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MEMORIAS

DE SANTIAGO
GIORDANO

UN PASTOR PROTESTANTE

SANTIAGO GIORDANO
Publicado en España por
Impresiones.

Memorias de Santiago Giordano


© 2011 Santiago Giordano

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Printed in Spain

© Santiago Giordano, 2011


1ª Edición Febrero 2011
ÍNDICE Pag.

Prólogo. 11
Introducción 19
Capítulo 1 • De Italia a España. 27
Capítulo 2 • Días de ilusión. 35
Capítulo 3 • La República. 54
Capítulo 4 • Días de angustia y luto. 64
Capítulo 5 • La adolescencia. 76
Capítulo 6 • Posguerra, hambre y persecución. 83
Capítulo 7 • De la adolescencia a la juventud. 92
Capítulo 8 • Paco. 107
Capítulo 9 • Suiza. 115
Capítulo 10 • Tánger. 124
Capítulo 11 • Regreso a Barcelona. 136
Capítulo 12 • Berea I. 144
Capítulo 13 • Berea II. 157
Capítulo 14 • Berea III. 167
Capítulo 15 • Berea IV. 175
Capítulo 16 • Berea V. 181
Capítulo 17 • El gran incendio. 205
Capítulo 18 • Centro Bíblico Berea. 211
Capítulo 19 • La fundación de una nueva 218
iglesia.
Capítulo 20 • La Ley 44/67. 226
Capítulo 21 • Miscelánea de acontecimientos. 234
Capítulo 22 • Nuestros hijos dejan el nido. 244
Capítulo 23 • Un crucero inesperado. 251
Capítulo 24 • La gran aventura. 259
Capítulo 25 • La evangelización. 267
Capítulo 26 • Un sermón bajo palio. 273
Capítulo 27 • CXXV Aniversario. 281
Capítulo 28 • Las CAEF, Cáceres y Tárrega 289
Capítulo 29 • Un testigo de excepción. 299
Capítulo 30 • La Libertad. 309
Capítulo 31 • Las AA.HH. en la Europa 315
Occidental.
Capítulo 32 • El Viviente que me ve. 325
Capítulo 33 • Epílogo. 335
Prólogo

Escribir un prólogo es, sin ningún género de dudas, un serio


compromiso. Edificar el pórtico de entrada a estas memorias,
facilitando, a su vez, una clave de lectura de las mismas es, junto
al compromiso, una responsabilidad que he asumido de forma
agradecida por lo que representa de confianza en mi humilde
persona por parte de Santiago Giordano.

Al leer las memorias de Santiago, ha venido a mi mente el título


de las memorias del escritor chileno Pablo Neruda Confieso que
he vivido, que recoge la trayectoria vitalista del escritor.

Santiago concluye sus memorias con términos cercanos a los del


escritor latinoamericano al mencionar que al considerar nuestra
vida (la de María y Santiago), podemos darnos cuenta de que
no ha sido ni monótona ni aburrida. Confieso, en el sentido de
dar fe de algo, de que ha sido así. Y es que sus memorias, en
algunos momentos, se solapan con las mías, desde los años de mi
niñez hasta el momento presente, ya muy alejado en el tiempo
de las primeras imágenes que las memorias de Santiago me han
evocado.

Se me han dibujado las imágenes, siendo yo un niño, de los


bancos de la iglesia de la Avenida Mistral sobre los que dibujaba
durante el culto; los campamentos durante años de Berea; las
primeras responsabilidades en la iglesia con el grupo de jóvenes;
las expectativas de cambios eclesiológicos, no completamente
alcanzados, con la apertura de la iglesia de la calle Jaume Roig…

11
Memorias de Santiago Giordano

La vida de las personas se da en un contexto histórico concreto. Las


memorias de Santiago son un auténtico tratado de historia, de la
que se escribe en los libros y de la que se inserta en la experiencia
vital de los individuos, de las familias y de los grupos sociales.
Santiago va describiendo los sucesivos cambios de los que desde
su niñez hasta el día de hoy ha sido testigo. El advenimiento de
la República; el terror que representó la Guerra Civil y la marcha
de los misioneros ingleses; los años de la dictadura franquista; el
cierre de las iglesias (yo mismo fui presentado al Señor en casa de
mis padres donde se celebraban los cultos de forma clandestina);
los años de la posguerra y del nacional catolicismo con todo lo
que representó de represión para nuestras iglesias; cómo vivenció
en el ámbito familiar el hecho de la Segunda Guerra Mundial
y sus implicaciones para los creyentes evangélicos al vencer las
fuerzas aliadas y verse obligado el franquismo a reducir algo la
presión sobre los evangélicos, si bien de forma muy tímida.
Nuevo capitulo de la historia es el comprendido desde la transición
democrática hasta nuestros días. Etapa de cambios significativos
y en profundidad de la sociedad española. Nueva Ley de Libertad
Religiosa. Santiago repasa críticamente este periodo plagado de
posibilidades y que paradójicamente representó el inicio de una
involución en muchas iglesias. En esta etapa, la evolución de
la sociedad tanto en ideas como en costumbres ha sido rápida,
exponencial… En cambio, la capacidad de las iglesias para
adecuarse, que no adaptarse pasivamente, a esta nueva realidad ha
sido muy lenta, casi lineal o inexistente en muchos casos.
El tema alcanza a nuestro presente en el que los lenguajes de
la iglesia y de la sociedad son distintos. Progresivamente, se han
dinamitado los puentes de diálogo y comprensión entre la iglesia
y la sociedad. Hace falta un esfuerzo muy serio y continuado en el
plano eclesiológico, teológico y hermenéutico para generar interés
entre nuestros conciudadanos hacia planteamientos espirituales,
ya que también los hombres y mujeres de nuestro tiempo, como

12
Prólogo

los de cualquier época y cultura, necesitan encontrar sentido a sus


vidas; sentido que, de modo completo, el hombre tan sólo alcanza
en el seguimiento de Jesús de Nazaret.
En un tiempo como el nuestro, en el que la familia tradicional
se halla sometida a revisión y crítica, y se amplían los modelos
familiares emergentes y alternativos, es un oasis encontrar un
importante espacio en las memorias de Santiago dedicado a su
familia de origen y propia, en capítulos específicos o como telón
de fondo de los dedicados a otros temas.
Las dificultades personales y sociológicas de su niñez y
adolescencia; su relación con María, compañera fiel y apoyo a
lo largo de los años que Dios les ha concedido vivir juntos; el
nacimiento de sus hijos vivido como una experiencia gozosa y
de gratitud al Señor; el paso del tiempo con sus luces y sombras,
como en toda realidad humana, su situación actual con nietos y
biznietos… es una experiencia vitalmente positiva que ha dejado
una importante huella en su vida.
Un extenso tema, no podría ser de otra manera, tiene que ver con
las iglesias de las Asambleas de Hermanos en las que Santiago
se ha mantenido a lo largo de su vida a pesar de los episodios de
incomprensión y oposición sufridos: la iglesia de la calle Teruel,
los inicios de las iglesias de la Avenida del Paral.lel y de la Avenida
Mistral, los años de mayores bendiciones y crecimiento tras la
apertura de las iglesias en los primeros años de la posguerra, la
fase de expansión con la apertura de nuevos lugares de testimonio:
Jaume Roig que fundó junto a otros ancianos de la iglesia de la
Avenida Mistral (mis padres y yo mismo decidimos trasladarnos
también a este nuevo lugar de culto no tanto por razones de
proximidad, sino por razones de búsqueda de nuevas formas
más acordes con los nuevos tiempos que vivimos en la década
de los sesenta), Maragall, la Bisbal en la que Santiago ejerció un
fructífero ministerio pastoral…

13
Memorias de Santiago Giordano

Tema clave en la vida de María y Santiago fue su decisión de


estudiar en el Instituto Bíblico Emmaüs, en la Suiza francesa,
durante tres años para preparase mejor para servir al Señor. No
fue una decisión fácil, ya que, tristemente en aquellos años, la
cortedad de miras de los ancianos de las iglesias comportaba
serios prejuicios sobre la formación doctrinal y teológica fuera
del marco de la propia iglesia. Sólo el pequeño núcleo familiar
apoyó su decisión. Santiago es muy crítico en sus memorias
respecto a esta cuestión, relacionando el declive de las Asambleas
de Hermanos con la falta de preparación de sus líderes que les
imposibilitaba el diálogo con el mundo contemporáneo, sobre
todo a partir de los cambios paradigmáticos que se sucedieron en
nuestro país con el advenimiento de la democracia.
En esta nueva etapa, la incorporación al mundo universitario de los
hijos y nietos de las primeras generaciones de creyentes provocó
el hecho de que las iglesias dejaron de ser significativas para estos
jóvenes con una formación superior al constatar los vetustos
anclajes ideológicos de sus dirigentes. Las iglesias centrifugaron,
en aquellos años, a muchos de sus mejores miembros.
Pienso que el problema, en términos generales, perdura. Reconozco
que el alejamiento de la fe en nuestros actuales contextos viene
dado por una multiplicidad de factores, pero fundamentalmente
por el hecho de que la iglesia ha dejado de ser significativa para
la sociedad contemporánea por su dificultad de contextualizar el
mensaje de Jesucristo.
Si la situación descrita es preocupante, adquiere tintes de paradoja
cuando, en demasiados casos, la iglesia deja, también hoy, de ser
significativa para sus propios miembros, como ha ocurrido y
continúa ocurriendo con demasiada frecuencia. Las personas con
responsabilidades en las iglesias deberían leer con suma atención
los capítulos que, con una postura crítica pero necesaria, Santiago
dedica al análisis de la evolución de las Asambleas de Hermanos

14
Prólogo

en nuestro contexto durante estos últimos años. Su análisis se


complementa con las prácticas de las Asambleas de Hermanos
del centro de Europa; este análisis constata cómo las iglesias
preocupadas por la formación y el cuidado pastoral mantienen
una influencia positiva en su entorno y crecen.
En sus memorias, Santiago realiza un recorrido detallado de sus
diferentes ministerios a través de los cuales ha servido al Señor
con fidelidad durante toda su vida: profesor de la Escuela Bíblica
de Tánger, inicio de la actividad de campamentos a su regreso a
Barcelona, servicio pastoral en las iglesias de la Avenida Mistral,
calle Jaume Roig, calle de la Bisbal, calle Teruel… Su preocupación
por la formación bíblica le impulsó a la creación de centros de
formación, primero el CEEB y después el EBE, en los que ha
desempeñado responsabilidades docentes y de gestión. Secretario
de la Alianza Evangélica Española, Miembro del Patronato del
Hospital Evangélico…
Quisiera destacar dos aspectos en los que Santiago ha invertido
tiempo, esfuerzo y disgustos, según él mismo confiesa, que, si
bien no se alcanzó en su momento todo lo que inicialmente se
esperaba, dieron sus frutos que quizá tendremos que aprender
a valorar en términos de calidad y no tanto de cantidad y que
representaron semillas, de crecimiento tardío, para una persona
como Santiago con una capacidad para interpretar los signos de
los tiempos en forma proactiva frente a las formas reactivas de los
demás líderes.
El primero de estos aspectos fue todo el ahínco dirigido a sumar
esfuerzos entre las Asambleas de Hermanos, a establecer vínculos
de colaboración y cooperación para terminar con la endogamia
y aislamiento de cada comunidad. Esto, que al lector de hoy
pudiera parecerle una obviedad, ha sido importante caballo de
batalla a lo largo de los años del ministerio de Santiago. Tema no
completamente resuelto a día de hoy al comprobar aún una excesiva

15
Memorias de Santiago Giordano

fragmentación de nuestro campo evangélico por cuestiones,


muchas veces, nimias. Esto ocurre tanto entre las diferentes
denominaciones como dentro de las mismas. La tendencia al
individualismo, propia de nuestra sociedad postmoderna, parece
que también alcanza a las iglesias. La necesidad de dar testimonio
de nuestra fe en un entorno secular, laicista y, en ocasiones, hostil
requiere mayores sinergias y más humildad por parte de muchos
responsables de las iglesias.
El segundo aspecto que desearía destacar es la sensibilidad por
la evangelización, a pesar de que Santiago confiesa que no es un
evangelista, en el sentido tradicional de este término. Pero muchas
de las iniciativas que se han dado tanto local como nacionalmente
en las Asambleas de Hermanos han partido de un reducido
número de hermanos entre los que se hallaba Santiago. Alguna
de las iniciativas actuales tienen su origen en su sensibilidad por
el trabajo misionero y la obra pionera.
La parte central de las memorias está dedicada a la Casa de
Colonias de Berea. La colaboración de María y Santiago en los
campamentos que organizaba la Unión Bíblica en Vennes sur
Lausanne generó la visión de iniciar también este ministerio entre
nosotros. Para quienes vivimos en primera persona los inicios
de la adecuación de la vieja casa y para quienes desconocen sus
orígenes, la lectura de estas páginas nos sitúan en una realidad en
la que, como la trama y la urdimbre, se entrelazan el esfuerzo de
un grupo de creyentes y la provisión de Dios.
Campamentos de niños y jóvenes en verano, campamentos de
Semana Santa, retiros de fin de semana para matrimonios,
iglesias… años de actividad febril. Trabajo incansable durante
años a fin de obtener los apoyos y recursos que culminaron en
sucesivas obras de mejora y acondicionamiento hasta hacer
de la Casa de Colonias de Berea el digno establecimiento hoy
disponible.

16
Prólogo

Pero, más allá de los detalles particulares, como el propio Santiago


expresa gracias a esa locura, con la guía y la ayuda del Señor, miles
de jóvenes recibieron mucho bien y un número que sólo el Señor
conoce de niños y jóvenes le aceptaron como Señor y Salvador.
Las memorias de Santiago Giordano son un documento
importante y de gran utilidad para conocer y comprender la
historia y evolución de las iglesias en los diferentes contextos
sociopolíticos que el autor ha conocido. Especialmente la
evolución de las Asambleas de Hermanos en las que Santiago se
ha mantenido, con un punto de independencia, que le permite
el análisis crítico que estas memorias representan en varios de
sus capítulos. Sin ellas, creo que mucha de la información que
contienen, se perdería para siempre. De ahí que representen, por
lo tanto, una significativa aportación a la historiografía protestante
no contemplada en otros textos.
Santiago escribe sus propias memorias, por lo tanto, estamos frente
a un texto próximo, con expresiones en primera persona. No es un
espectador distante de los hechos. Es el protagonista, junto a su
esposa María, de la narración. Puede objetarse subjetividad, pero
uno se pregunta: ¿Existe realmente la objetividad? Ser el narrador
de la propia historia permite el recuerdo y evocación de cantidad
de aspectos que han dejado su impronta y que difícilmente
hubiesen sido percibidos por un cronista. Las memorias están
plagadas de todo tipo de detalles que deben ser integrados en
la lectura por la vinculación afectiva que se intuye entre ellos y
Santiago.
El texto esta constituido por una serie de capítulos en los que se
tratan sus diferentes recuerdos y que se asemejan a los cristales
de diferentes formas y colores de los rosetones de las catedrales
góticas. Sabemos que no es suficiente la contemplación de un
cristal, aun cuando por sí mismo posea su propia belleza. Es
necesario integrarlo en un todo para percibir la armonía del

17
Memorias de Santiago Giordano

conjunto. Cada capítulo de las memorias tiene su propio sentido,


pero, a semejanza del rosetón gótico, merece la pena la lectura
completa de la obra para apreciar la armonía final que permitirá
expresar, con María y Santiago, ¡Dios, nuestro Dios, es un Dios fiel!,
al comprobar cómo el Señor ha permanecido en todo momento
junto a nuestros hermanos, bendiciendo abundantemente sus
diferentes ministerios. Santiago, gracias.
Jaume Triginé

18
Introducción

Desde hace bastante tiempo, estoy dándole vueltas a la


posibilidad de escribir mis memorias. Además, un gran número
de personas me han pedido que debiera escribir la historia de
la “Casa de Colonias Berea”. Creo que podría hacer un trabajo
conjunto, ya que la historia de “Berea” está ligada a la de mi propia
vida.
En la primavera del 2004, junto con María, estábamos
circulando por la carretera que bordea el Pantano de Talarn o de
Sant Antoni, que estaba completamente lleno. Al llegar a Tremp,
divisamos la imponente presa de 82 m. de altura, que cierra el
paso al río Noguera Pallaresa y de esta forma crea el gran pantano
artificial con capacidad para 225 millones de m3.
Como el pantano estaba lleno, dejaban salir agua por
encima de las compuertas, formando una cascada impresionante,
con un ruido ensordecedor.
La construcción de la presa fue obra de “la Barcelona
Traction” (popularmente conocida como “la Canadiense”). La
obra se terminó el año 1916, y en aquel momento era la presa y el
pantano artificial más grandes de Europa.
En los años 20, mi padre estuvo calculando y diseñando
las torres que sostienen la línea eléctrica de alta tensión desde la
central de Tremp a Barcelona.
Todo esto hizo que recordase que, en 1948, cuando yo
era funcionario de la administración de justicia, intervine en la
quiebra de “la Barcelona Traction”.

19
Memorias de Santiago Giordano

Todos, recuerdos que merecen ser puestos por escrito,


antes de que el tiempo los borre para siempre.
Ocasionalmente, un incidente sin importancia hizo que
al fin tomase la decisión de empezar a escribir. Cierto día, en que
Carmen, la mujer ecuatoriana que ayudaba a María en los trabajos
de la casa, la acompañé a la estación de tren, sin saber cómo, salió
a la conversación la Guerra Civil en España y me di cuenta de
que ella no sabía nada de nada. Tal vez esto fuese normal en una
persona joven, centroamericana, que sólo hacía unos años residía
en España. Pero me temo que mis nietos no saben mucho más
que esa mujer.
Así que, al fin, he decidido escribir mis memorias.
Opino que en España se ha mantenido una actitud
colectiva de silencio sobre la Guerra Civil (1936-39) y las
atrocidades que provocó; fue tan terrible, que ha producido una
reacción de silencio, como si lo mejor fuese no recordar situaciones
tristes y humillantes.
En 1936, cuando empezó la Guerra Civil, España
tenía 25.000.000 habitantes. La Guerra supuso unos 600.000
muertos, (para los más conservadores); hay los que elevan la
cifra a 1.000.000, normalmente, esa es la cifra que se menciona
y que Franco utilizaba para presentarse como el gran libertador.
La cifra total es la suma de los que murieron en los campos de
batalla, la de la población civil que murió como consecuencia
de los bombardeos, de quienes murieron asesinados por grupos
incontrolados en el bando republicano, de los muchos más que
murieron en el bando nacional y en la brutal represión de la
postguerra.
Según estadísticas oficiales del franquismo, desde abril de
1939 (fin de la guerra) hasta junio de 1944, el número de fusilados
y muertos en las cárceles, ascendió a 192.684.

20
Introducción

En la tristemente famosa prisión del Dueso, morían un


promedio de 30 personas diarias.
Otras estadísticas oficiales. El total de recluidos en los
institutos penitenciarios fue de 270.719 (en 1940), 233.373
(en 1941), 159.392 (en 1942), 124.423 (en 1943) y 74.095 en
1944. Esas cifras se refieren a los reclusos que ya habían sido
juzgados y estaban cumpliendo condena. No a los muchos
preventivos pendientes de juicio o a los que, después de meses
de encarcelamiento, eran puestos en libertad al ser absueltos o
simplemente sin ser juzgados.
A esta lista negra, hay que sumar unos 400.000 exilados
(incluidos los niños de la guerra) y, como acabamos de mencionar,
centenares de miles de personas que fueron apresadas, en cárceles,
en campos de concentración y campos de trabajos forzados, donde
estuvieron en condiciones infrahumanas, desde unos meses a
varios años. Todo esto, pesa mucho sobre la conciencia colectiva.
(Las cifras las he tomado de las fuentes que he considerado más
fiables, pero no me responsabilizo de ellas.)
Las cifras absolutas son espantosas, pero las relativas
muestran aún de forma más terrible las consecuencias de
la Guerra y la represión de la post-guerra. Más del 15% de la
población sufrió las consecuencias, contando los familiares de los
que las padecieron directamente.
En la práctica, esto significa que era rara la familia que
no tuviese alguno de sus miembros muerto, en la cárcel o exilado.
Durante los 40 años de Franquismo, sólo existía la versión
oficial del nacionalcatolicismo, y el mero hecho de discrepar, de
forma más o menos pública, suponía persecución tal, que podía
llevar a prisión e incluso a la muerte, por lo que se imponía el
silencio.

21
Memorias de Santiago Giordano

Contarles a los niños la realidad de lo ocurrido era


sumamente peligroso, porque podían repetir lo oído donde no
convenía y provocar graves consecuencias para toda la familia.
Debe tenerse en cuenta que el Franquismo tenia una red de
delatores infiltrados por todas partes.
Pero, cuesta romper la ley del silencio aun después de
la muerte del dictador y la venida la democracia, y con ella la
libertad de expresión.
Por todo eso, tengo la impresión de que nuestros propios
hijos desconocen detalles importantes de incidentes que vivimos,
y nuestros nietos saben muy poco, y son incapaces de darse cuenta
de que antes no teníamos coches, ni teléfonos, ni lavadoras… No
pueden entender la presión psicológica de un régimen totalitario
y policial, y, como consecuencia de todo ello, la persecución que
tuvimos que soportar.
Que pasamos hambre, que sufrimos persecución, que
tuvimos que soportar a desagradables interrogatorios policiales,
practicar el contrabando para entrar Biblias, esconder en nuestra
propia casa a personas perseguidas, que sin nuestra ayuda habrían
sido fusiladas, todo ello con grave riesgo.
En fin, esto sólo pretende ser la introducción de un
trabajo que empiezo a escribir hoy, de las memorias personales de
unos años convulsos, con algunas citas históricas.
Este escrito está especialmente dirigido a mis nietos.
Al iniciar este trabajo, lo único que pretendo es informar
acerca del pasado que yo mismo he vivido y también de todo
aquello que recuerdo que mi padre y sobretodo mi madre, nos
habían contado. Es necesario mantener la memoria de unos
hechos que están a punto de caer en el olvido, y a través de todo
ello dar testimonio del cuidado y la fidelidad de Dios hacia
nosotros

22
Introducción

Y que, por encima de todas las circunstancias, algunas de


ellas de sumo peligro, tristeza y dolor; aunque también otras llenas
de amor y ternura, de felicidad y gozo, siempre, el amor de Dios
hacia nosotros y su fidelidad nos ha protegido y ha permitido que
pudiésemos experimentar su paz y su gozo, tanto en los malos,
como en los buenos momentos. ¡A Él sea la Gloria!
Mi propósito al iniciar este trabajo es levantar un sencillo
mojón en el camino y esculpirle un nombre: Eben-Ezer “Hasta
aquí nos ayudó el Señor”. para que sirva de testimonio a los que
nos lean.
Siendo ya una persona mayor, con un motón de años,
querría proclamar mi experiencia:
¡Dios, nuestro Dios, es un Dios fiel!

Sant Cugat del Vallès, 7 de agosto del 2004


Santiago Giordano

23
Santiago Giordano Urrutia
Nacido en Barcelona el 21 de Febrero de 1927

María Navarro Sabaté


Nacida en Barcelona el 5 de Marzo de 1925
Capítulo 1 • De Italia a España

Para entender cómo mi padre, Giacomo ( Jaime)


Giordano Brandoli, nacido en La Spezia (Italia) el 26 de julio de
1898, residente en dicha localidad hasta los 19 años, se trasladó
e instaló en España, sin volver nunca más a su país de origen,
resulta forzoso referirnos a los acontecimientos en los que, muy a
pesar suyo, se encontró inmerso.
El 28 de junio de 1914, el archiduque Francisco Fernando,
heredero del trono del imperio austro-húngaro, fue asesinado,
junto con su esposa, en la ciudad de Sarajevo, por un agitador
bosnio.
Austria acusó a Serbia de ser la instigadora del asesinato,
y el 28 de julio de 1914 el imperio austro-húngaro declaraba la
guerra a Serbia. La Primera Guerra Mundial, que duraría hasta el
11 de noviembre de 1918, había dado comienzo y durante cuatro
largos años iba a asolar Europa, causando unos diez millones de
muertos.
Por un lado, se alinearon los imperios de Centroeuropa
en la llamada “Cuádruple Alianza”: Austria-Hungría, Alemania,
Bulgaria y Turquía. Por el otro, se opusieron los llamados “Aliados”:
Servia, Francia, Rusia, Bélgica, Inglaterra, Japón, Italia, Rumania,
Portugal, Estados Unidos…, hasta un total de 27 países.
Mediante el Tratado de Versalles, firmado el 28 de junio
de 1919, se puso fin a la contienda y se impusieron las condiciones
de paz a Alemania. Italia, al principio, se mantuvo neutral, pero el
24 de mayo de 1915 declaró la guerra a Austria y el 27 de agosto
del mismo año a Alemania.

27
Memorias de Santiago Giordano

Con anterioridad, el 1 de agosto de 1914, Alemania había


declarado la guerra a Rusia. El ejército ruso, mal equipado y peor
dirigido, sufrió repetidas derrotas y grandes pérdidas humanas,
lo que, a su vez, favoreció la revolución soviética. La suma de
estas y otras circunstancias hicieron que Rusia firmase la paz por
separado con Alemania.
Terminadas las hostilidades en el frente ruso, los alemanes
pudieron trasladar sus ejércitos a otras zonas de la guerra, así
como enviar refuerzos a Austria para luchar contra los italianos.
El 24 de octubre de 1917, seis divisiones alemanas, junto a las
fuerzas austriacas, iniciaron una ofensiva en Caporetto. El ejército
italiano fue derrotado batiéndose en retirada; se calcula que sufrió
600.000 bajas sumando muertos, heridos y prisioneros.
Mi padre, con sólo 19 años, era un soldado de infantería
del ejército italiano en el desastre de Caporetto.
Siempre recordó con horror la lucha cuerpo a cuerpo
con la bayoneta calada y la retirada. Ha quedado en mi memoria
que me decía que yo le recordaba a un niño de mi edad (8 ó 9
años) y de cabello rizado, perdido en la retirada, que recogieron
los soldados y cómo le improvisaron una cama sobre una pieza de
artillería.
Estabilizado el frente, dieron un permiso de unos días a
mi padre, para regresar a su casa.
En ese tiempo, mi padre tomó la decisión de escapar de los
horrores de la guerra, a pesar de los gravísimos riesgos que ello
comportaba, ya que podía ser declarado desertor y fusilado.
En su casa, en La Spezia, tenían un reloj de pared al que
se le daba cuerda cada semana. El día de su marcha, dio cuerda
al reloj y, en su interior, dejó una nota explicando su decisión. El
propósito de tal acción fue informar a la familia y disponer de
ocho días, sin que nadie conociera la determinación tomada.

28
Memorias de Santiago Giordano

Como soldado con permiso, estaba en posesión de un


salvoconducto que le permitía viajar para incorporarse a su
unidad. Tomó el tren, pero, en vez de dirigirse al este, lo hizo al
oeste, a la frontera con Francia. Al llegar a este punto, ya no podía
utilizar su salvoconducto en Francia, por lo que puso en práctica
el plan que ya tenía previsto.
Se colocó debajo de uno de los vagones del tren. Si
hubiese subido al techo del vagón, corría el grave peligro de
algún puente o túnel muy bajo y del humo de la locomotora.
Además, una persona sobre el techo de un vagón de ferrocarril
es bastante visible y aún más en el momento de subirse. Así que,
cuando el tren iniciaba la marcha y todo el mundo miraba hacia
las ventanillas, no al suelo, él se introdujo entre dos vagones y se
instaló, como pudo, entre los hierros de debajo del vagón. Debe
tenerse en cuenta que las locomotoras de vapor (en aquella época,
eras las únicas que existían) iniciaban la marcha muy lentamente.
En cada estación en la que el tren paraba, bajaba para
estirar las piernas y evitar el riesgo de ser descubierto. En aquella
época, cuando se paraba el tren, unos empleados de ferrocarriles,
provistos de martillos con mango largo, iban dando golpes a las
ruedas, y, por el sonido, sabían si estaban en buenas condiciones o
deformadas. Cuando pitaba el tren para arrancar, estos empleados
se retiraban. En el momento en que el tren iniciaba la marcha, mi
padre se introducía entre dos vagones y volvía a colocarse entre
los hierros de debajo del vagón.
De esta forma, realizó el viaje desde la frontera de
Francia con Italia hasta Perpignan. Al no poder dormir, en todo el
trayecto, terminó extenuado. Viendo unos vagones en vía muerta,
se subió a uno de ellos y se quedó dormido hasta que le despertó
un soldado inglés.
El soldado inglés no entendía ni una palabra de italiano,
y mi padre, aunque sabía francés y algo de inglés, no intentó
ayudarle, sino todo lo contrario; así que el soldado le llevó a un

29
Memorias de Santiago Giordano

oficial, también inglés, que se encontró ante un soldado italiano


uniformado y con sus papeles en regla. Pero ¿qué hacía en
Perpignan?
Mi padre dio a entender que se encontraba en misión
secreta y que, por tanto, no podía explicar nada.
Los ingleses trataron bien a mi padre, tomo el té, comió con ellos
y lo llevaron a su cuartel en el castillo de Perpignan. Para aclarar la
situación, telegrafiaron a Italia. Aunque las respuestas telegráficas
de la época no equivalían al teléfono y menos a la informática
actual, el papá no podía esperar a que llegase la respuesta.
No estaba preso, se podía mover con una cierta libertad
por el patio del castillo, pero no podía salir. Tras orientarse en
qué dirección estaba España, en un momento en el que nadie le
veía, se encaramó a la baranda, se colgó de ella y se dejo caer por
la parte exterior de la muralla. El golpe de la caída le dejó sin
sentido, no supo por cuanto tiempo. Gracias a Dios, no se rompió
nada, pero, con el roce con la pared, le quedaron en carne viva las
yemas de los dedos de las dos manos.
Cuando volvió en sí, se encontró en el foso del castillo,
sin agua, pero lleno de vegetación que le ocultaba a la vista de
todos. Desde su providencial escondite, vio patrullas de soldados
que estaban registrando los alrededores del castillo, lo que le hizo
suponer, con mucho fundamento, que le estaban buscando.
Permaneció quieto y escondido por la vegetación del foso, hasta
que se hizo de noche. Entonces, protegido por la oscuridad
y guiándose por las estrellas, inició el camino hacia España.
Perpignan está cerca de España, pero no en la misma línea
fronteriza. Andando a campo través, evitando los caminos, el
desplazamiento significó muchas horas de marcha.
Mi padre contaba que, en una choza de las que utilizan
los agricultores, encontró unos pantalones y, de este modo, pudo
deshacerse de su uniforme militar; en otra choza, dio con un

30
Memorias de Santiago Giordano

mendrugo de pan y un pedazo de queso seco, por los que dio


gracias a Dios, porque de esta forma pudo comer algo y reponer
fuerzas.
Por fin, el 21 de junio de 1918, mi padre pisaba el suelo
de España. Su plan de escapar de la guerra había tenido éxito;
ahora se enfrentaba con la problemática de instalarse en el país,
sin documentos para residir, con una ropa miserable y sin dinero.
Las primeras personas que encontró en el bosque fueron
unos leñadores que cuidaban de unas carboneras, para hacer
carbón vegetal. Le aceptaron para trabajar con ellos, por lo que lo
primero que hizo en España fue de leñador y carbonero, en una
época en la que no existía ninguna maquinaria y los árboles se
cortaban y se hacía lecha de ellos con el hacha y la fuerza humana.
Además, los domingos bajaba de la montaña al pueblo de Espolla
(Alt Empordà) para llevar agua al bar. De este modo, además del
pequeño jornal como leñador, recogía algunas propinas y aprendía
el castellano. Poco a poco, se fue ganando el aprecio y la confianza
de los vecinos y del alcalde.
Unos agricultores, que tenían su casa muy cerca de
la frontera, le contaron que le vieron cuando caminaba por la
montaña para entrar en España y cómo, a la vez, la patrulla de
los guardias fronterizos franceses, estaba muy cerca de él, pero
que, en todo momento, la vegetación, la orografía del terreno y las
grandes rocas que allí se encuentran le escondieron de su vista. Mi
padre daba gracia a Dios, por considerarlo una prueba más de su
protección.
Poco a poco, pudo ir ahorrando algún dinero para
comprarse la ropa necesaria y adquirir el billete de ferrocarril para
viajar a Barcelona.
Él era miembro de una Asamblea de Hermanos en La Spezia,
por lo que se dirigió a la iglesia en calle Santa Águeda, 45, del
barrio de Gracia de Barcelona, la que luego sería calle Teruel, 22

31
Memorias de Santiago Giordano

(el primer edificio construido en la calle Teruel, con el salón de


reuniones en la parte delantera y el colegio en su parte posterior,
lo diseñó mi padre).
Mi madre nos contaba que la primera vez que vio a mi
padre en la iglesia creyó que se trataba de un asiático; luego,
supusieron que, tal vez, toda su odisea le había provocado ictericia,
lo que contribuía a dar un color aceitunado a su tez curtida por
el sol y la vida al aire libre. También contribuyó a ello su forma
de vestir: mi padre nunca fue presumido en el vestir, pero cuando
llegó a Barcelona llevaba un traje de pana, lo más barato que pudo
comprar en un pueblecito del interior de los Pirineos.
El alcalde de Espolla entregó mi padre una carta de
recomendación para un amigo suyo, propietario de una empresa
que fabricaba componentes para automóviles, ya que mi padre
tenía los estudios de delineante proyectista.
La primera gran dificultad que tuvo que vencer fue el hecho
de que las palmas de sus manos eran una gran duricia, llenas de
callos, producidos por el manejo del hacha durante meses. Con
esas manos, le resultaba muy difícil sustituir el mango del hacha
por un pequeño y fino lápiz, y utilizarlo para su nuevo trabajo.
Los años que siguieron fueron difíciles y duros para él al
tener que aprender el idioma Ahora bien; el hecho de ser ambos
latinos (italiano y castellano), unido a la facilidad que tenía en
aprender y al tesón en estudiar, comportó que llegase a hablar sin
ningún acento y a escribir correctamente el castellano
Lo del trabajo fue más difícil, ya que en ocasiones le
colocaba en situaciones de penuria económica.
Lo poco que consiguió ahorrar se lo gastó en un invento.
Un telar eléctrico. En aquella época, algo revolucionario, ya que
los telares funcionaban a base de lanzaderas, impelidas por una
especie de martillos colocados en cada extremo del telar. La
persona que pretendió colaborar con él, le cedió un local para

32
Memorias de Santiago Giordano

efectuar las pruebas, pero quiso robarle el invento, lo que llevó


a mi padre a destruir el telar de pruebas que él mismo había
construido. Se quedó con la idea y con los planos, pero nunca más
tuvo oportunidad de reanudar las pruebas.
Mi padre era un inventor nato. Junto con mi tío Enrique,
inventaron unas protecciones para los capachos de esparto de las
prensas de aceite, y poco antes de su muerte publicó un trabajo
sobre las ventajas de los trolebuses
Trabajó 3 años en una fábrica de automóviles, 4 en una
fábrica de material eléctrico y los últimos 10 años en Riegos y
Fuerzas del Ebro.
En Riegos y Fuerzas del Ebro coincidió con la terminación de
la presa de Tremp y de su central hidroeléctrica. Como técnico,
diseñó las torres que debían sostener las líneas eléctricas de alta
tensión, consiguiendo que fuesen mucho más ligeras y fuertes que
las que se utilizaban hasta entonces, con la consiguiente economía
de material.
Su puesto de trabajo fue el de delineante proyectista, en
la sección de proyectos y presupuestos de Riegos y Fuerza del
Ebro situada, en aquel entonces, en el edificio de la esquina de
Ronda de San Pedro con la calle Gerona. Por un tiempo, fue jefe
de los talleres que la misma empresa tenía en la calle Mata, dentro
del complejo de la central termoeléctrica de las “Tres Chimeneas”
del Paralelo de Barcelona. Poco antes de estallar la Guerra Civil,
durante unos meses, fue jefe de la central termoeléctrica de San
Adrián del Besós, que generaba la electricidad por medio de los
hornos que consumían carbón.
Cuando trabajaba en la sección de proyectos y
presupuestos de Riegos y Fuerzas del Ebro, se produjo su muerte,
ya en plena Guerra Civil.
A pesar de todo su trabajo, el sueldo que percibía en
el momento de su muerte era de 10.400 ptas. anuales, más la

33
Memorias de Santiago Giordano

gratificación, también anual, que pudieran darle y que dependía


de la actitud de los altos jefes de la empresa.
Mi padre siempre fue un antimilitarista y un antifascista,
en una época en que el fascismo y el militarismo estaban
triunfando en toda Europa: el nacionalsocialismo con Hitler en
Alemania, “los fascios” con Musolini en Italia y, en España, la
extrema derecha, el gran capital, parte de los militares y la Falange
de José Antonio Primo de Rivera.
Mi padre vivió obsesionado en que iba a estallar una
nueva guerra. Siempre repetía que la Primera Guerra Mundial
había terminado en falso y que Europa iba hacia una nueva
guerra, y que con los adelantos técnicos sería mucho peor que
la primera, y no se equivocó, aunque sólo vivió el principio de la
Guerra Civil de España, con los bombardeos aéreos y navales de
Barcelona.
Parte de los datos que estoy transcribiendo los he
encontrado en una hoja de papel escrita de puño y letra por mi
padre, fechada y firmada por él, el 25 de septiembre de 1937.
Nueve días más tarde, el 4 de octubre, sufriría el accidente de
tráfico que le produjo la fractura del cráneo y, al día siguiente, 5
de octubre de 1937, exactamente 10 días después de su escrito,
pasaba a la presencia del Señor.
¿Presintió, de alguna forma, su muerte? O quizá, en
plena guerra, con los bombardeos y los consiguientes riesgos,
desconociendo lo que le podía ocurrir, ¿quiso dejarnos unos datos
concretos? Me inclino por esto último, pero, gracias a este escrito,
hemos podido conocer algunos detalles que con su muerte se
habrían perdido.
Mi padre nunca volvió a Italia. Cuando estalló la Guerra
Civil en julio de 1936, estaba preparando los documentos para
solicitar la nacionalidad española.

34
Capítulo 2 • Días de ilusión

El día 26 de mayo de 1926, contrajeron matrimonio los


hermanos Lázaro e Isabel Urrutia Hernando. Lázaro Urrutia
Hernando con Mercedes Agraz Mestres, y Jaime Giordano
Brandoli con Isabel Urrutia Hernando.
El 21 de febrero de 1927 nací yo. En aquella época,
la comadrona asistía a la parturienta en su propio domicilio,
así que nací en la calle Casanovas, 1, 4º, 1ª, esquina con la c/.
Floridablanca. Supongo que todo fue bien; prueba de ello es que
mi madre vivió hasta los 98 años y yo todavía estoy aquí.
La abuelita Serafina Hernando Hernando murió el día
22 de diciembre de 1928, a los 65 años de edad. Yo era muy
pequeño y no guardo ningún recuerdo de ella.
Después de la muerte de la abuelita, nos trasladamos a
la calle Aribau, 88, 4º, 2ª (entre las calles Valencia y Mallorca).
Era una casa grande que daba a la calle y al amplio patio central,
característico de las casas del Ensanche. Recuerdo que tenía un
pasillo largo, muy bueno para jugar. Entrando por el recibidor, lo
primero que se encontraba, a mano izquierda, era una habitación
en que estaba instalado un lavabo, con sólo agua fría; entrando a
mano derecha, otra habitación donde se encontraba el W.C., lo
que era un auténtico adelanto para aquella época.
Era una casa señorial. La puerta de entrada de la calle,
que era de madera tallada, tenía grandes picaportes y adornos
de latón dorado. La escalera de mármol, con baranda de hierro
forjado. Los techos de la casa tenían molduras y dibujos en relieve.
Los suelos eran de mosaico, con ladrillos cuadrados pequeños,

35
Memorias de Santiago Giordano

formando diferentes dibujos. Pero no tenía ni bañera, ni ducha, ni


agua caliente, ni calefacción. Deduzco que era una casa de finales
del siglo XIX.
Recuerdo que la cocina era grande, con unos fogones
en los que estaba instalada la cocina económica. Se las llamaba
cocinas económicas porque con el mismo fuego podían colocarse
varios cacharros y además disponían de horno, y algunas,
incluso, calentaban el agua para el fregadero. Como combustible,
empleaban leña, carbón mineral y carbón de coque.
El carbón de coque era el subproducto o residuo de los
hornos que utilizaban carbones minerales para producir el gas para
el consumo de la ciudad. Recuerdo que era un carbón esponjoso,
de color grisáceo oscuro, pesaba poco y calentaba menos que el
carbón mineral, pero también era más barato. Hoy, el carbón de
coque lo produce y consume la industria siderúrgica.
Las amas de casa tenían que ser unas expertas con los
tres elementos que determinaban el correcto funcionamiento de
la cocina: el combustible (leña, carbón mineral -normalmente
hulla-, coque), el tiraje de la chimenea para mantener la cocina
económica encendida, y que diese el calor deseado.
Además de la cocina económica, teníamos un hornillo
para utilizar carbón vegetal. Encima de la cocina económica
y el hornillo de carbón vegetal, había una gran campana, para
conducir el humo de la cocina a la chimenea de la casa.
También teníamos la instalación del gas y disponíamos
de un hornillo de dos fuegos. Las lámparas de gas de la casa eran
muy bonitas, de latón dorado y varios brazos, a las que se les había
colocado una instalación adicional para la electricidad. Yo ya no
conocí el alumbrado de gas en el interior de las casas. Recuerdo el
alumbrado de gas de las calles y a los hombres que llevaban una
pértiga con fuego en un extremo, que, farola tras farola, primero
abrían el gas y luego encendían las lámparas.

36
Memorias de Santiago Giordano

Cuando cumplí el año, la familia lo celebró comiendo


churros con chocolate a la taza, aunque a mí no me dieron.
Supongo que debía ser costumbre de la época. Yo ya
andaba, hablaba y comía de todo, pero, para dormirme, todavía
tomaba el pecho, hasta que mi madre decidió cerrar el grifo; la
primera noche no me podía dormir, así que mi padre me llevó a la
cocina y me ofreció lo que había quedado. Yo, como niño mayor
y buen italiano, me comí un plato de macarrones. Aquello debió
impactarme, porque guardo una memoria remota de la despensa
que había en la cocina, de la que mi padre sacó los macarrones.
En la casa de calle Floridablanca, vivíamos la abuelita, mi
padre, mi madre, la tía Magdalena y yo mismo. Al morir la abuela
y trasladarnos a calle Aribau, la tía Magdalena siguió viviendo
con nosotros.
Mi primera infancia fue muy feliz y además súper
mimado. Yo debía ser un niño bueno, que hablaba correctamente.
La mamá y la tía Magdalena me vestían y arreglaban como si
fuese un principito. A mí me gustaba salir de paseo de la mano
de mi padre, quien debía sentirse sumamente orgulloso de pasear
con su hijo.
Mi padre era madrugador y, por lo visto, yo heredé el
mismo gusto, así que, antes de ir a trabajar, salíamos a dar un
pequeño paseo. A mí me gustaba ir a la calle Aragón, donde había
la zanja por donde pasaban los trenes a vapor; en aquella época,
no había otros. Yo me sabía el nombre de las diferentes clases de
locomotoras, cuáles eran las ruedas motrices, dónde llevaban los
depósitos del agua y donde almacenaban el carbón.
La calle Aragón tenía una zanja por donde pasaba el
ferrocarril, con dos vías, para que los trenes pudiesen cruzarse.
A cada lado de la zanja, había una pequeña acera, una calzada
lo suficiente ancha para que pasasen dos coches y otra acera que
daba a las casas. En cada calle que cruzaba la calle Aragón, había
un puente. Esos puentes eran mi observatorio. La calle Aragón
37
Memorias de Santiago Giordano

era más ancha, y sigue siéndolo, que las otras calles del Ensanche
de Barcelona.
Hasta que no se electrificó por completo el ferrocarril, no
se cubrió la zanja de la calle Aragón. Hoy, en el centro de la calle,
se encuentra el túnel por donde pasa el ferrocarril.
La tía Magdalena, después de la muerte de su padre,
había tenido relaciones con una persona muy simpática, de la que
estaba sumamente enamorada, pero que siempre iba dando largas
al matrimonio, hasta que al fin se descubrió que tenía relaciones
intimas con otra mujer de la que le había nacido un hijo.
Esto causó un disgusto muy grande a la tía Magdalena,
quien inmediatamente rompió toda relación con esa persona.
La tía Magdalena, después de la ruptura de su noviazgo,
el casamiento de todos sus hermanos y la muerte de su madre,
experimentó un cambio muy fuerte y brusco de su carácter;
supongo que hoy diríamos que se trataba de una depresión, y para
entretenerse de forma positiva empezó a estudiar inglés.
A la iglesia de calle Teruel 22 asistían un matrimonio
inglés, Don Benjamín y Doña Catalina White, ex misioneros en
Galicia y Andalucía, que en Barcelona eran profesores de Inglés.
La tía Magdalena estudiaba inglés con ellos, y además, en muchas
ocasiones, le invitaban a tomar té procurando entretenerla y
ayudarla. En una de esas reuniones alrededor de una taza de té,
conoció a Enrique Haselden Montes, ingeniero industrial, un
andaluz de nacionalidad inglesa.
Aquí vamos a hacer un paréntesis, porque la historia de
los Haselden tiene algo de novelesco. Los Haselden eran una
familia inglesa de ingenieros y en el siglo XIX comenzaron a
explotar las minas de plomo argentífero de El Centenillo, que
siglos atrás ya habían descubierto los romanos.
El Centenillo está relativamente cerca de La Carolina,
en plena Sierra Morena. En aquella época, Sierra Morena era

38
Memorias de Santiago Giordano

tierra de bandidos y esos bandidos secuestraron al patriarca de los


Haselden, quienes, para que lo liberasen, tuvieron que pagar un
importante rescate.
Esto arruinó a la familia Haselden y les imposibilitó
continuar con la explotación de las minas, por lo que tuvieron
que asociarse con otras familias, con la condición de que sólo dos
miembros de cada familia podrían trabajar en la empresa de las
minas de El Centenillo.
El padre del tío Enrique era un ingeniero inglés medio
andaluz y se enamoró y casó con una andaluza, con la condición
de que a los hijos varones que tuviesen los educarían en el
protestantismo y a las hijas en el catolicismo, aunque solo tuvieron
cuatro hijos varones.
El mayor, Eugenio, se estableció en Alicante dedicándose
a la importación de bacalao; los siguientes, Pedro y Arturo,
que eran mellizos, se quedaron en El Centenillo, y el pequeño,
Enrique, que era alto y grande, fue a estudiar a Madrid.
Enrique, terminados sus estudios de ingeniero industrial,
se trasladó a Barcelona, y entró a trabajar en Riegos y Fuerzas del
Ebro. En Barcelona, no conocía a nadie. Asistía a la iglesia en
calle Teruel y en casa de los White coincidió con la tía Magdalena
y así empezó el idilio que terminó en boda.
El tío Enrique, por las circunstancias que luego
contaremos, nos hizo de segundo padre. Yo guardo muy buen
recuerdo de él. Era un andaluz de cabeza a pies, con un pasaporte
inglés, idioma que hablaba correctamente, pero que nunca había
pisado Inglaterra hasta la Segunda Guerra Mundial; tenía el
humor fino de los ingleses; era un hombre bueno, pero, a la vez,
creo que era la persona más despistada y distraída que he conocido
en toda mi vida.
El 6 de octubre de 1930 nació mi hermano Jorge, es decir
cuando yo tenía poco más de tres años y medio. No recuerdo a

39
Memorias de Santiago Giordano

Jorge bebé y supongo que siguieron mimándome, para evitar que


tuviese celos, y la verdad es que nunca los tuve. Mis primeros
recuerdos de Jorge son de un niño pequeño.
El 16 de diciembre de 1930 contrajeron matrimonio
Enrique Haselden Montes con Magdalena Urrutia Hernando. De
la boda, sólo recuerdo que la tía estaba muy bonita con su vestido
blanco de novia y que en el restaurante nos pusieron a todos
los niños juntos. El plato de entremeses me gustó mucho, pero
dado que yo comía despacio, cuando me di cuenta, el camarero
se lo había llevado, aunque supe aguantar el contratiempo con la
formalidad de un hombre.
El pastel de boda tenía una base de color marrón blanda,
era una costumbre inglesa. En él había unas cajitas que se podían
mandar a familiares y amigos; además, estaba adornado con
figuritas y anises plateados que a mí no me gustaban.
Después del restaurante, fuimos a la iglesia de la calle
Teruel, donde había pasteles para todo el mundo. Yo no recuerdo
si comí.
Mis tíos tenían su casa en la calle Muntaner, es decir muy
cerca de la nuestra. Mi tía me quería mucho y a mi tío le gustaban
los niños, así que con frecuencia yo estaba con ellos.
A mi tío, como ingeniero de Riegos y Fuerzas del Ebro, le
enviaron a hacer un estudio de la central termoeléctrica de Figols
y mi tía se fue con él; para estar acompañada mientras el estaba en
el trabajo, me llevó con ellos; además, así descargaban de trabajo
a mi madre, con Jorge todavía bebé. Cada vez que paso por la
carretera frente a la actual central termoeléctrica de Cercs, intento
recordar algo, pero no lo consigo. Sin duda, la central actual debe
ser completamente diferente a todo lo que conocí en mi infancia.
Entonces, el ferrocarril de vía estrecha, que ahora termina
en las minas de potasa de Sallent, llegaba hasta las minas de
carbón de Figols y el pantano de la Baells no existía.

40
Memorias de Santiago Giordano

La actual autovía, Eix del Llobregat, en aquella época era


un tren de vía estrecha que iba desde Barcelona hasta Figols. Su
principal finalidad era transportar el carbón y la potasa hasta el
puerto de Barcelona, pero también se utilizaba como transporte
de viajeros.
Las montañas son las mismas pero su entorno ha
cambiado; además, en aquel momento, yo sólo tenía poco más
de cuatro años. Todas estas circunstancias explican que hoy sea
incapaz de recordar nada.
Al cumplir los cinco años, pillé la difteria. Era una
enfermedad mortal. En horas, máximo en uno o dos días,
ocasionaba la muerte. La única solución era la operación
quirúrgica de traqueotomía, aunque sin seguridad de éxito. La
operación consistía en hacer un corte en la garganta y abrir la
traquea, para poder respirar por debajo de donde se encontraba
la infección que la bloqueaba y que, como consecuencia, impedía
respirar.
Recuerdo muy bien toda la puesta en escena. Yo estaba en
la cama de mis padres en su habitación, bastante grande, que daba
a la calle Aribau. Instalaron un hornillo de petróleo con una olla
con agua hirviendo con eucalipto.
El médico esterilizó su instrumental haciéndolo hervir
en una cazuela.
Mi padre, como era delineante, tenía en casa dos caballetes
más altos de lo normal para su mesa de dibujo. Instalaron esa
mesa alta en el dormitorio, sobre ella pusieron sabanas limpias
y allí me colocaron a mí. Mi padre debía aguantarme la cabeza,
para que no me moviese, pero no fue necesario; sin anestesia, el
médico me hizo la primera incisión para encontrar la traquea y
luego la abrió.
Después, me contaban que, a la primera bocanada de aire
que pude respirar, cambié la cara.

41
Memorias de Santiago Giordano

Lo primero que mis padres me dijeron es que no podía


llorar, para que no se moviesen los cortes que me habían hecho
en el cuello. En la tráquea, colocaron una doble cánula, que me
ataron con cintas al cuello. Mi madre, cada determinado tiempo,
extraía la cánula interior para limpiarla. Debía tenerse mucho
cuidado, porque mi vida dependía de que la cánula estuviese
limpia y pasase libremente el aire. Lo malo de la cuestión es que
me quedé sin habla.
Mi madre se invento un código de señales para que yo
pudiese tener un mínimo de comunicación sin hablar.
Cuando la infección fue cediendo, me enseñaron que, si
tapaba la cánula con un dedo, podía hablar un poco.
Después, me quitaron la cánula, me colocaron una venda
en el cuello y todavía estuve unos días sin salir de casa, hasta que
la herida se cerró y cicatrizó sola. Había estado al borde de la
muerte, pero el Señor me libró de ella.
Por lo bien que me había portado durante la enfermedad,
el tío Enrique y la tía Magdalena me regalaron una caja de cartón,
bastante grande, con piezas de madera con las que se podían
montar diferentes figuras. Se llamaba y sigue llamándose, Los
hermanos de Pepín, Serafina... y Serafín... Todavía guardo la caja
y creo, que aunque jugamos mucho, están todas las piezas.
Poco después, mis tíos hicieron un viaje al Centenillo
para visitar a sus hermanos y se me llevaron a mí. Lo pasé muy
bien: solía tomar el té con leche que me gustaba, me cortaban el
pan con mantequilla y mermelada que me comía con un tenedor;
así no me ensuciaba las manos.
Hace ya algunos años, visite El Centenillo. La mina
estaba cerrada. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, ya no
se explota, pero las casas de los ingleses estaban bien conservadas
y cerradas. Tuve ocasión de ver ciervos, en lo que en aquel

42
Memorias de Santiago Giordano

momento, era el inmenso coto de caza de Franco; prácticamente,


toda la sierra. Sierra Morena siempre ha sido tierra de bandidos.
Mis tíos se trasladaron de calle Muntaner a la avenida
del Paral.lel, 188-190, 6º, 3ª. Por cuanto la casa tenía entresuelo
y principal, en la práctica era un octavo piso. Se encontraba muy
bien situado, frente a la exposición de Montjuic, poseía muy
buena vista, ya que, al asomarse al balcón, se veía el mar, y estaba
completamente orientado al sur.
Tras 77 años, mi hermano Jorge con su esposa Fanny
siguen viviendo allí.
Poco después, nosotros nos trasladamos al piso 6º, 6ª del
mismo edificio. El barrio y la casa eran mucho menos señoriales
que la calle Aribau, pero mucho más funcionales. La finca tenía
dos ascensores y el piso un baño completo con bañera, lavabo,
bidet con agua caliente y WC. Teníamos calefacción individual
con caldera de leña y carbón. La puerta de entrada de nuestra
casa estaba enfrente de la de mis tíos. La vista de la ciudad y del
Tibidabo, era muy bonita, el inconveniente era su orientación al
norte.
El traslado de mis tíos, y luego el nuestro, tuvo como
motivo principal que el 29 de noviembre de 1931 se había
inaugurado la sala evangélica en la avenida de Milans del Bosch,
87. La avenida de Milans del Bosch y del Paral.lel se unen antes
de llegar a la plaza de España, así que nuestro domicilio y el de
la sala evangélica estaban en el mismo edificio que da a las dos
calles.
Mi padre era inventor por naturaleza y le contagio este
carácter al tío Enrique. Entre los dos, inventaron unos protectores
de alambre de acero para los capachos de esparto que se utilizaban
en las prensas de aceite. El invento funcionó bien. Para construir
los protectores, tuvieron que idear la maquinaria necesaria y
provisional.

43
Memorias de Santiago Giordano

Cuando la sala evangélica de la avenida de Milans del


Bosch se trasladó al Paral.lel, los locales donde había estado
instalada quedaron libres y los alquilaron para colocar la
maquinaria para fabricar los protectores.
Casi todos los sábados por la tarde, mi padre salía de
paseo con Jorge y conmigo. Al vivir muy cerca del parque de
Montjuic fuimos conociendo toda la montaña: La Font del
Gat, la Rosaleda, el Teatro Griego, el Palacio Nacional y, desde
el Palacio Nacional, las cascadas de agua y la fuente mágica, el
Estadio y muchos rincones bonitos.
En los últimos tiempos, subíamos a la montaña con un
patinete y una bicicleta, y desde arriba bajábamos sin ningún
esfuerzo. Jorge y yo esperábamos que llegase el sábado. Como
tantas otras cosas, esto quedó roto por la guerra.
Por un breve espacio de tiempo asistí a la escuela
evangélica de calle Ferlandina, pero, al trasladarnos a la nueva
casa, me cambiaron a la academia Avellaneda, que se encontraba
en la avenida de Mistral.

44
Memorias de Santiago Giordano

Espolla. 1918 Diacomo ( Jaime). Giordano Brandoli

Jaime Giordano. Dibujante proyectista. Año 1924

45
Memorias de Santiago Giordano

Isabel Urrutia Hernando. Año 1925

46
Memorias de Santiago Giordano

Boda de Jaime Giordano con Isabel Urruria. Barcelona. 26 de mayo de 1926

47
Memorias de Santiago Giordano

Ormisda Brandoli (la Nonna) abuela paterna con Santiago en brazos. Barcelona 1927

48
Memorias de Santiago Giordano

Jaime Giordano (el papá), Santiago y la Nonna

49
Memorias de Santiago Giordano

Santiago Giordano en la Escuela Evangélica de calle Ferlandina

50
Memorias de Santiago Giordano

Boda de Enrique Haselden y Magdalena Urrutia. Barcelona 16 de diciembre de 1930

51
Memorias de Santiago Giordano

Familia Giordano

Familia Giordano. 1937.

52
Memorias de Santiago Giordano

Jaime Giordano. Septiembre 1937. Un mes antes de morir.

53
Capítulo 3 • La República

14 de abril de 1931

Cuando se proclamó la República, yo tenía algo más de


cuatro años, pero a pesar de mi corta edad, como consecuencia de
su advenimiento se produjeron toda una serie de acontecimientos
que me afectaron y condicionaron.
El 12 de abril de 1931, se celebraron en España elecciones
municipales en las que, de forma abrumadora, ganaron los partidos
republicanos. El rey Alfonso XIII, sin abdicar, marchó a París.
Con la república llegó la libertad y el progreso. Se hizo
un esfuerzo muy grande para terminar con el analfabetismo, se
establecieron escuelas públicas por todas partes, y se emprendió
la modernización de España.
Sin la sublevación militar de 1936, España hubiese
figurado, junto con los demás Estados de la Europa occidental, a
la cabeza de los países libres y más civilizados.
La victoria de Franco supuso un retroceso de cuarenta
años en la cultura, la industrialización y el progreso, además de los
miles y miles de muertos.
Con el advenimiento de la República, después de siglos
de persecución y los últimos años de una precaria tolerancia
religiosa, llegaba la libertad. La posibilidad de proclamar el
evangelio de nuestro Señor Jesucristo en libertad había llegado.
Esto no significó que por todos los lugares se proclamase
el evangelio. La libertad es un factor importante, pero lo

54
Memorias de Santiago Giordano

fundamental y básico era que hombres y mujeres redimidos por la


sangre de Jesucristo respondieran al mandamiento de id por todo
el mundo, predicad el evangelio a toda criatura.
Quienes tuvieron la visión de las posibilidades que abría
la libertad fueron Don Benjamín y Doña Catalina White, que
se lo comunicaron rápidamente a los mis Enrique y Magdalena
Haselden, y más tarde, a mis padres.
La iglesia en calle Teruel, 22 no estaba en condiciones de
responder al reto de la evangelización, ni tan siquiera tenía la visión
de sus posibilidades. Don Enrique Payne, el viejo misionero, era
demasiado mayor. Su hijo Don Samuel Payne, carecía de visión y
de dones. Don Pedro Rubio tenía visión, pero estaba demasiado
ligado a los Paynes. Personalmente, podía colaborar, pero a escala
eclesial no podía hacer nada.
Los tres matrimonios, White, Haselden y Giordano,
tuvieron que aceptar el hecho de que la iglesia ni tenia ni compartía
su visión de evangelización y tomaron la decisión, que el tiempo
demostró ser muy sabia, de mantenerse en plena comunión
con la iglesia, a pesar de saber que, para ejecutar la visión de
evangelización que Dios les había dado, no podían contar con
su ayuda. Tenían que ir adelante por su cuenta, confiando en su
Señor.
El primer paso que se dio fue orar mucho, como equipo y
también como iglesia, porque, aunque el liderazgo no compartiese
la visión, había muchos miembros que estaban entusiasmados con
la misma.
Hasta aquel momento, las iglesias evangélicas se
encontraban situadas lejos del centro de la ciudad y en lugares un
tanto escondidos. El motivo era doble: por un lado, económico y,
por otro, la falta de libertad del periodo histórico anterior.
El equipo de evangelización quería romper con esa
tendencia, por lo que empezaron a buscar un local de alquiler

55
Memorias de Santiago Giordano

en el Paseo de Gracia y los alrededores de la Plaza de Cataluña.


Pero los precios de los alquileres les hicieron desistir de ese
emplazamiento.
Después de mucho buscar, encontraron unos locales en
la avenida de Milans del Bosch, hoy avenida de Mistral, 87. Es
una avenida ancha, haciendo esquina con la avenida del Paral.
lel, muy cerca de la plaza de España, de la entrada del parque y
de la exposición de Montjuic y también de la plaza de toros Las
Arenas, que en aquella época estaba en pleno funcionamiento.
El propósito inicial no era establecer una nueva iglesia,
sino abrir al público un lugar donde se predicase el evangelio,
por lo que se le puso sala evangélica. En aquella época, el nombre
iglesia se asociaba a la Iglesia Católica Romana y desde el primer
momento se quiso evitar toda confusión derivada del nombre.
El día 29 de noviembre de 1931, a las 16 horas de la
tarde, se proclamaba, por primera vez, el evangelio de nuestro
Señor Jesucristo en la sala evangélica situada en la avenida de
Milans del Bosch, 87 de Barcelona. El día anterior, sábado, por la
noche, se había tenido una reunión de oración pidiendo a Dios su
ayuda, dirección y bendición.
A los tres matrimonios iniciales se integró un cuarto
matrimonio, los Sres. Fragua. Los domingos por la mañana, todos
asistían a la Mesa del Señor en la iglesia de calle Teruel, 22 y,
por la tarde, en la avenida de Milans del Bosch, predicaban el
evangelio.
Los tres primeros bautismos de las personas convertidas
se realizaron en la iglesia de calle Teruel, 22. El 21 de mayo de
1932, se bautizaron 9 personas, el 3 de julio del mismo año, 10
personas y en agosto, 6 personas más.
En 29 mayo de 1933, por primera vez se tuvo el culto
de Santa Cena en la sala evangélica de la avenida de Milans del
Bosch. Participaron de los símbolos 28 personas y las ofrendas

56
Memorias de Santiago Giordano

eran de unas 30 ptas. cada domingo. La actual iglesia evangélica


de la avenida de Mistral había quedado constituida.
Antes del traslado al Paral.lel, en la sala evangélica hubo
todavía dos bautismos. Mi padre construyó un baptisterio de
madera forrado de cinc. Recuerdo que era muy grande y que
siempre tenía algún escape. Don Benjamín le tomaba el pelo por
esta cuestión. Bastantes años más tarde, vi bautisterios portátiles
mucho más pequeños en Suiza.
Todavía en la sala evangélica y con el baptisterio de
madera y cinc, se celebró un acto de bautismo de 13 persona el
27 de octubre de 1933 y otro de 12 personas el 15 de febrero de
1934. Como no había posibilidad de calentar el agua, en octubre
y febrero debía estar muy fría.
Mi tío Esteban Olivieri, casado con María Giordano,
una hermana de mi padre, tocaba el chelo y con su instrumento
ayudaba en la música.
Mi padre era el primero en llegar a la sala evangélica para
abrir sus puertas y el último en marchar para cerrarlas. Mientras
yo me esperaba, me gustaba saltar los escalones de la entrada. En
una ocasión, mi padre al bajar la puerta metálica no se dio cuenta
de que yo estaba debajo de ella, así que me dio en plena cabeza.
Mi padre se llevó un gran susto, pero ni la puerta, ni mi cabeza se
estropearon. No recuerdo si me salió un chichón.
En septiembre de 1933, se abrió una nueva sala evangélica
en la populosa barriada de La Torrasa del municipio de Hospitalet
de Llobregat. El propósito no era abrir una nueva iglesia, sino
tener otro lugar donde proclamar el evangelio. Había reuniones
los domingos por la tarde y las señoras todas las semanas algún
día por la tarde.
El 26 de diciembre de 1933, se celebró la primera fiesta
de Navidad para los niños en la sala evangélica de la avenida
de Milans del Bosch. La recuerdo bien porque, en el momento

57
Memorias de Santiago Giordano

de repartir los regalos, se dieron cuenta que faltaba uno. La tía


Magdalena y mi madre vinieron a explicármelo en voz baja: yo no
tendría regalo. Me explicaron los motivos y que mi regalo me lo
darían otro día; yo lo entendí con la cabeza, pero mi corazoncito
de 5 años me jugó una mala pasada y me cayeron lágrimas como
garbanzos.
Cuando se terminó la fiesta, la tía Magdalena vino a
abrazarme y besarme, y luego me regalaron una caja de acuarelas
grande y varios cuadernos para colorear.
Ya hemos mencionado que la sala evangélica estaba muy
cerca de la Plaza de España, pero, a pesar de ello, por la avenida
pasaba poca gente, por lo que se empezó a buscar un local mejor
situado.
A unos 200 metros, se encontró un local en la calle
Francisco Lairet, 163 (hoy avenida del Paral.lel, 167). Delante
de la nueva sala evangélica había una acera de 8 metros de ancho
por la que los domingos por la tarde pasaban auténticas riadas de
personas. En la parte baja del Paral.lel se concentraban toda clase
de diversiones y en la parte alta estaba la plaza de España con el
parque de Montjuic y la plaza de toros.
El domingo 4 de marzo de 1934, se inauguró la nueva
sala evangélica en calle Francisco Lairet, 163. Se acondicionó
para que pudiesen sentarse 170 personas. Los domingos por la
tarde normalmente se llenaba.
Un dato interesante es el hecho de que por la calle
Francisco Lairet circulaban dos líneas de tranvía y por la calle
Tamarit otras dos que se unían a las de Francisco Lairet.
Mi padre era un buen pescador de hombres y, ayudado
por otros hermanos, todos los domingos por la tarde hacían entrar
a decenas de personas al interior de la sala. Esto propició el tener
dos cultos de evangelización todos los domingos por la tarde.

58
Memorias de Santiago Giordano

Se realizaron campañas de evangelización, que duraban


ocho días, con reuniones todas las noches con Gilberto M. J.
Lear y, más tarde, con Samuel Palomeque y Enrique Strachán
que procedían de la Argentina.
Se colaboró, junto con otras iglesias, en los actos públicos
que tuvieron lugar en el Coliseu Pompeia, Travesera de Gracia,
112 (hoy desaparecido). El lunes 11 de junio de 1934, inició el
acto Don Enrique Agraz (abuelo de los Urrutia), y lo hizo en
catalán. Guardo el folleto de invitación también en catalán.
La conferencia tenía el título de Los problemas de la vida y la
conquista de la felicidad y el conferenciante fue el Sr. Palomeque,
que habló en castellano. El recinto estaba lleno a rebosar.
El 24 de junio de 1934, aprovechando la estancia de
los Sres. Strachán y Palomeque, se tuvo un bautismo en la sala
evangélica de calle Francisco Lairet, 163. En el baptisterio de
madera y cinc, se bautizaron 14 personas.
El 2 de julio de 1934, se tuvo otro acto público en el
Coliseu Pompeia. El título de la conferencia fue La Fi del Món y
el conferenciante Samuel Palomeque. Más tarde, hubo otra serie
de reuniones con Miguel Aguilera
El 14 de octubre de 1934, se celebró el bautismo de 15
personas en la sala evangélica de la calle Francisco Lairet.
En menos de 3 años, tras la apertura de la sala evangélica
en la actual avenida de Mistral, la membresía de la iglesia superaba
las 100 personas.
En relación con la sala evangélica que se había abierto en
La Torrasa el año 1933, se consideró, a los dos años de su apertura,
que ya se había recogido una buena cosecha de conversiones.
Se decidió su cierre y se trasladó a la barriada de Santa Eulalia,
también de Hospitalet de Llobregat.

59
Memorias de Santiago Giordano

Al estallar la Guerra Civil en julio de 1936 un grupo


de anarquistas incontrolados entraron en la sala evangélica y la
saqueó, hecho que produjo su cierre definitivo.
A la sala evangélica de la calle Francisco Lairet, 163, al
estallar la Guerra Civil, no le ocurrió nada de forma directa. Las
primeras semanas después del 18 de julio de 1936, permaneció
cerrada para evitar desmanes de grupos anarquistas; luego,
continuaron las reuniones, pero la guerra lo afectó todo. Los
hombres en edad militar fueron movilizados con la angustia y la
zozobra de lo que les podía pasar. Otro hecho relevante fueron los
bombardeos en Barcelona.
Todos los datos que he recogido los he obtenido de un
Diario de los principios de Mistral, escritos de puño y letra por
mi padre Jaime Giordano. Me pregunto si no valdría la pena
escanearlo, junto con los folletos y programas originales a fin de
que las iglesias de Mistral y del Paral.lel pudiesen guardarlos en
sus archivos como datos históricos.
Hasta donde yo conozco, el fenómeno de las iglesias de
Mistral y del Paral.lel fue único en Barcelona. Toda la población
evangélica gozó de las mismas oportunidades, pero no todos
tuvieron el espíritu de obediencia, la consagración y la visión para
ponerse en las manos de su Señor y estar dispuestos a trabajar.
Yo tenía pocos años, pero, sin ninguna duda, haber
compartido la vivencia de mis padres, que todo lo supeditaron a
su vocación de servicio al Señor, ha marcado mi vida.
Los hombres han pasado, pero Dios permanece para
siempre. Después de 76 años (estoy escribiendo en 2007), las
iglesias de Mistral y del Paral.lel siguen con sus puertas abiertas
y, por medio de su testimonio, miles de personas han conocido a
Cristo como Señor y Salvador. ¡A Él sea toda la Gloria!

60
Memorias de Santiago Giordano

Programa de mano anunciando las conferencias en Avda. Mistral.

Invitación a la conferencias en el Coliseu Pompeia.

61
Memorias de Santiago Giordano

Invitación para la conferencia sobre “La fi del món”.

Coliseo Pompeia.

62
Memorias de Santiago Giordano

Ciclo de conferencias en la actual Avda. del Paral.lel 1935

63
Capítulo 4 • Días de angustia y luto

19 de julio de 1936

En algunos lugares, la sublevación de parte del


ejército contra el gobierno legalmente constituido y elegido
democráticamente de la República, comenzó el 18 de julio, pero
en Barcelona sus efectos no se dejaron sentir hasta el día 19.
Nos despertó el ruido de disparos. Miramos con mucho
cuidado desde el balcón de casa, pero no se veía nada anormal.
Cuando pasamos a casa de los tíos, desde su balcón la cosa fue
muy diferente. En el cruce de las calles Paral.lel y Lleida, estaba
tendido un hombre muerto en medio de un charco de sangre.
Yo aún no había cumplido diez años, pero, aunque en
aquel momento no fui consciente de ello, mi infancia había
muerto.
Franco, con sus fusilamientos, sus bombardeos, sus
cárceles y el hambre mató la infancia de centenares de miles de
niños a quienes también impidió estudiar normalmente.
A media mañana, por el Paral.lel, bajaron soldados en
dirección al cuartel de Atarazanas. Iban en fila india, pegados a
los edificios de las dos aceras y a cierta distancia entre ellos con
los fusiles dispuestos a disparar.
Al mediodía, oímos el ruido de aviones que bombardeaban
el cuartel de Atarazanas. Eran aviones muy viejos y desde la casa
de los tíos veíamos cómo caían algunas bombas.

64
Memorias de Santiago Giordano

Durante todo el día, ni los tíos ni nosotros nos movimos


de casa. De vez en cuando, se oían tiroteos en diferentes lugares.
La sublevación fracasó en Barcelona.
Lo que resultó sumamente trágico fue que la Generalitat,
para luchar contra los sublevados, entregó armas a los sindicatos y,
aunque en un primer momento esto contribuyó a hacer fracasar la
sublevación, inmediatamente después provocó que los anarquistas
se hiciesen dueños de la calle.
Recuerdo que los días siguientes al 19 de julio se
incendiaron un número importante de iglesias católicas y de
conventos. Se saqueó todo su interior. También se profanaron las
sepulturas que se encontraban en su interior.
Se colectivizaron las fábricas y talleres y, lo que es mucho
peor, se inició la persecución de dueños, jefes, sacerdotes católicos
y de toda persona que les cayese mal a los anarquistas. Se les
buscaba por las casas, se les hacía subir a un coche para dar un
paseo y, en el primer descampado que encontraban, los mataban.
Como los paseos se efectuaban sin ninguna clase de garantía, en
más de una ocasión, después de haber matado a una persona, se
daban cuenta que no era la que perseguían, y que, por lo tanto, se
habían equivocado.
Nadie de toda nuestra familia se vio afectado por esta
situación, pero durante unos meses se vivió en un ambiente de
angustia, rodeados del caos reinante y sin saber lo que podría
ocurrir en cualquier momento.
Luego, he sabido que, donde triunfó la sublevación,
ocurrió algo parecido, pero en mucha mayor escala. Los ejecutores
fueron la Falange y todo ello con la bendición del episcopado
católico romano.
Los desmanes de un lado no justifican los del otro.
Un asesinato es siempre un asesinato; nunca tiene excusa ni
justificación de ninguna clase. Lo incomprensible es que a los

65
Memorias de Santiago Giordano

asesinos del lado franquista nunca se les ha exigido ninguna


responsabilidad por sus fechorías.
Una vez restablecido el orden en Barcelona, el tío Lázaro
fue nombrado secretario de un juzgado especial para descubrir las
sepulturas clandestinas e identificar los cadáveres. Trabajo, como
puede suponerse, sumamente desagradable.
El gobierno italiano organizó la salida de Barcelona
de sus súbditos. Mis padres, en ningún momento pensaron en
la evacuación de la familia, pero sí de la nonna, nuestra abuela
paterna que, en aquel momento, vivía con nosotros y que ya tenía
74 ó 75 años.
Recuerdo el trasatlántico italiano en el puerto de
Barcelona que me pareció muy grande y la despedida, al pie de
la escalerilla, de la nonna que nos abrazaba llorando y diciendo
que no nos volvería a ver. Comprendí que lo que decía era exacto,
porque mis padres intentaban consolarla, aunque sin contradecir
su afirmación.
Efectivamente, esa fue la última vez que nos vimos. La
nonna vivía en Italia con su hija Antonieta, e intentó venirnos a
ver a Francia, cuando nosotros estábamos en Séte, pero no pudo
y murió en Milán el 4 de julio de 1939 a los 77 años.
Hay algo que se pone en evidencia. La nonna, a pesar
de su edad y de las circunstancias, nos escribía y se mantenía en
contacto con nosotros. El resto de la familia Giordano en Italia
podía haber hecho lo mismo.
El primer bombardeo naval que sufrió Barcelona fue el
13 de febrero de 1937. En un primer momento, se atribuyó al
crucero español “Canarias”, pero la realidad es que lo realizó el
crucero italiano “Eugenio di Savoia”, que montaba cañones de
152 mm. El crucero “Canarias” montaba cañones de 205 mm.
Su objetivo, al parecer, fue la fábrica Elizalde, en la que
se fabricaban motores de aviación, situada entre las calles Bailén,

66
Memorias de Santiago Giordano

Rosellón, Córcega y Paseo de San Juan. Ni un solo impacto


alcanzó la fábrica, pero los proyectiles fueron a dar en casas de
vecinos causando muchos muertos.
Unos días más tarde, fui con mi padre a ver los destrozos.
Era sobrecogedor el estado en que habían quedado las casas que
habían sido alcanzadas.
Los bombardeos aéreos dieron comienzo el 16 de marzo
de 1937. Era la aviación italiana con base en Palma de Mallorca.
A los aviones italianos se los denominó popularmente como
pavas. Normalmente, volaban a 5.000 metros de altura. Lanzaron
sobre Barcelona 1.500.000 Kg. de bombas que afectaron a 1.800
edificios civiles y causaron entre 2.700 y 3.000 muertos. Si se
suman todas las victimas de los bombardeos en las ciudades de
Cataluña, la cifra se eleva a 5.000 muertos.
Aunque en aquel momento no lo sabíamos, había dado
comienzo la guerra total. Barcelona se convirtió en el banco de
pruebas de lo que luego serían los bombardeos de Londres y de
las ciudades alemanas. Barcelona fue la primera ciudad en ser
victima de bombardeos masivos.
Se probó toda clase de armamento bombas: de 50 Kg., de
100 Kg., de 250 Kg. y hasta de 500 Kg: Bombas de fragmentación,
bombas incendiarias…
La orden de bombardear Barcelona partió directamente
del Duce, Benito Mussolini. Se ha especulado que fue en
represalia por la derrota que sufrieron las tropas italianas en el
frente de Guadalajara.
La barriada de la Barceloneta tuvo que ser evacuada
porque los aviones, llegando desde el mar, era lo primero que se
encontraban y así evitaban las defensas antiaéreas instaladas en la
montaña de El Carmelo.
Los días 16 a 18 de marzo de 1937, hubo 12 bombardeos
en 41 horas: 1 bombardeo cada 3 horas con los consiguiente

67
Memorias de Santiago Giordano

muertos y daños materiales y, además, los efectos psicológicos;


poco después de terminada una alarma, daba principio otra, lo
que hacía que la población ni siquiera pudiese dormir.
Para protegerse de los bombardeos se construyeron 1.394
refugios. Algunos se pueden visitar. Nosotros nunca fuimos a
ningún refugio, ya que mis padres pensaban que el Señor era el
mejor refugio.
Consecuencia de esta situación fue que empezaron a
faltar los alimentos y hubo que recurrir al racionamiento.
También faltaba gasolina y gasoil para los coches y
camiones. A muchos camiones se les instaló un gasógeno, una
caldera cilíndrica colocada al lado del motor en la que se quemaba
leña. Los gases que desprendía esa combustión alimentaban el
motor del camión, si bien no siempre funcionaba correctamente.
Había que añadir leña, atizar al fuego; pero estos motores tenían
menos fuerza que con el combustible normal.
Diríamos que fue algo parecido y muy rudimentario a
lo que hoy son los autobuses y coches que utilizan gas en lugar
de gasolina. El principio era el mismo que el de las fábricas de
gas de hulla, en las que se quemaba el carbón en determinadas
circunstancias y la mala combustión producía el gas que
alimentaba a la ciudad.
En los gasógenos lo que se quemaba era leña, y la mala
combustión producía el gas que alimentaba el motor del camión.
Tan pronto como tuvieron lugar los primeros bombardeos,
mi padre empezó a buscar un alojamiento en los pueblos cercanos
a Barcelona, para apartarnos del peligro. Encontró una casa de
campo en Esplugas de Llobregat, que tenia un pozo para el
consumo de agua de la casa y para regar el huerto.
La casa estaba incautada, por lo que se la alquiló
el Ayuntamiento, pero mi padre averiguó quiénes eran los
propietarios y dónde se escondían. Fue a verles para decirles que

68
Memorias de Santiago Giordano

respetaríamos su propiedad y que, cuando se terminase la guerra,


se la devolveríamos.
Nos mudamos a Esplugas de Llobregat entre abril o
mayo de 1937, pues no recuerdo haber vivido los bombardeos
de la aviación. En esta época, en el trabajo de mi padre hacían
horario intensivo, por lo que efectuaba sólo dos viajes al día.
Había un autobús de línea que realizaba el servicio Barcelona-
Esplugas de Llobregat, pero, por la falta de combustible y por la
interrupción que causaban los bombardeos, el servicio era muy
irregular, circunstancia que hizo que mi padre decidiera hacer el
viaje en bicicleta.
Los tíos Enrique y Magdalena se vinieron a vivir con
nosotros.
En octubre de 1937, en el trabajo de mi padre, se paso
al horario normal, lo que suponía que saliese a las 19 horas de la
tarde, cuando ya era de noche y por motivo de los bombardeos
apenas había iluminación.
El 4 de octubre sobre las 19 horas, en la avenida de
Pedralbes, un coche del ayuntamiento de Igualada, conducido por
su alcalde, sufrió un accidente del que resultaron heridos leves sus
ocupantes, pero alcanzaron a mi padre, que circulaba en bicicleta,
y le causaron heridas tan graves, que al día siguiente le produjeron
la muerte.
Recuerdo que, ese día por la noche se presentó el Sr.
Calvo, un miembro de la iglesia, quien contó lo ocurrido. Había
venido en un taxi y con él se volvieron a Barcelona el tío Enrique y
mi madre. La tía Magdalena, Jorge y yo nos quedamos y viajamos
a Barcelona, temprano, al día siguiente.
Mi padre, con el accidente, perdió el conocimiento y
no lo recobró en ningún momento. Lo trasladaron al Hospital
Clínico, y allí fueron el tío Enrique y mi madre. En el hospital, ya
estaba el tío Lázaro.

69
Memorias de Santiago Giordano

Si bien, con muy pocas probabilidades de éxito, los


médicos del hospital, realizaron una trepanación a mi padre y se
encontraron con que las meninges estaban rotas por lo que nada
pudieron hacer.
Sobre las 10 h. de la mañana del día 5 de octubre de 1937,
mi padre, con sólo 39 años, partía a la presencia del Señor.
Jorge, al día siguiente, 6 de octubre, cumplió 7 años, yo
tenía poco más de 10 y mi madre tenia 39, la misma edad que mi
padre.
El día 6 de octubre de 1937 se realizó el entierro;
previamente habían llevado el cuerpo a la casa de los tíos Enrique
y Magdalena en la avenida Paral.lel, 190. Recuerdo que mi padre
llevaba la cabeza vendada. Desde allí partió el entierro.
Era un día de octubre radiante, brillaba el sol y los
árboles empezaban a cambiar de color. Mi madre, Jorge y yo nos
quedamos en casa de los tíos y con cada uno de nosotros de una
mano, nos sacó a pasear un rato por el parque de Montjuic.
Para mí fue un golpe terrible. Yo quería a mi padre con
locura, era mi amigo, me llevaba a todas partes, me explicaba de
todo, siempre podía preguntarle y siempre tenía una respuesta. Es
indescriptible el dolor que sentí.
Durante años, a escondidas de mi madre, necesité llorar
su pérdida
Nosotros y los tíos Enrique y Magdalena regresamos a
Esplugas de Llobregat. Jorge y yo empezamos a ir al colegio del
pueblo. Por la noche, veíamos los fogonazos de los impactos de las
bombas que caían en Barcelona y los reflectores y las nubecillas en
el aire de la explosión de los proyectiles de los cañones antiaéreos.
El 25 de enero de 1938, por la noche, se produjo algo
insólito: una aurora boreal. Nosotros estábamos en casa. En un
primer momento, creímos que Barcelona estaba en llamas, pero
pronto nos dimos cuenta de que aquel cielo rojizo no era de

70
Memorias de Santiago Giordano

llamas y el tío Enrique nos explicó que era una aurora boreal.
Era un fenómeno que ocurría con cierta frecuencia en latitudes
mucho más al norte, si bien, ocasionalmente, se daba en latitudes
más al Sur.
En Barcelona, además de los bombardeos, empezaba a
pasarse hambre y fueron de gran ayuda los paquetes con alimentos
que se recibían de creyentes de Inglaterra, Francia, Suiza y otros
lugares. Nosotros, en Esplugas de Llobregat, estábamos mejor,
porque podíamos comprar directamente a los payeses.
En Suiza, prepararon un plan de evacuación de los
niños de familias evangélicas, para librarlos de los bombardeos
y del hambre. La persona que tomó a su cargo la organización
fue el suizo Edmundo Lereche, antiguo miembro de la iglesia
evangélica en calle Teruel 22, quien tenía la ventaja de conocer el
francés y el español. Suiza quedaba lejos, por lo que era mucho
más sencillo instalar a los refugiados en el Midi de Francia.
Mi madre fue elegida, junto con otras personas, para
cuidar a los niños. En total, fuimos unos 120 niños y niñas que
salimos de Barcelona en julio de 1938.
Ignoro por qué motivos, pero al principio la cosa estuvo
mal organizada. Unos 20 a 30 niños, varones mayores, al cuidado
del matrimonio Cortadellas marcharon a Valon, con lo que se
separó a varios hermanos.
El grueso de la expedición, con las personas que los
cuidaban, fue enviado a Montauban, a un antiguo orfanato,
viejo, sucio y asqueroso. Para mí, que era bastante finolis, el solo
hecho de ir al W.C. era un suplicio; se trataba de un agujero en
el suelo, pero, como aquello estaba hecho para mayores, los niños
raramente acertaban a el, por lo que, literalmente, se llenaba
de excrementos. Con una manguera, se limpiaba, pero era una
autentica porquería.

71
Memorias de Santiago Giordano

La comida que hacían los franceses, salvo la leche y el


pan, era mala y en muchas ocasiones la tirábamos. No teníamos
bombardeos y podíamos hartarnos de pan y leche, pero las
condiciones de vida y de salubridad eran realmente malas.
Recuerdo, como algo que disfrutaba, los paseos hasta
el río Tarn, un afluente del río Garona. Yo sólo conocía el río
Llobregat, pero el Tarn es mucho más caudaloso. En una zona
con playa y debidamente acotada, nos podíamos bañar. No es
que yo fuese un gran nadador, pero en verano meterse en el agua
y nadar era muy agradable.
Toda esta situación se prolongó por algo más de un mes;
luego, nos trasladaron, a los dos grupos, a Sète. Era una finca que
se llamaba Lazaret Protestant, situada a las afueras de la ciudad,
al borde del mar.
Esta finca, no tenía nada que ver con lo que nos habíamos
encontrado en Montauban. Era una finca grande, con pinares en
su interior, con campos donde podíamos jugar. Tenía unas casitas
que alquilaban a familias que, cuando llegamos, estaban cerradas.
A nosotros nos instalaron en unos edificios grandes con todas las
instalaciones necesarias.
Solo tenía un inconveniente. Todo el complejo estaba
construido para el verano. Para pasar de una dependencia a otra,
siempre se tenía que ir por el exterior. A los niños, esto no nos
causaba ningún problema, pero no ocurría lo mismo con los
mayores.
La finca tiene un túnel cerrado que pasa por debajo de
la carretera para acceder a la playa sin peligro. Cuando nosotros
llegamos a Sète, ya no era verano, por lo que no era momento
para bañarse, pero en ocasiones íbamos a jugar a la playa. Además,
muy cerca había unas rocas y, cuando el mar estaba alterado, nos
gustaba saltar entre ellas sin mojarnos.

72
Memorias de Santiago Giordano

En varias ocasiones, he pasado por delante de la finca y


me hubiese gustado entrar y ver las instalaciones, pero como no
era verano, hubiese tenido que concertar la visita con antelación y
nunca he podido hacerlo.
El tiempo que estuvimos en Sète, Don Rosendo
Cortadellas organizó clases para todos. Después, he pensado que
no sé cómo se las arreglaría con más de cien niños y, además, de
muy diferentes edades.
Durante los meses que estuvimos juntos, hicimos
amistades con niños que antes no conocíamos. Mi madre se
hizo muy amiga con Carmen Garrofé, de Termens (Lleida),
que tenía tres hijos: Samuel, Carmeta y Benjamín. La amistad
de Carmen Garrofé y mi madre prosiguió hasta que el Señor se
llevó a ambas. Nosotros nos encontramos con Carmen hija, en
Suiza, ya que estudió en el Instituto Bíblico Emmaüs en el que
también estudiamos nosotros. Luego, asistimos a su boda con
Aarón Kayayan, hoy gravemente enfermo.
El 26 de enero de 1939, las tropas de Franco ocuparon
Barcelona y el 1 de abril del mismo año 1939 se declaró terminada
la Guerra Civil con la victoria del general Franco.
Se habían terminado los bombardeos. Por desgracia, el
hambre continuó durante varios años. Pero, desde el punto de
vista oficial, los niños evacuados debían regresar a España y la
Cruz Roja se cuidó de nuestra repatriación.
Incomprensiblemente, desde Sète, en autocar, nos
llevaron a Hendaya e Irún. En Irún, nos recibieron unas monjas
muy amables y nos alojaron en unas instalaciones funcionales
y cómodas, nos dieron bien de comer, pero yo creo que sólo
estuvimos unas horas, no llegamos a estar un día completo.
De esa residencia, nos trasladaron a la estación del
ferrocarril, donde nos instalaron en vagones de mercancías.
Recuerdo que no podía llevar la maleta por los andenes, me pesaba

73
Memorias de Santiago Giordano

demasiado. En esos vagones, viajamos, sentados encima de las


maletas, hasta Zaragoza. Allí, cambiamos de tren a unos vagones
de tercera, de madera, pero que eran mucho más cómodos que los
de mercancías.
Así, llegamos a la Estación de Francia de Barcelona,
donde nos esperaban los familiares. En un viaje, que ahora se
realiza en 4 horas, invertimos más de dos días.
A nosotros, nos esperaban los tíos Enrique y Magdalena,
que nos llevaron a su casa, ya que nosotros habíamos perdido la
nuestra; no teníamos casa.
Mis circunstancias del 19 de julio de 1936, a las de abril
de 1939 habían dado un vuelco total.
Yo ya había cumplido 12 años y hubo un texto bíblico
que hice mío: Joven fui y he envejecido, y no he visto justo
desamparado ni a su descendencia que mendigue pan (Salmo
37:25).
Al llegar a Barcelona, hubo algo que me disgustó muy
profundamente. Según me dijeron, un miembro de la familia
había denunciado al alcalde de Igualada, ante la policía franquista,
por el accidente que le costó la vida a mi padre.
Yo, con sólo 12 años, tenía muy claro que Cristo nos
llama a perdonar y en ningún caso a vengarnos; además, se trató
de un accidente de tránsito.
Mi gran temor durante años fue que el alcalde de Igualada
hubiese sido fusilado, como tantos otros y la denuncia hubiese
contribuido a ese desenlace.
Pere Beltrán Tarrés, miembro de Esquerra Republicana
de Catalunya, fue democráticamente elegido alcalde de Igualada,
cargo que ejerció durante la Guerra Civil española. Estuvo
involucrado, y resultó herido leve, en el accidente ocurrido en la
Avda.de Pedralbes de Barcelona el 4 de octubre de 1937, que le
costó la vida a mi padre.

74
Memorias de Santiago Giordano

Franco hizo fusilar a buena parte de los alcaldes


democráticamente elegidos, pero al llegar sus esbirros a Igualada,
Pere Beltrán Tarrés ya se había exiliado a Francia.
Cuando he podido recopilar todos estos datos, he dado
gracias a Dios, porque la denuncia no pudo hacer ningún daño
a Pere Beltrán Tarrés, quien murió en Anglet (Francia) a los 91
años el 23 de marzo de 1985.

75
Capítulo 5 • La adolescencia

A mediados de 1940, los tíos Enrique y Magdalena,


fueron expulsados de España. Yo tenía 13 años, y nuestra situación
económica era muy precaria: sólo contábamos con la pensión de
viudedad de mi madre.
Por aquel entonces, se puso en contacto con mi madre el
Sr. Domingo, cuyo nombre completo no recuerdo, quien buscaba
al tío Enrique. Este hombre había sido el representante del tío
Enrique y de mi padre para la comercialización de las protecciones
para los capachos de las prensas de aceite, venía porque tenía
algún pedido.
Mi tío Enrique había dejado todo bien ligado. El
contrato de arriendo del local donde se hacían las pruebas de
los protecciones lo había puesto a nombre de mi madre, además,
también le dio poderes. De esta forma, mi madre pudo vender el
pequeño stock de protecciones, lo que nos proporcionó un respiro
económico. Además, mi madre se dio cuenta de que quedaba una
pequeña partida de alambre, pero faltaba alguno de los calibres
necesarios para poder fabricar más protecciones. En vista de ello,
intentó comprar ese alambre de acero, pero en aquel momento era
sumamente difícil.
No recuerdo las circunstancias por las cuales mi madre
tenía una cierta amistad con la esposa del director de la compañía
de Seguros Zürich, señora que era evangélica. Lo cierto es que
mi madre fue a verla y le explicó nuestra situación. Se dio la
circunstancia de que una de las mayores empresas de calibrado de
alambre de acero de Bilbao tenía relaciones con la Zürich.

76
Memorias de Santiago Giordano

El director de la Zürich hizo una carta de recomendación


para mi madre. De esta forma, mi madre viajó a Bilbao y consiguió
un pedido de 3.000 Kg. de alambre de acero de los calibres que
necesitábamos. Hoy habríamos dicho que era una empresaria.
Al tener el alambre de acero necesario, el problema
fue hacer funcionar las máquinas que mi tío y mi padre habían
ideado de forma provisional para realizar las pruebas. Mi primo
Guillermo González, bastante mayor que yo, que estaba sin
trabajo; otra persona y yo mismo, que no tenía la fuerza necesaria,
conseguimos fabricar una partida de protecciones que el Sr.
Domingo vendió.
En ese momento, surgió otro problema. El Sr. Domingo
murió de forma súbita y ninguno de nosotros fue capaz de vender
las pocas protecciones aún pendientes. Además, ya no nos quedaba
alambre de acero y era imposible conseguir nuevas partidas.
El invento de las protecciones nos permitió subsistir por
un tiempo. Mi madre tuvo buen cuidado de ir administrando lo
que había ganado de forma que diese de sí lo máximo posible.
Pero el invento había terminado. Ya fueron apareciendo
fibras sintéticas, mucho más resistentes que el esparto, y fue
cambiando todo el sistema del presado de aceite. Las protecciones
se hicieron innecesarias.
Al regresar de Francia, reinicié mis estudios en la
academia Avellaneda, donde me prepararon para ingresar en la
Escuela de Altos Estudios Mercantiles para estudiar el peritaje
mercantil.
En aquel momento, al ingresar en una escuela oficial,
se tenía que asistir a las conferencias y ejercicios de instrucción
militar que la Falange organizaba, para los adolescentes primero y
luego para los jóvenes. A mí me repugnaba asistir a las conferencias
de exaltación falangista y a los ejercicios, como si tuviésemos que
participar en un desfile militar.

77
Memorias de Santiago Giordano

Pude estudiar los dos primeros años, pero al iniciar el


tercero, cuando tenía quince años, el tío Lázaro que era oficial de
lo Civil del Juzgado de Primera Instancia nº 15 de Barcelona, me
ofreció entrar a trabajar con él.
Así fue cómo en el año 1942 empecé a trabajar en el
Juzgado. En aquel momento, la organización de los Juzgados de
Primera Instancia era muy diferente a la de ahora.
Funcionarios del Estado, con un nombramiento y sueldo
estatales sólo lo eran el juez y los alguaciles. El secretario tenía
un nombramiento del Estado, pero no tenía sueldo, tenía unos
aranceles y de esta forma cobraba de los procedimientos civiles.
Los oficiales, civil y criminal, tenían un nombramiento oficial,
pero cobraban del secretario.
Los auxiliares éramos empleados del secretario, como
los empleados de un abogado o un notario, y cobrábamos
directamente del secretario judicial.
Lo que yo recibía del secretario judicial era muy poca
cosa, pero, en nuestra situación económica familiar, no cabía
pensar si era poco. Además del pequeño sueldo, podía ganar algo
más haciendo copias de escritos y resoluciones que encargaban
los abogados.
El tío Enrique había comprado antes de 1936 una
máquina de escribir portátil Remington. Mi hijo David todavía
la guarda como una pieza de museo. Con esa máquina de escribir,
hice copias y más copias, y, gracias a ello, sumando la pensión
de viudedad de mi madre y mi pequeño sueldo, pudimos salir
adelante económicamente.
Además, por ser auxiliar de la Administración de Justicia,
conseguí un pase para el tranvía y otro para el metro. Me hacía
mucha gracia que mi madre sumara lo que ganaba de sueldo, más
las copias, más lo que me ahorraba al no pagar ni metro ni tranvía.

78
Memorias de Santiago Giordano

El Juzgado de Primera Instancia nº 15 de Barcelona


estaba instalado en el viejo Palacio de Justicia, y las ventanas
daban a la calle Roger de Flor. Era una oficina que, cuando se
construyó, debía ser bonita, pero cuando yo trabajé allí estaba
sucia y destartalada; como era muy alta de techo, en invierno
hacia mucho frío y no teníamos ninguna clase de calefacción.
El equipo de trabajo era infame. Disponía de una mesa
pequeña de sala de audiencia, que era demasiado alta para escribir
a máquina, así que colocamos un grueso libro de registro encima
de la silla. Lo mejor era la máquina de escribir de oficina, una
Hispano Olivetti.
Una de las cosas que aprendí fue a encuadernar los
voluminosos legajos de los juicios con aguja gruesa y cordel fino.
Sobre el año 1944, se promulgó un decreto por el que
pasábamos a ser funcionarios de la Administración de Justicia
previo unas pruebas de aptitud. El sueldo mejoró algo, pero muy
poco.
En el año 1945, al cumplir los 18 años, tuve que tomar
una decisión muy importante. Mi padre, cuando nací, me
inscribió en el registro civil y también en el consulado italiano. A
los 18 años, debía decidir si hacía el servicio militar en España y
adquiría la nacionalidad española o, por el contrario, optaba por
la nacionalidad italiana.
En aquel momento, en España el servicio militar duraba
como mínimo tres años, si no lo alargaban más por cualquier
motivo. Además, se comía muy mal, por lo que la familia tenía que
mandar comida o dinero a los que hacían la mili. Por el contrario,
como italiano en el extranjero, no tenía que hacer la mili.
Por lo tanto, no lo dudé un momento: opte por la
nacionalidad italiana. Esto me supuso importantes ventajas, pero
también algún grave inconveniente.

79
Memorias de Santiago Giordano

En el año 1948, se declaró la quiebra de Barcelona


Traction, una entidad internacional propietaria de todas las
empresas eléctricas de Cataluña. Se trató del procedimiento
judicial de mayor envergadura que hasta entonces se había
producido en España.
Barcelona Traction había emitido bonos en libras
esterlinas. Al estallar la Guerra Civil en 1936, no pudo atender
a sus obligaciones en libras. Terminada la guerra, el Gobierno de
Franco no le autorizó a sacar libras de España.
Tres personas adquirieron un paquete de dichos
bonos, en Inglaterra, con los que solicitaron la quiebra de la
Barcelona Traction ante el Juzgado de Primera Instancia de
Reus (Tarragona), aduciendo que no se estaban cumpliendo las
obligaciones de dichos bonos desde hacía años.
El 12 de febrero de 1948, se declaró la quiebra de la
Barcelona Traction.
Se crearon nuevas acciones de la Barcelona Traction y sus
filiales, que se vendieron en pública subasta a una nueva entidad
denominada Fuerzas Eléctricas de Cataluña, “FECSA”.
Detrás de esta operación, era público que intervenía Juan
March, quien había financiado al ejército de Franco.
Varios abogados calcularon que Juan March ganó en ese
procedimiento seiscientos millones de pesetas del año 1948.
Según estadísticas oficiales, en dicho procedimiento se
dictaron 2.736 providencia; 494 fallos en primera instancia y 37
en tribunales superiores.
El juicio se internalizació. Intervinieron Bélgica, Gran
Bretaña, Canadá y Estados Unidos. Quedó definitivamente
terminado en 1970.
Actuaban, en representación de las diferentes partes, los
bufetes de abogados de mayor importancia en España y en el
extranjero. Como me conocían, me encargaban muchas copias,

80
Memorias de Santiago Giordano

siempre con urgencia, lo que me obligaba a trabajar hasta la


madrugada, pero las pagaban mucho mejor que las copias
normales. Esto nos supuso una ayuda importante en el momento
de mi matrimonio.
Cuando dejé el Juzgado y el juicio se extendió al extranjero,
perdí todo contacto con el mismo y se terminó definitivamente
poder hacer copias, lo que, durante años, había significado una
importante fuente de ingresos.
En el año 1952, salió una orden interna en la que se
disponía que, para cobrar la paga de diciembre se tenía que exhibir
la cartilla de haber terminado el servicio militar. Por supuesto, yo
no la tenía y podía haber discutido mi situación, pero consideré
que lo más sabio era no meneallo, así que pedí la excedencia como
funcionario de la Administración de Justicia.
Durante diez años, estuve trabajando como auxiliar en
el Juzgado de Primera Instancia nº 15 de Barcelona. El Señor
siempre dirige las cosas bien, porque, sin haber hecho estudios de
abogacía, la práctica adquirida en esos diez años me ayudó, más
tarde, al intervenir en cuestiones legales dentro del Servicio para
el Señor.
En esos diez años, viví de cerca la situación de
discriminación en que se encontraban las mujeres. La que
estaba casada no podía ni vender sus bienes, ni adquirir otros,
ni ejercer el comercio, sin la autorización de su marido. Siempre
había maridos desaprensivos que vivían sin trabajar, a costa de las
autorizaciones que otorgaban a sus mujeres y que, de una forma
u otra, cobraban.
Otra cuestión que me causaba mucha pena eran “los
expedientes de desaparición” de personas durante la guerra.
El expediente era muy sencillo, pero había abogados que se
aprovechaban de la necesidad y de la ignorancia en casi todos los
casos de mujeres que habían perdido a sus maridos, pero que no
tenían una certificación de defunción.
81
Memorias de Santiago Giordano

Yo arreglé bastantes desapariciones sin cobrar


absolutamente nada. Muchas personas me lo agradecieron de
todo corazón, si bien he perdido por completo toda conexión con
las mismas.
En un momento en que las mujeres necesitaban la
autorización del marido para muchos trámites, que la mayoría
de edad era a los 21 años y que, como consecuencia, los hijos
necesitaban el permiso del padre, era sumamente importante el
expediente de desaparición.
Salvo para contraer nuevas nupcias, el expediente de
desaparición sustituía al certificado de defunción en prácticamente
todos los casos.
Llegado el momento de mi jubilación, los ocho años que
fui funcionario de la Administración de Justicia (los dos primeros
años que trabajé en el Juzgado de 1ª Instancia nº 15 de Barcelona,
no fui funcionario) resultaron decisivos para llegar al cómputo de
tiempo necesario para cobrar mi jubilación, aun cuando esta sea
una de las más bajas.

82
Capítulo 6 • Posguerra, hambre
y persecución

El 26 de enero de 1939, las tropas de Franco ocuparon


Barcelona y continuaron hacia la frontera con Francia.
Los dueños de la casa que teníamos alquilada en Esplugas
de Llobregat salieron de su escondite en Barcelona y fueron a
recuperar su casa. Mis tíos les contaron lo de la muerte del papá
y que nosotros, todavía estábamos en Sète (Francia), pero no
atendieron a razones. Exigían que vaciásemos de inmediato la
casa de todo lo que era nuestro.
Como en aquel momento no circulaban camiones, mis
tíos tuvieron que recurrir a un payés, para que, con su carro, lo
trasportase todo hasta el taller de las protecciones en avenida de
Mistral y allí, como pudieron, amontonaron nuestros muebles.
Cuando, en el mes de abril, regresamos de Francia,
nosotros no teníamos casa y los tíos Enrique y Magdalena nos
acogieron, con todo cariño, en la suya. Yo no tengo recuerdo de
que nunca me considerase viviendo en casa de mis tíos; aquella
era mi casa. Siempre tuvimos una buena relación paternofilial.
Al tío Enrique le gustaba pescar con caña, y antes de
1936, cuando las aguas del puerto de Barcelona estaban limpias,
era tan buen pescador, que los otros pescadores le pusieron por
mote el “rey del llobarro”.
En Riegos y Fuerzas del Ebro, mi tío trabajaba en la parte
eléctrica del departamento de “ensayos”, que a su vez tenía una
parte química. El jefe del departamento de ensayos ascendió a un

83
Memorias de Santiago Giordano

cargo superior y todo parecía indicar que quien le iba a suceder


era mi tío. Pero ya había dado principio el periodo de represión
y de caza de brujas, así que el químico denunció a mi tío como
“rojo”. La consecuencia inmediata fue su despido de Riegos y
Fuerzas del Ebro y el químico consiguió ascender de categoría.
Lo ocurrido a mi tío no es más que un botón de muestra
de algo generalizado. De los centenares de miles de personas
encarceladas por Franco, un porcentaje bastante elevado lo fueron
por denuncias falsas.
En casa, hemos encontrado una carta de un maestro,
dirigida a la familia del padre de María, con quien eran amigos.
Les anunciaba que pronto iba a salir de la cárcel. Había sido
condenado a cuatro años de prisión por una denuncia falsa.
Resulta difícil percibir lo que representaba, a nivel de
la masa de la población, que desde el Estado se promoviese un
absoluto desprecio a los más elementales principios de equidad,
de verdad, de justicia, fomentándose por el contrario, la delación
y el robo descarado. Esa conducta reprobable, era calificada y
ensalzada como patriotismo y, además, tenía la bendición de la
Iglesia Católica Romana, que, utilizó el secreto de la confesión
para enterarse de lo que les convenía y denunciarlo.
No es de extrañar que 70 años después de ocurridos estos
hechos, haya muchos que no quieran que se muevan y desempolven
archivos, que no quieran oír hablar de “memoria histórica”, que se
opongan, con todas sus fuerzas, a que se descubran fosas comunes
clandestinas y se identifiquen los cadáveres de las personas que
fueron asesinadas.
Legalmente, todo ha prescrito, pero los efectos morales
nunca prescriben, y aunque los autores ya hayan muerto, sus
familiares no quieren que se descubra lo que hicieron sus mayores
hace muchos años, y que, tal vez, ellos sean los beneficiarios de
sus latrocinios.

84
Memorias de Santiago Giordano

Mis tíos fueron expulsados de España y pasaron toda


la Segunda Guerra Mundial en Inglaterra. Al terminar esta,
pudieron regresar y, ya en casa, mi tío se enteró de que su
antiguo compañero de trabajo y delator estaba muy enfermo, y
fue a visitarle. Se encontró con que necesitaba una transfusión
de sangre con urgencia y mi tío se la proporcionó, luego pudo
testificarle del amor de Dios, y este hombre, poco antes de morir,
aceptó a Cristo como Salvador.
Ser cristiano da la posibilidad y la capacidad de perdonar,
e incluso de amar al que se convirtió en tu enemigo.
Pensemos en la situación. Nosotros, en casa de los tíos.
Mi madre, con una pensión de viudedad de 150 ptas. mensuales,
y mi tío sin trabajo.
Esto duró poco, porque mi tío encontró trabajo como
ingeniero en “La Seda de Barcelona”, que tenía la fábrica en el
Prat de Llobregart.
Como mi tío estaba cerca del río Llobregat, que en
aquella época tenía el agua limpia, empezó a pescar y recuerdo
que capturó una carpa muy grande, que trajo a casa y que metimos
en la bañera llena de agua, donde estuvo un par de días antes de
comérnosla.
Mi tío, tenia alquilada una habitación en el Prat, de modo
que, si con la pesca se le hacía tarde, se quedaba a dormir. No
recuerdo por qué motivo, yo estaba con él y fuimos a pescar, pero
debo aclarar que quien pescaba era él, aunque me preparó una
caña, yo nunca conseguía pescar nada.
Un día, mientras pescábamos, empezó a llover, lo que hizo
que el terreno se pusiese resbaladizo de modo que mi tío resbaló y
cayó al agua. No había peligro porque era un buen nadador, pero
se le mojo toda la ropa. Yo tuve que ir a Barcelona en busca de
ropa seca, para que pudiese ir a trabajar al día siguiente.

85
Memorias de Santiago Giordano

Cuando las tropas de Franco ocuparon Barcelona, cerraron


todas las iglesias evangélicas. Esta situación se prolongaría hasta
1945, cuando, con el fin de la Segunda Guerra Mundial y la
victoria de los aliados, Franco cedió un poco en su persecución
religiosa.
Al cerrarse las iglesias, empezaron a realizarse reuniones
por las casas. En casa de mis tíos, todos los domingos, se reunía
un grupo notable de jóvenes.
También, entre semana, había reuniones de estudio
bíblico y oración. Debió ser a finales del primer trimestre de
1940 o a principios del segundo, cuando recibimos la visita de la
policía. Aquel día, sólo había cinco o seis personas que no eran de
la familia. En aquel momento, no pasó nada.
Como resultado de esa visita, tuvieron que suspenderse
las reuniones de los domingos y, al pasar el tiempo, se creyó que
la cosa no tendría consecuencias, hasta que mi tío recibió una
citación para presentarse en la Comisaría de Policía. Mi tía le
acompañó, pero volvió sola, ya que él quedó detenido.
De la Comisaría, lo trasladaron a uno de los pabellones
de Montjuic transformado en prisión. Había tantas personas
encarceladas, que tuvieron que habilitar prisiones por todas partes.
Mi tío no sufrió malos tratos, pero el mero hecho de ser
testigo de los que se inflingían a otros y vivir en las condiciones
infrahumanas de aquella prisión hicieron que, en tres semanas que
estuvo preso, se le volviese el cabello blanco. En aquel momento,
tenía 40 años.
Años después, conocimos lo que había provocado su
detención y su posterior expulsión. Fueron dos motivos: que
Riegos y Fuerzas del Ebro le hubiese despedido por “rojo” y que
la policía sorprendiese una “reunión clandestina” en casa. A una
pequeña reunión de oración con 6 ó 7 personas le daban ese
nombre.

86
Memorias de Santiago Giordano

La tía Magdalena hizo todas las gestiones posibles e


imaginables, pero tuvo que rendirse a la evidencia, de que tendría
que esperarse a un juicio, lo que significaba meses. En ese juicio,
podrían absolverle, cosa poco probable o condenarlo a varios años
de cárcel.
En vista de ello, mi tía invocó la nacionalidad Inglesa
de su esposo e hizo que interviniera el Consulado Inglés, y al fin
consiguió que sin juicio y como extranjero, mi tío fuese expulsado
de España como persona indeseable.
No puedo recordar las fechas exactas, pero creo que fue
poco antes de iniciarse la “Batalla de Inglaterra”, que comenzó en
julio de 1940. A finales del segundo trimestre de ese año, el tío
Enrique salió de la cárcel acompañado por dos policías vestidos
de paisano, que lo trajeron a casa. Como una gran consideración,
lo dejaron y se fueron; legalmente, hubiesen debido custodiarle de
forma permanente.
En casa, estábamos toda la familia y muchos miembros
de la iglesia para despedirnos de mis tíos. La tía Magdalena ya
tenía preparadas las maletas y, al final de la tarde volvieron los dos
policías, que acompañaron a mis tíos al tren y se fueron con ellos
hasta Madrid y hasta la frontera portuguesa. Al cruzarla, al fin, mi
tío era un hombre libre.
En Lisboa, mis tíos estuvieron unos días esperando la
llegada de un barco que los llevase a Inglaterra, lo que les vino
muy bien para descansar de toda la angustia que habían pasado.
Al fin, llegó el barco, pero, en vez de dirigirse directamente
a Inglaterra, lo hizo hacia el centro del Atlántico y, poco a poco, se
formó un convoy, protegido por la marina de guerra inglesa. Mis
tíos explicaban que era un espectáculo, tantos barcos juntos y los
de guerra dando vueltas a su alrededor. Pero todo esto hizo que la
travesía se prolongase mucho más de lo normal. En todo el viaje,
no tuvieron ningún incidente.

87
Memorias de Santiago Giordano

Mis tíos desembarcaron en Liverpool, donde se instalaron.


La ciudad de Liverpool también sufrió bombardeos, aunque no
fueron tan intensos como los de Londres.
No obstante, el 1 de mayo de 1941, sufrió el bombardeo
más destructivo. Murieron 3.000 personas y otras 76.000
perdieron su hogar. Gracias al Señor, a mis tíos no les ocurrió
nada.
Ya instalados, se enteraron de que el barco en el que
habían hecho la travesía Lisboa-Liverpool, en el siguiente
viaje, fue torpedeado y no hubo ni un solo superviviente; todos,
tripulación y pasaje, habían muerto. Entre ellos, se encontraba
un matrimonio misionero con sus tres hijos, que regresaban a
Inglaterra y que murieron en el hundimiento del barco.
Como consecuencia de la guerra y del bloqueo naval con
el que los submarinos alemanes estaban sometiendo a Inglaterra,
escaseaban alimentos, A mi tía le chocaba que lo que más echaban
a faltar los ingleses era el té y la mantequilla. Todo se racionó,
pero en ningún momento se pasó hambre.
En España, aunque ya hacía años que había terminado la
guerra, todo estaba racionado. La gran diferencia con Inglaterra
era que aquí los pobres pasamos hambre. En el mercado negro,
al que se le dio el nombre de “estraperlo”, se podía adquirir de
todo, en la cantidad que se quisiese, pero había que pagar el precio
exorbitante que te exigían los estraperlistas. Era una inmoralidad
pública, pero con Franco la moralidad era inexistente; era el único
producto que ni los “estraperlistas” ni el “nacionalcatolicismo”
tenían, y que ni siquiera conocían.
Al estallar la “Guerra Civil”, los misioneros ingleses
marcharon y abandonaron las iglesias evangélicas en España.
Siempre que leo en Juan 10:12. ”El asalariado... ve venir al lobo
y deja las ovejas y huye...” recuerdo a los misioneros ingleses.
Además, como por lo visto se habían hecho la idea de perpetuarse,
no habían preparado a cristianos españoles para sucederles.
88
Memorias de Santiago Giordano

Unos pocos misioneros ingleses, terminada la Segunda


Guerra Mundial, regresaron a España, aunque las iglesias ya
habían adquirido vida propia y la situación era muy diferente a la
de 1936.
Dios siempre hace las cosas bien y aunque se crearon
situaciones muy difíciles durante la guerra y luego en la posguerra,
el resultado final fue de bendición.
Respecto a la iglesia en el Paralelo, como no tenía
misioneros, no ocurrió esto. Don Benjamín y Doña Catalina
White podían haber marchado a Inglaterra, pero se quedaron a
pesar de los bombardeos. Mis tíos Enrique y Magdalena también
se quedaron, lo mismo que mis padres. Los tres matrimonios
podían haber sido evacuados a sus países, porque los tres tenían
pasaportes extranjeros, pero, como no eran misioneros, se
quedaron. No deja de ser sumamente chocante esta diferencia de
actitud.
Esto permitió que organizasen un Consejo de Ancianos
nacional. Al terminar la guerra, mi padre había muerto, mi tío
Enrique fue expulsado y Don Benjamín ya era muy mayor, pero la
iglesia estuvo en condiciones de seguir adelante, durante la guerra
y, luego, en la persecución de la posguerra.
Expulsados mis tíos, en casa de Don Benjamín y Doña
Catalina continuaron realizándose reuniones. Recuerdo el
domingo, con su casa en la Gran Via (entre Entenza y Rocafort) a
rebosar, no sé cuantos seríamos, y justo al terminar la Santa Cena
sonó el timbre. Era la policía. En esa ocasión tomaron los nombres
y direcciones de todos los asistentes y luego les impusieron una
multa. Yo todavía era un niño.
A partir de aquí, hubo que organizar mejor las cosas. Tener
reuniones en varias casas, de forma que fuesen menos numerosas,
y no todos los domingos seguidos en el mismo lugar, sino
alternarlas de una casa a otra. Esto implicaba mucha organización
y disciplina, sin tener nada por escrito, ya que debíamos prevenir
89
Memorias de Santiago Giordano

que nos descubriese la policía o que nos hiciesen un registro en


casa.
Es interesante mencionar que, durante todo ese tiempo,
se mantuvieron las reuniones de adoración y Santa Cena por la
mañana, y por las tardes de evangelización.
Recuerdo que los domingos por la tarde, terminadas las
reuniones, en las casas, todos los jóvenes nos encontrábamos en
el “Cavall Blanc” en el Parque de Montjuic. Seríamos más de
un centenar. Esto contribuyó a mantener la cohesión, lo que era
imposible con la dispersión de pequeños grupos por las casas.
Dios bendijo ese periodo de persecución y dificultades,
aunque carecemos de estadísticas. No creo exagerar al decir que
entre 1939, cuando se cerró la iglesia del Paralelo a 1945, y cuando
pudo abrirse de nuevo, la membresía se había duplicado. ¡Gloria a
Dios!
El 8 de septiembre de 1941, fui bautizado. El Sr. Calvo,
uno de los ancianos de la iglesia, tenía una casa en Esplugas, en el
barrio de Pubilla Casas. Detrás de la misma había un huerto y, en
el huerto, un depósito de agua que se habilitó como baptisterio. Si
mi memoria no falla, fuimos bautizados cuarenta personas, entre
ellas María, la que hoy, y desde hace 56 años, es mi esposa.
Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, mi tío Enrique
previó la posibilidad de que Franco entrase en guerra del lado
de los alemanes y, por con siguiente, que los ingleses fuesen sus
enemigos. Para evitar sorpresas desagradables, cambió el contrato
de la casa y del taller de las protecciones y los puso a nombre de
la mi madre, con lo que, cuando le expulsaron, desde el punto de
vista legal, mi madre estaba en su propia casa.
Pero la cosa va mucho más lejos: cuando mis tíos
regresaron, no volvieron a cambiar el contrato de la casa, por lo
que continuó a nombre de mi madre.

90
Memorias de Santiago Giordano

Pasados los años, mi hermano Jorge pudo subrogarse en


el lugar de mi madre y sigue viviendo en la avenida Paral.lel, 190,
6º, 3ª, el piso que habían alquilado mis tíos en 1931 para estar
cerca de la sala evangélica en la avenida Mistral y luego en la
avenida del Paral.lel. Dios es sabio y bueno con sus hijos.

91
Capítulo 7 • De la adolescencia
a la juventud

Al recordar el periodo de mi vida que va desde que tenía poco más


de 9 años, desde aquel 19 de julio de 1936, cuando al asomarme al
balcón de casa de mis tíos, lo que se presentó ante mi mirada fue
un hombre muerto, en medio de la calle, en un charco de sangre,
a nuestra boda el 3 de mayo de 1951, día lleno de felicidad, soy
consciente de que mi vida estuvo jalonada por acontecimientos e
incidentes sumamente difíciles y, algunos, muy dolorosos.
En plena Guerra Civil, el terrible golpe de la muerte
de mi padre, marchar a Francia como refugiados, el hecho de
perder nuestra casa, el hambre y el terror que impuso Franco;
cómo conseguí salvar a un hombre de ser fusilado y tantos y
tantos detalles. Hay que reconocer que el final de mi infancia y
mi adolescencia fue un periodo muy agitado y difícil, pero que, a
pesar de todo, el Señor me sacó adelante.
Hubo una temporada en la que sólo había moniatos. Mi
madre los hacía hervidos, al vapor, asados, pero ya nos salían por
las orejas. Además, los habían almacenado en malas condiciones
y tenían gusto a florecido. Los aborrecí de tal manera, que hasta
que pasaron muchos años, no fui capaz de volver a comerlos.
En una ocasión, sirvieron a los panaderos harina de maíz
o no sé de qué para hacer el pan del racionamiento, que no sabían
cómo cocerlo. Nuestro horno llegó a conseguirlo, pero la ración
de un día era del tamaño de algo más que un panellet y, además,
muy duro.

92
Memorias de Santiago Giordano

A los quince años empecé a trabajar en el juzgado, y a


esa edad también fui bautizado y, así, de forma inexorable, estaba
dejando de ser un adolescente para transformarme en un joven.
Seguramente, todo lo que había vivido me había hecho
mucho más maduro de lo que correspondía a mi edad. En la
iglesia, empecé a tener responsabilidades y colaboraba en la
organización de las reuniones por las casas.
Recuerdo cuando había una alarma y no se podía tener
la reunión en una casa. Yo iba bastante antes de la hora en la que
debía principiar el culto y me acercaba a las personas que conocía
para, en voz baja y de forma muy discreta, advertirles de que se
había suspendido. Como en tantas ocasiones, la realidad supera
la ficción. Cuando hoy veo escenas parecidas en T.V., pienso que
yo, en la realidad, lo hacía mejor que la ficción de los personajes
del film. Cumplí 18 años en 1945, fecha en la que se producirían
una serie de acontecimientos que iban a afectarme para el resto
de mi vida, Cuando recuerdo esos hechos, con la perspectiva que
dan muchos años, constato que, sin darme cuenta, Dios lo estaba
dirigiendo todo y además lo estaba haciendo para mi bien.
Desde el año 1939, las iglesias evangélicas permanecían
cerradas y teníamos los cultos por las casas. Como ya he
explicado, los domingos por la tarde, los jóvenes procedentes de
las diferentes reuniones nos reuníamos en el Cavall Blanc del
parque de Montjuic. Allí nos encontrábamos normalmente más
de un centenar de chicos y chicas. De entre todas ellas, yo me
fije en una, muy bonita, de ojos negros, charlatana y sumamente
simpática. Se llamaba y sigue llamándose María.
En aquella época, los jóvenes teníamos por norma
regresar a casa sobre las nueve de la noche, nunca después de las
diez. Así, empecé a acompañar a María a su casa. Ella vivía en
calle Pedro IV, 74, relativamente cerca de la estación del metro de
Marina que era la última estación de la línea 1.

93
Memorias de Santiago Giordano

De esta forma, me enamoré en grado superlativo de


María y seguimos enamorados hasta el día de hoy.
Pero, como, a pesar de mi edad, ya era muy sesudo, decidí
no decirle nada hasta que yo cumpliese los 18 años. María, que es
mayor que yo, cumple los años unos días después, así que esperé a
que ella cumpliese los 20. De esta forma, los dos, teníamos edad
y responsabilidad suficientes para ser conscientes de nuestras
decisiones. Entre tanto, tenía que conformarme con esperar de
domingo a domingo para acompañarla.
María tiene grabado en su anillo de compromiso
16/03/45. Sin ninguna duda, fue uno de los días más felices de
mi vida. Yo estaba sumamente contento. ¡Me sentía tan orgulloso
y satisfecho de pasear del brazo de mi novia! Así, dio principió
nuestra vida como pareja, que ya dura un montón de años y que
siempre nos ha llenado de felicidad.
A partir del 16 de marzo de 1945, nos comprometimos
a ser matrimonio. Los años hacen que se vivan experiencias de
todas clases: de mucha alegría, de mucha tristeza, de éxito, de
fracaso, de incomprensión, de mucha estrechez económica, de
situaciones más desahogadas; pero siempre de amor y felicidad
los dos juntos.
Formar un hogar, tener tres hijos y, como no tuvimos
trillizos, cada nuevo nacimiento sumaba alegría y felicidad.
Marchar a Suiza para estudiar en el Instituto Bíblico Emmaüs.
Ir a Tánger, como profesor de la Escuela Bíblica Pisga. Volver
para instalarnos de nuevo en Barcelona. Fundar la iglesia en
pasaje Jaime Roig, 14. Trabajar, junto con otros, en la fundación
de las instituciones de enseñanza teológica CEEB y luego EBE.
Y el gran esfuerzo de fundar, hacer crecer y funcionar la casa de
colonias Berea.
La felicidad de ver nacer a nueve nietos. La enorme
tristeza de la muerte de uno de ellos como consecuencia de un

94
Memorias de Santiago Giordano

accidente, Daniel, con 21 años. El gozo de tener en nuestros


brazos la tercera generación, nuestros dos biznietos.
Cuando miramos atrás, debemos reconocer que solo la
gracia de Dios nos ha mantenido unidos y nos ha dado la visión,
las capacidades y las fuerzas para, conjuntamente, hacer lo que
hemos hecho.
El año 1945 estuvo repleto de acontecimientos,
que afectaron al mundo entero y a nosotros de forma
particular.
El 8 de mayo de 1945 fue el día de la victoria en Europa.
Las fuerzas aliadas habían vencido a Hitler y a su régimen de
terror; al Ducce, Benito Mussolini, y al fascismo italiano.
El 6 de agosto de 1945, los Estados Unidos lanzaron su
primera bomba atómica sobre Hiroshima y el 9 del mismo mes,
la segunda sobre Nagasaki.
El 14 de agosto de 1945 el Japón se rendía.
Por fin, después de 6 terrible años, la Segunda Guerra
Mundial había terminado, dejando más de cincuenta millones de
muertos.
Parecía que el régimen de terror de Franco tenía los días
contados, pero no fue así.
El 17 de julio de 1945, el nacionalcatolicismo promulgó
El Fuero de los Españoles, previa la parodia de un referéndum,
totalmente amañado y en el que era imposible votar en contra.
El Fuero de los Españoles fue una de las ocho leyes
fundamentales del franquismo. Según su contenido, pretendía dar
una serie de hipotéticos derechos y libertades, pero no contenía
garantías para su cumplimiento. Era una ley hecha cara al exterior,
como si fuese una especie de Constitución, pero que no servía de
nada o de muy poca cosa en el interior.

95
Memorias de Santiago Giordano

Fuese por el motivo que fuese, para hacerse menos


antipático a los aliados vencedores o para dar una apariencia de
autenticidad al Fuero de los Españoles, en 1945, en Barcelona,
permitieron que se abriesen las iglesias evangélicas que existían
en 1936. Digo en Barcelona, porque esto dependía mucho de las
autoridades locales; así, por ejemplo, en Villanueva y la Geltrú las
iglesias se mantuvieron cerradas algún año más.
Nosotros tuvimos una experiencia que no sé cómo
calificar: fue una experiencia de aquella época, hoy casi
incomprensible. Enrique Angurell Boladeras (que ya está con el
Señor) había iniciado el testimonio en Vilanova i la Geltrú. Un
domingo, me pidió fuese a presidir el culto que se tenía por la
tarde.
Fui con María, todavía no estábamos casados. El culto
transcurrió con toda normalidad, pero, cuando estaba próximo
al final, llamaron a la puerta: era la guardia civil, con su uniforme
verde, el tricornio negro y el fusil.
Nos pidieron que les acompañásemos. Éramos unas
veinticinco personas. Fuimos en grupo con la guardia civil a
nuestro alrededor, con el fusil en la mano, no sé si es que tenían
miedo de que nos escapásemos; así fuimos por las calles de la
ciudad, dando el espectáculo a los vecinos, hasta el Ayuntamiento.
En el Ayuntamiento, dio principio el interrogatorio;
un interrogatorio sin sentido, pretendiendo descubrir algo que
pudiese justificar su forma de actuar. Al fin, me dejaron marchar
con la promesa de que no permanecería en la población y, por
supuesto, se quedaron con toda mi filiación.
Al día siguiente, lunes, fui a trabajar al Juzgado de
Primera Instancia número 15. El Juez sabía que era evangélico y
me llamó y me hizo ver un oficio en que se le informaba que uno
de los funcionarios, de su Juzgado, con toda mi filiación, había
sido sorprendido por la guardia civil en “una reunión clandestina”.

96
Memorias de Santiago Giordano

El Juez me entregó el oficio con el encargo de que lo


archivase. Aquí terminó el incidente. Incidentes como este
muestran el ambiente de represión en que se vivía. Asistir a
una reunión clandestina era motivo suficiente para que hubiese
perdido mi puesto de trabajo.
Al abrirse la iglesia en la avenida del Paral.lel, se produjo
una división, que Dios, en su misericordia, hizo que terminase en
multiplicación.
En el año 1936, en la avenida de Mistral, 87, estaba
instalado un taller mecánico, donde se realizaban las pruebas de
las protecciones metálicas para los capachos de esparto de las
prensas de aceite que habían inventado mi padre y mi tío Enrique.
Pero, como sus puertas todavía no se habían pintado, en
1945 se podía leer: sala evangélica. Para todo el vecindario, había
sido una sala evangélica Así que, según el informe de la policía,
aquel local, en 1936, era una iglesia evangélica.
Como los locales que había ocupado la sala evangélica y
luego el taller de protecciones estaban a nombre de mi madre, no
hubo ningún problema para obtener el permiso gubernativo para
una iglesia evangélica.
Se almacenó la maquinaria de las protecciones y nuestros
muebles, que todavía estaban allí, en el mínimo espacio y se
arregló el resto del local lo mejor posible como iglesia evangélica.
De esta forma, lo que en 1939 era una sola iglesia
evangélica, en la avenida del Paral.lel, ahora se había convertido
en dos, la segunda en la avenida de Mistral. Además, en la del
Paral.lel, hubiese sido imposible acomodar a toda la membresía
que había crecido mucho, tal vez al doble, durante el tiempo de
las iglesias cerradas.
Como antes se ha expuesto, lo que se había iniciado como
una división, Dios lo transformó en una multiplicación. Nosotros

97
Memorias de Santiago Giordano

nos quedamos como miembros de la iglesia en la avenida de


Mistral, 87.
María y yo continuábamos siendo muy felices e ilusionados
a pesar de que, en ese periodo, tuve dos enfermedades de cierta
importancia. La apendicitis, que me operó el Dr. Enriquez, fue
muy grave y estuve próximo a una peritonitis; en todo caso, me
dejó una cicatriz con siete puntos. También tuve ictericia, lo que
hoy sería hepatitis. No debió ser muy grave porque se me curó
con reposo, comiendo alcachofas y mucho aceite; supongo que
por eso he seguido siendo un poco lechuza.
Dentro de todas esas circunstancias, empecé a tener la
preocupación de que, si la situación no cambiaba, íbamos a ser los
novios eternos. Yo ganaba poco y tenía que sostener a mi madre y
a mi hermano pequeño Jorge. María también ganaba poco. Irnos
a vivir a casa de mis tíos, donde ya vivía mi madre, Jorge y yo, o
irnos a casa de los padres de María era imposible.
Esta cuestión llegó a obsesionarme tanto, que, pasados
muchos años, tenía una pesadilla que se repetía de tanto en tanto:
se trataba de que éramos novios, pero no podíamos casarnos.
Cuando me despertaba, tenía que tocar a María para convencerme
de que era sólo una pesadilla, que ya estábamos casados y que
podía dormir tranquilo.
Las cosas se fueron solucionando lentamente. Para
mi reloj y mi calendario, con excesiva lentitud. Jorge se fue a
Montpellier, Francia, se instaló allí y puso en marcha su negocio
de cornucopias doradas. A partir de ese momento, ya podíamos
pensar en boda con cierto realismo.
Encontramos un piso en calle Brusi, 92, 3º 3ª, al lado
mismo de la iglesia Alemana; por la parte de atrás, como quedaban
varios solares sin edificar, desde nuestra terraza veíamos la calle
Balmes. El alquiler era de 650 pesetas al mes y mi sueldo era de
600 pesetas mensuales; claro que, haciendo copias, ganaba más
que el sueldo.
98
Memorias de Santiago Giordano

Por fin, el 3 de marzo de 1951 nos casamos en el juzgado.


En aquella época, como nunca se sabía cuánto podía tardar la
tramitación de un casamiento civil, había que preverlo con tiempo,
pero en nuestro caso fue muy deprisa y, estoicamente, esperamos
hasta el 6 de mayo de 1951, que fue cuando nos casamos en la
iglesia de Mistral
Don Ernesto Trenchad fue quien ofició nuestro
casamiento. Por primera vez, los contrayentes intercambiamos las
promesas de amor y fidelidad, y Don Ernesto nos declaró unidos
en matrimonio.
Fue un casamiento muy sencillo, no hubo la gran fiesta
en un restaurante, sino que mi madre preparó la comida y en casa
comimos la familia más intima.
En la práctica, no tuvimos luna ni miel, ni
consiguientemente viaje de luna de miel. Pero todo esto nos
preocupó muy poco, por no decir que no nos preocupó nada, Ha
sido después cuando al analizar las cosas, nos hemos dado cuenta
de todo ello.
En aquel momento éramos muy felices: por fin nos
habíamos casado y estábamos juntos. Durante años, habíamos
soñado en ese momento y ya era realidad.
Mi madre se vino a vivir con nosotros.
Si cuando éramos novios me sentía feliz y orgulloso de
pasear con mi novia, ahora lo estaba mucho más de ir del brazo de
mi mujer, joven y muy bonita, de la que estaba muy enamorado.
Ya han pasado muchos años. En 2001, celebramos las
bodas de oro. Comimos toda la familia en Berea, más de 50
personas. En 2006, los 55 años de casados, esta vez en la intimidad,
con nuestros hijos, ocho nietos y dos biznietos. Sumamente
felices. Y continuamos mientras el Señor lo tenga dispuesto.
Unos meses después de casarnos, cogí la poliomielitis.
Recuerdo que me dolían mucho las piernas; para andar dentro

99
Memorias de Santiago Giordano

de la casa, tenía que apoyarme a las paredes y el dolor no me


dejaba dormir. Trataron mi enfermedad el Dr. David Fabra y mi
primo, el Dr. Armando Urrutia, que hacía poco había terminado
Medicina.
Por la gracia de Dios, la enfermedad no afectó a ningún
nervio y, poco a poco, fui andando. Para salir a la calle, tenía que
hacerlo sosteniéndome de María y era un problema subir y bajar
de las aceras. Pero me repuse por completo y luego no solo he
andado, sino que he hecho muchas excursiones, triscando por las
montañas.
Unos meses después mi madre sufrió un accidente de
tráfico. Un domingo, al salir del culto en la avenida Mistral, mi
madre acompañaba a una viejecita y, andando por el paseo central,
chocaron un automóvil y un autocar, y uno de ellos se subió al
paseo y atropelló a ambas.
Mi madre resultó con la pelvis y el codo derecho rotos.
Tuvieron que operarle el codo y luego inmovilizarlo, así que no
podía moverse de la cama ni comer sola. Todas las mañanas, antes
de ir a trabajar al juzgado, pasaba por el Hospital Evangélico y le
daba el desayuno. María iba al mediodía para darle la comida y yo
volvía a la noche para darle la cena.
Esto se prolongó por algún tiempo, hasta que le quitaron
el yeso del codo y, poco a poco, pudo moverlo para comer.
En diciembre de 1952, sucedió algo que vino a alterar
nuestra tranquilidad, si es que se puede decir que desde que nos
casamos habíamos estado tranquilos. Para cobrar la mensualidad
de diciembre, debía presentarse la cartilla militar, conforme ya
se había hecho la mili. Yo, como italiano, ni había hecho la mili,
ni tenía cartilla militar. Por todo ello, después de pensarlo bien
y sopesar diferentes posibilidades, decidí solicitar mi excedencia
como funcionario de la Administración de Justicia.

100
Memorias de Santiago Giordano

Por algún tiempo, mi primo Daniel González me


proporcionó copias para hacer. Fui a ayudar en el taller donde
se fabricaban las cornucopias doradas, embalé y preparé las
expediciones para Francia, intenté vender cornucopias, pero
siempre he sido un pésimo vendedor.
Al fin, tuvimos que rendirnos a la evidencia y aceptar la
invitación de los tíos Enrique y Magdalena de que fuésemos a
vivir a su casa y nos librásemos del gasto del alquiler del piso. En
su casa estuvimos, pues, un año, aproximadamente.

María y Santiago en su niñez.

101
Memorias de Santiago Giordano

Santiago y María en su juventud.

Santiago y María, noviazgo, Barcelona 1949

102
Memorias de Santiago Giordano

Mari Navarro vestida de novia. 6 de mayo de 1951.

103
Memorias de Santiago Giordano

Santiago y María. Boda. Barcelona, 6 de mayo de 1951

104
Memorias de Santiago Giordano

María, David y Santiago. Tánger 1958.

Familia Giordano-Navarro. David, María, Santiago, Susana y Dámaris

105
Memorias de Santiago Giordano

Dámaris y Susana. Berea. Julio de 1968

106
Memorias de Santiago Giordano

Paco era del Partido Socialista y estaba estudiando la


carrera de Medicina cuando estalló la Guerra Civil.
Se dio la circunstancia de que, en Barcelona, en el mes
de julio de 1936, se celebraron las Olimpíadas Populares y Paco
vino a Barcelona para asistir a las mismas. El 18 de julio de 1936,
cuando se inició la sublevación, Paco estaba en Barcelona. Este
hecho, en apariencia casual, años más tarde le salvaría la vida.
Al estallar la guerra, Paco estuvo trabajando, con un
cargo de confianza del Partido Socialista, en uno de los hospitales
de Madrid.
Cuando fue movilizado, estuvo como sanitario en un
campo de aviación de campaña. Él nos contaba de la importancia
decisiva que tuvo la aviación republicana en la batallada de
Guadalajara.
En la práctica, esta ofensiva, formó parte de la batalla
de Madrid. Las tropas de Franco confiaban tomar Madrid
atacando por el flanco norte. Tan convencidos estaban del éxito
de su ofensiva, que, entre los pertrechos que abandonaron, se
encontraba un camión con los instrumentos de la banda, que
debía festejar la victoria.
Por el lado franquista, se encontraba el Corpo Truppe
Volontaria italiano junto con otras unidades del ejército franquista.
Cuando parecía que tenían la victoria al alcance de la mano, se
puso a llover y nevar.
La carretera Nacional II sufrió su primer atasco
monumental. Los tanques, los camiones y todo el material pesado
no podían salir de la carretera porque se quedaban atascados en el
barro de los campos
Los campos de aviación de campaña franquistas también
quedaron inutilizables. Este hecho comportó que la aviación
republicana se hiciese dueña del cielo y machacase a las unidades
encalladas en la Nacional II y en el barro.

108
Memorias de Santiago Giordano

Las tropas italianas sufrieron importantes bajas humanas


y perdieron todo su equipo miliar, destruido por la aviación o
encallado.
Este fue el último intento franquista de tomar Madrid. A
partir de entonces, dirigieron sus ofensivas hacia otros lugares.
Al terminar la guerra, con la victoria franquista, se
informó que las tropas republicanas debían reagruparse en el
puerto de Alicante, donde les recogerían barcos franceses, que los
transportarían a Francia.
Pero esto no sucedió y todos, entre ellos Paco, fueron
hechos prisioneros y trasladados a improvisados campos de
concentración, debiendo ser sometidos a Consejos de Guerra,
disponiendo que esos Consejos de Guerra, para cada militar, se
celebrasen en la ciudad en que se encontraban el 18 de julio de
1936.
Paco, por cuanto el 18 de julio de 1936 se encontraba en
Barcelona, compareció ante un Consejo de Guerra en Barcelona.
No había ninguna denuncia contra él. En Barcelona, nadie le
conocía y un infiltrado de Franco en la aviación republicana había
sido atendido por Paco de una enfermedad, por lo que informó
favorablemente sobre él. El resultado fue que, después de nueve
meses de cárcel, fue absuelto y puesto en libertad.
En ese momento, se inició su contacto con mi tío Enrique
y, cuando este marchó a Inglaterra, con nosotros.
Asistía a los cultos por las casas y, como sabía algo de
música, organizó un coro.
El médico le detectó a mi madre algo de anemia y en
aquella época recetaban calcio por vía intravenosa. Paco sabía
pinchar en la vena muy bien, por lo que nos fue una buena ayuda.
Él se puso a trabajar en el turno de noche, como factor en
ferrocarriles, en los trenes de mercancías que venían de Port Bou.
Esta circunstancia provocó que le regalasen frutas, hortalizas y

109
Memorias de Santiago Giordano

pescado, dependía de la época. Como no sabía qué hacer con todo


ello, al salir de trabajar y antes de irse a dormir, pasaba por casa y
nos dejaba lo que le habían regalado.
Lo que más recuerdo es la época de la sardina. Mi madre
nos las preparaba de todas las formas posibles e imaginables,
pero lo cierto es que comíamos sardinas a todas horas. Hay que
reconocer que esto constituyó una ayuda para nuestra precaria
economía, y además podíamos comer en abundancia de lo que
traía, en un momento de hambre.
Paco estaba todo el tiempo con el miedo en el cuerpo.
Temía que la policía descubriese que, el factor de ferrocarriles de
Barcelona era la misma persona que el estudiante de Medicina, y
miembro del Partido Socialista de Madrid. Tengamos en cuenta
que el mero hecho de ser socialista ya era un motivo para reiniciar
un nuevo juicio de imprevisibles consecuencias.
Durante esos años, yo ya trabajaba en el juzgado y, en
uno de los procedimientos, conocí a un abogado, que a la vez era
comisario de policía de la brigada de investigación. Se me ocurrió
utilizar a esta persona para aclarar la verdadera situación de Paco.
Cogí un sobre que acabamos de recibir de mi tío Estaban
Olivieri desde Venezuela y dentro metí una carta familiar, de
cuyo texto yo era el autor y, que entre otras cosas, decía que
Esteban tenia un amigo que se llamaba Francisco Parrilla García,
que quería venir a España, pero que el consulado español no le
daba el visado de entrada y que como yo trabajaba en el juzgado,
procurara arreglar el problema.
La cosa funcionó bien y quedamos un día y hora para
encontrarnos en la Jefatura Superior de Policía de Barcelona en el
departamento de investigación. Una vez allí, se me hizo esperar
en el vestíbulo. La verdad es que me hacía muy poca gracia estar
allí. Al cabo de un rato, salió el abogado conocido mío con la
información siguiente: En los archivos de la policía, había dos
personas con el mismo nombre: Francisco Parrilla García. Una
110
Memorias de Santiago Giordano

vivía en Barcelona y era factor de ferrocarriles, y contra ella no


existía ninguna anotación.
La otra persona del mismo nombre era estudiante de
Medicina, miembro del Partido Socialista, que al principio de la
guerra estuvo en un hospital de Madrid, en el que se encontraban
hospitalizados de diez a doce curas y monjes ya muy mayores y
con dolencias graves, según la nota de la policía. Paco había dado
la orden de sacarlos del hospital y fusilarlos en el campo.
El consejo de mi abogado no podía ser más claro: Si se
trataba de la segunda persona, que no volviese, porque, en cuanto
pusiese los pies en España, lo iban a juzgar y fusilar. Si no era la
segunda persona, que tampoco viniese, porque, al pisar España, lo
iban a meter en la cárcel y necesitaría meses para poder demostrar
que no era la persona de Madrid.
Nosotros ya sabíamos lo que queríamos. No existían
dos personas con el mismo nombre y, sólo por la misericordia de
Dios, la policía no las había relacionado Con esta confirmación,
los miedos de Paco aumentaron.
Esta situación se prolongó por un tiempo, hasta que la
policía fue a hacer una información sobre Paco donde él vivía,
no le encontraron y dijeron que volverían. En vista de ello, Paco
cambió de domicilio y dejó de ir a su trabajo en ferrocarriles sin
decir nada.
Era urgente que se escondiese, pero ¿cómo?, ¿dónde?
Yo ya salía con María y fue en su casa, donde vivían los padres
de María, su hermana Montserrat y la propia María, donde se
escondió. La familia de Madrid fue mandando dinero para pagar
la manutención de Paco.
A todo eso, se me volvió a encender una bombilla. Tuve
que estar buscando en los archivos del Juzgado de 1ª Instancia 15
unos documentos. Los archivos estaban situados en el sótano del
edificio que, desde tiempo inmemorial, no se habían limpiado.

111
Memorias de Santiago Giordano

Para buscar algo, había que ponerse una escafandra y aun


así se salía sumamente sucio de esas catacumbas. Desde el año
1936, el único documento de identificación personal era la cédula,
que no se había renovado.
En esos legajos antiguos, encontré una cédula y, buscando
de quién era, descubrí que se trataba de una persona que ya había
fallecido. Así pues, me quedé con la cédula, por si podía serme
útil.
No mucho tiempo después, surgió la oportunidad
para utilizarla. En otoño de 1947, Roberto Comes y mi primo
Eduardo Urrutia estaban organizando una excursión para, desde
el lago San Mauricio, pasando por el lago Ratera, ascender por
los Pirineos y bajar por la otra vertiente al Valle de Aran. Ellos
calculaban que, en esa excursión, invertiríamos tres días andando.
Personalmente, me gustaba la idea, pero enseguida pensé
en Paco. Desde el Valle de Aran sería relativamente fácil pasar a
Francia.
Para circular por esa zona de los Pirineos se necesitaba
un salvoconducto de frontera. Yo conocía a un abogado que a la
vez era inspector de policía del distrito donde nosotros vivíamos,
y me hizo mi salvoconducto sin ningún problema.
El problema era el salvoconducto de Paco. Justo el día
anterior al de nuestra salida, fui a comisaría a ver al abogado
conocido y le dije que, en el último momento, otro amigo quería
unirse a la excursión, pero que ya no había tiempo para tramitar
el salvoconducto de frontera.
No hubo ningún problema, en el acto me hicieron el
salvoconducto de fronteras con la fotografía de Paco y el nombre
que aparecía en la cédula. Después de tres días de subir y bajar
montañas, llegamos a Viella. Yo estaba más muerto que vivo.
Cuando veo los equipos actuales, siempre me acuerdo de las

112
Memorias de Santiago Giordano

alpargatas de esparto y de la mochila que se me clavaba en la


espalda.
Después de tres días, Paco se quedó en Viella haciendo
excursiones, ya que éramos un grupo de excursionistas. Nosotros
nos volvimos, pero ya le habíamos dejado en contacto con un
hombre que, por 10.000 ptas., le pasó a Francia.
Pasar a Francia fue la última excursión que hizo y, cuando
llegó al primer pueblo, llamó a un primo de María que lo fue a
buscar y le llevó a casa del tío de María que se llamaba François.
Ya había salido de España, ya no había por qué tener
miedo de la policía; en Francia, era un refugiado español.
En casa del tío François, estuvo varios meses y, a partir de
esa época, empezó a no gustarnos su comportamiento. En casa de
un agricultor que tenía campos de cultivo, siempre había trabajo
que hacer y, aunque no se conozca el oficio, siempre se podía
trabajar y ayudar, cosa que Paco nunca hizo.
También nos dimos cuenta de que Paco era un andaluz
de finales del XIX y principios del XX, con una influencia mora
muy marcada y sumamente machista. Para él, era normal que sus
hermanas le cuidasen y le mantuviesen. Si bien no se le podía
calificar de vago, siempre encontraba la forma para no trabajar.
Además, tenía varias extravagancias, no soportaba ni el vino, ni el
aceite, dos productos netamente andaluces.
En todo este relato, pasaron meses y años. Mi hermano
Jorge se introdujo en el negocio de las cornucopias doradas. Él
era y continúa siendo un artista, así que aquello le iba, pero, como
en España vendía poco, se fue a Francia, para buscar exportar
cornucopias, lo que al fin consiguió y, con el tiempo, se ganó bien
la vida.
Al llegar Jorge a Francia, Paco se fue a vivir con él a
Montpellier, pero no hacía nada, ni ganaba nada, por lo que vivía
a costa de Jorge.

113
Memorias de Santiago Giordano

Al fin, nos contó sus planes: lo que él quería era acabar


sus estudios de Medicina en Francia, aun cuando no sabía si le
iban a convalidar lo que tenía realizado en España y, además, con
el inconveniente del idioma. Para conseguir esto, nosotros y sus
hermanas tendríamos que sostenerlo económicamente.
Llegado a este punto, le escribí una carta diciéndole que
le habíamos ayudado mucho para salvarle la vida de la policía
española y que, también, más allá de nuestras posibilidades,
también lo habíamos hecho económicamente, pero que no
podíamos más.
Le dije que dejase a Jorge, que se buscase un trabajo y que
viviese de lo que ganase.
Esto le sentó sumamente mal y nunca más tuvo el más
mínimo trato con nosotros.
A través de sus hermanas que vivían en Madrid, y a las
que íbamos a visitar siempre que viajábamos a la capital, supimos
que ellas le pagaron el pasaje a Venezuela, en donde, al fin se puso
a trabajar como representante de una empresa farmacéutica y se
estaba ganando bien la vida.
Al morir Franco y llegar las amnistías, ya bastante mayor,
regresó a España y se instaló en Alicante, donde murió. Pero ni
aun en España se puso en contacto con nosotros.
Nos queda la satisfacción de haber salvado a una persona
de las fauces de la policía de Franco y de que fuese fusilado, pero,
a la vez, la desilusión por su falta de agradecimiento, ya que si
hubiésemos sido descubiertos lo habríamos pasado muy mal.
Todas las hermanas Parrilla han muerto, sólo quedan las
hijas de Demo y sus nietos, pero hemos perdido el contacto con
ellos. Con la única que guardamos una relación epistolar es con
Eloisa Parrilla, hija de uno de los hermanos y casada con un suizo.

114
Capítulo 9 • Suiza

Cuando se hacían las reuniones por las casas, se me


fueron dando responsabilidades en la iglesia. Con varios cultos
cada domingo, hacían falta personas para dar un mínimo de
contenido a cada culto. De esta forma me fueron incluyendo en la
lista de predicadores.
Al terminarse las reuniones por las casas y abrirse la
iglesia en avenida de Mistral, 87, me continuaron incluyendo en
la lista de predicadores. Por lo visto, ya entonces, se me reconocía
cierto don para comunicar el mensaje del evangelio.
No recuerdo lo que ocurrió, pero un mes tuve que dar
tres mensajes y me di cuenta de que no tenía suficiente base
bíblica, por lo que -lo comentamos con María- o me preparaba
mucho mejor bíblicamente o pedía que me borrasen de la lista de
predicadores.
En ese momento, visitó la iglesia Miguel Valbuena, que
había estudiado en el Instituto Bíblico Emmaüs en la Suiza
Francesa y me recomendó que fuese. Comentamos el asunto con
mis tíos Enrique y Magdalena, a quienes les pareció bien, por lo
que mandamos nuestra solicitud al Instituto Bíblico Emmaüs.
Los estudios duraban tres cursos.
Rápidamente, por carta, firmada por el director del
“Institut Emmaüs”, René Pache, fecha 15 de septiembre de 1954,
nos aceptaron como matrimonio para estudiar con ellos. Con
nuestros pasaportes italianos, tampoco tuvimos ningún problema,
por lo que en un tiempo muy corto ya estábamos preparados para
irnos.

115
Memorias de Santiago Giordano

El 4 octubre de 1954 se iniciaron los cursos y a la vez


nosotros empezábamos la aventura de establecernos en la Suiza
Francesa para estudiar en el Instituto Bíblico Emmaüs durante
tres años.
En aquel momento, en las Asambleas de Hermanos, a
los Institutos Bíblicos se los calificaba, de forma despectiva, como
“fábricas de pastores”. Salvo los tíos Enrique y Magdalena, mi
hermano Jorge y mi madre, nadie, ni en la iglesia, ni en la familia,
apoyó nuestra decisión.
Aún más, ya en Suiza nos enteramos, de que una
persona que “parecía ser alguien”, envió un informe desfavorable
de nosotros al Instituto Emmaüs, pero, en el Instituto no le
hicieron ningún caso. Conocían las actitudes de las Asambleas
de Hermanos. Todavía hoy, después de muchos años, no entiendo
qué miedos tenían. Desde luego, esa actitud fue una excusa para
no ayudarnos económicamente en lo más mínimo.
En la cuestión económica, nosotros teníamos muy poco.
Mis tíos Enrique y Magdalena nos ayudaron otro poco y Jorge
completó lo que necesitábamos para pagar el primer trimestre, y
apenas nos quedó algo para nuestros gastos personales.
En octubre de 1954, justo para principiar el curso,
nosotros estábamos en el Instituto Bíblico Emmaüs.
El Instituto se encontraba en Vennes, la parte alta de la
ciudad de Lausanne, pero algo apartado, de forma que estábamos
en el campo. Hoy, ha quedado absorbido por la ciudad.
Desde el Instituto, teníamos una vista panorámica
preciosa del lago Leman.
El Instituto lo formaban dos edificios, ninguno de ellos
construido exprofeso, sino que se habían adaptado. Un edificio
grande, donde se encontraba el comedor, la cocina, las aulas, los
dormitorios de los chicos, el apartamento del director y el del
administrador, y algunas habitaciones para visitas.

116
Memorias de Santiago Giordano

Separado y denominado la “ferme”, se encontraba lo


que originalmente había sido una casa de campo. Los bajos
se empleaban como almacén, en el primer piso, se alojaban las
chicas y en el segundo piso, los pocos matrimonios que seguían
los cursos.
A nosotros, nos correspondió una habitación de la
“ferme”, en el segundo piso. Era una habitación amplia con dos
camas, lavabo, una mesa para estudiar, armarios y estanterías.
Tenía dos ventanas que daban a los campos de la parte de atrás de
la casa y, por supuesto, calefacción.
Nosotros nos encontramos muy bien instalados. Además,
teníamos tranquilidad y un silencio casi absoluto. Por la mañana,
salvo en inviernos nos despertaban los pajaritos.
El Instituto funcionaba a basa de timbres. A las 6 h
sonaba el timbre, era la hora de levantarse. Se tenía media hora
para asearse y hacer la cama. A las 6.30h, volvía a sonar el timbre
para tener el devocional personal. A las 7 h., el desayuno; el
equipo de preparación de las mesas debía estar en el comedor
algo antes, a las 7.30h, lavar vajilla y limpiar toda la casa, a las 8
h., empezaban las clases hasta las 12h, y a las 12.30h, la comida.
Por la tarde, la cosa no era tan regular: había un tiempo
de descanso después de la comida y luego diferentes trabajos. El
Instituto tenía bastante terreno de cultivo y los chicos íbamos a
ayudar, mientras las chicas hacían otras faenas hasta la hora del té
y, a partir de este momento, había un tiempo para estudiar hasta
la cena y, después de la cena y hasta dormirnos, continuábamos
estudiando.
Para nosotros, los dos primeros cursos, 1954-55 y 1955-
56, fueron de los años más tranquilos de nuestra vida, en los que
nos encontrábamos completamente realizados. El curso 1956-
57, no tuvo nada de especial, pero nuestras circunstancias fueron
diferentes. El primer trimestre estuve solo, y luego los continuos
viajes de fin de semana para ver a María.
117
Memorias de Santiago Giordano

Yo siempre he dicho que estar en un Seminario


como interno es vivir en un “invernadero”. Se tienen todas las
necesidades básicas cubiertas, sin ninguna preocupación.
Para nosotros, las clases con profesores muy cualificados,
teniendo tiempo para estudiar y todo ello dentro de un ambiente
de camaradería entre profesores y alumnos, dando tiempo a la
oración comunitaria, era estupendo.
Nosotros apreciamos mucho la presentación de diferentes
posiciones de interpretación, en ocasiones con discusiones
vehementes, pero siempre dentro del respeto y del amor mutuo.
Una vez dentro, nos enteramos de la política del “Instituto”
referente al pago de la pensión, para sufragar la estancia y los
estudios. A los alumnos procedentes del “Tercer Mundo”, -en
aquel momento España quedaba dentro de esa clasificación-, les
exigían el pago del primer trimestre. Si veían que había vocación
y se estudiaba bien, subvencionaban los otros dos trimestres.
Nosotros nos beneficiamos de esa subvención para el segundo y
tercer trimestre.
Como ejercicios prácticos, los alumnos, teníamos que
colaborar con algún Pastor en los trabajos de pastoreo de su iglesia.
A mí me correspondió trabajar para el Pastor de la Catedral de
Lausanne, que era uno de nuestros profesores.
La Catedral de Lausanne es una catedral gótica. Se dice
que es la más bonita de Suiza.
A nosotros nos daba una sensación muy rara encontrarnos
dentro de una catedral, en la cual no había ningún santo, ni virgen,
ni crucifijo, ni ninguna otra imagen, y en la que se predicaba el
sencillo evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
Uno de los servicios que teníamos era cuidarnos de una
reunión nocturna, entre semana, en una dependencia separada de
la catedral.

118
Memorias de Santiago Giordano

Una noche gélida (-13º C), con mucho viento, lo que


aumentaba la sensación de frío, nos correspondía tener el culto.
Yo fui bien abrigado, pero me ocurrió algo inesperado:
entre el sombrero y el cuello subido del abrigo, se me quedo sin
proteger la punta de la oreja derecha.
Cuando entré en la casa, noté un dolor muy fuerte en
la punta de la oreja, como si me hubiese quemado con agua
hirviendo: la tenía helada. Cambié la piel.
Mr. Pierre de Benois, fundador del Instituto Bíblico
Emmaüs, era un hombre muy mayor, pero al que le gustaba
bromear con los alumnos, y decía que yo era el primer alumno al
que se le había helado una oreja.
Cuando llegaron las vacaciones de Navidad, nosotros no
podíamos viajar a España e intentamos encontrar trabajo, pero no
lo conseguimos, por lo que tuvimos que quedarnos en el Instituto.
Los creyentes suizos de la iglesia nos invitaron a sus casas y lo
pasamos muy bien.
Al llegar las vacaciones de Pascua, conseguimos trabajo.
Estábamos dispuestos a trabajar en lugares diferentes, pero nos
contrato un hotel a los dos juntos. Se trataba del Hotel Bristol, un
hotel familiar, de alta montaña, con clientes asiduos.
En esta ocasión, vinieron como clientes un grupo de
españoles exiliados, que estaban bien situados en París. La dueña
del hotel me puso una chaqueta blanca, me explicó cómo se servía
y cómo se recogía, me colocó una bandeja en las manos y me dio
un empujón para meterme en el comedor. Así empezó mi carrera
de camarero.
Aunque un campamento es muy diferente de un hotel,
nuestra experiencia, luego iba a servirnos en los campamentos.
La dueña nos pagó bien y los huéspedes nos dieron una
buena propina, así que al final teníamos algún dinero y además ya
quedamos para repetir un mes en las vacaciones de verano.

119
Memorias de Santiago Giordano

El resultado fue que el mes de julio estuvimos trabajando


en el hotel y ya en el mes de agosto pudimos viajar a Barcelona,
donde pasamos el resto de las vacaciones. Además, ya teníamos
dinero suficiente para pagar el primer trimestre del segundo
curso.
En las vacaciones de Navidad de 1955, también
trabajamos en el Hotel Bristol y con lo que ganamos pudimos
pagar el segundo trimestre.
Repetimos lo mismo del año anterior. Trabajamos en
las vacaciones de Pascua y un mes en verano y luego viajamos a
Barcelona.
Con María, decidimos que el tercer curso lo haría yo solo.
María se quedaría en Barcelona hasta ir a trabajar al Hotel Bristol
por Navidad.
Pero ocurrió algo no programado, María se quedó en
cinta. Yo estaba sumamente entusiasmado con la idea de tener
un hijo. Como María se encontraba perfectamente, seguimos con
nuestro plan. Yo me fui en octubre al Instituto Emmaüs y Maria
vino en diciembre.
Estuvimos trabajando en el Hotel Bristol, y cuando
explicamos a la dueña nuestra situación y que, por tanto, lo que
habíamos previsto era que María volviese a Barcelona para dar a
luz allí, la dueña del hotel se opuso con toda firmeza. María se
quedaría con ella, así le haría compañía y, si se presentaba algún
cliente los fines de semana, se ayudarían mutuamente.
María se quedó en el hotel y yo todos los fines de semana
subía a estar con ella y, si había algún trabajo, lo hacía y el lunes
temprano me volvía al instituto para poder asistir a la primera
clase.
De esta forma, María recibía un sueldo y además, lo
mejor de fruta, de carne, de postre, de lo que fuese era para ella.
Realmente, la dueña del hotel la mimó con exageración.

120
Memorias de Santiago Giordano

Calculando cuándo sería la fecha del parto, fue tan justo,


que bajamos un domingo y María se mareó un poco en el tren.
Por la noche, de madrugada, se encontró mal. Yo desayuné y nos
bajaron a la maternidad.
El lunes 3 de mayo de 1957 nació David, sin ninguna
complicación en el parto. La complicación vino después. Le salió
un forúnculo debajo del brazo, por lo que se lo llevaron a la zona
de hospitalización de bebés y lo teníamos que ver a través de los
cristales, lo que era bastante desagradable.
El lunes 3 de mayo de 1957, cuando yo regresaba al
Instituto, muy contento pero bastante cansado, se puso a nevar.
No fue una gran nevada, pero nevó.
Dieron de alta a María, pero David se quedó en el
hospital, lo que fue muy doloroso. Al cabo de unos días, pudimos
recogerlo completamente curado.
Las primeras noches que tuvimos a David en nuestra
habitación, yo me despertaba espantado, porque me parecía que
no respiraba, hasta que me acostumbré a bregar con un bebé.
A todo esto, se produjo un hecho dirigido por el Señor.
Una señora de la iglesia vivía en una casa con varios apartamentos,
y un vecino del propio edificio era el Secretario de la Maternidad.
Esta señora de la iglesia explicó al Secretario de la Maternidad
nuestra situación económica, y sin consultarlo con nosotros, este
hombre (no creyente) pidió una ayuda de beneficencia.
Con esa ayuda, pudimos pagar el hospital infantil.
Durante el tiempo que María estuvo en el Hotel Bristol,
Francis A. Schaeffer, conocido por sus retiros con jóvenes en su
casa, y por los libros que escribió, tenía una reunión entre semana
en casa de unos creyentes alemanes que vivían en Villars sur Bex, o
sur Ollon, el mismo pueblo donde se encontraba el Hotel Bristol
donde trabajaba María. María asistía a dichas reuniones. Esos
alemanes tenían dos niños pequeños. Yo no los llegué a conocer.

121
Memorias de Santiago Giordano

Poco después de nacer David, este alemán pasó por


Emmaüs, sin poderse parar a saludarme, porque toda la familia
marchaba en avión y nos dejó un cochecito de bebé, grande, de los
de aquella época, completamente llenos de ropita para bebé. Lo
mejor de Suiza y de Alemania.
Fue un auténtico regalo del cielo. María llevaba vestido
a David como un muñeco. Nosotros nunca habíamos podido
imaginar tener toda esa preciosidad de ropita, y además nos
dejaron el cochecito, que fue el único que usó David.
Cerca de Emmüs, se encontraban los Campos de Vennes.
Era un conjunto de casitas de madera para campamentos que
tenía la Unión Biblica. Nosotros colaboramos en varios y fue
entonces cuando tuvimos la visión de organizar un campamento
en España
La dueña del Hotel Bristol nos ofreció que me quedase
de “maître”. Nosotros estuvimos calculando que, trabajando las
temporadas altas, ganaríamos lo suficiente para pasar el resto del
tiempo en España y dedicarnos al servicio del Señor. Fue una
posibilidad que pusimos en las manos del Señor.
Esta hipotética solución no siguió adelante, porque la
dueña del Bristol recibió una oferta de compra y decidió venderlo.
El Hotel Bristol estuvo en manos de esa mujer el tiempo que
supuso una ayuda sumamente importante para nosotros.
Ya al final de mí estancia en Emmaüs, pasó por el
Instituto un inglés, representante en Europa de H.O.P.E. Bible
Mission, Inc. una misión americana, y tuvo interés en saludarme
personalmente, pero todo quedó en un saludo sin que yo le diera
mayor importancia.
Miguel Valbuena, antiguo alumno de Emmaüs y buen
amigo nuestro, vino al Instituto para vernos. Él era el Director
de la “Voz Evangélica”, que efectuaba sus emisiones para España
desde la ciudad de Tánger.

122
Memorias de Santiago Giordano

La misión ya tenía muy adelantado establecer una


Escuela Bíblica en Tánger, dirigida a españoles, y me pedían que
aceptase ser un profesor de dicha Escuela Bíblica.
María y yo consideramos que era la mano de Dios la que
estaba dirigiendo las cosas. Por lo que aceptamos, en principio. Yo
puse dos condiciones: que los cursos se organizasen de forma que
me quedase algún tiempo para servir al Señor directamente en
España, lo cual aceptaron, y que yo intentaría tener la conformidad
de nuestra iglesia en Barcelona y no daría una respuesta definitiva
hasta poder reunirme con el Consejo de Ancianos.
A mediados de junio de 1957, dejábamos Suiza. Habíamos
estado cerca de tres años. Tres años repletos de bendiciones. Nos
íbamos con un importante bagaje de conocimientos bíblicos,
sabiendo además cómo continuar estudiando y, como regalo final,
nuestro hijo David.
Al llegar a Barcelona, los padres de María, mi madre y
mis tíos Enrique y Magdalena recibieron a su nietecito, que tenía
algo más de un mes, sumamente contentos.

123
Capítulo 10 • Tánger

La ciudad de Tánger está situada en el extremo norte de


Marruecos, en el Estrecho de Gibraltar. Es un puerto importante,
por donde pasa buena parte del flujo de emigrantes marroquíes
en su ida a su tierra y, luego, el regreso a los países europeos a los
que han emigrado.
Marruecos fue un protectorado francés y español desde
1912. La parte sur y atlántica, francés; la parte norte a orillas del
Atlántico y Mediterráneo, español. Su independencia de los dos
estados europeos se produjo el 2 de marzo de 1956, año en el que
subió al trono Mohammed V.
En 1923, la ciudad de Tánger fue declarada internacional
y ciudad libre, su gobierno estaba formado por varios cónsules
europeos. No tenía impuestos, ni aduanas. Todas las mercancías
tenían libre entrada.
Durante la II Guerra Mundial y luego durante la guerra
fría, Tánger se hizo famosa como ciudad de espías. Paulatinamente,
también se hizo famosa como ciudad de contrabandistas. Se
establecieron fortunas que construyeron mansiones y toda clase
de grandes edificios.
En Tánger, podían entrar los grandes capitales sin ningún
control y a la vez se podían realizar toda clase de operaciones
financieras en cualquier moneda. Un auténtico paraíso fiscal, aun
cuando en aquella época no se utilizaba esta expresión.
La construcción atrajo a una población española de
albañiles, carpinteros, fontaneros, electricistas, pintores… En

124
Memorias de Santiago Giordano

total bastantes decenas de miles de personas que vivían mucho


mejor que en España.
En Tánger se podían instalar emisoras de radio
independientes. Y era desde una de éstas que se emitían los
programas evangélicos para España y otros países.
Nosotros llegamos a Tánger en agosto de 1957 y la
dejamos en abril de 1960. Ya habían pasado los momentos de más
esplendor de Tánger, pero todavía se vivía bien y de forma más
económica que en España. Se podía encontrar y comprar de todo
y, muy importante, había completa libertad, cuando en España
continuaba el régimen de terror franquista.
Nuestro regreso de Suiza a Barcelona se produjo a finales
de junio de 1957. Nuestro hijo David, todavía no había cumplido
los dos meses.
Los padres de Maria, los tíos Enrique y Magdalena y
la mamá, todos estuvieron muy contentos de poder coger en sus
brazos a nuestro pequeño David. Lo único que lamentaron fue
que nuestra estancia en Barcelona fuese muy breve.
Como ya me había propuesto, me reuní con el Consejo
de Ancianos de la Iglesia de Mistral a quienes les pareció bien que
marchásemos a Tánger como misioneros The Voice of Tangier, en
su departamento español de La Voz Evangélica y como profesor
de la Escuela Bíblica Pisga.
Antes de marchar, organizamos una reunión para
despedirnos y encomendarnos al cuidado de Señor que tuvo lugar
en la iglesia de calle Teruel a la que asistieron todas las Asambleas
de Hermanos de Barcelona, incluso Pinar del Río. Todavía hoy,
me asombro de que se celebrase aquella reunión.
Lo curioso de la cuestión fue que el tío Lázaro, en un gesto
de suma generosidad, con lo que no era suyo y sin consultarme,
propuso que no se hiciese ninguna ofrenda para ayudarnos.

125
Memorias de Santiago Giordano

Dios ya había tomado cuidado de nosotros y, como


resultado de nuestro trabajo en el Hotel Bristol de Villars sur
Bex de Suiza, tuvimos lo suficiente para pagar nuestros pasajes a
Tánger, si bien llegamos con los bolsillos muy aligerados.
El viaje lo hicimos en ferrocarril y en dos etapas:
Barcelona – Madrid, donde nos alojamos en casa de Demo
Parrilla, la hermana de Paco, y luego Madrid - Algeciras, donde
tomamos el trasbordador que nos llevó a Tánger.
Al llegar a Tánger, fuimos a vivir al Instituto Bíblico
Pisga, en el que sólo se encontraba el matrimonio alemán Helmut
y Katy Gaertner, que eran quienes iban a vivir allí con los alumnos
y, a la vez, administrar la casa.
Helmut Gaertner tenía la vocación de ser misionero
en España. Ya había estudiado español en Alemania y viajó a
Barcelona con la intención de perfeccionar el idioma y quedarse,
Las autoridades españolas, al enterarse de que su
intención era quedarse en España como misionero protestante,
al ser alemán, no le expulsaron, pero no le renovaron el visado,
ni le concedieron la residencia, por lo que se vio obligado a dejar
nuestro país.
Cuando nosotros los encontramos en Tánger, hacía muy
poco que se habían casado. Su intención era continuar trabajando
para España, aunque tuvieran que hacerlo desde el otro lado del
Estrecho de Gibraltar.
Nosotros siempre hemos tenido una buena capacidad
de adaptación, así que estuvimos bien; fue un tiempo breve, y
agradable de convivencia con los Gaertner, hasta que pudimos
instalarnos en nuestra casa.
El Instituto Bíblico Pisga estaba a las afueras de Tánger,
en una zona alta y en el campo. Era una edificación un tanto
rara; tenía una gran sala que suponíamos que, en sus tiempos,
debió ser destinada a celebrar fiestas y bailes. Además, tenía como

126
Memorias de Santiago Giordano

una especie de torreón, muy moderno, y, encima, una mirador o


solarium. Desde dicho mirador, se veía la costa de España. Ese
fue el motivo del nombre de Pisga.
Nuestra casa estaba situada dentro de la ciudad, en su
parte alta. Era un apartamento de dos piezas, nuestro dormitorio
y un comedor amplio, un baño completo, una cocina en que los
fogones eran de acero inoxidable (algo completamente novedoso
para nosotros ya que, en España, todavía no se utilizaba el acero
inoxidable) y una terraza amplia. Estábamos bien instalados en
un lugar agradable y bonito.
El clima de Tánger es parecido al de Barcelona o incluso
más suave. La ciudad está situada entre el Mediterráneo y el
Atlántico, y este hecho nos dio un pequeño susto.
Fuimos con David a jugar en la playa del Atlántico. Allí
había unas rocas que estaban en seco y se me ocurrió subirme a
ellas con David, para que María nos fotografiase, pero, sin darnos
cuenta, las rocas estaban rodeadas de agua, así que tuve que
saltar y con agua hasta los tobillos salir de allí. Yo conocía bien el
movimiento de las mareas del Atlántico; lo que desconocía era el
horario de la subida y la bajada de la marea. Nos instalamos bien.
Compramos una mesa de despacho y una máquina de escribir
semiportátil Erika, que todavía conservo y escribe.
Para mí, ser profesor del Instituto Bíblico Pisga fue una
prolongación de mis estudios. Desde Tánger, podía encargar y
recibir libros evangélicos de las editoriales de Estados Unidos y
de toda América del Sur. Aunque económicamente no íbamos
sobrados, pude ir comprando comentarios bíblicos y otros. De
esta forma, fui aumentando mis conocimientos.
En el Instituto Bíblico Pisga, el cuerpo de profesores
fuimos Miguel Valbuena, quien era el director; Helmut Gaertner,
que era el administrador, y yo mismo; ocasionalmente, participó
algún otro profesor.

127
Memorias de Santiago Giordano

En Tánger, conocimos a la familia Padilla, Antonio y


Anna, que trabajaban en “la Voz Evangélica” contestando la
correspondencia que producían las emisiones de radio.
Además, yo tenía la responsabilidad de preparar y grabar
uno o dos mensajes semanales para ser emitidos por radio.
Al poco tiempo, “The Voice of Tangier” prescindió de
los servicios de Antonio Padilla, lo que me disgustó mucho,
por lo que tuve que tomar buena parte de la responsabilidad
de la correspondencia. Nunca antes me habían hablado de
esta circunstancia; además, tuve la impresión, de que, de forma
intencional, me la habían ocultado para que yo aceptase. De
este modo, al cuidarme de la correspondencia, era imposible que
tuviese la oportunidad de viajar a España para visitar a las iglesias,
una condición que yo había solicitado antes de aceptar ir a Tánger.
En Tánger, había una Asamblea de Hermanos de
españoles, a la que asistíamos y con la que colaborábamos.
En Tánger, conocimos a José Antonio Monrroy, que
era Pastor de la Iglesia Bíblica. Una iglesia también dirigida a
españoles.
Nosotros no tuvimos ninguna actividad con la población
autóctona. Todo nuestro trabajo, en sus diferentes facetas, estaba
dirigido a los españoles. No hablábamos, ni aprendimos árabe.
Estábamos bastante ocupados, pero nos encontrábamos
realizados. Para eso nos habíamos estado preparando en Suiza y
ahora tenía la oportunidad de continuar estudiando.
Tánger, salvo los últimos meses, supuso un tiempo feliz
para nosotros, aunque, mientras estuvimos allí, se produjo la
muerte del padre y, luego, de la madre de María.
Con referencia a las emisiones de radio evangélicas, nada
se hacía en directo, todo se grababa previamente. Así, la misión
tenía un estudio de grabación en la montaña en las afueras de
Tánger, donde también vivían varios misioneros americanos que
128
Memorias de Santiago Giordano

eran técnicos en estas cuestiones y llevaban las cintas grabadas a


la emisora que se encontraba en otro lugar.
Yo visité una sola vez la emisora, me explicaron muchas
cosas y entendí poco. Era una emisora pequeña, creo que de
10.000 watios, una emisora de onda corta. Lo que tenía mucha
importancia eran las antenas direccionales. Su alcance, cuando
funcionaba bien, era Andalucía, sobre todo la parte occidental, y
Extremadura y poco más; raramente y en condiciones atmosféricas
óptimas llegaba hasta Cataluña.
La emisora no era propiedad de la Misión, sino que esta
tenía arrendadas diferentes instalaciones, ya que transmitían a
varios países, siempre en onda corta. Debe tenerse en cuenta que,
en aquella época, se utilizaba mucho la onda corta.
Iba todas las semanas al estudio de grabación para grabar
mis mensajes. Me llevaba alguno de los misioneros americanos
con su coche, digo que me llevaba porque estaba lejos y se
tenía que ir en coche y yo no lo tenía. Al conjunto de estudios
de grabación y casas de misioneros americanos le llamaban El
Monte. Además, al vivir varios misioneros, era el cuartel general
de la Misión y donde se tenían las reuniones de oración de todos
los misioneros.
El día 12 de noviembre de 1957 murió el padre de María
a causa de una embolia cerebral. Nuestro hijo David sólo tenía
6 meses, pero a pesar de ello, María marchó con él. El viaje lo
hizo en avión hasta Barcelona, haciendo escala en Madrid. María
fue al entierro principalmente por su madre, que tenía un tumor
canceroso en la cabeza, y fue la última vez que pudo ver a su hija
y a su nieto.
A la madre de María la operaron de la cabeza y le quitaron
el hueso del pómulo derecho. Por cuestión estética y también para
que no se le cayese el ojo, en la prótesis dental le colocaron un
hueso artificial.

129
Memorias de Santiago Giordano

Poco tiempo antes de morir, perdió la vista. La última


foto de su nieto David ya no la pudo ver.
El 26 de enero de 1958, murió la madre de María. Es
decir, que en poco más de dos meses murieron el padre y la
madre, pero en esta ocasión María no fue al entierro. Para quien
fue muy duro, las dos muertes tan seguidas y todos los trámites
de entierros y cementerios, fue para Montserrat, la hermana de
María. Nosotros estábamos lejos, en Tánger, y su otro hermano,
en Frontignan en Francia.
En todas las emisiones de radio, se ofrecía un Nuevo
Testamento y el resultado es que muchos meses mandábamos
más de 100. En la época de Navidad, se mandaban calendarios
evangélicos.
A la vez, se ofrecían cursos bíblicos por correspondencia.
Eran cursos sencillos, cuya principal virtud era obligar a leer el
texto bíblico a los estudiantes; sobre todo, los evangelios o la
epístola a los Romanos.
Todo esto originaba un importante volumen de
correspondencia, que debía contestarse de forma inmediata.
Parte de la correspondencia era con personas que se
interesaban en el evangelio y, en algunos casos, tuvimos el
gran gozo de que se convirtiesen a Cristo, pero la gran masa
de correspondencia era con creyentes en pueblos aislados o de
iglesias que no tenían Pastor.
Mi trabajo con la correspondencia fue principalmente de
enseñanza bíblica y de pastoreo, lo que realizaba con satisfacción,
sintiéndome útil.
En esas circunstancias, se produjo un incidente que, al
principio, no comprendimos. Nos llamaron porque en la oficina
de “The Voice of Tangier” se encontraba la dirección de otra
misión, personas que no conocíamos, ni siquiera su nombre, ni el

130
Memorias de Santiago Giordano

de la misión a la que representaban. Nos saludamos, pero sin más


consecuencia, y nosotros no entendimos nada.
Tiempo después, descubrimos el misterio. Tres mujeres
cristianas, Georgina Gudladt, Denise Farquar e Ivy Hone, en su
deseo de servir al Señor, formaron una pequeña misión evangélica
en los Estados Unidos con el nombre de Hope Bible Mission,
Inc. Entre sus objetivos, figuraba España.
Estas hermanas tenían mucha amistad con Don José
Harvey, el misionero inglés que desde hacía muchos años estaba
trabajando en Caldas de Montbuy, en la provincia de Barcelona.
Don José Harvey me conocía desde niño y fue él quien
les dijo que el hombre que estaban buscando para España era yo.
De ahí surgió la primera visita del representante de la misión para
Europa en Emmüs y después la visita a Tánger.
Los representantes de Hope Bible Mission, Inc. fueron
a Tánger para hablar con la dirección de “The Voice of Tangier”
porque querían que de inmediato pasásemos a formar parte de su
misión y volviésemos a España, demanda con la que no estuvo
de acuerdo la dirección de “The Voice of Tangier”. De todo esto,
nosotros nos enteramos unos meses después, pero antes de dejar
Tánger.
Dentro del grupo con quien nosotros nos tratábamos y
colaborábamos surgió algo con un desenlace muy doloroso. Kety,
la esposa de Helmut Gaertner, tuvo un embarazo extrauterino, lo
que en sí ya es grave, pero aún lo es más cuando esto ocurría en
África, aunque España sólo estuviese a catorce kilómetros.
En un principio, se superó la primera gravedad, pero, al
efectuarle una transfusión de sangre le aplicaron una incompatible,
lo que le provocó la muerte.
Esto constituyó un golpe muy fuerte para el Instituto
Bíblico Pisga, aun cuando continuaron las clases y todas las
actividades.

131
Memorias de Santiago Giordano

Para administrar el Instituto y cuidar directamente con


los alumnos, vino de Alemania, Charlotte Taubner, quien sabía
español. Charlotte Taubner era misionera de la “Misión Wicliff ”
para la traducción de la Biblia a idiomas que todavía no la tienen.
Ella se había preparado para ir a Centroamérica para
efectuar traducciones a los idiomas de las tribus indígenas, para lo
que previamente aprendió el español.
El Instituto Bíblico Pisga continuó en Tanger hasta
terminar el curso 1961-62. Al cerrarse definitivamente, Charlotte
Taubner estuvo un tiempo en Alemania y luego marchó a Panamá
para traducir la Primera Epístola de Juan al “Chiriqui”.
Ella estuvo con la “Misión a Nuevas Tribus” junto con
otras misioneras en “Tolé, Chiriqui”.
Hace ya años perdimos el contacto con Charlotte
Taubner y no sabemos si continúa en Panamá. En todo caso, ya
debe ser bastante mayor.
Poco a poco, nos fuimos enterando de cosas que no nos
gustaron. Yo había ido a Tánger como profesor del Instituto
Bíblico Pisga y para preparar y grabar algún programa de radio,
pero no para cuidarme de la correspondencia de la radio, porque
quien se ocupaba de este trabajo era Antonio Padilla.
Lo que ocurrió fue que, al estar nosotros, prescindieron de
la familia Padilla y yo tuve que hacerme cargo de la correspondencia,
pero esto trajo como consecuencia que la promesa de que tendría
algún tiempo para visitar España se esfumó.
Otra cosa de la que me enteré y que me disgustó fue que,
al presentar los informes para las iglesias de Alemania, Inglaterra
y Estados Unidos, que eran las que sufragaban las emisiones
de radio, sin decirlo literalmente, se dejaba entender que la
mayoría de la correspondencia era con inconversos, cuando era
exactamente lo contrario, la mayoría de la correspondencia era
con creyentes evangélicos y una pequeña parte con no creyentes.

132
Memorias de Santiago Giordano

Gloria al Señor por ambas tareas, pero la verdad es la verdad.


Lo peor de todo fue que Tánger había estado gozando de unos
privilegios, pero empezó a integrarse en el reino de Marruecos y
una de las consecuencias de la nueva situación legal fue que “The
Voice of Tangier” emitía fuera de banda. Cuando se emitió por
la banda que correspondía legalmente, las emisiones no se oían.
Pero las emisiones de “la Voz Evangélica” se siguieron
emitiendo. Se repetían los programas ya radiados anteriormente
y, de vez en cuando, grabábamos algo nuevo, sabiendo todos
nosotros que nadie podía oír dichas emisiones; lo que resultó
sumamente deprimente fue continuar grabando algún mensaje.
Sin emisiones de radio, la correspondencia cayó en
picado, pero, para mantenerla de forma artificial, echamos mano
a nuestros extensos ficheros para mandar oleadas de cartas
con diferentes ofertas y, de esta forma, mantener un flujo de
correspondencia.
Todo esto se hacía para poder mandar unos informes,
con un viso de verdad, como si no hubiese ocurrido nada y las
emisiones se continuasen oyendo con normalidad, cuando la
realidad era muy otra: las emisiones habían dejado de oírse; pero
todo ese montaje tenía por objeto que las iglesias mantuviesen
sus donativos.
A pesar de lo que digo, no debe olvidarse que, durante
años, “The Voice of Tangier” fue el instrumento utilizado por Dios
para que las emisiones evangélicas de radio llegasen a España y a
otros muchos países.
Cuando quise hablar con Paul Freed, director de la
Misión, para expresarle mis reparos y la mala conciencia que tenía
por participar en todo ese engaño, sin ni tan siquiera recibirme,
me mandó una carta muy amable diciéndome que prescindían de
mis servicios y que me entregarían un cheque por el importe de
tres mensualidades.

133
Memorias de Santiago Giordano

Meses más tarde, todas las emisiones se trasladaron a


Montecarlo y la Misión cambió de nombre para llamarse “Trans
Word Radio”. Las emisoras de Montecarlo eran de más calidad
que las de Tánger, con lo que la recepción también era mucho
mejor y más extensa territorialmente.
“The Voice of Tangier” continuó todavía en Tánger
por dos años. Se efectuaban las grabaciones en el Monte y se
mandaban a Montecarlo. La Escuela Bíblica Pisga continuó
otros dos cursos, y al fin todo se cerró.
Los problemas se iniciaron cuando, sin darme cuenta, me
enteré de la parte comercial de la Misión y lo poco que descubrí
me escandalizó. Tal vez, yo salía del Instituto Bíblico Emmaüs
con un concepto muy idealizado y romántico de lo que era una
Misión que vivía por fe. El propio Emmaüs, económicamente,
vivía por fe. Era lo que yo conocía y, tal vez sin darme cuenta,
tomé como modelo.
La otra cosa que no entendí y me escandalizó fue la actitud
de Paul Freed, director de la Misión. Yo estaba acostumbrado
a que el director de Emmaüs era el compañero y amigo de los
alumnos, siempre con una actitud pastoral. Paul Freed era un
dictador al que había que reírle las gracias y aplaudirle; entonces,
todo funcionaba bien, pero a la menor discrepancia surgían los
problemas.
En los casi tres años que estuvimos en Tánger, ni una
sola vez se acercó a nosotros con una actitud pastoral para saber
cómo nos encontrábamos o qué pensábamos del trabajo que
realizábamos.
A pesar de lo que digo y que sólo nos afectó en los dos o
tres últimos meses, en Tánger tuvimos un tiempo de estabilidad
y de felicidad. Fue algo precioso ver juntos cómo crecía nuestro
hijo David. David era un niño sano, con muchas ganas de jugar y
muy simpático.

134
Memorias de Santiago Giordano

Después de la muerte de los padres de María, mi madre


vino a vivir con nosotros. Nos mudamos a una casa un poco
más grande, de modo que podía tener su habitación. Yo creo
que fue muy feliz disfrutando de su nieto, lejos de los problemas
conyugales de mi hermano Jorge.
Tánger era una ciudad bonita en la que se vivía bien; más
segura que Barcelona, uno podía pasear por la casba a cualquier
hora del día, de la noche o de la madrugada, sin correr ningún
peligro.
Los marroquíes de Tánger eran sumamente amables. Yo
creo que como, desde hacía muchos años, Tánger era una ciudad
libre, no tenían ningún sentimiento antieuropeo, como ocurría
en el resto de Marruecos, que habían sido protectorados francés
y español, en la práctica colonias, con todo lo peyorativo de la
palabra.
El Señor tenía otros planes para nosotros que limitarnos
a contestar cartas, a pesar de todo lo bueno que esto pudiese
ser. Con la perspectiva que dan los años, doy gracias a Dios por
no haber continuado con “The Voice of Tangier”, a pesar de lo
traumática que fue la salida.

135
Capítulo 11 • Regreso a Barcelona

A finales de abril de 1960, después de una buena travesía


en barco, llegábamos a Barcelona, procedentes de Tánger.
Habíamos pasado seis años fuera de Barcelona y ahora, al
volver, lo hacíamos con nuestro hijo David, de más de dos años y
medio, y María esperando nuestro segundo hijo.
Además, volvíamos con un bagaje de conocimientos
bíblicos y de experiencia con el pueblo evangélico fuera de España
que no teníamos cuando nos fuimos.
Todo esto abría nuestra visión mucho más allá de las
cuatro paredes de una iglesia en Barcelona.
Una vez en la ciudad, el primer problema que debíamos
superar era el de nuestro alojamiento. En aquel momento, esto no
era fácil, los alquileres eran altos y además se tenía que pagar un
traspaso inicial para poder arrendar un piso.
En el piso de los padres de María, vivía Montserrat, la
hermana de María. Al morir sus padres, mi hermano Jorge ocupó
parte del mismo para su negocio de tallado y dorado.
Una o dos semanas antes de llegar nosotros a Barcelona,
Montserrat marchó a Francia, donde se instaló y continúa allí
hasta hoy.
A nuestra llegada, la parte de la casa que ocupaba
Montserrat estaba libre y pudimos instalarnos.
Era una casa bastante grande situada en la calle Pedro IV,
74, 2º, 2ª, pero que carecía de todos los servicios y comodidades
modernos. No tenía taza de WC, era una comuna, con cubierta de

136
Memorias de Santiago Giordano

madera, con su correspondiente tapadera, situada en un cuartito


exterior, en el patio. No tenía lavabo, había que lavarse en el
fregadero de la cocina; no tenia ducha, ni agua caliente; pero, a
pesar de todas esas incomodidades, estuvimos contentos y dimos
gracias a Dios por haber llegado a Barcelona y encontrado, de
inmediato, una casa con una renta muy baja.
Nosotros nos incorporamos a la iglesia de la avenida
de Mistral, 87, de donde habíamos salido para ir a estudiar al
Instituto Bíblico Emmaüs y luego a Tánger. La iglesia nos estuvo
ayudando económicamente durante unos meses.
El 17 de julio de 1960, nació nuestra hija Dámaris.
En aquella época, todavía no existían las ecografías, así que no
supimos que era una niña hasta que nació.
María y yo estábamos sumamente contentos de tener
una niña que, conforme creció, fue muy bonita y muy buena.
El costo del parto en el Hospital Evangélico, sumando
todos los gastos, ascendió a 3.000 ptas., que aún ahora me
pregunto como pudimos pagar, pero lo hicimos.
Aquel mismo verano de 1960, la Sta. Conesa organizó un
campamento de niños y, al contar conmigo, aceptó a un grupo de
adolescentes y jóvenes, que estuvieron a mi cuidado y a los que di
las clases bíblicas.
El campamento tuvo lugar en una casa situada en el
pueblo de San Fausto de Campcentelles. Era una fábrica donde
preparaban cabello de ángel, y tenían varias salas de almacén
libres que se ocuparon para los campamentos.
Cada participante debía llevar, entre su equipo, una funda
de colchón, que se llenaba de paja y se colocaba en el suelo. Como
instalación sanitaria, se tenía un grifo con agua fría en el patio y
un WC. En aquel momento, esto era normal.
Al terminar el campamento, propuse a la Srta. Conesa
que, para el próximo año, en vez de tener un campamento de

137
Memorias de Santiago Giordano

niños, con algunos jóvenes, se podrían organizar dos campamentos


separados, uno de niños y otro de jóvenes, que ella podría organizar
los dos y que yo sólo me cuidaría del campamento de jóvenes en
aquello que tuviese que ver con su cuidado y las clases.
Pero ella tenía la visión de campamentos de niños y no de
jóvenes, por lo que la idea no siguió adelante.
Al aumentar la familia y ser cuatro, también aumentaron
los gastos, pero el Señor proveyó para todo.
Las señoras fundadoras de Hope Bible Mission, Inc.
cuando venían a Barcelona, tenían bastante relación con Enrique
y Magdalena, por cuestión del idioma.
En noviembre de 1960, hicieron una visita a Barcelona y
en un culto nos vieron de lejos, lo que las llevó a preguntar a los
tíos. Cuando se enteraron de que habíamos dejado Tánger, casi se
enfadaron por no habérselo dicho.
Hablaron con nosotros y, a partir de noviembre de 1960,
pasamos a ser misioneros sostenidos económicamente por Hope
Bible Mission, Inc. hasta el año 2004.
Lo que nos mandaban mensualmente como sostenimiento,
en comparación con lo que recibía un misionero americano, era
poco, pero era más de lo que tenían los obreros de Fondevan.
Nosotros dimos muchas gracias a Dios, sin preocupamos de los
que tenían más y lamentándonos por los que tenían menos.
Hope Bible Missión, Inc. no nos encomendó ningún
trabajo especial; tenían plena confianza en las Asambleas de
Hermanos, por lo que nos pidieron que continuásemos trabajando
con ellas.
Sabiendo que no podía continuar la colaboración con la
Srta. Conesa, nos pusimos a buscar un lugar donde poder tener
campamentos con jóvenes en el verano de 1961.
Después de comunicarlo a la iglesia y hacerlo un tema de
oración, una señora de la propia iglesia, la Sra. Balbina, nos ofreció
138
Memorias de Santiago Giordano

su casa que tenía en el pueblo de Aviñó. Era una casa grande, pero
no una casa de campo, sino casi una mansión señorial.
Nosotros mismos escogimos las partes menos nobles de
la casa, porque desde el principio quisimos evitar que se produjera
cualquier desperfecto.
Fue un campamento familiar y con jóvenes. Estuvimos
Ginés Andreu, con su esposa Anna y sus hijos; Federico Aragó,
con su mujer Paquita y su hija Noemí que tenía la misma edad
que Dámaris, un año, y nosotros, con David y Damaris y además
algunos jóvenes.
El resultado fue bueno, todos querían repetir para el
próximo año. La Sra. Balbina también estuvo muy contenta de
tenernos, pero, tanto ella como nosotros, reconocimos que aquella
no era una casa apropiada para campamentos.
La iglesia en avenida de Mistral, 87 estaba teniendo un
tiempo de bendición, los cultos de los domingos, siempre estaban
llenos, con personas que no se podían sentar y debían permanecer
de pie.
Había conversiones y todos los años un buen número de
bautismos.
Cuando nosotros estuvimos de paso de Suiza a Tánger,
viendo la situación, hicimos un donativo para un nuevo local, con
la condición de que no podía ser utilizado para otro propósito.
Al volver de Tánger, pregunté por el fondo para el nuevo
local y me sacaron un sobre con el titulo Nuevo Local, pero
dentro sólo había el donativo que habíamos hecho hacía tres
años. Entonces hice el segundo donativo.
Estuve buscando y encontré algo ideal. El local donde
actualmente se encuentra el cine Urgel en la calle Urgel. Era el
centro de la manzana y habían dejado una entrada por la calle
Urgel. La idea de los constructores era que se pudiese utilizar
como parking. El precio, tres millones de pesetas, era un buen

139
Memorias de Santiago Giordano

precio, pero no me atreví a hacer ninguna otra gestión. Las


iglesias no estaban preparadas para afrontar un proyecto de tal
envergadura. Siempre que paso por la calle Urgel, lamento que,
en vez de un cine, no fuese una iglesia evangélica.
Tendrían que pasar algunos años para que reiniciase el
intento y en términos mucho más modestos.
Si hacia seis años marchamos a estudiar a Suiza, fue
porque era consciente de mi falta de conocimientos bíblicos.
Pero esa misma situación se daba en la inmensa mayoría de los
ancianos de las iglesias e incluso de los predicadores.
Esta fue una preocupación que compartí con Ginés
Andreu. La primera idea que se nos ocurrió fue que cada iglesia
organizase su estudio bíblico un día diferente de la semana y que
se pusieran de acuerdo para realizar estudios que no coincidiesen,
de forma que la iglesia tuviese su propio estudio y a la vez las
personas que estuviesen interesadas pudiesen seguir varios
estudios cada semana. La idea parecía lógica, pero en la práctica
resultó irrealizable.
Entonces, pensamos en una escuela bíblica nocturna, con
un programa de estudios bíblicos de forma sistemática y otras
asignaturas auxiliares. Nos pusimos en contacto con algunos
hermanos de las Asambleas de Hermanos que consideramos que
estaban capacitados para poder dar alguna de estas clases, pero
todos declinaron hacerlo.
Finalmente decidimos presentar nuestra inquietud a José
Mª. Martínez y a José Grau, a quienes les pareció bien la idea.
Estos hermanos no eran, ni son, de las Asambleas de Hermanos,
pero este hecho en sí, tiene poca incidencia en la enseñanza
bíblica.
El problema surge en las diferentes interpretaciones de
las corrientes de escuelas teológicas: por un lado El Pacto de
Gracia y el amilenarismo, y por otro, El Dispensacionalismo y

140
Memorias de Santiago Giordano

el pre milenarismo. Estos enfoques teológicos, no afectan a la


interpretación de toda la Biblia, pero sí a varios libros de mucha
importancia.
Hablamos con absoluta libertad y acordamos que la nueva
Escuela Bíblica Nocturna no haría suya ninguna de las diferentes
interpretaciones, pero que las presentaría todas, de forma que no
se sintiesen ofendidos los que pensasen de otra manera.
A la nueva escuela bíblica nocturna le dimos el nombre
de Centro Evangélico de Estudios Bíblicos (CEEB). Su primer
curso fue el de 1969 – 70. Yo fui su primer Presidente y, durante
años, un profesor. Al principio, funcionó bien y fue una auténtica
bendición para las iglesias de Barcelona.
Después de años, surgió el problema. Todos los años, las
Asambleas de Hermanos tenían unas conferencias de estudio
bíblico. Como local más grande, se pedía prestado el local
de la iglesia de calle Verdi, que siempre han cedido con toda
generosidad.
Uno de los años, se invitó a Evis Carballosa, quien dio
una serie de estudios sobra la segunda venida de Cristo desde un
enfoque dispensacionalista y pre-milenarista. Este hecho molestó,
concretamente, a uno de los profesores de CEEB, miembro de la
iglesia de calle Verdi y, en las clases del CEEB, lo aprovechó para
rebatir las ideas expuestas por Carballosa.
Esto, a su vez, creó problemas con los ancianos de las
Asambleas de Hermanos. José M. Martínez y yo mismo hicimos
todo lo posible para recomponer la buena armonía que durante
años habíamos disfrutado, pero no fue posible.
Al fin, las Asambleas de Hermanos decidieron crear su
propia Escuela Bíblica nocturna a la que se le dio el nombre de
Escuela Bíblica Evangélica (EBE). El principio fue el mismo que
inicialmente en el CEEB: presentar las diferentes interpretaciones

141
Memorias de Santiago Giordano

bíblicas, sin que la escuela hiciese suya ninguna. El primer curso


fue el de 1981 – 82.
Creíamos, que aun cuando esas diferencias son
importantes, en una Escuela Bíblica no se podían obviar. Yo fui el
primer Presidente de EBE y uno de sus profesores durante años.
Nosotros, como familia, estábamos bien. Nuestros hijos
David y Dámaris disfrutaban de buena salud, por lo que dábamos
gracias a Dios. David asumió su posición de hermano mayor
y tenía mucho cuidado de Dámaris, y Dámaris aceptó ser la
pequeña y mimada.
Dámaris, además de ser una niña muy bonita, era muy
buena y consentía de buen grado que David la cuidase. Nosotros
estábamos muy orgullosos de nuestros dos hijos.
El colegio de David fue un problema. Todas las escuelas
oficiales enseñaban la religión católica. La Iglesia Católica hizo
del mes de mayo el mes de la Virgen María. En las escuelas
públicas, se paralizaban las clases para dedicar todo el tiempo a
María y a la primera comunión. Teóricamente, se podía pedir la
exención de la religión, pero, en la práctica, el niño se encontraba
discriminado.
Al final, optamos por la Escuela Francesa. Era una escuela
de pago, pero sin el problema de religión; incluso, como había un
buen número de niños protestantes, un día a la semana tenían un
Pastor que les daba clases.
El primero en dar las clases bíblicas fue Don Joan Vallès,
pastor de la iglesia de la IEE. en Rubí (calle Colón). Más tarde, al
aumentar el número de niños de familias protestantes, le ayudo la
Srta. Juanita Induráin, con los niños más pequeños.
En la Escuela Francesa, las clases eran en francés y en
español. En cierto modo, representaba una ventaja, porque
aprendían los dos idiomas, pero, cuando llegaba el momento de

142
Memorias de Santiago Giordano

hacer el bachillerato español, para algunos estudiantes constituía


un problema.
La Escuela Francesa no daba de comer a sus alumnos,
pero si se llevaban la comida, se cuidaban de calentarla y disponían
de un comedor.
Cuando llegó a la edad escolar, Dámaris también fue a la
Escuela Francesa. Un hermano de la iglesia, dándose cuenta de
que pagar el colegio de los dos niños se nos hacía muy gravoso,
nos ayudó y lo pagó por algunos años.
Lo que económicamente recibíamos de Hope Bible
Mission, era insuficiente para cubrir nuestras necesidades. Para
suplir ese déficit, me puse a trabajar con mi hermano Jorge unas
horas; le ayudaba en la contabilidad y en los envíos periódicos de
exportación, y me pagaba un sueldo por ello.
Dimos gracias a Dios por esta posibilidad, porque nos
encontrábamos en una situación económica muy apurada.
El trabajo, con todo, me abrumaba al no disminuir mis
responsabilidades ni en la iglesia ni en la Casa de Colonias Berea.
Algún año después, aun esto resultó insuficiente y María
tuvo que buscar un trabajo de media jornada como recepcionista
en el Hospital Evangélico. El Hospital Evangélico, aduciendo que
tenía problemas económicos, no declaró a María en la Seguridad
Social, lo que en el momento de la jubilación nos ha perjudicado.
Cuando escribo, me pregunto cómo a pesar de esta
situación, pudimos atender a nuestras responsabilidades en la
iglesia y en los campamentos de Berea.

143
Capítulo 12 • Berea I

Después de la buena experiencia que tuvimos con el


campamento del Verano 1961, en Aviñó, pero ante la imposibilidad
de utilizar la misma casa, nos pusimos a buscar otro lugar y dimos
voces por todas partes. Lo que creíamos sería más adecuado, era
una casa de campo, grande, que pudiésemos ir adecuando a las
necesidades de una casa de campamentos.
Antonio Latorre, un creyente que vivía en Vilafranca del
Penedés, que nos conocía bien, nos llamó para decirnos que creía
haber encontrado algo que podía interesarnos.
A 20 Km. de Vilafranca del Penedés, en un extremo del
término municipal de Guardiola de Font-Rubí, se encuentra un
grupo de casas con el nombre de El Coll de Barraca.
En su tiempo, sus habitantes vivieron de cultivar las
viñas, pero, cuando vino la plaga de la filoxera, a finales del siglo
XIX y principios del XX, lo mató todo y aquella gente quedó en
la ruina; luego, con la Guerra Civil de 1936-39 fueron emigrando,
de forma que en 1961 solo quedaban dos hermanos que vivían
en el pequeño poblado; el resto de casas estaban vacías y algunas
amenazaban ruina.
El hermano murió hace años, pero la hermana,
Montserrat, muy viejecita, todavía vive en su casa en “El Coll de
Barraca”.
Merece una mención especial nuestra primera visita al
“Coll de la Barraca”. Antonio Latorre tenía una moto “Vespa” con
sidecar. Detrás de la moto, fui yo; María iba sentada en el sidecar
y, entre sus piernas y bien agarrado nuestro hijo David, que en

144
Memorias de Santiago Giordano

aquel momento tenía 4 años. Como la moto Vespa y el sidecar


tenían ruedas pequeñas, en el sidecar daba la impresión de estar
sentado en el suelo.
Algunas de las casas ya estaban vendidas a vecinos de
Vilafranca del Penedés. Nosotros estuvimos viendo la más grande
que, a pesar de estar en mal estado, se podía habitar de inmediato.
Nos interesamos por ella y nos pidieron 30.000 ptas.,
lo que consideramos, aun en aquella época, muy barato. Pero
nosotros no teníamos esa cantidad. Mi abuela decía: a real va la
vaca, pero si no hay real, no hay vaca.
Enseguida, escribimos a la misión pidiendo ayuda, pero,
como tardaban en contestar, vaciando todos nuestros bolsillos
conseguimos 5.000 ptas., que dimos como paga y señal, confiando
en que la misión nos ayudaría y que, si no lo hacía, perderíamos la
paga y señal.
Los Ancianos de las iglesias de Barcelona no tenían
ninguna visión, máxime si esa visión significaba una inversión
económica; por lo tanto, de España no podíamos esperar nada.
Debemos reconocer que fuimos María y yo quienes
recibimos, de parte del Señor, la visión de campamentos para
España, al colaborar en los campamentos que organizaba la
Unión Bíblica en Vennes sur Lausanne (Suiza)
Al final, Hope Bible Mission, Inc. mandó el dinero
necesario, pudimos pagar el resto del precio, recuperar nosotros
lo adelantado y escriturar la compra de la casa a nombre de Hope
Bible Missión, Inc.
De inmediato, surgió un problema, que persistió hasta
que Hope Bible Mission hizo donación de la casa al Centro
Bíblico Berea. Teníamos una propiedad a nombre de una entidad
extranjera, sin ningún representante o apoderado en España que
pudiese gestionar legalmente dicha propiedad.

145
Memorias de Santiago Giordano

Por más que intentamos explicar esto tan simple, parecía


que se trataba de un enigma que las personas que formaban la
dirección de Hope Bible Mission eran incapaces de entender
intelectualmente.
Esta situación nos supuso un problema tras otro que sólo
por la gracia de Dios pudimos ir solucionando.
Una vez ya teníamos la casa, lo primero fue limpiarla.
En los últimos tiempos en que estuvo habitada, lo hicieron
promiscuamente un matrimonio ya mayor y las gallinas; por lo
tanto, todo era un gallinero abandonado.
La casa tenía una entrada grande, a la derecha la cocina
y a la izquierda una habitación, que parecía el comedor y que
estaba menos sucia; eran tres piezas cuadradas de cuatro metros
por cuatro metros. En la cocina, había una chimenea donde se
cocinaba y que humeaba bastante, lo que hacía que las paredes
de la cocina tuviesen una pátina negra. Además, como ninguna
puerta cerraba bien, el primer invierno pasamos mucho frío.
La parte de atrás era toda una nave sin ninguna división
y con un agujero pequeño que hacía de ventana. Cuando
construyeron la casa mantuvieron la forma pendiente de la
montaña, lo que significó, que parte del terreno de la montaña
quedase dentro de la casa. En esa pendiente cavaron la forma de
los toneles, así que la montaña les hacia de soporte.
Cuando nosotros, de esa parte de la casa, la hicimos
comedor, tuvimos que cortar la montaña para que la pared
posterior fuese vertical y el suelo horizontal.
Como el terreno es muy sólido, esto no ha perjudicado a
la seguridad de la casa.
En esa cuadra-bodega había una cisterna donde se
recogía el agua de lluvia, aunque, hasta que no la limpiamos y
desinfectamos, no bebimos de ella.

146
Memorias de Santiago Giordano

En el primer piso se repetía la distribución de los


bajos. Una habitación central que hacía de distribuidor y dos
habitaciones, una a cada lado, que era lo que estaba mejor de toda
la casa; la parte de atrás ya estaba muy mal.
Ni la casa, ni el conjunto del caserío tenían electricidad,
por lo que debíamos alumbrarnos con lámparas de petróleo y
alguna de butano que daba mucha más luz y no humeaba.
Tampoco teníamos agua. Ya hemos mencionado la
cisterna, pero para beber íbamos a la Font de Linars, situada a
500 metros de la casa, con bidones que llenábamos y subíamos a
la casa para cocinar y beber.
Mi hermano Jorge, con su coche, nos subió una cocina de
gas que habíamos traído de Tánger y dos bombonas de butano; de
esta forma, María podía cocinar.
Desde donde se dejaba la carretera, había 3 km. de
camino de carro. Por la otra vertiente de la montaña, había un
atajo que también daba a la carretera, pero este era un camino de
cabras con bastante pendiente, aunque mucho más corto.
Circulaba un autocar de línea que hacia el trayecto
Vilafranca del Penedés a La Llacuna y paraba a la entrada del
camino de cabras. Nosotros subíamos por ese camino, con todos
los bagajes. En aquel momento, no teníamos otro medio de
transporte que nuestras propias piernas.
Al poco tiempo, nos organizamos un poco mejor. El
dueño del autocar de línea tenía una tienda en La Llacuna, de
esas que en los pueblos tienen de todo. Nosotros le hacíamos el
pedido de lo que necesitábamos. Yo me levantaba a las seis de la
mañana y bajaba al encuentro del autocar que nos servía nuestro
encargo.
Iba con una mochila grande, que cargaba al máximo, y un
paquete en cada mano. Era un buen porteador.

147
Memorias de Santiago Giordano

La primera obra que hicimos fue instalar un WC que


daba a un antiguo depósito que cubrimos y nos hizo de pozo
muerto. Nos lavábamos en palanganas que vaciábamos en cubos
y de los cubos, con cazos, recogíamos el agua jabonosa y la
echábamos al WC.
El verano de 1962, tuvimos nuestro primer campamento
en Berea (aunque en aquel momento todavía no le habíamos dado
nombre a la casa). Vinieron buena parte de la iglesia en Villanova
i la Geltrú.
En la práctica, fue un campamento de trabajo. Los
hermanos trabajaron mucho, vaciando la cuadra-bodega de tierra
y piedras, cortando la pared de atrás para que fuese vertical y
dejando el suelo de tierra lo más plano posible.
Por las mañanas los hermanos iban a asearse a la fuente,
de esta forma se economizaba agua y, para comer, también íbamos
a la fuente, así teníamos agua para beber y luego para fregar los
platos.
Además del trabajo, todos los días tuvimos nuestro
estudio bíblico. A pesar de lo rudimentario de todo y del duro
trabajo, los asistentes estuvieron muy contentos y con ganas
de volver. Durante muchos años, hemos recordado ese primer
campamento en Berea.
Con la pendiente de la montaña, la parte de atrás de la
casa estaba preparada para que los carros descargasen la uva, luego
pisarla y pasar el mosto a un depósito de obra, donde se producía
la primera fermentación y de allí pasaba a los toneles situados en
la cuadra bodega.
Yo pensé que ese depósito podía aprovecharse para
almacenar el agua de lluvia y para ello canalizamos los bajantes
del tejado.
Pero nuestro gran chasco fue que el agua se echaba a
perder. Informándome, me advirtieron que en un depósito que

148
Memorias de Santiago Giordano

había contenido vino, el agua siempre se corrompía. La única


solución era hacer saltar el enlucido de las paredes y recubrirlas
de nuevo con cemento.
Me metí dentro del depósito y, pica que picarás, hice
saltar todo el revocado de las paredes. Cuando llegué al suelo del
depósito, decidí ahondarlo, de esta forma era seguro que sacaba
todo resto de vino y, además, agrandaba el depósito. Bajé medio
metro y ya me encontré con roca viva.
Luego, un albañil lo revocó todo con cemento y desde
entonces hasta hoy está funcionando sin problemas. Es un
depósito de 16.000 litros.
El depósito situado en el comedor era más antiguo,
estaba hecho de cal y tenía las paredes forradas de unas piezas de
cerámica grandes que se podían limpiar y desinfectar. A una de
las cuatro paredes se le habían caído algunas de dichas piezas de
cerámica, por lo que decidimos agrandar el depósito por ese lado.
En total, podíamos almacenar 13.000 litros.
Además, tuvimos que cubrir el depósito con vigas de
cemento; de esta forma, la cobertura constituía una pequeña parte
del suelo del comedor.
El agua de lluvia de una vertiente del tejado iba a un
depósito y el de la vertiente contraria al otro depósito.
Con una bomba de mano, subíamos el agua hasta un
depósito en el tejado y de esta forma ya empezamos a tener agua
corriente.
El suelo del primer piso estaba hecho de vigas de madera,
de árboles que habían cortado del bosque, cañas y yeso.
Los antiguos habitantes recogían las piedras calcáreas,
las cocían y luego las molían en la era. El resultado era un polvo
grumoso que, mezclado con agua, utilizaban como yeso.

149
Memorias de Santiago Giordano

Colocaban las vigas de madera y, entre viga y viga,


instalaban una especie de encofrado, que les servía de molde que
llenaban de cañas y yeso, y así sucesivamente.
Desde luego, era una construcción muy primitiva, pero
había aguantado muchos años, tal vez más de un siglo.
El problema nos surgió en la habitación situada en la
esquina norte, que habían dedicado a salador, para salar todas las
parte del cerdo que guardaban después de la matanza. A lo largo
de los años, había ido cayendo sal al suelo y había perjudicado la
resistencia del yeso.
Nosotros limpiamos y arreglamos esa habitación y la
convertimos en un dormitorio, hasta que, un buen día, la pata de
una cama agujereó el suelo y apareció en el techo del comedor.
De inmediato hicimos nuevo el suelo del salador y de la
habitación adjunta y, poco a poco, cambiamos las vigas de madera
por vigas de cemento, utilizando materiales modernos.
De toda la casa, sólo hemos conservado dos habitaciones
con vigas de madera, que todavía resisten, como muestra de lo
que había sido en otro tiempo.
Durante dos años, funcionamos sin tener medio de
transporte propio, pero eso nos limitaba en todos los aspecto,
así que nos compramos un Fiat 500 muy viejo que tuve que
sacarme de encima, porque se pasaba más tiempo en el taller que
circulando.
Al fin, nos decidimos por un Citröen furgoneta 2 VC.,
que nos costó 100.000 ptas. Era de los que tenían la plancha
ondulada. El motor era de 450 cm3. Con todo a favor alcanzaba
los 90 km. por hora. Si soplaba el viento de frente, había que
mirar bien a los lados para saber si andaba hacia delante o hacia
atrás.
Pero dimos gracias a Dios, porque era el coche ideal
para circular por los caminos de carro. Tenía una suspensión muy
150
Memorias de Santiago Giordano

rara, que hacía que fuese capaz de salvar todos los obstáculos. A
los dos o tres años, nos instalaron la electricidad, pero en unas
condiciones muy particulares.
La gran empresa eléctrica vendía la electricidad a un
revendedor que a su vez la distribuía. Este revendedor hizo
una línea para llevar la electricidad al Coll de la Barraca. Al fin,
teníamos electricidad.
Pero ese distribuidor fue conectando a la misma línea más
de lo que podía transportar, de manera era que, cuando todos la
utilizaban, bajaba tanto la tensión, que para podernos ver, a pesar
de que la electricidad era de 220 watios, teníamos que colocar
lámparas de 125.
El problema era que, cuando empezaban a marcharse los
vecinos, subía el voltaje. Nos dábamos cuenta porque las lámparas
iban dando más luz. Llegado ese momento, teníamos que cambiar
las lámparas de 125 watios. por las de 220. Si por algún motivo no
lo hacíamos, el resultado era que las lámparas de 125 se fundían.
En esas condiciones, era imposible tener un motor
eléctrico, pero aparecieron unas bombas vibratorias a las que
no les afectaba el cambio de tensión y fueron nuestra solución
momentánea.
Durante unos años trabajamos mucho y económicamente
recibimos la ayuda de Hope Bible Missión. Inc. Sin esa ayuda,
habría sido imposible continuar e ir acondicionando la casa poco
a poco.
Pero era una continua lucha epistolar. La dirección de
Hope Bible Mission estaba integrada por personas con muy
buena voluntad, pero con una formación intelectual muy limitada,
lo que hacía que cuestiones sumamente sencillas se convirtiesen
en auténticos problemas.
Inicialmente y durante algunos años, sólo tuvimos
campamentos con jóvenes. Pero, al fin, nos decidimos a tener

151
Memorias de Santiago Giordano

campamentos con niños y, año tras año, aumentaban las


actividades.
Berea fue el trabajo de toda la familia. De María y mío,
pero también de nuestros hijos. Nuestro hijo David nos fue, en
todo momento, de una ayuda inestimable, ya que él sabía dónde
estaba y cómo funcionaba todo.
Los primeros años, yo llevaba de excursión a nuestra hija
Dámaris, sobre los hombros, pero luego fue el guía seguro para
todas las excursiones.
Cuando nuestra hija pequeña Susana, empezó a
ayudarnos, las cosas estaban mejor organizadas, pero aun así nos
fue de gran valor.
Sin esa compenetración de toda la familia, no habría sido
posible realizar el esfuerzo ingente de poner Berea en condiciones
y en marcha.
Cuando miro hacía atrás y en las condiciones en que
empezamos, me pregunto si no estábamos un poco locos con la
vocación de campamentos que habíamos traído de Suiza.
Pero, gracias a esa locura, con la guía y la ayuda del Señor,
miles de jóvenes recibieron mucho bien y un número, que sólo
el Señor conoce, de niños y jóvenes le aceptaron como Señor y
Salvador. ¡A El sea la Gloria!

152
Memorias de Santiago Giordano

Año: 1962.

Año: 1962.

153
Memorias de Santiago Giordano

Berea parte de atrás 1962.

Año: 1992.

154
Memorias de Santiago Giordano

María y David con el carro.

Berea 1962. Santiago descargando el carro.

155
Memorias de Santiago Giordano

Berea 1963, Un pequeño campamento.

El 2CV Citroën.

156
Capítulo 13 • Berea II

En 1962, tuvimos el primer campamento, en lo que


más tarde llamaríamos Casa de Colonias Berea. A partir de ese
momento, nos dedicamos a ir reparando la casa.
Primero fue un arreglo mínimo del comedor; los depósitos
donde recogíamos el agua de lluvia; el cambio de algunas vigas de
madera por vigas de cemento, renovando el pavimento.
Para que estas reparaciones resultasen lo más económicas
posible, yo trabajaba mucho con mis manos y, además, actué
como contratista. Compraba directamente los materiales y
conseguí que me hiciesen descuentos como si se hubiese tratado
de un profesional, y también contrataba al albañil y yo hacía de
ayudante.
La siguiente obra fueron los aseos. En los bajos,
montamos dos lavabos, dos duchas y dos WC. En el primer piso,
cuatro lavabos, tres duchas y tres WC. Normalmente, los aseos
del primer piso eran para las chicas y los de los bajos, para los
chicos.
El gran problema a superar fue el agua. Teníamos dos
depósitos con una capacidad total de 30.000 litros. Pero para
llenarlos dependíamos de la lluvia. Para suplir lo que no se
alcanzaba con la lluvia, un payes que tenía una cuba nos subía
agua que, por supuesto, había que pagar; la de la lluvia era gratis.
Para paliar la escasez de agua se me ocurrió un sistema
para utilizar dos veces el 50% de la misma. Es un método que hoy
se ha industrializado y comercializado. Consistía en aprovechar
el agua de lavabos y duchas, las aguas grises, conduciéndolas por

157
Memorias de Santiago Giordano

tuberías diferentes a las de las aguas negras, y hacer pasar esa


agua semisucia, semilimpia, por un filtro de arena para quitarle
las brozas, sobre todo cabellos, y añadirle cloro para evitar que se
corrompiese.
Esa agua la almacenábamos en un depósito desde el que,
con un grupo de presión, la suministrábamos a las cisternas de los
WC.
El método de depuración significó un ahorro de agua
muy importante, pero tenía sus pegas. Como la filtración no era
perfecta, pasaban impurezas y embozaban las cisternas de los
WC. que continuamente había que reparar, y como el cloro lo
administrábamos sin tener medidas exactas, el exceso de cloro
estropeaba los accesorios de las cisternas de los WC.
Pero el ahorro de agua fue tan importante, que explica
cómo pudimos tener campamentos numerosos sin escasez de
agua. Además de ahorrar agua, disminuíamos de forma muy
significativa el volumen de las aguas fecales, lo que también era
muy importante.
El comedor se quedó pequeño por lo que nos las
ingeniamos para agrandarlo. La parte de atrás de la casa tenía
añadida una edificación donde los carros descargaban la uva y
se encontraba el lagar para pisarla. Nuestra idea fue añadir esa
edificación, a la altura de los bajos, al comedor y, a nivel del primer
piso, a las habitaciones que ya existían.
El primer problema que tuvimos que superar fue que las
paredes de carga estaban hechas de piedras y barro, y tenían un
espesor de 45 a 50 cm. Antes de tocarlas, un arquitecto creyente
nos calculó las vigas de hierro que teníamos que colocar.
Lo apuntalamos todo y, a la altura del techo del comedor,
colocamos dos señoras vigas de hierro, que todavía están allí, y a
nivel del primer piso, para sostener el tejado, otras dos vigas no
tan grandes.

158
Memorias de Santiago Giordano

Entonces empezó el trabajo duro: derribar las paredes y,


debajo de lo que era el lagar a la altura del primer piso, vaciar el
terreno -una parte era sobrepuesta, pero el resto era la montaña- a
base de pico, pala y mazo, para romper las rocas. Sacamos unos
50 m3 de escombros, todo a mano, y luego con una carretilla los
echábamos al barranco.
Cuando la obra estuvo terminada, ganamos 16 m2
para el comedor, que quedó en forma de L. En el primer piso
conseguimos una habitación con una capacidad de 7 literas
dobles para 14 personas. El gran esfuerzo y el importante gasto
económico merecieron su realización. Teníamos un comedor más
grande.
Además, abrimos ventanas con el doble propósito de
tener luz y ventilación, y como la pared de la parte de atrás del
comedor queda enterrada hasta una altura de más de un metro,
las ventanas tuvieron que ser altas.
El comedor con el suelo de tierra era muy incomodo, por
lo que lo pavimentamos con cemento, pero aun así, al barrerlo,
levantaba mucho polvo, por lo que, al fin, le colocamos unas losas
de gres, verde oscuro jaspeado que todavía resisten y que le dan
un buen aspecto. El color vino impuesto, pues aprovechamos una
partida que conseguimos a buen precio.
En el comedor, un voluntario nos construyó una chimenea
que humeaba de mala manera, por lo que tuvimos que derribarla
y nuestro primo Eduardo Urrutia nos diseñó otra que todavía
continúa y que cuando se enciende, da un buen calor, tira muy
bien y no humea.
Para almacenar el máximo de agua posible, con un
miembro de iglesia que era albañil, en el ángulo que dejaba el lagar
con el resto de la casa, a pico, mazo y pala, hicimos un depósito
de 20.000 litros, con lo que la capacidad total de los depósitos
de agua era de 50.000 litros. El terreno era tan duro, que, de vez

159
Memorias de Santiago Giordano

en cuando, teníamos que llevar el pico a un herrero para que lo


afilase y templase.
Todos estos trabajos fueron posibles gracias a la ayuda
económica de Hope Bible Mission, Inc., a algunos voluntarios
que nos ayudaron y a que dediqué muchos días enteros a trabajar
manualmente.
Los primeros años, tuvimos una actividad limitada al
verano con campamentos con jóvenes. Poco a poco, las actividades
fueron aumentando. En verano, teníamos dos campamentos de
niños y uno de jóvenes. También teníamos un campamento para
Pascua que solía ser muy numeroso. Y muchos fines de semana,
teníamos retiros.
Los grupos, normalmente, oscilaban entre 50 y 90
personas, lo que representaba un esfuerzo muy importante desde
el punto de vista de intendencia y para hacer la comida; los
primeros años, con el agravante de que, sin electricidad o con
una electricidad que cambiaba de voltaje, no podíamos tener
frigorífico y mucho menos congelador.
Los que participaban en los campamentos aceptaban,
de buen grado, colaborar en los diferentes trabajos, así que
formábamos equipos para ayudar en la cocina, fregar los platos,
ir a buscar agua a la fuente, la limpieza de toda la casa y todo
lo que fuese necesario. Eran equipos rotativos. Lo curioso de la
cuestión es que estos equipos ayudaban a crear un ambiente de
camaradería y fraternidad.
Hoy tenemos cocineros y personal de limpieza propia,
una máquina lavavajillas, agua de pozo, tan buena o mejor que
la de la fuente. Pero, cuando vienen los veteranos, nos dicen que
echan a faltar los equipos de trabajo y que la actual Berea ha
cambiado demasiado respecto a la que ellos conocieron hace años.
Para los campamentos del verano con niños y jóvenes,
desde meses antes, preparábamos los equipos de monitores,

160
Memorias de Santiago Giordano

veíamos qué estudios bíblicos daríamos y todo el programa del


campamento. El trabajo de Berea no se limitaba al campamento,
sino que su preparación requería el trabajo de meses de antelación.
María se convirtió en la gran cocinera, al principio con
elementos muy rudimentarios. Nos fueron de mucha ayuda el
matrimonio Pepita y Alfonso Vidal y también José Artigas y
Elena.
Pasados algunos años, FECSA nos suministró
directamente la electricidad, con lo que se terminaron las bajadas
de tensión y además pudimos tener corriente eléctrica trifásica a
380 v.
Merece que citemos el campamento de Pascua del año
1975. Fuimos un centenar de personas que no sé dónde metimos,
porque ni siquiera teníamos sillas para todos. Montamos tiendas
para alojar a algunos, pero estuvo lloviendo todos los días y alguna
de las tiendas se inundó.
Don Emilio Núñez, de Guatemala, dio los estudios
bíblicos y nos estuvieron ayudando Pepita y Alfonso Vidal, que
eran fijos en todos los campamentos, y también Dina y Gerardo
Parkerson. Dina, hace poco, murió en Estados Unidos, donde
viven sus hijas. A pesar de todas las incomodidades, fue un tiempo
de bendición para los participantes.
Al principio, la Casa de Colonias no tenía nombre. Para
Hope Bible Mission, Inc. fue un milagro, ya que ellos no tenían
la visión de campamentos, sino que aceptaron e hicieron suya
nuestra visión. Luego, fue un milagro cómo Dios proveyó para
los importantes gastos económicos hasta transformar una vieja
casa de campo, medio en ruinas, en una casa de campamentos.
Así que, Hope Bible Mission, Inc. la llamó Miracle House,
pero enseguida se dieron cuenta de que para una España católica,
llamarla Casa de los Milagros podía prestarse a confusión.

161
Memorias de Santiago Giordano

Al fin, surgió el nombre de Berea tomado del Nuevo


Testamento, la tercera ciudad que Pablo visitó en Europa. …los
judíos de Berea eran más nobles… recibieron la Palabra con toda
solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas
cosas eran así (Hch. 17:11).
Queríamos que la actitud de los judíos de Berea fuese
la base de la Casa de Colonias. Escudriñar las Escrituras; ver si
lo que hacíamos estaba de acuerdo con ellas, no con tradiciones
humanas, que realmente las Escrituras fuesen nuestra norma de
conducta y de fe. De esta forma, surgió el nombre de CASA DE
COLONIAS BEREA.
El 25 de marzo de 1968, ocurrió algo sumamente
importante: nació nuestra hija Susana. Toda la familia estuvimos
muy contentos. Supongo que quien lo estuvo más fue María,
la madre; yo estuve contentísimo y, para David y Dámaris su
hermanita era una auténtica muñeca, para cuidar primero y luego
cuidar y jugar.
A pesar de la presencia de nuestro nuevo y pequeño
personaje, continuamos con las actividades de cada año, lo
que hizo que Hope Bible Mission, Inc. nos diese una cariñosa
reprimenda, porque consideraron que debíamos haber suspendido
los campamentos aquel año para que María se hubiese podido
dedicar por completo a Susana.
Berea está orientada al sur y, en su parte delantera, tiene
un patio. En el lado este del patio había una construcción dedicada
a cuadra y almacén que nosotros limpiamos y arreglamos y que
nos servía de dormitorio para los chicos, pero el tejado estaba en
muy malas condiciones.
Decidimos tirarlo abajo y edificar una pequeña casita.
El problema fue lo que subía el presupuesto, ya que, en aquel
momento, Hope Bible Mission, Inc. no podía hacer frente al
mismo, por lo que optamos por pedir préstamos sin interés a los
miembros de las iglesias.
162
Memorias de Santiago Giordano

De esta forma, reunimos los recursos económicos


necesarios y pusimos manos a la obra. Yo hice de aparejador, y
diseñé toda la casita y dibujé los planos para que los albañiles
pudiesen realizar la obra. El resultado final fue una casita en la
que en los bajos instalamos tres lavabos, dos duchas y dos WC, y,
en un espacio contiguo, un almacén.
En el primer piso, hicimos dos habitaciones para seis
personas cada una, y dos habitaciones para cuatro; en total 20
personas, más un aseo completo.
Al tener electricidad a 380 v. instalamos un grupo de
presión que abastecía de agua todas las dependencias de Berea.,
con una presión constante y normal. Como esto significaba varios
ramales, a la salida del grupo de presión, instalamos una batería
con los grifos necesarios, de forma que desde un mismo lugar se
podía controlar el agua de toda la casa
Recién llegado de Finlandia, conseguimos un acumulador
a gas de 115 litros (era de los primeros de este tipo que llegaron
a España), con lo que pudimos tener agua caliente sanitaria
en lavabos y duchas. Aunque muy viejo y fuera de servicio,
conservamos ese termo y, cuando las modernas calderas se averían,
lo encendemos y aún funciona.
Berea disponía de una buhardilla a la que había que
entrar de rodillas porque el techo era muy bajo; además, las vigas
de madera del tejado estaban en muy malas condiciones. Todo
esto hizo que nos decidiésemos a rehacer el tejado con vigas de
cemento pero a mayor altura, de forma que ganamos un piso.
A lo largo de años, conseguimos ir adecuando Berea
con unas buenas condiciones, pero salvo el patio que tenemos
delante la casa, carecíamos de espacio donde poder instalar
terrenos deportivos. Esto lo suplimos a base de hacer excursiones.
Teníamos tres de clásicas.

163
Memorias de Santiago Giordano

En la montaña cerca de Berea se encuentran las ruinas


de un castillo, torre de vigía, de finales del siglo IX. Desde allí,
se tiene una vista preciosa de las tierras planas y cultivables del
Penedés. Hoy todo son viñedos.
El castillo-vigía se construyó para prevenir las acciones de
las bandas de sarracenos musulmanes que robaban y se llevaban
cautivos a todos los que podían.
Es una excursión de unos 45 a 60 minutos, con la ventaja
de que la ida la hacíamos por dentro del bosque, luego bajábamos
a la iglesia de Font Rubí y, desde allí, volvíamos a Berea por un
camino de carro.
Otra excursión era al río Foix, y nos llevábamos la comida.
El río, en verano, llevaba muy poca agua, para mojarse los pies y
poco más, pero, donde íbamos, había laminado las rocas y además
formaba pequeñas piscinas, ideales para bañarse; alguna de ellas
era lo suficiente grande para poder nadar.
La otra excursión era de mucha más envergadura: se
necesitaban cuatro horas de ida y otras tantas de regreso. Teníamos
que llevarnos la comida e invertíamos todo el día.
Era la excursión a la ermita de Foix. Por lo visto, en el
siglo XIX fue bastante importante, tenía una construcción donde
se habían alojado un grupo de monjes, la casa del cura párroco,
la ermita donde se encontraba la Virgen de Foix y un pequeño
cementerio.
Todo se encontraba en ruinas, incluso el cementerio tenía
las sepulturas rotas y abiertas.
Para los payeses ya mayores, la Virgen de Foix competía
con la Moreneta, la Virgen de Montserrat. Aunque entiendo muy
poco sobre el tema de las vírgenes, me parece que esos payeses
exageraban mucho.
La Generalitat de Catalunya ha restaurado todas esas
ruinas como un conjunto histórico.

164
Memorias de Santiago Giordano

El programa diario de campamentos quedaba completo


y además era sumamente divertido. Comenzaba el día con un
devocional por habitaciones. En cada habitación, había, como
mínimo, un monitor que convivía todo el día con su grupo de
niños o niñas y, de forma completamente natural, intentaba
orientarles a un encuentro personal con Cristo.
El desayuno, los trabajos para dejar la casa en orden, los
estudios bíblicos que también hacíamos por grupos de edades,
los juegos en el bosque, las excursiones y, por la noche, los juegos
dentro de la casa… Los programas quedaban completos y eran
muy divertidos.
El resultado fue una preciosa cosecha de niños y niñas que
aceptaron a Cristo como Señor y Salvador. ¡A Él sea la Gloria!
Poco a poco, con los beneficios que nos dejaban los
campamentos y donativos, pudimos ir devolviendo los préstamos
que habíamos recibido para edificar la casita, a la que le dimos
el nombre de “Elim”… Varios hermanos, cuando fuimos a
devolverles el préstamo, lo dejaron como donativo.
Alfonso Vidal fue buscando nombres bíblicos y cada
habitación tenía su nombre bíblico. A nuestra habitación, le colocó
el nombre de Eben-Ezer (“hasta aquí nos ayudó el Señor”).
Con la financiación de Elim por los hermanos de España
se inició la transición de depender económicamente de Hope
Bible Mission, Inc. a depender de España.
Siempre debemos reconocer y dar gracias a Dios por el
hecho de que, si la Casa de Colonias Berea existe, es porque la
compra de la misma y, durante años, todas las reformas y mejoras
que se fueron haciendo, las financió Hope Bible Mission, Inc.,
una pequeña misión evangélica, casi desconocida, aun en los
mismos Estados Unidos.
Pepita y Alfonso Vidal sin su colaboración desde un
principio, hoy no podríamos escribir una buena parte de la obra

165
Memorias de Santiago Giordano

de Berea. Siempre estuvieron dispuestos a todo y renunciaron a


sus merecidas vacaciones para dedicarlas a Berea.
Para Alfonso Vidal el servicio fue lo esencial, antes que
se iniciase la actividad, el ya estaba en pie y organizaba toda la
infraestructura necesaria del día a día.
Pepita Puig entre los pucheros tenía la sabiduría de la
combinación y la buena medida en las comidas, en aquel entonces
la congelación y la refrigeración de los alimentos era de forma
natural por lo tanto se debía de tener un cuidado especial para que
las raciones fueran las justas. Gracias a su trabajo en la empresa
Gallo, Berea se beneficio de unos precios especiales para estos
productos en concreto, además nos introdujo en el ámbito de por
mayor.

166
Capítulo 14 • Berea III

Del año 1962 al 2007 en el que estoy escribiendo, son


45 años de historia de la Casa de Colonias Berea, lo que implica
mucho para escribir, aun cuando nos limitemos a las cuestiones
más sobresalientes.
En este capítulo, querríamos referirnos a los aspectos
legales y a cómo en los últimos años, antes de tener la piscina,
tuvimos que ingeniárnoslas para hacer atractivos los campamentos.
Hope Bible Mission, Inc. no ha tenido personalidad
jurídica en España, al menos hasta donde yo conozco. No fue una
entidad ni mercantil, ni religiosa, inscrita y reconocida. Además,
como propietaria de la Casa de Colonias Berea, nunca tuvo un
apoderado o una persona que, de alguna forma, la representase.
Esta situación de Hope Bible Mission, Inc. nos creó
problemas legales, que hubiesen podido ser insolubles, si no
hubiese sido por la gracia de Dios.
Para efectuar un campamento, tanto en la época de
Franco, como luego, en la democracia, se necesitaba un permiso
del Departamento de Juventud. Por supuesto, el Departamento de
Juventud y lo que exigían de una época a otra fue muy diferente.
No obstante, algo común en ambas épocas era disponer
del contrato de alquiler de la finca o, en su defecto, la autorización
del propietario del inmueble en el que se iba a celebrar el
campamento, además de todas las circunstancias del solicitante
de la actividad.

167
Memorias de Santiago Giordano

Durante todo el tiempo en que Hope Bible Mission, Inc.


fue la propietaria de la Casa de Colonias Berea, yo firmaba la
autorización, en su nombre, para realizar los campamentos, pero
yo no era ni apoderado, ni tenía ninguna otra clase de documento,
para poder firmar legalmente dicha autorización. Sin embargo
nunca nadie me pidió dicha documentación. Aleluya.
Como Hope Bible Mission, Inc. no existía legalmente en
España, para pedir la autorización al Departamento de Juventud
teníamos que hacerlo a nombre de una iglesia evangélica.
Estos problemas, que podían haber sido insolubles, nada
tenían que ver con las restricciones religiosas impuestas por el
franquismo, sino por la incomprensión y, por qué no decirlo, la
poca visión de la dirección de Hope Bible Mission, Inc. respecto
a esta cuestión.
Algo parecido ocurría con los permisos de obras: los
firmaba yo, en nombre de Hope Bible Missión Inc., sin tener
ningún poder ni ninguna autorización para actuar en su nombre.
Sin ninguna duda, la dirección de Hope Bible Mission,
Inc. estaba integrada por personas saturadas de buena voluntad
y de deseos de servir al Señor, pero con unos conocimientos
intelectuales muy limitados y precarios que les hacían incapaces
de entender las leyes de otro país que no fuese el propio, y aun del
propio no sé si entendían gran cosa.
Además, algo común a esta clase de personas es que, por
un lado, tienen mucha apertura para las personas de su confianza,
pero, a la vez, esto no impide que sean sumamente desconfiadas y
que no haya forma de hacerles comprender cuestiones sumamente
sencillas y de cajón.
Cuando la Casa de Colonias Berea pasó a ser propiedad
del Centro Bíblico Berea, se terminaron definitivamente estos
problemas. El Centro Bíblico Berea tiene personalidad jurídica y
dispone de toda la documentación necesaria para poder actuar.

168
Memorias de Santiago Giordano

Esta situación nos estuvo produciendo muchos problemas


e incluso creándome una sensación de no saber si actuaba bien o
si hubiese debido no firmar nada en nombre Hope Bible Mission,
Inc. sin tener unos poderes, pero ello habría supuesto paralizar
toda la actividad de la Casa de Colonias Berea, tanto en reformas,
como en actividades de campamentos.
El otro gran problema que tuvimos que afrontar, que no
tenía nada que ver con aspectos legales sino con los campamentos,
fue cuando llegó el momento en que entendimos que era
imprescindible disponer de una piscina, pero Berea no la tuvo
hasta 1992.
En 1972, Martí Gómez, Alfonso Vidal, Jaime Stunt
y yo mismo organizamos una acampada en Santa Perpetua de
Gaià. Todo lo hicimos con tiendas de campaña y cargando el
equipo repartido en las mochilas de los participantes. Nuestra
hija Dámaris, que sólo tenía 12 años, llevaba una mochila casi
tan grande como ella, (aun hoy me pregunto cómo pudo estar
andando tres días con esa mochila). Dámaris fue y sigue siendo
muy fuerte y nunca pretendió aprovecharse por ser nuestra hija,
sino todo lo contrario: siempre era la primera y la que daba
ejemplo.
La marcha de ida duró tres días. La primera noche
dormimos en una explanada donde instalamos las tiendas en La
Llacuna; el segundo día fue una marcha larga y acampamos en
Sant Magí de Brufaganya.
Lo curioso del caso es que San Magí es famoso por sus
aguas y cada año los católicos organizan una peregrinación a su
ermita y se llevan, como algo muy importante, agua de la fuente
que fluye en abundancia y es muy fresca. Pero el tercer día de
nuestra marcha, por la mañana, cuando intentamos preparar el
desayuno, el agua nos cortaba la leche condensada. Por lo visto es
un agua muy dura. Tuvimos que buscar agua de una casa vecina
para poder desayunar café con leche.
169
Memorias de Santiago Giordano

Santa Perpetua de Gaià en 1972 era un pueblo


abandonado. No hacía honor a su nombre. En una explanada
cerca del pueblo, encontramos el lugar para acampar y una fuente
cercana para el agua.
Pasamos tres días de acampada, pudiendo bañarnos en el
río y disfrutar de la naturaleza. Para regresar a Berea, lo hicimos
en un autocar.
Después, he regresado ha Santa Perpetua de Gaià, pero
el río tenía menos caudal y estaba sucio, por lo que no invitaba a
acampar y menos a bañarse.
En La Llacuna construyeron una piscina, por lo que,
en cada campamento, organizábamos un par de salidas para
bañarnos.
Un autocar nos recogía en la carretera y nos llevaba hasta
La Llacuna. Teníamos toda la mañana para bañarnos. Nosotros
llevábamos la comida desde Berea y comíamos en el bar de la
piscina a cambio de consumir gaseosas y coca colas, más lo que
los niños gastaban.
Por la tarde, podían jugar a baloncesto y luego un autocar
nos recogía y devolvía a la carretera, debajo de Berea.
Otra de las soluciones para disponer de piscina fue
organizar acampadas en una explanada cerca de La Llacuna y
muy próxima a una fuente. De esta forma, pasábamos tres días de
acampada y, a la vez, cada día podíamos ir a bañarnos a la piscina
de La Llacuna. La cocinera de todas estas acampadas siempre fue
Pepita Vidal.
También fuimos a bañarnos a la piscina de Sant Martí
Sarroca. Como piscina era la mejor, pero tenía el grave problema
de no tener sombras, por lo que sólo se podía estar un tiempo
limitado.
Desde 1992, las cosas han cambiado. Lluís Secall hizo
construir una piscina con una sábana de agua de 200 m2 , rodeada

170
Memorias de Santiago Giordano

de pinares, con una vista preciosa de los llanos de alrededor y la


montaña de Montserrat al fondo.
Cuando ahora visito la Casa de Colonias Berea, me
cuesta recordar cómo empezamos en el año 1962.
Tantas excursiones y acampadas, comportaban otro
problema: que alguien se perdiese en la montaña y también que
perdiésemos equipo. En todas las excursiones o marchas, yo iba a
la cabeza y no permitía que nadie me adelantase, y Alfonso Vidal
se colocaba el último y no permitía que nadie se quedase rezagado.
Si el grupo se alargaba demasiado, Alfonso me avisaba con un
silbido, y parábamos la cabeza del grupo hasta que volvíamos a
estar reagrupados.
A Alfonso Vidal le gustaba decir que el era el farolillo
rojo. Esto venia a cuento de que, en aquella época, el último vagón
de los trenes de mercancías llevaban un farol rojo.
Alfonso Vidal era muy meticuloso: contaba y anotaba
todo lo que sacaba de Berea y tenía mucho cuidado en que todo
volviese y que los niños no se dejasen nada.
A Alfonso Vidal le gustaba organizar excursiones
nocturnas. No permitía que nadie llevase linternas, todos debían
andar unos cogidos de la mano de los otros. Cuando llegaba a un
claro del bosque, hacía sentar a todos en el suelo y les enseñaba
a distinguir en el cielo, primero, la Osa Mayor, después, la Osa
Menor y, finalmente la estrella Polar.
También les enseñaba cómo orientarse por medio de la
estrella Polar. Era una clase de astronomía práctica viendo las
estrellas en la bóveda del cielo. A María y a mí, cuando podíamos,
también nos gustaba mirar las estrellas, máxime si estábamos
solos en el silencio de la noche.
Había un querido hermano, el Sr. Borrás, que ya está con
el Señor, que era un entusiasta de la astronomía. Cuando él venía

171
Memorias de Santiago Giordano

a Berea, no podíamos librarnos de contemplar el cielo y escuchar


sus explicaciones que siempre eran sumamente interesantes.
Aunque la mayoría de los niños, pasaba miedo, no lo
decían, bien cogidos de las manos de sus compañeros y escuchando
las explicaciones de Alfonso Vidal. Volvían de la excursión muy
contentos y satisfechos.
Alfonso Vidal conseguía eliminar la contaminación
lumínica, pero no evitaba la contaminación acústica. Aunque
estuvieran lejos, desde Berea íbamos escuchando cómo se
aproximaba el grupo.
Supongo que los que deberían espantarse serían los
habitantes nocturnos del bosque: zorros, jabalíes, conejos, ratas,
lechuzas, murciélagos, etc., acostumbrados al silencio de la noche.
En una de las excursiones nocturnas, con adolescentes y
jóvenes, descargó una tormenta. Todos volvieron completamente
mojados y, riéndose de Alfonso, le decían que no les había dejado
coger linternas, porque con la luz de los relámpagos podían ver el
camino. Fuese de una forma o de otra, esas excursiones resultaban
interesantes y divertidas.
Hoy, la situación ha cambiado completamente. Los niños
y jóvenes que vienen a Berea no están acostumbrados a andar, por
lo tanto han terminado las excursiones. En Berea, tenemos de
todo para no necesitar excursiones y hacer agradable y divertido
un campamento.
Hoy la Casa de Colonias Berea, como casa, tiene 600 m2
edificados, con capacidad, legal y práctica, para noventa personas.
Debe tenerse en cuenta que está reglamentado, según la superficie
de la habitación y el cubicaje, el número de personas que la pueden
ocupar.
Berea tiene modernas calderas de gas, que suministran
agua caliente sanitaria a toda la casa y además la calefacción del
primer piso.

172
Memorias de Santiago Giordano

Dispone de dos pozos de agua, uno de 135 m de


profundidad, que ahora no esta en servicio y el otro de 125 m
de profundidad, que hasta el momento está suministrando agua
de muy buena calidad y en abundancia. El agua debe clorarse
y llevar un registro del cloro que contiene cada día; cada mes
debe hacerse un análisis, y cada cinco años un análisis completo.
Siempre todo sale muy bien. Berea tiene agua abundante y de
muy buena calidad, de lo que damos gracias a Dios.
Berea dispone de varias bombas trifásicas, de tres grupos
de presión, y de no sé cuántas bombas monofásicas.
También tiene una central de depuración para las aguas
fecales, por el método anaerobio, lo que nos permite eliminarlas
sin que se note ningún mal olor.
La Casa de Colonias Berea de 2007 se parece muy poco
a la de 1962, Tal vez, lo único que le queda del original es su
aspecto exterior, ya que, a pesar de levantar un piso, se respetó que
continuase siendo una casa de payés.
Algunas de las paulatinas reformas se están quedando
viejas y deberían reponerse. Además, la normativa sobre Casas
de Colonias se está modificando continuamente y representa un
auténtico esfuerzo mantenerse al día.
Lo verdaderamente importante es que, desde 1962,
año tras año, miles de niños y jóvenes han pasado por la Casa
de Colonias Berea. Muchos que tenían a Cristo como Señor y
Salvador han recibido bien en su vida espiritual. Muchos en Berea
han aceptado a Cristo como Salvador de sus vidas. ¿Cuántos? Yo
siempre he dicho que esa estadística la lleva el Señor.
La Casa de Colonias Berea continúa ahí, ahora, desde
marzo de 2006. Quien se está cuidando de ella es Juventud
para Cristo, con toda su experiencia en campamentos, el equipo
humano, que año tras año está formando para realizarlos, y su
entusiasmo de servicio con proyectos de mejora y ampliación.

173
Memorias de Santiago Giordano

Juventud para Cristo rehízo, a su cuenta, toda la instalación


eléctrica, que no cumplía las normas. Tengamos en cuenta que se
trata de una casa de 600 m2., y que partes de la instalación eran de
1964. También han rehecho los aseos del primer piso (5 lavabos,
3 duchas y 3 WC), y otras varias mejoras. Una inversión de casi
80.000 €, a pesar de la economía que ha representado conseguir
equipos de voluntarios de Estados Unidos y de España.
Desde hace veinte años, hemos estado acariciando el
proyecto de construir un nuevo comedor para 150 personas, una
nueva cocina y un salón polivalente para 250 personas, con todos
los servicios necesarios.
Aunque continua siendo un proyecto parece que
está mucho más próxima su ejecución. Además, al suprimir el
comedor y la cocina de la Casa de Colonias, propiamente dicha,
esto dejaría un importante espacio libre, que podría distribuirse
para poder recibir a personas minusválidas.
La Casa de Colonias Berea tiene una larga historia, pero
no nos quedamos en el pasado, hoy tiene importantes proyectos
de mejora y ampliación. Pero siempre con el mismo propósito
alcanzar a niños, jóvenes y mayores para Cristo.

174
Capítulo 15 • Berea IV

Creo que debemos explicar cómo, en la época de Franco,


conseguíamos tener campamentos evangélicos. El nacional
catolicismo persiguió a los evangélicos. En Barcelona, desde 1939
a 1945, las iglesias evangélicas estuvieron cerradas y los cultos
tuvieron que seguir en la clandestinidad, con todos los riesgos que
entrañaba.
En 1945, las iglesias evangélicas pudieron volver a abrir
sus puertas. No es que se pasase a la libertad religiosa, ni mucho
menos, sino que la persecución se hizo más leve. Podríamos decir
que de la persecución pasamos a una tolerancia restringida que,
lentamente y a lo largo de los años, se fue ampliando.
Ahora bien, esa situación, en la práctica, produjo un vacío
legal en todo lo relacionado con las iglesias evangélicas y, por
extensión, en toda actividad del campo protestante.
A la vez, las iglesias evangélicas empezaron a salir de las
cuatro paredes de sus edificios; los campamentos eran un ejemplo
de ello. Toda actividad social, fuese con personas mayores o con
niños, era una actividad desarrollada fuera de la propia iglesia.
Si esto fue así, a partir de 1945, fecha en que pudieron
reabrirse las iglesias evangélicas, el vacío legal se hizo mucho
más patente a partir de la promulgación de la Ley 44/1967, de
28 de junio, sobre Regulación del ejercicio del derecho civil de
la libertad religiosa. Ley que nada tenía que ver con la libertad
religiosa, pero que, de forma oficial, reconocía la existencia física
de las iglesias evangélicas.

175
Memorias de Santiago Giordano

Las iglesias evangélicas estaban ahí, eran lugares de


culto abiertos al público, pero carecían de personalidad jurídica,
por lo que no podían firmar ninguna clase de contrato, fuese
de arrendamiento, de compra-venta o cualquier otra clase de
documento. Si la iglesia no existía a efectos legales, tampoco tenía
la posibilidad de designar legalmente a sus representantes.
La Ley antes mencionada creó la figura del Ministro de
Culto, pero era un reconocimiento personal, no en representación
de ningún organismo evangélico.
Todo esto, y con referencia a los campamentos, nos colocó
en situaciones paradójicas. Yo obraba y firmaba en nombre de
Hope Bible Mission, Inc. sin tener ningún poder, ni siquiera una
autorización verbal para hacerlo, y ello, no por ninguna cuestión
legal, sino por la cerrazón intelectual de los representantes de la
Misión.
El Pastor o Anciano que, en nombre de la iglesia
evangélica, solicitaba el permiso para tener un campamento
evangélico, tampoco tenía ningún documento que le acreditase
como lo que pretendía ser y, aún peor, la iglesia que representaba
no existía legalmente.
En esas circunstancias, dependíamos del funcionario que
nos atendía, que carecía de ley o norma que le marcase lo que
debía hacer.
Yo empezaba por pedir al Señor que nos ayudase, luego
estudiaba bien las leyes y normas sobre campamentos y, con
ese bagaje, me ponía en contacto con los varios funcionarios.
Mi testimonio es el mismo que encontramos en el Antiguo
Testamento: halló gracia con. Todos me recibían bien y, con
todos, rápidamente, nos hacíamos amigos.
Cuando el funcionario dudaba y no sabía qué hacer, mi
argumento era decirle nosotros somos un grupo religioso, por lo
tanto tratadnos como si fuésemos una agrupación católica que

176
Memorias de Santiago Giordano

trabaje con niños o jóvenes. Y el argumento siempre me funcionó.


Incluso, después de años, hace algún tiempo, dos
funcionarios me pararon en la calle para saludarme y preguntarme
por los campamentos.
En una visita que hice hace algún tiempo al ayuntamiento
de Font Rubí, el alcalde me hizo pasar a su despacho y estuve
charlando con él un buen rato.
Hoy, que disfrutamos de plena libertad, nos sería
imposible hacer lo que hicimos sin libertad. Cuando el Señor
obra, por nuestra parte sólo nos queda una actitud: adorarle.
La Ley Orgánica de Libertad Religiosa núm. 7/80 de
5 de julio de 1980, concede la libertad religiosa. A partir de
ese momento, las iglesias evangélicas han podido adquirir la
Personalidad Jurídica, pero, al desaparecer el vacío legal, ahora
todo está reglamentado y debe cumplirse.
Sin ninguna duda, Dios está por encima de nosotros y
dirige todas las cosas. Hope Bible Mission, Inc. hizo donación
de la Casa de Colonias Berea al Centro Bíblico Berea. Y, a
partir de ese momento, se terminaron todos los problemas de
representación.
El Centro Bíblico Berea es una Entidad Religiosa
Asociativa con personalidad jurídica y con las personas que
legalmente la representan.
Creo que debemos reconocer que Hope Bible Mission,
Inc. nos creó problemas incomprensibles y que no tenían ninguna
razón de ser, pero, a la vez, Dios utilizó a Hope Bible Mission, Inc.
para comprar la Casa de Colonias Berea y durante años poder ir
realizando las reformas para transformar una casa destartalada, y
medio en ruinas en una casa de campamentos. Dios siempre hace
las cosas bien.
Al segundo año de campamentos, pudimos comprarnos
una furgoneta Cïtroen, de plancha ondulada y con un motor de

177
Memorias de Santiago Giordano

450 cm3 .Nos costó 100.000 ptas. y gastaba muy poco; además, en
aquel momento, el litro de gasolina costaba 10 ptas.
Las diferencias, cuando lo comparo con mi coche actual,
son abismales. Ahora tengo un turismo diesel de 2.000 cm3 con
mucha más potencia que aquella furgoneta, pero con el que no
podría hacer lo que hacía con ella.
Recuerdo que, en una ocasión, llegando a Berea se rompió
el colector. Al quedarme con escape libre, el coche parecía una
locomotora, pero en Berea lo pude reparar manualmente.
El motor era de dos cilindros en paralelo, uno enfrente
del otro, refrigerados por aire, lo que era de gran ayuda en las
heladas de Berea. Cuando llegué a Berea, con un trozo de lata
de sardinas y de alambre, reparé tan bien el colector, que estuvo
funcionando por bastante tiempo, hasta que me decidí a llevar el
coche a reparar.
En las excursiones, podíamos salirnos del camino y
circular por los campos segados. Era un todoterreno barato.
En otra ocasión, llegando a Sant Martí Sarroca, un
cilindro se paró y fui hasta Villafranca del Penedés, 10 Km. con
un solo cilindro.
Cuando esa furgoneta se quedó vieja, la cambiamos por
otra igual exteriormente, pero con un motor de 600 cm3 lo que nos
dio la impresión de que tenía mucha más fuerza y, efectivamente,
algo más de fuerza tenía.
En una ocasión, en un viaje a Madrid con dicha furgoneta,
viaje en el que invertíamos 12 horas, al subir el puerto del Bruch,
antes de que existiesen los túneles, la furgoneta se tragó una bujía.
Hoy, eso suena a chiste, pero era una avería, no frecuente, que
le ocurría a los 2 VC. El motor se quedó clavado, tuvieron que
remolcarnos, dejar la furgoneta y cambiar el cilindro y el pistón
averiados.

178
Memorias de Santiago Giordano

Fuimos teniendo varios coches. Uno de ellos fue un


Renault 6 al que le colocamos un remolque, así podíamos cargar
más fácilmente las cosas que necesitábamos para los campamentos.
El último coche que tuvimos, en los años de más trabajo en
Berea, fue un furgón Mercedes Benz, de motor diesel, combinado,
que podía transportar 1.000 Kg. de carga o 9 personas. Tenía unos
asientos que se fijaban con tornillos que se podían quitar y poner,
según las circunstancias. Nosotros la utilizábamos mucho con
cinco plazas y todavía nos quedaba un buen espacio para carga.
El problema era que no tenía dirección asistida, así que
todas las maniobras se tenían que hacer a fuerza de brazos, por lo
que aparcar constituía un gran esfuerzo. La tracción era delantera.
Un invierno, hizo tanto frío, que se nos heló el aceite y
el gasoil. Para conseguir ponerlo en marcha, tuvimos que estar
echando agua hirviendo encima el motor.
Yo siempre llevaba las cadenas para el caso de encontrar
nieve, aunque si había nevado bastante, no me atrevía a subir
por los caminos de carro, ya que temía no ver exactamente por
dónde pasaba el camino. Hoy parte del camino está alquitranado.
Podríamos contar anécdotas y más anécdotas, pero vamos a
terminar aquí. En la Casa de Colonias Berea, no solo teníamos
campamentos con niños y con jóvenes, sino que también tuvimos
conferencias con líderes de varias iglesias.
Bastantes iglesias utilizaban, y siguen utilizando Berea,
para tener encuentros interiores de la iglesia, para renovar su
consagración al Señor y para proyectar las actividades del futuro.
Otra actividad que dio buenos resultados fue tener una
salida de iglesia de un día y comer en Berea, con la condición de
que cada familia viniese acompañada por otra inconversa.
Esto daba la posibilidad de jugar juntos, de charlar y
tener una breve meditación bíblica. Esta actividad siempre ha
dado buenos resultados.

179
Memorias de Santiago Giordano

En la Casa de Colonias Berea, también se han realizado


varias fiestas de boda; las primeras, las de nuestros hijos, José Luis
y Dámaris, y luego la de David y Elisabeth. Y también fiestas
familiares. Nosotros celebramos nuestras Bodas de Oro en Berea.
O fiestas de cumpleaños, tenemos fotos muy bonitas de la fiesta
de cumpleaños de los dos hermanos Urrutia, Isabel y Lázaro,
nuestra madre (la abuelita) y nuestro tío Lázaro, con los pasteles
cargados de velas, y ellos sumamente contentos rodeados de la
familia.
La Casa de Colonias Berea sigue en pie, con todas sus
grandes posibilidades. Sólo es necesario decidirse y aprovecharlas.
Para que la Casa de Colonias Berea pudiese funcionar y
realizarse los campamentos hemos de mencionar a decenas de
voluntarios que de forma anónima nos ayudaron.
A lo largo de los años nos ayudaron muchas personas, que
nos es imposible mencionar sus nombres. Lo importante es que
lo hicieron como un servicio al Señor, y al Señor no se le olvidan
los nombres, ni el trabajo realizado en Su Nombre.

180
Capítulo 16 • Berea V

Los campamentos

De cuando tuvimos el primer campamento en 1962 a


cuando nos jubilamos y dejamos Berea en 1992 (30 años), los
campamentos fueron creciendo y evolucionando.
Los primeros años, no tuvimos campamentos con
niños por dos motivos. No queríamos dar la impresión de que
queríamos competir con otros que organizaban campamentos
con niños. Además, la casa estaba en malas condiciones, que los
campamentos que realizábamos eran casi de trabajo.
En esos primeros años tuvimos una concentración de
Operación Movilización, “O.M.”. No recuerdo cuántos éramos,
aunque fuimos muchos, en unas condiciones sumamente precarias,
pero todo funcionó bien y fueron unos días de bendición.
Podríamos mencionar incidentes y anécdotas de toda
clase, pero vamos a tomar como muestra la actividad de la Casa
de Colonias Berea en la década de los 80. Las obras de mejora
todavía no habían terminado, pero lo más importante ya estaba
hecho.
Ya se había cambiado el tejado y levantado el segundo
piso, con lo que ganamos tres buenas habitaciones de 8 personas
cada una y dos amplias salas para talleres polivalentes. Esto nos
permitía trabajar con mucha más tranquilidad y eficacia.
Como instalaciones, ganamos dos grupos de aseos, uno
para mujeres y otro para hombres, cada uno de ellos con tres

181
Memorias de Santiago Giordano

lavabos, dos WC y dos duchas. Además, instalamos una gran


caldera de gas que suministraba el agua caliente sanitaria a todos
los servicios situados en lado occidental de la casa y la calefacción
del primer piso.
La Casa de Colonias Berea, cada año, para el verano
organizaba dos campamentos para niños de 10 a 12 días de
duración.
Esto implicaba formar un equipo de monitores para
cuidar debidamente de los niños. Legalmente, necesitábamos un
Director de Campamentos titular para cada campamento y un
monitor para cada diez niños; normalmente, nosotros teníamos
más; el diez por ciento de esos monitores, debían tener la oportuna
titulación oficial.
Además del aspecto legal del campamento, buscábamos
que tanto el director como los monitores fuesen cristianos
consagrados, con ganas de servir al Señor y con un espíritu
evangelístico.
Durante meses, trabajábamos en la preparación del
equipo idóneo para cada campamento. Y durante el campamento,
normalmente el equipo de monitores, más los que colaboraban en
la cocina, nos levantábamos temprano, cuando aún dormían los
niños, para programar las actividades del día y tener un rato de
oración.
A la hora establecida, cada monitor iba a su habitación,
para que los niños se despertasen y aseasen. Antes del desayuno,
por habitaciones, se tenía un rato de devocional con los niños.
Después del desayuno y arreglo de la casa, se tenían las
clases bíblicas con los niños, agrupados por edades.
Normalmente, el primer campamento era más numeroso
que el segundo, pero, en general, eran campamentos de 60 a 70
niños, más monitores, más equipo de cocina.

182
Memorias de Santiago Giordano

Para que todo fuese lo más económico posible, con el


furgón comprábamos todo lo posible de lo no perecedero. Lo
perecedero, debíamos comprarlo cada día.
A un mayorista en carne, le comprábamos la mitad de una
canal. José Artigas, el cocinero de Berea, lo troceaba y lo que no se
iba a consumir de inmediato lo congelábamos; además, hacíamos
montones de hamburguesas, que en parte congelábamos.
La preparación de los campamentos principiaba
meses antes de la fecha de su inicio. Primero toda la casa debía
estar limpia y en condiciones para que cuando la visitasen los
inspectores de Juventud lo encontrasen todo correcto. Luego, la
formación de los equipos de monitores, y, ya pocos días antes del
inicio todas las compras de comida.
La cocina la teníamos equipada con una cocina de gas
industrial de seis fuegos y un horno grande, una freidora, un
pelapatatas, (que hoy ya no se utiliza, pues se compran las patatas
congeladas y no se necesita pelarlas), todo ello con un extractor de
humos.
Además disponíamos de un friegaplatos industrial. Berea
estaba bien equipada y podía recibir a noventa personas.
Todos los veranos, después de los campamentos de los
niños, teníamos otro campamento con adolescentes, aunque
normalmente era menos numeroso.
Hemos de decir que Dios nos permitió la gran bendición
de ver conversiones todos los años. Aún hoy, cuando visito alguna
iglesia, con mucha frecuencia me encuentro con personas mayores,
que nos dicen que de niños estuvieron en Berea y que en Berea
aceptaron a Cristo como Señor y Salvador. Gloria a Él.
En el mes de agosto, venían a la Casa de Colonias
Berea un grupo de una Iglesia Libre de la ciudad de Wuperttal
(Alemania), y además, otro grupo que procedía de Alemania y
lo organizaba la Liebenzeller Mission, a cuyo frente siempre

183
Memorias de Santiago Giordano

venía Gustavo Reyes, un español, hijo de padre español y madre


argentina de origen alemán.
Gustavo, por su aspecto físico y por su forma de actuar,
era un alemán, que hablaba perfectamente el castellano y el
alemán.
Este grupo siempre era igual en número: 70 jóvenes.
Eran las personas que cabían en un autocar de dos pisos y un
turismo.
Su propósito era evangelístico. Procuraban que dentro de
un grupo de jóvenes creyentes hubiese otro grupo de inconversos.
Según nos decían, todos los años tenían conversiones a Cristo.
Por supuesto, estos dos grupos de alemanes, además de
ampliar nuestra área de testimonio, representaban una ayuda muy
sustancial para la economía de la Casa de Colonias Berea.
Otra actividad que también tuvimos, sobre todo en
primavera, fue con escuelas. Durante los días laborables de la
semana, había escuelas que organizaban convivencias. Esto no
interfería en las actividades de fin de semana con las iglesias
evangélicas.
Esta actividad implicaba esfuerzo limitado de trabajo,
porque sólo afectaba al equipo de limpieza y cocina.
Estas actividades, también representaron una ayuda
económica.
La Casa de Colonias Berea organizaba un campamento
con adolescentes, desde el día siguiente a Navidad hasta el Fin de
Año. Era una actividad menos numerosa que en verano.
Aunque hacía frío, Berea está equipada con calefacción,
por lo que dentro de la casa no había problema y a las horas de
sol, jugando en el exterior, tampoco se tenía frío.
Además de las actividades que organizaba la Casa de
Colonias Berea, la casa y sus instalaciones estaban a disposición

184
Memorias de Santiago Giordano

de las iglesias evangélicas, para toda clase de actividades los fines


de semana.
Del final del verano hasta Navidad todos los fines de
semana estaban ocupados, además de las dos Pascuas y otros fines
de semana.
La Casa de Colonias Berea, aun siendo evangélica, estaba
abierta a todos sin discriminación. El Ayuntamiento de Font
Rubí había organizado alguna actividad.
Varios grupos católicos también habían venido a la Casa
de Colonias Berea.
Incluso, un grupo de Comisiones Obreras de la Comarca
organizó un encuentro sindical en Berea.
Cuando sumábamos todas las actividades, nos
encontrábamos con una cifra que oscilaba entra las 6.500 a las
7.000 estancias anuales (estancia = una persona, un día). Así
dejamos la Casa de Colonias Berea al jubilarnos en 1992.
El propósito de la Casa de Colonias Berea, nunca fueron
los ladrillos, o las vigas o las diferentes instalaciones, aun cuando
merecen una mención.
El agua se obtiene de un pozo, que hasta ahora aun en las
épocas de más sequía no ha dejado de manar. Esa agua dispone
de una instalación automática para clorarla, debe analizarse cada
día, para que tenga la proporción de cloro que exige sanidad, cada
mes un análisis de agua de sanidad y cada cinco años un análisis
completo.
Un grupo de presión distribuye el agua por toda la casa a
la presión conveniente.
Las aguas residuales son un problema cuando no existe
alcantarilla. La Casa de Colonias Berea dispone de una instalación
de depuración anaerobia, que no desprende ningún mal olor en
ningún lugar.

185
Memorias de Santiago Giordano

Hace años aprovechamos las aguas grises depuradas, para


los W.C. pero hoy exigirían una instalación complicada y costosa.
Disponiendo de agua en abundancia esa instalación resultaría
innecesaria.
También hemos dejado de aprovechar el agua de lluvia.
Para el gas se dispone de un gran depósito, lejos de la casa de
forma que suministran el gas a granel.
El tener abundancia de gas nos permite disponer de las
calderas necesarias para la calefacción y el agua caliente sanitaria
en toda la casa.
La Casa de Colonias Berea dispone de una piscina
cuya sabana de agua es de 20 x 10 m. con una vista preciosa a la
montaña de Montserrat.
La Casa de Colonias Berea es una casa de “payés”,
parecida a tantas otras de la comarca, pero sólo exteriormente.
Porque se le han respetado las paredes de carga exteriores. Dentro
de la casa no ha quedado nada del original, todo es nuevo.
La Casa de Colonias Berea también tiene edificada en
sus terrenos una casa separada, de casi 50 m2. de superficie, para la
familia que cuida de toda la finca.
Cuando hoy visito las instalaciones de la Casa de
Colonias Berea me cuesta recordar la casa que compramos en
1962. Cuarenta años de trabajos para diseñar todas las reformas,
trabajar de albañil, o al menos de ayudante de albañil, fontanero,
electricista, pintor, etc, no han sido inútiles. De la casa original,
sólo hemos guardado el aspecto exterior, sigue siendo una casa de
“payés”.
Podríamos añadir detalles y más detalles, pero los ladrillos,
las vigas, las instalaciones solo son medios, para conseguir el gran
propósito: Presentar el evangelio a niños, jóvenes y mayores.
Debemos dar muchas gracias Dios por lo que Él ha
permitido que se hiciese en la Casa de Colonias Berea y nosotros,

186
Memorias de Santiago Giordano

María, mi esposa y yo, porque el Señor nos ha permitido servirle


en los diferentes aspectos de esa obra.
Durante nuestra estancia en la Escuela Bíblica Emmaüs
en la Suiza Francesa (años 1954 – 1957) el Señor nos dio la
visión de tener campamentos en España. Luego nos proporcionó,
la decisión, las fuerzas y todo lo necesario para al retirarnos en
1992, dejar la Casa de Colonias Berea con 600 m2. edificados y
un bosque de 200.000 m2. donde se encuentran las instalaciones
deportivas y, sobre todo, haber visto muchas conversiones. Gloria
al Señor.
Como resultado de las visitas de Gustavo Reyes
adquirimos una buena amistad con él. En el otoño de 1991, nos
invitó a visitarle en Alemania.
Estuvimos en su casa y pudimos asistir a una gran
concentración de jóvenes en un estadio. Más de dos mil jóvenes
con reuniones por la mañana y por la tarde, con dos insistencias,
la conversión y la consagración.
Quedamos maravillados de los esfuerzos de evangelización
que se hacían en las iglesias luteranas. Por la mañana del domingo,
se tenía el culto solemne, pero por las tardes se organizaban células
evangelísticas con buenos resultado de conversiones.
Aprovechando que estábamos en Alemania fuimos a
visitar al Pastor Gelmut Gaertner, con el que habíamos estado
colaborando, hacia años, en la Escuela Bíblica Pisga de Tánger.
Como en su casa no tenía espacio, nos alojamos en la
casa madre de los “Wicliff Traslation” en Alemania, por lo que
pudimos saber algo del magnifico trabajo que estaban haciendo
en la traducción de la Biblia en idiomas y dialectos que todavía
no la tienen. Los misioneros que vimos estaban trabajando más
allá de los Urales en territorios de la antigua Unión de Republicas
Socialistas Soviéticas, en la traducción de la Biblia a idiomas que
aún carecían de ella.

187
Memorias de Santiago Giordano

Era el principio de los ordenadores portátiles y estaban


trabajando para preparar programas para facilitar el trabajo de
traducción.
Tuvimos la oportunidad de visitar la Escuela Bíblica
de Wiedenest, con su editorial y gran centro misionero. Tienen
misioneros en los cinco continentes.
Otra de las visitas fue la Casa de Colonias situada en la
población de Rehe, una Casa de Colonias mucho mejor equipada
y mucho más grande que Berea.
Gustavo Reyes junto con su esposa marcharon como
misioneros a Perú. Nosotros dejamos Berea y el matrimonio
Reyes ya no volvió. Nos sabe mal, pero hemos perdido el contacto
con ellos.
Nuestro viaje a Alemania fue un gozo: poder ver parte de
lo mucho que el Señor hace en otros lugares utilizando a sus hijos.
El Señor nos ha permitido hacer algo, pero cuando lo
comparamos con los esfuerzos que se realizan lejos de nosotros,
uno se da cuenta de que lo que hacemos en España es muy poca
cosa, un simple grano de arena, dentro de esa obra universal de
Dios.
El viaje a Alemania fue el regalo de nuestra jubilación de
la Casa de Colonias Berea. Regalo, por lo que se refiere a poder ver
lo que el Señor hace fuera de nuestras fronteras. No económico,
porque lo sufragamos nosotros.

188
Fotos de Berea
Memorias de Santiago Giordano

Berea, vista aérea.

Berea. Obras para subir un piso.

190
Memorias de Santiago Giordano

Berea, fachada actual.

Clase Bíblica.

191
Memorias de Santiago Giordano

Clase bíblica, Santiago impartiendo una clase.

Un campamento, sentados en el suelo del patio.

192
Memorias de Santiago Giordano

Berea, verano de 1990. Campamento de niños.

Berea, verano de 1990. Campamento de niños.

193
Memorias de Santiago Giordano

Berea, verano de 1990. Grupo de alemanes.

Berea, verano de 1990. Los alemanes comiendo pizza en el patio.

194
Memorias de Santiago Giordano

Berea, verano de 1990. Autocar de los alemanes y nuestra furgoneta.

La piscina de Berea.

195
Familia Giordano-Navarro
Memorias de Santiago Giordano

Suiza, mayo 1957. María con David.

Tánger. Enero 1958. María con David.

197
Memorias de Santiago Giordano

Centelles (Barcelona) Agosto 1960. María con Dámaris.

Suiza. Septiembre 1962. Santiago, Dámaris, David y María.

198
Memorias de Santiago Giordano

Berea, 8 de diciembre 1979. Dámaris, vestida de novia, lleva el pastel


a la abuelita que cumple 81 años.

Berea, 8 de diciembre 1979. Familia Giordano.

199
Memorias de Santiago Giordano

Isabel Urrutia (la abuelita) cunple 95 años, murió a los 98. Barcelona 1993.

200
Memorias de Santiago Giordano

Los nietos. Barcelona, diciembre de 1999, Marc, Mireia, Laia, Laura,


Daniel, Miriam, Xavier y Nora.

Los nietos. hijos de Susana. Xavier, Nora y Ian con los dos abuelos María y Santiago.
Panamá. Febrero 2009.

201
Memorias de Santiago Giordano

Santiago y María con el nieto más pequeño Ian y los dos biznietos Gerard y Oriol.
Navidad 2009.

Tía (Susana) y sobrina (Laura) con sus respectivos hijos Ian y Gerard
que se llevan dos meses. Soriguerola. Agosto 2004.

202
Memorias de Santiago Giordano

50 aniversario de Boda de Santiago y María. Berea, mayo de 2001.

Santiago y María. Barcelona, octubre de 2009.

203
Capítulo 17 • El gran incendio

Era finales de Julio de 1994. Fue un verano sumamente


seco y caluroso y por los bosques de toda Cataluña había incendios
forestales, algunos importantes.
Nosotros terminada la primera serie de campamentos
en la Casa de Colonias Berea y antes de principiar la de Agosto
fuimos a descansar unos pocos días a casa de nuestra hija Susana
en Canyelles.
El pueblo de Canyelles está situado a mitad de camino
entre Vilafranca del Penedès y Vilanova i la Geltrú, dentro del
macizo montañoso de El Garraf.
Nuestras hijas Dámaris y Susana tenían sus respectivas
casas tocándose situadas al final del pueblo y lindando con el
bosque.
Cerca del pueblo y sobre una de las colinas se encuentra
la mayor factoría de material pirotécnico de España.
Todo está construido con la máxima seguridad. Los
almacenes del material pirotécnico tienen unas gruesas paredes
de hormigón y por el contrario un techo muy ligero. En caso de
explosión salta el techo y horizontalmente no se producen daños.
No se sabe el motivo, se supone que fue por el calor que
hacia ese final de Julio, uno de los depósitos estalló. Dentro de
la factoría no se produjo ni un solo herido, pero buena parte del
material pirotécnico almacenado, fue proyectado incendiado a
una gran distancia, produciendo un incendio forestal gigantesco.

205
Memorias de Santiago Giordano

Nosotros habíamos comido y yo me había echado un


momento, cuando me despertó el estruendo de la explosión. Yo,
todavía recordaba las explosiones de las bombas durante la guerra
y la primera impresión que me produjo, fue que había explotado
una bomba.
Todas las ventanas de la casa se abrieron de la fuerza
expansiva, como hacia mucho calor todas estaban un poco
abiertas, esto evitó que se rompiesen los cristales.
Al salir de la casa nos dimos cuenta de lo ocurrido y de
cómo ya estaba ardiendo el bosque.
Yo intenté remojar los pinos más próximos a las casas,
pero me quedé sin agua. Habían desconectado el agua y la
electricidad.
En ese momento de zozobra, pasaron los coches de la
policía municipal anunciando que se debía evacuar todo el pueblo,
que no se sabía si se producirían nuevas explosiones.
Susana tenía a su primer hijo Xavier, un bebé de seis
meses. Todos íbamos en traje de baño, nos habíamos estado
bañando en la piscina. Xavier solo llevaba el pañal. Nos vestimos
un poco, Susana cogió algo de ropa para el bebe. Nos metimos en
los coches y marchamos.
Más tarde nuestra hija Dámaris y yo mismo regresamos
y desde el otro extremo del pueblo. La carretera estaba cortada.
Nos colocamos en un punto elevado desde donde veíamos que
los bomberos estaban trabajando para que el fuego no llegase a
las casas del pueblo. En aquel momento estaban trabajando justo
detrás de las casas de Dámaris y Susana.
Lo que nos sorprendió es que el pueblo estaba tomado
por el ejército, equipado con unos camiones y unos aparatos, que,
a nosotros, se nos antojaron muy raros. Se trataba de un equipo
del ejército especializado en explosivos.

206
Memorias de Santiago Giordano

Entonces nos enteramos que por debajo de de la


pirotecnia, tenían los grandes subterráneos como polvorín, donde
guardaban los materiales explosivos, antes de su manufactura.
Incluso los vecinos rumoreaban, que el polvorín era tan grande,
que en parte del mismo, se almacenaban explosivos del ejército.
Lo cierto es que después de unas horas de inspección
declararon que no había más peligro y podíamos regresar a
nuestras casas
Ni nosotros, ni las casas de nuestras hijas habíamos
sufrido ningún daño. Fue una experiencia que nos llevó a dar
gracias a Dios.
Gracias al esfuerzo de los bomberos, habían cortado el
fuego del bosque antes de que alcanzase las casas, pero todos los
bosques de alrededor estaban ardiendo.
A la noche, era un espectáculo dantesco con el resplandor
del inmenso incendio forestal, que tardó algunos días en quedar
totalmente extinguido.
Meses después del incendio, junto con mis nietos, hijos
de Dámaris, fuimos de excursión para ver el alcance del incendio
y a centenares de metros de la pirotecnia se encontraban, dentro
del bosque, restos de objetos pirotécnicos.
En la Casa de Colonias Berea, también tuvimos
experiencias con incendios forestales. La gran diferencia es que
en aquellos bosques no existe ninguna pirotecnia.
Recuerdo que durante unos campamentos, me di cuenta
que se había producido un incendio en el lado Oeste de la Casa
de Colonias. Fui con el coche hasta cierto punto, lo deje ya
preparado para regresar y a pie me aproximé al incendio.
Me espantó ver a la velocidad que las llamas avanzaban
hacia mí, y ya me disponía a salir corriendo cuando una avioneta
dio una pasada y con el agua que arrojo, la situación cambió y ya
llegó un camión de bomberos y pudieron controlar las llamas.

207
Memorias de Santiago Giordano

Había sido un incendio relativamente pequeño. Ya se


aproximaba la noche y el camión de bomberos con su dotación
de hombres se quedaron de guardia para evitar cualquier nuevo
brote.
Yo regrese a Berea, tranquilo por saber que la amenaza
de fuego había pasado y que el incendio estaba lejos y controlado.
De lo que habían cenado los niños, preparamos unas
raciones y se las llevamos a los bomberos para que pudiesen cenar,
de lo que estuvieron muy contentos y agradecidos.
Otro incendio forestal que tuvimos relativamente cerca
de Berea fue por el lado Oriental. En esta ocasión fui andando,
porque el camino era muy malo para ir en coche. Llegué a cierto
lugar elevado desde donde podía ver la situación.
Yo me encontraba en un lado de la montaña, tenía un
pequeño valle y al otro lado ardía el bosque.
Viendo avanzar el fuego me preguntaba que debía
hacer, pues aun cuando estaba lejos de Berea, si los bomberos no
conseguían cortarlo, pronto llegaría a las proximidades de Berea.
En ese momento llegaron dos “egipcias” con sus
dotaciones de bomberos y cortaron el incendio.
“Las egipcianas” eran unos camiones, algo más pequeños
de los normales, que utilizaban los bomberos, con tracción sobre
las cuatro ruedas.
El Gobierno egipcio había hecho un pedido de tanquetas
al Gobierno español, pero la operación no llegó a buen término.
Sobre los chasis de las tanquetas, con motores muy
potentes, se les instaló un camión de bomberos; de ahí surgió el
nombre que daban a esos camiones: “las egipcias”.
Los bomberos les encontraban muchos defectos, pero por
su tamaño y su tracción sobre las cuatro ruedas pasaban por los
caminos de los bosques y subían pendientes muy pronunciadas.

208
Memorias de Santiago Giordano

El tercer incendio forestal que afectó a Berea fue cuando


no había campamentos. Nosotros ya nos habíamos jubilado. En
Berea sólo se encontraban Lluís Secall y José Artigas.
El fuego alcanzó a los bosques cercanos, por lo que los
helicópteros captaban el agua de la piscina de Berea y los bomberos
rompieron las vallas de la piscina para que sus camiones pudiesen
llenarse de agua.
Parecía que el incendio había alcanzado a los bosques
cercanos a Berea, pero sin dañar a Berea propiamente, hasta que
unos días después se descubrió que una lengua de fuego había
entrado dentro de la propiedad de Berea y había quemado una
pequeña porción de bosque.
Inexplicablemente, del centro del incendio había
avanzado una lengua de fuego hasta alcanzar la propiedad de
Berea e inexplicablemente allí se paró. Gracias a Dios.
Ver un incendio forestal de cerca es un espectáculo
sobrecogedor. Uno se encuentra totalmente indefenso ante las
fuerzas descontroladas de la naturaleza.
Debemos reconocer que los equipos de bomberos están
bien equipados para luchar contra el fuego. A mí me impresionaba
ver operar a los hidroaviones dejando caer importantes cantidades
de agua. Los helicópteros transportan mucha menos agua, pero
son más precisos.
La Casa de Colonias Berea está dentro del bosque, pero
los árboles quedan a cierta distancia; además los alrededores de
la casa siempre se mantienen limpios de monte bajo, por lo que,
aun en el peor de los casos, sería difícil que el incendio alcanzase
la casa. Lo que sí que la alcanzaría sería el humo.
La Guardia Civil y la Guardia municipal en estos casos
mandaban una patrulla para cerciorarse de la seguridad de los
niños y tener preparado un plan de evacuación si la situación se
complicaba.

209
Memorias de Santiago Giordano

La Casa de Colonias Berea tiene acceso por las dos


vertientes de la montaña, lo cual daba seguridad para el caso
extremo de tener que organizar una evacuación.
En los dos primeros casos de incendio, aunque teníamos
campamentos, los niños ni se enteraron de que el fuego había
llegado a cierta proximidad; en el tercer caso, el fuego llegó muy
cerca, pero no teníamos campamentos.

210
Capítulo 18 • Centro Bíblico Berea

Al llegar la democracia y la libertad religiosa a España,


Hope Bible Mission, Inc. nos escribió diciendo que hasta ahora la
misión se había hecho cargo, primero, de los gastos de compra y
luego de los de mejora de la Casa de Colonias Berea; pero que, con
las nuevas circunstancias, creían que había llegado el momento de
que fuesen las iglesias evangélicas de España las que se hiciesen
cargo de la Casa de Colonias Berea.
Hope Bible Mission, Inc. se ofreció para hacer los
trámites necesarios para traspasar la titularidad de la Casa de
Colonias Berea a las iglesias en España.
En vista de ello, iniciamos los contactos para crear una
entidad religiosa asociativa. Seis Asambleas de Hermanos crearon
la Entidad Religiosa Asociativa “Centro Bíblico Berea”, que fue la
entidad que recibió la donación de la Casa de Colonias Berea, de
Hope Bible Mission, Inc. A partir de ese momento, se iniciaron
grandes actuaciones. La Casa de Colonias Berea prácticamente
no tenía terreno libre, por lo que estuvimos considerando la
posibilidad de comprar los terrenos de detrás de la casa. Nosotros
pensábamos inicialmente en unos 2.000 ó 3.000 m2, pero nos
encontramos con que los terrenos de detrás de Berea formaban
parte de una gran propiedad denominada Can Balta.
La finca Balta se encontraba en el llano y cultivaban la
viña, pero una porción de terreno de bosque, separado del resto
de la propiedad, era la que estaba situada en la parte de atrás de
la Casa de Colonias Berea. El único problema era que tenía una
superficie de 200.000 m2..

211
Memorias de Santiago Giordano

Estuvimos dudando qué hacer, el precio de esa porción


de terreno era de nueve millones de pesetas. Lo que significaba
dinero, pero a la vez, dada la extensión del terreno, era barata.
Estuvimos hablando con las iglesias que formaban el
Centro Bíblico Berea y conseguimos la mitad del importe, pero
nos faltaba la otra mitad.
María y yo nos trasladamos a Suiza y nos pusimos en
contacto con La Prévoyante, lo que las Asambleas de Hermanos
de la Suiza Francesa, de forma cariñosa, llaman el “Banco de
las Asambleas”. Se trata de un fondo especialmente dedicado a
ayudar en la construcción de iglesias u obras evangélicas.
La Prévoyante nos dejó las 4.500.000 ptas. que nos
faltaban, por lo que pudimos comprar esos 200.000 m2 de bosque,
donde tenemos terrenos, más que suficientes, para la construcción
de las instalaciones deportivas que consideramos necesarias.
El préstamo que nos hizo La Prévoyante ya hace años quedó
devuelto.
El Centro Bíblico Berea tenía la personalidad jurídica
necesaria para poder adquirir dicha propiedad y firmar ante
notario la escritura de compra-venta y, luego, inscribirla en el
Registro de la Propiedad.
Un detalle interesante es que la Casa de Colonias Berea
está situada en el caserío denominado El Coll de la Barraca, a
una altitud de 700 m. sobre el nivel del mar, que forma parte del
Término Municipal de Font-Rubí que, a su vez, es parte de la
comarca del Alt Penedès, cuyo centro administrativo se encuentra
en Vilafranca del Penedès.
Los 200.0002 de bosque aunque lindan, en una pequeña
parte, con la Casa de Colonias Berea, se encuentran dentro del
Término Municipal de La Llacuna, comarca del Anoia, cuyo
centro administrativo es Igualada.

212
Memorias de Santiago Giordano

La Casa de Colonias Berea la habíamos ido reformando


y acondicionando. Disponíamos de unas instalaciones adecuadas
y que reunían las condiciones que exigían las normas de la época.
Pero el tejado estaba en muy malas condiciones, porque las vigas
de madera estaban carcomidas y cediendo de forma peligrosa.
Al pensar en rehacer el tejado, decidimos subir toda la
casa y añadirle una nueva planta. De esta forma, añadiríamos
un segundo piso al primer piso que ya teníamos y, a la vez, que
dispondríamos de un tejado nuevo.
Esto era una obra nueva de envergadura: necesitábamos
un proyecto de arquitecto, permisos oficiales para hacer las obras
y una empresa de construcción que las realizase. Además el costo
total era muy importante.
Esta situación coincidió con el hecho de que yo dejase
de ser Pastor de la Iglesia de La Bisbal y pudiese dedicarme
por completo a Berea, y también con que nuestros hijos fueron
dejando el nido.
Nuestros hijos siempre nos fueron de mucha ayuda en
todos los aspectos, ayudando en los trabajos y como monitores
con los niños en los campamentos.
Un antiguo camarada de estudios del Instituto Bíblico
Emmaüs, que era Pastor de una Iglesia Libre de la Suiza Francesa,
nos organizó un viaje por la Suiza Francesa, para visitar Iglesias
Libres y Asambleas de Hermanos.
Preparamos una serie de conferencias y diapositivas
para presentar el trabajo de Berea y aunque mi francés no fuese
excelente, pudimos ir visitando iglesias, para presentar lo que se
hacía en Berea y los proyectos para el futuro.
Tuvimos una buena acogida y recibimos bastantes
donativos durante el viaje y durante algunos años más; esto,
sumado a los donativos de las iglesias y hermanos de España y a
las subvenciones que conseguimos de la Generalitat de Catalunya,

213
Memorias de Santiago Giordano

nos permitió hacer frente al gasto de subir un piso y hacer el


tejado nuevo.
El resultado fue tener un segundo piso totalmente nuevo
con tres habitaciones, que tienen sus ventanas en la parte delantera
de la casa, para 8 personas cada una, y dos salones polivalentes.
Toda la nueva construcción la hicimos con nuevos
materiales y los aislantes necesarios para minimizar el calor del
verano y el frío del invierno. Como Berea está situada a 700 m.
de altitud, en invierno es normal que hiele. El resto de la casa
tiene muy buen aislante: sus muros de piedra y barro de 45 cm. de
grueso. También instalamos un depósito externo de gas propano
que alimenta una cocina de gas industrial de 6 fuegos y un horno
grande y una sala de calderas donde tenemos las calderas de gas
que abastecen de agua caliente a toda la casa y de calefacción en
el primer piso.
En el comedor tenemos el hogar de leña para calentarlo
y, donde no llega la calefacción central, disponemos de estufas
eléctricas.
Terminadas las obras del segundo piso, tuvimos que
solucionar la cuestión de los aseos, así que encima de los del
primer piso, construimos, a nivel del segundo piso, dos bloques,
una para mujeres y otro para hombres, equipado cada uno con 3
lavabos, 2 duchas y 2 WC.
Cuando ya creíamos habíamos terminado con las obras,
salió la normativa obligando a tener escaleras de emergencia.
Entre el segundo y el primer piso, ya había dos escaleras, pero no
así entre el primer piso y los bajos.
En esta ocasión, ampliamos la cocina y, a la altura del
primer piso, unimos la Casa de Colonias Berea con Elim. De esta
forma, desde el primer piso a los bajos tenemos dos escaleras.
Para estas últimas obras, la Generalitat de Catalunya nos
concedió un préstamo a bajo interés, que ya está devuelto.

214
Memorias de Santiago Giordano

A partir de la década de mediados de los 70, la utilización


de Berea aumentó mucho. Cada año teníamos entre 6.500 y 7.000
estancias anuales. Utilizaban Berea colegios, con lo que llamaban
“convivencias” durante los días laborables de la semana.
Los años iban pasando y nos dimos cuenta de que nuestra
edad reclamaba una sustitución. María ya había cumplido los 65
y yo estaba a punto de hacerlo, y Berea exigía una plenitud de
energías que a nosotros empezaban a fallarnos.
En esas circunstancias, hablamos con un querido
hermano, Lluís Secall, con el que siempre habíamos mantenido
una buena relación, que era y continúa siendo un empresario. Nos
explicó que había estado de vacaciones en Estados Unidos y había
visitado varios campamentos y que parte de lo que había visto se
podía aplicar a la Casa de Colonias Berea.
Creímos, y lo seguimos creyendo, que el Señor contestaba
a nuestras inquietudes. Lluís Secall se responsabilizó de la Casa de
Colonias Berea en 1992, que fue el año de los Juegos Olímpicos
en Barcelona, y en Berea tuvimos un grupo internacional muy
numeroso.
Además, coincidió que en el verano de 1992, María tuvo
que sufrir una operación quirúrgica de vesícula biliar, por lo que
la sustitución no pudo llegar más oportuna.
Lluís Secall llegó con nuevos ánimos. Lo primero que
hizo fue encargar un estudio geológico y en la parte baja de la
finca perforó un pozo a 135 m. de profundidad, que dio agua.
Para subir el agua hasta la casa hubo que hacer una
instalación eléctrica a 380 v y los tubos para el agua, una distancia
superior a los 500 m. Construyó un camino interior dentro de la
finca, por el que pueden subir los autocares hasta la casa. Ahora,
deberíamos pavimentarlo, para evitar los problemas cuando
llueve.

215
Memorias de Santiago Giordano

Construyó un almacén en la entrada de la finca, que hoy


se ha trasformado en una casita de 70 m2 como vivienda de la
familia que se cuide de la Casa de Colonias Berea.
Tal vez lo más llamativo es que construyó una piscina,
con una sábana de agua de 10 x 20 m. También se preocupó de
otros muchos detalles.
Lluís Secall y su esposa, además de las importantes
donaciones económicas, para la mejora la Casa de Colonias
Berea, dedicaron muchas horas a trabajar con sus manos.
Las circunstancias sociales y de las iglesias evangélicas
a partir de 1992 cambiaron rápidamente, lo que hizo que,
incomprensiblemente, la ocupación de la Casa de Colonias Berea
fuese disminuyendo.
Para complicar más las cosas, el pozo dejó de tener agua.
Toda esta suma de circunstancias llevaron a que Lluís Secall y su
esposa dejasen la dirección de la Casa de Colonias Berea.
Esto trajo como consecuencia que durante 10 años la
Casa de Campamentos Berea funcionase al ralentí y de forma
precaria.
A pesar de ello, se perforó un nuevo pozo en la parte alta
de la finca. La perforación alcanzó los 125 m. de profundidad. A
los 100 m. ya se encontró agua, y la bomba esta colgando a 120
m. y hasta ahora, a pesar de las épocas de sequía, el pozo da agua
sin ningún problema.
Se trasladó el depósito del gas bastante más lejos de la
casa y se enterraron las conducciones de electricidad, gas, agua,
teléfono y vídeo desde la Casa de Colonias Berea hasta la piscina
y, desde esta, hasta la casita de la entrada.
En 2006, se hizo cargo de la Casa de Colonias Berea
“Juventud para Cristo” y lentamente van aumentando las estancias.

216
Memorias de Santiago Giordano

A la vez, Juventud para Cristo tiene grandes proyectos


que, si se pueden realizar, cambiarán el aspecto de la Casa de
Colonias Berea y le abrirá nuevas posibilidades.
Lo importante de la Casa de Colonias Berea no es tener
unas modernas instalaciones, sino el propósito con que se tienen:
Ganar a niños, jóvenes y mayores para Cristo.
Lo verdaderamente importante y trascendental, no son
las mejoras físicas, sino el hecho de que muchas personas han
encontrado a Cristo como Señor y Salvador dentro de esas viejas
paredes.
Debemos hacer una mención especial de Pepita y Alfonso
Vidal, que nos fueron una ayuda inestimable durante muchos
años, y de Elena y José Artigas. José durante años fue el cocinero
de Berea, con nosotros primero y luego con Lluís Secall, hasta
que se jubiló.
La mención más especial e importante es que en todo
momento sentimos la presencia y a la aprobación del Señor. A Él
corresponde toda la Gloria.

217
Capítulo 19 • La fundación de una nueva iglesia
( Jaume Roig 14)

La iglesia en avenida Mistral 87, de Barcelona, durante la


década de los 50 y de los 60 experimentó un periodo de bendición
y crecimiento.
De la iglesia en avenida de Mistral, 87 nosotros salimos
para ir al Instituto Bíblico Emmüs en Suiza, en 1954, luego, en
1957 marchamos a Tánger como profesor del Instituto Bíblico
Pisga. En total, estuvimos seis años fuera de Barcelona.
Al regresar a Barcelona, nos encontramos con que el
edificio de la iglesia en Avenida de Mistral, de alquiler, resultaba
pequeño; era habitual que el culto del domingo por la tarde
tuviese tanta asistencia, que un buen numero de personas se viesen
obligadas a permanecer de pie; no había lugar para sentarse.
Lo más importante era que continuamente se producían
conversiones y, cada año, teníamos el bautismo de un buen
número de personas.
Cuando nosotros regresamos de Tánger, fui reconocido
como Anciano y volví a insistir en la necesidad de multiplicarnos,
abriendo un nuevo lugar de cultos, o de buscar un lugar más grande,
donde poder tener los cultos con un mínimo de comodidad.
El sobre que contenía mis dos donativos iniciales para el
nuevo local, continuaba igual, pero junto con Ginés Andreu, otro
de los Ancianos, empezamos a hacer campaña para concienciar a
la iglesia sobre la necesidad de un nuevo lugar de culto.
Las autoridades estaban dando señales de algo más de

218
Memorias de Santiago Giordano

tolerancia, lo que hacía posible pensar en el proyecto de un nuevo


lugar de cultos.
La primera cuestión fue poner el proyecto en oración.
Barcelona es una ciudad grande, ¿qué nuevo barrio íbamos a
buscar para nuestro proyecto?
Mirando el mapa de la ciudad, nos decidimos por la
barriada de Les Corts. Era un barrio, en el que no había ninguna
iglesia evangélica; aún hoy, después de 41 años de haberse
inaugurado la iglesia evangélica en Pasaje Jaime Roig, 14, es la
única iglesia evangélica en el barrio.
En Les Corts y a muy poca distancia de Jaime Roig, se
encuentra el gran estadio de fútbol del Club de Fútbol Barcelona.
Cuando nosotros empezamos a estudiar el barrio, era un
barrio en construcción, se estaban derribando las casas de una
planta para edificar los grandes bloques de pisos. La avenida
de Madrid, que estaba cortada por varios lugares, se abrió
completamente y ha quedado como una gran arteria de la ciudad.
Además, en el mismo barrio o muy cerca del mismo, vivía
un buen número de los miembros de la iglesia en Mistral.
Estuvimos viendo y dudando con quedarnos con los bajos
de uno de los nuevos bloques en la propia avenida de Madrid, pero
ya eran caros inicialmente y luego tendríamos que reformarlos y
adecuarlos para iglesia, lo que nos hizo desistir.
Encontramos un solar por edificar en el Pasaje Jaime
Roig, 14, a unos 30 m. de la avenida de Madrid. Por ser un pasaje,
no permitían edificar en altura, pero teníamos suficiente para el
local de una iglesia y sus dependencias.
Cuando presentamos el proyecto a la iglesia de Mistral,
tuvo buena acogida y empezamos a recibir los donativos para ir
adelante.
El siguiente problema era toda la cuestión legal para
poder comprar un solar y luego obtener los permisos para edificar.
219
Memorias de Santiago Giordano

Las iglesias evangélicas carecían de personalidad jurídica para


actuar.
En los 110 años que van desde 1868, en que hubo un corto
periodo de libertad religiosa y se reconoció la existencia de las
Iglesias Evangélicas, hasta 1978, fecha de la nueva Constitución
democrática, hubo periodos de relativa libertad, otros de abierta
persecución y otros de tolerancia. Pero algo común a todo ese
periodo fue que las Iglesias Evangélicas carecían de personalidad
jurídica.
Toda la actuación mercantil o de la clase que fuese de
las iglesias tenía que hacerse, forzosamente, a través de personas
interpuestas, fuesen éstas físicas o jurídicas.
Las cuentas corrientes en los bancos, la contratación de
la electricidad, el agua, el teléfono, etc., todo estaba a nombre de
personas físicas, que generosamente permitían que se utilizase su
nombre y su personalidad a favor de la iglesia.
En Inglaterra se creó la entidad mercantil “Continental
Land Company” que se inscribió en España para que pudiese
actuar en nombre de la mayoría de las propiedades de las
Asambleas de Hermanos que estaban inscritas a nombre de dicha
entidad. “Continental” me hizo poderes, y de esta forma pudimos
comprar el terreno y luego solicitar los permisos de construcción.
El resultado final fue un edificio de base rectangular, con
un vestíbulo bastante grande, un salón para las reuniones con
capacidad para algo más de cien personas; encima del vestíbulo, el
palco, con capacidad para entre veinte y treinta personas; encima
del palco y de parte del salón de reuniones, un salón polivalente,
con una cocina americana, y el resto de encima del salón de
reuniones, una terraza.
El solar, la edificación y el mobiliario nos costaron algo
menos de un millón de pesetas, lo que, incluso para aquella época,
fue barato.

220
Memorias de Santiago Giordano

Para sufragar esos gastos, tuvimos los donativos y, para lo


que no alcanzaron los donativos, pedimos préstamos sin interés
que luego fuimos devolviendo lentamente sin dificultades.
Teníamos prevista la inauguración para el mes de junio de
1966, pero el cura párroco de la Iglesia Católica Romana de Santa
Tecla, situada en la avenida de Madrid, interpuso una denuncia y
esto retrasó el permiso gubernativo que necesitábamos.
Me llamaron a la Comisaría Superior de Policía y me
tuvieron declarando más de una hora. Quien me interrogó era un
comisario, muy enfermo, que necesitaba someterse a diálisis varias
veces a la semana, y además con muy malas intenciones. El punto
fuerte del interrogatorio fue que recibíamos dinero del extranjero
y pagábamos a las personas para que viniesen a las reuniones.
Por fin, en el mes de octubre de 1966, inauguramos la
nueva iglesia evangélica.
Ginés Andreu y yo mismo pasamos de la iglesia de Mistral
a la nueva iglesia. Nosotros hubiésemos querido mantenernos
unidos. Un solo Consejo de Ancianos con dos lugares de culto.
Los miembros del Consejo de Ancianos de Mistral, todos ellos
mayores que nosotros, no admitieron dicha idea, por lo que, unos
meses después de la inauguración, quedaron constituidas dos
iglesias separadas.
Pasados cuarenta años largos, continúo creyendo que
aquello fue una equivocación y que habría sido mucho mejor para
el evangelio que hubiésemos permanecido unidos. En principio,
creo que la división, aun cuando sea muy amistosa, siempre es
obra del diablo.
El 28 de junio de 1967, todavía bajo el nacional
catolicismo de Franco, se promulgó la Ley de “Regulación del
Ejercicio del Derecho Civil a la Libertad Religiosa”.
Dicha Ley no tenia nada de “libertad religiosa”, pero,
indiscutiblemente, fue un avance en el reconocimiento por parte

221
Memorias de Santiago Giordano

de las autoridades de la existencia de las Iglesias Evangélicas,


concediéndoles ciertos derechos.
Entre las Iglesias Evangélicas, esta Ley creó mucha
confusión. Se exigía a las iglesias que tuviesen unos estatutos,
una lista de miembros y un libro de cuentas. Dichas listas de
miembros y libro de cuentas debían presentarse anualmente para
ser sellados. Las autoridades no tenían derecho a sacar copias.
Yo intervine, junto con otros, en redactar los estatutos
que utilizaron las Asambleas de Hermanos.
Recordemos que durante años el nacional catolicismo
de Franco había estado persiguiendo a los evangélicos,
encarcelándoles, imponiéndoles multas. Ahora, tener unas listas
de membresía que las autoridades pudiesen observar creaba
autentico temor.
Tal vez, lo más positivo de la Ley fue el reconocimiento
del “Ministro de Culto”, al que se le proveía de una identificación
que le permitía visitar a los enfermos en los hospitales e incluso
entrar en las prisiones. Era una especio de “capellán” con otro
nombre.
Lo que pretendió, la mencionada ley, fue hacer menos
repugnante el franquismo a los ojos de las potencias extranjeras,
frente a las cuales la persecución y discriminación a que estábamos
sometidos los evangélicos era un continuo descrédito.
La nueva Ley no reconoció la personalidad jurídica de
las iglesias, por lo que en ese aspecto continuamos como antes,
necesitando siempre “la persona interpuesta” para cualquier
actuación.
En el año 1975, murió el dictador; por fin, en 1978
tuvimos una Constitución democrática y, en 1980 se promulgo la
Ley de Libertad Religiosa.
Sin ninguna duda, desde el punto de vista legal, fue un
avance importantísimo. Lo que en todo el mundo civilizado se

222
Memorias de Santiago Giordano

disfrutaba desde hacia siglos, al fin, con mucho retraso, nos llegó
a los evangélicos españoles.
Paradójicamente, lo que en apariencia debía haber servido
para provocar una rápida expansión de las iglesias evangélicas,
produjo el efecto contrario: su estancamiento e incluso su
retroceso.
Teníamos libertad, pero no sabíamos cómo utilizarla.
Durante 100 años largos, habíamos estado metidos en el “gueto”,
encerrados dentro de las cuatro paredes de nuestras iglesias. Ahora,
de pronto, podíamos salir, pero ¿cómo podíamos aprovechar, de
forma efectiva esa nueva situación?
Además, se dio otra circunstancia curiosa. Durante toda
la época del franquismo, nosotros éramos la única “oposición” que
podíamos decir algo, aunque nunca utilizamos esa posibilidad
en contra del régimen, pero éramos atractivos para todos
los antifranquistas. El evangelio estaba prohibido, y todo lo
prohibido tiene su atractivo. Ahora, con la libertad, esos atractivos
desaparecieron.
Pero, con la perspectiva que dan los últimos 30 años, yo
diría que lo que más nos perjudicó fue nuestra incapacidad para
asimilar los cambios radicales que se produjeron en costumbres y
normas morales.
Durante toda la historia de las iglesias evangélicas, sin
que fuésemos conscientes, habíamos aceptado, de buen grado, las
costumbres y las normas morales de la Iglesia Católica Romana,
como si fuesen bíblicas e inspiradas por Dios.
Al quedarnos huérfanos de esas costumbres y normas,
estuvimos dando bandazos durante años, haciendo un daño
irreparable al testimonio del evangelio.
El tiempo ha ayudado a superar estas situaciones, pero
los cambios en nuestra sociedad se producen de forma tan
vertiginosa, que siempre vamos a remolque de ellos.

223
Memorias de Santiago Giordano

No obstante, la libertad ha permitido que crezca el número


de iglesias evangélicas de forma muy significativa en España y
que también haya aumentado el número de sus miembros.
En TV. tenemos lo que se llaman “emisiones
institucionales”. Todos los domingos, tenemos 15 minutos en la
emisora nacional, y además en todas las emisoras autonómicas
se tienen emisiones. En Galicia, en gallego; en el País Vasco, en
euskera, y en Cataluña en catalán. La elaboración del programa y
su puesta en antena son gratuitas.
Así mismo, se tienen emisiones de radio en muchas
emisoras locales, y se está utilizando Internet con bastante éxito.
Nunca, en toda la historia de España, tantas personas han
estado siendo alcanzadas por el evangelio a través de los medios
de comunicación.
Hoy sería inconcebible regresar a las condiciones que los
evangélicos sufrimos durante el “nacionalcatolicismo” de Franco.
La nueva iglesia evangélica en Pasaje Jaime Roig, 14 se
consolidó, tuvimos conversiones, bautismos y, en el año 1979,
surgió algo nuevo.
La iglesia en la calle La Bisbal, 17 de Barcelona, se había
inaugurado en 1970, pero por determinadas circunstancias, se
quedó sin liderazgo. Yo conocía bien su membresía, compuesta
mayormente de jóvenes, porque, con frecuencia, tenían encuentros
y retiros en la Casa de Colonias Berea y, casi siempre, me pedían
que tuviese los estudios bíblicos. Nuestros tres hijos estaban muy
identificados con esos jóvenes.
Ante las circunstancias en las que se encontraba la iglesia,
me pidieron que fuese a pastorearla y a darle una instrucción
bíblica sólida.
En la iglesia en Pasaje Jaime Roig, 14, se encontraba
Ginés Andreu, quien podía pastorearla, por lo que, después de
consultar con otros pastores, decidimos trasladarnos a la iglesia en

224
Memorias de Santiago Giordano

calle La Bisbal, 17, lo que además fue bueno para toda la familia.
Durante siete años estuve pastoreando la iglesia en calle
La Bisbal. Fue un tiempo de bendición.

225
Capítulo 20 • La ley 44/67, de 28 de junio

Llegamos a Tánger en agosto de 1957. La Voz Evangélica


nos había invitado a colaborar con ellos en la emisión de algunos
programas radiofónicos evangélicos y como profesor de la Escuela
Bíblica Pisga.
En Tánger, nos encontramos con el matrimonio Ana y
Antonio Padilla, que ya estaban establecidos en dicha ciudad y
también colaboraban con la Voz Evangélica, emitiendo programas
evangélicos y contestando a la abundante correspondencia que
generaban dichos programas. Los dos matrimonios trabamos
una buena amistad fraternal, por lo que nos afectó y sentimos
mucho cuando La Voz Evangélica prescindió de los servicios de
los Padilla.
Un tío de Antonio era misionero de las Asambleas
Francesas en el Marruecos francés. Antonio tenía familia en
aquel territorio, por lo que, cuando dejó Tánger, se estableció allí.
En abril de 1960, La Voz Evangélica nos invitó a dejar la
misión y regresamos a Barcelona.
Ya en España, en 1964, tuvimos la gran alegría de
encontrarnos con los Padilla que se habían instalado en Madrid.
Tenían un apartamento en el mismo inmueble en que se encuentra
la Asamblea de Trafalgar. Antonio pertenecía al Consejo de
Ancianos de dicha Asamblea. Esto hizo que, siempre que íbamos
a Madrid, los Padilla nos invitaran a su casa. Lo que fomentó que
nuestra amistad aumentase.
Desde nuestro regreso a España, en mayo de 1960,
asistimos a las Conferencias Nacionales en Madrid. Dichas
226
Memorias de Santiago Giordano

conferencias las organizaba anualmente la Asamblea de Trafalgar


aprovechando la festividad del 12 de Octubre, por lo que, como
mínimo, disfrutábamos de la hospitalidad de los Padilla una vez
al año.
Dichas Conferencias de Trafalgar continuaron hasta
que, en el año 1985, surgió un problema interno en la Asamblea,
que terminó con la formación de dos comunidades. La nueva
Asamblea se denomina “El Shaday” y está situada en la calle
María Pedraza, 11 de Madrid. La división provocó el fin de las
Conferencias Anuales de Trafagar. Gracias a Dios las dos iglesias
se han reconciliado y existe una buena comunión entre ellas.
Años más tarde, la Asamblea de Trafalgar organizó
reuniones conjuntas, pero ya no fueron, ni mucho menos, las
Conferencias del pasado.
Yo asistí a todas las Conferencias, hasta su extinción en el
año 1985, y en muchas de ellas fui uno de sus conferenciantes.
Los Padilla, junto con otros hermanos, y en plena
comunión con la iglesia de Trafalgar, de donde procedían,
sintieron el llamamiento del Señor para abrir un nuevo lugar de
culto en el barrio de Carabanchel de Madrid.
En el año 1967, se instalaron en la calle Espinar, y el 19
de marzo de 1970, se trasladaron a calle Pinzón, 16, del mismo
barrio de Carabanchel, en cuya ubicación continúa la iglesia.
Antonio era el Director Comercial de una importante
fábrica de muebles, que instaló una tienda al público en Barcelona,
lo que le obligaba a venir a Barcelona. Esto permitía que nos
viéramos con mucha frecuencia. Una buena parte de nuestros
muebles personales nos los facilitó Antonio a precios especiales y
todavía los conservamos.
En junio de 1967, el Gobierno de Franco promulgó la
Ley de “Regulación del Ejercicio del Derecho Civil a la Libertad
Religiosa”. Ley 44/1967. Un titulo largo, un contenido corto.

227
Memorias de Santiago Giordano

En la nueva ley se reconocía el derecho a la libertad religiosa y


a la celebración de cultos. Pero se continuaba sin reconocer la
personalidad jurídica de las iglesias.
Se estableció la obligación para las Iglesias de tener unos
estatutos que regulasen su funcionamiento interno, llevar un libro
de miembros, en el que constasen las altas y las bajas, y un libro
de contabilidad.
Se constituyó una Comisión de Libertad Religiosa
compuesta por funcionarios representantes de varios Ministerios
del Gobierno, pero sin ningún representante de las Iglesias
Evangélicas. En cierto modo, esto fue una ventaja. Los problemas
de libertad religiosa, al menos oficialmente, no dependían del
Gobernador o Alcalde, cada uno con un criterio diferente, sino
de un estamento nacional.
Se reconoció a los “Ministros de Culto”, facilitándoles
una credencial que era de gran ayuda para entrar en los hospitales
e incluso en las cárceles.
Los estatutos se registraron en la Comisión de Libertad
religiosa y los libros de miembros y contabilidad debían
presentarse, una vez al año, a las autoridades locales para su
sellado.
Lo del libro de miembros causó mucho miedo. Hacía
muy poco, habíamos salido de una persecución activa. Luego, en
la práctica, los funcionarios le dieron muy poca importancia y
se limitaban a sellar los libros una vez al año; una actuación casi
mecánica, sin mayor trascendencia.
Para estudiar el contenido de la nueva Ley y poder
aconsejar a las iglesias, las Asambleas en España nombraron
un grupo asesor, compuesto por Ernesto Tranchad, Juan Solé,
Antonio Padilla y yo mismo; no recuerdo si dicho grupo lo
formaba algún otro miembro.

228
Memorias de Santiago Giordano

Preparamos un borrador-patrón de estatutos, para que


cada Asamblea tuviese una base para elaborar su propio estatuto.
De hecho, fue el patrón que utilizaron casi todas las Asambleas
de Hermanos hasta la promulgación de la nueva Ley orgánica de
Libertad Religiosa de 5 de junio de 1980, número 7/80.
El mencionado grupo asesor se reunió en Madrid, por
lo que yo continué disfrutando de la hospitalidad de los Padilla
durante unos días.
En la década de los 60, fui Secretario de la Alianza
Evangélica Española. En aquella época, la A.E.E. intervino en
varias cuestiones relacionadas con la libertad religiosa, o mejor
dicho con la falta de libertad. Yo, como Secretario de la A.E.E.,
participé en esos asuntos. El 14 de mayo de 1956, se constituyó la
Comisión de Defensa Evangélica de España.
En 2 de abril de 1960, fue nombrado Don José Cardona,
como Secretario permanente. El Sr. Cardona, en aquel entonces,
era Secretario judicial en Játiva y, a la vez, Pastor de la Iglesia
Bautista de la misma población. Los Cardona se trasladaron a
Madrid, donde quedó constituida la secretaría permanente de la
Comisión de Defensa.
Más tarde, en noviembre de 1986, se formó la Federación
de Entidades Religiosa Evangélicas de España (FEREDE), con
sede en Madrid y formada por personas más jóvenes y mejor
preparadas en cuestiones legales que yo, por lo que mi intervención
en asuntos de libertad religiosa cesó por completo.
A finales del verano de 1972, Antonio Padilla tuvo un
primer desprendimiento de retina. Al año siguiente, ocurrió un
accidente totalmente inesperado. Antonio Padilla no vio una
puerta de vidrio, lo que hizo se diera un gran golpe en la cara
que le produjo un nuevo desprendimiento de retina, teniendo que
someterse a seis diferentes operaciones, que no dieron resultado.
Tuvo que rendirse a la terrible realidad: se había quedado ciego.

229
Memorias de Santiago Giordano

Un tiempo después, la gran fábrica de muebles de la que


Antonio era su Director Comercial se declaró en quiebra. El
resultado fue que desapareció la empresa.
Antonio, con la ayuda de su esposa Ana y sobre todo,
con la ayuda del Señor, fue sobreponiéndose al terrible trauma
y se dispuso a prepararse para vivir la realidad de su ceguera.
En la provincia de Barcelona, en la población de Castellarnau,
entre Sabadell y Terrassa, se encontraba un importante centro
de rehabilitación de ciegos. Hoy, sus actividades se realizan en
Barcelona capital.
Enseñaban a los ciegos a comer sin tirar los alimentos
del plato, a coger el vaso sin derramar su contenido, a andar y
orientarse con el bastón y, sobre todo, a aprender la escritura
“braille”. En general, les enseñaban a utilizar todos sus sentidos,
sin la vista, para ser lo menos dependientes posibles.
El braille es una escritura basada en seis puntos en
relieve. Quien disfruta de visión, puede visualizarlos. El ciego los
distingue por el tacto y, de esta forma, puede leer sin utilizar la
vista, que no tiene.
En la década de los 70 había unas sencillas máquinas de
escribir, con las que se escribía en braille, y unas plantillas en las
que, con un punzón, se podían escribir notas en braille.
Hoy, con la informática, existen programas en los que se
puede escribir en negro y transcribir al braille de forma automática
y, por consiguiente, mucho más rápida y sencilla.
Yo también aprendí que a un no vidente, no se le debe
coger del brazo, sino colocarse ligeramente adelantado y que el
ciego se apoye en tu hombro, de forma, que en cierto modo, le
hagas de bastón. Antonio y su esposa Ana visitaron el centro
de rehabilitación de ciegos situado en Castellarnau. Se informó
de su programa, pero no llegó a ingresar. Antonio por su cuenta
aprendió el braille.

230
Memorias de Santiago Giordano

Antonio sintió el llamamiento de aprovechar su ceguera


para testificar y llevar el evangelio a otros ciegos.
Los ciegos tienen unas características muy marcadas.
A algunos, su ceguera les ha impedido estudiar, lo que produce
ignorancia, sobre todo si no conocen la escritura braille. Otros,
por el contrario, al no poderse distraer con la vista, han estudiado
todo lo que han podido por medio de libros transcritos al braille.
Estas diferencias debían tenerse en cuenta para presentarles el
evangelio.
Para los no videntes que no podían leer en braille, el
único medio de comunicación eran los casetes, con la ventaja de
que los podía escuchar toda la familia.
“Nueva Luz” nació en el domicilio de los Padilla con una
sencilla máquina de escribir braille y un antiguo magnetófono
para grabar casetes. Nueva Luz, pasado un tiempo, se trasladó a
la calle Quesada y a lo largo de los años fue teniendo diferentes
domicilios. Algo muy importante fue disponer de un estudio de
grabación.
Las instalaciones y el material para ciegos tienen el grave
inconveniente de que son caros de costo y voluminosos. Los libros
en braille ocupan mucho espacio. Nosotros, desde Barcelona, nos
dedicamos a interesar a las iglesias para conseguir fondos para
Nueva Luz. Fue un trabajo de retaguardia.
Aun cuando los Padilla continuaron ofreciéndonos su
hospitalidad, el hecho de la ceguera de Antonio me suponía un
freno para aceptarla, porque consideraba que Ana tenía mucho
más trabajo, porque era los ojos de su marido.
Además, al terminarse las Conferencias de Trafalgar (año
1985) viajaba mucho menos a Madrid.
Antonio Padilla, siempre acompañado por algún
hermano, viajó varias veces a Cuba, Nicaragua y Guatemala para
intentar extender la obra de Nueva Luz.

231
Memorias de Santiago Giordano

Las conferencias de Trafalgar con varios días de reuniones


se trasformaron en retiros, más breves y en los que ya estábamos
alojados, o en reuniones monográficas de unas horas, con lo que
en el mismo día íbamos y volvíamos de Madrid.
Además, se dio otra circunstancia que hizo que nuestra
relación disminuyese. Yo, desde siempre, había utilizado todas
mis fuerzas para que las Asambleas de Hermanos se uniesen y
trabajasen en comunión y organizadas.
Por fin, se fueron gestando la Coordinadora de las
Asambleas en Cataluña (AA.GG). Así como también la
coordinadora a nivel nacional. (AA.HH). Antonio y yo teníamos
opiniones diametralmente opuestas en estas cuestiones.
Otro asunto sobre el que discrepábamos era acerca del
ministerio de la mujer en la iglesia. Yo tenía, y sigo teniendo,
una opinión completamente abierta en cuanto a que las mujeres
tuviesen una actividad pública en los cultos de la iglesia. Antonio
continuaba muy cerrado en esta cuestión, siguiendo los criterios
de hacía años.
Todo esto no influyó en nuestra amistad, pero la suma
de circunstancias mencionadas y el hecho de que, con los años,
fui viajando mucho menos a Madrid hicieron que, en los últimos
años, nos viéramos poco y disminuyese nuestra relación.
Creo que es importante destacar que la fe y la fidelidad
a las grandes doctrinas bíblicas, que tanto Antonio como yo
teníamos, y que sigo teniendo, salvaguardaron nuestra amistad
y comunión, a pesar de las importantes diferencias referentes a
varias prácticas eclesiásticas.
El 28 de septiembre de 2008, Antonio Padilla pasó a
la presencia del Señor. Su corazón, que estaba enfermo, dejó de
latir. Cincuenta y dos años de amistad, de comunión fraternal y
de colaboración, en ocasiones muy intensas, terminaron aquí y
ahora, pero van a continuar en la eternidad, sin limitaciones.

232
Memorias de Santiago Giordano

A la muerte de Antonio, su hijo David se ha hecho


cargo de continuar con el trabajo de Nueva Luz, junto con la
colaboración de otros hermanos en la fe. Muy importante es la
colaboración de Daniel Benítez.
Las instalaciones de Nueva Luz, salvo cuestiones de
grabación, se han trasladado a San Pedro de Alcántara (Málaga),
si bien también incluyen un estudio de grabación.
Como datos muy importantes, Nueva Luz ha podido
adquirir una máquina para imprimir braille. Además, ha llegado
a un acuerdo con la Sociedad Bíblica para imprimir Biblias en
braille y también grabarlas en audio.
Nueva Luz tiene contactos y querría extenderse a
los países de Sudamérica, donde hay grandes necesidades y
posibilidades entre los ciegos.
Antonio Padilla era un año mayor que yo. Nuestra extensa
colaboración y comunión fraternal han quedado ahí como un
grato recuerdo de algo muy positivo para la Gloria de Dios.

233
Capítulo 21 • Miscelánea
de acontecimientos

Se dice, y con razón, que detrás de cada hombre hay


alguna o algunas mujeres. En mi caso, podría referirme a dos, la
mi madre y mi esposa, pero ahora vamos a limitarnos a la primera.
Mi padre murió cuando yo sólo tenía diez años y
medio, mi hermano Jorge siete, y mi madre treinta y nueve. Las
circunstancias eran de plena Guerra Civil, de bombardeos, de
penuria económica, de escasez de alimentos.
En plena Guerra Civil, marchamos a Francia como
refugiados, y regresamos sin disponer de casa. Luego, tuvimos que
vivir la expulsión de España de mis tíos Enrique y Magdalena
y, todo esto, rodeado del terror franquista de la posguerra. Unas
circunstancias muy negativas y deprimentes.
Mi madre, no solo no se desmoronó ante tanta adversidad,
sino que supo tomar el timón y conducirnos con mano segura,
llena de amor y, a la vez, de firmeza, teniendo que asumir el
papel de “padre” y madre de la familia. En los años difíciles de la
adolescencia, supo ser nuestra amiga y consejera.
Cuando tuvimos hijos, ellos la llamaron “abuelita”, y
nosotros, para acomodarnos al lenguaje infantil, la llamábamos
“abuelita”. Nuestros nietos también la llamaron “abuelita” y no sé
muy bien cómo, pero para toda la iglesia fue la “abuelita”. Siempre
sonriente, dispuesta a dar un buen consejo y respirando paz y
amor. La “abuelita” era una auténtica cristiana, para quien las
enseñanzas de la Biblia eran su norma de fe y de conducta.

234
Memorias de Santiago Giordano

Mi tío Enrique, económicamente, perdió lo poco que tenía


de las acciones de las Minas del Centenillo. Cuando terminó la
Segunda Guerra Mundial, las minas se cerraron definitivamente
y las acciones quedaron en papel mojado, sin ningún valor.
Como resultado de haber cambiado de trabajo de Riegos
y Fuerzas del Ebro, de donde fue despedido por “rojo”, a la Seda
de Barcelona, y luego pasar seis años en Inglaterra para regresar de
nuevo a trabajar en La Seda de Barcelona, al jubilarse la pensión
que recibía era baja, por lo que su situación económica resultó
bastante precaria.
Mi tío Enrique era un hombre alto y fornido, con una
piel blanca, pero siempre con una cara demasiado rosada para ser
normal. Luego he entendido que debía tener la presión arterial
alta, pero, en aquella época, esta era una cuestión que no se
controlaba.
El año 1967, con sólo 67 años de edad, mi tío Enrique
tuvo una embolia cerebral. Quedó con las cuatro extremidades
inmovilizadas y sin habla, pero conservando la razón.
La agonía duró algunos días. Le gustaba que orase a su
lado, que le leyese el Salmo 23 y otros textos bíblicos que dan
seguridad. No parecía que sufriese dolores físicos. El Señor
terminó llevándoselo.
Al final, perdió el conocimiento y nos reunimos un grupo
de creyentes de la iglesia para orar por él. No por el futuro que
tenía asegurado, sino por el breve presente que le quedaba. Yo le
tomaba una mano y estaba vigilando el oxígeno que respiraba y
que al pasar por el agua hacía burbujas. De pronto, cesaron las
burbujas y su mano quedó flácida. Ya no estaba allí, había pasado
a la presencia de su Señor y Salvador. Era el 7 de julio de 1967.
El culto del entierro tuvo lugar en la iglesia de Avda. de
Mistral 87. Por primera vez, en Barcelona, se entró el féretro dentro
de la iglesia. Asistieron tantas personas, que fue una auténtica

235
Memorias de Santiago Giordano

manifestación de duelo, de tal manera que, por lo visto, la policía


no sabía lo que ocurría y mandaron dos coches con policía secreta,
que no intervinieron en nada y se limitaron a observar. Debe
tenerse en cuenta que estábamos en pleno “nacionalcatolicismo”
del franquismo.
Mi tía Magdalena, a pesar de ser seis años mayor que el
tío Enrique y toda su vida haber tenido problemas de corazón,
le sobrevivió 5 años: en agosto de 1972, pasó a la presencia del
Señor a los 78 años de edad. Su marcha fue completamente
diferente a la del tío Enrique. La tía Magdalena estaba enferma y
fue empeorando lentamente, hasta que le sobrevino la muerte.
Mi madre, esos cinco años que mediaron entre la muerte
del tío Enrique y el de la tía Magdalena, estuvo viviendo con su
hermana y cuidando de ella.
Nosotros, al volver de Tánger en 1960, nos instalamos en
calle Pedro IV, 74, 2º, 2ª. Era una vieja casa carente de todas las
comodidades que habíamos tenido en Suiza y en Tánger; a pesar
de ello, siempre dimos gracias a Dios, porque teníamos una casa
en Barcelona, pagando una renta muy baja.
En la calle Pedro IV, 74, 2º, 2ª, estuvimos viviendo desde
abril de 1960 hasta noviembre de 1969. Nueve años largos.
Durante ese tiempo, hicimos algunas mejoras, pero la casa seguía
siendo vieja y sin ninguna de las comodidades y confort que ya en
aquella época se tenían.
En una de las visitas de los representantes de Hope Bible
Mission, Inc., nos dijeron que vivíamos de forma muy sencilla
y debíamos mudarnos de casa; que la Misión estaba dispuesta
a ayudarnos para que pudiéramos pagar una renta bastante más
elevada. Para la Misión, la cuestión de imagen tenía bastante
importancia, y la que dábamos como misioneros sostenidos por
Hope Bible Mission, Inc. era de escasez y precariedad.

236
Memorias de Santiago Giordano

Su idea era que tomásemos otro apartamento en renta.


En aquel momento, ya se había empezado a edificar en Barcelona
y se encontraban casas nuevas. Nosotros fuimos viendo varios
apartamentos y, al fin, encontramos, lo que nos pareció lo mejor,
un apartamento de casi 100 m2 con cuatro dormitorios, uno muy
pequeño, y un comedor, que no era de paso y, por lo tanto, podía
utilizarse como habitación. Era una casa completamente nueva, la
estrenamos nosotros.
Destinamos la habitación más grande a comedor-sala de
estar, otra a nuestro dormitorio, otra para David, la más pequeña.
Dámaris y Susana aprovechaban el espacio teniendo una sola
habitación con una litera, y aún me quedaba otra habitación para
despacho.
Todas las habitaciones, salvo nuestro dormitorio, que
daba a un patio interior, eran exteriores. El gran inconveniente
era que la casa tenía una orientación y una forma de construcción
del conjunto de edificios que la rodeaban, que nunca nos daba el
sol. Teníamos una pequeña terraza que utilizábamos para tender
y secar la ropa.
Tampoco teníamos calefacción. Utilizábamos una estufa
de gas butano para el comedor, y una pequeña estufa eléctrica
para el baño; para los dormitorios no teníamos ninguna estufa.
El apartamento está situado en Avda. de Meridiana, 34,
5º, 2ª. Dispone de un baño completo, con agua caliente, además
de un aseo con WC y lavabo. Era un apartamento de compra. Al
final, nos decidimos por él.
En aquella época, no se utilizaban las hipotecas, sino las
letras de cambio. El pago aplazado fue de 13 años, así que firme
150 letras de cambio. Casi me puse enfermo, pues yo era muy
estricto en “no debáis nada a nadie”, así que tuve que explicarme,
una y otra vez, que una letra de cambio se debe a partir del
momento que vence, pero no antes.

237
Memorias de Santiago Giordano

La compra de ese apartamento ha sido el mejor negocio


que hemos realizado en nuestra vida; claro que hemos hecho muy
pocos negocios. Aquellos fueron años de fuerte inflación, lo que
provocó que los apartamentos arrendados subieran bastante de
precio. Para nosotros, el precio aplazado no se alteraba, por lo que
pagábamos menos de compra que por el mismo apartamento en
arrendamiento.
Desde hace años, tenemos arrendado nuestro apartamento.
El arriendo, que hoy recibimos, nos cubre todos los gastos de
nuestro actual apartamento, unos bajos en Sant Cugat del Vallès,
con un pequeño jardín y todas las comodidades modernas.
Cuando recuerdo nuestro apartamento en Pedro IV, 74,
2º, 2ª y miro el que actualmente ocupamos, sólo cabe una actitud:
dar gracias a Dios.
El apartamento de Avda. de la Meridiana, está a pie
del Metro, por lo que estábamos a cinco minutos de la plaza de
Cataluña, el centro de Barcelona, desde donde se pueden efectuar
combinaciones con otros metros, autobuses y ferrocarriles.
Al trasladarnos a la Avda. de la Meridiana 34, 5º, 2ª,
Susana todavía era un bebé de algo más de un año, pero David
y Dámaris ya habían crecido y continuaban creciendo. David ya
había cumplido doce años y nos fue de gran ayuda en todo el
traslado de casa, que lo hicimos nosotros mismos con la ayuda de
algún hermano de la iglesia, de forma que no necesitamos ningún
profesional. Dámaris ya tenía nueve años.
Teníamos motivos para ser felices contemplando a
nuestros hijos. Crecían sanos y con buena salud, eran unos buenos
hijos y unos buenos estudiantes, pero a la vez nos dejaban la
nostalgia de que estábamos perdiendo a dos niños.
A Dámaris, cuando era pequeña, le gustaba que la cogiese
y la llevase sobre los hombros, pero eso se había quedado para
el recuerdo. Ahora, era una niña muy sensata, pero demasiado

238
Memorias de Santiago Giordano

grande para tomarla en brazos. David siempre fue muy movido,


pero continuamente estaba dispuesto a ayudar, sumamente
enamorado de su madre.
Los años continuaron pasando, y nuestros hijos creciendo.
En los Campamentos de Berea, David se hizo muy amigo de unos
chicos, hijos de emigrantes españoles que vivían en Alemania, y le
invitaron para las vacaciones del verano.
Una vez en Alemania, fueron a visitar el Berlín occidental,
todavía existía el “muro de la vergüenza” que separaba en dos
partes la ciudad. Desde allí, pasaron al Berlín oriental, y David
tomó la gran decisión; compró un televisor portátil en color;
como compra, fue excelente, le costó mucho más barato que en
España y la calidad era mucho mejor que los aparatos que había
aquí.
Todavía recuerdo a David, llegando al aeropuerto del
Prat, con un paquete muy raro. Era el televisor envuelto con el
saco de dormir, para prevenir posibles golpes. Él estaba muy
satisfecho, había pasado todas las aduanas y no le habían dicho
nada.
Durante años, yo había sido reacio al televisor, además
de que no disponía del dinero para comprarlo, sobre todo porque,
en mi orden de prioridades, el televisor quedaba en muy segundo
término.
Pero, al fin, ya teníamos televisor. No sé cuál de nuestros
tres hijos estuvo más contento.
Dámaris y Susana todas las noches después de cenar se
quedaban a ver la tele. Se acurrucaban en un diván que teníamos
en el comedor, pero resistían muy poco sin quedarse dormidas.
Dámaris ya era demasiado mayor para tomarla en brazos, además
las dos hermanas dormían en una litera, y Dámaris lo hacía en la
superior, por lo que no quedaba más solución que despertarla y
acompañarla a que se subiese a su litera.

239
Memorias de Santiago Giordano

Susana tomó la costumbre de quedarse dormida y


esperar que yo la tomase en brazos y la metiese en su cama.
Pasaron los años, creció y yo ya no podía llevarla en brazos, pero,
medio dormida, echaba un brazo sobre mi cuello para que la
acompañase a su cama, donde ponía la cara para que le diera un
beso y continuaba durmiendo.
El televisor hace tiempo que se quedó anticuado, pero
nunca tuvo una avería y nos ha dado pena tirarlo, teniendo en
cuenta toda su historia. Lo tenemos guardado en el trastero, como
una pieza de museo.
A la muerte de mi tía Magdalena, mi madre tenía un
piso a su nombre, muy grande para una persona sola, por lo que
se planteó la posibilidad de que Jorge y su familia fuesen a vivir a
ese piso, o que fuéramos nosotros.
Nosotros, hacía unos pocos meses que nos habíamos
instalado en la Avda. de la Meridiana 34, 5ª, 2ª. Tal vez lo
hubiésemos podido vender, pero era una incógnita, además el piso
de Avenida del Paralelo, 188, 6º, 3ª necesitaba algunas reformas y
nosotros no teníamos los recursos para hacerlas.
Así que decidimos continuar en nuestro apartamento de
la Avda. de la Meridiana, que hacía unos pocos meses habíamos
adquirido y estrenado, porque era nuevo y nadie antes había
vivido en el.
En el momento que estoy escribiendo, han transcurrido
37 años desde aquella decisión y creo que fue muy acertada.
Jorge consideró irse a vivir con mi madre, pero era una
opción personal suya, que no compartió, en ningún momento
su esposa María Luisa. No fue una decisión del matrimonio.
María Luisa, ya lo había visto, y lo que quería era comprar un
apartamento nuevo.
Mis tíos Enrique y Magdalena tenían bien amueblada
su casa, un salón antiguo, todo en caoba maciza. Lo primero que

240
Memorias de Santiago Giordano

hizo María Luisa fue esmaltarlo de blanco, un autentico sacrilegio


para unos muebles de caoba, pero no paró hasta que no quedó
nada o casi nada; lo que dejó, era lo más feo y de menos valor.
Aun ahora, con María, nos da pena recordar el destrozo que hizo.
Mi madre, se quedó a vivir en su casa, de Avda. del
Paralelo, 188, 6º, 3ª, junto con Jorge, María Luisa y sus hijos
Christian y Georges, por lo que la tuvo que convivir con las
continuas desavenencias del matrimonio.
Cuando Christian se casó y se fue a vivir a Motril, en
ocasiones María Luisa se iba a allí donde pasaba una temporada
y dejaba a Jorge solo; en otras, era Jorge el que se iba a un pisito
que tenía.
Los periodos en que Jorge estaba sólo, mi madre le fue de
gran ayuda, porque Jorge, como consecuencia de su diabetes, tenía
y tiene que guardar una dieta muy rigurosa.
Al fin, el matrimonio Jorge y María Luisa se separaron
legalmente y después obtuvieron el divorcio.
Mi madre, se cayó en su casa en Avda. del Patalelo, 190,
6º, 3ª, , lo que le produjo la rotura del fémur. En aquel momento,
estaba sola y no pudo moverse para avisarnos a nosotros o a los
vecinos. Cuando llegó Jorge, se la encontró en el suelo, pero
completamente tranquila.
Tuvieron que operarla y la operación fue bien, pero
para moverse necesitaba unas andaderas. Aun ahora, nos reímos
recordado que, a pesar de sus muchos años, guardaba algo de sus
ganas de presumir de cuando era joven. Al llegar a muy mayor,
aceptó usar una silla de ruedas dentro de casa, pero nunca nos
dejó que la llevásemos a la calle.
Cuando nuestros hijos dejaron el nido, arreglamos la
habitación de Dámaris y Susana para mi madre; de esta forma,
había temporadas que estaba con Jorge y otras con nosotros. Hasta
los 95 años, se mantuvo bastante bien, pero luego fue perdiendo.

241
Memorias de Santiago Giordano

Casi todas las noches tenía que levantarme para cuidarla


en algo. Cuando ya estaba arreglada, me gustaba abrazarla y darle
muchos besos, creo que era importante que fuese consciente de
que no estaba cumpliendo una obligación, sino que la quería
mucho.
Así fue pasando algún tiempo. Para no mover a mi madre,
y turnarnos cuidándola, Jorge vino a nuestra casa y nosotros nos
fuimos a la suya.
A mi madre le gustaba leer su Biblia y recitar salmos de
memoria. La última noche, yo le estuve dando la cena, y me dijo:
“Santiago, estoy pidiendo al Señor que se me lleve, porque en
ocasiones me doy cuenta de que pierdo la cabeza”. Fueron sus
últimas palabras.
Me pidió que apagase la luz y que nosotros fuésemos a
cenar, que ella se encontraba bien. Al cabo de un corto espacio de
tiempo, oímos que dio un fuerte suspiro, y fuimos enseguida. El
Señor se la había llevado. Aquel fue su último suspiro.
Mi madre no tuvo ninguna enfermedad que le provocase
la muerte, sino que, como una vela, se fue extinguiendo lentamente
hasta que se apagó.
El culto de entierro tuvo lugar en la iglesia evangélica
en la Avda. de Mistral, 87, iglesia a la que había estado vinculada
desde 1931, en que los Sres. White, los tíos Enrique y Magdalena
y mis padres la habían abierto como nuevo testimonio evangélico
aprovechando la libertad que proporcionaba la República.
Habían transcurrido 66 años. Durante ese tiempo, la
Guerra Civil española, la muerte de mi padre, la terrible represión
franquista, la persecución religiosa, las iglesias evangélicas
cerradas, pero también periodos de auténtico avivamiento con
muchas conversiones, y viendo cómo el evangelio se extendía y
nuevos lugares de culto abrían sus puertas. La iglesia de Mistral
seguía allí y sigue, cuando estoy escribiendo.

242
Memorias de Santiago Giordano

El culto fue sencillo. Lo presidió Juan Federico, los dos


nietos de mi madre hijos de nuestro hijo David, Mireia (13 años)
y Marc (12 años), tuvieron cada uno una lectura bíblica en catalán.
El mensaje lo tuve yo mismo, basándome, entre otros, en el texto
de Apocalipsis 14:7: “Bienaventurados de aquí en adelante los
muertos que mueren en el Señor”.
Los restos de mi madre descansan junto con los restos
de mi padre en el cementerio de Montjuic, esperando el Día
Glorioso de la resurrección, cuando nuestro Señor Jesucristo
vuelva en Gloria.
Mi madre murió el 5 de febrero de 1997, a los 98 años de
edad. Por un año y diez meses, no llegó a cumplir los 100 años.
Una vida larga, llena de situaciones dolorosas y muy difíciles,
pero en la que siempre supo mantener su confianza en su Señor.
Nunca tuvo una palabra de queja, sino todo lo contrario: siempre
estaba dispuesta a alabar a Dios y darle gracias.
Un capítulo triste de nuestra historia, pero a la vez
hermoso y lleno de esperanza.

243
Capítulo 22 • Nuestros hijos dejan el nido

La primera en dejar el nido fue Dámaris, con solo 19


años. El 8 de diciembre de 1979, se casó con José Luis Gutiérrez.
Tuvimos la ceremonia en la iglesia de La Bisbal, y luego
marchamos a la Casa de Colonias Berea para la comida.
Dámaris estaba muy bonita con su vestido de novia y
el velo que había utilizado la tía Magdalena y luego María.
Expresamente, Dámaris hizo coincidir la fecha de su boda con el
81 cumpleaños de la abuelita.
Los novios estuvieron rodeados por la familia de José
Luis y por la familia Giordano Urrutia. No recuerdo cuántos
éramos en Berea, sólo se que muchos; ni tampoco recuerdo qué
comimos; de lo único que me acuerdo es que Dámaris tuvo un
pastel de boda de varios pisos que casi tocaba el techo.
Luego, Dámaris con su vestido de novia llevó otro pastel,
con 81 velitas a la abuelita. Fue una doble fiesta, muy bonita. José
Luis y Dámaris se establecieron en Sitges.
Después de 19 años, la ausencia de Dámaris se dejó sentir
en casa, pero a quien más le afectó fue a su hermana Susana,
que sólo tenía 11 años. Dámaris había cuidado de su hermana
cuando era pequeñita y a medida que fue creciendo, siempre iban
juntas. Ahora Susana se encontraba sola, aunque muchos sábados
y domingos los aprovechaba para ir a casa de su hermana.
Si celebrásemos la fiesta de los Reyes Magos, habríamos
dicho que Laura fue el regalo de Reyes. José Luis y Dámaris
tuvieron su primera hija, Laura, el 7 de enero de 1981. El 18 de
febrero de 1982, les nació el segundo hijo, un varón, Daniel. El

244
Memorias de Santiago Giordano

29 de septiembre de 1983, nació una segunda niña, Laia, tercer


hijo del matrimonio, y el 1 de febrero de 1986, nació Miriam, la
pequeña de la familia. El matrimonio José Luis – Dámaris ha
finalizado en divorcio.
El siguiente en dejar el nido fue David. El 25 de julio
de 1981, contrajo matrimonio con Elisabeth Paloma. En esta
ocasión, la ceremonia de casamiento se tuvo en la Casa de
Colonias Berea y, luego, la comida con las dos familias.
Lo único que recuerdo es que el pastel de boda era tan
alto, que tuvimos que dejarlo en la entrada, pues no pudimos
entrarlo en el comedor, y de lo otro que me acuerdo es que, en
vez de hacer calor, hizo fresco. Yo que iba de ceremonia con traje
con americana, lo pasé bien, pero las señoras que iban más ligeras,
pasaron frío.
David y Elisabeth marcharon a Montpellier (Francia),
donde estuvieron un año largo, y luego regresaron a Barcelona. El
21 de mayo de 1983, les nació Mireia, su primera hija, y el 18 de
Junio de 1984 nació Marc. Ya tenían la pareja.
Mireia estudió Náutica, e hizo prácticas, como oficial de
un mercante que enlazaba el puerto de Cádiz con el puerto de
Tenerife en las Islas Canarias. Cuando escribo, está pendiente de
presentar la tesis.
Nuestra hija pequeña, Susana, merecería un capítulo
completo. A partir de su adolescencia, su vida ha sido una continua
aventura. Susana ha tenido tres hijos de su relación con Eusebio
Martín Solano: Xavier, Nora e Ian Eusebio Martín Giordano.
El 1 de enero de 1994, Susana tuvo un accidente muy
grave de coche, en la Autopista A-7 dirección Barcelona, después
del peaje de Martorell. Es decir, un mes y 2 días antes de dar
a luz. El coche quedó para la chatarra, pero ni Susana, ni el
futuro bebé sufrieron ningún daño. Xavier Martín Giordano, el
primogénito, nació el 3 de febrero de 1994. Es un chico simpático,
muy correcto en el trato con los demás y un deportista de élite.
245
Memorias de Santiago Giordano

El 6 de agosto del año 1999, nació Nora, una niña extrovertida,


muy bonita y sumamente simpática. El pequeño de la familia ha
sido Ian Eusebio, que nació el 31 de marzo de 2004. La relación
de Eusebio y Susana, después de más de veinte años, se rompió
definitivamente, de forma violenta y dolorosa.
Todo no ha sido bonito. Como familia, hemos tenido
momentos difíciles y muy tristes.
Mi hermano Jorge fue victima de una trama para meterlo
en un psiquiátrico. Sucedió el 20 de noviembre de 1989, cuando
fue internado en el psiquiátrico del Hospital Clínico.
Tres miembros, de los más allegados, a escondidas de
todo el resto de la familia Giordano-Urrutia, adujeron que tenía
trastornos de locura e incluso que era violento y peligroso, por lo
que hicieron intervenir a la policía, que le detuvo e internó en el
psiquiátrico.
A las pocas horas de estar internado, Jorge consiguió
hacerme llegar un aviso de su situación. Inmediatamente, junto
con nuestro primo el Dr. Armando Urrutia, en aquel entonces
Director del Hospital Evangélico, nos pusimos en movimiento.
Los hechos fueron que los tres miembros de la familia
que internaron a Jorge en el psiquiátrico, una vez conseguido
su propósito, se desentendieron completamente de él. Nunca
le fueron a visitar. Y han tenido que transcurrir años para tener
algo de comunicación, en la mayoría de los casos simplemente
telefónica.
La cosa fue tan lejos, que incluso se llevaron la ropa de
Jorge y le dejaron sólo el pijama. Cuando le autorizaron para
pasear por la calle, tuve que llevarle algo de mi ropa, porque no
tenía con qué vestirse.
Los únicos que nos cuidamos de Jorge fuimos el
Dr. Armando Urrutia, yo mismo, mi esposa María, nuestros
hijos y nuestro primo Alberto; es decir, con excepción de los

246
Memorias de Santiago Giordano

denunciantes, toda la familia Giordano Urrutia. El 10 de febrero


de 1990, Jorge salió del psiquiátrico con el alta médica.
Su estancia le dejó varias secuelas: arrastraba los pies, y
se le caía la baba; además, tenía un complejo persecutorio y una
depresión.Las secuelas físicas se solucionaron en poco tiempo, las
psíquicas tardaron más, pero consiguió superarlas por completo,
sin que le dejasen ninguna complicación.
Como exfuncionario de la Administración de Justicia,
había visto de cerca algunos casos de personas muy próximas,
intentando declarar incapaz a un familiar, para quedarse con la
administración de sus bienes.
¿Fueron estas las motivaciones de los tres denunciantes?
Su forma de actuar, a escondidas del resto de la familia Giordano-
Urrutia, y luego abandonando al recluido y no preocupándose lo
más mínimo de su rehabilitación, dan pie a la suposición.
Como en otras ocasiones, la realidad superó a la ficción.
Después de salir del psiquiátrico y con la antigua Ley de Divorcio,
Jorge obtuvo la separación legal de Maria Luisa el 6 de marzo de
1992, y el divorcio definitivo el 10 de febrero de 1999.
El 16 de diciembre de 1999, Jorge contrajo nuevas
nupcias con Fanny Jiménez, una señora ecuatoriana, viuda, con
tres hijos mayores, que viven y están establecidos en Estados
Unidos, y sobre todo una fiel cristiana.
A la boda, asistieron dos de las hijas de Fanny, Katia y
Jenny Medina Jiménez Al hijo, Marlon, le fue imposible venir.
De esta forma, pudimos conocer a nuestras dos nuevas sobrinas.
Jorge y Fanny forman un hogar en que reina el amor
y la paz, presidido por el Señor. Jorge, a pesar de la distancia
geográfica, ha ganado tres hijos que le quieren y respetan, y ha
podido tener a los nietos en sus brazos.
Nosotros hemos ganado una hermana y unos sobrinos,
con los que nos unen auténticos lazos de amor.

247
Memorias de Santiago Giordano

Jorge, desde siempre, había tenido una gran preocupación


por la evangelización. Las circunstancias le han dirigido, de forma
muy especial, a dedicarse a los emigrantes hispanos. También ha
podido colaborar en algunas emisiones evangélicas de TV y radio,
y, sobre todo, se cuida de las personas que telefonean y escriben
como resultado de esas emisiones.
El golpe más duro que hemos recibido en nuestra
experiencia fue la muerte en accidente de nuestro nieto Daniel con
sólo 21 años. El 28 de agosto de 2003, nosotros estábamos, junto
con nuestra hija Susana, en la Cerdanya. El 29, temprano por la
mañana, vino a despertarnos, para decirnos que le acababan de
telefonear informándole de que Daniel, nuestro nieto, regresando
a casa sobre las 21 h. de la noche, del día anterior, había tenido un
accidente con su moto y había muerto en el acto.
Susana y nosotros regresamos inmediatamente y, ya en
casa, nuestro hijo David, con su esposa Elisabeth y nosotros
marchamos a Canyelles, donde tenía la casa Dámaris. Cuando
llegamos, José Luis y Dámaris habían tenido que salir para
resolver algún trámite. Regresaron al poco rato y lo único que
pude hacer es abrazarme a Dámaris y llorar juntos.
Dámaris me decía: “Diez minutos antes de producirse
el accidente, estuve hablando con Daniel; diez minutos después,
estaba tendido sobre el asfalto, muerto”.
Hacía un día precioso de últimos de agosto. Desde la
terraza de la casa de Dámaris, se divisaban los pinares de las
estribaciones del Garraf, antes de llegar a Vilanova i la Geltrú, y
un cielo azul, lleno de luz.
Me recordó que hacía un día parecido cuando enterramos
a mi padre, que también había muerto de un accidente. Los días
más tristes de mi vida eran, a la vez, días llenos de luz y color. Tal
vez era un mensaje de esperanza. Dios es un Dios de vida y de luz.
Sentado en la terraza de la casa de Dámaris, pensaba que nuestro

248
Memorias de Santiago Giordano

caso no era tan excepcional. La primera causa de muerte entre los


jóvenes era, y sigue siendo, los accidentes de tráfico.
Otras muchas familias pasaban y pasan por el shock y el
dolor de perder de forma violenta y súbita a uno de sus miembros
jóvenes. La cuestión es: ¿tienen esperanza? Nosotros, con todo
el terrible dolor, lo podíamos afrontar con esperanza: Tampoco
queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para
que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Si
creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con
Jesús a los que durmieron en él. (1 Tes. 4:13-14).
Al día siguiente, 30 de agosto, tuvo lugar el culto de
despedida en el tanatorio de Vilanova y la Geltrú. El Pastor,
Roberto Velert, fue quien ofició y dio un mensaje de esperanza y
seguridad.
Había más de 500 personas, muchos compañeros de la
Universidad. A Daniel le gustaba mucho la bicicleta y vinieron
los compañeros con los que había hecho excursiones, incluso
amigos de Alemania y muchos Pastores y miembros de iglesia.
Los padres, José Luis y Dámaris, decidieron incinerar los
restos de su hijo Daniel y las cenizas las enterraron en el “Niu de
l’Àliga”, una encrucijada de caminos arriba de la montaña, desde
donde se divisa el mar y hay una vista sobre los cuatro puntos
cardinales. A Daniel, le gustaba ir de excursión en bicicleta a ese
lugar.
Pero la vida sigue. Ahora, nuestra familia ha crecido y
tenemos dos biznietos. El 7 de junio de 2003 Laura, nuestra
nieta mayor, contrajo matrimonio con Pau Agustí, y han tenidos
dos niños, el primero, Gerard, nació el 27 de mayo de 2004, y
el segundo, Oriol, nació el 24 de marzo de 2006. Esta relación
matrimonial duro sólo hasta el 2008.
En el momento de escribir, somos una familia compuesta
por María y yo, los bisabuelos, que dentro de unos días hará 59

249
Memorias de Santiago Giordano

años que nos casamos. Nuestros tres hijos David, Dámaris y


Susana. Nuestros ocho nietos: Mireia y Marc, hijos de David;
Laura, Laia y Miriam, hijos de Dámaris y Xavier, Nora e Ian
Eusebio, hijos de Susana y los dos biznietos, Gerard y Oriol,
hijos de nuestra nieta Laura. Tenemos muchos motivos para dar
gracias a Dios.
Por supuesto, podríamos contar muchas más vivencias,
pero nos hemos limitado a las que hemos considerado más
importantes.

250
Capítulo 23• Un crucero inesperado

En 1988 se produjo algo insólito. Nosotros nunca hemos


jugado a ninguna clase de lotería o de sorteos, por lo que yo, de
broma, digo que tenemos mucha suerte. Siempre nos toca el
reintegro.
En la Casa de Colonias Berea, forzosamente, teníamos
que manejar cantidades de dinero de cierta importancia. No me
gustaba guardarlas en la casa, donde había tantas personas, aunque
debemos reconocer que nunca tuvimos ningún problema. A pesar
de ello, abrimos una cuenta corriente en la Caixa del Penedès de
Sant Martí Sarroca. Sant Martí Sarroca está situado a 10 Km. de
la Casa de Colonias y a 10 Km. de Vilafranca del Penedès
En una de las operaciones en la Caixa del Penedès, me
dieron una serie de boletos para un sorteo, que guardé y no me
acordé más de ellos, hasta un buen día, en que, ya estando en
Barcelona, me telefoneó el Director de la sucursal de la Caixa del
Penedès para decirme que nos había tocado un viaje para efectuar
un crucero por el Caribe.
Durante bastantes años, no pudimos tener vacaciones.
En el verano, estábamos ocupados con los campamentos en la
Casa de Colonias Berea; cuando se acababan los campamentos,
empezaba el colegio de nuestros hijos y esa fue una rutina. Ahora,
el Señor nos daba unas vacaciones que nunca hubiéramos podido
imaginar.
El crucero dio principio el 13 de octubre de 1988 y duraría
hasta el 21 del mismo mes. El jueves 13 salimos de Barcelona y
volamos hasta San Juan de Puerto Rico, y desde el aeropuerto,

251
Memorias de Santiago Giordano

con un autocar, nos llevaron al barco, el MTS-Daphne. Una vez


nos instalamos en el camarote del barco, lo único que recuerdo es
que estábamos muy cansados y dormimos muchas horas seguidas.
La norma de todo el crucero fue viajar de noche, de forma
que durante los sucesivos días, en las varias escalas, teníamos la
oportunidad de visitar las islas del itinerario, y Caracas capital de
Venezuela.
Nuestra primera escala fue Curaçao. La entrada al puerto
es impresionante. Si no hubiese sido por el calor y la humedad,
una mezcla bastante desagradable, se habría podido decir que era
un fiordo noruego, por el que se entra a la bahía de Santa Ana,
y al mar interior del Schottegat. Parecía el lago de una ciudad
Holandesa.
Curaçao forma parte de las Antillas Holandesa y es
su isla más importante. En su tiempo, fue muy próspera, como
importante mercado de esclavos. Cuando se abolió la esclavitud,
perdió mucho de su esplendor. Hoy tiene una gran refinería de
petróleo, procedente de Venezuela. También tiene una importante
destilería, de donde procede el licor Curaçao, conocido en todo el
mundo.
Durante la noche, navegamos de Curaçao a la Guayra
(Venezuela), el puerto de Caracas. La distancia entre la capital y
su puerto es de 36 Km.
Los autocares que nos trasladaron a Caracas circulaban
por una moderna autopista, pero lo que nos sorprendió, de
forma desagradable, fue, que a ambos lados se extendían, sin casi
solución de continuidad, poblados y más poblados de barracas.
Tal vez, fuesen menos miserables que las de otros barrios de las
grandes ciudades de Sudamérica, pero seguían siendo barracas.
Sus habitantes, eufemísticamente, las llaman “ranchitos”.
Caracas es una gran ciudad, pero, en ciertos lugares, da la
impresión de que se ha construido sin planes urbanísticos. Junto a

252
Memorias de Santiago Giordano

un lujoso rascacielos se encuentran unos almacenes y unas casitas


de planta baja de barrio pobre.
En otros lugares, la cosa era mucho mejor, amplias
avenidas con construcciones modernas. En la corta visita, de
unas pocas horas, nos hicieron viajar en el metro, que era la
joya moderna de la ciudad, desde luego más moderno y mejor
equipado que el de Barcelona.
Los guías venezolanos siempre encontraban la forma de
referirse al gran libertador Simón Bolívar.
Visitamos el panteón nacional, lo que en otro tiempo fue
la iglesia de la Santísima Trinidad. Desde 1874, transformaron la
iglesia en el panteón nacional, donde descansan los restos de los
hombres más famosos que intervinieron en la independencia de
Venezuela, y presidiéndolo todo, el mausoleo de Simón Bolivar.
También visitamos el Palacio de Congresos, donde se
encuentra un arca en la que se guarda el Acta de Independencia,
de fecha 5 de julio de 1811.
Encontramos mercadillos donde se vendía de todo. La
gran oferta eran brazaletes y otras joyas de oro, que pretendían ser
de no sé cuántos quilates. Nosotros no entendemos en calidad de
oro y no llevábamos dinero para ser tentados.
Después de nuestra breve visita a Caracas, regresamos
a La Guaira, desde donde navegamos a la isla de Grenada. La
isla de Grenada, es la isla de las especias, que, como ocurre con
casi todas las islas del Caribe, en unos pocos años sufrieron un
buen número de invasiones de los países colonizadores y los
consiguientes cambios políticos e incluso de idioma.
La isla de Grenada fue descubierta por los españoles,
quines le pusieron el nombre de Granada, pero pronto fue
ocupada por los franceses, quienes respetaron su nombre original,
pero escribiéndolo y pronunciándolo en francés, “Grenada”.

253
Memorias de Santiago Giordano

Los siguientes en ocupar la isla fueron los ingleses, quienes


respetaron el nombre en francés “Grenada”, pero impusieron el
idioma y la cultura británica. Nos sorprendió ver a todos los niños
con unos uniformes muy limpios, con suma pulcritud y orden.
Hace poco, se produjo un golpe de Estado y, para
sofocarlo, en 1983 intervinieron las tropas de Estados Unidos.
El gigante del Norte peleando con una pequeña isla del Caribe.
En la práctica, hoy es un protectorado del gran vecino del Norte.
La isla de Grenada es el mayor productor mundial de
la nuez moscada, además de otras muchas especias. También
dispone de grandes plantaciones de caña de azúcar.
Tiene playas paradisíacas rodeadas de palmeras de todas
clases, con un mar transparente, en cuyas aguas pueden verse las
más variadas familias de peces tropicales de todos los colores.
Continuamos nuestro crucero hasta la isla de Martinica,
la isla de las Flores, la Perla del Caribe. Martinica forma parte
de los territorios de ultramar de Francia y, por lo tanto, se habla
francés y su cultura es francesa. La población es negra y, por lo
poco que pudimos ver, son personas altas y esbeltas.
Lo de que los “árboles no dejan ver el bosque” se le
puede aplicar literalmente, porque uno siempre se ve rodeado de
vegetación de todas las especies y de mucha altura, que forma una
bóveda de verde que casi no permite ver el cielo, y por todas partes
muchas flores.
En lo más cerrado del bosque, el guía nos informó de que
en aquel lugar se encuentran serpientes que matan a sus victimas
por asfixia y otras de mordedura mortal. Nosotros dentro del
autocar estábamos a salvo.
Nuestra excursión se dirigió a Saint Pierre, lo que en
otro tiempo había sido una capital de más de 30.000 habitantes,
llamada el “París de las pequeñas Antillas”.

254
Memorias de Santiago Giordano

El 8 de mayo de 1902, el Mont Pelée, llamado por los


indios la “Montaña de Fuego”, entró en erupción lanzando
enormes piedra, ceniza ardiendo y terribles corrientes de lava, que
arrasaron completamente Saint Pierre y a todos sus habitantes.
Incluso algunos barcos situados en el puerto también ardieron.
Hoy Saint Pierre es una pequeña población formada por
unos 3.000 habitantes, que, en buena parte, vive del turismo, de
todos los que visitan los restos del desastre que provocó el volcán
en erupción. El volcán parece dormido, pero de su cráter surgen
penachos de humo blanco. No está extinguido.
De la Martinica, navegamos a St. Thomas, la “Isla de los
Piratas” que fue nuestra última escala, antes de volver a San Juan
de Puerto Rico. St. Thomas, era el mayor mercado de esclavos del
mundo, lo que hace que el 80% de su población sean negros. Hay
quienes definen la isla como el “depósito de alcohol del Caribe”.
La isla fue descubierta por Cristóbal Colón y colonizada
por los holandeses, a quienes siguieron los ingleses, y luego los
daneses. Los estadounidenses se la compraron a los daneses por
25 millones de dólares.
A su extensa bahía, se tiene acceso por una serie de canales
formados por varios islotes que constituyen una barrera natural
de protección de las tempestades, y hacen de ella un inmenso
puerto. Se puede entender que en su tiempo fuese la guarida de
los piratas.
Forman parte del recorrido turístico las residencias de los
famosos Barbanegra y Barbaazul y la Taberna de los Piratas.
Ya, muy próximo a nosotros en el tiempo, en 1970, la isla
se convirtió en un nido de gangsters, dirimiendo sus diferencias a
tiros.
Los estadounidenses han convertido St. Thomas en uno
de los centros turísticos más caros del mundo. Desde luego, une
su vegetación tropical, a unas playas preciosas y la inmensa bahía

255
Memorias de Santiago Giordano

donde se practican todos los deportes náuticos. Se puede alquilar


toda clase de embarcaciones, hidroaviones, helicópteros, viajes
submarinos, etc.
En las pocas horas que estuvimos en St. Thomás, viajamos
con unas “guaguas” con los laterales descubiertos y en el recorrido
fuimos teniendo la visión de parajes, cual de ellos más bello.
Visitamos las instalaciones de “Coral World”, un alarde
de ingeniería, que tiene tres niveles. El primero, sobre el agua,
desde donde se divisan las islas de St John y las islas Vírgenes.
Los otros dos niveles se encuentran debajo del agua. A diferencia
de los acuarios que conocemos, aquí los peces están en libertad,
en su propio ambiente, y los que se encuentran encerrados en la
pecera son los visitantes.
En el segundo nivel, el primero debajo del agua, pudimos
contemplar tiburones y otros peces grandes, cuyo nombre
desconozco, pero todos ellos no hacían cara de buenos amigos,
aun detrás de los gruesos vidrios, resultaba sobrecogedor cuando
un tiburón se acercaba.
El tercer nivel, situado en el fondo del mar, ofrecía un
espectáculo que nunca antes habíamos visto, la vegetación de las
profundidades, una variedad de plantas de coral de tonalidades
diferentes e infinidad de peces, de todos los colores, que se
acercaban a nosotros.
Llegada la noche, volvimos al barco y navegamos hasta
llegar a San Juan de Puerto Rico, donde dispusimos de unas horas
antes de tomar el avión que iba a devolvernos a Barcelona.
La isla de Puerto Rico fue descubierta por Cristóbal
Colón el 19 de Noviembre de 1493 y colonizada por los españoles.
Durante más de 400 años, formó parte del Imperio Español. Por
la posesión de la isla, durante muchos años estuvieron luchando
españoles e ingleses.

256
Memorias de Santiago Giordano

En 1797, la ciudad de San Juan de Puerto Rico se


encontraba sitiada por fuerzas inglesas. Las mujeres de la ciudad
organizaron una procesión para rogar a Santa Úrsula que las
liberase. Se cuenta que formaron una comitiva de 11.000 mujeres
que, con antorchas, se dirigían a rogar a la santa.
El general Abercromby, que mandaba las fuerzas
inglesas, al ver tantas antorchas, creyó que se trataba de refuerzos
para ayudar a los sitiados, por lo que ordenó levantar el cerco y se
retiró.
Los españoles construyeron la fortaleza de San Felipe de
el Morro, para proteger el puerto de San Juan de Puerto Rico.
En su construcción, invirtieron más de 200 años, era un alarde de
ingeniería militar; aún hoy imponen sus muros de piedra; además,
400 cañones lo hacían inexpugnable.
Puerto Rico dejó de formar parte del Imperio Español
el 25 de Julio de 1898 en que fuerzas navales de Estados Unidos
ocuparon la isla.
El 10 de diciembre de 1898, se firmó el Tratado de París,
por el que Cuba, Puerto Rico y Filipinas dejaron de formar parte
del Imperio Español y pasaron a los Estados Unidos.
En 1917, se otorgó la Ley Jones, por la que se concedía
la ciudadanía americana a los habitantes de Puerto Rico. Hoy,
Puerto Rico es un Estado Libre Asociado de Estados Unidos.
La población en más de un 90% son blancos y en su
mayoría mestizos. Menos de un 10% son afrocaribeños y asiáticos.
Desde hace muchos años, se experimenta una corriente
migratoria hacia Estados Unidos, lo que hace que haya más
portorriqueños en Estados Unidos que los que viven en Puerto
Rico.
Nosotros tuvimos unas pocas horas para visitar la ciudad
y sus comercios, donde se encontraba de todo, y a precios más
económicos que en España.

257
Memorias de Santiago Giordano

Pero apenas nos quedaban unos pocos dólares de los que


habíamos cambiado, así que poco pudimos comprar.

NOTA. Nosotros efectuamos el viaje en 1988, por lo tanto todas nuestras referencias
son a esa fecha o a fechas anteriores. Desde entonces, las condiciones políticas y sociales
pueden haber cambiado.

258
Capítulo 24 • La gran aventura

En la primavera de 1954, tomamos conciencia de la


necesidad de adquirir unos conocimientos bíblicos mucho más
profundos que los muy elementales que ya tenía.
En la práctica y, por supuesto, sin ser conscientes de
ello, desde ese momento nos lanzamos a una gran aventura, que,
después de muchos años, todavía no ha terminado.
En principio no teníamos idea de dedicarnos a un servicio
pastoral o de enseñanza bíblica, o a organizar campamentos
evangélicos y menos todavía, a transformar una vieja casa de
campo en una Casa de Campamentos bien equipada, de acuerdo
con la normativa europea para esa clase de establecimientos.
Nuestra única preocupación era adquirir una formación bíblica.
El que en un espacio muy breve de tiempo recibiésemos
la aceptación como alumnos en la Escuela Bíblica Emmaüs, los
visados de salida de España y los de entrada en Suiza, fue un
auténtico milagro.
Notemos que, sólo hacía 9 años, había terminado la
Segunda Guerra Mundial y en España continuaba la brutal
represión franquista.
Estos acontecimientos pusieron de manifiesto la dirección
de Dios, al haber elegido la nacionalidad italiana con anterioridad.
La posibilidad de elegir nacionalidad venía de mucho antes. Mi
padre al inscribir mi nacimiento, lo hizo de forma que, al cumplir
los dieciocho años, debía elegir entre la nacionalidad española
o italiana. Dios es maravilloso dirigiendo las cosas con muchos
años de antelación.

259
Memorias de Santiago Giordano

Como español, habría sido imposible obtener el visado


de salida de España o nos hubiese costado meses de papeleos.
Hubo algo que me dolió entonces, y me sigue doliendo
hoy: la falta de visión de las Asambleas de Hermanos y de sus
líderes. Ellos no eran conscientes de la necesidad de que me fuese
a formar bíblicamente. Tuvimos una cierta oposición, aun cuando
no fue de forma abierta, y desde luego lo que no tuvimos fue
ayuda económica alguna para sufragar nuestros estudios.
La única ayuda económica que tuvimos fue de mis tíos
Enrique y Magdalena, en lo poco que pudieron, y de mi hermano
Jorge.
El trabajo en el Hotel Bristol de Villar sur Ollon, durante
las vacaciones de Navidad, Pascua y un mes en verano, fue un
auténtico regalo del Cielo. Pudimos pagar nuestros estudios y los
gastos de la mayor bendición que tuvimos en Suiza, el nacimiento
de nuestro hijo David, y luego los viajes Lausanne-Barcelona y
Barcelona-Tánger.
Los dos años y diez meses de nuestra estancia en Tánger,
tal vez han sido la época más bonita y feliz de nuestra vida.
Éramos jóvenes, muy enamorados, con nuestro hijo
David que era una preciosidad, teníamos una casa cómoda y
bonita, disponíamos de unos recursos económicos limitados,
pero suficientes. Con mi trabajo de enseñanza bíblica, en la
Escuela Bíblica Pisga, la preparación de mensajes, la grabación
de los mismos, luego su emisión por “la Voz Evangélica” y la
correspondencia con los que escribían como resultado de los
mismos, me encontraba realizado.
En abril de 1960, regresamos a Barcelona. Habían
trascurrido 6 años desde que decidimos marchar a estudiar a
Suiza.
Debo reconocer que nunca había imaginado que
íbamos a iniciar un periodo tan duro, difícil y largo en nuestras

260
Memorias de Santiago Giordano

vidas. Aunque también es de justicia decir que esto no afectó a


nuestra relación como matrimonio, ya que continuamos estando
enamorados, ni a nuestra relación con Dios; siempre le dimos
gracias por lo que nos daba, aunque en ocasiones, estábamos en
situaciones de mucha estrechez económica y con una casa vieja
y sin ninguna de las comodidades que hasta aquel momento
habíamos tenido.
El nacimiento de nuestra hija Dámaris el 17 de julio de
1960 fue un gran gozo, pero nuestra situación económica tan
precaria constituía un gran problema.
En noviembre de 1960, iniciamos nuestra relación con
Hope Bible Mission, Inc. que duraría hasta 2004. Cuarenta y
cuatro años, dan para mucho. Siempre hemos agradecido a Dios
la ayuda económica que supuso para nosotros, pero a la vez hemos
lamentado que nos colocara en situaciones de suma estrechez.
Las tres mujeres que dirigían la Misión tenían mucho
corazón, pero unos conocimientos intelectuales muy limitados.
No había forma de que entendiesen que España estaba sufriendo
una inflación galopante, lo que hacía que había épocas que lo que
recibíamos era tan poco, que resultaba ridículo y, por lo tanto,
totalmente insuficiente.
El 25 de marzo de 1968, nació nuestra hija Susana, el
tercer regalo del Cielo para toda la familia. El primero fue David,
el segundo Dámaris y, ahora, el tercero Susana. Mamá, papá y sus
dos hermanos, cada uno estuvo sumamente contento a su manera.
El que yo tuviese que trabajar en el taller de mi hermano
Jorge y que luego María tuviera que hacerlo, como recepcionista
en el Hospital Evangélico, todo ello sin dejar nuestras
responsabilidades en la iglesia y en los campamentos, me ha
creado la duda de si atendimos lo suficiente a nuestros hijos.
En 1980, nos trasladamos de la iglesia en Pasaje de Jaime
Roig, a la iglesia en calle La Bisbal. La iglesia de calle La Bisbal

261
Memorias de Santiago Giordano

tenía muchos jóvenes, por lo que David, Dámaris y Susana se


encontraron muy bien. Yo me dediqué a la enseñanza bíblica, para
lo cual estaba preparado y capacitado.
Durante el tiempo que estuvimos en la iglesia de calle La
Bisbal, se casaron nuestros hijos: Dámaris con José Luis y David
con Elisabeth.
A la vez, compaginamos nuestro trabajo en la iglesia con
los campamentos, que sin darnos cuenta, cada año requerían más.
En mayo de 1987, después de siete años como Pastor en
la iglesia de calle La Bisbal, dejamos la iglesia y nos trasladamos a
la iglesia en calle Teruel, 22, donde durante algunos años no tuve
responsabilidades.
Esta situación nos permitió dedicarnos por completo
a la Casa de Colonias Berea y a los campamentos, retiros y
convivencias que allí organizábamos.
Una anécdota entre las muchas que podríamos contar de
Berea. Después de unos campamentos de verano, varias familias
pidieron tener un campamento de familias, pero, a la hora de
la verdad, bastantes fallaron. Nos quedamos tan pocos, que yo
no sabia si lo mejor hubiera sido suspender la actividad, pero
seguimos adelante.
Entre los asistentes a ese campamento, se encontraba una
señora, no creyente; se llamaba, y sigue llamándose, Elena Ortiz;
hacía muy poco se había quedado viuda, con una niña pequeña.
Esta señora aceptó a Cristo como Señor y Salvador en
ese campamento que yo estaba pensando suspender. Poco tiempo
después, fue una gran ayuda para María en la cocina.
Años más tarde, Elena se casó con José Artigas, que era
cocinero, y los dos siguieron ayudando en la cocina. José Artigas
entró como trabajador de la cocina en Berea y continuó hasta su
jubilación. Los caminos del Señor siempre son buenos, aunque al
principio no lo entendamos así.

262
Memorias de Santiago Giordano

Durante aquellos años, la ocupación de la Casa de


Colonias Berea oscilaba entre 6.500 y 7.000 estancias anuales, lo
que significaba mucho trabajo y pasar temporadas sin movernos
de la Casa de Colonias.
Además, conseguimos que bastantes colegios organizasen
convivencias, los días laborables de la semana, lo que no interfería
en los retiros de fin de semana que se organizaban con las iglesias
y eran una ayuda económica.
Pero los años iban pasando y nos dábamos cuenta de que
el trabajo de una Casa de Campamentos, con un buen número de
estancias, requiere unas energías que íbamos perdiendo.
Por ello, hicimos como tema de nuestras oraciones que
el Señor no permitiese que nuestra desaparición fuese el fin de
Berea.
El Señor contestó y el matrimonio Lluís y María Secall se
hicieron cargo de la Casa de Colonias Berea a partir de 1992, que
fue el año de las Olimpiadas en el que tuvimos un campamento
internacional muy numeroso.
Desde hacía algún tiempo, María sufría trastornos y
descubrieron que tenía piedras en la vesícula biliar. En verano del
1992, la operaron y a la vez le redujeron dos hernias.
María todavía conserva, como una reliquia, las piedras
que le quitaron, entre ellas una del tamaño de una nuez pequeña.
Después de la intervención quirúrgica, María tuvo
una convalecencia larga, hasta que se encontró completamente
restablecida.
Dios había dirigido todo. No se qué habríamos hecho
con María en el hospital en el momento de más trabajo en la Casa
de Colonias Berea.
Desde que se promulgó la Ley de Libertad Religiosa en
1980, se estaba comentando que el Gobierno de España iba a
dictar las normas necesarias para que los Pastores evangélicos
263
Memorias de Santiago Giordano

entrásemos en la Seguridad Social, pero pasaban los años y esas


normas no aparecían.
Un miembro de la iglesia en calle La Bisbal era y es,
gestor y nos recomendó no esperar más y solucionar el asunto
nosotros mismos.
En la iglesia de Pasaje de Jaime Roig, habíamos instalado,
en varias ocasiones, puestos de libros para vender Biblias, Nuevos
Testamentos y otros libros evangélicos. Para ello, tuve que obtener
una patente como vendedor de libros ambulante.
Con esa “patente”, me di de alta en la Seguridad Social
como autónomo. Yo acababa de cumplir 55 años y la norma, en
aquel momento, era que como mínimo, debían cotizarse diez
años para tener derecho a percibir la pensión de jubilación, lo que
habría coincidido exactamente con mis 65 años.
Pero, al poco tiempo cambiaron la norma. Para cobrar la
jubilación era necesario haber cotizado quince años.
Cuando cumplí los 65 años, sólo tenía cotizados diez
años. Entonces, me puse a efectuar gestiones para ver si el tiempo
que había trabajado como funcionario de la Administración de
Justicia podía compensarme.
En las oficinas de pago del Palacio de Justicia de Barcelona
sabían muy poco acerca de ello, pero me recomendaron que fuese
a ver a un habilitado. Yo no conocía ninguno, así que sobre una
lista elegí uno al azar.
Fue un hombre serio, que, al enterarse de que era Pastor
evangélico me trato muy bien y no quiso cobrarme nada. Escribió
a Madrid al registro de funcionarios de la Administración de
Justicia y, después de muchos trámites, consiguió justificar que
había trabajado ocho años. Los dos primeros años que trabaje
en el Juzgado de Primera Instancia número 15 de Barcelona no
hubo forma de justificarlos.

264
Memorias de Santiago Giordano

Con todo el trámite, pasó casi un año, así que pude


justificar diecinueve años de cotización y empezar a cobrar la
jubilación. Con María fue un poco más largo, porque, aunque de
joven había trabajado y cotizado, eran menos años, así que tuvo
que cotizar algún año más para, al fin, tener derecho a cobrar.
Dimos, y seguimos dando, muchas gracias a Dios por
cobrar la jubilación.
Hope Bible Mission, Inc. no tuvo ninguna previsión,
ni pagó nunca ningún seguro para que pudiéramos cobrar una
jubilación.
El año 1995, se produjo un cambio importante en la
dirección de Hope Bible Missionn, Inc. Richard entró como
director.
Richard, repasando los antecedentes de Hope Bible
Mission, Inc., se dio cuenta de la precaria situación que habíamos
tenido que pasar y junto con el Comité de HBM acordaron
aumentar nuestra ayuda a una cantidad que nunca antes habíamos
recibido.
Al jubilarnos, aumentó la aportación de HBM y recibimos
la pensión de jubilación; una cantidad de cierta importancia para
nosotros, con la circunstancia de que nuestros hijos ya no estaban
en casa. Dimos muchas gracias a Dios por esta nueva situación.
En la iglesia de calle Teruel, 22, de la que era miembro,
pasados algunos años, me reconocieron como integrante del
Consejo de Ancianos.
Me encontré dentro de la dirección de una iglesia antigua,
con graves problemas que venían arrastrando desde hacia mucho
años, que yo solo conocía de forma muy superficial. Problemas
que habían provocado que hermanos de mucha valía marchasen a
otras iglesias.
Por más que intenté arreglar la situación, todos mis
esfuerzos fueron inútiles.

265
Memorias de Santiago Giordano

En mayo de 1996, se produjo la división de la asamblea,


además de forma violenta y muy desagradable; en la práctica,
se dividió en dos mitades. Como siempre ocurre en estos casos,
bastantes miembros perdieron toda relación con una iglesia
evangélica.
Yo, ante esa situación y aun antes de producirse la división,
presenté mi dimisión como miembro del Consejo de Ancianos.
Faltaban unos meses para cumplir 70 años y consideré
que el Señor me había llamado a tareas positivas, y no ha invertir
mi tiempo y mis energías en discusiones interminables y violentas,
que producen heridas, que luego son difíciles de sanar.
Después de la división, he mantenido una buena
relación fraternal con los hermanos que marcharon, aunque he
continuado siendo miembro de la iglesia en calle Teruel, 22, pero
sin responsabilidades.
La iglesia en calle Teruel, 22, desde la separación, ha ido
perdiendo membresía de una forma generacional-biológica, y
otros han marchado a otras iglesias. Hoy, es una iglesia de unos
cien miembros.
Con la perspectiva que da el tiempo, creo que uno de los
peores errores que he cometido a lo largo de mi servicio para el
Señor fue aceptar entrar a formar parte del Consejo de Ancianos
de la asamblea en calle Teruel, 22 de Barcelona.
Me produjo muchas preocupaciones, muchos dolores de
cabeza, la inversión de mucho tiempo, sin resultados positivos o
muy pocos.
No siempre, la experiencia de la edad ayuda en las
decisiones que tomamos.

266
Capítulo 25 • La evangelización

Desde que el Señor me llamó a servirle, fui consciente de


que yo no tenía el don de “evangelizador”, pero a la vez, también,
de que la Gran Comisión no era solamente para los que tuviesen
un determinado don, sino que era un mandamiento para todo
“discípulo” de su Señor.
La Gran Comisión tenía que ver conmigo de una forma
directa y personal. Frente al mandamiento del Señor, sólo caben
dos respuestas: obedecer o desobedecer.
En el año 1945, se reabrieron las iglesias evangélicas. Se
empezaba a disfrutar de una tolerancia muy restringida, pero ya
se podían hacer unas pocas cosas.
El final de la década de los 40, toda la década de los 50 y
buena parte de la década de los 60, fue un periodo de bendición,
crecimiento y expansión en las Asambleas de Hermanos de
Barcelona. Había muchas conversiones, muchos bautismos.
Además, las Asambleas se expandían, abriendo nuevos lugares de
culto en otros barrios de la ciudad e incluso en pueblos cercanos.
Lo que yo llamé un “crecimiento natural”.
Pero me di cuenta de que, cuando la distancia geográfica
era mayor, nos quedábamos bloqueados. Desde 1936, en que
marcharon los misioneros ingleses, no se había hecho ningún
esfuerzo para llevar el evangelio más lejos o los esfuerzos habían
sido muy limitados.
Aquí debemos mencionar a “Evangelismo en Acción”
que consiguió abrir varias asambleas en el País Vasco. “Alturas”,

267
Memorias de Santiago Giordano

que concentró su trabajo en la provincia de Girona y luego, muy


posteriormente, Francisco Utrilla con su esfuerzo en Ávila.
Varios hermanos en Barcelona compartíamos esa
inquietud. Nos dimos cuenta de que para realizar la “obra pionera”
geográficamente lejos de las bases de las asambleas ya existentes,
era imprescindible unir fuerzas y organizarse.
Elaboramos un protocolo, lleno se sentido común y
sujetándonos completamente a las enseñanzas bíblicas.
El plan, en síntesis, era que todas las asambleas de España
hiciesen un tema de oración de la evangelización pionera; que,
cuando se tuviera un lugar o varios escogidos, se señalase el perfil
de la persona o personas que podrían iniciar el trabajo. Cuando
todo esto estuviese definido, elaborar un presupuesto de inicio y
otro de continuidad, y presentar todo esto a las Asambleas para
conseguir los fondos necesarios.
Ya existía el Fondo de Evangelización, pero a pesar de
su nombre, en la práctica era una “caja pastoral”; nada o tan sólo
cantidades ínfimas se dedicaban a la evangelización.
Una cuestión que, luego me he dado cuenta, que fue una
piedra de tropiezo, era que insistíamos en la enseñanza de Gá.
6:6: El que es enseñado en la palabra haga partícipe de toda cosa
buena al que lo instruye. La Asamblea que tuviese un Pastor u
Obrero a pleno tiempo debía proveer para su sostenimiento, y los
fondos comunes dedicarlos a la evangelización. Por lo visto, los
pastores vieron peligrar su sostenimiento y reaccionaron de forma
muy negativa.
Nuestro propósito era compartir el proyecto con los
hermanos de toda España. Con ese fin, se tuvo una reunión de
Ancianos en Madrid. Recuerdo que en el mismo compartimento
del tren viajamos a Madrid, Pedro Gelabert, Benjamín Angurell,
Francisco Pol y yo mismo. No puedo recordar si vino alguien más.
Esto ocurría a principios de los 60.

268
Memorias de Santiago Giordano

El viaje fue un fracaso total. Ni siquiera se comentaron las


varias propuestas. Fue un rechazo frontal, sin ningún cambio de
opiniones. Creo que nos equivocamos en la forma de presentarlo.
Tal vez habría sido mucho mejor que a la propuesta se hubiesen
unido algunas iglesias de otras regiones; que hubiésemos hecho
un trabajo previo de captación.
En España, desde siempre, hemos tenido un problema
político entre la centralidad de Madrid y las aspiraciones de
mayor autonomía de Cataluña. Quiérase o no, esto contaminaba
las relaciones con las Asambleas de Cataluña. La propuesta de un
grupo de catalanes se vio como un ataque a la tradición misionera
y a la centralidad de Madrid.
Cuando un grupo de personas reaccionan por
sentimientos y algunos incluso creen que están en peligro sus
recursos económicos y consideran amenazadas sus prerrogativas,
es muy difícil, por no decir imposible, hacerles razonar con sentido
común. Cuando no hay interpretación práctica de la Biblia que
pueda ser diferente a la “tradición misionera”, resulta inútil abrir
la Biblia.
Hoy, las cosas han cambiado, han desaparecido los
prejuicios de centralismo y autonomismo entre las Asambleas,
pero esto se ha conseguido con 40 años de retraso. Servir al
Señor no es juego de niños, sino que, por el contrario implica
responsabilidades trascendentes.
Cuarenta años de retraso han representado la pérdida
de infinidad de oportunidades. Si, en la década de los 70 las
Asambleas hubiesen estado preocupadas y sumidas en la actividad
de evangelizar y en la obra pionera, probablemente no les
habría quedado tiempo para las interminables e intrascendentes
discusiones sobre los pantalones y el velo de la señoras. Hoy,
algunas de las propuestas que hacíamos se están estudiando y
practicando, sin percatarse de que se han perdido 40 años.

269
Memorias de Santiago Giordano

Cuando uno observa la historia de las Asambleas desde


1945 hasta nuestros días, la cantidad de oportunidades perdidas,
la falta de visión, el empeño de mantener la tradición misionera
para hacer que Madrid fuese en España el Bath de Inglaterra
(Bath es una pequeña ciudad inglesa desde donde se distribuye
la ayuda a los misioneros ingleses), todo junto llena de santa
indignación. ¡Cuántas y cuántas oportunidades perdidas!
Estoy escribiendo no como un cronista, desde fuera, sino
como alguien que vivió los acontecimientos en persona. Esto me
da derecho a ser el primero en sentir esa santa indignación.
Mucho habría podido cambiar en España, si hace cuarenta
años las Asambleas se hubiesen esforzado en la evangelización
pionera y misionera, en vez de permanecer en el inmovilismo,
condenadas a ocupar su tiempo y energías en discusiones y
divisiones que las han desgarrado y desangrado.
Al llegar a la década de los 80, varios hermanos éramos
conscientes de que el periodo de avivamiento de la década de los
60 había terminado y las Asambleas en Cataluña habían entrado
en estancamiento y recesión. En vez de aumentar la membresía,
disminuía. Se encargó a Benjamín Angurell, que ya está con
el Señor, a Damiel González, hoy jubilado y a mí mismo que
organizáramos unas reuniones y ver si se podía reanimar a las
Asambleas. A estas conferencias, se les dio el nombre de El Reto.
El Reto I tuvo lugar del 13 al 19 de mayo de 1983. El
lugar para tener las conferencia fue el Palacio de Congresos de
Montjuic. Se prepararon unos paneles y unos cuadernos mostrando
los diferentes municipios de Cataluña y los evangélicos que había
en cada uno. El propósito era mostrar la enorme necesidad de
evangelización. A la vez, se tuvieron stands donde se mostraba
todos los materiales de que se disponía para presentar el evangelio.
Los conferenciantes fueron Erick Bermejo y Jorge Verwer
de Operación Movilización. Guillermo Roop y Juan Gili, con

270
Memorias de Santiago Giordano

sendos reportajes, mostraron las necesidades y las posibilidades


para proclamar el evangelio. Al culto de Santa Cena asistieron
1.500 personas.
El Reto II tuvo lugar del 4 al 8 de abril de 1984, también
se realizó en el Palacio de Congresos de Montjuic, con muy buena
asistencia.
El Reto III se celebró en mayo de 1985, en las Cocheras
de Sants, por ser mucho más económico que el Palacio de
Congresos. También hubo una buena asistencia y muy buen
espíritu.
El propósito de los Retos I, II y III era despertar al pueblo
de Dios a la necesidad de la evangelización. En la práctica, la
evangelización pionera la realizaron misioneros extranjeros hacía
muchos años, pero las iglesias de España habían hecho muy poco
para alcanzar ciudades y pueblos donde todavía no se conocia el
evangelio.
Al terminar el Reto III, nos preparamos para llevar a la
práctica lo que se había intentado concienciar. Así se preparó un
primer borrador de ADICE, la organización que aglutinaría a las
Asambleas de Cataluña para la evangelización pionera.
Pero nos encontramos con un autentico fiasco. Ancianos
que habían asistido a las conferencias y parecían identificarse con
su mensaje se opusieron de forma frontal y, aun añadiría, brutal.
Otros se quedaron de brazos cruzados sin decir ni sí ni no.
Alguno de los hermanos que más habían colaborado
marcharon a otras denominaciones y todos quedamos sumamente
decepcionados. Las Asambleas de Cataluña eran incapaces de
reaccionar de forma positiva.
Desde Madrid y en la década de nos 90, se tomó la
iniciativa de intentar alcanzar a ciudades de España sin el
evangelio. Se me invitó a participar en las reuniones preparatorias.

271
Memorias de Santiago Giordano

A diferencia de lo que habíamos intentado hacer en Barcelona, se


invitó a personas responsables en sus propias Asambleas, pero no
en representación de las mismas. Esto simplificó enormemente
todo el proceso y los esfuerzos de evangelización. No se trataba
de una cuestión puramente de nomenclatura, sino que tuvo un
efecto positivo y práctico.
Las personas y las Asambleas que querían colaborar
podían hacerlo con plena libertad y con gozo. Los que, como en
ocasiones anteriores, se habrían opuesto no estaban dentro de la
organización, por lo tanto quedaban imposibilitados para efectuar
ninguna acción negativa. A esta iniciativa se le dio el nombre de
CIE (Comunión de Iglesias para la Evangelización).
En varios años consecutivos, se organizaron campañas
de evangelización en diferentes ciudades de España, durante el
verano. El resultado permanente fue en Guadix, donde se ha
constituido una Asamblea.
Al formarse la Coordinadora Nacional de Asambleas de
Hermanos, CIE termino con su actividad.
Ahora, los proyectos de evangelización los está realizando
la Coordinadora Nacional de Asambleas de Hermanos. Y, en
cuanto a Cataluña, la Coordinadora de Asambleas en Cataluña
con el proyecto “Josué 2010” y las visitas y campañas misioneras
en Ecuador.
Además, en Barcelona, un grupo de médicos están
realizando un esfuerzo médico misionero en Burkina-Faso
denominado Emsi Misión.
Confío y pido al Señor que, cuando por mi edad no puedo
participar de forma activa en esos esfuerzos, pueda gozarme en
resultados positivos para la Gloria de Dios.

272
Capítulo 26 • Un sermón bajo palio

Orense, Linares, La Carolina, Huelva y Granada.

La España de la década de los 60 se parecía muy poco


a la España de hoy. En esa década, estábamos en plena época
franquista. Además de la falta de libertad, el atraso en todos los
aspectos era patente.
Nosotros hicimos nuestro primer viaje a Galicia con
la furgoneta 2 CV. Recuerdo unas carreteras infames y lo que
me sorprendió fue un chirrido continuado que no acertaba a
darle explicación y que no sabía de dónde procedía. Al fin me
explicaron, que lo que me resultaba misterioso era el ruido que
producían las carretas tiradas por bueyes al rozar de la rueda con
el eje de madera. La Galicia de hoy parece otro país. Aquella era
la Galicia de Franco.
Nos recibió Don Celestino Puente junto con su esposa,
que vivían y se cuidaban de la iglesia de Orense. (Hoy ya están con
su Señor). Los creyentes de Orense fueron sumamente amables
y nos encontramos muy bien entre ellos. Nosotros tuvimos una
serie de cultos en la capilla que entonces se encontraba en la Avda.
de Portugal.
Aprovechando el viaje, Don Celestino nos llevó a visitar
los campamentos de Villar-Silleda, lo que a mí me interesaba
mucho pensando en la casa para campamentos, que hacía muy
poco habíamos adquirido, lo que luego sería la Casa de Colonias
Berea.

273
Memorias de Santiago Giordano

Durante los días que estuvimos en Orense, murió un


hermano en una aldea próxima. En aquella época, en Galicia,
el nacionalcatolicismo no permitía que los protestantes fuesen
enterrados en los cementerios municipales, “los habrían
contaminado”. Por ello, los entierros tenían que hacerse en el
campo, en la propiedad de algún creyente.
Nosotros hicimos una pequeña excursión hasta el lugar
donde tenían cavada la fosa para el entierro. Yo tuve el mensaje
fúnebre, pero se puso a llover, por lo que un hermano me protegió
con su paraguas para que no se mojase la Biblia. Como lo trágico
y lo cómico, en ocasiones, se tocan, siempre he dicho que, entre
mis muchas experiencias, está la de haber dado un sermón bajo
“palio”.
En ese viaje, fue la primera vez que comimos empanada
gallega. Mi esposa María y yo mismo siempre hemos guardado
muy buenos recuerdos de nuestros viajes a Galicia.
Ya en 1969, visitamos Linares. Nos alojamos en casa
de Dori y Ramón Vega en el piso encima de la iglesia en calle
Cambroneras. Un edificio muy viejo. Lo recuerdo bien, porque
los Vega tenían una cocina grande y en ella dio los primeros pasos
nuestra hija pequeña Susana.
Visitamos el Cementerio Protestante, hasta donde yo sé,
el único que existe en España. En la época del apogeo de las Minas
del Centenillo, en La Carolina y Linares había una importante
colonia inglesa y fueron ellos quienes compraron el terreno y
acondicionaron el cementerio, y muchos fueron enterrados en él.
En el momento de nuestra visita, estaba cerrado,
descuidado y lleno de hierbas. Ramón Vega estaba realizando las
gestiones para poderlo abrir y limpiar. Hoy, está en condiciones y
algunos evangélicos están siendo enterrados en el mismo.
Ramón Vega también me llevó a ver los terrenos que se
habían comprado para construir el Hogar para personas mayores.

274
Memorias de Santiago Giordano

En aquel momento se estaban haciendo los trabajos para perforar


un pozo. Ramón estaba entusiasmado y me mostró el proyecto
para las varias edificaciones.
Desde Linares, visitamos La Carolina, un pueblo muy
bonito donde estaba testificando el siervo del Señor, Don Manuel
González, desde hace años con el Señor. Cuando fuimos, hacía
muy poco que se había comprado un Seat 600 y yo me reía de él
por todos los sudores que pasaba para conducirlo.
También visitamos las Minas del Centenillo, que ya
estaban abandonadas. No obstante, esta visita entusiasmó a
nuestro hijo David, que recogió varias piedras de mineral.
Magda y Pedro Gelabert tenían en su corazón trabajar
en Andalucía y, al fin, concretaron sus inquietudes para ir a servir
al Señor en Huelva, donde ya existía una Asamblea. Huelva no
se encuentra en “lo último de la tierra”, pero sí en lo “último de
España”. Unos pocos kilómetros más y ya se está en Portugal.
Barcelona-Huelva son unos 1.200 Km. A un grupo de
hermanos en Barcelona nos pareció bien el plan y yo me ofrecí a
llevar a la familia Gelabert hasta Huelva con la furgoneta Cïtroen
2 CV que teníamos para la Casa de Colonias Berea.
Unos días antes de emprender el viaje, se celebró un acto
de despedida de la familia Gelabert en la iglesia de la calle Teruel,
22 de Barcelona. No fue un acto de encomendación propiamente
dicho, pero sí de identificación con ellos y su vocación de servicio.
La ofrenda que se levantó en esa reunión se dedicó al pago del
traslado de los muebles de los Gelabert de Barcelona a Huelva.
Años más tarde, siempre que he pensado en ese viaje me
he asustado. En España no existía ni un solo kilómetro de autovía
o autopista. El puerto del Bruch hoy dispone de unos túneles que
permiten pasar de un lado al otro de la montaña en unos pocos
minutos; entonces, era una carretera estrecha con infinidad de
curvas.

275
Memorias de Santiago Giordano

Cargamos la furgoneta de forma que no cabía ni


una aguja más. Tres personas mayores y tres niños. Ahora me
pregunto cómo conseguimos meter tanta cosa, pero lo cierto es
que lo hicimos.
Después de más de 12 horas de viaje, hicimos noche en
Madrid y, al día siguiente, continuamos a Huelva. Salimos de
Barcelona el 5 de octubre de 1968 y llegamos a Huelva el día
7. El Señor nos guardó en todo el viaje y no tuvimos ningún
incidente. Magda y Pedro, junto con sus tres hijos, ya estaban en
Huelva.
Pedro y Magda se habían propuesto comprobar en
Andalucía si el Señor, como ellos creían desde hacía años, les
había llamado a servirles en aquella tierra.
Pedro dejó su trabajo en Barcelona. Ya en Huelva, para
cubrir las necesidades de su familia se puso a trabajar para un
hermano madrileño que tenía una empresa de limpieza y otra de
la construcción, ambas en Huelva.
Más adelante, el Señor confirmó que debían permanecer
en Andalucía y, aconsejados por muchos hermanos, decidieron
salir a la Obra a “todo tiempo”. La Asamblea de Huelva les
encomendó a la “obra”. Al culto de encomendación asistieron
varios hermanos de Barcelona.
Siguiendo el procedimiento normal, el Consejo de
Ancianos comunicó a FONDEVAN la encomendación, y fueron
incluidos en la lista de Obreros, para una comunión amplia con
las Asambleas y para la recepción de las ofrendas de estas a través
del Fondo, que empezaron a recibir de inmediato.
Pero, en Barcelona, algunas Asambleas se habían reunido
y decidieron apoyar a los Gelabert y así se lo hicimos saber a ellos
y al Consejo de Huelva. Pedro y Magda, al considerar la decisión
de varias iglesias de Barcelona como buena, para mantener una
comunión amplia con las Asambleas de la ciudad de donde habían

276
Memorias de Santiago Giordano

salido y estimular así la obra pionera, renunciaron al “prorrateo”


de FONDEVAN y a seguir en la lista de Obreros. Argumentaron
que los obreros recibían muy poco para atender sus necesidades y,
si ellos iban a contar con un apoyo desde Barcelona, era honesto
renunciar a su parte. Y así fue.
Tristemente, no todos estuvieron de acuerdo. El Consejo
de Fondevan intentó disuadirles con el argumento de que no
se entendería en las Asambleas de España y sería un perjuicio
para su ministerio. Pero nuestros hermanos determinaron seguir
adelante, convencidos de que era el mejor camino.
Las inquietudes para la evangelización de España las
compartíamos hermanos de diferentes lugares. En Linares,
como Obreros a todo tiempo se encontraban Ramón Vega y su
esposa, Dori. Hermanos que conocían a Ramón y a Pedro habían
anticipado que cuando se conocieran, trabarían en seguida una
gran amistad. Y así fue. Ambas familias tenían en su corazón
establecer Asambleas en Andalucía y comenzaron a orar por
Granada, Córdoba y Cádiz. Finalmente, se decidieron por
Granada.
Viajaron hasta Barcelona, donde Ramón ya era también
bien conocido, y compartieron su plan. Desde el primer momento,
contaron con nuestro apoyo. En ese mismo viaje, se entrevistaron
con los dirigentes de Operación Movilización en Barcelona
y les pidieron su colaboración. Y eso es lo que sucedió. Bajo la
dirección de los Rendel –Jack y Katy- un equipo, luego otro y
un tercero se establecieron en Granada para apoyar a Ramón y
Pedro. Se alquiló una vivienda para ellos en la ciudad y durante
el verano, sobre todo, se estuvo extendiendo la Palabra. Ramón y
Pedro seguían los fines de semana con sus ministerios en Linares
y Huelva.
De aquel ministerio de todos ellos, mayormente realizado
en la Universidad, llegaron los primeros frutos y entonces ambas
familias entendieron que era necesario que una de ellas se

277
Memorias de Santiago Giordano

instalase en Granada para seguir con la evangelización y pastorear


a los nuevos convertidos. Finalmente, fueron los Gelabert quienes
hicieron el cambio, con la gran tristeza de dejar Huelva, después
de tres años de ministerio. Los Vega estaban, por aquel entonces,
muy comprometidos con el Hogar de Ancianos de Linares.
Se alquiló un local para tener las reuniones y mi esposa
y yo fuimos a la inauguración. Lo recuerdo muy bien por un
incidente. Después del culto, fuimos a comer juntos. Yo seguía a
Ramón Vega, pero Ramón se olvidó de ello y en un semáforo lo
perdí. Enseguida se dio cuenta y regresó y nos encontramos.
Nuestra preocupación fue que a Pedro y su familia no les
faltara el sostenimiento, porque Granada está lejos de Barcelona
y, cuando no se ve el trabajo y el resultado, es fácil olvidar los
compromisos. No fue así. Después de cierto tiempo de dificultades
en el barrio, ya habiendo dejado su ministerio los equipos de OM,
se cerró el local de reuniones y continuaron congregándose en
una casa que un hermano cedió en Armilla, un pueblo cercano a
la capital.
Pero, como el propósito era seguir teniendo presencia
en Granada, se realizó un nuevo esfuerzo de evangelización: se
estableció una librería con una sala de exposiciones, apta para
tener charlas evangélicas.
A lo largo de unos años, Pedro y algunas de las hermanas de
la Asamblea atendieron la librería. Durante ese tiempo, las iglesias
que les apoyábamos participamos también en el sostenimiento de
aquel “negocio” que nunca pudo llegar a sostenerse por sí mismo.
A raíz de unas conferencias y conciertos que se realizaron
allí y en otros lugares de la ciudad --con la colaboración de un
amplio grupo de jóvenes de una de las Asambleas de Barcelona--,
se propagó la malintencionada voz de que lo único que se
pretendía era “pescar”, Y entonces, pese a que hasta ese momento
la librería había recibido reconocimiento por su bien hacer, fue
quedando aislada cada vez más y finalmente hubo que cerrarla.
278
Memorias de Santiago Giordano

Después de siete años de estancia en Granada, la familia


Gelabert, inesperadamente, regresó a Barcelona. Recuerdo que lo
consultaron conmigo y con otros hermanos, y nos pareció que su
ministerio de predicación y enseñanza podía ser muy positivo si
regresaban a su ciudad.
Ramón Vega había decidido, un tiempo antes, sostenerse
por medio de un trabajo secular que le obligaba a viajar mucho
y ya no pudo disponer del mismo tiempo para seguir trabajando
codo a codo con Pedro. La familia vivió algunos años en Linares y
finalmente regresaron a su tierra, Asturias. En la actualidad, viven
y trabajan en Gijón.
De entre los hermanos que estuvieron desde el principio
trabajando en Granada con los Gelabert, hay que mencionar a
Encarnita Benítez, natural de Granada, ya creyente, que estaba
viviendo en casa de sus tíos en Barcelona. Cuando tuvo noticia de
que Pedro y Magda iban a servir en su ciudad andaluza, le faltó
el tiempo para regresar a casa de sus padres y ser, desde el primer
momento, una inestimable ayuda para nuestros hermanos.
Más adelante, se enamoró de ella Hans von Beemelen, un
joven holandés que llegó con uno de los equipos de OM. El idilio
terminó en boda. El joven matrimonio se estableció en Holanda,
pero transcurrido un tiempo, volvieron a España para estudiar
en el IBSTE, para después, regresar a Granada, donde siguen
sirviendo al Señor especialmente en la evangelización por medio
de la literatura. Han establecido una iglesia que Hans pastorea en
la propia ciudad de Granada.
Manuel y Regina, dos de los jóvenes universitarios que
se convirtieron desde el principio, destacaron desde el primer
momento como ansiosos de servir al Señor. Cuando se casaron, su
hogar estuvo siempre abierto para todos. Actualmente, la familia
vive en Gójar, un pueblo cercano a la capital, y tienen establecida
en su casa una Asamblea que Manuel pastorea con el apoyo de su
esposa y sus hijos.

279
Memorias de Santiago Giordano

Emilio y Sunsi, otro matrimonio de la cosecha de


Granada, después de estar un tiempo de discipulado con los
Gelabert en Barcelona, regresaron a Granada y se incorporaron
a la Asamblea en Armilla, donde actualmente viven. Aquella
Asamblea ha crecido y tiene su propio local. En colaboración con
otros, Emilio realiza labores pastorales.
Es gratificante saber que las dos familias, la de Manuel y la
de Emilio, llevan a cabo todos los veranos esfuerzos evangelísticos
por ciudades y pueblos. Se han construido un entarimado portátil,
de forma que, en los pueblos que visitan, lo montan y lo utilizan
para música, mensajes, teatro y cuanto haga falta para compartir
el Evangelio. La experiencia de los primeros años les ha valido de
mucho.
Damos gracias a Dios por que aquellas inquietudes
de evangelización han dado fruto para la Gloria de Dios. Yo
personalmente doy gracias a Dios de que, aunque fuese de forma
indirecta, pude colaborar en ese esfuerzo.

280
Capítulo 27 • CXXV Aniversario

(1869-1994) de la Iglesia en calle Teruel, 22 de Barcelona.

En 1994, se cumplieron los CXXV años de la fundación


de la Iglesia en calle Teruel, 22 de Barcelona. En aquel momento,
yo formaba parte del Consejo y me encargué de lo relacionado
con dicha celebración.
“Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la
Palabra de Dios” (Hebreos 13:7). Los principios de esos CXXV
años fueron muy difíciles y, si no los recordamos, irán quedando
en el olvido.
Los actos públicos tuvieron lugar en el Centre Cívic de
las Cotxeres de Sants. Se celebraron del 6 al 9 de octubre de 1994.
El domingo 9, llegamos a una asistencia de casi 1.500
personas, los otros días, la asistencia fue de unas 1.000 personas.
Cantó el Coro de la iglesia de Teruel y de la iglesia de
Maragall. Se presentaron informes de cómo se inició la obra
evangélica en muchos lugares de España e incluso de Francia.
Los conferenciantes fueron Joan Miró y el título de su
conferencia fue: “Un cristiano, un adorador y un testigo”; Stuart
Park: “La Iglesia como Pueblo de Dios”; Samuel Pérez Millos:
“La Biblia Norma de Fe y de Conducta”, y Juan Gili: “Hasta lo
último de la tierra”.
Con motivo del CXXV aniversario, editamos un libro,
con una base histórica, exponiendo la evolución de España
desde el siglo XVI hasta finales del siglo XIX, con un detalle

281
Memorias de Santiago Giordano

de los difíciles principios, de nuestra Iglesia; la situación de las


Asambleas en Cataluña antes de 1936 (inicio de la Guerra Civil),
y la expansión de las Asambleas a partir de 1945 (fecha en que se
reabrieron las Iglesias, después de 6 años de estar cerradas como
consecuencia de la persecución religiosa del nacional catolicismo).
Es importante destacar que, en la práctica, la fundación
de lo que hoy es la iglesia en calle Teruel, 22 de Barcelona coincide
con la entrada del Evangelio en España.
¿Por qué CXXV años y no muchos más? La Reforma
Protestante se inició en el siglo XVI. ¿Por qué ese retraso de tres
siglos? El movimiento de los Hermanos comenzó en el primer
cuarto del siglo XIX. ¿Por qué esperar al año 1864?
Para entender la situación de España y lo que a nosotros
nos interesa, la del evangelio en España, forzosamente hemos de
referirnos a datos históricos.
El año 1492, los Reyes Católicos tomaron Granada. La
reconquista de la ocupación árabe, que había durado ocho siglos,
llegó a su fin. Se había conseguido la “unidad” de España. La
unión del “Trono y el Altar” quedaba consumada, una situación,
que en la práctica, iba a durar 500 años, hasta nuestra Constitución
de 1978, en que se declara que España es un país no confesional.
Esa unión del “Trono y el Altar” fue la causa del retraso
que sufrió España. Hasta 1978, España era el país más atrasado
de la Europa Occidental.
Para la clase política y religiosa que yo conocí antes de
nuestra Constitución, unidad nacional y unidad religiosa eran
dos aspectos de un todo indivisible. Por eso, los evangélicos
durante el franquismo éramos perseguidos por dos motivos:
porque no respetábamos la unidad religiosa y por lo tanto, para
el “nacionalcatolicismo”, nos convertíamos en enemigos de la
“unidad nacional”.

282
Memorias de Santiago Giordano

La unidad de ”la Corona y el Altar” se proveyó de un


instrumento diabólico para mantenerla sobre la base del terror.
La Inquisición. La Inquisición estableció como norma que el
delator se quedase con parte de los bienes del delatado. De esta
forma, fomentó las delaciones indiscriminadas.
La Inquisición condenaba a la cárcel, la tortura y la
muerte, en muchos casos por los “autos de fe”. Los “autos de fe” se
organizaban como una gran fiesta popular a la que todos debían
asistir; los que no lo hacían quedaban bajo sospecha.
Con los “autos de fe”, conseguían dos finalidades:
enfervorizar a los fanáticos y aterrorizar a todos. Discrepar o
realizar algo que la Inquisición pudiese considerar que iba en
contra de la unidad de “la Corona y el Altar”, como por ejemplo,
poseer una Biblia o alguno de los escritos de los reformadores,
podía constituir motivo para ser condenado a ser quemado hasta
la muerte en un “auto de fe”.
La Inquisición quedó abolida el 15 de julio de 1834.
A partir de esa fecha, el Evangelio pudo entrar en España, al
principio de forma muy tímida y con muchas dificultades.
Treinta y cinco años más tarde, se inició el testimonio que fue el
fundamento de la hoy Iglesia Evangélica en calle Teruel, 22.
Una cosa fue la abolición oficial de la Inquisición, pero
su espíritu continuó. En el año 1863, el Pastor presbiteriano
Manuel Matamoros fue condenado a 9 años de galeras por el
delito de predicar el Evangelio en Andalucía, condena que le fue
conmutada por la del destierro, muriendo en Bayona (Francia)
pocos años después.
Los misioneros Gould y Lawrence, en 1865, fueron
denunciados por predicar el Evangelio en Vitoria, por lo que
tuvieron que escapar a Francia. En su ausencia, fueron juzgados
y por ese “delito” fueron condenados a 9 años de prisión, aunque
nunca ingresaron en la cárcel.

283
Memorias de Santiago Giordano

Debe tenerse en cuenta que el siglo XIX fue un tiempo


convulso para España. La guerra de la Independencia, el breve
reinado de José I (Bonaparte), la restauración de Fernando
VII, una breve República (la primera), cinco regencias, seis
Constituciones en 64 años, tres guerras carlistas, un sentimiento
popular de anticlericalismo, la quema de conventos, represiones
brutales, mucha sangre. Y como colofón, la pérdida de los restos
del imperio: Puerto Rico, Cuba y Filipinas.
En 1869, por primera vez en España, se promulgó una
Constitución que reconocía el derecho a la libertad religiosa a los
extranjeros y españoles no católicos. Fue una Constitución que
duró muy poco tiempo.
Jorge Lawrance, junto con su esposa, se establecieron
en Barcelona. Jorge Lawrance tenía un coche bíblico. Era un
carro tirado por dos mulas que empezó a circular por las calles
de Barcelona. Los laterales del carro podían abrirse y, de esta
forma, constituir un escaparate y un mostrador, donde se exhibían
y vendían, a precio de coste, Biblias, Nuevos Testamentos y
Evangelios. Según un informe de la “American Trac Society”
correspondiente a 1870, en el año anterior (1869), Lawrance
había vendido trescientos mil ejemplares de la Biblia completa o
en porciones.
El matrimonio Lawrance abrió su casa para tener
reuniones. Pero pronto se quedó muy pequeña, por lo que
alquilaron dos naves interiores en la calle Ferlandina 47, muy cerca
de las Rondas. En el primer piso, establecieron el aula del colegio
para niñas, y en el segundo piso, para los niños. Los domingos,
el aula de las niñas se habilitaba como iglesia, y las personas que
asistían se sentaban en los pupitres de la escuela.
Al primer colegio que yo asistí fue la Escuela Evangélica
de calle Ferlandina, 47.

284
Memorias de Santiago Giordano

En 1970, se unió a los Lawrance otro matrimonio


misionero, Enrique Payne con su esposa, quienes también
abrieron su casa para tener reuniones.
Yo llegué a conocer a Enrique Payne, muy mayor, con el
cabello y la barba blancos, que me impresionaba cuando siendo
un niño me cogía para darme un beso.
Como las casas de los dos matrimonios resultaban
pequeñas, en 1870 alquilaron un antiguo salón de baile en la calle
San Gabriel, 9 de Gracia. De esta forma, nacía, en casa de los
misioneros y luego en el local de calle San Gabriel, lo que hoy es
la iglesia que se reúne en la calle Teruel 22 de Barcelona.
Dicho local se utilizó como escuela y también como
salón de reuniones. Tengamos en cuenta que, en aquellos años, el
analfabetismo en España era muy elevado; de ahí la importancia
social de las escuelas. Las escuelas de las Asambleas de Hermanos
eran sostenidas por Jorge Muller y la asamblea de Bristol
(Inglaterra).
Un informe de Jorge Muller decía: ”Hemos visitado 19
escuelas a las que asisten 756 alumnos”. El informe se refiere a
toda España.
De San Gabriel, la iglesia se trasladó a Santa Agueda, 45.
Una hermana donó un solar en la calle Teruel, 22 y mi
padre, Jaime Giordano, diseñó lo que sería el primer local. En la
parte de delante, el salón de cultos; más atrás, un patio para jugar
los niños, y en el fondo del solar, un edificio de dos plantas. En la
primera, la escuela de niños, y en la segunda, la de niñas.
En calle Teruel 22, empezaron a tenerse los cultos
evangélicos en 1927. Al estallar la Guerra Civil en 1936, los colegios
y la iglesia en calle Ferlandina, 47 se cerraron definitivamente.
Los colegios en calle Teruel, 22 también tuvieron que cerrarse.
La Guerra Civil paralizó la actividad de la iglesia,
aunque los cultos públicos continuaron celebrándose, pero bajo el

285
Memorias de Santiago Giordano

peligro de los bombardeos y la congoja de que muchos hombres


estuviesen en el ejército.
El 26 de enero de 1939, las tropas de ocupación de Franco
entraron en Barcelona. Lo primero que hicieron fue suprimir
todas las libertades, entre ellas la libertad de culto. Las iglesias
evangélicas fueron cerradas.
La iglesia en calle Teruel, 22 siguió funcionando en la
clandestinidad. Se celebraron cultos por las casas, con todos los
riesgos que ello significaba.
Mi tío Lázaro Urrutia, uno de los miembros del Consejo
de la iglesia, un atardecer fue detenido y acusado, no de evangélico,
sino de masón. Franco perseguía a muerte a los masones. De
forma milagrosa, al cabo de unas horas, aquella misma noche, fue
puesto en libertad.
Lázaro Urrutia era oficial de lo civil en el Juzgado de
Primera Instancia número 15 de Barcelona, que tenía por Juez
a Don Ildefonso de la Maza, que le apreciaba mucho y conocía
su fe evangélica. Don Ildefonso era muy católico y, a la vez,
miembro del tribunal especial antimasónico. Fue a este hombre
a quien Dios utilizó. Ya estaba en la cama cuando se enteró de la
detención de mi tío. Se vistió y fue a poner en libertad a Lázaro
Urrutia. Gracias a Dios.
El periodo de clandestinidad duró 6 años, hasta 1945. Lo
sorprendente es que, en esos 6 años, la membresía de la iglesia se
había duplicado.
En casa de los Sres. Angurell, en calle San Gil se
celebraban reuniones y siempre he creído que Dios nos protegió,
no sólo de la policía franquista, sino dando a la casa una resistencia
inusitada. A partir de entonces he reconocido que las vigas de
madera aguantan más de lo que yo pensaba, pues la vieja casa se
llenaba por completo.

286
Memorias de Santiago Giordano

Recuerdo un bautismo clandestino que se celebró el


local de la iglesia en calle Teruel, 22. La lluvia y el sol hicieron
que se cayese el sello, que la policía había puesto, para que no se
pudiese abrir la puerta de la iglesia. Mi tío Lázaro Urrutia junto
con los otros miembros del Consejo decidieron aprovechar esa
circunstancia. Celebraríamos un culto de bautismo dentro de la
propia iglesia oficialmente cerrada y sellada.
El domingo 12 de septiembre de 1943, de forma callada
y en pequeños grupos, las personas fueron entrando en el local
de la iglesia. El resultado fue que estaba llenísimo y hacía mucho
calor. Yo pude instalarme en el patio medio de la edificación y,
sentado en los peldaños de una escalera, me fue posible, a través
de una ventana, ver y oír.
El Señor nos guardó en el acto de bautismo, pero, unos
días después, la policía volvió a sellar la puerta de la iglesia.
Al estallar la Guerra Civil en 1936, en Barcelona ciudad,
funcionaban dos Asambleas de Hermanos (Calle Ferlandina, 47
se cerró como consecuencia de la guerra): la de calle Teruel, 22 y
la de la avenida del Paralelo, 167.
En el resto de Cataluña, existan otras dos Asambleas de
Hermanos, una en Mollet y otra en Caldas de Montbuy.
Durante el periodo de 6 años (1939 a 1945), las iglesias
siguieron funcionando en la clandestinidad.
A partir de 1945, a pesar de que continuó una persecución
solapada y solo se podían celebrar cultos y actividades evangélicas
en el interior de los locales autorizados, se produjo un periodo de
expansión.
Cuando llegamos al CXXV aniversario, 49 años después
de la apertura de las iglesias, la situación era que Cataluña tenía
6.115.000 de habitantes y 51 Asambleas de Hermanos con una
membresía aproximada de 3.000 personas.

287
Memorias de Santiago Giordano

La iglesia en calle Teruel, 22 tenía una membresía


superior a las 300 personas.
Cuando estoy escribiendo, han trascurrido 15 años desde
el CXXV Aniversario. La iglesia de calle Teruel, 22, ha quedado en
menos de 100 miembros, Según la Coordinadora de AA.GG de
Catalunya, el número de Asambleas de Hermanos en Catalunya
es de 42, incluyendo microgrupos y proyectos. La Coordinadora
de AA.GG. de Catalunya tiene 33 iglesias inscritas oficialmente.
Debe aclararse que se han producido dos fusiones de
iglesias, que han sido una bendición, dando mucha más membresía
y fuerza a las iglesias resultantes.
Aunque carecemos de estadísticas, es seguro que el
número total de miembros ha descendido. En otro lugar de estas
memorias, ya hacemos mención de los motivos, que a nuestro
juicio, han provocado este descenso.
La realidad está ahí: en los últimos 15 años, las Asambleas
de Hermanos en Catalunya han decrecido en número y en
membresía.
Al llegar al CIV aniversario del inicio de la Asamblea
en calle Teruel, 22 de Barcelona no fue una efeméride optimista,
ya que lo negativo, no es solamente el descenso en el número
de miembros, sino que no hay jóvenes y la edad media es muy
elevada.

288
Capítulo 28 • Las CAEF, Cáceres y Tárrega

Mis inquietudes de evangelización no se agotaron


con Granada, sino que continuaron. Durante años asistí a las
conferencias de las CAEF (Comunidad de Asambleas Evangélicas
de Francia).
La primera conferencia de las CAEF a la que asistí
fue del 30 de octubre al 1 de noviembre de 1988 en la casa de
campamentos que tienen en Le Chambon sur Lignon. Recuerdo
que las conferencias se realizaron en una carpa sobre un prado y,
a pesar de que tenían instalado un inyector de aire caliente, hacía
mucho frío.
Fue mi primera oportunidad de establecer contactos
con bastantes hermanos franceses, con los cuales, luego, hemos
continuado una buena relación fraternal.
A partir de ese encuentro, se fue gestando el proyecto del
grupo internacional para asistir a las Olimpíadas en Barcelona de
1992, con el propósito de colaborar en la evangelización de los
deportistas y de las personas que asisten a unas olimpíadas. El
grupo se alojó en la Casa de Colonias Berea.
El propósito al asistir a dichas conferencias era triple:
En primer lugar, Francia y España son dos países muy
próximos, por lo que consideraba que debíamos trabajar para
que las Asambleas de ambos países estableciesen unos lazos de
comunión e incluso colaboración.
Cuando ahora, por mi edad, me resulta difícil asistir a
esas conferencias, después de más de veinte años de mi primera
289
Memorias de Santiago Giordano

visita, doy gracias a Dios por que ya se han iniciado y mantenido


esos contactos de comunión y colaboración.
En segundo término, tenía mucho interés en dar a
conocer la Casa de Colonias Berea, lo que conseguí, y grupos
franceses la han utilizado, además del grupo internacional que
colaboró en la evangelización en las Olimpíadas de 1992, al que
hago referencia con anterioridad.
En tercer lugar, también tenía mucho interés en conocer
de cerca como actuaban las Asambleas francesas en su trabajo
misionero. Las CAEF iniciaron el trabajo misionero en el Tchad,
África Subsahariana y antigua colonia francesa. Mucho más
recientemente, se han extendido a Madagascar, la gran isla de
África situada en el Océano Índico, y también a la Isla de Reunión.
Debo hacer constar que los hermanos franceses me
reconocieron como graduado del Instituto Bíblico Emmaüs
y me recibieron muy bien. Incluso me hicieron participar
en las reuniones misioneras para que pudiese ver de cerca el
funcionamiento de la “misión”.
En el trabajo misionero, lo primero es la selección de
los candidatos. Lo segundo era la redacción de un protocolo que
firmaba la comisión misionera y el misionero, lo que también
hacían con los Pastores de las iglesias locales. Ya en misión,
el continuo cuidado pastoral de los misioneros, además del
sostenimiento económico.
De toda la información que recogí, lo que más me llamó
la atención fue fijar las condiciones del trabajo en un protocolo
escrito y luego el continuado cuidado pastoral de los misioneros.
Años más tarde, un grupo de hermanos del equipo
misionero de las CAEF visitaron España. En Barcelona, se
alojaron en nuestra casa y luego, con mi coche, los acompañé
hasta Zaragoza, donde se encontraba como misionero Olivier Py
y su esposa Sigrid.

290
Memorias de Santiago Giordano

Hoy, los Py están instalados en Castelldefels y colaboran


con la Asamblea de El Carmelo, de Barcelona y Olivier como
profesor de IBSTE, además, el matrimonio ha iniciado un
esfuerzo de formación en trabajo de consejería pastoral y cura de
almas.
En Alemania, cuando estuvimos en la casa madre de la
Misión Wicliffe, en 1991, nuestros amigos Helmut Gaertner
(que conocíamos desde 1957 en Tánger) y su esposa, Pastores
jubilados, dedicaban mucho tiempo al cuidado pastoral de los
misioneros.
Cuando pensamos en aplicar en España lo que se hace
en otros países con larga experiencia misionera, lo primero sería
tener una “Comisión Misionera”, que elaborase planes concretos.
Estando nosotros en la iglesia de calle La Bisbal de
Barcelona, un matrimonio de la iglesia consiguió el traslado de su
trabajo y marchó a Cáceres junto con un equipo de O.M. Cáceres
era una capital de provincia sin ninguna Asamblea de Hermanos.
El equipo de O.M. estuvo bastante tiempo trabajando allí.
Junto con Daniel González, decidimos que, para reforzar
el trabajo, nos iríamos turnando, un mes él y al siguiente yo, y así
sucesivamente. El viaje desde Barcelona en automóvil es largo,
pero lo hacíamos en un día, de forma que pudiésemos aprovechar
el viernes a la noche todo el sábado y todo el domingo.
Cáceres tiene las características de una población con
muchos estudiantes. Esto provoca las idas y venidas de una masa
de personas para las vacaciones y luego, al terminar los estudios,
los no residentes fijos se marchan.
El evangelio consiguió tener respuesta no sólo en
estudiantes, sino también en ciudadanos estables de Cáceres, de
modo que se formó una pequeña comunidad.
Junto con María, viajamos para estar presentes en la
ceremonia de casamiento de una joven pareja.

291
Memorias de Santiago Giordano

La empresa en que trabajaba la familia que inicialmente


había ido de Barcelona, los trasladó a otra ciudad.
A principio de los años 90. Raquel Milla, miembro de
la iglesia de La Bisbal, terminados sus estudios en IBSTE, se
trasladó a Cáceres para ayudar en la Asamblea y, unos meses
más tarde, contrajo matrimonio con Moisés Hidalgo, también
graduado de IBSTE, y durante unos años estuvieron pastoreando
la iglesia.
Después, el matrimonio Hidalgo-Milla, se trasladó a
León, pero la Asamblea en Cáceres continua.
Desde que realizamos las reuniones conjuntas de las
Asambleas de Hermanos de “El Reto” I, II y III, los años 1983,
84 y 85, al hacer un mero estudio de la distribución de las Iglesias
Evangélicas en Cataluña, saltaba a la vista que en la provincia de
Lleida, salvo en la capital, no había ninguna. Era una provincia
por evangelizar.
Esto, unido a una serie de circunstancias a las que voy a
referirme, hicieron que, una vez dejamos de trabajar en la Casa de
Colonias Berea, regresáramos de nuestro viaje a Estados Unidos,
estando jubilados, pero a la vez con buena salud y buenos ánimos,
pensasemos en trabajar para la extensión del Evangelio en la
provincia de Lleida, desde la ciudad de Tárrega.
El evangelio y concretamente las Asambleas de Hermanos
llegaron y se constituyeron en la provincia de Lleida antes de la
Guerra Civil de 1936 1939.
Es un tanto curiosa y atípica la forma en que llegó el
evangelio a la provincia de Lleida. En Inglaterra, a finales del
siglo XIX, dos hermanos, apellidados Stone, heredaron una gran
fortuna y decidieron dedicarla a la obra misionera.
Julia Stone contrajo matrimonio con Federico Jones, que
era pobre, y vinieron a España con el propósito de presentar el
Evangelio. Pero el matrimonio no funcionó, por lo que decidieron

292
Memorias de Santiago Giordano

separarse. La separación fue amigable, Julia Stone donó parte de


su fortuna a Federico Jones, para que cada uno de ellos estuviese
en condiciones de realizar la obra misionera por separado.
Julia Stone intentó iniciar un testimonio en Zaragoza,
pero no ha quedado nada de ese intento.
Luego, se trasladó a Madrid y, después de iniciar el
testimonio en un lugar, y varios traslados, al fin estableció la
Asamblea en la calle Duque de Sesto, 6 donde continúa hasta
hoy. Federico Jones se trasladó a Lleida, donde inició testimonio
en varios lugares. Pero al estallar la Guerra Civil de 1936-
39, la provincia de Lleida fue escenario de algunos de los más
sangrientos combates de la Batalla del Ebro, con la consecuente
destrucción, que obligó a la población a dispersarse, buscando
lugares más seguros.
Terminada la Guerra, la represión franquista fue muy
dura y se produjo una autentica persecución contra los evangélicos.
Federico Jones, al iniciarse la Guerra Civil marchó a Inglaterra,
de donde no regresó.
Cuando, en plena Guerra Civil, nosotros nos refugiamos
en Francia, nos encontramos con Carmen Garrofé y sus hijos,
procedentes de Termens, provincia de Lleida, localidad de una de
las iglesias fundadas por Federico Jones. Carmen Garrofé y mi
madre se hicieron muy amigas.
La familia Garrofé y unos pocos creyentes más, fueron
los únicos que se mantuvieron firmes en el evangelio durante la
Guerra Civil y luego en la persecución de la postguerra.
Durante la postguerra, mi tío Enrique Haselden intentó
salvar algo de la obra evangélica en la provincia de Lleida. Yo le
acompañé en alguno de sus viajes, pero sólo quedaba un pequeño
grupo en la barriada de La Bordeta de Lleida capital y en el
pueblo de Termens.

293
Memorias de Santiago Giordano

El grupito de La Bordeta se disgregó y se unieron a


diferentes iglesias evangélicas de la capital. Solo quedó el pueblo
de Termens.
Mi tío Enrique Haselden hizo todo lo que pudo para
salvar ese lugar de testimonio.
La Asamblea en la Avda. de Mistral 87, durante dos
años, sostuvo económicamente a Rafael Costa, quien, junto con
su esposa, se estableció en Termens continuando en el intento
de mantener la iglesia evangélica de Termens, pero tuvieron que
aceptar que era imposible.
Samuel Vila y José Antonio Monroy, en una pequeña
medida también intentaron salvar ese testimonio. Pero todo fue
inútil.
La familia Garrofé dejo Termens y se trasladaron a
Terrassa, donde se incorporaron a las iglesias de la población,
e incluso Carmen Garrofé (hija) se casó con Aarón Kayayan y
estuvieron de Pastores de la Iglesia Reformada de Francia durante
muchos años; luego, se trasladaron a Canadá y, actualmente,
Aarón está muy enfermo.
La familia Ramos, procedente de Termens, se estableció
en Tárrega, coincidiendo con la estancia de Francisco Martín en la
iglesia de Igualada, quien empezó a visitarles y a tener reuniones
en su casa.
Cuando Francisco Martín marchó de Igualada, siguió en
su lugar Francisco Utrilla, quien continuó visitando y teniendo
reuniones en casa de la familia Ramos en Tárrega, hasta que
decidieron alquilar unos bajos; a partir de ese momento, ya había
un lugar abierto al público donde reunirse.
Francisco Utrilla organizó campañas visitando casa por
casa y teniendo actos al aire libre en lugares públicos, pero sin
resultado de conversiones.

294
Memorias de Santiago Giordano

Ya estando nosotros, la Sociedad Biblica tuvo una


exposición de Biblias en un local de la Biblioteca Pública, donde
cada noche se tuvo una conferencia.
También tuvimos una campaña con la Liga del
Testamento de Bolsillo, con actos en una plaza pública. La
asistencia fue bastante buena. Pero todos esos esfuerzos no dieron
ningún resultado visible.
Con motivo de la “Fira del Teatre al Carrer”, que se
celebra tres días en el mes de septiembre, nosotros durante varios
años colocamos una mesa con Biblias, Nuevos Testamentos y
otros libros evangélicos. Teníamos abierto el local de la iglesia y
ofrecíamos una taza de café, la posibilidad de descansar un rato
y charlar con nosotros, pero las personas que se interesaron eran
visitantes de lejos, nadie vecino de Tárrega.
Francisco Utrilla también dejó Igualada, por lo que
los hermanos de la iglesia de esa ciudad, se iban turnando para
mantener los cultos en Tárrega.
Fue en esas circunstancias cuando nosotros empezamos
a visitar Tárrega. La familia Ramos me conocía de hacía años,
cuando visitaba Termens. Sus hijos habían participado en algún
campamento en la Casa de Colonias Berea, por lo que nos
recibieron con los brazos abiertos.
Tárrega es la capital de la comarca del Urgell, con una
población, entre 16.000 y 17.000 habitantes. Se encuentra junto
a la autovía Nacional II, a 115 Km. de Barcelona y a menos de 50
de Lleida.
La ciudad de Cervera, capital de la Segarra, con una
población de 8.500 habitantes se encuentra a 9 Km. de Tárrega.
En la ciudad de Tárrega, como ya hemos mencionado,
cada año, durante tres días del mes de Septiembre, se celebra la
“Fira del Teatre al Carrer”. Se calcula que, como promedio, cada
año, por dicho motivo, visitan Tárrega unas 100.000 personas.

295
Memorias de Santiago Giordano

Esta suma de circunstancias nos hicieron pensar que


Tárrega se encontraba en un lugar estratégico, desde donde, de
forma natural, se podría extender el Evangelio a otros lugares
próximos.
Compartimos nuestras inquietudes con Richard, director
de Hope Bible Mission, Inc. a quien le pareció bien, y estuvo
dispuesto a colaborar en el sostenimiento de dos matrimonios, que
considerábamos era sumamente importante que se establecieran
en Tárrega.
Terminaba el curso en IBSTE y entramos en contacto
con dos matrimonios que finalizaban sus estudios. Uno era un
matrimonio procedente de Madrid, José Luis y su esposa Adela,
con un niño y una niña. El otro era un matrimonio, él procedente
de una Iglesia Bautista de Mollet, Joaquín y su esposa Elisabet,
procedente de una Asamblea de l’Hospitalet, que tenían un niño
y una niña, y luego han tenido otra niña.
Al principio, Hope Bible Mission, Inc. sólo mandaba el
dinero suficiente para pagarles el alojamiento en Tárrega y tuvieron
que buscarse trabajo secular para su sostenimiento. Pasados unos
meses, recibieron lo suficiente para dejar los trabajos seculares.
Para poder manejar los donativos que se recibían y
funcionar de forma totalmente legal, constituimos una entidad
religiosa, a la que le dimos el nombre de “Mies”; para ello, varios
hermanos y hermanas de Barcelona formaron el núcleo y, a la vez,
el comité para supervisar el funcionamiento de la obra.
La situación de base fue que no se producían conversiones;
esto resulta frustrante para los que están intentando evangelizar
A la iglesia, en ocasiones, asistían bastantes personas, pero se
trataba de emigrantes evangélicos con contratos de trabajo por
un tiempo limitado, por lo que, una vez terminaban el contrato,
se marchaban.

296
Memorias de Santiago Giordano

Tres matrimonios de la pequeña Asamblea cambiaron


de domicilio a otras poblaciones y consiguientemente la dejaron.
Que seis miembros no asistiesen a los cultos dejó la Asamblea en
una mínima expresión.
El gran problema se fue incubando sin que me diera
cuenta, hasta que ya estalló: los dos matrimonios no se entendían
entre sí. Por más que hicimos, yo mismo y otros miembros del
comité de Mies, no hubo manera de reconciliarlos.
José Luis junto con su esposa Adela dejaron la misión y
buscaron un trabajo secular para su sostenimiento y el de su familia.
Luego, se trasladaron a la Seu d’Urgell, donde están colaborando
en la consolidación de la Asamblea en dicha localidad y además
con la iglesia de Andorra. Para su sostenimiento, José Luis trabaja
en Andorra y Adela en el Hospital Comarcal de la Seu d’Urgell.
Nosotros no tenemos problema con ninguno de los dos
matrimonios. Con ambos, guardamos una buena relación.
Después de algunos años, consideré que por mi edad, era
mejor que ocupase mi lugar un sustituto. Conocía desde hacía
mucho tiempo a un matrimonio americano misionero, Esteban
y su esposa Susana, a quienes pedí que viniesen a ayudarnos.
A Richard le pareció muy bien. Estos misioneros pasaron a ser
sostenidos por Hope Bible Mission, Inc. y me sustituyeron.
El cambio fue tan amigable, que meses después
continuaba teniendo la firma del Banco y siendo el representante
legal de Mies; casi tuve que imponerme para que el cambio se
efectuase de forma oficial.
Tiempo más tarde, Esteban y Joaquín dejaron la iglesia
de Tárrega, que había iniciado Francisco Utrilla y continuado con
los hermanos de Igualada.
La visión de Esteban y Joaquín es evangelística y para ello
se reúnen los domingos por la tarde en otro lugar. Su propósito
es la evangelización sin los formalismos de una iglesia. También

297
Memorias de Santiago Giordano

han dirigido su testimonio a varios pueblos cercanos. La iglesia


evangélica en Tárrega continúa con su actividad.
Lleida ha demostrado ser una provincia difícil para el
Evangelio. Durante unos pocos años, estuvimos sembrando
directamente y ayudando para formar un equipo de sembradores,
pero no hemos visto fruto. Confiamos que el Señor haga germinar
la semilla dejada, aunque nosotros no lo sepamos.
Las misiones americanas quieren resultados. Tárrega no
los dio y esto no nos favoreció en nuestra relación con Hope Bible
Mission, Inc.
Hemos tenido el gran privilegio de colaborar no sólo
en proyectos de evangelización, sino, directamente, en esfuerzos
de evangelización. En algunos de dichos esfuerzos, el Señor nos
ha dado el gran gozo de ver fruto, como ha sido el caso de los
campamentos en la Casa de Colonias Berea; en otros, hemos
compartido el trabajo de sembrar, y confiamos que el Señor
haya hecho crecer esa semilla, aunque nosotros no lo sepamos
aquí abajo. De todas formas, glorificamos al Señor por habernos
elegido como colaboradores suyos.

298
Capítulo 29 • Un testigo de excepción

En 1868 se produjo la “gloriosa revolución”. Isabel II tuvo


que abdicar y los generales Prim y Serrano formaron un gobierno
liberal. Se abrió un breve e incierto periodo de libertad religiosa,
lo que aprovecharon los misioneros extranjeros para establecerse
en España.
A finales del siglo XIX, empezó a haber un cierto
movimiento evangélico, y en él intervinieron españoles
(Matamoros, Juan Bautista Cabrera y otros), pero la base fue la
entrada de misioneros ingleses, alemanes, suecos y de Estados
Unidos, que iniciaron la evangelización de España y fundaron las
primeras iglesias evangélicas.
Coincido plenamente con la opinión de Juan Solé y de
Francisco García Lorenzana, quienes consideran que en España
no ha habido Segunda Reforma.
Incluso hay quienes opinan que en España, ni siquiera
hubo una Primera Reforma. Sino que llegaron los escritos de
Lutero y la Biblia traducida por Casiodoro de Reina, lo que
produjo conversiones, que rápidamente la Inquisición aniquiló.
El inicio de la evangelización a finales del siglo XIX,
no fue autóctona. Evaluando los hechos de forma objetiva, no
hubo Segunda Reforma, sino que la nueva entrada del Evangelio
en España fue el resultado del esfuerzo de bastantes misioneros
extranjeros. No es este el lugar para entablar cambio de opiniones
históricos.

299
Memorias de Santiago Giordano

Cuando intentamos tener una perspectiva de la obra


evangélica en España a partir de finales del XIX, creo que hemos
de dividirla en tres etapas bien delimitadas:
Primera Etapa: La de los misioneros, que comprende
desde finales del siglo XIX al año 1936 en que empezó la Guerra
Civil.
Segunda Etapa: La de la persecución y de los evangélicos
encerrados en sus guetos. Desde 1939, triunfo de Franco, hasta
1975, fecha de su muerte, o 1978 proclamación de la Constitución
Democrática.
Tercera etapa: La libertad, a partir de 1978 hasta nuestros
días.
Me considero un testigo de excepción, por haber nacido
en 1927 y por lo tanto, vivido en las tres etapas y de forma muy
activa en las dos últimas. En la práctica, no he sido sólo testigo,
sino que además he sido actor directo.
En lo político, fui testigo del advenimiento de la Segunda
República en 1931; de la sublevación del General Franco contra
la República, y la Guerra Civil,1936 a 1939; de la brutal represión
franquista y de la actuación del “nacional catolicismo” en contra
de los evangélicos 1939 a 1975, y de la Democracia a partir de
1978.
En lo religioso evangélico, he conocido de cerca la etapa
de los misioneros extranjeros; luego, he vivido, de forma directa, la
de la represión y el “gueto”, y por último, el de la libertad.
En este capítulo y el siguiente, mi intención es presentar
una panorámica general de esas tres etapas, con los condicionantes
de que yo, personalmente, pertenezco a las Asambleas de
Hermanos y lo que conozco mejor es Cataluña.
Otro condicionante, muy importante, es que no soy un
cronista que me haya informado e intentado dar una panorámica
de los evangélicos desde afuera, sino que mucho de lo que cuento

300
Memorias de Santiago Giordano

lo he vivido en primera persona, y en esos casos es difícil ser


completamente objetivo.
Primera etapa. Los misioneros (de finales del siglo XIX a
la década de los 30 del siglo XX).
Esta etapa abarca cuarenta y tantos años en los lugares
donde primero llegaron los misioneros y, en general, cuarenta
años o menos.
Esto, en sí, es un periodo muy corto dentro de la historia,
máxime si tomamos en cuenta cómo fueron sus inicios; se partía
de cero con relación al Evangelio; lo único que conocían los
españoles eran las tradiciones católico romanas.
Su posterior desarrollo también fue difícil. Se partía de
un desconocimiento total de la Biblia.
Los primeros misioneros ingleses procedentes de las
Asambleas de Hermanos de Gran Bretaña, en general, eran
personas muy bien preparadas académicamente, que aprendieron
el castellano y fueron capaces de traducir la poesía inglesa de
la himnología, en buena parte producida por Carlos Wesley, al
castellano.
En Cataluña, alguna de las misioneras escribió himnos
en catalán.
La mayoría de estos misioneros tenían recursos propios y
algunos se autofinanciaron en parte.
Fueron hombres y mujeres que procedían de uno de los
países civilizados de Europa y venían a España, un país pobre y
sumamente atrasado con una alta tasa de analfabetismo. Hoy, lo
habríamos calificado de tercermundista.
Tras un intenso trabajo de evangelización, se produjeron
los primeros convertidos y enseguida aumentó el número y se
fueron constituyendo las nuevas iglesias.

301
Memorias de Santiago Giordano

La característica de esas iglesias fue que la formaban


personas muy sencillas, sin formación académica. Incluso algunos
aprendieron a leer para poder leer la Biblia, sobre todo entre las
mujeres. Desde el punto de vista económico, eran personas con
pocos recursos.
Todos los recién convertidos procedían del catolicismo
romano que siempre estaba pidiendo dinero. En aquella época,
los bautizos, las comuniones, los casamientos, los entierros, las
misas por los difuntos, todo tenía que pagarse, y la categoría de
cada servicio dependía de lo que se pagaba. Era un mercantilismo
descarado y escandaloso.
Como consecuencia de todas esas circunstancias, los
misioneros no enseñaron a la iglesia la necesidad de ofrendar y de
ofrendar en abundancia.
Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza
ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre (2 Co. 9:7).
Incomprensiblemente, misioneros, que ellos mismos
estaban acostumbrados a ofrendar y que procedían de Asambleas
que ofrendaban en abundancia, omitieron esta enseñanza del
Nuevo Testamento. Cuando se producía una necesidad, ellos
pagaban o solicitaban los fondos de sus hermanos en Inglaterra.
Esto, que podría parecer una simple anécdota del
pasado, se convirtió en costumbre que se ha trasmitido a través
de décadas, después de que los misioneros ya no estaban, aun
cuando las circunstancias sociales y económicas han cambiado
completamente.
Salvo excepciones, una asignatura pendiente de muchas
Asambleas de Hermanos es no ofrendar en abundancia para
cubrir las necesidades económicas de las iglesias y de la obra
misionera. A los primeros misioneros, sucedieron otros, que, en
muchos casos, ya no tenían ni la preparación, ni la consagración
de sus predecesores.

302
Memorias de Santiago Giordano

Los misioneros nunca se imaginaron, ni previeron, que


iban a dejar las iglesias nacientes. La situación fue que ellos
marcharon y no quedó nadie medianamente preparado para
pastorear las iglesias.
Los misioneros heredaron de su país y cometieron, como
mínimo, tres graves errores, que en algunos casos, aún hoy, están
afectando de forma negativa a las Asambleas de Hermanos en
España.
Uno de los errores ya lo hemos señalado: la falta de
enseñanza sobre la necesidad de dar para la obra de Dios.
Mencionar el “diezmo” era, y continúa siendo, en muchas
Asambleas, tabú.
Otro de los errores fue la “iglesia independiente”. Salvo
en Galicia, donde las reuniones anuales de cada Asamblea, en que
se invitaba a las demás, fueron un vínculo de comunión.
Las Asambleas en Galicia, Andalucía, Madrid y
Barcelona casi no tenían relación entre ellas.
La falta de comunión entre comunidades ha sido, y
en parte sigue siendo, uno de los obstáculos a superar entre las
Asambleas de Hermanos, y que hemos heredado de la época
misionera, y en general de las Asambleas de Hermanos en
Inglaterra.
El otro gran error fue doctrinal, que afecto al movimiento,
de los Hermanos, no sólo en España, sino también en Inglaterra.
El movimiento de los Hermanos tuvo buenos intérpretes
bíblicos, pero no teólogos. Esto en sí, no tendría nada de negativo;
lo negativo fue que se opusieron a la teología y a todo estudio y
formación teológica.
La consecuencia fue que, paulatinamente, desapareció la
exégesis bíblica, para dar paso a la interpretación alegórica.
Lo que preocupaba a los misioneros ingleses en España,
en la década de los 30, era mantener el “puritanismo victoriano”,
303
Memorias de Santiago Giordano

con todo su legalismo y machismo, y para ello utilizar el método


alegórico para interpretar la Biblia, lo que les permitía hacer decir
al Texto Sagrado lo que a ellos les convenía.
Esto tuvo unas consecuencias nefastas, cuando los
misioneros desaparecieron; la enseñanza bíblica fue sustituida por
la tradición misionera: Don Fulanito de Tal lo hacía así, “siempre
se ha hecho de esta manera”, la explicación bíblica en muchos
temas casi se desconocía.
En 1945, terminada la Segunda Guerra Mundial,
volvieron algunos misioneros ingleses; entre ellos, se encontraba
Ernesto Trenchard, quien inició “Curso de Estudios Bíblicos” y
fue publicando una serie de cuadernitos, con estudios exegéticos
sobre algunas de las epístolas del Nuevo Testamento y también
algún libro del Antiguo Testamento. Entre dichos cuadernitos,
publicó uno titulado “Bosquejos de Doctrina Fundamental”.
Se debe reconocer que el Espíritu Santo guió a Trenchard
para escribir, en un lenguaje sencillo y breve, sobre doctrinas
fundamentales.
Los Trenchard tenían una casita en El Figaró (cerca de
Barcelona) que habilitaron como un centro de formación bíblica.
Entre los que se beneficiaron de dicha formación, estaban Pedro
Gelabert y su esposa Magda.
No obstante el esfuerzo por parte de Trenchard de
volver a la exégesis bíblica y a sus doctrinas, las Asambleas de
Hermanos continuaron siendo opuestas a toda formación bíblica
y doctrinal sistemáticas. De manera muy despectiva, se calificaba
a los seminarios y escuelas bíblicas, como “fábricas de Pastores”.
Resumiendo: el periodo misionero terminó con una falta
de enseñanza sobre el ofrendar; con una enseñanza errónea sobre
la independencia de la cada “iglesia local” y, consiguientemente, la
falta de comunión entre comunidades; y sustituyendo la exégesis
y la doctrina bíblica por el puritanismo victoriano y la tradición
misionera.
304
Memorias de Santiago Giordano

Hay algo que, desde siempre, me ha resultado sumamente


negativo con respecto al final de este periodo: Pero el asalariado,
que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al
lobo y deja las ovejas y huye. ( Jn. 10:12).
Al capitán de barco, que, ante el peligro, es el primero en
salir corriendo, abandonando a su tripulación, se le puede aplicar
varios calificativos, que desde luego, nunca serán, el de héroe o
valiente.
Ya hemos mencionado que el periodo misionero empezó
con misioneros con un notorio nivel cultural, de conocimientos
bíblicos y de consagración, que colocaron muy alto el listón de
lo que era un misionero británico. Lamentablemente, los que
siguieron no alcanzaron, ni mucho menos, ese listón y pusieron
fin al periodo de una forma inconsecuente y lamentable.
Tal vez fue el síntoma visible de la decadencia general
del “movimiento de los Hermanos” en Gran Bretaña, que con el
transcurso de los años, lo ha llevado, casi, a desaparecer.
Segunda etapa (1939 a 1978)
Treinta y nueve años es un periodo lo suficientemente
largo como para poderlo analizar.
Los primeros años fueron de persecución; los que
siguieron fueron cambiando a una persecución más leve, a una
tolerancia restringida y a otra más abierta.
La característica de esta época fue que en algunos
lugares, en los primeros años del franquismo, los edificios usados
como iglesia permanecieron cerrados y se tuvo que recurrir a las
reuniones por las casas, oficialmente calificadas de clandestinas.
Esta situación hizo que interviniese la policía franquista,
hubo detenciones, multas y, desde luego, falta total de libertad
de cultos. Seguramente, la ausencia de organización, que ha
caracterizado a las Asambleas de Hermanos, Dios la utilizó, para
que ese periodo, que duró en Barcelona 6 años, de 1939 a 1945,

305
Memorias de Santiago Giordano

fuese un tiempo de bendición; aun cuando en aquella época no se


tenían estadísticas, al abrirse de nuevo los edificios de las iglesia,
la membresía había aumentado un 100%, se había doblado.
Las décadas que siguieron, la de los 50 y 60, fueron de
un cierto avivamiento, hubo muchas conversiones, las iglesias
aumentaron en su membresía, pero a la vez había falta de pastores,
de líderes, una falta de visión.
Las iglesias evangélicas en general se beneficiaron del
anticlericalismo y de la decepción de muchos católicos sinceros,
que repudiaban por completo la unión de Iglesia Católica con el
Estado franquista.
La reacción, hoy, puede parecer un tanto curiosa. Las
personas creían en Dios, creían en el nacimiento virginal de Jesús y
en su resurrección, creían que la Biblia era la Palabra de Dios, pero
rechazaban a la iglesia católicoromana; esta situación favorecía la
presentación del Evangelio y predisponía a su aceptación.
Al iniciarse la década de los 70, se produjo una evolución
económica social, que afectaría de forma negativa a las iglesias.
Había más trabajo, se establecieron nuevas empresas, empezó
un tímido auge económico. A la vez, se inició un fenómeno de
formación intelectual dentro de las iglesias. Las personas que
habían creído y carecían de formación se preocuparon de que sus
hijos la adquiriesen, lo cual produjo un autentico desfase, que,
conforme pasaban los años, iba a acentuarse más.
Nos encontramos con jóvenes con formación, incluso con
títulos académicos, que empezaban a poner en duda costumbres y
formas de pensar que se habían heredado del catolicismo romano
y de los misioneros, teniendo que soportar a unos líderes sin
ninguna formación, ni académica, ni bíblica, con mentalidades
sumamente arcaicas, incapaces de ser sensibles a las nuevas
corrientes de pensamiento. Esto produjo una falta de sintonía
casi insuperable.

306
Memorias de Santiago Giordano

Cuando se testificaba a inconversos, los creyentes


se encontraban con graves problemas, ya que invitarles a las
Asambleas era poner de manifiesto la incultura de sus líderes.
Estos dos factores, económico e intelectual, produjeron
un continuo goteo de deserciones. Se terminaron o quedaron
muy reducidas las nuevas conversiones y, por el contrario algunos
miembros marchaban, atraídos por las posibilidades que da
el dinero fuera de la iglesia, una cuestión sobre la que habían
carecido de enseñanza, y otros en busca de otras iglesias, donde
hubiese líderes capacitados.
Casi sin darme cuenta, pero cuando me estaban empujando
a tomar una posición de cierto liderazgo, el Señor me abrió los
ojos para hacerme consciente de que me faltaba formación. Por
ello, en 1954, marchamos a Suiza a formarnos bíblicamente en el
Instituto Bíblico Emmaüs, a pesar de la incomprensión e incluso
cierta oposición de las Asambleas de Hermanos.
Nuestra estancia en Tánger, aunque fui como profesor de
la Escuela Bíblica Pisga, me fue sumamente útil para ampliar mis
estudios.
El hecho de vivir seis años fuera de España y de las
Asambleas de Hermanos encerradas en las costumbres del
catolicismo romano y las tradiciones misioneras, no sólo ayudó a
nuestra formación bíblica, sino que nos dio una nueva visión de
las formas de pensar y de vivir de las iglesias evangélicas en los
países protestantes.
La formación académica no lleva consigo la formación
bíblica. Nos encontramos con personas bien formadas
académicamente, pero carentes de formación bíblica, y en
muchos casos sin orientación con respecto a las nuevas corrientes
de pensamiento.
Durante todo este periodo, la vida de la iglesia se
reducía a las cuatro paredes, fuera de las cuales, se podía hacer

307
Memorias de Santiago Giordano

muy poco, aunque, de forma esporádica, se tuvieron esfuerzos de


evangelización en el Gran Price, hoy demolido y transformado en
bloques de viviendas.
Un detalle importante de este periodo, si bien no nos
dábamos cuenta, era que estábamos viviendo bajo el paraguas de
las costumbres y la moral de la Iglesia Católica Romana. Y la
verdad es que nos sentíamos cómodos. Esto nos libraba de tomar
posición sobre cuestiones morales de importancia y de averiguar
si tal o cual costumbres eran bíblicas, o si estábamos siguiendo
una tradición católica romana.
Todo este periodo se caracterizó por un vacío legal. Las
iglesias evangélicas estaban ahí, tenían las puertas de sus edificios
abiertos al público, pero carentes de “personalidad jurídica”. Esto
creó, en determinadas circunstancias, situaciones sumamente
difíciles.
Para todo, era necesario recurrir a la “componenda
legal” de la persona interpuesta. Tengo serias dudas de que esa
componenda fuese legal. Desde luego, hoy, en libertad no lo sería.
La “persona interpuesta” para muchas cuestiones, era una persona
física; en otros casos, era necesaria una persona jurídica.
Las propiedades se tuvieron que inscribir a nombre de
entidades extranjeras. En el caso de las Asambleas de Hermanos,
casi todas sus propiedades estaban inscritas a nombre de la
entidad inglesa “Continental Land Company”.
Podemos resumir este periodo como que en las décadas
de los 50 y 60 se produjo un cierto avivamiento con muchas
conversiones, pero las circunstancias externas y la falta de un
liderazgo formado académicamente y sobre todo bíblicamente,
hizo que a partir de la década de los 70, las Asambleas de
Hermanos, al menos en Cataluña, entrasen en declive.

308
Capítulo 30 • La Libertad

En 1975, murió Franco, el gran dictador. Habían
terminado los 40 años de represión y de persecución religiosa.
En 1978, se aprobó la Constitución democrática. El 5 de julio de
1980, se promulgó la Ley de Libertad Religiosa. Y con fecha 28
de abril de 1992, se suscribieron los Acuerdos de Cooperación del
Estado con la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de
España. Al fin, disfrutábamos de libertad.
Nunca antes en España, salvo algún corto periodo de
tiempo, se había podido tener libertad religiosa, como a partir de
1978. Pero, por falta de visión, las iglesias evangélicas, en general,
y concretamente las Asambleas de Hermanos, no supieron cómo
administrar esa nueva situación.
Se abolieron los Tribunales de Orden Público, los
homosexuales dejaron de ser delincuentes perseguidos para pasar
a ser ciudadanos con derechos. Se promulgó la primera ley del
divorcio. Se terminó con la censura, tanto de prensa escrita, como
de películas. Los escritos pornográficos se encontraban en todos
los quioscos. Ya no era necesario ir a Perpignan para ver películas
X, pues se proyectaban en las salas cinematográficas de todas las
ciudades. Se permitió la apertura de toda clase de establecimientos
de diversión.
Debemos ser conscientes de que ahora estamos
acostumbrados a esa situación. Pero, con la libertad nos cayó todo
de golpe, y nos pilló completamente desprevenidos.
Los evangélicos nos habíamos sentido muy cómodos y sin
preocupación, en los cuarenta años del franquismo, sin divorcio;

309
Memorias de Santiago Giordano

Los homosexuales, perseguidos y considerados delincuentes; la


censura que nos protegía de todo lo que las costumbres católicas
y el puritanismo victoriano consideraba inmoral.
Me temo que, aún después de treinta años, no tenemos
posiciones claras ni frente al divorcio, ni frente a la homosexualidad.
Desde finales del siglo XIX, habíamos presentado el
evangelio a católicos, pero de pronto, nos encontramos con que
las personas a evangelizar eran agnósticos o ateos. Nuestros
antiguos métodos no servían o servían de muy poco. Con la
libertad, cambiaron las costumbres sociales y en muchos casos no
supimos cómo tratar la nueva situación.
Las Asambleas de Hermanos reaccionaron de forma
positiva frente a la persecución y el resultado fue la conversión de
muchas personas, pero, paradójicamente, no supieron qué hacer
con la libertad, ni como enfrentarse a las nuevas situaciones que
se producían. El resultado fue que las Asambleas dejaron de tener
conversiones, o tener muy pocas, y por el contrario, comenzaron a
perder membresía, lo que ya se había iniciado desde el principio
de los 70.
Además de los problemas internos, nos llegaron otros
que habían tenido lugar lejos de nosotros.
En mayo de 1968, se produjo algo muy importante fuera
de nuestras fronteras: “la revolución estudiantil en París”. En
apariencia, el nacionalcatolicismo había blindado a España de lo
que ocurriese fuera. Pero una cosa eran los efectos políticos y otra
las corrientes de pensamiento. Sólo nos separan de Francia los
Pirineos, pero el turismo y los continuos viajes hacían que esa
barrera natural fuese insuficiente para aislarnos completamente.
Mayo de 1968 no produjo cambios políticos, ni siquiera
en Francia, pero sí sociales; el concepto y la práctica del amor
libre fue uno de ellos. Se rompieron las tradiciones sociales del
catolicismo y las costumbres del puritanismo victoriano.

310
Memorias de Santiago Giordano

A finales de la década de los 60 y, sobre todo, a principios


de los 70, en Estados Unidos se produjo un movimiento
contracultural: los hippies. De entre los hippies hubo conversiones
a Cristo y, a la vez, jóvenes cristianos en Estados Unidos sentían
cierta simpatía hacia la forma de vida hippie; así surgió el
movimiento cristiano “Jesus Movement” o “Jesus People”.
En la práctica, era una reacción en contra del formalismo
de las costumbres clásicas del cristianismo. Afectaba a la forma
de vestir, a que los chicos empezaran a dejarse melenas y, por el
contrario, las chicas a cortarse el cabello, y sobre todo tuvo un gran
impacto en la música, se dejó el armonio, el órgano electrónico y
el piano, que fueron sustituidos por el sintetizador, las guitarras y
la batería.
Se abandonó por completo la música clásica y se creó una
nueva música, con canciones con muchas repeticiones, ritmo y
batir de palmas. El movimiento, nunca estuvo bien organizado y
desapareció, pero no sus efectos. A España, nos llegó el uso de las
guitarras y la batería, con los nuevos ritmos y las nuevas corrientes
en el vestir. Esto produjo un choque que hizo saltar chispas.
Durante años, tal vez, casi veinte, absorbió toda la energía
de las Asambleas de Hermanos la discusión de si las hermanas
debían vestir sólo faldas o también podían usar pantalones; si
estaban obligadas a llevar velo en los cultos o no era necesario; si
podían participar audiblemente en los cultos o no; si los varones
con melenas podían participar de la Santa Cena o no. Todo esto
con la discusión de los instrumentos de música.
El grave problema de la falta de preparación por parte
del liderazgo subsistía y agravaba muchísimo toda esta situación.
Continuaba el problema de los que sólo tenían como base la
tradición. Y, aún más, hubo una reacción virulenta en contra de la
formación bíblica.

311
Memorias de Santiago Giordano

Por lo enconadas de las posiciones, se habría podido


suponer que los viejos armonios que dejaron los misioneros
ingleses los habían traído los ángeles desde el cielo, y que, por
el contrario, las baterías las había introducido el mismo Lucifer
desde lo más profundo de los infiernos.
En el transcurso de los años, los viejos armonios
desaparecieron y órganos electrónicos, pianos, guitarras y batería
han aprendido a convivir en las Asambleas de Hermanos sin
problemas. Todas o casi todas las Asambleas tienen himnarios,
con himnos clásicos y otros con canciones rítmicas.
Las mujeres visten pantalones o falda, a su elección.
Normalmente, ya no llevan velo y participan audiblemente en los
cultos públicos.
Pero lo grave ha sido que, para llegar a una situación de no
discusiones, se han malgastado muchos años. Las consecuencias
negativas han sido irreparables: grupos enteros de jóvenes han
dejado las Asambleas, y se congregan en otros lugares; otros
grupos no se congregan en ninguna iglesia.
Todo esto ha tenido un efecto dominó. Ahora, al terminar
las discusiones, las familias con niños, cuando estos crecen, dejan
la asamblea porque no hay jóvenes, ni adolescentes de la edad de
sus hijos, con lo que continúa el goteo de irse a otras iglesias.
Y, por si todo esto fuese poco, se han producido querellas
entre líderes, provocando divisiones dentro de Asambleas.
A pesar de todo este panorama, hay Asambleas de
Hermanos en Barcelona que están creciendo, que tienen bastante
membresía y están trabajando de forma positiva y con resultados.
Se da la circunstancia de que todas estas Asambleas, tienen en el
liderazgo a personas capaces y formadas.
Las Asambleas cuyo liderazgo sigue con personas sin
preparación, con poca responsabilidad y sin visión, lentamente
se están extinguiendo. Son asambleas sin jóvenes, con una

312
Memorias de Santiago Giordano

membresía formada por personas de bastante edad y que por lo


tanto, si Dios no interviene, están condenadas a una extinción
generacional.
El periodo misionero terminó en julio de 1936, de
eso hace más de setenta años, pero los tres graves errores que
señalamos en la enseñanza y en la vivencia misionera siguen en
buena parte en pie.
Muchos líderes de Asambleas de Hermanos, sin ni
siquiera ser conscientes de ello, han colocado por delante de la
enseñanza bíblica, y su aplicación a las circunstancias presentes,
las tradiciones misioneras de una época pasada.
Ya señalábamos tres graves errores. La falta de comunión
entre las iglesias, que lleva consigo una ausencia de visión.
La falta de ofrendar en abundancia, lo que hace que todos
los proyectos de las Asambleas se estrellen contra la carencia de
recursos.
La falta de formación está ligada en buena parte a la
realidad de no ofrendar en abundancia.
No se tienen Pastores o hermanos capacitados, dedicados
a pleno tiempo, en las Asambleas de Hermanos, entre otros
motivos, porque no se les puede sostener económicamente. ”Así
también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que
vivan del evangelio” (1 Co. 9:14).
Como ya hemos dicho, salvo algunas excepciones,
la mayoría de las Asambleas de Hermanos en Cataluña, se
encuentran en una situación precaria.
La libertad nos ha traído la posibilidad de utilizar
los medios de comunicación, en las llamadas “emisiones
institucionales” de TV en castellano y en los idiomas de las
comunidades autónomas. También se está utilizando la radio
y, más recientemente, Internet. Nunca, antes, tantas personas
habían escuchado el evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

313
Memorias de Santiago Giordano

Se ha formado y legalizado la “Coordinadora de las


Asambleas de Hermanos en Cataluña” (año 2001), con el
propósito de unir esfuerzos de evangelización pioneros y también
intentar realizar esfuerzos misioneros fuera de nuestras fronteras.
Es un intento de concienciar a las Asambleas de Hermanos de
la necesidad de ofrendar en abundancia y de trabajar juntas. La
Coordinadora Nacional de las Asamblea se constituyo legal y
oficialmente en 2004.
Parece que, después de treinta años de libertad, las
Asambleas de Hermanos están aprendiendo cómo administrar
dicha libertad.
Damos gracias a Dios por los misioneros que trajeron
el evangelio; por los hermanos sencillos y sin formación que se
mantuvieron firmes en la fe en los momentos de persecución; por
los breves avivamientos.
Debemos confesar nuestra incapacidad para administrar
la libertad y enfrentarnos a nuevas costumbres y a cambios de
formas, no de doctrinas básicas.
Demos gracias a Dios por las perspectivas que se abren
para el futuro, si el Señor no vuelve antes. “Sí, ven Señor Jesús”.

314
Capítulo 31 • Las AA.HH. en
la Europa Occidental

Antes de referirnos concretamente a España creo es
importante hacer una breve mención a las asambleas de hermanos
en el resto de los países de la Europa Occidental.
Alemania.- La Escuela Bíblica Wiedenest, se encuentra
en Alemania y su fundación se remonta a principios del siglo XX.
Inicialmente estaba dirigida a estudiantes cristianos de los países
del Este de Europa.
Terminada la primera Guerra mundial, Alemania
quedaría bajo el dominio del nacional socialismo de Hitler, luego
la II Guerra Mundial, y la post guerra con toda la destrucción y la
ruina que provocó la guerra.
La Escuela Bíblica Widenest tomó su nuevo impulso a
partir de la segunda mitad del siglo XX.
Se ha de hacer notar, que aun cuando se desarrolla
bajo el ámbito de las asambleas de hermanos libres, lo hace en
colaboración con las Iglesias Libres de Alemania.
Erich Sauer, director de la Escuela Bíblica Widenest, en
la década de los cincuenta del siglo XX, escribió, entre otros, tres
libros traducidos al castellano: “La aurora de la redención”, “El
triunfo del crucificado” y “De eternidad a eternidad”.
Por fin las asambleas de hermanos libres disponíamos de
teología procedente de nuestros propios ámbitos.
Pero, de Alemania, no de Inglaterra, de donde llegaron
los misioneros iniciales, y que continuaban teniendo, a trabes

315
Memorias de Santiago Giordano

de las tradiciones que habían dejado, gran influencia sobre las


asambleas de hermanos libres en España.
Widenest, hoy, además de ser un lugar de culto, donde se
reúne una asamblea de hermanos, la Escuela Bíblica, es un gran
centro editorial y misionero, donde se realizan todos los años,
conferencias mundiales, en las que se estudia la situación actual
del evangelio y la evangelización.
En Inglaterra en la década de los cincuenta del siglo
pasado era inconcebible una Escuela Bíblica de las asambleas de
hermanos.
La Suiza francesa es pequeña, pero las asambleas de
hermanos crearon el TUM “Trait d’Union Missionnaire”, en un
principio, solo para cuidarse de la obra misionera, pero luego ha
sido el punto de encuentro de las Asambleas.
John Nelson Darby se instaló en la Suiza Francesa, por
ello habían bastantes Asambleas “cerradas” o Darbistas, pero,
poco a poco, se han abierto y entrado en el TUM.
Ya más recientemente las Iglesias Libres, también forman
parte del TUM.
Y para todas ellas el Instituto Bíblico y Misionero
Emmaüs, es el centro común de formación bíblica.
En Francia las asambleas de hermanos colaborando juntas
crearon las “CAEF” “Comunidades y Asambleas Evangélicas de
Francia”,
En la década de los ochenta, cuando yo asistí por primera
vez a una asamblea de las CAEF eran un pequeño grupo de
asambleas de hermanos, pero poco a poco han ido creciendo.
Hoy lo constituyen un importante número de asambleas con un
trabajo misionero en el Chad y Madagascar.
Para la instrucción bíblica, colaboran directamente con la
Escuela Bíblica de Nogent sur Marne y también con la Facultad
Libre de Teología Evangélica de Vaux sur Seine.
316
Memorias de Santiago Giordano

Lo que estoy intentando demostrar es que en la Europa


occidental y continental, concretamente: Alemania, Suiza
francesa y Francia, las asambleas de hermanos y las iglesias libres
se han organizado, están creciendo y mantienen una importante
labor misionera en los cinco Continentes.
En todos los países de la Europa Occidental las escuelas
bíblicas, e incluso, la facultad de teología, son básicas en el
crecimiento y desarrollo de las asambleas. Esto es algo fundamental.
No puede haber progreso espiritual sin un conocimiento bíblico
profundo.
Las asambleas de hermanos de los países de la Europa
Occidental son una referencia que atrae a otros grupos evangélicos.
Las circunstancias externas en todos dichos países,
incluida España han sido muy similares, teniendo en cuenta las
particularidades propias de cada país.
¿Por qué España es una excepción negativa?
Volvamos a España y a la situación de las asambleas de
hermanos.
Al volver a España creo obligado citar la asamblea de La
Elipa en Madrid. Un grupo de hermanos se principiaron a reunir
con el propósito primordial de testificar de su fe en Cristo. Su
primera iniciativa fue crear una Escuela Bíblica. Buscar a cristianos
capacitados para ser sus profesores. De esta forma reunieron a
un grupo de jóvenes que luego, debidamente formados, pudieron
dedicarse a testificar.
Resultado: la asamblea ha crecido en membresía y se ha
expandido a otros lugares.
Sin una instrucción bíblica y teológica profunda, es
imposible liderar, como corresponde, a las asambleas y conseguir
que se produzcan frutos.
Sin una organización que aglutine los esfuerzos de las
asambleas locales era imposible avanzar a finales del siglo XX y
317
Memorias de Santiago Giordano

aun más imposible, si cabe, al principio del siglo XXI. La obra


pionera y misionera de evangelización exige la colaboración
coordinada de muchos.
Al promulgarse la Ley de Libertad Religiosa en
1980, las Asambleas de Hermanos en Cataluña eran el grupo
denominacional más numeroso. Pero de eso hace treinta años. Lo
normal hubiese sido que las Asambleas de Hermanos creciesen.
Pero el proceso ha sido a la inversa; ha disminuido el número de
Asambleas y sobre todo ha disminuido la membresía.
Yo, de forma personal he formado parte del consejo
de ancianos de una asamblea que había llegado a tener 250
miembros, hoy tiene entre 70 u 80. También forme parte del
consejo de la asamblea en Pasaje Jaime Roig, que funde, junto
con otros hermanos procedentes de Mistral, asamblea que llegó a
tener más de 100 miembros, hoy tiene entre 25 y 30. Igualmente
forme parte del consejo de la asamblea más grande Asamblea de
Barcelona con 350 miembros, hoy tiene escasamente 100.
Creo que frente a esa situación estamos plenamente
legitimados para preguntarnos que es lo que hemos hecho mal y
cuales han sido las causas que han conducido a esa degeneración
Para ello y entender, un poco, las causas del desastre,
forzosamente hemos de referirnos al año 1945. En ese momento
terminó el periodo de iglesias evangélicas cerradas, y dio principio
un periodo de tolerancia muy restringida, pero que permitía que
los edificios de las iglesias estuviesen abiertos al público. Dentro
de esas iglesias (edificio) se reunía la iglesia para adorar y se
proclamaba el evangelio a todo el que quería entrar dentro del
edificio.
En ese momento las asambleas que existían en Cataluña
eran: la de calle Teruel, 22 la iglesia madre. La de calle Ferlandina,
ya se había cerrado. Las asambleas de las poblaciones de Caldas de
Montbui y Mollet. Las asambleas de Paral.lel y Mistral, resultado
del esfuerzo realizado por el matrimonio Catalina y Benjamin
318
Memorias de Santiago Giordano

White, los Haselden y los Giordano (mis padres). La asamblea


en Santa Coloma de Gramanet; la de Mataró.
Sobre esa base se produjo una época de crecimiento
y avivamiento hasta llegar a las 50 asambleas de hermanos en
Cataluña.
Esta situación se prolongó sobre unos 25 años, hasta
finales de la década de los 60 e inicio de la década de los 70. A
partir de ese momento la
situación se invirtió. Del crecimiento se pasó al estancamiento y
luego al decrecimiento.
Hoy, según la Coordinadora de Asambleas de Hermanos
en Cataluña, el número de Asambleas es de 42. Y las que forman
la Coordinadora son 33.
En el capítulo anterior hemos dado a conocer unas causas
comunes, aplicables a todo el estamento evangélico, pero creo que
nuestro trabajo no sería completo si no intentásemos presentar
las causas profundas, y en cierto modo únicas de las Asambleas
de Hermanos en Cataluña.
Nos encontramos con 50 asambleas de hermanos en
Cataluña, pero solo dos tenían un hermano dedicado a todo
tiempo al cuidado de la iglesia.
Los últimos misioneros ingleses en Barcelona, anteriores
a 1936, fueron Don Enrique Payne, muy anciano, y su hijo Don
Samuel Payne, que marcharon al estallar la Guerra Civil en 1936,
y nunca regresaron a España. Don José Harvey misionero inglés
en Caldas de Montbui regresó al terminar la II Guerra Mundial,
pero ya era muy mayor. A partir de ese momento ya no se tiene a
ningún pastor o hermano a pleno tiempo, misionero inglés.
Don Ernesto Trenchard, misionero inglés, regresó a
España al terminar la II Guerra Mundial. Residió algún tiempo
en Barcelona antes de trasladarse definitivamente a Madrid.

319
Memorias de Santiago Giordano

También residió algún tiempo en Barcelona Pablo


Wickham son su esposa Catalina, formando equipo con los
Trenchard. Pero marcharon con los Trenchard a Madrid.
Actualmente residen en Valencia.
Otro misionero ingles fue Jaime Stund, pero su estancia
en Barcelona fue breve, luego marcho a Madrid y actualmente
está en Canarias.
El equipo de los Trenchard y Wickham en Madrid fundó
el CEB (Centro de Estudios Bíblicos), primero en términos
muy reducidos y luego produciendo y editando libros de estudio
bíblico.
Junto con ese equipo estuvo colaborando de forma muy
activa Pedro Gelabert.
Yo no me he considerado un obrero de las asambleas: Las
asambleas nunca me ha sostenido; mi sostenimiento dependía,
en parte de HOPE Bible Mission Inc. y en parte de un trabajo
secular, y además la Casa de Colonias Berea me absorbía de forma
muy importante.
Recuerdo, que ya hace años, comentábamos con un
querido hermano, que ya esta con el Señor, que el gobierno de las
asambleas de hermanos y la forma de nombrar a los “ancianos”
fomentaba que, en muchos casos, personas fracasadas en su
vida secular, o a lo menos, mediocres, se aplicasen el título de
ancianos, y de esta forma tenían un cargo, por el que se sentían
auto realizados y les daba autoridad.
La mayoría de estas personas carecían y siguen careciendo
de formación cultural. La casi totalidad de dichos, autotitulados
ancianos, no tienen formación bíblica, sin visión, sin capacidades
naturales de liderazgo, sin dones espirituales… pero ahí han
estado y muchos siguen estando.
Esas personas se aferran a su titulo dentro de un consejo
de ancianos y a la vez auto proclamaron que el titulo es vitalicio,

320
Memorias de Santiago Giordano

con lo que resulta casi imposible que dejen su repetido título de


anciano.
Unido a esto, hacían gala de una oposición frontal a que
otros hermanos se formasen bíblicamente. Las escuelas bíblicas y
los seminarios se rechazaban completamente.
Además, tomando 1 Tim. 3:10, en que se enseña someter
a prueba a los “diáconos”, esto se amplió a todos los hermanos que
querían hacer algo en el seno de la asamblea. Se inventó la norma
de que debían estar dos años a prueba, dentro de la asamblea, pero
sin tomar ninguna responsabilidad.
Por este procedimiento consiguieron que decenas de
hermanos formados y cualificados, tuviesen que marchar a otras
denominaciones, donde el Señor les está haciendo un medio de
bendición, y son reconocidos por su valía y consagración.
Además conseguían que nadie les hiciese sombra, ni
pusiese en evidencia todas sus deficiencias.
Cuando esta situación se prolonga durante décadas y
afecta a decenas de dones que el Señor ha ido dando a la iglesia,
que son rechazados sistemáticamente. El resultado no debe
extrañarnos: las consecuencias han sido sumamente nefastas.
En honor a la verdad debo decir que, yo personalmente,
nunca me sentí discriminado, por el contrario, siempre fui bien
recibido.
Ya a finales de la década de los 60 un grupo de hermanos
intentamos concienciar y organizar a las asambleas para que
enfrentasen la evangelización pionera y misionera, pero ya hemos
dicho que el intento fue un fracaso.
En 1983, un grupo de líderes de asambleas nos estábamos
dando cuenta de que las Asambleas de Hermanos se habían
colocado en una pendiente descendente, que inevitablemente, a
la larga iba a producir resultados negativos.

321
Memorias de Santiago Giordano

Para intentar cambiar la tendencia organizamos “El Reto


I” (Mayo 1983). “El Reto II” (Abril 1984) y “El Reto III” (Mayo
1985). El énfasis estuvo en mostrar la gran necesidad de presentar
el evangelio fuera de las cuatro paredes de la iglesia local e ir a
otras ciudades y pueblos donde Cristo no había sido predicado.
Para ello era necesario organizarse para trabajar juntos.
La respuesta de la membresía de las asambleas fue buena.
El ambiente estaba maduro para pasar a la acción. Pero por un
lado la oposión feroz de un grupo de “ancianos” y la falta de
decisión de otros, dio al traste con las buenas expectativas que se
habían creado.
Se han necesitado casi 20 años para que la “Coordinadora
de las Asambleas de los Hermanos”, se legalizase y empezase a
elaborar proyectos concretos de evangelización.
Veinte años de retraso han pesado muy negativamente.
La situación de la mayoría de las asambleas de hermanos
está sufriendo una continua reducción en su membresía. Además,
la que queda no tiene jóvenes, y en muchos casos, tampoco niños.
Las personas que la integran son muy mayores en edad, por lo que
la esperanza es una extinción por causas biológicas.
Otra cuestión ha sido la enseñanza bíblica en las
asambleas. Como se ha tenido una oposición frontal contra
las Escuelas Bíblicas y Seminarios, el otro principio que se ha
mantenido, ha sido, que la instrucción bíblica de los miembros de
la iglesia debía realizarla el consejo de ancianos.
En la práctica esto ha representado que personas con
ninguna formación se han auto proclamado maestros. “Ciegos,
guías de ciegos”.
Debemos reconocer que en la enseñanza bíblica CEB,
desde Madrid, y CEEB y EBE, en Barcelona, con sus clases
bíblicas nocturnas, y recientemente también por extensión, han
hecho algo, pero insuficiente, para suplir la falta de formación
322
Memorias de Santiago Giordano

bíblica, además, a penas ningún “anciano” se ha beneficiado de


esta enseñanza.
Después de años de oposición, desde hace algún tiempo
se ha aceptado al IBSTE (Instituto Bíblico y Seminario Teológico
de España), en Castelldefels, pero se sigue rechazando a sus
graduados.
Además por si todo este descalabro espiritual fuese
poco, las asambleas de hermanos en Cataluña se enfrentan, salvo
unas pocas excepciones, a un riesgo material de consecuencias
imprevisibles.
Los edificios de las asambleas, ya sean de propiedad o de
alquiler, están fuera de las normas para lugares públicos, excepción
hecha de tres.
La situación presente de permisividad por parte de las
autoridades, situación que ya dura años, puede prolongarse por
más o menos tiempo, pero es casi seguro que al fin, se exigirá el
cumplimiento de las normas.
Salvo el caso concreto de dos asambleas, que tienen sus
edificios de acuerdo a normas, los demás ni siquiera están haciendo
ninguna previsión para hacer frente a esa nueva situación que es
casi seguro se va a producir.
Tal suma de despropósitos no se puede atribuir a factores
externos y menos todavía a la casualidad. Desde luego no es el
fruto del Espíritu Santo.
Un grupo de asambleas, que cuando se proclamó la
libertad, tenían muchas posibilidades, han terminado siendo un
factor negativo en vías de extinción.
Para intentar remediar cualesquiera situaciones negativas,
lo primero es tener un diagnostico de la enfermedad. Esto es lo
que hemos intentado hacer, aun cuando, reconocemos, que el
panorama es muy negativo.

323
Memorias de Santiago Giordano

Como ya he dicho en otro lugar, en mi caso personal,


no he sido únicamente testigo de lo que estaba ocurriendo, sino
además también he sido
actor, por lo tanto no eludo mi parte de responsabilidad. Si bien
desde que regrese a Barcelona en 1960, me he esforzado en suplir
el terrible déficit de las asambleas de hermanos en Cataluña de
enseñanza bíblica y como ya he mencionado en más de una ocasión,
junto con otros, hemos intentado aglutinar a las Asambleas con
vistas a la obra pionera y misionera de evangelización. Pero
siempre hemos fracasado.
Es con profundo dolor que, al final de mi carrera, he de
observar el lamentable panorama que ofrecen las asambleas de
hermanos en Cataluña.
Aunque a la vez, creo vislumbrar atisbos de revitalización:
el proyecto Josue 2010 y sus vacaciones misioneras en Ecuador.
Emsi Misión, con su misión médica en Burkina.
Confiemos que el Señor hará crecer estos esfuerzos y que
algunas asambleas de hermanos en Cataluña se unan a ellos.

324
Capítulo 32 • El Vivente que me ve

Al regresar a Barcelona, en abril de 1960, nos


preguntábamos qué íbamos a hacer. Nuestra vocación siempre
había sido dedicar todo nuestro tiempo y energías a la
evangelización dentro de España, pero... ahora, cuado ya nos
encontrábamos en Barcelona, ¿cómo íbamos a cubrir nuestros
gastos, para sostener a la familia?
El 17 de julio de 1960, nació nuestra hija Dámaris, y yo
estuve sumamente contento. Ya teníamos a David y, ahora, a una
niña.
Pero la boquita pequeña de Dámaris complicaba nuestra
situación económica.
En noviembre de 1960, llegó la respuesta. A partir de ese
momento, empezamos a recibir la ayuda de Hope Bible Mission,
Inc.; era insuficiente, pero sin ella nos habría sido imposible
dedicarnos a la obra del Señor, por lo que siempre hemos dado
gracias a Dios por esa ayuda.
A mí me hubiese gustado saber si la ayuda que recibíamos
era insuficiente porque la misión no tenía más, o era el resultado
de una incomprensión, mala organización y mala gestión.
Dimos gracias a Dios por el trabajo complementario que
pude tener en el taller de tallado y dorado de mi hermano Jorge.
También dimos gracias a Dios por lo elástico que era
ese trabajo en cuanto a horario. Cuando había un envío de
exportación, tenía que trabajar dos o tres días seguidos durante

325
Memorias de Santiago Giordano

diez o doce horas diarias, pero, luego, sólo iba el sábado para
pagar a los operarios. Esto suponía una ayuda económica, pero a
la vez me daba mucha libertad en los diferentes ministerios de la
obra de Dios.
Años más tarde, María pudo trabajar media jornada,
como recepcionista del Hospital Evangélico, por lo que dimos
gracias a Dios. A través de tres fuentes diferentes, teníamos
resueltas nuestras necesidades materiales.
El Señor dirigió los acontecimientos de tal forma, que
tuve una participación importante en la fundación de dos escuelas
bíblicas nocturnas: El Centro Evangélico de Estudios Bíblico
“CEEB” y, transcurridos unos años, la Escuela Bíblica Evangélica
“EBE”.
En el CEEB, fui su primer presidente y continué con
el cargo durante doce años. Al constituirse EBE, también fui su
primer presidente por algún tiempo. En ambos centros docentes,
fui profesor por largas temporadas.
La visión que tuvimos y el gran esfuerzo que realizamos
para prepararnos bíblicamente ya habían dado su fruto en la
Escuela Bíblica Pisga de Tánger, pero ahora lo hacía en mucha
mayor escala.
De forma muy activa, estábamos participando en la
formación de hombres y mujeres para que pudieran trabajar con
más eficacia en las iglesias de España
El nacimiento de nuestra tercera hija, Susana, fue un
auténtico regalo para toda la familia. David ya tenía 11 años y,
cuando podía, le gustaba bañarla y darle el biberón. Dámaris tenía
8 años. Yo estaba contentísimo con mi niña pequeña.
En Suiza, tuvimos la visión de los campamentos para
España. La Casa de Colonias Berea fue la respuesta del Señor
La Casa de Colonias Berea nos daba muchísimo trabajo,
pero a María y a mí nunca nos ha dado miedo el trabajo; al

326
Memorias de Santiago Giordano

contrario, nos ha estimulado, lo hemos mirado de frente y, al final,


lo hemos vencido y puesto un pie sobre su cuello.
Es difícil explicar los sentimientos que uno tiene cuando
durante meses se ha estado trabajando para adecuar la Casa de
Colonias y a la vez se han tenido continuos encuentros con los
monitores preparando un programa. Todo con un propósito:
presentar a nuestro Señor Jesucristo a los niños para que pudiesen
tener un encuentro personal con Él.
Al fin, llegaban a Berea 50, 60 ó 70 niños. La enorme
satisfacción: Dios había contestado a nuestras súplicas. Pero,
a la vez, la sensación de pequeñez, de incompetencia. Tantos
niños representaban una responsabilidad enorme, teníamos que
depender del Señor para que todo funcionase bien y que Él nos
guiase en todos los detalles y nos librase de accidentes.
María preparaba la primera comida que se convirtió en
un clásico: macarrones con salsa de tomate metidos al horno con
queso. Las bandejas desaparecían; bien, no las bandejas, sino lo
que había encima de las bandejas; del segundo plato y los postres
no me acuerdo.
Asistir a un culto de adoración en el que los que
participaban eran los niños, llenaba de gozo oírles orar.
Y el máximo gozo cuando algún niño aceptaba a Cristo
como Señor y Salvador. El Señor nos dio el gran privilegio de ver
fruto de nuestro trabajo para Él en los campamentos.
Como siempre decía, un campamento tiene dos
momentos de máxima alegría: cuando llegaban los niños y cuando
se marchaban. Después de su marcha la casa se quedaba con tanto
silencio, que daba la impresión que nos habíamos trasladado a
otra galaxia.
Berea está situada a 700 m. de altitud sobre el nivel del
mar, en un paraje muy bonito. Cuando podíamos, a María y a
mí nos gustaba ir a pasear dentro del bosque; durante la noche,

327
Memorias de Santiago Giordano

en el silencio, son seductores los ruidos del bosque. Durante


el día, se puede contemplar toda su hermosura. A María le
gustaba colocarse en un lugar, desde donde se veía la montaña de
Montserrat y, en el fondo, la Serra de Cadí-Moixeró.
Por el otro lado, nos íbamos a Font-Rubí. En los días
claros, detrás de las estribaciones del Garraf, se puede adivinar la
ciudad de Vilanova i la Geltrú y su puerto, pero lo que se ve muy
bien es el mar, e incluso los barcos que salen y entran al puerto.
Con María, más de una vez hemos mirado una caravana
grande o una casita de madera, para instalarla en los terrenos
de Berea y a temporadas poder vivir allí, pero hasta ahora se ha
quedado en una ilusión no realizada.
Estábamos orando, pidiendo al Señor que nuestra
desaparición no fuese el fin de la Casa de Colonias Berea. El año
1992, además de ser el año de los Juegos Olímpicos en Barcelona,
fue el año de los grandes cambios para nosotros.
El matrimonio María y Lluis Secall, buenos amigos,
y sobre todo buenos cristianos, se hicieron cargo de la Casa de
Colonias Berea.
El Señor había contestado a nuestras oraciones. Nosotros
dejábamos la Casa de Colonias Berea, pero esta continuaba
funcionando. Además, el matrimonio Secall realizó mejoras
estructurales muy importantes.
Durante el verano de 1992, María fue operada de la
vesícula biliar, de donde le extrajeron varias piedras, una del
tamaño de una nuez pequeña.
Yo cumplí los 65 años la edad. Teóricamente, podía
empezar a cobrar la pensión del retiro de jubilación, pero sólo
había cotizado a la Seguridad Social los diez últimos años. La
normativa había cambiado y para cobrar se debían haber cotizado,
como mínimo, quince años.

328
Memorias de Santiago Giordano

Después de muchas gestiones, conseguí el reconocimiento


de mi trabajo en el Juzgado de Primera Instancia nº 15 de
Barcelona.
María había cotizado a la Seguridad Social, en su trabajo,
cuando era joven, lo que, sumado a lo que habíamos pagado
por autónomos, hizo que también pudiese cobrar su pensión de
jubilación.
Al fin, los dos cobrábamos la jubilación, aun cuando son
de las pensiones más bajas de la Seguridad Social. Pero ya estamos
acostumbrados a sumar varios pocos. Por ello, es un motivo más
para dar gracias a Dios.
En 1995, se cumplieron 45 años de la fundación de Hope
Bible Mission, Inc.; con tal motivo, se produjo el cambio del
director y fue nombrado Richard. El nuevo director se dio cuenta
de los problemas y deficiencias que habíamos tenido con HBM.
Por ese motivo, entre otros, vino a España el Pastor, Mr.
Sean Quinlan, que domina perfectamente el castellano y era
buen amigo de Richard. Su estancia coincidió con una fiesta que
nuestro hijo David había organizado con los primos Giordano y
Urrutia en la Casa de Colonias Berea.
Sean Quinlan participó de la fiesta y de esta forma visitó
la Casa de Colonias Berea y conoció a nuestra familia. Susana ha
mantenido una buena relación con Sean Quinlan.
En parte, como resultado de esa visita recibimos la
invitación de HBM, para ir a Estados Unidos. Viajamos a New
York en el otoño de 1996.
Estuvimos en New York, visitamos la ciudad; subimos
a las Torres Gemelas, desde donde tomamos bastantes fotos;
también visitamos la Estatua de la Libertad, situada en Liberty
Island, y subimos y bajamos los 171 peldaños de su escalera de
caracol interna, hasta llegar a la corona de la estatua (éramos más
jóvenes que ahora; hoy nos sería imposible efectuar la ascensión).

329
Memorias de Santiago Giordano

Muy cerca de Lyberty Island se encuentra Ellis Island,


hoy convertida en Museo. Nosotros tuvimos la oportunidad de
visitar las instalaciones; desde 1892 a 1954, fue el registro de
entrada de los emigrantes que llegaban a New York. Se calcula
que pasaron doce millones.
También visitamos la sede de HBM, en Morristown, y
tuvimos una reunión con el nuevo Comité de la Misión.
Nos entregaron una placa conmemorativa de todo el
tiempo que habíamos sido misioneros de HBM, y nos aumentaron
la ayuda mensual de forma sustancial, con la insistencia de que se
trataba de nuestra jubilación
Por lo tanto, no debíamos sentirnos obligados a efectuar
trabajos específicos. Teníamos completa libertad para administrar
nuestro tiempo, incluso de no hacer nada.
Cuando ya empezábamos a ser mayores, nos encontramos
con una ayuda de HBM superior a la que nunca habíamos recibido
con anterioridad, y cobrábamos la pensión de jubilación de María
y mía. Todo ello con la circunstancia de que todos nuestros hijos
ya habían dejado el nido.
Pero... una cosa son las buenas intenciones y las promesas
de palabra, y otra la realidad que se va gestando con el paso de
los años.
HBM, fue cambiando. Se constituyó un nuevo comité,
ninguno de cuyo miembro nos conocía. Se cambió al director. El
nuevo, tampoco nos conocía y se cambiaron sus criterios.
Los nuevos criterios fueron que, en Estados Unidos, las
misiones y las iglesias no pagan jubilaciones. Por más que les
explicamos que HBM, en su momento, no había previsto nada
para nuestra jubilación, por lo que ahora estábamos necesitados
de ella, todo fue inútil.
Gracias a los esfuerzos de Richard, durante un poco
de tiempo recibimos una cantidad que, cuando se cambiaba de

330
Memorias de Santiago Giordano

dólares a euros resultaba ridícula. Pero Richard, junto con su


familia, marchó como misionero a Guatemala, y aun ese poco
dejamos de recibirlo.
El último talón que recibimos de HBM, tiene fecha de
primero de marzo de 2004, y está firmado por Richard.
Desde noviembre de 1962 a marzo de 2004 son casi 42
años de relación y de trabajo conjunto con HBM, con la compra
y la financiación de las reformas para adecuar la Casa de Colonias
Berea. Por más que los actuales miembros del Comité de HBM
no nos conozcan personalmente, no deja de causarnos un mal
sabor el que ni siquiera nos envíen una felicitación de Navidad.
Richard no sólo nos conoce de forma personal, sino que,
en sus visitas a Barcelona, en varias ocasiones, estuvo viviendo
en nuestra casa y utilizando mi coche. No es que no manda una
felicitación, sino que, aunque he insistido, en varias ocasiones,
para saber acerca de su trabajo para el Señor en Guatemala, no he
conseguido respuesta.
Supongo que es una muestra de la condición humana,
aun cuando se trate de cristianos, en apariencia comprometidos
con el Evangelio.
“Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El
Señor está cerca” (Filipenses 4:5).
Con sólo lo que he contado hasta ahora, podríamos dar
la impresión de que a partir de marzo de 2004, nos encontramos
sumamente en precario, pero no fue así. Desde años antes el
Señor, de forma lenta pero continuada, había ido preparando las
cosas para que nuestras necesidades quedasen cubiertas.
María tenía una tía, hermana de su padre. Era viuda y
vivía fuera de Barcelona. La íbamos a visitar de vez en cuando. A
ella le hubiese gustado que hubiésemos ido más a menudo.
Nosotros le habíamos explicado nuestra fe y era curioso,
que siempre, antes de comer me pedía que orase.

331
Memorias de Santiago Giordano

En octubre de 1972, la tía de María vino a casa para


decirnos que estaba muy enferma y que nos pedía que la
recogiésemos y, además, que nos comprometiésemos a no
ingresarla en ningún hospital u hogar de ancianos.
Sabíamos que padecía “parkinson”, pero, cuando María la
acompañó al médico y le hicieron algunas pruebas, el diagnóstico
fue cáncer en fase aguda.
Por la gracia de Dios, tuvimos la oportunidad de presentar
el evangelio a la tía de María mientras estuvo en casa y antes de
morir (en casa) hizo profesión de su fe en Cristo.
La tía de María nos dejó sus propiedades
Durante bastantes años, todo lo que producía el
patrimonio donado teníamos que reinvertirlo, porque, cuando lo
recibimos estaba sujeto a una hipoteca, en muy malas condiciones
materiales y en unas condiciones legales pésimas, sin declarar
buena parte de lo edificado.
Pero, lentamente, pudimos pagar y cancelar la hipoteca,
se fueron solucionándo los problemas legales y realizándose las
reparaciones, algunas muy importantes y costosas. Dios dirigió las
cosas de forma que, cuando terminó la ayuda de HBM, empezó a
rendir lo que la tía de Maria, años antes, nos había donado.
Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que
está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el
que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la
medida de fe que Dios repartió a cada uno (Ro. 12:3).
Al aproximarnos al final de este trabajo, se impone hacer
una autoevaluación, pero, hacerlo con “cordura” no tiene nada de
fácil. De forma exprofesa, debo reconocer que me he equivocado
en muchas ocasiones, que he tenido meteduras de pata, de las
que luego me he arrepentido, pero que, a pesar de mi debilidad y
de mis muchas limitaciones, el Señor ha sido fiel con nosotros y
siempre nos ha ayudado y sostenido.

332
Memorias de Santiago Giordano

Algo que sí creo es de justicia reconocer, es que el Señor


nos dio una visión sobre diferentes asuntos, y a la vez nos dio las
fuerzas, la constancia y los recursos para mantenernos firmes, a
pesar de muchas circunstancias adversas y de la incomprensión de
muchos de nuestros hermanos en la fe.
Cuando miramos atrás, es maravilloso constatar cómo el
Señor nos ha ido proveyendo de todo lo que necesitábamos.
El Señor ha utilizado diferentes medios; uno de ellos fue
el darnos trabajos complementarios. Y nosotros siempre hemos
estado dispuestos a trabajar.
Creo que podríamos decir que hemos seguido el ejemplo
paulino. Cuando ha sido necesario, “hemos hecho tiendas”;
cuando recibíamos ayuda, la aceptábamos y en todos los casos,
dábamos gracias a Dios por su fidelidad.
Durante años, fui miembro del Patronato del Hospital
Evangélico, un cargo completamente honorífico.
Se me eligió Secretario del mismo, desde principios del
año 2004, hasta principios del 2008, en que, por mi edad, no me
presenté a la reelección como Patrón y dimití como Secretario
Esos últimos cuatro años, fueron difíciles para el H.E.,
teniéndose que tomar decisiones complejas y trascendentales.
Como Secretario del Patronato, fui parte activa en la
elaboración de unos nuevos propósitos de excelencia en todos
los aspectos, con un claro enfoque de evangelización y de misión
hacia países menos favorecidos que nosotros, y en la redacción de
unos nuevos estatutos.
Al considerar nuestra vida, podemos darnos cuenta de
que no ha sido ni monótona, ni aburrida. Hemos participado
en continuos proyectos. Unos han sido, y continúan siendo, de
bendición; otros han sido fracasos. Gracias a Dios por los unos y
por los otros.

333
Memorias de Santiago Giordano

Ahora, cuando me he retirado definitivamente de


actividades públicas, estoy trabajando en otro proyecto: digitalizar
las muchas fotografías y diapositivas que tenemos. El problema es
que, a la velocidad que voy, si el Señor no me da muchos años, no
voy a poder terminar el trabajo.

334
Capítulo 33 • Epílogo

Dios, nuestro Dios, es un Dios fiel

Ya he dicho, en otro lugar, que, de pequeño, fui un niño


mimado. Recuerdo que iba con una bata blanca, siempre blanca.
Mi abuela materna decía: ser limpio no es lavar mucho, sino
ensuciar poco. Por lo visto, yo tomé ese dicho al pie de la letra.
Supongo que era un niño bueno, pero lo curioso del caso
es que, hasta donde yo recuerdo, ese no era mi sentimiento. Si no
me consideraba malo, al menos no me consideraba bueno, era
muy consciente que necesitaba el perdón de Dios.
Desde pequeño, 8-9 años, tomé la costumbre de orar a
solas. Esto no tiene nada de raro, ni de extraordinario. Muchos
años después, en los campamentos con niños, he visto y oído a
muchos niños y niñas orar, pidiendo perdón, dando gracias a Dios
y rogando, no por niñerías, sino por cuestiones muy sensatas.
Los niños no tienen la capacidad de explicar
intelectualmente lo que están haciendo, pero si para relacionarse
con Dios, su creador y salvador.
“Entonces Jesús dijo: «Dejad a los niños venir a mí y no
se lo impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos” (Mateo
19:14).
Entre 8-9 años, tenía una relación personal con Dios.
¿Cuando le acepté como Señor y Salvador de mi vida? No lo sé,
porque fue algo progresivo.

335
Memorias de Santiago Giordano

Han pasado muchos años. Si aquello hubiese sido


simplemente una cuestión emocional de un niño, ya habría
quedado olvidado, pero no es así. A lo largo de toda mi vida,
he mantenido esa relación personal con Dios, mi Creador y mi
Salvador.
Instruye al niño en su camino, y ni aun de viejo se
apartará de él (Proverbios 22:6). Esa relación personal con
Dios, fue decisiva cuando decidimos ir a Suiza para formarnos
bíblicamente.
Nos encontrábamos al final del verano del año 1954, yo
tenía 27 años. En el momento en que estoy escribiendo, es el año
2008, tengo 81 años. Han transcurrido 54 años, lo que es mucho
tiempo en la vida de un matrimonio.
Aunque, en el transcurso de estas memorias, he ido
contando cómo el Señor nos ha ido dirigiendo y cuidando, creo
que será interesante poner por orden la forma maravillosa en que
Dios ha hecho las cosas, a sabiendas de que, inevitablemente,
vamos a repetir algún detalle.
Desde el momento que decidimos ir a formarnos
bíblicamente a Suiza, hasta cuando nos sentamos en las aulas del
Instituto Bíblico Emmaüs, los acontecimientos se sucedieron de
una forma muy rápida.
Pero aquello era un auténtico salto de fe. Nosotros no
teníamos recursos para hacer frente a los gastos de tres años de
estudios, ni siquiera para cubrir el primer curso. Ni tampoco
teníamos ninguna idea de cómo el Señor iba a proveernos.
Las Asambleas no sólo no tenían visión para entender
nuestra decisión de formarnos mejor bíblicamente, sino que se
oponían a la misma. Eran opuestas a toda formación bíblica
sistemática en una Escuela Bíblica. Por lo tanto, no podíamos
esperar ninguna ayuda por parte de las Asambleas en España.

336
Memorias de Santiago Giordano

Mis tíos Enrique y Magdalena, mi hermano Jorge y mi


madre fueron los únicos en solidarizarse con nuestra visión; el
resto de la familia compartían los prejuicios de las Asambleas
en contra de las escuelas bíblicas y no entendían que nosotros
necesitásemos tres años para estudiar la Biblia.
Que durante nuestros estudios en el Instituto Bíblico
Emmaüs encontrásemos trabajo, en el Hotel Bristol de Villar
sur Ollon, para las vacaciones de Navidad, Pascua y un mes en
verano, fue providencial.
Que “hallásemos gracia” de la propietaria del Hotel
Bristol y nos pagase un buen sueldo y que “hallásemos gracia”
de parte de los clientes y nos diesen cuantiosas propinas muestra
cómo los caminos del Señor son imprevisibles.
Pagamos nuestros tres años en la Escuela Biblia, los
gastos del nacimiento de nuestro hijo David, los viajes desde
Lausanne hasta Tánger. Incluso el Señor nos pagó las vacaciones,
y los años 1955 y 1956 pudimos viajar a Barcelona y tener un mes
de vacaciones.
El regalo más preciado que recibimos en Suiza, de parte
del Señor, fue el nacimiento de nuestro hijo David. No sé qué
palabras emplear para expresar lo contentos y satisfechos que
estábamos con nuestro bebé.
¡Dios, nuestro Dios, es un Dios fiel!
Ya he dicho que nuestros dos primeros años en Tánger
fueron muy felices. Tánger era una ciudad bonita, donde se vivía
bien y además, algo que hoy es difícil evaluar, disfrutábamos de
plena libertad, cuando en España todavía continuaba la terrible
represión franquista y la persecución religiosa.
Yo me sentía realizado como profesor del Instituto
Bíblico Pisga, preparando y emitiendo mensajes para la radio
“La Voz Evangélica” y contestando la correspondencia que dichas
emisiones generaban.

337
Memorias de Santiago Giordano

Nuestra estancia, primero en Suiza y luego en Tánger,


sumaron casi seis años, sin la problemática de las iglesias. ¡Esto,
por sí solo, constituía un motivo importante para ser felices!
El regreso a Barcelona fue, de nuevo, un gran salto de fe.
Dimos muchas gracias a Dios porque encontramos un apartamento
en la ciudad de Barcelona, a un precio muy reducido; pero era un
apartamento viejo, sin ninguna de las comodidades y el confort
que habíamos tenido en Suiza y luego en Tánger.
El nacimiento de nuestra hija Dámaris fue una autentica
bendición. Yo siempre había guardado, sin decirlo, mi deseo de
tener una niña, y el Señor nos dio una niña, además de David.
Han transcurrido 54 años desde nuestro primer salto de
fe al ir a estudiar al Instituto Bíblico Emmaüs.
Nosotros siempre hemos trabajado, y trabajado duro,
dentro de las Asambleas de Hermanos y para las Asambleas.
Hace 54 años, las Asambleas carecían de visión. Después
de algo más de medio siglo, salvo honrosas excepciones, no sé si
han subsanado esa deficiencia.
Durante 54 años, no hemos sido una carga económica
para las Asambleas. Al contrario, hemos conseguido importantes
ayudas económicas de hermanos del extranjero, de subvenciones
oficiales, e incluso, de lo poco que teníamos, hemos estado
ayudando económicamente a las Asambleas.
Nosotros hemos colocado en las manos de las Asambleas
de Hermanos la Casa de Colonias Berea, una importante
instalación en su género. ¿La sabrán gestionar? ¿O la clásica falta
de visión y de formación de muchos de sus líderes va a ser un
continuo lastre para llevar adelante la obra?
Damos gracias a Dios por Juventud para Cristo. Estos
hermanos han recuperado nuestra visión de siempre y nuestros
objetivos: ganar a niños, jóvenes y mayores para Cristo. Y hacerlo,

338
Memorias de Santiago Giordano

no desde afuera, como espectadores, sino comprometiéndose en


lo financiero y arremangándose y trabajando con sus manos.
La casa propiamente dicha tiene 600 m2. edificados; se
están adaptando las viejas instalaciones a las actuales normativas
para Casas de Colonias de la Unión Europea. La Casa de
Colonias Berea tiene capacidad para 90 personas, con 200.000
m2 de bosque, donde se encuentran las instalaciones deportivas.
El Señor Jesús dijo: “Más bienaventurado es dar que
recibir”» (Hch. 20:35).
Dios, nuestro Dios, en su bondad con nosotros, nos ha
dirigido durante los últimos 54 años, para que, en todo momento,
pudiésemos disfrutar de esa bienaventuranza.
Con plena propiedad, podemos hacer nuestras las palabras
del Apóstol Pablo en 1ª Corintios 9:18: “¿Cuál, pues, es mi
galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el
evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio”.
En nuestros últimos tiempos en la Casa de Colonias
Berea, María se encontró muy mal y tuve que bajarla al Hospital
de Vilafranca, donde se la quedaron en observación toda la noche.
El diagnóstico fue “bronquitis asmática”. En casa, siempre
teníamos unas inyecciones con cortisona; si se presentaba una
crisis, le inyectaba la cortisona y de esta forma la superábamos.
Hoy, ya no tiene crisis y hace vida normal. Dios ha
utilizado dos medios: un acertado y buen tratamiento, y además
el cambio de casa.
De forma maravillosa y sin buscarla, Dios nos dio la casa
en que vivimos en Sant Cugat del Vallès. Yo siempre digo que ha
sido un regalo de Dios.
Es una planta baja con un pequeño jardín con un árbol
muy grande, que María cada año querría cortar, pero al que yo
indulto; además, un olivo centenario y un abeto que plantamos
nosotros, sin prever lo que iba a crecer. Desde que sale el sol

339
Memorias de Santiago Giordano

hasta que se pone, disfrutamos de él.Al otro lado de la calle,


justo enfrente nuestro, se encuentran tres pequeñas casitas de una
planta, donde se tienen colonias de vacaciones, y, detrás, la Serra
de Collcerola con sus bosques.
Por desgracia, todavía queda polución, pero no es
comparable con la de Barcelona. En el año 2004, tras una revisión
rutinaria, se descubrió que yo tenía un tumor en la próstata y que
era un tumor maligno.
Tuve que someterme a una operación quirúrgica, que fue
bien, y ya han transcurrido cuatro años sin ninguna complicación.
Al llegar al final de este trabajo y también al acercarme al
momento en que tendré que saltar a la eternidad, querría recordar
que, desde niño, he mantenido una relación personal con Dios.
He predicado en muchísimos entierros, he aportado
consuelo a personas que habían perdido un ser querido, pero
ahora no se trata de nada de eso. ¿Cuál es mi convicción ante la
proximidad de ese salto a la eternidad?
A mí me gusta decir que yo estoy esperando en el
“corredor de la vida”, vestido de ropas blancas: “. . . vi una gran
multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones, tribus,
pueblos y lenguas. Estaban delante del trono y en la presencia del
Cordero, vestidos de ropas blancas” (Apocalipsis 7:9).
¿Cuánto tiempo esperaré en el corredor de la vida? No lo
sé. Lo importante es que continúe teniendo esa relación personal
con Dios, mi Creador y mi Salvador.
Como ya decía en la introducción, al iniciar este trabajo,
después de 54 años de servicio, mi propósito era, y continúa siendo,
levantar un mojón, derramar aceite sobre el mismo y grabarle una
inscripción “Eben-Ezer” ¡Hasta aquí nos ayudó el Señor!
Como epilogo, quiero dejar de forma bien clara nuestro
testimonio y la conclusión de 54 años de servicio.
¡Dios, nuestro Dios, es un Dios fiel”.

340