olim po, te valgan,
viniendo más cerca, cuando las invictas m anos te e n v íe.”
Así habló; y tem ió la veneranda Hera de ojos bovinos,
y calland o se sentó, su corazón refrenando,
y gim ieron en la casa de Zeus los dioses celestes;
y H efesto, ínclito artífice, se puso a arengarlos,
lo grato hacien do a su madre, la de brazos cándidos Hera:
“Por cierto, ím probos trabajos éstos serán, ya no adm isibles,
si, en verdad, am bos por los m ortales así disputáis
y entre los dioses tumulto m ovéis; y no, en el banquete
buen o, habrá algún placer, pues que vencen las cosas peores.
Y a mi m adre yo exhorto, aunque ella misma lo ha com prendido,
a hacer lo grato a Zeus mi padre, porque no nuevam ente
se enfade el padre, y a nosotros el banquete nos turbe;
pues si quisiera el O lím pico que el relám pago envía,
de nuestras sed es echarnos ...; pues él es con m ucho el más fuerte.
Pero tú, a lo m enos, ablándalo con suaves palabras;
al punto, entonces, nos será propicio el O lím pico.”
Así h abló entonces, y cojean d o , de d oble asa una cop a
a la madre querida en las m anos se la puso, y le dijo:
“Sufre, madre mía, y soporta, aun estando agraviada,
HOMERO

μή ce φίλην περ έοΰοαν έν όφθαλμοΐαν ιδωμαι


θεινομένην, τότε δ ’ οϋ t l δυνήοομαι άχνύμενόο περ
χραιομεΐν άργαλέοο γάρ Όλύμπιοο άντιφέρεοθαι-
590 ήδη γάρ με καί άλλοτ’ άλεξέμεναι μεμαώτα
ρΐψε ποδόο τετάγων από βηλοί) θεοπεοίοιο,
παν δ’ ήμαρ φερόμην, άμα δ ’ ήελ'ιω καταδύντι
κάππεοον èv Λήμνω, όλίγοο δ’ έτι θυμόο ένήεν
ενθά με Οίντιεο άνδρεο άφαρ κομίοαντο πεοόντα.
595 "Ωο φάτο, μείδηοεν δέ θεά λευκώλενοο "Ηρη,
μειδήοαοα δε παιδόο έδεξατο χειρι κύπελλον
αύτάρ δ τοιο άλλοιοι θεοιο ένδέξια πάαν
οίνοχόει γλυκύ νέκταρ άπό κρητήροο άφύοαυν
αοβεοτοο δ ’ άρ’ ένώρτο γελωο μακάρεοοι θεοΐοιν
600 ώο ϊδον "Ηφαιοτον διά δώματα ποιπνύοντα.
"Ωο τότε μεν πρόπαν ήμαρ èc ήέλιον καταδύντα
δαίνυντ’, ούδε τι θυμόο εδεύετο δαιτόο έίοηο,
ού μεν φόρμιγγοο περικαλλέοο ήν ε χ ’ ’Απόλλων,
Μουοάων θ’ α'ι άειδον άμειβόμεναι όπί καλή.
605 Αύτάρ έπε'ι κατεδυ λαμπρόν φάοο ήελίοιο,
ο'ι μεν κακκείοντεο εβαν οίκον δε εκαοτοο,
ήχι έκάοτω δώμα περικλυτόο άμφιγυήειο
'Ήφαιοτοο ποίηοεν ίδυί,ηοι. πραπίδεοοι·
Ζεύο δε πρόο ον λεχοο ή ϊ’ Όλύμπιοο άοτεροπητήο,
6 ΐο ένθα πάροο κοιμαθ’ δτε μιν γλυκύο ϋπνοο ίκάνοι-
ένθα καθεΰδ’ άναβάο, παρά δε χρυοόθρονοο "Ηρη.

18
ILÍADA I

porque no, aun siendo querida, en mis o jo s te vea


batida; pues nada podré, aun estando afligido,
ayudarte; pues difícil es de resistir el O lím pico;
pues ya tam bién otra vez, a mí que ansiaba asistirte,
me arrojó, habiéndom e asido de un pie, desde el lim en divino,
y todo el día fui llevado, y junto co n el sol al ponerse,
caí en Lem nos, y ya poca alma en mí había;
allí los hom bres sintios al punto m e recogieron, c a íd o .”
Así habló él, y sonrió la diosa de brazos cándidos Hera,
y en sonriendo, con la m ano recibió de su hijo la cop a;
luego, desde la derecha, él escan ció a todos los otros
dioses, de la crátera el dulce néctar sacando;
e inextinguible allí se excitó la risa a los dioses felices,
cuand o, por sus casas, vieron a H efesto afanarse.
Así en ton ces todo el resto del día hasta la puesta del sol
banqu etearon, y ni un alma careció de justo banqu ete
ni de la bellísim a cítara que A polo tenía,
ni de las Musas, que cantaban co n bella voz, alternando.
Mas cuand o se puso la luz relam pagueante del sol,
ellos, queriend o descansar, se fueron cada uno a la casa,
donde a cada uno un retiro el perínclito cojo
H efesto, le había h ech o co n sapiente pericia.
Y Zeus fue a su lecho, el O lím pico d ueño del rayo,
donde iba siem pre a d escansar cuando el dulce su eño a él venía;
donde tras subir se acostó, y junto, Hera de trono de oro.
Ίλιάδοο Β

’Άλλοι μέν ρα θεοί τε καί άνέρεο Ιπποκορυοταί


ευδον παννύχιοι, Δία δ’ ούκ έχ ε νήδυμοο ϋπνοο,
άλλ’ δ γε μερμήρι£ε κατά φρένα ώο Άχιλήα
τιμήοη, όλέοη δε πολέαο έπ'ι νηυο'ιν Αχαιών.
5 ήδε δε οί κατά θυμόν άρίοτη φαίνετο βουλή,
πέμφαι έ π ’ Άτρεΐδη Άγαμεμνονι ουλον δνειρον
καί μιν φωνήοαο έπεα πτερόεντα προοηύδα-
βάοκ’ ’ίθι ουλε δνειρε θοάο έπί νηαο Α χαιώ ν
έλθών èc κλιοίην Άγαμεμνονοο Άτρεΐδαο
ίο πάντα μάλ’ άτρεκέωο άγορευέμεν ώο έπιτέλλω -
θωρήξαί έ κέλευε κάρη κομόωνταο Άχαιούο
πανουδίη· νυν γάρ κεν 'έλοι πόλιν εύρυάγυιαν
Τρώων ού γάρ ε τ ’ άμφιο ’Ολύμπια δώματ’ εχοντεο
άθάνατοι φράζονται· έπέγναμψεν γάρ άπανταο
15 "Ηρη λιοοομε'νη, Τρώεοοι δε κήδε’ έφήπται.
'Ώο φάτο, βή δ’ dp’ δνειροο έπ ει τόν μύθον άκουοε·
καρπαλίμωο δ ’ 'ίκανε θοάο έπί νηαο Αχαιών,
βή δ ’ dp’ έ π ’ Άτρεΐδην Άγαμέμνονα· τόν δέ κίχανεν
εϋδοντ’ έν κλιοίη, περί δ’ άμβρόοιοο κέχυθ’ ϋπνοο.
20 οτή δ ’ dp’ υπέρ κεφαλήο Νηληΐω ύΐι έοικώο
Νέοτορι, τόν ¡ba μάλιοτα γερόντων τ ι ’ ’Αγαμέμνων
τω μιν έειοάμενοο προοεφώνεε θειοο δνειροο-
εϋδειο Άτρέοο υΙέ δαΐφρονοο Ιπποδάμοω·
ού χρή παννύχιον εϋδειν βουληφόρον άνδρα
25 ω λαοί τ ’ έπιτετράφαται καί τόοοα μέμηλε-
νΟν δ’ έμέθεν ξύνεο ώκα· Διόο δέ τοι άγγελόο είμ ι,
δο οευ άνευθεν έών μέγα κήδεται ήδ’ έλεαίρει.
θωρήζαί ce κέλευοε κάρη κομόωνταο Άχαιούο
πανουδίη · νυν γάρ κεν ëXoio πόλιν εύρυάγυιαν

19
Libro II

Los otros dioses, así, y los hom bres que en carro com baten,
durm ieron toda la noche; mas no tuvo a Zeus, suave, el sueño;
pero él deliberaba e n su m ente cóm o a A quileo
honraría, y mataría a m uchos cab e las naves aqueas;
y éste, en su alma, le p areció el designio óptim o:
enviar sob re el Atrida A gam enón a Sueño el funesto,
y a éste habiend o llam ado, palabras aladas le dijo:
“Vé aprisa, funesto Sueño, a las rápidas naves aqueas;
habiend o ido a la tienda de A gam enón el Atrida,
muy exactam ente, com o te encargo, aréngale todo:
m ándale arm ar a los aqu eos de m elenuda cabeza,
co n la entera fuerza; que hoy tom ará a la ciudad de anchas calles
de los troyanos; pues los inm ortales que tienen olím picas
m oradas ya no discuerdan; pues a todos ha d oblegad o
Hera, rogando, y a los troyanos los am agan las cuitas.”
Así habló, y se fue Sueño, cuand o escu ch ó ese discurso,
y al instante llegó a las rápidas naves aqueas,
y en to n ces sobre el Atrida A gam enón fue, y lo encontró
durm iendo en su tienda, y se vertía en torno am brosiaco sueño;
se paró sobre su cabeza, al hijo de N eleo asem ejándose,
a Néstor, de los viejos, aquel a quien A gam enón m ás honraba;
en él transfigurado, el divino Sueño le dijo:
“¿Duerm es, hijo del b élico Atreo dom ador de caballos?
No sienta, al hom bre que h ace designios, dormir toda la noch e;
él a quien el p u eblo se con fió y son tantas cosas cuidado;
y ahora atiéndem e aprisa, pues te soy m ensajero de Zeus
quien, estando lejos, cuida de ti grandem ente y se apiada;
te m andó armar a los aqueos de m elenuda cabeza
co n la entera fuerza; que hoy tom arás la ciudad de anchas calles
HOMERO

30 Τρώων ού γάρ έ τ ’ άμφιο ’Ολύμπια δώματ’ έχοντεο


άθάνατοι φράζονται- έπέγναμφεν γάρ άπανταο
ΤΙρη λιοοομένη, Τρώεοοι δέ κήδε’ έφήπται
έκ Διόο- άλλα cu οήοιν έχε φρεοί, μηδέ ce λήθη
αίρείτω ε ύ τ ’ άν ce μελίφρων ϋπνοο άνήη.
35 "Ωο άρα φωνήοαο άπεβήοετο, τόν δέ λίπ’ αύτοΰ
τά φρονέοντ’ άνά θυμόν α ρ’ ού τελέεοθαι έμελλον
φή γάρ δ γ ’ a!pf|ceiv Πριάμου πόλιν ήματι κείνω
νήπιοο, ούδέ τά ήδη ä ρα Zeùc μήδετο έργα-
θήοειν γάρ έ τ ’ έμελλεν έ π ’ αλγεά τε οτοναχάο τε
40 Τρωοί τε καί Δαναοίοι διά κρατεράο ύομίναο.
έγρετο δ ’ έξ ϋπνου, θείη δέ μιν άμφέχυτ’ όμφή-
έζετο δ ’ όρθωθείο, μαλακόν δ ’ ενδυνε χιτώνα
καλόν νηγάτεον, περί δέ μέγα βάλλετο φάροο-
ποοοί δ ’ υπό λιπαροίοιν έδήοατο καλά πέδιλα,
45 άμφί δ ’ αρ’ ώμοιοιν βάλετο ξίφοο άργυρόηλον
εΐλετο δέ οκήπτρον πατρώ'ίον αφθιτον αίεί
ούν τω έβη κατά vfjac ’Αχαιών χαλκοχιτώνων
Ήώο μέν ρα θεά προοεβήοετο μακρόν Όλυμπον
Ζηνί φόωο έρέουοα καί âXXoic άθανάτοιοιν
50 αύτάρ Ö κηρύκεοοι λιγυφθόγγοια κέλευοε
κηρύοοειν άγορήν δέ κάρη κομόωνταο Άχαιούο-
όι μέν έκήρυα:ον, τοι δ’ ήγείροντο μάλ’ ώκα·
Βουλήν δέ πρώτον μεγάθυμων ΐ£ ε γερόντων
Νεοτορέη παρά νηΐ Πυλοιγενέοο βαοιλήοο-
55 τούς δ γε ουγκαλέοαο πυκινήν άρτυνετο βουλήν
κλΰτε φίλοι · θεΐόο μοι ένύπνιον ήλθεν δνειροο
άμβροςίην διά νύκτα· μάλιςτα δέ Νέοτορι δίω
είδόο τε μέγεθόο τε φυήν τ ’ άγχιοτα έω κει-
οτή δ ’ άρ’ υπέρ κεφαλήο καί με πρόο μΰθον ε ε ιπ ε ν
60 εϋδειο ’Ατρέοο υιέ δαΐφρονοο ίπποδάμοιο·
ού χρή παννύχιον εϋδειν βουληφόρον ανδρα,
ω λαοί τ ’ έπιτετράφαται καί TÓ c c a μέμηλε'
νυν δ ’ έμέθεν ξύνεο ώκα· Διόο δέ τοι άγγελόο είμι,
öc οεΰ άνευθεν έών μέγα κήδεται ήδ’ έλεαίρει-

20
ILÍADA II

de los troyanos; pues los inm ortales que tienen olím picas
m oradas ya no discuerdan; pues a todos ha d oblegad o
Hera, rogando, y a los troyanos los am agan las cuitas
desde Zeus; pero tú en las m entes ten esto, y no olvidadizo
te tom e, cuando el sueño de miel te ab an d o n e.”
H abiendo hablado así, se partió, y allí lo dejó
pensando en el alma lo que no debería cum plirse;
pues d ecía él que la ciudad de Príamo iba a tom ar ese día,
dem ente, y no sabía los trabajos que allí Zeus tram aba,
pues iba aún a im poner dolores y llantos
a troyanos y dáñaos, m ediante fuertes batallas.
Y recordó de sueño, y la voz se le vertía en torno divina;
e, irguiéndose, se sen tó y se vistió una túnica suave,
bella, recién hecha, y se ech ó en torno un gran m anto,
y a sus ungidos pies ató bellas sandalias,
y ech ó e n torno a sus hom bros la espada tachonada de plata
y tom ó el cetro paterno, im perecedero por siem pre;
co n esto, fue a las naves de los aqueos de veste broncínea.
Entonces Eos la diosa por el m agno Olim po ascendía
para anunciar la luz a Zeus y a los dem ás inm ortales;
pero él a los heraldos de clara voz les m andó
llam ar al ágora a los aqueos de m elenuda cabeza;
aquéllos los llam aron, y éstos se reunieron muy pronto.
Mas, prim ero, se sen tó el c o n ce jo de m agnánim os viejos
cab e la nave nestórea del rey en Pilos nacido;
él, tras llam ar a estos todos, dispuso prudente designio:
“Oíd, am igos: a mí, que dorm ía, vino Sueño el divino,
en la am brosiaca no ch e, y en esp ecial a Néstor divino
en traza y estatura y porte, muy de cerca era símil;
se paró sobre mi cabeza, y tal discurso me dijo:
‘¿Duerm es, hijo del bélico A treo dom ador de caballos?
No sienta, al hom bre que h ace designios, dormir toda la n o ch e;
él, a qu ien el pu eblo se con fió y son tantas cosas cuidado;
y ahora atiéndem e aprisa, pues te soy m ensajero de Zeus
quien, estando lejos, cuida de ti grandem ente y se apiada;
HOMERO

65 θωρήξαί ce κέλευοε κάρη κομόωνταο Άχαιούο


πανουδίη· νυν γάρ Kev ëXoLC πόλιν εύρυάγυιαν
Τρώων ού γάρ ε τ ’ άμφιο ’Ολύμπια δώματ’ εχ ovTeo
άθάνατοι φράζονται· έπέγναμψεν γάρ απανταο
'Ήρη λιοοομένη, Tpióecci δέ κήδε’ έφήπται
70 εκ Διόο· άλλά ού crjciv έχε φρεοίν ώο δ μέν είπών
ω χ ε τ ’ άποπτάμενοο, έμέ δέ γλυκύο ϋπνοο άνηκεν.
άλλ’ ά γ ετ ’ α’ί κέν πωο θωρήξομεν ύιαο ’Αχαιών
πρώτα δ’ έγών επεοιν πειρήοομαι, ή θέμιο έοτί,
καί φευγειν ούν νηυοί πολυκλήιοι κελεύοαν
75 ύμείο δ’ άλλοθεν άλλοο έρητύειν έπεεοοιν.
" H t o l Ö γ ’ ώο είπών κατ’ άρ’ ε £ ε τ ο , τοίοι δ ’ άνέοτη
Νέοτωρ, öc ρα Πύλοιο άναξ ήν ήμαθόεντοο,
Ö οφιν εύ φρονέων άγορήοατο καί μ ετέειπ εν
ώ φίλοι Άργείων ήγήτορεο ήδέ μέδοντεο
80 εί μέν τιο τόν δνειρον ’Αχαιών άλλοο ένιοπε
ψευδόο κεν φαΐμεν καί νοοφιζοίμεθα μάλλον
νυν δ’ ϊδεν öc μ έγ ’ a p ic T o c ’Αχαιών εύχεται είναι-
άλλ’ ά γ ετ ’ αϊ κέν πωο θωρήξομεν υΐαο ’Αχαιών.
'Ώο άρα φωνήοαο βουλήο έξήρχε νέεοθαι,
85 ο'ί δ ’ έπανέοτηοαν πείθοντό τ ε ποιμένι λαών
οκηπτούχοι βαοιλήεο- έπεοοεύοντο δέ λαοί.
ήΰτε έθνεα εΤοι μελιοοάων άδινάων
πέτρηο έκ γλαφυρήο αίεί νέον έρχομενάων,
βοτρυδόν δέ πέτονται έ π ’ άνθεοιν είαρινοΐοιν
90 α'ί μέν τ ’ ένθα αλιο πεποτήαται, άί δέ τε ένθα-
ώο τών εθνεα πολλά νεών άπο καί κλιοιάων
ήϊόνοο προπάροιθε βαθείηο έοτιχόωντο
ίλαδόν ele άγορήν μετά δέ οφιοιν öcca δεδήει
ότρύνουο’ ίέναι Διόο άγγελοο- όί δ ’ άγέροντο.
95 τετρήχει δ ’ άγορή, ύπό δέ οτεναχίζετο γαΐα
λαών Ιζόντων, δμαδοο δ ’ ή ν έννέα δέ οφεαο
κήρυκεο βοόωντεο έρήτυον, εΐ π ο τ’ άϋτήο
οχοίατ’, άκούοειαν δέ διοτρεφέων βαοιλήων.
οπουδη δ ’ ^ζετο λαόο, έρήτυθεν δέ καθ’ εδραο

21
ILÍADA II

te m andó arm ar a los aqueos de m elenuda cabeza


con la entera fuerza; que hoy tom arás la ciudad de anchas calles
de los troyanos; pues los inm ortales que tien en olím picas
m oradas ya no discuerdan; pues a todos ha d oblegad o
Hera, rogando, y a los troyanos los am agan las cuitas
desde Zeus; pero tú en las m entes ten e sto .’ H abiendo así hablado
se fue volando, y a mí me aband onó el dulce sueño.
Pero, ea, a ver si arm am os a los hijos de los aqueos;
y, prim ero, yo con palabras los probaré, com o es justo,
y les m andaré que huyan co n las naves de m últiples bancos;
vosotros, unos aquí, otros allá, co n palabras frenad los.”
En d iciendo él así en verdad, se sentó, y se alzó frente a ellos
Néstor, quien era de Pilos la arenosa el señor;
él, pensand o bien, los arengó y dijo entre ellos:
“Oh am igos, de los argivos caudillos y guías:
si algún otro de los aqueos este sueño contara,
diríam os que es falso, y más b ien no lo creeríam os;
mas lo vio hoy quien se jacta de ser de los aqu eos el óptim o;
pero, ea, a ver si arm am os a los hijos de los aq u eo s.”
H abiendo hablad o así, fue, en irse del co n cejo , el prim ero;
después, o b ed ecien d o al pastor de pueblos, se alzaron,
llevadores del cetro, los reyes; y en tropel vino el pueblo.
Tal com o van las razas de apiñadas abejas,
desde la piedra hueca siem pre de nuevo viniendo,
y en racim os vuelan sobre las flores vernales
y unas aquí apiladas volitaron, y otras allá, ,
así m uchas razas de éstos d esd e las naves y tiendas
costa baja adelante avanzaron en orden
en grupos hacia el ágora, y entre ellos ardía la Fama
excitán d olos a ir, m ensajera d e Zeus; y ellos reuníanse.
Y se tum ultuaba el ágora, y gim ió abajo la tierra
al sentarse los pu eblos, y hu bo un escándalo; y nueve
heraldos, gritando, los coh ibieron: Si acaso ellos m ism os
se reprim ieran, y oyeran a los reyes crios de Zeus.
Y co n p en a se sentó el pu eblo, y se co h ibió en sus asientos,
HOMERO

loo παυοάμενοι κλαγγήο· άνά δέ κρείων ’Αγαμέμνων


έοτη οκήπτρον έχων τό μέν "Ηφαιοτοο κάμε τεύχων.
Ηφαιοτοο μεν δώκε Διί Κρονίωνι άνακτι,
αύτάρ αρα Ζεύο δώκε δίακτόρω άργεϊφόντη-
Έρμείαο δε άναξ δώκεν ΤΤέλοπι πληξίππω,
ios αύτάρ ο αύτε ΤΤέλοψ δώκ’ Ά τρέι ποιμένι λαών,
’Ατρεύο δέ θνήοκων ελιπεν πολύαρνι Θυέοτη,
αύτάρ δ αύτε Θυέοτ’ ’Αγαμέμνονι λείπε φορήναι,
πολλήοιν νήοοιοι καί ’'Αργεί παντί άνάοοειν.
τώ δ γ ’ έρειοάμενοο έ π ε ’ Άργείοιοι μετηύδα-
no ώ φίλοι ήρωεο Δαναοί θεράποντες ’Άρηοο
Ζεύο με μέγα Κρονίδηο άτη ένέδηοε βαρείη
οχέτλιοο, δο πριν μέν μοι ύπέοχετο καί κατένευοεν
’Ίλιον έκπέροαντ’ εύτείχεον άπονέεοθαι,
νυν δε κακήν απάτην βουλεύοατο, και με κελεύει
115 δυοκλέα ’Άργοο Ικέοθαι, έπ εί πολύν ώλεοα λαόν.
οϋτω που Διί μέλλει ΰπερμενέι φίλον είναι,
δο δή πολλάων πολίων κατέλυοε κάρηνα
ήδ’ έ τ ι καί λύοει· τού γάρ κράτοο έοτί μέγιοτον.
αίοχρόν γάρ τόδε γ ’ έοτί καί έοοομένοιοι πυθέοθαι
120 μάψ ούτω τοιόνδε τοοόνδε τε λαόν ’Αχαιών
απρηκτον πόλεμον πολεμί£ειν ήδέ μάχεοθαι
άνδράοι παυροτέροιοι, τέλοο δ ’ οΰ πώ τι πέφανται-
ε’ί περ γάρ κ’ έθέλοιμεν ’Αχαιοί τ ε Τρώέο τε
δρκια πιοτά ταμόντεο άριθμηθήμεναι άμφω,
125 Τρώαο μέν λέξαοθαι έφέοτιοι δοοοι £acLV,
ήμεΐο δ’ έο δεκάδαο διακοομηθείμεν ’Αχαιοί,
Τρώων δ ’ άνδρα £καοτοι έλοίμεθα οίνοχοεύειν,
πολλαί κεν δεκάδεο δευοίατο οίνοχόοιο.
τόοοον έγώ φημι πλέαο έμμεναι υΐαο ’Αχαιών
130 Τρώων, ό ΐ v a ío u c L κατά π τόλιν άλλ’ έπίκουροι
πολλέων έκ πολίων έγχέοπαλοι άνδρεο έαοιν,
ο'ί με μέγα πλά£ουοι καί ούκ είώο’ έθέλοντα
Ίλίου έκπέροαι ευ ναιόμενον πτολίεθρον.
έννέα δή βεβάαοι Διόο μεγάλου ένιαυτοί,

22
ILÍADA II

cesand o de su clamor, y se alzó A gam enón soberano


teniendo el cetro; éste, H efesto lo trabajó, fabricándolo;
H efesto, por cierto, lo dio a Zeus Cronida, el señor;
pero Zeus en ton ces lo dio al m ensajero Argicida,
y el señ o r Herm es lo dio a P élope aguijador de caballos;
pero él, Pélope, otra vez lo dio al pastor de pueblos Atreo,
y Atreo, al morir, lo dejó a T iestes el de m uchas ovejas;
pero él, Tiestes, lo dejó, otra vez, a que A gam enón lo llevara
para que a m uchas islas, señoreara, y a Argos entera;
apoyándose en éste, a los argivos envió sus palabras:
“O h am igos, h éroes dáñaos, servidores de Ares:
Zeus Cronida me ha envuelto grandem ente en grave infortunio;
cruel, él, que antes me prom etiera, y asintió con el ceñ o,
que yo regresaría después de saquear a Ilion bien murada;
mas ahora el engaño malo ha determ inado, y me manda
que, sin gloria, a Argos vaya, cuando m ucho pu eblo he perdido.
Así, acaso, a Zeus sobrepotente parece ser grato,
quien ha destruido las altas torres de m uchas ciudades
y aun las destruirá tam bién, pues es la más grande su fuerza.
V ergonzoso es, pues, a los que serán oír esto:
que en vano, así, tal y tan grande pueblo de aqueos
una inefectiva guerra guerree, y com bata
a más p o co s hom bres, y aún no se apareció fin alguno.
Pues, en verdad, si aqueos y troyanos quisiéram os,
tras afirmar leales juram entos, am bos contarnos;
los troyanos nativos, cuantos son, se reunieran,
y en décadas nos form áram os nosotros aqueos
y a un hom bre de los troyanos, para escanciar, tom a cada una,
m uchas décadas de escanciador carecieran.
Tanto, digo yo, los hijos de los aqueos son más
que los troyanos que m oran en la ciudad; pero, aliados,
hom bres que bland en la lanza, hay de m uchas ciudades;
ellos m e im piden grandem ente, y no sufren que quiera
yo destruir a la ciudad bien poblada de Ilion.
En verdad, nueve años del grande Zeus han pasado;
HOMERO

135 καί δή δοϋρα οέοηπε νεών καί οπάρτα λέλυνται-


α'ί δέ ττου ήμέτεραί τ ’ αλοχοι. καί νήπια τέκνα
εϊα τ’ ένί μεγάροιο ποτιδέγμεναι· άμμι δέ έργον
αυτωο άκράαντον ου εΐνεκα δευρ’ ίκόμεοθα.
άλλ’ άγεθ’ ώο αν έγώ εϊπω πειθώμεθα πάντεο-
ho φεύγωμεν ούν νηυοί φίλην έο πατρίδα γαΐαν
ού γάρ ετι Τροίην α'ιρήοομεν εύρυάγυιαν.
"Ωο φάτο, T o îc i δέ θυμόν ένί οτήθεοοιν ορινε
πάοι μετά πληθύν öcoi ού βουλήο έπάκουοαν
κινήθη δ ’ άγορή φή κύματα μακρά θαλάοοηο
Η5 πόντου Ίκαρίοιο, τά μέν τ ’ Εύρόο τε N ó t o c τε
ώρορ’ έπαΐξαο πατρόο Διόο έκ νεφελάων.
ώο δ ’ δτε κινήοη Ζέφυροο βαθύ λήίον έλθών
λάβροο έπαιγίζων, έπί τ ’ ήμύει άοταχύεοοιν,
ώο τών πάο’ άγορή κινήθη· τοί δ ’ άλάλητώ
150 νήαο έ π ’ έοοεύοντο, ποδών δ ’ ύπένερθε κονίη
ϊο τα τ’ άειρομένη· τοί δ ’ άλλήλοιοι κέλευον
άπτεοθαι νηών ήδ’ έλκέμεν είο άλα δίαν,
ούρούο τ ’ έξεκάθαιρον άϋτή δ ’ ουρανόν ΐκεν
οϊκαδε ίεμ ένω ν ύπό δ’ ήρεον έρματα νηών.
155 ’Ένθά κεν Άργείοιοιν ύπέρμορα νόοτοο έτύχθη
εί μή Άθηναίην Ήρη πρόο μύθον έ ειπ ε ν
ώ πόποι αίγιόχοιο Διόο τέκοο Άτρυτώνη,
οϋτω δή οίκον δέ φίλην έο πατρίδα γαΐαν
Άργεΐοι φεύξονται έ π ’ εύρέα νώτα θαλάοοηο,
ΐ6 ο κάδ δέ κεν εύχωλήν ΤΤριάμω καί Τρωοί λίποιεν
Άργείην Ελένην, ήο ε'ίνεκα πολλοί ’Αχαιών
έν Τροίη άπόλοντο φίληο άπό πατρίδοο αϊηο·
άλλ’ ϊθι νυν κατά λαόν ’Αχαιών χαλκοχιτώνων
οοίο άγανοίο έπέεοοιν έρήτυε φώτα έκαοτον,
ΐ65 μηδέ έα νήαο άλα δ ’ έλκέμεν άμφιελίοοαο.
"Ωο έφ α τ’, ούδ’ άπίθηοε θεά γλαυκώπιο ’Αθήνη,
βή δέ κατ’ Ούλύμποιο καρήνων άιξαοα-
καρπαλίμωο δ’ ΐκανε θοάο έπί νήαο ’Αχαιών,
ευρεν έ π ε ιτ ’ Όδυοήα Διί μήτιν άτάλαντον

23
ILÍADA II

se pudrieron las tablas de las naves; sus cuerdas se fueron,


y, acaso, esas nuestras esp osas y sus niños chiquitos
se sientan, esperand o en las casas; y así nos está
incum plido el trabajo por el cual aquí hem os venido.
Pero, ea, com o yo habré dicho, persuadám onos todos:
huyam os con las naves hacia la patria tierra querida,
pues a Troya la de anchas calles ya no tom arem os.”
Así habló, y les excitó en los pechos el alma,
en la multitud, a todos cuantos su designio no oyeron,
y se m ovió el ágora com o las olas m agnas del mar
del Icario ponto, al cual el Euro y el Noto
excitaron, desde las nubes del padre Zeus em bistiendo,
y com o cuando m ueve el Céfiro un trigal hondo, viniendo
violento, im petuosam ente, y éste sus espigas inclina,
así toda el ágora de éstos se movió, y ellos, gritando,
a las naves se arrojaron, y el polvo, desde sus pies,
se alzó levantándose, y uno al otro se mandan
tirar de las naves y al mar divino arrastrarlas,
y lim piaron los fosos, y al cielo fue el griterío
de los ansiosos de hogar, y a las naves las escoras quitaron.
Allí a los argivos contrario al hado el regreso se hiciera,
si no a A tenea Hera hubiera dicho este discurso:
“Ay, pues; hija de Zeus que la égida lleva, Invencible:
¿así en verdad a su casa, hacia la patria tierra querida
los argivos huirán sobre las anchas espaldas del mar,
y a Príam o dejarán el orgullo, y a los troyanos
a la argiva H elena, por quien m uchos de los aqueos
en Troya perecieron, lejos de la patria querida?
Pero vé ahora al pu eblo de los aqueos de veste broncínea
y con tus suaves palabras frena a cada guerrero;
no sufras que e ch en al mar las naves a am bos lados rem eras.”
Así habló, y no desatendió la diosa ojiglauca Atenea,
y se fue, desde las cum bres del Olim po lanzándose,
y al instante llegó a las rápidas naves de los aqueos;
allí en con tró a O diseo, de igual peso que Zeus en con sejo,
HOMERO

no έοταότ’· ούδ’ ö γε νηόο έϋοοέλμοιο μελαίνηο


ά π τετ ’, έπεί μιν άχοο κραδίην καί θυμόν ΐκανεν
άγχου δ’ ίοταμένη προοέφη γλαυκώπιο ’Αθήνη·
διογενέο Λαερτιάδη πολυμήχαν’ Όδυοοεϋ,
οϋτω δή οίκον δέ φίλην έο πατρίδα γαΐαν
175 φεύξεοθ’ έν νήεοοι πολυκλήίοι πεοόντεο,
κάδ δέ κεν εύχωλήν ΙΙριάμψ καί Τρωοί λίποιτε
Άργείην 'Ελένην, ήο εΐνεκα πολλοί ’Αχαιών
έν Τροίη άπόλοντο φίληο άπύ πατρίδοο αϊηο;
άλλ’ ΐθι νυν κατά λαόν ’Αχαιών, μηδ’ έ τ ’ έρώει,
le o c o ïc δ’άγανοίο έπέεοοιν έρήτυε φώτα εκαοτον,
μηδέ έα νήαο άλα δ’ έλκέμεν άμφιελίοοαο.
"Ωο φάθ’, δ δέ ξυνέηκε θεάο οπα φωνηοάοηο,
βή δέ θέειν, άπό δέ χλαιναν βάλε- τήν δέ κόμιοοε
κήρυξ Εύρυβάτηο Ίθακήοιοο öc ot όπήδει-
iss αύτόο δ ’ Άτρείδεω Άγαμέμνονοο άντίοο έλθών
δέξατό οί οκήπτρον πατρώίον αφθιτον α ίεί-
ούν τώ έβη κατά νήαο ’Αχαιών χαλκοχιτώνων.
Ό ν τινα μέν βαοιλήα καί έξοχον ανδρα κιχείη
τον δ’ άγανοίο έπέεοοιν έρητύοαοκε παραοτάο-
190 δαιμόνι’ ου ce έοικε κακόν ώο δειδίοοεοθαι,
άλλ’ αύτόο τε κάθηοο καί αλλουο ίδρυε λαούο·
ού γάρ πω οάφα οΐοθ’ oloc νόοο Άτρεΐωνοο-
νυν μέν πειράται, τάχα δ’ ’ί φεται υίαο ’Αχαιών,
έν βουλή δ’ ού πάντεο άκούοαμεν οιον έειπ ε.
195 μή τι χολωοάμενοο ρέξη κακόν υίαο ’Αχαιών
θυμόο δε μέγαο έοτί διοτρεφέων βαοιλήων,
τιμή δ’ έκ Διόο έοτι, φιλεΐ δέ έ μητίετα Ζεύο.
Ό ν δ ’ αύ δήμου τ ’ ανδρα ϊδοι βοόωντά τ ’ έφεύροι,
τόν οκήπτρω έλάοαοκεν όμοκλήοαοκέ τε μύθον
200 δαιμόνι’ άτρέμαο ήοο καί άλλων μύθον ακούε,
ο'ί οέο φέρτεροι είοι, ού δ ’ άπτόλεμοο καί άναλκιο
οϋτέ π ο τ’ έν πολέμω έναρίθμιοο ούτ’ ένί βουλή·
ού μέν πωο πάντεο βαοιλεύοομεν ένθάδ’ ’Αχαιοί·
ούκ αγαθόν πολυκοιρανίη· εΐο κοίρανοο έοτω,

24
ILÍADA II

estándose, y de su negra nave, de buen os b ancos, él no


tiraba, pues al corazón y al alma el pesar le venía;
y estándose, cerca, le habló la ojiglauca Atenea:
“Brote de Zeus, Laertiada, en astucias rico, O diseo:
¿así a vuestra casa, hacia la patria tierra querida
huiréis, a las naves de m uchos b an cos habiendo caído,
y a Príamo dejaréis el orgullo, y a los troyanos,
a la argiva H elena, por cuya causa m uchos de los aqu eos
en Troya perecieron, lejos de la patria querida?
Pero vé ahora al pueblo de los aqueos, y no cejes,
y con tus suaves palabras frena a cada guerrero;
no sufras que ech en al mar las naves a am bos lados rem eras."
Así habló, y él recon o ció la voz de la diosa que hablaba,
y se fue corriendo y arrojó el manto, y éste le trajo,
el heraldo itacense Euríbates, que lo servía;
y él mism o, ante el Atrida A gam enón habiendo venido,
recibió de él el paterno cetro, im perecedero por siem pre;
con éste fue a las naves de los aqueos de veste broncínea;
a cualquier rey y hom bre ilustre que él encontraba,
con suaves palabras lo detenía, parándose cerca:
“Oh num en: no, com o a un vil, aterrorizarte me sienta;
pero tente tú mismo y haz que el restante pueblo se tenga;
pues aún no has sabido claro cuál es la intención del Atrida;
ahora los prueba, y pronto castigará a los aqueos;
pues lo que dijo en el co n cejo no todos lo oím os,
tente; no sea que, airándose, mal trato dé a los aqueos;
y es grande la ira de los reyes crios de Zeus,
pues su honra viene de Zeus, y los ama Zeus providente.”
Y a cualquier hom bre del pu eblo que viera y hallara gritando,
lo golpeaba con el cetro, y con el d ecir lo increpaba:
“D em onio: tente quieto y oye el decir de los otros
que te son superiores; tú, no bélico eres, y débil,
y no de contar nunca en la guerra, y no en el designio;
de ningún m odo, todos reinarem os aquí los aqueos;
no es lo bu en o que rijan m uchos; que haya uno solo que rija,
HOMERO

205 ele βαοιλεύο, ώ δώκε Κρόνου πάιο άγκυλομήτεω


οκήπτρόν τ ’ ήδέ θέμιοταο, ινά οφιοι βουλεύηοι.
O c o ye κοιρανέων δίεπε οτρατόν ο'ί δ ’ άγορήν δέ
αύτιο έπεοοεύοντο νεών άπο καί κλιαάων
ήχή, ώο δτε κύμα πολυφλοίοβοιο θαλάοοηο
210 αίγιαλώ μεγάλω βρέμεται, ομαραγεΐ δε τε πόντοο.
’Άλλοι μεν ρ’ ^ζοντο, έρήτυθεν δε καθ’ 'éSpac
Θεροίτηο δ ’ ε τ ι μοΰνοο άμετροεπήο έκολωα,
öc έπεα φρεοίν ήοιν άκοομά τε πολλά τε ήδη
μάψ, άτάρ ού κατά κόομον, έριζέμεναι βαοι,λευαν,
215 άλλ’ δ τι οί ε’ίοαιτο γελοίίον Άργείοιοιν
εμμεναι- αΐοχιοτοο δέ άνήρ υπό ’Ίλιον ήλθε-
φολκόο έην, χωλόο δ’ ετερον πόδα- τώ δε οί ώμω
κυρτώ έπί οτήθοο ουνοχωκότε- αΰτάρ ϋπερθε
φοξόο έην κεφαλήν, ψεδνή δ ’ έπενήνοθε λάχνη.
220 έχθιοτοο δ’ Άχιλήί μάλιοτ’ ήν ήδ’ Όδυοήι·
τώ γάρ νεικείεοκε· τ ό τ ’ αυτ’ Άγαμέμνονι δίω
όξέα κεκλήγων λέγ’ όνείδεα- τώ δ ’ άρ’ ’Αχαιοί
έκπάγλωο κοτέοντο νεμέοοηθέν τ ’ ένί θυμώ.
αύτάρ ο μακρά βοών Άγαμέμνονα νείκεε μύθω-
225 Άτρεΐδη τέο δ’ αυτ’ έπίμέμφεαι ήδέ χατίζειο;
πλειαί τοι χαλκοί) κλιοίαι, πολλαί δέ γυνάΐκεο
είοίν ένί κλιοίηο ¿ξαίρετοι, äc t o l Αχαιοί
πρωτίοτω δίδομεν ε υ τ ’ αν πτολίεθρον ελωμεν.
ή έ τι καί χρυοοΰ έπιδεύεαι, δν κέ τιο οΐοει
230 Τρώων ίπποδάμων έξ Ίλίου υΐοο άποινα,
δν κεν έγώ δήοαο άγάγω ή- άλλοο Αχαιών,
ήέ γυναίκα νέην, 'iva μίογεαι έν φιλότητι,
ήν τ ’ αύτόο άπονόοφι κατίοχεαΐ; ού μέν εοικεν
άρχόν έόντα κακών έπιβαοκεμεν υΐαο ’Αχαιών.
235 ώ πέπονεο κάκ’ έλ εγ χ ε’ Άχαιΐδεο ούκέτ’ Αχαιοί
ο’ίκαδέ περ ούν νηυοί νεώμεθα, τόνδε δ ’ έώμεν
αύτοΟ ένί Τροίη γέρα πεοοέμεν, δφρα ’ίδηται
ή ρά τί οί χήμεΐο προοαμύνομεν ήε καί ούκί'
ôc καί νυν Άχιλήα έο μ έγ ’ άμείνονα φώτα

25
ILÍADA II

un rey a quien el niño del artero Cronos ha dado


el cetro y las justas leyes que reinan entre ello s.”
Así rigiéndolos, el real ordenaba, y ellos al ágora
de nuevo se lanzaban desde las naves y tiendas,
co n fragor, com o cuando del mar m ultiestruendoso la onda
bram a en la grande costa, y tam bién ruge el ponto.
Los otros se sentaron en to n ces, y tom aron las sillas,
y sólo, pronto de lengua, aún parloteaba Tersites,
quien sabía en su m ente m uchas y desordenadas palabras
para altercar co n los reyes tem erariam ente y no en orden,
pero co n cuanto le parecía que a los argivos la risa
les causaba, y vino a Ilión com o el hom bre más feo;
pues era zam bo y co jo de un pie, y los dos hom bros
le eran, contraídos sobre el p ech o , gibosos, y encim a
era de puntiaguda cabeza, y le crecía rara lana.
Y era el más o d ioso a A quileo, en esp ecial, y a O diseo,
pues a am bos zahería; allí a A gam enón divino, de nuevo
gritando agudo, decía oprobios, y allí contra él los aqueos
terriblem ente se irritaban y se indignaban en su alma;
em pero, a m agnas voces, a A gam enón zahería en su discurso:
“Atrida, ¿por qué te com p ad eces o qué necesitas?
Las tiendas, para ti, plenas de bro n ce, y m uchas m ujeres
selectas están en tus tiendas; ésas, a ti, los aqueos
antes que a todos te dim os, cuand o una ciudad ya tom am os;
¿en verdad aun precisas del oro que de Ilion traiga alguno
de los troyanos d om acaballos, rescates de un hijo
a quien pueda, atado, llevarm e yo, u otro de los aqueos?
¿O una m ujer nueva co n quien en el am or te confundas,
a quien tú m ism o aparte retengas? En verdad no te sienta,
siendo el jefe, a los m ales traer a los hijos de los aqueos.
O h cobardes, mal dichos hom bres; aqueas, ya no aqueos;
a casa co n las naves volvam os, y sufram os que aquél,
aquí e n Troya, incube su prem io, a fin de que sepa
si e n verdad en algo o en nada lo ayudam os nosotros;
él aun ahora a A quileo, guerrero m ejor que él grandem ente,
HOMERO

240 ήτιμηοεν ελών γάρ έχει γέραο αύτόο άπούραο.


αλλά μάλ’ ούκ ’Αχιλήϊ χόλος φρεοίν, άλλα μεθήμων
ή γάρ αν ’Ατρεΐδη νυν ϋοτατα λωβήοαιο-
"Ωο φάτο νεικείων Άγαμέμνονα ποιμένα λαών,
θεροίτηο- τώ δ ’ ώκα παρίοτατο δΐοο Όδυοοεύο,
245 καί μιν ύπόδρα ίδών χαλεπώ ήνίπαπε μύθω-
Θεροΐτ’ άκρίτόμυθε, λιγύο περ έών άγορητήο,
ιοχεο, μηδ’ έθελ’ oloc έριζέμεναι βαοιλεΰοιν
ού γάρ έγώ οέο φημί χερειότερον βροτόν άλλον
έ'μμ^ναι, öccoi άμ’ ’Ατρείδηο ύπό ’Ίλιον ήλθον.
250 τώ ούκ αν βαοιλήαο άνά οτόμ’ έχων άγορεύοιο,
καί οφιν όνείδεά τε προφέροιο, v ó c t ó v τε φυλάοοοιο.
ούδέ τί πω οάφα ιδμεν δπωο έοται τάδε έργα,
ή ευ ήε κακώο νοοτήοομεν υΐεο ’Αχαιών,
τώ νυν ’Ατρείδη Άγαμέμνονι ποιμένι λαών
255 ήοαι όνειδίζων, οτι οί μάλα πολλά διδούαν
ήρωεο Δαναοί- ού δέ κερτομέων άγορεύειο.
άλλ’ εκ τοι έρέω, τό δέ καί τετελεομένον έοτα ι- i
εϊ κ’ ετι ο’ άφραίνοντα κιχήοομαι ώο νύ περ ώδε,
μηκέτ’ έ π ε ιτ ’ Όδυοήί κάρη ώμοιοιν έπείη,
260 μηδ’ έτι Τηλεμάχοιο πατήρ κεκλημένοο εϊην,
εί μή έγώ οε λαβών άπό μέν φίλα εΐματα δύοω,
χλαινάν τ ’ ήδέ χιτώνα, τά τ ’ αιδώ άμφικαλύπτει,
αύτόν δέ κλαίοντα 0 οάο έ τ ί νήαο άφήοω
πεπλήγων άγορήθεν αεικέοοι πληγήοιν.
265 "Ωο άρ’ έφη, οκήπτρω δε μετάφρενον ήδέ και ώμω
π λήξεν ο δ’ ίδνώθη, θαλερόν δέ οί έκπεοε δάκρυ-
ομώδιξ δ’ αιματόεοοα μεταφρένου έξυπανέοτη
οκήπτρου ϋπο χρυοέου- ο δ’ άρ’ ε£ετο τάρβηοέν τε,
άλγήοαο δ’ άχρεΐον ίδών άπομόρξατο δάκρυ.
270 οί δέ καί άχνύμενοί περ έ π ’ αύτω ήδύ γέλαοοαν
ώδε δέ τιο ε’ίπεοκεν ίδών έο πληοίον αλλον
ώ πόποι ή δή μυρί’ Όδυοοεύο έοθλά έοργε
βουλάο τ ’ έξάρχων άγαθάο πόλεμόν τε κορύοοων
νυν δέ τόδε μ έγ ’ άριοτον έν ’Αργείοιοιν έρεξεν,

26
ILÍADA II

no honra, pues tom ado el prem io tiene, en quitándolo él mism o;


mas no m ucho, la ira en la m ente de Aquileo; mas él, indolente;
pues si no, Atrida, ahora habrías por última vez injuriado.”
Así habló, a A gam enón pastor de pueblos zahiriendo,
Tersites; y pronto se le paró cerca el divino O diseo,
y viéndolo torvam ente, lo increpó con rudo discurso:
“Tersites, necio al discurrir, aunque arengador siendo claro;
frénate, y no quieras tú solo altercar con los reyes;
pues yo digo que, peor que tú, ningún otro hum ano
hay, entre tantos com o a Ilion con los Atridas vinieron;
por esto, arengar no debías teniend o en tu b o ca a los reyes,
y no d ebías proferirles injurias y espiar el regreso;
aún no sabem os ciertam ente cóm o serán eso s trabajos;
si b ien o mal regresarem os los hijos de los aqueos.
Por esto ahora al pastor de pu eblos A gam enón el Atrida,
estás zahiriendo: porque muy m uchas cosas le donan
los héro es dáñaos, y tú, reprochándolo, arengas;
pero esto te d eclaro y ha d e ser esto cumplido:
si vuelvo a encontrarte neceand o, com o, en verdad, aquí ahora,
ya no en to n ces a O diseo le esté la testa en los hom bros,
y ya no padre de T elém aco llam ado ser pueda,
si no, tom ándote, tus vestidos arranco,
el m anto y la túnica que en torno las vergüenzas te cubre,
y a ti m ism o llorando, a las rápidas naves te envío
d esd e el ágora, tras golpearte con afrentosos azo tes.”
Así habló allí, y con el cetro su espalda y sus hom bros
hirió, y él se retorció y se le rodó, grave, una lágrima,
y un verdugón sangriento surgió de su espalda
b ajo el áureo cetro; y él en to n ces se sen tó y tuvo m iedo,
y d oliénd ose, viendo incapazm ente, enju góse la lágrima;
ellos, aun estando afligidos, de él con gusto se rieron,
y así dijo cada uno, viendo a otro cercan o:
“Ay, pues; miríadas de cosas buenas, sin duda, hizo O diseo,
iniciando bu en os d esignios y ord enand o la guerra;
mas hizo ahora esto, entre los argivos, co n m ucho lo óptim o;
HOMERO

ομερδαλέοο, τόν ρ’ αύτόο Όλύμπιοο ήκε φόωο δέ,


310 βωμού ύπαΐξαο πρόο f>a πλατάνιοτον δρουοεν.
ένθα δ ’ έοαν οτρουθοΐο veoccoí, νήπια τέκνα,
οζω έ π ’ άκροτάτω πετάλου ύποπεπτηώτεο
οκτώ, άτάρ μήτηρ ένατη ήν ή τέκε τέκνα-
ένθ’ δ γε τους έλεεινά κατήοθιε τετριγώταο-
315 μήτηρ δ’ άμφεποτάτο όδυρομένη φίλα τέκνα-
την δ ’ έλελιξάμενοο πτέρυγοο λάβεν άμφιαχυΐαν.
αϋτάρ έπ εί κατά τέκνα φάγε οτρουθοΐο και αυτήν,
τον μέν άρίζηλον θήκεν θεόο ö c περ έφηνε-
λάαν γάρ μιν έθηκε Κρόνου πάϊο άγκυλομήτεω-
320 ήμεΐο δ ’ έοταότεο θαυμάζομεν οΐον έτύχθη.
ώο ουν δεινά πέλωρα θεών είοήλθ’ έκατόμβαο,
Κάλχαο δ ’ αύτίκ’ έπ ειτα θεοπροπέων άγόρευε-
τ ίπ τ ’ άνεω έγένεοθε κάρη κομόωντεο ’Αχαιοί;
ήμιν μέν τόδ’ έφηνε τέραο μέγα μητίετα Ζευο
325 δψιμον όψιτέλεοτον, δου κλέοο ου π ο τ’ όλειται.
ώο ουτοο κατά τέκνα φάγε οτρουθοΐο καί αυτήν
όκτώ, άτάρ μήτηρ ένάτη ήν ή τέκε τέκνα,
ώο ήμεΐο T o c c a Ö T ’ ετεα πτολεμίξομεν αυθι,
τώ δεκάτω δέ πόλιν αίρήοομεν εύρυάγυιαν.
330 κεΐνοο τώο άγόρευε- τά δή νυν πάντα τελείτα ι,
άλλ’ άγε μιμνετε πάντεο έϋκνήμιδεο ’Αχαιοί
αύτου etc δ κεν άοτυ μέγα Πριάμοιο £λωμεν.
'Ώο εφ α τ’, ’Αργεΐοι δε μ έγ ’ ’ίαχον, άμφί δέ νήεο
ομερδαλέον κονάβηοαν άϋοάντων ύπ’ ’Αχαιών,
335 μύθον έπαινήοαντεο ’Oôuccfjoc θ είο ιο -
TOLCI δέ καί μ ετέειπ ε Γερήνιοο Ιππότα Νέοτωρ-
ώ πόποι ή δή παιοιν έοικότεο άγοράαοθε
νηπιάχοιο o l e οΰ τι μέλει πολεμήϊα έργα.
πη δή ουνθεάαι τε καί δρκια βήοεται ημιν;
340 έν πυρί δή βουλαί τε γενοίατο μήδεά τ ’ άνδρών
οπονδαί τ ’ άκρητοι κα'ι δεξιαί, fjc έπ έπ ιθμ εν
αβτωο γάρ έπέεοο’ έριδαίνομεν, οΰδέ τι μήχοο
εύρέμεναι δυνάμεοθα, πολύν χρόνον ένθάδ’ έόντεο.

28
ILÍADA II

horrible, que sin duda envió a la luz el O lím pico m ismo,


tras surgir b ajo el altar, dio un salto hasta el plátano.
Y aquí estaban, polluelos de una pájara, tiernos hijitos,
en la más alta rama, so las hojas encogidos de m iedo,
o ch o, y la novena era la madre que parió a los hijitos;
aquí, aquélla los devoró, mientras m iserables chillaban,
y aleteaba en torno la madre llorando a sus caros hijitos;
y enlazánd ole un ala, la tom ó cuando en torno gritaba.
Mas cuando a los hijitos del ave devoró, y a esta misma,
esto hizo evidente el dios que la había mostrado;
pues el niño del artero Cronos la hizo una peña;
de lo que ocurría nos maravillam os, estándonos,
ya que así horribles signos de dioses las hecatom b es cortaban,
y enseguida, profetizando, arengó Calcas al punto:
‘¿Por qué os volvisteis m udos, aqueos de m elenuda cabeza?
Sin duda, esta gran señal nos ha m ostrado el próvido Zeus;
tarda, tarda en cum plirse, cuya gloria jam ás morirá;
com o ésta a los hijitos del ave devoró, y a ella misma,
o ch o , y la novena era la m adre que parió a los hijitos,
así otros tantos años nosotros allí guerrearem os,
y al d écim o tom arem os a la ciudad de anchas calle s.’
Él arengó así en verdad todo esto que ahora se cum ple;
pero, ea, qued aos todos, bien grebad os aqueos,
aquí, hasta que la ciudad grande de Príam o to m em os.”
Así habló, y los argivos gritaron, y en torno las naves
resonaron terribles, d espués que los aqueos v ocearon
aprobando el discurso de O d iseo divino;
y de nu evo les hab ló Néstor, ecu estre gerenio:
“Ay, pues; en verdad habláis com o siend o niños p equ eñ o s
a quien en m odo alguno son cuidado guerreros trabajos;
los p actos y juram entos, ¿a dónde, en verdad, se nos fueron?
D esignios y cuidados de los hom bres, en fuego estarían,
y libacion es puras, y diestras en las cu ales confiam os;
pues en vano altercam os c o n palabras, y ninguna salida
pod em os encontrar, estando aquí m u cho tiem po.
HOMERO

’Ατρεΐδη cu δ’ εθ ’ ώο πριν έχων άοτεμφέα βουλήν


345 άρχευ’ ’ApyeíoLCL κατά κρατεράο ύομίναο,
τοΰοδε δ’ ëa φθινύθειν ενα και δύο, τοι κεν ’Αχαιών
νόοφιν βουλεύωο’· άνυοιο δ’ ούκ εοοεται αύτών
πριν ’Άργοο δ ’ levai πριν κα'ι Διόο αίγιόχοιο
γνώμεναι el Te φευδοο ύπόοχεαο eï Te κα'ι ούκί.
350 φημ'ι γάρ ούν κατανεύοαι ύπερμενέα Κρονίωνα
ήματι τώ δτε νηυοίν έν ώκυπόροιαν έβαινον
Άργειοι TpióeccL φόνον κα'ι κηρα φέροντέο
άοτράπτων έπ ιδ έξι’ έναίοιμα οήματα φαίνων.
τώ μή t i c πρ'ιν έπειγέοθω ο’ικον δέ νέεοθαι
355 πριν τινα πάρ Τρώων άλόχω κατακοιμηθήναι,
τίοαοθαι δ’ Έλένηο όρμήματά T e οτοναχάο T e .
el δέ t i c έκπάγλωο έθέλει οίκον δέ νέεοθαι
άπτέοθω f|c νηόο έϋοοέλμοιο μελαίνηο,
δφρα πρόοθ’ άλλων θάνατον καί πότμον έπίοπη.
36ο άλλά άναξ αύτόο τ ’ eu μήδεο πείθε ό τ ’ άλλω-
οϋ τοι άπόβλητον εποο ëcceTai δττί κεν εϊπω·
κρΐν’ άνδραο κατά φύλα κατά φρήτραο Άγάμεμνον,
ώο φρήτρη φρήτρηφιν άρήγη, φύλα δέ φύλοιο.
εί δέ κεν ώο ερξηο καί τοι πείθωνται ’Αχαιοί,
365 γνώοη επ ειθ ’ δο θ’ ήγεμόνων κακόο δο τέ vu λαών
ήδ’ δο κ ’ έοθλόο εηοι- κατά οφέαο γάρ μαχέονται.
γνώοεαι δ’ el καί θεσττεάη πόλιν ούκ άλαπάξειο,
ή άνδρών κακότητι καί άφραδίη πολέμοιο.
Τον δ ’ άπαμειβόμενοο προοέφη κρείων ’Αγαμέμνων
370 ή μάν α ύτ’ άγορή νικάο γέρον υίαο ’Αχαιών.
αΐ γάρ Ζεύ τε πάτερ καί ’Αθηναίη καί ’Άπολλον
T O lO Û T O i δέκα μοι ουμφράδμονεο εΐεν ’Αχαιών

τώ κε τά χ ’ ήμύοειε πόλιο Πριάμοιο άνακτοο


χεροίν ύφ’ ήμετέρηοιν άλοϋοά τε περθομένη τε.
375 άλλά μοι αίγίοχοο Κρονίδηο Ζεύο ά λγε’ έδωκεν,
öc με μ ε τ ’ άπρήκτουο έριδαο καί νείκεα βάλλει,
καί γάρ έγών ’Αχιλεύο τε μαχεοοάμεθ’ ε'ίνεκα κούρηο
άντιβίοιο έπέεοοιν, έγώ δ’ ήρχον χαλεπαίνων

29
ILÍADA II

Atrida, tú como antes, teniendo aún el firme designio,


manda a los argivos en las fuertes batallas, 345
y sufre que éstos se pierdan, uno o dos, que, de los aqueos
aparte, decidan -m as de éstos no será el cumplimiento-
irse a Argos, aun antes de saber si, de Zeus que la égida lleva,
la promesa es una falsedad, o, incluso, si no.
Por tanto, pues, digo que asintió el sobrepotente Cronida 350
ese día, cuando en naves que rápidas bogan partieron
los argivos, a los troyanos matanza y hado llevando,
fulminando a la diestra, favorables signos mostrando.
Por esto, que ninguno urja a regresar a su casa
antes de haber con una esposa de los troyanos dormido, 355
y de haber vengado los pesares y lamentos de Helena;
mas si alguno ansiosamente quiere regresar a su casa,
que su negra nave de buenos bancos él toque
a fin de que muerte y destino frente a los otros obtenga.
Pero, oh señor, discurre bien tú mismo, y escucha a este otro; 360
no, en verdad, rechazable es mi palabra, cualquiera que digo:
los hombres, Agamenón, por tribus, por familias separa,
porque familia a familia y tribus a tribus asistan;
pues si tú lo haces así, y si te obedecen a ti los aqueos,
quién de los jefes y quién del pueblo es cobarde 365
y quién valeroso, pues combatirán según ellos mismos,
y sabrás si la ciudad no destruyes por orden divina
o por cobardía de los hombres e impericia en la guerra.”
Y respondiendo, le dijo Agamenón soberano:
“De nuevo, anciano, a los hijos de los aqueos en el ágora vences, 370
en verdad; pues si, oh padre Zeus y Atenea y Apolo,
para mí, entre los aqueos, diez consejeros tales hubiera,
por eso se hundiría pronto la ciudad de Príamo el señor,
siendo por nuestras manos tomada y saqueada;
mas me dio dolores el Cronida Zeus que la égida lleva, 375
quien entre inútiles altercados y discordias me envía;
pues por una joven Aquileo y yo combatimos
con adversas palabras, y com encé yo irritándome;

29
HOMERO

el δέ π ο τ ’ ec γε μίαν βουλεύοομεν, ο ύ κ έτ’ έπ ειτα


380 Ύρωοίν άνάβληοιο κακοΟ έοοετα ι ούδ’ ήβαιόν.
νυν δ ’ ερ χ εο θ ’ έπ ί δεΐπνον ϊνα ξυνάγωμεν ’Άρηα.
eu μέν t i c δόρυ θηξάοθω, e u δ ’ άοπίδα θέοθω,
εύ Ôé Tic ϊπ π ο ια ν δεΐπνον δύτω ώκυπόδεοοιν,
e u δέ T LC άρματοο άμφιο ίδών πολέμοίο μεδέοθω,

385 ώο Ke παvημέpLOL οτυγερώ κρινώμεθ’ ’Άρη'ί.


ού γάρ παυοωλή γε μ ετέο ο ετα ι ούδ’ ήßaLόv
et μή νύξ έλθουοα διακρινέει μένοο άνδρών.
ίδρώοει μέν τευ τελαμών άμφί οτήθεοφιν
άοπίδοο άμφιβρότηο, περί δ ’ έγχε'ί xeîpa καμεΐται·
390 ίδρώοει δέ T e u ΐπποο έύξοον άρμα τιταίνω ν.
ον δέ κ ’ έγώ ν άπάνευθε μάχηο έθέλοντα νοήοω
μ ίμνάζειν παρά νηυοί κορωνίοιν, ου οί έ π ειτα
άρκιον ecceÎTaL φυγέβίν κύναο ή δ ’ οίωνούο.
"Ωο εφ α τ’, Άργεΐοί δέ μ έγ ’ ’ίαχον ώο δτε κύμα
395 άκτή έφ ’ υψηλή, δτε κινήοη Νότοο έλθών,
προβλήτι οκοπέλω- τόν δ ’ ού ποτε κύματα λείπει
παντοίων άνέμων, δ τ ’ άν ένθ’ ή ένθα γένωνται.
άνοτάντεο δ ’ όρέοντο κεδαοθέντεο κατά νήαο,
κáπvLCcáv τε κατά κλιοίαο, καί δεΐπνον ελοντο.
■ίου άλλοο δ’ άλλω ερεζε θεών αίειγενετάων
εύχόμενοο θάνατόν τε φυγεΐν καί μώλον ’Άρηοο.
αύτάρ δ βούν lepeuce άναξ άνδρών ’Αγαμέμνων
πίονα πενταέτηρον ύπερμενέϊ Κρονίωνι,
κίκληοκεν δέ γέρονταο άριοτήαο ΙΤαναχαιών,
405 Νέοτορα μεν πρώτιοτα καί Ίδομενήα άνακτα,
αύτάρ έ π ε ι τ ’ Α’ιαντε δύω καί Τυδέοο υιόν,
εκτον δ’ α υτ’ Όδυοήα Διί μήτιν άτάλαντον.
αύτόματοο δέ οί ήλθε βοήν άγαθόο Μενέλαοο-
ήδεε γάρ κατά θυμόν άδελφεόν ώο έπονεΐτο.
410 βουν δέ πepLCτήcavτo καί ούλοχύταο άνέλοντο'
τόιοιν δ ’ εύχόμενοο μετέφη κρείων ’Αγαμέμνων
ΖεΟ κύδιοτε μέγιοτε κελαινεφέο αίθέρι ναίων
μή πριν έ π ’ ήέλιον ôûvaL καί έπί κνέφαο έλθει ν

30
ILÍADA II

mas entonces, si una vez designáramos un solo designio,


ya, para los troyanos, no habría ni aun breve demora de males. 300
Pero ahora id a com er, para luego reunim os con Ares;
cada uno aguce bien su lanza y bien su escudo coloque,
y a sus caballos raudos de pies, buena comida dé cada uno,
y cada uno, tras ver bien en torno su carro, piense en la guerra,
para que todo el día nos probem os en el Ares odioso; 385
pues sin duda no estará presente el descanso,.ni aun breve,
si no la noche, viniendo, separa el valor de los hombres;
en torno al pecho de cada uno, sudará la correa
del cubridor escudo, y se cansará en la lanza la mano,
y cada caballo sudará, el carro al llevar bien pulido; 390
pero al que yo advierta que, aparte del combate, desea
estarse cabe las corvas naves, no ha de serle posible
evitar entonces los perros y las aves rapaces.”
Así habló, y dieron gran voz los argivos, tal cuando la ola
sobre una alta costa, cuando el Noto viniendo la mueve 395
contra el saliente escollo; y nunca la dejan las olas
formadas de todos los vientos, cuando de aquí y de allá surgen;
tras alzarse, corrieron dispersándose cabe las naves,
y Riego hicieron cabe las tiendas, y la comida tomaron.
Y cada quien inmoló para uno de los dioses siempre existentes, 400
rogándole huir de la muerte y de la faena de Ares;
em pero, él un buey inm oló, A gam enón señ or de hom bres,
pingüe, de cin co años, al sobrepoten te Cronida,
y convocó a los mayores, de los panaqueos los óptimos;
antes que a todos a Néstor y a Idom eneo el señor, 405
y luego a am bos Ayantes y al hijo, después, de Tideo,
y, el sexto, de nuevo a Odiseo, de igual peso que Zeus en consejo,
y de suyo, bravo en la lucha, vino a él M enelao,
pues sabía, en su alma, cómo laboraba su hermano;
y se pusieron en torno al buey y levantaron la mola, 410
y, rogando, habló entre ellos Agamenón soberano:
“Zeus, el más glorioso, el más grande, negro de nubes, que habitas
el éter: que el sol no se hunda y la oscuridad sobrevenga

30
HOMERO

■πριν με κατά πρηνέο βαλέειν Πριάμοιο μέλαθρον


•115 α’ι θαλόεν, πρήοαι δέ πυρόο δηΐοιο θύρετρα,
Έ κτόρεον δέ χιτώ να περί οτήθεοοι δαΐξαι
χαλκω ^ω γαλέον πολέεο δ ’ άμφ ’ αύτόν έταΐροι
πρηνέεο έν κονίηοιν όδάξ λα£οίατο γαΐαν.
"Ωο έ φ α τ ’, ούδ’ άρα πώ οί έπ εκ ρ α ία ιν ε Κρονίων,
420 άλλ’ ο γ ε δέκτο μέν Ιρά, πόνον δ ’ άμέγαρτον οφελλεν.
αύτάρ έ π ε ί ρ ’ εϋξαντο καί ούλοχύταο προβάλοντο,
αύέρυοαν μέν πρώτα καί έοφαξαν καί έδειραν,
μηρούο τ ’ έξέτα μ ο ν κατά τ ε κνίση έκάλυψαν
δίπτυχα ποιήοαντεο, έ π ’ αύτών δ ’ ώμοθέτηοαν.
-125 καί τά μέν άρ οχίζηοιν άφύλλοιοιν κατέκαιον,
οπλάγχνα δ ’ άρ’ άμπείρα ντεο ύπείρεχον Ή φαιοτοιο.
αύτάρ έ π ε ί κατά μήρε κάη καί οπλάγχνα πάοαντο,
μίοτυλλόν τ ’ άρα τάλλα καί άμφ ’ όβελοια ν έπειραν,
ώπτηοάν τ ε περιφραδέωο, έρύοαντό τ ε πάντα.
430 αύτάρ έ π ε ί παύοαντο πόνου τετύ κοντό τ ε δάίτα
δα ίνυντ’, ούδέ t l θυμόο έδ εύ ετο δαιτόο έΐοηο.
αύτάρ έ π ε ί π ό α ο ο καί έδητύος έ ξ έρον εντο,
τοΊο άρα μύθων ήρχε Γερήνιοο ίπ πότα Νέοτωρ·
Άτρε'ίδη κύδιοτε άναξ άνδρών Ά γάμεμνον,
435 μ η κέτι νυν δήθ’ αύθι λεγώμεθα, μηδ’ έ τ ι δηρόν
άμβαλλώμεθα έργον ό δή θεόο έγγ υ α λίζει.
άλλ’ άγε κήρυκεο μέν ’Αχαιών χαλκοχιτώνων
λαόν κηρύοοοντεο άγειρόντων κατά νήαο,
ήμ είο δ ’ άθρόοι ώδε κατά οτρατόν εύρύν ’Αχαιών
440 ιομεν δφρα κε θάοοον έγείρ ομ εν όξύν ’Άρηα.
"Ωο έ φ α τ ’, ούδ’ άπίθηοεν άναξ άνδρών ’Αγαμέμνων,
αύτίκα κηρύκεοα λιγυφθόγγοιοι κέλευοε
κηρύοοειν πόλεμον δέ κάρη κομόωνταο ’Αχαιούς·
οι μέν έκήρυοοον, το ί δ ’ ήγείροντο μάλ’ ώκα.
445 όί δ ’ ά μ φ ’ ’Α τρεΐωνα διοτρεφ έεο βααλήεο
θύνον κρίνοντεο, μ ετά δέ γλαυκώπιο ’Αθήνη
α ίγ ίδ ’ έχο υ ο ’ έρίτιμ ον άγήρων άθανάτην τ ε ,
τήο εκα τό ν θύοανοι παγχρύοεοι ήερέθονται,

31
ILÍADA II

antes que yo e ch e abajo, de golpe, el palacio de Príam o


ardiendo, e incendie con fuego enem igo las puertas,
y la h ectórea coraza en torno a su p ech o quebrante,
hendida por el bronce, y m uchos e n tom o de él, com pañeros,
de cara en el polvo, co n los dientes apresen la tierra.”
Así habló, y en to n ces aún no lo cum plió, para él, el Cronida,
pero acep tó su ofrenda y aum entó su labor no envidiable.
Mas cuand o hubieron rogado y esparcido la mola,
ech aro n atrás prim ero, y degollaron, y desollaron,
y los m uslos cortaron y los cubrieron de grasa,
hacién dolo en dos capas, y en ellos trozos crudos pusieron,
y entonces los quem aron en leños de m adera sin hojas
y, atravesadas las visceras, sobre H efesto allí las tuvieron;
mas cuand o, quem ados los muslos, ellos probaron las visceras,
cortaron en trizas y en asadores el resto ensartaron,
y lo asaron debidam ente, y retiráronlo todo;
mas cuando cesaron de la labor, y el banqu ete aprestaron,
banqu etearon, y ni un alma careció de justo banquete.
Mas cuando el d eseo de com er y b e b e r se quitaron,
ante ellos un discurso em p ezó Néstor, ecuestre gerenio:·
“Atrida el más glorioso, A gam enón señ or de hom bres:
ya no m ás tiem po ahora aquí nos tendam os, ni ya largo tiem po
retardem os el trabajo que el dios en las m anos nos pone;
pero, ea, que los heraldos de los aqueos de veste broncínea,
llam ando, reúnan cab e las naves al pu eblo,
y juntos así, al ancho real de los aqueos nosotros
vayam os, porque más de prisa el Ares agudo excitem o s.”
Así habló, y no d eso b ed eció A gam enón señ or de hom bres;
al punto a los heraldos de clara voz les m andó
llamar a la guerra a los aqueos de m elenuda cabeza;
ellos los llam aron, y éstos se reunieron muy pronto,
y los reyes, crios de Zeus, e n torno al Atrida
corrieron form ándose, y entre ellos la ojiglauca Atenea,
teniendo la égida muy costosa, sin vejez y sin m uerte;
de ésta, cien borlas todas de oro están suspendidas,
HOMERO

πάντεο έυπ λεκέεο, έκατόμβοιοο δέ έκαοτοο-


ιίο ούν τη παιφάοοουοα διέοουτο λαόν ’Αχαιών
ότρύνουο’ le v a i' έν δέ οθένοο ώροεν έκάοτψ
καρδίη άλληκτον π ο λεμ ίζειν ήδέ μάχεοθαι.
τοΐοι δ ’ άφαρ πόλεμοο γλυκίων γ έ ν ε τ ’ ήέ νέεοθαι
έν νηυοί γλαφυρηοί φίλην έο πατρίδα γαΐαν.
■m Ή ύτε πυρ άίδηλον έπ ιφ λέγ ει αοπετον ϋλην
οΰρεοο έν κορυφηο, έκαθεν δέ τ ε φ αίνεται αύγή,
ώο τών ερχομένων από χαλκού θεοπεοίοιο
αίγλη παμφανόωοα δ ι’ αίθέροο ουρανόν ΐκ ε.
Τών δ ’ ώο τ ’ ορνίθων π ετεηνώ ν έθνεα πολλά
Ί6<> χηνών ή γερανών ή κύκνων δουλιχοδείρων
Ά οίω έν λειμώνι Καϋοτρίου άμφί ^έεθρα
ένθα καί ένθα ποτώνται άγαλλόμενα πτερύγεοοι
κλαγγηδόν προκαθιζόντων, ομαραγεΐ δέ τ ε λειμών,
ώο τών έθνεα πολλά νεών απο καί κλιοιάων
•165 έο πεδίον προχέοντο (Γκαμάνδριον αύτάρ ύπό χθών
ομερδαλέον κονάβιζε ποδών αύτών τ ε καί ίππων,
έοταν δ ’ έν λειμώνι Οκαμανδρίω άνθεμόεντι
μυρίοι, δοοά τ ε φύλλα καί άνθεα γ ίγ ν ετα ι ώρη.
Ή ΰτε μυιάων άδινάων έθνεα πολλά
¡-ο αϊ τε κατά οταθμόν ποιμνήιον ήλάοκουοιν
ώρη έν είαρινη δ τε τ ε γλάγοο άγγεα δεύει,
τόοοοι έπ ί Τρώεοοι κάρη κομόωντεο ’Αχαιοί
έν πεδίω ίο τα ν το διαρραΐοαι μεμαώ τεο.
Τούο δ ’ ώο τ ’ αίπόλια π λ α τ έ ’ αιγών αίπόλοι άνδρεο
ι75 ρεΐα διακρίνωοιν έπ εί κε νομώ μιγέωοιν,
ώο τούο ήγεμόνεο διεκόομεον ένθα καί ένθα
ΰομίνην δ ’ ίέναι, μ ετά δέ κρείων ’Αγαμέμνων
δμματα καί κεφαλήν ’ίκελοο Δ ιΐ τερπικεραυνω,
’Ά ρει δέ ζώνην, οτέρνον δέ Ποοειδάωνι.
-iso ήύτε βοϋο άγέληφι μ έ γ ’ έξοχοο έπ λ ετο πάντων
ταΰροο· ο γάρ τ ε βόεοοι μ ετα π ρ έπ ει άγρομένηοΐ1
τοΐον άρ’ ’Ατρε'ίδην θήκε Ζεύο ήματι κείνω
έ κ π ρ επ έ ’ έν πολλοΐοι καί έξοχο ν ήρώεοοιν.

32
ILÍADA II

todas bien trenzadas, y vale cien bueyes cada una;


con ésta, por el pu eblo de los aqueos corría im petuosa,
instigándolos a ir, y exaltaba el vigor a cada uno
en el corazón, para guerrear y com batir sin d escanso,
y, al punto, a ellos la guerra les era dulce más que volver
en las hu ecas naves, a la patria tierra querida.
Com o cuando el fuego voraz una inmensa selva consum e
en las alturas del m onte, y su fulgor aparece £ lo lejos,
así, de los que iban, desde el b ro n ce divino
el esp lend or om niluciente fue por el éter al cielo.
Y de éstos, com o m uchas razas de alígeras aves,
de gansos o grullas o cisnes de cuello alargado,
en la pradera de Asió, a am bos lados de la corriente del Caistro,
vuelan aquí y allá, en sus alas gozándose;
con estruendo se posan delante, y la pradera resuena,
así m uchas razas de éstos d esd e las naves y tiendas
se vierten hacia el llano Escam andrio; pero el suelo, d ebajo
de los pies de ellos y sus caballos, retum ba terrible,
y en la pradera Escamandria florida se están
en miríadas, tantos com o, de la estación, hojas y flores.
Com o cuando m uchas razas de m oscas espesas
que por el aprisco del pastor van volando
en la estación vernal, y cuando la lech e moja los cubos,
tantos, contra los troyanos, aqueos de m elenuda cabeza
se estuvieron en el llano, de arrasarlos ansiosos.
Com o los hom bres cabreros largos rebaños de cabras
fácilm ente distinguen, cuando en el pastizal se m ezclaron,
así ord enaban aquí y allá los caudillos
a éstos para ir a la batalla, y A gam enón soberano
iba igual en ojos y testa a Zeus gozante en el rayo,
y a Ares, en la cintura, y a Poseidón, en el pecho.
Com o cuand o en la grey se distingue grandem ente de todos
un toro, pues tam bién él sobresale entre las reses reunidas,
tal en to n ces al Atrida puso Zeus aquel día,
excelen te entre m uchos y distinguido entre héroes.
HOMERO

Έ ο π ε τ ε νυν μοι M o ü c c xl ’Ολύμπια δώ μα τ’ έχουοαι·


•185 ΰμεΐο γάρ θεαί ècTe πάρεοτέ τ ε ΐο τέ τ ε πάντα,
ήμεΐο δε κλεοο οίον ακούομε ν ούδε τι ϊδ μ ε ν
οϊ TL ^ c ήγεμόνεο Δαναών καί κοίρανοι ή ςα ν
πληθυν δ ’ ούκ αν έγώ μυθήοομαι ούδ’ όνομήνω,
ούδ’ ε’ί μοι δέκα μεν γλώοοαι, δέκα δέ ο τόμ α τ’ είεν,
ι9ο φωνή δ ’ άρρηκτοο, χάλκεον δέ μοι ήτορ ένείη,
εί μή ’Ολυμπιάδες Μουοαι Διόο αίγιόχοιο
θυγατέρεο μνηοαίαθ’ ôcoi ύπό ’Ίλιο ν ηλθον
άρχούο αυ νηών έρέω νήάο τ ε προπάοαο.
Βοιωτών μέν ΤΙηνέλεοκ: καί Λήίτοο ήρχον
•Í95 Ά ρκεάλα όο τ ε ΤΤροθοήνωρ τ ε Κλονίος τ ε,
ο'ί θ’ Ύρίην ένέμοντο καί Αύλίδα πετρήεοοαν
Οχοίνόν τ ε Οκώλόν τε πολύκνημόν τ ’ Έτεω νόν,
Θ έοπειαν Γραιάν τ ε καί εύρύχορον Μυκαληςοόν,
ο'ί τ ’ άμφ ’ "Αρμ’ ένέμοντο καί Ε ίλ έα ο ν καί Έρυθράο,
500 οϊ τ ’ ’Ε λεώ ν’ είχον ή δ ’ "Υλην καί ΤΙετεώνα,
Ώκαλέην Μεδεώνά τ ’ έϋκτίμενον πτολίεθρον,
Κώπαο Ε υ τρ η ά ν τ ε πολυτρήρωνά τ ε Θίοβην,
οϊ τ ε Κορώνειαν καί π οιή ενθ’ 'Αλίαρτον,
οϊ τ ε ΤΙλάταιαν εχον ήδ’ ο'ι Γλιοα ντ’ ένέμοντο,
505 οϊ θ ’ Ύποθήβαο είχ ο ν έϋκτίμενον πτολίεθρον,
Ό γχηοτόν θ ’ ιερόν ΙΙοαδήϊον αγλαόν äXcoc,
οϊ τ ε πολυοτάφυλον Άρνην εχον, οϊ τ ε Μ ίδειαν
Nicáv τ ε £αθέην ΆιΌΓ,δόνα τ ’ έοχατόω οαν
τών μεν πεντήκοντα νέεο κίον, έν δε έκάοτη
sio κούροι Βοιωτών εκατόν καί ε’ίκ ο α βαινον.
Οι δ ’ ’Αοπληδόνα ναιον 18’ Όρχομενόν Μινύειον,
τών ή ρ χ ’ Άοκάλαφοο καί Ίά λμενοο υΐεο ’Άρηοο
οϋο τ έκ εν Ά οτυόχη δόμω ’Άκτοροο ’Αζεΐδαο,
παρθένοο αίδοίη υπερώιον εΐοαναβάοα
515 ’Άρήί κρατερώ - δ δέ οί παρελέξατο λάθρη·
toÎ c δέ τριήκοντα γλαφυραί véec έοτιχόω ντο.
Αύτάρ Φωκήων Οχεδίοο καί Έ πίςτροφοο ήρχον
υΐεο Ίφ ίτ ο υ μεγάθυμου Ναυβολίδαο,

33
ILÍADA II

D ecidm e ahora, Musas que tenéis moradas olím picas,


pues vosotras sois diosas, y presenciáis, y todo sabéis,
y nosotros oím os sólo la fama, y nada sabem os,
quiénes caudillos y regentes de los dáñaos eran,
pues yo a la multitud no narraría y no nom braría,
ni siquiera si yo diez lenguas y diez bo cas tuviera,
y voz infrangibie y bro n cín eo corazón yo tuviera,
si no, olím picas Musas, de Zeus que la égida lleva
hijas, recordarais cuántos vinieron a Ilion;
pero a los jefes de las naves narraré, y todas las naves.
A los b eocio s, P en eleo y Leito m andaban,
y A rcesilao y Protoénor y Clonio,
y los que habitaban a Hiria y a Aulide pétrea
y a E squ eo y E scolo y la m ontuosa Eteono,
y a Tespia, a G rea y a M icaleso espaciosa,
y qu ienes en H armas habitaban, y en Ilesio y Eritras,
y quienes a Eleón tenían y a Hila y Peteón,
a O calea y a M edeón, ciudad bien construida,
a Copas y Eutresis y, rica en palom as, a Tisbe,
y qu ien es a Coronea y a Haliarto la herbosa,
y qu ien es a Platea tenían y quienes a Glisante habitaban,
y qu ienes a H ipotebas tenían, ciudad bien construida,
y a la sagrada O nquesto, de P oseidón luco esp lend ente,
y quienes, rica en uvas, a A m e, y quienes tenían a M idea,
y a Nisa divina y a A ntedón muy rem ota;
de éstos, cincuenta naves seguían, y en cada una,
de los b eo cio s, ciento y veinte jóv enes iban.
Y quienes en A spledón m oraban y la Miniea O rcóm eno;
a éstos los m andaban A scálafo y Y álm eno, hijos de Ares,
a qu ienes parió A stíoque en la casa de Actor Azida,
virgen verecunda, ascend iendo a la más alta cámara,
a Ares el fuerte; y él yació secretam en te con ella;
y tras éstos, treinta huecas naves iban en orden.
Luego, a los focen ses m andaban Esquedio y Epístrofo,
los hijos del m agnánim o Ifito N aubólida,
HOMERO

ο'ί Κυπάριοοον εχον ΤΤυθώνά τ ε πετρήεοοαν


520 Kpicáv τ ε ζαθέην και Δαυλίδα καί ΤΤανοπήα,
ο'ί τ ’ Ά νεμώ ρειαν καί Ύάμπολίν άμφενέμοντο,
ο'ί τ ’ άρα πάρ ποταμόν Κηφιοόν δίον εναιον,
ο'ί τ ε Λίλαιαν εχον πηγήο επ ι Κηφιοόίο·
T o t e δ ’ άμα τεοοαράκοντα μεΧαιναί νήεο εποντο.

525 ο'ί μεν Φωκήων οτίχαο ϊοταοαν άμφ ιέποντεο,


Βοιωτών δ ’ εμπλην έ π ’ άριοτερά θωρήοοοντο.
Λοκρών δ ’ ήγεμόνευεν Όιλήοο ταχύο A’íac
μείων, ου t l t ó c o c γε öcoc Τελαμώνιοο A’í a c
άλλα πολύ μ ε ίω ν όλίγοο μεν έην λινοθώρηξ,
530 έ γ χ είη δ ’ έκέκαοτο ΤΤανέλληναο καί Άχαιούο·
ο'ί Κΰνόν τ ’ εν εμ ο ν τ ’ Ό πόεντά τ ε Καλλίαρόν τε
Bqccáv τ ε (Γκάρφην τε καί Αύγειάο έρατεινάο
"Γάρφην τ ε θρόνιον τ ε Βοαγρίου άμφί ρέεθρα·
τώ δ ’ άμα τεοοαράκοντα μέλαιναι νήεο εποντο
535 Λοκρών, ο'ί ναίουοι πέρην ίερήο Εύβοίηο.
Ο'ί δ ’ Εύβοιαν εχον μένε a πνείοντεο ’Ά βαντεο
Χαλκίδα τ ’ Ειρετρίάν τε πολυοτάφυλόν θ ’ Ίο τία ια ν
Κήρινθόν τ ’ εφαλον Δίου τ ’ αίπύ πτολίεθρον,
ο'ί τ ε Κάρυστον εχον ή δ ’ ο'ί Ο υ ρ α ναιετάαοκον,
5ίο τών αύθ’ ή γεμ ό νευ ’ Έλεφήνωρ ö£oc ’Άρηoc
Χαλκωδοντιάδηο μεγάθυμων άρχόο Άβάντων.
τω δ ’ ά μ ’ ’Ά βαντεο εποντο θοοί οπιθεν κομ.όωντεο
α ίχ μ η τα ί μεμαώ τεο όρεκτήοιν μελίηοι
θώρηκαο ρήξειν δηιων άμφί στή θεο α ·
545 τώ δ ’ άμα τεοοαράκοντα μέλαιναι νήεο εποντο.
Ο'ί δ ’ αρ’ Άθήναο είχον έϋκτίμενον πτολίεθρον
δήμον Έρεχθήοο μεγαλήτοροο, δν π ο τ ’ Άθήνη
θρέψε Διόο θυγάτηρ, τ έκ ε δε ζείδωροο άρουρα,
κάδ δ ’ εν Άθήνηο είοεν έώ έν πίονι νηώ-
550 ενθα δέ μιν ταύροιοι καί άρνειοΐο ίλάονται
κούροι Αθηναίων περιτελλομένω ν έν ια υ τώ ν
τών αύθ’ ήγεμ όνευ’ υίόο ΙΙετεώ ο Μενεοθεύο.
τώ δ ’ ού πώ t i c ό μ ο ί^ έπιχθόνιοο γ έ ν ε τ ’ άνήρ

34
ILÍADA II

q uienes a Cipariso tenían y a Pitón pedregosa


y a Crisa divina y a Dáulide y a Panopeo,
y quienes de Anemoria y Hiám polis en torno habitaban,
y aquellos que junto al río Cefiso divino m oraban,
y quienes a Lilea tenían, del Cefiso en las fuentes;
y junto co n éstos, cuarenta negras naves seguían;
dirigiendo, ellos ord enaban de los focen ses las filas,
y a la izquierda, cerca de los b eocio s, se arm aban.
A caudillaba a los locrios el raudo Ayante de O ileo,
m enor, en m odo alguno tanto com o el Telam ónida Ayante,
sin o m ucho m enor; era ch ico, usaba cota de lino.,
y en la lanza exced ía a todos los helenos y aqueos;
los que a Ciño habitaban, y a O ponte y Caliaro
y a B esa y Escarfe y tam bién a Augía la grata
y a Tarfe y a O ronio, en torno a la corriente del Boagrio;
y junto co n él, cuarenta negras naves seguían
de los locrios, quienes m oran más allá de Eubea sagrada.
Y, respirando valor, los abantes que a Eubea tenían
y a Calcis y Eretria y, rica en uvas, a Histiea,
y a Cerinto marina y a Dios, insigne ciudad;
y los que a Cáristo tenían y los que en Estira m oraban;
acaudillaba a éstos Elefenor, vástago de Ares,
C alcodontíada, jefe de los abantes m agnánim os;
lo seguían los abantes veloces; por atrás, m elenudos;
lanceros, ansiosos de quebrar, co n el fresno extendido,
las corazas de los enem igos en torno a sus pechos;
y junto c o n él, cuarenta negras naves seguían.
Y en to n ces, quienes tenían a Atenas, ciudad b ien construida,
pu eblo del arrogante E recteo, a quien un día Atenea
crió, la hija de Zeus, y al cual parió, fértil, la tierra,
y lo d ep ositó en Atenas, en su rico santuario;
c o n toros y corderos aquí la propician los jóvenes
de los atenienses, en cada año que com pleta su giro;
acaudillaba a éstos, hijo de P eteo, M enesteo;
a éste, aún no ha sido igual ningún hom bre que vive en la tierra,
HOMERO

κοςμήςαι ίπ π ους τ ε καί άνέρας άςπ ιδιώ τα ς·


555 Νέςτωρ d o c ε ρ ιζ ε ν δ γάρ προγενέςτερ ος ή ε ν
τώ δ ’ άμα πεντήκοντα μέλαιναι νή ες εποντο.
A’ía c δ ’ εκ Οαλαμΐνος ά γεν δυοκαίδεκα νηας,
ς τ ή ς ε δ ’ άγων ΐ ν ’ ’Αθηναίων ΐς τα ν το φάλαγγες.
Ο'ί δ ’ ’’Αργός τ ’ είχον Τίρυνθά τ ε τ ειχ ιό εςςα ν
560 Έρμιόνην ’Αςίνην τ ε , βαθύν κατά κόλπον έχούςας,
Τ ρ ο π ή ν ’ Ήιόνας τ ε καί ά μ π ελ ό εν τ’ ’Επίδαυρον,
ο'ί τ ’ εχον Αίγιναν Μ άςητά τ ε κούροι ’Αχαιών,
τών αύθ’ ηγεμόνευε βοήν άγαθός Διομήδης
καί Οθένελος, Καπανηος άγα κλειτοϋ φίλος υιός·
565 το ι ci δ ’ ά μ ’ Εϋρύαλος τρ ίτα το ς κίεν ίςόθεος φώς
Μ η κ ιςτεο ς υιός Ταλαιονίδαο ά ν α κτο ς-
ςυμπάντων δ ’ ή γ εΐτο βοήν άγαθός Διομήδης·
το ΐςι δ ’ ά μ ’ όγδώκοντα μέλαιναι νη ες £ποντο.
Οί δε Μυκήνας ειχον έϋκτίμενον πτολίεθρον
570 άφνειόν τ ε Κόρινθον έϋ κ τίμ έν α ς τ ε Κλεωνάς,
Ό ρνειάς τ ’ ενεμοντο ’Αραιθυρέην τ ’ έρατεινήν
καί (ακυών’, δθ’ άρ’ ’Ά δρηςτος π ρ ώ τ’ έμβαςίλευεν,
ο'ί θ ’ Τ π ερ ηοίη ν τ ε καί αίπεινήν Γovóεccav
Πελλήνην τ ’ είχον ή δ ’ Α’ί γιον άμφενεμοντο
575 Αίγιαλόν τ ’ άνά πάντα καί ά μ φ ’ Έλίκην εύρεΐαν,
τών εκατόν νηών ήρχε κρείων ’Αγαμέμνων
’Α τρεΐδης· άμα τώ γ ε πολύ π λ εΐςτο ι καί άριςτοι
λαοί επ ο ν τ ’· έν δ ’ αύτός έδ ύ ςετο νώροπα χαλκόν
κυδιόων, πά ςιν δε μ ετέπ ρ επ εν ήρώ εςςιν
580 οϋνεκ’ ά ρ ιςτος £ην πολύ δε π λ είςτο υ ς άγε λαούς.
Οί δ ’ ειχ ο ν κοίλην Αακεδαίμονα κητώ εςςαν,
Φάρίν τ ε Οπάρτην τ ε πολυτρήρωνά τ ε Μ εςςην,
Β ρυςειάς τ ’ ένέμ οντο καί Α ύγειάς έρ α τεινά ς,
ο'ί τ ’ ά ρ’ Ά μύκλας ειχ ο ν Έ λ ο ς τ ’ έφαλον πτολίεθρον,
585 ο'ί τ ε Λάαν ειχον ή δ’ Οΐτυλον άμφενέμοντο,
τών οί άδελφεός ήρχε βοήν άγαθός Μ ενέλαος
εξήκοντα ν εώ ν άπάτερθε δε θωρήςςοντο-
έν δ ’ α ύτός κίεν ^ ςι προθυμίηςι πεποιθώ ς

35
ILÍADA II

en ordenar caballos y a hom bres que llevan escudo;


Néstor solo com pite con éste, pues él era más viejo;
y junto co n él, cincuenta negras naves seguían.
Y Ayante, de Salam ina, guiaba d oce naves, y guiándolas,
las situaba donde se estaban las atenienses falanges.
Y quienes a Argos tenían y a la amurallada Tirinto,
a H erm ione y Asine, junto a profunda rada asentadas,
a Treze y a Eyona y tam bién, en viñas copiosa, a Epidauro,
y quienes, jóv enes aqueos, tenían a Egina y M ásete;
a éstos los acaudillaban, bravo en la lucha, Diom edes
y Esténelo, del ínclito C apaneo el hijo querido;
y junto a ellos, hom bre com o un dios, el tercero iba Euríalo,
hijo de M ecisteo el señ or Telayónida;
y a todos juntos los m andaba, bravo en la lucha, D iom edes;
con éstos, och enta negras naves seguían.
Y qu ien es tenían a M icenas, ciudad bien construida,
y a la rica Corinto y la bien construida Cleonas,
y a O rnias habitaban y a Aretirea la grata
y a Sición, en donde prim ero Adrasto reinara,
y quienes a H iperesia y la ilustre, tam bién, G onoesa,
y a Pelene tenían y en torno de Egio m oraban
y en todo el Egialo y en torno de H elice espaciosa;
de éstos, cien naves m andaba A gam enón soberano,
el Atrida; junto con él, con m ucho los más y los óptim os
pu eblos seguían, y él m ismo vestía el bronce ofuscante,
gloriándose, y sobresalía entre todos los héroes
porqu e era el óptim o y a m ucho más pueblos llevaba.
Y qu ien es a Lacedem onia, honda en sus valles, tenían,
y a Faris y Esparta y, rica en palom as, a M ese,
y en Brisias habitaban y en Augias la grata,
y quienes a A m idas tenían y a Elos, ciudad junto al mar,
y quienes a Laa tenían y de Etilo en torno habitaban;
de éstos, su herm ano, M enelao bravo en la lucha, m andaba
sesenta naves, pero arm ados se form aban aparte,
y él m ism o iba entre ellos, confiando en su propio valor
HOMERO

ότρύνων πόλεμον δ έ' μάλιςτα δέ ϊ ε τ ο θυμώ


590 τίοαοθαι Ε λ έν η ς όρμήματά τ ε ςτονα χά ς τ ε.
Οί δέ Πύλον τ ’ ένέμοντο καί Άρήνην έρατεινήν
και Θρύον Ά λφ είοΐο πόρον καί έΰ κτίτο ν Αίπύ
καί Κ υπαριςςήεντα καί Ά μ φ ιγέν εία ν έναιον
καί ΙΙτελ εό ν καί Έ λ ο ς καί Δώριον, ένθά τ ε Μοΰςαι
595 άντόμεναι Θάμυριν τον Θρήίκα παΰςαν άοιδής
Ο ίχαλίηθεν ιόντα παρ’ Εύρύτου Οίχαλιήος·
cTeÛTo γάρ εύχόμενοο ν ίκ η ςέμ εν ε’ί περ αν αύταί
M oücai άείδο ιεν κοΰραι Διοο α ίγ ιό χ ο ιο -
άί δέ χολωςάμεναι πηρόν θέοαν, αύτάρ άοιδήν
600 θεο π εςίη ν άφέλοντο καί έκλέλαθον κ ιθα ρ ιςτύ ν
τών αύθ’ ηγεμόνευε Γερήνιος ίπ π ό τα Νέςτωρ·
τώ δ ’ ένενήκοντα γλαφυραί ν έ ε ς έςτιχό ω ν το .
Οί δ ’ εχον ’Αρκαδίην υπό Κυλλήνης ôpoc αίπύ
Α ίπύτιον παρά τύμβον ϊ ν ’ άνέρες ά γχιμ α χη τα ί,
605 όί Φενεόν τ ’ ένέμοντο καί Όρχομενόν πολύμηλον
'Ρίπην τ ε Οτρατίην τ ε καί ή νεμόεςςα ν Έ νίςπ ην
καί Τ εγ έ η ν είχ ο ν καί Μ αντινέην έρατεινήν
Οτύμφηλόν τ ’ είχον καί ΓΤαρραςίην ένέμοντο,
τών ή ρ χ ’ ’Αγκαίοιο πάις κρείων ’Αγαπήνωρ
6ΐο εξήκοντα ν ε ώ ν π ολέες δ ’ έν νηΐ έκάςτη
’Αρκάδες άνδρες έβαινον έπ ιςτά μ εν ο ι π ο λεμ ίζειν .
αύτός γάρ ςφιν δώκεν άναξ άνδρών ’Αγαμέμνων
νήας έυ ςςέλ μ ο υ ς περάαν έπ ί οϊνοπα πόντον
’Α τρεΐδης, έ π ε ί ού ςφι θαλάςςια εργα μεμήλει.
6ΐ 5 Οί δ ’ άρα Βουπράςιόν τ ε καί Ήλι,δα δίαν έναιον
οςςον έ φ ’ Τρμίνη καί Μύρςινος έςχ α τό ω ςα
πέτρη τ ’ Ώ λενίη καί ’Αλήςιον έν τό ς έέρ γ ει,
τών αύ τ ές ς α ρ ες άρχοί έςαν, δέκα δ ’ άνδρί έκά ςτω
ν η ες εποντο θοαί, π ο λέες δ ’ έμβαινον Έ π ειο ί.
620 τών μέν άρ’ ’Αμφίμαχος καί Θάλπιοο ήγηςάςθην
ύ ΐες δ μέν Κ τεάτου, δ δ ’ αρ’ Εύρύτου, Ά κτορίωνε·
τών δ ’ Ά μαρυγκεΐδης ήρχε κρατερός Δίωρης·

36
ILÍADA II

y a la guerra incitándolos; pues m ucho quería en su alma


haber vengado los pesares y lam entos de Melena. 590
Y quienes a Pilos habitaban y a Arene la grata
y a Trío, vado del Alfeo, y a Epi bien construida,
y en Cipariso y en Anfigenia m oraban
y en Pteleo y en H elo y en D orio, en donde las Musas,
encontránd olo, privaron del canto a Tamiris el tracio 595
quien de Ecalia venía, de la casa de Eurito el ecalio;
pues afirmó, jactándose, que vencería, aun si las mismas
Musas cantaran, jóvenes de Zeus que la égida lleva;
y ellas, airándose, lo dejaron mutilado, y el canto
divino se llevaron, e hicieron que olvidara la cítara; 600
a éstos los acaudillaba Néstor, ecuestre gerenio,
y co n él, noventa huecas naves iban en orden.
Y quienes tenían a Arcadia, b ajo el insigne m onte Cilene,
cab e la tum ba de Epitio, do hay hom bres que de cerca com baten,
y quienes a Fen eo habitaban y a O rcóm eno rica en ovejas, 605
y a Ripe y Estratia y a Enispe expuesta a los vientos,
y a Tegea tenían y a M antinea la grata,
y a Estínfalo tenían y en Parrasia habitaban;
de éstos, el hijo de A nceo, A gapenor soberano, m andaba
sesenta naves; y en cada nave otros m uchos 610
hom bres arcadios iban, de guerrear sabedores;
pues a ello s les dio el mism o A gam enón, señ or de hom bres,
naves de b u en os bancos para cruzar el ponto vinoso,
el Atrida, pues los trabajos marinos no le eran cuidado.
Y los que en Buprasio y en Elis divina m oraban, 615
a la cual tanto Hirmina com o Mirsino la extrem a
y la roca O lenia y Alesio encierran adentro;
de éstos había cuatro jefes, y diez, a cada hom bre,
rápidas naves seguían, y en ellas iban m uchos ep eos;
a unos, allí, los acaudillaban A nfím aco y Talpio, 620
hijos, aquél, de Cteato, y éste, del Actórida Eurito;
a los otros los m andaba el fuerte Diores Amarincida,

36
HOMERO

τών δέ τετά ρ τω ν ήρχε ΤΤολύξεινοο θεοείδήο


υίόο Ά γαοθένεοο Αύγηϊάδαο άνακτοο.
(>25 Οί. δ ’ έκ Δ ουλιχίοιο Έχινάω ν θ ’ 'ιεράων
νήοων, α'ΐ vaíoucL πέρην άλόο Ή λιδοο άντα,
τών αύθ’ ηγεμόνευε Μέγηο άτάλαντοο ’Άρη'ί
Φυλεΐδηο, ον τ ίκ τ ε Δ ΐί φίλοο ίπ π ό τα Φυλεύο,
öc π ο τέ Δουλίχιον δ ’ άπενάοοατο πατρί χολω θείο-
6Μ) τώ δ ’ άμα τεοοαράκοντα μέλαιναι νήεο εποντο.
Αύτάρ Όδυοοεύο ή γε Κεφαλλήναο μεγαθύμουο,
οϊ ρ ’ ’Ιθάκην είχ ο ν και Νήριτον είνοοίφυλλον
καί Κ ροκύλει’ ένέμοντο καί Α ίγίλιπα τρηχεΐα ν,
οϊ τ ε Ζάκυνθον εχον ήδ’ όί Οάμον άμφ ενέμοντο,
635 οϊ τ ’ ήπειρον έχον ή δ’ ά ν τιπ έρ α ι’ έν έμ ο ντο-
τών μέν Όδυοοεύο ήρχε Διί μήτιν άτάλαντοο-
τώ δ ’ άμα νήεο ^ποντο δυώδεκα μιλτοπάρηοι.
Αίτωλών δ ’ ή γ εΐτο Θόαο ’Ανδραίμονοο υίόο,
ο'ί Πλευρών’ ένέμοντο καί ’Ώλενον ήδέ ΤΙυλήνην
6ί ο Χαλκίδα τ ’ άγχίαλον Καλυδώνά τ ε π ετρ ή εο οα ν
ού γάρ έ τ ’ Οίνήοο μεγαλήτοροο υίέεο ήοαν,
ούδ’ άρ’ έ τ ’ αύτόο έην, θάνε δέ ξανθόο Μελέαγροο·
τώ δ ’ έπ ί π ά ν τ’ έ τέ τα λ τ ο άναοοέμεν Α ίτω λοΐοι-
τώ δ ’ άμα τεοοαράκοντα μέλαιναι νήεο εποντο.
615 Κρητών δ ’ Ίδομενεύο δουρί κλυτόο ήγεμόνευεν,
όί Κνωοόν τ ’ είχον Γόρτυνά τ ε τειχιόεοοα ν,
Λύκτον Μ ίλητόν τ ε καί άργινόεντα Λύκαοτον
Φαιοτόν τ ε ΊΡύτιόν τ ε , πόλειο εύ ναιετοώοαο,
άλλοι θ ’ όί Κρήτην έκατόμπολιν άμφενέμοντο.
650 τών μέν άρ’ Ίδομενεύο δουρί κλυτόο ήγεμόνευε
Μηριόνηο τ ’ άτάλαντοο Ένυαλίω άνδρειφόντη-
T o ld δ ’ ά μ ’ όγδώκοντα μέλαιναι νήεο εποντο.
Τληπόλεμοο δ ’ Ήρακλεΐδηο ήύο τ ε μέγαο τ ε
έκ 'Ρόδου έννέα νήαο άγεν 'Ροδίων άγερώχων,
655 ο'ί 'Ρόδον άμφ ενέμοντο διά τρ ίχα κοομηθέντεο
Λίνδον Ίηλυοόν τ ε καί άργινόεντα Κάμειρον.
τών μέν Τληπόλεμοο δουρί κλυτόο ήγεμόνευεν,

37
ILÍADA II

y a los cuartos los m andaba, símil a un dios, P olixeno


hijo del señ or A gástenes, hijo de Augeo.
Y quienes venían de Duliquio y las sagradas Equinas
islas, que m oraban más allá del mar opu esto a la Elida;
a éstos, símil de Ares, acaudillábalos M eges
Fileida, a quien engendró, caro a Zeus, el ecu estre Fileo,
quien un día em igró, airado contra su padre, a Duliquio;
y ju nto con él, cuarenta negras naves seguían.
Luego, O diseo conducía a los cefalenios m agnánim os,
los que a Itaca tenían y a Nérito, ond eante en follajes,
y los que a Crocilea habitaban y a Egilipe escarpada;
los que a Zacinto tenían y los que en torno a Sam os m oraban,
y los que la tierra firme tenían y lo. opu esto habitaban;
a éstos los m andaba O diseo, de igual p eso que Zeus en co n sejo ,
y junto con él, d oce naves de rojas proas seguían.
Y Toante, hijo de A ndrem ón, conducía a los etolios,
qu ienes a Pleurón habitaban y a O len o y Pilene
y a Calcis junto al mar y a Calidón pedregosa;
pues ya los hijos del arrogante E neo no existían,
ni existía ya él mism o, y había m uerto el rubio M eleagro,
y a él se le con fió señ orear a los etolios en todo;
y ju nto co n él, cuarenta negras naves seguían.
Y a los creten ses, ínclito en el asta, Idom en eo acaudillaba,
y a quienes a Cnosos tenían y a la amurallada Gortina,
a Licto y a M ileto y a la blanca Licastro
y a Festo y a Ritió, b ien pobladas ciudades,
y los otros que habitaban, de cien ciudades, a Creta;
a éstos pues, ínclito en el asta, Id om en eo acaudillaba
co n M eriones, símil del m atador de hom bres Enialio;
y ju nto co n éstos, och enta negras naves seguían.
Y T lep o lem o H eraclida, im pávido y grande,
desde Rodas llevaba nueve naves de rodios feroces,
quienes, ord enad os en tres partes, habitaban a Rodas,
e n Lindo y e n Y aliso y en Cam iro la blanca;
a éstos, ínclito en el asta, los acaudillaba Tlep ólem o,
HOMERO

ον τέκ εν Ά οτυόχεια βίη Ήρακληείη,


τήν ά γ ε τ ’ έξ Έφύρηο ποταμού άπο Οελλήεντοο
6ήο πέροαο άοτεα πολλά διοτρεφέω ν αί£ηών.
Τληπόλεμοο δ ’ έπ εί ούν τράφ’ ένί μεγάρω εύπήκτω,
αύτίκα πατρόο έοιο φίλον μήτρωα κα τέκτα
ήδη γηράοκοντα Λικύμνιον δ£ον ’Άρηοο·
αιψα δέ νήαο έπ η ξε, πολυν δ ’ ö γε λαόν άγείραο
665 βή φεύγων έπ ί π ό ν το ν άπείληοαν γάρ ο! άλλοι
υίέεο υ'ιωνοί τ ε βίηο Ήρακληείηο.
αύτάρ δ γ ’ έο 'Ρόδον Ίξεν άλώμενοο άλγεα π ά οχω ν
τριχθά δέ ωκηθεν καταφυλαδόν, ήδέ φίληθεν
έκ Διόο, δο τε θεοιοι καί άνθρώποιαν άνάοοει,
670 καί οφιν θεοπέοιον πλούτον κ α τέχ ευ ε Κρονίων.
Νιρεύο αύ Ούμηθεν άγε τρ εΐο νήαο έΐοαο
Νιρεύο Ά γλαΐηο υίόο Χαροποιό τ ’ άνακτοο
Νιρευο, δο κάλλιοτοο άνήρ υπό ’Ίλιο ν ήλθε
τών άλλων Δαναών μ ε τ ’ άμύμονα ΤΤηλεΐωνα·
675 άλλ’ άλαπαδνόο έην, παΰροο δέ οί ε ϊπ ε τ ο λαόο.
Οί δ ’ άρα Νίουρόν τ ’ είχ ον Κράπαθόν τ ε Κάοον τ ε
καί Κών Εύρυπύλοιο πόλιν νήοουο τ ε Καλύδναο,
τών αύ Φείδιππόο τ ε καί ’Ά ντιφοο ήγηοάοθην
ΘεοοαλοΟ υΙε δύω Ήρακλείδαο άνακτοο·
680 τοι ο δέ τριήκοντα γλαφυραί νέεο έοτιχόω ντο.
Νυν αύ τούο ö c c o l τ ο ΤΤελαογικόν ’Άργοο έναιον,
οϊ τ ’ Ά λον ο'ί τ ’ Άλόπην ο'ί τ ε Τρηχΐνα νέμοντο,
ο'ί τ ’ είχ ο ν Φθίην ή δ ’ Ελλάδα καλλιγύναικα,
Μυρμιδόνεο δέ καλεϋντο καί Έ λλ η ν εο καί ’Αχαιοί,
6«5 τών αύ π εντήκοντα νεών ήν άρχόο Ά χιλλεύο.
άλλ’ ο'ί γ ’ ού πολέμοιο δυοηχέοο έμνώοντο·
ου γάρ έην δο τιο οφίν έπ ί οτίχαο ήγήοαιτο·
κ εΐτο γάρ έν νήεοοι ποδάρκηο δίοο Ά χιλλεύο
κούρηο χωόμενοο Βριοηΐδοο ήϋκόμοιο,
690 τήν έκ ΛυρνηοοοΟ έ ξ ε ίλ ε τ ο πολλά μογήοαο
Λυρνηοοόν διαπορθήοαο καί τ ε ίχ ε α Θήβηο,
κάδ δέ Μ ύνητ’ έβαλεν καί Έπίοτροφον έγχεοιμώρουο,

38
ILÍADA II

a quien A stioque con cibió de la fuerza de H eracles


que se la llevó de Efira, cerca del río Selento,
tras destruir m uchas ciudades de m an cebos crios de Zeus; 66o
y cuando así T lep ólem o en la casa bien construida fue criado,
al punto al querido tío m aterno de su padre mató,
al que ya envejecía, a Licimnio, vastago de Ares,
y de inm ediato arm ó naves y él, tras reunir m ucho pueblo,
se fue huyendo sobre el ponto, pues lo am enazaban los otros 665
hijos y los nietos de la fuerza de H eracles;
em pero él, vagando, vino a Rodas, padeciendo dolores,
y tres partes se hicieron, tribu por tribu, y fueron am ados
por Zeus, quien señorea a los dioses y gentes;
y derram ó sobre ellos adm irable riqueza el Cronida. 670
Nireo, desde Sim e, conducía tres naves estables;
Nireo, hijo de Aglaya y de Caropo el’ señor;
Nireo, quien vino a Ilion siendo el hom bre más bello
de los otros dáñaos, después del intachable Pelida;
pero era sin fuerzas y lo siguió p o co pueblo. 675
Y quienes a Nisiro tenían y a Crápato y Caso
y a Cos, ciudad de Eurípilo, y las islas Calidnas;
a éstos los acaudillaban Fidipo y Antifo,
hijos los dos de T ésalo Heraclida el señor;
y a éstos, treinta huecas naves los seguían en orden. 6so
Ahora tam bién éstos, tantos com o en el pelásgico Argos m oraban,
y los que a Alo y los que A lope y los que a Traquina habitaban,
y los que tenían a Ftía y H élade de bellas m ujeres,
y m irm idones eran llam ados y helenos y aqueos;
de cincuenta naves de éstos, era el jefe Aquileo. 685
Pero ellos no se acordaban de la horrísona guerra,
pues no había quien los acaudillara en las filas,
pues yacía en sus naves, por sus pies guardado, el divino A quileo,
indignado por la joven Briseida de herm osos cabellos
que de Lirneso se había asido esforzándose m ucho, 690
d espués que destruyó a Lirneso y las murallas de Tebas,
y ech ó abajo, hábiles con la lanza, a Mines y Epístrofo,

38
HOMERO

υ ιέa c Εύηνοΐο Οεληπιάδαο άνακτοο-


τήο δ γε κ ε ΐ τ ’ άχέων, τά χα δ ’ άνοτήοεοθαι έμ ελλεν.
6y5 Οϊ δ ’ είχ ο ν Φυλακήν και Πύραοον άνθεμόεντα
Δήμητροο τέμενοο, ”! τωνά τ ε μητέρα μήλων,
άγχίαλόν τ ’ Άντρώνα ίδέ Π τελεόν λεχεποίην,
τών αύ ΤΤρωτεάλαοο άρήίοο ηγεμόνευε
ζωόο έ ώ ν τ ό τε δ ’ ήδη έχ εν κάτα γάια μέλαινα.
7(ΐο του δέ και άμφιδρυφήο άλοχοο Φυλάκη έλ έλ ειπ το
κα'ι δόμοο ήμιτελήο· τον δ ’ έκτα νε Δάρδανοο άνήρ
νηόο άποθρωοκοντα πολύ πρώ τιοτον ’Αχαιών,
ούδέ μέν ούδ’ οι άναρχοι έοαν, πόθεόν γε μεν ά ρ χό ν
άλλά οφεαο κόομηοε ΓΙοδάρκηο δ£οο ’Άρηοο
705 Ί φίκλου υίόο πολυμήλου Φυλακίδαο
αύτοκαοίγνητοο μεγάθυμου ΤΤρωτεοιλάου
δπλότεροο γενεή· ό δ ’ άμα πρότεροο και άρείων
ήρωο ΤΤρωτεοίλαοο άρήϊοο- ούδέ τ ι λαοί
δεύονθ’ ήγεμόνοο, πόθεόν γ ε μέν έοθλόν έόντα -
710 τω δ ’ άμα τεοοαράκοντα μέλαιναι νήεο εποντο.
Οί δέ Φεράο ένέμοντο παρα'ι Βοιβηΐδα λίμνην
Βοίβην και Γλαφύραο καί έϋκτιμ ένη ν Ίαωλκόν,
τών ή ρ χ ’ ’Αδμήτοιο φίλοο πάιο ενδεκα νηών
Εϋμηλοο, τον ύπ ’ ’Αδμήτψ τ έκ ε δία γυναικών
715 ’Ά λκηοτιο ΤΙελίαο θυγατρών είδοο άρίοτη.
Οί δ ’ apa Μηθώνην καί Θαυμακίην ένέμοντο
καί Μ ελίβοιαν έχον καί Όλι£ώνα τρηχείαν,
τών δέ Φιλοκτήτηο ήρχεν τόξων έύ είδώο
επτά ν εώ ν έρ έτα ι δ ’ έν έκάοτη πεντήκοντα
720 έμβέβαοαν τόξων ευ είδ ό τεο ίφι μάχεοθαι.
άλλ’ δ μέν έν νήαο κεΐτο κρα τέρ’ άλγεα πάοχων
Λήμνω έν ήγαθέη, δθι μιν λιπον υΐεο ’Αχαιών
ελκεϊ μοχθί£οντα κακώ όλοόφρονοο ϋδρου·
έν θ ’ δ γ ε κ ε ΐτ ’ ά χ έω ν τά χα δε μνήοεοθαι έμελλον
725 Ά ρ γ είο ι παρά νηυοί Φ ιλοκτήταο άνακτοο.
ούδέ μέν ούδ’ όί άναρχοι έοαν, πόθεόν γε μέν ά ρ χό ν

39
ILÍADA II

los hijos de Eveno Selepiada, el señor;


por ésta él yacía afligiéndose, mas pronto habría de alzarse.
Y quienes tenían a Fílace y la floreciente Piraso,
sacro cam po de Deméter, y a Itón, madre de ovejas,
y, junto al mar, a Antrón, y a Pteleón de lech o s de hierba;
a éstos el b élico Protesilao los acaudillaba,
estando aún vivo; mas ya en ton ces lo tenía, negra, la tierra;
y en Fílace tam bién se dejaron, lacerada, a la esposa,
y, m edio acabada, la casa; pues lo m ató un hom bre dárdano
cuando de su nave saltó, el prim ero de los aqueos;
y no, no estaban ellos sin jefe, aunque a aquel jefe extrañaban;
pero los ordenaba Podarces, vástago de Ares,
hijo de Iflico Filácida, rico en ovejas,
él m ism o herm ano de Protesilao m agnánim o,
más joven por nacim iento; pero el anterior y más bélico
era el bélico héroe Protesilao; y en nada los pueblos
carecían de caudillo, pero al que fue valiente extrañaban;
y junto co n éste, cuarenta negras naves seguían.
Y los que habitaban a Feras, al lago B eb eis cercana,
a B eba y a Glafira y a la b ien construida Yaolcos;
de o n ce naves de éstos era jefe, hijo querido de Admeto,
Eum elo, a quien b ajo Admeto engendró, entre m ujeres divina,
Alcestis, la óptima en forma de las hijas de Pelias.
Y en to n ces, quienes a M etone y a Taum acia habitaban,
y quienes a M elibea tenían y a O lizón escabrosa;
de éstos, bu en co n o ced o r de arcos, Filoctetes m andaba
siete naves, y en cada una cincuenta rem eros
subieron, sabiend o bien de arcos, por com batir fuertem ente.
Pero él yacía en una isla sufriendo fuertes dolores;
en la divina Lem nos, donde los aqueos lo dejaron
trabajado por la mala úlcera de una hidra m aléfica;
allí él yacía, afligiéndose; y pronto tendrían que acordarse
los argivos, cab e las naves, del señ o r Filoctetes;
y no, no estaban ellos sin jefe, aunque a aquel jefe extrañaban,
HOMERO

άλλα Μέδων κόομηοεν Όίλήοο vó0oc ulóc,


τόν ρ’ ε τε κ εν 'Ρήνη ύπ’ Ό ίλήϊ πτολιπόρθω.
Οί. δ ’ είχον Τρίκκην καί Ίθώ μην κλωμακόεοοαν,
7.λο οΐ τ ’ εχον Οίχαλίην πόλιν Εύρύτου Οίχαλιήοο,
τών αύθ’ ήγείοθην ΆοκληπιοΟ δύο παΐδε
ιητή ρ’ άγαθώ ΤΙοδαλείριοο ήδε Μ αχάω ν
t o îc δε τριήκοντα γλαφυραί νεεο εοτιχόω ντο.
Öl δ ’ εχον Όρμενιον, οΐ τ ε κρήνην Ύπέρειαν,
T3S οΐ τ ’ εχον Ά στέριον Τιτά νοιό τε λευκά κάρηνα,
τών ή ρ χ ’ Εύρύπυλοο Εύαίμονοο άγλαόο ulóc·
τώ δ ’ άμα τεα:αράκοντα μελαιναι vήεc εποντο.
Οι δ ’ ’’Apyiccav εχον καί Γυρτώνην ένέμοντο,
Ό ρθην Ήλώνην τ ε πόλιν τ ’ Ό λοο^όνα λευκήν,
740 τών αυθ’ ήγεμόνευε μενεπτόλεμοο Πολυποίτηο
ulóc ΙΙειριθόοιο τόν άθάνατοο τ ε κ ε τ ο Z e v c
τόν ρ ’ υπό Πειριθόω τ εκ ε το κλυτόο 'Ιπποδάμεια
ήματί τώ δτε Φήpac έτιο α το λaχvή εv τac,
TO U C δ ’ εκ ΤΤηλίου ώοε καί Αίθικεοοι π έλα ο ο εν

74S ούκ O IO C , άμα τ ώ γε Λ εovτεύc ö£oc ’Άρηοο


ulóc ύπερθύμοιο Κορώνου Καινεΐδαο·
t o îc δ ’ αμα τεccap áκ o v τa μελαιναι vήεc εποντο.
Γουνευα δ ’ εκ Κυφού ήγε δύω καί εΐκοοι νήαο·
τώ δ ’ Έ νιήνεο εποντο μενεπτόλεμοί τ ε Περαιβοί
750 οΐ περί Δωδώνην δυςχείμερον ο’ι κ ί’ εθεντο,
οΐ τ ’ άμφ ’ ίμερτόν Τιταρηοοόν εργα νεμοντο
öc ρ ’ è c Πηνειόν προΐει καλλίρροον ϋδωρ,
ούδ’ δ γε ΤΤηνειώ c u μ μ ícγ ετaι άργυροδίνη,
άλλά τ ε μιν καθύπερθεν έπ ιρ ρ έει ή ΰ τ ’ ελ α ιο ν
755 δρκου γάρ δεινού Οτυγόο ϋδατόο k c i i v άπορρώξ.
Μαγνήτων δ ’ ήρχε TTpó0ooc Τενθρηδόνοΰ ulóc,
οΐ περί Πηνειόν καί Πήλιον είνοάφυλλον
να ίεοκον τών μεν Πρόθοοο θοόο ήγεμόνευε,
τώ δ ’ αμα τεοοαράκοντα μελαιναι νήεο εποντο.
76ο Ούτοι αρ’ ήγεμόνεο Δαναών καί KoípavoL ή ο α ν

40
ILÍADA II

pero los ordenaba M edón, hijo bastardo de O ileo,


a quien Rena engendró bajo O ileo destructor de ciudades.
Y quienes tenían a Tricca y a Itom e rocosa,
y qu ienes tenían a Ecalio, ciudad de Eurito el ecalio;
a éstos los acaudillaban los dos hijos de A sclepio,
Podalirio y M acaón, los dos buen os m édicos;
y a éstos, treinta huecas naves los seguían en orden.
Y quienes a O rm enio y quienes la fuente Hiperia tenían,
y quienes tenían a Asterio y del Titán las blancas alturas;
a éstos los m andaba Eurípilo, de Evem ón el hijo esplend ente;
y junto con éste, cuarenta negras naves seguían.
Y quienes a Argisa tenían y a Girtone habitaban,
a Orte, a Elone y a la blanca ciudad de O losón;
a éstos los acaudillaba Polipetes, constante en la guerra,
hijo de Pirítoo a quien el inmortal Zeus engendró;
a él, bajo Pirítoo, lo engendró Hipodamia la ínclita
en el día cuando él castigó a las Fieras hirsutas
y las arrojó del Pelión y las acercó a los etices;
no él sólo; junto co n él, Leonteo, vástago de Ares,
hijo del sobreanim oso Corono Ceñida;
y junto co n éstos, cuarenta negras naves seguían.
G u neo, desde Cifo, dos y veinte naves condujo,
y lo seguían enienes y parebos, en la guerra constantes,
quienes en torno a D odona inverniza ponían sus casas,
y quienes cum plían trabajos en torno al Titaresio d eseable,
que envía a! Pen eo el agua bellam ente ondeante,
y él no se confunde con el P en eo de olas de plata,
pero por arriba fluye sobre él, com o aceite;
pues rama es de la húmeda Estigia del juram ento terrible.
Y a los m agnates, Prótoo, hijo de Tentredón, los m andaba;
ellos en torno al Pen eo y al Pelión ondeante en follaje
m oraban; los acaudillaba, pues, el rápido Prótoo,
y junto co n él, cuarenta negras naves seguían.
Éstos, los caudillos de los dáñaos y sus príncipes eran;
HOMERO

t ic τάρ τών ο χ ’ d p i C T O c έην ού μοι έννεπ ε Μοϋοα


αύτών ή δ’ ίππων, ο'ί ά μ ’ Ά τρειδηοιν εποντο.
"Ιπ π οι μέν μ έ γ ’ άριοται έοαν Φηρητιάδαο,
T ac Εϋμηλοο έλαυνε ποδώκεαο ö p v L 0 a c ώο
765 δτριχαο ο ίέτεα ο οταφύλη έπ ί νώτον έΐοαο·
T a c έν ΤΤηρείη θρέψ’ άργυρότοξοο ’Απόλλων
αμφω θηλείαο, φόβον ’Άρηοο φορεούοαο.
άνδρών au μ έ γ ’ ap icro c έην Τελαμώνιοο A’íac
οφρ’ Ά χιλεύο μ ή ν ιεν δ γάρ πολύ φέρτατοο ήεν,
770 'ίπποι θ ’ οι φορέεοκον άμύμονα Πηλεΐωνα.
άλλ’ δ μέν έν ν ή εο α κορωνία ποντοπόροιοι
κ ε ΐ τ ’ άπομηνίοαο Ά γαμέμνονι ποιμένι λαών
Ά τρ είδ η - λαοί δέ παρά ρηγμΐνι θαλάοοηο
δίοκοια ν τέρ ποντο καί αίγανέηοιν ίέν τ εο
775 τόξοιοίν θ ’· ίπ π οι δέ παρ’ αρμαοιν olciv έκαοτοο
λωτόν έρ επ τό μ ενοι έλεόθρεπ τόν τ ε οέλινον
έο τα ο α ν άρματα δ ’ εύ πεπυκαομένα κείτο άνάκτων
έν κλιοίηο· όί δ ’ άρχόν άρηΐφιλον ποθέοντεο
φοιτων ένθα καί ένθα κατά οτρατόν ούδέ μάχοντο.
780 Οί δ ’ αρ’ ’ícav ώο εϊ τ ε πυρί χθών πάοα νέμοίτο·
γαΐα δ ’ ΰ π εο τ εν ά χ ^ ε Δ ιί ώο τερπικεραύνω
χωομένω δτε τ ’ άμφί Τυφωέί γαΐαν ίμάοοη
είν Ά ρίμοίο, δθι φαοί Τυφωέοο έμμενα ι εύνάο-
ώο apa τών ύπό ποοοί μέγα ο τεν α χ ι£ετο γαΐα
785 έρ χ ο μ έν ω ν μάλα δ' ώκα διέπρηοοον πεδίοιο.
Τρωοίν δ ’ αγγελοο ήλθε ποδήνεμοο ώκέα TIpic
πάρ Διόο αίγιόχοιο ουν άγγελίη άλεγεινή-
όί δ ’ άγοράο άγόρευον έπί ΤΤριάμοιο θύρηοι
πάντεο όμηγερέεο ήμεν νέοι ήδέ γ έρ οντεο-
790 άγχοΟ δ ’ ίοταμένη προοέφη πόδαο ώκέα τΙρ ιο-
εϊοατο δέ φθογγήν υι'ί ΙΤριάμοιο Πολίτη,
δο Τρώων οκοπόο Χζζ ποδωκείηοι πεποιθώο
τύμβω έ π ’ άκροτάτω Αίουήταο γέροντοο,
δέγμενοο όππότε ναΟφιν άφορμηθεΐεν Α χ α ιο ί-
795 τώ μιν έειοαμένη προοέφη πόδαο ώκέα '’I p i c -

41
ILÍADA II

quién de ellos con m ucho fue en to n ces el óptim o, dim e tú, Musa;
de ellos m ism os y los caballos que a los Atridas siguieron.
Los caballos del Feretíada eran grandem ente los óptim os;
los regía Eum elo, eran v elo ces de pies com o pájaros,
el m ism o pelo, igual edad, símil el nivel de su lom o;
los crió en Pieria Apolo el del arco de plata;
am bos hem bras, el terror de Ares llevando.
D e los hom bres, el Telam onio Ayante grandem ente era el óptim o
m ientras se encolerizó A quileo, pues m ucho m ejor era éste,
y tam bién los caballos que guiaba el intachable Pelida.
Pero él en sus naves de curvas popas que van por el ponto
yacía, encolerizad o contra A gam enón, de pueblos pastor,
el Atrida, y sus pueblos, junto a la costa del mar,
se solazaban discos y jabalinas lanzando,
y con arcos, y sus caballos, junto a su carro cada uno,
com ien d o el loto y el apio que en los pantanos crecía,
se estaban, y los carros de los reyes yacían bien cubiertos
en las tiendas; y ellos; al jefe am ante de guerra extrañando,
vagaban aquí y allá por el real, y no com batían.
E iban los otros, com o si en fuego el suelo todo se ardiera,
y com o tronó la tierra si Zeus gozante en el rayo
se indigna, y cuando en torno de T ifeo azota la tierra
en Arimos, donde d icen que están de T ifeo los lechos;
así en to n ces retum bó en grande la tierra bajo los pies
de los que iban y muy pronto atravesaban el llano.
M ensajera, a los troyanos llegó, pies de viento, rauda, Iris,
desde Zeus que la égida lleva, con el m ensaje penoso,
y ellos arengaban arengas cab e las puertas de Príamo
todos juntos, los jóvenes y los viejos reunidos;
y están dose cerca, les habló Iris, rauda de pies,
y era com o la voz de Pelites, hijo de Príamo,
quien, vigía de los troyanos, se sentaba, fiado a sus raudos
pies, en lo más alto de la tum ba del viejo Esietaes,
esp iando cuándo, desde sus naves, saltearían los aqueos;
siend o sem ejante a él, la rauda de pies Iris les dijo:
HOMERO

ώ γέρον α ιεί τοι μΰθοι φίλοι άκριτοί είςιν ,


ώο π ο τ ’ έ π ’ είρήνηο- πόλεμοο δ ’ άλίαοτοο ορωρεν.
ήδη μέν μάλα πολλά μάχαο είοήλυθον άνδρών,
άλλ’ ου πω T O L Ó v ó e τοοόνδέ τ ε λαόν οπωπα·
eoo λίην γάρ φύλλοιειν έοικότεο ή φαμάθοιοιν
έρχονται π εδίοίο μαχηοόμενοι προτί άοτυ.
Έ κ τ ο ρ coi δε μ ά λιοτ’ έπ ιτέλλομα ι, ώδε δε ρ εξα ι-
πολλοί γάρ κατά άοτυ μέγα Πριάμου επίκουρος
άλλη δ ’ άλλων γλώοοα πολυοπερεων άνθρώπων
sos τ ο ία ν εκαετοο άνήρ σημαινέτω o lcí περ άρχει,
τών δ ’ έξηγείοθω κοομηοάμενοο πολιήτας.
"Qc εφ α θ’, Έ κ τ ω ρ δ ’ ου τ ι θεάς εποο ήγνοίηοεν,
αΐφα δ ’ ελ υ ε’ άγορήν έπί τεύ χ εα δ ’ έοοεύοντο·
πάςαι δ ’ ώΐγνυντο πύλαι, εκ δ ’ εςςυ το λαός
«ίο π εζοί θ ’ ίπ π ή ές τ ε· πολύς δ ’ ορυμαγδός όρώρει.
’Έ ς τ ι δε t i c προπάροιθε πόλιος α ίπ εία κολώνη
έν π εδίω άπάνευθε περίδρομος ενθα καί ενθα,
τήν ή το ι άνδρες Β α τίεια ν κικλήςκουςιν,
άθάνατοι δέ τ ε ςήμα πολυςκάρθμοιο Μυρίνης·
815 ενθα τ ό τ ε Τ ρώ ες τ ε διέκριθεν ή δ ’ έπίκουροι.
Τρω ςί μεν ήγεμόνευε μ έγ α ς κορυθαίολος Έ κ τ ω ρ
ΤΙριαμίδης- άμα τώ γε πολύ π λεΐςτο ι καί άριςτοι
λαοί θωρήςςοντο μ εμ α ό τες έ γ χ είη ς ι.
Δαρδανίων α υ τ ’ ηρχεν eue π a ie Ά γ χ ίςα ο
820 Α ινείας, τόν ύ π ’ ’Λ γχίςη τ έκ ε δΓ ’Αφροδίτη
’Ίδ η ς εν κνημοΐοι θεά βροτώ ευνηθειςα,
ούκ οίος, άμα τώ γ ε δυω Άντήνορος υΐε
’Αρχέλοχός τ ’ ’Ακάμας τ ε μάχης ευ είδ ό τε πάςης.
Οί δε Ζέλειαν εναιον ύπαί πόδα νεία τον ’Ίδ η ς
825 άφνειοί π ίν ον τες ϋδωρ μέλαν Αίςήποιο
Τρώ ες, τών α υ τ ’ ήρχε Αυκάονος άγλαός υιός
ΤΙάνδαρος, ω καί τόξον ’Απόλλων αυτός εδωκεν.
Οί δ ’ ’Α δρήςτειάν τ ’ είχον καί δήμον ’Απαιςοΰ
καί Π ιτύειαν εχον καί Τ η ρ είη ς ορος αίπύ,
«30 τών ή ρ χ ’ ’Ά δρ ηςτός τ ε καί ’Ά μφ ιος λινοθώρηξ

42
ILÍADA II

“Oh anciano, siem pre te son queridos los discursos confusos,


com o cuando en paz; pero la guerra inflexible ha surgido;
en verdad, he entrado en muy m uchos com bates de hom bres,
pero todavía no había visto pu eblo tal y tan grande;
pues siendo sím iles a la multitud de hojas o arenas,
para com batir contra la ciudad, por el llano adelantan.
Héctor, en especial a ti lo prescribo, al m enos haz esto:
pues en la gran ciudad de Príam o hay m uchos aliados,
y de muy diversas gentes una lengua de otras difiere,
cada hom bre se adscriba a aquellos a quien mande sin duda,
y los conduzca, a sus conciudadanos habiendo ord en ad o.”
Así habló, y la palabra de la diosa en nada ignoró Héctor,
y al punto disolvió el ágora, y a las armas corrieron,
y todas las puertas se abrieron y se ech ó el pu eblo hacia afuera,
infantes y ecu estres, y m ucho tum ulto surgió.
Y hay delante de la ciudad una elevada colina,
aparte en el llano, de aquí y de allá circulable;
en verdad, los hom bres B atiea la llaman,
y los inm ortales, tum ba de la muy activa Mirina;
aquí, ento n ces, se form aron troyanos y aliados.
A caudillaba a los troyanos, chispeante el yelm o, el gran H éctor
Priámida; junto co n él, con m ucho los más y los óptim os
pu eblos iban arm ados, estando, con sus lanzas, ansiosos.
A los dardanios los m andaba el buen niño de Anquises,
Eneas, a quien bajo Anquises engendró la diva Afrodita
en m edio del Ida, la diosa co n el hum ano en yaciendo;
no él solo; junto con él, de A ntenor los dos hijos,
A rquíloco y Acam as, bien sapientes de todo com bate.
Y quienes vivían en Zelea, cab e el pie más bajo del Ida,
opu lentos, que el agua negra del E sepo bebían,
troyanos; m andaba a éstos de Licaón el hijo esplendente,
Pándaro, a quien incluso A polo m ism o dio el arco.
Y quienes a Adrastia tenían y al pu eblo de A peso,
y a Pitiea tenían, y de Terea el m onte elevado;
a éstos los m andaban Adrasto y Anfio de cota de lino,
HOMERO

υίε δύω MépoTTOc Περκωάου, ôc περί πάντων


ήδεε μαντοούναο, ούδέ o ik παΐδαο έαοκε
ο τ είχ ε ιν ec πόλεμον φθLcήvopa· τώ δέ οί οϋ t l
π ειθ έο θ η ν κήρεο γάρ άγον μέλανοο θανάτοω .
835 Οί δ ’ apa ΙΙερκώτην καί Πράκτιον άμφενέμοντο
καί C q c T Ô v καί ’Άβυδον εχον καί δίαν ’Αρίοβην,
τών αυθ’ Ύρτακίδηο ή ρ χ ’ "Acioc δρχαμοο άνδρών,
"Acioc Ύρτακίδηο δν ’Αρίοβηθεν φέρον 'ίπποι
α’ίθωνεο μεγáλoL ποταμού άπο Οελλήεντοο.
8-ίο 'Ιππόθοοο δ ’ άγε φύλα ΤΤελαογών έγχεοιμώρων
τών ο'ί. A á p L c a v έριβώλακα ναιετάαοκον·
τών ή ρ χ ’ Ίππόθοόο τ ε Πύλαιόο τ ’ ö£oc ’Άρηοο,
υίε δύω Λήθ0L0 Πελαογοΰ Τευταμίδαο.
Αύτάρ Θρήϊκαο ή γ ’ ’Ακάμαο καί ΤΙείροοο ήρως
845 ôccouc Έλλήοποντοο άγάρροοο έντόο έέρ γ ει.
Εϋφημοο δ ’ άρχόο Κίκόνων ήν αίχμητάω ν
υίόο Τροι£ήνοιο διοτρεφέοο Κεάδαο.
Αύτάρ ΤΙυραίχμηο άγε TTaíovac άγκυλοτόξοικ;
τηλόθεν έ ξ ’Αμυδώνοο ά π ’ ’Αξιού εύρύ ρέοντοο,
850 ’Αξιού οδ κάλλιοτον ϋδωρ επικίδνα τα ι αίαν.
Παφλαγόνων δ ’ ή γ εΐτο Πυλαιμένεοο λά αον κήρ
έ ξ ’Ενετώ ν, δθεν ήμιόνων γένοο άγροτεράων,
ο'ί ρα Κύτωρον Ιχ ο ν καί Οήοαμον άμφενέμοντο
άμφί τ ε Παρθένιον ποταμόν κλυτά δώ μ α τ’ ëvaiov
855 Κρώμνάν τ ’ Αίγιαλόν τ ε καί ύψηλούο ’Ερυθίνουο.
Αύτάρ 'Αλιζώνων Όδίοο καί Έπίοτροφοο ήρχον
τηλόθεν έ ξ Άλύβηο, δθεν άργύρου έο τί γενέθλη.
Μυοών δέ Χρόμιο ήρχε καί Έννομοο οίωνιοτήο-
άλλ’ ούκ οίω νοια ν έρύοατο κήρα μέλαιναν,
86ο άλλ’ έδάμη ύπό χεροί ποδώκεοο Αίακίδαο
έν ποταμώ, δθι περ Τρώαο κεράϊζε καί άλλουο.
Φόρκυο al· Φρυγαο ή γε καί ’Αοκάνιοο θεοειδήο
τ ή λ ’ έ ξ Άοκανίηο· μέμαοαν δ ’ ύομινι μάχεοθαι.
Μ ήοα ν al· Μέοθληο τ ε καί ’Άντιφοο ήγηοάοθην

43
ILÍADA II

hijos los dos de M érope P ercosio, el cual, entre todos,


sabía las adivinaciones, y no adm itió que sus niños
fueran a la guerra hom icida; pero en nada ellos lo oyeron,
pues las diosas de la negra muerte los em pujaron.
Y luego los que a P ercote y en torno al Practio habitaban,
y a Sestos y a A bidos tenían y a Arisbe divina;
a éstos los m andaba el Hirtácida Asió, jefe de hom bres;
Asió Hirtácida, a quien desde Arisbe llevaron caballos
fogosos, grandes, de cerca del río Selente.
H ipótoo guiaba las tribus de los pelasgos lanceros,
a estos que a la muy fértil Larisa habitaban;
m andaban a éstos H ipótoo y Pileo, vástago de Ares,
hijos los dos del pelasgo Leto Teutám ida.
Luego, a los tracios los guiaban Acam ante y Píroo el héroe;
a tantos cuantos con tien e el H elesponto de ardua corriente.
Eufem o era el jefe de los cico n es lanceros,
hijo de T recen o Céada, crío de Zeus.
Luego, a los p eonios de corvos arcos guiaba Pirecm es,
lejos, d esd e Amidón, de junto al Axio de ancha corriente;
del A xio, del cual se esp arce en la tierra el agua más bella.
Guiaba a los paflagonios, de recio corazón, Pilem enes,
desde los enetos, de donde la raza de muías salvajes;
tenían a Citoro ellos, y habitaban en torno de Sésam o
y en torno al río Partenio, en ínclitas m oradas vivían,
y en Crom na y e n Egialo y en los Eritinos excelsos.
Luego, a los alizones los m andaban O dio y Epístrofe;
lejos, d esd e Alibe, de donde el origen está de la plata.
A los m isios los m andaban Cromis y Enom o el augur;
mas, co n sus augurios, no se salvó del negro destino;
m as lo dom aron las m anos del Eácida, raudo de pies,
junto al río, d onde éste m ató a los troyanos y a otros.
A los frigios los guiaban Forco y A scanio deiform e,
lejos, d esd e Ascania, y ansiaban com batir en batalla.
A los m eonios los acaudillaban M estles y Antifo,
IIOMERO

865 ule Ταλαιμένεοο τώ Γυγαίη τ έκ ε λίμνη,


οί και Μήοναο ήγον υπό Τμώλω γεγαώταο.
Νάοτηο αύ Καρών ήγήοατο βαρβαροφώνων,
ο'ί Μ ίλητον Ιχ ο ν Φθιρών τ ’ öpoc άκριτόφυλλον
Μαιάνδρου Te ροάο Μυκάληο τ ’ αίπεινά κάρηνα
870 τών μέν αρ’ Ά μφ ίμαχοο κα'ι Νάοτηο ήγηοάοθην,
Νάοτηο Ά μφίμαχόο Te Νομίονοο άγλαά τέκνα,
oc καί χρυοόν έχω ν πόλεμον δ ’ ïe v ήΰτε κούρη
νήπιοο, ούδέ τ ί οί τό γ ’ έπήρκεοε λυγρόν όλεθρον,
άλλ’ έδάμη υπό χεροί ποδώκεοο Αίακίδαο
875 έν ποταμώ, χρυοόν δ ’ ’Αχιλεύο έκόμιοοε δαΐφρων.
Οαρπηδών δ ’ ήρχεν Λυκίων καί Γλαυκοο άμύμων
τηλόθεν έκ Λυκίηο, Ξάνθου απο δινήεντοο.

44
ILÍADA II

hijos de Talem enes, que engendró la laguna Gigea;


y ellos guiaban a los m eonios nacidos al pie del Etm olo.
Nastes acaudillaba a los carios que hablan bárbaram ente,
que a M ileto tenían y, frondoso, de los Ftiros el m onte
y las corrientes del M eandro, y de Micala, altas, las cim as;
acaudillaban a éstos, entonces, Anfím aco y Nastes,
Nastes y A nfím aco, de N omión esp lend entes hijitos,
quien tam bién, llevando oro com o una joven, iba a la guerra,
dem ente, y esto en nada le alejó la lúgubre ruina,
mas lo dom aron las m anos del Eácida raudo de pies,
junto al río, y el bélico A quileo lo d esp ojó de su oro.
Y Sarpedón y G lauco intachable a los licios m andaban,
lejos, desde Licia, de junto al Ja n to voraginoso.
Ίλιάδοο Γ

Αύτάρ έπ εί κόομηθεν ά μ ’ ήγεμόνεοοιν εκαοτοι,


Τρώεο μεν κλαγγή τ ’ ένοπή τ ’ ϊοαν δρνιθεο ώο
ήΰτε περ κλαγγή γερανών π έλ ει ούρανόθι πρό·
αϊ τ ’ έ π ε ί ουν χειμώνα φύγον καί άθέοφατον δμβρον
5 κλαγγή τα ί γε π έτο ν τα ι έ π ’ ώκεανοΐο ροάων
άνδράοι ΤΤυγμαίοιοι φόνον καί κήρα φέρουοαι·
ήέριαι δ ’ άρα τα ί γ ε κακήν ^ριδα προφέρονται.
όί δ ’ αρ’ Ϊοαν οιγή μένεα π νείοντεο ’Αχαιοί
έν θυμω μ εμ α ώ τεο ά λ εξέμ εν άλλήλοιοιν.
ίο Ε ύ τ ’ δρεοο κορυφήοι Νότοο κ α τέχευ εν ομίχλην
ποιμέοιν οϋ τ ι φίλην, κλέπτη δέ τ ε νυκτόο άμείνω,
tóccóv τίο τ ’ έπιλεύοοει δοον τ ’ έπ ί λααν ϊη ο ιν
ώο άρα τών ύπό ποοοί κονίοαλοο δρνυτ’ άελλήο
έρ χ ο μ έν ω ν μάλα δ ’ ώκα διέπρηοοον πεδίοιο.
15 Οί δ ’ δτε δή οχεδόν ήοαν έ π ’ άλλήλοιοιν ίόντεο,
Τρωοίν μέν π ρομά χι£εν ’Αλέξανδροο θεοειδήο
παρδαλέην ώμοιοιν εχω ν καί καμπύλα τόξα
καί ξίφοο· αύτάρ δοΰρε δύω κεκορυθμένα χαλκω
πάλλων ’Αργείων προκα λίζετο πάνταο άρίοτουο
20 άντίβιον μαχέοαοθαι έν αίνή δη ϊο τή τι.
Τον δ ’ ώο ούν ένόηοεν άρηΐφιλοο Μενέλαοο
έρχόμενον προπάροιθεν όμίλου μακρά βιβάντα,
ώο τ ε λέων έχάρη μεγάλω έπ ί οώματι κύροαο
ευρών ή Ζλαφον κεραόν ή άγριον αίγα
25 π ειν ά ω ν μάλα γάρ τ ε κα τεοθιει, εΐ περ αν αύτόν
οεύωνται τα χ έεο τ ε κύνεο θαλεροί τ ’ αΙ£ηοί·
ώο έχάρη Μ ενέλαοο ’Αλέξανδρον θεο ειδ έα
όφθαλμοίοιν ίδ ώ ν φάτο γάρ τίοεοθαι ά λ ε ίτ η ν
αύτίκα δ ’ έ ξ όχέω ν ούν τεύ χ εο ιν αλτο χα μ ά ζε.

45
Libro III

Luego, cuando se ordenaron junto a sus caudillos cada uno,


los troyanos co n estruendo y clam or, com o pájaros, iban;
com o cuando por el cielo adelanta un estruendo de grullas
que, cuand o huyeron del invierno y la ind ecible torm enta,
con estruendo sobre las corrientes del O céan o ellas vuelan,
a los hom bres pigm eos matanza y destino llevando,
y, aéreas, en verdad ellas el mal altercado acarrean.
E iban callados, respirando valor, los aqueos,
ansiosos en su alma de asistirse unos a otros.
Com o cuand o en las cim as del m onte vertió el Noto la niebla
nada amiga a pastores y m ejor que la n o ch e al ladrón,
y uno ve delante sólo tanto cuanto arroja una piedra,
así en to n ces se alzó el polvo túrbido bajo los pies
de los que iban; y muy de prisa atravesaron el llano.
Y cuando ellos cerca estuvieron, yendo unos contra otros,
por los troyanos com batía al frente Alejandro deiform e,
la piel de un leop ardo y los corvos arcos teniend o en los hom bros,
y la espada; y él dos astas arm adas de bronce
blandiendo, de los argivos desafiaba a todos los óptim os
a com batir fuerza contra fuerza en terrible pelea.
Y cuand o lo advirtió M enelao am ante de Ares,
yendo adelante de la tropa, a m agnos trancos andando,
se reg ocijó com o el león que al azar cayó en un gran cadáver,
al encontrar un cornud o ciervo o una cabra salvaje,
ham briento; pu es m ucho lo devora, aunque a él m ismo
lo persigan raudos perros y fornidos m ancebos,
así se regocijó M enelao, a Alejandro deiform e
viendo con sus ojos, pues p ensó que se iba a vengar del cu lp able;
y de inm ediato, co n arm as, saltó de los carros al suelo.
HOMERO

30 Ί ο ν δ ’ ώο ουν ένόηοεν ’Αλέξανδροο θεοειδής


έν π ρ ο μ ά χ ο υ φανέντα, κατεπλήγη φίλον ήτορ,
αψ δ ’ έτάρω ν είο εθνοο έ χ ά ζ ε τ ο κήρ’ άλεείνω ν.
ώο δ ’ δ τε Tic τ ε δράκοντα ίδών παλίνοροοο ά π έοτη
οϋρεοο έν βήοοηο, ύπό τε τρόμοο ελλαβε γυΐα,
35 αψ δ ’ άνεχώρηοεν, ώχρόο τ έ μιν είλ ε παρειάο,
ώο aÙTLC καθ’ δμιλον εδυ Τρώων άγερώχων
δείοαο Ά τρ έο ο υιόν Ά λέξανδροο θεοειδήο.
Τόν δ ’ Έ κ τ ω ρ νείκεοοεν ίδών αίοχροίο έ π έ ε ο ο ιν
Δύοπαρι είδοο αριοτε γυναιμανέο ήπεροπευτά
ίο α ϊθ ’ οφελεο άγονόο τ ’ εμενα ι άγαμόο τ ’ άπολέοθαι-
καί κε τό βουλοίμην, καί κεν πολύ κέρδιον ήεν
ή οϋτω λώβην τ ’ εμενα ι καί ΰπόψιον άλλων,
ή που καγχαλόωοι κάρη κομόωντεο ’Αχαιοί
φάντεο άριοτήα πρόμον εμ μ ενα ι, οϋνεκα καλόν
Ί5 είδοο ε π ’, άλλ’ ούκ εο τι βίη φρεοίν ούδέ τιο άλκή.
ή τοιόοδε έών έν ποντοπόροιοι νέεοοι
πόντον έπιπλώοαο, έτάρουο έρίηραο άγείραο,
μ ιχθείο άλλοδαποίοι γυναΐκ’ ε ύ ε ιδ έ ’ άνήγεο
έ ξ άπίηο γαίηο νυόν άνδρών αίχμητάω ν
5ο πατρί τ ε οώ μέγα πήμα πόλη! τ ε παντί τ ε δήμω,
δυομενέοιν μ ε ν χάρμα, κατηφείην δέ οοί αύτώ;
ούκ άν δή μ είνεια ο άρηΐφιλον Μ ενέλαον;
γνοίηο χ ’ οίου φωτόο εχ ειο θαλερήν π α ρ ά κο ιτιν
ούκ άν TO L χραίομη κίθαριο τά τ ε δώρ’ ’Αφροδίτηο
55 ή τ ε κόμη τό τ ε ειδοο δ τ ’ έν κονίηοι μιγείηο.
άλλά μάλα Τρώεο δειδήμονεο- ή τ έ κεν ήδη
λάίνον ëcco χιτώ να κακών ε ν ε χ ’ δοοα εοργαο.
Τόν δ ’ α δ τε προοέειπ εν ’Αλέξανδροο θεοειδ ήο-
Έ κ τ ο ρ έ π ε ί με κ α τ ’ a íc a v ένείκεοαο ούδ’ υπέρ a l c a v
6ο α ίεί το ι κραδίη πέλεκυο ώο έο τιν άτειρήο
öc τ ’ είοιν διά δουρόο ΰ π ’ άνέροο öc ρά τ ε τέχ ν η
νή'ίον έκτάμνηοιν, όφέλλει δ ’ άνδρόο έρ ω ή ν
ώο οοί ένί ο τή θ εο α ν άτάρβητοο νόοο έ ο τ ί -
μή μοι δώρ’ έρατά πρόφερε χρυοέηο ’Αφροδίτηο-

46
ILÍADA III

Y cuando, por tanto, lo advirtió A lejandro deiform e


aparecerse en la vanguardia, en su corazón fue golpead o,
y a su raza, atrás, de com pañeros, fue, esquivando el destino;
com o cuand o alguien salta retrocedente al ver una sierpe
en lo más d enso del m onte, y un tem blor sus m iem bros asió,
y hacia atrás se apartó, y el palor lo tom ó en las mejillas,
así entró de nuevo en la multitud de altivos troyanos
tem iendo al hijo de Atreo, A lejandro deiform e.
Y viéndolo, H éctor lo reprendió co n o p robiosas palabras:
“Infeliz Paris, óptim o en form a, m ujeriego, eng año so ,
que d ebías ser no nacido o no casad o haber m uerto;
yo preferiría esto, y sería m ucho más ventajoso
que ser tú así desgracia y visión de través de los otros;
se ríen quizá en verdad los aqu eo s de m elenuda cabeza
al decir que jefe delantero eres tú, porque bella
la form a en ti; pero no hay fuerza ni algún valor en tus m entes.
¿Y siend o tal, en naves que van ροκ el ponto,
sobre el p onto bogando, com pañeros muy fieles reuniendo,
m ezclado a extranjeros te llevaste a la m ujer b ien form ada,
desde lejana tierra, joven parienta de hom bres lanceros,
grande injuria a tu padre y la ciudad y toda la zona;
deleite a lo enem igo y vergüenza a ti mismo?
¿Y no pudiste esperar a M enelao am ante de Ares?
C onocieras de qué varón tienes, floreciente, la cónyuge;
no te aprovecharan la cítara y de Afrodita los dones,
ni el cab ello y la form a, cuand o te m ezclaras al polvo.
Pero muy tímidos, los troyanos; si no, ya te pusieras
la pétrea túnica, por cuantos m ales les has trabajad o.”
Y a su vez le respondió A lejandro deiform e:
“H éctor: según lo justo m e reprendiste, y no m ás que lo justo;
siem pre, para ti, el corazón es com o un hacha infrangibie
que va a través del leñ o b ajo el hom bre que talla con arte
el naval m adero, y aum enta la fortaleza del hom bre;
así, para ti, en el p ech o el pensar es intrépido.
No m e o b jetes los d ones am ables de la áurea Afrodita;
HOMERO

65 ου TOL άπ όβλητ’ έοτί θεών έρικυδέα δώρα


δοοά κεν αυτοί δώοιν, έκών δ ’ ούκ άν t l c ελ ο ιτ ο -
νυν α υ τ ’ ε ί μ ’ έθέλειο π ολεμ ι£ειν ήδε μάχεοθαι,
άλλουο μέν κάθιοον Τρώαο καί πάνταο ’Αχαιούο,
αύτάρ έ μ ’ έν μέοοω καί άρηΐφιλον Μενέλαον
70 ουμβάλετ’ ά μφ ’ Ε λένη καί κ τή μ α α πάοι μάχεοθαι-
όππότεροο δέ κε νικήοη κρείοοων τ ε γένη τα ι,
κτήμ α θ’ ελών ευ πάντα γυναίκα τ ε οΐκαδ’ άγέοθατ
ο'ί δ ’ άλλοι φ ιλότητα καί δρκια π ιοτά ταμόντεο
να ίο ιτε Τροίην έριβώλακα, τοί δέ νεέοθων
75 "Αργοο έο ίππόβοτον καί Ά χα ιΐδ α καλλιγύναικα.
"Ωο εφ α θ ’, Έ κ τ ω ρ δ ’ α υ τ ’ έχάρη μέγα μύθον άκούοαο,
καί ρ ’ έο μέοοον ίων Τρώων άνέεργε φάλαγγαο
μέοοου δουρόο ε λ ώ ν τοί δ ’ ίδρύνθηοαν άπαντεο.
τω δ ’ έπ ετοξά ςο ν το κάρη κομόωντεο ’Αχαιοί
so ίοΐοίν τ ε τιτυοκόμενοι λάεοοί τ ’ εβαλλον
αύτάρ Ö μακρόν άϋοεν άναξ άνδρών ’Α γαμέμνω ν
ϊο χ εο θ ’ ’Αργεΐοι, μή βάλλετε κούροι ’Α χα ιώ ν
ο τεΰ τα ι γάρ τ ι εποο έ ρ έειν κορυθαίολοο Έ κ τω ρ .
'Ώο εφ α θ’, ο'ί δ ’ έοχοντο μάχηο άνεω τ ’ έγένοντο
85 έοουμένωο· Έ κ τω ρ δε μ ε τ ’ άμφοτέροιοιν έειπ ε-
κέκλυτέ μευ Τρώεο καί έϋκνήμιδεο ’Αχαιοί
μύθον ’Αλεξάνδροιο, τού εΐνεκα νεΐκοο δρωρεν.
άλλουο μέν κ έλ ετα ι Τρώαο καί πάνταο ’Αχαιούο
τ εύ χ ε α κάλ’ άποθέοθαι έπ ί χθονί πουλυβοτείρη,
90 αύτόν δ ’ έν μέοοω καί άρηΐφιλον Μ ενέλαον
ο’ίουο ά μ φ ’ Ε λέν η καί κτήμαοι πάοι μάχεοθαι.
όππότεροο δέ κε νικήοη κρείοοων τ ε γένη ται
κτήμα θ’ έλών εύ πάντα γυναικά τ ε οϊκαδ’ άγέοθω -
ο'ί δ ’ άλλοι φ ιλότητα καί δρκια πιοτά τάμω μεν.
95 'Ώο εφ α θ’, ο'ί δ ’ άρα πάντεο άκήν έγένοντο οιωπή·
το ιοί δέ καί μ ε τ έ ε ιπ ε βοήν άγαθόο Μ ενέλαοο-
κέκλυτε νύν καί έ μ ε ΐο - μάλιοτα γάρ άλγοο ίκάνει
θυμόν έμόν, φρονέω δέ διακρινθήμεναι ήδη
’Αργείουο καί Τρώαο, έ π ε ί κακά πολλά πέπαοθε

47
ILÍADA III

los muy gloriosos dones de los dioses no son d espreciables,


tantos com o ello s donen, y nadie a su arbitrio los toma.
Y ahora a tu vez, si quieres que yo guerree y com bata,
que los otros troyanos y todos los aqueos se sienten
y haz que en m edio yo y M enelao am ante de Ares
nos enfrentem os, para com batir por H elena y todos sus bien es;
y cualquier de los dos que venza y llegue a ser superior,
tom ados sus bien es, todos, y a la mujer, llévese a casa;
y vosotros, amistad y leales juram entos haciendo,
m orad en la muy fértil Troya, y aquéllos regresen
a Argos, de caballos criadora, y a Acaya de bellas m u jeres.”
Así habló, y grandem ente H éctor se alegró escu chan d o el discurso,
y yen do hacia el m edio, las falanges de los troyanos detuvo,
p or en m edio asiendo el asta; y ellos sentáronse todos.
Y lo urgían con arcos los aqu eos de m elenuda cabeza;
b u scand o herirlo, le arrojaban flechas y piedras;
pero les dio m agno grito A gam enón, señ or de hom bres:
“Frenaos, argivos; no arrojéis, m an cebos de los aqueos;
p u es ofrece hablar alguna palabra H éctor chisp eante del yelm o.”
Así habló, y se abstuvieron del com bate y qued aron callados
rápidam ente; y Héctor, en m edio de am bos, les dijo:
“Escuchad de mí, troyanos y biengrebados aqueos,
el discurso de Alejandro, por quien surgió la contienda:
a los otros troyanos y a todos los aqueos propone
que d ejen las bellas arm as sobre el suelo m ultinutricio,
y que en m edio él mismo y M enelao amante de Ares,
solos, por H elena y todos sus bienes com batan;
y cualquier de los dos que venza y llegue a ser superior,
tom ados sus bien es, todos, y a la mujer, llévese a casa,
y los otros, amistad y leales juram entos hagam os.”
Así habló, y ellos todos quedaron m udam ente en silencio,
y entre ellos, bravo en la lucha, habló tam bién M enelao:
“D e mí, hoy tam bién escuchad ; pues en esp ecial viene el dolor
sobre mi alma, y pienso que d ebéis ya separaros,
argivos y troyanos, pues que m uchos m ales sufristeis,
HOMERO

100 ε'ίνεκ’ έμ ή ς έριδος καί ’Αλεξάνδρου έ ν ε κ ’ αρχής·


ήμέων 8' όπποτέρω θάνατος καί μοίρα τέτ υ κ τα ι
τεθναίη· άλλοι δε διακρινθεΐτε τ ά χ ιςτ α .
ο’ι ς ε τ ε άρν’, ετερον λευκόν, έτέρ η ν ôè μέλαιναν,
Γη τ 6 καί Ή ελίω - Διί δ ’ η μ είς ο’ί ςομεν άλλον
ios ά ξετε δέ Πριάμοιο βίην, οφρ’ δρκια τάμνη
α ύτός, έπ εί οί π ά ίδ ες υπερφίαλοι καί άπιοτοι,
μή τ ις ΰπερβαςίη Δ ιός δρκια δηλήςηται.
α ίεί δ ’ όπλοτέρων άνδρών φρένες ή ερ έθο ντα ι-
οΐς δ ’ ό γέρων μ ετέη ς ιν άμα πρόςςω καί όπίςςω
¡ίο λ εύ ςςει. δπως ο χ ’ άριςτα μ ε τ ’ άμφ οτέροιςι γένη τα ι.
"Ως εφ α θ’. ο'ί δ ’ έχάρηςαν ’Αχαιοί τ ε Τ ρ ώ ες τ ε
έλπ όμενοι παύςαοθαί ό'ίζυροϋ πολέμοιο.
καί ρ ’ ίππους μέν ερυξαν έπ ί ς τ ίχ α ς , έκ δ ’ εβαν αύτοί,
τεύ χ εά τ ’ έξεδ ύο ντο - τά μεν κ α τέθ εν τ’ έπ ί γαίη
115 πληςίον άλλήλων, ολίγη δ ’ ήν άμφίς άρουρα·
Έ κ τ ω ρ δε προτί άοτυ δύω κήρυκας έπ εμ π ε
καρπαλίμως άρνάς τ ε φ έρειν Πρίαμόν τ ε κ α λ έςςα ι-
αύτάρ δ Ταλθύβιον προΐει κρείων ’Αγαμέμνων
νήας επ ι γλαφυρός ιέναι, ή δ ’ άρν’ έκέλευ εν
no οίςέμεναι· ο δ ’ άρ’ ούκ ά π ίθη ς’ ’Αγαμέμνονι δίω.
’’Ί ρ ις δ ’ αυΟ’ Ε λένη λευκωλένω ά γγελος ήλθεν
είδομένη γαλόω ’Αντηνορίδαο δάμαρτι.
την ’Αντηνορίδης ε ίχ ε κρείων Έλικάων
Λαοδίκην ΤΤριάμοιο θυγατρών είδος άρίςτην.
125 τήν δ ’ ευρ’ έν μεγάρω- ή δέ μέγαν ίςτό ν υφαινε
δίπλακα πορφυρέην, πολέα ς δ ’ έν έπ α ςςεν άέθλους
Τρώων θ ’ Ιπποδάμων καί ’Αχαιών χαλκοχιτώνων,
οϋς έθεν ε ΐν ε κ ’ έπα ςχον ύ π ’ ’Άρηος παλαμάω ν
άγχοΰ δ ’ ίςτα μ έν η προςέφη πόδας ώκέα Ή ο ις-
130 δεϋρ’ ΐθι νύμφα φίλη, ινα θέςκελα έργα ’ίδηαι
Τροιών θ ’ ιπποδάμων καί ’Αχαιών χαλκοχιτώνων,
οί πριν έ π ’ άλλήλοιςι φέρον πολύδακρυν ’Άρηα
έν πεδίω όλοοΐο λιλαιόμενοι π ολέμ οιο-
ο'ί δή νϋν εα τα ι ςιγή , πόλεμος δέ πέπαυται,

48
ILÍADA III

por mi altercado y por el principiar de Alejandro;


mas a quienqu ier de nosotros que muerte y hado se apresten,
que ése m uera; y vosotros separaos de prisa,
y traed dos corderos, uno b lan co y negro el otro,
para Tierra y Sol, y, para Zeus, traigam os otro nosotros,
y traed a la fuerza de Príamo, porque haga los juram entos
él m ism o, pues que insolentes y desleales, sus niños;
p orqu e no, con culpa, los juram entos de Zeus viole alguno,
y siem pre ond eantes son las m entes de los hom bres más jóvenes;
mas el viejo, lo que haya en torno, a una adelante y atrás
mira, a fin de que lo óptim o para am bos exista.”
Así habló, y ellos se regocijaron, aqueos y troyanos,
esp erand o el acabarse de la guerra gim iente;
y en las filas los caballos frenaron, y ellos m ism os salieron
y d esech aron las armas que sobre la tierra pusieron,
y, cerca unos de otros, breve esp acio entre am bos había,
y Héctor, hacia la ciudad, al instante envió dos heraldos
a que trajeran los corderos y llamaran a Príamo;
luego, a Taltibio m andó A gam enón soberano
que fuera a las huecas naves, y le ord enó que un cordero
trajera, y él no d eso b ed eció a A gam enón el divino.
Y a H elena de cándidos brazos Iris fue m ensajera,
transform ada en su cuñada, del Antenórida esp osa,
a q u ien el soberan o H elicaón Antenórida tiene;
en A lcínoe, la óptim a en form a de las hijas de Príamo.
Y la en con tró en el palacio, y una gran tela estaba tejiendo,
d o ble, purpúrea, y encim a le esparcía m uchas labores
de troyanos dom a caballos y aqueos de veste b roncínea,
qu e, por causa de ella, b ajo las palmas de Ares sufrían;
y, estándose cerca, la rauda de pies Iris le dijo:
“Ven aquí, ninfa querida, a que veas los divinos trabajos
de troyanos dom acaballos y aqueos de veste broncínea,
los que, unos contra otros, antes llevaron a Ares m uy lagrim able
en el llano, ávidam ente ansiosos de la guerra nefasta;
los q u e ahora se están e n silencio, pues fue dejada la guerra,
HOMERO

135 àcTTLCL κεκλιμένοι, παρά δ ’ ε γ χ ε α μακρά π έπ η γεν.


αύτάρ ’Αλέξανδρος καί άρηΐφιλος Μ ενέλαος
μακρής έ γ χ ε ίη ς ι μαχήςονται περί ςείο·
τώ δέ κε νικήςαντι φίλη κεκλήςη άκοιτις.
"Ως ε ’ι πούςα θεά γλυκύν 'ίμερον έμβαλε θυμω
140 άνδρός τ ε προτέρου καί ά ςτ εο ς ήδέ το κή ω ν
αύτίκα δ ’ άργεννήςι καλύψαμενη όθόνηςιν
όρμ ά τ’ έκ θαλάμοιο τέρ εν κατά δάκρυ χέουςα
ούκ οϊη, άμα τή γε και άμφίπολοι δύ’ εποντο,
Αΐθρη ΤΤιτθήος θυγάτηρ, Κλυμένη τ ε βοώπιο-
145 αίψα δ ’ έ π ε ιθ ’ ϊκανον δθι ΟκαιαΙ πύλαι ήςαν.
Οί δ ’ άμφί Πρίαμον καί Πάνθοον ήδε Θυμοίτην
Λάμπόν τ ε Κλυτίον θ ’ Ίκ ετά ο ν ά τ ’ ο£ον ’Άρηος
Ούκαλέγων τ ε και ’Αντήνωρ πεπνυμένω άμφω
ήατο δη μ ογέροντες έπ ! Οκαιήςι πύληςι,
iso γήραϊ δή π ο λέμ ο ω πεπαυμένοι, άλλ’ άγορηταί
έςθλοί, τ ε τ τ ί γ ε ς ς ι ν έο ικ ό τες ο'ί τ ε καθ’ ύλην
δενδρέω έφ ε£ό μ ενο ι οπα λειρ ιόεςςα ν Ιε ΐς ι·
τοΐοι άρα Τρώων ήγή τορες ή ν τ ’ έπ ί πύργω.
ο'ί δ ’ ώς ούν ε’ίδονθ’ Ε λένη ν έ π ! πύργον ίούςαν,
155 ήκα προς άλλήλους έπ εα π τ ε ρ ό ε ν τ ’ άγόρευον
ού ν έ μ ε ς ις Τρώας και έϋκνήμιδας ’Αχαιούς
τ ο ιή δ ’ άμφ! γυναικ! πολύν χρόνον άλγεα π ά ς χ ε ιν
αΐνώς άθανάτηςι θεή ς ε ις ώπα ε ο ικ ε ν
άλλά κα! ώ ς τοίη περ έ ο ΰ ς ’ έν νηυς! νεέςθω ,
ΐ6ο μηδ’ ήμΐν τ ε κ έ ε ς ς ί τ ’ όπίςςω πήμα λίποιτο.
"Ως άρ’ έφαν, Πρίαμοε δ ’ Ε λένη ν έκα λέςςα το φωνή·
δεύρο πάροιθ’ έλθούςα φίλον τ έκ ο ς ΐζ ε υ έμ ειο ,
δφρα ΐδη πρότερόν τ ε πόοιν πηούς τ ε φίλους τ ε -
οϋ τ ί μοι α ίτίη έ ς ς ί, θεοί νύ μοι α ίτιο ί είςιν
ΐ65 ο'ί μοι έφώρμηςαν πόλεμον πολύδακρυν ’Α χα ιώ ν
ώς μοι καί τόνδ’ άνδρα πελώριον έξονομήνης
ος τ ι ς 0 8 ’ έ ς τ ίν ’Αχαιός άνήρ ήύς τ ε μ έγα ς τ ε .
ή τοι μέν κεφαλή κα! μ είζο ν ες άλλοι έαοι,

49
ILÍADA III

reclinados en los escudos, tras clavar, magnas, sus lanzas;


pues Alejandro y M enelao am ante de Ares
van a com batir, co n m agnas lanzas, por ti,
y serás llamada cara esp osa |Dor quien haya v en cid o .”
En d iciendo así, la diosa infundió en su alma dulce d eseo
de su hom bre anterior y de su ciudad y sus padres,
y al punto, habiénd ose cubierto con nítidos linos,
se apresuró d esd e su alcoba, vertiendo una lágrima tierna;
no sola; junto co n ella seguían tam bién dos sirvientas,
Etra, hija de Piteo, y Clim ene de o jos bovinos;
y llegaron muy pronto a donde estaban las puertas Esceas.
Y allí, los que en torno a Príam o y Pántoo, Tim etes,
y Lam po y Clicio e Icetaón y, vástago de Ares,
U calegonte y tam bién Antenor, siend o am bos sensatos,
los viejos del pu eblo se estaban cabe las puertas Esceas;
por vejez, de guerra habiend o cesad o; p ero arengadores
buen os, siend o com o las cigarras que a través de la selva,
p o sánd ose en un árbol, em iten su voz arm oniosa;
tales caudillos de los troyanos en la torre se estaban;
y cuand o vieron ellos a H elena viniendo a la torre,
unos a otros se arengaron suavem ente palabras aladas:
“No es indignante que troyanos y bien grebad os aqueos,
por causa de m ujer tal, m u ch o tiem po dolores padezcan;
terrible, com o las inm ortales diosas, es en aspecto;
pero aun así, aunque siend o tal, en las naves regrese
y de hoy m ás, desgracia a nosotros y los hijitos no se a .”
Así hablaban; y a H elena, hacia sí, con la voz llam ó Príamo:
“En viniendo aquí, siéntate delante de mí, cara hijita,
p orque veas a tu anterior esp o so y tus parientes y am igos;
en nada m e eres culpable, ahora m e son culpables los dioses
q ue la guerra muy lagrim able d e los aqueos m e enviaron,
y tam bién porque a aquel h om bre inm enso m e nom bres;
quién e s aquel hom bre aqu eo , b u en m ozo y grande;
en verdad, otros son, en cuanto a la cabeza, más altos;
HOMERO

καλόν δ ’ οϋτω έγ ώ ν οϋ πω ϊδον όφθαλμόΐοιίΛ


i?« ούδ’ οϋτω γεραρόν βαοιλήϊ γάρ άνδρί εοικε.
Τόν δ ’ 'Ελένη μύθοιοιν ά μ είβ ετο δία γυναικών
αίδοΐόο τέ μοί έοοι φίλε έκυρέ δεινόο τ ε -
ώο δφελεν θάνατόο μοι άδεΐν κακόο ό π π ότε δεύρο
υίέϊ οώ έπόμην θάλαμον γνωτούο τ ε λιπούοα
175 παιδά τ ε τηλυ γ έτη ν καί όμηλικίην ερατεινήν.
άλλα τά γ ’ ούκ έγένοντο· τό καί κλαίουοα τέτη κα .
τούτο δέ τοι έρέω ο μ ’ άνείρεαι ήδέ μεταλ.λαο·
o u t óc γ ’ Ά τρεΐδηο εύρύ κρεί,ων ’Αγαμέμνων,
άμφύτερον βαοιλεύο τ ’ άγαθόο κρατερόο τ ’ αίχμητήο-
ιβο δαήρ α ύ τ ’ έμόο εοκέ κυνώπιδοο, εϊ π ο τ ’ εην γ ε.
"Ωο φάτο, τόν δ ’ ό γέρων ήγάοοατο φώνηοέν τ ε -
ώ μάκαρ Ά τρ εΐδ η μοιρηγενέο όλβιόδαιμον,
ή ρά νύ τοι πολλοί δεδμηατο κούροι Άχα.,ών.
ήδη καί Φρυγίην είοήλυθον άμπελόεοοαν,
185 ενθα ιδον πλείοτουο Φρύγαο άνέραο αίολοπώλουο
λαούο Ότρήοο καί Μυγδόνοο άντιθέοιο,
οϊ ρα τ ό τ ’ έοτρατόωντο παρ’ δχθαο Οαγγα^ίοιο-
καί γάρ έγών έπίκουροο έών μ ετά t o i c i v ελέχθην
ήματι τώ δτε τ ’ ήλθον ’Αμαζόνεο άντιάνειραι·
190 άλλ’ ούδ’ ο'ί TÓcoi ήοαν δοοι έλίκω πεο ’Αχαιοί..
Δ εύτερον α ύ τ ’ Όδυοήα ίδών έ ρ ε ε ιν ’ ό γεραιόο-
ε’ίπ ’ αγε μοι καί τόνδε φίλον τέκοο öc τιο δδ ’ έ ο τ ί -
μείων μέν κεφαλή ’Λγαμέμνονοο Ά τρείδαο,
εύρύτεροο δ ’ ώμοιοιν ίδε οτέρνοιοιν ίδέοθαι.
195 τεύ χ εα μέν οί κ εΐτα ι έπ ί χθονί πουλυβοτείρη,
αύτόο δέ κτίλοο ώο έπ ιπ ω λειτα ι ο τίχα ο άνδρών
άρνειώ μιν εγω γ ε είοκω πηγεοιμάλλω,
δο τ' οίών μέγα πώϋ δ ιέρ χ ετα ι άργεννάων.
Τόν δ ’ ή μ είβ ετ ' ε π ε ιθ ’ Ε λένη Διοο έκγεγαύία·
200 ουτοο δ ’ αύ Λαερ^ιάδηο πολύμητιο Όδυοοεύο,
οο τράφη έν δήμω Ίθάκηο κραναήο περ έούοηο
ε ’ίοώο παντοίουο τ ε δόλουο καί μήδεα πυκνά.
Τήν δ ’ αύτ' ΆντΓ^ωρ πεπνυμένοο άντίον ηυδα'

50
ILÍADA III

pero uno tan bello no había visto aún co n mis ojos,


ni tan m ajestuoso, pues a un hom bre rey se asem eja.”
Y H elena, divina entre m ujeres, respond ió con discursos:
“Respetable eres para mí, querido suegro, y tem ible;
así d ebió p lacerm e la fea m uerte, cuand o hasta aquí
seguí a tu hijo, tálam o y a herm anos dejando,
y a la unigénita niña y a las de mi edad, grata escolta;
pero e so no fue, y m e consum í, por eso, llorando.
P ero te narraré esto por lo cual m e preguntas e indagas;
ése es el Atrida A gam enón soberan o ancham ente,
al m ism o tiem po buen rey y fuerte lancero;
tam bién era el cuñado, si eso ocurrió, de esta ojos de p erra.”
Así habló; y el viejo aquél lo admiró m ucho, y dio voces:
“O h Atrida feliz, nacido e n .b u en a hora, co n dioses propicios,
pues m uchos jóv en es de los aq u eos a ti hoy se som eten;
un día, tam bién yo entré, rica en viñas, en Frigia
donde vi a m u ch os frigios hom bres de rápidos potros,
p u eb lo de O treo y de M igdón, a un dios sem ejante,
quien en to n ces a orillas del Sangario acam paba;
pues tam bién yo, siendo su aliado, m e contaba co n ellos
el día en que las Am azonas, sem ejantes a hom bres, vinieron;
mas ni ellos eran tantos com o los ojilu cientes aq u eo s.”
Segundam ente, otra vez preguntó el viejo, viendo a O diseo:
“A aquél, ea, nóm bram e; qu ién es él, niña querida;
en cuanto a la cabeza, m enor q u e A gam enón el Atrida,
pero m ás a n ch o de verse e n hom bros y pecho;
sus arm as yacen sobre el suelo m ultinutricio,
y él m ism o, co m o un carnero, va entre las filas de hom bres;
yo, al m en os, lo igualo a un m oru eco de esp esos vellones,
el cual atraviesa un gran rebañ o de blancas o v ejas.”
Y, nacida de Zeus, le respond ió en to n ces H elena:
“Y aquél, pu es, el Laertiada, el muy prudente O diseo,
quien fue criado en la tierra de Itaca, aun siend o ésta ro cosa;
él sab e toda suerte de d olos y d en sos c o n se jo s.”
Y, desde otra parte, el sensato A ntenor le habló a ella:
HOMERO

ώ γύναι. ή μάλα τούτο £ttoc ν η μ ερ τές έειπ ες ·


205 ήδη γάρ καί δευρό π ο τ ’ ήλυθε Sloc Ό δυςςεύς
ceO 2 ν εκ ’ ά γ γ ελ ίη ς ςύν άρήιφίλψ Μενελάω·
τούο δ ’ έγώ έ ξ είν ις ς α καί έν μ εγ ά ρ ο ια φίληςα,
άμφοτέρων δέ φυήν έδάην καί μήδεα πυκνά,
άλλ’ δ τε δή Τ ρ ώ εςςιν έν άγρομένοιςιν ^μιχθεν
210 ςτά ντω ν μέν Μ ενέλαος ύ π είρ εχεν εύρέα ς ώμουο,
άμφιο δ ’ έζομένω γεραρώτερος ήεν Ό δυςςεύς·
άλλ’ δ τε δή μύθουο καί μήδεα π α ςιν ϋφαινον
ή τοι μέν Μ ενέλαος έπιτροχάδην άγόρευε,
παυρα μέν άλλά μάλα λιγέω ς, έ π ε ί ου πολύμυθος
215 ούδ’ ά φ αμα ρτοεπής- ή καί γ έν ει ϋςτερ ο ς ήεν.
άλλ’ δ τε δή π ολύμητις ά ν α ΐξειεν Ό δ υ ςςεύ ς
ςτά ςκ εν , ύπαί δέ ΐδεοκε κατά χθονός δμματα π ήξας,
ςκήπτρον δ ’ ο υ τ ’ όπίςω ούτε προπρηνές ένώμα,
ά λλ’ ά ς τ ε μ φ ές έ χ ες κ ε ν άΐδρεί φω τΐ έοικώς·
220 φαίης κε ζάκοτόν τ έ τ ιν ’ έμ μ ενα ι άφρονά τ ’ αϋτως.
άλλ’ δ τε δή δπα τ ε μεγάλην έκ ςτή θ εο ς εϊη
καί έπ εα νιφ ά δ εςςιν έοικότα χ ειμ ερ ίη ςιν ,
ούκ άν έ π ε ι τ ’ Ό δυςήΐ γ ’ έ ρ ίς ς ε ιε βροτόο άλλος·
où τ ό τ ε γ ’ ώ δ’ Ό δυςήος ά γ α ςςά μ εθ ’ είδ ος Ιδόντεο.
225 Τό τρ ίτον α υ τ ’ Αΐαντα Ιδών έρέει,ν’ b γεραιός·
τ ίς ταρ δδ’ άλλος ’Α χαιός άνήρ ήύς τ ε μ έγα ς τ ε
έξο χ ο ς Ά ργείω ν κεφαλήν τ ε καί εύρέα ς ώμους;
Τόν δ ’ Ε λ έν η τανύπεπλος ά μ είβ ετο δΐα γυναικώ ν
ουτος δ ’ A tac έ ς τ ί πελώριος «ίρκος ’Α χα ιώ ν
•230 Ίδ ο μ εν εύ ς δ ’ έτέρ ω θεν ένί Κ ρ ή τ ες α θεός ώς
£ ς τ η κ ’, άμφί δέ μιν Κρητών άγοί ήγερέθονται.
πολλάκι μιν ξείν ιο ο εν άρηιφιλος Μ ενέλα ος
οΐκω έν ή μ ετέρ ω ό π ό τε Κρήτηθεν ίκοιτο .
νυν δ ’ άλλους μέν πάντα ς όρώ έλίκω π ας ’Αχαιούς,
235 oüc κεν έύ γνοίην καί τ ’ οδνομα μυθηςαίμην
δοιώ δ ’ où δύναμαι Ιδ έειν κοομήτορε λαών
Κάςτορά θ ’ Ιππόδαμον καί πύξ άγαθόν Πολυδεύκεα
αύτοκαςιγνήτω , τώ μοι μία γ είνα το μήτηρ.

51
ILÍADA III

“O h m ujer: co n verdad, dices esta no m entida palabra;


pues tam bién ya vino aquí una vez el divino O diseo
en la em bajada de ti, con M enelao am ante de Ares;
yo los tuve por hu ésped es y am istoso les fui en mis palacios,
y de am bos aprendí la figura y los d ensos con sejos.
Pero cuand o se m ezclaron entre los reunidos troyanos,
estando de pie, en los anchos hom bros M enelao vencía,
y, sen tánd ose am bos, era el m ás m ajestuoso O diseo;
pero cuand o discursos y con sejos ante todos tejieron,
en verdad, M enelao de carrera arengaba,
p o co, pues, pero muy claro, ya que no era de m uchos discursos,
y no, aunque era el m enor en edad, se salía del tem a;
pero en verdad cuand o se alzaba el muy prudente O d iseo,
se estaba, y miraba hacia abajo fijando al suelo los ojos,
y el cetro ni hacia atrás ni inclinado hacia adelante m en eaba,
pero lo sostenía inmóvil, símil a un ente ignorante;
dirías que era un furibundo y co m o un insensato;
pero cuand o en verdad la gran voz desde su p ech o em itía
y las palabras sím iles a invernales nevadas,
en to n ces c o n O d iseo no altercara otro hum ano,
y al ver la form a de O diseo, n o nos adm irábam os tan to .”
En tercer lugar preguntó, habien d o visto a Ayante, el anciano:
“¿Y quién, en to n ces, aquel otro aqueo, hom bre b u en m ozo y grande,
que entre los argivos en cabeza y anchos hom bros supera?”
Y de larga veste, H elena, divina entre m ujeres, le dijo:
“Ése es e l inm enso Ayante, baluarte de los aqueos,
y entre los creten ses, com o u n dios, Id om en eo al otro lado
se puso, y en torno a él se reú n en d e los creten ses los jefes;
a m enud o lo h o sp ed ó M enelao am ante de Ares
en nuestra casa, cuand o él de Creta venía.
Y ahora v eo a todos los otros ojilu cientes aqueos
a quien c o n o cí b ien y m encionar por su nom bre podría.
Mas n o alcan zo a ver a dos ord enad ores de pueblos:
Cástor, d om acaballos y Polideuces, bu en o en los puños,
a qu ien una misma m adre m e parió, herm anos carnales.
HOMERO

ή ούχ έοπέοθην Λακεδαίμονοο έ ξ έρατεινήο,


240 ή δεύρω μέν εποντο νέεο ο ’ ένι ποντοπόροια,
νυν α υ τ ’ ούκ έθέλουοι μάχην καταδύμεναι άνδρών
α ϊοχεα δ ειδ ιό τεο και όνείδεα π όλλ’ ä μοι έοτιν.
'Ώο φάτο, τούο δ ’ ήδη κ ά τεχ εν φυοίζοοο αία
έν Λακεδαίμδνι αύθι φίλη έν πατρίδι γαίη.
245 Κήρυκεο δ ’ άνά άοτυ θεών φέρον δρκια πιοτά
άρνε δύω καί οίνον έύφρονα καρπόν άρούρηο
άοκώ έν α ίγείω · φέρε δέ κρητήρα φαεινόν
κήρυξ Ίδ α ΐοο ήδέ χρύοεια κύπελλα-
δτρυνεν δέ γέροντα παριοτάμενοο έ π έ ε ο ο ιν
250 δροεο Λ αομεδοντιάδη, καλέουοιν ά ρ κ τ ο ι
Τρώων θ ’ ίπποδάμων καί ’Αχαιών χαλκοχιτώνων
έο πεδίον καταβήναι ΐ ν ’ δρκια π ιοτά τ ά μ η τ ε -
αύτάρ ’Αλέξανδρος καί άρηΐφιλοο Μ ενέλαοο
μακρήο έγ χ είη ο ι μαχήοοντ’ άμφί γυναικί-
255 τώ δέ κε νικήοαντι γυνή καί κτήμ α θ’ έποιτο·
όΐ δ ’ άλλοι φ ιλότητα καί δρκια πιοτά ταμόντεο
να ίοιμεν Τροίην έριβώλακα, το ί δέ νέονται
’Άργοο έο ίππόβοτον καί ’Α χαιΐδα καλλιγύναικα.
'Ώο φάτο ρίγηοεν δ ’ δ γέρων, έκέλευοε δ ’ έταίρουο
260 'ίππουο £ευγνύ μ εν α ι- το ί δ ’ ότραλέωο έπίθοντο.
αν δ ’ dp’ έβη ΤΤρίαμοο, κατά δ ’ ήνία τ εΐν εν όπίοοω-
πάρ δέ οί Ά ντήνωρ περικαλλέα βήοετο δίφρον
τώ δέ διά Οκαιών πεδίον δ ’ έχον ώκέαο 'ίππουο.
Ά λ λ ’ δ τε δή ρ’ ΐκοντο μ ετά Τρώαο καί Άχαιούο,
265 έ ξ 'ίππων άποβάντεο έπ ί χθόνα πουλυβότειραν
έο μέοοον Τρώων καί Α χαιώ ν έοτιχό ω ντο.
δρνυτο δ ’ α ύ τίκ ’ έ π ε ιτ α άναξ άνδρών Α γαμέμνων,
άν δ ’ Όδυοεύο πολύμητιο· άτάρ κήρυκεο άγαυοί
δρκια π ιοτά θεών ούναγον, κρητήρι δέ οίνον
270 μίογον, άτάρ βαοιλεΰοιν ύδωρ έ π ί χειραο έχευα ν.
Ά τρ εΐδ η ο δέ έρυοοάμενοο χείρεοοι μάχαιραν,
ή οί πάρ ξίφεοο μ έγα κουλέ όν αΐέν άωρτο,
άρνών έκ κεφαλέων τάμνε τρίχαο· αύτάρ έ π ε ιτ α

52
ILÍADA III

O no siguieron desde Lacedem onia la grata,


o aquí vinieron en las naves que van por el ponto
y ahora no quieren m eterse en un com bate de hom bres,
tem iendo los daños y m uchos oprobios que hay en mi con tra.”
Así habló; m as ya los tenía, dadora de trigo, la tierra
en Lacedem onia, allá en la patria tierra querida.
Los heraldos, por la ciudad, traían de los dioses las víctimas:
dos corderos y, b u en o a las m entes, vino fruto del cam po,
en odre caprino, y una crátera luciente llevaba
el heraldo Ideo, y tam bién cop as de oro;
y estándose cerca, al anciano incitó con palabras:
“Levántate, Laom edontiada; te llam an los óptim os
troyanos d om acaballos y aqueos de veste broncínea,
a bajar al llano, para hacer los juram entos leales;
pues A lejandro y M enelao am ante de Ares
van a com batir, con m agnas lanzas, por esta mujer,
y al que venciere lo seguirán la m ujer y sus bienes.
Y los otros, am istad y leales juram entos haciendo,
m oren en la muy fértil Troya, y aquéllos regresen
a Argos, d e caballos criadora, y a Acaya de bellas m u jeres.”
Así habló, y tem ió el anciano, y a sus com pañeros m andó
enganch ar los caballos, y ellos o b ed ecieron de prisa;
y en to n ces subió Príamo y hacia atrás tiró de las riendas,
y junto a él subió A ntenor a su sitio en el carro bellísim o,
y am bos, por las Esceas, al llano guiaron los raudos caballos.
P ero en verdad cuando vinieron entre troyanos y aqueos,
bajand o d e los caballos al suelo multinutricio,
se enfilaron hacia en m edio de troyanos y aqueos,
y de inm ediato se alzó en to n ces A gam enón señ o r d e hom bres
y tam bién O d iseo el muy prudente; y los nobles heraldos
las víctimas de los dioses trajeron, y el vino en la crátera
m ezclaron, y agua en las m anos de los reyes vertieron,
y el Atrida, c o n las m anos d esenvainand o el cuchillo
que junto a la gran funda de la esp ada colgábale siem pre,
de las cab ezas de los corderos cortó los pelos, y en ton ces
HOMERO

κήρυκεο Τρώων και ’Αχαιών νεΐμαν άρίοτοιο.


275 τοΐοιν δ ’ Ά τρ εΐδηο μ εγ ά λ ’ ε ϋ χ ετ ο χεΐραο άναοχώ ν
ΖεΟ π ά τερ ”1δήθεν μεδέων κύδιοτε μ έγ ιο τε,
Ήέλιόο θ ’, ôc π ά ν τ’ εφοραο και π ά ν τ ’ έπακούειο,
και ποταμοί καί γαΐα, καί ο'ί ΰπένερθε καμόνταο
άνθρώπουο τίνυοθον ö t i c κ ’ επίορκον όμόοοη,
280 ύμεΐο μάρτυροι έο τε, φυλάοοετε δ ’ δρκια π ιο τ ά -
εί μεν κεν Μ ενέλαον ’Αλεξανδροο καταπέφνη
αύτόο ε π ε ι θ ’ Ε λέν η ν έ χ έ τ ω καί κτήμα τα πάντα,
ήμειο δ ’ εν νήεοοι νεώμεθα ποντοπόροιοιν
ε ί δε κ ’ ’Αλέξανδρον κτείνη ξανθόο Μ ενέλαοο,
285 Τρώαο ε π ε ιθ ’ Ε λένη ν καί κτήμα τα π ά ν τ’ άποδούναι,
τιμ ή ν δ ’ ’Αργείοιο ά π οτινέμ εν ήν τ ιν ’ εοικεν,
ή τ ε καί έοοομένοιοι μ ε τ ’ άνθρώποιοι π έλητα ι.
εΐ δ ’ άν έμοί τιμ ή ν Πρίαμοο Πριάμοιό τ ε παΐδεο
τ ίν ε ιν ούκ έθέλωοιν ’Αλεξάνδροιο πεοόντοο,
290 αύτάρ εγώ καί έ π ε ιτ α μαχήοομαι ε'ίνεκα ποινήο
αυθι μένων, ήόο κε τέλοο πολέμοιο κιχείω .
ΤΗ, καί άπό οτομάχουο άρνών τά μ ε νηλέϊ χα λκφ -
καί τούο μεν κατέθηκεν έπ ί χθονόο άοπαίρονταο
θυμοΰ δευομένουο- άπό γάρ μένοο ε'ίλετο χαλκόο.
295 οίνον δ ’ έκ κρητήροο άφυοοόμενοι δεπάεοοιν
£κχεον, ή δ ’ εϋχοντο θεοιο α ίειγ εν έτη ο ιν .
ώδε δέ t i c ε’ίπεοκεν ’Αχαιών τ ε Τρώων τε*
ΖεΟ κ ύ δ ^ τ ε μ έγ ιο τε καί άθάνατοι θεοί άλλοι
όπ πότεροι πρότεροι υπέρ δρκια πημήνειαν
300 ώδέ οφ’ εγκέφ αλος χαμάδιο βέοι ώο δδε olvoc
αύτών καί τεκ έω ν , άλοχοι δ ’ ά λλο ια δα μεΐεν.
"Qc ’έ φαν, ούδ’ άρα πώ οφιν έπεκρα ίαινε Κρονίων.
τοΐο ι δέ Δαρδανίδηο Πρίαμοο μ ετά μύθον έ ε ι π ε -
κέκλυτέ μευ Τρώεο καί έϋκνήμιδεο ’Αχαιοί·
305' ή το ι έγώ ν ε ίμ ι προτί ’Ίλ ιο ν ήνεμόεοοαν
άψ, έ π ε ί οϋ πω τλήοομ’ έν όφθαλμοΐοιν όράοθαι
μαρνάμενον φίλον υΙόν άρήίφίλω Μ ενελάω·

53
ILÍADA III

los dieron, los heraldos de troyanos y aqueos, a los óptim os,


y entre éstos grandem ente o ró el Atrida, las m anos alzando:
“Padre Zeus que riges desde el Ida; el más glorioso, el más grande,
y Sol que vigilas sobre todo y que todo lo escuchas,
y Ríos y Tierra, y quienes a las gentes que abajo, dejada
la vida, castigáis, qu ienesquier que perjuram ente juraron:
vosotros sed testigos y guardad los juram entos leales;
si en verdad a M enelao A lejandro matara,
él m ism o en to n ces a H elena retenga y todos sus bien es,
y nosotros tornem os en las naves que van por el ponto;
y si el rubio M enelao diera m uerte a Alejandro,
allí los troyanos a H elena y sus b ien es todos renuncien,
y a los argivos paguen la pena que justa parezca,
y q u e tam bién entre las gen tes que han de ser, se recuerd e;
mas si a mí esa multa Príam o y los niños de Príam o
no quieren pagarm e, habiend o caído Alejandro,
en to n ces yo tam bién com batiré por razón de la pena,
qued ánd om e aquí hasta que encuentre el fin d e la guerra.”
D ijo, y co n im pío b ro n ce, de los corderos cortó la garganta,
y so b re el suelo los d ep ositó tem blorosos,
faltándoles alm a, pu es el b ro n ce se había llevado su ánim o.
Y en sacánd olo d e la crátera, e n cop as el vino
vertieron, y oraron a los d ioses siem pre existentes,
y así m u cho dijeron cada uno de aqu eo s y troyanos:
“Zeus el m ás glorioso, el m ás grande, y los otros dioses sin m uerte:
que a qu ienesqu ier de am bos que, los prim eros, violen los juram entos,
así, co m o este vino, al suelo les corra el en céfalo
de ellos y sus hijos, y sus esp osas co n otros se m ezclen .”
Así hablaban, y el Cronida n o se lo cum plió todavía;
y entre ellos, el Dardánida Príam o dijo este discurso:
“Escuchad d e mí, troyanos y bien grebad os aqueos:
e n verdad, yo m e iré a Ilión exp u esta a los vientos,
de vuelta, pu es q u e nunca aguantaré mirar e n mis o jo s
a mi hijo querido luchand o c o n M enelao am ante d e Ares;
HOMERO

Ζεύο μέν που τό γε οίδε καί άθάνατοι θεοί άλλοι


όπποτέρω θανάτοιο τέλοο πεπρωμένον έοτίν. .
310 ΤΗ ρα καί έο δίφρον äpvac θέτο ίοόθεοο φώο,
αν δ ’ ά ρ’ έβα ιν’ αύτόο, κατά δ ’ ήνία τ εΐν εν όπίοοω·
πάρ δέ οί ’Αντήνωρ περικαλλέα βήοετο δίφρον,
τώ μέν αρ’ άφορροι προτί "Ιλιον άπονέοντο·
Έ κ τ ω ρ δε Πριάμοιο πάϊο καί δΐοο Όδυοοεύο
315 χώρον μεν πρώτον διεμ έτρεον, αύτάρ έ π ε ιτα
κλήρουο εν κυνέη χαλκήρεϊ πάλλον έλόντεο,
όππότεροο δή πρόοθεν άφειη χάλκεον έγχοο.
λαοί δ ’ ήρήοαντο, θεοΐοι δέ χεΐραο άνέοχον,
ώδε δε τιο ε’ίπεοκεν ’Αχαιών τ ε Τρώων τ ε -
320 Ζεΰ π ά τερ Ί δήθεν μεδέων κύδιοτε μ έγ ιο τε
όππότεροο τάδε έργα μ ε τ ’ άμφοτέροιοιν έθηκε,
τόν δόο άποφθίμενον δυναι δόμον ’Άϊδοο εϊοω,
ήμΐν δ ’ αύ φ ιλότητα καί δρκια πιοτά γενέοθαι.
'Ώο α ρ ’ έφαν, πάλλεν δέ μέγα ο κορυθαίολοο Έ κ τ ω ρ
325 άψ όρόω ν ΤΤάριοο δέ θοώο έκ κλήροο δρουοεν.
όί. μέν έ π ε ι θ ’ ΐ£οντο κατά οτίχαο, ή χ ι έκάοτω
'ίπποι άεροίποδεο καί ποικίλα τ ε ύ χ ε ’ έ κ ε ιτ ο -
αύτάρ δ γ ’ άμφ ’ ώμοιοιν έδύ οετο τ εύ χ ε α καλά
δΐοο ’Αλέξανδροο Έ λένηο πόοιο ήϋκόμοιο.
330 κνημίδαο μέν πρώτα περί κνήμηοιν έθηκε
καλάο, άργυρέοιοιν έπιοφυρίοιο άραρυίαο·
δεύτερον αυ θώρηκα περί οτήθεοοιν έδυνεν
οιο καοιγνήτοιο Λυκάονοο· ήρμοοε δ ’ αύτω.
άμφί δ ’ άρ’ ώμοιοιν βάλετο ξίφοο άργυρόηλον
335 χάλκεον, αύτάρ έ π ε ιτ α οάκοο μέγα τ ε οτιβαρόν τ ε -
κρατί δ ’ έ π ’ ίφθίμω κυνέην εΰτυκτον έθηκεν
ϊπ π ο υ ρ ιν δεινόν δέ λόφοο καθύπερθεν ένευ ε ν
ε'ίλετο δ ’ άλκιμον έγχοο, ö οΐ παλάμηφίν άρήρει.
ώο δ ’ αϋτωο Μενέλαοο άρήίοο ε ν τ ε ’ έδυνεν.
340 Ο ί δ ’ έ π ε ί ούν έκάτερθεν όμίλου θωρήχθηοαν,
έο μέοοον Τρωών καί ’Αχαιών έοτιχόω ντο
δεινόν δερκόμενοι- θάμβοο δ ’ έ χ ε ν είοορόω νταο

54
ILÍADA III

Zeus co n o ció esto quizá, y los otros d ioses sin muerte:


a quién de los dos el fin de la m uerte está d estinad o.”
Dijo, y, hom bre igual a un dios, en el carro situó los corderos,
y en ton ces subió él mism o y hacia atrás tiró de las riendas,
y junto a él subió A nlenor a su sitio en el carro bellísim o.
Estos dos, entonces, retrocedentes a Ilion se partieron.
Y H éctor niño de Príamo, y el divino O diseo,
prim ero el esp acio midieron, y entonces,
tras tom arlas, las suertes en un casco bron cín eo agitaron,
por ver quién de ellos dos arrojaría antes la lanza broncínea;
y los pu eblos rogaban, y a los dioses las m anos alzaban,
y así m u cho dijeron cada uno de aqueos y troyanos:
“Padre Zeus que riges desde el Ida; el más glorioso, el más grande:
quienqu ier de los dos que entre am bos causó estos trabajos,
danos que él, m uerto, baje adentro de la casa de H ades,
y nosotros amistad y juram entos leales teng am os.”
Así hablaban; y las agitó el gran Héctor chispeante del yelm o,
viendo hacia atrás, y pronto saltó fuera la suerte de Paris;
ellos, ento n ces, se sentaron en filas, donde a cada uno
los caballos de alzados pies y las varias armas le estaban;
en tanto, en torno a los hom bros las arm as bellas se puso
Alejandro divo, esp oso de H elena de herm osos cabellos.
Primero, se acom od ó en torno a las piernas las grebas
bellas, adaptadas a los tobillos co n bro ches de plata;
d espu és, en torno al p ech o se vistió la coraza
de su herm ano Licaón, pero que a él se ajustaba;
y en torno a sus h o m b ro sja espada ech ó , tachonada de plata,
bron cín ea, y entonces, grande y m acizo, el escud o,
y en la robusta testa, bien labrado, ech ó el casco
co n cola de caballo; y asentía arriba, terrible, el penacho;
y asió una robusta lanza que se le adaptaba a la palma.
Y de igual m odo se vistió el b élico M enelao las armas.
Y cuand o en cada parte de la multitud ellos se arm aron,
se enfilaron hacia en m edio de troyanos y aqueos
m irando terribles; y tom ó el pasm o a quienes veían,
HOMERO

Τρώ ας θ ’ ίπποδάμουο κα'ι έϋκνήμιδας ’Αχαιούς,


καί ρ ’ έγ γ ύ ς ςτή τη ν δια μετρητώ ένί χώρω
345 ς ε ίο ν τ ’ έ γ χ ε ία ς άλλήλοιοιν κο τέο ν τε.
πρόςθε δ ’ ’Αλέξανδρος π ροΐει δολιχόςκιον ^γχος,
καί βάλεν Ά τρεΐδαο κ α τ ’ άςπίδα πάντοοε ΐςη ν,
ούδ’ έρρηξεν χαλκός, άνεγνάμφθη δέ οί αΙχμή
ά ςπ ίδ ’ ένί κρατερή- δ δέ δεύτερον δρνυτο χαλκω
350 Ά τρ εΐδ η ς Μ ενέλαος έπ ευ ξά μ ενος Δ ιί π α τ ρ ί-
Ζευ άνα δός τίςα ςθα ι δ με ττρότερος κάκ’ έοργε
δίον ’Αλέξανδρον, κα'ι έ μ ή ς ύπό χερ ςί δάμαςςον,
δφρα τ ις έρρίγηςι καί όφιγόνων άνθρώπων
ξεινοδόκον κακά |ϊ>έξαι, δ κεν φιλότητα παράςχη.
355 7Η £α καί άμπεπαλών προΐει δολιχόςκιον έγ χ ο ς,
καί βάλε Πριαμίδαο κ α τ ’ άςπίδα π άντοςε ιο η ν
διά μέν άςπίδοο -ήλθε φα εινής δβριμον £γχος,
καί διά θώρηκος πολυδαιδάλου ή ρ ή ρ ειςτο -
άντικρύ δέ παραί λαπάρην διά μηςε χιτώ να
36ο έ γ χ ο ς - δ δ ’ έκλίνθη καί άλεύατο κηρα μέλαιναν.
Ά τρ εΐδ η ς δέ έρυςςάμενος ξίφ ο ς άργυρόηλον
π λήξεν άναςχόμενος κόρυθος φ ά λον άμφί δ ’ άρ’ αύτώ
τριχθά τ ε καί τετρ α χθ ά διατρυφέν έ κ π εςε χ ειρ ό ς.
Ά τρ εΐδ η ς δ ’ ωμωξεν ίδών ε ις ουρανόν εύρύν
365 Ζεΰ π ά τερ οϋ τ ις ςεΐο θεών όλοώτεροο άλλος·
ή τ ’ έφάμην τίςα ςθα ι Α λέξανδρον κακότητος·
νυν δέ μοι έν χείρεςο ιν άγη ξίφος, έκ δέ μοι έγ χ ο ς
ήΐχθη παλάμηφιν έτώ ςιο ν, ούδ’ £βαλόν μιν.
7Η καί έπ α ΐξα ς κόρυθος λάβεν Ιπ π οδ α ςείη ς,
370 ελκε δ ’ έπιςτρ έψ α ς μ ε τ ’ έϋκνήμιδας Α χαιούς·
ά γ χ ε δέ μιν π ολύκεςτος Ιμ ά ς άπαλήν ύπό δειρήν,
δς οι ύ π ’ άνθερεώνος ό χ ευ ς τ έ τ α τ ο τρυφαλείης.
καί νύ κεν ε’ίρυςςέν τ ε καί ά ςπ ετο ν ήρατο κΰδος,
εί μή άρ’ όξύ νόηςε Δ ιός θυγάτηρ Αφροδίτη,
375 ή οι £)ήξεν Ιμάντα βοός Ιφ ι κταμένοιο1
κεινή δέ τρυφάλεια ά μ ’ £ ςπ ετο χειρί π α χείη .
τήν μέν έ π ε ιθ ’ ηρώο μ ε τ ’ έϋκνήμιδας Α χα ιούς

55
ILÍADA III

troyanos dom acaballos y bien grebad os aqueos;


y en to n ces se pararon cerca en el cam po m edido,
agitando sus lanzas, uno contra el otro irritándose; 3Ί5
y antes Alejandro envió, de larga som bra, su lanza
y alcanzó del Atrida el escu d o igual por todas sus partes,
mas no lo rom pió el bron ce, y se d obló de la lanza la punta
en el fuerte escud o; el segundo, se arrojó con el bron ce
el Atrida M enelao, quien antes oró al padre Zeus: 350
“Zeus, señor, dona que me vengue del que antes m ales me ha dado,
del divino A lejandro, y dóm alo bajo mis m anos,
porque se h ielen las gentes por nacer todavía,
al hacer m ales a un huésped que amistad les d ep are.”
H abló, y blandiéndola en alto, envió, de larga som bra, su lanza, 355
y golp eó del Priámida el escu d o igual por todas sus partes;
a través del luciente escud o fue la válida lanza
y se hincó a través de la multiartificiada coraza;
y al lado o pu esto atravesó a lo largo del flanco la túnica
la lanza; p ero aquél se inclinó y esquivó el negro destino. 360
Y el Atrida, sacand o la espada tachonada de plata,
levantándola, hirió el penacho del yelm o, y sobre éste
quebrada, en tres y cuatro partes, cayó de su m ano;
y se querelló, viendo hacia el an ch o cielo, el Atrida:
“Padre Zeus: ningún otro de los dioses, que tú es m ás pern icioso; 305
dije, en verdad, que por sus m aldades m e vengaría de Alejandro;
y ahora se m e rom pió en las m anos la espada, y la lanza
sin efe cto se arrojó de mis palm as, y no lo ha g o lp ead o.”
H abló, y lanzándose, asió el yelm o d enso de cerdas equinas,
y lo arrastró, regresando hacia los bien grebad os aqueos; 370
y lo ahogaba, bajo el grácil cuello, la muy bordada correa
que bajo el m entón sé le tensaba, atadura del yelm o.
Y ahora lo habría arrastrado y habría inm ensa gloria adquirido,
si al m om ento no lo advirtiera la hija de Zeus Afrodita
quien le rom pió la correa de bu ey por la fuerza m atado; 375
y, vacío, el yelm o siguió junto c o n la sólida mano.
E ntonces hacia los biengrebad os aqueos, voltéandolo, el héroe

55
HOMERO

ρ ιφ ’ έπιδινήοαο, κόμιοαν δ ’ έρίηρεο ετα ίρ ο ι-


αύτάρ ö αφ έπόρουοε κατακτάμεναι μενεαίνων
380 ε γ χ ε ϊ χα λκείω - τον δ ’ έξή ρ π α ξ’ ’Αφροδίτη
ρεΐα μάλ’ ώο τ ε θεόο, έκάλυφε δ ’ α ρ’ ήέρι πολλή,
κάδ δ ’ ε ΐο ’ έν θαλάμω εύώδεϊ κηώεντι.
αύτή δ ’ αύ Ε λένη ν καλέουο’ ΐ ε - τήν δέ κίχανε
πύpγqJ έ φ ’ ύφηλώ, περί δέ Τρωαί όίλιο ή ο α ν
385 χ ε ψ ί δέ νεκταρέου έανού έ τ ίν α ξε λαβοΰοα,
γρη'ι δέ μιν είκύία παλαιγενέ'ί π ροοέειπ εν
είροκόμψ, ή οί Λακεδαίμονι ναιετοώοη
ήοκειν ε’ίρια καλά, μάλιοτα δέ μιν φιλέεοκε·
τή μιν έειοαμένη προοεφώνεε δ ΐ’ ’Αφροδίτη-
390 δεϋρ’ ιθ ’- Ά λέξανδρόο οε καλεΐ οίκον δέ νέεοθαι.
κεΐνοο δ γ ’ έν θαλάμω καί δινωτοίοι λέχεοοι
κάλλεΐ τ ε οτίλβων καί ε'ίμαοιν ούδέ κε φαίηο
άνδρί μαχεοοάμενον τόν γ ’ έλθεΐν, άλλά χορόν δέ
έρ χ εο θ ’, ήέ χοροΐο νέον λήγοντα καθίζειν.
395 "Ωο φάτο, τή δ ’ άρα θυμόν ένί οτήθεοοιν δρινε·
καί ρ ’ ώο ούν ένόηοε θεάο περικαλλέα δειρήν
οτήθεά θ ’ ίμ ερ ό εν τα καί δμματα μαρμαίροντα,
θάμβηοέν τ ’ άρ’ έ π ε ιτα έποο τ ’ έ φ α τ ’ έκ τ ’ ονόμαζε-
δαιμονίη, τ ί με τα ϋ τα λιλαίεαι ήπεροπεύειν;
-too ή πή με προτέρω πολίων εύ ναιομενάων
αξειο, ή Φρυγίηο ή Μηονίηο έρατεινήο,
εϊ τίο τοι καί κεΐθι φίλοο μερόπων άνθρώπων
οϋνεκα δή νυν δίον ’Αλέξανδρον Μ ενέλαοο
νικήοαο έθ έλ ει οτυγερήν έμ έ ο’ί καδ’ άγεοθαί,
405 τοϋνεκα δή νυν δεύρο δολοφρονέουοα παρέοτηο;
ήοο π αρ’ αύτόν ίουοα, θεών δ ’ άπόεικε κελεύθου,
μ η δ’ έ τ ι c o ic i π ό δεο α ν ΰποοτρέφειαο Όλυμπον,
άλλ’ α ίεί π ερ ί κείνον όΐζυε καί έ φύλαοοε,
είο δ κέ ο ’ ή αλοχον ποιήοεται ή δ γ ε δούλην.
410 κείοε δ ’ έγώ ν ούκ ε ’ι μ ί- νεμεοοητόν δέ κεν ε ΐη -
κείνου ποροανέουοα λέχοο· Τρωαί δέ μ ’ όπίοοω
πάοαι μω μήοονται- έχω δ ’ α χ ε ’ ακρίτα θυμώ.

56
ILÍADA III

lo arrojó, y lo recogieron los com p añeros dispuestos;


y él se lanzó otra vez, ansiando ávidam ente matarlo
co n la lanza broncínea; mas muy fácilm ente Afrodita
lo rescató, com o diosa, y lo envolvió en m ucha niebla
y lo d ep ositó en su cámara b ienoliente, fragante.
Al punto ella misma se fue por llamar a H elena, y la halló
en la alta torre, y en torno m uchas troyanas estaban,
y con la m ano le sacudió la nectárea veste, tom ándola,
y le dijo, p arecién d ose a una vieja de años cargada,
obradora de lana que, en Lacedem onia m orando,
le labraba bellas lanas y m ucho la am aba;
a ésta asem ejánd ose, le habló la divina Afrodita:
“Aquí ven; Alejandro te llama porque vuelvas a casa;
él m ism o está en la cám ara y los lechos torneados,
en belleza rutilando y en ropas; y así, no dirías
que él vino de com batir contra un hom bre, mas llega a una danza
o que se sentó hace poco, de la danza cesan d o .”
Así habló, y le excitó en to n ces el alma en los p echos,
y ento n ces, cuando advirtió de la diosa el bellísim o cuello
y el p ech o d eseable y los o jo s resplandecientes,
allí se pasm ó, y su palabra habló, y la nom braba:
“D em onio: ¿por qué te esfuerzas en engañarm e co n esto?
¿Si más lejos, a cualquier parte de las bien pobladas ciudades
m e llevarás, de Frigia o de M eonia la grata,
si allí alguno entre las gentes parlantes te es caro?
Ya que ahora M enelao, al divino Alejandro, por cierto,
habiend o vencido, quiere, aunque odiosa, a casa volverm e,
¿por eso fraguando dolos_ahora aquí te haces presente?
Vé y siéntate junto a él, y a las vías de los dioses renuncia,
y, co n tus pies, ya no tengas que regresar al O lim po;
pero por siem pre queréllate en torno a él, y vigílalo,
hasta que él te haga su esp osa, él, o su sierva.
Mas yo no voy allí, reprobable sería,
a disponer su lecho; pues de hoy más las troyanas
todas me increparán, y tengo perpetuas penas en mi alm a.”
HOMERO

Τήν δέ χολωοαμένη προοεφώνεε δ ί’ ’Αφροδίτη-


μή μ ’ έρεθε οχετλίη , μή χωοαμένη ce μεθείω,
-iis τώο δέ c ’ άπεχθήρω ώο νύν έ κ π α γ λ ’ έφίληοα,
μέοοω δ ’ άμφοτέρων μητίοομαι έχθεα λυγρά
Τρώων καί Δαναών, ου δέ κεν κακόν οίτον δληαι.
"Ωο ε φ α τ ’, έδειοεν δ ’ Ε λέν η Διοο έκγεγα υΐα ,
βή δέ καταοχομένη έανω άργήτι φαεινω
420 οιγή, πάοαο δέ Τρωάο λ ά θεν ήρχε δέ δαίμων.
Α'ί δ ’ δ τ ’ ’Αλεξάνδροιο δόμον π ερ ικα λλέ’ 'ίκοντο,
άμφίπολοι μέν έ π ε ιτ α θοώο έπ ί έργα τράποντο,
ή δ ’ ε ’ιο ύφόροφον θάλαμον κίε δία γυναικών,
τή δ ’ άρα δίφρον έλουοα φιλομειδήο ’Αφροδίτη
425 ά ν τ ί’ ’Αλεξάνδροιο θεά κατέθηκε φέρουοα-
ένθα kó0 lC’ Ε λ έν η κούρη Διοο αίγιόχοιο
δοοε πάλιν κλίναοα, πόοιν δ ’ ήνίπαπε μύθω-
ήλυθεο έκ πολέμου· ώο ώφελεο αύτόθ’ όλέοθαι
άνδρί δαμείο κρατερώ, δο έμόο πρότεροο πόοιο ήεν.
430 ή μεν δή πριν γ ’ ε ϋ χ ε ’ άρηίφίλου Μ ενελάου
οή τ ε βίη καί χεροί καί έ γ χ ε ί φέρτεροο είν α ι-
άλλ’ ΐθι νυν προκάλεοοαι άρηΐφιλον Μ ενέλαον
έξα ϋ τιο μαχέοαοθαι εν α ν τίο ν άλλά ο ’ έγω γε
παύεοθαι κέλομαι, μηδέ ξανθώ Μ ενελάω
435 άντίβιον πόλεμον π ο λεμ ίζειν ήδέ μάχεοθαι
άφραδέωο, μή πωο τ ά χ ’ ύπ’ αύτου δουρί δαμήηο.
Τήν δέ ΤΤάριο μύθοιοιν άμειβόμενοο π ρ ο ο έειπ ε-
μή με γύναι χαλεποΐοιν όνείδεοι θυμόν έ ν ιπ τ ε -
νυν μέν γάρ Μενέλαοο ένίκηοεν ούν ’Αθήνη,
440 κείνον δ ’ αύτιο έ γ ώ - πάρα γάρ θεοί ειοι καί ήμιν.
άλλ’ αγε δή φ ιλότητι τραπείομεν εύ ν η θ έν τε-
ού γάρ πώ π ο τέ μ ’ ώδέ γ ’ έρωο φρέναο άμφεκάλυφεν,
ούδ’ δ τε οε πρώτον Αακεδαίμονοο έ ξ έρατεινήο
έπλεον άρπάξαο έν ποντοπόροιοι νέεοοι,
445 νήοω δ ’ έν Κραναή έμίγην φ ιλό τη τι καί εύνη,
ώο οεο νυν έραμαι καί με γλυκύο 'ίμεροο αίρει.
ΤΗ ρα, καί άρχε λέχοο δέ κ ιώ ν άμα δ ’ ε ϊ π ε τ ’ άκοιτιο.

57
ILÍADA III

Y, e s ta n d o airad a, le h a b ló la d ivina A frodita:


“No m e irrites, mísera, porque no, indignada, te d eje
y te odie tanto cuanto hasta h oy intensam ente te he am ado, 415
y trame lúgubres rencores en m edio de am bos,
troyanos y dáñaos, y tú de mal hado p erezcas.”
A sí h a b ló , y te m ió H e len a n a c id a d e Z eu s,
y se fu e, e n v o lv ié n d o se e n su b la n c o , lú cid o m an to ,
callada, y esq u ivó a todas las troyanas, y guiaba el dem onio. 420
Y c u a n d o lle g a ro n a la ca sa d e A leja n d ro b ellísim a,
allí a sus trabajos las sirvientas se volvieron de prisa,
y la divina entre m ujeres a la cám ara fue de alto techo,
y, p ara e lla , a sie n d o u n a sie n to A frod ita q u e am a la risa,
a n te A le ja n d ro lo c o lo c ó , la d io sa , lle v á n d o lo ; 425
allí se s e n tó H e len a , jo v e n d e Z eu s q u e la ég id a lleva,
y volviendo atrás los ojos, increpó co n discurso al esp oso:
“Volviste de la guerra. Oh, debieras allí haber perecid o,
dom ado por el hom bre fuerte que era mi esp oso anterior;
por cierto, antes presum ías de que a M enelao am ante de Ares 430
eras superior por tu fuerza y por tus m anos y lanza;
pero vé ahora, provoca a M enelao am ante de Ares
de nuevo a com batir frente a frente; pero yo misma
te aco n sejo que ceses y no, con M enelao el rubio
fuerza contra fuerza, guerrees la guerra y com batas 435
n eciam ente, porqu e no, bajo él, pronto seas por su asta d om ad o.”
Y P aris, re s p o n d ie n d o , le h a b ló c o n e sto s d iscu rso s:
“N o, m u jer, m e z a h ieras e l alm a c o n ru das afren tas;
p u e s a h o ra c o n A ten e a m e v e n c ió M en ela o ;
mas yo a él, otro día; pues también junto a nosotros hay dioses. 440
P e ro , e a , re to rn a n d o al am or, a la ca m a v ay am os;
pu es nu nca antes así el am or m e había envuelto las m entes,
ni cu a n d o , p rim ero , d e L a ce d e m o n ia la grata
ro b á n d o te z a rp é e n las n a v e s q u e v an p o r el p o n to ,
e n la isla d e C ran ae m e co n fu n d í e n el a m o r y la c a m a ; 445
ta n to te a m o a h o ra y el d u lce d e s e o m e to m a .”
H a b ló , y la g u ió , y e n d o al le c h o , y lo sig u ió , ju n to , la có n y u g e .

57
HOMERO

Τώ μέν αρ’ έν τρητοιοι κατεύνααθεν λ εχ έεα α ν ,


Ά τρεΐδηο δ ’ άν’ όμιλον έφ οίτα θηρί έοικώο
450 ε’ί που έοαθρήοειεν ’Αλέξανδρον θεοειδ έα .
άλλ’ ου t i c δυνατό Τρώων κλειτώ ν τ ’ επικούρων
δείξαι ’Αλέξανδρον τ ό τ ’ άρη'ιφίλω Μ ενελάω -
ού μεν γάρ φ ιλότητί γ ’ έκεύθανον ε’ί t i c ϊδοιτο·
ICOV γάρ οφιν π ό α ν ά πή χθετο κηρί μελαίνη.
455 τοί ci δε κα'ι μ ε τ ε ειπ εν άναξ άνδρών ’Α γαμέμνω ν
κέκλυτέ μευ Τρώεο και Δάρδανοι ή δ ’ επίκουροι·
νίκη μεν δή φ α ίν ετ ’ άρηϊφίλου Μενελάου,
υμείο δ ’ Ά ργείη ν Ε λένην καί κτήμαθ’ ά μ ’ αύτη
εκδο τε, καί τιμήν ά ποτινέμεν ήν τ ιν ’ εοικεν,
46ο ή τε καί εοοομέvoici μ ε τ ’ άνθρώποια π έληται.
"Qc ε φ α τ ’ ’Ατρειδηο, έπί δ ’ ήνεον άλλοι ’Αχαιοί.

58
ILÍADA III

En ta n to e llo s d o s se a c o sta b a n e n lo s le c h o s c a la d o s,
iba el Atrida en tre la m ultitud, p a re c ie n d o u n a fiera,
p o r si e n a lg ú n sitio ad vertir p u d iera a A lejan d ro d e ifo rm e ; 450
p e ro n a d ie , d e tro y a n o s e ín clito s a liad o s, p o d ía
m o stra rle a A le ja n d ro a M e n e la o a m a n te d e A res,
p u e s p o r am istad n o lo h a b ría n e sc o n d id o , si a lg u n o lo viera,
p u e s a to d o s le s e ra o d io s o igual q u e el n e g ro d estin o ;
y e n tre e llo s h a b ló ta m b ié n A g a m e n ó n s e ñ o r d e h o m b re s : 455
“E sc u c h a d d e m í, tro y a n o s y d ard an io s y aliad os:
la v ic to ria ,'e n v erd a d , p a re c ió d e M e n e la o am an te d e A res;
v o so tro s a la argiva H e len a y c o n ella m ism a a su s b ie n e s
re n u n cia d , y p a g a d la p e n a q u e justa p a re z ca ,
y q u e ta m b ié n en tre las g e n te s q u e h a n d e ser, se r e c u e r d e .” 46o
A sí h a b ló e l A trida, y a p ro b a ro n lo s o tro s a q u e o s.

58
Ίλιάδοο Δ

Οί δέ θεοί πάρ Ζηνι καθήμενοι ήγορόωντο


χρυςέω έν δαπέδω, μ ετά δέ ςφ ιςι πότνια 'Ήβη
νέκταρ έ ο ιν ο χ ό ει- τοί δέ χρ υ ςέο ις δ επ ά εςςι
δ ε ιδ έ χ α τ ’ άλλήλους, Τρώων πόλιν είςο ρ ό ω ν τες-
5 α ύ τίκ ’ έπ είρ α το Κρονίδης έρ εθ ιζέμ εν Ή ρην
κερτομ ίοις έ π έ ε ς ς ι παραβλήδην άγορεύω ν
δοιαί μέν Μ ενελάω άρηγόνεο e l d θεάων
'Ήρη τ ’ Ά ρ γ είη καί Ά λαλκομενηΐς Άθήνη.
άλλ’ ή το ι τα ί νόςφι καθήμεναι είςορόω ςαι
ίο τέρ π εο θ ο ν τω δ ’ αυτε φιλομειδής ’Αφροδίτη
α ίεί παρμέμβλωκε καί αυτοί) κήρας ά μ υ νει-
καί νυν έξεο ά ω ο εν όϊόμενον θανέεοθαι.
άλλ’ ήτοι νίκη μέν άρηϊφίλου Μ ενελάου-
ήμεΐο δέ φρα£ώμεθ’ δπως έςτ α ι τάδε έργα,
15 η f>’ α υ τις πόλεμόν τ ε κακόν και φύλοπιν αίνήν
ορςομεν, ή φ ίλότητα μ ε τ ’ άμφ οτέροιςι βάλωμεν.
ε ί δ ’ αυ πω ς τόδε πάςι φίλον καί ήδύ γένοιτο,
ή τοι μέν οίκέο ιτο πόλις ΤΙριάμοιο ανακτος,
α ύ τις δ ’ ’Α ργείην Ε λένη ν Μ ενέλαος άγοιτο.
20 "Ως έφ α θ ’, α'ί δ ’ έπέμυξαν ’Αθηναίη τ ε καί Ή ρ η -
π ληςίαι άί γ ’ ήςθην, κακά δέ Τ ρ ώ εςςι μεδέςθην.
ή τοι ’Αθηναίη άκέων ήν ούδέ τ ι είπ ε
ςκυζομένη Δ ιί π ατρί, χόλος δέ μιν άγριος ή ρ ει-
"Ηρη δ ’ ούκ έχαδε ςτή θο ς χόλον, άλλα προςηυδα-
25 α ίνότα τε Κρονίδη ποιον τόν μΰθον έ ε ιπ ε ς ·
πώ ς έ θ έ λ ε ις άλιον θεΐναι πόνον ή δ ’ ά τέλ εςτο ν ,
ίδρώ θ ’ öv 'ίδρωςα μόγω, καμέτην δέ μοι ίπ ποι
λαόν άγειρούςη, Πριάμω κακά τοιό τ ε παιςίν.
ëpô’· άτάρ ού το ι π ά ν τες έπ α ινέομ εν θεοί άλλοι.

59
Libro IV

P ero los d ioses cerca de Zeus se arengaban, sentados


en el áureo pavim ento, y la veneranda H ebe entre ellos
m inistraba néctar, y ellos co n áureas cop as brindaban
unos con otros, la ciudad de los troyanos m irando;
y de inm ediato el Cronida irritar a Hera intentaba
co n palabras que hieren el corazón, al sesgo arengando:
“Dos de las diosas, de M enelao son auxiliares:
Hera la argiva y la alalcom enia Atenea;
pero ellas, pues, sentándose aparte, m irándolo
se divierten; a éste, al contrario, Afrodita que ama la risa
siem pre lo ha asistido, y de él m ismo los destinos aparta;
y ahora, al que pensaba que iba a morir, ha salvado.
Pero en verdad la victoria es de M enelao am ante de Ares;
nosotros d ecidam os cóm o serán estos trabajos;
si otra vez la mala guerra y el terrible grito en la pugna
excitam os, o am istoso acogim iento entre am bos p onem os,
y si esto, así, para lodos sea querido y placiente:
que en verdad sea habitada la ciudad de Príam o el señor,
y de regreso a la argiva H elena M enelao se llev e.”
Así habló, y murm uraron A tenea y Hera;
se sen taban juntas, y m ales a los troyanos urdían;
en verdad, A tenea estaba callada y nada decía,
furiosa c o n Zeus su padre, pu es ira atroz la tenía;
m as el p ech o de Hera la ira no frenó; pero dijo:
“Cronida, el más terrible: ¿qué discurso, éste, dijiste?
¿Cómo quieres vana volver mi labor y sin fruto,
y el sudor que co n afán sudé, y mis caballos cansad os
reu nien d o al pu eblo, m ales para Príam o y sus niños?
H azlo; m as no todos los otros dioses a ti te ap rob am os.”
HOMERO

30 'Γην δέ μ έ γ ’ όχθήοαο προοέφη νεφ ελη γερ έτα Ζεύο-


δαιμονίη τ ί νύ οε ΙΙρίαμοο ΙΙριάμοιό τ ε παΐδεο
τόοοα κακά ρέζουοιν, δ τ ’ ά α τερ χέο μενεα ίνειο
ΊΧίου έξαλα π άξαι έϋκτίμ ενο ν πτολίεθρον;
εί δε cú γ ’ είοελθουοα πύλαο καί τ ε ίχ ε α μακρά
35 ώμον βεβρώθοιο Πρίαμον ΤΙριάμοιό τ ε παΐδαο
άλλουο τ ε Τρώαο, τ ό τ ε κεν χόλον έξακέοαιο.
ερξον δπωο έθέλειο· μή τοϋτό γ ε νεΐκοο όπίοοω
coi και έμ οί μ έ γ ’ εριομα μ ε τ ’ άμφοτέροιοι γένηται.
άλλο δέ τοι έρέω, ού δ ’ ένί φ ρ εά βάλλεο c fjc iv
40 όπ πότε κεν κα'ι έγώ μεμαώο πόλιν έξαλαπάξαι
τήν έθέλω δθι τοι φίλοι άνέρεο έγγ εγ ά α ο ι,
μή τ ι διατρίβειν τον έμόν χόλον, άλλά μ ’ έάοαι·
και γάρ έγώ col δώκα έκών άέκοντί γε θυμώ'
αΐ γάρ ύ π ’ ήελίω τ ε και ούρανώ ά οτερόεντι
45 ναιετάουοι πόληεο έπιχθονίω ν άνθρώπων,
τάων μοι περί κήρι τιέο κ ετο Ί λ ιο ο ίρή
καί Πρίαμοο καί λαόο έϋμμελίω Πριάμοιο.
ού γάρ μοί π ο τε βωμόο έδ εύ ετο δαιτόο έΐοηο
λοιβήο τ ε Kvicrjc τ ε - τό γάρ λάχομεν γέραο ήμειο.
50 Τόν δ ’ ή μ ε ίβ ε τ ’ έ π ε ιτ α βοώπιο πότνια "Ηρη·
ήτο ι έμοί τρ εΐο μεν πολύ φ ίλτα τα ί είοι πόληεο
’Άργόο τ ε C/πάρτη τ ε καί εύρυάγυια Μυκήνη·
τάο διαπέροαι δ τ ’ άν τοι άπέχθω ντα ι περί κήρι·
τάων ού το ι έγ ώ πρόοθ’ ϊοτα μαι ούδέ μεγαίρω.
55 ε’ί περ γάρ φθονέω τ ε καί ούκ είώ διαπέροαι,
ούκ άνύω φθονέουο’ έ π ε ί ή πολύ φέρτερόο έοοι.
άλλά χρή καί έμόν θέμεναι πόνον ούκ ά τ έ λ εο τ ο ν
καί γάρ έγώ θεόο είμ ι, yévoc δέ μοι ενθεν δθεν coi,
καί με πρεοβυτάτην τ έκ ε τ ο Κρόνοο άγκυλομήτηο,
6ο άμφότερον γ εν εή τ ε καί οϋνεκα οή παράκοιτιο
κέκλημαι, cù δέ π ά α μ ε τ ’ άθανάτοιοιν άνάοοειο.
άλλ’ ή το ι μεν ταΟΘ’ ύπ οείξομεν άλλήλοιοι,
coi μέν έγώ, ού δ ’ έ μ ο ί- έπί δ ’ έ'φονται θεοί άλλοι
άθάνατοι· où δέ θάοοον Ά θηναίη έπ ιτ εΐλ α ι

60
ILÍADA Γ/

Y grandem ente airado, le dijo Zeus que agolpa las nu bes: 30


“D em onio, ¿cóm o, ahora Príam o y los niños de Príam o
tantos m ales te hacen, que incesantem ente am bicionas
arruinar a la ciudad de Ilion b ien construida?
Pues si tú, penetrando las puertas y las m agnas murallas,
crudos devoraras a Príam o y a los niños de Príamo 35
y a los otros troyanos, así acaso aplacaras tu ira.
Haz com o quieras, porque esta disputa, de aquí en adelante,
entre tú y yo, no llegue a ser grande altercado para am bos;
y otra cosa en verdad te diré, y en tus m entes tú m étela:
cuando yo tam bién, am bicionándolo, quiera arruinar 40
una ciudad donde hom bres queridos para ti hayan nacido,
en nada retardes esta ira mía, pero con siéntem elo;
s pues tam bién te di ésta no opu esto, aunque opo n ién d om e en mi alma;
pues están bajo el sol y tam bién b ajo el cielo estrellado
situadas las ciudades de los hom bres terrestres; 45
de ellas, más que todo en el corazón me era honrada Ilion sacra,
y Príam o y el pu eblo de Príam o el bien arm ado de fresno;
pues en ningún tiem po mi altar careció de justo banqu ete
y libación y arom a, pues nos es propio este p rem io.”
Y en to n ces le respondió, veneranda, Hera de o jos bovin os: 50
“En verdad, muy queridas son para mí tres ciudades:
Argos y Esparta y tam bién, de anchas calles, M icenas;
destruye a éstas, cuand oquier que a tu corazón se hagan odiosas;
en pro de éstas, yo ni me paro enfrente ni cicateo;
pu es si así fuera a negarlas, y destruirlas no te dejara, 55
nada cum pliría negándolas, porque eres co n m ucho el más fuerte.
P ero es p reciso tam bién dejar mi labor no sin fruto,
pues tam bién yo soy diosa, y de allí de donde el tuyo, mi origen,
y el artero Cronos m e engen dró dada al más grande respeto
por am bos m otivos: por el origen y porque tu cón yu ge 60
llam ada soy, y a todos los inm ortales tú señoreas.
Pero, en verdad, con ced ám o n os esto uno al otro,
con tigo yo, tú con m igo, y seguirán luego los otros
dioses inm ortales; tú de prisa manda a Atenea

60
HOMERO

65 έλ θ ειv έο Τρώων καί ’Αχαιών φύλοπιν αίνήν,


πείράν δ ’ ώο κε Τρώεο ύπερκύδανταο ’Αχαιούο
αρξωοι πρότεροι ύπερ δρκια δηλήοαοθαι.
'Ώο ε φ α τ ’, ούδ’ άπίθηοε πατήρ άνδρών τ ε θεών τ ε -
α ύ τίκ ’ ’Αθηναίην ëirea π τερ όεν τα προοηύδα-
70 αίψα μάλ’ έο οτρατόν έλθε μ ετά Τρώαο καί ’Αχαιούο,
πείράν δ ’ ώο κε Τρώεο ύπερκύδανταο ’Αχαιούο
αρξωοι πρότεροι ύπερ δρκια δηλήοαοθαι.
"Ωο είπ ώ ν δτρυνε πάροο μεμαυΐαν Άθήνην,
βή δε κ α τ ’ Ούλύμποιο καρήνων άΐξαοα.
75 οΐον δ ’ άοτέρα ήκε Κρόνου πάΐο άγκυλομήτεω
ή ναύτηοι τέραο ήέ οτρατώ εύρέϊ λαών
λαμπρόν τού δέ τ ε πολλοί άπό οπινθήρεο ϊ ε ν τ α ι -
τώ έ ϊκ υ ΐ’ ή ϊξεν έπ ί χθόνα Παλλάο ’Αθήνη,
κάδ δ ’ εθορ’ έο μ έοοον θάμβοο δ ’ έ χ εν είοορόωνταο
so Τρώάο θ ’ Ιπποδάμουο καί έϋκνήμιδαο Α χα ιού ο-
ώδε δέ τιο είπ εο κ εν ίδών έο πληοίον αλλον
ή ρ ’ αύτιο πόλεμόο τ ε κακόο καί φύλοπιο α’ινή
εοοετα ι, ή φ ιλότητα μ ε τ ’ άμφοτέροιοι τίθηοι
Ζεύο, öc τ ’ άνθρώπων ταμίηο πολέμοιο τέτυ κ τα ι.
85 'Ώο άρα τιο είπ εο κεν ’Αχαιών τ ε Τρώων τ ε .
ή δ ’ άνδρί ίκέλη Τρώων κατεδύοεθ’ δμιλον
Ααοδόκω ’Αντηνορίδη κρατερώ α ίχμ ητή ,
ΤΙάνδαρον άντίθεον διζημένη ε’ί που έφεύροι.
ευρε Αυκάονοο υιόν άμύμονά τ ε κρατερόν τ ε
90 έ ο τ α ό τ ’- άμφί δέ μιν κρατεραί ο τίχ εο άοπιοτάων
λαών, οΐ οί εποντο ά π ’ Αίοήποιο ροάων
άγχού δ ’ ίοτα μένη επ εα π τερ όεν τα προοηύδα-
ή νύ μοί τ ι πίθοιο Αυκάονοο υίε δαΐφρον.
τλαίηο κεν Μ ενελάω έπ ιπ ρ οέμ εν ταχύν Ιόν,
95 πάοι δέ κε Τρώεοοι χάριν καί κϋδοο άροιο,
έκ πάντω ν δε μάλιοτα ’Αλεξάνδρψ βαοιλήί.
τού κεν δή πάμπρωτα παρ’ άγλαά δώρα φέροιο,
α’ί κεν ΐδη Μ ενέλαον άρήίον Ά τρ έο ο υΙόν
οώ β έλει δμηθέντα πυρήο έπ ιβ ά ν τ ’ άλεγεινήο.

61
ILÍADA IV

que vaya de troyanos y aqueos a la lucha terrible


y trame para que a los jactancio sos aqueos los troyanos
a agraviar prim ero, contra los juram entos, p rincipien .”
Así habló, y no d eso b ed eció el padre de hom bres y dioses;
de inm ediato, a A tenea palabras aladas le dijo:
“Muy aprisa, vé hasta el real entre troyanos y aqueos,
y trama para que a los jactanciosos aqueos los troyanos
a agraviar prim ero, contra los juram entos, p rincipien .”
H ablando así, instigó a la ya antes d eseosa Atenea;
ella se fue, desde las cum bres del O lim po lanzándose,
y com o el astro que envía el niño de Cronos artero,
prodigio para los nautas o el ancho real de los pu eblos,
y desde él m uchas chispas se envían, tam bién esp lend ente
hasta el suelo Palas A tenea se lanzó, com o éste,
y saltó hacia en m edio, y el pasm o tom ó a quienes veían:
troyanos dom acaballos y bien grebad os aqueos.
Y así dijo cada uno, viendo a otro cercan o:
“En verdad, otra vez mala guerra y lucha terrible
habrá, o entre am bos la amistad estab lece
Zeus, que árbitro de la guerra electo entre las gentes ha sid o .”
Así decía en ton ces cada un o de aqueos y troyanos;
y en la multitud de troyanos entró ella símil a un hom bre,
Laodoco Antenórida, fuerte lancero,
buscand o a Pándaro igual a un dios, si allí pudiera encontrarlo,
y halló, fuerte, de Licaón al hijo intachable
estándose, y fuertes filas, en torno de él, de escud ad os
pu eblos, quienes lo seguían d esd e las corrientes del É sepo;
están dose cerca, palabras aladas le dijo:
“¿Me atenderás ahora en algo, hijo de Licaón, belicoso?
O saras lanzar contra M enelao un rápido dardo,
y de tod os los troyanos gracia y gloria ganaras,
y m u ch o m ás que de todos, del rey Alejandro;
de él, antes que de todos, recibirías espléndidos d ones,
si viera a M enelao, el b élico hijo de Atreo,
dom ad o por tu flecha, ascend ien d o a la lúgubre pira.
HOMERO

íoo ά λλ’ ä y ' όίοτευοον Μενελάου κυδαλ'ιμοιο,


εϋχ εο δ ’ ’Απόλλωνι Λυκηγενεί κλυτοτόξω
άρνών πρωτογόνων ρέξειν κλειτή ν εκατόμβην
ο’ίκαδε νοοτήοαο ίερήο είο άοτυ Ζελείηο.
"Ωο φ ά τ ’ Άθηναίη, τώ δε φρέναο αφρονι π ε ΐθ ε ν
105 α ύ τίκ ’ έούλα τόξον έΰξοον ιξάλου αίγόο
άγριου, δν ρά π ο τ ’ αύτόο υπό οτέρνοιο τυχήοαο
πέτρηο έκβαίνοντα δεδεγμένοο έν προδοκήοι
βεβλήκει πρόο οτήθοο· ο δ ’ rn m o c έμ π εοε π έτρη.
τού κέρα έκ κεφαλήο έκκαιδεκάδωρα π εφ ύ κ ει-
no καί τα μέν άοκήοαο κεραοξόοο ήραρε τέκτω ν,
παν δ ’ ευ λειήναο χρυοέην έπ έθη κε κορώνην.
καί τό μέν ευ κατέθηκε τανυοοάμενοο π οτί γαίη
άγκλίναο· πρόοθεν δέ οάκεα οχέθον έοθλοί έτα ΐρ οι
μή πριν ά να ΐξεια ν άρήύοί υΐεο ’Αχαιών
us πριν βλήοθαι Μ ενέλαον άρήιον Ά τρ έοο υιόν.
αύτάρ ό ούλα πώμα φαρέτρηο, έκ δ ’ ε λ ε τ ’ Ιόν
άβλήτα π τερ όεντα μελαινέων ε ρ μ ’ όδυνάων
αίψα δ ’ έ π ί νευρή κατεκόομει πικρόν όίοτόν,
ε υ χ ετο δ ’ Άπόλλωνι Λυκηγενεί κλυτοτόξω
120 άρνών πρωτογόνων ρέξειν κλειτή ν εκατόμβην
ο’ίκαδε νοοτήοαο ίερήο είο άοτυ Ζελείηο.
ελκε δ ’ όμου γλυφίδαο τ ε λαβών καί νεύρα βόεια·
νευρήν μέν μα£ώ πέλαοεν, τόξω δέ οίδηρον.
αύτάρ έ π ε ί δή κυκλοτερέο μ έγα τόξον έ τ ε ιν ε ,
125 λίγ ξε βιόο, νευρή δέ μ έ γ ’ ’ίαχεν, άλτο δ ’ όϊοτόο
όξυβελήο καθ’ δμιλον έπ ιπ τέο θ α ι μενεαίνων.
Ουδέ οέθεν Μ ενέλαε θεοί μάκαρεο λελάθοντο
άθάνατοί, πρώτη δέ A l ô c θυγάτηρ άγελείη,
ή τοι πρόοθε οταοα βέλοο έχ επ ευ κ έο άμυνεν.
130 ή δέ τόοον μέν έερ γεν άπό χροόο ώο δτε μήτηρ
παιδόο έέρ γη μύίαν δθ’ ήδέι λέξα τα ι ϋπνω,
αύτή δ ’ α υ τ ’ ’ίθυνεν δθι ζωοτήροο όχήεο
χρύοειοι ουνεχον καί διπλόοο ή ν τε τ ο θώρηξ.
έν δ ’ επ εο ε £ωοτήρι άρηρότι πικρόο όϊοτόο·

62
ILÍADA IV

Pero, ea, flecha a M enelao glorioso,


y ofrécele a Apolo de Licia creador, ínclito arquero,
de corderos prim ogénitos noble hecatom be inmolarle,
en regresando a tu casa en la sacra ciudad de Z elea.”
Así habló A tenea, y le persuadió al dem ente las m entes;
al instante asió el bien pulido arco del cabro rijoso,
salvaje, a que él mism o un día, en lo bajo del p ech o alcanzándolo,
recibiénd olo al brincar de una piedra en lugar de em boscad as,
hirió en el pecho, y él cayó supino en la piedra;
sus cuernos, desde la cabeza, dieciséis palm os crecían,
y un artista pulidor de cuernos los unió ejercitánd ose,
y tras suavizarlo bien todo, les añadió una áurea punta.
Y él bien lo aprestó, encorvánd olo contra la tierra, inclinándolo,
y ante él sus bravos com pañeros sostenían los escudos,
porque no los bélico s hijos de los aqueos lo atacaran
antes que herido fuera M enelao, bélico hijo de Atreo.
Luego, él quitó la cubierta a la aljaba y extrajo una flecha
no arrojada, alada, causa de negras congojas,
y de prisa adaptó el amargo dardo a la cuerda
y le ofreció a A polo, de Licia creador, ínclito arquero,
de corderos prim ogénitos noble hecatom be inm olarle
en regresando a su casa en la sacra ciudad de Zelea,
y haló juntos, teniéndolos, la m uesca y la cuerda bovina,
y la cuerda a su tetilla y acercó al arco el fierro.
Mas despu és que encorvó el gran arco enteram ente en redondo,
crujió el arm a, y la cuerda restalló en grande, y el dardo escap ó
puntiagudo, ansioso de, por la multitud, ir en alas.
Y no, M enelao, te olvidaron los dioses felices,
inm ortales, y prim ero la hija de Zeus, Saqueadora,
quien estándose ante ti desvió la punzante saeta,
y ella así la espantó de tu cuerpo, com o cuando la madre
una m osca espanta de su niño en suave sueño yacente;
pues ella misma la dirigió a donde los broches del cinto
áureo lo ensam blaban y resistía d oble coraza,
y el am argo dardo cayó en el cinto bien ajustado;
HOMERO

135 διά μέν αρ ζωοτήροο έλήλατο δαιδαλέοιο,


καί διά θώρηκοο πολυδαιδάλου ήρήρειοτο
μίτρηο θ ’, ήν έφόρει έρυμα xpoôc ερκοο σκόντων,
ή οί πλείοτον ερυτο· διά προ δέ ε’ίοατο καί τήο.
άκρότατον δ ’ άρ’ όίοτόο έπέγραψε χρόα φω τόο-
ι-to αΰτίκα δ ’ έρρεεν αίμα κελαινεφέο έ ξ ώ τειλήο.
Ώ ο δ ’ δτε t í c τ ’ έλέφαντα γυνή φοινίκι μιήνη
Μηονίο ήέ Κάειρα παρήϊον εμμενα ι 'ίππων
κ εΐτα ι δ ’ έν θαλάμω, πολέεο τ έ μιν ήρήοαντο
ίπ πή εο φ ο ρ έειν βαοιλήι δέ κ εΐτα ι άγαλμα,
145 άμφότερον κόομόο θ ’ ϊπ πω έλατήρί τ ε κυδοο-
τοΐοί τοι Μ ενέλαε μιάνθην ά ίμ α τι μηροί
εύφ υέεο κνήμαί τ ε ίδε οφυρά κάλ’ ύπένερθε.
'Ρίγηοεν δ ’ άρ’ έπ ε ιτ α άναξ άνδρών ’Αγαμέμνων
ώο ειδ εν μέλαν αίμα καταρρέον έ ξ ώ τειλ ή ο -
150 ρίγηοεν δέ καί αύτόο άρηΐφιλοο Μ ενέλαοο.
ώο δε ϊδεν νεΰρόν τ ε καί δγκουο έκτόο έόνταο
άφορρόν οί θυμόο ένί οτήθεοοιν άγέρθη.
τοΐο δέ βαρύ οτενάχων μ ετέφ η κρείων ’Αγαμέμνων
χειροο έχω ν Μ ενέλαον, έπ εο τενά χο ντο δ ’ ετα ίροι·
155 φίλε καοίγνητε θάνατόν νύ τοι δρκι’ έταμνον
οΐον προοτήοαο προ ’Αχαιών Τρωοί μάχεοθαι,
ώο ο ’ έβαλον Τρώεο, κατά δ ’ δρκια πιοτά πάτηοαν.
ού μέν πωο άλιον π έλ ει δρκιον αίμά τ ε άρνών
οπονδαί τ ’ άκρητοι καί δ εξια ί ήο έπ έπ ιθμ εν.
ΐ 6ο ε’ί περ γάρ τ ε καί α ύ τίκ ’ Όλύμπιοο ούκ έτέλεο ο εν,
έκ τ ε καί όψέ τ ελ ε ί, ούν τ ε μεγάλω άπέτιοαν
ούν οφήοιν κεφαλήοι γυναιξί τ ε καί τεκέεοο ιν.
εύ γάρ έγώ τόδε οίδα κατά φρένα καί κατά θυμόν
έο ο ετα ι ήμαρ δ τ ’ άν π ο τ ’ όλώλη Ίλ ιο ο ίρή
165 καί ΤΤρίαμοο καί λαόο έύμμελίω Πριάμοιο,
Ζεύο δέ οφι Κρονίδηο ύφίζυγοο αίθέρι ναίων
αύτόο έπ ιοοείη οιν έρεμνήν α’ι γίδα πάοι
τή ο δ ’ άπάτηο κ ο τέω ν τά μεν έοοεται ούκ ά τέλεοτα ·
άλλά μοι αίνον άχοο οέθεν έοο ετα ι ώ Μ ενέλαε

63
ILÍADA IV

a través del artificiado cinto fue en to n ces llevada, 135


y se fijó a través de la multiaitificiada coraza
y la placa am paro del cuerpo, guarda de dardos, que usaba,
la cual más lo amparó, e incluso pasó a través de ésta;
el dardo lo sum o de la carne rasguñó del guerrero,
y al punto, de negras n ubes, la sangre corrió de la herida. 140
Y com o cuando una m ujer el marfil tiñe de púrpura,
m eonia o caria, el cual será de frenos de caballos adorno
y yace en la cám ara, y m uchos ecu estres anhelan
em plearlo, pero yació, para un rey ornam ento,
y es am bas cosas: ornato al caballo y gloria al ecu estre, m?
así, M enelao, se te m ancharon de sangre los muslos
bien hechos, y las piernas y los bellos tobillos abajo.
Y se estrem eció en ton ces A gam enón señor de hom bres
cuand o él vio la negra sangre chorrear de la herida,
y tam bién se estrem eció el m ismo M enelao am ante de Ares; 150
p ero cuand o vio que cuerda y lengüetas estaban afuera,
de nuevo se le reunió el alma en el pecho.
Y entre ellos, gim iendo hondam ente, habló A gam enón soberano,
teniend o a M enelao la m ano, y co n él los socios gem ían:
“Q uerido herm ano: los pactos que sellé, te son hoy la m uerte, 155.
solo, a com batir por los aqueos con los troyanos poniéndote,
ya que así los troyanos te hirieron y pactos leales hollaron.
En nada, p acto y sangre de corderos han de ser vanos,
ni libacion es puras, ni diestras en las cuales confiam os.
Pues aun si de inm ediato no los cum pliera el O lím pico, 160
al fin los cum plirá, y grandem ente pagarán su castigo
c o n sus mismas cab ezas y con sus m ujeres e hijitos.
Pues esto b ien co n o zco yo en mi m ente y e n mi alma:
alguna vez será el día donde perecerán Ilion sacra,
y Príam o y el pu eblo de Príamo, el b ien arm ado de fresno; 165
y Zeus Cronida de alto trono, m orando en el éter,
él m ism o la égida som bría agitará contra todos,
airado por tal hollam iento; esto no ha de ser incum plido.
P ero terrible m e será el pesar por ti, oh M enelao,

63
HOMERO

no αϊ κε θάνηο κα'ι πότμον άναπλήοηο βιότοιο.


καί κεν έλ έγ χιο τοο πολυδίφιον ’Άργοο ίκ ο ίμ η ν
αύτίκα γάρ μνήοονται ’Αχαιοί πατρίδοο αΐηο-
κάδ δε κεν εύχωλήν ΤΙριάμω καί Τρωοί λίποιμεν
’Αργειην Ε λ έ ν η ν céo δ ’ όοτέα πύοει άρουρα
175 κειμένου έν Τροίη ά τελ ευ τή τω έπ ί έργω.
καί κέ t i c ώ δ’ ερ έει Τρώων ύπερηνορεόντων
τύμβω έπιθρωοκων Μ ενελάου κυδαλίμοιο-
αϊθ’ o ï i t i ü c έπ ί πάοι χόλον τ ε λ έ ο ε ι ’ ’Αγαμέμνων,
ώο καί νυν άλίον στρατόν ήγα γεν ένθάδ’ ’Αχαιών,
iso καί δή έβη οίκον δέ φίλην èc πατρίδα γαΐαν
ούν κ ειν ή α ν νηυοί λιπών αγαθόν Μ ενέλαον,
ώο π ο τέ t i c έρ έει· τ ό τε μοι χάνοι εύρεία χθών.
Τον δ ’ έπιθαρούνων προοέφη ξανθόο Μ ενέλαοο-
θάροει, μηδέ τ ι πω δειδίοοεο λαόν ’Α χα ιώ ν
185 ούκ έν καιρίω οξύ πάγη βέλοο, άλλά πάροιθεν
είρύοατο ζω οτήρ τ ε παναίολοο ή δ ’ ΰπένερθε
£ώμά τ ε καί μίτρη, τήν χαλκήεο κάμον άνδρεο.
Τόν δ ’ άπαμειβόμενοο προοέφη κρείων ’Α γαμέμνω ν
αί γάρ δή ουτωο ε’ίη φίλοο ώ Μ ενέλα ε-
190 ελκοο δ ’ ίητήρ έπιμά οοεται ή δ ’ έπιθήοεί
φάρμαχ’ ä κεν παύοηοι μελαινάων όδυνάων.
καί Ταλθύβιον θεΐον κήρυκα προοηύδα·
Ταλθύβι’ δ τ τ ι τά χ ιο τα Μαχάονα δεύρο κάλεοοον
φ ώ τ’ ’Αοκληπιοΰ υιόν άμύμονοο ίητήροο,
195 δφρα ιδη Μ ενέλαον άρήιον Ά τρ έο ο υιόν,
δν t i c όϊοτεύοαο έβαλεν τόξων έύ είδώο
Τρώων ή Λυκίων, τώ μεν κλέοο, αμμι δέ πένθοο.
'Ώο έ φ α τ ’, ούδ’ άρα οί κήρυξ άπίθηοεν άκούοαο,
βή δ ’ Ιέ ναι κατά λαόν ’Αχαιών χαλκοχιτώνων
200 παπταίνων ήρωα Μαχάονα· τον δέ νόηοεν
έ ο τ α ό τ ’· άμφί δέ μιν κρατεραί ο τίχ εο άσττιοτάων
λαών, ο'ί οί £ποντο Τρίκηο έ ξ ίπποβότοιο.
άγχού δ ’ ίοτάμενοο έπ εα π τερ όεν τα προοηύδα·
δρο’ ’Αοκληπιάδη, καλέει κρείων ’Αγαμέμνων,

64
ILÍADA IV

si m urieras y el destino de tu vida colm aras,


y yo a la muy sedienta Argos volvería el más desgraciado,
pues de la patria tierra al punto se acordarán los aqueos,
y a Príam o el orgullo y dejarem os a los troyanos
a la argiva H elena, y pudrirá la tierra tus huesos,
yacente en Troya tú, a causa de un trabajo incum plido;
y así dirá alguno de los sobreosad os troyanos,
saltando sob re la tumba de M enelao glorioso:
‘Q ue así cum pla su ira A gam enón contra todos,
com o al real de los aqueos ha condu cid o aquí en vano,
y ahora se fue a su casa, a la patria tierra querida,
co n sus naves vacías, al bravo M enelao d ejando.’
Así dirá alguno. Allí, el ancho suelo para mí abra la b o c a .”
Pero, d ándole ánim o, el rubio M enelao le dijo:
“T en valor, y al pu eblo de los aqueos de ningún m odo asustes;
no en sitio oportuno el dardo agudo se hincó, mas delante
m e d efendió el om nichispeante cinto, y d ebajo
la faja y la placa que fabricaron hom bres broncistas.”
Y, respondiendo, le dijo A gam enón soberano:
“Pues que en verdad así sea, oh M enelao querido;
mas el m éd ico ha de catarte la herida, y ha de aplicarte
fárm acos que te hagan cesar de los negros torm en tos.”
H abló, y a Taltibio el divino heraldo, le dijo:
“Taltibio, lo más pronto que puedas llama aquí a M acaón,
varón hijo del intachable m éd ico A sclepio,
para que vea a M enelao, b élico hijo de Atreo,
a quien flechán d olo hirió, b ien sapiente de arcos, alguno
de los troyanos o licios, gloria para él y duelo a n o so tro s.”
Así habló, y no d eso bed eció , al oírlo, el heraldo,
y se fue yen do al pu eblo de los aqueos de veste broncínea
mirando en torno en busca del héro e M acaón, y lo vio
estándose, y fuertes filas, en torno de él, de escudados
pueblos, q u e lo seguían desde Trica de caballos criadora;
y estándose cerca, palabras aladas le dijo:
“Levántate, A sclepiada; te llam a A gam enón soberano
HOMERO

205 δφρα ϊδηο Μ ενέλαον άρήϊον άρχόν ’Αχαιών,


δν t i c ό'ίοτεύοαο εβαλεν τόξων έΰ είδώο
Τρώων ή Λυκίων, τφ μεν κλέοο, άμμι δε πένθοο.
"Ωο φάτο, τώ δ ’ άρα θυμόν ένί οτήθεοοιν δρινε·
βάν δ ’ ίέναι καθ’ δμιλον άνά οτρατόν εύρύν ’Αχαιών.
210 άλλ’ δ τ ε δή £>’ ικανόν δθι ξανθόο Μενέλαοο
βλήμενοο ήν, ττερί δ ’ αύτόν άγηγέραθ’ öccoi á picTO L
κυκλόο’, ö δ ’ έν μέοοοιοι παρίοτατο ίοόθεοο φως,
αύτίκα δ ’ έκ ζωοτήροο άρηρότοο £λκεν ό'ίοτόν
του δ ’ έξελκομένοιο πάλιν άγεν ό ξέεο δγκοι.
215 λύοε δέ οί ζωοτήρα παναίολον ή δ ’ ύπένερθε
£ώμά τ ε και μίτρην, τήν χαλκήεο κάμον άνδρεο.
αύτάρ έ π ε ί ιδεν ^λκοο δθ’ έμ π εο ε πικρόο όϊοτόο,
α ιμ ’ έκμυζήοαο έ π ’ dp’ ήπια φάρμακα είδώο
πάοοε, τά οί π ο τε πατρί φίλα φρονέων πόρε Χείρων.
220 Ό φρα τοί άμφεπένοντο βοήν άγαθόν Μενέλαον,
τόφρα δ ’ έπ ί Τρώων ο τίχ εο ήλυθον άοπ ιοτά ω ν
όί δ ’ a i i T L c κατά τ ε ύ χ ε ’ £δυν, μνήοαντο δε χάρμηο.
Έ ν θ ’ ούκ αν βρί£οντα ΐδοιο Ά γαμέμνονα δίον
ούδε καταπτώ οοοντ’ ούδ’ ούκ έθέλοντα μάχεοθαι,
225 άλλα μάλα οπεύδοντα μάχην έο κυδιάνειραν.
ΐππουο μεν γάρ εαοε καί άρματα ποικίλα χαλκφ·
καί τούο μέν θεράπων άπάνευθ’ έ χ ε φυοιόωνταο
Εύρυμέδων υΐόο Π τολεμαίου Π ειραΐδαο-
τώ μάλα πόλλ’ έπ έτελ λ ε παριοχέμεν όππότε κεν μιν
230 γυΐα λάβη κάματος πολέαο διά κοιρανέοντα·
αύτάρ ό πε£όο έών έπ επ ω λ εΐτο οτίχαο άνδρών
καί £ ’ ούο μέν οπεύδονταο ΐδοι Δαναών ταχυπώλων,
τούο μάλα θαρούνεοκε παριοτάμενοο έ π έ εο ο ιν
Ά ργείο ι μή πώ τ ι μ εθ ίετ ε θούριδοο άλκήο-
235 ού γάρ έπ ί φευδέοοι πατήρ Ζεύο ε ο ο ε τ ’ άρωγόο,
άλλ’ ο'ί περ πρότεροι ύπέρ δρκια δηλήοαντο
τών ή το ι αύτών τέρενα χρόα γΰπεο έδονται,
ήμείο α ύ τ ’ άλόχουο τ ε φίλαο καί νήπια τέκνα
άξομεν έν νήεοοιν, έπήν πτολίεθρον £λωμεν.

65
ILÍADA IV

para q u e veas a M enelao, bélico jefe de aqueos,


a qu ien flechándolo hirió, b ien sapiente de arcos, alguno
de los troyanos o licios, gloria para él y duelo a noso tro s.”
Así habló, y le excitó en to n ces el alma en los pechos,
y entre la multitud, por el ancho real aqueo, fueron yéndose;
pero cuand o llegaron a donde el rubio M enelao estaba
herido, y en torno de él se reunían todos los óptim os
en círculo, en m edio él, varón igual a un dios, se detuvo,
y de inm ediato extrajo el dardo del cinto bien ajustado,
y al sacarlo hacia atrás, se quebraron las agudas lengüetas;
luego le soltó el om nichispeante cinto, y, d ebajo,
la faja y la placa que fabricaron hom bres broncistas;
m as cuando vio la herida, donde cayó el dardo amargo,
tras chupar la sangre, encim a fárm acos calm antes, sapiente,
esp arció, que, am igo, un día le diera Q uirón a su padre.
Cuando ellos se ocu p aban junto a M enelao bravo en la lucha,
y en tanto avanzaban las filas de escudados troyanos,
se pusieron las armas de nuevo y la pelea recordaron.
E ntonces no verías al divino A gam enón dorm itando
ni agachándose, sino de com batir deseoso,
p ero volando aprisa al com bate que da gloria a los hom bres;
pu es d ejó sus caballos y sus carros variados del bronce,
y éstos, resollantes, los tuvo aparte el sirviente
Eurim edonte, hijo de P tolom eo Piraida;
tenerlos listos, a éste muy m ucho le encargó, para cuando
lo asiera el cansan cio en los m iem bros, mientras a m uchos m andaba;
pu es él, yendo a pie, se m ovía entre las filas de hom bres,
y a cuantos dáñaos de raudos potros veía apresurándose,
parándose a su lado, m ucho los anim aba él co n palabras:
“Argivos, aún no ahorréis algo del im petuoso valor,
pues, de los m endaces, el padre Zeus no habrá de ser cóm plice;
m as los que hicieron prim ero a los juram entos injuria,
de ellos mism os devorarán los tiernos cuerpos los buitres,
y a sus esp osas queridas y niños chiquitos, nosotros
n os llevarem os en las naves, cuando la ciudad capturem os.”
HOMERO

240 Oüc τιναο αύ μεθιένταο l ô o l οτυγερου πολέμοιο,


τούο μάλα νεικείεο κε χολω τοΐοιν έ π έ ε ο ο ιν
Ά ρ γ ειο ί ίόμωροι. έλ εγ χ έ εο οϋ νυ οέβεοθε;
τ ίφ θ ’ οϋτωο έ ο τ η τε τεθ η π ό τεο ήύτε νεβροί,
αΐ τ ’ έ π ε ί ούν έκαμον πολέοο πεδίοιο θέουοαι
245 é c r â c ’, ούδ’ άρα τίο οφι μ ετά φρεοί γ ίγ ν ετα ι άλκή-
ώο ύμεΐο εο τ η τ ε τεθ η π ό τεο ούδε μάχεοθε.
ή μ έ ν ετ ε Τρώαο οχεδόν έλθέμ εν ένθά τ ε νήεο
είρ ύ α τ ’ εϋπρυμνοι πολιήο έπ ί θινί θαλάοοηο,
δφρα ΐδ η τ ’ αϊ κ ’ ύμμιν υπέροχη χειρα Κρονίων;
250 "Ωο δ γ ε κοιρανέων έπ επ ω λ εΐτο οτίχαο άνδρών
ήλθε δ ’ έπ ί Κρήτεοοι κιών άνά ούλαμόν άνδρών.
ο'ί δ ’ άμφ ’ Ίδομενήα δαΐφρονα θωρήοοοντο·
Ίδ ομ ενεύο μεν ένί προμάχοιο ουΐ ε ’ίκελοο άλκήν,
Μηριόνηο δ ’ άρα οί πυμάταο δτρυνε φάλαγγαο.
255 τούο δέ ίδών γήθηοεν άναξ άνδρών ’Αγαμέμνων,
αύτίκα δ ’ Ίδομενή α προοηύδα μ ε ιλ ιχ ίο ιο ιν
Ίδ ο μ εν ευ περί μέν οε τιω Δαναών ταχυπώλων
ήμέν ένί πτολέμω ήδ’ άλλοίω έπ ί έργω
ή δ ’ έν δαίθ’, δ τε πέρ τ ε γερούοιον α’ίθοπα οίνον
260 ’Αργείων ο'ί ά ρ κ τ ο ι ένί κρητήρι κέρωνται.
ε’ί περ γάρ τ ’ άλλοι γ ε κάρη κομόωντεο ’Αχαιοί
δαιτρόν πίνωοιν, côv δέ πλεΐον δέπαο α ίεί
ε ο τ η χ ’, ώο περ έμοί, π ιέειν δ τ ε θυμόο άνώγοι.
άλλ’ δροευ πόλεμον δ ’ οιοο πάροο εϋχ εα ι είνα ι.
265 Τον δ ’ α υ τ’ Ίδομενεύο Κρητών άγόο άντίον ηϋδα·
Ά τρ εΐδ η μάλα μέν τοι έγώ ν.έρ ίη ρ οο εταΐροο
έοοομαι, ώο τό πρώτον ύπέοτην καί κατένευοα-
άλλ’ άλλουο δτρυνε κάρη κομόωνταο ’Αχαιούο
οφρα τά χ ιο τα μαχώ μεθ’, έ π ε ί ούν γ ’ δρκι’ εχευα ν
270 Τ ρώ εο - τόιοιν δ ’ αιι θάνατοο καί κή δε’ όπίοοω
ε ο ο ε τ ’ έ π ε ί πρότεροι υπέρ δρκια δηλήοαντο.
'Ώο ε φ α τ ’, Ά τρείδηο δέ π αρώ χετο γηθόουνοο κήρ·
ήλθε δ ’ έ π ’ Αίάντεοοι κιών άνά ούλαμόν άνδρών
τώ δέ κορυοοέοθην, άμα δέ νέφοο ε ΐπ ε τ ο πεζώ ν.

66
ILÍADA IV

A los que, al revés, d escansando de la odiosa guerra veía,


a éstos los reprendía m u ch o con airadas palabras:
“Argivos, fanfarrones, dignos de oprobio, ¿no os avergüenza?
¿Por qué os estáis así, aturdidos igual que cervatos
que, d espués que se cansaron por el am plio llano corriendo,
se estuvieron, y para ellos no hay valor alguno en sus mentes?
Así os estáis aturdidos vosotros, y no com batís.
¿Esperáis que se acerquen los troyanos a donde las naves
de buen as popas se sacaron, del can o mar en la playa,
p o r saber si el Cronida extiend e sobre vosotros la mano?”
Así, im perando, iba él recorriendo las filas de hom bres,
y llegó a los cretenses, yendo por la caterva de hom bres;
ellos en torno al b élico Id om en eo se acorazaban;
Id om en eo entre la vanguardia, com o un jabalí en el valor,
y M eriones, por su cuenta, urgía a las postreras falanges;
viéndolos, se regocijó A gam enón señ or de hom bres
y de inm ediato, con d ulces voces, abordó a Idom en eo:
“Id om en eo, te honro sobre los dáñaos de rápidos potros,
así en la guerra com o para otros trabajos
y e n el banqu ete, cuand o de los viejos el vino granate
los óptim os de los argivos en cráteras m ezclan;
pues si los otros aqueos de m elenuda cabeza
b e b e n ciertas p orciones, plena siem pre tu cop a
se está, así para mí, para b e b e r cuand o el alma lo quiera.
P ero surge a la guerra, tal com o antes d eclarabas que ere s.”
Y, enfrente, Id om en eo, je fe de los creten ses, le dijo:
“Atrida: en verdad, para ti, yo muy fiel com pañero
seré, co m o prim eram ente prom etí y he asentido;
p ero urge a los otros aq u eos de m elenuda cabeza,
porqu e al punto com batam os, pu es los juram entos violaron
los troyanos, y para ellos, de hoy en más, m uerte y cuitas
serán, pues contra los juram entos injuriaron p rim ero.”
Así habló, y, gozando en su corazón, pasó adelante el Atrida
y lleg ó a los Ayantes, yen d o por la caterva de hom bres,
y am bos se arm aban, y ju nto seguía la nube d e infantes.
HOMERO

275 ώ ο δ ’ δ τ ’ άπό οκοπιήο είδ εν νέφοο αίπόλοο άνήρ


ερχόμενον κατά πόντον ύπό Ζεφύροιο ίω ήο-
τώ δέ τ ’ άνευθεν έόντι μελάντερον ήύτε πίοοα
φ α ίν ετ ’ ιόν κατά πόντον, ά γ ει δε τ ε λαίλαπα πολλήν,
£>ίγηοέν τ ε ίδών, υπό τ ε οπεοο ήλαοε μήλα·
280 το ΐα ι ά μ ’ Α Ιάντεοοι διοτρεφέω ν αί£ηών
δήϊον έο πόλεμον πυκιναί κινυντο φάλαγγεο
κυάνεαι, οάκεοίν τ ε καί έ γ χ εο ι πεφ ρικυιαι.
καί τούο μεν γήθηοεν ίδών κρειων ’Αγαμέμνων,
καί οφεαο φωνήοαο £πεα π τερ ό εν τα προοηύδα·
285 Α Ια ντ’ Ά ργείω ν ήγήτορε χαλκοχιτώνων,
οφώί μ ε ν ού γάρ έο ικ ’ ό τρ υ νέμ εν οϋ τ ι κελεύω-
αύτώ γάρ μάλα λαόν άνώγετον Χφι μάχεοθαι.
άΐ γάρ Ζευ τ ε π ά τερ καί ’Αθηναίη καί ’'Απολλον
τόΐοο πάοιν θυμόο ένί οτήθεοοι γ έν ο ιτ ο -
290 τώ κε τ ά χ ’ ήμύοειε πόλιο Πριάμοιο άνακτοο
χεροίν ύφ ’ ή μετέρ ηοιν άλοΟοά τ ε περθομένη τ ε.
"Ωο είπ ώ ν τούο μέν λίπεν αυτού, βή δέ μ ε τ ’ αλλουο-
έν θ ’ δ γ ε Ν έοτορ’ έ τ ε τ μ ε λιγύν Πυλίων άγορητήν
οϋο έτάρουο οτέλλοντα καί ότρύνοντα μάχεοθαι
295 άμφί μέγαν Π ελάγοντα ’Αλάοτορά τ ε Χρομίον τ ε
Αΐμονά τ ε κρείοντα Βίαντά τ ε ποιμένα λα ώ ν
Ιππήαο μέν πρώτα ούν ΐπ ποιοιν καί δχεοφι,
πε£ούο δ ’ έξόπ ιθ ε οτήοεν πολέαο τ ε καί έοθλούο
ερκοο εμ εν πολέμοιο· κακούο δ ’ έο μέοοον έλαοοεν,
300 δφρα καί ούκ έθελων t l c άναγκαίη πολεμί.£οι.
ίπ πεΰοιν μέν π ρ ώ τ’ έπ ετ έλ λ ετ ο · τούο γάρ άνώγει
οφούο 'ίππουο έ χ έμ εν μηδέ κλονέεοθαι δμίλψ·
μηδέ τιο Ιπποούντ) τ ε καί ήνορεηφι πεποιθώο
οΐοο πρόοθ’ άλλων μεμάτω Τρώ εοοι μάχεοθαι,
305 μη δ’ άναχω ρείτω· άλαπαδνότεροι γάρ έοεοθε.
be δέ κ ’ άνήρ άπό ών όχέων ë re p ’ άρμαθ’ ΐκη τα ι
ε γ χ ε ι όρεξάοθω, έ π ε ί ή πολύ φ έρτερον οϋτω.
ώδε καί οί πρότεροι πόλε a c καί τ ε ί χ ε ’ έπόρθεον
τόνδε νόον καί θυμόν ένί οτήθεοοιν Ιχ ο ν τεο .

67
ILÍADA IV

Com o cuando, desde la altura, el hom bre cabrero una nube


ve venir sobre el ponto bajo el gem ido del Céfiro,
y a él que está a distancia, m ás negra que pez
le parece al ir sobre el ponto, y trae m ucha torm enta,
y él se hiela viéndola y sus rebaños con d u ce a una cueva,
así, junto a los Ayantes, de los m ozos crios de Zeus,
a la enem iga guerra se m ovían las densas falanges
oscuras, erizándose de escu d os y lanzas.
Y se reg ocijó viéndolos A gam enón soberano
y se dirigió a ellos hablando palabras aladas:
“Ayantes, caudillos de los aqu eo s de veste broncínea:
a am bos dos, pu es no m e sienta el urgiros, en nada yo os m ando,
pues por vuestro impulso, instáis al pu eblo a com batir fuertem ente.
Pues ojalá, padre Zeus y A tenea y A polo,
a todos alma tal les estuviera en los pechos;
pronto se d oblegaría ante esto, la ciudad de Príam o el señor,
sin duda, por las m anos nuestras tom ada y saqu ead a.”
Tras d ecir así, allí los d ejó y se fue hacia los otros;
él halló en to n ces a Néstor, claro arengador de los pilios,
ord enand o a sus com pañeros y a que com batieran urgiéndolos,
junto c o n el grande Pelagonte y Alástor y Crom io
y H em ón sob eran o y Biante, de p u eblos pastor;
a los ecu estres prim ero, co n caballos y carros,
y atrás co lo c ó a los infantes, m uchos y bravos,
por ser puntal de la guerra, y e n m edio situó a los cobard es
porqu e cada uno, aun no queriénd olo, fatalm ente guerreara.
A los ecu estres prim ero ord enó, pues dispuso q u e ellos
calm aran sus caballos y n o en la multitud tumultuaran:
“N inguno, en su ecuestre habilidad y en su hom bría confiando,
de otros d elante, a los troyanos com batir quiera él solo
ni retroceda, pu es seríais m ás fácilm ente vencidos;
y cualquier hom bre que d esd e su carro llegare a otro carro,
co n tendida lanza ataque, p u es m u cho m ejor es así;
tam bién los antiguos así voltearon ciudades y muros,
este pensam iento y alma en sus p echos ten ien d o.”
HOMERO

310 O c δ γέρων δτρυνε πάλαι πολέμων έύ είδ ώ ο -


κα'ι τον μέν γήθηοεν Ιδών κρείων ’Αγαμέμνων,
καί μιν φωνήοαο έπ εα π τερ όεν τα προοηύδα-
ώ γέρον ε ιθ ’ ώο θυμόο ένί οτήθεοοι φ ίλοια ν
ώο τοι γούναθ’ 2 ποιτο, βίη δέ τοι έμπεδοο ε’ίη·
315 άλλά οε γηράο τ είρ ε ι δ μ ο ίϊο ν ώο δφελέν τιο
άνδρών άλλοο έχ ειν , ού δέ κουροτέροιοι μ ετεΐν α ι.
Τον δ ’ ή μ ε ίβ ε τ ’ έ π ε ιτα Γερήνιοο ίπ πότα Ν έοτωρ-
’Ατρειδη μάλα μέν τοι έγώ ν έθέλοιμι κα'ι αύτόο
ώο έμ εν ώο δ τε διον Έρευθαλίωνα κατέκταν.
320 άλλ’ ού πωο άμα πάντα θεοί δόοαν άνθρώποιοιν
εί τ ό τ ε Koûpoc έα νυν α ύτέ με γηραο όπά£ει.
άλλά καί (Le Ιππεύοι μετέοοομα ι ήδέ κελεύοω
βουλή καί μύθοιοι- τό γάρ γέραο έο τί γερόντων,
αίχμάο δ ’ αίχμάοοουα νεώ τεροι, οϊ περ έμ εΐο
325 όπλότεροι γ εγ ά α α πεποίθαοίν τ ε βίηφιν.
"Ωο έ φ α τ ’, ’Α τρ ε ΐδ η ο δέ π α ρ ιό χ ετο γηθόουνοο κήρ.
ε ύ ρ ’ υ ιό ν ΓΙετεώ ο Μ ενεοθήα π λ ή ξ ιπ π ο ν
έ ο τ α ό τ ’ - ά μ φ ί δ ’ ’Α θ η να ίοι μήοτω ρεο ά ϋ τ ή ο -
α ύ τά ρ ο π λ η ο ίο ν έ ο τ ή κ ε ι π ο λ ύ μ η τιο Ό δυοοεύο,
330 πάρ δέ Κεφαλλήνων άμφί ο τίχ εο ούκ άλαπαδναί
^οταοαν· ού γάρ πώ οφιν άκούετο λαόο άϋτήο,
άλλα νέον ουνορινόμεναι κίνυντο φάλαγγεο
Τρώων Ιπποδάμων καί ’Α χα ιώ ν ο'ι δέ μένοντεο
ëcTacav όπ π ό τε πύργοο ’Αχαιών äXkoc έπελθών
335 Τρώων όρμήοειε καί άρξειαν πολέμοιο.
τούο δέ ίδών νείκεοοεν άναξ άνδρών ’Αγαμέμνων,
καί οφεαο φωνήοαο έπ εα π τερ όεντα προοηύδα·
ώ υιέ Π ετεώ ο διοτρεφέοο βαοιλήοο,
καί ci) κακοΐοι δόλοιοι κεκαομένε κερδαλεόφρον
340 τ ίπ τ ε καταπτώοοοντεο ά φ έο τα τε, μ ίμ ν ετε δ ’ άλλουο;
οφώ'ίν μέν τ ’ έπέοικε μ ετά πρώτοιοιν έόνταο
έο τά μ εν ήδέ μάχηο καυοτειρήο άνπβολήοαι·
πρώτω γάρ καί δαιτόο άκουάζεοθον έμ εΐο ,
ό π π ό τε δα ΐτα γέρουοιν έφ οπλί£ω μεν ’Αχαιοί.

68
ILÍADA IV

Así instaba el viejo, de hacía m ucho, bien de guerras sabiend o,


y se regocijó, viéndolo, A gam enón soberano
y se dirigió a él hablando palabras aladas:
“O h anciano, ojalá que, com o el alma en tu p ech o,
siguieran así tus rodillas y fuera fírme tu fuerza;
p ero la vejez, torpe a todos, te trilla; así debería
algún otro de los hom bres tenerla, y estar tú entre los jó v e n e s.”
Y en to n ces le respond ió Néstor, ecuestre gerenio:
“Atrida: sin duda, tam bién m ucho quisiera yo m ism o
ser así, com o cuand o m até a Ereutalión el divino;
p ero no donan los dioses todo a la vez a las gentes;
si en to n ces joven era, hoy la vejez, a su turno, m e invade;
pero aun así, estaré co n los ecu estres, y habré de m andarlos
c o n designio y discursos, pues éste es de los viejos el prem io,
y alancearán co n lanzas los nuevos, quienes son más que yo
aptos a las arm as, con fian do sin duda en sus fuerzas.”
Así habló, y gozando en su corazón, pasó adelante el Atrida;
halló al hijo de Peteo, M enesteo aguijador de caballos,
están dose, y en torno, hábiles en la lucha, los atenienses;
luego, quien cerca se estaba, el muy prudente O diseo,
y en torno, de los cefalen io s las filas no d eb elables
están dose, pu es su p u eblo aún no había oído el grito de lucha;
pero ahora adelantaban las levantadas falanges
de troyanos d om acaballos y aqueos, y ellos qued aban
están dose hasta que, viniendo, otra colum na de aqueos
se arrojara contra los troyanos y em pezara la guerra;
y viéndolos, los reprendió A gam enón señ or de hom bres,
y hablánd oles, palabras aladas les dijo:
“O h, hijo de P eteo, rey crío de Zeus,
y tú, abundante en m alos dolos, de ganancias ansioso,
¿por qué, agachándoos, o s quedáis lejos y esp eráis a los otros?
Y es p reciso que am bos dos, entre los prim eros estando,
o s estéis, y tom éis parte del ardiente com bate;
p u es aun prim ero, al ban qu ete por mí sois invitados,
cu and o un banque.te para los proceres los aqu eos aprestam os;
HOMERO

345 ένθα φ ίλ ’ όπτα λέα κρέα έδμεναι ήδέ κύπελλα


οίνου π ινέμενα ι μελιηδέοο δφρ’ έ θ έλ η τ ο ν
νυν δέ φίλωο χ ’ όρόωτε καί el δέκα πύργοι ’Αχαιών
ύμείων προπάροιθε μαχοίατο νηλεί χαλκώ.
Τόν δ ’ αρ’ ΰπόδρα ’ιδών προοέφη πολύμηπο Όδυοοεύο-
350 Ά τρ είδ η ποιόν οε έποο φύγεν ερκοο όδόντων;
πώο δή φήο πολεμοιο μ εθιέμ εν ό π π ό τ’ ’Αχαιοί
Τρωοίν έ φ ’ Ιπποδάμοιοιν έγείρ ο μ εν όξύν Ά ρη α ;
οφεαι αΐ κ ’ έθέληοθα καί α’ί κεν το ι τά μεμήλη
Τ η λεμ ά χοιο φίλον πατέρα προμάχοιοι μ ιγ έν τα
355 Τρώων Ιππ οδά μω ν où δε τ α υ τ ’ άνεμώλια βάζει,ο.
Τόν δ ’ έπιμειδήοαο προοέφη κρείων ’Αγαμέμνων
ώο γνώ χω ομενοιο- πάλιν δ ’ Ö γε λά ζετο μύθον
διογενέο Ααερτιάδη πολυμήχαν’ Όδυοοευ
ου τέ οε νεικείω περιώοιον οϋ τε κελεύ ω -
36ο οίδα γάρ ώο τοι θυμόο ένί οτήθεοοι φίλοιοιν
ήπια δήνεα ο ίδ ε- τά γάρ φρονέειο ά τ ’ έγώ περ.
άλλ’ ϊ θ ι τα υ τα δ ’ οπιοθεν άρεοοόμεθ’ εΐ t l κακόν νυν
εΐρ η τα ι, τ ά δε πάντα θεοί μετα μώ νια θεΐεν.
'Ώο είπ ώ ν τούο μέν λίπεν αύτοί), βή δε μ ε τ ’ αλλουο.
365 ευρε δέ Τυδέοο ulov ύπέρθυμον Δ ιομήδεα
έ ο τ α ό τ ’ εν θ ’ ΐπ ποιοι καί άρμαοι κολλητοίοι-
πάρ δέ οί έο τή κ ει Οθένελοο Καπανήϊοο υίόο.
καί τόν μέν νείκεοοεν ίδών κρείων ’Αγαμέμνων,
καί, μιν φωνήοαο έπ εα π τερ ό εν τα προοηύδα-
370 ώ μοι Τυδέοο υιέ δαΐφρονοο Ιπποδάμοιο
τ ί πτώοοειο, τ ί δ ’ όπιπ εύειο π ο λέμ ο ω γεφύραο;
ου μέν Τ υ δ έι γ ’ ώδε φίλον πτω οκα£έμεν ήεν,
άλλά πολύ προ φίλων έτάρω ν δηΐοιοι μάχεοθαι,
ώο φάοαν οί μιν ’ίδοντο π ονεύμ ενον ού γάρ έγω γ ε
375 ήντηο’ ούδέ ΐδ ο ν περί δ ’ άλλων φαοί γενέοθαι.
ή το ι μέν γάρ ά τερ πολέμου είοήλθε Μυκήναο
ξεΐνοο ά μ ’ άντιθέω Π ολυνείκεϊ λαόν ά γ είρ ω ν
ο'ί δέ τ ό τ ’ έοτρατόω νθ’ ιερά πράο τ ε ίχ ε α θήβηο,
καί f>a μάλα λίοοοντο δόμεν κλειτουο έπικούρουο-

69
ILÍADA IV

allí os es caro a los dos com er asadas carnes, y cop as


b e b e r de vino m eloso, tanto cuanto pueda placeros;
y ahora os sería caro tam bién si diez colum nas de aqueos
ante vosotros com batieran co n el b ro n ce im p ied oso.”
V iénd olo torvam ente, le dijo el muy prudente O diseo:
“Atrida, ¿qué palabra del cerco de los dientes te huyó?
¿Cómo d ices que holgam os de la guerra, si los aqueos
contra los troyanos dom acaballos, a Ares agudo incitam os?
Verás, si lo quieres y si estas cosas te placen,
de T elém aco al padre querido e n la vanguardia m ezclado
de los troyanos dom acaballos; tú hablas v o ces de v ien to .”
Y son riend o le respond ió A gam enón soberano,
cuand o lo advirtió indignado, y él llevó hacia atrás su discurso:
“B rote d e Zeus, Laertiada, en astucias rico, O diseo:
ni te reprendo ya sin razón ni te m ando,
pu es sé que dentro de tu p e ch o el alma co n o ce
am ables con sejo s, pues piensas eso m ism o que yo;
pero, ea¡ d espués com pond rem os esto, si ahora algo m alo
fue dicho, y q u e los dioses vuelvan vano todo e sto .”
Tras hab lar así, allí los d ejó y se fue hacia los otros
y halló al hijo de Tideo, el sobreanim oso D iom edes,
están d ose co n sus caballos y carro b ien afirmado,
y junto a él se estaba el hijo de Capaneo, Esténelo;
y, viéndolo, lo reprendió A gam enón soberano,
y hablánd ole, palabras aladas le dijo:
“Ay de mí, hijo d e T ideo el b é lico dom ador de caballos,
¿por q u é te agachas; por qué los puentes de la guerra contem plas?
Tem blar así, no le era, sin duda, caro a Tideo,
mas com batir m uy delante de sus com pañeros, al hoste;
así d ecían los que atarearse lo vieron, pues yo
no intervine ni lo vi; y d ecían q u e sobre los otros estaba.
Pues e n verdad p enetró sin guerra en M icenas,
hu ésped , co n el par a un dios Polinices, p u eblo reuniendo;
disponían el asalto a las sacras murallas de Tebas,
y m u ch o suplicaban que ínclitos aliados les dieran;
HOMERO

380 ο'ί δ ’ εθελον δόμεναι καί έπήνεον ώο έκ έλ ευ ο ν


άλλά Ζεύο ετρ εψ ε παραίοια οήματα φα'ινων..
οι δ ’ έπ εί ούν ώχοντο ίδε προ όδοΰ έγένοντο,
Άοωπόν δ ’ ικοντο βαθύοχοινον λεχεπ οίη ν,
εν θ ’ α υ τ ’ ά γγελίην επ ί Τυδή οτεΐλαν ’Αχαιοί.
385 αύτάρ δ βή, πολεαο δε κιχήοατο Καδμεΐωναο
δαινυμένουο κατά δώμα βίηο Έ τεο κλη είη ο .
εν θ ’ ούδε ξεΐνόο περ έών ίπ πηλά τα Τυδεύο
τάρβει, μοΰνοο έών πολέοιν μ ετά Καδμείοιοιν,
άλλ’ δ γ ’ άεθλεύειν προκαλίζετο, π άντα δ ’ ένίκα
390 βήίδίωο- τοίη οί έπίρροθοο ήεν ’Αθήνη.
οι δε χολωοάμενοι Καδμείοι κέντορεο ίππω ν
άψ άρ’ άνερχομενω πυκινόν λόχον ειοαν αγοντεο
κούρουο π εντή κ ο ν τα - δύω δ ’ ήγήτορεο ήοαν,
Μαιών ΑΙμονίδηο έπ ιείκ ελο ο άθανάτοιοιν,
395 υίόο τ ’ Αύτοφόνοιο μενεπ τόλεμοο Πολυφόντηο.
Τυδεύο μεν καί τοίοιν ά εικεα πότμον έφ ή κ ε-
πάνταο επ ε φ ν ’, 'ένα δ ’ οΐον ΐε ι οίκον δε νέεο θ α ι-
Μ αίον’ άρα προεηκε θεών τεράεοοι πιθήοαο.
τόιοο εην Τυδεύο Α Ιτώλιοο- άλλά τον υιόν
400 γείνα το είο χ έρ εια μάχη, άγορή δε τ ’ άμείνω.
"Ωο φάτο, τόν δ ’ ου τ ι προοέφη κρατερόο Διομήδηο
αίδεοθείο βαοιλήοο ένιπ ή ν α ίδοίοιο-
τόν δ ’ υίόο Καπανήοο άμείφ ατο κυδαλίμοιο-
Ά τρ εΐδ η μή ψ εύδε’ έπιοτάμενοο οάφα ε ί π ε ΐ ν
405 ήμεΐο τοι πάτερω ν μ έ γ ’ άμείνονεο εύ χ ό μ εθ ’ είν α ι-
ή μ εΐο καί Θήβηο 'éSoc ε'ίλομεν έπταπύλοιο
παυρότερον λαόν άγαγόνθ’ ύπό τ εΐχ ο ο άρειον,
π ειθόμενοι τεράεοοι θεών καί Ζηνόο άρωγη-
κεΐνοι δε οφ ετερηοιν άταοθαλίηοιν δλοντο-
410 τώ μή μοι πατεραο ποθ’ όμοίη ενθεο τιμ ή .
Τόν δ ’ άρ’ ύπόδρα ίδών προοέφη κρατερόο Διομήδηο-
τ έ τ τ α , οιωπή ήοο, έμω δ ’ επ ιπ είθ εο μύθω-
ού γάρ έγώ νεμεοώ Ά γαμέμνονι ποιμένι λαών
ότρύνοντι μάχεοθαι έϋκνήμιδαο Ά χα ιο ύ ο -

70
ILÍADA IV

ellos querían darlos, y a lo que se les rogaba asentían;


pero Zeus los cam bió, hacien do aparecer adversas señales.
Por e so partieron después, y habían avanzado cam ino
y llegaron al A sopo ju ncoso, de lech o s de hierba,
y en em bajada, en to n ces a T id eo enviaron allí los aqueos;
él se fue luego y encontró a m uchos cadm eos
banqu etean d o en la casa de la fuerza de Eteocles;
y ni aun siendo huésped, allí el guiador de caballos T id eo
se turbó, estando solo entre m uchos cadm eos;
pero él los retó a com petir y todo ganó
fácilm ente. Tal auxiliar era para él Atenea.
Pero los cadm eos aguijadores de caballos, airados,
le arm aron, al que ya regresaba, b ien dispuesta em boscad a,
guiando a cincuenta jóvenes, y eran dos los caudillos:
sem ejante a los inmortales, M eón H em onida,
y el hijo de A utófono, Licofronte firm e en la guerra.
Tid eo tam bién les infligió ind ecoroso destino;
a todos los mató, y a uno solo d ejó regresar a su casa:
d esp achó a M eón, o b ed ecien d o prodigios de dioses.
Tal era Tid eo el etolio; pero él a este hijo
engendró, inferior a él en com bate, y superior en el ágora.”
Así habló él, y no le respond ió nada el fuerte D iom edes,
reverencian do la increpación del rey venerando;
pero le resp ond ió el hijo de C apaneo glorioso:
“Atrida: no falsifiques, sabiendo d ecir co n verdad;
de ser muy m ejores que los padres nos jactam os nosotros;
nosotros, de Tebas de siete puertas tom am os la sede,
a más p o co p u eblo guiando bajo su bélico muro,
confiando en prodigios de dioses y en la guía de Zeus;
m as ellos p erecieron por su propia cieg a locura;
así, nunca a los padres pongas e n la misma honra que a m í.”
V iénd olo torvam ente, le dijo el fuerte D iom edes:
“Tata, siéntate e n silencio y a mi discurso o b e d e ce ;
pu es yo a A gam enón, pastor de pu eblos, no lo censuro
cuando así excita a com batir a los bien grebad os aqueos;
HOMERO

415 τούτω μέν γάρ κΰδοο ά μ ’ έφ ετ α ι εΐ κεν ’Αχαιοί


Τρώαο δηώοωοιν έλωοί τ ε ’Ίλ ιο ν Ιρήν,
τούτω δ ’ au μέγα ττένθοο Α χαιώ ν δηωθέντων.
άλλ’ äye δή καί νώϊ μεδώμεθα θούριδοο άλκήο.
ρα καί έ ξ όχεων ούν τεύ χ εο ιν αλτο χ α μ α ζ ε -
420 δεινόν δ ’ έβραχε χαλκόο έπ ί οτήθεοοιν άνακτοο
όρνυμένου- ύπό κεν ταλαοίφρονά περ δεοο είλεν.
Ώο δ ’ δ τ ’ έν αίγιαλφ πολυηχέί κύμα θαλάοοηο
δρνυτ’ έπαοούτερον Ζέφυρου ϋπο κινήοαντοο-
πόντω μέν τ ε πρώτα κορύοοεται, αύτάρ έ π ε ιτ α
425 χέροω ρηγνύμενον μεγάλα βρεμει, άμφί δέ τ ’ άκραο
κυρτόν έόν κορυφουται, άποπ τύει δ ’ άλόο ά χ ν η ν
ώο τ ό τ ’ έπαοούτεραι Δαναών κίνυντο φάλαγγεο
νωλεμέωο πόλεμον δ έ - κέλευε δέ οΐοιν έκαοτοο
ή γεμ ό ν ω ν όί δ ’ άλλοι άκήν ΐοαν, ούδέ κε φαίηο
430 τόοοον λαόν έπεοθαι έ χ ο ν τ ’ έν οτήθεοιν αύδήν,
οιγή δειδιό τεο οημάντοραο· άμφί δέ πάοι.
τεύ χ εα π ο ικίλ’ έλαμπε, τ ά είμένοι. έοτιχόω ντο.
Τρώεο δ ’, ώο τ ’ δϊεο πολυπάμονοο άνδρόο έν αύλή
μυρίαι έοτήκαοιν άμελγόμεναι γάλα λευκόν
435 ά£η χέο μεμακυΐαι άκούουοαι δπα άρνών,
ώο Τρώων άλαλητόο άνά οτρατόν εύρύν όρώρει/
ού γάρ πάντων ήεν όμόο θρόοο ούδ’ ΐα γήρυο,
άλλά γλώοοα μέμ ικτο, πολύκλητοι δ ’ έοαν άνδρεο.
δροε δέ τούο μέν ’Άρηο, τούο δέ γλαυκώπιο Άθήνη
440 Δ είμόο τ ’ ήδέ Φόβοο καί Έ ρ ιο άμοτον μεμαυία,
’Άρεοο άνδροφόνοιο καοιγνήτη έτάρη τ ε,
ή τ ’ ολίγη μέν πρώτα κορύοοεται, αύτάρ έ π ε ιτα
ούρανω έο τή ρ ιξε κάρη καί έπ ί χθονί βαίνει'
ή οφιν καί τ ό τ ε νείκοο όμοίίον έμβαλε μέοοω
445 έρχομένη καθ’ δμιλον όφέλλουοα οτόνον άνδρών.
Οί δ ’ δτε δή ρ’ έο χώρον ένα ξυνιόντεο ΐκοντο,
ούν jí)’ έβαλον £>ινούο, ούν δ ’ ε γ χ εα καί μ έ ν ε ’ άνδρών
χαλκεοθω ρήκω ν άτάρ άοπίδεο όμφαλόεοοαι
έπ λ η ν τ ’ άλλήληοι, πολύο δ ’ όρυμαγδόο όρώρει.

71
ILÍADA IV

pues lo seguirá de inm ediato la gloria si los aqu eo s 415


a los troyanos destruyeran y a Ilión sagrada tom aran,
y, al revés, gran pesar tendrá si los aqu eos son destruidos;
pero, ea, tam bién nosotros en el valor violento p en sem o s.”
H abló entonces, y, co n armas, saltó de los carros al suelo,
y sobre el p ech o del señ or el bro nce son ó horriblem ente, 420
im peliéndose; así que el m iedo asiera aun al muy esforzado.
Y com o cuando en la costa muy ruidosa una ola del mar
es im pelida en cerrada sucesión, m oviéndola el Céfiro;
alza, prim ero, la cabeza en el ponto, y entonces,
rota contra la tierra, bram a en grande, y en torno a las peñas 425
hinchánd ose, sube la cabeza y escup e espum a de sal,
así una tras otra las falanges de los d áñaos m ovíanse
sin cesar, a la guerra, y a los suyos m andaba cada uno
de los caudillos, e iban callados los dem ás, y dirías
que tanto pu eblo los seguía no teniendo habla en los p echos, 430
respetand o en silencio a sus jefes; y en torno d e todos
lucían las armas variadas que, al ir enfilados, vestían.
Los troyanos, com o ovejas en el redil de un hom bre opulento,
que en miríadas se están, siend o de la blanca lech e ordeñadas,
sin tregua balando, de sus corderos oída la voz, 435
así en la ancha tropa el a la lá de los troyanos se alzaba,
pues no era el mismo el grito de todos, ni su habla, una sola,
mas su lengua era m ezclada y de doquier llam ados los hom bres.
E instigaba a éstos, Ares, y a aquéllos, la ojiglauca Atenea,
y Terror y Fuga, y Discordia insaciablem ente enfuriándose, 440
herm ana y com pañera del m atador de hom bres Ares;
y ésta, p equ eñ a prim ero, alza la cabeza, mas luego
que afirm ó esa testa en el cielo, sobre el suelo adelanta;
y en to n ces la contienda en m edio les arrojó por parejo,
yen do entre la multitud, acreciend o el gem ir de los hom bres. 445
Y ellos, cuando encontránd ose a un solo sitio vinieron,
ch o caron junto escud os y ju nto lanzas y ánim os de hom bres
de coraza de bronce, y los um bilicados escud os
pegaron uno a otro, y se alzó m ucho fragor del com bate;

71
HOMERO

450 ένθα δ ’ ¿ίμ’ οίμωγή τ ε καί εύχωλή π έλεν άνδρών


όλλύντων τ ε καί όλλυμενων, £ έε δ ’ α ϊμ α τι γαΐα.
ώο δ ’ δ τ ε χείμαρροι ποταμοί κ α τ ’ δρεοφι ρέοντεο
έο μιογά γκειαν ουμβάλλετον δβριμον ϋδωρ
κρουνών έκ μεγάλων κοίλης έντοοθε χαράδρηο,
455 τών δε τ ε τηλόοε δουπον έν οϋρεοιν έκλυε π ο ιμ ή ν
ώο τών μιογομένων γ έν ετο ιαχή τ ε πόνοο τ ε .
ΤΙρώτοο δ ’ Ά ντίλοχοο Τρώων έλεν άνδρα κορυοτήν
έοθλόν ένί προμάχοιοι Θαλυοιάδην Έ χέπ ω λον;
τόν ρ ’ έβαλε πρώτοο κόρυθοο φάλον ίπποδαοείηο,
460 έν δέ μετώ π ω π ή ξε, πέρηοε δ ’ dp’ όοτέον ε’ίοω
αιχμή χαλκείη· τον δέ οκότοο δοοε κάλυψεν,
ήριπε δ ’ ώο δτε πύργοο ένί κρατερή ύομίνη.
τόν δέ πεοόντα ποδών έλαβε κρείων Έλεφήνωρ
Χαλκωδοντιάδηο μεγάθυμων άρχόο Άβάντων,
465 έλκε δ ’ ΰ π ’ έκ βελέων, λελιημένοο δφρα τά χ ιο τα
τεύ χ εα ουλήοειε- μίνυνθα δέ οί γ έν ε θ ’ όρμή.
νεκρόν γάρ έρύοντα Ιδών μεγάθυμοο Άγήνωρ
πλευρά, τ ά οΐ κύψαντι παρ’ άοπίδοο έξεφαάνθη,
ουτηοε ξυοτώ χαλκήρε'ί, λΰοε δέ γυΐα.
470 ώο τόν μέν λίπε θυμόο, έ π ’ αύτω δ ’ έργον έτύχθη
άργαλέον Τρώων καί ’Α χα ιώ ν ο'ί δέ λύκοι ώο
άλλήλοιο έπόρουοαν, άνήρ δ ’ άνδρ’ έδνοπάλιζεν.
Έ ν θ ’ έβα λ’ ’Ανθεμίωνοο υΙόν Τελαμώνιοο Α’ίαο
ήΐθεον θαλερόν Οιμοείοιον, δν π ο τε μήτηρ
475 Ί δήθεν KaTLoOca παρ’ δχθηοιν Οιμόεντοο
γ ε ίν α τ ’, έ π ε ί jba τοκευοιν ά μ ’ έο π ετο μήλα ίδ έο θα ι-
τουνεκά μιν κάλεον Ο ιμ οείοιον ούδέ τοκεϋοι
θρέπτρα φίλοιο άπέδωκε, μινυνθάδιοο δέ οί αιών
έ π λ εθ ’ ΰ π ’ Αίαντοο μεγάθυμου δουρί δαμέντι.
480 πρώτον γάρ μιν ιόντα βάλε οτήθοο παρά μαζάν
δ ε ξ ιό ν άντικρύ δέ δ ι’ ώμου χάλκεον έγχοο
ή λ θ ε ν δ δ ’ έν κονίηοι χαμαί π έοεν αϊγειροο ώο
ή ρά τ ’ έν είαμενη ί-λεοο μεγάλοιο πεφύκει
λείη, άτάρ τ έ οί δζοι έ π ’ άκροτάτη πεφύαοι·

72
ILÍADA IV

en to n ces, a la vez, había lam ento y jactancia de hom bres


m atando y siend o m atados, y fluía de sangre la tierra.
Com o cuando invernales ríos desde los m ontes cayend o
arrojan juntos en un m ism o valle el agua im petuosa,
d esd e veneros grandes, dentro de la hueca barranca,
y el pastor en los m ontes oye su retum bo distante,
así era el gritar y el terror de los que entre sí se m ezclaban.
Y el prim ero, Antíloco, de los troyanos mató a un hom bre arm ado,
valiente, entre la vanguardia; al Talasíada Equépolo;
lo g o lp eó prim ero en la cim era del yelm o crinado,
y en su frente se clavó, y del hu eso a través fue adelante
la punta broncínea, y le envolvió los ojos la som bra;
y se abatió, com o cuando una torre, en la fuerte batalla.
Ya caído, lo asió de los pies E lefenor soberano
Calcodontíada, jefe de los abantes m agnánim os,
y esforzándose lo sustraía a los dardos, para más pronto
expoliarle las armas; pero le fue muy breve el intento
pues el m agnánim o Agenor, vién dolo arrastrar el cadáver,
en el flanco, que al inclinarse él, se le m ostró sin escudo,
lo hirió co n el asta broncínea, y sus m iem bros soltó.
Así lo d ejó el alma. Y se em p eñ ó sobre él m ism o el trabajo
arduo de troyanos y aqueos; pues ellos, así co m o lobos,
se lanzaron unos contra otros, y al hom bre el hom bre abatía.
Allí, al hijo de A ntem ión g olp eó el Telam ónida Ayante;
al floreciente m an cebo Sim oisio, a quien antes su madre,
e n b ajand o del Ida, cabe las orillas del Simois
parió, cuand o iba junto co n sus padres a ver los rebaños;
por e so lo llam an Sim oisio; y no él a los padres
queridos pagó su crianza, y de la edad el curso, muy breve
le fue: por el m agnánim o Ayante, co n el asta, fue muerto.
Pues viniendo él prim ero, en el p ech o lo golp eó , en la tetilla
diestra, y por el hom bro, al lado opu esto la lanza broncínea
fue; y él en el polvo, en la tierra cayó com o el álam o
que e n el suelo húm edo del muy grande pantano se ha erguido
liso, p ero en la cim a le creciero n las ramas;
HOMERO

485 τήν μέν θ ’ άρματοπηγόο άνήρ α’ίθωνι οιδήρω


έ ξ έ τ α μ ’, δφρα ΐτυ ν κάμψη περικαλλέ'ί δίφρω·
ή μέν τ ’ άζομένη κεΐτα ι ποταμοίο παρ’ δχθαο.
τοι ον αρ’ Ά νθεμιδην Ο,μοείοιον έξεν ά ρ ιξεν
Αίαο διογενή ο- τοί) δ ’ ’Ά ντιφοο αίολοθώρηξ
490 ΓΓριαμίδηο καθ’ δμίλον άκόντιοεν όξέ'Ι δουρί.
τού μεν άμαρθ’, ο δε Λευκόν Όδυοοέοο έοθλόν έτάίρον
βεβλήκει βουβώνα, νέκυν έτέρ ω ο ’ έρύοντα·
ήριπε δ ’ ά μ φ ’ αύτώ, νεκρός δέ οί έκπεοε χειρόο.
του δ ’ Όδυοεύο μάλα θυμόν άποκταμένοιο χολώθη,
495 βή δε διά προμάχων κεκορυθμένοο άίθοπι χαλκώ,
οτή δε μ άλ’ έγγύο ιών καί άκόντιοε δουρί φαεινώ
άμφί 'e παπτήναο- υπό δε Τρώεο κεκάδοντο
άνδρόο άκοντίοοαντοο- δ δ ’ ούχ άλιον βέλοο ήκεν,
άλλ’ υιόν Πριάμοιο νόθον βάλε Δημοκόωντα
500 öc οί Άβυδόθεν ήλθε παρ’ ϊππω ν ώκειάων.
τόν ρ’ Όδυοεύο έτάροιο χολωοάμενοο βάλε δουρί
κόροην ή δ ’ έτέροιο διά κροτάφοιο πέρηοεν
αιχμή χαλκέίη· τόν δέ c k ó t o c δοοε κάλυψε,
δούπηοεν δε πεοών, άράβηοε δέ τ ε ύ χ ε ’ έ π ’ αύτώ.
505 χώρηοαν δ ’ ύπό τ ε πρόμαχοι καί φαίδιμοο Έ κ τ ω ρ -
’Αργεΐοι δέ μέγα ΐαχον, έρύοαντο δέ νεκρούο,
ίθυοαν δέ πολύ προτέρω· νεμέοηοε δ ’ ’Απόλλων
ΙΙεργάμου έκκατιδών, Τρώεοοι δέ κ έ κ λ ετ ’ άΰοαο-
δρνυοθ’ ίππόδαμοι Τρώεο μηδ’ ε ΐκ ε τ ε χάρμηο
510 ’Α ργεί o l c , έ π ε ί οϋ οφι λίθοο χρώο ούδέ οίδηροο
χαλκόν άναοχέοθαι τα μ εο ίχ ρ ο α βα λλομένοιοιν
ού μάν ούδ’ ’Αχιλεύο Θ έτιδοο πάϊο ήϋκόμοω
μάρναται, άλλ’ έπ ί νηυοί χόλον θυμαλγέα πέοοει.
'Ώο φ ά τ ’ άπό πτόλιοο δεινόο θεόο· αύτάρ ’Αχαιούο
515 ώροε Διοο θυγάτηρ κυδίοτη Τ ρ ιτο γ έν εια
ερχόμενη καθ’ δμιλον, δθι μεθιέντα ο ιδοιτο.
Έ ν θ ’ Ά μαρυγκείδην Διώρεα μοίρα π έδ η ο ε-
χερμαδίω γάρ βλήτο παρά οφυρόν όκριόεντι
κνήμην δ ε ξ ιτ ε ρ ή ν βάλε δέ Θρηκών άγόο άνδρών

73
ILÍADA IV

éste, en verdad, el hom bre carretero, con fierro brillante


cortó, para encorvarlo com o pina del carro bellísim o;
en verdad, secánd ose, yace en las riberas del río.
Así d esp o jó en ton ces al Antemida Sim oisio
Ayante crío de Zeus, y Antifo de variada coraza,
Priámida, entre la multitud le arrojó un asta aguda,
y le erró, pero él a Leuco, com p añ ero fiel de O diseo,
g o lp eó en la ingle, cuando en otro rum bo arrastraba el cadáver;
y él cayó ju nto a éste, y el cadáver se le fue de la m ano.
Y, por el abatido, O d iseo se airó m ucho en el alma,
y fue por la vanguardia, arm ado del bronce brillante,
y yendo muy cerca, se paró y asestó con asta luciente,
observando en torno suyo, y se ech aron atrás los troyanos
ante el hom bre que había asestado, y él no envió inútil su dardo,
pero a un hijo natural de Príam o hirió, a D em oconte,
quien vino a él desde Abidos, d e junto a las yeguas v eloces;
O d iseo, airado por su com pañero, lo hirió co n el asta
e n la sien, y a través de la otra sien fue adelante
la punta bron cín ea, y le envolvió los ojos la som bra,
y cayen d o atronó, y sobre él m ism o retum baron sus armas.
Se ech aro n atrás los de la vanguardia y H éctor preclaro,
y los argivos gritaron en grande y arrastraron los cuerpos,
y corrieron muy adelante; e irritado fue A polo
viendo de Pérgam o abajo, y voceand o urgió a los troyanos:
“Alzaos, troyanos dom acaballos, y n o rindáis la pelea
a los argivos, pues que su carne n o es piedra ni fierro
que, golpead os, resistan el b ro n ce que corta la carne;
Incluso, no A quileo, niño de Tetis d e herm osos cabellos,
pelea, pero en las naves, dolido el alma, incuba su ira.”
Así habló desde la torre el terrible dios, y a los aqueos
instigó la más gloriosa, la hija de Zeus Tritogenia,
yendo p o r la multitud, d oquier que los veía descansando.
E ntonces el Amarincida Diores trabó su destino,
pues fue herido junto al tobillo por un áspero risco
e n la pierna diestra; lo hirió de los tracios hom bres el guía,
HOMERO

520 Π είρως Ίμ β ρ α ςίδη ς oc άρ’ ΑΙνόθεν είληλούθει.


άμφοτέρω δε τέν ο ν τε καί ό ςτέα Xâac άναιδής
άχρις ά π η λ ο ίη ςεν δ δ ’ ύ π τιο ς έν κονί-ηςι
κά π π εςεν άμφω χεΐρ ε φί,λοι,ο έτά ρ ο ιςι π ετ ά ςς α ς
θυμόν ά π οπ νείω ν ο δ ’ έπέδραμεν Öc έβαλέν περ
525 TMpooc, ουτα δέ δουρί παρ’ όμφαλόν έκ δ ’ dpa πάοαι
χύντο χαμαί χολάδεο, τόν δέ c k ó t o c δοοε κάλυψε.
Τόν δέ 0 ó ac Αίτωλόο άπεοούμενον βάλε δουρί
οτέρνον ύπέρ μαζοΐο, πάγη δ ’ έν πνευμόνι χαλκόο-
άγχίμολον δέ οί ήλθε 0 óac, έκ δ ’ δβριμον έγχοο
530 έςπ ά ςα το ςτέρνοιο, έρύ ςςα το δέ ξίφος όξύ,
τω δ γ ε γαοτέρα τύψε μέςην, έκ δ ’ αΐνυτο θυμόν,
τ εύ χ ε α δ ’ ούκ άπέδυςε- π ερ ίςτη ςα ν γάρ ετα ίροι
Θ ρήίκες άκρόκομοι δ ο λ ίχ’ έ γ χ εα χερ ςίν έ χ ο ν τ ες ,
οί έ μέγα ν περ έόντα καί ’ί φθιμον καί άγαυόν
535 ώςαν άπό ς φ ε ίω ν δ δέ χα ςςάμενος π ελεμ ίχθη.
ώο τώ γ ’ έν κονίηα παρ’ άλλήλοιςι τετάοθην,
ή τοι δ μέν θρηκών, δ δ ’ Έ π ειώ ν χαλκοχιτώνων
ήγεμόνεο- πολλοί δέ περί κτείνοντο καί άλλοι.
Έ ν θ ά κεν ούκέτι έργον άνήρ όνόοαιτο μετελθώ ν,
540 ôc t i c ε τ ’ άβλητος καί άνούτατος ό ξέϊ χαλκψ
δινεύοι κατά μέοοον, άγοι δέ έ ΤΤαλλάς ’Αθήνη
χειρ ό ς έλουο’, αύτάρ βελέων άπερύκοι έρ ω ή ν
πολλοί γάρ Τρώων καί ’Αχαιών ή μ α τι κείνω
π ρη νέες έν κονίηςι παρ’ άλλήλοια τέτα ν το .

74
ILÍADA IV

P iroo Im brásida, quien había desde Eno venido;


am bos tend ones y huesos la piedra abusiva
aplastó del todo, y él supino en el polvo
cayó, am bas m anos hacia sus com pañeros tendiendo,
esp irando el alma; y corrien do acudió el que lo hiriera,
Piroo, y co n el asta en el om bligo lo caló y allí todas
las entrañas vertió al suelo, y le envolvió los o jo s la som bra.
Y Toante el etolio, arrojándose, lo golp eó co n el asta
sobre la tetilla, e n el p ech o , y en el pulm ón se hincó el bro n ce;
m as Toante se llegó cerca de él, y la válida lanza
le extrajo del pecho, y desenfundó, aguda, la espada,
y c o n ella en m edio del vientre él lo hirió, y su alma detrajo;
m as no le exp o lió las arm as, pues sus com p añeros rodeáronlo,
los tracios crinados, largas lanzas teniendo en las m anos,
qu ienes, aun siendo él muy grande y valiente y exim io,
lo repelieron de sí, y él yen do atrás, fue ech ad o por fuerza.
Así eso s dos fueron uno junto a otro en el polvo postrados;
de los tracios, uno; otro d e los ep eo s de veste broncínea,
caudillos, y así m uchos otros en su redor fueron m uertos.
Allí, entrando en él, n o reprobara el trabajo algún hom bre
qu e, no de lejos ni cerca p o r el b ro n ce agudo alcanzado,
vagueara por en m edio, y Palas Atenea lo guiara
dánd ole la m ano, y le alejara la im pulsión d e los dardos;
p u es en ese día m uchos de los troyanos y aqueos
de cara fueron unos junto a otros en el polvo postrados.
Ίλιάδοο E

Έ ν θ ’ αυ Τυδεΐδη Δ ιομήδεϊ Παλλάο ’Αθήνη


δώκε μένοο καί θάροοο, ΐ ν ’ έκδηλοο μ ετά πάοιν
’A pyeioLCL γ έ v o l t o ISè κλέοο έοθλόν ápo LTO ·
δαΐέ οί έκ κόρυθός τ ε καί άοπίδοο άκάματον πυρ
5 ά ο τέρ ’ όπωρινω έναλίγκιον, öc τ ε μάλίοτα
λαμπρόν παμφαίνηοι λελουμένοο ώκεανοιο·
τοΐόν οί πυρ δαίεν άπό κρατόο τ ε κα'ι ώμων,
ώροε δέ μιν κατά μέοοον δθι π λεΐοτοι κλονέοντο.
τΗν δέ TLC έν TpώεccL Δάρηο άφνειόο άμύμων
ίο ίρεύο Ή φαίοτοιο- δύω δέ οί υίέεο ήοτην
Φηγεύο Ίδαΐόο τ ε μάχηο εύ είδ ό τε πάσηο.
τώ οί άποκρινθέντε έναντίω δρμηθήτην
τώ μέν άφ’ ΐπ π οιιν, δ δ ’ άπό χθονόο δρνυτο πεζόο.
όί δ ’ δ τε δή οχεδόν ήοαν έ π ’ άλλήλοίοιν Ιόντεο
15 Φηγευο ρα πρότεροο προΐει δoλLχócκLOv ε γ χ ο ο -
Τ υδεΐδεω δ ’ υπέρ ώμον άριοτερόν ήλυθ’ άκωκή
έγχεοο, ούδ’ έβαλ’ α ύ τ ό ν ο δ ’ ϋοτεροο δρνυτο χαλκω
Τ υδεΐδη ο- του δ ’ ούχ ¿ίλιον βέλοο εκφυγε χειρόο,
άλλ’ έβαλε οτήθοο μετα μάζιον, ώοε δ ’ ά φ ’ ίππων.
20 Ίδ α ΐοο δ ’ άπόρουοε λιπών πepLκaλλέa δίφρον,
ούδ’ έτλ η περιβήναι άδελφειου κτα μ ένοιο-
ούδέ γάρ ούδέ κεν αύτόο ύπέκφυγε κήρα μέλαιναν,
ά λ λ’ "Ηφαιοτοο έρ υ το , οάακε δέ νυκτί καλύψαο,
ώο δή οί μή πάγχυ γέρων άκαχήμενοο εΐη .
25 ίππουο δ ’ έξελάοαο μεγαθύμου Τυδέοο ulôc
δώκεν έτα ίρ οιοιν κ α τά γειν κοίλαο έπ ί vfjac.
Τρώεο δέ μεγάθυμοι έ π ε ί ιδον υΙε Δάρητοο
τόν μέν άλευάμενον, τόν δέ κτάμενον παρ’ δχεοφι,

75
Libro V

Entonces Palas A tenea al Tidida D iom edes


le d onó ánim o y osadía, porque distinguido entre todos
los argivos se hiciera, y se ganara la gloria del bravo;
le encend ió en el yelm o y el escud o un fuego incansable,
sim ilar al astro de otoño, el cual m áxim am ente
relum bra con fulgor d espués que se b añ ó en el O céan o;
tal fuego le e n cen d ió desde la cabeza y los hom bros,
y lo em pujó hacia en m edio, donde se revolvían más que m uchos.
Y hu bo entre los troyanos cierto Dares, muy rico, intachable,
sacerd ote de H efesto; y él tenía dos hijos,
Feg eo e Ideo, b ien sapientes de todo com bate;
estos dos, habién d o se apartado, contra él se lanzaron;
esto s dos, desde la biga, y él atacó a pie desde el suelo.
Y cuand o ellos cerca estuvieron, yen do e n contra uno y otros,
Feg eo envió adelante prim ero, d e larga som bra, su lanza,
y pasó sobre el hom bro izquierdo del Tidida la punta
de la lanza, y no lo golpeó; y luego atacó co n el bron ce
el Tidida, y no inútil el dardo se fugó de su m ano,
m as golp eó entre las tetillas su p ech o, y lo e ch ó de la biga.
Ideo brincó d ejando su sitio en el carro bellísim o,
y no se arriesgó yen do en torno del herm ano matado,
pu es en nada habría él m ism o escap ad o al negro destino;
pero H efesto lo ro b ó y lo salvó, envolviénd olo e n n och e,
de m odo que el v iejo no del todo afligido le fuera.
Y, tras tom ar los caballos, el hijo de T id eo m agnánim o
los dio a los com pañeros a llevar a las cón cavas naves.
Los troyanos m agnánim os, al ver a los hijos de Dares,
el un o huyente y el otro m atado cerca del carro,
HOMERO

n â c iv όρίνθη θυμός· άτάρ γλαυκώπις Άθήνη


30 χειρ ό ς έλ ο υ ς’ έ π έ ε ς ς ι προςηύδα θουρον ’Άρηα·
'Ά ρ ες ’Ά ρ ες βροτολοιγέ μιαιφόνε τ ε ιχ ε ς ιπ λ ή τ α
ούκ αν δή Τρώας μεν έά ςα ιμ εν καί ’Α χα ιο ύ ς
μάρναςθ’, όπ π οτέροιςι πατήρ Ζ εύς κυδος όρέξη,
νώ'ί δε χαζώ μεςθα, Δ ιός δ ’ άλεώμεθα μήνιν;
35 'Ώ ς είπ ουςα μάχης έξή γ α γ ε θουρον ’Άρηα·
τόν μέν έ π ε ιτ α καθεΐςεν έ π ’ ή ίό εν τι Οκαμάνδρω,
Τρώας δ ’ έκλιναν Δαναοί· έλε δ ’ άνδρα έκ α ςτο ς
ή γεμ ό νω ν πρώτος δέ άναξ άνδρών ’Αγαμέμνων
άρχόν Ά λιζώνων Όδίον μέγα ν έκβαλε δίφρου·
4 ο πρώτω γάρ ςτρ εφ θέν τι μεταφρενω έν δόρυ π ή ξεν
ώμων μ εςςη γ ύ ς, διά δέ ςτή θ εςφ ιν έλ α ςςε,
δούπηςεν δέ πεςώ ν, άράβηςε δέ τ ε ύ χ ε ’ έ π ’ αύτώ.
Ίδ ο μ εν εύ ς δ ’ άρα Φ άίςτον ένήρατο Μήονος υιόν
Βώρου, δς έκ Τάρνης έριβώλακος είληλούθει.
45 τόν μέν άρ’ Ίδ ο μ εν εύ ς δουρικλυτός έγχε'ί μακρώ
ν ύ ξ’ ίππω ν έπιβηςόμενον κατά δεξιόν ώ μ ο ν
ήριπε δ ’ έ ξ όχεων, ςτυγ ερό ς δ ’ άρα μιν ςκό τος είλ ε.
Τόν μέν άρ’ Ίδομ ενή ος έςύλευον θεράποντες·
υιόν δέ Οτροφίοιο Οκαμάνδριον αΐμονα θήρης
50 Ά τρ εΐδ η ς Μ ενέλαος 'έλ’ έ γ χ ε ϊ όξυόεντι
έςθλόν θηρητήρα· δίδαξε γάρ ’Ά ρ τ εμ ις αύτή
βάλλειν άγρια πάντα, τά τ ε τρ έφ ει ούρεςιν ύλη·
άλλ’ ού οΐ τ ό τ ε γ ε χρ α ΐςμ ’ ’Ά ρ τ εμ ις Ιοχέαιρα,
ούδέ έκηβολίαι ή ςιν τό πρίν γ ε κέκαςτο·
55 άλλά μιν Ά τρ εΐδ η ς δουρικλειτός Μ ενέλαος
πρόςθεν έθεν φεύγοντα μετά φ ρενον οϋτα ςε δουρί
ώμων μ εςςη γ ύ ς, διά δέ ςτή θ εςφ ιν έλα ςςεν ,
ήριπε δέ πρηνής, άράβηςε δέ τ ε ύ χ ε ’ έ π ’ αύτώ.
Μ ηριόνης δέ Φέρεκλον ένήρατο, τέκ το ν ο ς υ'ιόν
6ο Ά ρμονίδεω , δς χ ερ ςίν έπ ίο τ α τ ο δαίδαλα πάντα
τ ε ύ χ ε ι ν έξοχ α γάρ μιν έφ ίλα το Παλλάς Άθήνη·
δς καί Ά λεξάνδρω τεκ τή ν α το νήας έΐοα ς
άρχεκάκους, αΐ π ά ςι κακόν Τ ρ ώ εςςι γένοντο

76

/
ILÍADA V

se les turbó el alma a todos; allí la ojiglauca A tenea


tom ándole la m ano, a Ares violento le habló c o n palabras:
“Ares, Ares, plaga de hom bres, m atancero, tum bam urallas:
¿no dejam os m ejor a troyanos y aqueos
p elear entre sí, a qu ienesquier que el padre Zeus d é la gloria,
y n os retiram os y la cólera de Zeus esquivam os?”
En d iciendo así, al violento Ares sacó del com bate,
y lo sen tó d espués sobre el h erb o so Escam andro,
y a los troyanos fugaron los dáñaos, y asió a un hom bre cada
de los caudillos; y el prim ero, A gam enón señ or de hom bres
al jefe de los alizones, al grande Odio, abatió de su carro;
pues al prim ero, que huía, le hincó la lanza en la espalda
entre los hom bros, y del p e ch o a través fue adelante;
y cayen d o atronó, y sobre él m ism o retum baron sus armas.
Y luego Id o m en eo m ató al hijo de B oro el m eonio,
a Festo, q u e había venido de Tarne de glebas fecundas;
e Id om en eo, ínclito en el asta, lo horadó co n el asta
m agna, cuand o a la biga subía, en el hom bro d erecho ;
y se precip itó del carro, y allí lo prendió, odiosa, la som bra.
Los sirvientes de Id o m en eo lo exp oliab an en to n ces.
Y al hijo de Estrofio, a Escam andrio exp erto e n la caza,
el Atrida M enelao asió co n la lanza de haya;
al bravo cazador, pues le e n se ñ ó la misma Artemisa
a flechar todas las bestias que en los m ontes cría la selva;
pero n o le valieron en ton ces la flechera Artemisa
ni el herir de lejos en que antes había sido enseñad o;
pero, ínclito en el asta, M enelao el Atrida,
m ientras huía ante él, en la espalda lo hirió c o n el asta
entre los hom bros, y del p e ch o a través fue adelante;
y cayó d e b o ca, y sob re él m ism o retum baron sus armas.
Y M eriones m ató a Fereclo, hijo d e T ecto n
H arm ónida, qu ien co n las m anos sabía tod o artificio
formar, pues Palas A tenea lo am ó co n e xceso ;
y él construyó para A lejandro las naves estables
fuentes de m ales, que a los troyanos todos fueron el mal
HOMERO

oí τ ’ αύτφ, έ π ε ί οϋ t l θεών έκ θέοφατα ήδη.


65 τον μεν Μηριόνηο δτε δή κατέμαρπ τε διώκων
βεβλήκει γλουτόν κατά δ ε ξ ιό ν ή δε διαπρό
άντίκρυ κατά k ú c t i v ύπ ’ όοτεον ήλυθ’ άκωκή·
γνύξ δ ’ έ ρ ιπ ’ οίμώξαο, θάνατοο δέ μιν άμφεκάλυψε.
ΤΤήδαιον δ ’ αρ’ έπεφ νε Μ έγηο Άντήνοροο υιόν
70 öc ρα νόθοο μεν έην, πύκα δ ’ έτρ εφ ε δια Θεανώ
I c a φίλοιοι τέκεοοι χαρι£ομένη πόοε'ί ω.
τόν μεν Φυλεΐδηο δουρί κλυτόο έγγύθεν έλθών
βεβλήκει κεφαλής κατά ίνί,ον ό ξέϊ δουρί·
άντικρύ δ ’ άν’ όδόνταο υπό γλώοοαν τά μ ε χαλκόο-
75 ήριπε δ ’ έν κονίη, ψυχρόν δ ’ έλε χαλκόν όδοΰοιν.
Εύρύπυλοο δ ’ Εύαιμονίδηο Ύψήνορα δΐον
υιόν ύπερθύμου Δολοπίονος, öc ρα Οκαμάνδρου
άρητήρ έ τέτυ κ το , θεόο δ ’ ώο τ ίε τ ο δήμω,
τόν μεν άρ’ Εύρύπυλοο, Εύαίμονοο άγλαόο υίόο,
80 πρόοθεν έθεν φεύγοντα μεταδρομάδην ελα ο’ ώμον
φαογάνω άίξαο, άπό δ ’ έ ξ εο ε χείρα βα ρεία ν
αίματόεοοα δε χ ειρ πεδίω π έ ο ε - τόν δέ κ α τ ’ οοοε
έλλαβε πορφύρεοο θάνατοο καί μοίρα κραταιή.
'Ώ ο οι μέν πονέοντο κατά κρατερήν ύομίνην
85 Τυδεΐδην δ ’ ούκ άν γνοίηο ποτέροιοι μ ετείη
ήέ μ ετά Τρώεοοιν όμιλέοι ή μ ε τ ’ Ά χαιοιο.
ΘΟνε γάρ άμ πεδίον ποταμώ πλήθοντι έοικώο
χειμάρρω, öc τ ’ ώκα ρέων έκ έδ α α :ε γεφύραο-
τόν δ ’ ο ϋ τ ’ άρ τ ε γέφυραι έερ γμ ένα ι ίοχανόωοιν,
90 ο ϋ τ ’ άρα έρκεα ΐο χ ε ι άλωάων έριθηλέων
έλθό ν τ’ έξαπίνηο δ τ ’ έπιβρίοη Δ ώ ο δμβροο-
πολλά δ ’ ύ π ’ αύτου έργα κατήριπε κάλ’ α ίζη ώ ν
ώο ύπό Τυδεΐδη πυκιναί κλονέοντο φάλαγγεο
Τρώων, ούδ’ άρα μιν μίμνον πολέεο περ έόντεο.
95 Τ όν δ ’ ώο ούν ένόηοε Αυκάονοο άγλαόο υίόο
θύνοντ’ άμ πεδίον προ é-θεν κλονέοντα φάλαγγαο,
αΐψ ’ έπ ί Τ υδεΐδη έ τ ιτ α ίν ε τ ο καμπύλα τόξα,
καί βάλ’ έπαίοοοντα τυχώ ν κατά δεξιόν ώμον

77
ILÍADA V

y para él mism o, pues de los dioses no c o n o ció los oráculos;


a éste, M eriones, cuand o lo alcanzó persiguiéndolo,
lo hirió en el glúteo d erech o, y a través hasta el fondo
adelante, en la vejiga, salió b ajo el hueso la punta;
gim iendo, cayó él de hinojos, y lo veló en torno la m uerte.
Y a P ed eo, hijo de Antenor, m ató M eges;
aunque ése era bastardo, lo crió activa la n o ble T ean o
igual co n sus hijos propios, h acién d ose grata al esp oso ;
el Filida ínclito en el asta, llegándose cerca,
lo hirió en lo de atrás de la cabeza co n el asta aguzada,
y adelante cortó la lengua, b a jo los dientes, el bron ce;
y él cayó en el polvo, y el frío bronce apresó c o n los dientes.
Y Eurípilo Evem ónida, a H ipsenor el divino,
hijo del m agnánim o D olopión, el cual de Escam andro
era sacerd ote, y era honrado com o un dios por el pu eblo;
en to n ces Eurípilo, de Evem ón el hijo esplend ente,
m ientras ante él huía, corrien do cerca detrás le hirió el hom bro,
co n la espada atacando, y le cortó, pesada, la m ano,
y sangrienta cayó la m ano e n el llano, y los ojos
le asieron la purpúrea m uerte y el fuerte destino.
Así se afanaban ellos e n la fuerte batalla,
y no sabrías a cuál de am bos p erteneciera el Tidida:
si co n los troyanos o co n los aqueos hacía multitud,
pues se enfuriaba por el llano com o un río crecid o
en torrente invernal, que corriendo raudo arrastra los diques,
y en to n ces ni los diques b ien edificados lo frenan,
ni lo d etienen los reparos de los huertos floridos
si llega de pronto, cuando el ch u basco de Zeus se derrum ba
y p o r él van abajo m uchos bellos trabajos de jóv enes;
así por el Tidida eran turbadas las densas falanges
de los troyanos, y no lo resistían aun siendo ellos m uchos.
Y cuand o lo vio de Licaón el hijo esp lend ente
enfu ñánd ose e n el llano y turbando frente a él las falanges,
al punto sobre el Tidida tend ió el arco encorvado,
y m ientras se arrojaba, lo hirió en el hom bro diestro golpeánd olo,
HOMERO

θώρηκοο γύ α λον διά δ ’ έπ τ α το πικρόο όϊοτόο,


100 άντικρύ δέ δ ιέο χ ε, παλάοοετο δ ’ α ΐμα τι θώρηξ.
τώ δ ’ έπ ί μακρόν άϋοε Αυκάονοο άγλαόο υίόο-
δρνυοθε Τρώεο μεγάθυμοι κέντορεο ίπ π ω ν
βέβληται γάρ άριοτοο ’Αχαιών, ουδέ 'έ φημι
δήθ’ άνοχήοεοθαι κρατερόν βέλοο, ε ί έτεό ν με
ios ώροεν άναξ Διόο υίόο άπορνύμενον Αυκίηθεν.
'Ώο ε φ α τ ’ εύχόμενοο· τόν δ ’ où βέλοο ώκύ δάμαοοεν,
άλλ’ άναχωρήοαο πρόοθ’ ΐπ π ο α ν καί δχεοφιν
έοτη, καί Οθενελον προοέφη Καπανηίον υ ιό ν
opeo πεπον Καπανηιάδη, καταβήοεο δίφρου,
lio δφρά μοι έ ξ ώμοιο έρύοοηο πικρόν όίοτόν.
'Ώο άρ’ εφη, Οθενελοο δε καθ’ 'ίππων άλτο χα μ ά ζε,
πάρ δέ οτάο βέλοο ώκυ διαμπερεο έξέρ υ ο ’ ώμου·
αίμα δ ’ άνηκόντιζε διά ο τρ επ το ιο χιτώνοο.
δή τ ό τ ’ έ π ε ι τ ’ ήράτο βοήν άγαθόο Δ ιομήδηο-
us κλυθί μευ αίγιόχοιο Διόο τέκοο Ά τρυτώ νη,
ε ’ί π ο τέ μοι καί πατρί φίλα φρονέουοα παρέοτηο
δηΐω έν πολέμψ, νυν α υ τ’ έμ έ φΐλαι ’Αθήνη·
δόο δέ τ έ μ ’ άνδρα έλειν καί έο όρμήν έγχ εο ο έλθειν
δς μ ’ έβαλε φθάμενοο καί έπ εύ χ ετα ι, ούδέ μέ φηοι
120 δηρόν έ τ ’ δφεοθαι λαμπρόν φάοο ήελίοιο.
'Ώ ο έ φ α τ ’ ευχόμενοο- τού δ ’ εκλυε Παλλάο ’Αθήνη,
γυΐα δ ’ εθηκεν έλαφρά, πόδαο καί χεΐραο υ π ερ θ εν
άγχοΟ δ ’ Ιοτα μένη έπ εα π τερ όεν τα προοηύδα·
θαροών νυν Δ ιόμηδεο έπ ί Τρώεοοι μάχεοθαι·
125 έν γάρ το ι οτήθεοοι μένοο πατρώίον ήκα
άτρομον, οΐον έχ εο κ ε οακέοπαλοο Ιπ π ό τα Τυδεύο·
άχλυν δ ’ αύ το ι ά π ’ όφθαλμών £λον ή πριν έπήεν,
οφρ’ el· γιγνώοκηο ήμέν θεόν ήδέ καί άνδρα.
τώ νυν αΐ κε θεόο πειρώμενοο ένθάδ’ ΐκ η τα ι
130 μή τ ι ού γ ’ άθανάτοιςι θεοΐο άντικρύ μάχεοθαι
τοΐο άλλοιο- άτάρ ε ί κε Διόο θυγάτηρ ’Αφροδίτη
έλθηο’ έο πόλεμον, την γ ’ ούτάμεν ό ξεί χαλκω.
ή μέν άρ’ ώο είπ ουο’ άπέβη γλαυκώπιο ’Αθήνη,

78
ILÍADA V

de la coraza en el hu eco; y v oló a través la amarga saeta


y adelante irrumpió, y co n sangre se roció la coraza;
y tras esto, dio m agno grito de Licaón el hijo esp lend ente:
“Resurgid, troyanos m agnánim os, aguijacaballos,
pues herido está el óptim o de los aqueos, y digo q u e él m ism o
no largo tiem po soportará el fuerte dardo, si es cierto
que m e im pelió el señ o r hijo de Zeus, al partirm e de Licia.”
Así habló jactánd ose; mas n o lo d om ó el veloz dardo,
pero, retrocediend o, ante los caballos y el carro
se estuvo, y a Esténelo, hijo de C apaneo, le dijo:
“Apresúrate, am able Capaníada; desciend e del carro
para que extraigas del hom bro la amarga saeta.”
Así habló, y Esténelo saltó de los caballos al suelo
y se le acercó y sacó el veloz dardo que el hom bro horadaba,
y brotó, a través de la túnica torcida, la sangre;
oró en to n ces sin duda el bravo en la lucha D iom edes:
“Escúcham e, hija de Zeus que la égida lleva, Invencible:
si alguna vez por mí y por mi padre amistosa estuviste
en la guerra enem iga, hoy tam bién sém e amiga, A tenea;
dam e atrapar a este hom bre, y que al ím petu d e m i lanza se llegue
quien m e hirió adelantándose, y se jacta y dice q u e yo
no por largo tiem po veré ya la luz fulgente del s o l.”
Así habló rogando, y Palas A tenea lo escu ch ó
e hizo ligeros sus m iem bros, los pies y, encim a, las m anos,
y están d osele cerca, palabras aladas le dijo:
“Confiado ahora, D iom edes, contra los troyanos com bate;
pu es e n el p ech o el ánim o paterno te puse
audaz, que tuvo el ecuestre T ideo blandidor del escudo,
y te quité de los o jo s la tiniebla que antes estaba,
para que b ien a un dios co m o tam bién a un hom bre disciernas;
así ahora, si algún dios aquí viniera probándote,
de ningún m odo contra otros inm ortales dioses com batas
de frente; pero si la hija de Zeus Afrodita
se llega a la guerra, con el agudo b ro n ce tú hiérela.”
H abiendo hablado así, se fue la ojiglauca Atenea;
HOMERO

Τυδεΐδηο δ ’ έξα ύ τιο ιών προμάχοιοιν έμίχθη


135 και πριν περ θυμψ μεμαώο Τρώεοοι μάχεοθαι·
δή τ ό τ ε μιν τρίο τόοοον ελεν μενοο ώο τ ε λέοντα
δν ρά τ ε ποιμήν άγρω έ π ’ ε ’ιροπόκοιο όΐεοοι
χραύοη μέν τ ’ αύλήο ύπεράλμενον ούδέ δαμάοοη·
τού μέν τ ε οθένοο ώροεν, έ π ε ιτ α δέ τ ’ ού προοαμύνει,
140 άλλά κατά οταθμούο δύεται, τά δ ’ έρήμα φ ο β είτα ι-
α'ΐ μέν τ ’ άγχιοτΐναι έ π ’ άλλήληοι κέχυνται,
αύτάρ δ έμμεμαώο βαθέηο έξά λλετα ι αύλήο·
ώο μεμαώο Τρώεοοι μίγη κρατερόο Διομήδηο.
Έ ν θ ’ ελεν Άοτύνοον καί 'Τπείρονα ποιμένα λαών,
145 τόν μέν ύπέρ μαζοίο βαλών χαλκήρει δουρί,
τόν δ ’ έτερο ν ξίφ έϊ μεγάλω κληιδα παρ’ ώμον
π λ ή ξ’, άπό δ ’ αύχένοο ώμον έέργαθεν ή δ’ άπό νώτου,
τούο μέν έα ο ’, δ δ ’ ’Ά βαντα μ ετω χ ετ ο καί Πολύειδον
υΐέαο Εύρυδάμαντοο όνειροπόλοιο γέροντοο·
150 τοίο ούκ έρχομένοιο δ γέρων έκ ρ ίν α τ’ όνείρουο,
άλλά οφεαο κρατερόο Διομήδηο έ ξ εν ά ρ ιξ ε -
βή δέ μ ετά Ξανθόν τ ε Θόωνά τ ε Φαίνοποο υΙε
άμφω τη λ υ γ έτω - δ δέ τ είρ ετ ο γήράί λυγρω,
υιόν δ ’ ού τ έ κ ε τ ’ άλλον έπ ί κ τεά τεο ο ι λιπέοθαι.
155 εν θ ’ Ö γ ε τούο ένάριζε, φίλον δ ’ έξαίνυτο θυμόν
άμφοτέρω, π ατέρι δέ γόον καί κήδεα λυγρά
λ ε ιπ ’, έ π ε ί ού ζώ οντε μάχηο έκνοοτήοαντε
δέξα το· χηρωοταί δέ διά κτήοιν δατέοντο.
Έ ν θ ’ υιαο Πριάμοιο δύω λάβε Δαρδανίδαο
160 είν ένί δίφρω έόνταο ’Ε χέμμονά τ ε Χρομίον τ ε .
ώο δέ λέων έν βουοί θορών έ ξ αύχένα άξη
πόρτιοο ήέ βοόο ξύλοχον κάτα βοοκομενάων,
ώο τούο άμφοτέρουο έ ξ 'ίππων Τυδέοο υΐόο
βήοε κακώο άέκονταο, έ π ε ιτ α δέ τ ε ύ χ ε ’ έούλα·
ΐ65 ΐππουο δ ’ olo έτάροιοι δίδου μ ετά νήαο έλαύνειν.
Τόν δ ’ ΐδεν ΑΙνείαο άλαπάζοντα οτίχαο άνδρών,
βή δ ’ ’ί μεν άν τ ε μάχην καί άνά κλόνον έγχ ειά ω ν
Πάνδαρον άντίθεον διζήμενοο εΐ που έφεύροι·

79
ILÍADA V

y, yendo, al punto se m ezcló a los de la vanguardia el Tidida,


y aunque antes en su alma com batir a los troyanos ansiaba,
en to n ces lo asió tres v eces tanto ánimo; tal a un león
que el pastor en el agro, junto a sus ovejas lanígeras
hirió apenas al saltar sobre el redil, y no lo ha dom ado,
m as sólo excitó su fuerza; y ya no las defiende
m as se retira al establo, y de terror huyen, dejadas;
ellas, en verdad, hacinadas, se postran unas sobre otras,
pero él, enfuriándose, saltó del profundo redil;
así enfu nad o el fuerte D iom ed es se m ezcló a los troyanos.
E ntonces asió a A stínoo y a Hipirón de p u eblo s pastor;
golpeand o a éste sobre la tetilla con el asta bron cín ea,
y a este otro en la clavícula, con la gran espada, en el hom bro
lo hirió, y del cuello el hom bro separó, y de la espalda.
Allí los dejó, y se fue tras A bante y Políido
hijos de Euridamante, viejo interpretador de los sueños;
cuand o partían, no les exp licó sus sueños el viejo;
pero, m uertos, los exp olió el fuerte D iom edes.
Y fue contra Ja n to y T oó n los hijos de Fén op e,
am bos tardíos, pues él por la lúgubre vejez se acababa
y no engen dró otro hijo para dejarle sus bien es;
él los m ató en ton ces y quitó el alma querida
de am bos, y al padre el lam ento y las lúgubres cuitas
dejó, pues no, vivientes, al regresar del com bate
los recibió, y otros parientes se dividieron sus bien es.
E ntonces asió a dos hijos de Príamo Dardánida,
E quem ón y Cromio, qu ienes iban en un m ism o carro;
c om o el león saltando entre el ganado va a quebrarles la nuca
a la ternera o el buey que están en el soto paciendo,
así el hijo de T id eo a am bos dos de su biga
forzó a caer mal y sin gana, y les exp olió luego las armas,
y a sus com pañeros, los caballos dio a llevar a las naves.
P ero Eneas al verlo devastando las filas de hom bres,
fue yendo entre el com bate y tam bién entre el tumulto de lanzas,
buscand o a Pándaro símil a un dios, por si acaso lo hallara;
HOMERO

6 upe Αυκάονοο υΙόν άμύμονά Te κρατερόν τ ε ,


170 οτή δέ πρόοθ’ αύτόίο εποο τ ε μιν άντίον ηύδα-
Πάνδαρε που το ι τόξον Ιδε π τερ ό εν τεο όϊοτοί
καί κλέοο, ω ου t î c t o i έρ ίζετ α ι ένθάδε γ ’ άνήρ,
ούδέ t i c έν Αυκίη céo γ ’ εύ χ ετ α ι είναι άμείνων..
άλλ’ ά γ ε τ ώ δ ’ £φ εc άνδρ'ι βέλοο Δ ιί χείραο άναοχών
175 δο t i c δδε κρα τέει και δή κακά πολλά εοργε
Τρώαο, έ π ε ί πολλών τ ε καί έοθλών γ ούνα τ’ ελ υ ο εν
εί μή t i c θεόο έο τι κοτεοοάμενοο TpiÍKCCLV
ίρών μηνίοαο· χαλεπή δε θεου επ ι μήνιο.
Τόν δ ’ αύτε προοέειπε Αυκάονοο άγλαόο υίόο·
iso Α ινεία Τρώων βουληφόρε χαλκοχιτώνων
Τυδεΐδη μιν εγω γ ε δαΐφρονι πάντα έΐοκω,
άοπιδι γιγνώοκων αύλώπιδί τ ε τρυφαλείη,
ϊππουο τ ’ είοορόω ν οάφα δ ’ ούκ ό ΐδ’ ε ί θεόο έοτιν.
εί δ ’ δ γ ’ άνήρ δν φημι δαίφρων Τυδέοο υίόο
185 ούχ δ γ ’ άνευθε θεού τά δε μα ίνετα ι, άλλά τιο άγχί
εο τ η κ ’ άθανάτων νεφέλη είλυμένοο ώμουο,
δο τούτου βέλοο ώκύ κιχήμενον ετρ α π εν άλλη.
ήδη γάρ οί έφήκα βέλοο, καί μιν βάλον ώμον
δεξιόν άντικρύ διά θώρηκοο γυάλοω*
190 καί μιν ε γ ω γ ’ έφάμην Άϊδωνηϊ προίάψειν,
εμπηο δ ’ ούκ έδάμαοοα· 0 eóc νύ τίο έοτι κοτήειο.
'ίπποι δ ’ ού παρέαοι καί άρματα τών κ ’ έπ ιβ α ίη ν
άλλά που έν μεγάροιοι Αυκάονοο ένδεκα δίφροι
καλοί πρω τοπαγειο ν εο τευ χ έεο · άμφί δέ πέπλοι
195 π έπ τα ν τα ι· παρά δέ οφιν έκάοτψ δίζυγεο 'ίπποι
έοτά οι κρΐ λευκόν έρ επ τόμ ενοι καί όλύραο.
ή μέν μοι μάλα πολλά γέρων αίχμ ητά Λυκάων
έρχομένω έπ έ τ ελ λ ε δόμοιο ëvi π ο ιη το ΐο ιν
ΐππ ο ιοίν μ ’ έκ έλευ ε καί άρμαοιν έμβεβαώ τα
200 ά ρ χεύειν Τρώεοοι κατά κρατεράο ύομίναο·
άλλ’ έγώ ού π ιθόμ η ν ή τ ’ άν πολύ κέρδιον ή ε ν
'ίππων φειδόμενοο, μή μοι δευοίατο φορβήο
άνδρών είλομένω ν είω θότεο έδμεναι άδην.

80
ILÍADA V

en co n tró al hijo de Licaón intachable y potente,


y ante él se detuvo y frente a él habló esta palabra:
“Pándaro, ¿dónde, para ti, el arco y las aladas saetas
y la gloria? En esto, aquí ningún hom bre alterca contigo,
y de ser m ejor que tú, ninguno en Licia se jacta;
pero, ea, envía un dardo a este hom bre, a Zeus las m anos alzando,
quienqu ier que así vence y m uchos m ales, en verdad, ha forjado
a los troyanos, pues de m uchos y buenos soltó las rodillas,
si no es algún dios que está contra los troyanos airado,
colérico de algún sacrificio; y ardua, de un dios es la có lera.”
Y a su vez le respondió de Licaón el hijo esplend ente:
“Eneas, con sejero de los troyanos de veste broncínea:
al Tidida b elico so , en todo yo lo asem ejo,
re co n o cién d o lo por el escud o y el yelm o alargado
y viendo sus caballos; mas no sé si algún dios es, por cierto.
Y si es este hom bre que digo, el hijo de Tideo b elico so,
él no se enfuria así aparte de un dios; mas le está cerca alguno
de los inm ortales, envuelto en una nube los hom bros,
quien, de él, el dardo veloz que lo alcanzó desvió en otro rum bo;
pues ya le envié un dardo y lo he golpeado en el hom bro
d erecho, del hu eco de la coraza a través, por enfrente,
y yo dije que al E doneo lo había arrojado,
y em p ero no lo dom é; sin duda es algún dios airado,
y aquí no están caballos ni carros a los cuales ascienda,
pero en algún sitio, en los palacios de Licaón, o n ce carros
bellos, b ien ensam blados, recién hechos, y forros en torno
se extiend en , y junto a cada uno de ellos un par de caballos
se está, com ien d o blanca cebad a y avenas.
En verdad, muy m uchas cosas Licaón, viejo lancero,
en sus casas b ien construidas m e m andó al yo partirme;
me encargó que subido a mis caballos y carros,
mandara a los troyanos en las fuertes batallas;
pero yo no o b ed ecí — sin duda m ucho m ejor habría sido— ,
ahorrando mis caballos; no me les faltara alim ento
-sitiados los hom bres-, habituados a com er largam ente.
HOMERO

ώο λίπον, αύτάρ πεζόο έο ’Ίλ ιο ν είλήλουθα


205 τόξοιοιν πίουνοο- τά δέ μ ’ ούκ άρ’ έμελλον όνήοειν.
ήδη γάρ δοιοΐοιν άριοτήεοοιν έφήκα
Τυδε'ίδη τ€ καί Ά τρεΐδη, έκ δ ’ άμφοτέροαν
άτρεκέο α ίμ ’ έοοευα βαλών, ήγειρα δε μάλλον,
τώ ρα κακή α’ίοη άπό παοοάλου άγκύλα τόξα
210 ήματι τω έλόμην δτε ’Ίλιον εΐο έρατεινήν
ήγεόμην Τρώεοοι φερων χάριν Έ κ τ ο ρ ι δίω.
εί δέ κε νοοτήοω καί έοόφομαι όφθαλμοΊοι
π α τρ ίδ’ έμήν άλοχόν τ ε καί ΰψερεφέο μέγα δώμα,
α ύ τίκ’ έ π ε ι τ ’ ά π ’ έμ ειο κάρη τάμοι άλλότριοο φώο
215 εί μή έγώ τά δε τόξα φαεινω έν πυρί θείην
χεροί διακλάοοαο· άνεμώλια γάρ μοι όπηδεΐ.
Τόν δ ’ α ύ τ ’ Αίνείαο Τρώων άγόο άντίον ηϋδα-
μή δ ’ οϋτωο άγόρευε· πάροο δ ’ ούκ έοοετα ι άλλωο,
πριν γ ’ έπ ί νώ τ φ δ ’ άνδρί ούν ΐπ ποιοιν καί δχεοφιν
220 άντιβίην έλθόντε ούν έν τεο ι πειρηθήναι.
άλλ’ ά γ ’ έμών όχέων έπιβήοεο, δφρα ΐδηαι
6 1 οι Τρώ ιοι ίπ π ο ι έπιοτάμενοι π εδίοιο
κραιπνά μ ά λ’ ένθα καί ένθα διω κέμεν ήδέ φέβεοθαι·
τώ καί νώί πόλιν δέ οαώοετον, ε’ί περ άν αυτε
225 Ζεύο έπ ί Τυδε'ίδη Διομήδε'ί κΰδοο όρεξη,
άλλ’ άγε νυν μάοτιγα καί ήνία οιγαλόεντα
δέξαι, έγώ δ ’ ίππων άποβήοομαι δφρα μάχωμαι·
ήέ ού τόνδε δέδεξο, μελήοουοιν δ ’ έμοί ίπ ποι.
Τόν δ ’ αύτε προοέειπε Λυκάονοο άγλαόο υίόο-
230 Αινεία ού μέν αύτόο Ι χ ' ήνία καί τεώ ΐππω·
μάλλον ΰφ’ ήνιόχψ είω θότι καμπύλον άρμα
οΐοετον, εϊ περ άν αύτε φεβώμεθα Τυδέοο υ ιό ν
μή τώ μέν δείοαντε ματήοετον, ούδ’ έθέλητον
έκφ ερ έμ εν πολέμοιο τεόν φθόγγον π οθέοντε,
235 νώί δ ’ έπά ίξαο μεγαθύμου Τυδέοο υίόο
αύτώ τ ε κτείνη καί έλάοοη μώνυχαο 'ίππουο.
άλλά ού γ ’ αύτόο έλαυνε τ έ ’ άρματα καί τ εώ ΐπ πω ,
τόν δέ δ ’ έγώ ν έπιόντα δεδεξομαι ό ξέϊ δουρί.

81
ILÍADA V

Así los d ejé; a pie, luego, hasta Ilion he venido


con fian do en los arcos, y, em pero, éstos no habrían de ayudarme,
pues contra dos óptim os he lanzado hace p oco,
el Tidida y el Atrida, y, golpeánd olos, de am bos
hice brotar, real, la sangre; pero más los he acrecentad o.
Así, co n este mal hado, los corvos arcos del clavo
tom é en aquel día, cuando hasta Ilion agradable
guié a los troyanos, trayendo gracia a H éctor divino;
mas si retornara a casa y co n los o jo s mirara
a mi patria y mi esposa y la gran morada de alta techum bre,
al punto en to n ces un hom bre extranjero la testa m e corte
si estos arcos no pongo yo entre el fuego esplend ente,
quebrados por mis m anos; pu es m e acom pañaron sin fruto.”
Y enfrente, guía de los troyanos, a su vez le habló Eneas:
“No arengues así; pues no será de otro m odo, prim ero
que nosotros dos a este hom bre, co n caballos y carros
m archando en su contra, hayam os probad o con armas;
pero, ea; a mis carros sube tú, porque veas
cuáles son los caballos de Tros, en el llano peritos
en perseguir muy de prisa aquí y allá, y en volverse,
y estos dos nos traerán salvos a la ciudad, si de nu evo
Zeus al Tidida D iom edes la gloria con ced e.
Pero, ea; ahora la fusta y las riendas brillantes
recibe, y yo para com batir bajaré de la biga,
o tú recibe a éste, y cuidado me serán los caballo s.”
Y a su vez le respondió de Licaón el hijo esp lend ente:
“Eneas, tú m ism o ten las riendas y am bos caballos;
bajo el auriga usual, el curvo carro más fácilm ente
llevarán, si a nuestra vez al hijo de Tideo huyéram os;
no sea que, aterrados, se revuelvan estos dos, y no quieran
sacarnos de la guerra, extrañando tu voz,
y, arrojándosenos, el hijo de T id eo m agnánim o
nos m ate y se lleve los caballos solípedos;
pero tú m ism o tu carro y tus dos caballos con du ce,
y yo, c o n el asta aguda, recibiré a este que avanza.”
HOMERO

"Qc άρα φωνήοαντεο έο άρματα ποικίλα βάντεο


240 έμ μ εμ α ώ τ ’ έπ ί Τυδεΐδη έχον ώκέαο 'ίππουο.
τούο δέ ’ίδε Οθένελοο Καπανήιοο άγλαόο υίόο,
αίψα δέ Τυδεΐδην έπεα π τερ όεντα προοηύδα·
Τυδείδη Διόμηδεο έμώ κεχαρίομένε θυμοί,
άνδρ’ όρόω κρατερώ έπί οοί μεμαώ τε μάχεοθαι
245 V άπέλεθρον έχοντα ο - ο μέν τόξων έυ είδώο
ΓΤάνδαροο, υίόο δ ’ αυτε Αυκάονοο εύ χ ετ α ι ε ίν α ι-
Αίνείαο δ ’ υίόο μέν άμύμονοο Ά γχίοαο
εύ χ ετ α ι έκγεγά μεν, μήτηρ δέ οί έ ο τ ’ ’Αφροδίτη,
άλλ’ άγε δή χα ζώ μ εθ’ έ φ ’ 'ίππων, μηδέ μοι οϋτω
250 θυνε διά προμάχων, μή πωο φίλον ήτορ όλέοοηο.
Τόν δ ’ α ρ ’ ύπόδρα ίδών προοέφη κρατερόο Δ ιομήδηο-
μή τ ι φόβον δ ’ άγόρευ’, έ π ε ί ούδέ οέ π ειοέμ εν οΐω.
ού γάρ μοι γενναίον άλυοκάζοντι μάχεοθαι
ούδέ κα τα π τώ ο οειν έ τ ι μοι μένοο έμπεδόν έ ο τ ι ν
255 όκνείω δ ’ 'ίππων έπιβα ινέμεν, άλλά καί αϋτωο
άντίον ε ί μ ’ α ύ τώ ν τρεΐν μ ’ ούκ έά ΤΤαλλάο ’Αθήνη.
τούτω δ ’ ού πάλιν αυτιο άποίοετον ώκέεο 'ίπποι
άμφω ά φ ’ ήμείων, ε’ί γ ’ ούν ετερόο γ ε φύγηοιν.
άλλο δέ τοι έρέω, ού δ ’ ένί φρεοί βάλλεο οή οιν
260 α’ί κέν μοι πολύβουλοο ’Αθήνη κύδοο όρέξη
άμφοτέρω κτεΐναι, ού δέ τούοδε μέν ώκέαο ίππουο
αύτου έρυκακέειν ές άντυγοο ηνία τείναο,
Αίνείαο δ ’ έπα ΐξαι μεμνημένοο 'ίππων,
έκ δ ’ έλάοαι Τρώων μ ε τ ’ έϋκνήμιδαο ’Αχαιούο.
265 τήο γάρ τοι γενεήο ήο Τρωΐ - περ εύρύοπα Ζεύο
δ ώ χ ’ υΙοο ποινήν Γανυμήδεοο, οϋνεκ’ άριοτοι
ίππω ν οοοοι ëacLV ΰ π ’ ήώ τ ’ ήέλιόν τ ε,
τήο γενεήο έκλεψε ν άναξ άνδρών ’Αγχίοηο
λάθρη Ααομέδοντοο ύποοχών θήλεαο 'ίππουο·
270 τών οί ε ξ έγένοντο ένί μεγάροιοι γενέθλη.
τούο μέν τέοοαραο αύτόο έχω ν ά τ ίτ α λ λ ’ έπί φάτνη,
τώ δέ δύ’ Αίνεία δώκεν μήοτωρε φόβοιο.
εί το ύτω κε λάβοιμεν, άροίμεθά κε κλέοο έοθλόν.

82
ILÍADA V

H abiendo hablado así, subidos en los carros variados,


ansiosos guiaban sobre el Tidida los raudos caballos; 210
m as los vio Esténelo, de Capaneo hijo esp lend ente,
y de inm ediato al Tidida palabras aladas le dijo:
“Tidida D iom edes, para mi alma el más agraciado:
veo a dos fuertes hom bres ansiando com batir e n tu contra
teniend o ingente robustez; el que bien el arco c o n o ce , 245
Pándaro, y de ser de Licaón el hijo se jacta,
y Eneas, quien de ser hijo de A nquises sin tacha
nacido, se jacta; y es la madre, para él, Afrodita;
pero, ea, retirém onos en la biga, y, por mí, no te enfuries
así entre la vanguardia; no tu corazón pierdas a ca so .” 250
Y viéndolo torvam ente, le habló el fuerte D iom edes:
“En nada al terror me arengues, que no creo que tú m e persuadas;
pues no me incita mi linaje a com batir escond ién dom e
ni a agacharm e, en tanto m e está firme el ánim o;
m e cuesta subir en la biga; pero, así incluso, 255
voy contra éstos; Palas A tenea no me con siente que tiem ble,
y no hacia atrás de nuevo se llevarán los raudos caballos
a estos dos, de nosotros, si en verdad uno de ello s huyera.
Y otra cosa te diré, y en tus m entes tú m étela:
si A tenea la de m uchos designios me con ced e la gloria 260
de m atarlos a am bos, tú en verdad estos raudos caballos
d etén aquí, am arrando al parapeto del carro las riendas,
y, m em orioso, lánzate a los caballos de Eneas
y guíalos de los troyanos a los bien grebad os aqueos,
pues son de e se linaje que, a Tros, Zeus de ancha voz 265
dio, rescate de su hijo G anim edes; por tanto, los óptim os
de los caballos, cuantos hay b ajo la aurora y el sol;
de este linaje los ro b ó el señ or de hom bres A nquises,
sin con o cim ien to de Laom edonte cubriendo sus yeguas;
de éstas, com o estirpe, en sus palacios seis le nacieron; 270
reteniend o a cuatro de éstos, él m ism o los crió en el peseb re,
y estos dos, sabed ores de causar terror, los dio a Eneas;
si tom am os éstos, nos ganarem os la gloria del b rav o .”

82
HOMERO

'O c ο'ί. μέν τοια υτα πρόο άλλήλουο άγόρευον,


275 τώ δέ τ ά χ ’ έγγύθεν ήλθον έλαύνοντ’ ώκέαο ΐππουο.
τόν πρότεροο προοέειπε Λυκάονοο άγλαόο u ló c-
καρτερόθυμε δαΐφρον άγαυοϋ Τυδέοο υΙέ
fi μάλα c ’ ού βέλοο ώκύ δαμάοοατο πικρόο o í c t ó c 1
νυν α ύ τ ’ έ γ χ έίη πειρήοομαι αΐ κε τύχω μι.
280 ΤΗ ρα καί άμπεπαλών π ροΐει δολίχόοκίον έγχοο
καί βάλε Τυδεΐδαο κ α τ ’ άοπίδα- τήο δε διά πρό
αΙχμή χαλκείη π ταμενη θώρηκι πελάοθη·
τω δ ’ έπ ί μακρόν άϋοε Λυκάονοο άγλαόο ulóc·
βέβληαι κενεώνα διαμπερέο, ούδέ c ’ όΐω
285 δηρόν ε τ ’ άνοχήοεοθαι· εμοί δέ μ έ γ ’ εύχοο έδωκαο.
Τόν δ ’ ού ταρβήοαο προοέφη κρατερόο Διομήδηο-
ήμβροτεο ούδ’ έ τ υ χ ε ο - άτάρ ού μέν οφώΐ γ ’ όΐω
πριν γ ’ άποπαύοεοθαι πρίν γ ’ ή έτερόν γ ε πεοόντα
αΐμα τοο â c a i ’Άρηα, ταλαύρινον πολεμιοτήν.
290 'Ώο φάμενοο π ροέηκε- βέλοο δ ’ ΐθυνεν Άθήνη
jbîva παρ’ όφθαλμόν, λευκούο δ ’ έπέρηοεν όδόνταο.
του δ ’ άπό μέν γλώοοαν πρύμνην τά μ ε χαλκόο άτειρήο,
αΙχμή δ ’ έξελύθη παρά νείατον άνθερεώνα-
ήριπε δ ’ ε ξ όχέων, άράβηοε δέ τ ε ύ χ ε ’ έ π ’ αύτώ
295 αίόλα παμφανόωντα, παρέτρεοοαν δέ οί ίπ π ο ι
ώκύποδεο· του δ ’ αύθι λύθη ψυχή τ ε μένοο τ ε .
A lv eíac δ ’ άπόρουοε ούν άοπίδι δουρί τ ε μακρω
δείοαο μή πώο οί έρυοαίατο νεκρόν ’Αχαιοί,
άμφί δ ’ ά ρ ’ αύτώ βαίνε λέων ώο άλκί πεποιθώο,
300 πρόοθε δέ οΐ δόρυ τ ’ εο χ ε καί άσττίδα π ά ντοο’ έίοην,
τόν κτάμεναι μεμαώο δο τιο του γ ’ άντίοο έλθοι
ομερδαλέα Ιά χ ω ν b δέ χερμάδιον λάβε χ ειρ ί
Τυδεΐδηο μ έγα έργον b ού δύο γ ’ ώνδρε φέροιεν,
οίοι νύν βροτοί ε ίο ’· δ δέ μιν βέα πάλλε καί oloc.
305 τώ βάλεν Αίνείαο κ α τ ’ ίοχίον ένθά τ ε μηρόο
Ιοχίω ένοτρ έφ ετα ι, κοτύλην δέ τ έ μιν καλέουοι-
θλάοοε δέ οΐ κοτύλην, πρόο δ ’ άμφω ρήξε τέν ο ντε·
ώοε δ ’ άπό jbivóv τρηχύο λίθοο· αύτάρ δ γ ’ ήρωο

83
ILÍADA V

Así se arengaban ellos uno al otro estas cosas;


y éstos venían cerca de prisa, instando a los raudos caballos;
prim ero le habló de Licaón el hijo esp lend ente:
“Fuerte de alma, b elicoso , hijo del exim io Tideo:
de seguro, no te d om ó el raudo dardo, la amarga saeta;
ahora otra vez trataré co n mi lanza, si así te acertara.”
H abló, y blandiéndola, arrojó, de larga som bra, su lanza
y g o lp eó del Tidida el escud o, y a través fue adelante
la punta broncínea volando hasta tocar la coraza;
y tras esto, dio m agno grito de Licaón el hijo esplendente:
“Herido estás e n el flanco traspasado, y p ienso que tú
n o aguantarás largo tiem po, y gran fama me has d ado.”
Y no estrem ecid o, le dijo el fuerte D iom edes:
“Fallaste y no has acertado; p ero vosotros dos, pienso,
n o habréis^ de cesar antes que a lo m en os uno, caído,
sacie co n sangre a Ares, guerrero de bovin o cuero escu d ad o .”
H abiendo hablado así, lanzó; y dirigió el dardo Atenea
a la nariz, cerca del o jo , y traspasó b lancos los dientes
y la lengua en su raíz le cortó el bronce indom able,
y salió por la base de la barbilla la punta;
y cayó del carro y sobre él m ism o retum baron sus armas
chispeantes, om nilucientes, y huyeron de tem or los caballos
raudos de pies y allí se soltaron de él el alma y el ánimo.
Y co n escud o y asta m agna saltó Eneas delante,
tem iend o que en algo los aqueos le arrastraran al m uerto,
y fue en torno de él, com o león e n su fuerza confiando,
y asió ante él el asta y el escu d o igual por todas sus partes,
ávido de matar a quienqu ier que en su contra viniera,
gritando horriblem ente; y asió un pedrusco en su m ano
el Tidida, gran trabajo que dos hom bres no llevarían,
co m o hoy son los hum anos, y él lo em puñaba fácil y solo;
co n él a Eneas en la cadera golp eó, donde el m uslo
e n la cadera da vuelta, y lo llam an cotila,
y le aplastó la cotila, y adem ás rom pió am bos tendones,
y la piel reventó la áspera piedra; y el héro e
H OMERO

έοτη γνύξ έριπών και έρείοα το χειρί π α χείη


310 γ α ίηο - άμφί δέ ôcce κελαινή νύξ έκάλυφε.
Καί νύ κεν εν θ ’ άπόλοιτο άναξ άνδρών Αίνείαο,
εί μή αρ’ όξύ νόηοε Διόο θυγάτηρ ’Αφροδίτη
μήτηρ, ή μιν ίπτ’ Ά γχίοη τ έκ ε βουκολέοντι·
άμφί δ ’ έόν ’ φίλον υιόν έχεύ α το π ή χεε λευκώ,
315 πρόοθε δέ οί ττέπλοιο φαεινού π τύγμα κάλυψεν
έρκοο έμ εν βελέων, μή t i c Δαναών ταχυπώλων
χαλκόν ένί ο τή θ εο α βαλών έκ θυμόν ελοιτο.
ή μέν έόν φίλον υιόν ύ πεξέφ ερ εν π ολέμ οιο-
ούδ’ υίόο Καπανήοο έλή θ ετο ουνθεοιάων
320 τάων a c έ π έτ ελ λ ε βοήν άγαθόο Διομήδηο,
άλλ’ ο γε τούο μέν έούο ήρύκακε μώνυχαο 'ίππουο
νόοφιν άπό φλοίοβου έ ξ άντυγοο ήνία τείναο,
Α ίνείαο δ ’ έπα ΐξαο καλλίτριχαο 'ίππουο
έξέλα ο ε Τρώων μ ε τ ’ έϋκνήμιδαο Άχαιούο.
325 δώκε δέ Δηίπύλω έτάρω φίλω, ον περί πάοηο
τ ΐε ν όμηλικίηο δτι οί φρεοίν άρτια ήδη,
νηυά ν έπ ι γλαφυρήοιν έλ α υ ν έμ εν αύτάρ δ γ ’ ήρωο
ών 'ίππων έπιβάο έλα β’ ήνία οιγαλόεντα,
αίψα δέ Τ υδεΐδην μ έθεπ ε κρατερώνυχαο 'ίππουο
330 έμ μ εμ α ώ ο- δ δέ Κύπριν έπ ω χ ετο νηλεί χαλκω
γιγνώοκων δ τ ’ άναλκιο έην θεόο, ούδέ θεάων
τάω ν αΐ τ ’ άνδρών πόλεμον κάτα κοιρανέουοιν,
ο υ τ ’ άρ’ ’Αθηναίη ούτε πτολίπορθοο Ένυώ.
άλλ’ δ τε δή ρ ’ έκίχα νε πολύν καθ’ δμιλον όπάζων,
335 εν θ ’ έπορεξάμενοο μεγάθυμου Τυδέοο υίόο
άκρην ουταοε χεΐρα μετάλμενοο ό ξεί δουρί
άβληχρήν είθαρ δέ δόρυ χροόο άντετόρηοεν
άμβροοίου διά πέπλου, δν οί Χάριτεο κάμον αύταί,
πρυμνόν ϋπερ θέναροο- ^)έε δ ’ άμβροτον αίμα θεοίο
340 ίχώρ, oióc πέρ τ ε ^ έει μακάρεοοι θ εο ΐο ιν
ού γάρ οίτον έδουο’, ού πίνουο’ αΐθοπα οίνον,
το ΰ ν εκ ’ άναίμονέο ε ί α καί άθάνατοι καλέονται.
ή δέ μέγα ίάχουοα άπό 'έο κάββαλεν υ ιό ν

84
ILÍADA V

qu ed ó de rodillas caído, y con la fuerte m ano se alzó


de la tierra, y oscura noche le envolvió en torno los ojos.
Y ahora allí p ereciera el señ or de hom bres Eneas,
si pronto no lo advirtiera la hija de Zeus Afrodita
su madre, quien lo con cib ió bajo A nquises boyero,
y vertió los blancos brazos en redor de su hijo querido
y puesta ante él, lo envolvió con los pliegues del p ep lo luciente,
por serle muro a los dardos; no, de raudos potros, un dánao
lanzándole el b ron ce en el p ech o , le quitara su alma.
Ella, a hurto, se llevaba de la guerra a su hijo querido,
y el hijo de Capaneo no olvidadizo fue de las órdenes
aquellas que le enco m en d ó el bravo en la lucha D iom edes;
pero él sus solíped os caballos contuvo
aparte del estruendo, en el parapeto atadas las riendas,
y de Eneas los caballo s de bella crin, avanzando,
guió desde los troyanos hasta los bien grebad os aqueos
y los dio a D eipilo su com pañero, a quien él sobre todos
los de su edad, honraba, porque igual que él en sus m entes pensaba,
a llevar a las hu ecas naves; el héroe mismo, entre tanto,
subiendo a su biga asió las riendas brillantes
y al punto arreó hacia el Tidida los caballos solípedos
ansiosam ente, y él siguió con el cruel bro n ce a la Cipria,
sabiend o que era en d eble diosa, y no de las diosas
aquellas que la guerra de los hom bres gobiernan;
ni A tenea, por tanto, ni Enio que ciudades destruye.
P ero cuand o entre m ucha multitud la alcanzó persiguiéndola,
en to n ces se e ch ó adelante el hijo de Tid eo el m agnánim o;
surgiendo, con el asta aguda en lo alto hirió de la m ano
a la end eble, y de inm ediato horadó el asta su carne
bajo el am brosiaco p ep lo que las Gracias mismas labraron,
e n la raíz de la palm a, y corrió la sangre inmortal de la diosa,
el ícor; el cual precisam ente corre en los d ioses felices,
pu es n o co m en el pan ni b eb en el vino granate;
por tanto son sin sangre e inm ortales se llaman.
Ella, grandem ente gritando, al hijo d ejó caer de ella,
HOMERO

καί τόν μέν μ ετά χερς'ιν έρύςατο ΦοΧβος ’Απόλλων


345 κυανέ η νεφέλη, μή t i c Δαναών ταχυπώλων
χαλκόν ένί ς τ ή θ ες ς ι βαλών έκ θυμόν έλ ο ιτ ο -
τή δ ’ έπ ί μακρόν άϋςε βοήν αγαθός Δ ιομήδης-
ε ίκ ε Δ ιός θύγατερ πολέμου καί δ ή ίο τή το ς-
ή ούχ άλις ö t t l γυναΧκας άνάλκιδας ή π ερ ο π εύ εις;
350 εί δέ cu γ ’ έ ς πόλεμον πωλήοεαι., ή τ έ c ’ όΐω
¿)ΐγήςειν πόλεμόν γ ε καί εΐ χ ’ έτέρω θι πύθηαι.
"Ως εφ α θ ’, ή δ ’ άλύους’ ά π εβή ςετο, τ είρ ετ ο δ ’ α ίνώ ς-
τήν μέν dp’ Ή pic έλουςα ποδήνεμος έ ξ α γ ’ ομίλου
άχθομένην όδύνηοι, μ ελα ίνετο δέ χρόα καλόν.
355 ευρεν έ π ε ιτ α μάχης έ π ’ άριςτερά θουρον ’Άρηα
ή μ εν ο ν ήέρι δ ’ έγ χ ο ς έκέκλιτο καί τ α χ έ ’ ϊπ π ω -
ή δέ γνύξ έριποϋςα καςιγνήτοιο φίλοιο
πολλά λιςςομένη χρυςάμπυκαο ή τ ε εν ίπ π ο υ ς-
φίλε κ α ά γ ν η τε κόμιςαί τ έ με δός τ έ μοι ίππους,
36ο οφρ’ έ ς Ό λυμπον ΐκωμαι ιν ’ άθανάτων έδος έ ς τ ί.
λίην άχθομαι έλκος δ με βροτός οϋταοεν άνήρ
Τυδεΐδηο, öc νυν γ ε καί dv Δ ιί πατρί μάχοιτο.
"Qc φάτο, τή δ ’ άρ’ ’Ά ρης δώκε χρυςάμπυκας ίππους·
ή δ ’ έ ς δίφρον έβαινεν άκηχεμένη φίλον ήτορ,
365 ττάρ δέ οί τΙρ ις έβαινε καί ήνία λά ζετο χ ερ ςί,
μ ά ςτιξεν δ ’ έλάαν, τώ δ ’ ούκ άέκοντε π ετέςθη ν.
αΐφα δ ’ έ π ε ιθ ’ ΐκοντο θεών έδος αίπύν Ό λ υ μ π ο ν
έν θ ’ ίπ π ου ς έ ς τ η ς ε ποδήνεμος ώκέα 7Ιρις
λύ ςα ς’ έ ξ όχέων, παρά δ ’ άμβρόςιον βάλεν είδαρ·
370 ή δ ’ έν γούναςι πΧπτε Διώνης δΧ’ Α φροδίτη
μητρός έής· ή δ ’ άγκάς έλ ά ζετο θυγατέρα ήν,
χειρί τ έ μιν κα τέρεξεν έπος τ ’ έ φ α τ ’ έκ τ ’ ονό μ α ζε-
τ ις νύ ςε το ιά δ ’ ερ εξε φίλον τέκ ο ς Ούρανιώνων
μαψιδίως, ώς εΐ τ ι κακόν ^έζουςαν ένωπή;
375 Τήν δ ’ ή μ ε ίβ ε τ ’ έπ ε ιτ α φιλομμειδής Α φ ροδίτη-
ουτά με Τυδέος υΙός ΰπέρθυμος Διομήδης,
οϋνεκ’ έγ ώ φίλον υΙόν ύπεξέφερον πολέμοιο
Α ίνείαν, δς έμοί πάντων πολύ φ ίλτα τό ς έ ςτ ιν .

85
ILÍADA V

y con sus m anos lo arrebató Feb o Apolo


e n oscura nube, porque no, de raudos potros, un dánao, 345
lanzándole el b ro n ce en el p ech o , le quitara su alma;
y tras ella dio m agno grito el bravo en la lucha D iom edes:
“Retírate, hija de Zeus, de la guerra y la pugna.
¿No es bastante que engañes a las en d eb les m ujeres?
Mas si tú aún a la guerra acudieras, pienso, por cierto, 350
que te helarás por la guerra, aun si en otra parte la o yeras.”
Así habló; y se fue ella apenada, terriblem ente abrum ada;
la sacó allí de la multitud Iris pies de viento, tom ándola
oprim ida de penas, y, bella, se am orataba su carne.
A la izquierda del com bate, a Ares violento halló e n to n ces 355
sentado, y en som bras se envolvían su asta y sus raudos caballos,
y habiend o caído a las rodillas del herm ano querido,
rogando m ucho, le pidió los caballos de áureos frontiles:
“Q uerido herm ano, auxilíam e y dam e tú los cab allos
para que vaya al O lim po en q u e está de los inm ortales la sed e, 360
de sobra dolida en la llaga que m e infligió un hom bre hum ano,
el Tidida, quien ahora aun c o n el padre Zeus com b atiera.”
Así habló, y Ares le dio los caballos de áureos frontiles,
y gim iendo en su corazón, subió ella a su sitio en el carro;
junto a ella Iris subió, y tom ó co n las m anos las riendas, 365
los fustigó para urgirlos, y am bos no rem isos volaron
y al punto al e xcelso O lim po, sede de los dioses, llegaron;
en to n ce s los caballos frenó, pies de viento, rauda, Iris,
soltándolos del carro, y les e ch ó junto pasto am brosiaco;
y ella cayó, Afrodita divina, a las rodillas de D ione 370
su m adre, y ella e n los brazos recogió a la hija suya
y la alisó co n la m ano, y su palabra habló, y la nom braba:
“¿Cuál de los celícolas, cara niña, te hizo hoy estas cosas
sin razón, co m o si abiertam ente hubieras h ech o algún mal?”
Y en to n ces le respond ió Afrodita q u e ama la risa: 375
“Me hirió el hijo de Tideo, el sobreanim oso D iom ed es,
p orqu e, a hurto, yo m e llevaba de la guerra a mi hijo querido
Eneas, qu ien m e es co n m u ch o el m ás querido de todos;

85
H OMERO

ού γάρ έ τ ι Τρώων κα'ι ’Αχαιών φύλοπις αίνή,


380 άλλ’ ήδη Δαναοί γ ε κα'ι ά θανάτοια μάχονται.
Ί η ν δ ’ ή μ ε ίβ ε τ ’ επ ε ιτ α Διώνη, δία θεά ω ν
τέτλ α θ ι τεκνον έμόν, καί άνάοχεο κηδομενη π ε ρ ­
πολλοί γάρ δή τλήμεν ’Ολύμπια δώ μ α τ’ έχ ο ν τ ες
έξ άνδρών χ α λ έπ ’ ά λ γ ε ’ έ π ’ άλλήλοιςι τιθ έν τεο .
385 τλή μεν ’Ά ρης δτε μιν τΩτοο κρατερόο τ ’ Ε φ ιά λ τ η ς
πάιδεο Ά λωήος, δήςαν κρατερω ένί δ εςμ ω -
χαλκέω δ ’ έν κεράμω δέδ ετο τριοκαίδεκα μήνας·
καί νύ κεν εν θ ’ άπόλοιτο ’Ά ρης α τος πολέμοιο,
ε ί μή μητρυιή περικαλλής Ήερίβοια
390 Έ ρ μ έα έ ξ ή γ γ ε ιλ ε ν δ δ ’ έξέκ λεφ εν ’Άρηα
ήδη τειρόμενον, χαλεπός δέ ε δεομός έδάμνα.
τλή δ ’ ΤΙρη, δ τε μιν κρατερός π άίς Άμφιτρύωνοο
δ εξιτερ ό ν κατά μαζόν ό'ίςτω τριγλώ χινι
β εβ λή κει- τό τε καί μιν άνήκεςτον λάβεν άλγος.
395 τλή δ ’ Ά ΐδης έ ν τ ο ΐςι πελώριος ώκύν οίςτόν,
εύ τέ μιν ωύτός άνήρ υιός Δ ιός αίγιόχοιο
έν ΤΙύλω έν νεκύεςςι βαλών όδύνηςιν εδ ω κ εν
αύτάρ δ βή προς δώμα Δ ιό ς καί μακράν Ό λυμπον
κήρ άχέω ν όδύνηςι πεπαρμένος· αύτάρ ό ίςτό ς
400 ώμψ ενι ςτιβαρφ ήλήλατο, κήδε δέ θυμόν.
τω δ ’ έπ ί Παιήων όδυνήφατα φάρμακα πάςςων
ή κ έ ς α τ ’- ού μέν γάρ τ ι καταθνητός γε τέτυ κ το .
ς χ έ τ λ ιο ς όβριμοεργός δς ούκ δ θ ε τ ’ αϊςυλα ρέζων,
δς τόξοιοιν εκηδε θεούς οϊ Ό λυμπον έχου ςι.
405 ςοί δ ’ έπ ί τούτον άνήκε θεά γλαυκώπις ’Αθήνη·
νήπιος, ούδέ τό οίδε κατά φρένα Τ υδέος υιός
δ τ τ ι μάλ’ ού δηναιός δς άθανάτοιςι μάχητα ι,
ούδέ τ ί μιν π α ΐδ ες π οτί γούναοι παππάζουςιν
έλθό ν τ’ έκ πολέμοιο καί αίνής δη ίοτή τος.
410 τώ νυν Τ υδεΐδης, εί καί μάλα καρτεράς έ ς τ ι,
φραζέςθω μή τ ις οί άμείνων ςειο μάχητα ι,
μή δήν Α ίγιάλεια περίφρων Ά δρηςτίνη
έ ξ ύπνου γοόωςα φίλους οίκήας έγ είρ η

86
ILÍADA V

pues ya no es sólo de troyanos y aqueos la lucha terrible,


pero hoy los dáñaos tam bién con los inm ortales co m b aten .”
Y en to n ces le respondió D ione, entre las diosas divina:
“Sufre, niña mía, y soporta, aun estando agraviada;
pues ya m uchos que olím picas m oradas tenem os, sufrirnos
por los hom bres, graves d olores unos a otros causándonos.
Los sufrió Ares cuando O to y Efialtes el fuerte,
niños de A loeo, lo am arraron co n fuerte cadena,
y en broncínea vasija trece m eses estuvo am arrado;
y ahora allí pereciera Ares, insaciable de guerra,
si no en ton ces su madrastra Eribea bellísim a
se lo contara a H ermes, y éste a Ares se robó co n sigilo,
ya consum ido, pues la cruel cadena lo había dom ado.
Y los sufrió Hera, cuando de Anfitrión el niño potente,
con saeta de tres puntas, en la teta derecha
la hirió; tam bién la asió en to n ces intolerable dolor.
Y sufrió Hades entre éstos, ingente, la rauda saeta
cuando a él el m ismo hom bre hijo de Zeus que la égida lleva,
en Pilos, entre los m uertos, lo afligió, al herirlo, co n penas;
pero él fue a la morada de Zeus y, m agno, al O lim po,
gim iente en el cor, de penas transido; en verdad, la saeta
se hincaba en su hom bro forzudo y torturaba su alma;
y P eón, fárm acos sedantes esparciéndole encim a,
lo curó, pues, sin duda, mortal en nada era él;
audaz, válido en la obra, que no cuidó de n o hacer exceso s,
quien a los d ioses que el O lim po tienen afligió co n sus arcos.
A éste lo instigó contra ti la diosa ojiglauca Atenea;
d em ente, el hijo de Tideo esto en su m ente no sabe:
que no será muy vivaz quien a los inm ortales com bate,
ni en sus rodillas, papá lo llamarán nunca sus niños
al retornar él de la guerra y de la pugna terrible;
así ahora el Tidida, si muy fuerte es, incluso,
tenga cuidado: no alguno m ejor que tú lo com bata;
no, tras largo tiem po, la reflexiva Adrastíada Egialea,
del su eño, llorosa, a sus servidores levante,
HOMERO

κουρίδιον ποθέουοα πόοιν τόν άριοτον ’Αχαιών


415 Ιφθίμη άλοχοο Διομήδεοο Ιπποδάμοιο.
ρα καί άμφοτέρηοιν ά π ’ Ιχώ χειρόο όμόργνυ·
άλθετο χειρ , όδύναι δέ κατηπιόω ντο βαρεΐαι.
άΐ δ ’ α υ τ ’ είοορόωοαι Άθηναίη τ ε κα'ι "Ηρη
κερτομίοιο έπ έεο ο ι Δία Κρονίδην έρέθιζον.
420 T O IC L δέ μύθων ήρχε θεά γλαυκώπιο Ά θήνη-
Ζευ π ά τερ ή jbá τ ί μοι κεχολώοεαι δ τ τ ι κεν εΐπ ω ;
ή μάλα δή τινα Κύπριο Ά χαιϊάδω ν άνιειοα
Τρωο'ιν άμα οπέοθαι, τούο νύν έκπαγλα φίληοε,
τών τινα καρρεζουοα Ά χα ιϊά δω ν έϋπέπλω ν
425 πρόο χρυοή περόνη καταμύξατο χειρα άραιήν.
'Ώο φάτο, μείδηοεν δε πατήρ άνδρών τ ε θεών τ ε ,
καί ρα καλεοοάμενοο προοέφη χρυοήν Ά φ ρ ο δ ίτη ν
οϋ τοι τέκνον έμόν δέδοται πολεμήία έργα,
άλλα ού γ ’ Ιμ ερ όεντα μ ετέρ χ εο έργα γάμοιο,
430 ταυτα δ ’ ’Άρήί θοφ καί ’Αθήνη πάντα μελήοει.
'Ώο ο'ί μέν τοιαΟτα πρόο άλλήλουο άγόρευον,
Αινεία δ ’ έπόρουοε βοήν άγαθόο Διομήδηο,
γιγνώοκων δ οί αύτόο ύ π είρ εχε χείραο ’Απόλλων
άλλ’ δ γ ’ άρ’ ούδέ θεόν μέγαν ά£ετο, ϊε τ ο δ ’ αίεί
435 Α ινείαν κ τεΐνα ι καί άπό κλυτά τ εύ χ ε α δΰοαι.
τρίο μεν ε π ε ι τ ’ έπόρουοε κατακτάμεναι μενεαίνων,
τρίο δέ οί έοτυ φ έλιξε φαεινήν άοπ ίδ’ ’Απόλλων
άλλ’ .δ τε δή τό τέτα ρ το ν έπέοουτο δαίμονι Ico c,
δεινά δ ’ όμοκλήοαο προοέφη έκάεργοο ’Απόλλων
440 φράζβο Τυδεΐδη καί χά ζεο, μηδέ θεοΐοιν
Ι ο ’ έθελε φρονέειν, έπ εί οϋ π ο τε φΰλον όμοιον
άθανάτων τ ε θεών χαμαί έρχομένων τ ’ άνθρώπων.
'Ώο φάτο, Τυδεΐδηο δ ’ ά ν εχ ά ζετο τυτθόν όπίοοω
μήνιν άλευάμενοο έκατηβόλου Άπόλλωνοο.
445 Αινείαν δ ’ άπ ά τερθεν ομίλου θήκεν Απόλλων
ΤΤεργάμω είν ιερή, δθί οί νηόο γ ε τέτυ κ το .
ήτοι τόν Λητώ τ ε καί Α ρ τ έμ ιο ίοχέαιρα
έν μεγάλω άδύτψ άκέοντό τ ε κύδαινόν τ ε -

87
ILÍADA V

extrañando al esp oso de su juventud, óptim o aqueo;


la valiente esposa del d om acaballos D iom ed es.”
H abló allí, y con am bas, el ícor le lim pió de la m ano;
se curó la m ano y, graves, se m itigaron las penas.
Y ellas entonces, Atenea y Hera, mirando,
con palabras cortantes a Zeus Cronida irritaban,
y de ellas, abrió el discurso la diosa ojiglauca Atenea:
“Padre Zeus, dijo, ¿en algo con m igo te airarás por lo que hable?
Muy de veras, a alguna de las aqueas la Cipria, incitándola
a irse co n los troyanos a quien intensam ente ama ahora;
acariciando a alguna de estas, de bu en os peplos, aqueas,
la grácil m ano se rasguñó co n la fíbula de o ro.”
Así habló ella, y sonrió el padre de hom bres y dioses,
y en to n ces, tras llamarla, le hab ló a la dorada Afrodita:
“No para ti, mi niñita, se dan los guerreros trabajos;
pero los d eseables trabajos sigue tú del connubio,
y a Ares violento y a A tenea, sean todos éstos cu id ad o .”
Así ellos estas cosas arengaban unos con otros,
y se arrojaba contra Eneas el bravo en la lucha D iom edes,
sabiend o éste que sobre aquél las m anos tenía el m ism o Apolo;
pero él en ton ces ni al gran dios reverenció, y siem pre quería
matar a Eneas y expoliarle las ínclitas armas;
tres v eces se arrojó entonces, de ultimarlo ansiosísim o,
y tres v eces A polo le em pujó el escud o luciente;
pero cuand o la cuarta se lanzó símil a un numen,
terrible v oceand o, le dijo el que obra de lejos, A polo:
“Medita, Tidida, y retrocede, y no, c o n los dioses,
quieras pensar cosas iguales; pu es nunca el m ism o el linaje
de los dioses sin muerte y los hom bres que en la tierra cam inan.”
Así h abló él, y retrocedió un p o co hacia atrás el Tidida,
esquivando la cólera del hierelejos A polo,
y a Eneas aparte de la multitud puso Apolo,
en Pérgam o sacra, donde había un tem plo para él construido;
a él, en verdad, Leto y Artemisa gozante en las flechas
lo confortaron y glorificaron en el grande sagrario;
HOMERO

αύτάρ ô ε’ίδωλον τ ε υ ξ ’ άργυρότοξοο ’Απόλλων


450 αύτώ τ ’ Α ινεία ΐκελον καί τεύ χ εο ί τοΐον,
άμφί δ ’ ά ρ’ ειδώλιο Τρώεο καί δίοι ’Αχαιοί
δήουν άλλήλων άμφί οτήθεοοι βοείαο
άοπίδαο εύκύκλουο λαιοήίά τ ε π τερ όεν τα .
δή τ ό τ ε θοΰρον ’Άρηα προοηύδα Φοιβοο Α πόλλω ν
455 Ά ρ ε ο Ά ρ ε ο βροτολοιγε μιαιφόνε τ ε ιχ ε α π λ ή τ α ,
ούκ άν δή τό ν δ ’ άνδρα μάχηο έρύοαιο μετελθώ ν
Τυδεΐδην, δο νυν γ ε καί άν Δ ιί πατρί μάχοιτο;
Κύπριδα μεν πρώτα οχεδόν οΰταοε χ ε ΐρ ’ έπ ί καρπω,
αύτάρ έ π ε ι τ ’ αύτώ μοι έπέοουτο δαίμονι Ico c.
460 'Ώο είπώ ν αύτόο μεν έ φ έζ ε το ΤΤεργάμω άκρη,
Τρωάο δε οτίχαο ούλοο Ά ρηο δτρυνε μετελθώ ν
είδόμενοο Ά κάμαντι θοώ ήγήτορι Θρηκών
ulácL δε Πριάμοιο δω τρ εφ έεο ο ι κ ε λ ευ ε ν
ώ υίεΐο ΤΤριάμοιο διοτρεφεοο βαοιλήοο
465 έο τ ί Ι ί ι κτείνεοθαι έά ο ετε λαόν Ά χα ίοιο;
ή είο δ κεν άμφί πύληο ευ ποιητήοι μάχωνταί;
κεΐτα ι άνήρ δν Ιοον έτίο μ εν Έ κ τ ο ρ ι δίω
Αίνείαο υίόο μεγαλήτοροο Ά γχίοαο·
άλλ’ ά γ ε τ ’ έκ φλοίοβοιο οαώοομεν έοθλόν εταΐρον.
470 'Ώο είπώ ν δτρυνε μένοο καί θυμόν έκάοτου.
εν θ ’ αύ Οαρπηδών μάλα νείκεοεν Έ κ το ρ α δ ΐο ν
Έ κ τ ο ρ πή δή τοι μένοο ο ϊχ ετα ι δ πριν εχεο κεο;
φήο που ά τερ λαών πόλιν έ ξέμ ε ν ή δ ’ έπικούρων
οΐοο ούν γαμβροΐοι καοιγνήτοιοί τ ε col οι.
475 τών νυν ου τ ιν ’ έγώ ίδέειν δύναμ’ ούδε νοήοαι,
άλλά καταπτώοοουοι κύνεο ώο άμφί λέο ν τα -
ήμεΐο δε μαχόμεοθ’ ο'ί περ τ ’ έπίκουροι ενειμ εν.
καί γάρ έγώ ν έπίκουροο έών μάλα τηλόθεν ήκω -
τηλοΰ γάρ Λυκίη Ξάνθω επ ι δινήεντι,
480 έν θ ’ άλοχόν τ ε φίλην έλιπον καί νήπιον υιόν,
κάδ δε κτήμα τα πολλά, τά ελδ ετα ι δο κ ’ έπιδευήο.
άλλά καί ώο Αυκίουο ότρύνω καί μέμ ον’ αύτόο
άνδρί μαχήοαοθαι- άτάρ ου τ ί μοι ένθάδε τοΐον
ILÍADA V

en to n ces form ó un fantasma A polo el del arco de plata,


al m ism o Eneas sem ejante y tal en las armas, 450
y en redor del fantasma, troyanos y divinos aqueos
unos a otros rom pían, de sus p ech o s en redor, los b ovinos
escud os bien redondeados y las peltas aladas;
en ton ces al violento Ares se dirigió Febo Apolo:
“Ares, Ares, plaga de hom bres, m atancero, tum bam urallas: 455
¿no acaso sacarás del com bate a este hom bre, enfrentándolo;
al Tidida, quien ahora aun con el padre Zeus com batiera?
Primero a la Cipria hirió de cerca, sobre el pulso, en la mano;
luego, contra mí mism o se arrojó entonces, símil a un n u m en.”
H abiendo dicho así, se sentó en la alta Pérgam o él mism o, 46o
y las troyanas filas excitó el nefasto Ares, m ezclándose
transform ado en Acam ante, caudillo veloz de los tracios,
y, crios de Zeus, exh ortó a los hijos de Príamo:
“Oh hijos de Príamo el rey crío de Zeus:
¿cuánto más sufriréis que por los aqueos el pueblo sea muerto? 465
¿Hasta que en torno a las bien hechas puertas com batan?
Yace un hom bre a quien honram os igual que a H éctor divino:
Eneas, del arrogante Anquises, el hijo;
pero, ea, del estruendo al noble com p añero salvem os.”
H abiendo dicho así, excitó el ánim o y el alma a cada uno. 470
Allí, a su vez, Sarpedón m ucho reprendió a H éctor divino:
“Héctor, ¿a dónde se te fue el ánim o que antes tenías?
D ecías que aparte de pueblos y aliados la ciudad sostendrías
con tus cuñad os y tus herm anos, tú solo;
de ellos, no puedo yo ahora ver o con o cer a ninguno, 475
pero se agazapan com o perros en torno a un león,
y com batim os nosotros que som os aquí sólo aliados.
Pues tam bién yo, siendo aliado, he de muy lejos venido,
pues lejos, sobre el Jan to voraginoso, está Licia,
donde a la esp osa querida dejé y al hijo chiquito, 480
y adem ás m uchos bien es que cualquier carente am biciona;
pero aun así excito a los licios, y yo mism o d eseo
com batir a ese hom bre, aun cuand o yo aquí nada tengo

88
HOMERO

olóv κ ’ ήε φέροιεν ’Αχαιοί ή κεν ά γ ο ιεν


485 τύνη δ ’ εοτηκαο, άτάρ ούδ’ άλλοιοι κελεύειο
λαόΐοιν μ εν έμ εν καί άμυνέμεναι ώρεοοι.
μή πωο ώο άφΐοι λίνου άλόντε πανάγρου
άνδράοι δυο μ ενέεο α ν ελωρ καί κύρμα γ ένη ο θε-
ο'ί δε τ ά χ ’ έκπέροουο’ εύ ναιομένην πόλιν ύμήν.
490 οοί δε χρή τάδε πάντα μέλειν νύκτάο τ ε καί ήμαρ
άρχούο λιοοομένω τη λεκλειτώ ν επικούρων
νωλεμέωο έχ έμ εν , κρατερήν δ ’ άποθέοθαι ένιπήν.
'Ώο φάτο Οαρπηδών, δάκε δε φρεναο Έ κ τ ο ρ ι μΟθοο·
αύτίκα δ ’ έ ξ όχεων ούν τεύ χ εο ιν αλτο χα μάζε,
·ι95 πάλλων δ ’ όξέα δοΰρα κατά οτρατόν ω χ ετο πάντη
ότρύνων μαχεοαοθαι, ε γ ε ίρ ε δε φύλοπιν αίνήν.
ο'ί δ ’ έλελίχθηοαν καί ενάντιοι εοταν ’Α χα ιώ ν
Ά ργεΐο ι δ ’ ύπέμειναν άολλέεο ούδέ φόβηθεν.
ώο δ ’ άνεμοο άχναο φορεει ίεράο κ α τ ’ άλωάο
500 άνδρών λικμώντων, δτε τ ε ξανθή Δημήτηρ
κρίνη έπειγομ ένω ν άνεμων καρπόν τ ε καί άχναο,
α'ί δ ’ ύπολευκαίνονται άχυρμιαί· ώο τ ό τ ’ ’Αχαιοί
λευκοί ϋπερθε γενοντο κονιοάλω, δν ρα δ ί’ αύτών
ούρανόν èc πολύχαλκον έπ έπ λη γον πόδεο ίππων
505 αψ έπ ιμ ιογομ ένω ν υπό δ ’ εοτρεφον ήνιοχήεο.
ο'ί δε μένοο χειρών ίθύο φ έρ ο ν άμφί δε νύκτα
θοΰροο ’Άρηο έκάλυψε μάχη Τρώεοοιν άρήγων
π άντοο’ έποιχόμ ενοο- τοί) δ ’ έκραίαινεν έφ ετμάο
Φοίβου ’Απόλλωνοο χρυοαόρου, δο μιν άνώγει
510 Τρωοίν θυμόν έγείρ α ι, έπ εί ΐδ ε Παλλάδ’ ’Αθήνην
ο ίχ ο μ έν η ν ή γάρ ρα π έλεν Δαναοιοιν άρηγών.
αύτόο δ ’ Αινείαν μάλα πίονοο έξ άδύτοιο
ήκε, καί έν οτήθεοοι μένοο βάλε ποιμένι λαών.
Αίνείαο δ ’ έτάροίοι μ εθίο τα το - τοί δε χάρηοαν,
515 ώο είδον ζωόν τ ε καί ά ρ τεμ έα προοιόντα
καί μένοο έοθλόν ε χ ο ν τα - μετάλληοάν γ ε μεν οϋ τ ι.
ού γάρ ëa πόνοο άλλοο, δν άργυρότοξοο εγειρ εν
Ά ρηο τ ε βροτολοιγόο Έ ρ ιο τ ’ άμοτον μεμαυία.

89
ILÍADA V

que los aqu eos pudieran quitarm e o llevarse;


y tú te estás quieto, y, adem ás, no a los otros
p u eblos, resistir y defender a sus cónyuges mandas.
Q ue no, asidos en las mallas del lino que todo lo atrapa,
para hom bres enem igos lleguéis a ser presa y d espojo,
y ellos destruyan pronto vuestra ciudad bien poblada;
m as es preciso que de todo esto cuides tú noche y día,
rogando a los jefes de los aliados de lejos llam ados
que se tengan sin cesar y la fuerte censura retiren.”
Así habló Sarpedón, y el discurso aguijoneó a H éctor las m entes,
y de inm ediato, co n armas, saltó de los carros al suelo
y bland iend o agudas astas, fue por toda la tropa
excitándola a com batir, y d espertó la lucha terrible,
y ellos se tornaron y frente a los aqueos se estuvieron,
y unidos los argivos resistieron y no se aterraron.
Y com o el viento las pajas esp arce en las eras sagradas,
aventando los hom bres, y cuand o la rubia D em éter
separa, urgentes los vientos, el fruto y las pajas,
y blanquean las pilas de paja, así allí los aqueos
blancos se pusieron desde arriba, con el polvo que entre ellos
al cielo fundado en b ronce im pulsaban los pies de caballos,
m ezclándose otra vez, pues enfrente los aurigas volvían.
R ecto el ánim o de sus m anos traían; y en torno, co n noche
Ares v iolento el com bate envolvió, a los troyanos sirviendo
yendo por doquier, y las encom iendas cumplía
de F eb o A polo el de áurea espada, quien le había ordenado
despertar el alma a los troyanos, cuando vio que A tenea
se partía, pues era ésta auxiliar a los dáñaos;
él m ism o a Eneas desde su muy pingüe sagrario
envió, y en el p e ch o infundió al pastor de pueblos el ánimo.
Eneas se juntó a sus com pañeros, y éstos gozaron
cuand o lo vieron aproxim ándose vivo e indem ne
y teniendo íntegro el ánim o; pero nada indagaron,
pues no lo con sentía otra tarea que excitó el de arco de plata
y Ares, plaga de hom bres, y Eris insaciablem ente enfunada.
HOMERO

Τούο δ ’ Αΐαντε δύω καί Όδυοοεύο καί Διομήδηο


520 οτρυνον Δαναούο π ο λ εμ ιζ έ μ εν ο'ί δέ καί αυτοί
ούτε ß ia c Τρώων ίπτεδείδιοαν ούτε ίωκάο,
άλλ’ εμενον νεφέληοιν έοικό τεο άο τ ε Κρονίων
νηνεμίηο έοτη οεν έ π ’ άκροπόλοίοίν δρεοοιν
άτρέμαο, οφρ’ εϋδηοι μένοο Βορεαο καί άλλων
525 ζαχρειώ ν άνεμων, ο'ί τ ε νέφεα οκιόεντα
π ν ο ιή α ν λιγυρήοι διαοκιδνάοιν ά έ ν τ ε ο -
ώο Δαναοί Τρώαο μενον εμπεδον ούδέ φέβοντο.
Ά τρεΐδηο δ ’ άν’ όμιλον έφ οίτα πολλά κελεύ ω ν
ώ φίλοι άνερεο εο τε καί άλκιμον ήτορ ^λεοθε,
530 άλλήλουο τ ’ αίδειοθε κατά κρατεράο ύομιναο-
αίδομένων άνδρών πλεονεο cóol ήέ πεφανται·
φευγόντων δ’ ουτ’ αρ κλέοο δρνυται οϋτε τιο άλκή.
Ή καί άκόντιοε δουρί θοώο, βάλε δε πρόμον άνδρα
Αίνειω εταρον μεγάθυμου Δηικόωντα
535 ΤΙεργαοίδην, ον Τρώεο όμώο ΙΤριάμοιο τ ε κ ε ο α
τΐον, έ π ε ί θοόο έοκε μ ετά πρώτοιοι μάχεοθαι.
τόν ρα κ α τ ’ άοπίδα δουρί βάλε κρείων Α γ α μ έμ ν ω ν
ή δ ’ ούκ έγχοο έρυτοΓ διά προ δέ είοατο χαλκόο,
νειαίρη δ ’ έν γαοτρί διά ζωοτήροο ελαοοε-
5Ίο δούπηοεν δέ πεοών, άράβηοε δέ τ ε ύ χ ε ’ ε π ’ αΰτώ.
Έ ν θ ’ α υ τ ’ Αίνείαο Δαναών ëXeu άνδραο άρίοτουο
υΐε Διοκλήοο Κρήθωνά τε Όροίλοχόν τ ε,
* τών ρα πατήρ μέν έναιεν έϋκτιμένη ένί Φηρή
άφνείύο βιότοιο, γένοο δ ’ ήν έκ ποταμοΐο
545 ’Αλφειού, öc τ ’ εΰρύ ρ έει ΤΤυλίων διά γαίηο,
οο τ έ κ ε τ ’ Ό ρτίλοχον πο λέεο ο’ άνδρεοοιν άνακτα·
Ό ρτίλοχοο δ ’ άρ’ ε τ ικ τ ε Διοκλήα μεγάθυμον,
έκ δέ Διοκλήοο διδυμάονε παίδε γενέοθην,
Κρήθων Όροίλοχόο τ ε μάχηο ευ είδ ό τε πάοηο.
550 τώ μεν άρ’ ήβήοαντε μελαινάων έπ ί νηών
’Ίλ ιο ν είο ευπωλον ά μ ’ Ά ργείοιοιν έπέοθην,
τιμ ή ν Ά τρεΐδηο Ά γαμέμνονι καί Μενελάω
άρνυμένω- τώ δ ’ αυθι τέλοο θ α νά το υ κάλυψεν.

90
ILÍADA V

Y lo s d o s A yantes y O d is e o y D io m e d e s
urgían a g u e rre a r a lo s d á ñ a o s , e in clu so e llo s m ism o s
ni las fu e rz a s d e lo s tro y a n o s ni su s cla m o re s tem ían ,
p e r o firm es se e s ta b a n c o m o n u b e s a q u ie n el C ronid a
c o lo c ó e n ca lm a , so b r e lo s m o n tes d e cú sp id e s altas,
in m ó v ile s, c u a n d o d u e rm e el á n im o d e B ó r e a s y d e o tro s
im p e tu o so s v ie n to s q u e las n u b e s so m b ro sa s
c o n s ilb a n te s ráfag as d isp e rsa n so p la n d o ,
así a lo s tro y a n o s a g u a rd an , y n o se aterran , lo s d á ñ a o s,
y el Atrida reco rría la m ultitud , m a n d á n d o le m u ch o :
“O h a m ig o s, se d h o m b re s y asu m id el c o ra z ó n e sfo rz a d o ,
y a n te los o tro s te n e d v erg ü en za e n las fu e rte s batallas;
d e lo s h o m b re s q u e tie n e n v erg ü en za, m ás s o n sa lv o s q u e m u erto s
m a s d e lo s q u e h u y e n n o su rg e g loria ni a u x ilio n in g u n o .”
H a b ló , y rá p id o tiró c o n el asta e h irió a u n h o m b re p ro cer,
c o m p a ñ e ro d e l m a g n á n im o E n e a s, D e ic o o n te
P erg á sid a , q u e igual lo s tro y a n o s q u e a lo s h ijo s d e P ríam o
h o n r a b a n , p u e s a c o m b a tir c o n los d e a d e la n te era p ro n to ;
c o n e l asta lo h irió e n el e s c u d o A g a m e n ó n s o b e r a n o ,
y a q u é l n o re p e lió la la n za, y a trav és d e él p a só el b r o n c e
y e n e l b a jo v ien tre, d el c in to al través, lo h o ra d ó ,
y c a y e n d o a tro n ó , y s o b r e él m ism o re tu m b a ro n su s arm as.
Allí E n e a s m a tó d e lo s d á ñ a o s a d o s ó p tim o s h o m b re s
a m b o s h ijo s d e D io cle s : a C retó n y a O rsílo co ;
el p a d re d e é s to s m o ra b a e n F eras b ie n co n stru id a ,
c o p io s o e n re c u rso s, y su lin aje v en ía d el río
A lfe o , q u e p o r la tierra d e lo s p ilio s co rre a n c h a m e n te ;
é s te e n g e n d r ó a O rtílo c o , s e ñ o r d e m u ch ísim o s h o m b re s,
y O rtílo c o d e sp u é s g e n e r ó al m ag n á n im o D io c le s ,
y d e D io c le s d o s n iñ o s g e m e lo s n ac ie ro n :
C re tó n y O rsílo co , b ie n sa p ie n te s d e to d o c o m b a te .
É sto s, a lca n z a d a la e d a d viril, e n n e g ras las n a v e s
h a c ia Ilio n ju n to a lo s arg iv os d e b u e n o s p o tro s sig u ie ro n ,
h o n r a p ara A g a m e n ó n y M e n e la o lo s Atridas,
p re te n d ie n d o ; m as allí lo s e n v o lv ió el fin d e la m u erte.
HOMERO

οϊω τώ γ ε λέοντε δύω δρεοο κορυφήοιν


555 έτρ α φ έτη ν υπό μητρι βαθείηο τάρφεοιν ϋληο·
τώ μέν άρ’ άρπάζοντε βόαο καί ϊφι,α μήλα
οταθμούο άνθρώπων κεραΐζετον, οφρα καί αύτώ
άνδρών έν παλάμηοι κατεκτα θεν ό ξέϊ χαλκώ·
τοίω τώ χείρεοοιν ϋπ’ Αίνείαο δα μέντε
56ο καππ εοέτην, έλάτηοιν έοικό τεο ΰφηλήοι.
Τώ δε π εο ό ν τ’ έλέηοεν άρηΐφιλοο Μενέλαοο,
βή δε διά προμάχων κεκορυθμένοο αΐθοπι χαλκώ
οείων έ γ χ ε ί η ν τού δ ’ οτρυνεν μένοο Ά ρηο,
τά φρονέων "να χεροίν ΰ π ’ Αίνείαο δαμείη.
565 τόν δ ’ ΐδ εν Ά ντίλοχοο μεγαθύμου Νέοτοροο υίόο,
βή δε δια προμάχω ν περί γάρ δίε ποιμενι λαών
μή τ ι πάθοι, μέγα δέ οφαο άποοφήλειε πόνοιο.
τώ μεν δή χείράο τ ε καί ε γ χ εα όξυόεντα
άντίον άλλήλων έ χ έτ η ν μ εμ α ώ τε μάχεοθαι ·
570 Ά ντίλοχοο δέ μ άλ’ άγχι παρίοτατο ποιμενι λαών.
Αίνείαο δ ’ ού μ είνε θοόο περ έών πολεμιοτήο
ώο είδ εν δύο φώτε παρ’ άλλήλοιοι μένοντε.
ο'ί δ ’ έ π ε ί ουν νεκρούο έρυοαν μ ετά λαόν ’Αχαιών,
τώ μέν apa δειλώ βαλέτην έν χεροίν εταίρων,
575 αύτώ δέ ο τρ εφ θέντε μ ετά πρώτοιοι μαχέοθην.
Έ ν θ α Π υλαιμένεα έλ έτ η ν άτάλαντον Ά ρ ή ί
άρχόν Παφλαγόνων μεγαθύμων άοπιοτάων.
τόν μέν άρ’ Ά τρεΐδηο δουρικλειτόο Μενέλαοο
ε ο τ ά ό τ ’ έ γ χ ε ί νύξε κατά κληιδα τυχήοαο·
580 Ά ντίλοχοο δέ Μύδωνα βάλ’ ήνίοχον θεράποντα
έοθλόν Ά τυ μ ν ιά δ η ν δ δ’ ύπέοτρεφ ε μώνυχαο 'ίππουο-
χερμαδίω άγκώνα τυχών μ έο ο ν έκ δ ’ άρα χειρών
ήνία λεύ κ ’ έλέφ α ντι χαμαί πέοον έν κονίηοιν.
Ά ντίλοχοο δ ’ άρ’ έπαΐξαο ξίφ ει ήλαοε κόροην
585 αύτάρ Ö γ ’ άοθμαίνων εύεργέοο έκπεοε δίφρου
κύμβαχοο έν κονίηοιν έπ ί βρεχμόν τ ε καί ώμουο.
δηθά μ ά λ’ έ ο τ ή κ ει- τύ χ ε γάρ jb’ άμάθοιο βαθείηο·

91
ILÍADA V

A m b o s, c o m o d o s le o n e s e n la s cim a s d el m o n te
q u e e n lo m ás d e n s o d e h o n d a selv a b a jo su m ad re s e cria ro n ;
a m b o s , a rre b a ta n d o b u e y e s y m uy g rasas o v e ja s ,
e s ta b lo s d e g e n te s d ev astan , h asta q u e al fin e llo s m ism o s,
p o r m a n o s d e lo s h o m b re s, c o n el a g u d o b r o n c e s o n m u erto s,
así e sto s d o s, b a jo las m a n o s d e E n ea s, d o m a d o s
se fu e ro n a b a jo , se m e ja n te s a a lta n ero s a b e to s.
Y d e é sto s , ca íd o s , se a p ia d ó M e n e la o b ra v o e n la lu ch a,
y fu e p o r la v an gu ard ia, p u e sto el y elm o d e fú lg id o b r o n c e ,
b la n d ie n d o la lan za, y le e x c ita b a el á n im o A res,
p e n s a n d o e sto : q u e fu era d o m a d o p o r las m a n o s d e E n eas.
M as lo v io A n tílo co , h ijo d el m a g n á n im o N éstor,
y fu e a la v an g u ard ia, p u e s p o r el p a sto r d e p u e b lo s tem ía;
n o a lg o su friera, y g ra n d e m e n te e n su tarea lo s frustrara.
E llo s, e n v erd a d , las m a n o s y las lan zas ag u d as
te n ía n e l u n o a n te el otro , a co m b a tir p re p a ra d o s,
m as A n tílo c o m u y c e r c a d el p a sto r d e p u e b lo s se estu v o ,
y E n e a s n o se so stu v o , a u n s ie n d o a ctiv o g u errero ,
cu a n d o v io a lo s d o s h o m b re s q u e d á n d o s e u n o ju n to a o tro .
Y e llo s lu e g o al p u e b lo d e lo s a q u e o s arrastraro n lo s c u e rp o s
y a a m b o s m íse ro s e n m a n o s d e su s c o m p a ñ e ro s p u siero n ,
y a c o m b a tir e n tre los p rim ero s e llo s m ism o s v o lv ie ro n .
A llí u ltim a ro n a P ile m e n e s d e igual p e s o q u e A res,
je fe d e lo s e sc u d a d o s p a fla g o n io s m ag n á n im o s;
e n to n c e s , ín clito e n e l asta, M e n e la o el Atrida,
al e sta rs e él, lo h irió c o n su lan za, e n la cla v ícu la d á n d o le,
y A n tílo c o g o lp e ó a M id ón , su auriga sirv ien te,
n o b le A n tim n íad a -é l v o lv ía lo s ca b a llo s so líp e d o s-
c o n u n p e d ru s c o h irié n d o lo a m e d io c o d o ; allí d e su s m a n o s
las rie n d a s, b la n c a s d el m arfil, ca y e ro n al s u e lo e n e l p o lv o .
Y A n tílo c o , a ta cá n d o lo , e n la s ie n lo g o lp e ó c o n la esp a d a ,
y é l, b o q u e a n d o , d e su sitio e n el ca rro b ie n h e c h o c a y ó
d e c a b e z a e n e l p o lv o , s o b r e la m o llera y lo s h o m b ro s;
m u y d e r e c h o s e e stu v o fijo , p u e s d io e n la aren a p ro fu n d a ,
HOMERO

οφρ’ ΐτπτω πλήξαντε χαμαί βάλον έν κονίηοι-


τούο ϊμ α ο ’ Ά ντίλοχοο, μ ετά δέ οτρατόν ήλαο’ ’Αχαιών.
590 Τούο δ ’ "Εκτωρ ένόηοε κατά οτίχαο, ώρτο δ ’ έ π ’ αύτούο
κεκλήγω ν άμα δε Τρώων ε'ίποντο φάλαγγεο
καρτεραί· ήρχε δ ’ άρα οφιν ’Άρηο καί π ό τν ι’ Ένυώ,
ή μέν έχουοα Κυδοιμόν άναιδέα δηϊοτήτοο,
’Άρηο δ ’ έν παλάμήα πελώριον έγχοο ένώμα,
595 φοίτα δ ’ άλλοτε μεν πρόοθ’ Έ κτοροο, άλλο τ’ δπιοθε.
Τον δέ ίδών ρίγηοε βοήν άγαθόο Διομήδηο-
ώο δ ’ δ τ ’ άνήρ άπάλαμνοο ίών πολέοο πεδίοιο
οτήη έ π ’ ώκυρόω ποταμω άλα δέ προρέοντι
άφρω μορμύροντα ίδών, άνά τ ’ έδρα μ’ όπίοοω,
600 ώο τό τε Τυδεΐδηο άν εχά ζετο, είπ ε τ ε λαω·
ώ φίλοι όίον δή θαυμάζομεν Έ κ τ ο ρ α δίον
α ίχμ ητή ν τ ’ έμενα ι καί θαροαλέον π ο λ εμ ιο τή ν
τώ δ ’ α ίεί πάρα είο γ ε θεών, δο λοιγόν άμύνει·
καί νυν οί πάρα κεΐνοο ’Άρηο βροτώ άνδρί έοικώο.
605 άλλα πρόο Τρώαο τετρα μ μ ένοι α ίέν όπίοοω
εϊκ ε τ ε , μηδέ θεοιο μ εν εα ιν έμ εν Ιφ ι μάχεοθαι.
'Ώο άρ’ έφη, Τρώεο δέ μάλα οχεδόν ήλυθον αύτών.
έν θ ’ Έ κ τ ω ρ δύο φώ τε κατέκτα νεν ε ίδ ό τε χάρμηο
είν ένί δίφρω έό ν τε, Μ ενέοθην Ά γχίαλόν τ ε .
610 τώ δέ π εο ό ν τ’ έλέηοε μέγαο Τελαμώνιοο Άίαο·
οτή δέ μ ά λ’ έγγύο ίών, καί άκόντιοε δουρί φαεινω,
καί βάλεν ’Ά μφιον Οελάγου υίόν, δο f)’ ένί ΓΓαιοω
ναιε πολυκτήμων πολυλήιοο· άλλά έ μοΐρα
ή γ ’ έπικουρήοοντα μ ετά Πρίαμόν τ ε καί υίαο.
6 ΐ 5 τόν ¡ία κ α τά ζωοτήρα βάλεν Τελαμώνιοο Αΐαο,
νειαίρη δ ’ έν γαοτρί πάγη δολιχόοκιον έγχοο,
δούπηοεν δέ π εο ώ ν δ δ ’ έπέδραμε φαίδιμοο Άίαο
τεύ χ εα ουλήοων Τρώεο δ ’ έπ ί δούρατ’ έχευα ν
ό ξέα παμφανόωντα· οάκοο δ ’ άν εδ έξα το πολλά.
620 αύτάρ δ λάξ προοβάο έκ νεκρού χάλκεον έγχοο
έοπ ά οα τ’· ούδ’ άρ’ έ τ ’ άλλα δυνήοατο τ εύ χ ε α καλά
ώμοιιν άφελέοθαι· έ π ε ίγ ε τ ο γάρ βελέεοοι.

92
ILÍADA V

hasta q u e a m b o s ca b a llo s, c o c e a n d o , lo e c h a r o n al s u e lo e n el p o lv o ;
lo s fu stig ó A n tílo co , y al real d e lo s a q u e o s lo s c o n d u jo .
H é cto r lo s ad virtió en tre las filas y co rrió co n tra e llo s
g rita n d o , y ju n to las fa la n g es d e lo s tro y a n o s sig u iero n
fu erte s, y A res y la v en era n d a E n io lo s g u iab an ;
ésta , el d e sp ia d a d o tu m u lto d e la p u g n a te n ie n d o ,
y A res e n las p a lm a s la in m e n sa lan za reg ía,
y se rev o lv ía a v e c e s a n te H é cto r; a v e c e s , tras él.
V ié n d o lo , se h e ló el b ra v o e n la lu ch a D io m e d e s,
y c o m o cu a n d o u n h o m b re e n d e b le , y e n d o p o r am p lia llan u ra,
se d e tu v o a n te e l ra u d o río q u e co rre h a c ia el m ar,
v ié n d o lo m u rm u ra n te d e e sp u m a , y c o rre h a cia atrás,
así e n to n c e s el T id id a re tro c e d ió y d ijo a su p u e b lo :
“O h , a m ig o s: c ó m o , e n verd ad , a d m irarn o s d e q u e H é cto r d iv in o
se a ta n to la n c e r o c o m o o s a d o g u errero :
sie m p re ju n to a él, u n o d e lo s d io se s q u e la ru ina le evita;
au n a h o ra , ju n to a él, a q u el A res, sím il a u n h o m b re h u m a n o ;
p e ro d a n d o sie m p re ca ra a lo s tro y a n o s, atrás
retira o s, y a lo s d io se s n o q u e rá is co m b a tir fu e rte m e n te .”
A sí h a b ló , y lo s tro y a n o s a v a n z a ro n h asta m uy c e r c a d e e llo s;
allí H é cto r m a tó a d o s h o m b re s e n la p e le a sa p ie n te s
q u e e sta b a n e n u n m ism o ca rro : M e n e ste s y A n q u íalo .
D e e llo s, q u e c a ía n , se a p ia d ó el g ran T e la m ó n id a A y ante,
y, y e n d o , se p u so m u y c e r c a y tiró c o n asta lu cie n te
y a A n fió n , h ijo d e S e la g o , g o lp e ó , q u ie n e n P eso
m o ra b a , ric o e n b ie n e s , rico e n c a m p o s ; p e r o a él el d e stin o
lo g u ió p a ra a lia rse a P ríam o y ta m b ié n a su s h ijo s.
En el c in tu r ó n lo g o lp e ó el T e la m ó n id a A yante,
y e n e l b a jo v ien tre se h in có , d e larga so m b ra , su la n z a ,
y c a y e n d o a tro n ó ; y co rrió A yante p re cla ro
a e x p o lia r le las arm a s; lo s tro y a n o s le e c h a r o n su s astas
ag u d a s, o m n ilu c ie n te s, y r e c ib ió m u ch a s su e sc u d o ;
p e ro é l c o n e l ta ló n lo o p rim ió , y d el c u e rp o el asta b r o n c ín e a
e x tra jo , y y a las o tra s a rm as b e lla s n o p u d o
to m a r d e su s h o m b ro s, p u e s p o r lo s d a rd o s e ra o p rim id o
HOMERO

δείοε δ ’ δ γ ’ άμφίβααν κρατερήν Τρώων άγερώχων,


οϊ πολλοί τ ε καί έοθλοί έφεοταοαν έ γ χ ε ’ έχο ν τεο ,
625 οϊ έ μέγαν περ έόντα καί ’ίφθι,μον καί άγαυόν
ώοαν από ο φ είω ν δ δέ χαοοάμενοο π ελεμ ίχθη.
"Qc ο'ί μεν πονέοντο κατά κρατερήν ΰομίνην
Τληπόλεμον δ ’ Ήρακλεΐδην ήΰν τ ε μέγαν τ ε
ώροεν έ π ’ άντιθέω Οαρπηδόνί μοΐρα κραταιή.
630 όί δ ’ δ τε δή οχεδόν ήοαν έ π ’ άλλήλοιοιν ίόντεο
uióc θ ’ υίωνόο τ ε Διοο νεφ ελη γερ έτα ο,
τόν καί Τληπόλεμοο πρότεροο πρόο μύθον ε ειπ ε·
Οαρπήδον Λυκίων βουληφορε, t í c tol ανάγκη
π τώοοειν ένθάδ’ έόντι μάχηο άδαήμονι φ ω τί;
635 ψευδόμενοι δέ cé φ α α Διοο γόνον αίγιόχοιο
είνα ι, έ π ε ί πολλόν κείνων έπ ιδ εύ εα ί άνδρών
ο'ί Διοο έξεγ έν ο ν το έπ ί προτέρων άνθρώπων
άλλ’ οΐόν τινά φαοι βίην 'Ηρακληείην
είναι, έμόν π ατέρα θραουμέμνονα θυμολέοντα·
640 öc π ο τε δεΰρ’ έλθών £ ν ε χ ’ 'ίππων Λαομέδοντοο
ε ξ ο’ίηο ουν νηυοί καί άνδράα παυροτέροιαν
Ίλ ίο υ έξαλά π αξε πόλιν, χήρωοε δ ’ άγυιάο-
coi δέ κακόο μέν θυμόο, άποφθινύθουα δέ λαοί.
ούδε τ ί ce Τρώεοοιν όΐομαι άλκαρ έοεοθαι
645 έλ θ ό ν τ’ έκ Λυκίηο, ούδ’ εί μάλα καρτερόο écci,
άλλ’ υ π ’ έμοί δμηθέντα πύλαο Ά ΐδαο περήοειν.
Τόν δ ’ αυ Οαρπηδών Αυκίων άγόο άντίον ηϋδα-
Τ λ η π ό λ εμ ’ ή τοι κείνοο άπώλεοεν ’Ίλ ιο ν ίρήν
άνέροο άφ ραδίηαν άγαυοΟ Λαομέδοντοο,
650 öc ρά μιν εύ £ρξαντα κακώ ήνίπαπε μύθω,
ούδ’ ά π έδ ω χ ’ ΐππουο, ών εΐνεκα τηλόθεν ήλθε.
coi δ ’ έγ ώ ένθάδε φημί φόνον καί κήρα μέλαιναν
έ ξ έμ έθ εν τεύξεοθαι, έμώ δ ’ ύπό δουρί δαμέντα
εύχοο έμ οί δώοειν, ψυχήν δ ’ ’Ά ϊδι κλυτοπώλω.
655 'O c φάτο Οαρπηδών, δ δ ’ ά νέοχετο μείλινον έγχοο
Τληπόλεμοο· καί τών μέν άμαρτή δούρατα μακρά
έκ χειρώ ν ή ϊξ α ν ό μέν βάλεν αύχένα μέοοον

93
ILÍADA V

y te m ió e n to rn o el fu erte c e r c o d e los altivo s tro y a n o s


q u e , m u c h o s y b ra v o s, s e erg u ía n e n re d o r te n ie n d o su s lan zas,
q u ie n e s , a u n sie n d o é l m u y g ran d e y v alien te y e x im io ,
lo re p e lie ro n d e sí, y é l, y e n d o atrás, fue e c h a d o p o r fu erza.
A sí s e a ta re a b a n e llo s e n la fu erte batalla,
y a T le p o le m o H e ra clid a , v á lid o y g ran d e,
c o n tra e l sím il a u n d io s S a rp e d ó n lo urg ió el fu e rte d estin o ;
y c u a n d o e llo s c e r c a e stu v ie ro n , y e n d o u n o c o n tra o tro ,
ta n to el h ijo c o m o el n ie to d e Z eu s q u e a g o lp a las n u b e s,
T le p ó le m o e ste d iscu rso le d ijo p rim ero :
“S a rp e d ó n , g u ía d e lo s lic io s: ¿q ué n e c e sid a d , p ara ti,
te m b la r aq u í, sie n d o v a ró n e n el c o m b a te im p erito ?
M in tien d o , d ic e n q u e b ro te tú d e Z eu s q u e la ég id a lleva
e re s , p u e s q u e m uy in ferio r a los h o m b re s a q u é llo s
q u e d e Z eu s su rg iero n , e n el tie m p o d e las g e n te s p rim eras;
p e r o q u é c o s a d istinta d ic e n q u e la fu erza h e ra c le a
fu e, e s e m i p a d re im p e rtérrito , alm a d e le ó n ,
q u e a q u í u n día p o r lo s c a b a llo s d e L a o m ed o n te v in ie n d o
c o n so la m e n te se is n a v e s y c o n m uy p o c o s h o m b re s ,
d e v a stó la ciu d a d d e Ilio n y d e jó d esiertas su s c a lle s;
m a s tie n e s tú m ala e l alm a y p e r e c e n tus p u e b lo s ,
y p ie n s o q u e n o se rá s d e lo s tro y a n o s balu arte,
h a b ie n d o v e n id o d e Licia, au n si m uy fu erte tú fu eras;
p e r o m a ta d o p o r m í, p a sa rá s las p u ertas d el H a d e s .”
Y S a rp e d ó n , je fe d e lo s lic io s, a su v ez le h a b ló en fre n te :
“T le p ó le m o : e n verd a d , a q u é l a b a tió a Ilio n sag rad a
p o r las lo cu ra s d e u n h o m b re , L a o m e d o n te el e x im io ,
q u ie n al q u e b ie n tra b a jó , in c re p ó c o n u n m al d iscu rso ,
y n o d io lo s c a b a llo s p o r lo s c u a le s él v in o d e le jo s .
M as y o te d ig o a q u í q u e m atan za y n e g ro d estin o
te lle g a rá n d e m í, y q u e , b a jo m i lan za d o m a d o ,
a m í m e d a rá s g lo ria , y a H a d e s d e ín clito s p o tro s, el a lm a .”
A sí h a b ló S a rp e d ó n , y le v a n tó e l asta d e fre sn o
T le p ó le m o , y las m a g n a s la n z a s a u n tie m p o m ism o
d e la s m a n o s d e a m b o s v o la ro n ; g o lp e ó e n m e d io d el c u e llo
HOMERO

Οαρπηδών, α ιχ μ ή δέ δ ια μ π ερ έ ο ή λθ ’ ά λ ε γ ε ιν ή -
τό ν δέ κ α τ ’ οφ θαλμών έ ρ εβ εννή νύξ έκάλυφ ε.
66(ΐ 8 ’ αρα μηρόν ά ρ ιο τερ ό ν έ γ χ ε ϊ μακρω
Τ λ η π ό λ εμ ο ο
β εβ λή κ ειν, α ιχ μ ή 8e δ ιέο ο υ το μα ιμώ ω οα
όο τέω έ γ χ ρ ιμ φ θ ε ΐο α , π α τή ρ 8 ' έ τ ι λ ο ιγ ό ν α μ υνεν.
Ο'ί μ ε ν α ρ ’ ά ν τίθ ε ο ν Ο αρπηδόνα δ ΐο ι εταίροι,
έξε φ ε ρ ο ν π ο λ έ μ ο ιο - βάρυνε δε μ ιν δόρυ μακρόν
665 ε λ κ ό μ ε ν ο ν τό μ έ ν οϋ t i c έ π ε φ ρ ά ο α τ ’ ούδέ νόηοε
μηρού έ ξε ρ ύ ο α ι δόρυ μ ε ίλ ιν ο ν οφ ρ’ έ π ιβ α ίη
οπ ευδόντω ν τ ο ιο ν γάρ ε χ ο ν π ό νον ά μ φ ιέ π ο ν τε ο .
Τ λ η π ό λ ε μ ο ν δ ’ έτερω θ εν έ ϋ κ ν ή μ ιδ ε ο Ά χ α ιο 'ι
έξε φ ε ρ ο ν π ο λ έ μ ο ιο - νόηοε δέ δΐοο Ό δυοοεύο
67« τλή μ ο να θυμόν έχω ν, μ α ίμ η ο ε δέ οι φ ίλον ή τ ο ρ -
μ ε ρ μ ή ρ ίξ ε δ ’ έ π ε ιτ α κα τά φ ρένα καί κα τά θυμόν
ή π ρ ο τερ ω Δ ιό ο υΙόν έ ρ ιγ δ ο ύ π ο ιο διώ κοι,
ή Ö γε τώ ν π λεόνω ν Λ υκίω ν ά πό θυμόν £ λοιτο.
ο ύ δ ’ α ρ ’ Ό δυοοήί μ ε γ α λ ή τ ο ρ ι μ ό ρ ο ιμ ο ν ή εν
6?5 ιφ θ ιμ ο ν Δ ιό ο υ ιό ν ά π ο κ τά μ ε ν ό ξ έ ί χ α λ κ ω -
τώ ρα κ α τά πληθύν Λ υκίω ν τρ ά π ε θυμόν ’Αθήνη.
ένθ’ ΰ γε Κ οίρ α νον ε ίλ ε ν ’Α λά οτο ρά τ ε Χ ρ ομ ίο ν τε
Ά λ κ α ν δ ρ ό ν θ ’ "Α λιό ν τε Ν οή μονά τ ε Π ρ ύ τα νίν τ ε .
καί νύ κ ’ ε τ ι π λέον α ο Λ υ κίω ν κ τά ν ε δΐοο Ό δυοοεύο
680 ε ί μή α ρ ’ όξύ νόηοε μ έ γ α ο κορυθαίολοο Έ κ τ ω ρ -
βή δέ δ ιά π ρ ο μ ά χ ω ν κεκορυθμένοο α ϊθ ο π ι χα λκω
δ ε ΐμ α φέρω ν Δ α ν α ο ΐο ι- χά ρη δ ’ άρα οί π ρ ο ο ιό ν τί
Ο αρπηδώ ν Δ ιό ο υίόο, έποο 8 ’ όλοφ υδνόν έ ε ι π ε -
ΙΙρ ια μ ίδη , μ ή δή με ελωρ Δ α ν α ό ΐα ν έάοηο
685 κείοθ α ι, ά λ λ ’ έ π ά μ υ ν ο ν έ π ε ιτ ά μ ε καί λ ίπ ο ι α ιώ ν
έν π ό λ ε ι ύ μ ετέ ρ η , έ π ε ί ούκ ά ρ ’ έ μ ελ λ ο ν έ γ ω γ ε
νο οτή ο α ο ο ίκ ο ν δέ φ ίλη ν é c π α τ ρ ίδ α γ α ΐα ν
εύ φ ρ α ν έε ιν ά λ ο χ ό ν τ ε φ ίλη ν κα ί ν ή π ίο ν υιόν.
'Ώο φ ά το , τ ό ν δ ’ οϋ TL προοέφ η κορυθαίολοο 'Έ κτω ρ,
690 ά λλά π α ρ η ίξ ε ν λ ε λ ιη μ έ ν ο ο δφρα τ ά χ ιο τ α
ώ ο α ιτ ’ Ά ρ γ ε ίο υ ο , π ό λεω ν 8 ' ά π ό θυμόν ε λ ο ιτ ο .
όί μ έ ν ά ρ ’ ά ν τ ίθ ε ο ν Ο αρπηδόνα δ ΐο ι έ τ α ΐρ ο ι

94
ILÍADA V

é l, S a rp e d ó n , y, am arg a, lo p a só d e c la ro la p u n ta,
y o scu ra le e n v o lv ió lo s o jo s la n o c h e ,
y T le p ó le m o c o n su m a g n a lan za e n el m u slo sin iestro
g o lp e ó , y la p u n ta a d e la n tó , áv id a m en te v ib ran te,
ro z a n d o el h u e so ; m a s a p artó el p ad re la ruina.
Al sím il a u n d io s S a rp e d ó n su s c o m p a ñ e ro s d iv in o s
sa ca ro n d e la g u erra, y m ag n a le p e s a b a la lanza
arrastrad a, ya q u e n a d ie e n la cu e n ta d io , ni p e n sa b a
e n e x tra e r d el m u slo el asta d e fre sn o , p o rq u e su b ie ra ,
p re su ro so s, p u e s ten ía n tan to afá n lo s q u e e n to rn o a ten d ían .
Y a T le p ó le m o , e n la otra p a rte, lo s b ie n g re b a d o s a q u e o s
s a c a b a n d e la g u erra; lo p e n s ó el d iv in o O d is e o ,
te n ie n d o alm a ten a z , y e n él su c o ra z ó n se ag itó
y e n to n c e s o n d e ó a n s io sa m e n te e n la m en te y el alm a
si p rim ero al h ijo d el a ltito n a n te Z eu s seg u iría,
o si qu itaría el alm a d e m ás d e e sto s licio s.
M as al a rro g a n te O d is e o n o le e sta b a a sig n ad o
m atar c o n e l a g u d o b r o n c e al h ijo v alien te d e Z eu s;
a la m u ch e d u m b re d e lic io s le to rn ó el alm a A ten ea;
e n to n c e s é l a C e ra n o m ató , y a A lásto r y a C ro m io
y a A lca n d ro y a A lio y a N o e m ó n y a Pritanis.
Y allí a u n a m á s d e lo s lic io s d iera m u erte el d iv in o O d ise o ,
si p ro n to n o lo ad virtiera e l g ran H é cto r c h is p e a n te d el y elm o ;
y él fu e p o r la v an gu ard ia, p u e sto el y e lm o d e fú lg id o b r o n c e ,
lle v a n d o a lo s d á ñ a o s la fuga, y se a leg ró , c u a n d o é l se a c e r c a b a ,
S a rp e d ó n h ijo d e Z eu s, y esta p alab ra lú g u b re d ijo:
“P riám id a: n o a q u í c o m o p re sa a lo s d á ñ a o s m e d e je s
y a ce r; a u x ilía m e , y q u e d e s p u é s m e a b a n d o n e la vida
e n vu estra ciu d a d , p u e s q u e n o h a b ré y o m ism o ,
tras re g re sa r a la c a sa y a la patria tierra q u erid a,
d e c o n fo rta r a la e s p o s a q u e rid a y al h ijo c h iq u ito .”
A sí h a b ló é l, y n ad a le re s p o n d ió H é cto r c h is p e a n te d el y elm o ,
p e ro p a só ju n to a él, á v id a m en te a n s io so d e, aprisa,
re p e le r a lo s arg iv os y q u itar el alm a d e m u ch o s.
Al sím il a u n d io s S a rp e d ó n su s c o m p a ñ e ro s d iv in os
HOMERO

εΐοαν ύ π ’ αίγιόχοιο Διόο περικαλλέϊ φηγώ·


έκ δ ’ άρα οί μηρού δόρυ μείλινον ώοε θύραζε
695 ιφθιμοο ΙΙελάγω ν, öc οί φίλοο ήεν έταΐροο.
τόν δ ’ έλιπ ε ψυχή, κατά δ ’ οφθαλμών κ έ χ υ τ ’ άχλύο-
αυτιο δ ’ έμπνύνθη, περί δέ πνοιή Βορέαο
ζώ γρ ει έπιπνείουοα κακώο κεκαφηότα θυμόν.
Ά ρ γ εΐοι δ ’ ύ π ’ ’Άρη'ί καί Έ κ τ ο ρ ι χαλκοκορυοτή
700 οϋτε π οτέ προτρέποντο μελαινάων έπί νηών
οϋτε π ο τ ’ άντεφέροντο μάχη, άλλ’ αίέν όπίοοω
χά ζονθ’, ώο έπύθοντο μ ετά Τρώεοοιν ’Άρηα.
Έ ν θ α τινα πρώτον τινα δ ’ ϋοτατον έξενάριξαν
Έ κ τ ω ρ τ ε ΤΊριάμοιο πάϊο καί χάλκεοο ’Άρηο;
705 άντίθεον Τ εύ θρα ντ’, έπί δέ πλήξιππον Ό ρέοτην,
Τρήχόν τ ’ αίχμητήν Αίτώλιον Οΐνόμαόν τ ε,
Οίνοπιδην θ ’ Έ λ εν ο ν και Όρέοβιον αίολομίτρην,
öc ρ ’ έν "Υλη ναίεοκε μέγα πλούτοιο μεμηλώο,
λίμνη κεκλιμένοο Κηφιοίδι· πάρ δέ οί άλλοι
710 νάίον Βοιωτοί μάλα πίονα δήμον έχοντεο.
Τούο δ ’ ώο ούν ένόηοε θεά λευκώλενοο "Ηρη
Ά ργείουο όλέκονταο ένί κρατερή ύομίνη,
α ύ τίκ ’ ’Αθηναίην έπ εα π τερ όεντα προοηύδα·
ώ πόποι αίγιόχοιο Διοο τέκοο ’Ατρυτώνη,
715 ή ρ ’ άλιον τόν μύθον υπέοτημεν Μενελάω
’Ίλ ιο ν έ κ π έρ ο α ν τ ’ ε ύ τ ε ίχ εο ν άπονέεοθαι,
ε ’ι οϋτω μαίνεοθαι έάοομεν ούλον Ά ρηα.
άλλ’ άγε δή καί νώι μεδώμεθα θούριδοο άλκήο.
"Ωο ε φ α τ ’, ούδ’ άπίθηοε θεά γλαυκώπιο Άθήνη.
720 ή μέν έποιχομένη χρυοάμπυκαο έντυ εν ϊππουο
"Ηρη πρέοβα θεά θυγάτηρ μ ε γ ά λ ο ι Κρόνοιο·
"Ηβη δ ’ ά μ φ ’ όχέεοοι θοώο βάλε καμπύλα κύκλα
χάλκεα όκτάκνημα οιδηρέω άξονι άμφιο,
τών ή το ι χρυοέη ΐτυο άφθιτοο, αύτάρ ϋπερθε
725 χά λ κ ε’ έπίοοωτρα προοαρηρότα, θαύμα Ιδέοθαΐ'
πλήμναι δ ’ άργύρου είοί περίδρομοι ά μφ οτέρω θεν
δίφροο δέ χρυοέοιοι καί άρ γυρέοια ν ίμάοιν

95
ILÍADA V

p u sie ro n b a jo el h ay a b e llísim a d e Z eu s q u e la é g id a lleva,


y le ja ló fu era d el m u slo e l asta d e fresn o
el b ra v o P e la g o n te , q u ie n le era c o m p a ñ e ro q u e rid o ;
y e l alm a lo a b a n d o n ó , y se d erra m ó e n su s o jo s la so m b ra ;
m as d e n u e v o a le n tó , c u a n d o e n to rn o la brisa d e B ó re a s
rev iv ió , so p la n d o e n to rn o , el alm a d el q u e m al re s o lla b a .
Los arg ivos, b a jo A res y H é cto r d e y e lm o b r o n c ín e o ,
ni a lg u n a v ez, v u elto s h a c ia las n e g ra s n av es, h u ían ,
ni a lg u n a v e z resistía n e n c o m b a te ; m as sie m p re h a c ia atrás
re tro ce d ía n , o y e n d o q u e A res c o n lo s tro y a n o s esta b a .
¿A q u ié n , e n to n c e s , p rim ero ; a q u ié n m ataro n p o r últim o,
H écto r, n iñ o d e P ríam o, y el b r o n c ín e o Ares?
Al sím il a u n d io s T e u ta n tre y a O re s te s a g u ija ca b a llo s,
y a T re c o , e to lio la n ce ro , y ta m b ié n a E n o m a o
y al E n ó p id a H e le n o y a O r e s b io d e cin to c h is p e a n te ,
q u ie n vivía e n H ila, g ra n d e m e n te d e su riq u eza cu id a n d o ,
a v e c in á n d o se al la g o C efiso, y, a é l p ró x im o s, o tro s
b e o d o s v ivían , u n m uy p in g ü e p o b la d o te n ie n d o .
C u a n d o lo s ad virtió la d io sa d e b ra z o s c á n d id o s H era
a los a rg iv o s a rru in a n d o e n la fu erte b atalla,
d e in m ed ia to a A te n ea p a la b ra s alad as le d ijo:
“Ay, p u e s, h ija d e Z eu s q u e la ég id a lleva, In v e n c ib le :
e n v erd ad , e ste d iscu rso e n v a n o a M e n e la o p ro m e tim o s:
q u e re g re sa ría d e sp u é s d e sa q u e a r a Ilio n b ie n m urad a,
si así su frim o s q u e el p e r n ic io s o A res se en fu rie;
p ero , e a , a u n n o so tra s p e n s e m o s e n el v alo r im p e tu o s o .”
Así h a b ló , y n o d e sa te n d ió la d io sa o jig la u ca A ten ea ;
e lla , a c e r c á n d o s e , e n g a n c h ó lo s c a b a llo s d e á u re o s fro n tiles,
H era, la v e n e ra b le d io sa hija d e C ro n o s el g ran d e,
y H e b e a a m b o s la d o s d el ca rro e c h ó , ap risa, lo s aro s cu rv ad o s,
b r o n c ín e o s , d e o c h o ray os, a am b a s p u n tas d el e je d e fierro;
d e é sto s , in a lte ra b le la áu rea p in a, y, en cim a ,
b r o n c ín e o s c a lc e s b ie n a d ap tad o s, m aravilla d e v erse,
y so n d e p la ta lo s c u b o s a a m b o s lad o s ce rca n te s;
la ca ja d el ca rro , c o n áu reas y a rg é n te a s co rre a s
HOMERO

έ ν τ έ τ α τ α ι, δ ο ια ί δέ π ερ ίδ ρ ο μ ο ι ά ντυγέο ε ιο ι.
το ύ δ ’ έ ξ άργύρεοο ρυμόο π έ λ ε ν α ύτάρ έ π ’ ακρω
730 δήοε χ ρ ύ ο ε ιο ν καλόν ζυ γ ό ν , έν δέ λέπ α δνα
κ ά λ ’ έβαλε χ ρ ύ ο ε ι’· ύπό δέ ζ υ γ ό ν ή γ α γ ε ν Ή ρη
'ίππουο ώ κύποδαο, μ ε μ α υ ΐ’ έριδοο κα'ι ά ϋτήο .
Α ύ τά ρ Ά θ η ν α ιη κούρη Δ ιό ο α ίγ ιό χ ο ιο
π έ π λ ο ν μ έ ν κ α τ έ χ ε υ ε ν έ α ν ό ν π α τρόο έ π ’ οϋ δ ει
735 π ο ικ ίλ ο ν , δν ρ ’ α ύτή π ο ιή ο α τ ο καί κάμε χ ε ρ ο ίν
ή δέ χ ι τ ώ ν ’ ένδύοα Δ ιό ο νε φ ε λ η γ ερ έ τα ο
τ ε ύ χ ε ο ιν έο π ό λ εμ ο ν θω ρήοοετο δα κρυόεντα .
ά μ φ ί δ ’ α ρ ’ ώ μ ο ιο ιν β ά λ ε τ ’ α ιγ ίδ α θυοοανόεοοαν
δ ε ιν ή ν , ή ν π ερ ί μ έ ν π ά ν τη Φόβοο έ ο τε φ ά ν ω τα ι,
7Ίο έν δ ’ Έ ρ ιο , έ ν δ ’ ’Α λκή, έ ν δέ κρυόεοοα Ίω κή,
ε ν δε τε Γ ο ρ γ ε ίη κεφαλή δ ε ιν ο ΐο πελώρου
δ ε ιν ή τε ομερδνή τε , Δ ιό ο τέρ α ο α ίγ ιό χ ο ιο .
κ ρ α τί δ ’ έ π ’ ά μ φ ίφ α λον κ υ νέην θ έτο τετρ α φ ά λη ρ ο ν
χ ρ υ ο ε ίη ν , ε κ α τ ό ν π ο λίω ν π ρ υ λ έ ε ο ο ’ ά ρ α ρ υ ια ν
745 έο δ ’ δ χ ε α φ λόγεα ποοί βή ο ετο , λ ά ζε τ ο δ ’ έ γ χ ο ο
βριθύ μ έ γ α οτιβ α ρόν, τώ δ ά μ νη ο ι ο τ ίχ α ο άνδρώ ν
ηρώων, ο ίο ίν τ ε κ ο τέ ο ο ε τα ι όβ ρ ιμ ο π ά τρ η.
'Ήρη δέ μ ά ο τ ιγ ι θοώο έ π ε μ α ίε τ ’ α ρ ’ 'ίπ π ου ο-
α ύ τ ό μ α τ α ί δέ π ύ λα ι μ ύκον ούρανού äc ε χ ο ν τΩ ραι,
750 τή ο έ π ίτ έ τ ρ α π τ α ι μ έ γ α ο ούρανόο Ο ύλυμπόο τ ε
ήμέν ά ν α κ λ ϊν α ι π υ κ ιν ό ν νέφ οο ή δ ’ έ π ιθ ε ΐν α ι.
Υή ρα δ ι ’ α ύτά ω ν κ εντρ η νεκ έα ο ε χ ο ν 'ίππουο·
εύρον δέ Κ ρονίω να θεών α τε ρ ή μ ε ν ο ν ά λλω ν
ά κ ρ ο τά τη κορυφή π ολυδειρά δοο Ο ύ λύ μ π ο ιο.
755 ε ν θ ’ ϊπ π ο υ ο οτήοα οα θεά λευκώ λενοο Ή ρη
Ζ η ν ’ ύ π α το ν Κ ρονιδη ν έ ξ ε ίρ ε τ ο καί π ρ ο ο έ ε ιπ ε -
Ζ εϋ π ά τ ε ρ ού ν ε μ ε ο ίζ η ’Ά ρ η τά δε κα ρτερά έρ γα
ό ο ο ά τιό ν τ ε κα ί o lo v ά π ώ λεοε λα όν Α χ α ιώ ν
μάφ ά τά ρ ού κα τά κόομον έ μ ο ί δ ’ ά χοο, οί δέ έκη λοι
760 τ έ ρ π ο ν τ α ι Κ ύ π ρ ιο τ ε κα ί ά ρ γυ ρ ό το ξο ο Α πόλλω ν
άφρονα τ ο ύ τ ο ν ά ν έν τεο , öc ου τ ιν α οίδε θ έμ ιο τα ;

96
ILÍADA V

se c iñ e , y e ra n d o s lo s p a ra p e to s c e rca n te s,
y d e ella su rg ía e l a rg é n te o tim ó n , y e n su e x tre m o
ella a tó e l á u re o , b e llo y u g o , y e n él las p e c h e ra s
b e lla s, á u re a s, e c h ó , y H era lle v ó b a jo el y u g o
lo s c a b a llo s rau d o s d e p ie s, an sia n d o a lte rca d o y v o c e o .
E n ta n to A ten e a , jo v e n d e Z eu s q u e la ég id a llev a,
d e jó ca e r, m u e lle , e n e l lim e n d el p ad re a q u e l p e p lo
v a ria d o , e l cu a l ella m ism a h iz o y tra b a jó c o n su s m a n o s,
y, tras p o n e rs e la tú n ica , d e Z eu s q u e ag o lp a las n u b e s,
para la g u erra la g rim a b le s e a c o ra z ó c o n las arm as.
E n to rn o a a m b o s h o m b ro s la ég id a se e c h ó , a b u llo n a d a ,
terrib le , q u e e n g u irn a ld a b a e l T e rro r tod a e n to rn o ,
y e n e lla la D isco rd ia y e l V alo r y el A co s o q u e h iela,
y e n e lla la g o rg ó n e a c a b e z a , d el m o n stru o terrib le,
te rrib le y h o rre n d o p o rte n to d e Z eu s q u e la ég id a lleva.
P u so e n su testa el b ic r e s ta d o c a s c o d e cu a tro b u llo n e s ,
á u re o , p a ra lo s in fa n tes d e c ie n ciu d a d es b a sta n te ,
y al c a rr o fla m e a n te su b ió c o n su s p ies, y asía la lanza
g ra v e, g ra n d e , m a ciz a , c o n q u e d o m a las filas d e h o m b re s
h é ro e s , c o n tra cu a n to s s e e n fu ñ ó la d el v álid o p ad re.
H era, c o n la fusta, d e p risa u rg ió lo s ca b a llo s,
y d e su y o ch irria ro n las p u e rta s d el c ie lo q u e tie n e n
las H o ra s, a q u ie n e l g ra n c ie lo y e l O lim p o se fían,
y ta m b ié n ap a rta r la d e n sa n u b e y d ejarla caer;
d e allí, a tra v és d e a q u é lla s g u ia ro n su s in citad o s ca b a llo s,
y al C ro n id a h a lla ro n le jo s d e lo s o tro s d io se s se n ta d o
e n la m á s alta cu m b re d e l O lim p o d e m ú ltip les cim as;
fre n ó a llí lo s c a b a llo s, d io sa d e b ra z o s cá n d id o s, H era;
in te rro g ó al su p re m o Z eu s C ro n id a, y le d ijo:
“P a d re Z eu s: ¿no ard es c o n tra A res p o r ta les fu ertes trabajo s?
¿Ha d e stru id o c u á n g ra n d e y cu ál p u e b lo d e a q u e o s
e n v a n o , y n o e n o rd e n ; p a ra m í, e l pesar, y e llo s, tran q u ilo s,
se d e le ita n , la C ipria y A p o lo e l d el a rc o d e p lata,
a z u z a n d o a e s te d e m e n te q u e le y n in g u n a c o n o c e ?
HOMERO

Ζεϋ π ά τερ ή ρά τ ί μοι κεχολώ οεαι, αϊ κεν Ά ρη α


λυγρώο πεπληγυια μάχηο έξαποδίω μαί;
Την δ ’ άπαμειβόμενοο προοέφη νεφ ελη γερ έτα Ζ εύο-
765 άγρει μάν οΐ έποροον ’Αθηναιην άγελείην,
ή έ μ ά λ ιο τ’ εϊωθε κακήο όδύνηοι π ελάζειν.
'Ώο έ φ α τ ’, ούδ’ άπίθηοε θεά λευκώλενοο 'Ήρη,
μ άοτιξεν δ ’ ΐπ πουο- τώ δ ’ ούκ άέκοντε πετέοθην
μεοοηγύο γαίηο τ ε καί οΰρανοϋ άοτερόεντοο.
770 öccov δ ’ ή εροειδέο άνήρ ΐδ εν ' όφθαλμόίοιν
ήμενοο έν οκοπιή, λεύοοων έπ ί ο’ίνοπα πόντον,
T Ó c c o v έπιθρώοκουοι θεών ύψ ηχέεο 'ίπποι,
άλλ’ δ τε δή Τροίην Ιξον ποταμώ τ ε ^έοντε,
ή χί f>oàc Οιμόειο ουμβάλλετον ήδέ Οκάμανδροο,
775 εν θ ’ ΐππουο έοτηοε θεά λευκώλενοο 'Ήρη
λύοαο’ έ ξ όχέων, περί δ ’ ήέρα πουλύν έ χ ε υ ε -
TOLCIV δ ’ άμβροοίην Οιμόειο ά ν έτείλ ε νέμεοθαι.
Α'ι δέ βάτην τρήρωοι π ελειά οιν ’ίθμαθ’ όμόίαι
άνδράοιν Ά ργείο ιοιν ά λ εξέμ εν α ί μεμαυιαι·
780 άλλ’ δ τε δή ρ ’ ικανόν δθι π λειοτοι καί άριοτοι
εοταοαν άμφί βίην Διομήδεοο ίπποδάμοιο
είλόμενοι λείουοιν έοικότεο ώμοφάγοιοιν
ή cuci κάπροιοιν, τών τ ε οθένοο ουκ άλαπαδνόν,
ενθα ο τά ο ’ ήϋοε θεά λευκώλενοο "Ηρη
785 Ο τέντορι είοα μένη μεγαλήτορι χαλκεοφώνω,
όο χόοον αύδήοαοχ’ δοον άλλοι π εντή κο ντα -
αίδώο Ά ρ γ είοι κάκ’ έλ έγ χ εα είδοο ά γ η το ί-
δφρα μεν έο πόλεμον πω λέοκετο δίοο ’Αχιλλεύο,
ουδέ π ο τε Τρώεο προ πυλάων Δαρδανιάων
790 ο ΐχν εο κ ο ν κείνου γάρ έδείδιοαν οβριμον έγχοο-
νυν δέ έκάο πόλιοο κοίληο έπ ί νηυοί μάχονται.
'Ώο είπ ο ϋ ο ’ δτρυνε μένοο καί θυμόν έκάοτου.
Τυδεΐδη δ ’ έπόρουοε θεά γλαυκώπιο Άθήνη-
ευρε δέ τόν γε άνακτα παρ’ ϊπποιοιν καί οχεοφιν
795 ελκοο άναψύχοντα τό μιν βάλε Πάνδαροο ίώ.
ίδρώο γάρ μιν έτειρ εν υπό πλατέοο τελαμώνοο

97
ILÍADA V

P a d re Z eu s: ¿en a lg o te e n o ja rá s c o n m ig o si a A res,
tras h e rirlo lú g u b re m e n te , d el c o m b a te sacara?”
Y, re s p o n d ie n d o , le d ijo Z eu s q u e ag o lp a las n u b e s :
“E a, instig a a h o ra c o n tra é l a la sa q u e a d o ra A ten ea ,
q u ie n m u y h a b itu a d a e stá a traerle m alo s d o lo r e s .”
A sí h a b ló , y n o re h u s ó la d io sa d e b ra z o s cá n d id o s H era,
y a rre ó lo s ca b a llo s, y é sto s n o re m iso s v o la ro n
e n m e d io en tre la tierra y el c ie lo estrella d o ;
y c u a n to aire a n ie b la d o u n h o m b re v e c o n su s o jo s,
se n tá n d o s e e n u n m irador, o b se rv a n d o el p o n to v in o so ,
ta n to lo s a ltíso n o s c a b a llo s d e las d io sa s saltaron .
P e ro c u a n d o a T ro y a v in ie ro n y a a m b o s río s co rrie n te s ,
d o n d e Sim o is y E sca m a n d ro su s c o rrie n te s c o n fu n d e n ,
fre n ó allí lo s c a b a llo s, d io sa d e b ra z o s cá n d id o s, H era,
lo s so ltó d el ca rro y s o b r e e llo s d erram ó m u ch a n ie b la ,
y a m b ro sia c a h ie rb a les crió , p ara q u e p astaran , e l Sim ois.
E llas se fu e ro n , e n su s p a so s, c o m o trem an tes p a lo m a s,
a n h e la n d o d ar a siste n cia a lo s h o m b re s argivos;
p e ro cu a n d o lle g a ro n a d o n d e lo s m ás y lo s ó p tim o s
se e s ta b a n ju n to a la fu erza d el d o m a ca b a llo s D io m e d e s
tra b a d o s , c o m o le o n e s q u e la ca rn e cru d a d ev o ran ,
o p u e rc o s sa lv a je s, y d e é sto s n o e s e n d e b le la fu erza,
e s tá n d o s e , g ritó la d io sa d e b ra z o s cá n d id o s H era,
a s e m e já n d o s e a E stén to r d e v o z d e b r o n c e , a rro g an te,
el cu a l ta n to g ritaba c o m o o tro s cin c u e n ta :
“V erg ü en z a , argiv os, m a lo s o p ro b io s , s ó lo e n fo rm a a d m irab les:
e n ta n to q u e so lía ir a la g u erra e l d iv in o A q u ileo ,
ni u n a v e z lo s tro y a n o s m ás allá d e las p u ertas d a rd an ias
a v a n z a ro n , p u e s tem ía n su válid a lanza,
y h o y , le jo s d e la ciu d a d , c a b e las h u e c a s n a v es c o m b a te n .”
H a b la n d o así, e x c itó e l á n im o y el alm a a ca d a u n o .
Y h a c ia e l T id id a co rrió la d io sa o jig la u ca A ten ea,
y h a lló a tal s e ñ o r c e r c a d e su s c a b a llo s y ca rro s
e n fria n d o la h e rid a q u e P á n d a ro le a rro jó c o n su d ard o ,
p u e s e l su d o r lo aflig ía b a jo la a n c h a co rrea
HOMERO

άςπίδος εύκύλου- τώ τείρ ετ ο , κάμνε δέ χεΐρα,


άν δ ’ ΐςχ ω ν τελαμώνα κελαινεφ ές α ίμ ’ άπομόργνυ.
Ιπ π είου δέ θεά ζυγοΟ ήψατο φο:ινηςέν τ ε -
eoo ή όλίγον οι παΐδα έοικότα γ είν α το Τυδεύς.
Τυδεύς τοι μικρός μέν έην δέμας, άλλα μ α χ η τή ς-
καί ρ’ δ τε πέρ μιν έγώ π ο λεμ ίζειν ούκ εΐαςκον
ούδ’ έκπ α ιφ ά ςςειν, δ τε τ ’ ήλυθε νόςφιν ’Αχαιών
άγγελος έ ς Θήβας πολέας μ ετά Κ αδμείω νας-
sos δαίνυςθαί μιν άνωγον ένί μεγάροιςιν έκ η λο ν
αύτάρ δ θυμόν έχω ν ον καρτερόν ώς τό πάρος περ
κούρους Καδμείων προκαλίζετο, πάντα δ ’ ένίκα
ί^ηϊδίως· τοίη οί έγώ ν έπιτάρροθος ήα.
ςο'ι δ ’ ή τοι μέν έγώ παρά θ ’ ΐςτα μ α ι ήδέ φυλάςςω,
βίο καί ςε προφρονέως κέλομαι Τ ρ ώ εςςι μ ά χ εςθ α ι-
άλλά ςευ ή κάματος πολυάιξ γυΐα δέδυκεν
ή νύ ςέ που δέος ΐ ς χ ε ι άκήριον ού ςύ γ ’ έπ ειτα
Τ υ δέο ς έκγονός έ ς ς ι δαΐφρονος Οίνεΐδαο.
Τήν δ ’ άπαμειβόμενος προςέφη κρατερός Δ ιομή δη ς 1
815 γιγνώςκω ce θεά θύγατερ Δ ιός α ίγ ιόχ ο ιο -
τώ τοι προφρονέως έρέω επ ο ς ούδ’ έπικεύςω .
ούτε τ ί με δέος ΐ ς χ ε ι άκήριον οϋτέ τ ις οκνος,
άλλ’ έ τ ι ςέω ν μέμνημαι έφ ετμ έω ν de έ π έ τ ε ιλ α ς -
OÜ μ ’ ε ΐα ς μακάρεςςι θεοΐς άντικρύ μάχεςθαι
820 τ ο ις ά λλο ις- άτάρ εΐ κε Δ ιός θυγάτηρ ’Αφροδίτη
έ λ θ η ς’ έ ς πόλεμον, τήν γ ’ ούτάμεν όξέι χαλκώ.
τοϋνεκα νυν αύτός τ ’ άναχάζομαι ήδέ και άλλους
’Α ργείους έκ έλευ ςα άλήμεναι * ένδάδε π ά ν τα ς-
γιγνώςκω γάρ ’Άρηα μάχην άνά κοιρανέοντα.
825 Τόν δ’ ή μ ε ίβ ε τ ’ έπ ειτα θεά γλαυκότπχς Ά θήνη-
Τ υδεΐδη Δ ιόμη δες έμώ κεχαριςμένε θυμω
μ ή τε ςύ γ ’ ’Άρηα τό γε δείδιθι μ ή τε τ ιν ’ άλλον
άθανάτων, τοίη τοι έγώ ν έπιτάρροθός ε ’ι μ ι-
άλλ’ ά γ ’ έ π ’ ’Άρήί πρώτω έ χ ε μώνυχας ίππους,
830 τύφον δέ ςχ εδ ίη ν μηδ’ ά£εο θουρον ’Άρηα
τούτον μαινόμενον, τυκτόν κακόν, άλλοπρόςαλλον,

98
ILÍADA V

d el b ie n re d o n d o e sc u d o ; se aflig ía p o r él, c a n s a d o las m a n o s,


y a lz a n d o la co rre a , lim p iab a, d e n eg ra n u b e , la sa n g re ;
y la d io sa to c ó el y u g o d e lo s c a b a llo s , y h a b ló :
“E n v erd a d , p o c o c o m o é l e n g e n d r ó a su n iñ o T id e o .
P u e s T id e o , p e q u e ñ o d e c u e rp o ; p e ro fu e c o m b a tie n te ,
a u n c u a n d o y o n o le p erm ití q u e g u erreara
ni d istin g u irse ; así, c u a n d o le jo s d e lo s a q u e o s él v in o ,
e m b a ja d o r, a T e b a s e n tre m u c h o s c a d m e o s,
le o r d e n é q u e e n lo s p a la c io s b a n q u e te a ra e n so sie g o ;
p e r o é l, re te n ie n d o fu erte el alm a, c o m o a n tes,
re tó a lo s jó v e n e s d e lo s c a d m e o s y e n to d o v e n c ió
fá cilm e n te ; tal a u x ilia r e ra y o p ara él.
M as a ti, e n v erd a d , te e sto y c e r c a y o y te p ro te jo ,
y g u s to sa m e n te q u e a lo s tro y a n o s c o m b a ta s te o r d e n o ,
p e r o o tu s m ie m b ro s p e n e tr ó la tra b a jo sa fatiga,
o e n a lg o e l e n e rv a n te m ie d o te tie n e ; n o tú, d e h o y m ás,
e r e s e l d e s c e n d ie n te d e l b é lic o E n id a T id e o .”
Y re s p o n d ie n d o , le d ijo e l fu erte D io m e d e s:
“T e c o n o z c o , d io sa h ija d e Z e u s q u e la ég id a llev a,
y así c o n g u sto te d iré m i p a la b ra y n o h e d e o cu lta rlo :
n i e n a lg o el e n e rv a n te m ie d o n i alg u n a ig navia m e tie n e ;
p e r o a ú n lo s m a n d a to s, lo s q u e m e e n ca rg a ste , re c u e rd o :
n o su friste q u e a o tro s fe lic e s d io s e s y o c o m b a tie ra
d e fre n te ; p e r o si la h ija d e Z eu s A frodita
vin iera a la g u erra , c o n el b r o n c e a g u d o y o d e b ía h e rirla;
p o r ta n to , a h o ra y o m ism o m e retiré, y ta m b ié n a lo s o tro s
arg iv os to d o s, m a n d é q u e a q u í s e reu n ieran ,
p u e s c o n o c í q u e A res e stá rig ie n d o el c o m b a te .”
Y le re s p o n d ió e n to n c e s la d io sa o jig la u ca A ten ea :
“T id id a D io m e d e s, e l m ás p ara m i alm a q u e rid o :
tú e n n a d a te m a s a A res n i a o tr o n in g u n o
d e lo s in m o rta le s; tal a u x iliar s o y y o p ara ti;
p e ro , e a ; te n co n tra A res lo s c a b a llo s so líp e d o s
p rim e ro , y g o lp é a lo d e c e r c a ; n o al v io le n to A res v e n e re s ,
a e s e fre n é tic o , c u m p lid o m al, m u d ad izo ,
HOMERO

δο πρώην μέν έμοί τ ε καί Ή ρη ο τ ε ύ τ ’ άγορεύων


Τρωοί μαχήοεοθαι, άτάρ Ά ρ γείοιοιν άρήξειν,
νυν δέ μ ετά Τρώεοοιν όμιλεΐ, τών δέ λέλαοται.
835 'Ώο φαμένη Οθένελον μέν ά φ ’ ίππω ν ώοε χα μ ά ζε,
χειρ ί πάλιν épúcac’, δ δ ’ dtp’ έμμαπέω ο άπόρουοεν
ή δ ’ έο δίφρον έβαινε παραί Δ ιομήδεα δίον
έμμεμαυία θεά; μέγα δ ’ έβραχε φήγινοο άξων
βριθοούνη· δεινήν γάρ άγεν θεόν άνδρά τ ’ άριοτον.
840 λά ζετο δέ μάοτιγα καί ήνία Παλλάο ’Αθήνη·
α ύ τίκ ’ έ π ’ ’Άρηϊ πρώτω έ χ ε μώνυχαο 'ίππουο.
ή τοι δ μέν Π ερίφαντα πελώριον έξεν ά ρ ιζεν
Αίτωλών ο χ ’ άριοτον Ό χηοίου άγλαόν υ Ιό ν
τόν μέν ’Άρηο ένάριζε μιαιφόνοο· αύτάρ Άθήνη
845 δΟν’ ’Άϊδοο κυνέην, μή μιν ιδοι δβριμοο ’Άρηο.
Ώ ο δέ ΐδε βροτολοιγόο ’Άρηο Δ ιομήδεα δίον,
ή το ι δ μέν Π ερίφαντα πελώριον αύτόθ’ έαοε
κείοθαι δθι πρώτον κτείνω ν έξα ίνυ το θυμόν,
αύτάρ δ βή fb’ Ιθύο Διομήδεοο Ιπποδάμοιο.
850 ο'ί δ ’ δ τ ε δή οχεδόν ήοαν έ π ’ άλλήλοιοιν Ιόντεο,
πρόοθεν ’Άρηο ώ ρέξαθ’ υπέρ ζυγόν ήνία θ ’ ίππω ν
έ γ χ ε ί χαλκειω μεμαώο άπό θυμόν έλέοθαι·
καί τό γ ε χ ειρ ί λαβοΰοα θεά γλαυκώπιο Άθήνη
ώοεν ύπέκ δίφροιο έτώ οιον ά ϊχ θή να ι.
855 δεύτεροο αύθ’ ώρμάτο βοήν άγαθόο Διομήδηο
έ γ χ ε ϊ χαλκείω · επ έρ ειο ε δέ Παλλάο Άθήνη
νεία τον έο κενεώνα δθι ζωννύοκετο μίτρη·
τή |bá μιν οϊιτα τυχών, διά δέ χρόα καλόν έδαψεν,
έκ δέ δόρυ οπάοεν αύτιο· δ δ ’ έβραχε χάλκεοο ’Άρηο
860 δοοόν τ ’ έννεά χιλοι έπ ία χον ή δεκάχιλοι
άνέρεο έν πολέμψ έριδα ξυνάγοντεο ’Άρηοο.
τούο δ ’ άρ’ ύπό τρόμοο είλ εν Ά χαιούο τ ε Τρώάο τ ε
δείοανταο· τόοον έβ ρ α χ’ νΑρηο άτοο π ο λέμ οιο .
Ο'ίη δ ’ έκ νεφέων έρεβεννή φ α ίνετα ι άήρ
865 καύματοο έ ξ άνέμοιο δυοαέοο όρνυμένοιο,
τοίοο Τυδειδη Δ ιομήδεϊ χάλκεοο "Αρηο

99
ILÍADA V

q u e h a c e p o c o , a re n g a n d o , n o s p ro m e tió a m í y a H era
q u e a lo s tro y a n o s co m b a tiría y ay u d aría a lo s arg ivos,
y a h o ra c o n lo s tro y a n o s p u lu la y se ha o lv id a d o d e é s t o s .”
H a b ie n d o h a b la d o así, d e la b ig a al s u e lo e c h ó a E sté n e lo ,
ja lá n d o lo atrás c o n la m a n o , y él b a jó al p u n to , saltan d o ,
y a su sitio e n el ca rro su b ió , ju n to al d iv in o D io m e d e s,
la e n fu n a d a d io sa , y e l e je d e h ay a g im ió g ra n d e m e n te
b a jo el p e s o , p u e s, terrib le, a la d io sa a g u a n tó , y al h o m b re ó p tim o ;
y P alas A ten e a so stu v o la fu sta y las rien d as,
y g u ió al p u n to co n tra A res lo s c a b a llo s so líp e d o s.
Él, e n v e rd a d , al in g e n te P erifa n te e x p o lia b a ,
c o n m u c h o el ó p tim o e to lio , h ijo e s p le n d e n te d e O q u e s io ;
lo e x p o lia b a A res, su cio d e m atan za; a su v ez, A ten ea
se p u so e l c a s c o d e H a d es, p o rq u e n o la v iera el v á lid o A res.
Y así, A res, p la g a d e h u m a n o s , v io al d iv in o D io m e d e s;
e n verd a d , él d e jó al in g en te P erifan te allí m ism o
y a ce r, d o n d e p rim e ro le to m ara, m atá n d o lo , e l alm a;
lu e g o , s e fu e d e r e c h o h a cia e l d o m a c a b a llo s D io m e d e s.
Y c u a n d o e llo s c e r c a estu v ie ro n , y e n d o u n o co n tra otro ,
tiró A res, s o b r e y u g o y rien d as d e lo s c a b a llo s , p rim e ro
la lan za b r o n c ín e a , d e a rre b a ta rle el alm a a n h e lo s o ;
y a sié n d o la c o n la m a n o , la d io sa o jig la u ca A ten ea
la d e sv ió le jo s d el ca rro , p o rq u e fu era e n v a n o im p e lid a.
El s e g u n d o , a ta c ó al p u n to el b ra v o e n la lu ch a D io m e d e s
c o n la la n z a b r o n c ín e a , y P a la s A ten ea la im p u lsó
a lo m á s b a jo d e l fla n co , d o n d e s e c e ñ ía c o n e l cin to ;
allí lo h irió g o lp e á n d o lo , y la b e lla c a rn e rasg ó
y s a c ó e l asta d e n u e v o ; y e l b r o n c ín e o A res m u g ía
ta n to c o m o cla m a n n u e v e m il o d ie z m il
h o m b re s e n g u erra , al e m p e ñ a r e l a lte rca d o d e A res;
y e n to n c e s u n tre m o r a sió a é s to s , a lo s a q u e o s y tro y a n o s
a te rra d o s; ta n to m u g ía A res in s a cia b le d e guerra.
Y c o m o d e sd e las n u b e s o s c u ra a p a re c e la n ie b la ,
si, su rg ie n d o d el fu e rte calor, so p la el v ie n to im p e tu o so ,
tal al T id id a D io m e d e s A res b r o n c ín e o
HOMERO

φ α ίνεθ’ όμοί) νεφέεοοιν Ιών eie ουρανόν εύρύν.


καρπαλίμωο δ ’ ικανέ θεών εδοο αίπυν Ό λυμπον,
πάρ δε Δι'ι Κρονίωνι κα θ έζετο θυμόν άχεύων,
870 δ ειξεν δ ’ αμβροτον αίμα καταρρέον έ ξ ώ τειλήο,
καί ρ ’ όλοφυρόμενοο επ εα π τερ όεν τα προοηύδα-
ΖεΟ π ά τερ où νεμεοίζη όρων τάδε καρτερά εργα;
α ίει το ι ρίγιοτα θεοί τ ετ λ η ό τε ο είμ έν
άλλήλων ίό τ η τ ι, χάριν άνδρεοοι φέροντέο.
875 coi π άντεο μαχόμεοθα· cù γάρ τέκ εο άφρονα κούρην
ούλομένην, ή τ ’ aÎèv άήςυλα εργα μεμηλεν.
άλλοι μεν γάρ πάντεο öcoi θεοί e Î c ’ έν Όλύμπω
οοί τ ’ έπιπ είθοντα ι καί δεδμήμεοθα F a e r o e
ταυτην δ ’ ο ϋ τ’ έ π ε ί προτιβάλλεαι ούτέ τ ι £ργω,
880 άλλ’ άνιείο, έ π ε ί αύτόο έγ είν α ο π α ιδ ’ άΐδηλον
ή νυν Tuôéoc υΙόν υπερφίαλον Διομήδεα
μαργαίνειν ά νέη κεν έ π ’ ά θα ν ά τοια θεόίοι.
Κύπριδα μέν πρώτον οχεδόν ούταοε χ ε ιρ ’ έπ ί καρπφ,
αύτάρ έ π ε ι τ ’ αύτώ μοι έπέοουτο δαίμονι Icoc·
885 άλλά μ ’ ύπήνεικαν τα χ έεο π όδεο- ή τ έ κε δηρόν
αύτου π ή μ α τ ’ επαοχον έν αίνηοιν νεκάδεοοιν,
ή κε ζώο άμενηνόο έα χαλκόΐο τυπήοι.
Τ όν δ ’ άρ’ ύπόδρα ίδών προοέφη ν εφ ελη γ ερ έτα Ζεύο.
μή τ ί μοι άλλοπρόοαλλε παρεζόμενοο μινύριζε.
890 έχθιοτοο δέ μοι έοοι θεών ο'ί Ό λυμπον έχ ο υ ο ιν
α ίεί γάρ το ι ëpic τ ε φίλη πόλεμοί τ ε μάχαι τ ε .
μητρόο το ι μένοο έο τίν άά οχετον ούκ έπ ιεικ τό ν
Ήρηο- τήν μέν έγώ οπουδή δάμνημ’ έπέεοοι·
τώ ο ’ όΐω κείνηο τάδε π ά οχειν έννεοίηοιν.
895 άλλ’ ού μάν ο’ έ τ ι δηρόν άνέξομαι ά λ γ ε’ έ χ ο ν τα -
έκ γάρ έμ ευ γένοο έοοί, έμ οί δέ οε γείνα το μήτηρ·
εΐ δέ τ ευ έξ άλλου γε θεών γ ένευ ώ δ’ άιδηλοο
καί κεν δή πάλαι ήοθα ένέρ τερο ο Ούρανιώνων.
'Ώ ο φάτο, καί Π αιήον’ άνώγειν ίήοαοθαι.
900 τφ δ ’ έπ ί Παιήων όδυνήφατα φάρμακα πάοοων
ή κ έο α τ’· ού μέν γάρ τ ι καταθνητόο γ ’ έ τέτυ κ το .

100
ILÍADA V

se a p a re c ió , al irse h a c ia el a n c h o c ie lo e n tre n u b e s .
Y p ro n to lle g ó el alto O lim p o , d e lo s d io se s la se d e ,
y c a b e Z eu s C ron id a, se s e n tó e n tris te cid o e n e l alm a,
y, c o rrie n d o d e la llag a, m o stró la san g re a m b ro sia ca ,
y e n to n c e s , la m e n tá n d o se , p a la b ra s a lad as le d ijo:
“P a d re Z eu s, ¿no te in ce n d ia s m iran d o e sto s fu ertes trabajo s?
S ie m p re lo m á s h e la n te e sta m o s su frie n d o lo s d io se s
tra m a n d o u n o s co n tra o tro s, y lle v a n d o g racia a lo s h o m b re s.
P o r ti, to d o s reñ im o s, p u e s tú e n g e n d ra ste a u n a h ija sin m e n te ,
fu n esta , a q u ie n los im p ío s tra b a jo s so n sie m p re cu id a d o ;
p u e s to d o s lo s o tro s, c u a n to s e n el O lim p o so n d io se s,
te o b e d e c e n , y ca d a u n o y to d o s te e sta m o s su je to s;
m a s a é sta n i c o n p a la b ra ni c o n tra b a jo ce n su ra s,
m a s la c o n s ie n te s , p u e s tú m ism o p ariste a e sta h ija in su frib le
q u e a h o ra al h ijo d e T id e o , e l so b r e a n im o s o D io m e d e s,
in stig ó a q u e c o n tra los in m o rta les d io se s se en fu rie ;
p rim e ro a la C ipria h irió d e c e r c a , s o b r e el p u ls o , e n la m a n o ;
lu e g o , c o n tra m í m ism o se a rro jó e n to n c e s , sím il a u n n u m en ;
p e r o m is ra u d o s p ie s m e ro b a ro n ; la rg a m en te, p o r cierto ,
allí p e n a s su friera e n tre h o rrib le s m o n to n e s d e c u e rp o s,
o , v iv ie n te , e x á n im e e sta ría p o r lo s c h o q u e s d el b r o n c e .”
Y v ié n d o lo d e través, le d ijo Z eu s q u e a g o lp a las n u b e s :
“N o m e llo riq u e e s se n tá n d o te ju n to a m í, m u d a d iz o ;
d e lo s d io s e s q u e e l O lim p o tie n e n , m e e re s tú e l m á s o d io s o ,
p u e s sie m p re d isco rd ia y g u erras q u e rid a s te so n , y c o m b a te s ;
d e tu m a d re tie n e s tú el á n im o irre fre n a b le e in d ó m ito ;
d e H e ra , a q u ie n a p e n a s p u e d o y o d o m a r c o n p a la b ra s;
así, p ie n s o q u e tú p o r su in stig a ció n su fres esto .
P e ro ya n o so p o r to q u e p o r m ás tie m p o te n g a s d o lo re s,
p u e s h a s n a c id o d e m í, y p o r m í te d io a luz tu m ad re;
q u e si ta n n e fa s to d e a lg ú n o tro d e lo s d io se s n a c ie ra s,
h a c e m u c h o e sta ría s m ás a b a jo q u e lo s h ijo s d e U ra n o .”
A sí h a b ló , y m a n d ó q u e P e ó n lo san ara,
y P e ó n , fá rm a c o s se d a n te s e s p a rc ié n d o le e n c im a ,
lo c u ró , p u e s, sin d u d a, m o rtal e n nad a era él;
HOMERO

ώο δ ’ δ τ ’ όττόο γάλα λευκόν έπειγόμενοο ουνέπηξεν


υγρόν έόν, μάλα δ ’ ώκα π ερ ιτρ έφ ετα ι κυκόωντι,
ώο άρα καρπαλιμωο ίήοατο θοΰρον ’Άρηα.
905 τόν δ ’ 'Ήβη λοΰοεν, χα ρίεντα δε ε'ίματα ëcce·
ττάρ δε Δ ιί Κρονίωνι κα θ εζετο κύδεί γαίων.
Α'ί δ ’ αυτιο πρόο δώμα Διόο μεγάλοιο νεοντο
'Ήρη τ ’ Ά ργ είη κα'ι Ά λαλκομενηιο Άθήνη
παύοαοαι βροτολοιγόν ’Ά ρ η ’ άνδροκταοιάων.

101
ILÍADA V

c o m o cu a n d o , b a tid o , e l ju g o d e h ig u era c u a ja a lb a le c h e
q u e e stá líq u id a , y e s m u y p ro n to , p o r q u ie n la m e z c la , e sp e sa d a ,
así e n to n c e s a A res v io le n to é l s a n ó d e in m ed iato ,
y H e b e lo la v ó y a g ra cia d o s a ta v ío s le p u so , 905
y é l ju n to al C ro n id a Z e u s s e s e n tó , g o z a n te e n su g lo ria .
Y ella s d e n u e v o a la ca sa d el g ran Z eu s re g re sa ro n ,
H era la argiva y la a la lc o m e n ia A ten ea,
a A res, p la g a d e h u m a n o s, h a b ie n d o h e c h o c e s a r d e m atan zas.

101
Ίλιάδοο Ζ

Τρώων δ ’ οίώθη καί ’Αχαιών φύλοπιο αίνή·


πολλά δ ’ άρ’ ένθα καί έν θ ’ ΐθυοε μάχη πεδίοιο
άλλήλων ίθυνομένων χαλκήρεα δοΰρα
μεοσηγύο Οιμόβντοο ίδέ Ξάνθοιο ροάων.
5 A’ía c δέ πρώτοο Τελαμώνιοο ερκοο ’Αχαιών
Τρώων βήξε φάλαγγα, φόωο δ ’ έτάροιοιν εθηκεν,
άνδρα βαλών öc ápicToc ένί Θρήκεοοι τ έτ υ κ το
υιόν Έϊκχώρου ’Α κάμαντ’ ήΰν τ ε μέγαν τε.
τόν β’ έβαλε πρώτοο κόρυθοο φάλον ίπ π ο δ α οείη ο ,
ίο έν δέ μ ετώ πω π ή ξε, πέρηοε δ ’ άρ’ όοτέον εΐοω
α’ι χμή χ α λ κ είη - τόν δέ ck ó to c öcce κάλυψε v.
Ά ξυ λο ν δ ’ άρ’ έπεφ νε βοήν άγαθόο Διομήδης
Τευθρανίδην, öc έναιεν έϋ κ τιμ έν η έν ’Αρίοβη
άφνειόο βιότοιο, φίλοο δ ’ ήν άνθρώποιοι.
15 πάνταο γάρ φ ιλέεοκεν όδψ έπ ι οικία ναίων.
άλλά οΐ οΰ t i c τών γε τ ό τ ’ ήρκεοε λυγρόν όλεθρον
πρόςθεν ύπαντιάοαο, άλλ’ άμφω θυμόν άπηύρα
αυτόν καί θεράποντα Καλήοιον, öc ρα τ ό θ ’ 'ίππων
έοκεν ΰφηνίοχοο· τώ δ ’ άμφω γαιαν έδύτην.
20 Δρήοον δ ’ Εύρύαλοο καί Ό φ ελτιο ν έξενά ρ ιξε·
βή δέ μ ε τ ’ Αΐοηπον καί Πήδαοον, oüc π ο τε νύμφη
νηίο Άβαρβαρέη τ έ κ ’ άμύμονι Βουκολίωνι.
Βουκολίων δ ’ ήν υιός άγαυου Ααομέδοντοο
πρεοβύτατοο γενεή, ckótiov δέ έ γείνα το μήτηρ·
25 ποιμαίνων δ ’ έ π ’ δ εο α μίγη φ ιλό τητι καί εύνη,
ή δ ’ ΰποκυοαμένη διδυμάονε γ είν α το παιδε.
καί μέν τώ ν ΰπέλυοε μένοο καί φαίδιμα γύία
Μ ηκιοτηίάδηο καί ά π ’ ώμων τ ε ύ χ ε ’ έούλα.
Ά οτύαλον δ ’ άρ’ έπεφ νε μενεπ τόλεμοο ΤΤολυποίτηο-

102
Libro VI

Se d e jó so la d e tro y a n o s y a q u e o s la lu ch a terrib le,


y m u c h o a q u í y allá se d irig ió el c o m b a te e n el llan o ,
al d irig ir u n o s c o n tra los. o tro s las astas b r o n c ín e a s
e n m e d io d e las c o rrie n te s d e l S im o is y el Ja n to .
P rim e ro , d e lo s a q u e o s b a lu a rte, e l T e la m ó n id a A y an te
ro m p ió las tro y a n a s fa la n g e s y d io la luz a su s so c io s ,
g o lp e a n d o al h o m b re q u e e ra en tre lo s tra cio s e l ó p tim o ,
al h ijo d e E u so ro , A ca m a n te, tan au d az c o m o g ran d e;
lo g o lp e ó e n la cim a d el y e lm o d e e q u in a s c e rd a s, p rim ero ,
y e n la fre n te se h in c ó y p a só el h u e s o h asta d e n tro
la p u n ta b r o n c ín e a , y le e n v o lv ió lo s o jo s la so m b ra .
Y a A x ilo e n to n c e s m ató e l b ra v o e n la lu ch a D io m e d e s,
al T e u tá n trid a , q u ie n e n la b ie n co n stru id a A risb e m o ra b a ,
rico e n b ie n e s d e la vida, y e ra q u e rid o a las g e n te s,
p u e s re c ib ía a to d o s, e n c a sa ju n to al c a m in o m o ra n d o ;
p e r o n a d ie d e é s to s allí le ap a rtó la lú g u b re ruina
p o n ié n d o s e d e la n te ; p e r o le s q u itó a a m b o s el alm a,
a é l y al sirv ie n te C a lesio , q u ie n d e lo s ca b a llo s, e n to n c e s ,
e ra el au rig a; y a m b o s d o s p e n e tra ro n la tierra.
Y a D re so , E u ríalo , y a O fe ltio d io m u erte,
y fu e co n tra É s e p o y P é d a so , a q u ie n e s u n d ía la nin fa
n á y a d e A b a rb a re a le p a rió a B u c o lió n in ta ch a b le ,
y B u c o lió n , d e L a o m e d o n te e x im io era e l h ijo
m a y o r p o r n a c im ie n to , y lo e n g e n d ró e n s e c re to su m ad re;
y é l, p asto r, e n tre o v e ja s se m e z c ló e n el a m o r y la cam a,
y e lla , h a b ie n d o c o n c e b id o , d io a luz n iñ o s g e m e lo s;
y d e é s to s so ltó el á n im o y lo s m iem b ro s p re cla ro s
e l M e cistía d a , y retiró d e su s h o m b ro s las arm as.
A A stíalo m a tó e n to n c e s P o lip e te s firm e e n la g u erra,
HOMERO

30 ΤΤιδύτην δ ’ Ό δυςεύς Περκώςιον έξενά ρ ιξεν


χαλκεύω, ΤεΟκρος δ ’ ’Αρετάονα δίον.
Ά ν τίλ ο χ ο ς δ ’ ’Άβληρον ένήρατο δουρί φαεινώ
Ν εςτορίδης, Έ λ α το ν δέ άναξ άνδρών ’Α γαμέμνω ν
νά ίε δέ Ο ατνιόεντος έϋρρείτα ο π αρ’ δχθας
35 Πήδαςον αίπεινήν. Φύλακον δ ’ ελε ΛήΧτοο ήρως
φ εύ γ ο ν τ’· Εύρύπυλος δέ Μ ελάνθιον έξενά ριξεν.
’Άδρηοτον δ ’ άρ’ έ π ε ιτ α βοήν άγαθός Μ ενέλαος
ζωόν έ λ ’· 'ίππω γάρ οί άτυζομένω πεδίοιο
οζω ένι βλαφθέντε μυρικίνω άγκύλον άρμα
40 ά ξα ν τ’ έν πρώτω ί)υμώ αύτώ μέν έβήτην
πρός πόλιν, ή περ οί άλλοι άτυζόμενοι φοβέοντο,
αύτός δ ’ έκ δίφροιο παρά τροχόν έξεκυλίςθη
πρηνής έν κονίηςιν έπ ί ςτόμα· πάρ δέ οί έ ςτ η
Ά τρ είδ η ς Μ ενέλαος έχω ν δολιχόςκιον έγ χ ο ς.
45 ’Ά δρ ηςτος δ ’ άρ’ έπ ε ιτ α λαβών έ λ ίς ς ε τ ο γουνώ ν
ζώ γρει Ά τρ έο ς υιέ, ςύ δ ’ άξια δέξαι άποινα-
πολλά δ ’ έν άφνειου πατρός κειμήλια κείτα ι
χαλκός τ ε χρυςός τ ε πολύκμητός τ ε ςίδηρος,
τών κέν το ι χα ρίςα ιτο πατήρ ά π ε ρ ε ίς ι’ άποινα
50 εϊ κεν έμ έ £ωόν π επ ύ θ ο ιτ’ έπ ί νηυςίν ’Αχαιών.
"Ως φάτο, τώ δ ’ άρα θυμόν ένί ςτή θ εςςιν έπ ειθ ε-
καί δή μιν τ ά χ ’ έμ ελλε θοάς έπ ί νήας ’Αχαιών
δώ ςειν ω θεράποντι κ α τ α ξ έμ ε ν άλλ’ ’Αγαμέμνων
άντίος ήλθε θέων, καί όμοκλήςας έπ ος ηυδα-
55 ώ πέπον ώ Μ ενέλαε, τ ί ή δέ ςύ κήδεαι ούτως
άνδρών; ή ςοί ά ρ ιςτα π επ ο ίη τα ι κατά οίκον
προς Τρώων; τών μή τ ι ς ύπεκφύγοι αίπύν όλεθρον
χεΐρά ς θ ’ ή μ ετέρ α ς, μηδ’ δν τινα γ α ςτέρ ι μήτηρ
κούρον έόντα φέροι, μηδ’ δς φύγοι, άλλ’ άμα π ά ν τες
60 Ιλίου έ ξα π ο λ ο ία τ’ άκή δεςτοι καί άφαντοι.
"Ως είπ ώ ν έτρ εφ εν άδελφειού φρέναο ήρως
α’ίςιμ α π α ρ ειπ ώ ν δ δ ’ άπό έθεν ώςατο χειρί
ήρω’ ’Ά δ ρ η ςτο ν τόν δέ κρείων ’Αγαμέμνων

103
ILÍADA VI

y O d is e o al p e r c o s io P id ites d io m u erte
c o n lan za b r o n c ín e a , y T e u cro , a A ritaón el d ivin o,
y a A b le ro a b a tió A n tílo c o c o n el asta lu cie n te ,
Al N estó rid a, y a É lato , A g a m e n ó n s e ñ o r d e h o m b re s ;
y él m o ra b a a o rilla s d el S a tn io is d e b u e n a co rrie n te ,
e n la alta P é d a so , y a F íla co m a tó el h é ro e L eito
cu a n d o é s e h u ía , y E u ríp ilo a M ela n tio d io m u erte.
Y a A d rasto d e sp u é s M e n e la o b ra v o e n la lu ch a
to m ó v iv o , p u e s aturd ida su b ig a e n el llan o ,
tra b a d a e n u n a ram a d e ta m a risco , al carro e n c o rv a d o
rota la p u n ta d el tim ó n , e lla m ism a e s c a p a b a
a la ciu d a d , a d o n d e atu rd id o s d e terro r lo s o tro s h u ía n ;
y d e sd e el ca rro , ju n to a u n a ru ed a, é l m ism o c a y ó re v o lv ié n d o se ,
d o b la d o e n el p o lv o s o b r e la b o c a ; y d e é l c e r c a se estu v o
M e n e la o e l A trida, te n ie n d o , d e larga so m b ra , su lan za.
Y e n to n c e s le ro g ó , a b ra z a n d o su s ro d illas, A drasto:
“T ó m a m e viv o, h ijo d e A treo , y tú ad m ite d ig n o s re s c a te s,
p u e s m u c h o s te so ro s y a c e n e n la d e m i p a d re o p u le n to :
e l b r o n c e y el o r o y e l fie rro m uy tra b a ja d o ;
d e é s to s , te a g ra d e ce rá el p a d re c o n in fin ito s re s ca te s,
si o y e ra q u e e s to y v iv o e n las n a v e s d e lo s a q u e o s .”
A sí h a b ló , y sin d u d a le p e rsu a d ió e l alm a e n el p e c h o ,
y d e cid ía ya d a rlo a q u e a las ráp id as n a v es a q u e a s
lo c o n d u je ra su sirv ien te; p e r o allí A g a m e n ó n
v in o c o rrie n d o a n te é l e, in c re p á n d o lo , h a b ló su p alab ra:
“O h m u elle, o h M en e la o : ¿por q u é e re s tú tan so líc ito
d e lo s h o m b res? ¿En verd ad lo ó p tim o te fue h e c h o e n tu ca sa
p o r lo s troy an os? D e e llo s, n a d ie e s c a p e , d e h o y m ás, a la ru in a
y a n u e stra s m a n o s, ni a u n q u ie n q u ie r q u e e n su v ie n tre la m ad re,
s ie n d o u n jo v e n , lleva; ni a u n el q u e h u y e; p e r o to d o s a u n a
p e r e z c a n lo s d e Ilio n , sin s e p u lc ro y sin h u e lla .”
D ic ie n d o así, el h é ro e m u d ó d e su h e rm a n o las m e n te s,
a c o n s e ja n d o lo re c to , y é l d e sí arro jó c o n la m a n o
al h é r o e A drasto, y a é ste , A g a m e n ó n s o b e r a n o
HOMERO

ουτα κατά λαπάρην ο δ ’ ά ν ετρ ά π ετ’, Ά τρ εΐδ η ς δε


65 λάξ έν οτήθεοι βάο έξέστταοε μείλινον εγχοο.
Νέοτωρ δ ’ Ά ργείοιοιν έκ έκ λ ετο μακρόν άύοαο-
ώ φίλοι ήρωεο Δαναοί θεράποντεο ’Άρηοο
μή τιο νυν ένάρων έπιβαλλόμενοο μετόπιοθε
μ ιμ νέτω ώο κε π λεΐοτα φέρων έπ ί νήαο 'ίκηται,
70 άλλ’ άνδραο κ τ είν ω μ εν ε π ε ιτ α δε καί τά εκηλοι
νεκρούο άμ πεδίον ουλήοετε τεθνηώ ταο.
"Ωο είπ ώ ν οτρυνε μένοο καί θυμόν έκάοτου.
ένθά κεν αυτε Τρώεο άρηϊφίλων ύ π ’ Α χαιώ ν
Ί λ ιο ν είοανέβηοαν άναλκείηοι δα μέντεο,
75 εί μή ά ρ ’ Αίνείςι τ ε καί Έ κ τ ο ρ ι είπ ε παραοτάο
ΙΙριαμίδηο Έ λ εν ο ο οίωνοπόλων <3 χ ’ άριοτοο-
Α ινεία τ ε καί Έ κ τ ο ρ , έ π ε ί πόνοο υμμι μάλιοτα
Τρώων καί Λυκίων έγ κ έκ λ ιτα ι, οϋνεκ’ ά ρ κ τ ο ι
παοαν έ π ’ ίθύν έο τ ε μάχεοθαι τ ε φρονέειν τ ε ,
so ο τ ή τ ’ αύτου, καί λαόν έρυκάκετε προ πυλάων
πάντη έποιχόμ ενοι πριν α υ τ ’ έν χεροί γυναικών
φεύγονταο π εο έειν , δηΐοιοι δε χάρμα γενέοθα ι.
αύτάρ έ π ε ί κε φάλαγγαο έποτρύνητον άπάοαο,
ήμεΐο μεν Δαναοΐοι μαχηοόμεθ’ αύθι μένοντεο,
85 καί μάλα τειρόμενοί περ· άναγκαίη γάρ έπ ε ίγ ε ι·
Έ κ τ ο ρ άτάρ ου πόλιν δέ μ ετέρ χ εο , είπ ε δ ’ έ π ε ιτ α
μ η τέρι οή καί έμή· ή δέ ξυνάγουοα γεραιάο
νηόν Ά θηναίηο γλαυκώπιδοο έν πόλει άκρη
οϊξαοα κληιδι θύραο ίεροΐο δόμοιο
90 πέπλον, öc οί δοκέει χα ριέοτα τοο ήδέ μ έγιοτοο
είναι ένί μεγάρω καί οί πολύ φίλτατοο αύτή,
θεΐναι Άθηναίηο έπ ί γούνα αν ήϋκόμοιο,
καί οί ύποοχέοθαι δυοκαίδεκα βοΰο ένί νηώ
ήνιο ήκέοταο Ιερ ευοέμεν, αΐ κ ’ έλεήοη
95 άοτύ τ ε καί Τρώων άλόχουο καί νήπια τέκνα,
ώο κεν Τυδέοο υιόν άπόοχη Ίλ ίο υ Iprjc
άγριον α ίχμ ητή ν κρατερόν μήοτωρα φόβοιο,
δν δή έγώ κάρτιοτον Α χα ιώ ν φημι γενέοθαι.

104
ILÍADA VI

lo h irió e n la barrig a, y é l su p in o c a y ó , y el A trida,


a p o y a n d o e n su p e c h o e l ta ló n , s a c ó la lan za d e fresn o .
Y N éstor, c o n m a g n a e x c la m a c ió n , e x h o r tó a lo s argivos:
“O h a m ig o s, h é ro e s d á ñ a o s , serv id o res d e A res:
n in g u n o a h o ra , a m b ic io s o d e d e sp o jo s, tra sero
se q u e d e , p ara re g re sa r lle v a n d o m ás a las n a v es;
p e r o m a te m o s h o m b re s , y d e sp u é s ta m b ié n c ó m o d a m e n te
lo s c u e rp o s m u erto s p o d ré is d e sp o ja r e n el lla n o .”
D ic ie n d o así, e x c itó el á n im o y el alm a a ca d a u n o ;
y allí otra v e z lo s tro y a n o s, p o r lo s a m a n tes d e A res a q u e o s ,
se r e c o g ie ra n e n Ilio n , p o r su falta d e fu erza d o m a d o s,
si n o a E n e a s y H é cto r p o n ié n d o s e ju n to , d ijera
el P riám id a H e le n o , c o n m u c h o d e lo s au g u res e l ó p tim o :
“E n e a s y H é cto r: ya q u e la ta re a e n e sp e c ia l e n v o so tro s,
e n tre lo s tro y a n o s y lic io s, c a e , p u e s lo s ó p tim o s
so is e n tod a e m p re sa , p ara co m b a tir y e n p en sar,
e s ta o s a q u í y d e te n e d a n te la s p u ertas al p u e b lo ,
c o rrie n d o a d o q u ier, a n te s q u e e n las m a n o s d e su s m u je re s
c a ig a n h u y e n d o , y e n bu rla d e lo s e n e m ig o s se v u elv an .
M as cu a n d o a to d a s las fa la n g e s h ay áis e x cita d o ,
q u e d á n d o n o s aq u í, a lo s d á ñ a o s co m b a tire m o s n o so tro s,
a u n q u e m u y o p rim id o s, p u e s la n e c e sid a d n o s a cu cia ;
H écto r, p e ro tú v é a la ciu d a d y h a b la e n to n c e s
a la m a d re tuya y m ía, y q u e e lla, a las a n c ia n a s re u n ie n d o
e n e l te m p lo d e A ten ea o jig la u ca , e n la a cró p o lis,
a b r ie n d o c o n la llav e la s h o ja s d e la ca sa sag rad a,
e l p e p lo q u e le p a re z ca q u e e l m á s a g ra cia d o y m ás g ran d e
e s e n e l p a la cio , y c o n m u c h o e l m ás q u e rid o a ella m ism a,
c o lo q u e e n las ro d illas d e A te n e a d e h e rm o so s c a b e llo s ,
y le p ro m e ta e n su te m p lo d o c e tern era s
a ñ a le s y a ú n n o d o m a d a s, in m o la rle, si ella p e rd o n a
d e lo s tro y a n o s la u rb e y las e s p o s a s y n iñ o s c h iq u ito s,
si al h ijo d e T id e o d e la sa cra Ilio n ap artara,
al fe ro z la n c e r o q u e instiga el te rro r fu e rte m e n te ,
y y o d ig o q u e d e lo s a q u e o s é l e s e l m ás fu erte;
HOMERO

ούδ’ Ά χίλή ά ποθ’ ώδέ γ ’ έδ είδ ιμ εν δρχαμον άνδρών,


loo δν πέρ φαοι θεάο έξέμ μ εν α ι· άλλ’ δδε λίην
μ α ίν ετα ι, ούδέ t í c ol δύναται μένοο Ιοοφαρίζειν.
'Ώο εφ α θ’, Έ κ τ ω ρ δ ’ ου τ ι καοιγνήτω άπίθηοεν.
αύτίκα δ ’ έ ξ όχεων ούν τεύ χ εο ιν άλτο χα μ ά ζε,
πάλλων δ ’ όξέα δούρα κατά οτρατόν ω χ ετο πάντη
ios ότρύνων μαχέοαοθαι, έγ ειρ ε δε φύλοπιν αίνήν.
ο'ί δ ’ έλελίχθηοαν καί ενάντιοι «τοταν ’Α χα ιώ ν
Ά ρ γ είο ι δ ’ ύπεχώρηοαν, λήξαν δε φόνοιο,
φάν δε τ ιν ’ άθανάτων έ ξ ούρανοΰ άοτερόεντοο
Τρωοίν άλεξήοοντα κα τελθέμ εν, ώο έλέλιχθ εν .
no Έ κ τ ω ρ δε Τρώεοοιν έκ έκ λ ετο μακρόν άΰοαο·
Τρώ εο ύπέρθυμοι τη λ εκ λ ειτο ί τ ’ επίκουροι
άνέρεο έο τ ε φίλοι, μνήοαοθε δε θούριδοο άλκήο,
οφρ’ άν έγώ βείω προτί ’Ίλιον, ήδέ γέρουοιν
ε’ίπω βουλευτήοι καί ή μ ετέρ η ο άλόχοιοι ·
U5 δαίμοοιν άρήοαοθαι, ύποοχέοθαι δ ’ έκατόμβαο.
'Ώ ο άρα φωνήοαο άπέβη κορυθαίολοο Έ κ τ ω ρ -
άμφί δέ μιν οφυρά τ ύ π τ ε καί αύχένα δέρμα κελαινόν
άντυξ ή πυμάτη θέεν άοπίδοο όμφαλοέοοηο.
Γλαύκοο δ ’ Ίπ π ολόχοιο πάίο καί Τυδέοο υίόο
120 έο μέοον άμφοτέρων ουνίτην μ εμ α ώ τε μάχεοθαι.
ο'ί δ ’ δ τε δή οχεδόν ήοαν έ π ’ άλλήλοιοιν ίό ντε,
τόν πρότεροο προοέειπε βοήν άγαθόο Δ ιομήδηο-
τίο δέ ού έοοι φ έριοτε καταθνητών άνθρώπων;
ού μεν γάρ π ο τ ’ δπωπα μάχη ëvi κυδιανείρη
125 τό π ρ ίν άτάρ μέν νυν γ ε πολύ προβέβηκαο άπάντων
οώ θάροει, δ τ ’ έμόν δολιχόοκιον εγχοο έμ ειν α ο -
δυοτήνων δέ τ ε παίδεο έμώ μ ένει άντιόωοίν.
εί δέ t i c άθανάτων γ ε κ α τ ’ ούρανοΰ είλήλουθαο,
ούκ άν έγ ω γ ε θεοιοιν έπουρανίοιοι μαχοίμην.
130 ούδέ γάρ ούδέ Δρύαντοο υίόο κρατερόο Αυκόοργοο
δήν ήν, öc ρα θεοιοιν έπουρανίοιοιν ε ρ ι ζ ε ν
δο π ο τε μαινομένοιο Διωνύοοιο τιθήναο
οευε κ α τ ’ ήγάθεον Ν υοήϊον α'ι δ ’ άμα w âcai

105
ILÍADA VI

n u n c a ta n to a A q u ile o , je fe d e h o m b re s, tem im o s,
q u ie n d ic e n q u e n a c ió d e u n a d io sa; p e ro é s te e n e x c e s o
se e n fu ria , y n a d ie e n á n im o p u e d e c o n él ig u a la rse .”
A sí h a b ló , y al h e rm a n o n o d e s o b e d e c ió H é c to r e n n a d a
y d e in m ed ia to , c o n arm as, saltó d e lo s ca rro s al su e lo ,
y b la n d ie n d o d o s astas ag u d as fu e d o q u ie r p o r e l real
e x c itá n d o lo s a co m b atir, y a lz ó la lu ch a terrib le;
y e llo s se to m a ro n y fre n te a lo s a q u e o s se e stu v iero n ,
y fu e ro n atrás lo s arg iv os y d e m atan za c e s a ro n ,
p e n s a n d o q u e a lg u ie n d e lo s in m o rta les d el c ie lo e stre lla d o
a a u x ilia r a lo s tro y a n o s b a ja ra : así s e to rn a b a n ;
y H é c to r c o n m a g n o g rito e x h o r tó a lo s tro y an o s:
“S o b r e a n im o s o s tro y a n o s y alia d o s d e le jo s llam ad o s:
s e d h o m b re s , a m ig o s, y a c o rd a o s d el v alor im p e tu o so ,
p a ra q u e y o p u e d a ir a Ilio n , y a lo s v ie jo s
c o n s e je r o s d e cirle s, y a n u estras e sp o sa s ,
q u e a lo s n ú m e n e s o r e n y h e c a to m b e s o fr e z c a n .”
E n h a b la n d o así, se fu e H é c to r c h is p e a n te d e l y elm o ,
y e n d o s sitio s, to b illo s y n u c a , tu n d ía el n e g ro cu e ro ,
c e r c o q u e e n el b o rd e d el u m b ilica d o e s c u d o co rría.
Y G la u c o el n iñ o d e H ip ó lo c o , y d e T id e o e l h ijo ,
e n m e d io d e a m b o s s e e n c o n tr a ro n , d e co m b a tir a n h e lo s o s;
y c u a n d o e llo s c e r c a e stu v iero n , y e n d o u n o co n tra o tro ,
p rim e ro le d ijo e l b ra v o e n la lu ch a D io m e d e s:
“¿Q u ién e re s tú, e l m á s v a lien te d e las g e n te s m ortales?
P u e s n u n c a te m iré e n el c o m b a te q u e da g lo ria a lo s h o m b re s ,
a n te s d e e sto ; e m p e ro , m u c h o a n te ce d iste a to d o s a h o ra
e n tu co n fia n z a , p u e s m i lan za d e larga so m b ra e sp e ra ste ;
p u e s n iñ o s d e in fe lic e s s o n lo s q u e se e n fre n ta n a m i án im o .
M as si sie n d o a lg u ie n d e lo s in m o rtales d el c ie lo h a s v en id o ,
y o , p o r cie rto , n o c o m b a tiré c o n lo s c e líc o la s d io se s;
p u e s n i a u n e l h ijo d e D rian te, e l fu erte L icu rgo,
d u ró la rg o tie m p o ; é l q u e a lte rc ó c o n los d io se s c e líc o la s ;
é l q u e u n d ía a las n o d rizas d el fu ren te D io n iso
p e rsig u ió p o r e l sa c ro N iseo ; y e lla s to d a s a u n a
HOMERO

θύοθλα χαμαί κα τέχευα ν ύ π ’ άνδροφόνοιο Λυκούργου


135 θεινόμεναι βουπλήγι- Δκύνυοοο δε φοβηθείο
δύοεθ’ άλόο κατά κύμα, Θ έτιο δ ’ ύπ εδ έξα το κόλπω
δ ειδ ιό τα - κρατερόο γάρ έ χ ε τρόμοο άνδρόο δμοκλή.
τώ μεν ε π ε ι τ ’ όδύοαντο θεοί ^)εια ζώοντεο,
καί μιν τυφλόν έθηκε Κρόνου πάϊο· ούδ’ άρ’ £ t l δήν
140 ήν, έ π ε ί άθανάτοιοιν ά π ή χθετο πάοι θεοΧοιν
ούδ’ άν έγώ μακάρεοοι ΘεοΧο έθέλοιμι μάχεοθαι.
εί δέ τιο éccL βροτών ο'ί άρούρηο καρπόν έδουοιν,
áccov ί θ ’ ώο κεν θάοοον όλέθρου π είρ α θ’ ΐκηα ι.
Τόν δ ’ αύθ’ Ίπ π ολόχοιο προοηύδα φαίδιμοο υίόο·
145 Τυδεΐδη μεγάθυμε τ ί ή γενεήν έρ εείν ειο ;
οϊη περ φύλλων γενεή τοίη δέ καί άνδρών.
φύλλα τά μέν τ ’ άνεμοο χαμάδιο χ έ ε ι, άλλα δέ θ ’ ϋλη
τηλεθόωοα φύει, έαροο δ ’ έπ ιγ ίγ ν ετα ι ώρη·
ώο άνδρών γενεή ή μέν φύει ή δ ’ άπολήγει.
iso εΐ δ ’ έθέλειο καί τα υ τα δαήμεναι δφρ' έύ είδήο
ή μ ετέρ η ν γενεήν, πολλοί δέ μιν άνδρεο ίο α ο ιν
ε ο τ ι πόλιο Έφύρη μυχψ Ά ργεο ο ίπποβότοιο,
ένθα δέ Οίουφοο έοκεν, δ κέρδιοτοο γ έ ν ε τ ’ άνδρών,
Οίουφοο Αίολίδηο- δ δ ’ άρα Γλαύκον τ έ κ ε θ ’ υιόν,
155 αύτάρ Γλαϋκοο τ ίκ τ ε ν άμύμονα Β ελλεροφ όντην
τώ δ έ θεοί κάλλόο τ ε καί ήνορέην έρατεινήν
ώ π αοαν αύτάρ οί ΠροΧτοο κακά μήοατο θυμω,
öc jb’ έκ δήμου έλαοοεν, έπ εί πολύ φέρτεροο ήεν,
Ά ρ γ είω ν Ζεύο γάρ οι Οπό οκήπτρω έδάμαοοε.
ΐ6ο τώ δέ γυνή Προίτου έπεμήνατο δ ί’ Ά ν τ ε ια
κρυπταδιη φ ιλότητι μιγήμεναι* άλλα τόν ου τ ι
πεΧΘ’ άγαθά φρονέοντα δαΐφρονα Βελλεροφόντην.
ή δέ φευοαμένη ΠροΧτον βαοιλήα προοηύδα-
τεθναίηο ώ Π ροΐτ’, ή κάκτανε Βελλεροφόντην,
165 öc μ ’ έθελεν φ ιλότητι μιγημεναι ούκ έθελούοη.
ώο φάτο, τόν δέ άνακτα χόλοο λάβεν οΐον άκουοε-
κτεΧναι μέν ρ’ ά λ έειν ε, οεβάοοατο γάρ τό γ ε θυμω,
π έμ π ε δέ μιν Λυκίην δέ, πόρεν δ ’ δ γε οήματα λυγρά

106
ILÍADA VI

lo s tirsos al s u e lo so lta ro n , d el h o m icid a L icu rgo


tu n d id a s c o n el b o y u n o ag u ijó n ; y D io n iso , aterrad o ,
b a jo la o la d el m a r se e c h ó , y T etis lo to m ó e n su re g a z o ,
p á v id o , p u e s fu e rte tre m o r ten ía d el a m a g o d el h o m b re ;
c o n é s te se a ira ro n lu e g o lo s d io se s q u e v iv en e n ca lm a ,
y c ie g o e l n iñ o d e C ro n o s lo p u so ; y ya n o m u c h o tie m p o
v iv ió, p u e s se h iz o a to d o s lo s in m o rta les d io se s o d io so ;
así, y o n o q u e rría co m b a tir a lo s d io se s fe lice s.
M as si e re s d e lo s h u m a n o s q u e d e la era c o m e n lo s frutos,
v e n m ás c e r c a , p o rq u e lo s h ilo s d e la m u erte m ás p ro n to a lc a n c e s .”
Y le re s p o n d ió a su v ez el h ijo p re c la ro d e H ip ó lo co :
“M a g n á n im o T id id a , ¿por q u é p o r m i lin a je p regu n tas?
C o m o el lin a je d e las h o ja s, ta m b ié n así el d e lo s h o m b re s ;
u n a s h o ja s e l v ie n to e s p a rc e e n el su e lo ; p e ro la selv a
g e rm in a n te , otras cría, y e n la e s ta c ió n v ern al é sta s c r e c e n ;
a sí el lin a je d e h o m b re s : s e cría n é s to s y c e s a n a q u éllo s.
P e ro si a ú n q u ie re s a p re n d e r e sta s c o s a s , p o rq u e b ie n se p a s
m i lin a je , y m u c h o s h o m b re s é ste c o n o c e n ,
h a y u n a ciu d a d , E fira, e n lo h o n d o d e A rg os cría ca b a llo s;
allí vivía Sísifo , q u e el m á s astu to fu e d e lo s h o m b re s ,
Sísifo E ó lid a ; y é l e n g e n d r ó a G la u c o su h ijo ;
d e sp u é s, G la u c o g e n e r ó a B e le r o fo n te in ta ch a b le ,
y a é s te lo s d io s e s b e lle z a y a m a b le virtud
le d ie ro n ; p e r o co n tra é l, P reto tram ó m a le s e n su alm a
y lo e x p u ls ó d el p a ís, p u e s era c o n m u c h o el m e jo r
d e lo s arg iv os, p o rq u e lo s su je tó Z e u s a su cetro .
C o n é l, la m u je r d e P reto , A n tea d ivin a, s e ardía
p o r m e z cla rse e n c la n d e stin o am o r; p e r o e n m o d o n in g u n o
p e rsu a d ió al d e n o b le h o n estid a d , B e le r o fo n te e l h o n e s to ;
e lla e n to n c e s , la n z a n d o falsías, al rey P re to le d ijo:
‘M u eras, o h P re to , o a B e le r o fo n te tú m ates;
é l, q u e m e z c lá rse m e e n e l am or, n o c o n m i g an a, q u e ría .’
A sí h a b ló , y la ira p o s e y ó al se ñ o r cu a n d o o y ó ta les c o sa s;
n o q u iso m a ta rlo , p u e s e s to al m e n o s d u d a b a e n su alm a;
m as lo e n v ió a L icia, y él le e n tr e g ó lú g u b re s letras,
HOMERO

γράφαο έν πίνακι π τυκτώ θυμοφθόρα πολλά,


170 δείξα ι δ ’ ήνώγειν ώ πενθερώ οφρ’ άπόλοιτο.
αύτάρ ό βή Λυκίην δέ θεών ύ π ’ άμύμονι πομπή,
άλλ’ δ τε δή Λυκίην Ι ξ ε Ξάνθον τ ε ρέοντα,
προφρονέωο μιν τ ΐε ν άναξ Λυκίηο εύρείηο·
εννήμαρ ξείνίοοε καί έννέα ßoOc ίέρευοεν.
175 άλλ’ δ τε δή δεκάτη έφάνη ^οδοδάκτυλοο Ήώο
καί τ ό τ ε μιν έρ έειν ε κα'ι ή τ ε ε οήμα ίδέοθαι
δ τ τ ί ¡)á οΐ γαμβροιο πάρα Προιτοιο φεροιτο.
αύτάρ έ π ε ί δή σήμα κακόν παρεδεξα το γαμβρού,
πρώτον μεν |ϊ)α Χίμαιραν άμαιμακετην έκέλευοε
iso π εφ ν έμ ε ν ή δ ’ άρ’ έην θεΐον γένοο ούδ’ άνθρώπών,
πρόοθε λέων, δπιθεν δε δράκων, μέοοη δε χίμαιρα,
δεινόν άποπνείουοα πυρόο μένοο αίθομενοιο,
κα'ι τήν μεν κα τέπ εφ νε θεών τεράεοοι πιθήοαο.
δεύτερον au Οολύμοιοι μαχεοοατο κυδαλίμοιοι·
185 καρτίοτην δή τήν γε μάχην φάτο δύμεναι άνδρών.
τό τρ ίτο ν au κα τεπ εφ νεν Ά μαζόναο ά νηα νείρα ο.
τώ δ ’ άρ’ άνερχομένω πυκινόν δόλον άλλον ϋφαινε·
κρίναο έκ Λυκίηο εύρείηο φώταο άρίοτουο
εΐο ε λ ό χ ο ν τοί δ ’ οϋ τ ι πάλιν οίκον δέ νέοντο·
190 πάνταο γάρ κα τεπ εφ νεν άμύμων Βελλεροφόντηο.
άλλ’ δ τε δή γίγνωοκε θεοί) γόνον ήυν έόντα
αύτού μιν κατέρυκε, διδου δ ’ δ γ ε θυγατέρα ήν,
δώκε δέ οί τιμ ή ο βαοιληΐδοο ήμιου πάοηο-
καί μέν οί Λυκιοι τέμ ενο ο τάμον έξοχον άλλων
195 καλόν φυταλίήο καί άρούρηο, δφρα νέμοιτο.
ή δ ’ ε τ ε κ ε τρία τέκνα δαΐφρονι Βελλεροφόντη
Ίοανδρόν τ ε καί Ίπ π όλοχον καί Λαοδάμειαν.
Λαοδαμείη μέν π αρελέξα το μ η τίετα Ζεύο,
ή δ ’ ε τ ε κ ’ άντίθεον Οαρπηδόνα χαλκοκορυοτήν.
200 άλλ’ δ τ ε δή καί κείνοο ά π ή χθετο πάοι θεοΐοιν,
ή τοι δ κάπ πεδίον τό Ά λήϊον oloc άλατο
δν θυμόν κατέδων, πάτον άνθρώπων ά λ εείν ω ν
Ίοανδρον δέ οί υίόν "Αρηο άτοο πολέμοιο

107
ILÍADA VI

h a b ie n d o e sc rito e n d o b le ta b la m u ch a s c o s a s leta les,


y le m a n d ó m ostrarla a su su e g ro , p o rq u e así él p e re cie ra .
L u e g o él fu e a Licia, d e lo s d io se s b a jo la p o m p a in ta ch a b le ;
p e r o cu a n d o a Licia lle g ó y al Ja n t o co rrie n te ,
c o n m e n te fa v o ra b le lo h o n r ó e l s e ñ o r d e L icia a n c h u ro sa ;
n u e v e d ías lo h o s p e d ó y sa c r ific ó n u e v e b u e y e s.
M as c u a n d o su rg ió la d é cim a E o s d e d e d o s d e ro sa,
ta m b ié n e n to n c e s lo in te rro g ó y p id ió , p ara v erla , la letra,
c u a lq u ie r q u e p ara él d e p a rte d e su y e rn o P re to llev ara;
m a s d e sp u é s q u e la letra m a la r e c ib ió d e su y e rn o ,
p rim e ro , e n verd a d , le m a n d ó q u e a la in c o m b a tib le Q u im era
m ata ra ; é sta era d e d iv in o lin a je y n o d e las g e n te s:
d e la n te , le ó n , y d etrá s s e r p ie n te , y ca b ra e n e l m e d io ,
e s p ir a n d o e l á n im o te rrib le d el fu e g o fla m e a n te .
Y la m a tó , e n lo s p ro d ig io s d e lo s d io se s co n fia n d o ;
se g u n d a m e n te , a su v ez, c o m b a tió a lo s so lim o s g lo rio so s ,
y d ijo q u e é s e fu e e l m á s fu erte c o m b a te d e h o m b re s q u e h icie ra .
E n te rc e r lugar, m a tó a las A m a z o n a s sím iles a h o m b re s ;
m a s p a ra él q u e re g re sa b a , o tro d o lo astu to te jió ;
tras s e le c c io n a r d e Licia a n c h u ro s a a lo s ó p tim o s h o m b re s ,
situ ó u n a e m b o s c a d a ; y é s to s n u n c a re g re sa ro n a ca sa ,
p u e s lo s m a tó a to d o s B e le r o fo n te in ta ch a b le .
P e ro c u a n d o c o n o c ió q u e e ra el n o b le b ro te d e u n d io s,
allí lo d e tu v o y é l le d o n ó a su hija
y le d io d e to d o su re g io h o n o r la m itad ,
y lo s lic io s le a p a rta ro n u n p re d io m e jo r q u e lo s o tro s,
b e llo d e h u e rta s y trig a les, p ara q u e é l lo lab rara.
Y e lla al b é lic o B e le r o fo n te le p a rió tre s h ijito s:
Is a n d ro , sin d u d a, e H ip ó lo c o , y L aod am ia.
C o n L ao d a m ia s e a c o s tó e n s e c r e to Z eu s p ro v id e n te ,
y e lla p a rió al sím il a u n d io s S a rp e d ó n d e y e lm o b r o n c ín e o .
P e ro c u a n d o ya é l ta m b ié n se v o lv ió o d io s o a to d o s lo s d io ses,
e n v e rd a d p o r la llan u ra A ley a e rró s o lo ,
m o rd ié n d o s e el alm a y d e las se n d a s d e las g e n te s h u y e n d o ;
a Is a n d ro su h ijo , A res in s a c ia b le d e g u erra
HOMERO

μαρνάμενον Οολύμοια κα τέκτα νε κυδαλίμοιοι·


205 τήν δέ χολωοαμένη χρυοήνιοο ’Α ρ τέμ ιο έκτα .
'Ιππόλοχοο δε μ ’ ε τ ικ τ ε , και έκ του φημι γενέοθαι·
π έμ π ε δέ μ ’ έο Τροίην, καί μοι μάλα πόλλ’ έπ έτελ λ εν
αίέν άρ ιο τεύ ειν καί ϋπείροχον έμ μ ενα ι άλλων,
μηδέ γένοο πατέρων αίοχυνέμεν, οΐ μ έ γ ’ άριχτοι
210 έν τ ’ Έφύρη έγένο ντο καί έν Λυκίη εύρείη.
ταύτηο το ι γενεήο τ ε καί αϊματοο εύχομαι είναι.
"Ωο φάτο, γήθηοεν δέ βοήν άγαθόο Διομήδηο-
έγχοο μέν κα τέπ η ξεν έπ ί χθονί πουλυβοτείρη,
αύτάρ δ μειΛ ιχίοιοι προοηύδα π οιμένα λα ώ ν
215 ή βά νύ μοι ξεΐνοο πατρώίόο έοοι παλαιόο-
Οίνεύο γάρ π ο τε διοο άμύμονα Βελλεροφόντην
ξ ε ίν ιο ’ ένί μεγάροιοιν έείκοοιν ή μ α τ ’ έρύξαο·
οΐ δέ και άλλήλοιοι πόρον ξεινή ϊα καλά·
Οίνεύο μέν ζωοτήρα δίδου φοινίκι φαεινόν,
220 Βελλεροφόντηο δέ χρύοεον δέπαο άμφικύπελλον
καί μιν έγώ κατέλειπ ον ιών έν δώμαο’ έμοίοι.
Τυδέα δ ’ ού μέμνημαι, έ π ε ί μ ’ έ τ ι τυτθόν έόντα
κάλλιφ’, δ τ ’ έν θήβηοιν άπώ λετο λαόο ’Αχαιών,
τώ νυν οοί μ έν έγώ ξεινοο φίλοο ’Ά ρ γ εϊ μέοοω
225 είμ ί, ού δ ’ έν Λυκίη δ τε κεν τώ ν δήμον ϊκωμαι.
έ γ χ εα δ ’ άλλήλων άλεώμεθα καί δ ι’ όμίλου·
πολλοί μέν γάρ έμοί Τρώεο κλειτο ί τ ’ έπίκουροι
κ τείν ειν δν κε θεόο γ ε πόρη καί ποοοί κιχείω ,
πολλοί δ ’ αυ cot ’Αχαιοί ένα ιρέμ εν δν κε δύνηαι.
230 τ εύ χ ε α δ ’ άλλήλοιο έπ α μ είφ ο μ εν, δφρα καί οίδε
γνώοιν δ τι ξειν ο ι πατρώιοι εύ χ ό μ εθ ’ είνα ι.
'Ώο άρα φωνήοαντε καθ’ ίππω ν ά ΐξα ντέ
χειράο τ ’ άλλήλων λαβέτην καί πιοτώ οαντο-
έν θ ’ αυτε Γλαύκω Κρονίδηο φρέναο έ ξ έ λ ε τ ο Ζεύο,
235 δο πρόο Τυδεΐδην Δ ιομήδεα τ ε ύ χ ε ’ άμειβε
χρύοεα χα λκείω ν, έκα τό μ β ο ι’ έννεαβοίων.
Έ κ τ ω ρ δ ’ ώο Οκαιάο τ ε πύλαο καί φηγόν ϊκανεν,
ά μφ ’ άρα μιν Τρώων άλοχοι θέον ήδέ θύγατρεο

108
ILÍADA VI

lo m a tó m ie n tra s p e le a b a c o n lo s so lim o s g lo rio so s,


y a ella la m a tó , airad a, A rtem isa d e rien d a s d e o ro .
H ip ó lo c o m e e n g e n d r ó , y d ig o q u e d e é l so y n a c id o ,
y m e e n v ió h a c ia T ro y a y m e e n c o m e n d ó m u y m u ch a s c o sa s:
sie m p re h a c e r m e e l ó p tim o y s e r su p e rio r a lo s o tro s,
y el lin a je d e m is p a d re s n o agraviar, q u e e n g ra n d e lo s ó p tim o s
fu e ro n ta n to e n Efira c o m o e n Licia a n c h u ro sa .
D e se r d e e s te lin a je y d e esta sa n g re m e ja c t o .”
A sí h a b ló é l, y se r e g o c ijó el b ra v o e n la lu ch a D io m e d e s;
su la n z a fijó d e p u n ta e n el s u e lo m u ltin u tricio;
lu e g o , é l al p a sto r d e p u e b lo s d ijo c o n m e lo s a s p a la b ra s:
“P o r c ie rto , m e e r e s a h o ra u n a n tig u o h u é sp e d p a te rn o ;
p u e s u n d ía e l d iv in o E n e o a B e le r e fo n te in ta ch a b le
h o s p e d ó e n su s p a la cio s , p o r v e in te d ías d e te n ié n d o lo ,
y b e llo s d o n e s d e h o sp ita lid a d u n o al o tro s e d iero n :
E n e o d o n ó u n cin tu ró n re lu c ie n te d e p ú rp u ra,
y B e le r o fo n te u n a c o p a d e d o s asas, d e o ro ,
y al v e n ir a q u í, y o la d e jé e n m is m o ra d a s;
n o re c u e rd o a T id e o , ya q u e s ie n d o y o aú n m u y p e q u e ñ o
m e d e jó , c u a n d o m u rió e l p u e b lo d e lo s a q u e o s e n T e b a s .
A h o ra, e n v erd a d , p ara ti y o e l h u é s p e d q u e rid o , a m e d io A rgos,
so y , y tú e n Licia, c u a n d o al p a ís d e é sto s y o vaya;
las la n z a s d e ca d a u n o , a u n e n la m ultitud , ev ite m o s,
p u e s m u c h o s tro y a n o s e ín clito s a lia d o s y o te n g o
p o r m atar, q u e u n d io s o fre z c a y c o n m is p ie s le s d é a lc a n c e ,
y tú, a tu v e z , m u c h o s a q u e o s , p a ra e x p o lia r a q u ie n p u e d a s;
la s a rm a s u n o c o n o tro c a m b ie m o s , p o rq u e é sto s in c lu so
c o n o z c a n q u e n o s ja c ta m o s d e q u e p a te rn o s h u é s p e d e s s o m o s .”
E n h a b la n d o así e n to n c e s , d e su s c a b a llo s saltan d o ,
s e to m a ro n u n o al o tro las m a n o s y fe s e ju raro n ;
allí, a su v e z , la m e n te e l C ro n id a Z e u s q u itó a G la u c o ,
q u ie n c a m b ió c o n e l T id id a D io m e d e s las arm as
á u re a s, p o r b r o n c ín e a s ; las d e c ie n b u e y e s , p o r o tra s d e n u e v e .
Y c u a n d o H é c to r lle g ó a las p u e rta s E s c e a s y al h ay a,
ju n to a é l la s e s p o s a s e h ijas d e lo s tro y a n o s c o rrie ro n
HOMERO

είρόμεναι πάΐδάς τ ε καςιγνήτους τ ε ετα ο τ ε


240 καί TTÓciac· ο δ ’ έ π ε ιτ α θεοιο εϋ χ εςθ α ι άνώγει
πάοαο έ ξ ε ί η ς - πολλήςι δε κή δε’ έφ ήπτο.
Ά λ λ ’ δ τε δή Πριάμοιο δόμον π ερ ικα λλέ’ ΐκανε
ξ ε ς τ ή ς αίθούςηςι τ ετ υ γ μ έ ν ο ν αύτάρ έν αύτώ
π εν τή κ ο ν τ’ έν εςα ν θάλαμοι ξεο το ίο λίθοιο
245 πληοίον άλλήλων δεδμημενοι, ένθα δέ π ά ΐδ ες
κοιμώντο Πριάμοιο παρά μ ν η ςτή ς άλόχοιςι,
κουράων δ ’ έτέρ ω θεν ένα ντίοι ένδοθεν αύλήο
δώ δ εκ’ έοαν τ έ γ ε ο ι θάλαμοι ξ ε ςτ ό ίο λίθοιο
πληςίον άλλήλων δεδμημενοι, ένθα δέ γαμβροί
250 κοιμώντο Πριάμοιο παρ’ αίδοίης ά λ ό χ ο ια ν
ενθά οί ήπιόδωρος έναντίη ήλυθε μήτηρ
Λαοδίκην έςά γου ςα θυγατρών είδ ος ά ρ ίο τη ν
έν τ ’ άρα οί φϋ χειρί έπος τ ’ έ φ α τ ’ έκ τ ’ όνόμαζε·
τέκνον τ ίπ τ ε λιπών πόλεμον θραούν είλήλουθας;
255 ή μάλα δή τ είρ ο υ α δυςώνυμοι υ ΐες Α χαιώ ν
μαρνάμενοι περί άοτυ - οέ δ ’ ενθάδε θυμός άνηκεν
έλ θ ό ν τ’ έ ξ άκρης πόλιος Δ ιί χείραο άναςχείν.
άλλά μ έν ’ δφρά κέ τοι μελιηδέα οίνον ένείκω,
ώ ς ς π ε ίς η ς Δ ά πατρί καί άλλοις άθανάτοιςι
260 πρώτον, έ π ε ιτ α δε καύτός όνήςεαι αϊ κε πίηςθα.
άνδρί δε κεκμηώ τι μένος μέγα οίνος ά έξει,
ώς τύνη κέκμηκας άμύνων ςο ΐςιν έ τ η ς ι.
Τήν δ ’ ή μ ε ίβ ε τ ’ έ π ε ιτ α μ έγ α ς κορυθαίολος Έ κ τω ρ ·
μή μοι οίνον άειρε μελίφρονα πότνια μήτερ,
265 μή μ ’ άπογυιώςης μένεος, άλκηο τ ε λάθωμαι·
χ ερ ςί δ ’ ά ν ίπ το ιςιν Δ ιί λ είβ ειν αΐθοπα οίνον
ά£ομαι· ούδέ πη έ ς τ ι κελαινεφ έϊ Κρονίωνι
α ΐμ α τι καί λύθρω πεπ α λαγμένον εύχετά α οθα ι.
άλλά ςύ μέν πρός νηόν Ά θηναίης ά γ ελ είη ς
270 έρ χεο ςύν θ υ έεςςιν άολλίςςαοα γεραιάς·
πέπλον δ ’, δς τ ίς το ι χ α ρ ιέοτα το ς ήδέ μ έ γ ις τ ο ς
έ ς τ ιν ένί μεγάρω καί τοι πολύ φ ίλτα το ς αύτη,
τόν θ ές Ά θηναίης έπ ί γούναςιν ήϋκόμοιο,

109
ILÍADA VI

a p re g u n ta r p o r su s n iñ o s, h e rm a n o s , p a rie n te s
y e s p o s o s , y é l e n to n c e s m a n d ó a su p lica r a lo s d io s e s
a to d a s p o r o rd e n ; y a m u ch a s las a m a g a b a n las cu itas.
P e ro c u a n d o lle g ó a la b e llís im a ca sa d e P ríam o
ed ifica d a c o n p u lid o s p ó rtico s - d a d o q u e e n ella
s e c o n te n ía n cin c u e n ta cá m a ra s d e p ied ra p u lid a,
c o n stru id a s c e r c a u n a s d e o tras, e n d o n d e lo s n iñ o s
d e P ría m o d o rm ía n c o n su s e s p o s a s leg ítim as,
y, d e la s h ija s, al o tro lad o , e n fre n te , d e n tro d el au la,
e s ta b a n d o c e te c h a d a s cá m a ra s d e p ied ra p u lid a,
co n stru id a s c e r c a u n a s d e o tras, e n d o n d e lo s y e rn o s
d e P ría m o d o rm ía n c o n su s p u d o ro s a s e s p o s a s -,
allí lo h a lló d e fren te , tie rn a d e d o n e s , su m ad re
q u e a c o m p a ñ a b a a L a ó d ice, d e su s h ijas la ó p tim a e n fo rm a;
y se le a sió d e la m a n o y su p a la b ra h a b ló , y lo n o m b ra b a :
“H ijito , ¿p o r q u é , d e ja n d o la ásp e ra g u erra, h a s v en id o ?
M u ch o , así, lo s o d io s o s h ijo s d e lo s a q u e o s h o stig a n
p e le a n d o e n to rn o a la u rb e , y te urg ió el alm a a q u e a q u í
v e n g a s a alzar, d e sd e la a c ró p o lis, las m a n o s a Z eu s.
P e ro a g u a rd a p ara q u e y o el v in o m e lo so te traiga,
p o rq u e al p a d re Z eu s y lo s o tro s in m o rta le s tú lib es
p rim e ro , y d e sp u é s tú m ism o te restau rarás, si b e b ie r e s ;
q u e e l v in o a u m e n ta g ra n d e m e n te el á n im o al h o m b re c a n s a d o
c o m o c a n s a d o e stá s tú d e fe n d ie n d o to d o lo tu y o .”
Y e n to n c e s le re s p o n d ió e l g ra n H é cto r c h is p e a n te d el y elm o :
“N o e l v in o m e lo s o a las m e n te s , v e n e ra n d a m a d re, m e sirvas,
p o rq u e n o m e e n e rv e s, y d e á n im o y v a lo r y o m e o lv id e;
y c o n m a n o s sin lav ar lib a r a Z e u s e l v in o g ran ate
te m o ; q u e e n m o d o a lg u n o m e está , al C ronid a n e g r o d e n u b e s ,
o fre c e rle v o to s m a n c h a d o d e sa n g re y d e m u g re.
P e ro tú e n v e rd a d al te m p lo d e la sa q u e a d o ra A te n e a
v é c o n sa h u m e rio s , h a b ie n d o a las a n c ia n a s reu n id o ,
y e l p e p lo q u e te p a re z c a q u e e l m ás a g ra cia d o y m á s g ran d e
e s e n e l p a la c io , y c o n m u c h o e l m ás q u e rid o a ti m ism a,
c o ló c a lo e n las ro d illas d e A te n e a d e h e rm o s o s c a b e llo s ,
HOMERO

καί οί ύποοχέοθαι δυοκαίδεκα βουο ένί νηώ


275 ήνιο ήκέοταο ίερ ευοέμεν, α’ί κ ’ έλεήοη
άοτύ τ ε καί Τρώων άλόχουο καί νήπια τέκνα,
αί κεν Τυδέοο υιόν άπόοχη Ίλ ίο υ ίρήο
άγριον α ίχμ ητή ν κρατερόν μήοτωρα φόβοιο.
άλλα ού μεν πρόο νηόν Άθηναίηο άγελείηο
280 ερχευ, έγώ δε Πάριν μετελεύοομ α ι οφρα καλέοοω
αί κ ’ έθέλη ο ’ είπόντοο ά κ ο υ έμ εν ώο κέ οί αυθι
γαΐα χά νο ι- μέγα γάρ μιν Όλύμπιοο έτρ εφ ε πήμα
Τρωοί τ ε καί Πριάμω μεγαλήτορι τοΐό τ ε παιοίν.
εί κεΐνόν γε ίδ ο ιμ ι κ α τελθό ν τ’ Ά ϊδ ο ο ε’ίοω
285 φαίην κε φ ρέν’ άτέρπου όϊζυοο έκλελαθέοθαι.
'Ώο έφ α θ’, ή δε μολουοα π οτί μ έγα ρ ’ άμφιπόλοιοι
κ έκ λ ετ ο - τα ί δ ’ άρ’ άόλλιοοαν κατά άοτυ γεραιάο.
αύτή δ ’ έο θάλαμον κατεβήοετο κηώεντα,
έν θ ’ έοάν οί πέπλοι παμποίκιλα έργα γυναικών
290 Clôovîiov, τάο αύτόο Ά λέξανδροο θεοειδήο
ή γα γε Οίδονίηθεν έπιπλώ ο εύρέα πόντον,
τήν όδόν ήν Ε λένη ν περ άνήγαγεν εύ π α τέρ εια ν
τών ε ν ’ άειραμένη Εκάβη φ έρ ε δώρον Άθήνη,
δο κάλλιοτοο έην ποικίλμαοιν ήδέ μέγιοτοο,
295 άοτήρ δ ’ ώο ά π έλ α μ π εν έ κ ειτ ο δέ νείατοο άλλων,
βή δ ’ ίένα ι, πολλαί δε μ ετεοοεύοντο γεραιαί.
Α'ί δ ’ δ τε νηόν Ικανόν Άθήνηο έν πόλει άκρη,
τήοι θύραο ώ ιξε Θεανώ καλλιπάρηοο
Κιοοηίο άλοχοο ’Αντήνοροο ίπ ποδά μοιο-
300 τήν γάρ Τρώ εο έθηκαν Ά θηναίηο ιέρειαν,
α'ί δ ’ όλολυγή πάοαι Άθήνη χεΐραο ά ν έο χο ν
ή δ ’ άρα πέπλον έλουοα Θεανώ καλλιπάρηοο
θηκεν Άθηναίηο έπ ί γούναοιν ήϋκόμοιο,
εύχομένη δ ’ ήράτο Διοο κούρη μ εγά λοιο-
.305 π ό τ ν ι’ Ά θηναίη έρυοίπτολι δία θεάων
άξον δή εγχοο Διομήδεοο, ήδέ καί αυτόν
πρηνέα δόο π εο έειν (Ζκαιών προπάροιθε πυλάων,
οφρά το ι αύτίκα νυν δυοκαίδεκα βουο ένί νηώ

110
ILÍADA VI

y p ro m é te le e n su te m p lo d o c e tern era s
a ñ a le s y a ú n n o d o m a d a s in m o la rle, si ella p e rd o n a
d e lo s tro y a n o s la u rb e y las e s p o s a s y n iñ o s ch iq u ito s,
si al h ijo d e T id e o d e la sacra Ilio n ap artara,
al fe ro z la n c e ro q u e e x c ita e l terro r fu e rte m e n te .
P e ro tú e n v erd a d al te m p lo d e la sa q u e a d o ra A te n e a
v é, y y o iré e n b u sc a d e P aris a fin d e llam arlo ,
si q u isie ra e s c u c h a rm e h a b lá n d o le . A sí, p ara él,
la tierra se a b rie ra ; p u e s e l C ron id a lo crió g ra n d e p lag a
a lo s tro y a n o s y a P ría m o arro g a n te y su s n iñ o s;
si lo v ie ra , p u es, d e s c e n d ie n d o a d e n tro d el H ad es,
d iría q u e m i m e n te h a b ía o lv id a d o lo s in g rato s p e s a r e s .”
A sí h a b ló é l, y e lla , h a b ie n d o id o a su p a la cio , a las criad as
le s m a n d ó , y ella s, p o r la ciu d ad , a las a n c ia n a s re u n ie ro n ,
y e lla d e s c e n d ió h a cia la cá m a ra frag an te e n la cu al
te n ía , to d o s v a ria d o s, lo s p e p lo s , la b o r d e m u jeres
sid o n ia s a las cu a le s e l m is m o A lejan d ro d e ifo rm e
se h a b ía lle v a d o d e S id ó n , so b r e el a n c h o p o n to b o g a n d o ,
e n e l c a m in o e n q u e se lle v ó , d e ilu stres p a d re s, a H e le n a ;
to m a n d o u n o d e é sto s , H e c a b e lo lle v ó e n d o n a A ten ea;
e l q u e e ra m á s b e llo , m ás v a ria d o y m á s g ran d e,
y re la m p a g u e a b a c o m o astro y b a jo lo s o tro s y a cía ;
y s e fu e y e n d o , y m u ch a s a n c ia n a s se a p u ra b a n c o n ella.
M as cu a n d o e n la a c ró p o lis al te m p lo d e A te n e a lle g a ro n ,
a b rió p a ra e lla s la s h o ja s T e a n o d e b e lla s m ejilla s,
la C iseid a , e sp o sa d e A n te n o r d o m a d o r d e c a b a llo s,
p u e s sa ce rd o tis a d e A te n ea lo s tro y a n o s la h iciera n .
T o d a s, c o n alta v o z , a A te n e a las m a n o s alzaro n ,
y tras re c ib ir el p e p lo , T e a n o d e b e lla s m ejillas
lo c o lo c ó e n las ro d illas d e A ten ea d e h e rm o so s c a b e llo s ,
y o r ó a la jo v e n d el g ra n d e Z eu s, su p lic á n d o le :
“V en era n d a A te n e a , g u ard a d e la u rb e, d ivin a e n tre d io sas:
q u ie b ra la lan za d e D io m e d e s, y ta m b ié n h a z q u e él m ism o
ca ig a d e b o c a d e la n te d e las p u ertas E sce a s,
p ara a h o ra al p u n to e n tu te m p lo d o c e tern era s
HOMERO

ήνιο ήκέοταο ίερεύοομεν, α’ί κ ’ έλεήοηο


310 άοτύ τ ε κα'ι Τρώων άλόχουο καί νήπια τέκνα.
'Ώο ε φ α τ ’ εύχομένη, άνένευε δέ Παλλάο Ά θήνη.
ώο α'ί μέν ρ ’ ευχοντο Διόο κούρη μεγάλοιο,
Έ κ τ ω ρ δέ πρόο δώ μ α τ’ Ά λεξάνδροιο βεβήκει
καλά, τά £ ’ αύτόο έ τ ε υ ξ ε ούν άνδράοιν ο'ί τ ό τ ’ αριοτοι
315 ήοαν ένί Τροίη έριβώλακι τέκ το ν εο άνδρεο,
ο'ί ot έποίηοαν θάλαμον καί δώμα καί αύλήν
έγγύθι τ ε Πριάμοιο καί Έ κ το ρ ο ο έν πόλει άκρη.
έ ν θ ’ Έ κ τ ω ρ εΐοήλθε Δ ιί φίλοο, έν δ ’ αρα χειρί
έγχοο έ χ ’ ένδεκάπηχυ· πάροιθε δε λάμπετο δουρόο
320 αιχμή χα λκείη, περί δέ χρύοεοο θέε πόρκηο.
τον δ ’ ευρ’ έν θαλάμω περικαλλέα τ ε υ χ ε ’ Σπόντα
άοπιδα καί θώρηκα, καί άγκύλα τ ό ξ ’ άφόωντα·
Ά ργείη δ ’ Ε λένη μ ε τ ’ άρα δμωήοι γυναιξίν
ήοτο καί άμφιπόλοιοι π ερικλυτά έργα κέλευε.
325 τον δ ’ Έ κ τ ω ρ νεικεοοεν ίδών αίοχροΐο έπ έεοοι·
δαιμόνι’ ού μέν καλά χόλον τό ν δ ’ ένθεο θυμω,
λαοί μέν φθινύθουοι περί π τόλιν αίπύ τ ε τ εΐχ ο ο
μαρνάμενοι- οέο δ ’ εΐν εκ ’ άϋτή τ ε πτόλεμόο τ ε
άοτυ τ ό δ ’ ά μ φ ιδ έδ ηε- où δ ’ άν μαχέοαιο καί άλλω,
330 δν τινά που μ εθ ιέν τ α ΐδοιο οτυγεροΰ πολέμοιο.
άλλ’ άνα μή τά χα άοτυ πυρόο δηΐοιο θέρηται.
Τόν δ ’ α υτε προοέειπ εν Άλέξανδροο θεοειδ ήο-
Έ κ τ ο ρ έ π ε ί με κ α τ ’ αίοαν ένείκεοα ο ούδ’ ύπέρ αίοαν,
τοϋνεκά το ι έρέω· ού δέ ούνθεο καί μευ άκουοον
335 οϋ τοι έγώ Τρώων τόοοον χόλω ούδέ νεμέοοι
ήμην έν θαλάμω, εθελον δ ’ ά χ ει προτραπέοθαι.
νύν δέ με παρειπουο’ άλοχοο μαλακοΐο έπέεο οιν
δρμηο’ έο π όλεμ ο ν δοκέει δέ μοι ώδε καί αύτώ
λώϊον έοοεοθαι· νίκη δ ’ έπ α μ είβ ετα ι άνδραο.
340 άλλ’ άγε νύν έπίμεινον, Ά ρηία τεύ χ εα δύω·
ή ’ίθ’, έγώ δέ μ έ τ ε ιμ ι - κιχήοεοθαι δέ ο ’ όΐω.
'Ώο φάτο, τόν δ ’ οϋ τι προοέφη κορυθαίολοο Έ κ τω ρ ·
τόν δ ’ Ε λ έν η μύθοιοι προοηύδα μ ειλιχίοιοι·

111
ILÍADA VI

a ñ a le s y a ú n n o d o m a d a s, in m o la r p ara ti, si p e rd o n a s
d e lo s tro y a n o s la u rb e y las e s p o s a s y n iñ o s c h iq u ito s .”
A sí h a b ló su p lic a n d o , y P alas A ten ea reh u só .
A sí e lla s a la jo v e n d el g ra n d e Z eu s su p lic a b a n ,
y H é c to r a las m o ra d a s se fu e d e A lejan d ro ,
b e lla s, q u e él m ism o e d ific ó c o n h o m b re s q u e e n to n c e s lo s ó p tim o s
h o m b re s c a rp in te ro s e ra n e n T ro ya d e g le b a s fe cu n d a s ,
y e llo s le h ic ie ro n la cá m a ra y la m o rad a y el aula
e n la a c ró p o lis, c e r c a d e P ríam o y H écto r;
allí e n tr ó H écto r, c a ro a Z eu s, y e n la m a n o ten ía
la la n z a d e o n c e c o d o s , y fulgía e n el e x tre m o d el asta
la p u n ta b r o n c ín e a , y e n su red or, á u re o a n illo co rría.
Y lo h a lló e n su cá m a ra , a p re sta n d o las b e llísim a s arm as,
e s c u d o y co ra z a , y lo s c o rv o s a rc o s c a ta n d o ,
y e n to n c e s la argiva H e le n a e n tre las sirv ien tas m u je re s
ín clita s la b o re s fijab a a las q u e e n re d o r .se a fa n a b a n .
Y v ié n d o lo , H é c to r lo re p re n d ió c o n o p ro b io s a s p a lab ras:
“D e m o n io : n o h as p u e sto c o m o se d e b e esta ira e n tu alm a;
lo s p u e b lo s p e r e c e n e n to rn o a la ciu d ad y alto s su s m u ro s
p e le a n d o , y p o r ca u sa tu y a el g rito d e batalla y la g u erra
a rd e n e n to rn o a esta u rb e; a u n tú co m b a tie ra s c o n o tro
si e n a lg ú n la d o lo v ie ra s e n la o d io sa g u erra a flo já n d o se ;
p e ro á lz a te; n o c o n fu e g o h o stil la ciu d ad p ro n to se in c e n d ie .”
A su v ez , le re s p o n d ió A lejan d ro d eifo rm e:
“H é cto r: se g ú n lo ju sto m e rep ren d iste, y n o m ás q u e lo ju sto ,
p o r e s o te d iré, y tú a tie n d e y e sc ú c h a m e :
y o n o ta n to d e lo s tro y a n o s p o r la ira y e n o jo
m e e s ta b a e n la cá m a ra , m as q u ería rev o lv erm e e n m i p e n a .
Y a h o ra m i e s p o s a , p e rsu a d ié n d o m e c o n m u e lle s p a la b ra s,
m e in stig ó a la g u erra , y e s o m e p a re c e ta m b ié n a m í m ism o
q u e será m ejo r, p u e s a ltern ó la victoria a lo s h o m b re s .
P ero , e a , ag u ard a a h o ra a q u e las g u erreras arm as m e p o n g a ,
o v e te , y y o te se g u iré y p ie n s o q u e h a b ré d e a lc a n z a r te .”
A sí h a b ló él, y n ad a le re s p o n d ió H é c to r c h is p e a n te d el y elm o ;
m as c o n d is cu rs o s m e lo so s H e le n a le d ijo:
HOMERO

δάερ έμ ειο κυνόο κακομηχάνου όκρυοέοοηο,


345 ώο μ ’ δφ ελ’ ήματι τώ δτε με πρώτον τέκ ε μήτηρ
οΐχεοθαι προφέρουοα κακή άνέμοιο θύελλα
είο öpoc ή είο κύμα πολυφλοίοβοιο θαλάοοηο,
ένθά με κϋμ’ άπόεροε πάροο τά δε έργα γενέοθαι.
αύτάρ έ π ε ί τά δ ε γ ’ ώδε θεοί κακά τεκμήραντο,
350 άνδρόο έ π ε ι τ ’ ώφελλον άμείνονοο είνα ι άκοιτιο,
δο ήδη νέμεοίν τ ε κα'ι αϊοχεα πόλλ’ άνθρώπων.
τούτω δ ’ ο ύ τ ’ άρ νυν φρενεο έμπεδοι ο ύ τ’ άρ’ όπίοοω
έοο ο ντα ι- τώ καί μιν έπαυρήοεοθαι όΐω.
άλλ’ άγε νυν ε’ίοελθε κα'ι 'έζεο τ ώ δ ’ έπ ί δίφρω
355 δάερ, έ π ε ί οε μάλιοτα πόνοο φρέναο άμφιβέβηκεν
ε ϊν ε κ ’ έμ είο κυνόο καί ’Αλεξάνδρου έ ν ε κ ’ άτηο,
οίοιν έπ ί Ζεύο θήκε κακόν μόρον, ώο καί όπίοοω
άνθρώποιοι π ελ ώ μ εθ ’ άοίδιμοι έοοομένοιοι.
Τήν δ ’ ή μ ε ίβ ε τ ’ έπ ε ιτ α μέγαο κορυθαίολοο Έ κ τ ω ρ
36ο μή με κάθιζ’ Ε λέν η φιΛέουοά περ· ούδέ με πείοει,ο·
ήδη γάρ μοι θυμόο έπέοουται οφρ’ έπαμύνω
Τ ρώ εοο’, ο'ί μ έ γ ’ έμ εΐο ποθήν άπεόντοο έχουοιν.
άλλά ού γ ’ ορνυθι τούτον, έπ ειγέοθω δε καί αύτόο,
ώο κεν έ μ ’ έντοοθεν πόλιοο καταμάρφη έόντα.
365 κα! γάρ έγώ ν οίκον δέ έλεύοομαι δφρα ΐδωμαι.
οίκήαο άλοχόν τ ε φίλην και νήπιον υΙόν.
ού γάρ οίδ’ ε ΐ ε τ ι οφιν ύπότροποο ΐξο μ α ι αυτιο,
ή ήδη μ ’ ύπό χεροί θεοί δαμόωοιν ’Αχαιών.
'Ώο άρα φωνήοαο άπέβη κορυθαίολοο Έ κ τω ρ ·
370 αίψα δ ’ έ π ε ιθ ’ ΐκανε δόμουο εύ ναιετάονταο,
ούδ’ ευ ρ ’ ’Ανδρομάχην λευκώλενον έν μεγάροιοιν,
άλλ’ ή γ ε ξύν παιδί κα! άμφιπόλω έϋπέπλω
πύργω έφ εο τή κει γοόωοά τ ε μυρομένη τ ε.
'Έκτω ρ δ ’ ώο ούκ ένδον άμύμονα τ έ τ μ ε ν άκοιτιν
375 έοτη έ π ’ ούδόν ιών, μ ετά δέ δμφήοιν έ ε π τ ε ν
εί δ ’ άγε μοι δμωαι νημερτέα μυθήοαοθε·
πή έβη ’Ανδρομάχη λευκώλενοο έκ μεγάροιο;
ήέ πη έο γαλόων ή είνατέρω ν έϋπέπλω ν

112
ILÍADA VI

“C u ñ a d o d e m í, p erra, criad o ra d e m ales, in d ig n a;


q u isiera q u e a q u e l día c u a n d o m e p a rió m i m ad re p rim ero , 345
m e arrastrara lle v á n d o m e u n a m ala to rm e n ta d e v ien to
a u n a m o n ta ñ a o d el m u ltiestru en d o so m ar a las o las,
d o n d e la o la m e b a rriera , a n te s q u e e s to s tra b a jo s p asaran .
M as ya q u e lo s d io se s e sto s m a les así d e cre ta ro n .
debiera al m enos ser la cónyu ge de un hom bre más bravo, 350
que de las gentes supiera el e n o jo y los m uchos reproches;
mas para éste la m ente no es firm e hoy, ni de hoy más
lo será, y así pienso que ha de cosech ar él también.
P e ro , e a ; a h o ra en tra y e n e ste lu g a r to m a a sien to ,
cu ñ a d o , p u e s la ta re a te c e r c ó m as q u e a n a d ie e n tus m e n te s 355
p o r m í, p erra , y p o r la e n a je n a c ió n d e A lejan d ro ,
s o b r e q u ie n e s Z e u s p u so el m al h a d o ; p u e s ta m b ié n , d e h o y e n m ás,
v e n d re m o s a s e r a su n to d e c a n to a las g e n te s fu tu ras.”
Y le re s p o n d ió e n to n c e s el g ran H é c to r c h is p e a n te d el y elm o :
“N o m e h a g a s se n ta rm e , H e le n a , y n o m e p ersu ad irás, a u n a m a b le ; 360
p u e s a h o ra e l alm a m e incita a m í a d ar s o c o rro
a lo s tro y a n o s , q u e d e m í, a u se n te , tie n e n g ra n d e d e s e o .
P e ro tú an im a a é s te , y q u e él m ism o ta m b ié n s e ap re su re
p o rq u e , m ien tra s e s té y o d en tro d e la ciu d ad , m e d é a lc a n c e ;
pues tam bién a mi casa iré yo, para ver 365
a lo s cria d o s y a la e s p o s a q u erid a y al h ijo aú n sin h a b la ;
p u e s n o sé si, re g re sa n d o , a e llo s v en d ré tod avía,
o si p o r m a n o s d e lo s a q u e o s m e d o m a rá n h o y lo s d io s e s .”
E n h a b la n d o así e n to n c e s , se fu e H é cto r c h is p e a n te d e l y e lm o ,
y al p u n to , d e sp u é s, lle g ó a su s c a s a s b ie n arreg lad as, 370
y a A n d ró m a ca d e c á n d id o s b ra z o s n o h a lló e n lo s p a la c io s ,
p e r o e lla , c o n su n iñ o y u n a fam iliar d e b u e n p e p lo ,
e n la to rre se e s ta b a g im ie n d o y llo ran d o .
Y H é cto r, c o m o n o e n co n tra ra d e n tro a la e sp o sa in ta c h a b le ,
y é n d o s e , s e p a ró e n e l u m bral y a las sirv ien tas le s d ijo : 375
“E a, sirv ien tas: si p o d é is, e n v erd a d p re cisa d m e:
¿a d ó n d e A n d ró m a ca d e cá n d id o s b ra z o s se fu e d el p ala cio ?
¿A las h e rm a n a s d e su e s p o s o o a las, d e b u e n p e p lo , c o n c u ñ a s?

112
HOMERO

ή έο ’Αθηναίηο έ ξ ο ίχ ετ α ι, ένθά περ άλλαι


380 Τρωαί έϋπλόκαμοι δεινήν θεόν ιλάοκονταί;
Τον δ ’ α ύ τ ’ ότρηρή ταμίη πρόο μύθον ε ε ι π ε ν
Έ κ τ ο ρ έ π ε ί μ ά λ’ άνωγαο άληθέα μυθήοαοθαι,
ούτε πη έο γαλόων ο ΰ τ ’ είνατέρω ν έυπέπλων
ο ϋ τ ’ έο Ά θηναίηο έξο ιχ ετ α ι, £νθά περ άλλαι
385 Τρωαί έϋπλόκαμοι δεινήν θεόν Ιλάοκονταί,
άλλ’ έπ ί πύργον εβη μέγαν Ίλίο υ , ουνεκ’ άκουοε
τείρεοθα ι Τρώαο, μέγα δε κράτοο είνα ι ’Αχαιών,
ή μεν δή πρόο τεΐχ ο ο έπειγομ ένη άφικάνει
μαινομένη έϊκ υ ΐα - φέρει δ ’ άμα παΐδα τιθήνη.
390 ρα γυνή ταμίη, ο δ ’ άπέοουτο δώματοο Έ κ τω ρ
τήν αύτήν οδόν αύτιο έϋκτιμέναο κ α τ ’ άγυιάο.
εύ τε πύλαο ϊκανε διερχόμενοο μ έγα άοτυ
Οκαιάο, τή ά ρ’ εμ ελλε διεξίμ ενα ι πεδίον δέ,
ε ν θ ’ άλοχοο πολύδωροο έναντιη ήλθε θέουοα
395 ’Ανδρομάχη θυγάτηρ μεγαλήτοροο Ήετίωνοο
Ή ετίω ν δο ενα ιεν ύπό Πλάκω ύληέοοη
Θήβη Ύποπλακίη Κ ιλίκεοο’ άνδρεοοιν άνάοοων
τού περ δή θυγάτηρ ε χ ε θ ’ Έ κ τ ο ρ ι χαλκοκορυοτή.
ή οί έ π ε ι τ ’ ή ντη ο ’, άμα δ ’ άμφίπολοο κίεν αύτή
400 π α ιδ’ έπ ί κόλπω εχο υ ο ’ άταλάφρονα νήπιον αύτωο
Έκτορίδην άγαπητόν άλιγκιον άοτέρι καλώ,
τόν ρ ’ Έ κ τ ω ρ καλέεοκε Οκαμάνδριον, αύτάρ οί άλλοι
Ά ο τυ ά να κτ’· οιοο γάρ έρύετο ’Ίλ ιο ν 'Έκτω ρ,
ήτοι δ μεν μειδηοεν ίδών έο πάΐδα οιωπή-
405 ’Ανδρομάχη δέ οί άγχι παρίοτατο δάκρυ χέουοα,
εν τ ’ άρα οί φύ χειρί εποο τ ’ ε φ α τ ’ εκ τ ’ ονόμαζε-
δαιμόνιε φθίοει οε τ ό οόν μένοο, ούδ’ έλεα ίρειο
παιδά τ ε νηπίαχον καί ε μ ’ άμμορον, ή τά χ α χήρη
οεύ εο ο μ α ι- τά χα γάρ οε κατακτανέουοιν ’Αχαιοί
410 πάντεο έφ ορμ η θεντεο- έμοί δέ κε κέρδιον εΐη
οεύ άφαμαρτούοη χθόνα δύμεναι- ού γάρ ε τ ’ άλλη
εοτα ι θαλπωρή έπ εί άν ού γε πότμον έπίοπηο
άλλ’ ά χ ε ’- ούδέ μοι ^οτι πατήρ καί πότνια μήτηρ.

113
ILÍADA VI

¿O sa lió h a cia el d e A ten ea, e n d o n d e las o tras tro y an as


d e h e rm o s o s c a b e llo s a la terrib le d io sa ap a cig u a n ?”
Y a su v ez, la activa am a e ste d iscu rso le d ijo:
“H écto r, p u e s q u e m u ch o m e m an d as q u e la v erd ad te p re c is e ,
n o a las h e rm a n a s d e su e s p o s o o a las, d e b u e n p e p lo , c o n c u ñ a s
ni sa lió h a c ia e l d e A te n ea, e n d o n d e las o tras tro y an as
d e h e rm o s o s c a b e llo s a la terrib le d io sa ap a cig u a n ;
p e ro fu e a la g ran torre d e Ilio n , p o rq u e o y ó q u e e ra n b a tid o s
lo s tro y a n o s, y era g ra n d e la fu erza d e lo s a q u e o s ;
ella a p re su rá n d o se e n v erd ad lle g ó a las m u rallas
c o m o u n a lo ca , y la no d riza lleva al n iñ o ju n to c o n e lla .”
A sí, la m u je r am a; y é l, H écto r, s e a rro jó d e la casa,
re h a c ie n d o el m ism o ca m in o p o r las ca lle s b ie n co n stru id a s.
C u an d o , tras atra v esa r la g ran u rb e, lle g a b a a las p u ertas
E sce a s, p u e s p o r allí iba a salir h a c ia el llan o ,
allí su rica e n d o n e s e sp o sa a n te é l v in o co rrie n d o ,
A n d ró m a ca , la h ija d e E e tió n arro g an te;
E e tió n , q u e m o ra b a b a jo el P la c o se lv o so ,
e n T e b a s H ip o p la cia , se ñ o r e a n d o a lo s h o m b re s c ilic io s;
la h ija d e é s te era ten id a p o r H é cto r d e y e lm o b r o n c ín e o .
Ella lo e n c o n tr ó e n to n c e s , y c o n ella lle g ó su sirvien ta
te n ie n d o e n e l g re m io al n iñ o tie rn o d e m en te, aú n sin h a b la ,
al H e ctó rid a a m a d o , d e u n a b e lla estrella el igual,
a q u ie n H é c to r lla m a b a E sca m a n d rio , y lo s otro s,
A stia n a cte, p u e s d e fe n d ía a Ilio n el s o lo H éctor.
E n to n c e s él so n rió , v ie n d o e n s ile n c io a su n iñ o ,
y A n d ró m a ca s e d e tu v o c e r c a d e él, lag rim an d o ,
y s e le a sió d e la m a n o , y su p ala b ra h a b ló , y lo n o m b ra b a :
“N u m en : e s te tu á n im o te d estru irá, y n o c o m p a d e c e s
al n iñ o a ú n sin h a b la y a m í, d e sg ra cia d a , q u ie n p ro n to en v iu d ad a
d e ti, se r é ; p u e s p ro n to te m a ta rá n lo s a q u e o s
to d o s a u n a a sa ltá n d o te; y será lo m e jo r p ara mí,
d e ti d e sp o ja d a , m e te rm e e n la tierra; p u e s ya n in g ú n o tro
so la z h a b rá , d e sp u é s q u e arrastres tú tu caíd a,
sin o p e s a re s; y o p a d re y v e n e ra n d a m ad re n o te n g o ,
HOMERO

ή τ ο ι γ ά ρ π α τ έ ρ ’ ά μ όν ά π έ κ τ α ν ε διοο Ά χ ιλ λ ε ύ ο ,
-iis έκ δέ π ό λ ιν π έρ ο εν Κ ιλ ίκ ω ν ευ ν α ιε τά ο υ ο α ν
Θ ήβην ΰ φ ίπ υ λ ο ν κα τά 8 ’ έ κ τ α ν ε ν Ή ετίω να ,
ούδέ μ ιν έ ξε ν ά ρ ιξ ε , οεβά οοατο γά ρ τ ό γ ε θυμω,
ά λ λ ’ άρα μ ιν κ α τέκ η ε ούν έ ν τ ε ο ι δ α ιδ α λ έ ο ιο ιν
ή δ’ έπί οή μ ’ έ χ ε ε ν π ερ ί δέ π τ ε λ έ α ο έφ ύ τευ ο α ν
420 ν ύ μ φ α ι ό ρ ε ο τ ιά δ ε ο κουραι Δ ίό ο α ίγ ιό χ ο ιο .
ο'ί δέ μ ο ι ε π τ ά κ α ο ίγ ν η το ι έοα ν έ ν μ ε γ ά ρ ο ιο ιν
όί μ έ ν π ά ν τ ε ο ίω κίον ή μ α τ ι ’Ά ίδ ο ο ε’ίοω·
π ά ν τα ο γ ά ρ κ α τέπ εφ ν ε π οδά ρκηο S lo e Ά χ ιλ λ ε ύ ο
βουοίν έ π ’ ε ίλ ιπ ό δ ε ο ο ι καί ά ρ γ εν ν ή ο ό ΐεο ο ι.
425 μ η τέ ρ α δ ’, ή β α οίλευεν ύπό Πλάκω ΰληέοοη,
τ ή ν έ π ε ί άρ δευ ρ ’ ή γ α γ ’ ά μ ’ ά λλο ιο ι κ τε ά τε ο ο ιν ,
άψ δ γ ε τ ή ν ά πέλυοε λαβών ά π ε ρ ε ίο ι’ ά π οινα ,
π α τρ όο δ ’ έ ν μ ε γ ά ρ ο ια βά λ’ Α ρ τ έ μ ιο ίο χ έ α ιρ α .
'Έ κτορ ά τά ρ ού μ ο ί έοοι π α τή ρ κα ί π ό τ ν ια μ ή τη ρ
430 ήδέ κ α ο ίγ ν η το ο , ού δέ μ ο ι θαλερόο π α ρ α κοίτηο ·
ά λ λ ’ ά γ ε νυ ν έ λέα ιρ ε καί α ύ το υ μ ί μ ν ’ έ π ί πύργω ,
μή π α ΐδ ’ ορ φ α νικόν θήηο χ ή ρ η ν τ ε γυνα ίκα -
λα όν δέ ο τή ο ο ν π α ρ ’ έρ ιν ε ό ν , ένθα μ ά λ ιο τ α
ά μ β α τό ο έ ο τ ι π ό λιο καί έ π ίδ ρ ο μ ο ν έ π λ ε τ ο τ ε ΐχ ο ο .
435 τ ρ ίο γ ά ρ τ ή γ ’ έλθ όντεο έ π ειρ ή ο α ν θ ’ οΐ ά ρ ιο το ι
ά μ φ ’ Α’ία ν τ ε δύω καί ά γ α κ λ υ τό ν Ί δ ο μ εν ή α
ή δ ’ ά μ φ ’ Ά τ ρ ε ΐδ α ο καί Τ υ δ έο ο ά λ κ ιμ ο ν υ ι ό ν
ή πού τ ιο οφ ιν έ νιο π ε θ εοπ ροπ ίω ν έύ είδώο,
ή νυ κ α ί α ύ τώ ν θυμόο έ π ο τ ρ ύ ν ε ι κα ί ά νώ γει.
440 Τ ή ν δ ’ α ύ τε π ρ ο ο έειπ ε μ έ γ α ο κορυθαίολοο Έ κ τ ω ρ ·
ή κα ί έ μ ο ί τά δ ε π ά ν τ α μέλεΊ γ ύ ν α ι· άλλά μ ά λ ’ αίνώ ο
α ίδ έ ο μ α ι Τ ρ ώ α ο κ α ί Τ ρω άδα ο έ λ κ εο ιπ έ π λ ο υ ο ,
α’ί κε κακόο ώο νόοφ ιν ά λυοκά ζω π ο λ έμ ο ιο ·
ούδέ με θυμόο ά νω γ εν, έ π ε ί μάθον έ μ μ ε ν α ι έοθλόο
445 α ίε ί κα ί π ρ ώ το ιο ι μετά Τ ρ ώ εο οι μ ά χ εο θ α ι
ά ρνύμενοο π α τρόο τ ε μ έ γ α κλέοο ή δ ’ έ μ ό ν α ύτου.
ευ γάρ έ γ ώ τόδε οΐδα κα τά φ ρένα κα ί κα τά θ υ μ ό ν
έ ο ο ε τα ι ή μ α ρ δ τ ’ άν π ο τ ’ όλώ λη ’Ί λ ιο ο Ιρή

114
ILÍADA VI

p u e s ya al p a d re m ío d io m u e rte el d iv in o A q u ileo ,
y d e lo s cilic io s s a q u e ó la ciu d a d b ie n p o b la d a ,
T e b a s d e altas p u erta s, y a E e tió n d io la m u erte,
y n o lo e x p o lió , p u e s e s to al m e n o s d u d ab a e n su alm a;
p e r o lo q u e m ó c o n su s a rtificiad as d e fe n sa s
y e n c im a h a c in ó un tú m u lo , y á la m o s se m b ra ro n e n to rn o
las n in fa s o ré a d a s, jó v e n e s d e Z eu s q u e la ég id a lleva.
Y lo s sie te h e rm a n o s q u e te n ía y o e n lo s p a la cio s,
to d o s e llo s e n u n d ía a d e n tro d el H ad es se fu e ro n ,
p u e s m a tó a to d o s, p o r su s p ie s g u ard ad o , el d iv in o A q u ile o ,
e n tre su s b u e y e s d e p ie s g ira n tes y su s a lb a s o v e ja s.
M as a m i m a d re, q u ie n re in a b a b a jo el P la c o s e lv o so ,
d e s p u é s q u e a q u í ju n to c o n o tro s b ie n e s la trajo,
la e n v ió é l d e re g re so , tras re c ib ir in fin ito s re sca te s,
y e n ca sa d el p a d re la h irió A rtem isa g o z a n te e n su s fle c h a s.
H é cto r: p ara m í, e l p a d re y la v e n e ra n d a m ad re tú e re s ,
y e l h e rm a n o , y tú, p ara m í, e l flo re c ie n te m arid o ;
p e ro , e a , c o m p a d é c e n o s y e n la to rre, aq u í, q u é d a te ;
n o h a g a s a tu n iñ o u n h u é rfa n o , y a tu m u jer, u n a viud a,
y al p u e b lo ag ru p a ju n to al c a b ra h ig o , d o n d e m u ch ísim o
la c iu d a d e s d e fácil a s c e n s o y e s c a la b le e s e l m u ro ;
p u e s v in ie n d o a e s te lugar, tre s v e c e s lo p ro b a r o n lo s ó p tim o s,
ju n to a lo s d o s A y antes e Id o m e n e o m u y ín clito ,
y ju n to a lo s A tridas y d e T id e o al h ijo ro b u sto ;
p o r c ie rto , a lg u ie n b ie n sa p ie n te d e v a ticin a r se lo d ijo ,
o a c a s o ta m b ié n su alm a m ism a lo s im p u lsa y lo s m a n d a .”
Y a su v e z le d ijo e l g ran H é c to r c h is p e a n te d e l y elm o :
“T a m b ié n to d o e s to m e e s cu id a d o , m u jer; m a s m u y g ra n d e m e n te
m e a v e rg o n z a ría , a n te tro y a n o s y, d e larg os p e p lo s , tro y a n a s,
si le jo s , c o m o u n c o b a rd e , esq u iv a ra la g u erra;
y n o m e lo m a n d a m i alm a, p u e s a p re n d í a se r v a lie n te
s ie m p re , y a co m b a tir e n tre lo s p rim e ro s tro y a n o s,
b u s c a n d o ad q u irir la g ra n g lo ria d e m i p ad re y la m ía.
P u e s e s to b ie n c o n o z c o y o e n m i m e n te y e n m i alm a:
a lg u n a v e z se rá e l d ía e n d o n d e p e r e c e r á n Ilio n sa cra
HOMERO

καί Π ρ ία μ ο ς κα ι λαόο έ ϋ μ μ ε λ ίω Π ριά μοιο.


450 ά λ λ ’ ου μ ο ι Τρώ ω ν tó c c o v μ έ λ ε ι ά λγοο όπίοοω,
ο υ τ ’ α ύ τή ο Έ κάβηο ου τε Π ρ ιά μ ο ιο ά να κτοο
ο ϋ τε κ α ο ιγ ν ή τω ν, ο'ί κεν π ο λέε ο τε κα ί έοθλοί
έν κ ο ν ίη ο ι π έ ο ο ιε ν ίιπ ’ ά νδρά ο ι δ υ ο μ εν έεο ο ιν,
ö c c o v οεΰ, δ τ ε κ έν tic ’Α χ α ιώ ν χ α λ κ ο χ ίτώ ν ω ν
455 δα κρυόεοοα ν ά γ η τ α ι έλεύ θ ερ ον ή μ α ρ ά π ο ύ ρ α ο -
καί κ ε ν έ ν ’Ά ρ γ ε ι έοΰοα πρόο ά λλη ο ίο τ ό ν ΰ φ α ίνο ιο ,
καί κ εν ύδωρ φ ορέοιο Μ εο οη ίδο ο ή Τ π ε ρ ε ίη ο
π ό λ λ ’ ά ε κ α ζο μ έ ν η , κρατερή δ ’ έ π ικ ε ίο ε τ ’ ά ν ά γ κ η -
καί π ο τ έ τ ιο ε ΐπ η ο ιν Ιδών κ α τά δάκρυ χ έ ο υ ο α ν
46ο "Ε κτοροο ήδε γ υ νή öc ά ρ ιο τεύ ε ο κ ε μ ά χ εο θ α ι
Τ ρώ ω ν Ιπ π ο δ ά μ ω ν δ τε ’Ί λ ιο ν ά μ φ ε μ ά χ ο ν το .
ώο π ο τ έ tic έρέει* co l δ ’ αυ ν έο ν ε ο ο ε τα ι ά λγο ο
χήτεϊ τ ο ιο ΰ δ ’ άνδρόο ά μ ύ ν ε ιν δο ύ λιο ν ήμαρ.
ά λλά με τε θ ν η ώ τα χ υ τ ή κ α τά γ α ΐα κ α λύ π το ι
465 π ρ ιν γ έ τ ι οήο τ ε βοήο coû θ ’ έ λκη θ μ οιο πυθέοθαι.
"Ωο ε ίπ ώ ν ου π α ιδ όο ό ρ έ ξ α τ ο φ α ίδ ιμ ο ο Έ κ τ ω ρ -
άφ δ ’ δ π ά ϊο πρόο κόλπον έ ϋ ζώ ν ο ιο τιθ ή νη ο
έκ λ ίν θ η ιά χ ω ν π α τρ ό ο φ ίλο υ δ φ ιν ά τ υ χ θ ε ίο
τα ρβή οα ο χ α λ κ ό ν τ ε ίδ έ λόφ ον ίπ π ιο χ α ίτ η ν ,
470 δ ε ιν ό ν ά π ’ ά κ ρ ο τά τη ο κόρυθοο ν ε ύ ο ν τα νοήοαο.
έκ δ ’ έγ έ λα ο ο ε π α τή ρ τ ε φ ίλοο καί π ό τ ν ια μ ή τ η ρ -
α ύ τ ίκ ’ ά π ό κρα τόο κόρυθ’ ε 'ίλ ε το φ α ίδ ιμ ο ο Έ κ τ ω ρ ,
κα ί τ ή ν μ έ ν κ α τέθ η κ εν έ π ί χ θ ο ν ί π α μ φ α ν ό ω ο α ν
α ύτά ρ δ γ ’ δν φ ίλο ν υιόν έ π ε ί κυοε π η λέ τε χ ε ρ ο ίν
475 ε ίπ ε δ ’ έ π ε υ ξ ά μ ε ν ο ο Δ ι ί τ ’ ά λ λ ο ιο ίν τ ε θ ε ο ιο ι-
ΖεΟ ά λ λ ο ι τ ε θεοί δό τε δή κα ί τό ν δ ε γ εν έο θ α ι
π α ΐδ ’ έ μ ό ν ώο κα ί έ γ ώ π ερ ά ρ ιπ ρ ε π έ α Τ ρώ εο οιν,
ώδε β ίη ν τ ’ άγαθόν, καί Ί λ ίο υ ιφ ι ά ν ά ο ο ε ιν
καί π ο τ έ τ ιο ε’ίπ ο ι πα τρόο γ ’ δδε π ο λλό ν ά μ ε ίν ω ν
480 έκ π ο λ έμ ο υ ά ν ιό ν τ α - φέροι δ ’ εναρα β ρ ο τό ε ντα
κ τ ε ίν α ο δ ή ιο ν άνδρα, χ α ρ ε ίη δέ φ ρένα μ ή τη ρ .
'Ώ ο ε ίπ ώ ν ά λ ό χ ο ιο φ ίληο έ ν χ ε ρ ο ίν εθηκε
π α ΐδ ’ έ ό ν ή δ ’ άρα μ ιν κη ώ δ εϊ δ έ ξ α τ ο κόλπω

115
ILÍADA VI

y P ría m o y el p u e b lo d e P ría m o el b ie n arm a d o d e fre sn o ;


p e r o el d o lo r d e lo s tro y a n o s n o m e e s d e h o y m ás tanta cu ita
ni el d e H e c a b e m ism a ni el d e P ríam o el s e ñ o r
ni e l d e m is h e rm a n o s, q u ie n e s m u c h o s y b ra v o s
e n el p o lv o c a e r á n p o r m a n o d e h o m b re s h o stiles,
c o m o e l tu y o, c u a n d o a lg u ie n d e lo s a q u e o s d e v e ste b r o n c ín e a ,
p riv ad a d el d ía d e tu lib ertad , lag rim an te te lle v e;
y a c a s o , e sta n d o e n A rgos, p ara otra te ja s la tela,
y a c a s o traig as ag u a d e la M eseid a o la H iperia
m u y m al d e tu g ra d o , y la fu erte n e ce sid a d te a c o n g o je .
Y e n to n c e s a lg u ien dirá al verte v erter una lágrim a:
‘É sta, la m u jer d e H éctor, q u ie n e n c o m b a tir e ra el ó p tim o
d e lo s tro y a n o s d o m a c a b a llo s c u a n d o an te Ilio n c o m b a tía n .’
A sí h a b la rá a lg u ie n e n to n c e s , y n u e v o d o lo r te será
re q u e rir d e h o m b re tal q u e el día d e la serv id u m b re te ap arte.
P e ro q u e , m u e rto , la a m o n to n a d a tierra m e e s c o n d a
a n te s a ú n q u e c o n o z c a d e tu a rrastram ien to y tu ra p to .”
E n d ic ie n d o así, h a c ia su n iñ o se te n d ió H é cto r p re cla ro ,
y h a c ia atrás e l n iñ o , al g re m io d e la b ie n c e ñ id a n o d riza,
s e e n c o g ió g rita n d o , a la vista d e su p ad re, a su stad o ,
te m ie n d o el b r o n c e y la cim a d e c e rd a s e q u in a s,
al m irarla a se n tir te rrib le d e s d e la altu ra d el y elm o .
Y e l p a d re q u e rid o y la v e n e ra n d a m ad re so n rie ro n ;
al p u n to , d e la testa e l y e lm o se q u itó H é cto r p re cla ro ,
y, o m n ilu c ie n te , lo d e p o sitó s o b r e e l su elo ;
m a s c u a n d o b e s ó al h ijo q u e rid o y lo m im ó c o n su s m a n o s,
é l d ijo , a Z e u s y a lo s o tro s d io se s ro g a n d o :
“Z eu s y lo s o tro s d io se s: d o n a d q u e a u n lle g u e a s e r e ste
m i n iñ o , así c o m o y o , m uy e n tre lo s tro y a n o s ilu stre,
v a lie n te e n su fu erz a , y q u e fu e rte m e n te a Ilio n se ñ o r e e ,
y e n e l fu tu ro a lg u ien d ig a: ‘Él e s m u c h o m e jo r q u e su p a d r e ’,
c u a n d o é l v u elv a d e la g u erra, y q u e llev e los c ru e n to s d e s p o jo s
d e l h o stil h o m b re m u erto , y q u e e n la m en te se a le g re su m a d re .”
E n d ic ie n d o así, p u so e n las m a n o s d e la e s p o s a q u erid a
a su n iñ o , y ella lo re c ib ió e n el g re m io frag an te,
HOMERO

δακρυόεν γ ελ ά ςα ςα - t t ó c l c δ ’ έλ έη ςε νοήςας,
485 χειρί τ έ μιν κα τέρεξεν έπ ος τ ’ ε φ α τ ’ έκ τ ’ ονόμαζε·
δαιμονίη μή μοί t l λίην άκα χίζεο θυμω-
ού γάρ t í c μ ’ ύπερ a lca v άνήρ Ά 'ίδι προϊάφει.·
μοίραν δ ’ ού τινά φημι πεφυγμένον εμμενα ι άνδρών,
ού κακόν ούδέ μέν έςθλόν, έπήν τά πρώτα γένη τα ι.
490 άλλ’ είο οίκον loûca τά c ’ αυτής έργα κόμιζε
Ιοτόν τ ’ ήλακάτην τ ε , και άμφιπόλοιοι κέλευε
έργον έπ ο ίχεςθα ι· πόλεμος δ ’ άνδρεςςι μ ελή ςει
πάοι, μάλιοτα δ ’ έμοί, τοί Ίλ ίω έγ γ εγ ά α α ν .
"Ως άρα φωνήςας κόρυθ’ ε'ίλετο φαίδιμος Έ κ τ ω ρ
495 'ίππουριν άλοχος δέ φίλη όικον δέ βεβήκει
έντροπα λιζομένη, θαλερόν κατά δάκρυ χέουςα.
αΐφα δ ’ έ π ε ιθ ’ ΐκανε δόμουο ευ ναιετάονταο
Έ κ τ ο ρ ο ς άνδροφόνοιο, κιχή ςα το δ ’ ένδοθι πολλάς
άμφιπόλους, τή ςιν δέ γόον π ά ςη ςιν ένώρςεν.
500 α'ί μέν έ τ ι ζωόν γόον Έ κ το ρ α ώ ένί οΐκω·
ού γάρ μιν έ τ ’ έ φαντό ύπότροπον έκ πολέμοιο
'ίξεςθαι προφυγόντα μένος και χεΐρ α ς ’Αχαιών.
Ούδέ Πάρις δήθυνεν έν ύφηλοΐςι δόμοιοιν,
άλλ’ δ γ ’, έ π ε ί κατέδυ κλυτά τ εύ χ ε α ποικίλα χαλκώ,
505 ς ε ύ α τ ’ ε π ε ι τ ’ άνά ά ςτυ π ο ςί κραπτνόίςι π επ οιθώ ς.
ώς δ ’ δ τε τ ι ς ς τ α τ ό ς 'ίππος άκοςτή ςα ς έπ ί φάτνη
δεςμόν άπορρήξας θείη π εδίοιο κροαίνων
είω θώ ς λούεςθαι έϋρρειος ποτα μοΐο
κυδιόω ν ΰφου δέ κάρη έ χ ε ι, άμφί δέ χά ίτα ι
sio ώμοις ά ΐςςο ν τα ι- δ δ ’ άγλα ΐηφ ι π εποιθώ ς
^>ίμφά έ γούνα φ έρει μ ετά τ ’ ήθεα καί νομόν 'ίπ π ω ν
ώς υΙός Πριάμοιο Πάρις κατά Περγάμου άκρης
τ ε ύ χ ε ς ι παμφαίνων ώ ς τ ’ ήλέκτω ρ έβεβήκει
καγχαλόων, τ α χ έ ε ς δέ π όδες φ έρ ο ν αΐφα δ ’ έ π ε ιτ α
515 Έ κ τ ο ρ α δίον έ τ ε τ μ ε ν άδελφεόν ε ύ τ ’ άρ’ έμ ελ λ ε
ςτ ρ έψ ες θ ’ έκ χώρης δθι όάριζε γυναικί.
τόν π ρό τερ ος π ρ ο ςέειπ εν ’Αλέξανδρος θεοειδής·

116
ILÍADA VI

la g rim a n te so n rie n d o ; y se c o m p a d e c ió al verla el e s p o s o ,


y la a lis ó c o n la m a n o , y su p a la b ra h a b ló , y la n o m b ra b a :
“N u m en : e n m o d o a lg u n o , ta n to p o r m í te aflijas e n tu alm a,
p u e s n in g ú n h o m b re al H ad es m e en v iará an te s d el tie m p o fijad o ;
y d ig o q u e n o h a y n a d ie d e lo s h o m b re s q u e e s c a p e al d estin o ,
ni c o b a rd e ni b ra v o , c u a n d o q u ie r q u e p rim ero h a n a c id o .
P e ro y é n d o te a c a sa , cu id a d e tus p ro p io s tra b a jo s,
la tela y la ru e ca , y a tus sirv ien tas o rd é n a le s
p o n e r s e al tra b a jo , y la g u erra será cu id a d o a lo s h o m b re s
to d o s q u e e n Ilio n h a n n a c id o , y a m í e n e s p e c ia l.”
E n h a b la n d o así, H é cto r p re cla ro to m ó el y e lm o d e c e rd a s
e q u in a s , y se p a rtió a su c a sa la e s p o s a q u erid a
v o lv ié n d o se a v e rlo a v e c e s , v e rtie n d o u n a lág rim a h e n ch id a ,
y p ro n to lle g ó e n to n c e s a las ca sa s b ie n h a b ita b le s
d e H é c to r m a ta d o r d e h o m b re s , y e n c o n tr ó d e n tro a m u ch a s
sirv ie n ta s, y e x c itó e n to d a s ella s el llo ro .
Ellas, e n su h o g ar, a H é cto r to d av ía v iv o llo ra b a n ,
p u e s p e n s a b a n q u e , re g re sa n d o d e la g u erra, ya n o
v en d ría , e s c a p a n d o al á n im o y las m a n o s d e lo s a q u e o s .
Y P arís n o se d e m o ró e n las ca sa s e x c e ls a s ;
p e r o él, tras q u e se p u so ín clita s arm as v ariad as d e b r o n c e ,
s e a p re su ró a trav és d e la u rb e , e n su s p ie s lig e ro s co n fia n d o ;
c o m o u n c a b a llo p re so , e n el p e s e b re p a cid o e n c e b a d a ,
c u a n d o , ro ta la cu e rd a , c o rre c o rv e te a n d o e n e l lla n o ,
a c o stu m b ra d o a b a ñ a rs e e n el río d e b u e n a co rrie n te ,
g lo riá n d o se , y tie n e la testa e n alto , y las c rin e s e n to rn o
a su s h o m b ro s se ag itan , y, e n su e s p le n d o r él c o n fia n d o ,
su s ro d illa s a su á m b ito y al p a sto d e las y e g u a s lo im p e le n ,
así P arís e l h ijo d e P ría m o d e la altu ra d e P é rg a m o
d e s c e n d ió o m n ilu c ie n te e n arm as, c o m o el a stro m á s claro ,
e x u lta n d o , y su s ra u d o s p ie s lo lle v a b a n ; y al p u n to
e n c o n tr ó lu e g o al d iv in o H é c to r su h e rm a n o , c u a n d o é ste
ib a a p artir d e l lu g a r d o n d e c o n su m u jer c o n v e rsa ra .
Y, p rim e ro , le d ijo A le ja n d ro d eifo rm e :
HOMERO

ή θ ε ΐ’ ή μάλα δή οε καί έοούμενον κατερύκω


δηθύνων, ούδ’ ήλθον έναίοιμον ώο έκ έλ ευ εο ;
520 Toy δ ’ άπαμειβόμενοο προοέφη κορυθαίολοο Έ κ τ ω ρ -
δαιμόνι’ ούκ αν τίο τοι άνήρ δο έναίοιμοο εΐη
εργον ά τιμ ή ο ειε μάχηο, έ π ε ί άλκιμόο έοο ι-
άλλά έκών μεθιεΐο τ ε καί ούκ έ θ έ λ ειο - τό δ ’ έμόν κήρ
άχνυται έν θυμώ, δθ’ ύπερ οέθεν α ϊο χ ε ’ άκούω
525 πρόο Τρώων, οι εχουοι πολύν πόνον εΐνεκα οειο.
άλλ’ ϊ ο μ ε ν τά δ ’ δπιοθεν άρεοοόμεθ’, α’ί κέ ποθι Ζεύο
δώη έπουρανίοιοι θεοίο α ιειγ εν έτ η ο ι
κρητήρα οτήοαοθαι έλεύθερον έν μεγάροιοιν
έκ Τροίηο έλάοανταο έϋκνήμιδαο Ά χαιούο.

117
ILÍADA VI

“D ile cto , ¿a ti, q u e te ap resu ras, m u c h o e n verd ad te d e m o ro


ta rd á n d o m e , y n o a tiem p o , c o m o m a n d a ste, h e v en id o ?”
Y re s p o n d ie n d o , le d ijo H é c to r c h is p e a n te d el y e lm o : 520
“D e m o n io : n in g ú n h o m b re q u e fu era ju sto , e n v erd ad ,
c e n su ra ra tu tra b a jo e n c o m b a te , p u e s q u e e re s v a lien te;
p e ro d e g ra d o fla q u e a s y n o q u ie re s, y a m í el c o ra z ó n
s e m e a flig e e n el alm a c u a n d o o ig o , s o b r e ti, las in ju rias
d e lo s tro y a n o s , q u ie n e s m u c h o tie n e n p o r ti esta tarea. 525
P e ro v a y am o s, y e s to d e sp u é s lo a rreg la rem o s, si Z eu s
n o s da a lg u n a v ez q u e a lo s c e le s te s d io se s sie m p re e x is te n te s
c o lo q u e m o s e n lo s p a la cio s una crátera lib re,
h a b ie n d o e c h a d o d e T ro y a a lo s b ie n g re b a d o s a q u e o s .”

117
Ί XidSoc Η

'Ώο είπ ώ ν πυλέων έξέο ο υ το φαιδιμοο Έ κ τ ω ρ ,


τω δ ’ α μ ’ ’Αλέξανδροο κ ί’ άδελφεόο- έν δ ’ αρα θυμώ
άμφότεροι μέμαοαν π ο λ εμ ίζειν ήδέ μάχεοθαι.
ώο δε θεόο ναύτηοίν έελδομένοιοιν έδωκεν
5 ούρον, έ π ε ί κε κάμωοιν έϋ ξέο τη ο έλάτηοι
πόντον έλαύνοντεο, καμάτω δ ’ ΰπό γυΐα λέλυνται,
ώο αρα τώ Τρώεοοιν έελδομένοιοι φανήτην.
Έ ν θ ’ έλ έτη ν δ μεν υιόν Άρηϊθόοιο άνακτοο
Ά ρνη ν α ιετά οντα Μ ενέοθιον, ον κορυνήτηο
ίο γ ε ίν α τ ’ Άρηΐθοοο καί Φυλομέδουοα βοώπιο-
"Εκτωρ δ ’ Ήιονηα βάλ’ ε γ χ ε ί όξυόεντι
α ύ χ έν ’ υπό οτεφάνηο εύχάλκου, λύντο δε γυΐα.
Γλαΰκοο δ ’ Ίπ π ολόχοιο πάίο Λυκίων άγόο άνδρών
Ίφ ίνοον βάλε δουρί κατά κρατερήν ΰομίνην
15 Δ εξιά δ η ν ίπ πω ν έπιάλμενον ώκειάων
ώ μ ο ν δ δ ’ έ ξ 'ίππων χαμάδιο π έοε, λύντο δε γυΐα.
Τούο δ ’ ώο ούν ένόηοε θεά γλαυκώπιο Άθήνη
Ά ργείουο όλέκονταο ένί κρατερη ύομίνη,
βή ¿>α κ α τ ’ Ούλύμποιο καρήνων άΐξαοα
20 Ί λ ιο ν είο ιερ ή ν τή δ ’ άντίοο όρνυτ’ ’Απόλλων
Περγάμου έκκατιδών, Τρώεοοι δε βούλετο ν ίκ η ν
άλλήλοιοι δε τώ γ ε ουναντέοθην παρά φηγω.
τήν πρότεροο π ροοέειπ εν αναξ Διόο υίόο ’Α πόλλων
τ ίπ τ ε ού δ ’ αύ μεμαυΐα Διόο θύγατερ μεγάλοιο
25 ηλθεο ά π ’ Ούλύμποιο, μέγαο δέ οε θυμόο άνήκεν;
ή ϊνα δή Δαναοΐοι μάχηο έτερα λκέα νίκην
δωο; έ π ε ί ού τ ι Τρώαο άπολλυμένουο έλεα ίρειο.
άλλ’ ε’ί μοί τ ι πίθοιο τό κεν πολύ κέρδιον ε’ίη·
νυν μεν παύοωμεν πόλεμον καί δήίοτήτα

118
Libro VII

E n d ic ie n d o así, p o r las p u ertas se la n z ó H é c to r p re c la ro


y fu e ju n to c o n él A leja n d ro su h e rm a n o , y e n su alm a
g u e rre a r y co m b a tir, a m b o s a rd ie n te m e n te q u e ría n ;
y c o m o el d io s a lo s n au tas d e s e o s o s d io el v ie n to p ro p ic io
d e s p u é s q u e , c o n b ie n p u lid o s rem o s, d e afá n se c a n s a ro n
ag ita n d o e l p o n to , y b a jo el a fá n se so lta ro n su s m ie m b ro s,
así é s to s se a p a re c ie r o n allí a lo s d e s e o s o s tro y an o s.
E n to n c e s m a ta ro n , é ste , al h ijo d e A reíto o el señ o r,
a M e n e stio q u e e n A rn e h a b ita b a , a q u ie n e l q u e v ibra la m aza,
A re íto o , y la d e o jo s b o v in o s F ilo m ed u sa , e n g e n d ra ro n ;
y H é cto r g o lp e ó c o n la ag u d a lan za a E y o n e o
e n e l c u e llo , b a jo el c a s c o b r o n c ín e o , y sus m ie m b ro s so ltó .
Y G la u c o h ijo d e H ip ó lo co , d e lo s lic io s h o m b re s e l g u ía,
a Ifín o o g o lp e ó c o n e l asta e n la fu erte b atalla,
al D e x ia d a , q u e d e su s rau d as y e g u a s sa lta b a , e n el h o m b ro ;
y él c a y ó d e las y eg u a s al su e lo , y se so lta ro n su s m ie m b ro s.
Y c o m o a é sto s así ad virtió la d io sa o jig la u ca A ten ea
a lo s a rg iv o s d e stro z a n d o e n la fu erte batalla,
s e fu e, d e s d e las c u m b re s d el O lim p o la n z á n d o se ,
a Ilio n sa cra , y d e sd e P érg a m o , e n v ién d o la , A p o lo d e prisa
fu e a n te ella ; y él la v icto ria p ara lo s tro y a n o s p la n e a b a ;
y u n o al o tro se e n c o n tra ro n e s to s d o s ju n to al hay a;
a ella , p rim ero , el s e ñ o r h ijo d e Z eu s, A p o lo , le d ijo:
“¿Por q u é , hija d el g ra n d e Z eu s, tú d e n u e v o a n h e lo s a
v in iste d e sd e el O lim p o y te im p u lsó tu g ran alm a?
¿P o rq u e a lo s d á ñ a o s la victoria e n el d u d o so c o m b a te
d es? P u e s e n n ad a d e lo s tro y a n o s q u e p e r e c e n te ap iad as.
P e ro si e n a lg o m e a tien d e s, m u c h o m e jo r e s to sería:
a h o ra , e n verd a d , h a g a m o s c e s a r la g u erra y la p u g n a
HOMERO

30 σήμερον ϋοτερον αυτε μαχήοοντ’ είο ö κε τεκμω ρ


Ίλ ίο υ εϋρωοιν, έ π ε ί ώο φίλον έττλετο θυμώ
ύμΐν άθανάτηοι, διαπραθέειν τόδε άοτυ.
Τόν δ ’ αυτε προοέειπ ε θεά γλαυκώπίο Άθήνη·
ώ δ’ έοτω έκ ά ερ γ ε- τά γάρ φρονέουοα καί αύτή
35 ήλθον ά π ’ Ούλύμποιο μ ετά Τρώαο καί Αχαιούο.
άλλ’ άγε πώο μέμοναο πόλεμον καταπαυοέμεν άνδρών;
Τήν δ ’ αυτε π ροοέειπεν άναξ Διοο υιόο Α πόλλω ν
Έ κ τορ οο οροωμεν κρατερόν μένοο ίπποδάμοιο,
ήν τινά που Δαναών προκαλεοοεται οίόθεν oloc
40 άντίβιον μαχέοαοθαι έν αίνή δη'Ιοτήτι,
οί δέ κ ’ άγαοοάμενοι χαλκοκνήμιδεο Α χ α ιο ί
οΐον έπόροειαν π ο λ εμ ίζειν Έ κ τ ο ρ ι δίω.
"Ωο ε φ α τ ’, ούδ’ άπίθηοε θεά γλαυκώπίο Άθήνη.
τών δ ’ Έ λ εν ο ο Πριάμοιο φίλοο πάΐο ούνθετο θυμω
45 βουλήν, ή ρα θεόίοιν έφήνδανε μητιόωοι·
οτή δέ πα ρ’ Έ κ τ ο ρ ’ ιών καί μιν πρόο μύθον ε ε ί π ε ν
'Έ κτορ υιέ Πριάμοιο Δ ιί μ ή τιν άτάλαντε
ή ρά νύ μοί τ ι πίθοιο, καοίγνητοο δέ τοί ε ίμ ι -
άλλουο μέν κάθιοον Τρώαο καί πάνταο Αχαιούο,
50 αύτόο δέ προκάλεοοαι Α χα ιώ ν δο τιο άριοτοο
άντίβιον μαχέοαοθαι έν αίνή δη ϊοτή τι·
ού γάρ πώ το ι μοίρα θανειν καί πότμον έ π ιο π ε ΐν
ώο γάρ έγ ώ ο π ’ άκουοα θεών αίειγ ενετά ω ν.
"Ωο εφ α θ’, Έ κ τω ρ δ ’ αυτε χάρη μέγα μύθον άκούοαο,
55 καί ρ’ έο μέοοον ιών Τρώων άνέεργε φάλαγγαο,
μέοοου δουρόο ε λ ώ ν οΐ δ ’ ίδρύνθηοαν άπαντεο.
κάδ δ ’ Α γαμέμνω ν εΐοεν έϋκνήμιδαο Αχαιούο·
κάδ δ ’ άρ’ Άθηναίη τ ε και άργυρότοξοο Απόλλων
έζέοθη ν ö p v i c L V έοικό τεο αίγυπιοΐοι
60 φηγω έ φ ’ υψηλή πατρόο Διοο αίγιόχοιο
άνδράοι τερ π ό μ εν ο ι- τών δέ ο τίχ εο εϊα το πυκναί
άοπίοι καί κορύθεοοι καί έ γ χ ε ο ι πεφρικυΐαι.
ο'ίη δέ Ζεφύροιο έχ ευ α το πόντον έπ ι φρίξ
όρνυμένοιο νέον, μελάνει δέ τ ε πόντοο ΰ π ’ αύτήο,

119
ILÍADA VII

e ste d ía; d e sp u é s d e n u e v o co m b a tirá n , hasta q u e el té rm in o


d e Ilio n e n c u e n tr e n , p u e s q u e así o s fu e q u e rid o e n e l alm a
a v o so tra s, in m o rta les, q u e se a d e rro ca d a esta u r b e .”
Y a su v ez le d ijo la d io sa o jig la u ca A ten ea:
“A sí se a , T ra b a ja le jo s , p u e s p e n s a n d o e n e sto a u n y o m ism a
v in e d el O lim p o , e n tre tro y a n o s y a q u e o s ;
p e ro , e a , ¿có m o h a c e r c e s a r la g u erra d e e sto s h o m b re s e sp e ra s?”
Y a su v ez, h ijo d e Z eu s, e l s e ñ o r A p o lo le d ijo:
“D e H é c to r d o m a c a b a llo s el á n im o fu erte in cite m o s,
si a c a s o a a lg u n o d e lo s d á ñ a o s so lo , él so lo retara
a co m b a tir fu erza co n tra fu erza e n la p u g n a terrib le,
y, c o n tu rb a d o s e llo s, lo s a q u e o s d e g re b a s b r o n c ín e a s
in stig u e n a a lg u n o a g u e rre a r s o lo c o n H é cto r d iv in o .”
A sí h a b ló , y n o d e sa te n d ió la d io sa o jig la u ca A ten ea ;
y H e le n o , ca ro n iñ o d e P ríam o , sin tió d e é sto s , e n su alm a,
el d e sig n io q u e , al p e n sa rlo , p a re c ió b ie n a lo s d io se s;
y y e n d o se e stu v o ju n to a H é c to r y e ste d iscu rso le d ijo:
“H écto r, h ijo d e P ríam o, d e igual p e s o q u e Z eu s e n c o n s e jo :
m e o b e d e c e r á s a h o ra e n a lg o , p u es el h e rm a n o so y tu y o:
q u e lo s o tro s tro y a n o s y to d o s lo s a q u e o s se sie n te n ,
y tú m ism o reta a q u ie n q u ie r q u e d e lo s a q u e o s e s el ó p tim o
a co m b a tir fu erza co n tra fu erza e n la p u gn a terrib le;
p u e s p ara ti aú n n o e s el h a d o m o rir y to c a r tu d estin o ,
p u e s así e s c u c h é y o la v o z d e lo s d io se s siem p re e x is te n te s .”
A sí h a b ló , y g ra n d e m e n te H é cto r se aleg ró e s c u c h a n d o el d iscu rso ,
y y e n d o al m e d io , las fa la n g es d e lo s tro y a n o s d etu v o ,
p o r e n m e d io a sie n d o el asta; y e llo s se n tá ro n se to d o s
y ta m b ié n A g a m e n ó n s e n tó a lo s b ie n g re b a d o s a q u e o s ,
y ta m b ié n A te n ea y A p o lo el d el a rco d e plata
se se n ta ro n , s ie n d o c o m o d o s av es, d o s bu itres,
e n lo a lto d el h a y a d el p ad re Z eu s q u e la ég id a llev a,
g o z á n d o s e e n lo s h o m b re s , cu y a s filas s e n tá ro n se d e n sa s,
e riz á n d o se d e e sc u d o s y y e lm o s y lanzas.
Y c o m o s o b r e e l p o n to se v ierte la o n d a d el C éfiro
r e c ié n su rg id o , y b a jo él m ism o el p o n to n e g rea ,
HOMERO

65 τοία ι άρα ο τίχ εο ε'ία τ’ ’Αχαιών τ ε Τρώων τ ε


έν π εδ ίω - Έ κ τ ω ρ δέ μ ε τ ’ άμφοτέροιοιν έ ε ι π ε -
κέκλυτέ μευ Τρώεο καί έϋκνήμιδεο ’Αχαιοί
δφρ’ είπ ω τά με θυμόο ένί οτήθεοοι κελεύει,
δρκια μέν Κρονίδηο ύφίζυγοο ούκ έτέλεοο εν,
70 άλλα κακά φρονέων τεκ μ α ίρ ετα ι άμφοτέροιοιν
είο δ κεν ή ΰμεΐο Τροίην εΰπυργον ελη τε
ή αύτοί παρά νηυοί δ α μ είετε ποντοπόροιοιν.
ύμΐν δ ’ έν γάρ έαοιν άριοτήεο Π αναχαιώ ν
τών νυν δν τινα θυμόο έμοί μαχέοαοθαι άνώγει
75 δεύρ’ ίτω έκ πάντων πρόμοο εμ μ ενα ι 'Έκτορι δίω.
ώδε δέ μυθέομαι, Ζευο δ ’ ά μ μ ’ έπιμάρτυροο εο τ ω -
εί μέν κεν έμ έ κείνοο £λη ταναήκεϊ χαλκώ,
τ ε ύ χ ε α ουλήοαο φ ερέτω κοίλαο έπ ί νήαο,
οώμα δέ οϊκαδ’ έμόν δόμε ναι πάλιν, δφρα πυρόο με
so Τρώεο καί Τρώων άλοχοι λελάχωοι θανόντα.
ε ί δέ κ ’ έγώ τόν 'έλω, δώη δέ μοι εδχοο ’Απόλλων,
τ εύ χ ε α ούληοαο οϊοω προτί Ί λιον ίρήν,
καί κρεμόω προτί νηόν ’Απόλλωνοο έκάτοιο,
τόν δέ νέκυν έπ ί νήαο έϋοοέλμουο άποδώοω,
85 δφρά έ ταρχύοωοι κάρη κομόωντεο ’Αχαιοί,
οήμά τ έ οί χεύωοιν έπ ί π λα τει Έλληοπόντω.
καί π ο τέ τιο ε’ίπηοι καί όψιγόνων άνθρώπων
νηί πολυκλήίδι πλέων έπ ί οΐνοπα π ό ν το ν
άνδρόο μέν τόδε οήμα πάλαι κατατεθνηώ τοο,
90 δν π ο τ ’ άριοτεύοντα κατέκτα νε φαιδιμοο Έ κ τω ρ ,
ώο ποτέ τιο έ ρ έ ε ι - τό δ ’ έμόν κλέοο οϋ π ο τ ’ ό λεΐτα ι.
'Ώο έφ α θ’, οί δ ’ άρα πάντεο άκήν έγένοντο οιωπή·
αίδεοθεν μέν άνήναοθαι, δείοαν δ ’ υπ οδέχθα ι-
όψέ δέ δή Μ ενέλαοο άνίοτατο καί μ ε τ έ ε ιπ ε
95 νείκει όνειδί£ων, μέγα δέ ο τεν α χ ίζετο θυμώ-
ώ μοι άπειλητήρεο ’Αχαιΐδεο ο ύ κ έτ ’ ’Αχαιοί·
ή μέν δή λώβη τάδε γ ’ εοοετα ι α’ινόθεν αίνώο
εί μή τιο Δαναών νυν Έ κτο ρ ο ο άντίοο είοιν.
άλλ’ ΰμείο μέν πάντεο ϋδωρ καί γαΐα γένοιοθε

120
ILÍADA VII

así se s e n ta b a n las filas d e a q u e o s y tro y a n o s


e n el lla n o ; y H écto r, e n m e d io d e a m b o s , les d ijo:
“E sc u c h a d d e m í, tro y a n o s y b ie n g re b a d o s a q u e o s
p ara q u e d iga lo q u e el alm a e n el p e c h o m e m an d a:
n o c u m p lió lo s p a cto s el C ron id a q u e e n lo alto se sien ta ;
p ero , m e d ita n d o m ales, los m a n ifiesta p ara am b o s,
h asta q u e o to m é is a T ro ya b ie n to rrea d a v o so tro s,
o se á is d o m a d o s c a b e las n a v e s q u e v an p o r el p o n to .
P u e s te n é is a lo s ó p tim o s d e lo s p a n a q u e o s v o so tro s,
q u ie n q u ie r d e é sto s a q u ie n su alm a o rd e n e co m b a tir h o y co n m ig o ,
v en g a a q u í d e e n tre to d o s a se r c a m p e ó n co n tra H é cto r d iv in o;
e sto d e c la ro , y q u e Z eu s testig o n o s sea:
si a c a s o él c o n el b r o n c e d e larga p u n ta a m í m e m atara,
tras e x p o lia r m e las a rm as las lle v e a las c ó n c a v a s n av es,
y m i c u e r p o d e je v o lv e r a m i c a sa , p o rq u e d el fu eg o ,
tro y a n o s y e s p o s a s d e tro y an o s, m u erto , m e h a g a n la p arte;
y si y o lo m atara y la g lo ria m e d iera a m í A p o lo ,
tras e x p o lia r le las arm as las lle v aré a Ilio n sagrad a
y las c o lg a ré c a b e el te m p lo d el h ie r e le jo s A p o lo ,
y a las n a v e s d e b u e n o s b a n c o s e n v ia ré su cad áv er
p o rq u e e x e q u ia s le h a g a n los a q u e o s d e m elen u d a c a b e z a ,
y u n tú m u lto le h a c in e n ju n to al a m p lio H e le sp o n to ;
y alg u n a v e z dirá a lg u ien d e las g e n te s aú n n o n acid as,
su rc a n d o e n su n a v e d e m u ch o s cla v o s e l p o n to v in o so :
‘É ste, e n v erd ad , el tú m u lo d e u n h o m b re h a c e m u c h o m atad o ,
a q u ie n u n d ía, o p tim á n d o se , d io m u erte H é cto r p r e c la r o .’
Así u n d ía h a b la rá a lg u n o , y n u n c a p e re ce rá esta m i g lo ria .”
A sí h a b ló , y ello s to d o s q u e d a ro n m u d am en te e n sile n c io :
se a v e rg o n z a b a n d e n e g a rse y le s d a b a m ie d o a cep tar;
p o r fin se a lz ó M e n e la o , y e n tre e llo s, c e n su rá n d o lo s , d ijo
c o n o p ro b io s , y g ra n d e m e n te g em ía e n su alm a:
“Ay d e m í, ja c ta n c io s o s ; a q u e a s, ya n o a q u e o s:
p o r cie rto , e s to se rá m a n ch a te rrib le m e n te terrib le,
si n a d ie d e lo s d á ñ a o s irá fren te a H é c to r ah o ra.
P e ro q u e to d o s v o so tro s lle g u éis a se r ag u a y tierra
HOMERO

íoo ήμενοι αυθί έκαοτοι άκήρι,οι. άκλεέο αυτω ο-


τωδε δ ’ έγώ ν αύτόο θωρήξομαι· αύτάρ ϋπερθε
νίκηο π ε ίρ α τ ’ έχο ντα ι έν άθανάτοιοι θεοίοιν.
"Ωο άρα φωνήοαο κατεδύοετο τεύ χ εα καλά.
ενθά κέ τοι Μ ενέλαε φάνη βιότοιο τελ ευ τή
ios Έ κτορ οο έν παλάμηοιν, έπ εί πολύ φέρτεροο ήεν,
εί μή άναιξαντεο ελον βαοιλήεο ’Αχαιών,
αύτόο τ ’ Ά τρεΐδηο εύρύ κρείων ’Αγαμέμνων
δεξιτερή ο ελε χειρόο εποο τ ’ ε φ α τ ’ έκ τ ’ όνό μ α ζεν
άφραίνειο Μ ενέλαε διοτρεφέο, ούδέ τ ί οε χρή
no ταύτηο άφροούνηο· άνά δέ οχέο κηδόμενόο περ,
μηδ’ ε θ ε λ ’ έ ξ έριδοο οεύ άμείνονι φω τί μάχεοθαι
Έ κ τ ο ρ ι Πριαμίδη, τόν τ ε οτυγέουοι καί άλλοι,
καί δ ’ ’Αχιλεύο τούτω γ ε μάχη ενι κυδιανείρη
ερ ρ ιγ ’ άντιβολήοαι, δ περ οέο πολλόν άμείνων.
115 άλλα ού μέν νυν ϊζ ε υ ’ιών μ ετά έθνοο εταίρων,
τούτω δέ πρόμον άλλον άναοτήοουοιν ’Αχαιοί,
ε’ί περ άδειήο τ ’ έο τί καί ε ’ι μόθου έ ο τ ’ άκόρητοο,
φημί μιν άοπαοίωο γόνυ κάμψε ιν, αϊ κε φύγηοι
δηΐου έκ πολέμοιο καί αίνήο δήίοτήτοο.
120 "Ωο είπώ ν παρέπειοεν άδελφειού φρέναο ήρωο
αΐοιμα παρειπών, δ δ ’ έ π ε ίθ ε τ ο - του μέν έπ ειτα
γηθόουνοι θεράποντεο ά π ’ ώμων τ ε ύ χ ε ’ ελοντο·
Νεοτωρ δ ’ Ά ργείοιοιν άνίοτατο καί μ ε τ έ ε ι π ε ν
ώ πόποι ή μέγα πένθοο ’Αχαιΐδα γαΐαν ίκάνει.
125 ή κε μ έ γ ’ ο ίμ ώ ξειε γέρων ίππηλάτα ΤΤηλεύο
έοθλόο Μυρμιδόνων βουληφόροο ή δ ’ άγορητήο,
δο ποτέ μ ’ είρόμενοο μ έ γ ’ έγή θεεν ω ένί οΐκω
πάντων Ά ργείω ν έρέων γενεήν τ ε τόκον τ ε.
τούο νυν ε ί πτώοοονταο ύφ’ Έ κ τ ο ρ ι πάνταο άκουοαι,
130 πολλά κεν άθανάτοιοι φίλαο άνά χεΐραο άείραι
θυμόν άπό μελέων δυναι δόμον ’Άίδοο είοω.
αι γάρ Ζεύ τε π άτερ καί ’Αθηναίη καί ’Άπολλον
ήβωμ’ ώο δ τ ’ έ π ’ ώκυρόω Κελάδοντι μάχοντο

121
ILÍADA VII

sen tánd oos allí, cada uno sin corazón y sin gloria;
mas yo m ism o me acorazaré contra él, pues en lo alto
los inm ortales dioses tienen de la victoria los h ilos.”
En hablando así entonces, las bellas armas se puso.
Allí, M enelao, se te apareciera el fin de la vida
en las palm as de Héctor, ya que era con m ucho el más fuerte,
si no, alzándose al punto, de los aqueos los reyes te asieran,
y el m ism o Atrida A gam enón soberano ancham ente
tomara tu m ano diestra y su palabra hablara, nom brándote:
“Desvarías, M enelao crío .d e Zeus, y en nada precisas
tú de este desvarío; contente, aun estando acuitado,
y no quieras, en altercado, com batir a un hom bre m ejor
que tú. H éctor Priámida, a quien otros incluso tem ieron,
y aun A quileo, en el com bate que da gloria a los hom bres,
se hiela de enfrentarlo, y, que tú, él m ejor es co n m ucho.
Pero ahora, yendo entre la raza de com pañeros, tú siéntate,
y contra éste levantarán otro cam peón los aqueos;
aun si aquél es intrépido y si es insaciable de estruendo,
digo que alegrem ente él doblará la rodilla, si huyera
de la guerra enem iga y de la pugna terrible.”
D iciend o así, el héroe disuadió de su herm ano la m ente
acon sejan d o lo recto, y él o b ed eció; de él, entonces,
los g ozosos sirvientes, quitaron de los hom bros las armas,
y Néstor se alzó entre los argivos, y dijo:
“Ay, pues; en verdad, gran pesar a la aquea tierra ha llegado;
en verdad, grandem ente llorara el viejo ecuestre Peleo,
noble haced o r de designios y arengador de los m irm idones,
quien grandem ente un día en su morada se alegró preguntándom e,
de todos los argivos indagando linaje y progenie,
si ahora escuchara que ellos todos se agachaban b ajo Héctor;
m uchas v eces a los inm ortales alzara sus m anos,
que el alma sus m iem bros dejara, y fuera a la casa del Hades.
Pues ojalá, padre Zeus y A tenea y Apolo,
fuera joven, tal cuand o en el raudo Celadón com batieron
HOMERO

άγρόμενοι ΙΤύλιοί τ ε κα'ι Άρκάδεο έγχεοίμω ροι


135 Φειάο πάρ τείχ εο ο ιν Ίαρδάνου άμφί ρέεθρα.
τοΐοι δ ’ ’Ερευθαλίων πρόμοο ΐο τα το ίοόθεοο φώο
τ ε ύ χ ε ’ έχω ν ώμοιοιν Άρηϊθόοιο άνακτοο
δίου Άρηιθόου, τον έπίκληοιν κορυνήτην
άνδρεο κίκληοκον καλλίφωνοί τ ε γυναΐκεο
mo οϋνεκ’ αρ’ ού τόξοιοι μ αχεοκετο δουρί τ ε μακρω,
άλλα οιδηρείη κορύνη ρήγνυοκε φάλαγγαο.
τόν Λυκόοργοο έπεφ νε δόλω, ού τ ι κράτεΐ γε,
οτεινω πω εν όδώ δθ’ αρ’ ού κορύνη οί όλεθρον
χραΐομε οιδηρείη- πριν γάρ Λυκόοργοο ΰποφθάο
145 δουρί μεοον περόνηοεν, ô δ ’ ϋπτιοο ουδει έρείοθη-
τεύ χ ε α δ ’ έξεν ά ρ ιξε, τά οι πόρε χάλκεοο ’Άρηο.
καί τά μεν αύτόο επ ε ίτ α φόρει μ ετά μώλον Άρηοο·
αύτάρ έ π ε ί Λυκόοργοο ένί μεγάροιοιν έγήρα,
δώκε δ ’ Έρευθαλίωνι φίλω θεράποντι φορήναι·
iso τού δ γε τ ε ύ χ ε ’ έχω ν προκαλίζετο πάνταο άρίοτουο.
ο'ί δέ μάλ’ έτρόμεον καί έδείδιοαν, ούδέ τιο έτλη·
άλλ’ έμ έ θυμόο άνήκε πολυτλήμων π ολεμ ίζειν
θάροεϊ ω· γ ενεή δέ νεώτατοο έοκον άπ ά ντω ν
καί μαχόμην οί έγώ, δώκεν δέ μοι εύχοο Άθήνη.
155 τόν δή μήκιοτον καί κάρτιοτον κτάνον άνδρα·
πολλόο γάρ τιο έκ ειτο παρήοροο ένθα καί ένθα.
ε ϊθ ’ ώο ήβώοιμι, βίη δε μοι έμπεδοο εϊη·
τώ κε τ ά χ ’ άντήοειε μάχηο κορυθαίολοο Έ κ τω ρ ,
ύμέων δ ’ ο'ί περ έαοιν άριοτήεο Ιίαναχαιών
ΐ6 ο ούδ’ ο'ί προφρονέωο μ έμ α θ ’ Έ κτο ρο ο άντίον έλθεΐν.
"Ωο νείκεοο ’ ο γέρων, ο'ί δ ’ έννέα πάντεο άνέοταν.
ώρτο πολύ πρώτοο μέν άναξ άνδρών Α γαμέμνων,
τώ δ ’ έπ ί Τυδεΐδηο ώρτο κρατερόο Διομήδηο,
τοΐοι δ ’ έ π ’ Αΐαντεο θοϋριν έπ ιειμ έν ο ι άλκήν,
165 τοΐοι δ ’ έ π ’ Ίδομενεύο καί όπάων Ίδομενήοο
Μηριόνηο άτάλαντοο Ένυαλίω άνδρειφόντη,
τοΐοι δ ’ έ π ’ Εύρύπυλοο Εύαίμονοο άγλαόο υίόο,
άν δέ Θόαο Άνδραιμονίδηο κα'ι διοο Όδυοοεύο·

122
ILÍADA VII

los pilios reunidos y, hábiles con la lanza, los árcades


ca b e los muros de Fea, junto a las corrientes del Yárdano.
Y adelante, entre ellos, se irguió Ereutalión, ser símil a un dios,
teniend o en los hom bros las armas de Areítoo el señor,
el divino Areítoo, a quien por apodo “el que vibra la m aza”
llam aban los hom bres y las m ujeres de bella cintura,
porqu e en ton ces co n arcos y asta m agna no com batía,
pero co n férrea maza las falanges rom pía;
a éste, Licurgo lo m ató por dolo; en nada, por fuerza,
e n estrecho cam ino donde, contra la ruina, su maza
férrea no le valió, pu es antes prevenido, Licurgo
lo horadó en m edio co n su asta, y supino, él tum bado fue al suelo,
y le exp o lió las armas que el b roncíneo Ares le diera,
y él m ism o las llevó d espu és en el ch o q u e de Ares.
Mas cuand o Licurgo en v ejeció en sus palacios,
las dio a llevar a Ereutalión, su sirviente querido;
éste, teniend o sus arm as, retaba a todos los óptim os.
Éstos trem aban m ucho y tem ían, y no osaba ninguno;
pero a mí el alma muy osada m e urgió a com batir
co n su audacia; y por nacim iento era yo el más nuevo de todos;
y yo com batí con él, y m e dio la gloria Atenea,
y di m uerte a este hom bre más ingente y m ás fuerte,
pu es enorm e, aquí y allá extend ido yacía.
Q ue así, com o en la juventud, yo mi entera fuerza tuviera;
pronto enfrentaría a éste en com bate H éctor chispeante del yelm o;
mas qu ien es de vosotros sois de los p anaqu eos los óptim os,
ni aun éstos ansiáis prestam ente ir ante H éctor.”
Los censu ró así el viejo, y para él, todos los nueve se alzaron:
se levantó co n m u cho el prim ero A gam enón señ or de hom bres,
y tras él se levantó el Tidida, el fuerte D iom edes,
y tras ellos los Ayantes, vestidos de im petuoso valor,
y tras ello s Id o m en eo y el escud ero de Idom en eo,
M eriones, de igual p eso que el m atador de hom bres Enialio,
y tras ellos Eurípilo, d e Evem ón el hijo esplend ente,
y tam bién Toante Andrem ónida y el divino O diseo;
HOMERO

πάντεο άρ’ ο'ί γ ’ έθελον π ο λ ε μ ί ω ν Έ κ το ρ ι διω.


170 T o teδ ’ a u T i c μ ε τ έ ε ιπ ε Γερήνιοο ίπ πότα Νέοτωρ·
κλήρω νύν πεπάλαοθε διαμπερέο δο κε λ ά χη ο ιν
ούτοο γάρ δή όνήοει έϋκνήμιδαο Άχαιούο,
καί δ ’ αύτόο δν θυμόν όνήοεται αϊ κε φ ύγηα
δηΐου έκ πολέμοιο καί αίνήο δήίοτήτοο.
175 'Ώο έ'φαθ’, όί δέ κλήρον έοημήναντο έκαοτοο,
έν δ ’ έβαλον κυνέη Ά γαμέμνονοο ’Ατρεΐδαο.
λαοί δ ’ ήρήοαντο, θεόίοι δέ χεΐραο ά ν έο χο ν
ώδε δέ τιο ε’ίπεοκεν Ιδών ele ούρανόν εύρύν
Zeü π ά τερ ή Α’ίαντα λαχειν, ή Τυδέοο υιόν,
iso ή αύτόν βαοιλήα πολυχρύοοιο Μυκήνηο.
'Ώ ο α ρ’ εφαν, πάλλεν δέ Γερήνιοο ιππότα Νέοτωρ,
έκ δ ’ έθορε κλήροο κυνέηο δν dp’ ήθελον αύτοί
Αΐαντοο- κήρυξ δε φέρων άν’ δμιλον άπάντη
δ ε ΐ ξ ’ έν δ έξια πάοιν άριοτήεοοιν ’Αχαιών.
185 όί δ ’ ού γιγνώοκοντεο άπηνήναντο έκαοτοο.
άλλ’ δ τε δή τόν ϊκανε φέρων ά ν’ δμιλον άπάντη
δο μιν έπιγράφαο κυνέη βάλε φαίδιμοο Αϊαο,
ήτοι ύπ έοχεθε χ ε ιρ ’, δ δ ’ dp’ έμβαλεν αγχι παραοτάο,
γνώ δέ κλήρου οήμα ίδών, γήθηοε δέ θυμώ.
190 τόν μέν πάρ π όδ’ έόν χαμάδιο βάλε φώνηοέν τ ε -
ώ φίλοι ή το ι κλήροο έμόο, χαίρω δέ καί αύτόο
θυμώ, έ π ε ί δοκέω νικηοέμεν Έ κ το ρ α δίον.
άλλ’ ά γ ε τ ’ δφρ’ dv έγώ πολεμήϊα τ εύ χ εα δύω,
τόφ ρ’ ύμείο εύ χ εο θ ε Δ ιί Κρονίωνι άνακτι
195 οιγη έ φ ’ ύμείων 'ίνα μή Τρώέο γ ε πύθωνται,
ήέ καί άμφαδί,ην, έπ εί ού τινα δείδιμ εν έμπηο·
ού γάρ τίο με βίη γ ε έκών άέ κοντά δίηται
ούδέ τ ι ίδρείη, έ π ε ί ούδ’ έμ έ νήϊδά γ ’ οίϋτωο
έλπομαι έν Οαλαμΐνι γενέοθαι τ ε τρα φ έμεν τ ε .
200 'Ώο έφ α θ ’, όί δ ’ εύχοντο Δ ιί Κρονίωνι άνακτι·
ώδε δέ t i c εΐπ εο κεν Ιδών είο ούρανόν εύρ ύ ν
Ζεύ π ά τερ Ίδ ή θ ε ν μεδέων κύδιοτε μ έγ ιο τε
80C νίκην Α ίαντι καί άγλαόν ευχοο άρέοθαι·

123
ILÍADA VII

todos ellos querían guerrear co n H éctor divino;


y d e nu evo les habló N éstor ecuestre gerenio:
“Ahora por suertes sortead todos a quien obtenga por suerte,
pu es é se en verdad deleitará a los bien grebad os aqueos
y tam bién él mism o deleitará a su propia alma, si huyera
de la guerra enem iga y de la pugna terrible.”
Así habló, y ellos señalaron su suerte cada uno
y las ech aro n en el casco de A gam enón el Atrida;
y los p u eblos oraban y a los dioses las m anos alzaban;
y viendo hacia el ancho cielo, así cada uno diría:
“Padre Zeus: que Ayante o el hijo de T id eo o btengan la suerte,
o el m ism o rey de la rica en oro M icenas.”
Así hablaban. Y lo agitó Néstor ecu estre geren io
y saltó del casco la suerte q u e ellos mism os querían:
la de Ayante; un heraldo, por la multitud toda llevándola,
desd e la diestra, a todos los óptim os aqueos la m ostraba,
y ellos n o reco n ocién d o la, la rechazaba cada uno.
P ero cuand o llegó a él, por la multitud toda llevándola,
qu ien tras inscribirla la echara en el casco, Ayante preclaro,
exten d ió éste la m ano, y él, estándose cerca, la puso;
y al verla, la señal de su suerte con o ció, y gozó en su alma;
en el suelo, junto a su pie, la ech ó entonces, y habló:
“O h am igos, en verdad es mi suerte, y aun m e alegro yo m ism o
en el alma, ya que juzgo que v enceré a H éctor divino.
P ero, ea, mientras yo las guerreras armas m e pongo,
m ientras, vosotros suplicad a Zeus Cronida el señor,
e n silencio, en vuestro interior, porque los troyanos no lo oigan,
o incluso abiertam ente, ya que, em pero, a nadie tem em os;
pu es nadie a fuerza, co n quererlo, me desviará si n o quiero,
ni por mi im pericia, ya que no tan ignaro
e n Salam ina haber nacido y sido criado yo, e sp ero .”
Así habló, y ellos suplicaron a Zeus Cronida el señor,
y viendo hacia el ancho cielo , así cada uno diría:
“Padre Zeus que riges d esd e el Ida, el m ás glorioso, el más grande:
da a Ayante que la victoria y la esp lend ente gloria se lleve;
HOMERO

εί δέ καί Έ κ το ρ α περ φιΛέειχ καί κήδεαι αυτού,


205 ΐοην άμφοτέροιοι βίην καί κύδοο δπαοοον.
"Qc dp’ έφαν, Αΐαο δέ κορύοοετο νώροπι χαλκώ.
αύτάρ έ π ε ί δή πάντα περί χροι έοοατο τεύ χ εα ,
ο εύ α τ’ έ π ε ιθ ’ οιόο τ ε πελώριοο έρ χ ετα ι ’Άρηο,
δο τ ’ ειοιν πόλεμον δέ μ ε τ ’ άνέραο oüc τ ε Κρονίων
210 θυμοβόρου έριδοο μ ένει ξυνέηκε μάχεοθαι.
τοί oc άρ’ Α’ίαο ώρτο πελώριοο έρκοο ’Αχαιών
μειδιόων βλοουροΐοι προοώπαοι· νέρθε δέ ποοοίν
ή ϊε μακρά βιβάο, κραδάων δολιχόοκιον έγχοο.
τόν δέ καί ’Αργεΐοι μέν έγήθεον είοορόωντεο,
215 Τρώαο δέ τρόμοο αίνόο ύπήλυθε γυια έκαοτον,
Έ κ τ ο ρ ί τ ’ αύτώ θυμόο ένί οτήθεοοι π ά τα ο ο εν
άλλ’ ου πωο έ τ ι ε ίχ εν ΰποτρέοαι ούδ’ άναδΰναι
αφ λαών έο δμιλον, έ π ε ί προκαλέοοατο χάρμη.
Αϊαο δ ’ έγγύθεν ήλθε φέρων οάκοο ή ύτε πύργον
220 χάλκεον έπταβόειον, δ οί Τυχίοο κάμε τευχώ ν
οκυτοτόμων δ χ ’ d p ic T o c "Υλη ένι οΙκία ναίων,
öc οΐ έπο ίη οεν οάκοο αίόλον έπ τα βόειον
ταύρων ζατρεφ έω ν, έπ ί δ ’ όγδοον ήλαοε χαλκόν,
τό πρόοθε οτέρνοιο φέρων Τελαμώνιοο Αϊαο
225 οτή Ê>a μ ά λ’ Έ κτοροο έγγύο, άπειλήοαο δέ προοηύδα·
Έ κ τ ο ρ νυν μέν δή οάφα ε’ίοεαι οΐόθεν o l o c
οιοι καί Δαναοιοιν άριοτήεο μ ετέα ο ι
καί μ ε τ ’ ’Α χιλλήα ρηξήνορα θυμολέοντα,
άλλ’ δ μέν έν νήεοοι κορωνίοι ποντοπόροιοι
230 κ ε ΐ τ ’ άπομηνίοαο Ά γαμέμνονι ποιμένι λα ώ ν
ήμειο δ ’ ε ’ι μ έν τοΐοι ο'ί d v οέθεν άντιάοαιμεν
καί πολέεο· άλλ’ άρχε μάχηο ήδέ πτολέμοιο.
Τόν δ ’ α υτε προοέειπε μέγαο κορυθαίολοο Έ κ τω ρ ·
Αίαν διογενέο Τ ελαμώ νιε κοίρανε λαών
235 μή τ ί μευ ή ΰτε παιδόο άφαυροΟ π ειρ ή τιζε
ή έ γυναικόο, ή ούκ οίδεν πολεμήία έργα.
αύτάρ έγώ ν ευ οίδα μάχαο τ ’ άνδροκταοίαο τ ε -
ο ΐδ ’ έπ ί δεξιά , ό ιδ ’ έ π ’ άριοτερά νωμήοαι βών

124
ILÍADA VII

m as si tam bién amas a H éctor y por él m ismo te acuitas,


a am bos por igual la fuerza y la fama c o n cé d e le s.”
Así hablaban, y se ponía Ayante el yelm o de esp lénd ido bronce;
m as cuand o en redor de su carne co lo c ó todas las arm as,
se lanzó ento n ces, tal com o el inm enso Ares avanza
cuand o va a la guerra entre los hom bres, a quien el Cronida
juntó a com batir en la furia del devorante altercado;
tal m archaba inm enso, baluarte de los aqueos, Ayante
son riendo con áspero rostro, y abajo, en sus pies,
iba a m agnos trancos, bland iend o, de m agna som bra, su lanza.
Los argivos tam bién se alegraron grandem ente m irándolo,
y soltó atroz tem blor, en cada uno, a los troyanos, los m iem bros,
y a H éctor m ism o le palpitó el alma en el p ech o;
pero en m odo alguno tenía ya el retirarse ni el irse
atrás, a su multitud de pu eblos, ya que al duelo él retara.
Llegó cerca Ayante, llevando, com o una torre, su escud o
b ro n cín eo , de siete bueyes, que le hizo, labrándolo, Tiquio
que vivía en Hila, co n m ucho de los curtidores el óptim o;
él le fabricó el chispeante escu d o de siete pellejas
de toros b ien criados, y, octavo, el b ron ce extend ió por encim a;
llevánd olo delante del pecho, el Telam ónida Ayante
se estuvo muy cerca de Héctor, y am enazante le dijo:
“H éctor: ahora en verdad claram ente probarás, solo a solo,
qué tales óptim os entre los dáñaos se cuentan,
aun fuera del rom pedor d e hom bres, alma de león , A quileo;
pero él yace e n las corvas naves que van por el ponto,
encolerizad o contra A gam enón, de pu eblos pastor;
m as nosotros som os tales que ir en contra tuya podem os,
y m u chos; pero principia el com bate y la guerra.”
A su vez le dijo el gran H éctor chispeante del yelm o:
“Ayante brote de Zeus, Telam onio regente de pueblos:
no te m etas con m igo com o c o n un niño sin fuerzas
o co n una m ujer que no c o n o ce guerreros trabajos;
pu es yo bien co n o zco com bates y m atanzas de hom bres;
sé a la diestra, sé a la izquierda dirigir el cu ero b ov in o
HOMERO

άζαλέην, τό μοι. ^ ctl ταλαυρινον π ο λ εμ ίζ ε ιν


240 οίδα δ ’ έπ α ΐξα ι μόθον 'ίππων ώ κειά ω ν
οίδα δ ’ ένί οταδίη δηΐω μέλπεοθαι ’Άρηϊ.
άλλ’ ου γάρ c ’ έθέλω βαλέειν τοιοϋτον έόντα
λάθρη όπιπεύοαο, άλλ’ άμφαδόν, αϊ κε τύχω μι.
Ή ρα, και άμπεπαλών προΐει δολιχόοκιον έγχοο,
245 καί βάλεν Αϊαντοο δεινόν οάκοο έπτα βόειον
άκρότατον κατά χαλκόν, oc ογδοοο ήεν έ π ’ αύτω.
ε ξ δε διά πτύχαο ήλθε δαΐζων χαλκόο άτειρήο,
έν τη δ ’ έβδομάτη pLvû οχέτο- δεύτεροο αυτε
A ïac διογενήο προΐει δολιχόοκιον έγχοο,
250 καί βάλε Πριαμίδαο κ α τ ’ άοπίδα π άντοο’ έΐοην.
διά μεν άοπίδοο ήλθε φαεινηο οβριμον έγχοο,
καί διά θώρηκοο πολυδαιδάλου ή ρή ρειο το -
άντικρύ δε παραί λαπάρην διάμηοε χιτώ να
έγ χ ο ο - δ δ ’ έκλίνθη καί άλεύατο κήρα μέλαιναν.
255 τώ δ ’ έκοπαοοαμένω δολίχ’ ε γ χ εα χεροίν ά μ ’ άμφω
cùv ρ’ επεοον λ είο υ α ν έοικό τεο ώ μοφ άγοιαν
ή ουοι κάπροιαν, τών τ ε οθένοο ούκ άλαπαδνόν.
Πριαμίδηο μεν έ π ε ιτ α μέοον οάκοο οϋταοε δουρί,
ούδ’ ερρηξεν χαλκόο, άνεγνάμφθη δέ οί αιχμή.
260 A ïac δ ’ άοπίδα νύξεν έπάλμενοο· ή δε διαπρό
ήλυθεν έ γ χ είη , στυφ έλιξε δέ μιν μεμαώτα,
τμήδην δ ’ α ύ χ έν ’ έπήλθε, μέλαν δ ’ άνεκήκιεν αιμα,
άλλ’ ούδ’ (Le άπέλη γε μάχηο κορυθαίολοο Έ κ τω ρ ,
άλλ’ άναχαοοάμενοο λίθον ε ΐλ ε τ ο χειρ ί π α χ ειη
265 κείμενον έν πεδίω μέλανα τρηχύν τ ε μέγαν τ ε -
τώ βάλεν AïavToc δεινόν c ó k o c έπτα βόειον
μέοοον έπο μ φ ά λιον π εριήχηοεν δ ’ άρα χαλκόο.
δεύ τερ ος α υ τ ’ A ïac πολύ μειζονα λάαν άείραο
ή κ ’ έπιδινηοαο, έπ έρ ειο ε δέ 1 ν ’ άπέλεθρον,
270 εΐοω δ ’ ά ο π ίδ’ έα ξε βαλών μυλοειδεί πέτρω,
βλάψε δέ οί φίλα γούναθ’· δ δ ’ ϋπτιοο έξετανύοθη
άοπίδι έγχριμφ θείο· τον δ ’ αΐψ’ ώρθωοεν ’Απόλλων,
καί νύ κε δή ξιφ έεο ο ’ αύτοοχεδόν ούτάζοντο,

125
ILÍADA VII

seco; es e so para mí el guerrear sin cansancio,


y sé provocar el estruendo de los raudos caballos,
y sé co n el cruel Ares danzar en la lucha a pie firme.
Pero por tanto, siendo tal, no quiero golpearte
viendo en torno a hurto; pero a las claras, si pudiera cum p lirlo.”
H abló, y tras blandiría en alto, envió, de larga som bra, su lanza
y golp eó, de siete cueros, el terrible escud o de Ayante
en el b ro n ce exterior, que era el octavo en el mismo,
y a través de seis pliegues entró cortando el bro nce im piedoso
y se atascó en el séptim o; el segundo, a su turno,
brote de Zeus, Ayante arrojó, de larga som bra, su lanza,
y g o lp eó del Priámida el escud o igual por todas sus partes;
a través del luciente escud o fue la válida lanza
y se hincó a través de la multiartificiada coraza;
y al lado opu esto atravesó, a lo largo del flanco, la túnica
la lanza; mas él se inclinó y esquivó el negro destino.
Y ellos, en sacand o las largas lanzas los dos co n sus m anos,
a una arrem etieron tal com o carniceros leones
o pu ercos salvajes, y de éstos no es end eble la fuerza;
el Priámida en to n ces a m edio escu d o hirió con el asta
y no rom pió el bronce, pues le fue doblada la punta;
saltando, Ayante horadó el escud o, y a través fue adelante
la lanza, y rechazó al que contra él se arrojaba,
y fue, cortante, sobre su cuello, y brotó negra la sangre.
Mas ni aun así cesó del com bate H éctor chispeante del yelm o,
mas, retrocediendo, asió co n la fornida m ano una piedra
que en el llano yacía negra y áspera y grande;
co n ella hirió el terrible escu d o de siete cueros de Ayante
a mitad del om bligo, y en redor dio retum bos el bronce.
Segundo, a su vez Ayante, alzando muy más grande una roca,
habiénd ola volteado, la envió y le imprimió ingente fuerza,
y hend ió el escud o, co n piedra co m o de m olino golpeánd olo,
y le dañó su rodilla, y extend ido él cayó b o ca arriba,
m etido contra su escud o; mas lo levantó, rápido, A polo.
Y ahora en verdad con las espadas de cerca se hirieran,
HOMERO

el μή κήρυκεο Διοο άγγελοι ήδέ και άνδρών


275 ήλθον, δ μέν Τρώων, δ δ ’ ’Αχαιών χαλκοχιτώνων,
Ταλθύβιόο τ ε κα'ι Ίδάΐοο πεπνυμένω άμφω-
μέοοω δ ’ άμφοτέρων οκήπτρα οχέθον, είπ έ τ ε μύθον
κήρυξ Ίδαΐοο πεττνυμένα μήδεα είδ ώ ο-
μ η κέτι πάΐδε φίλω π ο λ εμ ίζετε μηδέ μ άχεοθον
280 άμφοτέρω γάρ οφώί φιλεΐ ν εφ ελη γ ερ έτα Ζεύο,
άμφω δ ’ αίχμητά· τό γε δή κα'ι ΐδμεν άπαντεο.
νύξ δ ’ ήδη τ ε λ έ θ ε ι- άγαθόν και νυκτ'ι πιθέοθαι.
Τον δ ’ άπαμειβόμενοο ττροοέφη Τελαμώνιοο Α’ίαο-
Ί δ α ΐ ’ Έ κ το ρ α ταύτα κ ελ εύ ετε μυθήοαοθαι·
285 αύτόο γάρ χάρμη προκαλέοοατο πάνταο άρίοτουο.
ά ρ χ έτω - αύτάρ έγώ μάλα πείοομαι ή περ άν ουτοο.
Τόν δ ’ αυτε προοέειπε μέγαο κορυθαίολοο Έ κ τω ρ ·
Αίαν έ π ε ί τοι δώκε θεόο μέγεθόο τ ε ßirfu τ ε
κα'ι πινυτήν, περί δ ’ έ γ χ ε ι ’Αχαιών φ έρτατόο έοοι,
290 vûv μέν παυοώμεοθα μάχηο καί δήϊοτήτοο
οή μ ερ ον ϋοτερον αυτε μαχηοόμεθ’ είο δ κε δαίμων
άμμε διακρίνη, δώη δ ’ έτέροιοί γε νίκην,
νυξ δ ’ ήδη τ ε λ έ θ ε ι- άγαθόν καί νυκτί πιθέοθαι,
ώο ού τ ’ έϋφρήνηο πάνταο παρά νηυοίν ’Αχαιούο,
295 οούο τ ε μάλιοτα έτα ο καί έταίρουο, οί τοι έ α ο ιν
αύτάρ έγ ώ κατά άοτυ μ έγα Πριάμοιο άνακτοο
Τρώαο έϋφρανέω καί Τρωάδαο έλκεοιπέπλουο,
αΐ τ έ μοι εύχόμενα ί θειον δύοονται άγώνα.
δώρα δ ’ ά γ ’ άλλήλοιοι περικλυτά δώομεν άμφω,
300 οφρά τιο ώ δ’ εΐπηοιν ’Αχαιών τ ε Τρώων τ ε -
ή μ έν έμαρνάοθην εριδοο π έρι θυμοβόροιο,
ή δ ’ α υ τ ’ έν φ ιλότητι δ ιέτμ α γ εν άρθμήοαντε.
'Ώο άρα φωνήοαο δώκε ξίφοο άργυρόηλον
cùv κολεώ τ ε φέρων καί έϋ τμ ή τω τελαμώνι·
305 Αϊαο δέ ζωοτήρα δίδου φοινίκι φαεινόν.
τώ δέ διακρινθέντε δ μέν μ ετά λαόν ’Αχαιών
ή ί’, δ δ ’ έο Τρώων δμαδον κ ί ε - τοί δέ χάρηοαν,
ώο είδον ζωόν τ ε καί ά ρ τεμ έα προοιόντα,

126
ILÍADA VII

si no los heraldos, m ensajeros de Zeus y los hom bres,


el de los troyanos y el de los aqu eo s de veste broncínea,
vinieran: Taltibio e Ideo, am bos prudentes,
y en m edio de am bos tuvieran sus cetros; y dijo el discurso
el heraldo Ideo, sapiente de prudentes con sejos:
“No guerreéis ni com batáis más, niños queridos,
pues a am bos os ama Zeus que agolpa las nubes,
y am bos sois lanceros, y todos, en verdad, lo sabem os;
y la n o ch e ya viene, y es bu en o o b ed ecer a la n o c h e .”
Y respondiendo, le dijo el Telam ónida Ayante:
“Ideo: manda que H éctor eso declare,
pues él m ism o a duelo retó a todos los óptim os;
que él principie; yo muy ob ed iente seré, si él lo fuera.”
Y a su vez le dijo el gran H éctor chispeante del yelm o:
“Ayante: ya que el dios grandeza y fuerza te ha dado
y prudencia, y eres el m ejor de los aqueos co n la lanza,
ahora, en verdad, cesem os del com bate y la pugna
este día; com batirem os luego otra vez, hasta que el num en
nos separe, y al uno o al otro la victoria con ced a;
y la n o ch e ya viene, y es b u en o o b ed ecer a la noche;
que así a todos los aqueos cab e las naves com plazcas,
y en esp ecial a los parientes y com pañeros que tengas,
y yo, a través de la gran urbe de Príamo el señor,
com p laceré a troyanos y, de am plios peplos, troyanas
que orando por mí entraran en el divino recinto.
Mas, ea: perínclitos d ones uno al otro d ém onos am bos,
para que así diga alguno de los troyanos y aqueos:
‘En verdad pelearon en el altercado que el alma devora,
y a su vez se apartaron, por la amistad religados.’”
En hablando así, le dio una espada tachonada de plata,
llevándosela co n la vaina y el bálteo b ien trabajado,
y Ayante donó un cinturón reluciente de púrpura.
Al separarse éstos, al pu eblo de los aqu eos el uno
fue, y partió el otro a la turba de los troyanos, y éstos gozaron
cuand o lo vieron aproxim ándose vivo e indem ne,
HOMERO

Αϊαντοο προφυγόντα μένοο καί χείραο άάπτουο·


310 καί ρ’ ήγον προτί άοτυ ά ελπ τέο ν τεο οόον είναι.
Α ϊα ντ’ αύθ’ έτέρω θεν έϋκνήμιδεο ’Α χαιοί
ele ’Αγαμέμνονα δίον άγον κεχαρηότα νίκη.
Οί δ ’ δ τε δή κλιοίηοιν έν ’Ατρεΐδαο γένοντο,
τοίοι δέ βουν ίέρευοεν άναξ άνδρών ’Αγαμέμνων
315 άροενα π εντα έτη ρ ο ν ύ π ερ μ ενέϊ Κρονίωνι.
τόν δέρον άμφί θ ’ έπον, καί μιν διέχευαν άπαντα,
μίοτυλλόν τ ’ άρ’ έπιοταμένωο πείράν τ ’ όβελοΐοιν,
δπτηοάν τ ε περιφραδέωο, έρύοαντό τ ε πάντα,
αύτάρ έ π ε ί παύοαντο πόνου τετύ κοντό τ ε δαΐτα,
320 δαίνυντ’, ούδέ τ ι θυμόο έδ εύ ετο δαιτόο έΐοη ο-
νώτοιοιν δ ’ Αϊαντα διηνεκέεοοι γέραιρεν
ήρωο Ά τρεΐδηο εύρύ κρείων ’Αγαμέμνων,
αύτάρ έ π ε ί πόοιοο καί έδητύοο έ ξ έρον έντο,
τοΐο ό γέρων πάμπρωτοο ΰφαίνειν ή ρχετο μήτιν
325 Νέοτωρ, ού καί πρόοθεν άρίοτη φαίνετο βουλή·
Ö οφιν έϋφρονέων άγορήοατο καί μ ε τ έ ε ι π ε ν
Ά τρ εΐδ η τ ε καί άλλοι άριοτήεο Παναχαιών,
πολλοί γάρ τεθνάοι κάρη κομόωντεο ’Αχαιοί,
τών νύν αίμα κελαινόν έυρροον άμφί Οκάμανδρον
330 έοκέδα ο’ όξύο Ά ρηο, φυχαί δ ’ ’Άίδοο δέ κατήλθον
τώ οε χρή πόλεμον μέν ά μ ’ ήοι παύοαι ’Αχαιών,
αύτοί δ ’ άγρόμενοι κυκλήοομεν ένθάδε νεκρούο
βουοί καί ή μιόνοιοιν άτάρ κατακήομεν αύτούο
τυτθόν άπό προ νεών, ώο κ ’ όοτέα παιοίν έκαοτοο
335 οϊκαδ’ άγη δ τ ’ άν αύτε νεώμεθα πατρίδα γάίαν.
τύμβον δ ’ άμφί πυρήν ένα χεύ ο μ εν έξαγαγόντεο
άκριτον έκ π εδ ίου - π οτί δ ’ αύτόν δείμομεν ώκα
πύργουο ύψηλούο είλαρ νηών τ ε καί αύτών.
έν δ ’ αύτοΐοι πύλαο ποιήοομεν εύ άραρυίαο,
340 δφρα δι ’ αύτάων ίππηλαοίη όδόο ε ϊη -
έκτοοθεν δέ βαθεΐαν όρύξομεν έγγύθι τάφρον,
ή χ ’ ϊπ π ον καί λαόν έρυκάκοι άμφιο έούοα,
μή π ο τ ’ έπιβρίοη πόλεμοο Τρώων άγερώχων.

127
ILÍADA VII

habiend o huido del ánim o y las invictas m anos de Ayante,


y a la urbe lo guiaron, tras desesp erar que salvo estuviera.
Y en la otra parte, a Ayante los bien grebad os aqueos
guiaron hacia A gam enón divino, en la victoria gozándose.
Y cuand o ellos dentro de la tienda del Atrida estuvieron,
para ellos un buey inm oló A gam enón señor de hom bres,
m acho, de cin co años, al sobrepoten te Cronida;
lo d esollaron y a él se aplicaron y partiéronlo todo,
y en trizas lo cortaron y en asadores b ien las fijaron,
y las asaron debidam ente y retiráronlo todo.
Mas cuand o cesaron de la labor y el banqu ete aprestaron,
banqu etearon, y ni un alma careció de justo banqu ete;
y a Ayante prem ió con todos los trozos del lom o
el h éroe Atrida A gam enón soberan o ancham ente.
Mas cuand o el d eseo de b eb er y com er se quitaron,
principió a tejerles un con sejo, antes que todos, el viejo
Néstor, y antes el designio de él, óptim o había parecido;
él, pensand o bien, los arengó y dijo entre ellos:
“Atrida y los otros óptim os de los panaqueos:
pues han m uerto m uchos aqu eos de m elenuda cabeza
cuya negra sangre ahora junto al bien corriente Escam andro
vertió Ares agudo, y sus almas al H ades bajaron,
fuerza es que, a la aurora, detengas la guerra de los aqueos,
y nosotros juntos, irem os trayendo aquí los cadáveres
con bu ey es y muías; los quem arem os luego a ellos m ism os
cerc